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El Humo de Satanás
El padre Gabriele Amorth es un respetado exorcista de Roma.A continuación, se encuentra una entrevista que el PadreAmorth concedió al periódico italiano 30 Días, en junio de2001.
- PADRE AMORTH, POR FIN ESTÁ LISTA LATRADUCCIÓN ITALIANA DEL NUEVO RITUAL PARA LOSEXORCISTAS.PADRE AMORTH:
Sí, está lista. El año pasado la CEI(Conferencia Episcopal Italiana) se negó a aprobarla porquehabía errores de traducción del latín al italiano. Y losexorcistas, que tenemos que utilizarla, aprovechamos paraseñalar, una vez s, que no estamos de acuerdo conmuchos puntos del nuevo Ritual. El texto latino sigue siendoel mismo en esta traducción. Un Ritual tan esperado, al final,se ha transformado en una farsa. Un increíble obstáculo quepodría impedirnos actuar contra el demonio.
- ES UNA ACUSACIÓN DURA. ¿A QUÉ SE REFIERE?AMORTH:
Le doy sólo dos ejemplos, ambos increíbles. En elpunto 15 se habla de los maleficios y de cómo comportarse alenfrentarlos. El maleficio es un mal causado a una personarecurriendo al diablo. Se puede hacer de varias formas, comohechizos, maldiciones, mal de ojo, vudú, macumba. El Ritualromano antiguo explicaba cómo había que afrontar esto. Elnuevo Ritual, en cambio, declara, categóricamente, que estátotalmente prohibido hacer exorcismos en estos casos.Absurdo. Los maleficios son, por mucho, la causa másfrecuente de posesiones y de males causados por el demonio,por lo menos el 90 por ciento de los casos.Esto es como decirles a los exorcistas que dejen de llevar acabo exorcismos. El punto 16 declara, solemnemente, que nose deben de hacer exorcismos si no se tiene la certeza de la
 
presencia del diablo. Esto es una obra maestra deincompetencia: la certeza de que el diablo está presente enuna persona, se tiene sólo haciendo el exorcismo. Más aún,los redactores del Ritual no se dieron cuenta de que, enambos puntos, contradicen el Catecismo de la Iglesia Católica,que indica que hay que hacer exorcismos, tanto en el caso deposesiones diabólicas, como en los casos de males causadospor el demonio. Y dice, además, que hay que hacerlo tanto,sobre las personas, como sobre las cosas. Y en las cosasnunca espresente el demonio, lo su influencia. Lasdeclaraciones contenidas en el nuevo Ritual son gravísimas ymuy perjudiciales, fruto de la ignorancia e inexperiencia.
- ¿PERO NO LO HABÍAN PREPARADO EXPERTOS?AMORTH:
¡En absoluto! En estos diez años, dos comisioneshan trabajado en el Ritual: una compuesta por cardenales,que se ocupó de la Prenotanda, es decir, las disposicionesiniciales, y otra que se ocupó de las oraciones. Yo puedoafirmar, con certeza, que ninguno de los miembros de las doscomisiones ha hecho nunca un exorcismo, ni ha estadopresente en exorcismos, ni tiene la menor idea de qué es unexorcismo. Este es el error, el pecado original, de este Ritual.Ninguno de los que colaboraron en él es un experto enexorcismos.
- ¿CÓMO ES POSIBLE?AMORTH:
No me lo pregunte a mí. Durante el ConcilioEcuménico Vaticano II, en todas las comisiones haa ungrupo de expertos que ayudaban a los obispos. Estacostumbre se ha mantenido después del Concilio, cada vezque se han modificado partes del Ritual. Pero no fue así eneste caso. Y si había un tema en el que eran necesarios losexpertos, era éste.
- ¿Y QUÉ ES LO QUE HA PASADO?
 
AMORTH:
Pues que los exorcistas nunca fuimos consultados.Y, además, las comisiones han recibido con desdén lassugerencias que hemos dado. Todo este asunto es perverso.¿Quiere que le cuente lo que pasó?
- POR SUPUESTO.AMORTH:
Como haa pedido el Concilio Vaticano II, lasdiferentes partes del Ritual romano fueron, paulatinamente,revisadas y modificadas. Los exorcistas esperábamos que setocara el título XII, es decir, el Ritual del Exorcismo. Pero,aparentemente, éste no se consideraba un tema relevante,dado que transcurrieron los años y no pasaba nada. Luego, derepente, el 4 de junio de 1990, se publicó el Ritualprovisional, de prueba. Esto fue una verdadera sorpresa paranosotros, ya que no habíamos sido consultados antes. Y, sinembargo, habíamos preparado toda una serie de solicitudes,en vista de la revisión del Ritual. Entre otras cosas, pedíamosque las oraciones se modificaran, introduciendo invocacionesa la Virgen, las cuales no existían, y que se aumentaran elnúmero de oraciones específicamente dirigidas al exorcismoen sí. Pero no se dio la oportunidad de hacer ningún tipo decontribución. Sin embargo, no nos dimos por vencidos:después de todo, era por nosotros, que el texto se habíaredactado. Y ya que en la carta de presentación del entoncesPrefecto de la Congregación para el Culto Divino, el CardenalEduardo Martínez Somalo, les pea a las conferenciasepiscopales que le hicieran llegar, durante los dos ossiguientes: "consejos y sugerencias de los sacerdotes que lohabrían de utilizar", nos pusimos a trabajar. Reuní a dieciochoexorcistas, elegidos de entre los más expertos del planeta.Examinamos, con gran atención, el texto. Lo utilizamos.Inmediatamente, elogiamos la primera parte, en la que seresumían los fundamentos evangélicos del exorcismo. Estaparte es el aspecto bíblico-teológico del tema, sobre el que noera aparente, incompetencia alguna. Es una nueva sección,que no se encontraba en el Ritual de 1614, compuesto bajo el
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