La Gran Transformación de la Hoja de Ruta

Por: Gonzalo Monge, Fiscal de Coherencia Universitaria, estudiante de Derecho y miembro del Tercio Estudiantil de la Facultad de Derecho. La presentación ante el Congreso del Presidente Humala, al año de haber asumido el cargo, dejó mucho que desear en lo que respecta a la estética de su discurso y al contenido propiamente dicho. El Presidente Humala preparó un discurso de 40 páginas que le tomó cerca de dos horas, exactamente una hora con cincuenta y cinco minutos, en exponer. A diferencia de su antecesor en el cargo, la oratoria y la dicción no son los puntos "fuertes" del Presidente Humala, por lo que una nerviosa lectura de su primer año hizo que su discurso sea aburrido y monótono. Es decir, el mensaje presidencial del 2012 no fue lo que se esperaba en términos de un discurso. Si consideramos que la forma de presentar el discurso no fue la mejor, tampoco podemos dejar de mencionar que lo que quiso transmitir no fue lo adecuado, al menos en términos de expectativa y estrategia política. En primer lugar, muchos esperábamos que el Presidente Humala hable acerca de su "giro político", ese cambio entre el candidato Ollanta Humala antes de llegar a Palacio de Gobierno y el Presidente Ollanta Humala ya en él. ¿Qué ocurrió? Hasta la segunda vuelta electoral, Humala manejó el discurso de "La Gran Transformación", un plan de gobierno que como bien ha señalado Rosa María Palacios, el propio Humala no conocía muy bien. El documento había sido elaborado por sus colaboradores de "Ciudadanos por el Cambio" y si bien era más moderado que su discurso del 2006, seguía siendo un programa político propio del espectro político de izquierda, sin ningún matiz hacia el centro. Llegada la segunda vuelta y teniendo a Keiko Fujimori como rival, Humala optó por moderarse y correrse al centro político para poder ampliar su caudal electoral, receloso de "La Gran Transformación". Esta vez, sin embargo, el propio Humala fue el que estableció la conocidísima "Hoja de Ruta", un discurso mucho más moderado que lo colocaba efectivamente en el centro político, con matices todavía predominantes de la izquierda. Con la bendición pública de personalidades del más alto nivel como Mario Vargas Llosa y el decidido apoyo del Presidente Alejandro Toledo, la "Hoja de Ruta" le permitió a Ollanta Humala moderarse y conseguir llegar a Palacio de Gobierno, derrotando al fujimontesinismo representado por la hija del dictador. No obstante, el precio político de moderar su discurso trajo consigo una muy válida pregunta: ¿se sentirían defraudados los votantes de "La Gran Transformación" frente el cambio por la "Hoja de Ruta"? Recordemos que en la primera vuelta electoral Humala consiguió un aproximado de 31,7% del respaldo

ciudadano, apliando dicho margen hasta cerca del 51,5% en la segunda vuelta. Es decir, hubo más votantes por el primer plan de gobierno que por el segundo. Una vez instalado en Palacio de Gobierno, temas como el manejo económico, el control de los conflictos sociales y las políticas públicas fueron manejados por una versión más derechizada de la "Hoja de Ruta". Frente al discurso de la primera vuelta de "agua sí, oro no", el proyecto minero "Conga" se convirtió en la principal muestra del cambio de actitud y de gobierno del Presidente Humala, quien hasta ahora apuesta por un "agua sí, oro sí" a toda costa. Los apoyos que recibió en la primera vuelta fueron de personas vinculadas a la izquierda, deseosas realmente de "La Gran Transformación" que cambie el modelo económico "neo-liberal", que sea recelosa de las actividades extractivas de materia prima, que haga realidad la "licencia social" y que gobierne alejada de los grupos económicos. Incluso siendo benevolentes con el Presidente Humala, resulta evidente que el plan de la "Gran Transformación", por más que se empeñe en defenderlo escuetamente, ha sido completamente dejado de lado. Precisamente por ello, este 28 de julio era el momento indicado para explicarle a sus descontentos votantes de la primera vuelta el por qué había decidido guiarse únicamente por la "Hoja de Ruta". Muchos de los dirigentes sociales que lo apoyaron en la primera vuelta son precisamente aquellos que hoy lideran todas las manifestaciones en contra del Presidente Humala, calificándolo muchas veces de "traidor", en alusión a su abandono a "La Gran Transformación" como plan de gobierno. A cambio, dijeron que "La Gran Transformación" le ocurrió a él por haber variado tan radicalmente su discurso. Acostumbrados a que nuestros políticos no expliquen sus "cambios de opinión", hubiese dicho bastante del Presidente Humala el que explique las bases de los cuatro años que le quedan por gobernar, teniendo ya encima 15 muertos y tres Presidentes del Consejo de Ministros. ¿El 28 de julio de 2013 escucharemos por fin cuál es el rumbo oficial que va a tener el gobierno? Esperemos que por el bien del país, Ollanta Humala conduzca su Presidencia siempre teniendo como pilares la defensa de los derechos humanos, la lucha contra la pobreza, la firme vocación de reducir las diferencias económicas entre los peruanos, una batalla frontal contra la corrupción y la búsqueda constante de la inclusión social. Independientemente de "La Gran Transformación" o de la "Hoja de Ruta", es preciso que el Presidente Humala defina con claridad sus lineamientos de gobierno.

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