Introducción
Todo empieza sobre la misma fecha, algunas historias comienzan a partir del 19 deSeptiembre, otras el 12, incluso alguna que otra comienza el 5.El punto de salida, nuestras ciudades, ya sea Sevilla, Badajoz, Cáceres, Elche, Jerez, Cádiz,Dolores, Madrid…Todos nos dirigíamos hacía el mismo lugar: MALTA, pero para ello hay que coger un avioncito“pallí “(homenaje a los pacenses), y ese avión salía desde Madrid. El día de la salida es raro, túllegas al aeropuerto solo o acompañado, buscas un hueco por donde puedas y te acoplas. Vesa gente que está en la misma situación y la pregunta que pasa por nuestras cabezas es clara:“¿Irán para Malta? ¿Irán a mi misma escuela? ¿Vivirán cerca de mí?”. Asimismoinconscientemente vas forjando ideas, opiniones, impresiones sobre las personas que poraquellos lares vas encontrando.La espera es larga, pero todo llega: facturas, embarcas, vuelas y llegas a esa isla, donde la ropade abrigo que llevabas, ya sobra.En el aeropuerto, creo que todos los lectores aludidos de este escrito, sufrimos la espera deÁngelo, allí fue donde encontramos a nuestros primeros compañeros cuando empezamos aescuchar el nombre “¡Ángelo! ¡Ángelo!”. Total, como la mierda a las moscas, empezamos a irdonde sonaba ese nombre, y por fin, con retraso, aparece.Las primeras palabras en inglés llegan a nuestros oídos y las primeras caras de “qué coño tadiciendo” también. Recibimos los primeros consejos de un ser onomatopéyico, que si lomirabas bien, parecía una mujer china.Se dispusieron a llevarnos a nuestros apartamentos. En nuestro caso, como el día 19 éramosun grupo grande, nos llevaron a nuestro hogar en dos coches, uno lo llevaba Miliqui Ángelo, yotro lo llevaba una persona, y “la china”.
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