JULIO SALGADO - POEMAS

RETRATA

Al borde de la noche por el agua procurando nadar casi fingidas hojas que flotaban nunca tentando a los sonidos más bien fingiendo en la acechanza vino el turno del arte que cargaba una similitud gestada con la sombra y aparece como si se rebelara en partes con mimética forma entre los árboles… Nadie me vio sólo ella que esperaba… no era una serpiente que se descalza del manzano no un ave que se sostiene en esa delgadez casi letal que hay en la rama… Diré furtiva desde la cintura a la cadera que empujaba la salida de un sol y de una luna al mismo tiempo.

Nada es así como se dice somos la tierra vana deudos de la palabra y nuevamente deudos de la nada.

lo que nos prometemos

Y luego la orilla entre las piernas que se moja esa humedad que escapa desde adentro ese canal que se desborda y descompensa aquellas secretas provisiones que están en la balanza… Aún no es de mañana esos suspiros que brotan como flores y como si caminaran abren las puertas entran en una casa y allí está la sepultada que se esconde la selva madre mordiendo oscuramente lo que calla.

Julio Salgado

(inédito)

BREA CHIMPANA.

La tablilla del ala y la estructura de un fruto aparecen sobre el albardón de una íntima comarca, un túmulo donde está quieta la luz. La mancha nacida desde un dialecto ya extinguido. Todo puesto por un acto puro de la creación después de adorar a la cópula y desandar entre los meridianos.

¿ Qué alumbra al agónico retiro de los antiguos tatúes bajo la tierra y a las rígidas cabelleras de quebrachos decorados con los labios abiertos de sus sámaras, a las terrazas de poleo, al torzal de los tasiales que exponen el brote de las vulvas desvestidas por las muchachas inocentes del monte?

Ese horizonte tensado por la pasión como una alhaja erótica. La flecha que rasa los pastos que adora un rincón del mundo desperdiciándose de su destino hasta hacerse una una estrella desgajada en el lecho

de una cañada. El alba que vigila los restos dejados por el puma saciado de la noche.

Esa campaña selvática-aborigen cubierta de madrejones resecos, embabados solo por laberintos y luciérnagas muertas de las geografías.

Ese cuadro que está compuesto y representa las partes interiores de un cuerpo mirado desde la lejanía, mancha rosa que aún llama a la vida, a la escuela pagana de aquellas ceremonias naturales.

¡Oh gloria, un mapa tocado con la lengua como la curva de la piel de una mujer en la majada, sin saber si la tocamos con la demencia o con el hado!

Buscad su pedanía.-

(de Tres parajes del monte)

EL ENGAÑO POR LA FLUIDEZ DE LAS FORMAS.

Represa de don Pipi.

Ella me gustaba más que la Poesía moderna. Tenía la cabeza cortada y desde allí como rayos que pesan más que el cielo caían sus cabellos envueltos en dos trenzas. Ahora blancamente atraviesa cuando sueño. Alas de escarabajos brillaban en sus pechos. En sus ojos esa laguna quieta.

Sólo la luna allá dentro se ondula con el viento. (de Trampa Natura)

ELOCUENCIA DE LA DOCA.

Mientras los chambelanes bordan en las orejas de los virreinarios

se mella el vuelo de la mosca.

Mientras los concusionarios intrigan en la bolsas de los que no tienen amparo la sólida luz que ha partido del faro se somete.

Los papelescos, los casuistas, los pedantes, los retóricos, los mercenarios, baten en la sentina de las Capitales.

Como si fuera un domingo la hija del guardián de los jaguares se peina ante el espejo desnuda por las sombras abre su vulva mostrando la luna que es sol.

La doca crece. La cordillera se atavía.( de Trampa Natura )

EL BORDO

Esa es la trampa del fulgor sagrado. Ha crecido la noche. Sube el calor.

La arena por el cielo. La noche continúa. Muerdo un bosque en tus labios. Un pie bajo el vestido. Has elegido un árbol. En la laguna de tus pechos vuelan los patos. Una lluvia aceitosa cae sobre los nidos. Asoma un ala inmóvil. Delicadas saetas subterráneas se mueven lentamente el pie bajo la tierra del vestido. Un cielo se abre solo pasa un rio.-

(de Trampa Natura)

NARCISO

Los labios del narciso amanecieron entre el hechizo y la posada

Por qué se enamoró el narciso de la dramática sencillez que adorna al tallo Habrá sido la densidad de lo amarillo que lo amparaba aquella fría armonía que corre y va ondulando el pétalo

Alguna extraña gota de agua vecina en una rama cuajándose en la lengua que se aproxima y toca esa humedad de falo.(de Doble Cielo)

CALA I

La mujer que poseía el anillo

que obsesiona al diamante

despertó.

Una música en las hojas de los árboles que se acomodan tras la luz de la ventana el filamento vegetal que vaga por el pico y el canto del zorzal entre las ramas la palabra… la letra… sus labios semiabiertos por un extraño almíbar que viene de la noche y escarba allí dentro en el alba algunas mágicas combustiones que producen calores en su almohada cierto abandono en la implacable desnudez algo del extravío en su mirada permitieron la entrada de la huasca de un sol esa mañana.-

CALA IV

Esto es un laberinto perdido por vehemencia en lo infidente. Esa mujer hecha de especias de silencioso parque y leche humeante yo la estaba buscando como si fuera un pan en el vestido de la vecina muerta por la paz interior de su corpiño –lo aclaro por si fuera mi destino estar en el revés del cielo- acomodó su cabellera ella que dignamente oraba entre cintillos rojos y peinetas dando pequeños pasos abajo del alero como un pájaro o una sacerdotisa montaraz que va a levantar vuelo. Harta del sol oscuro de mis solicitudes regando con su pelo y las orillas de su cuerpo el suelo algo más murmuró mientras la blusa que llevaba se desarmaba cayendo como un pétalo.(de Doble Cielo)

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