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VIII Congreso de Historia Social y Politica de la Patagónia argentino - chilena
Las fuentes en la construcción de una historia patagónica

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La Secretaría de Cultura del Chubut – adhiriendo al derecho de libertad de expresión auspicia y promueve de manera irrestricta las diversas manifestaciones culturales. Los autores son legal y moralmente responsables de la veracidad y profundidad de sus investigaciones, de la autoría que ejercen sobre su obra y de las opiniones vertidas en las mismas.

La Secretaría de Cultura del Chubut ha procedido a efectuar la publicación del presente libro sin realizar modificaciones en los textos y respetando los distintos formatos de escritura remarcado de títulos, subtítulos notas, citas, etc., de cada autor.

1º Edición Junio de 2011 I.S.B.N. 978-987-1412-27-3 Diseño de tapa e interior: Bruno Leonel Méndez Tel.: 02945-480729 Cel.: 02945-15504147 © 2011 by Secretaría de Cultura de la Provincia del Chubut Rawson - Chubut Tel.: 02965 483848/483147/484563/483697/481041 e-mail: cultura@chubut.gov.ar culturadelchubut@gmail.com Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723 Impreso en Argentina. Printed in Argentina Se permite la reproducción parcial o total del presente libro citando su origen
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Gobernador Don Mario Das Neves

Vice Gobernador Ing. Mario Vargas

Ministro Coordinador de Gabinete Cdor. Pablo Sebastian Korn

Viceministro Coordinador de Gabinete Dr. Gonazalo Carpintero Patterson

Secretario de Cultura Lic. Jorge Orlando Fiori

Directora General de Gestión, Investigación y Patrimonio Cultural Dra. Fernanda Carol Mujica

Director de Investigación Lic. Adrián Guillaume

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Desde 1995, en esa oportunidad como asistente y Director de Cultura de Trevelin y, desde el 2003 como Secretario de Cultura de la provincia del Chubut, he visto como este espacio se ha consolidado en la agenda de eventos de la Patagonia. Llegar a esta realización editorial un año más, es evidencia de la traza que intenta imprimir en el registro de la historia, en la demarcación de un pasado común y de una identidad que marca a fuego el sentir de los pueblos. Por eso esta nueva producción que compila los trabajos expuestos es una certera muestra de la profundidad y calidad de nuestros investigadores, observadores y analistas de los procesos, y de quienes han fundado en su trabajo el Norte de un revisionismo, en la manera de entender la geografía del Sur del continente. En este libro el Gobierno del Chubut ratifica su compromiso con la cultura y con la Identidad. Sentirnos parte una vez más de este encuentro, sentirnos co responsables de hacer fructífera la labor de tantos docentes, y brindar un nuevo canal para comunicar estos ensayos, son sólo la razón primaria para sostener un camino que ha sido de invariable crecimiento. Por esto, Argentina y Chile se hermanan aún más, en la palabra, en la sincera expresión de la gente, en la configuración del paisaje y la proyección de éste en el surgimiento, crecimiento y devenir de cada localidad. Con estas sinceras frases, los invitamos a recorrer esta propuesta, compendio del trabajo de nuestros profesionales y legado para una manera distinta de ser parte de la historia. Lic. Jorge O. FIORI SECRETARIO DE CULTURA - GOBIERNO DEL CHUBUT

Con la edición del libro de ponencias del VIII Congreso de Historia Social y Política de la Patagonia ArgentinoChilena realizado en Trevelin los días 8, 9 y 10 de octubre de 2009, bajo el lema Las fuentes en la construcción de una historia patagónica, podemos, con seguridad, decir que este encuentro bianual construido por la Dirección de Cultura de Trevelin, la Secretaría de Cultura de la Provincia del Chubut y la Universidad Nacional de la Patagonia Sede Trelew a través de Extensión Universitaria, constituye un espacio a todas luces necesario que se ha ido consolidando como único en su modalidad. Es entonces, también, la oportunidad para agradecer al Centro de Estudios Históricos Regionales (CEHIR) UNComahue en la persona de Susana Bandieri y al Instituto de Estudios Históricos Sociales (IEHS) UNCentro, Tandil, a partir de la generosa contribución de Raúl Mandrini, el éxito de una convocatoria creciente en participantes de Chile y Argentina. Ambos nos prestigian con su permanente aporte, experiencia y presencia. Extensos serían de enumerar los agradecimientos que por otra parte registramos en cada versión del Congreso bajo el título de Actividades e Historia del mismo con una particular recordación a don José Luis de Imaz quien representó al Consejo Argentino de Relaciones Internacionales (CARI); en ellos comprendemos a todos los que ayudaron y ayudan. Cuarenta y un trabajos de investigadores de Chile y Argentina, conforman este volumen. Pertenecen a vecinos, estudiantes, docentes de escuelas secundarias y terciarias, docentes universitarios, alumnos universitarios, becarios, maestrandos y doctorandos, especialistas, investigadores. Provenían ellos de la Universidad del Comahue, la Universidad Nacional de la Patagonia, la Universidad de Los Lagos, Osorno; la UNPA UARG; el Instituto 812, el Colegio Provincial 705; la Comisión Pro-Museo de El Hoyo; el CENPAT, la Escuela Abierta Semipresencial Nº900; de la Unidad de Estudios Regionales: CEHIR-ISHIR/ CONICET/UNCO; de la Subsecretaria de Cultura de Madryn. Participaron también, así como con una conferencia Mateo Martinic, profesor emérito, investigador del Centro de Estudios del Hombre Austral (Instituto de la Patagonia)-Universidad de Magallanes, el doctor Raúl Mandrini con una exposición-debate; representantes del Archivo Fotográfico, Archivo Histórico Municipal de Comodoro Rivadavia; del Profesorado de Educación Física de la UNCo –CEHIR-ISHIR-CONICET; doctorados de la Universidad de Valparaíso, Coyhaique, Chile, y en tanto hicieron lo propio estudiantes de Historia de distintas universidades o el titular de la Sociedad de Historia y Geografía de Aisén, Coyhaique, Chile; becarios y doctorados de la Universidad de Río Negro; de la Universidad de Buenos Aires; del Instituto de Estudios Históricos y Sociales de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, Sede Tandil; un candidato a Magister en Estudios Culturales de la Pontificia Universidad Católica de Chile; exponentes de una experiencia solidaria de clases de apoyo para mayores de 25. En fin, una muestra de la diversidad que habla a las claras del ambiente de fructíferos intercambios que se producen en el Congreso. Ryhs Dora ROCHA de FELDMAN EXTENSIÓN SEDE TRELEW - UNPSJB

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Como dijera alguna vez Nicolás Avellaneda «Los Pueblos que ignoran su pasado están condenados a no tener futuro», por eso permítanme decirles que el mundo es como nosotros lo hacemos. Es evidente que somos los hombres y mujeres los que hacemos la historia, es por esto que una nueva realización del Congreso de Historia Social y Política de la Patagonia Argentino-Chilena, en su VIII entrega, nos permitió como desde hace más de 15 años, enriquecernos en aspectos histórico-culturales, sociales, políticos, económicos de la Patagonia. Como en las anteriores ediciones, pero a su vez desde una nueva y diferente perspectiva que hace de cada encuentro único, se continúa con el rescate de la historia regional, desde las visiones de diferentes profesionales, aficionados, docentes y hasta alumnos de distintos niveles educativos, conviviendo todos ellos durante tres días en el Salón Central de nuestra Ciudad, creando y fortaleciendo lazos, intercambiando opiniones, experiencias, vivencias y hasta generando nuevos proyectos de investigación y de estudio. Al igual que en las anteriores ediciones, quiero agradecer a la Secretaría de Cultura de la Provincia del Chubut, conjuntamente con la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y a la Dirección de Cultura de Trevelin, quienes en cada edición, participan activamente en la organización del congreso y en la evaluación de los trabajos presentados y expuestos a lo largo de las diferentes jornadas. Que la lectura de estas líneas los inspiren a seguir construyendo las páginas de nuestra historia rescatando y poniendo en valor el patrimonio histórico de nuestra Región Patagónica. Dr. Carlos H. MANTEGNA INTENDENTE - MUNICIPALIDAD DE TREVELIN

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LA PATAGONIA ARGENTINA COMO TERRITORIO NACIONAL PERSPECTIVAS DE ANÁLISIS
ARIAS BUCCIARELLI, Mario. Profesor Adjunto Pertenencia institucional Departamento de Historia -Facultad de Humanidades. Universidad Nacional del Comahue Red de Estudios sobre Territorios Nacionales Dirección Vicente Chrestia 430. Dto 4. 8300. Neuquén mbucciar@speedy.com.ar

Resumen
La producción en torno a los Territorios Nacionales evidencia en los últimos años un creciente interés traducido en la proliferación de investigaciones que, desde diversos enfoques y planteando una multiplicidad de problemáticas, delimitan un objeto de estudio sobre el que resulta necesario avanzar en su explicación y conceptualización. Como es sabido, en el marco del afianzamiento del Estado argentino, a fines del siglo XIX, las llanuras chaqueña y pampeana y la meseta patagónica se convierten en «espacios de conquista». En la transformación de la dimensión continental a la delimitación de un espacio nacional y en coincidencia con la construcción del escenario territorial del capitalismo emergente, la paulatina consolidación de un poder central estructura una particular configuración, definiendo un orden político administrativo que reconoce provincias preexistentes y crea otras entidades fuera de los límites de aquéllas Las tierras incorporadas a través de sucesivas campañas militares se organizan como Territorios Nacionales; es decir, entidades jurídicas que a diferencia de las provincias históricas constituyen meras divisiones administrativas, carentes de autonomía y con directa dependencia del poder central. La Patagonia argentina, junto a otros espacios no provincializados del territorio nacional, se mantiene por un lapso de casi setenta años bajo esta condición. En este contexto, la presente ponencia identifica y analiza las variables implícitas en la producción reciente en torno a los Territorios Nacionales y a partir de su caracterización propone un serie de reflexiones y perspectivas teórico metodológicas que contribuyen a complejizar y expandir el abordaje de la problemática.

carentes de autonomía y con directa dependencia del poder central. Con el antecedente de la ley de 1862 de asignación de las «tierras nacionales» y la dictada en 1872 para incorporar el territorio del Chaco -luego extendida a la Gobernación de la Patagonia y Misiones-; en 1884 el Congreso sanciona la Ley 1532 por la cual se crean 9 Territorios Nacionales: Misiones, Formosa, Chaco, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. En 1899 se establece el Territorio de los Andes y por decreto de 1943 es disuelto e incorporado a las provincias limítrofes. Según las representaciones y promesas del poder central, la materialización del marco jurídico facilitaría la integración de la población en los nuevos espacios y promovería con su intervención el avance económico y social, garantizando el acceso a la condición de Estado provincial cuando alcanzaran un determinado número de habitantes. Basado en un criterio demográfico, el programa de gradual autonomía proyectaba que en aquellas localidades que alcanzaran 1000 habitantes los vecinos podían elegir un concejo municipal y un juez de paz. Cuando alguno de los Territorios obtuviera 30.000 habitantes podía instalar su propia legislatura y cuando llegara a los 60.000 habitantes se convertiría en Provincia. Con posterioridad a la sanción de la Ley 1532, se reglamenta la constitución de las comisiones de fomento para los núcleos poblacionales que no alcanzaran los 1000 habitantes. Las mismas estarían constituidas por tres miembros, designados por el Ministerio del Interior de una nómina de vecinos elevada por el gobernador, funcionario designado por el Poder Ejecutivo con acuerdo del Senado y por tanto percibido como una autoridad ajena a las inquietudes e intereses locales. Mientras tanto, los pobladores radicados o a radicarse en los Territorios no participarían en la conformación del gobierno local y nacional, no tendrían ninguna representación ante el Congreso y sólo podrían 9

Palabras claves: historiografía de Territorios Nacionales, variables y dimensiones de análisis, conceptualización y propuesta.

Presentación del problema
A fines del siglo XIX, en el marco de las discusiones y acciones tendientes a la institucionalización de un poder central en la Argentina, se lleva a cabo un proceso de ocupación de nuevas áreas con el objeto de eliminar fronteras interiores y delimitar las exteriores. En tierras incorporadas a través de sucesivas campañas militares se crean los Territorios Nacionales, entidades jurídicas que a diferencia de las 14 provincias históricas constituyen circunscripciones geográfico-administrativas

actuar, con limitaciones, en el ámbito comunal. Si bien esta restricción era sobre todo una condición transitoria, la errática aplicación de las previsiones de Ley 1532 y otras referidas al fomento y organización de los Territorios, desnaturaliza los propósitos y fines que fundamentaron su sanción. Superadas las exigencias demográficas requeridas, la provincialización es injustificadamente retrasada y los organismos previstos en el orden local (legislaturas territorianas y municipios) no logran establecerse o presentan serias dificultades para su institucionalización. Sumado a lo anterior, el incremento poblacional y el crecimiento económico hacen cada vez más cuestionable la permanente negación de los derechos; los que por desconocimiento y no por modificación de la Ley vigente mantienen en una situación de marginación política a extensas regiones no provincializadas del territorio nacional. Esta ambigüedad sitúa una controversia que se manifiesta tanto en los ámbitos del poder central como en los espacios territorianos. En cada uno de ellos la búsqueda de modalidades propias de representación e influencia política van delimitando movimientos de carácter reivindicatorio que se expresan en diversas estrategias. Las mismas pueden ejemplificarse en la elevación de petitorios y reclamos a las autoridades, la conformación de ligas o juntas pro autonomía o pro provincialización, la agitación de publicitas y prensa territoriana y la realización de encuentros locales, asambleas regionales o congresos nacionales (1933, 1935, 1939, 1940., 1943) que instalan en el espacio público el debate sobre las formas de inclusión de los territorianos al cuerpo político de la Nación (Favaro y Arias Bucciarelli, 1995). Si bien en todas estas acciones no siempre está presente la lucha por el reconocimiento pleno de los derechos políticos y se entrecruzan debates, reclamos y fundamentos que reflejan la falta de acuerdo en torno a las posibles soluciones, es innegable que su expansión va otorgando sustancia y contenido a la «conciencia territorial». Con todo, la satisfacción de estas demandas y la provincialización efectiva resulta un logro tardío. La paulatina incorporación de los territorianos a las instituciones de la república se concreta durante la década de 1950 en un proceso que no es lineal ni está exento de impulsos y refutaciones (Arias Bucciarelli, 2009). Sobre esta problemática -prácticamente ausente en las narrativas nacionales- hay que destacar que su abordaje ha recibido en los últimos años un creciente y renovador impulso. El mismo queda reflejado en la proliferación de Simposios y Mesas Temáticas en las Jornadas de Historia Económica y las Jornadas Interescuelas/Departamento de Historia y se plasma en la multiplicación de artículos, capítulos de libros, tesis de posgrado y un espacio virtual que los articula. Ahora bien, sin desconocer significativas contribuciones en esta ascendente producción, puede advertirse que en pocas ocasiones la discusión de estas 10

unidades de análisis se plantea como problema historiográfico. En este sentido la expresión «territorios nacionales», en líneas generales, referencia más un recorte espacio temporal que una dimensión que atraviesa y particulariza el universo de investigación en que discurren los temas y problema explicitados. Atendiendo a lo anterior, la presente ponencia procura individualizar y reexaminar el problema, reflexionando teóricamente en torno a la condición territoriana. Con esta pretensión analiza la producción existente e identifica y describe variables presentes en las investigaciones y publicaciones vinculadas a los Territorios Nacionales. A la vez reflexiona sobre una serie de elementos que contribuyen a complejizar su abordaje, configurando, sin lugar a dudas, un espacio para la discusión y el debate.

Variables en la nueva historiografía sobre los Territorios
Teniendo en cuenta la disparidad de puntos de vista, enfoques y desarrollos empíricos concretos vinculados al tratamiento de los ex Territorios -en algunos la producción es abundante y compleja, en otros incipiente y en muchos casos prácticamente inexistente-, una mirada de conjunto hace factible puntualizar que «lo territoriano» remite en estas investigaciones a por lo menos tres variables. Ellas pueden conceptualizarse como: una delimitación espacial, un momento en el devenir y una situación relacional. Aunque las mismas están absolutamente ligadas y en su interrelación contribuyen a comprender con mayor profundidad el fenómeno, a los efectos analíticos en esta propuesta se las presenta y examina de manera desagregada. Para aclarar la perspectiva, es necesario remarcar que dentro de los parámetros analíticos el objeto reconoce claramente una dimensión espacial (entes geográficos diferenciados en la estructura jurídico política del Estado argentino), una dimensión temporal (momento territoriano o etapa territoriana), y una dimensión relacional (en tanto el territoriano es un actor a quien no se le han concedido derechos políticos y por lo tanto introduce un «otro» en su interpelación y demanda). En primer lugar, se menciona a los Territorios Nacionales para referirse a unidades sub-estatales de base geográfica que se distinguen de las tradicionales 14 provincias por ser creaciones posteriores y carecer de autonomía. En este sentido es necesario recordar que al tiempo de dictarse la Constitución Nacional (1853), los Territorios no existían ni como entes políticos, ni como simples entes geográficos diferenciados. Es en el paso del espacio continental a la delimitación de un espacio nacional y en coincidencia con la construcción del escenario territorial del capitalismo emergente, cuando la consolidación de un poder central estructura en Argentina una particular configuración, definiendo una ordenación político administrativa que reconoce provincias preexistentes y crea y organiza Territorios Nacionales fuera de los límites atribuidos a aquéllas.

Por ello «lo territoriano» en su dimensión geográfica es indisociable del proceso por el cual el Estado organiza y reproduce el poder y el ejercicio de la dominación política. Dado que se trata de amplias porciones territoriales, localizadas en diferentes puntos del espacio sobre el cual el poder central expande y reproduce los atributos de la estatalidad, debemos prevenir que más allá de las cuestiones comunes, las diversas configuraciones registran rasgos diferenciadores provenientes tanto de la disímil conformación y maduración de sus sociedades como de las variadas modalidades de inserción al modelo de acumulación central. Si bien los criterios que subyacen en la legislación respecto a los mismos se basan en los principios de homogeneidad y uniformidad, existen marcadas diferencias entre el Territorio Nacional de La Pampa -en parte prolongación de la dinámica del litoral pampa-húmeda- o el del Chaco, Misiones y Formosa tempranamente articulados a los procesos productivos nacionales- con aquellos localizados en la dilatada y heterogénea Patagonia. En segundo lugar suele hablarse de la etapa o momento territoriano para caracterizar un largo período en el devenir de una formación histórica particular que cubre aproximadamente setenta años, si tomamos respectivamente el año 1884 -en que se sancionó la Ley que los delimita y organiza- y la década de 1950 -cuando gradualmente se concreta su conversión en provincias. De tal forma esta variable proporciona un criterio de periodización; instrumento siempre valorado e imprescindible en la tarea del historiador. Tomando «lo territoriano» como segmento temporal o momento en la historia de estos espacios, interesa por un lado precisar la coyuntura fundacional que marca la incorporación de estas unidades jurídicas a la estructura formal del Estado y, por otro, analizar la década de 1950 en la que se concreta el proyectado proceso de provincialización. Sobre el primer término de la relación la producción historiográfica revela la existencia de numerosas interpretaciones que lo examinan desde diferentes perspectivas. No ocurre lo mismo con el segundo, donde, si bien se está progresando en su conceptualización y debate, los trabajos publicados expresan el desarrollo de algunos aspectos parciales y temporalmente acotados que no alcanzan a enunciar un marco conceptual generalizable. En este orden, la renovación que en la década de 1990 impulsa una relectura del fenómeno peronista, incorporando otros actores, espacios y problemas en las interpretaciones más difundidas, concurre a expandir los debates vinculados a la relación peronismoTerritorios Nacionales (Macor y Tcach, 2003; Rafart y Mases, 2003; Bona y Vilaboa, 2007). En tercer lugar, «lo territoriano» alude a una condición relacional que remite necesariamente a la cuestión de la identidad. En tanto espacios de «frontera» donde el poder del Estado es puesto en entredicho se convierten en ámbitos de fuertes luchas identitarias. Si

se admite esta controversia, la delimitación entre provincias y Territorios Nacionales no sólo queda expresada en un vocabulario espacial, también tiene que ver con una condición o identidad en tanto pone en juego relaciones y conflictos entre un «nosotros» y un «otros». Frente a esta situación y dejando de lado las consideraciones referidas a la definición normativa de los alcances y límites del sujeto de la representación y la exploración en torno a los criterios de inclusión previstos al momento de dictarse la Ley de 1884, es importante destacar el proceso abierto a partir de su prolongado incumplimiento. En efecto, la distorsión existente entre las instituciones proyectadas y su materialización, genera a lo largo del tiempo un sujeto que confronta con el Estado nacional. En este orden «el territoriano» -no pensado como entidad unívoca, sino como es un sujeto heterogéneo que, aunque mediatizado por la exclusión de la comunidad política, reconoce múltiples dimensiones- se transforma en un actor que trabaja y lucha por quebrar la «exclusión» de la ciudadanía plena. Identificado este sujeto y asumiendo que la restricción era sobre todo una situación transitoria -la Ley que les dio origen incluía un programa de gradual emancipación asentado en el aumento demográficola cuestión de la universalización del sufragio cobra centralidad en la mayor parte de los estudios. Al respecto, la permanencia del formato territorial constituye un núcleo de problematización en el que los debates en torno a la expansión de la ciudadanía se transforman en tópicos recurrentes. Este tratamiento puede rastrearse en diversos artículos y constituye uno de los temas sobre los que la historiografía de los Territorios mayores contribuciones -empíricas y teóricas- ha producido.

Reflexiones en torno a las variables detectadas
La variable espacial Si se piensan los objetos de estudios en su base territorial o en su dimensión geográfica, el examen de «lo territoriano» pone en discusión nociones como cercanía-lejanía. Históricamente, los Territorios Nacionales fueron espacios que el poder definió como lo «desconocido», lo ubicado «más allá de la civilización»; espacios alejados geográfica y metafóricamente de un centro decisional. De esto modo, lo lejano concreta lo incomunicado y no articulado al núcleo dinámico del país y en este orden, incorpora el par centro/periferia; pero a la vez también referencia un «afuera» de la comunidad política y en este sentido, la lejanía es equivalente a dependencia o subalternidad. Hace varias décadas, los historiadores introdujeron la dimensión espacial a sus objetos de estudio, enriqueciendo el debate que desde la renovación de la geografía y los estudios regionales (Bandieri, 2005) en un primer momento y el aporte de los antropólogos en tiempos más cercanos, contribuyen a demostrar que los grupos sociales necesitan comprender y dominar el espacio para comprenderse y organizarse a sí mismos. 11

(Geertz y Knowledge, 1983) En la medida que los sujetos se reconocen o definen en relación con el espacio, éste se convierte en una coordenada identitaria. La problematización de estas nociones o la definición de «historias territoriales» (Arostegui, 2001) concurren, por una parte, a pensar a la región no como dato sino como problema, advirtiendo que la producción de territorios es una actividad humana sometida a la historicidad, y por otra, revalorizan los estudios sobre los denominados espacios periféricos. En ellos pueden incluirse los ubicados al margen de las decisiones políticas, de la producción del saber y de los circuitos económicos dominantes, pero también aquellos caracterizados por su excentricidad geográfica. Concerniente al tema que nos ocupa, resulta pertinente evaluar que estas investigaciones, al puntualizar el carácter relativo y concordante en las explicaciones, redimensionan las clásicas visiones de lejanía o aislamiento. Al hacerlo, valoran la importancia de una historia no escrita desde el centro del poder, al tiempo que permiten releer los enfoques globales del devenir histórico argentino desde una óptica más integrada, compleja e interrelacional. Desde este posicionamiento, la historia de los Territorios Naciones requiere una articulación que recupere aquello que individualizó a estos espacios, esto es sus límites político-administrativos, pero enfatizando que «lo territoriano» como dimensión de la vida social y de lo social como dimensión amplia de construcción de poder o donde se juegan relaciones de poder, no puede entenderse sólo ponderando esos contornos. Al replantear la cuestión de la cercanía/lejanía, que implicó la peculiar organización de esos espacios, no siempre se asume que la vida cotidiana en ellos en parte fue «ajena» o al menos no dependió completamente de las organizaciones estatales. Esta circunstancia recrea espacios de baja intensidad en el control del Estado, que sostienen sociedades mucho más impermeables a su influencia que aquellos que están «cerca». Ello abre un rico campo de exploración donde las identidades de «espacio de frontera» y de espacio para la utopía y aventura circunscriben un universo de análisis en el que es posible resignificar temas, descubrir nuevos problemas y aportar experiencias y áreas de conocimiento no referenciados estrictamente dentro de las líneas más tradicionales de la historiografía nacional. La variable temporal Un aspecto a tener en cuenta al intentar poner en discusión la variable temporal es resaltar y atender a la historización de la propia etapa territoriana. Si bien muchas investigaciones la transforman en un objeto estático o desarrollan los temas sin hacer particular referencia a las diferentes coyunturas, en esos casi setenta años se produjeron dispares pero manifiestas transformaciones en las condiciones y ámbitos de participación, en las expresiones políticas y las representaciones simbólicas, en la estructuración de su 12

sociedades, en la configuración espacial, en las experiencias económicas, en sus relaciones con el Estado nacional y en la emergencia de actores locales. Concebido de este modo, el momento territoriano debe articularse con la realidad social que le da origen y analizarse diacrónicamente. Dicho de otra manera, no resulta conveniente visualizar la entidad territorial en su versión estática -definida por una variable o parámetro aislado- ni convertirla en sujeto social suponiendo la homogeneidad de situaciones de todos los residentes- sino captarla en su expresión dinámica, aludiendo a un proceso en permanente acomodamiento y reajuste. Es admisible postular que esta situación obedece a la persistencia en observar el problema territoriano solo en términos político-institucionales obstaculizando la posibilidad de considerar a los Territorios desde una lógica interna al objeto. Si el proceso sólo se lee en términos de retrasos, adelantos o impedimentos en su necesaria conversión en provincias, la historización de la política territoriana queda reducida a la determinación de avances o retrocesos en ese camino. En estos términos, la historia de los espacios no incluidos en las provincias históricas los coloca como sujetos llamados a atravesar una serie de etapas de cara al resultado final que es su provincialización. Bajo este supuesto los Territorios son vistos como «protoprovincias» o sea como formaciones socio-políticas que en distintos momentos alcanzan o no las condiciones objetivas que los habilitan para obtener la autonomía institucional. Por el contrario, un reposicionamiento de la mirada, abre múltiples campos de indagación ya que prioriza a los Territorios como ámbitos en los que es posible resignificar temas, descubrir nuevos problemas y aportar experiencias que concurran a pluralizar el discurso dominante en la historiografía nacional. La variable relacional El intento por complejizar la variable relacional hace necesario reconocer dos componentes que se entroncan con la identidad y la ciudadanía. Respecto a la primera puede alegarse que «lo territoriano» es una identidad marcada por determinadas realidades políticas, sociales y económicas, por los modos en que fueron interpelados y representados por el gobierno nacional, pero también por las representaciones que de sí mismos se dieron los propios habitantes. En sus inicios, el habitante de los Territorios define su pertenencia sobre la base del lugar que ocupa en el esquema de derechos y obligaciones determinados por el poder central. La pertenencia a un Territorio Nacional o la condición de territoriano supone el manejo diferencial de ciertos derechos políticos o más bien su exclusión de la opción de elegir y ser elegidos de los que disfrutan aquellos que no residen en tales espacios. Las representaciones que fueron los «excluidos», los

«abandonados», los «condenados a la perpetua minoridad política», «los sometidos al régimen de coloniaje», aluden más a la forma en que efectivamente se materializó el proceso de concesión de una ciudadanía plena, que a los finalidades y declaraciones explícita de las leyes que pautaban el camino a la provincialización. Sin embargo a lo largo del proceso va cristalizando una identidad que los coloca como «victimas de la desidia» «el abandono» y «la ignorancia» por parte del poder central, discurso que se generaliza en los años 1930, ya que por entonces las condiciones demográficas, económicas y de sociabilidad permitían pensar que buena parte de los Territorios estaban en condiciones objetivas para alcanzar el cambio en la condición institucional. Para sociedades de reciente articulación, que en algunos casos congregaban una muy reducida población autóctona y estaban conformadas mayoritariamente por recién llegados de las provincias históricas y de la migración internacional, la posibilidad de producir pertenencia pasó por asumir e internalizar tradiciones, imágenes, mitos y estereotipos que, productos de las luchas por el derecho de nominación/clasificación entre propios y extraños, cimentaron cierta identificación social tanto a nivel individual como colectivo. Entre los tópicos más significativos en la construcción de esta identidad, una de las representaciones más activas y de larga vigencia fue la de «los excluidos» o «expulsados» de la comunidad política nacional. La pregunta es si la inclusión en términos de derechos políticos significó también la inclusión en otros terrenos o si esa permanencia de exclusión es la que funda los sentimientos y autopercepciones de no pertenencia más allá de la concesión de iguales derechos y obligaciones en términos políticos. Respecto al segundo componente, esto es la expansión de la ciudadanía, como se adelantó es una de las cuestiones que la historiografía sobre los Territorios más se ha detenido a indagar. La mayor problematización y debate se verifica en la prolongada negación de los derechos políticos y en menor medida, en los procesos de construcción de la ciudadanía. En este orden, puede verificarse que buena parte de los estudios tienden a privilegiar en las narraciones en torno a la conversión del territoriano en ciudadano una visión asociada fundamentalmente a las decisiones y acciones del poder central. En esta mirada enfatizan, con matices, la tradicional «indiferencia» y «despreocupación» de los poderes públicos respecto a la posición de «inferioridad» política en que se mantiene a los pobladores de los espacios no provincializados. De este modo, el conflicto se interpreta en clave de apatía o negligencia, resaltando los fuertes intereses económicos y políticos en la justificación de las razones que postergan la conversión de Territorios en provincias, sin asumir que en los propios espacios, al menos en algunos de ellos, las formas de inclusión en la comunidad

política no se traducen en un reclamo unívoco, ni se agotan en la lucha por el cumplimiento de la Ley 1532. Con sus valiosos aportes, estas líneas de investigación sólo ven el problema desde un extremo de la relación y, en algún punto, no superan una concepción un tanto lineal que también admite ser enriquecida con otros enfoques. En este caso resulta de utilidad incluir una estrategia de indagación que contemple los reclamos y propuestas presentes en las acciones desarrolladas por los habitantes de los Territorios y a la vez incorpore los desafíos que produjo el redimensionamiento de la noción de ciudadanía en la transición del milenio. Sobre el primer aspecto mencionado es interesante señalar que en los movimientos de carácter reivindicatorio que se expanden en los distintos espacios y las estrategias que desplegaron los propios habitantes o quienes asumieron la representación de sus intereses, el reclamo por el cumplimiento de la Ley 1532 no se explicita en forma contundente. Esta afirmación puede verificarse al examinar los argumentos presentes en escritos de exfuncionarios o referentes locales, en la prensa nacional y básicamente la territoriana (Prislei, 2001); en las iniciativas y propuestas de diversos organismos e instituciones intermedias, en las sugerencias de constitucionalistas, como así también en las discusiones planteadas en asambleas de municipios regionales o congresos nacionales que durante las décadas de 1930 y 1940 debaten no sólo la provincialización, sino otras modalidades de resolución del problema. El análisis de estas instancias involucra una serie de planteos tales como el nombramiento de funcionarios con residencia efectiva, la posibilidad de participar en la elección del gobernador, la figura de la representación parlamentaria, la mayor autonomía municipal y su jerarquización, el perfeccionamiento de la justicia y el régimen de la tierra publica, la sanción de un plan orgánico de obras y servicios y, en última instancia, la participación en la elección de la fórmula presidencial; siempre bajo un régimen de «autonomía relativa». Este conjunto de ideas, formas de organización y mediación, no contempladas en el texto del estatuto vigente -a partir de la experiencia recogida en el transcurso de la aplicación de la Ley y su enlace en los distintos ámbitos en que se discute la alternativa de los Territorios- permite comprobar la paulatina estructuración de un programa de postulaciones que puede conceptuarse como la «tendencia gradualista» frente al problema, tendencia gradualista que resignifica lo pautado en la Ley 1532. Lo anterior no desconoce que esta modalidad de aproximación está siendo incorporada en recientes investigaciones (Ruffini, 2007) y tampoco niega que en algunos Territorios -en especial el Territorio Nacional de La Pampa y en mucho menor medida el del Chaco los «movimientos «pro-provincialización» surgen tempranamente y se activan en determinadas coyunturas. (Etchenique, 2001/2003 y Leoni, 2001). De todos 13

modos, pretende reafirmar que en la mayoría de las discusiones y opiniones emergentes, la inmediata conversión en provincias no aparece como una demanda unánime. Al respecto es necesario evaluar que las exigencias de «autonomía» y «provincialización» exponen el problema de la exclusión no sólo en términos de titularidad de derechos políticos; en no pocas ocasiones, los pedidos redimensionan ese reclamo para abarcar la inclusión en otros ámbitos. La prioridad puesta en lo sanitario, lo educativo, lo judicial, lo económico, lo comunal, demuestran que los habitantes de los territorios no siempre ponderan los mismos contenidos a la hora de definirse como «excluidos». A la vez, el ensayo participativo centrado en el ámbito municipal y el cuestionamiento al modo de hacer política que se desarrolla en el resto de las provincias, sumado a la actitud de persistente «olvido» en el Congreso Nacional o los permanentes roces con los gobernadores designados por el poder central- hacen que el «gobernarse en forma autónoma», adquiera una dimensión que trasciende el simple cambio en la condición institucional. Vinculado con lo anterior, pero atendiendo a la reformulación del concepto de ciudadanía, también es posible enriquecer el enfoque y los criterios de indagación En los últimos años múltiples orientaciones teóricas deconstruyen el concepto de ciudadanía y lo alejan cada vez más de la usual vinculación a un status legal referenciado en la soberanía estatal. La noción se redefine y piensa desde la esfera de la sociedad civil ampliando de este modo el alcance de su contenido: ciudadanía como «condición legal,» ciudadanía como «actividad deseable» y ciudadanía como «modo de ser y actuar en el espacio público». (Agora, 1997; Nardacchioni, 1998; Ansaldi, 1998; Villavicencio y Vermeren, 1999; García Delgado y Nosetto, 2005). La concepción estatal o estatalista de la ciudadanía, heredada de la revolución francesa, considera al ciudadano como un sujeto poseedor de derechos que son otorgados por los poderes públicos o por la constitución y que mediante los mecanismos representativos garantizan la participación en el proceso de toma de decisiones. Desde esta óptica, durante la vigencia de la condición territoriana no sería posible pensar en «modos de ser ciudadano» y el estudio debería orientarse, por un lado, en determinar las razones del incumplimiento de la Ley 1532 y por otro, en detectar la lucha por la provincialización en los diferentes espacios. Sin negar la importancia de estas dos modalidades de abordaje, en la serie de reflexiones aquí desplegadas se propone incorporar la perspectiva de una concepción societal en la investigación de la cuestión territoriana. De este lugar, el proceso de construcción de ciudadanía intenta tener en cuenta las expectativas, intereses y deseos concretos de los habitantes o de quienes asumieron la representación de sus aspiraciones, examinando incluso aquellas prácticas societales o políticas no coincidentes -o abiertamente en conflicto14

con el horizonte jurídico-ideológico proyectado por la Ley de 1884. Ahora bien, la búsqueda de modalidades propias de representación e influencia política y las acciones desarrolladas por los actores provenientes de la sociedad territoriana ¿podrían encuadrarse en esta noción no estatizante? Si asumimos que no sólo el Estado produce, distribuye y administra poder, sino que el poder se construye en otros ámbitos públicos en los que los actores de la sociedad civil están comprometidos o involucrados, es posible avanzar sobre otra concepción de ciudadanía para lo cual reflexionar en torno a la identidad resulta imprescindible. Desde la perspectiva de la producción de poder en la sociedad civil importa reconstruir las prácticas, expectativas y reclamos que los actores dirigen hacia el Estado, reclamos de representación que pueden o no ser compatibles con los modos, instancias y canales que el poder central habilita para la interpelación. ¿Quiénes fueron esos otros actores? ¿Qué intereses representaban? ¿En qué centraban sus reclamos? ¿Cómo miraban la política y lo político en el marco de las instituciones vigentes? ¿Qué universo sustantivo de valores rescataban o proponían? ¿Definían sus reclamos en términos de carencias y de su satisfacción? ¿Esa satisfacción pasaba por gozar de los mismos derechos que los habitantes de las provincias o existía un reclamo en orden al respeto de la diferencia? Fuera de estos interrogantes, para los que serian necesarias nuevas investigaciones que al replantear teórica y metodológicamente la cuestión examinen y comparen estas formas no institucionalizadas de intervención en el espacio societal, evaluando su contribución a la generación de derechos, es interesante señalar que el problema de la construcción de la ciudadanía en los Territorios admite una mirada que no sólo debe ser analizada desde la lógica de la progresiva extensión de la ciudadanía de base estatal.

A modo de conclusión
A partir de las consideraciones precedentes, atravesadas por una serie de interrogantes y argumentos preliminares y retomando la pretensión de instaurar «lo territoriano» como dimensión de análisis, es posible postular que la riqueza y la potencialidad explicativa de las cuestiones políticas, sociales, económicas y culturales en ellos desarrolladas. y la relación entre sistemas de poder y sociedad civil al interior de los espacios y en su vinculación con actores ubicados más allá de ellos, transforman a la etapa/condición/espacio territoriano en un objeto de investigación que adquiere identidad propia. Las variables implícitas en la producción historiográfica reciente sobre los Territorios Nacionales en general y la Patagonia en particular, aquí explicitadas y complejizadas, amplían el horizonte y desafían las

miradas habituales sobre los procesos desarrollados en cada uno de Territorios. Sin procurar desconocer que la dimensión territoriana incide en la configuración y reproducción de los actores sociales, sus prácticas y sus representaciones y en este sentido la cuestión de la inclusión/exclusión de la comunidad política no puede estar ausente en su tratamiento, en la presente ponencia se postula que su explicación no debería agotar en la elucidación de esa problemática En definitiva, para los historiadores dar cuenta de la historia de los Territorios Nacionales genera múltiples desafíos en el que se entrecruzan articulan una escala geográfica, un criterio de periodización y una condición interrelacional y contingente sobre la que puede examinarse su dinámica de inclusión/ exclusión, tanto sea en las relaciones de producción y reproducción preponderantes, como en los procesos de construcción de la dominación política y en la identificación dinámica y siempre cambiante de percepciones y autopercepciones en conflicto ; pero a la vez brinda la posibilidad de explorar un recorte historiográfico donde las luchas por la representación política, los procesos de construcción de poder y de sociabilidad, la generación y reconfiguración de identidades, las modalidades de diferenciación social y diversificación económica, el universo de prácticas cotidianas, los imaginarios colectivos y los proyectos, adquieren especificidad. Bibliografía
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INDICADORES ECONÓMICOS Y SOCIALES DE CHILE Y ARGENTINA, ¿HACIA DÓNDE VAMOS?
BABY Anabel anabelbaby@hotmail.com

Abstract
El objetivo de este trabajo es contribuir al análisis y la evolución de los indicadores macroeconómicos y sociales más relevantes de la región Patagónica Argentina y Chilena en los últimos diez años. Los indicadores de desigualdad, pobreza e indigencia que se mantuvieron durante largos períodos generando situaciones de marginalidad y vulnerabilidad social extrema, revelan una situación social compleja, que hacen que la política macroeconómica, junto con las políticas sociales implementadas en la región, hayan tenido un fuerte impacto en la economía, de esta forma se analizará la historia reciente de esta región. La adopción del sistema de economía de mercado y la globalización ha llevado a los países menos desarrollados a encontrarse con mayores deficiencias no sólo en el terreno económico, sino también en el plano social. Considerando la historia reciente podemos entender mejor estas deficiencias y de esa manera avanzar hacia una economía más inclusiva de los diferentes sectores de la sociedad. Teniendo en cuenta que se utilizará el enfoque del ingreso para la medición de la pobreza en Argentina y en Chile, se considerará la evolución de los precios que se producen en ambos países, así como también se analizará el impacto en la distribución del ingreso en los hogares. Para ello se recolectó información del INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) para los datos relevantes correspondientes a la Argentina Patagónica y del INE para la región de Chile, así como también apuntes sobre trabajos realizados publicados en la Web, etc. La exposición de estos indicadores se realizará por separado para cada región, y dentro de cada región de acuerdo a la dimensión del territorio, se diferenciaran los territorios más grandes de los más pequeños, de manera de poder establecer comparaciones más acordes. Este trabajo intenta además determinar hasta dónde impacta la pobreza en ambas regiones, es necesario mejorar la calidad de vida de sus habitantes o simplemente se trata de comprender que es una cuestión cultural. Existen otros factores que inciden en la vida de sus habitantes y que no es posible considerar estadísticamente tales como qué situaciones inciden en sus decisiones por ejemplo vivir en un hábitat más natural que la gran ciudad, u otros factores como la seguridad. ¿Son éstos factores determinantes para la elección de vida en la región Patagónica? Se pretende exponer la evolución de indicadores relevantes para el desarrollo local de la región, teniendo en cuenta este contexto social, político y económico, de manera de poder establecer comparaciones entre el caso Argentino y el Chileno.

PRIMERA PARTE Región Patagónica Chilena
La República de Chile comprende una larga franja de tierra dividida en la actualidad en 15 regiones. Si bien se considera que en El Seno de Reloncaví (golfo ubicado en la X Región de Los Lagos), en el sur de Chile, marca el fin del valle central y se considera el inicio geográfico de la Patagonia Chilena, en la elaboración de este trabajo se analizarán las regiones patagónicas de Los Lagos (Región X), incluyendo la región de Los Ríos (Región XIV), la región de Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo (Región XI) y finalmente la región de Magallanes y la Antártica Chilena (Región XII).En octubre de 2007 la XV Región de Arica-Parinacota y la XIV Región de los Ríos, son consideradas nuevas regiones de Chile, originadas en la división de la actual I Región de Tarapacá y X Región de Los Lagos respectivamente. Región de los Ríos: está formada por las provincias de Valdivia y Ranco las cuales suman 12 comunas. Se sustenta principalmente gracias al rubro silvicultor que se refiere al cultivo de los bosques o montes y también a las técnicas que se utilizan para obtener de ellas una producción continua, de esta manera se realiza la extracción de maderas (principalmente pino insigne y en menor medida, eucalipto) y se procesa celulosa en plantas como la de CELCO, ubicada en las cercanías de San José de la Mariquina. El desarrollo agrícola de cereales y de la ganadería también son importantes actividades realizadas en los sectores interiores de la región.En Valdivia existen diversas actividades industriales cuyo origen se remonta a la inmigración de han hecho grandes inversiones y se ha formado la más grande Planta de Metanol del mundo. En el mismo ámbito se han reactivado las labores extractivas de carbón en el 17

Seno Otway, debido a la demanda nacional. En la Isla Guarello se extrae piedra caliza. En el sector pesquero la región representa una gran exportadora de mariscos, pescados (merluza austral, etc.), destacando entre los crustáceos por su importancia culinaria, la centolla y el centollón, de los cuales la región es el principal exportador nacional. El sector forestal también se ha revitalizado en los últimos años y se ha reglamentado de manera bastante eficiente logrando una gran exportación de maderas de Nothofagus. El turismo regional, es una de las actividades que más se ha desarrollado en los últimos años, apoyado por las inigualables bellezas naturales de la zona, con glaciares y hielos milenarios, imponentes formaciones andinas, extensos bosques de lenga y coihue, grandes lagos y ríos navegables, interminables planicies de bellísimos colores, así como también una historia cosmopolita, abierta al mundo, distante del resto del país, pero con un sentido de pertenencia únicos. Con ello se han abierto nuevos espacios de desarrollo en la región, con nueva infraestructura y respeto por el medio ambiente.

valles. Predominan los cultivos de frutales (manzanas y peras). También poseen cultivos de hortalizas (tomate y cebolla), y frutas finas (frambuesa, guinda y frutilla). Ganadería: Desarrolla la ganadería en forma intensiva, enviando terneros para invernada en Buenos Aires y La Pampa. Los ovinos constituyen el 13 % del total nacional. Industria: Producción de sidra y jugos, además de lanas finas, pesca con captura de merluza y calamar. Minería: Explotación de hierro, bentonita, piedra laja, sal, petróleo y gas. Turismo: En la zona de la cordillera se encuentran importantes centros de esquí como Bariloche, y lugares de interés por sus bosques. En la Costa Atlántica, playas para veraneo como Las Grutas, Balneario El Cóndor y Playas Doradas. El turismo es la principal fuente de ingresos para las ciudades de la cordillera. Provincia del Chubut: La actividad económica más importante es la explotación de hidrocarburos fósiles no renovables (petróleo, gas butano). Chubut produce el 13 % del petróleo del país y casi el 2 % del gas. Existen minas e importantes -a nivel mundial- yacimientos de plomo, oro y plata. La cría del ganado ovino, actividad tradicional de la Patagonia extraandina, se encuentra en disminución. Este producto ha perdido mucha importancia desde la aparición de las fibras sintéticas en sustitución de la lana, pero es aún una actividad importante. Además, la provincia provee el 21 % de la pesca nacional. En Pto. Madryn se encuentra una de las fábricas de aluminio (ALUAR) más grandes de Sudamérica. La agricultura se ha ido desarrollando sólo a partir de 1964 en zonas de «oasis»: La periferia de Sarmiento, el valle inferior del río Chubut y la naturalmente fértil comarca del «Chulilaw» o del Paralelo 42. De este modo en Chubut se producen frutos agrios (frutillas, frambuesas, zarzaparrillas, cerezas, arándanos), manzanas, uvas; desde inicios del Siglo XXI Chubut produce vinos finos blancos, siendo los viñedos chubutenses en la actualidad los más meridionales del mundo. Desde mediados de la década de 1960 se ha producido un importante desarrollo del turismo, principalmente de aventura. Ya en el Siglo XXI los atractivos naturales de la provincia del Chubut son célebres en casi todo el planeta de modo que la economía chubutense se ha visto muy beneficiada con este rubro. Provincia de Santa Cruz: La economía de la zona se basa principalmente en la extracción de petróleo, gas butano y metano. Esta actividad ha concentrado cerca del 50 % de la actividad económica hasta el año 2005. Tiene abundantes reservas naturales, con demanda sostenida. La pesca ha evolucionado significativamente desde 1993 hasta 1997, donde luego se produjo una caída

Región Patagónica Argentina
Comprende las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. En total representan según el Censo de 2001 elaborado por el INDEC el 5% de la población total de Argentina. Provincia de Neuquén: La principal actividad productiva es la explotación de hidrocarburos. La cuenca neuquina, compartida con Río Negro, La Pampa y Mendoza, es la zona petrolera y gasífera más importante de Argentina. Además produce el 52 % de la energía eléctrica (principalmente hidroelectridad) del país con centrales en los embalses Piedra del Águila, Pichi Picún Leufú, El Chocón, Planicie Banderita y Alicurá. Otro sector importante es la fruticultura, con producciones de manzanas, peras, duraznos, ciruelas y guindas, especialmente en la zona del Alto Valle de Río Negro y Neuquén; en ese mismo valle se está produciendo uva y vino blanco fino. Una de las actividades que más crecimiento ha tenido en los últimos años es el turismo, especialmente en la zona cordillerana y en temporada invernal. Cuenta con centros de turismo internacional, como San Martín de los Andes y Villa La Angostura, teniendo además tres centros de esquí (Chapelco, Cerro Bayo y Caviahue) y dos Parques de Nieve (Cerro Wayle y Batéa Mahuida - este último administrado por una comunidad aborigen de la población criolla con orígenes tson’k y mapuche llamada Puel que reside principalmente en Villa Pehuenia-). Provincia del Río Negro: Su economía está basada en la agricultura, concentrada en las zonas de 18

en la captura de merluza, pota, langostino, corvina y calamar. En minería, durante el 2006 se explota oro en Cerro Vanguardia con una importante producción, y oro con plata en la mina de Manantial Espejo. Tradicionalmente la explotación minera era de carbón (hulla) en las minas de Río Turbio, arcillas y caolines en la zona de San Julián y la explotación de salinas para uso doméstico. Otro rubro característico es la ganadería con cría de ovinos. Posee además en el sector industrial, plantas elaboradoras y conservadoras de pescado y sus derivados. La provincia de Santa Cruz es pionera a nivel mundial en el uso de energías alternativas renovables: la gran amplitud de las mareas -que se verifica, con macareos- principalmente en las rías y estuarios es fuente de gran potencial para obtener energía mareomotriz, aunque en el 2005 la más desarrollada de las energías limpias es la energía que se obtiene de los fuertes y constantes vientos que soplan de oeste a este por gran parte de la provincia, en este caso, varios molinos producen energía eólica. Aunque las condiciones climáticas han restringido la agricultura tradicional, la provincia está teniendo interesantes producciones de frutos agrios (cereza, frambuesa, calafate, frutilla) y ajo. Otro gran factor de la economía santacruceña es el turismo (en especial en su modalidad de aventura) que se ha intensificado desde fines de siglo XX. Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur: La economía de la provincia de Tierra del fuego representa el 1% del PBI de la Argentina. En la estructura de sus exportaciones, los combustibles y energía representan el 67% y las manufacturas de origen industrial un 33%. El principal destino de las exportaciones es Chile (46%). Las principales industrias son las de Hidrocarburos. En 2004 la provincia extrajo el 3% de la producción nacional de petróleo. La producción de hidrocarburos se concentra en la cuenca marítima Hydra y en la localidad de San Sebastián. Este recurso es exportado a las destilerías del continente vía marítima. En el caso de la producción de gas, se produce el 11% de la producción nacional. El gas producido se transporta a través de un gasoducto que se conecta con las redes nacionales del país, también es exportado a Chile. Comparte con Santa Cruz la cuenca Austral, una de las más ricas del país en petróleo y gas. La belleza del paisaje fueguino (montañas, glaciares, bosques, ríos con rápidos y cascadas, estrechos, islas, centros de deportes nivales invernales) y su sugestiva historia hacen de Tierra del Fuego un polo turístico de relieve internacional. El turismo internacional representa un 60% aproximadamente del total y se orienta en gran

medida a la Antártida, el restante 40% es turismo nacional que llega principalmente de Buenos Aires. La pesca es uno de los pilares de la economía de la provincia. En el 2004 Tierra del Fuego produjo el 10% de las capturas totales del país. También es una zona de ganado ovino, uno de los principales recursos es la cría de ovejas, con predominio de la raza Corriedale. Se utiliza no solamente la lana, sino que se comercializa la carne en mataderos y frigoríficos, además de la venta del cuero. En esta primera sección podemos concluir que tanto la economía Chilena como la Argentina, tienen rasgos característicos similares. Ambas desarrollan la actividad ganadera, la agricultura, la explotación minera y la producción de energía, así como también el turismo. Ahora analizaremos los datos referidos a su población de manera de poder determinar la pobreza de las regiones y establecer comparaciones.

SEGUNDA PARTE Demografía de la Región
La población total de Chile es de 15.116.435 habitantes, según el Censo 2002 y las regiones involucradas en el análisis conforman el 9% de la población total (1.315.453 habitantes). La Región de Los Lagos es la que presenta la mayor participación de habitantes de la Región Patagónica con 4,74% con respecto a la población total del país en tanto que la región de Aisén es la menor con 0,61%. Si bien a nivel total se estima que la población se incremente un 5% para el año 2009, podemos observar que por provincia el crecimiento es variado siendo las de menor crecimiento esperado las provincias de Palena de la Región de Los Lagos con 1% y la provincia de Tierra del Fuego con 2%. La provincia de Llanquihue es la que espera tener el mayor crecimiento para 2009 (21%). Si consideramos las provincias y comunas correspondientes a las regiones de la Patagonia chilena tenemos la siguiente distribución:

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En Argentina en cambio el Censo de 2001 refleja que la población total es de 37.156.195 habitantes y la región Patagónica representa el 9% de esa población. La composición por provincia es la siguiente:

términos absolutos. Esto es, los límites entre quiénes son pobres o indigentes y quiénes no lo son se definen en relación a mínimos de satisfacción de necesidades básicas, en el caso de la pobreza, o alimentarias, en el caso de la indigencia.

Pobreza en la Patagonia Chilena
Si bien Tierra del Fuego es la provincia con menor participación es la que más crecimiento estimado presenta para el año 2009, eso se debe al crecimiento de la esperanza de vida1 esperado de acuerdo al informe de análisis demográfico realizado por el INDEC. La provincia con menor crecimiento esperado es Río Negro 5%, siendo el resto de las provincias bastante similar en el crecimiento esperado. Desde 1987 se ha realizado la medición de la pobreza e indigencia utilizando el método indirecto, lo que ha permitido la construcción de indicadores comparables a lo largo del tiempo, requisito indispensable para evaluar su evolución. Como podemos observar en el siguiente cuadro, se observa una importante reducción de la pobreza a lo largo de toda la serie, para los indicadores de pobreza, la reducción observada en la Región de Los Lagos (incluyendo la región de Los Ríos a partir del 2006) muestra una reducción de pobreza de aproximadamente el 14%, lo que significa que el indicador se redujo más de la mitad en el periodo 1996-2006. En la Región de Aysén, se redujo aun más, según los datos observados, la reducción para el periodo analizado es de 13% lo que significa más del 70% para la región. Algo similar es el resultado para la región de Magallanes, con una reducción del 7% siendo más del 60% en el periodo analizado.

Acerca del Método de Medición de la Pobreza
Calcular la pobreza desde un punto de vista cuantitativo es importante porque permite establecer un criterio de referencia lo que a su vez, hace posible comparar las condiciones de diferentes grupos sociales y áreas, incluso en periodos diferentes. Tanto Chile como Argentina utilizan el Método de Medición indirecto o de Ingresos. Este método mide pobreza e indigencia en 20

observa una mejora significativa del indicador. En cambio cuando miramos los datos sobre indigencia, no observamos una reducción significativa. Se mantuvo a lo largo de toda la serie. Excepto en la región de Los Lagos donde se observa una reducción aproximada del 4%. Uno de los factores que suele atribuirse al incremento de la pobreza es la pérdida de ingresos de los individuos y las familias, así como también cambios en los precios relativos de nivel minorista y el aumento en la desigualdad del ingreso. El coeficiente de Gini es una forma de medir el desarrollo de las regiones considerando la distribución del ingreso en la población. Se divide a la población en un cierto número de estratos ordenados de manera creciente según los ingresos del grupo familiar, en el primer estrato se incluyen todas las familias con los menores niveles de ingreso, continuando de manera creciente hasta el último estrato, que comprende todas las familias con los más altos niveles de ingreso. En el análisis de la distribución personal nos proponemos conocer qué porcentaje del ingreso total es captado por cada estrato. Cuanto más cercano a cero es este coeficiente más igualitaria es la distribución del ingreso y si contrariamente se acerca a 1 entonces es muy desigual. En el caso Chileno fue posible realizar el cálculo del coeficiente de Gini para poder analizar la composición del ingreso. Los resultados obtenidos muestran que si bien, se observa una reducción de la pobreza en las regiones de la Patagonia chilena, no es acompañado íntegramente por una disminución de una desigual distribución del ingreso. Solo para los datos correspondientes al año 2006, se

Pobreza en la Patagonia Argentina
En nuestro país, el INDEC viene realizando estimaciones sistemáticas y periódicas de la incidencia y otras características de la pobreza en el Gran Buenos Aires desde principios de los años noventa. A partir del Año 2001 mediante la aplicación de una metodología de transición también se producen los mismos indicadores para el conjunto de las áreas urbanas representadas por la cobertura de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). En la medición de octubre de 2002, se incorporaron 3 aglomerados de los cuales dos pertenecen a la Región Patagónica, Viedma - Carmen de Patagones y Rawson – Trelew. El relevamiento puntual de estos, se llevó a cabo hasta la onda de mayo 2006. A partir de ese momento se integran a la EPH Continua con el resto de los aglomerados. Luego de una extensa recopilación de la información suministrada por el INDEC, podemos ver en el gráfico siguiente una aproximación a lo que entiendo sería la evolución de la pobreza en la región. Como podemos ver durante la onda de mayo y octubre de 2002, la pobreza se incrementa considerablemente en los seis aglomerados relevados, esto se debe principalmente a la crisis observada durante el año 2001. Dado que este método de medición utiliza el índice de precios al consumidor (IPC) para determinar la canasta básica de alimentos. También podemos observar que la pobreza a lo largo de toda la serie presenta una disminución que supera el 70%, en todos los aglomerados. Es necesario tener en cuenta que el método utilizado por INDEC es muy cuestionado, podría pensarse que no reflejan fielmente la realidad, lamentablemente no me fue posible encontrar información adicional para poder utilizar en este trabajo.

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Con respecto al análisis de los Ingresos de los hogares y el cálculo del Coeficiente de Gini, en Argentina no fue posible realizar ese análisis dada la precariedad de la información obtenida de los organismos públicos encargados de tal fin. Se encontraron datos de las ondas de mayo y octubre desde 2001 hasta el primer semestre de 2006, a partir de ese momento, el INDEC sólo muestra la composición de ingresos para el total de aglomerados y no es posible obtener el dato por aglomerado de manera de poder seguir su evolución. De esta forma aproximarnos a una cantidad de pobres reales mediante el enfoque del ingreso resulta muy difícil.

sus necesidades básicas varía en el tiempo y entre las sociedades. Por ello cada país elabora sus propias líneas de pobreza de acuerdo con su nivel de desarrollo, normas sociales y valores, el problema es que si no tenemos una continuidad en la medición ya sea por el método directo (el de las necesidades básicas insatisfechas), como el método indirecto (Línea de Pobreza), entonces ni siquiera estamos mirando el problema, de manera de poder solucionarlo. Si bien la medición de la pobreza por vía del ingreso ha sido criticada por Amartya Sen, afirmando que la conversión del ingreso en capacidades básicas puede variar de manera significativa entre los individuos, ya que está afectada por variables sobre las que una persona puede tener escaso o ningún control, como son la edad, el sexo, la localización y la epidemiología. Por ejemplo, dos individuos, uno joven y el otro anciano, pueden tener el mismo ingreso, pero al segundo se le hace más difícil convertir el ingreso en capacidad y podría requerir más ingreso (para medicinas, prótesis) con el fin de alcanzar los mismos funcionamientos. De manera que la pobreza puede ser más intensa que la medida mediante el ingreso, razón por la cual «utilizar una línea de pobreza que no varíe entre las personas, puede ser muy equivocado para identificar y evaluar la pobreza».

Comparación de los indicadores de la Patagonia Chile - Argentina
Salvando algunas diferencias metodológicas y al solo efecto de poder establecer alguna comparación entre los datos obtenidos para la Patagonia Chilena y los datos de Argentina podemos decir, que si bien ambas regiones redujeron la pobreza a lo largo de la serie, un dato significativo es que la pobreza en Chile resulta muy inferior a la pobreza en Argentina. Según los datos expuestos se observa una mayor reducción del lado argentino.

Conclusiones
Conceptualizar la pobreza significa entender su carácter dinámico, el hecho que la pobreza no es necesaria ni prevalecientemente una condición permanente, pero que un individuo puede volverse pobre como consecuencia de factores temporáneos o relacionados a eventos imprevisibles y específicos: así existen los pobres, pero también los potencialmente pobres. Superar la pobreza significa enfrentar ambas condiciones, la de los que ya son pobres y la de los que pueden volverse pobres. Por lo tanto es el concepto de vulnerabilidad que parece más apropiado para dar cuenta de la inseguridad que acompaña estructuralmente la pobreza. De esta forma aproximarnos a una cantidad de pobres mediante el enfoque del ingreso resulta muy difícil, dada la precariedad de la información obtenida de los organismos públicos encargados de tal fin en el caso argentino, como dije anteriormente. Lo que requieren los seres humanos para satisfacer 22

Por ello propone definir la pobreza en términos de la privación de la capacidad, de esta manera propone entonces un cambio de enfoque. En lugar de hacer énfasis en los bienes materiales (ingreso), hay que fijarse en las capacidades del individuo para poder vivir el tipo de vida que valora. En otras palabras, la pobreza es vista como limitación de la libertad de los individuos. Siguiendo el enfoque de Sen, se define a la pobreza tomando en consideración la carencia de capacidades humanas básicas que se manifiestan en problemas tales como analfabetismo, desnutrición, tiempo de vida corto, mala salud materna y padecimientos por enfermedades prevenibles. Esta es la denominada pobreza humana, que no se enfoca en lo que la gente tiene o no tiene sino en lo que la gente puede o no puede hacer. Una manera indirecta de medirla es a través del acceso a bienes, servicios e infraestructura (energía, educación, comunicaciones, agua potable) necesaria para desarrollar las capacidades humanas básicas. El problema con este enfoque radica en determinar qué tipo de bienes y servicios se deben seleccionar y qué ponderaciones darle a cada uno. De acuerdo a lo comentado al comienzo de este trabajo, las características de ambas regiones resultan similares,

podría pensarse en determinar los mismos tipos de bienes y servicios que deben seleccionarse y las ponderaciones correspondientes, de manera de poder establecer comparaciones más precisas entre ambas regiones. Cabe aclarar que es necesario continuar relevando la pobreza mediante el método indirecto, para poder seguir así la evolución de los índices correspondientes. De lo anterior se desprende que el problema de la pobreza es multidimensional y se debe atacar desde diferentes ángulos. Se deben llevar a cabo políticas que promuevan el desarrollo de las capacidades de los individuos, mejoren la distribución del ingreso y permitan la participación de los pobres en la búsqueda de mejores condiciones de vida. Los índices de pobreza desglosan la información a un nivel que permite utilizarlos para determinar específicamente el diseño de las políticas públicas, porque al identificar la pobreza por grupos y subgrupos es posible determinar aquellos con más altos niveles y determinar su contribución en el total. De igual modo, dichos índices permiten identificar que tanto se reduce la población pobre cuando su ingreso se incrementa. Este cálculo de sensibilidad permite definir la orientación de los recursos para obtener mayor reducción de la pobreza. Del mismo modo, la información permite determinar si la pobreza se deriva de una insuficiencia de recursos para satisfacer las necesidades de las personas o si obedece a la desigual distribución de los recursos existentes en la sociedad. El conocimiento de todos estos aspectos constituye una valiosa herramienta para el diseño de políticas y conduce a determinar el tamaño y el destino adecuado del presupuesto requerido. Este podría ser el caso de Chile donde la medición de la pobreza se realiza en forma ininterrumpida cada dos años para el total de las regiones de su país. La voluntad política para llevar a cabo un amplio programa de combate a la pobreza, debe ir -invariablementeacompañada del trabajo científico de comprensión de las causas que la originan, su medición exacta y la definición de los instrumentos y mecanismos que la eliminan. De otro modo cualquier esfuerzo que se realice, por más buena voluntad que tenga, se convertirá en un inevitable fracaso. Lamentablemente, los datos obtenidos luego de un arduo análisis del lado argentino no me permiten concluir sobre cuestiones elementales que hacen a la región patagónica, en cuanto a la poblemática social de la Región. Esto nos muestra nuestra imposibilidad para poder realizar políticas públicas destinadas a combatir la pobreza y mejorar la distribución del ingreso. 1 Se espera un incremento en la esperanza de vida para el 2010 para
los varones del 2,8% y para las mujeres del 2,5%,según información del INDEC.

Bibliografía
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«DEL DÍA DEL PETRÓLEO NACIONAL AL DÍA NACIONAL DEL PETRÓLEO EN PROPAGANDAS Y PUBLICIDADES GRÁFICAS COMODORENSES DE YPF»
BARRIONUEVO Natalia Soledad Estudiante de la Licenciatura en Comunicación Social. Ayudante alumna de la cátedra Módulo en Ciencias Sociales/ Sociología. Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales. Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Ciudad Universitaria Km 4, Comodoro Rivadavia, Chubut, Argentina. Tel. 0297 - 154 160143 sea_natts@hotmail.com

Abstract
El artículo presenta algunos avances de un proyecto de Tesis de Licenciatura en Comunicación Social que aborda comparativamente el análisis visual de un cuerpo de propagandas y publicidades gráficas comodorenses de YPF Sociedad del Estado, YPF Sociedad Anónima y Repsol YPF; referentes al Aniversario del Descubrimiento del Petróleo. La gradual privatización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales se traduce discursivamente en el cambio del enunciador de sus mensajes; y es ese pasaje del Estado a una multinacional desde donde se parte para analizar quiebres y continuidades. En la presente investigación la publicidad es entendida como instrumento de las economías de mercado a la vez que como mensaje con gran potencial significativo dado por el uso de herramientas semiológicas. Intentamos demostrar que la publicidad –que aparece como un discurso periférico de carácter comercial y, en el mejor de los casos, cultural- es también un discurso político portador de ideología y de formas hegemónicas de conciencia. De lo que se trata, entonces, es de «desmitificar» los avisos con el fin último de lograr una mejor comprensión de la realidad social de la cual emanan. A partir de la deconstrucción de parte de los discursos sociales de la empresa petrolera, la atención se centra en la mutación de los objetivos empresariales como así también en el modo de concebir al mito fundante del descubrimiento, la comunidad, los trabajadores y el recurso y su vinculación con el desarrollo nacional en cada momento histórico. En el marco de políticas petroleras que dejan entrever intereses en pugna por el control de un recurso estratégico no renovable, la deconstrucción visual de veinticinco avisos «ypefianos» pone el foco en los contextos de emisión, las estructuras y los sentidos de los mensajes.

las que se posicionan públicamente, como así también rastrear «huellas» de la gradual privatización de la empresa. Este análisis de imágenes, y análisis discursivo en términos más amplios, surgió entre nuestros intereses de investigación en 2007; y representó inicialmente un proyecto de investigación de la cátedra Metodología de la Investigación II que desarrollé junto a mi compañera Laura Contreras. El tema fue continuado como proyecto de tesis de grado en 2008, ampliando no sólo la muestra de avisos sino también los objetivos y el enfoque teórico del estudio. Actualmente nos encontramos analizando el cuerpo de propagandas y publicidades, en la etapa de redacción de los primeros borradores del informe. Debido a que al momento de escribir este artículo el primer grupo de mensajes pertenecientes a la era estatal de la petrolera argentina está siendo abordado, hallamos apresurado arriesgar conclusiones generales y aún parciales; sin ir en detrimento del carácter comparativo de la investigación. Por tales razones decidimos incluir en esta exposición una presentación del problema, el marco teórico elegido para su abordaje, las aproximaciones realizadas y algunos interrogantes que nos proponemos hacerles a los avisos y responder –aunque no acabadamente- en el informe final. En primer lugar, deseamos explicitar algunos supuestos de los que partimos. Desde una concepción discursiva de lo social, los objetos no se construyen ni el acceso al mundo se produce si no es a través de discursos; entendidos como una serie de relaciones que otorgan significados excluyentes. Esas relaciones entre de la provincia de Chubut. Actualmente ocupa un lugar regional destacado como centro administrativo-comercial y punto nodal en la red de transportes terrestres, aéreos y marítimos. Desde su fundación, el 23 febrero de 1901,

Palabras claves:Análisis visual, publicidad y propaganda, Yacimientos Petrolíferos Fiscales.

Introducción
Presentaremos en esta oportunidad algunas consideraciones en torno a nuestra tesis de grado, que se propone deconstruir mensajes publicitarios gráficos comodorenses de YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales) y Repsol YPF referidos al aniversario del descubrimiento del petróleo; buscando conocer ciertas concepciones con 24

significantes y significados son orientadas y naturalizadas por medio de mitos a través de procesos hegemónicos. La tarea crítica de las Ciencias Sociales aparece, en este marco, en la elaboración de lecturas de segundo orden que problematicen esas relaciones que se nos imponen. La técnica específica de recolección y exploración del análisis crítico del discurso, entendiendo al análisis de imágenes como parte de éste, ofrece entre sus posibilidades la distinción de las relaciones de dominación que se dan por medio del lenguaje como de las formaciones discursivas que, según Foucault, incluyen las condiciones que hacen posible que un discurso circule en la escena social. Este tipo de análisis también pone énfasis en el sistema de referencia sociosemiótico compartido a partir del cual un sistema de significados adquiere valor y un discurso se vuelve dominante. Buscamos, entonces, deconstruir los avisos publicitarios ypefianos con la intención de sacar a la luz su organización implícita y de volver más evidentes los procesos de construcción de significados subyacentes. La mayor riqueza, consideramos, está en la mutación del enunciador de estos mensajes; al abordar los distintos momentos por los que atravesó YPF hasta el año 2007. Desde la era estatal hasta una primer fase de privatización (cuando el Estado aún conservaba parte del capital accionario) que concluyó con la transferencia total a Repsol YPF S.A. hacia 1999, nos detenemos –como hito histórico relevante- en el aviso del Centenario del Descubrimiento del Petróleo (1907- 2007). ¿Cómo fueron variando los objetivos empresariales, la concepción del recurso y del desarrollo nacional a lo largo de los años? La idea de sentido común fuertemente arraigada en las sociedades occidentales alfabetizadas que piensa a la lengua escrita y oral como medio exclusivo de representación, actualmente pierde fuerza frente al mayor reconocimiento del lugar de lo visual como forma de comunicación. 1 Dejar de pensar en términos del logocentrismo implica reconocer la multimodalidad (y con ella las experiencias multisensoriales) que siempre estuvo presente; con textos donde coexisten varios modos de representación y comunicación buscando comunicar mensajes complejos en forma más apropiada (Kress, LeiteGarcía y van Leeuwen; 1997). El interés puesto en la textualidad, en los orígenes sociales y en la producción del texto tanto como en su lectura que revela este modelo, se basa en la semiótica social; práctica que pone atención en las formas de significación social enmarcadas en el campo de la política y las estructuras de poder. La existencia de signos motivados determinará, entonces, que la ideología sea un factor de todos los modos textuales. Así entenderemos nuestro objeto de estudio. Desde una doble concepción, las publicidades gráficas analizadas serán consideradas una herramienta de difusión y propagación de objetivos políticos y empresariales; fundiendo de modo particular lo sociopolítico y lo estético. Es justamente en ese cruce donde

cobrará relevancia la construcción/ deconstrucción visual de la imagen publicitaria. Sus contextos de emisión, sus estructuras y sus sentidos nos interesarán especialmente.

Sobre la muestra
La búsqueda de datos de la presente investigación se produjo en los meses de agosto y septiembre de 2008. Parte del trabajo había sido realizado un año antes, cuando en el trabajo final de la cátedra Metodología de la Investigación II analizamos nueve de las publicidades gráficas que aquí presentamos. En ambas oportunidades nos propusimos trabajar con archivos de diarios locales rastreando la publicación de avisos ypefianos referidos al 13 de diciembre. Por ello, la búsqueda se centró entre los días 10 y 15 de diciembre de cada año. Como ya mencionamos, la muestra se cerrará temporalmente en el año 2007 con el hito del Centenario del Descubrimiento del Petróleo. Con la intención de revisar todos los archivos de prensa disponibles en la ciudad, trabajamos en la Hemeroteca de la Biblioteca Central de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y en la Hemeroteca de la Biblioteca Municipal.2 De ese modo, la muestra a ser analizada quedó configurada a partir de la totalidad de los avisos encontrados en las fuentes locales disponibles:

Observando la distribución de publicaciones en el tiempo, la primera pregunta que surge –e intentaremos develar en la investigación- es qué hace que en determinados períodos aparezcan avisos y en otros no; y si va de la mano con la emergencia, consolidación, declive y/o resurgimiento de la celebración de la fiesta del petróleo los 13 de diciembre en nuestra ciudad. Según Trias Mercant, hay acuerdo entre antropólogos, sociólogos e historiadores en aceptar la existencia de una cultura material constituida por el patrimonio tecnológico y por el patrimonio documental de un pueblo. Así como las fotografías del álbum familiar posibilitan reconstruir las trayectorias biográficas individuales y grupales a través de las imágenes, las publicidades ypefianas referidas al 13 de diciembre podrán aportar datos sobre la «vida» del oro negro argentino y las políticas petroleras que marcaron su destino.

Comodoro Rivadavia, el descubrimiento del petróleo e YPF
Comodoro Rivadavia4 es la ciudad de mayor extensión del litoral atlántico de la Patagonia Argentina, y – ubicada en su extremo suroriental- la principal ciudad

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mantuvo como una constante, acrecentándose en los tiempos de bonanza económica (booms).6

¿Se evidencia lo heterogéneo de la ciudad en los mensajes publicitarios ypefianos? ¿Cómo contribuyen a la construcción de la identidad comodorense? En el desarrollo de nuestra investigación, intentaremos dilucidar estos interrogantes; poniendo el foco en cómo las imágenes piensan a la comunidad y sus trabajadores que –ya vimosestán signados por lo diverso. No obstante, aparecerán un Comodoro y un obrero, los de la representación dominante e integradora que se busca imponer. Sostendremos que a lo largo del tiempo la publicidad ypefiana constituyó discursos integradores en espacios desintegrados y con identidades diversas. La historia de la explotación de hidrocarburos va de la mano con la historia misma de la ciudad; capital nacional del petróleo por ser sede del primer hallazgo, el 13 de diciembre de 1907. La discusión en cuanto al mito histórico del descubrimiento se plantea en varios sentidos, tanto desde el saber popular como desde el científico; y es recuperado año a año en la fecha en cuestión. Básicamente, gira en torno a si el Descubrimiento fue un hecho fortuito o bien se dio en el marco de una serie de excavaciones; se debate si en búsqueda de agua o petróleo. fue un centro de atracción poblacional; vinculado con la existencia de oportunidades en el mercado laboral generadas principalmente por la actividad propia de la cuenca del golfo San Jorge, una de las zonas petrolíferas y gasíferas más importantes del país.5 Comodoro Rivadavia construyó históricamente su identidad a partir, fundamentalmente, de su actividad económica central. Muchos barrios de la ciudad minera se conformaron como campamentos petroleros, y esto se traduce y mantiene hasta hoy en la amplia dispersión geográfica hacia el norte y el sur característica de la localidad. Por otro lado, su mercado de trabajo siempre atrajo familias de diversas procedencias, tanto migrantes internos como limítrofes e internacionales. Este fenómeno adquirió diversas formas a lo largo de la historia y se 26 La historia oficial cuenta que buscando agua, fortuitamente se halló petróleo; mientras que desde miradas alternativas se plantea que la exploración planificada de la cuenca del golfo San Jorge en busca de minerales tuvo como resultado exitoso el descubrimiento. En el análisis de los avisos indagaremos si el mito fundante del 13 de diciembre está presente y de qué formas lo hace.7 Por esta estrecha relación entre el nacimiento, el desarrollo y la dinámica de la ciudad con la explotación petrolera; decir Comodoro es también decir YPF «para generar acción y reacción». La estructura narrativa publicitaria, en particular, adquiere una función socializadora al ser portadora de significaciones

(Yacimientos Petrolíferos Fiscales).8 Esta empresa pública -fundada en 1922 bajo la presidencia de Marcelo T. de Alvear- formó parte de un conjunto asociado al modelo de industrialización sustitutiva defendido por un grupo de militares de ideología nacionalista, en el marco de políticas proteccionistas contra el interés mundial en el sector petrolero argentino. Von Storch (2005) destaca que el desarrollo de la actividad productiva de YPF supuso la construcción de una identidad particular legitimante de un modelo de acumulación promovido y sostenido por -y desde- el Estado, reforzada por un conjunto de beneficios sociales y por lazos afectivos con la empresa sustentados en símbolos y valores internalizados por los sujetos. La publicidad cumplirá un rol importante en estos intentos de crear consenso ideológico. Será nuestra tarea atender a los modos en que lo hizo a lo largo de la historia ypefiana. En esta misma línea, Márquez (2007) sostiene que la «acción social de YPF» comprendía un conjunto de estrategias de contención social orientadas a favorecer la argentinización de los yacimientos primero (buscando fomentar la idea de soberanía en torno a la producción), y a promover la constitución de una comunidad laboral integrada a los parámetros de la nación luego. En ese camino, y fundamentalmente en los primeros años de la estatal bajo la dirección del General Mosconi, los esfuerzos van encaminados a desarticular las organizaciones obreras y a limitar las posibilidades de participación autónoma de los trabajadores en organizaciones sindicales o de base. A lo largo de su historia, YPF fue objeto de la puja entre intereses nacionales (resumidos en la defensa del monopolio estatal) e intereses extranjeros (resumidos en la liberalización del mercado). Si en los años ’20 YPF se financió exclusivamente con el petróleo que extraía, sin ningún dólar extranjero, y llegó a ser considerada para algunos una de las más importantes industrias petroleras del continente, luego sufrió numerosos vaivenes. Resumidamente9, algunos acontecimientos que luego -en formas de políticas nacionales globales o específicamente petroleras- marcaron la historia de la empresa fueron: la sanción en 1932 de la ley orgánica que la dejó en las mismas condiciones que las empresas privadas; la escasez de materiales y equipos y las dificultades para exportarlos en plena posguerra durante el primer peronismo; la reforma de la Constitución Nacional de 1949 que establecía la propiedad estatal de los recursos naturales; los polémicos contratos que Perón firmó con la SOCAL (Standard Oil de California) antes de su derrocamiento; los acuerdos frondicistas con petroleras extranjeras de 1958; el boom petrolero en Comodoro Rivadavia en los años 1958-1963; el endeudamiento forzoso de YPF durante la última dictadura militar y la serie de planes desregulatorios implementados por el alfonsinismo, entre otros. Ya en 1990 y de la mano de Carlos Menem, el desprendimiento de la petrolera estatal se haría efectivo. Así pasó a dominio privado todo el capital social de la empresa, a un precio de venta subvaluado y asumiendo el

Estado Nacional la deuda que existía. En 1993 la composición accionaria de YPF S.A. aún contenía una fuerte presencia estatal, tanto nacional como provincial; y el Estado conservaba la acción de oro con la potestad de dar acuerdo para la venta total de la empresa o su cambio de sede. Hacia 1998 fue creciendo el porcentaje de participación privada, hasta llegar Repsol10 a controlar más del 98%.11 Se mostró la falsa imagen de una empresa parasitaria y endeudada para justificar la necesidad de venta, tanto desde el gobierno como desde los medios de comunicación; que contribuyeron a reforzar el imaginario social de ineficiencia de lo público presente hasta nuestros días. A nivel regional, la petrolera estatal marcó nuevamente el rumbo de la ciudad provocando el incremento de la desocupación, la subocupación y el cuentapropismo. Pero siguiendo a von Storch (2005), esa reformulación en la relación entre lo público y lo privado trajo consecuencias que van más allá del impacto en el mercado laboral local: «…se pasó de un modelo donde el Estado ejercía un rol tutelar (garantizando niveles básicos de bienestar general y de solidez en las relaciones laborales) a un Estado que cedió al sector privado el control de la actividad local dominante y, que también renunció a sus funciones asegurador de la cohesión social y del afianzamiento de las relaciones sociales.»

Los avisos ypefianos como discursos ideológicos
Nos preocupa la construcción de la hegemonía y el rol de lo simbólico en la misma. Se trata de reflexionar sobre los discursos publicitarios que emite Yacimientos Petrolíferos Fiscales (Y.P.F.) a lo largo de 65 años de su historia (entre 1943 y 2007)12 con la intención de evidenciar su condición de ideología. Y ello con el fin último de una mejor comprensión de la realidad social de la cual emanan, para lo cual la necesidad de diálogo entre el texto y el contexto se vuelve constante.

A partir del análisis de los procesos de construcción de significados de las publicidades referidas al Aniversario del Descubrimiento del Petróleo, pretendemos demostrar que en tanto objeto de estudio forman parte -y no son un simple reflejo- de las políticas petroleras de los sectores dominantes, es decir de las formas hegemónicas de conciencia. Lo que aparece como contradictorio y bajo aparentes «dobles discursos» en las publicidades, quizá sea el modo en que esos intereses concretos se imponen al resto de la sociedad. Entendiendo la hegemonía desde una concepción gramsciana, nos interesa ver en las propagandas y publicidades publicadas en la prensa gráfica un vehículo de generación y reforzamiento de consensos; y –por tantouna de las muchas formas que adquiere el poder. Según Ferrés (1996) la imagen tiene un poder movilizador, un potencial energético, una capacidad para crear realidad y

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inadvertidas; traducidas en la presencia de valores en el mensaje. Tal como sostiene Verón (2004), toda producción de sentido tiene una manifestación material. En nuestro caso, el soporte material es una serie de avisos gráficos que -entendidos desde este autor como fragmentos de semiosis- constituyen una configuración espacio-temporal de sentido. En particular nuestro objeto de análisis será la publicidad comúnmente denominada corporativa o institucional; una herramienta de comunicación informativa y persuasiva, financiada por un anunciante que utiliza los medios de comunicación de masas para difundir su empresa con la finalidad de crear, mantener o modificar la imagen que los receptores tienen de ella. Partiendo de aquello que decía Péninou (1976) acerca de que la publicidad fabrica sentido, intentaremos demostrar que la publicidad –que aparece como un discurso periférico de carácter comercial y, en el mejor de los casos, cultural- es también un discurso político portador de ideología. De lo que se trata, entonces, es de «desmitificar» avisos familiares y cotidianos para muchos, de desnaturalizar –en última instancia- el sentido común. En los términos de Barthes (1981) nuestra vida cotidiana está plagada de mitos que –aislados de la actualidad que les dio nacimiento- ocultan abusos ideológicos al responder a intereses sociales definidos. Ciertas nociones de sentido común que aparecen como «naturales» encubren realidades históricas, tal es así que Barthes va a decir que se vuelve preciso «dar cuenta en detalle de la mistificación que transforma la cultura pequeño-burguesa en naturaleza universal».

del entorno en las propagandas y publicidades, y la intensidad con que lo hace de acuerdo a la época histórica. Así, todos los discursos producidos en el interior de una formación social son ideológicos, en la medida en que ella ha dejado sus «huellas»; que aparecen bajo la forma de operaciones discursivas. Lo «ideológico» es el nombre del sistema de relaciones entre los discursos y sus condiciones de producción en el contexto de una sociedad determinada (Verón, 2004). La estructura interna del mensaje está referida a la composición publicitaria-visual principalmente. En un primer momento, la relación de cada aviso con la historia de la producción estética del momento y/o el surgimiento de nuevas tecnologías permitirá reconocer de qué modos las construcciones están marcadas por el desarrollo del lenguaje propagandístico y publicitario gráfico. Su evolución es fácilmente reconocible y evidente a los largo de los 25 mensajes, que abarcan –como ya se dijo- un período de más de seis décadas. A continuación, la mirada está puesta en los elementos visuales propiamente dichos; tomando como referencia principalmente a autores como Dondis (1992) y Joly (2003), en un ida y vuelta entre la «sustancia visual» (el punto, la línea, el contorno, la dirección, el tono, el color, la textura, la escala, la dimensión y el movimiento, la iluminación, el soporte, el espacio, el marco, el encuadre, el ángulo, entre otros) y la composición total. Dice Dondis (1992) que esos elementos son la materia prima de toda información visual, formada por elecciones y combinaciones selectivas, y que su estructura es la fuerza que determina cuáles están presentes y con qué énfasis. Para este autor, una de las formas de análisis «reveladoras» de la obra visual consiste en descomponerla en esas partes constituyentes, en una suerte de observación de lo micro para una mejor comprensión del conjunto/ estructura total. Se trata de una suerte de «reconstitución» del momento de producción del mensaje (logrando cierta empatía con el diseñador, artista o comunicador visual que fue quien decidió sobre el uso infinito de esos elementos visuales en una determinada composición y los «manipuló» para lograr determinado efecto) desde la interpretación en recepción. Nos detenemos, entonces, en la «caja de herramientas» de las comunicaciones visuales; como la llama el autor. Luego nos centramos en los dibujos, fotografías o montajes digitales según corresponda; y en la construcción de cada una de estas formas de imagen, en sus códigos visuales, sus grados de abstracción y realismo (Arnheim, 1973) y los procedimientos bartheanos de la connotación fotográfica (trucaje, pose, objetos, fotogenia, esteticismo, sintaxis). El análisis de marca, por su parte, nos permite pensar las formas de identidad visual a la que recurrió la empresa a lo largo de la historia, principalmente a través surgen, se mantienen o desaparecen en cada época; como así también la intensidad con que lo hacen. ¿Cómo se da la inclusión de partes, es decir, de los trabajadores, de la

Hacia un modelo de análisis
Cada aviso ypefiano del 13 de diciembre está siendo analizado desde tres miradas (distinguidas sólo a fines analíticos y de acercamiento a los datos, ya que en verdad constituyen una sola integrada): el contexto de producción, la estructura interna y el mensaje propuesto.13 Explicitamos que la deconstrucción de los mensajes se origina en nuestra interpretación, y las lecturas que sugerimos son unas de las tantas posibles (lo que hace que el punto de vista expuesto también esté marcado por lo ideológico). Retomando a Kuhn, Almela explica que lo se percibe depende de lo que el hombre mira y de la experiencia conceptual visual previa que le enseñó a ver. Desde esta concepción la imagen es dinámica y recibe su sentido de la mirada. Para el autor mirar no es absorber pasivamente sino ordenar lo visible de un modo activo, determinado por la cultura del momento. Con la reconstrucción del contexto de emisión nos interesa reparar en aspectos sociales, culturales y económicos; de políticas petroleras y en general; a nivel nacional, regional y local. Conocer el contexto propio del momento de producción del mensaje nos ayudará a su mejor comprensión, deconstrucción e interpretación; como así también a identificar los modos de presencia 28

del uso de isologotipos. En este punto es necesario decodificar y arriesgar posibles interpretaciones de la traducción tipográfica del nombre, el sistema de colores y tipográfico empleado y las imágenes simbólicas que los componen. Observando la evolución de las figuras icónicas de las empresas, es posible reconocer las principales etapas de su historia, incluso la evolución del sector. En sus distintos momentos la petrolera tuvo isologotipos que la identificaron, con la particularidad de presentar –en 2007- uno por el motivo especial del Centenario del Descubrimiento que actuó como refuerzo semántico. El isologotipo de la era estatal de YPF es ya tradicional, y el que mayor nivel de recordación logró que en la audiencia, perdurando en la memoria colectiva aún hasta hoy. Aquí es interesante ver cómo juegan en varios avisos (sin alterar la presencia de la empresa) los colores ausentes, y la ausencia o publicación en tamaño mínimo de la marca. A partir de 1991, surge un nuevo símbolo propio de la privatización. En los años 2002, 2004 y 2005 la empresa empieza a firmar como Repsol, pero es llamativo que en el Centenario vuelve a «YPF». En esta breve presentación buscamos mostrar que la marca YPF inviste de identidad, volviéndose una forma de autoidentificación a la vez que de identificación colectiva. Caracterizada principalmente por su notoriedad, alcanza un alto nivel de conocimiento público en la región; como representación de la empresa y como variadas formas simbólicas que nos proponemos develar en esta investigación. Un análisis aparte, pero complementario, merece el uso de eslogans. La marca es de este modo un valor agregado que opera económicamente como valor de cambio simbólico. La tipografía en particular es vista como imagen y texto a la vez en la composición total de los avisos. Esto ayuda a develar -por ejemplo- qué recursos tipográficos se emplean para destacar. La tipografía, representación gráfica del lenguaje a través de la escritura formalizada y estandarizada, perfila las formas de las letras y las organiza en textos buscando que estos resulten atractivos al receptor. La letra es así vista colmada de simbolismo, como transmisora de sensaciones y emociones. Nuestra atención también se centra en la relación entre los textos y las imágenes, a través de una de sus formas: el empleo de figuras retóricas visuales y lingüísticas. Entendiendo así que en la propaganda y la publicidad la retórica constituye una técnica de persuasión pero también de creación. Finalmente, abordamos la deconstrucción del mensaje propuesto por cada aviso ypefiano y, en nivel más general, por grupos según la propiedad de la empresa (YPF Sociedad del Estado, YPF Sociedad Anónima y Repsol YPF). Nos interesa reparar en cómo esa transformación también se traduce en el pasaje de mensajes propagandísticos a mensajes publicitarios. La propaganda es una técnica basada en el refinamiento de la persuasión; a través del control del flujo de la información, la dirección de la opinión pública y la

manipulación no necesariamente de las conductas, sino sobre todo de modelos de conducta (Pizarroso Quintero, 1999). Su objetivo es difundir las cualidades, bondades y/o beneficios de un sistema de creencias, de ideas o de concepción política para que el público los adopte; siendo el Estado quien generalmente aparece como el emisor.14 La publicidad también es una herramienta de la comunicación masiva que, mediante mensajes persuasivos, satisface necesidades de comercialización; sea en la promoción de productos o servicios, para incentivar el consumo, asociar su uso a determinados valores, vender más o crear nuevos mercados o adeptos a una marca empresarial. En el caso de nuestro objeto de estudio en particular, se trata de un tipo de publicidad llamada institucional o corporativa, como ya mencionamos. Para Colón Zayas (2003) la publicidad se volvió, a lo largo del último tercio del siglo XX, un discurso hegemónico capaz de reorientar la experiencia semiótica de los individuos desde un lugar central en el sistema capitalista; combinando arte, diseño e industria. Desde el enfoque de análisis ideológico del discurso que guía nuestra investigación, también nos interesa observar las estrategias discursivas (entendidas como recursos lingüísticos utilizados estratégicamente) presentes en distintos niveles de análisis (pragmático, semántico, morfosintáctico, lexical, fonológico, gráfico y dimensión retórico estilística) (Sayago, 2003). Además, determinar la construcción de outgroups/ ingroups en cada propaganda y publicidad; esto es la descripción/ atribución positiva de grupos de pertenencia y la descripción/ atribución negativa de grupos ajenos a través de adjetivos, sustantivos y estructuras complejas que los relacionan con acciones, lugares y acontecimientos (Van Dijk, 1996). ¿Quiénes aparecen como ellos y quiénes como nosotros en cada mensaje? Incorporamos, asimismo, un enfoque en torno a la comunicación corporativa y la imagen empresarial (Costa, 2006 y Minguez, 1999). Si bien no es allí donde nos paramos en la deconstrucción y el análisis de las publicidades ypefianas; es la lógica desde la que las empresas construyen sus mensajes, de ahí que se vuelva pertinente conocerla. Por último, hacemos hincapié en la construcción de los significados de YPF, el petróleo y el mito del 13 de diciembre; vista como el llenado de espacios discursivos vacíos. Según Laclau (1986) todo principio universal está tendencialmente vacío a la vez que conserva rastros de la particularidad que le da su contenido histórico específico. Para el autor, las estrate-gias que implica esa operación de colmar es lo que constituye la política. Los significantes vacíos implican una competencia de fuerzas políticas rivales por fijar parcialmente esos significantes en significados de acuerdo a intereses propios. El primer momento de las luchas discursivas (entendidas como relaciones de fuerza) deriva en la construcción hegemónica. Así, un contenido particular se convierte en el significante de la plenitud comunitaria ausente al 29

familia petrolera, del recurso, de la empresa, del Estado, de la nación, de la comunidad, etc., en cada momento? ¿Pueden ser los nombres «YPF», «petróleo» y el mito del 13 de diciembre analizados como significantes vacíos en nuestras publicidades? ¿Con qué principio universal sostenido por diversos grupos en relación de equivalencia serán llenados en cada coyuntura histórica? Todos estos constituyen nuevos potenciales interrogantes para nuestro estudio.

actualidad. Cabe señalar que en es común que los archivos se encuentren incompletos.
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Conclusiones
Esta ponencia se titula «Del Día del Petróleo Nacional al Día Nacional del Petróleo en propagandas y publicidades gráficas de YPF». Allí pretendemos, además de presentar nuestro tema de investigación, mostrar cómo el análisis discursivo puede hacer decir a los datos mucho más de lo que dicen en apariencia. A modo ilustrativo, elegimos resaltar ese rasgo; uno de los más evidentes al observar y contrastar los avisos del 13 de diciembre con los que trabajamos. Un cambio en el orden sintagmático de la frase hace que en un inicio la fecha de conmemoración fuera nombrada como «Día del petróleo nacional» y hoy, en el lenguaje corriente, nos refiramos a ella como «Día nacional del petróleo». En una obvia alteración en el orden de las palabras, el adjetivo «nacional» es atribuido en un comienzo al recurso; hoy, al día y en los avisos de YPF S.A. y Repsol, eliminado totalmente y suplantado por el simple «Día del petróleo». Expusimos en este trabajo los objetivos de nuestra investigación, la muestra de avisos y sus criterios de selección y algunas aproximaciones teóricas al objeto de análisis. Mencionamos que, en el análisis discursivo que emprendemos, las propagandas y publicidades son consideradas textos multimodales. Partiendo de ese enfoque, nos detenemos en la composición interna de los mensajes. También nos preguntamos, en ellos, por la construcción de identidades y de la historia regional y de la empresa; observando las «huellas» dejadas por los contextos de producción. En ese camino, pretendemos «desmitificarlos», reconocer en ellos su condición de ideología y deconstruirlos –desde nuestra mirada como una de las posibles- para luego «volver a armarlos».

El día del Centenario del Descubrimiento en 2007 se publica más de un aviso en el diario Crónica, si bien participa de nuestra muestra un único correspondiente a esa fecha. 4 En esta breve presentación de la ciudad se recuperan elementos provistos por von Storch (2005). 5 Geográficamente, la cuenca del golfo San Jorge abarca el sur de la provincia de Chubut y el norte de Santa Cruz; y es el mayor centro productivo de hidrocarburos a nivel nacional. 6 Sólo a modo ilustrativo, detallaremos la nacionalidad de los trabajadores de YPF en 1926 (Márquez, 2007). En ese primer momento 25% eran españoles, 21% argentinos y 17% portugueses. El casi 40% restante procedía de más de treinta países europeos, asiáticos y latinoamericanos. Por esos mismos años se produce otra ola inmigratoria de trabajadores provincianos, fundamentalmente catamarqueños y riojanos.
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Dice Duplatt (2009), recuperando a Bernal, que el mito del descubrimiento azaroso del petróleo constituye una tergiversación con fines políticos que tiene como propósito desvirtuar el nacimiento de la vida petrolera del país, ocultando a sus protagonistas y sus ideas; atentar contra la gestión, planificación y control estatal en materia energética; inhibir una conciencia colectiva nacional acerca de la importancia de los recursos estratégicos y eliminar el prestigio de la ciencia y la tecnología de la que es capaz de valerse el argentino. 8 Cabe destacar que si bien históricamente YPF ocupó el lugar de la principal empresa petrolera de la ciudad, no fue la única operadora en la zona. Las empresas privadas también marcaron desde un inicio el desarrollo de la actividad minera.
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A los efectos de esta presentación, se señalan a modo indicativo de los cambios sufridos por la empresa al compás de la historia petrolera nacional sólo algunos «hitos». De ningún modo esta enumeración pretende ser exhaustiva. Esto no sólo por razones de tiempo y espacio, sino también porque la reconstrucción histórica del contexto de emisión de los mensajes es sólo una de las patas del estudio propuesto; siendo el análisis de imágenes el que se pretende adquiera mayor preeminencia. 10 La española Repsol YPF S.A. (Refinería de Petróleos de Escombreras Oil – Yacimientos Petrolíferos Fiscales Sociedad Anónima) es una de las diez mayores petroleras privadas del mundo, con operaciones en veintiocho países y la mayor compañía privada en Latinoamérica en términos de activos. Se formó en 1987 a partir de las participaciones que el Estado español tenía en el sector de hidrocarburos. Es producto de la liberalización de ese sector en España y de la adquisición de YPF. A fines de 2007 se produjo un nuevo cambio en la propiedad del capital de la empresa cuando el empresario argentino Enrique Eskenazi (Grupo Petersen) comenzó el proceso de adquisición del 25% del paquete accionario. 11 Esto en una clara violación a las leyes que impiden la concentración accionaria en una sola empresa y que –bajo el régimen de Propiedad Participada- adjudican un porcentaje de acciones a los trabajadores. El negocio redondo de Repsol consistió en comprar una empresa que hizo el gran esfuerzo de explorar y perforar para disfrutar de los ingresos de la venta del producto y sus derivados. Con el nuevo modelo, contrario al de producción estatal donde se pensaba en el autoabastecimiento, se requiere producir para la exportación, tanto de crudo como de derivados; aunque las necesidades internas no estén cubiertas.
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O como dice Dondis (1992): «…está claro que incluso en su forma más simple, la alfabetidad verbal constituya una estructura dotada de planos técnicos y definiciones basadas en un consenso que, comparativamente, hace que la comunicación visual resulte casi totalmente carente de organización. Pero esto es sólo apariencia.» Es en esta misma sintonía que Kress y otros (1997) plantean poner el foco en la estructuración sistemática de lo visual y en la organización interna de las imágenes, en una suerte de «gramática visual».
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Periodo abarcativo y representativo de su historia, si consideramos que la empresa (con todas sus transformaciones) lleva 87 años de vida desde su fundación en 1922.
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En la misma sintonía, Dondis (1992) verá en todo acontecimiento visual una forma con contenido interrelacionados en la composición.
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La disponibilidad de acceso de fuentes al momento de consulta fue la siguiente: En la Hemeroteca de la UNPSJB -Diario El Chubut, período 1931-1957 (con la excepción del año 1936). Y en la Hemeroteca Municipal -Diario El Rivadavia, período 1934-1964; -Diario Crónica, período 1972-actualidad y -Diario El Patagónico, período 1972-

Ferrés (1996) señala que actualmente el discurso político se parece cada vez más al publicitario, ya que no ofrece ventajas objetivas por medio de la argumentación ideológica sino que desde el terreno emocional; donde se venden esperanzas, promesas y amenazas. Es por ello, que lograr escindir los conceptos de propaganda y publicidad hoy suele ser tarea poco fácil.

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sobre el conc frontera. Estos permitirá con toda su complejidad a colonial.

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«RELACIONES FRONTERIZAS EN LA REGIÓN DEL NAHUEL HUAPI, DURANTE LOS SIGLOS XVII Y XVIII. ANÁLISIS COMPARATIVO ENTRE LAS CRÓNICAS DEL PADRE NICOLÁS MASCARDI (1670) Y FRAY FRANCISCO MENÉNDEZ (1791-1794)»
CABRERA, Sebastián Profesor de Historia, Universidad Nacional del Comahue Beschedt 1139, San Carlos de Bariloche (8400) Argentina. rihemet14@hotmail.com

Resumen
Este trabajo se propone analizar y comparar las relaciones fronterizas en la región del Nahuel Huapi durante la segunda mitad del siglo XVII y la última década del siglo XVIII es decir, desde los primeros hasta los últimos contactos que tuvieron emisarios religiosos de la Corona española con parcialidades indígenas. En una primera parte se analizarán cuestiones relacionadas a la noción de frontera y los conceptos claves vinculados a ésta como los de middleground, etnogénesis y zona tribal, en cuanto nos permiten ampliar la perspectiva historiográfica en el estudio de los pueblos originarios y los cambios acontecidos en estos grupos a partir de las relaciones interétnicas. Posteriormente, se analizarán las crónicas del padre jesuita Nicolás Mascardi y fray franciscano Francisco Menéndez, quienes llegaron a la región del Nahuel Huapi, el primero entre los años 1670-1673 y el segundo de ellos entre los años 17911794. De estas crónicas se estudiará el contexto histórico en el cual se llevaron a cabo, los objetivos perseguidos y el cumplimiento o no de los mismos. También se observarán puntualmente cuestiones que describan las características de las relaciones interétnicas en aquel espacio de interacción y se realizará una comparación de los aspectos generales (culturales, socioeconómicos y políticos) de los pueblos que habitaban la región durante los periodos mencionados. La elección de estas crónicas responde a que se considera que son las que realizan las descripciones más exhaustivas sobre los pueblos originarios del espacio durante los periodos mencionados. Cabe aclarar que la segunda de éstas es considerablemente más extensa que la primera, debido a que son diferentes tipos de fuente primaria, una es una carta de carácter oficial y la otra responde a un diario de carácter personal.

En una primera parte se analizarán cuestiones relacionadas a la noción de frontera, debido a que se la considera de vital importancia para encarar el estudio de un espacio de interacción como el elegido para este trabajo. En referencia a ésta se identificarán conceptos claves (middleground, etnogénesis, zona tribal) que servirán para ampliar la perspectiva historiográfica en el estudio de los pueblos originarios y las transformaciones operadas en ellas. Posteriormente, se analizarán las crónicas del padre Nicolás Mascardi «Carta-relación» escrita en 1670 y del fray Francisco Menéndez, «Diarios de viaje» en los cuales describe las excursiones realizadas a la región entre 1791 y 1794, determinando el contexto histórico en el cual se llevaron a cabo, marcando cuáles fueron sus objetivos, y finalmente si éstos se cumplieron. . La elección de estas crónicas responde a que se considera que son las que realizan las descripciones más exhaustivas sobre los pueblos originarios del espacio durante los periodos mencionados. Cabe aclarar que la segunda de éstas es considerablemente más extensa que la primera, debido a que son diferentes tipos de fuente primaria, una es una carta de carácter oficial y la otra responde a un diario de carácter personal. Se observarán puntualmente cuestiones que describan las características de las relaciones interétnicas y los aspectos sociales, económicos y políticos de las parcialidades que habitaban la región entre el siglo XVII y XVIII.

Palabras clave: Frontera. Relaciones fronterizas. Middleground. Etnogenesis. Zona tribal. Relaciones interétnicas.

Introducción
Este trabajo se propone analizar y comparar las relaciones interétnicas en la región del Nahuel Huapi durante la segunda mitad del siglo XVII y la última década del siglo XVIII es decir, desde los primeros hasta los últimos contactos que tuvieron emisarios religiosos de la Corona española con parcialidades indígenas. 32

Algunas consideraciones teóricas
Para este trabajo hemos priorizado a los conceptos de middleground, etnogénesis y zona tribal por considerarlos válidos para salir de los modelos rígidos y

etnocéntricos de la historiografía positivista tradicional sobre el concepto de frontera. Estos permitirán restituir con toda su complejidad a la realidad colonial. La tradicional visión de frontera «turneriana» la entendía como «el borde exterior de la ola, el limite entre le civilización y la barbarie» (Turner, 1893 en De Solano, Francisco y Bernabeu, Salvador (Cord), 1991:12). Esta idea claramente ubicaba a la frontera como un fenómeno no sólo espacial e histórico, sino también de confrontación cultural. Las ideas de Turner sirvieron como respaldo teórico a la construcción de la identidad norteamericana, basada en el espíritu individualista que no encontraría limites para su expansión. .Definiciones más actuales de frontera la comprenden no como una confrontación cultural, sino como un espacio de interacción entre culturas diferentes. Como afirma el autor David Weber (1991:84) «las naturalezas de estas culturas interactivas se combinan con el entorno físico para producir una dinámica que es única en el tiempo y en el espacio» (Weber, 1991:84) En otras palabras, estas nuevas definiciones conciben a la frontera desde una perspectiva integral que sobrepasa los límites estatales y permite comparaciones a lo largo del tiempo y el espacio, para que se puedan establecer continuidades y rupturas en el pasado y en el presente de la misma. En este sentido, la frontera es entendida como un espacio de relaciones interculturales que produce procesos de acomodación e hibridación entre los sujetos dando lugar a lo que Richard White (1991) denominó «middleground» (tierra media), término que explica los cambios en la propia cultura, producto de la relación con un medio físico y social particular, y del contacto con «otro» en la necesidad de contar con la cooperación o el consentimiento de éste. La intencionalidad de las acciones en la «tierra media» fue la de comprender la cosmovisión y el razonamiento del «otro» para poder usarlos en beneficio propio y convencer a los sujetos de la otra cultura que algunas acciones podían emprenderse en conjunto de manera justa y legítima. La «tierra media» no se originó en encuentros y disposiciones oficiales, sino que fue el resultado del encuentro cotidiano entre sociedades estaduales y pre-estaduales cuyos problemas y controversias necesitaron inmediata resolución. (White, 1991 en Méndez, 2004:3) Relacionada a la noción de «middleground» se encuentra la de etnogénesis (Boccara, 1996) concebida como un proceso por el cual se incorporan a la vida cotidiana de determinadas sociedades, elementos alógenos a las mismas. Esta incorporación no puede ser estudiada sin tomar en cuenta los fenómenos de etnificación y de etnocidio que la acompañan. También dentro de esta perspectiva de frontera como espacio de interacción se encuentra el concepto de «zonas tribales» (Fergusson-Whitehead, 1992 en Villar-

Jiménez, 2001: 36), concebidas como áreas donde se verifican sensibles procesos de transformaciones y modificaciones a raíz del contacto permanente de sociedades nativas sin Estado con sociedades estatales introductoras de nuevos bienes, tecnologías y enfermedades. Estas áreas se ven afectadas de manera continuada por la proximidad de una sociedad colonizadora, aunque no bajo su administración directa.

Desarrollo Expediciones militares y misioneros jesuitas en Chiloé: su influencia sobre la región del Nahuel Huapi
En 1567, la conquista española se extendió en territorio chileno hasta la isla grande de Chiloé. El mariscal Martín Ruiz de Gamboa fue el encargado de llevar adelante aquella empresa para la cual fueron construidos los fuertes del Chacao y Castro, lugares a partir de los cuales se vigilaría los territorios del sur y se armarían las expediciones de reconocimiento territorial. La índole pacifica de los habitantes de las isla la mantuvo, de alguna manera, alejada de las constantes sublevaciones y devastaciones que acontecían en la región de la Araucanía, en la cual habitaban parcialidades indígenas que se mostraron siempre hostiles a la presencia española. Sería Castro la sede de los jesuitas, que posteriormente recorrerían las tierras del sur en su misión evangelizadora. La compañía de Jesús entró en Chiloé en 1609 y para 1617 la misión estuvo jurídicamente fundada. En 1662 el padre Diego Rosales promovió la misión de Castro a colegio en el cual se enseñaba la doctrina a jóvenes y adultos, sean europeos o indígenas La región del Nahuel Huapi se vinculó desde tempranas épocas con la región de Chiloé, mediante el puerto de Calbuco. Todas las expediciones esclavistas, las misiones evangelizadoras y las entradas exploradoras tienen como origen el mencionado puerto. Del mismo partían los viajes en busca de tablas de alerce, playas para mariscar, para las faenas del ganado que los habitantes de Chiloé tenían en los potreros cercanos, pero sobre todo se realizan viajes cuyo principal objetivo era practicar malocas esclavistas, las cuales les permitían a oficiales y funcionarios obtener bastantes beneficios monetarios. Estas expediciones utilizaban fundamentalmente dos lugares para cruzar la cordillera de los Andes y llegar al Nahuel Huapi, por una cuestión geográfica del lugar, ambos tenían como pívot al cerro Tronador. Uno de los pasos era llamado «de las lagunas», que cruzaba por el actual paso Pérez Rosales y otro llamado «de las cabalgaduras», que cruzaba por el denominado paso de los Vuriloche. La diferencia temporal entre uno y otro cruce resultaba notable, siendo mucho más rápido el cruce por el último que por el primero de ellos. Esta situación hizo que los indígenas mantuvieran en secreto el paso de 33

los Vuriloche, ya que a través del mismo, las expediciones coloniales podrían realizarse más fácilmente. Prueba del recelo que tenían alrededor de este secreto fue el asesinato del misionero Juan José Guillelmo en 1717, por haber descubierto éste el camino de los indígenas intercordillerano. Existió otro motivo que incentivaba las expediciones al territorio: la región patagónica fue desde la llegada de los españoles, un lugar que incitó su imaginación al ver en estas tierras ciudades fabulosas, poblaciones pasibles de ser esclavizadas o convertidas al cristianismo, grandes recursos naturales que era necesario explorar. En consecuencia las expediciones llevadas adelante por militares y misioneros durante los siglos XVII y XVIII, llegaron a la región atraídos por la leyenda de «Trapalanda» o «ciudad de los Césares», que sostenía la existencia en el espacio patagónico de un lugar encantado que poseía extraordinarias riquezas y en el cual reinaba la vida y la juventud eterna. Fue el capitán español Juan Fernández (enviado por el gobernador de Chile Lope de Ulloa y Lemos), el primer europeo en documentar un viaje a las costas del Nahuel Huapi, en 1620. Esta expedición militar tenia como principal objetivo realizar una maloca (araucanismo que proviene de la palabra malocan: expedición cuidadosamente preparada con fines precisos) con el fin de apresar indios para venderlos como esclavos, práctica permitida por el decreto de 1608 que autorizaba la esclavitud de los indígenas atrapados en «guerra» a encomenderos y comerciantes que los usaban como mano de obra, en tanto mujeres y niños se destinaban a servicios personales. A partir de 1640 se comienzan a documentar en forma continua las expediciones esclavistas que cruzaban la cordillera para apresar indios no encomendados con destino a cubrir las demandas de mano de obra de minas y haciendas chilenas. Los jesuitas (en especial el padre Diego Rosales) comenzaron a denunciar estas situaciones y consideraron que los levantamientos generalizados de los pueblos originarios se debían a la práctica de la maloca, por lo que comenzaron a implementar acciones tendientes a evitar estos levantamientos. Creyeron que evangelizando a los pueblos del lugar se podría bajar el nivel de violencia. En el año 1653 el padre Rosales llegó al Nahuel Huapi con el objetivo de «poner paz» a los «puelches de la otra banda de la cordillera nevada» (Rosales, 1653 citado en Furlong, 1995: 8) Este misionero fue el primero en observar la posición estratégica del lago Nahuel Huapi y su posible comunicación permanente con la isla de Chiloé. El accionar de Rosales logró finalmente cambiar la política de la Corona española, que suprimió por Real Cédula de 1674, al menos en las normas, la reducción a esclavitud de los indios, ordenando la devolución de cautivos que quedaron en calidad de «depositados», aunque en la práctica, las malocas se siguieron realizando. 34

La misión de Mascardi
El padre de origen italiano Níccolo Mascardi continuó la obra de Rosales, aunque su principal objetivo al dirigirse a la región del Nahuel Huapi era encontrar la ciudad de los Césares o Lin–Lin .En 1669 se le adjudicó la misión en la tierra de los puelches, a la cual se dirigió acompañado de una mujer puelche apodada «la reina», quien había sido tomada prisionera en una maloca. Mascardi al dialogar con ella consideró que los indígenas puelches y poyas no eran belicosos y solicitó al virrey de Chile la liberación de estos prisioneros. Junto a ellos, encabezados por «la reina», partió en busca de la ciudad de los Césares. En 1670 llegaron al Nahuel Huapi, en cuya orilla boreal (lugar en el cual se cree habitaban los puelches) , Mascardi fundó la misión: «Nuestra señora de la Asunción de los poyas y puelches del Nahuel Huapi» Esta respondía a las características de misión reduccional, es decir, de asentamiento fijo (a diferencia de la del padre Rosales que respondía a la denominada misión circular, llevada a cabo por un solo sacerdote, el cual recorría una zona predicando el evangelio y administrando los sacramentos, principalmente el bautismo) La Misión fue construida en inmediaciones en las que actualmente se encuentra el lugar denominado Puerto Venado .La misma era de humilde construcción, con palizadas cubierta de ramas y pajas. . Cuatro viajes efectuó Mascardi a lo largo del territorio patagónico. En el primero recorrió el sector oriental de la cordillera andina (1670); en el segundo llegó hasta el actual lago Musters (1671-1672); en su tercer viaje alcanzó los ríos Deseado y Gallegos (1672) y el último, en la primavera de 1673, tuvo por destino el estrecho de Magallanes; en el cual murió asesinado por un grupo de huilliches en febrero de 1674.

Carta relación
En la carta y relación escrita a Bartolomé Camargo en octubre de 1670, rector del colegio de Castro (Chiloé), quien había suplantado en esa función al mismo Mascardi, el sacerdote jesuita describió algunos de los rasgos característicos de los pueblos indígenas que habitaban la región y su relación con los españoles. Entre ellos señala: -La práctica de la maloca como una constante: «…despache a tres indios a dar aviso a toda la tierra como yo iba ya marchando y traía en mi compañía esa india principal, que llaman reyna, y todas las piezas (esclavos) que se habían cogido en la última maloca» (Mascardi, 1670 en Furlong, 1995: 118). -El uso del caballo como algo común entre las parcialidades indígenas: «Luego en un alto aparte me estaban esperando a caballo los caciques principales de los poyas comarcanos» (ibidem, 120)

«vinieron con grande acompañamiento de gente de a caballo. Traían los caballos muy aderezados, con metal de vasinica y muchos pretales de cascabeles chicos y grandes de los antiguos de España» (ibidem, 121). -El toldo como vivienda y los animales cazados como base alimentaria: «Porque nadie tiene más casa que el toldo o tienda, pellejos de guanaco, que llevan consigo, donde quieran que van en busca de la caza con que se sustentan, que son guanacos, avestruces, zorros, quirquinchos» (ibidem, 126) -.El parlamento como espacio resolutivo entre líderes de distintas parcialidades: «Fueron haciendo su parlamento aparte los caciques cada uno en su lengua (…). En este parlamento fueron exhortándose cada uno a sembrar y tener casas, modos de vivir, y a recibir mi enseñanza» (ibidem, 120) - El alcohol como una constante durante el parlamento: «Estas juntas nunca duran algunos días que son los que dura la chicha, que hacen de un árbol silvestre llamado lausapo» (Mascardi, 1670 en Furlong: 122). En este sentido Thierry Signes, refiriéndose a las borracheras en el mundo andino, ha dicho con razón que: «El alcohol, cuyo consumo torrencial representaba un aspecto cardinal de la fiesta, abre espacios a la discusión y a la crítica. Los bebedores desafían a las formas establecidas del poder y en ese reto se afirman en sí mismos y experimentan el goce efímero de esa situación ambigua» (Signes, 1993 en Villar- Jiménez, 2003: 18) - La relación con lugares tan distantes como el área pampeana y los intercambios comerciales intertribales: «Al cabo de dos meses vinieron a verme unos veinte caciques y principales poyas de la parte principal de las pampas, y muchos de ellos, que nunca se habían visto por acá entre los poyas en ninguna junta por ser de tierras muy lejanas, más de cien leguas y cercanas a la mar del Norte y costa de Buenos Ayres» (Mascardi, 1670 en Furlong: 122) En cuanto a los intercambios: «Puelches y poyas participan de muchas halajas de vasinica y hierro que viene de esa ciudad (por Buenos Aires) pero la conchaban de esos otros. Poyas más cercanos a la ciudad» (ibidem, 123).

introducir cambios en las costumbres de los indígenas: introdujo lanas de oveja, ganado, semilla; construyó casas para las parcialidades indígenas, entre otras cosas. Guillelmo redescubrió un camino (el denominado actualmente paso de los Vuriloches, que mencionáramos anteriormente) que tenía la ventaja de evitar la peligrosa travesía en piraguas por los lagos Nahuel Huapi y Todos los Santos. El Descubrimiento de este paso produjo repercusiones negativas entre los indígenas. Los puelches se negaban a colaborar en las tareas de la misión, por lo que tuvieron que acudir a la isla de Chiloé para traer indígenas cristianos para que ayudasen a trabajar. Una epidemia que azotó toda la región cordillerana se transformó en el detonante de descontento generalizado entre los habitantes de la región. Estos responsabilizaron de la epidemia a los En el primero de ellos descubrió el denominado «paso de los Vuriloche», pero no pudo pasar la cordillera y tuvo que regresar a Chile. En su segundo viaje (1792) cruzó el lago Nahuel Huapi y llegó hasta lo que hoy es conocido como Dina Huapi, en el extremo Este del lago. Volvió a Chile y preparó otra expedición que llegó hasta el nacimiento del río Limay. En este viaje le informaron sobre una ciudad gobernada por «un jefe blanco», creyó que se trataba de la ciudad de los Césares, pero pronto se dio cuenta que este «jefe blanco» del que le hablaban era Basilio Villarino, quien había remontado el río Limay años atrás. En 1794 emprendió el último viaje, llegó hasta el Collón Cura, pero los indígenas le impidieron avanzar, temerosos quizás, de una posible invasión «blanca».

Diarios de viaje de fray Francisco Menéndez
Menéndez, realizó un diario, en el que describió exhaustivamente sus cuatro viajes realizados al Nahuel Huapi. En cuanto a las actividades económicas observó el denominado posteriormente «corral del Foyel», lo que demuestra la circulación de ganado vacuno, introducido en la zona por los misioneros jesuitas: «… que la laguna que vimos era en donde havian tenido los misioneros sus vacas antiguamente, se pueden apreciar por estos pasos rastros de animales recién hechos» (Menéndez, 1791 en Fonck, 1900:185). Destaca cómo los indígenas practicaban el denominado «balseo» que les permitía trasportar el ganado de un lado a otro del río Limay, lo que demuestra que se movilizaba una cierta cantidad de cabezas de ganado: «Cayeco mandó a juntar sus caballos y ovejas para pasarlos frente al toldo del indio, en donde tienen balsa para pasar el río» (Ibidem, 372) Menciona rastros de cultivos introducidos por el contacto con los europeos, aunque cabe aclarar que en la 35

Intentos de continuar con la misión en el Nahuel Huapi
La misión Nahuel Huapi estuvo abandonada durante treinta años desde la muerte de Mascardi, debido sobre todo a la belicosidad mostrada por las parcialidades de la zona. Recién los padres Felipe Van Der Meeren (conocido como el padre Laguna) y Juan José Guillelmo volvieron al lugar a principios del siglo XVIII. El padre Laguna llegó en enero de 1704, un mes después llegaría el padre Guillermo, ambos deciden construir una iglesia. Además el padre Laguna intentó

zona específica del Nahuel Huapi las parcialidades indígenas nunca practicaron la siembra y el cultivo de los mismos ya que éstas nunca abandonaron las actividades de recolección. Como señalan los autores Daniel Villar y Juan Francisco Jiménez los indígenas adoptaron. «Conductas plásticas para organizar estrategias preferenciales o combinatorias y seleccionarlas de acuerdo a circunstancias cambiantes que demandan asimismo atender con cuidado a la incidencia de condiciones climáticas y ambientales» (Villar- Jiménez, 2007: 17) «Registramos la costa y presumimos que fuese el lugar en donde havia estado la misión porque havia papas, navos, romaza y otras señas de haver estado allí alguna residencia de gente» (Menéndez, 1792 en Fonck, 1900: 371) «Acaba de llegar de chico Buenos ayres de donde trajo semilla de melones, sandias y porotos, juntamente señalando el tiempo de siembra» (ibidem, 383) «tienen alguna quínoa, trigo y cebada; pero estas semillas no son muchas, ni permanentes, porque no cultivan la tierra, sino que las arrojan en las laderas de los arroyos y lo que sale lo coge el primero que llega» (Ibidem 319) En cuanto a vivienda y comida destacó: «Cada toldo se compone de siete u ocho estacas clavadas y cubiertas con cuero de caballos y venados bien bruñidos» (Ibidem, 303) «Mando el cacique matar un carnero para mi (…) Se aso la pierna de uno y de puro gordo apenas se podía comer. Nos dieron sal mui rico, y a mi juicio es mejor que la de Lima» (Ibidem, 303). «vajo con nosotros a un valle, en donde nos estaba esperando su muger que nos regalo manzanas asadas» (Ibidem, 372) En cuanto al aspecto político es interesante remarcar su contacto con el cacique Chulilaquin, el cual durante su primer encuentro le presenta el siguiente documento: «Florencio de Jesús Núñez Teniente de Dragones del regimiento de Buenos Ayres certifico que el cacique Chulilaquin ha estado en estas inmediaciones por espacio de más de cinco años, en los que dio pruebas de amor a los Christianos, y para que conste y lo agasajen en nuestros establecimientos, pues puede ser util le doi esta que firmo en el fuerte del Carmen en siete de septiembre de 1793.» (Ibidem, 416) Posteriormente sobre este cacique afirmó: «Este cacique es un indio de mucha autoridad y poder entre esta gente, porque tiene muchos conas y fue juntando muchos más, mostrando un bastón de mando (Ibidem, 417) 36

«Chulilaquin me encargo que yo informase al governador de su buen corazón y que amaba mucho a los españoles, me señalo el sitio donde estábamos que hablaríamos» (Ibidem 429). Este líder indígena respondía a las características mencionadas por los autores Villar y Jiménez (2003) que existían dos tipos de liderazgo: aquellos que construían poder enfrentándose a la administración colonial (a los que denominan corsarios), y los que buscaban fortalecer su base de poder concertando con las autoridades coloniales. El caso de Chulilaquin es un ejemplo de este último, de esta manera éste líder indígena buscaba beneficios económicos que luego se convertirían en beneficios políticos a partir de lucrativos intercambios fronterizos, enfatizados y robustecidos por la importancia adquirida al transformarse en interlocutor de las autoridades coloniales en parlamento general. Menéndez, también destaca cómo la región por su lejanía debido a sus características ambientales sirvió como «escondite» temporal a parcialidades indígenas que por distintos motivos deben escapar de su lugar de origen. «La laguna de Nahuel Huapi se ha hecho madriguera de todos los indios que corren las campañas o pampas de Buenos Ayres, y cuando saben que los quiere perseguir se meten en este recinto, bien seguro que no los han de alcanzar» (Menéndez, 1792. en Fonck, 1900 420) En cuanto a los aspectos económicos destaca actividades relacionadas al intercambio de objetos traídos de lugares distantes y de compra y venta de ganado entre caciques. «Usan de arco y flecha y algunos tienen pequeños puñales que los compran a los pehuenches» (Ibidem, 319) «Andan los mas cargados de chaquiras sobre doradas y tantas que algunas indias han hecho coñas de ellas, y cintas para el cabello. Me persuado que las habrán robado en las cercanías de Buenos ayres, porque según dicen vienen de allá, y dicen también que se las regalaron» (Ibidem, 365). «Con los cueros de cavallo y guanaco compran cavallos a los tratantes del Norte, que son los pehuenches, y españoles que andan con ellos» (Ibidem, 373) «Primero pasaríamos a ver a su hermano Chiglena, que vivía junto a los aucas en donde tenían bacas y obejas, que las traería para que criasen en Nahuelhuapi y nosotros también compraríamos para tal fin» ( Ibidem, 408) Menciona que entre las filas de las parcialidades indígenas, se encontraban dos criollos que respondían a las características de lo que los autores Villar y Jiménez denominaron como «renegados»: «Entre los actores sociales emergentes de las relaciones interétnicas

establecidas en la región pampeana, el segmento cordillerano adyacente y la Araucanía se encuentran los renegados, un conjunto poco numeroso de criollos, mestizos, negros y mulatos convertidos en tales a partir de una decisión inicial voluntaria o de una transmutación verificada en el curso de una situación de cautiverio» (Villar- Jiménez, 2005: 153). En esta descripción Menéndez resalta el carácter hostil de estos criollos, que responden a las características, también mencionadas por estos autores: «La condición de renegado, trasmite más claramente la idea de una conducta militante en contra la sociedad abandonada y un rechazo tan aberrante de la condición cultural original» (Ibidem, 159) «Andan con estos indios dos mozos de Buenos ayres, andan vestidos como los demás indios. Al menor le dije que se viniera conmigo y me respondió en lengua chilena que no iría, no quería responder en castellano. Estos suelen ser los peores entre esta gente, porque ellos se ven perdidos procuran perder a los demás» (Menéndez, 1793. en Fonck, 1900: 388).

para lograr una avanzada hacia los lugares más remotos, con el fin de incorporarlos al poder estatal. Los misioneros intentaron catequizar a las parcialidades indígenas tratando de limitar, de alguna forma, la explotación del indígena, llevada adelante sobre todo a partir de la práctica de la denominada maloca. Los jesuitas (sobre todo gracias al papel del padre Diego Rosales) lograron imponer la prohibición de la esclavitud indígena, aunque esta ley tuvo un escaso cumplimiento efectivo. Debido a esto es que los primeros contactos interétnicos fueron conflictivos, ya que las parcialidades indígenas siempre «sospecharon» (y no sin razón) de cualquier intento de relación del europeo para con ellos. En la memoria de éstos perduró siempre el recuerdo de los sometimientos sufridos, situación que se mantuvo hasta fines del siglo XVIII. Esta fue una de las principales causas que determinaron que los intentos de asentamiento permanente por parte de los misioneros fracasaran. . Mediante las crónicas se observa cómo la región siempre se presentó como un espacio de interacción, en el cual tenían un contacto dinámico diversas parcialidades indígenas, y que ya, desde tempranas épocas, se vinculaba tanto con los puertos del Pacífico como con lugares tan distantes como el de las «pampas». El contacto inter e intra étnico provocó cambios culturales en las diferentes sociedades. Cambios que presentaron un carácter complejo en un área de marcada convergencia cultural como la del Nahuel Huapi. Para la época de Mascardi se observa que los pueblos indígenas del lugar tenían una economía cazadora recolectora, y que ya conchababan objetos obtenidos de «pampas» o el Pacifico. Decidían sus cuestiones políticas mediante parlamentos (festejados con chicha). Ya habían adoptado el uso del caballo, quizás una de las costumbres alógenas al mundo indígena, que se convertiría en un aspecto fundamental en la transformación cultural de estas sociedades, haciendo más dinámica su movilidad e influyendo en situaciones económicas, sociales y políticas. Para el siglo XVIII se puede ver cómo las parcialidades indígenas practicaban una economía más compleja basada en una actividad ganadera mercantil, aunque nunca abandonaron las prácticas cazadoras recolectoras que funcionaron como complemento de aquélla. Si bien se observa la introducción por parte de los europeos de nuevos cultivos y frutos (el de la manzana resulta el más importante) la práctica del sembrado y cultivo no era habitual, por lo menos en la región del Nahuel Huapi. Se generalizó el uso del caballo, que permite entre otras cosas la posibilidad de captura y arreo de ganado cimarrón a gran escala desde las pampas hacia el territorio chileno. También se generaliza la práctica del conchabo, que haría surgir la figura del conchabador, quien

Epilogo de Fray Menéndez
Menéndez, luego de su último viaje, regresó a Chiloé para más tarde dirigirse hacia Ocopa, sin poder cumplir con su objetivo de encontrar la ciudad de los Césares. El contenido de su diario no fue conocido por sus contemporáneos, salió a la luz cien años después que fue trascripto en forma completa por el científico chileno Francisco Fonck. Poco se sabe qué suerte corrió la vida del fray luego de la misión Nahuel Huapi.

Algunas consideraciones finales
La región del Nahuel Huapi fue un espacio que durante los siglos XVII y XVIII no contó con un control estatal permanente ni efectivo. Su lejanía, con respecto a los centros administrativos coloniales, sumado a sus características naturales, hicieron que sobre el lugar, se tejieran las más diversas fantasías que se transformarían en uno de los principales motivos de las expediciones a la zona. También esta lejanía servía a las parcialidades indígenas, que utilizaban el área como resguardo cuando eran perseguidas. Los primeros contactos interétnicos se dieron desde el occidente de la cordillera, sobre todo desde Chiloé. Allí el asentamiento de ciudades, (con sus respectivas instituciones administrativas) resultó más estable y seguro que los asentamientos construidos sobre la Araucanía (zona también cercana al Nahuel Huapi). Esto se debió al carácter más dócil y pacifico de las parcialidades nativas de las islas, a diferencia de las que habitaban la Araucania, mucho más belicosas. En consecuencia desde Chiloé partieron las misiones jesuitas que tuvieron como objetivo ampliar las líneas fronterizas del imperio y someter «pacíficamente» a las parcialidades indígenas del lugar. En este sentido las misiones pretendieron transformarse en el móvil perfecto

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funcionaba como intermediario entre los indígenas y la sociedad colonial, introduciendo manufacturas europeas en el interior del mundo indígena. Estos vínculos comerciales Entre indígenas y españoles contribuyeron a impulsar una diferenciación en las prácticas políticas del mundo indígena. Se comenzó a producir una centralización de poder en pocos líderes que ya no eran elegidos por sus habilidades para la guerra, sino por la acumulación de poder económico que se transmitía de generación a generación, lo que transformaba el liderazgo en algo hereditario. Esta situación afectó la política económica redistributiva que existía en las sociedades indígenas, que de esta manera comenzaban a marcar una fuerte estratificación social. Durante los siglos XVII y XVIII las relaciones fronterizas en la región del Nahuel Huapi, pese a los intentos llevados adelante por las misiones, se construyeron en forma autónoma e independiente respecto al control estatal, situación que perduraría hasta por lo menos las ultimas décadas del siglo XIX. Este espacio de interacción, si bien, se vio afectado de manera continua por la proximidad con la sociedad colonial española, nunca estuvo bajo su administración directa. Las relaciones inter e intra- étnicas, más que a disposiciones oficiales, fueron el fruto del encuentro cotidiano entre sociedades estaduales y pre-estaduales. La adopción de costumbres culturales, que se dieron debido al contacto, en general, no se dio por imposición, sino que se adoptaron para sumarse a la lógica del «otro» y poder usarlos para beneficio propio. Fuentes utilizadas
Mascardi, Nicolás: Carta-relación 1670. En Furlong, Guillermo, Bs. As, Ediciones Theoría, 1995. Menéndez, Francisco: Viajes de Fray Francisco Menéndez a la laguna de Nahuel Huapi. En Fonck, Francisco, libro de los diarios de Fray Menéndez, Valparaíso, 1900

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EL INGENIERO CARLOS LEMUS TESTIGO DE LOS SUCESOS DE CHILE CHICO
CARREÑO PALMA Luis, Universidad de los Lagos, Osorno- ChileINTRODUCCION

Introducción Al terminar el siglo XIX, la casi totalidad del territorio chileno había sido incorporado a la vida nacional, sólo la región de Aysén permanecía al margen de la acción del Estado. Sus difíciles condiciones geográficas constituyeron una valla para su temprana incorporación. Sólo a comienzos del siglo XX se comenzó a valorar Aysén, cuando capitalistas magallánicos vieron la posibilidad de ampliar sus actividades económicas en la región. La incorporación de Aysén a la vida nacional rompe con los marcos que caracterizaron el proceso de ocupación e integración de otras regiones del país. La singularidad del asentamiento de la población en Aysén esta dada por la existencia de dos formas radicalmente opuestas de ocupación; la de las compañías colonizadoras a las cuales el Estado otorgó grandes concesiones de tierras, y la de los pobladores libres que sin reconocimiento y auxilio oficial regresan desde Argentina para instalarse en «campos sin dueños» como llaman a las tierras fiscales. Cada grupo otorga a la colonización de la región características distintas. A comienzos del siglo XX, una colonización espontánea comenzó a poblar los valles interiores de Aysén, en los precisos momentos que el Estado chileno entregaba grandes concesiones de tierras a compañías colonizadoras. Esto significó que a cualquier lugar donde llegaran a establecerse los chilenos que retornaban de Argentina, se encontraron con concesiones efectuadas simultáneamente o anteriores a la fecha de su ocupación. Sucedió entonces, que muchas veces se otorgaron concesiones a compañías colonizadoras sobre terrenos ya ocupados por colonos espontáneos, pero también se dio el caso que colonos se instalaron en terrenos que habían sido entregados a compañías colonizadoras. La yuxtaposición de dos formas radicalmente opuestas de ocupación dio origen a un largo período de roces y pugnas entre las compañías

concesionarias y los pobladores libres, que en algunos casos llegaron a situaciones de extrema gravedad, como aconteció en 1918 en la ribera sur del lago Buenos Aires (**) incidente conocido como los sucesos de Chile Chico, cuando un grupo de colonos libres se negó abandonar los campos que ocupaban desde hacía algunos años y que fueron dados en arrendamiento a un particular, que para desalojar a los pobladores hizo uso de la fuerza pública, situación que dio origen aun enfrentamiento armado entre pobladores y carabineros cuyo saldo fue tres carabineros y un civil muertos y algunos heridos. El objetivo del presente trabajo es conocer nuevos antecedentes del enfrentamiento armado entre pobladores y la fuerza publica en la ribera sur del Lago Buenos Aires en 1918, conocido como la Guerra de Chile Chico. A través de los informes de los ingenieros Salvador Rivadeneira y Carlos Lemus que fueron testigos presenciales de los hechos. A comienzos del siglo XX procedentes de Argentina llegaron los primeros pobladores, que se establecieron en la ribera sur del lago Buenos Aires. Se distribuyeron los terrenos de acuerdo a sus capacidades personales y número de animales que poseían, no tenían más título que el hecho de haber llegado primero a posesionarse de los terrenos. Para dar mayor seguridad y estabilidad a sus actividades, pensaron legalizar la ocupación de hecho, situación que los llevó a realizar gestiones ante las autoridades regionales. Como los terrenos de la ribera sur del lago Buenos Aires administrativamente dependían del Territorio de Magallanes enviaron a un representante a entrevistarse con las autoridades en Punta Arenas. El Director de la Oficina de Mensura de Tierras mediante el oficio Nº 60 del 16 de febrero de 1914, autorizó al Agrimensor de Magallanes para «entregar a los señores Manuel Jara, Pedro Burgos, Cantalicio Jara, Ernesto Pereda, Rosario Sepúlveda, Anselmo Rivera y Juan 39

Jiménez, el lote fiscal que limita al norte con el lago Buenos Aires y al Este con la frontera Argentina en un cuadro de tres leguas por costado, mientras el Fisco dispone definitivamente de dichos terrenos» 1 Amparados en dicha autorización los pobladores continuaron trabajando los terrenos, no obstante en 1915 éstos fueron solicitados en arrendamiento por Moisés Errazuriz. Conocedores de la situación los pobladores encomendaron a Adolfo Rubilar la presentación de una nueva solicitud, donde manifestaban que ocupaban legalmente dichos terrenos y que en conocimiento que serían arrendados «solicitaban de la autoridad que ante igualdad de condiciones nos sea concedido el arrendamiento de este lote en preferencia a nosotros, por ser antiguos ocupantes y tener introducidas mejoras, y para el caso que no nos fuera dado obtener el arrendamiento, sírvase V.E. disponer, que se tasen nuestras mejoras, las que deberán ser abonadas por el arrendatario antes de ser entregado el terreno y depositadas en Tesorería Fiscal, y fijársenos, además, un plazo prudente de desahucio, sobre la base de la época del año, para retirar nuestro ganado de pastoreo y crianza que en el referido terreno tenemos» 2

Los pobladores no fueron informados de la situación, aislados del resto del territorio a más de 30 días de viaje del lugar de publicación del anuncio del remate de los terrenos, que fue insertado en el «Diario Oficial» de Santiago y «El Llanquihue» de Puerto Montt el 7 de febrero de 1917. El Gobernador de Magallanes bajo cuya jurisdicción estaban los terrenos rematados desconocía la situación. La información del remate de los terrenos llegó a sus manos el mismo día en que se verificaba la subasta en Santiago. El Gobernador de Magallanes envió una nota al ministro de Relaciones Exteriores, Culto y Colonización donde protestaba por la forma irregular que realizaron la subasta. Verificado el remate en la ciudad de Santiago el 1º de marzo de 1917 los terrenos fueron adjudicados al único postor don Carlos von Flack, con un depósito de sólo $ 5.000. Sin embargo las autoridades regionales informaron a los pobladores oficialmente el 20 de octubre de 1917, que los terrenos habían sido rematados y que tenían plazo hasta el 1º de marzo para abandonar los terrenos que debían ser entregados a Carlos von Flack. La noticia levantó la natural protesta de los pobladores. Un grupo de ellos se dirigió a la Intendencia de Llanquihue, donde la autoridad provincial les manifestó desconocer los antecedentes del procedimiento del remate del arrendamiento de los terrenos. Pensando en revertir la situación, enviaron a Santiago a un representante que realizó gestiones ante la Inspección General de Colonización donde solicitó «que se dejara sin efecto el remate efectuado y se llamara a una nueva subasta, como medio de entrar a competir en ella, o bien se les permitiera pagar iguales derechos a los que en virtud del remate, debía pagar von Flack» 4 La solicitud de los pobladores no fue acogida por la Inspección General de Colonización, además se les ratificó la orden de abandonar los terrenos. Ante la negativa de las autoridades los pobladores buscaron el apoyo del diputado Pedro Nolasco Cárdenas, que denunció los hechos en la Cámara de Diputados en la sesión del 25 de Octubre de 1917. La denuncia conmovió a la opinión pública, ante lo cual von Flack, a objeto de dar una imagen de legalidad, envío una nota a la Inspección General de Colonización solicitando «nombrar el perito que ha de tasar las mejoras de los ocupantes»5 A comienzos de 1918 von Flack realizó algunas gestiones ante las autoridades para tomar posesión de los terrenos. Envió una solicitud al Inspector General de Colonización donde exponía «Como se aproxima la fecha que deberán abandonar el terreno y nunca faltan los rebeldes que se resisten a las disposiciones gubernativas, creo llegado el caso, para evitar dificultades en la toma de posesión de mi concesión, poner en conocimiento a Ud. este hecho, y a fin de que no ocurran perjuicios tanto para el gobierno como para el arrendatario, como seria la no entrega de los terrenos del Lago Buenos Aires, se servirá Ud. oficiar al Señor Ministro del Interior para que se or-

Remate de los terrenos y desalojo de los pobladores
En Septiembre de 1916 don Julio Vicuña Subercaseaux solicito a las autoridades el arrendamiento por subasta pública de los terrenos de la ribera sur del Lago Buenos Aires. En la solicitud dejaba constancia que los terrenos estaban con ocupantes, y en caso de no participar éstos en la subasta, darles el plazo de un año para su salida, a contar desde la fecha del remate y la obligación de pagarles las mejoras que hubiesen hecho, al contado y tasadas por un perito que designaría el gobierno y cuyo gasto se abonaría por el arrendatario. El solicitante fundamentaba su petición en el hecho que los terrenos en cuestión no habían producido un solo centavo al Fisco y estaban aislados del resto del país. La solicitud fue informada por el Inspector General de Colonización, donde manifestaba que los terrenos estaban ocupados con autorización del Director de la Oficina de Mensura de Tierras. Sin embargo se consideró conveniente a los intereses fiscales aceptar la solicitud del señor Vicuña. Se propuso realizar la subasta de los terrenos con un mínimo en las posturas de $ 20.000. Igualmente se ratificó la condición de « no exigirse el abandono de los terrenos de los ocupantes hasta cumplido un año de la fecha del remate, previo pago de las mejoras que hayan efectuado pudiendo establecerse con este fin que los gastos necesarios para hacer la tasación por un ingeniero de esta oficina sean de cargo del arrendatario» 3 Finalmente por decreto del Ministerio de Relaciones Exteriores, Culto y Colonización del 20 de diciembre de 1916 se establecieron las bases para el arrendamiento de los terrenos de la ribera sur del lago Buenos Aires y se fijo el 1º de marzo de 1917 para realizar la subasta en la ciudad de Santiago. 40

dene se den instrucciones del caso al funcionario correspondiente para prestar la fuerza publica, si fuera necesario, para desalojar a los ocupantes en la indicada fecha. 1º de marzo próximo» 6. Además solicitaba dejar un destacamento de tres funcionarios a su costa en los terrenos de la concesión por seis meses. La solicitud de von Flack fue acogida favorablemente por el Ministro del Interior, que ofició al Comandante del Cuerpo de Carabineros para «que un oficial del Cuerpo con la tropa destacada en río Aysén y río Baker proceda, a contar del 1° de marzo próximo, a desalojar a las personas que indebidamente ocupan los terrenos ubicados al sur del lago Buenos Aires, y que han sido dados en arrendamiento a Carlos von Flack».7 El Comandante del Cuerpo de Carabineros de acuerdo con el arrendatario propuso al Ministro del Interior,»que para ahorrar gente y dinero, un oficial acompañe este señor a fin de que el desalojo de los ocupantes lo haga dicho oficial con la tropa que hay en río Aysén y río Baker. Como los presupuestos no están aprobados, el señor von Flack se allana a correr con los gastos que origine dicha misión».8 Se comisionó al Teniente Leopoldo Miquel para dar cumplimiento a la orden ministerial. El Teniente Miquel comenzó a notificar a los pobladores del desalojo antes que el perito hubiera tasado las mejoras realizadas por los pobladores. Inspección General de Colonización nombró perito al ingeniero Salvador Rivadeneira, que se trasladó a Puerto Aysén donde llegó el 24 de marzo, dirigiéndose por tierra a Coyhaique donde debía reunirse con el subastador de los terrenos. Este no se encontraba en Coyhaique. Un carabinero le comunicó que von Flack le esperaba en el Lago Buenos Aires y que traía órdenes del Teniente Miquel para llevarse todos los carabineros del destacamento. El ingeniero le manifestó que de acuerdo a sus instrucciones el punto de reunión era Coyhaique donde estudiarían la mejor manera de llevar a buen término la comisión. Por esos días llegaron a Coyhaique pobladores del lago Buenos Aires para entrevistarse con el perito donde le expusieron «que ellos no saldrían de los campos que ocupaban y resistirían a la tropa de carabineros, pues para ellos la salida de esos campos equivaldría a su ruina completa, pues en esta época del año no tienen materialmente dónde instalarse con sus familias y rebaños.» 9 No queriendo tomar parte en los sucesos que se veían venir el Ingeniero puso término a su cometido. Comunicó la situación al Inspector General de Colonización y le envió un informe con el censo de la población y el catastro del ganado existente en la ribera sur del Lago Buenos Aires. «Hay en la región doscientas nueve personas (209) con un total aproximado de sesenta y ocho mil trescientos cuarenta y cuatro (68.344) animales entre vacunos, lanares y caballares.» 10 Después de esperar en Coyhaique catorce días al señor von Flack, el ingeniero Rivadeneira abandonó la

región y se embarcó para Puerto Montt. El proceder del ingeniero molestó a von Flack pues a su juicio su actuación había dado aliento a la gente para arraigarse en sus tierras y lo amenazó con dar cuenta a las autoridades por las pérdidas que iban a sufrir sus intereses. La negativa del ingeniero a realizar la tasación de las mejoras de los pobladores, llevó a von Flack a hacer uso de la fuerza pública que había sido puesta a su disposición por el Ministerio del Interior. El teniente Miquel acordó la concentración de los carabineros destacados en la región, y junto a von Flack y sus empleados se dirigieron al Lago Buenos Aires. Hizo allanar las casas de los pobladores y les manifestó «que tenía instrucciones del Gobierno para hacer las tasaciones de las mejoras, y para ese objeto tomaría unas fotografías de los edificios y demás adelantos; con cuyas fotografías podrían ir a Puerto Montt a cobrar el valor de ellas, transcurrido un año. Después se fue a la casa del poblador Manuel Jara, con siete carabineros, don Carlos von Flack y nueve particulares armados. Hizo que éstos se bajaran del caballo, los mandó a preparar las armas y apuntar contra los pobladores que ahí había. Una vez estando en esa forma les dijo que si no desocupaban el campo en el plazo de 48 horas, los haría salir a bala, a la Argentina y ahí los tomaría la policía argentina y los echaría al Atlántico» 11 Carabineros se retiró para volver días más tarde a la casa de Manuel Jara. El Teniente Miquel ordenó que le entregasen las llaves de la casa y como el dueño de casa no estaba, ordenó echar la puerta abajo y se atrincheró en unos fardos de lana. Los pobladores liderados por José Silva Ormeño hicieron creer a los carabineros que estaban atrincherados, que se encontraban rodeados por un crecido número de pobladores armados dispuestos a defender sus derechos. Carabineros se retiró del lugar a la estancia Ascensión en territorio argentino, desde donde Miquel informó al Ministerio del Interior que «una numerosa partida de bandoleros les había cercado y obligado a evacuar los campos». El Ministro del Interior ordenó al Comandante del Cuerpo de Carabineros de Puerto Montt enviar 25 carabineros para reforzar el destacamento de Aysén, con instrucciones de notificar a cada colono la determinación del gobierno de desalojar esos terrenos que habían sido dados en subasta pública y una vez agotadas las medidas que le aconsejaba la prudencia, sin que la orden fuese acatada, proceder por la fuerza haciendo responsable a los que perturban el orden»12 Junto a Carabineros viajaba el ingeniero de la Inspección de Colonización don Carlos Lemus cuya misión era efectuar las tasaciones de los bienes y mejoras de los pobladores que el concesionario debía pagar. Después de 17 días de viaje por pésimos caminos, con frío, lluvia y nieve, Carabineros llegó a la estancia Ascensión, en territorio argentino, a orillas del Lago Buenos Aires, a cuatro leguas de la línea divisoria, donde se encontraba el arrendador y los carabineros al mando del Teniente Miquel. El ingeniero Lemus se impuso del tra41

bajo que debía realizar, pero se suscitó un incidente. Un poblador que fue a entrevistarse con él para mostrarle sus adelantos, fue apresado y golpeado por carabineros, situación que motivó la protesta del ingeniero Lemus, quien le manifestó al oficial que en esas condiciones no iría hacer las tasaciones pues su actitud ponía en peligro su vida. En consecuencia daba por terminada su misión e informó al Inspector de Colonización la conflictiva situación. Las Heras, 25 de junio de 1918 Señor Inspector General de Colonización Santiago « El teniente Miquel dificulta labor pacífica infrascrito, no proporciona lo necesario para el desempeño de misión. Ayer hizo apalear bárbaramente ocupante Jara porque venía a buscarme para tasar sus mejoras. Ojalá consiguiera rápidamente traspaso fuerza teniente Valdés, evitando con esto sucesos lamentables. La actuación de Miquel imposibilita seguir actuando. Agrimensor Lemus Dios guarde a U.S: 13 La denuncia del ingeniero fue informada al Comandante del cuerpo de Carabineros, que decidió relevar del mando al Teniente Miquel, transfiriéndolo al Teniente Valdés. No obstante la orden del Comandante del Cuerpo de Carabineros, por las deficiencias de las comunicaciones el Teniente Miquel continuó al mando de las fuerzas hasta el 12 de julio.

los pobladores. «El ingeniero se negó a acatar la orden, manifestando que esa no era su misión «15 Carabineros desalojó e incendió las casas de los pobladores, su ganado fue arreado y enviado a la Argentina. Por el realismo y dramatismo del relato seguiremos el informe del ingeniero Lemus que fue testigo de la actuación de Carabineros en el desalojo de los pobladores. «A las 16,30 horas llegamos a la casa de Segundo Quezada. Después de hacer desmontar la tropa, penetró a la casa, y dirigiéndose a la esposa de Quezada, que tenía en sus brazos una guagua de meses, en tono rudo le dijo. ¿Dónde está tu marido? La mujer le contestó que no sabía, que habría salido. Miquel le dijo entonces: ¿A qué hora salió? Tú estas mintiendo. ¿Y dónde están las armas? La mujer expresó que no las había, pero él repuso que era falso y que le digiera la verdad. La mujer volvió a contestar que no había armas. Entonces el teniente dirigiéndose al cabo Nami, le dijo: «A ver, quítele el chiquillo a esa mujer y si no dice la verdad se lo mata». La mujer llorando amargamente no quería soltar su hijo, pero el cabo procedió ha arrebatárselo. Se repitieron las preguntas y las respuestas en idéntica forma, hasta que el teniente le dijo al cabo: «Mátele el chiquillo» La mujer se desesperó y dijo que hablaría. ¿Cuántos rifles hay?» Uno «le contesto ella. Mentira: son más»le dijo en teniente». «A ver ven para acá y la llevó a la pieza que servía de almacén. Ignoro lo que pasó en el interior, pues cerraron la puerta. Poco después volvió el teniente, llamó a cuatro carabineros y los mandó detrás de la casa. Volvieron ellos trayendo un hombre, a quien el teniente, preguntó cómo se llamaba y de qué nacionalidad era. No recuerdo qué nombre dio, pero era de nacionalidad española. Le interrogó el teniente acerca del paradero de Quezada y dónde se encontraban las armas y él respondió que no sabía. El teniente lo hizo conducir por varios soldados detrás de la casa y, según dicen lo hizo azotar.» «En la mañana empezó él desalojo de la casa, sacándose todo lo existente en el almacén y piezas. Terminó él desalojó a las 9,40 más o menos. Entonces el teniente Miquel dijo a von Flack»: Esta casa conviene destruirla porque si se dejara sería lo mismo que si no se hubiera realizado el desalojo y al otro día están metidos nuevamente.» «Después de dejar la casa convertida en una hoguera, ordenó montar y seguimos en dirección a la casa de Santos Quezada. Llegamos a las 16 horas. Después de hacer desmontar la tropa, y entrar en una de las piezas encontramos un hombre que estaba sentado y tenía un brazo atado; Inmediatamente el teniente procedió a interrogarlo, mientras la tropa registraba la casa. En una de esas piezas había una señora que había dado a luz el día anterior. Preguntó el teniente Valdés qué iban hacer con esa mujer y el teniente Miquel le dijo»: La hacemos sacar en la misma cama». «Alojamos, y al día siguiente se desalojó la casa. La señora enferma se levantó y quedó junto con las otras dos personas y cinco niños de corta edad a campo raso. Seguimos en dirección de la casa de Alfredo Foitzik, don-

El incidente de Lemus con el teniente Miquel fue superado por la intervención de von Flack y el Teniente Valdés. El ingeniero decidió continuar con su trabajo, iría sólo acompañado de su mozo y un carabinero de civil y que lo esperara diez días, y que si al término de éstos no regresaba debían ir a buscarlo.

Los pobladores comisionaron a uno de ellos para que acompañara al ingeniero y durante tres días realizó su trabajo sin contratiempo, visitó las casas de los pobladores y en todas ellas le ofrecieron ayuda para realizar su trabajo. Sin embargo la noche del 23 de junio un mensajero le comunicó al ingeniero Lemus «que carabineros a las órdenes del teniente Miquel, había penetrado en territorio chileno y tomado posesión de la casa de Manuel Jara a quien había vuelto a maltratar, lo mismo que a su mujer.»14 Los pobladores se negaron seguir al interior y el ingeniero regresó, encontrando junto a carabineros a von Flack, sus mozos, y tres personas en carácter de detenidos.

Miquel quiso que el ingeniero le entregara los planos y las tasaciones de los terrenos pero éste se negó y lo criticó por no haber cumplido lo acordado originándose un altercado que no paso más adelante. Al día siguiente Miquel ordenó seguir con el desalojo y lanzamiento de 42

de llegamos al medio día y cuya casa fue desalojada e incendiada». «Volvimos en dirección de la casa de Manuel Jara, arriando los mozos del señor Flack y los carabineros, los ganados de Foitzik y Santos Quezada. Llegamos a las 20 horas a la casa de Sánchez donde alojamos». «La casa fue desalojada (ésta no se incendió). Seguimos a la casa de Manuel Jara a la cual llegamos al atardecer del mismo día. Estuvimos allí dos días. Las ovejas que habían sido llevadas a la casa de Manuel Jara, fueron enviadas al otro lado del territorio»16 Terminada la destrucción de las casas, temiendo una posible reacción de los pobladores se dirigieron a la casa de un poblador donde la tropa se atrincheró. El teniente Miquel comenzó a mandar parejas de carabineros a rodear el ganado para ser enviados a territorio argentino, pero los carabineros no regresaban. El Aspirante a Oficial Ernesto Riquelme junto a cuatro carabineros fue enviado para desalojar las casas y arriar el ganado de los pobladores que vivían más al interior. Como era difícil regresar decidieron pasar la noche en el lugar utilizando una cabaña que se encontraba sin moradores. Desde los cerros inmediatos a la casa los pobladores observaban a los carabineros. Enviaron un emisario que fue recibido a balazo y muerto por Carabineros. El relato del Aspirante Riquelme al ingeniero Lemus es elocuente. «El carabinero Parra me señala el hombre que viene detrás de él. Le hago los puntos y disparo, el hombre cae inmediatamente. No bien me asomo a la puerta, cuando se siente una descarga y enseguida un fuego graneado en todas las direcciones. Vi que era herido Cheuqueman, quién cayó sin siquiera resollar. Nosotros disparamos hacia fuera, pero sin ver blanco alguno, pues la noche era oscura. Después me hirieron a mí y por último murió Riveros quedando vivo e ileso solamente Pichicoma. Mientras tanto el prisionero que también estaba en la pieza con nosotros salió en medio de las balas. Yo no me explico cómo no le llegó ninguna. Viendo que nuestro fuego cesaba, los ocupantes penetraron al interior de la pieza y procedieron a recoger las carabinas, las bandoleras y las balas que había en ellas. Nos llevaron a mí y a Pichicoma a un campamento que tenían en los cerros vecinos, y allí pasamos la noche.» 17 Al lugar donde se encontraba Miquel con el destacamento, llegó un carabinero con un brazo atado, comunicando que habían tenido un encuentro con los pobladores, que el Aspirante estaba herido y había tres carabineros muertos. Le hizo entrega de un papel al teniente Miquel donde los pobladores le solicitaban que se rindiera. «Ud. ha perdido la mejor gente. Sostuvimos combate siendo favorable a nosotros. Tenemos 9 carabineros en nuestro poder. Exigimos como primera condición entregar los Máuser. Se rinden o se retiran a fin de evitar nuevos derramamientos de sangre.»18 El teniente contestó que primero le entregaran los carabineros prisioneros, ya sean armados o desarmados, en caso contrario fusilaría al poblador que mantenía retenido. Después ordenó a la tropa hacer trincheras e hizo poner

al poblador prisionero en la puerta de una pieza donde había más peligro y le colocó una gorra de carabinero. Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo el ingeniero Lemus se ofreció para parlamentar. Se dirigió con bandera blanca donde los pobladores, los que le manifestaron que habían temido por su vida, pues pensaron que Miquel lo mataría para culparlos a ellos. Le aseguraron que no le pasaría nada y que su vida estaba garantizada. Igualmente le informaron del combate, del herido y los cuatro muertos. Conversó la situación con los pobladores y acordaron que sería conveniente traer a los heridos y a los carabineros que tenían retenidos. En dos oportunidades los pobladores enviaron parlamentarios pero no obtuvieron respuesta. La noche del 9 de julio los carabineros y von Flack, guiados por el poblador que mantenían retenido escaparon a territorio argentino. Al conocer la fuga de los Carabineros, los pobladores se dirigieron a la estancia Ascensión a pedir la entrega del teniente Miquel. Los pobladores que permanecieron en el lugar de los hechos, durante tres días esperaron la presencia del subdelegado o del juez que residían en Balmaceda, pero todo fue inútil porque las autoridades no se hicieron presente. El ingeniero Lemus como único empleado de gobierno, se ofreció para levantar un acta de la sepultura de los cadáveres e insistió que se preocupasen del herido que seguía grave. Después de sepultar los cuerpos y prestar ayuda al herido, el ingeniero Lemus levantó un acta, que fue firmada por todos los que presenciaron la sepultación. Luego se procedió a inventariar las especies dejadas por los carabineros. El jefe de los pobladores, en conocimiento de que Carabineros había pasado a territorio argentino, envió una nota al Comisario de Lago Buenos Aires comunicándole la situación Comisario Lago Buenos Aires comunico que hemos tenido un combate con los carabineros chilenos con resultado victorioso para las fuerzas civiles. Como Carabineros se ha refugiado en la estancia Ascensión en territorio argentino era necesario que los desarme y arreste». José Antolín Silva 19 Desde Colonia Las Heras en Territorio Argentino von Flack envió telegramas a los ministros del Interior y de Relaciones Exteriores de Argentina, en los que solicitaba el envío de tropas para detener a los pobladores que amenazaban a la población y soberanía Argentina. El 18 de julio el gobierno chileno fue informado de los sucesos ocurridos en lago Buenos Aires el 2 de julio. Un telegrama de la Legación chilena en Buenos Aires daba cuenta de los hechos a las autoridades chilenas.

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El grupo de carabineros que, pasaron a territorio argentino, junto a Miquel y von Flack, ante la gravedad del herido, y a sugerencia de Lemus se dirigieron a Colonia Las Heras, donde el herido fue atendido quirúrgicamente amputándole el brazo izquierdo. Esa misma noche el ingeniero Lemus telegrafió al Inspector General de Colonización para informar los sangrientos sucesos. La Heras, 27 de Julio Inspector General de Colonización La noche del 2 del corriente efectúase combate entre cuatro Carabineros al mando del aspirante Riquelme con pobladores. Resultados muertos los carabineros Parra, Cheuquemán y Riveros, escapando ileso Pichicoma. Aspirante está muy grave, anoche se procedió amputarle el brazo izquierdo. Ocho carabineros van vía Aysén en calidad de prisionero de los ocupantes. Seguiré viaje a Comodoro Rivadavia por ser indispensable vía Buenos Aires, imposible ir otra parte. Regresaré vía Buenos Aires, imposible ir otra parte por ir detenido por ocupantes. Escapé milagrosamente. Cumplí misión. Lemus El telegrama del ingeniero Lemus fue la primera información directa y oficial que recibieron las autoridades chilenas de un funcionario civil de gobierno, que había sido testigo de los acontecimientos. Hasta ese momento, toda la información que disponía el gobierno era la enviada por el embajador de Chile en Buenos Aires, que se informaba a través de la prensa trasandina, que no era otra cosa que las trascripción de los telegramas y notas enviadas por von Flack y Miquel a las autoridades, donde hacía aparecer a los pobladores como delincuentes y usurpadores de tierras. El Ministro del Interior Arturo Alessandri Palma al advertir las irregularidades y atropellos cometidos por los carabineros ordenó al Comandante del Cuerpo que retirara sus efectivos del Lago Buenos Aires, debiendo regresar éstos a su cuartel. Igualmente telegrafió al embajador chileno en Buenos Aires para que solicitara al gobierno argentino, que el ejército prestara auxilio a los Carabineros chilenos para que éstos abandonaran la región. El gobierno no podía permitir que bajo su nombre se cometieran atropellos como los denunciados. Desde Colonia Las Heras el ingeniero Lemus, en compañía de carabineros y von Flack se trasladaron a Puerto Deseado donde fueron llamados a declarar ante el Comisario Inspector de la Policía, situación que los obligó a permanecer algunos días en la ciudad para luego embarcarse hacia Buenos Aires donde llegaron el 19 de septiembre de 1918. Desde Buenos Aires viajaron a Santiago donde arribaron el 1º de Octubre. Al día siguiente Carlos Lemus se presentó al Ministerio de Colonización para dar cuenta de su comisión. Informó al Inspector General de Colonización que la misión que le encomendó la habría «cumplido satisfactoriamente y sin dificultades, en caso de no haber 44

ido a la región del Lago Buenos Aires el teniente Leopoldo Miquel; los ocupantes se habían manifestado llanos a aceptar la tasación de sus mejoras y entregar los campos a cambio de la cancelación de ellas. Dejo especial constancia de este hecho, a fin de que se vea que la fuerza de Carabineros en vez de servirme de resguardo y de cooperar a mi labor obstaculizó mi comisión y su presencia dio origen a los luctuosos sucesos ocurridos»20 Lemus entregó tres documentos que comprendían, el acta de sepultación de los fallecidos, el inventario de las especies militares encontradas en la casa de Cantalicio Jara y la tasación de las mejoras. En cuanto a los oficiales y carabineros que participaron en los sucesos, quedaron retenidos en el cuartel central del Cuerpo de Carabineros mientras se aclaraban los hechos. El juez de Letras de Puerto Montt se declaró incompetente, la causa fue derivada al Cuarto Juzgado Militar con asiento en Valdivia. El personal militar involucrado en los hechos se debe trasladar a Puerto Montt para ponerse a disposición del Fiscal que investigaba los sucesos.(*) (*) Hemos revisado la documentación del Cuarto Juzgado Militar de Valdivia los años 1918 y 1919 y no hemos encontrado documentación de la investigación realizada por el Fiscal Militar de los Sucesos del Lago Buenos Aires.

Conclusiones
De lo anteriormente expuesto podemos concluir que una de las causas que originaron los sangrientos sucesos del Lago Buenos Aires en 1918, fue la existencia de dos formas radicalmente opuestas de ocupación territorial, la de las compañías concesionarias respaldadas por el Estado y la de los pobladores espontáneos, procedentes de Argentina. Ambas ocupaciones le imprimen características diferentes al poblamiento de Aysén. Las sociedades o compañías tuvieron su origen en las concesiones que hizo el Estado Chileno en los primeros años del siglo XX, estaban constituidas y respaldadas por capitalistas ajenos a la región, su objetivo era producir riquezas. La administración del Estado delegó en ellas los destinos del territorio, tenían la responsabilidad de organizar la vida y lo hicieron sobre la base de administradores, capataces y peones. Se trataba de una explotación mercantil, sólo les interesaba sacar provecho de los terrenos, no fundaron ciudades, sino que levantaron una infraestructura de conveniencia, casas para la administración, galpones para guardar materiales, almacén de alimentos y dependencias para el alojamiento de los peones. No les interesó la instalación de auténticos colonos, cláusula establecida en los contratos de concesión, obligación que es sistemáticamente eludida por las sociedades, más aún las sociedades emprendieron la expulsión metódica de los colonos instalados en la región. En cambio el establecimiento de pobladores espontáneos se originó en su deseo de regresar a Chile

desde Argentina donde habían permanecido algunos años, y adquirir terrenos, los respaldaba su propia voluntad de trabajo y su objetivo era producir los medios para subsistir. El arraigo a la tierra es la característica que le imprime a la ocupación el poblador espontáneo. Ingresan a la región buscando terrenos donde establecerse, traen sus familias y enseres, conducen su propio ganado producto de su trabajo allende los Andes. Su intención de permanecer es fuerte como lo demuestra la fundación de poblados, como Chile Chico y Balmaceda. Otro elemento a considerar como causa del conflicto fue el desconocimiento que el gobierno chileno tenía de la realidad del Territorio de Aysén, y la poca atinada participación de las autoridades gubernamentales que intentaron hacer cumplir un compromiso adquirido por Estado con particulares, sin conocer todos los antecedentes, basándose exclusivamente en informaciones de personas involucradas en el asunto y relacionadas con personeros del Ministerio de Colonización, que aprovechándose del desconocimiento que la autoridad tenía de la región de Aysén, lograron que se sacara a remate terrenos que estaban ocupados con pobladores espontáneos, a los que hacen aparecer como aventureros, delincuentes comunes, personas sin recursos económicos y usurpadores de terrenos. El gobierno no conocía la verdadera situación de los pobladores espontáneos en la región de Aysén. No se trataba de personas sin recursos económicos, ni usurpadores de terrenos. Era gente de trabajo, con experiencia en actividades ganaderas y tenían los recursos necesarios como para haber participado con éxito en la licitación de los terrenos. El informe de ingeniero Rivadeneira a comienzos de 1918, los hace propietarios de 68.344 animales entre vacunos, ovejunos y caballares, lo que representaba un capital de más de medio millón de pesos. Muchos de ellos eran conocidos en las casas comerciales de Comodoro Rivadavia a donde concurrían anualmente a comerciar sus productos, ganado, cueros y lana y compraban el abastecimiento para el año. Los pobladores cuando tuvieron conocimiento que los terrenos serían arrendados solicitaron a la autoridad que a «fin de salvar nuestra situación de ocupantes legalmente establecidos, concurrimos ante V: E: para que se digne disponer que, en igualdad de condiciones, nos sea cedido el arrendamiento de este lote, en preferencia a nosotros, por ser antiguos ocupantes y tener introducidas mejoras, dentro de nuestra facultad económica, de consideración. Para el caso, Exmo. Señor, que no nos fuera dado obtener el arrendamiento en la forma que dejamos expresado en el párrafo anterior, sírvase V: E. disponer, que se tasen nuestras mejoras, las que deberán ser abonadas por el que fuere arrendatario antes de ser entregado el terreno y depositadas en Tesorería Fiscal, y fijársenos, además, un plazo prudente de desahucio, calculado sobre la época del año, para retirar nuestros ganados de pastoreo y crianza que en el referido terreno tenemos» 21 La documentación nos demuestra que existieron turbios manejos de personas con influencias en el gobierno, para conseguir que fueran sacados a remate

terrenos que estaban ocupados y trabajados por pobladores espontáneos. Verificado el remate, los terrenos fueron adjudicados a Carlos von Flack, único postor y cuñado del Ministro de Relaciones Exteriores, Culto y Colonización. Los pobladores solicitaron que se hiciera otro remate y se les permitiera pagar lo mismo que von Flack, pero le fue denegado. No les quedaba otra opción que resistir el desalojo. Finalmente creemos que la consecuencia más importante de la resistencia de los pobladores de ser desalojados de los terrenos que ocupaban, es que a partir de los sucesos del Lago Buenos Aires hay un cambio de actitud del gobierno, junto con reconocer el derecho de los pobladores a permanecer en los terrenos que ocupaban, realizó algunas modificaciones a las concesiones y anuló el contrato de arrendamiento de von Flack. El 14 de agosto de 1918 se dictó el D.S. 2092 del Ministerio de Hacienda, que reglamentó todo lo relacionado con las concesiones, arrendamiento o uso de terrenos baldíos de propiedad del Estado»22. A partir de 1918 se insinúa una mayor participación del Estado en el poblamiento y colonización de Aysén, la era de las concesiones había terminado. Citas:
* Este trabajo fue financiado por la Dirección de Investigaciones de la Universidad de Los Lagos ** Hemos mantenido la denominación lago Buenos Aires, por cuanto hasta mediados del siglo XX tanto en el sector chileno como argentino era conocido con ese nombre. La actual denominación Lago General Carrera en el sector chileno comenzó a utilizar después del incidente de Laguna Él Desierto 1 Ministerio Relaciones Exteriores Culto y Colonización Oficina de Mensura de Tierras 1914 2 Ministerio Relaciones Exteriores Culto y Colonización Oficina de Mensura de Tierras. Servicio Regional Magallanes.1915 3 Ministerio Relaciones Exteriores Culto y Colonización. Inspección General de Colonización 1916 4 Sesiones Cámara de Diputados. Sesión 25 de octubre 1917 5 Ministerio de Relaciones Exteriores Culto y Colonización. Inspección General de Colonización e Inmigración.Diciembre 1917 6 Ministerio de Relaciones Exteriores Culto y Colonización. Inspección General de Colonización 1918 7 Ministerio del Interior 1918. Vol. 5016 8 Ministerio del Interior 1918 Vol. 5016 9 Informe Ingeniero Rivadeneira. Ministerio de Relaciones Exteriores Culto y Colonización. Inspección General de Colonización e Inmigración 1918 10 Informe Ingeniero Rivadeneira. Ob. Cit 11 Informe Subdelegado Valle Simpsón. Ministerio del Interior. Intendencia de Llanquihue 1918 12 Ministerio del Interior, 1918. Intendencia de Llanquihue 13 LEMUS, Carlos Ob. Cit. 14 LEMUS, Carlos Ob. Cit 25 Diario «El Llanquihue» de Puerto Montt 17 de agosto de 1918 36 LEMUS, Carlos Ob. Cit. 47 LEMUS, Carlos Ob. Cit 58 LEMUS, Carlos Ob. Cit.

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NIEMEYER, Hans Ob. Cit. Lemus, Carlos Ob. Cit. 20 Ministerio de Relaciones Exteriores Culto y Colonización. Oficina de Mensura de Tierras 1915 22 IVANOFF, Danka «La Guerra de Chile Chico o los sucesos del Lago Buenos Aires. Coyhaique 2002

Bibliografia Artículos y Libros GRENIER, Philipp «El poder político chileno como agente de colonización» Revista Trapananda, Nº 4 Aysén, 1982 IBAÑEZ SANTAMARÍA, Adolfo «La incorporación de Aysén a la vida nacional 1902-1935» Revista Historia, Nº 11, Instituto de Historia de la Universidad Católica de Chile, Santiago 1973 IVANOFF, Danka «La Guerra de Chile Chico o los Sucesos del lago Buenos Aires» Coyhaique, 2001 LEMUS, Carlos «Diario de viaje al lago Buenos Aires» Revista Chilena de Historia y Geografía, tomo 53, Santiago, 1927 MARTINIC, Mateo «Ocupación y colonización de la región septentrional del antiguo territorio de Magallanes, Anales de la Patagonia, Vol. 8, Punta Arenas, 1977 NIEMEYER, Hans «Un episodio del doblamiento de la Patagonia chilena. La Guerra de Chile Chico» Revista Trapananda, 4, Puerto Aysén, 1981 POMAR, José «La Concesión de Aysén» Revista Chilena de Historia y Geografia, 48, Santiago,1923 Diarios El Llanquihue de Puerto Montt 1917-1918 El Mercurio 1918 Archivos Ministerio de Relaciones Exteriores, Culto y Colonización 1917-1918 Legación Chilena Buenos Aires Ministerio del Interior. Intendencia de Llanquihue Sesiones del Senado Sesiones Cámara de Diputados

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ESPACIOS DE SOCIALIZACIÓN, MARGINALIDAD Y CONFLICTO EN EL INTERIOR PATAGÓNICO, LOS RECUERDOS DE ASENCIO ABEIJÓN (1900-1920)
CHÁVEZ Matías Rodrigo ∗

Resumen:
El objetivo de esta aproximación a la narrativa de Abeijón es reflexionar sobre su mirada respecto a los espacios marginales del interior patagónico a principios del siglo pasado, las tensiones y conflictos que se presentan en los boliches como centros de socialización. Interesa particularmente la representación de algunos sujetos marginales como el «turco» o el «tumbiador» y su posición dentro de la estructura social subalterna de ese espacio periférico, donde sus estrategias de substancias entraron en contradicción con el avance del control estatal y con los intereses del capital privado de estancieros y comerciantes. En este sentido preguntarnos por los espacios con escaso control y los modos de resistencia busca habilitar una mejor comprensión de las prácticas del «bajo pueblo» en el interior patagónico.

del «testigo» que da cuenta de una serie de anécdotas, paisajes y personajes que considera necesarios rescatar. Este discurso parcial del autor presenta una serie de lugares comunes o tópicos como el de los pioneros, hechos históricos destacables o comentarios sobre personalidades de la época.

Palabras claves: Historia regional. Narrativa de Abeijón. Espacios de socialización. Boliches. «Homicidas, en peleas por cuestiones de poca monta, tahúres, desacatados a la policía, infractores a las leyes militares, algunas quiebras fraudulentas, explotadores de mujeres, etc., constituian el mal elemento al que se recluía en los territorios del sur.» Asencio Abeijón

A partir de la lectura de los libros de Asencio Abeijón pueden reconstruirse aspectos fundamentales del interior patagónico, en tanto el autor vivió los primeros años del siglo XX en Comodoro Rivadavia, realizando distintos viajes como carrero, los cuales registra en sus Memorias. Tenemos entonces como primer elemento a considerar el hecho de que el discurso de Abeijón es el

No obstante Abeijón también da cuenta de espacios y sujetos marginales de la época y es este tipo de temáticas sobre las que nos interesa reflexionar. A partir de la perspectiva teórica sostenida por Argeri y Chia, entendemos a las primeras décadas del siglo XX como el período en cual se desarticulan las economías domésticas y se profundiza el proceso de proletarización, a través de campañas moralizadoras que condenaban los «vicios del bajo pueblo», mediante la coacción. «Evidentemente, esta dinámica economía doméstica adaptada a los recursos y a las cambiantes presiones del medio entró rápidamente en conflicto con las estrategias productivas de grandes empresarios rurales, y con los comerciantes de ramos generales y acopiadores de frutos del país. En el caso de estos últimos, el conflicto se daba sólo por la competencia de venta de alcoholes y «vicios» -para los grandes comerciantes acopiadores, el boliche incorporado al ramo era siempre una forma de atracción de clientela»- (Argeri y Chia, 1997; 25). Además estaba el problema de las grandes estancias de contar con mano de obra suficiente, aunque Argeri y Chia se concentran en el caso del sometimiento femenino al capital privado, dan cuenta de este proceso: «Con el transcurrir de las décadas la polaridad moral que afectó al género se fue imponiendo y el disciplinamiento sexual trajo aparejadas dos consecuencias. En primer lugar, la desarticulación de los grupos domésticos y la consecuente subordinación económica, acentuando el proceso de proletarización…» (idem; 32) 47

El brazo para imponer este disciplinamiento social fue el Estado a través de sus agentes territoriales. Reprobando y reprimiendo las conductas «pecaminosas» o contrarias al orden estatal. «Se supo entonces que la ley […] debía ser la manera más efectiva de cumplir con tales objetivos, actuando directamente sobre aquellos sitios donde la cultura marginal tendía a reproducirse, ya fueran boliches, fondas, prostíbulos o casas de juego, instalados en precarios ranchos que hacían las veces de ámbitos de sociabilidad en el dilatado paisaje patagónico.» (Bandieri; 173)

llegar la época de los trabajos puedan contratarlo como operario, porque el tumbiador, según él, sabe hacer de todo.» (Memorias de un Carrero Patagónico; 40-41) La imposibilidad de domesticar y disciplinar a la mano de obra se evidenció como un problema a resolver en los primeros años del siglo XX. Un caso similar de trabajadores ajenos a las relaciones laborales de dependencia, eran el nutriero y el chulenguiador. El primero se dedicaba a la caza de la nutria desafiando las inclemencias del tiempo y la peligrosidad de los lagos, no obstante una buena caza permitía vivir mejor de manera independiente y generar un incipiente capital, nuevamente fuera del empleo de terceros, que le permitiera escalar en la estructura social del interior. Más llamativo era el caso del chulenguiador, dedicado a la caza del guanaco va a entrar en conflicto y tensión permanente con los dueños de las estancias, no sólo por no avenirse a trabajar como peón sino porque dicha actividad solía realizarse clandestinamente violando la propiedad privada y los permisos de caza. La valoración de Abeijón en este caso es más positiva, en tanto el chulenguiador es todo un baquiano con gran conocimiento de su oficio, del terreno y de las cuadrillas de guanacos, siendo laborioso y sacrificado. Pero no por eso deja de señalar las costumbres laxas en el respeto por la propiedad. «Si su tropilla no se halla cerca, cualquier caballo ajeno que encuentre a mano le servirá al hombre paro no perder el tiempo. El «chuleguiador», por lo general, es hábil para agarrar caballo a campo y poco delicado en lo concerniente a los certificados de propiedad…» (Memorias de un Carrero Patagónico; 24) Esto no sólo ocasionaba problemas con el capital privado sino, como lo señala el autor, con los agentes estatales en la región, la policía. Los servicios de seguridad son ampliamente criticados en toda la obra por su ineficiencia, falta de preparación y recursos, abuso de autoridad y por su corrupción. Lo que se evidencia en el siguiente pasaje: «También el «chulenguiador» tiene tropiezos en su oficio, el más temido por ellos el policía ventajero que, obedeciendo a denuncias de los dueños de los campos o a sus apremios financieros motivados por sus «farras» o sus familias numerosas y sus sueldos bajos, se presenta de improviso en el campamento del «chulenguiador» […]. Como primera exigencia pide que le presente el permiso para chulenguear en la zona. Si el hombre lo tiene, le pide los documentos personales, y si éstos están en regla (cosa poco común) le pide el certificado de propiedad de los caballos. El noventa y cinco por ciento de los «chulenguiadores» es atrapado en alguna de esas infracciones o en las tres, y así se encuentra, de golpe y porrazo, en dificultades de «orden legal ante la autoridad»,

Sujetos y prácticas económicas marginales
En un primer momento son identificables sujetos en el interior patagónico que el autor menciona como pintorescos, que se encontraban en claro proceso de «extinción». La estructura de su relato identifica un momento recordado, donde el progreso y la civilización estaban reconfigurando progresivamente la frontera patagónica y el momento de la enunciación (segunda mitad del siglo XX) donde estos resabios se habían perdido. Los sujetos que van a perecer en este proceso, son variados: tumbiadores, zorreros, nutrieros, chulenguiadores. El tumbiador es sin lugar a dudas el más criticado por Abeijón por su supuesta falta de apego al trabajo, se trata de algo así como un vago profesional. «El tumbiador es un tipo característico de la Patagonia, llamado así por su permanente costumbre de recorrer, con su caballo, su perro y sus mañas, amplias zonas de la región, parando varios días en cada casa, siempre sin trabajar […] Abunda bastante, y es un verdadero maestro de la simulación y la vagancia caminera, no carente de gracia. Anda siempre en busca de trabajo, pero nunca lo encuentra por su gran habilidad para esquivarle […]» (Memorias de un Carrero Patagónico; 36) La serie de anécdotas con las que Abeijón ilustra la astucia del tumbiador para evitar trabajar es muy extensa. Se trata de un sujeto itinerante que evita radicarse como fuerza de trabajo en alguna estancia, lo que genera inconvenientes a partir de la necesidad de peones en la región. La figura del tumbiador nos remite inmediatamente a la del «vago y malentretenido» de la campaña bonaerense durante el siglo XIX, como aquella persona poseedora de vicios que hay que disciplinar como mano de obra. El autor no es ajeno a las razones profundas del malestar que produce la figura del tumbiador: «Estratagemas parecidas usa siempre. En oportunidades, pasa todo un invierno en determinada casa, sin trabajar, comiendo en la mesa de los dueños y engordando el caballo en el potrero ajeno. Los dueños lo soportan porque la escasez de peones es mucha en la Patagonia y tienen la esperanza de que al 48

lo mismo que suele acontecerle a los nutriadores de los lagos de Sarmiento o costa del río Deseado. En tales circunstancias, el «Chulenguiador se halla en la alternativa de ser conducido preso, perdiendo a la vez las pieles o los caballos […] Entonces, en todo el mundo pasarán a ser una reliquia del pasado esos vistosos e incomparables abrigos de cama, conocidos con el nombre de quillangos patagónicos.» (Memorias de un Carrero Patagónico; 25 26) En el último párrafo es claro que más que la desaparición de la piel de guanaco, lo que se produce es la extinción de actividades de subsistencia por fuera de las nuevas relaciones laborales de dependencia, combatidos por los capitales privados y por el Estado a través de sus deficientes agentes territoriales. Pero no sólo estos sujetos mantenían poco respeto por la propiedad privada, el autor menciona reiteradas veces que los límites mismos de los campos eran imprecisos y era común la mezcla de animales sin señalar correctamente. Hasta los carreros cedían a la tentación de «carnear ajeno» en lugar de pagar módicos precios a los puesteros, por un cordero o capón. «En el camino, donde el alimento casi exclusivo era la carne, los carreros se la proveían comprándola a los pobladores cuando pasaban cerca de sus establecimientos. Pero, algunos en determinadas oportunidades, cuando hallaban ovejas cerca del camino y no se veía ningún cuidador en las proximidades, aprovechaban la oportunidad para carnear algunos animales de contrabando, con lo cual se ahorraban unos pesos, y además se jactaban de la aventura. Pero en esto es muy fácil enviciarse, y luego se roba por costumbre, aun en ciertos casos en que el poblador no cobraría la carne o la cobraría a precio muy barato. Los cuidadores de ovejas no ignoran esto y hasta saben quiénes son los que tienen estás malas mañas. […] A veces suelen espiar, escondidos en los cerros o montes, y disparar el Winchester a quien sorprenden robando. Este fue el caso que aconteció con la tropa que hallamos detenida en la güeya.» (El guanaco vencido; 122) Es decir que la clandestinidad y la «violación de la propiedad privada» no eran exclusividad de los sujetos marginales. Además resulta sintomática la definición de este tipo de prácticas como «vicios», sumados al componente violento para la resolución de la problemática. Permanentemente Abeijón señala la naturalidad con que la violencia era vivida durante los años de su niñez, siendo lo común que todo sujeto portara armas blancas o de fuego, pero siempre remarca a éstos como característicos de un pasado a medio civilizar. Ejemplo de esto es que, en un apartado donde narra el asesinato por una pelea durante la esquila, el capitulo se llama: «Rezagos brutales: La pelea».

Que la falta de respeto a la propiedad, los vicios y la violencia hayan estado tan extendidos por el interior patagónico, obliga a interpelar a la obra por esos espacios de marginalidad y conflicto, objetos del progresivo disciplinamiento social.

Espacios de socialización: el boliche y el corral
El tipo de prácticas marginales del bajo pueblo hasta aquí esbozadas tenían su espacio en ámbitos asociados a los vicios y a la violencia, el más característico era el boliche, eslabón que conectaba las huellas y rastrilladas de carros, estaban dedicados fundamentalmente a la venta de artículos comestibles y productos de almacén en general, sumado al acopio que realizaban de «frutos del país» (productos de ganadería regional). Pero además de dicha actividad comercial, hacían las veces de fonda, favoreciendo el juego, el alcohol, la prostitución y otras prácticas contrarias a la nueva moral estatal. Dice Abeijón sobre este tema y los «vicios» de los esquiladores: «Cada vez que se pasa por algún pueblo, o simplemente por algún boliche del camino en el viaje de una estancia a otra, se apegan a los mostradores y son necesarias varias horas para despegarlos de las copas […] si es que el contratista no quiere quedarse con uno o dos operarios menos. Es una confirmación de que «el criollo, cuando tiene un peso en el bolsillo no está tranquilo hasta que se lo gasta». Su afición al juego por dinero es su principal desgracia.» (Recuerdos de mi primer arreo; 90) En este punto la contradicción entre el boliche y el capital privado es directa, ya no por la competencia comercial, sino porque atenta contra el disciplinamiento de la mano de obra. Pero existen determinados sujetos que van a cargar con el mote de timadores, fundamentalmente en el juego, por un lado el «busca»: «En las comparsas de esquilas suelen mezclarse los buscas, o jugadores ventajeros, que se escudan en la profesión de esquiladores, pero su misión principal es armar juego para ganarle dinero a los incautos mediante tramoyas.» (Recuerdos de mi primer arreo; 90) Y el «turco» como comerciante sirio-libanés con prácticas similares, en un pasaje sobre el cruce del Río Senguerr en carros, Abeijón cuenta la anécdota de un entrerriano que llegado a la patagonia se dedicó a la caza del zorro, el guanaco y el puma, y que con las ventas de pieles hizo un importante capital para asentarse como estanciero en el Río Mayo con quinientas ovejas, pero: «Era timbero de corazón, pero hacía más de dos años se había aguantado lejos del juego […] Esa tranquila noche sin ronda, la tentación fue demasiado fuerte y decidió probar suerte […] Así fue como se trabó en una partida de monte criollo, con un portugués, un andaluz y un argentino que, «de casualidad» estaban en el boliche. Resultado: que después de pasarse toda la noche en la mesa de juego al 49

amanecer del nuevo día tuvo que venderle las ovejas al bolichero, perdiendo la plata, para pagar las deudas del juego.[…] Horas más tarde siguió arreando las ovejas, pero ahora lo hacía como peón del bolichero que, según lo supo después, había entrado en combinación con los otros jugadores, que eran buscas, para ganarle la majadita. Se tragó la rabia. […] Les tomó aversión a los buscas y en cuanto dejó las ovejas en el campo del turco se fue a Sarmiento y sentó plaza de milico para reventarlos en cuanta ocasión se presentara.» (Memorias de un Carrero Patagónico; 137) De este modo no sólo los buscas habrían sido visto como timadores sino que se empleaba el apelativo de «turco» con una carga valorativa negativa, que hace referencia a este colectivo como ladinos y embaucadores, con un fuerte cariz moralista. Estos inmigrantes habían ya sufrido las resistencias estatales como lo señala Devoto, los «… «turcos, eran los inmigrantes que Juan Alsina, en un conocido libro editado en 1910 sobre la inmigración en la Argentina, llamaría exóticos…A ello se sumaba, argumentativamente, la adjudicación a los nuevos inmigrantes de otras carencias, como señaló Jorge Bestene. Una, que se atribuía en especial a los «turcos», era su predilección por ocupaciones ligadas al comercio ambulante que, en opinión del director, eran mucho menos útiles que las de los preferibles agricultores y además dañaban al comercio establecido. Otras, eran su supuesta incapacidad para el trabajo físico, la distancia lingüística y, para una parte, los musulmanes, la diferencia religiosa.» (Devoto; 273) Pero además del boliche existía otro espacio de socialización a combatir por parte de los agentes estatales, los corrales, lugares de trabajo de los ganaderos: «El corral es, pues, el centro de reunión de todos los hacendados linderos, y el lugar donde convergen las noticias y los comentarios de todos los acontecimientos del vecindario distante. Es el templo y el taller del hacendado, pero también es su conventillo y distribuidor de discordias y chismes […] En el corral se negocian haciendas y campos, se forman o disuelven sociedades, teniendo como contabilidad y contrato escrito las marcas… (Recuerdos de mi primer arreo; 114) La resolución de problemas por medios violentos entre campos vecinos sin alambrar y con la mezcla de animales es citada reiteradamente por Abeijón. Pero además es el corral el único espacio de ocio por fuera del boliche, fundamentalmente en época de señalada, cuando confluyen las diferentes familias de la región: «Finalizado el trabajo de la señalada comienza la única fiesta del año que la gente de campo tiene en la Patagonia: después de los asados vienen las carreras cuadreras, la tabeada, etc. Y aparece también la música, de acordeón, guitarra, o el modernísimo fonógrafo […] Nunca era abundante la concurrencia femenina (y ello era el drama de la Patagonia vieja)[…] y es la única noche en que en la campaña (fuera 50

de los boliches), habrá una fiesta que ha de durar hasta las cuatro de la mañana.» (Recuerdos de mi primer arreo; 121) Aunque los ranchos de particulares o algún galpón se mencionan como lugares aptos para el juego clandestino y otros «vicios», es en el boliche fundamentalmente y en el corral, donde estas prácticas tienen epicentro y son los sitios a partir de los cuales estas manifestaciones populares van a resistir a las presiones que buscaban desarticularlas.

Los aportes de Abeijón para comprender al bajo pueblo
A partir de distintos momentos de la narrativa de Asencio Abeijón intentamos reconstruir sus perspectivas respecto de los sujetos y espacios marginales del interior patagónico, infiriendo que los mismos se encontraban bajo un proceso de desarticulación, a partir de la contradicción que generaban para quines procuraban el disciplinamiento social de los espacios de frontera. Aun con cierta imprecisión cronológica, entendimos que durante las primeras décadas del siglo XX, el avance represivo contra estos espacios y prácticas domésticas provino fundamentalmente del capital privado que promovía el proceso de disciplinamiento y proletarización, y del Estado que a través de sus agentes territoriales buscó controlar y reprimir todas las prácticas sospechosas de violar la propiedad o la nueva moral pública. . En suma, las Memorias de Abeijón pueden leerse a la luz de problemáticas más profundas que lo anecdótico y pintoresco, más allá de sus matices literarios; se trata de rescatar su obra como fuente histórica. Y si bien existen en su narrativa importantes pasajes dedicados a las relaciones armónicas y solidarias en la región, los «vicios» y la violencia ocupan un lugar igualmente eminente, e interpelar su obra a partir de estas problemáticas puede permitirnos comprender mejor las prácticas cotidianas del bajo pueblo.
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Estudiante Carrera de Historia, Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, Trelew. matiaschavez22@gmail.com Este trabajo se inscribe dentro del proyecto de investigación «Historiar las prácticas intelectuales en Patagonia. Configuraciones, genealogías y narrativas regionales hacia 1950» (Secretaría de Ciencia y Técnica, UNPSJB Nº 647/07), dirigido por Julio Esteban Vezub.

Bibliografía:
Abeijón, A. Memorias de un Carrero Patagónico. Editorial Universitaria de la Patagonia, Buenos Aires, 1994. El guanaco Vencido. Memorias de un Carrero Patagónico. Editorial Galerna, Buenos Aires 1976. Recuerdos de mi primer arreo. Memorias de un Carrero Patagónico. Editorial Galerna, Buenos Aires, 1975.

Los recién venidos. Memorias de un Carrero Patagónico. Editorial Galerna, Buenos Aires, 1977. Argeri, M. Chia S. «Bajo la lupa del poder. La vida cotidiana de los grupos domesticos en los «hogares-boliche» del territorio nacional de Río Negro, norpatagonia, 1880-1930.» Boletín americanista Nº. 47, 1997 , pags. 15-34 «Poder estatal y vida cotidiana: la mujer del «bajo pueblo» en norpatagonia: gobernación del Río Negro, 1880-1930.» Cuadernos de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales nº 13 Universidad de Jujuy, 2000. Bandieri, S. Historia de la Patagonia. Sudamericana, Buenos Aires, 2005. Devoto, F. Historia de la inmigración en la Argentina. Sudamericana, Buenos Aires, 2003.

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-¿QUÉ PRETENDE USTED DE MÍ? - MUJERES EN LA DIVISIÓN SOCIAL DEL TRABAJO A FINES DE SIGLO XIX EN EL VALLE INFERIOR DEL RÍO CHUBUT
DE BELLA Leonardo J.
-Vuestra majestad lleva el pelo como una corona, en lugar de una corona. -Con la única diferencia que de cualquier otra podría librarme más fácilmente.

(Diálogo entre Isabel de Baviera-Sissi- y Christomanos, su profesor de griego).1 ‘Tener una buena esposa y gozar de buena salud es lo que más valora un hombre.’ (Esther Emment,- 1892)

: «Es preocupante el hecho que muchas mujeres de la Colonia se vean forzadas a desarrollar dichas labores, labores que no les corresponden. Si madres e hijas no tienen más remedio que trabajar en el campo, ¿cómo espera el padre encontrarse un hogar agradable y en orden? (Eluned Morgan 1891)

Para poder hacer foco en la tensión suscitada con la división por género del trabajo, las valoraciones sociales construidas en ella, y los mecanismos de disciplinamiento y subordinación femenina través de la identificación de las mujeres con la domesticidad durante las últimas décadas del siglo XIX, inevitablemente no podemos huir de la necesidad de revisar la impronta victoriana con destino a las mismas. Por eso esta ponencia tratará intencionalmente de incorporar en los análisis de las relaciones sociales de producción, las relaciones de género. Empero, las categorías de «varón» y «mujer» están implícitas en la mayoría de los análisis del pasado. Esto se debe a que se ha presupuesto como inexorable la existencia misma de los sexos como instancias dicotómicas, en lugar de explorar el carácter histórico de la construcción de tal posición, y así, quedan al descubierto que son varios los problemas de abordaje que se traducen en el desafío de los estudios de género. Porque evidentemente no somos sólo nosotros y nuestras circunstancias, sino indefectiblemente mucho más, nuestro pasado -incluso aquél que precedió nuestra existencia- lo que hace que en las distintas realidades latinoamericanas se susciten diversos enfoques y problemáticas. Todo ello deviene en que las crisis económico-sociales recurrentes, los posicionamientos y estrategias que asumen hombres y mujeres para superar estas situaciones conducen a estudios sobre el trabajo, los cambios en sus significados, la combinación del trabajo doméstico con el extradoméstico, la suma del tercer rol y las redes de solidaridad social. Las reglas del mercado de trabajo y las transformaciones en las estructuras de producción familiar son temas que debieran preocuparnos en tanto investigadores/as. Los cambios en la relación 52

producción/reproducción se asocian así, con otros en las relaciones de poder en las familias. Los papeles tradicionales se modifican en tanto más mujeres ingresan al mercado de trabajo y se re-asignan las tareas de cuidado de los hijos/as y de la responsabilidad del trabajo doméstico.2 El enfoque incorpora también al estudio de la cuestión el análisis de las relaciones de género. Porque al mismo tiempo es mi intención que en este VIII CONGRESO DE HISTORIA SOCIAL Y POLÍTICA DE LA PATAGONIA ARGENTINO-CHILENA, se ha de ser crítico con aquellos que por su forma de racionalizar los roles tradicionales de los sexos han venido justificando y reforzando la situación desigual, entorpeciendo las acciones, sean estas del presente o del pasado, destinadas a promover la equidad o que, bajo un nefasto punto de vista que se pretende como neutral al género, prosigan tratando la división sexual del trabajo y la sociedad como algo biológicamente determinado. Y porque insisto, en mi opinión, no me caben dudas que las raíces de la opresión femenina son en realidad exclusivamente históricas y sociales. ¿Cómo se traducen, esas raíces, en términos de la vida cotidiana a través de la historia? Pues bien, entre los temas propuestos para el Eisteddfod 3 de 1891 se encontraba uno dirigido especialmente para que concursen y compitan las mujeres. Se trataba que ellas se inspiren elaborando un TRATADO DE LA ORGANIZACIÓN FAMILIAR. Hubo quien escribió. También hubo trabajos seleccionados que «merecieron especial atención de la prensa». De hecho fueros publicados en dos maneras distintas. Una a modo de fascículo, dentro mismo de la diagramación del periódico semanal Y DRAVOD, y otra, una vez finalizada la primera, en forma compilada.

Y ya entrando en el terreno de las hipótesis, me atrevo a pensar que son estas mujeres las que asumen la naturalización del sexo y la explotación de género ante la ausencia coercitiva por parte del Estado como regulador del orden social, intentando de alguna manera, reproducir el modelo social victoriano del Estado, el cual sí es reconocido como autoridad. Los ensayos posibilitan saber un poco más acerca del papel que la mujer desarrollaba en la sociedad galesa de la Patagonia de finales del siglo XIX en medio de profundos cambios sociales. De allí que resulta necesario mencionar que existe cuanto menos una interrelación entre: a) la necesidad de premiar e incentivar la conformación de un instrumento de disciplinamiento de las tareas reproductivas en el sistema de producción capitalista; b) la representación que las autoras tienen de sí mismas y de las demás mujeres, c) la necesidad de la publicación para que esté «al alcance de todos»; y d) la vida diaria de las mujeres de la Patagonia en aquel periodo. Algunas consideraciones previas se vuelven necesarias antes de desarrollar las fuentes históricas, ya que en las investigaciones de las diversas ciencias sociales, el uso del concepto género aparece de maneras muy variadas, pudiéndose distinguir diferentes empleos básicos: el que equipara género con mujeres, el que emplea género como sinónimo de femenino, el que asimila género con sexo, y el que hace referencia «a la construcción cultural de la diferencia sexual, aludiendo a las relaciones sociales de los sexos».4 Entonces, una perspectiva que incorpore al género posibilita el análisis de las relaciones sociales, de las configuraciones de la vida material y de las construcciones ideológicas. Permite, también plantearse, como una «mirada crítica» (necesaria, aunque no excluyente de otras) sobre la «historia general» o «universal» en sus diferentes dimensiones de análisis en donde haya o no habido mujeres.5 Como sostiene Joan Scott «... focalizar al sujeto individual y la organización social y articular la naturaleza de su interrelación, es crucial para ambas la comprensión de la manera en que funciona el género y en que ocurre el cambio. Finalmente, necesitamos reemplazar la noción de que el poder social es unificado, coherente, centralizado, por el concepto de Michel Foucault, para quien el poder aparece como una constelación dispersa de relaciones desiguales, constituidas discursivamente en `campos de fuerza´. Dentro de estos procesos y estructuras, hay espacio para la existencia de un agente humano que construya (de manera parcialmente racional) su identidad, su vida, el conjunto de relaciones y una sociedad con ciertos límites y un lenguaje, un lenguaje conceptual que marque al mismo tiempo los límites y que contenga la posibilidad de la negación, la resistencia, la reinterpretación y el juego de la invención metafórica y de la imaginación».6

Asimismo, en consonancia con lo planteado por Joan Scott y su alusión a los planteos teóricos de Foucault, es posible presentar a la sexualidad como una construcción cultural. Es decir, plantear la sexualidad represiva femenina como resultado de las formas de control de los cuerpos por medio de instituciones formativas y educativas; instituciones de las que nuestras mujeres de los TRATADOS DE LA ORGANIZACIÓN FAMILIAR no han podido, o no han querido, desprenderse. Estos planteos hoy persisten como problema latente ya que todavía no ha llegado a concebirse al género como un constructo epistemológico que cambia la forma en que comprendemos el mundo7. Cabe preguntarse en qué contexto se producen estos ensayos, no sin antes bien decir que ubicados en el Valle Inferior del Río Chubut desde 1865, la colonia agrícola, cuyos habitantes fueron predominantemente de origen galés, se fue desarrollando de manea tal que, para cuando transcurría el año 18868, arribaron los inmigrantes con destino a la construcción del ferrocarril que meses antes el gobierno nacional le había otorgado la concesión habiéndolo publicado en el Boletín Oficial del Ministerio del Interior: «a los Señores Lewis Jones y Richard Berouin» (sic). Estos 500 inmigrantes9 llegados en el barco Vespa, no sólo trajeron consigo el material ferroviario sino también su cultura. Como tal, conformados en nuevas relaciones sociales de producción, es probable que se hubiera producido una especie de «resurgimiento» del acervo de costumbres, o al mismo tiempo, una acentuación marcada con impronta victoriana – cuya ética y moral protestante dista del de las nuevas corrientes católicas, digo nuevas en tanto nuevos inmigrantes de la época en cuestión- relaciones que permitirían reconocer a pares e identificar fehacientemente a quien no lo es. La otredad, el género y la clase, piden hacerse presente. Pero a esta situación también debemos sumarle el traslado de cantidades significativas de pobladores desde el Valle Inferior del Río Chubut hacia el mencionado como Valle Encantado o Valle 16 de Octubre, hoy actual Trevelin, acentuándose hacia fines de 1888, lo que, entre otras cosas, descomprime la presión que existía sobre la tenencia de las mejores tierras cultivables.

Ellas por ellas y por otros
Eluned Morgan (1870-1938) era hija de Lewis Jones, uno de los líderes de la colonia galesa y editor del periódico Y DRAVOD, publicado en su mayoría en idioma galés. Fue una figura destacada en la vida cultural y literaria de la Colonia, fundadora de un colegio en Gaiman y autora de diversos ensayos y libros. Tenía 21 años al escribir su Tratado. En tanto que Esther Emment llegó a la Patagonia en 1891 y ejerció como maestra en Gaiman antes de regresar a Gales en mayo de 1892. De esta manera se publicaba la:

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Despedida de la señorita Esther Emment. A principios de 1891 vino a la colonia por motivos de salud. El viernes 4 hubo una reunión para despedir a la Señorita Emment, quien estuvo en la Escuela Nacional de Gaiman por un año cuando reemplazó a la Señora de Morgan actual presidente de la cooperativa. A su llegada había escasez de libros y muebles en la escuela. Se había preparado en el colegio de Aberytwyth y ella misma preparaba las lecciones. Su huella en los niños era agradable con buenos resultados lo que es comentario de todos. Tomó la decisión de irse en forma repentina. Cuando los niños se enteraron se pusieron muy tristes. Hubo que hacer un té y un concierto para calmarlos. La señorita Emment se involucró en el movimiento Temperancia10 que limpió tanto a Gaiman. Se siente que es una pérdida y recordar su ejemplo será una fuerza para el hogar.11

posición privilegiada que se refuerza a través de que será alguien de un género el que evaluará y elegirá como adecuado aquello que tiene asimilado y reconocido en su conciencia de género –y muy probablemente de clase-, lo que pretende del otro género. De esta manera las mujeres se encuentran, histórica e inexorablemente, encorsetadas en la encrucijada de tres construcciones históricas, tres problemas: el otro, el género y la clase. Entonces no debería llamar la atención, pues no evidencia una paradoja sino más bien una concordancia, la situación por la cual los TRATADOS DE LA ORGANIZACIÓN FAMILIAR tuvieran un lugar de privilegio en la prensa local, abarcando por más de cuatro meses una parte importante de la tirada semanal, y en menos de 50 días, la publicación de un compilado de dos de ellos más una recopilación de memorias de consejos de una madre a su hija15, saliendo a la venta el 02 de junio de 1892 por $0,50 cada uno. Una bicoca que el editor del periódico Y Dravod sabría aprovechar para obtener su ganancia por partida doble; en metálico y en el disciplinamiento de género. La organización de los textos estaba dada de la siguiente manera:

¿Qué pretende Usted de mí?
El concurso del Eisteddfod de 1891 se realizó en el pueblo de Trerawson12 y los temas propuestos para los que deseaban participar eran: 1- Historia de la Colonia, los primeros 10 años. Premio $100. 2- El crédito, ventajas y desventajas. Premio $40. 3- Tratado de la organización familiar. Competencia para mujeres. Premio $20. 4- Buen uso del tiempo libre. Competencia para menores de 25 años. Premio $20.13 Como puede observarse parece ser que tanto la construcción de un relato que bien pudiera convertirse en el discurso de la Historia oficial de la Colonia quedaba evidentemente en manos masculinas. La economía, los negocios que involucran producciones y bienes, también es un reducto de carácter exclusivamente masculino. Ahora bien, acerca de la aclaración que se manifiesta en el punto tres del concurso, es menester hacer notar el sentido restrictivo que a las mujeres se les confieren en los asuntos públicos que estén relacionados con algún tipo de análisis que pudieran hacer sobre la conveniencia, o no, de tomar un crédito, como tampoco en participar de la construcción del relato de la historia que las podría hacer visibles o reconocidas. Tampoco debe dejarse de lado -pues el dato que proporciona la fuente no es menor- la valoración que a través del dinero en premios se ejecuta sobre el dominio de la intelectualidad de género. De esta manera sólo algo más del 11 por ciento del volumen total de los premios está destinado a las mujeres. La fuente nos brinda la oportunidad de conocer que el Jurado del Eisteddfod de 1891 fue el Reverendo David Lloyd Jones14 con una antelación de un mes al concurso, cuestión no menor, pues pone de relieve la 54

Trabajo de Esther Emment
Introducción, Composición familiar, La Esposa; Educación de las Mujeres, Algunas cosas necesarias para el orden del hogar, Ubicación de la casa, Tamaño de la casa, Ventilación, Muebles.16 Algunas cosas a tener en cuenta para elegir muebles, Sala, La comida, Distintos tipos-dulces/saladas-.17 Variedad en las comidas, El arte de cocinar, Ropa, Ropa adecuada.18 La organización de las responsabilidades, Tareas de cada mitad del año.19 Cosas que vale la pena recordar, Los niños.20

Trabajo de Eluned Morgan
Primeramente explica que se tratarán tres grupos de responsabilidades: orden de la casa, orden del trabajo en la casa, y por último, orden de la vestimenta y la costumbre.21 La cocina, la sala, El almacén de los lácteos, La habitación principal, La habitación de las niñas.22 La habitación del varón, Orden del trabajo en la casa: Lunes.23 Martes.24 Miércoles.25 Jueves, Viernes.26 Sábado, Domingo.27

Orden de la vestimenta y costumbres28, Costumbre del aseo.29 Costumbre de la casa, Consejos para la armonía familiar.30 Los contenidos de esta publicación expresan ideas semejantes a las que se solía encontrar en las páginas de la prensa galesa de finales del siglo XIX. Según sus autoras, la casa era, sin lugar a dudas, el medio natural de la mujer y así, concedían gran importancia a la familia y al papel desempeñado por la mujer en el hogar como buena madre y esposa obediente. Asimismo, consideraban fundamental conservar la vida religiosa y la moral, y enfatizaban la responsabilidad que tienen las mujeres de educar a los hijos de acuerdo con estos ideales.31 Las tareas que les son asignadas a las mujeres están vinculadas en reconocimiento de las autoras por su relación social que tiene su centro en lo masculino. Es decir, «la esposa», «la hermana», «las hijas»-entendidas como las hijas de él más que de ella-, o «la madre». Así se les recomienda organizar su tarea cotidiana con acciones como educar a las mujeres, mantener el orden en el hogar, decorar la casa, cómo ser eficiente en la cocina, preservar y economizar los alimentos, lavar la ropa, hacer manteca, planchar, cómo limpiar los dormitorios y la cocina, ordeñar, cómo atender especialmente al marido los días domingos, cómo deben higienizar a sus niños y, por último, cómo debe ser el trato hacia el marido y los hijos manteniendo el espíritu alegre y familiar. Sin embargo, se debe hacer mención a que con anterioridad, o mejor dicho, desde el arribo de los llamados primeros colonos existieron las mujeres traídas especialmente para realizar el trabajo doméstico.32 Por ejemplo las transportadas en el Mimosa: HUGHES, Catherine o WILLIAMS, Catherine. Procedente de Beaumaris. Edad 16 años. Vino como sirvienta del Rev. Robert Meirion Williams, por eso figura también con apellido Williams.JOHN, Mary Ann. Procedente de Aberdar. Edad 24 años. Vino con Abraham Matthews como su empleada doméstica en 1865. LEWIS, Ann Pugh de. Procedente de Abergyno Lwyn. Edad 35 años. Hija de Robert Pugh.33 Wood, Elizabeth. Habría venido como empleada doméstica de Ellen, la esposa de Lewis Jones, pero al partir ellos en noviembre de 1865 se habría quedado en la Colonia.34 U otras que llegaron un poco después como lo describe el Diario de Richard Ellis: un escueto pero útil diario personal, […] anota la llegada del Mary Helen en su segundo viaje con mujeres y niños, el 29 de septiembre de 1865, trayendo a bordo a su esposa y a una tal Hannah. […] tal vez sea otra empleada doméstica que no fue anotada en las listas.35

signadas por representaciones socio-culturales que no se derivan «naturalmente» de su sexo, pero de la que ellas son la muestra contundente al estar atravesadas por esas complejizaciones que también se evidencian en cualquier tiempo y circunstancia, incluso hoy. Del concepto de género se desprenden nuevos interrogantes que incluyen la división histórico-cultural de los espacios sociales asociada y en tensión con la división del trabajo privadopúblico y las valoraciones sociales de éstos, pues ¿hasta dónde se demarcan los límites de uno y otro? O mejor, ¿cómo se desarrolla el proceso por el cual esos planteos no pueden explicarse de manera tal que trajeran aparejado su resolución? Ergo, la subordinación femenina y la identificación de las mujeres con la domesticidad, tal cual lo muestran los Tratados de Organización Familiar, asumen distintas características y particularidades en los diferentes contextos, tanto históricos y, reitero, como actuales. Estudios con análisis históricos sobre el trabajo remunerado y de cuidados, división sexual del trabajo, participación y discriminación laboral de las mujeres, políticas económicas y sus efectos diferenciados por sexos, problemas de género y desarrollo, invisibilidad de las mujeres en los modelos macroeconómicos y desarrollo de nuevos enfoques que permiten el análisis global de la economía y la sociedad, será «la tarea para el hogar» que los/las historiadores/as de la cuestión deberán (deberemos) empezar a traer al menos realizada.36

A modo de epílogo tal vez
David John, de Mountain Ash, viajero en el barco Mimosa en 1865 al Chubut, estaba casado pero había venido sin su esposa. Meses después ya instalado en el Valle, en una carta que le dirige a ella, le envía: «De veras estoy en desventaja en muchas cosas por no estar usted aquí conmigo, compartiendo entre los dos un poco de carga.»37 Citas:
1

De ARCE, Alejandra. « Diccionario Del Pensamiento Alternativo II: Género». Universidad Nacional de Quilmes. 2005
2

Juegos Florales. Concursos de poesía, cuento, ensayo, historia, dibujo, coro, danza y música, de tradición galesa, realizados generalmente en la primavera.
3

LAMAS, M. (comp) « El género. La construcción cultural de la diferencia sexual «. México, UNAM, 1996
4

GARRIDO, Hilda Beatriz. Historia de las Mujeres, Historia del Género en la Historiografía Argentina.
5

Concluyendo
Lo que seguramente tanto la Señorita E. Emment o la joven E. Morgan no eran capaces de desentrañar en su tiempo era que las características consideradas como «femeninas» son adquiridas por las mujeres dentro de complejos aprendizajes y trayectorias individuales

SCOTT, Joan. El género: una categoría útil para el análisis histórico.

6

BONACCORSI, Nélida. Género, cultura y sexualidad. 7 Otorgados ni bien las fuerzas del ejército de la República había sometido a los pueblos aborígenes que habitaban en Patagonia.
8

Quedará para próximos trabajos el debate si estos inmigrantes alguna vez fueron colonos en los términos que se los reconoce a los de origen

55

galés, aunque cronológicamente hubieren llegado con posterioridad a 1886.
9

33 34

WILLIAMS, D. op cit WILLIAMS, David.

El movimiento Temperancia era una suerte de grupo de autoayuda y atención a alcohólicos, por lo que se dedicaba a brindar asistencia y seguimiento.
10

Los Colonos Galeses De 1865: ¿Cuántos Y Quiénes Eran?. Hacia Una Solución Definitiva De La Cuestión. En 3er. Foro sobre Galeses en la Patagonia. Pt. Madryn. 2006. El subrayado es mío.
35

Y DRAVOD, 12-05-1892. El subrayado es mío. 11 Según la denominación que los colonos hacían de la actual ciudad de Rawson, capital de Chubut
12

Y DRAVOD, 09-07-1891.
13

Y DRAVOD, 03-09-1891. Además, el Reverendo D. Lloyd Jones había ejercido el cargo de juez en Rawson durante los años de gobierno del concejo de colonos.
14

Quedará para el debate en términos académicos, primero de la conformación teórica de la categoría analítica «división por género del trabajo», su alcance y sus límites, y de allí en más, de la aplicación probatoria o no en la historia de los pueblos, especialmente en aquellos que se encuentran bajo las circunstancias que han posibilitado la aparición de las condiciones objetivas y subjetivas del desarrollo del modo de producción capitalista, esas que tanto ufanan a los adeptos a explicar la dialéctica del p resente/pasado/presente a través de la suscripción al materialismo histórico.
36

El tercer trabajo publicado en el compendio es el titulado «Influencia de la Madre» de la Señora de T. Williams con motivo del concurso del Día de San David celebrado el 01-03-1892.
15

Y DRAVOD, 14-01-1892.
16

Carta de David John a su esposa, 9 de noviembre de 1865, en CORONATO, Fernando. Patagonia, 1865. Cartas de los colonos galeses. Editorial Universitaria de la Patagonia. Comodoro Rivadavia, 2000. y En WILLIAMS, David op. Cit.

Y DRAVOD, 21-01-1892.
17

Y DRAVOD, 28-01-1892.
18

Y DRAVOD, 04-02-1892.
19

Bibliografia y fuentes documentales:
BLANCO, Carlos X. Control, sometimiento y dominación sobre la mujer. En www.rebelion.org -2008. BONACCORSI, Nélida. Género, cultura y sexualidad. CORONATO, Fernando. Patagonia, 1865. Cartas de los colonos galeses. Editorial Universitaria de la Patagonia. Comodoro Rivadavia, 2000. De ARCE, Alejandra. «Diccionario Del Pensamiento Alternativo II: Género». Universidad Nacional de Quilmes. 2005. ENGELS, Frederick. El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. FEMENÍAS, M.L., «El género del multiculturalismo», Bernal, UNQ, 2007. GARRIDO, Hilda Beatriz. «Historia de las Mujeres, Historia del Género en la Historiografía Argentina». HARRIS, Marvin. Antropología Cultural. Ed. Alianza. Madrid, 2003. HOBSBAWM, Eric; «La Era del Imperio (1875-1914)»; Barcelona; Labor Universitaria; 1990. Capítulo 8. JONES, Lewis. «Historia de una Nueva Gales en el territorio del Chubut en la República Argentina, Sudamérica». Ed. El Regional. Rawson, Chubut, 1993 JONES, Oscar E. «Primeros colonos galeses ¿cuántos eran?». En 3er. Foro sobre Galeses en la Patagonia. Pt. Madryn. 2006 JONES de Zampini, Albina. «Cien atuendos y un sombrero». Edición del autor, 1991. LAMAS, M. (comp) «El género. La construcción cultural de la diferencia sexual». México, UNAM, 1996. LOBATO, Mirta Zaida. «¿Tienen Derechos las Mujeres? Política y ciudadanía en la argentina del Siglo XX». Ed. Capital Intelectual. Buenos Aires, 2008. MATTHEWS, Abraham. «Crónica de la Colonia Galesa de la Patagonia». Ed. Alfonsina. Buenos Aires, 1995.

Y DRAVOD, 11-02-1892.
20

Y DRAVOD, 18-02-1892.
21

Y DRAVOD, 25-02-1892.
22

Y DRAVOD, 03-03-1892.
23

Y DRAVOD, 10 Y 17-03-1892.
24

Y DRAVOD, 17-03-1892.
25

Y DRAVOD, 24-03-1892.
26

Y DRAVOD, 31-03-1892. 27 La autora hace especial distinción y se ocupa de diferenciar también a los otros. Por ejemplo aconseja «no andar descalzos como los niños indígenas.»
28

Y DRAVOD, 07-04-1892.
29

Y DRAVOD, 14-04-1892. www.glaniad.com/timeline 31 ¿Desde dónde y cómo abordar el trabajo doméstico desde una perspectiva de género? Según la Abogada y Doctora Laura Pautassi en su libro ¡Cuánto trabajo mujer!, en
30

el trabajo doméstico se cuestionan tres aspectos: 1. Las tareas que deben ser consideradas trabajo doméstico. Finalmente se adoptará por consenso el llamado «Criterio de la 3ª persona»: «se considera trabajo doméstico aquella actividad que pueda ser realizada por una persona distinta de la que se beneficiará de su servicio». 2. La forma de medir el trabajo doméstico: estudios sobre «usos del tiempo» desagregados por sexo de las actividades de la familia.3. Cómo se valora el tiempo que no se utiliza en producción mercantil: métodos de valoración del trabajo doméstico «inputs», que toman la tasa salarial como referencia. Surgen nuevos conceptos y dimensiones de esta actividad: el trabajo doméstico se amplía a «trabajo familiar». Se distingue entre producción doméstica y tareas de cuidados o apoyo a personas dependientes, es decir, revelen dimensiones del trabajo doméstico que van más allá del valor de mercado.
32

JONES, Oscar E. PRIMEROS COLONOS GALESES ¿Cuántos eran?. En 3er. Foro sobre Galeses en la Patagonia. Pt. Madryn. 2006.

56

NARI, Marcela; «Maternidad, política y feminismo», en Gil Lozano Fernanda, Pita Valeria, Ini Gabriela (directoras); Historia de las mujeres en la Argentina; tomo 2; Buenos Aires; Taurus; 2000. OBLIGADO, Clara. «Mujeres a contracorriente. La otra mitad de la historia». Ed. Sudamericana. Buenos Aires,2006. PASTOR, R., «Mujeres, género y sociedad», en Knecher L. y Panaia, M., La mitad del país. La mujer en la sociedad argentina, Buenos Aires, CEAL, 1994 PAUTASSI, Laura. «¡Cuánto Trabajo Mujer! El género y las relaciones laborales». Ed. Capital Intelectual. Buenos Aires, 2007. PUJOL, Michèle. Feminism and Anti-Feminism in Early Economic Thought -1995. En CARRASCO, Cristina. El Olvido Histórico del Trabajo de las Mujeres. Departamento de Teoría Económica, Universidad de Barcelona, 1999. REED, Evelyn. «La mujer: ¿Casta, clase o sexo oprimido?» Primera edición: Revista International Socialist Review, septiembre 1970, Vol. 31, No. 3, pp. 15-17 y 40-41. SCOTT, Joan, «La mujer trabajadora en el siglo XIX», en Duby Georges, Perrot Michelle (directores); Historia de las mujeres. Tomo 4. El siglo XIX; Madrid ; Taurus; 2000. SCOTT, Joan. «El género: una categoría útil para el análisis histórico». En Lamas, M. (comp) El género. La construcción cultural de la diferencia sexual., México, UNAM, 1996. WILLIAMS, David. Los Colonos Galeses De 1865: ¿Cuántos Y Quiénes Eran?. Hacia Una Solución Definitiva De La Cuestión. En 3er. Foro sobre Galeses en la Patagonia. Pt. Madryn. 2006. Y DRAVOD. Publicaciones de fecha: 09-07-1891; 03-09-1891; del 14-01-1892 al 14-04-1892; 12-05-1892; 02-06-1892. En Museo Regional Gaiman. Traducciones de Srta. Tegai Roberts.

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«LA HISTORIA ORAL EN LA TELEVISION» - PROGRAMA TELEVISIVO « SOMOS HISTORIA»
FERRERO Claudio

Introducción
La presente comunicación tiene como objetivo compartir con los participantes a este Congreso, una experiencia televisiva de divulgación histórica, desarrollada durante los años 1994 y 1996, a través de la «Cooperativa Cordillerana de Comunicación», una iniciativa existente en Esquel desde al menos diez años, y que en aquella oportunidad fue revitalizada, bajo el nombre comercial de «Canal 3 Imagen Esquel». En dicha etapa se pusieron al aire varios programas de diferentes temáticas, desde el clásico noticiero diario hasta programas musicales, pasando por emisiones dedicadas a la cultura aborigen, el debate político, historias de músicos y grupos locales o regionales, el deporte, y… la historia oral de nuestra comunidad. Es en el contexto de esta empresa que un grupo de esquelenses decidió encarar y pudo llevar a cabo la realización de «SOMOS HISTORIA». Antes de profundizar sobre la propuesta del programa, considero justo señalar que con la reaparición de la Cooperativa Cordillerana la producción televisiva local recibió una importante bocanada de aire puro, no solamente por los programas que se pusieron al aire en su pantalla, sino por el incentivo que significó para el otro canal de televisión de Esquel, el tradicional «Canal 4», que con la aparición de una competencia que surgía como pujante y sólida, comenzó a otorgarle la debida importancia a la producción de programas que contemplen diferentes aspectos de la vida cotidiana que hasta ese momento estaban ausentes (salvo un noticiero) en su propuesta comunicacional. «SOMOS HISTORIA» se difundía con una frecuencia semanal, en un formato de una hora de duración 58 total, dividido en tres bloques de entre 15 y 20 minutos cada uno. El ciclo original constó de 40 programas emitidos entre octubre de 1994 y diciembre de 1995. Durante el primer semestre de 1996 se emitió una repetición de los mismos programas y en 2004 volvió a ser emitido, esta vez por Canal 4 «Esquel Televisora Color», con la intención de generar recursos para la producción de un nuevo ciclo, cosa que no se pudo efectivizar. A partir de 1996 el impulso con el que había surgido la Cooperativa Cordillerana de Comunicación se fue diluyendo, la extensión del cable fue más dificultosa de lo que había sido calculada, la situación económica no permitió el sostenimiento del proyecto y finalmente suspendió sus actividades, generando lo que a mi juicio fue una importante pérdida para la comunidad (aunque estoy seguro de que la comunidad en sí no haya sentido lo mismo), no por la interrupción de los programas que allí se emitían (alguno encontró un breve espacio de supervivencia en Canal 4), sino fundamentalmente porque, según indican las reglas básicas del mercado capitalista, una vez desaparecida la «amenaza» de la competencia, la producción local para el único canal «sobreviviente» volvió a revestir la escasa importancia que tenía antes de la aparición de Canal 3 «Imagen Esquel». Por último, considero necesario señalar que «SOMOS HISTORIA» fue nominado para el premio «Martín Fierro – Interior» como mejor programa documental de 1995 por A.P.T.R.A., y que diferentes producciones realizadas con material del programa fueron distinguidas con premios y nominaciones en certámenes de videos documentales realizados en la provincia del Chubut.

La historia oral en la televisión

El programa de televisión «SOMOS HISTORIA» tuvo dos objetivos simultáneos: uno relacionado con el quehacer historiográfico, referido a la fuente oral como pilar indiscutible para la reconstrucción de la historia de la localidad, y otro dirigido hacia la tarea televisiva, cuyo planteo fue utilizar los medios de comunicación, en especial la televisión, como vehículo de circulación de conocimientos y experiencias personales acerca de la historia de Esquel, entre los miembros de la comunidad. En relación al primer objetivo, es fundamental reafirmar que en la memoria de los pobladores de Esquel descansan saberes sobre su historia, a los que sería imposible acceder desde fuentes escritas. Rescatar estos conocimientos es una tarea primordial, que merece ser sistematizada y sostenida en el tiempo. Es importante también dejar dicho que la forma en que la fuente oral nos acerca a las condiciones de vida de otras épocas, a las consecuencias multidimensionales que puedan haber tenido decisiones políticas o institucionales y a procesos sociales de toda índole, es de una particularidad muy especial, signada por la condición de protagonista del informante. En cuanto a la propuesta televisiva, por lo general los programas culturales o educativos de televisión o radio, cargan con la responsabilidad de «aportar cultura» a la comunidad, entendiéndose por esto ofrecer conocimientos nuevos sobre pautas culturales, tradiciones, historia, etc. producidos por investigadores, universidades, fundaciones o cualquier otro organismo o persona «habilitados» para ello. En este sentido, dichos programas son considerados como «de elite», realizados por expertos, asesorados por expertos y dirigidos a un público con determinado nivel de instrucción. Así, un tema de historia local en un programa de este tipo, no podría ser tratado por alguien que no fuera un historiador, o un profesor del área, desde una posición cuasiacadémica, con un lenguaje que, sin ser netamente científico, no podría escapar a cierta formalidad que lo aleja del lenguaje cotidiano de la mayor parte de la audiencia. Bajo esta concepción, se produce una mediación entre el conocimiento y el destinatario del mismo, ejercida por los responsables del programa. «SOMOS HISTORIA» ofreció otra forma de abordar estos temas, otorgando mayor protagonismo a los pobladores, a la gente común, que son quienes, en definitiva, «hacen» la ciudad. Ambos objetivos se reflejan claramente en la estructura del programa, en la cual se evitó todo lo posible la mediación en el proceso comunicacional que se genera. Dicha estructura queda definida por las siguientes características: 1) La técnica utilizada como base del programa es la entrevista oral. A partir de dicha entrevista se

reconstruye la historia de vida de la persona, destacándose las vivencias y recuerdos que tengan relación con aspectos históricos de la ciudad, sus edificios, sus instituciones, sus formas de vida pretéritas, etc. 2) Se da absoluta prioridad a la palabra y a la imagen del entrevistado. Si bien se corre el riesgo de violentar algunas reglas básicas de la producción televisiva, en especial las referidas al «ritmo», la «vertiginosidad», a la «variación de la imagen», etc, parámetros que parecen ser condición inexcusable en la televisión moderna, en este programa se privilegió sostener en pantalla la imagen y la voz del entrevistado, evitando en lo posible incluso las preguntas del realizador, lo cual demandó un importante esfuerzo de edición y compaginación.

3) No se realizan interpretaciones de ningún tipo respecto de los dichos del entrevistado. Si es menester, se incluye el testimonio de otra persona que se refiera al tema del que se está hablando, pero siempre sin que medie elaboración del realizador del programa. 4) A partir de los dichos del entrevistado, se incorporan imágenes referidas al tema: fotos familiares o de edificios antiguos, imágenes actuales de lugares tradicionales, documentos escritos, etc. Esto evidencia además un exhaustivo trabajo de preproducción y de investigación. 5) El programa no tiene conducción, no se incluye texto en off que explique, aclare o introduzca nuevos datos. 6) La edición de cada programa se limitó a segmentar y organizar las distintas partes de la entrevista, ya sea por tema o por el criterio que más convenga en cada caso a fin de dar respuesta a los requerimientos básicos de la televisión señalados en el punto 2, y de poder introducir pequeños intervalos de música e imágenes ilustrativas.

A modo de conclusión
La concepción a partir de la cual fue realizado este programa, permitió obtener algunos logros interesantes en el camino hacia una forma de televisión más participativa, y que dé cabida en un mismo nivel tanto a los conocimientos eruditos como a las experiencias cotidianas de la gente, que tienen tanto valor histórico y cultural como los primeros. En primer lugar, se logró revalorizar, a nivel personal y social, los saberes y conocimientos que los pobladores tienen sobre el pasado de la ciudad o la región. Muchos entrevistados descubrieron que sus recuerdos tenían valor para los 59

demás a través del hecho de que «alguien de la televisión» se interesara en ellos, e incluso quisiera hacer un programa a partir de ellos. Por otro lado, la difusión masiva de dichos conocimientos hace que los mismos pasen de ser «transmitidos» por un medio habilitado para ello y con las condiciones señaladas más arriba, a ser «compartidos» por los vecinos, por nosotros, por y para todos. Esto último, el hecho de que quien aparece en pantalla hablando sobre un suceso sea el mismo protagonista, incentiva de manera especial a los demás, a los televidentes, a rememorar y revisar sus propios saberes e historias, y a participar aportando datos, sugerencias, discrepancias con los dichos de tal o cual personaje, etc. De esta manera, el medio de comunicación pasa a funcionar como vehículo de circulación de experiencias y conocimientos sobre nuestro pasado entre los integrantes de la comunidad.

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«LOS ARCHIVOS DEL ESTADO EN SU ETAPA TERRITORIANA – LOS EXPEDIENTES Y EL PROCESO DE CONSTRUCCIÓN DE LA HISTORIA DE LA EDUCACIÓN»
Ferro César Estudiante del Profesorado en Historia de la UNPA – UARG Pasaje Lassalle 86 – 9400 Río Gallegos – Santa Cruz Tel. 02966 437237 – e-mail cferro717@yahoo.com.ar Pertenencia Institucional: Integrante del Proyecto de Investigación «Escuela y cárcel: la presencia del Estado Central en el Territorio Nacional de Santa Cruz ( 1885 - 1957)»; dirigido por el Mag. Ariel N. SARASA. Radicado en la Unidad Académica de Río Gallegos de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral.

Introducción El Proyecto de Investigación en el que se encuadra esta ponencia explora la presencia del Estado central en Santa Cruz en el período 1885-1957, es decir, en su etapa de Territorio Nacional. 1 Este marco espacio-temporal implica abocarse al estudio específico de la acción educativa estatal, limitando el «análisis a las escuelas públicas ya que, si bien las regenteadas por la Obra Salesiana también cumplieron una función argentinizadora, sus características particulares y- fundamentalmente el hecho de pertenecer a una Congregación extranjera – dieron origen a una serie de discusiones y enfrentamientos que merecerían un tratamiento aparte.»2 Los archivos que resguardan la evidencia material de la acción del Estado son, por tanto, espacio privilegiado de trabajo; la pregunta principal es si son suficientes como fuente; si el material disponible en ellos alcanza como evidencia demostrativa del proceso de constitución de un «sistema educativo» en Santa Cruz. Como se intentará establecer, no constituyen – y se presenta aquí esta afirmación en términos de hipótesis - fuente exclusiva de información para la construcción de una historia de la educación estatal territoriana en Santa Cruz. Se propone aquí un recorrido que permita visualizar la selección de fuentes realizada a lo largo del período 2001-2006 por el Programa AHEPA – «Constitución y desarrollo del Área de Historia de la Educación en la Patagonia Austral», como así también lo planteado en el marco del Proyecto «Escuela y cárcel:

la presencia del Estado Central en el Territorio Nacional de Santa Cruz (1885 – 1957)»; dirigido por el Mag. Ariel N. SARASA. (Radicado en la Unidad Académica de Río Gallegos de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral). Junto con este recorrido, se incluye el aporte de la experiencia adquirida por algunos integrantes del Programa, con el objetivo de caracterizar las dificultades encontradas en el desarrollo de su trabajo. Asimismo, se destaca la utilidad de la fuente oral a través del análisis sumario del trabajo de Pablo Beecher «Familias de Santa Cruz», una voluminosa recolección de relatos orales de integrantes de algunos de los primeros grupos familiares habitantes del Territorio.

Desarrollo La selección de fuentes
La actividad planificada para el Proyecto «Escuela y cárcel: la presencia del Estado Central en el Territorio Nacional de Santa Cruz (1885 – 1957)», en cuyo marco se elabora esta ponencia, incluye, en el campo de estudio y análisis de las fuentes, trabajar sobre las conservadas en el Archivo Histórico Provincial, Archivo de la Municipalidad de Río Gallegos, Archivo de la Unidad Penitenciaria N° 15 de Río Gallegos, Archivo General de la Nación, Centro de Información Educativa del Ministerio de Educación de la Nación, Museo y Biblioteca del Servicio Penitenciario Federal, Hemeroteca de la Biblioteca Nacional.3 Asimismo, el análisis de los Censos de población , educativos y carcelarios y de las estadísticas del Consejo Nacional de Educación y del Sistema Penitenciario Federal, previéndose también entrevistas a ex funcionarios territorianos, ex docentes y ex agentes penitenciarios de la cárcel de Río Gallegos. 61

Es decir, fuentes documentales oficiales, fuentes estadísticas, y orales. Divididas además entre las que estén disponibles en la misma Santa Cruz, y aquellas para cuya consulta es necesario trasladarse a Buenos Aires. En el Informe correspondiente a la producción del Programa Constitución y Desarrollo del Área de Historia de la Educación en la Patagonia Austral entre los años 2001 y 2006, se detalla un listado de «Principales Fondos Documentales relevados»4, reproducido aquí al efecto de exponer la diversidad de la selección:

para caracterizar la historia educativa regional, es pertinente extenderse en algunas consideraciones acerca de los mismos. El Archivo Histórico Provincial de Santa Cruz, en Río Gallegos, custodia Fondos de: Gobernación de Santa Cruz, Período Territorio Nacional (1887-1959), Período Provincial (1959 en adelante), Consejo Agrario Provincial (1900-1930), Administración General de Vialidad Provincial (1960-1970) – Dirección Provincial de Minería (1893 – 1987), LRA18 Radio Nacional Río Turbio (1992) LU14 Radio Provincia de Santa Cruz

Archivo de la Cárcel de Río Gallegos (documentación conservada desde 1944) Legislación. Biblioteca del Tribunal Superior de Justicia de Santa Cruz. Archivo Histórico Provincial de Santa Cruz. Archivo Histórico Municipal de Río Gallegos. Archivo de la Unidad Académica Caleta Olivia (UNPA) Archivo del Concejo Deliberante de Río Gallegos. Archivo del Colegio Secundario Provincial Nº 23 de Río Gallegos. Archivo de la Escuela Provincial Nº 1 de Río Gallegos. Archivo del Colegio Secundario Polimodal Nº 24 de Puerto Deseado. Archivo del Colegio Salesiano San José de Puerto Deseado. Archivo del Colegio Secundario Polimodal Nº 1 de Comandante Luis Archivo del Colegio Secundario Polimodal Nº 8 de Puerto Santa Cruz.

Públicos

Buena.

Fondos disponibles en la región Diario La Mañana de Río Gallegos Diario El Heraldo del Sur Diario El Nacional de Río Gallegos Semanario El Sonido de Puerto San Julián. Diario El Orden de Puerto Deseado. Diario El Chubut de Comodoro Rivadavia. Diario La Unión de Río Gallegos (1908-1943) Archivo del Diario La Opinión Austral de Río Gallegos. Archivo de la Dra. Ángela G. Sureda. Archivo del Prof. Osvaldo Topcic. Revista Argentina Austral Archivo del Dr. Horacio B. Rodríguez.

Privados

En Buenos Aires - Públicos Nación.

Biblioteca y Archivo del Servicio Penitenciario Nacional. Biblioteca Nacional Biblioteca de Maestros. Sala común y Sala Americana. Biblioteca y archivo del Instituto Bernasconi. Centro de Información e Investigación Educativa. Ministerio de Educación

En esta clasificación puede observarse: a) el peso de los fondos disponibles en la región, por sobre los considerados consultables en Capital Federal; b) dentro de aquellos, se evidencia que los reservorios públicos y privados tienen importancia equiparable; y c) que los archivos de publicaciones impresas ocupan algo más del 70 por ciento de todos los fondos privados relevados.

Los Archivos Históricos
Debido a que se propone que los repositorios estatales que resguardan documentación producida en el período del Territorio no alcanzan como base informativa 62

(1991-2002), LU85 Televisión Canal 9 (1968 – 1978) Instituto Universitario de Santa Cruz: IUSC (1983-1993), Yacimientos Carboníferos Fiscales (YCF) , Frigorífico Swift: (1912 – 1970), Casa Mendez Confort del Hogar (1971-1988), Compañía de Alumbrado Eléctrico de Río Gallegos (1913-1938). – Colección «Dr. Eduardo Luis Duhalde» (1560 – 1905), y José Peisci S.A. de Navegación (1957 – 1973)1 Utilizando como «palabra clave» el término «educación» pueden localizarse, en el buscador del Archivo Histórico Provincial, más de dos centenas de expedientes que contienen el registro de numerosas actividades

gubernativas vinculadas al proceso de construcción de un experiencias de educación secundaria en el Territorio «sistema educativo territorial»; estos expedientes fueron Nacional de Santa Cruz (1921-1947)» (ponencia de Rozas generados como parte de la actividad de la Gobernación y Saraza en el marco de AHEPA, e incluida en el CD del de Santa Cruz; Los documentos más antiguos con el tema Informe Final citado anteriormente) 6 es practicado aquí son del año 1890; hasta alrededor de 1915, las actividades como un ejercicio que pone en términos concretos el uso aluden centralmente a cuestiones de la escuela de Río de las mismas: Gallegos; a partir de ese año se Re ferencias: frec uencia de uso complejizan, en función del crecimiento poblacional territoriano, incluyendo las Citas p erio dístic as necesidades del interior. Pueden encontrarse circulares Citas entrev istas del Consejo Nacional de Citas p onencias inéd itas Educación, pedidos y envíos de informes estadísticos, Citas E xp. AHM designación de docentes, nóminas, designaciones y Citas E xp. AHP renuncias de miembros del Citas A rchivos E sco lares Consejo Escolar local, remitos de elementos escolares Citas b iblio g. Fuentes directas enviados por el gobierno nacional, solicitud de fondos Citas archiv os p erso nales . para construcciones y refacciones, asignaciones de Citas Citas Citas Citas Citas Citas Citas Exp. Citas bibliog. partidas presupuestarias, y, en ponencias Archivos archivos AHM Exp. AHP Fuentes general, los aspectos periodísticas entrevistas inéditas Escolares personales. directas administrativos surgidos de la 32 9 2 2 6 4 1 7 relación Estado nacional – Gobernación, en torno al tema de la escolaridad pública. Si bien la elección de las fuentes depende del problema de investigación planteado, y, en ese sentido, son muchas las que podrían aportar a historiar un proceso, puede proponerse que, del listado arriba referido, son dos los Fondos pertinentes para el tema: los de la Gobernación, en los períodos territorial y provincial, y el del Instituto Universitario de Santa Cruz. En el caso del recorte temporal que se ha esbozado, la elección se limita a la primera etapa del Fondo Gobernación. En cuanto al Archivo Histórico Municipal de Río Gallegos, es un espacio de resguardo del registro documental producido por dicha Municipalidad a lo largo de su historia; espacio de alta calidad, en términos edilicios y de ordenamiento del material; más allá de eso, lo que puede encontrarse vinculado con el proceso educativo, remite a expedientes referidos a trámites del proceso administrativo municipal. Pese a su importancia, las limitaciones de los referidos repositorios pueden apreciarse en el tipo de temas que se tratan: la educación, desde una perspectiva administrativa. Es, por ello, necesario ampliar el campo de selección de fuentes. La elección de la ponencia, entre las disponibles en el mencionado informe, es aleatoria; por otra parte, la frecuencia con que una fuente sea citada no es indicador necesario del peso que su material tiene en el conjunto de la elaboración del texto. Sin embargo, la intención del ejercicio no es evaluar el texto sino presentar un ejemplo empírico de la variedad de fuentes a la que recurre. Las citas correspondientes a fuentes existentes en los Archivos Provincial y Municipal corresponden a un porcentaje del 10 y 3 por ciento respectivamente, del total de referencias del escrito; teniendo en cuenta que las citas periodísticas son el 51 por ciento del total de las referencias efectuadas; que las referidas a material obtenido de archivos personales es del 11 por ciento, y las que aluden a entrevistas efectuadas en el marco de la investigación, es decir, a fuentes orales, resultan el 14 por ciento, puede verse como el conjunto de la propuesta historiográfica del trabajo aludido está sustentado ampliamente en la prensa y el aporte de particulares involucrados, como testigos o participantes, en el proceso historiado, sea mediante el recurso a sus archivos personales, o a su memoria, reservas de información que aparecen con gran frecuencia de modo correlativo.

Una muestra del uso de fuentes: citas en una producción textual
Un análisis de la frecuencia con que se citan diferentes fuentes en la ponencia «Las primeras

La cita de fuentes en los dos volúmenes publicados por AHEPA
En los dos tomos publicados de «Historia de la Educación en la Patagonia Austral», puede verse la 63

frecuencia de uso y el tipo de fuentes directas citadas en los trabajos correspondientes al Territorio de Santa Cruz. En el tomo I, el Capítulo «Sociedad civil, Estado y educación en Río Gallegos. Debates y movilización en torno a la educación patagónica», su autor, Juan domingo Ruiz, remite en siete ocasiones a expedientes de los Archivos provincial y municipal, y 17 veces a archivos periodísticos; «La Unión», «El Censor», «El Antártico», «El Heraldo» y «Argentina Austral», así como referencias a recuerdos personales de protagonistas del período trabajado (primeros años del siglo XX). En el capítulo «La educación secundaria estatal en Río Gallegos (1947-1955) – Alumnos, régimen de disciplina y control en el Colegio Nacional», las autoras – Silvia González y otras – trabajaron con el Archivo del Colegio Nacional de Río Gallegos. «Los salesianos y la educación secundaria durante el primer peronismo – Las experiencias educativas en el Colegio San José de Puerto Deseado», escrito de Graciela Ciselli, privilegia el uso de los archivos de la congregación Salesiana y los específicos del Colegio San José de Puerto Deseado. En «Educación y política en el peronismo», de Ciselli y otros, tienen rol protagónico las entrevistas personales, el Archivo de la Escuela Nacional de Comercio de Puerto Deseado, y material del periódico «El Orden», de esa localidad. Los Capítulos VI y VII del tomo I se produjeron en el marco del Proyecto «La Educación de Adultos en Santa Cruz; la Escuela Nº 1 «Carlos Pellegrini» de Río Gallegos. Análisis de la matrícula escolar (19491959)»: la fuente privilegiada para la producción de dicho Proyecto fue el material contenido en el archivo de la Escuela de Adultos Nº 1 «Carlos Pellegrini», con el complemento de entrevistas personales. En «Avances en el proceso de federalización y extensión de la enseñanza secundaria en Santa Cruz en la transición a la provincialización», texto de Ariel Sarasa y otros, la principal fuente de consulta es el Archivo del Colegio Polimodal Nº 1 de Comandante Luis Piedrabuena. Finalmente, en «Estado, sociedad civil y Educación Superior en Santa Cruz Norte», texto de Andrés Pérez y otros, se explora material proveniente de los archivos de la Unidad Académica Caleta Olivia, entrevistas personales a protagonistas del período investigado, material del Consejo Provincial de Educación y Cámara de Diputados de la provincia de Santa Cruz.7 Explorando sumariamente el Tomo II8, (en los capítulos destinados a caracterizar la historia educativa de Santa Cruz) el apartado «La mujer en la educación de adultos…» con autoría de Mariana Benavídez y otros, retoma el uso del archivo propio de la Escuela de Adultos Nº 1 Carlos Pellegrini de Río Gallegos. «El ser técnico: ¿Un sentido en sí mismo?» de autoría de Natalia Michniuk, explora las potencialidades del archivo documental de la Escuela Industrial Nº 4 «José Menéndez» de Río Gallegos, junto a material del Archivo 64

Histórico Provincial, del diario «La Opinión Austral» de Río Gallegos, y entrevistas personales. El Capítulo VII, «Salesianos en Santa Cruz: el conflicto encubierto» de María de los Milagros Pierini, privilegia el aporte del Archivo Central Salesiano, y del Colegio Salesiano de Río Gallegos. En «Los estudiantes tienen la palabra: primeras manifestaciones estudiantiles en los comienzos de la enseñanza secundaria en Santa Cruz», la autora, Dina Rozas, ha utilizado material proveniente de los periódicos «La Unión» y «La Mañana» de Río Gallegos, y los resultados de entrevistas personales. Ariel Sarasa, en «Polémicas y conflictos entre docentes en el proceso de expansión de la enseñanza secundaria y fundación del espacio gremial en Santa Cruz (1958-1966)» utiliza entrevistas personales, los archivos del Colegio Polimodal Nº 27 de Río Gallegos, y del Colegio Nacional de Río Gallegos, y el semanario «El Sonido» de Puerto San Julián. Finaliza el tomo II de AHEPA en el Capítulo X: «Docencia, militancia y exclusión en Santa Cruz: el caso de Blanca Cabrera de Ghizzardi», un trabajo de Ariel Nicolás Sarasa que rescata la historia de una maestra de Puerto San Julián, en Santa Cruz, de valiosa participación en el proceso educativo regional, que fuera dejada cesante por el golpe militar de 1955, por la única razón de haber sido militante peronista. Para referir al uso de fuentes en este texto, se reproduce lo expresado en el mismo por su autor: «En la investigación fueron consultadas diversas fuentes. Las fuentes primarias principales a las que tuvimos acceso son el Cuaderno de Actuación Profesional de Blanca Cabrera con las observaciones y registros de las autoridades de la Escuela e Inspectores zonales en el período comprendido entre 1936 y 1955, las Hojas de concepto para Vicedirectores correspondientes al período 1949-1955, las actas de la Cruz Roja Infantil y de la Asociación Ayuda Infantil, experiencias en las que Blanca Cabrera participó activamente en carácter de asesora y la correspondencia existente en su archivo personal; también fueron relevados testimonios orales de informantes claves y calificados.»9

La experiencia en el trabajo de campo
¿Qué experiencia han incorporado los participantes en el Proyecto AHEPA, con relación a las dificultades concretas de la tarea de recolección de evidencia empírica? La Lic. María de los Milagros PIERINI10 presenta de este modo el problema: «Varios serían los aspectos a considerar en el momento de hablar de dificultades en la tarea de recolección de evidencia empírica en mi experiencia dentro del programa AHEPA:

1) en un acercamiento a la realidad de cada escuela podría señalar varios aspectos: a) el hecho de encontrarnos con directivos que se creen dueños de la documentación y que, o no la ponen a disposición, o lo hacen luego de un tiempo de «estudiar» al demandante y con «cuentagotas» de acuerdo con sus propias disponibilidades de tiempo y predisposición y la existencia de personal para acercar los documentos. b) Muchas veces esa documentación se encuentra desordenada, sin clasificar y en espacios físicos que presentan muchas incomodidades para la tarea de investigación por lo pequeño del lugar, la escasa iluminación, o el horario de consulta reducido entre otros factores. c) También se da el caso de escuelas que no han guardado la documentación, por desidia o por voluntaria destrucción ya que necesitaban el espacio para otros fines. 2) En cuanto a la documentación en poder de particulares en general se llega a ella por vías indirectas en las cuales tienen un gran peso las relaciones personales existentes con anterioridad. Acá también se da un proceso gradual que parte de una reticencia inicial hasta un momento posterior de mayor «generosidad». La contraprestación de esto es que los informantes y dueños del material prestado para la consulta esperan del investigador una cierta «reciprocidad» que implícitamente se traduciría en una versión acorde con sus propios intereses y visión del hecho. 3) En cuanto a los repositorios oficiales – provincial y municipal – considero que ha habido un progreso respecto a los años anteriores y es posible contar con ella ordenada. Lamentablemente la documentación que se ha perdido es ya irrecuperable. 4) Debido a que Santa Cruz fue un Territorio Nacional, mucha de la documentación está en repositorios ubicados en la ciudad de Buenos Aires lo que conlleva dos aspectos: en general están mejor conservados y más completos que los existentes a nivel local y hay una predisposición a facilitar su consulta ( aunque con excepciones) pero, lamentablemente, hay que viajar a Buenos Aires para poder consultarlos lo que acarrea los gastos consiguientes y la necesidad de tramitar las licencias laborales . En síntesis, considero que en el ámbito educativo de Santa Cruz no hay una conciencia de que la documentación es indispensable para el quehacer histórico y por tal motivo debe de ser conservada en las mejores condiciones posibles y puesta a disposición de todos quienes la requieran. Al respecto opino que la tarea que hemos realizado en el marco de AHEPA no ha podido revertir esta situación.»

Raúl MANCILLA11, participante del Proyecto «La Educación de Adultos en Santa Cruz; la Escuela Nº 1 «Carlos Pellegrini» de Río Gallegos. Análisis de la matrícula escolar (1949-1959)», puso en relieve el problema de la dispersión de las fuentes escritas, y la importancia de los depósitos de las instituciones escolares; así, destaca que el proceso de rastreo de documentación llevó a sus compañeros y a él a recorrer archivos históricos y ministeriales, hasta que finalmente el material obtenido fue hallado en el mismo edificio de la Escuela de Adultos Nº 1. Pablo NAVAS12, integrante del Proyecto «Escuela y Cárcel …» comenta que, habiendo trabajado en el Archivo Histórico Municipal de Río Gallegos, y relevado en forma completa el período 1912-1936 « Las únicas referencias que pude encontrar, muy poco, es una serie de notas elevadas por el Instituto de Enseñanza Secundaria solicitándole subvenciones a la Muncipalidad.»

En relación a las fuentes orales
El aspecto de la memoria individual como registro utilizable para la construcción historiográfica, merece un especial interés, teniendo en cuenta que escribir historia de la educación implica caracterizar tanto las acciones orientadas a «educar», como el impacto que las mismas han tenido en la sociedad a quien fueran dirigidas, y que ese impacto configura un registro en la memoria de los integrantes de esa sociedad. En el caso particular de la Patagonia Austral, debe tenerse en cuenta que los objetivos de la Ley 1.420 estuvieron, para su concreción, mediados por dos elementos de peso: distancia, y escasez de población. ¿Cómo evaluar el efecto de los objetivos fijados por la Ley, y de los límites impuestos por la realidad en la reproducción de las sociedades involucradas, o, dicho de otro modo, en la educación de sus hijos? Artículos periodísticos, informes de inspectores, quejas de gobernadores reflejadas en sus notas al Estado nacional, resultan imprescindibles como elementos de análisis; debe tenerse en cuenta sin embargo que los materiales citados fueron producidos en un contexto – intereses del periódico, limitaciones impuestas por el cargo del funcionario, etc., que impiden que esas fuentes den cuenta del proceso sin recurrir a otros materiales que completen el cuadro. Es en este punto en el que los aportes de las fuentes orales resultan centrales para medir el resultado de las políticas educativas, el efecto que las disponibilidades y carencias – de edificios, de maestros, de formación, de políticas sustentadas en la realidad local, o lo que fuere – tuvieron en las personas afectadas, es decir, en la población local. Si bien «…no debemos olvidar que la materia prima de la historia oral consiste no solo en información de hechos, sino que es básicamente expresión y representación de cultura, y por lo tanto incluye no solo narración literal sino también dimensiones de la memoria, ideología y deseos inconscientes ( )…la memoria tiene un carácter subjetivo 65

y tendencia a interpretar la historia antes que a reflejarla.»13 , no es necesario, en esta instancia del desarrollo de la historiografía, plantear una defensa de la fuente oral como recurso fundamental para la producción del texto histórico. En el caso del texto elegido para análisis de citas y referencias, más arriba, las personas con quienes trabajaron los investigadores eran miembros de la comunidad local que tuvieron posiciones de decisión, o de cierta significación, en el proceso caracterizado, las primeras experiencias en educación secundaria en Santa Cruz. En otras fuentes puede encontrarse el reflejo del otro aspecto del problema, la voz de algunas de las personas que fueron, en tanto niños o jovencitos, los destinatarios de ese tipo de esfuerzos; materiales que aportan a la «evaluación de impacto» sugerida en el párrafo precedente. El rescate de testimonios orales es diverso y valioso en Santa Cruz, para diferentes períodos y distintas localidades. Como no es objetivo de este trabajo relevar dichos testimonios, sino poner de relieve algunos aspectos atinentes a la producción de historia de la educación en la región, y reflexiones relativas a las fuentes utilizadas y disponibles, resulta pertinente la selección de una producción altamente representativa del conjunto de testimonios existentes, y de especial importancia en cuanto a la calidad y extensión de la misma. Se trata del libro «Familias de Santa Cruz», de Pablo Gustavo Beecher, publicado en el año 2006 como parte de un proyecto más amplio, llevado adelante por el mencionado autor mediante el suplemento «Historias del domingo» del diario «La Opinión austral» de la ciudad de Río Gallegos. El libro «…comprende las historias de 40 familias que fueron publicadas en 1998» en el mencionado diario. «…incluye más de mil fotos de las familias protagonistas y más de 400 páginas.» Se trata del primero de diez tomos proyectados, ya que Beecher trabajó con 400 grupos familiares: «…cuatrocientas familias contando cómo se alimentaban, como era la atención médica, los nacimientos, la calefacción, es decir, un banco de datos muy importante.»14 El material producido, principalmente fuentes orales y fotográficas, tiene una potencialidad muy grande para diversos enfoques historiográficos, en relación con que «Hoy los historiadores se dedican a la historia agraria, a la historia urbana, a la historia de la familia, de las mujeres, de la vida cotidiana ( ) algunos de los campos incorporados a la gran diversificación y expansión de los estudios históricos.»15 El libro de Pablo Beecher aporta a todos esos campos de estudio; en el caso particular de la educación, ayuda a detectar etapas y acciones de los habitantes del Territorio en el campo concreto de la educación escolar de sus hijos, que de eso se trata la reproducción de una sociedad, sus valores, sus creencias, su cultura, es decir, la reproducción de su ideología. Posibilita observar – y es un aspecto que no se trabaja aquí porque requiere una tarea específica de evaluación y análisis, una investigación 66

específica – la transformación de esas ideologías, en proceso, en el desarrollo de los cruces culturales entre personas provenientes de muy diferentes lugares del mundo (lo que la afición literaria de los fundadores de la nacionalidad argentina, a fines del siglo XIX, llamó «crisol de razas»). Desde el caso de Enrique Bitsch y Margaretha Scherner, que tuvieron sus hijos en la estancia Bella Vista, entre Río Gallegos y Río Turbio, a fines del siglo XIX y comienzos del XX, y que retornaron a su Alemania de origen en tiempos de la edad escolar de esos niños15, hasta los integrantes de la familia que fundara en la década del 90 del siglo XX un colegio privado actualmente existente en Río Gallegos, «Familias de Santa Cruz» es una recopilación de evidencia especialmente valiosa. De las descripciones presentadas se rescatan algunas citas que muestran la riqueza disponible en la fuente: «El período escolar comenzaba en setiembre y terminaba en mayo»17 ; «en España, antes de aprender a leer y escribir, nos enseñaban a rezar»18. En la década de 1940 «La escuela de lago Posadas no era más que dos piezas y una cocinita, en donde la maestra preparaba la comida a los chicos pupilos.»19 En la década del 30 «La primera educación que tuvimos fue con la señorita «Winnie»Berry, que dictaba clases de inglés en la pensión Smith ( ) Años más tarde nos enviaron pupilos a Buenos Aires. Yo fui al Saint Hilda’s College de Hurlingham y mis hermanos al Westminster College ( ) Durante ocho años seguidos, íbamos en marzo y regresábamos a casa en diciembre.»20 . Se encuentra el registro de la desaparición de un pueblo, Puerto Coyle, antes importante en la geografía territoriana de Santa Cruz: «Papá decidió dejar Coyle porque, al cambiar el trazado de la ruta 3, el pueblo costero lentamente comenzó a morirse, quedó fuera del circuito y ya nadie pasaba. ( ) Papá tuvo el negocio hasta 1938, cuando decidió trasladarse a Río Gallegos…» ( ) Mis hermanos fueron a la escuela de Coyle, había un maestro que hasta les enseñaba a confeccionar cepillos de piso…»21 Para completar esta selección ilustrativa del aporte que las fuentes orales hacen a la caracterización de un proceso histórico, se reproduce este relato de Oliva «Quina» Gutiérrez de Díaz y Argentino «Gento» Gutiérrez, miembros de una familia pionera en la zona de la actual localidad de El Calafate, en Santa cruz; relato en el que ambos muestran como fue el nacimiento de la primera escuela en El Calafate: «La gran preocupación era la educación y mamá pensó en regresar a España para enviarnos a estudiar, hasta que surgió el proyecto de crear la escuela. La idea fue construir una entre todos, para que pudiéramos tener una instrucción básica. Los mismos padres la edificaron, papá ayudaba en la preparación de la mezcla, los ladrillos se hicieron con bosta de caballo, tierra y agua, que los caballos pisaban dando vueltas en un corral, luego colocaban esa mezcla en unos moldes de madera y después la cocinaban con leña, hasta que tuviera el color naranja. ( ) En tres años la escuela estuvo terminada, con dos aulas, una cocina, un comedor, y un

dormitorio para el maestro. En 1929 comenzó a funcionar y fue la primera escuela pública de la zona del lago.»( ) tuvimos una maestra formidable, María Rosario Avelleira de Villanustre ( ) Cursábamos de una a cinco de la tarde y teníamos tres recreos ( ) Había dos baños afuera de la escuela, uno para niñas y otro para niños ( ) Aprendimos aritmética y nos tomaba la lectura, cuidábamos el jardín y las niñas hacíamos labores. ( ) La maestra nos daba clases hasta tercer grado, porque para ello estaba autorizada y dictó cuarto grado ad honorem a los chicos que finalizaron el tercero. En la libreta de calificaciones se registraba el aseo; nos bañaban en una tina que era la mitad de una bordalesa de madera, una mitad se usaba para lavar la ropa con la tabla y el jabón y la otra mitad para nuestro baño. El 31 de mayo la maestra se despedía con un beso a cada alumno, para irse de vacaciones a Buenos Aires.»22 Se ha elegido este texto en el entendimiento que muestra con amplitud la cantidad y calidad de la información que puede extraerse de una fuente oral: ubicación en tiempo y espacio: (El Calafate, 1929); intereses de la comunidad: (la educación de sus hijos); ilusiones, y realidades: (viajar a España, quedarse aquí); la decisión y el trabajo en comunidad: (construir la escuela entre todos); con que materiales se hizo el edificio, cual era su planta básica, cuanto se tardó en levantarlo; quien fue la primera maestra, que se aprendía en la escuela, hasta que grado se cursaba; prácticas socio escolares como el aseo y cuidar el jardín, no necesariamente incluidas en una currícula más actual; la subsistencia del período escolar inverso, y hasta el destino vacacional de la maestra. Si no hubiese fuente alternativa para conocer el inicio de la escolaridad primaria en El Calafate, estas líneas alcanzarían para presentar una primera caracterización de ese tramo de la historia de la educación en el Territorio de Santa Cruz.

demostrativo de las potencialidades de las fuentes orales, periodísticas, archivísticas y de todo otro tipo, en la caracterización y estudio de procesos históricos regionales. Citas
1"Escuela y Cárcel: la presencia del Estado Central en el Territorio Nacional de Santa Cruz (1885 - 1957)»; dirigido por el MAG. Ariel N. SARASA. Radicado en la Unidad Académica de Río Gallegos de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral. Inscripto en el Área «Constitución y Desarrollo del Área de Historia de la Educación en la Patagonia Austral» radicada en la UNPA (Programa AHEPA). 2 PIERINI, María de los Milagros, y otros:’Argentinizar’: la misión de la escuela en el Territorio Nacional de Santa Cruz (1885- 1945).» En 3ras. Jornadas de Historia de la Patagonia – San Carlos de Bariloche, 6,7 y 8 de noviembre de 2008.
3

«Escuela y cárcel: la presencia del Estado Central en el Territorio Nacional de Santa Cruz (1885 - 1957)»; dirigido por el Mag. Ariel N. SARASA y co-dirigido por la Licenciada María de los Milagros PIERINI. Radicado en la Unidad Académica de Río Gallegos de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral. 4 Programa «Constitución y Desarrollo del Área de Historia de la Educación en la Patagonia Austral» - Informe Final 2001-2006. 5http://www.santacruz.gov.ar/cultura/ index.php?opcion=archivohistorico 6 ROZAS, Dina, SARASA Ariel ∗ Las primeras experiencias de educación secundaria en el Territorio Nacional de Santa Cruz (19211947)» en Informe Final AHEPA, citado.
7

Los artículos citados componen el libro «Sujetos, proyectos y conflictos en la constitución del sistema educativo de Santa Cruz», Tomo I de Historia de la Educación en la Patagonia Austral, Buenos Aires, Universidad Nacional de la Patagonia Austral, 2006. 8 Tomo II de Historia de la Educación en la Patagonia Austral, «Docentes y alumnos. Protagonistas, organización y conflictos en las experiencias educativas patagónicas.» Buenos Aires, Universidad Nacional de la Patagonia Austral, 2008. 9 SARASA, Ariel: «Docencia, militancia y exclusión en Santa Cruz: el caso de Blanca Cabrera de Ghizzardi». Junto a los demás textos citados en los cinco párrafos precedentes, integra el Tomo II de Historia de la Educación en la Patagonia Austral. Los textos que se resaltan en negrita aquí, aparecen en cursiva en el original. 10 Lic. M. de los Milagros PIERINI, 13 de setiembre de 2009.
12 Prof. Raúl MANCILLA, comunicación personal mantenida el 31 de agosto de 2009 32 Prof. Pablo NAVAS, comunicación personal, 02 de setiembre de 2009. 13 SCHWARZSTEIN, Dora: Compiladora, en Introducción a «La historia Oral». Bs. As., Centro Editor de América Latina, 1991. 44 «El libro de las familias» en «La Opinión Austral», edición del 10 de setiembre de 2007. 55 SCHWARZSTEIN, Dora: Citado. 66 BEECHER, Pablo Gustavo: «Los Bitsch – una bella vista fue cuna de sus proezas» en «Familias de Santa Cruz». La Opinión Austral, Río Gallegos, 2006. pp. 43. 77 BEECHER, Pablo Gustavo: «María Brea de Arguelles y su cofre de recuerdos» en «Familias de Santa Cruz». La Opinión Austral, Río Gallegos, 2006. pp. 67. 88 BEECHER, Pablo Gustavo: «Los Espina, del Cantábrico a los pedregales de Santa Cruz» en «Familias de Santa Cruz». La Opinión Austral, Río Gallegos, 2006. pp.121. 99 BEECHER, Pablo Gustavo: «Emma Miglio de Farrays, la reina del Pueyrredón» en «Familias de Santa Cruz». La Opinión Austral, Río Gallegos, 2006. pp.121. 20 BEECHER, Pablo Gustavo: «los Garrard y los Aldridge – amar la tierra y hacerla florecer» en «Familias de Santa Cruz». La Opinión Austral, Río Gallegos, 2006. pp.163. 210 BEECHER, Pablo Gustavo: «Los González, retoños de una sangre valerosa» en «Familias de Santa Cruz». La Opinión Austral, Río Gallegos, 2006. pp.173.

Conclusión
En esta ponencia se han descripto las fuentes utilizadas para la construcción de una historia de la educación que caracterizó el proceso en sus diferentes etapas; se ha buscado hacerlo tanto desde los planteos iniciales – es decir, desde la planificación de los Proyectos – y en su materialización, las citas que aparecen en los productos terminados: ponencias y publicaciones. Se ha intentado hacerlo desde una perspectiva que ponga de manifiesto las potencialidades de cada fuente de información, antes que sus limitaciones. De manera consistente con el valor asignado a la fuente oral, se incluyó la representación personal de algunos de los actores de la investigación de AHEPA. Con el mismo criterio, se puso de relieve una compilación de relatos orales cuyo volumen y diversidad la destaca entre las producciones históricas regionales santacruceñas. La demostración positiva de la hipótesis ha resultado, se espera, argumento para un recorrido

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22

BEECHER, Pablo Gustavo: «Los Gutiérrez, hacedores del lago» en «Familias de Santa Cruz». La Opinión Austral, Río Gallegos, 2006. pp.205.

Bibliografía y Fuentes
AHEPA - Área de Historia de la Educación en la Patagonia Austral – Informe Final 2001-2006 BEECHER, Pablo Gustavo: «Familias de Santa Cruz». Río Gallegos, La Opinión Austral, 2006. http://www.santacruz.gov.ar/cultura/index.php?opcion=archivohistorico «La Opinión Austral», edición del 10 de setiembre de 2007 MANCILLA, Raúl, comunicación personal, 31 de agosto de 2009. NAVAS, Pablo, comunicación personal, 02 de setiembre de 2009. PIERINI, María de los Milagros, comunicación personal, 13 de setiembre de 2009. PIERINI, María de los Milagros, y otros:’Argentinizar’: la misión de la escuela en el Territorio Nacional de Santa Cruz (1885- 1945).» En 3ras. Jornadas de Historia de la Patagonia – San Carlos de Bariloche, 6,7 y 8 de noviembre de 2008. ROZAS, Dina, SARASA Ariel, «Las primeras experiencias de educación secundaria en el Territorio Nacional de Santa Cruz (19211947)» en Informe Final AHEPA. SARASA, Ariel: «Docencia, militancia y exclusión en Santa Cruz: el caso de Blanca Cabrera de Ghizzardi», en Tomo II de Historia de la Educación en la Patagonia Austral. Docentes y alumnos. Protagonistas, organización y conflictos en las experiencias educativas patagónicas.» Buenos Aires, Universidad Nacional de la Patagonia Austral, 2008. SCHWARZSTEIN, Dora: Compiladora, en Introducción a «La historia Oral». Bs. As., Centro Editor de América Latina, 1991 Tomo I de Historia de la Educación en la Patagonia Austral: «Sujetos, proyectos y conflictos en la constitución del sistema educativo de Santa Cruz», Buenos Aires, Universidad Nacional de la Patagonia Austral, 2006. Tomo II de Historia de la Educación en la Patagonia Austral, «Docentes y alumnos. Protagonistas, organización y conflictos en las experiencias educativas patagónicas.» Buenos Aires, Universidad Nacional de la Patagonia Austral, 2008.

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«ANÁLISIS COMPARATIVO DEL DESARROLLO CAPITALISTA, ENTRE LOS TERRITORIOS NACIONALES DE RÍO NEGRO Y SANTA CRUZ, UTILIZANDO COMO FUENTE CENSOS AGROPECUARIOS NACIONALES»
Ferro César Estudiante del Profesorado en Historia de la UNPA – UARG Pasaje Lassalle 86 – 9400 Río Gallegos – Santa Cruz Tel. 02966 437237 – e-mail cferro717@yahoo.com.ar Ponencia desarrollada en el marco del Proyecto de Investigación 29 A 223 de la UARG-UNPA, «Política y sociedad en la Patagonia Austral. Prácticas políticas, construcción de la hegemonía y gravitación del aparato estatal»; Director, Prof. Juan Vilaboa – Co-Directora: Prof. Aixa bona.

Introducción
La ocupación de los espacios patagónicos por parte del Estado argentino en etapa de constitución, durante el siglo XIX, ha sido un correlato de su incorporación a las relaciones de producción capitalistas. Uniformidad general en la que, al cambiar la escala de observación de los procesos, se detectan singularidades que configuran diferentes modelos de acumulación, sobre la base común de la extracción de renta de la tierra. Una muestra de estas diferencias se ve en la comparación de los Territorios Nacionales de Río Negro y Santa Cruz. Teniendo como base común la puesta en valor de las tierras en términos capitalistas, se produjeron diferentes desarrollos. En este trabajo, de tipo comparativo, se intenta caracterizarlos, sobre la base principal de información censal. En particular, la división del suelo, el grado de proletarización en relación con los totales de población rural, el nivel de diversificación de la producción, y la predominante. Se realiza un ejercicio de utilización comparada de información proveniente de fuentes censales estatales, poniendo de relieve su peso en el análisis de procesos históricos. Simultáneamente, se trata de especificar las condiciones en las que se llevó adelante la proletarización de las poblaciones. Dado que «En la misma proporción en que se desarrolla la burguesía, es decir, el capital, desarrollase también el proletariado, esa clase obrera moderna que sólo puede vivir encontrando trabajo y que sólo encuentra trabajo en la medida en que éste alimenta ( ) el capital.» 1 Describir el desarrollo capitalista implica descubrir las bases sobre las que se desarrolló su consecuencia, los trabajadores.

Desarrollo
Los Censos Nacionales Agropecuarios contienen diversa información que ilustra numerosos aspectos de una actividad económica que ha tenido un peso predominante en el desarrollo argentino. Particularmente, los correspondientes a 1937 y 1947 tienen una amplitud informativa valiosa; y de éstos, el de 1937 ofrece la singularidad de haberse producido en un momento en que la ocupación territorial y distribución de la tierra han finalizado, y, para el caso particular de Santa Cruz, coincidieron una ocupación plena con el punto máximo de cantidad de unidades de producción llevando a cabo, de forma predominante, producción ganadera ovina. Elsa Barbería concluyó en que «entre 1920 y 1937 se registra la plena ocupación – superando las 1400 unidades de producción2. A partir de dicha fecha el número de establecimientos se mantuvo en el orden de los 1.200, en lo que la autora consideró su número permanente.Este es uno de los elementos que mas notoriamente se destaca en la comparación entre Río Negro y Santa Cruz; la diferente subdivisión de la tierra entre ambos, mostrando una alta concentración de la tenencia en esta última, y mayor subdivisión en el caso de Río Negro. El Censo Nacional Agropecuario de 1947 evidencia que, entre los Territorios Nacionales del sur – Neuquén, La Pampa, Río Negro, Chubut, Comodoro Rivadavia3, Santa Cruz y Tierra del Fuego –era éste el que exhibía una mayor concentración de la propiedad y uso del suelo, seguido por Santa Cruz. Los promedios resultantes de dividir la superficie total explotada en cada caso por la cantidad de unidades de producción (denominadas «explotaciones» en los Censos Agropecuarios utilizados como fuente para este trabajo) muestran que la subdivisión de la tierra era mayor cada vez, aumentando en el sentido sur-norte. Puede verse en el siguiente cuadro: 69

Territorio Nacional Tierra del Fuego Santa Cruz Comodoro Rivadavia Chubut Río Negro Neuquén La Pampa

Superficie en Has. 1.158.038 14.697.438 7.636.041 9.556.707 12.852.210 3.234.649 11.867.490

Unidades producción 84 1.160 1.405 3.567 8.298 3.072 12.328

Promedio Has. 13.786,17 12.670,21 5.434,90 2.679,20 1.548,83 1.052,95 962,61

Fuente: elaboración propia en base a datos Del IV Censo General de la Nación, Tomo II, Censo Agropecuario. Buenos Aires, Presidencia de la Nación, Ministerio de Asuntos Técnicos, 1947.

gentina y Chile y de este con Europa, la organización económica de los primeros cuarenta años de poblamiento continuó vigente hasta que, después de 1940, se inició una política de desarrollo energético, y en Santa Cruz las actividades extractivas de carbón y petróleo, promovieron la reorientación de su evolución. La mayor subdivisión de la tenencia del suelo en Río Negro sería un correlato del uso agrícola del mismo: José Abel, a partir de los datos del Censo Nacional Agropecuario de 1937, analizó la estructura de la producción agrícola ganadera rionegrina para esas fechas; estas son conclusiones suyas acerca de la distribución geográfica de los productores, cruzada la información con aquellos a lo que se dedicaban: «... podríamos distinguir tres tipos diferentes de departamentos: 1) aquellos donde predominaban las explotaciones agrícolas: Gral. Roca, Avellaneda y Bariloche. Los dos primeros con agricultura intensiva bajo riego y el tercero con agricultura de secano 2) aquellos departamentos donde la relación entre explotaciones ganaderas y agrícolas era bastante equilibrada aunque con predominio de la ganadería. Serían los casos de Adolfo Alsina y Pichi-Mahuida. 3) departamentos donde el predominio ganadero es casi total. Serían los departamentos de la meseta, y, en menor medida, ( ) General Conesa. Los departamentos donde predominaban las explotaciones agrícolas, salvo el caso de Bariloche, eran los vecinos de alguno de los valles de los ríos Negro y Colorado que, con distinto éxito, habían llevado a cabo algunas obras de riego. Un tercio de las explotaciones del territorio contaba con obras de riego (2.570 explotaciones). Las mismas estaban fuertemente concentradas en los departamentos de General Roca (80,47 % de las explotaciones), PichiMahuida (39,56 % de las explotaciones) y Avellaneda (33,49 % de las explotaciones)».7 Los datos que este autor organizó, muestran, por un lado, como la subdivisión de la tierra agrícola produjo una mayoría de unidades de producción con superficies hasta las 50 has – el 85,8 del total de la tierra en producción -, y, por otro, la cantidad de hectáreas cultivadas para 1937 en Río Negro.

En este punto es importante hacer una salvedad a propósito del problema de la reducción del Territorio Nacional de Santa Cruz con la creación de la Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia. Para una estimación alternativa, que ajuste los datos correspondientes a la cantidad de unidades de producción más poderosas. La onda de ocupación, iniciada en Punta Arenas e islas Malvinas, se expandió de sur a norte, ocupándose los campos de menor capacidad más tardíamente, y por emprendedores individuales con escaso capital o apoyados crediticiamente por capitalistas de mayor envergadura. Las variables de valorización de las tierras fueron: su capacidad de carga ovina - cuántos animales por hectárea, o por legua, podía sostener - y su distancia a los puertos, puntos de salida de la producción.5 Cuarenta años después, tal como afirmó Horacio Lafuente «la economía de Santa Cruz constituía un caso clásico de monoproducción. El sector primario, fundamentalmente la ganadería ovina, y un sector secundario asociado, los frigoríficos, eran los encargados de producir los bienes que movilizaban a la economía. Aquella generaba la lana y los cueros que se exportaban y estos últimos industrializaban la carne para el mercado externo» 6

La economía territorial vendía sus productos al mundo. Si bien algunas circunstancias cambiaron luego de la Primera Guerra Mundial-particularmente la ruptura de la vinculación económica directa entre el sur de Ar-

Rí o Negro: cantidad de unidades de producción según superficies - 1937
Superficie Cantidad % 0-5 has. 476 16,4 05-10 has. 665 23 10-25 has. 970 33,4 25-50 has. 386 13,3 50-75 75-100 100-150 150-200 200-250 250-300 300-625 más de no has. has. has. has. has. has. has. 625 has. determ 93 3,2 161 5,55 30 1,03 28 0,96 15 0,52 8 0,28 13 0,45 18 0,62 39 1,34 total de explot. 2.902 100

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La mano de obra 0-5 has. producción en Santa Cruz05-10 96 por ciento - eran10-25 has. – el has . 25-50 has. de hacienda ovina, enhas . en Río Negro,75-100 has. 50-75 tanto productoras El cuadro que sigue muestra la composición de la 100-150 has. . solamente el 52,5 por ciento150-200 ovejas (4.081 sobre200-250 hastrabajo en los Territorios de Río Negro y Santa criaban has. fuerza de 250-300 has. 300-625 has. – más del 80más de 625 has. 7.763 explotaciones). De estos, la mayoría Cruz; organizado con la información provista por el Censo no det erm – eran pequeños criadores, de hasta 1.000 por ciento
animales por unidad, con un promedio de 232 ovejas. En Santa Cruz, la mayor cantidad se da en la fila intermedia, de 1.000 a 10.000 animales, y el promedio es 4.320 por cada uno. En el estrato más alto en cuanto a cantidad de animales por unidad, el promedio trepaba a 23.103 ovejas por cada uno de 105 personas o empresas que participaban de la franja. En Río Negro, los criadores con más de 10.000 animales eran 14, y tenían 22.797 cada uno en promedio. Nacional Agropecuario de 1937, muestra que, en ambos Territorios, los trabajadores asalariados, sean fijos o transitorios, eran mayoritariamente varones. La relación personal fijo/transitorio era, en Río Negro, 1,5 transitorio por cada fijo. En Santa Cruz la relación se duplicaba: 2,78 temporarios por cada fijo. En cuanto a la proporción de asalariados con respecto al total de personas que se declaraba 71

Se puede ver que: la mayoría de las unidades de

trabajaban en la actividad rural: en Río Negro, el 41 por ciento del total eran asalariados, siendo mayoritariamente los poseedores de la tierra, o sus familias, quienes trabajaban en ella; en Santa Cruz, el 85 por ciento de todos quienes aparecían como trabajando en el campo, tenían relación salarial. Es decir, la mayoría eran proletarios, no propietarios sino de su fuerza de trabajo.

Surgen de dicha comparación diferencias que pueden atribuirse al distinto modelo de acumulación seguido para ambos Territorios. Río Negro muestra una alta subdivisión de la tierra, relacionada con su orientación a la producción agrícola, en tanto Santa Cruz, dedicada a la producción ovina extensiva, resultó dividida en grandes superficies entre menor cantidad de unidades de producción. La utilización de fuerza de trabajo asalariada fue casi excluyente en Santa Cruz, en tanto en Río Negro

Conclusión
En este trabajo se han revisado las variables: subdivisión de la tierra, diversificación de la producción, relación de la producción ovina en escala con la disponibilidad de grandes superficies de pastoreo, y composición de la fuerza de trabajo teniendo en cuenta porcentaje de la población asalariada sobre el total de la fuerza de trabajo rural, y relación entre trabajadores fijos y transitorios. Se ha efectuado una comparación entre los Territorios Nacionales de Río Negro y Santa Cruz, tal como se encontraban los mismos al efectuarse el Censo Nacional Agropecuario de 1937 (con un aporte del Censo de 1947, orientado a reforzar la caracterización del período). Para los datos de Río Negro, se prefirió utilizar los expuestos por José Luis Abel a partir del Censo, antes que el Censo mismo, debido a que están mediados por el conocimiento que el autor evidencia del proceso histórico particular rionegrino.

se registraba una mayoría de productores y sus familias trabajando en su propia tierra. En particular el Censo Agropecuario de 1937 ofrece una valiosa base para el análisis, debido a la diversidad de la información que presenta, como a la circunstancia de que es un corte de un momento que presenta un proceso histórico terminado: a 60 años de la campaña militar de Julio Roca, con toda la tierra subdividida y entregada, y con los desarrollos específicos de cada Territorio, completados en sus lineamientos generales, y mostrando los límites y posibilidades de cada uno. Citas
1

Marx, Carlos: «Manifiesto comunista». 1848.

2

Barbería, Elsa: «Los dueños de la tierra en la Patagonia Austral (1880-1920)». Río Gallegos, UFPA, 1996.
3

Se refiere a la Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia, creada en mayo de 1944 por Decreto del Gobierno Nacional, y que

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existió hasta junio de 1955, de la que se reproduce a continuación un croquis:

IV Censo General de la Nación, Tomo II, Censo Agropecuario. Buenos Aires, Presidencia de la Nación, Ministerio de Asuntos Técnicos, 1947. Lafuente, Horacio: «Una sociedad en crisis, el escenario y los protagonistas» en «V Jornadas de Historia Regional Elsa Mabel Barbería». Río Gallegos, UNPA, 2002. Masés, Enrique y Rafart, Gabriel: «Indios e inmigrantes-Viejos contrastes en la Puerta de la Patagonia» en Clarín-Atlas Total de la República Argentina – Río Negro (Tomo 21-1º Ed.) Bs. As. Arte Gráfico Editorial Argentino S.A. 2008. RUFFINI, Martha. Estado nacional y territorios: Notas sobre la economía rionegrina en la etapa de los gobiernos militares (18841898). Mundo Agr. [online]. Jan./June 2003, vol.3, no.6 [cited 30 May 2009], p.00-00. Available from World Wide Web: <http:// www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S151559942003000100002&lng=en&nrm=iso>. ISSN 1515-5994

Fuente: www.chubut.gov.ar/aniversario/
4

www.chubut.gov.ar/aniversario/

Amelung, Severino, su archivo privado, citado por Ciselli, G. , Duplatt, A. , y Torres, S. en «Historia de un ferrocarril patagónico - de Puerto Deseado a Las Heras (1909-1944)»Bs. As. , Editorial Dunken, 2004, pág. 52.
5

Censo Nacional Agropecuario Ley 12.343. Bs. As., Ministerio de Agricultura, 1937.
6

«Al igual que los demás Censos Nacionales Agropecuarios, el de 1937, utiliza para la confección de gran parte de sus cuadros como unidad de análisis a la «explotación». En otras oportunidades la unidad de análisis es el «productor», dueño de la explotación aunque no siempre dueño de la tierra. La cantidad de productores es ligeramente inferior a la de explotaciones debido a que hay productores que son dueños de más de una explotación.» Trabajadores y mercado de trabajo en el sector primario. Río Negro en los años 30.» Abel, José Luis. UNCo CURZA
7

«Trabajadores y mercado de trabajo en el sector primario. Río Negro en los años 30.» Abel, José Luis. UNCo - CURZA
8

Barbería, Elsa: «Los dueños de la tierra en la Patagonia Austral (1880-1920)». Río Gallegos, UFPA, 1996.
9

Lafuente, Horacio: «Una sociedad en crisis, el escenario y los protagonistas» en «V Jornadas de Historia Regional Elsa Mabel Barbería». Río Gallegos, UNPA, 2002.
10

Abel, José Luis: «Trabajadores y mercado de trabajo en el sector primario. Río Negro en los años 30.». UNCo – CURZA, en 1º Jornadas de Historia Social – Los Trabajadores en la Patagonia – Universidad Nacional del Comahue, Neuquén, 14 y 15 de abril de 2005. Bibliografía y Fuentes Abel, José Luis «Trabajadores y mercado de trabajo en el sector primario. Río Negro en los años 30.». UNCo – CURZA, en 1º Jornadas de Historia Social «Los Trabajadores en la Patagonia» – Universidad Nacional del Comahue, Neuquén, 14 y 15 de abril de 2005. (En CD). Barbería, Elsa: «Los dueños de la tierra en la Patagonia Austral (1880-1920)». Río Gallegos, UFPA, 1996. Censo Nacional Agropecuario Ley 12.343. Bs. As., Ministerio de Agricultura, 1937. Ciselli, G. , Duplatt, A. , y Torres, S. en «Historia de un ferrocarril patagónico - de Puerto Deseado a Las Heras (1909-1944)»Bs. As. , Editorial Dunken, 2004.

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CONSTRUYENDO NUESTRA IDENTIDAD. UNA ESCRITURA DE LA HISTORIA DESDE LA PRODUCCIÓN DE TEXTOS EN EL COLEGIO Nº 727 DE CHOLILA
Docentes: Prof. Débora FINKELSTEIN Prof. Leonardo OCAMPO Alumnos: Ceferino SiILVA Mario LEICHVEIST Marcos GIULIANOTT Colegio Nº 727 - Cholila (Chubut) Av. Independencia s/n. Tel-fax: 02945-498989

Introducción
El presente escrito pretende hacer un recorrido que muestre una experiencia educativa relacionada con la investigación y la producción de textos históricos, que se viene desarrollando en el Colegio 727 desde hace ya casi veinte años, con la intención de que los alumnos de esta institución sean productores de conocimiento en vez de meros receptores de información. Creemos que es oportuno mostrar este trabajo en el marco de este Congreso, porque el tema que nos ocupa fue motivo de una de las ponencias que dieron forma al Primer Congreso de Historia de la Patagonia Argentino Chilena en el año 1995, donde presentamos el trabajo «La historia oral para la enseñanza de la historia local, Una experiencia educativa», en el que las voces de los alumnos se hacían sentir de esta manera: «Pensamos que todos los jóvenes tendrían que saber algo sobre la historia de su pueblo porque son ellos también parte de su historia y de su futuro. Queremos despertar el interés sobre la historia de Cholila en las personas que habitan esta localidad, porque no sólo nosotros necesitamos apreciar lo nuestro, lo pasado, lo que es de nuestro pueblo; sino también que la gente conozca y valore lo que tiene en el lugar donde vive y cría a sus hijos. «1 Al año siguiente, en el Segundo Congreso, presentábamos el trabajo «Alternativas pedagógicas de trabajo a partir de problemáticas históricas locales y regionales», rescatando a la investigación histórica local como una herramienta valiosa para enseñar los conceptos disciplinares contextualizados desde otro lugar, de tal forma que fueron más significativos para los alumnos y contribuyeron a la apropiación y recuperación de elementos identitarios del lugar donde viven. Decíamos: «La historia regional se nos presentó como un campo plagado de múltiples miradas y sujetos que en sí mismos constituyen «partes» de una historia a ser recuperadas de la mano de quienes hasta ahora tuvieron vedada la posibilidad de escribirla, puesto que su rol fue el de ser sujetos pasivos

que sólo repetían contenidos cristalizados en libros de texto que tradicionalmente se usaron en la escuela. Valorizamos pues, del proyecto, la participación de los alumnos en un proceso de construcción histórica que involucra contenidos específicos de la disciplina, procedimientos de investigación propios de la ciencia y que atiende además, a la formación de valores tales como la cooperación, la solidaridad y el respeto por el otro.»2 Estas experiencias junto a otras que las precedieron y continuaron, constituyen una matriz de trabajo que ha recorrido la historia institucional de nuestra escuela desde su creación y es la que se comentará en los párrafos siguientes.

1. Origen del Colegio Nº 727 de Cholila.
Entre los años 1986 y 1987 y vista la necesidad y demanda de la población de contar con una escuela secundaria, un grupo de personas de la localidad (médico, odontólogo, maestros, ganaderos y pobladores en general) decidieron formar una cooperativa educativa llamada Rellon Calhuin (Valles Unidos) y sin reconocimiento oficial comenzaron a dar clases. Eligieron el plan de estudios de una escuela agrotécnica de un pueblo vecino y los alumnos rendían exámenes como libres en ese establecimiento. Al mismo tiempo, realizaban las gestiones necesarias ante el entonces llamado Consejo Provincial de Educación para lograr su reconocimiento oficial. Durante estos primeros años, las clases se dictaban en el edificio de una escuela primaria y en el del Club Belgrano (único centro de actividades comunitarias existente en ese momento).

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Finalmente, el gobierno provincial por Ley Nº 3151 del 29 de septiembre de 1988 crea un ciclo básico en Cholila: 1°, 2° y 3° año. El espacio físico de funcionamiento era la Escuela N° 80 y el turno, vespertino (16 a 21 hs.); el período escolar era Agosto-Mayo, existía un servicio de transporte que recorría los otros valles, conducido por el preceptor y el ordenanza transportando aproximadamente 10 alumnos en total. Esta organización se mantuvo por un año y, al siguiente, la escuela empezó a funcionar en un edificio cedido por un club de madres de la localidad, base de la estructura que hoy alberga a la institución. Hoy, el Colegio Nº 727 funciona en tres turnos, tiene 300 alumnos y una oferta educativa que no sólo atiende el nivel secundario sino también a jóvenes, adolescentes y adultos, cuyas edades van desde los 14 a los 75 años y cursan estudios tanto de nivel secundario como de nivel primario en su sede central y en cinco anexos que se distribuyen en un radio de aproximadamente 50 kilómetros. En uno de estos anexos, además, cuenta con un centro alfabetización y formación profesional del que participan 8 adultos con discapacidad auditiva.

Valle de El Blanco Allí se encuentra asentada una villa rural, recorrida por el río Blanco y distante 8 km del pueblo de Cholila. Este paraje ha mostrado en los últimos años un crecimiento acelerado. Su perfil contempla tanto a sus viejos pobladores (dedicados a la cría de ganado o a tareas rurales en establecimientos agropecuarios que los contratan como fuerza de trabajo más o menos estable) y parte de sus descendientes (empleados en la administración pública provincial y municipal, la construcción y el trabajo por temporada en establecimientos turísticos). Junto a esta población arraigada en el lugar desde hace muchos años, conviven en la actualidad profesionales, docentes y pequeños empresarios radicados desde hace poco tiempo en la zona, cuyas expectativas laborales y de vida varían bastante respecto del grupo anterior, lo cual no significa que constituyan una suerte de isla, por el contrario, existe entre ambos grupos una constante retroalimentación. En este valle, funciona uno de los núcleos de alfabetización y nivel primario dependiente del Colegio 727. Valle de El Cajón. Ubicado 8 km hacia el Este del radio urbano sobre márgenes del Lago Carlos Pellegrini, el arroyo Las Nutrias y otros más pequeños con sus valles asociados. Este valle, a diferencia del anterior, tiene un perfil más tradicional y las actividades que en él se desarrollan tienen que ver fundamentalmente con la actividad agropecuaria. Su población se encuentra mucho más dispersa (porque se radica en el predio de las unidades agropecuarias) y su perfil cultural es eminentemente rural. En este valle funciona también un núcleo de alfabetización y nivel primario dependiente del Colegio Nº 727. Valle de El Rincón. El más extenso y el más poblado; recorrido por el Arroyo Mosquito, Arroyo de la Mina (Carbón) y otros menores sin nombre. Aquí se encuentran todos los edificios públicos de la localidad: Municipalidad, Juzgado de Paz, Hospital Rural, Policía, Usina y tres establecimientos educativos. El perfil del pueblo se compone con personas cuya inserción laboral es considerablemente más variada que la que se puede identificar en el resto de los valles. Según los datos del último censo económico, la mayor cantidad de población activa del pueblo se encuentra ocupada en el sector terciario de la actividad y en los últimos tiempos se han incrementado los del sector secundario debido fundamentalmente al desarrollo de la obra pública como política de gobierno. En este valle, se encuentra el edificio central del Colegio Nº 727 y, en uno de sus barrios, un anexo de alfabetización y educación primaria. Valle del Rivadavia. Allí se encuentra asentada una pequeña villa rural que es la más cercana a la «Portada

2. Principios.
El proyecto educativo del Colegio Nº 727 se basa en el principio fundamental del derecho a la diversidad y al desarrollo en libertad, que significan favorecer la inclusión social, la vida independiente, la autoestructuración del pensamiento, la equiparación de oportunidades y la plena participación de su comunidad educativa en el contexto socio-cultural en el que se encuentra inserta. El afianzamiento de una cultura pluralista es el eje estructurador de lo que sostiene la institución y las respuestas educativas que se han brindado pretendieron mostrar íntimamente el contenido significativo de la cultura a la que pertenece. Por ello pretende bregar por la equiparación de oportunidades como parte de un proceso de construcción cultural que se intenta edificar diariamente. Entendemos que en la medida en que los valores culturales imperantes no favorezcan la vida independiente de todos los seres humanos, poco pueden esperar nuestros alumnos en cuanto a desarrollarse sin paternalismos u otros sistemas de relación que favorezcan la dependencia.

3. Ubicación.
La localidad de Cholila se encuentra ubicada en el noroeste de la provincia del Chubut, dista unos 130 km. de la ciudad de Esquel y 80 km. de la localidad de El Bolsón (Río Negro). Geográficamente Cholila está dispuesta en cuatro valles que, en general, toman su nombre de lagos, ríos y arroyos. Ellos son:

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Norte» del Parque Nacional «Los Alerces» (dista 2 km del mismo). Su nombre deviene de la proximidad de la localidad con el lago Rivadavia que se ubica hacia el Sur a unos 5 kilómetros. En él desemboca el Río Carrileufu (colector de todos los ríos anteriores y tributario del río Futaleufú): un atractivo importante del lugar puesto que lo atraviesa en sentido longitudinal en toda su extensión. La Villa se caracteriza por contar con una población antigua, descendiente fundamentalmente de migrantes de origen chileno, cuya actividad principal es la cría de ganado vacuno y las tareas camperas asociadas. Recientemente también se vinculan con la actividad turística, de gran impulso en los últimos 10 años. Esta actividad viene modificando de manera apresurada el paisaje local y junto a viejas construcciones de pared francesa o viviendas de uso familiar de los lugareños se están edificando importantes hosterías, complejos de cabañas, restaurantes y viviendas de veraneo. En este valle funcionan también un núcleo de alfabetización de nivel primario y un centro de formación profesional (panadería) dependiente del Colegio 727. Desde la perspectiva de la conectividad entre localidades, Cholila se relaciona con la de Epuyén ubicada a 38km., localidad que presenta similitud en sus procesos de ocupación territorial y fuertes lazos de índole familiar y cultural que hacen que a los miembros de estas dos comunidades les resulte normal su vinculación. Lo mismo ocurre con la comunidad de Leleque y su radio de influencia inmediata (aunque la distancia de Cholila es mayor –aprox.50 km.-). En esta zona, el Colegio Nº 727 tiene un anexo de alfabetización de adultos y un servicio de terminalidad de EGB3 semi-presencial que atiende a personas de Leleque y Vuelta del Río (a 15 kilómetros de la primera). De acuerdo con los datos censales del año 2001 y las proyecciones realizadas por el Departamento de Estadísticas Sociales y Demográficas del Gobierno de la Provincia del Chubut, la población de Cholila asciende en la actualidad a 3.696 habitantes con un importante nivel de crecimiento de la localidad en los últimos años. Este aumento poblacional ha impactado fuertemente en la caracterización socioeconómica y cultural del lugar puesto que sus nuevos habitantes están incorporando otras variables a su perfil histórico relacionado fundamentalmente con el desarrollo de la ganadería y la vida rural.

profundidades de sus recuerdos, permitir a otros vivir y vibrar la historia sin que parezca detenida en el tiempo. Desde esta perspectiva, la investigación histórica ha sido una provocación permanente para profesores y alumnos del Colegio Nº 727. En este marco, las fuentes de las que fundamentalmente se han valido son los sujetos y tras ellos hemos ido cuando, mirando un alero con arte rupestre de casi cien metros de largo, tratábamos de imaginar cómo vivían sus hacedores, qué comían, cómo se comunicaban. También lo hemos hecho cuando, aún sin tener entidad ni edificio, nos animábamos a organizar la primera jornada de historia local invitando a ella a viejos contadores de historias que, como juglares, nos develaban el transcurrir de la vida de bandoleros, criadores de vacas, arreos a Chile, parteras atendiendo en las casas (muy al pesar del hombre de la misma). Lo mismo hacíamos cuando centrábamos nuestro punto de observación en una época y tratábamos de encontrar fuentes apropiadas para contar cómo había sido ese momento, de dónde habían venido nuestros personajes, a qué temían, qué comían, cómo se divertían, cómo dieron forma a las instituciones que hoy se muestran normalmente instaladas y cómo era el pueblo corrido de un lugar a otro. Con todas estas experiencias lo que se ponía en evidencia en todo momento es que la memoria colectiva era el mayor valor conque contábamos, que sus actores no eran meros objetos sino sujetos de investigación y allí fuimos durante 20 años. Esa experiencia es la que a continuación trataremos de reseñar.

1989. Jornada sobre la historia de Cholila.
En el año 1989, se realizó en el Colegio Nº 727 de Cholila una jornada sobre la historia de la localidad. El evento fue organizado por el Prof. José María Méndez y contó con la colaboración de los otros docentes y alumnos del Colegio. No quedan mayores registros de la actividad. A partir del testimonio de los participantes de la jornada, se sabe que el encuentro consistió en una muestra de objetos, ponencias y presentación de relatos que recuperaban la memoria del pueblo. Algunos utilizaron el término «museo» para evocar la jornada. En una entrevista que figura en el libro Veinte años haciendo historia, del que se tratará más adelante, el organizador de la jornada, el Prof. Méndez recuerda que se trató de un «esfuerzo de rescatar la historia, de quiénes perdieron y quiénes ganaron. Fue uno de los costos que hubo que pagar. El decir las cosas era difícil (…) Aquel día se hizo como un museíto. Me parece que eso es importante. Eso, creo, es algo que una escuela no debe abandonar: rescatar la memoria, darle voz a los que fueron silenciados»3. Una publicación local de entonces, el boletín quincenal Raíces, en sus números 16, 17 y 18 publicó la ponencia que presentara en la jornada, el profesor

4. La producción de textos y la investigación en el colegio.
Desde sus inicios, esta institución educativa propendió al desarrollo de alumnos interesados por conocer e investigar aspectos vinculados con la historia y la cultura local. Esto desde un posicionamiento teórico según el cual los puntos de observación de la historia son móviles y se encuentran plagados de sujetos sociales vivos que se desplazan en el tiempo para, desde las 76

Rubén García Ramos sobre Evolución geológica y aspectos geográficos de Cholila4.

1994. Relevamiento del sitio con arte rupestre, Cerro Pintado.
Calificado por un diario rionegrino como un «puntapié inicial»5 en el rescate del patrimonio cultural y natural de la región, el trabajo fue llevado a cabo por un grupo de alumnos del colegio junto a la Prof. Débora Finkelstein y consistió en el relevamiento de un alero con pinturas rupestres, sito en el Cerro Pintado, formación rocosa ubicada a pocos kilómetros de Cholila. La tarea tomó como referencia un trabajo de Sánchez de Albornoz (publicado en 1957), fotos de antiguos pobladores y material bibliográfico específico sobre la temática, a partir de los cuales pudieron establecerse comparaciones valorativas sobre el estado de conservación de las pinturas, hacer una primera clasificación sobre el estilo de arte al que representaba el sitio e, incluso, se aproximaron algunas hipótesis respecto de su posible antigüedad (a la luz del establecimiento de comparaciones con otros sitios similares ya estudiados en la provincia y en otras -como Neuquén y Río Negro-). El valor de la oralidad como fuente se desprende de la nota que el equipo enviara a la Dirección de Estudios Históricos y Arqueológicos, con fecha 13 de abril de 1994. Allí se lee: «En la zona no solamente se encuentra este sitio sino que existen otros de acuerdo a las informaciones que hemos recibido de pobladores»6 El nombre del sitio, a su vez, fue tomado por los alumnos del colegio a partir de una frase de un viejo poblador que les dijo: «Allá camino al Rivadavia hay un cerro pintado que nosotros conocemos hace mucho»7

La técnica prioritaria utilizada para la búsqueda de datos e información fue la entrevista. Los alumnos, organizados en grupos según las temáticas planteadas ut supra, visitaron y entrevistaron a antiguas vecinos de Cholila. El rescate desde la oralidad nutre los «fragmentos de historia» tendiendo puentes y conexiones entre las partes. Así la fragmentariedad se diluye en un diálogo nutricio que recorre casi un siglo, a través de los protagonistas de la historia que se cuenta. Un aporte distintivo de este trabajo es la constatación, que emana de ciertas entrevistas, de la presencia sirio-libanesa cuyos primeros representantes oficiaron en la zona como vendedores ambulantes, desde las primeras décadas del siglo XX.

1996. De allá vengo y acá me quedo.
Esta publicación representa la continuidad del proyecto iniciado con el libro Recuerdos en la memoria. De similar factura, se trata de una profundización de las líneas abordadas en el trabajo antecesor. En tal sentido, el equipo de trabajo (alumnos del Colegio Nº 727), coordinado en esta oportunidad por la Prof. Débora Finkelstein, se abocó a la realización de una encuesta a los efectos de establecer los flujos migratorios hacia la localidad, el origen de los migrantes, los motivos del fenómeno y la época en que se produjo. Se completa el trabajo con los resultados de la encuesta, entrevistas a pobladores y un capítulo que trata el contexto histórico y el marco jurídico en que acontecieron las migraciones. La presentación del libro mereció la siguiente apreciación de un diario provincial: «Evitando la tentación de caer en la simpleza de narrar fragmentos de vida, se prefirió el camino más arduo de enhebrar los relatos en una urdimbre que permitiera reconstruir gran parte de la historia de toda la zona» 8. Entre las conclusiones del trabajo, se destaca la aseveración sobre el origen dominante de la población de Cholila: La población que dio origen a nuestra localidad es producto de estos reorganizamientos (migraciones) que se ven reflejados en las diferentes entrevistas realizadas que nos muestran cómo fueron corridos de su tierra, su estilo de vida y las razones por las cuales emigraron de Chile, en su mayoría9. Destacable, además, es el planteo inicial propuesto en el prólogo del libro como compromiso de construcción histórica local. Y la certeza, expresada por los alumnos en la introducción del trabajo, de «hacer algo que nos sirviera a nosotros y a los demás chicos o personas que les importa la historia de Cholila».

1995. Recuerdos en la memoria: Fragmentos de la historia de Cholila.
En el marco del Programa de Historia Oral y coordinado por las profesoras María Marta Novella y Débora Finkelstein, el libro fue realizado originalmente como trabajo áulico, en el Colegio Nº 727, durante el ciclo lectivo 1995. El planteo inicial es «romper estereotipos» y la premisa que «la historia es una construcción ideológica». Con esos propósitos de origen, el carácter colectivo del libro, lejos de ser una falencia, expresa un ser plural, un discurso polifónico cuyo resultado es la identidad de un pueblo: Cholila. O, al menos, una búsqueda… La primera sección presenta cuatro biografías de antiguos pobladores, acompañadas por sendas fotografías. El libro continúa con los capítulos «Circuitos productivos, comercio e intercambio», «Vida cotidiana» y termina con «Vida institucional».

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1998. Viviendo con mi historia.
El libro es el resultado de un trabajo realizado en el Colegio Nº 727 de Cholila, e impulsado por un programa nacional de apoyo a la educación intercultural aborigen. Editado en 1998 y coordinado por las profesoras Débora Díaz y Adriana Moauro, Viviendo con mi historia propone, desde sus primeras páginas, «compartir los recuerdos y volver al presente una parte de lo que somos». Ese objetivo reaparece constantemente con frases como: «vivencias de nuestro pueblo en breves relatos», «se avive la memoria del ayer» o «el tiempo de las cosas perdidas, las ilusiones y sueños». El primer capítulo del libro, cuyo título es Contame una historia, está compuesto por una serie de breves relatos que expresan el imaginario local. Ciertos textos del capítulo muestran el componente identitario chileno que completa el ser de la región: «Dice mi mamá, que su abuela le ha contado, que cuando ella vivía en Chile y era niña, sucedió lo siguiente». La cita anterior es de una transparencia reveladora. La oralidad como acervo de la memoria. La transmisión del saber desde la oralidad. Ésa, indudablemente, es la directriz del Viviendo con mi historia y se expresa en las notas que prosiguen cada relato «de la memoria de», «de los recuerdos de», «de los dichos de». El segundo capítulo, En verso, una historia, contiene siete poemas escritos en diferentes épocas. El más remoto data de 1974. El lugar (Cholila) y su geografía; los recuerdos y la recurrencia de lo que, a esa altura del libro, ya es su estilema: la memoria. Como imperativo ontológico, un poema sentencia: «Yo seguiré recordando». En la persona gramatical, subyace el ser plural, la certeza de que sólo la memoria colectiva, asumida como compromiso, permite la continuidad, la permanencia del ser. El resto del libro recoge, en breves prosas, un conjunto de anécdotas, a modo de aguafuertes, sobre recetas, costumbres, quehaceres hogareños de antaño, los juegos y las creencias. El conjunto encierra un valor sincrético: una suma de saberes, historias, recuerdos y presencias del ayer en el hoy. Rescata, además, el componente indígena mapuche-tehuelche que da inicio y completa la identidad de la región. Lo originario, lo criollo y lo chileno aparecen como tres tópicos del libro. También, fluye del libro un sentimiento de nostalgia en la acepción manriqueana del término: «Todo tiempo pasado fue mejor».

proyecto obtuvo el primer premio del Concurso Educación para Jóvenes 2002 de la Fundación YPF. Contiene entrevistas, investigaciones, textos resultantes de proyectos áulicos, árboles genealógicos, un compendio de recetas gastronómicas, en un recorrido ameno por aspectos culturales, naturales e históricos de la localidad. Sobre los objetivos del proyecto, se lee en las primeras páginas: Se intentó propiciar un espacio de reflexión con miras a formalizar saberes locales y regionales (…) Creímos importante poder contar con una bibliografía de consulta para todos nuestros alumnos (…), la reconstrucción (de la historia) de manera colectiva, o sea, con la comunidad10. La noción de que contar la historia es un trabajo de todos es la idea que puede sintetizar el espíritu de esta publicación: muchos pobladores con su testimonio, muchos alumnos con sus investigaciones, muchos docentes con sus convicciones, todos en la misma senda y hacia un mismo objetivo: la identidad.

2008. Veinte años haciendo historia (1988-2008)
El epígrafe que abre el libro es elocuente. Corresponde a un poema de Hojas de hierba, de Walt Whitman: Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continua. Tú puedes aportar una estrofa. Los versos de Whitman puntualizan tres líneas: a) la continuidad de la historia; b) el protagonismo de los seres humanos y c) los riesgos de asumir tales certezas. Al respecto, en una de las entrevistas que aparecen en el libro, quien fuera el segundo director del Colegio Nº 727, en relación a la Jornada de Historia de Cholila (actividad que se ha reseñado en el primer parágrafo) señala que el rescate de la memoria «es algo que una escuela no debe abandonar», pero recuerda que «el decir cosas era difícil. Había que tomar posición. En la escuela vos tenías a los dominantes y a los dominados. Y también afuera. En esto de rescatar la historia, se rescataban voces de personas que no aparecían en la historia de Cholila»11. La misma línea intencional se desprende del libro, desde el prólogo escrito por el equipo directivo actual: Hacer presente, en el hoy, algo de la historia pasada y que aún pervive en la vida de muchas de las personas que fueron protagonistas de un sueño que se pudo hacer realidad12.

2006. Voces de mi tierra.
Voces de mi tierra es el resultado de una investigación realizada por alumnos y docentes de la localidad de Cholila, desde el año 2002, cuando el 78

Entrevistas a ex docentes y ex alumnos, a los pioneros de la institución; búsqueda de documentos periodísticos; anécdotas; una línea de tiempo que reconstruye la totalidad de las promociones de alumnos; facsímiles de souvenires y fotografías… todo (re)construye de manera cabal una historia de la institución que, como se advierte en el prólogo, también es de la comunidad, el pueblo todo. Sin pretensiones de ser absoluto; apasionado, pero no insensato, el libro aporta valiosos datos empíricamente comprobables sobre dos décadas y centenares de personas.

ellos y con sus experiencias, con su historia. Entonces, además de ser entretenida, la escritura es doblemente significativa: por un lado, el alumno quiere escribir; por el otro, aprende a escribir mejor. * Finalmente, el anuario construye una conciencia de ser en el tiempo, en los actos y en la palabra. Para el primer término, la dimensión temporal, es, quizás, exagerado pretender que los alumnos asuman deliberadamente la necesidad de registrar sus hechos pensando en el futuro. No obstante, es una acción prospectiva que promueve una percepción del sujeto trascendente como ser finito, temporal, que cuestiona la visión posmoderna donde se impone el «aquí, ahora, ya». Ligado a esto, la producción del anuario pretende revalorar lo que hacemos y, en consecuencia, decir lo que hacemos (…) La relación entre historia vivida y la escritura de la misma por parte de los propios protagonistas es, quizás, la cualidad distintiva de El dragón escolar.

2006-2009. El Dragón Escolar
Desde hace tres años, se publica en el Colegio Nº 727 un anuario: El dragón escolar. La publicación nació como actividad del área de Lengua, en el octavo año de la EGB, en el ciclo lectivo 2006. Ya en el segundo año de su existencia, el anuario se convirtió en proyecto institucional, incorporando los aportes de todos los espacios curriculares de los diferentes niveles que existen en el Colegio: Primario, Secundario y Adultos. En el editorial del año 2007, se resumen los principios y objetivos del anuario: (…) Esto es: poder registrar todo aquello que se realiza a lo largo del período escolar. Desde actividades áulicas cotidianas (y no por ello no-significativas) hasta proyectos que involucran a los diferentes actores de la comunidad educativa o que se llevan a cabo fuera de la institución. Esta utilidad tiene una relación directa con el valor testimonial del anuario: guardar en el tiempo los recuerdos y establecer una comunicación diacrónica con el porvenir. El anuario, entonces, es un diálogo abierto, atemporal, con un «nosotros» plural e histórico, que no tiene fin, que se reinventa in aeternum. Sin embargo, sus alcances superan ampliamente esa utilidad. Algunas posibilidades son: * El anuario comporta una instancia de conocimiento intra- y extra-institucional, es decir, una socialización de los aprendizajes, interna (entre los alumnos y docentes, de todos los años y niveles) y externa (hacia la comunidad). Asimismo, el anuario, potencialmente, es capaz de vincular a todos los integrantes del colegio, en una actividad común (…) * Por otra parte, el anuario escolar recupera una condición necesaria del acto de escribir. Los alumnos reconocen que lo que escriben tiene relevancia, está relacionado con

5. Conclusiones
Desde la creación de la escuela, se ha entendido que la misma había sido creada por la sociedad y que uno de los mayores mandatos recibidos era poder comprender en profundidad lo que en ella ocurre. Para esto es fundamental tener presente el contexto histórico y, para construirlo, no sólo era necesario apelar a lo producido en distintos ámbitos académicos sino y, esencialmente, entender que todos somos historia y también producimos historia en un proceso irrenunciable de ser actores activos con marcos de identidad que requieren su valoración para construir una sociedad cada vez más inclusiva, más justa y más solidaria. En tal sentido, la institución ve a los alumnos como productores de conocimiento, subrayando en todo momento la importancia de los procesos de formación de sujetos investigadores y hacedores de historia, escritores y buenos ciudadanos. Respecto de las fuentes, la oralidad se transformó en una de las herramientas disparadoras de casi todas las investigaciones abordadas desde la institución. No obstante, este puntapié inicial requirió del aporte de otros repositorios de información que permitieron constatar datos, fechas, evolución demográfica, momentos, etc. Junto con este procedimiento de búsqueda se presentaron dificultades ya que, en general, los archivos que pueden colaborar con la construcción de la historia local se encuentran en la capital de la provincia o en el Archivo General de la Nación en Buenos Aires. A esto se suma el problema de los registros locales que se encuentran -en la mayoría de los casos- descuidados, incompletos, o inaccesibles -como por ejemplo aquellos relacionados con los documentos de adjudicaciones de tierras o los que 79

obran en manos de compañías privadas que tuvieron gran injerencia en el ámbito en que trabajamos. A esto se suma el desinterés que las instituciones oficiales han puesto de manifiesto en relación al manejo y conservación de los archivos locales y provinciales (en especial aquellos vinculados a la distribución de la tierra pública, las causas policiales y los relacionados con la circulación de mercadería). Todo esto comporta una encrucijada terrible puesto que al no poder precisarse quiénes son los responsables directos de dicho material, no se puede rastrear la información y las investigaciones se encuentran limitadas. En relación a las colecciones privadas de información la experiencia nos ha mostrado que los pobladores son muy solidarios y se muestran siempre interesados en colaborar, aportando para ello lo que se requiera: desde fotos hasta cartas personales y documentos escritos de distinta índole -títulos de propiedad, memorias familiares, registros contables, privados sobre todo en el caso de los registros de almacenes de ramos generales, etc. Para salvar, en parte los inconvenientes arriba mencionados, parte del trabajo institucional ha sido la creación de un archivo histórico escolar que de a poco se ha ido organizando. En él se encuentran las cintas y desgrabados de entrevistas, fotocopias de fuentes localizadas en distintos archivos (inspecciones de tierras, documentación epistolar oficial, etc.), algunas fotos escaneadas, citas y bibliografía específica, etc. Paralelamente, la producción de textos como los reseñados supone un esfuerzo de construcción de fuentes que, desde la oralidad, escriben una historia colectiva. Sin pretensiones de ser absoluta, nuestra historia es dinámica, polifónica, comprometidaPara terminar, entendemos que existe en todas estas publicaciones y actividades del Colegio una conciencia sobre la continuidad de la historia. Una tendencia en la comunidad donde está inserto el Colegio Nº 727. Una corriente de voluntades que impulsa, a través de diferentes producciones, una búsqueda de respuestas sobre su identidad.

3 Entrevista a José María Méndez. En: Veinte años haciendo historia. Cholila (Chubut): Centro Editor Voces, 2008, pág. 14.

4 Cf. Boletín quincenal Raíces. Año I, Nº 16, 17 y 18, (Cholila, Chubut: Diciembre de 1990-Enero de 1991).

5 Cf. «Una sociedad inteligente». El cordillerano (San Carlos de Bariloche, Río Negro: 29 de mayo de 1996)

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Nota enviada a la Dirección de Estudios Históricos y Arqueólogicos. 13 de abril de 1994 (Archivo histórico del Colegio Nº 727)
7

Entrevista a Raúl Cea realizada por los alumnos del Colegio 727 en el año 1994.
8

«Cholila recupera su memoria». El Chubut: Esquel y zona cordillerana (Rawson, Chubut: 14 de diciembre de 1995)
9 AAVV. De allá vengo y acá me quedo. Trelew: Biblioteca Agustín Álvarez, 1996, pág. 17

10

AAVV. Voces de mi tierra. Cholila (Chubut): Centro Editor Voces, 2008, pág. 9
11

Entrevista a José María Méndez. En: Veinte años haciendo historia. Cholila (Chubut): Centro Editor Voces, 2008, pág. 14.
12

Ibid., pág. 8.

13

Estas publicaciones pueden consultarse en la biblioteca del Colegio Nº 727.

Bibliografía13.
AAVV. De allá vengo y acá me quedo. Trelew: Biblioteca Agustín Álvarez, 1996. AAVV El Dragón escolar. Cholila (Chubut): Centro Editor Voces, 2007. AAVV. Recuerdos en la memoria: Fragmentos de la historia de Cholila. AAVV. Veinte años haciendo historia (1988-2008). Cholila (Chubut): Centro Editor Voces, 2008 AAVV. Viviendo con mi historia. Programa de apoyo a la educación intercultural aborigen, 1998 AAVV. Voces de mi tierra. Cholila (Chubut): Centro Editor Voces, 2008. Boletín quincenal Raíces. Año I, Nº 16, 17 y 18, (Cholila, Chubut. Diciembre 1990-Enero 1991).

Citas
1

Diario El Chubut: Esquel y zona cordillerana (Rawson, Chubut: 14 de diciembre de 1995) Diario: El cordillerano (San Carlos de Bariloche, Río Negro: 29 de mayo de 1996) Entrevista a Raúl Cea realizada por los alumnos del Colegio 727 en el año 1994. Finkelstein, Débora; Novella, María Marta: «Alternativas pedagógicas de trabajo a partir de problemáticas locales y regionales», en: Segundo Congreso de Historia Social y Política de la Patagonia Argentino-Chilena, Subsecretaría de Cultura de la Provincia del Chubut, 1997.

Finkelstein, Débora; Novella, María Marta: «La historia oral para la enseñanza de la historia local, Una experiencia educativa» en: Primer Congreso de Historia de la Patagonia Argentino-Chilena, Subsecretaría de Cultura de la Provincia del Chubut, 1995.
2

Finkelstein, Débora; Novella, María Marta: Alternativas pedagógicas de trabajo a partir de problemáticas locales y regionales», en: Segundo Congreso de Historia Social y Política de la Patagonia Argentino-Chilena, Subsecretaría de Cultura de la Provincia del Chubut, 1997.

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Finkelstein, Débora; Novella, María Marta: «La historia oral para la enseñanza de la historia local, Una experiencia educativa», en: Primer Congreso de Historia de la Patagonia Argentino-Chilena, Subsecretaría de Cultura de la Provincia del Chubut, 1995. Nota enviada a la Dirección de Estudios Históricos y Arqueólogicos. 13 de abril de 1994 (Archivo histórico del Colegio Nº 727) Proyecto Educativo Institucional, Colegio Nº 727, Cholila (Chubut).

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Abstract

PATAGONIA: ¿CON O SIN REPRESAS? ¿PROBLEMÁTICA LOCAL, REGIONAL O GLOBAL? LAS FUENTES DEMOCRATIZADAS FACILITAN EL ANÁLISIS DE LA HISTORIA RECIENTE EN LA PATAGONIA ARGENTINA Y CHILENA.

FORTI Laura L. Lic. en Economía - Docente ISET N° 812 - Esquellauforti@yahoo.com

La construcción del conocimiento social del pasado reciente, alejada de la perspectiva historiográfica positivista, se nutre desde diferentes e interconectados campos del conocimiento como la economía, sociología, política y geografía. Recorre caminos críticos, atravesando aspectos, abordajes y perspectivas teóricas sobre la historia más contemporánea; requiere exigentes interpelaciones a muchos de los problemas del pasado reciente, los cuales en su mayoría constituyen el núcleo más actual de la encrucijada en la que se ven atrapadas las localidades patagónicas y de su cada vez más desafiada inserción en el mundo actual. Dos aspectos de este trabajo merecen atención: por un lado, el tema: la construcción de grandes centrales hidroeléctricas en la Patagonia y, por otro, la multiplicidad de fuentes empleadas. La construcción de represas en la Patagonia es un tema tan controversial como apasionante. Involucra decisiones de empresas, gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, vecinos de las regiones afectadas y ciudadanos de otras áreas. Como toda decisión que opera sobre el medio ambiente, acarrea efectos tanto al este como al oeste de la Cordillera. Asimismo, llama a la reflexión respecto del modelo de desarrollo, las estructuras productivas, las relaciones sociales, la equidad, la sustentabilidad, la valoración y apropiación del patrimonio público, ideologías, grupos de presión, costos, beneficios privados y sociales presentes y futuros están en juego para los patagónicos. El objetivo de este trabajo es identificar principales actores, motivaciones y acciones, en torno a la problemática socioeconómica vinculada con la construcción de represas hidroeléctricas en la Patagonia, así como diferenciar las posturas de los actores argentinos, chilenos y el resto de los ciudadanos de otras «aldeas globales». El período bajo estudio es aproximado, se centra en los últimos diez años.

La formación de base en economía, si bien ciencia social, imprime ciertos vicios metodológicos para abordar la historia. En primer lugar, los economistas nos preocupamos por diversos temas del pasado, incluyendo especialmente el pasado reciente, tomando como eje los fenómenos y procesos económicos, a partir de los cuales inferimos, entre otros, los sociales, políticos y culturales. En segundo lugar, necesitamos que el marco teórico sea un modelo de la teoría económica y a partir de él analizamos cómo se comportan diversos agentes y variables a lo largo del tiempo. En tercer lugar, el énfasis es puesto sobre el análisis, la interpretación, en un intento de hallar causas para las consecuencias que se evidencian. Finalmente, en cuarto lugar, una vez comprendida la realidad y evaluadas sus causas se pretenden predecir comportamientos futuros a partir de tendencias. Cierto es que tanto la historia reciente, en tanto rama de estudio de la Historia, como el «forzar» los hechos al cumplimiento de un modelo o, en su defecto, verificar que los hechos refutan el modelo, la interpretación, en contraposición a una descripción «objetiva» de hechos y las inferencias acerca del futuro posible son una suerte de provocación para muchos, por no decir todos, los historiadores. Tal provocación se agudiza cuanto más «tradicional» sea el perfil del historiador. Para algunos historiadores… ni siquiera sería un esfuerzo científico.

Una cuestión de enfoque: historia económica reciente
Este trabajo esboza una serie de relaciones entre elementos de diferentes subsistemas patagónicos, unos de la historia, otros de la economía, algunos del ambiente, los recursos naturales y la ecología pero también hay relaciones que se interponen: políticas, sociales y culturales. Se trata de un esfuerzo por comprender una pequeña parte de la compleja realidad patagónica. 82

El enfoque ¿eco-sistémico?
Todas las ciencias están inmersas en una voraz carrera hacia «la especialización de la especialización» aplicable a cada una de sus ramas del conocimiento, lo hacen suponiendo que observando el «objeto» de estudio con una lente de mayor graduación se lograrán ver más detalles del mismo. Sin embargo, una mayor especificidad del saber requiere conocer el objeto de estudio en relación con su contexto. Los detalles de un objeto de estudio son

importantes pero ellos son sólo condición necesaria para conocerlo. Vivimos en un mundo compuesto por millones de elementos que adquieren una importancia diferencial según la red de relaciones que entre ellos se establecen. Es decir, nuestro mundo es un sistema, compuesto por múltiples elementos y relaciones entre ellos; es más, cada elemento del sistema podemos considerarlo un subsistema compuesto por elementos y relaciones entre ellos, que a su vez, se relacionan con otros elementos pertenecientes a otros subsistemas. La complejidad de nuestro mundo se profundiza aún más, pues, además de tratarse de un sistema, se trata de un sistema dinámico, es decir, los elementos cambian así como las relaciones entre ellos a lo largo del tiempo. Dicho de otro modo, la realidad es compleja y podemos describirla sencillamente diciendo que es un sistema dinámico. La especificidad de las ciencias logra, en la mayoría de los casos, conocer los elementos de algún subsistema pero cuando explora las relaciones entre ellos se da cuenta que aún tiene preguntas sin respuestas…; cuantos más interrogantes surgen los científicos entonces comienzan a indagar las relaciones con otros subsistemas… Citando un caso particular, lejos de estar resuelto el problema de la escasez, problema que dio origen a la economía como ciencia, se puede afirmar que la ciencia económica se ha embarcado en la carrera por la especialización, de hecho sólo considerando las vinculaciones de la economía con el ambiente pueden considerarse tres cuerpos de doctrinas económicas claramente diferenciadas entre sí: la economía ambiental, la economía ecológica o la economía de los recursos naturales. Por supuesto que cada una de ellas puede tener enfoques micro o macroeconómicos. La especialización allí no se detiene pues conocer la actualidad es insuficiente tanto para comprender el hoy como para predecir el futuro, en el presente se ven las consecuencias, al intentar comprender las causas de lo que sucede hoy es imprescindible saber qué sucedió ayer, de forma tal que la economía busca una aliada dentro de la ciencias sociales, la Historia. La Historia misma se fue especializando: política, social, cultural, antigua, reciente, económica… y seguramente historia económica ambiental reciente, historia económica ecológica reciente, historia económica reciente de los recursos naturales y próximamente (ya en cartelera de las mejores colecciones bibliográficas)… historia del pensamiento económico ambiental, así como historia del pensamiento económico ecológico e historia del pensamiento económico de los recursos naturales.

fuente de la Historia a todo lo que legamos del pasado y que permite al historiador reconstruir, comprender e interpretar ese mismo pasado. La escuela positivista sólo consideraba fuente a los documentos escritos (con determinadas características específicas), este paradigma fue reemplazado dando lugar a nuevas materias primas para la producción histórica; tan es así que las fuentes de la historia pueden ser cualquier tipo de objeto o resto realizado o empleado por el hombre pero con una particularidad: que permita aportarnos información parcial o total sobre hechos pretéritos, pudiendo ser fuentes los documentos escritos, las tradiciones orales o diferentes restos materiales. La mayor flexibilidad en la concepción de fuente aún enfrenta un desafío importante pues sabemos que las fuentes históricas frecuentemente ofrecen una visión particularizada de la realidad que el historiador pretende reconstruir. Por lo tanto, el reto radica en procurar reconstruir un pasado tan completo y real como sea posible en contraposición a uno que sólo rescate realidades parciales, en un intento por desmitificar la frase «la historia la escriben los vencedores», incorporando las voces de aquellos con menor poder relativo pero también protagonistas de algún momento que otrora fuera considerado presente. Redoblando esfuerzos para alcanzar la meta (rescatar una visión tan representativa de los diferentes actores y escenarios de la realidad pretérita) surge un formidable medio: Internet, es decir, un conjunto de redes de comunicación interconectadas que funcionan como una red lógica única de alcance mundial. Wikipedia, la enciclopedia virtual libre señala que Internet comprende diferentes servicios tales como la World Wide Web (www), correo electrónico, mensajería instantánea, presencia y transmisión de contenido y comunicación multimedia (telefonía, televisión, acceso remoto a otras máquinas, boletines electrónicos, juegos en línea). El aprovechamiento de estos servicios por parte de los usuarios es un componente de la cultura actual, su impacto es profundo en el mundo laboral, el ocio y el conocimiento, facilita el acceso inmediato a una extensa y diversa cantidad de información en línea. Comparando la web con las enciclopedias y bibliotecas tradicionales se ha logrado una descentralización repentina y externa de la información y los datos. Sin referirse específicamente al empleo de fuentes para el historiador sino en un plano más general, múltiples voces se alzan reclamando la democratización de la información a través de la red de redes, una de ellas es la de la brasileña Dênis de Moraes1, destacando una serie de reflexiones respecto de las potencialidades y problemáticas que se plantean en el espacio virtual: « El ciberespacio no es una esfera autónoma,
divorciada de las realidades socioculturales. Aunque la praxis virtual esté pautada por especificidades hay una relación de complementariedad con lo real,

La democratización de las fuentes
La Historia avanza a partir de la búsqueda, verificación e interpretación de fuentes. Se considera

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viabilizada por la progresiva convergencia tecnológica.»

En el mismo artículo citado precedentemente la autora agrega:
«Los usuarios de la red tienen contacto directo en línea con redes de fuentes de información y con muchos otros usuarios, en una dinámica comunicacional que supera las restricciones relativas a espacio geográfico, tiempo, tamaño y extensión que han caracterizado el acceso a los productos y servicios de información operados en los límites físicos de las bibliotecas y centros de investigación y documentación tradicionales. Cabe a la capacidad cognitiva de los individuos determinar cómo se van a articular las conexiones en los acervos digitales.»

Hay un paralelismo real-virtual, en la red de redes se refleja virtualmente aspectos de lo real, en forma complementaria, por lo tanto si un historiador busca explicar la realidad es válido buscar indicios de aquella realidad concreta en el espacio virtual. Con un mínimo de conocimientos técnicos y equipamiento, en el espacio virtual cualquier individuo u organización puede ser productor, editor y distribuidor de información, sin dependencia a estructuras jerárquicas, un usuario de Internet no sólo es un receptor pasivo de información. Por lo antedicho, Internet es una «fuente de fuentes históricas», allí se encuentran documentos institucionales, de pequeños grupos, de individuos, gobiernos y de grandes multinacionales, se materializan en periódicos, revistas, libros, programas radiales y televisivos, cartas, blogs, egroups, paginas web, textos, foros, artículos científicos, reportajes, debates, publicidades, canciones, leyes, decretos y ordenanzas… Todos ellos disponibles en formato digital, están accesibles las 24 horas del día los 365 días del año, en cualquier lugar donde logre conectarse una computadora a la red de redes. Con Internet de la mano estamos frente a un nuevo paradigma, un nuevo modelo de la tarea del historiador, quien podrá y debe seguir entrevistando protagonistas y a sus descendientes, visitando bibliotecas y archivos, revisando fotos, cartas y periódicos ajados por el paso del tiempo y demás tareas tradicionalmente reconocidas como parte de su profesión, ahora tiene más medios para acceder a sus fuentes y, en algunos casos, disfrutar del sillón de su hogar mientras emprende la tarea cotidiana; sin por ello simplificar el proceso de verificación de fuentes, sino todo lo contrario, la comodidad del sillón implica mayor complejidad para la selección y verificación de fuentes, ahora pueden resultar demasiadas y más de una apócrifa o sencillamente inadecuada para algún objetivo específico. La tarea del investigador se enriquece no tan solo accediendo a las voces no hegemónicas sino también facilita a partir de éstas una comparación y análisis del discurso y hechos entre quienes detentan el poder y quienes no, incluyendo poder político, económico, comunicacional, etc. Sin embargo, aunque Internet ha avanzado ampliamente respecto de la democratización de la información aún enfrenta ciertas limitaciones, entre ellas, las mismas inequidades del mundo real se reflejan, continúa siendo inaccesible a amplios sectores de la población mundial, limitando así su potencial no sólo de acceso sino de difusión de la información relativa a sus realidades. Por ello, tampoco aquí logran resolverse todos los problemas del historiador en cuanto al acceso a «fuentes representativas» de la realidad.

Internet, no es un fin sino un medio, un medio que permite al investigador indagar una variedad de documentos, provenientes de heterogéneos orígenes, también permite a diferentes actores, tanto individuales como colectivos, comunicar sus verdades relativas y a partir de allí actuar en pos de los derechos de la ciudadanía en todos los rincones del planeta, desterritorializando el saber, el espacio político, social y cultural. Se trata de un medio que en la praxis tiende a reducir la dependencia de los canales de comunicación tradicionales, y con ella la desconfianza a los mensajes por ellos transmitidos. A pesar de simplificar enormemente una serie de inconvenientes como las distancias geográficas y las voces de «grupos no poderosos» sigue recayendo la responsabilidad del uso de la red de redes en las capacidades de quien explora y procesa ese enorme torrente de información allí disponible. Hoy un investigador dispone de más recursos pero en última instancia sólo sus objetivos, persistencia y rigor metodológico le permitirán reconstruir aspectos del sistema dinámico de nuestra realidad circundante en diferentes espacios temporales y geográficos.

Más que un tema… un problema
Las estructuras económicas de los países dependen de energía para su funcionamiento, a mayor crecimiento de la estructura económica, mayores los requerimientos de energía. La energía hidroeléctrica es una de las alternativas energéticas utilizada por los países. En el imaginario colectivo, ésta suele asociarse con una energía limpia, renovable y barata (en términos comparativos), especialmente en contraposición con el petróleo, gas y el carbón, o bien los riesgos de contaminación inherentes a centrales nucleares. Si un país quiere crecer económicamente, dado el sistema actual, tarde o temprano necesitará incrementar su oferta de energía porque el crecimiento económico se relaciona positivamente con la demanda de energía. El ahorro energético, así como las mejoras tecnológicas, sólo pueden demorar la necesidad de más energía; si el crecimiento continúa deberá disponerse de más energía para continuarlo. Los diferentes agentes económicos demandan cantidades determinadas de energía en función del uso que le asignan: residencial, industrial, minería o comercios y servicios.

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Diferentes motivos impulsaron al menos veintisiete proyectos tendientes a la construcción de centrales hidroeléctricas en la Patagonia, muchos de ellos llevan más de una década en carpeta en algún escritorio de alguna oficina gubernamental, otro grupo de carpetas están en oficinas de empresas trasnacionales, éstas más cerca de estar incluidas en alguna meta de alguna planificación empresaria estratégica, mientras que de algunas carpetas de proyectos tienen copias tanto en oficinas públicas como privadas. Tan pronto como una carpeta sale de un escritorio y comienzan a explorarse los caminos para materializar su contenido diversos sectores de la sociedad toman conocimiento acerca de los mismos y hacen oír sus voces expresando posiciones al respecto. El tema de las centrales hidroeléctricas se convirtió en un problema social tras la fuerte oposición que los proyectos despertaron en heterogéneos actores al oeste de la Cordillera, a ellos se sumaron ciudadanos del mundo con residencia en alguna aldea global. Paralelamente, entre las montañas y el Atlántico poco sabe el ciudadano medio de los proyectos y de la existencia de movimientos de resistencia a la construcción de grandes centrales hidroeléctricas. En el cuadro 1 pueden apreciarse veintisiete proyectos de centrales hidroeléctricas en la Patagonia, diferenciados por país y región o provincia donde se emplazarían. Una serie de características pueden identificarse claramente, en la Patagonia chilena hay más proyectos que en la Patagonia argentina. La concentración de proyectos en algunas regiones (para el caso de Chile) o provincias (en Argentina) es evidente: Aysén y Chubut se proyectan geográficamente como escenarios donde casi el 80% de las represas se emplazarían. Sin embargo, el aprovechamiento de la energía allí generada sería mayoritariamente fuera de las áreas geográficas de producción. La capacidad de generación potencial de los proyectos señalados en el cuadro 1 es dispar, sólo unos pocos proyectados en la Patagonia argentina son de gran envergadura mientras que la mayoría de los pertenecientes a Chile son ambiciosos tanto en términos de hectáreas a inundar como en capacidad de generación de energía hidroeléctrica. Aquí se omite la información específica referida a capacidad de generación de energía de cada

proyecto debido a que los datos encontrados son incompletos y podrían resultar en alguna medida contradictorios (pues las unidades de medida publicadas por diversos interlocutores en alusión a algunos proyectos son referidas a niveles mínimos, otros máximos y por tanto no serían comparables; esta situación se agudiza en el caso de los proyectos argentinos).

En los últimos años de fuerte y sostenido crecimiento económico (previos a la presente «crisis mundial actual») en América Latina los países de la región comenzaron a tomar conciencia de la necesidad de aumentar y diversificar la matriz energética de cada país, la Patagonia es una región comprendida dentro de los países que comienzan a darse cuenta de la necesidad de una mayor producción de energía. Pero, saber lo que hace falta no es sinónimo de lograr aquello que hace falta. Cada país a su ritmo y estilo político, social, económico, ambiental y cultural reacciona en tiempo y modo diferente. Tan sólo cinco de las centrales hidroeléctricas proyectadas en Aysén representarían el 20% de la demanda de energía de todo Chile. En la cifra concuerdan tanto las autoridades gubernamentales chilenas, la empresa a cargo del proyecto y los grupos opositores al proyecto que así lo afirman en diversas entrevistas televisivas, artículos periodísticos e informaciones oficiales de la empresa. Chile importa dos tercios de la energía que consume, principalmente de Argentina, a este último país su producción energética suele resultarle insuficiente para sí misma, como prueba de ello se puede relevar la cantidad de cortes de suministro eléctrico que vienen sufriendo los habitantes de las áreas más densamente pobladas en los días de altas temperaturas en los últimos años. El problema es evidente, la energía generada no es suficiente para ambos, para resolver este problema hay que generar más energía. Pero… esta solución implica una serie de 85

nuevos problemas: ¿uno o los dos países deben generar más energía?, ¿de qué tipo?, ¿dónde localizar esta producción?, ¿cuánta energía debe generarse? En principio, Chile habría llegado a consensuar internamente que debe independizarse energéticamente, debido a los reiterados incumplimientos por parte de Argentina de los acuerdos de provisión energética celebrados entre ambos países vecinos y a problemas extraeconómicos con Bolivia que limitan la capacidad de importar gas de aquel país para producir la necesaria energía eléctrica. El país con sus costas bañadas por el Océano Pacífico está imposibilitado, dada su dotación de recursos naturales, de producir energías derivadas del petróleo y gas, por tanto además de las denominadas energías verdes aún no aprovechadas en gran escala a nivel mundial (geotérmica, solar, eólica, mareomotriz) cuenta con la posibilidad de producir energía nuclear, con centrales a carbón o la hidroeléctrica, siendo ésta última la más popular en los proyectos que se están discutiendo en los últimos años. El problema de la generación de energía a nivel nacional, tanto en Chile como en Argentina, se torna un problema patagónico por al menos dos aspectos, el primero de ellos, considera aspectos físicos y técnicos, la geografía de la región, la disponibilidad de cursos de agua abundantes, con pronunciadas pendientes, imprimiendo técnicamente condiciones eficientes para la generación de energía hidroeléctrica, acorde a los estándares internacionales, y el segundo, la reacción de quienes habitan y/o defienden las características socio ambientales de los recursos, en sentido amplio, de las áreas donde se emplazarían los proyectos.

aquellos con más probabilidades de apoyarlos, facilitándoles información (evidentemente, la que apoya sus propias tesis) y ofreciéndoles ciertos beneficios (brindando servicios: transporte, carreteras, empleos). En segundo lugar para ejercer influencia, a los políticos resulta difícil obtener información sobre las preferencias de sus electores; no existen mecanismos sencillos que revelen la demanda de bienes públicos como existe en el caso de los bienes privados, los grupos de presión intentan revelar esa información y a través de ésta ejercer su influencia. El tercer mecanismo es el soborno directo e indirecto a los políticos, los grupos de presión proporcionan ayuda financiera y de otro tipo a políticos que defienden sus posturas. Los políticos se dan cuenta de que aquello que realmente interesa es cómo influye la opinión sobre determinados cuestiones en el número de personas que los votan frente a sus oponentes. Deben tener en cuenta todos estos efectos, incluida la mayor facilidad de entrar en contacto con los votantes que tienen gracias al apoyo adicional de un grupo de presión. En la próxima sección, partiendo del esquema de la elección pública donde intervienen los grupos de presión se da cuenta de los actores y sus acciones en los últimos años en torno a los proyectos para construir represas hidroeléctricas en la Patagonia, el medio de acceso a las fuentes es Internet. A tal fin se interpretan las fuentes «democratizadas» a partir del modelo de accionar de los grupos de presión, ante la problemática de las centrales hidroeléctricas en la Patagonia, se pretende dar respuesta a unos pocos interrogantes: ¿cuál es el discurso oficial?, ¿quiénes son los grupos de presión?, ¿cuáles son sus argumentos?

El accionar de los grupos de presión
Dentro de los vicios metodológicos que impone la ciencia económica para construir conocimiento, señalados anteriormente, la necesidad de un modelo teórico de la teoría económica es el centro de análisis en esta sección. Joseph Stiglitz, premio Nóbel de economía por su trabajo relativo a información asimétrica, en su manual de Economía del sector público analiza la teoría de la elección pública, allí plantea las relaciones entre los votantes (aunque aquí se plantea una adaptación al texto original interpretando a los votantes como ciudadanos que constituyen la opinión pública y por medio de ella inciden en las decisiones de los gobiernos democráticos) y sus representantes. El planteo central consiste en que los grupos de presión pueden influir al menos de tres formas para conseguir el apoyo de los votantes (opinión pública en general). La primera de ellas establece que las personas, los ciudadanos, tienen pocos incentivos para informarse, por ello los grupos de presión pueden intentar reducir los costos de adquisición de la información, especialmente 86

El discurso estatal
Las autoridades gubernamentales nacionales, de ambos países, coinciden al afirmar que el problema energético es parte del problema del desarrollo económico. La demanda energética se expande en proporción al ritmo que lo hace nivel de actividad económica. La dependencia energética ligada a los combustibles acarrea dificultades asociadas con las oscilaciones de los precios internacionales, tales como el caso del petróleo, gas y el carbón. Los requerimientos energéticos de Argentina son crecientes y la extracción (producción sería incorrecto pues la producción de estos recursos implica uno cuantos millones de años) es insuficiente para abastecer la demanda interna, hecho que tiende sistemáticamente a restringir las exportaciones, incluso violando acuerdos con Chile. Desde la llegada al poder de Evo Morales la provisión de gas natural para ambos países enfrenta algunas restricciones en precios y cantidades, para Chile con mayor dramatismo dados los problemas de índole geopolíticos con Bolivia.

Desde 2004 las restricciones energéticas son cada vez más fuertes, en Chile por ejemplo, el gas natural ya no alcanza para generación eléctrica alguna, por ello el gobierno trasandino se está embarcando en un gran proyecto nacional de autonomía energética. Los ríos de la Patagonia son caudalosos y con pronunciadas pendientes, y sólo unos pocos están explotados como fuentes de energía. Para el gobierno la energía hidroeléctrica es la más barata, la que permite autonomía del país y la más amable con medio ambiente. Funcionarios de ambos países manifiestan que la energía hidroeléctrica es una solución al problema energético y podría aportar un porcentaje importante a la matriz energética en ambos países. El discurso oficial proclama que la mayor energía generada dará lugar a más empleos, a energía eléctrica más barata para uso residencial. Aún cuando el gobierno nacional argentino poco dice respecto de la situación crítica respecto de la energía, pues la demanda es creciente y la oferta está relativamente estancada o crece a ritmo menor a la demanda, en los últimos años se han comenzado a desarrollar algunas centrales generadoras, al menos se han licitado obras a tal fin, lo hace sobre proyectos que datan de décadas anteriores, elaborados por Agua y Energía, organismo público que dejó de existir en la década del 90. Algunos de los proyectos argentinos prevén canales de riego y acueductos en suma a la generación energética, asimismo recatan las bondades de la regulación de los caudales de los ríos, evitando inundaciones que periódicamente tienen lugar. La presidente argentina, anunciando en la provincia de Santa Cruz la licitación para la construcción de dos centrales hidroeléctricas y una térmica en esa provincia, señala en el mismo discurso que se trata de la construcción de un viejo anhelo de los pobladores santacruceños. El locutor de un documento especial (titulado Chile, ríos de vida, ríos vendidos) de la Televisión Española dice: «Por interés público o por interés privado de las empresas la energía más a mano es la hidroeléctrica». Continuaremos, entonces, describiendo la mirada empresaria al respecto…

Los empresarios, gerentes y voceros de empresas oferentes y grandes consumidoras del «mercado energético» consideran que la construcción de centrales hidroeléctricas es un tema que debe verse como una forma de generación de energía sustentable, competitiva y autónoma. Asimismo, señalan que hay una relación innegable bastante directa, para países productores de commodities, entre energía y desarrollo. Agregan que cada país debe aprovechar los recursos energéticos que tiene y buscar un aprovechamiento eficiente de los mismos. Este grupo considera que la reserva de recursos energéticos en los campos de hielo (glaciares enclavados en la cordillera) y los ríos donde drenan son extremadamente valiosos, de un gran potencial energético, con ríos extremadamente caudalosos, de caudal estable que hacen pensar que, si uno mira desde disponibilidad de recursos energéticos y las necesidades de desarrollo, esos recursos deben ser aprovechados. Para ellos la demanda de electricidad comparada con países más desarrollados es aún pequeña, se hace necesario un plan de desarrollo energético para atender una demanda competitiva y no depender de recursos externos o sujetos a la variación de precios. Para los empresarios, ambos países enfrentan una situación de estrechez energética en el corto y mediano plazo, en el pasado en picos de crecimiento económico también se hizo sentir tal estrechez, ahora está escondida tras la crisis económica internacional con su correlativa retracción de la actividad económica en el cono sur. Llaman al Estado a pensar en los recursos energéticos que tiene y evaluarlos desde una perspectiva eficiente (en la producción) que contemple una visión sustentable (relativa a la generación constante a lo largo del tiempo) y que permita una energía a precios competitivos, pues ésta es insumo en la producción y para que sus producciones sean competitivas requieren de bajos costos. Señalan que todo proyecto implica efectos, el problema no es tanto cuál es el impacto sino que debe compararse el impacto en relación con otros escenarios, como el no contar con energía autónomamente, a precios competitivos y sustentables. Las empresas insisten en que no realizan obras hasta tanto los proyectos estén evaluados, aprobados por las autoridades competentes y mitigados los efectos. Desde el punto de vista ambiental los impactos deben ser relativos a las alternativas, en el corto y mediano plazo no existen mecanismos de generación de energía en las mismas cantidades, aún no hay equipamiento tecnológico en cantidades suficientes ni a precios convenientes. Los empresarios recalcan la eficiencia técnica de los proyectos en comparación con otros proyectos en otros

El discurso de las empresas, a favor de la construcción de represas
Lo primero que señalan y remarcan públicamente las empresas vinculadas a la construcción de represas, a la producción, transmisión y/o consumo de energía es que la respuesta ante la necesidad de los proyectos de construcción de centrales hidroeléctricas u otras fuentes de energía la tiene que dar el Estado, es responsabilidad de las autoridades gubernamentales.

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países y regiones del mismo país, tanto referido a la capacidad de generación como a las hectáreas a inundar. También aclaran que son altamente ineficientes múltiples centrales pequeñas de pasada (por elevados costos económicos, energéticos y ambientales). Estos actores indican una serie de beneficios para la población, derivados de las inversiones millonarias, prometen aprovisionamiento energético para contribuir a la oferta energética del país, aunque aclaran que no son «la solución» sino sólo parte de la misma. Sin necesariamente asegurar cómo prometen energía más barata para hogares cercanos a las nuevas centrales. Dan su palabra respecto de la generación de empleo directo. Otras promesas se diferencian entre empresas argentinas y las chilenas vinculadas con las represas, las mismas se derivan de las condiciones establecidas por cada país. En el caso de Chile proclaman mejoramiento de la infraestructura, especialmente rutas y puertos, los necesarios para los proyectos y que luego también pasarán a ser de uso público. Si bien en Argentina las obras de infraestructura deben tener lugar es el Estado el que encarga su construcción mayoritariamente y sólo parcialmente alguna empresa privada constituyendo una empresa de capitales mixtos.

buscar para el país un mejor camino» (Obispo Infanti, 2008), «Científicos, políticos y empresarios tienen oficialmente legitimada su palabra sobre estos proyectos. Pero sería un grave insulto, y un escandaloso error de la democracia, no considerar seriamente a los que tenemos la ciencia, el amor y el arte de vivir en estas tierras» (Obispo Infanti 2007). Las argumentaciones las inicia este grupo a partir de unas pocas inquietudes: ¿cuánta energía necesita cada uno de los países? ¿En qué plazos? ¿Con qué propósitos, es decir, qué uso se dará a esa energía? En la búsqueda de las respuestas recae la discusión sobre el modelo de desarrollo de los países. El planteo de este grupo cuestiona la necesidad de la construcción de grandes represas y propone, en cambio, la construcción de muchas pequeñas centrales de pasada cercana a los centros de consumo así como también, en forma prioritaria, el ahorro en el consumo energético, el desarrollo de energías no convencionales como la eólica, mareomotriz, geotérmica y solar aprovechando en cada región los recursos disponibles, abundantes, renovables y con poco impacto negativo sobre el ambiente natural y con impacto positivo en el ambiente socioeconómico. El cuestionamiento a la construcción de las grandes represas excede al impacto socio-ambiental en las zonas donde se emplazarían las represas. Se cuestiona el modelo de desarrollo del país. Como argumentos al respecto plantean que un modelo de crecimiento económico basado en la explotación de recursos naturales, producción y explotación de commodities es intensivo en energía y poco intensivo en valor agregado, por ello es necesario un desarrollo con inteligencia donde se produzca y exporte valor agregado y no recursos naturales. Asimismo, recalcan que muchos de los proyectos que se cuestionan y proyectan en estos años no llegarían a tiempo para resolver las restricciones energéticas en los años 2010, 2011 y 2012 (en Argentina aún más adelante entrarán en funcionamiento las nuevas centrales), considerando las proyecciones actuales, es decir, en el corto y mediano plazo el problema sigue latente y se generan nuevos problemas ambientales condenando la forma de vida de las personas que habitan las regiones afectadas por las obras. El agua de los ríos patagónicos, para este grupo, es una reserva de agua con múltiples usos antes que como fuente de energía eléctrica. Un ejemplo de ello, sin condenar el desarrollo de varias de las regiones patagónicas, es el ecoturismo, actividad menos agresiva ambientalmente sin intervenir negativa e irreversiblemente la riqueza natural. Este grupo defiende la belleza y pureza de la naturaleza, especialmente de la Patagonia Andina, apuntan que las centrales serán realizadas en zonas «remotas», largamente abandonadas de toda política pública e inversión privada, actuarán para abastecer al sistema

Quiénes proclaman: Patagonia sin represas: ¿Ambientalistas?
Si bien Patagonia sin represas es el lema de la campaña chilena bajo esta categoría aquí también se incluyen los críticos argentinos a la construcción de represas hidroeléctricas, admiten públicamente que es el gobierno el que debe tomar las decisiones en cuanto a la política energética, y a diferencia de los «empresarios» orientan claramente el discurso hacia el poder público. Quienes desean mantener la Patagonia libre de grandes centrales hidroeléctricas difunden una cantidad y variedad de información muy amplia, en múltiples medios; procesarla es tarea compleja, aquí se enuncian los principales puntos que consideran, aunque seguramente más de una omisión tendrá lugar. Una de las voces al respecto dice textualmente: «Una decisión política de gran nivel es la independencia energética, se inscribe en la creación de una conciencia, no cómo ahorrar energía sino cómo usamos la energía de modo que no tengamos un gasto excesivo de la misma, que la usemos bien. Sin crear una fuente suplementaria podríamos ganar 300 megawatt casi lo mismo que Hydroaysén produciría. Las alternativas existen». (Sandoval, 2008) Incluso la Iglesia se manifiesta al respecto: «Hay energías limpias, hay energías sustentables y hay energías de muerte como las llamo yo en la carta. Creemos que tenemos una opción que nos ayuda a reflexionar y a 88

interconectado central de cada país y con ello las metrópolis, grandes industrias y, fundamentalmente, la minería cuyas necesidades de energía y agua están en amplia expansión. Los patagónicos afectados reclaman que deberán pagar los costos socioambientales, sacrificar la región, con su biodiversidad, en nombre del bienestar de las grandes ciudades, empresas mineras y demás industrias al norte de ambos países, sin verse beneficiados con más que un puñado de empleos solamente mientras dure la construcción de los proyectos. Temen que el egoísmo puede depredar y aniquilar los bienes naturales, rompiendo de manera irreversible el equilibrio natural. Muchos de los vecinos de las zonas donde se emplazarían los proyectos expresan: «Este es un bien que no tiene precio». «Ya no seriamos libres». «El turismo, el sello verde, la belleza escénica de la región se perdería». «Nosotros pensamos que tiene que haber industria pero industria a escala humana». «El turismo ya seria menos». «Es un proyecto demasiado grande, la gente no se imagina lo grande de la escala» «Es un tema histórico de por qué están acá usando nuestras aguas para hacer un proyecto que beneficia a otros.» «la Patagonia es una joya del mundo, es importante para el mundo». «Es incompatible las mega centrales con este tipo paisaje». «No sabemos cómo van a reaccionar las truchas en aguas profundas, de ello depende la pesca con mosca». «Cada turista internacional hoy día deja un promedio de mil dólares en la localidad patagónica que visita, eso se reduciría, ahora vienen por el estado natural de la zona.» La Sra. Kristine Mc Divita Tompkins, el día de la creación del Consejo de Defensa de la Patagonia dijo (textualmente, con expresiones en «espanghish» al final): (15 Febrero de 2007) «los chilenos en Santiago tienen que aprender rápidamente que su vida depende de un equilibrio entre la vida humana y la vida de seres non humans». El mismo día, su esposo Douglas Tompkins, filántropo, millonario y empresario ecológico agregó:»hay un desfase cultural, el liderazgo no está comprendiendo la profundidad del problema que estamos enfrentando,» luego agrega: «el proyecto es una falta de respeto a la integridad ambiental». Ante las afirmaciones sobre que la presencia de estos proyectos generará grandes espacios de empleo, bien remunerados, admiten que puede ser cierto, pero lo harán a trabajadores provenientes de otras regiones pues los puestos requieren personal con calificaciones que rara vez se encuentran en pequeños poblados patagónicos. Al respecto agregan que ninguna empresa tiene como propósito resolver los problemas de empleo e ingresos, este hecho será una consecuencia de su aplicación, no es un objetivo empresarial. Por ello enfatizan que si se quiere el desarrollo debe ser sobre la base de proyectos efectivamente sustentables en el tiempo, que aporten al desarrollo inclusivo y no sólo al crecimiento.

Este grupo cree que en un tiempo no lejano los impactos sociales, sobre las personas y sus comunidades, pocas veces considerados, serán de una magnitud insospechada. Las alteraciones que se producirán en nuestras estructuras sociales no serán menores. Se modificarán las relaciones institucionales, las grupales y cambiarán las relaciones familiares. Se modificarán los modos de vida, y las aspiraciones individuales y colectivas sufrirán cambios ostensibles.

Aluminio, energía y mecanismos de mercado
Los antecedentes en la Patagonia vinculados con la producción de aluminio están fuertemente vinculados con la represa Futaleufú, localizada en el margen sur del Parque Nacional Los Alerces, provincia de Chubut, es recomendado como uno de los paseos turísticos en las secretarías de turismo municipales de Esquel y Trevelin, pero su función principal, desde el año 1978 en que fuera inaugurada, entre otros, por quien ocupó el cargo de presidente de facto en Argentina en aquel momento, es proveer la principal materia prima (energía) a la planta productora de aluminio a unos (aproximadamente) 700km al este provincial, en la ciudad de Puerto Madryn, así como proveer de energía eléctrica a los municipios de Esquel y Trevelin. La producción del aluminio combina energía eléctrica y bauxita con la ayuda de algunos bienes de capital y fuerza de trabajo, el 75% del costo (contable) de la producción es la energía. La planta productora de Alumnio, Aluar, ubicada en Puerto Madryn consume el 5% de la energía eléctrica producida en toda la Argentina. Por lo tanto, sus decisiones de expansión o disminución de los niveles de producción no sólo han sido y son relevantes en cuando al nivel de empleo generado, a las divisas obtenidas por la exportación de su producción, a la reinversión local de los beneficios empresarios o a la contaminación del medio ambiente de sus desechos sino también a la energía disponible para otros usos en el país. Los mecanismos de mercado, principalmente precios, influyen en las decisiones de las empresas. ¿Qué lleva a una empresa a decidir ampliar la producción? La respuesta es simple, espera obtener más beneficios, para ello saca punta al lápiz y comienza a hacer cuentas, analiza los costos de producción y los compara con los precios de venta, si los ingresos son superiores a los costos continúa con las cuentas… necesita también evaluar la inversión en capacidad requerida para un mayor volumen de producción. Este fue el sencillo mecanismo de decisión de Aluar, reciente, para descartar, por ahora, la construcción de la represa hidroeléctrica La Elena en el río Carrenleufú (cuya cuenca es binacional), en la provincia de Chubut. La empresa encontró otro mecanismo de mercado para abastecerse de energía que le permita ampliar la producción: celebró convenios por 20 años con Petrobrás 89

y con YPF de abastecimiento de gas a una central térmica, de la cual se hizo cargo de la inversión. De haberse concretado La Elena debería haber participado en la inversión junto con el Estado nacional y provincial, pero los números económico-financieros a la firma Aluar no le resultaban convenientes al momento de la decisión. Sin embargo, dicha represa hacia el futuro no está descartada ni por la empresa ni por el gobierno en otro escenario de mercado. Esta ampliación, dentro de los planes empresariales de expansión, es sólo una etapa, los planes implicarían una nueva planta, esta vez localizable en la provincia de Santa Cruz: ¿Cómo se planea resolver los requerimientos de energía para ella? Aquí sí la firma Aluar expresó al gobierno que si éste quiere que se instale una nueva planta en la provincia de Santa Cruz, en el proyectado polo industrial (desde hace años es sólo un deseo), necesita de determinada provisión de energía y un número de obras de infraestructura; sólo con ello concretado entonces iniciarían la nueva planta: ¿será casual la licitación para la construcción de las represas Cóndor Cliff y La Barrancosa en la provincia de Santa Cruz?

en torno a la construcción de centrales hidroeléctricas en la Patagonia argentina y chilena. El esquema planteando considera a los actores frente a esta problemática como grupos de presión que pugnan por ganar espacios en la opinión pública y que las decisiones de gobierno sean consecuentes con sus intereses. El tema de este trabajo incluye preguntas más que afirmaciones, una de ellas ¿es un problema local, regional o global? La respuesta la trae el devenir del pensamiento económico y fundamentalmente la economía ecológica. Las conclusiones quedan abiertas, pero antes es interesante reflexionar a partir de las palabras del economista, historiador, sociólogo y ecologista español Joan Martínez Alier, presentando su libro «El ecologismo de los pobres» en Lima Perú en Agosto de 2009 respecto del surgimiento de los conflictos a causa de la extracción de recursos naturales:
«La perspectiva de la economía ecológica es como decir estudiemos la ecología humana (...) es una confluencia entre ecólogos que quieren decir algo y economistas disidentes que quieren decir algo de cómo la economía funciona como un sistema ecológico combinando energía y materiales. (…) esta perspectiva de estudiar estas propuestas que se pueden llamar la perspectiva del ecologismo popular, de los pobres o de los movimientos de justicia ambiental se estaban demorando en América Latina (…), la verdad es que está avanzando esta perspectiva. Los conflictos ambientales son antiguos. (…) ¿Por qué hay tantos conflictos? porque el metabolismo de la economía internacional aumenta y se buscan materiales y fuentes de energía en las ultimas fronteras, la energía no se recicla, la solar es renovable pero las otras no se reciclan y hay que buscarlas donde están. (…) Hay muchos conflictos en todas partes, es una conspiración internacional en el sentido que los conflictos que hay aquí… no es que hay un conspirador que los haya organizado sino que son parte de unos conflictos que hay en la economía en todo el mundo, las empresas que están en un lugar son las mismas que hay en otras partes, el tipo de defensa se parece mucho, y esta gente hace redes con otros, se hacen videos y circulan por todas partes, son cuestiones internacionales, es un resumen de cómo veo yo la cuestión. Unas personas exilian a otras que llevan miles de años en sus tierras. Lo que se puede interpretar es que esto tiene un contenido ecológico aunque se exprese en un lenguaje de identidad indígena. ¿Cuánto vale que te dejen estéril? Bueno, si eres pobre es más barato, si eres rico podrías reclamar más, así es el mundo en la practica… cuánto vale esta externalidad vamos a juicio y veremos. Todo esto son pasivos ambientales deudas ecológicas que tienen multitud de empresas. (…) Una serie de razones que puede tener la gente, ya sean culturales de lo sagrado del valor de la tierra, de la biodiversidad, no pueden valorarse en dinero tan fácilmente y son razones igualmente válidas como la relación del dinero. Conceptos y elementos para poder analizar mejor los conflictos que están ocurriendo aquí. La relación con el tipo de crecimiento económico produce una serie de efectos negativos que redunda en una serie de efectos negativos sobre poblaciones donde están explotando los recursos.

Una problemática similar, al otro lado de la cordillera…
En la región de Aysén hay planes empresariales tendientes a la construcción de centrales hidroeléctricas destinadas a ser productoras de materia prima en la producción de aluminio. La empresa interesada es Alumysa Ltda., casualmente filial chilena de Noranda una empresa minera canadiense de alcance global, en los últimos años abocada a la producción de aluminio y cobre principalmente. La firma solicitó los derechos de agua, dada la legislación vigente en Chile décadas atrás. Un documento especial de Greenpeace relata la secuencia paciente de planes y acciones orientados a la instalación de una aluminera en la región de Aysén. Actualmente está en etapa de estudio de impacto ambiental la construcción de una de las represas que requieren para abastecerse de energía, ubicada en el Río Cuervo. Un estudio detallado de este proyecto, su comparación con la misma actividad en Argentina, las críticas que despierta, las intenciones empresarias son necesarios y requieren encarar una investigación profunda, la cual próximamente tendrá lugar pero excede a este documento.

Economía y sostenibilidad
Este trabajo se inició planteando un enfoque de la historia económica patagónica reciente, donde la perspectiva ambiental, ecológica y de los recursos naturales debía estar presente. Se han planteado una serie de actores y argumentos (socio-económico-ambientales) 90

Hay más Conflictos Ambientales por el hambre que tiene la economía mundial de productos mineros, de petróleo y de gas, y por tanto la gente protesta, protesta acá en Perú, en la Amazonia, en la sierra. Hay conflictos ambientales en muchos lugares del mundo y de esto surge el ecologismo popular o el ecologismo de los pobres de gente que protesta no porque hayan estudiado ecología o porque sean miembros de Greenpeace, sino porque se están quedando sin hábitat para poder vivir y cuando protestan no hablan mucho de economía sino hablan más bien de otras cosas, de sus valores, la subsistencia, de lo cultural, dicen que la tierra es sagrada; estos son valores que los gobiernos no respetan mucho. El Estado dice la economía es lo mas importante. Me pregunto quién tiene el poder de imponer estos valores porque se excluyen estos otros valores de comunidades locales, de pueblos originarios, campesinos…»

Martinez Alier, J. (1998). Curso de economía ecológica. Serie de textos básicos para la formación ambiental N°1, Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, México. Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. Secretaría de Energía. Dirección Nacional de Prospectiva. (2008). Potencia instalada de energía eléctrica por tipo, según sistemas interconectados. Total del país. Años 2003-2007 Rodrigo, P.; Orrego, J. (2007). Patagonia chilena sin represas. Disponible en: www.patagoniasinrepresas.cl Stiglitz, J. (1998). La economía del sector público. Segunda Edición. Antoni Bosch Editor, Barcelona. 2009 Indicador sintético de energía, Instituto Nacional De Estadísticas y Censos. Otras fuentes consultadas: Diversos artículos, fotografías, mapas, boletines informativos, afiches, canciones, campañas, documentos y videos disponibles en www.bolsonweb.com, www.youtube.com, www.politicastereo.tv, www.greenpeace.org, www.elmercurio.com, www.clarin.com, www.lanacion.com, http://puertae.blogspot.com, www.ecosistemas.cl, http://everdechile.wordpress.com/datosestatisticos, www.aysenreservadevida.cl, www.ecoportal.net, www.chubut.gov.ar, www.wickipedia.com, Egroup Defendamos Aysen. Disponible en aysen-reservadevida@gruposyahoo.com

¿Interesa saber qué grupo presionará más o logrará imponer sus intereses? ¿O lograrán puntos medios donde todos queden parcialmente conformes aunque medianamente disconformes? En cualquier caso se estará escribiendo la historia ecológica patagónica donde: habrá vencidos y vencedores, éstos podrán ser personas, ríos, empresas, huemules… ¿qué opina la opinión pública y qué deciden los gobernantes? Citas
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De Moraes, Dênis. (2004).»Internet y las perspectivas de democratización de la comunicación.» CILA. http://www.comminit.com/en/node/149752/37

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Abstract

RECONSTRUCCIÓN DE LA VIDA ECONÓMICA DE ESQUEL, A TRAVÉS DE LOS PERIÓDICOS LOCALES, 1925-1931.

FORTI Laura L. Lic. en Economía - Docente ISET N° 812 - Esquellauforti@yahoo.com

Brindar un marco conceptual básico, esquematizado, de la economía, aplicado a una localidad, en un período específico es un instrumento útil para una comprensión de dos disciplinas que se nutren conjuntamente. Tomar conciencia de los conceptos y las implicancias económicas de determinados sucesos nos ayuda a comprender lo sucedido y a tomar decisiones óptimas en el presente. Cuanto antes y mejor comprendamos tales relaciones, mejor asignaremos, nuestros siempre escasos, recursos. La particularidad de este trabajo reside en su fuente: medios periodísticos escritos, el foco de análisis serán los indicios de actividad económica en la ciudad, de los distintos sectores de la vida económica (sector público, privado –financiero y no financiero- y sector externo) y, en segundo orden, aspectos sociales, que presuntamente puedan derivar o ser consecuencia del dinamismo económico. El objetivo principal, aunque general, consiste en descubrir elementos que afectaron la vida económica y social de Esquel, y su zona de influencia, a través de una lectura minuciosa de los periódicos locales. El período bajo estudio comprende desde 1925 hasta 1931 inclusive. Sin embargo, a partir de este trabajo de investigación se pretende dar inicio a un proyecto de mayor envergadura, comprendiendo una mayor profundidad analítica y abarcando un período más extenso, explorando aspectos de la vida económica, incluyendo aspectos cotidianos, sociales, culturales y políticos articulados desde una perspectiva económica, con Esquel como escenario. El tipo de análisis propuesto se pretende realizar inter e intra anual para algunos años en particular, es decir, dado un año cómo se puede caracterizar la vida socio económica de la ciudad y comparando dicha caracterización entre diferentes años, contemplando:  el sistema con instituciones, empresas, tecnología y políticas específicas; aspectos sociales de reorganización de las relaciones humanas y cuestiones económicas donde se vislumbran los métodos de creación de bienes, de consumo y distribución de la riqueza.

En esta primera etapa el período bajo análisis se inicia en 1925, con las primeras publicaciones del «Esquel» y avanza hasta los inicios de la década del ’30. La vida laboral, en particular, y cotidiana, en general, en un distrito demandan de la interacción con personas. Las personas pensamos y actuamos conforme a nuestras capacidades. Nuestras capacidades se construyen a partir de la interacción con otras personas, conocimientos previos, historias personales, las situaciones por las que hemos vivienciado, las que nos han contado, las que leemos... En todas ellas influyen los procesos sociales, políticos, culturales, económicos. Con el propósito de comprender nuestro entorno muchos son los porqués que podemos formularnos, reiteradamente, en las respuestas, encontramos justificaciones referentes a un pasado característico de la ciudad y sus alrededores. La disponibilidad de información en formato digital, en primer lugar, y en volumen impreso del periódico Esquel 25 años, en segundo lugar, brindan la oportunidad de realizar una investigación histórica desde el escritorio. Cuando el tiempo resulta escaso un trabajo de escritorio otorga gran flexibilidad, sin por ello, quitar profundidad al análisis, o tiempo de elaboración. Muchos pueden ser los disparadores de una investigación, algunos de la presente se detallan como objetivos de investigación. Sin embargo todos ellos se derivan de la curiosidad despertada tras la lectura de unos pocos ejemplares históricos del periódico Esquel.

El punto de partida: Economía, Historia y Periodismo.
Las ciencias sociales, en las últimas décadas han dedicado una parte de sus estudios en cuestiones relativas a lo local, especialmente se destaca la historia local y el desarrollo local (económico-social). En estos enfoques, en ambas disciplinas, el objeto de estudio tiene un escenario particular, una ciudad, un pueblo, una región geográficamente acotada, allí una serie de agentes interactúan, ellos son personas, familias, empresas, instituciones, que conviven, producen, consumen, distribuyen la riqueza, comparten patrones culturales, enfrentan disyuntivas similares, y todo ello dentro de un contexto dado, con el cual continuamente interactúan.

Como hipótesis de trabajo establece que «la prensa escrita de Esquel permite reconstruir las redes socio económicas locales y establecer variables proxy como indicativos del bienestar de la población para 1925-1931, considerando el contexto en el que interactúan».

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Las relaciones sociales y económicas tienen lugar tanto dentro de esa región acotada como fuera de ella, debido a las interacciones de los agentes de esa región con los de otra (la provincia, la nación, el continente, el mundo). El desarrollo local se caracteriza por una dinámica sistémica: la riqueza generada por una localidad es componente de la riqueza nacional, el capital humano se construye por medio de oportunidades, costumbres y educación, las formas de producción, generación, apropiación y distribución de la riqueza determinan el capital físico, financiero y social. El capital (humano, social, físico y financiero) y la tecnología componen y potencian o limitan la riqueza de un momento dado y los subsiguientes. El desarrollo local en Esquel no es sino la forma específica de resolución de los problemas económicos que se plantean, la (o las) forma(s) de resolución varía/n de un sitio a otro, de un momento en el tiempo a otro. Cualquiera sea el grado de desarrollo productivo, social, cultural, político, institucional, humano, comercial, legal, bancario, tecnológico de una sociedad; independientemente de la cantidad y calidad de recursos con los que cuenta para satisfacer sus necesidades; sea en forma premeditada o impulsiva, sus acciones, indefectiblemente, afectan su entorno y, a través de éste, sus opciones posteriores. Así como el desarrollo económico local contribuye al desarrollo económico nacional, la historia local contribuye al conocimiento de la historia nacional. Tanto la realidad local como la ciencia aplicada a lo local nutren y complementan hechos, procesos, ideas, el saber nacional, y con éste el universal. Tanto la historia como la economía son una moneda de dos caras, por un lado, ciencia social y, por otro, una sucesión de hechos pasados y, la otra, formas de asignación de recursos. En tanto ciencia a ambas disciplinas les corresponde el estudio, a una, de lo sucedido y, a la otra, de los modos de asignación. El espacio local puede ser el ámbito de análisis histórico de la acción humana, donde se insertan y desarrollan las vidas de los sujetos bajo estudio, las vidas reales siempre tienen un espacio de aplicación concreto de sus acciones, aunque éste también está afectado por el contexto en el cual está inmerso. Con debidos recaudos y minuciosos análisis, lo que es local y cercano admite el planteo de cuestiones generales y comparaciones: cómo personas concretas se plantean problemas similares a los de otras personas alejadas y diferentes. En el plano de las comparaciones, evaluar los mismos aspectos, características, dinámicas y relaciones tanto entre regiones, sub-regiones como en un mismo espacio a lo largo de diferentes momentos, resulta una tarea enriquecedora del patrimonio cultural. Dentro de las fuentes que permiten reconstruir procesos locales cobran un protagonismo especial, entre

otros, relatos orales y medios periodísticos. Con éstos, la «micro historia» permite valorar a los agentes sociales, en contraposición a un sujeto en particular como líder heroico de los procesos para determinado período, como ha sido durante múltiples ocasiones en nuestra historia argentina. La reconstrucción del pasado local fuerza, en muchos casos, a adaptar las preguntas a las fuentes disponibles, dicho de otro modo, a formular los interrogantes guía de investigación teniendo en cuenta el período y la cultura que se está estudiando y los datos que se conservan. Toda vez que se admite la flexibilización de criterios respecto de las fuentes de información se abre un conjunto de opciones para la reconstrucción del pasado. Tal flexibilización implica la aceptación de fuentes más allá de los documentos escritos de primera mano, los cuales eran estandarte de la historiografía tradicional del tipo positivista. Los periódicos representan una herramienta útil para recomponer un pasado que nos intriga, y, si logramos develarlo, puede enseñarnos a comprender la realidad de nuestra economía siempre cíclica, y tal vez, solo tal vez, podamos desarrollar mecanismos que mitiguen los efectos adversos. La historia económica es una materia eminentemente interdisciplinaria. Ocupa una zona del saber humano que está situada en la encrucijada de dos disciplinas: la historia y la economía. La historia económica no puede prescindir de ninguna de ellas. El problema consiste en que las dos disciplinas que están en su base, pertenecen a culturas distintas. Los hechos, procesos y relaciones entre actores socio-económicos del pasado local no se presentan ordenados, ni lineales, como en un modelo económico con un agente representativo del tipo «Robinson Crusoe», menos aún con estadísticas oficiales, ni censos nacionales de población menos aún económicos y agropecuarios, tampoco encuestas permanentes de hogares… Se requiere de una mirada a un mundo habitualmente oculto por barreras que sólo pueden atravesarse a base de procurar la fascinación de investigar, descubrir y conocer a partir de la información disponible. La escala de preferencias para estudios históricos siempre la encabezan las fuentes primarias, pero ante su ausencia, bajo el afán de la reconstrucción del pasado… se debe aprovechar al máximo lo disponible. Una fuente disponible en Esquel para indagar su pasado local son los periódicos locales. Se trata de una fuente con ciertas limitaciones pero con la considerable ventaja de la disponibilidad. Tradicionalmente, por diversos motivos, se concibe como subjetiva y parcial la información proveniente de los medios de comunicación. El desafío reside en detectar elementos útiles para conformar un perfil económico de 93

la localidad para un período determinado. Cómo diferenciar los elementos objetivos de los subjetivos es el reto de este trabajo, aunque no se cuenta con la certeza de éxito en la misión, vale la pena el intento. Al recurrir a una fuente como el periódico, que dista de ser de primera mano, se corre el riesgo de reproducir errores de lectura o interpretación en los que puede haber incurrido quien hacía las veces de periodista o jefe de redacción del periódico local. En teoría, el rol de la prensa es informar lo que sucede en realidad, relatar hechos, su accionar debe ser tan objetivo como sea posible, y esto siempre debió haber sido de este modo… Sin embargo, ¿cuántos han sido, y siguen siendo, los ejemplos donde la realidad refuta tal teoría de la objetividad periodística? De cualquier modo, aún parcial, la reconstrucción de la vida de Esquel, mediante los medios periodísticos en el peor de los escenarios sería parcial pero de ningún modo imaginaria. Generalmente, aún con un tinte subjetivo, difícilmente se relaten fábulas en la prensa, en todo caso, se podrán presentar verdades relativas. Los periódicos representan una herramienta válida para recomponer un pasado que nos intriga, y, si logramos develarlo, puede enseñarnos a comprender la realidad de nuestra economía siempre con componentes tanto cíclicos como evolutivos. Los resultados de la investigación, tal como se plantea, impone la necesidad de contrastar los hallazgos con otras fuentes: bibliográficas y documentos históricos. Un buen motivo para otro trabajo posterior de análisis. A fin de evaluar cuán objetiva o sujetiva resultó ser la prensa escrita por aquellos años. Si los resultados de la investigación despiertan sentimientos encontrados, opiniones diversas, discusiones, debates, entonces cobrará sentido, al menos como un medio de reflexión.

qué aspectos destacaban del mismo? ¿Cómo se podía caracterizar el capital cultural? ¿Qué elementos constituían el patrimonio? ¿Qué podemos saber del capital social en aquellos días y a lo largo de los años? ¿Qué particularidades adoptaba el capital humano? ¿Cuáles eran las fuentes de trabajo? ¿Qué sabemos de los salarios? ¿Cuáles eran los sistemas de producción vigentes? ¿Qué tipo de empresas existían? ¿Cómo se organizaban? ¿Cómo se informaban? ¿Cómo tomaban decisiones los empresarios? ¿Cuáles eran y cómo era la estructura de los sectores industriales? No basta con caracterizar los agentes socio económicos y sus relaciones, sino que deben rastrearse indicadores del bienestar social y elementos referidos al contexto en el cual quienes viven, producen, consumen y distribuyen riqueza están inmersos. Identificar el contexto resulta ser una tarea relativamente sencilla en tanto existen diversas notas en los periódicos que se refieren al mismo, hacen alusión a políticas nacionales, provinciales e internacionales. Sólo se requiere de lectura y análisis de las mismas. El rastreo de indicadores del bienestar social es un tanto indirecto y más complejo, dado que se encuentran dispersos y no se publican explícitamente y, menos aún, con el mismo formato que lo realizarían los centros de estudios socioeconómicos del presente o los institutos de estadísticas oficiales actuales siguiendo los lineamientos de la Organización de las Naciones Unidas. Esta dificultad pretende ser sorteada evaluando el potencial de datos existentes para convertirse en variables proxy, las cuales si bien no son la medida justa de lo que se pretende analizar, son la mejor aproximación posible a los distintos fenómenos bajo observación y comparación. El tipo de análisis propuesto se pretende realizar inter e intra anual para algunos años en particular, es decir, dado un año cómo se puede caracterizar la vida socio económica de la ciudad y comparando dicha caracterización entre diferentes años, contemplando:    el sistema con instituciones, empresas, tecnología y políticas específicas; aspectos sociales de reorganización de las relaciones humanas y cuestiones económicas donde se vislumbran los métodos de creación de bienes, de consumo y distribución de la riqueza.

Marco metodológico
La estrategia metodológica central para la recopilación de la información a analizar se presenta sencilla, es del tipo exploratoria, consiste en leer distintos ejemplares de periódicos locales, clasificar y relacionar tanto sus notas como los avisos publicitarios allí publicados. Dada la disponibilidad de información, a través de un ejercicio de estática comparativa se contrasta un mismo tipo de dato en 1926 y 1931. Este ejercicio plantea la comparación de situaciones entre dos momentos, evaluando similitudes y diferencias sin prestar atención a la dinámica de transición. Previamente se ha hecho referencia a la necesidad de incluir en el análisis económico aspectos relativos al capital natural, cultural y patrimonial, el capital social, el capital humano y el capital económico (los sistemas de producción, las empresas, los sectores industriales, los servicios de apoyo a las empresas, las características de la demanda). Éstos son los datos que se pretenden extraer y relacionar de los ejemplares del periódico local. Se busca la respuesta a interrogantes básicos, entre ellos: ¿cuál era el capital natural? ¿Cómo percibían a ese capital natural, 94

Referencias económicas en los periódicos de 1931
Una introducción a la problemática económica local planteada en la prensa escrita, se plantea en la primera impresión provocada de la lectura de los ejemplares de los periódicos el «Esquel», disponibles digitalmente, de 1931, se trata de un lugar, específicamente, una economía en tiempo de crisis, con importantes relatos dando cuenta, en primer lugar, «que todo tiempo pasado fue mejor» y, en segundo lugar, esperanzas gradualmente más prósperas, unos meses más avanzado el año.

Esta situación la ilustra y resume uno de los titulares allí encontrados… «La riqueza de ayer y el pauperismo actual.» (Esquel 01/02/08). Como si fuera una secuencia de infortunios surgen relatos y titulares que dan cuenta de fenómenos económicos, tales como … la caída de precios de la lana, del precio del trigo, del precio del pan, de bajas en los salarios, se señala la falta de industrias a nivel local, restricciones a las importaciones impuestas por Chile afectando la venta de los productos ganaderos locales, pedidos (casi súplicas) de obras (caminos, puentes), suspensión de exposición industrial por falta de interesados en la participación, de políticas destructoras del comercio con Chile, depreciación del peso (moneda local), críticas al manejo del gasto público local, desabastecimiento de nafta, progreso en Chile (caminos en región de Aysén), idea de un tren de Jacobacci a Trelew, se plantea la necesidad de vinculación territorial previa a la llegada del tren, situaciones derivadas de la asignación de tierras fiscales en Chile, suba del precio de la harina y harinilla, dinero para inversiones en los Territorios Nacionales, presupuesto municipal: tasas impositivas y acciones municipales, promesas de Obras Sanitarias a nivel local, construcción de camino, balneario y recreo municipal, arreglos en el camino Esquel-Trevelin, cuestiones relativas a la policía fronteriza justificadas con el cruce de ganado desde y hacia Chile, trabajos inconclusos de obras sanitarias, reflexiones sobre el nacionalismo y la política económica, planteo de problemas de ganaderos, generalización del impuesto a las tierras fiscales, reclamo de electricidad para todos, aumento del precio de la leña, cambio del local de la policía, derechos políticos de los Territorios Nacionales, aspectos relativos al hospital de Esquel, la situación de las escuelas, excesiva tasa del impuesto a los combustibles, impuestos a los arrendamientos y pastajes, situación y proyección de los caminos y rieles, laboratorio con veterinario permanente en la Sociedad Rural, descripción de la situación económico-financiera de Argentina con Alemania, la carne en Argentina más cara que en el exterior, potencial de la industria piscícola, el precio de la carne injustificable, renuncia del gobernador, industria cervecera… Los temas anteriormente presentados en forma cronológica, fueron rescatados a través de una primera lectura exploratoria de contenidos relativos a la economía de Esquel en el periódico local, todos pertenecen a notas, donde allí se detallan, analizan o comentan cada uno de estos tópicos. Paralelamente, dentro de los avisos publicitarios, que dan cuenta de tipos de actividades económicas locales, se destacan (mayoritariamente reiterados a lo largo del año): mensuras, representaciones y seguros, contabilidad, médicos cirujanos, escribanía, joyería y relojería, establecimiento agrícola, abogado, ingeniero civil, clínica dental, gestor judicial, acopio de frutos del país, tarjetas, aspirinas, cine bar, venta de terrenos, venta de carneros, venta de máquinas de coser (con facilidades de financiación), Tiro Federal Esquel, imprenta, Club Andino, ofrecimiento laboral, cabañas (Leleque, Tecka, Maitén),

agencia Ford, Taller mecánico y lavadero de autos, panaderías, hoteles, soderías, juguetería y revistero (incluye venta de música), cervecería, tiendas de ramos generales, molinos harineros, tiendas de indumentaria y calzado, carpintería mecánica, alquiler de chacra alfalfada, venta de autos usados, alquiler de viviendas ofrecidos, búsqueda de distribuidor exclusivo, venta de casas, mecánico-chofer, venta de campo, entre los principales. Asimismo, relativamente escondidos, dicho de otro modo, no referidos directamente sino por referencias de ubicación se encuentran una confitería, el correo, churrasquería…

Potenciales preguntas… ¿con respuestas?
Cientos y cientos de preguntas podemos formularnos a partir de una o varias notas periodísticas o avisos publicitarios, otras tantas a partir de combinar algunos de ellos… Tomemos un ejemplo sencillo… ¿Qué sabemos de Esquel y su relación con el país vecino a partir de los periódicos locales? A partir de lo presentado anteriormente, conocemos algo de las relaciones socio-económicas entre Esquel y Chile:   Chile restringe su comercio exterior aplicando restricciones a las importaciones vacunas. La situación se agrava con la depreciación del peso, hecho que lleva a una política «destructora» del comercio con el vecino país. Policía fronteriza en acción por problemas con el ganado entre ambos países. Se admira de Chile su progreso relativo a la construcción de caminos en tierras de la Patagonia austral, específicamente en la región de Aysén.

 

¿Para qué nos sirve caracterizar la relación de Esquel con Chile? En principio, la aparición de noticias referidas a Chile pueden ser explicadas por la cercanía geográfica, lo que favorecería las comunicaciones. Las noticias relativas al vecino país eran mayores en cantidad y contenido que las referidas a otras latitudes, excepcionalmente pueden encontrarse notas referidas a otros países o incluso a provincias argentinas, pero pocas mencionan un mismo lugar tantas veces a menos que se trate de Buenos Aires o de Rawson. Podría ser mera coincidencia, fruto de la casualidad, de estrechas relaciones o intereses particulares por parte de la redacción del periódico, si este fuera el caso no existe evidencia alguna que la garantice (ni en el periódico ni en documentos bibliográficos), sino más bien parece que por parte de la editorial del periódico se utilizan ejemplos prósperos de Chile como para ser tenidos en 95

cuenta aquí, así como también resaltar problemas económicos fruto de disminución del comercio bilateral, hecho que daría la pauta de una vinculación comercial significativa entre ambos países, de especial interés económico para Esquel. Incluso hoy en día, el territorio chileno no se conecta totalmente por medio de caminos terrestres, es sensato creer que en los años ‘30 tampoco lo hacía, y de hecho así era. Este aislamiento implica que las necesidades de la población del otro lado de la cordillera debían ser satisfechas con recursos propios, vía marítima o bien vía territorio argentino. Si buena parte de la economía trasandina estaba basada en la explotación ganadera, ¿cómo incrementan el stock ganadero? ¿Qué sería más económico: vía marítima o por el territorio argentino, siendo el territorio argentino proveedor de alimentos mundial, famoso por sus carnes de calidad? ¿Por qué la existencia de la policía fronteriza? ¿Cuáles eran sus funciones? ¿Por qué se intensifica el accionar de la policía en la prensa cuando Chile restringe la importación de ganado vacuno? ¿Podríamos pensar que a pesar de que las autoridades chilenas imponen legalmente una restricción el comercio y/o robo de ganado argentino tenía lugar? ¿Cómo resolvían las necesidades alimenticias proteicas los habitantes de tierras patagónicas del vecino país? ¿Cómo incrementaban la producción ganadera, si es que la incrementaban? ¿En qué se basaba la economía de los actuales pueblos de Futaleufú, Palena, Aysén y sus alrededores? ¿Por qué aún hoy sigue siendo frecuente encontrar una importante parte de la población que habita en Esquel y sus alrededores de origen o descendencia chilena? ¿Por qué los habitantes de los pueblos vecinos tienen tan arraigada la costumbre de acercarse a Esquel a abastecerse de distintos productos, recibir asistencia médica, etc.? ¿Estas costumbres cuándo se originaron y cómo fueron evolucionando a lo largo del tiempo? Existen relatos de antiguos pobladores de Esquel y la región que dan cuenta de flujos migratorios temporarios de trabajadores chilenos para la realización de tareas específicas en los campos como la esquila, el posteado y alambrado. ¿Cuánta actividad económica generaba en Esquel la relación con Chile? ¿Se trataba de un saldo superavitario o deficitario? ¿Los chilenos solo venían a trabajar a los campos? ¿Cuánto de sus ingresos en pesos argentinos los gastaban aquí y cuánto llevaban a Chile? ¿Qué tipo de productos o servicios consumían en su estancia en Esquel? ¿Dónde eran elaborados esos productos? ¿Cuánto trabajo y riqueza local generaban directa e indirectamente los gastos de consumo de los trasandinos en Esquel? ¿Cómo resultaba la interacción entre argentinos y chilenos socialmente? ¿Qué legados culturales podemos rescatar como esquelenses producto de la interacción con el vecino país? Tomemos otro ejemplo… 96

¿Qué sabemos relativo a los vehículos en Esquel a partir de los periódicos locales?  En el primer trimestre del año se evidenció un desabastecimiento de nafta en el mercado local, una nota en el diario da cuenta de los problemas ocasionados por la falta de tal suministro. Tiempo después, surge una denuncia respecto de la tasa impositiva en el impuesto a los combustibles, se la considera excesiva. Sin embargo no se hace referencia a la solución o no del problema del desabastecimiento del combustible. Hay personas particulares que venden sus vehículos usados en avisos clasificados. Existen agencias de autos, al menos un representante de Ford, otro de Chevrolet y la Sociedad Anónima, Importadora y Exportadora de la Patagonia actuaba como agencia de automóviles Dodge y camiones Graham Brothers. Hay dos talleres mecánicos, uno incluye servicio de lavado de auto. Hay un chofer que se ofrece, con vehículo propio y licencia de conducir, para transportar pasajeros que así lo requieran. A su vez, esta persona también era mecánico y sus referencias estaban disponibles en la agencia Chevrolet. Conducir por los caminos y huellas patagónicas no era tarea sencilla, reiterados son los reclamos respecto de los estados de los caminos, con problemas agudizándose en los inviernos por las intensas nevadas. Se le reclama la construcción de nuevos caminos y puentes y el mantenimiento de los existentes (en oportunidades el Municipio debe pagar carriadas de ripio para mejorar las calles de la ciudad), se celebra el arreglo del camino Esquel-Trevelin, cuando se planea la construcción de un balneario y recreo en la ciudad se considera simultáneamente la construcción de un camino que allí conduzca.

 

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¿Para qué puede ser útil evaluar el papel de los automóviles en Esquel? La respuesta a este interrogante genera más interrogantes en lugar de respuestas… sin embargo algo de información útil podemos lograr para poder avanzar en torno a la caracterización socio-económica de Esquel en los inicios de los años 30. Sabemos que un vehículo de transporte sin combustible es tan útil como si careciera de sus ruedas! Parte de aquella problemática del abastecimiento de combustibles a nivel local nos toca muy de cerca en la actualidad, hasta hace pocos meses debíamos escuchar los informes radiales o televisivos antes de ir a cargar comestible o emprender un viaje por la provincia y el

país… ¿será pura casualidad? ¿Habrá alguna coincidencia respecto de los precios e impuestos a los combustibles? ¿Estará cerca de su límite la capacidad de producción, comercialización y transporte? Seguramente para los esquelenses en 1931 no estaba a mano la teoría del consumidor, con el concepto de demanda inelástica, es decir, poco sensible la variación de las cantidades demandadas a la variación en el precio. Sin embargo las autoridades podían percibir que la demanda de combustible es inelástica (aún sin llamarla así), tal como lo hizo la OPEP en los 70’s o en un afán recaudatorio subir todas las tasas impositivas, ¿cuál sería el caso?, ¿por qué la sobre tasa surge después de un período de desabastecimiento de naftas a nivel local?, ¿sólo escaseaba la nafta?, ¿era la primera vez que faltaba este suministro? ¿Por qué escaseaba: se había incrementado la demanda, eran problemas de oferta nacional o regional, de transporte? ¿El desabastecimiento sólo se producía en Esquel? ¿El impuesto a los combustibles era el único elevado y el único que se incrementó en 1931? Son distintas las notas publicadas en el periódico que dan cuenta de un aumento de la presión impositiva en los distintos niveles de gobierno y sus respectivas tasas y contribuciones. Todos los aspectos relativos a las finanzas públicas, desde la perspectiva nacional y municipal, se profundizará el análisis en una siguiente etapa de la investigación. Por ahora, la mira está en los vehículos… Si bien Esquel carecía de industria automotriz en cuanto a la fabricación de los mismos, ésta generaba actividad económica, veamos cómo. Al menos tres agencias vendían autos de distintas marcas, incluso se vendían camiones. ¿Venderían también repuestos? ¿Cuántos empleados tendrían cada agencia? ¿Con cuántos sueldos esos empleados podrían llegar a adquirir un automóvil? Sabemos que existían mecánicos, choferes, lavaderos de autos y, suponemos, expendio de combustible (el mismo que había sufrido el problema de abastecimiento). Se vendían camiones, éstos están pensados para la carga de mercaderías, como una herramienta de trabajo, ¿Quiénes y con qué propósito específico los tendrían? ¿Cuál era el precio de los vehículos? ¿Qué modelos y marcas serían más buscados? ¿Con qué propósito? ¿Cuál sería el parque automotor? ¿Podremos estimarlo a partir de la recaudación de los impuestos a la patente en los registros oficiales? ¿Tener un auto, era un indicador del estatus socio-económico? ¿Cómo era el mercado de autos usados? ¿Por qué algunos particulares los vendían, acaso los querían cambiar por uno más nuevo, no podrían solventar los gastos, problemas con el mantenimiento, se cansaron de caminos en mal estado y preferían el caballo como medio de transporte?

¿El crecimiento del parque automotor en Esquel se relaciona con el crecimiento de las demandas de inversión en caminos? Este es un tema que nuevamente tendría vinculación con las finanzas públicas en tanto que las grandes obras de infraestructura son encaradas por el gobierno del Territorio Nacional o directamente de la Nación. El rol del municipio al respecto sólo incluiría, según indicios en los periódicos, el cobro de los impuestos a las patentes y el mantenimiento del enripiado de las calles del «centro» de Esquel. Si los vehículos eran relativamente caros, no tenemos información específica en los periódicos de su costo, pero si indicios en fuentes bibliográficas, ¿A qué se dedicaban quiénes accedían a ellos? ¿Qué sectores económicamente activos de la vida local podían acceder a un automóvil? ¿Si eran pocos los dueños de los automóviles y su posesión era reflejo de posición económica, estamos ante una sociedad polarizada, con una inequitativa distribución de la riqueza? Pero… ¿dónde se generaba esa riqueza, de la venta de automóviles? … Difícilmente… ¿Del sector manufacturero?... Éste era poco relevante, al menos en los periódicos cada referencia al sector industrial se vincula directamente con lo que hoy denominaríamos manufacturas de origen agropecuario (harina, pan, cerveza, soda… ). Seguramente la riqueza provenía del sector agropecuario y de los servicios, de estos últimos nos ocuparemos luego, en la siguiente sección plantearemos el contexto en el cual se circunscribe el sector agropecuario, y desde allí avanzar en la evaluación del mismo a nivel local. Antes de continuar con más ejemplos de aplicaciones concretas del material periodístico, planteamos el contexto en el cual la vida social y económica de Esquel tiene lugar.

Esquel: Caracterización del desarrollo económico bajo el modelo agroexportador
Aquí dejamos de lado, temporariamente, la producción de otros productos, entre ellos los agrícolas. Sobre ellos la información es más abundante en los periódicos de la década del ’20, posteriormente nos concentraremos en estos aspectos. La Argentina se especializaba en la elaboración de productos agropecuarios y lo hacia en buena medida por la generosidad de sus tierras, allí en las praderas casi naturales crecía el alimento que engordaba el ganado, en un sistema de cría extensiva. A su vez, dentro del extenso territorio nacional la productividad de la tierra (relación entre la producción total y los esfuerzos y recursos destinados a ella) era, y lo sigue siendo, diferente. En particular, para toda la Patagonia Argentina, los ovinos eran los de mayor productividad. Casi sin esfuerzo era, y sigue siendo posible, librar animales a merced de la naturaleza y obtener lana y carne, con valor económico, posteriormente. Hasta aquí hemos compartido algunos ejemplos concretos donde el periódico local puede resultarnos útil 97

para reconstruir elementos económico-sociales que caracterizaron a Esquel en el año 1931 y el marco en el que se desarrollaron a través de una estrecha síntesis de las condiciones generales del contexto nacional e internacional.

Contexto nacional e internacional interactuando en la economía y sociedad esquelense
Podemos plantear diferentes líneas de investigación y los indicios para responderlas, ordenándonos a partir del contexto nacional e internacional… ¿Qué evidencias del contexto internacional y nacional del modelo de desarrollo económico denominado agroexportador podemos identificar en el periódico local? En la sección anterior resaltábamos la importancia que cobraba la economía estadounidense a nivel mundial, era tanto exportadora de productos industriales como de capital... en Esquel: ¿se recibían inversiones y/o préstamos provenientes de Estados Unidos? ¿Se aplicaban las técnicas de producción tayloristas y fordistas? En principio no existe evidencia en los periódicos locales al respecto. Pareciera que Esquel se encontraba al margen de estos avances y sus consecuencias productivas. Pero sí tenemos evidencia respecto al consumo de productos provenientes de Estados Unidos, como es el caso de los vehículos, artículo de consumo con alto valor agregado manufacturado por diferentes empresas en aquel país y comercializados en todo el mundo. Claramente el saldo comercial de Esquel con aquel país era deficitario. ¿Qué sabemos de las relaciones externas entre Esquel y Gran Bretaña? Casi con la apariencia de la décadas más recientes, surgen grandes avisos clasificados (por su extensión) de lo que aparentan ser empresas trasnacionales: The Argentine Southern Land Company Limited, The Tecka Argentina Land Company Limited y The Rio Negro (Argentina) Land Company Ltd. Las empresas ofrecen ganado, pero ¿con qué características? Se trata de productos diferenciados, aunque todas ofrecen ganado ovino y vacuno. La diferenciación es respecto de la raza del ganado y al pedigree del mismo, aunque también se ofrecen animales mestizos. ¿En qué se diferencian los pocos avisos de venta de ganado? En la raza, las distintas cabañas se especializaban en distintas razas, todas ofrecían animales ya adaptados a la región patagónica. ¿Por qué se ofrecen distintos tipos de lanares? Se tenía conocimiento en aquel momento que el rendimiento del Merino era superior, al menos en lo que respecta al rinde de la lana. ¿Por qué si tanto Argentina, Australia y Nueva Zelanda producían los mismos animales la genética de unos no se mejoró tanto como de otros? Todos los países, vendían a los mismos mercados, ¿o no?. ¿Cuál era realmente el negocio de las «Argentine Land Companies»? ¿La venta de ejemplares genéticamente superiores a los productores locales? ¿La producción aquí por los costos bajos que permitía exportar a Europa? ¿Garantizar a Gran Bretaña las materias primas 98

para sus industrias textiles y alimento a su población a bajo precio? ¿Por qué en 1925 y 1926 sólo una cabaña de capitales británicos se promocionaba en el periódico local y en 1931 eran tres y entre ellas se diferenciaban por aspectos adicionales a su ubicación geográfica? ¿Cuál era la relación de estas cabañas con el resto de los productores pecuarios locales? ¿Cómo se integraba o aislaba con el resto de la sociedad? ¿Y con las instituciones locales como el Banco de la Nación, la Municipalidad, la Sociedad Rural? Algunas de estas respuestas pueden ser encontradas en el trabajo de Novella, M; Oriola, J, Finkelstein, D. y Macchi, G. (2007) «Historias de la Cordillera Chubutense.» Allí se profundiza respecto de la organización productiva en el interior de las estancias, las relaciones entre los empleados, las estructuras jerárquicas, la interacción con la sociedad, el origen de los bienes de consumo de los empleados, etc.

Instituciones vinculadas con la producción pecuaria
El 22 de febrero de 1931 se señalan en la prensa una serie de aspectos relevantes a la actividad pecuaria en Esquel con motivo de la sexta exposición local de la Sociedad Rural. Allí también se habrían de llevar a cabo una serie de certámenes de los hombres de trabajo rural, el motivo sería «… para vencer el pesimismo y la inacción que son sinónimos de derrota…» asimismo se destaca la falta de aprovechamiento, no sólo a nivel local sino nacional de la producción pecuaria. Una particularidad respecto de la exposición rural de ese año es que muchos productores no estaban interesados en participar. Desde la editorial del periódico pretenden resaltar el compromiso de la Sociedad Rural para con todos los productores, tanto chicos como grandes, se señala explícitamente que ésta es la institución que vela por los intereses de todos los productores. Asimismo, pretenden convocar a aquellos que pretenden no estar presentes apelando a que las acciones deben ser colectivas en tanto que los beneficios lo son, proponen que al menos asistan de lo contrario estarían quitando apoyo moral a la institución. La exposición revela la importancia de la calidad y cantidad de la hacienda de «pedigree» y alta mestización de la zona, allí se da a conocer y valoriza la producción. Simultáneamente, en la prensa se reproduce un dicho del delegado del Ministerio de Agricultura: «al mal tiempo buena cara!» Sin embargo, se revela la falta de apoyo material al poblador por parte del Banco de la Nación, como facilitador de los medios de adquisición tal como se había difundido desde el propio Directorio de la Institución Oficial en los medios periodísticos nacionales. Más allá de los contratiempos actuales, desde la editorial, convocan a todos a la acción, pues «para vencer, hay que luchar», unos pueden vender aunque se considere

bajo el precio y otros a comprar aún con sacrificio ocasional porque no se debe desvalorizar la producción futura que sería la consecuencia del retraimiento actual. En alguna otra nota del periódico se relata la incorporación de un laboratorio con veterinario permanente en la Sociedad Rural, sin embargo desconocemos qué tan difundido estaba su uso por parte de los productores pecuarios, así como la concientización respecto de los controles sanitarios de la hacienda y menos aún de las normativas sanitarias que debieran cumplimentar a nivel local y nacional. ¿La escasa participación en la exposición de la Sociedad Rural sería sólo porque los precios de la hacienda eran bajos? ¿Qué tipo de intereses perseguía la Sociedad Rural local? ¿Quiénes eran los socios de la Sociedad Rural? ¿Cómo se integraban los socios en el resto de los aspectos de la vida local? ¿Por qué el apoyo crediticio prometido del Banco de la Nación aún seguía siendo una promesa? ¿Los productores pecuarios conformaban un grupo homogéneo en cuanto a intereses e integración social? ¿Todos habían sufrido la crisis de igual modo? ¿Cuáles serían sus expectativas a futuro? ¿Se habría generado desempleo entre los peones y capataces?

la carne constituya el elemento principal de la comida, es insufriblemente forzoso trastornar el presupuesto casero, desequilibrándolo hasta la penosa linde del hambre y otras disyuntivas descalabrantes. Se impone seguir golpeando el combo sobre la bigornia.» La nota es contundente respecto a que la pobreza está extendida: «la gente pobre, la más numerosa sin género de duda». ¿qué otros elementos podemos encontrar que convaliden la terminante afirmación respecto de la generalización de la pobreza? ¿Habría clase media o sería una sociedad polarizada? ¿Quiénes, cuántos y a qué se dedican los ricos y los pobres? ¿Existían mecanismos de ascenso económico? ¿Cómo podemos reconstruir la estructura social en base a su poder adquisitivo? ¿Qué sabemos de los pobres en Esquel? ¿A qué se dedicaban? ¿Cómo subsistían? ¿Cómo era su integración social? ¿Cómo era el régimen de tenencia de la tierra? ¿Qué tan complejos eran los mecanismos de acceso a la vivienda propia? ¿Por qué los pobres esquelenses debían subsidiar el consumo cárnico de los europeos? Sin duda, para responder a estos interrogantes debe profundizarse la lectura de los periódicos y recurrir a fuentes externas a los mismos. Para seguir investigando y analizando. Algunos lineamientos generales del trabajo de investigación que restan se presentan en esta sección, comenzando por un análisis microeconómico de los productores de productos agropecuarios.

Precios de la carne y pobreza
Precio actual injustificable es el titular donde al tema se le da un tratamiento especial en el periódico, se considera que es inadmisible postergar una reacción favorable al consumo público, puesto que es «inaguantable» la presión de la carestía del artículo, causando una protesta latente por parte del pueblo consumidor. Lo llamativo es que habiendo superabundancia de producción se pagan precios significatiamente altos. Paralelamente esa misma producción se lleva al extranjero y allá los precios son normales y razonables, «al alcance de los bolsillos de los más modestos». El 23 de Agosto de 1931 se acusa claramente a usureros y especuladores, mientras que se remarcan las connotaciones sociales del fenómeno del alto precio de un elemento central de la canasta básica de alimentos «…El contraste ente nuestras carnes en Europa y el que se ve precisado a pagar nuestro pueblo señala la porfiada contumacia o rebeldía intransigente de la especulación a todo trance. Y la hacen efectiva en una forma tan inconsiderada y exagerante, al máximo de la desproporción con la venta del producto por los crianceros, abastecedores y demás negociantes de ganado, a quienes de les carga el sambenito de traficadotes usurarios. Se quiere obtener grandes ganancias fijando precios exorbitantes, encareciendo la carne y convertirla en cierto modo, fuera del alcance de la gente pobre, la más numerosa sin género de duda. En otras épocas, este alimento constituía la base de la nutrición popular o proletaria por excelencia, disponible cotidianamente, al margen de todo apuro y susceptible de fácil adquisición. Actualmente ocurre lo diametralmente opuesto. Para que

La producción pecuaria
¿Por qué una persona o empresa tendrá incentivos para dedicarse a producir un tipo de productos y no otros? Seguramente lo hará porque espera obtener beneficios. ¿Qué factores determinan que una actividad sea rentable? La respuesta es muy simple, la actividad debe generar ingresos mayores que sus costos! ¿Tenemos indicios en los periódicos locales de ingresos y costos de la actividad ganadera en Esquel? La respuesta es parcialmente afirmativa… Analicemos uno a uno los componentes, seguramente algún elemento nos faltará pero podemos destinar un pequeño esfuerzo en estimarlo con un poco de sentido común. Respecto de los ingresos sabemos el precio por kilo muerto de animal $0.30 tanto ovino como vacuno (en carnicerías), aquí nos está faltando el rendimiento en kilogramos de lana y de carne de un animal y el precio por kilo de lana. Seguramente, con un poco de ayuda extra (consultando a algún especialista del sector) podremos determinarlo. Incluso hay una nota en el diario que habla de los rindes de lana. Haciendo referencias a los costos de la producción pecuaria, en verano los animales sólo consumen agua y pasto, ambos disponibles en forma natural sin provocar costos mayores al eventual del personal que realice ciertos controles o movimiento de ganado entre predios. 99

Desconocemos el precio de la alfalfa pero sí sabemos que algunas chacras disponían de estas producciones, ¿con qué tecnología realizan las siembras, las cosechas y el almacenamiento? ¿Quiénes realizaban estas tareas? ¿Había personal temporario contratado? ¿Los costos eran similares entre los distintos productores o variaban respecto al tipo y tamaño del predio dedicado a la producción? Sabemos que algunos productores eran dueños de las tierras pero muchos explotaban tierras fiscales, tenemos referencias respecto a la presión impositiva referente a los derechos de pastaje, ésta se incrementó al ritmo de las necesidades fiscales del gobierno nacional. También tenemos una crónica de un alquiler de chacra (la número 14), con alfalfares por $1500, debemos indagar respecto de la extensión de la misma y el período de alquiler, que a priori creemos se trata de un año. En tanto podamos resolver parte de los interrogantes presentados previamente podremos ser capaces de realizar un análisis del sector, respondiendo a nuevos interrogantes, como por ejemplo ¿Con cuántos kilos de lana se paga el derecho a pastaje? ¿Y con cuántos kilogramos de carne? Entonces, ¿Cuántos animales debemos tener sólo para cubrir el costo fiscal de la explotación en un año? Tanto el alambrado (no siempre presente) como los galpones e infraestructura en general son parte de la inversión necesaria para desarrollar la actividad, si la producción ovina genera ingresos mayores que sus costos en algún momento permitirá el recupero de aquella inversión. Adicionalmente, carecemos de información respecto del costo de alambrado. Uno de los costos que estamos omitiendo es el del personal afectado a la actividad, en principio planteamos el caso de supervivencia de una familia, primero debe cubrir sus costos no tenemos indicios de sueldo básico de peones en el campo, en aquel entonces, pero sabemos que no era mucho. Sin embargo, si tenemos referencias de jornales pagos a peones por otras actividades, entre ellas, por trabajos realizados a la Municipalidad. Para costo salarial se puede imputar jornal de peón (que abona la municipalidad local) $8 por 2 jornales, es decir $4 por día de trabajo o el jornal de capataz de limpieza $12 por 2 jornales, es decir $6 por día de trabajo. De mismo modo podemos estimar a partir de gastos municipales el precio del pasto, éste es de $90 por 300kg de pasto, ¿cuánto tiempo alimenta un animal esos 300kg de pasto? ¿Qué relación hay entre el precio del pasto y el de la alfalfa? Tan pronto como podamos encontrar estas respuestas podremos profundizar el análisis del punto de equilibrio y la rentabilidad de la producción pecuaria.

La producción agrícola
¿Toda la producción agrícola estaba vinculada únicamente con la ganadera a nivel local? La respuesta es negativa, sin embargo deberíamos determinar porcentajes. Sabemos de la existencia de molinos harineros y de la tradición local, implantada por los inmigrantes galeses en la Colonia 16 de Octubre del cultivo del trigo y avena. ¿Cómo podríamos caracterizar los eslabonamientos productivos de la actividad agrícola? ¿Éstos tenían mayor poder de tracción que los ganaderos? En principio a partir del trigo se elaboraba harina en los molinos locales y con ésta pan en panaderías; es de esperar que en esta cadena se genere más empleo y riqueza que en la producción de animales para autoconsumo o venta a una carnicería sin industria frigorífica de por medio. ¿Disponemos de evidencia respecto de pequeñas huertas familiares? ¿Algunas de esas huertas generaban excedentes que eran comercializados en el mercado local?

Otras actividades productivas
¿Qué más se producía localmente, tanto bienes como servicios? Aquí deben contemplarse los demás sectores económicos. Los avisos clasificados dan cuenta de servicios profesionales ofrecidos localmente, de una extendida actividad comercial, de servicios de hotelería, rotisería (¡con delivery!), de costureras, mecánicos, cine bar, confiterías entre otros. Un apartado especial merece la educación, allí no sólo las maestras cumplen, colaboran con la producción de conocimiento y perciben un salario que destinan al consumo de productos disponibles localmente; también la escuela es una institución que articula acciones entre los diversos miembros de la comunidad local. ¿Qué otras acciones llevaba a cabo la escuela como institución, cuáles eran los objetivos y funciones de la sociedad de damas de la Escuela 20? ¿Por qué se brindaba leche a los alumnos? ¿Tenía alguna relación con la pobreza de quienes allí concurrían? ¿Qué otras carencias tenían? ¿La escuela promovía la integración social? ¿Quiénes eran los proveedores de la escuela? ¿Quiénes trabajaban allí además de las maestras, qué funciones desempeñaban, cómo eran remunerados? Los periódicos locales nos brindan la posibilidad de encontrar solución a estos enigmas y seguramente formularnos nuevos…

Finanzas públicas
Conveniente es plantear el análisis de las finanzas públicas municipales, del Territorio Nacional de Chubut y Nacionales con impacto en Esquel. Están claramente acotadas las opciones de la Municipalidad local dadas sus restricciones presupuestarias, el grueso de sus erogaciones son relativas a gastos corrientes. En los periódicos locales se encuentran publicados diversos presupuestos públicos, con los detalles de ingresos y egresos que pueden dar lugar a análisis de composición del gasto según su destino, si se trata de gastos corrientes o no, conocer los proveedores…

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Podemos plantearnos: ¿con cuántos jornales de un peón se cubren los $500 de los honorarios de un ingeniero por planos? Por cada jornal de trabajo, un peón municipal cobraba $4 del Municipio, por lo tanto, para que un peón pueda percibir el mismo ingreso que el ingeniero debería haber trabajado 125 días! ($500/$4). Si suponemos que un peón trabajaba 6 días a la semana, percibiría $100 mensuales (surge de multiplicar $4 por 25 días laborables al mes). En tal caso, un peón demoraría 5 meses para percibir los ingresos de un ingeniero por la realización de un plano, pero tolerando inclemencias climáticas durante el trabajo y desarrollando trabajos físicamente intensos!.Mientras que un capataz, trabajando seis días a la semana, percibiría $125 mensualmente ($6 por jornada de trabajo, 25 días al mes). Éste demoraría 4 meses para percibir $500. Aquí tenemos un indicio claro de inequidad en la distribucion del ingreso. Existe información disponible respecto de los reclamos de la sociedad civil para que se concreten obras de infraestructura, también de las promesas de las instituciones nacionales al respecto… en esta sección será conveniente su estudio…

Faltan desarrollar mecanismos para evaluar en forma relativamente integral el bienestar de la población, en la medida en que la investigación avanza los distintos temas analizados se interrelacionan así como los personajes e instituciones protagonistas en los mismos. Son diversas las notas que dan cuenta de la salud pública, la seguridad, la presión impositiva, los precios de los bienes, la búsqueda de empleo, etc. La fuente provee información base para continuar el trabajo propuesto… sólo se debe estructurar mediante un hilo conductor…

Antes y después de 1931
Una tarea pendiente de informe es la comparación de los elementos económicos y sociales planteados para el año 1931 con otros años. Los periódicos de otros años revelan características diferentes de la estructura productiva y social. Por ejemplo la cobertura de la prensa en aspectos de la producción agrícola para 1926 es amplia, allí se presentan entrevistas con productores locales, se encuentran crónicas de los problemas que enfrenta la producción, también se hace amplia referencia a cuestiones de la vida pública local, cuestiones sociales, etc. En síntesis, el trabajo de investigación se ha iniciado y se sabe de múltiples caminos por los cuales ha de transitar….

Indicadores sociales
Para evaluar las características y el grado de integración versus la exclusión que podría haber enfrentado la sociedad esquelense a comienzos de 1931 se propone analizar aspectos relativos a la distribución de la renta, el régimen de tenencia de la tierra, los salarios por sectores de actividad, tanto en términos nominales como reales, a tal fin se propone la reconstrucción de una canasta básica de bienes de consumo familiar, incluyendo los elementos que podrían haberla compuesto como sus precios, las características generales del mercado de trabajo, instituciones sociales, cultura emprendedora (como opción o por necesidad), la escolaridad de la población, las condiciones del medio ambiente, la disponibilidad y provisión de bienes públicos, asistencia social, etc. La idea de armar el costo de canasta familiar base tiene respaldo en la prensa, disponemos de diferentes precios, algunos datos provenientes de gastos de la Municipalidad local, otros de un balance pro concentración escolar de la sociedad de damas de la Escuela 20 y otros de difrentes avisos clasificados...Por ejemplo una carrada leña $14 (¿para cuánto tiempo sería útil a una familia?), el suministro leche de sepiembre, octubre, noviembre y diciembre $457, para la Escuela 20 (¿cuántos litros serían?), mientras que para la leche de enero a abril la erogación fue de $385,55, un sueldo en la Escuela de septiembre a febrero $160, jabón $2,4, libros $3,2, leña (1 carro) noviembre $10, enero $13 (distintos proveedores), otro sueldo de marzo a mayo $65, los precios de un aserradero (de Gofredo Stortini, inmigrante italiano) leña seca de chacra por bolsa $0,65, leña seca de chacra y ñiri por bolsa $0,60, leña seca de chacra y ñiri desde 3 bolsas $0,55.

Bibliografía
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PORQUE PROTEGER LOS GLACIARES ES PROTEGER EL PATRIMONIO HISTÓRICO

GAJARDO Norma, GÓMEZ Hernán Colegio Provincial N° 705 «Néstor González Salvatierra» John Murray Thomas S/N, (9203), Trevelin, Chubut, Argentina

Marco Teórico
La preservación de los elementos vinculados al desarrollo de nuestra historia no tiene mucha antigüedad. En tiempos de la presidencia de Bartolomé Mitre se decide la creación del Archivo General de la Nación donde se comienza a atesorar los documentos vinculados a nuestra historia. El acta de independencia, el testamento del general San Martín y otros documentos comienzan a ser preservados. En tiempos de Bernardino Rivadavia, con la creación de la Biblioteca Nacional se decide atesorar los libros más importantes de la literatura universal, como así también documentación bibliográfica vinculada a nuestra historia. Así podemos encontrar la colección de la Gaceta de Buenos Aires, y otros diarios de época. Con el Centenario de la Revolución de Mayo, se comienza a dar importancia a la preservación de algunos lugares, aunque la modernidad hubiera derrumbado edificios que hoy serían monumentos, como el fuerte de Buenos Aires y la Recova. Otros edificios comenzaban a mostrar su deterioro. La Casa de Tucumán, las catedrales de las ciudades del interior, antiguas casonas del centro porteño, todas ellas mostraban el paso del tiempo y corrían riesgo de desaparecer. Con la sanción de la ley 12.665 se decide la creación de la Comisión de Patrimonio Histórico, la cual comienza la labor de analizar los monumentos, lugares y sitios para ser declarados históricos, determinar su preservación y su incorporación al patrimonio nacional como bienes del Estado. Por su parte, los ideales de Francisco Pascacio Moreno, se comienzan a hacer realidad cuando en 1903, dona las leguas de tierra que el gobierno le diera en compensación por su labor de perito, para la creación del Parque Nacional Nahuel Huapi; primer parque nacional de nuestro país. Luego, a iniciativa de Ezequiel Bustillo se logra la sanción de la ley de Parques Nacionales (Ley 102

22.351 de Parques Nacionales Ley Nº 25.675 de Política Ambiental Nacional Ley Nº 22.421 de Conservación de la Fauna Silvestre Decreto Nacional 2148, de Reservas Naturales Estrictas Decreto Nacional 453, sobre Reservas Naturales Silvestres y Educativas Decreto Nacional 666, de protección de flora y fauna silvestre). De esta forma, el patrimonio natural comienza a estar protegido, al ser declarado zona intangible. Por años, el patrimonio histórico y el patrimonio natural fueron preservados de manera diferente. Pero en ningún momento se realizó un trabajo conjunto de articulación sobre la preservación. Con la sanción de la Ley de presupuestos mínimos para la protección de los glaciares y del ambiente periglacial se observa un comportamiento favorable en los cambios legislativos que apuntan a la concreción de una defensa del patrimonio de manera conjunta. Es criterio determinar si la protección conjunta de ambos patrimonios pueden ser contemplados por la legislación a fin de garantizar para todos la existencia de aquello que hace a nuestra identidad nacional y sudamericana.

Fundamentos
La biosfera, abarca desde ecosistemas simples a los más complejos. Esta biodiversidad ha necesitado de millones de años para evolucionar; desde lo biológico. También el hombre lo ha hecho al adaptarse e integrarse culturalmente a ella. Es esta una idea distintiva de la biodiversidad, ya que deja de verla como un recurso, y la entiende como una propiedad o característica de la naturaleza. Esta compleja dinámica entre los sistemas vivos y sus soportes físicos y químicos a través del tipo y distintos contextos geográficos, históricos y culturales a la cual no

se ha podido cuantificar e inventariar de manera completa; pero que igualmente nos obliga a pensar y accionar contra todo aquello que afecte a esa biodiversidad con el objetivo de seguir disponiendo de los servicios de los ecosistemas como la regulación del clima, el ciclo hidrológico, y la generación de suelos. Servicios que son posibles de verificar a escala local, regional y global. Las características de la producción capitalista hasta el momento, tiende a una homogeneidad productiva que simplifica los ambientes en los cuales opera haciendo cada vez más reducido el número de especies vegetales y animales en los que el hombre basa su sistema alimentario. Esto significa pérdida de biodiversidad de la tierra. El hombre primitivo no provocaba desequilibrios considerables sobre los sistemas ecológicos. A partir del desarrollo del conocimiento se posibilitó la utilización de técnicas cada vez más sofisticadas, a la vez que el hombre intervino de manera más organizada y dirigida en la producción material, decidiendo el control de la naturaleza. En la actualidad, y en el marco de la revolución científico-técnica, las relaciones entre los hombres y el medio ambiente se presentan como un deterioro en los países emergentes y como la recuperación del medio ambiente en los países centrales; y se comienza a entender que los problemas ambientales no son acotados temporal y geográficamente sino que trascienden los límites geopolíticos y de la sociedad toda. Esto significa reconocer la necesidad de una educación inclusiva de la dimensión ambiental y del trabajo interdisciplinario que nos permita involucrarnos y comprometernos en la búsqueda de alternativas de desarrollo más armónicas. Por ello, se pensó en aceptar el desafío de trabajar con los alumnos de tercer año polimodal, sobre la problemática del uso del agua en los proyectos mineros que se encuentran en marcha en el país; particularmente en el área cordillerana. Hemos creído que contextualizar esta problemática en el marco del bicentenario de nuestra nación es válido no solo porque significa reinterpretar un proyecto de país, sino también de pensar críticamente el presente para planificar el futuro. Tanto los alumnos como nosotros nos consideramos el presente y el futuro y creemos firmemente que se ponen en juego valores como la identidad y la seguridad nacional en tanto los actuales modelos de desarrollo afectan el sentido de territorialidad y soberanía. La inversión mundial en la minería en los últimos tiempos ha aumentado considerablemente en América Latina y nuestro país se ha posicionado en el sexto lugar mundial como productor minero, generando enormes

expectativas de inversión desde 1990 en adelante; gracias a que los gobiernos han establecido políticas como la estabilidad fiscal por 30 años, pago de regalías menores al 3% (ley 24.196), y un plan minero nacional que permitió la explotación de enormes yacimientos a cielo abierto como el caso de Bajo La Lumbrera. En estas explotaciones el uso del agua es fundamental en la cianurización que demanda millones de litros por día. ¿De dónde proviene esa agua? De las grandes reservas que son los glaciares de alta montaña que suministran el 70% de los caudales de los ríos de Mendoza y San Juan. Mientras que para los representantes de los intereses geopolíticos y económicos de las grandes multinacionales mineras, y sus aliados locales y regionales, el agua es un recurso de la naturaleza, para los habitantes de las áreas afectadas por estas actividades representa una agresión o amenaza de los ecosistemas de los que son parte.

Trabajo con los alumnos

Objetivos Determinar si existe una relación entre la preservación del patrimonio histórico y la preservación del patrimonio natural. Proponer un trabajo de preservación conjunta de ambos patrimonios y la importancia de que sean tomados como únicos. Metodología de trabajo Los alumnos junto con los docentes desarrollarán el análisis de la legislación vigente sobre los diferentes temas, en especial la vetada ley de protección de los glaciares. Se comparará dicha legislación y se propondrá un borrador de proyecto de protección del patrimonio conjunto a fin de darle su correcta difusión. Presentación de la información trabajada y de las reflexiones realizadas en: www.estiempodeargentina.com.ar (sitio web en preparación armado por los alumnos del colegio) Desarrollo a través de la página web de concientización de este fenómeno y su importancia. Propuesta de debate virtual sobre el tema.

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Resumen

DE LA TIERRA DE LOS COSACOS A LOS ANDES PATAGÓNICOS».
APROXIMACIÓN A LA CORRIENTE INMIGRATORIA POLACO-UCRANIANA

GIUSIANO, Marcelo Daniel Presidente de la Comisión Pro – Museo de El Hoyo, Chubut Callejón La Lydia s/nº – Villa del Lago – Lago Puelo (CP:9211), Chubut / E-Mail: dara@elbolson.com
circunscribiendo el contenido de la primera etapa a los motivos del movimiento inmigratorio, las políticas de fomento de nuestro país, a las costumbres importadas y que aún se mantienen y al proceso de integración que aportó a la economía regional importantes avances a partir de un manejo mas intensivo de la agricultura minifundista.

Desde un principio el motivo de la presente investigación fue la de analizar las características de la inmigración polaco – ucraniana a las tierras de la Comarca Andina del Paralelo 42º. Los motivos del viaje, los padecimientos en el terruño natal, elección del lugar elegido para la radicación, costumbres traídas, el proceso de integración. Sin embargo, de los relatos obtenidos de las fuentes orales, a través de largas charlas con los protagonistas o sus descendientes, se desprende de los mismos como una constante el autorreconocimiento como «ucranianos bajo dominación polaca», subyaciendo cierto espíritu nacionalista, el que uno verdaderamente reconoce y comprende luego del estudio de la historia de Ucrania a través del tiempo. Esta circunstancia no menor, me lleva a profundizar en la búsqueda de fuentes que me permitan dilucidar el porqué de tal situación, y cómo la misma influyó en la cotidianeidad con la comunidad receptora. Las fuentes permiten entender que en aquel entonces, mediados de la década del treinta, tanto en Argentina como en casi toda América, para los inmigrantes ucranios los conceptos de nacionalidad y ciudadanía se empleaban como sinónimos. Es así que fueron considerados, según su ciudadanía, como polacos, austriacos, rusos, rumanos o checoslovacos; pero nunca como ucranios porque el Estado había sido repartido por otras naciones vecinas. Esta comunidad de inmigrantes que desde la tierra de los cosacos se trasladó a los andes patagónicos, más precisamente a la localidad de El Hoyo y sus alrededores, allá por los años de 1937, 1938 y 1939, apodados como los «polacos de las papas» por sus vecinos nativos, fueron integrándose paulatinamente a la comunidad que los recibió. Prueba de ello es que a diferencia de otras colectividades ucranianas situadas en las provincias de Misiones, Mendoza o Buenos Aires, que se reunían en torno a asociaciones en las que se fomentaban y mantenían vivas las tradiciones , religión y costumbres de la tierra natal; aquí, en nuestra Comarca Andina no se conoce antecedente de que ello ocurriera así; sin embargo, fue el culto católico bizantino y su iglesia el sitio de las reuniones sociales, fundamentalmente para los festejos navideños y pascuales. La situación bélica que sobrevino a esta corriente de inmigrantes, y los cambios políticos sucedidos en cuanto a las ubicaciones de pueblos y aldeas de origen de los mismos, dificulta la obtención de nuevas fuentes que aporten mayor claridad al tema de las nacionalidades y la ciudadanía. Es por ello que el presente trabajo plantea una segunda etapa que profundice en tales aspectos,

Antecedentes
Hace ya algunos años en este mismo Congreso presenté como ponencia el proyecto: Rescate del Patrimonio Cultural Histórico de mi Pueblo. El mismo proponía distintas etapas para dicha tarea, una de ellas era a través de la entrevista a viejos pobladores poder construir el relato de las distintas corrientes inmigratorias que desde fines del siglo XIX llegaron a la hoy localidad de El Hoyo. Una de ellas es precisamente la que hoy vengo a exponer, la de los polacos como normalmente se la conoce. No fue una tarea fácil por distintas razones, pero fundamentalmente por no conseguir en un principio fuentes escritas que corroboraran el relato oral de sus protagonistas y descendientes. Sin embargo, con el tiempo, al establecer lazos de confianza tanto con los actores de este proceso histórico, como así también con otras personas o instituciones que de una u otra manera se relacionaban al tema, fui obteniendo fuentes escritas que verdaderamente me aportaron mucha y valiosa información, tal es el caso de representantes de la Iglesia Grecolatina con Sede en El Bolsón e incluso en Buenos Aires y Misiones, ritual bizantino que siguieron a su llegada los primeros inmigrantes polacos – ucranianos. Es entonces que la investigación se enriquece a partir, no sólo de la entrevista oral, sino también con la aparición de fotografías tanto de la llegada como así

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también de Europa; correspondencia enviada a sus familiares europeos, pasaportes, certificados de sanidad, documentación sobre el barco que los trasladó desde Inglaterra, escala obligada hacia el destino final, y mucha otra información que fue apareciendo en bibliografía y el acceso a una herramienta actual para la investigación como lo es Internet que facilitó el contacto con embajadas y diferentes sitios ucranianos. Si bien, las fuentes fueron apareciendo y permitiendo armar el rompecabezas que se presentaba al inicio de la investigación, creo fundamental el interés o el apasionamiento que el investigador pone en su búsqueda en procura de nuevos y mejores datos. Esta circunstancia hace también que la investigación se demore en espera de nuevos y mas relevantes datos.

Conferencia de Paz que hacia el año 1920-1921 se realizaba en París, por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 22 de 5 de Febrero de 1921, reconoce a la República Popular Ucrania como un Estado Libre e Independiente. Esta independencia fue efímera ya que en el año 1922 la mayor parte del territorio de Ucrania es forzosamente incorporado a la URSS y el resto pasó bajo los dominios de Polonia, Rumania y Checoslovaquia. Se inicia entonces una política antiucraniana a través de persecuciones a sus intelectuales, iglesias y un estricto control de sus habitantes, con la finalidad de imponer la colectivización de sus tierras. Entre los años 1932 - 1933 se produce el denominado Hambre Artificial organizado por el Régimen Soviético de Stalin, el que se convirtió en uno de los mayores genocidios del siglo XX. La Comisión Internacional de Juristas de 1988-90, dictaminó que como resultado del hambre y sus secuelas, hubo en Ucrania entre 7 y 12 millones de víctimas. Hacia el año 1939 como consecuencia del Tratado Secreto de No Agresión entre Alemania y Rusia, la Ucrania Occidental que pertenecía a Checoslovaquia, Polonia y Rumania, fue incorporada a la URSS ese mismo año. En el año 1940 Ucrania se vio ampliada con Besarabia y Bukovina. En 1941, las tropas nazis invadieron Ucrania, generándose un fuerte movimiento de resistencia a cargo del Ejercito Insurgente Ucranio UPA combatiendo a nazis y comunistas hasta 1950. En 1945 la Transcarpatia pasó a Ucrania. Concluida la Segunda Guerra Mundial, todas las tierras de la etnia ucraniana quedaron agrupadas dentro de la URSS. Una vez más la contienda produciría efectos devastadores sobre el pueblo ucraniano con la pérdida de 6 millones de vidas. Así la República Socialista Soviética de Ucrania ingresa como miembro fundador en las Naciones Unidas. Los distintos jerarcas que se sucedieron en el poder, si bien modificaron algunas de sus metodologías para continuar con las persecuciones y el terror, no así modificaron sus objetivos que siempre fueron los de rusificar al pueblo y eliminar su identidad nacional. Es aquí, cuando una vez más son sus intelectuales los portavoces de la disidencia, sufriendo por ello las deportaciones hacia Siberia, las persecuciones y la represión. En la década de 1980 nace en la URSS la idea de la perestroika y los pueblos oprimidos del vasto imperio comienzan a reclamar su soberanía e independencia. En Ucrania se exige mayor autonomía, control de sus recursos, protección del medio ambiente y el ucranio como idioma oficial.

La Identidad Ucraniana
Para hablar de Ucrania y comprender el complicado entramado de las nacionalidades presentadas en sus pasaportes a su arribo a nuestro país por parte de los inmigrantes, y la construcción de su identidad, necesariamente deberíamos remontarnos a sus orígenes como Nación. Antiguamente la mayor parte del hoy territorio de Ucrania pertenecía a la alianza de pueblos eslavos del Este conocida como Rus de Kiev. Desde el siglo VI Kiev es la capital de Ucrania. Durante siglos las incesantes luchas entre los pueblos vecinos hacen desaparecer y nuevamente resurgir al Estado Ucraniano. Hacia el siglo XV siervos, fugitivos de la justicia y aventureros se congregaron en las estepas para construir sus stanitsas o poblados. Es entonces cuando nacen los cosacos, quienes debatirán asuntos de gobierno y organizarán incursiones contra tártaros, turcos, rusos moscovitas y polacos, viejos enemigos del pueblo ucranio. Es en la región de Zaporizhia en la que renace un nuevo Estado Ucranio con los cosacos, quienes en una Europa medieval y feudal defienden los derechos de su pueblo, su territorio y la fé cristiana, abrazada ya en el 988 durante el reinado de Volodymyr el Grande. Luego de la Primera Guerra Mundial y con la caída de los imperios que durante siglos oprimieron al Estado Ucraniano, éste reaparece como Estado declarando su Independencia y Soberanía el 22 de Enero de 1918, eligiendo al tryzub, emblema del príncipe Volodymyr Velykyi, como escudo nacional, y los colores celeste y amarillo para la bandera nacional. Para entonces el Gobierno Argentino del Dr. Hipólito Yrigoyen, a través de su Embajador en París, Dr. Marcelo T. Alvear y su Ministro de Relaciones Exteriores Dr. Honorio Pueyrredón, en el marco de la

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El 16 de Julio de 1990, el Soviet Supremo de Ucrania proclamó la soberanía estatal de la república. El 24 de Agosto de 1991 aprobó el Acta de Independencia de Ucrania, a la vez que convocó a un plebiscito popular para ratificar o rechazar la decisión. En Diciembre de 1991, el 90 % de los ucranianos ratificó la independencia. En Argentina, a solicitud del electo Presidente ucraniano, Leonid Kravchuk y de la Colectividad Ucraniana en el país, el Gobierno del entonces Dr. Carlos S. Menem, reconoce por segunda vez la independencia de Ucrania. El 8 de Diciembre de 1991, los presidentes de Ucrania, la Federación Rusa y Bielorusia, declararon el fin de la URSS y fundaron la Comunidad de Estados Independientes. Ucrania se proclamó como un Estado desnuclearizado y neutral, dispuesto a integrarse a Europa.

nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino ...». Asimismo su Artículo 25º estipula: «El Gobierno Federal fomentará la inmigración europea; y no podrá restringir, limitar ni gravar con impuesto alguno la entrada en el territorio argentino de los extranjeros que traigan por objeto labrar la tierra, mejorar las industrias, e introducir y enseñar las ciencias y las letras». El Estado Argentino, y en algunos casos también los Provinciales, a través de distintos mecanismos legislativos va delineando una política inmigratoria que posteriormente a partir de la llamada Ley Avellaneda Nº 817 del año 1876, mejora las experiencias anteriores y aborda el tema de la inmigración y la colonización. En tal sentido, se refiere a todo lo atinente a la llegada, alojamiento y posterior traslado del inmigrante al lugar de destino final donde se encuentran las tierras fiscales para su colonización. Nacen entonces el Departamento General de Inmigración, la Oficina de Tierras y Colonias, las Oficinas de Trabajo, las Comisiones de Inmigración en las capitales provinciales y en los puertos de desembarco. También la Ley, define al inmigrante, como: «...todo extranjero jornalero, artesano, industrial, agricultor o profesor, que siendo menor de sesenta años, y acreditando su moralidad y sus aptitudes, llegase a la república para establecerse en ella, en buques a vapor ó a vela, pagando pasaje de segunda o tercera clase, o teniendo el viaje pagado por cuenta de la Nación, de las provincias, o de las empresas particulares, protectoras de la inmigración y la colonización». Es entonces que todo inmigrante que reuniera las condiciones previstas por la legislación vigente, se hacía acreedor a los derechos de ser alojado y mantenido por parte del Estado durante los cinco días siguientes a su desembarco. Además el Departamento General de Inmigración se hacía cargo también de su traslado hacia el destino final, en el interior del país. La Campaña Militar del General Julio A. Roca a la Patagonia Argentina había dejado como saldo grandes extensiones de tierras propicias para su colonización, luego de habérselas despojado a los pueblos originarios, verdaderos dueños de la tierra. La política inmigratoria nacional preveía la instalación de oficinas en Europa las que utilizaban diversos recursos para promover la emigración desde el viejo continente a familias de labradores para poblar y «hacer la América» en nuestro país. Estos motivos llevaron a miles de inmigrantes a aventurarse a ultramar con destino a la Argentina entre otros países. Hacia la Argentina fueron cuatro etapas bien diferenciadas en las que llegaron inmigrantes de

De Ucrania a la Patagonia
La década de 1930, en Europa, fue una época difícil. El tantas veces invadido territorio Ucraniano se encontraba dominado al Oeste por Polonia, al Este por Rusia y al Sur-Oeste por Rumania y Checoslovaquia, ya desde 1922. La Polonia de esos años sufría el hambre como consecuencia del empobrecimiento del campesinado por haber sido forzado a la colectivización de la agricultura, el pago de impuestos muy altos, las persecuciones del régimen comunista y la sospecha de una nueva guerra que crecía; parecían no dar una luz de esperanza a las generaciones jóvenes. « …Polonia era una miseria de esas que no tiene nombre, era un país chiquito, que tenía 30 millones de habitantes, era como la provincia de Buenos Aires, así que ya la gente esperaba cualquier cosa, cualquier revolución, cualquier comunismo, cualquier cosa que venga que venga …el rico era rico y el pobre ya, trabajábamos por 4 horas y ya 4 horas en las fábricas allá, para que vos vivas un poquito y otro poquito, entonces la gente se movió, el que tenía unos pesitos, un campito, una chacrita para vender, juntar una visa de dinero, porque no dejaban así venir, tenías que tener un poco de dinero, y bueno con esa platita llegaron y compraron esta chacra …» (Don Eufemio Yusiuk) Para entonces, América y en especial la República Argentina, fomentaban la inmigración desde Europa para poblar los vastos territorios deshabitados. Estos principios ya habían sido enunciados desde los inicios de la Organización Nacional. El preámbulo de la Constitución Nacional Argentina reza: «...con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para

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nacionalidad ucraniana, más allá que en sus pasaportes, según el período, figuraban como ciudadanos polacos, o austríacos o rusos : · · · · Primero: Abarca los años 1897 a 1914 Segundo: De 1920 a 1939 Tercero: De 1946 a 1950 Cuarto: Comenzó en el año 1994 luego de la caída de la URSS

Una chatarra de ferrocarril, de vagones estacionados en desuso... Entonces mi padre dijo: Esto no es Canadá!!. Ni siquiera se quiso bajar del barco, sino volver en el mismo barco de vuelta a Polonia y vender el resto de la tierra que nos quedaba allá, y de ahí regresar, o sea, retomar el viaje hacia Canadá. Mi madre lo convence para visitar los amigos, parientes en Buenos Aires (que tenemos). En ese trayecto, aproximadamente 20 días, se encuentran con gente que dicen que en Bariloche, había nieve, a donde en Buenos Aires, en ese entonces hacían 40 grados...» (Entrevista a José Batiuk) Desde Polonia, salían hasta Europa Occidental barcos de pequeñas dimensiones de bandera polaca transportando familias de emigrantes quienes en Francia o Inglaterra transbordaban a grandes transatlánticos para llegar hasta América. Los viajes duraban meses, desde la partida de las aldeas natales hasta llegar a las tierras promocionadas por el Gobierno Argentino. El viejo Hotel de Inmigrantes albergaba durante días y hasta meses a los recién llegados, antes de partir hacia sus destinos finales. Generalmente alguien del grupo o de la familia, emprendía un viaje de reconocimiento hacia los distintos puntos del país en donde se radicarían. Eleuterio Demich cuenta...» y nosotros nos quedamos en la inmigración (Hotel de Inmigrantes -Bs. As.), ...ahí quedamos y mi padre fue primeramente al norte para ver si podía conseguir tierra, porque nosotros veníamos a colonizar, decían. Trajimos carro, trajimos arado, trajimos apero para los caballos,...nos faltaba traer el caballo, nomás. ... Y no le gustó a mi padre por ahí, entonces volvió a Buenos Aires. Mientras tanto nosotros estábamos en inmigraciones. Vino a la Patagonia y se encontró con punta de rieles en Jacobacci. Y de ahí vino en camión, no sé cómo se pudo, y se vino hasta acá, El Bolsón. De El Bolsón, se fue caminando para el lado de El Hoyo - que a él le sonaba porque conocía a Kolb - , y llegó por suerte a la policía, al Comisario Benavente y ahí se encontró con un señor, un Sargento ruso... Ismael, se llamaba de apellido Ismael. (...) Y ahí vio que mi padre no sabía nada de castellano. Mi padre no sabía ni escribir ni leer, ni hablar castellano. Ahí lo salvó en esta situación. Benavente los apoyó muchísimo, muchísimo, en todo sentido...» Elena Skiepko, también rememora los relatos de sus padres sobre el viaje de «reconocimiento» realizado por Demich, en busca de un lugar definitivo dónde radicarse en Argentina, mientras el resto del grupo permanecía en el hotel de Inmigrantes en Buenos Aires: « ... y ahí esperaron, no sé, como veinte días. Mandaron a un Demich, que era Menna Demich. Lo mandaron y juntaron el dinero, y bueno... que venga a ver, que estaban los Kolb acá -que eran vecinos de mis padres- . Allá (en Europa), tenían el campo cerca. Entonces, como se habían venido antes, que venga a ver cómo era el clima, y cómo era el paisaje y todo, ...para ellos poder venir para acá. No, irse para el norte, a Mendoza o Misiones». 107

La segunda etapa - que es la que estudiamos - se caracterizó por inmigrantes provenientes fundamentalmente de las provincias del este de la actual Ucrania, tal es el caso de Volynia. Las personas emigraban tanto por razones económicas – campesinos empobrecidos – como por las políticas. El Estado Argentino había dispuesto que los territorios ubicados al norte, en Misiones y Mendoza, serían facilitados a inmigrantes de distintas etnias, y hacia allí marcharon cientos de «polacos» y ¿ucranianos?. Sin embargo, la Comarca Andina se constituyó en destino de estas corrientes inmigratorias hacia los años 1937, 1938 y 39, a pesar de que la cordillera andino patagónica había sido destinada a los inmigrantes provenientes de Suiza de acuerdo a los relatos de los entrevistados y en coincidencia con el pensamiento de aquel momento (recordemos que el creador de los Parques Nacionales, Dr. Exequiel Bustillo, soñaba con la SuizaArgentina en estos lares). En tanto, en Europa, día a día crecía la amenaza de una nueva guerra. El clima tenso y enrarecido, motivó a familias enteras a embarcarse en largas travesías hacia América, y muchas veces con un destino final incierto. «En aquel entonces, se sentían rumores de una nueva guerra y como mi padre ya había pasado la guerra del año 14, recordándolo dijo: Bueno, (...) tenemos que emigrar porque es muy posible que estalle la guerra y andá a saber qué suerte vamos a correr acá, así que decidieron ellos con mi madre, de salir de Polonia hacia Canadá. Hicieron todo el trámite, los papeles y llegamos a Puerto Denia, en el Mar Báltico, a donde nos demoraron, aproximadamente 20 días, porque el barco no llegaba al Puerto para poder trasladarnos hacia el destino de Canadá. En ese lugar se encontraba mucho emigrante, se aglomeró gente, ... enorme cantidad... y se hicieron conocidos con un tal José Malenoski, que fue a Polonia a buscar a su familia y su esposa (para llevarlas) a la Argentina. Él tenía un campo en Misiones, en Oberá, así que los convenció a mi madre y a mi padre de que cambien de pasaje y vengan a la Argentina. Y al llegar a la Argentina, que fue aproximadamente el veinti tanto..., no me acuerdo la fecha, ... pero fin de enero,... primeros días de febrero, con una calor inmenso, en la inmigración, cuando vio hacia la capital - todavía en Dársena Norte aproximadamente cinco cuadras...Yo bien recuerdo todo...

(...) «Entonces mandaron a Demich. Tardó unos días y llegó allá, muy contento y chistoso, como era... Dice que llegó disfrazado como gaucho. Ellos se reían porque se venía con bombachas, faja y bota y poncho y todo... Cuchillo y «tenedor», sabían decir para cargarlo, porque ya venía con todo el equipo completo.» Muchos inmigrantes polacos - ucranianos desistieron de aceptar las ventajas que el Gobierno Argentino les otorgaba para que se ubicaran en Misiones ya que el clima y los insectos atemorizaban a los originarios de aquellas extensas y frías llanuras de la Europa Oriental. Eufemio Yusiuk relata: «Estuvimos como un mes en inmigración, y después empezaba a desparramarse la gente; mandaban mucha gente a Misiones.(...) Misiones era un lugar lindo, mucho calor, muchas víboras, mucho bosque. Al que llevaba, el Gobierno le daba una parcela con bosque. Había que limpiar. Ahora Misiones ya es muy progresada...». Recuerda Eleuterio Demich el viaje de su padre al norte argentino: « Mi padre...no, no le gustó... Se iba a quedar allá, pero resulta que no sé (un día) se nubló. Iba a llover, dice. Resulta que cayó una langosta tan grande que se tapó el sol, se puede decir (...) El trigo estaba a medio crecer y lo limpió todo. Entonces a mi padre -que allá en Europa, aparentemente nunca se acordaron de que haya esos bichos-, no le gustó...No dijo nada, agarró y se fue. Y no volvió más y se largó para estos lados...» Refiriéndose a los funcionarios de inmigraciones del gobierno, ante la decisión de algunos inmigrantes de no aceptar el Norte como destino final, Elena Skiepko agrega: « Ellos les dijeron: bueno, si ustedes quieren irse para allá, traten. Tienen que arreglarse solos. Del pasaje ya no se hacían cargo (...) ... para el lado que fueron pedidos, sí.» Así fue que movidos por algunos que hicieron punta, numerosas familias obtuvieron datos de las bondades que ofrecía la zona de El Bolsón y El Hoyo – Paralelo 42°- para el tipo de agricultura que ellos realizaban. Sabían que no aceptar el lugar ofrecido por el Estado implicaba, por ejemplo, que debían proveerse ellos mismos de las tierras. Los inmigrantes contaban con fondos de garantías que debían establecer ante el Estado Argentino, que aseguraba al mismo que se dedicarían a la agricultura. Estos fondos eran incautados ante el incumplimiento de los inmigrantes o utilizados por ellos mismos si su deseo era volver a su país natal.

a los recién llegados. A partir de Bahía Blanca había quienes lloraban al adentrarse en la árida meseta patagónica. Sólo recuperaban la esperanza al ver los primeros árboles. Stepan Zaniuk recuerda «...Yo no creí lo que mis ojos veían...la riqueza...No creí ver eso nunca. Primero expansión de terrenos, las siembras...Cantidad de trigo, animales y todo eso. Eso no vi nunca. Esa fue la primera impresión que yo vi en aquel tiempo. Pero eso fue hasta Bahía Blanca. De Bahía Blanca para acá, cruzamos por ese desierto, lloramos todos.(...) Cuando vinimos de Jacobacci para acá, hasta que yo de mi parte no vi el primer álamo, en El Maitén, me quedé totalmente muerto. Por El Maitén, cuando vi ese álamo grande, grande... y después cuando empecé a bajar para acá, encontramos esa vegetación, en aquel tiempo, totalmente completa». El viaje se hacía en etapas. Desde Buenos Aires, tomaban el ferrocarril hasta Jacobacci donde se encontraba la punta de rieles, luego debían encontrar la forma de llegar hasta El Bolsón. Pequeños camiones pertenecientes a viejas familias de El Bolsón (Tornero y Steiner) trasladaban a los inmigrantes hasta el destino final por huellas de carros ante la impávida mirada de los ojos de extranjeros que desconocían las dificultades de los caminos de montaña. Elena Skiepko, recuerda « ...entonces trataron de venirse hasta Jaccobaci en tren, y ahí en Jaccobaci, creo que era Tornero, un camionero viejo de el Bolsón, el único camión, que ahí, no sé..., hacía el correo (...).Venía a El Bolsón y ahí los trajo... Los traía por El Maitén y no sé cuánto tardaron. Como tres días, creo. Con los chicos y Yusiuk y Michalik. Este... bueno, mis viejos y estos otros matrimonios. Bueno, cuando ya empezaron a subir por el camino, ya de El Maitén para El Bolsón, esa subida...camino de carro, ya las mujeres empezaron a llorar que querían volverse, que se yo!... Bueno, le hicieron señas a chofer, que pare, y bueno...paró el chofer. Y entonces, mi padre agarró al viejo al que habían mandado, lo empezó a pelear, porque dice ¿Por qué nos trajiste acá?...si no hay camino, mi mujer se descompone...se quiere volver, la otra señora llora...que nunca habían visto un camino tan malo!...que los llevaban al fin del mundo....Entonces, bueno...el pobre hombre (en referencia a Tornero, el chofer), no entendía nada. Los separó como pudo. Sin hablar, a señas...bueno, ahí siguieron. Llegaron hasta El Bolsón...» Llegar a lo que hoy es la Comarca Andina del Paralelo 42º y sentirse rodeados de montañas muchas veces hacía a los recién llegados añorar el horizonte de sus llanuras natales. Algunos de ellos no abandonaban la idea de volver a sus aldeas luego de finalizada la guerra. Los primeros tiempos, luego de la llegada, se utilizaban en conseguir tierras para trabajar. Así, polacos - ucranianos compraron sus primeros lotes, todos ellos

En la Patagonia
Fue así que muchos emprendieron camino hacia el sur. El trayecto en un principio y hasta llegar a Bahía Blanca resultaba lleno de prometedoras sorpresas: grandes extensiones cultivadas por trigo, girasol,... maravillaban

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fiscales, a ocupantes anteriores, generalmente de origen chileno. Eran tiempos en que el pensamiento geopolítico imperante en el Gobierno Argentino promovía el desplazamiento de familias chilenas en las áreas de frontera. Coincidentemente con la creación de los Parques Nacionales de la región, la política adoptada fue la de desalojar al ocupante chileno afincado en lo que después serían los Parques Nacionales Los Alerces y Lago Puelo. Paralelamente, se incentivaba la venta de sus ocupaciones a los inmigrantes. Recién llegados, aquellos que aún no habían podido acceder a su tierra, se dedicaron a otros oficios y trabajos para reunir el dinero necesario que les permitiría comprar su chacrita. Algunos se destacaron como carpinteros en distintas obras de envergadura en el periodo del Gobernador Pagano, en la construcción del Hotel Piltriquitron, el Hospital, otros trabajaron en la Trochita o ayudando en las tareas agrícolas a sus paisanos ya asentados. Puede decirse que si bien el idioma fue una dificultad al principio, pronto, con la concurrencia de los chicos a la escuela y la ayuda de los vecinos Antonio Salamin y Demetrio Mascuta – ambos oriundos de otra región de Ucrania – y llegados mucho tiempo antes, pudieron abrirse camino en la comunidad. Es de destacar que la sociedad de aquel entonces los recibió muy bien y el proceso de integración fue muy rápido. Prueba de ello es que muchos de estos inmigrantes europeos contrajeron lazos matrimoniales con hombres y mujeres nativos del lugar. A diferencia de otros centros receptores de corrientes de inmigrantes ucranianos, como Buenos Aires, Misiones o Mendoza, en las que se reunían en colectividades a través de asociaciones culturales y sociales que mantenían y difundían las costumbres y tradiciones del país de origen, en estas latitudes, la vida social fue compartida con los otros grupos que integraban la sociedad de El Hoyo: argentinos, chilenos y libaneses entre otros. Sin embargo si existió durante muchos años un fuerte lazo que aglutinaba a las familias ucranianas haciéndolas compartir determinadas festividades propias de su cultura, como las pascuas y las navidades; este lazo estaba constituido por la presencia casi periódica de sacerdotes católicos de ritual bizantino. A ellos se debe la difusión y mantenimiento en el tiempo de las costumbres ancestrales y de la fé católica. Repartían libros con la historia de Ucrania y fundamentalmente el periódico «La Voz de la Iglesia Ucrania» con novedades religiosas y de la diáspora ucraniana.

Breves Consideraciones Finales
Esta primera parte del trabajo se realizó en base a fuentes orales: numerosas entrevistas a inmigrantes y sus descendientes residentes en la región. Además se trabajó con mapas de época (anterior a la Primera Guerra Mundial), periódicos de la Iglesia Ucraniana en Argentina de distribución en las colectividades, libros con la historia de Ucrania que también se repartían en la colectividad en años en que los sacerdotes visitaban a los fieles de la diáspora ucraniana en Argentina. Los recuerdos fueron llevando a su vez a que la gente buscara documentos, fotografías, cartas, pasaportes, entre otros, que están siendo analizados y serán utilizados como insumos en la continuación del presente trabajo. A partir de la posibilidad que se presenta de poder rescatar diversas fuentes como las que están surgiendo en este trabajo, resulta fundamental concientizar a la población sobre la importancia de su conservación y facilitación a los historiadores, antes de que se pierdan y con ello se impida parte del proceso de construcción de nuestra historia patagónica.

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VARIABILIDAD MORFOLÓGICA DE PUNTAS DE PROYECTIL EN LA COSTA CENTRO-SEPTENTRIONAL DE PATAGONIA ARGENTINA: PRIMEROS ESTUDIOS Y PRIMERAS PREGUNTAS

GÓMEZ OTERO, Julieta 1, BANEGAS, Anahí2, GOYE, Soledad3, y FRANCO, Nora4

Resumen
Se presentan los resultados del estudio morfológico preliminar de una colección de puntas de proyectil de la costa centroseptentrional de Patagonia (entre Arroyo Verde y la desembocadura del río Chubut). Según los estudios efectuados hasta el presente, este área fue ocupada desde por lo menos 7400 años AP por cazadores– recolectores que mantuvieron rangos de acción regulares a lo largo del perímetro costero y del valle inferior del río Chubut, con variaciones en la intensidad de uso del espacio. Aprovecharon diferentes recursos alimenticios, combinando el consumo prioritario de guanacos, moluscos y plantas, con el de pinnípedos, peces, aves y mamíferos menores. La información aquí presentada corresponde a 144 puntas recuperadas en 39 sitios arqueológicos distribuidos en 22 localidades arqueológicas. La mayoría fue hallada en superficie, lo que limita su contextualización cronológica. No obstante, se pudo obtener una datación radiocarbónica de 2110 años AP (antes del presente) para el empleo de la talla bifacial en el área. Algunas puntas se recuperaron aisladas y otras en contextos de distinta funcionalidad: campamentos-base, campamentos transitorios, enterratorios, etc. Se utilizaron distintas materias primas, predominando ampliamente las rocas silíceas (calcedonia translúcida y/o blanca, sílices coloreadas y madera fósil o xilópalo), que en conjunto alcanzan un 80%. En menor medida (15%) se usaron «rocas de grano fino oscuras», que incluyen basaltos, andesitas y dacitas oscuras. Por último, el porcentaje más bajo (5%) está representado por dos variedades de obsidiana (negra y gris veteada), que podrían proceder de las fuentes Sacanana (a 300 km) y Telsen (a 180 km) respectivamente. Se registró una alta variabilidad en diseños, tamaños y estado de conservación (37% están enteras; el resto está fracturado en distinto grado). Entre las determinables 77% tienen pedúnculo y 23% son apedunculadas. Sesenta y uno por ciento de las puntas presenta tamaños pequeños (de 2 a 4 cm), siguiéndoles las que miden entre 4 y 6 cm (28%). Con relación a los diseños, algunos son similares a los de puntas de distinta antigüedad halladas en otras partes de Patagonia; otros parecen originales del área de estudio. Los diseños supuestamente locales corresponden a puntas pedunculadas delgadas de limbo triangular alargado a medio, bordes rectos o ligeramente convexos (algunos aserrados), pedúnculo diferenciado ancho y corto, de bordes divergentes cóncavos y base cóncava acentuada. Esta variabilidad en diseños y tamaños podría relacionarse con cambios a través del tiempo, con el uso de diferentes armas o técnicas de caza y/o con que esta área pudo haber funcionado como espacio transicional o de contactos directos o indirectos a través del tiempo entre grupos del norte y del sur. Tales contactos se expresarían en las semejanzas entre los distintos diseños identificados.

Introducción
Las puntas de proyectil son sólo uno de los componentes de un sistema de armas aunque, desafortunadamente, en muchos casos es la única parte que perdura. Las variaciones en su forma y características pueden relacionarse con varios factores, entre los que deben considerarse tanto los ambientales (como la disponibilidad de recursos líticos, vegetales, animales, existencia de situaciones de riesgo, por ejemplo) como los sociales (presencia de grupos vecinos y forma de relacionarse con ellos). Estas variaciones deben ser analizadas en el marco de la organización tecnológica de las poblaciones humanas, que comprende el estudio de la selección e integración de estrategias para confeccionar, usar, transportar y descartar los utensilios y los materiales necesarios para su manufactura y mantenimiento (ver Nelson, 1991). Sobre esta base se presentan los resultados del análisis morfológico preliminar de 144 puntas de proyectil recuperadas en 39 sitios distribuidos en 22 localidades arqueológicas de la costa de Patagonia centro– septentrional y el valle inferior del río Chubut. Esta colección de puntas forma parte del Repositorio oficial del Patrimonio Arqueológico de la provincia del Chubut y se encuentra depositada en el Centro Nacional Patagónico-CONICET (Puerto Madryn). El trabajo se enmarca en el proyecto «Puntas de proyectil y circulación humana en los últimos 12000 años. Un estudio tecnológico comparativo de puntas de proyectil en Argentina», dirigido por Nora Franco (PICT 26040 ANPCyT). Sus objetivos principales son: (a) evaluar la potencialidad de diferentes análisis para dar cuenta de variaciones en el diseño de las puntas de proyectil; (b) explorar la correlación entre las diferencias en el diseño y su distribución espacial y (c) indagar la vinculación entre esas variaciones y la disponibilidad de distintos recursos (rocas, faunas y vegetación) o la presencia de diferentes

Palabras claves: Puntas de proyectil. Costa. Patagonia argentina 110

grupos humanos. Para el caso particular del área aquí presentada y para una etapa inicial, en primer lugar se planteó identificar la variabilidad presente teniendo en cuenta materias primas, tamaños, estados de conservación y diseños, y en segundo lugar comparar con los conjuntos de puntas hallados en otras partes de Patagonia.

afloramientos volcánicos de la Formación Marifil aportan sílices e ignimbritas; fuera del área de estudio esta formación geológica aparece a 70 km al oeste y a 90 km al sur del río Chubut (Figura 2). Los sitios en su mayoría son de superficie y se encuentran a cielo abierto en hoyadas de erosión en dunas marinas o fluviales, lo que significa que están altamente impactados tanto por alteraciones naturales (acción eólica, hídrica, pisoteo de animales, etc.), como antrópicas (recolección selectiva por parte de coleccionistas o aficionados, tránsito de vehículos, movimientos de suelo por distinto tipos de obras, canteras, etc.). En el valle inferior del río Chubut esto se agrava a causa de la urbanización creciente, la intensidad de la explotación agraria y la consecuente ampliación de obras de infraestructura. En consecuencia, el registro arqueológico del área presenta importantes alteraciones y limitaciones. Las investigaciones arqueológicas sistemáticas se iniciaron en la década del noventa (Gómez Otero et al., 1999; Gómez Otero, 2007a). Los resultados obtenidos indican que el área fue ocupada desde por lo menos 7400 años AP por grupos de cazadores-recolectores con alta movilidad interior-costa. La mayor densidad de sitios fue comprobada en Península Valdés y en la desembocadura y valle inferior del río Chubut, siguiéndole el resto de la franja costera y el área de las salinas de Península Valdés. Esta última parece haber funcionado como lugar de caza, de aprovisionamiento de agua y probablemente también de sal. Los estudios de fauna arqueológica y los análisis de isótopos estables del Carbono 13 y del Nitrógeno 15 en restos óseos humanos muestran que estos cazadoresrecolectores tuvieron una dieta mixta (terrestre-marinafluvial) que incluía el consumo prioritario de guanaco, moluscos y plantas, complementados con lobos marinos, peces, aves y mamíferos menores, entre ellos el coipo (Gómez Otero, 2007b). En cuanto a la tecnología lítica, la de la piedra tallada estuvo basada en el aprovechamiento de los abundantes rodados patagónicos o marinos locales y también de las sílices e ignimbritas de los afloramientos de Arroyo Verde. Asimismo, se comprobó la explotación de rocas alóctonas –obsidianas, calcedonias de filón, xilópalo, entre otras- que habrían sido obtenidas por intercambios directos o indirectos (Gómez Otero et al., 1999; Gómez Otero y Stern, 2005). Con relación a las obsidianas, análisis de trazas químicas pudieron determinar la representación de seis fuentes distintas en el área, tres de ellas conocidas: «Telsen», a 180 km al oeste; «Sacanana», a 300 km al oeste y Pampa del Asador, a 800 km al sudoeste, en la provincia de Santa Cruz (Gómez Otero y Stern, 2005). Con respecto a la talla bifacial, un fechado radiocarbónico de 2110 años AP para un probable fragmento de punta de proyectil hallado en Península Valdés, indica que esta técnica ya estaba en uso por lo menos desde entonces (Gómez Otero, 2007a). 111

El área de Estudio
El área de estudio está comprendida entre Arroyo Verde (42° S / 65° 04. W) y la desembocadura del río Chubut (43° 15. S / 64° 58. W) (ver Figura 1). Incluye el perímetro costero, el interior de la península Valdés (área de las salina, y la desembocadura y valle inferior del río Chubut.
Figura 1: Área de estudio y distribución de localidades con puntas de proyectil

Referencias: (1)Rincón de Elizalde; (2) Juan de la Piedra; (3) Playa Galván; (4) Puerto San Román; (5 La Armonía; (6) Las Lisas; (7) El Progreso; (8) Los Abanicos; (9) Transecta Paralela y Bajo Norte;(10) Transecta Transversal 1 Norte-Este; (11) Transecta Trasversal Sur- Oeste; (12) Isla 1; (13) Punta Delgada; (14) La Pastosa; (15) Pta. Cormoranes; (16) Salina Grande; (17) Salina Chica; (18) Punta Alta; (19) Morro Nuevo; (20) Puerto Madryn; (21) Barranca Norte; (22) Rawson.

En este sector las únicas fuentes de agua dulce permanente son el río Chubut y los manantiales de las salinas de la península. El clima es templado árido, con escasas precipitaciones y fuertes vientos que soplan predominantemente desde el oeste, aunque también son importantes los del norte. Con respecto a las fuentes de materias primas líticas, salvo en la zona de Arroyo Verde, donde afloran rocas volcánicas de la Formación Marifil (Ramos, 1999), en el resto del área son secundarias; es decir, proceden de rodados marinos o de rodados patagónicos. Estos rodados aportan rocas de buena calidad para la talla. Se trata de las llamadas «rocas de grano fino oscuras» (basaltos, andesitas y dacitas oscuras), muy frecuentes en la franja costera; y de rocas silíceas (calcedonias, tobas silicificadas y madera fósil o xilópalo), que son más abundantes en la desembocadura y valle inferior del río Chubut. Los

Figura 2: Geología del área de estudio, adaptado de Haller et al., 1997

(local o no local). Cabe aclarar que, como aun no se han realizado muestreos sistemáticos para evaluar medidas de abundancia de las distintas rocas entre los rodados locales, la información aquí presentada corresponde a observaciones personales en el terreno. Tamaños. Para esta etapa inicial se registró la longitud, espesor y anchos máximos de cada punta determinable. Se discriminaron rangos de longitud máxima: «< a 20 mm», «de 21 a 40 mm», «de 41 a 60 mm» y «> a 60 mm». También se midió el ancho y espesor máximo de los pedúnculos, diferenciándose dos categorías de acuerdo con Ratto (1991): «< a 10 mm» y de «> a 10 mm». Esta autora propone que los pedúnculos de ancho menor a 10 mm podrían indicar el uso de armas con almacenamiento de energía (arcos y flechas), mientras que los mayores a 10 mm señalarían el empleo de armas de mano o arrojadizas (lanzas o dardos), que no implican almacenamiento de energía. Asociación con sitios de distintas funcionalidades: se determinó el porcentaje de puntas según la funcionalidad de sitios inferida por Gómez Otero (2007a) sobre la base del modelo de Binford (1980). Para ello, consideró la densidad arqueológica y la diversidad de funciones representada por los artefactos y los restos de alimentación. Los sitios con mayor densidad y mayor diversidad habrían funcionado como bases-residenciales; los de menor densidad y menor diversidad como localizaciones donde se realizaron tareas muy específicas y de corta duración, generalmente vinculadas a la obtención o procesamiento expeditivo de algún recurso (talleres líticos, concheros, sitios de matanza y de faenamiento primario de presas etc.). Los intermedios estarían representados por los campamentos transitorios. Comparación: se compararon los diseños de las puntas del área con los de puntas descriptas y/o ilustradas en publicaciones referidas a sitios de otras partes de Patagonia. Dada la innumerable cantidad de trabajos publicados se seleccionó una muestra de aquéllos que informan sobre secuencias estratigráficas temporalmente amplias y representativas de la arqueología de las distintas subregiones. En el caso de Patagonia norte, se consideraron los sitios Cueva Haichol (Fernández, 198890) y Traful (Crivelli Montero et al, 1993), ambos de

Materiales y Métodos
La muestra está representada por 144 puntas de proyectil recuperadas en 39 sitios arqueológicos distribuidos en 22 localidades arqueológicas, las cuales representan el 53% de un total de 41 localidades registradas en el área (Figura 1). La mayoría de las puntas procede de contextos de superficie a cielo abierto, aunque también se hallaron en enterratorios. Algunos de estos contextos fueron datados radiocarbónicamente (ver Resultados). El análisis morfológico se efectuó teniendo en cuenta las siguientes variables: Subgrupos tipológicos: se clasificaron de acuerdo con la presencia/ausencia de pedúnculo y las características morfológicas de limbo, pedúnculo y aletas (según Aschero, 1975, 1983). Materia prima. La determinación de las materias primas permite una aproximación a las estrategias de abastecimiento (distancia a las fuentes) y a las tendencias selectivas según las propiedades de las materias primas y/o factores de índole social (preferencias, restricciones, prohibiciones y planificación de estrategias) (Flegenheimer y Bayón, 1999). Se establecieron relaciones entre estos subgrupos y las materias primas. La clasificación petrográfica se realizó a través de análisis macroscópicos a ojo desnudo y/o con lupas de bajos aumentos (9x). Se avaluó el tipo de fuente (primaria, secundaria), la calidad de la roca para la talla (Luetdke, 1979) y, en los casos posibles, la procedencia de la fuente 112

Neuquén. De Patagonia central (Chubut y noroeste de Santa Cruz), se consultaron los sitios del área de Piedra Parada (Aschero et al., 1983), siete sitios del llamado «complejo Patagoniense» (Aschero et al., 2006), sitios del Río Pinturas (Gradin et al., 1978; Gradin y Aguerre, 1994) y la Cueva 3 de Los Toldos (Cardich et al., 1973). Por último, de Patagonia meridional se tomaron en cuenta las publicaciones referidas a las puntas de proyectil recuperadas en superficie y en estratigrafía en la cuenca del río Santa Cruz (Franco et al., 2005, 2009) y las secuencias de Pali-aike y Fell (Bird, 1993; Massone, 1981), en la zona volcánica del sur de Patagonia chilena.

250 ± 60 AP (edad no calibrada en años calendáricos) (Gómez Otero 2007 a). Puntas similares se registraron en el sitio Haichol, desde los niveles alfareros tempranos (1830 a 1250 años AP) hasta niveles alfareros tardíos (695 a 225 años AP) (Fernández, 1888-90: Fig. 172 a 177), aunque en estos últimos se observa una notable reducción en tamaño. Estas pequeñas puntas –que se habrían utilizado en arcos y flechas- son características de las ocupaciones tardías de Patagonia septentrional, que algunos autores adscriben a la industria llamada «Nordpatagoniense» (ver Orquera, 1987:385-390). 1.c. Siete (7) puntas foliáceas lanceoladas (30 a 64 mm de largo x 14 a 32 mm de ancho x 4 a 7 mm de espesor), de base convexa (Figura 3:1.c). Se asemejan a las registradas en el sitio Haichol (Fernández, 1988-90: Fig. 168, 170, 171, 172, 173), tanto en las ocupaciones precerámicas iniciales (5500 años AP) como en las ocupaciones alfareras tempranas (1830 a 1250 años AP). En el sitio Traful apareció un ejemplar en una capa datada en 6030 años AP (Crivelli Montero et al., 1993: 125; Fig. 23: 1). 1.d. Seis (6) puntas foliáceas lanceoladas (37 a 67 mm de largo x 18 a 26 mm de ancho x 4 a 8 mm de espesor), de base cóncava o ligeramente recta (Figura 3:1.d). Aparecieron en el sitio Haichol desde las ocupaciones alfareras tempranas (1830 años AP) hasta tiempos post-hispánicos: 225 ± 85 años AP (Fernández, 1988-90: Fig. 45, 173,177). En síntesis, los tipos 1.a. y 1.c. tienen similitudes con puntas de las fases «Toldense» (Patagonia central) y «Magallanes III» (Patagonia meridional), así como con las halladas en los niveles más profundos de las cuevas Haichol y Traful (Patagonia septentrional). Estas puntas fueron datadas entre el Holoceno temprano y el medio. Su registro en el área aquí tratada podría estar indicando antiguos contactos entre las distintas regiones y/o la circulación o replicación de ese tipo de diseños para momentos que aun no se conocen. Dada la máxima edad radiocarbónica obtenida para el área -7400 años AP (Gómez Otero, 2007 a)- no habría que descartar estas hipótesis. Los tipos 1.b. y 1.d. son más tardíos y de distribución amplia en el norte de Patagonia, lo que sugiere intercambios directos o indirectos entre ambas áreas para tiempos posteriores a 2000 AP.
Figura 3. Tipos de diseños de puntas apedunculadas (Foto Jorge Briguglio)

Resultados y Discusión
Las puntas de proyectil representan alrededor de un 1 a 2% del total de artefactos (incluidos los desechos de talla) hallados en los distintos sitios, pero este porcentaje podría estar distorsionado por las recolecciones selectivas de aficionados y coleccionistas.

Subgrupos tipológicos
Solamente 110 de las 144 puntas mostraron el suficiente grado de integridad como para ser atribuidas a algún subgrupo tipológico (Aschero, 1975, 1983). Macroscópicamente se determinaron dos grandes subgrupos: puntas pedunculadas y apedunculadas. El resto corresponde a las puntas indeterminadas por alto grado de fractura. 1. Apedunculadas: se distinguieron cuatro tipos: 1.a. Siete (7) puntas de limbo triangular corto (31 a 42 mm de largo x 21 a 30 mm de ancho x 5 a 7 mm de espesor), de base recta a levemente convexa (Figura 3:1.a). Este tipo se asemeja a las puntas llamadas «Magallanes III» de Patagonia meridional (Bird, 1993:38); a las de la fase «Toldense» de los sitios Los Toldos (Cardich et al., 1973: Fig. 16) y Río Pinturas de Patagonia centro-meridional (Gradín et al., 1979: Fig. 1; Gradin y Aguerre, 1994: Fig. 1:3), y a algunas de Patagonia septentrional halladas en los sitios Haichol (Fernández, 1988-90: Fig. 168, 170, 171, 172, 173) y Traful (Crivelli Montero et al., 1993: Fig. 11, 15, 19, 23, 31). Esas puntas fueron datadas entre 9400 y 8000 años AP en Patagonia central, entre 8500 y 6500 AP en el extremo sur y entre 7800 y 4200 AP en el norte de la región. En el sitio Haichol perduraron hasta las ocupaciones alfareras tempranas (entre 1830 y 1250 años AP) (Fernández, 1988-90). 1.b. Siete (7) puntas de limbo triangular largo (24 a 50 mm de largo x 15 a 26 mm de ancho x 2 a 4 mm de espesor), de base escotada (Figura 3:1.b). Entre ellas se diferencia una de 102 mm de largo x 30 mm de ancho x 8 mm de espesor, hallada en el enterratorio Barranca Norte (Figura 1: 21 de este trabajo), datado entre 310 ± 70 AP y

2. Pedunculadas: se diferenciaron diez tipos de diseños 113

2.a. Dos (2) puntas de 33 mm y 34 mm de largo total respectivamente, de limbo triangular corto, recto y aserrado; pedúnculo diferenciado, ancho (14 mm y 15 mm respectivamente) y espeso (6 mm y 7 mm respectivamente), de bordes paralelos rectos o cóncavos y base cóncava (Figura 4:2.a). Se observaron similitudes con puntas adscribibles a la llamada industria o fase «Patagoniense» de Patagonia central, datadas con posteridad a 1900 años AP (Gradin et al., 1976; Gradin, 1980). Estas se hallaron en la Capa 2 del Alero Cárdenas (Río Pinturas) (Aguerre et al., 1994: Fig. 1: 2, 3 y 5); los sitios Tapera 2 (Chubut) y Laguna Azul (Santa Cruz) (Aschero et al., 2006: 27, Fig. 22.1.3). El ancho del pedúnculo sugiere su uso en lanzas, dardos o armas de mano. 2.b. Nueve (9) puntas de largo variable (22 a 55 mm), de limbo triangular alargado y recto (a veces aserrado); pedúnculo diferenciado (7,5 a 17 mm de ancho y 3,5 a 7 mm de espesor), de bordes paralelos rectos o cóncavos y base cóncava (Figura 4: 2.b). Se obtuvo una datación radiocarbónica de 770 ± 50 años AP (edad no calibrada) para una pieza aparecida en un enterratorio de la costa del golfo Nuevo (Figura 1:20 de este trabajo; Gómez Otero y Dahinten, 1997-98). Puntas similares fueron registradas en contextos atribuidos al Patagoniense: Piedra Parada 1 (Aschero et al., 1983: Fig. 13.g), Cueva 3 de Los Toldos (Cardich et al., 1973: Fig. 8b) y Río Pinturas (Gradin et al., 1979: Fig. 18: 2, 3, 9; Aguerre et al., 1994: Fig. 1:4). Las puntas más pequeñas representarían la reducción en tamaños registrada para tiempos cerámicos (posteriores a 1250 años AP), que podría vincularse con el uso de arcos y flechas (Gradin, 1980). Las de tamaño mayor y pedúnculo ancho podrían haber sido utilizadas en lanzas, dardos o armas de mano. 2.c. Diecinueve (19) puntas de 25 a 30 mm de largo, limbo triangular mediano y convexo; aletas entrantes agudas; pedúnculo diferenciado (de 6 a 11 mm de ancho y 2 a 4 mm de espesor), de bordes divergentes cóncavos y base cóncava (atenuada o escotada) (Figura 4:2.c). Al igual que las más pequeñas del tipo 2.b., se habría usado en arcos y flechas. No se observaron semejanzas con las puntas ilustradas en la bibliografía consultada. 2.d. Diecinueve (19) puntas de 20 a 50 mm de largo, de limbo triangular alargado y recto, aletas entrantes agudas; pedúnculo diferenciado (8,5 a 11,5 mm y 2 a 4,50 mm de espesor), de bordes paralelos cóncavos y base cóncava (atenuada o escotada) (Figura 4:2.d). Se obtuvo una datación radiocarbónica de 270 ± 60 años AP (edad no calibrada) para una punta hallada en un enterratorio de la ciudad de Rawson (Figura 1:22 de este trabajo; Gómez Otero y Dahinten, 1997-98), y de 380 ± 60 años AP (no calibrada) para otra extraída de un fogón en la costa del golfo San Matías (Figura 1: 5 de este trabajo; Gómez Otero 2007 a). También estarían vinculadas con la utilización de arcos y flechas. No se observaron similitudes con las puntas ilustradas en la bibliografía consultada.

2.e. Doce (12) puntas de 40 a 55 mm de largo, de limbo triangular alargado, recto o levemente convexo; pedúnculo diferenciado (13 a 18,5 mm de ancho y 6 a 8,5 mm de espesor), de bordes rectos y base cóncava (Figura 4:2.e). Se asemejan a algunas puntas halladas en contextos atribuidos a la fase «Magallanes IV» de Patagonia meridional, con edades entre 4500 años AP y 200 AP (Massone, 1981: Fig. 9: 1; Bird, 1993: Fig. 39 y 117; Franco, 2002). Su tamaño y el ancho de los pedúnculos indica uso de lanzas, dardos o armas de mano. 2.f. Cinco (5) puntas de 20 a 40 mm de largo, de limbo triangular corto, recto o levemente convexo; pedúnculo diferenciado (12 a 18,5 mm de ancho y 5 a 7,5 mm de espesor), de bordes rectos o levemente divergentes y base cóncava (Figura 4.2.f). Al igual que el tipo 2.f. fueron registradas en contextos de la fase Magallanes IV (Massone, 1981: Fig. 9: 2 y 3; Bird, 1993: Fig. 39 y 117). Se habrían usado en el mismo tipo de armas que las 2.e. 2.g. Tres (3) puntas de 35 a 40 mm de largo, de limbo triangular corto; pedúnculo esbozado (19 a 20 mm de ancho y 5 a 7 mm de espesor), de bordes convergentes rectos y base cóncava escotada (Figura 4:2.g). En el sitio Chacra Briones (Chubut), apareció una punta similar en niveles cerámicos (Aschero et al., 1983-85: Fig. 5: 9). No obstante, tanto las que aquí presentamos como la de Chacra Briones podrían ser ejemplares reactivados. Se infiere su empleo en lanzas, dardos o armas de mano. 2.h. Una (1) punta de 45 mm de largo, limbo triangular corto de bordes levemente convexos; pedúnculo esbozado (19 mm de ancho y 5 mm de espesor), de bordes cóncavos divergentes y base escotada (Figura 4:2.h). Esta punta es similar a las llamadas «cola de pescado» o «cola de pez», que se hallaron en los contextos más antiguos de Patagonia meridional: las cuevas Fell y Palli-aike (Massone, 1981:Fig. 4: 1, 2 y 5 ; Bird 1993: Fig. 12). No obstante, es probable que la que aquí se describe se trate de una punta reactivada. Habrían sido usadas en lanzas, dardos o armas de mano. 2.i. Dos (2) puntas de de 20 a 30 mm de largo, limbo triangular mediano a alargado, de bordes rectos, aletas entrantes agudas; pedúnculo diferenciado (9,70 mm de ancho y 3,82 mm de espesor) de bordes rectos y base recta o ligeramente cóncava (Figura 4:2.i). Estas puntas son similares a las llamadas «Magallanes V» (Bird; 1993: 41 y 116) de Patagonia meridional, fechadas entre 800 y 200 años AP. Durante ese período coexistieron con las puntas Magallanes IV (Massone, 1981; Gómez Otero, 1987: 130). Estarían vinculadas con el uso del arco y la flecha. 2.j. Una (1) punta de de 34 mm de largo, de limbo triangular largo y recto, aletas entrantes agudas; pedúnculo diferenciado (9 mm de ancho y 3,6 mm de espesor), de bordes divergentes y base cóncava escotada (Figura 4:2.j). Es similar a puntas del Componente Tardío del Canal Beagle datadas entre 280 y 100 años AP, que se habrían utilizado en arcos y flechas (Orquera y Piana, 1999:79 y 86).

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Figura 4: Tipos de diseños de puntas pedunculadas (Foto Jorge Briguglio)

de los diseños típicos de la fase Patagoniense podría deberse a una frecuente interacción interior-costa en Patagonia central en tiempos tardíos o a que estas puntas también formaban parte del bagaje tecnológico de los cazadores que ocuparon el valle inferior del río Chubut y la costa adyacente. Los demás diseños están poco representados. Llama la atención el registro de una punta similar a las del Componente Tardío del Canal Beagle.

Materias primas
Las materias primas identificadas son rocas silíceas (xilópalo, sílices coloreados y calcedonia blanca o traslúcida) que en conjunto alcanzan un 80%; rocas de grano fino oscuras (basaltos, dacitas oscuras, andesitas) (en adelante RGFO) con un 15%, y obsidianas que llegan a 5% (Figura 6). Como se mencionó anteriormente, las sílices están disponibles en los rodados marinos y patagónicos locales (aunque no es frecuente su presencia ni tampoco siempre es buena la calidad) y en fuentes primarias asociadas a las vulcanitas de la Formación Marifil. Justamente, algunas puntas mostraron que fueron confeccionadas sobre tabletas de calcedonia y no sobre rodados, lo que sugiere intercambio u obtención directa en las canteras. Por su parte, si bien las RGFO son relativamente abundantes entre los rodados locales y muestran buena calidad para la talla, llama la atención su bajo porcentaje en el total. Este hecho, sumado a la preponderancia en el uso de rocas silíceas, estaría indicando la incidencia de otros factores de selección no estrictamente vinculados con la relación costo-beneficio en la explotación de las materias primas.
Figura 6. Proporción de las distintas materias primas en la muestra

En la Figura 5 se puede apreciar la proporcionalidad de los distintos tipos de diseños en los dos subgrupos. Entre las apedunculadas los cuatro tipos muestran porcentajes parejos: no más del 6% del de las 110 puntas enteras o casi enteras. Entre las pedunculadas, los más abundantes (17% del total respectivamente) son los tipos 2.c. y 2.d., que corresponden a los dos tipos de diseños no registrados en la bibliografía consultada. Esto avalaría la presunción de que estos tipos habrían sido de desarrollo local o quizás de la costa de Patagonia central. Les siguen los tipos 2.e. (11%) y 2.b. (8%): el primero asimilable a las puntas «Magallanes IV» de Patagonia meridional y el segundo identificado en los contextos tardíos adscribibles a la fase «Patagoniense» del interior de Santa Cruz y de Chubut. Con respecto a los diseños tipo «Magallanes IV», su presencia fuera de Patagonia meridional señala una distribución muy amplia o circulación de diseños entre el extremo sur y el área de estudio. Por su parte, el registro
Figura 5: Proporcionalidad de los distintos tipos de diseños en un total de 110 puntas

Tanto entre las pedunculadas como en las apedunculadas prevalecen las calcedonias (39% y 45% respectivamente), seguidas por las sílices coloreadas (35% y 22% repectivamente) (Tabla 1; Figura 7). Con respecto a la relación entre materias primas y puntas fracturadas, los valores más altos corresponden a las obsidianas (57%) y los xilópalos (41%), lo que podría vincularse con las características de estas materias primas, que son frágiles y/o quebradizas. Predominan las fracturas en ápices y en menor medida en limbo.

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Tabla 1. Relación materias primas y subgrupos tipológicos

Funcionalidad de sitios y presencia de puntas

Figura 7: Distribución de materias primas por subgrupos tipológicos

Se hallaron puntas en todos los tipos de sitios (Tabla 3). Esto se debería a que las armas de caza eran llevadas a todos lados y una vez utilizadas regresadas al lugar de origen para reponer los cabezales o reparar los astiles. Las puntas rescatadas en los enterratorios estaban entre las costillas o en el espacio abdominal de determinados individuos, lo que permitió inferir muerte por violencia.

Conclusiones

Materias primas y tamaños
En general se observa un predominio marcado de las puntas de 21 a 40 mm (61%), a las que siguen las de 41 a 60 mm (28%). Con escasos porcentajes se registraron las de menos de 20 mm (6,5%) y las de más de 60 mm (4%). Las únicas materias primas que se usaron para confeccionar puntas de todos los rangos de tamaño son las sílices coloreadas y las calcedonias (ver Tabla 2).
Tabla 2: Relación tamaños/ materias primas

Se registró una alta variabilidad en formas y tamaños entre las puntas de proyectil recuperadas en distintos sitios de la costa centro-septentrional de Patagonia y el valle inferior del río Chubut. De acuerdo con este estudio preliminar, predominan las pedunculadas de tamaño pequeño y mediano-pequeño, confeccionadas con rocas silíceas (calcedonia blanca o traslúcida y sílices coloreadas) Se observaron similitudes con puntas descriptas en sitios de distinta antigüedad de otras partes de Patagonia: Apedunculadas: (a) de limbo triangular o foliáceo como las registradas en el Holoceno temprano y medio, tanto en el noroeste como en el centro y sur patagónicos; y (b) triangulares microlíticas como las del Holoceno tardío en Patagonia septentrional; Pedunculadas: (a) como las de la fase «Magallanes IV» de Patagonia meridional (4500 a 200 AP); (b) como las de la fase «Patagoniense» de Patagonia central (posteriores a 1900 AP) ; (c) microlíticas como las de la fase «Magallanes V» (800 a 200 años AP). Hay casos únicos: una pedunculada con aletas en hombro similar a las llamadas «cola de pescado» del Holoceno temprano en el sur de Patagonia y una

Cabe recordar que se obtuvieron edades radiocarbónicas de entre 770 AP y 250 AP para puntas delgadas de tamaños inferiores a 40 mm.

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Tabla 3: Funcionalidad de sitios y presencia de puntas de proyectil

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Pasante de investigación en el Centro Nacional Patagónico, Bvard Brown S/Nro (C.P. 9120), Puerto Madryn, Argentina. banegas.anahi@yahoo.com.ar
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Pasante de investigación en el Centro Nacional Patagónico, Bvard Brown S/Nro (C.P. 9120), Puerto Madryn, Argentina. msgoye@yahoo.com.ar
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pedunculada semejante a las del Componente Tardío del Canal Beagle, al sur de Tierra del Fuego. También se identificaron dos tipos de puntas que no están presentes al norte y al sur del área de estudio; por lo tanto, podrían ser diseños locales. Estos corresponden a puntas pedunculadas de limbo triangular largo a medio, bordes rectos o ligeramente convexos (algunos aserrados), pedúnculo diferenciado ancho y delgado, de bordes divergentes cóncavos y base cóncava acentuada. La variabilidad observada en la muestra podría relacionarse con cambios de diseños y tamaños a través del tiempo, con el uso de diferentes armas o técnicas de caza y/o con que esta área pudo haber funcionado como espacio transicional o de contactos directos o indirectos a través del tiempo entre grupos al norte y al sur de Patagonia. Tales contactos se expresarían en las semejanzas entre los distintos diseños identificados. Como conclusión, si bien este estudio es sumamente preliminar y tiene sus limitaciones, nos permitió ordenar y sistematizar información y plantear nuevas preguntas que esperamos responder en el futuro a partir de la implementación de otras vías de análisis, entre ellas, la morfometría geométrica, análisis estadísticos, mediciones más amplias, etc. Creemos que entender las razones de la presencia de estos diseños semejantes en escalas amplias, así como profundizar el análisis de la variabilidad en escalas más pequeñas, podrá proporcionar conocimiento valioso sobre el comportamiento y circulación de las poblaciones humanas en Patagonia. Agradecimientos A los técnicos del CENPAT Roberto Taylor y Delfina Palleres, a Juan Bautista Belardi (UNPA) y a Juan Carlos Aguerrebere (Fundación Patagonia Natural) que integraron el equipo de Arqueología que permitió la recuperación de todas las puntas aquí discutidas. A Jorge Briguglio del CENPAT por su colaboración en las imágenes fotográficas. Este trabajo fue posible gracias a los subsidios CONICET (PEI 331/98, PIP 2786/04, PIP 6470/07) y un subsidio de la National Geographic Society (Grant 5453/95), otorgados a Julieta Gómez Otero. Citas
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Investigadora Independiente, Instituto Multidisciplinario de Historia y Ciencias Humanas-CONICET, Universidad de Buenos Aires. Saavedra 15, 5° piso (C.P. 1083), Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. nvfranco2008@gmail.com Enviar información a la dirección de la primera autora.

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Investigadora Independiente. Centro Nacional Patagónico (CONICET) y Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Bvard Brown S/Nro (C.P. 9120), Puerto Madryn, Argentina. julieta@cenpat.edu.ar

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LA ADMINISTRACIÓN DE YPF EN COMODORO RIVADAVIA. UN ANÁLISIS EMPRESARIAL (1930 – 1950)

GONZÁLEZ BONORINO María José. Auxiliar de Primera -UNPSJB – Km.4Comodoro Rivadavia. E-mail: maitruki@yahoo.com.ar T.E: 0297-154027218

Abstract
El presente trabajo, analiza la política empresarial seguida por la empresa estatal Y.P.F. entre 1930 y 1950, en los Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Comodoro Rivadavia. A partir del análisis de los cambios y continuidades de la administración empresarial, el estudio se concentra en las características organizativas del yacimiento, los recursos humanos con los que contaba y las estrategias que se desplegaron frente a las dificultades de implementación de los objetivos propuestos. Durante el periodo analizado se desarrolla y perfecciona la organización del yacimiento, no sólo por la ampliación y explotación de nuevas zonas petrolíferas sino también por el consiguiente aumento del personal y cuadros técnicos. La estructura organizativa se hace cada vez más compleja y la planta orgánica se amplía con nuevas divisiones, secciones y sectores. Con respecto a las estrategias empresariales no es posible deslindarlas de la coyuntura política y económica propia de cada década, que repercuten hacia el interior del yacimiento. En este sentido, las estrategias adoptadas ante la crisis económica de 1930 y posteriormente por la Segunda Guerra Mundial, que complican la adquisición de máquinas y materiales, se dirigen hacia la explotación máxima de los materiales disponibles y a la recuperación de éstos, intensificándose el trabajo en los talleres. Sin embargo, la administración del yacimiento continuará aplicando las últimas innovaciones tecnológicas al mismo tiempo que generará espacios de investigación en su interior. La llegada de Juan Domingo Perón a la Secretaría de Trabajo y la creación de la Gobernación Militar en 1944 impactaron en el yacimiento petrolero. La organización, las estrategias empresariales y los cuadros gerenciales plantean continuidades tales como la presencia de ingenieros civiles en la administración del yacimiento mientras que paradójicamente continúan en el directorio de la empresa, hombres del Ejército y la Armada. Por otro lado se observan cambios importantes como una creciente politización y burocratización en el interior del yacimiento y a partir de 1950 una mayor autonomía administrativa, con la elevación del Yacimiento de Comodoro Rivadavia a la jerarquía de Administración General.

General de Explotaciones Petrolíferas dependiente de la Dirección de Minas. 1 En 1922 se crea Yacimientos Petrolíferos Fiscales y bajo la dirección del General Enrique Mosconi se logra la constitución de una empresa verticalmente integrada, que abarcaba la exploración, perforación, explotación, refinación, comercialización y transporte del petróleo, proceso que se consolidó en la década del 1930. A partir de 1943 los cambios en la política nacional impactarán en la dirección de Y.P.F. El yacimiento de Comodoro Rivadavia, no será inmune a éstos y sufrirá un proceso de reorganización y restructuración acorde con los cambios políticos y sociales que se evidenciaban a nivel nacional. El descubrimiento del petróleo en Comodoro Rivadavia tuvo características particulares, en tanto fue realizado por empleados públicos y no por el sector privado, así como también al tener lugar en territorio de jurisdicción nacional como eran los Territorios Nacionales. Estos factores, posibilitaron que el Estado tomara a su cargo la explotación del yacimiento sujetándolo a su control y regulación. 2 Los estudios sobre la génesis del Estado empresario se demoraron y es recién en la década del 60 cuando se produce un avance en las investigaciones.3 La intervención del Estado en el manejo de las empresas públicas y estatales ha sido tratada de manera general siendo los trabajos sobre los ferrocarriles estatales y privados, los que han suscitado mayor interés por parte de los historiadores, existiendo una amplia bibliografía sobre ellos4. Pero es a partir de la década del ochenta cuando los análisis de casos comienzan a abrirse paso, avanzando sensiblemente en la década siguiente dentro de la expansión de la historia de empresas.5 Nuevos estudios dan cuenta de la constitución de empresas estatales en una etapa temprana del Estado empresario, de la formación 119

La zona de explotación petrolera de Comodoro Rivadavia, fue el primer intento de constitución de una empresa estatal a principios del siglo XX en Argentina. El descubrimiento del petróleo en la ciudad de Comodoro Rivadavia en 1907 dio lugar a la creación de la Dirección

de una burocracia y de la política estatal en relación con los gobiernos provinciales y los trabajadores.6 Los análisis específicos sobre Y.P.F., abarcan un conjunto de temas tales como la política petrolera llevada adelante por el Estado Nacional y el impacto hacia su interior;7 la empresa a partir de su vinculación con el nacimiento y desarrollo del nacionalismo petrolero; 8 mientras que algunos refieren a la relación entre ésta y los gobiernos nacionales.9 Sin embargo, son las investigaciones académicas patagónicas las que en los últimos años han incorporado cuestiones que refieren a las repercusiones sociales que resultaron de la instalación de empresas petroleras en la región. Dichos trabajos incorporan nuevos conceptos y categorías de análisis, nuevas fuentes y métodos de investigación, conformando un amplio abanico de producciones sobre la historia petrolera de la región patagónica. Se centran preferentemente en el análisis de aspectos sociales y culturales con un fuerte sustento empírico, tales como las relaciones laborales al interior del yacimiento, las prácticas socioculturales de la población, estudios sobre etnicidad, clase, género, etc.10 A pesar de esta renovación de estudios sobre la empresa petrolera en las universidades patagónicas, existen todavía importantes ausencias, entre ellas aquellas que refieren a la gestión administrativa y técnica de la administración del yacimiento local, la organización empresarial interna así como, las capacidades para la innovación tecnológica. Por esto, el presente trabajo pretende aportar desde el enfoque de la historia de empresas, perspectivas de análisis que amplíen la mirada en los estudios sobre la conformación y consolidación de Y.P.F. en la zona de Comodoro Rivadavia, así como de sus múltiples actores sociales, en tanto la empresa tuvo una incidencia secular en la vida social de la región. En este sentido, el presente trabajo se concentra en la política empresarial llevada adelante por la empresa estatal durante el periodo que va de 1930 a 1950 a partir del análisis de las características organizativas del yacimiento, el estudio de los cuadros técnicos y gerenciales, la capacidad de innovación tecnológica y las estrategias de organización y racionalización. Es en estos años, que Y.P.F, implementa una política empresarial en los Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Comodoro Rivadavia, que responde al marco de la política pública nacional y que adquiere características particulares en la dinámica interna de su aplicación. Durante todo el periodo señalado, se observan claras continuidades en la política y gestión empresarial, que se caracteriza por una sostenida expansión de las áreas productivas. Sin embargo, los cambios en la política y economía nacional, el aumento de la capacidad de regulación sobre Y.P.F a partir del crecimiento de la burocracia estatal, la creciente intervención del gobierno en su gestión, y las modificaciones en las políticas administrativas, lleva a establecer dos etapas diferenciadas 120

para su análisis. La primera de 1930 a 1943 en la cual luego de la crisis económica y política de 1930, que afectó los trabajos de exploración y explotación y que generó conflictividad laboral al interior de la empresa; comenzó un periodo de crecimiento y expansión en la que entran en producción, hacia mitad de la década, nuevos yacimientos. A su vez, esta expansión de actividades impone la necesidad de contar con cuadros técnicos y administrativos capacitados para cubrir los cambios en la estructura del yacimiento a raíz de la creación de nuevas divisiones y secciones. En esta etapa, la empresa se consolidó en el mercado nacional y el yacimiento de Comodoro Rivadavia se transformó en un modelo de gestión que se replicó en el resto de los yacimientos del país. La segunda etapa de análisis abarca 1943 a 1950. Este corte se realiza a raíz de los profundos cambios que se dan a nivel de «aparatos del estado»11 que inciden hacia el interior del yacimiento y afectan su dirección y gestión. En efecto, la Revolución de Junio, implicó entre otras cuestiones, la incorporación de YPF a la Dirección Nacional de Energía (DNE), recortando sus atribuciones en el área energética12 Esto se tradujo en el Yacimiento de Comodoro Rivadavia en un cambio en la estructura de la empresa a partir de la reorganización interna y en un progresivo aumento de la influencia del personal obrero en las decisiones de la política empresarial. La intervención de este nuevo actor social debe ser tomada en cuenta a la hora de establecer una política administrativa. Otro cambio importante es el mayor grado de politización que media en las decisiones, elemento determinante para analizar las posibilidades de una gestión «exitosa» a partir de las estrategias llevadas adelante para canalizar las problemáticas laborales y para tomar decisiones en un contexto mediado primero por la Segunda Guerra Mundial y posteriormente por la crisis económica. Para este estudio se han utilizado los libros copiadores de la correspondencia pertenecientes a la Administración de Comodoro Rivadavia dirigida a la Dirección General en Buenos Aires y las Circulares13, conjunto de directivas y normativas dictadas por el Administrador al personal administrativo y obrero. Desde 1911 y hasta el año 1947, la Dirección General de Y.P.F. publicó las Memorias anuales, elevadas al Ministro de Agricultura, en las cuales se describen los proyectos, resultados contables, producción, inversiones, obras de infraestructura y la política social realizada durante el año. A pesar de que las Memorias deben ser consideradas una fuente parcial ya que en ellas el presidente de YPF daba cuenta del accionar de la empresa e intentaba resaltar los logros, acciones y programas realizados, son fuentes éditas valiosas que nos permiten conocer algunos lineamientos del pensamiento que guiaba a la dirección de la empresa. Entre las publicaciones periódicas cabe mencionar el Boletín de Informaciones Petrolíferas (BIP) que se publicó desde principios de siglo hasta 1950 en el cual se divulgaban las últimas novedades a nivel científico

y tecnológico. El BIP contaba con la presencia en sus páginas de ingenieros, geólogos y funcionarios y daba cuenta de los acontecimientos sociales más importantes como conmemoraciones, banquetes, fiestas etc. llevadas adelante por la «comunidad ypefiana». Entre la prensa local el diario El Rivadavia que publicó con regularidad los acontecimientos más importantes dentro del yacimiento constituye otra fuente valiosa para el investigador.14 Para abordar el estudio del Yacimiento de Comodoro Rivadavia los aportes de Alfred Chandler15 permiten dar cuenta del proceso de evolución de la empresa moderna al examinar la evolución de la función gerencial, tratando de establecer, qué innovaciones administrativas acompañaron la expansión de la gran empresa durante el siglo XX. María Inés Barbero señala que para Chandler, las transformaciones en la estrategia de las empresas, especialmente en los procesos de expansión a través de la integración vertical hacia atrás y hacia delante junto con la diversificación, sólo son exitosas si van acompañadas de transformaciones en la estructura considerada ésta como «el diseño de organización a través del cual la empresa es administrada.»16 Para el autor, el crecimiento, sin las transformaciones estructurales conduce a la ineficiencia económica considerada producto de la incapacidad de los ejecutivos para cumplir sus funciones y desarrolla la noción de «inversión en tres áreas» (en producción, distribución y capacitación gerencial), como condición fundamental para lograr la eficiencia y competitividad. El modelo chandleriano, que aborda el estudio de las grandes empresas privadas ferroviarias norteamericanas desde fines del S.XIX , no se ajusta totalmente para el análisis de una empresa estatal como Y.P.F y por otro lado, deja de lado las políticas estatales, la relación entre las empresas y el Estado, demuestra escaso interés por el análisis de las relaciones laborales al centrarse en el estudio del «management» y privilegia la noción de que el modelo organizativo estadounidense es el ejemplo de la modernidad y eficiencia.17 Sin embargo, las categorías de análisis como «estructura» y «estrategia» propuestas por el autor ayudan, con precauciones, a estudiar a Y.P.F aunque ésta no sea una empresa privada. El paradigma chandleriano18 es puesto en discusión a partir de los enfoques alternativos que cuestionan sus rasgos estructuralistas. Las nuevas orientaciones historiográficas junto con el avance de la historia cultural y de los enfoques antropológicos, contribuyeron a la incorporación de nuevas dimensiones como la social e histórica, al analizar las relaciones de poder, la interacción social y los factores culturales y a relacionar la historia de empresas con estudios culturales, de género, étnicas, ideológicas, de trabajo, ecología y medio ambiente.19 Esta multiplicidad de enfoques nos permite incorporarlo al análisis al concebir a la empresa y a los actores que actúan en ella como sujetos históricos.

El modelo chandleriano al otorgar un rol central a la empresa y sus administradores, y al considerar a ambos como elaboradores de estrategias y el modelo alternativo al incorporar a los actores en relación con el contexto y detener su mirada sobre las dimensiones sociales y culturales, permite dar cuenta de la trayectoria histórica de una organización en constante construcción y rescatar sus estrategias, su capacidad de gerenciamiento y de innovación y el papel de los diferentes actores que la comprenden. Señalar la diferencia que existe entre una empresa pública y la estatal permite dar cuenta de las características propias de Y.P.F. Para Elena Salerno20 : Las empresas públicas prestan servicios esenciales, sujetos a normativas legales y al control estatal, y a veces cuentan con privilegios de exclusividad. Su propiedad puede ser privada o mixta, aunque en el caso que fuera de propiedad estatal podría usarse indistintamente ambas denominaciones. La empresa estatal se caracteriza por el hecho que su capital, en última instancia, pertenece total o parcialmente a la Nación y como tal se encuentra bajo el control de los organismos estatales competentes. Sus administradores deben responder por sus actos ante los poderes constitucionales, los organismos de control y, por supuesto, ante la ciudadanía. Por tal motivo, su autonomía y autarquía por más amplia que fuera, cuenta con estos límites. De esta manera, podemos definir a Y.P.F. como una empresa estatal, ya que su gestión es llevada adelante por funcionarios nombrados por el Poder Ejecutivo con acuerdo del Senado, sujeta al control del Ministerio de Agricultura hasta su incorporación a la DNE en 1944 al pasar a la esfera de acción de la Secretaria de Industria y Comercio dependiente de la Presidencia y con un grado de autonomía que ha variado a lo largo del período estudiado. Se considera una política empresarial a toda gestión llevada adelante por personal directivo destinada a transformar y perfeccionar las estructuras de funcionamiento. La separación de funciones estratégicas de las decisiones operativas o tácticas mediante la diversificación, el diseño administrativo y la incorporación de innovaciones técnicas y organizativas, forma parte de toda política empresarial. En la primer parte del presente trabajo se analizará la estructura del yacimiento de Comodoro Rivadavia, su organización y cambios a través del tiempo. La segunda dará cuenta de las estrategias de la administración con respecto a la innovación tecnológica y su adaptación a coyunturas económicas variables.

La Dirección General
Con la caída del gobierno de Irigoyen el 6 de septiembre de 1930 y la renuncia de Mosconi, el capitán de navío Felipe Fleiss,21 asume la Dirección General. En un con121

texto de crisis económica mundial, Argentina no fue ajena a los cambios de las reglas de juego económicas. Una creciente intervención del Estado en la regulación y orientación de las políticas económicas como consecuencia de la necesidad de sustituir importaciones será de ahora en adelante la característica del accionar estatal que tendrá su apogeo durante el peronismo de las décadas del 40 y el 50. 22 En Marzo de 1932, al asumir la Presidencia de la Nación el General Justo, es nombrado Director GeneralPresidente el Ing.Ricardo Silveyra,23, amigo personal del Presidente, quien logró dar continuidad a la política empresarial de YPF durante los once años en los que duró su mandato. Al frente de la Dirección General reclamará durante toda su gestión, mayor presupuesto, mayor autonomía y bajo su dirección se consolidará el imaginario nacionalista de la época precedente. Formado en el campo de la ingeniería, integra el grupo de hombres perteneciente a la corriente que Anahí Ballent y Adrian Gorelik denominan «nacionalismo técnico»24 Durante toda la década del 30 hasta su renuncia en junio de 1943, las medidas tomadas desde la Dirección General consolidaron a la empresa en el mercado interno. Tanto las cifras de producción, ingresos y resultados exhibieron «una mejora espectacular» 25 pero a su vez el Estado sometió a YPF a una fuerte presión tributaria y a una transferencia de la renta por contribuciones por ventas de subproductos a precios reducidos, cánones y regalías de petróleo y gas, aportes a Rentas Generales, cánones a las provincias e impuestos provinciales y comunales.26 Otra presión financiera con la cual Y.P.F tuvo que lidiar fue con la demora en los pagos por parte de las reparticiones oficiales, un problema habitual de la empresa que se incrementará durante el gobierno peronista. El 13 de Diciembre -el mismo día en que se festeja el 25ª aniversario del hallazgo del petróleo en Comodoro Rivadavia-27 el Congreso sanciona la Ley Orgánica de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, obteniendo su estatuto legal que le permitirá asegurar el desenvolvimiento de sus actividades. La Dirección General estaba conformada por un Presidente y seis directores nombrados por el Poder Ejecutivo, con acuerdo del Senado. La Ley le otorgaba las atribuciones de las personas jurídicas y se le daba la posibilidad de que en casos de urgencia pudiera apartarse de la licitación pública contando siempre con la aprobación del Poder Ejecutivo. Necesitará también de su aprobación para la adquisición de 122

materiales, construcciones de infraestructura, celebración de convenios con provincias o particulares, aumentos de tarifas y fijación de normas administrativas, legales o financieras. Se la exceptuaba de los derechos de importación de maquinarias y herramientas e igualmente quedaba exenta de toda contribución e impuestos nacionales por los bienes muebles e inmuebles de propiedad del Estado que se encontraban a cargo de la Dirección General de YPF.28

El hecho de tener que pedir la aprobación del Poder Ejecutivo, será un factor negativo para el funcionamiento de la empresa estatal. Esto implicaba demoras, pérdidas de ofertas de materiales en el exterior y problemas con las administraciones de los yacimientos.29

La sanción de la Ley Orgánica en 1932 (Ley 11.668) terminó con la endeble situación legal de Y.P.F. que actuaba sobre la base de decretos y autorizaciones especiales, pero por otro lado, según señala Nicolas Gadano, la ley restó autonomía a la explotación estatal al no tener la libertad para fijar los sueldos de su personal ni los precios de venta y al quedar «excesivamente dependiente del Poder Ejecutivo» que «complicó severamente la gestión de aprovisionamiento de materiales y equipos de la empresa» 30 Este problema se reflejará en el yacimiento más importante del país: el yacimiento de Comodoro Rivadavia incrementándose especialmente durante la Segunda Guerra Mundial. La Ley Orgánica establecía que el presidente de la Dirección General debía ejercer sus funciones durante un período de cuatro años y los directores por igual tiempo. Estos se renovarían por mitad cada dos años, debiendo resolverse por sorteo la primera renovación. En el siguiente cuadro se puede observar, el listado de presidentes de Y.P.F a lo largo del período de análisis:
Cuadro 1

Una de las características que se destaca es la continuidad de los presidentes, tanto del Gral. Enrique Mosconi como la del Ing. Ricardo Silveyra. La permanencia de estos al frente de la Dirección General, contrasta, como puede observarse, con los frecuentes cambios que se observan a partir de 1943 y que paulatinamente van aumentando a medida que transcurre el gobierno peronista31. Esta inestabilidad en la continuidad de los funcionarios, puede atribuirse a los cambios políticos, a los conflictos de la Dirección General con el poder político, o a los cuestionamientos sobre inversiones y financiamiento, pero también invita a pensar si la estrecha relación del Director General con el Presidente Justo no desempeña un papel relevante a la hora de formular una política de continuidad empresarial, lo cual nos estaría demostrando la importancia de los vínculos políticos a la hora de definir la constitución de la estructura empresarial. Es importante señalar, que además de los cambios frecuentes a nivel gerencial nos encontramos ante una mayoría de hombres pertenecientes a las Fuerzas Armadas y una menor proporción de ingenieros, características que evidencia que la designación de los directores se encuentra ligada a los avatares políticos de esos años y por lo tanto nos demuestra la existencia de una dependencia más estrecha aún con el ámbito político. La creación de la DNE en octubre de 1943 implicó para Y.P.F. un recorte en sus atribuciones al separarla de dos áreas fundamentales y bajo su control como eran las divisiones de gas y de carbón.32 D. Campione señala que de esta manera se otorgaba autarquía a organismos que existían previamente pero a su vez tenían menor jerarquía e independencia La dirección estaba conformada por seis miembros designados por el Poder Ejecutivo y un presidente que debía ser un oficial superior de la Armada o el Ejército..33 En 1945, la DNE se reorganiza y se convierte en «una especie de superente».34 Como medida destinada a cubrir problemas energéticos y mantener las reservas fiscales, se crea el Fondo Nacional de Energía (F.N.E.) con recursos aportados por las empresas que conforman la D.N.E. La llegada a la presidencia de Y.P.F del Gral. Albariños se tradujo en una ola de despidos que alcanzaron a la alta gerencia. N. Gadano señala que el Gral. Albariños pidió la renuncia de todo el personal superior: jefes de departamento, gerentes y subgerentes y que los administradores de las destilerías formaron parte de estos despidos masivos.35 En agosto de 1950 se produce una nueva concentración de todas las organizaciones energéticas estatales en una nueva entidad la Empresa Nacional de Energía (ENDE). Su directorio estaba formado íntegramente por funcionarios públicos y presidido por el Ministro de Agricultura y Comercio. La creación de este nuevo organismo supuso la disolución del directorio de Y.P.F. que es reemplazado por un Administrador General. El F.N.E. pasó a

ser administrado por el nuevo organismo y a financiar el déficit operativo de las empresas subordinadas.36 Podemos señalar entonces, que el proceso de burocratización en marcha, dificulta la gestión de recursos humanos, la aprobación de los programas de presupuesto y el régimen de compras, afectando la politica empresarial llevada adelante por la repartición estatal.

El yacimiento de Comodoro Rivadavia
Durante la década del 30 el yacimiento se amplía a partir del descubrimiento y explotación de nuevos horizontes petrolíferos en las zonas de Cañadón Perdido (1929), Escalante (1931), Caleta Cordova (1933), Restinga Alí (1934), Manantiales Behr (1937), El Trébol (1938), y El Tordillo (1939). Hacia fines de esta década y principios del 40´ estos yacimientos cuentan con toda la infraestructura necesaria para evitar el desplazamiento del personal: proveedurías, enfermerías, viviendas para jefes y obreros que se fueron levantando a medida que se iban descubriendo nuevas zonas. En 1944 comienzan las actividades de extracción en el flanco norte del territorio de Santa Cruz en los yacimientos de Cañadón Seco y Caleta Olivia y en 1953 se descubre el yacimiento de Pampa del Castillo.

Al frente del Yacimiento se encuentra el Administrador General, responsable de las funciones estratégicas y organizativas del yacimiento. El ingeniero Roberto Raventos es el que se hará cargo de la administración del yacimiento, primero como administrador interino en 1931 y luego como administrador bajo la presidencia del ing. Ricardo Silveyra..37 A partir de su traslado y luego de la Revolución de Junio de 1943 se observa un movimiento constante de administradores. El siguiente cuadro permite dar una idea de la rotación en los cargos por parte de los administradores: (Cuadro 2)
Sin embargo, esta rotación en los puestos gerenciales y la mayor presencia de administradores accidentales, contrasta con el cuadro anterior de presidentes de la empresa si se observa que la gran mayoría son ingenieros. Es decir, si en la Dirección General prevalecen las figuras de hombres pertenecientes al Ejército y la Marina, en el yacimiento de Comodoro Rivadavia la mayor presencia de ingenieros entre los administradores revela la importancia que el equipo de profesionales y técnicos había adquirido como articuladores de las políticas desarrolladas por la dirección de la empresa. En contraste con la importante ola de despidos señalada por N. Gadano en 1945, no se ha encontrado en la documentación evidencias de una ola masiva expulsiones o renuncias de los cuadros superiores. Falta establecer aún en qué medida afectó esta política de despidos al personal jerárquico, técnico y administrativo del yacimiento de 123

Cuadro 2

Comodoro Rivadavia. Sí se observa, un aumento de personal, que es señalado por Gadano como una de las causas de la descapitalización y deterioro de la empresa. 38 Según Cuadro 2l autor «en los tres primeros años del peronismo el personal de la compañía creció de 22.297 a casi 26.000 empleados»39 Sin embargo en estos años, en el yacimiento se evidencia estabilidad en la planta del personal. Sí para fines de 1945 se contaba con una planta de 6085 personas, a fines de 1947 el total era de 5.968 personas.40 Si se lo compara con los números del año 1937 que dan un total de 3440 personas entre empleados y obreros es evidente su aumento. Sin embargo, falta aún constatar si en el yacimiento de Comodoro Rivadavia el crecimiento del personal durante la primera etapa del peronismo puede interpretarse por la introducción de presiones políticas. Los documentos relevados nos llevan a considerar como un factor importante la progresiva expansión del área de administración y explotación y la consiguiente necesidad de personal administrativo, técnico y obrero, que constituyó un reclamo permanente de la jerarquía del yacimiento.

Ingeniero Principal que ampliará su área de operaciones en una nueva restructuración llevada adelante en 193941. Cobran importancia entonces, áreas que anteriormente no se hallaban contempladas en el organigrama del yacimiento como la División de Prevención de Accidentes que señala un problema que aumentaba a medida que los nuevos yacimientos fueron puestos en producción. La división, era la encargada de relevar estadísticamente los accidentes y sus causas y de llevar adelante las políticas educativas de prevención a partir de campañas educativas en los lugares de trabajo como por ejemplo, los simulacros de incendio o las instrucciones al personal mediante folletos técnicos y reglamentaciones.42 Trabajo que significó un largo proceso de concientización y educación del operario. Durante la década del 40 comienza un nuevo e importante proceso de restructuración de la planta orgánica al agregarse o eliminarse distintas divisiones y sectores. En 1944 se crea entre otros, el Servicio Tecnología General a cargo de los proyectos y estudios y comienzan a funcionar nuevas divisiones y secciones.43 La necesidad de coordinar los dos sectores eléctricos lleva a agrupar a Usina y Electricidad bajo el Servicio Eléctrico, área central y estratégica para el funcionamiento del yacimiento. Estos cambios permitirán la especialización en las actividades de los servicios y una mejor coordinación y control de los trabajos y el aprovechamiento de las herramientas y equipos.44 Dentro de la nueva estructura cobra también importancia el Servicio de Asistencia Social. Un nuevo cargo el de «Abogado Asesor» es considerado de fundamental importancia para un yacimiento cada vez más

Organización interna
Hacia 1935 de la Administración del Yacimiento dependían sólo cuatro Servicios: el de Perforación y Producción, el Técnico, Geológico, Administrativo y el Contaduría que a su vez se hacen cargo de distintas divisiones pero la explotación de los nuevos pozos, con el progresivo aumento de personal y cuadros técnicos lleva en 1937 a modificar la planta orgánica y a la creación de una nueva figura: la del Ingeniero Principal a cargo directo del Servicio de Perforación. Se crean o reestructuran entonces, otros servicios con diferentes divisiones y sus respectivas secciones, dependientes todas ellas del 124

grande y complejo. Dentro de las tareas principales del abogado se encontraban las referidas a las cuestiones sindicales, los asuntos legales, estudios sobre reglamentaciones, aplicación de leyes de trabajo y decretos sobre accidentes etc. y debía prestar su colaboración para la solución de problemas de los discapacitados, seguro social etc. Sin embargo, dos años después el Servicio de Asistencia Social preocupa al administrador, que observa la ausencia de un reglamento que unifique los criterios de actuación del jefe de la sección en los asuntos del personal y teme su transformación en «una extensión o prolongación de la actividad gremial».45 En realidad este proceso estaba en marcha y el administrador intentaba desvincularlo de la actividad gremial sugiriendo que la atención de las relaciones gremiales podía quedar bajo su cargo o en el de algún funcionario de la Secretaria Gremial de la Presidencia o tal vez de la Dirección del Personal del Yacimiento. En la década del 50´ este servicio pasará a denominarse «Ayuda Social».46 En 1950 en el marco de la creación de ENDE, se eleva al Yacimiento de Comodoro Rivadavia a la jerarquía de Administración General. Una de las razones para este cambio se relaciona con el incremento de tareas que supuso la explotación y desarrollo del yacimiento de Cañadón Seco, que ampliaba el radio de acción de la Administración y dificultaba la gestión en los yacimientos alejados de la Zona Central. La resolución señala «la conveniencia de otorgar a la administración local facultades que le permitan solucionar los problemas con el máximo de eficacia y rapidez»47 Se designa como Administrador interino al Ing. José María Messone (reteniendo su función de Gerente de Producción) quien debía presentar «…las normas que la han de regir, debiendo éstas contemplar la forma de reducir a lo estrictamente indispensable los tramites ante la Dirección General».48 De esta manera una nueva reorganización interna se produce en Yacimiento de Comodoro Rivadavia a partir de la creación de tres Superintendencias y una Subadministración con sus respectivas dependencias. La elevación del yacimiento a Administración General, demuestra que la vigencia de la idea de eficiencia y organización es una directriz empresarial como así también señalan la intención de controlar la creciente burocratización de la empresa estatal. A medida que el yacimiento se ampliaba y extendía su radio de acción, las reestructuraciones junto con la ampliación de divisiones y sectores implicaban también la necesidad de contar con mayor cantidad de personal profesional, técnico y administrativo. Si para 1937 el personal técnico y profesional que trabajaba en el yacimiento de Comodoro Rivadavia era de 183, en 1944 el total era de 717. Sin embargo a pesar del evidente aumento, se debe tener en cuenta que la ampliación de las áreas de exploración y explotación con el consiguiente aumento de las tareas, equipos, obras de infraestructura y

mantenimiento, demuestra la importancia que el personal capacitado adquiría para la operatividad del yacimiento y es así como los archivos revelan la necesidad permanente de incrementar el personal, tanto administrativo y técnico como el obrero, expresados en constantes pedidos por parte de las administradores49. En Marzo de 1952 se modifica la Planta Orgánica que existía anteriormente con respecto a los cuadros del personal superior. Se centralizan sectores y en otros casos se separan y se coloca al frente de cada uno a aquellos que reúnan «…mejores condiciones y méritos… « 50 Durante la década del 30´ el traslado del personal para ocupar puestos en la Dirección General, era considerado «un premio» por parte de la Administración y probablemente también para el empleado en cuestión. Esto refleja las dificultades de arraigo en la zona no solamente de los obreros sino también para los empleados y la propia Administración.51 También es necesario considerar que los ingenieros que trabajaban en el yacimiento adquirían el conocimiento «in situ» y se perfeccionaban en su especialidad siendo después de unos años requeridos, por su nivel técnico y capacidad, para hacerse cargo de los puestos jerárquicos del resto de los yacimientos del país. Es así como se observa, durante esta década, un constante «drenaje» de personal capacitado y calificado, lo cual implicaba un vaciamiento de ingenieros, contadores etc. de las distintas secciones y divisiones del yacimiento. Los pases y renuncias de empleados superiores reflejaban también la falta de personal directivo con experiencia, planteándose a la Administración problemas a la hora de buscar reemplazantes. A su vez estos traslados son considerados perjudiciales para la disciplina del personal obrero por el constante cambio de jefes52 Los frecuentes pedidos de los administradores solicitando se revean decisiones dadas desde la Dirección General sobre traslados del personal la mayoría de las veces eran aceptados pero los documentos señalan también el rechazo a sus solicitudes. 53 Sin embargo los administradores encontraban a veces estrategias que les permitían retener durante un tiempo a los profesionales necesarios para los trabajos. Por ejemplo, en septiembre de 1945 el administrador juzga conveniente y así se lo hace saber a la D.G. «no disponer más traslados de personal superior hasta tanto la Administración esté en condiciones de contar con reemplazantes capacitados»54, una estrategia que le permitía no enfrentarse a la D.G., hacerla responsable de la búsqueda de reemplazantes y contar durante un determinado periodo de tiempo con los equipos profesionales trabajando en el yacimiento. Sin embargo, este «drenaje» de personal profesional y técnico, no adquiere mayores proporciones a medida que se avanza en los periodos de estudio. La documentación permite observar la progresiva permanencia en la empresa de ingenieros y técnicos. Sí se observa rotación de los mismos por las distintas 125

divisiones y secciones que conforman la estructura del yacimiento a medida que se van extendiendo las áreas de exploración y explotación. Es probable que esta disminución de pedidos de traslado, se relacione con las mejoras en las condiciones materiales de vida y el aumento de beneficios a los empleados del yacimiento. Por otro lado, la nueva estructura orgánica de la Administración implementa un nuevo régimen de distribución de funciones, basado en la utilización de técnicos industriales y de personal «idóneo y experimentado de la Casa» en los cargos ejecutivos superiores. El fin proclamado de esta apertura era «...abrir, al mismo tiempo, los cuadros de la organización a las aspiraciones de los mas capacitados...» vista como una «obligación ineludible de la Casa de premiar adecuadamente, los sacrificios, afanes, dedicación y consecuencia de estos servidores de nuestra Repartición.» 55 Por lo tanto, en Abril de 1946, un número importante de técnicos e ingenieros son ascendidos en las distintas divisiones. Esto se complementa con una resolución que tiene en cuenta al personal, que en forma circunstancial, cubría el lugar de su superior jerárquico o mediato. Con esta medida se pretendía que al ejecutar trabajos de una jerarquía superior a la que se les tenía asignada en el escalafón, el personal por medio de la práctica se capacitaba para cuando llegara su ascenso. Es así como se decide, no acordar retribuciones suplementarias pero sí admitir el derecho de ascenso automático. 56 Una de las tareas administrativas más importantes dentro del yacimiento era la elaboración proyecto de presupuesto de personal57 y de presupuesto del yacimiento. Este último no sólo requería la articulación de los proyectos de todas las divisiones sino también una mayor cantidad de personal abocado a esta tarea. La elaboración de los programas llevaba meses ya que primero se remitía a la Dirección General un anteproyecto que retornaba con objeciones o cambios. En él se incluían los programas de trabajo previstos para el próximo año, se calculaba la producción y se presentaban las modificaciones propuestas en las distintas divisiones como la supresión de alguna división o creación de otras nuevas que tenían como fin, no solo hacer más ágil las tareas de cada una de ellas, sino que también apuntaban en la década del 30´ a reducir puestos de trabajo considerados inútiles u onerosos.58 Sin embargo, en general y a medida que avanzaba la década, la supresión de algún puesto de trabajo era compensada con la creación de alguna división o traslado del personal a otro sector del yacimiento.59 Si bien, el proyecto debía ser aceptado por la Dirección General, el administrador daba cuenta de cada pedido de ascenso, aumentos de salario, nombramiento del personal, traslados de una división a otra destacando las razones por las cuales se los solicitaba. Este detalle en la elaboración del anteproyecto le permitía expresar sus opiniones y decisiones justificando la designación realizada. Sin embargo, hacia mitad de la década del 40´ los documentos evidencian una progresiva ausencia de especificaciones con respecto al personal ya sea obrero, 126

administrativo o superior, tan característicos de la década anterior aunque se observa continuidad en la elevación de propuestas y una mayor autonomía en las decisiones. Se puede señalar entonces, que los cambios a nivel nacional que implicaron la restructuración de las empresas estatales y públicas se manifestaron en un mayor proceso de burocratización al interior del yacimiento de Comodoro Rivadavia. Si durante los años 30´ la mayoría de los informes se elevaban al presidente de la Dirección General, a partir de la primera mitad de la década siguiente, éstos se dirigen al Jefe del Departamento de Producción de Y.P.F , al Subgerente de Explotación de Y.P.F o al Gerente de Producción de la Dirección General, según cual sea el tema tratado. Es así como este desplazamiento pone fin a una década de informes cuya característica principal era el estilo directo y detallista. Si bien el administrador, en muchos casos, no tenia la ultima palabra, proponía, se oponía o justificaba determinadas decisiones que incidían en la organización y funcionamiento del yacimiento.60 Esto nos permite dar cuenta, que si bien durante los años treinta la capacidad de autonomía de la Administración es relativa al depender del poder de decisión de la Dirección General para todos los asuntos referidos al yacimiento, no por eso se debe concluir que el administrador carecía de decisión y voz para hacerse escuchar por el directorio de la empresa, aunque no tenga una participación más activa en la toma de decisiones finales como la que tendrá que asumir durante el gobierno peronista.

Estrategias de adaptación
Hacia 1935 el yacimiento de Comodoro había logrado sortear las dificultades sufridas por la crisis del 29´ como la falta de materiales y herramientas, los problemas socio laborales y la baja en la producción que cayó en 1930 un 10%. La declinación en la productividad de los yacimientos fue compensada por la entrada en producción del Yacimiento de Cañadón Perdido que impidió que la caída fuera más pronunciada. Sin embargo los años 1935 y 1937 fueron años en que se veía con optimismo el futuro del Yacimiento.61 No obstante la Segunda Guerra Mundial echó por tierra las perspectivas que había generado la ampliación del área de perforación.La falta de materiales y la demora en la provisión de otros, comienza a sentirse ya hacia 1939. El conflicto europeo, había cerrado la mayoría de los mercados proveedores y solo EEUU quedó como mercado proveedor a pesar que la escasez de divisas limitaba al máximo la adquisición de los materiales necesarios a la industria argentina. Esta situación se agravará a medida que el país del norte aumente las presiones sobre Argentina con el fin de acelerar su declaración contra las potencias del Eje. Es así como obligadamente, YPF lleva adelante una política de fomento de la industria nacional que le permitirá adquirir algunos elementos necesarios para la conservación y funcionamiento de las instalaciones y

maquinarias hasta entonces provistos por representantes de fábricas extranjeras. Las modificaciones introducidas en la organización en 1937 implicaron transformaciones en la sección tornería, en el taller de reparaciones de instrumentos y herramientas y en la sección herrería entre otras. La instalación de un horno eléctrico para la fundición de acero permitió hacer uso de las piezas de las maquinas y herramientas rotas que se habían acumulado durante varios años y otorgó al Yacimiento de Comodoro Rivadavia autonomía suficiente para prescindir de los materiales necesarios que llegaban con dilación o que no se podían conseguir. En la sección de modelado se instalaron modernas maquinarias para la preparación de los moldes y un horno a gas para el secado de los mismos. El taller de reparación de elementos de transporte se transforma con el fin de hacer más rápido y eficiente el trabajo de los mecánicos sobre la cada vez más numerosa dotación de automóviles, camiones y tractores que recorrían los yacimientos.62. Por lo tanto, al iniciarse el conflicto europeo, el yacimiento contaba con cierta infraestructura necesaria para poder sobrellevar las dificultades de acceso a las herramientas y materiales imprescindibles para la industria del petróleo. Sin embargo la ausencia de aparatos de bombeo y equipos eléctricos- bienes que se adquirían en el exterior- con la consiguiente declinación de la producción, implicó decisiones estratégicas por parte de la Administración como reducir las perforaciones y limitar los trabajos de exploración a determinadas zonas63, lo cual no impidió que entre 1943 y 1945 la producción de YPF en Comodoro Rivadavia declinara un 8%. 64 La recuperación de cañerías viejas fue la estrategia utilizada ante la inexistencia de caños nuevos 65 y para los tanques, bombas y torres se recurrió para compensar su falta a mayores movimientos de los existentes o a su construcción con sustitutos. Estos movimientos y recuperaciones, implicaban también la necesidad de contar con una mayor cantidad en mano de obra. 66 Según se puede observar en los archivos, la situación en 1947, distaba mucho de haber mejorado. La escasez de materiales, maquinas y mano de obra especializada, continuaba. Para el administrador «El esfuerzo que ha debido realizarse en los últimos años para suplir la falta de aprovisionamiento de elementos esenciales, ha determinado el total agotamiento de las reservas y un pronunciado desgaste de los que actualmente se mantienen en uso».67 Por lo tanto, la Administración no sólo debía solucionar la necesidad de personal capacitado, difícil de obtener por la demanda existente en todo el país, sino que también debía enfrentar el aumento de la complejidad en los problemas administrativos junto con las derivaciones de carácter social, tema preocupante e inquietante por ser el proveedor de medios de vida adecuados a los nuevos contingentes 68 El Plan Quinquenal diseñado por el Presidente Perón, tenía como fin lograr una producción máxima y el autoabastecimiento de combustibles. Implicaba también

una readaptación de la organización industrial y al interior de los yacimientos impactaba en el aumento de los trabajos auxiliares que se necesitaban para reacondicionar las instalaciones. En el Yacimiento de Comodoro Rivadavia para poder cumplir con las metas propuestas en el plan del gobierno peronista, el aumento del personal obrero era necesidad. La estrategia diseñada por el administrador fue la elaboración de una propuesta que posibilitaría llevar adelante el plan quinquenal sin demasiados costos para la empresa estatal. Esta consistía en tres estrategias: la tercerización de los trabajos, el incentivo en la mecanización del yacimiento y la readaptación de la organización técnico-administrativa. De esta manera, esta medida lograba controlar y «evitar el crecimiento del organismo social» y liberaba a la Administración, de los problemas que consideraba que «no eran básicos a la industria» 69 Para lograr este objetivo la Dirección General, debía otorgar la suficiente elasticidad a la Administración y permitirle una mayor autonomía en las decisiones.70 Si bien no era factible que se encontrara en la zona talleres capacitados, la política diseñada por el administrador, alentó la estabilización de la pequeña industria. Sin embargo, la dependencia de la administración del yacimiento de las decisiones de la alta gerencia en Buenos Aires en temas tales como por ejemplo, el envío de materiales, continuó siendo problemática para la organización de los trabajos. Finalmente, podemos concluir, que durante la década del 40´ y principios de los 50´ se observa que la política empresarial llevada adelante por la Administración del Yacimiento de Comodoro Rivadavia - si bien, no deja de depender de las políticas diseñadas desde el organismo central- presenta un elemento nuevo en su funcionamiento, que consiste en una mayor autonomía en las decisiones internas que no por eso se desliga del proceso de burocratización que se observa a nivel nacional sino que evidencia las estrategias que los distintos administradores debieron aplicar para maximizar el funcionamiento del Yacimiento en un marco de creciente sindicalización y politización laboral.

Cambios tecnológicos y capacitación
El yacimiento de Comodoro Rivadavia fue el espacio en donde se implementaron los principales cambios e innovaciones tecnológicas al ser el yacimiento más antiguo del país y el que contaba con mayor cantidad de personal con conocimiento práctico y técnico-científico. Varios son los cambios tecnológicos que se producen al interior del yacimiento en el período de análisis que abarca este trabajo. Los inicios de la estabilidad en la producción y las mejores perspectivas que se avizoraba por el descubrimiento de nuevos horizontes productivos en la zona del Campamento Central,71 Pampa del Castillo y El Trébol72 se vieron acompañados por una mayor preocupación por la

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incorporación de nuevos métodos científicos y tecnológicos. Para mitad de la década del 30 desde la Dirección General se intensifica la política de capacitación de ingenieros en el exterior, de viajes de reconocimiento y de adquisición de materiales en Europa y EEUU al tiempo que se abren oficinas de compras en diferentes países. De esta manera, la empresa estatal contaba con las últimas innovaciones en materia petrolera y con cuadros técnicos capaces de aplicarlas en los yacimientos del país. Uno de los más importantes adelantos tecnológicos y que revolucionó los trabajos de perforación fue el método de inyección. Con este sistema se restauraba la presión de las capas petrolíferas y disminuía la densidad y viscosidad aumentando la producción y recuperación del petróleo de los pozos vecinos. Cambios en los estudios geofísicos y topográficos a partir de la utilización de nuevos métodos así como una ampliación de las comisiones geológicas y topográficas dieron mayor amplitud y una orientación más moderna a las oficinas de Muestras y Perfiles dependientes del Servicio de Geología.73. Por otro lado ya en 1935 el sistema de de rotación comienza a suplantar al de percusión permitiendo un mejor aprovechamiento del pozo74 y un mayor conocimiento y avances científicos llevaron a evitar, la explotación de pozos de erupción libre. De la erupción controlada, comenzó a pasarse al gas lift y de este al bombeo que continúa siendo el sistema mas utilizado. En la División Talleres se intensificaron los diseños y ensayos para suplantar los materiales y elementos importados y permitir la continuidad en los trabajos de exploración y explotación. Se trabajó en el diseño y construcción de un equipo de perfilaje eléctrico que «en los ensayos demostró un excelente rendimiento» 75 y en 1943 finalizó la construcción del perforador a proyectil «Modelo YPF» a partir de «la feliz e ingeniosa idea» del capataz tornero Juan Bautista Schiavone . En la herrería del yacimiento, se diseñaron y fabricaron en forma intensa diferentes modelos de trépanos, esenciales para la perforación con el sistema Rotary, iniciándose los ensayos que apuntaban a conocer cuales eran en cada zona y según las características de los suelos, los modelos de mayor rendimiento. La introducción de los cambios tecnológicos está relacionada con la activa política de captación de profesionales y capacitación del personal, llevada adelante por Y.P.F. y por la Administración del yacimiento. La empresa aplicará una agresiva política de formación de ingenieros y geólogos en una clara continuidad en la política educativa de búsqueda de una mayor calificación y especialización en el personal tanto administrativo como técnico y obrero. 76 El personal técnico superior provenía del Instituto del Petróleo, que funcionaba desde 1933, en la Facultad de Ciencias Exactas, Física y Naturales de Buenos Aires. 128

Destinado a ingenieros civiles e industriales y a doctores en química y en ciencias naturales interesados en especializarse en la industria petrolera, era solventado por Y.P.F. que pagaba los sueldos al personal docente y habilitaba y sostenía los laboratorios y bibliotecas. Para 1941 funcionaban los cursos de especialización en las universidades Nacionales de La Plata y Córdoba que otorgaba los títulos de doctor en ciencias naturales especializado en geología y de ingeniero especializado en explotación y elaboración de petróleo.77 Los técnicos provenían de la Escuela Industrial de la Nación «Otto Krause» en donde se dictaban dos cursos de especialización, uno sobre explotación del petróleo y otro de elaboración. En los cursos participaban los alumnos graduados en ese instituto en las especialidades de mecánicos, electricidad, química y también los egresados de otras escuelas industriales y de la Escuela de Minas de San Juan78.La empresa estatal les brindaba apoyo financiero, costeaba los viajes anuales a los yacimientos y sus alumnos podían realizar prácticas rentadas. Otros eran incorporados a los equipos escuelas de perforación que funcionaban en los yacimientos y luego de un periodo de enseñanza teórico -practicas se capacitaban para desempeñarse, primero como encargados de turno de las perforaciones y luego como jefes de sondeo o se los destinaba a distintos sectores para actuar como capataces técnicos o superiores79. Si bien la formación más especializada se dictaba en las grandes ciudades del país, de forma local se capacitaba al personal de menor jerarquía y la Administración del yacimiento llevará adelante una activa política de promoción con el fin de despertar el interés en los hijos del personal. Es así como apoyará la creación de La Escuela de Artes y Oficios del Colegio Salesiano Dean Funes que inicia sus actividades en 1938 y funciona hasta 1948 y que ofrecía los títulos de oficial, maestro o medio oficial en tornería, mecánica, carpintería y electricidad80. La Administración ejercía control sobre los cursos y realizaba el seguimiento de los exámenes que se rendían ante el personal superior del yacimiento y los egresados comenzaban a trabajar en el yacimiento con un sueldo superior al de los provenientes de otras escuelas de Artes y Oficios del país. Según le expresaba en 1944, el Administrador del yacimiento al Jefe del departamento de Producción de YPF «se comprueba indudablemente, en general, una preparación teórica superior a los egresados de las demás escuelas (…)»81

Conclusiones
En el análisis de la historia de empresas, los estudios del sector privado han prevalecido, para demostrar los cambios organizativos que requiere una empresa en crecimiento con el fin de lograr un modelo de competitividad y eficiencia en el manejo de recursos tanto técnicos como humanos. En el análisis de una empresa estatal, eso no se corresponde estrictamente, ya que existe un interés estatal – estratégico – sobre los recursos mineros y por ende prevalecen las relaciones políticas en el manejo

de la gestión, como son la designación de cargos directivos por parte del Poder Ejecutivo. Sin embargo, en el caso de Y.P.F y específicamente en Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Comodoro Rivadavia, es posible ver cómo la política empresarial intenta (pese a algunos inconvenientes como la rotación de personal jerárquico, dificultades externas para la adquisición de materiales, cambios en la dirección de la empresa, etc.) establecer una estructura organizativa que permita alcanzar un alto grado de innovación técnica y administrativa ante el crecimiento de la explotación y expansión de sus tareas . Es posible observar entonces cómo las decisiones locales buscan evitar las dilaciones y la excesiva burocratización de disposiciones, que disminuyan la capacidad productiva del yacimiento, al ser tarea de la administración el poder cumplir con los planes y proyectos propuestos desde la dirección de Y.P.F. y que en definitiva deben corresponder a los intereses ya sea estratégicos o económicos del gobierno central. Así también, ante las dificultades derivadas de la falta de insumos e industria (debido a los conflictos y crisis internacionales) se intenta, con diferentes grados de éxito, sustituirlos por producción local, con el objetivo de suplir las deficiencias operativas y lograr mantener los ritmos de exploración y producción. Por último, la profesionalización de cuadros técnicos y administrativos, demuestra cómo este ámbito va adquiriendo un rol central como articulador y ejecutor de las decisiones y programas llevados adelante por la empresa estatal. El presente trabajo pretende señalar estos elementos como aportes para complejizar el análisis histórico de la vida económica y social de la región. Citas
1 Para Elena Salerno y Andres Regalsky la primera empresa estatal en pleno Estado liberal fue la Administración General de Ferrocarriles Argentinos creada en 1912 y plantean que YPF se constituye como empresa, recién en 1922. Estas afirmaciones pueden ser cuestionadas si se considera que pese a la débil estructura organizativa la Dirección de Explotaciones Petrolíferas, actuaba en el marco de un control estatal al ser sus miembros nombrados por el Poder Ejecutivo. Sin embargo ambas líneas de análisis necesitan ser confirmadas con trabajos de investigación que las sustenten y que hasta la fecha no se han realizado. Elena Salerno y Andres Regalsky «En los comienzos de la empresa pública argentina. Una aproximación a dos casos: la Administración de los Ferrocarriles del Estado y las Obras Sanitarias de la Nación antes de 1930» en Primeras Jornadas de Historia de la Industria y los Servicios. Facultad de Ciencias Económicas. UBA .Bs.As.2007. 2 Nicolas Gadano: Historia del petróleo en la Argentina.19071955: Desde los inicios hasta la caída de Perón. Buenos Aires. Ed. Edhasa. 2006. Este autor señala la influencia de estas dos circunstancias para que el Estado «mantuviera y desarrollase una explotación petrolera propia pese a la prohibición explicita del Código de Minería». p.25 Se debe recordar que la legislación con respecto a la explotación de los recursos mineros se encontraba en el Código de Minería que otorgaba la explotación minera a empresas privadas. El papel del Estado no se hallaba especificado. 3 Sobre este tema se destacan entre otros, los trabajos de Marcos Kaplan «El Estado empresario en Argentina», Aportes 10.Bs.As.1968 y Jorge Schvarzer, «Empresas públicas y desarrollo industrial en Argentina», Economía de América Latina nº3, 1979, pp. 45-68. Sobre la intervención del Estado en la industria petrolera, Orietta Favaro, Morinelli y Ragno: «La intervención estatal en los inicios de

la industria petrolera 1887-1918», CEAL, Bs.As.,1989 y Orietta Favaro: , «Estado y Empresas Públicas. El caso Y.P.F., 1922-1955.» Estudios Sociales. Año IX, Nº 16, 1º semestre de 1999. Santa Fé. pp 57-75 En España y en Europa, los trabajos sobre la empresa publica realizados por Francisco Comín y Pablo Martín Aceña (comp.), Historia de la empresa pública en España, Madrid, Espasa Calpe, 1991 y Francisco Comín y Daniel Díaz Fuentes, La empresa pública en Europa. Una perspectiva histórica. Madrid, Editorial Síntesis, 2004 son considerados referentes en este tema. 4 Una visión crítica se observa en el trabajo en 1940 de Raul Scalabrini Ortiz «Historia de los ferrocarriles argentinos».9ª edición. Bs. As. Ed. Plus Ultra 1986 centrado en la relación de las empresas ferroviarias inglesas y el gobierno argentino que les otorga las concesiones y en Ricardo Ortiz « El ferrocarril en la economía argentina « Ed.Lisandro de La Torre, Bs. As.1958., quien continua con esta visión Un panorama general suscinto sobre los estudios realizados, nos lo ofrece el articulo de Maria Inés Barbero «Treinta años de estudios sobre la historia de empresas en Argentina» Ciclos, Año V, Vol.V,Nª8,1º semestre de 1995.Bs.As.p. 179-200. 5 Un esfuerzo de sistematización de las distintas líneas de investigación generadas en los últimos años en los estudios empresariales, se encuentra en el articulo de Maria Inés Barbero y Fernando Rocchi «Cultura, sociedad, economía y nuevos sujetos de la historia: empresas y consumidores» en Beatriz Bragoni (comp.): Microanálisis. Ensayos de historiografía argentina, Ed. Prometeo. Bs. As.2004 p.103-143 y los articulos de María Inés Barbero «Treinta años de estudios sobre la historia de empresas en Argentina» Ciclos, Año V, Vol.V,Nª8,1º semestre de 1995.Bs.As.p. 179-200 y «La historia de empresas en Argentina: trayectoria y temas en debate en las ultimas dos décadas» en Jorge Gelman (comp.) La historia económica argentina en la encrucijada. Balances y Perspectivas. Ed. Prometeo. Bs. As.2006 p.154 6 Entre otros podemos destacar. Mario Justo Lopez , Historia de los Ferrocarriles Nacionales, 1866-1886 Buenos Aires: Lumiere, 1994.; Teresita Gomez: «Diseñando la primer gran empresa Argentina. El ferrocarril Oeste y sus cambios organizacionales ( 1854- 1889)» , en Jorge Schvarzer, Teresita Gómez y Marcelo Rougier La empresa ayer y hoy . Nuevas investigaciones y debates. Buenos Aires. Universidad de Buenos Aires. Facultad de Ciencias Económicas. Centro de Estudios de la Situación y Perspectivas de la Argentina. CESPA. 2007. pp.29-53. Elena Salerno « Los comienzos del estado Empresario: La Administración General de Ferrocarriles del Estado (1910-1928) Documento de Trabajo Nº 6 .Ceed. Universidad de Buenos Aires. Facultad de Ciencias Económicas Febrero 2003 y «La construcción de una empresa estatal: la Administración General de los Ferrocarriles del estado ( 1910-1948)» trabajo presentado en Primeras Jornadas de Historia de la Industria y los Servicios. Facultad de Ciencias Económicas. UBA .Bs.As.2007; Silvana Palermo «Actores e instituciones en la construcción de los Ferrocarriles del Estado (18621916)»Trabajo presentado en Vº Coloquio de Historia Empresas «Investigaciones en curso en la historiografía argentina» Depto.de Administración-Postgrado en Historia-Programa de Historia de Empresas, 29 de marzo de 2007.Bs.As.; Andrés Regalsky y Elena Salerno «En los comienzos de la empresa publica argentina. Una aproximación a dos casos: la Administración de los Ferrocarriles del Estado y las Obras Sanitarias de la Nación antes de 1930" en Primeras Jornadas de Historia de la Industria y los Servicios. Facultad de Ciencias Económicas. UBA .Bs.As.2007. Estos últimos estudios consideran a la Administración General de Ferrocarriles creada en 1910, a Obras Sanitarias de la Nación (1912) y a Yacimientos Petrolíferos Fiscales creada en 1922 como las primeras empresas estatales en una etapa inicial del Estado empresario. 7 Se destacan entre otros, los clásicos trabajos Enrique Mosconi « El Petróleo Argentino 1922-1930» El Ateneo 1936; Arturo Frondizi: « Petróleo y Política» Raigal, Bs.As. 1954; Adolfo Silenzi de Stagni: « El Petróleo Argentino» Problemas Nacionales, Bs.As.1955.; Marcos Kaplan « Economía y Politica del Petróleo Argentino (1939-1956), Praxis ,Bs.As.1957. 8 El clásico trabajo de Carl Solberg: «Petróleo y nacionalismo en la Argentina» Hispamerica, Bs.As., 1986 y el de George Philip:» Petróleo y Política en América Latina. Movimientos nacionalistas y compañías estatales» FCE., México, 1989 se encuentran entre los mas destacados. 9 Nicolas Gadano: op.cit

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10 Los estudios realizados en las universidades patagónicas abarcan una variedad de temas. La cantidad de producciones realizadas impiden dar cuenta en este espacio de todas ellas. Entre los mas significativos: Susana, Torres: Las relaciones laborales en Y.P.F., entre 1930 y 1955. Inédito.; Town Oil Company Town in Patagonia, European Inmigrants,class and etnitcy. 1907-1933,PhD.Rutgers University, Inedito.1995. Daniel, Márquez.: «Conflicto e intervención estatal en los orígenes de la actividad petrolera: Comodoro Rivadavia (1915-1930). Hacia la definición de un modelo de bienestar. Estado, trabajadores y políticas socio-laborales en YPF, Comodoro Rivadavia (1915-1930) en Distinguir y comprender. Aportes para pensar la sociedad y la cultura en Patagonia. Comodoro Rivadavia, Ediciones Proyección Patagónica. 1995.; Edda Crespo: Los campamentos petroleros estatales de Comodoro Rivadavia 1907-1957. Inédito.; El fantasma de Rodó. Ariel. Público lectores y el nacionalismo petrolero en Comodoro Rivadavia. Maestría en Historia, UNMDPA/UNPA, Inédito.2000.; De Germinal a Florentino Ameghino. Memoria, Política y asociacionismo en Comodoro Rivadavia, (1919-1923), Entrepasados. Revista de Historia, Año X, Nº 20-21,2001. Susana Torres y Graciela Ciselli: Etnicidad, Clase y Género en pueblos petroleros de la Patagonia Central en la primera mitad del S.XX. Jornadas de Historia Económica. San Martín de los Andes, 13-15 de Octubre 2004. 11 Daniel, Campione,: Orígenes estatales del peronismo. Bs. AS.Ed. Miño y Davila, 2007 p.13-18. La continuidad entre el Estado intervencionista de los 30 y el Estado peronista, ha sido señalada por varios autores. Pero existen pocos trabajos que dan cuenta del periodo 43-46 como el de una etapa de transición, a partir del cual el Estado se fortalece tanto en el campo de su poder económico como en el burocrático. Este autor da cuenta de los cambios en la estructura y funciones de los órganos estatales, con el fin de regular el proceso económico y la vida social, fortaleciendo la burocracia publica que en este periodo presenta en su funcionamiento nuevos elementos como «el aumento de la capacidad de planeamiento, regulación y generación de consenso en la sociedad». 12 La Dirección Nacional de Energía se crea como un organismo autárquico con el fin de concentrar la problemática energética en un solo organismo, creando una jefatura única. La función de la nueva DNE consistía en regular los recursos energéticos en las áreas de producción, consumo y distribución. YPF obtiene una mayor autarquía pero con menor jerarquía y autonomía. Daniel Campione op.cit.p.89.Al año siguiente pasa a depender de la nueva Secretaria de Industria y Comercio. En septiembre de 1945 se agregan cuatro organizaciones estatales nuevas a la DNE. Dirección General Gas del Estado, Dirección General de Centrales Eléctricas, del Estado la Dirección General de Combustibles Vegetales y Derivados y la Dirección General de Combustibles Sólidos Minerales . Nicolas Gadano: op.cit.p.507-508 13 Los libros Copiadores y Circulares se encuentran distribuidos parte en el antiguo edificio de Y.P.F. en deplorable estado de conservación y otra parte dentro de containers en la Aduana de Bs.As. y en las oficinas de Repsol Y.P.F. en Bs.As. 14 La colección completa del diario «El Rivadavia» se encuentra en la Biblioteca Municipal de Comodoro Rivadavia 15 María Inés Barbero señala cuatro importantes contribuciones de A.Chandler a la construcción de un marco conceptual: el modelo estrategia-estructura ( señala la interdependencia entre estrategias expansivas y estructuras crecientemente descentralizadas); el concepto de « mano visible» ( da cuenta del protagonismo de los managers asalariados , la asunción de nuevas funciones por parte de la empresa al reemplazar al mercado en la coordinación e integración del flujo de bienes y servicios) ; el de « la triple inversión» ( la producción, distribución y capacidades organizativas como requisito para la expansión de las firmas) y la construcción de una tipología del capitalismo según las diversas formas asumidas por la gran empresa en tres países; EEUU, Alemania e Inglaterra ( capitalismo gerencial competitivo, capitalismo gerencial cooperativo y capitalismo personal) en Beatriz Bragoni,: Microanálisis. Ensayos de Historiografía Argentina. Ed. Prometeo, Bs. As. 2004 p.114 16 María Inés Barbero (comp.) Historia de Empresas. Aproximaciones historiográficas y problemas en debate . Ceal. Bs. As. 1993 p.9-10 17 Ibdem. p.16 18 El paradigma chandleriano continúa reivindicando el papel de la gran empresa y centra su análisis en la estrategia y estructura de las grandes empresas partiendo de la identificación de sus capacidades organizativas, funcionales y técnicas y pone énfasis en los procesos de

aprendizaje. La gran empresa industrial es definida como el modelo de crecimiento entre 1880-1980, en Beatriz Bragoni: Microanálisis . op.cit. p.110 19 P. Scraton and R.Horowitz: «The future of business History: An Introduccion» , en Business and Economic History p.26,Fall,1997 citado en Beatriz Bragoni: Microanálisis .op.cit.p.110 20 Elena Salerno: «Los comienzos del estado Empresario...» op.cit. Ibídem. p.10 21 El Capitán de navío Felipe Fleiss, estuvo a cargo de la administración del yacimiento de Comodoro Rivadavia durante el primer gobierno de Irigoyen. Se lo consideraba un defensor de las posiciones tradicionales de la organización. Durante su paso por la presidencia de YPF nombra a Mario Villa administrador del yacimiento de Comodoro Rivadavia. Nicolas Gadano: op.cit.p.292 22 Juan Carlos Aguilo: Políticas sociales en Argentina: de la Sociedad de Beneficencia a la focalización compulsiva Octubre de 2005.UNC Mendoza en web http://lanic.utexas.edu/project/etext/llilas/ vrp/aguilo.pdf 23 Nicolás Gadano señala que con la caída del gobierno del General Uriburu « culminó una etapa en la que miembros de las fuerzas armadas ocupaban las posiciones mas importantes en la conducción de la compañía» ; op.ci.p.316 24 Anahí Ballent; Adrian Gorelik: «País urbano o país rural: la modernización territorial y sus crisis» en Alejandro Cattaruzza (comp.): Crisis económica, avance del Estado e incertidumbre política (19301943) Nueva Historia Argentina Tomo VII.Ed. Sudamericana Bs. As. 2001. Para los autores era un pensamiento favorable a la autonomía económica del país y que implicaba «la promoción de una industrialización parcial para aumentar el mercado interno y orientado al desarrollo de la producción nacional de petróleo, de infraestructura vial y del transporte automotor». pp-164 . Para Gadano, Silveyra agrega al perfil nacional de la compañía, la dimensión de la modernidad «procurando una imagen que permitiese asociar a YPF no solo con la soberanía, sino también con el progreso técnico y el desarrollo económico del país «. N.Gadano: op.cit.p.419 25 Nicolas, Gadano: op.cit. p.434 26 Arch.Y.P.F. Memoria Año 1937-p.31 27 En la Memoria del año 1933 , el ing. Silveyra se dirige estas palabras: «El vigésimoquinto aniversario del descubrimiento del petróleo en Comodoro Rivadavia, nos toma en plena marcha ascendente, con tres yacimientos en explotación y sus correspondientes organismos auxiliares: la flota petrolera; la gran Destilería de La Plata y tres Destilerías mas en cada uno de los Yacimientos de Comodoro Rivadavia, Plaza Huincul y Salta; las organizaciones de distribución y venta; 14 Plantas de Almacenaje; 3812 surtidores y 1250 agencias distribuidas en todo el territorio de la República. Inaugurase además, en la Destilería de La Plata, la nueva Planta de Gas Líquido que es la primera instalación de este género en Sud América y una de las pocas existentes en el mundo (…).Finalmente, se encuentra en montaje la importante Planta de Lubricantes que en breve lanzará al mercado aceites minerales genuinamente argentinos» Memoria Año 1933 p.8 28 Archivo Y.P.F.Memoria Año 1932 p.28 29 Durante el año 1933 se solicitaron al Poder Ejecutivo 124 Decretos para poder apartarse en igual número de casos de las exigencias de la licitación publica. Es clara la posición de la Dirección General sobre el tema « …no obstante la diligencia con que el Poder Ejecutivo otorgó las autorizaciones pedidas, la Dirección General hubiera preferido asumir la responsabilidad y no tener que distraer con tan excesiva frecuencia, la atención del Poder Ejecutivo, por motivo de lo preceptuado en forma tan restrictiva por el articulo 9ª de la Ley vigente «Memoria Año 1933 p.16 30 Nicolas Gadano: op.cit.p.335 El pedido de una mayor autonomía se justifica y explica dos años mas tarde, por el aumento de los campos en explotación, las inversiones crecientes, el aumento en transportes marítimos, fluviales y terrestres y por una fuerte inversión en las investigaciones científicas. 31 Nicolas Gadano señala que incluyendo las presidencias de Albariños y Canessa,» durante los nueve años del gobierno de Perón hubo un total de siete personas al frente de Y.P.F., con un promedio de gestión de sólo quince meses.» Op.cit.p.611 32 La creación de la D.N.E. ha sido considerada como un organismo que contribuyó por terminar de restarle autonomía a Y.P.F. Nicolas Gadano considera «muy razonable» la reorganización del sector energético y agrega que «parece injusto atribuir a la creación de la D.N.E. la desorganización, la excesiva burocracia y la falta de financiamiento,

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dado que eran tendencias preexistentes dentro de Y.P.F., y que de cualquier modo se habrían agravado con la ampliación de las actividades del área energética». Op.cit. p.510 33 Daniel Campione op.cit. p.89: «La Dirección Nacional es una forma de organización particular, por sobre la Dirección General y dotada de autarquía, de estructura completamente integrada por funcionarios estatales, sin representaciones corporativas». 34 Ibdem. p. 108 35 Según el autor «la documentación relevada da cuenta de que en su primer año de gestión, Albariño y el directorio peronista de Y.P.F. provocaron 111 cesantías y 221 renuncias incluyendo al grueso de la cúpula gerencial de la organización estatal» op..cit. p.547 36 Nicolas Gadano: op.cit.p.610-611 . Cabe señalar que el funcionamiento administrativo de Y.P.F se ve afectado por esta nueva organización al limitarse la facultad de designar y administrar empleados. 37 Actuará como Gerente Técnico y Administrador Accidental en Julio de 1944 Posteriormente, cuando se produce la ola de despidos, en 1945 bajo la presidencia en YPF del General de Brigrada Ramon A. Albariños, figurará entre los cesanteados bajo el cargo de Gerente Técnico. Nicolas Gadano: op. cit.p.548 38 Nicolás Gadano: op. cit. p.552. El autor caracteriza de «espectacular» el incremento de los gastos salariales al crecer la participación de los asalariados en desmedro de la inversión e impactar en los costos «hizo estragos en las finanzas de Y.P.F y da cuenta de que «en los tres primeros años del peronismo el personal de la compañía creció de 22.297 a casi 26.000 empleados». p.610 39 Nicolás Gadano: op.cit p. 610 40 Arch. Y. P. F. Memoria Años 1945 y 1947 41 Arch. Y. P. F. Memoria Año 1939 42 Arch. Y. P. F Memoria Año 1939.pp.129. Estas consistían en una agresiva difusión de normas, conferencias, proyecciones, distribución de folletos, manuales y segurogramas explicativos y también por acción directa de los jefes de los sectores, quienes eran los encargados de la educación en la manipulación de los elementos de trabajo. En 1941 se publicó la revista «Seguridad» que llegaba mensualmente a manos de todos los obreros y empleados y estaba dedicada a difundir las normas de seguridad. Arch.Y.P.F. Memoria Año 1941 pp.164 43 Arch. Y. P. F..Copiador Nº 9.Mayo1943-Agosto 1946.Entre ellas se destacan: Organización de Trabajos, Efic. Maquinas y Equipos, Civil, Metalurgias, Tiempos y Destajos, Electrotécnicas. 44 Arch. Y. P. F..Copiador Nº 9.Mayo1943-Agosto 1946. febrero 24 de 1944 p.84-87 45 Arch. Y. P. F. Copiador Nº 10. Noviembre de 1948 p.374 46 Arch. Y. P .F. Circular Nº 109. 1950 47 Diario El Rivadavia. Comodoro Rivadavia. Sábado 19 de agosto de 1950. p.4 48 Diario El Rivadavia. Comodoro Rivadavia. Sábado 19 de agosto de 1950. p.4 Como sub administrador interino se nombra al Ing. Roberto M. Giannattasio 49 Arch. Y. P. F. Copiador Nº 9 Mayo 1943.Agosto 1946. febrero 5 de 1945. pp.196-197. Esto se reflejaba en las distintas secciones, por ejemplo, en la Sección Topografía, contaba hacia 1945 solamente con cuatro topógrafos un número insuficiente ante el aumento del volumen de trabajo. Este Servicio se hacía cargo de ubicar, nivelar y triangular todos los pozos de petróleo y agua del yacimiento, del trazado de: el plan de urbanización de la Zona Central y el resto de los yacimientos, de los caminos y accesos principales y secundarios de todo el Yacimiento, de las nuevas cañerías de petróleo, gas, desagües y agua y de las actualizaciones y relevamiento de las servidumbres. Por otro lado, afectaba a la capacidad ejecutiva de este Servicio, la dispersión y distancia de los lugares de trabajo teniendo en cuenta que para esta fecha el área de Caleta Olivia ya es explotada y que se continuaba explorando la zona de Las Heras. 50 Archivo Y. P. F. Notas 1952 Agosto 1952 51 Con motivo de una resolución de la Dirección General, se traslada al Laboratorio de Florencio Varela al electromecánico Raul Rivas, el administrador «…estima que un pase de dicha naturaleza debe constituir un premio y un estimulo a que se haya hecho acreedor un elemento destacable y distinguido..» como considera que dicho empleado «no reúne esas condiciones que abonarían a favor de su pase, razón por la cual, precisamente, esta administración no tiene inconveniente alguno de que se haga efectivo su traslado, una vez que se cuente con un remplazante adaptado a nuestros trabajos. Arch. Y. P. F. Copiador Nº 8 Octubre 1938-mayo 1943 -Junio 22 de 1942. 52 Arch. Y. P. F. Copiador mayo 1943-agosto 1946- Septiembre 3 de 1945

53 Por ejemplo en 1944 la D.G. pide el traslado del ing. Santamaría a cargo de la División de Estudios Mineros. El administrador solicita se revea la decisión dando cuenta de la importancia del trabajo realizado por el profesional y la importancia para el buen funcionamiento del yacimiento de contar con gente capacitada e idónea. Pero el pedido del administrador es rechazado. Arch. Y.P.F. Copiador mayo 1943-agosto 1946. Dic. de 1943 p.4-5- Enero de 1944 p.73. 54 Arch. Y.P.F. Copiador mayo 1943-agosto 1946. Septiembre 3 de 1945 p.293 55 Arch. Y.P.F.Circular Nº 40. 1946 56 Arch. Y.P.F Circular Nº 148 1946 Por otra parte, el operario conquista el derecho a que se le anote en una ficha especial el haber relevado a su superior «En caso de igualdad de calificaciones para el ascenso, quien haya relevado mas, tiene derecho sobre el otro» 57 Este incluía tres ítems: 1ª presupuesto de empleados comparados con las partidas correspondientes del año en curso; 2ª la nómina del personal, con indicación del cargo que cada cual desempeñaba, el sueldo propuesto y el actual con la diferencia correspondiente; 3ª el presupuesto de personal obrero que incluía sueldos, jornales y trabajos por destajo. 58 En el anteproyecto presentado en Agosto de 1935 se lee: «Otra modificación de importancia con la correspondiente economía de personal, es la realizada por la centralización del trabajo de inventarios de la Divisiones de Perforación y Grupo de Producción, tarea que en lo sucesivo se realizará en el Depósito de Materiales. Esta reforma, que ya se ha comenzado a poner en práctica, permite suprimir un puesto de Escribiente, aparte que permitirá obtener un trabajo más eficiente. Arch.Y.P.F. Copiador Agosto 1935 p.397. Nota Rersv. Nº 109 59 Por ejemplo en Agosto de 1935 se suprime la División Rotary desde que se dispuso el viaje de estudios del ing. Francisco Platz a los EEUU, previéndose en cambio la creación de la División H de Perforación para cuando se someta a un trabajo mas intensivo la zona de Manantiales Bher se pueda contar con personal mas cuando existía la posibilidad de intensificar los trabajos en la zona de El Trébol. Arch.Y.P.F. Copiador Agosto 1935 pp.397 Nota Reserv. Nº 9 60 Arch. Y.P.F Copiador sept.4 de 1935 .Nota Reserv.112.Por ejemplo, al llegar las directivas de la Dirección General para el cumplimiento de la Ley 11.640 (referida al sábado ingles) que debía implementarse en septiembre de 1935, el administrador del yacimiento eleva tres variantes posibles con el fin de no paralizar trabajos que no permitían interrupción o eran considerados irremplazables. El administrador propone la variante adoptada por las compañías privadas Diadema y Astra. Arch. Y.P.F Copiador sept.4 de 1935 .Nota Reserv.112 61 .Arch. Y.P.F. Memoria Año 1940 p.112. En la Memoria anual el Presidente destaca «Una novedad digna de especial mención que se registró en la Zona Central de Comodoro Rivadavia, la constituyó el descubrimiento de la existencia de un horizonte petrolífero mas profundo, que abre grandes perspectivas, no solamente para la zona citada, sino para el futuro de toda la región petrolífera del Golfo San Jorge» Arch. Y.P.F. Memoria Año 1935 p.49 62 Arch. Y.P.F. Memoria Año 1937 pp. 179 63 Arch. Y.P.F. Copiador Octubre 1938- Es así como en el año 1944 solo trabajaban 9 equipos de perforación frente a los 15 equipos del año 1938. 64 Nicolas Gadano: op.cit p.515 65 Arch Y.P.F.Copiador Octubre 1938-Mayo 1943-p.400. Ya durante el año 1943 el Administrador observa « en las circunstancias actuales, en las que no se recibe ningún material esencial y las existencias son nulas, el mantenimiento de la producción es fundamentalmente obra del cuidado que se preste a los pozos y del oportuno y bien estudiado cambio de los materiales en uso. La cantidad de pozos parados por falta de materiales es un índice de la gravedad del problema y la excelente producción que están obteniendo da la pauta del acierto con que se esta trabajando 66 Arch. Copiador Octubre 1938-Mayo 1943. 67 Arch. Y.P.F. Copiador Nº 9 Mayo 1943.Agosto 1946. Noviembre 30 de 1947. Reserv.120 68 Arch. Y.P.F. Copiador Nº 9 Mayo 1943.Agosto 1946. Nov.30 de 1947 p.247. El Administrador señala que «Así, han adquirido extraordinario volumen las organizaciones de Comedores, de Asistencia Medica, de Proveeduría, de Transportes del Personal etc .y se ha agudizado la falta de vivienda.» 69 Arch. Y.P.F. Copiador Nº 9 Mayo 1943.Agosto 1946. Nov.30 de 1947. p.248

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70 Es sugerente el reclamo por parte del administrador, de que todos los planes de trabajo fijados por la Dirección General, sean conocidos con tiempo suficiente por la Administración del Yacimiento de Comodoro Rivadavia y que estos fueran estudiados por sus propios sectores técnicos ejecutivos. Arch. Y.P.F. Copiador Nº 9 Mayo 1943.Agosto 1946. Nov.30 de 1947 p. 250 71 A partir de la profundización del pozo 1586 en la zona AB (la antigua reserva fiscal) y la consiguiente operación en los pozos cercanos (1583-1584-1587 y 1588) se pudo comprobar que, en esa parte de la zona, dicho horizonte es de una extensión continua y uniforme.( BIP Abril de 1936 Nº 140). El 25 de noviembre de 1935 en 15 hs. de extracción, se obtuvo una producción de 13.800 lts.de petróleo que se distingue por ser relativamente liviano y por «su elevado porcentaje de derivados livianos». Arch. Y.P.F Copiador sept.1933-febrero 1936. Nov.27 de 1935.p.455 72 En esta zona que se encuentra a 18 km. De Pampa del Castillo, los estudios en el pozo T.34 se iniciaron el 23 de enero de 1936, siendo el tiempo invertido de solo 3 meses y medio. El crudo extraído se destacó por su calidad y por ser mas liviano que el de la Zona Central BIP Mayo de 1936, Nº141 pp.15 73 Los estudios geológicos y geofísicos se realizaban con el fin de determinar nuevas zonas explotables y para establecer las condiciones más racionales de explotación en aquellas zonas que se encuentran en producción normal. La utilización del método de perfilaje eléctrico que comenzó a usarse en 1935, permitió determinar con mayor seguridad la existencia de capas petrolíferas y acuíferas. El empleo del avión tanto para hacer levantamientos aéreos como reconocimientos geológicos previos comenzó a hacerse mas frecuente. Los métodos geofísicos como la gravimetría ( indica la distinta densidad de las rocas), el sismográfico ( provocan sismos artificiales mediante explosiones o caídas de maza), la magnetometría ( indica la repartición de los materiales magnéticos) y los eléctricos ( que permiten construir curvas equipotenciales, medir la resistencia del terreno etc.,.). 74 El primero pertenece el sistema Rotary, caracterizado por tener una mesa rotativa que imprime a la herramienta un movimiento rotativo. La mesa rotativa siempre permanece en contacto con el fondo del pozo. Al segundo grupo pertenece el sistema Pennsylvania (a cable) y el Fauck ( a barras). Los sistemas de percusión, tienen balancines que levantan y dejan caer, con rapidez variable las herramientas para triturar el terreno. La importancia del sistema Rotary tiene que ver con el cambio tecnológico en la construcción de los trépanos. El uso de metales duros en los filos de los trépanos, la construcción de trépanos especiales para formaciones duras y la introducción de la corona sacatestigos, permitieron la imposición de este sistema. La inyección consiste en inyectar lodo arcilloso que baja por las barras para luego levantar los detritus del terreno perforado BIP pp22-23 Enero 1936 Nª137 75 Archivo YPF, Copiador (Septiembre1933-febrero 1936).21 de diciembre de 1935, p.463. Para realizar perfilajes eléctricos se utilizaba el Método Schlumberger a partir de un contrato realizado en 1935 con representantes de la firma Schlumberger. La firma Ghirardot es la representante de la sociedad Schlumberger en el país. La Administración recomienda a la Dirección General, la realización de un segundo convenio con la firma proveedora, pero le hace notar, la conveniencia de aplicar una cláusula que estipule «la obligación por parte de la firma Ghirardot, de guardar una absoluta reserva respecto a los datos que se obtengan con los diagramas» 76 La formación de ingenieros y técnicos constituyó desde la gestión del Gral Mosconi, en uno de los ejes centrales de la política educativa llevadas adelante por YPF tanto nivel nacional como en los Territorios Nacionales. 77 Arch. Y.P.F. Memoria Año 1941 pp.161 78 Arch. Y.P.F. Memoria Año 1938-1939 pp.199 79 Arch. Y.P.F. Memoria Año 1947 pp.79 80 En ella, los alumnos se perfeccionaban como: mecánicos de automóviles, ajustadores, fresadores, electromecánicos, soldadores (autógenos y eléctricos) herreros y caldereros, carpinteros y modelistas mecánicos. Ana Infeld «Una vía viva para los alumnos artesanos. La Escuela de Artes y Oficios del Colegio Salesiano Deán Funes de Comodoro Rivadavia (1938-1961)» Comodoro Rivadavia p.6-7 Inédito La autora señala que luego de 1948 pasó a depender de la Dirección General de Escuelas Técnicas y que «fue unificada con el resto de la Escuelas de Artes y Oficio, Escuelas Técnicas de Oficio y Escuelas Industriales de la Argentina hasta que en 1957 se transformó en Escuela

Técnica, dependiente del Consejo Nacional de Educación Técnica (CONET)» 81 Arch. Y.P.F. Copiador Mayo 1943-Agosto 1946- Mayo1944 p.115-116

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«CHUBUT: RELACIÓN ENTRE ESTADO NACIONAL Y SOCIEDAD LOCAL 1865-1955».

IBARRA Horacio O.. Especialista en Ciencias Sociales. Cargo: Docente e investigador de la U. N. de la Patagonia San Juan Bosco. Institución: Sede Trelew. Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales. Dirección: Condarco 815. Trelew. CP 9100. Teléfono: 02965 433260 e-mail: hoibarra@infovia.com.ar

Resumen:
Esta ponencia se propone indagar en las políticas aplicadas por el Estado Argentino en los territorios patagónicos, con especial énfasis en el caso de Chubut. Se trataba de espacios extensos, que al terminar el segundo tercio del s.XIX aún no habían sido efectivamente incorporados a su dominio y soberanía. En 1865, el proyecto iniciático de la Colonia Galesa en el Valle del Chubut fue producto de la convergencia coyuntural de dos proyectos divergentes: los galeses se proponían construir un estado autónomo y culturalmente homogéneo en el seno de la Confederación Argentina, y el Estado pretendía establecer una cabecera de puente civilizatoria en un espacio que le resultaba ajeno. En ese contexto, los galeses pudieron vivir varios años según su propia cultura y formas organizativas, con el respaldo y subsidio de un Estado lejano. Pero a partir de la «Campaña del Desierto» en 1879, se transformó en «frontera interior» lo que hasta entonces había sido una «frontera exterior», y el Estado argentino debió dar prioridad al poblamiento de esas quince mil leguas que acababa de incorporar. Fue entonces que las prácticas autonómicas de los galeses se vieron constreñidas, y su proyecto de estado galés homogéneo se evidenció inviable ante su debilidad inmigratoria y el surgimiento de una fuerte corriente cosmopolita de nuevos pobladores. En 1884 se subdividió la Patagonia en unidades administrativas menores, siendo creados los Territorios Nacionales como sistemas (supuestamente transitorios) de ordenamiento y control de esas áreas extensas y débilmente pobladas, con autoridad delegada en representantes carentes de estabilidad y con atribuciones muy limitadas, puesto que las decisiones trascendentes estaban reservadas a organismos y dependencias nacionales ubicados en la Capital Federal. Estas características explicarían que sólo se consolidaran escasos y pequeños centros poblacionales, con poca articulación y vocación integradora, y que las modestas elites emergentes lo fueran sólo en su lugar de asentamiento. La provincialización de los Territorios Nacionales se pospuso aún cuando alcanzaron los requisitos demográficos requeridos. Abordaremos y analizaremos los conflictos, obstáculos y avances en el proceso que llevó a la provincialización.

1.-El Estado Nacional y la colonia Galesa del Chubut.
«Llegará el día en que el territorio del Chubut cuente con decenas de miles de habitantes. Y confiamos en que la raza galesa sea bastante emprendedora para posesionarse enteramente de la región»1. Desde que Thomas Moore en 1516 publicó su « Utopía», este concepto sirvió para la elaboración de los grandes relatos que en épocas de profundos cambios expresaron esperanzas colectivas, conservadoras o revolucionarias. Los galeses llegados a la Patagonia en el velero « Mimosa» en 1865, antes de determinar el lugar físico imaginaron la «Nueva Gales en Sudamérica» como una comunidad agrícola, autónoma de cualquier autoridad ajena al grupo étnico, moralmente cristiana, socialmente igualitaria y culturalmente galesa. Un ámbito donde se preservaría su idioma, religiones, tradiciones literarias y musicales. Los componentes utópicos que orientaron la acción del líder Lewis Jones eran: «En la faz comercial, el socialismo engendra el cooperativismo, en la faz política tiende a la supresión de las diferencias de clases, (...). En la Colonia esta idea aflora en el cooperativismo, que impide que las ganancias sean distribuidas entre los intermediarios y, en lo político, en la forma comunal de gobierno»2. Abraham Matthews hace referencia a los ideales que algunos forjaban en Gales para la nueva tierra de esperanza a mediados del siglo XIX: «El ideal era conseguir un país deshabitado, (...) al cual pudieran emigrar en forma suficientemente numerosa como para echar los cimientos de un futuro gobierno galés, para tener congregaciones galesas, escuelas galesas y conseguir un dominio tan absoluto sobre el territorio

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como para no desaparecer, absorbidos por otros pueblos vecinos» 3. La idea fue madurando y llegaron a un acuerdo sobre el lugar: «Más que nada esta predilección por la Patagonia se debió al testimonio del Almirante Fitz Roy, que había recorrido las costas de América del Sur en 1833, y había elogiado mucho el valle del Chubut (...)» 4. En Gales, la revolución industrial inglesa demandaba carbón, y concentró la inversión de capital en esa actividad extractiva, con demanda restringida de mano de obra no calificada, lo que obligaba a la emigración del excedente demográfico. Ese colonialismo económico tenía el correlato de una movilidad social descendente y la caída del status de los componentes culturales galeses que sumados a las restricciones sobre el idioma galés daban una situación de gran conflictividad 5. Según William M. Hughes: «Es evidente que el movimiento en pro de establecer una colonia en el Chubut tuvo desde el principio un aspecto religioso tanto como el patriótico. Fueron los pastores evangélicos los que (..) apoyaron con mayor entusiasmo el movimiento» 6. Dice el Pastor A. Matthews, que vino con el contingente pionero: « Manteníamos a bordo clases de lectura y doctrina diariamente si lo permitía el tiempo, reuniones para orar, reuniones de confraternidad religiosa por las noches, dos sermones los domingos, y clase dominical (.)»7. Las capillas galesas del Chubut fueron el ámbito donde la comunidad encontraba su identidad. La colonización galesa en el Chubut es singular porque fue un caso de inmigración temprana, se eligió una región aislada y desconocida, y como hemos visto, se trataba de un grupo organizado y culturalmente homogéneo, que traía una idea de sociedad basada en la solidaridad, el cooperativismo y el autogobierno. Durante los primeros años los galeses gozaron de cierta autonomía política, casi sin interferencia del Estado: «(...) los mismos colonos eligieron una Comisión de doce miembros que serían renovados anualmente, y cuyo presidente sería considerado como gobernador de la Colonia. Enseguida de desembarcar se sintió la necesidad de una legislación y un tribunal, y se dispuso la elección de un juez y un jurado (...) 8. El Perito Moreno observa que: «La distancia y los pretendidos privilegios de esa colonia, que no quería otro idioma que el galés, la ha mantenido aislada y como separada de las otras poblaciones argentinas, de las cuales sólo se ha acordado cuando sentía necesidades»
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ministro Rawson de continuar subsidiándola en los primeros años de frustraciones. El Estado Nacional en formación, seguramente vio con buenos ojos que se poblara un territorio con inmigrantes del norte de Europa como quería Alberdi, aunque reconociendo su soberanía. En una carta del Ministro Rawson a Lewis Jones le dice: «Ud. recordará que cuando vino (...) a establecer las bases del contrato de Colonización, tuve la oportunidad de expresarle (...) cuáles son los ideales del Gobierno sobre la materia; ideas que estaban en completa contradicción con Ud., y sólo cuando me manifestó que aceptaba el modo de ver de la autoridad nacional, procedí a formular el contrato (...)». Y más adelante: «El gobierno desea la población de su territorio con una inmigración de todos los puntos del globo, con el fin más evidente de formar ciudadanos argentinos (...) pero sin consentir que se organicen grupos aislados de una sola nacionalidad con exclusión de otros que no pertenezcan a ella. (...) la Colonia queda sujeta a las autoridades del país y a la legislación correspondiente, por consiguiente el Gobierno necesita tener allí un agente propio (...). Repito a Ud. que el pensamiento de vivir aislado, sin oír otro idioma que el suyo, sin contacto con otras gentes, es un pensamiento absurdo (...)» 11. En la medida en que el Estado se consolidaba, hizo sentir su autoridad sobre las noveles gobernaciones. En 1876, se creó en la Colonia Galesa del Chubut una Comisaría. Para tal función llegó Antonio Oneto, con quien no hubo inconvenientes, ya que continuaron las mismas instituciones de gobierno local dirigidas por galeses. En 1881 el gobierno nacional creó una administración más compleja, enviando un Subprefecto de Puerto Rawson, un jefe de Aduana, al Comisario Juan Finoquetto y un grupo de policías. El Comisario se debía ocupar de: cuestiones de tierra, vigilancia para conocer el estado de cada colono, dándoles consejos e instrucciones, llevar informes sobre nacimientos, defunciones, estado sanitario, asistencia a las escuelas, etc. Aquí comenzó la confrontación: Juan Finoquetto no se llevó bien con Lewis Jones. Ante una nota elevada por éste último en calidad de Presidente del Consejo Municipal y David Lloyd Jones como Juez de Paz, protestando por una situación que consideraban arbitraria, les respondió: «Como os habéis dirigido oficialmente a esta comisaría en nombre del Consejo y de Juez de Paz os advierto que no existen en esta Colonia, aparte de las autoridades nacionales, otras autoridades legales reconocidas por el Gobierno, (...). En consecuencia, os devuelvo simplemente la nota para que la volváis a redactar en forma correcta, peticionando como colonos y no como autoridades (...) « 12 El conflicto empeoró, los colonos protestaron y Lewis Jones junto a Ricardo Berwyn fueron apresados y enviados a Buenos Aires.

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En una exposición del año 1897 el Gobernador O´Donell expresa que: «El Gobierno Nacional durante 20 años, sólo se ocupó de esta población cuando tuvo que donar tierras a sus habitantes, o alimentarlos en los años que no supieron hacerla producir; pero dejándola olvidada en este desierto entregada a sí misma, (...), sin preocuparse de incorporar sus masas a la nacionalidad, ni asimilarlas a nuestras iniciativas y costumbres» 10. La colonización galesa tuvo un destino incierto en sus orígenes, y si persistió fue por la decisión del

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El incidente llegó a manifestarse en el diario «La Nación», donde Juan Finoquetto expresó que: «En las escuelas de esta Colonia no se enseña sino el galés y sus libros de texto contienen enseñanzas que no se deben tolerar, o sea que la colonia ha sido fundada para mantener vivas las costumbres y la lengua galesa (...)». Esta situación es confirmada por William M. Hughes, quien cuenta que en el año 1881: «se inauguró la escuela a mi cargo (...). Solamente en galés permitía la comisión que se impartiera la enseñanza (...). El único libro de lectura disponible, aparte de la Biblia, era uno preparado a tal efecto por el Sr. R. J. Berwyn» 13. Para luchar contra la «opresión oficial» Lewis Jones imprimió el periódico « Ein Breiniad» («Nuestros derechos») donde escribió: «Aquí todos somos libres, y no sólo nos corresponde decir cómo y quién nos gobernará, sino que también somos quienes debemos gobernar (...) ahora tenemos un país, y es necesario reaccionar seriamente para gobernarlo» 14. Otro conflicto estuvo relacionado con la incorporación de ciudadanos al servicio militar en la Guardia Nacional. En 1895 el Gobernador E. Tello presentó una nota al Ministerio de Interior diciendo que: «(...) sufrieron la pena de arresto (...). Esta medida, la de los ejercicios doctrinales en día domingo ha sido la causa de que los galenses protestaran de la ley en un memorial que me presentaron (...) pidiéndome que cambiara el día domingo designado en la Ley (...) por otro de la semana, fundados en que la ley contraría sus creencias religiosas que les prohíben trabajar los domingos» 15. H. S. Ferns escribe respecto del fallido intento de dos colonos de instalar en Gran Bretaña la idea de incorporar la colonia al Imperio Británico 16. J. M. Thomas fue comisionado para elevar un petitorio al Gobierno Nacional en 1897, de cuyo resultado da cuenta una carta, con fecha 22 de mayo de l899, dirigida por él al Presidente Roca: «Me es honroso acusar recibo de la nota en la que Ud. se ha dignado participarme el recibo de la mía en la cual solicitaba el indulto para los Guardias Nacionales que no se habían enrolado: Comunicándome al mismo tiempo que quedaba acordaba mi pedido, por lo cual le quedo agradecido tanto por mí como por los interesados» 17. Al igual que en otras colonias de inmigrantes en la segunda mitad del siglo XIX, podríamos decir que en el Chubut «En algunas ocasiones los colonos intervinieron para suplir lo que consideraban carencias de las autoridades competentes. (...)» 18. En 1895 Cayupil intentó sublevar a otros indios, en momentos en que el Gobernador Eugenio Tello se encontraba de viaje en la cordillera. En la Colonia se preparó un grupo armado para ir en defensa de la autoridad pública. Según el Gobernador Delegado Alejandro Conesa: «Estas fuerzas van a las inmediatas órdenes del Juez de Paz del Departamento de 16 de Octubre, ciudadano Juan M. Thomas, debiendo ponerse a las órdenes del 136

Gobernador Sr. Tello, inmediatamente de llegar a su campamento (...)» 19. Aunque los colonos en otras ocasiones se organizaron en partidas armadas, esta vez lo hicieron para defender a las autoridades, lo que habla de su acatamiento a ellas. Poco margen de autonomía les quedaba ya ante un Estado consolidado y decidido a hacerse presente en la región luego de la «Campaña al Desierto», con un nuevo ordenamiento político, jurídico y territorial que se plasmó en la Ley N° 1532/84 que establecía la creación de Territorios Nacionales, y en el envío del Tte. Coronel Luis J. Fontana como Gobernador del Territorio de Chubut en 1884. El momento coincidió con la plena ocupación del Valle Inferior del Río Chubut y nuevas expectativas de expansión. Según Abraham Matthews: «En los últimos años de este período hubo intensas exploraciones tierra adentro, realizadas por varias personas. Ya con anterioridad los señores Lewis Jones y John M. Thomas habían explorado mucho por el sur, norte y oeste de la región (...)» 20. La inquietud de los galeses por buscar nuevas tierras se correspondía con uno de los atributos del Estado: el ejercicio de la soberanía territorial. En este sentido dice Glyn Williams: «(...) siendo los galeses gentes deseosas de poblar una zona que para ellos era un ambiente favorable mientras que las autoridades argentinas estaban prontas a apoyar la empresa en orden de agregar esa zona a su ya extenso territorio. Entonces, se podría considerar, en cierto sentido como un trabajo cooperativo, debido en gran parte a la buena voluntad demostrada por el primer gobernador del territorio, Luis Jorge Fontana, para enfocar desde un ángulo favorable los propósitos, principios y conducta de los pioneros galeses21. El proyecto de una Nueva Gales en Sudamérica, se iba redefiniendo, aunque los colonos no resignaran su identidad. Tal el caso del Juez David Lloyd Jones que en el año 1878 expresaba: «(...) los fundadores de la Colonia no soñaron con la independencia política para ella, sino una provincia galesa en la República Argentina con un senado local propio (...). Es indispensable que tengamos educación y quiero que esa educación se imparta en galés. Pero además que todo niño que se eduque sepa desempeñarse en inglés y en castellano» 22. Según S. López de Monedero: «El celo de los funcionarios nacionales y la imposibilidad de que la emigración de galeses al Chubut tenga continuidad, lleva a que los colonos reduzcan sus pretensiones de autonomía y modifiquen (...) su actitud confrontativa por otra de integración» 23. A finales del siglo XIX varios referentes de la Colonia galesa estaban integrados al aparato estatal, como se desprende de la correspondencia de J. M. Thomas, fechada en 1896, pidiéndole al Gobernador E. Tello que de ser posible «(...) se sirva permutarnos nuestros respectivos cargos en la forma siguiente: Yo Don M.

Thomas, Juez de Paz del Departamento 16 de Octubre para ser Comisario de Policía de Gaiman; yo Eduardo Humphreys, Comisario de Policía de Gaiman pasar a ser Comisario de Policía de 16 de Octubre; y yo Martín A. Underwood, Comisario de Policía del Departamento 16 de Octubre pasar a ser Juez de Paz de este mismo Departamento» 24. Cuando en 1902 pasó por allí la Comisión de Límites, la existencia de la Colonia 16 de Octubre fue un elemento de gran peso para que el Laudo Arbitral de S. M. Británica reconociera la soberanía argentina sobre ese y otros valles andinos en litigio. Cabe concluir que la Colonia galesa no fue en su etapa inicial una prioridad del gobierno nacional y que si se continuó subsidiándola en los primeros años de frustraciones, los recursos con que se respaldó el asentamiento fueron muy limitados, y la superficie que se otorgó a los colonos reducidísima en comparación con la asignada a las compañías latifundistas. Incluso en un tema de soberanía tan relevante como la ocupación de los valles cordilleranos, fue iniciada con la expedición de los Rifleros del Chubut y financiada por los propios colonos, recompensados con tierras a posteriori. Hacia fines del s. XIX resultaba claro y evidente que la posibilidad de un Estado Galés se había tornado definitivamente inviable, al interrumpirse la inmigración galesa y transformarse los galeses en un grupo más dentro de una población crecientemente cosmopolita en la que dejaron de ser protagónicos, y a que la conflictividad había sido superada por la integración.

que tocaban todos los puertos de Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego, mientras que la presencia de buques argentinos en Punta Arenas era nula.» 25 Roberto J. Payró, en sus notas de viaje de 1898 para «La Nación», destaca ese protagonismo, en contraste con la falta de presencia argentina en la región. 26 Varios de los centros urbanos alineados en la franja costera atlántica para el intercambio comercial mantuvieron e incrementaron ese rol y su importancia aún cuando después de 1930 el transporte naval fue desplazado por el automotor y la ruta 3 paralela a la costa, concentrándose en esa franja el 80 % de la población patagónica. Cuando el presidente Julio A. Roca se encontró en 1902 con su colega chileno Errázuriz en el «abrazo del estrecho», habló con los grandes terratenientes establecidos en territorio chileno, y les ofreció, en el territorio argentino de Santa Cruz y Tierra del Fuego, concesiones y condiciones tan liberales como las que tenían en Chile. De ello resultó que la ocupación ovina del territorio santacruceño y fueguino tuviera las mismas características latifundísticas y estuviera en las mismas manos que las estancias chilenas limítrofes. Así lo explica el nieto de uno y bisnieto de otro de los dos mayores protagonistas de ese proceso: «La visita del general Roca a la Patagonia tuvo efectos inmediatos y perdurables, . . . en primer lugar, atrajo a los estancieros y hombres de negocios . . . de Magallanes, que conoció durante su visita a Punta Arenas, quienes... radicarían sus capitales y promoverían cuanta empresa fuera útil para el progreso regional: líneas de navegación, casas de comercio, empresas de luz eléctrica y de teléfonos, aserraderos, frigoríficos, establecimientos ganaderos. Así se pobló la Patagonia con los mejores hombres con que ha contado hasta hoy. . . Para promover el progreso y el bienestar de aquellos habitantes de la República que vivían en el peor clima y en la región más desierta del país, el general Roca suprimió la aduana.» 27 «. . . el problema que se llamó ‘del desierto’ y de quien mantenía en él su señorío: el indio. . . Era una rémora que no sólo limitaba la acción civilizadora del trabajo nacional, sino que afectaba profundamente su moral. El problema . . . había sido dominante para todos los gobiernos que se sucedieron desde la Independencia. Aún no podían librarse del salvaje, que con sus correrías limitaba el campo de las labores agrícolas y ganaderas de los habitantes del país. Roca. . . creía que el mejor sistema para acabar con el salvaje, ya sea extinguiéndolo o arrojándolo al otro lado del río Negro, era el de la guerra ofensiva. Ya no sería el indio el agresor; ahora lo sería el soldado, realizándose lo que se llamó con acierto ‘una serie de malones invertidos». 28 La Campaña del Desierto de Roca, en 1879, constituyó la primera iniciativa estratégica del Estado Nacional respecto de la Patagonia, y al decir del autor antes citado, «sobrepasó las más fundadas esperanzas: 137

2.- Auge de la Patagonia como región binacional autónoma. (1890-1919)
En el cuarto de siglo que precedió a la Primera Guerra Mundial, (la «Belle Epoque»), los movimientos de personas y mercancías eran intensos, fluidos y abarcaban el mundo, que se configuraba (un siglo antes de la «Globalización»), como un enorme y único espacio pleno de oportunidades. La Patagonia era visualizada como un espacio único y supranacional, y en realidad así funcionaba. En palabras de Elsa Barbería, «La combinación de las excelentes condiciones internacionales para la exportación de lana, de la importancia del Estrecho de Magallanes en la navegación mundial, con la política liberal nacional en relación a la distribución de la tierra, y la suspensión de la aduana, caracterizan a la etapa de auge.» (1880-1920). . . «Durante la etapa de ‘auge del ovino’, el sur de Chile, Tierra del Fuego y Santa Cruz (también Chubut, aunque en menor medida) integran una región con autarquía, dedicada fundamentalmente a la producción y exportación de lana. El centro de esta región fue la ciudad de Punta Arenas, de donde llegan los capitales, la mano de obra y hacia donde se dirigirán las ganancias. .. Chile había eliminado la aduana en 1868. . . Luego de la visita de Roca a la región, en 1899, se levanta la aduana (argentina). .. todo el cabotaje regional se realizaba en embarcaciones de esa procedencia, los

la posesión efectiva de más de quince mil leguas, la reducción de millares de indios . . .» Con la apropiación del enorme territorio patagónico, y sacralizando la división internacional del trabajo, las políticas de tierras y aduanas aplicadas hasta la segunda década del siglo XX estimularon y consolidaron la formación de sociedades ganaderas latifundistas extensivas con poca creación de puestos de trabajo, y de un oligopolio de empresas comerciales, financieras y de transportes, que se apropiaban del excedente generado en la región y lo externalizaban. Mantener las condiciones de seguridad y privilegio exigido por tales empresas fue objetivo constante del Estado, como se corroboró al colapsar el modelo de acumulación y externalización con la crisis de la primera posguerra, y destinarse tropas de línea para reprimir y fusilar a los peones rurales, rebelados contra las formas extremas de explotación a que eran sometidos.

4.- La Patagonia Argentina como región nacional periférica. (1920-1940/50)
«La desintegración de la región deviene de varios factores que se modifican entre 1914 y 1920. Estos factores se darán tanto a nivel internacional, como nacional y regional. La apertura del canal de Panamá – en 1914- restará importancia al estrecho de Magallanes en la navegación mundial .. . Coincidentemente se produce el descenso de la demanda y precio de la lana . . . la reimplantación de los impuestos aduaneros, en 1918, . . . El traslado de la sede de los negocios de Braun y Menéndez Behety a la Capital Federal en 1918 es el ejemplo más claro del fin de la región autárquica.»31 «La Ley de cabotaje Nº 10606 votada en el año 1919, se propuso atribuir el tráfico marítimo entre puertos nacionales a los barcos de bandera nacional; simultáneamente fueron creadas las aduanas o receptorías aduaneras en los puertos patagónicos: ambas medidas tenían un propósito concurrente y su consecuencia inmediata fue la sustitución de la cabecera de Punta Arenas por Buenos Aires» 32. Sarobe analiza las causas del derrumbe: «Muy poco había de durar ese período de extraordinaria prosperidad, que, en resumen, fue factor de grandes males para los territorios, porque los pobladores y el capital, fiados de sus promisorias perspectivas, no supieron sacar provecho de esa época afortunada y por falta de previsión hipotecaron hasta el porvenir.»33 Estos cambios y las nuevas políticas del Estado Nacional hacia la región, generaron una nueva conflictividad, que fue asumida por la nueva elite del capital comercial con el consenso de la población. A través de «El Avisador Comercial» los comerciantes locales protestaron y peticionaron al ver afectados sus intereses: Ante la medida perjudicial para la zona con la implantación de Aduanas, la Municipalidad de Trelew invita a las de Comodoro Rivadavia y Río Gallegos a pedir la anulación de la medida. (25/03/1916). La Municipalidad de Trelew pide al gobierno que no se implante la Aduana. (01/12/1917). Confirmada la implantación de las Aduanas en el sur. Por ahora se hace cargo la subprefectura. (01/03/ 1919). El comercio local creó la «Cámara de Defensa Comercial» para discutir la Ley de Aduanas. (26/04/ 1919). Por la supresión de Aduanas partieron a la Capital: Evan J. Roberts, José M. Poch y otros en representación de la» Liga de Defensa» Comercial. (23/ 08/1919).

3.- El papel del capital mercantil.
En todo ese largo y trabajoso proceso fue esencial el papel de la red comercial-financiera cuyos últimos eslabones (almacenes de ramos generales y acopiadores de lana) cubrían el territorio. G. Beato y otros en un trabajo para la misma época centrado en Comodoro Rivadavia, resaltan que: «El capital mercantil fue el primero que invirtió (...), abasteciendo de insumos a los pobladores, facilitando el crédito, financiando la producción y siendo el principal comprador y transportista de los productos rurales primarios. Así, los comerciantes que operaron en la zona se convirtieron en contralores del circuito comercial y en grandes propietarios, (...)».29 Con respecto a las grandes casas comerciales: «El proceso de acumulación de capitales y diversificación económica, de Lahusen y La Anónima se basó en la actividad comercial desde la cual se ligaron al sistema financiero» El mismo poblador que se proveía de todo lo necesario para su vida y para su producción les entregaba las zafras anuales .. Así, los pequeños productores vivían constantemente endeudados con estas casas comerciales. Las grandes firmas «incorporaron la vía financiera como forma de acumulación de capital anexa a la actividad comercial, ampliando así la penetración y control del circuito productivo. Paralelamente eran propietarios y arrendatarios de grandes extensiones de tierras, (...)».30 En Patagonia en general y en Chubut en particular, el capital mercantil cumplió un rol predominante, en los años que van desde el fin de la campaña de Roca hasta la crisis del veintinueve, y se ha mantenido vivo hasta hoy, aunque ya sin protagonismo. 138

Reunión de comerciantes e industriales de Trelew Pro-supresión de Aduanas. (12/11/1921). Los Concejales Municipales Angel Bottaro y José María Poch y algunos pobladores se entrevistaron con el Presidente de la República por varios temas: transportes de la Armada, obras de puertos y supresión de aduanas. (Sesión Nº 12 del Concejo Municipal del 18/ 06/1923. Según Libro de Sesiones, Folio. 46). Por el adelanto del territorio. Funciona en la Capital Federal una comisión de representantes de las municipalidades de los territorios del sur, para tratar diversos temas: transportes marítimos, tierras, ferrocarril y supresión de aduanas. («El Avisador Comercial» 13/ 03/1926). Sobre la crisis en los territorios. Se paralizó el mercado de lanas, bajaron los precios, aumenta la carestía de vida. Se deben suprimir las aduanas. («El Avisador Comercial». 24/04/1926).» En síntesis, se revertía la decisión del presidente Roca que a fines de siglo desactivó las receptorías. El «Avisador Comercial» elevó su queja ante el rumor de la reinstalación de la aduana en 1916, y tras concretarse la misma en 1919 se hizo eco de la disconformidad del comercio, que durante la década del veinte se manifestó a través de asociaciones específicas y del Concejo Municipal local para solicitar su supresión. Los resultados fueron nulos. Estas políticas de estado de sesgo fiscalista del gobierno radical (1916, primera presidencia de Yrigoyen) tenían por objeto ejercer un mayor control sobre la Patagonia, no sólo con respecto a las aduanas, sino también con la aplicación de nuevos impuestos y restricciones en la entrega de tierras fiscales. En la década de 1920, la crisis mundial se mostró permanente y estructural, porque no se pudo recrear el mercado multilateral de preguerra al quebrarse la cadena de pagos y desaparecer el crédito y la demanda efectiva. En las economías nacionales se generó desinversión, contracción de demanda, empleo y salario, y el «círculo vicioso» de la recesión, que se retroalimentaba y expandía. Pero en Estados Unidos, la abundancia de medios financieros indujo una sobreinversión preventiva y desató una delirante especulación inmobiliaria y bursátil que desembocó en el derrumbe de Wall Street en 1929. A partir de ese crack en cadena se inició la Depresión mundial de los ’30, con la quiebra masiva de bancos, ahorristas y accionistas, la desocupación estructural de decenas de millones de trabajadores y la clausura del intento de restaurar el mercado de preguerra. En la Patagonia el impacto fue brutal: «En el año 1921, con la baja de la lana a precios inferiores a los cotizados antes de la guerra, comienza para los territorios el período de la crisis. . . . Llegaron los años 1928 a 1933, en que los frutos del país, sufren una

completa desvalorización. Los depósitos de la Capital Federal están abarrotados. . .. y se ofrecen en las playas del Sur precios tan irrisorios que no compensan los gastos de explotación . . . La lana desciende a una cotización seis veces menor que la registrada en el año 1917. Los pequeños pobladores y aún los grandes propietarios que han hecho abuso del crédito, están materialmente arruinados. La mayoría de los intermediarios. . . quedan también liquidados. Muchos comerciantes minoristas. . . se ven obligados a cerrar sus puertas. La actividad comercial languidece en los pueblos de la costa que se benefician del intercambio regional. Y empieza el éxodo de crecido número de pobladores de la Patagonia.»34 Esa situación, imperante hasta la Segunda Guerra Mundial, se tradujo en la ruina de los productores y comerciantes más débiles, absorbidos por los más fuertes. «En una memoria reciente la Gobernación del Chubut. . . ‘Los criadores de hacienda en tierra fiscal han sido prácticamente absorbidos por la infiltración económica de grandes empresas comerciales. Merced a la penetración del crédito abierto con que se iniciaran esas empresas en la zona, y a causa también de excesos que pudieron ser cometidos por los mismos pobladores en cuanto al monto de sus gastos, ocurrió que la mayoría llegaron a tener pasivos documentados de liquidación casi imposible por lo elevados. . .Ocurre ahora que el antiguo criador se ha convertido –por fuerza de esa absorción económica- en un simple peón cuidador de los intereses de esos establecimientos comerciales. .» 35

5.- El derrumbe del capital comercial.
Entre el año 1923 y 1929 hubo fuertes oscilaciones en los precios de la lana con tendencia a la baja: - Mercado lanar. Por el momento no existen mayores perspectivas y los consignatarios anuncian que la venta de este producto es difícil y los precios bajos. Existe un 35 % de merma en la producción y el 30% de baja en los precios, se llega a la conclusión de un verdadero desastre. Si a esto se agrega la acción del gobierno anterior, que dejó exhausta nuestra región con el cobro de arrendamientos y otras gabelas, por más optimistas que fuéramos, solo cabe esperar un cambio demasiado brusco para salvar la situación de nuestros pobladores. («El Avisador Comercial». 20/4/1929). Según P. Meschio: «El año veintinueve fue un año malo, tuvimos que vender la lana al año siguiente. Muchos la consignaban por medio de los bancos a Londres (...) y al año venían las liquidaciones y nos resultaba oneroso completamente, porque entre gastos, intereses y movimientos, enfardelaje, comisiones, todo eso, se iba mucho y nos liquidaban seis pesos los diez kilos de lana, después de un año de espera (...). 36 A lo largo de década del ´20 acompañando la crisis, el discurso de « El Avisador Comercial» irá subiendo 139

de tono, acompañando el sentir del comercio de Trelew. No faltaban comerciantes que se alejaron de la zona, que quebraron, que «sufrieron» el incendio del local, que murieron de causas naturales o que se suicidaron. También los avisos sobre remates judiciales de campos, chacras, animales, carros, mulas, lanas, máquinas de esquilar, casas, etc., aparecieron cada vez con más frecuencia.

nal, contrataban comparsas de esquila ambulantes, y los propietarios absentistas residían en Punta Arenas, Londres o Buenos Aires, hacia donde eran externalizados los beneficios. Funcionaban como enclaves capitalistas no innovadores que extraían el excedente y bloqueaban el desarrollo. En palabras de Sarobe, «En el pasado, las leyes deficientes o mal aplicadas y el escaso conocimiento que tenía el Estado de las características de las tierras del Sur, así como la liberalidad con que en algunos casos fueron adjudicadas, dieron origen al latifundio y a la especulación en materia de tierras fiscales. El período de prosperidad extraordinaria que conoció la explotación ganadera en el sur, como consecuencia de los altos precios de sus frutos en el ciclo de la guerra, estimuló el interés por la adquisición de campos fiscales y...a las maniobras de los especuladores empeñados en dilatar el área de sus predios, para acrecentar el monto de sus lucrativas ganancias.» 39 «Las actividades ganaderas tomaron en pocos años gran vuelo. . . y fomentó la especulación y dio origen a la formación de latifundios:. . .forman hoy bienes de sociedades anónimas. Grandes fortunas se iniciaron y se formaron con las dádivas que hizo la Nación, pero no se fomentó una población densa y productora. . .’» 40

6.-Políticas de tierras del Estado y sus consecuencias.
En el Territorio Nacional del Chubut, la política del Estado Nacional respecto de las tierras fiscales, tuvo características similares a las aplicadas en Santa Cruz y Tierra del Fuego, analizadas por Elsa Mabel Barbería en «Los dueños de la tierra en la Patagonia Austral, 1880-1920», pág. 167 a 170). 6.1.- El latifundio Hubo una gran liberalidad inicial (desde 1890 hasta el primer gobierno de Yrigoyen) otorgando en propiedad grandes extensiones de las tierras de mayor aptitud ganadera. En ese período se constituyeron las grandes estancias, propiedad de sociedades extranjeras, como las inglesas The Argentine Southern Land Company (ASLCo, 1889), y The Tecka Land Company (1910). «La primera compañía formada especialmente con el propósito de adquirir tierras en Patagonia, y la mayor de todas las empresas británicas que operaron en el área fue The Argentina Southern Land Company.» 37 «La Compañía» (como era denominada la ASLCo) recibió 28 leguas cuadradas de la concesión ferroviaria Puerto Madryn-Trelew, y 298 en el Oeste de Río Negro y Chubut, comprometiendo desarrollar un proyecto de colonización. En 1891 una nueva Ley de Tierras la desobligó de colonizar, y renunciando sólo a las tierras más pobres, le fueron otorgadas en «propiedad plena y libre» 234 leguas, siendo las más ricas en pastura y agua las ubicadas en Chubut. 38. Tecka, la otra gran compañía de origen británico, se formó en 1910, sobre 62 leguas cuadradas, al sur de Esquel. Hubo también sociedades constituidas en Argentina o «argentinizadas», como las del grupo Braun Menéndez, que también en Chubut se constituyeron en latifundistas. Las grandes estancias constituían unidades de producción capitalista racional y eficiente, que realizaban un aporte efectivo de capital sólo para las primeras inversiones. Luego, reinvertían los beneficios hasta alcanzar en pocos años el desarrollo pleno de la empresa agropecuaria. Allí, las inversiones cesaban, limitándose las erogaciones a los gastos operativos, maximizando el beneficio en tanto que el «efecto derrame» sobre la economía local se hacía irrelevante: operaban con una dotación mínima de perso140

6.2.- El arrendamiento de la tierra pública. Medianos y pequeños criadores en la meseta.
El gobierno del presidente Yrigoyen impuso una restricción severa a enajenar más tierra pública, a partir de 1920, como reacción a las escandalosas maniobras especulativas. Los nuevos protagonistas fueron los inmigrantes recientes y los descendientes de los primeros pobladores, que imposibilitados de ser propietarios, presionaron sobre la tierra fiscal, ocupándola en forma precaria y sobreexplotando el recurso suelo con una carga depredatoria, rodeando la hacienda a «campo abierto». La disponibilidad de la tierra pública era la «ventaja comparativa», pero siendo suelos de menor calidad forrajera, la carga de hacienda que podían soportar era inferior. 41 Los emprendedores eran, en numerosos casos, ex medieros que luego de cuidar varios años una majada a porcentaje se establecían en tierras fiscales vacantes con su parte del «aumento». La majada inicial era «el capital», que se incrementaba a fuerza de frugalidad y autoexplotación, lo que después de tres o cuatro años le permitía formalizar su situación de «ocupante», solicitando en arrendamiento ante la Dirección de Tierras de la Nación, la superficie que ocupaba. Para ello, debía recurrir a un «representante» o «apoderado» que actuara en su nombre, lo que sumado a la complejidad y lentitud de los trámites le generaba un gasto significativo en su modesta economía. 42

Al poblarse el territorio, la tierra disponible se reducía, se ocupaban también las marginales y se competía por obtener un mismo predio, generando situaciones litigiosas. En tales casos, la habilidad y relaciones del gestor en Buenos Aires eran claves para favorecer a su representado. La Dirección de Tierras enviaba Comisiones que inspeccionaban el sitio y elevaban informes de las características de la tierra y la capacidad y arraigo del solicitante, recomendando o no otorgarle la concesión. Si finalmente obtenía el Contrato de Concesión en Arriendo por diez años, se le daba un plazo de año y medio para realizar la mensura y construir los alambrados perimetrales. Era frecuente que el poblador no pudiera afrontar tales gastos extraordinarios. Incumplía los plazos, era intimado, obtenía prórrogas, llegaba el vencimiento del contrato, y cuando solicitaba su renovación se la negaban por no cumplimentar aquellos compromisos. En el ínterin, el sobrepastoreo degradaba el campo, la majada se reducía, la explotación perdía rentabilidad e incluso se transformaba en inviable. Las deudas llevaban a la venta de hacienda y mejoras, y a la cesión de derechos sobre las tierras, pasando los criadores independientes a la condición de subproletariado rural. Reiteramos la frase de Sarobe en 1932: «Ocurre ahora que el antiguo criador se ha convertido –por fuerza de esa absorción económica- en un simple peón cuidador de los intereses de esos establecimientos comerciales..» 43

Con el IAPI (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio) el país era un espacio económico nacional, el Estado controlaba los precios internos y redistribuía los recursos que obtenía vía diferencia de cambios. La abundancia de circulante y crédito a tasa negativa en la década de 1950, facilitó la urbanización de productores rurales medianos, cuyos descendientes devendrían profesionales, funcionarios y empresarios. Esas mismas condiciones impulsaron a comerciantes y profesionales exitosos a invertir en campos, aportando su experiencia empresarial, su visión capitalista y sus relaciones e inserción en los circuitos comerciales, financieros y políticos. Se produjo así un cambio en el perfil socioeconómico de los productores laneros: hasta avanzada la década de 1940, predominaban los pequeños y medianos arrendatarios de tierras fiscales residentes en su campo. A partir de entonces, creció el número de comerciantes y profesionales urbanos ausentes que adquirieron esos campos y los explotaron como una más de sus actividades. Si bien la tenencia de la tierra no se modificó – continuaba siendo fiscal- había expectativas respecto de su privatización en un futuro próximo, lo que estimuló un mercado de transferencias de mejoras y derechos que anticipaba la entrega de títulos de propiedad a los arrendatarios, lo que se concretó tras la provincialización del Territorio Nacional. La falta de colaboración de las burocracias nacionales centrales, renuentes a perder sus espacios de poder, fue notoria en el proceso de transferencia a la nueva provincia de la cuantiosa documentación acumulada durante más de medio siglo.

6.3.- Los cambios en las pequeñas y medianas explotaciones arrendatarias.
La mayoría de esas explotaciones quebradas eran incorporadas por otros pobladores más solventes, que alcanzaban economías de escala que hacían rentable el emprendimiento. Estos sobrevivientes tenían además otras actividades complementarias, o eran comerciantes urbanos acreedores que se apropiaban y unificaban los predios de sus deudores. Esta redistribución de la tierra produjo por una parte, una concentración a favor de productores medianos excedentarios, residentes en centros urbanos o con relaciones ciudadanas, y por otra un excedente de población rural sin inserción laboral, que vivía de changas temporarias en tierras marginales con una punta de ovinos o caprinos. En las décadas de 1940 y 1950 las condiciones mejoraron en el contexto del Estado de Bienestar peronista. El crédito bancario más el repunte de los precios de la lana consolidaron las explotaciones bien organizadas. Pero las relaciones sociales en el campo no se modificaron: el Estatuto del Peón no tuvo vigencia efectiva, porque los punteros políticos eran también bolicheros y/o criadores arrendatarios, y tuvieron una actitud conservadora y paternalista que reforzaron como distribuidores finales del asistencialismo oficial.

7.-Política y Sociedad
La población de la Patagonia estuvo excluida de la participación política hasta que mediante la Ley de Territorios Nacionales Nº 1532 de 1884, se estableció que las poblaciones que superasen los mil habitantes, tendrían derecho a elegir un Concejo Municipal. En Chubut, sucesivamente Gaiman, Rawson, y Trelew (en 1902) se transformaron en Municipios. En Trelew, centro de comercialización y distribución de la Colonia y vínculo con el mercado externo a través del nexo ferroportuario de Madryn, la dirigencia galesa, renuente a protagonizar los valores y prácticas de competencia capitalista perdió el poder hegemónico. Fue desplazada por un nuevo grupo cosmopolita emergente de comerciantes y gerentes que capitalizaron su preeminencia económica en status social, y que progresivamente, se apropiaron del espacio político municipal y lo vehiculizaron en defensa de sus intereses. A partir de la década de 1920, incrementaron su presencia y relevancia los profesionales universitarios, que se incorporaron a ese espacio, y que serán finalmente los actores principales del proceso de provincialización.

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Por su parte, el Estado incrementó su presencia en la región mediante sus empresas de producción y servicios (YPF, Gas del Estado, YCF, AyEE, Administración de Puertos, Ferrocarriles del Estado, Administración de Vialidad Nacional, Aerolíneas Argentinas), concretando obras que beneficiaron a la región (primer gasoducto Comodoro-Buenos Aires). Y dado el carácter estratégico de los hidrocarburos, se creó en 1944 la Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia, que abarcó la parte sur de Chubut y Norte de Santa Cruz hasta 1955, en que se retornó a la situación anterior. En esa década el desarrollo del área petrolera se potenció por la convergencia de YPF y la gobernación militar, y consolidó a Comodoro Rivadavia como ciudad, pero profundizó la desarticulación entre los principales centros urbanos del Territorio en vísperas de ser Provincia. En síntesis, durante todo el proceso expuesto, por presencia o ausencia, por acción u omisión, el papel del Estado Nacional fue esencial como impulsor o freno tanto para el desarrollo de la Colonia Galesa en particular como para el de toda la Patagonia Argentina en general. Pero los territorianos carecían de instituciones representativas con poder político, imprescindibles para diseñar objetivos y políticas comunes en el ámbito del territorio, y de canales que les posibilitaran interlocuir e incidir en las decisiones de un Estado Nacional que les resultaba remoto, aislado e inalcanzable. Citas
1 Abraham Mathews. «Crónica de la Colonia Galesa en la Patagonia» . El Regional. 1985. Pág. 137 2 Lewis Jones. « Una Nueva Gales en Sudamérica». Pág. 207. 3 Resulta interesante que, pocos años antes, el proyecto así enunciado fue concretado por los mormones que crearon un estado confesional, el de Utah, en el que siguen siendo hegemónicos social, cultural, política y económicamente. 4 Abraham Matthews. «Crónica de la Colonia Galesa en la Patagonia». El Regional, 1985. Pág. 12 y13 5 Glyn Williams. « Estructura y Proceso de la Emigración a la Patagonia». Presentado en la reunión sobre « Emigración europea a América Latina. ( Desde la Independencia hasta la crisis de 1929/31). IV Reunión de Historiadores Latinoamericanistas Europeos. Universidad de Colonia, R. F. A., 1-3 Octubre, 1975. Pág. 3 y 4. 6 Williams M. Hughes. « A orillas del río Chubut en la Patagonia» . Ed. El Regional. 1993. Pág. 24l. 7 Abraham Matthews. «Crónica de la Colonia Galesa en la Patagonia» . Ed. El Regional, 1985. Pág. 21. 8 Lewis Jones. « Una Nueva Gales en Sudamérica». 1966. Pág. 95. 9 Francisco P. Moreno. « Viaje a la Patagonia Austral. 1876-77». Ed. Solar. 1982. Página 50 10 Arc. De la Prov. del Chubut, Libro de Notas N° 4, nota 2, 564, Págs. 86-87. Citado por P. R. Paesa en « El Amanecer del Chubut» en Pág. 91 11 Carta del doctor Rawson a don Lewis Jones del 16 de septiembre de 1865. En « Historia del Chubut». Dirección general de Cultura. 12 - Lewis Jones. « Una Nueva Gales en Sudamérica» 1996. Pág. 150. 13 - Williams M. Hughes. « A orillas del Río Chubut en la Patagonia». Ed. El Regional. Pág. 34. 14 - Lewis Jones. «Una Nueva Gales en Sudamérica». (1966). Pág. 122.

15 - Arch. de la Prov. del Chubut. Documentos agregados al Libro III, Nota 365. Citado por P R. Paesa. « El amanecer del Chubut. Un heraldo de la cultura».1967. Pág. 97.

16 H. S. Ferns. « Gran Bretaña y Argentina en el Siglo X1X. Ediciones Solar.1984. Pág. 481 17 - Colección J. M. Thomas del Museo Regional « Pueblo de Luis». 18 - Ezequiel Gallo. « La Pampa Gringa», Edit. Sudamericana. 1984. Pág.385 y 386 19 - Citado por P. R. Paesa. « El amanecer del Chubut. Un heraldo de su cultura». Arch. Chubut, libro 1885-1892, nota N° 225, del 3-VI-1896. 20 - Abraham Matthews.Op.cit. Pág. 116. 21 - Glyn Williams. « La Colonia 16 de Octubre». Revista « El Regional». Edición Especial. 1975. Pág.5. 22 - Lewis Jones. «Una Nueva Gales en Sudamérica». 1966. Pág. 127. 23 - Susana López de Monedero. « Patagonia y la mirada de los colonos galeses del Chubut. Dos proyectos y una nación». En «Revista Realidad y Palabra» , Año IV- N° 3- Febrero de 1997. 24 - Colección J. M. Thomas del Museo Regional « Pueblo de Luis». Según Matthew Henry Jones, J. M. Thomas en su estadía en Buenos Aires se había casado con Enriqueta Underwood, hija de Juan Underwoood y de Emilia Scott. Matthew Henry Jones. « Trelew. Un desafío Patagónico «. Tomo IV. 1924-1933. (1999). Pág. 29. 25 - Barbería, Elsa Mabel: «Los dueños de la Tierra en la Patagonia Austral, 1880-1920». Universidad Nacional de la Patagonia Austral. Buenos Aires, 1995. Pág 49-50 26 - Payró, Roberto J.: «La Australia Argentina». Galerna. Buenos Aires. 1994. Pág 83-91. 27 - Braun Menéndez, Armando. «Las dos presidencias de Julio A. Roca (1880-1886 y 1898-1904)». Separatas de la obra de la Academia Nacional de la Historia «Historia Argentina Contemporánea». Buenos Aires, 1965. p.97. 28 - Braun Menéndez, Armando. Op. cit. Pág. 9 y 11 29 - Guillermo Beato (Proyecto y dirección),Celeste Crespo, Lorena Varas, Graciela Ciselli, Marcela Uzcudún, Sonia Ivanoff, Daniel Márquez, Ana María Infeld y Fabián Basabe . « La constitución de grupos sociales dominantes en Chubut». En « Grupos Sociales Dominantes, México y argentina. Siglos XIX y XX). Pág. 78 y 79). 30 - G. Beato et al. Op. cit. Pág. 84 y 85. 31 -Barbería, Elsa Mabel. Op. cit. Pág. 71-74 32 - Ricardo Ortíz. «Problemas económicos de la Patagonia. Su sistema portuario». Pág. 39. 33 - Sarobe, J. M. Op. cit Pág. 110 34 - Sarobe, J. M. Op. cit. Pág. 111 35 - Idem. 36 - Entrevista a P. Meschio. 37 - Míguez, J. M. «Las tierras de los ingleses en la Argentina». p. 252. 38 Idem. p. 260 39 - J. M. Sarobe. Op. Cit. Pág. 124 40 - Idem. Pág. 106 41 - Este tipo de emprendimiento y ocupación precaria de la tierra pública ya se venía practicando desde comienzos del siglo XX, pero en forma poco intensa. A partir de 1920 la práctica se generaliza y adquiere carácter institucional. 42 - Las fuentes para describir el proceso típico de poblamiento y gestión de la tierra pública han sido las tradiciones , relatos y documentación de familiares y vecinos de diferentes zonas del territorio provincial. 43 - Sarobe, J. M. Op. cit. Pág. 111

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EL MODELO DE CONVIVENCIA PACÍFICA: LA NECESIDAD DE UNA REVISIÓN HISTÓRICA
JONES, Matías Fernando Cargo e Institución. Escuela Abierta Semipresencial Nº 900. Estudiante de Licenciatura en Historia, Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Dirección postal: Hudson Nº 284, Rawson 9103, matiasfernando2001@yahoo.com.ar

Resumen
El encuentro entre los galeses y los pueblos originarios en Patagonia Central en el periodo comprendido entre los años 18651885 ha sido tratado desde un modelo de interpretación denominado de convivencia pacífica. Dicho modelo se sustenta en las relaciones de complementariedad económica. El objetivo que pretende este trabajo es mostrar el contexto histórico en el que transcurrió la relación entre galeses, tehuelches, pampas y manzaneros destacando que más allá de la relación de amistad y encuentro pacífico también se presentaron momentos de tensión y conflicto. Es decir que sin desconocer el contacto y las buenas relaciones en este espacio social compartido también hay que atender a las tensiones y los conflictos que marcan una discontinuidad y desestabilizan aquellas configuraciones sociales presentadas como un todo homogéneo, inscripto en una temporalidad lineal. En el periodo de tiempo que transcurre entre 1865-1885, es preciso diferenciar dos momentos: en primer lugar la organización autónoma de la colonia galesa y en segundo lugar la presencia nacional, con la creación de la Comisaría Nacional primero y la creación del Territorio Nacional Chubut, luego. La presencia de las autoridades nacionales en la colonia también genera problemas con los colonos, por lo que en este escrito se mencionarán en forma general, algunos de ellos dado que el objetivo pretendido es otro y por lo tanto ameritaría otra producción.

nacionales corrieron la frontera hasta Choele Choel en 1879. Cuando hablamos de la necesidad de una revisión histórica de dicho modelo, nos referimos a otra lectura posible que nos facilitan las fuentes editas y los documentos de archivos. Para el presente trabajo he tomado como fuente principal la obra de Clemente Dumrauf titulada: El último malon2. Aunque su forma de entender la historia tiene que ver con la vieja tradición positivista que da mucha importancia a lo acontecimental, a la historia de los grandes hombres y las instituciones, a una visión evolucionista de la historia marcada por las ideas de Progreso, Estado-Nación, Civilización, es interesante el anexo documental que presenta dicha obra. Además de los documentos del archivo de la obra de Dumrauf también resultan interesantes las crónicas de los colonos galeses. Con todos estos documentos más las obras de distintos autores nos adentramos a la escritura de otra visión sobre los hechos. Como marco temporal encontramos dos momentos bien diferenciados. El primero tiene que ver con la autonomía de los galeses y los pueblos originarios de Pampa y Patagonia que se corta con las campañas militares y la extensión del Estado-Nación hacia 1880. Si bien mencionamos la palabra autonomía, es necesario aclarar que la misma no fue ejercida en sentido pleno, puro por los tehuelches y pampas porque los tratados que firmaron con los representantes del Estado-Nación la condicionaron siempre 3. En cambio los galeses pudieron darse su propia organización política por el lapso de diez años. El segundo periodo se relaciona con la creación de la Comisaría Nacional (1876) y luego el Territorio Nacional Chubut (1884) como forma de organización política. En este momento se pierde la autonomía de los 143

Palabras claves: Galeses. Pueblos originarios. Conflicto. Tensión. Discontinuidad. Estado-Nación. Conveniencia reciproca

Del modelo de convivencia pacífica a la interpretación de la conveniencia recíproca
El modelo de convivencia pacífica es una idea usada por el investigador Marcelo Gavirati1. La base de dicho paradigma de interpretación se sustenta en las relaciones de complementariedad económica entre los galeses y las parcialidades de pampas y tehuelches, a las que habría que agregar también a los manzaneros de Sayhueque que visitaron la colonia para entablar intercambios comerciales, sobre todo cuando las tropas

galeses que si bien conservaron brevemente su forma de organización política, compuesta por el consejo de los doce, entraron en contradicción con el comportamiento de las autoridades argentinas, motivo que dará lugar a conflictos y enfrentamientos en torno a la idea del poder político. Para el caso de los antiguos dueños de la tierra la incorporación es a través del sometimiento, como excluidos, dado que fueron nucleados en terrenos marginales en condiciones inestables con respecto a la tierra, ya que jamás tuvieron la propiedad privada de la misma, sino una tenencia precaria. La relación pacífica entre tehuelches, pampas y galeses se cae cuando aparecen puntos de discusión y conflicto relativos a los recursos ligados a la supervivencia: ganado, tierras, incumplimiento del pago en raciones provenientes del gobierno nacional. Por ello parece más acertado hablar de un modelo de conveniencia recíproca en lugar de un modelo de convivencia pacífica.

Carmen de Patagones es el lugar de máxima avanzada que tiene el Estado en el sur, en los márgenes del Río Negro. Políticamente es el lugar donde reside el gobernador de la Patagonia a quien le deben obediencia los caciques del sur que firmaron tratados con el Estado. A las parcialidades pampas y tehuelches les convenía la presencia de los galeses porque tendrían un punto de referencia más cercano para comerciar y así ahorrarse el viaje hasta Carmen de Patagones donde los comerciantes muchas veces se aprovechaban de sus borracheras y terminaban apropiándose de sus bienes sin darles nada a cambio. Francisco es el primer cacique que tiene contacto con los galeses, es sobrino de Casimiro Bigua y sabía que debía respetar a los colonos en virtud del acuerdo firmado por su tío. Entonces no es casualidad que este gamakia haya sido el primero en venir a la colonia ya que ocupaba las tierras situadas en el margen del río Chubut y también recibió raciones por parte del Estado, a fín de no molestar a los colonos y protegerlos en caso de invasiones. Las raciones tenían que retirarlas en el fuerte de Carmen de Patagones y algunas llegaron a la colonia galesa por vía marítima. Las mismas consistían en: ganado vacuno, ovino y equino, yerba mate, azúcar, harinas, arroz, tabaco, vino, aguardiente y ropas. En un parlamento realizado en el año 1870 se reúnen Casimiro, Chiquichano y Sayhueque para acordar defender Patagones y envían una carta a Calfucura para hacerle saber la medida. El interés de la defensa radica en los beneficios, principalmente ganado y comercio, que obtenían de los tratados. Tenemos entonces que al momento del arribo de los galeses al Chupat9, existía un contexto predeterminado por el gobierno de Buenos Aires para que las parcialidades de tehuelches pampas y también manzaneros que moraban por la zona no los agrediesen y dejen vivir en paz. Mucho se ha hablado de las relaciones pacíficas y hospitalarias entre galeses y tehuelches.10 Es necesario aclarar que esta relación pacífica se da en el marco de intereses recíprocos entre ambas partes, a los colonos les convenía llevarse bien con los pampas y tehuelches porque sabían que estaban ocupando tierras que no les pertenecían, necesitaban carne y adiestramiento para la cacería y eran inferiores en caso de ataques. A los tehuelches y pampas les convenía llevarse bien con los galeses siempre y cuando obtuvieran los productos que no poseían y mientras se mantuviera el comercio con ellos, y el continuo aprovisionamiento de las raciones que el Estado se había comprometido a entregar por dejar que se asentara la colonia sobre sus dominios. En los primeros años los galeses debieron afrontar la adaptación a un medio que desconocían, cuando tuvieron problemas con las cosechas y no recibieron las raciones del Estado, fueron las relaciones de intercambio de bienes (especialmente carnes, pieles y plumas) con los tehuelches, pampas y manzaneros las que salvaron sus

Autonomía condicionada de los pueblos originarios y organización autónoma de los colonos galeses.
En el marco de la formación del Estado-Nación argentino, una de las consignas de los gobernantes de aquel entonces 4 era propiciar la inmigración como elemento de población necesario para el desarrollo del país. En este sentido hacía 1865 se da la colonización del valle inferior del río Chubut por parte de los colonos galeses. Otra preocupación del Estado Argentino era extender su soberanía sobre Pampa y Patagonia, territorios ocupados por pueblos originarios. De esta manera buscó lograr acuerdos con los principales caciques del sur con el fin de que reconozcan su autoridad y defiendan a la colonia galesa en caso de posibles invasiones de otros pueblos indígenas. En el año 1864 Casimiro Bigua, gamakia5 de una parcialidad Tehuelche, se encontraba en Buenos Aires y es reconocido por el presidente Mitre como «Cacique Mayor y Jefe del Gobierno Argentino»6, recibe también un sello con la leyenda «Casimiro Bigua, cacique de San Gregorio»7 con el que debía autenticar sus comunicaciones con el Estado Argentino. El tratado se firmó recién en 1866 y la jurisdicción de Casimiro se extendía desde el río Chubut hasta el Estrecho de Magallanes. En Carmen de Patagones debía retirar las raciones que el Estado se había comprometido a entregar a cambio de prestar servicios militares en caso de guerra y protección a la colonia. El pago de las raciones comenzó en el año 1865 y según el comentario que hace el Buenos Aires Standard8, periódico que publicó varias cartas de los colonos, el gobierno de Buenos Aires otorgó más de 200.000 pesos en regalos a los «indios» para que se comporten amistosamente con los colonos. 144

penurias y se convirtieron en algunos de sus principales bienes exportables. Al respecto Gavirati resalta la importancia de dichos productos en épocas de malas cosechas convirtiéndose en el 80 % de los bienes exportables y citando a Richard Berwyn da cuenta del valor que tenían tres toneladas de plumas de ñandú que llegaban a equivaler a cien toneladas de trigo, al precio de la época.11 Lo que no explica Gavirati es la desigualdad que encierra este intercambio comercial para los pampas, tehuelches y manzaneros porque a cambio de sus bienes reciben alimentos y algunas baratijas, mientras que los colonos venden sus productos en mejores condiciones de intercambio. Abraham Matthews, uno de los primeros cronistas de la colonia, da cuenta de este intercambio desigual: «aunque las tribus indias significaban un estorbo bastante grande para los colonos, porque estaban continuamente en las casas, mendigando siempre alguna cosa u otra, sin embargo fueron para nosotros una gran ventaja en esa época, pues contribuían con sus caballos y aperos para montar y nos daban mucha carne en cambio de pan y otras cosas. Ese año (1866) vendían muy baratas sus mercaderías, al parecer porque veían que los colonos no tenían mayormente nada que dar por ellas. Era posible comprar un caballo por unos pocos panes y un poco de azúcar, o sino por unas yardas de algodón y uno o dos panes»12 Lamentablemente el alcohol fue uno de los bienes que más estrago hizo entre los pueblos originarios y fue uno de los productos más solicitado en los intercambios y también la base de pingües negocios para los comerciantes. Los galeses no fueron ajenos al respecto y también vendieron alcohol amén de las religiones que profesaban. Como destaca Abraham Matthews: «No tratamos de justificarnos por la bebida que se les dio años después, pero al principio, sobre todo la primera vez, era difícil negarles nada, por el miedo que les teníamos, a causa de encontrarnos del todo indefensos y dependientes de su amistad.»13 Podemos ver en el relato el temor de los colonos y la necesidad de llevarse bien con los antiguos dueños de la tierra dada la situación de indefensa en la que se encontraban al principio. Aunque cabe aclarar que los colonos contaban con armas de fuego desde su arribo a las costas patagónicas. Edwin Roberts, venido de los Estados Unidos, fue el encargado de dar instrucciones militares a los colonos puesto que «se temía un ataque de los aborígenes o de otras invasiones hostiles.»14 Esta situación llevó a que los galeses se establecieran cerca unos de otros en caso de un ataque. Otra razón que explica el temor es el hecho de que las mujeres y los niños se concentren en el pueblo (Trerawson)15 y los padres de familias en las chacras. Cuando entablaron el contacto con los primeros visitantes, la gente del cacique Francisco, hubo colonos que vigilaron toda la noche a los tehuelches. Cuando venían muchos indígenas a comerciar (visitaban la colonia los caciques Antonio, Galatts, Chiquichan, Sacamata y también miembros de la parcialidad manzanera) los colonos no querían dejar solas a sus

familias, por temor, motivo que retrasó el trabajo agrícola en el año 1870. El temor y la tensión latente se van a presentar durante todo el tiempo que abarca el modelo de convivencia pacífica, y también una serie de hechos que podemos relacionar con el conflicto ya que marcan una disputa por intereses distintos. El problema no desaparece hacia 1885, sino que continúa pero en otro ámbito, en este caso en la «Colonia 16 de Octubre».

Breve cronología del conflicto y la tensión latente.
Hacia 1865 los caciques Reuque, Sayhueque y Namuncurá, se apropian de una remesa de ganado que era trasladado desde Carmen de Patagones para los colonos recién llegados a las costas de Bahía Nueva (hoy Puerto Madryn). Al respecto Williams Jones16 en una carta enviada a sus familiares de Bala (Gales) en noviembre de 1865 da cuenta de este robo estimando en 500 el número de vacunos. En el mismo año los tehuelches roban ganado a los colonos que tras una larga persecución logran recuperarlo. En el año 1867 los galeses padecen las primeras penurias por la falta de alimentos, deciden retirarse a Madryn, motivo que provocó la ira de los tehuelches que decidieron quemar sus casas porque perdían el comercio con ellos. Según Richard Jones, Glyn Du17, los tehuelches se habían dirigido a Madryn con el objetivo de matarlos. Ante este hecho, en 1868 el líder de la colonia, Lewis Jones, decide organizar el «Cuerpo de Guardia Nacional de la Colonia galense del Chubut»18 solicitando al presidente Mitre el envío de armas y municiones para defenderse de los tehuelches. En la carta que envía Lewis Jones al gobierno, habla de los tehuelches como «indios salvajes» y se presenta como agente de la colonia. Chiquichano le había comentado a Musters que los colonos eran «intrusos en su territorio y declaraba su intención de exigir el pago más adelante, pudiendo asegurarse que la negativa a pagar arrendamiento seria seguida en tal caso de un procedimiento muy sumario de arreo de ganado y expropiación.»19 Cuando Sarmiento asume la presidencia decide cortar el envío de raciones para los tehuelches. Como consecuencia de ésta política se dan muchas expropiaciones de ganado a la colonia. Lewis Jones había advertido al presidente de esta situación pidiéndole que no suspendan las raciones por las consecuencias que sufriría la colonia. Ante el fracaso de sus negociaciones con las autoridades argentinas que no enviaron nada para los gamakias y ante posibles represalias recomienda a los colonos que sean «caritativos con ellos»20 La colonia fue atacada varias veces entre 1871-1873. Los tehuelches y pampas se hicieron con ganado caballar y vacuno de los colonos que los persiguieron armados pero dada la inferioridad numérica y la inexperiencia en el terreno no pudieron recuperarlo. 145

Esta debilidad de los colonos fue muy bien aprovechada por las parcialidades de los pueblos originarios. Mientras la colonia no tuviera mucho ganado de interés para los antiguos dueños de la tierra no se producirían ataques. De esta forma en el año 1875 los mismos colonos se negaron a la instalación de una estancia por parte de la firma Rook Parry y Cia entre Punta Ninfas y el río Chubut porque pondría en peligro a la colonia ante las invasiones de los indígenas. William Parry era un galés que tenía una casa comercial en Buenos Aires y abrió una casa de comercio en la colonia. A todo esto los galeses siempre estuvieron alertas ante una posible invasión y contaron con armas desde el momento de su llegada y se fueron proveyendo de las mismas en los años siguientes.

Aires y no por ellos mismos, como estaban acostumbrados a hacer. La función de Oneto era administrar el subsidio otorgado a la colonia y la distribución y venta de lotes. El problema era el sometimiento de los galeses a las leyes de la Nación, en un caso donde un preso evadido de Punta Arenas dio muerte al galés Aaron Jenkins, los colonos ajusticiaron por mano propia al fugitivo pasando por encima de la autoridad de Oneto que al alejerse de su cargo declaró que la colonia: «nunca ha tenido, ni tiene organización nacional. Los colonos se dieron una constitución -por sí y por su progenie-.en la cual tampoco se menciona la Nación Argentina, ni la Constitución Nacional»22 En un breve periodo de tiempo (seis meses) Lewis Jones fue elegido Comisario Nacional. De nuevo se produjeron conflictos relativos a las atribuciones de las autoridades nacionales: el comisario por un lado y el subdelegado de puertos, por otro. El problema era que la colonia y sus autoridades dependían del Ministerio del Interior mientras que la Subdelegación de Puertos y Marítima, dependían del Ministerio de Guerra y Marina. Por lo tanto este último no podía inmiscuirse en la jurisdicción de aquél. Lewis Jones fue exonerado de su cargo. En 1881, el líder de la colonia envía una carta a Sayhueque para recordarle las relaciones amistosas que siempre han tenido y que debían continuar a pesar de la guerra que lleva adelante el Estado Nacional sobre ellos. En su contestación, el cacique manzanero dice que nunca violó la paz con el gobierno argentino y que siempre fue leal al tratado firmado en Patagones de no agredir la colonia galesa del Chubut. En 1881 cuando asume Finoquetto continúan los conflictos con los colonos y por lo tanto decide desautorizar el consejo de la colonia aclarando que él es la única autoridad y que ninguna transacción por insignificante que fuera tenía validez sin su firma. Desde Buenos Aires se envían más armas y municiones para defender la colonia. A pesar de ello los robos continuaron. En 1882 Finoquetto delega en la persona de Juan Acosta la organización de la defensa de la Colonia en caso de ataque de los indígenas y tiene a su cargo la distribución de las armas y municiones enviadas desde Bs. As A partir de 1883 y 1884 cuando se dan las últimas campañas sobre el sur de Patagonia, los antiguos dueños de la tierra al conocer tales noticias deciden incrementar el robo de ganado y es el momento de mayor sospecha y hostilidad hacía la colonia. En este marco se da la muerte de cuatro colonos que viajaban hacía el oeste siguiendo el curso del río Chubut en busca de oro. Los colonos habían sidos alertados por las tropas de Lino Oris de Roa sobre la actitud belicosa de los tehuelches por el avance de las tropas nacionales sobre sus dominios. Finoquetto informa al Ministerio del Interior (organismo encargado de controlar la Gobernación de Patagonia y la Comisaría Nacional) sobre el estado de indefensión en el que se encontraba la colonia pidiendo el envío de un cuerpo de caballería, que le fue enviado en

La materialización del Estado
Comisaría Nacional Chubut (1876-1884) En 1876 se crea la Comisaría Nacional, siendo el primer comisario designado por el gobierno de Buenos Aires, el señor Antonio Oneto. La creación de la comisaría tiene que ver con la debilidad en la que se encontraba la colonia y la necesidad de defenderla construyendo fortines. El temor de los colonos ante posibles ataques llevó a que en el año 1878 se diera un confuso ataque a la gente de Sacamata que venía a comerciar. Al año siguiente Oneto sugiere erigir un fortín, como guardia avanzada, en la zona oeste, y otra fortificación en el centro de la colonia, para que los colonos tengan donde concentrarse en caso de ataque ya que los indígenas varias veces habían robado caballos y vacas a los colonos. Por esta razón Oneto no confiaba en los «indios» que viven a las orillas del Río Chubut y porque podían establecer una alianza con los que viven al norte del Río Negro para dar un gran ataque dado el avance de la frontera que llevan a cabo las tropas nacionales sobre sus dominios. Ante esta situación el Gobierno Nacional decide enviar un batallón de línea. El Consejo de la Colonia decide rechazar la medida. Lewis Jones se dirige al Ministro de Guerra y Marina, Julio A. Roca, aduciendo que la Colonia cuenta con poco ganado como para ser invadida y mantener a las tropas nacionales y que si los colonos se organizan adecuadamente cuentan con suficientes armas de precisión para defenderse por si solos y que «entre los Tehuelches y Medios-Pampas la colonia cuenta con buenos amigos, conocidos desde 14 años, y pronto se sabría de cualquier invasión que pudieran intentar los Ranqules u otras tribus21.» En efecto uno de esos «buenos amigos» era el cacique Sacamata que desistió de una invitación que en 1883 le hicieran Foyel y Sayhueque para atacar la colonia, comunicándoles que si persistían en tal proyecto daría aviso a los colonos. Con respecto a la relación entre los colonos y el comisario Oneto, cabe destacar que durante su periodo de gobierno (1876-1880) se suscitaron conflictos relativos a la organización del poder. Los colonos veían con recelo la llegada de la primera autoridad designada desde Buenos 146

1884, a cuyo frente se encontraba el teniente coronel Vicente Laciar. La última batalla se libró entre esta caballería y la gente de Foyel e Inacayal, que una vez derrotados deciden entregarse. Lo mismo hace Sayhueque en 1885. De esta manera se pone fin a la autonomía indígena en Pampa y Patagonia. Autonomía que estuvo condicionada por el Estado que mediante acuerdos con los principales caciques, logró extender su soberanía sobre aquellos territorios. Territorio Nacional Chubut Para el año 1884, mediante la Ley 1532, se crean los Territorios Nacionales sobre los antiguos dominios indígenas, una de las funciones que tenía el gobernador de territorio era crear misiones para traer a los indígenas a la vida «civilizada». El problema para los sobrevivientes fue el acceso a la tierra porque la misma fue entregada a particulares y a sociedades que debían subdividir la tierra en colonias y entregarla a los pobladores, según la ley de colonización, hecho que no sucedió. En este estado de situación se perdieron los lugares de caza y con ello parte de los medios de subsistencia que tenían los pueblos originarios. El gobernador no estaba facultado para entregar tierra, función que recaía en la Dirección General de Tierras y Colonias de Nación y además no figuraba en el presupuesto del gobernador el dinero destinado a la creación de colonias indígenas. Otro problema surge a raíz de la creación del Código Rural para los territorios nacionales en 1894 donde se prohíben las boleadas de avestruces y guanacos con el propósito de erradicar ese tipo de costumbre de los indígenas, pero el gobernador Tello concluye que tal medida solo puede ser puesta en práctica una vez que se creen las colonias o misiones indígenas. La caza de guanacos y ñandúes tenía un sentido comercial para los indígenas, como así también la obtención de carne para su consumo. Para Tello un medio adecuado de traer al indígena a la vida «civilizada», es el aprendizaje de algún oficio, por ello solicita a Nación el envío de un presupuesto para destinar a la Escuela de Artes y Oficios, manejada por los salesianos. Mientras tanto en la cordillera los chilenos ocupaban en forma ilegal la zona, que era pretendida por Chile, y en los toldos de Sacamata un sujeto llamado Cayupul, secundado por Salpú, se hacía llamar representante de Dios en la tierra e incitaba a los indígenas a rebelarse contra los cristianos23. Alarmado por la situación el gobernador Tello decide emprender un viaje a «16 de Octubre» con el fin de solucionar tal cuestión. En el viaje lo acompañaban colonos galeses armados, un cuerpo de gendarmes para aplastar la supuesta sublevación de Cayupul y el padre Vacchina, que iba a evangelizar a los pobladores indígenas. Sacamata era amigo del gobierno y cumplía la función de policía dentro

de la tribu, se presenta ante el gobernador comentando su buena relación con los cristianos y que no apoyaba a los rebeldes. Se puede percibir el control social que el Estado lleva a cabo sobre la sociedad indígena, nucleada en «reservas». Es decir la «reserva» como un lugar donde opera la lógica del control desde lo externo, representado en la figura del gobernador y sus colaboradores (los colonos y la iglesia) y desde lo interno, en la figura del cacique como policía, encargado de velar por el orden. Otro cacique que cumplía un rol similar al de Sacamata era Manuel Quilchamal que ofició de baqueano para las tropas militares en las campañas contra los pueblos originarios en Chubut y Río Negro. Quilchamal tenía a su cargo la función de policía y juez en el suroeste del Chubut y debía impartir orden entre los suyos. En caso de detener a alguien por algún delito debía remitirlo bajo custodia hasta Rawson.24 Al llegar a la zona Tello ve que los pobladores chilenos en su mayoría son indígenas que radican en el territorio desde la visita del primer gobernador Fontana, quien les habría permitido asentarse, y que era necesario pedir por escrito la ocupación de las tierras fiscales. La entrega de las tierras no implicaba ni la propiedad ni la posesión, pera entregada por la autoridad argentina era una medida previsora en la cuestión de límites y que los chilenos debían reconocer la soberanía argentina sobre esas tierras. Por otro lado mandó citar a Cayupul a la comisaría de «16 de Octubre» para interrogarlo por robos y amenazas a los pobladores blancos. Como Cayupul tardó mucho en presentarse, Tello y su comitiva se dirigen al Genoa para arrestarlo. El problema que evidencia Cayupul es el arrinconamiento que está sufriendo junto a otros pobladores originarios porque la tierra ha sido repartida y en ese reparto a ellos les ha tocado un pedazo muy reducido y ya no pueden practicar su modo de vida, es decir no pueden cazar guanacos y ñandúes. Por eso se rebela y quiere dar un malón a los «cristianos». Una vez apresados son enviados a Buenos Aires para que los juzgue el Ministerio de Guerra. El Ministerio del Interior adoptó el dictamen del Procurador General de la Nación por el cual no le cabían los fueros militares a Salpú y Cayupul, poniéndolos en libertad. Las autoridades del Territorio Nacional seguían viendo a los antiguos pobladores de la Patagonia como enemigos militares, como prisioneros de guerra, amén de que ya habían concluido las campañas militares.

Palabras finales
Como planteamos al principio nuestro objetivo era revisar históricamente el modelo de convivencia pacífica entre galeses y pueblos originarios. Para entender la convivencia pacífica era necesario armar el contexto histórico en el que transcurrieron los hechos, el papel del gobierno de Buenos Aires encargado de configurar el espacio por medio de acuerdos y tratados con los principales caciques y gamakias para que las parcialidades 147

de tehuelches pampas y también manzaneros que moraban por la zona no agrediesen a los colonos y los dejen vivir en paz. La presentación cronológica de los hechos relacionados con el conflicto, el temor y la tensión latente nos dan cuenta de las fisuras y de las discontinuidades que presenta dicho modelo de interpretación planteado por Gavirati. Por ello parece más acertado hablar de un modelo de conveniencia reciproca antes que un modelo de convivencia pacífica. Desde la perspectiva de los sujetos históricos pudimos ver la complejidad de la realidad social y que el conflicto forma parte de la misma, no se lo puede soslayar, como tampoco se puede presentar un discurso homogéneo de los hechos del pasado porque no todos los sujetos históricos tienen los mismos proyectos. De esta manera se desestabilizan los discursos que presentan a los tehuelches y pampas como sujetos de índole pacífica y dócil y a la colonia como un todo homogéneo2525 En relación a este punto vease: Williams, Fernando: «Reflexiones acerca de la autonomía de la colonia galesa de la Patagonia como objeto de estudio.» III Foro sobre los galeses en la Patagonia . Puerto Madryn, julio de 2006. Notas:
Gavirati, Marcelo. «Galeses, Pampas y Tehuelches. Algo más sobre la historiografía y las identidades étnicas de Patagonia.» Tercer Foro Internacional sobre los Galeses en la Patagonia. Puerto Madryn 24 y25 de julio de 2006. 2 Dumrauf, Clemente: El último Malon. Rawson. Fondo Editorial Provincial, Subsecretaria de Cultura, 2003. 3 Del Río citando a Tamagnini y Zavala da cuenta de cómo el gobierno de Buenos Aires desde 1850, incluso antes, procuró no reconocer a los pueblos originarios como un colectivo externo sino como grupos sujetos a las leyes de la nación. Por ello se los menciona como «tribus indias» y no «naciones indias». en Del Río, Walter: Memorias de expropiación. Sometimiento e incorporación indígena en la Patagonia. 1872-1943. Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes, 2005, p 49. 4 En este caso me refiero a Mitre. También los pensadores Alberdi y Sarmiento, luego presidente, consideraban a la inmigración como el componente deseado de poblamiento en detrimento de los gauchos y pobladores originarios. 5 El término es de origen tehuelche y equivale a Cacique, es decir un jefe reconocido por una parcialidad, por ejemplo Sayhueque, cacique de los manzaneros, Calfucura, cacique de los salineros, Casimiro Bigua, gamakia de los tehuelches. 6 Op cit. p. 9. 7 Op. cit. p. 9. 8 Coronato Fernando. Patagonia 1865: carta de los colonos galeses. Trelew. Edición del autor, 2006, p 20. 9 Según Fernando Coronato es una antigua grafía de Chubut y su modificación fue propuesta por el Dr. Guillermo Rawson. Es un vocablo que pertenece a los tehuelches, los galeses lo denominarían «camwy» (sinuoso) en Coronato Fernando. Patagonia 1865: carta de los colonos galeses. Trelew. Edición del autor, 2006, p 14. 10 Se pueden mencionar entre otras obras: Gavirati, Marcelo. De Bella, Leonardo y Jones, Nelcys: «Complementariedad económica entre Galeses y Tehuelches en el Valle Inferior del río Chubut.» XVI Jornadas de Historia Económica.Quilmes, 16, 17 y 18 de Setiembre de 1998. López de Monedero, Susana. Mejido, Raúl. Western, Wilda y Fernández Picolo, Mauricio: «El contacto entre galeses y tehuelches en el valle inferior del río Chubut». en Mundo Ameghiniano. Organo Científico de la Fundación Ameghino Nº 10. Viedma, 1991. 11 Gavirati, Marcelo: «John Daniel Evans. La vida de un colono galés en la última frontera. En Mandrini Raúl Editor.
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Vivir entre dos mundos. Las fronteras del sur de la Argentina. Siglos XVIII y XIX. Buenos Aires. Editorial Taurus, 2006, p 333. 12 Matthews Abraham. Crónica de la Colonia Galesa de la Patagonia. Ed. Alfonsina, Bs. As, 2004, Pág. 56. el destacado es nuestro. 13 Op cit p 55. El destacado es nuestro. 14 Dumrauf, Clemente: Historia de la Policía del Chubut. Comodoro Rivadavia. Editorial Universitaria de la Patagonia, 1994, p 18. 15 Esa es la denominación que los galeses dieron a la actual capital de la provincia en honor al Dr. Guillermo Rawson que colaboró en el arribo de los colonos al Chubut. La denominación tre significa pueblo en galés, por lo que traducción de Trerawson sería, pueblo de Rawson. 16 En Coronato Fernando. Patagonia 1865: carta de los colonos galeses. Trelew. Edición del autor, 2006, p 22. 17 Dumrauf, Clemente: El último Malón. Rawson. Fondo Editorial Provincial, Subsecretaria de Cultura, 2003. p 11. 18 Op. cit p 11. 19 Musters, George. Chaworth: Vida entre los Patagones. Buenos Aires. Ediciones Solar, 1991, p 401 20 Dumrauf, Clemente: El último Malón. Rawson. Fondo Editorial Provincial, Subsecretaria de Cultura, 2003. p 11. 21 Op. cit p 45. 22 Dumrauf, Clemente: Historia de la Policía del Chubut. Comodoro Rivadavia. Editorial Universitaria de la Patagonia, 1994, p 35. 23 Este tema es abordado por Erica Guiñazu y lo plantea como una estrategia de resistencia milenaria a las nuevas condiciones hegemónicas planteadas por el Estado. Para más detalles remitirse a: Guiñazu, Erica: «La rebelión del Dios Cayupul en el oeste del Chubut: el nguillatún como estrategia de resistencia a la imposición del Estado hacia 1890». II Jornadas Nacionales de Investigación en Ciencias Sociales. Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco Sede Trelew, noviembre de 2008. Del Río también hace una mención sobre el caso pero sin un análisis exhaustivo, lo pone como ejemplo de estrategia que desafía el discurso hegemónico cristiano del padre Vacchina. Ver: Del Río, Walter: Memorias de expropiación. Sometimiento e incorporación indígena en la Patagonia. 1872-1943. Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes, 2005, p 109.
24

Aguado, Alejandro: La colonización del Oeste de la Patagonia Central. Departamento Río Senguer, Chubut. 1890-1919. Fondo Editorial Provincial. Secretaria de Cultura del Chubut, 2005, p 96 25 En relación a este punto vease: Williams, Fernando: «Reflexiones acerca de la autonomía de la colonia galesa de la Patagonia como objeto de estudio.» III Foro sobre los galeses en la Patagonia. Puerto Madryn, julio de 2006.

Bibliografía:
Aguado, Alejandro: La colonización del Oeste de la Patagonia Central. Departamento Río Senguer, Chubut. 1890-1919. Fondo Editorial Provincial. Secretaria de Cultura del Chubut, 2005. Coronato Fernando. Patagonia 1865: carta de los colonos galeses . Trelew. Edición del autor, 2006. Del Río, Walter: Memorias de expropiación. Sometimiento e incorporación indígena en la Patagonia. 1872-1943 . Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes, 2005. Dumrauf, Clemente: El último Malón . Rawson. Fondo Editorial Provincial, Subsecretaria de Cultura, 2003. Dumrauf, Clemente: Historia de la Policía del Chubut . Comodoro Rivadavia. Editorial Universitaria de la Patagonia, 1994.

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Gavirati, Marcelo. De Bella, Leonardo y Jones, Nelcys: «Complementariedad económica entre Galeses y Tehuelches en el Valle Inferior del río Chubut.» XVI Jornadas de Historia Económica. Quilmes, 16, 17 y 18 de Setiembre de 1998. Gavirati, Marcelo: «John Daniel Evans. La vida de un colono galés en la última frontera. En Mandrini Raúl Editor. Vivir entre dos mundos. Las fronteras del sur de la Argentina. Siglos XVIII y XIX . Buenos Aires. Editorial Taurus, 2006. Gavirati, Marcelo. «Galeses, Pampas y Tehuelches. Algo más sobre la historiografía y las identidades étnicas de Patagonia.» Tercer Foro Internacional sobre los Galeses en la Patagonia . Puerto Madryn 24 y25 de julio de 2006. Guiñazu, Erica: «La rebelión del Dios Cayupul en el oeste del Chubut: el nguillatún como estrategia de resistencia a la imposición del Estado hacia 1890». II Jornadas Nacionales de Investigación en Ciencias Sociales . Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco Sede Trelew, noviembre de 2008. y nos dan cuenta de que ningún pasado debe darse por clausurado.

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Abstract

«EL CASO DE LA CONCESIÓN DEL MUELLE MACIEL. UNA APROXIMACIÓN A LA CONFIGURACIÓN DE GRUPOS SOCIALES DOMINANTES EN COMODORO RIVADAVIA 1910- 1935»
LAGO Luciana Prof. de Historia 3° ciclo Egb3 y Educación Polimodal Institución: U.N.P.S.J.B TEL: (0297) 446 6534- 154 030 930 e- mail: lucian_lago@yahoo.com.ar

Desde su fundación la ciudad de Comodoro Rivadavia, tuvo entre sus principales necesidades la construcción de un puerto, que permitiera la comercialización de los productos de las colonias interiores. Ante la ausencia de un puerto, el Muelle Maciel fue de gran importancia durante los primeros años de la ciudad, siendo la principal vía de entrada y salida de bienes, mercaderías y personas. En este trabajo se indagan las condiciones por las cuales un «Baqueano» Fidel Maciel, obtiene la concesión del servicio de muelle y los conflictos que se suceden entre éste y grandes casas comerciales (La Anónima), importantes comerciantes y políticos locales, como así también representantes de Y.P.F y Ferrocarriles del Estado, quienes conforman los sectores dominantes de Comodoro Rivadavia, durante las primeras décadas del siglo XX. La particular trayectoria de vida de Fidel Maciel y los conflictos que mantiene en torno al sostenimiento de la concesión del servicio del Muelle, se cruzan con procesos políticos nacionales y patagónicos permitiendo un acercamiento a las redes sociales por donde circulaba el poder político y económico durante el período 1910- 1935.

Un trabajo de indagación como el siguiente intentará abordar las condiciones que posibilitaron la concesión a un privado –Fidel Maciel- del servicio de Muelle y cuáles fueron las diferentes posturas que se adoptaron ante esta concesión, lo cual denota los diversos intereses que confluían en torno a la explotación del Muelle.

Políticas Estatales ante los Territorios Nacionales
Una vez concluida la «Conquista del Desierto» – con la cual se esperaba poner fin al «problema indígena» exterminando y arrinconando a los pobladores originales para así incorporar esos territorios ganados a la explotación ganadera- el joven Estado Argentino va en pos de explotar las potencialidades de la Región Patagónica2. Una de las medidas políticas más significativas que tomará el Estado Nacional en pos de integrar y desarrollar la región, es la sanción de la Ley Territorios Nacionales en el año 1884. Dicha Ley sienta las bases de las jurisdicciones administrativas y los derechos de los pobladores que allí habitan. El interés por fomentar la población en la región también se canalizó a través de la extensión de la línea del telégrafo, para mejorar las comunicaciones entre los dispersos pueblos que dinamizaban la región. Otra medida de gran impacto en la región fue la sanción de la Ley 1559, de fomento de los Territorios Nacionales, que en 1908 dispone la creación de una línea férrea que vincule la cuidad de Comodoro Rivadavia con las ciudades cordilleranas, llegando hasta el Lago Buenos Aires3. Los trabajos se iniciaran en 1909 deteniéndose definitivamente en 1912, sin completar el proyecto, llegando el tendido hasta Colonia Sarmiento – originalmente pensada como punto intermedio del ramal.

El Muelle Maciel, situado en la Costanera local – a la altura de Prefectura-, operó durante aproximadamente 20 años, desde 1912 hasta 1932. Durante esos años fue de vital importancia para el desarrollo comercial de la ciudad, ya que era a través de él que se procedía a la carga y descarga de bienes y productos, que luego comercializarían las principales firmas de la ciudad, además de ser una de las principales vías de ingreso de personas. El Muelle Maciel forma parte del imaginario de la comunidad. Las fotografías de dicho Muelle suelen presentarse en muestras y exposiciones, y la imagen de los primeros inmigrantes descendiendo «embolsados» en la costanera local es parte de las anécdotas de los inicios de la ciudad. En lo que respecta al desarrollo de los estudios relacionados con el caso de la concesión Maciel no se registra ningún tipo de tratamiento. Algunas fotografías acompañadas de datos tan dispersos como generales han sido difundidas en publicaciones conmemorativas (de aniversario) de la ciudad de Comodoro Rivadavia1. 150

Los ferrocarriles tenían la doble función de comunicar las localidades sirviendo de elemento poblador e impulsando el comercio y la explotación agropecuaria regional; acorde al modelo agro exportador de país iniciado en 1880. La línea Comodoro – Sarmiento se extendió a casi 200 Km. pero no llegó a conectarse con el ramal Pto. Deseado – Las Heras ni a integrarse con los valles cordilleranos. Pero el ferrocarril sí respondió a las necesidades de transporte de los productos agrícola ganaderos de las colonias pastoriles y estancias de las zonas interiores, que obtuvieron así un medio de transporte eficaz para embarcar estas mercaderías a través del puerto de Comodoro Rivadavia con destino el área metropolitana. Este circuito se completaba con el envío de la producción del interior a través del servicio de «chatas» y carros que fueron consolidando rutas comerciales. El servicio de cabotaje costero era muy precario al no existir una mínima infraestructura.

entre otros comerciantes prósperos, que se desempeñaban en sociedades comerciales de compra- venta de artículos agrícola- ganaderos y ramos generales. Estos sujetos eran los principales propietarios de las casas comerciales medianas. Su proceso de acumulación de capital se desarrolló en la región del Golfo San Jorge, región donde operaron y residieron7. Apoyando esta causa también están importantes vecinos como Julio Ladvocat que participaron en la vida política del pueblo en importantes lugares de representación. En su mayoría estos vecinos participaron en diversas actividades sociales, destacándose como fundadores de las primeras instituciones intermedias tales como el Club Social, la Sociedad Rural, fueron miembros de comisiones directivas de algunas de las sociedades de socorros mutuos8. También ocuparon importantes roles en las primeras instituciones comunitarias que marcaban la incipiente presencia del Estado: el Juzgado de Paz, el Concejo Municipal, el Registro Civil, la Escuela, la delegación de Sub prefectura y la organización policial.9 Su desempeño y vinculaciones con el comercio y la explotación ganadera, los posicionaba en una situación de prestigio y de alto reconocimiento social. Todos estos tuvieron incidencia tanto en las condiciones en las cuales Fidel Maciel obtiene la concesión del servicio de Muelle, como así también cuando se decreta la caducidad de dicha concesión.

Comodoro Rivadavia
Comodoro Rivadavia surge así como una respuesta a la necesidad de dar salida a los productos de las colonias pastoriles del interior: Sarmiento, San Martín, Río Senguer, y a la vez favorecer el aprovisionamiento de los bienes necesarios para desarrollar la colonización y la explotación económica de los territorios. La ciudad de Comodoro se posicionó como ciudad portuaria, constituyéndose en eje central regional como entrada y salida marítima de mercaderías elaboradas, productos agrícolas y personas. Comodoro Rivadavia era una comunidad en expansión, insinuándose como un polo comercial. A las primeras casas comerciales instaladas – Belarmino Menéndez, Juan Plate, Ángel Velaz- se les sumarán entre 1906 y 1908 dos grandes compañías comerciales y ganaderas: La Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia y La Sociedad Anónima de Exportación e Importación Lahusen y Cía.4.

Las Grandes Compañías: La Anónima y Lahusen
No puede obviarse los intereses de importantes compañías entre las que se destacan: La Sociedad Anónima Exportadora e Importadora de la Patagonia, Sociedad Anónima de Exportación e Importación Lahusen y Compañía- vinculadas al comercio y a la ganadería y en pleno proceso de expansión, instaladas en la localidad entre 1906 y 1908, que también necesitaban un puerto para sacar hacia mercados de exportación la producción lanera. En nombre de estas compañías encontramos en el petitorio avalando con su firma a José Menéndez y P. Lahusen10. La estructura social y económica, la incorporación de grandes extensiones de tierra al proceso económico, el uso del crédito a través de instituciones bancarias y de casas comerciales, las inversiones de capital en obras portuarias, ferrocarriles, el asentamiento de inmigrantes, entre otros aspectos, fueron dando un cariz particular a la sociedad comodorense en formación.

La necesidad de un muelle comercial
En este contexto -1910- Comerciantes y vecinos de Comodoro Rivadavia se dirigen al Ministro de Obras Públicas Ramos Mejía solicitando la construcción de un muelle, planteando la importancia y la necesidad de una obra de estas características para el desarrollo de las actividades comerciales de la región5.Se dirigen a Ramos Mejía conociendo la existencia de una reunión de dicho ministro con Alberto Schwartz – Ingeniero Director de la construcción del Ferrocarril Patagónico6. . Entre los firmantes encontramos a figuras tales como: Máximo Abásolo, Francisco Salso, Juan Berrutti, Hnos. Larrea, Mateo Martín Venter, Agustín Ibarguren

Fidel Maciel: Baqueano, Pionero y «Precursor»
Entre los primeros pobladores se encuentra Fidel Maciel, radicado en Comodoro Rivadavia desde 1904. 151

Maciel se desempeñará como «baqueano» en las diferentes expediciones científicas y militares que se llevaban a cabo en Patagonia con el fin de reconocer y delimitar el territorio, para luego ocuparlo. Maciel servirá como «baqueano» en la Comisión de Límites con Chile, bajo la dirección del Perito Moreno (1900); en la demarcación de límites de los Territorios Nacionales de Chubut y Santa Cruz (1901 a 1903). Entre 1907 y 1908 trabaja en la construcción de caminos para la Colonia Boer, como también lo hará en 1908 para la Colonia Ensanche Sarmiento11. En 1905 se instala en el Pueblo de Comodoro Rivadavia como «poblador» en tierras del km3, donde proyectaba dedicarse a los trabajos del campo y a la cría de aves de corral. Es en dicho campo donde en el año 1907 arriban Fuchs, Multado y Beghin, quienes realizaron durante meses trabajos de perforación –con quienes Maciel colabora facilitando agua, carnes, carros y caballos- que darán como resultado el inicio de la explotación petrolera12.Dicho hallazgo y sus consecuencias siguen siendo analizados en diversas producciones académicas, y evaden al presente trabajo. Pero si es interesante destacar el dato anterior, por la incidencia que tuvo al modificar el perfil productivo de la comunidad13. Maciel amparándose en su rol de antiguo poblador, de baqueano al servicio de la Nación y, más aún su condición de ocupante del predio en que se explotara el mítico Pozo Número 2, junto a las necesidades comerciales existentes –plasmadas en el Expediente formal presentado por la comunidad para la instalación de un muelle antes mencionado- solicita ante el Estado Nacional una concesión para instalar un muelle y un guinche y ofrecer sus servicios. Cabe destacar que ante el poder ejecutivo ya habían sido presentados otros proyectos tendientes a la explotación de un muelle comercial14, pero Maciel contaba con excelentes antecedentes que incidieron notablemente en su favor. Maciel posee un «capital simbólico»15 construido en base a su experiencia y participación en las distintas campañas desplegadas por el Estado Nacional para el reconocimiento y explotación del espacio patagónico. Será a partir de este capital que obtiene la concesión del muelle.

Rivadavia. Pero esta concesión es de carácter precario pudiendo el Poder Ejecutivo dejarla sin efecto o cederla a terceros cuando así lo considere, sin tener el concesionario derecho alguno a reclamar. Otro punto es la condición por la cual la instalación del muelle no debe en grado alguno generar inconvenientes al ferrocarril17. Estas condiciones por parte del Ejecutivo Nacional pueden explicarse, si se considera que si bien estaba proyectada la obra del puerto fiscal, el Estado reconoce la necesidad de un muelle en la región, considerando lo informado por las Direcciones Generales de Ferrocarriles y Obras Públicas, pero también la falta de presupuesto para iniciar una obra de estas características; otorgando el carácter precario a la concesión. Un intenso flujo de mercaderías eran desembarcadas a través del Muelle: enseres para el campo, artículos de exportación, elementos de construcción entre otros, que demuestran la importante dinámica comercial del mismo. El Muelle además fue una de las principales vías de ingreso de los numerosos migrantes que por aquellos años elegían la Patagonia para radicarse. En ocasiones que llegaran vapores o buques el Muelle congregaba a un número importante de vecinos que aguardaban sobre la costa el arribo de pasajeros. Las maniobras para el desembarco de pasajeros –»embolsados 18 "- son sumamente conocidas y forman parte de la memoria colectiva de la comunidad. Las maniobras para el desembarco de mercaderías eran muy rudimentarias, las mercaderías de importación tenían una fuerte recarga, por los costos del flete del guinche más el lanchaje, o traslado a la costa, además estas maniobras no siempre podían combinarse con el movimiento de trenes, quedando muchas veces la mercadería a la intemperie hasta que los comerciantes dispusieran de ellos para su clasificación y transporte;cuando lo descargado no podía soportar la intemperie se lo transportaba a hombro los 175 mts que separaban el muelle de la avenida San Martín19. El Muelle Maciel inició sus actividades en 1913 y empleaba 20 trabajadores personales, siendo estos 1gerente, 1 encargado de personal, 2 guincheros y 16 peones20, en la siguiente fotografía pueden observarse. En 1917 Maciel concreta una sociedad con Carlos Feizenaar, esta sociedad se mantiene hasta 1920. La ruptura de esta sociedad marca un punto de inflexión en la concesión y trae múltiples inconvenientes a Maciel, que derivan en la caducidad de la misma21. Feizenaar, como tantos otros comerciantes, participó en la vida política de la ciudad. En 1914 integra la lista de Máximo Abásolo, lista que se impone en elecciones populares por un amplio margen, tomando osesón del cargo de concejal en el Concejo Municipal22.

Primera Concesión
En oportunidad en que el Presidente de la Nación Roque Sáenz Peña visita los Yacimientos Petrolíferos (1911) Maciel le presenta su proyecto para la construcción de un muelle comercial y la instalación de un guinche. Dicho proyecto se acuerda y formaliza mediante el Decreto Nacional con fecha 26 de noviembre de 191216. El decreto concede a Fidel Maciel la concesión para la construcción de un muelle junto a un guinche en el desembarcadero del Puerto «natural» de Comodoro 152

localidades patagónicas y principalmente con el puerto de Buenos Aires. Siguiendo la tendencia económica de derivar la producción ganadera hacia los centros de concentración comercial y de actividad industrial en la costa atlántica28 Para una firma con las características de la Anónima tener participación en la explotación del muelle seria beneficioso dado los altos márgenes de ganancias de esta actividad, además de ser los buques de su propiedad los que operaban con mayor frecuencia y descargaban el mayor tonelaje. La figura de Maciel con sus antecedentes pudo ser utilizada y explotada para la obtención de la ampliación de la concesión. Este caso puede ser un claro ejemplo de una tendencia marcada por las grandes firmas –Lahusen es otra de ellas- de ir absorbiendo y desplazando a los pequeños comerciantes, y sus emprendimientos, para concentrar y manejar las pautas del circuito de comercialización de la producción29.

Segunda Concesión
En 1918 –estando vigente la sociedad con Feizenaar-, Maciel solicita autorización ante el Poder Ejecutivo, para ampliar el muelle e instalar, un segundo guinche y un puente sobre el ferrocarril aduciendo que esas obras acelerarían el embarque y desembarque de mercaderías, descongestionarían el espacio y facilitarían sitios para la clasificación y recuento de cargas. El Estado Nacional en la figura de Irigoyen, amplia la concesión23. En 1920 se anula esta sociedad y Maciel inicia juicio contra su ex socio24. A partir de las menciones y argumentos que plantea Maciel, es posible concluir que Feizenaar no sóolo era comerciante, sino que era un «empleado», y actuaba en representación de la Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia. Sociedad que entre sus actividades se dedicaba al cabotaje marítimo25. Considerando lo anterior es posible inferir las intenciones de la Sociedad Anónima respecto a establecer una sociedad con Maciel para la explotación del Muelle. La Sociedad Anónima partió del comercio como actividad primaria la cual sirvió como mecanismo de acumulación de capital, para transformarse en una firma poli sectorial, diversificando sus inversiones operando en finanzas, transporte, actividades rurales y elaboración de productos manufacturados26. El servicio que brindaba el Muelle consistía en el desembarco de mercaderías: trasladando en lancha bultos con las mercaderías de los buques que no podían anclar más cerca de la costa dada la profundidad de calado, de estas lanchas los bultos eran «izados» por medio del guinche. Todo este servicio era arancelado y a decir de los representantes de las casas comerciales que utilizaban este servicio las tarifas eran muy altas27. La existencia precaria del Muelle permitió la conexión vía marítima, a través de las líneas de cabotaje costero, con otras

En Km 5 el «Muelle de la Anónima»
Ya disuelta la sociedad que mantenían Feizenaar empleado de La Anónima- y el concesionario Maciel, en 1920, encontramos a dicha firma «trasladada» al Km. 5. El Ferrocarril del Estado también posee un muelle, que opera desde 1914, y que fue concebido para la carga y descarga de materiales y maquinarias relativas a las vías férreas; era un muelle sólido que poseía elementos de tracción y facilidades para el transporte. Considerando estas condiciones la Sociedad Anónima celebra un convenio con el Ferrocarril, para operar comercialmente desde ese muelle a la vez que instala allí una barraca para el acopio de mercaderías30. El Muelle de Km5 es recordado por los pobladores como el «Muelle de La Anónima»31, lo que nos dice de la importante operatoria de los buques de esta sociedad «José Menéndez» y «El Asturiano»- que trasladaban mercaderías y pasajeros desde este sitio.

Caducidad de la concesión
Es a partir de ese mismo año -1921- que se origina una «campaña» para la caducidad de dicha concesión. En esta «campaña» participan tanto firmas comerciales, como 153

el Ferrocarril del Estado, el Concejo Municipal y más tarde la Dirección del Puerto, en la figura de Ducós. A partir de 1923, la Liga de Defensa Comercial, Industrial y Ganadera, comienza con sus reclamos ante el Poder Ejecutivo contra la concesión Maciel, por las excesivas tarifas y por las irregularidades en la explotación, piden la caducidad de la concesión argumentando que el concesionario no está en condiciones de ejecutar las obras por las cuales se le extiende la segunda concesión32. Entre los firmantes de esta solicitud «formal»33 se encuentran varios de esos comerciantes que en 1910 solicitaran el muelle, pero ahora organizados en una asociación. En 1919 se constituye esta Liga como órgano de representación de los intereses de los comerciantes y propietarios del pueblo y como una forma también de enfrentar los reclamos de las organizaciones obreras, en particular la Sociedad de Oficios Varios de Comodoro Rivadavia, que comprendía a los empleados y dependientes de esas mismas casas comerciales34. En 1923 ocupan los cargos directivos como Presidente: Ernesto Venter, Vicepresidente: Roche y Cia y como Secretario Francisco Salso. El Honorable Concejo Municipal adhiere a la presentación de los comerciantes, y sugiere como medida la transferencia del servicio de muelle a la Dirección de Puertos y Navegación representada en Comodoro Rivadavia por el Director de la obra del Puerto local Ing. Enrique Ducos35. Firman como Presidente J. T. Davies, Tesorero Fernando H. Roberts y Secretario Francisco Salso. El Ferrocarril del Estado también presenta reclamos por la interrupción del tránsito, ya que las operaciones de removida de carga, concentran mucha gente y vehículos que se aglomeran, por lo cual tiende una barrera para evitar el cruce y tránsito sobre las vías del ferrocarril. También manifiestan que si llega a declarase la caducidad de la concesión Maciel, se podría suplir el servicio desde el Muelle que ellos poseen en Km536. En este punto el Concejo Municipal discrepa, considera que esta medida implicaría además de una falta absoluta de control en la recepción de mercaderías, un recargo más elevado en los fletes, lo que encarecería aún más la calidad de vida en esta región37. Ante lo que considera un embate «personal», Maciel presenta un extenso descargo ante el Ministro de Obras Publicas Eufrasio Loza, en el expone la forma en la que obtiene la concesión –siempre remarcando su condición de pionero y los servicios que le ha prestado a la Nación- y acusa a la Sociedad Anónima como responsable y artífice de esta «campaña» que solicita la caducidad de la concesión. Señala además que las obras de ampliación –condición de la segunda concesión- no ha podido realizarlas por encontrarse en juicio con dicha Sociedad, pero que si cuenta con el capital necesario para afrontarlas. En otro punto hace mención a que debido al «descubrimiento» de petróleo en los campos en que estaba asentado, debió desocupar estas tierras, lo que hace que no cuente con propiedad alguna, en contraste con tantos otros que el Gobierno Nacional premióo con tierras por su rol de precursores. 154

«Muchos de estos trabajos (demarcación de limites, apertura de caminos) reclamaban sacrificios muy duros. La Patagonia de aquel entonces no era muy amable con aquellos que se aventuraban en sus dilatadas mesetas. Entonces el suscripto era joven, podía atravesar los ríos cordilleranos a nado, recorrer centenares de leguas bajo el azotador viento de las mesetas. Mientras otros se arraigaban a la tierra, beneficiándose con el trabajo preparatorio y precursor de la civilización que el suscripto y otros realizaban, nada gane, sino las dos concesiones que me fueron otorgadas. Ni un palmo de las tierras que tanto cruce, me fue concedido38» En esta cita podemos encontrar varios puntos que denotan la representación de Patagonia como pura «territorialidad», como una zona que el Estado Argentino desea incorporar, para hacer uso de sus potencialidades económicas y además asentar soberanía en dichos territorios a través de la instalación de poblaciones. En el marco de este programa de reconocimiento y ocupación se multiplicaron las expediciones científico- militares En la necesidad de reconocer el territorio fue vital el rol desempeñado por los «baqueanos» como buenos conocedores del terreno, para evaluar las posibilidades económicas- productivas, como para resolver una cuestión inquietante: definir los límites fronterizos39 Maciel cada vez que se presenta ante alguna autoridad pone en juego su prestigio de baqueano y precursor, mencionando constantemente las expediciones en las que ha participado. Entre ellas el año 1899- 1900 participó en la comisión de límites con Chile bajo la dirección del Perito Moreno. El pensamiento y las acciones desplegadas por Moreno se evidencia el «optimismo» manifestado por el científico ante esa Patagonia como un escenario nuevo, abierto al descubrimiento de sus recursos naturales, que él va a reconocer y evaluar para que el Estado Argentino pueda disponer de ellos40.41. En la visión de Maciel, encontramos esta noción de «patriotismo», de sentirse participe de una gesta histórica, «precursor de la civilización», por lo que considera que es una ingratitud que apenas se lo haya recompensado a quien fue un «pionero forzado» que tuvo el valor de enfrentar a estas tierras difíciles y tortuosas.

El Ultimo socio: los hermanos Gramajo
Considerando todo lo expuesto por Maciel se le concede una extensión en el plazo para la ejecución de las obras de ampliación. Maciel establece una sociedad con Domingo y Octaviano Gramajo quienes tienen a cargo la gerencia y la administración42. Maciel, en sociedad con Gramajo, argumenta contra el muelle del Km. 5, por los perjuicios que considera le implica su función comercial, presenta quejas formales ante lo que considera una «persecución» por parte de

Ducós, una obstrucción, cuando aún el puerto está muy lejos de terminarse. Maciel mantiene una presencia muy intermitente en el pueblo, cada que vez que es requerido ante las autoridades se generan inconvenientes debido a que no posee un domicilio fijo en la ciudad, lo que genera aún más malestar43. Mientras tanto el Muelle de Km. 5 mantiene una operatividad importante de buques y cargueros, el Muelle Maciel apenas trabaja con dos buques. El año 1933 marcará el final de esta explotación, en este año por decreto del Poder Ejecutivo, se declara al puerto de Comodoro Rivadavia, Puerto natural 44 , regulándose tarifas diferenciales, mientras tanto el avance de las obras del Puerto, permite que comiencen a operar barcos de carga pequeños, lo cual cuestiona en parte la existencia del Muelle Maciel. Mas aún si se considera que en el Proyecto de Obras del Puerto, que consta en planos45, el Muelle Maciel interferiría en lo proyectado. Es este mismo año en que el último barco que trabajaba con la firma Maciel, desiste de hacerlo. En el año 1934, el Estado afectará personal del Puerto para el desarme del Muelle Maciel, y es en el año 1939, cuando encontramos la ultima mención del Muelle, cuando se produce el remate de los materiales que componían el servicio46. En el caso de la Concesión del servicio de Muelle a Fidel Maciel, es posible reconocer la existencia de redes sociales, entre los sujetos que conforman el grupo de comerciantes y ganaderos: tanto las Grandes casas comerciales: Lahusen y –en este caso en particular- La Anónima, como los propietarios de las casas comerciales pequeñas y medianas. Estas redes establecieron vínculos entre ellos, operaron hacia el interior del grupo y con otros sujetos, como así también con los diferentes niveles del Estado: municipal – Nacional, generando así un entramado complejo de interacciones. Estas Redes económicas influyeron en la toma de decisiones del poder político respecto a la obtención y luego la caducidad de la concesión del servicio de Muelle a Fidel Maciel, dada la inserción de estos grupos en la sociedad en formación, y el prestigio que llegaron a alcanzar, como también el rol político desempeñado en los asuntos municipales. Fidel Maciel por su parte, utilizó reiteradamente su «foja de servicios a la Nación», como argumento para la defensa de sus intereses particulares, y por algún tiempo este recurso fue efectivo, hasta que el Estado Nacional definió una política de inversión de capitales para la actividad portuaria, ante lo que los servicios del Muelle no resultan necesarios. Tras la caducidad de la concesión nada más se sabe de la figura de Maciel.

Citas
1

El Rivadavia: Comodoro cincuentenario: 1901- 1951. Ediciones «El Rivadavia». Comodoro Rivadavia, 1951. pp.: 257 y 259; Jorge Cardozo y Nicolás Ragni: Libro de Oro Comodoro Rivadavia. Aniversario 1901- 1997. Ediciones Don Bosco. Comodoro Rivadavia, 1997. Capitulo V «Los primeros pobladores» Pág. 34 y Capítulo XXIX «El Puerto de Comodoro Rivadavia», pag 269; Asencio Abejón: Memorias de un carrero patagonico. Editorial Universitaria Patagonica. Buenos Aires. 1994. «Un embarque con mar de fondo», Pág. 27-34; Stella Armesto, Elvira Córdoba y Raúl Figueroa: Crónicas del centenario. Comodoro Rivadavia. Impresora Patagonica SACI, Comodoro Rivadavia. 2001. Capitulo 1 «1901- 1910 Un tesoro a cambio de la sed», Pág. 57 y 63.
2

Enrique Mases: Estado y cuestión indígena, Prometeo, Buenos Aires, 2002
3

Daniel Márquez y Mario Palma Godoy: Comodoro Rivadavia en tiempos de cambio: una propuesta para la revalorizacion de nuestras identidades culturales, Ediciones Proyección Patagónica, Comodoro Rivadavia, 1993. Pág. 36-42.
4

Daniel Márquez y Mario Palma Godoy. Op cit. Pág. 24-25

5

Telegrama numero 52941. Ministerio de Obras Públicas de la Nación. 27 de diciembre de 1910
6

En este punto se evidencia el conocimiento por parte de los pobladores de una circunstancia propicia para un planteo de esas características considerando las políticas de fomento diseñadas por el Estado Nacional para los Territorios Nacionales
7

Guillermo Beato Grupos sociales dominantes. México y Argentina (Siglos XIX –XX). Dirección General de Publicaciones de la Universidad Nacional de Córdoba, Córdoba, 1993. Capitulo 3 «La constitución de grupos sociales dominantes en Chubut», Pág. 77- 100
8 El Rivadavia: Comodoro cincuentenario: 1901- 1951. Ediciones «El Rivadavia». Comodoro Rivadavia, 1951

9

Daniel Márquez, pp. 28

10 Telegrama numero 52941. Ministerio de Obras Públicas de la Nación. 27 de diciembre de 1910

11 Expediente 23738-M-929 Dirección General de Navegación y Puertos (DGNP), Expediente 21601-C-929 Ministerio de Obras Públicas (MOP).

12

Beghin testimonia lo anterior Expediente 21605- C- 929. M.O.P.

13

Daniel Cabral Márquez y Edda Crespo: «Entre el petróleo y el carbón: empresas estatales, trabajadores e identidades sociolaborales en la Patagonia Austral (1907-1976), en Susana Bandieri, Blanco y Varela (Dir): Hecho en Patagonia: la historia en perspectiva regional, EONCO- CEHIR, Neuquén, 2006.
14 Tal el caso del proyecto presentado por Belarmino Menéndez en 1911, otro vecino destacado, el cual es rechazado.

15

Pierre Bourdieu: Capital cultural, escuela y espacio social; Siglo XXI editores, México, 1997
16

Expediente número 4430-F-Dirección General de Obras Hidráulicas, Expediente número 8366-F-915 MOP y Boletín Oficial 5683 diciembre de 1912.
17 Expediente número 4430-F-Dirección General de Obras Hidráulicas, Expediente número 8366-F-915 MOP y Boletín Oficial 5683 diciembre de 1912.

18 Se los llama embolsados, pues el descenso a la costa se realizaba mediante una grúa con una canastilla donde se cargaba a los pasajeros.

155

19

Expediente 13059. M.O.P. Octubre de 1923 Expediente 14003- M- 923, M.O.P. Septiembre de 1923.

42 No se cuenta con el contrato que establece la sociedad, las referencias son indirectas, Expediente 20308. D.G.N.P.

20

43 21

Expediente 15604 M. O. P. Marzo de 1924. «Antecedentes de la D.G.N.P» Años 1917- 1933 Planos 1917- 1933. D.G.N.P Diario «El Chubut». 21 de marzo de 1939, Pág. 8.

No se cuenta con el contrato que establece dicha sociedad, por lo cual no se han podido establecer las condiciones y responsabilidades de los miembros de la sociedad, las menciones de esta son a través de escritos presentados por Maciel.
22

44

45

La agrupación política encabezada por Máximo Abásolo mantendrá la supremacía política de la comunidad por 10 años. Jorge Cardozo y Nicolas Ragni. Op cit. Cap. IX: «El Municipio de Comodoro Rivadavia». pp. 72-73.
23

46

Decreto Nacional nª (¿) 4 Noviembre de 1918. Boletín Oficial 7512, 7 noviembre de 1918
24

Maciel menciona la existencia de un expediente: el 16.044, donde estaría asentado el juicio y el contrato original labrado, lamentablemente no se ha podido acceder directamente a tal expediente, también en este caso las referencias son indirectas.
25

Conformo una compañía naviera que operaba con buques y vapores – «El Asturiano» y el «José Menéndez» son los mas reconocidos por su capacidad y tonelaje- con los cuales recorría el litoral marítimo en procura de llevar mercaderías a sus sucursales comerciales además de dedicarse al trafico de pasajeros. Los buques de esta empresa por muchos años constituyeron el principal vehículo marítimo entre las poblaciones patagónicas.
26 Elsa Barbería: «Los dueños de la tierra en la Patagonia actual», en Revista Todo es Historia, Nª 318, enero de 1994.

27

Expediente 13125/ M. M.O.P, agosto de 1923.

28

Pedro Navarro Floria: «Sobre la historia de la Patagonia en el siglo XX», en Revista Espacios, Nª 16, año 5, diciembre de 2005.
29

Daniel Márquez y Mario Palma Godoy. Op cit. Pág. 25.

30

No ha sido posible acceder a dicho convenio, las referencias otra vez son indirectas.
31

Liliana Peralta y Maria Laura Morón: Entre rieles y petróleo: 100 años de Km. 5. Secretaria de Cultura, Ciencias y Deporte. Municipalidad de Comodoro Rivadavia. 2006. Pág...39-40.
32

Expediente 13125/ M. M.O.P, agosto de 1923. Maciel hace referencia

33

– Expediente 14003- M- 923, M.O.P- a que estos reclamos también han sido llevados a los diarios, pero no se ha podido acceder a ellos.
34

Daniel Márquez y Mario Palma Godoy. Op cit.- Pág.55 Expediente 13305/ M. Folios 1-2. M.O.P 23 de agosto de 1923 Expediente 13305/ M. Folios 4-5. M.O.P 23 de agosto de 1923. Expediente 13310/ M. M.O.P. Agosto de 1923

35

36

37

38

Expediente 14499- M- 923 D.G.N.P. Expediente 14003- M- M.O.P. 6 de septiembre de 1923
39

Débora Finkelstein: «La colonia pastoril aborigen de Cushamen: algunos retazos de su historia», en Pueblos y Fronteras, Año 3, Diciembre de 2002. Pág.
40

Jorge Fondebrider: Versiones de la Patagonia, Emece Ediciones S.A., Buenos Aires, 2003. Pág. 301- 313
41 Vanni Blengino: La zanja de la Patagonia. F. C. E. Buenos Aires, 2005. Cáp. 3 «El indio embalsamado de la Patagonia al Museo». Pp. 87- 95

156

21
Resumen

LA CÁMARA Y LA HUELLA. VIAJEROS FOTÓGRAFOS EN EL TERRITORIO DEL CHUBUT. LOS CASOS DE GUSTAV SCHULZ Y CARLOS FORESTI.

LO PRESTI, Pablo Alberto Cargo e Institución: Auxiliar alumno e investigador de la carrera de Historia de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Sede Trelew. Dirección: Moreno 458 de la ciudad de Trelew (CP 9100). Argentina. Contacto: pablolopresti@yahoo.com.ar

La fotografía se desarrolló tempranamente en el interior de ese espacio que luego del avance de las tropas del ejército roquista, sería cartografiado y dividido políticamente como el Territorio Nacional del Chubut. Numerosos fotógrafos viajeros recorrieron este Territorio, legándonos con su actividad un riquísimo acervo documental, de un volumen que es difícil encontrar en otras latitudes. De esta manera, la imagen del Territorio circuló en la forma de postales y álbumes; ilustró las publicaciones nacionales más relevantes del momento y formó parte en el registro de los informes de los organismos oficiales del Estado, contribuyendo, en no poca medida, a la elaboración de un complejo «mapa visual» del país, estrictamente necesario para los objetivos políticos que buscaban consolidar con fuerza la idea de nación. Pero para que las fotografías puedan ser interpeladas de manera seria, de acuerdo a intereses historiográficos acreditados, hay que remarcar que se requieren pautas de procedimiento particulares que configuren al objeto fotográfico como un documento analizable científicamente, que nos permitan eludir la trampa (tan común y transitada) de su «realismo aparente». Pero dicho esto, resta saber de qué manera, con qué formas y con qué lógicas imperantes fueron asimilados al imaginario nacional en construcción, territorios como el del Chubut, y las poblaciones que lo habitaban, y cómo se relacionaban estas formas de asimilación con la práctica social llevada adelante por los viajeros fotógrafos. Buscamos por ello, indagar en los derroteros y en la producción de dos de los más importantes exponentes de esta actividad en el Chubut, en un periodo comprendido entre 1888 y 1905. Hablamos del alemán Gustav Schulz y del italiano Carlos Foresti.

Sin embargo, esta «desviación» puede ser explicada desde el campo de la historia social y de sus prácticas, pues como sostiene Philippe Dubois, desde el surgimiento de la fotografía «ya no nos resulta posible pensar la imagen [ni los derroteros de su soporte mecánico] fuera del acto que la hace posible».1 Este punto de base, como veremos, entraña consecuencias teóricas que sortean las simplificaciones y los errores asiduos en los desarrollos que se dan corrientemente sobre el tema, de los cuales forma parte la «desviación» arriba anotada. Hablamos de «desviación» pues lo que se da en realidad es un desplazamiento de sentidos. Lo que preexistía a la invención de la fotografía no eran unas disposiciones técnicas que esperaban ser descubiertas por algún afortunado, sino una necesidad de representación propia de una clase social en ascenso; la burguesía, que encontró en el dispositivo fotográfico una forma de cumplimentarla cabalmente. No es casual entonces que la fotografía fuese inventada en el momento en que la burguesía se encontraba en Francia desplazando a la nobleza, y necesitaba pues legitimarse a sí misma a través de la difusión amable de una imagen propia, que reflejase los valores relativos que detentaba y que pretende aun hoy instalar como universales. El estado francés, aparato dominado por esta clase, lúcidamente se percató de la trascendencia del invento y decidió impulsar su desarrollo. De esta manera, «el 15 de junio de 1839, un grupo de diputados propuso a la Cámara que el Estado adquiera el invento de la fotografía y lo hiciese público»,2 estimulando su difusión y perfeccionamiento. Esta fue la causa del éxito inmediato de la fotografía en todas sus variantes, y la de su pronta expansión a todas las latitudes del globo. Y si en un primer momento la gran burguesía fue la que tomó la delantera en lo referente a su práctica, el abaratamiento progresivo de los costos de realización hizo que las clases medias la imitaran, y que incluso, finalmente, también las clases populares se entusiasmasen con su ejercicio cuando los precios se tornaron lo suficientemente accesibles. Esta fue la base 157

Sugestivamente la mayoría de las obras que se encargan de realizar una crónica o una historia de la aparición de la fotografía y su desarrollo, raramente hablan de invención, y por el contrario, desarrollan su exposición dentro de los términos del descubrimiento. Esto, como no podía ser de otra manera, plantea cuestiones epistemológicas que no son menores, pues estas posturas tratan como dadas y preexistentes; y por lo tanto como naturales; unas disposiciones prácticas que son producto de la experimentación en el campo de la física y de la química; hijas de la industria humana y no de una realidad natural expectante.

económica que cimentó su evolución, y la que en años posteriores determinaría el perfil de la práctica. Por su parte, en vista de las posibles utilizaciones del invento, la elite intelectual de París, encantada por la ardiente exposición que Francois Arago3 hizo del invento el 19 de agosto de 1939 en la Academia de Ciencias, se plegó al entusiasmo. De esta forma la fotografía interesó prontamente a todos los estratos de la sociedad, poniéndose al servicio de las estrategias de representación de los diferentes grupos sociales, de la política, la economía y la ciencia. En el plano socio-económico, una vez saturado el mercado europeo por el auge explosivo de su ejercicio, los heterogéneos espacios de la «periferia» mundial vieron llegar casi inmediatamente el invento, de la mano de los aficionados, y de los fotógrafos sin posibilidad de inserción en sus países de origen. En 1840, apenas un año después de que Francois Arago hiciese la encendida defensa en la Academia de Ciencias de París, Florencio Varela, quien se encontraba exiliado en Uruguay por ser opositor al gobierno de Juan Manuel de Rosas, publica en el periódico «El Correo» de Montevideo una nota en la cual destaca las maravillas del daguerrotipo,4 que había arribado a esas tierras a bordo de la corbeta francesa L’Orientale. 5 Apuntaba Florencio Varela: «Había atravesado apenas el Océano la fama de la prodigiosa invención del señor Daguerre y empezaba a repetirse su nombre entre el entusiasmo y la duda, cuando la presencia de su misterioso aparato vino a satisfacer la curiosidad ansiosa de los que tienen fe en progresos del espíritu humano, sin conocer barreras que le detengan.»6 Luego de destacar la rapidez de su llegada a las tierras del Plata, Varela continuaba relatando el efecto que las imágenes logradas habían producido en su espíritu ilustrado: «Las imágenes de nuestra elegante Catedral, de nuestra humilde casa de Representantes, de nuestra hermosa Bahía, con su bosque de mástiles, sus fábricas litorales, de donde lleva el extranjero los productos de nuestra rica ganadería; con su cerro, proyectado en el fondo del paisaje, enseñoreando, modestamente las fábricas y los mástiles, han sido reproducidas a nuestra vista, sobre el bruñido metal, preparado por el genio de Daguerre, con una verdad y un primor que desafían el pincel más delicado, el más pulido buril.»7 La comparación que Varela hace en su nota sobre cualidades miméticas de la fotografía (daguerrotipo en este caso), en contraposición a las «imperfecciones» del pincel y del buril, nos remite a una constante presente en los primeros tiempos de la historia de esta práctica, así como también a un atributo que es central para comprender la especificidad del objeto fotográfico. Ocupémonos de la primera y dejemos la segunda (y más importante) para más adelante, cuando hablemos de los aspectos teóricos a tener en cuenta a la hora de leer el documento fotográfico.

Como era de esperarse, el impacto del surgimiento de esta nueva práctica repercutió profundamente en la esfera de las profesiones tradicionales vinculadas a la producción de retratos y al mundo medio del arte conocido como «bohemia». Con la invención, pues, vieron amenazada las bases de su subsistencia muchos artistas menores provenientes de los estratos medios, que vivían de la producción de retratos y de pinturas por encargo.8 Muchos de ellos se volcaron a esta nueva profesión que amenazaba con dejarlos sin sustento. Por otra parte, a los pocos años de su invención, los avances técnicos en el campo permitieron una mayor simplificación de los procedimientos. Esto multiplicó exponencialmente el número de profesionales en el área, saturando el mercado con su oferta, con lo cual, en «la mayoría de los países industriales, la cantidad de fotógrafos pasó de algunas decenas alrededor de 1850 a varios miles veinte años más tarde, [de tal manera que] un contemporáneo, Ernest Lacan, asegura que las más pequeñas terrazas eran requisadas para instalar un estudio fotográfico.»9 Producida la saturación, la consecuencia inmediata fue el traslado de estos personajes a otras latitudes, cuyo número vino a confundirse en la gran masa de inmigrantes que partían de Europa hacia la periferia en busca de mejores oportunidades. La Argentina fue uno de los destinos privilegiados de este traslado. Aquí, como en Europa, a lo largo de un proceso paulatino que se desarrolló durante las tres primeras décadas de su establecimiento, la clientela de los fotógrafos «dejo de ser una minoría de altos funcionarios, caudillos, comerciantes y hacendados incorporándose sectores más amplios»10, de una clase media en conformación. El movimiento posterior de un sector de estos fotógrafos fue el de trasladarse hacia el interior del país, buscando radicarse en las ciudades ya consolidadas o en las colonias en conformación, o bien recorriendo los nuevos territorios que estaban siendo incorporados al dominio del Estado. El primer registro fotográfico de una campaña a las latitudes del sur del país del que se tiene conocimiento es el llevado a cabo por Antonio Pozzo, quien se sumó a las filas del ejército roquista en 1879. Este fue el primer reportaje gráfico realizado en territorios de la República Argentina. En esa oportunidad, «entre los milicos, confundiéndose con sus cargas de harina, sal, yerba, azúcar, tabaco, mantas, municiones y pólvora, al lento paso de las mulas marchaba una carreta que bien podría haber contenido fusiles Rémington» 11, pero que sin embargo transportaba las cámaras, placas y soluciones químicas necesarias para producir imágenes de la campaña, tan útiles, en última instancia, a la idea de Nación que buscaban implantar las elites, como las cargas de los fusiles.12 Este fue el primer acto de una necesidad que desplegaría toda su hondura luego de aquellas campañas militares de la década de 1880, que desplazaron por la

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fuerza a los grupos indígenas dueños de las tierras del sur pampeano, de la Patagonia y del Chaco. Se tornaba imperioso a partir de allí el configurar la imagen del espacio territorial argentino, cuyo Estado acababa de incorporar al mercado capitalista mundial, mediante la violencia de una campaña militar, a más de un tercio de la que sería la superficie nacional. En este avance fueron ocupadas para la explotación y producción más de sesenta millones de hectáreas. A partir de allí, pagando el caro precio del progreso a sangre y fuego,13 el país se convirtió en uno de los principales exportadores de granos, carne y lana y en una de las principales plazas de inversión de capitales extranjeros; en primer lugar británicos, y de manera menos importante, alemanes, norteamericanos y franceses. Como sostiene Pedro Navarro Floria, durante este período la Patagonia fue «invadida (…) por un sistema político, por inversiones y por gente, ajenos a su historia y a su naturaleza»,14 entre los cuales se contaban no pocos fotógrafos, cartógrafos, escritores, periodistas, etc., que configurarían el «mapa visual de la Nación» que pasaría a formar parte de las representaciones colectivas de los habitantes de la República. Siguiendo a Josexto Beriain podemos definir a estas representaciones colectivas como «estructuras psicosociales intersubjetivas que representan el acervo de conocimiento socialmente disponible, y que se despliegan como formaciones discursivas más o menos autonomizadas.»15 Según este autor, «las rr.cc. no son meras objetivaciones fácticas institucionales logradas en el proceso evolutivo de institucionalización de conductas colectivas reguladas, externamente visibles, no son meros dispositivos de funcionalidad técnico-administrativa, ni tampoco son subjetividades que reflejan la internalización individual de significaciones sociales (…) más bien, tales estructuras -de reglas, procedimientos, máximas, recetas, significaciones, etc.- actúan como paradigmas contrafácticos compartidos que contribuyen a la reproducción simbólico-cultural.» 16 Estas representaciones colectivas si bien se caracterizan por una cierta estabilidad histórica, son estructuras psicosociales intersubjetivas porosas, elásticas, móviles, sujetas a negociaciones y a crisis de representación. Sujetas, sobre todo, a los cambios producidos por las tácticas pedagógico-educativas coyunturales, y a las presiones reproductivas del poder de las instituciones del Estado, encargadas de la regulación y el control social. No consideramos pues a las representaciones colectivas como algo dado e inmutable, sino como un fenómeno social en constante reconfiguración.17 Para no dejar dudas en el plano teórico (al menos en este punto), aclaramos que cuando hablamos de comunidad imaginada lo hacemos siguiendo la caracterización de la nación que realiza Benedict Anderson, entendiéndola como una «comunidad políticamente imaginada como inherentemente limitada y soberana.»18 Para este autor la nación es imaginada «porque aun los miembros de la nación más pequeña no conocerán jamás a la mayoría de sus compatriotas, no los verán ni oirán siquiera hablar de ellos, pero en la mente de cada uno vive la imagen de su comunión»;19 es a su vez limitada «porque incluso la mayor de ellas (…)

tiene fronteras finitas, aunque elásticas, más allá de las cuales se encuentran otras naciones»; 20 además se imagina a sí misma soberana ya que su «concepto nació en una época en que la Ilustración y la Revolución estaban destruyendo la legitimidad del reino dinástico jerárquico, divinamente ordenado»,21 siendo el Estado soberano, la garantía última de esta condición. Finalmente, se representa a sí misma como comunidad «porque, independientemente de la desigualdad y la explotación que en efecto puedan prevalecer en cada caso, la nación se concibe siempre como un compañerismo profundo, horizontal.»22 Este ejercicio de imaginación que constituye la nación depende de la ejecución de múltiples mecanismos que son puestos en marcha para llevar a cabo la invención de tradiciones e ideales «compartidos», que serán los que en última instancia sostendrán la idea de comunidad. La ejecución de estos mecanismos se presenta bajo la forma de un conjunto «de prácticas, normalmente gobernadas por reglas aceptadas abierta o tácitamente y de naturaleza simbólica o ritual, que buscan inculcar determinados valores o normas de comportamiento por medio de su repetición…»23. La reproductividad técnica24 de la fotografía será de utilidad central en este proyecto de construcción, otorgándole un soporte técnico-material a la imagen de la Patagonia que se buscaba forjar. Desde el punto de vista de la administración política de este proyecto, a partir de la ley 1532 dictada el 16 de octubre de 1884, la Gobernación de la Patagonia que contaba con una superficie total de 800.000 Km.2, fue subdividida en los cinco territorios nacionales de Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. En dicha ley 25 se dispuso también todo lo concerniente a la estructura jurídica y administrativa de los territorios: designación de gobernadores, jueces letrados, jueces de paz, jefes de policía, estructura educacional, estructuración municipal, etc., organizando de esta manera su funcionamiento a partir de la figura central del Poder Ejecutivo Nacional, del cual dependían directamente estos territorios. En las décadas posteriores, una vez organizado el espacio geográfico y la estructura política, se tornó imprescindible incorporar la imagen de Patagonia al acervo de conocimiento socialmente disponible de los habitantes del país, para que adoptaran mentalmente a este espacio como propio, y como componente natural de la historia de la Nación.26 De esta manera la zona fue el objeto de reflexión de numerosos funcionarios, militares, científicos e intelectuales, y sus deliberaciones fueron dando cuenta del cambio en las formas de representar a la Patagonia. Una vez dominadas las tribus que la ocupaban,»la Patagonia dejó de ser la «tierra maldita» para convertirse en una tierra de recursos, colonos y pioneros»27, que debía ser poblada con la afluencia de inmigrantes blancos. Sin embargo, «algunos invitan a la cautela, pues no se trata de que llegue cualquier tipo de blancos: se desea seleccionar a los inmigrantes europeos del mismo modo que se selecciona el ganado con el que se quiere poblar los pastizales de la Patagonia.»28 Si tenemos en cuenta los lineamientos generales del proyecto de la elite dominante

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y el contexto nacional en que estas ideas operan, vemos que este párrafo citado resume claramente el pensamiento y el pragmatismo descarnado de quienes se encontraban abocados a la tarea de construir una Nación a la medida de sus intereses. Asimismo, en estos territorios desligados del centro de un país que encontraba sus raíces históricas en el Litoral y en los territorios tradicionales de Cuyo, del Centro y del Norte; la Nación como idea, como práctica y ejercicio cotidiano debía ser impuesta. Su construcción era un plan a futuro, sin relación con un pasado al cual echar mano para erigir genealogías que vincularan armónicamente su espacio con el del Estado en expansión. De esta forma, como apunta Susana Torres, «la Patagonia fue incorporada a la idea de Nación como pura territorialidad, como un paisaje que debía ser humanizado y modernizado.»29 Para ello sólo faltaba trasladar el número suficiente de pobladores «deseables» para cumplir el cometido, y desplegar las tácticas adecuadas para lograr la hegemonía en el plano de las representaciones. La circulación de imágenes fotográficas será central para que estas tácticas sean eficaces, y pasará entonces a ser utilizada por las estrategias políticas de los grupos de la elite que se abogaron la tarea constructora, convirtiéndolas en una herramienta insuperable, ya que «nuestras maneras de dar cuenta de nosotros mismos moldean nuestra realidad, estructuran nuestras capacidades mentales y conforman nuestra constitución psicológica».30 Las pequeñas y frágiles fotos de la Patagonia, impresas en papel postal, pegadas sobre informes oficiales, compiladas en álbumes o reproducidas por la prensa, se convirtieron de esta manera en una expresión concreta y tangible de la posesión y el dominio de un territorio, y de la permanencia de un conjunto social en él; ordenando, disponiendo y estabilizando además, en este movimiento, las «opciones culturales correctas» que debían adoptar los individuos implicados en el proceso, según la óptica de los intereses implicados en el proyecto. La grafía testimonial de la Nación quedó así representada materialmente en imágenes: y con el paso del tiempo (cuando estos documentos fueron leídos acríticamente por su posteridad, con la misma lógica y dentro de los códigos del proyecto que los produjo), aceptada como copia de la realidad, antes que como un producto construido, resultado de disposiciones técnicas, simbólicas y culturales, irreductiblemente históricas. De esta manera la fotografía ayudó a crear con gran eficacia lo que Marc Auge denominó la «ilusión monumental», sin la cual, «a los ojos de los vivos la historia no sería sino una abstracción».31 Según Auge «la especie social está poblada de monumentos no directamente funcionales, imponentes construcciones de piedra o modestos altares de barro, [también fotografías, agregamos nosotros] ante los que cada individuo puede tener la sensación justificada de que en su mayor parte lo han preexistido y lo sobrevivirán.»32 Aquí la fotografía establece la imagen, organiza el mito33 y con el crédito de su legitimación (aceptada socialmente) lo hace funcionar. Junto con el desarrollo de otros dispositivos de representación actuales (cine-televisión-tecnologías

digitales de la informática), a las cuales antecede en el tiempo mostrando un camino, contribuyó al «reencantamiento» del mundo (en nuevos términos que no son los pre-modernos), tiñendo progresivamente de «religiosidad» numerosas esferas de la vida social. Como remarca Michel Maffesoli, «ciertamente, ya no es el ámbito religioso, stricto sensu, el que es abordado sino más bien todas las religiones ‘por analogía’ que podrían ser el deporte, los conciertos musicales, las concentraciones patrióticas o incluso los reclamos consumistas.»34 En cualquiera de estos casos, el nexo comunicante es el mismo, y «se configura alrededor de imágenes que compartimos con los demás.»35 En el plano demográfico, la Dirección General de Inmigración se encargó de emplazar en las zonas más propicias de la Patagonia la mayor cantidad posible de inmigrantes, en la intención de fomentar el crecimiento poblacional en su superficie. A partir de allí, «aventureros, misioneros, científicos, visionarios y crápulas de todo el mundo pasaron y algunos se afincaron: loberos, balleneros, buscadores de oro, marinos, exploradores, ovejeros, comerciantes, tahúres, proxenetas y prostitutas. De entre ellos, los más hábiles, astutos y audaces lucharon rápidamente e instalaron poderosas empresas de ganadería ovina, de comercio de importación y exportación, de transportes navales, de banca y finanzas, y organizaciones aún mayores que sumaban todas estas actividades.»36 Llegaron también algunos individuos con pesados equipos fotográficos a cuesta, que en algunos casos actuaban por su cuenta, y en otros viajaban como agentes del Estado o como corresponsales de diarios y revistas. A este grupo pertenecieron Gustav Otto Schulz y Carlos Foresti; personajes que realizaron gran parte de su labor en el Territorio Nacional del Chubut; aunque no exclusivamente, ya que en su movilidad traspusieron la delgada frontera de la Cordillera de los Andes, hoy configurada en el plano de las representaciones colectivas como «monolítica» e «insuperable», tras el triunfo de los relatos nacionalistas que la erigieron como una «muralla natural» que divide los espacios actuales de Chile y Argentina. Las fotos de Foresti en ese espacio (muy poco conocidas), son prueba de lo ficticio de esta aseveración. Para el caso, debemos además tener en cuenta que fueron sacadas en una época en la que el viaje transcordillerano debía hacerse con medios técnicos muy inferiores a los actuales, y que a pesar de ello, Schulz y Foresti transpusieron en más de una ocasión esta «barrera».

Llegados a este punto digamos que Gustav Otto Schulz puede ser catalogado cabalmente como fotógrafo viajero, ya que su periplo personal no se redujo a su solo paso por la Patagonia argentina y chilena. Hasta el momento, los únicos datos publicados en nuestro país sobre su persona son los consignados por Luis Priamo en «Una frontera lejana…», en donde apunta que Schulz

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«nació en Alemania. Entre 1888 y 1889 estaba en la Patagonia como retratista itinerante y corresponsal de la revista El Sudamericano, que publicó grabados de sus fotos de la colonia galesa, Usuahia y Tierra del Fuego. También fotografió en las Malvinas y en Chile. Hacia 1885 imprimió un álbum en Hamburgo con vistas de puertos y costas de este país.»37 Por su parte, Hernán Rodríguez Villegas en su «Historia de la fotografía. Fotógrafos en Chile durante el siglo XIX», no nos aporta muchos más datos. Dice Rodríguez Villegas sobre Gustav Schulz: «Fotógrafo en Chile, hacia 1885. El alemán Schulz publicó un libro con sus fotografías, editado en Hamburgo hacia 1885, Álbum Nº 2 Hamburg/Valparaiso, Sud Amerika. La obra contiene láminas finamente reproducidas, con numerosas fotografías de los puertos y costas chilenas, desde Magallanes hasta Valparaíso.»38 A estos sucintos datos nosotros podemos agregar que Schulz era oriundo de Gornitz, Prusia, y que fue dado a luz en 1849. En su temprana juventud realizó una campaña por África (de la cual no logramos más datos), y en 1875 se instaló en Inglaterra, más concretamente en la ciudad de Brighton. Allí contrajo matrimonio con Sarah Smith, con quien tuvo, en los primeros cinco años de matrimonio, tres hijos.39 En el momento en el que nace su tercer hijo, el matrimonio Schulz-Smith se encontraba domiciliado en el 41 West Hill Street de la ya referenciada ciudad de Brighton, y para 1880 la familia vendió este local y se trasladó al 44 Ship Street, a sólo tres puertas del edificio central de la Administración de Correos de la ciudad, estableciendo allí un estudio anglo-alemán de arte. Como muchos de los fotógrafos de su época, Gustav Schulz fue pintor además de fotógrafo, y gustaba presentarse como tal. Fue además un notable productor de vistas y postales de la ciudad de Brighton, así como también un prolífico retratista. Cerca de 1883 Schulz vendió su estudio y se trasladó nuevamente, esta vez a local comercial situado en el número 14 de Preston Street, en Sussex, balneario comprendido dentro del ejido urbano de la ciudad de Brighton. Allí ejerció su actividad hasta que en el año 1887 se embarcó con rumbo a Puerto Stanley en las Islas Malvinas, donde llevó a cabo una expedición fotográfica.40 De esta manera los registros censales de la ciudad muestran que la fecha aproximada que ensaya Hernán Rodríguez Villegas para situar la presencia de Schulz en Chile, puede ser corregida en aras de una mayor precisión. También nos permite corroborar un extendido «error» local. A este fotógrafo pertenece la composición de una imagen que ha quedado como monumento (en el sentido arriba consignado, según lo dictado por Marc Auge) de la expansión hacia el oeste de nuestro territorio, llevada adelante por la conocida expedición de «los rifleros», comandada por Jorge Fontana en 1885. En dicha foto se ve a un grupo de quince personas dispuestas para la partida, en lo que sería en aquel momento el frente de la Gobernación del Chubut.41 Queda claro, por lo tanto, que dicha foto; que fue usada como monumento de «prueba» de un instante clave en la constitución de nuestra historia y de nuestra identidad patagónica; no puede corresponder

a la partida de la expedición de los rifleros de Fontana, ya que su autor estuvo presente en la zona recién entre 1888 y 1889, y en 1885 se encontraba establecido en la ciudad de Brighton. Digamos además, que otra fotografía del mismo autor, sacada el mismo día que la anterior, en la que se observan diez y seis personas en actitud de llevar adelante trabajos de campo, suele acompañar a la otra imagen en esta representación imaginaria de nuestro pasado, aunque su circulación ha sido menor y su imagen es un poco menos famosa. Debemos decir además, que Edi Dorian Jones, quien fuera uno de los colaboradores de Luis Priamo en el grupo que editó «Una Frontera lejana…»; precursor, por otra parte, en estas lides de la investigación de la historia de la fotografía zonal; se había percatado del error y había detectado a cada uno de los integrantes del grupo en cuestión. Desgraciadamente, su lamentable desaparición nos ha privado de conocer los trabajos que Edi tenía en marcha, y con ellos este dato seguro. Por conversaciones que mantuvimos con él, sabemos que los retratados conformaban una expedición oficial de agrimensura, encargada de cartografiar y dividir campos en las zonas aledañas al Río Chubut, y no la tan mentada compañía de rifleros.42 En este punto, no es improbable que Gustav Schulz compusiera el grupo de agrimensores de 1888, ya que además de fotógrafo y pintor era topógrafo de profesión. Entre los años 1887 y 1890 Gustav Schulz recorrió las Islas Malvinas (en donde se instaló durante un año), y parte de la Patagonia Argentina y Chilena, haciendo el tramo continental de su trayecto como corresponsal del diario «El Sudamericano». Durante al menos seis meses de este periplo estuvo radicado en Gaiman, y a través de su registro fotográfico y la conservación de sus placas, sabemos que tuvo contacto y relación con los funcionarios del Estado Nacional, y con miembros de la elite dirigente del valle.43 Las actas de nacimiento de la ciudad de Brighton señalan la llegada de un nuevo hijo del matrimonio SchulzSmith durante el segundo trimestre de 1891,44 por lo cual se sospecha que a finales de 1890 se encontraba de nuevo en esa ciudad. Sin embargo, el censo de 1891 registra a Sarah como cabeza de hogar en ausencia de su esposo, quien se encontraba realizando una nueva campaña fotográfica en el exterior. Había sido contratado por el profesor de farmacología y eminente naturalista Friedrich August Flückriger, para realizar un registro de las fabricas de perfumes de la firma Schimmel & Co. y de su subsidiaria americana Fritzsche Brothers. En esta campaña «Gustav Schulz visited Liepzig, Prague, New York, and Garfield in New Jersey, photographing factories, perfume stores , laboratories, offices, packing rooms, and the various equipment and apparatus used in the distillation of plant oils for the production of scents and fragrantes».45 Como resultado de este relevamiento, treinta y dos de sus fotografías se convirtieron en placas de fotograbado, que fueron reproducidas como ilustraciones de un estudio sobre la industria del perfume editado en Leipzig en 1893. Entretanto, una publicación con veintiún fotograbados y

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comentarios de Schulz sobre las Islas Malvinas había sido editada en 1890 bajo el título de: «The Falkland Islands». Ese mismo año vio la luz también una edición en Inglés publicada en Londres, bajo el título de «South America; No.1 : Falkland Islands». En el censo de 1901 su esposa aparece nuevamente como «cabeza de familia» (en ausencia de su esposo), y el de 1911 la registra viviendo en Kensington, Londres, sin la compañía de su esposo. Gustav Schulz se había ausentado en el primer año del siglo, abandonando definitivamente a su familia para radicarse en La Jolla, pequeño pueblo del sur de California, en el cual vivía una pequeña comunidad de artistas. Asentado en esta pequeña colonia, Schulz abrió un estudio en los acantilados, sobre las cuevas de la costa, en un emplazamiento sólo asequible por barco. Para tal empresa hizo excavar en la piedra un túnel que comunicaba su estancia con el interior de la cueva marina. De esta manera, los turistas y visitantes que querían acceder al local de Schulz («Sunny Jim/El soleado Jim), debían pagar una entrada y subir a la superficie; en un principio por una cuerda, y posteriormente por una escalera de madera. La ocurrencia se convirtió en un éxito comercial, y el local aun hoy es visitado como atractivo turístico. Gustav Schulz falleció a los sesenta y tres años de edad, el 19 de diciembre de 1912 en su estancia sobre los acantilados, y tiempo después, Ellen Mills, autor de «People and Places of Historical Significance in Early La Jolla, California»,46 escribió sobre él: «Old timers remember, too, Professor Gustav Schulz, artist, photographer, civil engineer and a lot of other things - a hearty, genial soul, and the man who dug the first tunnel into the Caves. Early visitors slid down into the depths on a rope. Prof. Schulz, a native of Germany had a tiny studio cabin over the Caves, and in the fall of 1902 he began to dig a tunnel into the Caves. (…) Prof. Schulz was popular with the La Jolla ladies so there was great consternation after his death on Dec. 19th 1912, when it was discovered he had a wife and seven children across the ocean.»47 Como vemos, Gustav Schulz transitó su vida en la trama tejida por el capitalismo durante la «fase superior» 48 de su expansión imperialista49 a nivel mundial. De joven en campaña por África, o de adulto en Sur y Norte América, las ocupaciones más importantes de su vida siempre estuvieron relacionadas con empresas comerciales o de conocimiento cuyas campos difusos se superponen. Esto es parte de la regla de la época, en el caso de quien, como Schulz, transitaba parte del mundo como explorador, como fotógrafo o periodista. Con el surgimiento de las corporaciones capitalistas y su expansión mundial fue acentuándose cada vez más la relación entre la ciencia y el arte con los negocios; y las necesidades de conocimiento y organización que planteaba esta expansión fue el punto nodal de dicha relación. De esta manera, espacios del globo como la Patagonia que estaban siendo vinculados a la esfera del mercado, decididamente «vacíos de civilización y de conocimiento» de acuerdo a la óptica de la clase que operaba como guía del proceso, autorizaban

en su «disponibilidad» el paso y la presencia de sujetos como Gustav Schulz, o la radicación de hombres como Carlos Foresti. Como en el caso de Schulz, los datos sobre Carlos Foresti publicados en una obra de conjunto en nuestro país son un tanto pobres y no siempre acertados, a pesar de que su figura ha despertado siempre un cierto interés, por ser quien editó el primer álbum fotográfico del Chubut. Nuevamente recurrimos a Luis Priamo, a pesar de no ser él el primero en el tiempo en ocuparse de su persona. Dice Priamo: «El italiano Carlos Foresti, que se presentaba como turista fotógrafo y corresponsal de la «Revista de Buenos Aires», y más tarde trabajó para «Caras y Caretas», se estableció en Trelew en 1898 y en poco tiempo ganó consideración profesional. Retrató a figuras como Lewis Jones y publicó el primer álbum con vistas y costumbres del territorio, aparecido sin indicación de fecha como «Álbum del Chubut», e impreso en fotomecánica, probablemente en Buenos Aires. (…) La mayoría de las 47 fotografías que reproduce son suyas, pero hay algunas hechas por Thomas años antes. Foresti también trabajó en Punta Arenas hacia 1900 y publicó allí dos álbumes. Se cree que regresó a Trelew a mediados de 1901. En Enero de 1904 acompañó al gobernador Julio Lezana en una visita a Esquel, que se prolongó hasta el lago Nahuel Huapi. Es probable que en ese viaje tomara algunas de las fotos que publicó en el mencionado álbum, lo que sugiere datar la aparición de éste entre dicho año y 1906, cuando se fue del Chubut. Otras dos publicaciones de 1904 llevaron fotos suyas de la zona cordillerana. Nada se sabe después de 1906.»50 Páginas delante agrega: «Los registros de inmigración por el Puerto de Buenos Aires señalan el ingreso, el 24 de octubre de 1897, de un Carlos Foresti, italiano de 27 años, casado, comerciante. Es posible que se trate de ese fotógrafo, que se afincó en Trelew en 1898…»51 Por su parte Matthew Henry Jones nos anoticia que en 1903 Carlos Foresti formó parte del grupo fundador de la primer Sociedad Italiana de Trelew (que se viera prontamente diluida por desencuentros políticos entre sus integrantes). Dice además que Foresti llegó a Trelew «en diciembre de 1898, como fotógrafo de la revista ilustrada «Buenos Aires»,52 siendo posteriormente de la revista «Caras y Caretas», precedido de cierto renombre profesional como fotógrafo, yendo a hospedarse en el hotel del señor Luis Stagni, en la Avda. Fontana al 200.»,53 y a poco de llegar «insertó de inmediato en «Y Drafod» un aviso ofreciendo sus servicios a la población.»54 Según Matthew Henry Jones anota erróneamente, Carlos Foresti habría permanecido en nuestra zona hasta «1906, regresando a la Capital Federal sin que posteriormente se tuvieran noticias de él.»55 Por último, Stella Maris Dodd se suma a la lista sin aportar nuevos datos, pues en su trabajo titulado «La historia del Chubut a través de la fotografía antigua (18801940)»56, sólo repite lo ya dicho por Luis Priamo, por Matthew Henry Jones, y por quien en el número 344 de la

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revista Argentina Austral de 1960, firmó con el seudónimo de Juan del Sur, el artículo titulado «La Patagonia y la fotografía», (quien a su vez había sido citado en extenso por el propio Matthew Henry Jones). Del otro lado de la cordillera, tampoco Hernán Rodríguez Villegas nos aporta mayores datos en este caso. Dice al respecto de Foresti que fue «Fotógrafo y editor en Punta Arenas [en] 1900. Llegó a Magallanes como corresponsal de la revista Caras y Caretas. En 1900 editó «Punta Arenas. Álbum Recuerdo», con 43 vistas fotográficas de la ciudad. Más tarde editó el álbum «Punta Arenas y Magallanes». Ofició también como fotógrafo y pintor.»57 Aclaremos antes de continuar, que el largo collar de citas sobre Carlos Foresti no es fruto de un afán coleccionista del dato por el dato. Por el contrario, responde a estrategias metodológicas concretas, que son definitorias para el éxito o no de una determinada investigación, ya que la trayectoria de vida del fotógrafo en cuestión; sus opiniones políticas y estéticas; el marco de sus relaciones personales y profesionales, son centrales para comprender algunos rasgos de su obra. Tenemos en claro aquí que como dice Boris Kossoy, no es lo mismo hacer historia con las fotografías que una Historia de la fotografía; pero sabemos también que para poder lograr un buen análisis utilizando a las fotografías como documentos, debemos tener en cuenta las condiciones de producción en las que las imágenes fueron realizadas. Es ineludible pues rastrear a los fotógrafos que actuaron en la región, para poder conocer los rasgos principales de sus biografías y las condiciones en que produjeron su trabajo, ya que estos fotógrafos actuaron como «filtros culturales»58 que con sus obras representaron la «realidad» desde su determinada manera de comprender el mundo, desde su ideología, su opción estética y política. Por ello interpelamos a las fotografías en la inteligencia de considerarlas un producto social, pues «aun cuando la producción de la imagen sea enteramente adjudicada al automatismo de la máquina, su toma sigue dependiendo de una elección que involucra valores estéticos y éticos,»59 puestos en marcha y plasmados por los actores implicados en el acto fotográfico, cuya producción está condicionada por dispositivos sociales que trascienden la esfera individual. Pensamos pues que, tanto el acto de producción como el acto de «lectura» del documento fotográfico, si bien dependen en gran medida de los diferentes grados de capacidad de los actores implicados, el grueso de su significación se funda y se encuentra constreñido por las convenciones sociales imperantes en los tiempos en que se encuentre inserto cada caso. En esta dirección, sostenemos con Bourdieu que «las normas que organizan la captación fotográfica del mundo, según la opción entre lo fotografiable y lo no-fotografiable, son indisociables del sistema de valores implícitos propios de una clase, de una profesión o de un circulo artístico (…) aun cuando pretenda, desesperadamente, la autonomía.»60 Según este autor, a cada posición social se corresponde un tipo de habitus (que encuentra su base de sustentación en los

condicionamientos sociales), siendo el habitus «ese principio generador y unificador que retraduce las características intrínsecas y relacionales de una posición en un estilo de vida unitario, es decir un conjunto unitario de elección de personas, de bienes y de prácticas.»61 El habitus viene a ser así un principio productor, condicionado socialmente, que establece distinciones de peso social entre lo bello y lo feo, entre lo bueno y lo malo, entre lo excelso y lo vulgar, entre lo que es superior y lo que le es inferior; regimentándolo como «verdad» en los casos en los que esta visión parcial se erige como vencedora de la lucha social por la significación, y logra la hegemonía, «consolidándose» en el espacio de las representaciones colectivas, compartidas por extensos sectores sociales. Dicho esto agregamos que Carlos Enrique Foresti Casalli, tal era su nombre completo, nació en Florencia en 1872, ciudad en la que cursó sus estudios y en la cual llegó a graduarse de Ingeniero Agrónomo.62 Seguramente influído por la tradición cultural de su entorno, estudió arte en la ciudad de Sierra, y según la romántica semblanza que de él hace la publicación Territorios Nacionales, en su apartado sobre Punta Arenas,63 Foresti, «como todo temperamento artístico, fué amigo de las aventuras, y hoy aquí, mañana allá. Hoy dando una lección de agronomía, después desempeñando el cargo de auditor universitario; luego en París, batiendo en duelo al famoso esgrimista Cantagalli; sentaba sus conocimientos de agricultura, de artista y de sportman.»64 En su transitar, como bien consigna Matthew Henry Jones, en 1898 se encontraba en Trelew como corresponsal de la «Revista de Buenos Aires» y posteriormente de «Caras y Caretas», teniendo como domicilio legal y comercial al «Hotel El Globo» de Luis Stagni.65 Como vemos, las fechas anotadas contradicen en principio el registro de Luis Priamo, ya que de haber nacido en 1872, Carlos Foresti no hubiese tenido 27 años al arribar a Buenos Aires en 1897, sino 25. Por otra parte, es sospechoso que se haya registrado como comerciante siendo Ingeniero Agrónomo, ya que éste no era un título menor para ingresar al país. Sin embargo, la fecha de su arribo, sospechamos, corresponde a ese mismo año. Por lo tanto, o el registro trata de otro Carlos Foresti (lo cual sería una gran coincidencia), o el empleado de inmigración del momento asentó mal sus datos, o Foresti los falseó por alguna razón. Esto, en última instancia no sería de extrañar, pues ambas prácticas (el error o la mentira) eran comunes y corrientes a la hora de registrar el ingreso de los inmigrantes al país. Cualquiera sea el caso, sabemos que Foresti estaba en Trelew para 1898 y que utilizando este punto como base de operaciones recorrió en varias ocasiones las localidades aledañas, y realizó al menos tres giras por el Territorio del Chubut, cruzando a Chile en las tres oportunidades, la tercera de ellas para asentarse definitivamente en la localidad de Punta Arenas. El primero de estos cruces lo realizó a fines de 1899 o principios de 1900, y producto de este viaje es la edición del álbum «Punta Arenas-Álbum Recuerdo» editado en 1900, y el artículo «Descubrimiento

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de una mina de carbón», aparecido el 16 de marzo de 1901 en la revista Caras y Caretas.66 No era éste el primer «reportaje fotográfico» que Foresti publicaba en Caras y Caretas. Tampoco lo fue el referente al Chubut el aparecido el 14 de octubre de 1901, según consigna Luis Priamo. En este caso el error es doble. En primer lugar porque se trata, seguramente, de una fe de errata. El 14 de octubre de 1901 no salió a la calle ningún número de «Caras y Caretas», y la nota reproducida por Priamo en la página cuarenta y tres de «Una frontera lejana…» en realidad corresponde al Nº 154 del 14 de septiembre (y no de octubre) de 1901. En segundo lugar porque el primer reportaje aparecido sobre el Territorio del Chubut en la revista es el correspondiente al Nº 46 del año II de la publicación, que vio la calle el 19 de agosto de 1899. Si bien el artículo no está firmado, sabemos que pertenece a Foresti ya que de él son las fotos de la nota, que muestran la gran inundación que asoló ese año a las localidades de Rawson y Gaiman.67 Instalado en Trelew, con domicilio legal en el Hotel El Globo al cual usaba como estudio fotográfico y como atelier, en 1902 Foresti decidió realizar una gira «artística» por el Territorio del Chubut, pero al no contar con los medios necesarios para hacerlo, el 7 de octubre de 1902 envió una carta al gobernador Alejandro Conesa, en la cual le ofrece sus servicios profesionales a cambio de la ayuda necesaria, aduciendo que es «la época oportuna para recoger las ilustraciones gráficas que se acostumbran a incluir en las memorias anuales»68 que la gobernación enviaba al Ministerio del Interior. En la misiva Foresti apelaba a su fama artística y a la necesidad de hacer conocer la situación del Territorio en otras latitudes del país, y tras pedir que se le facilitaran dos caballos, se comprometía a presentar «una colección completa de vistas fotográficas de los principales puertos, poblaciones y establecimientos industriales y ganaderos, de la cual se elijirian los que se crean mas convenientes para incluir en la memoria (…) en vista de este auxilio me comprometo a entregar cada ejemplar de las vistas que se elijan al infimo precio de $ 2,50 cada una, entendiendose que en este precio está incluido el arreglo del album que se forme.»69 Conesa, consciente de «que la fotografía es uno de los medios mas prácticos y modernos de propaganda, como asi mismo que por medio de la colección de vistas que se ofrece podrá demostrarse eficientemente el estado económico del Territorio y el grado de su actual civilización»70, resuelve dar cauce al pedido comunicando a la Jefatura de Policía que facilite ambos caballos al fotógrafo, y dando la orden de que sea elevado en el acto una petición de fondos al Ministerio del Interior de la Nación, para pagar la colección al precio convenido y para poder editar el álbum correspondiente. De esta manera, luego de haber conseguido los elementos necesarios para su expedición, Carlos Foresti se embarcó en una nueva gira por el Territorio del Chubut, cruzando otra vez la cordillera con rumbo a Chile. Prueba de su recorrido son las numerosas fotos que hemos

rescatado, fechadas por el propio Foresti al pasar por cada punto. De regreso a la zona, y seguramente luego de algunos desencuentros con las autoridades, el 5 de agosto de 1903 Carlos Foresti dirigió una nueva carta al gobernador del Territorio, señor Julio B. Lezana, quien había sucedido a Alejandro Conesa en el cargo. En ella dejaba expresa constancia de que habiendo concluido con la gira, tenía intenciones de terminar el trabajo acordado. Informaba en la misma, además, el detalle de la colección confeccionada, que constaba de ciento cincuenta vistas, en las cuales retrataba las más importantes obras de infraestructura e industria del Territorio; las estancias más importantes; los espacios despoblados de posible explotación (recordemos que era Ingeniero Agrónomo); los grupos de la Comisión de Límites que se encontraban en ese momento trabajando en la cordillera, y «todas las tolderías indígenas existentes en los puntos del Territorio recorrido por mi, y que están designados en el mapa respectivo, donde V. E. encontrará las diferencias que acusan las distintas épocas que pasaron entre padres e hijos.»71 No teniendo conocimiento del acuerdo sobre los trabajos que le eran referidos, el 20 de mayo de 1903 Julio Lezana elevó un pedido de informes al Ministerio del Interior, adjuntando la carta original de Foresti y la resolución inicial de Conesa, pidiendo personalmente al Ministro del Interior Joaquín V. González le de cauce a la demanda, «movido por un sentimiento de equidad á adherir á las pretensiones del Señor Foresti.» 72 Finalmente se dirigió al anterior gobernador, al señor Alejandro Conesa, pidiéndole aclaraciones al respecto. Conesa contestó negando cualquier acuerdo oficial; aseveración que se ve desmentida en los documentos que constan en el expediente; informando que «la autorización ordenada en la antedicha resolucion, no se solicitó, porque no se creyó oportuno hacerlo hasta no haberse hecho la selección de las vistas que deberian formar el album propuesto, lo que era indispensable para requerir los fondos necesarios.»73 Informa además que Carlos Foresti había comprometido su regreso para el mes de enero, «á lo sumo, es decir: antes que el suscrito terminara su periodo.»74 Sin embargo, recomienda se haga efectivo el proyecto por ser justo el acuerdo, y por la buena publicidad que éste podía aportar a la imagen del territorio. De esta manera vio la luz el álbum del Chubut, que fue editado finalmente en 1904, y que no contiene ninguna foto de la gira que posteriormente realizará el gobernador Lezana en compañía de Foresti y otros, como supone Luis Priamo. De las ciento cincuenta fotos originales sólo sesenta y dos (tal vez sesenta y una) formaron parte del álbum,75 en una selección elaborada por las autoridades del Territorio, cuyo sentido se encuentra cargado de una clara intención política e ideológica.76

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Apuntamos esto pues el «Álbum del Chubut» de Carlos Foresti se inscribe, como dijimos, en el momento mismo de la «invención de la tradición» que construyó la idea de Nación en y sobre Patagonia (puntualmente en este caso en el Territorio Nacional del Chubut), a partir de las posibilidades que le brindaba a las autoridades locales la reproductividad técnica de la fotografía, y la nutrida circulación de imágenes a nivel nacional. Sólo en esta coordenada podemos realizar una interpretación cabal del sentido del «Álbum del Chubut», cuya lectura debe hacerse sobre el conjunto de las fotos y su ordenamiento, pues en su secuenciación radica la verdadera intencionalidad política del mensaje, y las lógicas exclusivas que gobernaban la visión de las elites dirigentes locales (y nacionales), ya que si bien la comunidad nacional es imaginada, el ejercicio de imaginación que la conforma sólo está a cargo de unos pocos, y no para todos los habitantes del territorio.77 Paralelamente a este momento en que se encontraba realizando su trabajo como fotógrafo del gobierno, en diciembre de 1903, tal vez esperanzado por la influencia que podía ejercer su trato con el gobernador, Carlos Foresti elevó una petición de tierras al gobierno, pues tenía como objetivo instalarse en el extremo sur del Golfo San Jorge, «la parte vulgarmente llamada el Taco del Golfo»,78 con el objeto de «establecer una casa de venta de mercadería, de consignaciones y de acopio de frutos»79 en ese lugar. No sabemos si el pedido le fue denegado y si ésta fue la causa de su posterior abandono de la región, o si mejores oportunidades condenaron el proyecto al olvido. Lo cierto es que en 1904 se encontraba de nuevo en camino por las huellas del territorio, esta vez como parte de una expedición oficial encabezada por el gobernador Lezana, y en la cual también viajaban, entre otros, el salesiano Mignone y el comerciante Agustín Pujol. La comitiva viajaba hacia la cordillera, y hasta allí fue con ellos Foresti, para luego desviarse hacia el norte con rumbo a Bariloche. Allí, contratado por la Sociedad Comercial Chile-Argentina se encargó de llevar adelante un relevamiento fotográfico y de publicar un álbum que contiene un centenar de fotografías de la actividad económica de la región, y de las bellezas naturales que la adornaban. Además de este álbum Foresti editó una serie de más de treinta postales, titulada «La Suiza Argentina», bajo la cuidada impresión de la «Casa Pedrochi (Buenos Aires-Berlín)».80 No sabemos cuales fueron sus pasos posteriores inmediatos, pero al poco tiempo lo encontramos radicado en la ciudad de Punta Arenas, en donde vivió hasta su muerte en 1932. Allí instaló un atelier de pintura y fotografía donde funcionaba un cenáculo cultural al que concurrían destacados personajes de la cultura chilena, entre las que resalta la figura de Gabriela Mistral. Como en los años de su estancia en Trelew, Foresti fue uno de los miembros fundadores de la asociación italiana del lugar, ocupando el puesto de presidente por varios años. También fue el fundador de la Academia de Esgrima de

Magallanes en la cual fue maestro de esgrima hasta su deceso. Como parte de su actividad fotográfica, en 1919 editó «Álbum Punta Arenas y Magallanes», en el cual muestra diversos aspectos de la vida de la región; y en 1920, por encargo de la Sociedad exportadora de Tierra del Fuego, publicó un álbum fotográfico titulado «Vistas del Frigorífico Puerto Bories», en el cual retrató las actividades y las instalaciones de dicho frigorífico. Sin embargo es en su rol de pintor en el que a Carlos Foresti le hubiese gustado ser recordado. Su sepultura es documento fiel de este deseo. Sobre una base de granito una placa de mármol blanco encabezada por una cruz luminosa declara: «Carlos Foresti falleció el 26 de Julio de 1932 a la edad de 60 años.»81 Debajo, en el centro de la placa, la cuidada ilustración en relieve de una paleta de pintor posada sobre una rama de olivo, corona la inscripción de aflicción y recuerdo de su esposa e hijos. Como en el caso de Gustav Schulz, Foresti transitó su vida en la trama tejida por los vaivenes del sistema capitalista mundial, en su caso, en una región en la que las necesidades del mercado internacional impulsaban a la consolidación del estado-nación sobre territorios otrora relegados. En este punto, tanto Gustav Schulz como Carlos Foresti (sobre todo este último), jugaron roles importantes como productores de bienes simbólicos, legitimando su accionar con su figura de viajeros testigos y su prestigio de periodistas corresponsales, en un momento en que su labor era de suma utilidad para quienes se abogaban el rol de imaginar las comunidades nacionales a ambos lados de la cordillera. La extensión de este trabajo no nos permite extendernos aquí mucho más de lo que ya lo hemos hecho, en detrimento de un desarrollo al cual le queda mucha tela para cortar al respecto. Solo digamos para finalizar que es en el marco de un riguroso sustento teórico y metodológico en el cual las fotografías pueden y deben ser interpeladas, si lo que buscamos es un renovado elemento de análisis histórico, que nos reacerque elementos del pasado que otras fuentes no son capaces de aportarnos. El alerta se debe a que son varios los recaudos que debemos tomar a la hora de «leer» ese particular tipo de documento que es la fotografía, ya que debemos escapar a la corriente del sentido común imperante que confía ingenuamente en su «realismo aparente». Como bien anota el historiador Peter Burke, una de las primeras premisas que debemos tener en cuenta con respecto a las imágenes es que «el arte figurativo es menos realista de lo que parece, [ya que] más que reflejar la realidad social, la distorsiona, de modo que los historiadores que no tengan en cuenta la diversidad de las intenciones de los pintores y fotógrafos (por no hablar de la de sus patronos o sus clientes) pueden verse inducidos a cometer graves equivocaciones»82. Pero si bien, como dijimos, a cierto nivel estas imágenes pueden tener un efecto engañoso o deformante, en otro nivel nos son de gran ayuda, pues 165

«el propio proceso de distorsión constituye un testimonio de ciertos fenómenos que muchos historiadores están deseosos de estudiar: de ciertas mentalidades, de ciertas ideologías e identidades.» 83 De esta manera las fotografías, a pesar de su distorsión o gracias a ellas, se convierten en maravillosos indicios de las estrategias políticas, las ambiciones, las esperanzas, los sueños y las representaciones colectivas de diferentes actores sociales de nuestro pasado, y de los marcos socio-culturales dentro de los que estos se desenvuelven. Detrás y delante de la lente de la cámara siempre se encuentran subjetividades socialmente lastradas, parcialmente constreñidas por contenidos culturales y de clase, que actúan como «filtro cultural», decidiendo en una coyuntura determinada la selección y la postura de los modelos, dentro del recorte de un enfoque, bajo la perspectiva de un ángulo; organizando una distribución de las personas y los espacios de acuerdo a una táctica consciente o a unas determinadas jerarquías y categorías internalizadas. De esta manera la fotografía narra una historia, colocando a los individuos y los objetos en el lugar en el que se pretende deben estar según una manera de ser, regida por las relaciones asimétricas del poder social imperante en el momento de su producción. Pero a pesar de su condición «engañosa», del carácter «ficticio» del contenido de su enunciación, la fotografía conserva la marca del referente del cual no puede desligarse, basamento último que sostiene la ilusión de su pretendida objetividad. Esto ha llevado a Roland Barthes84 a remarcar el principio de realidad constitutivo de la fotografía, que en su imagen contendría la aseveración del «esto ha sido», «esto ha estado ahí», configurándose de esta manera como «analogón»85 de un referente. Sin embargo, su estatuto de puro analogón sólo dura un segundo; sólo constituye un momento del acto fotográfico, ubicado en el angosto espacio del instante del registro. Antes y después de ese instante se encuentra el contexto social en el que el acto se inscribe, dominado por gestos codificados, decididamente «culturales», que pertenecen por completo al campo de la acción humana. «Es por tanto sólo entre dos series de códigos, únicamente durante el instante de la exposición propiamente dicha, que la foto puede ser considerada como un puro actohuella (un mensaje sin código). (…) Ese instante, por cierto no habrá durado más que una fracción de segundo y será en seguida tomado y recuperado por los códigos, que ya no lo soltarán (esto para relativizar el poder de Referencia de la fotografía), pero al mismo tiempo, este instante de «pura indicialidad», por ser constitutivo, no carecerá de consecuencias teóricas,»86 pues la relación que el índex fotográfico mantendrá siempre con su objeto referencial se desplegará en cuatro niveles: el de la conexión física; el de la singularidad; el de la designación y el del atestiguamiento.87 Resumiendo, podemos decir con Dubois que «si se quiere comprender en qué consiste la originalidad de la imagen fotográfica, obligatoriamente hay que ver el proceso»,88 y no sólo el producto final, que a manera de fetiche, esconde las condiciones de producción que lo hicieron posible,

conformando de esta manera lo que Edward Said denominó «estructuras de actitudes y referencia»,89 a saber: un conjunto sistemático de discursos y representaciones culturales dispuesto para regular la episteme de un territorio bajo el poder de un determinado proyecto político. Si no queremos pararnos en el lugar común imperante, que según Antonio Gramsci es el espacio en el que suele habitar la hegemonía (con todo lo negativo que eso conlleva),90 deberíamos atender mínimamente a los recaudos epistemológicos necesarios para llevar responsablemente adelante la tarea.

Citas:
1 DUBOIS, Philippe. El acto fotográfico. De la Representación a la Recepción. Paidós Comunicación. Barcelona. 1986. Pág. 11. 2 FRUND, GISELLE. La fotografía como documento social. Gustavo Gili S.L. Barcelona. 1993. Pág. 23. 3 Francois Arago era la cabeza de la oposición a la Monarquía parlamentaria encabezada por Luis Felipe. Representaba a la izquierda Republicana y era «uno de los ejemplos más típicos de intelectual burgués, impregnado de esa convicción liberal, empeñado en estimular todo lo que pueda servir así al progreso.» Fue él quien impulso en la Cámara de Diputados la adquisición por parte del Estado del invento de la fotografía. FREUND, GISELLE. Op. Cit. Pág. 26. 4 El daguerrotipo fue la primera técnica fotográfica en hacerse conocida en todo el mundo. A diferencia de sus inmediatas sucesoras, esta consistía en la impresión de un positivo directo y único, sobre una placa de metal plateada, pulida y sensibilizada; que luego de la exposición era expuesta a la acción del vapor de hierro o de bromo y yodo, que originaban la aparición de la imagen. 5 El invento llegó de la mano de un religioso, el abate Louis Compte, quien a bordo de L’Orientale, acompañaba a un nutrido grupo de alumnos y profesores que se encontraban en viaje de estudios. GÓMEZ, Juan. La fotografía en la Argentina. Su historia y Evolución en el siglo XIX. 1840-1899. Abadía editora. Buenos Aires. 1986. 6 VARELA, Florencio. Nota publicada el 4 de Marzo de 1840 en el periódico «El Correo» del Uruguay. Citado en: GÓMEZ, Juan. Op. Cit. Pág. 30. 7 VARELA, Florencio. Nota publicada el 4 de Marzo de 1840 en el periódico «El Correo» del Uruguay. Citado en: GÓMEZ, Juan. Op. Cit. Pág. 30-31. 8 SORLIN, Pierre. El ‘siglo’ de la imagen analógica. Los hijos de Nadar. La Marca Editora. Buenos Aires. 2004. 9 SORLIN, Pierre. Op. Cit. Pág. 108. 10 CASABALLE, Amado Bequer y CUARTEROLO, Miguel Ángel. Imágenes del Río de La Plata. (2ª edición) Crónica de la fotografía rioplatense. 1840-1940. Editorial del Fotógrafo. Buenos Aires. 1985. Pág. 30. 11 CASABALLE, Amado Bequer y CUARTEROLO, Miguel Ángel. Op. Cit. Pág. 40. 12 La producción de imágenes de la campaña de 1882, producida tres años más tarde que la de Antonio Pozzo, estuvo a cargo de Carlos Encina y Edgardo Moreno. Para más información, ver: VEZUB, Julio. Indios y soldados. Las fotografías de Carlos Encina y Edgardo Moreno durante la «Conquista del Desierto». El Elefante Blanco. Buenos Aires. 2002. 13 PÉREZ, Liliana y LO PRESTI, Pablo. «El ángel de la historia. El Estado a sangre y fuego.» En: Remitente Patagonia. Año 1. Nº 0. Octubre 2007. 14 Según este autor, el modelo inicial de desarrollo que primó en esta etapa fue «fundamentalmente extractivo, sostenido por un esquema político que nos animamos a calificar de neocolonial, por cuanto reserva al Estado central y a sus socios externos la propiedad, el flujo y la administración de casi toda la riqueza patagónica», que de ninguna manera volvía sobre este espacio y sus habitantes. FLORIA, Pedro

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Navarro. Historia de la Patagonia. Ciudad Argentina. Buenos Aires. 1999. Pág. 200. 15 BERIAIN, Josetxo. Representaciones colectivas y proyecto de modernidad. Anthropos. Barcelona. 1990. Pág. 16. 16 BERIAIN, Josetxo. Op. Cit. Pág. 16. 17 Tomamos los conceptos de «configuración» y «reconfiguración» de: ELIAS, Norbert. El proceso de civilización. Fondo de Cultura Económica. México. 1979; y ELIAS, Norbert. La sociedad cortesana. Fondo de Cultura Económica. México. 1979. Para este autor, las estructuras de sentido que rigen las conductas de la sociedad son inmanentes a los individuos que la componen. Por ello, a pesar de que estas estructuras de sentido gobiernan en gran medida las acciones desplegadas por los individuos, estas estructuras est án, de manera constante y continúa, sujetas a reconfiguraciones. 18 ANDERSON, Benedict. Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen, y la difusión del nacionalismo. Fondo de Cultura Económica. México. 2000. Pág. 23. 19 ANDERSON, Benedict. Op. Cit. Pág. 23. 20 ANDERSON, Benedict. Op. Cit. Pág. 24-25. 21 ANDERSON, Benedict. Op. Cit. Pág. 25. 22 ANDERSON, Benedict. Op. Cit. Pág. 25. 23 HOBSBAWM, Eric. «La invención de la tradición (introducción) .» En HOBSBAWM, Eric y RANGERS, Terence (editores). La invención de la tradición. Crítica. Barcelona. 2002. Pág. 8. 24 Término acuñado por Walter Benjamin en su ensayo «La obra de arte en la época de su reproductividad técnica», En: BENJAMIN, Walter. Sobre la fotografía. Pre-Textos. España. 2004. 25 REYNA, Máximo (recopilador). Territorios Nacionales. Leyes y decretos sobre su administración y Resoluciones varias aplicables a los mismos. L. R. González y Cía. Editores. Buenos Aires. 1914. 26 Ya tratamos esta problemática en el capitulo titulado «Hacia las tierras del sur», contenido en: LO PRESTI, Pablo. Fraternidad, romerías y disputas. La Asociación Española de Socorros Mutuos de Trelew. 1908-2008.» Próximo a editarse. A este trabajo corresponden algunas de las líneas que siguen a continuación. 27 TORRES, Susana. «La Patagonia en el proceso de construcción de la nación argentina». En: VERNIK, Esteban (compilador). Que es una nación. La pregunta de Renan revisada. Prometeo libros. Buenos Aires. 2004. Pág. 86. 28 BLENGINO, Vanni. La zanja de la Patagonia. Los nuevos conquistadores: militares, científicos, sacerdotes y escritores. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires. 2003. Pág. 29 TORRES, Susana. Obra citada. Pág. 86. 30 ARREGUI, Jorge. «La configuración cultural de la afectividad». En: CHOZA, Jacinto (editor). Sentimientos y comportamiento. Universidad Católica de San Antonio. España. 2002. Pág. 64. 31 AUGE, Marc. Los no lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad. Gedisa. Barcelona. 2008. Pág.66. 32 AUGE, Marc. Op. Cit. Pág. 66. 33 Para una excelente definición de mito en el rumbo en que aquí utilizamos ese concepto, ver: BARTHES, Roland. Mitologías. Siglo XXI editores. Buenos Aires. 2008. 34 MAFFESOLI, Michel. «El imaginario social». En: Anthropos, huellas del conocimiento. España. N° 198. 2003. Pág. 152. 35 MAFFESOLI, Michel. Op. Cit. Pág. 152. 36 IBARRA, Horacio Osvaldo y HERNANDEZ, Carlos Alberto. Estado, economía y sociedad. Trelew y su hinterland. 1889-1999. (Informe final del proyecto de investigación del mismo título.)Trelew. Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. 1999. (Sin editar) Pág. 12. 37 PRIAMO, Luis. «Fotógrafos conocidos del Chubut. 1865-1940» En: PRIAMO, Luis (Idea y selección fotográfica). Una frontera lejana. La colonización galesa en el Chubut. Fotografías de John Murray Thomas, Henry E. Bowman, Carlos Foresti y otros. 1865-1935. Fundación Antorchas. Buenos Aires. 2003. Pág. 149. 38 RODRÍGUEZ VILLEGAS, Hernán. Historia de la fotografía. Fotógrafos en Chile durante el siglo XIX. Centro Nacional de Patrimonio Fotográfico. Impresora y Editora Ograma S.A.Chile. 2001. Pág. 157. 39 Gustav Joseph Ferdinand Schulz (nacido en 1875), Emily Rosalie Anatolia Schulz (nacida en 1877) y Friederich Alexander Schulz (nacido en 1879). Estos y otros datos sobre la vida de Gustav Schulz fueron extraídos de: http//www.photohistory-sussex.co.uk/ BTNSchulz.htm

40 Durante este periodo de cinco años la pareja Schulz-Smith tuvo tres hijos más: Maude Louisa (nacida en 1882), Karl Bruno (nacido en 1884) y Albert Stanley (nacido en 1887). 41 Algunos han atribuido, erróneamente, esta foto a John Murray Thomas. 42 JONES, Edi Dorian. Entrevista personal realizada por Pablo Lo Presti. 30 de octubre del 2007. 43 Algunas de sus placas de vidrio, por ejemplo, se conservaron en la colección personal de John Murray Thomas, quien en ese momento se desempeñaba como funcionario de la administración local en más de un cargo, y quien además era un poderoso comerciante. No es de extrañar, por otra parte, que sea en su colección personal en la que se hayan conservado estas placas, ya que Thomas fue el primer fotógrafo de la zona, al menos según lo que hasta hoy conocemos. 44 Ernest Kurt. 45 «Gustav Schulz visitó Leipzig, Praga, New York y Garfield, en New Jersey, fotografiando fabricas, tiendas de perfume, laboratorios, oficinas, salas de embasado, y los distintos equipos y aparatos utilizados en la destilación de aceites vegetales para la producción de aromas y fragancias.» http//www.photohistory-sussex.co.uk/ BTNSchulz.htm. (Traducción personal). 46 «Personas y sitios de significación en la historia temprana de La Jolla». (Traducción personal). 47 «Los viejos memoriosos recuerdan también al profesor Gustav Schulz, artista, fotógrafo e ingeniero civil (y muchas cosas más), como ser amable y genial, y como el hombre que excavó el primer túnel a las cuevas. Así, los primeros visitantes se deslizaron hacia lo profundo por una cuerda. Catedrático natural de Alemania, instalado allí en su estudio, a fines de 1902 empezó a cavar el túnel. (…) El Profesor Schulz era muy popular entre las mujeres de La Jolla, y causo gran consternación luego de su muerte el 19 de diciembre de 1912, el conocerse que tenía esposa y siete hijos allende el océano. « (Traducción personal). Hoy las fotos y los fotograbados de Gustav Schulz tienen un alto valor de mercado para los coleccionistas. Alguna de ellas han alcanzado altos precios en subastas públicas y en los circuitos dedicados a las ventas de antigüedades. Algunas de sus obras, además, forma parte de la colección del Instituto Smithsoniano de los Estados Unidos. 48 LENIN, Vladimir I. El Imperialismo, fase superior del Capitalismo. Quadrata. Buenos Aires. 2004. 49 HOBSBAWM, Eric. La era del imperio, 1875-1914. Crítica. Buenos Aires. 1998. 50 PRIAMO, Luis. «Primeros fotógrafos de la Patagonia». En: PRIAMO, Luis (Idea y selección fotográfica). Op. Cit. Pág. 41. 51 PRIAMO, Luis. «Fotógrafos conocidos del Chubut. 1865-1940.» En: Op. Cit. Pág. 146. 52 En realidad el semanario al que alude Matthew Henry Jones se titulaba «Revista de Buenos Aires», como consigna de manera acertada Luis Priamo. 53 JONES, Matthew Henry. Trelew, un desafío patagónico. 19041913.». Tomo II. El Regional. Rawson-Chubut. 1986. Pág. 44. 54 JONES, Matthew Henry. Op. Cit. Pág. 44. 55 JONES, Matthew Henry. Op. Cit. Pág. 44. 56 DODD, Stella Maris. «La historia del Chubut a Través de la fotografía antigua (1880-1940)». En: AA.VV. VII Congreso de Historia Patagónica Argentino-Chilena. Identidad e Imagen. Historia, investigación e investigadores en Patagonia. Trevelin 18, 19 y 20 de octubre de 2007. Secretaría de Cultura del Chubut. Chubut. 2008. 57 RODRÍGUEZ VILLEGAS, Hernán. Op. Cit. Pág. 101. 58 La caracterización del fotógrafo como «filtro cultural» pertenece a Boris Kossoy, que al respecto dice: «La elección de un aspecto determinado -es decir, seleccionado de lo real, con su respectivo tratamiento estético-, la preocupación por la organización visual de los detalles que componen el asunto, así como el aprovechamiento de los recursos ofrecidos por la tecnología; todos ésos son factores que influyen decisivamente en el resultado final, configurando la actuación del fotógrafo como filtro cultural.» KOSSOY, Boris. Fotografía e historia. La Marca Editora. Buenos Aires. 2001. Pág. 35. 59 BOURDIEU, Pierre. Un arte intermedio. Ensayo sobre los usos sociales de la fotografía. Gustavo Gilli SA. Barcelona. 2003. Pág. 43. 60 BOURDIEU, Pierre. Op. Cit. Pág. 44. 61 BOURDIEU, Pierre. Razones prácticas. Editorial Anagrama. Barcelona. 1997. Pág. 19.

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Datos extraídos de la publicación «Territorios Nacionales». Desgraciadamente el estado un tanto deteriorado del ejemplar que obra en nuestro poder, no nos permite consignar el número ni el año de su edición, aunque sospechamos, por numerosos detalles de los artículos que contiene, que corresponde a 1919. 63 Sugestivamente, «Territorios Nacionales», que era una publicación dedicada a los Territorios Nacionales de la Argentina, incluía siempre un apartado sobre Punta Arenas, como si fuera un espacio territorial de una misma nación, junto con Santa Cruz, Chubut, Neuquen, Misiones, etc. Esto se debe a que la publicación respondía a los intereses de grandes grupos económicos con propiedades y negocios en ambos ámbitos nacionales. Sospechamos al respecto, que dicho medio de prensa, que era publicado en Buenos Aires, era editado por quienes luego se encargarían de publicar «Argentina Austral». Desconocemos cuando hizo aparición (aunque tenemos registro de ejemplares de 1915), así como también cuando se dejó de imprimir. 64 Artículo citado. (La publicación no numeraba sus páginas). La ortografía es fiel al original. 65 Estos datos están confirmados por la documentación que se encontraba en poder de Hilda Parry, descendiente de Luis Stagni, quien al momento de su fallecimiento en septiembre de 2008 se encontraba escribiendo el libro «Las chicas de Parry -II parte- Mis antepasados, su accionar en Trelew y alrededores», que hasta el momento se encuentra sin editar. Debemos agradecer aquí a su hija, quien acerco parte de esta documentación a Diego Dante Gatica, amigo a quien también agradecemos su colaboración siempre pronta y desinteresada. 66 Caras y Caretas. Año IV. Nº 128. Buenos Aires. 16 de marzo de 1901. El artículo relata en impacto que produjo en la región del sur de Chile el descubrimiento y puesta en producción de la Mina Loreto. 67 Lo hemos confirmado a través del rescate del rescate de algunos originales de estas fotos, firmados y fechadas de puño y letra por el propio Carlos Foresti. Aprovechemos aquí para anotar que Foresti también fue corresponsal de la revista Fray Mocho, y de la revista Zigzag y del diario El Mercurio de Chile. 68 Carta ingresada con el número 1014 según la anotación del registro de la Mesa de Entradas de la Secretaría de la Gobernación del Territorio Nacional del Chubut, el 7 del 10 de 1902. Anotemos además que la resolución adoptada por Alejandro Conesa al respecto, fue redactada al pie de la carta enviada por Carlos Foresti. En todos los casos, las citas textuales respetan la ortografía original. 69 Carta citada. 70 Carta citada. 71 Expediente del Ministerio del Interior de la Nación, Nº 3235, sección 1ª, Letra CH. Desgraciadamente dicho mapa ha desaparecido del expediente y no lo hemos podido consultar. 72 Expediente citado. En el expediente también figura una carta de descarga del exgobernador Alejandro Conesa, quien niega cualquier aceptación oficial a dicho trato, aseveración que se ve desmentida por los documentos oficiales firmados por él, que figuran en los pliegos del expediente. 73 Expediente citado. 74 Expediente citado. 75 El álbum contiene sesenta y tres fotos, y no cuarenta y siete como dice Luis Priamo, ni sesenta y dos, como dice Stella Maris Dodd. 76 Tres de las fotos del álbum siempre generaron dudas sobre su autoria a Edi Dorian Jones y a Luis Priamo, que fueron quienes con más autoridad posaron su atención sobre el álbum. Estas son las dos primeras fotos que abren el álbum, y la número sesenta y tres que lo cierran. En cuanto a la primera, que es nada menos que una foto en la que se encuentra representado el Presidente Julio A. Roca en su visita de 1899, las dudas aun persisten. En cuanto a la segunda, fotografía en la que se encuentran retratados l os primeros colonos galeses llegados en el Mimosa, a veinticinco años de su arribo, no quedan dudas de que fue sacada por John Murray Thomas en 1890, fecha en la cual Carlos Foresti aun no se encontraba en nuestro país. Por último, las dudas que habían sobre la foto que cierra el álbum, en la que se ve representado un grupo de los que conformaban La Comisión de Limites encargada de trazar la línea fronteriza con Chile luego del fallo arbitral de la corona inglesa, fueron despejadas por el informe de Foresti incorporado al expediente citado. 77 En la actualidad nos encontramos realizando un análisis en profundidad de la producción y significación del Álbum del Chubut como tema de nuestra tesis de investigación en: Lo Presti, Pablo. «Una colección para la Nación. Elaboración, significado y eficacia del

«Álbum del Chubut» de 1904, del tourista fotógrafo Carlos Foresti, corresponsal de Caras y Caretas.» (En elaboración). Directora de tesis. Dra. Brigida Baeza). 78 Documento ingresado por la Mesa de Entradas de la Secretaria de la Gobernación del Chubut, el 16 de diciembre de 1903. 79 Documento citado. 80 Dato extraído de MASOTTA, Carlos. Paisajes en las primeras postales fotográficas argentinas del siglo XX. La Marca Editora. Buenos Aires. 2007. 81 Su deceso fue causado por un paro cardiaco. 82 BURKE, Peter. Lo visto y lo no visto. El uso de la imagen como Bibliografía documento histórico. Critica. Barcelona. 2005. Pág. 37. 83 BURKE, Peter. Op. Cit. Pág. 37. AA.VV. Historia de la fotografía. Memoria del 3° Congreso de Historia 84 BARTHES, Roland. La cámara lucida. Nota sobre la fotografía. de la Fotografía en la Argentina. Federación Argentina de Fotografía. Paidós Comunicación. Buenos Aires. 2006. 85 Buenos Aires. 1994. BARTHES, Roland. «El mensaje fotográfico». En. BARTHES, Roland, BREMOND, Claude, TODOROV, Tzvetan y METZ, Christian. AA.VV. Historia de la fotografía. Memoria del 4° Congreso de Historia La semiología. Editorial Tiempo Contemporáneo. Buenos Aires. 1970. 86 la Fotografía en la Argentina. Federación Argentina de Fotografía. de Buenos Aires. 1994. DUBOIS, Philippe. Op. Cit. Pág. 49. 87 AA.VV. Los Galeses en la Patagonia. Selecciónevidente. En cuanto La conexión física de la foto con su referente es de conferencias y trabajos presentados en Philippe sobre el tema realizado en Puerto a la singularidad, según el I Foro Dubois, «la huella (fotográfica) no Madryn en el fondo, más que singular, tan singular como su referente puede ser, enel año 2002. Fundación Ameghino/Centro de Estudios Históricos y [Pues] de definición, éste no puede jamás repetirse mismo. (…) Socialespor Puerto Madryn. Chubut. 2002. existencialmente.» Por otro lado designa y atestigua pues por su ALVARADO P., Margarita la fotografía «atestigua antológicamente carácter de «estar allí», y AZÓCAR, Miguel Ángel. En los confines de Trengtreng y lo que da a ver. la existencia de Kaikai. Imágenes fotográficas del Pueblo Mapuche 1863/1930. Ediciones LOM. Santiago deesto no implica sin embargo (…) certifica, ratifica, autentifica. Pero Chile. 1998. que ella signifique». DUBOIS, Philippe. Op. Cit. Pág. 66 a 68. 88 ALVARADO P., Margarita; Mege R., Pedro y BAEZ A., Christian DUBOIS, Philippe. Op. Cit. Pág. 61. 89 (Editores). Mapuche. Fotografías Siglos Anagrama. Barcelona. 1996. SAID, Edward. Cultura e imperialismo. XIX y XX. Construcción y 90 Montaje de un Imaginario. intelectuales y la organización de la cultura. GRAMSCI, Antonio. Los Pehuen. Santiago de Chile. 2001. Nueva Visión. Buenos Aires. 2000. AMAR, Jean-Pierre. El fotoperiodismo. Editorial La Marca. Buenos Aires. 2005. ANDERSON, Benedict. Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusión del Nacionalismo. Fondo de Cultura Económica. México. 1993. ARIAS BUCCIARELLI, Mario. Lo territoriano como dimensión de análisis. Un aporte a la compresión de la historia de los Territorios Nacionales. Mesa 29. Los territorios nacionales. Problemas metodológicos, teóricos y empíricos. IX Jornadas InterescuelasDepartamentos de Historia. Córdoba. 2003. ARREGUI, Jorge. «La configuración cultural de la afectividad». En: CHOZA, Jacinto (editor). Sentimientos y comportamiento. Universidad Católica de San Antonio. España. 2002. AUGÉ, Marc. Los no lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad. Gedisa. Barcelona. 2008. AUGÉ, Marc y COLLEYN, Jean Paul. Qué es la antropología. Paidós. Buenos Aires. 2006. BANDIERI, Susana. «Ampliando las fronteras: la ocupación de la Patagonia». En LOBATO, Mirta Zaida (Directora): El progreso, la modernización y sus limites (1880-1916). Nueva Historia Argentina Vol. V. Sudamericana. Buenos aires. 2000. BANDIERI, Susana, BLANCO Graciela, VARELA, Gladys: Hecho en Patagonia. La Historia en una perspectiva regional. C.E.HI.R. Universidad Nacional del Comahue. Neuquén. 2006. BANDIERI, Susana, Historia de la Patagonia. Sudamericana Buenos Aires. 2005. BAURET, Gabriel. De la fotografía. La Marca editora. Buenos Aires. 1999. BARTHES, Roland, BOONS, Marie-Claire, BURGELIN, Oliver y otros. Lo Verosímil. Editorial del tiempo contemporáneo. Buenos Aires. 1970.

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Resumen

HISTORIA, MEMORIA Y ESCUELA: UNA MIRADA DESDE LA PRENSA. 1910-1945

LUSETTI Liliana E.. Universidad Nacional del Comahue – Instituto de Formación Docente Continua de San Carlos de Bariloche. A mail:lusetti@bariloche.com.ar MECOZZI Ma. Cecilia – Escuela Intercultural Nº 150. Ambas autoras son miembros del UER: CEHIR-ISHIRCONICET/UNCO. A mail: oscaceci@elbolson.com

Presentación
Incorporados los territorios del sur al Estado Nacional tras la campaña militar a la Patagonia en las últimas décadas del siglo XIX, se activaron una serie de mecanismos tendientes a homogeneizar y controlar a la nueva población incorporada a la nación, para lo cual, la escuela pública fue uno de los dispositivos más importantes a través del cual se trató de lograr estos propósitos. Le correspondía a la escuela pública y a sus maestros homogeneizar culturalmente a sociedades con poblaciones heterogéneas compuestas por inmigrantes europeos, chilenos e indígenas y lograr su identificación con un colectivo nacional. Para tal fin se apeló a una escuela de «carácter eminentemente argentino». En el informe sobre la educación en los territorios de 1909 Raúl Diaz escribió que «Si estos hijos de chilenos y europeos, por nacer en suelo argentino, son hijos del país, será necesario que lo sean de verdad desde la más tierna infancia, incorporándolos a la civilización, misión capital que, sin duda, está reservada a la escuela argentina como encargada no solamente de instruir y educar, sino también de hacer sentir las influencias del espíritu nacional en el alma del niño y conocer y respetar sus leyes1» Hacia 1910 fue seriamente cuestionada por los inspectores la eficacia de la escuela en su acción nacionalizadora en el territorio rionegrino. Se cuestionaba el escaso número de escuelas existentes en un territorio tan vasto; la designación, traslado y permanencia del personal docente, las condiciones edilicias y los alquileres de locales para las escuelas nacionales. En definitiva, se debatía acerca de la débil presencia del Estado Nacional y la eficacia de sus instituciones y prácticas como principal fuerza asimiladora a la nación.

Incorporados los territorios del sur al Estado Nacional tras la campaña militar a la Patagonia en las últimas décadas del siglo XIX, se activaron una serie de mecanismos tendientes a homogeneizar y controlar a la nueva población incorporada a la nación, para lo cual, la escuela pública fue uno de los dispositivos más importantes a través del cual se trató de lograr estos propósitos. Este trabajo se propone historiar las prácticas sociales de conmemoraciones en la región andina norpatagónica en el período 1910-1945 y su difusión en la prensa, con el objeto de analizar la función de la escuela en el proceso de «invención» de la nación, proceso que entrañó la configuración de una serie de rasgos únicos que singularizaran a la propia «patria», diferenciándola respecto a los países vecinos e implicó el esfuerzo por integrar a ese imaginario a poblaciones caracterizadas por su heterogeneidad social y cultural; y es en esta búsqueda que se elaboraron y legitimaron ciertas memorias históricas que actuaron como elementos aglutinantes de legitimación y pertenencia a esa nación en construcción. En este proceso, de acuerdo al arco temporal abarcado por el presente trabajo, se pueden diferenciar dos subperiodos: el primero que abarca, desde 1910 a 1930 y el segundo desde 1930 a 1945. Se buscará realizar un análisis comparativo entre ambas subetapas con el fin de dilucidar la intervención de la sociedad civil y de los docentes en los festejos y conmemoraciones, la cantidad de escuelas y su rol en la comunidad y en la prensa, así como la importancia otorgada a las conmemoraciones y héroes locales, con el fin de encontrar marcas identitarias locales ya que en ellas se expresan los consensos pero también los discensos, conflictos y contradicciones, que reflejan, de manera simbólica, la estructura socio-cultural que las erige. Las escuelas, los maestros, las fiestas cívicas, las conmemoraciones y la difusión que la prensa realiza de las mismas, se constituyeron en un medio fundamental para imaginar la pertenencia a una Nación. El Territorio Nacional de Río Negro en general, y la zona andina rionegrina en particular, tuvo su paradoja en que –debido a las distancias, a la escasez de funcionarios, a las dificultades en las comunicaciones entre la región andina y la capital territoriana, Viedma-, existiera un amplio espectro de prácticas y toma de decisiones que escaparon de la mirada atenta de los poderes centrales. Para realizar este trabajo, hemos analizado documentación oficial de la época en relación con disposiciones e informes de Inspectores y la prensa regional en el espacio andino norpatagónico, así como rastreado en las memorias de los sujetos –funcionarios, docentes, alumnos, pobladores rurales y urbanos- el recuerdo y la representación que la participación en estos rituales tuvo en sus procesos identitarios.

Palabras claves: Acción nacionalizadora. Prensa. Memoria. Conmemoraciones. Educación. Ritos. Estado nacional. Sociedad de frontera. 172

La prensa se hizo eco de esta situación, publicando editoriales y notas que buscaron alertar sobre la ineficacia de la educación en el territorio de Río Negro «No obstante el aparente interés que por el fomento y la enseñanza nacional se muestra, estamos muy lejos de ello. Una prueba de ello es que constantemente se están modificando los planes de estudios, a medida que éste o aquel ministro, uno u otro funcionario de alta jerarquía, entran a hacerse cargo de sus tareas». (Periódico «El Nacional», lunes 3 de febrero de 1913:9) «…la suerte nefasta de la que son víctimas, tantos niños argentinos y la que mañana les espera como futuros ciudadanos. Hoy presas de mil vicisitudes, se ven privados de recibir la instrucción y educación necesaria y lejos de formarse para el futuro, contingentes de soldados de la Patria, sanos y cultos que podrían constituir el orgullo ciudadano, se engendran al contrario, en esos nidos pestilentes de chozas miserables, nuevas generaciones enfermizas, ignorantes y faltas de sentimiento nacionalista, soldados que serán despedidos por inútiles y que mañana han de ser los parásitos de la sociedad ingresando en el inmundo enjambre de los delincuentes que la misma sociedad costea.» (La Nueva Era, 10 de junio de 1917). Hacia mediados de 1930 nuevas voces proclamaron el fracaso de la escuela pública en su acción nacionalizadora en el territorio. Desde el Consejo Nacional de Educación se sostuvo que «a fin de fortalecer el sentimiento patriótico» se debía «enseñar a los niños la Historia Argentina tocando su corazón» mediante la exaltación «de los rasgos morales de nuestros próceres civiles y militares»; para que de esta manera «comprendieran, sintieran y vivieran su ardiente argentinidad» argumentando que para tal fin «las fiestas patrióticas y los actos cívicos escolares debían cobrar significativa animación»2 Los Inspectores del Consejo Nacional de Educación de Territorios consideraban «obra patriótica, altamente patriótica sembrar de escuelas la Cordillera y las fronteras», y recomendaban cerrar los ojos ante muchas reglamentaciones, porque no era posible medir con la misma vara «el costo de la educación del niño, en el centro urbano, en el campo o en la montaña; ni exigir, mientras se carece de recursos, edificios de construcción pedagógica en plena cordillera, ni es posible tampoco mantener el radio escolar fijado por la ley»3. El analfabetismo existente en las zonas rurales, la penuria y pobreza de las familias que provocaba ausentismo en las aulas, los escolares que acudían a la escuela desprovistos de abrigo o calzado adecuado y el hecho de que no se inscribieran regularmente a los hijos en las oficinas del registro civil, fueron denuncias que aparecieron de manera reiterada en la prensa regional al analizar el estado de la educación en el territorio. Todo ello, en un contexto en el cual «la cuestión social» primero y las guerras europeas después, activaron preocupaciones intensas por las cuestiones de soberanía, poniendo en

cuestión la eficacia de la escuela en su acción argentinizadora en las zonas de frontera. En este trabajo se pretende indagar el proceso a partir del cual las conmemoraciones y los actos cívicos fueron construyendo sentidos de pertenencia nacional y local, analizando el protagonismo desarrollado por las escuelas y sus maestros en la región Andina norpatagónica desde 1910 hasta 1945. Dicho recorte temporal posibilita delimitar dos momentos en los procesos políticos-identitarios con sus propias particularidades: 1910- 1930 y 1930-1946. Un primer momento caracterizado por el creciente aislamiento de la región con respecto a los centros de decisión nacional y de Viedma, ciudad capital del territorio de Río Negro con una muy débil presencia del Estado y de sus instituciones. La acción nacionalizadota fue asumida por la sociedad en su conjunto ante las preocupaciones activadas durante el Centenario con la emergencia de un nacionalismo cultural «esencialista» y homogeneizante. Un segundo momento, que abarcó desde 1930 aproximadamente, hasta 1945, perfiló una acción nacionalizadora más concentrada en las escuelas en clave de la restauración conservadora impuesta a partir de la crisis mundial de 1929 y el Golpe de Estado de 1930.

Aspectos Metodológicos
El presente trabajo se ocupa de procesos que suceden a escala regional. Para desarrollar esta investigación es importante partir de las nuevas posibilidades que ofrece la historia regional de realizar estudios regionales inscribiéndolos en contextos mucho más amplios que permiten conservar su especificidad y dinámica interna, volviéndolos, a la vez, comparables con el conjunto nacional e internacional vigente. La historia regional permite ver procesos que no son visibles desde los marcos definidos a priori (jurisdiccionales). La «historia nacional» unificada, construida desde los espacios dominantes tendía también a generalizar sus conclusiones con una carga explicativa que avanzaba en el mismo sentido en que lo había hecho el Estado Central en su propio proceso de consolidación en dirección esteoeste. Los estados nacionales no expresan, no colman, no representan a todas las personas. La historia regional y local permite ver identidades y realidades culturales antes invisibilizadas. Un estudio en perspectiva regional se centra en «desnudar la manera en que la región se constituyó como tal en clave histórica» (Campi, 2001: 87) y «en descubrir las producciones dominantes en cada sociedad y a partir de allí reconstruir las relaciones esenciales de todo el sistema» (Bandieri, 2001:95). Es importante, además, precisar el concepto de frontera desde una perspectiva histórico-cultural que reconoce que la frontera no sólo tiene un carácter 173

divisorio, sino que puede ser un espacio generador de múltiples relaciones de identidad y de vidas fronterizas que convergen y que generan focos de integración que le dan un perfil determinado al espacio, entender a la frontera como «un paisaje humanizado en común» (Cavieres, 2001:27). Para llevar adelante un estudio a escala regional o local, es ineludible la opción por una escala de análisis que permita analizar cómo operan las estrategias individuales y cómo se constituye la trama a la que alude Carlo Ginburg (1995: 68) cuando plantea que «cada configuración social es el resultado de la interacción de innumerables estrategias individuales, una trama que sólo una observación muy cercana permite reconstruir». El aporte metodológico del microanálisis trata de reconstruir, apoyándose en indicios, lo intrincado de las relaciones sociales, siguiendo el hilo conductor de una vida individual o de una comunidad. La apuesta a lo microsocial, a la experiencia más elemental, es la más iluminadora porque se inscribe en el mayor número de contextos posibles y diferentes rescatando la multiplicidad de los mismos Se analizaron, a su vez, varios periódicos del periodo abordado por el presente trabajo, interrogándolos respecto a la función que tenían en el espacio andino de la Norpatagonia, con el fin de rastrear en ellos el lugar que lo educativo ocupó en sus páginas en pos de afianzar y profundizar los procesos identitarios de la región.

El deseo de los sectores hegemónicos de institucionalizar estos eventos en la sociedad marca la función política de nacionalización que se les asignaba a los mismos. De hecho, partiendo de allí, van a crear en su formalización y ritualización un nexo directo con el pasado como origen de la nacionalidad, redefiniéndolo en sus significaciones presentes para lograr articulaciones e identidades. La idea de recordar, está asociada en ese sentido a la acción de celebrar. Recordar y celebrar el acontecimiento fundador, ese en el que el pasado y el futuro explotan en un choque en el tiempo presente. El acto de recordar no es admitido como plural desde los grupos hegemónicos que institucionalizaron esas ceremonias, ya que su dimensión principal es la de homogeneizar el recuerdo, sus símbolos y sus momentos son presentados según un lenguaje normativo y ritual. La idea es recordar, pero recordar en forma controlada. El acontecimiento fundador está atado también a una forma de dominación del proyecto de significación del pasado. La fiesta se convierte entonces en un instrumento político con el fin de expresar en su lenguaje simbólico una ideología. David Díaz Arias, entiende al rito «como un conjunto de actos formalizados, expresivos, portadores de una dimensión simbólica». Desde esta perspectiva, la esencia del ritual – su función social- consiste en mezclar los tiempos individuales y los tiempos colectivos relativamente codificados «causa un soporte corporal (verbal, gesticular, de postura), con un carácter repetitivo, con una fuerte carga simbólica para los actores y los testigos» (Diaz Arias; 2007:185). Desde aquí, el ritual de las fiestas cívicas no sólo se propone despertar sentimientos y sentidos compartidos que se inscriben en los cuerpos, sino que también promueven la interacción entre los organizadores del evento y los participantes del mismo. En el juego de representaciones que esas relaciones construyen, radica la posibilidad de la transmisión de mensajes y de la reinterpretación de los mismos. Es desde esta posibilidad de otorgar significados que los ritos se convierten en prácticas culturales que expresan de manera simbólica una memoria, al constituirse en lugares de creación y actualización de la memoria. La capacidad que tienen los lugares de la memoria de expresarse en distintas formas y niveles - material, simbólica y funcional - así como la relación estrecha entre la historia y la memoria en la producción de recuerdos. Dentro de este tipo de rituales se ubican las ceremonias cívicas. En ellas, con ellas y a través de ellas se intenta promover el recuerdo del pasado y actualizarlo. No obstante, el ritual no logra liquidar las expresiones que se le oponen, y quizá aunque las disfraza, les otorga visibilidad en el espacio público. Así, la conmemoración aunque puede actuar como un instrumento de pedagogía

Encuadre teórico Conmemoraciones, Actos Cívicos y Memorias en el espacio regional
Las ceremonias conmemorativas son entendidas como producciones culturales heterogéneas y dinámicas4., muestran no sólo el carácter normativo sino también el carácter contrahegemónico que ellas pueden portar. Esta perspectiva de análisis aleja la posibilidad de conceptualizarlas únicamente como eventos controlados en los que se seguía un guión ya demarcado y le devuelve cierta libertad de acción a quienes participaban como organizadores de los eventos y a quienes fueran espectadores de los mismos, de forma que puedan apropiarse del significante del ritual social. Posibilita, a su vez, rastrear marcas identitarias locales ya que estas producciones culturales reflejan, de manera simbólica, la estructura socio-cultural que las erige. Los actos cívicos se estructuran en torno a un acontecimiento fundador que le da coherencia al conjunto de representaciones sociales que vienen del pasado y se renuevan en el presente, posibilitando fijar un relato político homogéneo para consolidar el orden público, la transmisión de los valores de la nacionalidad y de lo local en ella y también sus representaciones.

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social, puede también funcionar como expresión de resistencia potencial para el poder. En ese punto las ceremonias conmemorativas se encuentran con la memoria colectiva. Conviene preguntarse entonces acerca de la/s forma/s de la memoria colectiva. Es posible definir memoria colectiva como «una reconstrucción del pasado que vincula ciertos acontecimientos recordados con deseos, inclinaciones y temores del presente, es decir, con la ideología»5. El recuerdo colectivo se sostiene por medio de prácticas sociales, en las cuales se entiende a la memoria como el proceso mediante el cual se reconstruyen los hechos del pasado, los cuales se rememoran y conmemoran junto/ con el otro y que se reconstruye en función de las necesidades del presente, nunca es memoria porque si, ciertos olvidos pueden servir para activar determinadas voluntades y desactivar otras. Vincula cierto acontecimiento recordado con deseos, inclinaciones y temores del presente, es decir, con la ideología. En este tipo de memoria colectiva la memoria es tanto proceso como objeto de pensamiento. La conmemoración es un espacio temporal en el cual la sociedad se reúne para recordar algún hecho histórico que tiene como fin preservar el pasado y alterarlo a su vez, todo en función de conservar la fisonomía moral de la colectividad. En la construcción y organización de las representaciones sociales se expresan diferentes aspectos donde es posible identificar procesos ligados a la identidad y la memoria del sujeto. Las representaciones sociales en tanto que dan cuenta de la construcción social de la realidad se vinculan inevitablemente con la identidad y la memoria, especialmente a partir de que son elaboradas y compartidas esencialmente de manera común, en un determinado contexto de producción. 6 A su vez, al ser una modalidad de comunicación, identidad y memoria participan de un papel significativo en la construcción y organización de las representaciones sociales, especialmente desde las funciones simbólicas e ideológicas de las mismas. Por otra parte la relación con la cultura, dentro del terreno de las simbolizaciones marca otra vía de articulación y relación con las representaciones sociales. La identidad y la memoria, se expresan en la relación sujeto- mundo y su vinculación con la memoria colectiva. Específicamente esta relación se halla en los espacios de las narraciones colectivas y en la conmemoración donde se construyen y reproducen los espacios de la identidad y la memoria. La función política asignada a estos eventos conmemorativos queda materializada en ese deseo por institucionalizarlos dentro de un nuevo orden. El ceremonial festivo y la liturgia cívica estaba directamente relacionada con una cierta conciencia de consolidar una nueva legitimación política. De hecho, partiendo de allí, las tradiciones festivas modernas van a crear en su formalización y ritualización un nexo directo con el pasado, que permitirá utilizar los materiales e imágenes

que ofrece lo antiguo redefiniéndolos en su significado, para lograr conexiones e identidades entre el nuevo poder y la sociedad de la antigüedad. La idea de recordar, está asociada en ese sentido a la acción de celebrar. Recordar y celebrar el acontecimiento fundador, ése en el que el pasado y el futuro explotan en un choque en el tiempo presente. El acto de recordar no se admite como plural desde la punta de la pirámide de poder político-social en el que se insertan esas ceremonias. Aunque su dimensión sea la de homogeneizar el recuerdo, sus símbolos y sus momentos son presentados según un lenguaje normativo. La idea es recordar, pero recordar en forma controlada. El acontecimiento fundador está atado también a una forma de dominación del proyecto de significación del pasado. La fiesta se convierte entonces en un instrumento político con un fin determinado: expresar en su lenguaje una ideología. No obstante, las normas no logran liquidar las expresiones que se le oponen, y quizá aunque las disfraza, les otorga a la vez un espacio público. Así, la fiesta aunque puede actuar como un instrumento de pedagogía, puede también funcionar como un peligro potencial para el poder ya que «La voluntad de inculcar modelos culturales no anula jamás el espacio propio de la recepción, uso e interpretación» (Chartier, 33). Así el discurso homogeneizante no debe perder de vista la construcción diferenciada de representaciones que la imposición de la tradición puede propiciar.

La función redentora de la educación: 1910-1930. La prensa y la sociedad acompañan la acción nacionalizadora del Estado Nacional.
Desde el momento mismo de su consolidación, el Estado Nacional fue articulando una estrategia expansiva de asimilación cultural de los habitantes nativos e inmigrantes, viabilizada por medio de sus instituciones educacionales y de gobierno, tarea acompañada por instituciones culturales de la sociedad civil. La población del noroeste del Territorio de Río Negro se caracterizaba por su gran heterogeneidad social y cultural, constituida, en su mayoría, por población nativa y chilena con muy pocos inmigrantes europeos. Sin embargo, esta vía de control se revelaba como de alcance limitado dado que paralelamente al objetivo de persuasión ideológica, no se habían desarrollado medios realmente eficaces para lograrlo: la educación formal no era efectivamente obligatoria -a pesar de lo legislado-; como tampoco fueron efectivas las estrategias de difusión de un imaginario nacional, lo que hizo necesario acentuar la tarea de «argentinización» de la cultura y de la enseñanza, para crear una conciencia nacional y evitar de este modo que la patria «se desintegrara», temor manifiesto de las clases dirigentes de entonces. A esto se sumaba el aislamiento de la región respecto a los centros de decisión nacional y de Viedma, ciudad capital del Territorio, hecho que acrecentaba la percepción de abandono de sus habitantes respecto a las autoridades centrales.

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De este modo, la acción nacionalizadora fue desplegada y reforzada por la prensa regional que se autoerigió como educadora de los habitantes territorianos, y por las escuelas nacionales que buscaron adoctrinar, uniformar mentalidades, difundir mitos y rituales, para crear una nación homogénea apoyada en una sociedad civil local en construcción, cuyas élites, colaboraron con el accionar de las escuelas. La prensa, es un actor político más, en ella resulta posible localizar e interpretar las representaciones de la política y de la sociedad ya que «ejercen influencia sobre los movimientos sociales, gobierno, audiencia, partidos políticos y grupos de interés, a la vez que son objeto de influencia de éstos»7. En ese sentido desde la prensa se manifestaron las preocupaciones sobre el estado de la educación, se realizaron denuncias, se visibilizaron conflictos educativos y se difundieron las conmemoraciones y acciones cívicas protagonizadas por las escuelas nacionales y la sociedad, erigiéndose como educadora de los habitantes y constructora de nacionalidad. A su vez, en el Territorio de Río Negro, fueron maestros los fundadores y directores de los periódicos «La Nueva Era» y «El Río Negro», como asimismo fueron maestros los que se convirtieron en corresponsales locales de estos periódicos.8 Los maestros se constituyeron, de este modo, en figuras destacadas en la comunidad, poseían un capital simbólico que les permitió ocupar un espacio de poder. Se los asociaba al progreso y a la cultura que ellos enseñaban desde las aulas pero también fuera de las mismas. En este contexto, otro fue el ámbito fundamental y protagónico que tuvieron los docentes y las escuelas, su activismo pasó por construir formas asociativas como las Asociaciones de la Biblioteca Sarmiento (en ambas localidades), las Asociaciones Protectoras Escolares o las Comisiones de Festejos Patrios, que intentaron, cada una desde su esfera de acción, transformar la cultura de la sociedad. La Escuela Nº16 en San Carlos de Bariloche y la Escuela Nº 30 en El Bolsón se convirtieron en el primer ámbito de actuación para los ciudadanos y en el lugar de apropiación de prácticas nuevas, en ellas se resignificaron los lazos con la historia del país, se fortalecieron los sentidos de pertenencia a la región y se persiguió la alfabetización cívica a través de sus hijos. «La enseña sacrosanta de la patria, flameó ufana y gallarda, saturando de argentinidad ese paraje en el que se vivía en un cosmopolitismo indiferente a los sentimientos afectivos de que constituye la esencia misma de la nacionalidad: sus egregios símbolos». «Los alumnos, en el saludo a «su bandera» iban esclareciendo ante sus propios padres, qué es el amor a la tierra en que se nace o que recibe maternalmente, a los hombres de buena voluntad que llegan a ella, a engrandecerla con su trabajo honrado e inteligente». «El patriotismo, el afecto a la nacionalidad, el respeto a los próceres y hechos históricos, fuéronse adentrando en su espíritu 176

impoluto aun y que, como receptáculo sensible, asimilaba la palabra amable, inspirada y sencilla del maestro que se mostró amigo y confidente muy dispuesto a intimar con sus alumnos y formar así, un clima de trabajo provechoso» 9 La prensa del territorio se hizo eco de esta situación, instalando en sus editoriales comentarios como los siguientes: «Es un tema de permanente actualidad el de la nacionalización de los moradores en las zonas limítrofes con Chile. Todos los gobiernos se han preocupado de obstaculizar lo posible, la inmigración y arraigo de población chilena en esos lugares y siempre con escasa fortuna, ya que, a pesar de sus medidas, esa población ha conseguido radicarse en forma definitiva y aún adueñarse de extensiones apreciables de campo, construyendo colonias pastoriles de importancia. ¿Comporta ello un riesgo, siquiera lejano, para la integridad nacional o significa acaso una rémora para el adelanto de esas regiones? La inmigración chilena es de gente laboriosa y útil. Lo que si hace falta, es intensificar su asimilación, convertirlos en elementos argentinos, nacionalizarla por todos los medios conducentes y aceptables. {…}» (Diario la Nueva Era, 3 de junio de 1917: 2) Paralelamente, los programas de estudio llevaron a cabo el cometido del reglamento para las escuelas públicas nacionales, que establecía en su artículo 22, «los cantos escolares, morales y patrióticos, y el himno nacional, como obligatorios para todas las escuelas». El articulo 26 establecía, entre otros feriados obligatorios, al 24 y 25 de mayo y al 8 y 9 de julio, a Ia vez que el artículo 27 dictaba: «En los tres días que preceden a las fiestas cívicas se destinará una hora diaria a lecturas, recitaciones y cantos patrióticos; Las diversas lecciones que se den en ese día se relacionarán directamente, en cuanto sea posible, con los hechos, las fechas y los nombres más memorables de nuestra revolución e independencia.»10 Se percibía en esta etapa la necesidad de construir lazos de lealtades políticas a través de nuevas fiestas y celebraciones públicas, de nuevos héroes o símbolos oficiales, que atrajeran a un público «selecto» y numeroso, además del que constituían los colegiales, con instancias de participación popular. Conmemoraciones que se realizaron, fundamentalmente, en el espacio público local y en el que la escuela como espacio representativo del Estado Nacional jugaba un rol importante, aunque no determinante. «En estos últimos días han llegado a nuestra redacción como ecos lisonjeros de todo el territorio rionegrense comunicaciones de los corresponsales de esta hoja, dando cuenta de los preparativos que se hacen en cada pueblo, del aniversario nacional de la jura de la independencia, mañana nueve. Se detallan a continuación los programas de algunas localidades»:

{…} se forma una comisión presidida por el comisario, el oficial y algunos jóvenes notables de la comunidad. Además se cuenta con el decidido apoyo del director y personal de la escuela y «es de esperar que la celebración asuma las proporciones y solemnidad de un acontecimiento social de primera magnitud.» (La Nueva Era, 8 de julio de 1916: 2). La preparación, desarrollo y evaluación de las fiestas patrias en el Territorio era una de las preocupaciones centrales de las autoridades y vecinos de los distintos parajes. Se les encargaba su realización a una Comisión organizada para tal fin, se reunían en ellos representantes de Centros Culturales, autoridades escolares y vecinos «importantes», quienes conformaban las Comisiones de Fiestas Patrias. Las fiestas más importantes eran las mayas y las del día de la Independencia Nacional. Estas Comisiones debían elevar el proyecto de actividades programadas para el festejo a la Comisión de Fomento, para su evaluación y aprobación: Las actividades diferenciadas por edades y sectores sociales estaban claramente delimitadas, la «gente bien» concurría a la cena-baile que organizaba la Comisión de Fiestas Patrias y que se realizaba por la noche, donde debían asistir las mujeres de elegantes vestidos y los hombres con sus respectivos trajes. Se cobraba una entrada y se ponía especial atención a la ornamentación patriótica del salón donde se realizaba la velada11. (Baeza, Brígida, Actos Cívicos) «En las vísperas del aniversario de la gloriosa fecha, el pueblo de Bariloche no podía permanecer indiferente a las palpitaciones cívicas del sentimiento ciudadano conmemorando las brillantes gestas nacionales. Los señores Ramón Alducín y Carlos Mesa espíritus resueltos, embanderaron las calles del pueblo, por resolución de la Comisión de Fomento y propiciaron con el mayor éxito una reunión de vecinos en el Hotel Central. Respondiendo a tal llamado más de 120 caballeros se agruparon en torno a las mesas en que servían el banquete del homenaje, sin etiqueta y a tal módico precio de cubierto que podría llamarse popular. No faltaron los discursos desbordantes de inspiración cívica, descargas de buen humor y las atenciones a diferentes naciones representadas por comensales». (La Nueva Era, 18 de julio de 1928) La ley 1420 de Educación Común establecía en su artículo 42 inciso 4, que correspondía a los Consejos Escolares «Promover por los medios que crea conveniente la fundación de sociedades cooperativas de la educación y de las bibliotecas populares de distrito». Por otra parte el artículo 57 al desarrollar las atribuciones y deberes del Consejo Nacional de Educación, disponía «promover y auxiliar la formación de bibliotecas populares y de maestros, lo mismo que la de asociaciones y publicaciones cooperativas de la educación común». Estas disposiciones revelan que desde la sanción de la Ley de Educación en el año 1884, se tenía una clara visión de la misión que las escuelas nacionales debían

cumplir en la sociedad, que la obra de la escuela tenía que irradiarse a las familias y a la sociedad toda. Es por ello que los directores de las escuelas de la región estimularon con tesón la creación de asociaciones dando protagonismo a la sociedad civil no sólo desde las colaboraciones hacia la escuela, sino como un ámbito de actuación de los ciudadanos/as distinguidos de las localidades. En marzo de 1928, a instancia de la Directora de la Escuela Nº 16, la Sra. Marta Verón de Mora, se fundó La Sociedad Protectora Escolar «Paula Albarracín de Sarmiento», con los propósitos de «intensificar la acción nacionalista que realiza la escuela, cooperar a la misma con los medios posibles para el mejor desempeño educativo de su misión, procurar ayuda al niño indigente e influir en la adaptación y asimilación del extranjero fomentando su acercamiento para que más pronto mancomune sus costumbres e ideales, con los maestros»(La Nueva Era, mayo 31 de 1930) La Asociación contó con socios activos y protectores que aportaron una cuota social. Para cumplir con los objetivos propuestos desplegó una intensa actividad en la organización de actos, eventos (quermeses o rifas), compra de ropa para los niños pobres que concurrían a la escuela y gestionó la construcción del campo de deportes y ejercicios físicos porque «el niño necesita vigorizar su cuerpo y para ello nada más conducente que la práctica metódica de la gimnasia».Los actos organizados por la Asociación convocaron a autoridades locales, vecinos del pueblo y pobladores de la campaña adyacente. El día 18 de Febrero de 1928, la Escuela Francisco P. Moreno realizó una velada dedicada a los padres, vecinos del pueblo y campaña circunvecina. En su discurso, la directora Marta Verón expresó que este acto tiene el sentido de acercamiento y unión de la escuela con la comunidad.»La velada se extendió como fiesta para el pueblo frente a casi 500 espectadores». (La Nueva Era, 24 de marzo de 1928). Actos y festejos que convocaban a diversos sectores de la comunidad movilizaban a padres y alumnos y posicionaron a la escuela y a sus maestros como un eje dinámico de la vida cultural de la localidad. Posición social que los mismos maestros gestaron y se autoasignaron en la dinámica de las sociedades locales. Las Bibliotecas Populares se constituyeron en otra forma asociativa «de los amigos de la lectura» y de apoyo a la educación pública y difusión de la cultura erudita en el medio local. La Biblioteca Popular «Domingo F. Sarmiento» en Bariloche surgió por iniciativa de la directora de la Escuela Nº 16, Sra. Marta de Mora, quien también presidía la comisión directiva. Su sede estaba en un espacio cedido para tal fin por la misma escuela. El mobiliario fue donado por familias prestigiosas de la localidad y por el presidente de la Junta Vecinal, don Primo Capraro. Se gestionó la donación de libros a través de la Gobernación del Territorio y del Consejo Nacional de 177

Educación y el mismo Inspector General de Escuelas de Territorio Próspero Alemandri se convirtió en socio y donante para el fondo inicial de la Biblioteca. Estas bibliotecas populares se pusieron bajo el patrocinio y protección legal de la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares. En la localidad de El Bolsón, también se creó la Biblioteca, denominada con el mismo nombre y por iniciativa del director y de la cooperadora de la Escuela Nº 30 {…} desarrollando una intensa obra cultural y social.» 12 Esta tarea de promoción de la cultura tuvo sus propios rituales: conferencias y cursos que complementaban las actividades de la biblioteca. Los maestros generaron espacios de reflexión y producción para acortar las distancias geográficas y laborales, trascender el aula con su labor nacionalizadora, ocupar espacios públicos y compartir experiencias regionales socializando sus propias prácticas, sus sentires, sus saberes, sus recuerdos y utopías»13, a través de la participación en revistas pedagógicas y/o en la redacción de artículos de colaboración en los periódicos sobre educación así como su participación como corresponsales en los diarios del territorio. A su vez, en la ciudad se amplían los espacios de sociabilidad y el cine se constituyó en un elemento más de la cultura recreativa y política en la región y las filmaciones de las conmemoraciones y su difusión por este medio se convierte en un nuevo elemento de acción nacionalizadora y de políticas identitarias locales: «Los sábados eran los días de higiene, los domingos a la mañana se concurría a misa y a la tarde era recreo, íbamos a la plaza y al cine donde veíamos películas de amor y sobre la historia de la patria» 14

que apuran su incorporación al mercado nacional atlántico de forma definitiva. De este modo, se efectivizó el arribo de Parques Nacionales, se profundizó la acción y presencia de Gendarmería, la cantidad Escuelas se multiplicaron15 y se crearon las denominadas escuelas de frontera. Ejército y Vialidad Nacional desplegaron un vasto y amplio plan de construcción de obras de infraestructura, completando la integración Nacional a través de la línea de ferrocarril que en 1934 unió a San Carlos de Bariloche con la capital del país. Todos estos sucesos sumados a la acción de Bustillo, director de la recientemente creada Dirección de Parques Nacionales, definieron a Bariloche como centro dinámico de la región a la vez que un nudo de comunicaciones. (L. Méndez, 2005) La etapa inaugurada con el golpe del 6 de setiembre, sostuvo un nuevo discurso sobre el niño y la escuela. Desde este discurso «la nación fue mentada como tutora de la infancia en su calidad de autoridad suprafamiliar y supraescolar que requería la formación de la identidad militar y moral del niño en el espacio educativo. La transmisión de la historia nacional a los niños adquirió un papel central, se apeló a la mitología de los héroes nacionales como modelos de identificación de los niños con la patria». (Carli, S. 2005:233). Las orientaciones pedagógicas de la época adquirieron un carácter autoritario y antipluralista y fueron consensuadas y defendidas por toda la clase dirigente de la época, desde el presidente de la república hasta la gran mayoría de los maestros, pasando por pedagogos, inspectores y directores. La escuela debía usarse para argentinizar y su significado no se discutía (todo el mundo lo sabía), se trataba de enseñar dogmáticamente historia, tradiciones y leyendas: insuflar entusiasmo por el pasado, el presente y el futuro del país, adoctrinar respecto de los deberes del ciudadano e hipnotizar con lo símbolos patrios y las canciones patrióticas. La escuela asumió con mayor protagonismo su acción nacionalizadora reforzando la convicción de los sectores dominantes, que afirmaba que en el pasado residía uno de los centros de la nacionalidad y que su evocación y ritualización contribuiría a consolidar los sentimientos colectivos de pertenencia a la nación y a la región. Se resignificó a la «escuela de frontera» otorgándole recursos nuevos acompañados de un programa innovador y estratégico con el fin de intensificar el estudio de la historia, geografía e instrucción moral y cívica para educar en los conocimientos básicos del sentimiento nacional. Así constaba en el diario La Nueva Era de 1935 que reprodujo textualmente el acta de la reunión de inspectores de escuelas, la cual estableció los criterios de enseñanza para los territorios: 2 Las series de ejercicios de aplicación deben ser preparados por el maestro con la antelación

Continuidades y rupturas. 1930 – 1945
La crisis mundial del 30 marcó el fin de la etapa del crecimiento argentino sustentado en la exportación agropecuaria y dio paso al periodo de sustitución de importaciones. Esta crisis también se manifestó en la esfera educativa a través del fracaso del proyecto oligárquico para generalizar y reorientar de una manera más efectiva y profunda la educación primaria gratuita, laica y obligatoria, en consecuencia, las contradicciones vigentes antes de 1930 continuaron y se profundizaron aún más. En este contexto, el poder político nacional reconsideró el espacio patagónico y aceleró su proceso de incorporación al mercado nacional atlántico de forma definitiva. La llegada del ferrocarril en 1934 a Bariloche y la idea de «argentinizar» las fronteras por parte del Estado Nacional intervencionista de la época facilitó, priorizó y financió una serie de obras que implicaron un salto cualitativo en cuanto a la consideración que la Patagonia tuvo para el poder político del país y, cuantitativo, en la evolución socio-económica de la región 178

debida y basados, lógicamente, en el programa analítico. Convienen principalmente los de Aritmética e Idioma Nacional. 3 Los programas de enseñanza deben ajustarse a la expresión niñez y al medio. Contemplarán el punto de vista social y económico del hogar y del país y deberán ser prácticos, científicos y humanamente nacionalistas. Las manualidades deben perseguir finalidades educativas e industriales: guardar relación con los conocimientos y evolución mental del niño, ser regionales teniendo en cuenta las industrias madres. Acción nacionalista: debe realizarse dentro y fuera del colegio. a. Orientación adecuada de la enseñanza, ejemplo diario de disciplina. Prestigio social del maestro como elemento de capacidad intelectual y moral y cívica, reafirmando el alto concepto de Patria. Intensificar la propagación de la educación moral y cívica.

la formación integral de los educandos se debe inferir de toda clase de Religión, conocimientos de moral con aplicaciones prácticas.5º) El alumnado, en general de condición social humilde necesita que se lleve la palabra moralizadora de la Religión que modifique y a la vez consuele a quienes practican sus enseñanzas. En sus hogares poco podrán recibir. A los maestros toca cumplir esta misión tan grande y de ellos se espera mucho.» (Libro de Inspección Esc. Nº 71: 129) Las conmemoraciones aparecieron en la documentación consultada con la denominación de «actos cívicos militares» o «cívicos religiosos» y la participación de los escolares en los desfiles militares fue cada vez más habitual. De este modo cada 25 de Mayo o 9 de Julio se realizaban conmemoraciones en las escuelas para luego participar en los desfiles cívicos militares. Les correspondió a los docentes desplegar una acción civilizadora, nacionalista, digna y patriótica que realizaron con cierto grado de autoritarismo. En el centro de esta concepción nacionalista católica, estaba un sujeto pedagógico profundamente opresivo constituido por un maestro sabio, un alumno obediente y una doctrina: la Nación, la Patria, Dios y la familia que fueron los ejes organizadores de las prácticas y los discursos. (Puiggros, A; 1992:80), a través de las cuales se pretendió generar cohesión y consenso social en sociedades profundamente heterogéneas y desiguales. A su vez, la infancia comenzó a ser vista como objeto de protección al igual que las familias por parte del Estado, interés que derivó en el diseño de distintas medidas en el plano de la organización de la caridad para la «infancia carenciada». Este intento se plasmó en la organización de la Comisión Nacional de Ayuda Escolar que implementó un sistema de ayuda social a las familias pobres mediante las escuelas públicas nacionales y promovió la intervención de la comunidad escolar ampliando las acciones que en pasado había realizado el Consejo Nacional de Educación con la creación del cuerpo médico escolar, la copa de leche y la entrega de ropa a niños indigentes. (Cosse, Isabella; 2.005:51) En ese sentido las escuelas urbanas y las ubicadas en las zonas de frontera, organizaron comedores escolares para brindar alimentos a numerosos niños y las Cooperadoras Escolares con la colaboración de otras instituciones de la localidad – Ejército, Gendarmería, la Dirección de Parques Nacionales- que jugaron un rol central en la política de acción y previsión social: generaron fondos para la compra de ropa y alimentos, administraron los subsidios recibidos, financiaron los comedores y distribuyeron ropa y calzado a los niños y sus familias. Generalmente no se recibían los subsidios prometidos, de manera que la prensa regional se hizo eco de esta situación cuestionando la decisión tomada por Consejo Nacional Educación de suprimir partidas para la compra de guardapolvos, calzado y alimentos para los niños de las escuelas, mientras se autorizaba alquilar un nuevo edificio para la Inspección en Viedma. «Tanto más si se tiene en cuenta que en estos mismos momentos en que el H. Consejo autoriza esa demasía, hay niños – los escolares de Mallín Ahogado, por ejemplo- que no pueden

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Ajustarse estrictamente a las prescripciones reglamentarias.»

Toda la enseñanza tendió a revalorizar lo nacional pero desde un sentido práctico que respondiera al medio social de estas escuelas de frontera. Los programas analíticos se completaban con actividades prácticas que reforzaron el nacionalismo en la escuela; de este modo el sistema métrico decimal se enseñó a las niñas cortando y cosiendo una bandera, y a los niños haciendo la driza y el asta de madera. Lo mismo se hizo con las escarapelas que eran luego repartidas en solemnes actos comunitarios. El trabajo se combinaba y amenizaba con canciones patrióticas. Existía cierto consenso en la necesidad de reforzar el patriotismo desde valores y rituales cada vez más decididamente católicos. La presencia de la religión fue más intensa hasta llegar a afirmar que «la religión católica es parte de la nacionalidad». Con el decreto 18.411 de diciembre de 1943, Martín Zubiría; ministro de Educación del Presidente provisional Pedro Ramírez, instituyó la enseñanza de la religión católica en las escuelas públicas designándose inspectores religiosos que recorrían las escuelas y supervisaban su enseñanza. En los libros de inspección de las escuelas aparecieron instrucciones acerca del sentido que tenía la enseñanza religiosa. Para reforzar esta tendencia, el inspector de enseñanza religiosa del Consejo Nacional de Educación, Juan Carlos Chirino, dejó estas observaciones 1º) Dejase establecido que para atender a

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ir a la escuela porque no tienen ni una pobre camisa para cubrir sus cuerpecitos.» (La Nueva Era, 8 de octubre de 1932: 3) La presencia de lo militar en las escuelas fue cada vez más notoria, desde las prácticas y rituales hasta en la colaboración que esta institución brindaba. La Escuela Nº 149 de San Carlos de Bariloche era apadrinada por el Ejército, «se desea que esta escuela de barrio que agrupa a la población escolar más humilde realice una acción civilizadora, nacionalista, digna y patriótica. Cuenta con el apoyo de la cooperadora del Ejército, madrina de la escuela y también una madrina de la biblioteca, la Sta María Alvarez, como así también de las autoridades locales.» (LH Esc.149: 45). «En una brillante y motiva ceremonia que se realizó en el Centro Cívico el 24 de Septiembre de 1944 fue entregada la enseña patria al Batallón Nº 21 quien después de recibirla prestó el juramento de fidelidad. El acto que contó con la presencia de altas autoridades civiles y militares fue realzado por una elocuente e inspirada alocución pronunciada por el mayor J. Salvatti y el desfile de escolares que con todo entusiasmo se hicieron presentes a pesar de la inclemencia del tiempo.» (Libro Histórico Escuela Nº 71: 24/9/1944). Esta presencia se manifestó en el calendario escolar de efemérides y conmemoraciones ya que aparecieron nuevas fechas para recordar y celebrar como el día del Reservista que convocaba a los escolares a un desfile cívico- militares para demostrar la «unión leal de todos los argentinos en la defensa de la patria». En este contexto fue necesario gestar instancias que promovieran la cohesión efectiva de la población para que desde cierto «orden» se la pudiera integrar ideológicamente en pos de la defensa de la soberanía. El Estado asumió este tipo de preocupaciones a través de la educación común y obligatoria y el servicio militar. El día del reservista convocaba a la unión de todos: a los que constituían la defensa activa y la defensa pasiva de la Nación. El Diario La Nueva Era desarrolló de manera extensa estas conmemoraciones en distintas localidades de la región, sosteniendo que «la patria no está en peligro, pero ella quiere saber si sus hijos están alertas. Ella sabe y la historia lo atestigua que los pueblos previsores, dinámicos y amantes de sus tradiciones, que tienen plena conciencia individual y colectiva sobre el significado de la seguridad del Estado y el mantenimiento de las instituciones políticas y sociales, jamás perecen» (La Nueva Era, 6 de enero de 1945: 8). A su vez relataba que «En un ambiente de fervor patriótico celébrase el Día del Reservista en El Bolsón donde unos doscientos reservistas desfilaron por la calle principal del pueblo y entre los aplausos de la concurrencia, se dirigieron ambas columnas a tomar ubicación en la plaza ante el soberbio mástil de 45 ms de altura, donde además se congregaron los alumnos de la escuela Hogar Nº 3 y los de la escuela Nº 30. {…} En medio del caluroso aplauso de la concurrencia y la 180

apostura marcial de más de quinientos reservistas en correcto saludo militar, los dos reservistas más ancianos, izaron lentamente la hermosa bandera de ocho ms. de largo.{…} Fue un momento realmente emocionante y que tocó las fibras más sensibles de todos los concurrentes». (Diario La Nueva Era, 30-11-1944) En El Bolsón, se observó en esta época, mayor protagonismo de la Comisión de Fomento en la organización y coordinación de los actos. Se constituyeron comisiones organizadoras con la presencia de docentes y se organizaron extensos programas que se llevaron a cabo en varios lugares públicos, «figuran entre los diversos números disparo de bombas, desayuno a los niños, fiesta escolar, almuerzo popular, torneo atlético con importantes premios, diversos números jocosos, carreras de pollas, fuegos artificiales, carreras de sortija.» (La Nueva Era, Mayo 30 de 1931:4). A su vez, se organizaron eventos destinados a públicos y edades diferentes. Así, «a las 9 de la mañana dio comienzo la fiesta escolar con un reparto de chocolate y masitas para los alumnos. A su terminación se tocó el himno nacional que fue cantado por todos los escolares y la mayoría del público. El discurso rememorativo del 25 de la semana de mayo estuvo a cargo del docente Sr. Juan Garach quien fue calurosamente aplaudido. Terminados los actos en el recinto escolar, se llevó a los alumnos al campo de gimnasia, donde se realizaron las distintas carreras anunciadas. (La nueva Era, Mayo 30 de 1931:4) En sociedades de frontera en construcción, los actos y conmemoraciones necesitaron convocar a toda la población ofreciendo actividades distintas y en ámbitos diversos para hacerlas sentir parte de una nación común, pero a su vez diferenciando los espacios y actividades de sociabilidad según los sectores sociales para formar una identidad propia y local. En Bariloche, la Dirección de Parques, desarrolló una labor intensa que, desde su intervención comenzó a diseñar un nuevo panteón local, rescatando figuras que cumplieron con sus ideales y sirvieron como modelo aglutinador de identidades. Parques impulsó la difusión de una simbología patriótica en la región, cuya soberanía parecía incierta. La importancia de fusionar el culto de la naturaleza con el de los héroes nacionales empujó a Parques a celebrar mediante monumentos y ceremonias a los padres de la patria. En 1941 inauguró un monumento a Roca en Bariloche, proyectó construir en honor a San Martín una estatua de 10 m de altura. A Francisco Pascasio Moreno, Bustillo como director de Parques le reservó un lugar privilegiado en la liturgia de héroes locales, esto es evidente sobre todo en la Escuela Nº 16 que lleva su nombre. La inauguración del busto de Francisco P Moreno, en la entrada de la escuela, se convirtió en 1944, en una ocasión importante para convocar al vicepresidente de la nación, al ministro de guerra, ministro de agricultura, a autoridades militares y civiles de la comunidad, a maestros, niños y numeroso público. En su discurso el director de la escuela expresa: «Ha llegado papá Moreno

en el bronce inmortal de los elegidos a quedarse para siempre con nosotros». (Libro Histórico Escuela Nº 16). La llegada a San Carlos de Bariloche de los restos del Perito para darle sepultura en la Isla Centinela del Parque Nacional Nahuel Huapi convocó a todos los escolares a un acto cargado de una fuerte simbología emocional y patriótica. La inauguración del Hotel Llao Llao o del Hospital Regional movilizó a todos los escolares, las fuerzas de seguridad y civiles de la localidad, un público numeroso y un grupo de distinguidas autoridades nacionales que participaron de los eventos. A su vez se apeló al paisaje, que con su belleza era capaz de alimentar el amor a la patria. El paisaje, ocupó un lugar importante en la construcción de una identidad común y fue un elemento esencial sobre el cual fundar el patriotismo. (Scarzanella, E; 2002:7) y se observa un desplazamiento simbólico de las figuras de Weiderhold o Villegas, hacia la figura de Francisco P. Moreno. Dentro del marco del plan cultural que está llevando a cabo la Asociación»Amigos de la Patagonia», habló por radio Cultura sobre «la vida y obra de este gran paladín de la Patagonia, el doctor Francisco P. Moreno, el vocal de esta asociación, el señor Enrique Huste Peyra. El señor Huste manifestó la decisión de la Asociación de honrar la memoria de Moreno a quien colocó a «la vanguardia de los héroes civiles que contribuyeron a las empresas civilizadoras de aquella región del país» (La Nueva Era, Sábado 4 de febrero de 1939) Sin embargo, a pesar de las modificaciones de programas y de las buenas intenciones con que se buscaba implantar el imaginario nacional en la región; la prensa denunció cada vez con mayor intensidad la esterilidad y dificultades de la enseñanza, editoriales extensas relataron los variados y numerosos inconvenientes que afrontó la educación en los territorios y las limitaciones que la acción nacionalizadora tuvo. Esto se evidenció en titulares como los siguientes «Las escuelas nacionales de los territorios carecen de muebles y útiles y del más indispensable material didáctico: Otras de las necesidades que el Consejo debe resolver con urgencia»(30 de marzo de 1934:6) «Por falta de maestros se halla clausurada una escuela», «La esterilización de la enseñanza», extensa nota dividida en tres publicaciones, en las cuales «G.A.S.», un joven maestro realiza un extenso relato de los contenidos que debían abordar los programas de enseñanza en los territorios, sobre todo en la zona rural y remata diciendo: «La escuela primaria no ha dado lo que de ella se esperaba. Eminencias de la escuela Argentina, reunidas, preparan el plan con que se proponen sacarla de esta crisis. Pero los males no se atacan en sus efectos sino en sus causas, hay que escudriñar las fases del proceso para ver dónde está la falla. {…} Si es delito de alta traición lanzar a un soldado al combate con pólvora ardida y bayoneta mellada, traición de lesa escuela es lanzar a su cruzado a la conquista de las almas con escaso aprovisionamiento y armas débiles, débiles, casi ineficientes.» (Diario La nueva Era, 29 de diciembre de 1934: 5).

Comentarios finales
Haciéndose eco de las necesidades imperiosas del Territorio de integrar la nación, la prensa territoriana de la época se constituyó en uno de los dispositivos para favorecer el ideal de homogeneidad cultural, porque a través de la comunicación se plasmaron los ideales a transmitir y se configuraron los imaginarios colectivos, se conformaron las ideas positivas o negativas de los miembros de un grupo social, de allí la responsabilidad que le cabe a la prensa como creadora de imágenes. En la transmisión de estos «imaginarios culturales colectivos», las conmemoraciones, actos cívicos y rituales contienen códigos culturales, informaciones, valores, creencias, ideas e ideologías que moldean la percepción y los modos de comprensión de los ciudadanos sobre la sociedad, sobre sus diferencias y desigualdades sociales. Se graban en la cultura y se encarnan en modelos gestuales y corporales de subordinación, que favorecen la legitimación de un orden simbólico que ha sido adoptado por la sociedad y construido por la cultura dominante. En ese punto se encuentra con el recuerdo colectivo. Recordar junto a otros un acontecimiento sucedido en el pasado al que se lo reconstruye desde el presente. El recuerdo nunca es fortuito ni azaroso. Las maneras de recordar, qué , a quiénes y dónde, fueron uno de los medios a los que el Estado Nacional recurrió para consolidar la nacionalidad argentina, utilizando a la escuela y a los medios de comunicación como sus agentes, con el propósito de generar amor a la patria y contribuir a construir una identidad nacional, del que participaran todos: provincianos, porteños y territorianos, que integrara al inmigrante a un colectivo homogéneo, a un «ser argentino» orgulloso de un pasado glorioso, comprometido con su presente y forjador de su futuro. Pero en forma paralela a la construcción de una identidad nacional se fue construyendo una identidad local, con formatos culturales propios de las sociedades en las que se inscribieron estas prácticas sociales. Los periódicos territorianos buscaron institucionalizar e instalar desde sus columnas y editoriales estos ritos como nexo directo con el pasado, como origen de la nacionalidad, redefiniéndolos en sus significaciones presentes para lograr articulaciones e identidades, ya que el acto de recordar supone homogeneizar el recuerdo, los símbolos y los momentos, los cuales, son presentados según un lenguaje normativo y ritual. La idea fue recordar, pero recordar en forma controlada ya que el acontecimiento fundador está atado también a una forma de dominación del proyecto de significación del pasado. La prensa reprodujo el discurso hegemónico de disciplina patriótica16 e instaló en la opinión pública la pedagogía cívica como un conjunto de representaciones sociales que vienen del pasado y se renuevan en el presente y posibilitan fijar un relato político homogéneo para consolidar el orden público, la transmisión de los valores de la nacionalidad y de lo local en ella y también sus representaciones. Este discurso fue reapropiado por los 181

docentes para legitimar la función social asignada a la escuela y al maestro. Sin embargo, este proceso no fue parejo ni homogéneo en el tiempo. En una primera etapa –entre 1910 Y 1930- la necesidad de construir lazos de lealtades políticas a través de nuevas conmemoraciones, de héroes y símbolos oficiales, que atrajeran a un público «selecto» y numeroso, además del que constituían los colegiales, implicó el festejo de conmemoraciones que se realizaron, fundamentalmente, en el espacio público local y en el que la escuela como espacio representativo del Estado Nacional jugó un rol importante, aunque no determinante, ya que desde la sanción de la Ley de Educación Común en el año 1884, se tenía clara conciencia de que la misión que las escuelas nacionales tenían de irradiar su obra a las familias y a la sociedad toda. La sociedad civil desempeñaba un rol importante, destacándose las autoridades locales, policiales, escolares y algunos vecinos vinculados a la actividad comercial. Los actos cívicos eran organizados por comisiones formadas para tal fin que eran las encargadas de concretar las actividades tendientes a congregar a la mayor cantidad de habitantes para ese día. Las fiestas duraban dos días, el día previo a la fecha recordada y el día en sí. Los festejos se realizaban en la plaza, clubes sociales, edificios comunales (cuando los había), desfiles, bandas, bailes, actividades ecuestres, etc. Pero los escenarios eran cambiantes, las actividades diversas y los discursos incluían a otras autoridades que no eran únicamente las escolares. Pero en 1930, los propósitos planteados no se habían consolidado, por ello se reforzó la acción nacionalizadora de la escuela con otras instituciones estatales que arribaron a la región, para acompañar y profundizar la acción nacionalizadora desplegada desde el ámbito educativo. Estas instituciones instalaron nuevos «héroes» y nuevas fechas para recordar y celebrar. Parques junto con Gendarmería desplegaron un conjunto de acciones que tendieron a reforzar el amor hacia la patria y las lealtades hacia la Nación. Nuevas fechas son recordadas, nuevos próceres son venerados y la escuela se constituyó como centro de la acción patriótica y nacional. Los actos tuvieron como escenario el edifico y terreno escolar, comenzaron a la mañana y culminaban a la noche en un baile desarrollado en la misma escuela y son «populares» y abiertos a «todos» los vecinos. Sin embargo en la prensa son cada vez más numerosas las editoriales respecto a la educación en los territorios, casi todas signadas de preocupación por el analfabetismo que no retrocedía, por la matrícula que no crecía, por los padres que no colaboraban con la enseñanza de sus hijos. De este modo, la prensa y la realidad no dejaron de mostrar y de recordar que pese a fines tan explícitos, 182

la tarea de educar desde la esfera del Estado estuvo tan relegada y descuidada, que podría plantearse hasta qué punto estos deseos oficiales, arraigados en la prensa y en el imaginario de la época, se transformaron en acciones concretas y generaron en el corto plazo el impacto esperado. Las distancias, la falta de edificios, de equipamiento y de docentes, la burocracia estatal y un presupuesto exiguo para lo educativo interpelaron al discurso que declamaba priorizar la educación para consolidar la nación.

Referencias
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3

Próspero G. Alemandri. Notas sobre Enseñanza. Bs. As., Cabaut y Cia., Editores, 1934, pp. 11-12
4

En el análisis de conmemoraciones, actos cívicos y memoria, seguimos la línea teórica brindada por Díaz Arias, David «Memoria colectiva y ceremonias conmemorativas. Una aproximación teórica» En Diálogos. Rev. Electrónica de Historia. Escuela de Historia. Universidad de Costa Rica .Vol.7,Nº2. Septiembre 2006-Febrero 2007 http://historia.fcs.ucr.ac.cr/dialogos.htm. p. 170-191
5

Derek, Edwds – Middleton, D. (1988) «Recuerdo conversacional y relaciones familiares: como los niños aprenden a recordar». Londres, Journal of Social and Personal. Bakzco sostiene que a través de los imaginarios sociales…»una colectividad designa su identidad elaborando una representación de sí misma, marca la distribución de los papeles y las posiciones sociales, expresa e impone ciertas creencias comunes, fijando especialmente modelos formadores […]Así es producida una representación totalizante de la sociedad como un «orden», según el cual cada elemento tiene su lugar, su identidad, su razón de ser». Los mecanismos de protección y difusión de esta identidad colectiva y su trasmisión de una generación a otra se refleja en los modelos de representaciones elaborados por la comunidad. De esta manera los imaginarios sociales son «fuerzas reguladoras de la vida social». BACZKO, Bronislaw, Los imaginarios sociales. Memorias y esperanzas colectivas, Buenos Aires, Nueva Visión, 1991, p 29. 7 Borrat, Hector. El periódico, actor político. Barcelona, Gustavo Gilli, 1989,p. 1 8 Un desarrollo exhaustivo de la posición del periódico durante el período 1.904-1930, se encuentra en el trabajo de Ruffini, Marta. «Autoridad, legitimidad y representaciones políticas. Juegos y estrategias de una empresa perdurable: Río Negro y La Nueva Era». En Cid, Yamila. «Los maestros periodistas: modos de educar al soberano» En Prislei, Leticia Pasiones Sureñas.Bs.As. Prometeo Libros-Entrepasados 2.001. 9 Demetrio Fernandez. «La escuela patagónica. Reminiscencias de un maestro. 1914-1946». Bahía Blanca, 1960,p. 46
10 6

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Doña Teodora Simeonof, vecina de la localidad de Comallo, entrevista realizada el 17 de marzo del 2009 en dicha localidad En Bariloche se crean las siguientes escuelas: Nº44 en Puerto Moreno: creada en Pilcanuyeu por resolución de fecha 11/8/1920. El 18/4/1933 se la clausura por falta de la matrícula reglamentaria y el 2/ 8/1933 se reabre el Puerto Moreno. La escuela Nº 92 de El Manso comienza a funcionar el 24/10/1928 en la margen derecha del Río Manso; la escuela Nº 129 de Colonia Suiza creada e inaugurada el 12/ 11/37; la escuela Nº 71creada en Ñirihauau Abajo el 21 de diciembre de 1925, en 1936 fue trasladada a Ñirihuau Arriba hasta 1937, fecha en que se clausuró por falta de alumnos y trasladada a Bariloche; la escuela Nº 149 en el barrio «Las Quintas» comenzó a funcionar el 10/ 09/1936. En El Bolsón: la escuela Nº 103 Costa del Río Azul fue creada por resolución del 13/8/1928 y comenzó a funcionar 16/4/1930; la escuela Nº 118 de Mallín Ahogado creada por resolución del 26/10/ 1933 comenzó a funcionar el 25/11/34; la escuela Nº 139 al sur de Mallin Ahogado creada por Res. del 3 de junio de 1935, comenzó a funcionar el 17 de octubre del mismo año. Estas tres últimas denominadas «de frontera» por la proximidad con la frontera de Chile. En «Breve reseña histórica de las escuelas primarias de Río Negro».Dirección General de Planeamiento-Dirección de DiagnósticoConsejo Provincial de Educación- Reg. Nº 10143, Top. N1 10575, 19/04/96.
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Resumen

DE LA HISTORIA Y SUS FUENTES, Y LA PRESERVACIÓN DEL PATRIMONIO

MARCUS Alicia Subsecretaría de Cultura, Municipalidad de Puerto Madryn, Sáenz Peña 86, CP 9120. Pto. Madryn, Chubut, Argentina. ar_marcus@yahoo.com.ar

La relevancia de la identidad cultural dentro del contexto social contemporáneo implica siempre un entorno histórico y simbólico particularizado, en el que la Historia, entendida como una forma de memoria sistematizada, da las pautas basales para el establecimiento de esa identidad. Marcar regionalmente esa impronta cultural para la Patagonia se torna un poco difícil dada la situación de gran mezcla de población que ha presentado en el último período de poco más de un siglo. Si se toma como punto de partida a los pueblos originarios, el resto de la población es aluvional, con procedencias y tiempos de inmigración diferenciales, lo que resulta en un colectivo contemporáneo heterogéneo, complejo y cambiante. El conocimiento, reconocimiento y consulta de las fuentes en la construcción de una Historia Patagónica plantean como ejes ineludibles a las Colecciones en su sentido más amplio (documentos, correspondencia, textos, fotos, etc.) y a sus Repositorios formales (Museos, Archivos, Bibliotecas). Esto implica necesariamente articular desde las políticas culturales la protección del patrimonio cultural, promoviendo entre otras muchas, las actividades museísticas y de conservación, con toda la complejidad de tareas involucradas para ello. El significado de la gestión cultural es el de dar origen, producir hechos. Su sentido de generar implica llevar a cabo y mostrar acciones específicas y concretas, para lo que hay que poner el cuerpo, concebir y desarrollar un espacio; darlo vuelta, avanzar y retroceder, buscando siempre el equilibrio en la resolución de los conflictos y no la imposición pasional de alguna posición determinada y por lo mismo, poco inclusiva ni conciliadora. Entonces, se presentan aquí tres espacios gestionados actualmente en la ciudad de Puerto Madryn: a) el desarrollo y estado actual del Parque Histórico «Punta Cuevas», b) la creación del «Museo Histórico» de Puerto Madryn y, c) el «Programa de Capacitación de Pasantes: Registro de Colecciones Paleontológicas, Antropológicas, Arqueológicas, Históricas y Bibliografías relacionadas», de la Secretaría de Cultura de la Provincia. En relación a lo antes expuesto, se pretende debatir sobre las relaciones ineludibles entre los conceptos de Información, Formación, Profesionalismo, en el marco de una «estética del respeto mutuo» que implica además de cierta vocación por la utopía, una decisión cultural aquí y ahora, para vivir en comunidad y con sentido.

la construcción colectiva del vínculo existente entre patrimonio, historia e identidad cultural. La relevancia de la identidad cultural dentro del contexto social contemporáneo implica siempre un entorno histórico y simbólico particularizado, en el que la Historia, entendida como una forma de memoria sistematizada, da las pautas basales para el establecimiento de esa identidad. Marcar regionalmente esa impronta cultural para la Patagonia se torna un poco difícil dada la gran mezcla de población que ha presentado en el último período de poco más de un siglo. Si se toma como punto de partida a los pueblos originarios, el resto de la población es aluvional, con procedencias y tiempos de inmigración diferenciales, lo que resulta en un colectivo contemporáneo heterogéneo, complejo y cambiante. Comprendiendo que es la cultura el instrumento básico de construcción de nacionalidad, entonces puede considerarse que el patrimonio cultural es el soporte material del bien intangible de la identidad, indisolublemente unido a la memoria y por ende a su historia. La contracara de esto es el olvido, que nunca es inocente, ya que la manipulación de estas variables produce «amnesias» selectivas (que pueden resultar peores y más nefastas que los «malos recuerdos»), por lo que es fundamental pensar y repensar las relaciones históricas y políticas en el proceso de la construcción cultural de la memoria colectiva. Es necesario que la comunidad recupere sus bienes simbólicos desarrollando un sentido de pertenencia, imprescindible para la construcción colectiva de sí misma.

Palabras Clave: Patrimonio Cultural. Museos. Colecciones. Puerto Madryn. Chubut.

Comentarios sobre el patrimonio en museos y archivos
La dificultad de poder decir adónde vamos si no sabemos de dónde venimos nos llama a la reflexión sobre 184

Como consecuencia de reconocer la importancia del rescate histórico y la preservación del patrimonio cultural y natural en la construcción de la identidad de una comunidad, aceptamos el concepto de los museos y archivos como soporte de la memoria, que facilite el abordaje de la investigación histórica, entendiendo la historia como disciplina científica. El conocimiento, reconocimiento y consulta de las fuentes en la construcción de una historia patagónica plantean como ejes ineludibles a las colecciones en su sentido más amplio (documentos, correspondencia, textos, fotos, etc.) y a sus repositorios formales (Museos, Archivos, Bibliotecas). Esto implica necesariamente articular desde las políticas culturales la protección del patrimonio cultural, promoviendo entre otras muchas, las actividades museísticas y de conservación, con toda la complejidad de tareas involucradas para ello. Es fundamental establecer una política clara de formación de colecciones, para lo que se requiere contar con los profesionales y técnicos específicos y capacitación permanente para el personal. Es perentorio trabajar en la redefinición del rol y de los servicios de los museos en función de una revalorización de sus acervos, y de establecer una relación dinámica entre estas instituciones y la comunidad, y para que estén abiertas a la presencia de todos los sectores. Los museos deben concebirse como factores de concientización social, cuyas opciones tiendan a capacitar a las personas para actuar e influir en los procesos que les afecten en lo personal, socialmente y en relación con su ambiente. Son, por lo tanto, lugares de construcción de ciudadanía que deberían incorporar a la sociedad como público y como participante. El museo debe ser un organismo vivo y un instrumento para la conservación de la memoria y la popularización de la cultura, debe salir al encuentro del público (Ríos, 2002). La nueva dimensión del museo como espacio de la comunicación es el que traslada un mensaje, a través de un objeto en un contexto explícito, importante en cuanto a lo que transmite, no sólo a su materialidad. Lo que se diga y/o se publique desde el museo siempre puede ser factor de disenso y por lo tanto de debate, pues abrir el museo a la comunidad es abrir un espacio vivo de sana discusión, sin pretensión de ser dueños de la historia o de ejercer la propiedad calificada de la memoria. «La autoridad académica ejercida por los museos se basa en conceptos de investigación que han superado largamente el concepto historiográfico de una narración colorida aprendida «en las rodillas de un abuelo». Pertenecer a una antigua familia no da título de historiador ni reconoce metodología alguna en el abuso reiterado de la anécdota.» (López Méndez, 2007)

No basta el sólo hecho de disponer de la información circulante, sino lo que se sepa hacer con ella, y para eso es imprescindible contar con la formación específica apropiada. Las buenas intenciones y la mera voluntad de hacer son condición necesaria pero no suficiente para lograr el resultado adecuado. Desde la gestión cultural entendemos que es absolutamente necesario terminar con las planificaciones sin frutos y pasar a la acción con propuestas concretas y viables, para modificar la realidad en la materialización de las ideas. Esto implica interactuar en distintos niveles de acción e integrar jurisdicciones, evitando los compartimentos estancos, tanto intelectuales como de la administración. El sentido de la oportunidad y la factibilidad son otras condiciones observables ya que aún los proyectos mejor diseñados muchas veces no llegan a realizarse por no haber sido planteados en la circunstancia justa. La planificación debe adecuarse a la realidad: sopesar aquello con lo que contamos, lo que podemos conseguir, lo que no tenemos ni tendremos, lo que se va a oponer… (Olmos y Santillán Güemes, 2003) Se construye entonces el «poder hacer» en el juego entre lo instituido desde el Estado y lo instituyente que proviene de la sociedad civil, generando hechos y movilizando a toda la comunidad. (Santillán Güemes y Olmos, 2004)

Gestiones concretas del patrimonio
Se presentan aquí, entonces, tres espacios gestionados actualmente en la ciudad de Puerto Madryn: a) el desarrollo y estado actual del Parque Histórico «Punta Cuevas», b) la creación del «Museo Histórico» de Puerto Madryn y, c) el «Programa de Capacitación de Pasantes: Registro de Colecciones Paleontológicas, Antropológicas, Arqueológicas, Históricas y Bibliografías relacionadas», de la Secretaría de Cultura de la Provincia.

Parque Histórico Punta Cuevas
«Las Cuevas de los Galeses», así se denominan los restos de las excavaciones hechas por los colonos galeses para ubicar en ellas sus primeras viviendas a su llegada a la Patagonia en 1865. Se localizan en la cara oeste de Punta Cuevas, a 4 km del centro de la ciudad de Puerto Madryn, en terrenos costeros de dominio público. Las excavaciones se ubican en hilera sobre la misma línea costera, por encima del nivel de las pleamares extraordinarias. La colonización galesa fue el primer intento exitoso de instalación permanente de población no originaria en la Patagonia argentina. Por medio de esta colonia, el Estado Nacional se hizo presente en una región donde hasta entonces, su soberanía era discutida.

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El primer centenar y medio de colonos desembarcó en Punta Cuevas en julio de 1865. Un mes antes, un pequeño grupo de avanzada inició algunos preparativos en el lugar: un depósito de enseres y provisiones (de paredes de piedra), 16 cabañas (inconclusas al momento de la llegada del contingente), un pozo de agua (salobre) y un corto tramo de huella en dirección al valle del Chubut, destino de la empresa. De este primer momento consta el trabajo en la roca, utilizada para construir el galpón e iniciar las «casas» ubicadas en el corte de la loma. El grueso del contingente permaneció poco más de dos meses en Punta Cuevas, durante ese lapso debieron enterrar a cinco personas, cuatro niños y una mujer adulta. La sepultura descubierta en 1995, pertenece a esta última, quien fuera identificada como Catherine Davies (née Roberts), oriunda de Llanderfel, al norte de Gales, que murió a los 38 años, a poco menos de un mes de haber llegado a la Patagonia. En otras circunstancias, el sitio fue escenario de un encuentro deportivo entre nativos y colonos, que fue llamado «Primeras Olimpíadas Galesas de la Patagonia». Hubo competencias interétnicas y se distribuyeron premios entre los ganadores (generalmente nativos). (Coronato, 1997) A partir del invierno de 1867 y la instalación definitiva de la colonia en el valle del Chubut, la actividad en Punta Cuevas se reduce a mantener un par de viviendas preparadas para los que tuvieran que usarlas. (Trespailhié, 1932) En 1886, con la construcción del ferrocarril, la actividad portuaria se desplaza a su emplazamiento actual y el sitio cae en el olvido. El lugar es tapado por los médanos y sólo perdura en la memoria colectiva el hecho de que los galeses vivieron en «cuevas». En 1931, las excavaciones y los restos del galpón son redescubiertos. (Deodat, 1932) En líneas generales estos son los antecedentes que configuran una memoria histórica tendiente a establecer criterios de valoración que justifiquen su preservación legalmente. De lo que se deduce que los principales valores históricos del sitio radican en: a) presentar los restos de las primitivas viviendas de la primera colonización exitosa de la Patagonia argentina al sur del Río Negro, b) haber sido en dos oportunidades (1865 y 1867) escenario de la definición de la presencia del Estado Nacional en la Patagonia, y c) además, haberse convertido en la actualidad en una referencia histórica para la ciudad y en un genuino recurso para el turismo cultural. Los primeros pasos para la implementación de la preservación del sitio datan de 1995 con informes y solicitudes presentados por el Lic. Fernando Coronato ante el Concejo Deliberante de Puerto Madryn, y al año siguiente al ganar el Concurso de Ideas: Puerto Madryn 186

Siglo XXI, convocado por la Municipalidad, con el proyecto «Parque Histórico Punta Cuevas». Posteriormente se establece su protección patrimonial tanto a nivel municipal como provincial a través de sendos instrumentos legales: la Ordenanza Municipal No.1556/96 que declara de Interés Histórico y Cultural al sector de Punta Cuevas, y el Decreto Provincial No.847/96 que inscribe al sitio Punta Cuevas en el Registro Provincial de Sitios, Edificios y Objetos de valor patrimonial, cultural y natural. En 2000, el Municipio y el Centro Nacional Patagónico acuerdan instalar en el sitio un centro de exposiciones que incluya una oficina de interpretación sobre el desembarco de los colonos galeses mediante Acta –Acuerdo No. 5393, cuya inauguración se realizó en mayo de 2001. Esa exhibición permaneció en funcionamiento hasta diciembre de ese año, cuando el Centro Nacional Patagónico decide levantarla, procediéndose a la rescisión del acuerdo en abril de 2002. Entonces, la Fundación Ameghino toma a su cargo la administración del sitio comprometiéndose a continuar el proyecto científicocultural manteniendo el centro de interpretación, mediante un acuerdo de comodato. En octubre de 2003, la Municipalidad toma la decisión de rescindir este contrato con la Fundación Ameghino. Por otra parte el Concejo Deliberante considera la creación del Parque Histórico Punta Cuevas, iniciativa que formaliza en la Ordenanza No. 4984/03 (27/11/2003), la que es vetada por el Departamento Ejecutivo Municipal mediante la Resolución No.1893/03 (01/12/2003), justificando ese veto justamente en la caducidad del antedicho contrato. Sin embargo, el tema de la recuperación de la identidad fundacional de Puerto Madryn y la preservación de su historia es considerado institucionalmente lo suficientemente valioso como para ser protegido y colocado por encima de los vaivenes políticos y las divergencias personales. En esta tesitura se logra el 28 de julio de 2004, un nuevo convenio de comodato, esta vez con la Asociación Punta Cuevas, para preservar y difundir el patrimonio del Sitio Histórico Punta Cuevas, lo que se realiza hasta la actualidad desde el Museo del Desembarco. Las tareas de la Asociación Punta Cuevas comprenden acciones de extensión educativa, difusión del turismo cultural con colegios de todo el país, ciclos de capacitación, pasantías de cultura y turismo para estudiantes secundarios, organización del «Foro Internacional sobre los Galeses en la Patagonia». Actualmente todos estos instrumentos de protección patrimonial han sido consolidados con la creación, finalmente, del Parque Histórico Punta Cuevas, por Ordenanza No. 6966/08, y existen también, fuertes probabilidades de obtener la declaratoria como Monumento Histórico Nacional.

Para adecuar el uso y la estructura orgánica necesaria para su debida puesta en valor se está trabajando en la elaboración del plan de manejo del sitio, con un equipo multidisciplinario que conjuga la interacción de organismos e instituciones de jurisdicciones municipales, provinciales y nacionales.

Al año siguiente, en abril de 2002, se firma un convenio de cesión en comodato al Centro de Estudios Históricos y Sociales de todo el edificio de la ex Estación del Ferrocarril, «con destino a la creación y asiento del Museo», comprometiéndose a desarrollar el Proyecto y Plan de Trabajo que como Anexo I se agrega como parte integrante del convenio. Actualmente este proyecto no ha sido concretado, y ante la evidencia, ambas partes, el Municipio y el mencionado Centro concuerdan en la necesidad de rescindir de mutuo acuerdo el contrato existente, y evaluar las pautas para la elaboración de un nuevo convenio de relaciones institucionales entre ambos, recuperando la Municipalidad la responsabilidad que le compete propia e indelegablemente en la conservación y defensa del patrimonio cultural e histórico de la ciudad. A los fines de concreción de este museo, actualmente se ha constituido un equipo multidisciplinario con representantes de distintas instituciones y organismos oficiales, que está trabajando en la investigación histórica de base, el análisis del guión, definición de los lineamientos teóricos del museo, transducción comunicacional, diseño arquitectónico, gráfico, museográfico, construcción y montaje, con la coordinación general a cargo de la Subsecretaría de Cultura de la Municipalidad de Puerto Madryn.

Futuro museo histórico de Puerto Madryn
Con el convencimiento de la necesidad de preservar el patrimonio cultural e histórico, en 1989, se declara Edificio Histórico Municipal a la ex Estación de Ferrocarril mediante la Ordenanza No. 736/89. En la misma también se designa dicho edificio para el funcionamiento del futuro museo de la ciudad. Esta estación ferroviaria, inaugurada en 1913, era utilizada como Terminal de Ómnibus después de la clausura del Ferrocarril Patagónico. Una vez finalizada la construcción e inauguradas las instalaciones de la nueva terminal, podía habilitarse el edificio de la antigua Estación del Ferrocarril para los fines previstos. Para ello en el lapso de cuatro meses durante el año 2000 se implementan las siguientes acciones formales: a) mediante Resolución No.564/00 (23/05/2000) se convoca al Centro de Estudios Históricos y Sociales de Puerto Madryn «a fin de encarar acciones para el descubrimiento, la recuperación, el sostenimiento y el acrecentamiento del patrimonio de la ex Estación de Ferrocarril» con el fin de convertirlo en el museo de la ciudad; b) por Resolución No. 795/00 (07/07/2000) se designa al Centro de Estudios Históricos y Sociales de Puerto Madryn como «entidad coordinadora para la organización, instalación y puesta en funcionamiento» del museo, y también se establece que el «Centro de Estudios Históricos y Sociales dispondrá del espacio físico que su función requiera dentro del mismo edificio de la ex Estación del Ferrocarril, cuya cesión tendrá el carácter de comodato»; c) en la Ordenanza No.3680/00 (05/10/ 2000), a instancias de la Comisión Asesora Nomencladora y Consejo de Apoyo y Consulta, el Concejo Deliberante designa a un museo todavía inexistente ya con el nombre de «Juan Meisen Ebene». En 2001 se crea el «Museo y Archivo Histórico Municipal de Puerto Madryn», definiéndose institucionalmente su razón de ser, estructura orgánica y gastos de financiamiento, al mismo tiempo que se preserva para el Centro de Estudios Históricos y Sociales la disposición de «un local dentro del edificio». Sin embargo, al muy poco tiempo dicha ordenanza fue derogada a su vez por la nueva Ordenanza No. 4045/01 (26/07/2001) «visto: las desinteligencias surgidas en la aplicación…de creación e implementación del museo…»

Programa de Capacitación de Pasantes: Registro de Colecciones Paleontológicas, Antropológicas, Históricas y Bibliografías Relacionadas.
Este programa de capacitación se desarrolla conjuntamente entre la Secretaría de Cultura de la Provincia del Chubut y el CONICET, a través de una de sus unidades ejecutoras, el Centro Nacional Patagónico (Programa Pilcaniyeu y Colección Paleontología de Invertebrados e Icnología). Los objetivos de este Programa apuntan a contribuir en la realización del inventario provincial de Colecciones para dar cumplimento de la Ley Provincial (Ley Nº 3.559 y decreto reglamentario anexo I, artículo 4) y Nacional (Ley Nº 25.743, artículo 17), como así también capacitar a los pasantes de la Secretaría de Cultura para desarrollar actividades teóricas y prácticas que permitan adquirir las nociones básicas sobre la importancia, registro, resguardo y conservación de colecciones paleontológicas, arqueológicas, antropológicas e históricas. En un marco de asociación entre organismos provinciales y nacionales, la colaboración científica con la autoridad de aplicación en materia de patrimonio cultural, interactúan a fin de favorecer el conocimiento y la conciencia social sobre la importancia de las

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colecciones en instituciones públicas, en una dimensión aplicada de aprender haciendo. La capacitación tiene una duración de 18 meses. Las actividades prácticas comprenden la actualización e ingreso del registro de piezas de las colecciones paleontológica e histórica, como así también su bibliografía vinculada, agregando los datos faltantes a las fichas de colección. Ambas instituciones aportan tanto la financiación como el personal científico y técnico especializado para la capacitación de los pasantes, y el seguimiento y acompañamiento de las actividades y prácticas propuestas. El contenido básico de las pasantías comprende los aspectos conceptuales, teóricos, éticos, epistemológicos y políticos sobre las colecciones científicas; el por qué de las mismas y su institucionalización; qué es una colección y sus distintos tipos; el registro, el inventario y la catalogación de colecciones; los requerimientos de la legislación nacional y provincial; las normas internacionales de organización, conservación e información mínima; las modalidades de digitalización de la información, los requisitos de accesibilidad a los datos; puesta en Internet; la base central de la GBIF (Global Biodiversity Information Facilities) y otras bases centrales de datos de la biodiversidad; metodología de investigación; qué es y cómo se emplea una base de datos; cómo se obtiene la información; los aspectos bibliotecológicos, citas bibliográficas, thesaurus, uso de palabras claves, las bibliotecas virtuales; principios y criterios de clasificación; manejo y búsqueda de publicaciones periódicas; distintos formatos de documentación histórica (escrita, visual); archivística y diplomática de la documentación histórica. La coordinación del programa está a cargo de los Dres. Julio Vezub, Roberto Lech y la Dra. Teresa Boschín. En tanto que los talleres de capacitación comprenden las siguientes temáticas: «Bibliotecología» y «Bibliotecas Virtuales» a cargo de la Prof. Graciela Pacheco, «Resguardo Legal del Patrimonio Cultural» a cargo del Lic. Adrián Guillaume, ambos de la Secretaría de Cultura de la Provincia del Chubut; «Sustento teórico y práctico de las colecciones científicas: su filosofía subyacente» dictado por la Lic. Alicia Marcus, Subsecretaría de Cultura de la Municipalidad de Puerto Madryn; «Instalación y Administración por Internet de Colecciones Biológicas», Lic. Renato Mazzanti (CenpatCONICET); «Colecciones Documentales» a cargo del Dr. Julio Vezub (Cenpat-CONICET) y «Evaluación de Colecciones Científicas» a cargo del Dr. Roberto Lech (Cenpat-CONICET). Se cuenta además con la colaboración de la Dra. Analía Andrade, responsable de la Colección de Arqueofauna (Cenpat-CONICET) y del Lic. Martín Larmeu, responsable de las Colecciones Históricas (UNP»SJB»-Tw).

Algunas reflexiones finales
El significado de la gestión cultural es el de dar origen, producir hechos. Su sentido de generar implica llevar a cabo y mostrar acciones específicas y concretas, para lo que hay que poner el cuerpo, concebir y desarrollar un espacio; darlo vuelta, avanzar y retroceder, buscando siempre el equilibrio en la resolución de los conflictos y no la imposición pasional de alguna posición determinada y por lo mismo, poco inclusiva ni conciliadora. Para que nuestros museos no descuiden en ningún momento su papel de soporte de la memoria, es necesario explorar nuevos discursos museológicos de interés colectivo con propuestas museográficas que comuniquen ideas dinámicas y sentido positivo y que valoricen la importancia de todos los habitantes y de su medio, que los haga sentir ciudadanos orgullosos de sus raíces culturales. Estas acciones y reflexiones se pronuncian en el marco de una «estética del respeto mutuo» que implica además de cierta vocación por la utopía, una decisión cultural aquí y ahora, para vivir en comunidad y con sentido, que sólo encontrará su razón de ser cuando se de en «la aceptación del otro como un legítimo otro en convivencia» y no en desigualdad. (Maturana, 1992)

Bibliografía
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Introducción

FUENTES HETERODOXAS PARA LA HISTORIA PATAGONICA

Mateo Martinic B. Profesor Emérito, investigador Centro de Estudios del Hombre Austral (Instituto de la Patagonia, Universidad de Magallanes). Correo electrónico: mateo.martinic@umag.cl

En el curso de los estudios históricos a partir del siglo XIX los primeros grandes maestros que se ocuparon de esta especialidad de las ciencias humanas, fueron quizá sin proponérselo, normando la metodología que procedía emplear en los mismos para calificar el rigor y la seriedad de la información que servía de fundamento a la actividad académica. Se generó de tal manera una auténtica tradición que pasó de maestros a discípulos y que alcanzó, así lo vemos, una vigencia plena hasta aproximadamente el último tercio del siglo XX. Era y es la que denominamos «ortodoxia historiográfica» y que se ha basado esencialmente en la compulsa de la documentación escrita sobre hechos del pretérito. La misma en su desarrollo contribuyó a valorizar especialmente aquellos papeles públicos y privados conservados en archivos o bibliotecas. Así, una obra que mostraba con abundancia de notas y referencias tal procedencia informativa, quedaba situada, en el hecho, en el mayor grado de reconocimiento en lo tocante a los aspectos formales del trabajo académico. Por el contrario, se recibía con alguna reserva aquella obra que no exhibía semejante antecedente informativo. En una suerte de segundo rango de valorización, tras el documento manuscrito (originalmente o mecanografiado cuando se inventó e hizo común el uso de esa técnica), se situaron los papeles impresos, principalmente diarios y periódicos, volantes, manifiestos y hojas sueltas, clase de documentos de especial relevancia en los estudios políticos y sociales. Todavía podrían agregarse algunos otros documentos escritos o impresos, aunque sólo con el carácter de fuentes auxiliares, como pudo ser el caso de los libros de contabilidad, los mapas y planos de diferente clase (geográficos y técnicos); las formas pictóricas en el caso de la historia del arte, así como el estudio de las medallas y monedas que inclusive dio origen a ramas especializadas como la medallística y la numismática, por señalar los casos más relevantes. Ampliando un tanto el concepto de fuentes de la historia, algunos audaces pudieron ir más allá y recurrir a la tradición oral, a veces como elemento insustituible de información referida a sucesos más próximos en el tiempo al investigador. Pero ello en su excepcionalidad no haría sino ratificar la valoración dada al documento escrito. Hasta aquí, en general, la noción común acerca de las fuentes ortodoxas para la historiografía como una normativa de acción a la que debía ceñirse cualquier trabajo que se respetase. Y tal estilo de trabajo devino por largo tiempo una práctica inmodificable. Sólo así, se reitera, en lo formal, una obra historiográfica era recibida y tenida como de valor, y en su mantenimiento pudo haber quienes, a manera de custodios de tan

honrosa tradición, se encargaron de velar por su observancia orientando convenientemente a cuantos buscaban iniciarse en el estudio de la Historia, con miras a hacer sus propias contribuciones para su mejor conocimiento.

La heterodoxia en la historiografía
Pero, claro, el tiempo moderno en su transcurso fue haciendo posible una mayor amplitud en la búsqueda y calificación de las fuentes informativas, valorándose en especial el concepto de que toda expresión tangible que diera cuenta, aún del modo más simple o tenue, de cualquier acción humana pretérita, debía ser apreciada, recogida y utilizada adicionalmente a las fuentes escritas consagradas por la tradición, e inclusive, como elemento supletorio de información cuando no se disponía de otra forma. Esto lo hemos entendido desde largo tiempo en nuestra propia actividad como necesario para la historiografía patagónica, y para su mejor comprensión lo explicamos teniendo en cuenta esta experiencia académica de medio siglo a esta parte. De partida, debe aceptarse que la Patagonia (sensu lato, es decir, incorporando en su noción espacial a la Tierra del Fuego y las Islas Malvinas), es un territorio que si geográficamente es diferenciable de otros americanos por su magnitud y diversidad caracterizadora, históricamente ha sido el gran espacio de concurrencia de hechos humanos desde una alta antigüedad que por ahora remontamos a trece milenos hasta el arribo de los europeos en el siglo XVI, y los siglos siguientes que nos permiten llegar hasta el presente. Pero ocurre que para la elaboración y conocimiento de su historia no se cuenta con un acervo escrito, en el modo antes explicado, siendo menester recurrir a otros elementos que informan sobre el acontecer humano, de manera tangible e insustituible.

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Pero hay más adentrándonos en el tiempo histórico más reciente, esto es, desde el siglo XVI en adelante, para cuyo conocimiento abundan las fuentes documentales escritas, pero así y todo las mismas son insuficientes para el conocimiento de que se trata, por cuanto en el territorio patagónica se han dado sucesivas etapas en las que, al revés de lo ocurrido en otras regiones del Nuevo Mundo, el asentamiento humano civilizado (o tenido por tal) o, mejor foráneo, y al que por largo tiempo se creyó el únicamente «historiable» (valga la licencia neológica) ha sido tardío, sólo a contar de fines del siglo XVIII y muy restringido geográficamente. Por tanto sus fuentes escritas son insuficientes, en particular para la descripción anterior o coetánea de la vida de los pueblos originarios y de su interacción con los foráneos. Es forzoso así recurrir a otras diferentes fuentes que pueden informar con mayor o menor amplitud y con verosimilitud. Esta consideración vale particularmente para aquellos sectores de frontera colonizadora, que los ha habido tantos y disímiles en el territorio.

Material etnográfico. Es esta una fuente de gran valor para su utilización informativa por la vía directa o complementaria, que permite utilizar toda la rica gama productiva generada por la actividad artesanal (instrumentos y armas, confecciones para vestuario, tejidos utilitarios, metal labrado, cerámica, partes componentes de vivienda, ajuares mortuarios, ornamentos diversos, etc.). Este acervo variado y riquísimo está disponible en museos públicos, repositorios académicos y colecciones privadas, pero también es obtenible in situ en campañas de trabajo ad hoc, circunstancia que asociada a situaciones ambientales y geográficas brinda una comprensión contextualizada que puede ser de gran provecho para el investigador o estudioso. Basurales arqueológicos históricos. Esta fuente está referida particularmente a los períodos de contacto o relación intercultural (civilizado/indígena) y a los diferentes estadios del proceso de ocupación colonizadora. Mediante su hallazgo y examen es posible disponer en ocasiones de información interesantísima, a veces irremplazable, sobre usos y costumbres variados, formas culturales, inventiva o creatividad (para resolver situaciones de necesidad) y otros aspectos. Estas manifestaciones son propias de sitios de antiguos asentamientos (hoteles de campaña, poblados efímeros, campamentos mineros, etc.). Expresiones arqueológicas abstractas o naturalistas. Es una fuente referida al arte parietal en general (pinturas, grabados), como también a su repetición en el arte ornamental mobiliario, que permite penetrar en el arcano espiritual de los pueblos aborígenes antiguos, no siempre con éxito, aunque de cualquier modo ayuda a su conocimiento. Tumbas y cementerios históricos. Fuente interesantísima de noticias para la historia, a través de las formas de sepultación visibles o de sus características apreciables; de las inscripciones en lápidas o de simples iniciales, fechas o marcas incisas o pintadas en cruces o piezas de madera y otros rasgos referidos a los materiales utilizados (piedras, mármol, granito, metales, madera), todo lo cual da cuenta de presencias, épocas de poblamiento, circunstancias de las muertes, origen de los sepultados y otros datos útiles para diferentes usos. Fotografías y sus variantes (películas documentales). Es esta una clase de fuente cada vez más valorizada por su variado contenido descriptivo (tipos humanos, quehaceres urbanos y rurales, civilizados o indígenas; formas de vida y costumbres, arquitectura, etc.), que hoy en día se acepta como irremplazable cuando es posible disponer de ella. Papeles impresos o soportes escritos o pintados (madera, metal, cartón). Se trata de manifestaciones informativas distintas a las fuentes escritas de la ortodoxis historiográfica, que se corresponden en general con formas simples corrientes o excepcionales, tales como facturas comerciales, recibos y boletos diversos, guías de libre

Fuentes heterodoxas para la historiografía patagónica
Presentamos a continuación, en consideración somera y sin que su ordenamiento refleje su importancia, algunas de las principales fuentes de información que incluimos en el concepto de la «heterodoxia historiográfica». Material arqueológico. En su rica variedad formal, las piezas del género son fundamentales para describir y entender las culturas de los distintos grupos étnicos; sus diferentes costumbres y su evolución en el tiempo; las producciones ergológicas originales y las recibidas en traspasos o préstamos culturales, etc. Especialmente útiles, por su valor complementario, son los huesos animales en tanto cuanto pueden conservar incisiones a modo de marcas hechas por mano humana como expresiones de uso o de abstracción mental (v. gr. Decoraciones, símbolos, numeraciones, mensajes, etc.) Restos óseos humanos. Es una fuente secundaria complementaria que, a base de estudios antropológicos especializados, permite saber sobre patologías, costumbres (deformaciones craneanas), formas de vida y trabajo, en fin. Material paleontológico. Es ciertamente de interés, en especial aquel referido a la convivencia hombre/fauna del período del Pleistoceno Tardío que se corresponde con el comienzo del poblamiento territorial. Las marcas de origen antrópico o aun las de origen animal (predadores o carroñeros) en los restos óseos recuperados de yacimientos antiguos permiten extraer inferencias o hacer sugerencias de utilidad complementaria o suplementaria para la comprensión de un proceso o fenómeno cultural.

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tránsito, guías de marcas de propiedad de animales; avisos comerciales, letreros, propaganda mercantil; trozos de papel o cartón, marcas de fábrica, envases, esquelas, tarjetas de visita, naipes, menús, en fin. Todos ellos pueden entregar, como efectivamente lo hacen, datos que ilustran o complementan una información necesaria siquiera puntual para la descripción de hechos económicos, y fenómenos sociales. Su valorización como fuente para la historiografía la extendemos a cualquier anotación o señal inteligente, hecha en cualquier soporte, que pueda servir como indicación o noticia útil para mejorar la comprensión acerca de algún hecho del pasado. Mapas, planos técnicos (arquitectura, ingeniería, industria, construcción, etc.) y catálogos comerciales e industriales. Todos ellos, cual más cual menos, conforman fuentes susceptibles de entregar información variada sobre tantísimos aspectos referidos al quehacer humano en diferentes acciones, momentos o circunstancias. Expresiones arquitectónicas complejas y simples. Es una clase de fuentes que consideramos utilísima para el mejor conocimiento de la vida humana en todo tiempo, más aun cuando el mismo se ha desarrollado en condiciones extremas de aislamiento y carencias, como ha sido común en los frentes de poblamiento pionero. Su sola vista, dependiendo de su estado de conservación, ilustra con mayor o menor valor informativo sobre aspectos técnicos, culturales, económicos y sociales. Si esta consideración vale para las viviendas en toda su variedad (desde el cobijo circunstancial a la casa patronal espléndida), como igualmente para los recintos de trabajo (galpones, bodegas, talleres, fábricas y demás de la especie), lo es asimismo para las formas menores y mínimas del arte de la construcción (baños de ganado, perreras y caballerizas, corrales, puertas y tranqueras, cercos, defensas y cortavientos; postes telefónicos y de alambrado, en fin, construidos con diferentes materiales (madera, combinada o no con zinc, barro, ladrillo, cemento armado y piedras). Otro tanto debe decirse del mobiliario desde sus formas más elaboradas hasta la rusticidad de lo hechizo, algo que ha sido tan común en el campo patagónico. Estas fuentes en su variedad, como lo son otras de carácter tangible, deben ser especialmente valorizadas por el investigador en tanto cuanto son manifestaciones (a veces singularísimas) de carácter patrimonial, que ayudan ¡cómo no!, a la formación y perfeccionamiento del conocimiento histórico. Ciencias del ambiente (ecología, botánica, zoología, climatología, glaciología). Las mismas, dado su carácter de disciplinas auxiliares para el estudio histórico, conforman una fuente de gran provecho con carácter de única e insustituible cuando el mismo se refiere a sucesos del pasado más remoto, lo que permite conocer las circunstancias ambientales y su variación en el transcurso del tiempo para la mejor comprensión de los hechos humanos, y, de cualquier modo como fuente complementaria para el conocimiento.

En esta enumeración descriptiva incluimos finalmente otras dos clases de fuentes de información a las que otorgamos un valor especial: el conocimiento geográfico y la observación personal en terreno. En cuanto al primero, puede afirmarse categóricamente que es muy difícil hacer (escribir) una buena historia sin un también buen conocimiento del teatro geográfico sobre el que la misma se ha desarrollado. Así de claro y simple. El «hombre es productos de su territorio» he dicho y repetido a mis alumnos, queriendo significar con ello que cuanto ha acontecido en un espacio determinado a lo largo del tiempo ha sido así por razón del condicionamiento que imponen la geografía y el ambiente natural correspondiente. Es algo que debe ser perfectamente comprendido por el investigador o autor, para que su relación y, si cabe, su interpretación de hechos y fenómenos sea la correcta y ajustada. Parece algo tan obvio hoy en día, pero no siempre ha sido así y hasta es posible que aun prosiga, como se hacía antaño, siquiera por algunos. Entonces, el historiador, o quien pretendía serlo, sentado en su escritorio, rodeado de papeles y legajos (¡eso sí!), escribía sobre los sucesos más diversos, por lo común sobre historia política y social. Hoy en día, ya digo, a lo menos en lo que a mí respecta, ello es algo inconcebible. Escribir sobre la historia de un territorio sin conocer su geografía es así como pintar a oscuras y, bien se sabe, sin luz no hay pintura posible. Es que una buena –digo buena y no superficial– noción sobre la naturaleza y las características de un territorio ilumina y hace comprensible cuanto sobre el mismo ha ocurrido. Piénsese sólo en lo referido a la Patagonia, cómo puede escribirse sobre aspectos tan significativos como los pueblos aborígenes, el asentamiento civilizado, la colonización y su desarrollo ulterior en sus diferentes distritos geográficos, si no se sabe –por noción y ojalá por experiencia– lo que es la estepa fría, las selvas andinas y el impresionante mundo húmedo y bravío de los fiordos y archipiélagos occidentales; cómo escribir sobre aconteceres varios sin saber, otra vez por experiencia, lo que es la fuerza del viento por horas y días, lo que es el frío, la soledad y el aislamiento, las distancias, las incertidumbres y las situaciones que tales circunstancias naturales generan en los humanos. ¡No, definitivamente, sin geografía no hay historia cabal! Personalmente llegué a ello por intuición, pero recién he sabido que entre los antiguos padres de la Historia hubo quienes así lo señalaron y, más cerca en el tiempo, historiadores de tanto predicamento como Fernand Braudel que incluso denominaron tal especialización académica como geohistoria. Me alegro pues, de tan buena compañía. Por fin nos ocupamos del aspecto faltante, y vaya que lo consideramos importante, como es el de la observación personal en el terreno. Y hablando de obviedades, no faltará quien diga que tal hecho está 191

asociado con el conocimiento geográfico. Pues no. Ya se ha dado a entender antes que incluso éste es posible, aunque no recomendable, sólo por la lectura de libros. Del mismo modo, el conocer geográficamente un territorio no conlleva la observación personal en el terreno. Este aspecto es, ciertamente, algo más complejo. Con ello queremos significar cuán bueno y, a veces, cuán necesario es este ejercicio intelectual. Ir a un lugar, observarlo en amplitud y profundidad sobre la base de lo que de él se conoce; recorrerlo cuidadosamente meditando sobre lo acontecido en él para su entendimiento más ajustado a lo que en la realidad pudo ser. Compenetrarse con el ambiente, percibir la fuerza que emana de la tierra, sentirse finalmente a plena satisfacción por lo logrado. Valga, para explicarlo mejor si falta hace, un ejercicio que hicimos años atrás con Alfredo Prieto, un amigo y arqueólogo del Centro de Estudios del Hombre Austral, cuando juntos buscábamos en el terreno sitios de antiguo poblamiento de los aónikenk. Era un día del verano austral, de aquellos ideales para el trabajo de campo, luminoso y algo templado; estábamos en un lugar de la estepa continental magallánica, entretenidos con conversaciones sobre los viejos nómades, seguidas por lapsos de meditación. Nos interesaba en especial entender las situaciones naturales como ellos pudieron haberlo hecho y resolver en consecuencia sobre las acciones consiguientes. Buscábamos, en buenas cuentas, sentirnos como ellos pudieron sentirse tantas veces, consubstanciados con el paisaje dilatado de horizontes y entender algo de su existencia libérrima. Creo que nos aproximamos a lo que deseábamos al concluir diciendo como los antiguos cazadores ¡Qué buena pampa!, frase con la que ellos expresaban su amor y su pertenencia integral a la tierra. Por cierto, tuvimos suerte y acertamos en nuestra búsqueda, repetidamente. Así entonces, y retornando al hilo conductor de la exposición, la observación personal en el terreno puede ser una fuente excepcional, aunque de no fácil utilización, pues requiere de predisposición anímica, de aprendizaje y de información histórica, pero resulta ciertamente gratificante. Vivimos en un tiempo que en lo que interesa ya no hay discrepancias: tocante al pasado, próximo o remoto, TODO es historia, y, por consecuencia, que en su investigación o estudio TODAS las fuentes posibles de utilizar son válidas aunque, es claro, en diferente grado de importancia y su buen uso depende del buen juicio de quien las compulse, obtenga o recoja. En conclusión, la heterodoxia en cuanto se refiere a la variedad y calidad de las fuentes debe ser tenida como una recomendable manifestación práctica de apertura intelectual, al permitir, de modo inclusivo, que la Historia se nutra con provecho de las noticias que brinda la propia disciplina (con sus ramas auxiliares y derivaciones) y las de otras que le son connaturales y aun ajenas, aprovechándose así la riqueza que surge de la complementariedad informativa. Ello es particularmente 192

válido para el conocimiento de un territorio singular como es la Patagonia, teatro de tantos sucesos que han motivado a tantos estudiosos antes que nosotros, que continúa concitando nuestro propio interés, como lo hará con muchos más en el porvenir, espacio geográfico que posee como factor de atracción lo acontecido en él con carácter de gesta irrepetida digna de ser investigada y conocida.

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IMPULSO FABRIL GERMANO DENTRO DEL CIRCUITO BIOCEÁNICO DE LA NOR PATAGONIA OSORNO, CHILE 1880-1907

MUÑOZ SOUGARRET Jorge Profesor de Historia y Geografía, Magíster en Ciencias Humanas mención en Historia Departamento de Ciencias Sociales, Universidad de Los Lagos. Osorno, Chile (64) 333179 munozsougarret@yahoo.es

Resumen
Hacia la década de 1880 se inició un proceso continuado de industrialización en la ciudad de Osorno, aquel respondió tanto a una serie de incentivos crediticios (públicos y privados) como a la ubicación preferencial de la ciudad en el último tramo de un extenso y complejo circuito comercial. El movimiento de ganado, por parte de las poblaciones indígenas, desde las haciendas bonaerenses hasta los puertos de exportación en el Pacífico chileno, preferentemente vía Valdivia-Corral, representó el mercado terrestre más extenso del cono sur americano y posibilitó la creación del único esfuerzo exitoso de agro-industria en Chile, durante el siglo diecinueve. La historiografía argentina, y en menor medida la chilena, ha abordado esta temática pero su énfasis ha estado dado por la identificación de la procedencia y cuantificación del ganado, o por el análisis antropológico de la población indígena que controló este tráfico (Mapuche Pehuenche y Huilliche serrano, preferentemente). Aunque esbozado en tales trabajos, ha sido poco estudiado el proceso industrial asociado a este tráfico, en su transformación de la materia prima a producto semi elaborado posible de vender en el mercado de Hamburgo, actual Alemania. Nuestro objetivo es presentar y comentar aquel desarrollo fabril, al sur de la frontera Araucana chilena, como parte de un mercado de factores. Entendiendo la historia de la industria regional como un proceso autónomo pero interconectado con la realidad de su entorno, especialmente con las poblaciones indígenas tanto como mercado abastecedor, consumidor y fuente de mano de obra.

industrias habrían debido competir de forma desigual con las importaciones. Decidiéndose por la producción de bienes de consumo para el mercado interno.2 Siendo la segunda respuesta derivada de la primera, ya que tales industrias de consumo localizaban únicamente su nicho en el mercado interno, la debilidad adquisitiva de este último, impidió el crecimiento y transformación del sistema fabril en Chile, desde productores de bienes de consumo a bienes de capital.3 Dentro de esta lectura recursiva de la historia, el desarrollo fabril chileno habría fracasado desde sus inicios. Tales visiones han sido débilmente matizadas durante los últimos años, es más el aporte más significativo ha sido realizado por Gilberto Harris Bucher al demostrar que tal despreocupación estatal no habría sido tal. El empresariado –elevado por Harris a una entidad autónoma, distinta a la industria, según el modelo shumpeteriano-, extranjero en su mayoría, recibió del Estado una serie de privilegios monopólicos, exacerbando así una relación íntima entre la fábrica y el empresario. De tal forma, sin explicitarlo abiertamente, Harris denuncia que el modelo industrial de Chile respondió más que una política estatal o gremial, al emprendimiento individual. Pero este emprendimiento dependió de un tiempo vital, dado tanto por los giros personales y conductuales del empresario como por su propia muerte.4 La a-modernidad del sistema fabril nacional (representado en su limitada división entre los sectores dirigenciales y los encargados de realizar la producción) nuevamente nos instala en la profecía autocumplida del desastre industrial en Chile. Sin intentar refutar completamente todos sus argumentos, es pertinente que nos situemos en un lugar distinto de análisis. Consideramos que los argumentos anteriormente planteados han desconocido la imbricación del diseño industrial chileno con sus mercados de abastecimiento de 193

A inicios del siglo XX desde diversos sectores de la intelectualidad chilena comenzó a surgir, aún cuando soterradamente, un discurso condenatorio hacia el actuar empresarial decimonónico. Frente a la realidad incierta del nuevo siglo, ellos se preguntaban cómo fue posible el profundo estancamiento fabril en Chile. Estancamiento que lo habría alejado, idealmente, de los países que dieron aquel salto desde el subdesarrollo al desarrollo pleno –como los países escandinavos o Japón, entre otros-.1 La historiografía nacional, llamada a responder tales interrogantes, se orientó a explicitar dos respuestas: Por una laxa participación proteccionista del Estado, las

materias primas, con sus consumidores y, notablemente, con sus trabajadores. La presentación de nuestros argumentos se hará en un espacio que no difiere notablemente de la matriz tradicional de desarrollo fabril (la nor Patagonia chilena o frontera sur de la Araucanía) pero que sí, desde nuestro punto de vista, nos presenta factores singulares de análisis.

La nor Patagonia chilena y el impulso fabril germano
Eduardo Cavieres fue enfático en manifestar que la política económica decimonónica, para el caso chileno, miró siempre al Pacífico –proceso reconstruido igualmente por la historiografía- pero a sus espaldas, al interior como en la transcordillera, existió una amplia y heterogénea red de circuitos comerciales y caminos. Siendo estos circuitos comerciales los verdaderos artífices del gran desarrollo de las economías costeras chilenas.5 Únicamente con aquella osada afirmación deberíamos haber sido removidos desde nuestros cimientos historiográficos, la visión terrestre de la economía nos obliga a retraernos del espejismo oceánico y ver la riqueza de los valles, desiertos y pampas. La frontera sur de la Araucanía fue el último tramo de un complejo y heterogéneo circuito comercial de trasporte de ganado, no sólo uno de los mayores existentes en el Cono Sur (uniendo ambos márgenes oceánicos) sino, también, autónomo de la injerencia real y, posteriormente, republicana. Muestra asombrosa de la capacidad comercial y política que tuvieron las poblaciones indígenas de la región (Mapuche Pehuenches, Huilliches serranos y Pampas), capacidad que fue percibida claramente por diversos contemporáneos.6 Pero este comercio, existente desde el siglo XVII, puntualmente para la región que nos convoca, sólo llegó a su mayor expansión durante la segunda mitad del siglo XIX. En gran medida gracias a la llegada de los colonos germanos. Para comprender aquello debemos regresar a los inicios de tal siglo, específicamente a la guerra de independencia. Todo el sur chileno durante aquel conflicto se declaró abiertamente realista, aquello incidió en que luego de la invasión del Ejercito Libertador toda la región hubiese caído en desgracia. Investigadores locales han culpado de aquel decaimiento social y económico, primero al corte de los suministros y abastos enviados desde Lima y la zona central del país. Forzando a su población a abandonar las ciudades y recluirse en plantaciones alimenticias de subsistencia en los campos cercanos.7 Y segundo, a que frente a los disímiles problemas que se le presentaban a la clase política chilena –en su intento de erigir una República-, la situación del sur habría sido relegada. Postergación abandonada en la década de 1850, en que se propulsó la política de inmigración germana.8 El factor germano no puede ser menospreciado al momento de considerar el crecimiento del mercado 194

indígena, antes de 1850 los últimos entregaban sus ganados a cambio de productos de consumo básico (hierba mate, tabaco, alcohol y objetos metálicos), pero la pobreza regional había reducido a su mínima expresión tal intercambio.9 Al arribo de los colonos, ellos desdeñaron la habitación rural por la más rentable vida comercial de la urbe. Aquel primer giro comercial les llevó a percibir de manera correcta los límites posibles de este mercado bioceánico. El bajo precio de adquisición de las pieles, en comparación con su tasación en el mercado europeo, incentivó a los colonos a invertir en una industrialización sectorial. Orientada a la transformación de la materia prima (cueros) en un producto semi-elaborado (suelas), que podía ser vendido en la ciudad de Hamburgo (hoy Alemania). Lugar en que muchos de los inmigrantes aún tenían parientes o redes personales que podían realizar la venta.10 Los caciques Mapuche que controlaban el tráfico de ganado percibieron de forma correcta su posición dentro del mercado regional, aumentando progresivamente las exigencias de productos a cambio de sus ganados. Al corto plazo aquello encareció la producción y exportación de pieles, frenando el primer impulso industrial de las curtiembres. Conscientes de aquello, los empresarios germanos optaron por la creación de sociedades comerciales que reunieran intereses y capitales variados. Su primera acción fue diversificar su cartera de inversiones fabriles, colocando especial énfasis en la producción de destilados.11 La utilización de alcohol como medio de intercambio asumió así un rol fundamental, los industriales comenzaron a presionar a los indígenas –vía conchabadores o mercachifles- a que aceptaran, progresivamente, mayores niveles de alcohol a cambio de sus ganados. Esta favorable coyuntura permite entender cómo fue posible que industrias regionales, alejadas de los circuitos centrales del comercio mundial, pudieran integrarse e incluso, como lo relata un marino ruso, ser conocida su producción a nivel mundial.12 Aún cuando la ciudad puerto de Valdivia fue el centro de centro de la exportación de las suelas, Osorno en cambio fue el principal centro de acopio de las materias primas. Ciudad fluvial, ubicada en los valles centrales, fue donde se generó de manera más explosiva aquel impulso industrial (desde 1880 hasta fines de la década de 1890), además de ser un correcto laboratorio de prueba de distintas acciones emprendidas por los industriales y sus sociedades comerciales. Casi sin contrapartes, la historiografía nacional ha exaltado la singularidad del empresario germano. Colono probo y austero, que conquistó no solamente a un terreno infértil sino, también, a una población desidiosa y holgazana, mezcla de bárbaros indígenas con resabios corruptos de la elite tardo-colonial.13 Independiente del carácter pro-germano de parte de ellos, aquella visión personalizada (étnicamente hablando) ha perdurado en la reconstrucción histórica regional, y dista mucho a desaparecer. En tanto la figura de los ganaderos indígenas

ha sido obviada, exclusivamente rescatada para la historia en los trabajos de investigadores argentinos y singulares chilenos. La personalización del impulso fabril de Osorno junto con obnubilar al lector, denosta al resto de los factores integrantes y propulsores de este circuito económico. Aquí el rol de los indígenas es doble, primero como productores de materias primas y consumidores de los productos elaborados.14 Siendo segundo, su rol como trabajador en las faenas rurales como industriales de la ciudad de Osorno. A diferencia de Valdivia, Osorno captó masivamente mano de obra rural, deudora sanguínea como culturalmente de los sectores Mapuche Huilliche, por lo tanto sus industriales trasladaron su visión negativa, desde los indígenas ganaderos a los indígenas obreros. En Osorno el empresariado repitió su política de entrega de licor a cambio de trabajo industrial, factor que incidió en el detrimento de las fuerzas físicas de sus trabajadores como en la perpetuación del ideal del trabajador germano. Moral y físicamente superior al corrompido y vicioso exponente nacional.15 Consecuentemente aquella política mermó la propia capacidad de las industrias de reproducir un sistema fabril moderno, el alejamiento entre los sectores dirigenciales y los obreros –sin la mediación de supervisores nacionales-, fue utilizado por los nacientes sectores de obreros asociados como arenga anti germana y anti mecánica.16 Finalmente, pero muy importante, las precarias condiciones higiénicas dentro de las fábricas (unido a la falta de interés por educar a los trabajadores en los códigos fabriles modernos, siendo uno de ellos el acceso al consumo vía el salario), impulsaron a muchos de aquellos obreros a abandonar las faenas fabriles para retomar las labores agrícolas o artesanales.17 Generando, a largo plazo, costos mayores a los industriales en su proceso constante de enseñanza a nuevos trabajadores el uso de las maquinarías. La conflictividad dentro de la fábrica vino a ser complementada con tres crisis generales que vivió el mercado patagónico, primero la entrada del Estado chileno como argentino en la Araucanía y en Las Pampas, respectivamente, que eliminó al mercado ganadero de los indígenas.18 Junto con implantar fronteras estables y sistemas de control aduanero en los pasos cordilleranos. Segundo, la promulgación en Chile de la Ley de Alcoholes de 1902, que restringió la producción y comercio de los destilados. Empresa nuclear de las sociedades comerciales germanas. Y tercero, el aumento de las cuotas impositivas en el mercado de cueros de Hamburgo. Destruyendo las ventajas comparativas de aquella exportación.19 Factores que en su confluencia decantaron en el término de este ciclo industrial en la nor Patagonia chilena.

central en su impulso, los colonos germanos únicamente aprovecharon las ventajas comparativas presentes en su lugar de asentamiento. La existencia de este mercado bioceánico tiene especificidades exclusivas del espacio, del tiempo y de la población que fue su artífice (sectores Mapuche autónomos). La existencia de este mercado fue tan singular como la traída de los colonos germanos a la región. Asociado a lo anterior, los germanos se beneficiaron de un mercado de mano de obra sin regulación y al cual se presentaron monopólicamente (únicos grandes empleadores). Aquello les impulsó a implementar prácticas laborales altamente opresivas, extendiendo las jornadas laborales en condiciones precarias y antihigiénicas como cancelar los salarios en alcohol. El impulso fabril germano fue, tal cual lo escribió Bengoa, uno de los pocos intentos exitosos de agro industria en Chile durante el diecinueve. Pero lo fue tanto más por los factores que confluyeron que por la imposición de uno, en este caso, los inmigrantes germanos. Citas

Este trabajo se enmarca dentro del Proyecto interno de investigación 0108F (Formas laborales en una sociedad periférica: Osorno, 18801930) de la Universidad de Los Lagos
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Reflexiones finales
El fin del ciclo industrial en la nor Patagonia chilena se debió a factores internos como externos, aún cuando

Véase ENCINA, Francisco. Nuestra inferioridad económica: sus causas, sus consecuencias. Santiago de Chile: Imprenta Universitaria, 1912; PINOCHET, Tancredo. La conquista de Chile en el siglo XX. Santiago de Chile, Imprenta La Ilustración, 1909; VENEGAS, Alejandro (bajo el seudónimo de VÁLDES CANGE, J.). Sinceridad. Chile íntimo en 1910. Santiago de Chile: Ed. Universitaria, 2006; entre otros. 2 VILLALOBOS, Sergio y SAGREDO, Rafael (recopiladores). Ensayistas proteccionistas del siglo XIX. Santiago de Chile: DIBAM/ Centro de Investigaciones Barros Arana, 1993. 3 CARMAGNANI, Marcello. Desarrollo industrial y subdesarrollo económico. El caso chileno (1860-1920). Santiago de Chile: Dibam, 1998. pp. 73, 49 y 63, respectivamente; JOBET, Julio César. Ensayo crítico del desarrollo económico-social de Chile. Anales de la Universidad de Chile, (81-82): 218. 1951; ORTEGA, Luis. Los límites de la modernidad en Chile. Siglo XIX y XX. Proposiciones, (24): 37. 1994 [en línea, fecha de consulta: 21 de noviembre 2009]. Disponible en: www.sitiosur.cl/r.php?id=178. 4 HARRIS BUCHER, Gilberto. Privilegios exclusivos y mentalidad empresarial en la temprana industrialización chilena 1840-1879. Mapocho, (44): 105-122. 1998. 5 CAVIERES, Eduardo. Comercio, diversificación económica y formación de mercados en una economía en transición. Chile en el siglo XIX. En IRIGOIN, María Alejandra y SCHMIT, Roberto (editores). La desintegración de la economía colonial. Comercio y moneda en el interior del espacio colonial (1800-1860). Buenos Aires: Editorial Biblos, 2003. pp. 93-111. 6 Véase HERNANDEZ, Esteban. Diario de un viaje desde el fuerte de San Rafael del Diamante hasta el de San Lorenzo en las Puntas de Río Quinto. Buenos Aires: Imprenta del Estado, 1837; HUX, P Meinrado. Caciques puelches, pampas y serranos. Buenos Aires: Editorial Elefante Blanco, 2003; Caciques borogas y araucanos. Buenos Aires: Editorial Elefante Blanco, 2004; Memorias de un excautivo. Santiago Avendaño. Buenos Aires: Recopilación Editorial Elefante Blanco, 2004; MORENO, Francisco. Viaje a la Patagonia Austral. Buenos Aires: Editorial Elefante Blanco, 2001; MOYANO, Carlos. Exploración de los ríos Gallegos, Coile, Santa Cruz y canales del Pacífico. Buenos Aires: Talleres de La Tribuna Nacional, 1887; MUNSTER, George. Vida entre los Patagones. Un año de excursiones por tierras no frecuentadas desde el estrecho de Magallanes hasta río Negro. Buenos Aires: Ediciones Solar, 1991; OLASCOAGA, Manuel. Estudio Topográfico de la Pampa y Río Negro. Buenos Aires: Editorial EUDEBA, 1974; TREUTLER, Paul. Andanzas de un alemán en Chile. Santiago de Chile: Editorial del Pacifico, 1960.

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BERNEDO, Patricio. Los industriales alemanes de Valdivia, 18501914. Historia, (32): 8. 1999; GUARDA, Gabriel O.S.B. Un río y una ciudad de plata. Itinerario histórico de Valdivia. Valdivia: Universidad Austral de Chile, 1965. p. 49. 8 CARREÑO, Luis. La región austral en la primera mitad del siglo XIX. Líder, (2 y 3): 142-145. 1993. 9 VICUÑA MACKENNA, Benjamín. Elisa Bravo o sea el misterio de su muerte. Santiago de Chile: Imprenta Victoria, 1884. pp. 5-6. 10 MUÑOZ SOUGARRET, Jorge. Políticas centrales, inmigración alemana y gente menuda en la frontera decimonónica. Valdivia, La Unión y Osorno (1840-1890). Revista de Historia Social y de las Mentalidades, II (12): 25-26 y 34-40. 2008. 11 Por citar algunos ejemplos en Osorno, la Sociedad Adolfo Stumpfoll y Germán Hube, el primero dueño de curtiembres en tanto el segundo de destilerías; Guillermo Schencke quién poseía una curtiembre y un molino; Alejandro Hess dueño de un matadero, saladero y fábrica de cecinas, junto a una destilerías tenida en sociedad con Germán Hube; o la Sociedad de Ernesto Hill y Eduardo Angelbeck con destilerías, molino, fábrica de embutidos y tienda de compra y venta de animales y frutos del país. PERALTA, Gabriel. Historia económica y urbana de Osorno. Osorno: Impresur Ediciones, 1991. pp. 250-251, 265-266 y 268-270. 12 NORAMBUENA, Carmen y ULIANÓVA, Olga (compilación, estudios compilatorios y notas). Viajeros rusos al sur del mundo. Santiago de Chile: DIBAM, 2000. p. 434. 13 Francisco Encina, utilizando a Pérez Rosales como fuente, escribirá: «Hemos visto los tropiezos que la mala fe y la sórdida avidez del elemento autóctono en Valdivia, con cortas y honrosas excepciones, opuso a la colonización». Jean-Pierre Blacpain dice que la falta de intervención estatal y estructuración del espacio habría bastado para «[…] la perpetuación de una conciencia particular, más allá de todas las reformas y de todas las transformaciones necesarias, impuestas ‘desde el exterior’». Finalmente, Andrea Minte, considerara que sus antepasados triunfaron gracias a que «[…] eran colonizadores de gran capacidad moral que harían frente a cualquier obstáculo». ENCINA. Historia de Chile. Tomo XIII. Santiago de Chile: Ed. Nascimento, 1970. p. 571; BLANCPAIN, Jean-Pierre. Los alemanes en Chile (18161945). Santiago de Chile: Ed. Pedagógicas chilenas, 1985. p. 199; MINTE MÜNZENMAYER, Andrea. Colonización alemana a orillas del Lago Llanquihue (1850-1900). Chile: Liga chilenoalemana, 2002. p. 17. 14 En este punto es notable el silencio historiográfico, en tanto autores como Gonzalo Vial o José Bengoa –de visiones absolutamente contrarias- exaltan al colono por no repetir los vicios de los hacendados de la zona central (relativo a la explotación de sus campesinos). Guardan silencio en torno a lo perjudicial de la entrega de licor a sus trabajadores, es más Jean Pierre Blancpain, citando una carta de un colono, muestra como aquello respondió a una política sostenida de desprecio hacia la población indígena y mestiza. BENGOA, José. Historia social de la Agricultura chilena. Tomo I: El poder y la subordinación. Santiago de Chile: Sur ed., 1988. p. 254; VIAL, Gonzalo. Historia de Chile (1891-1973) Vol. I Tomo II. Santiago de Chile: Ed. Santillana, 1981. p. 498-499; BLANCPAIN. Les allemands au Chili (1816-1945). Alemania: Böhlag Verlag Köln Ed., 1974. p. 300 15 MUNOZ SOUGARRET. Notas sobre la relación entre alcohol y trabajo en la frontera sur de la Araucanía. Segunda mitad del Siglo XIX. En YÁÑEZ, Juan Carlos (editor). Alcohol y Trabajo. El alcohol y la construcción de las identidades laborales. Chile siglo XIX y XX. Osorno: Editorial Universidad de Los Lagos, 2008. pp. 48-49. 16 PERALTA. Historia, p. 54. 17 MUÑOZ SOUGARRET. «Jornada laboral y alcohol. El caso de las aguardenterías de Osorno a fines del siglo XIX», ponencia presentada en la IIIª Jornada de Vitivinicultura. Universidad del Bío Bío, Chillán. Noviembre 13 de 2008. 18 CARREÑO. La irrupción del Estado en la Araucanía y las Pampas, y la crisis de las curtiembres y destilerías de alcohol de grano de Valdivia, 1850-1900. Espacio regional, II (3): 2006. 19 ALMONACID, Fabián. Valdivia, 1870-1935. Imágenes e historias. Valdivia: Universidad Austral de Chile, 1995. p. 13; GUARDA. Nueva historia de Valdivia. Santiago de Chile: Pontificia Universidad Católica de Chile, 2001. pp. 670-671; PERALTA. Bografía histórica de

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Osorno. Osorno: Impresos Gráficos, 1995. p. 17; LÓPEZ, Patricio. Osorno entre Julio Buschmann y René Soriano. Osorno: Ed. Documenta Comunicaciones, 2006. pp. 17-18

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FOTOGRAFÍA E HISTORIA EN PATAGONIA: EL CASO DE ESQUEL

ORIOLA, Jorge

(Comunicación) La construcción de la Historia regional en zonas como la Patagonia suele verse obstaculizada por la falta de archivos oficiales, o bien la existencia de archivos parciales, en numerosos espacios urbanos y rurales. El trabajo del historiador se complica pues debe apelar a diversas fuentes, generalmente incompletas y difusas, y con ellas armar un entramado parcial. Por otra parte, en algunos casos, no se cuenta con bibliografía específica aunque, desde los últimos años, existe una fragmentación muy variada e interesante de investigaciones temáticas, auspiciadas por muchos eventos académicos que convocan a la labor de indagación. En este aspecto, desde hace más de veinte años, la Universidad Nacional del Comahue representa la principal unidad académica que se ha especializado en este tipo de investigaciones y la producción ha sido y es muy importante; le han seguido en la ruta mencionada profesionales e investigadores de la Universidad Nacional de la Patagonia «San Juan Bosco» y la Universidad Nacional de la Patagonia Austral. El éxito de esta tarea es haber puesto la centralidad en los estudios patagónicos y abandonar la idea de una historiografía patagónica, marginal y exótica a través de una mirada desde Buenos Aires. El caso de la ciudad de Esquel, algo más que centenaria, es uno de ellos. A los no pocos libros editados en la materia se agrega, en este caso felizmente, el único archivo casi completo: la hemeroteca de la Biblioteca Municipal. Además, la Subsecretaría de Cultura municipal auspicia hoy la construcción del Museo Histórico local, un Archivo Fotográfico y exposiciones y fomenta algunas publicaciones específicas. Esta acción municipal ha permitido, a través de una convocatoria a vecinos que respondieron con interés, contar con casi 3000 fotografías familiares ya escaneadas, mejoradas y catalogadas (en su mayoría) con las cuales

se han iniciado trabajos de exposición (en el Centro Cultural «Melipal») para que los mismos vecinos las conozcan, se reconozcan en algunas de ellas y aporten datos más precisos respecto del contenido, los protagonistas, el suceso y el contexto, además de colaborar fundamentalmente en la datación de fecha aproximada. Este material contribuye al trabajo del historiador al analizar las imágenes y poder avanzar en la reconstrucción del pasado local desde otra fuente, la fotografía. Tales materiales permiten reconocer, entre otros elementos de estudio, el desarrollo urbanístico y construcción del espacio, el crecimiento arquitectónico, los cambios en los transportes, en las costumbres urbanas (fiestas escolares, cívicas, populares, desfiles) y familiares (fiestas de cumpleaños, velorios y sepelios, moda), actividades económicas y también las técnicas de fotografía en estudios (decorados, motivos, indumentaria). En estos casos, tras la recolección y recepción de fotografías y su obligado fichaje inicial, se procede al escaneo de la imagen en alta definición para su archivo con copias; una se guarda y otra se edita, es decir, se procesa para obtener una imagen más precisa, limpia y mejorada, sin manchas o marcas de pliegues o roturas, si es que presenta tales defectos. Luego se somete a varias rondas de lectura de imagen con vecinos memoriosos e historiadores para ratificar datos iniciales o profundizar en el contenido si los datos son confusos o no existen. La idea es tratar de rescatar y destacar: · Temática · Contexto socio-histórico · Datos del espacio geográfico · Características de sus personajes, la arquitectura, el urbanismo, escenario paisajístico 197

Utilidad comparativa con el presente
Se han llevado a cabo varias exposiciones a lo largo de un año y medio y los resultados han sido óptimos. Numerosas fotografías donadas o facilitadas temporariamente por vecinos han sido expuestas con los epígrafes correspondientes a las informaciones vertidas por los donantes o bien como resultado de las indagaciones provisorias realizadas tipo laboratorio. Otras han sido colocadas con el objeto de encontrar las opiniones de los visitantes para dilucidar asuntos de contenido, las cuales quedan registradas convenientemente para debatir más adelante. Recordemos que las fotografías tomadas en calles o estudio, hasta la aparición de la cámara automática y la posibilidad de las familias de contar con una cámara propia, eran tomadas por fotógrafos profesionales, con máquinas medianamente sofisticadas según el desarrollo tecnológico, pero el proceso de revelado y copiado se llevaba a cabo en su laboratorio. Los aportes técnicos relacionados con la historia de la fotografía por un lado y con los aportes que hace la fotografía al estudio histórico son profusos y variados y tanto citas como nóminas exceden el marco de esta comunicación de experiencias. En el caso de la indagación histórica con fotografías, las posibilidades son múltiples, ya que permite introducirnos en las técnicas de lectura de imágenes, comparar escenarios y fotografías de diversas épocas, reconocer indumentarias y calcular períodos históricos, reconocer personajes, estudiar la arquitectura y el urbanismo, las costumbres, etc. Se valora el trabajo conjunto que se efectúa en estos ámbitos y la difusión y convocatoria tienen por objetivo principal ampliar el espectro de quienes poseen materiales históricos vinculados al pasado local y acepten entregarlos para su estudio.

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ANEXO:
Veamos las fotografías de Esquel que siguen y propiciemos múltiples preguntas aunque no existan datos de origen.

¿Qué nos muestra esta fotografía? ¿Qué parece estar en proceso? La esquina actualmente muestra el mismo edificio pero apenas modificado… ¿podrían descubrir dónde es?

Acto público en Esquel. ¿Reconoces la esquina? ¿Qué tipo de personajes aparecen? ¿Cómo es el barrio? ¿Qué tipos de automóviles se ven? ¿De qué década podrá ser la fotografía?

Esta escena ya no se ve en Esquel tal como lo muestra la fotografía. ¿Qué está sucediendo? ¿Qué características tiene la acción que se desarrolla? Mira el paisaje detrás… ¿qué área de la ciudad sería? Mira los automóviles…¿a qué década corresponderán? ¿Qué vemos? ¿Qué tipo de personajes aparecen? ¿Cómo visten? ¿A qué época del año corresponderá la fotografía? ¿Qué hay detrás de ellos? ¿Por qué habrá banderas? ¿Qué evento importante podrá haber sucedido?

Quizás no reconozcas la esquina… ¿Qué ven en la imagen? ¿Qué edificio se destaca? ¿Cómo son las viviendas? ¿Y la calle? Te damos un dato: Ameghino y 25 de Mayo… ¿hacia arriba o hacia el arroyo? Averigua qué comercio había en esa ochava. ¿Qué tipo de personajes vemos? ¡Qué parecen estar haciendo? ¿Qué elementos muestran?

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PERIODISMO E HISTORIA EN PATAGONIA: EL CASO DE «EL OBRERO DE ESQUEL», 1941

ORIOLA, Jorge Fac. Cs. Económicas – UNPAT»SJB» – Sede Esquel Profesor de cátedras Fleming 453 Esquel (cp 9200) Chubut Rep. Argentina Tel 02945-450283 e-m: j.oriola@yahoo.com.ar
del ramal ferroviario Jacobacci-Esquel (inaugurado en 1945), muchos de los cuales, según los apellidos, ya no tienen descendencia directa en la ciudad. Subsisten los interrogantes, motivo de futuras indagaciones, como los referidos al rumbo sindical y del periódico a partir del peronismo. El trabajo, que incluye muestras fotográficas de los ejemplares, permite analizar desde lo existente diversas variables en juego en 1941 del sector obrero, marginado en los periódicos locales. Una vez más, la prensa aparece como fuente historiográfica y también como objeto de estudio histórico.

Abstract
Este trabajo presenta más interrogantes sin respuesta a la fecha que aseveraciones pero son los necesarios para que, convirtiéndose en hipótesis, impulsen nuevos caminos en la investigación histórica. Se trata del hallazgo, en la Biblioteca Nacional, de sólo cinco números, los primeros, de un periódico sindical, el único conocido en la ciudad de Esquel en tiempos del Territorio Nacional del Chubut, hacia 1941: «EL OBRERO DE ESQUEL». La ciudad cuenta con una importante historia periodística que arranca en 1924 con «EL LIBRE DEL SUR», continúa con el «ESQUEL» en 1925 y sigue con una buena cantidad de semanarios y quincenarios privados. De ellos, sólo el «ESQUEL», convertido en diario en 1945, subsistió hasta 1980. Estos materiales presentaron noticias locales, regionales, nacionales y también internacionales; novedades sociales y publicidades comerciales; edictos e informaciones municipales; cartas al lector y denuncias de todo tipo; reclamos sectoriales a los gobiernos, el territoriano hasta 1958, provincial de allí en adelante. Sin embargo, por su carácter sectorial y por ser producto de las intencionalidades políticas de fracciones del sector dirigente local («fuerzas vivas», es decir, comerciantes, profesionales y ganaderos, eventualmente porciones de la dirigencia política) han presentado en general los reclamos que, aún siendo de esos sectores, no eran contradictorios con sus propios intereses. En otras palabras: un gran espacio de población permanece invisibilizado, salvo en noticias policiales o en otras menores. La edición 25º Aniversario del Diario «Esquel» (1950), un libro de homenaje que ha servido de fuente histórica única (parcial y laudatoria) durante muchos años, mencionaba apenas en su rastreo histórico del periodismo local la existencia de «El Obrero» entre 1941 y 1949. No hay en la ciudad, o al menos no se ha encontrado, ejemplar alguno de este periódico. Tampoco está en la riquísima Hemeroteca Municipal. El hallazgo de sólo los primeros cinco ejemplares en la Biblioteca Nacional permite un nuevo estudio del caso: la visibilización de los sectores laborales, el accionar del sindicato regional y en especial del gremio de la construcción, algunos conflictos y su resolución, el acercamiento político de dicho sindicato a «Acción Argentina», antecedente directo de la «Unión Democrática» posterior, muestras solidarias entre trabajadores y de ellos con similares en momentos de guerra en Europa, y sobre todo, largas listas de contribuyentes al periódico, la mayoría de origen eslavo vinculados a la construcción

Introducción
Este trabajo presenta más interrogantes sin respuesta a la fecha que aseveraciones pero son los necesarios para que, convertidos en hipótesis, impulsen nuevos caminos en la investigación histórica. Se trata del hallazgo, en la Biblioteca Nacional, de sólo cinco números, los primeros, de un periódico sindical, el único conocido en la ciudad de Esquel en tiempos del Territorio Nacional del Chubut, hacia 1941: «EL OBRERO DE ESQUEL». La ciudad cuenta con una importante historia periodística que arranca en 1924 con «EL LIBRE DEL SUR», continúa con el «ESQUEL» en 1925 y sigue con una buena cantidad de semanarios y quincenarios privados. De ellos, sólo el «ESQUEL», convertido en diario en 1945, subsistió hasta 1980. Estos materiales presentaron noticias locales, regionales, nacionales y también internacionales; novedades sociales y publicidades comerciales; edictos e informaciones municipales; cartas al lector y denuncias de todo tipo; reclamos sectoriales a los gobiernos, el territoriano hasta 1958, provincial de allí en adelante. Sin embargo, por su carácter sectorial y por ser producto de las intencionalidades políticas de fracciones del sector dirigente local o «fuerzas vivas», es decir, comerciantes, profesionales y ganaderos, estos medios de

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prensa han presentado en general los reclamos de esos sectores, generalmente trasladados extensivamente a derechos de toda la comunidad. En otras palabras: mientras una porción sectorial de la población, en la cúspide de la pirámide social con que tradicionalmente se grafican las estructuraciones y estamentos, permanecía activamente reflejada en los medios, es decir «visible», una gran espacio de población permanecía invisibilizado como sujeto, no protagonista, no mencionado salvo en noticias policiales o en otras menores, trabajadores, amas de casa, peones rurales, hombres y mujeres pobres, niños de la calle. La Edición 25º Aniversario del Diario «Esquel» (1950), un libro de homenaje dedicado principalmente a esa dirigencia «pionera» y fundacional, que ha servido de fuente histórica única, aunque parcial y laudatoria, durante muchos años, mencionaba apenas en su rastreo histórico del periodismo local la existencia de «El Obrero de Esquel» entre 1941 y 1949. No hay en la ciudad, o al menos no se ha encontrado, ejemplar alguno de este periódico. Tampoco está en la variada y riquísima Hemeroteca Municipal. El hallazgo de sólo los primeros cinco ejemplares en la Biblioteca Nacional permite un nuevo estudio del caso: la visibilización de los sectores laborales, el accionar del sindicato local y en especial del gremio de la construcción, algunos conflictos y su resolución, el acercamiento político de dicho sindicato a «Acción Argentina», antecedente directo de la «Unión Democrática» posterior, muestras solidarias entre trabajadores y de ellos con similares en momentos de guerra en Europa, y sobre todo, largas listas de contribuyentes al periódico, la mayoría de origen eslavo vinculados a la construcción del ramal ferroviario Jacobacci-Esquel (inaugurado en 1945), muchos de los cuales, según los apellidos, ya no tienen descendencia directa en la ciudad. Subsisten los interrogantes, motivo de futuras indagaciones, como los referidos al rumbo sindical y del periódico a partir del peronismo. Este trabajo permite analizar desde lo existente diversas variables en juego en 1941 del sector obrero, marginado en los periódicos locales.

Ambos medios funcionaban dentro de la representatividad de un mismo sector social, la clase propietaria, tanto rural como urbana: ganaderos, colonos agropecuarios, comerciantes, profesionales, docentes, personal de servicios estatales. Además se expresaban como defensores de los reclamos regionales en pro del desarrollo y contra la permanente desatención del Estado nacional hacia los Territorios y, en particular, la zona cordillerana, entendiendo esta defensa como la expresión global que representaba a la totalidad de los pobladores. No obstante, mientras coexistían y competían en la pequeña ciudad en crecimiento, ambos medios respondían a dos líneas ideológicas medianamente distintivas que aparecían ante determinados eventos políticos reflejados en la vida local a través de las noticias telegráficas. En tanto «El Libre del Sur» se manifestaba con ciertas simpatías hacia el fascismo italiano y sus logros sociales entre las décadas del ’20 y ’30 y el golpe de estado encabezado por el general José Félix Uriburu en Argentina, el «Esquel» se mostró mucho más condescendiente con la figura del general Agustín Pedro Justo y su gobierno conservador. No se registraban miradas críticas ni acusaciones; al contrario, se realizaban reclamos y notas a los diversos funcionarios políticos nacionales con cierto recato y mucha prudencia. Sí, en cambio, se agudizaba el estilo cuando se concretaban denuncias contra la policía territoriana y eventualmente algún juez de paz.2 ¿Quiénes eran los destinatarios del contenido de ambos medios de prensa? ¿A quiénes representaban ideológicamente o sectorialmente el «Esquel» y «El Libre del Sur»? En principio, los aportes en materia de publicidad derivaban del comercio, prestadores de servicios privados y algunas estancias y cabañas y, en menor medida, de profesionales: médicos, odontólogos, escribanos y abogados. En segundo lugar, la mayoría de las noticias y comentarios editoriales están dirigidos a asuntos territorianos generales: las adjudicaciones de tierras, costos de los impuestos y derechos de pastaje, bandolerismo, problemas estacionales de la ganadería y la agricultura, precios de lanas y cereales en los mercados, la explotación de bosques, las necesidades energéticas regionales, el no cumplimiento de leyes o la necesidad de sanciones de nuevas normas; es decir, cuestiones regionales globales. Estos temas suponen sujetos sociales directamente preocupados o involucrados en ellos. En tercer lugar, siguiendo el concepto de «visibilizacióninvisibilización», mientras los personajes sociales antes mencionados son los referentes que con mayor frecuencia se los encuentra en las páginas de la prensa local, los trabajadores, peones rurales, familias pobres de los suburbios, niños de la calle, mendigos y desocupados o subocupados son los que permanecen en un espacio de sombras, cuando no en el mayor anonimato. Sí, en cambio, aparecen como protagonistas de asuntos policiales, vinculados a delitos comunes, o bien como personajes ligados a críticas sociales, sea la pobreza, la miseria o la falta de instrucción, o destinatarios de beneficencia social o religiosa. Rara vez alguna noticia del ámbito social o

Inicios de la actividad periodística en Esquel
La actividad periodística en la ciudad de Esquel se inició en 1924 con la creación del semanario «El Libre del Sur», órgano que se mantuvo en circulación por más de una década. Fue creado por un médico-militar italiano, Hugo Roggero. Curiosamente, en 1925, salió a la calle otro semanario, el «Esquel», fundado por otros italianos, los hermanos Medardo y Valeriano Morelli. A diferencia del primero, el «Esquel» se conservó como medio de prensa sorteando obstáculos económicos y políticos, se convirtió en diario en 1945 y fue, hasta su desaparición en 1980, en el órgano excluyente de la prensa local y cordillerana.1

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económico cita a los trabajadores como reales protagonistas, como sujetos históricos, hacedores o interlocutores de procesos sociales. Los personajes que centralizan la generalidad de las noticias y se corporizan en ellas son los sectores propietarios, con nombre y apellido.3 Existió en esas décadas fundacionales de la localidad de Esquel un tercer semanario cuyo director y redactor principal había trabajado en «El Libre del Sur» a cargo de las ediciones: «Eco del Futalaufquen». Su estilo de redacción y presentación de noticias fue, en principio, más llano y popular, aunque intervenía atrevidamente en la disputa entre aquellos dos medios sin distinguirse claramente en cuanto a la invisibilización de los sectores más carenciados. Más crítico, con notas mucho más ácidas y conflictivas, denuncias hacia sectores dirigentes políticos y sociales que promovieron más de una querella y hasta un crimen en la vía pública4, el «Eco del Futalaufquen» no dejó de ser, hasta aproximadamente 1940, en Esquel, un semanario consultado más por sus comentarios y conflictos que por el contenido real de los reclamos.5 En suma, entre 1924 y 1941 los tres medios de prensa que se editan en la pequeña ciudad de Esquel, cuya población rondaba entre 3.000 y 4.000 almas en esta última fecha, respondían a los reclamos y necesidades de los sectores dirigentes, de clase media urbana y rural más o menos acomodada, propietaria e influyente, y sus protagonistas, personajes visibilizados mediante la prensa, eran sus destinatarios; los mismos que solventaban las ediciones con sus publicidades. Las diferencias internas se expresaban a través de los dos diarios decanos y se reflejaban en los apoyos expresos a tales o cuales partidos políticos vecinales, críticas y denuncias recíprocas, sus listas electorales respectivas, concejales y acciones de gobierno.