PER ABBAT
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El cine de los hermanos Marx es una de las más inclasicables aportacionesde Hollywood a la historia del cine. Su humor desenfrenado supo aunar la he
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rencia visual del cine mudo con las posibilidades que ofrecía el cine sonoro, y suespecial mezcla de humor visual
—
Harpo, mudo
—
y humor verbal
—
Grouchoy Chico, cataratas de palabras
—
contó con el apoyo del público durante décadas;no es el objetivo de este artículo analizar su aportación a la historia del cine y alimaginario colectivo pero quizás es oportuno recordar títulos como
Sopa de ganso
(
),
Un día en las carreras
(
),
Los hermanos Marx en el Oeste
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40
) y la ya
mencionada
Una noche en la ópera
(
) para entender su revolucionaria aporta
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ción y su innegable vigencia. La época dorada de los Marx fueron los años treinta,precisamente aquéllos en que Mihura consolidaba su trayectoria como dibujante,escribía la muy marxiana
—
que no marxista
—
Tres sombreros de copa
y veía su vida alterada por la Guerra Civil y por su compromiso personal y artístico con el Alzamiento franquista.Cuando en
Miguel Mihura emprende la adaptación de
Una noche en la ópera
hacía tres años que había escrito
Tres sombreros de copa
, una obra cargadade notables coincidencias con las propuestas de los hermanos Marx que no fueentendida por la España de su época, que tardó veinte años en subir a los es
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cenarios y que obtuvo una discreta respuesta del público; con los años, la obrafue progresivamente considerada por la crítica como una pieza fundamental delteatro español del siglo
XX
, siendo en la actualidad una obra frecuentemente leíday analizada en los centros universitarios y en los institutos de educación secun
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daria, donde no es extraña la compañía de teatro acionado que se atreve a llevara escena los avatares de Dionisio, Paula y Buby en el hotel de don Rosario. Hay que consignar, no obstante, que no era
Tres sombreros de copa
la única aportaciónde esos años en la que Mihura compartía espíritu con los humoristas norteame
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ricanos; si repasamos sus textos y viñetas publicados en, por ejemplo,
Gutiérrez
,
veremos que ese especial humor en que se entremezclan los juegos de palabras,el antisentimentalismo y una desconcertante crueldad de raíz vanguardista cam
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pan a sus anchas. A Mihura le gustaban los hermanos Marx, se encontraba a gustoen esas cciones aceleradas, brillantes y corrosivas, y no nos sorprende que, amediados de los años cuarenta, destacase de ellos cómo
no hacen al público ninguna concesión: no son tiernos y humanos; noacarician a los niños ni a los animales; no les interesan nada las flores nilos crepúsculos; ellos lo único que hacen es ponerlo todo patas arriba y reírse de quien se les ponga por delante. Y además hacen bien. No respetansiquiera el amor.
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Miguel Mihura,
Vidas extrañas y otras literaturas para perros
, Madrid: Espasa-Calpe,
2006
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4 Citado por Fernando Valls en «Introducción» a Miguel Mihura,
Vidas extra- ñas
, ob. cit., p.
2
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