Fracaso de una ilusión, Selección Colombia en el umbral de la gloria by Luis Alberto Villamarin Pulido by Luis Alberto Villamarin Pulido - Read Online

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Fracaso de una ilusión, Selección Colombia en el umbral de la gloria - Luis Alberto Villamarin Pulido

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Colombia.

INDICE

DEDICATORIAS

ARDUO CAMINO

LA ERA PÉKERMAN

LOS ARTÍFICES DE LA ILUSIÓN

LOS AUSENTES

SORTEO Y OTROS PARTIDOS AMISTOSOS

DESPEDIDA DE LA SELECCIÓN COLOMBIA

BRASIL 2-COLOMBIA 1

BRASIL 1-ALEMANIA 7

BALANCE GENERAL

LA HINCHADA COLOMBIANA

BIENVENIDA A LOS HEROES

ENSEÑANZAS

BREVE BIOGRAFÍA DEL AUTOR

OTRAS OBRAS DEL AUTOR

DEDICATORIAS

Al portero Miguel Ángel Calero Rodríguez, (q.e.p.d.) y al defensa central Andrés Escobar Saldarriaga (q.e.p.d.), profesionales íntegros y ejemplos de disciplina, quienes por su pundonor deportivo fueron espejos y referentes para la Selección Colombia que participó en el campeonato mundial Brasil 2014, e ilusionó a 47 millones de compatriotas en to dos los rincones del planeta, con alta posibilidad de ser una de las dos equipos finalistas del máximo torneo futbolero internacional.

Al fútbol, pasión compartida sin distingos por todos los colombianos, como el torrente vital que corre por las venas de un país multiétnico y multicultural. Así lo reflejó la identidad de deseos, alegrías, angustias y emociones experimentadas dentro y fuera de la geografía patria, por todos los hinchas, que con su respaldo y voz de aliento en pos del éxito, apoyan y reconocen la histórica participación deportiva, cuando por primera vez con luz propia y mucha potencialidad, una selección nacional de fútbol, pisó el umbral de la gloria y despertó una oleada de nacionalismo y patriotismo, sin precedentes en las participaciones deportivas internacionales.

Gratitud perenne para el profesor José Pékerman y su cuerpo técnico, a los 23 jugadores que asistieron a la cita deportiva más nombrada del planeta, y también a los futbolistas ausentes de la competencia, pero que durante la ronda eliminatoria aportaron esfuerzos ingentes para lograr la anhelada clasificación a una Copa Mundo de Fútbol, luego de 16 años de espera; pero que por razones ajenas a sus voluntades, no pudieron hacer parte de este selecto grupo que representó a Colombia en el torneo.

Y desde luego, una mención muy especial para el pueblo colombiano, cuyo sentimiento colectivo elevó la ilusión de conquistar el más preciado trofeo futbolístico, a instancias insospechadas de integración nacional. Como debería ser Colombia, en todos los aspectos atinentes al posicionamiento interno y externo del país en el concierto de naciones.

ARDUO CAMINO

El éxito no es definitivo, el fracaso no es fatídico. Lo que cuenta es el valor para continuar.

Winston Churchill.

Bajo la acertada dirección del técnico argentino José Pékerman la Selección Colombia de fútbol clasificó al Campeonato Mundial Brasil-2014, luego de superar un arduo recorrido de dificultades, éxitos y sinsabores, alegrías y tristezas; que llenaron de ilusiones a un país entero y aliviaron en forma transitoria el drama de la arraigada ineficiencia gubernamental, la pobreza estructural y otros males que asedian a millones de colombianos.

El llanto y la tristeza de James Rodríguez en posición de cuclillas, la tarde del 4 de julio de 2014 en el Estádio Castelão de Fortaleza al término del partido ganado de manera injusta 2-1 por Brasil, y la apoteósica recepción que brindó Bogotá a la Selección Colombia resumen los altibajos emocionales del pueblo colombiano frente a la histórica y ejemplar actuación futbolística.

Cuando los sicólogos pretenden hallar las razones del comportamiento erróneo de los niños, estudian la conducta y procederes de los padres o tutores. A partir de allí determinan las líneas de acción para corregir los problemas.

Este procedimiento resulta aplicable a los directivos de la Federación Colombiana de Fútbol, entidad particular encargada de regir los des tinos del balompié en todas las categorías a nivel nacional.

Un breve examen a la inestabilidad de los directores técnicos de la selección de mayores durante las últimas dos décadas, indica que a pesar de la creciente demanda de talentosos futbolistas colombianos en los cinco continentes, la dirigencia de esta cantera deportiva ha carecido de visión a largo plazo y concepción estratégica, alrededor de la conformación de las selecciones que representan al país en diversos torneos internacionales.

Además por la idiosincrasia nacional, con sus triunfos y participaciones, los futbolistas encarnan los anhelos compartidos de una sociedad multiétnica y pluricultural, que 204 años después del grito de independencia, aún desconoce la integración con base en objetivos nacionales y la proyección como país con enorme potencialidad cultural, económica, social y deportiva, en los órdenes regional y mundial.

La dirigencia deportiva ha sido igual que la dirigencia política en su campo de acción: Inferior al reto. Para la muestra un botón:

En once años contabilizados entre 1987 y 1998 la Selección Colombia tuvo tres directores técnicos. Y desde 1999 hasta 2014, nueve entrenadores han rotado por ese cargo, producto de diferentes factores tales como:

El capricho de los dirigentes deportivos, altibajos en los resultados futbolísticos, padrinazgos, injerencia de los medios de comunicación y desde luego, el tropicalismo que impide la planeación estratégica, estimula el inmediatismo y permea la fortaleza estructural de las organizaciones humanas.

En promedio, en los últimos 20 años, la Selección Colombia de fútbol categoría mayores ha tenido un director técnico cada dieciocho meses, y con esa cantidad de altibajos gerenciales, consecuencia directa de la sinuosidad emocional de los dirigentes de turno, el país ha participado en los torneos internacionales de fútbol.

Como consecuencia de la improvisación y carencia de líneas estratégicas de acción a largo plazo, con ocho de los nueve técnicos de los tres últimos lustros, Colombia soportó tres eliminaciones consecutivas a la Copa Mundo, mientras que solo tres técnicos, lograron la misma cantidad de clasificaciones entre 1987 y 1998, por la simple y llana razón que se mantuvieron en el cargo durante varios años y lograron desarrollar procesos metodológicos que impiden o neutralizan la improvisación; conocieron en detalle el comportamiento sicológico de los jugadores, comprendieron la dinámica del fútbol en su momento y se atrevieron a ensayar planes de trabajo.

En 1999 llegó el neófito Javier Álvarez a la dirección del conjunto nacional pero solo estuvo allí un año. Álvarez dirigió la primera parte de preparación para la Copa América, pero tras el estruendoso fracaso, al padecer una goleada de nueve a cero, durante el torneo Preolímpico en Londrina-Brasil, Álvarez fue cesado de su cargo a finales de enero de 2000.

A partir de ese momento asumió la importante responsabilidad deportiva, Luis Augusto García, quien dirigió la selección de mayores durante todo el año 2000 y continuó hasta finales de abril de 2001, cuando fue cesado su contrato, luego de un lacónico empate de 2-2 como visitante contra Venezuela, en el curso de la fase eliminatoria para la Copa Mundo de Corea-2002.

De remate, García cometió el error tolerado por la Federación Colombiana de Fútbol, de incluir a su hijo en el equipo, sin que este tuviera el nivel para estar allí. Esta situación fue muy criticada por los aficionados.

Campeones de América -2001, pero eliminados de la Copa Mundo-2002

Francisco Maturana regresó a la dirección técnica del equipo colombiano y ganó la Copa América Colombia-2001, con un equipo que mantuvo la valla invicta durante el torneo hemisférico, pero que no pudo clasificar al campeonato mundial de Japón y Corea-2002, pese a contar en la nómina con jugadores de la talla de Oscar Córdoba, Mario Yepes, Iván Ramiro Córdoba, Giovanni Hernández y Víctor Aristizábal.

Por ende, Maturana fue retirado de la dirección técnica del equipo. Había calidad humana, pero no había estrategia directiva, ni continuidad, ni planes a largo plazo.

Durante el año 2002, la Federación Colombiana de Fútbol no nombró ningún director técnico en propiedad para la selección. En su defecto para atender invitaciones formales a algunos juegos amistosos, se le encargó la responsabilidad transitoria a Reynaldo Rueda.

Finalizando ese año, la sinuosa Federación llamó de nuevo a Maturana, para dirigiera el equipo de Colombia que jugó en la Copa Confederaciones y en la Copa Oro-2003. Asimismo, Maturana dirigió la selección durante los primeros cuatro partidos de la fase eliminatoria del campeonato mundial de Alemania-2006, pero el equipo solo logró un punto de doce posibles, razón por la cual, Maturana renunció al cargo a finales de 2003.

Por la misma época Reynaldo Rueda tuvo éxitos con las selecciones juveniles de Colombia, por ende, se le consideró el entrenador indicado para remplazar a Maturana. Durante los años 2004 y 2005 el equipo de mayores dirigido por Rueda hizo muy buena campaña, pero en la última fecha quedó eliminado del campeonato mundial de Alemania-2006.

Nueva insatisfacción para el pueblo colombiano, que por segunda vez consecutiva, vio cómo su selección de fútbol quedó ausente del máximo torneo, como consecuencia de la improvisación y la falta de gestión estratégica de los directivos, así como de los insuficientes resultados del director técnico y de los jugadores en el campo de juego.

No obstante el fracaso deportivo con el consecuente golpe emocional contra el imaginario colectivo del pueblo colombiano, durante el año 2006 Reynaldo Rueda continuó a cargo de la selección con el fin de cumplir algunos compromisos amistosos firmados y pactados con anterioridad, pero en ningún momento se le ratificó como entrenador en propiedad. Señal clara de eterna improvisación y miopía, frente a lo que debe ser la selección nacional de fútbol de Colombia en todas sus categorías.

Jorge Luis Pinto

Tras conquistar el título de campeón del fútbol colombiano con el club Cúcuta Deportivo, la Federación eligió a Jorge Luis Pinto como director técnico de la Selección Colombia. Sin menoscabar las excelentes capacidades de Pinto, el equipo salió afectado porque cambió el proceso iniciado por Maturana y Rueda, con los previsibles resultados negativos.

La gestión deportiva del fogoso director técnico santandereano se prolongó durante 22 meses, con pésimos resultados futboleros en la Copa América Venezuela-2007, pero con un buen inició durante la primera parte de la fase eliminatoria a la Copa Mundo Suráfrica-2010. En medio de los altibajos técnicos y operacionales del equipo, sobrevino una estrepitosa goleada 4-0 en Santiago de Chile en la octava jornada. De inmediato terminó el ciclo Pinto, como consecuencia obvia de la reacción emocional colectiva de los directivos de la Federación.

Jorge Luis Pinto fue reemplazado por Eduardo Lara, quien igual que Rueda obtuvo éxitos internacionales con las selecciones juveniles. Lara dirigió el seleccionado de mayores desde octubre de 2008 hasta noviembre de 2009, pero no pudo conseguir el objetivo clasificar a la Copa Mundo Suráfrica-2010.

Sin embargo, y por extraña coincidencia, ni la Federación Colombiana de Fútbol ni los medios de comunicación especializados en temas deportivos, evaluaron la razón del éxito de las canteras y el fracaso de los mayores provenientes de esas bases.

Sin evaluar a fondo las causas de los reiterados fracasos futbolísticos de las selecciones de mayores, la Federación Colombiana de Fútbol optó por encargar de nuevo a Hernán Darío Gómez, 12 años después de su fracaso en Francia 1998 como si su nombre equivaliera a la salvación….

Con Bolillo la situación estratégica, táctica, técnica y sicológica de la selección parecía iniciar un proceso sostenido, pese a no haber logrado mejores resultados en la Copa América-2011, pero el proyecto solo duró 17 meses, cuando Bolillo renunció por razones extra-fubolísticas, derivadas del escándalo mediático por mal trato del entrenador deportivo a una dama en un sitio de diversión nocturna

"Bolillo" Gómez

Los medios de comunicación, las organizaciones femeninas que defienden los derechos de género y en general el país reaccionaron contra la reprochable conducta particular del afamado director técnico antioqueño. Sus días estaban contados en el cargo. Su erróneo comportamiento personal afectó el nuevo proceso deportivo. Parecía que Colombia estuviera condenada a perder otra oportunidad de volver a un campeonato mundial.

La vergonzosa pero necesaria salida de Hernán Darío Gómez de la dirección técnica de la Selección Colombia, que se alistaba para iniciar la fa se eliminatoria de la Copa Mundo Brasil-2014, se precipitó con un sorpresivo comunicado de prensa firmado por todos los integrantes del equipo y el cuerpo técnico, dirigido a la opinión pública y a los directivos de la Federación Colombiana de Fútbol:

—De ninguna manera compartimos, y por el contrario, reprochamos los hechos de violencia contra una mujer sucedidos el fin de semana anterior y de los cuales se ha hecho responsable el técnico Hernán Darío Gómez:

—En el seno del grupo de la Selección Colombia de mayores, desde el momento de lo sucedido, la reacción ha sido de desconcierto y de dolor pero también de apoyo y acompañamiento. La selección es una familia y si bien Hernán Darío se equivocó en materia grave, reconoció su culpa, como casi nadie en Colombia lo hace, la aceptó y ofreció disculpas a su familia y a la sociedad—

—Nosotros, todos los integrantes de la selección y sin desconocer lo sucedido, respaldamos de manera incondicional a nuestro amigo, a nuestro compañero, a nuestro director técnico Hernán Darío Gómez. Tiene una carrera intachable, siempre fue un modelo a seguir por todos nosotros además de ser un amigo, un ser humano maravilloso, a quien respetamos y valoramos como debe ser, con sus bondades y sus defectos—

—El hecho de violencia que reprochamos con vehemencia, nos duele inmensamente. Sabemos que como ser humano cometió un gravísimo error que el mismo reconoció de inmediato dando un ejemplo de su valor y su amor por Colombia y por su familia—

—No desconocemos lo difícil del momento y de la situación más aun cuando tenemos todos, la responsabilidad de representar un país. Pero estamos al lado y apoyamos al profesor Hernán Darío Gómez y com prometidos con su aceptación de responsabilidad estaremos prestos para acompañar cualquier proceso, personal y profesional, que nos