ENFOQUES SOBRE POSMODERNIDAD EN AMÉRICA LATINA

COLECCIÓN PENSAMIENTO TRANSDISCIPLINARIO
DIRIGIDA POR RIGOBERTO LANZ

ENFOQUES SOBRE POSMODERNIDAD EN AMÉRICA LATINA
ROBERTO FOLLARI y RIGOBERTO LANZ (COMPILADORES)

Martín Hopenhayn Jesús Martín Barbero Rigoberto Lanz Roberto Follari Santiago Castro-Gómez Alexander Jiménez Magaldy Téllez

ENFOQUES SOBRE POSMODERNIDAD EN AMÉRICA LATINA ROBERTO FOLLARI y RIGOBERTO LANZ (COMPILADORES) Caracas, 1998

Fondo © Fondo Editorial Sentido Parque Central, edificio El Tejar, nivel de oficinas 1, oficina 108. Avenida Lecuna, Caracas, Venezuela. Teléfono: (58-2) 571.9978. Telefax: (58-2) 577.3058 www.editorialsentido.com www.editorialsentido.com Hecho Depósito de Ley Depósito Legal lf25219983012831 ISBN 980-07-5294-3 Producción general: Eleonora Silva Servicio de preprensa: ProduGráfica, C.A. Impresión: Italgráfica, S.A. Impreso en Venezuela / Printed in Venezuela

Presentación Balance sobre lo posmoderno en América Latina ROBERTO FOLLARI RIGOBERTO LANZ .

.

para pensar la massmediatización creciente. la modernización parcial no nos desacopla de los efectos de las tecnologías comunicacionales. la desterritorialización de la acción social. surgía dispersamente un interesante acopio de trabajos sobre la cuestión: comenzaba a dibujarse lentamente un cierto campo de problemática. el aumento de la marginación social no es contradictorio con un alivianamiento de lo moral. preponderancia pasajera. ciertos argumentos se comenzaron a subrayar: no estamos fuera del mapa mundial. abierto no solamente por el interés de los intelectuales a partir de sus específicos intereses y enclaves institucionales. y la desaparición de los aferramientos a los compromisos que estructuraron durante largos años la ética y gran parte de la adhesión ideológica. Ya hacia comienzos de los noventa. 9 . sino también por la modificación visible de los modos de la cultura política y el ejercicio cotidiano de la población en su conjunto. Sin embargo. La temática dejaba de ser curiosidad de algunos espacios especializados en filosofía y ciencias sociales. con poca relación con la especificidad latinoamericana.B A L A N C E S O B R E L O P O S M O D E R N O E N A M É R I C A L AT I N A AL COMIENZO DE LA PRESENCIA del tema —hacia mediados de los ochenta— pudo parecer una moda frívola: cuestión surgida en Europa. para volverse cuestión de actualidad para el cálculo de la eficacia política.

De modo que los estudios de ciencias de la comunicación —a partir sobre todo del aporte de Jesús Martín Barbero. y finalmente esto se ha impuesto en el campo de lo teórico. por intermedio de Norbert Lechner y sus cuidadosos trabajos— fueron definiendo el campo temático. de las computadoras y los videojuegos. no por casualidad. del espacio citadino. Han sido los «estudios culturales» los que. No puede cuestionarse la pertinencia de la temática para pensar el estatuto actual de la temporalidad. quien nos acompaña en este libro—. pero más cercanos a la experiencia colectiva de la época y a los fenómenos que ésta hace relevantes. que marchan por caminos menos asegurados. que es en ese otro campo donde la posmodernización tiene que ser identificada y pensada. junto a los de participación política. tienden a suponer que son poco racionales aquellos que utilizan la razón de modos menos esquemáticos.P R E S E N TA C I Ó N Lo anterior no acallaba las oposiciones —en el campo intelectual— por parte de quienes se avenían a tratar el tema para desmerecer su pertinencia. Hoy la pertinencia de la cuestión es menos discutida. de los viajes. Sólo desde la especulación desligada de compromiso con el presente podría proponerse «dejar la posmodernidad». encontró en los filósofos uno de sus puntos máximos de resistencia. Todo un reacondicionamiento de nuestra cotidianidad está en curso. como hiciera alguno de ellos al titular su libro (suponiendo que ella no constituye un campo interpretativo preconstituido en el cual se 10 . han superado las barreras de resistencia intelectual. consolidándolo y superando aquella oposición cerrada que. la recomposición de las modalidades de participación política es también tan fuerte. y donde lentamente ha ido encontrando espacios para su legitimación temática. y aun de aquellos para quienes la simple constatación de la existencia del fenómeno posmoderno en la cultura colectiva les parecía una insoportable remisión al «irracionalismo». y para su especificación conceptual. los que identifican a ésta con la estrechez de las certidumbres instaladas por la modernidad ya en crisis. Los que creen que existe un cuadriculado previo para el uso legitimado de la razón. y los de cultura política —por ejemplo. de la televisión. Por cierto.

Fue en esa tesitura que Roberto Follari pudiera visitar al CIPOST en julio de 1996. Pero el intento es —por eso mismo— desafiante. y discutir largamente con docentes y doctorandos algunas de sus propuestas teóricas. FLACSO. a la cual se podría renunciar sin quedar para nada implicados por su influencia). 11 . Argentina. se busca hace tiempo constituir un espacio interconectado de discusión sobre la temática. sino más bien una especie de elección personal arbitraria. 2 Los trabajos de Beatriz Sarlo pueden interpretarse desde esta perspectiva. Ya habían pasa1 «Hay algunos ignorantes que hablan de posmodernidad». por supuesto. junio 1996). Los intelectuales son algo remisos a las posibilidades abiertas por los medios telemáticos. además las facilidades de financiamiento son escasas en Latinoamérica para facilitar estos emprendimientos. con su borramiento de los enclaves territoriales inmediatos. Vattimo). las oposiciones frontales. sentenció Manuel Garretón en un alarde de efectismo retórico (encuestro organizado por la Federación de Estudiantes. Algo —por cierto— perfectamente posible pero no intentado por otras instancias.2 Desde el Centro de Investigaciones Post-doctorales (CIPOST). siguió con una argumentación de tintes poco académicos para convencer al público estudiantil de que se sigue usando la razón y —por ello— no existe crisis de ésta. De hecho. ciudad de Rosario. octubre de 1996). y sin duda vale la pena profundizarlo. ello llevó a una breve polémica sostenida con Roberto Follari (Encuentro sobre Formación de Profesores. Lo cierto es que hoy la discusión está establecida. criticidad.B A L A N C E S O B R E L O P O S M O D E R N O E N A M É R I C A L AT I N A hace la experiencia cotidiana. quien entiende que lo posmoderno no debiera interpretarse en clave básica de decadencia cultural.1 Otros tratamientos muestran un rechazo fuerte a los indisputables desmoronamientos que implican los tiempos light en cuanto a compromiso. ¿Será necesario aclarar todavía que la crisis de la razón implica solamente la de sus modos modernos de uso. pero presente. Dispersa. la de su pretendida neutralidad y omnipotencia? En su contribución con este libro. y muy ligado al contenido de la cultura posmoderna. o promueven cierta nostalgia idealizada de la época disciplinario-revolucionaria. Buenos Aires. en Caracas. Tras este juicio desmesurado. No faltan. aunque no advierten todo lo que surge de los nuevos tiempos como chance (G. Rigoberto Lanz discute y refuta posiciones de Garretón. a menudo airadas y nada sutiles.

se ha tenido en cuenta el espectro prácticamente completo a la hora de convocar. no están aquí todos los aportes posibles. de modo que existe una inevitable variedad de acercamientos: habríamos sido incoherentes con la posmodernidad misma de haber seguido un camino más rígido. Algunos de nuestros invitados. no pudieron participar: Nelly Richard.P R E S E N TA C I Ó N do por allí Ágnes Heller. y asunciones teóricas y valorativas por otro. y nuestras posibilidades institucionales y personales por un lado. En ningún caso ello cabría en un solo volumen. Lipovetsky.). entre otros. Problemática que remite a la discusión mundial sobre el tema y sus autores primeros (Lyotard. Artículos que son el efecto de libres decisiones de cada autor y puntos de urgencia temática. en cuanto a especificación de problemas. Néstor García Canclini. ciertamente. Una combinación de puntos de vista relevantes sobre lo posmoderno hoy en el subcontinente. y está ligada a procesos de ajuste económico neoliberal rotundamente excluyentes y brutalmente privatistas. Sin duda su aporte hubiera resultado valioso. etc. Así que este libro es el resultado. iban tejiendo una cierta red tanto impersonal como conceptual. Beatriz Sarlo. que a instancias del empuje de Rigoberto Lanz. Pero. Vattimo. pero que tiene inequívocos tintes locales. además de ser continuadora de una tradición mestiza. nudos de discusión. neohispánica o de inmigración. dado que los trabajos de recopilación que vienen haciéndose desde el CIPOST permiten una amplia cobertura de lo que se está produciendo en el subcontinente sobre el tema. en cuanto a la modificación cultural se asienta en nuestro caso en sociedades con modernidades específicas (para algunos. los conceptos sobre sociología y comunicación social. que es muy diferente a lo que hizo la Europa contemporánea. inevitablemente produjeron algún recorte en el universo potencial de autores. por diversas circunstancias. la teoría política. Julio Ortega y otros intelectuales. campos irresueltos. con la finalidad de repensar la filosofía. Por supuesto. 12 . surgió la idea de un libro que reuniera algunos de los aportes decisivos de la temática en la actual Latinoamérica. pero no faltará ocasión de continuar con ellos el diálogo y el debate en el curso de actividades futuras. De los contactos así realizados. «truncas»).

En este tiempo desasosegado que «contiene muchos tiempos» surgidos desde la multiplicidad de la experiencia social. se plantea síntesis de una de las cuestiones más urgentes (Rigoberto Lanz). una cierta errancia antiformalista). Martín Hopenhayn nos plantea las actuales formas de imbricación e hibridización cultural posibilitadas por lo massmediático y la metrópoli urbana. la urgencia de asumir el tema de los jóvenes es planteada: en ellos lo posmoderno encuentra un cumplimiento más alto. Ante la des-identificación y re-identificación que surge desde allí. se rediseña el estatuto actual del fenómeno (Roberto Follari). al despedazarse la continuidad con las tradiciones culturales. pueden reencontrar campo para lo emancipatorio desde constelaciones de sentido nuevas. que no se aferran a ideologías críticas ni responden a una conciencia sistemática. Alexander Jiménez) o a la relevante discusión producida en los Estados Unidos sobre lo «poscolonial» en Latinoamérica (Santiago Castro-Gómez). como sus apoyaturas teóricas. Los aportes tocan diferentes aspectos de lo que hoy importa sobre esta nueva situación epocal y sus efectos. En primer lugar.B A L A N C E S O B R E L O P O S M O D E R N O E N A M É R I C A L AT I N A El acopio de la recopilación es —en su conformación final— muy relevante. Jesús Martín Barbero ofrece una matizada lectura de la decisiva incidencia actual de los medios en los modos de percepción y —sobre todo— en los de asociación o —mejor— de deshacimiento progesivo de los vínculos sociales. propone la posibilidad de pensar en términos de «tribus» los nuevos agrupamientos. Por su parte. y también son polifacéticos tanto sus puntos de vista. instaladas en el vértigo y el desdibujamiento de los límites. Los autores remiten a procedencias y nacionalidades variadas. también dentro de la cuestión de las reconfiguraciones culturales. se conecta la cuestión a temáticas específicas (Magaldy Téllez. Jesús Martín Barbero). El autor se pregunta si estos adolescentes que renuevan el arraigo a la figura del Che bajo nuevos significados (una ética. un antisistema. Participan figuras de las más difundidas que vienen trabajando la problemática (Martín Hopenhayn. en tanto no se formaron en los cánones de la modernidad. desímbolas. argumenta contra quienes desde lo ilustrado pretenden rechazar la televisión como un mal que liquida la preeminencia 13 .

pero marca a su vez el cariz antitético: puede tratarse de la retirada a lo privado propia del individualismo neoliberal. Uno de ellos implica el rechazo al mote de «irracionalismo» fácilmente puesto sobre lo posmoderno. ni Vattimo con las derechas totalitarias: lo posmoderno radicaliza la deconstrucción moderna del fundamen- 14 . En todo caso. también nuestro autor nos invita a visitar esta «oralidad secundaria» de que se inviste la actual cultura de los jóvenes. la discusión sobre la denominación «posmodernidad» como acertada. Se asume que Derrida nada tiene que ver con Spengler. de una concreta forma de hacer ejercicio de construcción del «campo» temático entre nosotros. la no aceptación por algunos de que exista una condición posmoderna. Por su parte. La asunción de la cuestión posmodernidad como decisiva en esta época tiñe los diferentes tratamientos. ni cuestionamientos globales sino más bien de situar puntos específicos de inserción discursiva allí donde resultan particularmente álgidos: por ejemplo. Sugiere asumir el peso estratégico de lo visual. La lectura del presente marca indicios alentadores. Se trata de la apertura a un diálogo necesario sobre esta producción hasta hoy teñida de ciertas sorderas mutuas. No se trata de resenciones de autores. si es que queremos entender los nuevos derroteros de la cultura. como cierta resistencia individualista a la masificación generalizada. Rigoberto Lanz se propone visitar críticamente aportes de diferentes intelectuales relevantes en la problemática para discutir sobre algunos de sus puntos más polémicos. junto a la deconstrucción de la pretensión de situar en un polo a una supuesta razón universal y en el otro a la anti-razón —lo cual confundiría burdamente lo posmoderno con lo premoderno o antimoderno en general—. y en todo caso revertir la práctica intelectual teniendo en cuenta estos modos no tradicionales de intervención e incidencia.P R E S E N TA C I Ó N de los intelectuales. ya sea en general o particularmente en el caso latinoamericano. etc. sin ofrecer alternativa a cambio. Roberto Follari presenta algunos de los nudos problemáticos que surgen de la discusión. que además tienen el mérito de acercarnos a una diversidad de aportes no siempre conocidos. la relación entre moderno y posmoderno.

que habría requerido de ese espejo invertido para poder legitimarse. Mignolo. Alexander Jiménez realiza un fino recorrido por lo efectos perversos de la producción massmediática de subjetividad. que nos hacen ciudadanos planetarios a la vez que añorantes de la identidad con el propio territorio. con relación a autores como Jameson. realiza una mirada posmoderna de las modalidades actuales de disolución/recomposición de la sensibilidad y de suplicio público.B A L A N C E S O B R E L O P O S M O D E R N O E N A M É R I C A L AT I N A talismo absolutista. el trabajo de Santiago Castro-Gómez liga la discusión latinoamericana con la que realiza en los países avanzados acerca de nuestro subcontinente. que mostraría sus inéditos inconvenientes. Refiriéndose a la categoría de «poscolonial» acuñada en esa tradición se exploran las relocalizaciones producidas por las nuevas tecnologías. los autores son cuidadosamente diseccionados para advertir en qué sentido se abandonaría lo moderno y de qué manera desaparecerían el arraigo a lo nuevo. De ninguna manera es una «neorromántica» asunción de este último talante: más bien la diseminación del sentido constituye sus antípodas. Spivak. Trabajando la figura psico-antropológica del «duelo». la teleología y 15 . Desde Marshall Berman a Gianni Vattimo y Lyotard. Por su parte. sin que resulten «exógenos». y también sobre la noción del tiempo que le subyace. Precisamente el autor asume como objeto la tematización que desde la teaching machine estadounidense se teje sobre América Latina y propone que las nuevas condiciones de globalización autorizan la legitimidad de tales enfoques. propio de la carencia de sentido y la falta de horizonte normativo organizador de la experiencia. el autor acuña la noción de «inflexión posmoderna» para referirse a lo que juzga como «fin de la fiesta» al terminar el primer momento posmoderno: ya se habría fundado una nueva positividad histórica. etc. Más todavía: propone provocadoramente —con sólida argumentación— que en realidad la «otredad» atribuida a Latinoamérica no ha sido sino una de las caras mismas de la dominación colonial. Magaldy Téllez realiza un prolijo recorrido por las principales concepciones sobre posmodernidad. Luego. falacias y contradicciones. De la «guerra al todo» se estaría pasando al «todo da igual».

ésa que no está finalizada. ocluidos por el peso de la linealidad moderna. múltiple. en ese comienzo que no termina. Como se ve.P R E S E N TA C I Ó N la noción de acumulación histórica. Lo posmoderno se reinventa teóricamente en la medida en que cada vez está obligada a certificar sus credenciales. una multiplicidad de vueltas de tuerca a una problemática que no deja de reabrirse. se sugiere una lectura diferente de la cuestión temporal. Estos textos son parte de la apuesta. que abra espacio al acontecimiento y a su especificidad. en que es puesta a prueba como si no alcanzara estatuto suficiente de legitimidad académica. 16 . Apelando a Foucault. o esa reescritura de palimpsesto tan propia de la cultura de la época. discontinua y fragmentaria. La inevitable fuerza de las cosas —la imposición del miasma cultural en curso— está finalmente estableciendo su clara pertinencia.

PARTE PARTE I RECONFIGURACIONES CULTURALES .

.

(Nota del autor.) .Tribu y metrópoli en la postmodernidad latinoamericana* MARTÍN HOPENHAYN * Esta exposición se basa en textos anteriores propios y que he editado y rearticulado para la presente publicación.

.

para América Latina. o el muralismo del presente siglo.] denominación muy complicada. la literatura. TEJIDO INTERCULTURAL: DEL MESTIZAJE ORIGINARIO AL MASSMEDIÁTICO LA IDENTIDAD LATINOAMERICANA debe entenderse a partir de la combinación de elementos culturales provenientes de las sociedades amerindias. las fiestas populares. 1992. que es llamarnos Indo-afro-iberoamérica.. el arte. B-Grupo Editorial Zeta. también permea las estrategias productivas y los mecanismos de supervivencia.1 El encuentro de culturas habría producido una síntesis cultural que se evidencia en producciones estéticas. 21 . nuestra personalidad. una [. difícil de pronunciar pero comprensiva por lo pronto. las danzas.T R I B U Y M E T R Ó P O L I E N L A P O S T M O D E R N I D A D L AT I N O A M E R I C A N A 1. africanas y otras. nuestra raza. creo que incluye todas las tradiciones. marca registrada. todos los elementos que realmente componen nuestra cultura. 1 Entrevista en S. tales como el llamado barroco latinoamericano del siglo XVIII. Este tejido intercultural se expresa también en la música. Edic. Marras: América Latina. los ritos. europeas. El escritor mexicano Carlos Fuentes señala que tiene. Barcelona..

1990. se afirma que dicha identidad nunca ha sido del todo constituida ni asumida. de lo contrario. Paz: El laberinto de la soledad. Estrategias para entrar y salir de la modernidad. García Canclini: Culturas híbridas. condenada a no madurar del todo. la identidad mestiza aparece constituyendo un núcleo cultural desde el cual podemos entrar y salir de la modernidad con versatilidad. al mismo tiempo. México. no tendría memoria. 3 N. Octavio Paz y Roger Bartra. Pues nuestra memoria está hecha del material del vacío. Por fuerza nos hacemos traductores de nuestro pasado. por ejemplo. Por eso somos. Respecto a lo primero. Tenemos memoria porque un corte en nuestro pasado desdibuja el perfil que fuimos. Grijalbo. lo que asegura memoria. Tal es la posición que asumen. Es la fisura de la identidad. paradoja. ratificando y conjurando esta imprecisión en la historia y en la identidad. del error de traducción. Grijalbo. 2 Véanse O. y en tanto tal lo traicionamos porque siempre lo reinventamos. 1978. México. 22 . Fondo de Cultura Económica. México. poblándolo de personajes.M A R T Í N H O P E N H AY N Esta identidad bajo la forma de tejido intercultural ha sido considerada tanto desde el punto de vista de sus limitaciones como de sus potencialidades. Edit.3 En la metáfora del axolote utilizada por Bartra. La literatura latinoamericana está inundada de este signo de la ambigüedad en la mirada hacia atrás: ambigüedad que se transforma en invención del pasado.2 en contraposición con la defensa de las culturas híbridas que hace Néstor García Canclini. también. 1987. de la falta de certeza. la identidad mexicana tendría un carácter larvario o trunco. Edit. Bartra: La jaula de la melancolía: identidad y metamorfosis del mexicano. Nuestra memoria nos reinventa muchas identidades posibles hacia atrás para colmar esa brecha que separa el origen de la mezcla. y con el cual podríamos —si asumimos plenamente la condición de lo cultural— tener un acervo desde donde contrarrestar el sesgo excesivamente instrumental o «deshistorizante» de las oleadas e ideologías modernizadoras. desfile de máscaras que van. Como potencialidad. la condena a permanecer divididos. y R. La fractura identitaria que hace de karma o de eterna repetición también provee de continuidad a una historia que.

a la vez. lo festivo. con toda la fuerza insubordinable de la identidad. o identidad y problema de identidad. el culto a la muerte y la exaltación del «relajo» ejemplifican esta carga sincrética antimoderna. Desde sus cruces estilísticos y sus superposiciones arquitectónicas. De una manera paradójica pero real. Son fenómenos en que una y otra vez se manifiesta. Esto no se explica solamente como efecto del patrón peculiar de modernización de las economías nacionales. hasta la imagen de caos y los contrastes sociales que presentan. una condición cultural sincrética. Es.T R I B U Y M E T R Ó P O L I E N L A P O S T M O D E R N I D A D L AT I N O A M E R I C A N A De manera que el tejido intercultural es. Si la modernización tiene un potencial disolvente de las identidades premodernas. la evanescencia de las identidades —o de las individualidades— en el culto a la muerte. En el caso de una sociedad tan sincrética como la mexicana. al mismo tiempo. identidad y des-identidad. el gran despliegue estético 23 . estos «cultos» premodernos oponen no una tendencia constructiva. como en la nueva heterogeneidad que implica a la vez fragmentación y diversidad. esa presencia masiva de lo marginal. Tanto en el desarrollo larvario o desigual que define los mapas y contrastes en las ciudades. y en la que se dan múltiples y precarias relaciones de pertenencia. El reflejo más patente lo ofrecen las grandes metrópolis de la región: Ciudad de México. El sincretismo también se expresa en formas de resistencia a los distintos efectos disolventes que la modernidad ejerce sobre la cultura tradicional. llevan la marca de una identidad sincrética. el carácter de evento social de los velorios. abogan al mismo tiempo por la exaltación de lo propio y por la disolución de la identidad. sino más bien una simbología y un ritualismo mestizo de la disolución. El culto a la muerte en la cultura popular mexicana está poblado de símbolos: el gusto por cristos ensangrentados. este tejido intercultural resiste la carga homogenizadora de la modernización. nuestra forma de ser modernos y de resistir a la modernidad: nuestra condición de apertura cultural al intercambio con los otros y nuestra manera de incorporar la modernidad siempre de maneras sincréticas. Caracas y Lima son grandes metáforas de esta historia hecha de mezclas. en la fiesta y en el relajo. Río de Janeiro.

el espacio de apertura al otro por vía de la celebración. se liga a la ritualización sincrética que las identidades autóctonas hicieron a la doctrina cristiana. En la fiesta se interrumpe el trabajo y se derrochan sus frutos. En el relajo se mezcla un impulso hedonista con un impulso autodestructivo.M A R T Í N H O P E N H AY N y de comidas para el día de los muertos. y que consiste en repensar el contenido de la ciudadanía a partir de la coexis- 24 . Lo constructivo y lo disolutivo tendrán que convivir en el estilo que asume la modernidad a partir de identidades culturales. Pero a la vez constituye el lugar de encuentro entre culturas. de manera sucedánea. Opera. en sus aspectos de construcción y progreso. requiere negar la muerte. Ésta expresa una tendencia contraria a la lógica moderna de la inversión y el ahorro. como forma de vivir la libertad en medio de la servidumbre. La cultura del relajo se filtra y atraviesa los distintos estratos sociales: socava la disciplina laboral. Finalmente el culto al relajo es disfuncional al proyecto de modernización por cuanto niega la regulación del futuro y abre una temporalidad «fragmentaria y chisporroteante». Si la modernidad. ¿Cómo hacer uso de nuestra larga historia conflictivamente sincrética para asumir con mayor riqueza este desafío que hoy atraviesan también las sociedades industrializadas. sino también a una cultura moderna que a su vez se resiste a convivir con el hecho cotidiano de la vecindad de la muerte. el culto a la muerte niega esta negación: vuelve a introducir durante la celebración una vieja familiaridad de la muerte que está afincada en el imaginario popular mexicano. El sentido constructivo y progresivo de la modernización tiene que confrontar y asimilar de alguna manera esta disposición de la conciencia colectiva a exponerse a la pérdida. El culto a la fiesta en América Latina. a olvidar la tenacidad de la pobreza y a burlar las exigencias de la austeridad. que se remonta al período colonial. La variable cultural parece ineludible si se quiere pensar la subjetividad y la ciudadanía más allá de las formas vacías y retóricas que la han hecho históricamente restringida en América Latina. etc. el profesionalismo y los sistemas de toma de decisiones. Así se pone en movimiento un acto de resistencia no sólo a la muerte. Es el espejismo de la anarquía que ayuda a respirar en medio de la opresión.

quizás.590 en 1987. aumentando exponencialmente cuando dicha industria incorpora el nuevo poder de la tecnología informativa y comunicativa. con 332 por cada mil habitantes. elevándose así la participación desde 32 por mil habitantes a 147 por mil. superan los 60 millones en 1987. el número de transmisores de televisión. conviven distintas modas de distintas épocas y resulta cada vez más difícil homologar claramente las clases sociales con los estratos culturales. alcanza a 1.T R I B U Y M E T R Ó P O L I E N L A P O S T M O D E R N I D A D L AT I N O A M E R I C A N A tencia progresiva de identidades étnico-culturales distintas? Asumir el tejido intercultural propio es. 25 . Desafío capital para la filosofía latinoamericana que ponga la identidad y el cambio como objeto de su reflexión. documento de trabajo.. [. Todo ello implica una transformación profunda de las relaciones simbólicas entre grupos sociales distintos. que eran 8 millones en 1965. Recuérdese que en nuestra región.. siendo que en Asia es de 49 por mil y en África de 14 por mil ese último año. en tanto que los receptores de televisión. En la medida en que la propia dinámica de la industria y el consumo culturales erosionan la jerarquía entre lo «culto» y lo «popular». 1990. Santiago de Chile. la sociedad incrementa su disposición cultural para aceptar al otro. lo «alto» y lo «bajo». J. se abre una ventana por la cual puede contemplarse lo que ocurre en el mundo.4 En el campo del acceso a la información esto significa que en los espacios locales. proporción que más que duplica al promedio de los países en desarrollo. lo «moderno» y lo «marginal». FLACSO.] los receptores de radiodifusión aumentaron hasta cerca de 140 millones el año 1987. Por su parte. lo «ajeno» y lo «propio». p. Comienzan a borrarse entonces los límites entro lo culto y lo popular. Esta sensibilidad intercultural cobra especial fuerza con la expansión de la industria cultural en la región. Brunner: «Tradicionalismo y modernidad en la cultura latinoamericana». hoy día el más auténtico de asumir en medio de una modernidad signada por una diversidad de creciente complejidad «identitaria». que en 1965 era 250. asumir su identidad y democratizar su 4 J. 32. incluso aquellos otrora sometidos a un aislamiento endémico.

Sin embargo. lo que inexorablemente da por efecto una cierta hibridez cultural. En nuestra región. conflictos humanos y escalas de valores. llegando a públicos que han vivido por siglos con base en relaciones de reciprocidad.. Una serie de nuevos códigos.. 24.] está condenado a ser él mismo intérprete de las interpretaciones que circulan a su alrededor. 1988. sensibilidades. 26 . en la propia programación de los medios ya conviven lógicas y sensibilidades que remiten a distintos «momentos» de la cultura: la telenovela brasilera.5 5 J. precisamente. La modernidad en nuestros países es. fundado en la idea de un «relevo» de culturas. un tiempo nuevo que contiene muchos tiempos. Como advierte José Joaquín Brunner en El espejo trizado. FLACSO. J. De esta manera resulta difícil proyectar hacia nuestra región el supuesto de linealidad del tiempo histórico. Su potencial de integración y de fragmentación parecen crecer con la misma velocidad. Brunner: El espejo trizado: ensayo sobre cultura y políticas culturales. a traducir experiencias simbólicas que sin ser «reales» en su propia biografía lo son sin embargo en su experiencia como consumidor de experiencias simbólicas producidas para él. sincretismos religiosos de larguísima tradición. dramas pasionales.] su función es seleccionar. reconocer y apropiarse de ese universo [. el impacto masivo y cada vez más diversificado de la industria cultural puede surtir efectos en múltiples direcciones y generar los más variados «tejidos» culturales. la cual forma parte de la idea clásica de modernidad en los países del Norte.. No sólo conviven tiempos distintos en el contraste entre los mensajes y el ambiente cultural en que son decodificados. el consumidor se convierte en hermeneuta: [. las culturas reflejan este síndrome de modernidad tardía que consiste en la incorporación acelerada en mercados simbólicos exógenos. Santiago de Chile. mexicana y «Flash Gordon» se suceden sin cortes en la programación de una tarde de día de semana en La Paz o en Guatemala.M A R T Í N H O P E N H AY N comunicación interna. p. se exponen en largometrajes televisivos o radionovelas.. rituales ligados a los ciclos agrícolas y formas precarias de supervivencia.

la ceremonia dominical de pertenencia y continuidad histórica. la reconstruyen clónicamente. a des-singularizar a sus habitantes. los jóvenes siguen espectadores. sólo el fútbol. Como ritual de arraigo. Es parte del mosaico. Esto es tanto más fuerte para el caso de los jóvenes que se socializan en este código o en esta metamorfosis incesante de códigos. curiosamente. es una epifanía secularizada pero que a la vez niega toda posible revelación de sentido: su irrupción modifica y anula todo. en maqueta y en versión aséptica. POSTMODERNIDAD. Las modas y los objetos privilegiados de consumo son otra metáfora. También el local público de videogames es parte y metáfora.T R I B U Y M E T R Ó P O L I E N L A P O S T M O D E R N I D A D L AT I N O A M E R I C A N A 2. pero al poco rato toda expresión parece nacida de la misma mecánica combinatoria. Fundan una mezcla de obsolescencia acelerada y combinatoria irrestricta. Pero con una pulsión de protagonismo que los lleva a la tan repetida violencia del fútbol. cada vez más monumental y resplandeciente. No hay identidades que resistan incólumes más de unas horas ante la fuerza de estímulos que provienen de todos los rincones del planeta por vía de una gama creciente de fuentes informativas. pero este apego es tan fugaz que se requiere mucho dinero para saltar de una satisfacción simbólica a otra. El mercado asegura facilidad de identificación simbólica con sus productos. tan cara a la sensibilidad postmoderna. situable en cualquier punto del planeta. La ciudad globalizada parece asociada a una explosión expresiva. Miles de jóvenes despueblan y pueblan la subjetividad con base en este titilar. La estética del collage y del pastiche. entran y salen con la misma facilidad con que entra y sale el efecto de una droga. Todo escaparate es parte de un menú previsto. no es casual: constituye una metáfora de esta con- 27 . Allí la narración ha quedado vaciada para hacer posible el titilar puro del simulacro y la textura. la hacen perfectamente ubicua. a la des-habitación. El nuevo centro comercial. DESIDENTIDAD Y DESASOSIEGO JUVENIL La modernización-en-globalización tiende a la des-identidad. pero también es la gran metáfora de una cultura que ha erradicado la convicción de los sentidos en aras de la obesidad de los significantes. Allí. Espacios y símbolos de la estética postmoderna anulan la ciudad.

asistimos a un espectáculo incesante: infatiglable secuencia de siluetas. podrán ser caldo de cultivo para la aparición de sucedáneos de identidad para la juventud que la tiene segmentada. por ejemplo. grupos esotéricos cerrados que objetan en bloque todo lo que huela a modernidad y progreso. Un fuerte móvil para ello es la pertenencia a un grupo en el cual el grado de identificación colectiva es acentuado: ante la falta de proyectos colectivos y de motivación política. Los jóvenes tienden a buscar una visión de mundo reconciliada con un proyecto personal de vida. cruzadas de «purificación» con distintos códigos morales que se lanzan al terrorismo espiritualista y/o grupos de fans de estrellas de rock que promueven un culto satánico (a lo Iron Maiden) o una asepsia militante (tipo Michael Jackson). con la persistencia de grados importantes de exclusión social y con la tendencia ritualizante en el consumo. con la rutinización de la política. En el campo de los mercados culturales y de la cultura del mercado. la pertenencia orgánica a un movimiento neotribal o de valores fuertes podrá servir como estrategia de identidad social para millones de jóvenes huérfanos de un relato integrador. Los mismos sedimentos mesiánicos y redentoristas que quedaron dispersos con el derrumbe de las imágenes de emancipación de masas. Frente a estas dinámicas. recombinaciones hipercreativas. Epítetos como «hibridez» y «sincretismo» se hacen cada vez más frecuentes en el análisis de los procesos culturales actuales. o al menos una caja de pandora. probablemente marginales y sin perspectivas de alterar el patrón de desarrollo capitalista. Puede.M A R T Í N H O P E N H AY N dición de continua recomposición de sensibilidades y mensajes culturales. pero con efectos disruptivos en el orden público y en la seguridad ciudadana. la producción de sentido colectivo en los jóvenes es una caja negra. Los mer- 28 . La identificación sin reservas a una utopía escatológica podrá operar como forma de inclusión en la dispersión. desembocar en un atrincheramiento cultural y valórico que adquiere rasgos mesiánicos de distinto tipo: movimientos escatológicos de izquierda y movimientos neofacistas de derecha. Pero en las antípodas del «atrincheramiento neotribal» está el efecto de dispersión que impone la cultura publicitaria. figuraciones.

con el muro opaco del descontento social. y todo esto en un momento histórico. Así. pues. del mito del «Gran Cambio Social». Esta desmotivación tiene su hito iniciático en el colapso de los proyectos socialistas y. coexiste sin diluirse con los jóvenes «duros» de las ciudades latinoamericanas. la banalidad enfermiza que resulta de la pérdida de valores de referencia. Esta sensibilidad light se estrella. El placer del espectáculo se impone sobre la pesadez de la vida cotidiana pero a la vez se niega a sí mismo por su rutinización que lo consagra y disminuye a la vez. En los mismos sectores. una clara observación de cómo otros acceden a estos bienes en un esquema que no les parece meritocrático. en la medida que impide la plena identifica- 29 . la desmotivación política es otro dato negativo desde el cual deben luchar por producir nuevos sentidos para la propia vida. sano contingencialismo después de tantas décadas de ideología pesada. pero no accede a la movilidad y al consumo contenidos en ellas. a escala global. combinación. Para algunos. empero. que tanto la violencia política como la violencia delictiva de muchas de las ciudades latinoamericanas tengan a jóvenes desempleados o mal empleados por protagonistas. Es esta juventud quien más interioriza las promesas y las aspiraciones promovidas por los medios de comunicación de masas. donde no son muy claras las «reglas del juego limpio» para acceder a los beneficios del progreso. desmentido luego cuando entran con pocas posibilidades al mercado del trabajo. un previo proceso de educación y culturización en que han introyectado el potencial económico de la propia formación.T R I B U Y M E T R Ó P O L I E N L A P O S T M O D E R N I D A D L AT I N O A M E R I C A N A cados culturales todo lo convierten en imagen. se constituyen para ellos en símbolos de movilidad social. No es casual. silueta o figura. a su vez. Este colapso produce una cierta orfandad existencial. mayor acceso a información y estímulo en relación con nuevos y variados bienes y servicios a los que no pueden acceder y que. la escuela y la política. con ello. estos jóvenes padecen una combinación explosiva: mayores dificultades para incorporarse al mercado laboral de acuerdo con sus niveles educativos. Para otros. La juventud popular urbana difícilmente puede aceptar la suave cadencia postmoderna desde su tremenda crisis de expectativas.

La exclusión se convierte en transgresión. como rebasamiento de control y de la identidad. se busca crear identidades grupales. fusionarse en intersticios y márgenes. en espasmo. y por lo tanto requiere más de proyección simbólica. De esta manera. mal que mal. barras bravas en los estadios. la actual política no da respuesta ni relevo al «hueco vital» que dejó la pérdida de proyectos anteriores que. porque es la juventud la fase etaria en que definen proyectos y se agudiza la pregunta por el sentido vital y horizonte temporal de la vida personal. etc. el disciplinamiento en el trabajo y la regimentación del cuerpo. baile sin reglas. segundo. las transgresiones cómplices y casi tribales. tercero. los huecos. Las nuevas formas del paganismo buscan el mal en este sentido. porque en el mundo urbano (en contraste con el rural) son más débiles los lazos «premodernos». de identificación. Amor libre o erotismo furioso. inundación de la subjetividad en una fusión neotribal o en el olvido extático de sí mismo: drogas. recitales de música progresiva. de «fusión». Esto es especialmente crítico para la juventud popular urbana. revertir la naturaleza del sistema por los bordes. El sesgo pragmático. menos nítidos los valores de referencia y los mecanismos de pertenencia. ¿Qué se impugna? La racionalización de la vida moderna. o ausencia de «contextualización» del proyecto personal en un proyecto nacional. porque es la juventud popular la que percibe menores alternativas de desarrollo individual frente a sus contemporáneos. refuerza este desencantamiento. combina la gigantesca oferta de los mercados culturales con un impulso endógeno hacia la impugnación. El mentado fin de las ideologías lo es en este sentido: como ausencia de perspectivas de «redención» personal en un movimiento revolucionario. En este contexto de exclusión. del joven con un ideal encarnado. música sin armonía o la recurrente desnivelación del alma: en todas estas manifestaciones recurre un cierto impulso pagano —la salida 30 . por las siguientes razones: primero. del sujeto con el movimiento de la historia. gozaban de mayor fuerza movilizadora. de promesas de protagonismo heroico.M A R T Í N H O P E N H AY N ción del individuo con la colectividad. administrativo y muy statu quo que la juventud popular le atribuye al actual modelo y a la forma vigente de hacer política.

pero en la diferenciación: cada tribu lleva su inconfundible marca de repulsa y de rebasamiento. fiesta improvisada. pero también como experiencia expansiva en esa misma protesta. constituyen balbuceos tribales por cuyo expediente se busca este coqueteo con lo no domado: como rebasamiento y fusión en el rebasamiento. al consenso de superestructura y a la racionalización del trabajo. y menos sus encadenamientos hacia adelante que su recurrencia espasmódica (su eterno retorno). fugaces. como repulsa y protesta contra un orden que prescribe la identificación con el statu quo. autodisolución o fiesta dionisíaca en que convive la alienación del yo con la liberación del yo. manifestación espontánea. y cada ritual tiene un contenido específico que 31 . danzas terapéuticas. La droga también expresa esta rebelión contra la autocontención gregaria. El rechazo de los límites consiste menos en una invocación crítica que en un gesto afirmativo que se justifica por el rebasamiento que provoca en su artífice. Es fusión. Nuevo panteísmo urbano-moderno despoblado de dioses pero hiperpoblado por energías. Rock. la desmesura que alivia del tenaz esfuerzo por contenernos en una imagen funcional del yo—. grupos anfetaminizados o cannabizados. No importa la falta de agudeza siempre que el derrame emocional sea una evidencia experimental más que una propuesta y que la transgresión sea afirmativa por la irrecusable explosión que provoca en la subjetividad. Importa menos su duración que su vibración. La proliferación de tribus urbanas es sintomática.T R I B U Y M E T R Ó P O L I E N L A P O S T M O D E R N I D A D L AT I N O A M E R I C A N A del cauce. nuevo paganismo envasado en mil rituales que invitan a romper el tedio de la individualidad o el sopor de la consistencia. La fusión neotribal vuelve con otro sentido. de concentración y fuga de energía. El recurso a la transgresión implica otra propuesta contestataria: la distancia crítica se revierte en efusividad del desborde. ¿Pero hay algo más o el gesto se agota en este grito que mira hacia el cielo? Quizás el paganismo neotribal de nuestras ciudades responde todavía a una sed de utopías: voluntad micro-utópica que busca aglutinarse en tribus o pequeños grupos y que quiere constituir imaginarios irreductibles a la lógica del mercado. barras de fútbol. cambiantes. encuentro esotérico. Sobre estas pulsiones se constituyen identidades frágiles.

en la que la globalización podría movilizar energías liberadoras. rockero. rapero. rebasan en los intersticios. esa cierta «desidia epocal» que se instala cuando todo se pone al alcance. claramente distinta a la disolución estandarizada que opera en un creador de estética publicitaria. Me 32 . Si estas voces neotribales buscan el antagonismo o la incompatibilidad no es por mera irracionalidad: la irreductibilidad a la razón es para ellos. juego de contrastes. salsero. La voluntad neopagana se vuelve buscando una disolución que sea singular e intransferible a otras tribus u otros códigos de referencia. no-blanco. permiten líneas de fuga. de manera paradójica. Como extrañeza y vértigo. vale decir. sea la salida tribalista de aquellos que. en el apostador en un hotel de Las Vegas o en el orador del partido de masas. hooligan. frente a la exclusión. «principio vital de desunión» del que habla Baudrillard. En las antípodas encontramos al atrincheramiento reactivo: sea la salida fundamentalista antimoderna de los integrismos religiosos o morales. reaccionan con la transgresión o generando códigos insubordinables a la ratio modernizadora. exceso de individuación o de disolución de la norma gregaria. estas formas del mal guardan una última relación paradojal con el sistema: lo preservan de la entropía de la hiperracionalización. Quisiera pensar otra opción que me seduce y provoca. Ese principio de desunión es a la vez re-unión fuera de las rutinas de contención y operacionalización de la energía. como desequilibrio o anomalía. 3. no-racional o no-productivo: no rompen el consenso político-institucional ni la racionalización productiva.M A R T Í N H O P E N H AY N lo convierte en acto recurrente de diferenciación cuando congrega a su tribu. chamán de ciudad. cambio de marcha en el continuum. New age. la única forma productora de una propia historia. Allí la vida vuelve siempre a manifestarse como discontinuidad. pero a la vez revelan sus límites. APUESTA POR LA TRANSCULTURALIDAD Por un lado tenemos la complacencia acrítica. pero sí revelan un exterior al interior del mundo que dichos consenso y racionalidad han construido y que reproducen.

Ya no es sólo la tolerancia del otro-distinto lo que está en juego. recrear perspectivas en el contacto con el «esencialmente-otro» se vuelve accesible en un mundo donde la heterogeneidad de lenguas. autorrecreación transcultural: regresar a nosotros después de pasar por el buen salvaje. del Norte. y así sucesivamente. al encuentro con el radicalmente-otro. en fin. ritos y órdenes simbólicas es cada vez más inmediata. roles sexuales y sociales. repueblan nuestro vecindario con expectativas de ser como nosotros. que tenga una mayor fluidez de intereses. Al decir holístico de Morris Berman. Aquí encontramos una oportunidad para transitar de la disipación propia de la estética posmoderna. pasar nuestro cuerpo por el cuerpo del Sur. tal vez sin instalarnos nunca del todo en ellas. Pasamos del viejo tema del respeto a la aventura de mirarnos con los ojos del otro. La metamorfosis intercultural encarna en sentido positivo el arte esquizoide 33 .T R I B U Y M E T R Ó P O L I E N L A P O S T M O D E R N I D A D L AT I N O A M E R I C A N A refiero al enriquecimiento transcultural. esto implica [. sensibilidades y diferencias de cosmovisión en la punta de nuestras narices. de rasgos caleidoscópicos por así decir. intensa y emancipatoria. No es sólo repetir la crítica al etnocentrismo y concederle al buen salvaje el derecho a vivir a su manera y adorar sus dioses. Más que respeto multicultural.. del Oriente. sino la opción de la metamorfosis propia en la interacción con ese otro. ponernos experiencialmente en perspectiva. Allí los jóvenes. Como en los delirios de Antonin Artaud. disposiciones nuevas de trabajo y vida. dejarnos atravesar por el vaivén de ojos y piernas que hoy se desplazan a velocidad desbocada de un extremo a otro del planeta.] un cambio desde la noción freudiano-platónica de la cordura a la noción alquímica de ella: el ideal será una persona multifacética. La globalización nos pone una miríada de culturas. por su mayor permeabilidad a nuevas expresiones y sensibilidades.. pasamos a reconocernos en personajes de otras historias y en paisajes de otras geografías. pero también lo inundan con toda la carga de una historia radicalmente-otra que se nos vuelve súbitamente próxima. De pronto. en El reencantamiento del mundo. cuentan con la primera opción de protagonismo. a una experiencia personal que puede ser más crítica.

intensivos y acelerados los desplazamientos geográficos de culturas enteras. La compenetración de perspectivas se desata en todas las direcciones y amenaza —o promete— metamorfosis inéditas. algo significativo resuena en la subjetividad. la tendencia cultural hacia las antípodas: explosión centrífuga de muchas monedas en el imaginario transnacionalizado. sensaciones e incluso deseconomías. en fin. Ni soslayar la amenaza que el atrincheramiento cultural (reactivo a la globalización) le plantea a los valores de diversidad y tolerancia. mientras los massmedia las ponen a todas en la punta de nuestras narices. sino en una necesidad de ser perspectivista para evitar paranoias de desidentidad. en la ubicuidad del ojo de cualquiera que ve el mundo a través del monitor y en la progresiva culturización del conflicto político tanto nacional como internacionalmente. Pero la existencia de la ratio como moneda internalizada por una proporción creciente de los individuos globalizados no debiera impedir. constituye una nueva figura que tanto en lo personal como en lo colectivo pone a prueba el ideal de singularización. No pretendo minimizar el peso vigente de la ratio como valor de cambio universal en el patrón hegemónico de globalización (ratio como racionalidad productiva. combinaciones incontables que no responden a un cálculo meramente racional sino que imbrican emociones. En este desplazamiento. Mi diferenciación respecto al otro queda metamorfoseada en incesante diferenciación conmigo mismo. competitiva que se impone a toda otra sensibilidad o visión de mundo). Son cada vez más pluridireccionales. En esta opción hay una lucha pendiente por traducir la globalización a una mayor 34 .M A R T Í N H O P E N H AY N de mezclar las miradas dentro de sí. rehacer en su propio cuerpo las biografías de los demás. móviles claramente disímiles para intensificar la voluntad. late un reto común: las síntesis interculturales no sólo se convierten en una posibilidad para practicar el perspectivismo. La compenetración entre lenguas. técnica. En las vertiginosas migraciones que van de Este a Oeste y de Sur a Norte. erotismo. Pero no se trata tanto de dar la espalda a la propia historia como de abrirla al cruce con otras historias. formas de alimentarse y cuidarse el cuerpo. simultáneamente.

inclinar la balanza hacia el encuentro entre culturas y miradas tan distintas. y apertura del sujeto unilateral a muchas sensibilidades. extraer de esos cruces nuevas ideas para repoblar el casillero vacío de las utopías. Pero también. la atomización en referentes grupales de tono particulista. a una mayor democracia en la propia subjetividad. 35 . hay irracionalidad en el consumo. Hoy más que nunca hay libertad para afirmar la diferencia. salidas intermedias entre la mayor tolerancia. La inestabilidad de referencias no es garantía de un mayor pluralismo. injusticia social. Pero quizás está en los jóvenes la energía y el atrevimiento para pisar el acelerador. etc. La disolución de identidades perdurables y la multiplicación de referentes valóricos no conllevan necesariamente a un desenlace liberador. al mismo tiempo. La pluralidad tiene doble cara. nuevas formas de regulación del conflicto. No asistimos a un happy end sino a la historia en su desarrollo dulce y agraz. Entre los posibles efectos podrán encontrarse tanto la rigidización de fronteras (desenlace reactivo). más que nunca. Apertura horizontal de la cultura dominante a muchas otras culturas.T R I B U Y M E T R Ó P O L I E N L A P O S T M O D E R N I D A D L AT I N O A M E R I C A N A democracia cultural y. la disminución del compromiso social (desenlace pasivo). miseria evitable. violencia en las ciudades y entre culturas.

Hegemonía comunicacional y des-centramiento cultural JESÚS MARTÍN BARBERO .

.

p. 2 «Desencantados y triunfadores camino al siglo XXI: una prospectiva de atmósferas culturales en América del Sur». pues ella se forma en la convergencia de la fascinación tecnológica con el realismo de lo inevitable. en una cultura del software «que permite conectar la razón instrumental a la pasión personal». La reconfiguración del pensamiento social» en C. Geertz: «Géneros confusos. de otro. trabajada por Martín Hopenhayn. en una multiplicidad de paradojas densas y desconcertantes: desde la convivencia de la opulencia comunicacional con el debilitamiento de lo público. México. pp. Denominaré a la primera atmósfera tecnofascinación. 40. Santiago. 63-77. 3 Ibídem. Edit. Fondo de Cultura Económica. la más 1 Ver a ese propósito: C. 1991. Gedisa. en Ni apocalípticos ni integrados.3 y.HEGEMONÍA COMUNICACIONAL Y DES-CENTRAMIENTO CULTURAL INTRODUCCIÓN: ATMÓSFERAS CULTURALES DE FIN DE SIGLO EN NINGÚN OTRO DISCURSO se hace hoy tan necesario el uso de metáforas1 como en aquel con que intentamos descifrar la experiencia postmoderna.2 para hacer un primer acercamiento a la radical experiencia de des-orden que esa experiencia implica. Voy a utilizar la de atmósfera cultural. de un lado. 1994. Ella se traduce.): El surgimiento de la antropología postmoderna. Reynoso (comp. 39 .

p.4 desmorona la ética y desdibuja el hábitat cultural. hasta hace bien poco. no 139. J. Edit. El cambio de época está en nuestra sensibilidad. en Nueva Sociedad. Lechner: «América Latina: la visión de los cientistas sociales». pero «a la crisis de mapas ideológicos se agrega una erosión de los mapas cognitivos»5 que nos deja sin categorías de interpretación capaces de captar el rumbo de las vertiginosas transformaciones que vivimos. de normas éticas y virtudes cívicas. 5 40 . 4 N. Pero en América Latina esta experiencia tardomoderna se halla atravesada por un especial malestar. desde las cuales. Primero fue la secularización como proceso de conquista de la autonomía del Estado. Pues la gente puede con cierta facilidad asimilar los instrumentos tecnológicos y las imágenes de modernización. la ciencia y la moral con relación a J. la continua explosión de imágenes con el empobrecimiento de la experiencia hasta la multiplicación infinita de los signos en una sociedad que padece el más grande déficit simbólico. tanto de los bienes como de la información exigida para poder decidir. 1994. Santiago. La segunda atmósfera es la de secularización. Brunner: Bienvenidos a la modernidad. Ahí arraigan algunas de nuestra más secretas y enconadas violencias.JESÚS MARTÍN BARBERO grande disponibilidad de información con el palpable deterioro de la educación formal. Caracas. 37. La cultura del software enlaza así con la de la privatización. nuestras sociedades elaboraban sus «contextos de confianza». La convergencia entre sociedad de mercado y racionalidad tecnológica «disocia» la sociedad en «sociedades paralelas»: la de los conectados a la infinita oferta de bienes y saberes y la de los excluidos cada vez más abiertamente. pero sólo muy lenta y dolorosamente pueden recomponer su sistema de valores. de las esferas del arte. Planeta. p. y con el del consumo desde el que el sujeto se construye un rostro socialmente reconocible. 124. que convierte la política en intercambio y negociación de intereses y se autolegitima en la identificación de la autonomía del sujeto con el ámbito de la privacidad en el cual resguardarse de la masificación. La desmitificación de las tradiciones y las costumbres. 1995.

22. inextricablemente. LOM/CESOC. Es indudable que en este último aspecto la autorrealización se inserta también en las tendencias individualistas y hedonistas de la sociedad de mercado. A. Explícitamente ubicada por Manuel Antonio Garretón en el campo de la política. En su segunda fase. 1994. esta segunda fase se manifiesta en los nuevos «temas» que configuran la agenda política. la secularización señala hoy el escenario de la lucha por una nueva autonomía. a saber. en la que Dios pasó de ser «la fuente suprema de toda autoridad» a mero «protector» de la Constitución misma.6 luchas que redefinen el sentido y alcance de la acción política ya que son a la vez. la del sujeto. 41 . p. Proceso aún incompleto en nuestros países pero que en los últimos años presenta avances innegables. El principio de autorrealización aparece consagrado en la nueva Constitución colombiana como derecho fundamental de la persona y ha sido aplicado valientemente por la Corte Constitucional al uso personal de la droga. el de la autonomía del sujeto que la sociedad actual amenaza más hondamente que ninguna anterior y que tiene su otra cara en la crucial y contradictoria defensa de la privacidad. individuales y colectivas. Pero las estratagemas del mercado enchufan en un movimiento que viene de más lejos y que es mucho más hondo. como el derecho a la diferencia de las mujeres o los homosexuales y el principio de autorrealización o felicidad «en que se expresan las luchas contra las diversas formas de alienación que en las sociedades contemporáneas no proceden solamente de la explotación».HEGEMONÍA COMUNICACIONAL Y DES-CENTRAMIENTO CULTURAL unas iglesias convertidas en poder político y social. Sabemos que la privatización del mundo de la vida conecta con la privatización del mundo económico y la erosión del tejido societal legitimadas por la racionalidad que despliega 6 M. Garretón: «Cultura política y sociedad en la reconstrucción democrática». Santiago. Y está también inscrito en la importancia que el cuerpo ha cobrado en este fin de siglo como escenario de experimentación vital y objeto de atención y cuidado cada vez más grandes. en La faz sumergida del iceberg. como lo atestigua en un país tan clerical como Colombia la abierta secularización que representa la nueva Constitución.

(Una antropología de la sobremodernidad). convirtiendo el derecho a la privacidad en uno de los más importantes a la hora de regular colectivamente los nuevos procesos y tecnologías de información sobre los que se basa la expansión y globalización del mercado. Pero la defensa de la privacidad conecta paradójicamente también con la desprivatización a que se ve sometida la vida de la familia y la intimidad de los individuos especialmente por la intromisión de los medios masivos. Contribuyen 7 M. Augé: Los «no-lugares». de la casa a la calle. sin duración. Necesitamos repensar lo privado no sólo con relación al repliegue desocializador sobre lo hogareño y lo doméstico —con el consiguiente declive del hombre público y el crecimiento de un narcisismo que fetichiza el yo— sino también en lo que tiene de resistencia a la viscosidad con que el poder político y el del mercado atentan contra la autonomía del individuo. Finalmente. así como desgastando sus representaciones simbólicas hasta el punto en que la legítima defensa de las identidades desemboca en la devaluación de un horizonte mínimo común. Edit. una tercera atmósfera: el des-encantamiento que hoy atomiza el lazo social. Espacios de anonimato. Barcelona. el mundo cotidiano se convierte aceleradamente en no-lugar. concentración del ingreso. Del rechazo a lo colectivo. y específicamente a dejarse representar. descargado simbólicamente de toda relación con las comunidades del pasado y sin casi conversación entre generaciones. deterioro de la escena pública— que está llevando la atomización social hasta el deterioro de los mecanismos básicos de la cohesión política y cultural. 1992. 42 . Nos referimos en primer lugar a la devaluación de la memoria que produce la programada obsolescencia de los objetos configurando una sociedad en la que. reducción del gasto social. así como la ruptura con el discurso que denuncia la desigualdad por su incapacidad para representar la diferencia. Gedisa. emergen hoy tanto la desafección ideológica hacia las instituciones de la política como la búsqueda de un quiebre de la uniformación que produce la estandarización/serialización de la vida.7 espacio sin espesor histórico.JESÚS MARTÍN BARBERO la política neoliberal —crecimiento de la desigualdad.

Monguin: «¿Una memoria sin historia?». 8 A. crisis de la televisión» en Contratexto. tradiciones) como el culto al presente9 que fabrican el mercado y los medios. de comunicación con la sociedad conduciéndolos a un progresivo alejamiento del mundo de la vida hasta convertirse en puras maquinarias electorales cooptadas por las burocracias de poder. no 4. Pero vivimos otra perturbación desencantante que Giuseppe Richeri ha referido lúcidamente como la disgregación del tejido de tradiciones e interacciones que daban consistencia al sindicato y al partido político de masas. los partidos experimentan la pérdida de los lugares de intercambio con la sociedad. 22 ss. 1994. Lima. Buenos Aires. La secularización se carga de desencanto y se traduce también —sobre todo en países en los que las ideologías políticas. de derecha y de izquierda. en Consecuencias de la modernidad. los lugares y las ocasiones de interacción se reducen. 1993. pp. el desdibujamiento de las maneras de enlace. Giddens: «Desanclaje». 9 43 . 1989.10 Mientras los sindicatos experimentan su desarraigo del mundo del trabajo porque las fábricas se descentralizan. 32 ss. no 49. en Punto de vista. Madrid. 10 G. las profesiones se diversifican y se hibridan. fueron vividas como creencias religiosas— en un generalizado descrédito del discurso y una creciente desafección por la política. Richeri: «Crisis de la sociedad. hábitos. pp. al mismo tiempo que la trama de intereses y objetivos políticos se desagrega.HEGEMONÍA COMUNICACIONAL Y DES-CENTRAMIENTO CULTURAL a esa devaluación tanto la desmaterialización ejercida por los medios audiovisuales y las redes electrónicas al profundizar el desanclaje8 espacial producido por la modernidad sobre las peculiaridades locales (mapas mentales. Alianza. Edit. Ver a ese propósito O.

La simultaneidad y la mezcolanza han ganado la partida: las manifestaciones cultas. México. sino que la fuente se ha desperdigado. El anonimato no significa que la autoría sea comunitaria. del vacío moral y la degradación cultural. y lo hacen bajo la forma de un cruce que acaba por tornarlas inestricables. la culta minoría vuelca en la televisión su impotencia y su necesidad de exorcizar la pesadilla cotidiana convirtiéndola en chivo expiatorio al cual cargarle las cuentas de la violencia. El desinterés. García Canclini: «De Paz a Borges: comportamientos ante el televisor». en Culturas híbridas. ya sea al ver allí condensadas sus frustraciones nacionales por la tragedia de su equipo en el último mundial de fútbol. Grijalbo. y ello mediante un análisis de los diferentes modos de mirarla Jorge Luis Borges y Octavio Paz. dialogan. y en el «mejor» de los casos el desprecio. o su orgulloso reconocimiento en las figuras que en la telenovela Café con aroma de mujer dramatizaron las luchas de la gente de la región y la industria cafetera. 1990. y a la postre extraviado.JESÚS MARTÍN BARBERO 1. INTELECTUALES Y DES-ORDEN CULTURAL La línea de cultura se ha quebrado definitivamente y también lo ha hecho con ella el orden temporal sucesivo.11 Podríamos hacer una comparación igualmente ilustrativa a este respecto entre dos países como Colombia y Brasil. pp. La televisión sería además la principal culpable de que en el país no haya cine ni se apoye al teatro. SÁNCHEZ BIOSCA: Una cultura de la fragmentación Nestor García Canclini ha sido uno de los primeros en explorar los modos de relación de los intelectuales latinoamericanos con la tardomodernidad desde su relación con la televisión. de los intelectuales y los científicos sociales por la televisión en Colombia tiene todas las características del rencor del que hablara Nietzsche: frente a la identificación de los sectores populares con la escena televisiva. populares y las de masas se intercambian. culpable de que los empresarios no inviertan sino en ella. 44 . y de que los 11 N. Estrategias para entrar y salir de la modernidad. Edit. V. 96 ss.

¡Hasta los maestros de escuela niegan que les gusta y que ven televisión. ese medio se haya convertido sin embargo en un espacio de cruces estratégicos con su tradición cultural. como en Brasil o Chile por ejemplo. mire la televisión desde un discurso menos maniqueo. e incluso con el pensamiento y el trabajo de no pocos intelectuales y artistas de izquierda. novelesca. Y jactarse de ello como prueba de resistencia a la decadencia de Occidente. como Sergio Miceli. Algunos de los cientistas sociales y filósofos de más peso. son autores de investigaciones y ensayos decisivos sobre las relaciones de la televisión con su país. «crea las condiciones para el reconocimiento de la importancia del lenguaje político y del rol social de los intelectuales». Una pista de compresión de ese contraste la ofrece Daniel Pecaut al trazar las diferencias de Colombia con el «imaginario modernizador» de Brasil: ese que pasando por el mito evolucionista y que por la nueva presencia del Estado introduce el populismo de Getulio Vargas. pues constituye una gigantesca industria de exportación. como Días Gómez. Esa actitud ha hecho imposible en Colombia la existencia de una corriente intelectual que. Lo cual ha posibilitado hacer de la telenovela brasileña un espacio estratégico de expresión de los mestizajes y contradicciones que en ese país ha producido su modernidad. Decio Pignatari. teatral. cinematográfica. A la inversa. Comparato o Aguinaldo Silva. Y algunos de los más exitosos libretistas y directores son novelistas o dramaturgos pertenecientes al partido comunista y al PT. donde la televisión es mediada aun más fuertemente que en Colombia por las condiciones del negocio. en Colombia la precariedad del Estado y los obstáculos —poder exagerado de la Iglesia.HEGEMONÍA COMUNICACIONAL Y DES-CENTRAMIENTO CULTURAL espectadores hayan perdido el gusto por el verdadero arte. Renato Ortiz. Muñiz Sodré. ausencia de emigración portadora del pensamiento positivista— contribuyeron a «privar de legitimidad al discurso de los intelectuales y a impedir la conformación de un entorno cultural 45 . creyendo así defender ante los alumnos su hoy menguada autoridad intelectual! Resulta bien significativo que en Brasil. y capaz de superar una crítica intelectualmente rentable justamente porque lo único que propone es no mirar televisión.

Bogotá.15 deja al descubierto el D. B. p. Que es distinta a una crítica que. Ariel. 1996. J. reforzando prejuicios racistas y machistas y contagiándonos de la banalidad y mediocridad de la inmensa mayoría de la programación— del lugar estratégico que la televisión ocupa en las dinámicas de la cultura cotidiana de las mayorías. FLACSO. y no a obtener satisfacción o sacar provecho del acto de su negación informada». Buenos Aires. 46 . A.14 Lo que trasladado a nuestro terreno significa una crítica capaz de distinguir la necesaria. al identificar la televisión con la «quintaesencia de la incultura». 180. tornando mi posición altamente vulnerable a los malentendidos. 1994. Pecaut: «Modernidad. arte y videocultura en Argentina. Brunner: Conocimiento. en la transformación de las sensibilidades. han pasado de esa larga ausencia de legitimidad social a la profunda erosión que en su autoridad produce hoy la desorganización del orden cultural introducida por la hegemonía del campo audiovisual que cataliza la televisión. en los modos de construir imaginarios e identidades. Edit. modernización y cultura». la ausencia de temor ante los poderosos. H. el espíritu libre y anticonformista. 14 15 13 12 J.12 De ese modo los intelectuales en Colombia. Sé que el curso que lleva mi reflexión la coloca por fuera del lugar legitimado por las disciplinas y las «cofradías discursivas». el sentido de solidaridad con las víctimas»?13 Ahí me reconozco. ciertamente. 1993. como en la mayor parte de América Latina. Faciolince: «La telenovela o el bienestar en la incultura». la indispensable denuncia de la complicidad de la televisión con las manipulaciones del poder y los más sórdidos intereses mercantiles —que secuestran las posibilidades democratizadoras de la información y las posibilidades de creatividad y de enriquecimiento cultural. pero no como en una trinchera que me resguarda de las incertidumbres de la gente del común. en Número. 1990. en Gaceta de Colcultura.JESÚS MARTÍN BARBERO favorable al desarrollo de la racionalidad científica». p. Bogotá. ¿Será que aún me reconozco en la tarea del intelectual constituida por «la crítica de lo existente. Sino en el esfuerzo por construir una crítica que «explique el mundo social en orden a transformarlo. Santiago. Sarlo: Escenas de la vida postmoderna. Intelectuales. 15. sociedad y política. no 9.

con la que recupera el cine para el arte y lo distancia definitivamente del medio que por esos mismos años hacía su entrada en la escena mundial.16 Y al triturar el aura. incluso por medio de la reproducción. Primero fue el cine. especialmente del arte. atenta hondamente contra la autoridad social del intelectual. al mismo tiempo que afirmaban al pueblo en la política lo negaban en la cultura. Pero domesticada esa fuerza subversiva del cine por la industria de Hollywood. con la «experiencia de la multitud» que vive el paseante en las avenidas de la gran ciudad. la televisión. insulto con que tapaban su interesada incapacidad de aceptar que en esos sectores pudiera haber experiencias y matrices de otras culturas. Confundiendo iletrado con inculto. Taurus. Pues el des-orden en la cultura que introduce la experiencia audiovisual. haciendo de la incultura el rasgo intrínseco que configuraba la identidad de los sectores populares. 1982. el medio que más radicalmente va a desordenar la idea y los límites del campo de la cultura: sus tajantes sepa16 W Benjamin: Discursos interrumpidos.] quitarle su envoltura a cada objeto. Europa reintroducirá en los años sesenta una nueva legitimidad cultural. la del «cine de autor». triturar su aura es la signatura de una percepción cuyo sentido para lo igual en el mundo ha crecido tanto que. Al conectar con el nuevo sensorium de las masas. el mundo de los nuevos clérigos sufría una herida profunda: el cine hacía visible la modernidad de unas experiencias culturales que no se regían por sus cánones ni eran gozables desde su gusto. que expande su gramática narrativa y mercantil al mundo entero.. las élites ilustradas desde el siglo XVIII. 25. p.HEGEMONÍA COMUNICACIONAL Y DES-CENTRAMIENTO CULTURAL pertinaz y soterrado talante elitista que prologa esa mirada. le gana terreno a lo irrepetible. pues [. 47 . Lo que hace sintomáticamente reveladoras del actual malestar cultural a las conflictivas relaciones de los intelectuales con la televisión son razones y motivaciones de «orden general». Madrid.. el cine vino a acercar el hombre a las cosas. . que era el eje de lo que los intelectuales han tendido a considerar cultura. Edit. La televisión.

la experiencia audiovisual la replantea desde la raíz. desde los nuevos modos de relación con la realidad.JESÚS MARTÍN BARBERO raciones entre realidad y ficción. 18 19 17 J. de las formas de percibir lo próximo y lo lejano que hacen más cercano lo vivido «a distancia» que lo que cruza nuestro espacio físico cotidianamente. Edit.17 Más que buscar su nicho en la idea ilustrada de cultura. A. Destino. de la experiencia doméstica convertida por la televisión y el computador en ese territorio virtual al que. Debemos comenzar por el principio a interrogarnos sobre lo que ocurre. p. Históricamente ligados al territorio del espacio-nación y a sus dinámicas. frontera y exterior. 1977. en lo que Gramsci definiera como «lo nacional popular».19 los intelectuales se realizan justamente en hacer la U. 1994. profundizando el desanclaje que produce la modernidad con relación al lugar. desterritorialización de los modos de presencia y relación. 48 . Madrid. o peor: simplemente han cambiado. Barcelona. 124. es decir. Cuando se registran estos cambios de horizonte nadie dice que las cosas vayan mejor. Novatex. 9. entre espacio de ocio y de trabajo. en Cultura y nuevas tecnologías. 1986. Eco: «La multiplicación de los medios». Telépolis es al mismo tiempo una metáfora y la experiencia del habitante de una nueva ciudad-mundo «cuyas delimitaciones ya no están basadas en la distinción entre interior. Ha cambiado nuestra relación con los productos masivos y los del arte elevado. Las diferencias se han reducido o anulado. y también los juicios de valor deberán atenerse a parámetros distintos. Barcelona. entre vanguardia y kistch. Península. Echeverría: Telépolis. ni por lo tanto en las parcelas del territorio». Gramsci: «Los intelectuales y la organización de la cultura». Edit. y con las diferencias se han deformado las relaciones temporales y las líneas de filiación. p. Del espacio. desde las transformaciones de nuestra percepción del espacio y del tiempo. «todo llega sin que haya que partir».18 Paradójicamente esa nueva espacialidad no emerge del recorrido viajero que me saca de mi pequeño mundo sino de su revés. en Cultura y literatura. como expresivamente dijo Virilio.

la novela y el periódico. III. 49 . En una obra capital. cit. atraviesan una seria crisis. y con la lengua. Anderson nos ha descubierto cómo las dos formas de imaginación que florecen en el siglo XVIII. Se sintieron libres frente a todos los poderes. y en la que se inserta la desterritorialización cultural que moviliza la industria audiovisual.20 Al entrar en crisis el espacio de lo nacional. p. 1992. Fondo de Cultura Económica. Nora desentraña el sentido del desvanecimiento del sentimiento histórico en este fin de siglo. México. ligazón de la que derivaban su función pedagógica. p.HEGEMONÍA COMUNICACIONAL Y DES-CENTRAMIENTO CULTURAL ligazón entre memoria nacional y acción política. 1. 22 P. a la vez que constata el crecimiento de la pasión por la memoria: La nación de Renan ha muerto y no volverá. la cultura pierde su lazo orgánico con el territorio.009.21 Pero esa representación. por la globalización económica y tecnológica que redefine la capacidad de decisión política de los estados nacionales. 1993. y sus medios. Escribieron para el Pueblo o para la Nación. 47. que es del tejido propio del trabajo del intelectual.]. p.. Son los intelectuales: una categoría cuya existencia misma hoy es un problema. que penetra dimensiones poco pensadas en el discurso postmoderno. París. Nora: Lers lieux de memoire. cortejaron todos los poderes.. profética. vol. No volverá porque el relevo del mito nacional por la memoria supone una mutación profunda: un pasado que ha perdido la coherencia organizativa de una historia se convierte por completo en un espacio patrimonial. Gallimard. Sarlo: ob.22 20 21 B. Escribieron sólo para sus iguales. B. interpretativa. Pues desanclada del espacio nacional.. Anderson: Comunidades imaginadas. Se entusiasmaron con las grandes revoluciones y también fueron sus primeras víctimas. Edit. 179. los intelectuales encuentran serias dificultades para reubicar su función. fueron las que «proveyeron los medios técnicos necesarios para la “representación” de la clase de comunidad imaginada que es la nación». despreciando a todos los públicos [.

cada localidad.. sino a aprender.] un presente concebido bajo la forma de «golpes» sucesivos sin relación histórica entre ellos. Un presente autista. de que hablara Nora. que cree poder bastarse a sí mismo. Monguin: ob.25 La contemporaneidad que producen los medios remite. Monsivais: «Notas sobre la cultura mexicana en el siglo XX». cada grupo reclama el derecho a su memoria. a su reencuentro descontex23 24 O. se multiplica. y en especial la televisión. p. «Poniendo en escena una representación fragmentada de la unidad territorial de lo nacional. en un espacio más museográfico que histórico. La perturbación del sentimiento histórico se hace todavía más evidente en una contemporaneidad que confunde los tiempos y los aplasta sobre la simultaneidad de lo actual.23 Ahora el cine. sobre todo a ser mexicanos»24 afirma Carlos Monsivais— lo ven las mayorías en el televisor de su casa. complementaria del nuevo entramado que constituye lo global: cada región. cit. 25. cit. Es la otra cara de la crisis de lo nacional. los lugares de memoria celebran paradójicamente el fin de la novela nacional». Pues una tarea clave de los medios es fabricar presente: [. 26 C. por un lado. —«el público no iba al cine a soñar.. en Historia general de México. p. se divide.JESÚS MARTÍN BARBERO Es decir. Colegio de México. sobre el «culto al presente» que alimentan en su conjunto los medios de comunicación. al tiempo que la televisión misma se convierte en un reclamo fundamental de las comunidades regionales y locales en su lucha por el derecho a la construcción de su propia imagen. que se confunde así con el derecho a su memoria. Y una memoria nacional edificada sobre la reivindicación patrimonial estalla. 50 .. vol. al debilitamiento del pasado. La percepción del tiempo en que se inserta/instaura el sensorium audiovisual está marcada por las experiencias de la simultaneidad de la instantánea y del flujo.. 1976. 25 O. Monguin: ob. que fue durante la primera mitad del siglo XX el heredero de la vocación nacional de la novela. IV.

un discurso que habla una lengua muerta [. Edit. 1992.. 28 N. deshistorizado. entre el acontecimiento y su imagen.. Eco: «Apostilla a El nombre de la rosa». 51 . Jameson: El postmodernismo o la lógica cultural del capitalismo avanzado. arquitectónicos.HEGEMONÍA COMUNICACIONAL Y DES-CENTRAMIENTO CULTURAL tualizado. un horizonte de futuro. en Análisis. con cualquier acontecimiento del pasado— y el discurso que mejor expresa la compresión del presente. Barcelona. Intensidad de un tiempo que alcanza su plenitud en la simultaneidad que instaura. 27 ss.26 que permite insertar en los discursos de hoy. FLACSO. remite a la ausencia de futuro que. 260.27 Y del otro. Paidós. la toma directa. reducido a cita. no 9. televisión. p. pp. Los spot publicitarios fragmentan la estructura narrativa de los relatos 26 U. plásticos o literarios. como ningún otro.] imitación de una mueca. Lechner: «La democracia en el contexto de una cultura postmoderna». arrancándolo a las complejidades y ambigüedades de su época. al transformar el tiempo extensivo de la historia en el intensivo de la instantánea. Barcelona.. 1984. 1987... más allá de la retórica del momento. Buenos Aires.. video) son a la vez el discurso por antonomasia del bricolage de los tiempos —que nos familiariza sin esfuerzo. elementos y rasgos de estilos y formas del pasado en un pastiche que es sólo [. Y así de «costoso». en la colonización del presente por las modas de la nostalgia. Pero esa nueva temporalidad tiene su costo. el tiempo del videoclip publicitario o musical hace de la discontinuidad la clave de su sintaxis y de su productividad. 27 F.28 Los medios audiovisuales (cine a lo Hollywood. y sin la cual ninguna experiencia logra crearse. p. nos instala en un presente continuo. en [. Hay proyecciones pero no proyectos. de espaldas a las utopías. El futuro se restringe a un «más allá»: el mesianismo es la otra cara del ensimismamiento.] la rapiña aleatoria de todos los estilos del pasado en la progresiva primacía de lo neo. 45.] una secuencia de acontecimientos que no alcanza a cristalizar en duración. en Cultura política y democratización.

al continuum de la rutina cotidiana. De una punta a la otra del espectro cultural. En el otro extremo del campo cultural. 2. el flujo implica disolvencia de géneros y exaltación expresiva de lo efímero. los discursos. Pienso que en el rechazo de las ciencias sociales a hacerse cargo de la cultura audiovisual hay algo más que el déficit de legitimidad académica que padece como «objeto». y la publicidad a su vez se teje con microrrelatos visualmente fragmentados al infinito. Aunque nos suene escandaloso el parangón. Pero lo que anima el ritmo y compone la escena es el flujo: ese continuum de imágenes que indiferencia los programas y constituye la forma de la pantalla encendida. Franco Angelli. 52 . la radio vino a ritmar la jornada doméstica dando forma por primera vez. pornografía. dando cuerpo a la fugacidad del tiempo. publicidad. Milán. OBJETOS NÓMADAS Y FRONTERAS BORROSAS DEL SABER SOBRE LO SOCIAL En la nueva percepción del espacio y del tiempo se despliega un mapa de síntomas y desafíos para las ciencias sociales. datos financieros— la interpenetrabilidad de todos los géneros y la transformación de lo efímero en clave de producción y en propuesta de goce estético. los pedazos de hechos. Pareciera más bien que sociólogos y antropólogos percibieran oscuramente el estallido de las fronteras que aquélla entraña. con su flujo sonoro. drama. por la equivalencia de todos los discursos —información. 1986. por la configura29 Sobre el concepto de flujo en televisión: G. fue en la literatura de vanguardia —Joyce y Proust— donde por primera vez el flujo del monólogo interior apareció articulando los fragmentos de memoria. ciencia. Una propuesta basada en la exaltación de lo móvil y difuso de la carencia de clausura y la indeterminación temporal. incluidas las de sus campos de estudio. Hoy los flujos televisivo e informático29 ponen la metáfora más real del fin de los grandes relatos.JESÚS MARTÍN BARBERO informativos o dramáticos. Barlozatti: Il palinsesto: texto aparati e géneri della televisione. un mapa de objetos nuevos para la reflexión.

88. Que es de lo que habla Clifford Geertz cuando afirma que [.. Geerzt: ob.] lo que estamos viendo no es simplemente otro trazado del mapa cultural —el movimiento de unas pocas fronteras en disputa. tenemos más que nunca pero construidas para acomodar una situación que al mismo tiempo es fluida.HEGEMONÍA COMUNICACIONAL Y DES-CENTRAMIENTO CULTURAL ción de objetos móviles. psicología. de contornos difusos. G.31 Si esas ciencias han configurado su ideal cognoscitivo en el permanente modificarse de la vida colectiva e individual. el desajuste entre comportamientos y creencias.30 Hacia allá apunta el desafío: hay en las transformaciones de sensibilidad que emergen de la experiencia audiovisual un fermento de cambios en el saber mismo. el dibujo de algunos pintorescos lagos de montaña— sino una alteración de los principios mismos del mapeado. la confusión entre realidad y simulacro. es ese modo del existir social el que se plasma en las modernas formas de comunicación. antropología han ido construyendo sus objetos y sus métodos al hilo de una modernidad que hace de la sociedad civil un ámbito diferenciado del Estado. Barcelona. el reconocimiento de que por allí pasan cuestiones que atraviesan por entero el desordenamiento de la vida urbana... plural. descentrada. 1990. imposibles de encerrar en las mallas de un saber positivo y rígidamente parcelado. 53 . un ámbito de intersubjetividades y de diversidad cultural que en su conjunto configura una esfera de instituciones políticas y formas simbólicas cada día más estrechamente vinculadas con los procesos y tecnologías de la información y la comunicación. Gianni Vattimo ha tenido el coraje de afirmar que «la relación que se da entre las ciencias humanas y la sociedad de la comunicación es mucho más estrecha y orgánica de lo que generalmente se cree». Sociología. Paidós. p. Edit. nómadas. El problema más interesante no es cómo arreglar este enredo sino qué significa todo este fermento. 76. Las cuestiones no son ni tan estables ni tan consensuales y no parece que vayan a serlo pronto. p. Vattimo: La sociedad transparente. cit. De otro lado ya 30 31 C. No se trata de que no tengamos más convenciones de interpretación.

54 . al hablar de la técnica. Gargani: «La fricción del pensamiento». la liga a un mundo que se constituye en imágenes más que en sistemas de valores. 1989. de desarticulación de las demandas sociales y los procesos políticos formales. del racionalismo— que el tejido de discursos e imágenes que producen entrecruzadamente las ciencias y los medios: «el sentido en que se mueve la tecnología no es tanto el dominio de la naturaleza por las máquinas cuanto el específico desarrollo de la información y la comunicación del mundo como imagen». Edit.32 que converge con el mundo convertido en fábula del que hablaba Nietzsche. 9 ss. crítica del objetivismo y de las concepciones acumulativas del conocimiento—. p. 1992.. La comunicación se convierte así en foco de renovación de los modelos del análisis de la acción social y en clave de reformulación de la teoría crítica. de los modos de participación de los ciudadanos y del discurso mismo de la política— se entrelaza con la crisis de autoridad del discurso científico sobre lo social. J. 95. tematizada por Foucault. Medellín. 1986.JESÚS MARTÍN BARBERO Heidegger. cit. Cátedra. Geertz o De Certeau —develamiento de las estructuras de poder implicadas. Gedisa. no 205. Habermas va a encontrar en la «razón comunicativa» el nuevo eje de la reflexión social.34 Desde una perspectiva muy distinta. historicidad de los saberes. en Revista de la Universidad de Antioquia. Vattimo: ob. evidenciando la crisis de representación que afecta al investigador social y al intelectual: ¿desde dónde y a nombre de quién hablan hoy esas voM. Barcelona. Pues lo que en esta tardomodernidad llamamos mundo33 es mucho menos aquella «realidad» del pensamiento empiricista —enfrentada al «sujeto autocentrado» en su conciencia. Edit. 33 34 35 G. en La secularización de la filosofía. Madrid. pp. a la modernidad como «época de las imágenes del mundo». El desafío que la cultura audiovisual le hace a las ciencias sociales descubre su verdadera envergadura cuando la crisis de legitimidad de las instituciones del Estado y de constitución de la ciudadanía —de identidad de los partidos. Habermas: Teoría de la acción comunicativa. Heidegger: «La pregunta por la técnica».35 el que viene a llenar el vacío epistemológico producido por la crisis de los paradigmas de la producción y de la representación. 32 A.

. en el lenguaje institucional se hablará en un caso de fracaso de la integración.40 El resultado es la acentuación del carácter abstracto y desencarnado de la relación social.HEGEMONÍA COMUNICACIONAL Y DES-CENTRAMIENTO CULTURAL ces. desnudando el carácter problemático de lo colectivo? Se torna entonces indispensable un movimiento de reflexividad36 que permita hacer visibles las mediaciones que aquel saber mantiene con el sujeto social. 88. Barcelona. Barcelona. p. Mediaciones que pasan especialmente por las reconfiguraciones de lo público.38 y por las microesferas constituidas por movimientos sociales. 1982.. 1992. y en otro son expresión del estallido fragmentador de las identidades locales tradicionales.. no 1. 39 F. California. cuándo el sujeto social unificado en las figuras/categorías de pueblo y de nación estalla. sino la fragilidad que introduce la fragmentación de los horizontes culturales y de los lenguajes en que se expresan sus conflictos y demandas. abstracción alimentada y potenciaSobre el concepto de reflexividad: P Bourdieu: Les regles de l’art. Gili. 55 . acarreado por la «invasión» y la hegemonía económica de lo privado. en ob. 38 J. Habermas: Historia y crítica de la opinión pública. Gedisa. 1995. cuya historia rastrea Habermas37 se hallaba indisolublemente ligada al espacio de lo nacional. La «esfera pública». En el cruce de esos dos movimientos se produce [.] la desaparición del nexo simbólico. 1995. Augé: Hacia una antropología de los mundos contemporáneos. y es ese vínculo el que está siendo rebasado por arriba y por abajo: por la emergencia de una macroesfera de opinión pública internacional a la zaga del flujo económico. G. mimeo.. 44 ss. cit. París. 290 ss. pp. y en el otro de derrumbe del Estado. Seuil. pp. en The Communication Review. . Giddens: «La índole reflexiva de la modernidad». que en algunos casos resisten a ese flujo. Edit. 36 37 J. México.39 Lo que caracteriza hoy al espacio público no es sólo el estrechamiento de lo político. la falta de un dispositivo capaz de constituir alteridad e identidad relativa. San Diego. Keane: «Structural Transformation of the Public Sphere». 1995. Cruces: Perplejidades comunes al agente político y al investigador social. 40 M. A.

Frente al «viejo» militante. Sobre esa conexión es significativo que el subtítulo del libro-eje del debate que introduce J.JESÚS MARTÍN BARBERO da por la acción de los medios masivos. 1984. El declive del individualismo en la sociedad de masas. es decir los fundamentalismos religiosos. ciencia y arte. F. lo que ella tiene de verdadero cambio de época— y las conecta con las nuevas formas de sentir y las nuevas figuras de la socialidad. naturaleza y artificio. sea Informe sobre el saber.42 Desplazamientos y conexiones que 41 42 Ibídem. 109. ver asimismo. p. Edit. Icaria. Cátedra. Lyotard: La condición postmoderna. saber experto y experiencia profana. que se definía por sus convicciones. El estallido de las fronteras espaciales y temporales que ellos introducen en el campo cultural des-localizan los saberes y deslegitiman sus modernas fronteras entre razón e imaginación. Lo que las ciencias sociales no pueden ignorar hoy es que las nuevos modos de simbolización y ritualización del lazo social se hallan cada día más entrelazados en las redes comunicacionales y en los flujos informacionales. Y es a esa abstracción a la que se dirige un discurso político que lo que busca ya no son adhesiones vibrantes sino puntos en la estadística de posibles votantes. es sustituida por la individualización de los televidentes en la des-agragada experiencia de la casa. 1990. Barcelona. que antes se reunía en la plaza y conformaba una «colectividad de pertenencia». la atomización y uniformización de los públicos trastornan no sólo el sentido del discurso político sino el sentido social: «el conjunto de las relaciones simbolizadas (admitidas y reconocidas) entre los hombres».41 Sintomáticamente las adhesiones y las vibraciones se desplazan ahora hacia dos espacios precisos de manifestación: las sectas y la televerdad. un porcentaje de una estadística. xenófobos y la morbosa exhibición de la singularidad individual y de la intimidad que los reality show espectacularizan haciéndonos visibles las interrogaciones y recomposiciones simbólicas que atraviesa el colectivo cotidiano. En la medida en que la muchedumbre imprevisible. Lo que modifica tanto el estatuto epistemológico como institucional de las condiciones de saber y de las figuras de razón —esas que constituyen para Lyotard el fondo de la marejada que llama postmodernidad. M. Madrid. nacionalistas. entre saber e información. 56 . Maffesoli: El tiempo de las tribus. el telespectador es una abstracción.

esa que es a la vez entorno tecnológico y nuevo imaginario «capaz de hablar culturalmente. de intertextualidades y bricolages. pp. Diez Años. 1970.44 Una era en la que los científicos duros. Y ello no es reducible al hecho tecnológico —ni tan «ilustradamente» satanizable— pues «es toda la axiología de los lugares y las funciones de las prácticas culturales de memoria. Edit. París. Madrid. de explorar el sentir. p. y en la revoltura que esos años producen entre libros. economía. 43 44 45 A. Edit. 57 . sonidos e imágenes. empiezan a hablar de pensamiento visual: en el cruce de los dos dispositivos —economía discursiva y operatividad lógica— señalados por Foucault para indicar el nacimiento de las nuevas ciencias. de abrir nuevos espacios y tiempos para una nueva era de lo sensible». que alumbra un saber mosaico hecho de objetos móviles. 1966. «la ortografía es una mandarina». Casa de las Américas. Pues si ya no se escribe ni se lee como antes es porque tampoco se puede ver ni representar como antes.45 se sitúa la nueva discursividad constitutiva de la visibilidad y la identidad lógico-numérica de la imagen. 1990. de imaginario y creación la que hoy conoce una seria reestructuración». entre la revuelta de los estudiantes y la confusión de los profesores. Cátedra. por su parte. M. «la inteligencia camina más pero el corazón va más lejos»—43 y lo que cantan los Beatles —necesidad de liberar los sentidos. Renaud: Fin de siglo. y no sólo de manipular tecnológicamente. Foucault: Les mots et les choses. Cortázar recoge esos graffitis en «Noticias del mes de mayo». Pues estamos ante la emergencia de «otra figura de la J. emerge un des-centramiento cultural que cuestiona radicalmente el carácter monolíticamente transmisible del conocimiento. 246 ss.HEGEMONÍA COMUNICACIONAL Y DES-CENTRAMIENTO CULTURAL empezaron a hacerse institucionalmente visibles en los movimientos del 68 desde París a Berkley pasando por Ciudad de México. La Habana. lingüística. Entre lo que dicen los graffitis —«hay que explorar sistemáticamente el azar». biología. «la poesía está en la calle». fronteras difusas. Gallimard. 17. de saber. 262 ss. de hacer estallar el sentido—. pp. que revaloriza las prácticas y las experiencias. la que produce una visualidad electrónica que ha entrado a formar parte constitutiva de la visibilidad cultural.

Fondo de Cultura Económica. y de ambas al manierismo heroico de la imaginería libertadora. cuya materia prima son abstracciones y símbolos. Edit. México.48 ¿Cómo pueden comprenderse las estrategias del dominador o las tácticas de resistencia de los pueblos indígenas desde Cortés hasta la guerrilla zapatista sin hacer la historia que nos lleva de la imagen didáctica franciscana. esto es. pp. no 74. Chartron (dir.): Pour une nouvelle economie du savoir. 1989.. De Cristóbal Colón a Blade Runner. 1995. Por su parte. S. desde las ciencias sociales se rescata la imagen como lugar de una estratégica batalla cultural: ¿cómo pueden entenderse la conquista. 58 . Madrid. de la inteligibilidad y la sensibilidad. . Cátedra. en Reseaux. reinventaron sus tradiciones y se dieron una historia propia? 46 A. Presses Universitaires de Rennes. Renaud: «L’image: de l’economie informationelle a la pensée visuelle». la colonización y la independencia del Nuevo Mundo por fuera de la guerra de imágenes que todos esos procesos movilizaron? se pregunta Serge Gruzinski. 1994. para una aproximación a esa perspectiva: G.JESÚS MARTÍN BARBERO razón»46 que resitúa la imagen en una nueva configuración sociotécnica —el computador no es un instrumento con el que se producen objetos sino un nuevo tipo de tecnicidad que posibilita procesar informaciones. 47 48 P Virilio: La máquina de visión. al didactismo barroco del muralismo y a la imaginería electrónica de la telenovela? ¿Cómo penetrar en las oscilaciones y alquimias de las identidades sin auscultar la mezcla de imágenes e imaginarios desde los que los pueblos vencidos plasmaron sus memorias. al barroco de la imagen milagrosa. 14 ss. lo que dota a la imagen de legibilidad. 81. Gruzinski: La guerra de las imágenes. 1994. París. Virilio denomina «logística visual»47 a la remoción que las imágenes informáticas hacen de los límites tradicionalmente asignados a la discursividad y la visibilidad. haciéndola pasar del estatuto de obstáculo epistémico al de mediación discursiva de la fluidez (flujo) de la información y del poder virtual de lo mental. p. inaugurando una aleación de cerebro e información que sustituye a la del cuerpo con la máquina— y que rehace las relaciones entre el orden de lo discursivo (la lógica) y de lo visible (la forma).

aprovechan la experiencia de simulación que contenía la imagen barroca para insertarla en un relato otro. Zires: «Cuando Heidi. México. en Versión. la irrupción de lo sobrenatural en lo surreal humano. El sincretismo de simulación/subversión cultural que contiene la imagen milagrosa de la Virgen guadalupana ha sido espléndidamente descifrado por Paz y Bartra. Abiertos a la novedad del mundo americano. por su parte. desde dentro. la diosa de Tonantzin y la Malinche. Pero los indígenas. 59 . los jesuitas no le temen a la hibridación cultural —que aterraba a los franciscanos— y no sólo permiten sino que alientan las experiencias visionarias. cuyo didactismo trata de conjurar el uso mágico y fetichista que el pueblo tendía a hacer de las imágenes.49 y hasta con el de Marilyn Monroe cuyo rostro aparece en el cuadro que de la Virgen de Guadalupe expuso el pintor Rolando de la Rosa en el Museo de Arte Moderno de México (1987). Blasfemia que en cierto modo empata con la que paradójicamente subyace al lugar que la Guadalupana conserva en la Constitución de 1873. la lectura que imponía el relato de la Iglesia.. 1992. señalando momentos y dispositivos que desbordan las peculiaridades mexicanas e iluminan los escenarios latinoamericanos en que se libra la batalla cultural. Como el que se sitúa entre la desconfianza y el ascetismo de los franciscanos. sino que continúa produciéndose hoy en las hibridaciones iconográficas de un mito que reabsorbe el lenguaje de las historietas impresas y televisivas fundiendo a la Guadalupana con el hada madrina de Walt Disney. y la explotación que los jesuitas hacen de las potencias visionarias y las capacidades taumatúrgicas de la imagen. la Heidi japonesa. no 4.. Walt Disney y Marylin Monroe hablan por la Virgen de Guadalupe». que 49 M. las conexiones de la imagen con el sueño y el milagro. milagrosa: esa en la que se produce el ejemplo más denso y espléndido de la guerra de ciframientos y resignificaciones de que está hecha la historia profunda de estos países. Pero la guerra de imágenes que pasa por ese icono no queda sólo entre la aparecida del Tepeyac. hecho de combinaciones y usos que desvían y pervierten. Gruzinski responde a esas preguntas. con el mito de la Mujer Maravilla.HEGEMONÍA COMUNICACIONAL Y DES-CENTRAMIENTO CULTURAL Recorriendo la historia mexicana.

50 Y que es el de los santuarios rurales de Tepalcingo y Tonantzintla. en los que se conjugue la reflexividad epistemológica con la imaginación ética y ambas con el espíritu de juego que relativiza nuestras seguridades al inscribirlas en los juegos del lenguaje. Mas allá de la postmoderna muerte de los grandes relatos. 214. Madrid.JESÚS MARTÍN BARBERO consagra al mismo tiempo su día como fiesta patria y la más radical separación entre Iglesia y Estado. Calabrese caracteriza la postmodernidad como La era neobarroca. fundiendo discurso ideológico e impulso utópico. computadoras». O como en el barroco popular que del siglo XVIII al XIX despliega «un pensamiento plástico frente al que las élites sólo tendrán indiferencia. videocaseteras. p. El actual des-orden postmoderno del imaginario —deconstrucciones.. anticipando en las transformaciones visuales experiencias que aún no tienen discurso ni concepto. en las que el cruce de arcaísmos y modernidades que hacen su éxito no es comprensible sino desde los nexos que enlazan las sensibilidades a un orden visual social en el que las tradiciones se desvían pero no se abandonan. descontextualizaciones. eclecticismo— remite al dispositivo barroco51 (o neobarroco diría Calabrese) «cuyos nexos con la imagen religiosa anunciaban el cuerpo electrónico unido a sus prótesis tecnológicas. a lo que la nueva condición del saber social remite. 1989. Edit. es al fin de los relatos heroicos que posibilitaban la autoconciencia iluminista del progreso material y moral inevitables y su sustitución por relatos irónicos. 51 S. 60 . Cátedra. el del muralismo que de Orozco y Rivera a Siqueiros resignifica en un discurso revolucionario y socialista el didactismo de los misioneros franciscanos y el barroquismo visionario de los jesuitas. 50 O. Gruzinski: ob. silencio o desprecio». y el de la recuperación de los imaginarios populares en las imaginerías electrónicas de Televisa. simulacros. walkmans. cit.

1995. la ubicuidad e instantaneidad de la información o de la decisión vía teléfono celular o fax desde el computador personal. 1991. 155.HEGEMONÍA COMUNICACIONAL Y DES-CENTRAMIENTO CULTURAL 3. Conaculta. 53 o 61 . la facilidad y rapidez de los pagos o la adquisición de dinero por tarjetas. Hay una estrecha simetría entre la expansión/estallido de la ciudad y el crecimiento/densificación de los medios y las redes electrónicas. 49. a los avatares de la política que hacen caer los valores en la bolsa. del accidente de tráfico que tapona la vía por la que debemos llegar a nuestro trabajo. C. desde su propia lógica. hogareñas y lúdicas»53 atravesando y reconfigurando las experiencias de la calle y hasta las relaciones con 52 N. Si las nuevas condiciones de vida en la ciudad exigen la reinvención de lazos sociales y culturales. en El consumo cultural en México. En la ciudad de los flujos comunicativos cuentan más los procesos que las cosas. Caracas. «son las redes audiovisuales las que efectúan. HABITAR/PENSAR LA CIUDAD VIRTUAL La ciudad ya no es sólo un «espacio ocupado» o construido sino también un espacio comunicacional que conecta entre sí sus diversos territorios y los conecta con el mundo. p. una nueva diagramación de los espacios e intercambios urbanos».52 En la ciudad diseminada e inabarcable sólo el medio posibilita una experiencia-simulacro de la ciudad global: es en la televisión donde la cámara del helicóptero nos permite acceder a una imagen de la densidad del tráfico en las avenidas o de la vastedad y desolación de los barrios de invasión. Ferrer: «Taenia saginata o el veneno en la red». en Nueva Sociedad. es en la televisión o en la radio donde cotidianamente conectamos con lo que en la ciudad «en que vivimos» sucede y nos implica por más lejos que de ello estemos: de la masacre del Palacio de Justicia al contagio de sida en el banco de sangre de una clínica. n 140. García Canclini: «Culturas de la ciudad de México: símbolos colectivos y usos del espacio urbano». La imbricación entre televisión e informática produce una alianza entre velocidades audiovisuales e informacionales. entre innovaciones tecnológicas y hábitos de consumo: «Un aire de familia vincula la variedad de las pantallas que reúnen nuestras experiencias laborales. p. México.

1983. 47. 1990. un cuerpo sostenido cada vez menos en su anatomía y más en sus extensiones o prótesis tecnomediáticas. 144.JESÚS MARTÍN BARBERO nuestro cuerpo. p. se reducen a ser sujetos del evento espectacular lo mismo que otros». Lo que en Colombia se ha visto reforzado en los últimos años por una especial complicidad entre medios y miedos. 62 . confusa y estancada relación entre los ciudadanos del territorio real. Colcultura. Barcelona.. La posibilidad de desequilibrios no derivan del exceso de vitalidad de los media.. 56 J. Ahora bien. Gili. p.54 Es el desequilibrio urbano generado por un tipo de urbanización irracional el que de alguna forma es compensado por la eficacia comunicacional de las redes electrónicas. es de los miedos que viven los medios». Tanto el atractivo como la incidencia de la televisión sobre la vida cotidiana tiene menos que ver con lo que en ella pasa que con lo que compele a la gente a resguardarse en el espacio hogareño. G. Colombo: Rabia y televisión. en Imágenes y reflexiones de la cultura en Colombia. Bogotá. Pues la ciudad informatizada no necesita cuerpos reunidos sino interconectados. Pues en unas ciudades cada día más extensas y desarticuladas. G. lo que constituye la fuerza y la eficacia de la ciudad virtual que entreteje los flujos informáticos y las imágenes televisivas no es el poder de las tecnologías en sí mismas sino su capacidad de acelerar —de amplificar y profundizar— tendencias estructurales de nuestra sociedad. antes bien provienen de la débil. y en las que las instituciones políticas «progresivamente separadas del tejido social de referencia.] hay un evidente desnivel de vitalidad entre el territorio real y el propuesto por los massmedia. Como afirma Colombo [. Richeri: ob. Como escribí en otra parte. en buena medida «si la televisión atrae es porque la calle expulsa.. Martín Barbero: «La ciudad: entre medios y miedos».55 la radio y la televisión acaban siendo el dispositivo de comunicación capaz de ofrecer formas de contrarrestar el aislamiento de las poblaciones marginadas estableciendo vínculos culturales comunes a la mayoría de la población.56 Miedos que provienen secretamente de la pérdida del sentido de perte54 55 F. cit.

1981. 57 63 . sin ser interpelado por nadie. la mujer a su lado amamanta al hijo. arrojándonos al vacío. de unas «marcas» a otras. en las que al normalizar las conductas. Miedos. En contraste.): Comunicación alternativa y cambio social en América Latina. que provienen de un orden construido sobre la incertidumbre y la desconfianza que nos produce el otro. Donde mientras el hombre vende. Es lo que vive el comprador en el supermercado o el pasajero en el aeropuerto. Comparando las prácticas de comunicación en los supermercados con las de la plazas populares de mercado constatamos hace ya veinte años esa sustitución de la interacción comunicativa por la textualidad informativa: Vender o comprar en la plaza de mercado es enredarse en una relación que exige hablar. en fin. donde el texto informativo o publicitario lo va guiando de una punta a la otra sin necesidad de intercambiar una palabra durante horas. se erosionan las identidades y esa erosión acaba robándonos el piso cultural. Simpson (coord. social.57 J. 244.HEGEMONÍA COMUNICACIONAL Y DES-CENTRAMIENTO CULTURAL nencia en unas ciudades en las que la racionalidad formal y comercial ha ido acabando con el paisaje en que se apoyaba la memoria colectiva. en M. le contará lo malo que fue el último parto. cualquier otro —étnico. una imagen de la Virgen del Carmen se codea con la del campeón de boxeo y una cruz de madera pintada en purpurina sostiene una mata de sábila— a través de la cual el vendedor nos habla de su vida. Al crecimiento de la inseguridad la ciudad virtual responde expandiendo el anonimato que posibilita el no-lugar: ese espacio en que los individuos son liberados de toda carga de identidad interpeladora y exigidos únicamente de interacción con informaciones o textos. tanto como los edificios. Es una comunicación que arranca de la expresividad del espacio —junto al calendario de la mujer desnuda. En el supermercado sólo hay la información que le transmite el empaque o la publicidad. y si el comprador le deja. usted puede hacer todas sus compras en el supermercado sin hablar con nadie. sexual— que se nos acerca en la calle y es compulsivamente percibido como amenaza. México. p. y llega hasta el regateo. UNAM. sin salir del narcisismo especular que lo lleva de unos objetos a otros. que es posibilidad y exigencia de diálogo. Martín Barbero: «Prácticas de comunicación en la cultura popular».

Edit. 1990. traquetos. R. Reguillo: En la calle otra vez. sólo se asoma a ellos a través de los textos de las vallas que «hablan» de los productos del lugar y de sus sitios de interés. Ulloa: Culturas juveniles.59 Basadas en implicaciones emocionales y en localizaciones nómadas esas tribus se entrelazan en redes ecológicas u orientalistas. Muñoz: El rock en las culturas juveniles urbanas. 59 A. mimeo. Gedisa. bordeando los centros urbanos. 1995. ñeros. Bogotá. o sobre las bandas juveniles de las comunas nororientales de Medellín. de los repertorios estéticos y los gustos sexuales. de la comida. Barcelona. contagiando al viajero del «aire del lugar».JESÚS MARTÍN BARBERO Y lo mismo sucede en las autopistas. sobre los chavos-banda en Guadalajara. CINEP. son algunas denominaciones que señalan la emergencia de nuevas y diferentes grupalidades jóvenes en Cali y Bogotá. 64 . guabalosos. 1995. ver: J. sicariales o marginales que amalgaman referentes locales a símbolos vestimentarios o lingüísticos desterritorializados. Margulis y otros: La cultura de la noche. bajo la figura de la invasión. consumo musical e identidades sociales. Univalle. Guadalajara. Maffesoli ya citado. gomelos. plásticos. 1994. Espasa Hoy. especialmente por las generaciones que han nacido con esa ciudad. 1991. de la vivienda) una pulsión profunda de diferenciación que se expresa en las tribus:58 esas grupalidades nuevas cuya ligazón no proviene ni de un territorio fijo ni de un consenso racional y duradero sino de la edad y del género. de los estilos de vida y las exclusiones sociales. No puede entonces resultar extraño que las nuevas formas de habitar la ciudad del anonimato. desechables. Pérez Tornero y otros: Tribus urbanas. Mientras las «viejas» carreteras atravesaban las poblaciones convirtiéndose en calles. Es lo que nos descubren a lo largo de América Latina las investigaciones sobre las tribus de la noche en Buenos Aires. Parceros. Iteso. sea insertando en la homogenización inevitable (del vestido. 1996. Buenos Aires. la autopista. de sus colores y sus ritmos. 60 M. Salazar: No nacimos pa’ semilla: la cultura de las bandas juveniles de Medellín. sino desde adentro: en la lenta erosión que saca a flote la arbitraria artificiosidad de unas demarcaciones que han ido perdiendo capacidad de hacernos sentir juntos. G. en un replanteamiento de las fronteras de lo nacional no desde afuera. A.60 58 Además del libro de M. Bogotá.

en Punto de vista.HEGEMONÍA COMUNICACIONAL Y DES-CENTRAMIENTO CULTURAL Enfrentando la masificada diseminación de sus anonimatos. conectaban «las modificaciones del aparato perceptivo del transeúnte en el tráfico de la gran urbe»61 del tiempo de Baudelaire con la experiencia del espectador de cine. Lo público gira hoy en torno a lo privado no solamente en el plano económico sino en el político y el cultural. C das Letras. esto es la superposición entre ambos espacios y el borramiento de sus fronteras. la video compra. 65 . Madrid. 1991. los dispositivos que ahora conectan la estructura comunicativa de la televisión con las claves que ordenan la nueva ciudad son otros: la fragmentación y el flujo. 1993. en Telos. cit.62 la llave televisión/computador convierte el espacio doméstico en el territorio virtual por excelencia: aquel en que más hondamente se reconfiguran las relaciones de lo privado y lo público. y fuertemente conectada a las redes de la cultura-mundo del audiovisual. pp. R. Buenos Aires. 1990. Silverston: «De la sociología de la televisión a la sociología de la pantalla». Hablamos de fragmentación para referirnos no a la forma del relato televisivo sino a la des-agregación social. A. pues es «desde la casa» que la gente ejerce ahora cotidianamente su participación en la ciudad. Novaes (coord. no 22. Esa reconfiguración encuentra su más decisivo escenario en la formación de un nuevo sensorium: frente a la dispersión y la imagen múltiple que. la heterogeneidad de las tribus urbanas nos descubre la radicalidad de las transformaciones que atraviesa el nosotros. el correo electrónico y la teleconferencia.. 47 ss. H. a la atomización que la privatización de la experiencia televisiva consagra. según Walter Benjamin. pues era en multitud que los ciudadanos ejercían su derecho a la ciudad. Sao Paolo. Vezzetti: «El sujeto psicológico en el universo massmediático». Mientras el cine catalizaba la «experiencia de la multitud».): Rede imaginaria: televisão e democracia. no 47. lo que ahora cataliza la televisión es por el contrario la «experiencia doméstica» y domesticada. en dispositivo de aseguramiento de la identidad individual y en terminal del videotexto. Y recíprocamente estar en casa ya no significa ausentarse del mundo: 61 62 W Benjamin: ob. Constituida en el centro de las rutinas que ritman lo cotidiano. . la profunda reconfiguración de la socialidad.

. como en los ministerios. Edit. Santiago. Cada día en forma más explícita la política. 1992. tanto la que se hace en el Congreso. museos. ob. Barcelona. que son la nueva expresión de la existencia social. p. se hace de cara a las cámaras.] la televisión es hoy día la representación más aproximada del demiurgo platónico. 1995. 66 . García Canclini para el caso de México ya citada.JESÚS MARTÍN BARBERO [. el teleadicto es un cosmopolita. Y todavía más decisivo es lo que sucede en el plano cultural: mientras ostensiblemente se reduce la asistencia a los eventos culturales en lugares públicos. festivales. ver: C. la cultura a domicilio65 crece y se multiplica desde la televisión herziana (que ve más de 63 J. Sunkel: Algunas tendencias del consumo de bienes culturales en América Latina. conciertos de música culta). y en modo decisivo la televisión. en los mítines y las protestas callejeras. FLACSO. 72.] equivale a convertirse en elemento de una población analizable estadísticamente en función de sus gustos y preferencias que se revelan en el consumo productivo previo a la compra de la mercancía física. Y también el mercado ha invadido el ámbito privado convirtiendo al consumo productivo en una fuerza económica de primera magnitud: ser telespectador [. hoy son los medios masivos. 81. 64 65 J.. cit. ferias artesanales). además de la obra coordinada por N.. Sobre análisis de los cambios en el consumo cultural.. y la fascinación que ejerce sobre los seres humanos no tiene que ver únicamente con la información o con el entretenimiento: la oferta televisiva principal es el mundo. como de la cultura local popular (actividades de barrio. Anagrama. tanto de la alta cultura (teatros. hasta en los atentados terroristas. ballets. Echeverría: Cosmopolitas domésticos. p..64 Al consumir su tiempo de ocio la telefamilia genera un nuevo mercado y una nueva mercancía: el valor del tiempo medido por el nivel de audiencia de los productos televisivos.63 Lo que identifica la escena pública con lo que «pasa en» la televisión no son únicamente las inseguridades y violencias de la calle. el equivalente del antiguo agora: el escenario por antonomasia de la cosa pública. Catalán y G. Echeverría: Telépolis.

¿Y no tendrá algo que ver ese nuevo régimen temporal de los objetos y los relatos más accesibles a las mayorías con el crecimiento del desasosiego y la anomia que en la ciudad del flujo la gente experimenta? El flujo televisivo estaba exigiendo el zapping. equivalentes y desechables los relatos y los discursos de la televisión. la contracción de lo actual. Lo que afecta no sólo al discurso de la información (cada día temporal y expresivamente más cercano al de la publicidad). telenovelas. al tiempo que se «populariza» el uso del computador personal. concursos o conciertos. el multimedia y la internet. Del pueblo que se toma la calle al público que va al teatro o al cine la evolución es transitiva y conserva el carácter colectivo de la experiencia. sino al continuum del palimpsesto televisivo —la diversidad de programas cuenta menos que la presencia permanente de la pantalla encendida— y a la forma de la representación: lo que retiene al telespectador es más el ininterrumpido flujo de las imágenes que el contenido de su discurso.HEGEMONÍA COMUNICACIONAL Y DES-CENTRAMIENTO CULTURAL 90% en promedio en toda América Latina) a la de cable y las antenas parabólicas y la videograbadora que en varios países latinoamericanos ya supera el cincuenta por ciento de hogares. Hay una conexión de flujos entre el régimen económico de temporalidad que torna aceleradamente obsoletos los objetos y el que vuelve indiferenciables. ese control remoto mediante el cual cada uno puede nómadamente armarse su propia programación con fragmentos o «restos» de noticieros. Y no representada en la política. Más allá de la aparente democratización que introduce la tecnología la metáfora del zappar. la fragmentación de la ciudadanía es tomada a cargo por el mercado: ¡es de ese cambio que la televisión es la principal mediación! El flujo televisivo es el dispositivo complementario de la fragmentación: no sólo de la discontinuidad espacial de la escena doméstica sino de la pulverización del tiempo que produce la aceleración del presente. 67 . en la «progresiva negación del intervalo» (Virilio). De los públicos de cine a las audiencias de televisión el desplazamiento señala una profunda transformación: la pluralidad social sometida a la lógica de la desagregación hace de la diferencia una mera estrategia de rating.

Foro. 1991. López: «La metamorfosis de la modernidad». Y hay también una cierta y eficaz travesía que liga los modos nómadas de habitar la ciudad —del emigrante al que toca seguir indefinidamente emigrando dentro de la ciudad a medida que se van urbanizando las invasiones y valorizándose los terrenos.66 Pero donde esa perspectiva hallará mayor densidad será en la reflexión de intelectuales y escritores que. F. la investigación y el juego. la pobreza o el desempleo. al no estar atrapados F. en la conservadora Colombia. restos y desechos. Pues es con pedazos. hasta la banda juvenil que periódicamente desplaza sus lugares de encuentro— con los modos de ver desde los que el televidente explora y atraviesa el palimpsesto de los géneros y los discursos. en Colombia: el despertar de la modernidad. que buena parte de la población arma los cambuches en que habita. Los retos que al pensar le plantean los nuevos modos de sentir y de habitar encuentran su más cruda expresión en la híbrida modernidad de los jóvenes. 260. Bogotá. la ausencia del Estado y de una cultura que hunde sus raíces en la religión católica y en la violencia política. han tenido la osadía de mirar desde ahí las híbridas violencias de su modernidad: El marginado que habita en los grandes centros urbanos. del hedonismo y el consumo de la cultura de la imagen y la drogadicción. La legitimación de la mirada intelectual sobre la multiculturalidad de ese mundo se abre paso lentamente desde unas ciencias sociales que. no es sólo la expresión del atraso. y que en algunas ciudades ha asumido la figura del sicario. teje el rebusque con que sobrevive y mezcla los saberes con que enfrenta la opacidad urbana. También es el reflejo acaso de manera más protuberante. la información y la compra. en una palabra de la colonización del mundo de la vida por la modernidad. 66 68 . p. Giraldo y H. y con la transversalidad tecnológica que hoy permite enlazar en el terminal informático el trabajo y el ocio.JESÚS MARTÍN BARBERO ilumina doblemente la escena social. tanto de la que emerge en sus rituales de violencia como en sus modos de estar juntos o sus estéticas visuales y sonoras.

HEGEMONÍA COMUNICACIONAL Y DES-CENTRAMIENTO CULTURAL

en las demarcaciones disciplinarias, perciben mejor la hondura de la multiculturalidad que viven los jóvenes:
En nuestras barriadas populares urbanas tenemos camadas enteras de jóvenes cuyas cabezas dan cabida a la magia y a la hechicería, a las culpas cristianas y a su intolerancia piadosa, lo mismo que a utópicos sueños de igualdad y libertad, indiscutibles y legítimos, así como a sensaciones de vacío, ausencia de ideologías totalizadoras, fragmentación de la vida y tiranía de la imagen fugaz y el sonido musical como lenguaje único de fondo.67

La pista que señala ese lenguaje de fondo es la complicidad, la profunda compenetración, entre la oralidad que perdura como experiencia cultural primaria y la oralidad secundaria68 que tejen y organizan las gramáticas tecnoperceptivas de la visualidad electrónica del video, el computador, el cine, la televisión. Pensar los procesos y los medios de comunicación en América Latina se ha vuelto una tarea de envergadura antropológica ya que lo que ahí está en juego son hondas transformaciones en la cultura cotidiana de las mayorías, y especialmente de los jóvenes, que se están apropiando de la modernidad sin dejar su cultura oral.69 Las nuevas generaciones saben leer pero su lectura está atravesada por la pluralidad de textos y escrituras que hoy circulan, de ahí que la complicidad entre oralidad y visualidad no remita al analfabetismo sino a
[...] la persistencia de estratos profundos de la memoria y la mentalidad colectiva sacados a la superficie por las bruscas alteraciones del tejido tradicional que la propia aceleración modernizadora comporta.70
F. Cruz Kronfly: «El intelectual en la nueva Babel colombiana», en La sombrilla planetaria, Edit. Planeta, Bogotá, 1994, p. 60.
67

El concepto ha sido elaborado por W Ong en Oralidad y escritura: tecno. logías de la palabra, Fondo de Cultura Económica, México, 1987, pp. 130 ss.
68

Ver a ese propósito A. Ford: «Culturas orales, culturas electrónicas, culturas narrativas», en Navegaciones. Comunicación, cultura y crisis, Edit. Amorrortu, Buenos Aires, 1994, pp. 29-42.
70 G. Marramao: «Metapolítica: más allá de los esquemas binarios», en Razón, ética y política, Edit. Anthropos, Barcelona, 1988, p. 60.

69

69

JESÚS MARTÍN BARBERO

De esas alteraciones está hecha la vida de una generación
[...] cuyos sujetos culturales se constituyen más que a partir de figuras, estilos y prácticas de añejas tradiciones que definen «la cultura», a partir de la conexión-desconexión (juego de interfaz) con los aparatos,71

que ha aprendido a hablar inglés en programas de televisión captados por antena parabólica más que en la escuela y que se siente más a gusto escribiendo en el computador que en el papel. Frente a la distancia y la prevención con que gran parte de los adultos resienten y resisten esa nueva cultura —que vuelve obsoletos muchos de sus saberes y a la que responsabilizan de la crisis de los valores intelectuales y hasta morales— los jóvenes experimentan una empatía que no es sólo facilidad para relacionarse con el idioma de los aparatos audiovisuales e informáticos sino complicidad expresiva con sus relatos y sus imágenes, sus sonoridades, fragmentaciones y velocidades. Frente a la memoria larga, pero también a la rigidez, de las identidades tradicionales, los jóvenes parecen dotados de una plasticidad neuronal72 que se traduce en una camaleónica capacidad de adaptación a los más diversos contextos y una elasticidad cultural que les permite hibridar y convivir ingredientes de universos culturales muy diversos. La mejor expresión de las hibridaciones de que está hecho el sensorium latinoamericano de los jóvenes hoy quizás sea el rock en español: valga como ejemplo la experiencia colombiana. Ligado inicialmente, desde comienzos hasta mediados de los ochenta, a un claro sentimiento pacifista —grupos Génesis o Banda Nueva— el rock pasa en los últimos años a decir la cruda experiencia urbana de las pandillas juveniles en los barrios de clase media-baja en Medellín, y media-alta en Bogotá, convirtiéndose en vehículo de una conciencia dura de la descomposición del país, de la presencia cotidiana de la muerte en las calles, de la sin salida laboral, de la exasperación de la agresividad y lo macabro.
71 72

S. Ramírez y S. Muñoz: Trayectos del consumo, Univalle, Cali, 1996, p. 60.

A. Piscitelli: «Del péndulo a la máquina virtual», en S. Bleicmar (comp.): Temporalidad, determinación, azar: lo reversible y lo irreversible, Edit. Paidós, Buenos Aires, 1994.

70

HEGEMONÍA COMUNICACIONAL Y DES-CENTRAMIENTO CULTURAL

Desde la estridencia sonora del heavy metal —preferida por los grupos de rock de los adolescentes sicarios— a los nombres de los grupos —Féretro, La pestilencia, Kraken—, pasando por la escenografía tecno de los conciertos, de la discoteca alucinante al concierto barrial, en el rock se hibridan los sones y los ruidos de nuestras ciudades con las sonoridades y los ritmos de las músicas indígenas y negras, y las estéticas de lo desechable con las frágiles utopías que surgen de la desazón moral y el vértigo audiovisual.

71

PARTE PARTE II

REPENSANDO LA POSMODERNIDAD

.

Esa incómoda posmodernidad Pensar desde América Latina RIGOBERTO LANZ .

.

En el terreno particular del debate modernidad/posmodernidad en América Latina conviene ejercitar esta capacidad de interpelación intelectual. lo que en verdad trasciende como aporte interesante es el pensamiento que interactúa. Ello es más que comprensible si miramos con atención los efectos devastadores de la crisis. Allí no es donde radica la dificultad del presente. Los perfiles y sensibilidades seguirán siendo diferenciados (afortunadamente). para clarificar tantas confusiones.ESA INCÓMODA POSMODERNIDAD ¿EN DÓNDE ESTAMOS? EL DEBATE TEÓRICO puede ser una simple excusa para «fijar posición» en términos de intereses extra teóricos. Fortalecer una auténtica vo- 77 . Pero sigue siendo el principal recurso disponible para hacer avanzar las ideas. que interpela lo pensado sin complejos y sin exclusiones anticipadas. que se hace parte del otro. para expandir sus resonancias. Observo con relativo optimismo el desarrollo progresivo de los aportes teóricos en varios frentes. Me parece que ese camino se recorre hoy de modos variados y a ritmos desiguales. no sólo como síntoma de las buenas costumbres académicas. Poder precisar el contenido sustantivo de lo que cada quien piensa es una condición de ese debate. Mas. sino como requisito interno del propio curso de constitución de un pensamiento crítico en nuestro continente.

1 78 . del procesamiento riguroso de los planteamientos. congresos). 1996. 1. pero afirmando con fuerza la necesidad de encuentro de múltiples voces. Hay un a producción teórica disponible que habla por sí sola de la profusión de planteamientos asociados a la posmodernidad. Este espíritu crítico puede ayudar en el camino de ventilar las diferencias. A estas alturas me parece que hay suficientes elementos en escena como para derivar de allí un cuerpo relativamente denso de planteamientos. el debate en torno al fenómeno posmoderno ha ganado sustancialmente en calidad y profundidad. por una dificultad mayor para trabajar con calma la riqueza de matices que está envuelta casi siempre en nuestras discusiones. Puede consultarse parte de esta producción en mi libro: El discurso posmoderno. Es probable que el modo tradicional de confrontarnos (foros.l En América Latina ocurre otro tanto. Pero es mucho más probable que tengamos amplias zonas de reflexión común que no logran potenciarse por efecto de un débil desarrollo del diálogo sistemático. Caracas. sea parte de los asuntos por repensar. libros. Sin disimular los desacuerdos. sobremanera. enriqueciéndose con aportes provenientes de todos lados. de pensamientos heterogéneos. Universidad Central de Venezuela.RIGOBERTO LANZ luntad de diálogo es parte esencial de nuestras posibilidades colectivas. Hay un espesor teórico a la vista que nos coloca en otra situación (si comparamos. artículos. evitando el consensualismo fácil. El debate prosigue. por ejemplo. Es posible que haya antagonismos teóricos que no pueden ser acercados bajo protocolos de diálogo. Por lo pronto quisiera poner en movimiento algunos puntos críticos de la controversia teórica que ocupa nuestra agenda común en tantos ejercicios donde podemos escuchar el reclamo intelectual de amigos que se toman en serio la cuestión de repensar los modos de pensar. con los balbuceos de comienzos de los ochenta). SOBRE EL ESTATUTO EPISTEMOLÓGICO DE LA IDEA DE POSMODERNIDAD (Manuel Antonio Garretón) Andado el tiempo. de enfoques discrepantes.

Dicho de otro modo: es cierto que en algunos autores puede observarse la identificación lineal entre modernidad y modernización. Que en el concepto «prevalece una visión etnocéntrica que identifica modernidad con el modelo de modernización de ciertas sociedades». 1997. A. 1996. así Recomiendo la lectura del libro de M. Igualmente su artículo: «Los partidos políticos y su nuevo contexto en América Latina». Pero admitamos que uno de los aportes más relevante de la producción teórica latinoamericana sobre la materia ha sido precisamente establecer con contundencia esa diferenciación (Lechner. 3 79 . revista Relea. Richard. 22. 1. Fuenzalida y yo mismo). Follari. Gedisa. Edit. cit. A. 1996) constituyen una impugnación teórica radical a todo tipo de etnocentrismo.3 Creo que ambas observaciones tienen que ver con una inadecuada indiferenciación de lo que estamos atribuyendo como pensamiento posmoderno. 2 M. Garretón: La faz sumergida del iceberg. Sería muy útil consultar el libro colectivo: El final de los grandes proyectos. Hopenhayn. Pero dificulto que en la actualidad haya una recusación teórica más severa al etnocentrismo que la producida desde una antropología posmoderna. agosto.2 Se resumen en dos sus temores con el uso del concepto de «postmodernidad». Martín Barbero. CESAC-COM.ESA INCÓMODA POSMODERNIDAD En lo que concierne al concepto de posmodernidad subsisten importantes desacuerdos. Edit. Garretón: La faz sumergida del iceberg. García Canclini.4 Debo subrayar con toda propiedad que la recuperación de los rasgos distintivos de la modernidad en América Latina. Nueva York. Mansilla. Los etnocentrismos se cuelan por varios lados. Quiero retomar este aspecto de la agenda a propósito de las críticas del amigo Manuel Antonio Garretón. 4 Me parece que los aportes de autores como Boaventura De Sousa Santos (Toward a New Common Sense. 2. Caracas. p. Barcelona. Routledge. Que este concepto reposa sobre la idea del colapso de proyectos centrales. No descarto que en éste y otros puntos en debate se produzcan recaídas etnocéntricas.. no 1. 1994. En varias publicaciones he intentado dar cuenta de estas observaciones. Santiago. ob.

Me parece que si de cambio epocal se trata. Ese inmenso metarrelato está en el suelo. Edit. No veo cómo aproximarse con éxito a un cambio epocal (tal como lo postula el amigo Garretón) sin que ello esté acompañado de similar transformación en el orden de la episteme. Mires: La revolución que nadie soñó o la otra posmodernidad.5 En tal sentido. en las bondades ontológicas de la técnica. de la virtualización de los lazos sociales que hacen aparecer señales de las nuevas socialidades (¿empáticas?). en la potencia humanista y libertaria de un sujeto predestinado. en la marcha triunfal de la «Historia». me parece que este aspecto del cuestionamiento hecho por el amigo Manuel Antonio Garretón no corresponde con el grueso de los planteamientos formulados hoy por gente que investiga el fenómeno posmoderno.RIGOBERTO LANZ como la distinción teórica e histórica de los procesos de modernización. Lo posmoderno sería una etiqueta de ocasión si no sintetiza un equipaje epistemológico para pensar de otro manera. de los imaginarios colectivos producidos massmediáticamente. de los equipamientos intersubjetivos. de las prácticas sociales. Peor que eso: la gramática que funda el gran relato se ha caído. es en el terreno de los modos de pensar donde tiene su faena primera. lo que me preocupa es que no podamos mirar estas emergencias por una sobreposición de conceptos viejos o por una dificultad de las claves de lectura. 1996. En fin. al punto de anunciar desde ya el advenimiento silencioso de una «revolución» epistemológica: Ver F. lejos de cuestionar la presencia de lo posmoderno. En lo que concierne a la cuestión del colapso de la idea de «proyecto». Me parece un dato de la realidad —que valoro positivamente. Nueva Sociedad. confirman enteramente nuestra singular entrada en la era posmoderna. De tal modo que colapsan los mitos de la moder- 5 Fernando Mires lo ha visto claramente. 80 . Caracas. Yo invitaría más bien a investigar de cerca los procesos microsociales de posmodernización objetiva de la cultura. conviene precisar nuestro argumento: a. por lo demás— la caída de un imaginario colectivo fundado en el «progreso». de las sensibilidades emergentes en los intersticios urbanos.

donde se ubica mi posición. Lo que está claro es que estos viejos cascarones han sido «tocados» irreversiblemente por el clima cultural de la posmodernidad. envolvente. Actores sociales con multiplicidad de demandas se movilizan en todas partes. Lo que observamos es una profunda reformulación de todo el andamiaje discursivo de la sociedad. Lo que constatamos hoy es que tales «leyes» nunca existieron y que el socialismo burocrático no podía tener cualidad alguna que lo hiciera antagónicamente superior al capitalismo. familia. Esa clase de «proyecto» no volverá. nuevos equipamientos intersubjetivos. El fin de las ideologías significa exactamente eso: colapso de las pretensiones de diseñar un modelo de sociedad sobre la leyenda de las «leyes del desarrollo social». La idea misma de sociedad ha sido trastocada. Desde la perspectiva epistemológica de un posmodernismo crítico. profundo. b. La muerte del sujeto es la metáfora que en este fin de siglo anuncia el derrumbe de una idea de futuro basada en la encarnación de «proyectos» voluntaristas. conviven heterogéneamente con residuos funcionales de la experiencia moderna: Estado. no sujeto a la voluntad de ninguna élite ilustrada. imaginarios colectivos diversos. una radical permeabilización massmediática de todo el tejido institucional. una abigarrada combinación de sensibilidades. horizontes valóricos. una virtualización de la vida cotidiana. Iglesia. pero las prácticas sociales no «desaparecen». por c. etc. d. 81 . escuela.ESA INCÓMODA POSMODERNIDAD nidad y con ello se esfuma el suelo fundacional del milenarismo. Se trata de un proceso expansivo. se está planteando hoy toda una elaboración ético-política que debe ser mirada como uno de los perfiles posibles de búsquedas que no se contentan con la constatación de hecho de una ambiance posmoderna (tengo en mente. Proyectos puntuales y saludablemente «débiles» proliferan por todos lados.

8 Ibídem. p. 1996. interesantes propuestas eco-democráticas. Edit. En nombre de ese mismo espíritu quisiera poner en tensión lo que me parece una ambigüedad innecesaria que recorre el intertexto. Esta perspectiva está más desarrollada en el libro de los mismos autores: Esa esquiva modernidad. Caracas. p. «modernización truncada». 39. diversos «proyectos» culturales. la importantísima propuesta teórica de autores como Michel Maffesoli). 2. Martín Hopenhayn y Ernesto Ottone: «Desarrollo. Más que eso: los desafíos de una recomprensión de la sociedad pasan hoy por un pensamiento posmoderno crítico. ciudadanía y negación del otro».7 Los autores consideran que ese vacío nos conduce a una «transición a la modernidad». 7 F. cit. 70.RIGOBERTO LANZ ejemplo. importantes insumos cognitivos para recrear enfoques teóricos en un auténtico diálogo multicultural. «democratización truncada». Calderón y Ottone. Caracas. Me parece que en el contexto latinoamericano hay una enorme riqueza de experiencias que permiten apuntar con cierto optimismo al chance de construcción de determinadas plataformas programáticas. agosto. M. 82 . creo que el fenómeno posmoderno puede apalancar nuevos desarrollos en América Latina.. a una «modernidad auténtica». no 1. Nueva Sociedad. SOBRE EL «TRÁNSITO A LA MODERNIDAD» EN AMÉRICA LATINA (Martín Hopenhayn / Fernando Calderón / Ernesto Ottone) El trabajo intelectual que realizan los amigos Hopenhayn. La preocupación central que importa poner de relieve es lo que viene luego de una Latinoamérica víctima de muchas historias fallidas: «Integración truncada». revista Relea. 1996. En síntesis.6 merece los mayores elogios y toda nuestra consideración. Hopenhayn y E. ob. Calderón. 6 Recomiendo leer con atención el importante texto de los amigos Fernando Calderón. Ottone: Esa esquiva modernidad.8 Quisiera detenerme puntualmente en la sutileza de esta «modernidad auténtica».

la «dialéctica de exclusión del otro» y similares. la institución de justicia.ESA INCÓMODA POSMODERNIDAD a. Por ese camino siempre será posible atribuir a la insuficiente modernidad cualquier rasgo del desenvolvimiento sociocultural de la región. Insistir en la categoría de modernidad para caracterizar un nuevo desarrollo para América Latina no creo que pueda justificarse tan simplemente como un ejercicio de economía de lenguaje. 83 . Se trata de un proceso de mutación epocal que recubre todas las prácticas sociales. Todo el excelente análisis desplegado por los autores en tópicos tan relevantes como la ciudadanía. Me parece que Latinoamérica vive un intenso proceso de posmodernización de su cultura. su vida política y su entramado intersubjetivo. dan cuenta precisamente de lo que estamos llamando posmodernización objetiva de la vida pública. b. con este modelo se puede manipular cualquier escenario de futuro como una suerte de verdadera llegada a la modernidad. no tanto por lo que enuncia (pues allí se reconoce una amplia zona de análisis común). Desde el punto de vista sociológico este estremecimiento provoca una crisis de la racionalidad del «pacto social». sino de una estrategia para pasar de una posmodernidad pasiva (realmente existente) a un horizonte ético-estético de corte concientemente posmoderno. Lo que estamos planteando es un cambio de óptica para leer lo que está ocurriendo. sino por lo que no puede nombrar. No se trataría pues de un «tránsito a la modernidad». etc. como «modernidad auténtica». un resquebrajamiento de los formatos clásicos del trabajo. un eclipse de la socialidad poscolonial. la identidad cultural. Me parece un tanto equívoco el esquema de razonamiento que está detrás del texto: dado un cierto tipo ideal de modernidad. Me parece problemático este esquema. los partidos políticos. América Latina puede ser leída como «modernidad en déficit». la escuela. De igual manera.

producciones teóricas de todo género. Círculo de Bellas Artes. Por ello tengo que subrayar que la caracterización «moderna» de una América Latina en perspectivas no es un detalle de recato terminológico. es probable que se respirara esta sensación de indefinición. textos. sino un compromiso epistémico con el que hay que cargar hasta sus últimas consecuencias. como cuerpo de 9 Ver el artículo: «Neobarroco» en el libro colectivo Barroco y neobarroco. cuando Jean-Francois Lyotard redactaba las páginas de La condición posmoderna. los modos de nombrar.RIGOBERTO LANZ c. la jerga. comentarios menores en literatura y algunas especulaciones en filosofía. Edit. con las prescripciones metodológicas a las que echa manos. Pero el tiempo ha pasado y con ello se ha producido una descomunal avalancha de investigaciones. 1992. Esta visión está muy lejos de lo que realmente tenemos por delante como espesor intelectual. Para ello apelo a una excelente excusa intelectual: la explícita impugnación hecha por el intelectual italiano Omar Calabrese9 al término «posmodernidad». Pero me interesa destacar con más fuerza el problema epistemológico que allí está involucrado. con el uso que hace de los saberes en juego. con las categorías que desecha. que difícilmente pueden reducir hoy el asunto a unas cuantas pinceladas en arquitectura. a. Hace unos veinte años. Madrid. SOBRE «EQUÍVOCO» Y «GENÉRICO» DEL CONCEPTO DE POSMODERNIDAD (Omar Calabrese) «El nombre de la cosa es parte de la cosa». Me gustaría volver sobre el tema de las etiquetas. 84 . con la gramática de sus sistemas de representaciones. EL CARÁCTER 3. Me parece completamente desatinado el tipo de observación de Omar Calabrese. con el tenor de su «caja de herramientas». Nadie es totalmente impune con los conceptos que usa.

10 c. como corriente de pensamiento. A menos que estemos pensando en anacronismos cientificistas o en ociosos rigorismos lógicos. Ése no me parece un «defecto» teórico. una gramática del sentido. Pero más que eso: lo posmoderno es sobre todo una lógica de configuración cultural. está caracterizada por la predominancia de conceptos «equívocos» y «genéricos». Creo con toda tranquilidad que los planteamientos posmodernos más prometedores no pueden ser contestados hoy con esa clase de prevención. Saltarse esta condición epocal supone un extravío teórico de importantes consecuencias epistemológicas. 91. d. 85 . Pero de allí no se sigue que se pueda colocar en un plano de equivalencia categorial los términos neobarroco y posmodernidad. 10 Ibídem. Es probable que para un propósito discreto como el abordaje de algunos objetos culturales. la crisis de la modernidad y la emergencia de una episteme posmoderna no pueden ser capturadas teóricamente echando mano arbitrariamente a cualquier caracterización. obligados es reconocer que una dosis de «ambigüedad» y relativismo en el trabajo intelectual han resultado más que saludables. Me parece que toda la teoría social de estos últimos tres siglos (y todavía más el pensamiento filosófico). No puede equipararse la problemática sociocultural de la posmodernidad. una nueva racionalidad. p. podríamos arbitrar una infinita constelación terminológica sin más criterio que la habilidad lingüística o el tino publicitario. con una angustia existencial más o menos frívola de no encontrar la etiqueta apropiada para designar sus objetos de estudio. b. resulte cómodo o de utilidad mayor el uso de la etiqueta neobarroco. Como he sostenido. ni mucho menos el pensamiento posmoderno que se ha configurado en las últimas décadas.ESA INCÓMODA POSMODERNIDAD postulaciones teóricas. Si ese fuera el caso.

Para decirlo con su mismo desparpajo y transparencia: pienso que el concepto de posmodernidad no sólo me resulta útil para mi propia investigación. 1994. 1988. sino la categoría fundante de los mejores aportes teóricos en este fin de siglo. pensamiento por razón. ideología por representación.11 11 Ver B. ni al fundamentalismo indigenista. y Una modernidad periférica. 4. Las distancias y acercamientos a este tipo de tónica intelectual se ubican en otro lado. desarrollo por crecimiento. Sarlo: Escenas de la vida postmoderna. es decir. sujeto por actor. Por ello atribuimos el mayor relieve a la cuestión de las matrices conceptuales a cuyo interior se despliegan las distintas interpretaciones de nuestra contemporaneidad. con un gran espectro de permutabilidad (modernidad por ilustración. Edit. Intelectuales. 86 . ni a un universalismo hipócrita que termina siempre en la apología a Occidente. sociedad civil por espacio público. Buenos Aires. usos que resulta a la postre fuertemente condicionante de los modos de conocer. A PROPÓSITO DE LA «PERIFERIA» POSMODERNA LATINOAMÉRICA (Beatriz Sarlo) EN Es posible vitalizar la metáfora de «pensar desde el sur» (como lo sugiere Boaventura De Sousa Santos) induciendo con ello un cierto perfil de compromiso ético que no es asimilable. Buenos Aires. arte y videocultura en Argentina. verdad por consistencia). Me gustaría recuperar una crítica teórica sobre esta nostalgia estética de la «modernidad que no fue» en la posición intelectual de Beatriz Sarlo.RIGOBERTO LANZ Justo es reconocer que existe una amplia zona de intercambios conceptuales donde la jerga resulta relativamente neutralizada. individuo por subjetividad. Ariel. Pero también habría que reconocer que el mercado lingüístico (P Bourdieu) pauta una cierta lógica de acceso y de . Edit. Pero también es posible trabajar la metáfora de la «periferia» induciendo a su vez un cierto despecho antropológico al que le cuesta reconocer su honda raigambre moderna. Nueva Visión. El camino sugerido por Omar Calabrese no puede ser tenido por «verdadero» o «falso».

) Ahora bien. se identificó —como momento histórico preciso— con la idea misma de posmodernidad. es decir. cultura shopping. (Me parece que en la misma dirección apuntan los trabajos de Néstor García Canclini. la radical instrumentalización de la intersubjetividad. de la razón. Después de Foucault difícilmente se puede ser inocente respecto a las mil máscaras del poder. un ejercicio teórico muy atento al desenvolvimiento factual de nuestros procesos culturales. Pero se nos escapa una dimensión básica del fenómeno posmoderno si sólo constatamos su borrosa identificación con el momento decadente de la modernidad. que posee un espesor epistémico de largo aliento en muchos campos del saber. la trivialización massmediática del espacio público. Comparto enteramente la necesidad de contestar teóricamente el neoconservadurismo que se disfraza de «posmoderno». consumismo narcísico. es decir. etc. Justo es reconocer que su pensamiento está centrado en la develación de prácticas sociales severamente tocadas por lo posmoderno (televisión.). son un componente esencial de la reflexión teórica que no quiere sucumbir a la pura especulación. de la historia. de fragmento. que indagan lo cultural en la aparente banalidad de la vida cotidiana. En una primera instancia. la crisis del gran relato ilustrado traducido en desencanto. muerte de la utopía.ESA INCÓMODA POSMODERNIDAD Me parece que el trabajo analítico de esta autora es una excelente muestra de los procesos culturales de posmodernización de nuestras culturas (en particular de la sociedad argentina). cultura del vacío. escepticismo total. lo que deseo destacar como problema es la atmósfera refractaria que observo en el texto al valorar la dimensión positiva que se abre con la crisis de la modernidad. la banalización cultural. tanto porque lo posmoderno se ha hecho progresivamente un hecho cultural autónomo (con eficacia simbólica propia). El tono casi peyorativo de la «periferia» en los trabajos de Beatriz Sarlo se cierra innecesariamente a otra valoración de la idea de margen. Pero hoy esa asimilación ya no se justifica. el raquitismo existencial del consumidor/espectador. Creo que investigaciones de este tipo. del sujeto. América Latina puede ser leída 87 . como por la densificación de un pensamiento posmoderno que ya no se limita a rumiar el desencanto. del progreso y tantas otras defunciones.

1995. 5. 1997 (especialmente al capítulo «Las dos caras del “fin de la historia”»). en conexión con el visible debilitamiento de los núcleos duros de la razón 12 Ver F. Quisiera que allí mi posición fuera enfáticamente contrastada respecto al oportunismo intelectual reinante. LA HISTORIA » Y LAS AMENAZAS DE LOS FUNDAMENTALISMOS 88 . Lima. la emergencia de embriones de otra socialidad. No estoy en plan de dar consejos. Australis.RIGOBERTO LANZ como una gigantesca castración civilizatoria (de ello tenemos abundante bibliografía proveniente de la antropología culposa euro-norteamericana y de los sucesivos intentos de un marxismo pintoresco que se extinguió sin haber dado con la clave de su acariciada «identidad»). Bastaría con aceptar la invitación a un diálogo verdadero. Pero recupero con igual vehemencia la necesidad de una construcción teórica que pueda capturar las irrupciones de una nueva sensibilidad. no 2. Edit. enero-abril. es decir. Fuenzalida: Tierra baldía. Caracas. la puesta en escena de equipamientos intersubjetivos que pululan en los intersticios de una cultura de segunda mano que entretiene a la muchedumbre. He realizado un comentario crítico a este libro en Relea. ni cometeré el atrevimiento de insinuar correcciones. aquel en el que las ideas trasiegan al otro en la misma proporción en que nos disponemos a ser habitados por el pensamiento ajeno. Me parece que es preciso agudizar una crítica teórico-política (ético-estética) al desbarajuste neoliberal en todos los planos. La crisis del consenso secular en la sociedad posmoderna. pero también cabe una lectura en donde esta «periferia» puede jugar su propia apuesta cultural frente al irreversible proceso de globalización (mercado total/ tecnología total/cultura total). LA CUESTIÓN DEL «FIN DE (Fernando Fuenzalida) El amigo Fernando Fuenzalida12 ha desarrollado una profunda y detallada investigación sobre las distintas modalidades de resurgencia de los fundamentalismos (sobre todo.

Se trata simplemente del desafío intelectual de capturar las señales intersticiales que pueden estar indicando la cualidad profunda de un cambio epocal en cuyo tránsito nos encontramos hoy. Mi duda es si en efecto no está faltando algo esencial en este dualismo. Estoy sugiriendo que veamos la cara propiamente posmoderna del colapso de los grandes relatos. peligros y asechanzas están a la vista. para destronar el relato de las centralidades (Deleuze). Desde el punto de vista de un posmodernismo crítico puede sostenerse sin ambigüedades que el eclipse de las nociones de temporalidad modernas ha abierto nuevos espacios para recuperar el acontecimiento. El eclipse del mito del progreso y demás prototipos racionales ilustrados es el punto de partida para pasar de la crisis de la modernidad a una construcción cultural y epistémica de nuevo tipo. El derrumbe del milenarismo marxista no puede ser evaluado con una lamentación. para valorar las discontinuidades (Foucault). La ruina del socialismo burocrático como encarnación de una ideología historicista-cientificista es más bien un acontecimiento positivo.ESA INCÓMODA POSMODERNIDAD moderna). La emergencia de una cultura posmoderna es al mismo tiempo lo que Fernando Fuenzalida destaca como eje de su análisis (neoconservacionismo/triunfalismo del «Planeta Americano». Me interesa poner en tensión apenas uno de los aspectos involucrados en la elaboración de Fernando Fuenzalida: la dualidad entre la celebración neoliberal del fin de la historia y las amenazas oscurantistas de los fundamentalismos. Insistir en la otra dimensión del proceso no es el gesto cándido de ver el lado bueno del asunto. Lo que pregunto es si no cabe otra lectura del fin de la historia que no es ni Fukuyama ni islamismo-cristianismo-budismojudaísmo. Me parece que la metáfora del fin de la historia tiene más de dos caras. para recuperar una socialidad comunitaria frente al contrato social moderno (Maffesoli). pero es también la aparición de una constelación de experiencias micrológicas que poco a poco se convierten en tejidos semióticos de otra socialidad. Puedo anticipar desde ya que al amigo Fernando Fuenzalida nos brindará 89 . como ironiza Vicente Vardú). Dilemas.

RIGOBERTO LANZ nuevos elementos de análisis para apreciar esta tercera cara del fin de la historia. libros e interminables tertulias que en estos años se hayan consagrado a su esclarecimiento. Para los efectos del matiz que quiero poner de relieve. 1995. El amigo Roberto Follari lleva ya tiempo dando una batalla intelectual (no siempre bien valorada por la cultura académica tradicional) por situar apropiadamente el tema del debate teórico sobre la posmodernidad. recomiendo su libro Territorios posmodernos. Quisiera localizar una observación que roza un matiz de los planteamientos de Follari. Ello facilita el camino para un debate que está lejos de concluir. Mendoza. Son muchas las contribuciones que se deben a su agudeza y tenacidad. No digo que esto es indispensable en todos los casos y cualquiera sea el asunto en discusión. Quisiera interpelar la interpretación del amigo Roberto Follari14 a este respecto para ver si podemos precisar algunas sutilezas de este debate. Caracas. Fondo Editorial de la Asamblea Legislativa del Estado Miranda. Crítica de la razón formal. ¿QUÉ RELACIÓN EXISTE ENTRE LO POSMODERNO Y LA CRISIS DE LA MODERNIDAD? (Roberto Follari) El debate sobre el tema de la posmodernidad no puede hacer la economía de una caracterización de la modernidad. De igual manera recomiendo su excelente ensayo «Muerte del sujeto y ocaso de la representación». congresos. por muchos seminarios. Además ha compartido en nuestro centro de investigación (CIPOST) diálogos directos que nos permiten calibrar mejor el tenor intelectual de su posición. publicado en la revista Relea. 1998. no 2. 1997. enero-abril. 14 13 90 . Me refiero específicamente a la valoración del estado actual del proyecto moderno y su repercusión en He desarrollado una discusión actualizada sobre el tema del «fin de la historia» en un ensayo titulado: «La historia finaliza por la izquierda». Roberto Follari ha publicado un buen número de trabajos sobre el tema de la posmodernidad.13 6. el cual forma parte de Temas posmodernos. Universidad Nacional de Cuyo. Caracas. Digo que sin una adecuada visión del fenómeno de la modernidad la comprensión de lo posmoderno queda truncada.

ni como pensamiento) sino a partir del colapso del gran metarrelato moderno. fragmentalidades intersubjetivas de nuevo tipo. coloca al análisis en una zona de riesgos innecesaria en lo que respecta a la identificación de prácticas sociales emergentes. porque no hay posmodernidad (ni como proceso cultural. Estaremos de acuerdo en que la percepción de Habermas o Vattimo (tal como lo indica Roberto Follari) en torno a la crisis de la modernidad no son comentarios menores sin una directa consecuencia sobre lo que cada quien piensa en torno a la posmodernidad. Para Roberto Follari no tendría mayor interés preguntarse por el destino (fin. 91 . No es para nada inocente la pregunta por el derrumbe de los protocolos racionales de la modernidad. Creo que el desdén por una reflexión sustantiva sobre el mapa cognitivo de la modernidad y su debacle actual. una «necedad»). crisis) de la modernidad (lo cual le parece. Me parece definitivamente inviable una apropiada caracterización del fenómeno posmoderno sin hacerse cargo —seriamente— de la crisis de la modernidad. Esta discusión central no tendría mayor trascendencia si no fuera por el peso descomu- b. d.ESA INCÓMODA POSMODERNIDAD el despliegue del fenómeno posmoderno. Todo ello se mueve en un cierto tejido semiótico que no es pensable sin referencia a las tradiciones culturales de una modernidad en crisis. relaciones sociales intersticiales. No es en absoluto neutra la visión que hoy se tenga de a dónde haya ido a parar el ideario de la Ilustración. Si se está planteando el tránsito de un cambio epocal. En efecto: a. Me gustaría puntualizar los problemas allí involucrados. Entre otras cosas. Hay un ámbito preciso del debate que es harto ilustrativo: el fin del sujeto. c. Lo importante sería consagrarse al estudio del fenómeno mismo de lo posmoderno. incluso. en ningún caso será indiferente que ello ocurra «dentro» o «fuera» de la episteme moderna.

Sostengo que es preciso —desde una crítica radical a la razón instrumental— profundizar el desmantelamiento de la razón tecnocientífica. La episteme moderna no es inocente. el cuestionamiento del discurso científico (desde adentro) constituye uno de los rasgos más sobresalientes para perfilar una corriente epistemológica de nuevo aliento. No puede ser indiferente o secundario constatar o postular el fin del sujeto. sino la expresión más elocuente de un verdadero sisma en el corazón de una civilización. Falta entonces poner en concordancia su excelente análisis de lo posmoderno (como epifenómeno) con el proceso de desmantelamiento del magma de la modernidad. Desde la óptica de un pensamiento posmoderno crítico. La razón moderna no es ni universal ni metafísica. e. Otro ámbito que ilustra la conexión interna entre crisis de la modernidad y posmodernidad es lo relativo a la crisis del discurso científico. 92 . el ocaso del progreso. sino principalmente en el terreno de su propio estatuto epistemológico.RIGOBERTO LANZ nal de la categoría de sujeto en la tradición moderna. La ciencia moderna no es nuestra. El conocimiento no es una objetiva emanación del cerebro. No sólo en la dimensión sociológica de sus efectos perversos. la muerte de la razón. etc. La razón técnica no es transvalórica. El amigo Follari conoce esto de sobra. Insisto: ésta no es una frivolidad lingüística para escandalizar a ciertos dinosaurios de la academia. el fin de la historia.

No es mi intención dar cuenta en este texto de la riquísima variedad de matices que se encuentran en los autores mencionados más arriba. 16 17 A. recomiendo una lectura atenta de su libro Consecuencias de la modernidad. por lo demás.. desde luego— visiones del tipo de la de Jürgen Habermas o Alain Touraine. pp. Sólo quiero subrayar que existe un cierto microclima intelectual (un poco antiposmoderno. ¿LA MODERNIDAD RADICALIZADA NECESITA UNA CARICATURA DE LA POSMODERNIDAD ? (Anthony Giddens) La posición intelectual de Anthony Giddens15 resume bien un perfil teórico muy extendido en el mundo. Alianza. Giddens: Consecuencias de la modernidad. en Europa. Pero puedo asegurar con propiedad (propiedad intelectual proveniente de muchos años de investigación sobre este asunto) que sobre los planteamientos posmodernos en diez grandes tópicos de la agenda contemporánea mundial. Mientras no haya necesidad de ocuparse directamente de la polémica posmoderna. al mismo tiempo. su propuesta de una modernidad radicalizada. aproximaciones como las de José Joaquín Brunner o Fernando Calderón en América Latina. lo dicho por Giddens es una caricatura inaceptable. Madrid. No es posible en este texto extenderse en la precisión de temas y autores.17 en su lugar me gustaría precisar 15 Una amplia producción da cuenta de la tonalidad y profusión temática de Anthony Giddens.16 No viene al caso detenerse a examinar una a una sus propuestas (no por falta de interés. sino por la naturaleza necesariamente breve de este texto). 140-141. Las diferencias —de estilo y de contenido— aparecen inmediatamente al nombrar las cosas posmodernamente. 93 . cit. El propio Anthony Giddens aporta una fórmula que facilita mucho la comprensión de su postura. la cualidad teórica de sus proposiciones). Coinciden allí —matizadamente.ESA INCÓMODA POSMODERNIDAD 7. ob. 1993. Edit. Además de sus ya clásicos tratados de sociología. sus análisis se acercan considerablemente a conceptos y temas de manejo generalizado. Él se ha encargado de resumir esquemáticamente en ocho puntos su idea de lo posmoderno y. otro tanto filomoderno) desde el cual se comprende mejor el tono intelectual de Anthony Giddens (lo cual no afecta. un tanto moderno a secas.

RIGOBERTO LANZ algunas notas acerca de la impresión global que me suscita su postura teórica. Simplemente la contrasto con otra posibilidad de lectura que no sale de la pura arbitrariedad ni del empeño polémico de llevar la contraria. Es cierto que persiste una importante zona de ambigüedades y confusiones en torno al concepto de lo posmoderno (tanto en el terreno de los procesos psico-socio-antropo-culturales. y en el mismo sentido queda toda la impresionante producción actual sobre los tópicos más inusitados. No creo que sea necesariamente una calculada malediscencia la pálida caricatura que resulta de los ocho rasgos atribuidos por Giddens a lo posmoderno. Para fines académicos he realizado el ejercicio de concentrar los aportes de los diez autores más relevantes de la actualidad en el debate posmoderno: puedo asegurar que los doce rasgos claves de lo posmoderno que de allí resultan no tienen nada que ver con el mapa que nos pinta Anthony Giddens. de discursividades. Frente al esquema caricatural de lo posmoderno podríamos hacer un ejercicio crítico sobre el mapa de los ocho rasgos de la 94 . que quedan malogradas en el esquema sugerido por Anthony Giddens. Esto no descalifica en absoluto su posición. c. así serán las armas que utiliza para confrontarlo. Veamos: a. como en el campo propiamente epistemológico). De acuerdo a cómo cada quien conceptúe a su adversario. No me siento allí representado. Pero admitamos también con una razonable dosis de ecuanimidad que según lo que usted esté entendiendo por posmodernidad. de análisis fenoménicos. Admito que esto de saber con precisión ¿qué es posmodernidad? puede deslizarnos a un infinito torneo de apreciaciones hasta el límite de la majadería académica. así sería más o menos el tipo de crítica a esa posmodernidad. b. Pero también es cierto que podemos hoy desgajar un amplio campo de propuestas teóricas.

en más de un aspecto ya ha sido llana y simplemente suplantada. Precisamente en este tránsito aparecen problemas nuevos que demandan una atención y unos equipamientos epistemológicos que no están naturalmente a disposición. su puesta en escena y los modos cómo se modifican los espacios institucionales tradicionales. revista Politeia. Caracas. 1994. revista Nueva Sociedad. La cuestión es otra sin embargo. no 2. ¿Tiene aún sentido aferrarse a sus despojos? 8. Para no extralimitarme en las proporciones de estos comentarios diría simplemente que las tesis de Anthony Giddens ilustran bien los notables esfuerzos por «salvar» el proyecto moderno. revista Praxis Filosófica. Pero entendámonos bien: la modernidad está herida de muerte. Lo que está en juego —no sólo para el ámbito político. B. no 11. «Modernidad y postmodernidad en la periferia». Gali. 1987. Martín Barbero: De los medios a las mediaciones. Buenos Aires. por cierto— es el vaciamiento de un cierto formato de práctica y su lenta y compleja reconversión en otra cosa. marzo. «Mediaciones urbanas y nuevos escenarios de comunicación». noviembre-diciembre. México. revista Nómadas. 1992. de lo que se trata es de poder comprender las nuevas reglas de constitución de la discursividad. Ello merece el mayor respeto y consideración.18 Como se sabe. no 140. revista Sociedad. «Comunicación plural: paradojas y desafíos». 1996. Discursos sobre la crisis y la diferencia». no 5. 1995. Es probable que muchos fenómenos estén transcurriendo sin que aparezcan recupe18 Recomiendo los siguientes trabajos de J. Cali. «Modernidad. octubre. «Pensar la educación desde la comunicación». Bogotá. postmodernidad. 95 . LO POSMODERNO Y LA DISOLUCIÓN DE LO POLÍTICO EN LA ESPECTACULARIZACIÓN (Jesús Martín Barbero) Los trabajos del amigo Jesús Martín Barbero han incidido de manera privilegiada en el candente tópico de la video-política (la teledemocracia y tantas otras denominaciones que designan una misma preocupación: la compleja relación entre comunicación y política). no 5. Bogotá.ESA INCÓMODA POSMODERNIDAD modernidad radicalizada. modernidades. Edit. 1992. hasta hace muy poco la comunicología académica se distraía con abundantes menciones al problema de la influencia de los medios sobre la política.

revista Relea. Es más que comprensible que en el borroso tránsito de un cambio epocal. La noción misma de vaciamiento suscita esta ambivalencia. pues la dificultad primera para los modos tradicionales de leer el acontecimiento es que buena parte de la vida cultural de estos tiempos no es traducible en clave ilustrada. No sería la primera vez que esto ocurre.) 96 . más que defectos del método científico. Por ello resulta un empeño de primer orden esa insistencia en hacer visible lo que de otro modo aparecerá enmascarado en los formatos convencionales. para usar una metáfora fotográfica. no 0. No para escandalizarse o condenar esa realidad (como lo haría el neoconservacionismo de Daniel Bell.RIGOBERTO LANZ rados adecuadamente en nuestras interpretaciones. Caracas. Lanz. Este ejercicio primero de inteligibilidad se ha convertido en 19 En el texto «El vaciamiento massmediático del discurso político» (R.19 ¿Qué sigue después de constatar que se está dando una «disolución de la política»? ¿Qué está implicando esta disolución? El amigo Jesús Martín Barbero centra la mirada en el momento negativo de la disolución de la política. sino para destacar la nueva calidad de un proceso que no puede ser asimilado simplistamente a las crisis crónicas de la vida económica o política del capitalismo. Martín Barbero: «Hegemonía comunicacional y des-centramiento cultural». cuesta mucho hacerse de criterios precisos para identificar o distinguir las emergencias fenoménicas de lo posmoderno. la opacidad de los conceptos y la relatividad de los acercamientos sean. incluido en este libro. Mostrar lo que está pasando no es un ejercicio redundante de obviedad. En una atmósfera difusa como ésta. La teoría suele estar en permanente deuda con una parte importante de los procesos de los que quiere dar cuenta. en parte también la postulación positiva de cierto imaginario deseable. por ejemplo). a apreciar el encanto de las imágenes fuera de foco). por lo demás. Cuesta más hacerse de otras claves de lectura para arribar a valoraciones nuevas de los que aparece casi siempre en su pura negatividad. condiciones inherentes a los modos posmodernos de conocimiento (habrá que acostumbrarse. julio 1995). es una recuperación positiva del fenómeno posmoderno. se puede notar esta dificultad de valoración del vacío: en parte es una constatación crítica del derrumbe. (El ensayo de J.

el empeño por disminuir la magnitud de su impacto cultural. no habría razón para tanto alboroto. Me gustaría puntualizar algunas observaciones: a. De esta desproporción resulta siempre el artificio de estar lidiando con pequeños epifenómenos o. 1996. Trotta. 89-110. Edit. pp. 20 97 . Resulta una simpleza con demasiadas implicaciones todo intento de reducir el significado actual del fenómeno posmoderno. Si lo posmoderno es una —entre otras— de las corrientes de pensamiento que surgen y se eclipsan con la «evolución» de la modernidad. Pero resulta radicalmente incompetente para acercarse a la complejidad y profundidad del acontecer de este tiempo. generalización arbitraria de sus propias convicciones. de trabajar en el anecdótico mundo de las querellas intelectuales. La versión de José Rubio Carracedo20 vuelve a reproducir un formato de crítica ya ensayado en muchos lados: escogencia de ciertos actores.ESA INCÓMODA POSMODERNIDAD estos años en la tarea intelectual por excelencia de las investigaciones de mayor interés. Madrid. EL ETHOS POSMODERNO COMO LA «FASE NUEVA» DE LA MODERNIDAD (José Rubio Carracedo) Estamos una vez más frente a un estilo prejuiciado y sumario que aparece a ratos ecuánime y erudito. Rubio Carracedo: Educación moral. sobre todo. Pero tenemos derecho a preguntarnos: ¿hay elementos suficientes en nuestro diagnóstico de la crisis como para prefigurar positividades con las que valga la pena comprometerse? ¿Desde América Latina será posible visualizar algún horizonte de desarrollo para la posmodernización objetiva que padecemos? ¿Puede ser la disolución de la política una palanca constructiva de un imaginario posmoderno? 9. postmodernidad y democracia. lo que es lo mismo. Esta operación puede surtir efectos tranquilizadores para ciertos espíritus ansiosos de certidumbre. despliegue de peculiares argumentos y. La A los fines de estas observaciones sugiero la lectura del libro de J.

b. Pero una vez hecho este inventario el asunto central queda en pie: el derrumbe de los prototipos racionales de la modernidad está cargado de enormes repercusiones en todos los terrenos. entonces resultará más cómodo este eclecticismo en relación con sus efectos disolventes en todos los modos constitutivos del logos de la Ilustración. d. todo ello. de los tejidos semióticos en los que se reconoce cada individuo. Pero prefiero recordar al lector que está a disposición hoy por hoy una inmensa cantidad de planteamientos en casi todos c. 98 . p. de todos los espacios societales que hacen a la vida cotidiana de la gente. 89. 190. Un método fácil para cerrar la discusión sería decir lo contrario en cada punto. Rubio Carracedo califica de «endeblez teórica»22 el pensamiento que previamente se ha diseñado al gusto como «posmoderno». Como no se ha tomado en serio la cuestión crucial del fin de la modernidad. Ibídem. digo. 21 22 Ibídem. Usted no puede hacerse el distraído con esas severísimas implicaciones. de los dispositivos de subjetividad que definen la socialidad de una cultura.21 Si respecto a la modernidad misma no se tiene claro su estado de estallido y obsolescencia. José Rubio Carracedo constata que existe una «constelación de autores» que dirigen una crítica radical al proyecto moderno. se comprende entonces la candidez intelectual de postular lo posmoderno como una «nueva fase de la modernidad». p.RIGOBERTO LANZ posmodernización de todos los espacios discursivos de la sociedad. no puede ser encapsulado en la definición deliberadamente recortada de fase nueva de la modernidad. Ese mismo artificio intelectual sirve para pasar de largo un asunto vital: la crisis profunda de la modernidad no es una materia opinática que dependería de este o aquel autor.

«Estudios culturales» es la nueva nomenclatura que ha oxigenado las viejas etiquetas de las antropologías académicas. Caracas). Ello no es necesariamente así. Si se supera el prejuicio de las etiquetas. 10. de la crítica literaria y de distintas tradiciones estéticas. Caracas. Si se trabaja en serio la descomunal producción teórica existente. se desvanecerá la falsa impresión de un pensamiento «endeble».ESA INCÓMODA POSMODERNIDAD los campos del pensamiento que resulta indispensable recuperar. será innecesario el recurso puramente retórico de las citas arregladas. Si se toma la molestia de indagar un poco en la producción disponible en todo el mundo. no será necesario recurrir al ardid de las interpretaciones al gusto. Ha habido distintas ocasiones donde hemos discutido directamente este matiz. En cierto sentido ello anuncia una renovación intelectual que va de la mano del fenómeno cultural de la posmodernidad. Pero me interesa marcar con cierto énfasis la distinción entre posmodernidad y «estudios culturales». No creo que sea por pura casua- 99 . entonces habremos superado el síndrome de los aferramientos compulsivos (esta incurable propensión a no ver lo que está a la vista). si se dispone en verdad a penetrar la multiplicidad de signos de una cultura posmoderna emergente (gústele a usted o no). julio. 24 Esta discusión la hemos escenificado constantemente en el Centro de Investigaciones Post-doctorales (CIPOST. no 0. para lo cual cuento con la benevolencia de mi amistad con Julio Ortega.24 Allí cabe naturalmente cualquier perfil inte23 Estoy usando un comentario de Julio Ortega (entrevista en la revista Relea. Es posible que muchas designaciones de prácticas y demarcaciones institucionales queden mejor recogidas en la etiqueta de «estudios culturales». Pero sobre todo. POSMODERNIDAD Y «ESTUDIOS CULTURALES» ¿SON INTERCAMBIABLES? (Julio Ortega) Quiero aprovechar el pequeño gazapo que nos brinda el amigo Julio Ortega23 como pie para retomar un tema del debate que debe ser clarificado. 1995) como si se tratara de una tesis teórica.

Pero lo que parece discutible es asimilar sin más el fenómeno de la posmodernidad a lo que encierra la expresión «estudios culturales». estilos de investigación. «Estudios culturales» designa un cierto perfil teórico de estos tiempos para afrontar un amplio campo de problemas (étnicos. formatos institucionales (no olvidemos que puede hablarse. Mientras que lo posmoderno designa simultáneamente la crisis de la modernidad. 100 . interpretaciones. Jameson: «Sobre los estudios culturales». Ver el ensayo de F. de gerencia posmoderna). incluido aquel tipo de investigación que se asume expresamente como posmoderna. en varios: Cultura y Tercer Mundo. Si he insistido en recalcarla es porque conozco de las confusiones que circulan impunemente en ciertos ambientes académicos. son conceptos —o categorías— con rango epistemológico distinto.RIGOBERTO LANZ lectual. incluso. El amigo Julio Ortega estará seguramente de acuerdo en esta distinción. de cultura urbana. 167-232. propuestas teóricas. de cultura nacional. estéticos. crítica literaria y muchos otros). la emergencia de una constelación de prácticas y discursos en todas las esferas y también la cristalización de un espesor cognitivo (un pensamiento) conformado por una enorme multiplicidad de análisis. ni por lo que implica la configuración de los saberes con esta característica. En este sentido tales términos no son intercambiables. 1996. designan objetos y ámbitos diferentes. por otro lado. Caracas. Tal vez estaríamos hablando de una expresión de lo posmoderno en el campo de la organización de cierto tipo de práctica académica (es algo parecido al comentario ya hecho sobre la elección personal de Omar Calabrese con el término «neobarroco»). lidad que hayamos definido dos áreas de investigación bien delimitadas: Programa de estudios culturales y. Programa de estudios posmodernos. Desde el punto de vista de un pensamiento posmoderno. pp. puede identificarse una cosa con la otra. Nueva Sociedad. Edit. métodos de trabajo. Ni por la naturaleza de una episteme posmoderna. me parece que es mucho más clara esta diferenciación.

Navarra. en su activa presencia en el debate público recogido en El vértigo de la democracia. Madrid. Aun cuando el sentido de esta «imposibilidad» deba ser contextualizada para situar el alcance de la afirmación de Agapito Maestre. El amigo Agapito Maestre estará de acuerdo en esta peculiar tensión entre la constelación de caídas. Verbo Divino. 101 . Anthropos. pp. 1993. historia y política. Edit.25 Me propongo problematizar sólo un matiz de sus planteamientos en torno a la «imposibilidad» de una dialéctica modernidad/posmodernidad. una negación-recuperación vivida en la ambigüedad de infinitas prácticas portadoras de los «valores» modernos que se disipan y de la sensibilidad posmoderna que emerge. Barcelona. Edit. 1996. 25 Podemos encontrar los grandes temas de la crisis de la política en textos como El poder en vilo. Madrid. Hay allí. En el terreno cognitivo encontramos esta misma lógica: una tensión dialéctica permanente entre las viejas métricas y los nuevos referentes paradigmáticos. o en el texto que sirve de excusa a mi comentario crítico.ESA INCÓMODA POSMODERNIDAD 11. 81-102. Ediciones de la Ilustración. colapsos y agotamientos de los nudos socioculturales de la modernidad (como socialidad incrustada en todos los tejidos relacionados del hombre occidental) y la emergencia fragmentaria y proliferante de infinidad de prácticas y discursos propiamente posmodernos. Edit. 1994. a. en su incansable trabajo de interpelación recogido en Argumentos para una época. LA «IMPOSIBLE DIALÉCTICA» MODERNIDAD/POSMODERNIDAD (Agapito Maestre) El tema de lo posmoderno hace presencia de muchos modos en la obra del amigo Agapito Maestre. entre los viejos protocolos de verdad y la radical relativiza- b. me parece. creo que se trata de una imagen muy útil para explorar posibilidades. Modernidad. Creo que allí se instala una cierta dialéctica cultural (en el sentido adorniano) que caracteriza el fondo de todo el acontecer de este tránsito epocal. De momento quisiera situar dos planos dialécticos de la relación modernidad/posmodernidad. 1992. Tecnos.

Fehér: Políticas de la postmodernidad. Barcelona.27 No es sin consecuenRecomiendo la lectura de A. desde luego). Edit.26 Me gustaría aludir tan sólo a uno de los asuntos controversiales que suscita la extensa obra de Heller. El Centro de Investigaciones Post-doctorales (CIPOST) tuvo la oportunidad de invitar a Ágnes Heller para la realización de un seminario sobre «Una teoría de la modernidad» (1995). 1984. Heller: Crítica de la Ilustración. Ese tejido tensional (múltiple. Caracas. Me ha tocado prologar su libro que lleva el mismo título (ediciones del CIPOST. Península. Península. relativo. LO POSMODERNO COMO (Ágnes Heller) El trabajo intelectual de Ágnes Heller referido al debate posmoderno parece oscilar entre una abierta postulación posmodernista (esa era tal vez la tónica de Ferenc Fehér) y la distancia de los comentarios «externos». A. Barcelona. historia. 27 26 CONDICIÓN PARASITARIA DE LA MODERNIDAD 102 . Tendré que admitir también esta «dialéctica» entre desencanto neoconservador y construcción crítica de un horizonte utópico. 1997) donde recojo sumariamente las líneas gruesas de este debate. Me parece que con el transcurrir de la década de los noventa se ha perfilado mejor el curso de esta «dialéctica» histórica y teórica. 12. Lo que ocurre allí en verdad es una dialéctica del conocimiento donde se tensionan los protocolos epistémicos de todo un modo de producción del sentido. Península. A. A. El pensamiento posmoderno es en un primer momento una crítica a los principales prototipos racionales de la modernidad (razón. Heller y F. 1989. Edit. l991. El amigo Agapito Maestre me dirá que soy demasiado optimista. Barcelona. Edit. Heller: Historia y futuro. sujeto. polivalente) y la voluntad teórica que lo asiste (al menos desde una sensibilidad posmoderna crítica) es lo más parecido a una dialéctica del pensamiento (en la tradición de Francfort. progreso. entre teorías falsas o insuficientes y nuevos criterios para la construcción teórica. Fehér: Biopolítica. Península. pluridireccional. 1995. Barcelona. Edit. Heller y F. tecnociencia).RIGOBERTO LANZ ción del conocimiento.

Para los investigadores que siguen de cerca —y con lupa— el desenvolvimiento del debate modernidad/posmodernidad resultará familiar la caracterización de tres estilos emblemáticos en defensa de la modernidad: el estilo Habermas (con pretensiones fundacionales y con oblicuas implicaciones políticas). 103 . Me parece una sutileza con alguna implicación intelectual la distinción de los trabajos presentados por Ágnes Heller en conjunto con Ferenc Fehér (trabajos donde se respira una proximidad más que temática con lo posmoderno) y el pensamiento neto de la autora recogido en una conocida y prolífica obra. a. el estilo Touraine (versión más próxima al acontecimiento y alimentada principalmente por un extraordinario recorrido de insumo sociológico). Veamos. De allí la metáfora de condición parasitaria de la modernidad que parece equívoca en más de un sentido. b.ESA INCÓMODA POSMODERNIDAD cias teóricas que la autora postule su idea de lo posmoderno a contrapelo de toda imagen epocal. Pero es obvio que asistimos a una mutación civilizacional que no puede ser comprendida con las viejas fórmulas de «crisis del capitalismo» o «ciclos de la humanidad». Una amplia gama de autores expresamente ubicados en la tribu posmoderna han insistido en la necesidad de romper con la imagen evolutiva que se asocia casi inevitablemente el prefijo «post». el estilo Heller (a mitad de camino entre una tradición marxista más traumática que fecunda y ese incansable nomadismo cultural que termina marcando los modos de pensar). No es casual la insistencia de algunos autores en escribir «pos» (sin «t»). No se trata pues de concebir la posmodernidad como «lo que viene después» de la modernidad. Pero subsiste allí un problema: ¿qué hay del cambio epocal del cual se habla hoy con tanto énfasis? Lo posmoderno no es un estadio evolutivo inscrito ontológicamente en las «leyes del desarrollo social».

comprender lo que emergió como suelo cultural en los últimos cincuenta años y.RIGOBERTO LANZ c. LA SIGNIFICACIÓN POLÍTICA DE LO POSMODERNO (Fredric Jameson) Desde una tradición marxista relativamente crítica se observa una creciente preocupación por no quedar definitivamente fuera de un debate capital en la coyuntura teórica de hoy. Como lo he señalado insistentemente.. Es fácil contrastar este punto de vista con el eje capital de nuestras proposiciones. sobre todo. entre modernos y premodernos». lo que digo es que los modernos no pueden pensar posmodernamente. No creo que ello sea en absoluto deleznable. (Políticas de la postmodernidad. Los trabajos de Jameson pueden ser enmarcados con propiedad en el contexto de una reflexión de inspiración marxis«Los que han elegido vivir en la postmodernidad viven. Desde los residuos de la modernidad se hacen toda clase de ejercicios cuyos resultados se adivinan.28 En efecto. Me refiero a autores aislados y no a una corriente o partido que tenga estas exquisiteces. con ello se logra el artificio de dejar en su lugar a la modernidad.) 28 104 . Me parece que ese modo de aproximarse a lo posmoderno deja afuera lo que es esencial: hacerse cargo seriamente del derrumbe del paradigma de la modernidad. d. Es completamente equívoca la imagen de una posmodernidad que cada quien «elige». 149. ob. cit. Todo se limitaría a un juego de miradas que no afecta esencialmente el estatuto (histórico y epistémico) del proyecto moderno. dar cuenta del contenido sustantivo de un pensamiento posmoderno que se configura cada vez más como referencia intelectual. la lectura de lo posmoderno en clave moderna resulta siempre un cortocircuito. 13. p. si lo posmoderno se reduce a una sensibilidad (entre otras). no obstante.

lo que resulta es un rústico triturador de perfiles y configuraciones para cuyo conocimiento haría falta una «caja de herramientas» mucho más compleja y refinada. de cuentos «posmodernos» y de poesía «posmoderna». Convendría pues una rápida mirada a los asuntos teóricos allí involucrados. Resulta siempre riesgoso (riesgoso para el mantenimiento de una cierta consistencia del discurso) leer cualquier fenómeno en términos políticos (sea que se le atribuya sentido político a una tesis teórica. La peculiaridad es sencillamente la clave de lectura que sirve como demarcación para clasificar: izquierda y derecha. En el campo literario tenemos varios ejemplos de este despropósito: un listado de novelas «posmodernas». Sin embargo. Provienen por lo general de cierta calistenia académica con fines modestamente didácticos. sea que se valore la actuación política del autor). Hay que estar siempre en guardia con aquellos pretensiosos esquemas clasificatorios donde cabe todo el mundo en su predibujada casilla. a. Me refiero a la línea central de sus motivaciones teóricas: interpretar políticamente las diversas tonalidades del amplio espectro de formulaciones y sensibilidades susceptibles del calificativo de posmodernas. Algo de este síndrome encontramos en la estrategia de Jameson. Edit. No estoy afirmando que una obra sea incaracterizable.ESA INCÓMODA POSMODERNIDAD ta que intenta —honestamente— un diálogo con la agenda de estos días. 1996.29 Me parece de utilidad para el esclarecimiento de la discusión actual detenerse puntualmente en una de las múltiples facetas del debate recogidas en la obra de Fredric Jameson. Trotta. Madrid. 29 105 . cuando desde allí se pretende «teorizar». Recomiendo consultar el libro de F. Lo que planteo es que estas empresas de ubicación de cada obra y autor en un gran tablero suelen ser puro artificio. Jameson: Teoría de la postmodernidad.

Pero de allí no se sigue fórmula alguna que autorice una correlación automática entre ideas y conducta política. No hay una física de partículas judía y otra musulmana. No hay pensamiento neutro ni postulación teórica completamente naif. narcisismo ambiance neoconservadora y políticamente reaccionaria. entre propuestas epistemológicas y filiación partidaria. Pero el mismo proceso cultural e intersubjetivo produce también un efecto liberador: ruptura de límites. apertura. Me interesa subrayar con cierto énfasis la ambigüedad constitutiva de lo posmoderno y. a veces. Pero no creamos que con ello podemos rotular 106 . propulsión a lo nuevo. Eso ya lo sabemos. expansión de la sensibilidad. En términos periodísticos resultaría fácil dibujar la silueta política de un autor que. La experiencia actual muestra una gran cantidad de formas de instrumentación con signos estético-políticos distintos y. conformismo. hace explícita su ubicación «ideológica». Una postura teórica cualquiera puede ser leída según como se inserte tendencialmente en ese doble movimiento movilizador/desmovilizador. las diversas posibilidades de recuperación política de ideas y sensibilidades. Pero ello no puede ser criterio suficiente para la sentencia universal del valor intrínseco de una obra intelectual. c. ¿Cuál es ese límite? b. No hay una biología molecular gaullista y otra socialista. En términos gruesos se puede afirmar que la posmodernización de la cultura y el entramado social produce un efecto desmovilizador que se traduce con frecuencia en pasividad. apoliticismo. contradictorios. No hay una epistemología republicana y otra demócrata. Lo que estoy afirmando es que esta estrategia de lectura —a diestra y siniestra— tiene un límite más allá del cual es maniqueísmo puro y simple. por lo demás. Este mínimo sentido común ayudaría para resituar las pretensiones de estos tableros clasificatorios.RIGOBERTO LANZ No estoy sosteniendo que sea imposible o impropio caracterizar a este o aquel autor en términos políticos. un clima emancipatorio que puede traducirse en una radicalización política de la cultura democrática. es decir. por tanto.

entre un cierto perfil antimoderno. Caracas. no hay forma de establecer líneas de coherencia entre una postulación teórica y una decisión política.): Las teorías del cambio político. Cansino y V . no 4. revista Metapolítica. «Partidos políticos y gobernabilidad». C.32 Creo que podría resumir mis observaciones en los siguientes puntos: 30 31 Ibídem. Me parece que hay siempre un transfondo de concepción debajo de cualquier política cultural (cuestión que justificadamente preocupa a Jameson). creo que la lectura política de las formulaciones teóricas posmodernas tiene que ajustar sus propias cuentas con otra concepción de lo político. C. pp.31 Quisiera detenerme sólo en un aspecto relativo a la posición teórica del autor claramente explicitada en la presentación que hace al dossier de la revista Metapolítica consagrada al debate sobre la posmodernidad. Universidad Iberoamericana. Cansino (comp. FLACSO. 1996. Madrid.. Cansino (comp. 1995. revista Nueva Sociedad. no l. tal vez con una teoría política posmoderna. Recomiendo revisar los siguientes trabajos del amigo César Cansino: «La metapolítica como problema». septiembreoctubre. 92. 14. En el campo del debate teórico-político son múltiples los asuntos que alimentan una agenda rica en matices controversiales. México. San José. 1993. Cansino: «Teoría política: historia y filosofía». ob. México. 1997. C.): Las relaciones gobierno-partido en América Latina. revista La Brecha. México. «De la politización de los medios a la despolitización de la sociedad». cit. enero-marzo. CIDE. UNAM. Son muchos los tópicos que merecerían una discusión sistemática y extensa. 32 C. promoderno.ESA INCÓMODA POSMODERNIDAD tan fácilmente de «izquierda» o de «derecha» a cualquier pensamiento. p. En fin. DE NUEVO EL «IRRACIONALISMO POSMODERNO» (César Cansino) El tono de la perspectiva teórica que anima al amigo César Cansino es muy útil para que la polémica transcurra con posibilidades de esclarecimiento y profundización. 1997. enero-febrero. 39-40. México. Pero sospecho que en estos tiempos de extremo pragmatismo y de instrumentalización de todo el universo simbólico de la sociedad. 107 . proposmoderno o antiposmoderno30 y un «correlato» político. 1993. Un estudio comparado. en Varios: Estudios de teoría e historia de la sociología en México. no 139. «Teoría política: historia y filosofía». Alarcón: América Latina: ¿renacimiento o decadencia?. 1995.

Ya he comentando en otras ocasiones el transfondo de esta percepción. Más que eso: afirmo con toda tranquilidad que en América Latina hay un perfil teórico posmoderno que ha puesto la agenda del debate en los últimos años. Del mismo modo. como discursividades que circulan en los embriones de nuevos actores sociales. Por los momentos bastaría con reafirmar la tesis central que sustenta mi posición: la modernidad como proyecto civilizacional se ha derrumbado. así como los efectos contundentes del desplome del ideario moderno en distintas esferas de la civilización occidental. el amigo César Cansino despacha de modo rápido el rol contemporáneo de la producción teórica asociada al posmodernismo. Creo que la producción 108 . Han entrado en crisis todos sus prototipos racionales. En medio del inmenso vacío que ello genera está emergiendo una cultura posmoderna que se expresa intersticialmente como re-equipamiento intersubjetivo. b. equívoca porque está leyendo muy restringidamente el tenor del pensamiento posmoderno en sus distintas sensibilidades. Siento que hay una percepción doblemente equívoca en la imagen sustentada por el amigo César Cansino sobre la posmodernidad: equívoca porque pasa por alto el espesor cultural (en sentido fuerte) de lo posmoderno como condición de la vida cotidiana. Me parece que la posmodernización creciente de la sociedad en todos los planos. no pueden ser pensados como epifenómenos cuya naturaleza remite a cosas tan efímeras como la moda o los estilos de vida. como performatividad de las nuevas claves de lectura.RIGOBERTO LANZ a. como dispositivo de sensibilidad. Tendría que decir que mi percepción es completamente distinta: observo que esa producción intelectual se ha densificado en esta década de los noventa hasta constituir un espesor epistemológico realmente impresionante.

Puerto Rico. Entiendo que el amigo César Cansino no está reeditando la cháchara habermasiana contra Foucault (truculenta manipulación de las formulaciones foucaultianas para hacer pasar el fantasma del «irracionalismo»). En alguna medida nuestra insistencia en un pensamiento posmoderno crítico (que quiere diferenciarse expresamente de todo sesgo neoconservador). Allí la obra de Michel Foucault sigue siendo el horizonte epistemológico no igualado por ninguna otra teorización. se postula en el marco de una abierta contestación a toda forma de dominación (incluidas las tramas de sentido que habitan los discursos de la ciencia y de la técnica). Edit. ¿Por qué no? Justamente en el terreno político (donde al amigo Cansino trabaja de preferencia) hay una enorme gama de d. El demonio del «irracionalismo» no puede desentenderse de este emplazamiento categórico. El recurso del irracionalismo posmoderno vuelve a ser un expediente gastado que ha sido suficientemente refutado por muchos autores. 1997).33 c. La Torre. Lo que estoy perfilando es una modalidad de «posmodernismo libertario» que puede entroncar fecundamente con tradiciones postiluministas de tipo «democracia radical». En este punto quisiera enfatizar mi posición: se trata de producir una crítica radical de la concepción moderna de la razón. Remitiría al lector a un texto donde he caracterizado autor por autor en este mapa teórico: «Posmodernidades: la ventaja de llamarse América Latina» (forma parte del libro coordinado por Julio Ortega: Manual para el nuevo milenio. en las solapadas conexiones de los modelos cognitivos con el poder.ESA INCÓMODA POSMODERNIDAD teórica más fecunda que circula en la región proviene del debate modernidad/posmodernidad. San Juan. 109 . Podemos compartir —sin violentar los supuestos con los que cada quien trabaja— la motivación de reencontrar los impulsos emancipatorios que la Ilustración nos prometió y no pudo cumplir. sobremanera. e. 33 En los límites de este ensayo no puedo extenderme en ejemplos demostrativos de esta tesis.

en la insustituible eficacia de la crítica. Una tesis me gustaría remarcar: en la discusión epistemológica de frontera está planteado un cuestionamiento radical a la «ciencia política» tradicional. ni mucho menos como erudita majadería destinada a impresionar a un público desinformado y apático. interrogar ciertas adquisiciones conceptuales antes de que empiecen a cristalizar como nichos o como dogmas. hay una íntima conexión entre las investigaciones epistemológica. Lo que en verdad nos interesa es movilizar las ideas en juego. ciudadanía. Por ello el material que antecede no debe tomarse como un mero ejercicio formal. poco importa) es un camino insoslayable en la 110 . Ojalá podamos «limpiar» apropiadamente los malentendidos para así arribar de lleno a los asuntos que verdaderamente nos inquietan. espacio público. tanto en su estatuto disciplinario. No se trata para nada de una antología ni de una reseña de autores. Esta función profiláctica del debate ha de constituir un requisito permanente de todo cuanto se produce. He querido mostrar una vez más que el ejercicio crítico (áspero o apacible. Como se ve. Creo firmemente en el papel propulsor del debate.RIGOBERTO LANZ incidencias de lo posmoderno que ha modificado por completo la agenda del debate. etc. Precisamente en esos planos es donde incide con más fuerza el enfoque posmoderno. sociocultural y sociopolítica. COMO SI HUBIESE TERMINADO La estrategia de estas notas ha sido relevar una agenda pendiente de tópicos y problemas interpelando el trabajo intelectual de algunos investigadores. en el compromiso ético involucrado en una discusión con destino. De allí se derivan decisivas implicaciones hacia el debate específico sobre cultura democrática. como en los contenidos sustantivos de sus métodos y categorías. En este punto no creo que deban hacerse concesiones. Son muchos los asuntos que están allí planteados de modo controversial. expandir las fronteras en las que cada autor se sitúa.

que a pesar de todo.ESA INCÓMODA POSMODERNIDAD perspectiva de producir una nueva comprensión de este tiempo. El texto no ha querido otra cosa que contribuir a despejar unos pocos asuntos de nuestra común agenda de candentes problemas. 111 . apenas la secreta confianza en el poder movilizador de las ideas. No hay candor en mis palabras. se comparten. de este hombre.

«Falsas esperanzas del siglo XX». 1996. BARCELONA. Edit. Economía y cultura política barroca. Giorgio. Madrid. Ayuda a comprender las influencias. Barcelona. BAUDRILLARD. Un reporte bibliográfico tiene otra utilidad a la hora actual: contribuye a configurar el contexto intelectual donde se mueve un autor. Postmodernidad y comunidad. Bienvenidos a la modernidad. En esta oportunidad he privilegiado la referencia a libros en idioma castellano. Marco. BRUNNER. En otras publicaciones he intentado ilustrar la magnitud de la producción intelectual de la que disponemos para soportar investigaciones sobre la problemática posmoderna. Universidad Nacional de México. Valencia. revista Voz y Escritura. Anagrama. Edit. Santiago. ÁLVAREZ. 1993. Alianza. He insistido recurrentemente en los nuevos modos de relacionarse con los textos. BÉJAR. Edit. Helena. Mérida. 1993-1994. 112 . La comunidad que viene. revista Claves de razón práctica.RIGOBERTO LANZ UN VISTAZO A LA PRODUCCIÓN BIBLIOGRÁFICA DE LOS NOVENTA SOBRE POSMODERNIDAD 1. AGAMBEN. «El horizonte estético de la modernidad». Durham. 1996. pertenencias o preferencias que influyen en un cierto tipo de pensamiento. Planeta. BRAVO. ANCESCHI. 1995. septiembre. Tecnos. Trotta. 1996. Madrid. 1995. John (comp. Pre-Textos. 3. Debate in Latin America. Madrid. BEVERLEY. nos 4-5. The Postmodernism. Madrid. 1993. BARRIOS. Víctor. gracias a las posibilidades de acceso a todas las fuentes mundiales de organización bibliotecaria. 2. Luciano. Jean. Pietra. Luis. El crimen perfecto. Duke. Edit. 1994. El ámbito íntimo. La idea del barroco. Edit.). no 65. 1992. Edit. México. Edit. José Joaquín.

Edit. Gedisa. 1991. La explosión del desorden. 1996. Mike. Edit. Política y posmodernidad.. Caracas. Cultura de consumo e pós-modernismo. Nueva York. revista Crítica Marxista. 1993. Quito. La barbarie de ellos y de los nuestros. México. FERNÁNDEZ BUEY. Ver «Dossier» de la revista Relea. 1997. 1990. «Las rupturas postmodernas y el debate de la identidad». Pierpaolo. Miguel. Aique/Rei/Ideas. FERNÁNDEZ DURÁN. doncje crois. Edit. Edit. Barcelona. El final de los grandes relatos. James. en Varios: Debates sobre la modernidad y la postmodernidad. Cuatro Ediciones. Dilemas de la cultura. Boaventura. 1997. FERMAN. Caracas. Barcelona. Noel. Alianza. CATALÁN. Edit. 1991. 1994. 1996. Edit. Gedisa. Terry. Posmodernidad. Edit. Modernidad y posmodernidad: una óptica desde América Latina. «Sobre verdad y política. Barcelona. DERRIDA. 1996. Flammarion. Francisco. H. Paidós. 1995. 1997. Tropykos. Toward a New Common Sense. Telépolis. Edit. DONATI. «Capitalismo. 1994. COPIN. 1996. CLIFFORD. Routledge.ESA INCÓMODA POSMODERNIDAD CABLETON. enero-marzo. Sao Paolo. revista Debates. FEATHERSTONE. Je doute. ECHEVERRÍA. Valladolid. Caracas. Barcelona. Aique/Rei/Ideas. Valencia. Cosmopolitas de todos los países ¡un esfuerzo más!. Fundamentos. RETTER y J. Claudia. Nariz del Diablo. FISCHER. 113 . «Lo postmoderno y la diferenciación de lo universal». Jacques. Buenos Aires. SCHWEIZER (comps. no 2. filosofía y crisis política. Roberto. R. La controversia Rorty-McCarthy». 1995. CÓRDOVA. Edit. París. A. Buenos Aires. literatura y arte en la perspectiva posmoderna. 1996. Ver «Dossier» de la revista Metapolítica. Destino. DE SOUSA SANTOS. Sociología de lo vivido. Introducción a una ciencia posmoderna. Edit. no 2. Studio Nobel. Arizona State University. Madrid. 1993. Ramón. Madrid. modernismo e pós-modernismo». CIPOST. 1995.). Víctor. J. Edit. en Varios: Universalidad y diferencia. Edit. Sao Paolo. Antropología. no 56. 1995. no l. FOLLARI. 1995. enero-abril. La metrópoli como espacio de la crisis global.

mayo-agosto. Cuyo. Francisco. 1995.). Edit. Siglo XXI. 1992. HOTTOIS. KAUFMANN. París. 1994. San José de Costa Rica. FUENZALIDA. Fredric. Y M. Caracas. Paidós. GELLNER. El cambio cultural en las sociedades industriales avanzadas. Edit. Santiago. 1993. Trotta. Del búho a los gorriones. LAMO DE ESPINOSA.) Richard Rorty. GIROLA. en Varios: Nuevas perspectivas críticas en la educación. 1991. Madrid. «Para entrar en el siglo XXI». Madrid. «Los avatares de la secularización: el sujeto en su vuelo más alto y en su caída más violenta». Temis. ni integrados. Teoría de la postmodernidad. nos 7-8. HOPENHAYN. Clifford. Madrid. 1995. 1996. Tierra baldía. Edit. Edit. Barcelona. Edit. diferencia y educación postmoderna». 1988. Universidad Central de Venezuela. Lidia. razón y religión. Paidós. Arthur. Ensayos sobre la postmodernidad. septiembre. Lima. JAMESON. Ronald. Buenos Aires. La filosofía del derecho en la posmodernidad. Tomás. 1996. Universidad Nacional de Cuyo. Caracas. 1994. Bogotá. Ni apocalípticos. Revista Sociológica. INGLEHART. Edit. Ensayos sobre la condición moderna. Vrim. no 3l. La crisis del consenso secular en la sociedad posmoderna. Paidós. 1997. Fluctuaciones conceptuales en torno a la postmodernidad y la psicología. «Particularismo y posmodernidad». 1996. Revista Sociológica. Barcelona. 1996. Edit. JARAUTA. Edit. no 65. GIROUX. Novel. «Jóvenes. Barcelona. Fondo de Cultura Económica. GEERTZ. Ambigüites et limites du postmodernisme. 1995.RIGOBERTO LANZ Territorios posmodernos. Fernando. B. revista Relea. revista Claves de razón práctica. Henry. ¿Ocaso de la escuela?. Emilio. enero-abril. Edit. México. no 2. 1996. México. Sociedades de ciencia. Oviedo. WEYENBERH (comp. 1996. Magisterio del Río de La Plata. Ernest. Guayacán. Los usos de la diversidad. Australis. 1996. IBÁÑEZ. 1994. Alexander (comp. Sociedades de cultura. JIMÉNEZ. Edit. 114 . «La civilización anómica». Martín. Posmodernismo.

¿Fin del sujeto?. 1996. El pensamiento social. (comp. «Hacia una ecología posmoderna». modernidad y posmodernidad. Fondo Editorial de la Asamblea Legislativa del Estado Miranda. «La historia finaliza por la izquierda». junio. Mérida. no 0. Universidad de los Andes. 1993. LYON. 1996. LÓPEZ GIL. 1998. Mérida. 1994. Caracas. Caracas. no 8. Cuando todo se derrumba. David. Carlos. «Las transformaciones posmodernas de la política». Mérida. (comp. LANZ. Edgardo. LLANO.). 1996. revista Relea. 1995. Éloge de la raison sensible. Edit. 1991. 1994. (comp. Paradigma. Tropykos. 1995. 1996. Madrid. Tecnos. Tropykos. Universidad de los Andes. 115 . revista La Brecha. «Desde posmópolis». (comp. abril-septiembre. «Discurso técnico y posmodernidad». no 1. Edit. enero-abril. Caracas. Marta.). Edit. Edit. Grasset. Jean-Francois. revista Versal. El malestar de la política. Edit. Crítica a la razón formal. 1996. revista Versal. junio 1995.). Moralidades posmodernas. método y posmodernidad. Caracas. no 2. Caracas. París. 1997. revista Trasiego. Michel. La discusión posmoderna. Madrid. Edit. Postmodernidad. Edit. Filosofía. «La disipación posmoderna del texto».). Mérida. 1992. Universidad de los Andes. Mérida. Alianza. en Temas posmodernos. El Postmodernismo en la empresa. 1995. Madrid. El discurso posmoderno. Caracas. Edit. no 2-3. México. Mérida. 1996. Tropykos. Biblos. LYOTARD. MAFFESOLI. «El vaciamiento massmediático del discurso político». julio. McGraw Hill. 1996.ESA INCÓMODA POSMODERNIDAD LANDER. Buenos Aires. 1996. Universidad Central de Venezuela. hoy. febrero. Rigoberto. en Revista Venezolana de Ciencias Sociales. Caracas.

Ver el número especial de la revista Umbral XXI. 1993. 1996. Gustavo. Luis. no 3. dedicada al tema: «Valores cristianos y cultura de la postmodernidad». MANZOR. Las ciencias sociales: entre epistemología y deconstrucción. Fondo de Cultura Económica. Caracas. 1996.F. Caracas. agosto. MIRES. Edit. La revolución que nadie soñó o la otra posmodernidad. enero-abril. EUB. NAGEL. 1996. «Hegemonía comunicacional y des-centramiento cultural» en Enfoques sobre posmodernidad en América Latina. Madrid. Aproximación al mundo barroco latinoamericano. Una visión de ningún lugar. Borges. Universidad de los Andes. 1996. Lilian. 1997. Edit. Nueva Sociedad. Edit. Madrid. Edit. 1995. Edit. 1995. no 2. R. enero-abril. Principio complejidad. Edit. Caracas. La escuela como performance ritual. Caracas. diciembre. ¿Fin de la política?» (del libro colectivo: Posmodernidad y ciencias sociales. Sentido. revista Relea. México. 1996. MONTE. México. no 1. PASTOR. México. en prensa) MCLAREN. ORTEGA. Julio. 1995. no 2. México.RIGOBERTO LANZ «Las culturas comunitarias: policulturalismo y postmodernidad». Del fin de la historia a la postmodernidad. Jesús. José. Tropykos. 1996. Thomas.C. Tropykos. MARTÍNEZ. Almagesto. Alianza. 116 . Mérida. MALIANDI. Buenos Aires. MARTÍN. Caracas. «Yo veo el posmodernismo como un gran descentramiento de las redes ilusorias». Dejar la posmodernidad. revista Relea. NAVAJAS. Más allá de la posmodernidad. Alba. Xiomara. H. 1998. Caracas. Barcelona. Edit. «Voces de acceso a la ciudad postmoderna». revista Relea. Siglo XXI. Peter. 1996. en Varios: Universalidad y diferencia. Edit. PASCUAL MORA. Edit. Cobra: un encuentro posmoderno. Pliegos. Fernando. Gonzalo. «El escepticismo clásico como precursor de las teorías postmodernistas». Caracas. Escher. MARTÍN BARBERO. 1997. 1996. MANSILLA. «Crisis de la modernidad y advenimiento de lo posmoderno. 1993. UNAM. Sarduy.

1996. TÉLLEZ. Nueva York. Sentido. Fernando. Madrid. TOSCANI. Caracas. La vida común. TODOROV. Edit. 1996. Edit. Edit. Jesús. 1994. Las leyes del caos. Madrid. Luciano. Stephen. no 4. TOULMIN. Modernidad y posmodernidad. RICHARD. postmodernidad y democracia. Crítica Cultural. Edit. La sociedad como texto. Tauros. revista Nueva Sociedad. Edit. Novel. Omega. Free Press. 1994. Redes que dan libertad. 1996. 1996. Edit. Santiago. Edit. revista Astrágalo. La política internacional en un mundo postmoderno. 1992. 1996. Taurus. José C. 1990. TOMASSINI. Olivero. TOMÁS Y VALIENTE. septiembre. 1996.ESA INCÓMODA POSMODERNIDAD PERDOMO. Edit. Crítica. Jorge y Francisco FERNÁNDEZ BUEY. SABROVSKI. RUBIO CARRACEDO. Barcelona. La voluntad disculpada. Tzvetan. revista Claves de razón práctica. José. La insubordinación de los signos. Mérida. El desánimo. Nelly. SLATER. Edit. A orillas del Estado. Bel. Edit. Teoría crítica y postmodernismo. La sociedad posmoderna. septiembre. Edit. 1991. Claves Latinoamericanas. SUBIRATS. Paidós. Trotta. Barcelona. no 65. Oviedo. Caracas. 1998. 117 . Barcelona. Edit. Educación moral. 1991. Alcalá de Henares. Eduardo. Taurus. Universidad de los Andes. PRIGOGINE. 1997. Buenos Aires. Madrid. 1996. Francisco. «Geopolítica y posmodernismo». julio-agosto. Madrid. José. RUBIO LLORENTE. Edit. Adiós a la publicidad. Eduardo. TRIGO. Armando. Andrés Bello. PUERTA. «La ciudad fractal». México. ROA. 1996. Madrid. Universidad de Carabobo. no 144. Francisco. «El concepto de posmodernidad: deconstrucción de Cronos». Valencia. David. Santiago. 1996. 1996. en Enfoques sobre posmodernidad en América Latina. SAVATER. 1996. RIECHAMANN. Edit. Ilya. «La muerte de la razón». Cosmopolis: The Hidden Agenda of Modernity. Magaldy.

Tribus urbanas. «La civilización de la selva: el antiguo Japón le muestra el camino al posmodernismo». Edit. «Postmodernisms and the study of the future». Le grand refus. Edit. 1996. 1996. VARIOS. Fayard. Barcelona. París. ZERMEÑO. Thomas. UAM. Edit. enero-abril. VELASCO. Sergio. 1996. WIEVIORKA. Gianni. Estados Unidos. Juan MARTÍN. Edit. Barcelona. 1995. en Varios: Fin de siglo. Barcelona. 1996.RIGOBERTO LANZ UMEHARA. WELLMER. Mitchael y Francis DUBET. 1996. Ser cristiano en una cultura posmoderna. Barroco y neobarroco. «¿El fin de qué modernidad?». Gedisa. Mitchael. 1992. Siglo XXI. Finales de partida: la modernidad irreconciliable. WIEVIORKA. revista Futures Research Quarterly. 1996. Edit. YURKIEVICH. 1995. Edit. Taurus. México. McGraw Hill. París. Círculo de Bellas Artes. Edit. México. Edit. La sociedad derrotada. VATTIMO. 118 . Albrecht. Enmanuel. 1996. Edit. Saúl. Paidós. México. Takeshi. Fayard. WALKER. Madrid. México. WALLERSTEIN. no 2. 1996. 1996. no 27. VARIOS. La movediza modernidad. Penser le sujet. Madrid. Cátedra. Creer que se cree. Revista Sociológica.

Lo posmoderno en la encrucijada ROBERTO FOLLARI .

.

Lo hacemos bajo la advertencia de que no estamos ante un momento cualquiera del despliegue de lo que ha dado en llamarse posmodernidad: es notorio que pasó el lapso inicial de ésta. no se patentiza la línea divisoria con la modernidad —respecto a la cual lo posmoderno se autodefinía como contraste y superación. cuando se planteaba como pura promesa del final de los males modernos. estamos ya instalados en el talante posmoderno 121 . por una parte. De manera que nos encontramos en un momento en que el horizonte de comprensión está abierto hacia la redefinición histórica. por tanto. por la otra. aun cuando tal apertura permita sólo una panorámica difusa y germinal: asistimos a ese instante en que puede empezarse a hablar en pasado del desarrollo de la condición posmoderna.LO P O S M O D E R N O E N L A E N C R U C I J A D A DESARROLLAREMOS ALGUNOS de los puntos principales que hacen hoy a la relación entre condición posmoderna. y situación cultural y política. y que asistimos por esto a una situación en que lo posmoderno se encuentra ya a prueba. no caben hoy las simples apologías. ya no estamos ante una novedad y. al menos a la hora de buscar legitimidad propia—. ni la sola crítica —ya algo remanida— de la unicidad subjetivista y el talante dominador propios de la época iniciada con Descartes. Simplemente. no porque ésta se haya rebasado —errónea expectativa para apenas unos quince años de presencia— ni tampoco porque aquello que inicialmente la definió haya desaparecido por completo.

será entendido como muestra del triunfo de lo definidamente irracional. con el recurso de la barra divisoria según la cual todo lo que no se sume a la aceptación de la escindida razón moderna como punto de sustento. la excedencia amenazante de aquello que no puede ser subsumido en el campo de la ciencia entendida anacrónicamente como exclusiva ordenación lógica. Klages.). 122 . y la filosofía como establecimiento de las garantías de conocimiento de aquélla. Dentro de esta conocida tesitura. Edit. 1991. de aquello que repugna a todo razonamiento y cordura. «lo otro». Planeta. Se pueden hoy someter a juicio desapasionado. RACIONALISMO. se rebate cualquier posible oposición con el fantasma de lo irracional. las posibilidades y limitaciones de la nueva condición epocal. a partir del supuesto débil pero familiar a la apariencia según el cual hay existencia de un sujeto epistémico puro. con más rigor.ROBERTO FOLLARI y éste ha comenzado a abandonar el aura. 1. Sin demasiadas distinciones —en esto es paradigmático el best seller literario de Sebreli sobre el tema—1 los racionalistas dividen el mundo entre ellos y una (y sólo una) categoría más: los otros. Sebreli: El asedio a la modernidad. para someterse a las condiciones de la rutinización. POSMODERNIDAD Y TOTALITARISMO FASCISTA Es conocida la apelación a la noción de «irracionalismo» que suele practicarse desde un cómodo sentido común para enfrentar posiciones que suponen una redefinición del sitial de la razón con relación al conjunto de la experiencia humana. Buenos Aires. Dostoievski. de tal modo. Desde este sitial hallamos la posibilidad epistémica actual de enclave para nuestro discurso. es habitual que lo posmoderno sea identificado lisa y llanamente con una forma de irracionalismo más. se recibió este tipo de apelativos. Ya dentro de la negatividad frente al proyecto de dominación técnica del mundo propio de la modernidad (Nietzsche. etc. De modo que lo posmoderno es mezclado con la modernidad negativa rechazada en bloque (desde el hippismo a la filosofía 1 J.

Para Sebreli. De tal manera. sino simplemente en la oposición abstracta a los supuestos bienes que a la modernidad racionalizante serían inherentes. con la noción de tolerancia que la sustenta. lo posmoderno ni siquiera es recortado como objeto. Sabido es que los nacionalismos exacerbados han apelado a la raza y a la tradición. por ejemplo. Los «irracionalistas» son una polifacética gama reducida a la unicidad frente al sólido bloque de las certidumbres occidentales. con lo cual toda la especificidad del fenómeno desaparece. Por tanto. al menos. no habría en estos casos más que una lucha entre «la razón» y sus enemigos. no se lo entiende en la especificidad marcada por el agotamiento de lo moderno. por la posibilidad de relativizar la verdad al ponerla en el campo de la racionalidad científica o filosófica.LO P O S M O D E R N O E N L A E N C R U C I J A D A existencial y las vanguardias artísticas). de la atención a la propia historia y a la propia tradición (y la vitalidad que se ligaría a éstas. A su vez. la derecha ha rechazado el legado racionalista moderno y para ello ha execrado la revolución científica iniciada por Galileo. particularmente. indígena. considerándola un desgraciado accidente antropocéntrico que se aparta de algún sagrado orden natural o. Así. También es conocida la repugnancia de las derechas totalitarias por la democracia representativa. ahistórica y unívoca). a la lengua y al particularismo histórico. posmodernistas y dadaístas. frente a la diferencialidad jerárquica de los hombres concretamente existentes. todos junto a indigenistas y teluristas del estilo de Kusch: una mezcla en la cual el recurso para devaluar y deformar al adversario es el mecanismo indispensable para poder criticarlo sin matices. de los de extrema derecha. cultura afro. 123 . Vattimo es situado en un bloque con Baudelaire y Picasso. la operación discursiva del racionalismo guarda un segundo supuesto no explícito pero legible en su ordenamiento textual: el «irracionalismo» es responsable de los totalitarismos en general y. también por la apelación a la igualdad de derechos. frente a la falta de vigor de racionalismo abstracto e intelectualizante). esto. Ciertamente. han marchado juntos en el desafío a las —según él— firmes propuestas cognitivas y axiológicas de «la» razón (asumida como si fuese universal.

Barcelona. así como a cualquier axiología apriorística. Barcelona. 1989. Barcelona. F. Habermas: Pensamiento postmetafísico. Edit. 1989. Su búsqueda fundamental frente a los posestructuralistas y posmodernos (señalados todos como si fuesen posmodernos. Con esta aceptación de la pluralidad fáctica de los puntos de vista 2 J. es excesivamente simple el expediente de asumir que en los «irracionalismos» se establece la base de la existencia del totalitarismo.ROBERTO FOLLARI Reconocida esta posición de las derechas antimodernas. de lo sin-fondo. G. sin mutua distinción)3 es la de restituir la vigencia de lo universal. Edit. 1988. Nihilismo y hermenéutica en la cultura posmoderna. de su abierto rechazo al positivismo naturalista. el proyecto de Habermas queda subsumido en el de una recuperación de los valores de la razón. Es importante destacar el lugar ocupado por la teoría de Habermas en este debate. Gedisa. Castoriadis: Los dominios del hombre: las encrucijadas del laberinto. Taurus. Lyotard: La posmodernidad (explicada a los niños). 124 . se supone una relación cuasi-causal: hay posiciones totalitarias porque hay «irracionalismos». por ello.5 según la cual quedan instituidas condiciones universalmente válidas para fijar las reglas axiológicas en las sociedades. Edit. Taurus.4 La razón debe aparecer como constituyente frente al desorden multívoco de la historia: nunca como constituida desde ésta. Edit. apelando a la acción comunicativa como mecanismo intersubjetivo y. aun cuando los contenidos específicos surgidos del seguimiento (o no cumplimiento) de tales reglas sean en cada caso diferenciados. Lo posmoderno sería entonces —aun cuando esto contradiga rotundamente a posmodernistas como Vattimo o Lyotard—2 la base para la posibilidad de reinstalación de regímenes ultrarreacionarios. lo posmoderno no es más que una versión cualquiera de esta ecuación señalada. 3 J. Gedisa. México. Vattimo: El fin de la modernidad. 1990. 5 J. 1987. Buenos Aires. Edit. Y si todos éstos representan una postura más o menos equiparable. En ese caso. aventar el fantasma de lo no-fundado. De manera que se llega a la solución de «unidad de la razón en la pluralidad de sus voces». Habermas: El discurso filosófico de la modernidad. Gedisa. 4 C. Más allá del intento por rescatar una razón que no se sustente en el subjetivismo moderno.

aquel proyecto de enfrentar a la razón congelada de los positivistas. En El discurso filosófico de la modernidad la pluma estaba menos afilada: allí Habermas pone en el mismo plano a Heidegger. se ha transformado en defensa racionalista ante lo que él considera el peligro de una desfundación de lo universal adscripto a la razón. y a todos éstos con Foucault y Derrida. tratando de abrir a la pragmática histórica con Pierce. Nietzsche y Bataille. La razón reaparece en sus características de universalidad que son tan caras a los deudores del pensamiento kantiano. y a aquellos que fueron parte de la modernidad negativa (Heidegger. con los posestructuralistas. Habermas aparece dando un paso en al asunción de las condiciones objetivas de la sociedad posmodernizada. iniciado en Conocimiento e interés para enfrentar el racionalismo de cuño positivista (al extremo de incluir dentro de éste a la dialéctica de Marx y a la teoría de Freud). por ello. Pero en el mismo movimiento establece los límites de tal aceptación: tras la apariencia de lo diverso existe la universalidad de las condiciones que lo estipulan. Nietzsche) en estado de modernidad no consumada. De modo que se critica por igual a filósofos y ensayistas. Esta no-especificación de las diferencias entre los autores discutidos y —sobre todo— la imposibilidad de explicar por qué se los considera posmodernos (cuando Foucault o Derrida no han 125 . y a la «comprensión» de los actos desde la dimensión subjetiva de la intención del actor con Dilthey. De manera que el proyecto habermasiano. se agrava por el hecho de que todos están considerados bajo el amplio rótulo de posmodernos.LO P O S M O D E R N O E N L A E N C R U C I J A D A que Lyotard celebrara en su conocida tesis sobre los «juegos lingüísticos». Tal igualación de posestructuralistas con críticos clásicos de la modernidad. o al menos de «pivotes» conceptuales de apertura a la posmodernidad. con la modernidad en crisis y descomposición. deconstructores de la razón en una condición histórica fáctica de consumación de tal disipación del orden racionalista. Las obras de Habermas desde la instalación del auge posmoderno van todas en esta dirección. más allá de que algunas de las últimas han mejorado la especificación del adversario y. la pertinencia de los argumentos esgrimidos.

cit. Lo posmoderno no desaparecerá con atacar a los autores que se reclaman posmodernistas.6 lleva a que la inmensa potencialidad argumentativa del texto de Habermas (cuya crítica de Foucault es sin duda minuciosa y —en algunos aspectos— demoledora) se pierda en cuanto a los fines que perseguía de refutar explícita y específicamente a lo posmoderno. pero que son aquellas que se sintetizan en el apelativo de «posmodernas». 7 J. la figura de Habermas ofrece una versión aggiornada de esta posición. Importa destacar que en su libro inmediatamente posterior. Habermas: Pensamiento postmetafísico. De manera que en un antagonismo que ha tendido a polarizarse entre racionalismo versus críticos de éste. por la razón elemental de que lo posmoderno no existe por responsabilidad de tales autores. ni creemos que teóricamente se les pueda adscribir dicha tendencia).ROBERTO FOLLARI aceptado serlo. así como el análisis y contenido objetual de sus trabajos. los matices que diferencian a Habermas de positivistas y analíticos han tendido a borrarse: la postura habermasiana es la actual respuesta generalizada al «irracionalismo» posmoderno. Es decir: ya que el racionalismo apriorístico para el cual los valores derivaban de la universal condición natural del hombre se ve en apuros para sostenerse. Follari: Modernidad y posmodernidad: una óptica desde América Latina. y que la refutación de teóricos pudiese servir de mecanismo de liquidación de la condición cultural en que dichos autores basan su constitución como sujetos.7 el autor alemán asumió una versión más precisa frente al tema. Lo cierto es que la insuficiencia del racionalismo clásico frente al vendaval de pérdida de fe en las certidumbres. Buenos Aires. sino que en todo caso ellos se sostienen en la situación fáctica de la existencia de condiciones a las que podemos dar nombre e interpretación diversificadas. ob. Otro equívoco no menor sostiene el texto habermasiano: la refutación de autores que él reclama como posmodernos parece bastarle para exorcizar la condición histórico-cultural posmoderna. 126 . 1990. ha dado lugar a la apelación a Habermas como modo de reaseguro. Aique/Rei/Ideas. Es decir: parece interpretarse que se trata de una situación intrateórica. Si 6 R.

Habermas produce una especie de trascendental: no afirma —lo cual sería una ingenuidad que no cabe en su pensamiento— que la acción comunicativa sea la base de los contenidos axiológicos realmente existentes. Desde ese punto de vista. juzgar lo dado. Ellos hallan en Habermas una última tabla de sostén. propone que estos últimos serán legítimos sólo en la medida en que sean capaces de resistir la prueba de someterse a tal acción comunicativa como criterio. Con claridad se establece la predilección por Putnam. Pero no se abandona la tesis de la unidad de la razón: ésta ofrece los criterios universales desde los cuales se juzga cualquier elección objetivamente existente de valores. de Rorty. debilidad que obviamente no existe por alguna razón intelectual o intrateórica. para los cuales en algún espacio del dibujo del mundo se leen los valores y los derechos naturales. representante del retorno del referente y del anclaje del lenguaje en lo real. el filósofo germano opera objetivamente como pivote último del polo del debate que se encuentra en mayor estado de debilidad. está claro por fin quiénes son los posmodernistas: se habla de Lyotard. desde sus estipulaciones. Allí se establece que es cierto que actualmente hay multiplicidad de apelaciones para la legitimación en lo ético y lo político: lo cual es sin duda un avance de su parte en el reconocimiento de lo real/social como fundante de la discusión. En este sentido. Los parámetros de la acción comunicativa en libre argumentación con bases de sinceridad y no coacción servirán como criterio de evaluación. tendiente al eclipse de las certidumbres «duras» y de las pretensiones universales de validez. 127 . así como en el de la característica dominante de esa realidad en la actualidad. la intemperie posmoderna lleva hacia el refugio en posiciones tradicionales. Estas filigranas conceptuales no son las que solemos encontrar en los racionalistas más tradicionales. De modo que éste funcionaría como idea reguladora para «tender hacia allí» y para. pero obviamente no fijada tanto en la fidelidad al autor como en la apoyatura táctica contra los criterios de la racionalidad instalada.LO P O S M O D E R N O E N L A E N C R U C I J A D A bien tal vez se trate de un texto menos brillante que el anterior. sino por la abierta oposición a la tendencia hegemónica en la cultura contemporánea. más bien.

pero ello es diferente a creer. su «rebasamiento». para un retorno de lo expresivo dado en las 128 . han insistido en presentar la cuestión como puro debate conceptual. Esto produce una especie de ahorro de recursos: si se trata de enfrentar una cuestión intrateórica. No es que haya existido nazismo porque hubo teorías que tuvieron como base la idea de superioridad de la raza aria: éstas fueron un factor constituyente/constituido de la situación global. naturalmente será más fácil que hacerse cargo de las condiciones sociohistóricas que rematan en lo posmoderno. culturales e ideológicos estuvieron conjugadamente operando. futuridad y dominio técnico. Si pensamos en discutir esas condiciones socioculturales globales. su culminación y cumplimiento. las cuales «segregarían» efectos políticos. que la teoría deduce desde sí realidad. Pero el equívoco resulta más hondo: de él pareciera desprenderse que la realidad depende de las posiciones teóricas. invirtiendo la ecuación convencional: es el racionalismo que sustenta la racionalidad instrumental el que ha dado lugar al nazismo. forjando un mundo desencantado y tedioso (el mundo de la administración total de la vida y de los afectos) se han dado las condiciones para una perversa estetización de la política. De modo que no basta con exorcizar las teorías pronazis para que desaparezca la amenaza del totalitarismo de derechas: más bien hay que construir las condiciones sociopolíticas que hagan improbable tal irrupción. y la presente inversión paradójica de sus efectos culturales. ya que esto es un presupuesto ingenuo incapaz de comprender las condiciones sociales de mediación de efectos políticos. Es más: así sería difícil escapar a la evidencia de que lo posmoderno no es más que la continuidad exacerbada de lo moderno. en la cual elementos económicos. Es decir: todos sabemos que la teoría tiene relación con la realidad política.ROBERTO FOLLARI Esos sectores expresados en la filosofía y en las ciencias sociales. como que si la posible refutación teórica bastara para exorcizar la realidad cultural posmoderna. no es de despreciar el desarrollo que la inicial Escuela de Francfort hiciera al respecto. como señala Vattimo. idealistamente. en su propia crisis de legitimidad. Esto significaría asumir —cosa para nada común en el racionalismo— la responsabilidad que le cabe al proyecto moderno de progreso.

una sociedad donde el «camino del campo» sugerido por Heidegger podía resultar una interpelación colectiva. el para qué de los actos. y ya en nuestro siglo a la síntesis elaborada por Max Weber. Tesis que reconoce un antecedente ilustre como Husserl: en su célebre Krisis deslizó con claridad que el abandono neopositivista de los temas fundamentales para el hombre por parte de la filosofía. Es que Alemania no era un país cualquiera de Europa: allí la revolución burguesa se dio con tardanza. gobernada por la computación y el video. representación inmediata. 129 . cabe advertir la diferencia con la condición posmoderna: ésta requiere la modernidad cumplida. Desde ya. históricamente renuente a la urbanización y lo cosmopolita. Una sociedad que era sensible al pensamiento antimodernista.LO P O S M O D E R N O E N L A E N C R U C I J A D A manifestaciones de masas y en los símbolos de la raza y la nacionalidad. El resultado —señalaba Husserl— estaba a la vista en la época de los treinta: avance de las propuestas teluristas y racistas como salida para la soledad y el sin-sentido de la existencia. Estaba allí el suelo cultural desde el cual una posición reaccionaria podía encontrar arraigo. Una situación prácticamente opuesta a la de la premodernidad que obró como fuente de sustentación de la posibilidad de enraizamiento del nazismo. Una razón escuálida cuya única función sea legitimar la ciencia y su discursos neutro. el sentido. daba por resultado un necesario apego a fórmulas mágicas respecto a los acápites truncos: la muerte. implica la existencia de una tecnología avanzada. que enfrentaría al positivismo y a la industrialización propias del avance capitalista. retornaban como aquello que el hombre ansiaba resolver. Fue Alemania la que produjo a Goethe y a Hegel. la que dio lugar al romanticismo. historicidad. que habían sido considerados «falsos problemas» propios de un lenguaje sin significado. No es casual que sea la filosofía alemana la que en diversas épocas enfatizó el tema del ethos. la que abrió el espacio de la razón —por vía del idealismo absoluto— a todo aquello que clásicamente era considerado ajeno a ella: voluntad. más la televisión satelital y la robótica. una sociedad de modernidad tardía. de tinte campesino. es una razón impotente que deja a sus adversarios la palabra válida sobre los temas centrales que interesan a los hombres.

se 8 J. y por ello se alejaba de todo retorno bucólico a las condiciones del mundo campesino. cultura y política en Weimar y el Tercer Reich). se trataba de recuperar la «bestia de caza» que habitaría en cada ario debajo de aquello que ha sido alisado por la civilización. 1990. para proponer un camino de sangre y fuego. Una modalidad de rechazo de la Ilustración. de músculo y potencia. la sangre y la tradición. Ataque a la mente en nombre del alma. con fuerte tensión interna— la vuelta al pasado. con el fin de sostener la posición antiliberal y anticomunista. 130 . de la ciencia y del intelecto.ROBERTO FOLLARI Los teóricos nacionalsocialistas mostraron una gran habilidad: no resultaron simplemente antimodernos. puestos a la razón universalista. Tenemos entonces el talante de un «romanticismo de acero» opuesto al bucolismo campesinista. La idea del retorno al pasado desde el punto de vista político podía tener buen valor de choque desde la oposición. percibida como abstracta. Oponiendo cultura a civilización —según un venerable legado de la tradición alemana—. La nueva síntesis fue —entonces— una composición discursiva que retomaba elementos clásicos de la cultura alemana. De manera que lo realizado por los teóricos del nazismo fue una reapropiación de la tradición cultural alemana antimoderna. De manera que surgió una corriente de «modernismo reaccionario»:8 se trató de conjugar en el discurso —produciendo una síntesis nueva. pero a la vez reaccionario. descorporeizada y vacua. al cálculo en nombre del espíritu. la raza. que endiosaba a la máquina y que mostraba la industrialización como el proceso mediante el cual la raza aria realizaba su destino histórico de privilegiada grandeza. Es sabido que una formación discursiva siempre es pasible de recomposiciones y reacomodos: sólo en la idealidad una ideología compone una unidad de límites especificados y precisables para siempre. el cálculo y la ética mercantil. pero a la vez asumía la necesidad de la industrialización y de la guerra. pero escasa capacidad de interpelación para un proyecto de gobierno. México. Fondo de Cultura Económica. débil. del legado democrático. así como la antisemita asociada al desprecio por el capital financiero. con la apología de la industrialización y de la máquina. Herf: El modernismo reaccionario (tecnología.

. La lectura de sus textos sugiere la orgía de sangre como especie de redención y vuelta a una elemental energía adscripta a la naturaleza. poder y más poder». el culto a la máquina no dejó nunca de estar presente: toda una línea de revistas y publicaciones de ingenieros que ligaban la tradición alemana al avance tecnológico se desplegó en las décadas de los años veinte y treinta. Y. de modo que la curiosa síntesis entre reacción cultural y modernización tecnológica quedaba sellada. 131 . Desde allí.9 Una de las versiones más extremas de esta tendencia es la que representó Ernst Jünger: celebración absoluta de la guerra. continuando. y aun de la ciencia y la modernización. «Una barricada de artillería era una tormenta de hierro. p. señalando que [. estetización de la muerte y la batalla. al músculo. Podemos entonces finalizar esta caracterización del pensamiento instaurado en Alemania que desembocó en el nacionalsocialismo. una bomba que explotaba un huracán de fuego». Sin embargo.. 159. de toda la tradición del pensamiento democrático. el socialismo sería «poder.. expresiones como ésta: «Presencié la carnicería[. 117-118. Ibídem. para Spengler. Jünger mismo se refería a la máquina en términos que la ligaban a la guerra. a la virilidad.10 Ciertamente. la política se vería como continua en este ejercicio de la voluntad. y ofrecía al pensamiento conservador la posibilidad de articularse coherentemente en un proyecto político de interés para la burguesía industrial alemana. Uno de los intelectuales —como Spengler— que abrieron el camino conceptual hacia la imposición de la ideología cristalizada en el nazismo. pp. a la vez que ofrecía un futuro de competitividad con los países a los que culturalmente se denostaba como decadentes e inferiores. el «irracionalismo» implica aquí rechazo del legado iluminista.] el aspecto realmente característico y peligroso del nacionalsocialismo era su mezcla de una modernidad robusta y 9 10 Ibídem..] como si estuviera en la primera fila de un teatro».LO P O S M O D E R N O E N L A E N C R U C I J A D A trataba de pasar por encima de la mediación intelectual para recuperar una voluntad férrea y primera.

M. por ello es feliz la denominación «sobremodernidad» a la que ha apelado Marc Augé. Gedisa. como hemos dicho: combinación altamente explosiva porque permitía el surguimiento de un proyecto económico. sino un llamado vociferante a la ruptura con la mediocridad burguesa. Barcelona. primacía del intelecto. p. 1993. la muerte. al absoluto encarnado en la guerra. Hert.12 No estamos instalados ante un rechazo. no se trata de dejar afuera la Ilustración. 11 12 T. a la vez que aparecía como una invitación a la revolución cultural. a un apocalipsis purificador. Edit. citado en J.. En realidad. Lo posmoderno implica el rebasamiento de la modernidad. De modo que los valores de tolerancia propuestos en la democracia representativa son. la violencia. (Una antropología de la sobremodernidad). establecido en sentido estricto. y reaccionario en lo cultural. incluso. ob. sino de «superarla». ética de la responsabilidad. por ello advertida en sus límites en tanto dada por supuesta. con el apoltronamiento cómodo de la clase media.ROBERTO FOLLARI una postura afirmativa hacia el progreso combinadas con sueños del pasado: un romanticismo altamente tecnológico. planteadas por los racionalistas. Llamado al enfrentamiento. La relación con la Ilustración para el posmodernismo es menos lineal. la instauración de un corte con la decadencia supuesta en valores como racionalidad. Hay también allí un abandono de las tesis de la Ilustración: progreso. 132 . Mann: Essays (Band 2). llevados al plano primero. Volvamos entonces ahora al talante posmoderno para advertir las eventuales cercanías. un tecnologismo progresista en cuanto a lo industrial. Augé: Los «no-lugares». El reaccionarismo no resultaba una amarga invitación a restaurar pasados. la férrea voluntad no mediaba por lo que se entendía como mediocridad del intelecto. Espacios del anonimato. exacerbados. 19. sino más bien ante la modernidad asumida y plenamente cumplida. la imposición. valor de la ciencia. tolerancia. con lo convencional impuesto. cit. Una versión superficial podría advertir en ello un paralelismo de posiciones. El tono altisonante de la llamada implicaba la idea de una ruptura cultural frontal.11 Es decir. ante una especie de «antimodernidad».

Toda la justificación del valor de esta época por parte de autores como Vattimo13 y Lyotard. Contra el Uno de la tradición. En ambos casos. Buenos Aires. Gusto por el retazo. La tradición étnica o nacional excluyente. En un caso. ob. Lyotard: La condición posmoderna. F. por el fragmento. F. hay que superar las tendencias al dominio y a la imposición ínsitas en la modernidad. de capacidad de imposición y dominio que sería propia del legado moderno. cit. 133 .LO P O S M O D E R N O E N L A E N C R U C I J A D A por la condición posmoderna. cit. en el otro. «guerra al todo» (Lyotard). se advierte que la modernidad arrastra un lastre de desvitalización interno a la intelectualización representada de manera paradigmática en la división mente/cuerpo propuesta por Descartes.15 se trata de la apertura a un pluralismo de hecho. Nada tiene que ver con esto la impronta posmodernista. a la diversidad de los puntos de vista. la tradición. 1987. tendiente a la imposición totalitaria. definida según un ethos fuera del cual los sujetos son entendidos como traidores a aquello que esencialmente les correspondería como «el» comportamiento adecuado. Para los posmodernistas. Lyotard: La posmodernidad (explicada a los niños). sino exceso de ella. J. Vattimo: El fin de la modernidad. Contra el énG. Nihilismo y hermenéutica en la cultura posmoderna.14 apela a mostrar que la modernidad habría sido intrínsecamente violenta y dominadora. así como de diferenciados mecanismos y contenidos de legitimación en la actual situación epocal. por ello. la verdad con minúsculas y adecuada al uso de cada sector social. el retorno a la fuerza sin mediaciones. sería valiosa la instalación de una pluralidad de juegos de lenguaje. ¿Qué se opone —en cada caso— a la preminencia cognitivista propia de la modernidad? Ya lo hemos advertido en los autores que desembocaron en el nazismo: la celebración generalizada de la raza. de vigor. la sangre y el enfrentamiento violento. ob. Como se advertirá. pero por razones diametralmente opuestas. la creencia de que lo moderno no tiene déficit de dominación. 13 14 15 J. en ambos casos el rechazo de la modernidad se da por razones opuestas: para el totalitarismo pronazi se trataba de atacar la falta de agresividad. Rei.

final del entusiasmo. Lyotard: El entusiasmo. al mundo de elección a la carta. estamos lejos de cualquier homologación entre ambos legados: sus apelaciones teóricas son muy diferentes. F. el culto del progreso y de la máquina. Barcelona. tanto como muchas de sus consecuencias de hecho. a lo light y lo cool posmodernos. El contraste no puede ser mayor. Por supuesto. en la medida en que supone valores que repugnan por completo a tal totalitarismo. Edit. Gedisa. 1990. Contra el llamado grandilocuente. la conclusión se hace evidente: la asimilación entre «irracionalismos» es por completo insostenible. Lipovetsky celebra lo posmoderno como realización plena del legado moderno de individualización.ROBERTO FOLLARI fasis totalitario. Contra la ansiedad por la guerra y el poder. si es la llamada al ocaso de las convicciones fuertes en nombre de las cuales las guerras pueden sustentarse? Dicho lo anterior. parece llamar a la dictadura. lo posmoderno carece de todo punto de contacto o filiación con el pensamiento del totalitarismo de derechas. Más bien es su contracara. G. por cierto. 1993. Anagrama. suponiéndola equiparable a la de16 17 J. La violencia. La simple licuación de la diferencia entre Ilustración y totalitarismo (como planteara de modo célebre la primera Escuela de Francfort. Barcelona. la primacía de la técnica. Edit. y luego Foucault). la tolerancia generalizada y múltiple. Lipovetsky: El imperio de lo efímero. apunta a lo democrático. el retorno a lo pequeño. el ponerse fuera de la égida de éstos. ciertas continuidades posibles entre lo moderno y el reaccionarismo que quiere reinstituir lo premoderno. La moda y su destino en las sociedades modernas. 134 . el proyecto colectivo en nombre del cual subordinar la subjetividad. Pueden señalarse.16 ocaso del encantamiento. resulta sumamente peligrosa. de exigencias homogeneizantes y esencialistas? ¿Qué tiene que ver lo posmoderno con el culto de la guerra. Contra la intolerancia fundamentalista. ¿Acaso hay alivianamiento en las posiciones pronazis? ¿Acaso proponen la libre elección personal? ¿Hay en lo posmoderno preminencia de morales duras.17 más allá de lo acertado o no de su diagnóstico teórico.

Edit. no hay lugar para la afirmación de la ciencia como valorable.. A pesar de las obvias limitaciones de ésta.C. y desde ellos hasta restauradores del orden como Lakatos o Putnam. cuál es el resultado de las interpelaciones de la extrema derecha: liquidación física de opositores.E. no es difícil encontrar toda una línea de defensa de principios a priori y de la imposición de una filosofía de la ciencia prescriptiva.19 Con ella quedó plasmada la idea de que no se trata de imponer a 18 19 W Stegmüller: Estructura y dinámica de teorías. encontró su punto de crisis con la obra de Thomas Kuhn. México. que propone —frente a la ciencia realmente existente— modelos a los que las prácticas debieran adecuarse. Qué son las revoluciones científicas y otros ensayos. Nadie se sorprendería si afirmamos que no hay epistemología de extrema derecha: en tanto ésta deja fuera el legado del iluminismo y enfrenta a la razón como modo de debilitamiento de la voluntad y del ethos. T. los latinoamericanos conocemos lo que sucede si desaparecen las garantías institucionales. EPISTEMOLOGÍA MINIMAL Quizás el campo epistemológico sea aquel en que se patenticen con más evidencia las distancias entre las posturas totalitarias y las que lleva adelante el posmodernismo o —mejor— aquellas que son fruto objetivo de la condición social posmoderna en la que se desarrollan. cuya finalidad es legitimar a la ciencia. en tanto discurso de «segundo orden» respecto a ella. Kuhn: La estructura de las revoluciones científicas. Desde el formalismo logicista del Círculo de Viena al popperianismo falsacionista. 1989. Paidós/I. eliminación de toda oposición. Por tanto.18 Por esto aquí la «dureza» en las posiciones queda monopolizada prístinamente por el racionalismo moderno. Barcelona. Fondo de Cultura Económica. Ariel. 1989. .LO P O S M O D E R N O E N L A E N C R U C I J A D A mocracia representativa. 135 . normativa. Este intento por sostener una justificación de la ciencia por vía de su remisión a modelos preexistentes y dibujados desde la filosofía. Barcelona. tampoco viene al caso la epistemología. 1983.

poderes políticos. El tener en cuenta estos aspectos de alguna manera —como lo hace Kuhn. Por ello las actuales tendencias en epistemología resultan muy ilustrativas. según hizo la tendencia hegemónica de la modernidad. etc.20 De manera que lo científico no sería menos racional por abrevar de la experiencia humana en sus determinantes políticos o de personalidad: la idea robótica de sujetos puramente epistémicos e incontaminados. filosofía y crisis política. habitualmente lisa y llanamente «irracional». aunque no disponga de una teoría de lo social para explicar sistemáticamente tales cuestiones— deja fuera toda posibilidad de reducir lo científico a sus determinantes internos. estados de ánimo de los investigadores y sus auxiliares. Pero la historia no se deja encasillar en la lógica o la pura deducción. de manera que para los autores logicistas se la ha entendido como a-racional. En un texto anterior hemos desarrollado largamente la tesis de que lo racional no puede ser asimilado a lo voluntario o lo intencional. en cuanto pretende una condición del hombre ajena a sus reales posibilidades fácticas de existencia. Evidentemente. 1993. Follari: «La restauración racionalista. conocimiento personal de otros investigadores que influyen las propias ideas. tendencias ideológicas en boga en un momento dado. sociales o internos a la comunidad disciplinaria. 20 136 . al fruto o al procedimiento del cálculo. Aique/Rei/Ideas.ROBERTO FOLLARI los científicos estándares a priori acerca de lo que la ciencia debiera ser. en la tarea científica operan factores que poco tienen que ver con la lógica de la investigación como tal: posibilidades de financiamiento. o el miedo a la intemperie». Mientras desde el racionalismo se pretende asumir el monopolio de la legitimidad del legado democrático y pluralista R. sino de asumir las condiciones sociales e históricas en que de hecho ellos desarrollan su actividad. siendo sólo una ficción ideal presentada como prototipo de la evidencia. que dejaran fuera los malos condicionantes del contexto de descubrimiento. abstraídos en una empresa verdaderamente platónica por parte de los deudores de la tradición abierta al neopositivismo. en Posmodernidad. es ella misma no racional. Buenos Aires.

o Vattimo propone el pensamiento débil. y que por ello su pulverización del logos está exactamente en las antípodas del racismo o el nacionalismo para los cuales en la raza o la tradición se encuentra alguna esencia en la que lo colectivo subsume a cada sujeto. Se hace referencia directa a algunos autores que sostienen esta tesi- tura. donde el análisis social de las condiciones de producción. en nombre de una noción vaga según la cual habría una relación necesaria entre crítica al lugar de la razón occidental y totalitarismo mesiánico. están todas afirmadas desde ese mismo racionalismo. principistas y normativizantes. haciendo desde allí imputaciones al «irracionalismo» posmoderno como base de posibles fundamentalismos antidemocráticos. que no sea aquel en que los racionalistas pretenden una exterior asimilación. Para la primera. la lucha contra la dominación por la vía de las certidumbres y la apelación a la razón como fundamento. 137 . opuesto por completo al estilo grandilocuente en que los totalitarismos buscan fijar su propio discurso. No puede ser de otro modo si asumimos que Derrida es deconstruccionista. distribución y utilización de lo científico dejan fuera consideraciones a priori o modelos ideales. donde ha desaparecido la normativa para ceñirse al análisis del detalle y los meandros de la historicidad concreta.LO P O S M O D E R N O E N L A E N C R U C I J A D A occidental. el análisis de lo científico debe abandonar toda idea de lo social como obstáculo para el conocimiento: en las investigaciones dadas como exitosas hay tanto determinante social como en las 21 Ibídem. como propio de la época. el ataque a la dominación ínsita en el logos. De modo que la crítica posmoderna a la intolerancia y el rigorismo modernos. No hay punto alguno de convergencia. los denominados «estudios de laboratorio». donde se busca desentrañar la ciencia realmente existente sin anteojeras previas. Por una parte se encuentra el «programa fuerte» en sociología de la ciencia de la Escuela de Edimburgo (Barnes. resultan ignoradas. por la otra. Lo ocurrido en filosofía de la ciencia con posterioridad a Kuhn resulta ilustrativo: estamos ante una epistemología donde «lo pequeño es hermoso». Bloor).21 en los hechos las posiciones hard. sin énfasis.

Sólo una gran ceguera podría dejar de advertir que en este supuesto «irracionalismo» ajeno a una razón vacía se está muy lejos de potenciales rasgos totalitarios.ROBERTO FOLLARI dadas por fracasadas. sin pretensiones universales y sin búsqueda de un metadiscurso justificador de la ciencia. mimeo. sin prescripción. 138 . los estudios de laboratorio llevan al extremo el relato del detalle de la producción científica: muestran. Centro Editor de América Latina. un narrativismo de lo que es la empresa científica. C. la intención de sujeción a lo Uno. por ejemplo. Se trata simplemente de mostrar cómo lo científico funciona. Prego: Las bases sociales del conocimiento científico (la revolución cognitiva en filosofía de la ciencia). Ambroggi: «El programa filosófico de los estudios sociológicos». quedan en manos de la epistemología tradicional: de manera que este ámbito es quizá uno de aquellos en los que con mayor claridad se exprese hoy la característica de lo posmoderno. Lo posmoderno produce como efecto epistemologías abiertas y plurales. 1994. de abandonar la pretensión de dictado de normas y del lugar prescriptivo que fija qué sería aceptable y qué no. de acuerdo a los lugares de los actores dentro del sistema científico. La abismal distancia entre una y otra formación 22 A. un talante light que resulta inconfundible con cualquier retorno a «romanticismos de acero» o celebraciones del rito de la sangre como redención patriótica. para nada armónica o en conjunción de intereses) y no de los dictados de la filosofía de la ciencia. la prescripción. Rosario. La dureza. del a priori que decidía qué resultaba aceptable y qué no y de dónde empezaba la pseudociencia. Buenos Aires. 1992. de qué manera la formación educativa o religiosa de un investigador ha condicionado sus tomas de posición (por supuesto. Coloquio Ciencia y Sociedad. o cuáles fueron los condicionantes en una polémica teórica. de cuál es la teoría suficientemente justificada. No es que ésta haya dejado de existir: pero su legitimación o deslegitimación depende de la comunidad de científicos (comunidad obviamente conflictiva. Ha desaparecido la búsqueda impositiva del justo modelo. incluso en las ciencias duras). Un deseado minimalismo. A su vez.22 Se trata de una epistemología del detalle.

con modalidades muy diferenciales entre sí. Así. o bien buscaba permanecer en un plano más escuetamente descriptivo. 1986. Vattimo: El fin de la modernidad. tal como sucediera con el primer libro de Gilles Lipovetsky. 1986.23 Los primeros. Mientras este último buscaba exorcizar los cambios históricos con apelaciones idealistas al pasado (proclamando que la modernidad está inconclusa. propia de la modernidad rebasada). Barcelona. planteaban la llegada a un espacio en el cual la diferencia habría hallado por fin posibilidad de atención. a lo rígido y esclerosado por los estrechos marcos del racionalismo cognitivista. su capacidad de oposición a lo convencional. En ella se harían realidad el legado de las vanguardias. Edit. Lyotard: La posmodernidad (explicada a los niños). era la de un horizonte histórico epocal sumamente promisorio: por fin desaparecería la tensión hacia el progreso infinito y la futuridad que empaña todo presente. Barcelona. F. buscaba restaurar su valores. Foster: La posmodernidad. cit.25 el filósofo francés insistía en declarar que la violencia moderna había culminado en Auschwitz. la perspectiva de Vattimo expresada en términos filosóficos ontológicos (sin acudir a la ciencia. 2. 26 J. la tolerancia acabaría con la tendencia al totalitarismo propia de la dureza ordenatoria del pensamiento racionalista hegemónico en la modernidad. ob. 25 J.LO P O S M O D E R N O E N L A E N C R U C I J A D A discursiva no admite ningún tipo de asimilación que no sea interesada y teóricamente imposible de sostener. Jean-Francois Lyotard se enfrascaba en una equívoca polémica con Jürgen Habermas. G. finalmente el modelo de lo artístico y lo estético se harían hegemónicos en la trama social.24 Por su parte. Kairós.26 23 24 G. cit. la estetización de su existencia. Anagrama. un proyecto incompleto». y que por lo tanto se había abierto otra etapa definitivamente instalada. Lipovetsky: La era del vacío. 139 . ob. INFLEXIÓN POSMODERNA: FINAL DE FIESTA La primera literatura sobre la posmodernidad resultaba apoteósica al estilo Vattimo o Lyotard. ya mayoritariamente abandonados). Habermas: «La modernidad. en H. diferente. Nihilismo y hermenéutica en la cultura posmoderna. Edit.

hasta la derecha tradicional y esencialista. de retorno paródico al pasado. en el instante. Althusser: Para leer El Capital. para enfrentar la tendencia detractora. presente desde la izquierda más o menos esclerosada. nos encontramos con un discurso que defiende lo posmoderno con algunas armas que son visiblemente propias de la modernidad. siempre ha llamado la atención por algunas equivocidades. Lyotard no ha podido evitar la tentación de una versión apologética de lo posmoderno. 27 L. Si lo crítico permanece. como también nosotros sostenemos.27 nos lleva de inmediato a la evidencia de que lo posmoderno ha estado desde el primer instante signado. predominantemente adaptativo. Esta especie de lectura sintomal que podríamos asumir sobre Lyotard (recordando aquel —en su momento— célebre concepto de Althusser). Lyotard cree en rupturas. por una parte. de lo acontecimental. de festejo por la llegada de la nueva condición social.ROBERTO FOLLARI Por cierto. debemos en todo caso refundar su cauce y su modo de ejercicio. En realidad. de lo fragmentario y localizado. en el final de la monotonía de la duración: de manera que se instala en las esperanzas típicamente modernas de negación. por lo polémico y. pasando también por los diversos ropajes del racionalismo escandalizado por la súbita pérdida de las evidencias. por la equivocidad conceptual. la posición de Lyotard. 1969. la permanencia de la idea de crítica (propiamente moderna) en su discurso. sin discusión alguna acerca de sus posibilidades y reconversión en lo posmoderno. En dicho contexto. Edit. Por ejemplo. ambos aspectos están intrínsecamente ligados entre sí. o al menos se muestra reacio a tematizar aquello en que su búsqueda de ruptura deja de coincidir con el talante posmoderno. Como buen posestructurista que fue. Lo mismo vale —y de hecho le está asociado— en la cuestión relativa a las vanguardias artísticas: es muy sabido que lo posmoderno surgió dentro del campo estético. por la otra. Siglo XXI. México. ligado precisamente a la noción de final de las vanguardias y de búsqueda del pastiche. Dada tal situación. 140 . tales como la capacidad de transgresión vía de lo estético.

pero que entonces apenas se desdibujan. el abandono de la crítica. el ablandamiento del compromiso ético. Lipovetsky se dio a conocer con un libro que —si bien era una recopilación de una variedad de artículos— pudo dar una especie de descripción sociológica de lo posmoderno sumamente útil. cit. ello pondría en cuestión la recepción positiva de la nueva condición. en fin. el texto logró sin embargo algo muy diferente a los Vattimo o Lyotard. con fuerte impronta del marxismo. sólo hace visible aquel lado de la nueva situación que resulta coherente con sus propias expectativas. el apoltronamiento en la dinámica consumista. No de otra manera pueden entenderse las aporías en que se debate Lyotard: autor proveniente de la tradición crítica. un lugar para el instante. a las que no encontrábamos una configuración de conjunto que les diera sentido y que nos permitiera una brújula conceptual para dar cuenta de la cuestión. le parecen lo central: la pérdida de capacidad para reconstruir lo político.LO P O S M O D E R N O E N L A E N C R U C I J A D A Por su parte. por una parte. no son advertidos. en el mundo «psi». no asumía una defensa rígida de la nueva situación cultural. en el conjunto de características que hoy —una década después— resultan fácilmente enumerables. el ataque a lo totalitario. se trataba no de una sesuda interpretación transempírica del fenómeno —aún insuficientemente reconocido— sino más bien de una exploración con el fin de determinar sus características de manera descriptiva. 141 . De manera que la liquidación del todo. La deriva posmoderna había comenzado básicamente en la celebración: por fin un lugar a la pluralidad y la tolerancia. ob. 28 G. salir de la teoría abstracta para advertir los rasgos concretos de la nueva situación. Los discursos que festejaban la llegada de una época que abandonara los males modernos mostraban todavía falta de horizonte histórico para pensar su propio objeto. Pudimos por fin poner algo de anclaje en la polémica. en los «procesos de personalización». De modo que de esto resultó un avance decisivo para la intelección del fenómeno. no era celebratorio. Así pudimos pensar en el «narcisismo cool». final del teleologismo moderno. Lipovetsky: La era del vacío. Por otra.28 Sin demasiada apoyatura teórica.

no deja de ser de interés la posterior dinámica de la obra de Lyotard. y la persecución a los kurdos permanece en Turquía. hay un agotamiento de lo que Lyotard produjo como autocomprensión de esta condición epocal. el talante celebratorio comienza a chocar con una realidad en la cual los massmedia no son precisamente una ayuda a la autoconciencia social y a la mutua intercomunicación entre lenguajes diferenciados. un silencio cada vez mayor. el acontecimiento subvertor de costumbres es un ejercicio extraño ante el talante tibio de la experiencia. de que tenga algo decisivamente nuevo que decir. No estamos en el mejor de los mundos. Esto no ha sido muestra. de comenzar a ahondar en lo que hoy nos está ocurriendo. 29 De ella han adquirido notoriedad algunos trabajos como La sociedad transparente y La secularización de la filosofía.ROBERTO FOLLARI Por eso. menos aun si la realidad los contradice. la capacidad crítica adormecida. Ya no tiene sentido reiterar los mismos asertos teóricos insistentemente. La profecía —más apologética que en Lyotard— no parece cumplirse. desde Bosnia a Chechenia y Rusia. el tono celebratorio dejó de guardar sentido. cabría decir su estática: permanencia inicial en la celebración lisa y llana y. Su obra empieza a mostrar signos evidentes de reiteración y agotamiento. ante la evidencia de que no estamos en la época del acontecimiento creativo ni en la de la tolerancia universalizada. ni se realizaron las promesas sobre el final del totalitarismo. pero mucho menos en lo que apologiza de la actualidad. 142 . de modo que Vattimo vira hacia su «piedad por los despojos» del pasado. escritos o recopilados por él. Se diría que el autor francés se quedó sin repertorio: cuando se hizo evidente que había mucho de aquello que él se negaba a advertir en lo posmoderno. Su pensamiento comienza a ser excesivamente apegado a la aceptación de lo existente. luego. Por ello. han inundado el mercado. O mejor. Vattimo no ha perdido —en cambio— la capacidad de producción discursiva:29 nuevos libros. La guerra asola. sin embargo. por razones étnicas y culturales. hacia una despedida permanente que es clara en aquello que rechaza de la modernidad. cuando justamente de lo que se trata es de dar por cerrado el momento inicial. Las vanguardias están enterradas.

mucho menos con una versión complaciente de dicho contraste. Estamos en el momento de hacernos cargo de lo ya dado. podemos vestirnos a nuestro antojo. Largo y repetitivo texto sobre la emergencia de la moda en Occidente. sino de la condición del ser social mismo en que se inscribe su discursividad. Terminó el comienzo de la época ya superamos los umbrales de entrada. Esto explica también el curioso giro de la obra de Lipovetsky. Acabó la sorpresa. que adelantaría de esa manera las tendencias que asumiría el poder en general al rebajarse la modernidad. que no puede legitimarse por su sola remisión a la comparación con un pasado que será visto con nostalgia o con rechazo. Ya estamos en lo posmoderno. busca presentar a ésta como dispositivo de poder no coercitivo. Esto lleva al autor a entender que estamos ante un gran avance de los márgenes de la libertad. de una situación en acto. ya asumida. Ya no requerimos ni diagnosticadores como en su momento lo fuera Lipovetsky. lo vivimos como habitualidad. ya consolidada. de opciones turísticas. y así recibimos El imperio de lo efímero. su horizonte es el que respiramos cotidianamente. no tiene sentido comparar la actualidad con ella: se trata ahora de saber qué puede decirse sobre lo posmoderno sin contraste permanente con lo moderno. Estamos ya en condición de instalados. en las que busca apoyar la suya propia). ahora podemos hacer nuestra vida exactamente a la medida del deseo 143 . como podemos hoy elegir entre cientos de marcas de perfumes. de horarios de cine.LO P O S M O D E R N O E N L A E N C R U C I J A D A Con la modernidad consumada. Cada uno a su gusto. Insistir en el valor de mirar hacia el pasado con un dejo irónico poco nos dice acerca del presente. en miles de detalles diferenciados. De la descripción intentó pasar a la teorización. ni tampoco apologetas como Lyotard o Vattimo. más precisamente en este tiempo vertiginoso en que todo lo sólido se desvanece en el aire con bastante más velocidad que en el siglo XIX. Vattimo muestra señales de agotamiento discursivo que no dependen de su calidad como filósofo (es un exégeta preciso de las obras de Nietzsche y de Heidegger. de usos de canales televisivos. La moda como generadora de futuro: en ella se advertiría que la tendencia iluminista a la individualización hallará su plena realización en la posibilidad del consumo generalizado. la novedad.

El autocentramiento del sujeto tampoco parece ser una cuestión de importancia. La época de la democratización y la igualación de posibilidades desemboca en la liquidación 144 . pero sostenida con abundante material descriptivo que hace su posición menos abstracta que la que para entonces se leía en otros epígonos de lo posmoderno. así como una valoración positiva de esto. se sostiene la existencia social de lo posmoderno. Poco importa a nuestro autor que para la modernidad la capacidad de discernimiento consciente fuera consustancial a la noción de libertad.ROBERTO FOLLARI personal. contra los posmodernistas Vattimo o Lyotard. en tanto ajena a las tendencias autoritarias propias de la modernidad. como la profundización de la individualización surgida de la noción del cuidadano y de los derechos del hombre de la época de la revolución francesa. El tipo de interpretación ensayado por el autor es continuado luego en El crepúsculo del deber. Disponemos de un amplísimo repertorio a la carta que nos permite la constante variación. intentar convencernos de que vivimos una situación que es tributaria plena del legado de la Ilustración. Realmente. de modo que «elegir» entre treinta canales de televisión da lo mismo que entre cincuenta o cien. Conocimos así un nuevo Lipovetsky sorprendentemente trivial. Tampoco parece advertir que el número excesivo de opciones deja fuera la posibilidad de discriminación. Lipovetsky practica una abierta apología de la época. el texto no problematiza sino que ejerce una redundante retórica sobre los bienes de esta época sedicentemente democratizadora. que se permitía con una búsqueda no siempre lograda de elegancia expresiva. se propone lo posmoderno como continuo con lo moderno. de modo que será un hecho de libertad el ser condicionado desde la publicidad o el dejarse llevar por la impronta epocal de desinterés por los compromisos. Interminables páginas sobre la «personalización» continuadora de la Ilustración hacen al mundo de la televisión un inesperado deudor de las búsquedas de Kant sobre la superación de la condición autoculpable del hombre por vía de la razón. Podemos diferenciarnos permanentemente. Contra racionalistas tradicionales y habermasianos. filosóficamente poco fundada y sin matices.

LO P O S M O D E R N O E N L A E N C R U C I J A D A

de la moral fuerte y de los fundamentos sistemáticos. Una moral situacionista pura permite estar a cada uno a la altura de sus posibilidades y gustos; evita la tensión operada por el deber ser. Con la versión de El imperio de lo efímero desaparece la problemática de falta de sentido que afecta a la época como problema preponderante. No es que no se lo advierta: por el contrario, al final del libro recibe referencias específicas sobre la moda, lo hace también en un artículo posterior.30 Pero lo curioso es el modo en que la temática es abordada; queda —se diría en términos kuhnianos— invisibilizada dentro del paradigma hegemónico. Simplemente, no parece de importancia que existan síntomas como los skinheads, las guerras étnicas, los suicidios crecientes; todo ello no sería sino excepciones que confirman la regla, las disfunsiones menores de una situación que en un todo guarda una inequívoca tendencia a la generalizada aceptación, a la adaptación universal a lo existente. Retomemos el itinerario: un Lyotard crecientemente infecundo, un Vattimo que ha perdido vigor para aportar con originalidad, un Lipovetsky que no logra dar razón de los fenómenos a los que elude. Es notorio que existe un colapso de la produccción sobre la temática. Considerando que los autores referidos guardan trayectorias independientes entre sí, con total diferencia de fuentes, estilos y referencias, se hace evidente que lo que une la situación actual de sus respectivas producciones temáticas es solamente alguna situación exterior; se trata de su objeto de tratamiento. La vacilación conceptual es fruto de una situación existente en la sociedad posmoderna como tal. Es allí donde podemos advertir que —ya en despliegue de lo posmoderno— ha pasado el momento inicial de sorpresa ante la novedad y del inmediato contraste con el pasado. El gusto por lo alivianado de la experiencia, el poder abandonar el estilo autoritario/revolucionario del pasado, ya se han asentado en la percepción y conforman lo adquirido, el horizonte ya naturalizado en que los sujetos ubican sus vivencias.
G. Lipovetsky: «Espacio privado y espacio público en la era posmoderna», en Sociología, no 22, UAM-Azcapotzalco, México, mayo-agosto, 1993.
30

145

ROBERTO FOLLARI

El abandono del sentido fuerte propio de la modernidad trajo consigo la posibilidad de evitar las morales duras, las exigencias tensionantes y la proyectualidad que inserta el presente en la construcción continua del futuro. Se abrió el espacio para la tolerancia y para la variabilidad de los puntos de vista. Pero ya adquirido todo esto —de lo cual mucho se ha hablado y escrito— surgió el déficit de sentido como problema central. La debilidad en la conformación del ideal del yo, en términos psicoanalíticos, implica la pérdida del impulso para la superación y la acción, así como una tendencia a la imposibilidad de sublimar. Con ello la cuestión de la modernidad ha quedado invertida: no se trata de promover la salida de la pulsión frente al espiritualismo idealizante, sino de retomar alguna capacidad de idealizar frente a la tendencia de la salida impulsiva sin compromiso afectivo, a la realización narcisista del propio goce. El tamaño de esta modificación de acentos no puede dejar de subrayarse. Ha cambiado totalmente el signo de los tiempos en relación a aquellos que motivaban rebeliones en los años setenta. Es natural que los jóvenes hoy no rebelen en términos políticos, ya que las condiciones que llevaban a la ideologización progresista en otras épocas han dejado de existir. De manera que estamos ante nuevos problemas, los que aparecen aún con una muy débil e inconsistente autoconciencia. No salimos aún de la estéril dialéctica entre la masiva apología y la total detracción. Seguimos discutiendo si hay que aceptar o no lo posmoderno, cuando ya la instalación de su condición se ha consolidado. Inútil es polemizar; a favor, en tanto ello no permite pensar en los problemas que estamos ya enfrentando; en contra, porque ello para nada exorciza los inconvenientes que puedan encontrarse en esta específica época, ni mucho menos puede servir para que lo posmoderno pudiera desaparecer por obra de alguna magia conceptual. Como ya hemos desarrollado, la condición posmoderna se asienta en el desarrollo objetivo de la tecnología, del video, de la computación, de la posibilidad de viajar. No es un producto voluntario de nadie, ni basta no concordar con sus efectos culturales, para que éstos dejen de

146

LO P O S M O D E R N O E N L A E N C R U C I J A D A

estar presentes. Lo posmoderno no es una política cultural que alguien hubiera inventado.31 Por esto son bienvenidos textos más matizados que los de los autores a quienes hemos venido haciendo referencia; tal es el caso de Los «no-lugares»... de Marc Augé. El trabajo sobre los «espacios del anonimato» muestra la soledad en la voz aterciopelada de los altoparlantes de aeropuertos, las encrucijadas de caminos, los supermercados y las muchedumbres en general. Una nueva noción del espacio, desgajada de tradición y de asentamiento, se nos ha impuesto de manera generalizada.
Si un lugar puede definirse como lugar de identidad, relacional e histórico, un espacio que no puede definirse ni como espacio de identidad ni como relacional ni como histórico, definirá un no lugar.32

Lo propio de la época: espacios sin marcas personales, por los que se pasa sin significado que no sea el del simple pasaje. Un enorme mundo ajeno, como se lo siente en las largas esperas en aeropuertos, donde nada nos une a los otros, sino el paralelismo del propio tedio con el de ellos. La producción de sentido se hace más individualizada que nunca cuando existen menos posibilidades de construir sentidos medianamente permanentes, que no resulten vacilantes ni efímeros. El resultado es que, ante la falta de condiciones de normatividad universalizadas, la carencia de orientación se impone, los sujetos se enfrentan en soledad a la elección de parámetros. Diríamos que en esa encrucijada se entiende el retorno de fenómenos modernos en formato posmoderno. No se trata de una imposible repetición del pasado. Tampoco de cosas enteramente nuevas. Vemos la intolerancia racial en Europa, la vuelta de un margen de atención a las políticas sociales, la guerra renovada, las reapariciones de la derecha «dura» y de la izquierda en la política. No han muerto las ideologías, menos aun las totalitarias,
R. Follari: Modernidad y posmodernidad: una óptica desde América Latina, ob. cit.; Posmodernidad, filosofía y crisis política, ob. cit.
31

M. Augé: Los «no-lugares». Espacios de anonimato. (Una antropología de la sobremodernidad), ob. cit., p. 83.
32

147

ROBERTO FOLLARI

que vencieron por elecciones libres en Turquía o en Italia, o se han reinstalado en Rusia bajo el espacio de la democracia capitalista, en el autoritarismo de facto de Yeltsin, tanto como en el triunfante desafío extremista de Zirinovski. Ha pasado la época del éxito económico europeo, durante la cual los rasgos posmodernos alcanzaron su apogeo (años ochenta). Entonces la unidad política y monetaria del viejo continente parecía al alcance de la mano; las posibilidades de consumo no sólo eran muy altas sino que aparecían como permanentemente crecientes. El futuro era sólo un venturoso recorrer el amplio campo de las opciones a la mano; ningún conflicto de importancia en el horizonte, final de la URSS y ociosidad de la OTAN, socialdemocracia integrada al neoliberalismo y neoliberales exitosos. Un mapa de solidez que hacía de la cotidianidad espacio de calma, sin grandes rupturas ni inconvenientes; todo parecía responder a un orden inalterable. En ese clima escribieron el primer Lipovetsky y el Vattimo inicial: lo posmoderno era la fiesta del consumo, la hora de las mieses, el lugar de cumplimiento de promesas, de la no necesidad de ocuparse de lo público, porque esto garantizaba las bases económicas y de seguridad a partir de las cuales cada uno podía dedicarse tranquilamente al disfrute de lo privado. La década siguiente planteó la reaparición de la intolerancia, el racismo, la exclusión (por ejemplo, de Centroeuropa hacia los europeos que emigraban desde los que fueron países del socialismo real). La fiesta simbólica de la caída del Muro de Berlín se advierte lejana, instalada en una momentánea dosis de esperanzas que ya no se verifica. Hay problemas de desocupación en el capitalismo avanzado; aún Japón muestra desajustes económicos. El capitalismo entró en una fase más problemática de acumulación, ligada al reemplazo de la mano de obra humana por la tecnología de punta y la robótica. No existe aún horizonte histórico para evaluar esta situación que hemos denominado de «inflexión».33 Desconocemos por supuesto cuál será el decurso de los hechos; pero sí sabemos que el
N. Bistué y C. Yarza: «La deriva posmoderna: estancamiento y punto de inflexión», mimeo, Mendoza, 1994.
33

148

LO P O S M O D E R N O E N L A E N C R U C I J A D A

momento inicial terminó, que puede hablarse de algunos rasgos de la posmodernidad (dados en estado «puro») como cosa del pasado. Es esta inflexión la que debiera comenzar a registrarse en el discurso teórico sobre el tema. Pero sería deseable que no lo hiciera como síntoma, como lo callado que opera sobre el texto, sino como objeto de éste, como contenido tematizado. Hasta ahora, la inflexión obliga en unos a la reiteración, en otros a una distraída consideración marginal. De hecho, ninguna obra la ha asumido explícitamente como tal. Pero nosotros entendemos evidente que ha existido un cierto corte interno a lo posmoderno; esto resulta central en cualquier consideración que se haga sobre el tema. Allí adquiere sentido retomar la idea de criticidad y recomponerla al interior de la nueva condición epocal. Es decir: aparece la problemática de que no hubo «fin de la historia» ni de las interpretaciones por negar de alguna manera lo vigente. Esto conlleva la necesidad de finalizar con la simple constatación de la existencia del pensamiento débil, para exigir ideas que den cuenta de las complejidades de la situación en curso. Que se trabaje el tema de la intolerancia, el de la política, etc., en los tiempos de la des-fundamentación que no tienen por qué ser necesariamente los de la conciliación primaria con lo existente. Por ello, habrá que pensar la nueva situación sin distraerse en las apologías fáciles, ni en las detracciones generalizadas. Se hará imprescindible salir del círculo inicial de apoyos y rechazos, pasar al de una consideración de fondo de lo que la época deja abierto. Lo light encontrará —probablemente— su límite. Ni la muerte ni la carencia son posibles de ser asumidas con un lejano talante desinteresado; la tragicidad radical de la existencia podrá desembocar en la risa o en el baile de Nietzsche, pero no en actitudes light que no asuman la hondura de la cual abrevan. Si psicológicamente existen problemas para constituir al sujeto sin ideal del yo suficientemente configurado, filosóficamente se hace necesario ir más allá de la simple referencia a la tolerancia y al pluralismo de las diferencias. En este sentido, habría que recuperar a Nietzsche y a Heidegger en su densidad inicial, como pensadores en los que existe gravedad. Sin duda, han sido reformulados, tanto en su

149

ROBERTO FOLLARI

versión posestructuralista como posmoderna. La contingencia radical de la existencia no autoriza —por ejemplo— la idea de deconstrucción del logos como algo que le fuera connatural. No hay incompatibilidad, pero sí diferencia entre ambas postulaciones. Por ello interesa Cacciari en tanto se oponía a interpretaciones crítico-deconstructivas del pensamiento nietzscheano.34 El autor italiano propone incluso una política «grande» desde el filósofo alemán, al cual visualiza como productor de una filosofía con positividad, que halla en el eterno retorno la garantía de la constante posibilidad de abrir de nuevo el horizonte histórico en cada elección personal, en cada jugada. Hay aquí no un escritor que celebra el abandono narcisístico, sino uno que llama a desautorizar la continuidad tenue del tiempo, a abrir la voluntad al esfuerzo de la permanente construcción de los instantes. Consecuentemente se busca hoy de diversos modos reconstruir un pensamiento del fragmento que sea capaz de hallar intensidad en la experiencia, que no abandone la vitalidad a los tonos grises, sin dejar por ello de asumir la contigencialidad radical, lo sin fondo sobre lo que se construye toda realidad.35 Tesitura en la cual encuentra sentido volver a hablar de Walter Benjamin: su noción del tiempo como ordenado desde el significado y sin continuidad, es un hecho aliciente para pensar —en este caso desde la tradición teológica judía— el valor del instante sin debilitarlo, ni ubicarlo como simple punto de una cadena temporal. Es allí donde puede haber cabida para un pensamiento de la nostalgia,36 que recupere el pasado de manera no solamente paródica, sino también como sentido que puede ser reapropiado desde el presente, que se actualiza sin asumirse como fácticamente actual. Un pensamiento para el cual lo abierto por el avance técnico no sea simplemente denostado o festejado, sino pensado como mediación de la
M. Cacciari: Desde Nietzsche. Tiempo, arte, política, Biblos Ed., Buenos Aires, 1994.
34

C. Castoriadis: Los dominios del hombre: las encrucijadas del laberinto, ob. cit.
35

W Benjamin: Discursos interrumpidos, Edit. Planeta, Buenos Aires, 1994. . Ver prólogo de Aguirre, especialmente página 9.
36

150

LO P O S M O D E R N O E N L A E N C R U C I J A D A

experiencia, como reconfiguración de la percepción y de la asunción del tiempo y el espacio. Una agenda de temas necesarios que encuentran sitial. Al igual que la cuestión de la transgresión. Es de desear que la capacidad para sostenerse en una sana locura permanezca. La modernidad abundó en ese aspecto: de Arlt a Macedonio Fernández, Argentina ha ofrecido múltiples casos de personajes notables que abrevaron en esa veta. Se trataba de amantes de los viajes, los sueños, las bohemias, los excesos, el desorden. Cuando existía normatividad dura había a qué oponerse, nos imponían aquello que cabía transgredir. Por esto, Beatriz Sarlo propone una imagen convincente de ciertos conocidos personales, galería de personajes en su propia defensa de la modernidad. No siempre acierta: la parte relativa al artista es menos sólida que el resto de su conocido libro sobre el tema.37 Pero sí, su paso por el mundo del video (televisión y videogames) presenta agudamente ese espacio de despersonalización que le toca a la actual generación de jóvenes. En la orilla opuesta, se hace aparecer a transgresores que deliran por la caza, por el campo, la pintura u otra obsesión más o menos gratuita; aquellas ganas de desear algo con plenitud, de buscar donde no se encuentre, de seguir senderos sin seguridades y derroteros sin señales. Es esto lo que puede reaparecer desde lo posmoderno, en el nuevo formato de lo desfundamentado, de lo sin-razón. Que sin certidumbres plenas ni reglas rígidas, valga la pena aún ensayar rupturas, rebeliones, críticas. Que no muera la capacidad de la lírica, de la estética, de la erótica, como juego de intensidades y aperturas. Para ello, habrá que desembarazarse de la identificación lisa y llana de posmodernidad con pensamiento débil. Hay un nuevo chance para el ser, se diría en términos de Nietzsche. Que no la perdamos al no estar a la altura de la exigencia, atados a la forma exterior y más visible de lo habilitado por la posmodernidad.
37 B. Sarlo: Escenas de la vida postmoderna. Intelectuales, arte y videocultura en Argentina, Edit. Ariel, Buenos Aires, 1994.

151

PARTE PARTE III

CONSTELACIONES ESPACIO-TEMPORALES

.

Geografías poscoloniales y translocalizaciones narrativas de «lo latinoamericano» La crítica al colonialismo en tiempos de la globalización SANTIAGO CASTRO-GÓMEZ .

.

su modus operandi. haciendo que las acciones humanas queden coordinadas sin tener que apoyarse en un mundo de la vida compartido. producción y vigilancia. por teóricos como 1 J. Son medios deslingüizados (el dinero y el poder) y sistemas autorregulados de carácter transnacional los que desterritorializan la cultura. a una mercantilización de las relaciones humanas que amenaza con reducir la comunicación a objetivos de disciplina. estaba señalando. Habermas señala un problema que ha sido recientemente abordado. la colonización tardomoderna no es algo que tenga su locus en los intereses imperialistas del Estado-nación. en la ocupación militar y en el control del territorio de una nación por parte de otra. a una deshidratación de la cultura.1 Esto conduce.G E O G R A F Í A S P O S C O L O N I A L E S Y T R A N S L O C A L I Z A C I O N E S N A R R AT I V A S . Taurus. Madrid. pp. . a mi juicio. desde otras perspectivas. CUANDO JÜRGEN HABERMAS propuso en 1981 su concepto de «colonización del mundo de la vida». . 157 . Para Habermas. Habermas: Teoría de la acción comunicativa. Estas prácticas tan sólo cambiaron su naturaleza. 1988. en opinión de Habermas. Edit. 469 ss. su carácter. Con su énfasis en los mecanismos de colonización interna y transnacional. un hecho fundamental: las prácticas coloniales e imperialistas no desaparecieron una vez concluidos la Segunda Guerra Mundial y los procesos emancipatorios del «Tercer Mundo». tomo II.

GLOBALIZACIONES LOCALIZADAS Y LOCALIZACIONES GLOBALIZADAS Asistimos. 2 158 . hacia finales del siglo XX. A. 1994. a un proceso sui generis de globalización que afecta todos los ámbitos de la vida en todos los lugares del planeta. Francfort. 1990. desde la conquista de América en el siglo XVI. especialmente en las nuevas teorías poscoloniales de «lo latinoamericano». E. global y desterritorializado. Dussel: «The World-System: Europe als Center and its Periphery». Esto debido a que los saberes teóricos sobre América Latina pierden su vinculación epistémica con localidades particularistas y son reubicados en contextos globales y. grupos sociales o individuos del «Tercer Mundo». Este trabajo pretende articular una reflexión sobre las características centrales de la globalización de la cultura y sobre la forma en que la crítica al colonialismo queda redefinida en este contexto. Giddens: Konsequenzen der Moderne. Suhrkamp. El colonialismo territorial y nacionalista de la modernidad ha desembocado en un colonialismo posmoderno. la crítica al colonialismo de los noventa toma un carácter decididamente posrepresentacional y des(re)territorializado. Homi Bhabha y Gayatri Spivak: el colonialismo no es algo que afecta únicamente a ciertos países. a la vez.. que concierne tanto a los antiguos colonizadores como a los antiguos (o nuevos) colonizados. 1. 84 ss.SANTIAGO CASTRO-GÓMEZ Edward Said. con sus discursos histórico-teleológicos y sus narrativas esencialistas. manuscrito. pp. Su locus enuntiationis ya no es el territorio simbólico demarcado por lo nacional-popular. Ya autores como Anthony Giddens en Europa y Enrique Dussel en América Latina observaron con razón que la modernidad fue siempre.2 Quizás podría decirse incluso que otros fenómenos migratorios de carácCf. La tesis central es la siguiente: a diferencia de las teorías anticolonialistas de los años setenta. un fenómeno orientado hacia la globalización. sino topografías globalizadas desde donde se piensan y se combaten los legados coloniales. específicos. sino una experiencia global compartida.

la navegación a vapor y el telégrafo posibilitaron entonces un acercamiento (asimétrico) de las culturas. pp. 3 Cf. 4 Cf.4 El flujo de símbolos ya no se vincula a la producción electrónica. Universidad Autónoma Metropolitana. R. la formación de los imperios romano y azteca. Polity Press. ligadas todavía a una sensibilidad regional o nacional. Perspectivas desde la antropología. palidecen frente al avance incontenible de una cultura massmediatizada y transnacional sin puntos rígidos de orientación. 1987. La actual circulación de dinero. o las cruzadas medievales. sino a medios tecnológicos descentralizados como la microelectrónica y la telecomunicación. Nuevas tecnologías como el ferrocarril. como las conquistas de Alejandro Magno y Gengis Kan. informaciones y personas. 159 . fundada en la maquinaria política y burocrática del Estado. Pero las tecnologías que impulsan hoy en día los procesos globalizantes poseen un carácter diferente. recibir o transmitir conocimientos. Estas tecnologías han logrado romper con la primacía del espacio geográfico para la definición de la cultura. Las formas tradicionales y modernas de generar. una movilización de objetos y sujetos en los marcos definidos por la revolución industrial y por los intereses económico-políticos del Estado-nación. relativizando la distinción entre lo próximo y lo lejano. Urry: The End of Organized Capitalism. constituyeron ejemplos tempranos de globalización.3 Ya en el siglo XIX el colonialismo europeo había creado redes mundiales de comunicación que permitían un flujo internacional de mercancías. ter imperialista. Cambridge. en N. 1994. Lash y J. química o metalúrgica. México.G E O G R A F Í A S P O S C O L O N I A L E S Y T R A N S L O C A L I Z A C I O N E S N A R R AT I V A S . S. Ortiz: «La mundialización de la cultura».): De lo local a lo global. . al. entonces no resulta difícil entender por qué hablo de una globalización sui generis hacia finales del siglo XX. . trabajo y bienes simbólicos desborda con mucho los paradigmas jurídico-políticos del Estado-nación y se sustenta en una materialidad cualitativamente distinta a la del capitalismo industrial. 165-181. Pero si partimos de la base de que fueron determinados desarrollos tecnológicos los que posibilitaron el alcance de estos movimientos. García Canclini (et.

Featherstone (ed. Suhrkamp. conectadas simbióticamente con las redes mundiales de comunicación que atraviesan el planeta.): Latin America and Postmodernity. Londres. todas éstas fueron creencias inherentes a la «imaginación histórica» de la modernidad. la construcción social del tiempo y el espacio. S. S. 1997. Londres. en E. Londres. Giddens. por lo cual no puede hablarse de procesos de globalización fuera de un espacio social específico. La superación paulatina de la irracionalidad. Harvey: The Condition of Postmodernity. Como lo ha señalado Daniel Mato. 1989. Beck. F. Lefebvre: The Production of Space. Mendieta: «When and Where was Modernity / Postmodernity». Sage.): Global Culture. The Reassertion of Space . se transforma sustancialmente con respecto a los modelos generados por la modernidad. la globalización no es un agente social. Las localidades de las que hablo son localidades globales. Cambridge. S. 1992. Humanities Press. en las certezas tradicionales de la propia cultura. Verso. 160 . 1989. Y es precisamente esta dimensión espacial la que viene siendo redescubierta por la teoría social de los últimos años. W Soja: Postmodern Geographies. Blackwell. 1990. de un repliegue conservador en lo particular. Londres. Pero este tipo de codificaciones ignoraban que la acción humana se encuentra siempre localizada. Nationalism. Francfort. en donde todos los fenómenos sociales giraban alrededor de un eje temporal y quedaban ordenados allí según criterios secuenciales y evolutivos. como si se tratara de flujos desterritorializados sin suje5 De la ya extensa bibliografía. U. P. Oxford. 1994. Oxford. 1996. Polity Press. Sage. sin embargo. Eine Kontroverse. en los juegos irreflexivos de lenguaje. Blackwell. Urry: Economies of Signs and Space. me permito seleccionar los siguientes títulos: A. Lash: Reflexive Modernisierung. Anteriormente dominaba una epistemología de carácter histórico. Globalization and Modernity. 1984. Giddens: The Constitution of Society. delineada por relaciones de poder que se despliegan en territorialidades específicas. destradicionalizadas (Giddens). A Reader. D. Lange-Churión (eds.SANTIAGO CASTRO-GÓMEZ Desde este punto de vista. H. Lash: Sociology of Postmodernism.5 No se trata. A. Mendieta. la humanización de la humanidad. así como su legitimación teórica por parte de las ciencias sociales y la filosofía. E. J. Nueva Jersey. M. 1991. Routledge. Lash. la fe en que las estructuras mundovitales podían ser transformadas por la voluntad autónoma del sujeto y quedar sometidas al dictado de la razón. in Critical Social Theory. configurada topológicamente.

. consumidores de todo tipo. gobiernos. S. A mi modo de ver las cosas. M. Beck. to. utilizando los circuitos mundiales de comunicación. estamos aquí frente a una nueva forma de imperialismo sociocultural.): Reflexive Modernisierung. Caracas.7 No es ya la presencialidad del referente lo que determina que algo sea un problema para alguien. partidos políticos. pues vienen definidas por la manera en que los actores se posicionan al interior de campos sociales de poder. a partir de la forma en que interactúan con otros actores lejanos.. 7 Véanse las reflexiones de Anthony Giddens en su artículo «Leben in einer posttraditionalen Gesellschaft». sino desde sus interacciones locales con lo global. pues. organizaciones de base. y sin tener que transitar los espacios dibujados por el Estado-nación. fundaciones culturales. cit. E. sino la instantaneidad con que los circuitos de información hacen que un evento remoto se torne próximo y nos afecte directamente. 161 . en U. las interacciones globales son asimétricas. frente a una dinámica en donde el «mundo». Claro está —volviendo ahora a mi reflexión inicial en torno a Habermas—. la totalidad de lo real. como por ejemplo la Comunidad Económica Europea. ob. sindicatos. Mato. Amodio (eds. .6 Los procesos de globalización son generados por actores sociales específicos. Mato: «Procesos culturales y transformaciones sociopolíticas en América Latina en tiempos de globalización». que procuran construir identidades homogeneizantes basadas en un tipo de racionalidad técnicoinstrumental. A. pp. en D. de una colonizacion del mundo de la vida ejercitada esta vez sobre los propios europeos por parte de un sistema que dejó ya de ser «europeo» para convertirse en glo6 Cf. Muchas veces esos actores globales pueden ser organizaciones político-burocráticas de carácter transnacional. para convertirse en algo que afecta de manera inmediata aun las facetas más prosaicas de nuestra vida cotidiana.G E O G R A F Í A S P O S C O L O N I A L E S Y T R A N S L O C A L I Z A C I O N E S N A R R AT I V A S .): América Latina en tiempos de globalización: procesos culturales y transformaciones sociopolíticas. D. p. 18. Pero estos actores ya no se definen a sí mismos a partir de su anclaje cultural en lo local. Lash (eds. 1996. vinculados a territorialidades concretas: empresas transnacionales. Montero. Estamos. universidades. UNESCO. aquí y ahora. 114 ss. Giddens. dejó de ser algo abstracto y exterior a las particularidades locales.

No puede ocultarse el hecho de que gran parte de los mensajes e imágenes transmitidos por cine y televisión vienen producidos desde una territorialidad específica: la industria cultural en los Estados Unidos.SANTIAGO CASTRO-GÓMEZ bal. podemos hablar de una reflexividad estética cuando los actores sociales se apropian de ciertos bienes simbólicos para reconfigurar su identidad personal según criterios de gusto. lo cual permite que determinadas representaciones y valores. técnica y económica. Como bien lo ve Habermas. queden ahora reterritorializados en localidades diferentes. los símbolos culturales dejan de ser «americanos» y pasan a ser consumidos por agentes sociales de otras procedencias. sino que. en localidades de carácter global. capaz de generar un distanciamiento de los sujetos frente a imperativos de orden sistémico. pero sólo para volver a territorializarse. escenificación y distribución de imágenes en ese país se sustentan de una hegemonía política. Piénsese por ejemplo en el fenómeno del sicariato en Colombia y su vinculación con figuras globales como Rambo. se desacoplan del mundo de la vida. patológicamente. como es el caso de las sociedades latinoamericanas. originalmente propios de esa sociedad. a menudo. la «racionalización del mundo de la vida» (léase: globalización de las localidades) no genera necesariamente efectos patológicos. No obstante —para continuar pensando con Habermas—. los imperativos burocráticos. En este sentido. En sus nuevos territorios. que la globalización es un proceso reflexivo. sirve para 162 . Otro tanto ocurre con los mensajes de entretenimiento generados por los medios electrónicos. En gran parte de los casos se trata de símbolos que identifican la libertad individual con un ejercicio indiscriminado de violencia. lo cual genera efectos patológicos en el orden mundovital en contextos dominados por una cultura patriarcal y autoritaria. Los mecanismos de procesamiento. Esto significa. cuyo «espacio materno» fueron los estados europeos vinculados a una cultura protestante (Max Weber). como lo han venido demostrado Anthony Giddens. Indiana Jones o Terminator. como pensaba gran parte de nuestra intelectualidad en los años setenta. Ulrich Beck y Scott Lash. con débiles tradiciones democráticas. El consumo no es una imposición vertical de valores clasistas.

10 163 . impulsados por agentes globales y transnacionales (organizaciones de derechos humanos. sino la gratificación psicológica. . México. Francfort. 1995. 1993. G. Grijalbo. Los bienes simbólicos creados por la economía capitalista —y escenificados en los medios electrónicos— no han destruido la memoria de aquellas comunidades y sectores populares excluidos por la modernidad. Véase el ya clásico estudio de Jean Baudrillard: Crítica de la economía política del signo. Campus Verlag. mediante «entradas y salidas» de la modernidad. 1989. Edit. siguiendo los imperativos efímeros del deseo. Siglo XXI. Schulze: Die Erlebnisgesellschaft. Anagrama. Estrategias para entrar y salir de la modernidad.): El consumo cultural en México. Nueva York. No es (únicamente) la lógica de las clases. Edit. García Canclini: Culturas híbridas. Aquí me refiero a la reinterpretación de la propia cultura que realizan una serie de sujetos colectivos con base en imaginarios globalizados. valores pluralistas y democráticos. García Canclini (ed. La moda y su destino en las sociedades modernas. son aprovechados por otros sujetos y en otras localidades para imaginarse a sí mismos como sujetos diferentes. véanse los estudios sobre el consumo cultural llevados a cabo por Néstor García Canclini y su equipo de colaboradores en: N. del valor de uso y del control social lo que se esconde detrás del consumo. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Kultursoziologie der Gegenwart. o. sino que han sido un motivo para su reinterpretación creativa. Lipovetsky: El imperio de lo efímero. México. la fuerza de lo nuevo y el placer de la seducción. una reflexividad de tipo hermenéutico. . moldear lúdicamente la propia existencia. Véase también: G. 1972. grupos in8 Para el caso latinoamericano. Barcelona. en segundo lugar. Madrid.9 La globalización produce. 9 N. Néstor García Canclini ha mostrado cómo las redes de interacción entre lo local y lo global están modificando profundamente el mapa de las autorrepresentaciones culturales y de las identidades colectivas en América Latina.G E O G R A F Í A S P O S C O L O N I A L E S Y T R A N S L O C A L I Z A C I O N E S N A R R AT I V A S . 1990. Edit.8 Bienes que desde el imaginario de ciertos actores sociales y a través de una cierta racionalidad económica pudieron ser destinados a la uniformización de los comportamientos. como el mismo García Canclini lo expresa.10 Del mismo modo. El espacio tradicional de las formas de producción cultural es reinterpretado mediante interfaces estratégicos con lo global.

En contextos tradicionales. sexual e ideológica. están sirviendo para que amplios sectores de la población reinterpreten sus propias tradiciones políticas. que en América Latina se vinculan generalmente a sistemas legales de exclusión racial. 52 ss.11 Pero en un mundo de la vida racionalizado. administradas por expertos. sino cognitivo. etc. consorcios económicos. las universidades.). inmunes frente a toda revisión interpretativa. cit. lo cual permite una utilización práctica de este saber por un gran número de agentes en diferentes localidades.. lo que me interesa señalar es lo siguiente: la globalización que vivimos hoy día pone en crisis la función social que la modernidad había entregado a los expertos. Quisiera detenerme en un tercer tipo de reflexividad.12 Sobre todo las prácticas económicas y políticas están sustentadas en un conjunto muy complejo de informaciones. Habermas habla en este sentido de un acervo de saber que provee a los actores de convicciones aproblemáticas y transparentes. Habermas: Teoría de la acción comunicativa. los centros de asistencia médica o psicológica. Ahora bien. ya no de carácter estético ni hermenéutico. donde se dan procesos continuos de interacción entre lo próximo y lo lejano. ob. para enfocar desde aquí el problema de los saberes teóricos sobre «Latinoamérica» en tiempos de la globalización. Konsequenzen der Moderne. la coordinación de las acciones sociales no es posible sin un saber que necesita de continua revisión. Pues en localidades globales. Giddens.. Esto no significa que sólo estas personas son sujetos de reflexividad cognitiva. etc. el saber de los expertos se encuentra reciclado a través de instituciones (como la escuela.SANTIAGO CASTRO-GÓMEZ ternacionales de solidaridad. cuyos sujetos primarios son los intelectuales y la comunidad científica. cit. 169 ss. como el de las sociedades modernas o semimodernas. que se renuevan constantemente. la organización de la vida social viene sancionada por un saber que se transmite generacionalmente y frente al cual los actores no pueden posicionarse de manera crítica. Cf. pp. no globalizados. pp. A. Es en este sentido que hablamos de una reflexividad cognitiva. 164 . Desde el siglo 11 12 J. ob.) o masificado por los medios electrónicos.

Utilizando la expresión de Ulrich Beck. así como el papel vanguardista y representativo de los intelectuales. que los intelectuales decimonónicos celebraron como encarnación del progreso. la globalización nos ha lanzado en un experimento gigantesco cuyos resultados no podemos calcular. U. La organización transnacional de la economía hace que la creación de empleo en México y Brasil por parte de una multinacional alemana como la Volkswagen. Los ilustrados y sus seguidores partieron de la premisa de que un aumento progresivo del saber conduciría necesariamente a un aumento de nuestra capacidad para construir activamente la historia y colocarla bajo nuestro control. . Francfort. del entorno ecológico. Mientras más estrechamente nos interconectamos con el mundo. quizás irreversible. Querámoslo o no. a un estado racional de dominio sobre las contingencias de la vida. Auf dem Weg in eine andere Moderne.13 ¿Qué consecuencias tiene todo esto para los intelectuales que elaboran teorías sobre América Latina? Desde el siglo XIX hasta mediados del XX. 1986. De otro lado. Una acción realizada concientemente en una localidad específica puede repercutir negativamente. sin que lo queramos o sepamos. genere tasas inmensas de desempleo en Alemania. Suhrkamp. la producción de saberes sobre «lo latinoamericano» tuvo como espacio originario los territorios demarcados Cf. vivimos en una sociedad planetaria del riesgo. Beck: Risikogesellschaft. el incremento del saber científico y tecnológico. La complejísima red de causas y efectos en los que están envueltas todas nuestras prácticas deja mal parada la idea de una humanización por el saber. . ha conducido a la destrucción. 13 XVIII . más débil es nuestro poder de controlar las consecuencias de nuestros actos. la misión de intelectuales y científicos había sido la de transmitir un saber que pudiese liberar al hombre de la ignorancia y las supersticiones para conducirlo a la «mayoría de edad». esta pretensión se ha revelado como ilusoria. en otra localidad alejada. Pero a finales del siglo XX. en una Risikogesellschaft. 165 .G E O G R A F Í A S P O S C O L O N I A L E S Y T R A N S L O C A L I Z A C I O N E S N A R R AT I V A S . El consumo de flores colombianas en París o Nueva York refuerza la explotación infame que sufren algunas mujeres trabajadoras en los alrededores de Bogotá.

se articulan en un lenguaje muy diferente al de la dialéctica Próspero-Calibán. 14 166 . otorgarle un sentido de continuidad con su pasado. sino de elaborar resistencias locales frente a la colonización del mundo de la vida. frente a la territorialización de una racionalidad cosificante cuya lógica escapa definitivamente a nuestro control. a perder su carácter representativo. Pero durante las últimas dos décadas del siglo XX. los mitos. De este problema me ocupo ampliamente en mi libro Crítica de la razón latinoamericana. descubrirle los caminos de su destino común y de su misión histórica. Mi tesis es que las denominadas teorías poscoloniales. inculcarle una «memoria» con relación a ciertos eventos y personajes heroicos. las élites intelectuales construyeron identidades simbólicas tendientes a fomentar el autorreconocimiento de los ciudadanos como parte integral de la nación. a separarse de su espacio materno para quedar vinculado a nuevas geografías y territorialidades. 1996. especialmente las que practican una translocalización narrativa de «lo latinoamericano». No se trata ya de saberes locales tendientes a una descolonización global. todo lo contrario. Lo que se busca no es «descolonizar la totalidad». pues se entiende que la globalización conlleva la opacidad del pensamiento y la acción. valores y símbolos creados por la intelectualidad tuvieron el propósito de asegurar la dignidad colectiva. Barcelona. utilizado por las teorías anticolonialistas de los años setenta.14 Tales narrativas deberían ser capaces de movilizar a la población. de saberes globales. que se insertan en otras geografías para combatir situaciones coloniales de orden local. el saber teórico sobre «lo latinoamericano» empezó a desterritorializarse. desterritorializados. A través de un repertorio de imágenes y saberes. de inspirar la superación de la pobreza y la lucha frente a las agresiones del imperialismo. En muchas ocasiones. Puvill Libros. sino.SANTIAGO CASTRO-GÓMEZ por el Estado-nación.

Lo que había empezado en Oriente prosigue su marcha con la independencia de India y Paquistán en 1945. como quiere Habermas. LA TEORIZACIÓN POSCOLONIAL SOBRE 2. . cuando Gran Bretaña se vio precisada a aceptar la emancipación de algunos pueblos del Oriente Medio. sino cuando ocurre exactamente lo contrario? En efecto. protectorados y dominios. poniendo fin al largo período de dominio colonial europeo. pp. supuso la interconexión de todos los pueblos de la tierra. consúltese también M. ob. el despliegue de una localidad única (Europa) en contacto consigo misma. una vez terminada la Segunda Guerra Mundial.15 Pero. Birmania y Ceilán en 1948. cuando el centro de poder geopolítico se desplazó hacia los Estados Unidos.G E O G R A F Í A S P O S C O L O N I A L E S Y T R A N S L O C A L I Z A C I O N E S N A R R AT I V A S . OUTSIDE IN THE TEACHING MACHINE: «LATINOAMÉRICA» EN LOS ESTADOS UNIDOS Decía al comienzo que.. Pero luego de la Primera Guerra. no son los colonizadores quienes emigran masivamente hacia los territorios colonizados. 1981. la expansión europea iniciada en 1492. New Brunswick. sino también político. social y cultural. 1-7. Indonesia en 1949. El más importante de ellos. Solamente en 1960 proclamaron su independencia 17 naciones africanas. Cambodia y Vietnam a mediados de los años cincuenta. Bernal: Black Athena: The Afroasiatic Roots of Classical Civilization. Rutgers University Press. fue a partir de 1945. . en los 15 Cf. ¿qué ocurre cuando el colonialismo territorial de la modernidad llega a su fin? ¿Qué transformaciones se producen cuando. comenzó un proceso de descolonización que se reanudaría con fuerza después de 1945. Así fue desmembrándose. por sus propias características. 167 . E. no sólo desde el punto de vista económico. poco a poco. Dussel: «The World-System: Europe als Center and its Periphery». con las fuentes greco-cristianas de su propio «espíritu». cit. Todavía en 1914 Europa controlaba 85% de la superficie total del planeta con base en sus colonias. a partir de 1945. los movimientos migratorios de carácter imperialista conllevan una tendencia hacia la globalización. Aquello que llamamos la «modernidad» fue resultado de un proceso dialéctico de carácter global y no.

. Pero la marea descolonizadora se produjo en un ambiente infectado por la guerra fría. En este contexto de reordenamiento global de la posguerra se produjo un movimiento migratorio con características muy especiales. en la medida en que han logrado generar localidades culturales de alcance transnacional. pp. por la correspondiente repartición de influencias geopolíticas y por la desestabilización económica y política de las jóvenes naciones. estableciendo vínculos desterritorializados con sus países de origen y con sus nuevos países de asentamiento. sino también para la producción de saberes teóricos por parte de los sujetos transmigrados. los llamados «hispanos».17 Los hispanos se han convertido en verdaderos agentes globales. cit. transmigrantes. pudieran ir y venir constantemente. 28-29. para ponerlo más específicamente.SANTIAGO CASTRO-GÓMEZ años inmediatos a la Segunda Guerra Mundial. con transmisiones internacionales en castellano. ¿qué cambios sufren las teorías sobre «América Latina» cuando los sujetos de la 16 Cr. 168 . ob. Lo dicho no vale solamente para el caso de las prácticas políticas y económicas. de una migración al interior de contextos mundializados. sino que los hispanos crearon redes electrónicas. Las ventajas ofrecidas por los medios de comunicación y transporte hizo que estos migrantes o. D. ¿Qué ocurre cuando inmigrantes o hijos de inmigrantes empiezan a ganar posiciones de influencia en localidades globales como la universidad norteamericana? O. que produjo nuevas localidades globales. 17 Ídem. el imperio más grande que haya existido jamás sobre la tierra. mejor dicho. Mato: «Procesos culturales y transformaciones sociopolíticas en América Latina en tiempos de globalización». por las que circulan bienes culturales originados tanto en América Latina. No sólo esto. como en los Estados Unidos. No se trató solamente de una migración de la periferia hacia el centro. como tantos otras.16 Es el caso de la comunidad de emigrantes latinoamericanos en los Estados Unidos. cuyo asentamiento sirvió de base para la apertura de florecientes mercados en ese país y para la producción de una vasta gama de mercancías destinada específicamente a su consumo. sino ante todo.

La lucha hermenéutica por la descolonización de los signos queda integrada en topografías globales específicas. 19 Para una recopilación de algunos de estos artículos. Los discursos de identidad en la filosofía latinoamericana del siglo XX». cit.19 En estos estudios se tomaba posición crítica frente al discurso nacionalista y anticolonialista de la clase política india y frente a la historiografía oficial del proceso independentista. en Crítica de la razón latinoamericana.). agrupados alrededor del historiador Ranajid Guha. estos saberes experimentan lo que. Spivak (eds. 18 169 . y pierden por ello el carácter de «discursos de identidad» con el que se presentaron las narrativas anticolonialistas de los años setenta (sociología de la dependencia. parafraseando a Rama. Los estudios poscoloniales de Beverley y Mignolo fueron influenciados en gran parte por los trabajos de un grupo de intelectuales indios. ob. sacados de su espacio materno. quienes a partir de 1978 empezaron a publicar una serie de artículos compilados luego bajo la denominación Subalternal Studies. para ser luego reterritorializados en otros espacios y utilizados allí para alcanzar fines inéditos. S. 67-97.18 Esto exactamente es lo que ocurre con el proyecto del «Grupo Latinoamericano de Estudios Subalternos» en los Estados Unidos. Partha Chatterjee. Guha.G E O G R A F Í A S P O S C O L O N I A L E S Y T R A N S L O C A L I Z A C I O N E S N A R R AT I V A S . tal y como éste se expresa en las ideas de dos de sus miembros regulares. En sus nuevas geografías.. Nueva York.): Selected Subaltern Studies. etc. Dipesh Chakrabarty y otros autores como un imaginario colonialista proyectaCr. pedagogía del oprimido. Tales narrativas eran vistas por Ranajid Guha. John Beverley y Walter Mignolo. Oxford University Press. . pudiéramos llamar una «translocalización narrativa»: no sólo dejan de ser producidos en América Latina y para América Latina. 1988. el sistema académico de los Estados Unidos. véase: R. G. en lo que Spivak llamase la «teaching machine». pp. filosofía y teología de la liberación. Castro-Gómez: «Populismo y filosofía. . sino que asumen funciones para las que no fueron pensados originalmente. reflexión cognitiva son intelectuales transmigrados? La tesis que quisiera probar es que con estos saberes ocurre lo mismo que con los demás bienes culturales en un contexto de globalización: son desterritorializados.

Guha y sus colegas atisban de este modo lo que otros teóricos poscoloniales como Bhabha y Spivak mostrarían posteriormente: el expansionismo europeo necesitó siempre de la generación discursiva de un «otro». sujetas todavía a las epistemologías coloniales. de una exterioridad moral que le sirviera para legitimar a contraluz su propia empresa colonizadora. el recurso a una supuesta «exterioridad moral» frente a Occidente conllevaba una retórica cristiana de la victimización. traicionada por los colonizadores. pero recuperada eficazmente por Ghandi. pp. Por esta razón. 217-228. por el simple hecho de ser oprimidas. 20 Véase la lectura que hace Patricia Seed de los estudios subalternos indios en su artículo «Subaltern Studies in the Post-Colonial Americas». Nehru y otros líderes nacionalistas. aparecían dotadas de una superioridad moral frente al colonizador. La independencia india frente al dominio británico era presentada allí como un proceso anclado en una «ética universal». En opinión de los críticos poscoloniales. que para legitimarse políticamente en la metrópoli necesitaba recurrir a los ejemplos distantes de las luchas antimperialistas en el «Tercer Mundo». en la que las masas. no 46. que ocultaban las hibridaciones culturales. la crítica poscolonial al esencialismo de los discursos nacionalistas rompe decididamente con las narrativas anticolonialistas de la izquierda de los años setenta. los espacios mixtos y las identidades transversas. es decir. utilizando las mismas figuras discursivas que sirvieron para legitimar el colonialismo europeo en ultramar. en Dispositio. El proceso independentista indio era narrado de este modo como la realización del proyecto cristiano-humanista de redención universal. jugaron allí como narrativas esencialistas.SANTIAGO CASTRO-GÓMEZ do sobre el pueblo indio por los historiadores y por las élites políticas. 170 . 1996.20 Esta desmitologización del nacionalismo anticolonialista suponía una fuerte crítica a la retórica imperial del marxismo inglés. que se consolidaron precisamente sobre la base de un tercermundismo romántico. el ansia por lo «totalmente otro» de Occidente. La nostalgia por la bondad exótica y por un ethos no contaminado todavía por la «maldad» del capitalismo occidental.

no 46.G E O G R A F Í A S P O S C O L O N I A L E S Y T R A N S L O C A L I Z A C I O N E S N A R R AT I V A S . Robert Carr. Javier Sanjinés. González Stephan (ed. otros eran académicos anglosajones que tuvieron la oportunidad de enseñar o vivir en Latinoamérica. Georgia. ¿qué papel le queda por cumplir al intelectual en un 21 Cf. . tendiente a subvertir los códigos definidos por los programas académicos de las universidades norteamericanas.): Cultura y Tercer Mundo. 1996. Rabasa y J. y presentado sus ideales en un «Founding Statement».21 Ya en 1993 el grupo había adoptado un nombre. hijos de emigrantes latinoamericanos nacidos en los Estados Unidos. Norma Alarcón y Walter Mignolo: un grupo amplio y heterogéneo de autores que comienzan a reunirse en 1992 en la George Mason University.22 La pregunta central que anima a todos sus participantes es la siguiente: después de la muerte de los «grandes relatos» emancipatorios de la modernidad y una vez consolidado el fracaso histórico del socialismo. Nueva Sociedad. María Milagros López. en Dispositio. Edit. «The Latin American Subaltern Studies Group». pero también había politólogos. en Dispositio. José Rabasa. Algunos de éstos eran intelectuales exiliados que escapaban de las dictaduras militares. el proyecto teórico del grupo fue concebido como una intervención estratégica de carácter político. pero que se presentan oficialmente como grupo apenas en 1994. publicado por la revista Boundary. no 46. pp. Véase también: «¿Posliteratura? Sujeto subalterno e impasse de las humanidades». . Sanjinés: «The Politics of Subaltern Studies». Caracas. Ileana Rodríguez. Los trabajos del grupo indio de estudios subalternos encontraron eco a comienzos de los años noventa en algunos círculos de latinoamericanistas en los Estados Unidos. Tal como lo explica John Beverley. en B. J. de hablar en dos idiomas. tomo I: «Cambios en el saber académico». 275. 171 . de tener que desplazarse al interior de dos códigos sociales diferentes. pp. historiadores y semiólogos. Beverley: «Writing in Reverse: On the Project of the Latin American Subaltern Studies Group». 22 J. Michael Clark. John Beverley. 137-138. V-XI. La mayoría de ellos trabajaban en departamentos de literatura. otros eran hispanos. con motivo de la conferencia organizada por la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA) en Atlanta. Patricia Seed. p. Todos ellos compartían la experiencia de haber aprendido a vivir entre dos mundos. 1996.

): Colonial Discourse and Postcolonial Theory. 1994. De manera análoga. en P Williams. el Grupo Latinoamericano de Estudios Subalternos deconstruye este tipo de representaciones esencialistas. de que la literatura es 23 Cf.SANTIAGO CASTRO-GÓMEZ contexto dominado por la globalización de la cultura? Y sobre todo: ¿cuál es la responsabilidad de un intelectual que se ocupa de América Latina en y desde el aparato académico de un país imperialista como los Estados Unidos? Todo esto teniendo en cuenta que el significante «Latinoamérica» se halla dotado de una connotación política al interior de los Estados Unidos. homogéneo y temporalizado de las representaciones europeas. la ambigüedad y la dicotomía de los sujetos marginalizados en América Latina. las prácticas de los sujetos subalternos se resisten a ser representadas por las conceptualizaciones humanísticas de la ciencia occidental (Derrida. de representar (vertreten) al subalterno. Nueva York. inscritas históricamente en la racionalidad político-burocrática de las universidades. L. 66-111. país que a comienzos del siglo XXI se convertirá en la tercera nación de habla hispana más grande del mundo. Por el contrario. ¿En qué consiste esta «intervención política» de la que nos habla Beverley? Ya vimos como el grupo indio de estudios subalternos desmitificó el imaginario colonialista europeo al mostrar que los discursos sobre el «otro» (heterologías) integran al sujeto colonizado en el espacio continuista. desautorizadas por las narrativas heroicas de los intelectuales criollos. después de México y Argentina. como lo señala Spivak. Chrisman . Pues justamente por medio de este tipo de prácticas mixtas. susceptible de ser observada panópticamente. pp. asignándole narrativamente una identidad e instrumentalizándolo como «figura crítica» en los conflictos ideológicos de la intelectualidad metropolitana. acentuando la heteroglosia. John Beverley critica la idea. se trata de mostrar que.23 Desde esta perspectiva. muy popular en amplios círculos universitarios. (ed. A Reader. es que los sujetos subalternos articularon representaciones de sí mismos y proyectos alternativos de resistencia y liberación. No se trata. Spivak). 172 . por causa de su heterogeneidad radical. El «otro» no es «des-cubierto» sino creado discursivamente (othering) como exterioridad unitaria. Columbia University Press. G. Spivak: «Can the Subaltern Speak?».

tal como es presentada por la historiografía literaria y —agregaría yo— por la filosofía latinoamericana de la historia en el siglo XX (J. cit. el discurso formador de la identidad latinoamericana. Zea. homosexuales. negros. se le asigna un «lugar» en el devenir temporal de la historia y se le ilustra respecto al sendero «correcto» por el que deben encaminarse sus reivindicaciones políticas. La literatura y todos los demás saberes humanísticos.24 Los académicos que trabajan todavía con esta idea ignoran dos aspectos intrínsecamente concatenados: 1. pp. L. 24 J.. por así decirlo. «enpaquetado». se representan sus intereses.G E O G R A F Í A S P O S C O L O N I A L E S Y T R A N S L O C A L I Z A C I O N E S N A R R AT I V A S . que es el aparato académico mismo el que. para mencionar tan sólo tres ejemplos del siglo XIX. A. etc. ofrece a los profesores y alumnos un material ya reificado de estudio. 173 . Viswanathan y otros autores indios. en rígidos esquemas canónicos que definen de antemano lo que es y lo que no es «literatura». . En concordancia con Guha. ob. Las humanidades se convierten así en el espacio desde el cual se «produce» discursivamente al subalterno. Roig). El nacionalismo (y el populismo) vinieron animados en Latinoamérica por una lógica disciplinaria que «subalternizó» a una serie de sujetos sociales: mujeres. actuaban desde una posición hegemónica. 2. asegurada por la literatura. locos. Gaos. es un elemento constitutivo de la formación y reproducción de estructuras de dominio colonial. que la figura del letrado como «autoconciencia de lo propio». incluyendo también a la filosofía. 145-148. desde una posición hegemónica. Beverley: «¿Posliteratura? Sujeto subalterno e impasse de las humanidades». . que les autorizaba a practicar lo que podríamos llamar una «política de la representación». Intelectuales humanistas como Bilbao. Sarmiento y Martí. campesinos. Beverley afirma que la literatura fue una práctica de formación humanística de aquellas élites que impulsaron el proyecto neocolonialista de «construcción de la nación». el derecho y las humanidades. aparecían inscritos estructuralmente en sistemas hegemónicos de carácter excluyente. indios.

como es el caso de Rigoberta Menchú y el Ejército Zapatista de Liberación. en la medida en que ella podría —aunque no necesariamente debería— tener efectos en otras instancias de la vida social. Por esta razón. Beverley entiende incluso su actividad deconstructiva como una «terapia liberadora». La deconstrucción del humanismo académico debería concientizar al intelectual de la «violencia epistémica» (Spivak) que conllevan sus fantasías heroicas. con el fin de señalar otro tipo de prácticas extra-académicas. 1993. Y le parece que el camino para lograrlo pasa necesariamente por una deconstrucción de las prácticas ideológicas vigentes en la universidad norteamericana. in the sense that all contemporary practices of hegemony (including those of groups whose subalternity is constituted in part by their lack of access to schools and universities) pass through it or are favorably or adversely in some way by its operations.] 25 174 .SANTIAGO CASTRO-GÓMEZ Lo que busca John Beverley es romper con esta visión humanista del papel de los intelectuales y avanzar hacia nuevas formas de teorización que sobrepasen las políticas de vanguardia. Against Literature. p.25 Tal lucha inmanente consiste en una deconstrucción de las prácticas humanistas en que se ha formado el sujeto patriarcal y burgués de la modernidad. sin precisar de la ilustración de nadie. que se resisten a ser representadas por el «discurso crítico» de los intelectuales. pero es también allí donde se tematizan las exclusiones vinculadas a esa hegemonía. como un psicoanálisis al estilo de Freud y Lacan. En su libro Against Literature. [Cf. no letradas. that there is no «outside-the-university». Voces diferenciales capaces de representarse a sí mismas. I would risk saying. Es en la universidad donde se forman los cuadros dirigentes de la hegemonía social. el intelectual podrá ser capaz de actuar eficazmente en los marcos de lo La universidad es una especie de panacea en donde aparecen reflejados todos los conflictos de la sociedad. Liberado así de su «voluntad de representación». Por eso Beverley puede afirmar que la intervención política del intelectual ya no necesita de un «afuera» de la universidad: Modifying Derrida’s famous slogan. la lucha teórico-política al interior de la universidad adquiere un carácter fundamental. Beverley presenta a la universidad como una institución por la que pasan casi todas las luchas hegemónicas y contrahegemónicas de la sociedad. Minneapolis. in fact. University of Minnesota Press. X.

. y de manera análoga a lo planteado por Beverley. 45-73. también en Latinoamérica han existido teorías que subvierten las reglas del discurso colonial desde las herencias coloniales hispánicas. pp. También Walter Mignolo quiere articular una crítica de la autoridad del canon que define cuáles son los territorios de la verdad del conocimiento sobre «Latinoamérica» en las universidades norteamericanas. Mignolo piensa que este modelo corresponde a un locus muy específico. por ello mismo. en lugar de convertir las teorías poscoloniales indias en modelo exportable a otras zonas periféricas.G E O G R A F Í A S P O S C O L O N I A L E S Y T R A N S L O C A L I Z A C I O N E S N A R R AT I V A S . allí donde los conflictos sociales afectan más de cerca su propia vida: en el ámbito del mundo universitario. en donde las prácticas colonialistas europeas aparecían como elementos «exteriores» y. Pero. no 46. de lo que se trata es de investigar qué tipo de sensibilidades locales hicieron posible el surgimiento de teorías poscoloniales en América Latina. a diferencia de otros miembros del Grupo Latinoamericano de Estudios Subalternos. La relevancia política de estas teorías al interior de la teaching machine radica en que contribuyen a deslegitimar aquellos paradigmas universalizantes definidos por la modernidad. en Dispositio. anclado en las herencias coloniales británicas de la India. La pregunta que desea responder es si. que va unida a la repartición geopolítica del planeta en tres «mundos» después de la Segunda W Mignolo: «Are Subaltern Studies Postmodern or Poscolonial? The Politics . irrelevantes a los procesos modernos de constitución del saber. and Sensibilities of Geo-Cultural Locations». Por ello. 26 175 . 1996. tal como éste es reproducido por la academia norteamericana. que Michel de Certau llamara una micropolítica de la cotidianidad. análogamente a lo realizado por los poscoloniales indios. cuando Mignolo habla de «teorías poscoloniales» se refiere en primer lugar. . incurriendo de este modo en un «colonialismo tercermundista». a una insubordinación de los signos del discurso colonial.26 Ahora bien. Esta forma de pensar se encuentra particularmente anclada en la distribución ideológica del conocimiento en ciencias sociales y humanidades. que asumen más o menos acríticamente el modelo indio de teorización poscolonial y lo utilizan luego para el estudio de situaciones coloniales en América Latina.

p.): Cultura y Tercer Mundo. la postcolonial.] Ibídem. 29 176 . en cambio. en los vínculos afectivos que W. los sujetos de la teorización poscolonial son intelectuales nacidos en regiones subalternizadas por la modernidad europea que trabajan ahora en academias o universidades de países ex o neocolonialistas.27 Adoptando la teoría de la división geopolítica del trabajo intelectual desarrollada por Carl Pletsch. 113. Pero. provenientes de diferentes loci de enunciación. ob cit. diferente a la de los intelectuales posmodernos del «centro». nos dice Mignolo. 113-114. 101-102. Su actitud crítica frente a la modernidad es. la otra. la postmoderna. pp. Las teorías poscoloniales. pp. Mignolo: «Herencias coloniales y teorías poscoloniales»..28 Las teorías posmodernas encuentran su locus de enunciación en sujetos del «Primer Mundo» marginalizados por la dinámica capitalista de la modernidad. que procuran dar cuenta de las herencias coloniales de la modernidad. González Stephan (ed. en este sentido. desde los límites de la narrativa hegemónica de la historia universal. nos encontramos con dos maneras fundamentales para criticar la modernidad: una. Mignolo piensa que entre 1950 y 1975. mientras que los países del «Tercer Mundo» eran vistos únicamente como receptores del saber científico. [Ibídem. Iré aun más allá al sugerir que cuando se compara con la razón postmoderna.SANTIAGO CASTRO-GÓMEZ Guerra Mundial.29 En muchos casos. es decir cuando se inicia la «tercera fase de expansión del capitalismo». la enunciación y producción de los discursos teóricos se encontraba localizada en el «Primer Mundo». en B. se vinculan a sujetos del «Tercer Mundo» que viven o provienen de sociedades con fuertes herencias coloniales. en los países tecnológica y económicamente desarrollados. 28 27 Al respecto escribe Mignolo: Me gustaría insistir en el hecho de que el «post» en «postcolonial» es notablemente diferente de los otros post de la crítica cultural contemporánea. ¿qué ocurre una vez que se quebranta definitivamente el antiguo régimen colonial y tambalea el equilibrio del orden mundial establecido durante la guerra fría? Es el momento. pues se funda en una determinada «sensibilidad geocultural». desde las historias y herencias coloniales. en el que surgen las teorías posmodernas y poscoloniales: aquellos discursos contramodernos.

1995.30 Para Mignolo. sobre todo. De este modo. Podemos mirar hacia atrás y descubrir que las preocupaciones y los temas que la academia estadounidense identifica hoy en día como «poscoloniales». Leopoldo Zea. sino en las prácticas coloniales establecidas por Europa en ultramar. cit.G E O G R A F Í A S P O S C O L O N I A L E S Y T R A N S L O C A L I Z A C I O N E S N A R R AT I V A S . . Enrique Dussel.31 Pero las ventajas políticas de las teorías poscoloniales vienen necesariamente unidas a las ventajas hermenéuticas. habrían conseguido deslegitimar epistemológicamente el discurso hegemónico y colonialista de la modernidad. . 177 . proyecto que él mismo realiza en su magnífico libro The Darker Side of the Renaissance.. 118. es decir. and Sensibilities of Geo-Cultural Locations». a la práctica del idioma materno. justo en el corazón mismo del imperio. Mignolo: The Darker Side of the Renaissance. . es decir en las herencias espirituales del Renacimiento y la Ilustración. en un sentido de territorialidad ligado. Los saberes teóricos de estos autores son poscoloniales avant la lettre. Raúl Prebisch. 31 32 W Mignolo: «Herencias coloniales y teorías poscoloniales». el principal logro político de estos intelectuales es haber mostrado que la razón moderna no echa su fundamento en el desarrollo intrínseco de las humanidades y la filosofía en Europa. una vez consolidada la revolución bolchevique. los intelectuales poscoloniales consiguen subvertir los cánones académicos que reservan al «Primer Mundo» la confección de saberes teóricamente releventes. mantienen con su región de origen.32 A partir del giro epistemológico de la «razón poscolonial» podemos leer de otro modo los procesos de resistencia teórico-práctica en colonias de «asentamiento profundo» como América Latina. Rodolfo Kusch. en su opinión. Darcy Ribeiro y Roberto Fernández Retamar. quienes. Mignolo se refiere específicamente a las nuevas perspectivas de lectura de la historia colonial latinoamericana. cit.. ob. ob. The University of Michigan Press. se encontraban ya presentes en casi todos los países latinoamericanos a partir de 1917. pp. porque subvierten las reglas del discurso colonial en la medida en que desplazan el locus de enunciación 30 W Mignolo: «Are Subaltern Studies Postmodern or Poscolonial? The Politics . 50-54. Mignolo piensa en teóricos como José Carlos Mariátegui. Territoriality and Colonization. Literacy. W. p.

SANTIAGO CASTRO-GÓMEZ

del «primero» hacia el «Tercer Mundo». Según Mignolo, la producción de discursos teóricos para América Latina, sobre América Latina y desde América Latina, consigue romper con el eurocentrismo epistemológico que coadyuvó a legitimar el proyecto colonial de la modernidad.33 Mucho antes de que Guha fundara el grupo indio de estudios subalternos y de que en los Estados Unidos se empezara a hablar de poscolonialismo y posmodernidad, en América Latina se habían producido ya teorías que, ipso facto, rompían con el privilegio epistemológico del discurso colonial. Tenemos, entonces, dos ejemplos de lo que significa la construcción discursiva de «Latinoamérica» en la teoría poscolonial norteamericana a finales del siglo XX. Hemos visto que tanto John Beverley como Walter Mignolo entienden su actividad teórica como una estrategia política tendiente a subvertir la imagen de América Latina que reproducen las instituciones académicas en los Estados Unidos. Su abordaje teórico del colonialismo no reviste por ello el carácter de un «discurso de identidad» tendiente a representar los intereses de los colonizados. Por el contrario, los dos latinoamericanistas buscan combatir a nombre propio la colonizacion del mundo de la vida que se produce en aquellas localidades globales donde viven y laboran: en el aparato académico de los Estados Unidos.

3. REFLEXIONES FINALES: RECONVERSIÓN DE ARIEL Y MUERTE DE CALIBÁN
En el capítulo primero de Against Literature, John Beverley propone una relectura del concepto de Calibán, tal como éste es interpretado por Roberto Fernández Retamar.34 Como se sabe, el escritor cubano recurrió a la simbología shakespereana de La Tempestad en los años setenta para leerla de la siguiente forma: Ariel simboliza al intelectual latinoamericano que, en el mismo lenguaje del colonizador, se enfrenta discursivamente a la tiranía de
33 34

Ibídem, p. 110. J. Beverley: Against Literature, ob. cit., p. 4.

178

G E O G R A F Í A S P O S C O L O N I A L E S Y T R A N S L O C A L I Z A C I O N E S N A R R AT I V A S . . .

Próspero, representante del imperialismo occidental. Calibán, el tercer personaje, se convierte en la metáfora del pueblo mestizo y oprimido, que sufre día a día los atropellos del analfabetismo, la miseria y el subdesarrollo.35 Fernández Retamar explica que la utilización de Calibán como símbolo del pueblo oprimido es en realidad una estrategia discursiva de Ariel, el «intelectual crítico» de América Latina. Colocándose del lado de Calibán y defendiendo sus intereses, Ariel adopta concientemente el lenguaje de Próspero para maldecirle; utiliza los mismos instrumentos conceptuales del discurso occidental para rebatir la tesis de que la cultura latinoamericana es producto de la barbarie. En nombre de la igualdad, la fraternidad y la libertad, esto es, canibalizando los valores modernos que legitimaron el dominio de Próspero en América Latina, Ariel impugna el proyecto europeo de dominación colonial. Y lo hace apropiándose con honor del nombre utilizado por el colonialismo para negar la originalidad cultural de los pueblos sometidos: Caribe, Caníbal, Calibán. Ningún otro nombre podría describir mejor la identidad de un pueblo que, a causa del mestizaje, ha sido capaz de antrofogizar el lenguaje de sus colonizadores. Calibán es, entonces, el símbolo de Latinoamérica, lo cual requiere, en opinión de Fernández Retamar, avanzar hacia una revisión completa de la historia del subcontinente, centrada hasta el momento en la figura colonizadora de Próspero. «Asumir nuestra condición de Calibán —escribe— implica repensar nuestra historia desde el otro lado, desde el otro protagonista».36 Pues bien, lo que Beverley afirma es que el anagrama Calibán, tomado de la palabra «caníbal», debe ser reemplazado por el anagrama by Lacan, derivado a su vez de «Calibán».37 No se trata de un simple juego de palabras: si Calibán fue visto en los setenta como símbolo de la liberación latinoamericana, expresado en el

R. Fernández Retamar: Calibán. Apuntes sobre la cultura de nuestra América, Edit. La Pléyade, Buenos Aires, 1984, p. 53.
35 36 37

Ibídem, p. 52. J. Beverley: Against Literature, ob. cit., p. 5.

179

SANTIAGO CASTRO-GÓMEZ

orden discursivo por los saberes humanistas de los letrados, a finales de los noventa las cosas parecen muy distintas.38 Para ser libres, la gente ya no requiere de una reflexión primordialmente cognitiva llevada a cabo por Ariel, el «intelectual orgánico», pues ellos mismos son ahora sujetos reflexivos en el orden hermenéutico y, sobre todo, en el orden estético. By Lacan es el nombre que simboliza precisamente al sujeto deseante que se coloca en la base de la reflexión estética. No son ya la literatura, la sociología y la educación aquello que moviliza creativamente a las masas, sino el consumo de bienes simbólicos mediatizado por las tecnologías de la información. Desde un punto de vista hermenéutico-político, estos sujetos no actúan en función del interés superior de una «totalidad colectiva» (a la cual los intelectuales pretenden tener acceso mediante el saber), sino que sus movilizaciones poseen objetivos concretos, posibles a corto plazo, orientados hacia la satisfacción personal de necesidades básicas. En una palabra: el concepto de by Lacan sugerido por Beverley rompe con la idea de una «razón latinoamericana» configurada por el saber humanista de los intelectuales y simbolizada por la mítica figura de Calibán.39

38 «Cannibal/Caliban/By Lacan: the sequence of names configures the stages and the historical subjects of, respectively, the colonization, decolonization, and postcoloniality of Latin America». (Ibídem, p. 4.) 39 Desde este punto de vista, no deja de sorprender el hecho de que autores como Said, Jameson y el mismo Mignolo vean en Calibán el símbolo de una «inserción epistemológica», y en Retamar a uno de los precursores latinoamericanos de la teoría poscolonial. En un universo discursivo como el de Retamar, atravesado de un lado a otro por compartimientos ideológicos (burguesía/proletariado, opresores/oprimidos, capitalismo/socialismo), resulta difícil ver de qué manera podrían los sujetos marginales —que son siempre sujetos híbridos— articular sus «pequeñas historias». Colonizadores y colonizados son presentados allí como entidades homogéneas, con intereses antagónicos. La Tempestad de Shakespeare —así como la historia latinoamericana— es vista por Fernández Retamar como el escenario mítico en donde se enfrentan dos personajes (Próspero/Calibán) y dos visiones contrapuestas del mundo: la de «nuestra América», enunciada por intelectuales orgánicos como José Martí, y la de «Occidente», representada por intelectuales «lacayos del imperialismo» como Borges, Sarduy, Fuentes y Rodríguez Monegar. (Cf. R. Fernández Retamar, ob. cit., pp. 89 ss.)

180

G E O G R A F Í A S P O S C O L O N I A L E S Y T R A N S L O C A L I Z A C I O N E S N A R R AT I V A S . . .

Pero la muerte de Calibán implica necesariamente una reconversión de Ariel, un distanciamiento crítico de los intelectuales frente al lenguaje de Próspero. Ya lo mencioné más arriba, vivimos en un mundo que nada tiene que ver con el imaginado por la intelectualidad de los siglos XVIII y XIX. El saber no nos ha permitido configurar voluntariamente la historia y colocarla bajo el dominio de la razón, sino que ha puesto en marcha una dinámica generadora de contingencias que coloca nuestra vida frente a una serie de posibles «escenarios», sin saber cuál de ellos logrará realizarse. Tal impredictibilidad no es un fenómeno nuevo, pero riñe ciertamente con las pretensiones de belleza, bondad y verdad elevadas por el lenguaje de Próspero. Esto no significa, como lo anunciaron algunos posmodernos, que todos los esfuerzos humanos por hacer del mundo un lugar más justo y agradable hayan fracasado para siempre. Tampoco quiere decir que la reflexión cognitiva se haya resecado y resulte imposible denunciar críticamente las herencias del colonialismo y del imperialismo. La reconversión de Ariel no significa en ningún momento resignación, abandono de la función crítica del pensamiento, pero sí conlleva un aumento de sensibilidad frente a la localización de la razón en territorios contingentes, globales, atravesados por una serie infinita de causas y efectos que desbordan su control. La conciencia de los riesgos y sus peligros, la denuncia de situaciones coloniales y tecnologías de exclusión, continúan siendo la función más importante de Ariel, pero despojada ya del lenguaje salvacionista, totalizante y heroico de la modernidad. Pienso que las teorías poscoloniales son un ejemplo de la nueva conciencia de la inteligentsia respecto a sus propios límites. En tanto sujetos transmigrantes, los intelectuales poscoloniales obran como agentes globales sin pertenencias fijas. Sus pretensiones no se dirigen, por ello, hacia la construcción discursiva de identidades homogéneas y, mucho menos, hacia la representación de los subalternos. Lo que buscan es crear espacios de resistencia frente a la colonización mundovital en sus propias localidades. Su crítica al colonialismo adquiere un carácter teórico-práctico, en la medida en que participan activamente en la lucha por el control de los significados al interior de la teaching machine. Como las

181

Zu einer Theorie reflexiver Modernisierung. 35 ss. Suhrkamp. en donde la modernidad fue desbordada por su propia dialéctica. de los discursos modernos sobre el «otro». europea. lo hacen sabiendo que su propia localización es un impedimento para acceder a la «totalidad». pp. Francfort.40 Cf. Pero a diferencia de ellas. procuran identificar la vinculación local. 40 182 . por los mecanismos colocados en marcha por ella misma. Beck: Die Erfindung des Politischen. como medio para desvirtuar sus pretensiones de universalidad. U. Hablan desde localidades globalizadas.SANTIAGO CASTRO-GÓMEZ narrativas anticolonialistas de las décadas anteriores. desde espacios interconectados virtualmente con el mundo. 1993.

La desgracia es también un espectáculo (Subjetividad. intimidad y comunicación) ALEXANDER JIMÉNEZ .

.

cuerpos en duelo. Pero este texto habla de otras pérdidas y de otras señales. Este texto intenta pensar algunas transformaciones operadas por procesos sistémicos de comunicación en dos esferas de la 185 . Pero no siempre se elige. la vida no es soportable. doloridos. No los duelos del amor o del honor. lo que uno quiere. irreconciliables. Duelos de muerte.L A D E S G R A C I A E S TA M B I É N U N E S P E C T Á C U LO NOTA PRELIMINAR HABRÍA PREFERIDO dedicar este texto a otro tipo de ceremonias: al cortejo apurado de nuestros adolescentes en sus fiestas. a la hora de pensar y de escribir. les llega su día. sin amigos. por fin. de cuerpos deshabitados. a la promesa de unos vinos a los cuales un día. al demorarse en la perfección de aquella frase aristotélica según la cual. aunque se posea el resto de los bienes. Jacques Derrida lo enuncia con fuerza y belleza: La responsabilidad del pensamiento crítico consiste también en calcular una justa interrupción: debemos decir lo que se cree que no debe decirse. su tarde y su noche. Habría querido hablar de los cuerpos enamorados y de su talento para perderse y enviar señales que nadie más descifra.

una modalidad de la conciencia es que [. Esta amplificación del espacio social del duelo es sólo una de las variantes de un giro en la socialidad básica producido por los media. pervivir y renovarse en sistemas más o menos coherentes[. hoy día los media configuran espacios abiertos.. La pantalla nos involucra a todos como dolientes de alguien a quien no conocimos. en ellas se tejen y convergen redes de significantes de la cultura y se articulan para consolidarse.2 1 Aquí está en juego. masivos.. cercanos. al mismo tiempo. filósofo y escritor costarricense. ponencia ante la Sociedad Internacional de Filosofía Intercultural. no 0. mediada. 1997. Afectivamente.ALEXANDER JIMÉNEZ subjetividad: la intimidad en situaciones de desgracia y el duelo. abril de 1995. y estas construcciones imaginarias viven como una lengua.. Caracas. De acuerdo a Rafael Ángel Herra. Lanz estima que la posmodernidad anuncia la emergencia de otra socialidad a partir de nuevos referentes para fundar el espacio público. o incluso constituida por construcciones imaginarias.] En la manera como aparece o es propiciado el duelo en los medios de comunicación social se torna evidente la elaboración imaginaria de las percepciones sobre los cuerpos y los afectos. Nos ponen a sufrir lo que no hemos padecido. 186 . 2 La diseminación de estos poderes revela el modo particular de estar construidos y de circular los saberes y la información en los massmedia. Supone también una manera particular de estar dados los objetos y las relaciones. Cf. En el espacio teórico que se abre con estas constataciones situamos nuestra reflexión. la reorganización del espacio público. Lanz: «El vaciamiento massmediático del discurso político». En la presentación del número 1 de esa misma revista (julio de 1996). Allí donde el duelo suponía un distanciamiento y una retirada afectiva de los otros. y liga esa emergencia a la crisis del imaginario moderno del espacio público. con el fin de enfrentar la retirada de lo público con algunas reservas éticas y estéticas: aquellas que permitan una convivencia en la cual el duelo y la alegría lleguen o se elijan conforme a las demandas del corazón y de los ojos.] en ella la realidad se da insistentemente interferida.] y en este dominio de la ficcionalización se organiza la vida interior del mundo cultural. En todo ello operan estructuras imaginarias de carácter performativo. guiada. retomamos su desafío de comprometer lo que va quedando de pasión. creándose otro tipo de sensibilidad. Los massmedia ejercen sus poderes sobre ciertos plexos de la vida social y funcionan como ejes en la configuración de las culturas contemporáneas. El luto personal ya no es necesario puesto que lo cargamos todos. iluminada. Rigoberto Lanz afirma que las antiguas regulaciones del espacio público se sustituyen por la subcultura massmediática..1 En torno a estos dos planos es posible pensar cómo opera hoy la constitución de sociedades y sujetos. Kioto. en Relea (Revista Latinoamericana de Estudios Avanzados). Japón. [Rafael Ángel Herra: «El papel de lo imaginario: perspectiva intercultural». filtrada. R.

esto supone considerar en extremo el carácter de violencia diseminada. Buenos Aires. Los medios son también un plexo de instrumentos.4 3 Hacemos aquí nuestro el parecer de Rigoberto Lanz. p. con el título «Las trampas de la desgracia».] En el punto preciso en que se ubica este trabajo. Caracas. 4 El presente ensayo reelabora y continúa un trabajo aparecido en la revista Chasqui.3 Pero aquí la dejamos pasar para pensar en otras cosas. El debate invita a pensar cómo se articulan en los media un conjunto de mecanismos éticos y estéticos conforme a los cuales se percibe y se pone a circular la corporalidad en situaciones de infortunio. sin necesidad de un dominio obvio. a desatenderse del poder. analizamos las secciones de «sucesos» en la prensa escrita y televisiva costarricense. organización de los afectos. p. no sólo de los reyes ni tampoco de los burgueses: basta simplemente con todos. en El discurso posmoderno: crítica de la razón escéptica. 1996. valoración. [Editorial Sudamericana. cosas más limitadas y modestas. deben ser radicalizadas hasta sus últimas consecuencias. pp. discursos. 187 .] la teoría estética que se deriva de la tradición de Frankfurt. sensibilidades. a través del poder de las cosas. aprobada y disfrutada que tiene la prensa en el imaginario social. 60-63. así como la sensibilidad ética que le acompaña. para administrarlas.] al multiplicar la violencia a través de la mediación del mercado... marzo de 1996. Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico. En Dialéctica del iluminismo.. según el cual [.] Esto significa que encima de padecerlos. [Universidad Central de Venezuela. esos poderes nos parecen naturales y aprendemos a gozar su violencia. Todos aprenden. Ésta sería una oportunidad para discutir qué son los media y cómo extienden sus redes. estrategias y objetos.L A D E S G R A C I A E S TA M B I É N U N E S P E C T Á C U LO La postmodernidad es un motivo propicio para abordar los mecanismos conforme a los cuales los massmedia desarticulan y reconfiguran planos significativos de la subjetividad: estructuras de percepción. la economía burguesa ha multiplicado también sus propios bienes y sus propias fuerzas hasta el punto de que ya no es necesario. no 53. logrando que el proceso comunicativo sea sostenido desde todas partes. sostenidos por un asentimiento social que prolonga y refuerza. 59. 1969. De modo particular. 141. el dominio sistémico sobre el mundo vital.. Horkheimer y Adorno afirman que [.

anuncia «que el objeto real queda aniquilado por la información. el telégrafo. que se encargan de asumir esta función molesta.6 En el fondo. En su tono cínico. en cambio. su talento realizador. Eso puede ser cierto respecto a los efectos de esas novedades en prácticas materiales básicas. la autonomía de los media respecto al fondo tradicional de la vida cotidiana termina por avasallar y reconfigurar prácticas simbólicas elementales. el cine. las tecnologías de la información no sólo producen y reproducen niveles elementales de la vida material. Anagrama. reelaboran las capacidades de autopercepción subjetiva. El duelo es una de ellas. y eso debe ser agradecido. La estetización del mundo ocurre desde ciertos aparatos cuya estrategia más significativa es simular lo que no existe y disimular lo que existe. 188 . el automóvil. p. LO REAL. Lo que existe se disuelve en el aire. Ídem. 7 8 Ibídem. La huelga de los acontecimientos. 89. la electricidad. esto ocurre porque «la imagen y la información no están asimiladas a ningún principio de verdad ni de realidad».. 1993. los barcos a vapor. 6 J. simulando y disimulando. Jean Baudrillard ha intentado comprender las prácticas de simulación desplegadas por los media. 95. En este orden.8 5 Según Daniel Bell la vida cotidiana cambió más radicalmente entre 1850 y 1940 —a causa del impacto de los ferrocarriles.] de igual modo que hay que alegrarse sin reservas de la existencia de los políticos. Barcelona. pues [. no sólo alienado: abolido». Las tecnologías informático-comunicativas.7 El suyo es un trabajo de ilusionistas.ALEXANDER JIMÉNEZ LOS APARATOS. p. Baudrillard: La ilusión del fin. Es decir. la radio y los aviones— que en cualquier otra época.. LO IMAGINARIO Las tecnologías informático-comunicativas operan una transformación de doble cara en la vida cotidiana:5 desrealizan los objetos habituales y vuelven habituales los objetos irreales. Los procesos informático-comunicativos despliegan. hay que agradecer que los medios de comunicación existan y que se encarguen del ilusionismo triunfal del mundo comunicacional. Edit. prácticas simbólicas y relaciones complejas entre la percepción del mundo y su propia consistencia. En ellos lo que no existe tiene la consistencia de las piedras. sino que afectan las instancias más complejas de la reproducción simbólica.

p. cit. 10 Entre otras razones.11 9 Baudrillard cierra la posibilidad de iniciar el proceso a la información y a los medios de comunicación por [. [Ídem] Si la única vía de resistencia es discutir la desinformación..] 11 Jean Baudrillard repite. y parece que lo real ocurre en simuladores y pantallas. entre otros. 16. Horkheimer y Adorno se quejan de que [. La huelga de los acontecimientos.] la sencilla razón de que los propios medios de comunicación detentan la llave de la instrucción. La ilusión del fin. puesto que la «desinformación» siempre se imputa a un accidente de la información.] 189 .L A D E S G R A C I A E S TA M B I É N U N E S P E C T Á C U LO A propósito de esta comparación es bueno recordar a un viejo profesor quien repetía que los pueblos progresan de noche. también los momentos del estudio.] incluso el sujeto trascendental del conocimiento es en apariencia liquidado como último recuerdo de la subjetividad. Horkheimer y T. Adorno: Dialéctica del iluminismo. en nuestros contemporáneos. la historia deja de existir como tal». pero en la de menos lo que se apela contra los media está puesto en otro lugar. sin que su principio llegue jamás a ser cuestionado. las estructuras de percepción propias del mundo de la vida cotidiana sufren mutaciones significativas.] Su tesis complementaria es que «salir de la historia para entrar en la simulación no es más que la consecuencia del hecho de que la propia historia no era en el fondo más que un inmenso modelo de simulación». pero también afecta el modo de construir las relaciones con los otros y el mundo. este cambio alude al desplazamiento o anulación de un tipo de subjetividad que propiciaba una mirada unificante y dadora de sentido. Ya sólo esto afecta.. a fuerza de sofisticación en los acontecimientos y en la información. 45.. Pero no sólo el tiempo libre se llena. y sustituido por el trabajo tanto más uniforme de los mecanismos reguladores automáticos. Así. son gastados por jóvenes y adultos frente a los aparatos. [Cf. cuando los políticos duermen. la realidad virtual y los videoclips.10 Los videojuegos.9 Los adolescentes gozan su tiempo libre dedicándolo a los videojuegos y a las múltiples pantallas del divertimiento. p.. pero los media no duermen nunca y sus artificios siguen operando de sol a sol. ponen en suspenso la tradicional distinción entre lo real y lo ficcional. p. [Ibídem. la pertinencia del argumento se concede. cit. ob. del reposo y del placer. ob. [M... el modo de autopercibirse. la tesis según la cual «hemos superado ese límite en el que. 18. Su inocencia es inapelable. hasta la saturación insoportable.

En las sociedades disciplinarias la información constituye un modo sutil de dominio. afectiva. Esos artificios tienen consecuencias en las representaciones imaginarias conforme a las cuales los sujetos y los pueblos se autoperciben y organizan sus propios horizontes éticos. La comunicación social. si bien no se puede hablar sin más de una neutralidad ética de la tecnología respectiva —los ingenieros militares. INFORMACIÓN. los simulacros en el plano de la comunicación se insertan directa y profundamente en el imaginario de las sociedades. Esto es lo que Michel Foucault afirmó en algunos de sus trabajos más 190 . somos el producto de regímenes disciplinarios constituidos mediante artificios de poder y saber ligados al manejo de la información sobre los cuerpos y las almas. desde el siglo XVIII. En estos mundos. Sociedades y sujetos. pues.ALEXANDER JIMÉNEZ Una línea importante de aparatos tecnológicos. Son también procedimientos de control y. En cambio. sin duda. al mismo tiempo que lo hacen soportable y deseable. el impacto de los aparatos sobre la vida cotidiana es indirecto. los artificios estéticos y retóricos presentes en los massmedia no son sólo una manera eficaz de vender. corporal. uno de los centros de construcción del imaginario urbano. de la vida cotidiana. en uno de sus múltiples sentidos. no es sino la diseminación mundial de los mecanismos que hacen posible. Hoy día. simulan movimientos y artefactos de muerte—. tiene un carácter performativo. la existencia de un tipo de organización social cuyo eje constitutivo es la disciplina. Informar es también producir objetos. Los medios son. como tales. anunciar o publicitar. CUERPO Y CONTROL La modernidad. Las imágenes y palabras que administra no se reducen a la descripción o el recuento de acontecimientos. en la medida en que potencian la capacidad imaginante y perceptiva. hace avanzar ciertos espacios del saber. afectan la configuración espacial. estéticos y congnoscitivos. por ejemplo. conductas cotidianas. Sus mediaciones simbólicas elaboran un tipo de tejido social. relaciones sociales.

Los poderes disciplinarios modernos. Punto de aplicación. datos. adivinar. tenemos que producir verdad igual que tenemos que producir riquezas. ilimitados. En las fábricas. y la correspondiente construcción de un saber acerca de los objetos que se vigilan. Ser mirado y seguido a diario por la escritura era un rito ligado al ejercicio de trabajos como reinar. el cuerpo es también punto de respuesta al ejercicio del poder: cuerpos tatuados. todos los movimientos son controlados. sin embargo. con grados y estrategias diversas. A diferencia de esos tiempos donde las miradas sólo seguían a los héroes o los santos. La corporalidad sobre la que aplica sus mecanismos de control es también un territorio con defensas y resistencias significativas. saberlo todo. 1992. Las crónicas. Las sociedades tradicionales hacían exclusivo de unos cuantos sujetos la posibilidad de transformar sus actos en noticia. de indagar.L A D E S G R A C I A E S TA M B I É N U N E S P E C T Á C U LO celebrados. de registrar [. las sagas. una de sus instituciones preferidas. 191 . con una estrategia del poder: Tenemos que decir la verdad [. En efecto. decirlo todo. trasvestidos. noticias. los relatos. los gestos y los comportamientos un seguimiento cotidiano. p. buena parte de los aparatos disciplinarios operan mediante miradas omnicomprensivas.]. no perdían su tiempo sino en quienes ocupaban puntos nudosos en la red que une todos los poderes. al mismo tiempo.13 La sociedad disciplinaria individualiza para someter y transformar. las escuelas y las calles.] 13 Los poderes disciplinarios no son. aplican sobre los cuerpos. 12 Michel Foucault liga esta obsesión de poner a hablar. en cambio. la prisión construye un tipo de sujeto y da. es un espacio de sometimiento y rectificación. dirigir la guerra. las tiendas. esta época democratiza los procesos de observación del individuo. carnavalizados. En el fondo. Ediciones de la Piqueta. El poder no cesa de preguntarnos. [«Curso del 14 de enero de 1976» en Microfísica del poder.]. 140. La prisión.. Verlo todo.. vírgenes. de modo que los sujetos llegan a ser tales como un efecto del poder y el saber disciplinarios. Aparato de formación e información. Madrid. sobre sus peligros virtuales.. de incitar a hablar la verdad.12 Lo propio de las sociedades disciplinarias es su capacidad de vigilancia. operan como resistencias simbólicas de reapropiación de un territorio. información. Allí se pretende recuperar a quienes se habían perdido..

Se los obliga a ser vistos y se obliga a otros a mirarlos. también ocurre en las sociedades democráticas. Diseminado y distribuido en el plexo de la vida social contemporánea. sin ser visto. Los barrios siniestros. un trabajo comenzado en otra parte. hay que decirlo. La cárcel ya no está en la cárcel. Michel Foucault. cuyos estudios pretendieron ilustrar los mecanismos de construcción de la subjetividad en el mundo moderno. decía que la prisión continúa. sobre aquellos que se le confían. Ejercer el poder también consiste en dominar el artificio de observar. como el capitalista. Michel Foucault intenta definir algo así como un principio económico del poder disciplinario. El espectáculo no es un modo de ser visto para ocupar lugares centrales. reconocer. La cárcel cruza sutilmente los umbrales de las prisiones y marca el ritmo de múltiples relaciones. Una de las dimensiones de la información massmediática procura servir a este proyecto. Liga- 192 .ALEXANDER JIMÉNEZ El arte desplegado en las prisiones no opera necesariamente en lugares cerrados. en la disciplina. son observados en pantallas y en periódicos. Los medios de comunicación son también un poderoso tejido en cuya sombra opera cierto tipo de vigilancia y castigo. El sistema carcelario. parece no tener exterior. La sociedad toda se configura a partir de un tejido carcelario que permite tener a disposición perpetuamente los cuerpos y los rostros. Pero tal desgracia. Éste se organiza de tal modo que el poder disciplinario se torna invisible con el fin de imponer a sus sometidos un principio de visibilidad obligatoria. Los que no enseñan su rostro tienen así la capacidad de percibir el rostro de los otros. son los sometidos quienes resultan observados. apuntar. a mirarlos para denunciarlos. los rostros monstruosos. adopta un tono natural y legítimo. El poder del castigo se ha enquistado profundamente en el cuerpo social mediante mecanismos muy variados. y es en las secciones de «sucesos» donde tal servicio parece realizarse sin ningún pudor. a mirarlos y no olvidarlos. Quienes han padecido dictaduras y persecuciones conocen el precio de ser mirados. sino una manera de aparecer para luego desaparecer o ser desaparecidos. Así. Su poder de castigar es reasumido y ejercido en otros lugares.

Irene Vizcaino. Quisieran algunos que se mantuvieran secretos. lenguaje. desenfado. Dos meses después. La Nación14 dedicó su editorial a legitimar las páginas de «sucesos». y quizá debido a ello. La Nación es la nación. Allí son transmutados en información. Son un lugar en el cual se coloca al sujeto en medio de relaciones múltiples y complejos de culpabilización y dominación. una redactora de «sucesos» de La Nación. y además se suministra «una información objetiva y periódica sobre el desenvolvimiento del sistema de valores fundamentales de una sociedad». en mayo de 1995. Al mismo tiempo. Son también una oportunidad de observar a ciertos poderes operando en condiciones no jurídicas. texto.L A D E S G R A C I A E S TA M B I É N U N E S P E C T Á C U LO dos a la administración del poder y del saber sobre cuerpos. a estas muestras de descomposición. Sus páginas de opinión y sus editoriales afectan de manera significativa la agenda económica y política del país. En las secciones de «sucesos» se despliegan artificios de vigilancia y castigo de la intimidad infortunada. los medios cooperan con una organización tal del espacio y del tiempo que la presencia queda conectada con la ausencia. nos hacía un recordatorio: La Nación es el diario con mayor poder social en Costa Rica. La desgracia opera allí como mecanismo sutil de construcción y destrucción del tejido social y de sus correlatos imaginarios. El 21 de marzo de 1995. En ese sentido. 14 193 . sin embargo. No son sólo la oportunidad de la crónica roja o amarilla. es uno de los ejes de circulación de las representaciones imaginarias de los costarricenses. importa el poder. con apego a la verdad. La sociedad debe hacerle frente a este fenómeno. su conversión en naturaleza. El ocultamiento constituiría. ¿Qué importa allí la prevención o la documentación de peligros? No. El editorialista continuaba con un cierto descargo: A veces se critica a la prensa por poner al alcance de los ciudadanos estos hechos. La tesis era que allí se documenta el irrespeto a la vida y a la propiedad. su relación con sujetos bien dispuestos para recibir y padecer sus efectos. gestos y conductas virtuales. imagen. sus puntos de circulación. una salida fácil y engañosa.

] páginas de «Sucesos» de los periódicos documentan el estado de una sociedad en relación con el respeto al ordenamiento jurídico y en particular a la vida y la integridad física de las personas. la joven herida y la madre de ésta. p. Los medios han tomado el relevo de los suplicios públicos. Nos interesa advertir ese punto común en el que sus informaciones marcan la ceremonia del duelo. Es allí. en esos lugares de reunión social. Aquí obviamos provisionalmente tal diferencia.. sólo les recuerdo que la tarea es traducir. los efectos de ciertas conductas. una nota titulada «Hirió a su novia. Escribimos de los hechos después de que ocurren. los discursos de la televisión y la prensa escrita difieren en la estructura y la fuerza de sus enunciados y signos. el que funciona socialmente. la realidad al lenguaje escrito. ese preciso día. los que han pasado por el suplicio. los «suceseros» han dado ya su veredicto imaginario. los límites. pasan de la plaza pública a la pantalla y al papel. Allí se describe un triángulo amoroso compuesto por el ahorcado. Antes del juicio y la sentencia. sino en muchos casos de prevenir. que es finalmente el real. y se ahorcó» (La Nación. 15 de mayo de 1995. con la absoluta seguridad del respeto que tengo por la tragedia humana.ALEXANDER JIMÉNEZ Con la conciencia tranquila y. no planeamos con mentes macabras que. Alguien tendría que escribir la historia de los cuerpos expuestos. es decir el 15 de mayo de 1995. Sólo para ayudarles a recordar. Obviamente. El editorial de La Nación de marzo de 1995 insistía en que las [. estos cuerpos puestos en evidencia para enseñar los deberes. sobre todo. el sufrimiento tocará a sus puertas y se asomará en las páginas. La noticia termina con una descripción apegada a la verdad que aquel editorial exigía: «¡Mi padrastro se ahorcó! eran los gritos del niño de cinco años de edad que salió asustado de la vivienda. donde se celebran las ceremonias del castigo y la enseñanza: es allí donde el pueblo aprende los deberes y la normalidad. con el fin no sólo de informar. 194 . Los cuerpos torturados. mientras su hermana sangraba».. 10-A). la periodista había escrito dos día antes. La misma institución penal se ve rebasada y desplazada. lo más fielmente posible.

Todo ocurre como si en adelante debiéramos hablar de intimidad de masas o duelo de masas. una ausencia no deseada conscientemente. 1973. desde dentro y con otros. quizá sea necesario articular nociones sustitutivas. también cancelaban el mundo para darse y decirse su vacío. y M. Madrid. 195 . sin embargo él ya no está más allí para recibirlo.15 Los objetos ahora ausentes no requerirían ser reales para ser amados. pero ahora esto no parece ser así. que así se hacen cómplices de historias lejanas que no tendrían por qué saber. Los ritos dolorosos implican una economía de los afectos. El duelo se ubica en ese mismo lugar.L A D E S G R A C I A E S TA M B I É N U N E S P E C T Á C U LO EL CUERPO Y SU HISTORIA La noción de intimidad alude a un centro efectivo. Las pantallas amplifican las confesiones per15 A. Alguien siempre queda con algo que no sabe a quién dar. un patrimonio de significación y unos límites de valor. Supone unas fronteras éticas y unas historias que no pueden ser contadas de cualquier manera y en cualquier lugar. jóvenes perdidos. En el plano de la comunicación social operan mecanismos que transforman las condiciones de elaboración de la intimidad y el duelo. dolientes. p. Es cierto que ellos son casi siempre una construcción imaginaria. son reunidos y filmados por una cámara que los pone en situación de confesar intimidades a millones. Mtscherlich: Fundamentos del comportamiento colectivo. todavía hasta hace poco. transvestis. pero son la construcción imaginaria de un sujeto o de unos sujetos que cancelaban el mundo para amarlo así. agresores. Edit. el duelo es también un tiempo de retirada en el cual se elige vivir la pérdida o la separación de una cierta manera. Es decir. El duelo surge allí donde el objeto perdido fue amado por él mismo. Amantes. Los dolientes. Práctica íntima que busca elaborar. Alianza. En la intimidad desgraciada o el duelo hay una dimensión estética restringida. a la parte menos pública de la corporalidad y a la historia subjetiva. 39. El dolor se comunica y hay en ello una belleza rara. Por eso. Algo se traslada y se comunica a alguien que está allí cerca. La sensibilidad que allí antes se producía no parecía estar hecha para todos.

p. Esto escribían Adorno y Horkheimer. 29. que hay que olvidar el dolor incluso allí donde es mostrado. cit. 196 .. «divertirse significa siempre que no hay que pensar.. En la base de la diversión está la impotencia». cit. con Baudrillard. ciertos sectores sólo acceden a los espacios públicos como material informativo en las secciones de «sucesos». Curiosamente. 174. Los sectores populares aprenden a denunciar a quienes les son cercanos. Aquí la idea es consignar los mecanismos simbólicos que dan a tal goce su clima. esta frase perfecta ilustra lo que este ensayo quiere decir a pesar de su torpeza. según ellos. allí se hace presente el gozo oscuro de la destrucción. no me toca decidir las razones del disfrute que una víctima puede hacer de su sacrificio. Quienes estaban al margen ocupan el centro de estas 16 17 M.] esta concatenación de las cosas como si éstas tuvieran un sentido. cuando han dejado de habitar sus cuerpos.. intimidad y duelo disimulados. Es paradójico. De alguna manera. J. «que la simulación es precisamente [. 300 metros al este y 100 al sur de la pulpería La Nena». terminaba la cobertura del asesinato de dos ladrones «informando que la última dirección conocida de uno de ellos era Guadalupe centro. Un redactor de noticias en el periódico Al Día. Intimidad y duelo simulados..ALEXANDER JIMÉNEZ sonales. esto es lo que se hace evidente al pensar. Horkheimer y T. cuando sólo están regidas por el montaje artificial y el sinsentido». En la cultura de masas ocurre que las masas son técnicamente educadas para caer en el hechizo de lo que las destruye. p. casi siempre desgraciadas. Adorno: ob. En la industria de la cultura. Baudrillard: ob. La peligrosidad social queda así reducida a un segmento que tiene mala conciencia sobre sí mismo a partir del manejo de los relatos administrados por las secciones de «sucesos». Por supuesto.16 Olvidar el dolor incluso allí donde es mostrado. los informadores también son informantes.17 Una variante de lo anterior es el modo como los media elaboran su discurso sobre la delincuencia común. Quienes nunca habían aparecido en la pantalla o el papel aparecen cuando ya no están. Como se ve.

Pero también hay quienes usufructúan con las imágenes de la muerte: cuerpos despedazados o velados por materias blancas. En las páginas internas hay otra foto. rostros ensangrentados y convulsos. ocurre una cosificación de la muerte no sólo para vender. Allí rígidos. y sin embargo. solucionando conflictos. En el fondo. entrevistas. debe decirse que los demás aparecen allí para cumplir con sus funciones. sino también para afianzar ciertos poderes. ojos desesperados. de interés supuestamente social.L A D E S G R A C I A E S TA M B I É N U N E S P E C T Á C U LO noticias. cubierto por una manta. revela un atropello innoble de la intimidad de algunas personas. Es un mecanismo de debilitamiento. A su lado se encuentran. A estos estamentos la intimidad se les disuelve en las pantallas. El extrañamiento de los hombres respeto a los 197 . Está solo. un policía y un periodista. inerte? ¿Qué se puede hacer con ése? La muerte es producida y circula como un objeto más de consumo visual y afectivo. En ésta ya no hay nadie junto al cuerpo. acercamientos audiovisuales. Una parte de nuestra especie le hace la guerra a la muerte lo mejor que puede: investigando enfermedades. Horkheimer y Adorno sostienen que Bajo la etiqueta de los hechos en bruto la injusticia social de la cual éstos nacen es consagrada hoy como algo eternamente inmutable. Las familias y amigos de ciertos muertos agregan a su dolor el plus dolor que la prensa se encarga de diseminar a partir de fotografías. además de un joven. los cuerpos no asustan ni hablan su historia de dolor. inmóviles. Informar sobre sucesos es otro modo de administrar y vigilar los cuerpos. ¿Qué es alguien cuando ya no es sí mismo ni un otro? ¿Qué es alguien con su cuerpo deshabitado. la elaboración del duelo ha dejado de ser una práctica interior. El trabajo ya está hecho. En efecto. escribiendo poesía. En situaciones de desgracia. la manera en que ciertos espacios comunicativos construyen y diseminan la información. todo ocurre como si esos cuerpos mostrados recibieran su cuota de conminseración y respeto. haciendo el amor. Si pensamos que ese muchacho sólo estaba allí para sufrir la muerte de su amiga. La primera página del diario Extra del 20 de julio de 1995 exhibe a una joven de 16 años colgando inmóvil de un árbol.

En La Nación del 5 de abril de 1995. y su esposa.ALEXANDER JIMÉNEZ objetos dominados no es el único precio que se paga por el dominio. Es a ellos a quienes se enseña y advierte.]mientras la multitud comenzaba a rodear al cuerpo ensangrentado de Alvarado.. Aquí conviene un ejemplo.. Una mujer frente a su amado muerto es un lugar irrepetible e imprevisible. 198 . 43-44. incluso las de cada cual consigo mismo [. no tienen más destino que mirar los noticieros y diarios a fin de reencontrar las historias personales de sus amigos o hermanos convertidas en sucesos públicos. Tal parece. En 1994 el banco estatal más antiguo de Costa Rica fue cerrado debido a manejos fraudulentos de un grupo de directores.].18 El dolor es para quienes quedan después de que el otro se ha marchado. pp. León Bloy decía que «el hombre tiene lugares en su pobre corazón que no existen hasta que el dolor entra en ellos para que existan». Y enfrente un par de periodistas dicen lo que dicen. Otros. Nadie podría reconstruir el espacio urbano sin la mediación de los medios. quien había presenciado todo desde el auto. cit. dos periodistas hacen la crónica de un asesinato. En una carta a G.. Habitamos nuestras ciudades sólo de manera virtual. Algunos se las agencian para disfrutar del derecho a la intimidad del dolor. Hay allí un cuerpo que inerte no cesa de enviar señales a otro cuerpo que está allí para descubrirse. Laudry el 25 de abril de 1873. con la reificación del espíritu han sido adulteradas también las relaciones internas entre los hombres. se dejaba llevar por el dolor.. 18 M. Sin los periódicos y noticieros difícilmente experimentaríamos nuestro presente.. Adorno: ob. los mecanismos que distinguen la empresa privada de la cosa pública también operan en el modo de construir los estamentos sus historias personales. Horkheimer y T. Y sin embargo no lo experimentamos sino como una ausencia. Los procesos comunicativos cuentan con las condiciones para reunir y articular el imaginario cotidiano de quienes habitan las ciudades. Es curioso. Hacia el final se describe al asesino entregándose [.

una mano invisible que regula el buen nombre. hubo un discurso recurrente en casi todos sus campos pagados y artículos de opinión. A sus maridos se los humillaba por su condición económica y social y eran exhibidos públicamente como delincuentes de la peor calaña. Algunas esposas de aquellos hombres decidieron escribir en la prensa nacional. 199 . por lo visto mucho más peligrosos para la organización de la vida social. pero ellas ya no lo hicieron más. les respondió que sí. pero casi siempre fracasa. Algunos de ellos eran extranjeros que tenían por esposas a señoras de respetables familias costarricenses. Parecería estar hecha para fracasar. EL DOLOR TIENE SU BELLEZA Cuando aparece en la pantalla el rostro de un criminal.L A D E S G R A C I A E S TA M B I É N U N E S P E C T Á C U LO empresarios y familiares ligados entre sí. Al principio no supimos quiénes eran ellas y sus familias. Este elemento de autoengaño requeriría una reflexión aparte. sin embargo. Por el momento. Helio Gallardo. tiene siempre a resguardo el nombre de su familia. al horror inicial le sigue la purificación: algo se nos cura dentro sabiendo que ése no somos nosotros. Gallardo les pidió seguir insistiendo en que se hiciera justicia aunque sus maridos estuvieran en libertad y fueran absueltos. Está claro que sus nombres no tenían por qué aparecer. Si obviamos el sufrimiento por la ausencia de aquellos a quien seguramente amaban. los comunicadores mencionan impunemente a toda la familia de los delincuentes salidos de sectores populares. El problema era de sus maridos. en los mercados del honor. que los monstruos están siempre del otro lado de la historia. y que la maldad parecería poseer un peculiar instinto de clase. parece existir. Pero aquel otro tipo de delincuentes. Ellas preguntaban si la justicia era clasista. baste con señalar su im19 El nombre de esta prisión es un buen signo de lo que pretende. a pesar de su nombre. un filósofo costarricense. Por eso. Además de responderles. Era un discurso paradójico. que si se visitan «La Reforma»19 y otras cárceles se advierte que los reos provienen de los sectores impudientes.

Hoy día. lo estetizan. la tragedia antigua. a fin de que no afecten el orden social. los procesos comunicativo-informáticos tienen un monstruoso poder para simular y disimular la realidad social. para ponerla en escena y garantizar la manera de estar dada sin sufrir alteraciones de fondo. lo despojan de su contenido crítico y de su origen social. y sucede con nosotros como jueces. o bien simulan ser nicaragüenses para conocer y denunciar la manera en que algunos de ellos pasan a Costa Rica por la montaña. los diarios y noticieros cuelgan los dolores en videos o cuadros fotográficos que gustan mucho y que distraen. no puede dejar de reconocerse que algunas veces. Incluso. van de la mano con los de disimulación. y luego lo venden. Así como los museos disuelven la dimensión cotidiana o contestataria que originan ciertos productos estéticos. Es sospechoso tanto énfasis en conocer los mecanismos de acción de tales sectores pe- 200 . puesta en escena. los medios de comunicación prestan el oído. La mayoría de los dolores humanos son construidos socialmente. curaba y purificaba simulando acciones como sufrir y morir. la vista y la voz a quienes de otro modo estarían condenados al desencuentro. Según Aristóteles. como ya se ha dicho. son signos de la manera de estar organizada una formación social. Es decir. Obviamente no toda la información social puede reducirse sin más a estos mecanismos de velación y develación. Periodistas simulan ser vendedores ambulantes para posteriormente denunciarlos. aunque sólo sea de modo virtual. Pero estas posibilidades de articular espacios y tiempos son medianamente utilizadas frente al creciente uso de prácticas disimulantes.ALEXANDER JIMÉNEZ portancia como equilibrador social: estamos salvados puesto que siempre es posible reconocer a los culpables. DISIMULAR Los proceso de simulación. Los televisores y los periódicos son un lugar en donde el juicio final sucede cada día. SIMULAR. Los medios de comunicación aceptan y engullen el dolor producido.

Ellos pueden secuestrar los dolores de los sectores populares y. los simulacros periodísticos se construyen teniendo claros estos tipos de límites económicos y políticos. «peligrosos». Según los empresarios. hacia finales del año 1994. Del otro lado están los que sostienen al mundo. nos advierte contra los abusos posibles de los pobres recursos que aún tenemos para que sus propios abusos no queden impunes. a la vez. con las condiciones de trabajo y de vida de los periodistas. descuidan uno de los sectores más peligrosos de nuestra sociedad: el de los empresarios y políticos que roban el dinero que deben a sus trabajadores. a ningún periodista se le ha ocurrido simular ser contador con el fin de constatar los artificios ingeniosos de que se valen estos sectores empresariales. en ciertas cámaras. comerciar artículos reconstruidos como si fueran originales). La lección la tienen bien aprendida. El sector dentro del cual están los que abusan. 201 . De hecho. Pero éstos sólo aparecen en las secciones de modas. obviamente. Hasta ahora. Tal parece. en ciertos cuerpos. El saber sobre los cuerpos. por tanto. denunciar tales artificios para el robo puede ser peligroso pues se presta a abusos. al fisco o a los bancos del Estado. Pero hay un tipo de «pudor periodístico» que no ingresa nunca en ciertos peligros. cuando. Tales son las distribuciones del espacio de la inocencia. Este «pequeño descuido» tiene que ver. las cámaras industriales y empresariales consideraban peligrosa cierta atribución estatal de denunciar prácticas fraudulentas que padecemos los consumidores (vender productos a un precio que excede los límites fijados.L A D E S G R A C I A E S TA M B I É N U N E S P E C T Á C U LO ligrosos. sus desgracias y sus virtualidades se traduce en cantidades de información susceptible de ser vendida. Esto tiene su chiste. de asuntos políticos o económicos.

El concepto de posmodernidad: deconstrucción de Cronos MAGALDY TÉLLEZ .

.

se ha afirmado una pauta de pensamiento muy convencional.] que muy pronto cumplirán.En grandes zonas del debate sobre la posmodernidad. por el otro. sin haberse dado cuenta. en cuyo caso toda oposición es ociosa. que luego es evaluada en términos positivos o negativos. se proclama una ruptura radical respecto al modernismo.. no irreversibles.. Por un lado se dice que el posmodernismo es una continuación del modernismo. lo hemos hecho: pero renunciando ahora a las lecturas que lo encubrían [.] más allá de los límites que la Historia pretendió imponer al decurso del tiempo.. por otra parte. A.. sólo pueden ya movernos a sonrisa. BREA: «Errar —para no hablar de posmodernidad—» . los ataques al supuesto contra-sentido del hablar en post. De este modo. no orientados. J. HUYSSEN: «Guía del posmodernismo» [.. recorremos ahora —como siempre. sus dos siglos.]— espacios no clausurables. La ira es una pasión demasiado intensa para responder a la tibieza de unos interlocutores-antigualla [. La cuestión de la continuidad o de la discontinuidad no puede discutirse bien en la prisión de esta dicotomía.. L.

.

No pretendo llevar a cabo un examen pormenorizado de las discusiones. mi propósito está limitado a cubrir. si se tiene presente que es en el marco de dicho debate donde se construye la heterogeneidad de significados relativos al concepto de posmodernidad. respondiendo más a prejuicios que al esfuerzo de incursionar en la trama de asuntos que se po- 207 . en parte. lo que creo una exigencia básica: dar cuenta de dicho concepto a partir de su inscripción en el cruce de posiciones que dan contenido al debate modernidad-posmodernidad. A tal exigencia no le es ajena lo que me planteo como una responsabilidad frente a la actitud que suele ser común en nuestros medios: aceptar o rechazar el concepto en cuestión. también. tanto en el plano de las prácticas culturales y sociopolíticas como en el del régimen de producción intelectual. ni ofrecer un estudio cronológico del término posmodernidad. de los cuales cabe indicar que incluyen no sólo ciertas diferencias sino. teniendo presente que su construcción tiene lugar en la dinámica misma del debate en torno al carácter de las transformaciones actuales.EL CONCEPTO DE POSMODERNIDAD: DECONSTRUCCIÓN DE CRONOS NOTA INTRODUCTORIA LAS PÁGINAS QUE SIGUEN constituyen una particular manera de incursionar en parte del haz de asuntos que involucra el concepto de posmodernidad. Sobremanera. incompatibilidades.

La vía que seguiré puede resumirse de la siguiente manera: en un primer momento considero la pertinencia de la pregunta ¿de qué se trata?. Se trata de una doble exigencia que. Seguidamente. Responder a ella es. a mi juicio. hacerme cargo del carácter de tanteo que comporta la incursión en aquellos terrenos en los que se cruzan lo movedizo y lo ineludible. posmodernidad y temporalidad. Berman. mediante un breve análisis de los planteamientos formulados por autores como Habermas. de reflexionar sobre sus implicaciones o. procedo a exponer un conjunto de consideraciones relativas a una caracterización —una entre otras posibles— del vínculo entre las ideas de modernidad. porque —quiérase o no— estamos en ellos. Vattimo y otros: En torno a la posmodernidad. Anthropos. Lyotard y Vattimo. a los efectos de plantear asuntos implicados en las disímiles posiciones que ha suscitado el concepto de posmodernidad. Finalmente. de estar informados. al mismo tiempo. 1 208 .MAGALDY TÉLLEZ nen en juego en el referido debate. 1991. Ello. 1. más modestamente. con el propósito de mostrar la decisiva importancia de este vínculo en las formas de tematizar la aceptación o rechazo del concepto mismo de posmodernidad. POSMODERNIDAD: LA PERTINENCIA DE LA PREGUNTA ¿DE QUÉ SE TRATA? Patxi Lanceros. realizo un breve análisis sobre lo que dicho concepto supone como deconstrucción del tiempo cronológico. pp. no cabe obviar si entendemos que el referido debate recorre los más diversos registros discursivos acerca de lo que acontece y nos acontece. 137-159. y lo que ello implica para el valor heurístico de dicho concepto en el estudio de cuestiones del presente. Barcelona. en su ensayo «Apunte sobre el pensamiento destructivo»1 sostiene que la polémica en torno a la posmodernidad muestra la Me refiero al ensayo incluido en G.

pero..]. entre los contendientes actuales. Tirios y Troyanos. propiciando interrogantes acerca de la crisis de legitimación que afecta a los diversos espacios sociales. sino de estar informados. cabe sostener que la polémica en torno a la posmodernidad ha abierto un conjunto de problemas de teoría 209 . la cuestión de lo posmoderno. toda vez que ella sugiere la inconveniencia de continuar asociando el término de posmodernidad a «modas» artísticas o intelectuales. modernos y posmodernos. depende de quien ponga la etiqueta. en todo caso. cierto/incierto. ¿de qué se trata? En el curso de las últimas dos décadas.. la advertencia que contienen las palabras de Lanceros justifica el propósito de acometer la tarea de dar respuesta a la pregunta: posmodernidad. las controversias sobre la crisis de la modernidad vienen movilizando la escena cultural e intelectual de Occidente. Puede agregarse que la definición de quiénes sean los Caín o los Abel. Tal debate involucra el conflicto de interpretaciones concernientes tanto al carácter de las transformaciones culturales. también.. ha vuelto ha distribuir contendientes: Caín y Abel. Dos planos respecto a los cuales es preciso plantearse la interrogante ¿qué está en juego en el referido debate?. Cuestión ésta que debe entenderse como parte de los cambios culturales e intelectuales. no sólo definiendo el hilo de las tematizaciones inherentes al debate en torno a lo posmoderno sino.. obturar la posibilidad ya no sólo de adentrarse en el debate y sus implicaciones teóricas. vinculadas a tendencias teórica y políticamente conservadoras. y. verdad/error. entre ellos... Por ello.] práctica imposibilidad de pensar sin etiquetas.—. desde allí. como al de las transformaciones inherentes al régimen de saber. los Tirios o los Troyanos. Contrariamente. significándose con ello el hecho de que ya no parece haber posibilidad de recurrir a principios que puedan fungir como referentes universales de valor.EL CONCEPTO DE POSMODERNIDAD: DECONSTRUCCIÓN DE CRONOS [. el hecho es que la usual tarea de colocar etiquetas y clasificar en pares —racional/irracional. sin un sólido encuadramiento y una precisa designación [. parece ser el dispositivo fundamental de enunciación para restar importancia a los asuntos que nos conciernen.

que la idea de posmodernidad ofrece indicios de configurarse como imagen cultural poderosa. M. en las sociedades contemporáneas.. como el decisivo papel que. los que tornan intrigante la cuestión de lo posmoderno».MAGALDY TÉLLEZ social y cultural. Ahora bien. p. Featherstone: Cultura de consumo e pós-modernismo. 2. cabe reconocer en el concepto de posmodernidad una densa zona que. y lo que éste supone como ruptura con la concepción lineal-finalística de la historia. ideoculturales. existen buenas razones para interesarnos en la cuestión de la posmodernidad. sociopolíticas. las opciones historiográficas a las que se vinculan las formas de rechazo o aceptación del concepto de posmodernidad. tal y como lo afirma Mike Featherstone. ofrece la posibilidad de abrir un amplio y heterogéneo abanico de asuntos. no cabe menos que plantearse el problema de si con este concepto se quiere dar cuenta de un tránsito histórico entre configuraciones culturales epocales. Advierto en este problema una importante vía para la comprensión del ¿de qué se trata? 2 «[.] son los problemas de conceptuación y definición necesarios para comprender la relevancia o expansión del papel de la cultura en las sociedades contemporáneas. Studio Nobel. 13. a mi juicio. A la indicación de algunos de ellos se dirigen las siguientes consideraciones. ÓPTICAS HISTORIOGRÁFICAS E IDEA DE POSMODERNIDAD Si el concepto de posmodernidad envuelve mutaciones como las señaladas. ¿de qué se trata? Esta forma enunciativa de la pregunta y no la del ¿qué es?. 1995. y para que no parezca desatinado darle la bienvenida al debate del cual ha sido objeto. a saber. ¿De qué se trata?. cumplen las nuevas redes de significación asociadas al predominio de lo massmediático. ella misma.2 sin los cuales resultarían incomprensibles tanto el carácter de las transformaciones económicas. intelectuales.. Sao Paolo. Si a ello se agrega. 210 . Posmodernidad. contiene sus propios problemas. quiere decir algo: los términos eluden la segunda forma enunciativa frente a la que se espera una redonda definición. del que sólo intento abordar algunos de ellos.

la siguiente formulación de Iñaki Urdanibia: [. bien sobre su carácter de proyecto inacabado (Habermas). si bien no es habitual considerarlo como parte de las discusiones aunque de hecho las impregne. p. Vattimo). sino que también se debe a su actualidad y a la consiguiente falta de perspectiva para enfocar el fenómeno. a otros que limitan su pertinencia a algunas parcelas o aquellos otros que niegan lisa y llanamente la existencia de tal cosa.EL CONCEPTO DE POSMODERNIDAD: DECONSTRUCCIÓN DE CRONOS cuando se habla de posmodernidad. el de las opciones historiográficas desde las cuales se sostienen las formas de negación o afirmación sobre la existencia de la posmodernidad. ob. 42. si se afirma tal existencia. la indicación relativa al conflicto teórico que provoca la idea de posmodernidad y sus formas de tematización se torna pertinente si. a partir de ella.3 A mi juicio.. 3 211 . ¿cómo se interpreta su diferencia respecto a la modernidad? Preguntas como éstas. admiten su inscripción en uno de los asuntos que me parecen insoslayables para comprender la referida disparidad de posiciones. diversos autores la asocian a la disparidad de posiciones que despierta el concepto.. y sea decisivo a los efectos de comprender la dificultad inherente a la tarea de precisar lo que se entiende por posmodernidad. a la vez. ¿concierne sólo a un tipo particular de fenómenos?. si se alude a un cambio epocal. ni tampoco al uso y abuso que de dicha palabra se ha hecho. a saber. las posturas con respecto a ella son bien dispares: así. nos planteamos preguntas del siguiente tipo: ¿desde dónde se niega la existencia de la posmodernidad?. por el contrario. A propósito de tal dificultad. Cito. cit. junto a aquellos que lo circunscriben al marco de la moda. ¿desde dónde y cómo se hace?. a modo de ejemplo.. pues toca al núcleo argumentativo vinculado a las tesis. ¿en qué sentido se hace?. ¿es un después de la modernidad?. bien sobre su agotamiento o fin (Lyotard. No es que la palabra provoque unanimidades sino que. Urdanibia: «Lo narrativo en la posmodernidad». frente a la diferencia de interpretaciones sobre la modernidad. se puede ver a los que afirman la existencia de dicho fenómeno. en G. I. Con dicho asunto estamos.] no sólo se debe al embrollo que en torno a dicho término se ha creado. Vattimo y otros.

Ciertamente. Trataré. En Varios: El debate modernidad-posmodernidad. en lo que concierne a la idea de posmodernidad y sus variadas formas de rechazo o aceptación. Foucault revoluciona la historia. Veyne: Cómo se escribe la historia. en lo que sigue. por su intrínseca e inagotable capacidad de pro4 Cf. 5 C. pues éstos no existen como acontecimientos-átomos. Marshall Berman. de la óptica elegida en función de la cual el historiador acota particulares acontecimientos y procede a narraciones de los mismos que nunca son «mapas exhaustivos de los acontecimientos». Alianza. A. 212 . 33-41. 175-193. 1984. la valoración y la articulación de acontecimientos que marcan la culminación de una época y el inicio de otra. es indisociable de una particular concepción del tiempo: la del tiempo histórico a la vez lineal e irreversible. no cabe obviar sus vínculos con las opciones historiográficas elegidas para interpretar la posmodernidad y. la modernidad significa un estado siempre nuevo. Buenos Aires.4 Así. Edit. del tiempo que transcurre progresivamente hacia una meta final. lo que ella supone respecto a la modernidad. Madrid. Puntosur. Jean-Francois Lyotard y Gianni Vattimo. 1989. dependen de haber tomado partido por cierto modo de conocer. LA POSMODERNIDAD COMO CONCEPTO INACEPTABLE Del debate en torno a la posmodernidad forma parte lo que Carlos Viano5 señala como la «dificultad intrínseca» que contiene el concepto de modernidad en cuanto concepto historiográfico. consustancial a la idea de modernidad. Desde tal concepción.MAGALDY TÉLLEZ Al señalar dicho asunto. la noción de progreso indefinido. sino en una «trama como fragmento de la vida real que el historiador desgaja a su antojo y en el que los hechos mantienen relaciones objetivas y poseen también una importancia relativa». esto es. en consecuencia. de precisar el referido asunto mediante un breve examen de las posiciones de Jürgen Habermas. es decir. pp. dificultad que consiste en su carácter autorreferencial. pp. P. Edit. tengo presente el planteamiento de Paul Veyne según el cual la selección. Viano: «Los paradigmas de la modernidad».

pues el futuro será siempre su cumplimiento. de progreso. Categorías éstas que se instalaron como claves fundantes de maneras de pensar y de actuar. el sujeto autónomo. constituyendo así una matriz civilizacional que perdura «de un modo impresionante hasta nuestros días». de emancipación.] está marcada por el entrecruzamiento de Razón. cuya «atmósfera cultural [. Es preciso no olvidar que la modernidad surge anudando las ideas de historia. 28-30. sino ante todo de la «madurez de una nueva historia» (Viano). en cada uno de los campos —económico. Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico. político. artístico. teóricas y prácticas.. Vattimo: El fin de la modernidad.. y se configuró como semantización integradora de la multiplicidad de lo real. en el siglo XVIII.. En El discurso posmoderno: Crítica de la razón escéptica.) 7 Al respecto.EL CONCEPTO DE POSMODERNIDAD: DECONSTRUCCIÓN DE CRONOS greso. de fuerza de la razón. 1993. como lo advierte Vattimo. científico. Lanz sobre la pertinencia de situar la emergencia de la modernidad. renacimientos.— el hilo conductor es el vínculo entre la idea de moderno y las ideas de lo nuevo y del cambio. Nihilismo y hermenéutica en la cultura posmoderna. Historia».6 La idea de lo nuevo como perenne renovación por la que toda novedad es siempre superación que colma una carencia o completa un proyecto. Así. entendida como una progresiva “iluminación” que se desarrolla sobre la base de un proceso cada vez más pleno de apropiación y reapropiación de los “fundamentos”. pp. pero se trata de una permanencia en la que. 10. ni del comienzo de una historia nueva. en efecto. Progreso. Barcelona. p.. De allí que a la modernidad se le atribuya un carácter de permanencia. de suerte que las revoluciones. (Cursivas mías. los cuales a menudo se conciben como los “orígenes”. hace que la idea de lo moderno coincida con la del cambio como valor positivo. como categoría histórico-cultural.7 «La modernidad se puede caracterizar. Gedisa. filosófico. de sujeto autónomo. desde las cuales estableció códigos universales para el conocimiento y para la acción. G. 6 213 . de la historia occidental se presentan y se legitiman por lo común como “recuperaciones”. retornos». Edit. como un fenómeno dominado por la idea de la historia del pensamiento. concuerdo con el planteamiento de R. Caracas. y como horizonte teleológico del devenir histórico. Universidad Central de Venezuela. el sujeto fundante. de allí que no se trate ni de un retorno a lo antiguo. de las cuales es portador el sujeto prometeico. 1987. la idea de superación torna posible la identificación de lo «nuevo como valor».

MAGALDY TÉLLEZ A partir de las consideraciones precedentes. las posiciones según las cuales el concepto de posmodernidad resulta inadmisible. no cabe admitir la existencia de algo actual que sea un después de lo actual. conceptualmente.. en consecuencia. Si. Si. c. lo que cabe es plantearse la pregunta: ¿por qué no retomar estos valores con los fines de orientar rectamente las prácticas materiales y culturales. su autorreferencialidad. sostiene. el término modernidad remite a lo que espacial y temporalmente es lo actual. como óptica elegida. es posible afirmar que la señalada dificultad intrínseca del concepto de modernidad. etimológicamente. la mercantilización del saber. es preciso evaluar tales fenómenos como formas antimodernas que. en cuanto tales. la idea de lo moderno se conecta con la idea de lo nuevo y con la de un presente cuya identidad se define contra el pasado. etc. que resulta decisiva en el rechazo de Habermas y Berman a la idea de posmodernidad. traicionan los valores de la modernidad y. es decir. Las razones que parecen informar tales posiciones pueden resumirse en los siguientes términos: a. la degeneración de la política —que ocluye los derechos en función de poderes anónimos—. 214 . Si se trata de registrar aquellos fenómenos negativos tales como la ciencia hiperespecializada. Argumentos como los aquí referidos traducen esa dificultad intrínseca de la idea de modernidad. no tiene sentido caracterizar como posmodernas aquellas formas de innovación en cualquier campo de la experiencia humana. en procura de la creación de condiciones cada vez mejores para lograr la emancipación humana? b. la autonomización de la tecnología convertida en fuente de dominio. los totalitarismos.

La vía habermasiana para emprender la tarea de revitalizar el proyecto de la modernidad se funda no en la filosofía de la conciencia —reconociendo que la misma ha perdido su fuerza legitimadora—. pues ello significaría abandonar la meta de la emancipación. Kairós. la modernidad es «un proyecto incompleto»8 cuyo telos. Edit. como se sabe. concierne a la búsqueda de una racionalidad sustantiva capaz de promover y fortalecer la interacción. sino en la filosofía del lenguaje. sino la del desequilibrio que se ha producido entre dichas esferas de racionalidad. en la cual sustenta su teoría de la «comunicación libre de dominación». Se trata del trabajo de Habermas con mayor impacto en el debate sobre la posmodernidad. dado el predominio de la racionalidad instrumental o funcional sobre la práctico-moral y la expresivo-estética. para las consideraciones que aquí se presentan he utilizado como referencias fundamentales: el capítulo VIII del volumen II de Teoría de la acción comunicativa y los capítulos 11 y 12 de El discurso filosófico de la modernidad. en New German Critique (invierno. Barcelona. para Habermas dicho restablecimiento no supone la inversión de tal proceso de diferenciación. 19-36. no debe concluir en el abandono del proyecto de la modernidad. Aquí he utilizado la versión que aparece en H. Su primera publicación se hizo con el título de Modernidad contra posmodernidad. es el título de un ensayo de Habermas publicado en diversas oportunidades. el ideal emancipatorio es el La modernidad. y que luego aparece de forma modificada como «pragmática universal».EL CONCEPTO DE POSMODERNIDAD: DECONSTRUCCIÓN DE CRONOS Jürgen Habermas: refutación de la posmodernidad en nombre del ideal emancipatorio Para Habermas. un proyecto incompleto. sin restricciones. 1986. Admitiendo la dificultad del restablecimiento del proyecto moderno caracterizado —a partir del análisis weberiano— por el proceso de diferenciación de la razón sustantiva en «las tres esferas autónomas que son la ciencia. 1981). Foster y otros: La posmodernidad. pp. Además de este ensayo. 8 215 . el de un mundo libre de todo sojuzgamiento. El fracaso de los diversos intentos por lograr efectos emancipatorios. En el planteamiento habermasiano. la moralidad y el arte». de «lo cognoscitivo con los elementos morales-prácticos y estético-expresivos».

al traducir la concreción del mutuo reconocimiento de los participantes como sujetos de iguales derechos. la conexión entre racionalidad y emancipación remite al lenguaje. entendido como comunicación de la que el diálogo constituye su expresión fundamental. En otros términos. lo cual implica que debemos presuponer una sociedad libre de la que cabe esperar la comunicación dialógica. a la vez. y que expresa la anticipación de una praxis racional de la sociedad completamente diferente. «el diálogo tornaría viable el sueño emancipatorio de la Ilustración en la materialidad de la comunicación libre de dominación». Una vez que el lenguaje. como comunicación dialógica. a la cual es preciso articular la idea de futuro como vida plena. Esto significa que no se trata del lenguaje como dimensión en la cual se viven nuestros vínculos prácticos. le ha ofrecido a la filosofía el modelo de racionalidad en la que actúa el interés emancipatorio. este modelo se torna no sólo anticipación utópica de una condición. así. y que el dominio del dogma había desplazado las intenciones críticas de 216 . En tal sentido. como horizonte desde el cual derivar tanto el modelo de identidad del yo. Habermas quiere distanciarse absolutamente del escepticismo que caracterizó las posiciones de Adorno y Horkheimer. como el modelo de consenso verdadero. sino también evidencia que asume condición de a priori. remite a la idea de racionalidad como reconocimiento intersubjetivo. El ideal emancipatorio puede ser captado. como la realización auténtica de las capacidades lingüísticas de los hombres. ni distorsiones. sino de la interpretación del lenguaje como medio del diálogo libre que. quienes mostraron que los prometedores proyectos de iluminación emancipatoria fueron frustrados. Mediante su sistema. recíprocamente constituido. sin restricciones. aunque constituya una anticipación de una condición inexistente: la condición de la «situación ideal de habla». El diálogo es concebido. pues en él se reafirma la idea de responsabilidad autónoma de los participantes. se trata del diálogo ideal que debe ser distinguido nítidamente de los diálogos cotidianos. los que hablan y los que escuchan. De este modo.MAGALDY TÉLLEZ de la comunicación que se realiza en el «diálogo no autoritario y universalmente producido».

el fin de la modernidad no puede significar sino el fin de la superación crítica y. olvida el espectro de modalidades comunicativas que no responden a un único modelo. Pudiera ser que bajo ese manto de postilustración no se ocultara sino la complicidad de una ya venerable tradición de la contrailustración. responde a su concepción de la «modernidad como crítica iluminista y emancipación humana». olvida que no todas las relaciones intersubjetivas efectuadas por medio del lenguaje comportan el «consenso general no forzado». o el anarquismo de inspiración estética. en nombre de una despedida de la modernidad no estén probando sino una nueva rebelión contra ella. y que no por ello pierden su significación.. 217 . 15. en consecuencia. De allí que su negativa a cuestionar este impulso críticoemancipador se ligue a su convicción de que el abandono del proyecto moderno significaría optar por el neoconservadurismo en teoría y en política. de allí su pretensión de que tal modelo sea universalizable. cabe sostener que para Habermas admitir la idea de posmodernidad conlleva la aceptación del fin de dicho impulso. basado en la norma de la igualdad de condiciones de los participantes. Edit. Madrid.EL CONCEPTO DE POSMODERNIDAD: DECONSTRUCCIÓN DE CRONOS la teoría.9 9 J.. apunte en la dirección de efectuarse como fin de la modernidad: [. Por ello. No podemos excluir de antemano que el neoconservadurismo. 1989. la política o la estética. del cual se hace cómplice todo movimiento que en los campos de la filosofía. Con ello.] a priori no puede rechazarse la sospecha de que el pensamiento postmoderno se limite a autoatribuirse una posición trascendente cuando en realidad permanece prisionero de premisas de la autocomprensión moderna hechas valer por Hegel. Habermas parece tener una fe irreductible en que su modelo dialógico de teoría crítica se constituya como fuerza emancipadora. al que le es consustancial la incesante renovación y superación. bajo la modalidad de la pragmática universal. Habermas: El discurso filosófico de la modernidad. En el marco del planteamiento habermasiano. p. Taurus. El intento habermasiano de rescatar y reinscribir la modernidad en el discurso filosófico actual. el retorno a la tradición conservadora.

Berman: Todo lo sólido se desvanece en el aire. cit. en los términos bermanianos—. 11 218 . cit. Ha apresurado la desintegración de nuestro mundo en una agregación de grupos privados de interés material y espiritual. aventuras y amenazas. lo que sabemos. La experiencia de la modernidad. La experiencia de la modernidad.MAGALDY TÉLLEZ Marshall Berman: la modernidad por siempre. en el planteamiento bermaniano.11 Frente a tal abandono y sus efectos negativos. el aislamiento entre los individuos y la desintegración de los lazos colectivos. a su juicio. ambos en Varios: El debate modernidad-posmodernidad. impulsa la marcha siempre hacia adelante de los sujetos para cambiar el mundo: 10 M. con sus valores de lo nuevo y del cambio. «Brindis por la modernidad» y «Las señales de la calle. habitantes de mónadas sin ventanas. «un proceso subjetivo e ilimitado de autodesarrollo» que. Berman propone el restablecimiento del sentido de la modernidad mediante la reapropiación de sus raíces decimonónicas. Tal influencia ha acelerado. ello.. incesante desintegración y renovación de lo que tenemos. lo que somos. mucho más aislados de lo que necesitamos estar». En tal alejamiento radica la pérdida de su profundidad y. alegría y angustia—. su arrasamiento por la vorágine de la vida contemporánea —moderna. me remito particularmente a su introducción «La modernidad: ayer. a partir de su interpretación de la modernidad como experiencia vital. hoy y mañana». o la imposible posmodernidad Berman10 rechaza el posmodernismo por cultivar la ignorancia de la historia y la cultura modernas. M. ob. 1988. de manera inevitable. con sus luchas y contradicciones —ambigüedad y certeza. 24. Berman: Todo lo sólido se desvanece en el aire. la correspondiente a la discusión misma sobre dicho problema. p. actitud que provoca su alejamiento de lo que pudiera ser la fuente fundamental de su propia fortaleza. Experiencia que significa. «El eclipse del problema de la modernidad en la década de los setenta ha significado la destrucción de una forma vital del espacio público. (Respuesta a Perry Anderson)». Madrid. A la influencia del posmodernismo y su correlativo abandono del problema de la modernidad. Edit. Berman asocia la progresiva destrucción de una forma vital del espacio público. ob. Siglo XXI.

De allí que se justifique la empresa teórica de recuperar los valores modernos y de relaborar el proyecto universalista de racionalidad. p.12 Aunque de una manera más explícita y menos elaborada que en Habermas. anulando lo que se supuso como claves irrefutables de inteligibilidad del mundo y de la capacidad de planificar e intervenir racionalmente el or12 M. que retroceder sea una manera de ir hacia adelante. para que pueda alimentarse y renovarse.EL CONCEPTO DE POSMODERNIDAD: DECONSTRUCCIÓN DE CRONOS Puede resultar. sin embargo. con el fin de enfrentar las aventuras y peligros del futuro. 3. políticas y socioculturales de nuestro fin de siglo testimonian la práctica imposibilidad de percibir y experimentar el mundo como una totalidad coherente y ordenada. que dé continuidad a la inagotable búsqueda de la emancipación humana. Berman: «Brindis por la modernidad». como Habermas. tales fenómenos son considerados más como patologías de la modernidad. 89. Es cierto que Berman. cit. Apropiarse de las modernidades del ayer puede ser a la vez una crítica a las modernidades de hoy y un acto de fe en las modernidades —y en el hombre y la mujer modernos— de mañana y de pasado mañana. no sólo porque las radicales transformaciones económicas. la práctica discursiva posmoderna confronta las pretensiones de recuperación del proyecto de la modernidad. reencontramos la autorreferencialidad inherente a la idea de modernidad como sustrato del rechazo a la idea de posmodernidad. que recordar los modernismos del siglo XIX nos dé el coraje para crear los modernismos del XXI . EL CONCEPTO DE POSMODERNIDAD DESDE EL DISCURSO POSMODERNO En sus diferentes versiones. entonces. que como señales de su ocaso. Este acto de memoria puede ayudarnos a llevar el modernismo a sus raíces. ligado a la confianza en las posibilidades benefactoras de la ciencia y de la técnica. admite la existencia de fenómenos socioculturales y políticos que desmienten el concepto racionalista de progreso.. ob. 219 .

disolviendo su particularidad. comporta otras maneras de construir el significado del concepto de posmodernidad en las que se expresa la lucha que el discurso posmoderno traba con la cuestión —típicamente moderna— de la periodización histórica. siendo histórica y culturalmente contingente. fundado en la certeza de que condensará los frutos del progreso racional de la humanidad. hizo de la realidad algo susceptible de ser temporalmente medible conforme al orden de sucesión pasado-presente-futuro. entre ellas. modo de ejercicio de la dominación que excluyó como «irracionales» modos de pensamiento y de acción que no respondieran a los códigos instaurados por el modelo racionalista de razón. anudados al de la causalidad lineal. La actitud intelectual que recorre las diversas formas del discurso posmoderno pone en juego la ruptura con las modernas exigencias de unidad y totalidad. de juegos y reglas de lenguaje. de perspectivas de análisis. El abandono del anhelo de unidad y de visión de totalidad traducido en la afirmación de la pluralidad —de opciones y formas de vida diferentes.MAGALDY TÉLLEZ den social y político de cara al ideal de emancipación final de la humanidad. En las páginas que siguen intento dar cuenta de ello. de criterios y formas de racionalidad. sino porque a la constelación discursiva que le dio cuerpo a dicho proyecto le es consustancial la ambición universalizante y totalizadora de una forma de razón que. ella misma. de juicios razonables—. Un modelo que supuso entre sus principios constitutivos la determinación cronológica del tiempo a partir de los supuestos de continuidad histórica y de tiempo histórico homogéneo que. de configuraciones culturales. las de la historia finalística y el progreso lineal de y por la razón universal. imposible de ser ordenada en sistemas unificantes y totales. El futuro que se tornaría racionalmente predecible y controlable. Orden por el cual la idea de progreso se tornó clave para alinear y dotar de sentido histórico —de destino— a los acontecimientos. en fin. devino. que tradujo la ambición prometeica implicada en la episteme moderna. mediante un breve análisis de las maneras en que Lyotard y Vattimo constru- 220 . su heterogeneidad y su dispersión en la historia como gran proyecto universal que mira hacia el futuro. Un modelo.

el conocimiento sería una fuerza inquebrantable para el logro de la libertad. lo que se puede hacer. en consecuencia. la condición moderna de legitimación del saber. a los que cabe definir como discursos fundacionales con pretensiones omnicomprensivas y universalistas.] lo que se debe hacer.. en el cual: [.. El saber ya no es el sujeto. 221 . desde los cuales se dio respuesta al por qué debe existir.]. Al primero —vinculado con la tradición ilustrada francesa— corresponde la legitimación del conocimiento por su papel central en el proyecto de la gradual emancipación de la humanidad... privilegia el juego de lenguaje imperativo —al que más recientemente se llamó prescriptivo—. Jean-Francois Lyotard: la posmodernidad como condición des-legitimadora de la modernidad La interpretación de Lyotard acerca de la posmodernidad parte de su conceptualización como la «condición del saber» caracterizada por el «ocaso de los grandes relatos» como fuentes de legitimación de los discursos de justicia y de verdad. El gran relato de la emancipación y el gran relato del devenir de la Idea definieron. por ejemplo. está a su servicio. procede de los metarrelatos. Ello supone una interpretación de la modernidad como condición cultural en la que la legitimación de lo verdadero y de lo justo. la actividad científica. por medio de los cuales los saberes y las instituciones del saber recibieron autoridad y propósito. Discursos. y al por qué las sociedades deben impulsar las instituciones encargadas de su producción y difusión. Pero [.] el saber positivo no tiene más papel que el de informar al sujeto práctico de la realidad en la cual se debe inscribir la ejecución de la prescripción. Le permite circunscribir lo ejecutable... del saber y de sus instituciones. según Lyotard. no le pertenece [.EL CONCEPTO DE POSMODERNIDAD: DECONSTRUCCIÓN DE CRONOS yen dicho concepto con relación al horizonte de cuestiones al que lo refieren. pues se supuso que una vez puesto a disposición de todos. Este metarrelato «que tiene por sujeto a la humanidad como héroe de la libertad».

se trata del metarrelato en el cual el juego de lenguaje legitimador no es el prescriptivo sino el especulativo: la restitución de la unidad de saberes y conocimientos sólo puede hacerse a través de la filosofía como «metanarración racional» —como historia universal de la vida de un sujeto: vida.. pues en la medida en que ésta va descubriendo los límites de sus presupuestos y procedimientos de verificación. en consecuencia. la del metarrelato especulativo —vinculado a la tradición hegeliana— no justifica el saber. El resultado de este juego legitimador que representa al sujeto como «héroe del conocimiento» [.]. hecho de enunciados referidos e incorporados al metarrelato de un sujeto que asegura su legitimidad. De allí que el saber científico encuentre su principio de legitimación en sí mismo y no en algo exterior a él —su función en la sociedad y en el Estado—.13 La segunda modalidad. en la ciencia. F. al resquebrajamiento del poder regulatorio general de los paradigmas de la ciencia. ni por un principio de la finalidad social o estatal a la cual debe servir. p. p. ni por el principio humanista que hace del saber el instrumento fundamental para educar a los hombres «con dignidad y libertad». también.14 El efecto de la crisis de los grandes relatos. sino con el valor que adquieren debido al hecho de que ocupan un cierto lugar en la Enciclopedia que narra el discurso especulativo [. En consecuencia. Edit. no concierne sólo a la incredulidad frente a ellos como su fuente de legitimación sino. en Fichte. Ibídem. Cátedra. 1986.. Madrid. en Hegel—. espíritu. Lyotard: La condición postmoderna. El auténtico saber desde esta perspectiva siempre es un saber indirecto. y.. 69.. 222 .] es que los discursos del conocimiento sobre todos los referentes posibles son tomados.MAGALDY TÉLLEZ su única legitimidad (que es considerable) es permitir que la moralidad se haga realidad. 68. dicho poder se debilita frente a la proliferación de especialismos con sus propios e incompati13 14 J. no con su valor de verdad inmediata. que sea el saber el que está en capacidad de decir lo que es la sociedad o lo que es el Estado.

A dicho principio responde el desplazamiento de las preguntas relativas a lo verdadero. ¿es eficaz?. vinculado a la incidencia decisiva de las transformaciones tecnológicas sobre el saber científico y. fundamentalmente denotativo— y de justo/injusto —pertinente al lenguaje prescriptivo del campo ético—. es decir. que subsume los criterios de: verdadero/falso —propio del lenguaje científico. tanto en materia de justicia social como de verdad científica. conmensurables. ¿es rentable?. p.15 15 Ibídem. Toda vez que los lenguajes científico y ético terminan siendo juzgados por la eficacia u optimización de sus resultados. En tal sentido.] ¿quién decide lo que es saber. En la condición posmoderna del saber. resultante de la expansión capitalista y de los cambios tecnológicos. la crisis del saber científico no proviene de la proliferación de conocimientos.EL CONCEPTO DE POSMODERNIDAD: DECONSTRUCCIÓN DE CRONOS bles juegos de lenguaje. La aplicación de ese criterio a todos nuestros juegos no se produce sin cierto terror. particularmente. opera la forma de legitimación por recurrencia al principio de performatividad. y quién sabe lo que conviene decidir? La cuestión del saber en la edad de la informática es más que nunca la cuestión del gobierno». Por una parte. 223 . la eficacia. «[. por aquellas tales como: ¿para qué sirve?. a él corresponde el juego de lenguaje técnico para el cual el criterio de pertinencia de los enunciados es el de la eficiencia/ineficiencia. Su legitimación. De allí el papel de los decisores: Nuestra vida se encuentra volcada por ellos hacia el incremento del poder.. el conocimiento científico se encuentra en un marco diferente de legitimaciones. blando o duro: sed operativos. 24. a la hegemonía de la informática que impone su lógica en el conjunto de prescripciones sobre los enunciados por ser admitidos como enunciados científicos. o desapareced. ibídem. sino «de la erosión interna del principio de legitimidad del saber». 10. p.. el modo de legitimación por la performatividad hace aparecer en su forma más completa el nexo poder-saber. lo justo o lo correcto. sería optimizar las acciones del sistema.

sin embargo cuestiona las bases desde las cuales Habermas formula su planteamiento. incluso en el juego científico no existe un metalenguaje en el que todos los enunciados puedan ser transcritos y evaluados. porque la propuesta habermasiana presupone el acuerdo de los interlocutores «en torno a metaprescripciones universalmente válidas para todos los juegos de lenguaje». Es por esta doble presuposición que en la propuesta habermasiana. paradojas asumidas. porque Habermas presupone el consenso como la finalidad del diálogo. con el cambio paradigmático ha cambiado el sentido mismo de la palabra saber. eliminando así la heterogeneidad de dichos juegos y de sus reglas pragmáticas. En fin. que deja de ser producción de lo conocido para hacerse producción de lo desconocido. 224 . el único criterio —posmoderno— de legitimación al cual puede recurrirse es el de la paralogía. persiste la creencia según la cual la legitimidad del saber reside en su contribución a la emancipación de la humanidad en tanto que sujeto universal. Lyotard coincide con la crítica de Habermas al funcionalismo del modelo luhmanniano. Lyotard argumenta que la heterogeneidad de lenguajes y de sus reglas pragmáticas impide sostener la necesidad de un principio de legitimación que rija para todos los juegos. lo más performativamente posible.MAGALDY TÉLLEZ Para Lyotard. con lo cual elimina dos asuntos: a) que el consenso es sólo un estado del diálogo. encontramos la elaboración habermasiana del problema de legitimación como búsqueda del consenso universal por medio del diálogo de argumentaciones. y b) que la finalidad del diálogo es el disenso como fuente de la invención. Estos cambios sugieren una forma de legitimación que no es ni la habermasiana comunidad ideal de habla. Confrontándolo. que significa inventiva. constituye la expresión más cabal de este modo de legitimación del saber en la condición cultural posmoderna. En primer lugar. Si con la disolución de los metarrelatos la justificación en el saber posmoderno es inmanente y procede localmente. ni la luhmanniana performatividad. orientado hacia la búsqueda de la unidad del sistema social. el modelo sistémico de Niklas Luhmann. En segundo lugar. Contra Habermas y contra Luhmann.

y por el carácter local de las legitimaciones. en el futuro. 16 Ibídem. así. Criterio que no excluye el consenso. leído en clave de la irreversible secuencialidad temporal. parece apuntar hacia una nueva meta ubicada. como afirma Lanceros. allá. La valoración lyotardiana de la crisis de los metarrelatos contiene un acentuado tono positivo. que meta y camino. por la que el antes queda absolutamente a nuestras espaldas? No creo desacertada una respuesta negativa. ello no impide. disenso.EL CONCEPTO DE POSMODERNIDAD: DECONSTRUCCIÓN DE CRONOS reconocimiento de limitaciones del alcance del saber. orientándose. pues de lo que se trata es de la crisis de la razón totalizante y su sujeto.16 Concluyo estas notas con el siguiente señalamiento: la caracterización que Lyotard propone acerca de la posmodernidad como condición cultural del saber comporta el establecimiento de una diferenciación histórica fundamental. tratada como diferenciación entre los grandes relatos de legitimación y la desintegración de estos metarrelatos. o argumentaciones que se refieren a metaprescriptivos y limitadas en el espacio y el tiempo». Aunque Lyotard rompa radicalmente con la idea de que seremos siempre modernos. frente a la cual no cabe la nostalgia de unidad de sentido. «hacia multiplicidades de meta-argumentaciones finitas. y que son acordadas por los jugadores efectivos. p. diferenciación por la cual los cambios experimentados en el saber implican un movimiento de des-legitimación de modernidad y el establecimiento de nuevos principios de legitimación. permanezcan incólumes. en cuanto tales. si se advierte que para Lyotard la condición posmoderna del saber como final de los metarrelatos remite a una nueva época que. 118. entendido como local y cambiante en la medida en que atañe a reglas que se definen en cada juego de lenguaje. sino la apuesta por el pluralismo y la intraducibilidad de tales juegos. dejando irreversiblemente atrás a la modernidad. Ahora bien. ni la esperanza de una posible reconciliación entre los juegos de lenguaje. cabe hacer la siguiente pregunta: ¿la vía por la cual procede Lyotard a tales caracterización y valoración logra sustraerse radicalmente de la interpretación del tiempo periodizado según el antes-después. 225 .

corresponde a El orden del discurso. inmóvil y en otra parte”». referida por Lanceros.17 No deja de tener razón Lanceros cuando advierte que. «Quizás —prosigue esta autora— Foucault continúa teniendo razón cuando sostuvo que: “escapar realmente de Hegel supone apreciar exactamente lo que cuesta separarse de él. sostiene que si bien ella comporta el riesgo del control regido exclusivamente por la legitimación mediante el principio de performatividad. p. insidiosamente quizás. Los envites estarán constituidos entonces por conocimientos (o informaciones si se quiere) [. de modo que: La línea a seguir para hacer que se bifurque en ese último sentido es demasiado simple en principio: consiste en que el público tenga acceso libremente a las memorias y a los banco de datos. esto supone saber lo que es todavía hegeliano en aquello que nos permite pensar contra Hegel. 226 . Esta cita de Foucault.18 Gianni Vattimo: la posmodernidad como experiencia del final de la historia Refiriéndose al equívoco en el tono apocalíptico presente en algunas interpretaciones sobre el final de la historia. también contiene las condiciones posibilitadoras de transparencia comunicativa. se ha aproximado a nosotros.MAGALDY TÉLLEZ El argumento más contundente lo ofrece el mismo Lyotard cuando. nos encontramos ante una versión del espíritu absoluto hegeliano. 119. Vattimo sostiene: 17 18 Ibídem.. y medir hasta qué punto nuestro recurso contra él es quizás todavía una astucia que nos opone y al término de la cual nos espera. Los juegos de lenguaje serán entonces juegos de información completa en el momento considerado. Se apunta a una política en la cual serán igualmente respetados el deseo de justicia y el de lo desconocido. conforme a la cual todavía es posible el progreso hacia la comunicación total. con este planteamiento de Lyotard.].. a propósito de la sociedad informatizada. hecha ahora en clave informática. esto supone saber hasta qué punto Hegel.

como la aceptación de Lyotard. Paidós.. Buenos Aires. p. cit. Edit. constituye la contundente constatación del fracaso de la modernidad. Vattimo: El fin de la modernidad. en la práctica historiográfica y en su autoconciencia metodológica la idea de historia como proceso unitario se disuelve y en la existencia concreta se instauran condiciones efectivas. 19 G. 1991. Según Lyotard la desintegración de los metarrelatos. con ello. Vattimo: Ética de la interpretación. capítulo I. 13.20 Mientras que para Lyotard tal ocaso significa un movimiento de liberación respecto a las metaprescripciones totalizantes que encuentran su razón en las homologías. Para Habermas. 20 227 . recorre tanto la refutación habermasiana a la idea del final de la historia. mientras en la teoría la noción de historicidad se ha vuelto problemática. irremediable y total. Nihilismo y hermenéutica en la cultura posmoderna. no sólo la amenaza de la catástrofe atómica. quien advierte en este final una oportunidad para la irrupción de plurales juegos de lenguaje. la imposición del conservadurismo en teoría y en política. pues comporta renunciar al ideal de emancipación universal y.EL CONCEPTO DE POSMODERNIDAD: DECONSTRUCCIÓN DE CRONOS Lo que caracteriza en cambio el fin de la historia en la experiencia posmoderna es la circunstancia de que.19 El tono apocalíptico. por ello le resulG. Veamos seguidamente la manera en que Vattimo da cuenta de las discrepancias entre Lyotard y Habermas. De allí que Habermas y Lyotard. para Habermas ello representa una calamidad. aunque se contraponen diametralmente en cuanto a la valoración de la posmodernidad. sostiene Vattimo. sino también sobre todo la técnica y el sistema de información que le dan una especie de inmovilidad realmente no histórica. compartan la misma caracterización de ella en cuanto ocaso de los metarrelatos de legitimación que dieron cuerpo a la idea del curso histórico unitario de la humanidad dotado de un sentido emancipador. ob. del cual no cabe lamentarse si se tiene presente que tales metarrelatos fueron expresión de la violencia ideológica. dicho ocaso no invalida el proyecto moderno ni la necesidad de un tipo de fundamentación que se sustraiga del historicismo.

con su particular tematización. Así. exige colocar en primer plano la referida cuestión de la historia como raíz de legitimaciones. ni el planteamiento negativo de Habermas. Hegel y Weber. que pretende retomar el proyecto emancipatorio «como si después de Kant. pues. como el final del fin». éste sólo puede construirse a partir de una confrontación crítica con el principio historicista. a tener como teóricamente irrelevante el relato del fin de la historia. Vattimo sostiene que «pensar lo posmoderno como fin de la historia. la posmodernidad «no es simplemente lo que viene después de la modernidad». pues hacerlo significa aceptar que «se acabe lo humano». 228 . Así. Desde ella. no hubiesen acaecido sino algunas “enfermedades” de la inteligencia burguesa». en su polémica con ambas interpretaciones catastrofistas del fin de la historia. bien como una reconstrucción suya. «si la modernidad es la época de la legitimación 21 22 Ibídem. 23. «el ideal de emancipación». la otra —Lyotard—. distinguiéndose de ella por otro principio.21 De allí que ambas posiciones extremas se limiten. se hacen cargo seriamente de una cuestión que él formula como central: «la cuestión de la historia como raíz de legitimaciones». p.MAGALDY TÉLLEZ ta inaceptable la tesis del fin de la historia. A juicio de Vattimo. De ser aceptado otro principio. 20. Ibídem. ni el planteamiento afirmativo de Lyotard. En consecuencia. una —Habermas—. bien como distinto del correspondiente a la legitimación historicista. es decir. como de la perspectiva lyotardiana que presenta «la modernidad como ya abandonada toda ella a nuestras espaldas». p. a tratarlo como un hecho no tematizable pero al cual debemos adecuarnos. acerca del final de los metarrelatos. de modo que el vínculo de lo posmoderno con lo moderno pueda ser comprendido desde la perspectiva de los problemas abiertos por tal cuestión. el concerniente a las nociones del fin de los metarrelatos y de la comunidad ideal de diálogo como nociones-guía para afrontar el problema de la posmodernidad. Vattimo se propone distanciarse tanto de la perspectiva habermasiana.22 Tal distanciamiento supone.

cit. en lo que no ha sido pensado. el post de la posmodernidad en el sentido de que su vínculo con la modernidad no es el de superación.] es. un retomar que anula la «pretensión de absoluto correspondiente a los archai metafísicos». con la modernidad. G. ob. para rememorar en doble sentido: por una parte pensar en lo ya pensado y. p. pensarla como un modo de experimentar la historia y la temporalidad que mantiene. 47 y 25. esto es. merece ser atendido.. ob. es decir. respectivamente. 145. así. p. en términos filosóficos. la posmodernidad es la puesta en cuestión explícita de este modo de legitimación». sino el que cabe ser pensado como Verwindung. «como atención hacia lo que. aquello a lo que se liga despidiéndose». Concebir la posmodernidad en tales términos significa. teniendo sólo un valor limitado. Nihilismo y hermenéutica en la cultura posmoderna. un vínculo que «ya no es el de la Aufhebung dialéctica. para Vattimo. de la legitimación fundada en la «concepción lineal-unitaria del tiempo histórico». 20.. por otra.25 es también apertura y. desde el cual la relación del pensamiento posmoderno —no-fundamentador— con el pensamiento moderno —de la fundamentación— no consiste en el abandono de un viejo hábito. la Verwindung es vínculo rememorativo —Andenken—. sino en «una transformación que mantiene. Vattimo: El fin de la modernidad.. Para el pensamiento que se construye al margen de la idea de fundamento. cit.EL CONCEPTO DE POSMODERNIDAD: DECONSTRUCCIÓN DE CRONOS metafísico-historicista. ni del “dejar atrás” que caracteriza la relación con un pasado que ya nada tiene qué decirnos». así. algo similar pero distinto de la Überwindung (superación). Ello permite definir. [. lo que posi23 24 Ibídem. 229 . precisamente en virtud de que tal valor.. como recuperación-revisión-distorsión. el único que conocemos». pues. con todo. distorsiona y recuerda como pasado.23 esto es. de un vínculo que puede ser nombrado con el término heideggariano Verwindung. pp. pues nada tiene que ver con la Aufhebung.24 Se trata. 25 Los fragmentos citados corresponden a Ética de la interpretación. la memoria.

del modo de legitimación metafísico-historicista y sus nociones claves: progreso. pp. 230 . ob.. Vattimo remite a la categoría de posthistoria. 92-95.MAGALDY TÉLLEZ bilita pensar lo aún no pensado. a partir de las consideraciones precedentes. ¿desde dónde confronta el tono apocalíptico de las interpretaciones habermasiana y lyotardiana acerca del fin de la historia? En lo que concierne a la primera pregunta. y acompaña las tendencias disolventes en el plano institucional. en el que se conjugan la idea de historia como una entidad unitaria ordenada alrededor de un centro. la época de la identificación de la fe en la historia y en el progreso con la fe en lo nuevo como valor (identificación del valor del ser mismo con la novedad). 27 28 26 Ibídem. cabe hacer estas preguntas: ¿dónde radica. p. Si. y la idea de progreso Vattimo indica que retoma esta categoría de A. superación —temporal y crítica—. para Vattimo. vanguardia. El fin de la modernidad. que define la vida cultural y social actual. a ella corresponde el modelo de pensamiento que puede caracterizarse como «futurismo moderno». especialmente en lo que atañe al Estado moderno. fundamentalmente. del principio de realidad y del tiempo histórico lineal y unitario. 92.27 Toda vez que la modernidad es.26 que permite describir la experiencia que se tiene de la actual sociedad occidental en los términos de «desintegración del valor de lo nuevo y del valor futuro». etc. 97. es decir.28 El modelo. Nihilismo y hermenéutica en la cultura posmoderna. según Vattimo. Ghelen (1967) y de K. en fin. Cf. Ibídem. la experiencia del fin de la historia. procediendo. cit.. lo nuevo como valor. al revelar lo artificioso del universalismo de la verdad. a precisar su significado en ambos autores. a la vez. aquello que se orienta en la dirección del debilitamiento de la metafísica. lo cual «implica un cambio radical en el modo de experimentar la historia y el tiempo». Pomian (1981). puede concluirse que la condición posmoderna constituye. p. al retorno a una condición de autenticidad originaria». la legitimación del discurso sobre la posmodernidad?. de «la tensión al futuro como tensión a la renovación.

sexuales. a la vez. Pues. La disolución de este modelo arrastra consigo las ideas de superación y de valor de lo nuevo. del vacío del significado». indican que la heterogeneidad y la simultaneidad de acontecimientos constituyen los rasgos más resaltantes de tal experiencia. cabe pensar en un posible efecto emancipador —en cuanto liberación de las diferencias— del estallido del «mundo de la comunicación generalizada» en una «multiplicidad de racionalidades “locales” —minorías étnicas. con la desaparición de la idea de una racionalidad de la historia definida desde un centro. entre otras posibles— a la segunda de las preguntas formuladas —¿desde dónde confronta Vattimo el tono apocalíptico del fin de la historia?—. y del acceso a éstos por la vía del pensamiento fundamentador. indisociables. sino más complejas y caotizadas. respuesta que puede ser resumida como sigue. de un sentido único y del principio de una realidad racionalmente ordenada. de la finalidad última. del fundamento-origen. por ende. las cuales trazan lo que Vattimo plantea como «sentido de lo posmoderno». culturales o estéticas—»: 231 . así. situándonos en un haz de condiciones de distanciamiento respecto a la modernidad. si bien es cierto que en la sociedad de los medios de comunicación. Las constataciones relativas al «carácter posthistórico de la experiencia actual». del papel determinante que juegan las redes comunicacionales en sociedades no más ilustradas. que consiste en el esfuerzo por sustraerse «de la lógica del progreso» y de sus concomitantes ideas de superación y de lo nuevo como valor. A lo dicho se vincula la posibilidad de trazar una respuesta —una. o más informadas —como quiere Lyotard—. no como superación sino como «despedida de la modernidad». éstos pueden ser vehículos «de la banalidad. también lo es que. en el plano de las experiencias y prácticas socioculturales. Tal situación permite. pasar de una lectura puramente negativa de las condiciones posmodernas de existencia a su consideración como posibilidad y chance positiva. Puede comprenderse. religiosas.EL CONCEPTO DE POSMODERNIDAD: DECONSTRUCCIÓN DE CRONOS conforme a un determinado ideal y en función del cual el decurso de la historia adquiere su sentido. y. que la posmodernidad sea conceptualiza por Vattimo.

o una meta final por otra. se presentan. efímeras. o la lyotardiana información plena.] que toman la palabra y dejan de ser finamente acalladas y reprimidas por la idea de que sólo existe una forma de humanidad verdadera digna de realizarse. en G. Contra Lyotard y contra Habermas. no la de meta: la habermasiana comunicación ilimitada. Hacerse cargo de la posibilidad y chance positivas en las condiciones de existencia posmodernas. Contra Lyotard.. Tal actitud es nombrada por Vattimo con la metáfora del pensamiento débil. contingentes [. La liberación de las diversidades es un acto por el cual éstas «toman la palabra». ni con la pretensión de sustituir un orden por otro. y la parálisis frente a la pérdida de la racionalidad unitaria y luminosa. Vattimo: «Posmodernidad: ¿una sociedad transparente?». explorar caminos de apertura a una actitud cognoscitiva como zona intermedia entre las pretensiones de reconstrucción del imperativo del fundamento y de la razón global. cit. la propuesta involucra. G. no renunciar a la idea de emancipación. es decir. sabiendo de la imposibilidad del adiós definitivo a tal razón. algo totalmente distinto de una manifestación irracional de la espontaneidad... Vattimo y otros: En torno a la posmodernidad. significa dejar de pensar metafísicamente al hombre y a la realidad. la propuesta no es la del ideal universal de emancipación sino la de emancipación de las diferencias. 17. con menoscabo de todas las peculiaridades. se «ponen en forma» de manera que pueden hacerse reconocer. entendido no como emblema de una nueva filosofía. a la que sí renuncia Lyotard para evitar tal recaída. ni con la forma que éstos revisten como principios de autoridad. p. sin la recaída en el orden del pensamiento de la fundamentación. ob.]. 29 232 .29 Contra Habermas. no como imperativo. que ya nada tiene que ver con los fundamentos últimos.MAGALDY TÉLLEZ [. sino como experiencia de un tipo de pensamiento que se inicia con una renuncia: la concerniente a las diversas maneras en que se traduce la razón-dominio.. cabe subrayar que la interpretación de Vattimo propone la idea de efectos de emancipación. de todas las individualidades limitadas.. como efecto posible.

sino también por el de Foucault. Acotar —no cerrar— tales consecuencias constituye el propósito de las siguientes consideraciones. quisiera señalar que lo hasta aquí expuesto apenas constituye un botón de muestra del debate en torno al concepto de posmodernidad y. Vattimo: El fin de la modernidad. p. 4. Nihilismo y hermenéutica en la cultura posmoderna. pasa no sólo por el tamiz de Nietzsche y Heidegger —que él hace explícito—. cit. del asunto que he querido delimitar. porque trata «de hacer la experiencia de la verdad. porque no se autoriza como encarnación de las ideas de superación y del valor de lo nuevo y. sino como horizonte y fondo en el cual uno se mueve discretamente». en tal sentido. las maneras de tematizar el vínculo modernidad-posmodernidad y lo que éste implica en cuanto a las lecturas de la temporalidad como telón de fondo del rechazo o aceptación del concepto de posmodernidad. ob.EL CONCEPTO DE POSMODERNIDAD: DECONSTRUCCIÓN DE CRONOS Pensamiento postmetafísico y posthistórico. Puede advertirse. aunque esta fuerza ya no pueda ser legitimada mediante la recurrencia al curso inexorable de la historia. a saber. Para concluir este punto. es decir. no como objeto del cual uno se apropia y como objeto que se transmite. así.30 Sin que ello implique la «ausencia de fuerza proyectiva del pensamiento mismo». el tratamiento que ellos hacen de este concepto permite extraer ciertas consecuencias concernientes al carácter deconstructivo de esta figura conceptual en lo que respecta al modo mismo de interpretar el tiempo. 20. al principio historicista. sin que ello signifique obviar las diferencias entre las perspectivas de Lyotard y Vattimo. 30 233 .. POSMODERNIDAD: CONCEPTO DECONSTRUCTIVO DE CRONOS Hay un fragmento —«Recuerdos de una haecceidad»— de la obra Mil mesetas. Ahora bien. que la interpretación de Vattimo sobre la posmodernidad. en el que de Deleuze y Guattari formulan la distinción entre dos lecturas del tiempo: G. como parte de él.

[M. desarrolla una forma y determina un sujeto [. México. pp. Edit. tal y como éste es configurado en las estrategias discursivas posmodernas. la promesa de que el sujeto podrá un día —bajo la forma de conciencia histórica— apropiarse nuevamente todas esas cosas mantenidas lejanas por la diferencia. ni siquiera entre lo regular y lo irregular. la segunda. que es el tiempo indefinido del acontecimiento. Guattari: Mil mesetas.MAGALDY TÉLLEZ Aiôn. la causalidad y la sucesión temporal. la conceptualización propuesta por Vattimo acerca de la posmodernidad como final del fin de la historia.].] el correlato indispensable de la función fundadora del sujeto: la garantía de que todo cuanto le ha escapado podrá serle devuelto. (Este punto de partida me lo ha sugerido la lectura de un excelente ensayo de J. Deleuze y F. es el tiempo de la medida. En tal sentido. Valencia. como figura conceptual deconstructiva del tiempo Cronos. la diferencia no se establece en modo alguno entre lo efímero y lo duradero. de sugerir que el concepto de posmodernidad constituye una señal del olvido de esa invención. un demasiado tarde y un demasiado pronto simultáneos.32 Se trata. dos modos de temporalidad..] 234 . Foucault: La arqueología del saber. sino entre dos modos de individuación. la línea flotante que sólo conoce las velocidades y que no cesa a la vez de dividir lo que ocurre en un déja-la y un pas-encore-lá.. Edit. del tiempo periodizado según las claves de unicidad y de sucesión lineal-progresiva. esto es.. así. 20. una profundidad: la de las fuerzas ocultas correspondientes al origen. p. de la que cabe sostener que informa el concepto de posmodernidad. 1994. al mismo tiempo: [. la de la Historia G. la primera que cabe considerar como constitutiva de la episteme moderna. que. un algo que sucederá y que a la vez acaba de suceder. 27-60. como postula Foucault. Pre-texto. Siglo XXI. p. que fija las cosas y las personas. ob. 264.) 32 31 Principio que es. la certidumbre de que el tiempo no dispersará nada sin restituirlo a una unidad recompuesta.. en J. Ibáñez: «Tiempo de postmodernidad». 1979. Y Cronos. no es otra que la del final de la historia-Cronos como principio desde el cual el pensamiento occidental inventó. cit. Martínez: Polémica de la posmodernidad. restaurará su poderío sobre ellas y en ellas encontrará lo que se puede muy bien llamar su morada..31 Dos lecturas del tiempo. por el contrario.

235 .EL CONCEPTO DE POSMODERNIDAD: DECONSTRUCCIÓN DE CRONOS como dominio de las leyes universales que marcan el destino de los acontecimientos y. Deleuze). el Progreso. el concepto de posmodernidad posibilita la interpretación de nuestro presente en términos del Aiôn. L. «llena el tiempo porque él reabsorbe el pasado y el futuro» (G. «De ahí —afirma Edgar Morin— una racionalización incesante e inconsciente. la Verdad. y la que hace del presente ese momento que. puede sostenerse no sólo que el concepto de posmodernidad no es un contra-sentido. pues con él se trata de romper los límites de la lectura cronológica del tiempo y dar lugar a la «dispersión multidireccional y variable de acontecimiento s que no avanzan hacia un sentido predeterminado». advertir que el presente «es una intersección no vacía (con sus recuerdos y con sus proyectos) del pasado y del futuro» (J. la historia se configura como «memoria del futuro. 304. sino su pertinencia. 1981. que cubre los azares bajo las necesidades. Brea). POSMODERNIDAD: ¿CONCEPTUALMENTE UN CONTRA-SENTIDO? Partiendo de los planteamientos expuestos. Kairós. Asimismo. La historia que hace del pasado esa especie de acumulada solidez de la memoria-experiencia. En tanto testimonio de ese olvido. de su trascendental destino» (J. con ella. Barcelona. durante dos siglos. la Razón. ese punto que dota al presente de sentido como anuncio de lo que será. que nos llega gracias al conocimiento de las leyes que rigen los acontecimientos. puede comprenderse que una respuesta afirmativa es la consecuencia de la óptica elegida.33 Desde la lectura del tiempo Aiôn. Morin: Para salir del siglo XX. sino una intersección 33 E. Edit. sólo él. transforma lo imprevisto en probable y aniquila lo posible no realizado bajo la inevitabilidad de lo sucedido». las del Sujeto. p. la del tiempo Cronos conforme a la cual y bajo el esquema de la sucesión pasado-presente-futuro. al enunciarlo independientemente de los principios cronológicos o cronométricos. Invenciones que prescribieron las líneas que serán transitadas por el pensamiento. Ibáñez). toda atrás. configurando la matriz cultural e intelectual cuyos ecos aún resuenan en nuestros días.

ya. sin marcos de dirección. como afirma José Brea. toda vez que el presente deja de ser.] la instancia paradójica o el punto aleatorio.. puro momento de abstracción cuyo papel es.] metáfora desproductiva: la de un espacio-tiempo n-dimensional. una vez en el pasado. sin fronteras. sin leyes de determinación estricta del acontecimiento particular (por imaginaria subsunción a enunciados nomológicos). son las singularidades. «en los dos sentidos a la vez». [Ibídem... que renuncia al deseo de la explicación total. p. «según Aiôn. la puesta en juego de un modo de pensamiento que transgrede el imperativo del tiempo cronologizado. pues. En segundo lugar. 210. sólo el pasado y el futuro subsisten en el tiempo» dividiendo y subdividiendo el presente. cada instante en pasado-futuro. En efecto. por ende. El instante —que es «atópico»— es [. una vez en el futuro. 236 . 21. dividir y subdividir todo presente en los dos sentidos a la vez. en pasado-futuro. pues. De allí que pasado y futuro dejan de ser —como en Cronos— «los subvertidores del presente». p. que marca un giro radical. al introducir un des-orden en la temporalidad Cronos. Brea: ob cit. Deleuze: Lógica del sentido.MAGALDY TÉLLEZ del ya-no. Barral. como de los individuos y de las personas que ocupan el presente. p. el sinsentido de superficie y la cuasi-causa. involucra. y del aún-no.34 De allí que con el concepto de posmodernidad.. L. desde tal perspectiva.. para interpretarse como movimiento en el que un pasado y un futuro dividen y subdividen. el momento que «reabsorbe un futuro y un pasado». que se cierne sobre el presente señalando su diferencia. a la manera de un saco polínico que suelta sus esporas [. formando bajo esta doble ecuación los elementos constituyentes del acontecimiento puro. lo que el instante extrae así del presente. los puntos singulares dos veces proyectados. que indica no lo que inevitablemente será sino el entrecruzamiento de posibilidades distintas. 1971. es lo finito del «instante lo que pervierte el presente en pasado y futuro insistentes». sobre la línea del Aiôn [«siempre pasado. y eternamente por venir»]. 141.] 35 J. lectura para la cual «sólo el presente llena el tiempo»—. sin dispositivo termodinámico en su seno. Barcelona.35 Decir posmodernidad. primero. como en la lectura Cronos. se opere con una [. Desde Aiôn... Edit. al pro34 G. no se trata de que los presentes comprendan el futuro y el pasado —como en Cronos.]. sin cesar.

nuestra historia. hasta recientemente dominantes. fluctuante de acontecimientos. heterogénea. políticas. intelectuales. de construir discursos. para decirlo con palabras de Vattimo. desde su concepción como condición epocal en la que la simultaneidad de quiebres de las matrices de significación de las prácticas socioculturales. Sobremanera. así. en ello radique su valor heurístico para indagar cuestiones del presente. que ya no somos modernos. el hecho de que la radicalidad de las transformaciones de nuestra situación vital trastoca de modo irrevocable las. que nuestra razón es la diferencia de los discursos. 223-224. el concepto de posmodernidad nombra la eclosión de una red plural. Puede sostenerse. constatan el fracaso de la pretensión autoritaria de una monolítica dirección de sentido. económicas. que «somos diferencia. el concepto de posmodernidad no indica meramente lo que viene tras la modernidad. que rápidamente se hacen pasado y hacen del presente un devenir constante de pasa36 M. a la cual refieren autores como Fredric Jameson y Marc Augé. sus modos de producción.EL CONCEPTO DE POSMODERNIDAD: DECONSTRUCCIÓN DE CRONOS vocar la pérdida de la solidez de la periodización sucesiva-lineal. en otros términos. 237 . como parte decisiva de esta red. una despedida de la modernidad.36 Y. Una condición epocal cuyas tramas de sentido señalan. para decirlo con palabras de Foucault. en tanto configuración espacio-temporal que llega hasta donde llegan el orden de visibilidad y enunciabilidad de una cultura. más provocador que «claro y preciso». cit. con prácticas y procesos otros. Desde tal perspectiva. cuya simultaneidad indica que «algo distinto» acontece y nos acontece. sus maneras de jerarquizar los signos que la definen. que el concepto de posmodernidad es más evocativo que denotativo. La «sobresaturación de acontecimientos». quizás. móvil.. portador de más intranquilidades que de tranquilidades. sino la emergencia de una condición epocal con dimensiones otras. ob. la diferencia de los tiempos». pp. enunciación y circulación de la verdad. dispersa. si entendemos que una época lo es. sus formas de interpretar e interpretarse. Foucault: La arqueología del saber. formas de representación del mundo y de sus cambios. o.

Nada tiene de extraño que las estrategias posmodernas ejerzan presión sobre los lugares concretos en que la modernidad se sitúa y pretende perpetuarse: en este sentido. así.. provisional. Kant. Su conceptualización desde las estrategias teóricas posmodernas involucra el radical cambio en las. del valor de lo nuevo. cit. 148. una simultaneidad de des-tiempos que desmienten el ordenamiento temporal conforme a la secuencialidad de un antes y un después. contingente. una condición epocal en la que hemos matado a los dioses y. p.. del logro de las metas predeterminadas. El concepto de posmodernidad nombra. desde la perspectiva que aquí ha sido expuesta. de las leyes de la historia. para poder comprender esas cascadas de acontecimientos que parecen condensar ese demasiado pronto y ese demasiado tarde. Moro y Campanella.]. Tampoco por el poder de una única voz autorizada. del que hablan Deleuze y Guattari para marcar la distinción del tiempo Aiôn.. a la linealidad y el curso de la historia. podemos entender los ataques a la idea de progreso. nada. 238 . ella misma. Nietzsche. en consecuencia. hasta recientemente dominantes. como sostiene Lanceros.37 La idea de posmodernidad es. nada que no sea parcial. hacen de la posmodernidad una condición cultural de la que forma parte el ejercicio de nuevo modo de pensar liberado del tiempo cronologizado. hemos devenido sujetos frágiles que no tienen nada en donde fundamentar sus prácticas y discursos. de la búsqueda de la verdad fundada como evidencia o adecuación. al desarrollo y a la evolución: actas de expropiación para liberar el terreno y abrir la posibilidad a nuevos usos. formas de entender la historia y de autocomprensión histórica de nuestra situación vital. al modo como antaño lo hicieron San Agustín y Bossuet. de allí que el esfuerzo de com37 Ob. por ello mismo.MAGALDY TÉLLEZ do y futuro. una señal del diagnóstico del presente. de la restitución de la unidad. simultáneos. De allí que. Marx [. a nuevos constructos. desde lo cual tratar de convencer o de ser convencido mediante la coartada de la necesidad del progreso. frágil. de la búsqueda de la superación.

9. aunque nada garantice el éxito total en el intento. como parte de ella. Trotta.38 De esta manera. y. Madrid. 38 F.EL CONCEPTO DE POSMODERNIDAD: DECONSTRUCCIÓN DE CRONOS prender el concepto de posmodernidad implique. p. para decirlo con palabras de Fredric Jameson. «considerarlo como un intento de pensar históricamente el presente en una época que ha olvidado que se piensa históricamente». 239 . 1996. con la deliberada intención de no reeditar la distribución de contendientes bajo el esquema de tirios y troyanos: algo ganaremos. Jameson: Teoría de la posmodernidad. Edit. del discurso posmoderno. es posible que podamos participar en el debate en torno a la condición cultural posmoderna.

1989. 1979. FOUCAULT. «The Culture of Postmodernism». Tecnos. «Modernidad y revolución». Barcelona. DELEUZE. Edit. Edit. Andreas. 1986. Mil mesetas. en Varios: El debate modernidad-posmodernidad. FEATHERSTONE. Madrid. Jürgen. Edit. HABERMAS. Pre-textos. «Errar —para no hablar de posmodernidad». II. 1986. Edit. La arqueología del saber. DELEUZE. en Varios: El debate modernidad-posmodernidad. G. Barcelona. no 2. Barral. Sao Paolo. Madrid. Marshall. Siglo XXI. en H. 1994. 1995. Gilles. vol. CALINESCU. La experiencia de la modernidad. «Modernidad: un proyecto incompleto». Madrid. José T. Edit. Kairós. Taurus. en MARTÍNEZ. en H. en Theory. Puntosur. HUYSSEN. Valencia.): La polémica de la posmodernidad. Studio Nobel. 1989. Barcelona. Cultura de consumo e pós-modernismo. Puntosur. Edit. Madrid. Puntosur. en Varios: El debate modernidad-posmodernidad. (Respuesta a Perry Anderson)». Edit. «Las señales en la calle. Madrid. FOSTER y otros: La posmodernidad. Buenos Aires. Buenos Aires. Mike. Lógica del sentido.MAGALDY TÉLLEZ REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA ANDERSON. José L. 1985. GUATTARI. 1986. Libertarias. en Varios: El debate modernidad-posmodernidad. «Guía del posmodernismo». Edit. BREA. Edit. HASSAN. Kairós. Edit. Edit. 1989. Edic. 1989. 1988. Culture and Society. Michel. Hall. Matei. Puntosur. FOSTER y otros: La posmodernidad. (coord. 1991. 240 . Edit. «Introducción al posmodernismo». 1971. Taurus. 1990. 1989. BERMAN. «Brindis por la modernidad». Buenos Aires. Perry. Cinco caras de la modernidad. México. Edit. Teoría de la acción comunicativa. y F. Siglo XXI. FOSTER. El discurso filosófico de la modernidad. Ihab. Buenos Aires. Todo lo sólido se desvanece en el aire.

en El pensamiento débil. Edit. Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico. Madrid.EL CONCEPTO DE POSMODERNIDAD: DECONSTRUCCIÓN DE CRONOS IBÁÑEZ. en Varios: El debate modernidad-posmodernidad. «Posmodernidad: ¿Una sociedad transparente?». Pier A. Barcelona. 1989. Cátedra. LANZ. Edit. Barcelona. LANCEROS. Madrid. Viano. en G. 1986. Paidós. Universidad Central de Venezuela. Nihilismo y hermenéutica en la cultura posmoderna. 1990. Edit.): La polémica de la posmodernidad. Crítica de la razón escéptica. 1987. Jean-Francois. Vattimo. VATTIMO y otros: En torno a la posmodernidad. Fredric. LYOTARD. Alianza. Edit. Caracas. Teoría de la posmodernidad. 1993. Anthropos. Rosa M. 241 . Madrid. «Los paradigmas de la modernidad». Buenos Aires. Kairós. Barcelona. Carlos A. Anthropos. Anthropos. 1984. Urdanibia. Buenos Aires. La condición posmoderna. Edit. Edit. en Varios: El debate modernidad-posmodernidad. Trotta. Cátedra. Hacia una teoría transmoderna. en VATTIMO y otros: En torno a la posmodernidad. 1991. Paul. Edgar. «Lo narrativo en la posmodernidad». 1983. Edit. Buenos Aires. José T. Puntosur. Edit. Gedisa. Edit. Barcelona. Barcelona. «Apunte sobre el pensamiento destructivo». 1991. Edit. Madrid. El discurso posmoderno. Gianni. Madrid. Rigoberto. La sonrisa de saturno. en MARTÍNEZ. 1996. Anthropos. Ética de la interpretación. «Tiempo de postmodernidad». y Gianni VATTIMO. 1991. El fin de la modernidad. Edic. Libertarias. en G. Veyne. JAMESON. Patxi. «Qué era la posmodernidad». 1986. «Advertencia preliminar». VATTIMO y otros: En torno a la posmodernidad. (coord. Puntosur. Cómo se escribe la historia. Jesús. 1989. 1991. Iñaki. Edit. MORIN. Edit. RODRÍGUEZ Magda. Para salir del siglo XX. Barcelona. Foucault revoluciona la historia. 1981. ROVATTI.

................................. 7 ROBERTO FOLLARI y RIGOBERTO LANZ PARTE PARTE I RECONFIGURACIONES CULTURALES Tribu y metrópoli en la postmodernidad latinoamericana ............. 19 MARTÍN HOPENHAYN Hegemonía comunicacional y des-centramiento cultural ...................Contenido Presentación Balance sobre lo posmoderno en América Latina ......................................... 37 JESÚS MARTÍN BARBERO PARTE PARTE II REPENSANDO LA POSMODERNIDAD Esa incómoda posmodernidad Pensar desde América Latina ... 75 RIGOBERTO LANZ .........

. 183 ALEXANDER JIMÉNEZ El concepto de posmodernidad: deconstrucción de Cronos ................... 203 MAGALDY TÉLLEZ ................ 155 SANTIAGO CASTRO-GÓMEZ La desgracia es también un espectáculo (Subjetividad................... intimidad y comunicación) .......... 119 ROBERTO FOLLARI PARTE PARTE III CONSTELACIONES ESPACIO-TEMPORALES Geografías poscoloniales y translocalizaciones narrativas de «lo latinoamericano» La crítica al colonialismo en tiempos de la globalización ...........................................Lo posmoderno en la encrucijada ...................

.

en los talleres de Italgráfica.000 ejemplares. . La edición consta de 2. S. Caracas. Venezuela.A.Esta edición de Enfoques sobre posmodernidad en América Latina se terminó de imprimir en septiembre de 1998.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful