LA MÑECA DE TRAPO

LA MUÑECA DE TRAPO
Oscar Fernando Sierra Ordoñez

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

863.5 Oscar Fernando Sierra Ordoñez La Muñeca de Trapo/ -(Tegucigalpa): Guardabarranco), (2011). Primera edición/Colección: Novela ISBN:
Pintura de la portada “De Chevannes”, francés, 1824-1898

Primera Edición, 2011 Colección: Novela ISBN: Tegucigalpa, Honduras Correo electrónico: oscarsierr1@yahoo.es Portada: Pintura de la portada “De Chevannes”,
francés, 1824-1898

No se está permitida la reproducción total o parcial de este libro, ni su tratamiento informático, ni la transmisión de ninguna forma o por cualquier otro medio, ya sea electrónico, mecánico, icónico, virtual, por fotocopia, por registro, por medio de moldes, calcos, ni en actos de remedos, ni por medio de papel manteca, celofán, ni por medio de clonación, ni espiritual, de ninguna manera se permitirá la transcripción, será sometido a la pira de fuego, o será condenado a la burla de la plaza pública, queda claro, hasta el mismo autor queda sometido al cumplimiento de estas restricciones, cúmplase al pie de la letra.

2

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

Dedicatoria A Dios Todopoderoso que me dio esta proeza de crear A mis amigos escritores Israel Serrano, Melissa Merlo, Oscar Amaya, Galel Cárdenas A mi madre Celia Ordoñez A mi hermana Claudia Lizzeth Sierra A mi joven amada Lizbeth Magaly Flores Osorto A mi suegra Olga Flores A mi profesor (QDDG) René Bustillo A La ensayista y critica literaria Martha Luz Flores Al instituto José Cecilio del Valle, por el apoyo Al intelectual Efraín Rubio Al docente y dirigente magisterial Giovanni Vásquez A la profesora de filosofía Aleyda Espinal A la profesora de sociología Emelda Mis lectores entre ellos taxistas, guachimanes, molenderas, tortilleras, carreteros, bulteros, vecinos,

3

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

“Alguien tenía que haber calumniado a Josef K1, pues fue detenido una mañana sin haber hecho nada malo2. La cocinera de la señora Grubach, su casera, que le llevaba todos los días a eso de las ocho de la mañana el desayuno a su habitación, no había aparecido. Era la primera vez que ocurría algo semejante. K esperó un rato más. Apoyado en la almohada, se quedó mirando a la anciana que vivía frente a su casa y que le observaba con una curiosidad inusitada. Poco después, extrañado y hambriento, tocó el timbre. Nada más hacerlo, se oyó cómo llamaban a la puerta y un hombre al que no había visto nunca entró en su habitación. Era delgado, aunque fuerte de constitución, llevaba un traje negro ajustado, que, como cierta indumentaria de viaje, disponía de varios pliegues, bolsillos, hebillas, botones, y de un cinturón; todo parecía muy práctico, aunque no se supiese muy bien para qué podía servir”

Frank Kafka, El Proceso

I
Despertó .Hizo un ademán de cansancio y bostezó. Se puso de pie. Se quitó la bata y se posó frente al espejo del baño. Tomó la pasta de dientes, la apretó con cuidado, rellenó el cepillo y se restregó los dientes con sutiliza, al mismo tiempo pensó en los días que vivió con ella junto al mar. Se acordó el día que se marchó. Se puso triste con miradas desorbitantes, la abrazó con fuerza. Pensó ---“¿no sé cuando volverá?”.La mujer con sus labios rojos sonrió con un gesto de pesimismo-le dijo susurrante en los oídos. La muchacha se incrustó la cartera de piel de lagarto en el hombro como psicodélica, lo apretujó aligerada sin pronunciar palabras. ---“¡Vos sabés broder que ella me amó demasiado! Se marchó sin decirme nada, ¡todavía la espero!---expresó tambaleándose en la silla con una mirada eufórica clavándola en el rostro cicatrizado de José—contestó desequilibrante e impávido–“¡Mirá Penelio Ulises!, ¡la mujeres no le pertenecen a nadie!, ¡renunciá a ese recuerdo que esta torturando la mollera!-le dijo Charli, lo miró ennegrecido por una lágrima que se reventó en la mejilla derecha y los destellos de luz pringando en la sala del bar. José se levantó indiferente y de pronto se despidió de Ulises. Penelio con una sonrisa enmarañada de nostalgia .Charli culminó el último trago de cerveza, se la empinó atragantado y aligerado.

1

2

4

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

---“¡Espérame!”-le dijo precipitado con virajes en zigzag. Enredado avanzó hasta alcanzarla en la salida del bar. “Cuando llegué a donde doña Petrona, encontré a Concho tirado a los pies de la vieja, con unas rayas de sangre saliéndole en la mollera. Ella me miró extraña señalándome con el dedo índice, echándome la culpa y hablando sola con las paredes. Llegué y no encontré a nadie, me asomé a la puerta y doña Petrona tirando los cantaros al suelo, golpeando la mesa, aligerada abría y cerraba la ventana. Me quedé tieso, calladito sin mover ni un pelo, con una temblazón en las patas. Se acercó a mi queriéndome macanear. Ella pegó un brinco de burro chúcaro, endemoniada me siguió hasta que salí de la casa. “¡Apúrese Ulises! ¡Al muerto lo están llevando al hospital!”-le dije “¿Cómo lo van a llevar al hospital si esta muerto?”-soslayó “Es qué esta en estado de coma, ¡es decir moribundo, pué!, lo que no se sabe a que se debe, lleva un dolor de panza, a saber si ya llegaron. En la otra cuadra se palmó el compa Pancho, le metieron un tiro en la cabeza y ahora esta en la raya de la pelona el primo Mamerto, se pusó un lazo en el pescuezo y dicen que daba vueltas, hasta que se le salió la lengua y los ojos payulos, brotados viendo el vacío” “Me hice el pendejo y fui a dar a donde la comadre Priscila, le toqué la puerta varias veces, casi derribándola, nadie me escuchó, nadie salió y, es que con la comadre fuimos uña y carne, ahora que murió el compi, esta triste, no habla con nadie encerrada en el dormitorio. Cuando entré a la casa por el otro lado, detrás por la cocina, cerca del jardín, me colé a escondidas cuando escuché que gente al fondo cuchicheaban en voz baja. Me asomé, asombrado al ver el cuerpo suave de la comadre, erizada en la rectitud de la cama, sus ojos dormidos clavados en el cielo del techo y las voces seguían chocando en las paredes. Miré hacia todos lados, ¡Vi algo, le juro por mi madrecita! Que no había nadie, ella seguía callada y echada como una enferma que la devoraba la agonía, desde que murió el compadre, esta ahí tirada, espantada, nadie entra, nadie sale, tiene una semana ya de que nadie la visita, doña Psicodelia Mejía, dijo que al mirar la gente, pega brincos, retoza enloquecida, dice la gente, que ella mira el diablo en las caras de la personas que la han acompañado durante semanas enteras” “¡Usted bien sabía! Que se iba a morir, no le dijo nada, el marido la dejó calladamente, en el pueblo andan diciendo que el viejo tal por cual, le hizo mal, es que se fue con otra mujer, y desde ahí le dio mucepo, viera que cuando llegué, solo me miró con unos ojos llenos de agua, la tristeza comiéndole la cara, más bien parece que la muerte le jala la piel cada día.,
5

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

¡Mire don! , me crecí junto con ella, de niña fue alegre, risueña y cuando se juntó con ese ¡viejo tal por cual! , empezó a sufrir, nunca le dio nada a mi hermanita, las dos están solas, en esta casa que el techo se les cae, porque se la ha comido el comején, mírela se retuerce del dolor, el doctor nos dijo que se va a enflaquecer como una calavera seca, estaba llenita de vida como el color de las flores en las mejillas, me vine del otro pueblo solo para que me dijeran que la Priscila se esta muriendo ¡Ay santísima trinidad! desde que anduvo allá en San Pedro ,desde ese momento el viejo la dejó, el tal por cual sabia lo que a ella le estaba pasando ¡dentro de esa panza! ¡Mire don! ¡Mire como se me va a morir mi hermanita querida!” Me dijo clavándome la mirada esponjosa en mi cara, seguí metido en el silencio sin decir ni una palabra” El sol se convirtió en una toronja destripada por el fuego del horizonte detrás de la ventana los pájaros ennegrecidos sobrevolaban en la angustia de los lamentos. “Me despedí de la hermana de Priscila que seguía hincada rezándole a “Santa María de los Leños” “No puedo dormir desde anoche, con ese murmullo de los muertos clavados en mis oídos, dando vueltas y vueltas en mi dormitorio” Un mar de oscuridades se hundió en los ángulos tersos de su rostro y al fondo se dispersó una línea de luces destellantes que se revientan en las rendijas delgadas de las ventanas. El viento fresco se filtró en la travesía de la noche, en los techos de las casas junto a la ramas temblorosas de los arboles. El ladrido de los perros se expandió en las calles empolvadas por la redondez de la medialuna. “sigo tirado en el catre con la almohada restregándomela en la cara” En la memoria proyectó una ristra de imágenes con luces intermitentes. Cayó en un estado de adormecimiento. El letargo lo llevó a la traslación de un cuerpo a otro, al tocar con delicadeza el amuleto que sostenía en el cuello.

II
“Yo no tenía ni pena ni cosa parecida, pero no decía nada si no venía a
6

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

contarlo conmigo Aurelita y entonces siempre mandaban a buscar a Aurelita y ella venía con su mamá y todo y lo contábamos las dos de lo más bien. Nosotras sabíamos que éramos la atracción del barrio, de todo el pueblo, del barrio primero y del pueblo entero después, así que nos paseábamos juntas por el parque, muy tiesas, derechitas, sin mirar a nadie, pero sabiendo que todo el mundo nos miraba y cuando pasábamos, se decían cosas bajito y nos miraban con el rabo del ojo y todo.” Tres tristes Tigres, Guillermo Cabrera Infante

Él recordó esa mañana perfumada, incrustada en sus hombros, abrazándolo con los labios pintados, besándolo hasta dejarlo entorpecido por la anestesia de las delicadezas. “La dejé marcharse” dijo enmudecido por el espejo nublado del pasado. Ella se fue con un carterón lleno de brillantina, adentro llevaba un cepillo para enrularse el cabello, un cortaúñas, un par de condones, una lima para los pies, una toalla miniatura, dos hilos dentales, dos pinta-cejas y un marcador de labios. “le registré la cartera, mientras ella se bañaba”. Con sumo cuidado revisó objeto por objeto, hasta que encontró un papel redactado con letras ilegibles, no pudo descifrar las palabras que lo remitían a la experiencia de ser traductor de obras literarias antiguas. Se condujo rápido a la firma garabateada, pensó distraído en el nombre de algún hombre que conocía en el trayecto de la existencia, de inmediato llegó a una conclusión exageradamente absurda. “¡Decidí colocar de nuevo todo!”.Cerró de inmediato la cartera. El viento sopló fuerte en los ventanales .Quedó observando la sala, el sofá con los cojines alborotados. Recordó la noche anterior. “Me revolqué con ella, le mordí despacio las chiches respingadas, besé incansable el cuello” .Se enredó infatigable en el cabello y espacioso corrió en la pista erógena del ombligo. Solo se escuchó los bemoles susurrantes de la respiración llenos de placer. Lamió los laberinticos caminos que conducen al clitórico espacio de Venus. “Me chorreó de orines sin darme cuanta de lo caliente que ella se sentía” pensó enmarañado. Siguió los caminos candentes que lo conducían al océano terso de sus piernas. Aplastado por la oscuridad exploró los mundos insondables del túnel vaginico de las sensaciones. Ella brincaba sobre el cadáver cansado de las miradas de Ulises, ardían sus pupilas, y la lengua sigilosa en las orejas. Acarició sin cansarse la espalda trasparente de ella. Aligerado interrumpió el recuerdo anclado en la memoria.
7

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

Ella dio la última fuga de besos, después suspiró entreverada en el galope de manos que se aferraban al adiós clavado en el aguacero del llanto. Se detuvo embravecida –dijo- “¡ay amor!” .El la volvió a abrazar como si hubiera estado toda una vida con ella. “Ayer dejé a mi marido, abandoné la casa, ya no quiero vivir farsas con él, me decido por mi libertad y por volvernos a ver” dijo engreída. Un día antes decidió traerla al apartamento, nunca pensó que ella lo atraparía con las redes telarañadas de la pasión. Ella se peinó frente al espejo, luego se puso el bikini resbalando la falda hasta arriba, se colocó el brasier, todavía viéndolo tras la imagen transparente, con una mirada de deseo. Buscó la cartera, con cuidado hizo ademanes de apresuramiento, se acercó a él con prontitud. -“¡Debo irme, nos vemos, ya sabes a donde encontrarme!”.Tiró sobre la mesa unos billetes, de seguido “¡Sos una muñeca de trapo!”le dijo cínico y sonriente. -“¿Por qué me das dinero?”.La mujer retrocedió al llegar al umbral de la puerta, se posó con un coqueteo balanceando el cuerpo de modelo. “¡A los hombres que me lo hacen bien, les pago, eso significa darle sentido a la vida en este pueblo, donde todos van muriéndose poco a poco!”-le dijo enardecida con una mirada firme frente a él. “¡Vos sos especial conmigo! “Subrayó despareciendo del umbral de la puerta. Un torbellino de recuerdos se marcó la memoria, se puso de pie con un paso lento. Se asomó al baño mirándose al espejo, percibió su rostro poblado por una barba con ojeras en los ojos .Lleno de pereza bostezó aletargado, regresó a la cama ubicándose en la orilla. Pensó fulminante viendo al vacío. “Ayer, solamente como si fue ayer” diluyo en el murmullo susurrante “Vos Penelio ¡Vaginolia! No te deja por ninguno, te lo aseguro, ahora que anda en la congregación , usa vestidos largos hasta los pies; no se pinta los labios, ni las cejas, anda de puritana y de santulona, vos sos un pendejo, como andás revolcándote con cada puta que encontrás en el camino, tené cuidado, renunciá, a esa vida de borracho y de burdelero, esa mujer ha decidido guardar los votos de su carne para vos , ayer me dijo que su papá le va a poner un negocio en el centro de la ciudad y, que no quiere que vuelva con vos ,porque sos un jodido ocioso desempleado y sin futuro” arguyó destemplado .

8

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

“Mire Yór, a Penelio le estoy dando tiempo para que reflexione, Dios le da oportunidad a todos, yo soy de un solo hombre, no voy a correr el mismo riesgo de la comadre Priscila que esta ahí tirada en una cama, flaquita, con la muerte en los ojos, sin tener fe en nada y en mi señor, por andar de floja ¡Que se arrepienta!” “ Tenés razón , ella me espera cuando el atardecer se hunde en la noche sigo destellando vacíos ,poniéndome asumba con prostitutas ,gastándome el dinero; ella todavía me quiere, pero no voy a superar este escarmiento , de todos modos ,la vida de soltero es mas suelta ,uno puede andar a donde uno quiere , venir a la hora que le da gana ,sin que una mujer le fiscalice la vida a uno ¿ De donde venís? ¿Para donde vas? ¿Trajiste el billete? ¿Qué hay que pagar aquí? . La libertad debe ser el punto de equilibrio de la existencia, porque uno se va muriendo lentamente, y no sabemos el verdadero ancho de la sensación de ser libre” dijo entumecido .Encendió un cigarro y se sentó en la pálida luz del parque. Yór agregó con una risa burlesca “Quedarse solterón y culerón; mire bróder, cásese con esa jodida de Vaginolia, además usted solo le lleva doce años, pero como dicen en el barrio los muchachos, el amor no tiene edad, esa jodida nadie la ha tocado se lo aseguro que hasta el pastor de la congregación se le salen los ojos por esa cipota, porque lo sacude esa belleza, ¡Hombre! .Luche por ella ,le aseguro la vida eterna de felicidad con ese culito” dijo musitante masticando una bola de saliva , escupió desaforado en el piso, viéndolo con una angustia diluida y tensa en los ojos. Ulises contestó desmesurado “¡No se meta en mi vida, he decidido no volver con ella, seguiré mi instinto escribiendo, ya que como maestro en este pueblo he fracasado y no digamos en la congregación!”

III
Sí, mi residencia permanente está en Litomysl; tengo allí a mamá, a mis amigos y los 9

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

recuerdos de papá; cuando puedo me voy de Praga y estudio y escribo en casa, en el pequeño piso de mamá. Así fue como mantuve formalmente mi residencia permanente en casa de mamá, y en Praga no fui capaz de conseguir ni siquiera un apartamento adecuado, como Dios manda, y por eso vivía subalquilado en Vrsovice, en un altillo, en una buhardillita completamente independiente, cuya existencia procuraba en la medida de lo posible ocultar para que no se produjeran innecesarios encuentros de indeseados huéspedes con mis compañeras provisionales de piso o mis visitantes femeninas.” “El Libro de los Amores Ridículos” Milán Kundera

Se engavilló en la oscuridad de la noche. Entró al mesón. Vaginolia lo abrazó. Tartamudeó calenturiento, de seguido se apartó de la dama y se aproximó a la hamaca, acostado con un silencio en el bruñido de los respiros. Vaginolia sofocada le percibió el dolor en los ojos angustiantes. Ella preguntó aligerada “¿Penelio que te pasa? ¡No te murás!”exclamó aturdida. Espació la mano derecha en la frente del hombre agonizante. Palpó despacio las mejillas varoniles. “¡Moriré mi muñeca!” le dijo entrecortado, con un silabeo tartamudeante en la garganta aguda como sí le estorbara algo en el pecho. El gaznate empuñado. Hizo un esfuerzo por escupir. Él Vomitó una flema rojiza en el piso. “¡Es sangre!” afirmó desollada en un ovillo del nerviosismo, arropándolo con un temblor en sus manos. Una cobija parchada y maloliente. “¡Penelio! Tus ojos me hablan de tristeza!”Le volvió cubrir el tórax con una sábana harapienta. Ella se posó acostada en el lado derecho de Ulises Penelio. Le suavizó el rostro con firmeza amorosa, mirándolo con ternura como quien amamanta a un bebe. El frío como una mano que estruja la espalda y las paredes de la casa. El canto del gallo llegó a sus oídos. Una macetera se reventó en la ventana. “¿Qué es eso?” preguntó delirante ante el estruendo que se produjo en la pared. Él se volcó en una aceleración desorbitante. La mujer empuñó y arrastró la sábana cubriéndose del miedo en los huesos. “¡No se me muera Penelio!” le dijo en la impavidez de la madrugada, por un momento dejó de respirar. Canceló las miradas hasta dormirse despacio. Vaginolia se quedó en la penumbra recostada en el pecho del hombre. “¡Pobrecito! Algo grave le sucedió!” pensó desvalida por el sueño. Miró al vacío, encontró la cartera ennegrecida deshojada, la manoseó y extrajo cuidadosamente un papel amarillo, lo desdobló para acceder a la lectura. “Mi Blancas nieves, cabello como vendaval en mis manos El beso se duerme en tus labios y despierta despacio en mi boca. Se hace tarde en tus piernas,
10

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

es hora de besarte sin detenerme en la oscuridad de este dormitorio. Escucho un ruido, ahí debajo de tu ser, algo se asoma como mar candente, se precipita tediosa, veloz vienes a mi, tus pezones se levantan como dos faros en la playa de mis labios, música callada en tus pechos, Ungirte de mis mieles, elevarte al nimbo, romper el recato, se hace tarde en tus vellos presentidos ahí debajo de tu vestido”. Dobló el papel, el esqueleto de una lágrima se reventó en el ojo izquierdo. Se levantó aligerada, al mismo tiempo Penelio sintió un escalofrío que recorrió la columna vertebral. Vaginolia con ademanes temblorosos se enganchó en la hamaca. Penelio quedó hablando solo y dormido, expresó en pleno delirio – “¡Mi Vaginolia! ¡Amor de mi vida! ¡No me deje amorcito!” ---dijo sin tregua. La fiebre le encandiló las mejillas, y el sudor enardeció la piel, los temblores empezaron a ponerlo como un epiléptico.

IV
“Demonios que son cuando les viene eso. Un aspecto sombrío de demonios. Molly me decía muchas veces que las cosas le pesaban una tonelada. Ráscame la planta del pie. ¡Ah, así! ¡Ah, así es estupendo! También yo lo noto. Es bueno descansar una vez de algún modo. No sé si es malo ir con ellas entonces. Seguro, en cierto modo. Estropea la leche, hace que se partan las cuerdas de violín. Algo sobre que marchita las plantas en un jardín, lo he leído. Además dicen que si se marchita la flor que lleva, es una coqueta. Todas lo son. Apuesto a que se dio cuenta de que yo. Cuando alguien se siente así muchas veces se encuentra con lo que siente. ¿Le gusté o qué? Al 11

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

traje es a lo que miran. Siempre saben cuando uno les hace la corte: cuellos y puños. Bueno los gallos y los leones hacen lo mismo y los ciervos”. “Ulises “James Joyce

Penelio Amorim quedó en la penumbra del calor que se estrelló en la ventanillas empolvadas .El chofer metió el pie hasta el fondo de los frenos, un automóvil pick-up rebasó la línea recta de la carretera. ---“¡ey! ¡Nos va a matar mierda!” dijo la viejita con su boca despuentada y las mejillas demarcadas de arrugas. “¡Nos somos de hule!” arguyó Amorin, Jeca improvisó movimientos desorbitantes. ---“¡Sé que me quiere hablar! ¡Vos Chavala destraba la lengua!”--Yeca dispersó una mirada hacia adelante y, de inmediato se puso unas gafas. El sol ardió asando las caras de los pasajeros, surgió de la nada una canción provocante de nostalgia en Penelio Amorim. “Anoche estuvo conmigo bajo la medialuna, perdonándonos los errores, me rogó y le rogué quedarse a mi lado, estuvimos cuerpo a cuerpo, caía su alma, lamía cada espacio de la piel, me enredé en la raíces ennegrecidas de la entrepiernas, perdí el equilibrio de mi existencia. Ahora solo me queda no dar un paso hacia atrás, no habrá otra como ella”. Un brecazo acortó los hilos del recuerdo. “Lo voy hacer sentir un macho de verdad, ,para eso tengo que verlo sufrir de deseo durante el viaje, lo haré pensar que lo ignoro , no existe a lado de mi asiento , si me pongo con pases de socada ,ya me jinca la vagi……. ¡ushhhhshhhshhs! este carajo no se le puede andar con culipandeos ,me hace mates de tirarme la cuina , ¡ponete lista ,que este jodido le voy a decir que me apodan Vaginolia López!” “¡Qué me miras cabrón! ¿Te debo mierdada?, le dije en mi pensamiento silencioso, me quedé calladita” El autobús entró a la ciudad. Sé aparcó, y el chofer se colocó firme ante todos los pasajeros “¡Hemos llegado señores y señoras!”Expresó el conductor, Mientras Jeca se acomodó con tranquilidad. Dijo apabullada en sus adentros “Largo viaje, y este no me dijo ni una tan sola palabra, le comieron la lengua los ratones. No le gustan las mujeres. Piensa que uno de mujer debe tomar la iniciativa de hablar, hasta se va a cagar con la chela Castro”
12

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

Jeca salió del autobús luciendo el cabello amarrado con una cola de caballo, un short crochet debajo de la falda corta jean. U. Amorin pensó sin moverse del asiento. “Esta chava es presumida. No logré hablar con ella se hizo la importante. Se parece a mi mujer. ¡Soy un cabrón bien hecho!” Amorim se puso de pie y lanzó una mirada hacia todos lados, con su cara inundada de pecas, y pelo castaño. Bajó del automotor, sintió en un instante una angustia irradiante en el pecho. La gente en el vaivén, ríen, saltan y platican unos con otros. Respiró, y luego estiró los brazos como volviendo a la vida, después que el vértigo quiso derrumbarlo. “Estoy en la capital ¿y ella que se habrá hecho?” bosticó gutural. Caminó aligerado, hasta llegar a las gradas al pie de la estatua gigante, Se recostó ansioso, recorrió con los ojos las estelas de nubes en el cielo. “Yeca viene a mi, se sienta en mis piernas y me dice papacito, me muerde la oreja despacio y se me ponen tilintes los pelos .El cabello enredándose en mis manos, me pongo firme controlando mis parazones, me abre despacio el zíper del yin”---“Grosera le dije en los oídos, me va acariciando lentamente como en las películas de kamasutra, se quita la camisa entre brasier al mismo tiempo, y le bajo la minifalda. Me come las mejillas, lame inquietante cada poro de mi cuerpo, empiezo yo a pegar mugidos de toro embravecido, sintiéndome un burro.” Voy volando como pájaro, ¡mi pechocha!, le digo susurrante. No me la muer…….no me….haaashhaagaaa…duuuuuuroooooo, amorcito usted se mueve como un remolino, le toco los pezooo….uyyyyyy!” El sueño de Amorim “¡mierda!”dijo extenuado, despertó, luego se miró en si mismo descubrió su propia desnudez, la gente engavillada se asomó desorbitante con miradas amenazantes y despreciativas. Se sintió acosado y maldijo “¡Esta cabrona! ¡Que jodida de mierda! ¡La gente cree que soy un chancho!” “Corrí cubriéndome con una camisa, la extraje de la mochila, llegué al baño de la cafetería. Me miré al espejo, y detecté los chupetones en mi cuello ¡Si es ella! Lo confirmé ¡Es mi mujer no me equivoco! ¡Se parece a mi esposa! , la dejé hace unas horas atrás, se metió en otro cuerpo, no me deja tranquilo, ¡me estoy viendo a mi mismo! ¡Déjate de supersticiones!” le dijo alguien detrás de la puerta dorada de azulejos y lavanderos sedosos-blanquecimos.

13

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

V
“Yo se lo dije por la santa virgencita y mi madrecita .Aparcó el carro, y como si nada, me tiré a los matorrales, rayándome la espalda con tunas y alambres de púas, me escondí como conejo, pelando los ojos de que no me fuera a caer una bala en los sentidos. Los tres juntitos murieron en el mismo instante, Concho falleció minutos después, aunque Charli se hizo el muerto, como le cuento, los acribillaron ¡Uy mijito! , no aguanto el nudo en mi garganta, ya vé como le mamaron la vida a mis amigos, mi compa Concho, sabía muchas cosas del alcalde y de unos diputados. La espina del odio, uno la lleva adentro del alma ¡se lo juro por esta! Hizo una cruz con los dedos. “Se tiraron dando vueltas hasta caer en la hondonada. Sé que estuvieron vivitos, pero detuvieron el pick up, y ahí los bañaron a balazos. Tantié a mirar a Concho, cayó encuclia con una mirada negra.”
14

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

Pedro se levantó de la silla con el resquicio del viento en la tenue ventana. Pensó aturdido “Priscila esta enferma, no debe darse cuenta de la muerte de sus hijos, sería como matarla” Una lágrima rebasó la mejilla derecha. “¡Ahora que el marido la dejó, morirá de mucepo! Pero Amorim le llevó la hija, la única hembra, ¡carajo de mierda! ¡Es un desempleado! ¡Un intelectual desocupado! ¡Pura mierda!” expresó entre sí callado. “Amorim se la raptó, lo andan buscando debajo de las piedras, después de esa emboscada que le hicieron a la familia de esa muchacha. Por cierto, solo tiene quince años. Ese viejo tal por cual, le ha jurado a Diosito, que ese profesorcito mierda va a pagarle esos mates que le hizo a su niña. Mire compadre, el tal Concho , pero no al que balacearon, se mató porque ya no aguantó los cobros del banco, empeñó la casa, le mandaron una orden de desalojo, Se fija lo horrible; que a uno lo echen a la calle, sin chamba y sin familia. Ahora doña Priscila, dicen que el doctor le detectó una enfermedad en la mera cepa, es peligroso que se le aflojen las tuercas, Don José se fue a la riata, dejándola sola, con estos sucesos en el pueblo, nos ponemos en la cuerda floja, con la vida de un hilo, durmiendo con un ojo cerrado y el otro abierto, la gente dice que andan los perros ladrando demasiado en la medianoche, ladran sin detenerse, miran espíritus hinchándose de culpas Uno se pone con el alma de un hilo ,por las cosas extrañas que están sucediendo. Mataron a Concho, se la tenían cantada, desde ya días ,en algo andaba metido ese carajo, el Charli dejó panzona a la María y, el profesor Amorim anda huyendo del pueblo ,se robó una cipota ,la policía lo busca ,nomás lo miren , lo capturaran”

VI
Amorim miró a la gente aglomerándose con discreción. La angustia lo ovilló bajo el sol del atardecer. Las personas se movieron de un lugar a otro, con padecimientos de epiléptico en pleno ataque de nervios, Amorim con su cara tostada. “¡Lustre sus zapatos!” dijo el chuñas, propagó una mirada hacia Amorim Los rayos electromagnéticos del mediodía en las espalda de los transeúntes, con la sensación caótica provocada por la gillete de algunos diputados. El chuñas camiseó a un señor fornido. “¡Lustra calzado!” “¡Apúrese! ¡Lústrelos y déjelos como espejo!” acotó el profesor Amorim, seguido se sentó en la banca, otro hombre se asomó saludándolo con la
15

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

posibilidad de una conversación. “Tiene que volver, vos sabés, que un puntapiés tan mortal como esos, hacen caer todo, es una máquina de poder en la derrota, no se olvidará ese domingo, queda grabado en la memoria, nadie podrá borrarlo”. El señor x desdobló un papel amarillento, y se lo dio frenético al profesor Amorim “¡Compadre! ¡Lo andan buscando! ¡Cuídese las espaldas ,si esto sigue ,se va a poner color de hormiga” .El señor X encendió el cigarro despacio. “¡No le tengo miedo ¡ella me ama y no pienso abandonarla!” arguyó desorbitante en el vacío de las miradas. “¡Lo más peor del asunto, vos andás huyendo, cualquier momento caes!” le dijo hundiéndose en la algarabía de ruidos en la calle. Los rayos dorados de la tarde caían en la espalda del parque. “¡Mire compa no les tengo miedo! Me echan los muertos de San José de La Conchas, y luego por llevarme a Jeca Vaginolia López, y los otro porque ando metido en la lucha política.” Expresó imbuido en la urdimbre del pensamiento.

“¡Nos vemos broder! ¡pele bien los ojos!” arguyó adversativo despidiéndose con una estrechez de manos. “Empezó el vergueo, después que ese cipote terminó de lustrar mis zapatos; el compa se marchó, me quedé mirando como la gente se engavillaba haciéndose un nudo amontonándose entre gritos. Un hombre joven cayó bocabajo, cerca de mis pies, los hilos de sangre restregados en la quijada, llegó la ambulancia y, encaramaron a los heridos. Al rato, ví la cara de culo del Sargento Benítez, me dijo párate, me lancé al zacatal; el pendejo ese, me gritaba con una pistola apuntándome, con la furia de quebrarme la vida” “Recordé la muerte de Charly, y de Concho junior, andaban metidos a rollo; con eso de proteger a los pescadores de San José de las Conchas” “Lo que pasa profe Amorim es que los del gobierno andan quebrando a todo aquel que ande y piense diferente. Mire el pastor Gavilán Reyes; si el papá de la cipota, ¡si la mujer suya! , ese viejo dice que el final del mundo ya viene; no le creo nada a ese majadero aficionado , Filisteo, Judas Iscariote; anda diciéndole a la gente del pueblo; me dijo una vez que a usted le va a caer una lluvia de sal ,así como le cayó a Sodoma y Gomorra. Lo
16

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

peor de ese mierdero, habla de amor en la iglesia, y por dentro del alma tiene una gigantesca bola llena de odio. La Vaginolia ya días esta encerrada en el dormitorio, no la dejan salir desde que usted se la llevó. No le tenga miedo a ese carajo, anda con la biblia debajo de los sobacos todo el día; mercadean la fe y la humildad de Cristo, .Estos pastores andan con las mejores naves últimos modelo, comen desayuno en Wend”os, poseen casas con aire acondicionado; predican sobre tarjetas de crédito viven y perviven a punta de diezmos; sinvergüenzas, ¡ese viejo del Gavilán Reyes! Esta picado con usted, desde que le jodió la hija” argumentó lanzándole una mirada maquinada por el consejo. Amorim llegó a la situación de huir por la mujer que le marcó la pérdida de la libertad. “Creo que cuando me llevé a Vaginolia Reyes; ella lo decidió; me obligó a tomar la decisión de endamarse conmigo, me dijo que se iría con otro sino me la llevaba lejos; mejor diría, fue mi voluntad de hombre, para no contradecirme, ni echarle la culpa a ella, estoy siendo poco caballero, pero ella me amenazó que se marcharía con el mecánico del barrio”. El humo del cigarro rayó la cara de Amorim Penelio. El sol cayó vertical. Se detuvo en el termómetro confuso de sus pensamientos. Recordó acontecimientos de suma latitud, levantándose de la silla con un gesto desaforado ante la conversación memoriosa de Mártires Ulises; primo y amigo en la vecindad, por salvedad homónimo de nombre. El llanto de los pájaros invadió la mente, se recostó en el catre curtido de orina y agua destilada por la hediondez de la sequedad veranera. Detonó una mirada tras la ventana. Instantes después, Amorim se hendió en los brazos del dios del sueño Morfeo. Mártires Saldaña pensó en su pariente al otro lado del cancel forrado de retazos de periódicos y revistas. El pastor predicó un discurso de ataque antiaéreo contra Ulises Saldaña, discípulo en la mayordomía espiritual. Apostó por vía juramento, que Amorim se le consideraba un farsante y símbolo de maldad en la congregación .Al comienzo lo aceptaron por el efecto electromagnético del triángulo de la Bermudas de un famoso premio del cual se hizo acreedor. Ulises por la vía de correo electrónico recibió la confirmación de la millonaria presea monetaria. Asumió la responsabilidad celestial de honrar a Dios de la zarza. Se congregó de inmediato. De pronto obtuvo privilegio de testimoniar la holganza de una bendición caída del cielo. Solo tenía que reunir una media cantidad de Euros. Enviarlos por Western Junior, un grupo inició la controversia de ser incautos e incrédulos. Otros apostaron que la revelación financiera vendría de lo más alto, expresado por el pastor Demonices Canales en un culto, el día jueves santo. Oraron hincados y acostados durante horas y horas. Días tras días. El pastor les respondía cuando preguntaban acerca del dinero.
17

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

“¡Tengan fe! ¡Dios se revelará!” .Llegaron al ayuno severo. Una adolescente; hija de una hermana en Cristo, cayó en estado de coma. El dirigente pastoral no permitió que la ingresaran al centro hospitalario. La acompañaron durante meses, la muchacha murió. “La muerte fue provocada por una gastritis péptica duodenal” expresó el médico examinante. La Intervención clínica demasiado tardía, dejo como resultado la mortífera desaparición corporal y espiritual de una joven con las lácteas dentales prematuras en la plenitud vigorosa de la existencia puesta bajo las manos ennegrecidas de un agente cínico sectario de abominables congregaciones anticristianas indecorosas. “¡Es la voluntad de Dios!, ¡hermanos y hermanas!, el hermano Ulises pronto tendrá las riquezas; que igualmente recibió el rey Salomón” arguyó al culminar el culto dominical. Amorim escribió en un papel la lista de beneficiarios de la repartición monetaria entre los comparsas de la congregación. “El mal de todos los males, es el amor al dinero decía Saulo” pensó alguien entre la multitud al salir del majestuoso edificio religioso. “Fíjese broder, Ulises los llevó a la capital a escoger una Toyo, cero millas del año” dijo Petronio Pérez ex-asesor y animador del acto apremiante. “Ya saben todos y todas deben dar aportaciones para liberar ese premio de millonadas de dólares” expresó gozoso el pastor Gavilán Reyes tocándose el pecho y estirando los brazos en un escándalo de gritos. Cierta tonalidad de neurosis dejó en suplicio a la congregación, en las asambleas y cultos, el premio fue el tema discutido. Ulises fue abrazado, encariñado, aplaudido y halagado. Lo llevaron a cenar a pizza Put. Lo invitaban cenar en sus casas. Ponían a la orden un automóvil para llevarlo a donde quería. “Por la plata baila el mono” dijo Amorim silencioso. Intervino Mártires, estiró la boca, cicatrizado rostro, con lunares en el tabique nasal y pelo amarillento, delgado como una varilla de hierro. “Si broder, me retiré de la iglesia, ya sabe porque, es un bisnes jugoso, ¡pero es un pecado imperdonable!” “Deje de andar con esa muchacha todos lo líos es por ella, no me diga que no” dijo el primo Mártires desde el otro bando de la cortina de colores pálidos. “Vaginolia es la mujer que amo con todas las raíces de mi alma, sea como sea, la voy a sacar otra vez de la casa de ese viejo que no me da buena espina” expresó desorbitante.
18

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

“acuérdese que andar con una menor de edad es un delito, los abogados le llaman estupro, lo dice el código penal, aléjese se lo aconsejo broder, “ le dijo adherido en la concordancia vertical y trasparente de amistad. “Lo sé, la paga es con cárcel y muchos años encerrado, es cierto esa chava ya se cagó en mi vida, no hay vuelta de hoja, ¡le demostraré a la justicia que no soy prófugo de nada!” dijo sin vacilamiento. Lanzó una mirada al vacío .Bostezó intranquilo. Mártires prosiguió “Esa muchacha siempre dio guerra allá en el colegio, ahí en la iglesia, se lo digo con sinceridad, ¡Esa mujercita! ¡No es hija de ese pastor! ¡Solo es hija de crianza! y lo que busca ese viejo tal por cual es quedarse con ella ¡que me perdone Diosito! ¡Pero le he visto unos mates de socado!” dijo dispersándose en movimientos bruscos entre la hamaca. “ Si broder, a esa niña quien la hizo mujer, fue….eessseeee cerdoooooo del passsssttttt!” tartamudeó dislocado en las palabras. “¡Se lo juro por lo más sagrado!”Amorim quedó sonrojado, las sílabas se filtraron en los oídos provocándole azoro, con un ademán descontrolado se sentó a la orilla del catre. “¡Viejo cerdo! Ahora quiere acusarme, ¡echándome el clavo!, no debí llevármela” dijo Ulises Amorim elevando la voz desaforada. Mártires prosiguió “¡Cálmese! ¡No le quería contar estas barbaridades, no tengo evidencias, hay que manejar las cosas con calma!”. Amorim se tranquilizó, volvió a recostarse, mientras Mártires continuó con la conversación con el tono de un neumático desinflado. “Esos pastores el Gavilán y Demonices, son unos interesados, pisteros cuando supieron qué el premio fue una estafa premeditada comenzaron a alejarse de mi” interrumpió Mártires “Si ellos le seguían por la plata, un edificio de sueños se le desmoronó de la noche a la mañana, ¡esto es la prueba para examinar el alma de esos protestantes!” “¡Lo pero de todo es que esa muchacha lo abandonó, y los políticos que gobiernan ahorita lo andan tras la cuerda floja, al igual que mi!” dijo en el soslayo del ensueño. Ulises culminó la platica –dijo “Mañana lo llevaré a la frontera, debe irse para El Salvador, por mientras barajo la situación déjeme a ese viejo, yo me encargo de él, tenga fe ,usted pronto será liberado de la persecución de la que es objeto y volverá con la mujer que tanto ama , ¡tenga confianza en Diosito! El silencio invadió los espacios claroscuros de la Casa. La luna como una esfera blanquecina caminó entre nubes algodonadas. La noche se hundió en los tejados húmedos del hogar abandonado de Ulises Penelio Amorim.
19

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

VII
Se marchó quisquillosa con palabras silenciosas, desbordándose en el vacío. Miró detenidamente a Ulises Amorim. Ella paralizó los pasos, y con los dedos de la mano derecha acarició levemente la cara varonil. El sopor de la ausencia se inmiscuyó en la sala. Ulises quedó atrapado tembloroso entre una silla desvenjecida. Reflejó indicios de pérdida y angustia, provocadas por la ida indescifrable de Yeca Vaginolia. “Mi papá lo tiene amenazado, quiero evitar una desgracia, ¡acuérdese que lo amo más que a mi vida!, nadie nos separará, aunque yo solo sea una cipota y, usted un hombre hecho y derecho, dicen que el amor no tiene edad, me voy, hasta que todo vuelva a la normalidad regresaré con usted, mi padre es un señor que no anda con mates, pero no ha aprendido a ser tolalerante. No perdona que me haya escapado .Él ya lo procesó en los juzgados ¡Váyase usted también lejos! y después cuando la cosa se arregle ¡regrese oye!” Ulises cortó las palabras y de inmediato se le acercó despacio detenidamente acarició la mejilla derecha conectándose con el fragor de sus ojos que vidriaron en el espejo del llanto. --“¡No se preocupe amor!”dijo hundiéndose en la arena movediza de la congoja, al mismo tiempo le palpó las manos, la soltó inquieto, dejándola ir hacia senderos de oscuridades abandonadas de la existencia. Al día siguiente decidió investigar con destreza los movimientos detallados de su mujer. “Mire profesor, un hombre con cara de aindiado anda invadiéndola póngase las pilas, la Yeca ¡se lleva en malas andadas!”.Ulises se cansó de la demolición que le causó la soledad y el abandono. “¡Te vas arrastrar como serpiente en el polvo y entre las piedras!” encono recordó la misiva escrita garabateadamente por su madre.
20

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

“¡Anja! ¿Qué se hizo esa putona y santulona de la Yeca? ; Se marchó lejos de aquí, y dicen que anda revotando en la capital, allá en los naiclub” explayó Harris con un tono socarrón. Ulises llegó a padecer del síndrome de hipopótamo, rompió puertas, reventó sillas. Yeca decidió cambiar la ruta, no se marchó hacia donde Gavilán Reyes, supuesto padre de crianza y pastor de la Iglesia “Monte de la Zarza”, viajó a lugares fuera del país. “Esta cipota siempre ha sido una revoltosa; ¡anduvo con los buseros y repasó el cuerpo con los hermanos en Cristo!” arguyó Harris. Ulises se desplomó de la silla al escuchar las palabras que desquebrajaron los cristales de su ego. “¡No diga sandeces! ¡Mi Vaginolia ha cambiado! ¡Ella me ama, le duela a quien le duela!” dijo viendo a Harris con el efecto de la detonación de una granada. “¡Déjese de mierdas! ¡Esa chavala esta involucrada en malas cosas! Dicen que tiene que ver en las muertes de San José de las Conchas” argumentó rascándose la escasa barba negra, destilando saliva y haciendo ademanes de payaso. “Vos no sabés, cuando los gringos venían a Gualiqueme, ese Míster Charles la anduvo en las playas de Cedeño, ¡se endamó con ese viejo chelón nariz de camarón frito!”. “¡Mírala Ulises como se menea esa cabrona!, abrí los ojos, ¡esa penca te tiene ciego!, por ella te quieren echar al bote; esa jodida ya esta perforada; y vos no te preocupés que la actoridad va a llegar a saber que es una prostituta de marca, que nunca ha estado de paquete, ya estas a bomba con cinco cervezas que te has zampado, y ya no podés hacer el cuatro, ¡Mírala mierda! ¡Como se enrolla! , se restriega las chiches y menea como serpiente en la pista de colores! , ¡Vos Ulises te estoy hablando viejo! ¡Ahora andás descarriado, se siente pijudo verdad! Te estas cayendo en el vacío!, apenas empieza la parranda” dijo inmiscuido en la esfera tediosa de la embriaguez. “¡Deja de joder!” expresó tartamudeante. Las luces intermitentes rayan las caras de los presentes en la party. “La Yeca estudio en un colegio más importante de Cholula, arrasó con todos los profesores .Tenés que aceptar, esa putona no es ninguna santa ¡Perdoná! ¡Sé que la amas con toda tu alma!” Ulises intervino distraído en la carambola de luces psicodélicas giratorias en los volúmenes corporales humanos , en destellos ahusados de caras desteñidas por el hervor pálido de la embriaguez trepidante ;en los ojos desvalidos de embriagantes hombres y mujeres destiladas por los deseos carnales enmudecidos de la multitud entre lamidas y besuqueos pintarrajeados de lipstick en policromes rojizos de vestidos destrabados en la telaraña del impudor certero del erotismo de caricias superfluas; en el ansia emancipada de parejas en el degüelle del matadero deseoso de las manos en púbicas certezas de pelajes calibrados
21

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

por la hendidura estrecha de las faldas escotadas y; los brasieres en el destape de la presión microonda de los machos ondulantes, tras las cremalleras deslindadas en la supremacía corcoveante de las ganas fogosas de todos y todas. “¡Deje de hablar basuras!”advirtió Ulises distraído. “Imagínese que usted dejo de chambear en el magisterio por meterse equivocadamente a eso de pastor y luego en política, y con esa magalla más metido a rollo, lo buscan con una orden de captura ¡la actoridad no anda con mates! , su destino es ir a parar al bote , allá le van a joder las nalgu……itaaaaasss. ¿Qué destino? ¡Para nada tanta lectura! ¡Tanto estudio! ¡No pensó con la cabeza de arriba! ¡Sino con la cabeza de abajo! ¡Esa vicha! Le dicen la Vaginolia por depravada ¡por andar de liberada! ¡Abra los ojos mierda! ¡Así le pasó a mi amigo Teófilo, se mató por una mujer! ¡Levántese sea Güevon!” Ulises tembloroso lanzó una mirada tenaz y punzante ante Harris, le respondió cortante “¡Ya le dije broder! ¡Que esta mujer la amor! ¡Sea santa o puta! ¡La amo y la amaré! ¡Viviré por ella!” Arguyó Ulises Amorim desmedido en la telaraña de las palabras ofensivas como un trepano que perfora la endermis del alma. El bartender platica en la barra. Luces de colores se restriegan en las paredes. Nudo de cervezas. En la puerta principal un vigilante con pose firme, mira hacia todos lados. Son las nueve de la noche. Las mujeres vienen, menean y culebrean sus cuerpos. Reloj de marca en la muñeca de la mano derecha de Pedro. Camisa manga larga, pantalones azules y botas de vaquero. “¡Mire broder! Ayer vine a este mismo lugar y me puse a pensar ¿ Por qué uno muere por una mujer y habiendo un montón; la amo; por Yeca Vaginolia López soy capaz de morir ,la vida llega hasta donde muere el amor ,todavía no la he perdido, aunque se intente casar con ese fregado ¡le juro por mi mamacita que ella volverá conmigo!”dijo entrevarado en un sentimiento desbocado. Pedro sorbió la cerveza y, con una posición ínclita respondió acucioso—“¡Esa jodida no vale la pena! ¡Perdone que se lo diga! , Pero vos estas acusado de acoso y estupro, te salvás de una, pero no de la otra denuncia que interpuso el padrastro para que te alejes de ella, dejalá tranquila, tal vez ella así se compone, te estas saliendo de la normalidad de las cosas, esa torpeza te esta llevando a la locura, esa locura de amar lo que no se puede amar, ¡ella es una muñeca de trapo!” “¿Qué significa eso?” preguntó Ulises cayéndose zigzagueante se sostuvo en el aire y retornó rápido a la silla. “Muñeca por ser bella ¡Una bella madonna! ¡Rigazzi! Y de trapo porque no vale la pena, no tienen ningún valor, es como un maniquí que esta detrás de
22

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

la vitrina sin vida, ¡ella esta muerta, no tiene vida! ¡Debés apartarte de esa obsesión!”. Ulises se puso de pie con una reacción térmica atómica explosiva, le dio vuelta al conjunto circular de cervezas, la mesa tembló y los demás observaron los acontecimientos inundados por el vendaval de la histeria. “¡dejá de hablar mierdas! ¡Estas diciendo que estoy loco! ¡Tené cuidado con lo que expresás! ¡Vos sabes que ella me ama!”. Volvió a sentarse, el termómetro de la tranquilidad se dibujó en el rostro de Ulises Penelio. “La Yeca se fue ayer mismo, dicen que anda en un país d Europa, que vivirá en una casa lujosa en la capital; y que el marido le ha puesto unos guardaespaldas; ya saben de tu asunto con ella” culminó Pedro sintiendo un dolor en la espalda, se levantó dirigiéndose al bathroom con una mirada obscura enrevesada en el vacío. Ulises inclinó la cabeza sobre la mesa. La luna redonda rodeada de estrellas, y los presentes en el bar empezaban a alejarse. La madrugada marcó su llegada en el reloj del canto del gallo.

23

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

VIII
“Yo se lo dije por la santa virgencita y mi madrecita, anoche estuve con Pedro y Ulises en el bar. Se aparcó un carro como si nada, se bajaron unos menes de negro con gafas y unas akhas apuntando por todos lados yo me tiré a los matorrales rayándome la espalda con las tunas de monte , y los alambrados de púas , me escondí como un conejo, pelando bien los ojos como lechuza, escondidito de manera de capearme las balas, lo tres murieron juntitos ,Charli falleció minutos después ,Pedro intentó levantarse, como le digo ,y los amordazaron , los muertos se movían como muñecos de trapos, a mi se me aflojaron las patas y unas lágrimas ¡Uy viera! Con un nudo en la garganta, July ya sabe de quien le hablo, si fue compañero suyo en la chiris y que andaba metido en esa onda de pastor con usted, ¡acuérdese! Qué sí hubiera estado ahí, se lo estuvieran comiendo los gusanos bajo tierra, el que mandó a esos sicarios tiene el alma negra y la sangre podrida, lo que sí le digo, es que en verdad a quién querían quebrarse era a usted, ya días lo andan venadeando ¿No Sé por qué? unos dicen por esa mujer, la tal Yeca, la que le apodan Vaginolia ¡Cuídese las espaldas! No confíe ni en su propia sombra” “Me tiré en unas piedras negras, se lo juro le miré las caras, me lancé estirándome hacia la hondonada quisquilloso, solo escuché los tiros que zumbaron en mis oídos se me erizó la piel, atontado encuclia, me picaba la espalda por las tunas metidas en mi camisa, hice gárgaras precipitado, el pickup amarillo de llantas de lujo, ¡Vierás! La luz de la tarde se desvanecía, y todavía yo metido entre la yerba al otro lado de la hondonada detrás del bar. Como una hora después, levantaron los muertos, me dio temor salir, las hormigas empezaron a comerme, me movía de un lugar a otro, y la policía metiendo las manos en los cuerpos tirados, lo que si le digo, es a usted que lo andan buscando bajo el mar y las piedras , desde que esa muchacha llegó al pueblo nos ha caído la sal de alguna maldición ,porque usted se mira tranquilo acostado en la hamaca con la mirada trabada en el vacío, ya ratos le estoy hablando y no me contesta ¡Broder! No se haga el dormido, los mataron por su culpa
24

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

¡usted anda cargando una cruz de pesares y maldiciones! , porque todo lo que toca se derrumba, al pueblo ya no llega nadie, nadie habla con nadie ¡Usted esta dormido con los ojos abiertos! ¡Déjese de bromas! ¡Lo estoy tocando! El pulso le ha desaparecido de las manos. Le palpo los ojos y no tiene señales de vida ¡Compa Ulises! ¡Broder despierte! “ Con las manos temblorosas revisó espacioso los ojos, con sumo detallismo calculó las palpitaciones, en un instante pensó “¡Esta muerto!” cogió un vaso con agua, al mismo tiempo lo vació en el rostro todavía con la esperanza de verlo con vida. Cansado de buscarle existencia. Se sentó cabizbajo, una lágrima estalló en el ojo derecho y miró a través de la ventana, la luna algodonada de nubes. “¡Putala compa! ¡Estas muerto!” en la penumbra se desplazó hacia la cama de cabuyas, paredes cubiertas de madera forradas con pedazos de plástico, levantó el colchón curtido, extrajo un objeto rojo con un cordón cerró los ojos y, pronunció musarañas de palabras extrañas, viendo hacia el techo penumbroso de la casa de bajareque.

25

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

IX
“Mamá espero regreses”--- le dijo jalándole el delantal curtido y harapiento parchado por la mugre. Se hincó llorando en el ruego doloroso del abandono materno .Lo engulló el llanto hasta que se desvaneció el sol en el crepúsculo en la tenue despedida de su madre. “Viejita mi alma es de niño en cuerpo de hombre” expresó taciturno, la voz cortada, quieto y callado vio a la mamá marcharse tras el horizonte esfumándose como una sombra entre las veredas de la hondonada. Se quedó con el pecho amurallado por lágrimas provocadas en el perfil de la ausencia del ser que lo trajo a los suburbios ennegrecidos de la existencia. Soslayado en el umbral de la puerta bajo la desvanecida luz del candil que dispersó humo enrojecido en la penumbra. El viento meció las hojas de la limonaria y, el ladrido del perro cortó los hilos de la tranquilidad nocturna, deslumbrado; se acostó en la repisa del catre descolumnado. Hora después se levantó, regateó la mesa desquebrajada. Tomó despabilado una hoja de papel con letras marcadas por garabatos, atento a la lectura: “ Hijo cuídate ,la vida nos lleva a la mala muerte , duele abandonarte ,ya eres todo un hombrecito , aunque el sol es grande cuando uno quiere , te dí mi existencia, recuerdo cuando te arrullaba en mis brazos, apechugándote tu lloriqueabas recién nacido ,nalgoteandote y ahora ya tienes la edad para defenderte , busca la manera de prepararte” “Mira hijo si muero terriblemente es porque en verdad ya no soporto el reumatis ,son muchos los achaques , te bendigo en el camino ,ojalá te encuentres una mujer digna, sé que todavía piensas como un niño , no conoces la maldad del mundo, la biblia dice que no debes poner tus huellas bajo el techo de mujer mala , ten fe en Jesús y que la virgen de María te proteja intercesora de los huérfanos como tu, cuándo me mirés con la mortaja debes de sonreír y no llorar, el llanto no deja nada bueno , mi cara esta llena de congojas y agonías, cuídate, no te ajuntes con malas personas, aprende a sobrevivir , ya cumplí la misión de crecerte , ahora me toca buscar el camino de mi destino en esta calle que me lleva sin rumbo”. Atentamente Mamá Paula, 1988, marzo Aligerado encontró otra carta escrita hace años cuando murió Roberto hermano menor. Parpadeó, abrió el sobre manchado por la humedad del tiempo, siguió la lectura: “No quiero morir sin saber que volverás a existir hermano tu ausencia es el único caos que me despedaza, la existencia es un escenario de ridiculeces, y la vida es un simulacro de la muerte, no me iré de esta tumba sin que entiendas ,el porque vivir, acaso nadie lo entiende , la existencia es una isla
26

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

en medio del mar de la muerte ,un pájaro sin alas, un volcán apagado ,es una historia sin lógica que me lleva al enigma del vacío , de la nada , quedarme con mis complejos de ser humano , este burdo silencio de otros muertos, tu cuerpo es polvo ,es tierra fértil donde crecen los hongos y la yerba, somos ni mierda en este mundo, entiende, la muerte es una luz que abre los sentidos y luego nos duerme arrastrándonos al profundo sueño.” Hizo una pausa en la lectura. Los vórtices de luz se quiebran en la oscuridad de la lámpara de la conciencia. “Se apaga la vida en esta polvareda de tumbas, y vos hermano estas ahí incubado debajo del subsuelo que tiene la eternidad del abismo, ahí es donde uno pierde la imagen de todo, de cada cosa en sus detalles, ahí todo se pudre, las jetas , los huesos , la cara entre gusanos , y es cuando a uno le empieza a yederle el culo y el alma comienza a merodear ,eso no sé , pero si se hace humo cuando nos palmamos. La noche poblada de estatuas de frío se me mete bajo mi piel, la lluvia jinetea los tejados, escucho el cantar de los grillos y de las ranas tras los arboles meciéndose al compás del viento. La soledad es un experimento donde uno demuestra que si existen los demás, por eso la vida no necesita comprobación; porque se vive ahorita mismo., uno se muere y te preguntás ¿Qué fue uno en la tierra? , digo que ni mierda, tanto tienes, tanto vales, nada tienes, nada vales, hay gente que entre más vida tienen, más pendejos se vuelven, uno muere en vano cuando no has hecho nada en la vida, el mayor éxito de uno es no haber fracasado, digamos que morir es una ley de la naturaleza basado en la caída de los cuerpos en un ataúd, me da risa la estupidez que digo, me despido de ti hermano , nos veremos en el más allá, porque en verdad de ese viaje sin regreso, si estamos seguro que lo tendremos” Atentamente Ulises Amorim, Viernes 13 de cualquier año

X
27

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

--“¡No habrá otro como este jodido! Se esta dando la gran vida en el más allá, ya saben ¡Diosito se lleva buenos y malos!. La vida se vive ahorita mismo, no hay que andar con papadas, ya días tenía los días contados, desde que se endamó con esa muchacha, lo mandaron a quebrar .No se metía con nadie (¡eso crees vos!) pensó Toño con una mirada clavada sobre el ataúd. ---“Se lo juro por mi madrecita, que anduvo queriendo ser pastor con los tal roca de salvación; y más bien lo tiraron a la calle, estudio magisterio, para nada, porque lo dejaron sin chamba. Estuvo bien clavado por ese cheto de la tal Vaginolia. Esa gran puta. Debe decir la verdad al señor juez, que diga, mi hermanito…..jeejejeje…mejor no les digo, el padrastro, si el tal pastor ¡hijo de la madre! , mi padrino el sastre, me contó ayer, que el cabroncito pastor, un domingo cualquiera, se llevó a todas las muchachas de la iglesia a bautizarlas a poza grande (yo anduve ahí) reflexionó Antolín. --“¡Vierán como les restregaba las manos a las cipotas! ¡Es un puerco! ¿Por qué no llevó a bautizar a las más viejas? ¡Lépero! Anduvo persiguiendo a mi hermanito con la jura, porque se robó ¡a la tal Yeca, si la tal Vaginolia!”---“Siempre le aconsejé que no se metiera con esa magalla. Así le paso a mi primo Teófilo, se ahorcó por una prostituta, pero mi hermanito lleno de vida se lo palmaron. Recuerdo cuando estaba enamorado, turbio para la labia, con su güiri güiri, vengase en el reino, y hacia la voluntad con un montón de mujeres. Eso fue antes de ir a la capilla y de meterse en política, Me dijo que Diosito se le reveló una noche y por eso renunció a la mujereada. Me dolió cuando me dieron la noticia de la muerte, unos dicen que fue en una emboscada, otros afirman que murió en el accidente de un bus. Quien lo llevó a la tragedia fue ese tufo a calzón, ¡bien saben los macanazos que nos da la vida! , nos matan, llega la policía levanta un informe, los forenses te hacen la autopsia, los familiares y amigos se encargan de llorarlo a uno, luego le dan cristiana sepultura, le rezan los ocho días, y si tiene suerte el finado le celebra la novena, lo que si les digo que al nomás morir se convierte uno en tierra, en broza, lodo, polvo, miseria, huesos podridos, olvido, piedra, en vacío. Un año después ya no existes en el alma de tus seres queridos. Lloran porque tienen atrapadas las culpas en el corazón. Pobrecito mi hermano, nunca pensé que su final sería así. El destino nadie lo conoce, unos dicen que uno es arquitecto de su propio destino y de la mala suerte. Nadie sabe a que horas muere, la pelona no anda con mates, este hermano mío, se palmó porque ellos quisieron, tenia vida corta de una muerte larga, murmuran que por andar de político de esos que protestan en las calles por las injusticias que sufren los campesinos, los obreros y los maestros. Los de la jura lo habían apuntado en una lista; se lo digo, a mi me consta, mi primo Fortunato Buenaventura , es teniente , me lo dijo un día de
28

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

esos cuando nos echamos unas birrias, me lo dijo bien a zumba , no podía ni hacer el cuatro el maje. Dígale a su primo que deje esos asuntos de revolución, que eso lo puede llevar a la tumba, me dijo”. --“Pues me lo encontré un sábado con la biblia en los sobacos, tuvimos una discusión sobre el infierno, me dijo el averno es un lago de azufre, solo lo quedé viendo calladito con una risa entrecortada, le contesté, el infierno esta en nosotros mismos, en los actos malos, cuando odiamos”. Se hundió en la tarde marchándose sin pronunciar palabras. --“¡Vos Ulises Amorim! Ya dejaste de andar vulvaneando a las hermanas. Esa cipota, la tal Yeca, no sé como decís, es una……..es unaaaa….para que te digo, ayer la vieron con Mela subiéndose a una runner, a saber con quien se fueron las dos esas. Vos sos un caballo Amorim, porque andas huyendo por nada, nadie te busca, esa denuncia es una farsa, un invento de ellos, padeces de complejos de persecución, Pone lo pies firmes”.

XI
---“¡Apúrense niños y niñas! ¡Que les cuesta contestar ese examen!” --pensó en un instante “uno tiene que estarlos vigilando, que no anden chepeando, usen el cerebro”.
29

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

---“¡profe! el planeta tierra es redonda como un jícaro, ¡y es verdad que José Cecilio del Valle fue el que construyó el puente de hierro!” “¡no sean barbaros!” -----“¿Quien fue primero el huevo o la gallina?”--- preguntó el maestro quejumbroso en el aguijón del cansancio, tras el calor filtrándose en las ventanas. --“¡fue la gallina! ¡La gallina!”--- respondió exabrupto Toñito con una voz aguda y decaída. “¿y vos Ulises?” esgrimió el profesor Alex Sepúlveda. “¡El huevo fue primero!” culminó Pedrito --“Ninguna de las dos” --dijo Ulises Amorim Agregó con sarcasmo “¡el huevo gigante, el que se quebró, y de la yema nació nuestro planeta!” --“El universo surgió de una gran explosión”- arguyó el maestro Alex Sepúlveda. Lico se rió con una carcajada infecunda, estirando las jetas hasta abajo con gestos vulgares. ---“¡siéntense!”- Lico no escuchó el grito desesperado del docente, dio un giro pesado, provocando el estallido de la ventosidad emanada de las vertientes retrovades del organismo femoral. “¡Ya le dije Lico!, ¡usted es un muchachito maleducado!” el profesor regresó de inmediato al escritorio callado con palabras entrecortadas. “También deben conocer en ciencias naturales la teoría del efecto mariposa” dijo empedernido “¿Cual es esa teoría?” preguntó Selenia con unas colitas caídas hasta los hombros. Ulises señaló con el dedo índice e intervino en la respuesta “¡Mariposa de amor! ¡Mariposa de amor!” expresó burlístico cantando de forma irreflexiva e incoherente .El profesor hizo genuflexiones de enfado e insatisfacción. “¡Siéntese y presten atención!” ordenó exhaustivo en el volumen calorífico sumergido en el agua potencial del sudor irrigado acuesta en la frente rojiza del maestro. “¡Yo les digo que es ese tal efecto mariposa! ¡Es cuando un hombre se viste de mujer!” hizo muecas con movimientos sinuosos al compás de la burla. -----“¡No es así, no estoy jugando muchachitos!” dijo el hombre con una expresión decepcionante e intrépida. Interrumpió Amorim “ ¡El efecto mariposa es lo que le paso a un cantante que sale en la tela y anda cantando una tal canción , le dicen querida , eso es lo que dicen en el barrio!” ---“ ¡ Tampoco ¡” reaccionó desorbitante y súbitamente se asomó a la puerta estiró los brazos relajándose . La stress se anudó en la columna vertebral, un dolor estremeció las rodillas, un temblor quiso derribarlo, se sostuvo en la ondulante ventana .Bailó involuntario, se levantó cansado en la marejada de un vértigo que los dislocó sorpresivo, volvió en si al razonamiento. Con
30

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

mirada desvaída retornó al aula de clases. Los niños y niñas desprendían gritos en un vendaval de brincos provocando un caos de bullaranga, metrallandole los sentidos dijo encorvado“¡Guarden silencio!” expresó angustiante ante la desolación del ambiente caluroso. Recordó Ulises cuando era un niño en los espacios lúdicos de la escuela.

XII
-----“¡Muévase profesorcito!” le dijo un mentado Cocoliso con una cara de palo seco, le metió unos vergazos en la nuca. Me introduje debajo de un pickup, ahí cerquita de las llantas, panza arriba, se me venían los gritos de Amorim ¡ayúdenme! Y le zamparon una navaja hasta sacarle las tripas chirriadas .Vi unas caras conocidas, no les quiero decir, quien put…… uchchcccc! le arremetió esa matada, si les digo me van a hacer tucos, esos nos andan con mates, ¡no me mate! decía, ¡pastor basura! , la sangre le
31

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

salía a borbotones, me fui haciendo un nudo enrollado debajo de ese carro. Amorim cayó tullido con las luces quebradas en los sentidos, el tal Coco liso le gritó, ¡levántese profesorcito! , Uno de las malas cosas de las que decían; era por andar con cipotas y la otra por andar metido en esos asuntos de las manifestaciones ¡ñangara careculo! le repetía, no alcancé a tocarlo con las miradas, lo único que sé, ese viejo pastor con la mano izquierda carga la biblia y con la otra esconde la macarol, le reconocí la voz, donde quiere que oiga esos lamentos nos los olvidaré, el delito del profe Amorim fue enamorarse de esa cipota jodida”-----“Ellos pasaron por el billar, se bajaron con unas metrallas, dispararon contra los que ahí jugaban. Los vi desde el otro lado del cerco. No les hice bulla. Apabullado con un dolor de panza, sé que venían a echarse al hoyo al maestro Amorim, nunca voy a olvidar cuando nos platicaba acerca de un tal Gulliver, de aquellas palabras de un tal Sócrates, solo sé que no sé nada, sabia un montón de cosas, y ya vés como se lo palmaron cuando menos acuerde, uno tiene enemigos invisibles, lo vemos, ahí esta encajonado con las manos juntitas en el pecho, nítido con la cara descolorada por la muerte”----“Ayer lo miré alegrito , dijo que se había reconciliado con esa cipota , la tal Yeca, andaba enloquecido , riéndose solo en la esquina principal del barrio , me dijo que el amor le tocó el alma, que se iría lejos con la Yeca , que nadie lo detendría, le dije ¡déjese de majaderías! Ya no ande oliéndole el calzón a esa vicha que ha repasado el barrio con todos, no se humille, a donde tiene la estima ¡hombre reflexione! Para que Diosito le dio tanto cerebro para nada”------“Lo encontré esperándola cerca del portón, a la salida, se metió entre los estudiantes y como un adolecente le pepenó la mano, ella le correspondió, se marcharon calle abajo, con el sol en las espaldas ¡que encule de profesor! Dije entre si, ya lo habían expulsado del colegio, por la bulla de esa cipota, el mentado director lo hizo renunciar de la noche a la mañana recuerdo las palabras que expresó el viejo ese ¡compañeros y compañeras! ¿Se puede tener degenerados impartiendo clases?, preguntó a los demás de modo hipócrita, vieras broder, ese viejo del director, anda comiendo quedito con la Cleotilde , apenas tiene diezciete , la monta en el carro runer , nadie dice nada, todos se hacen de la vista gorda, Creo que expulsó al profesor Amorim por celos con las alumnas, se los digo , a mi me consta, por la santa virgencita .Una tarde regresé al colegio, la lluvia empezó a calar mi cara , entonces me metí a la dirección. Cambié mi rostro de colores, no se imagina al viejo rabo verde encima de la vicha como un caballo viejo, y la muchacha como Diosito la mandó al mundo, el viejo ese se detuvo asustado, me perdí en el pasillo de inmediato saliéndome de la
32

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

oficina principal del colegio, el viejo me comió con las miradas llenas de odio y vergüenza” ------“Porque el profe Amorim amó a la Yeca, no con amor sucio, él me dijo un día que escribía cartas de amor”---------“¡Vos Penelio Amorim! ya regresó la Yeca, vive en la casa del padrastro, dicen que la tenían en un colegio evangélico allá en la capital, viene bien sedita. No sale de la casa. Ahí la tiene metida el pastor Reyes viejo de mil…..puuuuuu…..tttttshhhh…..que no sabe nada de Dios , lo único en lo que tiene habilidad es bajarle el calzón a la mujeres , ir a Wendys a desayunar con los diezmos, este solo me recuerda David cuando mandó a Urias al frente de batalla , todo por quedarse con la mujer ajena, por eso al viejo tal por cual le hacen la bulla que ya días anda comiendo quedito con la hijastra, no se sabe a ciencia cierta, las malas lenguas andan diciendo esas cosas”

XIII
--“Acuéstese en mis brazos, juguemos con la arena ¡besémonos! Te amaré bajo la candente luna. Nunca te separaras de mis fuerzas y surgirás como el ave Fénix en mi alma de cenizas. Me bebo el agua de tus labios para quitar la sed de mis caricias. Amada mía, ven a yacer conmigo en la sombra que nos cobija. Sientes mis mejillas en el fulgor de la existencia. No sabes amorcito que me persiguen, siento cada día la penumbra, acorta mi espalda de Aquiles frente a los ciclopes de mi desgracia. El tiempo lo llevo cansado en mis hombros .Tu callas sobre mi pecho, juego con tu cabello de niña
33

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

entristecida, gotas de rocío se deslizan en tu rostro, siento que sufro en tus ausencias, sé , mañana , te irás a los brazos de otro” “No amor siempre estaré a su lado (azulado)” le dijo Yeca nostálgica y cariñosa a Penelio la abrazó enredándose las manos con el cabello, cerró los ojos ante ella, y despacio le susurró a los oídos con una mueca de ternura, suspiró ahogado en la vendimia de la exasperación.-----“Atarraya de sueños tus manos, viajo en los arrecifes de tu vientre, soy pirata en la proa de tu senos, acércate, no te alejes, siento el rumor del silencio en mis labios, ven a mis andares, escapémonos sobre la línea triste del crepúsculo. Siempre he luchado contra el tiempo y la lejanía. Un día te escapaste de mis manos, no pude detenerte, flor, piedra, viento, rio, lluvia, agua en mis adentros, quédate esta noche, no me dejes en la penumbra de la soledad. Dibujaré cartografías de amor en tu espalda. Viajaré con mi submarino hacia el túnel marítimo de tu vientre, ere mia. El dolor distorsiona la libertad de los pájaros de la desmemoria, tierna mujer de mis relojes antiguos, te busco en el corolario de mis confines de poeta herido a la orilla de los anocheceres. Ven a navegar en el velero de mis ansias, doncella de palabras fugitivas, guitarra de silabas en la piel, sismo de tus caricias en mi cuerpo de Paris.”-------Arrugó el papel garabateado y lo encestó en el tambo de basura. Se colocó cabizbajo. La mirada clavada en el vacío. De seguido apagó la lámpara, y se acostó apabullado por la nostalgia. Llegó a la casa de Martin, una semana antes que asesinaran a su familia. Vaginolia despareció. Ulises decidió marcharse por los problemas atribuidos jurídicamente. Huir de las autoridades implicó romper sueños y planes construidos en el carril de la existencia. Penelio somnoliento bajo del árbol de Guanacaste percibió el sonido del viento en el palpito de la piel sobre la cavidad penumbrosa del peñasco. Observó el pueblo de San Cristóbal de las Penas, la atmósfera del llano lo invadió en sus costados. --“Acordándome cuando la conocí, con sus ojitos azules, la única cipota que me alegraba, cuerpecito angelical y una carita de inocencia coloreada por el barro, manos de magnolia, pecas regadas en la nariz” “Esa chava ya días me traía encandilado, cuando cargaba esos cantaros en la cabeza, pechos paraditos como dos conos rosaditos” “ ¡válgame Dios!, ¡me llené el alma de sus formas, de sus curvitas! , la miré siempre bañarse en quebrada honda , dicen que vivía con Satanás Reyes , hermana del pastor Gavilán Reyes , padrastro de Yeca, cuando dormía enredada en la hamaca, el candil se apagaba, solo escuchaba la tronazón del catre, mugidos de vaca cansada , sonidos forzados, nunca pude descubrir lo que sucedía detrás de la oscurana”
34

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

---“Siempre la abuela me mandaba a traer leña ¿Por qué de madrugada? Le pregunté una vez con mi cara de niño enfermizo escondido bajo de una cobija miada y parchada”-- La abuela con las dilatadas arrugas pertrechadas en cada línea bordeada de la piel incinerada por la máquina del tiempo contestó ---“El diablo siempre se lleva la leña apara atizar más el infierno”. La anciana desperdigó una sonrisa esbozada en la trama de la noche, expandiéndose en el cuadro tangente de la ventana expresionista, frente a la medialuna escondida entre algodonadas nubes de marfilicos diseños de polvo y óxidos volátiles. “Yo sudaba de miedo, la cagazón que me pegó cuando dijo que el meromero andaba cerquita de la casa, se me engarruñó los huesos de las patas. Me oriné en los pantalones, aflojándome el alma, con un atoro en el galillo, y una temblazon de buey a punto de morir, cerquita de los caminos que conducen al Matapalo, peligrosísimo, decía Felipito , mi hermano menor” “Afrodita Perla ,Tía Maternal de Yeca Vaginolia Reyes, se marchó a la capital” “ Un día de esos, me espantó una sombra alargada como un leño gigante,, el vozarrón de un hombre alto con sombrero blanco dentadura brillante, nunca lo alcancé a ver, siempre preferí arroparme de pie a cabeza, quedé solito en la casa de bajareque. Afrodita me dejaba encerrado, esa vez dejo entrancada la puerta y decidió irse hacia afuera.” Despacio derribó la tranca, y avizoró las manos peludas y pachonas musculosas que se deslizaron detenidamente en la piel de Afrodita, cara oscuras se difuminaron tras la luna anclada en la ventana. --“¡Déjese de leyendas de la mano pachona!, sea original al contarnos esos cuentos de terror, ¡miras muchas películas! ¡Esas cagazones suyas, ya las heredó de un tal Juan Gabriel!”-dijo Gonzalo con una genuflexión certera de burla y cinismo ante el relato en medio del velorio. Pensó Penelio “Es el hombre que anda echándole los perros” regresó urgido a la cama enmadejada por la telaraña de cabuyas amarradas de un extremo a otro. La luna se hundió en el obelisco de nubarrones en una noche colgada de estrellas vacías. “ Esa niña hace cosas extrañas, cerraba y abría la puerta, sin despertar a la abuela, yo haciéndome el maje, ¡ella dormía denu…..dit…..uyyyyyyypapayito! con un lunar de vellos en me…..uyuyuyuyyy!!!! ¡pa que les digooo!”. El canto del gallo lo hizo dormirse tras el cancel tapizado de trapos y cartones. Se levantó espacioso con un bostezo desequilibrado en el deambular obscuro del alba desvanecida en la puerta. Cogió un lazo para domar a las bestias vacunas hundidas en los establos estiercolados en el corazón del potrero. “Siempre que ordeñaba pensaba en ella” “una de esas veces le pregunté apabullado sobre por que salía todas las noches bajo la luna, ahí tras el molendero con una piedra entre manos machacando el maíz” “ La miré que
35

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

alguien la abrazó, le dije , ella se quedó calladita con una mirada punzante clavándomela en los ojos” “ ¡Son imaginaciones tuyas vicho penco! Me dijo enojada, eso que hago son pactos con el cielo; me dijo repitiéndome, casi comiéndome a gritos” “Me pidió guardarle el secreto que todavía lo tengo entramado en mis recuerdos junto a mi Yeca, soy una tumba, en boca cerrada no entra mosca”.

XIV
Después de sufrir el aplastamiento de los tacones altos. La escualidez se dispersó en el piso. La mujer se marchó indiferente .Un vendaval de luces se estrepitaron en el líquido del cuerpo destartalado en formas de movimientos aspírales. Adquirió la apariencia de una oruga. El nacimiento de otro ser surgió de repente. La brisa empezó a discurrir sobre la fragilidad del corpóreo insecto. Se meneó culebreando. Una ola de colores se diseminó por los ángulos espaciales del piso de diseños floreales verduscos en tenues líneas piramidales extendidas en las tangencias cernidas hasta las aristas obscuras de las esquinas acopladas de objetos electro-domésticos. Aleteó aligerada. La metamorfosis completó el ciclo. Los ojos reconocieron la luz del sol. Caminó espaciosa hasta cien centímetros. Descubrió en un instante la habilidad para prender vuelo como un cisne griego. Preguntó con rareza
36

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

---“¿A donde estoy? , ¿Quién soy?”— Redondeó el lugar, deambuló débil y angustiada, precisó detenerse, pensó alborozada---“Mi cuerpo se cae, no lo sostengo, que soy?, no podré responder, no reconozco este mundo de gigantes objetos” contempló el dormitorio, corrió despabilada ,saltó , adquirió el vuelo con alas frágiles de policromes naturalezas, alcanzó a llegar hasta el umbral de una ventana desolada bañada por la brizna atardecida. Miró con extrañeza el mundo ante la existencia. Recordó la vida pasada, cuando se encontró sorpresiva con una cartera de piel de lagarto. “¡Vaginolia! Ya es hora de salir a la pista ¡te llegó el turno de bailar! ¡Apúrate!” sacudió la cabeza, sintió la pesadez del tiempo en la memoria. “¡Dejá a ese pendejito del profesorcito! ¡Vas a ser mía toda la vida! ¡Malagradecida! ¡Ponete como siempre! ¡Quien va a saber que te traigo aquí todos los domingos! ¡Quítate la blusa! ¡Estas bonitas! Yeca se movió desorbitante esquivándose el manoteo del padrastro. --“Déjeme ¡papá! –le dijo aturdido en la banca de madera en el fondo de la iglesia con las puertas cerradas, el sol caló los ventanales. - “¡Si soy tu papacito! ¡No le vayas a contar a nadie! ¡Apúrate!” le ordenó compungido. Yeca Vaginolia López lanzó una mirada levemente sobre la cara de cerdo humano en la ciénaga de la inmoralidad causada por el estupor de un ser ennegrecido por la maldad despiadada; ocultándose bajo la piel de oveja entre rebaños. Una lágrima le agrietó la mejilla derecha, con disimulo siguió la hilera de recuerdos oscurecidos. “¡no por favor! ¡Soy una niña!” la muchacha se abatió contra la fuerza varonil, el hombre adquirió potencia, la arrinconó contra la silla, la poseyó inclinándose sobre ella. Yeca gritó desposeída en la débil lumbre del desamparo. Extrajo de la gaveta papeles amontonados, leyó detenidamente: “No sé, desde que me puse a leer aquellos cuentos de Joyce (¿A saber quien es ese?) Me anda la hormiga de la tentación de ser escritor, me picotea el alma, y luego otro amigo por ahí, me dio unos relatos, todavía no termino de leerlos, tratan de la locura humana .Después me decidí pensar en Vaginolia, su nombre parece un absurdo, una obscenidad extraída de mis ocurrencias (¡no entiendo!) Vos Yeca, todavía invento tus besos en mi boca, dibujo tu silueta en el cadáver de mi memoria, me duele tu vida, este mal encarado olvido lacera mi alma, acaricio tu sombra, recuerdo tu caminado sex running (¡no entiendo el inglés! Bayunco!) , te fuiste del lado oscuro de mi deseo, te aburriste de mis andanzas, de las malas habladas, te acordas de los días juntitos, amanecíamos contemplando el canto de los gorriones en la ventana, y te miraba tierna con las mañanitas, te decía al oído, quiero navegar en el mar de tu piel, soy un viejo pirata en la barca crepuscular de tu cuerpo (¡Me quiso decir vieja!) te quedabas callada, se te venían las
37

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

malas experiencias , silenciosa mirándome, te mimé como una niña, te cuidaste de la preñez ( ¡Como los ibas a mantener!) ingerías puntual las píldoras, que los hijos no, eso de chinear ¡uy! ¡Eso de lavar pañales! , te rogué que salieras embarazada, y vos te esquivaste de mis peticiones, me decías que criáramos gatos, porque son sagrados según los egipcios (¡a saber quienes son los egipcios!) te ponías a sembrar begonias, decías que esas plantas eran nuestros hijos, llegué a pensar en tus complejos, cuando íbamos al cine, te besé frente a la pantalla gigante, pero me decías que no pensara en la procreación pero vos no sabes que los perros se reproducen porque se aman, se lo dije a tu mamá , te querías quedar sin hijos solterona para vestir santos. ¿Percibir que a Yeca no le gustan los niños? Me dejé llevar por el pensamiento de que ella tenia otro hombre, se lo pregunté mil veces, ella me decía que me amaba más que a su propia vida, eso no lo entendí, Vos Ulises , vas amarme por siempre, sin hijos o con hijos, debes de comprenderme”. Dobló la misiva, el llanto agrietó la página garabateada y curtida por los relojes del tiempo. Pensó aplastándola contra su pecho –dijo—“¡Todavía te extraño!” Retornó a otra gaveta. Esculcó precipitada y frotó con la mano izquierda un pañuelo con iníciales del nombre materno. “¡Mamá siempre te quisé!” el llanto sacudió el alma. Un enjambre de dolor se vertió en sus destellantes ojos. Se acostó bocabajo arropándose la cara con una almohada. “¡Apúrate! ¡Te va a gustar! , de hoy en adelante serás mi mujer!”le dijo el hombre con petulancia, bajó la cremallera en la turbulencia fálica contra la voluntad atónita de la niña. Una voz en el interior lo invadió al hundirla y acorralarla “¡El pecado es la salvación!” la apretó y estrujó; la muchacha se desvaneció desbocada por el vendaval del empuje varonil. Acortó la hilaridad de los recuerdos, sobrevoló hasta posarse en la rama de un almendro. Se sostuvo en las verduscas hojas de invierno. “¡Vos Ulises! ¡Vos te machaste, hasta que me dijeron de tu muerte!”Brotó en la mente cicatrices de vivencias existenciales que marcaron la osadía de sus andamios desolados interiores. Desdobló otra carta arrugada delineada y curveada por la humedad del camastro. “ 18 de julio de 1999 Hermano Carlos Quintero Dirigente de la congragación “Piedra de Sanación” El motivo de la presente carta, más que eso, es una confesión llena de dolor y silencio de espinas enterradas en los primeros días de mi niñez, duele contarle , no quiero ser directa, pero no puedo enmarañar las verdades ante
38

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

Dios, usted desconoce quien es Mi padrastro , él es un hombre lleno de podredumbre…..un sujeto con la biblia bajo el sobaco todo el día ,tocándose el pecho ante el todopoderoso….yyyyy! por...Las maaañanass, en los domingos, ahí en el mismo lugar donde se tronaba el pecho…. Me manoseaba….como un perro salivando... Viera el viejo basuraa…. ¡Me calló bajo amenazas…! ¡Ese marrano! ¡Perverso! …él me hizo suya a la fuerza…..a mis cortos doce añosss…. ¡todo mundo piensa que es un hombre santo!........confieso todo esto en pocas palabras…porque se enhebran hilos de tristeza en mi corazón….” Lloró incontenible y encestó la carta en la balde de basura.

XV
El Coco Liso la haló de los cabellos. La joven mujer quedó aturdida en el desprendimiento de golpes contra su rostro. Él arrastró el cuerpo de la fémina como un bulto de harapos hasta el fondo del dormitorio. Precipitado le disparó con la nueve milímetros en el cerebro. Desorbitante, ella se hundió en el océano impecable de la sangre. Moretones como mapas desollados en la piel. Ojos escabullidos por el llanto. El Coco Liso pausó, y Yeca Vaginolia conmutó el dolor en vertientes de recuerdos oscuros. Desvalida cayó en la cama de cobijas de dibujos orientales. Intentó levantarse, él la sorprendió con otro golpe en el lóbulo parietal. La oscuridad abrazó las miradas de Yeca .Destellos de luz como abejas nocturnas ennegrecieron la existencia. Dijo entrecortada “¡me mataste cabrón!” subrayó destartalada. Una mariposa de colores se dispersó despabilada. Cuerpo femenino tirado en el plano cortado de la inexistencia. El Coco Liso disgregó palabras entre si, susurrante “¡Esto solo era un mandado!, ¡ya el líder no tendrá problemas con la justicia, en boca cerrada, solo habrá silencio!”Abrió la puerta al mismo tiempo lanzó una mirada inquietante hacia el cadáver de la mujer. Moscas verdes rodearon a la femenina. Círculos concéntricos de vacíos indelebles. Reloj dispersó la existencia en los garabatos de la soledad.
39

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

“¡Nunca pensé que me matarían!”dijo desvaída. Libélula viaja sin rumbo en los jardines y bosques. Alas de arcoíris como revuelo de pájaro raya el viento. Posa el vuelo en el pistilo de rosas de colores intermitentes “La muerte es otra vida, Ulises no sabe que es morir y volver a existir” prendió quejumbrosa una altura insoslayable; con ansia se precipitó en el espejo de un automóvil, titubeó en el aleteo. “No olvidaré las cosas más pequeñas. Ahí es donde se encierran las cosas más grandes, Ulises no comprendió que era el amor, huyó tanto que no fue capaz de encontrarme” pensó, siguió estática sin movimientos anversos. “¡No me mate carajo! ¡No sea cobarde! ¡A una mujer no se le maltrata!” Sorbió apabullado la cerveza, determinó a dos hombres bebiendo. Tomó tembloroso el vaso y vació el líquido espumoso. Tragó despabilado. Escuchó una voz de mujer, pensó en estado de alerta “Este es el bar donde trabaja esta magalla” dispuso el Cocoliso. La mujer apareció en el escenario meneándose en un tubo cromado con antifaz en el rostro. ---“ ¡Debe ser ella!”- se preguntó en el murmullo de la ebriedad. Se puso de pie, firme como un soldado. “Cuando salga de la pista la capturaré” dijo ensimismado. La Yeca Culminó el baile. Se hundió tras la cortina roja. Un aplauso surgió entre la multitud. Él sumió la pistola, avanzó siguiéndola hacia el baño, con habilidad de un deportista, aligerado, se introdujo en el camerino, y de pronto encontró a la mujer desvestida con la ropa en la mano. --“¿Quien es usted?”--Cuestionó en la afrenta del hombre. Retrocedió convalecida por las genuflexiones acosadoras del Coco Liso. La arrinconó impávido. Atenazó las manos, le prensó la oreja izquierda con fuerza canina. Ella soltó gritos quejumbrosos. El hombre le dobló los brazos, la empujó como un bulto hacia la cama de colchones enmohecidos. La mujer se extravió en el desmayo, recuperó fuerzas, se puso vertical aguadiándose, de repente pateó al Coco Liso, cayó orante quejándose, en un suspiro explosionó el cerebelo de la dama. --“¡La mataron ayer! Dicen que fue amante ya días de un viejo pistudo, ¡la traía sentenciada! ¡Pobrecita! ¡Tiene la cara destartalada! ¡Nadie deja que la miren! ¡Pobrecita la condenada! ¡La mala suerte! , Le viene desde que se endamó con un tal profesor alias Penelio” ---“¡Ay mijita! ¡Como me la mataron! ¡Ahijada! No se imagina que tremendo dolor le ha causado a su mamá ¡ay mi muchachita! ¡No olvidaré cuando se reía jugando con las muñecas de trapo , se las costuraba su abuela ¿Quien le truncó la vida? , Imagínese comadre que esta cipota ha sufrido como un perro callejero desde que era una niña”. La mariposa cortó las imágenes cinematográficas de la memoria, prendió vuelo, una fuerte luz centelló las alas, se vino de picada hasta caer en el
40

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

piso. Se trató de levantar, abrió los ojos, apareció en la mente acontecimientos de la infancia lejana. ---“¡abuelo sáqueme del hormiguero!”-- gritó desconsolada. Manos amarradas en el tizne de coágulos. Cara de tile en el fogón de la angustia. “¡Apúrate vos vicha! ¡El viejo ese te esta esperando allá al otro lado del cancel!” expresó doña Serpentina, calibró una risa marcada por la dentadura de oro. “¡no voy ma!” le dijo moviendo la cabeza de un lado a otro, tambaleándose. “¡Apúrese cabroncita!” ordenó en el suplicio del llanto. Yeca con un vestido zurcido de trapos heridos de mugre. Harapos descosturados por la madeja del tiempo. Distorsionados crepúsculos en el rostro de la noche. Viento vaga en las ventanas angustiadas de la tarde. Un recuerdo agoniza en la memoria, la tristeza péndula los ojos de la muerte. Silueta de enmadejados estupores silentes, precipitan la caída vertical de la mariposa. Al otro lado la moral sonríe ante la culpa. Ella cae en el laberinto de oscuridades. Un lamento enfermo destroza ángulos de ternura. “¡Apúrese niña!” le dijo cínico manoseándola y ella deambulando esquivándose de las manos peludas del hombre. Sacudió la cabeza; interrumpió el instante; recordó cuando la madre la negoció a un hombre prestigioso de la sociedad. La mariposa sobrevoló sobre el verde esplendor de la montaña. Llegó a posarse en una ventana de vidrios ahumados. Escuchó a un viejo hombre, se inclinó sobre el escritorio y de forma espaciosa leyó silente el papel entre manos: “Avenida de atroces pájaros, mujeres agónicas del abandono, delirantes ángeles duermen en el suplicio de la noche, luna despedazada en los ojos de un niño, ambulante sueño, mueres en mis manos, las estrellas caminan en el cadáver de una palabra, silencios de un espejismo vacío, mariposa de mundos encantados de oscuridades.” ---“Debe ser palabras de algún poeta que envejece en la soledad” dijo callada. Desapareció desorbitante. Yeca no volvió al club durante semanas, y el día que regresó solo fue para caer en la trampa nefasta de la muerte. Pikito, el hermano menor emprendió una búsqueda sobre el crimen de Yeca Vaginolia Díaz y también del profesor asesinado Ulises Amorin de la Cruz.

41

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

XVI
Pikito recordó las andanzas de Ulises en el club. Mantuvo firme sinceridad en los perímetros insoslayables de la soledad. Yeca no retornó, se llevó todo lo que tenia en el alma. U Expulsó lágrimas hasta inundar el corredor de la casa. Viajó a la capital junto a sus comparsas. Contactó por vía telefónica a un diputado del color amarillo. Lo recibió con la demostración empecinada de la amistad que se extendía desde la tierra hasta el infinito. El político llegó al congreso por una milésima de votos, representó a un diminuto partido entre grandes. Ulises comentó sobre los secretos de una lista negra, donde aparecen nombres de funcionarios, burócratas y religiosos entrometidos en negocios de alta suciedad. “ ¡Este viaje ha sido cansado!” arguyó silencioso. Apretó la mano con sinceridad. El Chuñitas con señas y ademanes se introdujeron al baño. De seguido --“Mire Ulises en esta lista aparecen los peces gordos” --afirmó susurrante. Sostuvo en la mano derecha el portafolio, salieron sin provocar sospechas entre el vaivén de las multitud en el majestuoso edificio de pórticos latinos con diseño Corintio. La mariposa tembló quisquillosa y con la habilidad de un cuervo se elevó hasta el cielo, instantes después, se poso en el retrovisor de un automóvil con el riesgo ambulatorio de morir aplastada por el parabrisas. Recordó deambulante, con su cuerpo rectilíneo de ancestros históricos de épocas cenozoicas de brontosauriosdactilos, cola aligerada meneándose, cara de Godsilla en miniatura. Despertó precipitado dentro de la cueva abultada de piedras. Lanzó una mirada alrededor y, con destreza corrió sobre la yerba húmeda. Acelerado llegó hasta la ventana de la casa abandonada, desplegó pensamientos de recuerdos aproximativos. El invierno se convirtió en una sinfonía de ranas en los pastizales. El camino
42

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

conectado a la ventana enmarañada de enredaderas y flores policromadas. El sol le bañó la piel de reptil, avanzó despacio, corcoveó distante y con talento deportivo brincó hacia la pared desmoronada. Enterró las garras con fuerza, se desató, enrollado retornó a la ventana, quiso engullir a un insecto que sobrevoló el mosquitero de la puerta como un cazador de experiencia. ---“¡Siento el cuerpo pesado!” pensó al sacar la lengua con ligereza. Ulises se mantuvo firme durante la investigación que llevó a cabo en la ciudad capital. Se movió cansado por el aplastamiento de los rayos solares, se desplazó hacia la sombra de la copa frondosa de un árbol de Guanacaste. Recordó la niñez: “¡Tírate! ¡Lánzate! ¡Tenés miedo! ¡Vos sos superman! ¡Tírate vos cagado!” sacudió la cabeza y de modo flexible pensó --“No tengo conciencia de lo que observo. El mundo viene a mi, con sus colores y formas, no entiendo la existencia, la vida, de repente estoy atrapado en un cuerpo extraño, no logro determinarlo, no puedo identificar la vida pasada, todo es un borrón en la memoria, se van y vienen recuerdos como pedazos de luz”. --“¡Apúrese Ulises! , ¡Con este documento encontraremos la verdad!” expresó el chuñitas con una mueca entrecortada y tartamudeante. “¡Dele lectura pué!” precisó Ulises, se acomodó en el asiento, lanzó una mirada cansada sobra la ventana del bus. El chubasco regateó las ventanas del automotor. El sol se hundió en la redondez anaranjada de la línea desvanecida del ocaso. “¡Ey! Les grito entosijado, se me revienta el galillo ¡déjenme! Siento que manos carnosas sobre mis brazos, me amarran, me empujan como un bulto de ropa en la paila de un pickup, me quedo quieto sin moverme sin respiración. Me cagué sintiéndome mojado, con la asfixia en mis jetas, me vendaron la cara, apareció otro hombre de cerquita, como le digo, no lo miré, sentía los zapatazos, logro verme a mis mismo en un espejo ¡estoy muerto! ¡Despertate! Me digo, pataleo y no muevo para nada mis pies, ¡yo no estoy muerto! ¡He sufrido una desconexión! ¡Se me borra la vida en un instante! ¡Me miro quieto sin hacer señas! ¡Sin hacer mates!” “Como le cuento broder, ¡Ulises Penelio de la Cruz Villa Fuerte se palmó! ¡Miren muchachos! En el pueblo han fallecido tantas personas, don Tino se ahorcó, Doña Petrona murió la semana pasada, el tío Charli acribillado, el primo Mamerto, doña Priscila y doña Psicodelia Mejía están en las ultimas, en estado de coma” expresó desorbitante en el velatorio del profesor Ulises Amorim Penelio de la Cruz Villa Fuerte hijo de doña Mela Meraz Fuerte. Diógenes del Montejo en el círculo nocturno de comparsas leyó el esbozo de un manuscrito de Ulises Amorim:
43

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

“Después del carnavalesco llanto, la risa muere por si sola en la tiniebla del abandono , la boca se vuelve adicta al beso errante, vientres ondulatorios de soledad , los recuerdos son guiños de tallos sepultados en los estambres del dolor, alegría de pájaro inexistente , después del ultimo suspiro mis manos gritan, manosean siluetas de esperanza y dolor , las cortinas trasparentes de la lluvia; pausan el grito callado de la palabra enferma en rostros de féminas que corretean con lipstick; Desdibujados en sus mejillas de mapas perdidos. Labios vuelven llenos de ansias, después del llanto todo cae y se destruye con la espera llamada Muerte” Entonó con perspicacia, miró al vacío, ellos desabrocharon el llanto.

44

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

XVII
Las calles del pueblo huyen hacia el horizonte. Las golondrinas se mecen en el viento. La hierva crece en los tejados. Diminutas ruinas coloniales desaparecen en el rostro del tiempo. Pájaros entonan bemoles en los ventanales de rótulos de neón que auguran la noche. El agua de la lluvia se acumula en las ennegrecidas alcantarillas. El canto de las ranas duerme las casas de las periferias. Ciudad ensueña en el arpa de los silencios nocturnales. Gallo despierta a las gentes en las avenidas empedradas por el asfalto. Ulises Amorim deslizó los carnosos brazos sobre el sillón dentro del compuvisor. Oprimieron una tecla verde para desaparecer las imágenes existenciales de su memoria. Expresó desvalido “Estoy en un mundo desconocido, nunca he vivido aquí”. Se levantó zigzagueante, con la mirada emborronada avanzó hacia adelante, de seguido, lo detuvieron maniatándolo, con la manos engullidlas hacia atrás. Acostado en una camilla con mangueras intravenosas en las narices. Una mujer vestida de blanco se asomó quisquillosa. “Siguió viéndome como si me conociera, no me deja reconocerla, me acosa con una cara ojerosa demacrada de tanto llorar, no pude hablarle, no me escuchó, se sentó a mi lado derecho, besó mi frente y mis labios estáticos como piedra sobre piedra” “Te recuperarás me dijo sonriéndome, puse una cara de penco, ¡se va a mejorar y nadie se va a entrometer en nuestras vidas! ¡Fíjese amorcito que ese viejo tal por cual ya no va a molestarnos! ¡Lo amo! ¡No se me muera! Dicen que le metieron un tiro por la espalda, el doctor dice que por nada se palma, me dijo urgida con una voz llena de tristeza” El alfiler de un presentimiento lo convaleció. Yeca se retiró de la sala médica. Ulises sufrió un intento de homicidio; los noticieros locales y nacionales publicaron el hecho trágico. “A Ulises Amorim lo andaban de cerquita ¡compa! ¡Dicen que el problema no fue por esa mujer, fue por andar investigando no se queeee….!” El brontodactilo de tierras desérticas coleteó sobre la humedad del suelo, con certeza recordó en el CD de la memoria los acontecimientos de tragedia Griega que vivió el último día en la existencia. Ulises alcanzó a distanciarse de las amistades de un día a otro desapareció del mapa quejumbroso de la huida. El padrastro de Yeca decidió suspender cualquier intencionalidad.

45

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

“ Ulises anduvo metido en un montón de rollos , en política , con religiosos y en situaciones amorosas , en el pueblo ya nadie hace bulla, Don Gabriel falleció ayer, por una viruta de metal que tenia en los pulmones de tanto laborar en el taller de estructuras metálicas. Doña Elsa se cansó de esperar al marido; envejeció sin que los hijos la visitaran, dicen que a las cuatro de la tarde la entierran, murió sola a lado del perro “muñeco”, la casa quedó abandonada con jardines quemados por el sol de la mañana, ningún pariente se asomó a donde la difunta” “Ayer encontraron ahorcada a la Patricia, cipota de quince años vieras, con la cara torcida, descolorada por el mecate enrollado en el pescuezo, le miré los ojos secos, se quitó la vida por un tal Onil, ¡la depresión mató a esa vicha”. El cuadrúpedo escamado se enrolló en la ensoñación --“La existencia tiene sus limites, la muerte es la otra cara de la vida, solo estamos hechos de recuerdos ¡nada más!” Se le vino a la mente el instante en que lo acribillaron. “¡Déjenme! ¡Yo no me robé esa mujer! ¡Por favor no me disparen!” --“¡Decinós donde Tenés la lista! ¡Que te entregó el diputado! ¡No te hagás el maje!” La metralla de pólvora lo envolvió en la sombra de la ausencia. El cuerpo se desplomó sinclinal. Los hombres ennegrecidos con las caras enmarañadas, se marcharon en el suplicio de la noche lluviosa. Ulises Penelio Amorim se convirtió en un cadáver picoteado por pajarracos negros bajo el mediodía de un sol radiante. Nadie emprendió la responsabilidad de levantar de inmediato los restos mortales.

46

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

El chuñitas, hermano legítimo de Yeca López, emprendió otra temporada en su existencia. Abrió un negocio de esoterismo y curandería yerbera. Obligado a leer libros de curandería, amuletos, conjuros, extracción de la buena suerte, amarres de amores, estrategias para llegar a ser millonario, cartomancia y metasimcopsis combinándola con farmacopea indígena garífuna y Lenca. Entró un hombre de baja estatura con calvicie brillante. Afloró un saludo demarcado de amabilidad. El Chuñas contestó con agrado dibujando una sonrisa de aprobación y bienvenida como un anuncio de los que salen en Telemundo. ---“¡Pase adelante!”-- le dijo indemne. La diminuta sala policromada de letreros y colores oscuros. El hombre tomó asiento silencioso, de repente genuflexionó una mueca de preocupación. El chuñas nunca lo había visto en los carriles de la vida. --“¡Se parece a Pulgarcito!”-- pensó intermitente ---“Tome este documento, se lo envían, no le puedo revelar el secreto” arguyó esquivo y aligerado como perseguido por algo. El Chuñas respondió “¿Se trata de mi compa Ulises Amorim? ¿Qué sabe de mi hermana Yeca López? ¡Ellos han desparecido!” --“¡lo único que le puedo decir! , El señor Lencho López ex -pastor de la iglesia “piedra de sanación” ¡es diputado y esta metido en este asunto!”Afirmó despidiéndose tembloroso, se puso de pie, sin cruzar palabras se marchó. El Chuñitas quedó con el papel en la mano apretándolo. Pensó nervioso -“Nuca he visto a este jodido” inquirió en la estructura interior del pensamiento, cerró los ojos e imaginó: “Don Cleto morirá en la calle, don Foncho se marchará lejos del pueblo, doña Tencha quedará en el desquicio de la soledad, venderá todos sus muebles a gallo muerto, el poeta Israel Serrano ganará la gloria con sus cuentos diálogo con la locura, Don Nacho será asesinado por siete puñaladas en la espalda. Esta carta de seis caballeros con espadas hacia abajo significan eso, El Tuanis volcará en su camión Mercedes Benz en la cuesta de la Sirena encantada. La Pity, mujer seguidora de Magdalena agonizará la otra semana, tiene una enfermedad conocida por el mundo como las cuatro letras, lo peor que ha dormido con todos los hombres del pueblo.”

Abrió los ojos y con habilidad vertió las cartas sobre la planicie de la mesa ---“El futuro del pueblo es una tragedia” predijo oscilante. Apareció el Pikito, tras la cortina de rostros orientales. Se asomó inevitable. --“Vos que noticias tenés” preguntó desolado.
47

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

--“¡Este documento!” lo mostró con extrañeza ----“Un hombre vino y lo dejo” --“¿Deveras?” soslayó, desperdigó una mirada sobre el papel, lo tomó y lo desenvolvió. Empezó la lectura: “Don Concepción Iturbide, propietario de bienes inmuebles, edad setenta años, dueño y amo de las sirvientas del barrio. Sobre protegido por la policía de investigación. Sospechoso de acoso a mujeres casadas Compadre del Padrastro de Yeca V. López. Socio número uno de unos naiclub en el pueblo. Raptó a la Miladi, se bajaba y se subía en la Toyota de Toño Melinez. Sospechoso de actos delictivos desde el delito de estupro en perjuicio de varias muchachas de la ciudad provocándole la muerte a una de ellas por vía de ahorcamiento. Estafó a la señora Priscila Yánez, despojándola de varias propiedades. Manipuló al juez para enviar a algunos vecinos a la cárcel por delitos nos cometidos; sin tener el derecho de ser vencido en juicio .Abuso de poder y encubrimiento consecutivo con la mafia en el lavado de activos. Después de estos testimonios sugiero investiguen la vida del señor Demonises López, pastor de la Congregación “piedra de sanación” sospechoso de una violación en contra de Yeca López, connatural hijastra. Dejo también en evidencia otras evidencias sobre negocios sucios de andar quitando la vida a la gente” Atentamente Rasco Donaref, Ciudad de los Leños del Sur, 2000. Culminó la lectura. El Chuñas vertió palabras. --“¡Qué barbaridad!” --“Si broder, es hora de investigar a esos mafiosos y asesinos!” -- ¡mira viejo! ¡Es un montón de páginas! ¡Es una narración escrita por el profesor Amorim!” le dijo con fluidez viendo el documento regado entre otras hojas blancas en el portafolio. “La abuela del profesor nos dijo que Ulises le gustaba eso de escribir, que por andar en esas papadas, se metió a líos, tragedia la que marcó a Ulises” “¡Léela pué!” le dijo Piquito acomodándose en la silla mecedora frente a la pantalla del televisor a lado del comedor cubierto de un mantel de flores rojas y amarillas con un fondo blanco. “ ¡Vaya púe abrí bien los oídos!”

“El baile de la negra”
Se levantó con una jaqueca. Eructó desvanecida. La niña enrollada en el fondo de la cuna torneada y barnizada. Él Oteó hacia la cocina buscando a
48

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

su mujer. Ella con una bata trasparente y el cabello desencolochado. Meneando la freidera. Él se aproximó urgido hacia ella. Su barba crecida al estilo “Che” Guevara. Con una risa implícita, la apercolla sobándole los caracoles de sus pechos y acariciando la espalda. Ella respondió en la placidez que le produjo el contacto del hombre. Besó despacio la parte inferior de la oreja derecha. Por un momento ella se esquivó. Marvin se desplomó en una pregunta. --¿Qué te pasa mujer?—mirándola cara a cara. Ella se escondió en la cortina de la extrañeza. (Ella había estado en una fiesta de “japi verdi” con las amigas, y la niña se había quedado con su mamá, el marido acaba de venir de la Yusa). Marvin anduvo gastando los últimos dólares que trajo del norte. “Lo peor es que Maritza ya no es la misma con él, y dicen que un jodido que trabaja en la Coca-Cola le mueve los petates desde hace dos años, puntualmente es la fecha en que Marvin hizo el viaje a la “Yunai Stei”. --¡Amor! ¿Por qué te portas así?-volvió a preguntar. Ella se desplazó hacia el comedor. Cogió una silla y se sentó angustiada. -- “Mira Marvin, vos andas malgastando el dinero que trajiste!”arguyó en desolación. Marvin respondió ---Vos no tenes que meterte en mi vida-le dijo agresivo e implosivo. Maritza se puso de pie y le gritó – ¡Sos un hijue…..¡ bien hecho, ándate de la casa, si no me vas a apoyar con la niña” Marvin la escuchó intranquilo. ---“Mira puta de mierda, me voy de aquí, pero no me andes buscando. Por vos me vine de la Yusa, ya no aguantaba tus lloriqueos de gallina clueca.” Ahora que estoy aquí me reclamas y me gritas-dijo en el dislate. Corcoveó epiléptico como un ataque de nervios. Marvin decidió alejarse con cierta intencionalidad de no golpearla. (Si le meto unos vergazos, voy a parar a la fiscalía) pensó en la ebullición del pensamiento. Maritza los miró aturdido. Marvin se esfumó del escenario familiar.

Maritza se endamó con William, el de la motocicleta Yamaha. El promotor de la Coca-Cola. “Llegaba a la trucha todos los días y tardaba en salir de la casa. Ella cerraba las puertas y ventanas. Confiada de hacer lo quería. Una porque el marido estaba Estados Unidos y lo otro es que las mujeres no se aguantan
49

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

sin marido. “Si se llega a dar cuanta Marvin, pues me imagino que no le va a hacer nada, ese tal por cual no mata ni una mosca”. --¿Y vos la vistes—cuestionó Toninho primo hermano de Ulises Amorim ---“Te sigo contando que la gente del barrio anda con las malas habladas, cuchichean sobre el humo de cacho quemado, le van a cantar la canción del vanado, porque los cuernos le han crecido. Marvin tiene un mes de haber regresado. Nadie le ha dicho nada. Y es que la Maritza se la tiraba de santa. Su falda larga. Sin maquillaje. Cabello rizado. Blusa arropando herméticamente los pectorales y con la biblia en la mano. Andaba en las tales predicas de las campañas católicas. Que no mata ni una mosca. Muy honrada e inmaculada. Dicen que ya no le para bola al marido. Solo es culipandeos. Nada de canchis-canchis. Este fregado va a levantar sospechas y la va a investigar-relató Raúl con un tono de cinismo. “El Marvin es un carajito bravucón. Dicen que anda una macarol y que trabaja de guardaespaldas de una diputada liberal. Vos sabes que el pendejo estuvo en la chiris con el tal “Dinamo” arguyó fumándose un cigarrillo. Sentado en la piedra negra de la esquina del barrio, bajo un poste de luz, donde la gente va y viene. “La Maritza Cuando tenía quince años, con su cuerpecito de bon-bon. Talladito. Pechos duritos. Carita de angelito. Con su caminado de caballito andarín. Acordate que ella pasaba por la acera de la casa con un cántaro lleno de agua sobra su cabeza. Lo que más me gustaba era su sonrisa de cielo. Y vos estuviste enculado. Nunca te dirigió la mirada. Se creía la novia de Tarzan. Entró al college solo para irse con un taxista. El carajo del Elvis. Lo anduvieron buscando y nunca dieron con él. La hizo madre y la abandonó a los tres años. No le parió ni un hijo. A los veinte años, ya todo el barrio había pasado por ella. Bueno siguió el oficio de Magdalena. Ya a lo veinticinco la recogió en hogar Marvin. Este Men al año preña a la Maritza. El año siguiente decide irse para la Yusa. No le fue bien. Solo trajo unos cuantos centavos. Él mismo nos dijo que allá la cosa esta difícil. Que no hay chamba. Cruzar el desierto y que la migra lo tortura. Marvin ha sufrido la del perro. Vale más que aprendió todo en la “chiris”. “¡Vos viejo deja de hablar santulonadas de tu mujer!-dijo Franklin con un acento socarrón .Bregó una mirada de horror sobre los presentes alrededor de la mesa en el bar “Los siete mares”. Una psicodélica raya de luces. El bar-ténder con una mirada podrida al otro lado de la barra. Las mujeres en parejas con sus vestiditos de escotex y sus caras crayonadas por el lipstick y el pestañeo de ojos embriagantes.

50

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

La gavilla de estruendos. La música tropical. Él saca a bailar a la “Negra” María. “Es una puta de marca, de experiencia en el arte de Magdalena”. La “negra” se vino de la Ceiba huyendo de la justicia. Tiene una orden de captura .Le puso cinco tiros al marido que tenia en un burdel a la orilla de la playa caribeña. Es una jodida que le vale la vida. Como se mueve parece el ritual de una danza de serpientes. Como se restriega, y las chiches se le menean como dos bolas de gelatina·” -- “Vos no vayas a bailar con esa jodida. Tiene las cuatro letras. La malluga y le jala las nalgas continuamente. Estamos en un bar. Dicen que Marvin es el marido de todas esas, aquí ellas no valen la pena” expresó Franklin con una choya de eructos. En la puerta principal se posó un diputado del partido cualquiera. Con dos guardaespaldas. Con contexturas gruesas. Caras alargadas y miradas achinadas. Se dispersan al fondo. Los dos hombres fornidos con sobaqueras. El señor diputado se aproxima pepenando una silla para beberse unas cuantas cervezas. La negra se aleja porque la han mandado a llamar. El diputado llamó compulsivo a una de las camareras que tienen un caminado sex-appeal. Más allá de las otras mesas. Esta Franklin observando y entre dientes piensa “Diputado. Degenerado. Anda gastando el billete del pueblo” culminó el fallido pensamiento. Bajando blúmeres de hilo dental. Deprave de la política. Ahí esta sentándose con una hilera de cervezas engarzadas en la planicie diametral de la mesa. Una música de Marco Antonio Solís se dispersa en los oídos de los presentes. Apareció el hombre recio entablando un diálogo con el señor diputado x. El desplome de las bebidas. Eructos. Pláticas incoherentes. Ademanes de payasos. Mates de atolondrados. Brindan espejeando realidades. Ensoñando complicidades. “Mire Marvin, ya le llegó la hora a ese carajito de mierda, antes de que salga de la casa y se vaya a la concentración. Lo quiebra. Mátelo. Un tiro por cada deuda le mete a ese pendejuelo”- arguyó despreciativo. Marvin acopló lo propuesto por el señor diputado x. --¿Por qué eliminarlo tan rápido?—acotó dubitativo “Acuérdese que ya están cerca las elecciones y ese individuo me las debe” dijo con un tono de resentimiento. Marvin disgregó una mirada haciendo Zigzag. Vació una cerveza con efecto de un movimiento que hizo tambaleándose. El señor diputado se puso de pie ----dijo-“Oiga amigo no se le olvide la misión y de paso ya sabe eliminar a ese profesorcito de Ulises Amorim hermana de la tal Maritza Matorral” Dio una media vuelta marchándose por la entrada principal del bar. Marvin sonrió cínico. Franklin se asomó precavido - ¡Ey vos Mar...Ese viejo lomo de garrobo, tiene billete y cree que va a ganar las elecciones! auguró.
51

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

Marvin enrevesado contestó- “Ese viejo es mi patrón” afirmó tomando la silla de nuevo, mirando a las mujeres que venían entrando. -“Vos no sabes que a ese viejo le mataron a la mujer y al hijo tácito arguyó contemplativo. --¿Cómo fue ese acontecimiento?- cuestionó Marvin impreciso. “A la mujer la masacraron en San Pedro Sula, dejándole saña en todo el cuerpo, siete bombazos en la cabeza. Al hijo lo amarraron como un reptil, a este le propinaron diez balazos en el cráneo .La policía confirmó que el móvil del crimen se debía a un ajuste de cuenta” expuso sorbiendo un exquisita cerveza. --¡Con razón el viejo quiere cobrárselas! , ¿Pero que hizo mi patrón para que le quebraran la familia?-preguntó entumecido. “Bueno ese carajito de su patrón .Le robó un billete a un correligionario. Ese dinero era para asesorar una caída de un pájaro en la playa atlántica. No cumplió la tarea asignada por la “sociedad anónima”. Dicen que hasta un diputado-abogado de la corte suprema de justicia estaba metido en ese asunto de la matanza.” Marvin reaccionó en el encono de la discusión .De inmediato arguyó “Bueno mi querido amigo, yo me metí en este asunto; ahorita que vine de regreso de la Yusa; y como sabrá mi mujer la siento extraña. Me desprecia y vos sabes que yo soy muy cariñoso con las damas, y; esta jodida no me la hace buena, pero no me meto más a pedos. Mañana empezamos la misión, ¡anímate viejo! le dijo sarcástico. De seguido la “negra”, la famosa bailarina se aproximó en un coqueteo de asombro. Con sus pantis medias. Con sus pechos respingando. Como dos pelotas de beis. Franklin con acento de cubano. Bigote fino. Ojos trasparentes. Con una cicatriz trazada entre la frente y el tabique nasal. “Nadie se da cuenta que la Maritza trabaja de modo restringido en el bar, y que Marvin no se va a dar cuenta ,ya que las muchachas se llevan bien con ella.” -- ¡Hola amorcito, bon-boncito!-dijo la negra esgrimiendo cierto cariño, sentándose en la piernas de Marvin. Este le juega la piel tersa. --¡Seguí amor¡—dice la negra. Cabello encolochado. Tez trigueña. Piernuda con su cuerpo increíble. Marvin se la abraza con gran pasión como la furia de un felino. --“Mira mi negra, estoy estresado y quiero irme”-mirando a Franklin con tenacidad, Perdiendo el equilibrio en el desbarate de la embriaguez. --Vámonos viejo—le dijo levantándose, haciéndola a un lado como ignorándola .Se fueron haciendo corcoveos en Zigzag. La negra pensó “¡Majadero, ningún hombre se burla de mi! ¡Cree que ignoro lo que le hizo a la Yeca, hermana de mi mejor amiga!”. Se inclinó a recoger un llavero y meditó “¡Son la llaves de este fregado!”
52

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

Se marchó hacia al fondo del bar .De pronto se encontró a Maritza maquillada. Lista para el baile de la noche. La negra le confirmó la retirada Mardin. Maritza Matorrales podía iniciar la faena para ganarse la vida diaria. Pensó “Mi hermanita, me duele que se haya muerto, se que esos pencos tienen que ver con la muerte de ella”.

XVIII
---“Estamos una vez más en el noticiero “Noti-Mecha” con su periodista Tencho Canecho Sierrano. Antes de inciar las noticiolas, vamos a los primeros cortes comerciales: “Ya no se queje de la falta de energía se.....x…..uuuaaa……l….No haga que su marido busque otra. Deje de ser una vaca echada. Siente que la máquina procreadora ya no tiene potencia de mujer completa. “Malopacina” y “garveritex” inyectable, tres ampollas a la semana. Con este medicamento se sentirá la dama más deseada del planeta. Póngale fin a la infidelidad de su marido, ahora en grajeas masticables.” Pausó-53

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

--“Funeraria “Camino Final” ataúdes transformer, control vía remoto con ascensor automático, el finado sube y baja a la hora que quiera. Ofrecemos féretros de cartón reciclado para gente sin dinero. Cajones bañados y enchapados en oro para funcionarios de las altas esferas políticas, incluimos un protocolo mortuorio con café embijado de semita pelona y para los adinerados de la jai lai , un pedazo de pizza con sabor al muerto para que no olvide ninguna huella de su pariente fallecido , llámenos a los teléfonos 000000”.--------“Chambe----ría ya esta en el pueblo lo que usted necesita ¡chamba!. ¿Quiere un puesto en el gobierno de turno? Le vendemos a domicilio las mejores chambas de la burocracia , solo debe disponer de tarjetas de crédito , cuantas bancarias e hipoteca sus mansiones, ser descendiente de árabes llegados al país a principios del siglo veinte y compadre de las familias más ostentosas del poder político ¡solo así obtendrá su chamba!” “Retornamos a las noticias mas recientes del acontecer nacional y local: Capturan banda de zancudos que intentó asesinar con el arma mortífera del dengue a varias familias que vivían entre llantas y hojalatas. Encuentran tícheres desmayados en el aula de clase, desvanecidos a causa de falta de pago del guevierno. Orden de aprehensión a José Domitilo Santis acusado de robo de gallinas. Arrastrada lleva la policía a señora que vivía en una casa de cartón y latas de leche. Millonarios Turcos se adueñan del Océano Pacifico y de los pueblos San Cristóbal de las Penas y San Luis de los Leños. Prohíben la lecura de las novelas “El Anamista” de Federico Andahazi, “Los Versos satánicos” de Salman Rushdie, “el Decamerón” de Giovanni Boccaccio, “Los poemas eróticos de John Donne, “La Parábola del Gusano” de Oscar Sierra. Aprueban ley de censura política, a partir de la fecha, será perseguido al que mencione los nombres del Che Guevara, Carlos Marx, Particio Lumumba, Mao Tzetung, Lao tze, Antonio Gramci, ni tampoco se puede tirar pedos jucos, ni sacarse los mocos en vía pública, ni hacer gestos contra el presidente. Caen ladrones en manos de la policía, lo más insólito, es que los delincuentes fueron asaltados.”----“ Vote ya por Juancito “Chuñas” “pata de Chucho” en la quinta urna , hombre cara tostada por los rayos del sol en la milpa , aspirante a una silla en el congreso para pelear por los derechos del pueblo de San Cristóbal de las Penas, ya basta de elegir los mismos diputados picaritos , demagogos , saliveros y culebrones , ¡Juancito si!”---“¡aló!”-- pronunció dos veces consecutivas en la cabina de radio. Contestó murmurante ---“Habla el licenciado Mecho Canecho ¿En que les puedo servir? Estoy en unos anuncios ahorita, los recibiré en la radio cuando finalice el programa de noticias”-- acotó y cortó la llamada precipitado. “Varios asesinatos perpetrados durante este mes de agosto, encontraron muerto a un profesor de nombre Ulises Amorim Villa fuerte, y al otro lado
54

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

del pueblo, una mujer llamada Yeca López fue asesinada en un bar famoso de la ciudad, a esto se suman la muerte de Martiza Matorrales hermana de la anterior mujer acribillada. Se busca a un sicario de nombre Franklin Santos y a su cómplice Marvin Ibáñez sospechoso de darle segueta a la famosa María la “negra “bailarina .En el pueblo medio mundo muere….jejejeje!”-- riéndose hasta rosar los labios con la quijada. Mecho eligió hacer el montaje de un programa de noticias en la que vinculó la risa, la burla y el sarcasmo. Una jugada sucia le quebró la alegría de caricaturizar la realidad oculta en la conciencia de las gentes malévolas del pueblo. El comediante y periodista sintió un fuego en el dorsal. Cayó desmantelándose en la silla. El disparo dislocó los aparatos radiofónicos. Los demás urgidos se hundieron debajo de la mesa.

XIX
La mariposa espejeada de colores brillantes se desplazó sobre espejos cisurados en los ventanales de la tarde .Sobrevoló espacios de aire quebrado en las alturas boscosas de las montañas. Pensó enmudecida “La vida va y viene y nunca se detiene” ---“Se murió por andar de rematada en las avenidas de la vida nocturna. Un día de estos la vi acomodándose unos chiringos rotos con un carterón desconchado, me le acerqué despabilado, y ella a tientas me lanzó miradas como puñales. Nunca imaginé que sería una mujer sin rumbo como barco sin dirección, ni faro. Dicen que abandonó a un tal profesor Ulises. A ella la hallaron con una grulla de moscas en la cara y una bala hundida en el pecho.”---“Pues como le cuento, unos señores vinieron con micrófonos y cámaras foteando a toda la familia de esta cipota, y la mamá nos le dijo nada, se quedó calladita reventándose del dolor, se revolcaba restregándose en el
55

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

suelo. El compadre Félix Donó el ataúd. La pobrecita sufrió como un perro de la calle durante toda la adolescencia entre abusos, abandonos y huidas”-Don Cándido Cubias celebró palabras de resignación. Enérgico se levantó motivando a los dolientes. Al otro lado de la pared Juan Elvir González leía el periódico “La Noticiola abriendo las jetas”: En la contraportada relumbró la letra negra del titular crimen pasional: ---“Encuentran acribillada a la famosa bailarina María del Tránsito Pérez apodada “La negra”. Fuentes testificales determinaron que sospechosos en una motocicleta se bajaron acercándose a la joven mujer, sin mediar palabras soltaron ráfagas de pólvora en el cuerpo, quitándole de inmediato la vida. Los policías de investigación tienen la pista de supuestos hombres vinculados a políticos y lideres religiosos de San Cristóbal de las Penas. Muere mujer en otro bar de la ciudad, un tiro de calibre desconocido le explotó en el cerebro, ella es conocida con el nombre de Yeca Vaginolia López, se sospecha el crimen tenga causales amorosos.” Cortó la lectura y cabeceó tocándose la barbilla. Una gota de agua se reventó en la mejilla derecha. Reflexionó silente. “¡Sos un pendejo bien hecho Ulises!”musitó desaforado

---“¡Putala! Te dije que la llevarás a la Yusa, esa cipota sufrió toda la vida. Vos nos sabés, la miraba juguetear embravecida con el Ticher Ulises, con sus trencitas, nunca entró más a la escuela por dedicarse a cuidar al padrastro, el viejo ese tal por cual, dicen que la tocaba quedito cuando salía los domingos de laaaa……para que digo…no voy a olvidarla con su carterón de piel de lagarto ahí en el Boulevard “canto de pájaros”, se dedicó la vida fácil , ni tan fácil por no tener destino , ni parientes , mi prima Maritza la dejo abandonada nomás murió mi tía…”---

56

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

XX
----“Cerré los ojos en un instante. Los volví abrir, cuando menos acuerde,

ella desapareció ¡se lo juro! Tenía una camándula en las manos, al mismo tiempo sostuvo el viejo papel garabateado y lo leyó despacio: “Ulises, tienes que ponerte esta camándula para recuperar tu cuerpo anterior, primero llegá a este lugar, el túnel cerca de la avenida Ramón Padilla Coello contiguo al puente sobre la quebrada, ahí esta enterrada una baratija, contiene fotografías tuyas, y de la mujer que amastes enloquecido, con eso romperás el hechizo”--La carta dejo en incognito a Ulises, con ideas centellantes, pensando en la lumbre ennegrecida del dormitorio, donde lo encerraron sin motivos algunos. Amorim perseguido por la angustia y la desolación. El viento va enredándose en los cabellos polvorientos de las ventanas. El destino hace gestos en la guitara de recuerdos dormidos en el bemol de puertas torturadas por la ausencia. Ojos voraces le seguían cada huella.
57

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

Yeca se enredó en los hilos de la marioneta de la inexistencia. Ulises aprisionado en la memoria. Entró agobiado en el camino penumbroso del túnel. Como un zombi chocó contra la pared, trasluzado por los vórtices de luces desplegadas en la esquina última del barrio. Detectó el espacio indicado en la misiva. Como un can escarbó hasta labrar el agujero como quien excava una tumba. Las superficies del cofre con relieves de polvos antiguos. Encontró la baratija y lanzó la pala a un lado de los bultos de tierra desgranada. Precipitado y sudorífico musitó “¡Secretos! ¡Vaya!”.La caja torneada empezó a brillar con luces intermitentes como el efecto de eléctricos arcoíris. --“¡Es el lugar que soñé, ahí me estaban enterrando!”.Abrió con suma delicadez el baúl, esculcó tembloroso con la temeridad enrollada en la espalda. Imaginó la “Isla del Tesoro” de Luis Stevenson. Con un paso lento empezó a desmenuzar el contenido de la caja hermética de Maderamen de la época colonial, extraída por los primeros conquistadores en 1506. “¡papadas! ¡Anillos de fantasía!” gritó lerdo y sonso. “¡una gargantilla de semillas! ¡Una llave mojoza, un candelabro! ¿Qué significa cada uno de estos objetos?” preguntó engavillado en la estupefacción crepuscular de la tarde. El estruendo de una puerta en el fondo lo descalabró derribándolo. Un pájaro ennegrecido sobrevoló los ángulos de la orilla del río seco. Repentinamente Ulises se levantó con levedad, asustado, un olor nauseabundo se precipitó en el ambiente. --“Estos pajarracos traen malos presagios” pensó dubitativo en el furor del aire quebrabdose debajo del Guanacaste. Una sombra rebanó la silueta de su isquiático cuerpo. Compungido, retrocedió esquivo, saltó velocípedo hacia adelante, el azoro se le clavó en el cerebro. Espió aturdido, se afloró una voz desde la malla de la oscuridad. --“¿Es un pájaro? O ¿Es una mariposa?”--“¡Es alguien que persigue tu alma ambulante!” -Ulises escuchó aceleradamente en posición vertical como una estatua, al mismo tiempo reaccionó temeroso. -“¿Qué puedo hacer?”- preguntó viendo hacia todos lados en forma temblorosa y abrumado por la presencia de alguien ausente. --“¡Puedes utilizar el poder del amuleto!” arguyó el hombre desconocido entre la oscura pared. “Ella volverá a la vida y dejará de vagar, es una mariposa bajo el sol y la luna de medianoche” le dijo hundido en la invisibilidad de las cosas transparentes. Ulises empezó a desplegar la sensación de confianza con el ser escondido en el cuerpo de un réptil prehistórico al otro lado del muro.
58

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

Ulises cogió el amuleto. Lo introdujo en la bolsa izquierda del pantalón harapiento. ---“¿Quién tendrá la intención de perseguirme?” acotó dirigiéndose hacia la salida del túnel.

XXI
La investigación de José Diomedes “Chuñitas empezó a resplandecer junto a la compañía de Práxedes. --“¡Ey vos encontré la lista en el club! ¡Anoche! Llegó un tal diputado con un tal Mardin y Frank” dijo en la madeja de los pensamientos adheridos en la búsqueda del crimen de Yeca López y de otras muertes en el pueblo de San Cristóbal de las Penas. El sol clavado en las ventanas. El chuñas se acomodó en la silla pulman rasgada y rayada por la humedad. Práxedes se acostó en la hamaca, cabello ralo, ojos cafés con una sonrisa cínica. --“¿Quienes están en la lista?”preguntó suavizándose la barbilla ---“Renata Álvarez, estudiante de Periodismo en la capital. Soltera. Cintura fina. Oficio permanente, mercadotecnia de carne femenina al mejor postor. ¡Así dice este papel viejo! ¡Tiene información personal de las mujeres del bar! ¡Por eso no te la puedo leer! ¡Nos criticarían los lectores!”----“¡Déjate de moralismos baratos! ¡Los códigos éticos basuras! ¡Sabes que no somos papos! Acordate que estuvimos en la U…en la única escuela del pueblo, las enseñanzas del profe Ulises, nos mencionaba a un tal Sócrates, discutías vos sobre Aristóteles y al final terminabas hablando de un tal
59

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

Miguel de Cervantes, y yo me quedaba boquiabierto. Acordate broder que la sociedad es apariencia, maquillajes, pantallas, máscaras, corbatas, trajes, perfumes, relojes, cremas y cirugías, idolatrías, todo es simplemente avaricia”.---“¡Apúrate soltá la lengua con esa lista!” le dijo el Chuñas amainado. “Esta tipa tiene un menú no te los imaginás: Mamey con cien por ciento del coste de la nocturnal cerveza con el efecto de un set de massages acompañado de un trago de Whisky escocés” ---“Y no seguiré leyéndola, esta lista es peligrosa por el lenguaje tapudo en que esta escrita, dirán los lectores que somos vulgares” “¡No le parés bola! ¡No hay gente decente!”----“ Posturas que enseña de esta dama en el Gimnasio aeróbico acróbata del amor: candela caída, el caballito de mar , el perrito faldero, la banderita con ejercicios de brazadas, la orilla de mar , sin utilizar canoa, ni lancha, la pata de cabra, la pistolita , no es de agua, es de pólvora, el candado pero con llaves gruesas, el martillo ,la sobadita con toallas asiáticas , el beso ruso y chino con aliento de menta australiana, el submarino español , la araña asesina combinándola con juegos mecánicos como el tamagás, el remolino de río hondo, la montaña rusa , la tronadora, la pájara pinta , esto por un kinino la semana , tres kininos el mes, con derechos a piscina , bebidas italianas e inglesas incluye masajes avalado por Jennifer López y Claudia Schiffer además se agrega un combo extra por tres dos kininos más” entrecortó el Chuñas “Sospecho que ese negocio de gimnasios es una mampara disfrazados de aeróbicos, eso me da risa, ¡jejejeje!” expresó dubitativo Práxedes intervino desolaz “Esos negocios, ahí están metidos a propagar la prostitución, las drogas y el sicarito, ¡y nadie hace nada! ¡Me imagino que están metido grandes políticos y lideres religiosos!” dijo en el despabile de palabras desolladas en el ángulo certero de la realidad.

60

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

XXII
La mariposa de colores fosforescentes sobrevuela espacios vacíos, centellantes luces. Entrecruza parques con el barrido de hojas secas que burbujean humedad en sus alas de puntos grisáceos. Libélula en el preludio de paraísos quejumbrosos, en el fulgor de los crepúsculos vuela en verticales espejismos rayados por la nitidez del sol. Diminuto ser posa frágil en las ramas de los jardines, de pronto podría ser atacada de bruces por los malignos escarabajos y hormigones. ---“¡Ulises! ¡Amado mío! ¿Dónde estas?, te busco en las calles, en los corredores de las casas ¿A dónde estas? , ¿Ya no me amas? ¿Soy tu amor del alma?, ¿No pueden hacerte daño?, ¿Llevas en ti los secretos de la muerte?, si mueres yo también moriré…..ese es el presagio…. ¡esa es la maldición de los Chorotegas!…..” Una ola de agua débil chocó contra sus alas, la desbalanceó en el vuelo. Reaccionó con sumo esfuerzo refugiándose en una gigante hoja. Horas antes, un arácnido intentó prensarla con sus articulaciones tóxicas. Con fuerza de pájaro, escapó hábil y rápida. Por las noches se refugia en las esquinas de los jardines públicos y privados. ---“¡Ulises amor mío! ¿Por qué andamos deambulando? ¿Almas en penas? No tengo ideas, solo me vienen recuerdos pedaceados a la mente, ahí estoy, una niña se columpea en la hamaca, papa la chinea y la mamá la mima con sus besos. Niña con colitas de caballo, vestidito rosadito de flores bordadas, salta, corre, salta ¡soy yo misma!”-61

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

Otros recuerdos en fragmentos aparecen en la pantalla del inconsciente -“¡Ahí esta Ulises!”“Amor no la dejaré nunca, eres la mujer más grata del mundo, las flores del campo nacieron junto a ti, eres la ternura de mi existencia, pase lo que pase nunca te abandonaré me dijo, acarició mi cabello, me abrazó como nunca antes, ¡Ulises! ¡No te vayas! ¡Ellos no podrán!”-“Lo intenté detenerse, amiga, él se marchó, sin decirme nada más, solo miré sus vencidas por las lágrimas, nunca entendió, que dejarme, fue un error me dijo Yeca Serás mía por siempre después de la muerte, si la conocí una de esas tardes de fiesta, un domingo de difuntos. Él llevaba rosas y flores a la tumba, olíamos los jardines, nos sentábamos a la orilla de la tarde junto al río, me abrazaba, decía que se casaría, que no había edad para amar, cerraba los ojos y me hacia suya, él cayó a los días en un problema, lo persiguieron por todos lados, se dieron cuenta de nuestro romance, mi padrastro es un….mejor no le cuento….se me abultan las heridas , ay se dará cuenta algún día le dije que Ulises me hizo la mujer más feliz del mundo, ahí en la congregación , me señalaron de adultera , fornicaria ,a si me apedrearon con palabras aguijoneadas de ofensas como a la triste Magdalena, más no saben el lobo que anda disfrazado de oveja” La mariposa detuvo el vuelo sobre el tronco de un Guanacaste. Pausó el recuerdo desaforada. ---“¡Yeca vas a saber lo que es bueno! ¡Tu mamá te envió aquí por desobediente! Así te vas a quedar por unos años acá, el negocio es bueno, ya le vas a ir entendiendo al tramite, esta es la ropa, falditas cortas, usá bien los lipstick, hácete peinados para conmover los clientes de todas maneras, este es el camino que debés seguir, ¡Apúrate mové el cheto! ¡Estás bien buena! , ¡Ya tenés experiencia semejante jodida! Vas a dormir en el sótano, ahí sabrás de las picaduras de las chinches. Mañana será otro día, vos ya traes el destino bien claro, ya la Suyen te va a mostrar algunas cositas, vas a seguir el mismito camino de tu hermanita Maritza Matorrales, ellas tienen un menú disponible para servir a los clientes ¡Apúrate! ¡La vida te va a enseñar lo que es bueno! ¡Cipota tonta! ¡Esto lo hubieras pensado antes de meterte con el muerto de hambre del profesorcito Ulises! ¡Marvin y el Sansón lo andan venadeando! ¡Ese profesor siempre venia aquí y nunca pagaba!” “Hermanita no la voy a dejar ir ese viejo penco no le hará daño” recordó fugaz Maritza. --“Ahí esta Don Maclovio ¡vaya atiéndalo!” El viejo con su cara centellada de arrugas, atenazó a la joven Yeca. Él hombre la empujó con un ademán brusco. Arrastrándole el cabello largo. Yeca se soltó con muecas de temeridad. El señor con rapidez le desabrochó la blusa.
62

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

“Ella hundida en este fango de gusanos humanos, quien la saca de aquí soy yo, ya ratos estoy estirándome, detrás de la puerta, vigiándola, porque ella solo es mía, , nos juramos amor para toda la vida , nadie le tocará ni un centímetro de la piel, nadie le acariciará el cabello, ¡pobrecita mi amorcito! Nomás mire que alguien se le asome, no voy andar con papadas, rapidito me iré a ponerle el cuete al individuo que la toque. Se acabó el Ulises Amorim que todos admiraban, solo soy un prófugo de esos perros sedientos, porque ando cargando en mis hombros los secretos de ellos”

Ulises con el termómetro de la furia en los ojos. La combustión del silencio. Mortero de palabras silentes. Pecho inclinado a la espera. Francotirador imbuido en la microscópica mirada del sujeto a lo lejos. Click-clik de botas en el piso estrujado de colillas de cigarros. Reyerta de escupidas en óvalos quebrados de espumas rojizas, cenizas dispersas en los círculos de las mesas plásticas verdes. Fondo delirante de damas restregándose en el torbellino de pasiones fugitivas. Jícaro de luces policromáticas giran en torno a espacios repletos de caras entrecortadas por el tictac de risas y gritos. Hombres levantan manos con copas de ron enhielados al placer de Bacos. Madeja de canciones dispersas en la colmena de la barra del bar. Atragantados seres gimen cansados en las sillas arrastradas a las paredes pintoreteadas de rosados oscuros. El bar- ténder con ademanes ofuscados y firmes llena los tarros de espuma del lúpulo famoso de hombres adinerados. Carnosas mujeres culebrean con movimientos rítmicos sinuosos zámbicos en los brazos hambrientos de los machos cabríos. En el extremo derecho, más allá de la entrada, Yeca extendió una mirada acuática hacia la puerta, un presentimiento la desquició, mientras, Esótero López con una botella en mano, zigzagueante, palpó los glúteos de la mujer, minutos antes Don Maclovio se había marchado. Un golpe la envolvió en un desmantelamiento fugaz. -“¡Ese cabroncito! La esta maltratando! Ya va a ver este pendejjjjjj!”-dijo desaforado con las palabras trabadas en la garganta. Caminó aligerado, se capeó las mesas, extrajo la pistola 9mm, acercándose despacio a Esótero, le apuntó en el cerebelo dispersándose como carne molida en el piso de dibujos cuadriculares. Pringó la sangre, el sonido ebulló entre la música delatante en el fondo del bar. Provocó espanto entre los presentes irrigados en la tangencia circular del Night Club. Alborotos
63

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

de gritos sucumbieron desahuciados en un vaivén empañado por las luces quebradas de los focos descoloridos. Ulises se esfumó destemplado.

“Nadie volvió a saber de Ulises , se tronó al viejo tal por cual de Esótero López primo hermano del padrastro de Yeca, a cada chancho le llega la hora , y esta cipota de la Vaginolia murió al día siguiente , unos dicen que asesinada por un tal Cocoliso amigo de Marvin , marido de la Maritza, hermanita de sangre de Yeca. Otros dicen que falleció en el accidente de un bus que se conducía hacia la capital de San Luis de Los Leños.” “Dicen que el profesor Amorim diccesionaba mariposas, las coleccionaba, investigó sobre la relación que tenían las culturas aborígenes” sostuvo el doctor Sandor Sánchez en una entrevista televisiva. “Salí del bar de la malavida, después de andar en la búsqueda de esas baratijas. El padre Leopoldo Santa Cruz me dijo de mi falta de sentido, la perdida de razón. Usted padece de muchos males me dijo, es una especie de esquizofrenia prematura espiritual combinada con rabia canina superflua, esos padecimientos de fobia, tiene los signos vitales de un cuadro de locura extrema, lo que le recomiendo la visita permanente de un psiquiatra, le diría aquí no hay esos tipos de especialistas, pero puede ir la capital angustiagalpa de San Cristóbal de las Penas. Me dijo que el problema no es espiritual, ni económico, ni situaciones esotéricas, hay una perdida de la línea concreta de la realidad, mi colega de la parroquia le recomendará un exorcismo. Me han comentado sobre sus asuntos en el pueblo de San Luis de los Leños. Anda huyendo , que tiene usted personalidades múltiples , hoy es una cosa y mañana otra, falta de identidad y de carácter, no es chicha ni limonada, lo otro es que anda buscando lo que no se le ha perdido, déjese de especulaciones , hasta ha des-configurado la fe de nuestro señor Nazaret, debe retirarse de todo eso urgentemente, deje de andar siguiendo personas que no existen o de muertos que lo siguen, estamos en otra época , ya se pasó del mito a la razón , acuérdese de Santo Tomas de Aquino , lo que debe prevalecer es el conocimiento de Dios , y el camino de la ciencia, ya no
64

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

estamos en la época medieval , pero tampoco debe tener un concepto primitivista del mundo, tótem , el hombre de la caverna , phitekatropus erectus , el hombre de Java, el australianus. Aunque lo único que debemos contradecir es que en verdad no descendemos de un mono, locuras, patrañas, ¿Quién Creo a Darwin? , ¡Diosito! , sin embargo creo necesario que el que se muere descansa en paz, en un espacio mejor que el terrenal, no pierda el verdadero concepto de la muerte, usted es un hombre letrado, no pierda la perspectiva, me dijo desolado sin detenerse en la palabrería. Devorándome con sus miradas, con la biblia en la axila derecha. No le seguí escuchando”. Una mujer extraña, carnosa se asomó despacio, casi estrujándome la espalda.” “¡Esas baratijas! ¡Esa camándula! Debes llevárselas a doña Clementina, ella le dirá los secretos” “La voz desapareció, no descifré el rostro, porque surgió y se esfumó en el vacío, quedé apabullado en el callejón con luces débiles en mis ojos”

65

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

XXIII
Ulises Amorim sintió la fuerza vertical en la columna, un golpe lo inclinó desgajándose en le suelo El hombre de ropa blanca lo forzó con los brazos hacia atrás con una camisa sin manga. Los demás con esfuerzo superior de pesos pesados lo subieron a la camilla metálica rectilínea de mantas blanquecinas; como un carruaje se deslizó por el pasillo tenue de luces. Despertó instantes después, en un estado de alucinación desequilibrando las esferas de la existencia. “¡Yeca amor! ¡No estas muerta! ¡Regresa a mi!” exclamó entre las paredes tapizadas de pulman. Desató engreído un monólogo incoherente y falaz ante el vacío del cubículo donde lo encerraron junto a otros pacientes. “Los Chorotegas vinieron más primero que los Mayas a Centro América de Las Penas, descienden de los Aztecas, llegaron a nuestra tierra al otro lado del río, se extendieron hasta Nicoya. Huyeron de las tribus aguerridas de los Olmecas, ¡No lo sabían verdad! ¡Quieren saber más! Cuando muera me reencarnaré en un insecto, seré un Gusano, un garrobo o tal vez una mariposa Monarca, ¡Mi Yeca es una mariposa que vuela en los jardines! ¡Lleva la maldición de los Chorotegas! ¡Cipattonal es dueña de la noche, la que antecede al amanecer cuando aún hay oscuridad! ¡Tláloc Tlamacazqui dios terrenal el que proveía de las riquezas del cuerpo! ¡Nuestra lengua sagrada Mangue! ¡Nyua-hombre!¡Ngumu-esposa!¡Nequepio-tierra!¡Nambí-perro! ¡Nangue-tigre! Y los dioses Chorotegas del Sur ¡Tipotani, Nenbithía y Nenguitamali.” “La historia de los pueblos no es de nadie, ni la moral, lo único que tenemos de valor es la máscara de la vergüenza de otras gentes ajenas en nuestra tierra, la muerte de la civilización. La vida se vive en un instante ¡Xibal-baa!” “Somos nosotros demonios, el cielo, la gloria, el infierno es la misma cosa, no estoy loco, no estoy fuera de juicio, Díganme comparsas, la locura de nosotros es no estar locos, la duermevela de los que han gobernado, ¡La maldición de los ancestros! ¡El escupitajo de Andrés de Careceda! De francisco de la Cueva, los explotadores de las minas en el Corpus, los ladrones de la tal independencia, la falsa del ferrocarril interoceánico, las guerras civiles que nos untaron de caca y sangre, el
66

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

escándalo de las guerra del fut ,! mentiras! ¡De los historiadores de San Cristóbal de las Penas!, ¡el ser humano inventó las armas para ser feliz!, ¿Somos todavía el Homosapiens? ¿Somos el Homovidems?. Señores y señoras , escuchen lo que les diré, desde que soy un hombre enamorado amando a una mujer y por despertar del sueño de la ignorancia del pueblo de San Luis de los Leños , he sido perseguido, los moralistas son los más inmorales, padrastros que abusan de las hijastras, pastores que venden la fe, no todos , políticos que empeñan el alma al manifestó-eles, Hombres que se sienten mujer, mujeres que imitan a Magdalena para sobrevivir, gente que ha muerto de mucepo y de tristeza , además de asesinatos que se quedan en el absoluto silencio. Esté pueblo esta lleno de pena, angustia, tristeza, por lo que todos y todas estamos al borde de la infinita locura, ¡locura en la conciencia! ¡Neurastenia silenciosa religiosa! ¡Frenetismo futbolero! ¡Síndrome crónico televisivo! ¡Psicopatismo sediento de matanza! ¡Alergia impulsiva por el dinero ajeno! ¡Trastorno alimenticio de comer chucherías con adrenalinas! ¡Fobia avanzada por ser sedentario! ¡Cardiasis aguda causada por la estress del trabajo! ¡Pueblo trastornado! ¡Ciudad enferma ninfomaníaca!, estoy con mis brazos atados como Prometeo encadenado, como Sísifo elevando y bajando la roca, ahora todos caminamos sin rumbo en este recinto, ¡solo las paredes, la soledad y el vacío nos entienden!”. El enfermero despacio introdujo la jeringa en el musculó duro del brazo izquierdo, de inmediato diluyó una leve caída sobre el camastro celeste.

67

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

XXIV
Ulises Amorim entró hasta el fondo del majestuoso edificio. Los pájaros aletean en la fría tarde del almendro. Apareció de repente frente a la estatua de San Judas Tadeo extraída por los españoles en el siglo XVII. Se acuclilló reverente ante el confesionario, puerta de madera torneada con agujeros oscuros. El Sacerdote Leopoldo llegó a la ciudad proveniente de Canadá. Ulises poso cabizbajo como un condenado. Una voz suave provino desde adentro. Se escuchó la campanada, el aviso de la misa. -“¡Apúrese mijo! ¡Confiese o calle para siempre!”arguyó el cura precipitado, en unos instantes se preparó para oficiar la homilía. “¡Si padre!, cada tarde, cada noche, me persiguen almas en penas ¿Dígame que pecado me persigue?” expresó compungido y hundido en la arena movediza de la culpabilidad. “¡Tu estas enfermo de espíritu!” le dijo enardecido. Ulises Amorim intercedió “¡Usted me dio esta camándula!” señalándolo con el dedo índice. “¡Yo nunca le he dado nada!” refutó atónito. Amorim subrayó apresurado --“¡No estoy loco padre!” afirmó desolado. El padre reaccionó Extasiado y fulminante. “Dicen que es un espíritu que me persigue, no puedo soportar esos ataques ¿usted sabe mucho?” dijo atrapado en la conducta esquiva del sacerdote, se levantó indiferente del confesionario marchándose sin bosticar más palabras.” Amorim desplegó una caminata acelerada hacia la calle hundida por el invierno. La brisa de las puertas se estrelló contra su cara, pegándose a la pared, evitó mojarse. El parque central de San Cristóbal de las Penas se mantuvo solitario. Recordó a Don Portan “Todo eso tiene un significado fuera de las normalidad de las cosas, no reo pero no dejo de creer, así como el existe el bien, también el mal, como puntos contrarios del mundo, ¡tu no estas vivo ni muerto!” le dijo. Ulises sacudió la cabeza atontada y miró hacia la calle bajo. “Seguiré buscando repuestas” expresó despabilado. “¡Esta baratija guarda secretos!” musitó en silencio.

68

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

“Me bajo las escaleras aligerado, se me sube la presión”. El sol cae en llamaradas. “Anoche llovió, y el viento canta en mis oídos, no miro caminar a nadie. Nada existe en el pueblo. Un Datsun se aparcó frente a mi, bajó del automóvil un hombre con melena larga amarilla, bigote grueso con varios compañeros me rodearon sonando sus botas betuneadas, ¡párate! Me dijeron los cabrones, cara de tile….le dije que onda conmigo…., ellos se acercaron y me garraron de los hombres, ¡Te queríamos atrapar! Me dijeron gritándome calándome los oídos, sentí estiradas mis orejas, les voleé unas patadas al estilo de Jet Li en las películas, uno de ellos cayó embrocado, solo le mostré la camándula, y de repente se disiparon en el aire, me persigné y recé varias avemarías. Seguí caminando con la lengua saliéndose, salivando y sudoroso, luego el cantar de los grillos se ovilló en mi alma,” “Extraigo un viejo anillo de la alforja, y lo coloco en uno de mis dedos, y observé sombras fugaces sobre mi espalda. Imaginándome a la Yeca casándose con un gringo, dicen que este extranjero chelón, pecoso con los hombros abiertos descendiente de grenchos que vinieron a poner las bananeras allá en el norte de San Luis de los leños, ¡uy la miro como abraza a mi Vaginolia!, y de repente el viejo ese la quiere ahorcar, y ella revolotea como pájaro en agonía, el gringo se desvanece en el vacío de la oscura habitación. Dicen que en ese tal apartamento del hotel “la Carabela de Corbet” encontraron candelabros, fotografías del señor Teodoro Pérez, se lo comió un tumor, fue asistente de ese viejo que entregaba gente al diablo para obtener dinero. ¡Uy mi Yeca siempre la miré poseída por poderes sobrenaturales! ¡La abuelita de ella me contó que descendía de los ¡Chorotegas en séptima generación , y que recibiría una maldición que todavía no la puedo explicar! Y hasta yo mismo que he tenido contacto con ella estoy bajo el efecto de una…… ¡no se donde estoyyyyy…..!” “Camino tembloroso, el sudor se mete en mis poros, alguien me estruja persiguiéndome, unos picotazos se me entrecruzan en la columna vertebral, no me atrevo a ver hacia atrás, el abandono se arrastra como viento, ecos de niños retumban a mis pies, sollozos de una mujer llegan a mis sentidos, me detengo, y atisbo hacia todos los lados, la oscuridad cubre mis ojos y un golpe en mi frente me fulmina”

69

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

Las calles van huyendo hacia los horizontes idos de los atardeceres. Se mecen las golondrinas en el cielo bañado de grises, y el viento levanta el oropel del polvo cósmico en las ruinas sureñas del sol. Algarabía de voces se desenmadejan en bemoles de nostalgia sobre las casas de madera rolliza en los artesones húmedos del tiempo. Los caminos heridos por los alzacuanes, las luciérnagas de rótulos de neón anuncian las escapadas de virulentas mujeres tristes en el abandono. La ciudad duerme en el arpa de silencios muertos. La lluvia cae despacio, galopa como caballo cansado. Humedece celosías, puertas y ventanas en travesías rotas de hojarascas en destinos de piedra junto al reloj sinclinal de la catedral, donde se hipnotiza el vuelo certero de las palomas en el atardecer. En la esquina de faroles ennegrecidos destilan el agua de agosto en los tejados rojizos del ocaso.

XXV
70

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

Ulises Amorim vertió una mirada vertical a través de la ventanilla cristal del bus. Respiró profundo, resopló y expulsó todo el aire de los pulmones. Expresó en su interior “¡culeradas! ¡Estaba soñando eso! Son el efecto de imágenes cinematográficas, ¡como ese gringo Orwell que persigue a esa mujer!” un estrepito lo revolcó, parpadeó delicado hacia los lados. “¡Es buena película!” dijo la mujer de labios repintados de rosado. Cabello largo encolochado. Amorim esbozó una risa, se le asomó atónito respondió compungido. “¡Me dormí no puede verla!”. Ella siguió sonriente. Atajó los ojos de los demás tras la ventana empañada por la brisa de la llovizna. “Mire esas películas de Kubrick, casi no me gustan por los asesinatos, lo misterioso, el calibre de la velocidad en las tomas, lo grotesco de la naranja mecánica ¡que bárbaros esos payasos! ¡Malcolm McDowell!” arguyó Ulises Amorim. Intervino la mujer. “¡Déjenme dormir tranquila!” Amorim se ruborizó el rostro ante la esquivez de la dama dentro del sueño. Se le descargaron las células cerebrales .Cerró los ojos y ella con cautela sonrió en su interior—dijo “Este tipo de hombres nacen sin conciencia, viven volando sin poner los pies en el suelo” se dijo asimisma. La pantalla en el fondo del bus, se apagó, lo pasajeros murmuraron y, otros sudoraban a gota gorda. Frentes descoloridas. Ella trastabilló la cartera. Abrió el zipper y extrajo una figura recortada en la revista NATIONAL GEOGRAPHIC. En la portada un tigre de bengala. Logró posarla ante sus ojos. Intentó leerla, un artículo sobre egipcios, persas y Chorotegas (dioses, mitos y creencias) dice el titular en letras doradas. Dio vuelta a la siguiente página, silabas grandes. “Antropólogo Irlandés radicado en San Cristóbal de las Penas, fue condenado a morir ahorcado en las ramas de un jícaro” asustada siguió la otra página con los dedos delgados “Encuentran restos de Indígenas Chorotegas en región árida de Namasigüe y en un pueblo desaparecido llamado por españoles ciudad Guzmán” “¡Nunca vivieron mucho tiempo los Chorotegas aquí!” subrayó susurrante, rasgó con tenue mirada la revista deshojada. “¡Amorim Ulises!: Encuentran ruinas de una cultura antigua, antecesores de los Aztecas, fuentes oficiales afirman que dicho personaje, despareció en una búsqueda indefinida, otros dicen que buscaba decifrar algunos misterios” acortó la lectura detenidamente hizo una pausa. “Este personaje me da una corazonada de haberlo visto en algún lugar, muy similar a los sucesos de la película” disipó ideas en retrospectiva. Prosiguió con la lectura. El aire se filtró calándole el rostro oscurecido de los pasajeros. Ella detuvo la mirada en otra noticia.

71

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

“ Autobús que viajaba hacia el norte de San Luis de los Leños , pereció en un accidente, dejó como resultado la muerte de toda la tripulación el día 17 de julio del 2004” pronunció en voz alta. Amorim no despertó y la mujer con un rostro descolorido por la insatisfacción siguió el párrafo de letras negras: “Murieron Yeca Vaginolia López, falleció de forma instantánea, Ulises Penelio Amorim Villa Fuerte” sintió una temblazon en los hombros. Ella vio atras vez de la ventanilla amargamente “La vida esta llena de pasados y de noticias” palpó despacio el cuerpo esquelético de Ulises, y de manera precisa se quedó dormida sobre él en el asiento acolchonado. Las volutas de humo se pegaban en las paredes de hojalata del autobús. Ella siguió quejumbrosa en la lectura de la revista. Las ventanillas quedaron paralizadas por el humus. Mariposas de colores se estrechaban en el frontal del bus. Cerró los ojos, empuñó la cartera abrazándola contra su pecho. Se volvió a quedar dormida. El chofer con bigote grueso y labios reventados con piel morena. Detuvo el automotor, sostuvo la garganta radiofónica y emitió un mensaje a los pasajeros “Señores y señoras hemos llegado al lugar donde todos pagamos lo que debemos, bajen o sigan que el purgatorio es aquí, el infierno esta a la vuelta a unos cuantos metros” apagó la voz, se desvaneció. Amorim despertó aturdido, dirigió la mirada hacia el conductor. Determinó la presencia del hombre. Sonrió y al mismo tiempo detectó a Yeca hundida en el oxido de Morfeo. Amorim con sus manos huesudas acarició despacio el cabello de la joven mujer. “Es hermosa como una flor, ojalá no se despierte ¡me pegaría un puñetazo!” “Una canción de aisoplei sonó en mis oídos, me venia para atrás, me quedé tieso, no quise despertarla, el frio se metió en el bus, un cosquilleo apretujó mis pies, tembloroso me le acerqué apresurado, le grité al chofer. Recordé la posibilidad de haber estado con ella en los carriles de mi existencia. Un sueño me había atrapado, pero un brecazo me despabiló, la mujer echada con la nuca hacia abajo, cabello enredado hasta los hombros, con la falda corta y piel pecosa lisa.”

72

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

La cara de Amorim se tornó amarillenta y anémica, los hilos de sangre se bajaron a las mejillas. La pus se acumuló en los granos que le salían en la piel. En la línea curva de la nariz ronchas surgieron rosadas y maduras. “¡Es una máquina muerta, una chatarra! Los viajantes son una jauría de muertos” dijo entreverada en el fondo neblineado del bus. Ulises quedó en la temeridad. Una línea gris se ensambló en el bus. Ulises gritó como un mono aullador. El desbarate de llamas en decrépito. Una mariposa de arcoíris trasvasó la ventanilla, surcó potencialmente el rostro enrojecido de Yeca. Desolaz Amorim vertió movimientos desequilibrados. El aroma de rosas se dispersó en el ambiente de fuego y estupor. Amorim la apercolló en cima del asiento. Una voz extraña arguyó “¡Es el final de la maldición de los Chorotegas, de sus ancestros!” Desparecieron entre las nubes de humo dispersas con burbujas de fuego y polvo. Surgió la oscuridad en la nada.

XXVI
73

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

“Mas allá de mis ojos una mujer apareció entre sombras, cerca de la banca de cemento en el centro del parque. Ella es Meli Ben, descendiente de Gitanos, experta en poderes, quedó con la vida enrevesada en la tragedia. Duerme en las calles harapienta, mugrosa y sin hogar. Dicen que todas las prácticas esotéricas que hizo se volvieron contra ella. Las personas se asoman a las ventanas, los perros ladran, al otro lado de la calle esta ubicada la funeraria, dicen las malas lenguas, que ahí habita un ebanista de ataúdes , los diseña con amuletos, las mortajas las lava con agua mineral para espantar las maldiciones al finado, me pongo encuclia , temblequeando, solo observo desde el espacio de la noche” Amorim se levantó firme, lanzó una mirada en el vacío, cruzó la avenida hasta ubicarse frente a la puerta de madera barnizada con dibujos de animales plumíferos extraños. Se introdujo al fondo ancho de la casona, por una hendidura vertical atravesó cerca de una ventana angosta, sorprendido se detuvo entre el diminuto jardín de maceteros y piso petrificado con enredaderas dispersadas en el portón ennegrecido. Con una mueca desorbitante, estiró los brazos y con destreza se impulsó hacía adelante, llegó quisquilloso en la sala de pisos florales y nítidos por el espejismo de luces en las esquinas de la casa. De repente una voz aguda se dispersó. Ulises Amorim se puso destemplado como una cuerda. Cara espejeada de espinillas, ojos café con párpados nerviosos y cabello liso. “¿Qué busca?” preguntó alguien entre la silueta quebrada de la débil lumbre de la cocina. “¿Qué desea señor?” dijo una voz ronca y dura. Amorim sintió un escalofrío en el espinazo dorsal, contestó desaforado “¡Busco lo que no se me ha perdido!” dijo sarcástico para derrotar los colmillos del miedo. “¿Diga lo que anda buscando?” el rostro del hombre surgió en cada paso que avanzó hacia adelante. Con una altura máxima de un metro, con cicatrices en la cara, dientes ovalados de oro, músculos de atleta joven. Se aproxima ponderante, Amorim descubrió el perfil oscurecido del ser humano que lo rodeó espeluznante. “Busco el ataúd que usted hará para una mujer que morirá mañana y debo evitar que ella…….” Tartamudeó Amorim. El señor tímidamente escrutó las ideas de Amorim “Pienso que usted debe estar loco, ha venido al lugar equivocado, soy el propietario de la funeraria durante décadas en el pueblo de San Cristóbal de las Penas, los muertos nunca me han molestado, ¡pienso que usted esta
74

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

delirando, anda con sus tragos, vigiando a quien robarle!” arguyó desconcertado acusándolo. Ulises intervino defendiéndose: “¡No soy ningún ladrón! ¡Señor como sabrá, busco ese féretro barnizado con relieves de caras de dioses Chorotegas, con flores Hua-buxthli!” “¡Cuénteme un chiste de Pepito mejor!” desapareció de la nada. Amorim quedó rodando en el suelo con un golpe atravesado en el hombro. El señor procedió aturdido y colérico dijo engavillado “¡Váyase! Aquí no hay descendientes de Chorotegas! ¡Locuras!” Amorim pensó “Aquí debe estar” “¿Qué se hizo?” miró hacia todos lados, sostuvo la cabeza con las dos manos, en orbita pensamientos telarañadas. Escupió una bola de saliva y sangró de inmediato de los labios. “¡Ese es el ataúd!” señaló con el dedo índice, con sumo cuidado lo abrió, acolchonado con telas rojas floreales pulman y, una foto desvanecida de Yeca Vaginolia López. “¡Ella es! ¡Mi Yeca! La debo salvar” precisó conjuntivo dentro de los diámetros radiales del espacio arquitectónico. La caja de madera extendida sobra una mesa larga y plana .Percibió punzante unas alhajas brillantes debajo del almohadón incrustado en la parte superior. Sintió desolación del calor microonda producida en la vivienda. Ahogado y desesperado manoseó el interior del féretro. Recordó las palabras expresadas por un Chaman: “¡Ulises! ¡Yeca! Descienden de Ancestros Chorotegas ¡Malalaca! ¡Mangue! ¡Cholula! Para romper la maldición de ellos, ¡deberás conjurar la vasija que anduvo rodando de pueblo en pueblo! ¡Una sustancia venenosa llevan ustedes en el alma! , ¡A donde anden todos los que los rodeen morirán! ¡La maldición que les lanzó un líder indígena allá en las Rocas pintadas de San Juan de los Delirios, escupió maldiciones en contra de los descendientes de Españoles ¡Toda la familia de Yeca! Han muerto por sucesos trágicos, y ¡estos pueblos morirán por no haber revivido el espíritu de sus ancestros Malalacas!” sacudió la cabeza y puso un stop al recuerdo. “Nunca se equivocó, la prueba de todo, es que mi alma anda en pena” musitó aletargado. Extrajo los objetos introduciéndolos en una bolsa bordada de animales. Se marchó tras la alfombra oscura de la madrugada. A paso aligerado, tropezó de repente, luego se detuvo a respirar. Halaba el oxigeno, lo pulmones se inflaban. El sudor se vertió en los óvalos de los ojos. Un espejo convexo irradió el rostro de Ulises Amorim, se proyectaron en esferas de pasados lejanos.
75

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

“¡Morirán intrusos de tierras extrañas! ¡Estas raíces nos pertenecen! ¡Este mundo sobrenatural, las piedras, el cielo, las estrellas descienden de nuestros ancestros los Chorotegas!” expresó el Chaman Hua-huayguare en un dialecto desaparecido del mangue. El jefe indígena prolijo firme en una roca pintada ante el diminuto rio que corría como venas subterráneas bajo el corazón de los cerros. Extendió los brazos al viento. Un arcoíris alborozó de nubes el espacio. Surgió un ovillo de mariposas de colores incandescentes propagando luminosidades en líneas curvas hacia arriba. “¡Todo descendiente al morir volverá a la naturaleza, retornará a sus formas animales, y se romperá cualquier maldición con la ruptura de esa vasija!”. Amorim con un gesto quejumbroso pensó impreciso “¿Siento que todo se me ha borrado? ¿Tragedias en el pueblo? ¿La maldición se desaparecerá con la vasija?” Dijo delirante, atravesó la hondonada desdibujándose tras los rayos del sol mañanero de la madrugada.

“Le miré la cara desvanecida, le dije con una mueca que no se marchara, ahí estaba firme al pie del dintel de la puerta. Me dijo que la buscaría debajo del mar y las piedras. Se le notó una angustia en los ojos, el descolor del tiempo en la piel. Me quedé asomándome a la ventana. El sol como una mancha anaranjada y la lluvia empezó a caer, dijo que el pueblo de San Cristóbal de las Penas, se hundía en la oscuridad, la muerte andaba rondando como un espantapájaros, no dijo nada más, ni una tan sola palabra. No quería seguir con la vida cortada por la ausencia de esa mujer.
76

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

Los pájaros en algarabía seguían sus pasos débiles y cabizbajos por las sombras del anochecer en las avenidas deshabitadas del pueblo. “dicen que por andar investigando huesos de los antiguos se le pegó una peste, lo otro es que se enredó con esa cipota, se metió en política descubriendo los picaros, luego en la religión, lo expulsaron del pueblo.” “Perdió la normalidad de las cosas, se los digo porque yo le enseñé a leer y a escribir hasta graduarse de maestro, y lo más fregado, es que se puso a estudiar una ciencia que se encarga de explicar los antepasados, después de un tiempo regresó al pueblo, se convirtió en el único profesor inteligente de la ciudad, el problema empezó cuando se involucró en temas de platillos voladores, le hablaba de los mayas, incas, aztecas y Chorotegas a los alumnos. Luego de unos años se enamoró de una chiquilla, se la llevó hacia otros rumbos, pero antes de ello fue miembro honorario de la iglesia “Piedra de sanación” ahí lo expulsaron por razones desconocidas” “Amorim me decía que el fin del mundo es cuando cada persona muere, que la vida es corta y la ausencia es larga. Nadie puede contra el dolor, aunque todo parezca un carnaval de carcajadas, me dijo que la existencia solo es una, venimos de la nada. Vivimos en el vacío y vamos hacia lo desconocido. Las cosas no tienen ni fondo ni forma, nada es de nadie, andamos de paseo en la tierra, uno se muere y solo dura ochos días en la memoria de la gente, luego llega el olvido nada más. Me dijo que descendemos de un ser ultra poderoso, me dijo que me olvidará de Darwin , no descendemos del mono, aunque hay gente que lo parecen jajajaja….jejejeje!

Tomó la palabra René Bustillo ex -profesor de Ulises Amorim, leyó un poema: “Se van las golondrinas desgranando los atardeceres. La existencia se viste de ausencia en rostro de máscaras ennegrecidas. El dolor se va firme con una flor en los hombros. El destino descifra crucigramas en páginas torcidas. El tren de la noche arrastra lunas quebradas de angustia, el llanto es lluvia de ojos abandonados, mis brazos ya no sostienen lo que fue de mis recuerdos. La ventana se cansó de esperar los pájaros. La música de la memoria borra la conciencia del silencio, llevo anclas rotas de pasados perdido. El mundo se va y surge el abismo. Mi mala suerte cabalga a
77

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

medianoche con los ojos de Yeca en mis mejillas.” Culminó la lectura de un poema escrito por Ulises Amorim. Una mariposa de arcoíris trasvasó la ventanilla, surcó potencialmente el rostro enrojecido de Yeca López. Una canción de Nirvana surgió en el fondo “The man who sold the world”, con un salto brusco cayó embrocado y aligerado se levantó. Parejas abrazadas. Se desvaneció la canción. La opera fúnebre de Chopin invadió el ambiente. Flores de todos colores en el timón del autobús. Una fotografía de la virgen de Guadalupe y un crucifijo en calcomanía, el poster de Shakira en bikini. Las cortinas pequeñas crepitándose, el fuego avanza, Amorim destellante y quejumbroso. “¡Aquí es el mundo del fuego!” dijo alguien en el espectro de la ventana acurrucado .Yeca abrió los ojos, los brazo, en un segundo reconoció al hombre. Descifró el rostro y una ristra de recuerdos se proyectaron en un instante. Amorim se hundió en los brazos de la dama. Aplastado por el sinuoso cuerpo de la mujer sobre todos los muertos convertidos en carne ceniza. Las llamas se disiparon, el pestañeo y besuqueo de chupetones en el cuello. Ella acampanada en el tintineo de un rito que surgió en el fondo del bus. El aroma de rosas se dispersó. Amorim la apercolló encima del asiento. Una voz extraña arguyó “¡Este es el final!”.

Las autoridades policiales de investigación bajo una orden del juzgado primero de lo criminal de San Cristóbal de las Penas jurisdicción de San Luis de los Leños; emitieron un arresto en perjuicio del ciudadano Ulises Amorim Villa Fuerte por los delitos: “extracción de piezas de culturas Mesoamericanas con rasgos jeroglíficos de la etnia Chorotega-Mangue, esculturas con caras de animales, alhajas hechas de maíz según lo compareció el antropólogo Antonio Bruceiro. Encontraron un diseca-miento de mariposas de diferentes especies sostenidas en las paredes de su casa de habitación ubicada en el tramo oeste de San Cristóbal de las Penas. Algunos amigos del profesor Amorim, él se dedicó a estudiar las culturas del sur que provenían del Norte Azteca. Sin embargo lideres religiosos aseguran que el maestro Ulises anduvo en
78

La Muñeca de Trapo

Oscar Fernando Sierra Ordoñez

prácticas rituales satánicas que atentaban con las vida espiritual de la gente del pueblo. “¿Señor oficial en que se basó la orden de captura en contra del señor Ulises Amorim?” “También se le acusa del homicidio culposo en perjuicio de un habitante de esta región, aun el nombre los desconocemos, estupro, por haberse llevado a una menor de edad, denuncia interpuesta por el padrastro Gavilán López, lo otro es que también Ulises es un facineroso en contra del Estado de San Cristóbal de la Penas, tenia planeado hacer una revolución, ya tenemos la pista de donde se encuentra.” (Jejejeje...Pero persiguen a los inocentes, ¿y a los políticos ladrones, a los sicarios, a los capos?)Pensó el periodista. “Se palmó el profe Amorim, ya no quedó nada de él y la muchacha esa fue arrastrada al destino final. ¡Pobrecita la muñeca de trapo!” “Unos dicen que la asesinaron en el bar, otros afirman que ella sabía sobre los políticos y religiosos; socios del naib Club, ella tenia una lista de matones, sicarios, corruptos de la burocracia involucrados en la telaraña de burdeles, droga y abuso de poder”. La mariposa recorrió vagabunda los horizontes de la naturaleza en un vendaval de luces matizadas de anaranjado y violeta tras el ocaso de San Luis de los Leños. El garrobo empezó a escalar el muro interminable en la persistencia magnética de su fuerza corporal hundiéndose en las huellas escabrosas de piedras amontonadas,

79

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful