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La Parábola del "Hijo
Pródigo”

Ésta describe la ternura del
padre, que abre sus brazos al hijo
que vuelve arrepentido.
Ella nos ablanda los corazones y
nos mueve a la conversión.

Francisco Martínez A.
Septiembre 2012

Fuente: Sagrada Biblia,Catholic.net, alcance evangélico .com y
otros

Nuestra historia se inspira,
en la parábola del hijo
pródigo narrada en el
evangelio de
Lucas capítulo 15.


En aquel tiempo, se
acercaban a Jesús los
publicanos y los pecadores
para oírle, y los fariseos y
los escribas murmuraban,
diciendo: Éste acoge a los
pecadores y come con ellos.

«Entonces : Dijo Jesús de
Nazaret esta parábola:
Un hombre tenía dos hijos; y
el menor de ellos dijo al
padre: "Padre, dame la parte
de la hacienda que me
corresponde." Y él les
repartió la hacienda.

Pocos días después el
hijo menor lo reunió
todo y se marchó a un
país lejano donde
malgastó su hacienda
viviendo como un
libertino.

Cuando hubo gastado todo,
sobrevino un hambre
extrema en aquel país, y
comenzó a pasar necesidad.
Entonces, fue y se ajustó con
uno de los ciudadanos de
aquel país, que le envió a sus
fincas a apacentar puercos.

Y deseaba llenar su
vientre con las
algarrobas que
comían los puercos,
pero nadie se las
daba. Y entrando en sí
mismo, dijo:

"¡Cuántos jornaleros
de mi padre tienen
pan en abundancia,
mientras que yo aquí
me muero de
hambre!

Me levantaré, iré a mi padre
y le diré: Padre, pequé
contra el cielo y ante ti. Ya
no merezco ser llamado hijo
tuyo, trátame como a uno
de tus jornaleros." Y,
levantándose, partió hacia
su padre.

Estando él todavía
lejos, le vio su
padre y, conmovido,
corrió, se echó a su
cuello y le besó
efusivamente.

El hijo le dijo: "Padre,
pequé contra el cielo
y ante ti; ya no
merezco ser llamado
hijo tuyo."

Pero el padre dijo a sus
siervos: "Traed aprisa el
mejor vestido y vestidle,
ponedle un anillo en su
mano y unas sandalias en
los pies.

Traed el novillo cebado,
matadlo, y comamos y
celebremos una fiesta, porque
este hijo mío estaba muerto y
ha vuelto a la vida; estaba
perdido y ha sido hallado.“

Y comenzaron la fiesta.
Su hijo mayor estaba en
el campo y, al volver,
cuando se acercó a la
casa, oyó la música y
las danzas;

y llamando a uno de los
criados, le preguntó
qué era aquello.

Él le dijo: "Ha vuelto tu
hermano y tu padre ha
matado el novillo cebado,
porque le ha recobrado
sano.

"El se irritó y no quería
entrar. Salió su padre, y
le suplicaba. Pero él
replicó a su padre:

"Hace tantos años que te
sirvo, y jamás dejé de
cumplir una orden tuya,
pero nunca me has dado
un cabrito para tener una
fiesta con mis amigos;

y ¡ahora que ha venido
ese hijo tuyo, que ha
devorado tu hacienda
con prostitutas, has
matado para él el
novillo cebado!"

Pero él le dijo: "Hijo, tú
siempre estás
conmigo, y todo lo mío
es tuyo;

pero convenía
celebrar una fiesta y
alegrarse, porque este
hermano tuyo estaba
muerto, y ha vuelto a
la vida; estaba
perdido, y ha sido
hallado."

Esta hermosa parábola nos pone
muy emotivos, y nos describe la
ternura del padre, que abre sus
brazos al hijo que vuelve
arrepentido.


Además, ella nos
ablanda a todos, el
corazón y nos mueve a
la conversión.

Pero de acuerdo con los
versículos 16 y 17, se puede
ver con claridad, que el
retorno del hijo, al padre no
está inspirado, por el amor,
imprescindible para el
arrepentimiento, sino por el
hambre:

«Le entraban ganas de
llenarse el estómago de
las algarrobas que
comían los cerdos; y
nadie le daba de comer».

"¡Cuántos jornaleros de
mi padre tienen pan en
abundancia, mientras que
yo aquí me muero de
hambre!

Pero en el capítulo 15, en
los versículos 18,19 y 21
muestran realmente el
arrepentimiento del hijo:

18 Me levantaré e iré a mi
padre, y le diré: Padre, he
pecado contra el cielo y
contra ti.
19 Ya no soy digno de ser
llamado tu hijo; hazme
como a uno de tus
jornaleros.

21 Y el hijo le dijo: Padre,
he pecado contra el cielo
y contra ti, y ya no soy
digno de ser llamado tu
hijo.

Ahora que se dio cuenta de
la situación en la que
estaba, después de haber
caído bien bajo, él estaba
dispuesto a apartarse del
pecado, admitir que había
pecado,

y servir
obedientemente al
Padre. Eso es un
ejemplo de
arrepentimiento,
aunque tal palabra no
esté explícita en este
versículo.

El arrepentimiento que
aquí se ve, se puede
enfocar desde las
siguientes dos
perspectivas:

1. La contrición (lat. "contritio"):
«Arrepentimiento y dolor por
haber ofendido a Dios».
2. La atrición (lat. "attritio"):
«Arrepentimiento y dolor por
haber ofendido a Dios».

Ambos conceptos
significan lo mismo:

"arrepentimiento y dolor
de haber ofendido a Dios".

Pero, según la moral católica,
se diferencian en lo
siguiente:
el arrepentimiento de la
contrición
es el pesar y el dolor de
haber ofendido a Dios,
producido por el amor;

la atrición es el pesar de
haber ofendido a Dios,
producido por miedo al
castigo, vergüenza, las
consecuencias del pecado
cometido..., etc.

Los teólogos denominan, a la
primera, contrición perfecta;
a la segunda, contrición
imperfecta o simplemente
atrición.

Ejemplo de contrición
perfecta:
«No me mueve, mi Dios, para
quererte el cielo que me
tienes prometido,ni me
mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de
ofenderte.

Tú me mueves, Señor,
muéveme el verte
clavado en una cruz y
escarnecido,muéveme
ver tu cuerpo tan
herido, muévenme tus
afrentas y tú muerte.

Muéveme, en fin, tu amor,
y en tal manera, que
aunque no hubiera cielo,
yo te amara,y aunque no
hubiera infierno, te
temiera.

No me tienes que dar
por que te quiera, pues
aunque lo que espero
no esperara, lo mismo
que te quiero te
quisiera».

Ejemplo de contrición
imperfecta o atrición:

«cuántos jornaleros de mi
padre tienen abundancia de
pan, mientras yo aquí me
muero de hambre.

Me pondré en camino adonde
está mi padre, y le diré:
«Padre, he pecado contra el
cielo y contra ti; ya no
merezco llamarme hijo tuyo:
trátame como a uno de tus
jornaleros».

Dice la doctrina
católica:
la contrición perfecta
(el arrepentimiento
motivado por el amor)
perdona el pecado,
sin más;

la contrición imperfecta o
atrición
(el arrepentimiento
motivado por la
necesidad, el miedo o la
vergüenza)
no perdona por sí mismo,

sino que, para obtener el
perdón de Dios, se
precisa la absolución
sacramental dada por el
sacerdote.

José Navarro Chaparro

Por lo tanto tienes dos
opciones: una, sentarte y
decir:

"¡ Qué malo he sido! " ,
otra, ser humilde y decir:
"Padre, he pecado, me
arrepiento, perdóname.”

Sí, no importa lo bajo que
hayas caído, siempre
puedes arrepentirte, pedir
perdón y volver a empezar.

El sacramento de LA
CONFESIÓN es el camino
para volver a la casa del
Padre.
Pero si observamos la
actitud del Padre, ésta si
es amorosa

Donde Jesús nos muestra
el amor inmenso que Dios
Padre tiene a sus hijos, a
quienes siempre perdona
y recibe con los brazos
abiertos.

¡ El amor que Dios nos
tiene es el más grande
amor que puede existir:
es infinito, es gratuito,
es misericordioso, no
pide explicaciones,

siempre perdona,
siempre nos recibe
alegre con los brazos
abiertos... corre, nos
abraza y nos cubre de
besos!

Esta es una verdad
realmente sorprendente
sobre Dios y su intenso
deseo y predisposición
al recibir nuevamente en
su casa a alguien que
fue un rebelde.

El Padre también quería
celebrar con él un banquete
y matar al ternero más
gordo.

¿Por qué? Porque el
Pródigo ya no estaba
muerto y perdido, sino que
volvió a estar vivo en
espíritu. Hay un sentimiento
de gran felicidad cuando un
alma se salva.

Finalmente, aún
considerando que el
Pródigo estaba muerto
espiritualmente, él todavía
tenía la oportunidad de
actuar sabiamente y
arrepentirse, lo que
antecedió el hecho de que él
vuelva a la vida otra vez.

El enojo del hermano mayor
hasta el punto de no celebrar
en contra de la voluntad del
Padre, demuestra cómo la
gente puede injustamente
enojarse por la misericordia
mostrada a quienes se
arrepienten.

Los versículos 28, 29
y 30 muestran en
forma evidente que
los celos y la ira van
de la mano, tal es el
caso del hermano.
Mientras que en los versículos
31 y 32,
el Padre dice por qué era
adecuado celebrar el caso del
Pródigo, él ya no estaba
espiritualmente muerto y
perdido, sino que estaba
espiritualmente vivo
nuevamente.

El hecho de que el Pródigo
haya vuelto a la vida
espiritualmente, demuestra
que anteriormente estuvo
espiritualmente vivo, antes
de apartarse de la presencia
del Padre, para estar en
pecado

Por lo tanto, fue por medio
del pecado que el murió y
se perdió espiritualmente, lo
cual fue revertido a través
de un arrepentimiento
sincero.

.

Recordemos que muchas
veces uno tiene que llegar
hasta los extremos antes
de que ocurra un retorno
a Dios.

.

El pródigo ciertamente
estaba contento de haber
vuelto a Dios y estaba
contento de regresar a
casa una vez que había
sido recibido por el Padre.


De todo esto se desprende
que La Actitud del padre del
muchacho es el amor del
Padre, de Dios nuestro
Señor. No nos guarda rencor
por nuestras acciones, más
bien lo que hace es extender
sus brazos para recibirnos.