EQUINOCCIO

Francisco Tario
Prólogo de Salvador Espejo Solís

Cuadernos del Nigromante SAN MIGUEL ALLENDE, GTO. México, 1989

Francisco Tario

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Equinoccio

Consejo Editorial Alfredo Juan Álvarez • José María Espinasa Daniel González Dueñas • Carmen Masip de Hawkins Elsa Rodríguez Brondo • Daniel Sada Blanca Sánchez • Víctor Sandoval Alejandro Toledo

Primera Edición: 1946 Segunda Edición:1989 Coedición: INBA / UAM / Juan Pablos Editor DR © 1989, Cuadernos del Nigromante San Miguel de Allende, Gto. Centro Cultural "El Nigromante" Instituto Nacional de Bellas Artes Consejo Nacional para la Cultura y las Arte ISBN: 968-6039-78-3 Impreso y hecho en México Printed and Made in México

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anteojos oscuros. ya que además de la variedad de géneros que frecuentó. huraño a los círculos socio-literarios de la época. 4 . "era sin duda necesaria para completar un panorama excesivamente monótono y tradicional. fantasmas: en los tiempos en que Jorge Luis Borges. poesía lírica según las nuevas formas. "La contribución de Francisco Tario a nuestras letras". además. brumosa resulta la apreciación general hacia la obra de Francisco Tario. extraña novela de tono realista y ambientes urbanos que provoca quizá en el autor —ante la insatisfactoria resolución de esta obra— una búsqueda de inéditos registros. crearla por sí mismas aunque tal atrevimiento implique múltiples tanteos y no pocas dificultades. Ídolos. Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares preparaban en Buenos Aires su Antología de la literatura fantástica —y con ello iniciaban un auge de este género en Latinoamérica— Francisco Tarto publica el libro que lo definirá como figura precursora de lo fantástico en México: La noche (1943). 1951) o en un penúltimo pero acaso fallido retorno al cuento fantástico (Tapioca Inn: Mansión para fantasmas.— y su única función parece ser la de agotar temas y formas literarios cuya creación está ya muy lejana. psicológico y de costumbres. Alí Chumacero. teatro con semejantes temas y. imágenes. Octavio Paz) se asombran ante la singularidad del mundo narrativo de este hombre corpulento en su persona. Breve diario de un amor perdido. Acaso más allá de la mera eufonía le resultó atractiva la resonancia del término purépecha que significa "lugar de ídolos". En el mejor de los casos este recurso implica un juego. A la par que publica La noche. mediaron irregulares lapsos entre las fechas de publicación de algunos de sus libros. etc. 1946). en la escritura fragmentaria de añoranza amorosa (Yo de amores qué sabía. Ha cesado lo que podría llamarse propiamente invención para ser sustituida por variaciones que sólo modestamente mejoran los modelos originales. En el aforismo (Equinoccio. en la evocación de un paraíso (Acapulco en el sueño. por ejemplo. Los primeros lectores de Tario (José Luis Martínez. alcanzando la mayoría de las veces inusuales asomos sobre los abismos del alma humana. iconos. Editorial Robredo imprime ese mismo año de 1943 Aquí abajo. escribió José Luis Martínez en 1946. Difícil sería indagar las razones por las que Francisco Peláez (1911-1977) asumió el nombre de Francisco Tario en su carrera literaria. prolongación de corrientes literarias ya establecidas y frecuentadas —prosa narrativa de contenido social o de tema rural o histórico. Todas las nuevas obras son. Este insólito conjunto de relatos igual asume como voces narrativas un elegante féretro. Las obras de Tario —y con él las de muy pocos escritores más— prefieren." No obstante. 1951). 1952). quizá no un juego de ocultamientos sino de polarizaciones de la personalidad.Francisco Tario Prólogo El recurso del seudónimo suele utilizarse cuando el autor experimenta una indisposición a mostrarse ante sus semejantes. cabeza rapada. Tario ejercita las múltiples posibilidades de su voz. de alguna manera. 1950. El nombre es una convención social que puede ocultar o definir una máscara. 1946). en la prosa de resonancias existencialistas (La puerta en el muro. un traje gris deportivo o un horrorizado fantasma que se desvanece cuando le descubren su identidad. antes que continuar una tradición.

que busca delatar la complejidad de esa obra tan inclasificable y marginal como las del uruguayo Felisberto Hernández o los argentinos Macedonio Fernández y Antonio Porchia. Estos fragmentos no forman tanto un rompecabezas como una serie de enunciados independientes. Estos títulos propician el replanteamiento de una escritura singularizada por esa constante variación de tonos. En los cuatro casos estamos en terrenos de lo insólito. Conviene reiterarlo: no busca: encuentra. pero ambos se dan en el fondo —nunca en la superficie—. Un libro de apuntes con el más devastador de los atentados: la honestidad. Una violeta de más. Ningún libro tan suelto y tan compacto. ni el de un heresiarca. Jardín secreto —que permanece inédita. la gozosa máscara de un rostro que únicamente tras ella se libra de vendas y antifaces. y precisamente por no buscar. aunque no hay texto análogo en la literatura mexicana de su época. la reflexión. todo ello pierde límites genéricos y conforma líneas de una desnudez absoluta. a contrapelo. no es el libro de apuntes de un nihilista. que ha incluido el rescate de tres libretos (El caballo asesinado y otras obras de teatro. debido a que entre tantos registros que no busca está el de la autobiografía. fue numerosamente compilado y veinte años más tarde da título a una necesaria antología (1988). El relato climático de esta colección. la nota. fragmentos— que al entrar en contacto unas con otras dibujan mejor que cualquier otro trazo la figura de Francisco Tario. la máxima. como si los ecos de una caverna resonaran a la vez en una playa. tan transparente y tan encubierto. ni el de un apóstata. encuentra: la excepción se escribe a sí misma y dicta sus propias no-leyes. Tampoco busca ser un libro excepcional. Las partes de una escultura humana forman un perro o una cesta de duraznos según quién las arma y cuándo. así como el de un autor incómodo ante sus propios hallazgos. renuente incluso ante la marginalidad. la cuenta que va formando el rosario y al mismo tiempo es gema solitaria. el aforismo. "Entre tus dedos helados". Si conmueve o sacude. he aquí líneas —o más bien. la cima de una montaña y el jardín que alguien está soñando. la sentencia. Hacia finales de los ochenta se ha dado una revaloración de la obra de Tario. en ciertos sitios. 1988) y de una novela. *** Equinoccio. publicado sin pie de imprenta el año 1946 en México —y que sólo ahora vuelve a imprimirse—. Francisco Tario no busca el aporte. fue publicado dieciséis años después de esa primera época. tan implacable y amoroso. ello lo llena de gozo pero 5 . incompatible. a ciertas horas.Equinoccio El libro que mayor presencia ha de guardar en la memoria de los lectores. apostasía o herética. el grito. incompartible. el susurro. cada uno es un rompecabezas. Se trata de una figura cuyas partes no se suman: en Equinoccio hay transcurso y crecimiento. el dictum de la sabiduría. Además. aunque en sus páginas no son infrecuentes nihilismo. y entre sí sólo embonan parcialmente. El apunte.

muy pronto. y como es razón. juego de caretas y de francotiradores. [. de indiferencia. Hay fidelidad —o mejor. en atajar los propios excesos a que podría conducir la voz solitaria. en ser infiel a sí mismo hasta el extremo de convertirse en lo que escribe y sobre todo de escribir en el momento en que se convierte en el volátil. por una vez. ese adjetivo nace de sí mismo como necesidad de una expresión desencantada pero fácil al encanto. Si Tario es amargo. la verdad. pero todo ello para escapar de las adulteraciones. deslumbra desde las manos del malabarista y no desde los objetos que maneja. El malabar. esquivo instante de la verdad. por ello es corrosivo hasta extremos poco vistos: porque de otro modo incurriría en lo falso. hombre incrédulo y escritor fervoroso. las facciones. el libro encuentra el sentido de fidelidad en ser sistemáticamente infiel a sí. el acto de vivir de modo insobornable. pero el libro avanza proponiendo trazos —o bien borrándolos. de un hombre que cava. y lo que encuentra es una apabullante transparencia. Tiene su camino.. Le importa menos el rigor literario —que está presente. cambiante. hay rigor.. y en gran medida— que el rigor de lo vivo. la elocuencia del ser humano tras la pluma. su verdad —con minúscula porque descree de las generalizaciones y sobre todo de los generalizadores — ex lo más efímero. es porque de no serlo. virtuosa prestidigitación. por ejemplo. Nadie acude a auxiliarle. Ante todo un factor está en definitiva ausente: la mentira. Equinoccio contiene maroma. mentiría. Salvador Espejo Solís 6 . de suerte que se preguntarán a veces: "¿Es eso avanzar? ¿Hay por ahí un camino?" Equinoccio encuentra. el que sus amigos no puedan adivinar dónde está ni adonde va. esgrima. inasible y casi inexistente: por eso la encuentra en no buscarla. Para Francisco Tario. en la traición a sí mismo. hay que incluir. En más de un sentido Tario se hace eco del Nietzsche que de este modo prologa su Aurora (1886): Este libro es la labor de un hombre subterráneo. Cualquier adjetivo se subordina a la acidez de una mirada que no quiere representar sino representarse con fidelidad inaudita: si hay fragmentos amargos. hay fuerza. no autogratificación. que horada.Francisco Tario también. él solo tiene que librarse de todos los peligros. no lamento. Tario se ríe de sí mismo pero toma muy en serio la risa. que mina. en renegar de ella. mas con el fin de que reaparezca el trazo. destruye. violento. no insistencia obsesiva. No obstante —y fuera de los meros juegos de palabras—. infidelidad—.] No creáis que voy a convidaros a esa aventurada empresa ni a brindaros semejante soledad. de todos los azares. Ningún giro es gratuito: son los derroteros que un hombre debe seguir para continuar en la plena fidelidad a si mismo. Una desconocida forma de la veracidad escribe este libro logrando lo casi imposible: que el muro de palabras se transparente hasta quedar a la vista el rostro. El que sigue estos caminos particulares no encuentra a nadie por ellos. su amargura y a veces su despecho. frío. Entre los motivos de esa amargura y de ese despecho. de todas las maldades y de todas las tormentas que sobrevengan.

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gritos perdidos tras de las puertas. la infinita revolución de los muertos. ¡Y ay de aquél que para entonces no se haya petrificado! Y vendrá la inmensa. Van leyendo el periódico. —¡¡Socorro!! Y acudió aquella espantosa mujer llena de barros. bendita. la del fuego en el bosque. de alas de pájaros. tan resentidos. la del cielo tormentoso. No me pidas más. locos: ¿Qué diablos sentís dentro de vuestras cabezas? 10 . en la Extremaunción. la descomunal. Hay gritos en la noche. prodigiosa revolución de las estatuas. —Mujer: te alargo la mano para que vengas a dormir hoy conmigo. No hay tal silencio. de nalgas. Pisaremos sobre esas hojas. comparadas con la loca. tan numerosos. ¡Y cómo creen! Creen en el protoplasma. Ya sé que algún día se han de caer las hojas y los caminos se pondrán tristes. ardiente. Tan populares. ¡Qué quietud la del mar embravecido. en el paraguas. bajando en largas hileras por las montañas… —Locos. dentro de los tranvías amarillos. codo con codo. frenética aceleración de este nacer y morir de hombres! Pero vendrá un día la santa. Se les ve muy seriecitos y tiernos. de respiraciones heladas. desenfrenada. cómo se aman los hombres! Por las calles se les ve todavía juntos. de aguas.Francisco Tario ¡Ay. Es un constante rumor de astros. fijaos bien. que pueden ser los gritos de todos aquellos que se están muriendo.

Cosa triste. digna de ningún respeto. más aún que la Muerte.Equinoccio Da pena. Y con lágrimas en los ojos recibió de no sé quién el título de abogado. 11 . Suprimir. —¡Toma! Sintió cómo que se había muerto. del modo más brutal y rudimentario. los astrónomos. más que la noche. qué tiene que ver la noche de los prostíbulos. con la noche de que hablan los astrónomos! —¡Toma! —le dijeron. y los hospitales. más enigmática una llave perdida. Nadie ha explicado satisfactoriamente lo que es la noche. ¡Oh. —¿Y usted quién es? Más que una flor. más que la lluvia. Y mucho peor que nadie. Cosa realmente deplorable un anciano. una especie de fúnebre desesperanza. inevitable. es mucho más bella. ¡qué alegría. verla tumbada sobre la hierba viendo ayuntar a las bestias! —Ave María Purísima. más silenciosa. copular. qué sensación de infinita potencia. Y en cambio. y los templos cerrados. contemplar a una joven olorosa y fresca con un libro entre las manos.

Hay en mí constantemente una curiosidad incurable por aquella Tierra silenciosa. Hay la tristeza del domingo. Y ya era tiempo. que salgas a la calle a amargarnos la existencia con ese vientre. la tristeza de la anciana con peluca que vende cera. La primera es tristeza de suicidio. la tristeza de la alegría. cabalísticas. El muerto —que nunca habla. Pero un punto hueco dentro del cual se halla el infinito.Francisco Tario Ya es hora —mujeres— de que nos abracéis libremente por las calles. Ningún hombre ha proferido en realidad nada grandioso. Y hay esa otra tristeza inofensiva. misteriosas. que no hablará más. Ningún hombre todavía ha visto u oído algo grandioso. El pez vela. si ese árbol no te ha de procurar sombra. pero que no se cura nunca. que es la tristeza de los puertos y los circos. Eternidad — un punto. Creo que no sea razonable plantar un árbol. ensartando bañistas de la mejor posición social. Existen dos cosas semejantes. Con Dios y todo y toda la música que se ha escrito. 12 . de crimen. que el diablo sepa lo que siente. llena de pisadas celestes. color violeta. a las que son muy dados los hombres: los guajolotes y las coronas de muerto. de blenorragia. Como no lo es. ni mucho menos. Hay tantas clases de tristeza que es difícil para el hombre resolverse por alguna de ellas. nocturna. de hace setecientos billones de años. aquella Tierra sin hombres. artera. la segunda. esas orejas y ese modo lastimosísimo de arrastrar los pies. la tercera.

Todos. Precisamente en eso la humanidad descubrió su ignominia: en el muro. Y lo que más me entristece de todo es el ingenio. Con los ojos abiertos. ¡Buena suerte! …y Él se reirá a carcajadas de todo esto. ¡Ay. El ingenio y aquella señorita con pecas. crepuscular y pueblerina. en la banca de hierro de algún parque! Pero hay sobre todos los hechos humanos un complejo y abrumador misterio: el que nace ciego. Y hay asimismo un enigma tenebroso. una huerta. Lo único que me inspira cierto respeto en el hombre es esa ilusión suya tan infantil de construir y construir casas. si todas aquellas a quienes deseamos y todas aquellas que nos desean no hubiesen puesto tan cabal atención a una serie de bíblicas y purulentas consejas. debiéramos tener en frente un espejo. espantados. —Hasta luego. estaríamos para estas fechas en una cita sin fin. al morir. lleno de inexcrutables augurios: que el hombre expire con los ojos abiertos. muy bien educada. sin pestañear — uno dice que fijos en el muro. quietos.Equinoccio No puede ser de otro modo. El padre dijo: —Werther. En el primer muro que rodeó un túmulo. que toca el piano por las tardes detrás de los visillos. amigo mío. 13 . si te portas bien este año voy a comprarte una bicicleta. como haciéndole una gran falta. Fue el primer brote de rebelión.

Vete a tu cama y ronca. ¡Endiablado lío de parentescos! —Tenga usted presente. el amigo del hombre. Claro es que tú fingirás no darte cuenta. es útil aprender a leer por cuanto ello demuestra al hombre lo terriblemente inútil de la lectura. partida generalmente por la mitad. Claro que a la mañana siguiente dirás riendo a tu mujer: —He tenido una extraña pesadilla. La tierra. ¡Oh. El hombre. No obstante. El libro. caballero. creyentes. muy blancos. leer para a fin de cuentas llamar a una prisión ergástula. 14 . y arrumbada en cualquier rincón del cielo como un preservativo sobre una cama de latón a las diez en punto de la mañana. Luna inútil y sin brillo. uno de ellos resulte violado por el propio negro del pullman. Esa luna agónica. de grandes pupilas extáticas. madre del hombre. Aquél que no sepa nada sabrá más que ninguno. la dulce ciencia de saber ignorar las cosas! Ser un divino ignorante de tres años. Leer. que cualesquiera que sean sus ideas políticas o religiosas no le sienta ni medianamente bien esa corbata.Francisco Tario Aunque para que una luna de miel sea perfecta precisa ante todo que los cónyuges sean pequeñitos. que no tardarán en penetrar en tu alcoba aquellos que duermen en la calle. El perro. Y que. el amigo del hombre. que aparece extemporáneamente en las radiantes mañanas de sol. hermano del hombre. modosos. escrofulosa. de preferencia.

inconformes con algo! 15 . Yo — es decir. Es un tremendo secreto. que da entender a las claras que nos sentimos nerviosos. Esto lo sabes tú. Tú — algo que no conozco. Desconfías de tu sangre. listo. —¿Y de qué ha muerto? —De muerte. en la postura más apropiada. indefenso. volcanes en erupción. y en tus oídos su llanto. no pones el menor reparo en dormirte. en las tinieblas más pavorosas. Sentir miedo — llenarse de humo por dentro. tener lo menos posible que ver con una tienda de antigüedades. lo saben todos y se lo guardan. de mí. el universo en masa. ríos fuera de madre y enormes plantas venenosas trepando sin orden ni concierto resta únicamente esto: mil quinientos naturalistas ingiriendo sus hierbitas ante los manteles blancos… Ser cruel — ser algo.Equinoccio Pero ahí quedan en el aire sus alientos. que me recuerda algo. Así. molestos. en el abandono más tentador. y el temblor de sus cuerpos en tu cuerpo. ¡Y ese constante. y en cambio. ¿Y qué tendrá de importante. solo. que apenas distingo. inminente peligro de reñir unos con otros. digno de verse. el pañuelo? De aquel estupendo caos de tinieblas.

O todo ha de sucumbir o nuestra significación entre las plantas no tiene límites. húmedo. ¡La nostalgia! — ése es el secreto. cuyas dimensiones comprenderíamos muy claramente si se secase. de apartar sombras intrusas que se esfuerzan por substraernos algo. He poseído a cuanta mujer bella he visto. 16 . Cuando debiera emplearse únicamente en este caso: Poseer. Un pozo hondo. un pozo sin aire. que nunca cesa. —¿La Tierra será acogedora? No lo creo. como para ahogar cualquier grito. un pozo negro. O en sueños o entre los brazos. como para plantar un eucalipto. Poseer — he aquí un concepto equívoco. poseer un pozo en la tierra. de apretarnos bien las sienes con los puños y dejar fluir la nostalgia. pero la he poseído. —-Yo he sentido nostalgia de una tarde que no he vivido. inmaculado. Pero con sífilis y todo. El mar.Francisco Tario La obra maestra: el hombre. como para enterrar a cualquier hombre. un pozo siempre de la misma forma. —Yo he sentido nostalgia… Por ahí va. Y la resurrección de los muertos sobrevendrá sin remedio tan pronto las vacas den vino tinto. El mar — que nunca calla. Si al menos conservásemos alguna reminiscencia de la vagina de nuestra madre… ¡Que debe guardarse! Es cuestión de dedicar horas a limpiar nuestra cabeza de todo enojoso estorbo. como para albergar a una luciérnaga.

mucho muy grave.Equinoccio Si se secase. quién lo vendería? La casa del hombre rico — a diez mil pies de profundidad. Esperar. A la sombra de un árbol. con un polluelo muerto adentro. De ningún modo es un enfermo el tuberculoso. semen. Tampoco es un enfermo el canceroso: es una especie de huevo amarillo. Cuando alguien muy importante. simplemente espero. alguien que no se sabrá quién. grite: — ¡Silencio! Hombres y mujeres de todas partes: gritad hasta volveros locos. El diablo sepa de otra suerte qué es lo que pudiera ocurrir. ¿pero de qué modo? —De cualquiera. El tuberculoso es un clarividente que ve algo más allá de donde vemos nosotros. por ejemplo. Opio. No creo. sí. ¿a cuánto valdría el metro de terreno? ¿Y quién. ¿Y si una buena noche el Sol no volviera más nunca? 17 .

Como tampoco se trata de que el hombre ponga fin a las guerras.Francisco Tario ¡Muera la guerra! ¡La guerra ha terminado! Pero ni aún entonces podremos volver de las barricadas con la certeza absoluta de no encontrar sentado. a un extraño. quejumbroso e infernal visitante. Esperar que un día… ¿Que un día qué? Ti Y la Piedad. nebuloso e incierto como es la esperanza. Tener fe — sostener una loca y desproporcionada lucha con las más descomunales y antojadizas fuerzas que nos rodean para obtener al cabo algo tan mísero. cortinas negras. Gimotear por todos los rincones hasta que los rincones abusen de uno. ¿Qué ocurriría. sino de que un odio profundo y sagrado presida cualquier guerra. Las funerarias grises. 18 . qué sería necesario que sucediera para provocar la quiebra universal de las funerarias? Y el buen ciudadano honrado. di. —¿Cuál de aquellos cajones te gusta? Y el de la funeraria. con letras negras. esperándonos en casa. el más funerario de las funerarias: —Colegas: ya nadie se muere. temeroso de que sus huesos puedan perderse. con flores blancas.

Tiene el perfil genuino. —Amigo mío. Nadie debe poner en duda que todos aquellos que vemos transitar tan apresuradamente por las calles van a algo. Volverse loco — entrar por fin en razones. no importa que llueva! Nos secaremos después. es usted un predestinado. ven. Está bien. que vuelvan o no mañana. ven. sí o no. 19 . que consigan sus propósitos. ¡Oh. entre aquel hombre que orinaba al sol en la llanura y este otro con pantalones de cremallera. Tres lindos colores. alguna de estas heladas y melancólicas noches te enamorases de tu hermana menor. inconfundible y gracioso del espermatozoo. pero ¿y después? ¿Y siempre? ¿Y el año que viene? En efecto. Si se diera el caso de que alguna vez. otro día. susúrrale tras de su puerta: —Te amo. Esperanza. huecas. Caridad. ¿no es posible dejar de ir de una buena vez a algo y permanecer tranquilamente en la cama? ¡Silencio! La ciudad duerme.Equinoccio Fe. tres ilusiones beatíficas que se dispersan. Pongamos. Existe un abismo espantoso. imperdonable. Y a fuerza de ir sin cesar a algo fue creada la Quinta Avenida. del que habremos de dar cuenta. tres flores extrañas.

Y sentarse todas las tardes a mirar cómo los dora el sol. quienes los invitaban alegremente a jugar con aquellas hojas. no lo dudes. Los siete mares —y algunos más— hallábanse totalmente cubiertos de hojas secas. corrección y escarmiento. ¡Y quién quita si hasta un nuevo advenimiento del Mesías! El pornográfico espectáculo de una persona que nunca ríe a tiempo. inevitables magnolias. Ve cómo se aburren los hombres. no morir. mundo lo están —Quiero ser tu amigo. Cultivar en un lejano invernadero los dos blancos e incipientes capullos de aquella mujercita de quince años. a la sombra de cualquier rama. Prohibido. 20 . Todas las hermanas del inútilmente esperando. expiación. Y esperar sin ninguna prisa. Cultivarlos en un tiesto de barro. Sanción. a la orilla de los mares. siguiendo la mágica evolución de su aroma. Y que se destruya todo si no ocurre eso. —Hazlo. Fue un Otoño extrañísimo.Francisco Tario Y te amará. desatendían los ruegos de sus madres. que estallen de golpe las dos opulentas. aspirar el aroma de los campos en Primavera y acariciar sus senos. He aquí unos cuantos hermosos deseos. Y rociarlos todas las mañanas con agua. Y era de verse cómo los niños.

—¿Una parra? —Bah. hielo y plátano. incierto. es usted un hombre de otros tiempos. qué odio. —¿Y con semejantes racimos de dedos? ¡Triste. verlo comprar el periódico para enterarse de cómo va la guerra! ¡Y qué divina locura la de la guerra! ¡Qué injerto! Uno no puede sospechar siquiera qué especie de extraños frutos darán mañana los tulipanes. ¡Y qué piedad da observar a un hombre extrayendo del chaleco sus dos monedas para el tranvía! ¡Y qué rabia.Equinoccio Rebanar con un cuchillo una magnolia. Por excepción. no suena nada. —¿Qué es esto? —Una parra. 21 . Magnolia — de nata. solitario hombre!… Pregunta el sordo: —¿Qué suena? — Y se sobrecoge. qué tentación al asesinato.

militares y policías. Pues Descartes está en el vacío. Hay un mal piano que siempre estará bien tocado: el de las tabernas. Y los nervios. Así. a las órdenes religiosas de mujeres. fe en sí mismo. Y para atestiguar. portáis vuestros uniformes! Que Dios os los conserve muchos años. que el hombre no proviene de especies inferiores hanse instituido las flores de papel. Y te dejaba. 22 . la más triste e inolvidable de las nevadas. Rodar — el primer verbo infinito. con cuánta más resolución y bellos propósitos criminales persigue un mosquito a un hombre que un hombre a un mosquito! — Te dejo. tendidos como otros tantos clítoris a lo largo de nuestro cuerpo y dependientes no del encéfalo.Francisco Tario Aunque para atestiguar que el hombre no es tan exigua cosa como se pretende fueron creados el bailarín de ballet. en el espacio vacío. ¡Con cuánta más agudeza. ¡Pero qué bien. Las flores de papel — que han dado origen. el sepulturero y el limpiabotas. muy justificadamente. Pero hay además la Primera Comunión de los niños que es la más fría. por otra parte. sino de un filamento tenso y quebradizo que va desde el útero de nuestra madre hasta lo más profundo de un pozo. sudorosa y lejana. Precisamente. Y una fruta sanguinolenta que deberían suprimir los moralistas: la sandía. en un constante anticipo de suicidio.

Es lo más saludable. saltar la espuma en las rocas. volverse de bronce y que lo sienten a uno en un parque a ver jugar a los niños! Jesús. Y el peripatético que. apto y necesario al mismo tiempo para provocar los grandes vómitos de la inteligencia? Vómitos de ocurrentes elucubraciones. Más. a fuerza de meditar e ir y venir solo por los bosques. un adminículo minúsculo. ¿Quién puede decir si no es enviar algo así como hostias? —-No soy hombre de consejos. sin ir más allá. con su aspecto de dedo amputado. el buen hombre de ojos azules. aparentemente inútil. de pene en embrión. mira. casi eréctil. ¿si fuera el alma? ¡Oh. esa titubeante campánula.Equinoccio Enviar rosas en una cesta. seroso. bajar las golondrinas. cayó en el laborioso. opalino y filosófico vicio del onanismo. 23 . sujeto a convulsiones y espasmos. de esputo o badajo. ¿O el dedo sin uña. mira llover. ¡Oh. pero quisiera advertirte una cosa: Mira pasar las nubes. triste estatua pueblerina que nadie mira. movible. en perfecto y activo funcionamiento. pero que en un remoto y oscuro día pudo ser muy bien el dedo secreto con que el hombre se hurgaba las narices por dentro. tierno. Campánula — sería más eufónico. mira muy bien a una mujer desnuda. que llamamos familiar y risueñamente campanilla. que tan útiles le fueron al sabio para crear su Demiurgo. mundo lleno de enigmas! He aquí. levantarse la arena con el viento. ¡Demiurgo! — éste es el nombre. —¿El hijo del hombre o el Hijo del hombre? Triste. Existe aparte de todo.

sin antecedentes. —¿Juras solemnemente respetar la Ley y los lazos que te unen…? Y el hombre del chaquet y la chistera responde: —Lo juro. si queréis. Se está mucho mejor a oscuras. Para que tú y yo hubiésemos concluido. Mas la frivolidad no consiste en desdeñar o ignorar los grandes hechos humanos. doctor. cuando el menor ruido. El canto de un pajarito o el imperceptible aleteo de una nube pudieron ser suficientes aquella mañana para que todo hubiese concluido. anaranjado. —Muy bien. Gargajo de querube o mártir. pero tratemos de entrar en razones: ¿Usted qué prefiere. que no habrá de descubrir nadie. quiero decir. 24 . la zarzuela o el crimen? El crimen justo. —Deja. sino en practicar el boogie woogie y suponer cándidamente que porque Chopin enfermó de tisis todos los demás hombres heredamos la obligación fisiológica de ejecutar sus preludios. Por mi querida. Pues el hombre honesto y de ponderadas costumbres viene a ser aproximadamente un gargajo en el vacío. Y hablábamos del Demiurgo y olvidábamos al hombre honesto. no sé qué en el Demiurgo… De noche.Francisco Tario —Siento. la más aburrida voz nos anuncian algo. pero un gargajo. no enciendas la luz.

De la tierra naciste y te quiero descalza. nihilista. católico. sujeta muy bien la mano de un moribundo. estréchasela tan fuertemente como puedas y verás qué importancia adquieren de pronto los pájaros. que no se sabrá jamás. y el triángulo isósceles — de tan grata memoria e incalculables beneficios para el hombre. y no vaya usted a retirarme el saludo por tal motivo. No vuelven los muertos. así. en una tumba te quiero. nihilista. prolongación y promesa de los arbustos que germinarán mañana. corrompiendo con deleite las castas y suplicantes manos de todos los muertos. ¿Sospechas tú qué pueda ser? 25 . misántropo. como parte misma de la Muerte. ecléctico. En la alta. —¡Bah! ¿Y aquel señor de etiqueta que me presentaron anoche en tu casa? Huesos de prostituta anciana. católico. sus manos sádicas y callosas. Todo depende del tiempo que haga. las piedras en que no habías reparado.Equinoccio —-¿Y usted qué es: ecléctico. cubiertos siempre de morado. nacional-socialista. Como una flor también o como rama de hiedra. petulante. ingeniero. inservible postura del ciprés se adivinan sus trágicas raíces. —¡Ah. algo que nunca nadie ha sabido. de lo que haya almorzado y de las personas que me encuentre ese día en la calle. agrónomo o masoquista? —Pues soy. agrónomo y masoquista. Bien. Sentada. como las imágenes en Semana Santa. nacional-socialista. misántropo. tus zapatos! Verás asimismo en sus ojos un ansia infinita de revelar algo. ingeniero.

Mi amor sexual. ¡Líbranos. yo soy aristócrata. Metempsicosis — prestidigitación. Amor de vegetal. de planta —estupor y savia—. musical y mágico por la Tierra. cómo pensamos muy dentro de nosotros mismos: "Que se salve. La vida alegre — la viuda alegre. se te ha ocurrido incendiar tu casa con toda tu familia adentro? ¿Y por qué no lo has hecho? 26 . Dios!" — cuando debiéramos correr a galope tras la carroza lanzando piedras y gritando: —¡Que muera el muerto! ¡Que muera el muerto! — Pues en virtud de un grupito de muertos. —El alma humana es simple. absolutamente todo lo verificaba con aquel dedo.Francisco Tario Y aquel hombre sin aquel dedo que reparó de súbito en que todo. ¿Nunca. de veras. De acuerdo. que nadie podrá arrebatarme. Sorprende al hombre inculto —no rutinario— que un hombre al pronunciar house quiera dar a entender la misma idea y experimente una impresión orgánica análoga a aquél que pronuncia casa. Dios mío. Y cómo apartamos la vista cuando pasa el entierro.

de atardecer. Afirma el sabio: —De la Nada no puede salir nada. qué ir y venir de graves sabios con barba. El gran turista. usted! Adulterio tedioso. rosados o negros senos! Tres crímenes impunes: el dinero. cuánto tiempo perdido. ¡Miedo! Uno lo lleva a cuestas y no hay remedio. mulata: ¡pero qué bien se siente uno con la frente apoyada en vuestros níveos. usted. flores de invernadero y ¡oh. Y pregunta el tonto: —¿Qué es la Nada? Aldeana. música de cuerda. para no haber conseguido aún hacer brotar de un espejo una orquídea! Adulterio en el gran mundo. girl. A partir del día en que el hombre cumple dos días ya nada tiene remedio. Título mobiliario.Equinoccio ¡Cuánta investigación. Adulterio con té. Tan importante como tu semen es para tu hijo que aquellos que lo tomen en brazos no sientan miedo. la virginidad y el código. sin la digestión hecha y con la servilleta de lino lista para después de cada beso. 27 . aplaudiendo a rabiar las columnas de aquel templo. el verdadero turista.

Júpiter — con su estupendo ángulo facial. No. Y el crítico de arte. ni tiempo. una juventud infinita y radiante. Siendo. caminan todos. cuyas terrenas y ultra-terrenas aspiraciones estriban en que los gusanos de su tumba sean bellos gusanos de seda. gráciles. ¿cómo nos la representaremos? —Según le convenga a su ánimo: como un zopilote empapado. solitario y frío del mundo. pues. y hasta las palabras —las divinas palabras. incorpórea el alma. —Bueno. que nunca anuncian nada— se tornan soportables. "De entre las rosas del alcohol" —más propiamente. ni espacio. ¡Ninguna bruma! Una claridad prodigiosa. con el deseo siempre latente. ¿y usted nunca ha probado fortuna? Pues pruébela hoy mismo sin falta. sin atisbos de muerte. esféricos. aquella de la ropa blanca puesta a secar en la azotea. el concienzudo y citadino poeta y su último bramido: —¡Partenón! "De entre las brumas del alcohol". 28 .Francisco Tario El gran poeta. no es bandera de paz. arrojándose desde el balcón más alto de su casa. sino de perdón. De ese balcón precisamente que en las tardes de lluvia a todos menos a uno parece el más aborrecible. por ejemplo.

plena de promesas. tan quebradiza como un cristal de agua. vecinos! Se aproxima la Epifanía de los huesos. De aquellos quedamos. Practicar la bondad es arriesgado y estúpido. ¡Nunca oísteis crujir los dientes a una boca desdentada? ¿Y nunca. De los omóplatos germinarán las redentoras y bienaventuradas alas. tú! ¿Te has vuelto loco o a qué viene eso? El alba — silenciosa. ¡A volar. tantos. Es como si sumergiéseis la cabeza hasta el cuello en un ombligo sin fondo. El alba — cuya fragancia extraña envenena mortalmente los enfermos. ¡Y su mujer y sus hijos aplauden! Ahora — es tiempo presente. pues. No es popular la verdad. Quimera — un novísimo sombrero de señora. os dejásteis besar por esa boca desdentada? Pues hace falta. En seguida os gritan por la calle: —¡Eh. Equivale más o menos a alimentarse con zafiros. pues. transparente. Un difunto — cuerpo presente. alfileres y todo. densa y lenta. con plumas. Y tenerlo presente en cualquier momento. cubierto de rocío.Equinoccio Para probar la existencia del libre albedrío un hombre se sienta y se levanta de un sillón tantas veces como ha prometido. en realidad. humedecida. submarina. Y ejercitar la memoria es saludable: —Se han ido tantos. 29 . ni mucho menos.

—¡Oh. volátil. un Dios avaro. un Dios ventrílocuo. de los mil demonios. un Dios. buscador de pleitos. en fin. reír hasta escupir todos los dientes. nauseabunda costumbre de inculcar en los espíritus primitivos la idea de un Dios con túnica azul y barbas de seis meses. cuya voz se deja oír en circunstancias de lo más insospechadas. díscolo. un Dios infatigable. que va a los toros. heredero impaciente. ¡Espantosa y deplorable imagen de un anciano volando por los aires como cualquier golondrina!… Un Dios afanoso. Más fijo. oscura. dicharachero. las auroras boreales y el baile de San Vito por distraer sus ratos de ocio. que provoca los sucesos políticos. que observa sin parpadear a los reos por encima de sus anteojos de amatista. Y la cómica. tenedor de libros de un sinfín de cuentas corrientes. frívolo. un Dios de vecindad. presuroso. un Dios cow boy. fue una tertulia interesantísima! Con decirle a usted que nos sorprendió el alba hablando del presente de subjuntivo… Reír. al ballet y a los partos. ¿no va usted esta tarde a la conferencia? 30 . disparando desde su cuaco a diestra y siniestra. imposible. un Dios versátil. más limpio: Dios — el tiempo. decrépito. puntual. más fácil. —Y a propósito de risa. neurasténico.Francisco Tario Mas hubo un fatal atolondramiento en todo ello: que el hombre hable. un Dios juez. que tasa y esculca. envanecido de su curul y de sus barbas.

Equinoccio Maldita superabundancia de palabras. Una voz infinita resuena patéticamente en el espacio: —¡Entreteneos un poco. Únicamente existen dos ásperos caminos: o perder el tiempo o matar el tiempo. ágil y reluciente yegua. La mujer es poesía. inofensivos me los imagino. Jurisconsulto — como si dijéramos el arco iris en persona. —¿Verdad que no? ¿Verdad que nunca nunca? Sería repugnante. Matar el tiempo. que es perder el reloj y buscarlo hasta la muerte. 31 . Así de blandos. Así está bien. que es sentarse junto a un reloj a esperar a la muerte. que nunca le permite a uno expresar lo que desea! ¡Y maldita abundancia. sensuales. escribe sobre un gran pliego blanco: —Suyo afectísimo. confiado. dócil. inicuo. jugad! Y el que perdura. tibios. Como nube de verano. orgasmo. Perder el tiempo. Organismo. organización — órgano. maldito este exceso de ruido que da a sospechar si el objeto de todo ello es impedir que el hombre se halle a solas consigo mismo! Los monaguillos de cualquier templo deberían dormir en cálices. demasiado horrible: una hermosa.

—Allá. —¿Por qué los engañáis? — protestan los brezos. de piel azul y cabellos ensortijados. De vender algo. —¿Y cuándo la Sociedad te dará permiso para que vengas a dormir una noche conmigo? 32 . Sin embargo. son devorados por los jilgueros hambrientos en la glacial humedad de la noche. en que el hombre honesto ha cenado demasiado. De esa misma noche. por cierto. El implacable y contundente misterio de una persona cualquiera al encerrarse en un retrete. soñar entre las voluptuosas sábanas con la apasionante escena de amor entre un pulpo en celo y una duquesa grávida. Y soñar. va afilando sus senos contra la quilla negra de un buque. Y los angelitos alzan un dedo para mostrarnos dónde se encuentran sus padres muertos. al honesto y ferruginoso padre de familia réstanle a manera de travesuras conyugales el devaneo esporádico y frecuentemente demoníaco de sus sueños. Soñar. soñar casi sin intervalos. Y que sus senos. es sólo una bella frase! Debieras haberme prevenido.Francisco Tario —¡Oh. en el cielo. la Sociedad vendería horquillas. que una virgencita desnuda. ya enhiestos y bien afilados.

Lo que exaspera o compunge es que el traidor enrojezca de vergüenza. tanto se han desvivido los hombres por organizar su guarida que. Pleamar — análisis de orina. montada con la mayor propiedad posible. más semejante a una hermosa mañana. Pregonáis la libertad. el dulce libre albedrío. a fin de que la noche resulte adecuada.Equinoccio Tanto. por las noches. ni mucho menos. tan sin poesía pero tan extraño a la decrepitud y a la muerte como una limpia. Y el manjar que la vejez nos obsequia: un buen plato de verrugas. 33 . el oportuno. atronadora y colosal bofetada? Heroico en verdad es el sacrificio del deber — si el auditorio es selecto. Sin embargo. no se adivina dónde. Medianoche — como si dijéramos en mitad del mar. inefabilísimo y ululante gemido de un tren. ¿Y habrá algo más saludable. que se ha inventado la Penicilina. y. No es molesta la traición. tan luego asoma la nariz un hombre verdaderamente libre. Y Zaratustra bajó y habló a los hombres de los zapatos Walk-over. el hombre no entra en posesión de la tierra hasta que se ha muerto. como están las cosas. algo tan propio de uno. os golpeáis el pecho y recurrís a vuestros retretes y exorcismos. —jZaratustra! Baja ya de la montaña. se deja oír siempre.

El pus. en la claridad inefable y ruda de su mundo físico. ególatras. Fuéramos como los niños y en nada nos asemejaríamos a lo que somos. Ser niño. hecho de harina. las ideas más férreas —tan recias como las duras rocas—. un dogma. estrictamente. como bailarinas aladas con su lujuria y sus mallas. de veras? Y una fe. brutalmente justos. En cambio. que nuestra resolución y coraje dependen directamente de la languidez y falta de ánimo de quienes nos rodean. ahí tenéis a las almas en pena. están expuestos a la bárbara y saludable acción de la Naturaleza. leche y huevos. un principio. ajenos. Los niños — desaprensivos. imperiosos.Francisco Tario Pues mirad si de veras será desdichado el hombre que hartas veces se suicida por escapar al horroroso tormento de la muerte. El tirano no hace esclavos. ágiles. apetentes. sudorosas y exhaustas. plácidamente risueños. — ¡Cómo! Pero qué ¿existe el latín. ser árbol — ser. un propósito. sencillos. las hemorroides y los corales alrededor de las tibias islas. Aunque es verdad. por otra parte. Los esclavos se crean por sí mismos y en muy grandes manojos al igual que los plátanos. 34 .

Cualquier experiencia es razonable. solferino. trashumante. Cualquier hombre puede asesinar a otro. lo es. Cualquier hombre tiene derecho. alegres. Es lógico querer matar. Y que lo levante más alto aún. de las criadas… Que levante el dedo aquel a quien haya servido de algo. Amor triste. bien visto.Equinoccio Por ejemplo. Ocurre simple y biológicamente que guardamos muy dentro de nosotros mismos un innato amor —-endémico o congénito. Estudiar para sacerdote — estudiar para hacer milagros. déjeme en paz! Lo que quiero es desnudarme cuanto antes y correr como una bestia salvaje por entre aquellos árboles. ¿quiere usted bailar conmigo? —¡Vaya. de algo digno de tomarse en cuenta. Todo placer tiene un límite — que es el término de cualquier placer sin límites. una noche. naturalmente: la masturbación y el tabaco. Y no es precisamente que el animal sea digno de conmiseración y respeto. Exceptuando dos cosas. 35 . si cuanto aprendió no lo ha olvidado. la fe. un vals consumió en mí. lo que aprendió en la escuela. seculares hermanitos menores. si es posible. como dicen los científicos— hacia todos esos inquietos. lógico querer hacer lo que hacen con uno. —Señorita. la esperanza y los ensueños depositados en mi prístina alma cristiana. Nada.

y dos hombres. lloraban por ella en la escuela! Los exotéricos. y cómo llovía afuera. y cien mil hombres. ¡Y cómo se iba haciendo delgada. agitando las crines. dí Mozart. estremeciendo sus ancas y llenando de juventud y brío hasta las más apartadas sacristías. blanca. patógenos y olvidados pectorales. dí Mozart! Así nadie que esté a tu lado podrá confundirte con un caballo. Esto que ves aquí no fue una lágrima. un tropel de relucientes yeguas acudirá de los valles e invadirá las ciudades con sus cálidos relinchos.Francisco Tario — Señorita. amiga mía. sino una tibia gota de orina. vestidas de azul y blanco. —¡Oh. —¿Y usted qué opina? ¿Cubrirá aquí el río? —Señorita… —¡Oh. y cómo exhalaba un dulce aroma a heliotropo. —Te pasas de perspicaz. Trátese de lo que se trate es algo que ya no nos pertenece. quieta. y algunos millones de hombres se hayan ido al diablo. márchese de una vez al diablo! Y cuando un hombre. y cómo —de tan mansa y angelical que estaba— no alcanzaba ni a levantar las pestañas. 36 . y cómo fumaba un soldado bajo un árbol! ¡Y cómo las demás muchachas. Se ha consumado. la amo a usted.

y echo a andar por las calles pensando únicamente en la esbelta. esperar lo menos posible. ¡También ellos fueron niños! — Huysmans. 37 . haciendo uno de cuenta que no vive. Rimbaud. Aunque para todos los casos hay un saludable remedio: vivir. ¿tenéis canicas? —Bien. —Pero. que es amar lo menos posible. Y si disponéis de buen humor. dormir el mayor tiempo posible. El cabaret — de topacios e indulgencia plenaria. vamos a jugar un rato a las canicas. Y una porción de hombres de fama. la luz de los lecheros y los cabarets enfermos. levantaron suplicantes las cabezas. a riesgo de hipotecar su alma. esperemos a que terminen esos. fresca y tierna hierba en que he de convertirme. Despertar pensando: —¿Qué día? ¿Qué luz? ¿Quién soy? El materialista blasfemo pregona. Vivir. no puedo substraerme al ensueño: —¡Hay un destino! ¡Hay un destino! Pero ocurre que amanece. con sus barbas blancas al hombro. llega esa luz mortuoria de la alborada. perdonemos a los médicos. Lautreamont.Equinoccio Me siento eufórico y. entonces. que la finalidad máxima de toda empresa amorosa es "la combinación de la generación próxima" — siendo que hasta el más inocente de los jazmines limita su erección y su locura a un armonioso y prolongado espasmo.

no será de utilidad alguna —me decía—. que tengan tan suavecitas las piernas. incomprensibles lugares! ¡Quisiera. pero yo quisiera que nunca nunca volvieran a volar los pájaros. Y después de todo. mecido en dulces penumbras: la pereza. El tacto vivo —olfato. tímpano y aliento— cuya razón esencial es la húmeda penumbra femenina y su raíz el infinito poder sexual del hombre. óptimo.Francisco Tario Estado supremo. que nadie por ningún motivo me recordara que una vez tuve zapatos! Y ni siquiera por enderezar la espina. En flor — mas no el árbol bajo el cual te sentabas. Se convocaba. a brotar los capullos. No tenéis ningún derecho. el hombre consulta su horrible Código de Errores. que sean vuestros propios hijos y que tiren piedras a los estanques? ¡Gran abono el hombre. a los demonios. Antiguamente. 38 . a brillar el sol. pues. levantáis una sola vez al día la vista al firmamento. que nadie hiciera por allí cerca ruido de hombres. además. Como no hay derecho igualmente a que vistáis a vuestros pequeñitos de ese modo tan triste. el Código lucía un brillante filo o sugería la erecta madurez de los frutos. Disciplinado y debilitado. sino tú misma. de vivos! ¡Que nadie pisara fuerte. que nunca se hiciera de noche en esos satánicos. realmente! ¡No. ¿O no es ya bastante triste que se les desprendan los dientes. dejad volar libremente a vuestros pájaros cautivos.

bacinica. esto me importa.Equinoccio — Gracias. cómodo sitio para aquella linda muchacha que sacude tan alegremente sus cabellos. pero se ha callado ladinamente. Un viaje de novios a la Gran Necrópolis. qué diría en el momento supremo en que el nudo se fuera reduciendo. Jamás se me había ocurrido imaginar qué aspecto ofrecería una dama. Ningún respeto a las palabras muy en su sitio. Necrópolis. por ejemplo? Caballero. Aunque no deja de llevarme el diablo al explorar eso que está un poco más adentro. Existe un malicioso juego de palabras: Metrópoli. dama. Y se ha hablado de New York o Londres como de la Gran Metrópoli. ¿Parlez vous française. suspendida del cuello en un árbol. de qué modo se le van los ojos tras la bacinica de la bienamada! Del hombre tomo su superficie. arteramente. En cambio. 39 . Y debe haberla. Dios mío! Al fin podré comprarme esa recámara. El bienestar espiritual — que sin excepción se refiere al cuerpo. bochorsa y deliberadamente lo de la Gran Necrópolis. Diría. Ningún respeto a los hombres muy en su sitio.. un blando. Y qué diría. una dama como Dios manda. ¡Y a quienquiera que sea.

tendido sobre una blanda sábana de lino. sino estrangular un miembro. No besar. Y atenéos a vuestros personales recursos: lo hacen desde los eucaliptos hasta los micos. Y si amputásemos las alas a un pájaro dejaría de sonar "La Valse" para siempre. sino someterlo. 40 . que nunca se resuelve uno a conversar con ellos! El general ha perdido su medalla. Es bella la libertad aún en el postrer instante de una agonía. de tarde en tarde. aceptarlo. de la traición o la calumnia. verdaderamente tempestuosa con que una mujer se polvea su nariz en punta. Y poniendo un poco más de atención en los micos: sin más vicios ni virtudes que ellos viviríamos cristianamente felices.Francisco Tario El odio nace no del insulto. entrever los indicios de una especie superior y bella. Solamente entre los mendigos puede uno. desintegrarlo entre la hierba o el lodo en una clara y primaveral noche de Viernes Santo. No tomar un cuerpo. no palpar. —¡Un Padrenuestro a San Antonio por el general! Emocionarse — tragarse un pájaro. sino de la burda forma en que el odiado apresa el pitillo entre los dedos o tropieza al levantarse con un mueble o de la forma histérica. inmolarlo. sino absorber. sofocante. ¡Y qué inmensa fuerza la de todos esos mendigos.

Aburrimiento —padre fecundo de todos los hombres.Equinoccio Hay algo más ruinoso. el temblor de piernas. Si Dios quiere — que en lenguaje pagano significa: apuradamente. con su portalón enorme. sus balcones sin gente y ese farolón siempre encendido… Los políticos viejos. la Verdad no es un simple cambio de sueños. entre una cosa muerta y una cosa viva. una ramera. La Naturaleza interpela al hombre y la Ética a las olas del mar. Es un grave juego de intuiciones. Aburrimiento — del que inevitablemente ha nacido siempre algo: un poeta. De otro — los borrascosos sueños. Es un hombre a pie por un camino. espontáneamente. O un camino a secas. Una Cámara de Comercio. las ropas sucias de semen. Elegid pronto vuestro puesto — o sobre una silla o entre las bravas espumas. quiero decir. los senos dispuestos. Ser casto — tener nuestros cinco sentidos puestos día y noche en el sexo. un suicida. sus grandes piedras terrosas. los labios abiertos. más lóbrego y digno de ser regado con flores y lágrimas que un entierro: una Cámara de Comercio. En mi infundada opinión. Elegid. con sus doscientos mil años cumplidos. una percha. 41 . un apóstol. ¡Saludable y fresca castidad de poseer en la noche estrellada y abierta a una muchacha de tantas! De un lado — los muslos.

Mira. cada murmullo que se produce. Distraerse — percibir lo menos posible. Y refiriéndose a los exquisitos placeres. no pienso que sea el más inusitado arrancar una hoja del calendario. 42 . percibir lo inmediato y lo lejano. espeluznante y macabro chillido de la mejor cantante de Opera! Hay el aburrimiento del maestro de escuela y el aburrimiento de cualquier gerente de Banco. justo en el momento aquel en que la luz desaparece.Francisco Tario Aburrirse —sentirse infinito. Percibir cada latido de nuestro pulso. cada emanación que se exhala. lo imponderable y lo fácil. cada rayo de luz o gota de agua que cae. ¿Y no sentís muy clara y distintamente cómo al oscurecer. El aburrimiento de no saber qué hacer y el aburrimiento de tener qué hacer. el aburrimiento de la mujer pública en los amaneceres y el aburrimiento de la mujer rica que ya se vistió el abrigo. por aquí se va al mar. en cuanto rodeamos. aparece en vosotros simultáneamente el hombre aquel que seréis ya durante toda la noche? ¡Oh. el ululante. El aburrimiento de hacerlo y el aburrimiento de no hacerlo… —Hijo mío: Existió un hombre que se llamó Shakespeare y otro que se llamó Newton y otro que se llamó Sócrates y otro que se llamó Beethoven. lo perenne y lo sombrío y lo evidente o confuso que pudiera haber en cuanto nos rodea. Como de ningún modo constituye la más grave pesadumbre descubrir a través de una pequeña rendija que ya ha amanecido.

con la mano sobre el corazón. a todas las amenazas y las buenas o malas ocurrencias de la vida. Pero ocurre —¡ignoro por qué designios!— que al levantarnos de un sillón conservamos durante un buen rato la impresión fantasmal de que el sillón se ha levantado con nosotros. Solamente aquél que haya asesinado a una anciana puede tener derecho a emprender una cosa de éstas. La Gran Vena Cava. alienta una ilusión creciente. sin prisa.Equinoccio Aunque sí se trata en este caso de un éxtasis prohibido arrellanarse a la vera del muerto y. pongo por caso. no pregunto a los doctores. por ruso. contar una a una. 43 . a todos los riesgos. los Vosgos y un ansia encantadora de inmortalidad en los ojos. —¿Qué ocurriría en uno si el corazón. plausible e incierta de una colosal violación imposible. No. —"¿Y qué?" Es la justa réplica a todas las objeciones. interrumpiera su función seis u ocho compases seguidos? Quiero decir. "Trabajarás con el sudor de la frente de tus compañeros". por Raskolnikov. Y se le perdona por epiléptico. chorreando alquitrán sobre nuestra desconsolada alma. Bueno sería ir confesando que toda mujer allá en el fondo. en el profundo lugar donde las más graves cosas suceden. sus palpitaciones. ¿qué vería uno? Acaso haya existido un solo hombre a quien pueda perdonársele el haber escrito: Dostoiewski. El jipijapa.

de caja de música.Francisco Tario Yo ando eligiendo la mía. mi cabeza. puso nada en claro. Y positivamente el espíritu debe ser de carne y hueso cuando de tal forma lo trastornan una quiebra. ese no sé qué de reyezuelo en su trono. su predestinación en los ojos. con su algo de féretro. envidiosa e insaciable. de niño terrible… Pues ni San Agustín. esa fatal sonrisa inmóvil. La Sociedad se nutre de cadáveres descompuestos. 44 . Con su corazón batiendo. sus brazos nunca quietos. de adivino. La coliflor y el loto de mil pétalos. Y el hombre es una bestia famélica. al caer la tarde. mirad bien. un sorbo de alcohol o un estreñimiento mal curado. el jardín de la gran dama. Y mirad. Algo se ha extraviado en tu Siempre es preferible atrincherarse que disolverse. esa crueldad fingida del reloj en la pared. enfermo mortalmente de coqueluche. magüer sus divinas influencias. Algo se ha quebrado en conciencia. ¿Y si resultara que lo más importante y sagrado era la Rueda de la Fortuna? ¿Y si resultara bien eso? Abruma esa importancia excesiva. de asesino. Verifiquemos el cómputo.

Y a continuación destruirlas. curiosas y sensuales bajo el velo de misa. Porque ya está muerto. de sus melancólicas y ávidas muchachas. Pintar flores — cortar flores. 45 . de tacones pasados de moda. esperando a la turba de perros para marcharse de juerga. tan aéreo. en muy tibias oleadas. sobre la banca. de Ángelus. a madreselva. —Bien. sin mirar al muro o a la mujer amada. Siempre quedará la duda de si uno podría o no haber pasado a la Posteridad. el aroma transparente. sin juerga. …Y aquel perro de mil razas. ni evacúa. La Posteridad — donde todo es tan rítmico. ni cohabita. de ropas limpias. ¿qué especie de ser extraño quedaría en el lugar aquel en que estábamos hace un momento sentados? Hay un sistema o técnica de la novela que consiste en escribirlas simplemente. Al llegar a un pueblo percíbese desde lejos. bajo la banca. déjame llevarme de recuerdo aquel pañuelito con sangre. de una sola raza. espiritual y augusto que el hombre ni se alimenta. …Y aquel hombre.Equinoccio Pero existe este grave problema: Puesto uno a devorarse a sí mismo. Muchachas siempre de atardecer. de ancianos padres gastados.

con cierto aroma muy semejante al que despiden los hipopótamos. amigo mío. misteriosa. hasta está bien asimismo que ese pueblo.Francisco Tario El tiempo corre. El cansancio físico purifica —igual que un benéfico aguacero— nuestros más tortuosos sentimientos. perfectamente inadmisible es que un hombre se sostenga tan cómoda y airosamente en una bicicleta. ni corre ni existe. ¡Qué blanda. Tú sí corres. la extenuación mental es una forma de locura —y no la más leve—. respete y haga cumplir su Constitución. a lo más. inefablemente cae al suelo una hoja seca! Y el verdadero acto de caridad. haga poesía. —No. Lo que se antoja extravagante. y aprisa. en sabandijas. en pigmeos. Opuestamente. —Señora: ¿qué trata usted de insinuar? ¿Qué se ha descubierto. mediante la cual nos transformamos ya en íncubos. ilógico. con objeto de protegerse del relente. consistente en sepultar un puñal en mitad del pecho del desdichado. cierta especie de trasmundo. Poética es el agua de colonia. Están bien las medias de seda. La luna es hermosa. en sillas de rejilla o en una especie de flores de pétalos sanguinolentos. Muy bien también que un pueblo se cree. Incluso. Y que la chusma de vez en cuando tome la delantera. O. 46 . la juventud ortopédica? Ser bueno — volverse blanco por dentro. esquizofrénica. De ningún modo es poética la luna. en efecto.

Rígido. 47 . impresionante y magnífica. atornillados por la cabeza. Pues conviene poner en claro que en los niños alienta una vida óptima. El consuelo existe mientras uno vive. plena. Extraño que gente de esa tan dada a las estadísticas no haya iniciado todavía esta: —¿Por qué se deja usted crecer la barba? Perfectamente. que se ponen siempre de parte de los criminales. Para esto no hay consuelo. cuando no es necesario. durante estas nefastas crisis. más bien que una vida un anticipo de vida. aparentemente inexplicable de los cinco años. Crimen y beso silencioso — éxtasis de la humanidad. Hay seres tan extravagantes que hasta escriben cartas. desde luego. mientras no ha acontecido nada. parécenos que atornillados al suelo. un presentimiento entusiasta de algo que puede ocurrir — que debe ocurrir. tan humanos. Y las envían. Y seres tan razonables. evidente. Y que no ocurre. Lo esférico — que es simplemente lo usual y común y corriente. dando lugar a ese colapso trágico. De aquél en que el sol aparecerá en Occidente y la última hora de todas será la primera.Equinoccio Y de madrugada. una vivísima esperanza. cuando aún puede uno llorara lágrima viva. presenciamos a través de nuestro balcón invertido el despertar del último día de todos. El día en que la esfera tendrá su más ruidoso éxito. Mas imagínate qué especie de horroroso destino le hubiera aguardado de no haber encontrado ese río. extraño ya a todos y a todo. Schumman se arrojó a un río.

— Comprenda. Se trata únicamente de caminar un poco. no tengo el más leve interés en que me acompañe usted. cae desvanecido de miedo. al caer el sol. ¿os reís?… Pero si no se trata de enseñar nada. ¡Y cómo huyen de la verdad los hombres. Los misterios teológicos. pobrísimo sería en tal caso nuestro mutuo ingenio! Lo que hago simple y sencillamente es mostrarme a mí mismo el justo y saludable camino. —Tú. por supuesto. Necios. ¡Pobre de él y de mí! ¡Qué pobre. por entre las hojas secas. —¿Que porqué escribo. sí.Francisco Tario Algún tonto de oficio pensará para sus adentros que estoy haciendo gala de ingenio. pues? Que… —-Me doy cuenta. el equilibrio de los planos y la apoteosis del júbilo. ven. 48 . Pues escribo por si a alguien se le ocurriera alguna vez seguir este mismo camino. con la protesta en los labios. lo mismo que alma que lleva el diablo! —¡Protesto! Y el que protesta. —Ni usted.

La literatura es así. "Ojos. Escritor fecundo — Facundo. Hasta el estiércol y los más viejos detritus perfuman en ocasiones el aire. ardiente. Y de tanto desconfiar de los amigos se volvió estrábico. aterciopelado sexo". no se te apetezca más ir dando puntapiés a las piedras! Sordo como una tapia. Es más bien esto otro: "Suave. No. sin volver ni a un lado ni a otro el semblante. 49 . igual que un hombre que lo ha visto todo o que. Aunque el verdadero astrónomo. marchar en línea recta por el sendero dispuesto. remota. Y a fuerza de taciturno y reconcentrado se volvió bizco. al cual para investigar en las profundas lejanías no urge del telescopio ni de ninguna otra lente. no habiendo visto nada. ¡Adiós juventud tuya el día aquel en que. el prestigiado astrónomo. Mas a pesar de todo ello. bellos ojos. profundos y luminosos ojos". yendo por algún camino. ¡Altanera. nada comprende o distingue: ni siquiera un asno de un torrente. no es eso de ningún modo lo que queréis dar a entender.Equinoccio De entre un camino que nos lleve a alguna parte y cien caminos sin objeto que den vueltas y más vueltas sobre una superficie perdida cualquier hombre —a no ser un muerto— eligirá evidentemente éstos. es el présbita. pero con el amor propio en carne viva. imponente mirada! Pues sí.

como señal etiológica de que tu intestino funciona correctamente. oscuro de los rincones. —¿Y la luz? ¿Cómo es la luz? ¿Parecida a un elefante? A las prostitutas. exánimes de tanto aferrarse a algo. El mundo oscuro. El pequeño inválido. no está el secreto en hablar muchas lenguas. sino en que tu lengua se conserve limpia y roja. Contra un rincón. Con las rodillas desnudas y las manos yertas. en el suelo. El sifilítico rico tuvo un hijo inválido. Oscurecido por una mancha de tinta que no se limpiará nunca. ¿y qué se lleva este año? —Pues este año se llevan slacks color violeta y una espantosa tristeza en el alma. varios lápices de colores y una cámara alemana de fotografía. oscuro. Castrar — tener niños ciegos. con sus dos pozos de luz verde y un espeso mechón rubio sobre la frente. así te quiero. como a las piernas de las abuelas. lo que les hace falta es un poco de viento Nordeste y de sol. 50 . Mas para resarcirlo del insignificante daño. Con las llamas de tus cabellos vivas y el resplandor violeta de tus pómulos reflejado en el muro. le obsequió un cochecito con muelles.Francisco Tario No. —Bueno.

Sin embargo. Amor — con olor de flor y de color blanco. La conjunción copulativa. Llorar amor — madurez del amor. 51 . Los huevos de las gallinas — que por respeto a los católicos debiera decirse que también vienen de París. Pues yo defiendo muy seriamente el principio sensitivo de las cosas. ha caído la noche y los Bancos están cerrados. en alguna parte croan las ranas y un joven pastor duerme a la sombra de los manzanos floridos. más tremebundo y patético que el de una silla. podría tal vez substituirse por la masturbación. Y cuentan que decía Jesús: —"El Reino de los Cielos sobrevendrá únicamente el día aquel en que andéis desnudos y no sintáis vergüenza de ello". en dado caso. sanguinolentas. las gallinas ponían los huevos del mismo tamaño que ahora. Cuando Isadora Duncan bailoteaba descalza sobre pétalos de rosas. tenaces y angelicales. Muy bien.Equinoccio Tus manos — cóncavas. ¿Qué ay más doloroso y dramático. Llorar de amor — divina castidad de la adolescencia.

Cuanto mayor ahínco y universal histeria ponga el hombre en propagar una idea. Lo que quisiera es orinar. tanto mayor brío es menester poner en rechazarla. Aproximadamente andará uno en lo justo. un peldaño o ese gemir espeluznante y nocturno. adiós! Y en vez de echarse a llorar sobre el hombro del que pasa. fríos. lleno de angustia. —Caballero. sonríe y saluda. yo te he visto en las playas. uno se quita el sombrero. Y vendrá el Diluvio del fuego y el fuego nos dejará desnudos. ¿desea usted paté foie gras o mermelada? —En absoluto. —¡Adiós. ¡Ah. no sabes caminar ya con los pies descalzos! Caminar descalzo. hasta obtener de ellos la perfecta y olorosa apariencia de dos sólidas raíces. húmedos. señora. Todo tiene un sentido oculto: simplemente es cuestión de dar con ello. con los pies sucios de tierra. ¡Ay de aquél que padezca almorranas! —Mujer. del árbol frente a tu ventana? La vida — que está en nosotros y alrededor nuestro y que tratamos de espantarla a manotazos como si fuera una mosca.Francisco Tario un gozne. 52 .

y la bendita y honesta tierra. nuestra sangre. El lenguaje se debe a la rutina. infectos. que la civilización ha llegado a su término: no es posible ya ser más tontitos. a cuenta de estos malditos zapatos. testarudez y paranoia de los loros. un valor positivamente negativo. el puñal listo. las perfectas tinieblas y el firmamento azul y también puro. 53 . La prometida. quienes de esta forma trataron de exponer ante los brutos la magnificencia de su pensamiento. la blasfemia. pies putrefactos. Cuando el pobrecito sacerdote murió se le cayó el alma a los pies. dulce ese ademán tuyo de limpiar con la manga los cristales empañados para ver qué ocurre afuera! Pienso. La pureza —como bien— no existe.Equinoccio Calcetines negros. de todas formas. tan lejanos. Atribuir al hombre la invención del lenguaje es calumniarlo impunemente. zapatos negros — pies envueltos en muerte. Conceder la razón a Moisés es traicionar a Dios. Nadie puede suponer siquiera qué especie de incongruente muro hemos tendido entre nuestras plantas. con un callo en cada dedo como garbanzos. ¿Fatuidad o melancolía ese afán de tantos hombres en ir dejando escritos sus nombres por todas partes? ¡Dulce. Existe el incesto. pies muñones. un símbolo como la hostia. Somos tan extraños al mundo. el Ministro y los callos. Todo producto puro es una elucubración.

¡miradme! el hijo de Manhattan. a aquel caballero con su clavel reventón en la solapa. 54 . hablamos hasta el oscurecer de las garzas color de rosa y de las piedras. atávico esplendor de azules eras inmemoriales!… —Canguro. después lanzamos la garrafa al río. ¿Es justo y decente afirmar que el hombre no sienta su apego a la Naturaleza? He ahí. Y. Aunque. bien visto. ¡Nostalgia de cavernario. ¡miradme! el hijo de Manhattan. fue una dulce y prodigiosa tarde aquella! Era Otoño y nos dejamos caer juntos sobre la hierba. canguro. dejamos que oscureciera un poco más y nos fuimos quitando sin precipitación las ropas. en cambio: —Yo soy Pedro Martínez. sin ir más allá. La profesora de piano y el vals Nº 5 de Chopin. bebimos a grandes tragos una garrafa de vino tinto. ¡Oh. un cosmos. Fatal consecuencia para Pedro. un cosmos. maldita la falta que nos hace.Francisco Tario Suena bien esto: —Yo soy Walt Whitman. ¡dime moda los endecasílabos? toda la verdad! ¿Están pasados de Cada día que transcurre nos entendemos peor los hombres.

Cuando. 55 . Cuando los álbumes llenen los cajones y el agua helada nos entumezca. compónme una cosa de esas. que estoy muy triste! Y las pompas fúnebres. con órgano celestial y todo.Equinoccio Realmente todo es gracioso y simple en un entierro. — Señora: ¡Es natural que le molesten los indios! Las nalgas le impiden razonar y sentir debidamente. Curioso e indescifrable enigma que la mujer se cubra con largos metros de tela blanca aquel día. El poeta. del poeta. gramatical y lógico decir: "Ordeñar a una vaca o masturbar a una vaca"? Aunque tal vez la celebridad y los triunfos nos sirvan de algo en los nevados días seniles. C. tratando de animar el ánima del infeliz animal que ha fenecido. Cuando la mujer sí sea poesía y la flor visión romántica y melancólica. ¡Poeta. los heliotropos del poeta. el W. Puede que el cofrade lo sepa: —¿Qué es más cristiano. —Señora: ¿Le molesta a usted el olor de los indios? Pues protéjase cuanto antes la nariz en la cavidad húmeda de su sobaco. A excepción del muerto. los amigos del poeta. América sin indios — una Wall Street o calle de Alcalá cualquiera. hayamos deformado el mundo a tal punto que contemos los hombres por almas. aquel día precisamente en que toda su atención la tiene puesta en desnudarse. poeta. cuando el vigor haya escapado de nuestros puños y el mañana se halle disperso y en vano luchemos por apartar con nuestros diez fríos y escuálidos dedos aquello que no puede apartarse. en fin.

Niño de quinientos mil años. Indio. tal cual si aquella bendita música fuera la de vuestros funerales. poeta y todo quizá. Y cuando escuchéis una música que os agrade. tus frescos y húmedos labios. 56 . con su buen surtido de preservativos y talco. las nubes. indio: ¡Quién pudiera ser tu amigo! Aunque hay hombres buenos. de jade.Francisco Tario —Señora. de amapolas. Que seco ha de quedarse todo: el mar. Pero no sirven para nada. O el Gran Místico. No hay ningún sofisma en esto: Si no existieran las medias de seda. quedaos a oscuras. Semifusa. Niño de barro. si es posible sin respirar. Semejanza infame: la crema de Perfecto Amor y el Permanganato. libre y sin vello de mi india! —Niño indio: Mírame un poquito siquiera con tus tristes e infinitos ojos negros. los rosales. los adolescentes crecerían robustos y alegres como robles cargados de bellotas. Pero apretad bien fuerte una botella de alcohol y no paréis hasta dejarla seca. señora: ¡Qué no daría usted por el cuerpo ágil. moral y un blanquecino río de semen.

Una tarde de diciembre. Siempre y cuando. con su mujer y sus hijos —pequeños hijos chimuelos. se trata de un acto saludable y lógico. El sexo informe.Equinoccio La ignorancia que ha de difundirse no es ni en sueños la del pedagogo asalariado. sus malvaviscos y su sexo. sino la fresca ignorancia sabia del caníbal o el niño que encuentran admirable la luna. en que los árboles están mustios y las prostitutas se aprestan a elevar sus tarifas. Existe algo evidente y tonto. oídlo bien. Como existe un hombre calvo. pongo por caso. gordinflón. ligeramente miope. abrasado. como decimos en México— que exalta o acongoja hasta las lágrimas. Una tarde de fin de 57 . por supuesto. posiblemente estúpido. interesantes los vidrios de colores y brutalmente engorrosos e inútiles los metales preciosos. muy próxima a la Navidad. discreta. Y si ha dado en considerarse vergonzoso e indigno es por culpa de los afanosos. de mediana edad. ¡Oh. La beata — con su rosario. de lo cual nadie logrará persuadirme nunca: que se pueda medir una esfera. inodora y silenciosa que sea la evacuación de un ser humano dista mucho de asemejarse a un lindo ramo de violetas. no os dejéis engañar a ningún precio! Por muy blanda. la del paternal corredor de Bolsa o la del autor de ensayos o piezas teatrales. que andan continuamente a la caza de exóticas mixtificaciones espirituales. resulta enojosa en tal aspecto. sus sayas negras. Naturalmente. vestirse una tarde el chaleco. no lleve puesto el sombrero. Ni una fresca mujer. Y llegará uno hasta huir de él a escape por no soportar pesadumbres mayores si se le ocurre. inaudito del espacio húmedo de aromas que nos absorberá a todos.

ciudadano. abomino hasta de la que anuncia el reloj sobre el pecho humano. —¡Muerte! ¡Muerte! Y aún hay quien se pregunta si efectivamente entrarás por las ventanas. pues la Ley eres tú. que alienta recuerdos que no te pertenecen. ¡Y estos impresionantes parques zoológicos.Francisco Tario año en que los niños chimuelos… Existe ese hombre. la Muerte — ese vacío sin causa que te ahoga con frecuencia en mitad del pecho. la Muerte — tu conciencia. sólida. visible y maleable. Y le llaman. extrañas por entero a tu voluntad. la Muerte — el ser que llevas clara e inseparablemente contigo mismo. Como fuerza invulnerable y desencadenada admito a Dios — con o sin antecedentes. la Muerte — tus lágrimas. que no te permite asir sino aquello que no haya de trastornarla a Ella. La Muerte y tú — nada más. La Muerte — tu sombra. la Muerte — tu entendimiento. He aquí el predicamento y la recuperación: nuestros instintos insatisfechos. Las viejísimas. muy tristes y sucias cosas que un hombre lleva consigo en sus bolsillos. Como cadena en sí. diseñados exprofesamente por las solteronas! — Bueno. cuando paseas al sol por las alamedas. para escarnio suyo. 58 . la Muerte — tu memoria. ¿O supones acaso que la Ley vaya a ayudarte un ápice cuando emprendas el memorable y tormentoso viaje de la muerte? La Muerte y tú — nada más. siempre inconforme con tus actos.

no vaya a ser que intente evadirse! Largos. reclinada en no sé qué su cabeza. nostálgicas y muy bien dobladas de aquel que ha muerto. —¿Conque no se resuelve a dar una vuelta por el cabaret esta noche? Es usted un ser incorregible que jamás aprenderá a divertirse… Volver del heroísmo — tomarse medidas para una estatua. desiertos caminos de cementerio… Y aquella noche —su primera noche de muerto— se la pasó llorando de frío y de miedo. —¿Yo qué he hecho? ¿Yo qué he hecho? Volvía a ser niño. Hay un aburrimiento mortal en acercarse a las personas célebres. en descubrir que todavía somos capaces de trepar a un árbol. mirar cara a cara a los lobos y zambullirnos diez veces consecutivas en un pozo de agua bien profundo y frío. olvidadas.Equinoccio Y las ropas frías. con las piernas apretadas. ¡Oh. volvía a sentir que su madre lo había encerrado. más tierra. desproporcionada. Yo le haría una sola pregunta a Dios: —¿Quién eres? Y otra al Diablo: —¿Puedo llevar a mi querida? 59 . poco menos que inhumana. más tierra. Y hay una salvaje alegría. loca.

soledad es el silencio o el ruido. Y es que la soledad. el rebaño. La soledad incomoda al hombre. necesaria. —Perdón. pues. pero de tempestuosas y persuasivas ocurrencias. Lo cual. ese hábito de enriquecerse mentalmente. el sueño. la nube. definitiva. Buscar la soledad es. en ambos casos. quien por descuido dejó su pierna ortopédica olvidada en el paragüero. es la represión sexual trepando por la médula en forma de escarabajo. todo aquello en que no intervenga ni de cerca ni de lejos la disparatada y estrambótica voz del hombre. Siempre el mismo dilema: no saber uno si realmente vive o está muerto. el árbol.Francisco Tario Pero la revolución seria. Y el imperdonable olvido del hombre célebre. es la más franca y sencilla de las compañías. la cañada. 60 . puñetazos y mordiscos — no se sabe aún contra quién. el páramo. es la playa. la hiedra. todo. La ostentación y la envidia y. soledad es el río. soledad. soledad es el pájaro. el muro. el cadáver. Puede desplomarse un día el firmamento. vendrá algún día. en fin. Soledad. bien visto. de paso. y será a pedradas. Comerse un elote de dientes postizos. huir de cualquier voz. ¿usted lee los telegramas que recibe? —Por ningún motivo: me los como. exclusivamente. la habitación cerrada. Y puede no desplomarse. es cierto. sería tremendo. De voz dulce.

Equinoccio Olvidarse de la fecunda. …Y de pronto llegó una turba de hombres descalzos. Los excesos de la sensibilidad conducen a la despersonalización más siniestra. avanzan pensativamente por los bosques. pongo por caso. y. de leer a Proust por las noches. los lobos. fertilizante y laboriosa formación del semen a cambio. Un pájaro en la alta copa de un árbol —el más infantil de todos los pájaros— y bajo el árbol un moribundo. esas palabras que no entiendo y esa cola de encaje tan larga? ¿Que su marido es impotente? —En secreto: preferiría bailar con su criada. en tanto afuera azota el viento. calados de agua hasta los huesos. barbudos. ni dejen el menor rastro sobre la nieve. lo cual da por resultado que nuestras pisadas no produzcan ningún ruido en el asfalto. —De una buena vez señora: ¿Podría usted explicarme qué quiere darme a entender con esos suspiros. 61 . la lluvia. hambrientos. Y pasar por alto esas bellas noches invernales. propicias para dormir a pierna suelta. Y de adquirir estilo. que se bebieron de un sorbo todos los perfumes. oscuras y quejumbrosas. —¡Buena reputación estás hecha! El purulento y churrigueresco buen humor de un hombre en vacaciones. esas pastas que me ofrece. frías. Buena reputación.

bien fría. Entonces di contra un 62 . Y el intelectual. que se exhiben impúdicamente. ¿quién te dio esa rosa blanca que te llevas para el mar? El Ave Fénix y la loca de la casa. De un seno que puede haberte estado esperando durante años. A no ser que se trate de probar a los incrédulos que sí existe en efecto viva y caliente —un ser como cualquier otro— la mujer intelectual. existen hombres que hablan solos. pasados quizá por la sartén y encerrados en un frasco de cristal. Y por hablar y no poder callar nunca. sí. Y allá iba yo por aquel camino siguiendo. apretar. sí. De un seno al cual tú tontamente crees cortés e indispensable ofrendarle una levita y una chistera. que también se ha de desvanecer algún día. sujetar. No hay explicación posible a esos fetos amarillos y rugosos. produciendo adonde va la impresión espeluznante de haber extraviado el pene.Francisco Tario Hablad pensando en el que nace o muere y ningún Buda os hará una mala pasada nunca. persiguiendo a mi sombra — mi sombra. La mujer intelectual — tan socarrona y hechicera como un pobre niño atacado de viruelas. el intelectual de cuerpo entero. exprimir lo más ardiente de un seno. Con la mano abierta. —Marinero.

Como la pesca.Equinoccio muro y caí sentado en el lodo. los doce signos del Zodíaco. las cinco en punto. √2. Todo tan preciso. total ceguera. en ninguna hermosa novela: "Y tras dejar caer una o dos veces las pestañas. recomendable y de un interés inaudito. 63 . Y sistema ese del hombre de hurgarse en cuanto se halla a solas las narices. Vuestra elocuencia y buenos modales y. son las razones que impulsan al niño a orinaros. me miró dulcemente. las tres potencias del alma. Lo cual es saludable. limpio. tan inconmoviblemente puntual que la vida cobra aspecto de un intrincado y hasta delicioso sistema de pesas y medidas. por ejemplo. de paso. las nueve musas. ¿Y para qué? No se ha escrito. ¿Y se ha probado con razones de peso que la luna no sea de piedra pómez? Enfermedades secretas: la blenorragia y la sabiduría. —Mujer: Tú salvarás tu alma si tus piernas son lo suficientemente ágiles y suaves. delimitado. compasivamente. Recordé algo muy preciso que había aprendido en la escuela. Que sistema al fin y a la postre es también el filosófico. que yo sepa. Las cuatro témporas. Punto de vista — punto en la vista. las cinco llagas. si cabe: los días perdidos. Y más secretas. acariciadoramente con sus glaucos y húmedos ojos de vidrio". esa punta del pañuelo asomando por un bolsillo. al escorpión a morderos y al perro de buena cepa a cohabitar alegremente en cualquier plaza pública. Área del círculo: ¶.

después de tan afanosa y extraña jornada. La cruz de veinticinco mil pesos. Apartar la cruz de brillantes para apretar bien fuerte el seno. Una cruz de brillantes sobre el mórbido surco. —¡Cuánto tiempo sin vernos! Luego caminarán juntos un trecho. y los demás hombres —todos los demás— aplaudirán de entusiasmo. Las aguas eran antiguas. Extirpar el subconsciente. —Y a mí me gustaría ir a ayuntar con Su Excelencia a la cumbre de esa montaña.Francisco Tario La blasfemia y la cruz. La cruz redentora contra el seno. —Enano de orejas grandes: ¿Qué haces ahí metido en el mar? En algún camino que nadie conoce se encontrarán algún día el primer hombre de la Tierra y el último y se darán fríamente la mano. solitarias y profundas. el seno del pecado. Mas el enigma quedó aclarado al enterarse todo el mundo de que el precoz suicida cumplía cien años y que todo él. No dejó de sorprender a la Justicia el hecho de que el pequeño ahogado apareciese en el fondo del pozo. He aquí la intervención quirúrgica del futuro. sentados sobre la hierba. lavada por las lloviznas de otros tantos inviernos. Y se pondrán a merendar a gusto. —Me gusta el kirsch. hasta sus labios y los músculos de sus piernecitas eran de piedra. De piedra pálida y fría. —"Ha concluido" — pensarán. en prueba de amistad y buenos propósitos. 64 .

Equinoccio

El mejor yerno, el ansiado yerno honorable; el de los dientes podridos y las piernas azules y flacas. El de los pies sucios.

Todo tan útil, tan inútil; tan blanco, tan negro; tan fluido, tan sólido; tan temporal, tan perdurable que el hombre en su extenuante y sofocante búsqueda ha caído de espaldas en un estercolero.

El harakiri y Mata-hari. Y el matarile.

¿Y sí por algún nebuloso y helado resquicio del mar se fuera fácilmente al infinito?

—¡Oh, no! De ningún modo digo todo esto porque no se vendan mis libros. Se venden. Además, sé bracear libremente por entre las olas, trepar a las montañas más empinadas, beberme un buen trago de vino sin apartar la botella y arrojarme sobre un hombre o una mujer en muy opuestas manifestaciones.

El infinito: las doce en punto. Pero siempre.

Tiene su gracia el Psicoanálisis, no hay duda. ¿Cómo era aquello del cuervo de don Leonardo?

No con un lirio entre las manos, sino con tus dos manos, las tuyas, crucificadas en la pálida y misteriosa noche.

Pues de acuerdo con el Psicoanálisis, uno afirmaría sin rubor que la calvicie tiene su causa y origen en las lisas, lampiñas y redondeadas asentaderas de la madre.

65

Francisco Tario

—Hemos de morirnos, ven. Déjame que te desnude.

La conciencia — con su extravagante aspecto de alcachofa.

— ¡No, no te vayas! ¡No te vayas nunca! — era el grito. Y tú te ibas. O yo me iba. Jamás podrá darse soledad más errante.

Así te hablaba. Mas si hablara de ti a los demás diría que eras una hermosa especie de flor impura o de súcubo inmaculado. Mas prefiero guardar silencio y abrir bien los ojos durante la espesa noche por ver si apareces contra mi ventana igual que una mariposa amarillenta, con las aletas de la nariz desplegadas.

Y si la conciencia es en todo semejante a una alcachofa, la inteligencia no lo es menos a una anciana vestida de rosa, el entendimiento a un comerciante en libros y la memoria a una vasta y desolada llanura, con un niño huérfano en el centro.

Solamente una palabra estará bien dicha: —¡Carajo!

Cortar violetas durante un eclipse…

Tocar el piano en un balcón…

Correr de un lado para otro, tratando de investigar cuál de todas las gotas es la última gota de un aguacero.

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Equinoccio

Y el ciclista intrépido, que vende pan, envuelto allá a lo lejos en una urbana y pesada nube de polvo.

Y el polvo, que ronda siempre como un augurio los manicomios, los cuarteles y las estaciones ferroviarias.

Las candorosas estaciones — con la peregrina ilusión de hacerle creer al viajero que arribará a un lugar diferente.

— ¿Y qué opinaríamos unos y otros de un león peinado de raya al medio?

Amar al prójimo como a ti mismo es lo que en lenguaje común y corriente se llama buscarle tres pies al gato.

—Sí, por favor, una bata así, a grandes listas azules y blancas. Una bata de seda, ligera, que no se arrugue. Una bata de moda para ir al mar.

Y el cadáver — de tan exquisito sabor si está bien condimentado.

O los villancicos, con sus tiernos textos blasfemos, provocando al hombre a la mansedumbre.

Nochebuena, toque de ánimas.

Y la Pascua Florida.

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convulso. pronunció la sagrada palabra: —¡Pedo! Aunque estaría bien que la Gran Salvaje. transeúnte. O: —¿Sabe usted? La Biblioteca del Sansovino… Y a propósito de la Gran Salvaje: —¿Qué diablos tendría el ajenjo en el siglo pasado? Imaginad a un hombre mitad juglar mitad Papa. iluminado. y obtendréis de cuerpo entero una visión aproximada de aquellos poetas venerables. pálido como un muerto. de trece a quince años de edad. que se sumerge no en la cabellera ondulante y metafísica de su querida antropófaga. En tanto.Francisco Tario En la Real Academia de la Lengua. sino en las azules y muy reales profundidades del océano. blandos viejos bonachones. y. dicharacheros. en ese corto intervalo de tiempo. Y que el viento marero —viento de popa— llevara al adolescente virgen a la Estrella de los Vientos. yo he visto a la Venus de Milo. se llamara Estrella de los Vientos. inofensivos. alrededor de las cinco de la tarde. no virgen y de erectos pechos. pretendiendo usurpar en la mente de sus lectores al enjuto pescador de perlas. con levita. uno debe consolarse y pregonar a los cuatro vientos: —En realidad. aspirar con orgullo el salitre y dormirse o morirse aún —no hace al caso— con la certeza absoluta de haber sido testigo del más altivo. que 68 . mostachos y un sudor agrio y caliente de no bañarse. barbudo y citadino. la Gran Salvaje. cetrino y de pequeñas nalgas. se levantó un señor vestido de negro. perfectamente desnuda. humano y brutalmente hermoso de los hechos. Podría uno tumbarse tranquilamente sobre las dunas. sacando fuerzas de flaqueza. precursores del calendario a tres colores.

69 . Por algo eres un hombre. ya crecida. La faja elástica. horriblemente solo. Su mirada es vacía y esto me preocupa. de tu perro y tu rito. La cobardía. el cosmético. Solo a pesar de tus floridas ocurrencias. de tus ropas nuevas. Solo a pesar de tus hijos. ni las sociedades contra el vicio. de tus recuerdos más gratos. —-Puccini: ¡Pero qué bien barriste esta mañana la acera! La muy recomendable prudencia — una pálida amapola que nos ha brotado en el ciego. cristiano: estás solo. de tu huerto. Y el romanticismo — esa misma amapola. No hacerse ilusiones. ni el cristianismo. ante todo. los juanetes y un paraíso imposible de palmeras. y asomando sus pistilos por entre las caries de nuestros dientes. de tu mujer. más pálida aún si cabe. de las multitudes. ni esta sucesión anaranjada de crepúsculos misteriosos y pálidos lograron transformar a los hombres en seres naturales y serios. ni el Chateau Margaux. nos ha castrado y cualquier perro de la calle tiene el derecho a ladrarnos.Equinoccio aterraban a las familias decentes. te imaginas cándidamente que tus padres pensaron en ti un sólo instante en tanto copulaban aquella noche? Ni el surrealismo. excitaban a las grisetas y provocaban el orgasmo mental a los impotentes. como no te imaginas. Todo él parece un tremendo agujero. —¿O qué. uno solo.

Una mesa es un pesebre y sería tonto darle más vueltas. nadie ha dicho nada. Para ti. lo que sobre ella se sirva o los chillidos y suspiros. colocarse una mano en la frente para poder mirar más lejos. de negro! El do de pecho y la hernia. qué tibia. un verdadero fastidio. Guardo. No importa quien a ella se siente. ¡Y pensar que a lo mejor ambos tenéis razón! Sentido del buen humor es. un temblor y un silencio muy especiales. de una luna roja. 70 .Francisco Tario —Mujer: ¡Pero qué lisa. Nuestra mixtificación. Para él. de un pequeño grito. La hernia y el Gran Congreso Eucarístico. por ejemplo. Es una pesada y saludable herencia la suya. Y de una carne negra que nunca volví a ver ni supe más de ella. toda la fuerza. todo está dicho. ¡Y cómo exaspera ese afán de ciertos árboles en desmayarse inútilmente! ¡Y ese afán de los cirios en adoptar siempre el color de los muertos! ¡Y ese afán de los muertos en ir siempre vestidos. del mar. de ser posible. qué sonrosada calavera tienes! Pues parece como si toda la atención. las deliciosas profecías que alrededor suyo se hilvanen. sobre todas las cosas. de una tela que se la llevaba el viento. Y de un ardor. el recuerdo de una risa. los más envidiables propósitos del hombre se concretaran exclusivamente a esto: impedir que los demás hombres se sientan alegres.

Esto. —¡Y pensar que aún no habíamos hablado de la pluma estilográfica! Fascinante y significativo ademán de la mujer desnuda que se sobrecoge ante la presencia de un intruso. ¿no sería posible fabricarlos más altos? ¿Un poquito más altos siquiera?… ¡Sí. al menos. lógica. como opinaba Empédocles. no la agresión sana. ya sé que se mueren tantos! Pero. irrefutable y consoladora de que teme el golpe. siempre importante en la vida de los hombres. nunca al sexo. en que dos personas dejan de tratarse de usted! —¿Y usted por qué me tutea? —¿Y tú porqué me hablas de usted? Impresionantes cosas. —Las sensaciones y las ideas son manifestaciones totalmente diferentes. Aunque cien mil siglos después sopló el siroco. se despejó el vacío y. el momento de las grandes decisiones. irresistible de la virilidad ardiente. llévase ambas manos a los senos. la amputación sádica de aquello que es blando y sensible. Señal evidente. por los cuatro elementos.Equinoccio ¡Oh. ¿Y por qué no? Echaremos también nuestro cuarto a espadas: —Pues en un tiempo el universo no estaba constituido. sino que la Tierra y el cosmos en general referíanse exclusivamente al cloroformo. Eran los bellos tiempos en que las madréporas florecían en tiestos de barro y a las nereidas se les iban desprendiendo las escamas… 71 . ya es ventilar algo. los féretros! Un poco más altos. ¡Ya. el momento solemne. bajo un cielo de cúmulos y cirros. comenzaron a agitarse los eunucos. sí.

no encuentro mayor diferencia entre el trastorno que produce en mi ánimo el vello en las piernas de las mujeres y un hermoso cabello en la sopa. Esto ocurría un poco antes de que naufragara el Titanic. como si la tierra girase igual que una peonza y escucho. —Eres tan fatalista —suenan decir en la calle— que hasta el sexo de una mujer te turba. 72 .Francisco Tario Mas brotó del suelo un gran árbol de amatista. el estertor de los que han muerto detrás de esas barreras. antepongo a la Arqueología el fuego en el bosque. —¿Y qué queríais? —aduzco—. cayó del cielo la primera lluvia de carbunclos. Siento como si la vista se me nublase. y el hombre —ya con testículos y sin escamas— comenzó a pensar muy seriamente en las vajillas de Royal Daulton. siempre un tonto será preferible a cualquier estúpido. De cualquier modo que se juzgue. arrastrándose en las sombras.. Y nos uniríamos tú y yo sobre la tierra y no habría en realidad criaturas más libres. Tus barreras sociales me asustan. De pasatiempo a pasatiempo. Pues dejad en paz a los tontos. ¿Que a fuerza de nutrir ideales abrazara la idea de la muerte con la exaltación y simpatía de los gélidos eunucos? La libido y el buen apetito. Pues bien.

que tan estrecha relación deben guardar con nuestro apesadumbrado espíritu. error o terquedad volvieses a ella y te encontraras a hombres. a los que pretendiste enseñar. para que te hagan el amor los gendarmes…. 73 .Equinoccio —¡Rematado! Y el aprensivo se palpa sofocadamente las sienes. Jesús: ¿Qué pensarías de tu Tierra si algún día por descuido. como queriendo exhibir su razón o retenerla. hombres por los que te suicidaste. —Violinista de tres al cuarto: la prostituta joven te pide una berceuse… Prostituta anciana. buena para espantar a los pájaros y a la luna. buena para que te orinen los perros.. hombres a quienes tanto amaste. nadie le negaría una flor de aniversario. Como tratando de persuadir a quien grita. ¡Oh. tan caliente y pura? Ahí los tienes a todos. no semejante a ningún otro árbol? ¿Y tu plegaria? ¿Y el dolor? ¿Y tu sangre. con botines y reloj de pulsera? ¿Qué fue de tu huerto de Getsemaní? ¿Qué del mar de Tiberiades? ¿Qué de tu cruz. sentados en el cinematógrafo. para que te arrojen cáscaras los niños. tu alta y sombría cruz. —¡Rematado! ¡Está rematado! Olvidaba lo de la subasta. amarilla. Pero observad con el mayor cuidado lo que ansía desde el fondo de su corazón el hombre y encontraréis al punto la razón de por qué todos los hombres han de ser necesariamente tan infelices. Las puntas de nuestros zapatos. Mi tributo a la solterona. la adorable alegría de la juventud petrificada! Encerrada en un ataúd gris. Jesús.

con ella como un rayo de sol con el agua y hacedla tan perfumada y amplia. Extraño a lo propio — aunque atrozmente familiarizado con los muertos ajenos. Hoy sí. El mar. —Mujeres todas que os desnudásteis algún día ante mí: ¡nunca sabréis cuánto. que fenecerá también inevitablemente. Para quien no hay remedio es para aquel mercachifle de gafas. la mujer y el ánimo dispuesto. la virilidad provista. comenzaré por decirte esto: Una tarde de febrero. sin sístole ni diástole. Mas tú no olvidas. tan honda. Para los lúbricos hay remedio y para el andarín empedernido miles y miles de leguas. con un dolor que ya irás comprendiendo con el tiempo. Avergüenza y compunge el adulterio por la sofocante obesidad que presupone. tan férrea como la raíz del más férreo y alto de los árboles. Y sois presuntos dueños de vuestra propia vida. el apetito. Tenéis el sueño. pero con sus raíces húmedas y retorcidas. pues. la libertad. bien presas y unidas bajo tierra. Recuerda aquellas dos encinas que crecían aparte y sin mirarse. La siempreviva — pero muerta. Tenéis la salud y el campo abierto.Francisco Tario —Hijo mío: Puesto que has cumplido los seis años y ya estás en edad de saberlo todo. te dio a luz tu madre. Y no malgastéis vuestros luminosos y fecundos años en la estéril y nebulosa penumbra de las universidades. Jugad. el vigor. bien presas entre sí. cuánto os lo agradezco! 74 .

El poder del árbol. individual y activa existencia. 75 . en la variable forma de sus retoños o en la desinteresada influencia de su hálito. entre varios millones de esferas azules e iguales. No está el poder del árbol en la quejumbrosa y lírica voz de que nos hablan los poetas. ni en la plácida y amplia sombra a que pudo referirse el caminante. creo yo. y los que se temían a sí mismos. su fuerza. aquellos que temían la Esclavitud. los que temían a la Vida. que sentarnos a la ventana. asimismo. apoyar la frente en los cristales y mirar al jardín sin ramas hasta que se haga de noche. el del punto redondo. aquellos que temían a la Muerte. dime: ¿Qué haremos esta tarde? —Nada mejor. los que sentían pavor de los ladrones. de las bestias hambrientas. . —Puesto que llueve. —¿O no os habéis percatado aún de cómo en el hombre todo anuncia su inmortalidad? Eso dice Blas. la Obesidad.. la radiante potencia biológica del árbol reside en nuestra propia. de la Soledad.Equinoccio Estoy solo. las sequías. en un espacio infinito y de color azul. aquellos que temían a Satán. ni está. debes persuadirte. Pues no hay idea ni flor sobre la tierra que no aburra a fuerza de ser la misma. ni siquiera en la atmósfera que esparce alrededor suyo o en el dulce rumor de sus frutos al desprenderse y caer sobre la hierba. recién venido de lo Eterno.. Solo en el dorado Otoño. su encanto. ¿Dolor?… ¡No sé! Una simple esfera azul. la monstruosa Opulencia. Y se dividió el mundo en grandes y complejos núcleos: aquellos que temían al Señor.

Vida — que es por igual barro. esa sonrisa piadosa. cuyas eyaculaciones provocan el cáncer en la matriz de las mariposas. sin cáscara. ¿Y qué hace usted ahí con esa expresión de bobo. —Socialistas. Y su tenacidad submarina. matemáticos y usureros de todo el mundo: ¡What a pity! Y los niños también se mueren. un barro o la Novena Sinfonía. de tus dos pechos. cuidado no baje y le saque a usted los ojos! ¡Cuidado y no le pique allí mismo. transeúntes. ¿Y ahora? —Ahora. amiga. mirando al pajarito que picotea una fruta en el árbol? ¿Le da a usted lástima? ¿Se enternece usted? Diga. quitarnos las ropas para que las hojas secas se alegren y yo pueda recibir tu cuerpo sin un estorbo. caliente. 76 . Diríase que la tierra les negaba sepultura hasta a los más santos. sólo comparable por lo monstruoso a la voluptuosidad inefable de los pulpos. políglotas.Francisco Tario —Y puesto que se ha hecho de noche ¿qué haremos? —Salir al jardín cuanto antes y dejar que la lluvia nos moje. ¡ Nadie en su sano juicio lo hubiera dicho! No. —Ya estamos mojados. donde usted sabe! …como yo supe desde el primer día que guardabas para quien te amara el color y el sabor primitivo de las algas. no había llovido y hallábanse cerradas hasta las más estrechas grietas. Con el único estorbo duro. ¿qué piensa? ¡Ah. católicos.

—Hermano mío. que tras recorrer zonas inexploradas me lleva al regazo de una mujer pensativa que recoge conchas entre las piedras. Y un río inmenso. Aquí estoy. a las once del día. Morir — irse y no volver más. Un cohete —¡tristemente!— sin fosforescencías. ni los ojos por las mañanas y transformarse ahora sí en uno mismo. quebradizas y verdes. lanzado desde cualquier arrecife. no volver más a abrir un cajón determinado. sea allá arriba donde el aire es líquido y palpable o acá abajo donde florecen las margaritas silvestres. uno solo — solo. solo—. Un cohete. Morir — entregarse. Morir — añorar. en Primavera. Por aquí andaba yo de niño. de aguas profundas. florecer. amigo mío: ¡Que Satanás te lleve! 77 . a orillas del perfumado Adriático.Equinoccio Vivir — germinar. exhalar un olor y abrirse hasta estallar como un cohete. pongamos por caso.

Francisco Tario 78 .

A. 79 . Elsa Rodríguez Brondo y Alejandro Toledo. con un tiraje de 1 000 ejemplares y una serie especial de 100 libros con papel de portada hecho a mano en el taller de Margarita Orozco. primer titulo de los Cuadernos del Nigromante. La edición estuvo al cuidado de Daniel González Dueñas. México.. Mexicali 39..Equinoccio Equinoccio de Francisco Tario. se terminó de imprimir en el mes de septiembre de 1989 en la imprenta de Juan Pablos. S. D.F. 06100.

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