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UNIDAD CONTENIDO OBJETIVO

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LA EDAD MEDIA Y EL NACIMIENTO DE OCCIDENTE

Las invasiones bárbaras y los legados germanos a Occidente Distinguir las características culturales aportadas por los germanos en la conformación de la civilización occidental.

INICIO:  Observan fragmento de la película gladiador sobre las invasiones germanas. DESARROLLO:  Enfatizar que los bárbaros provocaron la caída del Imperio Romano de Occidente, acontecimiento con el que comienza la Edad Media.  Que ellos, los germanos imprimieron sus huellas en Europa al fundir su cultura con la ya existente de los griegos y romanos, y con el cristianismo nacido entre los judíos. Mientras que los Hunos no lo lograron, pues regresaron a las estepas de Asia y nunca volvieron a occidente.  En grupos, leen guía “Invasiones Bárbaras” y responden cuestionario.  En grupos, arman dominó histórico sobre los pueblos germánicos.  Observan PPT acerca de los bárbaros Germanos y registran contenidos en sus cuadernos:

CIERRE: Punteo de ideas principales, las que van saliendo de las mismas alumnas al ser cuestionadas por el profesor:  ¿De qué cultura previa al surgimiento de occidente se trató la clase de hoy? R. Los bárbaros germanos  ¿Qué características le imprimieron a Europa durante la Edad Media? R. La ruralidad, el carácter militar, las relaciones feudales (donde es más importante el señor que el rey).  ¿En qué aspectos presentes hoy es posible notar sus aportes culturales? R. Lenguas y países

LAS INVASIONES BÁRBARAS
La primera gran oleada invasora del continente europeo, ocurrida entre los siglos IV y V, fue la de los Germanos y los Hunos. Ambos reciben el nombre común de bárbaros por la denominación helénica con que los griegos y romanos distinguían a los extranjeros. Los germanos tienen una vasta subdivisión entre los que se encuentran visigodos, ostrogodos, vándalos, lombardos, francos, suevos, anglos y sajones, entre muchos otros. Los Germanos ocupaban el centro, norte y este de Europa. Su organización política y social era dividirse en tribus, para efectos de guerra, actividad por cierto muy importante en ellos. Se agrupaban en bandas con un jefe electo por los miembros de cada banda en armas. Dichas bandas de guerra tenían la originalidad de no basar la obediencia de los soldados al jefe ni las órdenes de éste en leyes algunas, sino, en una simple adhesión a la persona, dependiente del pacto que se consideraba hecho con la elección. En consecuencia, los germanos desconocían el concepto de Estado, ya que la existencia de una jefatura dependía solamente de la necesidad de hacer la guerra y desaparecía con esta. En sus grupos sociales se distinguía: una nobleza clánica (clanes), dueña de tierras y ganado, especialmente en las tribus sedentarias; una nobleza militar formada por los héroes de guerra; los hombres libres que no eran nobles y, finalmente, los prisioneros de guerra. Económicamente, por llevar una vida seminómada, se dedicaban a la ganadería, pastoreo, caza y una agricultura rudimentaria. Este estado de sus conocimientos agrícolas empobrecía la tierra, razón por la cual se veían obligados a cambiar frecuentemente de sitio en busca de nuevas tierras cultivables, las que más tarde volvían a agotar. Todas sus creencias religiosas tenían como centro de interés la guerra y poseían un carácter politeísta. Así su dios del bien (Odín), reinaba en el cielo (Walala), entre los héroes que habían caído en los campos de batalla y habían sido recogidos y llevados al cielo por las Walkirias, mujeres de gran belleza enviadas por Odín para esos menesteres. El dios del mal (Loqui) reinaba en un infierno de frío y tinieblas (Niffheim), entre los cobardes, los desertores de guerra y los que morían de muerte natural, sin hazañas que contar. Divinizaban, además, las fuerzas de la naturaleza, es decir, eran animistas, pues consideraban que los elementos de la naturaleza era poseedores de alma (ánima). Por otro lado, los Hunos, provenían de las estepas al norte del Mar Negro (Asia). Desde el punto de vista de la organización político social, llevaban una vida totalmente nómade, se agrupaban en tribus, las cuales eran compuestas por clanes. Cada clan tenía un jefe para la guerra, llamado Khan, que estaba asesorado por un consejo de jefes de familia. El Khan más valeroso se sobreponía con su prestigio sobre los otros y figuraba en una posición superior. Al igual que los germanos, los Hunos desconocían el concepto de Estado, basándose en un derecho consuetudinario, por ende carecían de leyes escritas. Económicamente fueron un pueblo dedicado al pastoreo, principalmente, actividad que complementaban con la caza. Y, al igual que los germanos, los hunos poseían una religiosidad que estaba en directa relación con la guerra. Eran politeístas. Conocidos por su ferocidad en el combate y por sus terribles saqueos, los Hunos llegaron a conformar un imperio en el sudeste y centro de Europa, empujando a los pueblos germanos hacia el interior del imperio romano, aprovechando su extraordinario dominio del caballo. Solía decirse que un mongol sin caballo era como un pájaro sin alas. Todos sus triunfos bélicos se debieron exclusivamente a su carácter feroz, pues carecían de estrategia militar. Los Hunos se lanzaron al ataque contra el imperio romano bajo la conducción de Atila, jefe guerrero legendario, conocido históricamente como “el azote de dios”, del cual señala la leyenda que “donde pisaba su caballo jamás volvía a crecer el pasto”. Cronológicamente las invasiones se pueden dividir en dos períodos, los que coinciden a su vez con dos tipos: a) Invasiones Pacíficas: desde el siglo II d. de C. los germanos fueron penetrando lentamente en el imperio, de hecho, con anticipación habían intentado penetrarlo, pero los ríos Rhin y Danubio se mantenían como límites de ambos. Es desde fines de este siglo que se establecen en las provincias fronterizas y por razones mutuas se fueron asentando, entre éstas los germanos buscaban tierras para el cultivo dentro del imperio y los romanos, por su parte, necesitaban colonos y soldados para asegurar sus límites (Limes en latín). Muchos fueron aceptados como soldados en las legiones romanas, otros fueron tomados prisioneros en las campañas militares y reducidos a esclavos, e incluso otros formaron parte de la misma administración del imperio, un ejemplo es el del germano Estilicón, del grupo de los vándalos, que fue ministro del consejo de Teodosio. Pero con el transcurso del tiempo nuevas condiciones hicieron que la invasión se hiciera de manera violenta. b) Invasiones violentas: es durante el siglo IV, cuando el pueblo nómada de los Hunos, de origen mongol, se dirigió del interior de Asia hacia el occidente. Los Hunos en sus caballos que les daban gran movilidad bélica atacaron violentamente a los pueblos que se encontraban a su paso, es decir, a los germanos. Cruzaron el río Volga y obligaron a los ostrogodos a someterse. Por otra parte, los visigodos para evitar ser atacados pidieron ser admitidos en el imperio, el que los aceptó bajo el compromiso de defender las fronteras del ataque de los Hunos a cambio de la entrega de tierras para su cultivo. Sin embargo, los emperadores romanos no cumplieron con la promesa de la entrega de tierra y provisiones. Las invasiones bárbaras ocurrieron en un clima totalmente propicio para causar estragos al imperio romano. Estando este en decadencia, fue caldo de cultivo perfecto. Así, con las invasiones bárbaras, quedó demostrada la incapacidad de los emperadores. En el año 476 d. de C. cae el último emperador, Rómulo Augústulo, en manos de Odoacro, jefe de los Hérulos, pueblo bárbaro germano de menor importancia. Este hecho es considerado como la caída definitiva del imperio romano de occidente. Sin embargo, y como ya sabemos, este fue un proceso mucho más largo y complejo.

LAS INVASIONES BÁRBARAS
Hacia el año 400 d. C., en los comienzos del siglo V, Roma celebraba aún su grandeza: había logrado unir al mundo occidental y darle, además, una paz, una cultura y una fe comunes. En suma lo había romanizado. Pero a partir del siglo III d.C. esta misión se le hizo a Roma cada vez más difícil. En ese mismo tiempo, la civilización occidental -sin que sus contemporáneos se dieran cuenta de ello- se encontraba en plena transformación y un acontecimiento más vino a ser definitivo en esa evolución natural: la presencia de los germanos. En el norte y este de Europa, más allá de los ríos Rin y Danubio, se encontraba la población bárbara que no tenía la fortuna de participar de la civilización romana. Esos bárbaros (extranjeros) que vivían en contacto con la frontera romana eran los germanos, quienes habitaban una tierra pobre y difícil de cultivar con las rudimentarias técnicas agrícolas que poseían, por lo que debían dejarlos por mucho tiempo en barbecho y aprovecharlos sólo para la cría de ganado de preferencia equino. De hecho, fue la caballería germana la que decidió el curso de las batallas que se dieron posteriormente. Entre los pueblos germanos, que se reunieron primero en tribus unidas por lazos de parentesco, se destacan: anglos, sajones, suevos, francos, alamanes, burgundios, vándalos, lombardos, alanos, visigodos y ostrogodos. Los contactos periódicos entre romanos y germanos se habían ido estrechando a lo largo del tiempo. Cada vez más los últimos entraban a Roma, sobre todo, a prestar servicios militares como mercenarios. Pero ya en los últimos años del siglo IV d.C., como resultado del empuje de los HUNOS, pueblo proveniente del centro de Asia, los germanos ejercieron presión sobre la frontera e ingresaron al territorio romano (además por problemas económicos y por el crecimiento explosivo de su población. Los primeros que lograron fundar un reino en suelo imperial fueron los VISIGODOS, quienes solicitaron ayuda a Roma ante la amenaza, pero una vez dentro se transformaron en un ejército hostil al enfrentar a la infantería romana. Roma debió, entonces, entregarles las tierras al sur del Danubio, pero luego se les sobornó y se les indujo a movilizarse al sector más occidental del imperio. Sin embargo, la totalidad de la frontera norte del imperio estaba debilitada, situación que aprovecharon distintas tribus germánicas para penetrar en su interior. En el año 409, SUEVOS y VÁNDALOS asolaron la Galia y penetraron en España. Más tarde, en el 410, el jefe visigodo Alarico ingresó a Roma, aunque la ocupación fue breve. Luego, su sucesor Ataúlfo se caso con la hermana del emperador romano de oriente con lo que se selló una alianza entre romanos y visigodos. Por esta razón, éstos últimos ingresaron a España para enfrentar a suevos y vándalos, lo que les valió la cesión de tierras por parte de Roma en el sector sur occidental de la Galia, donde fundaron el reino de Tolosa (419), primer reino independiente dentro de las fronteras del Imperio. Veinte años más tarde, el ejemplo de los visigodos fue seguido por los vándalos, quienes en África fundaron un reino propio cuyo centro era la antigua ciudad de Cartago. Alrededor del año 430 los Hunos reiniciaron su política expansiva. Bajo la conducción de Atila cayeron sobre la presa fácil, el sector occidental del Imperio, llegando a ocupar Europa oriental y central. Con el apoyo visigodo, franco y burgundio, el general romano Aecio enfrentó a los invasores hunos. El triunfo romano no definió la situación. Atila tomó aliento, reorganizó su ejército e invadió Italia (452); sin embargo, no permaneció allí y regresó a su campamento, donde al poco tiempo murió. El reino, dividido entre sus numerosos hijos, no sobrevivió. Muy poco quedaba del antiguo esplendor imperial romano occidental. En lo territorial, su autoridad se limitaba a Italia, y en lo militar, sus fuerzas eran básicamente germanas. También eran germanos los gobernantes de Galia, España y el norte de África. En este contexto, el germano Odoacro obligó a abdicar a Rómulo Augústulo (476). Para evitar que la fuerza de Odoacro afectara a Bizancio, el emperador Zenón se alió con el jefe ostrogodo Teodorico, quien logró neutralizar al gobernante germano, iniciándose así un período de paz en Italia. Este hecho significó que el imperio Romano de oriente sobreviviera hasta el siglo XV, teniendo como capital a la ciudad de Constantinopla, antiguamente llamada Bizancio por los griegos. En síntesis, alrededor del año 500, el imperio romano de oriente permanecía intacto, y en el sector occidental se habían desarrollado dos importantes reinos germanos, el del visigodo Alarico II, que abarcaba toda España y la mitad de la Galia, y el del ostrogodo Teodorico I, que comprendía Italia y el Danubio superior. Sin embargo, las movilizaciones germanas aún no se habían detenido del todo, y una nueva realidad política comenzaba a gestarse bajo la dirección del pueblo germano de los FRANCOS, núcleo de un nuevo imperio.
ACTIVIDADES

En función de la guía, responde: 1. ¿Cuáles son los pueblos germánicos mencionados en la guía? 2. ¿Qué lugar ocupaban los germanos en un comienzo? 3. ¿Por qué la caballería fue tan importante para los germanos? 4. ¿Qué pueblo procedente de Asia Central comenzó a avanzar hacia occidente, poniendo en peligro a germanos y romanos? 5. ¿Cuál fue su principal líder? 6. ¿Qué importancia tuvieron los germanos Ataúlfo y Odoacro en la historia del imperio romano? 7. ¿En qué año se puede fijar la caída definitiva del Imperio Romano de Occidente?.