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Los jóvenes Preguntan.- Extras - Que hare con mí vida - con fotos

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Los jóvenes Preguntan.

(Extras) Que haré con mí vida

Otras entrevistas:
La importancia del estudio personal:
Rebecca: Me lance al precursorado creyendo que sería de color de rosa, pensé: “siendo precursora, mi vida será perfecta”. Nunca había sido muy buena estudiante. Estudiaba la Atalaya, lo más básico, pero al poco tiempo vi que no disfrutaba, me estaba agotando, lo que me faltaba era estudio personal, sentía un gran vacío, porque estaba dando a la gente, pero no recargaba las baterías, necesitaba recargarlas para seguir dando a los demás.

Kevin: Lo que me ayudó a ver al ministerio tal como es fue mejorar mis hábitos de lectura de la biblia y estrechar mi relación con Jehová.

“Siempre estás dando…”
Mark: En el ministerio siempre estas dando, si no te alimentas en sentido espiritual, vas perdiendo el gozo y terminas fracasando. Tiffany: El conocimiento que antes te bastaba, quizás ya no sea suficiente porque estas creciendo en la verdad, así que debes mejorar tu estudio personal investigando más. Steven: Hay quienes creen que pueden depender del gozo que obtengan en la predicación, de los resultados que consigan, pero eso no funciona en algunos territorios, en esa situación, el gozo debe provenir de dentro, es necesario cultivarlo, y eso significa avivar el fuego con un buen estudio personal. Jenny: Así, cuando lees la biblia y buscas información, te entusiasmas y deseas usarla en el ministerio. Kenyatte: He comprobado que si no me siento a leer y meditar en lo que Jehová dice, soy incapaz de mantener el equilibrio en las demás cosas de la vida, todo se me va de las manos, la lectura de la biblia y el estudio personal son cosas pequeñas que siempre procuro hacer para poder encargarme de las cosas grandes. Mica: Me encanta el libro perspicacia he empezado a leerlo y me apasiona aprender cosas de los personajes bíblicos. Reem: Bueno a mí me gustan los tomos antiguos de la Atalaya y ¡Despertad!, cuando los hojeas ves cuantas experiencias hay en la Atalaya, ¡Es impresionante ! .

Ulrike: De camino al trabajo escucho las cintas de las revistas y luego trato de leerlas en casa, y por la noche si no estoy muy agotada tan cansada, leo la biblia un rato. 1

Agapi: He notado que el el estudio me acerca a Jehová y me hace sentir más aprecio, y entonces me produce más gozo llevar su palabra a la gente.

Otras formas de dar testimonio:
Ángela: Creo Que puedes caer en la trampa de repetir la misma presentación todo el tiempo, todos los fines de semana, y eso es aburrido sobre todo si no te da buen resultado. Jennifer: Hacer cosas distintas es muy importante para disfrutar del ministerio, no conformarse con la primera visita, si no también hacer revisitas, predicar en la calles, en los negocios y cuantas más facetas del ministerio cubres, más te das cuenta de lo interesante y variado que es.

Mark: Disfruto del ministerio cuando es variado, predicar en los negocios, en las calles, me mantiene concentrado en lo que hago.

“Si llevo las revistas…”
Erica: He visto que si llevo las revistas para leerlas en el tren de camino al trabajo, siempre tengo ha alguien mirando de reojo, estoy aprendiendo portugués y mientras leía el folleto aprenda a leer y escribir en portugués, una señora estaba sentada junto a mí y a una hermana que viaja conmigo, la señora me miró y dijo: “¿Qué es eso? ¿Estas aprendiendo portugués?”. Y me hizo más preguntas, bueno terminamos dándole testimonio.

“Visito los negocios…”
Rakesh: Visito los negocios, las tiendas donde venden los periódicos, allí encuentro a muchas personas de origen asiático, le llevo publicaciones en su idioma y se han acostumbrado a mis visitas, ahora responden mejor.

“Predicando en el metro….”
Virginia: En nuestro territorio hay muchas casas cuando hace frio ¡Cuando nieva y llueve! Predicamos en el metro, cuando bajas, está lleno de Testigos, podemos dejar cientos de revistas pues la gente nos conoce y se las lleva para leerlas en el viaje al trabajo.

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Erica: Si estamos dispuestos a predicar ha alguien en toda oportunidad tenemos experiencias muy buenas.

Servicio de betel:
Thiago: Trabajo en la imprenta, en la sección donde se imprimen cartas y otros trabajos parecidos, en Betel hay un ambiente que no encuentras en ningún otro sitio, estás rodeado de personas que tienen las mismas ideas que tú, la misma forma de tratar a los demás, es un gran privilegio trabajar en un departamento que tiene que ver con la producción del alimento espiritual, aunque solo sea trasladando ese alimento espiritual de un sitio a otro. Beniamino: En el taller donde trabajo, tapizamos sofás sillones o sillas para el comedor y las oficinas, y otros muebles, en casa terminé mi aprendizaje como decorador de interiores, lo que incluía tapicería. Me llena de felicidad hacer algo que le da sentido a mí vida: no ir tras una carrera en el mundo ni trabajar por dinero, si no trabajar para Jehová y mis hermanos. Micael: Cuando pensé en venir a Betel, pensé en dos cosas: en mi espiritualidad y en aprender a hacer algo que fuera útil para la Organización, después de analizar lo que sería más conveniente, decidí estudiar electrónica, pues me atraía bastante, tomé algunos cursos y trabajé en ese campo, no veo un modo mejor de usar lo que sé, me gusta lo que hago, aun si me asignaran otro tipo de trabajo, seguiría trabajando a tiempo completo para Jehová, pero como trabajo en algo que conozco bien, el mejor todavía. Jehová no usa a los mejores, usa a los que están disponibles, yo lo estoy, mis circunstancias me permiten servir en Betel, y todo joven que esté dispuesto - y que se ofrezca – puede servir en Betel, Jehová lo capacitará para hacer las cosas como él quiere. Luke: En Betel hay lugar para pasarlo bien y disfrutar, conoces a tantas personas interesantes, muchas de tú edad, he pasado muy buenos ratos con los amigos que he hecho, no los tendría si no hubiera venido a Betel, no creo que tengas que ser especial ara trabajar en Betel, solo tienes que estar dispuesto a hacer lo que te pidan, y querer servir a Jehová. Sven: En el ministerio, un Superintendente de Circuito me preguntó: “Sven, ¿Alguna vez has pensado en ir a Betel?”. Lo miré horrorizado y le dije ¿Betel?, pero yo ya estoy en el servicio de tiempo completo, ¿Qué voy a hacer en Betel?”. Y el dijo: “Bueno, piénsalo, no solo puedes servir a Jehová aquí afuera, sino también dentro de Betel”. Así que me puse a pensarlo, el caso es que asistí a la reunión de Betel de la Asamblea de Distrito, y llené una solicitud, siento que estoy haciendo algo que tiene un valor duradero. También podría haber usado mis habilidades en el mundo, pero hubiera sido como depositar dinero en un banco en el que sabes que habrá un robo al día siguiente, eso significa que lo que hiciste no habrá servido para nada.

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En Betel, cuando vuelves al cuarto al final del día, puede que no todo haya salido genial en el trabajo, pero el tiempo que has trabajado lo has dedicado a Jehová, y eso te produce una sensación maravillosa. Es imposible de describir.

Escuela de entrenamiento ministerial:
James Hinderer: La escuela de entrenamiento ministerial, capacita a hermanos solteros que llevan al menos dos años siendo Ancianos o Siervos Ministeriales. Por ejemplo, un joven puede solicitar el servicio de Betel a los 19 años, pero para poder asistir a esta escuela debe haber cumplido los 23. De modo que tiene más experiencia, y la preparación que recibe lo capacita para asumir más y más responsabilidades en la Organización. Todd: Comencé el precursorado a los quince años. Me encantaba el ministerio del campo. Así que me puse la meta de asistir a la escuela de entrenamiento ministerial. Llene una solicitud a los 21 años, luego a los 22, y una vez más a los 23. Al final, me inscribieron en la clase número 65, que se celebro en el otoño de 2002. Es como si en los dos meses que duró el curso hubiera crecido muchos años en sentido espiritual, en esas ocho semanas mi convertí en otra persona. Y me parece que todos mis compañeros de clase sienten lo mismo. En aquellos dos meses se formaron fuertes lazos de amistad entre nosotros que durarán toda la vida. Será interesante ver dónde estaremos, qué beneficios hemos recibido y como serviremos a la Organización dentro de un año o dentro de diez años, y espero que para siempre. Aarón: Mis padres me criaron en la verdad y se lo agradezco mucho. Hice el Precursorado Auxiliar por un tiempo, pero yo sabía que podía hacer más por Jehová. Así que comencé el Regular, y cuando tenían 22 años, un amigo me invitó a servir en un grupo de habla portuguesa. Así que me mudé y me puse a estudiar el idioma. Entonces cuando llevaba muy poco allí, el Superintendente de Circuito nos pidió a mi compañero y a mí aunque yo sabía poco portugués, que ayudáramos a una congregación, en la que solo había un Anciano, un Siervo Ministerial y un Precursor Regular, poco me imaginaba entonces que aprender otro idioma me iba a traer tantas bendiciones. Así que permanecí en la congregación portuguesa cinco años, hasta que asistí ala cuarta clase del entrenamiento ministerial, en 1989. Tenía 27 años cuando asistí a la escuela de entrenamiento ministerial, y para entonces pensaba que era un buen estudiante de la biblia. Pero la escuela me enseñó que tenemos que profundizar más en las escrituras para aprender principios y saber aplicarlos en multitud de circunstancias de la vida. Y algo que se me quedó grabado fue imitar a Jesús: Imitar su modo de enseñar, de pastorear, de cuidar con bondad a las ovejas de Dios. Y, desde luego, si en todas las situaciones de la vida pensáramos: “¿Qué haría Jesús en mi caso?”, seríamos pastores y maestros mucho más hábiles.

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Todd: Cuando has estado en la misma Congregación desde pequeño, das por sentada algunas cosas. Pero la escuela me abrió los ojos a procedimientos de Organización que hasta entonces había pasado por alto. Sirvió para ajustar y aclarar distintas ideas, actitudes e interpretaciones. La verdad es que empiezas a entender la importancia de la Organización de Jehová y a valorar cualquier privilegio que se te conceda. Si uno se aplica la Escuela es un magnifico trampolín para ser útil a Jehová y a los hermanos. Aarón: La Escuela de Entrenamiento Ministerial me enseñó mucho sobre aspectos de Organización que por mi cuenta habría tardado muchos años en aprender. En este sentido, recuerdo las palabras de 1 corintios 4:6, un texto que no he olvidado en todos estos años. Dice: “No vayas más allá de las cosas que están escritas”. Cuando no seguimos este consejo, a menudo nos causamos muchos problemas, aconsejamos y enseñamos mucho mejor cuando nos apegamos a lo que está escrito en la biblia y en las publicaciones cristianas. Todd: Tras la graduación me enviaron a mi congregación de siempre sin embargo, tres semanas después me asignaron a la Congregación Rusa de Pensilvania. No me lo podía creer, pues no sabía nada de ruso. Pero al poco tiempo ya tenia intervenciones en todas las reuniones. Eso fue hace poco más de un año, así que no puedo decir que domine el idioma, pero por lo general entiendo lo que se dice y puedo comunicarme con la gente y los hermanos rusos. Aarón: Cuando me Gradué me enviaron de misionero al país africano de Suazilandia. Estaba muy entusiasmado, aunque también un poco sorprendido. Me parecía extraño, porque yo había aprendido portugués, y en Suazilandia no se habla portugués. Pero un año y medio después se levantó la proscripción en Mozambique, donde sí se habla portugués, y me enviaron allí. En Mozambique serví en el Campo Misional y también en Betel. Viví muchas experiencias fantásticas y fortalecedoras, y hasta con algo de aventura a veces. Después de nueve años en África regrese a Estados Unidos era precursor y me mantenía trabando de intérprete de portugués. Pero en el año 2000 fui nombrado Superintendente de Circuito, una asignación en la que disfruto mucho. Desde luego Jehová me ha colmado de bendiciones. Michael Congregación Elder: Ahora tenemos asignado a nuestra Congregación a un excelente hermano graduado de la Escuela de Entrenamiento Ministerial. Estos hermanos son auténticos regalos de Jehová: solteros, entusiastas, listos para hacer lo que se les pida. Trabajan duro para que sus intervenciones en las reuniones sean de gran calidad y se esmeran en atender todos sus deberes. Se interesan sinceramente por los demás y ponen un magnífico ejemplo a los jóvenes en cuanto a centrarse en el Ministerio y en metas espirituales. Es como tener un Misionero en la Congregación, un Timoteo moderno. Amamos mucho a estos hermanos y valoramos el importante papel que desempeñan en la Historia Teocrática de las Congregaciones.

James Hinderer: Hay muchas asignaciones importantes al alcance de los hermanos que están en la Organización, pero la Escuela de Entrenamiento Ministerial es un medio por el que los jóvenes pueden recibir una preparación Teocrática que les permita asumir más responsabilidades y hacerlo a una edad más temprana.

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Por ejemplo, un Graduado de la Escuela que ahora es Superintendente de Circuito dice así: “La Escuela amplió mi visión de la Organización. Antes me habría conformado con pasar toda la vida en mi Congregación de siempre. Servir con la Congregación anfitriona cuando asistí a la Escuela junto con otros estudiantes, me demostró que tenemos una familia y amigos en la Organización, no importa donde estemos. Los amigos que hice en la escuela siguen estando entre los más queridos. Y con cada nueva asignación amplio mi circuito de amistades.” He visto a cientos de jóvenes recibir la preparación que se imparte en esta escuela. El resultado es que ellos, al igual que Timoteo de la antigüedad, cuidan a los hermanos en las Congregaciones y se esfuerzan de corazón por promover las Buenas Nuevas. Así, además de enseñarles datos sobre la biblia, la Escuela los ayuda a alcanzar la madurez cristiana. Y quienes los ven se dan cuenta de que su progreso se pone de manifiesto ante los ojos de todos.

“Reflexiona sobre estas cosas […] para que tu adelantamiento sea manifiesto a todos.” (1 Timoteo 4:15)

La escuela misional de galaad:

Peter, 111th class of Gilead: Durante muchos años no sentí un verdadero deseo ni siquiera de ser precursor. Y más tarde, cuando era precursor, no tenía ningún deseo de ir a Galaad.

Fiona, 111th class of Gilead: Soy la clase de persona que no hace las cosas a medias. Si hago algo me entrego por completo, así que cuando comencé a predicar, me puse la meta de ser misionera. Tenía 17 años. Peter: En realidad no había pensado en ser misionero hasta que conocí a Fiona. El día en que nos conocimos íbamos en un grupo predicando en los negocios. Predicamos juntos toda la mañana y hablamos del servicio misional. Y eso me hizo pensar yo seguía soltero por causa del reino, pero cuando más conocía a Fiona, más cambiaba de opinión.

Se prepararon para la obra misional.
Peter: Nos mudamos a la congregación china de Brisbane (Australia). Eso nos ayudó a emprender un estilo de vida que nos ayudo para el Servicio Misional. Vimos si podíamos adaptarnos al precursorado en un campo de habla extranjera: aprender el idioma, adaptarnos a la cultura. Fue una indicación muy buena de si podríamos ser misioneros o no.

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Temores y dudas.

Peter: Quizá la gente te critique y piense que estás loco. ¿Por qué irte a otro país cuando puedes vivir cómodamente en el tuyo y aun así servir a Jehová. ?

Fiona: Vi la mano de Jehová en mi vida y comprobé que cuanto más te pones en sus manos y más miedo tienes y más insegura te sientes, es entonces cuando ves que Jehová te ayuda.

Peter: Pero no me sentía preparado. Ni mi espiritualidad ni mi personalidad estaban a la altura de los frutos del espíritu. Sentía que aún era un poco testarudo, orgulloso y que tenía algo de mal genio. Es asombroso que cuando tienes una meta, Jehová te ayuda a aprender las cosas rápidamente. Y te hace atravesar situaciones que pueden moldearte según su deseo, de modo que pueda usarte más de lleno.

La experiencia de asistir a Galaad.
Fiona: Creo que lo más difícil, sobre todo desde que empezó el curso de Galaad, a sido manifestar el fruto del espíritu, uno no percibe cuántas faltas tiene y creo al convivir con otras personas, tus defectos salen a flote. Peter: La escuela de Galaad es una bendición de Jehová. Y nos sentimos privilegiados de ser parte de ella, porque te enseña a cultivar una fe y una confianza inquebrantables tanto en Jehová como en su Organización. Fiona: Quisiera que todos recibieran esta misma preparación. Es asombroso cuánto aprendemos sobre la biblia. Peter: Si pueden, háganlo. Puede que sea difícil, pero pongan a Jehová a prueba. Fiona: Yo recomiendo Galaad. Es impresionante. En el servicio de Jehová todo produce gozo, felicidad y un sentido de seguridad interior a pesar de vivir en un mundo lleno de inseguridades. Por nada del mundo cambiaría el servicio a Jehová.

Peter y Fiona son misioneros en Hungría.

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