No tengas temor, solo confía

La gente buena jamás fracasa; siempre se la recuerda con cariño. Nunca le asalta el temor de recibir malas noticias, pues confía en Dios de todo corazón. Salmos 112:6-7

Dios nos considera buenos y justos, cuando recibimos a Jesucristo en nuestro corazón; por lo tanto jamás fracasaremos. Esto no quiere decir que no vamos a tener problemas, pero si que no estaremos solos, que el Señor pelea por nosotros y que al final veremos la victoria, sea que nos demos cuenta o no.

Deseo que cada uno de nosotros dejemos una huella en todo lugar al que vayamos, que podamos servir con amor, con excelencia, paciencia y sinceridad, como para el Señor y no para los hombres, con el poder de Dios y no en mis fuerzas; por todo esto nos recordarán con cariño.

No tengo temor, pues Dios no me ha dado espíritu de temor, sino de amor, de poder y de dominio propio; por ello no pensamos en lo malo, sino en lo bueno y sabemos que todo ayuda a bien, así sean malas noticias; el Señor nos da el poder para sobrellevarlas, reflexionar y encontrar el bien de todo lo que sucede; no es fácil, pero así sucede.

Confía en Dios con todo tu ser, y espera en él las respuestas a toda interrogante, así como espera su voluntad en tu vida; en el tiempo que él estipule, se irán dando las cosas que les hemos pedido, conforme a sus propósitos, se cumplirán las peticiones de nuestro corazón.

Cada día que me levanto recuerdo quien me permite despertar, y confío solamente en él; me apoyo en él de corazón y no en mi propia prudencia. No tengo temor, porque él es el que tiene control de todo, más bien tengo la fe en que me ayuda en todo momento. Por ello vivimos confiados y tranquilos, conociendo su amor y su poder y encontrando respuestas en su palabra.

Gracias Señor por tus promesas, porque jamás fracasaremos y nos darás la victoria. Por la gracia que has puesto sobre nosotros, las personas nos tratan con cariño, eso solo porque tú lo quieres. Gracias por tu gran amor reflejado en nosotros, te amamos y cada día queremos conocerte más.

Dios mío te pido que cada día nos santifiques y que nos llenes de tu gran amor para poder trasmitirlo a otras personas; ayúdanos en toda dificultad, como desde ya lo haces. Llénanos de tu Santo Espíritu para tomar buenas decisiones y emprender por los caminos que tú tienes para nosotros; si nos estamos desviando te pido que corrijas nuestro rumbo y nos lleves al sitio que tú quieres que estemos, donde podemos disfrutar más de tí, donde estemos más cerca de tí, donde sintamos tu presencia en todo su esplendor.