ARREGLANDO MUNDO 47 Tenía que pasar algo relacionado con mi familia para que pudiera comprobar la veracidad de aquel

aforismo, según el cual “el sistema es perfecto hasta que se vuelve en tu contra”. Puede el lector imaginarse la escena: Siendo casi las diez, llevamos a nuestro familiar a urgencias para que le atiendan. Media hora después, cuando le están atendiendo, nos dicen que dicha clínica ya no cubre nuestra EPS, y que debemos ir a otro sitio que afortunadamente está a pocas cuadras. Llegamos a la otra clínica, con nuestro familiar. Aire acondicionado a toda máquina, como si fuese Medicina Legal. La cajera toma los datos y nos pone a esperar, y uno sólo puede rezar para que la espera dure dos horas, como mucho. Tres horas después, ante nada pasando, decidimos hablar con la enfermera jefe, quien nos dice que nuestro familiar no es un caso tan prioritario, y que por otro lado, sólo hay un médico de turno en este momento. Hay que mencionar que en la sala de urgencias hay, por lo menos, cuarenta personas. El único pensamiento que aflora es ¿Un solo médico para cuarenta personas? Aparte, claro está, de la ira que hace que la sangre hierva en nuestras venas y arterias. Pocos días después de este insuceso, me entero de los dos casos de paseo de la muerte en los que la burocracia prácticamente mató a las dos personas implicadas. En este punto, me atrevo a cuestionar al sistema de salud que actualmente nos toca padecer. Sí, dije bien… padecer. Mi primera pregunta es ¿qué tan lesionado, o herido, o moribundo debe uno estar para que se le atienda? Segunda pregunta: ¿Cuántos millones de pesos mensuales hay que ganar para lograr una atención adecuada? Tercera pregunta: ¿Será que hay que crear un mercado negro de servicios médicos para poder ser atendido a tiempo, o cuando uno lo necesita? Sí, perdón por el cinismo, pero es la verdad. Nuestro sistema de EPSs ha llegado a un punto que es sencillamente vergonzoso e inadmisible. Incluso es inevitable que uno piense en todo el andamiaje burocrático que caracterizaba al ahora difunto ISS (¿o será que éste se extendió a las EPSs? Nunca se sabe). También cabe preguntarse quién fue el brillante genio que nos ha dejado semejante sistema de salud, en el que da la impresión de que el juramento de Hipócrates se ha ido a reunir con las cenizas del año pasado, por así decirlo. Se precisa un sistema de salud que sea más efectivo. Que por lo menos permita poner más médicos en las salas de urgencias, cosa que la gente que acuda pueda ser atendida en mucho menos tiempo del que ahora se usa. ¿Cómo lograrlo? Por desgracia, no tengo esa respuesta. Mi pericia de administrador deja mucho que desear en ese sentido. Por ahora, lo único que nos queda es rezar, ya sea para no enfermarnos o para estar entre los primeros a quienes el médico de turno atienda en la sala de urgencias. La opción de sentarnos hasta quedar fritos antes de recibir la atención es muy sórdida, y espero no tener que vivirla jamás. Pero mientras sigamos teniendo este sistema tan infectado por los trámites burocráticos, tarde o temprano los paseos de la muerte serán cosa de todos los días. En Santiago de Cali, siendo las 20:10 del 25 de Febrero del 2012

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