En defensa de lo exótico Alonso Ruvalcaba I Pobre barón Georges Cuvier de Montbéliard, Francia.

Años –sus apologistas dicen que comenzó a los tres de su edad– estudiando a los clásicos griegos y latinos, a los dos Plinios, a Lucrecio, Demócrito y Epicuro, revisando los inmanejables volúmenes de la Histoire naturelle del viejo Georges-Louis Leclerc, repasando en su memoria infalible las clasificaciones de los cinco tomos latinos de las Historiae animalium del sabio Konrad Gessner, clasificando animales existentes y extintos, haciéndose de un nombre irrompible entre biólogos y zoólogos, perdiendo lentamente la vista bajo la laboriosa lámpara que ilumina un fósil… Años, repito, para que en 1812 declarara que ya no había esperanzas de descubrir nuevas especies de grandes animales. “Los filólogos bien pueden usar su tiempo y su ingenio en descifrar el místico saber oculto en las formas de la esfinge de Tebas, el pegaso de Tesalia, el minotauro de Creta, la quimera del Epiro… Pero sería una tontería que esperáramos hallar esas formas en la naturaleza.” A partir de entonces, decía el triste barón, los naturalistas debían concentrar su atención en la fauna ya extinta del planeta. En 2009, en Papúa Nueva Guinea, los naturalistas descubrieron y comenzaron la clasificación de una especie de rata gigante. (Tal vez viste las fotos: un hombre trae cargando una como quien carga un bebé peludo y gris.) Antes se habían hallado dos “mundos perdidos” de animales y plantas –con varias especies invistas cada uno–: en Indonesia (2006) y en Vietnam (1992). Especies invistas, no inauditas. Cuando los científicos de Occidente documentaron al panda gigante del Tíbet, en 1929, llevaban sesenta años recolectando historias de una fiera bicolor de ojos como encerrados en una diabólica antifaz negra. Lo mismo había sucedido durante los

sencillamente. cuando el tapir americano fue descubierto y clasificado… Animales quiméricos. dice Borges en el prólogo de su Atlas. además del que anda por tierras extrañas o lejos de su patria. ha descubierto aún . y peregrino (1737). Hombre. Advenedizo es. como ellos. dignidad. mucha humildad y mucha pinche soledad también. cuando un equipo belga comprobó que era cierto. que ſin empléo. continúa el de Autoridades (1726). esfíngicos. “No hay un solo hombre que no sea un descubridor”. peregrino”. dice el Diccionario de Autoridades (1732). animal exótico Se necesita mucha calma para darse cuenta de este hecho. es el “extragéro. que en las grisáceas nieblas de los volcanes de Virunga (Ruanda) existían esos grandes monstruos simiescos de espalda plateada que en suajili llaman n’gagi y hoy nosotros conocemos. como en estos versos que pensó Abd ar–Rahman I. ù oficio. decirlo y sentirlo de veras. pegásicos o absurdos cualesquiera de ellos. al nacer. en este suelo extranjera. es el “extraño. estoy solo en el mundo. apenas siete años después del apresurado dictamen del barón Georges Cuvier de Montbéliard. de otra parte. Y lo mismo en 1819. (Decir: yo también. Francia. lo extranjero es la “coſa de fuera. como gorila de montaña. ¿Es necesario dar la moraleja de esta historia? II.) El exótico. no natural”. Es cierto: nadie. ſino ſolo por vagar. advenedizo.cuarenta años previos a 1902. ò pocas veces viſto”. raro. ¡oh palma!. “lo que mas regularmente ſe entíende de la gente plebeya y común. ò buſcar la vida ſe vienen à nueſtras tierras”. quien hizo sembrar árboles de Siria en su jardín de Córdoba: Tu también eres. eſpecial en ſu linea.

su cola mueve como cedro. Así para el primer hombre (Génesis 2:19): Formó. Pero también. de otra parte. en este mundo extranjero. un advenedizo. que “yerba come como buey”. cuya fortaleza está “en el ombligo de su vientre. todas las bestias están a .la forma del vaso. mucha humildad para sentir de veras y para poder enunciar que el otro –que la palma– es. que no venga a buscar la vida a nuestras tierras. y sus miembros como barras de hierro”. para que viese cómo les había de llamar. al nacer. pues. Así para Job. que no sea una cosa de fuera. el sonido que hace el perro que duerme a nuestro lado y respira casi en silencio. como si no quisiera despertarnos. y los nervios de sus genitales son entretejidos”. No hay un solo hombre que. y que se echa “debajo de las sombras. en lo oculto de las cañas. ese es su nombre. como uno. y de los lugares húmedos” (Libro de Job 40). inversamente. “sus huesos son fuertes como bronce. Todas lo son –para el que va arribando al mundo. la sensación de la madera. en cambio. que no sea un extranjero. un peregrino. cuando desde el torbellino Jehová le mostraba al exótico behemoth. no hay un solo hombre que no sea un hecho por descubrir: la forma que deja su cuerpo en la cama cuando ya no la ocupa. que eres un extranjero o un exótico. y toda ave de los cielos. III Todas las bestias fueron. la sensación de su tacto o su voz en el recuerdo. el sonido que hace cuando duerme y parece no querer despertarnos. No se necesita más que haber nacido para comprender que estás solo. exóticas. y trájolas á Adam. no sea un invisto. y todo lo que Adam llamó á los animales vivientes. en un punto de la historia. no natural. En un momento de la historia. Se necesita. Jehová Dios de la tierra toda bestia del campo.

Un hombre. está mirando un enorme lago septentrión.punto de recibir su nombre. aún. Dios habla contra la arrogancia de Job. De pronto asoma entre las aguas lo que parece el cuello de un animal gigante y en su cima una cabecita. oh lector. podemos reproducir cabellos. la zoología tradicional está por documentar y clasificar? ¿No es un acto de miopía voluntaria negar la posibilidad del kraken o la quimera? Todas las bestias: el perro o el leviathán. un Adán como todos somos Adán. sencillamente. Le dice: no sabes. han estado a punto de revelarse y de recibir su nombre. a la del barón Georges Curvier) escarnecer al ferviente del kong. después desaparece. y nombra a su bestia fiera Piegrande. la esfinge o la foca. Como yo o el chupacabras. Y sin embargo ¿no es una arrogancia equivalente a la de Job (o. Ese descubridor trata de nombrar su bestia y recurre a lo inmediato: el tamaño –monstruo– y la localización –lago Ness. Otro hombre descubre pisadas en la nieve o en el lodo. y ve o cree que ve una bestezuela huir oscura de la granja sola y llama a la bestia: chupacabras. Tú también eres. nada. Uno más: el que descubre ganado muerto. desangrado. en algún punto de la historia. pisadas como de humano pero descomunales. . Han pasado cuatro mil años. hemos andado hasta el postrero abismo. de Nessie o del sasquatch –bestias que. en este suelo extranjero. peor. Algunos de los argumentos que usa Jehová contra su siervo han sido vencidos: los hombres hemos puesto límites al mar. un nombre mítico como behemoth. científico como Hippopotamus amphibius o común como el que desde niños decimos hipopótamo.