Armagedon by Adolfo Sagastume - Read Online
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Summary

El Armagedón o Guerra del Fin del Mundo se está desencadenando en el Medio Oriente. Junto a este acontecimiento están la guerra cibernética, las invasiones de países dueños de petróleo y el domino de los yacimientos acuíferos. Además, cada día es más evidente el exterminio de las etnias en todo el mundo. Todo esto es parte de esta gran guerra que busca la hegemonía del poder mundial de ciertas personas que aquí en el libro son desenmascaradas.

Published: Adolfo Sagastume on
ISBN: 9781476095394
List price: $4.99
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Armagedon - Adolfo Sagastume

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autor.

Tabla de Contenidos

Introducción

Capítulo 1 - Guerra Informática

Capitulo 2 - Crisis Económica Mundial

Capítulo 3 - Tensión comercial entre China y los Estados Unidos

Capitulo 4 - Disgregación Nuclear Mundial

Capítulo 5 - Probable Guerra Nuclear Oriental

Capítulo 6 - Escasez de Recursos Naturales: el agua

Capítulo 7 - Hambre Mundial

Capítulo 8 - Carrera por el Petróleo

Capítulo 9 - Tiempos Peligrosos

Capítulo 10 - Limpieza Étnica al estilo Rockefeller

Conclusión

Introducción

En muchos medios de las distintas redes virtuales, periódicos, revistas y publicaciones especializadas en política, economía, seguridad, desarrollo y crisis mundiales, se plantea una inquietud que nos obliga a reflexionar: ¿Estaremos en los umbrales de la próxima guerra mundial?

De todos es conocido el conflicto bélico de los Estados Unidos de América contra Al Qaeda. Desde el derrumbe de las torres gemelas de Nueva York, corazón de la economía mundial, hasta la trituración de los refugios árabes de este grupo terrorista: Afganistán, Irak y, recientemente, Libia.

El ex Presidente George W. Busch izó en la parte más alta de su asta ideológica el eslogan de una guerra preventiva contra el terrorismo. El Pentágono se tomó el derecho a implantar procedimientos preventivos contra esos grupos y países, involucrados presuntamente en los atentados del 11/11. Además, desarrolló una psicosis colectiva marcada con un escalofriante delirio de persecución a lo largo de toda su frontera con México. Estas acciones exageradas provocan persecución injustificada contra inocentes y contra turistas que, por el hecho de ser extraños y desconocidos en el entorno, son sometidos a hostigamiento, persecución y vigilancia innecesaria. Los millones gastados en esa esquizofrénica vigilancia deberían canalizarse para la atención médica de los seres humanos que entregan su vida por engrandecer a esta gran maquinaria de guerra llamada Estados Unidos.

La realización de sus tácticas de defensa dieron al traste con las reservas económicas del país más rico del planeta conduciéndolo a una postración peligrosa para sí mismo y para quienes mantienen una economía estrechamente ligada y dependiente de la suya. Han llegado al extremo de su capacidad y ahora ya han comenzado el aniquilamiento racial dentro de sus mismas fronteras. La violación a los derechos humanos es constante, el atropellamiento de la dignidad humana huele a dólar podrido y ahora se disponen a perseguir y consumir bajo el fuego de sus balas a los latinos que les dieron su fuerza y su dignidad para que se dieran el lujo de la gran vida que todavía disfrutan. El juicio contra Arpaio, el sátrapa con placa de Sheriff, solo es una máscara para ocultar el sadismo maquiavélico con el que ser humilla la dignidad latina en los bordes de su frontera, dentro de su territorio.

Cuando Barack Obama toma el mando y se posesiona de la Casa Blanca, toma una prudente distancia de la política guerrera de George W. Bush. Obama no concibe la lucha contra el terrorismo como una guerra mundial unilateral, en el concierto de las naciones, contra las tácticas del terror o contra el Islam, sino que persigue deslegitimar el uso del terrorismo y aislar a aquellos que lo practican. En esta línea, especifica que nosotros estamos en guerra con una red específica: Al Qaeda, y los terroristas que la apoyan en sus esfuerzos para atacar a Estados Unidos y nuestros aliados.

Este cambio, según analistas internacionales, no implica un cambio de posición en aspectos cruciales de política militar, sino un cambio de estrategia en la gestión de sus hipótesis de conflicto, así como de la no intervención armada unilateralmente. Es decir, los gastos de un conflicto con el oriente ya no pueden ser costeados por una sola nación, ahora se hace más que nunca urgente la formación de coaliciones que se distribuyan los gastos. De ser así, tenemos a la vista que los futuros conflictos involucrarían más naciones ligadas con los Estados Unidos. Sin embargo, estos países, entre los que podemos contar casi todos los de América Latina, están formando nuevas organizaciones lideradas por intereses que no son precisamente los de los Estados Unidos. Me refiero a la reciente formación de la Organización de Estados Latinoamericanos y del Caribe que cuajó en Venezuela bajo el liderazgo del único hombre, después de Hitler, que ha maldecido, con toda su mente y todas sus entrañas, al estado de Israel, Hugo Chávez.

En fin, la paranoia bélica de Estados Unidos está entrando en la brecha más oscura de su historia. Y el miedo (o prevención) a ser atacados en su propio territorio está convirtiendo en un infierno a su frontera con el país más vulnerable a la simpatía terrorista, México. El norte de México es rastreado centímetro por centímetro, se buscan terroristas en todas las casas, en todos los centros comerciales y casi se está llegando al colmo de que ya no hay más trabajo que de agente secreto o caza recompensas en la frontera. La gente que vive junto a la línea fronteriza tiene como aspiración básica cobrar su cheque en dólares en San Diego o en Arizona, que son las zonas en donde están asentadas las oficinas de Seguridad Nacional de los Estados Unidos en su lucha contra la infiltración terrorista por la frontera sur.

Según parece, el peligro ya no está solamente en los Estados Unidos, sino en territorio mexicano. El turista nacional ya no tiene la seguridad de establecerse en los poblados de la frontera si no quiere ser confundido con los elementos en conflicto y ser sometido a hostigamiento, vigilancia y persecución como actualmente está sucediendo.

Bien parece que en todo el planeta tierra solo interesaran los Estados Unidos. Parece que el resto del planeta no importa. Parece que este país ha logrado calar tanto en el corazón de esta era porque en él viven muchos familiares y descendientes nuestros. No es tanto por el dólar apestoso sino por la añoranza subyacente en el subconsciente colectivo de alcanzar mejores niveles de vida, tanto en el aspecto económico, así como en el social y hasta en el espiritual. Sin embargo, este gran amor por los Estados Unidos podría trocarse en odio racial en toda Latinoamérica, y posiblemente en todo el mundo, si las bestias que dirigen este país se empecinan en maltratar a los millones de seres humanos asentados en su territorio por necesidad económica.

Junto a esa actitud estúpida de la dirigencia americana, está la complicidad atroz de los gobernantes de los países pobres de Latinoamérica, que más que gobernar se sirven con la cuchara grande del erario de sus naciones para enriquecerse y trasladar esos millones a cuentas del sistema bancario americano. Desde hace décadas hemos podido observar que las mafias gubernamentales están compuestas por personas que no son precisamente ciudadanos de esas naciones, pero que son contratados por sus altos niveles académicos, a pesar de que pertenecen a élites despersonalizadas, es decir, que no les importa en nada, absolutamente, el bienestar de los pueblos en los que son contratados. Solo les interesa el dinero que se les paga