Liderazgo y Visión by Cesar Castellanos - Read Online
Liderazgo y Visión
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Principios claros para desarrollar un liderazgo dentro de la iglesia. El pastor Cesar, quien pastorea una iglesia de más de 25,000 grupos celulares y más de 100,000 miembros enseña como poder llegar a alcanzar un gran potencial a nivel de liderazgo. Incluye el prólogo por el Dr. David Yonggi Cho, actual pastor de la iglesia más grande del mundo.
Published: BookBaby on
ISBN: 9781483500492
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Liderazgo y Visión - Cesar Castellanos

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humanidad.

Capítulo 1

EL PODER DE UNA VISIÓN

El sueño es la idea creativa de Dios, revelada a la mente del hombre para que éste la ejecute.

C.C.D.

Factor determinante para el liderazgo

Todo liderazgo eficaz está asociado a una visión. La visión lo determina todo en el proceso hacia el éxito.

Cuando Dios me llamó al ministerio, permitiéndome soñar con una iglesia tan grande como las estrellas del cielo y la arena del mar, me mostró que cada partícula de arena se convertía en una persona; entonces comprendí que me desafiaba a trabajar en función de las almas, es decir, a liderar personas con necesidades espirituales para ayudarles a encontrar refrigerio en Cristo. A través de la historia bíblica notamos que Dios, para llevar a cabo Su propósito, escoge a un hombre al que le revela Su voluntad, le da Sus planes y luego lo rodea de personas que, al identificarse con él, deciden apoyarlo en todo cuanto emprende, convirtiéndose en la fuerza que empuja la visión. Vemos aquí que hay una conexión directa entre el liderazgo y la visión.

Una visión de Dios para este tiempo

Todo cuanto existe se ha originado en la visión que Dios tuvo de la creación.

La visión es la idea de Dios revelada a la mente del hombre para que éste la ejecute.

Creo que no existe una sola persona que haya llegado al éxito sin haber tenido primero esa idea creativa de Dios, y sin haber puesto todo su empeño para alcanzarla. Ejecutar la idea creativa de Dios nos lleva a pequeñas victorias, enfrentando pequeñas batallas a diario; esto nos conduce a vencer obstáculos, alcanzar metas, realizar sueños, y a no descansar hasta obtener el triunfo anhelado.

Esta es la perspectiva desde la cual el Señor aspira que los líderes desarrollen su compromiso. La llegada del siglo XXI ha estado rodeada de muchas expectativas que sólo pueden ser definidas y satisfechas de la manera correcta cuando el liderazgo del mundo actúe de acuerdo a la visión de Dios para sus vidas. La forma para trabajar con efectividad teniendo en cuenta esa visión divina está dada por el mismo Señor; la manera como Él actuó para ejecutar la creación y culminar Su obra maestra es el derrotero que habrá de servirnos para realizar la tarea que Él nos ha encomendado.

Partamos de un hecho innegable: todos somos producto de una visión que Dios tuvo de nosotros. Él, de una manera diligente, pensó hasta en el más mínimo detalle que debería conformar al ser humano, luego se dio a la tarea de desarrollar Su visión y no descansó hasta ver culminada Su obra. Esto es a lo que Pablo hace referencia cuando dice: Pues somos la obra maestra de Dios (Efesios 2:10a NTV).

Matthew Henry comenta: Si es tan misteriosa la elaboración de nuestros pensamientos, qué diremos de la mente divina, cuyo concepto es una palabra viva y sustancial tanto que es una persona divina?. Dios, el Padre, trabajó en algo que tuviese lógica, y fuimos nosotros. Él dijo: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza (Génesis 1:26b).

El ser humano tiene esa misma capacidad creativa de diseñar tal como lo hizo Dios. Nosotros, como Sus hijos, debemos entrar en la misma dimensión de la visión de Dios para así traer el reino espiritual a este mundo material. A través de la fe entramos en el plano espiritual, logrando recibir esa idea creativa de Dios: la visión, y traerla al plano natural, con la ayuda del Espíritu Santo.

Consideremos siempre que una visión dada por Dios tiene varios aspectos: una motivación sana, está acompañada de pureza, y contribuye al bienestar social y espiritual de la comunidad. Un ministerio orientado de acuerdo con estos parámetros podrá cumplir con el propósito de Dios. Es importante que el líder piense en todo momento que la visión correcta no produce alabanza personal, sino alabanza para Dios, y lleva a glorificar a Jesucristo. Todo líder dispuesto a servir, debe tener grabado en su corazón que en resumen, la visión de Dios es cumplir con Su propósito en esta tierra; si usted actúa con este sentir, entonces está asociado a la voluntad del Padre, porque, cuando una visión no proviene de Dios, por lo general, está contaminada por el egoísmo, la avaricia, el orgullo, los celos y la venganza. Cuando la visión tiene como prioridad el aspecto monetario, entonces no es una visión correcta, ya que el Señor dijo que lo económico viene por añadidura. Líderes de reconocimiento que llegaron a desarrollar grandes visiones nunca tuvieron como motivación el área económica, por el contrario, muchos de ellos murieron en la pobreza, pero sus sueños se convirtieron en realidad y sus nombres pasaron a ser grandes.

Se preguntará usted: ¿cómo hacer para conocer el propósito de Dios para mi vida y desarrollar Su visión en este tiempo? La respuesta es muy sencilla: todas las cosas que nosotros deseamos, ya existen, están en la dimensión espiritual, es decir, la dimensión de la bendición divina. Pero es necesario entrar en lo sobrenatural y transportarlas, tomarlas y apropiarnos de ellas por medio de la fe haciéndolas realidad en nuestras vidas.

Hay visiones pequeñas y otras de grandes dimensiones, pero de todas maneras, siempre que se habla de una persona que ha tenido poco o mucho éxito, se descubre que en este éxito hay una visión incluida. Todo aquel que ha comprendido el motivo por el cual está en este mundo, y ha tomado la decisión de luchar con todas sus fuerzas hasta alcanzar su objetivo, es una persona que ha logrado salir de lo ordinario, lanzándose a conquistar aquello que para otros ha sido imposible. Los grandes logros de la humanidad se inician con una visión que viene de Dios, porque todo lo que contribuya al desarrollo de la humanidad y a su bienestar, sólo puede venir de Él. La realización de esta visión empieza con una pequeña semilla que, al caer en una buena tierra, va a desarrollarse hasta tener la forma correcta y cumplir con el propósito exacto de Dios.

La visión: Fuerza motivadora de los grandes líderes

Solo lo que proviene de Dios trae grandes resultados para el desarrollo de la humanidad, cuando surge un hombre dispuesto a conocer la visión que se encuentra en el corazón del Todopoderoso.

Esta visión que viene de Dios es la fuerza motivadora que ha impulsado a grandes líderes a emprender importantes tareas para sus comunidades alcanzando, no sólo la realización en su vida personal y familiar, sino también a nivel social. Es la visión la que nos hace triunfadores. El líder de éxito sabe cuál es la visión de Dios para su vida y dispone de todas sus capacidades para desarrollarla.

El triunfo comienza a obtenerse desde que el hombre cuida su mente y sus pensamientos. Satanás sabe que si logra conquistar la mente del hombre, lo esclaviza totalmente; pero el Señor quiere que tengamos la mente de Cristo. El apóstol Pablo dijo: Por lo demás hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad (Filipenses 4:8); y el proverbista dijo: Guarda tu mente como a nada en el mundo (Proverbios 4:23a paráfrasis Autor).

Las ideas de Dios, generalmente vienen en tiempo de quietud, no vienen en momentos de turbulencia ni tampoco cuando hay un corazón herido y un espíritu amargado. El Señor aprovecha momentos de paz para revelarnos las ideas que nos hacen triunfar. Hay varios ejemplos de hombres que fueron sensibles a esto, y por ello lograron que sus nombres pasaran a la historia como símbolo de tenacidad, luego de haber recibido una visión y haber luchado por alcanzarla.

Uno de los más grandes empresarios norteamericanos, antes de ser reconocido como tal, solía ir a las playas a meditar y pasaba varios días haciéndolo. En uno de esos momentos de quietud, cuando los Estados Unidos atravesaba por instantes de depresión económica y los préstamos estaban cerrados para todo el mundo, vino a la mente de este hombre una idea revolucionaria: construir