presencia del diablo. Esto es una obra maestra deincompetencia: la certeza de que el diablo está presente enuna persona, se tiene sólo haciendo el exorcismo. Más aún,los redactores del Ritual no se dieron cuenta de que, enambos puntos, contradicen el Catecismo de la Iglesia Católica,que indica que hay que hacer exorcismos, tanto en el caso deposesiones diabólicas, como en los casos de males causadospor el demonio. Y dice, además, que hay que hacerlo tanto,sobre las personas, como sobre las cosas. Y en las cosasnunca está presente el demonio, sólo su influencia. Lasdeclaraciones contenidas en el nuevo Ritual son gravísimas ymuy perjudiciales, fruto de la ignorancia e inexperiencia.
- ¿PERO NO LO HABÍAN PREPARADO EXPERTOS?AMORTH:
¡En absoluto! En estos diez años, dos comisioneshan trabajado en el Ritual: una compuesta por cardenales,que se ocupó de la Prenotanda, es decir, las disposicionesiniciales, y otra que se ocupó de las oraciones. Yo puedoafirmar, con certeza, que ninguno de los miembros de las doscomisiones ha hecho nunca un exorcismo, ni ha estadopresente en exorcismos, ni tiene la menor idea de qué es unexorcismo. Este es el error, el pecado original, de este Ritual.Ninguno de los que colaboraron en él es un experto enexorcismos.
- ¿CÓMO ES POSIBLE?AMORTH:
No me lo pregunte a mí. Durante el ConcilioEcuménico Vaticano II, en todas las comisiones había ungrupo de expertos que ayudaban a los obispos. Estacostumbre se ha mantenido después del Concilio, cada vezque se han modificado partes del Ritual. Pero no fue así eneste caso. Y si había un tema en el que eran necesarios losexpertos, era éste.
- ¿Y QUÉ ES LO QUE HA PASADO?
Leave a Comment