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Deseo y Ternura - Eric Fuchs

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Eric Fuchs

DESEO Y TERNURA
Fuentes e historia de una ética cristiana de la sexualidad y del matrimonio

LsW

ERIC FUCHS

Biblioteca Manual Desclée
1. LA BIBLIA COMO PALABRA DE DIOS. Introducción general a la Sagrada Escritura, por Valerio Mannucci 2. SENTIDO CRISTIANO DEL ANTIGUO TESTAMENTO, por Pierre Grelot 3. BREVE DICCIONARIO DE HISTORIA DE LA IGLESIA, por Paul Christophe 4. EL HOMBRE QUE VENÍA DE DIOS. VOLUMEN I, por Joseph Moingt 5. EL HOMBRE QUE VENÍA DE DIOS. VOLUMEN II, por Joseph Moingt 6. DESEO Y LA TERNURA, por Eric Fuchs

DESEO Y TERNURA
Fuentes e historia de una ética cristiana de la sexualidad y del matrimonio

DESCLÉE DE BROUWER

Título de la edición original: LE DÉSIR ET LA TENDRESSE © Editions labor et fides. Ginebra Traducción castellana: Jeremías Lera Barrientes Ilustración de cubierta: Luis Alonso

INTRODUCCIÓN
El texto que tienes entre manos quiere ser expresión de una protesta y de una convicción. Comencemos por la protesta: hace mucho que me siento molesto con lo que comúnmente se llama «moral cristiana». Como creyente venido al Evangelio de manos de san Pablo, y como pastor más adelante, nunca he dejado de preguntarme —tímidamente al principio, luego cada vez de modo más explícito, a medida que mi experiencia pastoral me iba convenciendo de ello y en vista de los desastres ocasionados por la susodicha moral, así como de la legitimidad de la protesta— cómo se podía seguir calificando de cristiana una enseñanza tan extraña al espíritu de los textos del Nuevo Testamento; qué misteriosa alquimia había transformado el Evangelio liberador de Cristo, quien supo encajar con coraje todos los envites de la vida, en tamañas y culpabilizadoras exigencias morales. A fuer de verse uno obligado a ayudar a nombres y mujeres cuya educación cristiana les ha maniatado con mil y un dudosos lazos, llega un día en que se pregunta si no será hora ya de mirar las cosas con más detenimiento y de considerar lo que los adversarios del cristianismo achacan sin más a los, así llamados, «tabúes de la moral judeocristiana». Después de todo, es a los propios cristianos, antes que a nadie, a quienes compete denunciar los errores de la Iglesia. Este libro es fruto, pues, de la natural inquietud que provocaba el constatar cómo la brecha abierta entre la fe original y su traducción en términos de moral se hacía ya insoportable; así como del enojo al comprobar que los engorrosos silencios de unos no respondían sino a la apologética a ultranza de otros. Ahora bien, la apologética no nos interesa, y este ensayo no pretende en absoluto justificar a toda costa el cristianismo. Pero el silencio embarazoso deja a los cristianos en un creciente desconcierto, mientras, por su parte, la tradición bíblica está preñada de sentido y de una promesa capaz de responder a las cuestiones de nuestro tiempo. Nuestro punto de partida es pastoral: no hemos abordado la cuestión con la serenidad objetiva del sabio, sino con la pasión un tanto mordaz del que pide cuentas. De cualquier modo, esta protesta no es más que la cara polémica de una convicción teológica que este trabajo quisiera verificar: la tradición bíblica, siempre que se asuma el riesgo teológico de hacer de ella una lectura que se tome en serio las cuestiones y los descubrimietos de las ciencias humanas, es capaz de volver a fundamentar una ética cristiana de la sexualidad verdaderamente liberadora. «Liberadora», ¡la gran palabra olvidada!, la conclusión obligada de todo libro moderno sobre sexualidad. Hemos asentado que no queremos lanzarnos

) EDITORIAL DESCLÉE DE BROUWER, S.A., 1995 Henao, 6 - 48009 BILBAO

Printed in Spain ISBN: 84-330-1075-1 Depósito legal: S.S. 626/95 Impreso en: llxaropena, S.A. - ZARAUTZ

a saber: hacer hablar a los textos frente a los planteamientos éticos del lector contemporáneo. Es simplemente una mentira: basta mirar en torno a uno mismo. Hemos elegido. de igual manera. el de la cultura y el del inconsciente. le da a la sexualidad. no es de libros de recetas. por cada periodo de la historia de la Iglesia una figura representativa del planteamiento ético de su época respectiva. problema que. bajo cualquiera de sus formas. la aportación de los teólogos ha sido decisiva. una vez aquilatados los grandes ejes de la ética cristiana. hacer el caldo gordo a la moral de la «liberación sexual». dado que nuestro interés es de orden ético hemos tenido en cuenta. desde ahí. Convicción ésta que es ya de por sí polémica. y de hablar de liberación sexual por el mero hecho de que todo el mundo habla de ella. A esas directrices fundamentales es a las que hemos querido dedicar nuestra investigación. hemos seleccionado de cara a un diálogo con las ciencias humanas dos aspectos particulares. La primera justifica la autocrítica que este libro hace respecto a las diversas tradiciones morales cristianas. de ningún modo. éstos pertenecen al diálogo interpersonal. sino en la revelación del sentido de la existencia humana en la vida de Jesús de Nazaret tal como nos ha sido transmitida por la tradición bíblica. No es de recibo. Pero esto no implica. Es decir: queremos esbozar el modelo de cuestionamiento del tema que nos interesa y. decir cuáles son las directrices fundamentales sobre las que se juega la ética de la sexualidad o del matrimonio. sino de la convicción de que aún tiene sentido cocinar. limitados por tanto: la cuestión del control social de la sexualidad mediante los ritos simbólicos (aproximación al tema desde el ángulo sociológico y etnológico) y la cuestión del significado que el lenguaje. Lutero y ¿alvino (siglo XVI).. y de nada más.g DESEO Y TERNURA INTRODUCCIÓN 9 a una apologética de la moral cristiana. nos es preciso avanzar hacia dicha confrontación crítica. sí. en Oriente y Occidente). por muy moderno que éste fuera. Y. Pues precisamente si de algo andamos faltos hoy. que nuestra lucha por renovar la ética cristiana no pretende. no estamos haciendo labor de historiadores o de arqueólogos. Esta opción es. escribir un libro de ética. ni consejos sobre el modo permitido o el mejor de hacer el amor.. que vayamos a asumir sin más cualquier discurso. La extraordinaria abundancia de los documentos desborda nuestra capacidad. por tanto. -— Los capítulos II y III. porque se hubieran podido seleccionar otras figuras. Nuestra motivación es doble: pastoral y teológica. es el porqué de una evolución que ha llevado a la ética cristiana tan lejos de sus fuentes evangélicas. ciertamente. Mejor aún. * ** Es preciso que digamos aún unas palabras acerca de los límites de nuestro trabajo. y en el que el deseo (fuerza vital y don de gozo) se ofrece como fuente de toda ternura posible. si la moral cristiana ha ocultado a menudo el Evangelio. Gregorio de Nisa y Agustín (siglo IV. habla el presente libro. sobre este punto. Entre estos dos polos ¿es posible delinear una ética? Claro que sí. relativizar la visión de conjunto que se ofrece. absolutamente específico. Lo que nos empuja es la convicción teológica de que la fuente de nuestro conocimiento moral no está ni en la ciencia. no pretenden resolver todos los problemas exegéticos planteados por los textos. los recientes trabajos en el campo histórico-crítico. Labor. Aunque lo primero es entender el sentido de esos textos bíblicos. hemos querido ante todo precisar los aspectos cruciales que ponían en jaque la credibilidad de una ética cristiana de la sexualidad y del matrimonio. Para nosotros. Hemos hecho a lo largo y ancho de nuestro itinerario ciertas opciones metodológicas de las que ofrecemos a continuación las más significativas: — En el capítulo I. histórico. una nueva ideología de la sociedad «liberal avanzada». No se trata de ponerse a la moda. leamos el Evangelio. Quede claro. sino la del teólogo. ni en la conciencia o la «praxis» del hombre moderno. Conviene. Este camino de humanización es el que quisiéramos recorrer. pues pone en jaque el discurso sexológico imperante. conviene remarcarlo. interesa bien poco por lo general a los exégetas profesionales. No procede hacer un recorrido pormenorizado del desarrollo histórico del problema. Pues entre el deseo y la ternura se abre un camino de humanización en el que la ternura (fascinante reconocimiento del otro) marca el sentido del deseo. nosotros no podemos. amén de los que el lector descubrirá por su cuenta. nos gustaría pensar que este ensayo ayudará a propagar las convicciones de . el resto es cuestión personal: por la gracia de Dios. Por último. discutible. este discurso sexológico. Siempre que no se le exija un catálogo de recetas destinadas a eludir el riesgo del libre compromiso personal. más que las prácticas cristianas a lo largo de la historia. y de ningún modo al anonimato de un texto escrito. con sus cuestionamientos. en polémica frecuentemente agria con la idelogía de moda. Mucho más urgente es. Pretendemos. pero no se hallarán en él discusiones sobre los problemas habitualmente tratados en las obras de sexología o de casuística. evidentemente. — Nuestro IV capítulo. nos parece. claro que sí. pero con vistas a extraer los elementos de una normativa moral. De esto. Una vez más hemos rechazado voluntariamente entrar en debates técnicos que rayan en lo casuístico. Precisados estos límites. la segunda explica por qué. es también fragmentario. en el capítulo que cierra el libro. y porque la historia de la praxis moral no va pareja a la historia de las ideas sobre la moral. Y es que nuestro punto de mira no es el mismo: nosotros nos acercamos al texto con un interés concreto. nosotros queremos volver a la tradición bíblica como fuente misma de nuestro discurso ético. por contra. es absolutamente específico. oculta al propio hombre. sin embargo. todo hombre. que trata sobre el «sentido humano de la sexualidad». definir los límites de ese diálogo con las «ciencias del hombre». Por ello nos negamos a tratar casos particulares. y el modo como él ha de vivir las exigencias y las maravillas del encuentro amoroso es. por necesidad. pues lo que hemos intentado captar. no hay derecho a que nos hagan creer que esa nueva moral sin prohibiciones (¡así dicen!) sea liberadora. parcial y limitada. el propio Agustín y Hugo de San Víctor (Edad Media). por tanto. su problemática y sus dificultades: Clemente de Alejandría (finales del siglo II y comienzos del III). consagrados al estudio de la tradición bíblica. toda mujer. Al obrar así. quedarnos tan sólo ahí. pues. confesando con toda la Iglesia que la Palabra de Dios halla su lugar privilegiado y normativo en dicho testimonio de la tradición bíblica.

Francois Vouga y Marc Faessler. social. También a cuantos han tenido a bien leerlo y hacer crítica constructiva tanto sobre el fondo como sobre la forma. interpela a las Iglesias acerca de su comprensión de las consecuencias éticas del mensaje bíblico. que se incorporó desde el inicio a esta investigación y me animó a llevarla a cabo. cuya generosidad ha hecho posible que este trabajo viera la luz en buenas condiciones financieras. porque la ética nace de la distancia que una determinada sociedad humana constata —y que en un determinado momento intenta salvar— entre su situación de facto y las justificaciones que ella da a los valores y normas que defiende. Widmer. pues la teología no es formulación racional de verdades eternas. justifican las normas que proponen. André Dumas (de Paris). los interrogantes que la situación de nuestra sociedad secularizada plantea al hombre de hoy. ¡aunque sólo fuera para ser honesta con sus propios presupuestos! Pero también. Si. es preciso primero reconocer el contexto en el que dicha tentativa se hace. Siempre es la situación la que pone en jaque. con su habitual competencia. Tengo presentes. de forma más o menos brusca. no obstante. de la «Faculté des Lettres». Mi gratitud igualmente para Mme Marguerite Ravex-Nicolas que ha llevado a cabo. Oliver Fatio y Gabriel Ph. una vez más. A saber: que una ética cristiana renovada ofrece una salida. las Iglesias. será preciso que los valores cuestionados. por su ayuda financiera. si no la única. La situación. a todos mis amigos del «Centre Protestant d'Études». por la situación contextual. por tanto. y a la «Societé auxiliaire de la Faculté autonome de Théologie». en particular. a fin de que se restablezca un nuevo equilibrio entre las normas y la práctica capaz de ofrecer tanto al grupo como a los individuos un mínimo de seguridad. contingente. que el modo de entender y de hablar sobre la sexualidad de nuestra sociedad contemporánea determina de entrada nuestra reflexión ética. ejerzan a su vez la función crítica que les compete sobre las prácticas espontáneas o novedosas. como teólogo. para ser más precisos.10 DESEO Y TERNURA su autor. del hombre a quien se dirige? Si toda ética debe decir claramente en nombre de qué se arriesga a lanzar un discurso (este será el objeto de nuestro segundo y tercer capítulo). al término de esta introducción. Pierre Reymond. En ética cristiana ocurre lo mismo: los cuestionamientos del hombre de hoy en día o. Es evidente. Y. a los miembros del tribunal de tesis y a los profesores de la «Faculté de Théologie de Genéve»: Pierre Bonnard (de Laussanne). Me complace asimismo agradecer. Permítasenos. a la «Université de Genéve». al menos en un primer momento. sacuden profundamente la manera como la Iglesia. en efecto. por tanto. sino confrontación crítica de la predicación de la Iglesia con su fundamento escriturístico. En primer lugar. y más aún. Pero ¿qué sería de una predicación desatenta a la realidad cultural. cristiano o no. ¡Ella es quien marca el orden del día! La ética está. i Capítulo I «SENTIDO HUMANO DE LA SEXUALIDAD» Para que nuestra tentativa de reformular los términos de una ética cristiana de la sexualidad y del matrimonio tenga alguna expectativa de triunfar. al «Fonds national de la recherche scientifique». dar las gracias a cuantos han posibilitado que este libro viera la luz. la puesta a punto dactilográfica de mi manuscrito. me veo obligado a confrontar prioritariamente la Palabra de Dios tal como se explícita en el testimonio de la tradición bíblica. no es indiferente saber en qué contexto tiene lugar esa confrontación. los valores morales admitidos. determinada. que ha contribuido a la edición de este libro mediante una subvención. Fran$ois Bovon. quienes me han confirmado que no existe auténtico trabajo intelectual y teológico si no es comunitario. al haberme otorgado en su día una bolsa de estudios de año y medio de duración. debe reconocer también claramente el contexto en el que habla. así como a mis queridos amigos y amiga: Béatrice Perregaux. quienes entre otras cosas. siempre y cuando no queden descalificados por completo. a la profunda desmoralización que caracteriza el final de este siglo. me han animado asegurándome que este trabajo lo echaban en falta y les interesaba. .

ajeno a lo transcendente. si nosotros principiamos nuestra investigación escuchando con suma atención el discurso de las ciencias humanas sobre la sexualidad. Luc de HEUSCH (Prefacio al libro de M. Pues eso sería la misma confusión. Es preciso.el edificio de la civilización descansa sobre el principio de la renuncia a las pulsiones instintivas. ella es la que permite a las más nobles actividades psíquicas. en cierta manera. la humanidad está en guardia ante la necesidad de canalizar hacia la vida la pulsión sexual que podría ser mortal. Se impone prohibir los objetos sexuales próximos y aplazar la satisfacción para más 1. 39. si bien de él aceptamos el modelo de planteamiento que caracteriza nuestra época y nuestra sociedad. se nos antoja más una novela de ciencia ficción que científica. Si la sexualidad constituye una amenaza que puede llegar a ser mortal. al deseo que le embarga. que delimitan rigurosamente su práctica. el primer ámbito en el que la cultura se articula con la naturaleza. Lo cual no quiere decir que la ética tenga por objeto tan sólo ordenar los «datos objetivos» de la ciencia con vistas a organizar el comportamiento humano. De ahí los innúmeros ritos que encontramos en torno a la sexualidad. El sistema de prohibiciones. carente de libertad. se presta a marcar los límites de su influjo. 1970. pues la sociedad se aniquilaría. Atento al discurso de las ciencias humanas.1. pues. Después trataremos de comprender cómo ha intentado el hombre dar sentido. Pero es preciso aún explicar por qué el hombre hace tal renuncia. el teólogo cristiano ha de hacer una crítica del mismo a tenor de la autoridad de la Palabra a la que él se remite de continuo. incluso hasta en los controles de los que es objeto. evitar el desorden mortal que es capaz de difundir. cuya actividad sexual está reglada por ciclos estacionales completamente instintivos. es que ella puede despertar constantemente la rivalidad mimética en el interior del grupo y restablecer el ciclo de la violencia. desde el punto de vista biológico»1. La sexualidad no se deja encasillar. a saber: que ella constituye siempre y doquiera el objeto de un riguroso control social y que. Odier). por ejemplo. con todo. prohibirla ciertos días. es apasionante. al mismo tiempo. decretarla incompatible con la caza. Pero no puede ser prohibida. La sexualidad humana se caracteriza por su virtualidad permanente así como por la disyunción entre la sensación del placer y la finalidad biológica. S. Desde sus orígenes. El hombre renuncia a la satisfacción inmediata de sus deseos sexuales porque sabe por experiencia que no podría hacerlo sin suscitar un conflicto violento con los restantes miembros del grupo.).. comenzando por el más fundamental. Malaise das la civilisation.»2. ella constituye el único misterio de veras: no pertenece al universo del desdoro. el del incesto. Necesaria para la supervivencia del grupo social. importunada por contradicciones insuperables. A diferencia de los animales. Es preciso. édition de la Revue francaise de psychanalyse. FREUD tiene razón: en el origen de la civilización está la renuncia a las pulsiones instintivas. coll. H. De la souillure.. y en este punto la explicación de FREUD.. un marcado aspecto civilizador: «La sublimación de los instintos constituye uno de los rasgos más destacados del desarrollo cultural. querido Galileo!— el ojo con la realidad que se contempla. significaría verse abocado a un discurso que no tardarían en tachar de impertinente y pretencioso. científicas. Ya que. erige contra la sexualidad. la sexualidad es al mismo tiempo temida por la violencia desordenada que puede introducir en el propio entramado social. et I. con mayor o menor fuerza. el hombre no dispone de regulación natural alguna para canalizar el instinto sexual. por tanto.. para alejar el peligro del contagio mimético. fuente inagotable de trastornos. que el individuo paga a menudo con un alto precio. Así pues. . artísticas o ideológicas. pues ha de calibrar en qué medida las aportaciones científicas modifican las justificaciones que se dan a los valores y normas. sino al testimonio de la tradición bíblica. 15. p. convertirse en fuente absoluta de desdoro. Ch. Y también ahí la evolución del conocimiento origina una situación novedosa para el moralista. condicional. y con qué lenguaje. so pena de destruir la cultura misma de la que se pretendiera extirparla como podredumbre. Hay que resignarse a hacer de ella una actividad tenazmente vigilada. SCHELSKY. unido a la ausencia de reacciones condicionadas por el instinto. lo hacemos sin dejar de considerarlo a un tiempo inestimable compañero y adversario a quien criticar. DOUGLAS.. los tabúes y las prohibiciones. sin embargo. Nuestra reflexión supone dos momentos: primero una indagación acerca del control simbólico de la sexualidad. «Tal exceso de pulsión. 2. Sociologie de la sexualité. ofrece. de la psicología o de la etnología. La sexualidad nunca puede. a saber: la transcendencia de las instancias de control que toda sociedad humana. Significaría confundir —¡una vez más. Idees 103. Y es peligrosa. es decir. Crítica ésta que ha de versar en particular sobre los presupuestos ocultos que tan a menudo conducen a dichas ciencias a encerrar al hombre y la moral en un neodogmatismo. las mujeres del grupo. p.) . 20) Nuestra reflexión se va a centrar en comprender la relación existente entre las dos afirmaciones que toda reflexión antropológica se ve obligada a plantearse a propósito de la sexualidad humana. individuales o sociales. con todo. etc.. 39 (trad. 1. la guerra o el trabajo de la forja. circunscribirla de tal manera que nunca nos desborde. la conciencia desgraciada. evidenciando cuanto etnólogos y sociólogos han descrito al respecto.. en la continuación de Malaise dans la civilisation. pero a la inversa. FREUD. La sexualidad es el dominio por excelencia de las reglas.. En este sentido es en el que hablamos del valor simbólico de la sexualidad. (. prohibir el objeto sexual más próximo. p. La ideología que concierne a la sexualidad atestigua. sigue siendo lugar privilegiado en el que emerge un sentido que siempre desborda. aislarla. pues lejos de ser desagradable. asegurar el buen uso de la sexualidad y. constituye un peligro extremo para el hombre. Paris 1971. las reglas sociales en las que se intenta encasillarla. su incompatibilidad con la cocina. la sangre menstrual. vedar a determinadas mujeres. en la medida en que ellas deben situarse frente a la naturaleza (de la que surgen y que han de utilizar) y frente a la cultura que define su status propio (. por contra. cuyos deseos querrían igualmente hallar satisfacción inmediata. Abordar hoy en día la sexualidad despreciando la aportación. Esta necesidad. Paris 1966. EL CONTROL SIMBÓLICO DE LA SEXUALIDAD La sexualidad es una de las ambigüedades fundamentales de las sociedades humanas. no es a él al que reclamaremos las justificaciones de las normas éticas que nos parecen justas. jugar un papel tan importante en la vida de los seres civilizados. ¡también la nuestra!.12 DESEO Y TERNURA «SENTIDO HUMANO DE LA SEXUALIDAD» 13 Sería estúpido no tener en cuenta la aportación de las ciencias del hombre que nos permiten una comprensión más amplia de la sexualidad humana. pues.

Pues no hay vida social posible sino allí donde esa violencia se ve contenida y desviada hacia objetivos más lejanos. Toda sociedad intenta siempre hacer coincidir sexualidad. en el tiempo reservado al trabajo. aun controlada. a cada cual3.AMHHKT. canalizar las fuerzas instintivas hacia una tarea social. 5. en un espacio perfectamente delimitado. GIRARD. orden racional que posibilita la comunicación. Normas que tienen por objeto mantener a raya la violencia. le concede un espacio para. Andra MEDEA. El deseo es capaz de valerse de la violencia más extrema para verse satisfecho. y la colectividad debe oponerse. original americana 1974). La violencia del deseo. de Rene GIRARD. En efecto. a esos movimientos de exceso contagiosos en los cuales no existe más que el abandono inmediato al exceso. 6. que está en la base del trabajo. Paris 1976. De modo que. al punto. y eso el hombre lo sabe: conoce la amenaza que debe de continuo esquivar6. que la función de las normas de moral sexual es la de permitir tanto la satisfacción de los fines biológicos de la reproducción y las necesidades instintivas del placer como la inscripción de esa satisfacción en un proyecto social coherente —el trabajo o la familia. por el miedo a la violencia que la sexualidad comporta en potencia. placer. Exige una conducta razonable. p. anti-institucional. que regía la violencia del deseo. el proyecto colectivo. Le viol. como la fiesta recreadora que amplía sus horizontes. pero deseo y violencia se llaman constantemente. es más rico que el orden que lo socializa. a no ser desde el punto de vista del momento presente. «El trabajo exige una conducta en la que el cálculo del esfuerzo. promete a los que los dominan un provecho ulterior. es constante. sin los cuales no hubiese llegado a ser ese mundo del trabajo que es esencialmente»7. Y así sabemos que el deseo. original americana 1975). pueden ser destructores de su propio ser. cuando estas normas son interiorizadas y aceptadas más profundamente. La ley prohibe y al mismo tiempo crea un espacio social al abrigo de agresiones instintivas. Si no pudiésemos refrenar esos movimientos. «Natural» a partir del cual el hombre puede definir su proyecto personal. el trabajo introdujo un sosiego. cuando otras mujeres. Paris 1976 (edic. parecen «naturales». a movimientos tumultuosos cuya necesidad no es constante. a la existencia pretécnica del hombre. es la expresión última de aquello a lo que podría conducir el deseo. este deseo. Th. cit. 7. domesticarla. Contradice el orden que el lenguaje instaura entre los hombres. es decir. el individuo puede. a favor del cual el hombre cesaba de responder al impulso inmediato. p. 59-60. cf. Sobre la necesidad que tienen las sociedades humanas de esquivar la violencia y sus destructores efectos regulándola mediante un acto unánime de violencia sobre una víctima emisaria y sobre cómo este acto unánime de transgresión fundamenta lo prohibido. Le viol. La mayor parte de las veces. es. Desde los tiempos más remotos. no seríamos susceptibles de trabajo. en su fondo irreductible. Habrá que decir. es preciso no dejar de controlar la sexualidad y facilitarle lugares y momentos (fiestas y ritos) en los que su carácter peligroso quede a la par manifiesto y exorcizado. 3.14 DESEO Y TERNURA «SENTIDO HUMANO DE LA SEXUALIDAD» 15 adelante. en el juego. G. La importancia del control simbólico de la sexualidad se explica. El erotismo. . mima a la violencia. en parte dedicada al trabajo. C. Paradójicamente. Le viol. sin duda. Y no hay indicio más seguro de la crisis de credibilidad de las normas morales que poner en cuestión su fundamento «natural». Estos movimientos dan a los que ceden a ellos una satisfacción inmediata: el trabajo. Barcelona "1984. sino y ante todo porque constituyen la amenaza latente de toda relación con el otro. SCHELSKY. Esta obra en su conjunto es muy importante para el análisis de las demás prohibiciones que acompañan a la sexualidad en cuanto ésta está ligada a la conciencia de la muerte. de humanizar por tanto. Imane du viol colleilíf el reconslriulion tl'objel. ROBKRT. ya lo hemos dicho. amor y seguridad colectiva. el trabajo es la ocupación de una colectividad. oponer siempre todo el desapego. por ejemplo— donde el individuo pueda a la par tomar conciencia de su función social y de su creatividad personal4. reprimida en parte por el inconsciente. al lenguaje diáfano. El lector habrá intuido aquí la tesis. en fin. se defiende en los interdictos. cuyo interés no puede ser discutido. Paris 1976 (edic. 96). crea. incesantemente el frágil edificio de la vida personal y social está amenazado por la violencia. p. puedan ser asignadas. Marie-Odile FARGIER. pero el trabajo introduce precisamente la razón para refrenarlos. más que una tentativa para transformar la violencia del deseo en un juego capaz de organizar. no son admisibles. por tanto. De manera que la sexualidad es de diversos modos amenaza para el orden social: pertenece. 4. pero cuyo interés no afecta más que al tiempo ulterior. op. El deseo proclama tanto la ruina mortal que amenaza a la Ciudad de los hombres (así en Las Bacantes). al igual que la vida. no sólo porque pueden escapársele a su control. La fiesta coquetea. la potencia del eros— advierte al sujeto de la amenaza mortal que habita en él: esta pulsión. Es arbitrario. Kathlcen THOMPSON. El trabajo. Por eso. que nosotros compartimos. I-'AUGKRON. 129. generalmente. sigue siendo una realidad amenazadora. no toda violencia es de origen sexual y el deseo no se expresa por necesidad mediante la violencia. en la que los movimientos tumultuosos que se liberan en la fiesta y. Ph. una vez empezado. Pertrechado con un cuadro estable de pautas constantes. desde este punto de vista.. los dos libros citados más arriba de R. por el contrario. Gcncvc 1976 (coll. la colectividad humana. que pueden hacernos volver indiferentes a unos resultados deseables. la sexualidad humana es de entrada social y se ve formulada en sus implicaciones colectivas mediante normas de comportamiento cuya importancia es constante aun cuando su contenido varíe según las épocas y los lugares. organizar un comportamiento libre y dirigido hacia la realización de tareas culturales. l. una imposibilidad de responder a solicitaciones inmediatas. Sobre la violación: Susan GRIFFIN. defendida en La violence et le sacre (1972) y aquilatada en Des choses cachees depuis lafondation du monde (1978) (cf. crime américain par excellence. 85. La violencia inherente al erotismo —el cual no es. La violación5 es un antojo violento del deseo. así como liberar al individuo de la angustia de verse siempre abocado a un comportamiento que podría exponerle al conflicto violento con los demás. Montréal 1972. «Déviunce et société»). no obstante. Conire le viol. relacionado con la eficacia productiva. venidas del exterior del grupo. la moral. sin riesgos. Susan BROWNMILLER. Es decir. desafía a la voluntad rotunda. BATAILLE. Según H. a la violencia. Además de eso.

Por ello. y hay que estar sobre aviso!10 Esta ambivalencia de la función social del lenguaje (a saber: expresar un determinado y posible sentido de la masculinidad o de la feminidad y. «Scxualité. 38. . No es fruto del azar el que la sociedad moderna. el hombre se distancia del mundo en razón de lo útil. de entre las múltiples tendencias hereditarias. se puede afirmar que la necesidad de definir las formas de producción colectiva es prioritaria respecto a la de clarificar las normas de la actividad sexual de los hombres y de las mujeres. 20. a descalificar al elemento femenino respecto al masculino. ¿Quiere esto decir. Para estar. El chico y la chica. pues. es a un tiempo represión y expresión. La sexualidad se ha convertido en objeto de estudio científico. 85 s. el grado de instrucción. se revela una experiencia radicalmente distinta de la presencia y que no se puede elencar con los otros modos de presencia en el mundo. propone un sentido y garantiza cierto orden al ritualizar determinadas amenazas inherentes al hecho sexual. con la diferencia de que. En cierto modo. En ella. Ser hombre es pertenecer a determinada comunidad en la que los ritos.. traduce. prometida a más largo plazo. se muestra bien a las claras la paga que recibió el hombre de su propia desobediencia. que hemos atravesado el umbral en el que la sexualidad escaparía a las ancestrales necesidades de la regulación social. el deseo sexual ha de verse. sino que existe también en cada sociedad una división subsidiaria en el comportamiento. Este parece ser el criterio determinante. Descubre su cuerpo y su propia existencia para nada más que esa presencia. no llegan a ser chico y chica verdaderamente hasta que el lenguaje social determina con precisión el papel que cada uno ha de interpretar. La sociología ha hecho ver cómo dicha variabilidad se extiende también al interior de una misma sociedad. es decir. «Se puede. según las clases sociales. sueñe tan nostálgicamente con las alegrías y promesas del erotismo y que. A este respecto. ser mujer. se le imponen. 23-42. CHIRPAZ. Y. Esta experiencia no puede ofrecerse más que a un ser liberado durante un tiempo de las tareas y de la preocupación por la transformación del mundo. eso que llamamos «sentido común» no es. comprometida como ninguna otra en la aventura técnica. Dei. o poesía. Esta plenitud que promete el deseo entra en conflicto con otra plenitud. op. Es juego. ¿Cómo se aplican a nuestra sociedad contemporánea estas reflexiones generales? Las antiguas normas. al ritmo que toda institución necesita. De civ. de J. de las posibilidades de comportamiento sexual se establece no sólo en lo que concierne al rol de ambos sexos en una época determinada. la labor de regulación ha sido transferida a la instancia «científica».. en nuestra sociedad. afirmar que una opción. en cualquier caso. El lenguaje social delimita los roles. simplemente. y se perdería el sentido mismo de la sexualización del hombre y de la mujer. Porque en su desobediencia. Approche philosophique». son muy reveladores los análisis del lenguaje cotidiano hechos por mujeres para denunciar «el sexismo ordinario» —valiéndonos del título de una crónica de Temps modernes. sin embargo. en efecto. Sin el lenguaje. caen progresivamente en desuso y. 970.. para quedar al antojo de las opciones personales? En nuestra sociedad secularizada. la de la aventura técnica y laboriosa. H. no constituyen el punto de referencia obligado de la sociedad occidental.»9. dada la opción que hace de entre las múltiples posibilidades del deseo. Y fue conveniente que su huella apareciera sobre todo en los miembros que sirven a la generación de la naturaleza. Los trabajos de los etnólogos —pensamos en concreto y ante todo en las decisivas investigaciones de Margaret MEAD— han mostrado hace ya mucho tiempo la variabilidad de esa definición entre una cultura y otra. liberado de tener que trabajar. la sexualidad es el rechazo de ese distanciamiento: «En el deseo y el placer. está ligada a las necesidades del trabajo. p. referido a un orden. más que expresión de este determinismo del lenguaje una vez se ha hecho inconsciente. 11. Esta cara determinante del lenguaje. Todo el mundo puede experimentar esta ambigüedad.. simplemente. Moran. ejerce una presión incontestable sobre cada uno de nosotros. con todo. p. por tanto. y con razón. empeorada por el primer enorme pecado»8. de religión y de nivel educativo12. las de origen religioso en especial. frecuentemente. XIV. no pueda hacerlo comúnmente sino merced al voyeurismo. Referencia que. 10. la sexualidad no pasaría de pertenecer al dominio de lo meramente pulsional. cit. todo proyecto. p. el tiempo propio de la sexualidad se acomoda mal al tiempo social. ¡Las palabras encierrran trampas. igualmente. El hombre ha de «decir» su sexualidad para socializarla. BAC 171-172. cit. La importancia de este hecho es de sobra conocida. Conviene detenerse un instante en la relación existente entre sexualidad y lenguaje. por ello. huelga decir hasta qué punto nuestra consciencia ha cambiado respecto a los problemas sexuales y ha visto ampliar sus horizontes por la aportación de los trabajos 8. Todo el problema del matrimonio estriba en esa porfía por ¡institucionalizar lo que por definición rehusa la institución! Enigma y amenaza. disponible para una aventura y un encuentro. 12. o para estar presente. y se tiende. represiva incluso. Se trata de saber en la multiplicidad de los posibles «quién hace qué». La sexualidad es una manera de estar en el mundo opuesta a la que la inteligencia técnica le procura al hombre.16 DESEO Y TERNURA «SENTIDO HUMANO DE LA SEXUALIDAD» 17 AGUSTÍN veía en ello la prueba misma del pecado con el que la sexualidad estaba indeleblemente marcada: «No hay duda que la naturaleza humana se avergüenza de esta libido. Excelente presentación del problema en H. de lo indiferenciando. por ende. donde funciona a partir de criterios de pertenencia de clase. como pretenden ingenuamente ciertos heraldos de la liberación sexual. el cuerpo descubre que puede no dejarse encerrar en la cotidianidad de las tareas y de los trabajos para los que no es más que un instrumento al servicio de los proyectos que el hombre se marca o. Esta distribución de papeles es primeramente social. p. que dejó sometidos los órganos sexuales a sus propios movimientos y los desligó de la voluntad. SCHELSKY. los ritos y los símbolos de la comunidad femenina se ven sutilmente minusvalorados. Pero también el lenguaje es una opción que no aporta a la consciencia más que un elemento de comprensión. Mediante ésta última. Lumiére el Vie 97. los símbolos y la expresión definen y recuerdan la tarea social. 9. comenzando por la propia institución conyugal. morale ct poétique. excluir otros igualmente posibles) es particularmente visible cuando define los roles del hombre y de la mujer". F. en particular en lo que atañe a la definición de los roles sexuales en la pareja. SCHELSKY. 1970. op. . la religión y a veces según los clanes o el paisaje del entorno»..

pues no hay ya ley alguna que permita inscribir la sexualidad en un proyecto que la socialice. como atestiguan la correspondencia de revistas especializadas y las cuestiones planteadas con mayor frecuencia en los consultorios psicológicos: angustia de «no saber hacer» el amor conforme a las nuevas normas de las «hazañas» que son de rigor. Y. se trata de prestar un servicio y participar en la magna empresa de la liberación). en las revistas de divulgación. Ahora bien. a reconocer la bondad de sus fantasmas. 376. Sanar la sexualidad es. liberador. buscar el éxito sexual equivale a hacer de misionero de la nueva sociedad. El «todo está permitido» del discurso vulgar de la sexología.. col. pues.! Sobre lo ridículo de los nuevos Diafoirus del sexo. La «cadencia de penetración». ¿por qué? porque se pretende extraer de esas investigaciones normas morales «objetivas» y. recuerdan las obligaciones morales que les competen y juzgan sobre la conformidad de la conducta de los fieles con el dogma y con la moral! 19.». impone un desprecio absoluto de la sexualidad o prohibe una descarga completa de la energía hormonal. a unos ritos y a una experiencia mística (para alcanzar el orgasmo). col. por ejemplo. París 1970 (sobre la edic. merced a la sexualidad. la sexología que se divulga13 se ofrece como un nuevo magisterio moral. p. siempre va unida al sexo. La nueva moral sexual está marcada por la exigencia de verbalizarlo todo. un sueño. Quien se descubra incapaz o poco capaz es anormal. la dureza de los enfrentamientos entre la sociedad y el placer19. .. al mismo tiempo. D. pero como un objeto pretendidamente omnipresente merced a la multiplicidad de comentarios que se le dedican bajo todos los modos de expresión imaginables. la que conducirá a la Revolución. tales como W. a una ascesis. 14. COOPER alienta a sus lectores. de dar sentido al hombre. Hay algo de resentimiento en esta tentativa de no dejar nada en la sombra: hay que retorcer el pescuezo al secreto (bautizado de inmediato de hipocresía). COOPER. una negación radical que hace nacer una nueva toma de conciencia. W. El orgasmo es un acto político. Tiene que frecuentar cursos —!pues no sabría improvisar en un ámbito tan delicado!—. cit. Este activismo del placer al que debe entregarse el hombre contemporáneo exige duros sacrificios. mediante la negación de las alteridades. Pero. el éxito sexual es un valor supremo. COOPER. el'.000 ejemplares. busca insertar al individuo en el mundo. Lo cual implica que la sociedad está sexual mente enferma. en el fondo. en el que el hombre halla su última razón de ser y su liberación. 15. preguntarse a cada instante si su partenaire ha alcanzado al fin el orgasmo. 16. en el sentido literal del término: no se acomoda a la norma. a zafarse de prejuicios y tabús que le costarían caro. Une grammaire á l'usage des vivants. el cual sería capaz por sí mismo. Así pues. el número de septiembre de 1977. al misterio. P. hacen a todas luces las veces del clero en la Iglesia católica: celebran su liturgia sacramental del sexo. en su «Manifiesto del orgasmo». 10x18. es más difícil de afrontar. como para extirpar la angustia que. como objeto de comentario a la larga. le enseña a uno a hacer mejor el amor. leer libros. 18. liberar fuerzas capaces de promover una auténtica «afirmación de la vida. El sexo desempeña así el papel de Dios.. multiplica los testimonios (?) sobre todo tipo de prácticas sexuales acompañados de comentarios «científicos» destinados a garantizar la normalidad de esas prácticas.. Un buen ejemplo lo constituye la «Revue internationale des raports humaines» Union. . una visión rayana en el anarquismo: la sexualidad no será liberada más que cuando deje de ser expresión de un sentimiento patriarcal o burgués de la propiedad. atender los consejos de especialistas14. Estamos.. ¡ya que todo es susceptible de ser dicho!. cuyos valores primordiales se cifran. esta moral está fundamentada sobre una poderosa sacralización del sexo. p.. Pero no deja de ser una consecuencia más sutil de un fenómeno que conviene recordar: socialmente. nuestra sociedad patriarcal de Occidente es totalmente represiva. Combats. bien entendido. No puede uno dejar de pensar que semejante exhibición en el lenguaje sobre el sexo oculta. ¿Qué significa esta nueva normalidad? Sus profetas. REICH o D. inglesa de 1974). sentido y felicidad. bajo la dirección de afamados doctores (en sexología. en la objetivación del sexo y en el activismo del placer. Tras esta búsqueda del éxito sexual habría una profunda protesta contra las alienaciones que el hombre sufre en la sociedad liberal capitalista. una sutil manera de evitar enfrentarse con lo real. REICH. como puede verse. a fin de liquidar ese resquicio que siempre se le escapa al discurso objetivador. de entrada. sino la felicidad. FINKIELRAUT. Barcelona S 3 I 9 8 8 . liberada de los sentimientos alienantes de propiedad17. hablan aquí del valor revolucionario. original de 1945).. Cuanto más se habla más hay que hacerlo. cuando es «natural» como dice REICH. En realidad. Según los cánones de esta nueva normalidad sexual.. Con una tirada de 275. No será. que mensualmente. una búsqueda angustiosa de una nueva normalidad capaz de regular la sexualidad. El nuevo desorden amoroso. ¡Y qué decir de todos esos sexólogos que. op. psicopedagogía. BRUCKNER-A. psicología. D. COOPER muestra cómo el orgasmo es un acto político porque permite la experiencia de la muerte purificadora. bajo su forma subjetiva de afirmación del placer sexual y bajo su forma social objetiva de planificación democrática del trabajo»16. De ahí una nueva angustia que parece caracterizar al hombre de hoy.). de darle sentido en una sociedad secularizada. cuyo criterio es ía intensidad del placer. aquí se expresa implícitamente toda una moral que empuja a todos y cada uno a colaborar en pro del éxito social liberándose de cuanto pueda poner trabas a la búsqueda del «éxtasis orgásmico». identificada con el orgasmo satisfactorio. Como éste (en el mismo número de Union. esta verbalización podría no ser más que una ilusión a la postre. en el Todo. la Revolución quien traiga la felicidad. La nueva normalidad sexual comporta la obligación de tomar el sexo como objeto de estudio. pese a todo. por tanto. aquel a quien se adora y del que se espera tenga a bien responder a las necesidades de sus siervos18. probablemente en presencia de una vuelta a una religión pan teísta que. 52. cuya relación con el mundo se ve determinada por el entramado técnico. topa con una realidad que. y en razón del «éxito» sexual. París 1976 (sobre la edic. por ende. evitando. Es significativo que REICH no deje de denunciar la oposición existente entre naturaleza y cultura. No puede uno dejar de ver en ello un intento desesperado de instalarse regre- 13. Así es como D. ¡galantes términos. como dice REICH15. y se caracteriza también por la imperiosa necesidad de triunfar. términos todos ellos pertenecientes al vocabulario religioso tradicional. incontestables (!).18 DESEO Y TERNURA «SENTIDO HUMANO DE LA SEXUALIDAD» 19 científicos. Se impone hablar del sexo. La révolution sexuelle. pues. creo yo. cuya delicadeza pido al lector tenga a bien apreciar): «Las piernas de la mujer cruzadas sobre los ríñones de su pareja indican a éste la cadencia de penetración descada.. Más sutilmente. en razón de la sinceridad (o sea. Esta perspectiva cuasi-budista del aniquilamiento de sí en el nirvana sexual lleva pareja. la demanda es masiva. del acto sexual satisfactorio. 17.

Una protesta. sus sub-desarrollados. Por eso mismo. Siguiendo con este esquema de trueques. contra el matriomnio símbolo de la defensa de la propiedad privada. esta demanda no estará siendo expresión de algo importante. como la religión según Marx. Ayudándome de un análisis. si. ELUARD (Dominique aujourd'hui présente) 20. la exigencia de fidelidad estaba motivada por la necesidad económica de no deshacerse de las tierras.P. El problema de nuestra cultura es que esta protesta. y dije sí. la norma social funciona sutilmente. O. no puede consentir en realidad ese anti-conformismo. a mediatizar toda relación con la pesantez de un complejo aparato técnico y político. por tanto. La paradoja es que uno es feliz siendo como todo el mundo. «Le plaisir». Y esta última está aún en pos de una expresión. justo allí donde el hombre moderno pretendía zafarse de ella. e intentar aclarar la relación existente entre sexualidad y palabra. Lumiére et vie. y en esto no se diferencia de las antiguas. de W. 22. Se ve claro. El cuestionamiento de esta concepción podría muy bien significar que el capitalismo liberal no necesita ya simplemente semejante ideología de la propiedad para funcionar. 2. lo equivalente a las fiestas de antaño. más o menos útil a mi proyecto. ese doble juego de control y de protesta que caracteriza al simbolismo social de la sexualidad. Nos hemos detenido más ampliamente sobre este tema en Bull. 41-64. léase belleza. Intenta salvaguardar la libertad personal en un mundo superorganizado. aumentando a la larga este «pedante hastío de lo real» que caracteriza a nuestra sociedad (la expresión es de LAPLANTINE). De nuevo. acaba por reforzar esa miseria. Igualmente. Lo que surgía como protesta contra la miseria cotidiana. Precisamente en la medida en que la normalidad social deviene hazaña sexual. P. 114. Y esto se ve bien en el uso que se ha hecho del lenguaje psicológico. Y tierra y hombres cambiaron de sentido Llegaste tú. LAPLANTINE. SEXUALIDAD Y PALABRA Llegaste tú. ¡convencido. F. La sexualidad parece haberse convertido en el lugar de los anti-conformismos. En realidad. contra la incapacidad que muestran nuestras sociedades de satisfacer las exigencias elementales de los individuos. incluso. p. es ella misma víctima de lo que implícitamente denuncia. para evitar que las nuevas normas sociales y sus exigencias no desencadenen una violencia más fuerte que la de los revolucionarios. pretendiendo combatirlo. al propio placer. por decirlo de otro modo. que es siempre fidelidad a sí mismo. a todos estos hay que ofrecerles algunas compensaciones. (18° année. es. etc. De ahí el convertir en objeto. 5-17. de haber logrado transgredir los tabúes y las prohibiciones! La psicología continúa presentándose como el medio gracias al cual se han hecho posibles las trangresiones. este lenguaje dicta la norma social a la que conviene conformarse para ser feliz. la mayor privatización de la vida sexual permite justamente un control más riguroso. ¿no es la ideología de una sociedad en la que el capital es también libre de instalarse allí donde quiera? Determinado discurso moderno sobre la fidelidad. Existe. «Les idéologies contemporaincs du plaisir». un discurso sobre la sexualidad y sobre el deseo que reproduce. libre de instalarse donde le plazca. Hay que preguntarse. la tarde reventaba la tierra. Desde ti pronuncié yo mi sí al mundo. Debemos retrotraer la cuestión más todavía. p. En un mundo donde todo tiende a reducir al hombre a su función económica y técnica. a expensas de la protesta. Me explico22: la ideología del matrimonio burgués expresábalas necesidades de una sociedad fundada sobre los valores de la hacienda. 1973. por su tecnicismo. expresión y represión . de un lenguaje que le permita manifestarse como fiesta. y en esa medida. no obstante. Y la pareja se convierte en lugar de inversión. le asegura una mejor adaptación de los individuos al sistema. particulares. cuando en realidad es el discurso de todo el mundo. más o menos apetecible. cuya relevancia social intentaron traducir los movimientos surgidos de mayo del 68. inédito. cuando la utopía del deseo ilimitado se ofrece como un contra-modelo de la sociedad capitalista. La misma movilidad del deseo que se reivindica a veces como lo esencial de la libertad frente a la sociedad burguesa opresiva. como opio del pueblo. del des-control social. del fantasma. el modelo del capitalismo liberal fundado en la libre circulación del dinero (del deseo) y en la competitividad mercantil.. Sólo tiene que hacer del propio anti-conformismo el mejor medio de integración social. 21. en nuestra sociedad. ¿no corresponde al discurso económico de la inversión que o aporta beneficios o hay que desestimar? Ser fiel equivale a invertir mi deseo allí donde pueda aportarme lo que yo espero. A pesar de las apariencias. como hemos adelantado. El lenguaje. detrás de las justificaciones teóricas o de la explotación comercial subyacente.E. una integración profunda en los modelos de funcionamiento social. al alimón. virilidad. procura a cada cual la ilusión de que se le toma en serio en su originalidad y en su especificidad. Éste. parte de un simbolismo colectivo que nos arraiga en un proyecto que es la vez sentido y crítica de nuestra sociedad. sus marginados. originales. la sexualidad. no por falta de deseo. tiende por ello a privilegiar las conductas a-normales. no es soportable más que bajo la forma del sueño.20 DESEO Y TERNURA «SENTIDO HUMANO DE LA SEXUALIDAD» 21 sivamente en parajes imaginarios en los que (aún) no reinarían la represión y la institución20. que protegían de la violencia consintiéndola parcialmente. La utopía del deseo. la nostalgia profunda de una relación carnal con el mundo y con la «naturaleza»21. cuadra excesivamente bien con el liberalismo capitalista. Función de derivación asignada a las imágenes eróticas de las que está lleno nuestro mundo: funcionan con total precisión. yo estaba triste. la sexualidad conlleva también su tercer mundo. 1966. mas por falta de medios para ser deseados. por ejemplo. al destino personal. 2-3). nos parece incluso que el control tiende a ser más fuerte que nunca. y en mercancía. acaba en realidad por reproducir incoscientemente uno de los modelos más dominantes de la sociedad neoliberal. OSSII'OW. Cf. el erotismo sigue siendo quizá una de las últimas posibilidades de expresar y experimentar la fundamental fragilidad de la existencia. pues. «Sexualité et morale». al desarrollo particular. C. Pero la sociedad moderna.

en fin. para determinadas opciones que hoy en día no son evidentes: respeto al ritmo y a la lentitud inherentes al desarrollo de cada cual. sexualidad y tiempo. si quiero hacerle caso. el más verdadero. 24. cosa evidente.. París 1974. Esta pedagogía de mi cuerpo me abre. «Recherches économiques et sociales». la regla me llama al orden impidiéndome imaginarme en mis proyectos distinta a lo que soy. En ese instante se me ha mostrado también el precio inmenso de una vida: este niño es único. 27. En el momento en que se rompían los estrechos lazos que nos mantenían mutuamente unidos. sin atender a las consecuencias. me revela igualmente y sin lugar para las dudas. París 1964. en primer lugar. un precio que no admite trampa alguna. 1970/11. donación que se colma en el momento en que se da»23. «Dimensions de la sexualité». a) Las «evidencias» de la Fisiología Podría uno verse tentado a pedir una respuesta a la biología y a la fisiología. moral. no habría captado con tanta nitidez. es decir. Eludes. a pesar de todo. col. p. Aun cuando los medios anticonceptivos han liberado a la mujer del miedo al embarazo no deseado. 25. »Mi cuerpo de mujer me recuerda sin cesar mis límites. modelada por la cultura. la alteridad de todo ser humano. es preciso considerar otros tipos de análisis y no sólo los sociológicos. por la propia estructura de su cuerpo. también. 1921-29. CHIKI'AZ. col. independiente de toda voluntariedad. con algo que vincula el presente del acto sexual con el porvenir de un posible embarazo y de un niño que poner en el mundo. 414. Cf. sobre el valor del tiempo —del largo tiempo—. texto inédito. Un precio a pagar de una misma. Está orientada al solo momento de su realización. Anthropologie sexuelle.. estructurada por el lenguaje social. el más auténtico. ¿Es posible distinguir aquí qué proviene de la cultura y qué pertenece a la «naturaleza»? Hay que reconocer que existe al menos una interacción mutua. una espera rica en promesas. De ahí que la sexualidad masculina se caracterice a menudo por su agresividad. sexualidad y proyecto24. me instruye. p. aquel en el que una vida se apaga. estos aspectos no deben ser exagerados. F. acogida del otro y de lo que él tiene de más irreductible a mí misma. Hay otro momento de la vida precedido a menudo de una larga espera. Parole defemme. ritual. 1969 (mars). es serlo de una determinada manera. mucho más que el hombre. p. nunca sería mi doble. por una cierta violencia encaminada a obtener satisfacción inmediata. por su parte. O. y ya era otro. jurídico. Geneviéve TEXIER. de orientarla y controlarla. carne de mi carne. «La sexualité». breves e intensas. p. aun del concebido en mi seno. hombre y mujer no viven su sexualidad del mismo modo. la mujer está condicionada. »E1 embarazo. siquiera de forma provisoria. ANNIE LECLERC. Y por otro lado. También por razones fisiológicas. me permitió medir el precio que hay que pagar para que un ser viva. reconocimiento de lo que eso me ha de costar inevitablemente»26. ¿Se debe al azar el que tradicionalmente hayan sido las mujeres las que han velado a los moribundos? 26. Esprit. los momentos en los que yo domino mi cuerpo y otros en los que yo me someto a su ley. Sea como sea. rica en inquietudes también. «Es (el deseo) el acto volcado hacia el otro. es decir. la mujer comienza su adolescencia sufriendo su sexualidad como un penoso engorro. Pero no basta con constatar el fenómeno o con advertir la pluralidad de sentidos posibles dados por el hombre a la sexualidad. está ligada al ciclo regular de la ovulación. Apenas salido de mí. a unir. como cerco de la posibilidad humana»27. 78-86. Me adiestra asimismo.22 DESEO Y TERNURA «SENTIDO HUMANO DE LA SEXUALIDAD» 23 del deseo sexual. el más moral? Sea cual fuere el modo de plantear la cuestión. por su parte.. ciertamente. ésta es siempre ineludible. de lo más profundo de sus reservas. ¿Qué hay más natural. l. Pero antes de concluir eventualmente con buena parte de nuestros contemporáneos que dicho sentido no va más allá de lo que uno quiera darle y que no hay en este terreno ninguna verdad vinculante. el más justo. sea éste simbólico. A causa de ello. después de todo. p. La cuestión ética. «Iniciatiun philosophique» 50.e corps. salpica mi vida conforme a un ritmo sinuoso. en un sentido posible. tendríamos que responder a ella.) sólo en el mundo de la cultura dichas diferencias se revisten de valores y llegan a funcionar como destino.«Sexualité féminine et maternité». Pero es también estar presente en el mundo de determinada manera. etc. modelada esta vez por los imperativos fisiológicos del ser sexuado. Regular y obstinadamente. »E1 parto constituye ese momento de mi vida en el que yo he experimentado con intensidad la ruptura. sobre el alto precio. los instantes en los que abordo la vida como vencedora y otros en los que aflora mi fragilidad. 23. constriñe a afrontar el problema de la verdad de ese sentido ¿Cuál es el mejor. pero ¿no es ella también. e incluso con anterioridad. JEANNIÉRE. si le soy fiel. pues si «la diferenciación morfológica impone determinados ritmos [y] (. La sexualidad femenina. que partir de la constatación elemental de la diferencia de sexos? ¿No está esta diferencia preñada de un sentido anterior a cualquier elaboración? La sexualidad se ve. . por decirlo mejor: no están presentes en el mundo de la misma manera. es infinitamente precioso y nada ni nadie podrá jamás exigir que se lo sacrifique. CHIRPAZ. que debo pagar de mi propia persona. Nicole FATIO. Se trata de insertar la sexualidad.) asigna tareas en la función de reproducción (. y desde ahí. 69-103. »La lactancia. El deseo del hombre se expresa mediante pulsiones limitadas en el tiempo. A. cuando aparece una nueva vida.Y aunque nos viéramos al final del análisis en el mayor de los escepticismos. F. He aquí un testimonio de la experiencia que una mujer tiene de su cuerpo: «La regla. esa ruptura indispensable a la aparición de un ser vivo. en ese preciso momento estallaba la evidencia de su singularidad. El análisis sociológico nos ha convencido de ello. siempre tan misteriosa y amenazadora. que siempre subyace a la del sentido. París 1969'. ese tiempo largo y pleno sin el cual ninguna nueva vida vería la luz25. me ha enseñado lo que significa esperar. la sexualidad femenina se ve relacionada con la maternidad.. No hay humanización de la sexualidad sin lenguaje. a ciertas dimensiones de la vida que. sin ella. con sus molestias y desajustes. en el que se suceden los altibajos. 66. estructuradora de ese mismo lenguaje? Ser hombre o ser mujer.

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De modo que, aunque hay una «palabra de mujer» sobre la sexualidad que expresa un específico modo de estar en el mundo, una conciencia de su propio cuerpo muy diferente a la del hombre, dicha palabra es una amalgama de condicionamiento cultural y de raigambre corporal28. Aun quedando a salvo que estamos lejos de haber comprendido y explorado todas las riquezas de la existencia corpórea, tanto del hombre como de la mujer, ese conocimiento es de un orden diverso al fisiológico, pues el problema radica, una vez reconocido el cuerpo (¡algo muy importante!), en saber cómo habitamos este nuestro cuerpo, qué sentido le reconocemos. Hay que renunciar por tanto a pensar que pudiera existir, previo al lenguaje de la cultura, un lenguaje primigenio, evidente e incontestable. El sentido no se halla oculto «naturalmente» en la fisiología; apela a otras instancias. Hoy en día parece haberse llegado a un amplio acuerdo al respecto. Valgan dos testimonios, tomados de los dos extremos del abanico científico. Primero el de un biólogo: «Al biólogo se le permite, en cuanto tal, alzarse contra dos concepciones abusivas: — La de una biología "punitiva" y alienante que condenaría irremediablemente a la mujer a una especie de fatalidad, ligada a su condición anatómicofisiológica. Muy al contrario, lo que hace falta es redefinir con mayor precisión los datos biológicos, y no precisamente para recluir a la mujer en sus límites, antes para ' 'corregirlos", mejorarlos, de modo que no representen un handicap social. — La que tiende a asimilar el comportamiento sexual en general con el coito y la reproducción. Si el coito, así como la actividad reproductora que a veces le va ligada (pero no de modo ineludible), están determinados, al menos en buena medida, por los datos anatómico-fisológicos del hombre y de la mujer, no sucede lo mismo con el comportamiento sexual en su sentido más amplio (función erótica y función relacional en general), y, afortiori, con el comportamiento social. Los roles del hombre y de la mujer y su status social (...) poco tienen que ver con la biología. Hay que "desgravar" a ésta de semejante impuesto. Dos diferencias biológicas incontestables (...): la fuerza muscular (la de la mujer constituye globalmente los 570/1000 de la del hombre) y la agresividad (ligada en parte a las hormonas masculinas) puede que explicaran, al principio, la atribución de determinadas funciones sociales a los hombres y, sobre todo, el afianzamiento de su dominio. Dejados a un lado estos dos factores, nada en la biología pudo justificar en el pasado, ni puede seguir justificando en nuestros días, la perdurabilidad de semejante estado de cosas (...) La biología, basándose en estas diferencias que constata entre los sexos, no aporta ningún juicio de valor que permita marcar desigualdades» .29.

Y he aquí el parecer de un psicoanalista: «...para nosotros, "la anatomía no es el destino". Lo cual no quiere decir que la anatomía sea irrelevante. Es ella la que hace que el complejo de castración adquiera en la niña la forma de envidia de pene y la que explica el que en ella prevalezca el perfil privativo a la hora de buscar una identificación imaginaria; mientras que el muchacho se descubre a sí mismo «vinculado» al objeto —lo que constituye, en expresión de Lacan, una "aflicción". »Pues, si es cierto que el yo en la niña se construye conforme al mismo principio del Lust (placer) que en el niño, y que, en consecuencia, no habría nada de sorprendente en que ella experimente la misma amenaza de castración, no se puede negar, empero, que su tranquilidad a este respecto es mucho mayor»30. b) Lo elaborado por la cultura Podríamos, entonces, volvernos a la historia de las culturas ¡y preguntarle a ver si los hombres han arrancado a la esfinge el secreto de su enigma! Lo hemos dicho más arriba: parece claro que el primer intento de dar sentido a la sexualidad consistió en relacionarla con las fuerzas de lo sagrado, «...el primer sentido propiamente humano dado a la sexualidad aparece en los cultos fálicos; en ellos se encuentra asociado a las potencias cósmicas que conducen el baile vertiginoso de los ciclos de vida-muerte. La sexualidad extrae su sentido de esta dimensión cósmica, mediante la cual el hombre participa de una energía vital que le sobrepasa, que se derrocha al diseminarse la vida y retorna a los interminables ciclos de la naturaleza mediante la muerte»31. Ligada a los profundos ritmos de la naturaleza —tal como el hombre primitivo los percibe: vida y muerte, y vida surgiendo de nuevo de la muerte—, la sexualidad es interpretada aquí como fuerza divina, sagrada (es decir, buena y mezquina a un tiempo)32. Gracias a ella, el hombre se ve asociado, en la fiesta orgiástica que le simboliza y le ritualiza, a la potencia resucitada y resucitadora de la naturaleza. Pero esta asociación es también ocasión propicia para percibir el lazo existente entre sexualidad y violencia, es decir, entre sexualidad y desorden que amenaza las leyes de la ciudad. Sacralizar la sexualidad es poner de relieve su carácter terrorífico, porque vincula al hombre a una fuerza que le domina y que él no puede controlar si no hace valer, sin tregua, su astucia. La fiesta es su signo; la fiesta, que levanta las prohibiciones, aunque dentro de un marco cuidadosamente predelimitado. Se sacraliza la sexualidad porque a cada paso se corre el riesgo de precipitar el retorno a lo indiferenciado, el resurgimiento de fuerzas malévolas que la

28. Como claramente advierte Annie LECLERC: «Ellos (los hombres) han inventado toda la sexualidad mientras la nuestra guardaba silencio. Si nosotras inventamos la nuestra,a ellos les será preciso repensar la suya por entero». Parole de femme, Paris,1974, p. 53. Este bello libro es una meditación profunda y luminosa sobre la experiencia que la mujer tiene de su cuerpo. Cuerpo real y cuerpo simbólico a un tiempo, que es preciso inventar desde la novedad de una palabra liberada y encarnada. 29. üdette TH1BAULI, como conclusión de la primera parle de lu obra en colaboración Le

faitféminin, bajo la dirección de Evelyne SULLEROT, París 1978, p. 218. Los subrayados son de la autora. 30. M. SAFOUAN, La sexualidad femenina en la doctrina freudiana, Barcelona 1979, p. 127. 31. A. JEANNIERE, Anthropologie sexuelle, París 1964 (col. Recherches économiques et sociales), p. 54. 32. Tal y como lo muestra con incomparable fuerza Eurípides en Las Bacantes, cfr. R. GIRARD, La violence el le sacre..., p. 180-200.

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frágil ciudad humana encubre sumergidas. La ciudad, conquista sobre la naturaleza, no puede menos que temer lo que desde el corazón de su existencia le rememora la violencia de la que emergió. Y se sacraliza la sexualidad, también, porque ella permite organizar el mundo, distinguir entre hombre y mujer, entre niño y adulto, entre tiempos favorables y desfavorables (a partir, por ejemplo, de los períodos de la mujer y de la sangre menstrual). Corre el riesgo de precipitar a los hombres en lo indiferenciado, pero puede también ordenar la ciudad, estructurar intercambios con otros grupos, acreditar roles sociales y económicos... Si sacralizar la sexualidad es ordenarla a un proyecto social sin dejar de reconocer su carácter amenazador, es igualmente, y de paso, alejarla del mundo de las fuerzas cósmicas anónimas que atraviesan al hombre sin deberle nada. Se puede, ciertamente, urdir argucias contra esas fuerzas, intentar domarlas, pero simpre son signo de una radical dependencia del hombre. De modo que, para que el hombre pueda afirmar su especificidad, le será preciso negar lo que le esclaviza de modo tan craso a las potencias instintivas. La sexualidad, que el hombre comparte por otro lado con los animales, ¿no es acaso el signo de esa no-humanidad de la que el hombre pretende desmarcarse? En el instante en que el hombre se define como espíritu o razón, es cuando él se disocia del mundo y se otorga un Dios transcendente y abstracto. El hombre toma las riendas de su destino cuando rehusa dejarse dominar por sus meras pulsiones instintivas. En cuanto espiritualización del hombre, rechazo de la sexualidad en su vertiente animal, de la naturaleza finita y mortal, esta desacralización permite también el paso del ritual a la ética. Es el momento en el que aflora la reflexión sobre las normas, tanto en la Grecia de los trágicos y de los filósofos, como en el Israel de los profetas y de los legistas. Indudablemente esta interpretación ha marcado nuestra cultura occidental. Lo veremos más in extenso en el capítulo cuarto. Hay que reconocer que esta sacralización de la sexualidad, mediante la razón en Grecia, en Israel gracias a la fe en la Palabra de Dios, ha sido determinante en la evolución de la conciencia que el hombre ha ido adquiriendo de sí mismo. Para que la persona humana surgiera, era precisa probablemente esta ruptura, este distanciamiento respecto al sexo. Pero separado del devenir de la persona, el sexo, despojado además de su prestigio sacro, corre el riesgo de ser reducido a una función genital sin sentido simbólico alguno. Las consecuencias nos son de sobra conocidas: la más grave sin duda es que durante mucho tiempo sexualidad y amor se han visto disociados, concediéndole al segundo el solo rango de comunión de los espíritus con lo divino y en lo divino, es decir, en el más allá de la muerte. Sueño de un amor eterno que se nutre más de sí mismo que del amado, y que no es a la larga sino un amor propio del yo-soñado-eterno, por encima de las contingencias que la sexualidad no deja de recordarnos. Semejante repulsa de la sexualidad hacia la negatividad tenía que suscitar una interpretación contraria: ¿y si esta negatividad constituyera de por sí la posibilidad que se le brinda al hombre de afirmar su libertad respecto a Dios? Así es como la transgresión de las leyes morales o sociales a través de la sexualidad se erigen, para el libertino, en signo de su poder.

En la interpretación libertina, esa otra línea de fuerza que atraviesa nuestra cultura, la sexualidad es reconocida y exaltada, ciertamente, pero como posibilidad de exaltación del poder del individuo, de su pertinaz triunfo sobre el otro; y de ahí que haya de recomenzar incesantemente el juego de la seducción. ¿Qué es lo que buscan Don luán o el Valmont de las Liaisons dangereusesl «Las nacientes inclinaciones tienen, después de todo, encantos inexplicables, y todo el placer del amor está en el cambio. Se goza una dulzura suma venciendo con cien homenajes el corazón de una belleza juvenil, viviendo día tras día los pequeños progresos que uno hace, combatiendo por medio de arrebatos, lágrimas y suspiros el inocente pudor de un alma a la que le cuesta trabajo rendir las armas, forzando poco a poco todas las débiles resistencias que ella nos opone, venciendo los escrúpulos de que se enorgullece y llevándola suavemente allí donde deseamos hacerla llegar. Mas una vez adueñado de ella, no hay ya nada que decir ni que desear; acaba toda la hermosura de la pasión, y nos adormecemos en la tranquilidad de semejante amor como no venga algún nuevo objeto a despertar nuestros deseos y a ofrecer a nuestro corazón los encantos atrayentes de una conquista a realizar»33. Don Juan se siente forzado a dar continua prueba de su poder, y por ello, como muy bien lo apreció Moliere, el libertino debe también, de mil y un modo diversos, proclamar que él está por encima de las leyes comunes, incluso de la más sagrada de todas dentro del cristianismo, la que hace del pobre un protegido de Dios (Acto III, esc. 2). En el límite, como SADE, Don Juan desafía a Dios valiéndose de su sexo como de un arma para probar la futilidad de las leyes morales y la impunidad del transgresor. Anarquista hasta el punto de minar la ideología de su propia clase, como mostraba la admirable puesta en escena de P. CHÉREAU, Don Juan es un personaje negro, sádico, que utiliza la sexualidad como el medio más eficaz otorgado al hombre fuerte para dominar al débil, para aplastarlo, para reducirlo a su merced; para reafirmar ante semejante testigo humillado la omnipotencia del hombre liberado, del superhombre. El pregona un mundo en el que, humillando los cuerpos, el hombre cree desembarazarse del misterio que los habita. Extraño transtrueque: Don Juan, el hombre libre, no puede consentir ni siquiera la propia fragilidad; queda como atrapado en el atolladero del resentimiento. Creyéndose liberado de los entredichos de la ley, no puede afirmar esa libertad más que prohibiendo al otro existir, porque éste le recuerda por su mera existencia la ley fundamental a la que, justamente, teme enfrentarse el libertino. Reducir al otro a un cuerpo que hay que conquistar y poseer para usar y tirar, es negar que el otro sea palabra, alteridad irreductible, es negar que el otro escapa siempre, sea quien sea, a las pretensiones infantiles de omnipotencia del libertino. El triunfo del libertino es, una y otra vez, una amarga derrota. Si Don Juan es un personaje trágico, es porque, desde el comienzo, se engaña ilusamente con cuanto vive; cegado, cree luchar por la libertad, y no sabe que la libertad está justamente en quienes él reduce a su capricho, en esa porción de irreductibilidad que siempre y a cada momento se le escapa.

33. MOLIERE, Don Juan, acto I, escena 2, trad. de J. Gómez de la Serna, en: Obras Completas, Madrid 1987", p. 471.

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DESEO Y TERNURA

«SENTIDO HUMANO DE LA SEXUALIDAD»

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El interés del mito de Don Juan estriba en la confesión de este fracaso; nuestra cultura occidental ha querido expresar ahí de modo muy claro, aunque indirecto, su formidable deseo de dominio y su convicción de que dicho deseo le llevaba a la muerte... El libertino, ese sombrío doble de Tristán, liga como este último la sexualidad a la muerte, la única capaz de colmar las promesas del deseo. Ni Don Juan ni Tristán son, sin embargo, los personajes principales sobre el escenario de la moral occidental. Representan más bien al antagonista de ese otro personaje, de menor prestigio, que intenta desde hace siglos reconciliar su necesidad de orden con su necesidad de amor. Lo predominante en Occidente lo constituye esa interpretación de la sexualidad que vincula su sentido, cuando no su práctica, a la formación de una pareja estable, conyugal para decirlo en una palabra. La sexualidad halla su sentido en ese ordenamiento, que se anhela estable y fiel, de la pareja34. Puede resumirse esta interpretación diciendo que la sexualidad podrá llamarse humana cuando permita o exprese una relación amorosa lograda. Y habrá que precisar este último participio, evidentemente ambiguo, diciendo que se «logra» una relación amorosa siempre y cuando sea libre, adulta, creativa e integrada. Libre, porque no puede haber relación sexual auténtica sin libertad por parte de los protagonistas; la violación, sean cuales fueren los fantasmas que de siempre ha vinculado, ¡nunca ha obtenido por parte de la humanidad el reconocimiento de una relación lograda! Adulta, porque, desde esta perspectiva, una relación sexual exige que los protagonistas estén lo más liberados que les sea posible de sus dependencias infantiles: ¡madurez física y madurez psíquica no van forzosamente de la mano! Creativa, es decir, que tienda a crear con la pareja una realidad nueva que sea algo y algo más que la mera suma de las dos individualidades actuantes: la prole va a ser el signo por excelencia de esa realidad novedosa creada por la pareja, pero no el único; toda una red de relaciones se teje entre los dos protagonistas y a partir de ellos, la cual constituye una realidad social, cultural y afectiva, novedosa. Integrada, finalmente, porque no cabe separar la sexualidad del resto de la existencia y porque la sexualidad está llamada a significar y a posibilitar una relación más íntegra, que englobe toda la actividad de ambos miembros de la pareja, y no sólo su deseo sexual. Este es, reducido a sus elementos esenciales, el discurso ético predominante aún en nuestra cultura occidental. Anda latente en toda una práctica social y personal en las que funciona a modo de norma en nombre de la cual muchos, y sin duda la mayoría de los hombres, juzgan sobre el éxito o el fracaso, el logro o la frustración de su vida. Pero este discurso es asimismo muy controvertido. Por un lado, y como ya hemos dicho (cf. p. 11 ss.) de manos de una nueva normalidad que hace del éxito sexual, en el sentido cuasi-técnico del término, un criterio más decisivo que el del amor. Una sutil objetivación de la sexualidad tiende, a dar al traste con un proyecto en el que está fundamentalmente vinculada al amor.

Pero son los hechos sobre todo los que cuestionan esta interpretación: sobrevalorar la pareja, en un momento precisamente en el que buena parte de los controles sociales tradicionales van perdiendo su efectividad, carga a los protagonistas con una responsabilidad muy pesada35. Si la pareja debe ser a la vez un contra-modelo social, donde pueda vivirse, por ejemplo, la igualdad entre el hombre y la mujer que no se da en otros ámbitos de la sociedad, y un refugio en el que el hombre y la mujer puedan encontrar su realización persona] al abrigo de los ataques de la sociedad, semejante programa marca objetivos terriblemente exigentes. Y difíciles de alcanzar: el número creciente de divorcios y el fenómeno cada vez más común de «matrimonios de prueba» son buen testimonio de ello. Nos hablan del baremo tan utópico que constituye la pareja enamorada y duradera, pues se lleva muy mal el no poder verificarla con los hechos. Esta utopía peca por algún lado de idealismo; de un modo u otro, desconoce la realidad de la sexualidad36. Lo mismo cabe decir, en fin, de cada una de las interpretaciones que hemos descrito —a título de ejemplo y no con afán de exhaustividad— a lo largo de este breve repaso por la historia y la cultura. Todas estas interpretaciones resaltan algún aspecto del problema, pero todas encallan a la larga al tratar de resolver la tensión que surge cuando se intenta integrar la sexualidad en un proyecto que la humanice: las resistencias que la realidad, sexual en primer lugar, y social después, opone a dicho proyecto subrayan instantánea y crudamente los límites de toda palabra lúcida y, por ende, de toda ética de la sexualidad. Lo que sucede es que el lazo existente entre sexualidad y palabra es más profundo y crítico de lo que hemos dicho hasta ahora. Llegados a este punto, se impone una ojeada a la antropología analítica. c) La ley del lenguaje y la humanización de la sexualidad No hay sexualidad sin lenguaje, como hemos visto. Pero el recorrido que se ha hecho por la pseudo-evidencia de la fisiología o por algunos de los discursos elaborados por la cultura no ha conseguido elucidar la relación entre la sexualidad y el lenguaje que intenta expresar su sentido. Lo que pasa es que hasta ahora hemos estado considerando la sexualidad como un objeto «puesto-ahí», del que el lenguaje tendría que rendir cuentas; pero el psicoanálisis nos advierte: en realidad, la sexualidad no se convierte en humana más que cuando se enfrenta a la dura ley del lenguaje que la precede y estructura. Dicha confrontación es la que nos proponemos describir de inmediato para así percatarnos de los desafíos éticos que están en juego. La experiencia más decisiva, y la que condiciona al fin y al cabo todas las ulteriores expresiones que el hombre puede dar de su existencia sexual,

34. Una reciente encuesta sociológica realizada en Ginebra entre todas las parejas que llevan casadas dos años revela que los tres valores que mejores expresan las profundas aspiraciones de estos hombres y mujeres son la igualdad, la fidelidad y la perennidad. Doe. inédito. Universidad de Ginebra, Cctcl, grupo de investigación sobre lu familia.

35. Cf. J. KELLERHALS, «Couple et famille: ambigüités et tensions contemporaines», Bull. CPE 29, 1977, 5-6, «La famille», p. 17-37. 36. Sobre la ambigüedades y las contradicciones de las prácticas sociales actuales en el terreno que nos ocupa, cf. el artículo de J. KELLERHALS, «Ambigüités sociales de la sexualité» en Sexologie, 1970-1973, publicado bajo la dirección de W. GEINSENDORF Y W. PASINI, Ginebra 1974, p. 5-9.

es decir. Sólo se llega a ser sujeto accediendo a la norma simbólica de la comunicación —diferenciada por la renuncia al orden imaginario de la participación fusional con el otro. 37. p. es el Otro el portador de Ley. 1974. vínculo de derecho que existe entre el padre o la madre y su hijo. y la filiación. como alteridad. L'ombilic et la voix. es el testimonio del pacto implícito o explícito de los progenitores entre sí y. Ahora bien. p. Ahora bien. 38. A este respecto. significada en la donación del apellido. La función del apelativo «padre» es la prohibición del disfrute inmediato. Prefacio a P. Aquí es donde encontramos la ley como una realidad que se atestigua en la palabra del otro para poner aparte al sujeto39. Dicho de otro modo: la palabra de alianza y reconocimiento mutuo que los padres se dan. (Si estos deseos fueran patógenos el niño quedaría aturdido). D. o con partes aisladas del cuerpo ajeno. adquiere suma importancia. VASSE. DAVID. así como con el verbo «interdecir». gestuales»40. N° 7. En el espejo. otras del ámbito inconsciente. mímicas.. VASSE. cf. 12. op. En cuanto prohibición del incesto.. Se puede intentar. el niño ve no la imagen de lo que ve. El psicoanálisis da fe de cuánto afecta al sujeto que este pacto sea despreciado. de significado análogo. op. es preciso que él pueda verse. En el ámbito del lenguaje es. «interdicto» e «interdicción».. 111. es la ley fundamental —simbolizada en la figura del Padre—. esta experiencia está radicalmente ligada al lenguaje. VASSE. El francés juega aquí con la etimología y el significado de los vocablos interdit. cit. 39. Écrits I. cit. Y lo hace separando a la madre del niño. En efecto. es decir. hrancoisc DOLTO. es ese alguien que articula su cuerpo real a su cuerpo imaginario (el del deseo ajeno). 43. de T. el Otro quien es y se convierte en instancia de referencia»43. More 2. Cuando el niño ve lo que oye se hace sujeto. 41. sino el nombre que oye. p. Él ya no es la cosa que ve (o que imagina). igualmente P. entraña graves consecuencias para el sujeto. cit. en el que se halla por necesidad orgánica. Cf. donde se opera primariamente la puesta aparte del sujeto. ya que no puede ser nombrada. Lo ha hecho ver J. . De modo y manera que el niño accede a la posibilidad de la comunicación entre el «yo» y el otro a través de la renuncia a la seguridad de la indistinción. que en nuestras sociedades ya no es simbolizado por un rito de iniciación sino expresado en los deseos recíprocos que unen al padre y a la madre. Bull. pura expresión del deseo ajeno de que el niño viva como realidad distinta.). se expresa mediante las reglas de la filiación y de la alianza. Lo que para él equivale a reconocer su limitación: yo no lo soy todo. gracias a él evita identificarse con las cosas. 129. Éste es el que hace posible alianza y filiación. D. en la edición Points (1970). «L'ordre symbolique et la Loi».. 22. con P. dice LACAN. P. como una realidad distinta de su cuerpo. Implica. D. Es preciso que choque con esa limitación fundante que es el deseo de sus padres y su unidad en el encuentro. el interdicto del incesto. que cierra al niño el acceso a la madre y al mismo tiempo le garantiza un espacio vital al abrigo de la agresividad sexual de sus allegados.. DAVID. unión contractuada por compromiso mutuo. El padre debe oponerse a que el niño se identifique con lo que él cree el deseo de su madre respecto a él. cuya carencia. (N. Al mismo tiempo. LACAN al estudiar lo que él denomina «el estadio del espejo»37. no soy más que ese «yo» que vive gracias al deseo de los demás y a su reconocimiento. Lo prohibido es la identificación del niño con su realidad imaginaria. VASSE. esto no es posible si la voz del otro no le nombra como alguien. obliga a renunciar a la satisfacción del placer inmediato: «El niño no accede a la simbolización de sus pulsiones más que cuando ya no le es posible apaciguarlas directamente mediante el cuerpo a cuerpo. 114 s. interdire: prohibir. En su nombre.30 DESEO Y TERNURA «SENTIDO HUMANO DE LA SEXUALIDAD» 31 es la que se juega cuando el niño pasa de su primer estadio de indefinición. El lenguaje es instrumento de comunicación y articulación de lo real. el lenguaje permite articular las presencias. Porque lo que el lenguaje entre-dice41 en las palabras. op. Centre Th. 42. una unidad simbólica representada por el nombre. es la palabra del otro la que otorga al niño su identidad al nombrarle. de las pulsiones que en él tienen lugar. 118.. Paris 1976. p. La ley es aquí anterior a la concepción misma del niño: «El estado edipiano se caracteriza por la puesta en práctica de la ley desde antes de la concepción del niño en la medida en que la ley del lenguaje rige ya la alianza paterna. DAVID. París 1974.. p. aunque de uso raro. esa realidad invisible. nos valemos de los mismos siempre y cuando sea necesario reproducir el juego etimológico.. el reconocimiento de la alteridad ajena conforme a ciertas reglas: unas del ámbito consciente de los usos y costumbres. op. en efecto. según muestra el psicoanálisis. p. Sólo se accede al ordenamiento del lenguaje renunciando a la satisfacción del cuerpo a cuerpo. al de sujeto. el castellano cuenta también con los sustantivos «entredicho». el sujeto es puesto aparte: «este poner aparte libera al deseo de la fascinación del objeto y entrena al sujeto en la vía de la renuncia a ser cosa sin más fin que verla o tenerla»38. «El sujeto se desliga de sus identificaciones especulares e imaginarias con las cosas en el momento en que oyer y adopta la palabra (. sistema pre-establecido al que el cachorro humano viene a acogerse y debe acogerse para comunicarse con el otro. el apellido es mucho más que la inserción de un individuo en un grupo. «Es ésta la ley que. París 1966. pues.. En sentido propio. El lenguaje. entre ellos y su familia. precisar algo más qué es la ley. prohibe al sujeto confundirse con la multiplicidad de las funciones. cit. La alianza. «Es un acto de reconocimiento y de estima mutuos dentro del respeto a determinadas reglas»44. DAVID. 40.) Esta palabra es tanto la que le nombra (por medio de la voz ajena) como aquella con la que él se nombra y con la que nombra las cosas y a los demás» D. Y eso en nombre de la «ley». Para que el niño sea capaz de abandonar la identificación imaginaria de su «yo» con el cuerpo. 89-97. p. 44. La ley va unida al orden del lenguaje. constituyen las condiciones históricas en las que se expresa el encuentro simbólico.. y ahí está ya tomando forma la interdicción del incesto»42. asociándolas desde la distancia. 114. Entonces es cuando él puede inventar un largo circuito que pasa por expresiones vocales. En el deseo inconsciente que le vincula al cuerpo de la madre (su mujer) toma cuerpo la palabra entre-dicha de la alianza (su hijo). Psychanalyse etfamille. p.

además. porque dichas ciencias definen las condiciones de posibilidad antropológica de una reflexión ética.. en formulación negativa. por eso mismo. el mismo que la ética habrá de intentar llenar con vistas a una normativa. hacia el Otro. CONCLUSIÓN Intentábamos. Habrá que intentar tener en cuenta esta protesta cuando abordemos más directamente el terreno ético. ni su propio fundamento. de qué alteridad se trata y de qué tipo de alianza. La sexualidad no puede. Porque me hablan puedo yo hablar. no puede sino consentir en la palabra de alianza pronunciada con anterioridad a él. la ley se expresa en el reconocimiento de la diferencia sexual como alteridad y en el de la alianza que une y articula a los padres. y tampoco es tanto. con su realidad imaginaria. Su verdad no es. según dijimos al comenzar esta primera parte. junto con él. El sueño gnóstico del retorno al Todo indiferenciado implica. pues. Resumamos lo que este breve recorrido por el psicoanálisis nos ha permitido comprender: la ley del lenguaje es la que da sentido humano a la sexualidad. Más aún. Cuando abordemos los textos bíblicos y los de la tradición cristiana. pero no sabemos aún bajo qué título hablar de un sentido humano de la sexualidad. pero está por ver aún en qué medida eso es lo más importante. de un espacio más amplio otorgado al deseo y a sus hallazgos. Aparte de esto. por tanto. nunca ni en ningún sitio. El hombre no es origen de sí mismo. sin un lenguaje social que la controla y organiza. ya que la ley prohibe al sujeto identificarse con sus pulsiones. condiciones de expresión del deseo. el cual responde muy bien a las necesidades de nuestra sociedad técnica y objetivadora: comporta. Rechazo del narcisismo mediante la aceptación del límite. mundo. obstáculo donde una y otra vez tropieza el sujeto. más que limitada y contingente. el rechazo de lo que es por su propio límite la condición de posibilidad de una relación dialogante. y. por su diversidad. son como el molde de un sentido. Decisivo. prohibe al niño el sexo de su madre. limitado. por muy lleno que estuviese de referencias bíblicas. un aspecto de control social. Y. cosas. como en parte ocurre en nuestra sociedad occidental contemporánea. Estos dos puntos son capitales a nuestro parecer. sin guardar para sí la palabra de amor que nos precede. De algún modo sabemos lo que no podemos decir sobre la sexualidad. ni se identificará jamás. No podremos tomar cualquier discurso moral.. igualmente. la sexualidad le descentra de sí para orientarle hacia el Otro. porque no pueden (ni quieren) pronunciarse sobre la verdad del sentido que los hombres inscriben en ella. de hecho. igualmente. siempre y cuando se explicite en qué sentido se orientan. Todo lo más. un anhelo de libertad dentro de la consabida fragilidad de los cuerpos. es cierto.que no es él. para defenderlo de las fuerzas centrífugas que lo amenazan. realidad. parece claro que no se trata tanto de abolir las normas cuanto de proponer otras más aceptables. la antropología analítica ha evidenciado dos temas. la que la sitúa como lugar donde uno experimenta la alteridad y los límites e. Aun cuando uno pretende liberarse de las normas sociales impuestas. Reconocer que uno no es comienzo de sí mismo ni su propio fundamento. consideramos que el aporte de las ciencias humanas es. separado para siempre jamás de su madre. o incluso la esperanza. tendremos que recordar este estrecho vínculo entre moral y necesidades sociales. Hemos evocado algunos de ellos más arriba. y él no lo es todo. El ordenamiento de la palabra me constituye. Algunos se nos antojan aberrantes (pero tal vez porque ignoramos o desconocemos en exceso el contexto social en el que surgieron. La breve incursión que hemos hecho por la historia de la cultura nos ha mostrado cómo todas las interpretaciones propuestas hasta ahora ponen de relieve. que ninguna verdad objetiva se imponía categóricamente. más económico y tecnocrático que político). cosa que tendremos que recordar cuando abordemos la tortuosa historia de la moral sexual cristiana). la sexualidad no será humana si no se acepta la irreductibilidad del otro que me funda en la medida misma en que no se identifica conmigo. ser. El hombre no existe más que aceptando la palabra que le precede. en tal lugar y tiempo. Precedencia y limitación. sexuado de determinada manera. y que sólo se vive diciendo. esto es. las conclusiones de este breve análisis. decisivo y limitado. otros parecen la . El contexto de toda reflexión moral es el de una conciencia muy viva de que la sexualidad no existe. Ley. que al sujeto humano en la doble realidad (que él debe aceptar) de la precedencia y de la limitación. es decir. sin duda. Y así. no podemos reducir el discurso sobre la moral a esta única función social: ha de expresar también una protesta contra la reducción del hombre a las funciones sociales útiles. los de la alteridad y la alianza. conviene señalar que no se puede decir que nuestra sociedad contemporánea sea más capaz que las precedentes de dar un sentido a la sexualidad que garantice la vida social y la vida personal. tal y como ha quedado de manifiesto al analizar los nuevos valores de la moral sexual contemporánea. 3. ha de dictar el posible sentido de la sexualidad que de algún modo supere al que la sociedad vive o da por bueno.32 DESEO Y TERNURA «SENTIDO HUMANO DE LA SEXUALIDAD» 33 Así pues. Podemos ahora precisar algo este particular. recpnocer en qué contexto nos encontrábamos situados de hecho. pues reduciría la alteridad: tales serían. También dicho discurso estaría al servicio del grupo social. la negación de la ley del lenguaje. para la moral. como moneda legal. por ende. el padre portador de la ley y. Y así sucede con el discurso moderno de la «liberación sexual». so pena de irrealismo. de una relación no funcional entre los hombres. sin perversión. y rechazo de la violencia. el lugar de la abolición del límite o de la diferencia. e incluso el intercambio de una palabra de alianza con un hombre o una mujer particulares y únicos. Los significados que los hombres han ido dando a la sexualidad son múltiples. La ley como límite fundante. como posible lugar de alianza con el otro. sino solamente alguien. Como lugar de experimentación de la alteridad. Sigue en pie la cuestión de por qué estas nuevas normas son más aceptables: si por las necesidades reales de los hombres de este tiempo o por los intereses del poder imperante (a la sazón. la reprime y la significa. pero deja traslucir también la nostalgia. Este reconocimiento del límite fundante es también la apertura que posibilita la relación dialogal con el otro. que están quizá preñados de significado ético verdaderamente importante.

otros. El moralista cristiano no puede escurrir el bulto: tiene que decir en nombre de qué se atreve a proponer una perspectiva particular que a él le parece mejor que otras. y una palabra personal que. y bajo qué condiciones. halla el lugar para la afirmación de la libertad. en la experiencia de la relación sexual. El significado humano de la sexualidad se mantendría en ese difícil y precario equilibrio entre un lenguaje social que impone normas y mediante ellas define un sentido. Quedan por definir unas y otras naturalmente. ¿En nombre de qué podemos decir que determinada manera de vivir la sexualidad es errada o auténtica? Y a la par hay que tener en cuenta que. si queremos hacer un trabajo de ética. no para dar por sentado un concordismo fácil entre las diversas tradiciones que se amalgaman en la formación del Antiguo y del Nuevo Testamento —cuyas diferencias y tensiones analizaremos más adelante—. a clarificar sus motivaciones. consiguientemente. Hemos visto en el capítulo anterior que la cuestión no puede ser zanjada con un análisis científico. por último. pero no de pronunciarse sobre la validez de las soluciones que los hombres le han ido dando. abordándolos desde una perspectiva tal que se puede captar su sentido teo- 1. El desafío ético se situaría en esta dialéctica entre las necesidades de la sociedad. y la esperanza que impulsa el proyecto liberador de algunos. . ¿Por qué entramos ahora. en válvula de escape fuera del imperativo social. Y decimos «se antojan» o «parecen» porque nos faltan criterios para emitir un juicio de valor. como teólogos cristianos que somos. hemos de arriesgarnos a pronunciar juicios de valor y. del modo como el lenguaje humano puede expresar la Palabra reveladora de Dios. las condiciones necesarias para su propia existencia. hemos de arriesgarnos a plantear la cuestión de la verdad. Si queremos responder ahora a esta cuestión no podemos contentarnos con describir los hechos. a través de su propia diversidad. Sin embargo. Capítulo II «EL HOMBRE Y LA MUJER A IMAGEN DE DIOS: TEOLOGÍA BÍBLICA DE LA SEXUALIDAD» Las ciencias humanas nos enseñan que la sexualidad siempre está socializada y. siempre escapa en alguna medida a dicho control social para convertirse en lugar de descubrimiento del surgir de la persona. a debatir la cuestión del valor de ciertas normas morales en materia de sexualidad? Debido a nuestra convicción de que la Palabra de Dios. Este es capaz de definir el problema. Utilizamos el singular («la» tradición bíblica). aun siendo conscientes de los imperativos sociales que pesan sobre nuestro modo de plantear la cuestión. da a conocer lo más profundo de los problemas de la existencia humana. por tanto. tal como la tradición bíblica1 intenta transmitirla sirviéndose de la ambigüedad del lenguaje humano. Este será el objeto de los capítulos segundo y tercero de nuestro trabajo. la validez de las normas sociales y la del proyecto que las contradice. parecen dejar abierta una tensión entre las necesidades de lo real y la transcendencia de la libertad.34 DESEO Y TERNURA expresión inmediata y estrecha de las necesidades del grupo social que los propone. o incluso en cuestionamiento de éste último. rigurosamente controlada. sino para subrayar el hecho de que todas esas tradiciones pretenden dar cuenta.

25. Consúltese sobre esta cuestión el excelente libro de Mary DOUGLAS. cf. por último. aunque sostenida por la convicción de que los textos bíblicos pueden ser lugar de revelación de una Palabra cuyo valor significativo y cuya fuerza liberadora atestiguan su singular autoridad.las prescripciones alimenticias corroboran a posterior! un estado de hecho. pastor y no cazador. Génesis 1.36 DESEO Y TERNURA «EL HOMBRE Y LA MUJER A IMAGEN DE DIOS» 37 lógico. de la misma especie general. son impuros. Teología del Antiguo Testamento. sobre los animales3.l. el ordenamiento social de la diferenciación y el de la alteridad. 4. En los cap. 295352. y que nosotros abordaremos a continuación. unos hombres intentaron oir y proclamar una Palabra que la fe dice provenir de Dios. con respecto a la cual. op. por eso mismo. Así. más directamente teológico. leemos toda una serie de instrucciones sobre lo puro y lo impuro: un extraño despliegue de interdicciones y permisos se suceden sin lógica aparente: sobre los animales (cap. temible. los pájaros que tienen plumas y alas y además vuelan. de igual forma. no implica dejar a un lado el espíritu crítico frente al lenguaje bíblico. dentro de la misma tradición bíblica. ¿Qué amenaza? La del 2. En contrapartida. Si se ve obligado a comer de la caza. . así como la de promover significados positivos que permitan integrar la sexualidad en un proyecto constructivo. Si las primeras ponen el acento sobre el riesgo de la sexualidad. poniendo de relieve sus riesgos y proponiendo un control estrecho. por algún motivo u otro. París 1971. conforme al medio en el que se mueven: hay animales terrestres (Lv 11. G. Para encontrar esa palabra hay que reconocer primeramente la densidad de las contingencias humanas en las que siempre «se hace carne». 11). la exégesis crítica de los textos hecha con rigor científico.. transmitidas fundamentalmente por el medio sacerdotal en forma de textos legales. para organizar el mundo conforme a un orden gracias al cual el hombre puede habitar su espacio. v.9-12) y. es decir. sobre la lepra (13-14). 11-16 del Levítico.42). DOUGLAS. tratar de percibir cómo los mismos textos expresan eso que los habita y atraviesa. son aquellos con los que el hombre ha sellado una especie de alianza de familiaridad y de servicio. se van perfilando las tradiciones más elaboradas teológicamente. aun dentro de la ambigüedad de esa palabra realmente humana. para el israelita se trata de los rumiantes de pezuña hendida4. Éssai sur les notions de pollution et de tabou. Los animales bendecidos por Dios. las segundas insisten en el surgimiento del diálogo que posibilita la sexualidad entre el hombre y la mujer. del inglés por Anne GUERIN. los animales alados (Lv 11. y a menudo en contra de la cual. los animales que no responden a estas características serán reputados impuros. hacer ver cómo se articulan. <•/'/. porque se adecúan a las exigencias de la vida en el agua. Hay que intentar com- prender su sentido. sobre la mujer después del parto (12). Por contra. pero como no tienen la pezuña partida. Y se da así una especie de casuística que permite a los judíos la caza del antílope y de cabras y chivos salvajes.20). Al lector toca decir al término del recorrido si la demostración le ha convencido. La tradición «sacerdotal»2 ha conservado. 3. consecuentemente. situada. así. es decir. ¿Cuál es el denominador común a todos estos casos de impureza? Me parece que cabe aventurar la siguiente hipótesis: son declaradas impuras las cosas o las personas que no responden.28). así también. Digamos simplemente que. ¡Muy al contrario!. Estas antiguas tradiciones.9). sobre la sexualidad (15) y sobre los ritos de purificación del día de la Expiación (16). todos los animales que no se conforman a las características del orden del mundo. La teología ile las tradiciones históricas de Israel. parece que rumian porque están constantemente rechinando los dientes. los animales que viven en la tierra pero no caminan (11. Los ungulados de pezuña hendida y que rumian constituyen el alimento básico de un pueblo pastor. desde ahí. serán reputados impuros los animales que no responden a su medio vital: así. de ese Otro que se ofrece como origen y horizonte de la verdad de la existencia. Los animales son clasificados en tres categorías (según el orden de la creación. etc. De la souillure. y. constatamos en primer lugar que son declarados puros los necesarios para la vida del hombre.» M. Para una presentación de conjunto de esta tradición. puros son los que están perfectamente adaptados —al menos a los ojos del observador empírico— a su medio vital: así. EL ORDEN DE LA DIFERENCIACIÓN: LA SEXUALIDAD ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE También para la tradición bíblica la sexualidad es el lugar de una experiencia ambigua y. sedentario y no nómada. representan una elaboración ética primigenia sobre la sexualidad. tal y como se representa éstas el israelita. pues. no pretendemos introducir jerarquía alguna entre ellas. Nuestra investigación supone. trad.. son contados entre los prohibidos. Por ello nos disponemos a interrogar a la tradición bíblica. En una palabra. Algunos animales. Hay que añadir una palabra: dirigirse a la tradición bíblica para hallar en ella la luz última de los problemas de la existencia.2-8). después están los animales acuáticos (Lv 11. Todo sería muy claro si el jurista que escribió estos libros no hubiera creído nesario legislar sobre casos límite. puros. las bestias que tienen alas pero que no vuelan (11. como hacemos nosotros. Estas dos últimas categorías comportan también animales puros e impuros. vamos a intentar demostrar la pertinencia de esta convicción con un trabajo de ineludible discernimiento bíblico.. Salamanca 1986. principalmente en el libro del Levítico. p. Esta ambigüedad es puesta de relieve en las tradiciones más antiguas mediante una serie de prohibiciones cuya función es la de proteger el cuerpo social de ciertos peligros a los que expone la sexualidad humana. lo que buscamos es ver cómo. Se ve esto mejor si reproducimos el sistema de clasificación de los demás animales. 74. en concreto del israelita. Y lo vamos a hacer en dos etapas: estudiaremos primero las tradiciones que hablan de la sexualidad. RAD. de entrada. pues.13-23). conllevan una amenaza para cuantos los toquen. a la integridad del orden de cosas querido por Dios. estas dos etapas. t. las bestias que viven en el agua. «. sino simplemente. sobre todo el capítulo consagrado a las «abominaciones del Levítico». pero carentes de aletas o escamas. numerosas pruebas de esas prohibiciones.. como la liebre o el damán. 1. Al distinguir. por último. de los que acabamos de ver cómo se dividen en «puros» e «impuros». La distinción entre lo puro y lo impuro sirve. que sea. son puros los animales acuáticos que están provistos de aletas y de escamas (11. p.20.. ésta habrá de poseer los rasgos distintivos de los ungulados.

como la bestialidad o los sacrificios de niños. El texto describe (Lv 15) los numerosos casos de «impureza sexual». marcado en su propia carne con el signo de la diferencia (1. El acto sexual acarrea igualmente un riesgo. es un ejemplo espectacular de monstruosidad física que corre el riesgo de extenderse sobre los otros miembros de la comunidad. Lv 17. Así lo dice el texto (v. por una relación estructural con otro distinto a él. cf. un ser híbrido. cf. una especie de andrógino indiferenciado. y corren el riesgo de formar por un instante un ser híbrido.28). un orden del mundo marcado por la diferenciación. Lo mismo en 19. porque yo. 26-28): estas «abominaciones» vuelven impuro al país. La sexualidad no es. cuyo temible peligro conocen muy bien las sociedades antiguas.11. La misma tierra se resiste a la confusión expulsando de ella a quienes siembran el desorden. porque el acto sexual es el momento en el que el hombre y la mujer suprimen el límite que les separa y les diferencia. 7. cuyo respeto garantiza el orden del mundo. los sacrificios de niños (21).32-38). Y esto. los casos en los que la sexualidad no funciona conforme a las normas del consabido orden. Todo animal que lleve en sí las marcas del desorden. Igualmente en Lv 21. el siempre posible resurgimiento del caos primigenio (Gn 1. cuerpo en trance de convertirse en no-cuerpo. pero éste deriva del primero. ¿Por qué? A mi juicio. produciéndose efusión de semen. en el mismo Levítico. VASSE. Al recorrer los otros textos de la tradición sacerdotal percibimos sus elementos esenciales. Una vez más el miedo estriba en trasgredir las fronteras. a imagen de Dios. es decir. enfermedades venéreas) (15. experimentando en su propia carne el orden de la diferenciación que él corona y domina (Gn 1. Todas estas prácticas harían impuro al país. incluso cuando parecen abolirlo en el acto sexual. ese orden que la propia tradición sacerdotal celebra con lirismo en el gran canto de la creación del mundo (Gn 1. pues entonces es doblemente peligroso: en cuanto animal a-normal y en cuanto cadáver. o diverso a los animales. ya que hace impuros a los que lo practican. 6.2) capaz de engullir al mundo y a los hombres. las relaciones sexuales con una mujer durante su regla (19). híbrido por partida doble.19 (Dt 22. No siembres tu campo con dos clases distintas de grano. la bestialidad (23). lo que se le escapa. vuestro Dios.27. durante un momento. Cf.4. con su creación. es creado de entrada hombre y mujer. No aparearás ganado tuyo de diversa especie.24. que es una «abominación». el adulterio (20). Cuando un hombre padece «flujo de sus órganos» (es decir. y que. algo se escapa del hombre (esperma) o de la mujer (sangre menstrual. el rol ordenador de la diferenciación sexual. sede de la vida). ha sido creado a imagen de Dios. es decir.16-17). En este caso. Yahveh. pues.28. al escurrirse del hombre trasvasan el límite más esencial (como el cadáver que es lo impuro por excelencia). Así.19-27) y representa una pérdida de integridad: lo que fluye es a la par él y algo distinto de él. el desorden proviene de que el esperma del hombre no debe derramarse fuera de la mujer (es la misma razón que condena el onanismo (Gn 38. Y todas ellas ponen de relieve una misma lógica: queda vetado. el que separa la vida de la muerte. porque conlleva una amenaza mortal6. la homosexualidad (22). tiene también un sentido moral (cf. 19. Hay asimismo una prohibición sobre los excrementos.1-2. híbrido.25). pues. lo que rompe la diferenciación entre hombre y animal. soy santo» (11. un orden que Dios ha fijado y al que hay que referir la sexualidad.6) a los que fija su lugar respectivo diferenciando unos de otros. Lo que sigue en el Levítico confirma.35 ss. se bañarán ambos con agua y quedarán impuros hasta la tarde» (Lv 15. las fallas que hay en él5. por otra parte.9ss)). el rechazo de los híbridos7. En todos estos casos.18). No uses ropa de dos clases de tejido». me parece a mí. Hay. .2). el hombre y la mujer no deben olvidar nunca. Otra «impureza» muy interesante para nuestra reflexión: «Cuando una mujer se acueste con un hombre. todo lo que siembra confusión. Y más aún cuando está muerto (Lv 11. nuestra hipótesis. cf. los que no son psíquicamente íntegros no pueden acceder al sacerdocio: la pureza es aquí la ausencia de taras psíquicas. como un espacio peligroso abierto en el orden de las cosas: ¡uno no puede convertirse en dos sin que en ese preciso instante surja un desorden! E igualmente el leproso (Lv 13-14). La lepra es contagiosa como el desorden que desintegra al grupo y lo conduce al abismo de sus antagonismos internos. como la homosexualidad. 5. Dios ordena el mundo mediante sucesivas separaciones de los diversos elementos (Gn 1. Por un momento ella ha sido una amenaza de desorden. por tanto. 5. Evidentemente. es decir: todo aquello que no respeta la diferenciación sexual. es el punto culmen del gesto creador de Dios: el hombre no ha sido meramente creado como diverso al mundo. por ejemplo. como el incesto. Y el hombre. porque es un ser mal definido. Vieja angustia del cuerpo horadado y de la no-clausura del cuerpo. un accidente desgraciado. la propia sexualidad expresa a su manera. 19. asimismo Dt 22.24. lo que tiende a abolir la diferenciación entre el interior y el exterior del clan.1-15) o tiene derrames seminales (15. sobre las prohibiciones particulares concernientes a la sangre. tanto más cuanto el esperma y la sangre están íntimamente relacionados con la vida misma (cf. L'omhilii. Lo que significa que hay que respetar el orden de cosas fijado por Dios. el del parto. Las diversas especies vivas son creadas «según su especie» (1. La santidad es. y el país se venga «vomitando» a sus habitantes. la ley de Dios es violada. a) El orden de Dios ha sido ganado contra las fuerzas amenazadoras del caos (Gn 1. ya que tiene la apariencia de un viviente cuando en realidad es ya otra cosa.2).9-11): «Guardad mis preceptos. es peligroso porque simboliza la no-clausura del hombre.16-23.12. algo que perturba los límites precisos del cuerpo. que se presenta como una larga enumeración de prohibiciones concernientes a la sexualidad: el incesto (7-18). 18 del Levítico.el la voix. del de santidad como ausencia de confusión y mezcolanza. leemos en Lv 19. Dcux enfanls en mwlyse. ley que el Levítico resume con estos términos: «Sed santos. debe ser cuidadosamente evitado. Lo que sale del hombre.21. la noción de santidad.38 DESEO Y TERNURA «EL HOMBRE Y LA MUJER A IMAGEN DE DIOS» 39 desorden.5 contra el travestismo. Ut 23. es decir. doble de algún modo: ella y ese otro salido de ella. cf. Paris 1974. En este mismo contexto es situada también la sexualidad. Lv 15. por último.2).44.13-15. como un desorden mortal. La mujer que acaba de dar a luz (Lv 12) es impura porque ha sido. u otras pérdidas.9-18 sobre el respeto al prójimo). al caos primitivo en el que reina lo indiferenciado él hace suceder. cuerpo en descomposición.4). a este respecto D. Volvemos a encontrar esta idea en el cap.

en ocasión 8. Gn 24 y 29). París 1973. lo que indica que no es eso lo que caracteriza la relación del hombre con la mujer. 9. pues. La tradición sacerdotal tiende a poner en evidencia la positividad de la procreación como medio de asegurar la permanencia del pueblo «de generación en generación»9. París 1976. Gn 17. de una virilización. sino Isaac. reconocida como invitación a la relación organizativa y creadora. lo hace subrayando la importancia de la diferenciación sexual.. se le confía como promesa y como don. 3136). la bendición de Dios es irreversible. es. aunque. no indiferenciada y confusa. en sentido bíblico. la circuncisión podía llegar a perder su auténtico sentido y quedar confundida en el complejo de castración.10-14).1-32. eso sí. Une lecture du Pentateuque. b) Desde ahí adquiere todo su sentido la bendición de Dios sobre la vida sexual. sino relación de partenaires diferentes y separados. destinadas a mostrar cómo se desarrolla sin interrupción la historia de los ancestros. . el depositario de la promesa. en efecto. p. la que aparece en el texto (1. pues. mediante este signo de la circuncisión. Eliane AMADO LÉVY-Valensi. del que el hijo es el signo vivo. puede aquél asumir con autenticidad su condición diferenciada con respecto a éste. Precedida por la Palabra creadora de Dios: el hombre no es comienzo de sí mismo. es la sexualidad como diferencia. por otra parte.. La alianza del hombre y de la mujer puede entonces ser imagen de la que Dios selló con los hombres. piedra angular del ordenamiento de la diferenciación que estructura el mundo. de la sexualidad. 10...). la alianza selectiva de Dios quedará marcada de generación en generación (cf. por un lado. antes al contrario. Su tenor original consistía en des-velar —el Zohar denomina al glande la «cabeza del justo»—. 10. La circuncisión. Cahiers Évangile 15. 5. su más decisiva diferenciación con respecto a la feminidad»8. El ejemplo mismo de este don recíproco nos lo ofrece la tradición yahvista en el amor de Isaac y Rebeca (Gn 24). 91 s. como llamada a la lucha contra el desorden y el caos siempre amenzadores. y su sexualidad no debe convertírsele en ocasión de afirmar su codicia o su sueño de omnipotencia. De modo que. Lo que estas tradiciones quieren evidenciar es que la procreación no cobra sentido si no es inscrita en el proyecto de Dios. cuya forma más insidiosa es la confusión de sexos. Lo primero es el don. ella ve en la circuncisión un acto de virilización. etc.(es) un contrasentido asimilar la circuncisión a la castración aun cuando —o sobre todo por el hecho de que— a través de ciertas influencias culturales occidentales. el texto muestra muy a las claras que no es así en absoluto. de por sí el sentido de la sexualidad. Se trataría.1-32. 11. Las tradiciones yahvistas y elohistas subrayan que la procreación es bendición de Dios en la medida en que expresa la continuidad de la promesa de Dios hecha al hombre y a la mujer de poder acogerse recíprocamente en el amor (lo que tan bien expresan los relatos ejemplares del amor de Isaac por Rebeca y de Jacob por Raquel. Las tradiciones yahvistas y elohistas10 son sensibles. instituyendo esta diferencia como signo mismo de su alianza. en el momento en que Dios sella con Abrahán la decisiva alianza. La procreación no es. Ahora bien. Y aquí conviene evitar hacer de la procreación el sentido primero. ratifica el emerger de la virilidad fuera de la animalidad y. consúltese la «Introduction au Pentateuque» de la TOB (A. Cualesquiera que sean. No es Ismael. don de Dios y. sino cuando acepta vivir la diferenciación como condición de posibilidad de la acogida del otro (Dios.15-21.40 DESEO Y TERNURA «EL HOMBRE Y LA MUJER A IMAGEN DE DIOS» 41 La importancia de este orden de la diferenciación se ve en el propio signo de la alianza que Dios selló con Abrahán. con todo. BRIEND. por otro lado. al hecho de que ésta es un don milagroso del amor de Dios: la procreación «natural» no basta para asegurar la continuidad de la promesa. Al haber entrado el nombre en una relación de alianza con Dios.22). en razón de ciertas hipótesis embriológicas y en razón de su forma de «vaina» —. ha de ser vivida por el hombre y la mujer como el sentido mismo de toda diferencia. La sexualidad. En efecto.T. en cambio. el hijo —casi milagroso— de la gracia (cf.). pareja. Así. o la excelente obra de carácter divulgativo de J. lo claro es que la tradición bíblica en su conjunto vincula sexualidad y bendición de la vida por Dios. cuando no único.27) como signo de la imagen de Dios.. el hijo natural de Abrahán. En el relato de la creación anteriormente citado (Gn 1. la bendición de Dios: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla». ¿cuál es el sentido de este rito? La interpretación de la tradición judía nos pone sobre una pista muy interesante. el padre del pueblo elegido: la circuncisión. por extensión. más que al carácter irreversible de la bendición. don del hombre a la mujer y de la mujer al hombre". partícipe de la misma creación de Dios. asegura la continuidad de la historia en la que el hombre y la mujer sólo tienen que insertarse a su vez asegurando una descendencia. «macho y hembra». hijo. la misma bendición vale también para los animales versos atrás (Gn 1. p. Gn 17. los matices que se puedan descubrir. Precisión ésta que es importante sí se quiere comprender el sentido teológico del vínculo que el texto bíblico establece entre sexualidad y procreación: sólo la bendición de Dios es capaz de hacer de la procreación un acto creador. El prepucio. de diferenciación más neta entre los dos sexos: «.).. y no como fecundidad. La pareja humana no es genuinamente fecunda. Pero también es verdad que no es creadora en su sentido más genuino sino cuando se acepta precedida y ordenada. El hombre puede reconocer en aquello que le constituye en limitado —su caracterización sexual plenamente asumida— la condición de una relación amorosa que ve al otro como partenaire de una alianza.1014). hombre y mujer. Sobre las diversas tradiciones que componen el Pentateuco. 18. Dar hijos al mundo es aceptar primero esto: la vida que se transmite no pertenece en puridad a quien la transmite. Le grand désarroi aux rocines de l'énigme homosexuelle. por tanto. La sexualidad es creadora: Dios no se vuelve atrás en su promesa. 11. diferenciación que la distinción sexual simboliza. el hombre y la mujer pueden experimentarlo. hacen experiencia de la realidad creadora del amor que fundamenta y precede a la realidad procreadora de la sexualidad. al mismo tiempo. sino la promesa que le va unida siempre y cuando no descuide el sentido de la imagen de Dios que ella manifiesta. Es sabido que el relato sacerdotal multiplica las largas listas genealógicas (por ej.10-32. Al recorrer el Antiguo Testamento percibe uno cierta tensión sobre este último aspecto.27 s.— constituye un símbolo femenino. la consecuencia de la creación del hombre a imagen de Dios.

como dato humano que es. serán analizados en detalle cuando discutamos la enseñanza evangélica sobre el matrimonio y el divorcio. O mejor: la diferencia se ofrece como posibilidad de relación entre personas.. reconocido. para ser más exactos.4-6 (paralelo en Me 10. uniendo de manera más rigurosa la reflexión teológica y el hecho antropológico. ¡il poder. es preciso sacudirse su yugo para poder entrar en el Reino (Mt 19. para descubrir también cómo ella nutrió la reflexión paulina sobre el cuerpo. 12. cómo se vivió la tradición evangélica en una comunidad cristiana helenista. el mal que obliga a intervenir al legislador). desde el comienzo.21-48). Él responde de modo indirecto. cuanto ser vivida como exaltación de la pretensión idolátrica del hombre.9) es un contricante del mismo Dios (Mt6. Todo intento de reducir la diferenciación desemboca siempre en muerte. mucho menos numerosas que las que conciernen al dinero. AL PRINCIPIO. como hemos visto. adquiere evidentemente una importancia capital. lo que Dios unió. mediante la sexualidad el hombre y la mujer participan de la bendición creadora de Dios sobre la vida. corrobora nuestra humanidad: no somos Dios. en particular la del Génesis. 8: «la dureza del corazón humano». «Desde el comienzo»: esta expresión significa simbólicamente la voluntad primigenia de Dios. Su única advertencia contra la sexualidad es en realidad una advertencia contra la codicia. tal y como el propio contexto de esas palabras de Jesús da a entender12. es decir. La ley de Moisés es juzgada en función de esta clave interpretativa. Este texto. es considerada en el conjunto de ambigüedades del hombre mismo. amado. Mt 5. La tradición cristiana. tienen experiencia de la fuerza creadora de la relación. Y porque la sexualidad humana puede tanto ser ordenada al reconocimiento de la diferencia. o. en cuyo nombre él juzga sobre la validez de las interpretaciones que el pueblo de Israel hizo a lo largo de su historia sobre dicha voluntad originaria. De manera que ya no son dos. su intención. 13. Un hecho social ambiguo. y por ello es una «abominación». Porque Dios es el creador del mundo. irreductibles para siempre jamás la una a la otra. constituye lo que podríamos denominar la tradición evangélica y cristiana sobre la sexualidad.23 s. el «Mamón» (=Dinero) injusto (Le 16. para regocijarse y percibir en ello el rastro de un amor que le precede y le fundamenta. Ordenada a ese gran combate que la Biblia mantiene incesantemente contra la idolatría. y no nuestra participación en las fuerzas sagradas que habitan el mundo. A cuantos quieren dar valor peremne («ley divina») a lo que no es más que contingente e histórico (v. ya cometió adulterio con ella en su corazón» (Mt 5. Vale la pena consagrar un estudio serio. el lugar en el que el hombre y la mujer experimentan algo del orden del mundo que Dios ha construido basándose en la separación de los elementos y de las especies así como en la nítida afirmación de su diferencia. fundante. siempre se halla entre la vida y la muerte.). ¡Cuánto tendrían que reflexionar sobre esto las sociedades burguesas y puritanas que condenan sin piedad el sexo mientras consideran que la riqueza es el signo mismo de la bendición divina! 14. por último. Jesús opone la voluntad primera. no dejará de referirse a ellos. la sexualidad también puede ser. Jesús recuerda que la norma de toda práctica estriba en la voluntad originaria de Dios. y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer. la cual puede expresarse mediante la sexualidad. porque Él es Otro diferente. a) «Lo que Dios unió»: la enseñanza de Jesús Jesús apenas dijo nada sobre la sexualidad. sus enseñanzas sobre este ámbito son. Precedida y ordenada. las prohibiciones sobre las impurezas sexuales en el Levítico). en boca de Jesús. Jesús confiere a los textos del comienzo del Génesis una autoridad mayor. es decir. ¿Qué tiene que ver la sexualidad con el hecho de que el hombre sea creatura de Dios? ¿en qué medida la relación del hombre con la mujer es capaz de manifestar la relación con Dios? Estos son los interrogantes que atraviesan los textos que nos disponemos a analizar ahora. A la ley de Moisés que aducen los fariseos. Así se nos muestra la sexualidad en los textos que acabamos de ver. la de Corinto. el encerrarse en sí mismo. en el contexto de advertencias del Sermón de la montaña a propósito de lo que puede romper la relación con el prójimo.6-9)14: «¿No habéis leído que el Creador. Además. su sexualidad encontrará igualmente su genuina dimensión relacional13. un dato secundario. Pues bien. Al hacer esto. u lu violencia. La sexualidad en cuanto tal no plantea problemas a la tradición evangélica. y el rechazo mortal del otro. Nótese el modo tan diverso que adopta Jesús al hablar del dinero. y no el mundo o una parte del mundo.24 y Le 13). sobre el cual pronuncia un juicio mucho más severo. en cualquier caso. de Dios. remitiéndose al fundamento mismo de la vida humana. pero no sólo mediante ella. Si el hombre halla el camino de su verdadera humanidad gracias a la invitación del Evangelio. Partiremos de la enseñanza de Jesús que retoma y comenta la tradición bíblica anterior.24). o a la hipocresía. . lo que era «desde el comienzo». «Habéis oído que se dijo: No cometerás adulterio. no lo separe el hombre».42 DESEO Y TERNURA «EL HOMBRE Y LA MUJER A IMAGEN DE DIOS» 43 de asumir su finitud y su im-perfección. es cierto.27. sobre este transfondo de la tradición evangélica. Pero esto no significa que la sexualidad sea sin más. Jesús elige de entre la tradición bíblica lo que a su entender define la voluntad primigenia de Dios. ¡Al contrario! Así lo muestra el texto más importante del Nuevo Testamento sobre la sexualidad: Mt 19. los hizo varón y hembra. a la voluntad creadora de Dios tal y como es descrita en el Génesis (1. Otros textos de la tradición bíblica profundizan en esta última intuición. muy especialmente al extraordinario pasaje que la tradición yahvista consagra a la sexualidad en Génesis 2 y 3. a su zaga.. ¡como Dios lo es para con nosotros! Posibilidad de una relación en la que el otro puede ser aceptado. De momento no nos ocupamos de los versículos 1-3 y 7-9 que forman parte de la misma perícopa. La diferencia atestiguada por nuestra sexualidad.27 y 2. 2. LA ALTERIDAD. la sexualidad significa nuestra humanidad. para la tradición evangélica. Le plantean a Jesús qué está permitido o vedado a propósito del divorcio. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola. es idolatría porque pone de manifiesto la fascinación egoísta. a propósito del repudio de la mujer por su marido. sino una sola carne. ¡Pero no sólo eso! Aunque puede ser el medio por el cual el peligro mortal del desorden se introduce en la comunidad (cf. Y rastrearemos. y los dos se harán una sola carne?.

sobre qué puntos insiste Jesús y cuáles ha dejado a un lado. le será posible una relación auténtica: «¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne!» (Gn 2. el punto culminante del primer relato de la Creación15. mediante la unión de los cuerpos. Le mariage. p. sobre el fracaso de la relación. 18. La sexualidad es una promesa de relación auténtica. antes para encontrarse de ese modo único en el que se revela.24) permite hablar de ese movimiento de humanización merced al cambio que se advierte del calificativo sexual «macho/ hembra». Este rechazo de la limitación significa rechazo de Dios: la consecuencia es el fratricidio de Caín. Gn 1. a la tradición «sacerdotal» (siglo VI a. es decir. col. 16. Aquí se confirma que la sexualidad pertenece al orden de la relación. l'igliscs en diulogue. es decir. más aún que.27 y 2. más fuerte que los lazos familiares del hombre con sus padres.27. Me 10. El deseo debe y puede ir hasta ese encuentro que. vemos en el texto un salto de la naturaleza a la cultura. P.28) donde la sexualidad aparece de inmediato interpretada como posibilidad de procrear. nueva realidad infinitamente más compleja. y también la consecuencia. sino también de mostrar a qué promesa está ligada la sexualidad. Gcncvc 1966 (trad. en el movimiento del deseo sexual. la tradición moral occidental católica— que la procreación es la única finalidad de la sexualidad. Sobre la importancia teológica de la diferenciación sexual. ni por asomo. figura que recapitula en sí a todo hombre) reconoce en la Mujer (Eva. de la desgracia o del pecado.C. pues. la cita del Génesis adquiere un acento muy preciso: la diferenciación sexual está presente en la intención misma de Dios de hacer al hombre a su imagen (1. hecha posible por el reconocimiento de la semejanza. Eso es lo que indica el final de la cita de Gn 2. al que remite el evangelio. G. 4. una nueva realidad social y familiar.4/Gn 1. DUQUOC. 309-356. al hablar de la sexualidad.) 17. y añade un comentario parenético. a continuación cita la conclusión del segundo relato de la Creación. de algún modo. Será. ¡comprendida la cristiana!. Pero al mismo tiempo. otro. 19. K. V. teniendo presente el texto original. quien no existe sino en relación con el otro. Y así. La sexualidad es otorgada al hombre como medio para su humanización. preciso ver. pertenece al hombre original querido por el Creador.5-3. Este punto es omitido en el texto de la tradición evangélica. La experiencia de la alteridad que permite la diferencia sexual remite y halla su sentido en la experiencia de la alteridad de Dios17. Gn 2. de arrancarse del estado infantil.1-2. es un admirable comentario de los riesgos y promesas de esa relación con el otro. al comienzo. La sexualidad es descrita en él.24 que pertenece a la tradición «yahvista». y no primeramente al biológico. en G. Esta selección es. ni un mal ni una desgracia: es el don mismo del Creador. apoyada en la autoridad de Cristo. Volveremos sobre ello. a aquella con quien. para el texto del Génesis. figura de la mujer). O. 10)..24: «De manera que ya no son dos. ni a su función social de permitir la creación de una nueva entidad familiar (Gn 2. Contamos ya con un resultado de peso: contra todo pesimismo gnóstico o dualista que ponga a la sexualidad en el bando del mal. este reconocimiento del otro. 193-204. de descalificar la sexualidad. En cierta manera. ¡no dice ni una sola palabra de su función procreadora! Lo que equivale a decir que existe una profundidad de sentido en la sexualidad que no queda. al parecer.4. rechazo de la alteridad.6-7). la sexualidad no es humana más que cuando entraña este salto.. Pues Jesús recuerda este texto en el momento en el que le preguntan sobre el divorcio.26). Ryser). Lo que primero pone en evidencia Jesús es que la diferenciación sexual —«los hizo varón y hembra» (Mt 19. . Jesús refuerza más si cabe esta afirmación al no citar el versículo siguiente (Gn 1. El hombre y la mujer deben abandonar la seguridad del medio familiar para reconstituir. 1 (vol. Dogmatique III. ¡la mujer permanece muda durante toda la escena! índice de la trampa en la que corre el riesgo de caer la relación: uno de los partenaires reduce al otro a sí mismo: «hueso de mis huesos. «Sur la grAcc du mariage». hombre o mujer. que pertenece. Este punto es capital frente a todas las tentativas religiosas. como un paso a la edad adulta: «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer. la más antigua (siglo X a. agotada en su finalidad biológica. al calificativo antropológico «hombre/mujer». La finalidad de la sexualidad está en esa unidad que el acto sexual posibilita y expresa.2416. pues. al dato bíblico afirmar—como lo ha hecho.44 DESEO Y TERNURA «EL HOMBRE Y LA MUJER A IMAGEN DE DIOS» 45 Cita Jesús dos fragmentos diferentes: primero evoca Gn 1. C. al revés que con lo animales. por su cuenta y riesgo. Tours 1966. afirma que la sexualidad. la fusión de las dos citas del Génesis (1. el deseo sexual no puede ser reducido a su función procreadora. de llenar la tierra y someterla. No se trata sólo de constatar el poder del deseo. Pero no nos anticipemos. como la posibilidad. este grito entraña toda la ambigüedad de una relación fundada en el mero parecido: tan sólo uno de los miembros de esa primera pareja tiene la palabra. tal desconocimiento de la alteridad halla su confirmación en el rechazo de un límite por parte del hombre (el árbol prohibido en medio del jardín). En el texto. una interpretación.C).27)— es querida por el mismo Dios como la estructura antropológica fundamental. Jesús. La mutua humanización del hombre y de la mujer se hace posible 15. El texto de Génesis 2. si se prefiere así. sin embargo. y radical. Este arranque del hombre hacia la mujer y de la mujer hacia el hombre permite el paso a la edad adulta e implica una ruptura con la situación infantil precedente. p. cf. cuando le es presentada por Dios. efectivamente. La tradición bíblica testimonia la bondad primordial de la sexualidad. Muestra cómo el Hombre (Adán. ¡pero sólo cuando los dos partenaires se reconocen indispensables mutuamente en su diferencia irreductible!19 Descubrimos aún un tercer elemento en el texto. Pertenece al orden del encuentro.23).24): el deseo sexual desvela algo sobre el ser mismo del hombre. HVDOKIMOV. por tanto. Gn 2.4-5. De modo que para Jesús. CRESPY ha resaltado18 cómo en el texto del evangelio (Mt 19. sino una sola carne». la tradición evangélica. carne de mi carne». merced a la sexualidad. CRIiSI'Y.». No es conforme. BARTH. esa porción de la profundidad última de la vida humana tal cual Dios quiere que sea. 21 a. Podemos subrayar ahora un segundo aspecto. bajo ese particular modo que el texto designa con la expresión «una sola carne». «creatura buena» de Dios. simboliza y posibilita la unidad de dos presencias. como hemos indicado más arriba. La sexualidad no es. El hombre y la mujer no se unen primero para procrear hijos. Esta exclamación maravillada contiene la promesa de una relación.

el AT denuncia una perversión en la que puede caer la sexualidad. tomó plena conciencia de la oposición teológica entre su religión y la cananea (y más tarde la griega). la del Antiguo Testamento en particular. Porque la sexualidad es símbolo. Pero también vale el argumento inverso: la sexualidad. por último. b) Lo maravilloso y lo trágico: la enseñanza del Antiguo Testamento (AT) Incontestablemente. El es aquél en quien tiene su origen el don de esta vida. en el que ella misma juega un papel capital. en su realidad concreta. «La sexualidad de exigencia plena. Conviene parar mientes en ello a fin de captar mejor lo que la Biblia quiere dar a entender de la relación que hay entre el reconocimiento de la alteridad del otro mediante la sexualidad y el reconocimiento de la alteridad de Dios mediante la Palabra. 27 . Y de ahí que la vida sexual esté llamada a significar a lo largo y ancho de la existencia de la pareja humana. Dios se arriesga ante su pueblo. la sexualidad no implica una relación personal con el otro. si bien posibilita esa ruptura con los sueños infantiles de seguridad y dependencia. Esta advertencia constituye una afirmación teológica de gran relevancia. don de ella a otro en el riesgo del encuentro y del amor. O. la tradición bíblica sitúa la sexualidad en un proceso global de humanización. ante los hombres. de la conciencia de sí. A lo largo de la historia de Israel vemos un encarnizado combate contra los cultos orgiásticos del mundo cananeo con que Israel se enfrenta. no sólo en la cama. y la teología como sentido último de la relación entre el hombre y la mujer. a la divinidad considerada como un Todo en el que se pierde el hombre corresponde una sexualidad que anula la Palabra y el valor personal de los protagonistas del acto sexual. Desde esta perspectiva. sino allí donde. de esa ruptura. sino el TotalmenteOtro cuya Palabra resuena en todo hombre para conducirle a la vida y no a la muerte. p. si no con Dios. CRESl'Y. <>i>. el amor creador de Dios. entre Dios y su pueblo. Y el Dios de la Biblia no es. implica compartir la condición del otro. una sexualidad «pervertida». el cual es incapaz de permitirles una satisfacción normal de sus deseos. a nuestro entender. Para Israel. la sexualidad puede desviarse y bloquearse. ilumina a su vez la propia perspectiva teológica aportándole una clave de comprensión. El texto evangélico ofrece. puesto que adquiere sentido a causa de la perspectiva teológica en la que la sitúa la tradición bíblica. til. Si el hombre y la mujer no rompen realmente con sus sueños infantiles. ponerla al servicio de una experiencia que descalifica la palabra y pretende la inmediatez del encuentro con lo sagrado. De ahí que la tradición bíblica.. sacralizada en pos de la indiferenciación. sino en todos los momentos de la jornada. como posibilidad de acceder al estado adulto. escucha la Palabra que le funda. en absoluto. el Creador que se une a nosotros mediante el don de la Palabra. siendo como es otro. es decir.46 DESEO Y TERNURA «EL HOMBRE Y LA MUJER A IMAGEN DE DIOS» 47 más merced a un arranque inicial doloroso que merced a una lenta maduración recíproca. Pues Dios no se halla allí donde el hombre pierde la palabra. también es consecuencia. E Israel. en el éxtasis. La sexualidad se convierte así en índice de la más alta vocación humana. es decir. en el plano social y no sólo sexual. es pervertirla. La historia de Israel está marcada por esta mutua y profunda conexión entre la sexualidad como lugar de verificación teológica. no lo separe el hombre!». ¡Cuántas parejas tienen amarga experiencia de ello! Así pues. ¡lo que Dios unió. junto a esa valoración. no cese de denunciar la sexualidad idolátrica que busca una experiencia inmediata de lo divino en detrimento de la palabra. Jesús recuerda que el amor creador de Dios es el que está fundando la relación que une al hombre y a la mujer. El fracaso de la vida conyugal es tenido por fracaso de la obra creadora de Dios y por signo de la perturbación más fundamental que afecta a las relaciones entre Dios y los hombres. El rechazo radical de una sexualidad extática es primeramente teológico. unión cuyo signo y lugar es la sexualidad. a todos los niveles de la vida. Por eso es por lo que la relación sexual puede servir de parábola para la relación entre Dios y su pueblo en el Antiguo Testamento. lo que está en juego es la noción misma de Dios. Sin embargo. la tradición bíblica valora la sexualidad. por nuestra parte. es necesario que sobre el plano sexual el hombre y la mujer hayan alcanzado psicológicamente su estado de adultos. la de estar en relación con Dios. unas palabras de Jesús comentando las citas del Génesis: «Pues bien. es también la consecuencia de este paso de un estado a otro. afrontando en común las responsabilidades y disfrutando en común la alegría de vivir»20. es el claro índice de un 20. Por esto mismo es por lo que la Biblia critica tan duramente semejante interpretación. entre Cristo y su Iglesia en el Nuevo: la sexualidad. el todo en que uno se pierde. constituye el punto decisivo de la enseñanza bíblica. Si esta última no es real. Para que el acto de ruptura (dejar padre y madre) sea posible. al descubrir a su entrada en Canaán prácticas sexuales en las que la alteridad no era reconocida. con la experiencia de una fusión en lo indiferenciado mediante la pérdida de la palabra. La sexualidad está bajo el signo de ese don. Tales son las exigencias legítimas de la sexualidad que impelen al hombre y a la mujer a arrancarse de su medio familiar originario. consciente e inconsciente. hasta el punto de constituirse en símbolo de la relación con el Dios Totalmente-Otro. su sexualidad no les permite por sí sola una relación auténtica. como el novio ante su novia. Así es como la sexualidad se ve reivindicada por un sentido teológico que ella a su vez enriquece. Lo que se rechaza es una perversión teológica que desconoce la alteridad de Dios. Cultos que vinculan la percepción de Dios con la experiencia del orgasmo sexual. El Antiguo Testamento denuncia incesantemente una práctica de la sexualidad que acarrea la pérdida de sí en la indiferenciación. que no nos pertenece sino sólo y en la medida en que nosotros hagamos. La sexualidad. Es lo que la tradición bíblica quiere expresar al ligar la realidad de la pareja con el hecho de que los dos partenaires compartan real y totalmente la existencia. al no considerar al partenaire más que ocasión de una experiencia inefable (así se explica además la existencia en estos cultos de prostitutas sagradas). Relación que. Y así.

apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría» 3. v.16: puedes comer de todo. Listel la 1988. ¿quién eres? Los once primeros capítulos del Génesis». 7188. Por ello es tan importante el punto de inflexión entre los dos momentos (Gn 3. 2. el autor muestra cómo el interdicto fundante de Dios (2. en realidad. mero impulso hacia el otro para colmar un vacío o una distancia. Cuadernos bíblicos 5. Lo que está en juego en ese breve diálogo que mantiene la serpiente con la mujer es la imagen que el hombre se hace de Dios y que. P. cómo el hombre falta dramáticamente a su verdad y se pierde engañándose. Esta conexión entre los dos momentos del relato conviene considerarla no como una sucesión en el tiempo. donde la serpiente manifiesta la sospecha del hombre respecto a Dios: ¿y si la limitación no fuera en realidad más que el signo del miedo y de los celos de Dios para mantener sujeto al hombre? Ahora bien. parece oponer continuamente a la voluntad buena del Dios creador. lo que aquí se expresa es el resentimiento del hombre que rechaza su humanidad al rechazar su limitación. 1-29. vale decir. que posibilitaba 22. de la autosuficiencia. por desgracia a través del tamiz de la exégesis de AGUSTÍN. de la omni-potencia y de la omni-delicia? Y así lo expresa simbólicamente el texto de inmediato: el mundo ya no es acogido como don. puede suceder el reconocimiento. p. ¿Cuál es el sentido del relato que tradicionalmente conocemos con el muy equívoco título de «la caída»21? Se nos ofrece como explicación de la presencia 21. Paris 1969. 3. Esta explicación es sólo en apariencia conforme al texto.1-5). la violencia. Études sur le recit du paradis et de la chute dans la Genése. en Das Menschenbild im Lichte des lívan/feliums. Neuchátel 1940. Si Dios es aquel que impide al hombre acceder a la libertad. N. o en sujeto que puede objetivarme por su codicia. en la más estrecha relación que darse pueda. sino la voz de la serpiente. privándole así de su felicidad original. la palabra del otro que viene a quebrar el círculo encantado del yo.6). Y por eso dicho amor siempre va unido a la esperanza. Así es como el hombre y la mujer pueden vivir juntos. marcada por la precariedad. el hombre y la mujer se reconocen portadores de lo único que puede darles vida si son capaces de rehuir su codicia y sus miedos. en un mundo acogido como don. lo que la Biblia llama amor. merced a la enigmática figura de la serpiente. GRF. es visto como objeto de codicia («vio la mujer que el árbol era bueno para comer. Fr. J. dueño y esclava? En una palabra. salvo de un árbol) que permitía al hombre existir como hombre. es transformado por la serpiente en interdicción limitadora de la libertad: «No comáis de ninguno de los árboles. L'A. o sea. para el autor. Uno a otro.14-19) en el mundo creado bueno por Dios: el hombre desobedece el mandato de Dios (2. el sufrimiento y la muerte.18-23. de otro porque na desempeñado un papel muy considerable. Pero ¿quién dice que Dios sea así. su sueño (¿su muerte?).1) Lo cual queda confirmado en el v. hay que romper lanzas en favor de la alteridad. estando como estaba llamada a expresar lo maravilloso de esa existencia? El extraordinario mito de Gn 2-3 es un intento de respuesta a estas preguntas. nota w de la TOB. Amor éste que no es mero sentimiento. en efecto. Reconocerse mutuamente. 3. que constituye también su límite (2. p. padre castrante que mantiene al niño en la dependencia. es idolatría. El amor. El hombre y la mujer se convierten.25). G. Con una finura excepcional. Zurich 1950. la invitación que Dios le hace a reconocerse fundado por su Palabra. nadie lo ha expresado mejor que el anónimo autor de la vieja tradición «yahvista» en Génesis 2-3. . Hay que examinar este texto. de esa palabra que sobreviene como la imprevisible llamada del Otro. de una historia por hacer. En el plano de la sexualidad la consecuencia no se hace esperar: el otro. AT. HUMBERT. es una llamada imprevisible que trastorna el mundo cerrado del hombre.7. el uno para el otro. que es el triunfo del miedo. ¿por qué la sexualidad se ha convertido en expresión de lo trágico de la existencia humana.11). 48.16).23) parece siempre oscurecido por el resentimiento y la violencia que dramáticamente asocian al hombre y a la mujer? ¿Por qué ellos. A la guerra de los sexos.OT. sino como el nudo que. ¿por qué el embeleso de Adán al descubrir a Eva (Gn 2. violar el interdicto y matar a ese Dios para poder ser hombre. en el conjunto de la tradición moral occidental. y el rechazo que constantemente opone el hombre a dicho reconocimiento. constituye el drama de toda existencia humana. este desafío de la sexualidad. reducirse. La diferencia que estructuraba la relación de unidad prometida en 2.. que estaban llamados originalmente a ser «una sola carne» son. que tiene su origen en Dios. Verse reconocidos.» (3. E. éste le castiga. lo que en el texto se muestra como una sucesión cronológica (hay un antes y un después de la «caída») es en realidad la expresión mítica de la coexistencia en el hombre de las dos realidades conjuntas. destruirse. Contra tal fascinación egolátrica. en signo y portador de la palabra. LEENHARDT. que quiebra el orden de la muerte en el preciso instante en que constriñe al reconocimiento de la finitud. y la desnudez a ser sentida como vergüenza (3. sino que es.. expresa la experiencia de la cuasi-exterioridad de la tentación. trastoca su orden. «La situation de l'homme dans la Genése». BRUNNER. dos períodos de la vida del primer hombre. Para una exégesis más detenida véase: P. primera y originalmente. Lo que definía al mundo como don (el árbol/ prohibición) es precisamente lo que excita la codicia. entonces el hombre debe. Salamanca 1988.T. cf. «Hombre. Este amor es el que da sentido a la sexualidad humana según la tradición bíblica.16. tanto ayer como hoy. ser «una sola carne» sin devorarse. del mal (cf.l. determina la imagen que tiene de sí mismo. La cuestión que él aborda es la del mentís que la realidad de la existencia humana. es decir. porque es afirmación de una vida posible. culto del hombre a sí mismo. a su vez. El amor es creador.. Más en concreto. Fcstschrift f.5). 5. ¿Por qué una serpiente? Por razones que se explican fácilmente desde las tradiciones culturales y religiosas de las que bebe nuestro autor. «Le récit de la chulo du premier homme». la voz del sueño de la i-limitación. para lograr la omni-potencia. Alteridad del otro fundada en esa alteridad última de la Palabra.48 DESEO Y TERNURA «EL HOMBRE Y LA MUJER A IMAGEN DE DIOS» 49 rechazo del Dios de la Palabra y de la promesa. LONFINK. El libro del Gétwsis. para intentar ser como Dios (3. en una relación de alteridad con Dios. Este riesgo.. en su diferencia. ya que expresa. liible du ehrétien aujourd'huí. de un lado por su interés. p. La figura de la serpiente22 objetiva de algún modo ese debate interno. RAD. su equilibrio. someterse a capricho. El miedo va a separar al hombre y a la mujer. se convierte también en objeto codiciable.

16). La alteridad ha cambiado de signo. El hombre no puede hablar a Dios más que cuando éste se revela a sí mismo merced a la alteridad del otro (sexo). Cada vez que el hombre se imagina a Dios como un Padre tiránico. y su sexualidad. es la voluntad buena del Dios creador tal como la expresa el capítulo 2. sino que ln pierde en el Instante». cosa que el texto corrige. Primero hacia la mujer. es que el proceso del hombre y de la mujer con Dios nunca está cerrado ni nunca carece de consecuencias. por su lado. Pero incluso este retoque sigue siendo ambiguo. — como lugar de la deplorable experiencia de la violencia del deseo que desemboca en la servidumbre de un sexo a otro. mediante la cual la mujer es asociada a la creación misma de Dios (ella «dijo: he procreado un varón. RICOEUR.20). dramática encerrona en la que la mujer siempre es la víctima. . «No es bueno que el hombre esté solo». se convierte en conciencia de debilidad y de amenaza.20).50 DESEO Y TERNURA «EL HOMBRE Y LA MUJER A IMAGEN DE DIOS» 51 la alegría del encuentro. en parte. y el hombre. experiencia del límite. Ha comenzado un tiempo nuevo. Quedan así. cuando es reconocimiento del otro. en la maternidad («Eva. Gn 15. de positiva se hace negativa. 4. 2 Samuel 13. el hombre no puede por menos de temerle (3. en la sociedad israelita del siglo X: reducida a existir sólo en razón de los hijos. Y así queda abierta la posibilidad de interpretar los dos estados de inocencia y de pecado. y en el espíritu del escritor yahvista el objeto de la promesa incondicional hecha al hombre. «siervo de la gleba». «.. la sexualidad se vive como relación entre dueño/esclava (cf. como mujer parece no poder vivir sino el fracaso de su deseo.6) puede restituir la imagen de Dios en el hombre. hombre y mujer. El sexo queda así sutilmente sacralizado. por ser ella la madre de todos los vivientes». La continuación del relato multiplica los detalles que evocan esta alteración de la relación. a la imagen que él se hace de Dios. sino como el resultado de una falta. en el que la conciencia de la diferenciación se traduce en agresividad. 253. a la imagen falseada de Dios (Dios celoso) corresponde una imagen falseada del otro sexo. Dato importante este último: 23. en Gn 2.17-19).. separados hasta en su destino cotidiano: la mujer como madre y esclava del hombre.8). que constituye una auténtica recreación de la humanidad en la nueva alianza que Dios sella con el Padre del pueblo. arrojados al mundo entre sufrimientos. pues la sexualidad es el signo de la diferenciación. y en razón de su marido dentro de una relación de deseo/seducción y de dominio (3. toma el lugar del límite fundante. sino sólo accidental. La «bondad» de la unión del hombre y de la mujer remite a la bondad de la creación. La mujer en particular se ve bajo la amenaza de no poder vivir la sexualidad más que bajo la modalidad de la servidumbre al hombre. La relevancia teológica de este texto estriba en situar al hombre entre la promesa (al principio y también como horizonte) y el reconocimiento realista del drama que le embarga. i II: La symbolitiite du nial. si me dibujas mal.. el pecado no sucede a la inocencia. el cual se lo reputó por justicia». constantemente despreciada en cuanto tal por el hombre: «Hacia tu marido irá tu deseo. Una palabra más sobre lo que se describe como la sanción divina a la desobediencia humana (3. mal me posees.1).12: «La mujer que me diste por compañera»). dominado ahora por el miedo a Dios y al otro. visto como amenaza. La desdicha no es esencial. la sexualidad aparece descrita al mismo tiempo: — como lugar de una dichosa experiencia de la complementariedad del hombre y de la mujer. La mezquina estrechez en que se halla ahora atrapado el hombre siempre puede mudarse en cabal reconocimiento de la limitación. P. Lo que equivale a confirmar la función positiva del deseo.es el pecado el que constituye la nada de la vanidad. el hombre como desdichado productor sometido a la cruda ley del trabajo. es teológico: ¿cuál es tu imagen de Dios? Cosa que LUTERO supo decir con su paradójico genio: «Adán tiene un Dios tal y como él lo cree. Lo primero. tendrá que vérselas con la violencia de la tierra (3. la tradición bíblica tiene claro que. p. Y estriba asimismo en que sabe asociar toda la vida del hombre. de la alteridad mediante la cual Dios revela su propia alteridad.23 el acceso del hombre a la palabra (y no a la mera nominación como en 2. Como se hace una imagen negativa de Dios. Y así.. por ej. imaginado fantasmagóricamente como Padre mezquino. respecto al cual se repetirá hasta la saciedad el mismo juego de la codicia y del miedo. La conciencia de culpabilidad descrita en los v. Lo que quiere decir que la fe en Dios («Y creyó él en Yahveh. y él te dominará» (3. Al miedo a Dios. no ya en sucesión. es descrito como el resultado de su encuentro con la mujer. La mujer topa con la violencia del hombre. Es ahora el sexo del otro el que se alza como fruto prohibido. mostrando que el verdadero riesgo de la existencia humana. 1960. quiere decir «comienza siempre de nuevo». corresponde el miedo al otro y a "sí mismo. con el Señor». Hay que ocultar bajo ceñidores de hojas lo que señala la alteridad sexual. Así.. recordando que la trágica existencia de la mujer desemboca. lo halla. Por ello dice Dios: si me dibujas bien. así lo encuentra. los mismos citados por Jesús. a la que el autor describe tal como él la ve a su alrededor.1-15).. a pesar de todo. de hecho. porque el hombre es esa ambigüedad marcada de por vida por la pregunta «¿puedo amar o debo temer?»23.16-19). «ha comenzado» en lenguaje mítico. pues sin el otro yo no puedo existir. En adelante habrá que hacer lo que sea para reducirla. me posees bien. 12-13 también está ligada a la falsa idea de Dios: el verdadero culpable es el propio Dios (3. Pero esta esperanza no elimina la dureza del diagnóstico. (Eso simboliza el árbol-prohibición en medio del jardín. tal y como lo dibuja en su corazón. la Viviente. Es hora ya de resumir: en los textos que abren el libro del Génesis. Si algo hay de dramático en la existencia humana.1-3). El hecho de que este drama se repita sin cesar no impide al autor esperar que no siempre será así: su relato culmina en efecto con la vocación dirigida a Abrahán (Gn 12. sino en superposición. Gn 2-3 habla así de la sexualidad en términos rigurosamente teológicos. a la actitud que éste muestre frente a Dios. l'aris. en medio del espacio destinado al encuentro del hombre y de la mujer).16). Hay que advertir en primer lugar que de este modo la situación por tantos motivos dramática de la existencia humana es interpretada no como un destino fatal e irremediable. Finitude el tulptibiliii-. Lugar por excelencia de la experiencia del miedo y de la vergüenza. 3. riesgo que la sexualidad ayuda a percibir por sus propias ambigüedades. cuando su papel era el de remitir a él. esto es. pues reduce a la mujer a su papel de madre.

capital para entender lo que es la antropología bíblica. Weimarer Ausgabe 37-451 ss.13. hasta aceptar incluso la burla y la muerte en cruz. Este texto parece ser una respuesta. Sermón sobre Mt 8. l'uris 1974. por desgracia. o como una amenaza que hay que conjurar a cualquier precio. Y así descarta el apóstol la interpretación individualista de la libertad («soy libre de hacer lo que me plazca. mas lo uno y lo otro destruirá Dios». capítulos II y III) y las monografías siguientes: Herradc MEHL-KOEHNLEIN. ya que esa imagen determina automáticamente su relación con el otro. Pero inmediatamente interpreta la fórmula con dos frases que precisan su sentido: «mas no todo me conviene» (v. ¿por qué?. casi un slogan. a una actitud moral tomada por los corintios y de la que Pablo ha oído hablar (cf. con la sexualidad misma! En la tradición bíblica. ingl. 12a «Todo me es lícito». Por este motivo. 12a) y «mas ¡no me dejaré dominar por nada!» (v. W. c) Cada uno es su cuerpo: la enseñanza de Pablo El debate sobre el sentido del límite y de la alteridad reaparece en un momento muy distinto. toda la historia de Israel está marcada por el combate contra la idolatría religiosa que se expresa normalmente —¿sólo por azar?— en prácticas sexuales que reducen la alteridad tanto de Dios como del hombre. en particular y como veremos más adelante. la adoración de una falsa imagen de Dios. a cualquier riesgo. porque está por encima de las contingencias comunes (v. respecto a las leyes morales ordinarias por una parte. habrían dado validez al siguiente razonamiento: el espiritual auténtico puede hacer todo. porque así lo han querido ellos. todo lo corporal es despreciable porque está condenado a morir. nos resucitará también a nosotros mediante su poder. (¡Mtingcn 1956. Pues si el vientre y los alimentos son. merece se le dediquen algunas páginas. los corintios quizá creían estar en el camino recto de la enseñanza paulina sobre la libertad. Étude sur la ihéologie de sainl Paul. Aquí Pablo rompe de lleno con el dualismo cuerpo/alma de rancia . L'existence chrélienne selon sainl Paul. una injusta e insoportable limitación de mis deseos? La sexualidad nos hace probar en propia carne lo que sucede cuando rechazamos la alteridad del otro (signo del rechazo de la alteridad de Dios). mas no todo me conviene. sin tener en cuenta a los demás»). Esta actitud estaría resumida en la fórmula. y toda las desgracias que los hombres se infligen. El sentido que se le dé es crucial: ¿la entiendo como el límite que funda mi propia existencia. manifestando así una forma de esplritualismo próxima al gnosticismo. ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? y ¿había de tomar yo los miembros de Cristo para hacerlos miembros de prostituta? ¡De ningún modo! ¿O no sabéis que quien se une a la prostituta se hace un solo cuerpo con ella? Pues está dicho: "Los dos se harán una sola carne". Le corps. y el Señor para el cuerpo.52 DESEO Y TERNURA «EL HOMBRE Y LA MUJER A IMAGEN DE DIOS» 53 ¡me tienes como tú crees! Si quieres tenerme como diablo.1). como lo demuestran toda la historia de Israel y más aún la enseñanza y la doctrina de Jesús. sobreentendido: para la construcción de la comunidad. pero sin que sea culpa mía»24. Die Gnosis in Korinth. MURPHY O'CONNüR. a la servidumbre de la sexualidad.23 como recuerdo de que la libertad está al servicio de la edificación de la comunidad. de la imagen de Dios que llevan consigo. Pues la conciencia de la alteridad ajena está ligada a la de Dios.I2-20)25. "Todo me es lícito". para la comida. Por eso se ha asociado tan frecuentemente la sexualidad al pecado. entonces tiene que vérselas. 1 Co 5. espiritualidad y desprecio del cuerpo (1 Corintios 6. La segunda restricción es muy clara: ¿qué libertad es esa que conduce a la postre a la esclavitud. ¡Huid de la fornicación! Todo pecado que comete el hombre queda fuera de su cuerpo. Mas el que se une al Señor se hace un solo espíritu con él. de 1952). Leamos primero el texto en cuestión: «"Todo me es lícito". Este texto. Pero Pablo rechaza el paralelo que probablemente hacían los corintios cuando añadían algo así como: «el cuerpo está hecho para la fornicación y la fornicación para el cuerpo. Pues toda la desgracia del hombre. en razón del paralelo de 1 Co 10. Pablo se ve obligado a poner las cosas en su sitio. bastante polémica por cierto. Mas lo uno y lo otro destruirá Dios. tan copiosos en el judaismo. cuando el apóstol Pablo se ve obligado a intervenir ante los corintios para advertirles que no confundan libertad y libertinaje. 13a). Razonamiento que justificaría una doble afirmación de libertad. mas ¡no me dejaré dominar por nada! La comida para el vientre y el vientre 24. Eme Untersuehunx zu den Kiirinlherbriejen. el pecado es la idolatría. por tanto. y frente a diversos tabúes alimenticios (de origen judío probablemente) por otra. cosas perecederas. La primera restricción parece que hay que interpretarla. Pero el cuerpo no es para la fornicación. ROBINSON. sólo el espíritu cuenta (v. provienen de ahí. Lyon 1966 (sobre la edic. 28. a Dios en vuestro cuerpo!». en el capítulo 8. Neuchátel 1951. Volvemos a encontrar este problema. J. no es mero y despreciable envoltorio curnal. lo arriesgado de la existencia humana. por su parte. se confundía al revelador con lo revelado. J. 12): consideramos esta frase como una declaración de principio de los propios corintios. A. expresa de manera a menudo cruel el riesgo fundamentalmente teológico de la existencia. L'homme selon Vapñtre Paul. T. 12b). sino para el Señor. me tienes como diablo. SCHMITHALS. como indicábamos más arriba. a la postre. Para el estudio de este texto consúltense los comentarios (cf. por ejemplo? La frase siguiente sobre los alimentos y el vientre puede haber sido pronunciada también por Pablo para contestar el razonamiento de los tabúes alimenticios. ¡aquello de lo que es índice la sexualidad. 25. que está en vosotros y habéis recibido de Dios. «Todo me es lícito» (v. en efecto. dieciocho de junio de 1534. Y Dios que resucitó al Señor. peca contra su propio cuerpo. 12a). líneas adelante. Cahier théol. Al hacer esto. En un primer momento Dios sanciona la opción del hombre. Los corintios. para que cambie en nosotros la imagen que nos hacemos de él. ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es santuario del Espíritu Santo. efectivamente. se topan con el Dios juez. mas el que fornica. Cuando el hombre sospecha que Dios es un Dios malvado. el cuerpo. «no todo me conviene». Adán y Eva. en la tradición occidental agustiniana. la sexualidad no es el pecado. del v. y al hacerlo. y que no os pertenecéis? ¡Habéis sido bien comprados! Glorificad. ella revela merced al dramatismo del que es portadora. con ese Dios malvado. Pablo admite la fórmula: la libertad evangélica no tolera limitaciones de la ley ni de tabúes de tipo alguno. Bibliografía general.

pues yo soy un cuerpo. definido como tal por la palabra del Otro (el Espíritu) que me da el ser escapándoseme. pues el Espíritu en cierto modo (como Cristo en el v. la sexualidad no es una función comparable a la alimentación. y del respeto a la mujer del pro- . al alma/espíritu inmortal. escapando el verdadero yo a cualquier límite al colocarse como inmortal en sí mismo. lo que es mortal es indiferente o despreciable. Vemos aquí cómo esta conciencia «crística» del cuerpo funda una ética de la sexualidad. La oposición no se entabla entre espiritualidad y sexualidad. El cuerpo se torna. el icono de Dios. Se ilumina de golpe todo el sentido de nuestra existencia corpórea: estar en relación de presencia mutua. El cuerpo es la persona misma del hombre marcado por el límite de su condición de creatura y llamado a la relación y al encuentro con otro. el cuerpo no puede ser instrumentalizado. Pues bien. que nos fundamenta. El cuerpo no es algo que yo utilizo. y sólo un acto de Dios puede arrancarme de la muerte. y en cuanto tal deja de ser auténtico cuerpo. porque constituye una perversión teoantropológica. sino entre cuerpo-instrumentalizado. Eso explica el «no os pertenecéis» (v. ese lugar sin realidad visible que es el Cristo-Señor. Es. o sea.32). Otra cosa más: el cuerpo es nuestra manera de estar en relación. Por contra. En el primer caso. signo de una presencia misteriosa porque halla su sentido en el Señor. ese lugar cuyo sentido es estar habitado por la presencia de Dios. pues. Pablo mantiene que la opción no se da entre una espiritualidad desencarnada y un cuerpo reducido a su opacidad orgánica: todo el sentido del cuerpo es ser presencia habitada del Espíritu de Dios. De aquí se desprende una perspectiva tremendamente original: frente al dualismo de los corintios que oponen el cuerpo. porque ésta es una negación del cuerpo (¡precisamente allí donde cree encontrar la realización de sus instintos naturales!). se convierte en cosa. el cual. Porque es icono del Espíritu. relación que no supone diluir las individualidades. 19. que no compromete la totalidad de su persona en una relación sexual con una prostituta. 2° La fornicación es grave. no es la sexualidad en cuanto tal. 15) es Dios en tanto que ausente. la mención de la resurrección: si yo resucito es que soy mortal. a partir de ella.° El cuerpo es el icono de Dios. El reconocimiento del límite y la consideración positiva del cuerpo van de la mano. para los corintios. entre el orden de la presencia. Es lo que explícita. donde Pablo junta precisamente lo que los corintios oponían: el cuerpo y el espíritu: «vuestro cuerpo es santuario del Espíritu Santo. ya que se inscribe en el mismo hombre —y para que éste pueda. el cuerpo es instrumentalizado. 3. lo que significa que nosotros no somos sino seres puestos en relación los unos con los otros. despreciable por mortal y limitado. ese modo de ser desde el reconocimiento del límite.22-26). 15b-17). En consecuencia. pero gracias al cual podemos existir en una relación de libertad. sino la expresión del cuerpo/persona en tanto que llamado a la relación. Ef 5. y es una ilusión creer que sería algo neutro o sin consecuencias comprometer el propio cuerpo en una relación sexual meramente física. la cual no puede venirle más que del otro. En el segundo. 19b). sino una sexualidad instrumentalizada. Es lo que expresa de modo decisivo la admirable afirmación del v. se equivoca al pensar. Se establece así una relación. Pablo recuerda el fundamento cristológico de la antropología cristiana. en definitiva. entre lo visible (el cuerpo que yo soy) y lo invisible (la presencia que habita este mi cuerpo y que viene de Dios). No lo somos todo. el cuerpo se convierte en mi modo de presencia al reconocer que lo que me da sentido («aquello por lo que he sido hecho») no me pertenece (es «el Señor»). y en los demás se realiza. lo ilimitado. Contra el desprecio del cuerpo y contra la reducción del hombre a su cuerpo. yo no soy más que cuando dejo de identificarme con mi cuerpo para acceder a la realidad simbólica de un sujeto. Lo que Pablo cuestiona aquí (v. aun cuando siempre se nos escapa. Desempeña un papel capital en la ordenación del mundo. en el «misterio» de Cristo (cf. El cuerpo es. El versículo 15 lo confirma: nuestros cuerpos son «miembros de Cristo» (comparado él mismo con un cuerpo). que da sentido de por sí al cuerpo. El Antiguo Testamento no oculta esos peligros. más aún que moral. en el inter-dicto de Cristo. así como que no podemos pretender. de la heterosexualidad. cada vez que traspasa las reglas de la diferencia. cada uno por su cuenta. reducido al porte exterior o al funcionamiento genital. Pero también puede convertirse en arriesgado factor de desorden. que nos constituye en sujetos. 3. Por ello. en el que la violencia sexual ejercida por los habitantes de Guibeá con la mujer de un levita de Ef'raim (19. y el orden de la ausencia. cada cual tiene radical necesidad de los demás. es un rechazo del Señor. y el modo como yo soy este cuerpo no es indiferente. es un modo de estar en presencia de otro. De donde la oposición que establece Pablo entre «cuerpo para la fornicación» y «cuerpo para el Señor». quien usa de su cuerpo como de un instrumento. inasible. tal y como nos lo cuenta el sorprendente relato de Jueces 19-21. la sexualidad puede conducir al colmo de la violencia asesina. en cuanto presencia habitada por el Espíritu. y cuerpo-espiritualizado. organizar la creación— como el principio ordenador de la diferencia. por ejemplo. Razón de más para huir de la fornicación.° El cuerpo no es una cosa. aboca —al transgredir las sagradas leyes de la hospitalidad. en el versículo siguiente. Podemos resumir su propósito en tres puntos: 1.54 DESEO Y TERNURA «EL HOMBRE Y LA MUJER A IMAGEN DE DIOS» 55 raigambre griega. dado que él es el lazo misterioso que permite la relación y quien posibilita la articulación de todos los «miembros» en un solo «cuerpo». separada del orden de Ja presencia. un instrumento del que el hombre podría hacer uso sin que le comprometiera realmente. sin ella no sería más que opacidad orgánica. pues. Es negación del cuerpo como límite y como presencia. CONCLUSIÓN ¿Qué concepción tiene la Biblia de la sexualidad? Incontestablemente habla de ella como de una realidad ambigua. siempre apasionante de captar. que está en vosotros y habéis recibido de Dios». Como tal.

13-23. Pero rechazar al otro significa de hecho. le descentra de sí para comprometerle en una relación creadora. según la cual la diferenciación no sólo constituye un principio ordenador del mundo. más que la imagen divinizada de uno mismo. por la desconfianza radical respecto a su Palabra. a la postre. se cifra en su modo de asumir la alteridad: ¿es reconocida como la limitación que hace posible la relación creadora. la de Benjamín26. el hombre (Adán) se engaña en realidad sobre Dios. rechazar al Otro-Dios. Palabra que nos habla al tiempo que nosotros le hablamos. se hace creadora de historia y de amor. Y ahí queda denunciado el riesgo más grave que la sexualidad entraña para el hombre. los interrogantes del otro. entonces. Génesis 2-3 narra cómo al engañarse a sí mismo. y a la experiencia positiva del límite. al interpelarle. uno y otra son expresión de una presencia habitada por el Espíritu de Dios. Lo sacro que se exalta en la búsqueda del placer no es. como tampoco la sexualidad es «algo». el adulterio y la violación. reconocimiento mutuo. que provoca la masacre de las gentes de Siquem. por el mero hecho de haber sido creado ser sexuado. por ende. el de encerrarse en la ilusión de la autosuficiencia: creer que uno es el propio fundamento de sí mismo. Don del Creador para que el hombre pueda expresar la alteridad misma de Dios. el Otro en nosotros. De modo que la bondad de la sexualidad («Vio Dios cuanto había hecho. o es denunciada como una amenaza que hay que eludir a cualquier precio. y todo estaba muy bien») está unida al reconocimiento de la alteridad de Dios. una condición de posibilidad de una relación auténtica. el miedo y el resentimiento. asimismo los relatos concernientes a Sodoma en Gn 19. ¡Y no como dirán los moralistas puritanos de todas las épocas— rebaja al hombre a la animalidad! . Lo que limita al hombre. 26. la sexualidad humaniza al hombre27 pues le permite conformarse a la realidad estructurante del límite. advierte la tradición bíblica. 24.1-4.56 DESEO Y TERNURA «EL HOMBRE Y LA MUJER A IMAGEN DE DIOS» 57 jimo— a la violencia colectiva y a la práctica destrucción de toda una tribu.. sino también. rechazar. Este esbozo de reflexión antropológica adquiere decisiva profundidad en el relato yahvista de la creación. Lo que pone de manifiesto la tradición bíblica es. es necesario para que se dé alianza. El cuerpo. interpretado y sancionado por el propio Jesús. como una injusta e insoportable limitación del deseo? Plantear esta cuestión es mostar también el registro sobre el que la tradición bíblica juzga el cuerpo. En contrapartida. y sobre todo. conduce. del que hace un tirano. la «alianza» con otro en el desafío de una historia por construir. leyes sobre la protección de la mujer repudiada. y la violación de Dina. de resultas. las parejas ejemplares de los Patriarcas muestran cómo la sexualidad ordenada a la bendición de Dios sobre la vida. «algo».. «Por eso deja el hombre a su padre y a su madre. en efecto. reconocimiento positivo del límite y. Cf. y le posibilita abandonar la imaginaria omnipotencia de sus sueños para asumir así la alteridad singular del otro. esa realidad que no proviene del corazón humano y que. a una reflexión sobre Dios. en Gn 34. retomado.1. hija de Jacob. posibilidad de relación diferenciada con otro. 27. pues el hombre no es la mujer ni la mujer el hombre. leyes sobre la virginidad. El Deuteronomio es sensible a esta violencia siempre amenazadora de la sexualidad y se esfuerza en proteger la vida del pueblo en determinados momentos: 22.». Se abre camino ahí una primera línea de reflexión. La reflexión sobre la sexualidad. se convierte en índice del desconocimiento de Dios y de práctica idolátrica. y cómo. no es. que queda reducido de golpe a no ser más que un instrumento de placer. sobre el sentido del límite que la sexualidad marca en su cuerpo. por último. y que los demás no tienen otro sentido o función que el de servir a esa edificación de uno mismo. en efecto que si la sexualidad se vive como un modo de rehusar la alteridad y la limitación para buscar la salvación en la indiferenciación del placer. la relación hombre/mujer queda inmersa en la violencia. Y el alto riesgo que el hombre está llamado a descubrir en sus propias carnes.

en la que halla sentido y mediante la cual se transforma en fuerza creadora y. ¿Qué decir de la relación que el matrimonio posibilita (¡y que a menudo impide!) entre el amor y la institución. se convierte en creadora de una historia.Capítulo III «AMOR E INSTITUCIÓN: TEOLOGÍA BÍBLICA DEL MATRIMONIO» El estudio de la tradición bíblica nos ha mostrado cómo la sexualidad inscribe en el hombre un límite que le posibilita el reconocimiento de la alteridad ajena. Pero. afirma igualmente que la existencia fiel y duradera de la pareja conyugal facilita una profundidad y una promesa que descalifican de golpe los restantes modos posibles de vivir la relación sexual. De momento tratemos de comprender qué dice la tradición bíblica del matrimonio y qué sentido teológico le da a la institución conyugal al referirla al proyecto de Dios sobre el hombre. por eso mismo. a no ser para denunciar el riesgo mortal de objetivación que entraña para el hombre. siempre en tensión entre la maduración . Las consecuencias éticas de esta doble crítica serán estudiadas en el quinto capítulo. se convierte en historia. en su vertiente positiva. nosotros mantenemos esta distinción. entre el deseo y el tiempo en el que se inscribe el proyecto. por lo que a nuestro tema concierne. ¡Lo que equivale a decir que la distinción entre el sentido de la sexualidad y el sentido de la existencia de la pareja conyugal hay que relativizarla seriamente! No obstante. es doble: por un lado la tradición bíblica no oculta que la sexualidad humana comporta una dimensión y una profundidad que el matrimonio. En la aventura conyugal hay un misterio y un riesgo sobre los que han meditado ampliamente las tradiciones o autores bíblicos. por otro lado. llama la atención la tensión entre la promesa vocacional dirigida al hombre y el peso de la realidad social en la que debe inscribirse dicha promesa que el texto bíblico pone de manifiesto. Y cómo. La tradición bíblica nunca habla de la sexualidad en sí. todo cuanto decimos del matrimonio también lo dice la Biblia de las relaciones entre Dios y su pueblo. Tensión ésta que. perspectiva que el texto apenas explícita. pero que sobreentiende de continuo: en efecto. de mera pulsión indiferenciada. tal y como ha sido vivido a lo largo de los siglos. no se puede separar de la pareja. en nombre de lo que creemos constituye la perspectiva de fondo de la tradición bíblica. Entre la sexualidad y la institución conyugal se establece una crítica recíproca. la sexualidad. nunca podrá expresar totalmente. para la Biblia. entre la impaciencia de la culminación y la paciencia de una historia común? Ahora bien. De ahí que.

VAN OYEN.) ¡Qué hermosa estás. tus pechos los racimos. 3. eres jardín cerrado. tu ombligo5. VIII. como la última palabra: ésta pertenece al esposo y a la esposa del Cantar de los Cantares al reconocer en su deseo el don liberador de Dios. 164-171. en el centro del AT. ¡ Ay. al situar estos datos «al principio». son para mí tus pechos como racimos de uvas. Cf. porque es fuerte el amor como la muerte. a describir con craso realismo lo que los hombres han hecho de ese don. «Dijo luego Yahveh Dios: No es bueno que el hombre esté solo. El diálogo del esposo con la esposa y su mutua fascinación. líneas más adelante. (NT). de que comporta una promesa que el hombre y la mujer están llamados a descubrir hasta la fascinación mutua. Un panal que destila son tus labios. hermana y novia mía. D. Y brilla así una prodigiosa luz: «El antiguo 1. trad. p. Me metió en su bodega y contra mí enarbola su bandera de amor. sin embargo.60 DESEO Y TERNURA «AMOR E INSTITUCIÓN» 61 de una historia de lento despliegue y los brotes de una esperanza y de un amor impacientes por llegar a su culmen. Ros. qué hermosa eres! Tus ojos son palomas. el admirable Cantar de los Cantares*. interesan éstos al etnólogo o al historiador más que al moralista.3-10). Si alguien quisiera comprar el amor con todas las riquezas de su casa. Le plus beiw chant de la rréalion. como un sello en tu corazón. 1. tus pechos. LYS traduce «tu sexo». Maric de MÉRODE. 49-104.. me has enamorado con una sola de tus miradas..6-7). tampoco es el medio de mantener sometida a la mitad (femenina) de la humanidad. no la considera. A pesar de las apariencias. Revuc théol. de la gratuidad y de la alegría del amor mismo de Dios. tu aliento.18-24 dans les écrits de l'Ancien Testament. Nada más chocante a este respecto que el modo como el Cantar vuelve los mismos términos de la maldición de la mujer citados poco ha (Génesis 3.) —Azucena entre espinas es mi amada entre las muchachas. trad. Hemos analizado los textos del inicio del Génesis en las pp. LYS. 120-125. franc.. 1977. pues. todos ellos forman parte de las costumbres sexuales y conyugales tradicionales de los pueblos del Oriente Medio1. es mi amado entre los jóvenes: a su sombra quisiera sentarme y comer de sus frutos sabrosos. y tu vientre. Quisiéramos poner de relieve su riqueza. labor de orfebre. El redactor yahvista subraya la bondad de este don con tanto énfasis como el que dedica.9-12). «Me has enamorado. «Tus pies hermosos en las sandalias. hija de príncipes. H. no en sentido cronológico sino teológico y estético. 2. como aroma de manzanas. Citemos las obras que nos parecen especialmente importantes: Sobre el problema en su conjunto: R. p. de Louvain. 329-352. se les da al hombre y a la mujer para que perciban en él la auténtica dimensión de la libertad. como crías mellizas de gacela. las aguas torrenciales no podrán apagar el amor ni anegarlo los ríos. Este paralelismo entre la historia del hombre y de la mujer y la historia de Dios y su pueblo constituye el núcleo de la teología bíblica.16): el deseo amoroso puede significar también el genuino amor. —¡Qué hermoso eres. Genéve 1974. «Une aide qui lui corresponde: l'exégesc de Gn 2.. es centella de fuego. París 1968. 1967). Etique de l'Ancien Testament. en el origen creacional. Voy a hacerle una ayuda adecuada»3. es cruel la pasión como el abismo. mi amado. sino anunciar que la realidad vivida en el presente por los hombres y las mujeres no es un destino fatal ni expresión de la voluntad creacional de Dios. p. Dueño/esclava: el AT. de M. qué delicia en tu amor! Tu talle es de palmera. 4. de Dios. PATAI. El matrimonio no es ya la repetición de la unión entre el dios y la diosa con miras a fecundar la tierra. 1958). hermana y novia mía. novia mía. el AT la atestigua en múltiples ocasiones. «Grábame como un sello en tu brazo. el matrimonio es un don del Dios creador.11). que sabe muy bien que la relación hombre/mujer en la pareja puede degenerar en esta relación. Dadme fuerzas con pasas y vigor con manzanas: ¡Desfallezco de amor!» (1. Instituciones del Antiguo Testamento. El amor conyugal aquí cantado es posible porque se ha liberado de cualquier fin religioso o utilitario. una copa redonda rebosando licor. hermana y novia mía. rodeado de azucenas. trad. y tienes. el viejo autor hebreo quiere recordar la intención fundamental. Lectio divina 51. El Cantar de los Cantares celebra la alegría. Yo pensé: treparé a la palmera a coger sus dátiles. el texto no quiere evocar una edad de oro perdida después por la falta de los hombres. .. alem.. Eres jardín cerrado. llamarada divina.16). L'amour et le couple aux temps bibliques. fuente sellada» (4. se haría despreciable» (8. du judaísme et du Nouveau Testament». a despecho de cuanto parece desmentirla en los hechos.5). cf. Para la historia de la interpretación de este texto. la más lírica celebración del amor humano. miel y leche debajo de tu lengua. interrogando en primer lugar al Antiguo Testamento (AT). Como decíamos más arriba a propósito de las palabras de Jesús sobre la relación hombre/mujer. 5. salvos algunos hechos particulares sobre los que volveremos más adelante. Hacia tu marido irá tu apetencia y él te dominará» (3. Barcelona 1985 (edic. y la fragancia de tus vestidos es fragancia del Líbano. tu cuello es una torre de marfil (. El matrimonio es una promesa que Dios no ha olvidado. qué dulzura y qué hechizo! Nuestra cama es de frondas (. la alegría del don de sí: «Yo soy de mi amado y él me busca con pasión» (Cantar 7. y más tarde al Nuevo. la práctica conyugal refleja una relación de dominio y de rivalidad entre el hombre y la mujer: «A la mujer le dijo:.15-2. —Manzano entre los árboles silvestres. fundante. de VAUX. exalta la belleza física y el amor sensual: «¡Qué hermosa eres mi amada. R. de A. tus amores son mejores que el vino! Y tu aroma es mejor que los perfumes. con una vuelta de tu collar. Aquí intentaremos estudiar en qué y cómo transforma la comprensión y la práctica sexual y conyugal la conciencia teológica de Israel. esa curva de tus caderas como collares. qué bella. tu boca es un vino generoso que fluye acariciando y me moja los labios y los dientes!» (7. EL MATRIMONIO SEGÚN EL ANTIGUO TESTAMENTO Dejamos a un lado los aspectos concretos de la moral conyugal israelita. King (edic. d'E. el placer y la belleza del amor conyugal. Al igual que la sexualidad2. Este excelente comentario al Cantar incluye unu bibliografía selecta muy útil. París 1967. Descuella en primer lugar. de Peyer (edic. ¡Qué bellos tus amores. 48-52. D. Tal convicción de que el matrimonio es más que la realidad sociológica vivida. La bibliografía es inmensa. montón de trigo. inglesa 1959).

espiritual y humanizante del matrimonio. El amor del hombre y de la mujer. Este término. la fidelidad. la alianza y la ternura se ofrecen al nombre y a la mujer como llamadas y signos de un amor. E. la tensión que el AT pone de manifiesto entre «la vertiente patriarcal-genealógica. ¡Pero esa promesa choca con la historia! Es decir. el matrimonio constituye un eslabón en la sucesión de generaciones que forman el clan y le aseguran su continuidad. que están reglados por una alianza y que se afirman en el amor fiel de la hesed»". en la que los encuentros amorosos predominan sobre la obligación de servir a la especie»16. cit. 14.1-49..podemos. 1838. liberada del temor religioso y del utilitarismo. 42-50 y H. entonces.. decíamos. cit. La primera. de hesed y de berit. PATAI. Cf. cf. este uso simbólico del matrimonio conduce a una mayor profundización de los significados espirituales y éticos de la institución conyugal. 11. en el tan importante contexto de los lazos de sangre dentro del clan. El matrimonio. R.. op. merced a sus hijos. se ve también cargado.. de una fidelidad. el sentimiento amoroso. Para los comentarios sobre estos capítulos cf. que ejerció su ministerio durante la segunda mitad del siglo VIII. Es evidente que al comienzo. se inscribe en una realidad social y cultural. es decir. la relación de Dios con su pueblo (encuentro. hija de Saúl. 9. mientras que la otra. lo cual din origen. Xla. esta tendencia al moralismo se hace más palpable. Neuchátel-Paris 1965. La sexualidad permite a la pareja inscribirse. p. Sobre el rol de In poligamia en Israel. SCHILLEBEECKX. por un efecto de feed-back.1-4. y a la par. implica decir que su origen se encuentra en un sentimiento y en un deseo espontáneos que conducen a una opción. 168. E. asimismo las pertinentes anotaciones de D. E. el primero en utilizar la imagen de la pareja conyugal para dar a entender la profundidad del lazo existente entre Yahveh Dios y su pueblo7. destinado a proteger el matrimonio de los estragos de una sexualidad no santificada. 10. cit. Tome I. la procreación. la ternura). p. indica el misterio de una alianza. a su 6. abordar la cuestión del matrimonio: describirlo en términos de ahabah (amour. 31. más adelante. Jeremías8 y más tarde Ezequiel9 retoman la misma imagen. p. Teología del Antiguo Testamento. por ejemplo. en el judaismo tardío. como realidad terrestre y creación de Dios que es. es decir. dentro del contexto de las costumbres del antiguo Oriente según las cuales sólo el hombre puede tomar la iniciativa amorosa. Los profetas comparan la infidelidad de Israel con la prostitución. Réalité terrestre et mystére du salut. 50-55. 165 s. constituye el original e innovador aporte de Israel. y semejante simbolismo permite profundizar en todo el valor ético. expresión eminentemente bíblica. La imagen va a permitir tanto una profundización en el sentido de la alianza (berit en hebreo) como en el del matrimonio. Por eso precisamente está permitida la poligamia. VAN OYEN. Será preciso tener esto en cuenta cuando abordemos los textos de Pablo.. pero esencialmente profana y humana»6. quien no percibe ya sus alegres y triunfales tonos.A. Gestación y parto serán vistos como la suprema dignidad de la unión conyugal15. 23. 16. 12. 7. sin embargo. «. Le mariage. 60-65 y E. en las tradiciones más antiguas de Israel. encargada de dar hijos a la pareja (así Agar. La fórmula es de André DUMAS. Ya hemos hablado de la desacralización que la conciencia teológica de Israel operó sobre la sexualidad. JACOB. realza los elementos relaciónales que lo constituyen. «Frente a unas formas de vida alteradas e importunadas por los sentidos que se les da en olius naciones. alteridad. p. Queda aún otro término importante11. este elemento no está ausente. Excluidos los juegos eróticos y sexuales todo lo posible. una vez desacralizado y devuelto a su plena significación humana. p. C. El matrimonio. historia). El primer valor es. el amor conyugal profundo y su culminación encontrarían su dignidad suprema en el engendramiento y en el parto». Así. como la realidad histórica. no puede designar más que el amor del hombre hacia la mujer y nunca (excepción hecha de I Samuel 18. que reemplaza a Sara en el lecho de Abrahán). SCHILLEBEECKX. es constatada. . la rivalidad celosa frente a cualquier posible amante).. se le reconoce como el lugar de una relación amorosa entre el hombre y la mujer. se va a convertir para Israel en la imagen genuina de la alianza entre Dios y su pueblo. muy por encima de la calidad del encuentro entre los esposos o de la fidelidad de su amor14. al igual que la sustitución de la esposa estéril por una concubina. p. 8. Israel se esmera en guardar las distancias ante todas las licencias sexuales.21-22. que. op. Nos parece. H.20: «Mikal. a exigencias extremas (que acabarían por perpetuarse en la i'iisuística católico-romana). quien parece reseservar al hombre el amor ¡dejando para la mujer la sumisión! 13. puede significar. Cf.1-17. JACOB. se enamoró de David») el amor de la mujer hacia el hombre. ahabah. y la vertiente profético-mesiánica. y que cabe denominar la línea electiva y afectiva. Pero esta línea que realza la procreación es minimizada un tanto (en absoluto abolida) en beneficio de la que. que el AT de por sí no sitúa en absoluto esas dos líneas al mismo nivel de valor. SCHILLEBEECKX. 54. p. mediante la promesa de que es portador. 16. en la que la descendencia prima sobre el umor. la bondad del corazón. p. Esta relación.. en efecto. por analogía. love). Merced al Dios que le eligió y que se revela muy distinto a los demás dioses. 106-110. de una alianza y de una ternura que la historia toda de Israel relata y enseña a confesar como proveniente del mismo Dios. op. vuelta ésta a su humanidad. poniendo de relieve lo que constituye una relación auténtica entre un hombre y una mujer: el amor (la hesed. 82 v vez. «de generación en generación». cf. en el amor de Jacob a Raquel. a saber. VAN OYEN. no queda resuelta. París 1966.62 DESEO Y TERNURA «AMOR E INSTITUCIÓN» 63 Israel quiere abordar y vivir concretamente lo sexual como una realidad espiritualizada. en el designio creador e histórico de Dios. 3. A medida que se profundiza en los valores relaciónales del matrimonio se refuerza progresivamente la monogamia y cierto rigorismo moral. < > cit. deseo amoroso'2. Osee. al igual que el Segundo Isaías10. la labor de liberación del sentido humano de la relación conyugal es más lento. op. E. como lo son las innúmeras listas familiares que agotan la paciencia del moderno lector de la Biblia. la línea relacional. 1-3. LYS. en el plano de las costumbres. en el AT. Sobremanera en los cap. Madrid 1969. cit. sobremanera en el judaismo posexflico expuesto a las libertades morales de la civilización greco-oriental. la fidelidad (la emunah) y el celo (la qin'ah. de una función simbólica importante. op.T. 15. p. piénsese. El amor. Israel desacraliza la sexualidad.1-5. entonces. fiel y celosa— de Dios para con su pueblo.1-63. como ya hemos visto más arriba.. a su vez. 54. Será el profeta Oseas. cit. Si bien. Todos estos términos se van a aplicar a la relación —amorosa. la propia de los usos y costumbres del Oriente antiguo. la línea genealógica.

fatalidad del legalismo. sino la deformación que de ella hacen los doctores judíos al elevarla de contingente al rango de norma de la voluntad divina. p. la voluntad creacional de Dios. Le Talmud. que es el de aportar una respuesta a la desdichada necesidad de la maldad humana. H. 23.1-10. descontento de la conducta de mi mujer. Cf. y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer. 31-40. Conviene advertir que esta enseñanza se ofrece al hilo de una pregunta capciosa de los adversarios de Jesús sobre el divorcio. 21. y en contraste con. Pero sería craso error pensar que Jesús con esas palabras está promulgando.». Cf.. De manera que lo que había sido manifiestamente concebido por la legislación deuteronomista en su origen como una defensa de los derechos de la mujer repudiada —el libelo le permitía volver a casarse. y los dos se harán una sola carne?» (Mt 19. adaptándolo a las necesidades de la comunidad. p. un sentido que hay que descubrir. apunta hacia la unión de la pareja. 38-47. Esta voluntad no puede ser puesta en duda.-B. de encendidas discusiones en el seno del judaismo en la época de Jesús20: la escuela rabínica de SHAMMAY concebía la autorización de repudiar a la mujer de manera estricta y restrictiva. tanto más cuanto ahí estriba la más sangrante hipocresía. I. STRACK-P. 1 20. una enseñanza original de Jesús. ella me había dado tres hijos de los que dos murieron. p. 43 y 492. Kommentar zum NT aus Talmud und Midrasch. lo hizo obligado por la maldad humana23 y no para permitir violar la intención genuina de Dios. La ley es necesaria. de A.1-8. F.). BILLERBECK. Bull. Texto éste que era objeto. la ley tiene por función evitar que esa presencia del mal en el hombre y en medio de la sociedad tenga consecuencias catastróficas. como respuesta a la propia necesidad del mal. De modo que Jesús no cuestiona el alcance y las funciones de la ley. sobre la interpretación legítima del texto del Deuteronomio 24. EL MATRIMONIO SEGÚN EL NUEVO TESTAMENTO El Nuevo Testamento da fe del esfuerzo llevado a cabo por la joven comunidad cristiana para traducir en términos éticos la enseñanza recibida de su Maestro y Señor. desde el comienzo. restituye sólo la intención del texto deuteronomista. p. su voluntad. p. enseñanza que él hizo vida de modo tan significativo.7-8). Paris 1950. 19. Pues si Moisés autorizó el repudio. Jesús acusa implícitamente a sus adversarios de traicionar la ley que tan escrupulosamente ellos quieren respetar. os permitió repudiar a vuestras mujeres. 22. ¡y con ella la esclavitud de la mujer! Jesús quiere.. eso es lo escandaloso para Jesús. Á propos du billet de répudiation» RTP l%9.n ese momento. sea cual fuere el carácter formal de la actual presentación evangélica19. Hemos desarrollado estas reflexiones en «Chance et ambigüité de la famille selon l'Evangile». número especial sobre «La famille». que no es por azar por lo que el AT se abre con la doble descripción de la pareja humana según el designio creador de Dios (Génesis 2) y según la realidad histórica (Génesis 3).J. L'hhtoire de la tradition synoptique. La polémica es evidente. 18. R. Creo. 2. El texto no es tan claro en el evangelio de Marcos. par.L.. Y así. una concesión a la dureza del corazón humano. Esta hipocresía. Aunque no compartimos el escepticismo de Bultmann cuando concluye un orinen comunitario de ambos lexlos. en efecto. una ley sobre el matriomnio y el divorcio. aclarando así el alcance social de la ley. . C . la repudié. pero no constituye. es la que Jesús quiere denunciar ante todo. recordar el designio de Dios. Malet sobre la edic. 214-223. BULTMANN. pues. «Díccnle: Pues ¿por qué Moisés prescribió dar acta de divorcio y repudiarla? Díceles: Moisés. LEENHARDT. evitándole así verse reducida a la mendicidad o a la prostitución22— se había transformado en un permiso legal —¡al menos para quienes tenían recursos financieros!— de practicar lo que podríamos llamar una poligamia sucesiva.. quien daba una interpretación más laxa21. Tanto en la versión de Mateo como en la Marcos este punto es capital: todos los sutiles distingos de las interpretaciones legalistas quedan descalificados por la afirmación fundamental de que Dios quiso una pareja humana sólidamente unida en el amor. COHÉN. (en adelante. «Les femmes aussi. del otro (como testimonia la tradición pagano-cristiana muy influenciada en sus orígenes por los modelos del judaismo helenista). Este comienzo es la promesa cuyo sentido ha intentado concretar Israel a lo largo y ancho de su historia. Por ello no se puede abordar el NT sin delimitar cuidadosamente los diversos momentos de la tradición cristiana y los diferentes medios culturales a los que se enfrenta la joven comunidad. a) La enseñanza de Jesús Topamos primero con el texto que ya hemos estudiado en parte a propósito de la sexualidad: Me 10. sino todo lo más una licencia. Rabbí AQIBA enseñaba que basta con ver una mujer más hermosa que la propia para estar en el derecho a repudiar a ésta última. CPE 29. suponer en esta perícopa el eco de una discusión polémica de Jesús contra la casuística de los doctores de la ley. de por sí. Mt 19. Cabe. 956\ I.1. Notemos primero que Jesús no censura a Moisés. Hacia el año 135 d . pensamos que este relato ofrece. Pero Marcos no comprendía ya el transfondo del debate. al contrario que la escuela de HILLEL. de manera radical. Paris 1973. Ante dicho designio. de 1971. en cuanto tal. Traducción dentro de. una esperanza. 1977.4-6a). teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón. JOSEFO dice en su autobiografía: • l'. el cual versa. Str. «¿No habéis leído que el Creador. los hizo varón y hembra. donde Jesús obliga a sus interlocutores a reconocer que en la ley de Moisés no hay ningún mandamiento acerca del divorcio. Resaltábamos entonces cómo Jesús apela a la intención fundadora de Dios al crear al hombre «macho y hembra» y al convocarles a la unidad de la carne18. alcm. aquello en lo que estriba su origen: la voluntad creacional de Dios. Respetar la ley de Moisés implica respetar su fundamento.64 DESEO Y TERNURA «AMOR E INSTITUCIÓN» 65 se ofrece como una promesa. Jesucristo. A.° 5-6. n. trad. confundir una y otra. El mandato de Dios. queda claro que todo repudio de 17. 313 ss. Lo que hay «al principio» es el anhelo de una pareja en la que el hombre y la mujer ceden al hechizo mutuo y hacen alianza de amor. promesa cuya fuerza utópica siempre pretendió verificar17. que es lambién su promesa. la cultura judía por un lado (cosa que vale para la tradición judeo-cristiana). una vez más. cuando es justamente el contario el lamino a seguir. y con la cultura helenista. Cf. |KTO al principio no fue así» (Mt 19. como muy bien sabe Mateo dada su raigambre judía.

de su voluntad y de su promesa.1-1 I. sino entre la codicia. se muestra en cambio misericordioso hasta el extremo con cuantos el fracaso ha llevado hasta el límite de la desesperación. pasa inadvertida. de la desesperación de no poder poner ya su esperanza en el amor. en este como en tantos otros ámbitos. No hay repudio inocente. 27. y el descubrimiento de la presencia de un amor creador e indulgente en el otro a quien se acoge. Véase por ejemplo. la mujer adúltera a quien Jesús se niega a condenar.casa con una repudiaadulterio case con una repudia.. 25. aunque fuera ateniéndose a la ley. y la promesa de Dios. lo sugiere por más señas en el propio texto que acabamos de considerar a propósito de la ley mosaica. P. y el que se ella repudia a su ma.Quien repudie a su . Jesús lo que quiere es evidenciar la inviabilidad del legalismo y. donde pone a la prostitutas como ejemplo de fe.). el debate no se entabla entre lo «permitido» y lo «prohibido». 28. una vez más. coda.10). Jesús es muy severo.32. es malograr la esperanza que la pareja debe encarnar. «En las palabras sobre el divorcio. La cita es de la p. (Mt 5. aun en el seno de la mayor de las angustias. Y también en otros sitios: la tradición evangélica conserva un logion de Jesús sobre el adulterio25. el rechazo del otro.18) (Mt 19. de por sí. Recordar esto no es establecer un nuevo legalismo. J. comete adulterio otro. comete adulterio. Y quien experimenta la frustración de su vida conyugal. con Fr. 24. 210-225. más riguroso que todos los precedentes. Jn 8. arranca al matrimonio del ámbito del mero legalismo para devolverle su auténtico alcance teológico. no es. Pero. Porque. ya cometió adulterio con ella en su corazón» (Mt 5. es decir. cuando Jesús le pone a Simón el fariseo el ejemplo de una mujer de ligeras costumbres. Jesús no da una ley. Le 7. No podemos dejar de ver en él el eco directo de una enseñanza de Jesús. desvelando así la dimensión teológica del matrimonio.9) . Con esta frase. que. el rechazo. «Habéis oído que se dijo: No cometereás adulterio.ll-12) (Le 16. aunque lo hiciera por sancionar la mala conducta de su mujer27. comete adulterio mete adulterio 26.. «Las palabras de Jesús sobre el divorcio y su interpretación en la tradición neotestamentaria» Concilium 55.. Todo aquel que repudie a su mujer. Mt 21.. En apoyo de esta última afirmación contamos con la actitud de Jesús frente a cuantos o cuantas han experimentado el fracaso o las dificultades de la vida conyugal o sexual24: teñida de la más grande misericordia y de una dulzura que Jesús no manifiesta. Tal desplazamiento es capital. Jesús muestra a las claras que él se sitúa más allá del legalismo. además.Quien repudie a su dia a su mujer. Pero de momento advirtamos que el evangelio de Mateo narra cómo los discípulos.66 DESEO Y TERNURA «AMOR E INSTITUCIÓN» 67 la mujer por el hombre es un pecado. estaría regulado en su práctica por una moral de lo «permitido» y de lo «prohibido». comete de «porneia». entendiendo por tal no tanto una falta moral cuanto una frustración del designio de Dios. p. más necesidad tiene de ser liberado por el Evangelio de la culpabilidad a la que le condena el legalismo.. introducida por Mateo. el fracaso existe. el cual sólo puede juzgar por los hechos realizados. es. considerado como una realidad «natural».27 s. marca el rechazo del otro como otro. comete adúltera.. Ninguna interpretación.32) (Mc. junto con la realidad del matrimonio. sino como profeta. la cerrazón temerosa y codiciosa. y el que se case con otra. el rechazo a creer en la gracia creadora y recreadora del amor. Volveremos de inmediato sobre este punto decisivo. se ve burlada.. Volveremos más adelante sobre la cláusula restrictiva («salvo en caso de porneia»). Lo que amenaza la unidad de la pareja es principalmente la codicia28. sino situar el matrimonio en el contexto de la dialéctica entre la promesa divina y la dureza del corazón humano.36-50. Bajo formulaciones ligeramente diversas las palabras de Jesús tienen un sentido muy claro: en contra de la interpretación tradicional. salvo en caso to el caso de «por. Si este repudio está motivado por el deseo de otra mujer. y Jesús denuncia aquí la práctica tolerante del repudio que minimiza e incluso menosprecia la fuerza del vínculo conyugal. Es claro que. no trae cuenta casarse» (Mt 19. ¡no hay ya zonas reservadas! .Todo el que repu. el miedo.Todo el que repu.. Mt 23) o hacia los mercaderes del Templo (Me 11.15-19 y par. quede claro. desde luego. con cuantos se sirven de la promesa de Dios para el propio provecho. en una palabra.mujer y se case con dia a su mujer y se mujer. y donde también cabe. Frente a la realidad del fiasco que amenaza a la pareja conyugal. y si adulterio. Si se quiere interpretar en tal sentido Mt 5. se muestran sus exigencias»26. como legislador. Lo que está en juego en la relación sexual y conyugal es precisamente esa profundidad.. y se neia». evidente. le dicen: «Si tal es la condición del hombre respecto de su mujer.. precisamente. ¡entonces es cierto que el matrimonio se convierte en un yugo insoportable! Pero Jesús no habla. la intención de esta frase debe ser bien entendida: este dicho pertenece al grupo de enseñanzas polémicas de Jesús contra la interpretación leguleya. 223. sigue en pie la promesa. como también lo fueron los profetas. Si Jesús es visto como un nuevo legislador. la cual comprendió enseguida quién era Jesús. hacia una perspectiva en la que el matrimonio es reconocido como el lugar en el que el hombre y la mujer aprehenden la promesa y la gracia de Dios.rido y se casa con da por su marido. Repudiar a la mujer. Jesús no quiere dejarse embaucar con distingos entre fracasos «autorizados» y fracasos «prohibidos». tras oir la enseñanza de Jesús sobre el matrimonio.). él equipara el repudio al adulterio.otra. sino que se expresa contra un empobrecimiento legalista de la realidad del matrimonio. y más cruelmente que en cualquier otro dominio de la vida humana. para éstos cabe decir que donde abunda el pecado sobreabunda la gracia. que reduce al otro a mero objeto del deseo. comete adulterio casa con otra. por último. evidentemente.. más en concreto. como si los primeros pudieran invocar inocencia y poderse justificar. más que una manera hipócrita de justificar legalmente el adulterio. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola. hacia los hipócritas (por ej. más duro que el precedente. destruye por iniciativa propia el singular vínculo del matrimonio. es. 1970. Mateo quiere probablemente denunciar de ese modo ¡a reacción legalista que la Iglesia de su tiempo parece haber tenido ante las palabras de Jesús. HOFFMANN.31-32. la hace ser contra aquélla.. excep. minimizar la importancia que Dios atribuye al lazo conyugal. estafar la confianza que la mujer había puesto en su marido al aceptar vivir con él. Jesús lo sabe. ninguna casuística puede justificar aquí el malogro de la voluntad de Dios. El nudo de la cuestión se desplaza así desde una problemática en la que el matrimonio. poner de relieve la infinita exigencia del amor: ya no se puede obrar como si algo quedara fuera del alcance de esa exigencia. que no es original. LEENHARDT.

. Así.iclisino riguroso que él defiende. Volveremos sobre esta difícil cuestión del divorcio al examinar el modo como Mateo y Pablo intentarán tener en consideración la «dureza del corazón» humano sin dejar de mantener el sentido teológico del logion de Jesús. Lo que quiere hacerles entender Jesús es que la venida del Reino hace posible vivir el matrimonio como gracia. renunciar «por el Keino»34. Parece que estuviéramos en los albores de una línea de pensamiento que iba a tener urnn éxito en el devenir de la historia de la Iglesia.30).25-27. tal vez. sino aquellos a quienes se les ha concedido. ni toman mujer ni son dadas en matrimonio)». celibato y matrimonio. n. 112. Neuchatcl-Paris 19702. en el conjunto de la reflexión teológica de Mateo no se ve qué pudo llevarle a inventar semejante enseñanza que rompe de modo tan palpable con la tradición judía. b) La enseñanza de la tradición apostólica Trataremos ahora de comprender cómo interpretó la enseñanza de Jesús la Iglesia primitiva. Jesús aduce tres situaciones que. Desde la perspectiva legalista en la que se sitúan. a causa del Reino. II. pero su propia extrañeza bien parece una garantía de autenticidad. pero a las dos categorías de eunucos que el judaismo descalificaba por tratarse de incapaces para contraer matrimonio. 34b-35). Conviene. la expresión «por el Reino» es demasiado específica como para no designar ÍI los discípulos de Cristo. discutir antes un texto muy extraño y no menos apasionante. ahora bien. 113. Jesús von Nazareth und die essenische Qumransekte. l>(¡ 8. cit. «Dícenle sus discípulos: Si tal es la condición del hombre respecto de su mujer. si no necesario. 354. 32. I.29).29. art. y entre las realidades que hay que odiar para poder ser discípulo de Jesús. El mismo logion lo refiere Mateo (10. se elenca el amor a la esposa. p. implica un fiasco.-B. 30. a la gracia que posibilita la libertad humana. Sobre la situación de los eunucos en el judaismo. en la que la renuncia al matrimonio es voluntaria. Jesús añade una tercera.37-38) de modo más suave. La voluntad de Dios subsiste. BRAUN ve en estas palabras un logion auténtico de Jesús. pero conviene antes indagar cómo transmitieron e interpretaron los evangelistas las propias palabras de Jesús. y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Revue de Qumran 6.68 DESEO Y TERNURA «AMOR E INSTITUCIÓN» 69 Dicho esto. sin idealizar de modo alguno la situación humana. Str. p. Y así es el único que cila el matrimonio como una de las (mezquinas) excusas puestas por los invitados al banquete para desatender la invitación (Le 14. ¡o a sí mismo sin ir más lejos! (así P. en el ámbito de la sexualidad al igual que en otros problemas morales. Las principales fuentes son las cartas de Pablo. Madrid 1977. Spatjüdisch-haretischer und frühchrisüicher Radikalismus. con todo. Todo divorcio. En Mateo leemos: •I'. o de los dos incluso. uno y otro. Pero me parece abusivo afirmar que Jesús no tuviera presentes a sus propios discípulos. y no hay argucia jurídica o moral capaz de cambiar este hecho. Le 14. no ii'iiinn mujer ni marido (lit. donde Lucas es una vez más el único en mencionar el amor a la esposa entre las cosas a las que es posible. C. 31. Strommata 3. Jerusalén en tiempos de Jesús.V Esta es la formulación de Lucas: «Los hijos de este mundo toman mujer o marido (lit. dicha voluntad no mantiene la unión después de su ruptura»29.s. 1968. es cierto. a radicalizar la enseñanza de Jesús." Los evangelistas LUCAS tiende. p.» (22. y califica la desunión. Fr. Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno. Tan sólo Mateo aporta este dicho (19. pero yo no veo que Jesús haya pensado jamás que ese fracaso estuviera prohibido a los creyentes. n. l/évanitilr selon saint Matlhieu. Compárese el mismo texto en las versiones mateana (19. pero los que han sido siilerados dignos de tener parte en aquel mundo y en la resurrección de entre los muertos. no trae cuenta casarse.10-12). no son «naturales». el matrimonio vivido como gracia que remite a la fidelidad es el que garantiza que el celibato no es una maldición. En el tercer evangelio asoma la sospecha de que el matrimonio podría ser un obstáculo importante para una 29. Y empleo deliberadamente la expresión «fracaso prohibido» para subrayar lo absurdo del problema. y hay eunucos hechos por los hombres. y en las que se veía una maldición31. cf.. 1182 c.ii lu resurrección no se toma mujer ni marido (lit.: no se toma mujer ni una es dada en liimonio).. 40. en los esenios que practicaban la abstinencia y el celibato.inilrui. cf. dejan de ser realidades naturales o resignadas fatalidades para sumarse.). que deja entender que para ser considerado digno de la resurrección es preciso no haber tomado mujer o marido35. a pesar de los esfuerzos de uno de los cónyuges. p. Un exégeta tan crítico como H. cf. justamente. El logion del negarse a sí mismo para seguir a Jesús adquiere en Lucas un sesgo de radicalídad casi insoportable33.29) y marcana (10. no nos parece justo deducir de este texto la idea de que Jesús ha prohibido rigurosamente el divorcio. el evangelista utiliza una lórmula cuando menos ambigua. que entienda»30. «Esséniens et eunuques». BONNARD. pero no plantea la existencia de una realidad conyugal independiente de los cónyuges. a los discípulos se les hace muy duro el dicho de Jesús sobre el adulterio. antes puede ser admitido por algunos como una vocación. algunos cristianos se creen llamados n vivir un riguroso ascetismo sexual y conyugal36. las hijas por los padres).: inmiiii mujer y son dadas en matrimonio. cf. se destruye el vínculo conyugal. para mejor testimoniar la novedad del Reino. JEREMÍAS. 353 s. CNT I. LEENHARDT. «El logion de Jesús estigmatiza el divorcio como contrario a la voluntad original de Dios. 3. por último. Quien pueda entender. al que nos hemos referido brevemente con anterioridad. DANIEL. 1. p. línea según la cual. Jesús piensa. Existen quizás casos en los que. 16 Ya en el siglo II un hombre como Julio CASSIEN citará estos textos para justificar el i. «por el Reino de los Cielos»32. seil. Y para confirmarlo. La misma idea la hallamos rn 18. 805 s. De manera que. Jesús invita al hombre y a la mujer a superar la perspectiva natural o puramente social a la que obligan las apariencias para reconocer la bondad de la creación bisexual y la vocación que ahí hace Dios al hombre y a la mujer. CLEMENTE de Alei. 34. Pero él les dijo: No todos entienden este lenguaje. y J. Tübingen 1957. 13. llegando incluso a la castración. J. y no como un dato natural con sus leyes humanas. 284 y 446 s. La libre existencia del célibe es la que garantiza que también el matrimonio es una opción libre. Los discípulos de Cristo pueden «comprender este lenguaje». .20). 3 y p. En la versión lucana de la controversia entre Jesús y los saduceos sobre la resurrección (Le 20. /.

se debió hacer de las palabras de Jesús norma de vida moral de las Iglesias. cit. recordando la dimensión profética del mensaje de Cristo. es decir. Parisl'oiirnai 1948. corrían el riesgo de reducir la doctrina de Jesús a los estrechos límites de la doctrina tradicional. Pues yo os digo. En primer lugar. en efecto. MARGOT. ¡¿Y si éstas las pretendió 1 el autor?! . Pero no tardaría en aflorar el peligro de hacer del mensaje de Jesús un comentario de la ley similar al de los escribas y doctores de la ley. Mariage et divorce dans VÉvangile. Y si hubo que intentar semejante ensayo fue. BALTENSWEILER. J. J. vida libertina. MATEO. comprende porneia en el contexto de las difíciles relaciones entre judeo y pagano-cristianos en la Iglesia primitiva. Sobre esta cuestión cf. 0/7. víctimas de un adulterio por parte del cónyuge? ¿Qué le sucederá a una pareja que pasa por graves dificultades conyugales? Remitirla a las palabras de Jesús. pretendiendo respetar la letra. y sobre todo. 88 s. El problema de Mateo no es salir al paso de una dificultad locante a un caso. Bruges 1959...9 como añadidos matéanos. que respeten ciertas prohibiciones tocantes a puntos delicados para los judíos. de unión conyugal contractuada por antiguos paganos.E. y. P. quebranta el espíritu de la ley. mejor.. También la TOB que. sus interlocutores primordiales..33. p. evocaría los interdictos de Levítico 18. ¿Por qué este añadido?37.32 y 19. de acuerdo en considerar Mt 5. adulterio. o. de la porneia. RTP 1967 (6).27. formular la hipótesis siguiente: muy pronto. Escindida de su perspectiva escatológica.6-18 concernientes a los impedimentos de matrimonio por motivos de consanguinidad. de invitar a los hombres.llrich-Stuttgart 1967. HOFFMANN. <•!> <//..». no comparte esta perspectiva ascética. sin duda porque las comunidades de origen judeo-cristiano. Se puede. P. tal comentario iba a ser particularmente riguroso. mientras que originariamente lo que quería era recordar la promesa y el sentido teológico que van unidos a la existencia de la pareja humana. SCHILLEBEECKX.. dado el caso.20). Lucas parece mostrarse dueño de una sensibilidad que caracterizará a las comunidades pagano-cristianas de finales del primer siglo. Su interpretación personal de la enseñanza de Jesús se caracteriza esencialmente por el añadido en 5.23-29 mención de una tentativa llevada a cabo para regular esas relaciones: en aras de la concordia se les pide a los paganocristianos «que se abstengan de lo que ha sido contaminado por los ídolos. que se encuentran. Los exégetas anteriormente citados sientan la hipótesis de que Mateo tiene en mente la misma preocupación y que retoma el término para decir a los pagano-cristianos que si ellos se separan de su mujer para avenirse a esa petición. inaugurada. En primer lugar ¿qué significa la expresión «salvo en caso de porneia»lM Porneia puede tener numerosos sentidos: prostitución. 5. sin hacer patente su carácter de promesa. Cabe. Esta es la primera hipótesis. la advertencia jesuánica de la indisolubilidad de la pareja acabaría por convertirse en una declaración legalista. Con todo. interpretación de la antigua ley mosaica.21. Die Ehe im NT.. Todos los exégetas están. que hubieran sido muy útiles para regular determinados problemas comunitarios..9 de una clausula restrictiva —«salvo en caso de porneia»— al dicho de Jesús anteriormente estudiado sobre el repudio y el adulterio. por su parte. Ha merecido el visto bueno de numerosos exégetas. Expliquémonos con mayor claridad. por contra.». creemos. por tanto. como complemento o. seguido de BALTENSWEILER y BONNARD39. así como denunciar la hipocresía del legalismo que.31. cit. y sobremanera en el seno de comunidades judeo-cristianas. o más bien su comunidad. p. ¡pues sería remitirles a una ley absoluta! Nuestra hipótesis es que el inciso mateano quiere responder precisamente a semejante escollo. «oficializa» esta interpretación al traducir «salvo el I'IIMI ile unión ilegítima».20. que impide una lectura legalista del mismo al situar la exigencia en una perspectiva teológica y no moral. curiosamente. entonces. por BONSIRVEN. subsanar la dificultad nacida del conflicto entre un dicho de Jesús que prohibe cualquier tipo de repudio y una petición hecha por los judeoeristianos a los pagano-cristianos de no contraer matrimonios ilegítimos según la Ley. jurídica y culpabilizadora para cuantos viven un fracaso en este terreno. no nos parece convincente. «L'indissolubilité clu mariage selon le NT.. expuestas a la inmoralidad del mundo helenístico e influenciadas por sus tradiciones ascéticas. impudicia. a una «justicia» superior a la de los escribas y fariseos (5. de los animales estrangulados y de la sangre». por desgracia. Le divorce dans le Nouveau Testament.C.). Típico caso en el que el discurso secundario de los exégetas sustituye 1 un texto cuya oscuridad o ambigüedad se resisten a ser subsanadas.70 DESEO Y TERNURA «AMOR E INSTITUCIÓN» 71 vida auténticamente cristiana. no cometen adulterio. Mateo buscaría. entre ellas la de Mateo. explicar muy bien qué razones impulsaron a Mateo a insertarlas en la enseñanza del Maestro. En lo que concierne al matrimonio y al divorcio. La intención de Mateo es mostrar que Cristo. Hallamos en Hch 15. p. DUPONT. nuevo Moisés. que enumera los cusos de ilegitimidad de matrimonio para impedir tales uniones. No se ve por qué los demás evangelistas habrían suprimido esas palabras en el logion de Jesús. en un debate 37.. 387 s.32 y en 19. a su exclusión de la comunidad. H. porque siempre es delicado explicar un texto a través de otro posterior y proveniente de una fuente distinta. BONSIRVEN. El evangelio de Mateo constituye. mala conducta. art. por más señas. y muy particularmente a sus discípulos. por fidelidad a la ley de Israel. W. separarse de la mujer casada en tales condiciones. Pero también. La brevedad de la expresión no permite decidir con precisión ateniéndose al mero plano lexicográfico. Habrá que buscar la solución partiendo del contexto de la discusión existente en el judaismo y en el cristianismo naciente sobre las condiciones que autorizan el repudio. p. salvo error. 19. el resultado de tal intento interpretativo..p. Se han explorado dos vías fundamentales. probablemente muy excepcional por lo demás. significaría abocarles a una condena implacable. Ante semejante tergiversación en la que el discurso de Jesús se convierte en ley ¿qué se puede decir a quienes sufren un fracaso. abstracta. sino el de responder a una cuestión ciertamente más angustiosa y por desgracia menos excepcional: la del fracaso de una unión conyugal en su propia comunidad judeo-cristiana. La porneia a la que se refiere este texto de los Hechos. La primera. 216-220. por ejemplo. tiene la autoridad de interpretar de manera novedosa la voluntad de Dios («habéis oído que se dijo a los antepasados. es decir. tan poco judía por lo demás. 282s. BONNARD. no se ve por qué Mateo se habría arriesgado a modificar el texto de una enseñanza del propio Señor pura dirigirse a pagano-cristianos que no son. 155 ss. Más aún ¿por qué iba Mateo a remitir al texto del Levítico 18. J... /.

no por muchas veces.. Más aún: incluso quien se ve obligado a admitir que su vida conyugal ha sido destruida. Por otra parte. no debe sentirse autorizado a volverse a casar (19. SCHILLEBEECKX. independiente de la voluntad o del amor de los contrayentes. sino tan sólo a cuantos pretendieran repudiar a su mujer por motivos más fútiles. Sin embargo. en una palabra. 19. 7 s. por parte de una mujer que se ha resistido a todos los esfuerzos no menos insistentes y pertinaces de su marido por hacerla volver de su extravío y por salvar la pareja»43. tan sólo el caso de porneia es reconocido aquí como capaz de autorizar el divorcio. pues. la mujer hiciere penitencia y quisiere volver a su marido. la cual no busca la explicación fuera. p. por cierto. más que de subsanar el malentendido al que que podía dar lugar el dicho de Jesús. sino en el texto mismo y en su contexto. Y Mateo. explica el texto de Mt 5. que habría precisado algunas explicaciones complementarias. Se trata de una característica conducta deshonesta. p. Asi habría que entender el «salvo en caso de porneia». siempre y cuando se admita que porneia significa «adulterio» en sentido estricto.9. de una conducta deshonesta insistente. manifiesta que no hay esperanza posible. este no podía ser más que la mujer) por su conducta manifiesta de modo evidente que ha roto el vínculo conyugal. 29. Por una parte. Se impone.32 con sentido muy claro: «todo el que repudia a su mujer. transforma en dura situación objetiva lo que hasta el momento no iba más allá de las dificultades relaciónales. 29 y 87. es de una brevedad tal que uno se puede preguntar si no lo hace explícito para dejarlo con un halo de ambigüedad. dos lecturas son posibles.) va más lejos. J. No trataría Mateo. No se sitúa. Op. a una eventual reconciliación.. por eso es por lo que él ha introducido este inciso que parece autorizar el divorcio. aunque nos parece que conviene igualmente a Mt 19. Estas razones nos empujan a preferir. e igualmente posible. conducta gravemente deshonesta y pertinaz. Desde esta interpretación. 41. no nos parece conforme al Evangelio. Cf. Pero Mateo multiplica las precauciones para que tal declaración no reabra la puerta a la hipocresía casuística denunciada por Jesús. después que fue repudiada. pues.).9) quiere impedir una interpretación legalista de las palabras de Jesús y que. pertinaz. 157 s. Fr. autor cristiano de la primera mitad del siglo II: «—Ahora bien. La palabra de por sí (. a saber: libertinaje sexual. el debate sobre el divorcio llevaba ya tiempo abierto en el judaismo. como se ve.9 simplemente para resaltar mejor la universalidad del principio de la prohibición de nuevo matrimonio que pesa sobre todo divorciado o separado. se explica del siguiente modo: incluso quien ha repudiado con toda justicia a su mujer.32. el otro texto. LEENHARDT. en este contexto. por encima del fracaso y de la muerte44. cit. Para manifestar que queda una esperanza. contrario a la palabra del Señor constatar que hay casos en los que se ha roto la unión conyugal. La segunda. la empuja también a ella al adulterio. 42.. la hace irremediable. justo es constatar el hecho sin condenar a la infelicidad al otro cónyuge en nombre de una exigencia inexorable. Esta interpretación. hay que comprender porneia en su sentido más corriente. pues. 40. 44.1) como las palabras de Jesús sobre el repudio-adulterio. Esto es lo que parece querer decirnos Mateo: cuando uno de los cónyuges (a la sazón. ¡La unión conyugal puede ser destruida! Postular. cit. Es más que probable que Mateo utilice porneia en el sentido que tenía en todos los debates de las escuelas rabínicas. es el pecado que carga sobre sí. p. de las terribles responsabilidades en que incurren los que repudian a su mujer (son ellos los responsables directos del adulterio que ha de cometer su esposa). salvo en el caso en que ella haya (ya) cometido adulterio».. lo hemos dicho. Así. mediante el logion de Jesús. DUPONT. ¿Está permitido el divorcio? Esa es la cuestión que preocupa a las jóvenes comunidades cristianas que conocen tanto la autorización de Moisés (Deuteronomio 24. que asimila el repudio (salvo el debido a la porneia de uno de los cónyuges) al adulterio. aun debidamente constatado. Lo que equivale a decir que el hombre puede efectivamente separar lo que Dios unió. pecado. J. que permiten a los dos cónyuges tomar la iniciativa del divorcio. Habida cuenta de estas matizaciones.. o bien si él considera que para sus lectores la expresión es tan clara que no necesita explicaciones. ¿Cómo? «Lo que Dios unió no lo separe el hombre» decía Jesús recordando la voluntad original de Dios (19. Y esta obligación corre por igual para el hombre que para la mujer» (El Pastor. «adulterio» o «mala conducta sexual de la mujer»40. Hay que reconocer con Schillebeeckx: «el hecho de que Mateo escriba para judeo-cristianos permite creer que el evangelista no piensa en las costumbres grecorromanas.6). con la tradición escolástica. Mateo. por la posibilidad de penitencia de la mujer.: Mand. La primera de ellas. . El acento cae sobre la prohibición para un esposo separado de contarer un nuevo matrimonio. 36. La cita concierne más en concreto a la exégesis de Mt 5.9.72 DESEO Y TERNURA «AMOR E INSTITUCIÓN» 73 sobre el divorcio? Estañamos ante una argumentación enrevesada e indirecta. IV. junto con HOFFMANN. No es. hay que recibir a quienquiera pecare. 43.7 s.32 y presente en 19. ¿Por qué esta asimilación? Porque al repudiar a su mujer. art. dado el contexto: «Porneia no designa aquí el simple adulterio. no debe casarse el hombre. op. A saber: «acción deshonesta». comprender el término en su sentido más fuerte. no está autorizado por el Señor a volverse a casar. y grande. la segunda línea de interpretación. él no tiene en mente más que las leyes judías. cit. pues sólo una penitencia se da a los hijos de Dios. habría tenido el cuidado de añadir que ese riesgo no existe evidentemente si la mujer ha incurrido ya por propia iniciativa en adulterio. Nuestra hipótesis es que Mateo (19. pero hace penitencia. Abundaremos sobre esto dentro de poco.32). si el marido no la recibe. en ámbito judío. ¡no se puede empujar al adulterio a alguien que ya lo ha cometido! El logion de Jesús no atañería a quienes son víctimas del adulterio de su cónyuge. minimiza el valor del inciso mateano: mera nota aclaratoria en 5.9) ¿Por qué? Esencialmente para no cerrar definitivamente la puerta a un perdón posible. Hallamos la misma idea en HERMAS. Tal interpretación del capítulo 19 me parece exigida por el otro texto (5. señor: si. En este último caso. lectura difiere algo de esta. Sí. que la indisolubilidad del matrimonio constituye un vínculo objetivo. quien ha repudiado a su mujer no puede ser puesto en el mismo rango que quienes la repudian ilegítimamente. por tanto. que reconocen sólo al hombre el derecho a repudiar a su mujer por razón de conducta deshonesta»41. el marido precipita la crisis. porque ella ha incurrido en adulterio42. LEENHARDZ y otros. ¿no habrá de ser recibida?— Antes bien —me contestó—. queriendo advertir a los creyentes. en este caso.

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por ende, en la perspectiva del Reino de Dios que viene como perdón y vida, sino en la de la ley que juzga y condena. Quien cree en el Reino, cree en la resurrección posible de lo que el pecado condena a muerte. Así pues, para Mateo, la conducta deshonesta pertinaz de la esposa rompe el lazo conyugal, conduce a la separación de hecho de los esposos. La voluntad humana ha logrado separar lo que Dios quería unir. Pero eso no libera al cónyuge creyente de su responsabilidad: él debe continuar manifestando de modo concreto su esperanza desde el fracaso, creyendo en la promesa puesta por Dios en el existir de la pareja que puede resucitar mediante el arrepentimiento y la reconciliación. Así es, nos parece, como el evangelista Mateo logra contestar la lectura legalista que las comunidades cristianas hacían de las palabras de Jesús y, al mismo tiempo, intenta evitar la trampa de la casuística45. Como responsable de una comunidad que debía hacer la experiencia, como Israel y Moisés antes de ella, de la «dureza del corazón humano», Mateo quiere mantener viva la crítica al legalismo instaurada por Jesús: Dios no «autoriza», en su Ley, el divorcio; asocia por contra su promesa a la existencia de la pareja unida; pero Dios no quiere la muerte del pecador, sino proveer mediante su Ley de un espacio vital, posible a pesar de todo, en el que pueda subsistir la esperanza del perdón y de la reconciliación. El esfuezo ético que a la comunidad toca consistirá en evitar tanto la hipocresía que juega con la exigencia y la promesa divinas, como la suficiencia orgullosa que se cree autorizada a condenar a las tinieblas exteriores a quienes han cometido una falta; positivamente, la ética deberá recordar la promesa de Dios y disponer un espacio vital posible para cuantos se vean heridos por el fracaso, tentados por el mal, domeñados por la codicia. Es lo que, creemos, Mateo intentó hacer.

2." El apóstol Pablo En su correspondencia con los corintios Pablo se vio obligado a abordar los problemas del matrimonio (y sobre todo en 1 Co 7)46. El contexto es muy diverso al que hemos pergeñado al hablar de Jesús o de los evangelistas. Aquí, en el ámbito de la mentalidad griega, amenazan dos peligros: la inmoralidad y el ascetismo. La inmoralidad era casi una especialidad corintia —¡existía un verbo «korinthiazein», vivir a la corintia, que evocaba las delicias libertinas prometidas a los viajeros que llegaban a Corinto!—. Ante tal realidad, algunos cristianos parecen haber reaccionado practicando un ascetismo muy riguroso, justificándolo con el dualismo del pensamiento religioso griego y con el es-

catologismo cristiano, que anunciaba el fin próximo de todas las cosas. Pablo, en un escrito precedente47, había felicitado a los corintios por reaccionar contra la disolución moral de sus conciudadanos48, si bien protestaba enérgicamente contra cualquier desprecio del cuerpo: «el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. ... ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es santuario del Espíritu Santo, que está en vosotros y habéis recibido de Dios? ... Glorificad, por tanto, a Dios en vuestro cuerpo» (1 Co 6,13.19 s.). En la misma carta, Pablo se sitúa, no obstante, del lado de quienes postulan una estricta disciplina moral: «¿No sabéis que en las carreras del estadio todos corren, mas uno solo recibe el premio? ¡Corred de manera que lo consigáis! Los atletas se privan de todo; y eso ¡por una corona corruptible!; nosotros, en cambio, por una incorruptible... Yo... golpeo mi cuerpo y lo esclavizo; no sea que, habiendo proclamado (el mensaje) a los demás, resulte yo mismo descalificado» (1 Co 9,24 s., 27). Parece ser que este consejo tuvo tan buena acogida en Corinto que algunos sacaron la conclusión de que formaba parte de las consecuencias éticas normales de la fe el renunciar en adelante a toda relación sexual. En una carta dirigida por los corintios al apóstol para plantearle diversas cuestiones, se lee en efecto esta frase: «Bien le está al hombre abstenerse de mujer»49. Todo el capítulo 7 de la primera carta a los Corintios, tal como la conservamos, constituye una larga respuesta a las diferentes cuestiones planteadas por esta opción ascética respecto del matrimonio y de la sexualidad. De entrada (7,1-6), Pablo cuestiona un ascetismo que corre el riesgo, por orgullo espiritual, de no pisar tierra. «Quien quiere portarse como ángel, se comporta como bestia», este pensamiento de Pascal ilustra muy bien el comentario de Pablo. A los esposos ansiosos de un perfeccionamiento moral espiritual o ascético, Pablo les recuerda que en pareja cada cual pertenece literalmente al otro, y no puede, por tanto, decidir por sí solo romper la relación sexual: «Que el marido dé a su mujer lo que le debe y la mujer de igual modo a su marido. No dispone la mujer de su cuerpo, sino el marido. Igualmente, el marido no dispone de su cuerpo, sino la mujer» (7,3-4). La única concesión que hace el apóstol no es viable si no media el mutuo acuerdo de los esposos: «No os neguéis el uno al otro sino de mutuo acuerdo, por cierto tiempo, para daros a la oración; luego, volved a estar juntos, para que Satanás no os tiente por vuestra incontinencia» (7,5). De modo que a los miembros casados de la comunidad, Pablo recuerda que hasta la perspectiva de la inminencia del Reino

45. A nuestro juicio es por este motivo por el que no precisa más el sentido de porneia; se trataba para él de evocar el caso de un fiasco manifiesto en una vida conyugal, sin necesidad de entrar en el resbaladizo terreno de describir los casos que justificarían de por sí el repudio. 46. Los mejores comentarios modernos de la Primera carta a los Corintios son, a nuestro parecer, los de J. WliISS (KEK, 1910"), A. ROBF.RTSON - A. PLUMMER (ICC, 19I42) - E.B. ALLO (Kt. Uib. 1934). A. SCHLATTKR (l'aulux tler lióle Jesu, 1934), J. HERING (CNT VII, 1949). II. I.IET/.MANN-W.G. KUMMIiL (UN T 9, 1949'), - C. K. HARRIiT (Black's NT Comm., I96X), ii. i). WliNDI.ANI) (NDT7, 196X''), H. CONZE1.MANN (KEK, 1969").

47. Damos por buena la hipótesis según la cual las dos cartas a los corintios que poseemos son en realidad una colección de varias cartas o fragmentos de cartas de Pablo reagrupadas posteriormente. A tenor de esta hipótesis, el pasaje al que ahora hacemos alusión, 1 Co 6,12-20 —que ya hemos estudiado más arriba— forma parte de un conjunto de dos cartas más antiguas, mientras que el cap. 7, que nos disponemos a estudiar, pertenece a una tercera carta. 48. Y quizá de algunos cristianos que, so pretexto de libertad cristiana, —«todo está permitido» parece haber sido su lema, cf. 1 Co 6,12— se declaraban por encima de las leyes morales. 49. Es verdad que se puede dudar de la función que desempeña esta fase (1 Co 7,1): «En cuanto a lo que me habéis escrito, bien le está al hombre...». Se puede tomar la segunda frase como el contenido de lo que han escrito los corintios —tal es nuestra hipótesis— o como una nueva frase que introduce el desarrollo peculiar del apóstol; dicho desarrollo hace muy improbable, u nuestro juicio, esta segunda opción.

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(cf.7,29 y 31) no modifica la realidad conyugal, cuyo sentido sigue siendo el de ser el lugar donde se experimenta la pertenencia a otro en un lazo de dependencia mutua (7,4). El ascetismo no es aceptable más que si es provisorio y libremente aceptado por los dos cónyuges. Después, el apóstol aborda una serie de cuestiones concretas. Lo hace fundándose en la tesis central de que «cada cual tiene de Dios su gracia particular: unos de una manera (es decir, el matrimonio), otros de otra (es decir, el celibato)» (7,7). Para Pablo, como para Jesús, matrimonio y celibato son un don, un «carisma» de Dios. Una vocación, significada en el don de Dios. Hemos pasado del plano natural en el que se situaba aún el pensamiento judío, al hacer del celibato una desgracia y del matrimonio una obligación, al plano vocacional en el que el Evangelio sitúa las posibilidades humanas. El hombre no queda liberado de las contingencias por la fe, pero puede vivirlas en la fe como don y promesas de Dios. ¡También el matrimonio! He ahí por qué Pablo aconseja a los miembros no casados de la comunidad que permanezcan en su estado, es decir, que reconozcan en su situación un carisma de Dios: «No obstante, digo a los célibes y a las viudas: Bien les está quedarse así, como yo» (7,8). Pero si eso les parece imposible, entonces: «Si no pueden contenerse, que se casen; mejor es casarse que abrasarse» (7,9). Semejante formulación se ha prestado a muchos equívocos: pareciera Pablo recomendar el matrimonio como un mal menor para quienes carecieran de la fuerza de permanecer en continencia y celibato. ¡Sería muy extraño que el apóstol desmintiera dos líneas más abajo la tesis que acababa de asentar en v. 7! Se trata, de hecho, de otra cosa, siempre con el realismo que le caracteriza: si alguien no puede aceptar el celibato, que sepa reconocer en ese hecho una llamada de Dios; si la continencia es imposible, ¿por qué obstinarse como si ella representara una vía espiritual superior? ¡Hay diversidad de dones! Es justo, entonces, casarse, aceptar la propia realidad y hacer de ella una vocación50. No se minusvalora, pues, el matrimonio en este texto, como han pretendido ciertas lecturas, sino que constituye una llamada al realismo, sin el cual no le es posible a uno reconocer su vocación. La prueba de que Pablo no desprecia en absoluto el matrimonio nos la aporta el versículo siguiente en el que el apóstol recuerda la enseñanza de Jesús: «En cuanto a los casados, les ordeno, no yo sino el Señor: que la mujer no se separe del marido, mas en el caso de separarse, que no vuelva a casarse, o que se reconcilie con su marido, y que el marido no despida a su mujer» (7,10-11). No ya que la nueva realidad instaurada por la fe cristiana no autorice la separación, sino más aún, invita a no desesperar de una posible reconciliación. Idéntica perspectiva que en los evangelios, el de Mateo en particular.

Por lo que hace a los matrimonios «mixtos» (es decir, en los que uno de los cónyuges no es creyente), quedarán regulados con el mismo punto de vista: no puede esgrimirse el Evangelio, en tanto aceptado tan sólo por uno de los esposos, como motivo de división de la pareja. Al contrario, se erige en promesa de un posible descubrimiento común, de santificación común. En la unidad conyugal se da una promesa de participación tal que uno de los cónyuges puede, por su sola presencia, santificar al otro: «En cuanto a los demás, digo yo, no el Señor: Si un hermano tiene una mujer no creyente y ella consiente en vivir con él, no la despida. Y si una mujer tiene un marido no creyente, y él consiente en vivir con ella, no le despida. Pues el marido no creyente queda santificado por su mujer, y la mujer no creyente queda santificada51 por el marido creyente» (7,12-14). El Evangelio no puede ser un pretexto para la separación por parte del consorte creyente. Ahora bien, el no creyente ha de ser respetado en su libertad: «Pero si la parte no creyente quiere separarse, que se separe52, en ese caso el hermno o la hermana no están ligados: para vivir en paz os llamó el Señor. Pues ¿qué sabes tú, mujer, si salvarás a tu marido? Y ¿qué sabes tú, marido, si salvarás a tu mujer?» (7,15-16). Respeto realista, una vez más, a la libertad y al aprecio del otro del apóstol: nada de vanidad espiritual, ni afán de hazañas sin sentido. Tras un paréntesis (7,17-24), en el que Pablo desarrolla su idea sobre lo importante que es que cada cual deje de vivir su situación como un antojo del destino, y empiece a percibirla como la condición realista de su vocación, el apóstol retoma las cuestiones que le habían planteado los corintios; es conmovedor comprobar la humildad de la que hace gala Pablo al confesar que sobre ciertos temas él no puede sino dar un consejo, y no un precepto imperativo. Trata primero el caso de los solteros (7,25). Éstos harán quizá mejor si no se casan, no porque el celibato sea teológicamente superior al matrimonio, sino porque los tiempos son difíciles: «...pienso que es buena cosa, a causa de la necesidad presente, quedarse el hombre así. ¿Estás unido a una mujer? No busques la separación. ¿No estás unido a mujer? No la busques. Mas, si te casas, no pecas. Y, si la joven se casa, no peca. Pero todos ellos tendrán sufrimientos en su vida cotidiana, que yo quisiera evitaros» (7,26-28). Desde la perspectiva escatológica en que Pablo sitúa la existencia cristiana, el estado matrimonial representa, en efecto, una dificultad mayor, bien porque puede entrar en conflicto la solidaridad para con el cónyuge o para con la familia, a la hora de las persecuciones, por ejemplo, bien porque la justa preocupación

50. En cuanto al verbo «abrasarse» utilizado aquí, designa de modo metafórico la fuerza del deseo, «el fuego de la pasión». A menos que Pablo contemple aquí el fuego de la gehenna (del lugar de los muertos) que les esperaría a quienes por orgullo se hubieran creído lo suficientemente fuertes para vivir en continencia, pero que no habrían podido a la postre más que zozobrar en la inmoralidad (cf. M.L. BARRE: «To Marry or to Burn: pyrousthai in 1 Co 7,9» CBQ 36, 1974, 193-202). Poco importa; lo importante es tener claro que Pablo quiere luchar, mediante esta imagen, contra esc enojoso esplritualismo que pretende desentenderse de la realidad y lijar por su cuenta las condiciones del don de Dios.

51. «Si Pablo, en el v. 14, insiste tan enfáticamente en que el cónyuge no creyente queda «santificado» (geheiligth) por el creyente, es porque en Corinto existían unos prejuicios determinados: se tenía miedo a quedar profanados (entheiligt) por el comercio con el cónyuge no creyente. La respuesta de Pablo parte de la libertad otorgada por Cristo: el cristiano no cae por ese matrimonio en poder de las «potencias malignas», sino que "santifica" al cónyuge pagano y le sitúa en la dimensión del amor de Dios» P. HOFFMANN, art. cit., Conciliwn 55, p. 221222. Sobre este problema, cf. también J. Blinzler, «Zur Auslegung von 1 Kor 7,14», Neuteslamentliche Aufsatze, München 1963, p. 32-41; H. CONZELMANN, KEK, p. 146-148. 52. Fundamento de lo que el derecho canónico denomina «privilegio paulino»: el papa puede autorizar a un cónyuge converso a abandonar a su consorte pagano si éste último no acepta la conversión del primero.

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por el consorte es un dato del estado conyugal que hacen al hombre y a la mujer casados menos disponibles de lo que pueda estarlo el célibe. Pablo deja entender con claridad en todo este pasaje (7,29-35) hacia dónde se inclinan sus preferencias; pero no deja tampoco de corregir su «apología» del celibato al añadir: «Os digo esto para vuestro provecho, no para tenderos un lazo, sino para moveros a lo más digno y al trato asiduo con el Señor, sin división» (7,35). Se trata para cada uno de saber cómo puede él responder mejor a la llamada del Señor teniendo en cuenta la realidad. Si el Reino no es evasión de la realidad, es porque exige una vida disponible a sus llamadas, a sus imperativos de ruptura. Cómo responder, sin soñar, concretamente a esas exigencias es lo que Pablo pretende discernir. Al abordar de inmediato la cuestión de los novios, lo hace el apóstol con no menos realismo. «Si alguno teme faltar a la conveniencia respecto de su novia, por estar en la flor de la edad, y conviene actuar en consecuencia, haga lo que quiera: no peca, cásense. Mas el que ha tomado una firme decisión en su corazón, y sin presión alguna, y en pleno uso de su libertad está resuelto en su interior a respetar a su novia, hará bien. Por tanto, el que se casa con su novia, obra bien. Y el que no se casa, obra mejor» (7,35-38). Para los novios, el principio enunciado anteriormente de «permanecer cada cual tal como le halló la llamada de Dios» (7,20) podía representar más un peligro que una vocación. También ahí la tentación de la hazaña espiritual —en este caso, una especie de «matrimonio blanco»53— hay que criticarla, tanto como lúcidamente apreciar la realidad: no hay pecado ninguno en reconocer que uno no está hecho para el celibato. Por otra parte, antes de tomar la decisión de renunciar al matrimonio, hay que pensárselo dos veces: Pablo multiplica las precauciones y exige ante todo que no se dé coacción alguna, ni interna ni externa, sobre el interesado. El último problema, en fin, abordado por el apóstol, es el de los viudos y viudas: ¿tienen derecho a volverse a casar? ¿no supone eso una prueba de una crasa falta de espiritualidad? Esta es la respuesta: «La mujer está ligada a su marido mientras él viva; mas una vez muerto el marido, queda libre para casarse con quien quiera, pero sólo en el Señor. Sin embargo, será feliz si permanece así según mi consejo; que también yo creo tener el Espíritu de Dios» (7,39-40). Sigue en pie el mismo principio: por derecho nada impide el nuevo matrimonio a los viudos, pero que cada uno examine dónde se halla su vocación personal; Pablo, en función de la situación presente, piensa—pero es un paracer personal, añade— que la viudez es un estado mejor que el volver a contraer matrimonio. El capítulo 7 de 1 Corintios en conjunto es particularmente importante para comprender cómo se elaboró el discurso de la ética conyugal cristiana. En la respuesta de Pablo apreciamos cómo se construye, en su etapa naciente, una reflexión concreta edificada a partir de tres datos: el mandamiento del

Señor, el contraste concienzudo con la realidad y la perspectiva escatológica. El primero, en sentido lato, representa la interpretación de la Ley en función de las palabras y de la persona de Jesús; y recuerda el designio de Dios sobre el hombre. Este designio se inscribe en una realidad, segundo dato, para darle sentido; nunca jamás ha de convertirse en pretexto para huir de esa realidad, para vaciarla fantasmagóricamente, antes para transformarla con valentía. Pablo desconfía, da a la nariz, de un espiritualismo desencarnado que sustituye el arrojo ético por la autosuficiencia espiritual. Pues bien, la novedad del Reino que se hace sitio en medio de los hombres es precisamente ese arrojo, mientras que la pretensión de una superioridad espiritual divide a los hombres y les hace incapaces de amar. ¡Es demasiado fácil soñar con una obediencia perfecta cuando se evita definir su lugar de arraigamiento real! Contra semejante ilusión Pablo recuerda que se trata de conocer cuál es el terreno en el que Dios nos sitúa para invitarnos a ser, desde ahí, testigos de una alternativa54. El tercer dato, la perspectiva escatológica, define el horizonte de esa obediencia y evita que no sucumba a las trampas del conformismo y del legalismo. He ahí por qué el matrimonio es también una vocación. Esta reflexión paulina sobre el tema del matrimonio implica tomarse en serio tres cosas: primeramente la enseñanza del Señor, poniendo de relieve la promesa y las exigencias que lleva consigo la relación hombre/mujer, la gracia particular del matrimonio; en segundo lugar, la de la realidad, tanto personal como social, en la que han de vivirse dicha promesa y dichas exigencias; tomarse en serio, por último, la perspectiva escatológica, que relativiza los datos «naturales» y le hace al hombre acceder a la dimensión vocacional en la que su libertad puede desempeñar realmente su función peculiar. La sexualidad no es ya destino o necesidad, sino ejercicio posible de una vocación libre. 3° La tradición paulina Hallamos dos menciones más del matrimonio en las cartas paulinas: 1 Tesalonicenses 4,3-7 y Colosenses 3,18 s. El primer texto presenta el matrimonio como posibilidad de vivir en la santidad, de resistir a la fornicación, respetando en particular a la mujer del «hermano». He aquí el poco conocido texto: «Esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; que os alejéis de la fornicación, que cada uno de vosotros sepa tomar mujer55 para vivir en santidad y honor, y no dominado por la pasión, como hacen los gentiles que no conocen a Dios. Que nadie falte a su hermano ni se aproveche de él en este punto, pues el Señor se vengará de todo esto, como os lo dijimos ya y lo atestiguamos, pues no nos llamó Dios a la impureza, sino a la santidad».

53. Algo así como lo que se conoció de hecho más tarde en la Iglesia, a saber, la costumbre de las virgines subinlroductae: jóvenes deseosas de permanecer célibes que ponían su virginidad bajo la protección de un hombre de confianza con quien vivían. ¡No es difícil imaginar las ambigüedades de semejante situación! Cf. CIPRIANO, Cartas, 4,4 (CSEL 3', 475). Juan CRISÓSTOMO, Contra quienes tienen vírgenes en su tasa bajo su protección (PG 47, 495-514).

54. Idéntico realismo hallamos en la reflexión paulina sobre el poder político y la correspondiente responsabilidad cristiana. Cf. E. FUCHS, G. RIST, «Realité du politique et obéissance de la foi. Remarques sur Rom 13,1-7», Bull. CPE, Genéve 21, 1969, n.° 1, p. 42 ss. 55. Literalmente: «...sepa adquirir su vaso...». El «vaso» puede designar el cuerpo y, por extensión, la esposa, «cuerpo del marido» (cf. 1 Co 7,4).

como «Salvador» (v. lo que yo llamaría la tensión entre el dato cultural y la visión teológica.K. Este texto encuentra un pormenorizado y decisivo comentario en la carta a los Efesios (5. que respete al marido». Y es ante todo el primer intento teológico de considerar el matrimonio en función de la novedad del Evangelio. purificándola mediante el baño del agua. Esta comparación transforma sustancialmente la afirmación precedente: parecía que estábamos ante una tesis «natural» —el hombre es la cabeza de la mujer— y nos encontramos ante una declaración cristológica sobre el vínculo que une a Cristo con su Iglesia. y los dos se harán una sola carne. Pareciera que. donde. A primera vista. que es necesaria la sumisión de la mujer al 56. parece restringirse bruscamente en la frase siguiente (v. He aquí los índices de dicha tensión en el texto: — La frase que sirve de introducción al pasaje (v. 57. . Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer. 23 el autor justifica la sumisión de la mujer mediante el argumento «. Maridos. C. para santificarla. I9491). y presentársela resplandeciente a sí mismo. No diríamos lo mismo de otros dos textos que también comentan la exhortación paulina de Colosenses. en cuanto a vosotros. y la mujer.5). que nadie pretenderá esquivar. en virtud de la palabra. y no la afirmación «natural» de la superioridad del hombre sobre la mujer59.. sino que sea santa e inmaculada. él. Encontramos aquí el eco de un texto del apóstol. la puerta a la posibilidad. Pertenecería.. como conviene en el Señor. aun a pesar suyo.porque el marido es cabeza de la mujer. Con todo.4-5 y 1 Pedro 3. Éste es el texto: «Sed sumisos los unos a los otros en el temor de Cristo. Gran misterio es éste. introducida con un «como» (hós): ser cabeza. H. introducida con un «porque» (hoti). ABBOTT (ICC 1897). se olvidan las enseñanzas de Pablo. a lo que algunos historiadores han dado en llamar «la escuela paulina».26-40) y a recordar. la subordinación de la mujer. ciertamente. 1971). como al Señor. de que el Espíritu de Dios pueda expresarse también a través de una mujer para la edificación de la comunidad (11. por decirlo de modo más explícito. y lo hace con tal insistencia (cf. 58.. Así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. HAUPT (KEK.34).23). Y esto queda aclarado más abajo. 19487). E. Yo creo que una lectura seria revela un sentido muy distinto en este texto. Ahora bien. pero no de cualquier modo: «como Cristo es Cabeza de la Iglesia» —es decir. yo lo aplico a Cristo y a la Iglesia. sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida. J. el texto parece justificar. de sus hijos. pues.80 DESEO Y TERNURA «AMOR E INSTITUCIÓN» 81 E] segundo texto retoma una exhortación clásica de la predicación moral antigua: «Mujeres. 1902).. 1 Corintios 11. pero en cuanto maridos ¡los cristianos parecen escapar a esta regla! El autor yuxtapone así dos exigencias. En todo caso. a propósito de un problema muy concreto —¿es preciso que las mujeres lleven velo en el culto?— Pablo recuerda igualmente que el hombre es cabeza de la mujer (11. K. en el respeto de su voluntad. como Cristo es Cabeza de la Iglesia. amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella. F. 27)—. a pesar de su deseo de salvaguardar el orden jerárquico que se le antojaría justo y natural. 1936). y así se interpreta la mayoría de las veces. que la carta a los Efesios es un escrito perteneciente a la generación subapostólica (fines del siglo I). 59. mientras que al marido se le exhorta al amor. empero. Tito 2. ya que constituye el ensayo teológico más elaborado de todo el Nuevo Testamento sobre la cuestión del matrimonio58.. contemplada por el apóstol. también los maridos son invitados a someterse. Comentario que constituye un excelente ejemplo de cómo la tradición paulina56 continuó la labor teológica y ética del apóstol57. MASSON (CNT. M. con la mayoría de los críticos. valiéndose de argumentos teológicos. va a intentar una interpretación cristológica de la relación hombre/ mujer. Para un estudio detallado de este texto hay que remitirse a los comentarios siguientes de la carta a los Efesios: T. tensión entre el discurso tradicional de la moral judía yjudeocristiana sobre el matrimonio y un nuevo lenguaje que busca expresarse a partir de la novedad del Evangelio. conforme a su voluntad esencial. quien había admitido que las mujeres ejercieran un ministerio de profecía en la comunidad (cf. obligado por el propio Evangelio. 1953'). ni la mujer sin el hombre. como un novio que presenta a su novia (v. a saber. BART11 (Anchor. antes bien. La mujer cristiana no ha de ocuparse más que de su casa. Pablo tuviera que afirmar. Sostenemos. SCOTT (Moffat. al margen de toda jerarquizado!). que el sentido profundo de la relación hombre/mujer se halla «en el Señor». cuando el autor se dirige a la mujeres: la sumisión parece ha de ser una cualidad específica de la mujer.8. 22). M. 14.. Así como la Iglesia está sumisa a Cristo. Está fuertemente marcada por el pensamiento paulino: la carta a los Efesios es una especie de comentario parenético de la carta a los Colosenses (auténtica). esta tesis fundamental.9. como si el ámbito matrimonial quedara fuera de la regla evangélica.1-7.) que resulta tanto más sorprendente la afirmación exactamente contaría que el apóstol coloca en el centro de su discurso (11. cuando explícitamente hace de la relación Cristo-Iglesia el referente al que hay que comparar la relación conyugal: «Así —«como Cristo ama a su Iglesia»— deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos». vínculo que es propuesto como la norma para juzgar el sentido del vínculo existente entre el hombre y la mujer en la pareja conyugal. y no seáis ásperos con ellas». 1974). o más bien cristológicos. Esta tesis explicativa.11): «Por lo demás. 11. O. SCHLATTER (Erlauterungen. frase destinada a luchar contra determinada anarquía litúrgica (cf. 21) invita a los creyentes sean quienes sean a someterse los unos a los otros «en el temor de Cristo». El que ama a su mujer se ama a sí mismo. los cuales interpretan el pensamiento paulino en un sentido restrictivo: la sumisión de la mujer es un dato cuasi-natural y sus actividades quedan relegadas por completo al mero ámbito casero-familiar. a renglón seguido. A. sin cerrar..2-16. el Salvador del Cuerpo. E. porque el marido es cabeza de la mujer. pues somos miembros de su cuerpo. Lo que es determinante. 1953). ¿Por qué esa sumisión peculiar dentro de una regla que afecta a todos? ¿Por qué la reciprocidad de la sumisión mutua en la fe se acota en el ámbito conyugal? En cuanto cristianos. la alimenta y la cuida con cariño. como quien se entrega (v. en virtud del amor a él. Texto de gran importancia. en la plena y libre reciprocidad.3). es la relación Cristo-Iglesia.7. Se vuelve así a la situación que se daba tradicionalmente en el judaismo y el helenismo... SCHLIBR (1965').». vale decir. Maridos. CiNlLKA (HerdersT. varón. es completada de inmediato e interpretada con una comparación. así también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo. sed sumisas a vuestros maridos. esto es. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne. 1 Co 11. ni el hombre sin la mujer en el Señor». y se recuerda tan sólo la famosa frase del apóstol «Las mujeres cállense en las asambleas» (1 Co 14. DIBELIUS (HNT.21-33). RENDTORFF (NTD. H. que cada uno ame a su mujer como a sí mismo. 25). — En el v. lo mismo que Cristo a la Iglesia. amad a vuestras mujeres.5). pues. Las mujeres (sumisas) a sus maridos.

porque lo decisivo ahora es el «misterio»63 de la unidad de Cristo con su Iglesia que el matrimonio tiene por vocación reflejar. a saber. que en cierta manera pone siempre en cuestión la institución —siempre hay un más allá de la realidad conyugal institucional que hay que esperar se descubra— y la institución. una decisión oculta que sin embargo se manifiesta en el tiempo bajo lu oscuridad de un velo. Éste es el contexto de todo el pensamiento cristiano antiguo.82 DESEO Y TERNURA «AMOR E INSTITUCIÓN» 83 El ejemplo de este texto. al contrario. Para todos los autores de la Antigüedad cristiana. Pero eso no es más que apariencia: el dato cultural no es ya lo decisivo. ya lo hemos dicho. la de reflexionar en los posibles sentidos. «Para san Pablo. amar a su marido como a su propio cuerpo. de donde concluye su exhortación a los maridos de amar a sus mujeres de igual manera. de la relación entre Cristo y su Iglesia. Lo que es sorprendente e importante.. 61. Tarea por hacer que no consiste en repetir mecánicamente las fórmulas bíblicas sobre la sumisión de la mujer. puede significar el amor de Cristo por su Iglesia. De ahí que el Antiguo Testamento proponga una comprensión del matrimonio que se cierne sobre dos polos contrarios. ¿por qué seguir manteniendo la invitación a la sumisión de las mujeres? Simplemente. el proyecto creador de vida convertirse en portador de muerte.) Pues sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto» (Rm 8. cuando éstos se presentaban como evidencia del destino. Cf. por grande que sea el peso que se le conceda. op. en desprecio o desconocimiento. Así. El Antiguo Testamento está transido de una teología del matrimonio que por un lado pone el acento en el sentido del mismo. E. por tanto. tal y como se concebía ésta en la época. el amor (ahabah) es siempre el sentimiento del más fuerte hacia el más débil. ese factor teológico parece más bien reforzar. Teología del Antiguo Testamento. insiste en la promesa que lleva consigo: ofrecer al hombre y a la mujer la maravilla del encuentro amoroso (cf. Entonces. Cantar de los Cantares). JACOB. fuera del cual le es prácticamente imposible pensar en el problema del matrimonio. en el ámbito de las relaciones entre hombres y mujeres. educado en tradiciones judías y helenistas. 62. de acuerdo además con las concepciones del antiguo Oriente. a través del matrimonio. si no estúpida. las cuales preconizarán el fin de las estructuras tradicionales del matrimonio o de la pareja para autorizar una licencia sexual muy poco compatible con el sentido del amor de Cristo. El propio autor de la carta se arriesga a ello en su texto cuando reflexiona sobre lo que es el amor de Cristo por su cuerpo. para los cristianos del primer siglo. atenazada en unos condicionantes sociales que la Biblia no ignora: el encuentro amoroso puede verse reducido en cualquier momento a relación de dominio y conflicto de poder.. p. «natural».. y que no es otro que el de significar la relación de Dios con su pueblo. la esperanza implica que le es posible ya al hombre «amar a su mujer como a su propio cuerpo» (v. 3. O. antes en preguntarnos de continuo cómo. la realidad. Según la tradición judía. Etique de VAnden Testament. Genéve. SCHIU. la abolición de toda jerarquía. op. social y psicológico no hubiera cambiado. gnósticas por ejemplo.. De ahí que no quepa invitar a las mujeres a «amar a su marido». significa una decisión del consejo divino. VAN OYEN. 123. 28). en efecto. 63. Más último y pujante es el anuncio del Evangelio que hace ver esa realidad de otro modo. pues. En resumidas cuentas: dentro de un esquema cultural que se muestra evidente a los cristianos del siglo primero. Madrid 1969. H. El Evangelio evidencia que tales datos no son sino consecuencia de situaciones de fuerza en las que no tiene cabida el amor. 1 Co 11.) en la esperanza de ser liberada (. que el hombre y la mujer no son iguales. culturales). puede adquirir significado el «misterio» del amor de Cristo por su Iglesia. Piénsese en el texto de Pablo: «Pues la ansiosa espera de la creación desea vivamente la revelación de los hijos de Dios. cómo el Evangelio introdujo en la conciencia humana de la época un factor crítico que cuestionaba de modo radical los datos «naturales» (es decir. Y. una revelación del Dios todopoderoso que tiene luguren la historia de la salvación» E. p. a pesar suyo y constreñidos por la realidad misma del mensaje evangélico.. como si nuestro entorno cultural. ni mucho menos. y. comporta la evidencia de la inferioridad de la mujer61. la Iglesia. p.. no podía parecer sino irreal por completo. 60. fue sometida a la vanidad (. Se abre así una tarea teológica ante nosotros. a ésta le queda el consentir en ello. 82. la reflexión teológica del autor de la carta a los Efesios introduce un factor de cambio de sentido. Hemos llegado de este modo al centro de la reflexión teológica sobre el matrimonio: el amor humano. bien de exaltación espiritualista y utópica que quiere adelantarse tanto a la realidad última que acaba por despreciar la más elemental decencia.13 ss. SCHILLEBEECKX. Pero —y ahí creo que estriba el punto novedoso y decisivo— esa realidad. La reflexión teológica consiste en comprender el misterio de ese amor y en ver a continuación cómo afecta a la realidad de la existencia conyugal de los hombres y mujeres de este tiempo. deja de ser evidente. indispensables tanto el uno como el otro: la promesa. cit. como íntimamente preñada de una esperanza62 que relativiza los así llamados datos naturales. ilustra. porque para un hombre del siglo I. 97-101. no es. cambiado el contexto. En el contexto del siglo I. sin valor alguno60.). Lo cual no niega. 1974.19-22). cuando el contexto socio-cultural sea capaz de asimilar su verdadero significado. semejante sumisión es un dato evidente. cualquier predicación que hubiera proclamado el fin de la sumisión de la mujer. Se refiere sólo al hombre que toma la iniciativa para con la mujer. la palabra "misterio". E. el esquema cultural. A primera vista. tan radicalmente en cuestión. no es el dato último. ligada al término hebreo sod. presa del hastío. . que los autores neotestamentarios mantengan un modelo jerárquico para hablar de las relaciones hombre/mujer. como le será un día a la mujer.EBEECKX. cit. justificándolo. 106-110. podemos una breve síntesis. creo yo. Un "misterio" es. eso constituye un dato de base: oponerse a él es signo bien de estupidez (cf. sino el hecho de que lo pongan. libertino e inmoral. sin alcance. pues. La predicación moral cristiana intentará no eludir ni los datos de la realidad ni la novedad del Evangelio. como lo ilustrarán determinadas sectas cristianas posteriores. La creación. p. esta expresión se antojaría impropia. CONCLUSIÓN Al término de este estudio de la tradición bíblica. el peso de la realidad de la institución conyugal. y de otro lado. liberado por el Evangelio de todo tipo de conformismos y de legalismos.

si se cree poder negar la realidad con sólo cerrar los ojos. si lo que se pretende es presentarse como original y soñar con un cristianismo del que nosotros fuéramos los iniciadores. III y IV. por último. La tradición cristiana antigua (los evangelistas y Pablo) no hizo más que transmitir estas enseñanzas del Señor. muy a menudo. o cómo Pablo sale al paso ensayando lo que podríamos llamar el realismo escatológico frente al matrimonio. es decir. No cabe saltar ingenuamente de la Biblia a nuestra época ignorando o fingiendo ignorar el peso que la tradición tiene sobre las conciencias o sobre el inconsciente de los cristianos de hoy. Por eso condena el adulterio como rechazo deliberado de ese reconocimiento y como total sumisión a la pasión mortífera. al menos desde el punto de vista actual. La doctrina agustiniana representa un segundo y singular momento. apoyándonos en los textos. se ignora esa tradición. Vamos a ver en el cuarto capítulo cómo se ha llevado a cabo esa tarea en la historia de la Iglesia. que el matrimonio es una vocación. Dejarla a un lado y actuar como si lo que ha sucedido no hubiera sucedido sólo puede tacharse de pretencioso o infantil. al mismo tiempo. el lugar de una llamada de Dios (de donde la posibilidad de renunciar a él en razón de otra llamada del mismo Dios). lo peor y lo mejor. en fin. Pero no es menos cierto que. cuanto de extraer las líneas fundamentales. para el AT más que desorden y violencia. aquéllas. en el que indudablemente se mezclan. Tal es precisamente la pretensión de este cuarto capítulo: intentar sopesar el auténtico valor de la tradición moral cristiana. Desde ahí se abre una tarea teológica. comprender. infantil. Capítulo IV «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD: UNA HISTORIA LLENA DE AMBIGÜEDAD» Sólo una investigación superficial o tendenciosa sobre la ética cristiana pasaría por alto las difíciles y ambivalentes relaciones del cristianismo con la sexualidad. el matrimonio es uno de los ámbitos en los que el hombre y la mujer se juegan el sentido de su vida. al . La relación del hombre y de la mujer es de nuevo reconocida como el lugar por excelencia donde emerge el amor. lista ética patrística será retomada y elaborada con una gran (excesiva) precisión por AGUSTÍN. Todas estas tentativas.84 DESEO Y TERNURA único modo de dar un sentido creativo real a la sexualidad —fuera de la institución la sexualidad no es. mantuviera la tensión escatológica. que acabaron por definir lo que se ha dado en llamar «la moral cristiana». ni más ni menos que la posibilidad de experimentar la proximidad del amor de Dios. discernir desde ahí lo que está en juego en la labor de interpretación ética que la Iglesia ha hecho y hace de sus propias fuentes. que tenga en consideración la realidad contingente de aquellos a quienes se propone? Es interesante ver cómo Mateo intentó solucionar la cuestión evocando el valor del perdón llegado el caso del fracaso. a tenor de la enseñanza de Jesús que retomaba la del Génesis. que nuestra moral occidental está ampliamente influida por ese pasado de la tradición cristiana. El tercero lo constituye la Reforma protestante. tal como él la anuncia al pregonar el Reino de Dios. se halla atestiguada en la proximidad misericordiosa y amorosa del hombre y la mujer reconciliados. y. Frente a la sociedad antigua ellos trataron de formular una moral (una «ascesis» como prefieren decir ellos) que aboliera el dualismo gnóstico y. Jesús vuelve a proponer. por muy diversas que sean. Y si acude a la ley no lo hace desde un punto de vista legalista. Lo que se da a conocer. Y esta cuádruple intención define nuestro campo de investigación: no se trata tanto de relatar pormenorizadamente la historia de las relaciones entre el cristianismo y la sexualidad. los términios de esa tensión: la proximidad misericordiosa de Dios. y que son pocos los que tratan de situarla en el marco de sus motivaciones reales o contrastarla con los presupuestos ideológicos de una época muy distinta a la nuestra. Pretencioso. en efecto. cuya enseñanza domina de modo indiscutible toda la moral occidental del medioevo. en la relación de amor del hombre y de la mujer en el matrimonio es algo que pertenece al orden del amor que Cristo da a su Iglesia. Con la necesidad suplementaria de inscribirlas de modo concreto en la realidad de la vida de las primeras comunidades. Dicho de otro modo. justamente. la tradición cristiana se ha desviado de la tradición bíblica. frente a una práctica legalista un tanto hipócrita. su cuerpo. sino para recordar lo extraordinariamente serio que es lo que se juega entre un hombre y una mujer. Es incontestable. tienen como denominador común el reconocer. querámoslo o no. Un primer momento lo constituye la reflexión de los Padres de la Iglesia de los siglos II. ¿Cómo mantener la orientación evangélica sin trasformarla en un nuevo legalismo. que consiste en ver cómo en los distintos contextos culturales ese misterio de amor puede y debe ser significado por la pareja humana comprometida en el riesgo de la fidelidad y de la libertad. es decir. comprender también por qué. en ciertos puntos capitales. y en el quinto intentaremos decir cómo nos parece que se puede hacer en nuestro contexto cultural. por qué y cómo el cristianismo ha mantenido tan particular discurso sobre la sexualidad. que. Es lo que la tan bella reflexión del autor de la carta a los Efesios deja entrever cuando habla del misterio teológico que va ligado al matrimonio.

. Este lazo entre respeto a la vida y respeto al otro es expresado por la Didajé del siguiente modo: «No matarás. por tanto. y al modo como de los antiguos se cuenta que mantenían rebaños de bueyes. cargado de promesas. ante todo. 210-212. ZNW 1933. traduce. el cristianismo se reafirmó como garante de una moral rigurosa. He aquí.. MOORE. ovejas o de caballos de pasto. Cambridge (Mass. así se reúnen ahora rebaños de niños por el único fin de usar torpemente de ellos. Los modelos brindados a lo largo de la historia apenas se ven deformados por la evolución. «Zu Rom 1. en primer lugar. pues sus mujeres invirtieron las relaciones naturales por otras contra la naturaleza. «Se cría a un hijo aun cuando uno sea pobre.. en sus grandes líneas. igualmente los hombres. Christianismeet héllenisme. cometiendo la infamia de hombre con hombre. 5. Cf. G. mirándolo bien. lTm 1. tal denuncia de la inmoralidad del mundo griego antiguo es frecuente. esta evolución no ha cambiado nada de lo fundamental en esas dos morales. La exposición de niños era muí practica común en la época imperial (cf. 1964). en cambio. no fornicarás.) Durante este periodo la Iglesia propugna ante todo la necesidad de una disciplina moral. Études sociales et juridiques sur l'antiquité grecque. 234 s. no matarás 3.). Recherches sur le mañane el la condilion de lafemme mariée a l'époque hellénistique. con un hijo. Tito 3.» 3 . no faltará quien se una. 2 vol. Madrid 1954. «.18-32)'. la lista de pecados con los que el autor de la primera carta a Timoteo expresa su indignación frente a la situación moral de su tiempo: «. Si hemos renunciado a rastrear la evolución de estas dos morales en la época moderna (del siglo XVII al XIX). Paris 1970. contribuciones y tributos. porque dicha evolución no viene determinada por una necesidad teológica interna. a fin de no cometer pecado ni impiedad alguna. Desde fines del siglo XVI. Evitamos además la exposición de los niños. . Ahora bien.3. recibiendo en sí mismos el pago merecido de su extravío. con un pariente o con un hermano (. cf. abandonando el uso natural de la mujer. de I). ora negativa ora positiva. la ley no ha sido instituida para el justo. 11). frente a la evolución general de una sociedad en la que la influencia de la Iglesia y de la teología va en progresivo declive. Sobre el judaismo en la época del nacimiento del cristianismo: E. podemos decir que. 1 Pedro 4. ligando la práctica concreta a la fe religiosa. no ha hecho sino acentuar cada vez más las características esenciales de una y otra. JEREMÍAS. 47-54). la moral cristiana de Occidente en materia de sexualidad y matrimonio ofrece una doble vertiente: la católica y la protestante. Y se inscribe de este modo en la polémica y larga tradición. cartas 65 y 66 de PLINIO a TRAJANO).. ciertamente. Judaism in ihe f'irxt Cenluries of the Christian Era. 1. impía y torpe. Cf.) 1927-1930. Veamos algunos ejemplos tomados de textos cristianos de fines del siglo I y del siglo II.9-10.. homosexuales. Apología I. al subrayar las diferencias. se expone a una hija muí cuando uno sea rico» (POSEIDIPPOS. VATIN. La exposición de niños es denunciada. Paris 1973 (edic. de emitir severos juicios sobre las costumbres antiguas.3. está preparada por cada provincia para semejante abominación. al no ser recogidos algunos de los expósitos. para ver a algunos moralistas católicos poner en duda la validez de los fundamentos de la moral católica tradicional. C. en particular en el campo de la sexualidad y del matrimonio. con su doble consecuencia en el plano de la moral sexual: sacralización de la sexualidad y homosexualidad2.. por temor de que. Paris 1906. en su requisitoria contra la inmoralidad de los paganos en la carta a los Romanos (1. LA IGLESIA ANTIGUA Y LA SEXUALIDAD (hasta el 250 aprox. inglesa. lo haga valiéndose de los términos de la polémica tradicional del judaismo contra la idolatría de la religión antigua. por ejemplo. intentaba expresar de ese modo la unidad del proyecto antropológico cristiano4. común tanto al judaismo como al helenismo. a su segunda mitad incluso. mentirosos. no sólo las niñas. A. Sobre el modo en que el cristianismo retomó determinadas exigencias morales del helenismo. SCHÜRIiR. por ejemplo. venga a morir y seamos nosotros reos de homicidios»6.. Madrid 1985. 27 y 29. radicalizando a la par el proyecto ético de un modo completamente diverso.. la prostitución y la fornicación.2-4. La mayoría de los niños expósitos eran recogidos para convertirlos en mano de obra esclava. En primer lugar.«EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 87 86 DESEO Y TERNURA querer remontarse a las fuentes bíblicas de la moral y de la fe. Frente al mundo antiguo. máxime sexuales. a ellos que cambiaron la verdad de Dios por la mentira. Hallamos listas semejantes en 2Tm 3.. p. sino para los prevaricadores y rebeldes. Hermaphroditos. cuando de tales seres se abusa. Así. Historia del Pueblo Judío en Tiempos de Jesús.. p. mostró que este género de requisitoria era conocido del judaismo helenístico. 4. 2. Por eso Dios los entregó a pasiones infames. Lectio divina 77 (en partic. «Die adáquate Vergeltung in Rom 1. fragm. porque vemos que casi todos van a parar a la disolución. para los irreligiosos y profanadores. lo mismo de mujeres que de andróginos y pervertidos. Y así se explica que Pablo. KLOSTERMANN. y toda una muchedumbre. para los parricidas y matricidas. fi. no practicarás la magia ni la hechicería. y adoraron y sirvieron a la criatura en vez del Creador. 3 vol. desarrolla una moral que rompe palpablemente.. p. si a mano viene. 187-227) donde figura como clásico método de limitar el número de hijos. así como para escuchar a la teología protestante interrogarse sobre sus vínculos con la sociedad burguesa y sus ideales morales. traficantes de seres humanos. perjuros. Hay que esperar al siglo XX. y G. sino también los varones. contra la práctica corriente de la exposición de niños5 JUSTINO escribe: «Nosotros. NOCK. BAC 116. Ruiz Bueno. no corromperás a los jóvenes. está.22-32» ZNW 1954. De hecho.22-29». para los impíos y pecadores. En el Nuevo Testamento. Por ello percibís vosotros tasas.. porque favorece. Este cuestionamiento no ha hecho más que empezar. E. p. no robarás. cuyas características definiremos bajo un epígrafe conclusivo. aparte de tratarse de unión propia de gentes sin Dios. adúlteros. por nuestra parte.D.» (1. profesamos la doctrina de que exponer a los recién nacidos es obra de malvados. igualmente J. GLOTZ. con la moral católica. se abrasaron en deseos los unos por los otros. y. es. de responder a esa necesidad de reinterpretar la tradición bíblica y ética en el vis-á-vis con la ideología de nuestra cultura contemporánea: tal es el objeto del último capítulo. sino por prurito de reacción. ¡pero no puede aún reivindicar un capítulo propio en la historia del problema! Por eso trataremos. siendo así que vuestro deber sería arrancarlos de raíz de vuestro imperio. 1. y secundariamente porque a menudo equivale a un homicidio.Por eso Dios los entregó a las apetencias de su corazón hasta una impureza tal que deshonraron entre sí sus cuerpos.24-27). para los asesinos. La exposición de niños en un lugar público pocos días después de su nacimiento es de sobra conocida por la literatura de la época helenística (cf. no adulterarás. cabras.

. sino un deseo de salvaguardar en y por el matrimonio una ética sexual que respete. ni te parezcas a ellos. porque la liebre desarrolla cada año un ano más. Ojalá inspire ella buenas disposiciones tanto a los hombres como a las mujeres. También detestó (Moisés en Lv 11. so pena de caer en dogmatismos (de los que el nrtfculo de P. Orliz y Sainz. Rompemos la comunión precisamente allí donde los demás hombres la practican. de manera que cada uno use de la que le ocurra. Traduce. Este texto reviste importancia porque pone al día la justificación fundamental de la disciplina moral invocada por los cristianos. De donde la afirmación de TERTULIANO: «Nosotros (los cristianos). se trata de un fragmento de los reglamentos de un santuario privado fundado en Filadelfia de Lidia en el siglo I a . «Tampoco comerás liebre (Lv 11. 974-975. Este muy interesante artículo defiende la tesis siguiente: «Entre la época de Cicerón y el siglo de los Antoninos. lnstructions des apotres. Vil. de pócimas abortivas. El Pastor. 9. Dión el cínico y Platón. ni te unirás a las depravadas que cometen la iniquidad con su boca.) Una mujer libre debe ser casta y no debe conocer el lecho o tener intimidad con otro hombre. entre otras cosas. Al cómplice. AYÁN CALVO. la moral sexual y conyugal está en plena evolución en el cambio del primer al segundo siglo en Roma. 187. traduce. 2.p. Encontramos tal vez la misma condena en el catálogo de vicios de la carta de Clemente de Roma a los Corintios: «.. No serás —dice— de aquéllos de los que hemos oído que por su depravación cometen la iniquidad con su boca. juren no conocer y hacer uso conscientemente de algún engaño contra un hombre o una mujer.»14... Carta a Policarpo. hombres y mujeres. la moral sexual pagana se delinea idéntica II la futura moral cristiana del matrimonio. cometerás un gran pecado.29) a la comadreja con justicia. ya no es casta sino impura. V. Mas si en todo tiempo te acordares de tu mujer. tendrá que darlo a conocer. por tanto.. FP l . Paris 1958. GERMAIN. No se da aún exaltación alguna de las virtudes espirituales del celibato. de J.J. A lo que nosotros hemos de replicar que nuil cuando sea cierto que la aportación cristiana se sumó a ese movimiento de transformación moral de origen pagano. los primeros cristianos se sumaban a las expectativas de gran número de sus contemporáneos12.» (30. libres y esclavos. jamás pecarás»10. excepto nuestras esposas.J..P. de J. conforme al modelo de la primera sin que la humanidad quede alterada de modo radical. 85. hembra. la cual estriba en la diferencia absoluta que establece entre la relación del hombre con las cosas y la relación entre el hombre y la mujer: la segunda es estructural. por tanto. Tampoco comerás la hiena. FP 1.. en la más grande confusión sexual que imaginarse pueda. IGNACIO de Antioquía. 7. de la unión infame e impura. AUDET.. de D.. y no ocultar o silenciar el hecho (. condena la pederastía. afirmar que el cristianismo no influyó en la evolución de las costumbres del Imperio. pero su moral de moderación no alcanzaba a solventar las cuestiones más acuciantes. Edil. Si se engríe. Orbis. Igualmente. II. y unas veces es macho y otras. la homosexualidad y la práctica de la fellatio*. excepto con el propio. ni de otras cosas letales para los niños (. pues ellos no se contentan con apropiarse de las mujeres de sus amigos.C. la muy santa guardiana y señora de este santuario. valiéndose de una sorprendente exégesis de textos del Levítico (cap. En efecto.. p.. Paris 1964. Maitres spirituels 33. pero sin engreírse. «Es preciso hacerse a la idea de que el mundo helenístico y el romano vivieron. Barcelona 1985..2. p. 1978. sin apuros.S. Pues tiene tantos orificios cuantos años vive. 11. ni de un veneno dañino para los humanos.88 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 89 al niño mediante aborto. Esta misma carta.) Aparte de la propia mujer. J. Mand. Cabe comparar este texto con el de DIÓGENES LAERCIO: «Defienden [los primeros estoicos] que entre los sabios conviene que las mujeres sean comunes. No deben hacer uso de filtros amorosos.1. y 286-289. permanezca.) (p.6) ¿Por qué? No seas —dice— corruptor de niños ni te parezcas a ellos. p. íntimamente unidos en espíritu y alma. Crisipo en su libro De la República. y se quitarán adulterios y celos" (Vidas de los más ilustres filósofos griegos. infectada de mancha incestuosa e indigna de venerar al dios cuyo santuario aquí se erige. Y así vemos a HERMAS ordenando «que guardes la castidad y no suba a tu corazón deseo alguno de mujer ajena ni de fornicación alguna ni de otras semejantes maldades. Veyne no está exento). a la persona de la mujer. p. AYÁN CALVO. dedicado a la diosa Agdistis: «Al entrar en esta casa. (. entre muchos. Ya el estoicismo —redundadermos en ello— había planteado la cuestión ética.. bajo condenas superficiales. algunas sociedades. que ¡es un especialista en historia romana quien pretende convencemos de que el cristianismo no contribuyó al triunfo en el seno del Imperio de lo que todos se empeñan. IV. 35). (. 14. 1. como una auténtica liberación para las conciencias delicadas y para las víctimas de semejante anarquía»13. en denominar los «tabús de la moral judeocristiana»! 13. sino que prestan con gran paciencia sus propias mujeres a sus amigos»11. como si fuésemos padres de todos. 51 s.. Citado por A.. La Didaché.»9.huyendo de la calumnia. Idéntica enseñanza hallamos en en la carta de Bernabé (19.1. tanto hombre como mujer. de J. FP 1. está perdido. G. sea libre o esclava. He aquí un ejemplo. Etudes bibliques. p. como lo demuestra PAUL VEYNE en un artículo titulado «La famille et l'ümour sous le Haut-Empire romain» (Annales E. C . Christíanisme et hellénisme. Traduce. «Conversa con mis hermanas para que amen al Señor y que se contenten con sus maridos.. no dudamos en compartir nuestros bienes con los demás. no dan ciertamente impresión de entusiasmo. el cristianismo no es en absoluto el único factor de dicha «metamorfosis» de la moral. que han perpetuado esas costumbres hasta nuestros días. p. dicha transformación se operó independientemente de toda influencia cristiana. 131. 35-63). 12. Se comprende que las exigencias del cristianismo se mostraran.1).11-12. Así lo escribió Zenón en su Política.. ni le darás muerte una vez que ha nacido»7. vol. fuera de Europa. traduce. si lo hubiera. 10. en cambio.. 129. El ideal de la castidad debe comprenderse aquí como la búsqueda de una disciplina moral capaz de poner en jaque a la inmoralidad ambiental. no se puede. Cf. de esa expectativa y de esa búsqueda de una moral más exigente.. Todo está al servicio común entre nosotros. 8. quien precisa que sería . y que. Porque este animal concibe por su boca». de J. sin embargo. 78). Epictéte et la spiritualité stoícienne. 228 s. 194-197. 33. y no debe aconsejarlo a otro. Porque si eso hicieres.. NOCK.J. El ideal cristiano exalta la fidelidad y la pureza en el matrimonio.D. traduce. Apología 39. No seas —dice— adúltero ni corruptor. de contraaceptivos.) Estos mandatos han sido establecidos por Agdistis. AYÁN CALVO. "De esta forma amaremos con amor natural a todos los hijos. ni de encantamientos perjudiciales. p.4a y 5d). p . 11). Pero no por ello se vieron más «liberados» ni más felices. anuncia a mis hermanos que amen a sus mujeres como el Señor a la Iglesia. el adulterio. Ahora bien. BAC 65.. en caso contrario. no puede ser vivida. Notemos. en el nombre de Jesucristo. Al insistir tanto en la validez de la disciplina moral. ¿Por qué? Porque este animal cambia cada año su naturaleza.. un hombre no debe seducir a otra ya casada. sucedió un gran acontecimiento a menudo ignorado: una metamorfosis de las relaciones ücxuales y conyugales: al salir de esa metamorfosis. RUIZ BUENO.l-2. en carne y en espíritu. con todo. ni a un muchacho o a una virgen. Si alguno es capaz de permanecer en castidad para honrar la carne del Señor.

Strom. París 19268. y a las sectas gnósticas licenciosas. determinados excesos ascéticos. y cuando los dos sexos sean uno Mil» y no se distinga ya entre masculino y femenino» {Strom. En tales Apostolorum Apocrypha. M. ya que no te obedecía. Texto griego en UPSIUS-BONNIiT. Hasta tal punto que llegaban a negar todo valor o bondad a la creación. Señor Jesús. Valga de ejemplo este pasaje (Hechos de Juan 113): «Tú que me has conservado para ti hasta esta hora. si nos atenemos a la refutación que le hace CLEMENTE: el matrimonio es pecado porque. Merino y E. M. traduce. ... 111. pues.2. Leipzig 1898. Strom. «Les belles-Lettres».»26. las de la ley que ha sido abolida: «El salvador nos tranformó y nos liberó de las ataduras del error y de la unión de los sexos»22. Es preciso frenar. t. 111. idéntico al que ya hemos hecho referencia al estudiar la doctrina paulina. en caso de que se lo pidan. Los encratitas. 1165. PG 8. Stromata I-VI. tú que. tú que. al antiguo orden de realidades.ilustran de modo sorprendente la gran transformación que estaba dándose en el ámbito moral». TERTULIANO. París 1970. la consecuencia del pecado. Jesús no se casó. al menos en los fragmentos que nos han llegado a través de CLEMENTE.13. y se obligan bajo juramento no a perpetrar delito alguno. al describir a los cristianos en una de sus cartas a Trajano. justo antes de su muerte. Los encratitas.S. 25. a hacer un préstamo»15. 23. a no faltar a la palabra dada. JUNOD y J. en mi juventud cuando quería casarme te me apareciste y me dijiste: «¡Te necesito. Juan!». tú que. Autor de una obra titulada Sobre la perfección según los preceptos del Salvador. 1. fechorías o adulterios. Redondo. Frente a este ascetismo. Ahora bien. PG 8. como algunos gnósticos de los que hablaremos más adelante.P. traduce. Pedagogo II. 1182c. la castidad es. 91. Aquí se cita conforme a PG t. 13. 1193a.. ni negarse. que somos partícipes de la obra creadora de Dios. con sus actitudes extraordinarias. El matrimonio pertenece. p. mancillado por las relaciones sexuales. como es natural. se entabla un combate doble. Se trata de una plegaria de Juan en la que. de modo que hagáis uno solo al VIIIÓII y a la hembra y el varón no sea varón ni la hembra hembra (. CLEMENTE defiende la dignidad del matrimonio. así como Julio Cassien20 y su escuela. CLEMENTE de Alejandría16 se opone. por un lado. Mariage etfamille chez Clément d'Alexandrie. yo hubiera dejado que te casaras». por una parte. no arrojemos la simiente en cualquier parte. poner de manifiesto la presencia activa ya del ésjaton. 20. es su interpretación. Tres argumentos le son propios. cuando ya iba a casarme. P. 15. Théologie historique 11. Su libro Sobre la abstinencia o la virtud de ser eunuco proponía como ideal la castración cf. 440-441. pues. cuando hube recuperado la plena visión. 15. Como bien dice P. mortal y habitado por el deseo y las pasiones. Ante todo. un capítulo más de la imitación de Cristo. un desprecio del cuerpo. éste le rescindió: Cuando holles con los pies el vestido de la vergüenza. 24. Este combate en favor del matrimonio es un combate en pro del reconocimiento positivo de la Creación divina. a propósito del matrimonio y de la sexualidad. según CLEMENTE. Berlín 19603. 92.. se inscribe. según Strom.) entonces entraréis (en el Kcino)» (Iragm. JULIO CASSIEN. pusiera particularmente en evidencia la disciplina moral a la que ellos se atenían: «Se reúnen un día fijo antes del alba y cantan a coros alternativos un himno a Cristo como a un Dios. III... cf. p. dicho texto.. me lo impediste. entonces. Aunque lo que destaca en CLEMENTE. tú que me libraste del espectáculo pasajero y me condujiste al que perdura eternamente. El encraüsmo es más una actitud ascética extrema que una secta particular18. al igual que el propio CLEMENTE.1168. sólo la castidad perfecta es Capaz de significar la resurrección y permite vivir su realidad desde aquí abajo. 8. oponiendo cada vez de modo más esquemático. Alcalá. en el largo debate sobre el sentido de la escatología cristiana. si tú no fueras mío. 18. tales como los Hechos apócrifos.-D. Por último. y que me dijiste más tarde. IRENEO. PG 8. 17. gustan de citar pasajes del Evangelio (apócrifo) de los Egipcios. Se define esencialmente por su rechazo al matrimonio.) ahora. son los testigos y los protagonistas de ese combate que va a marcar durante muchos siglos la tradición moral cristiana. 5. texto que parece haber tenido autoridad en Alejandría. al año siguiente. 19. y cuando hagáis la parte Inlcrior como la exterior y la parte superior como la inferior. p. antes a no cometer hurtos. ¡ten a bien hallarme digno de (u reposo y concederme la culminación en ti. el apóstol recapitula su vida. pues. por otra. 16. PG 8. abriste los ojos de mi espíritu y me devolviste asimismo los ojos externos. impide toda relación espiritual con Dios. Fruechtel. Redondo. del matrimonio a partir del vínculo que une a Cristo con su Iglesia. 21. BROUDEHOUX.13. 22. por otro. II. «Cuando Salomé preguntó al Señor cuándo conocería cuanto le interesaba. 96. Salamanca 1989). el dios creador y el Dios salvador.2. Taciano19 y su movimiento. PG 8. Merino y E. me mostraste como insoportable el mero hecho de poner los ojos en una mujer.9. 1132a. 212-214. traduce. 440-441. oponían redención y creación e intentaban. FP 5. ed. 22. el matrimonio ha sido instituido por Dios. M. tú que me privaste de la vista durante dos años dándome así la ocasión de llorar y de suplicarte. el matrimonio asocia al hombre a la obra creadora de Dios: «Nosotros. no es. tras cumplir la misión que me confiaste. ed. revisada por L. en particular los de Juan21 (siglo II) o los engañoso pensar que tales exigencias constituían un hecho aislado: «. FP 5. traduce.C. piénsese en Marción. Hallamos la misma idea en el Evangelio de Tomás: «Cuando hagáis de los dos uno. Durry. 1191 c y d. puro y virgen de toda unión con la mujer. BATIFFOL. cuando quería casarme por tercera vez. contra ciertas tendencias antinomistas vinculadas al gnosticismo. Salomé pregunta a Jesús: ¿Hasta cuándo seguirá muriendo el hombre? Jesús responde: Mientras las mujeres echen hijos al mundo. 111. y la sexualidad ha sido querida por Dios para la propagación del género humano25.90 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 91 Es comprensible que PLINIO EL JOVEN. 26. y luchar. Pedagogo II. 111. pesimismo que engendra. G. el encratismo es «un espíritu extendido en la propia Iglesia. tú que. KAESTLI. Los primeros teólogos cristianos. sobre un texto griego ligeramente modificado. de ningún modo. tú que me alejaste de la locura impura que mora en la carne. siguiendo Efesios 5. (. Consagra a este combate el tercero de sus Stromata por entero17. coll. en el seno de la Iglesia. Strom. Eludes d'histoire et de théologie positive. Al mismo tiempo. Conforme a la versión inédita de H. Acta de Tomás (comienzos del siglo III). Es evidente que el encratismo manifiesta un profundo pesimismo respecto a la creación. me otorgaste una enfermedad corporal.. en la que defendía la tesis de que el matrimonio no es más que corrupción y fornicación. liga la sexualidad y la procreación con la continuidad del reino de la muerte23 y el Reino se caracterizará por la abolición de la diferencia sexual24. de M. a la hora de tercia a la orilla del mar: «Juan. en el siglo II».. a los movimientos encratitas. CLEMENTE de Alejandría. encarnando en sus vidas esa ruptura. tú que. Así. es decir. la salvación ¡neíublc c inexpresable!». Además. p.12. Cuya obra en materia de ética conyugal ha sido magistralmente estudiada por J. Vemos también que su influencia marca de modo decisivo ciertos textos apócrifos. 53. CLEMENTE ve cómo lo defienden MARCIÓN y sus discípulos. CLEMENTE.

y asegure. III. Estos preconizan un comunismo total. Adv. entre el amor y el deseo sexual: condena el primero. rechace cualquier tipo de dualismo entre Antiguo y Nuevo Testamento. 28. Topamos en primer lugar con los discípulos de BASÍLIDES y de su hijo ISIDORO. GRANT. que a los fornicarios y adúlteros los juzgará Dios». de una rebelión contra los límites que ésta impone al hombre. que es participación del hombre en el poder espermático de Dios. IRENEO. LEISEGANG. La gnose et les origines chrétiennes. 29. III. el concepto de naturaleza tiene tres sentidos: 32. Cf. satisfacer el instinto sexual.». CLEMENTE evoca a continuación (Strom. no es difícil comprender que los discípulos menos exigentes no conservaran de dicha doctrina más que sus elementos más fáciles y más groseros. renegaron de su origen comunitario que vincula a los hombres. CLEMENTE choca asimismo en Alejandría con ciertos grupos gnósticos que tienen puntos de vista muy particulares sobre el matrimonio y la vida sexual30. por otro lado. Según CLEMENTE. el arma más eficaz para este combate es una teología de la creación que. el cual les parecía más eficaz que ningún otro argumento en su lucha '•oiitra el gnosticismo. que es signo de una aspiración contra natura. parece que BASÍLIDES recomendó a aquellos discípulos que no podían vivir en total abstinencia sexual —lo que a sus ojos era lo ideal— practicar sin escrúpulos el libre comercio sexual sin dejarse constreñir o dominar por el deseo amoroso. PG 7. que se i ompara con la gravedad de las transgresiones que autoriza frente a las leyes i omunes.. cit.P. moral por tanto. como lo demuestra el ejemplo de todos los demás seres vivos»32. cit. en una muy peculiar tesis tal vez inspirada en el epicureismo. LEISEGANG propone paralelos muy sugercntes con ciertas expresiones de J.1-8. col. Cf.2) la secta de CARPÓCRATES y de su hijo EPIFANIO.algunos apostatarán de la fe entregándose a espíritus engañadores y a doctrinas diabólicas. trastocó este orden bueno de las cosas. Zürich-Stuttgart 1969 (Bibliothek der alten Welt) (cf. el valor teológico y moral de la ley natural. . Y así se ve cómo el intento de luchar por el valor del orden de la creación condujo a magnificar en el matrimonio su función procreadora. PG 8. BROUDEHOUX. p. por la hipocresía de embaucadores que tienen marcada a fuego su propia conciencia. W. PG 8. 2. de su completa inmersión en una suerte de primitiva e inocente ignorancia en la que no tenía 27. Y. pues. FOERSTER. en la línea de 1 Timoteo 4. M. aunque nacidos bajo este signo. no es sino la justificación teórica de un servilismo «oncreto a las fuerzas instintivas. Slrom. Y dicen: "El que despose a una que la guarde para sí". Predica una especie de indiferencia respecto a la sexualidad. el gnóstico prescribe la promiscuidad sexual que rechaza todo amor y autoriza la comunión espermática.). Según lo que podemos reconstruir de su doctrina. las referencias principales se encuentran en IRENEO. 400-419). éstos prohiben el matrimonio y el uso de alimentos que Dios creó.. a los antitactas.). E.. Ga 5. «Pues nosotros sabemos que la verdadera libertad es aquella mediante la cual el Señor nos libera. 1108 s. Die Gnosis. cuando en realidad todos pueden tener parte en ella. Slrom. cabida pasión alguna. 2P 2. passim. Es preciso. 19). el fin principal del matrimonio no puede ser más que la procreación. 112). entre el dios creador pérfido de los judíos y el Dios bueno de Jesús. Aunque en sus inicios cabe pensar que BASÍLIDES tenía en mente un alto proyecto de total adhesión del hombre a la naturaleza. p. CLEMENTE expone una refutación global que se apoya en dos pilares: el sentido de la libertad y la justificación religiosa de la moral. Se impone detenerse sobre este particular cuya importancia histórica para el desarrollo ulterior de la moral cristiana será inmensa. y el lecho conyugal sea inmaculado. p. PG 8. Contra los que desprecian el matrimonio. honrar la institución conyugal y buscar cómo puede vivirse en ella una auténtica espiritualidad. indiferencia que lo mismo puede abocar a la continencia que al amoralismo. y EPIFANIO. M. «Habiendo Dios creado todo para el disfrute común del hombre. BOEHME y del Maestro F. 5.19. se comprende que CLEMENTE insistiera con fuerza en el hecho de que el matrimonio aporta su colaboración a la obra divina de la creación27. 1 Co 5. Slrom. 252-257. 34. Adv Haer. Allí donde el cristianismo defiende la indisolubilidad de una unión monogámica y promueve la idea de que la moralidad de esta unión está ligada al amor de los cónyuges. «. Patrística Sorbonicnii I. Le sloicisme des Peres de l'Église. CLEMENTE DE ALEJ. y exalta el segundo.32S y de Hebreos 13.CKARDT {op. una vez más. era preciso. Sobre el segundo punto. I. 111. 85 s. se creyó hallar la solución insistiendo en el lazo existente entre sexualidad y procreación. 307-308. no era evidente. venida a continuación del dios malo de los judíos. en el contexto estoico y dualista en el que vivían los cristianos. Fue por razones teológicas y pastorales por lo que los primeros teólogos cristianos (sobre todo IRENEO y CLEMENTE de Alejandría) recurrieron al concepto de la ley milurul. El deseo es bueno. La gnose.. sobremanera de las mujeres. J. y que la secta degenerara cada vez más en la inmoralidad. que enturbia la agnosia mística31. HAENCHEN. por un lado. Sobre estas licenciosas sectas gnósticas.. sin dejarse dominar por el amor. Rom 6. Entre los Padres. es ilusoria. 2. de los placeres y de las otras pasiones»34. Para los Padres de fines del siglo II. mientras que la Ley. consúltese: H. el debate con posturas de tipo gnóstico no era novedoso33: la pretensión de una libertad absoluta. reunió a todos los seres vivos para manifestar su justicia como comunidad en la igualdad. 31. 33. SPANNEUT. R.13. a los discípulos de Prodicos. III. p. cosa que. Cf..429. París 1951. I. De resultas.. pero no lo es el amor. El deseo sexual es la expresión primera de la voluntad de Dios. A propósito del sentido de la libertad. op. aceptaban una problemática más estoica que bíblica35. 1148 c.16. 1P 2. 164 s. llegando quizá hasta la instauración de un culto espermático (cf. Panarion XXIV-XXVII PG 41.92 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 93 condiciones. BASÍLIDES distingue. conforme a la naturaleza. KRAUSE. los carpocracianos se reunían para comidas sagradas que terminaban en orgías: después de comer «mantienen relaciones donde y con quien se les antoja» (III.M. H. 30. «Tened todos en gran honor el matrimonio.. Pero. París 1964.15 s.. se trata de luchar contra el indiferentismo moral i|iie predica el gnóstico porque se cree en la perfección consumada de la sulvación. Contra todos estos movimientos (Clemente cita además a los nicolaítas. pero invocando razones de espiritualidad.. rompiendo las ataduras <le los deseos. 35. Pero al hacer esto. París 19692. alejandrinos de comienzos del siglo II. haer.

Elude sur les Stromates de Clément d'Alexandrie. el acento se veía desplazado de una moral de alianza fiel y amorosa entre el hombre y la mujer a una moral de principios objetivos (¡o pretendidamente tales!) ratificando además el dualismo entre amor espiritual (aceptado como perteneciente a la vocación cristiana) y amor carnal. Paris 1966.. por último.) No había forma jurídica alguna prevista: el simple consentimiento mutuo bastaba. tal como se practicaba en el Imperio. de D. para luchar contra las aberraciones de ciertas tesis gnósticas. VEYNE. Ármales.. SCHILLEBEECKX. BAC 65. 99 s. 446-447). 850 (la carta data de fines del siglo II). tanto entre paganos como entre cristianos. 1172 s. P. PG. aun cuando se reconoce en él un don de Dios. . Es útil consultar sobre este punto el análisis de J. V. pederastía. MEHAT. «suponía toda una serie de ceremonias. y p. pues el mundo ha sido creado por Dios para todos los hombres a fin de que ellos usen de sus bienes materiales y espirituales. sin ninguna otra formalidad. como todos engendran hijos. 37. divorcio muy fácil. y n. Los cristianos adoptan sin problemas el derecho romano y las costumbres tradicionales paganas41... p.) Hemos de esperar a la época cristiana para oir declarar a JUSTINIANO que el intercambio de consentimiento mutuo. No hay durante todo este período ningún «matrimonio religioso». CLEMENTE declaraba que la ley cristiana quiere que «los maridos no tengan más que relaciones moderadas con su mujer y únicamente para dar hijos al mundo» (Strom. 41. París 1966. se completaba con las antiguas costumbres religiosas. Es preciso siempre tomarse muy en serio la responsabilidad ética que el cristiano ha de asumir en y para el mundo. (. FP 5. op. 7. Le mariage. PG 8.). NOONAN. La civilisation romaine. Contraception et mariage. 509 s. cit.) Lo que él propugna es el acto sexual voluntario y sin deseo». sexual (excluido en cuanto no natural).. una estructura propia al cuerpo humano. París 1969. b) Lo que hacen los animales es «natural». Tal es el sentido de dos textos interpretados a veces. justo inspirarse en lo que de bueno. en el mundo animal.. el pensamiento cristiano se sirvió de argumentos estoicos que le permetían defender el matrimonio excluyendo al mismo tiempo el amor carnal y el deseo sexual. 215 s. cit. GRIMAL. es cierto.. en punto a valores morales.. LA IGLESIA ANTIGUA Y EL DERECHO CONYUGAL Topamos con la misma línea moral que la que acabamos de describir si estudiamos la actitud de la Iglesia frente a la institución conyugal. 102-111. 2. El amor no queda excluido entre los esposos. «Unirse sin buscar la procreación de hijos es un insulto a la naturaleza» (Pedagogo II. Op. También aquí late la convicción de que pueden encontrarse modelos universales útiles al hombre allí donde el pecado de éste está ausente. p. p. Y todo lo que concierne al derecho matrimonial cae dentro de la legislación civil. pero no exponen los que les nacen»40. 38. pero es un amor espiritual que sólo puede expresar la continencia: «Un hombre que se casa para tener hijos debe practicar la continencia para no experimentar deseo hacia su mujer a quien debe amar. Nuptias non concubitus sed consensus facit: no el uso o la culminación real del acto conyugal produce el matrimonio. El matrimonio sigue siendo un asunto esencialmente familiar y terreno. en los medios tradicionales. es decir.3. Ruiz Bueno. p. c) La naturaleza es. Por retomar la expresión de la A. cit. ya no garantizaba. El cambio de domicilio (domum-ductio) y la comunidad de vida (individua vitae consuetudo). Como muy bien advierte NOONAN37: «Para Clemente este punto de vista va ligado a la posibilidad fundamental de que el deseo es malo en sí. Esta especie de ascetismo moderado38 que predica CLEMENTE en materia de ética conyugal ilustra muy bien la situación de la ética cristiana a finales del siglo II. T. I.94 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 95 a) Es natural una disposición inscrita en un proceso no contaminado por el pecado o el error humano (por ejemplo el proceso sexual es «natural» en la medida en que es análogo a la siembra de simiente en un campo).. En época imperial el matrimonio de autoridad (matrimonium manus) había desaparecido. descalificado por la argumentación gnóstica. Desde ahí se comprende por qué las ideas estoicas tuvieron tamaña influencia sobre la moral cristiana. 39. Consúltese sobre este punto E: SCHILLEBEECKX. con todo.) evitando a la par constituir un ghetto cristiano en el que hacer viable una moral de puros. Cf.. Y así.»(Strom. Concretamente.). pero equívocamente. sino pastoral. Como dice el autor de la carta a Diogneto: «Los cristianos se casan como todos. al menos entre personas libres. pues. 102. 8. III. se requería el consentimiento (consensus) y la cohabitación para que el matrimonio fuera jurídicamente reconocido. Era. E. 40. 42. sino el consentimiento de ambas partes»42. p. 6 traduce. 11. se trataba de defender la necesidad de una disciplina moral sin caer en los excesos de un ascetismo que despreciaba el cuerpo y la creación divina. III. p. como índice de que la Iglesia habría intervenido desde la más remota antigüedad en la jurisdicción matri- 36. se trataba de distanciarse de una sociedad en la que el desprecio del otro se manifestaba a menudo en el libertinaje sexual (concubinato con las esclavas. p. una unión legítima y válida (. constituían. 209-218. a la que cabe añadir: P. de los ritos o de las costumbres relativas al matrimonio. Semejante recurso a los valores estoicos pretendía anclar la moral en una objetividad que el Antiguo Testamento. Paris 1968. El interés de la Iglesia en la materia no es ni jurídico ni litúrgico. (. Los historiadores modernos coinciden hoy en su mayoría en el dato de que la antigüedad cristiana no dio prueba de originalidad alguna en el ámbito de las leyes.. para la bibliografía. Vemos así cómo.1161 s. es la sola y única manera de contraer matrimonio válidamente. tenían los filósofos y los sabios que intentaron luchar contra el desorden moral e inscribirse resueltamente en la corriente de moralización de la sexualidad y del matrimonio en la que ya trabajaba la propia sociedad romana39. se trata de proteger el matrimonio de los cristianos de influencias paganas nefastas. homosexualidad. Dicen: la función más evidente de un órgano determinado del cuerpo es «natural» (el ojo está hecho para ver)36. La celebración del matrimonio. 349 s.. art. Tendremos ocasión de verificarlo más de una vez todavía.. Réalité terrestre et mvstére de salut. p.° 22-28 para las ilustraciones. 95.

34. la mujer hiciere penitencia y quisiere volver a su marido. K. Para la interpretación de este texto. I lemos dicho que. PL 1. Le mariage dans les Églises chrétiennes du I" au XI' siécle.1-2. el del nuevo matrimonio de los viudos. Pues. BAC 65. recomendado incluso. P. se hace reo de su pecado y partícipe de su fornicación. Señor. mas si el hombre sabe el pecado de ella y la mujer no se arrepiente. cf. Ad uxorem 11. Existe. que no era un acto solemne». 1294. el nuevo matrimonio de viudos y viudas y la tan delicada cuestión de los matrimonios «mixtos» con un no-cristiano. 82. se trata de salvaguardar la dignidad del matrimonio. Sobre el divorcio*5. si hay una procesión. que la oblación (eucarística) confirma y ratifica.. del siglo II: divorcio autorizado. A Policarpo V. no tardaron en aparecer determinados problemas como el divorcio. La cuestión. —le pregunté—.4-8. y de no abrumar con el legalismo a quienes viven un fracaso rotundo de su vida conyugal. el divorcio no hace más que ratificar un estado de hecho. 48. el hombre. Lógicamente. que los ángeles proclaman. 7-54 (artículo muy bien documentado e informado). Leemos en El Pastor de HERMAS: «Señor. también él comete adulterio—. 452 de la edic. no debe casarse el hombre. respondió. (francesa) Nautin. por la posibilidad de penitencia de la mujer. 1967. nada más sencillo que repudiar al cónyuge: bastaba una palabra. si la mujer persiste en esa pasión? —Repudíela. si el marido no la recibe.. —Antes bien —me contestó—. Ruiz Bueno. es por tanto legítimo y en cuanto tal permite volver a casarse. al igual que en la tradición bíblica. p. 979. 45. pues. como Ritzer y Schillebeeckx. aun en la tierra. Annales. 1302. p. sino que persevera en su fornicación. si hay que ayunar. pero hace penitencia. un punto en el que sus convicciones evangélicas les llevaron a distanciarse de liis leyes comunes: el matrimonio de esclavos50. traduc. Marcionem IV. 4. 46. tampoco peca»48. que destruye precisamente el adulterio. El propio Pablo se vio en la obligación de abordarlos: la Iglesia antigua se va a inspirar ampliamente en sus enseñanzas. Kxpresa un punto de vista que se hará tradicional: es posible volverse a casar. ¿Dónde está el marido (pagano) que permitirá a su esposa visitar a los hermanos del barrio. no obstante. Los ángeles de Dios son los testigos y los protectores de esa vida conyugal. Mand. los Padres ven nhí una ocasión de testimonio por parte del miembro cristiano de la pareja. garante única de su matrimonio en su verdad y profundidad espirituales. los hijos no se pueden casar legítimamente sin el consentimiento de su padre»44. BAC 65. Cf. Rech. pues sólo una penitencia se da a los siervos de Dios. art.7. pero el viudo que puede permanecer en su estado sigue una vía mejor. p. 44. Señor. y no era preciso ni siquiera que el cónyuge fuera informado del propio repudio. en general. veamos un Mibroso ejemplo: «¿Cómo puede someterse una mujer cristiana a las disposiciones de la Iglesia. y uno de ellos se casa. ir a las casas pobres de los extranjeros? ¿Dónde el que la dejará iisislir a las asambleas nocturnas?»49. y grande. y viva solo. Ad uxorem 11. 4<í.96 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 97 monial. Vemos aquí cómo se planteaba el problema a mediados 43. TERTULIANO.12-17). p.2. IV. mensajero suyo para impedir a los fieles cumplir sus deberes? Si es un día de estación. NAUTIN. Otro problema. Evans.al no ser el matrimonio ni un acto público ni siquiera jurídico. VEYNE. A ese matrimonio es al que el Padre celeste da su aprobación.— ¿Pues qué ha de hacer. Señor —le dije—. lisia tensión es descrita cada vez con mayor vigor por los autores. se trata para ellos de recordar el vínculo espiritual que une a los esposos con la comunidad. París 1970. y permite el divorcio»47. por último. o cuando TERTULIANO habla de «ese matrimonio que la Iglesia funda. R. /•. traduce. se conquista para sí mayor honor y adquiere una gloria grande ante el Señor. si se casare. 10. En línea con las enseñanzas de Pablo (1 Co 7. que busca colmar de espíritu cristiano ese asunto terreno que es el matrimonio. muere. si permaneciere solo. p. después que fue repudiada. de los matrimonios mixtos es igualmente preocupante. Estos dos ejemplos son interesantes porque ponen de manifiesto la inquietud pastoral de la reflexión teológica. Reí. los cristianos calcaban su concepción jurídica y su práctica matrimonial sobre las del mundo romano.. pecado./ l'astor. si. el marido la obligará a hacer un festín. Sí. para no hacerse cómplice de la falta ajena. Así.C. de D. Así piensa HERMAS: «Si una mujer. le dije. consideran este texto como un aviso de que el matrimonio entre bautizados es eclesial. p. . 81-84. 62. 42. cit. «Divorce et remariage dans la tradiction latine». Preocupación pastoral y espiritual.4. al que el Padre da su conformidad. Recordemos a este respecto que el divorcio era muy fácil de conseguir en la Roma del siglo I: «. si en este caso convive el hombre con ella. 1. P. J. Los especialistas.9. Sin embargo. «Quand les chrétiens ne se marient pas á l'église: histoire des cinq IMcinJcrs siédes». no constituye un pecado. IV. Ayán Calvo. ponen en guardia ante los riesgos y las dificultades: el miembro no cristiano de la pareja por sus exigencias puede impedir a su cónyuge vivir las exigencias de su fe. porque si después de repudiar a su mujer se casare con otra. no está permitido volver a casarse para que quede abierta así la puerta del perdón y de la reconciliación. ¿peca el hombre si convive con ella? —Mientras lo ignora. Hallamos el mismo motivo para autorizar el divorcio en TERTULIANO: «Lo mire uno por donde lo mire. 24-27. Mand. p. por otro lado él no quiere que se permanezca en él si media el desdoro. que sella la plegaria de alabanza. Ruiz Bueno. no peca. RITZER. 187. J. me contestó. Cuando IGNACIO de Antioquía pide «que los hombres y mujeres que se casan celebren su unión con conocimiento del obispo para que el matrimonio sea conforme al Señor y no conforme al deseo»43. ve a Cristo preocuparse del matrimonio: por un lado él no quiere que se disuelva y prohibe el repudio. hay que recibir a quienquiera pecare. no por muchas veces. su carácter cristiano y eclesial se refuerza por el hecho de que los cónyuges participan en la celebración litúrgica y rezan juntos en su casa. ¿no habrá de ser recibida?. 1974. traduc. es el pecado que carga sobre sí. Lumiére el Vie. cuando tiene a su lado a un servidor del diablo. Se. No hay rastro alguno de preocupación jurídica. si uno tiene una mujer fiel en el Señor y la sorprende en adulterio. sin embargo. p. GERIiST. Pero. Así y todo. ¿peca el que se casa? —No peca —me contestó—. de D. veamos algunos testimonios. tendrá más labores que nunca por hacer. De modo que cuando un matrimonio queda roto por el adulterio de uno de los cónyuges. FP 1. PL 1. traduce. (francesa) Gerest. Atlv. Y esta obligación corre por igual para el hombre que para la mujer»46. y lo mismo un hombre. la de la continencia y la castidad. (T. Ningún derecho protegía ni 47. traduc. íl querrá llevarla a los baños. Ahora bien. 975-976. IVro problablemente a tenor de la experiencia de muchas parejas. por cierto.

De nupt. 970. considerada. el deseo que se escapa a la razón. De civit. Analicemos más detalladamente estas dos afirmaciones. Por lo que respecta al amor conyugal. x.C. 966-967. después de la «caída»). secreto e íntimo de la sexualidad sólo desde la categoría de la vergüenza es muy revelador: muestra a las claras la imposibilidad del pensamiento patrístico para conferir un valor positivo a la sexualidad fuera del de la procreación. AMBROSIO. Dei XIV. Por contra. Interpretar el carácter privado. que es sentida como algo vergonzoso.. La Iglesia salía así garante y testigo de dicha unión al igual que lo era la familia en el caso de un matrimonio legal. 52. el aspecto formal y jurídico del problema. traduce. Esto implica dos cosas: el bien está en las loables relaciones que permiten engendrar hijos. justo lo contrario. como un signo de la profunda espiritualidad de su autor: «Nada tan lejos de mi propósito como la vida conyugal. BAC 171-172.. se ofusca casi por completo la razón y surge la tiniebla del pensamiento (pene omnis acies et quasi vigilia cogitationis obruatur)»56. además. 2) la virginidad es superior al matrimonio.. 963. pero con reticencias provenientes del hecho de que el matrimonio implica la sexualidad. XX traduce. que dejó sometidos los órganos sexuales a sus propios movimientos y los desligó de la voluntad. y con razón.. traduce. La unión de dos esclavos no era ni un connubium (matrimonio con todas las de la ley) ni un matrimonium (matrimonio en sentido general). una frase como la siguiente.los casados. aunque el matrimonio es algo bueno. et concup. acababa de convenirse al cristianismo. delata la secreta connivencia que la sexualidad mantiene con el pecado. Sin ninguna garantía legal. empeorada por el primer enorme pecado»55. y el mal en el apetito sexual. Porque en su desobediencia. Y fue conveniente que su huella apareciera sobre todo en los miembros que sirven a la generación de la naturaleza. cabe decir que nunca se abordó: los cristianos adoptan en lo esencial las leyes y costumbres del mundo romano. lo describieron como un respeto casto del cónyuge del que el deseo sexual más que en expresión se convierte en amenaza. frente a su afirmación de una salvación ya realizada. De civit. Soliloq. permitiendo así justificar teológicamente el recurso a la ley natural. p. irracionalidad. pues nadie sentiría vergüenza de lo que está bien. la reflexión ética de los cristianos sobre el matrimonio y la sexualidad fue generalmente una reacción de defensa frente a las prácticas aberrantes y casi obsesivas de determinados cristianos hiper-ascetas o. JUAN CRISÓSTOMO.. que no sólo señorea al cuerpo entero ni sólo fuera y dentro. Tal sentimiento de vergüenza vinculado a la sexualidad lo volvemos a encontrar en este párrafo de AGUSTÍN: «. los Padres quisieron anclar la ética en una teología de la creación. GEREST. Cf. p. Lo que avergüenza es descubrir el poder irracional de la libido. J. procuran que nadie les observe durante el acto (sexual). 3. De civit. pues nada derriba de su señorío y arruma la fortaleza viril del ánimo tanto como las caricias femeninas y el vínculo carnal con la mujer»57. Exhort. se muestra bien a las claras la paga que recibió el hombre de su primera desobediencia (es decir. sino un simple contubernium (amancebamiento. p. BAC 171-172. Dei XIV. p. en consecuencia. JERÓNIMO. de manera que se autorizaba la transgresión de las leyes morales de este mundo superado y condenado. Tanto es así. 55. 53. «Era corriente todavía en los primeros siglos de nuestra era que los dueños reservaran a las jóvenes esclavas para la prostitución o estimaran que los que no mantenían una unión estable daban mejor rendimiento que los otros» R. queda relegada al ámbito del pecado con el cual mantiene recónditas connivencias. el pecado original). Si toda la nobleza del hombre se asienta en su pensamiento. Moran. concubinato). afirma. AMBROSIO escribe: «Pues ahora (es decir.17. produciendo de este modo la voluptuosidad. las parejas de esclavos estaban a merced del arbitrio de sus dueños51. interpretado a su vez como rebelión. 959-962. p. En conclusión: hasta mediados del tercer siglo más o menos. los cuales se hacían sin saberlo las autoridades civiles pero con la anuencia del obispo. que.6. Estos matrimonios consistían particularmente en la unión de una mujer libre con un esclavo. es decir.. BAC 171-172. c. 2. 36. PL 16. de V. EL «SÍ. Por libido entiende AGUSTÍN el instinto sexual ligado al placer sexual. AGUSTÍN. Dei XIV. BAC 171-172. Capanaga. Los Padres dan por asentado que esta especie de pérdida de sí que se da en el acto sexual. de la pluma de aquel que iba a ser el gran maestro del pensamiento occidental. 501. se erigieron en defensores del matrimonio. . no se puede sino temer y rechazar esa potencia turbadora: «Y es tan fuerte (la libido). el cual siempre corre el riesgo de apartar a uno de Dios. Moran. que pone en cuestión el ideal racional y voluntarista del yo.21. xviii. sino que pone en juego (commovet) a todo el hombre.98 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 99 reconocía el matrimonio de esclavos. Dei. 56. pero en tanto en cuanto ordenado a la procreación. I. 362. XVI. se experimenta como una humillación. Y. 54. Virgin. Así las cosas. cí. 51. aunando y mezclando entre sí el afecto del ánimo con el apetito carnal. en el preciso momento en que ésta toca su colmo. El papa CALIXTO (217-222) admite como lícito y honorable lo que se dio en llamar «matrimonios de conciencia». libertinos. conlleva algo que hace enrojecer incluso a los propios casados»52. desorden. PERO» DE LA TRADICIÓN PATRÍSTICA RESPECTO AL MATRIMONIO Y A LA SEXUALIDAD (siglos IV y V) La reflexión más sistemática de los grandes teólogos moralistas de los siglos IV y V (GREGORIO de Nisa. Parece ser que muy pronto la Iglesia prestó su apoyo y protección a las parejas de esclavos cristianos. El tema de la vergüenza lo explica de manera harto interesante AGUSTÍN: «No hay duda que la naturaleza humana se avergüenza de esta libido54. admitiendo así que es algo vergonzoso. art. XV. no ha de sorprendernos leer. la bondad del matrimonio. En respuesta a la escatología moral de estos últimos. que es el que provoca la vergüenza»53. J. Reconoció por su parte la validez de dichas uniones. cit. sí. BAC 10. XIV. 25 (nota 51). 57. que es el mayor de los placeres corporales. De civit.) conduce a dos conclusiones claves que van a marcar durante siglos la moral cristiana del matrimonio y de la sexualidad: 1) la sexualidad nada tiene que ver con el amor.. AGUSTÍN cuenta 33 años cuando escribe estas lineas. Esta cita es típica.

Y eso. Este texto. ya porque sólo al hombre dio la facultad de ser virtuoso. y no tal cual hoy lo conocemos»62. al decir de JUAN CRISÓSTOMO. ausencia de deseo. de forma que todos cayeran ansiosamente en este sentimiento y pudieran. Tesis que. sin embargo. PL 26. al mismo tiempo. Sin el pecado. 60. deseos ilícitos. de esta forma. Introduce. Por ello. aparezca que no puede efectuarse a no ser por la unión carnal del varón y de la mujer. en sus Instituciones divinas VI.. él mismo estuvo casado y siguió estándolo tras acceder al episcopado. Habría existido —y es en este punto en el que la teología occidental agustiniana se separa de la teología oriental (cf. 4.. puso en los cuerpos de todos los seres animados un ardiente deseo. la sexualidad hubiera sido amor puro. 388. les atribuyó la facultad de atraerse mutuamente y de gozar con su unión. la historia del loven cristiano que pide a su prefecto autorización para hacerse eunuco. Sobre las vírgenes para la hermana Marcelina de AMBROSIO de Milán. era que vivieran como los ángeles. en JUSTINO (I Apol. desde el principio? ¿Cómo? Así: «Sabedor de antemano de que Adán iba a padecer la muerte por haber violado el mandato recibido. el Sobre la sagrada virginidad de AGUSTÍN. 61. Pues bien. 64." 119: Introducción. III. TEODORETO de Ciro. 765. como es lógico. igualmente. según sus propias confidencias (cf. al concebir su naturaleza.. la respuesta se hallará en las tesis defendidas desde antaño por la tradición sobre el valor de la procreación. GREGORIO postula en primer lugar que la virginidad es la perfección propia de la naturaleza divina e incorporal: «.1. las relaciones sexuales habrían existido aun cuando no hubiera tenido lugar el pecado. otorgándole la forma corporal macho-hembra. p. para que aquellos que pueden gozar de lo suyo propio sin pecado. 29). Hemos visto. Semejante desprecio de la sexualidad tenía que ir forzosamente acompañado de una exaltación de la virginidad. ¡Hubo. no tuvo eco alguno en la tradición. p. Para comprender mejor el sentido de esta exaltación de la virginidad tomemos por ejemplo a GREGORIO de Nisa y su tratado Sobre la Virginidad. tres obras de JUAN 1 KISÓSTOMO: Las Cohabitaciones sospechosas. Este deseo y apetencia se encuentra con mayor grado y crudeza en el hombre. de tal suerte que nacieran los hijos por solo un afecto de piadosa caridad. y no excitados por el instinto sexual. escribía: «Cuando Dios ideó la razón de ser de los dos sexos. 65. 256. el pecado en el adulterio y no en la sexualidad como tal.100 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 101 ¡La sexualidad queda ligada de manera tan crasa al pecado que la cuestión va paulatinamente desplazándose a saber cómo evitar que su ejercicio no sea siempre culpable! Y. ad Virg. también puede decirse que pudo ejecutarse de otro modo en los cuerpos inmortales. sin concupiscencia alguna de corrupción carnal»61. «Una virgen —decía AMBROSIO— se casa con Dios». el Contra 11. «a los mortales semejantes a los ángeles». entiéndase bien. Voz única la suya en remitir a Dios el deseo y el placer sexuales. en efecto. como el resto de los miembros.5-15). Como bien lo atestigua esta cita del PSEUDO-CLEMENTE: «Las personas casadas. p. en el siglo IV cuando la teología cristiana desarrolla una reflexión sistemática sobre el valor y la grandeza de la virginidad. quien. propagar y multiplicar la especie. ad Gal. 59. Su heredad está con los santos nnneles. dada por Dios al hombre y a la mujer para que aprendan a reconocer en ella la llamada del amor del mismo Dios. 135. En puridad. habían cambiado de perspectiva: en tanto que los teólogos del siglo III defendían la procreación para apuntalar una teología de la Creación. bajo la mirada de Dios. sobremanera entre los teólogos orientales. dedicada a encomiar la virginidad. acabaron por considerar la sexualidad y el matrimonio como secuelas del pecado original. PL 44. Sánchez Salor. cuyos signos hallan en el deseo sexual. sin embargo. Escrito en el 371 por un hombre que. 3. ya porque quiso que la propagación de la especie humana fuese mayor. Toda una literatura moral surgió en torno a este tema64. si queréis.-hidius de JERÓNIMO. adlit.23. . La virginidad diviniza.21. lo tuvo en cuenta con anticipación. c. 3. Así quiso ex- presarlo AGUSTÍN: «Aunque aquello que se dijo: creced y multiplicaos y llenad la tierra. Como decía JERÓNIMO: «Los actos matrimoniales. ese nuestro adversario (Satán) conoce muy bien cuan grande es la fuerza de este deseo. Es. Desde esta perspectiva. 62. contaminen lo que es de otros». más arriba)— pero sin libido. v. con todo. Y así. escrito entre el 304 y el 313. trad. Aquí se cita conforme a la edición de Sources Chrétiennes n.33. aquellas cuyo lecho conyugal se ha mantenido puro. aun cuando la virginidad propiamente y por privilegio pertenece a la naturaleza incorpórea. de modo que su única intención sea la prole. son impureza y lujuria»58. de E. in Genesim.. una sola (que nosotros sepamos)! Se la debemos a un teólogo laico (¡qué casualidad!). 3. qu. situando.. un tratado ••>hre la Virginidad de BASILIO de Ancira. Quaest. algunas Cartas (sobre el mismo tema) de (o atribuidas a) BASILIO de 1 csurca. 2. incluso las más santas. lo que Dios quería al crear al hombre y a la mujer. en virginidad y castidad60. B. PG 80. sexuados por tanto.. otro de GREGORIO de Nisa.. los Padres del siglo IV verán en ella una excusa para practicar la sexualidad. «Ciertamente. PG 1. Es el segundo filón de la enseñanza patrística. pero subrayarán hasta la saciedad los lazos que mantiene con el pecado. no pueden comparárseles (a las célibes). movidos por el instinto sexual. BAC 168. una excepción. si no son modestos y no se dan. al menos los teólogos occidentales. quienes. porque los cuerpos mortales son tales que necesitan procrear hijos para perpetuar la especie»59. que este elemento está ya muy presente en la Iglesia del siglo II y del siglo III63 hasta llegar incluso a las aberraciones que CLEMENTE hubo de combatir. con lo que conseguiría alabanza y gloria al reprimir los placeres y abstenerse. este tratado es buen exponente del modo como los Padres del siglo IV abordaban estas cuestiones. Excusa ésta que iba a ser incluso relativizada. cf. habría sido el signo de una diferencia tendente a una relación puramente voluntaria y. vol. Pero habrían bastado unos órganos reproductores movidos por la voluntad. in ep. traduce. o. Martín. pues el lugar que les fue asignado (a los que se mantienen vírgenes) no es tan sólo el reino de los cielos común a todos los elegidos. para que el modo de vida más noble y excelente que eligieron halle su merecida recom|icnsa» (Epist... por así decir. AUBINEAU. Comm. Dios en su 58. Citemos las obras más importantes: El Convite de METODIO de Olimpo. 4. Madrid 1990. 415. con este alarde de prestidigitación exegética quedaba anulada la noción capital del Génesis sobre la bondad de la sexualidad.11. Pero ¿cómo explicar entonces el hecho de que los textos del Génesis mantienen lo contrario y afirman que Dios creó al hombre «varón y hembra». comentario e índice de M. por influjo de ORÍGENES. hace. Paris 1966. traducción. al presentar el pensamiento de CLEMENTE de Alejandría. los teólogos no dirán que la sexualidad es el pecado. LACTANCIO.. eso sí. sin concupiscencia. pero sometido al poder de la voluntad. 37. 21. 711. 63. Contra Jul. De Gen. el instinto irracional y el placer. texto • illlco. ¿Cómo observar la virginidad? y un tratado "ihre la Virginidad.

16). pues ni que decir tiene que evitar «los placeres vergonzosos». la plenitud de vida divina comunicada al hombre.2). búsqueda de incorruptibilidad. pues cuando el equilibrio psicológico es trastornado por la fiebre del coito —. el de dejarse domeñar por la naturaleza (8). posteriormente se abstendrían del adulterio. La virginidad. Esta forma de exaltar la virginidad descalificando el matrimonio y la sexualidad es típica en la mayoría de los textos que hemos citado más arriba. y que es licor de médula ósea. Con gran finura. Sin contar con los textos patrísticos que. vida angélica. el matrimonio es lo propio de quienes no pueden renunciar a sus pasiones: «El hombre tiene un espíritu rudo. en su tensa y aplicada vida. acaban por convertirse en rivales fáciles de vencer y. Debidour.. en El Convite de METODIO66. Para ver a Dios hay que ser casto y puro. eso sí. describir la complejidad y la fuerza de la sexualidad. el matrimonio «fue inventado para consuelo de la muerte» (12. la exclusión de toda falta moral. la vida virtuosa considerada en su totalidad. y dado que lo propio de la naturaleza angélica es estar liberada del matrimonio. traduce. (2.2. pues otorga la vida según la carne abocada necesa- ñámente a la muerte?» (13... fue quizá algo que simbolizaba esa evasión fuera de sí mismo: evasión que prefiguraba el gozo que el hombre encuentra al hacer el amor. de resultas de su rudo combate contra los placeres. La «contemplación intelectual e inmaterial del Bien» (5. no es.4. más adelante renunciarían a seguir —como si sólo hubieran nacido para el celo— las costumbres de los animales que cubren a numerosas hembras. El matrimonio como tal no es condenado. La postura de GREGORIO es la más clásica. por tanto. desarraigo de las pasiones de las cosas carnales. para magnificar la virginidad. hacia lo material. Las advertencias de GREGORIO contra quienes practican rigores excesivos. por todo ello.» (17. No se puede negar que «si tú también deseas que Dios se te manifieste. Pero este texto. donde la virginidad es presentada más como la última etapa de la evolución de la humanidad conforme al plan de Dios que como una vuelta al estado paradisíaco: «Es un don inconmensurable y precioso en verdad el que nos ha llovido del cielo mediante la implantación de la virginidad entre los humanos. la irritación o los rencores. un mal menor pero que. cuando la necesidad de procurarse una descendencia se apodera de él. Este extraordinario (¡y muy moderno!) modo de describir la moralización progresiva de la humanidad no infravalora el matrimonio pues constituye una etapa en el camino hacia una moral más alta.. es pues una consecuencia del pecado. para llegar después a la continencia.» (14. del mismo Dios.9). El que practica la virginidad «almacena incluso durante la vida presente el mejor de los bienes reservado a la resurrección: pues como es semejante a la de los ángeles. es la integridad de un cuerpo consagrado a Dios.. Y esto permite a Metodio de Olimpo.. desde aquí abajo.4. goza ya de los bienes de la promesa.23). Salvo. espumosa y grumosa. y que a la postre se manifiestan más obsesionados por sus cuerpos que liberados de sus menesteres. es preciso renunciar a ella porque arrastra al hombre hacia abajo. has de escuchar a Moisés ordenar a su pueblo que se guarde puro de relaciones conyugales para acoger la manifestación de Dios» (23. degradada por su condición sometida a las pasiones. GREGORIO pone en guardia contra el peligro que representan aquellos «que. sin descalificaciones: «Lo que sobrevino al primer hombre en su sueño. la consecuencia de la caída. se aleja de la vida de Dios.12). porque a su juicio no hay nada mejor que procurarse placer con su cuerpo» (4. METODIO de Olimpo. 7. se dejan abatir por la tristeza. el estilo de vida que se aparta del común.2. por fin. Ahora bien.. en la primera etapa se tomaban esposas extrañas a la familia. a través de los órganos genitales para sembrarse en la viva tierra femenina» (2. y que él amasa en las horas de sueño con las delicias de las que nacerá el hijo..19) es incompatible con la dependencia «de las vicisitudes que nacen de la carne» (4. a quienes él destinara a recibir la vida mediante la carne y la sangre. no le priva a uno de sucumbir a la atracción que ejercen los más sutiles placeres de los honores o del poder (17. «Después de la unión entre hermanos y hermanas.1). en fin. Por contra. nos parece. No fue revelada a las primeras generaciones» (1.5.5-10). pues. Cansinamente encontramos un argumento que ya hemos hallado en GREGORIO: el matrimonio aparta de Dios.. l'aris 1963. la virtud sin excesos. una de las perfecciones. a la virginidad. colabora con el reino de la muerte.3).H. al cuerpo.13-18).— toda la savia con poder fecundante que se encuentra en la sangre. .2.102 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 103 amor hacia los hombres la concedió. al contrario.. V.912). como he dicho. es todo un estilo de existencia cuyo quicio es la búsqueda de Dios. El Convite.7.. Hay que practicar. Además. Un modo también de invertir la querencia del pecado de Adán condenado a la sexualidad tras su desobediencia.2... pues le concede a ésta continuas ocasiones de triunfar (14. 66.18). al prometer una fecundidad espiritual que se escapa a su dominio» (14. es cierto. vuelva a enderezarse y se deje orientar hacia lo alto». y de la continencia. insisten torpemente en la inferioridad del matrimonio. ¿no está ligada a la muerte. se halla aislado. Es claro que el término virginidad tiene un sentido muy amplio: la parthenia.» (1. que es amor de realidades intemporales. se concentra a partir de todos los miembros y se lanza. que mira hacia abajo y su alma se inclina a las pasiones del cuerpo. en un nuevo ser. Musurillo..2. a fin de que la naturaleza humana.8.36-39). sexual. la continencia absoluta. al fin y al cabo.3). elegir la virginidad..1 ss.31 s.49)— sin tener que descalificar el mundo material. eternas. corporal. hacerse la apología de la virginidad —y así termina este su segundo discurso (cf. Es una manera de anticipar. al placer (términos todos ellos negativos). Sourccs Chréticnnes 95.. con todo. Por otra parte. la vida divina celeste. «triunfa sobre el poder de la muerte.). a fin de que una vez más una parcela eyaculada de su carne y del tuétano de sus huesos se despliegue. como la sexualidad está ligada a la pasión. Valgan estos cuatro testimonios. muestran bien a las claras que para él la virginidad es algo muy distinto a la mera abstinencia sexual. constituye un obstáculo para la contemplación de Dios. apasionante además por la imaginería científica que en él se expresa.). lo temporal. en un tratado que exalta la virginidad. pero hay que advertir que hace correr un gran riesgo a quienes se acogen a él: el de olvidar lo espiritual en pro de lo placentero (hedoné) (7). Se impone.1. Podría. texto por H. Pues «sólo la pureza es capaz de acoger a Dios» (2.

. sa doctrine. revisa todas las habitaciones de la casa. única que colma en verdad el destino humano. la otra su autoridad y libertad. Una agota la fortuna del hombre. hay que elegir el menor»71. Es una carga tener hijos. etc. O. la del Antiguo Testamento. pues no le duelen prendas en reconocer que la sexualidad comporta un pecado tal. O mostrar más bien que está ligada. amén de muy penoso.M. Miedo tremendo. que ni siquiera la procreación justifica. indispensablemente a su servicio: en suma. en absoluto.V. AGUSTÍN da «la lista detallada de las pruebas concretas que debían esperar quienes eligieran el matrimonio: sospechas de una esposa o de un marido celoso. le mariage. que el alma 67.. Le manichéisme. en el plano teológico. en el segundo.104 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 105 JERÓNIMO. y. 2. Y se llegará a decir: «La esposa se salvará si engendra hijos que permanezcan vírgenes. 314. como hacía la tradición bíblica (cf. 71. que lleva un alma dividida entre tantas preocupaciones. Agustín y el maniqueísmo. ansiedad por él. son fondateur. Lap. op.. educarlo después. a cuantos no pueden prescindir de ella. 70. cit. cuya única «utilidad» parece ser la de dar descendencia al hombre. Se aceptan también: la inquietud por evitar una impureza sexual mayor aún (adulterio. Adversus Jov. que sirve a los demás. Virg. 1. 68. B. y mayor carga aún no tenerlos.Ch.) o el temor a romper la fidelidad indispensable a la supervivencia de la institución conyugal: estos serán los tres «bienes» del matrimonio. Idéntico eco.. vive para ellos. Teodoro. Si se condena la sexualidad como pecado. 11. 69. es decir. PL 40. Pons y Pons. hay que dejar obligatoriamente de despreciar la sexualidad. queda uno excusado por practicar la sexualidad. idéntica descripción. Añádase a esto que los niños no paran de charlar. BP 25. Entonces. en relación con el amor de Cristo por su Iglesia. cuando le arrancó una costilla para modelar a la mujer: «¿Qué es este breve sueño sino el hecho de que. y piden. además hay que llevar cuentas de los gastos y controlar los desembolsos. 13 72. en cuan alta estima tiene JUAN CRISÓSTOMO a las mujeres. En tales casos. ¿Cuál de estos sentimientos no soporta el que se ata a las cadenas del matrimonio?»'58. Así es la vida. PL 14. pp. los maniqueos desdeñan la sexualidad justo en tanto en cuanto tiene una función procreadora. 84-85. Sobre le maniqueísmo consúltese H. gracias a la procreación que sólo ella posibilita.. Ella. en JUAN CRISÓSTOMO: «Asunto serio es que una cosa sea estar casado con una chica pobre y otra estarlo con una rica. 20. En el primer caso te ves sometido a una dura esclavitud. tiempo durante el cual habremos de dedicarnos a los asuntos efímeros de este mundo?»70. 260. p. sigue siendo un signo de debilidad espiritual. Entre tanto se anuncia la llegada del esposo con sus compañeros. PUECH. para ver si todo está en orden. Pero para eso.27. Theod. los Padres insisten. 141-182. Al igual que ellos. si el almuerzo está a punto. inquietud y fatigas.. cargar con el hijo. . por el contrario. POHIER. 316. de dos males.. si lo que ella perdió lo recobra en su descendencia. Moni et la tradition manichéenne.. El encuentro del hombre con la mujer no es puesto.T. anclando al hombre en su cuerpo material y en los avatares de lo temporal. si las copas están aparejadas. 403 s. Paris 1949. Mientras la Escritura hacía de la relación hombre/ mujer el lugar privilegiado de la experiencia de la alteridad. Paris 1974. como una golondrina. de cualquier modo. que eviten el que sirva para procrear.28 ha de ser defendido contra el pesimismo radical de los maniqueos. Nos hallamos ante el mismo debate que CLEMENTE de Alejandría había mantenido con los gnósticos. G. el matrimonio? «La procreación y la educación de los hijos serán evidentemente la primera (y para muchos la única aceptable) excusa. para ser más exactos. más próximas al encratismo o a la gnosis que al cristianismo. y que es preciso que los hijos así concebidos expíen de algún modo la falta de sus padres renunciando ellos al ejercicio de la sexualidad! Semejante perspectiva puede conducir siempre a formas aberrantes de ascetismo. por consiguiente. si la caída y corrupción de la raíz queda compensada en la flor y en el fruto»72. si los suelos están barridos. Por un lado está el grupo bien armado de los cocineros que trituran la carne y por otro la turba de tejedores que no cesan de hacer ruido. el signo de la vocación humana a relacionarse con Dios. y durmiéndose a las cosas de Dios durante un tiempo. Este pesimismo (¿o este realismo?) sobre el matrimonio es un lugar común. PL 23. en los peligros espirituales que la relación hombre/ mujer hace correr. por favor: ¿Entre todas estas cosas hay oportunidad para pensar en Dios?»67. En cada época de su crecimiento. Muere joven. fornicación. parecemos bajar los párpados y cerrar estos ojos. y jamás para sí»69. Cae enfermo el hijo. DECRET. p. y a la construcción de un cristianismo de élite alejado del pueblo. aunque.. el vínculo conyugal. en espera del esposo. PG 47. no tiene otro sentido! Las preocupaciones y penas del matrimonio que apartan de Dios. los temores y los llantos de una viuda a la muerte del compañero. 16. F. De De Ad De Perp. Paradiso. Trad.. será muy útil leer J. J. ¡Advirtamos. a propóstito de las cuestiones de ética sexual. Sobre S. ¡Texto sorprendente donde los haya.M. el mal que habría en suprimir esos tres bienes justifica el que uno se resigne a vivir la sexualidad. prefacio a la obra de KERNS. los sirvientes murmuran entre ellos. si no ya justificar. andar quebradamente y simular caricias? . embellecerse el rostro.. La exaltación de la virginidad ¿no lleva al desprecio de la creación de Dios. en el plano pastoral? Muy bien lo vio AGUSTÍN en su disputa con los maniqueos73. al acto creador del mismo Dios. de paso. AMBROSIO las ve simbolizadas ya en el sueño al que Dios sometió a Adán.. 73. Les chrétiens. NOONAN. si no una falta. Ef 5) sino que es interpretado como la ocasión de dejarse desviar de la relación con Dios. se queda uno sin posibilidades para responder a los ataques de los maniqueos contra la teología de la creación. ya que hay que pasar por ella para preocrear hijos y salvaguardar la fidelidad conyugal. en consecuencia. has tomado mujer en vano. «Respóndeme.5. en primer lugar: «¿Crees tú que el dedicarse día y noche a la oración y ejercitarse en ayunos viene a ser lo mismo que. ¿qué es lo que puede excusar todavía. JERÓNIMO. El «creced y multiplicaos» de Génesis 1. sancta virgin. Dolor extremo. para acabar amodorrándose aquí abajo. los hijos reclaman que se les atienda inmediatamente con la vista y con las palabras. cuando volvemos nuestra alma hacia la unión con otra en el matrimonio. creados para el Reino de Dios.

no quede atado más en corto en el seno de una mujer»74. MARROU..la ley errática de los maniqueos ordena a quienes yacen juntos evitar ante todo la procreación. las p. uno verdaderamente superior. para salvar el valor teológico de la sexualidad. Hay que repetir que esta reacción «puritana» no era sólo algo propio de los cristianos. es la influencia de la mentalidad del hombre antiguo. El estoico. Una vez convertida en religión mayoritaria. El otro. op. cit.ej.. como veremos más adelante. lil libro. EUSEBIO de Cesárea lo resume así: «Dos estados de vida se han establecido en la Iglesia de Cristo. ¿Por qué razones la sexualidad no fue pensada jamás en términos de ternura o de amor? ¿Por qué el matrimonio nunca fue descrito como lugar privilegiado de la experimentación existencíal del amor de Dios? Expresiones éstas que. insuficientemente contrastadas. 22. sino también de toda una profunda corriente de la sociedad antigua a fines del siglo II. 7K. En el ámbito liirídico.. ni en las leyes ni en las costumbres. VEYNE (Ármales) aporta aclaraciones Importantes. 101. al liberarse así de todos los lazos y al negar todo futuro para sí mismo. por reacción contra un medio social en el que el derrumbamiento de las sociedades tradicionales había favorecido una gran relajación moral. el derecho romano fija como único fin del matrimonio la procreación de los hijos. Por ello el padre de familia lee en el momento de la conclusión del matrimonio tina declaración recordando a los novios que se casan liberorum procreanilorum causa (con vistas a procrear hijos). al concentrarse por entero en la existencia determinada por ese logos.30. el artículo ya citado de P. el más minucioso análisis de H. El aparente «puritanismo» que manifiestan los primeros cristianos se explica mejor si en él se ve una reacción contra un mundo en el que la sexualidad era efectivamente vivida con el marchamo de una violencia «asesina». De modo que. No se hace mención alguna. entonces. del valor del vínculo afectivo que une a los esposos. 79. debemos distinguir entre lo que vamos a llamar las causas externas de la evolución.. Ahora bien.T. al que lloran como encadenado en todas las semillas. algo que los autores cristianos su- brayaron a cuál mejor. se libere de su atadura al placer de la carne mortal únicamente con vistas a la propagación de la prole. el peso social ejerció un influjo notorio en la reflexión y en la praxis cristianas. . 45-54 que describen las illl'lcullailes del cristianismo para modificar las costumbres antiguas. De resultas. 77. Aunque entre los teólogos encontramos de vez en cuando críticas a esa mentalidad. 76. busca abolir su carácter temporal: «Al ii|KTcibir su propia esencia en el logos intemporal. o de la realidad «comunional» del lazo conyugal. resumen el tenor de la enseñanza bíblica a este respecto.. escatológicas en particular. citado anteriormente. que «la ley eterna. sobremanera en los primeros siglos de la era cristiana. Todo conduce a vincular estrechamente sexualidad y procreación en el discurso ético cristiano. esto es. AGUSTÍN. y en el que. p. El cristianismo reforzó tlicha corriente. es definida esencialmente como un contrato. PG 22. la institución conyugal no da cabida alguna al amor. especialmente patente en el pensamiento filosófico y religioso79. Hay que intentar ahora comprender por qué el pensamiento teológico de la Iglesia antigua fue incapaz de mantenerse en la perspectiva de la tradición bíblica. Sobre esta cuestión. despoja igualmente a su existencia 74.. permite un uso modesto del matrimonio y la procreación de hijos»76. y las causas internas. estos son los dos datos esenciales de la enseñanza patrística. 75. AdMarinum. Contra Fausto. facilitó su extensión a toda la población. MARROU aporta numerosas pruebas de esta WHiMlbiosa simbiosis entre el cristianismo y el espíritu de la antigüedad romana de los siglos III y IV. BAC 529. a fin de que su Dios. Madrid 1980 (cf. es decir. Así. «. uniendo en una misma elaboración moral la exigencia de respetabilidad de los aristócratas y el conservadurismo sexual de los medios plebeyos78. p. se acentúa unilateralmente su función procreadora. Hay que recordar. pienso yo. Más profunda aún. con todo. creador de todo. de modo que no se esté al servicio de la pasión para saciarla. la voluntad de Dios. 1007. El primero es el de las costumbres. la medida que debía servir de fundamento a la crítica racional ilc la promiscuidad sexual»77. p. una vez más. al igual que a los estoicos paganos y a pensadores judíos como FILÓN. y esto tanto más cuanto los adversarios gnósticos y maniqueos desdeñan dicha función y parecen a veces no justificar la sexualidad más que por la mera satisfacción del deseo. Ibid.I. Exaltación de la virginidad y aceptación condescendiente del matrimonio. por ejemplo. a saber: la interpretación del Evangelio en unas categorías teológicas. que procura se respete el orden natural. de H. los «pequeños». permite que. los niños. ¿Deimleiicia rumana o antigüedad tardía?.106 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 107 se sujete al dominio de la materia. llamada a marcar durante largos siglos el pensamiento y la práctica cristianas. Pensamiento que está marcado.I. justificado por la procreación. «la voluntad de procrear les pareció a muchos cristianos. hemos visto más arriba que los eristianos habían aceptado sin problemas esta situación jurídica. y que sobrepasa las posibilidades habituales de los hombres. el cristianismo defendió la exigencia de la disciplina moral. sino que se mire por la conservación de la raza»75. los esclavos y las mujeres se veían sometidos al antojo de los «grandes». no lo olvidemos. Para responder. 544. NOONAN. J. El estatuto jurídico dado por los romanos al matrimonio acentuaba esa dificultad: en efecto. pues. en particular en el campo sexual. en la unión carnal y bajo el dominio de la razón. no dejan de estar profundamente determinadas por las categorías del pensamiento antiguo. en especial en el campo de lo* espectáculos). no la creó en absoluto.. el contexto moral hacía difícil a los cristianos la mera posibilidad de pensar la sexualidad en términos de amor y ternura. ligada al reconocimiento del valor de la creación. es decir. Es claro que. Nosotros preferimos. la influencia de la ideología y de la sociedad antigua sobre el cristianismo. Las causas externas: La influencia de la sociedad antigua sobre el cristianismo se constata al menos en cuatro ámbitos. por un Inerte pesimismo.

Pláticas. y una fórmula más próxima a SÉNECA: «Quien es en exceso ardoroso amante de su mujer. queda excluida con mayor motivo de esa parte «noble» del hombre. «Todo amor a la mujer de otro es escandaloso. a lo espiritual. un filósofo cristiano que. y cuando sus mujeres están embarazadas no destruir el retoño. P. el cristianismo no logró zafarse de una de las prohibiciones más significativas de la cultura indoeuropea: la de la antinomia existente entre matrimonio y pasión amorosa. exiliado en el mundo. 90. non affectü). ni acusar nunca a Dios o a los hombres. el Cantar de los Cantares. «—¿Algo inestable merece confianza? —No. habría compilado un antiguo elenco de sentencias gnósticas».. se siente. demasiado amor a la propia esposa es adulterio. y cómo. afortunado. Pláticas. p. Soc. en la que la libertad consiste en emanciparse de cuanto le aleja a uno de esa adecuación. manda la razón rebajarse. Jamás.4. en la que el hombre se salva negándose. más aún. las religiones populares astrales lo dicen cada una a su manera. que no consientan más que por evitar un desorden mayor. que le dominan. deberían al menos imitar a las bestias. Pero también del estoicismo heredó el cristianismo ese desconfiar de la imaginación.11. en efecto.4. sus frutos son incontestables. ni de otro andar colgado. y arrójalo fuera de la balanza y apártalo del campo de los bienes muy lejos». Este tema ha sido admirablemente estudiado por Marcel DETIENNE82. FLANDRIN83 si esta antinomia no costituye un auténtico interdicto social destinado a impedir una intimidad conyugal. pues el hombre se sabe librado a extrañas fuerzas. cosas ambas que alteran el equilibrio del sensato. 25. 91. Por otro lado. Barcelona 1963-1967. Negada la temporalidad. París 1972. 1366.49.20-21. pues desde l. Pláticas por Arriano 11. Civil. hasta el punto de no percatarse de que el testimonio bíblico la contestaba radicalmente84. fue más bien la del neo-platonismo. que es evidentemente. 84. tiende a suscitar la pasión amorosa en el momento de las bodas. Aun cuando el cristianismo reaccionó vigorosamente contra ese dualismo trágico afirmando el valor y la bondad de la creación divina. como ya hemos visto al hablar de GREGORIO de Nisa. traduce. «En realidad Sextus era. al tiempo que evidenciaba el valor social de la fidelidad87. Y. Bibliothéque des Histoires.. iudicio).. En Anuales. me mostraré afectivo? Como hombre generoso. espiritual y afectiva. Epicteto. 120.1-11. op. 82. 27. hay que dar muestra de desapego incluso en las relaciones afectuosas: «¿Cómo. I'L 23. 281. extranjero a sí mismo. NOONAN. Cabe preguntarse con J.. 107. Hablamos desde el punto de vista ético. Conviene leerlo precedido de una cita de un cierto SEXTUS el Pitagórico90 del que JERÓNIMO corrige el texto original: «Quien es impúdico con su propia mujer es también un adúltero». 89.. 37-39. probablemente. cit. Este asombroso texto de SÉNECA nos ha llegado gracias a JERÓNIMO que lo cita con respeto. al estoicismo como el más positivo intento por curar de alguna manera el pesimismo profundo del hombre antiguo. Las religiones mistéricas. Del estoicismo es de donde tomaron prestado los teólogos en lucha contra el gnosticismo el concepto de ley natural. De ese modo quiero te muestres afectivo. Florilegios LXVII. quien demuestra que la oposición mítica entre Adonis y Deméter evoca en realidad la existente entre la seducción amorosa y el matrimonio. Adversas Jov. EPICTETO. el signo de nuestra temporalidad. o lo que llames afecto. Un hombre honesto debe amar a su mujer con la cabeza (con discernimiento. entonces. Le christianisme primitif dans le cadre des religions antiques. 23. no con su corazón (no con afecto. a lo eterno. entre el 180 y el 210. vas a ser esclavo y miserable.i tcologíu propiamente dicha.108 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 109 presente y pasada de su carácter temporal»80. 1972. el afecto del marido y de la esposa es como una fusión total. su fuerza instintiva y su brutalidad. hallaban además en el estoicismo una reflexión muy elaborada sobre el sentido y el valor de la pareja.18. la salvación está en la adecuación del hombre a la ley divina inmanente al universo. Cf. p. ciertamente.. Por otro lado. 81. admitió al mismo tiempo y muy «naturalmente» que la contingencia y la temporalidad no podían expresar lo divino81. la considera antitética del matrimonio. el destino humano es fuente de angustia. n.. la vocación humana a lo divino. externas e internas. p. Los primeros cristianos compartieron esta convicción. —¿Es acaso estable el placer? —No. por ende. de la pasión. J. que les permitía marcar una norma moral objetiva.1-11. 11.L. Nada más inmundo (fcedius) que amar a una esposa como a una querida. Ética negativa. Dicha corriente insistía en la unidad cuasibiológica entre el hombre y la mujer86. surgido de un allende perdido del que sólo le queda la nostalgia. STOBEO nos transmite que los estoicos decían que si «las demás amistades o afectos asemejan mezcolanzas por yuxtaposición. Lo admitió cada vez con mayor facilidad. ni sufrir quebranto. En cuanto a la sexualidad.T. los que pretenden unirse a sus mujeres con el fin de tener hijos para bien del Estado y de la raza humana.. París 1950. Conviene remarcar. que a partir de entonces no pudo ser aceptado ni comprendido sino después de ser interpretado alegóricamente. igualmente. No solamente encontraban los cristianos en los estoicos una elaboración ética pujante y de gran nobleza. 1. —Cógelo. Ciertamente. EPICTETO. en fin. BULTMANN. Les jardins d'Adonis. 83. sino que compartían también con ellos una misma crítica contra las costumbres sexuales. por ejemplo. desde mediados del siglo III. conservando todo eso. a la par que les procuraba un principio de interpretación ética de la teología de la Creación. es un adúltero»91: esta frase será influencia dominante. 86. la considerable importancia del influjo del estoicismo sobre el discurso ético cristiano85. mas si por ese natural afecto hacia los tuyos. fuera de ese breve momento. R.. ¡cuánto más habrá que guardarse del deseo sexual! Por ello es por lo que hay que desconfiar del amor. Semejante perspectiva impide que se pueda descubrir jamás su valor humanizante. Jordán de Urríes. Que se presenten ante sus esposas no como amantes sino como maridos». Los mejores serán quienes sepan renunciar a ella. desde que en el plano teológico la influencia filosófica del dualismo neoplatónico suplantó al estoicismo (desde mediados del siglo III). en verdad. por su irregularidad. que amenazaría la unidad y la cohesión sociales.. el placer es enemigo porque ata a cosas efímeras y falaces88. Econ. 87. como la del agua y el vino».18. la mythologie des arómales en Gréce. cf. pero también él se inscribe por completo en ese cuadro en el que el hombre se sabe. 85. 88. la . Así. 80. Ha de controlar sus deseos y no dejarse arrastrar al coito. como las de legumbres u otros objetos análogos. no interesa ser afectivo»89 Y si la ternura es debilidad. 11. la contingencia de la existencia conyugal no puede significar. los otros. la gnosis. pues. Cabe considerar. Nos muestra en particular cómo la sociedad. por medio de los aromas. 11. p.

manifestándola mediante transgresiones de la moral común. des Se. puede el cristiano beneficiarse de una visión auténtica del mundo divino. es decir. si. de no mostrarse como factor de desestructuración social. 94. 249266. su objeto es tan sólo habilitar un espacio libre de pasiones y malos deseos en el que el hombre pueda consagrarse a lo único que tiene verdadera importancia: Dios. el hincapié se hace unilateralmente sobre la responsabilidad del compromiso con la realidad. cuando el pesamiento cristiano se inspire más directamente en el neo-platonismo. Pero todo quedó como si la escatología no tuviera consecuencia alguna sobre la moral. La voluntad de ruptura no se mantuvo en el plano ético. SPANNEUT. Patrística Sorboniensa 1. contingentes. PL 44. en conjunto. en cambio. Y. la utopía o el clamor. desde dentro. un allende. Si todo el acento se pone en la ruptura. Horizonte de este mundo. Esta disociación. Vamos a intentar explicarnos sobre el particular. apelando a la exigencia moral. Esta última pertenece a las realidades transitorias. encajaban bien en el cristianismo reinante. celeste y eterno. el acento escatológico de ruptura se desplazó hacia la vertiente espiritual: mediante la vida espiritual. más fuerte que nunca en el plano espiritual. disoció cada vez más los planos de la moral94 y de la espiritualidad. frente a la sociedad antigua. el estoicismo contemporáneo le dictó —casi al pie de la letra— su moral práctica. ¡corre el riesgo de estar marcado más por la codicia que por la responsabilidad! La cuestión es. en el rechazo del desorden y en el hacerse cargo de los datos naturales. la consecuencia inmediata es que este mundo es un lugar de destierro. en lo fundamental. en el que el hombre no puede participar. como su consumación última y. Encontramos una versión casi idéntica en AGUSTÍN: «Uno que ama con excesivo ardor a su esposa es adúltero si busca en su mujer el placer en sí»92. se parte de que el verdadero mundo es otro mundo. se acentuará en el siglo III y más todavía posteriormente. sin la levadura que le confiere el ésjaton del Reino. . producto de un orden social determinado. Los moralistas cristianos tienen una gran deuda con la filosofía. Si incita a rupturas. ocupa un lugar destacado en los primeros siglos de la Iglesia en todas las cuestiones que conciernen al hombre»93. todo puede ser reglamentado con la mera referencia de la ley natural. por medio de Cristo. la escatología concierne a toda la existencia personal y social. sí. que alcanzar ese ésjaton por el camino de la espiritualidad. p. por los moralistas cristianos hasta GRACIANO y P. La moral. en el terreno moral. El Reino se hace incomunicable. La lucha contra los movimientos gnósticos desempeñó aquí un papel clave: como éstos habían querido vivir una especie de «escatología realizada». Estos datos fueron a veces adaptados o traducidos.110 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 111 citada muy a menudo. El término en sí está ausente en el lenguaje patrístico. a propósito de la moral. La moral queda relegada al aquí y ahora. por tanto. El problema estriba en mantener esta doble exigencia y en comprender qué razón de ser tiene. sin duda.. Cf. El hombre tiene. otra manera de existir. con miras a su despliegue último. para corroborarla. pero como signo de sumisión a la exigencia del amor. en el ámbito de lo contingente. todo ello sin caer en la cuenta de que semejante ley es..7.. «La conclusión viene dada. por contra. Los Padres hablan de ascesis. Las causas internas: En el Evangelio hallamos dos maneras de expresar el Reino de Dios y de invitar a recibirlo: por una parte. Sin embargo. hay que dejar bien claro que si tuvieron semejante peso fue porque. Había en ello. a la par. En el primer caso. 11. y no se le da verdadera importancia a la realidad. el Reino se presenta como el modo que Dios adopta. como si lo escatológico no fuera en definitiva más que la promesa de otro mundo.). É. desde aquí abajo. et Reí. En el segundo caso. la consecuencia es que todo cuestionamiento o crítica del modo como se ejerce dicha responsabilidad. para penetrar en la realidad y para «obrar» en ella. a la postre. y el hacerse cargo de lo real— están en el Evangelio. por otra parte. En consecuencia. La Iglesia primitiva había mantenido unidas la moral concreta y la referencia espiritual. es para retomar a fondo el proyecto de Dios sobre el hombre tal como se manifiesta ya en la historia de la humanidad. La tentación será siempre hacer hincapié en uno solo de los polos. se abandona el horizonte crítico escatológico del Reino para acabar instalándose en un proyecto que. participar desde ahora en el mundo escatológico de la bienaventuranza futura. y no por el de la moral95. no puede proceder más que de una perversa voluntad de hacer daño. más que natural. es decir.. como índice de la voluntad de encarnar aquí y ahora el amor de Dios. entonces. Paris 19692. como metamorfosis de juicio. 93. se hizo necesario insistir tercamente. Rev. una voluntad por parte de la Iglesia de obtener un reconocimiento y aceptación de la sociedad. su influencia (de la filosofía estoica) es primordial y fácil de precisar. cultural. Lo que el autor dice de los Padres del segundo y tercer siglos cuadra bien igualmente con la situación del cuarto siglo en el ámbito ético. 1941-42. 266. sobre todo la estoica. la del sentido de la escatología cristiana. M. El estoicismo antiguo facilitó al cristianismo una serie de conceptos y de teorías. ¿Cómo comprendió y vivió la Iglesia antigua esta tensión escatológica? Tenía ciertamente conciencia de que ella testimoniaba. en la disciplina. el Reino es la presencia de un mundo distinto que no se puede percibir ni recibir sin aceptar primero romper con el actual modo de vivir. GILSON. Contra Jul. Estos dos elementos —la ruptura con. considerada además como opuesta a la vida carnal o corporal. se manifestó. 2. en reacción contra las aberraciones de ciertos gnósticos. en la responsabilidad. 688. Le stoicisme desperes de l'Église. «Le christianisme et la tradition philosophique». «de tejas abajo». repitámoslo.20. No cabe duda de que estas causas externas tuvieron un peso enorme en la evolución y elaboración de la ética cristiana. la Iglesia antigua. y por medio de sus discípulos a su zaga. por contra. sino a través de la contemplación y la oración. (. Ph. se hizo conformista y se decantó por los más altos valores de la ética estoica. p. a no ser mediante el sueño. 92. pero el estoicismo trasluce por doquier y. 95. LOMBARDO.

es decir. pone muy alta la dignidad de la mujer ante Dios. más en concreto. VII. la paradoja es sólo aparente: los grupos con más ganas de romper con el «mundo» —por ejemplo. la cual se compone de dos sexos. aunque sería mejor decir aquí ideológicas. mientras el Evangelio y Pablo proponían a los cristianos un nuevo modo de comprender su cuerpo. con el prójimo. QUERE-JAULMES (op. 22. Concilium 111. Política I. BAC 39. K. fundado en muy distintos valores. la escatología cristiana tal y como la Iglesia antigua la presentaba. 924. nunca fue olvidada en los siglos siguientes. con la moral común. 804-806. «Marthe et Marie».). como varón y no como mujer. p. AUBERT. De Trinitate XII. art. p. QUERE). p. ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús». Op. Idéntico esquema hallamos en el judaismo. impulsaba. Die Beziehungen von Mann und Frau ais Frage an Theologie und Kirche. E. como queda patente en su discurso sobre la virginidad y el matrimonio. 1976. el ascetismo cristiano reforzó el ancestral desprecio a la mujer. 1977. cit. iba acompañada de una crítica a la ideología social (religiosa a la sazón) y proponía a los discípulos otro modo de existencia comunitaria. dice (el Génesis).M. A. Se trata de la primera parte de la obra de G. tanto la griega como la judía. lo corporal. Tal y como la vivió Jesús de Nazaret. THRAEDE. «una tradición feminista que lucha contra la tradición misógina» (F. cuando el propio Evangelio le ofrecía los medios. F. estamos hablando del desprecio a la mujer96. como para obligar a los Padres a multiplicar las expliciones e interpretaciones que justificaban.. CPE. p. tamaña discrepancia entre reflexión teológica y praxis social es un evidente índice de ese desconocimiento del sentido de la escatología del que hablábamos más arriba: no se busca orientar lo real hacia el Reino escatológico. Die Bedeutung von Frauen in Theorie und Praxis der alten Kirche. 18-38). se postulan dos mundos separados: en uno de ellos. profetas y misioneras» E. la mujer está subordinada por completo al hombre. «Freunde in Christus werden. p. 99.10. Frente a esto cabe ponderar el caráter revolucionario de la afirmación paulina en Gálatas 3. ej. 102. fueron los que más reforzaron. como griego y no como bárbaro»97. Cuando AGUSTÍN recuerda: «Hecha. el mismo ascetismo cristiano terminó por desdeñar. C.». a imagen de Dios la naturaleza humana. p. participar ya de manera más evidente y directa del otro mundo. el hombre y la mujer son plenamente equivalentes. un nuevo modo de vivirlo. 833-839) atempera el sexismo estrecho de ARISTÓTELES (cf. 14. Ignorancia que es la causa de la rápida aparición de una doble moral en la Iglesia. FIORENZA. 100. no sin mala conciencia por cierto. curiosamente. Gelnhausen/Berlin y Stein/Mfr. cf. El Evangelio hablaba de otra ruptura. Bull. el movimiento anacoreta y las primeras comunidades monásticas—. porque la función crítica del Evangelio había quedado relegada a la pura interioridad espiritual. Leyes VII. Die Frau in der antiken Welt und im Vrchristentum. apuntar y demostrar que existía igualmente una tradición más positiva. cit. 667. 1970. a reforzar. que tuvo por lo demás ciertas consecuencias prácticas en los primeros años de existencia de la Iglesia99. en muchos aspectos. la ideología dominante de la sociedad antigua. THRAEDE. J. ¿Por qué? Esencialmente. descrita siempre como mal menor. 98. y la Iglesia pasó.. y así no se excluye a la hembra cuando se habla de la imagen de Dios»100. sexo. Cabría. Como bien demuestra F. oponiéndolo a lo espiritual. SCHARFFENORTH y K. Como bien dice J. pero lo que pasó con más fuerza y con mayor constancia. LEIPOLDT. debilidad. Por supuesto. por su ascetismo. sino que ejercieron de hecho una autoridad como apóstoles. FIORENZA. 101.112 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 113 Lo que se siguió fue que el referente escatológico dejó de ser baremo crítico sobre el modelo de sociedad que vivía el Imperio. «Presencia de la mujer en el primitivo movimiento cristiano». Les grands textes des Peres de l'Église. RUEGG. E. con el mundo y con Dios. algo pasó del Evangelio a la práctica cristiana102. suficiente. eso sí. eterno y celeste. Lafemme. París 1975. p. ni esclavo ni libre. COHÉN. la violencia de la ideología imperante: mientras Cristo anunciaba la posibilidad de nuevas relaciones entre hombres y mujeres por mor del Reino. Aeger mit der Freiheit. a falta de espiritualidad. Esta afirmación igualitaria de principio. eso es 96. que concernía al tipo de relaciones que el hombre mantiene consigo mismo. en la liturgia sinagogal: tres veces al día el judío daba gracias a Dios por no haberle hecho ni gentil ni mujer ni esclavo98. igualmente U. La mentalidad podía ejercer su influjo sin freno alguno. En efecto. pero no saca de ahí ninguna consecuencia social capaz de modificar su situación de la mujer. al mostrarse como discurso sobre el otro mundo. por ignorar el sentido de la escatología bíblica. 1254 b. 6-7. fueron las justificaciones teológicas. sí. 31-182. pero de orden meramente espiritual. solamente que quedó como mera afirmación de principio. 97. QUERE-JAULMES. VI 1323 p. 1260 a. el desprecio de la sociedad antigua hacia la mujer. Le Talmud. art. 19-36. Por ello. valga repetirlo. Lafemme. así como que la defensa de la mujer en PLATÓN (por ej. FIORENZA. transformarlo con miras a colmar el sentido de la creación divina. los unos pueden. Este hacerse cargo críticamente de la realidad no mantuvo el mismo rigor en los siglos sucesivos. que los Padres multiplicaban para confirmar la realidad social. p.vii.. Leipzig 1954. Huelga recordar cuan estrechamente subordinada al hombre estaba la mujer en la sociedad antigua. en dos puntos capitales. «En la retórica de la época era lugar común que el hombre helenístico había de mostrarse agradecido por su nacimiento como verdadero ser humano y no como bestia. a guisa de búsqueda del origen perdido. pero sin cuestionar el principio de la subordinación de la mujer. París 1976.. 15..M. AUBERT: «Se puede resumir esta concepción tradicional de la mujer con las palabras equivalencia y subordinación: equivalencia a los ojos de Dios y en cuanto a posibilidad de perfección. Anti-féminisme et christianisme. París 1968. por supuesto. a una ruptura. p. 211.. «Éstas (la mujeres) no eran figuras marginales en aquel movimiento. en el otro. J. los otros deben contentarse. subordinación al hombre en cuanto a las tareas temporales de aquí abajo»101. ni hombre ni mujer.28: «ya no hay judío ni griego. en el que es fácil verificar con qué tranquilidad de conciencia la Iglesia antigua adoptó la ideología reinante sin criticarla. de búsqueda del mundo verdadero. sensibilidad. Desarrollemos un poco el primer punto. la marginación de la mujer en la sociedad. . 58. del que éste no es sino sombra y reflejo. cit. cit. con todo el pensamiento antiguo. Desprecio que se traduce en rechazo de la alteridad de la mujer: cuanto tiene de diferente.

en tanto ser sexuado. la teología católica sobre este particular se revelaba incapaz de superar el estadio de las justificaciones ideológicas104. op. Paris-Oslo 1968. 27. reduce el papel de la mujer en la procreación al del campo que recibe el grano.696. «Perversas son las mujeres. merced a la negación de la sexualidad que comporta. atrapada en el propio lenguaje: tanto en griego como en latín las palabras que significan «virtud» provienen de la raíz que designa al «hombre»: andreia deriva de aner. cf. Al que no pueden seducir con su apariencia lo subyugan por el engaño»111. Si la mujer oculta precisamente lo que la define en su alteridad a los ojos del hombre (cf. paralelo al primero. cit. Pero como no puede olvidarse la doctrina evangélica que no hace distinción alguna de valor entre hombre y mujer. Esto puede ilustrarse bellamente leyendo cómo FILÓN comenta el consejo que Balaam dio a Balaq de que las muchachas de su pueblo sedujeran a los israelitas. 34. PG 8. que exalta los contravalores de la mujer. eso no era del todo falso. corporal. los Padres de la antigüedad cristiana no dieron reconocimiento a la alteridad de la mujer. De monogamia. pero es significativo que los Padres presentaran a la mujer su liberación teniendo que aceptar lo que la negaba como mujer. 109. De anima. inclinado a lo sensible. subordinada a su fuerza creadora. Así. AUBERT cita estas palabras del historiador H.6. Al obrar así. 5 (Testamento de Rubén. 104. por ejemplo. Líber de habitu vírginum (PL 4). descalificada. ¡Si quiere eludir la rigurosa sumisión al hombre. Philo's use ofthe Categories Male and Female. La mujer nada crea. de pechos caídos y chiquillos que vociferan (Tertuliano. 106. Carmina moralia (PG 37). incorpóreo e inclinado hacia el espíritu y el pensamiento»105. destilada directamente del alma. p. que el desprecio de la mujer está estrechamente ligado a la incapacidad de pensar la sexualidad en términos positivos. 111. acaba por imponerse un segundo discurso. peligroso. 16). para AGUSTÍN. Por supuesto. será asumida por la tradición cristiana. Y así. pues. ¿no sentimos acaso que se escapa igualmente algo de nuestra alma mientras se nos cierran los ojos y nos quedamos desmanejados y débiles? He ahí la sustancia animada. 27-39. LECLERCQ: «Él (Ambrosio) no llega a hablar. por ejemplo. 295299. Prisionero del deseo que la mujer le inspira. GREGORIO Nacianceno. pasivo. sobre las mujeres). desde determinado punto de vista. toda manifestación de una sexualidad activa por parte de la mujer aparece como un fenómeno anormal. En cierta medida.. Madrid 1983. SPANNEUT. en el propio ardor del placer supremo. B0RRESEN. nota 80. rechazando aquello que justamente se antojaba alteridad inexplicable a los ojos de los Padres112. I. de las náuseas de las mujeres embarazadas.M. léase en el matrimonio. proponerle la virginidad consagrada como el mejor medio de liberarse de la sumisión al hombre. R. entonces tal vez pueda conseguir se le perdone el ser mujer. Esta teoría fisiológica. en contra. Así. determinado éste completamente por su relación con el hombre. 500-663). M. Vita Mos. 111. «En fin. 105. la mujer depende del hombre. El hombre aporta. como hace Tertuliano. todo lo necesario para la constitución de un nuevo ser. Así se explica cómo descalifica la sexualidad femenina la teología patrística. Cf. Strom. De cultu feminarum (SC 173). mientras que el hombre produce pneuma y materia»106. CLEMENTE de Alejandría. la mujer debe aceptar e interiorizar una visión totalmente androcéntrica de sí misma! Parece asentado. p. Todo lo que evoca la sexualidad es. mientras que el masculino es activo. AMBROSIO de Milán utilizará a menudo este argumento que consiste en denigrar el matrimonio para mostrar el estado de virginidad como una liberación de la mujer. 181. 1. p.114 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 115 precisamente lo que descalifican los Padres. que fascinan al hombre y le hacen perder su control y su razón"0. vol 5. Subordination et équivalence. y la mujer. Prueba evidente de que el cristianismo no olvidó la enseñanza de Cristo y del apóstol Pablo. entre otros muchos. su papel es meramente hacer fructificar lo que ha recibido del hombre109.E. De suerte que. A Eva. lo engañan con el artificio de su belleza para arrastrarlo hacia ellas. Cuando la mujer no acepta ser reducida a la pasividad sumisa. creada a continuación a partir del hombre103.A. por medio del cual se emite el jugo generador. ni materia para el embrión. la tentadora. . TERTULIANO. pues el género femenino es material. a pesar de las afirmaciones de principio incesantemente repetidas. hasta en la generación. 108. Nature et role de lafemme d'aprés Augustin et Thomas d'Aquin. pues. todo lo recibe. virtus de vir. secundaba las más tradicionales interpretaciones. 110. op. otra cosa que el paso del género femenino al masculino. sólo lo masculino es específicamente humano. la mujer queda. El Pedagogo III (FP 5. heredada por cierto del estoicismo. Su debilidad aparente oculta temibles y misteriosos poderes. se convierte en una amenaza. y la mujer no participa de ello más que por su alma.8. K. por definición. p. por su cuerpo. «ella no aporta ni esperma ni pneuma. p. CIPRIANO. así es como explica el segundo relato de la Creación (Gn 2) en el que se marca la diferencia entre el hombre. la se- 103. racional. Pinero en Apócrifos del AT. por ejemplo entre los Padres la importancia que le dan al tema de la modestia en el porte de las mujeres y los peligros de la coquetería"3). cit. hijos míos: como no tienen poder o fuerza sobre el hombre. Testamento de losXII Patriarcas. la mujer no hace sino recibir esa semilla y alimentarla. Queda sólo convencer a la mujer para que haga suya esta descalificación de su alteridad sexual. 1976. En Concilium 111. J. 112.12. pero sigue siendo el espíritu de Tertuliano el que le sopla e inspira esa suerte de asco hacia esas leyes y misterios de la naturaleza (femenina)». Pero no logra validarla en los hechos sin acentuar en buena medida la subordinación de la mujer a los modelos masculinos de la sociedad antigua. en verdad. TERTULIANO. negándose podrá acceder a cierto grado de reconocimiento. Más aún. como. la invitación a la virginidad consagrada permite.. desde AGUSTÍN a TOMÁS. Versión castellana de A. es inferior. descalificado. 194. cf. PL 2. Sólo el hombre es la fuente del embrión. el hombre pierde toda facultad de razonar o de defenderse. En CLEMENTE de Alejandría hallamos una teoría semejante108. 107. in Ex. creado en primer lugar a imagen de Dios. por ende. sino tan sólo su alimento. y el que transmite el alma junto con la carne. hallamos un artículo sobre el mismo tema que resume las tesis de esta teóloga católica. En consecuencia. la del filósofo judío FILÓN: «El progreso no es. 113. volver en parte a la afirmación evangélica sobre la igualdad entre hombre y mujer ante el Reino de Dios. al igual que ese jugo es la simiente corporal surgida de un desprendimiento de la carne»107. Quaest. 1184 ss. BAER. Leiden 1970. y sus sucesores.

sus propios presupuestos teológicos condujeron a la moral cristiana a reforzar objetivamente algunos de los aspectos más discutibles —con el Evangelio en la mano— de la sociedad antigua: miedo a la sexualidad. nos ha convencido de que era preciso matizar un poco este juicio. 1082 s. hacían de la virginidad condición necesaria en el camino hacia Dios. la teología patrística renunciaba a asumir una postura crítica contra lo que hemos denominado la ideología dominante de la sociedad antigua. La reciente publicación de un estudio de Huguette Taviani. Podemos. más que por el orden social que permite construir y significar. De nuptiis et concupiscentia L. legando así a sus sucesores todos los elementos de una doctrina elaborada. reforzamiento de las jerarquías «naturales». concluir recordando una vez más que el interés del estudio de los textos patrísticos creemos que estriba en poner de manifiesto la dificultad que la Iglesia antigua tuvo para perseverar en la tensión escatológica. Juan Scoto retoma el neoplatonismo de los padres griegos. 1074-1089. lo hizo con tal marcado espíritu de claridad que le permitió proponer una verdadera síntesis de la teología patrística de su tiempo. pues. imponer a todos los laicos la continencia. de una ternura completamente espiritual. De Genesi ad litteram L. precisamente en cuya alteridad. IV (421). no está justificado. símbolo del amor no sexuado.. está significada la alteridad de Dios. Eva versus María. se opone María. A la jerarquía de valores que sitúa en un orden ascendente en el camino de la bienaventuranza a casados. Se hallan asimismo importantes desarrollos sobre la ética sexual y conyugal en el Contra Faustum Manichaeum L. ese discernimiento de órdenes (discretio ordinis) que estructura todo el discurso de Gérard de Cambrai. 115. más aún. que veremos repetirse a lo largo y ancho de la Edad Media bajo diversidad de formas: mujer tentadora versus mujer inspiradora. (. desde el el siglo III.) . frente a herejes que. dualismo pesimista en materia antropológica. y el hombre de Iglesia (el vir ecclesiasticus). Esta síntesis se sustenta sobre tres pilares: la conexión entre sexualidad y concupiscencia. teólogos. discípulos éstos de Juan Scoto. De bono viduitatis (414).. (. sólo el hombre tiene derecho a hablar de la mujer. de Pablo. II (420). con todo. porque el deseo queda atrapado en lo carnal. la mayoría de ellos habiendo hecho opción por el celibato consagrado. Si Agustín sigue siendo autoridad de referencia incontestable. Estos son los principales textos: De bono conjugali (401).. Sin magnificar en exceso este hecho. en materia de ética sexual y conyugal. Monjes célibes. el De civitate Dei (413-426) y el Contra Julianum haeresis pelaginae deferís L. . la definición de la triple finalidad del matrimonio y el bosquejo de una reflexión sobre la sacramentalidad del matrimonio. hay que reconocer. y hombres solitarios. iba a acabar por desbaratar de raíz. Dos razones hay para ello: AGUSTÍN se expresó sobre el particular en múltiples ocasiones115 y. desestabiliza tanto la Ecclesia como el hecho de justificar el matrimonio de los clérigos». Para ser justos. p. a él es a quien se refieren sistemáticamente y hasta el siglo XII. Passio Sanctae Theclae). al abrigo de cualquier amenaza contingente. que ha de abstenerse de él. ¡Para ellos la alteridad de la mujer señalaría más bien la alteridad del diablo! 4. virgen y madre. ya lo hemos visto. y cada vez más. todavía presente a la sazón en las escuelas que habían conocido la enseñanza de Héric y Rémi d'Auxerre. sobre todo. pensamiento que interpreta. se impone.C. Si estos teólogos defienden el matrimonio. (p. A fines del siglo IX. que el Evangelio no quedó en el olvido. no lo hacen recordando al modo agustiniano que el matrimonio fue querido por Dios antes de la caída. tal discurso es el del deseo del hombre. ha de reconocerse igualmente que la influencia del pensamiento patrístico griego no debe ignorarse. sino evocando su necesidad para que el orden jerárquico social se mantenga con meridiana claridad: «La regla constitutiva de la antropología espiritual de la Ecclesia es. la dificultad es doble: sólo hombres hablando de la mujer. a) Sexualidad y concupiscencia AGUSTÍN es el primer teólogo cristiano que reflexionó de modo siste- * ** Hemos llegado al término del análisis de la tradición patrística. El terreno está preparado para que nazca y se desarrolle el discurso-tipo sobre la mujer de nuestra sociedad occidental. en Ármales E. SAN AGUSTÍN Y LA TRADICIÓN MORAL MEDIEVAL Ya hemos citado en repetidas ocasiones a AGUSTÍN. Evidentemente. 1977. autoridad y razón.. desprecio-exaltación de la mujer.. XXXIII (400). en efecto. Le dedicamos ahora un capítulo entero a título de maestro del pensamiento de la Edad Media. que es una opción caracterítica del estado clerical o monástico. moralistas y juristas cuando discuten sobre estos temas éticos114. un peso cierto. doble imagen de un mismo deseo que marca a un tiempo la búsqueda de una ternura y la imposibilidad de encontarla en la sexualidad. «Le mariage dans l'hérésie de l'An Mil». por ende. Muy al contrario. XII (401-415). hay que reconocerle. El matrimonio. por ejemplo) o la ternura materna (como JUAN CRISÓSTOMO) no están precisamente capacitados para reconocer a la mujer como ese «otro» en cuya alteridad. «Gerard de Cambrai [el obispo encargado de interrogar a un grupo de heréticos de Arras que negaban el matrimonio en 1025] es el heredero de un pensamiento pre-agustiniano y neoplatónico. continentes y vírgenes. sin otra experiencia de la mujer que algún pecado de juventud (AGUSTÍN o JERÓNIMO. Entre los Padres del siglo IV. corresponde el discernimiento entre el hombre del siglo (el vir saecularis). 1080). La teología. desprecio a la mujer. Es muy difícil hacer justicia a todas las intenciones de los teólogos de un tiempo del que hemos de reconocer y respetar su extrañeza y distancia. los elementos de este doble discurso. en el transcurso de la Edad Media. célibes. y que ejerció desde dentro de ese conformismo moral una crítica que. en quien y por quien se pierde el hombre al perder su libertad.116 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 117 ductora. concesión a la debilidad de la naturaleza humana.. Al romper con los presupuestos de la sociedad antigua sólo sobre el plano espiritual. recordarlos brevemente. influenciados por textos apócrifos encratitas (Hechos de Andrés. De conjugiis adulterinis L. el modelo antiguo. II (419).. como vamos a ver. al que está reservado el matrimonio. y su influencia perdura durante el siglo X y comienzos del XI en Laon. también.S. Auxerre. efecto del pecado.). En el caso de los Padres.) La teología carolingia del matrimonio no es uniforme.. es obra de monjes para quienes la mujer simboliza aquello a lo que ellos han renunciado y amenaza sin cesar su vínculo singular con Dios. amén de por la procreación. Son estos tres elementos los que van a dominar la reflexión medieval. a la que prestó un cuadro de referencia ética en el ámbito de la sexualidad y de la vida conyugal. 114. Chartres» (p. sin embargo. En efecto. ya están presentes. 32. Hemos intentado pergeñar las líneas esenciales. la sexualidad como la consecuencia de la caída y que valora la virginidad como el estado paradisíaco de una naturaleza perfecta y asexuada.

La promiscuidad de sexos y el uso indiscriminado de las hembras puede. toda la ética cristiana iba a quedar como obnubilada por la sexualidad. de su autarquía. Esta fórmula agustiniana será repetida hasta la saciedad durante toda la Edad Media. NOONAN. Si AGUSTÍN habla aquí tan sólo del vínculo entre padres e hijos no es por casualidad. La erección incontrolable del miembro viril cuando el deseo se adueña del hombre es el signo de la irracionalidad de la concupiscencia.. sistematizaba. pero su punto de vista no había sido retomado por los teólogos orientales posteriores. sino porque éstos no pueden realizar su loable unión sin voluptuosidad vergonzosa? Por ella se ruborizaron también aquéllos que fueron los primeros en cubrir sus partes pudendas. fides. ésta (la semilla humana) se hubiera desprendido del hombre en pacífica sumisión de los miembros a la voluntad»119 «. en Romanos 7. iba a ser que los que estaban destinados a unirse entre ellos. las intuiciones de la tradición anterior. Pero al distinguir. afirma la fuerza de la concupiscencia que vincula pecado y sexualidad. antes de la caída. Y así. 117. al interpretar en términos de concupiscencia sexual la codicia que para Pablo. CLEMENTE de Alejandría ya había asociado pecado original y concupiscencia. codicia de todo lo que permite al hombre evadirse de Dios. pasional. p. el matrimonio no sería necesario: «Yerras al pensar que el matrimonio fue instituido para remediar.. evidentemente.. 120. Es la consecuencia evidente de las tesis precedentes: como la pareja humana ha sido querida por Dios. señal evidente de que es algo malo. esta pasión vergonzosa —.. II. La concupiscencia evidencia el estado de servidumbre al pecado en que el hombre se encuentra. Op. (cuando) experimentaron la desobediencia de sus miembros. despojado de su razón. La participación de los esposos en la generación de los hijos se habría podido realizar sin dicha pasión. fuera de todo control de la razón. De bono conjug. El pacto de fidelidad asegura la vida al posibilitar la existencia de un vínculo en el que padres e hijos puedan reconocerse mutuamente. De no haberse dado la caída. No es sólo un modo de socializar y de regular las pulsiones siempre anárquicas de la libido (quod carnalis vel iuvenilis incontinentia. 32. pero desaparecerían los lazos de familia entre padres e hijos»122. Las 116. sino más bien. una capital experiencia social que queda resumida en el término fides (pacto de fidelidad). Al hacer esto. 173 s. XXX.. et concup. no cabría ya hablar de sexualidad sin evocar al punto el pecado. sin esa quemazón. XIII. p. XXIV. sobre estas bases. op. pero sin pasión. así como pasar por alto el carácter trágico de la existencia humana. VI. la cual. cf. redigitur. como él hace. La dificultad estriba. la cual había efectivamente evitado. .— no existió en el cuerpo de los que vivían en el paraíso antes del pecado.. ennoblecido por todos los bienes que le son propios. endureciéndolas. b) Los fines del matrimonio «El bien del matrimonio radica. La diversidad sexual proviene de Dios. 20. convertida incluso en símbolo de esa codicia idolátrica del hombre... sin duda. Como se ve.. sacramentum)»12'. cit. es la concupiscencia. sin que sus cuerpos estuvieran como sojuzgados contra su voluntad por la «libido». es Dios quien hizo los sexos. constituía el índice del pecado. cuyos inconvenientes ya hemos constatado. en que en esa institución familiar.. y los hijos a sus padres. situar la sexualidad en el apartado de las realidades ex- elusivamente dañinas. II. ibid. la sexualidad habría podido estar exenta de concupiscencia: «. los valores de socialización están disociados de la sexualidad. II. 119. es la que tiñe para siempre de ambigüedad a la sexualidad. 115.. 535. Es la concupiscencia «la que cubre de confusión incluso al matrimonio. VIII. entre buena sexualidad procreadora y mala sexualidad concupiscente. 53. V. BAC 121. 122. contra M. en la que la sexualidad juega tan a menudo un papel fatídico. BAC 470.. De nupt. 118. los cuales no dan al pecado original un sentido específicamente sexual. Pues ¿por qué se ocultan a los ojos de los niños esas acciones de los esposos. lo que no viene de Dios sino del diablo.7. Además. contra el maniqueísmo.. en definitiva. 26. favorecer el nacimiento de los niños. 121. Resumamos sucintamente los elementos de su reflexión.. La unión matrimonial ha sido instituida en favor de la familia...»118. «. et concup.. AGUSTÍN recluía la ética cristiana en la vieja aporía estoica. que se manifiesta a través de la pasión.. De bono conjug. las bajas causadas por la muerte.. Cf. Aun si no hubiese habido «caída». II. AGUSTÍN rechaza semejante reducción. una posibilidad de experimentar lo que podríamos llamar la institucionalización del amor. el símbolo de la estabilidad de la unión (proles. por tanto. y por largos siglos. es preciso reflexionar sobre el sentido que Dios quería dar a esta relación privilegiada en la que la diferenciación sexual no puede ser reducida al cometido funcional de la procreación. 30. como hemos dicho. Por contra. no pudieran mover sus cuerpos?»117. J. consecuencia del pecado original.«EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 118 DESEO Y TERNURA 119 mático sobre la relación entre sexualidad y pecado116. De resultas. señala justamente que si no se tratara más que de asegurar la continuidad de la especie. 111. De nupt.T. e igualmente la unión sexual con vistas a la procreación.. con los nacimientos. somete los órganos genitales a su imperio. 14. es decir. AGUSTÍN no cae en el garlito maniqueo de confundir sexualidad y pecado. La concupiscencia. AGUSTÍN mantiene la bondad de la sexualidad procreadora. El matrimonio permite. Mantiene firmemente la tesis de la bondad original de la sexualidad.. Imperf. ¿Cómo. que son igualmente bienes: los hijos. p. es decir sin vergüenza. AGUSTÍN estaba reduciendo considerablemente la profundidad teológica de la antropología paulina: allí donde Pablo evocaba la idolatría humana. ibid. el pacto de fidelidad. como otras muchas acciones que se llevan a cabo controlando el resto de miembros. la que se erige en amenaza en la que el hombre puede continuamente verse como arrancado de sí mismo. pues el pudor de la mujer es medio seguro para que los padres conozcan a sus hijos. Adán y Eva habrían practicado la sexualidad con vistas a la procreación. En lo sucesivo. pues se ponen en movimiento con el beneplácito de la voluntad y no son excitados por la fogosidad de la pasión (aestu libidinis)»'20.3). y contra los pelagianos. AGUSTÍN no habla más que de la relación sexual.

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mujeres están excluidas de la experiencia del reconocimiento familiar y social. De modo que el pacto de fidelidad entre el marido y su mujer posibilita la familia, pero no da sentido a la relación sexual. Y así, si se diera el caso de tener que consentir —para evitar un mal mayor, el adulterio por ejemplo— que los esposos acepten relaciones sexuales no orientadas a la procreación, será por concesión a la debilidad más que por convicción. Lo que pone de manifiesto una vez más la ambigüedad de la proposición: por un lado, se invita a los esposos a descubrir en la relación conyugal un valor social que desborda con mucho la mera función procreadora, pero, al mismo tiempo, se separa dicho valor de la relación sexual, que sigue siendo un mal menor... Esta incapacidad que muestra AGUSTÍN, más sensible que otros, con todo, a la dimensión social de la pareja, para concebir que la sexualidad pueda ser portadora de ternura, de amistad, de espiritualidad, iba a pesar en exceso sobre la tradición ulterior. c) El matrimonio como sacramentum AGUSTÍN trató de dar al matrimonio cristiano un status teológico propio. Jurídica y espiritualmente ese status queda expresado en el término sacramentum. «A ciencia cierta no es sólo la fecundidad, cuyo fruto es el hijo, ni sólo la pudicicia, cuya lazo es la fidelidad, sino algo más, una especie de "sacramento" del matrimonio (quoddam sacramentum nuptiarum) lo que se confía a los fieles casados —lo que hace decir al Apóstol: Maridos, amad a vuestras esposas como Cristo amó a su Iglesia—; no cabe duda de que la realidad significada en ese «sacramento» es que el hombre y la mujer unidos en matrimonio perseveran en él de por vida, sin separarse jamás, y que no está permitido, salvo en caso de fornicación, que uno de los cónyuges se separe del otro. Tal es, en efecto, el principio observado entre Cristo y su Iglesia: vivo él y viva ella, están unidos de tal modo que no hay divorcio que los separe. Tal es el respeto debido a este sacramento "en la ciudad de nuestro Dios, sobre su santo monte", es decir, en la Iglesia de Cristo, por todos los fieles casados, que son miembros de Cristo: aunque las mujeres se casan o los hombres toman mujer con vistas a la procreación de hijos, no está permitido abandonar ni aun a una esposa estéril para tomar otra que sea fecunda. Si alguno lo hace, no ante la ley de este siglo (...), pero sí ante la ley del Evangelio, ese tal es culpable de adulterio. (...) De modo que persiste entre los cónyuges vivos una especie de lazo conyugal que ni la separación ni la unión con otra pueden suprimir»123. El matrimonio es, por tanto, sacramentum en cuanto permite poner en relación la unión del hombre y la mujer con la unión de Cristo y su Iglesia. Este tercer «bien» prevalece sobre los otros dos, el de la fecundidad y el de la fidelidad, y sobre él se asienta la indisolubilidad del vínculo conyugal. La cuestión radica en saber si este don se le concede y reconoce tan sólo a los cristianos, en razón de su incorporación al cuerpo de Cristo mediante el bautismo, o si atañe a todas las parejas. AGUSTÍN duda en este punto: la cita

que acabamos de ofrecer parece inclinarse hacia la primera hipótesis, pero en otros sitios AGUSTÍN afirma que en los orígenes, antes de la caída, el matrimonio tenía ese carácter de sacramento, de prefiguración misteriosa de la unión de Cristo con su Iglesia. Sin embargo titubea: «(junto a la fidelidad y a la generación de hijos) constato que debe haber un tercer bien entre los cónyuges, sobremanera entre quienes pertenecen al pueblo de Dios; y pienso que ese bien es aliquod sacramentum, en razón del cual queda prohibido el divorcio...»124. Con el tiempo, AGUSTÍN parece que endureció su postura y consideró que volverse a casar, aun entre paganos, constituye un adulterio, a causa de la indisolubilidad del matrimonio, de su carácter «sacramental». Pero el término sacramentum es impreciso en AGUSTÍN. Sólo lo utiliza para explicar la razón de la indisolubilidad del matrimonio. Ahora bien, el matrimonio no produce lo que prefigura: no hace de los cónyuges miembros de Cristo, sólo el bautismo tiene tal capacidad. Se entrecruzan aquí dos temas: un tema jurídico-ético y otro simbólico-religioso. El primero descansa en el sentido propiamente latino del término sacramentum (compromiso, juramento, vínculo jurídico) y subraya el imperativo ético de la indisolubilidad del lazo conyugal. El segundo tema evoca el texto de Ef 5,32, donde el término griego mysterium fue traducido por sacramentum en las versiones latinas del Nuevo Testamento; allí, la voz remite evidentemente al simbolismo del vínculo conyugal, signo del lazo entre Cristo y la Iglesia. Evoca la profundidad teológica de la realidad ética de la indisolubilidad. AGUSTÍN quiere superar el riesgo del moralismo. Para ello pretende fundamentar la indisolubilidad en un sentido más amplio de la relación conyugal; y cree descubrirlo en la conciencia que ha de tener la pareja de estar representando analógicamente la relación de amor y de fidelidad entre Cristo y la Iglesia. Aun cuando el compromiso conyugal no deja de ser algo jurídico, es mucho más que jurídico: tiene una significación teológica. Al reintegrar a la reflexión teológica sobre el matrimonio la profundidad de perspectivas del texto bíblico de Ef 5, AGUSTÍN evitaba que la ética cristiana del matrimonio se convirtiera en una reflexión meramente funcional; pero hay que advertir también que, al hacer esto, abría la vía a una concepción más objetivante del sacramentum, como vínculo objetivo que nadie puede disolver, y en nombre del cual acabaría por imponerse una concepción, a la postre, excesivamente legalista del matrimonio. La introducción del término sacramentum en la reflexión sobre el matrimonio permitía, es cierto, una apertura de miras acerca de lo que la relación hombre-mujer implica, pero a costa de un reforzamiento, de una sacralización del carácter jurídico de la indisolubilidad conyugal. La Edad Media recogerá con devoción la herencia de AGUSTÍN. Dedicaremos el siguiente apartado de este capítulo al doble problema jurídicoteológico, consecuencia de las concepciones agustinianas, que la teología escolástica tendría que resolver: el de la validez y el de la sacramentalidad del matrimonio. Antes nos gustaría mostrar rápidamente con algunos ejemplos

123. De nupt. et concupisc. I, X, II.

124. Contra Jul. V, XII, 46, PL 44, 810.

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cómo iba a ser adoptado el agustinismo, a veces de manera caricaturesca, por la reflexión teológica medieval sobre la sexualidad. * ** El obispo CESÁREO de Arles, hombre fuerte del siglo VI, se esforzó a lo largo del turbulento período que le tocó vivir, el de las grandes invasiones bárbaras, en mantener algunas normas morales en la Iglesia. Para luchar contra el concubinato, la fornicación y los desórdenes sexuales, retoma, endureciéndola aún más, la enseñanza agustiniana sobre el exclusivo fin procreador del acto sexual conyugal125. Al invocar el Salmo 51,7 («Mira, en la culpa fui parido y concebido en el pecado de los ardores de mi madre») y Éxodo 19,15 («Estad preparados para el tercer día (el del encuentro con Dios en el Sinaí) y absteneos de mujer»), CESÁREO subrayaba con ahínco la idea de que toda relación sexual es pecado. A finales de ese mismo siglo, GREGORIO MAGNO (papa del 590 al 604) persiste en la línea de un agustinismo reducido a determinados temas que se repiten constantemente. Por ejemplo, el del lazo entre sexualidad y pecado: «Porque el primer hombre, al pecar, perdió su estado de inocencia, transmitió el castigo del pecado a sus hijos. Pues el apetito sexual es el castigo del pecado, y está tan arraigado al pecado que nadie es engendrado en este mundo sin su mediación»126. La identificación de pecado con sexualidad es patente, los sutiles distingos de AGUSTÍN caen en el olvido. Las parejas casadas pecan siempre que matienen relaciones sexuales, ¡por el mero hecho de que hay placer en el acto sexual!127. «... porque esta unión legítima de los esposos no puede darse sin placer de la carne es preciso abstenerse (de entrar en la iglesia de inmediato). Ese placer no puede darse sin falta. Pues ni de adulterio ni de fornicación, sino de matrimonio legal había nacido quien dijo: "Mira, en la iniquidad nací, y mi madre me concibió en el pecado"»128. Como ha demostrado NOONAN en su estudio sobre los penitenciales del siglo VI al XI, semejante perspectiva abocaría en la praxis pastoral a condenar todo tipo de actos sexuales no encaminados explícitamente a la procreación. Pedro LOMBARDO, nombrado obispo de París en 1159, expresa muy bien, una vez más, el punto de vista tradicional cuando, repitiendo todos los elementos de la elaboración agustiniana para justificar la sexualidad sólo por la intencionalidad procreadora, escribe: «El pecado original es transmitido por un acto de generación, acto precedido, a su vez, de la concupiscencia. Los descendientes de Adán quedan, todos y cada uno, afectados por la concupiscencia»129. El resultado de esta transmisión del pecado original y de sus con-

secuencias es «la ley de concupiscencia mortal en nuestros miembros, sin la cual la unión carnal no podría tener lugar». En consecuencia, «el coito es reprensible y maligno a menos que esté excusado por los lazos del matrimonio»130. Así, incluso cuando el cuarto Concilio de Letrán (1215), contra el catarismo, declara: «Y no sólo los vírgenes y continentes, sino también los casados merecen llegar a la bienaventuranza eterna, agradando a Dios por medio de su recta fe y buenas obras»131, está sobreentendiendo que las «buenas obras» equivalen a no practicar la sexualidad a no ser con intención procreadora. Pero, desde el siglo XII, se anuncian profundos cambios intelectuales y espirituales, que se traducen tanto en la aparición de movimientos exteriores a la Iglesia —como, por ejemplo, el amor cortés o la herejía catara— como en una nueva reflexión teológica sobre la pareja, sobre el amor y sobre el matrimonio, especialmente por parte de ABELARDO y HUGO DE SAN VÍCTOR. Pedro ABELARDO (1079-1142) merece particular mención porque supo traducir al plano teológico y filosófico las exigencias de esa nueva sensibilidad amorosa de su siglo, cuyo valor humano y espiritual había experimentado en persona en sus relaciones con ELOÍSA. Por ello precisamente será reconocido como uno de los precursores del amor cortés132. Concibe él una doctrina del amor puro de Dios, del amor por la perfección de Dios, capaz de llegar hasta la renuncia a la bienaventuranza que él nos tiene prometida. Hay que amar a Dios porque es Dios, y no con miras a obtener algo de él. E. GILSON mostró cómo tal concepción se la facilitó la experiencia de sus relaciones amorosas con ELOÍSA: «La descripción del amor desinteresado que nos propone el Abelardo teólogo, es la misma que Eloísa le había amargamente reprochado no haber comprendido en los tiempos en que él pretendía amarla. La doctrina abelardiana del amor divino se reduce a eso, a que no hay que amar a Dios como Abelardo había amado a Eloísa, sino como Eloísa amaba a Abelardo»133. Aceptar perderse a sí mismo por amor, es, en efecto, el sentido de la obediencia de Eloísa: «Sólo tú, y no otro, sólo tú, que eres la única causa de mi dolor, me aportarás la gracia de la consolación. Sólo tú, que me has contristado, podrás devolverme la alegría, o al menos edulcorar la pena. Sólo tú me lo debes, porque ciegamente he cumplido tu voluntad toda, hasta el punto de que tuve, incapaz de decidirme a oponerte la menor resistencia, el coraje de perderme a mí misma por orden tuya»134. Se da así lo trágico del amor, el anodadamiento de sí en provecho del otro que, por encima de los

125. Sermones 42,5; 43,5; 44,3-6; PL 39. Sobre CESÁREO, cf. Cyrille Vogel, Césaire a"Arles, París 1964. 126. GREGORIO, In 7 Pen. Ps., Ps. 4,7, PL 79,586. 127. Reg. past. 3,27, Trad. A. Holgado Ramírez y J. Rico Pares, BP 22, pp. 349-356. 128. Carlas, 11,64, PL 77,1196 s. Algunos autores tienen esta carta por apócrifa; sea como sea, desde el siglo VIII se usó como representativa de la enseñanza de GREGORIO, y como tal influyó en toda la Edad Media. 129. Sentencias 2,30,8, PL 192, 722; cf. también 2,30,4; 2,31,2-4.7.

130. Sentencias 4,26,2, PL 192, 909. 131. H. DENZINGER, Enchiridion Symbolorum, editio 31 (1957) 430. Versión española de D. Ruiz Bueno, El Magisterio de la Iglesia, Barcelona 1963. 132. «Cuando se buscan los orígenes de la concepción cortés del amor, no hay que olvidar reservar un lugar a Pedro Abelardo. (...) Sabemos, de boca del propio Abelardo, que él compuso y cantó un gran número de canciones en honor de Eloísa» E. GILSON, La théologie mystique de Sí Bernard, París 19693, p. 183. ABELARDO comenta el particular en Hist. calamitatum, PL 178, 128; Epist. II, PL 178, 185 s. 133. Op. cit., p. 182. 134. Carta II de Eloísa a Abelardo. Citamos conforme aLettres deHéloise etAbélard, nueva traducción de P. Zumthor, Lausanne 1950, p. 98.

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criterios de la moral común, une y opone a un tiempo y en un mismo grito amor humano y amor divino: «En todos los estados a los que me ha conducido la vida, sábelo Dios, es a ti, más que a él, a quien he temido ofender; es a ti, más que a él, a quien he buscado agradar. Por orden tuya tomé el hábito, no por vocación divina. Ya ves, pues, qué infortunada vida la mía, miserable donde las haya, arrastrando un sacrificio sin valor alguno y sin espera de recompensa futura»135. Eloísa habla de Abelardo como de Dios, confesando al mismo tiempo, con esa amarga lucidez que dejan traslucir sus tan conmovedoras cartas, que esos dos amores se destruyen mutuamente. Estamos, no cabe duda, en presencia de un testimonio particularmente sorprendente de esa nueva sensibilidad que florece en el siglo XII, próximos al descubrimiento del amor cortés que exalta el amor plenamente sexualizado (¡se trata, de modo más concreto imposible, del amor mutuo entre el hombre y la mujer!) y altamente espiritual (ya que la sexualidad, sobremanera cuando no es negada como acto sexual, es una llamada a un amor oblativo total). Esta sensibilidad exalta más el vínculo amoroso que el matrimonio: «... has pasado por alto la mayoría de las razones que me hacían preferir el amor al matrimonio, y la libertad a la alianza. A Dios pongo por testigo de que aunque el mismísimo Augusto, dueño del mundo, se hubiera dignado pedir mi mano y asegurarme para siempre jamás el imperio del universo, hubiera yo hallado más dulce y más noble conservar el nombre de cortesana a tu lado que adquirir el de emperatriz junto a él»136. Pues el matrimonio no sólo esclaviza al filósofo y le impide entregarse de lleno a sus meras tareas intelectuales, sino que, además, reduce el amor a un contrato interesado: «Bien lo sabe Dios, nunca jamás busqué en ti más que a ti mismo. Sólo a ti te deseaba, no lo que te pertenecía o lo que representas. No esperaba yo del matrimonio ni ventajas materiales, ni me cuidaba de mis gustos o de mis caprichos, antes sólo buscaba, bien lo sabes, satisfacer los tuyos. El título de esposa parece más sacro y de más peso; sin embargo, el de amiga siempre me fue más dulce»137. Por lo demás, ELOÍSA, se lamenta más de haber desposado a ABELARDO que de haber sido su querida. Pues ella parecía haber desmentido de tal suerte su convicción fundamental del valor del mero amor puro, desinteresado. Se esboza aquí una crítica del matrimonio en nombre del amor: «Pregunta: ¿Puede existir el verdadero amor entre personas casadas? Respuesta: Nosotras decimos y aseguramos, conforme al parecer de las presentes, que el amor no puede desplegar sus leyes sobre dos personas casadas. En efecto, los amantes se conforman mutua y gratuitamente, sin verse constreñidos por motivo alguno de necesidad, mientras que los esposos se ven sujetos por obligación a soportar recíprocamente sus voluntades y a no rechazar nada. »Que este juicio que hemos vertido con extremada prudencia y según el parecer de un gran número de Damas, sea para vosotras una verdad constante e irrefragable. Juzgado así el año 1174, el tercer día de las Calendas de mayo»138.
135. 136. 137. 138. Histoire Carta IV de Eloísa, op. cit., p. 113 s. Carta II, de Eloísa a Abelardo, op. cit., p. 99. Ibid., p. 98. Marie de CHAMPAGNE, hija de Aliénor de Aquitania, Texto citado por E. Sullerot. et mytMogie de l'amour. Huit sueles d'écrits féminins. Paris 1974, p. 59.

Esta crítica al matrimonio ocupa ciertamente el centro de la erótica cortés139- En la perspectiva tradicional, el matrimonio es ante todo un contrato que somete estrechamente a la mujer a los deseos de su «amo y señor» y la reduce a mera procreadora de hijos; el matrimonio sería, pues, incapaz de posibilitar una relación personal entre el hombre y la mujer, se limitaría a justificar una relación funcional. Frente a la institución conyugal, el amor cortés aparece como una reivindicación por parte de la mujer para ser reconocida como tal, es decir, como una persona. De donde el rechazo, no del placer, sino de la genitalidad sexual en el «fin'amors»; la mujer reivindica así el derecho a ser la amiga del hombre, lo que implica que el hombre acepta reducir su poder macho y hacerse humilde. «Para inventar el amor, es preciso que la mujer, libre del peligro de la omnipotencia masculina, sea también pedigüeña del deseo que ella suscita. Para amar, entonces, no cabe alardear de noble y fuerte (...) Al igual que la pleitesía feudal, el amor se oferta como un servicio. La humillación voluntaria, o conversa, abóle la misoginia que impediría el amor»140. La pareja no puede nacer más que del reconocimiento real de ambas partes, de su alteridad. E, igualmente, de su mutuo derecho a la palabra: ¡también la mujer ha de poder expresar su gusto por el placer!141. Pero semejante pareja, marginal por necesidad, porque constituye el contramodelo de la pareja contractual y jerarquizada, es presa de una ambigüedad mortal: exalta el placer erótico sin poder llevarlo a feliz término; más aún, mediante la técnica del asag (lit. el hecho de poner a prueba)142, postula que el placer nunca es más puro y grande que cuando se renuncia a él precisamente en el momento en que uno está en situación inmejorable para consentir en él. La prohibición del orgasmo sobre la que se basa el asag significa a la larga que uno no culmina su deseo de veras más que con la muerte, y no en vida. Sólo la muerte culmina el amor. Tiempo e historia han de quedar excluidos del juego amoroso, es decir, el hijo que los significa. El hijo, entonces, única justificación de la sexualidad según la moral católica ortodoxa, es negado aquí; y con él se niega también la inscripción del amor y de la pareja en el riesgo de un proyecto creador. Es como si, en este siglo XII tan pródigo en innovaciones, el discurso sobre la sexualidad y el matrimonio titubeara entre dos vías sin salida: la de la moral tradicional, inspirada en AGUSTÍN, que vincula la relación hombre/ mujer a un contrato social destinado a asegurar una descendencia al grupo

139. Hallará el lector una excelente presentación del tema en la obra de Marie-Odile Métral, I.e mariage. Les hésitations de l'Occident, Paris 1977, p. 113-145; cf. asimismo, R. NELLI, l.'érotique des troubadours, Paris 1974. 140. M.O. MÉTRAL, op. cit., p. 129. 141. Así, por ejemplo, este texto de MARIE DE FRANCE (hacia 1170): «A su amigo quiere ella ver, Y su alegría es de lo tener Luego que su dueño parte Día y noche, pronto y tarde A su antojo lo ha de traer». 142. Técnica erótica muy atrevida, pero que excluye el acto sexual.

la Iglesia católica iba a recurrir.12. 123-188. el fundamento del matrimonio es la unión entre el hombre y la mujer145: el matrimonio es primaria y esencialmente una comunidad conyugal. y HUGO reencuentra aquí la rica vena simbólica de Efesios 5. MÉTRAL. reforzando de paso su vieja desconfianza respecto a la sexualidad.. Todo acto sexual. mujer irreal. y todo lo que contribuya a lograrlo o a afianzarlo.O. ¿Por qué? A nuestro juicio. para tener parte en el amor perfecto. lo que está al origen. por esas mismas fechas.. R. pueden encontrarse en Ch. es a todas luces evidente: restablecer. inaccesible. Sobre HUGO de San Víctor léase ante todo Los Sacramentos (PL 176. seguimos considerándolo como uno de los más sugestivos sobre el tema). se convierte en imagen la Mujer ideal. 151. de Rougemont.O. y el de la cortesía. p.1-13. aquélla que da la vida sin tener que rebajarse a la conyugalidad. Le «Liber contra Manicheos» de Durand de Huesca. por ser el único en pensar el matrimonio en términos de amor144. Tal comunidad no quedó abolida por la caída. p. 147. Le phénoméne cathare. sino como institución de la ternura y de la intimidad de la pareja»146. a los argumentos clásicos. De ahí que las mujeres encintas no sean admitidas en la Iglesia catara. MÉTRAL habernos descubierto atentamente dicho intento poco conocido. Devolver a la mujer su valor como persona. uno histórico y el otro ideológico. Por cuanto a los escasos textos cataros que se nos han conservado. como hacía HUGO. 72-100. 314 s.O. Pero el deseo sexual amenaza continuamente con encerrar a la pareja en el egoísmo o en la violencia. porque el amor verdadero. la propia cortesía se lo quita haciendo de su reivindicación una pura abstracción! ¿No era posible pensar una pareja conyugal como lugar del encuentro amoroso o superar las opiniones agustinianas sin caer en la crítica «cortés» del matrimonio? El intento de HUGO de San Víctor (1096-1141) merece especial mención. París 1974 (texto alemán 1953). Borst. ¡El amor-agape no opuesto al amor-eros! Desgraciadamente hay que reconocer que semejante esfuerzo no halló eco en la teología moral posterior. es poner en tela de juicio el poder de los clérigos. op. no contingente. por tanto. jurata fornicatio. La Virgen María. diferencia alguna entre unos actos sexuales y otros. NELLI. 148. es primero una comunidad al servicio de la pareja y de su amor. Este último. Les Cathares. París 1962. la sumisión al mundo. Se implanta en Occidente durante el siglo XI para convertirse en peligroso contrincante de la Iglesia católica en el siglo XII. De este Amor elevado al rango de esencia. está solamente amenazada por la concupiscencia que puede anegar el amor de amistad que une a los esposos. Y asimismo. por dos motivos. La pareja que es capaz de vivir el amor casto (adviértase el paralelismo con el amor cortés). 144. sea éste erótico para trovadores o místico para teólogos. Y así el amor se erige contra el matrimonio. El matrimonio no está destinado en primer lugar a posibilitar la procreación o a ser mero remedio para la concupiscencia. p. bien. Toulouse 1964. 144 HUGO de San Víctor repristinaba así elementos esenciales de la tradición bíblica. M. La lectura que él hace de los textos del Génesis no es tan fantasiosa como dice M. Lovain 1964.126 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 127 familiar así como una estabilidad al orden social. MÉTRAL147. infinitamente respetable y completamente inasible143. en el plano de la moral sexual. en tanto en cuanto ésta contribuye por la procreación a la mezquindad de este mundo. es decir. su obra Le mariage. numerosos elementos de los ya vistos en el gnosticismo antiguo. 1. implica cuestionar radicalmente toda la estructura social y eclesial fundada sobre la estricta jerarquía que postula la superioridad del hombre sobre la mujer y del hombre eclesiástico célibe y virgen sobre el hombre del siglocasado e incontinente. en cierta manera. BOGOMIL (comienzos del siglo X). por ello el amor continente es una vía más noble y segura.. No hay. la procreación es un pecado más grave que el placer. no puede ser sino perfecto. la pareja humana como expresión genuina del hombre originario. Según HUGO. Cosa curiosa: ¡lo que la cortesía había devuelto a la mujer. . Une somme anti-cathare. Debemos a M. Sobre el tema catarismo y moral sexual. como pretendía la cortesía. un resurgimiento del dualismo gnóstico. L'amour et l'Occident. eterno. evidentemente.. ¡que se justifica precisamente mediante la inferioridad esencial de la mujer!. e/i. París 1973 (SC 198). queda abolida. El dualismo estricto que lo sustenta aboca a un rechazo de la sexualidad. a través de un maniqueísmo corregido y aumentado por un sacerdote búlgaro. 151. El catarismo148 es. encadenarse a la carne. consúltese: A. lujuria. p. todos son graves por igual: la distinción católica entre sexualidad autorizada por la procreación y sexualidad perversa con miras al solo placer. tiene que ver con la aparición. p. lo que constituye. pues. Las relaciones sexuales y el gozo de la carne significan sumisión al mundo.8. 143. ese signo en la vida humana del amor perfecto e inaccesible de Dios.. es decir. cit. es bueno. sea cual fuere.. 146. los canónigos instauran una fiesta de la Inmaculada Concepción: la Mujer ideal cristianizada es. 11. En este sentido es en el que está revestido de sacramentalidad. en Lión. es natural. TOUZEILLIER. p. En 1140. que exalta el placer arrancándolo de su realidad temporal de la pareja conyugal para reservarlo a la pareja marginal de apasionados y provisorios amantes. sabe lo que es el amor. pues hasta esa fecha. 145. En él vuelven a darse. «HUGO es claro en este punto: él no concibe el matrimonio como institución de la paternidad. 479-510) y la Carta sobre la virginidad de la bienaventurada María (PL 176. es pecado.11. comprendido el acto sexual. en efecto. la propia historiadora ha publicado igualmente el Liber de duobus principiis. de la herejía catara. Op. Sólo un pecado existe. era preciso bien haber hecho voto de virginidad religiosa. sobre el que volveremos cuando nos toque comparar las morales católica y protestante. medianamente coherente. Frente a un movimiento que recordaba en muchos de sus elementos a la herejía gnóstica. En cuanto a la razón histórica. Acaso por vez primera se llevaba a cabo un esfuerzo teológico. 61-86 (pese a los ataques que se han hecho contra este libro por parte de los especialistas. 857876). cf. por pensar el matrimonio en términos de amor y por asociar la sexualidad a la ternura y a la amistad. 147-177. ¡Semejante amor es posible en el matrimoniol Ahí estriba la originalidad de HUGO. todo matrimonio. D. Lo que importa es que el amor una a los esposos. librarse de los lazos terriblemente contingentes del matrimonio.

quien advierte que. léase el excelente libro de E. París 1976. 418. la doctrina tradicional agustiniana. en el sur de Francia. Volveremos sobre ello. de cebo del Diablo hecho para llevar a los hombres a la perdición. al mismo tiempo. este amor inquieto. PIERRE VIDAL. De perf. así como de la Mujer que. Denunciará. como sucede entre los cataros. p. es preciso además educarlos. muchos trovadores fueron enconados enemigos de los cataros. el espíritu humano se ve particularmente atado por el amor entre esposo y esposa. 151. pues este último constituye un estado mezquino permanente. Hacemos nuestra la acendrada opinión de A. Si puede hacer la competencia al amor de Dios. 153. Estos son algunos de esos signos: 1. y poco importaba entoces si pecaba. ALBERTO MAGNO y TOMÁS de Aquino describen la belleza de la particular amistad que se genera entre un marido y su esposa. al igual que para los mejores de entre los creyentes cataros. como sucede entre los poetas del amor cortés. no pueden justificarse 152. merece especial atención esta disociación entre sexualidad y procreación. la Iglesia afirma frente a los cataros la bondad de la creación divina. BUENAVENTURA. que en las relaciones hombre/mujer se juega algo que no pertenece al orden de la concupiscencia (mezquina) ni del deber procreador. para ellos. esto es. las ambigüedades de un dualismo cuya espiritualidad negativa deja el campo libre a la indiferencia moral. obligará a la teología católica del matrimonio a retomar y proseguir su reflexión sobre el valor sacramental del vínculo conyugal. De todos modos. 36. debía someterse a su deseo «natural». más que los detalles literarios. en tanto que la unión libre puede no ser más que temporal. Cataros y trovadores tienen en común haber participado de la misma cultura. Una vez más constatamos. o al menos no mejor que lo que intenta combatir. Nelli sostiene que hay una veintena de trovadores de los que se puede decir con certeza que fueron cataros (entre ellos GUILHEM DU DURFORT. la provenzal. protectora e inaccesible. IV. La crisis catara. Todo esto explica el desprecio de los cataros hacia el matrimonio. de la necesidad. Además. lo que se les pide a simples fieles que viven aún la dislocación entre alma y cuerpo. consideran. mediante lo cual él cambia de naturaleza y se asemeja al mismo Dios. BORSAÑADE. ha de reconocerse al menos un clima afín entre la herejía catara y la obra de los trovadores. un mal menor. p. édit. la situación de conjunto. por su parte. Por ello. op. si no ya la realidad misma. 797. en la que se desarrolló toda esa mística del amor casto. Es incluso probable que los cataros fueran más indulgentes para con la unión libre que para con el matrimonio. al afirmar la superioridad de la virginidad. mantendrá una doble moral igualmente ambigua que no logra. de la castidad150. ¡la noción misma de perversión sexual podía ser abandonada! Se creó así una doble moral: «el prudente. Otro signo: la importancia progresiva que los pensadores de la Edad Media atribuyen a la educación de los hijos. pero el fiel a quien su evolución actual no le permitiera una liberación tan plena. village occitan de 1294 á 1324. 150. Los teólogos descubren el valor del amor conyugal: ya no se contentan con justificar el matrimonio mediante la procreación. en efecto.. matizar. Tal amor fuera del matrimonio eludía en parte el mal y la materia siempre que manifestara el deseo. amistad fundada en el placer sexual. des Opuscules. con acierto. R.. Para los trovadores. los simples fieles de la secta dedujeron que. que al desprecio absoluto de la sexualidad corresponde en la praxis una moral muy «permisiva». la sexualidad no es justificada ya sólo por la procreación.128 «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» DESEO Y TERNURA 129 Pero. se abstenía del acto carnal. no obligados a someterse a las severas prescripciones ascéticas reservadas a los «Perfectos».hay algo milagroso en lo que un hombre halla en una mujer. mientras que la unión libre podría darse en una especie de amistad estéril. entendiéndola como sumisión a este mundo mezquino. reconoce el valor humano y cristiano de la sexualidad en el marco del matrimonio. es que se adhieran a la verdadera doctrina. y la paradoja es meramente aparente. al igual que toda esa corriente que en el siglo XII intentó revalidar el amor humano espiritualizando el erotismo. por lo cual se situaban en oposición radical a la Iglesia católica. A. los primeros signos de un lenguaje novedoso en el que se manifiesta una sensibilidad nueva. cuyos valores iban a expresar de modo más sistemático el Renacimiento. probablemente bajo la influencia de la literatura cortés. en la utilidad de crear juntos una familia y en el recíproco y virtuoso afecto. el matrimonio es fecundo en principio. ¡señal de que comporta una fuerza extraordinaria! En sus comentarios a la Etica de Aristóteles. Sentencias 4. 8.. 2. numerosos cataros se ocultan bajo ropajes de trovadores y que las cantigas de amor constituyen muchas veces prédicas de renuncia. que lleva a la perfección. no hay sacramento capaz de purificar o devolver la inocencia al matrimonio de esa tara del amor físico que condena al hombre a verse sometido a Satán. TOMÁS de Aquino. sea esto por desprecio de la 149. LE ROY LADURIE. t. quienes quieren encaminarse hacia la perfección evitarán especialmente el lazo del matrimonio»152. Queda liberado del mundo. sea por reconocimiento al valor de la mujer. su función social. p. vol. ligada al culto de la Virgen y a la reforma de los conventos. Vemos aparecer. que pequen dentro o fuera del matrimonio poco importa. Pero. BORST. Montaillou. se convierte en Madre virgen. la sexualidad puede ser el lugar de una experiencia espiritual. La común insistencia sobre la continencia provoca una nueva conciencia del amor como sufrimiento purificador. Opera omnia. nutrirlos moral y espiritualmente. cit. Sin entrar en el polémico debate sobre la relación entre catarismo y amor cortés151. . corregir incluso. por lo demás. Por eso. Por otro lado. de resultas. encontrar un equilibrio entre espiritualidad y sexualidad. por tanto. R. 2 édit. una atracción que no encuentra en ninguna otra»153. es decir. Sobre el modo en el que podían vivirse la sexualidad y el matrimonio en medios cataros de ámbito popular. habla maravillado del amor: «. Y así. y dado que toda práctica sexual era mala por igual. des histoires. iluminado por el Espíritu. El Perfecto es absolutamente casto. NELLI. de amor pasional purificador. 2. No basta con echar hijos al mundo. Como otrora frente a los gnósticos. 2. que lo que une a cataros y trovadores es. Por contra. procreación. 78. Por otra parte. en particular las páginas 255-299.. vitae spir. De ahí que los grandes escolásticos del siglo XIII se emplearan a fondo en completar. sin embargo. la Reforma y la Contrarreforma. Y al rechazar el dualismo. RAIMON DE MIRAVEL). en el matrimonio o fuera de él»149. muy a su pesar y al del Espíritu. Biblioth. podría ser contrincante del que se debe sólo a Dios: «Entre los numerosos afectos que mantienen a los hombres apegados a uno mismo. las relaciones sexuales dentro del matrimonio.

Op. En el paraíso habría habido relación sexual.6. porque se escapa a la razón. La cortesía no sería sino la respuesta dada. cit. sin duda. Cf. como hemos visto. Supl. Hay que añadir todavía. deja de condenar el placer como tal. el placer no será condenable más que si acompaña a un acto indigno. el ya citado libro de E. quien definía el placer como un sentimiento subjetivo acompañante de un acto. cuando examinemos cómo fueron resueltas en la Edad Media las cuestiones de la validez y de la sacramentalidad del matrimonio. no cabe declararlo malo de por sí. para educarla convenientemente. op. la importancia atribuida a la educación revalida el vínculo conyugal155.. Sea como fuere. los teólogos resaltan el valor del «débito conyugal». BAC 145. No toda práctica sexual puede ser justificada por la procreación. cit. BAC M 45. Sent. lleva a los teólogos a reflexionar con mayor meticulosidad sobre la finalidad del acto sexual. Si BEZZOLA tiene razón.. p. Es verdad que se trata de fenómenos reservados a la élite intelectual. 2-2. trad. sino porque tal placer no es tan grande como lo fuera entonces: «Admito gustoso que hubiera entonces en el acto sexual un placer más grande y más sincero.. cit. ya que puede jugar un papel relevante en favor de la fidelidad conyugal156. El matrimonio las aprisiona. Suma Teol. T. no era extraño por cierto. 49. la de TOMÁS en particular. 2. quien en 1272 presenta una verdadera defensa del placer como fin. Sobre el modo como se vivía en la Edad Media. Cf. aun cuando tal placer quedara bajo el control de la razón»138. 300-321.. BAC 145. 154. Münster 1907. 52. . ¡Sorprendente literatura en la que las mujeres se expresan en primera persona. Así. In 4. «El deleite de la operación buena es bueno. 49. pues. La reflexión sobre la fidelidad conyugal. eran interpretadas en un sentido restrictivo. «Por eso los padres tienen la obligación de preocuparse de la seguridad de la prole como exigencia de su misma naturaleza. op. con todo. no se puede rechazar el placer por el placer. emerge el intento de reivindicar el placer. forma parte de los bienes del sacramento del matrimonio. del amor y del matrimonio. condenaba el placer sexual en cuanto tal. a pesar del agustinismo. 35. aún del amor carnal.. Según la tesis de R. unos sentimientos que encajan mal en las severas tradiciones agustinianas. Es uno de los argumentos que TOMÁS utiliza contra la fornicación154. y el de la mala es malo. 160. como concesión de un mal menor. BEZZOLA.. p. algo en lo que se deja traslucir el amor de Dios159. cit. Suma Teol. moderado por la templanza. 163. Hasta entonces. No opina lo mismo ALBERTO MAGNO. lo que le lleva a ver en cualquier manifestación de amor. París 1966. 473. T partie. Sin embargo. qu. una vez más. no puede ser condenado en absoluto. El placer. 4. p. malo de suyo el acto matrimonial. Pour Thistoire du probleme de l'amour uu Moyen Af¡e. de la doctrina agustiniana. la teología. 156. en la raíz del fenómeno cortés se hallaría el esfuerzo de Guillermo IX de Aquitania por contrarrestar la predicación del teólogo Roben d'Abrissel con su afán por rehabilitar a la mujer en nombre de los valores evangélicos. y a la que el cristianismo. bajo el aparente fixismo de la moral agustiniana. 47-69. de 26.4. Supl. 162. En el ámbito moral el agustinismo seguirá siendo la referencia autorizada. pero es también un modo de valorar el medio familiar y la calidad de la relación conyugal. y la disparidad de la edad juega casi siempre en contra suya. léase. Les Origines et laformation de la litérature courtoise en Occident. citado por KERNS. y lo hacen para expresar a propósito de la sexualidad. hablando de sus amantes como de objetos de los que ellas disponen a su antojo! Semejante reivindicación. en el entorno rural popular. expresaba sin ambages la lenta pero profunda mutación que se estaba dando. No siendo. no es porque vayan acompañadas de placer. a través de una mística profana. p. El amor conyugal se convierte en la condición de la genuina educación de los hijos. será reconocido como bueno y deseable si acompaña a un acto bueno de por sí157. aun limitada como era a una poco numerosa élite. 310. Pero hay que reconocer que semejante punto de vista es único entre los teólogos medievales.3). qu. p. recíprocamente. la nítida reivindicación de la mujer que se da con el correr de los siglos XII y XIII. al que acompaña. ROUSSELOT. La joven doncella es entregada frecuentemente a un hombre maduro. cf. En adelante. tampoco será siempre pecado mortal procurar el deleite que produce» Suma Teol. SULLEROT. tal cual es la unión sexual de los esposos que quieren procrear. Esta seguridad desaparecería si se admitiera un trato carnal no definido (= fortuito)». no podía dejar de influir en la reflexión teológica ¡por mucho que ésta la ejercieran hombres célibes! Tanto más cuanto no nació por azar en aquel momento histórico. hace falta que los esposos se comprometan a asumir todas las consecuencias de esa procreación. que podría empujar al cónyuge al adulterio. 161. J. pero es impresionante. LE ROY LADURIE. a la promoción religiosa de la mujer. a 7. mientras que no hace lo propio con los hombres. y añade que si ahora las relaciones sexuales evocan el pecado original. Bajo la influencia de ARISTÓTELES. querido por Dios. es un rasgo peculiar de los escritos de mujeres. y más original sin duda alguna. el afecto hacia los hijos. p. t.. L. SULLEROT: «La revuelta contra el matrimonio. En esta misma línea.. Montaillou. la resonancia del eco que tuvo tal rehabilitación de la mujer. 120. 5. las palabras del apóstol Pablo: «Que el marido dé a su mujer lo que debe y la mujer de igual modo a su marido» (1 Co 7. tan sólido a la sazón aún. p. TOMÁS de Aquino. 378. vigorosa y sostenida. la evolución profunda del discurso cristiano sobre el matrimonio y la sexualidad. y no como un acto en sí mismo. cuando no a un viejo al que ella aborrece. el placer. no puede ser separado de la fidelidad del acto 154. LE ROY LADURIE corroboran este punto de vista. p. P. toma el cariz de crítica del matrimonio y de defensa del adulterio. 157. p. pero carente de «libido». Pero si proviene de un acto lícito.. la mujer se habría visto llamada a redescubrir su vocación específica merced a la teología. AGUSTÍN. Op. qu. por la fuerza de las costumbres y de las tradiciones. Gómez Becerro. NOONAN160 recuerda la argumentación de un teólogo inglés. Estamos preparados para percibir mejor. 307. Richard MIDDLETON. TOMÁS comparte la opinión del que fuera su maestro. Era el signo de la concupiscencia. las mujeres toman la palabra162. Los trabajos de E. 273-278. II.130 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 131 a secas por la procreación. quien piensa que Adán experimentó el placer en el paraíso. 3. valor suficientemente importante como para preferirlo al de la abstinencia. entre esos factores que contribuyeron a una cierta evolución de la sensibilidad. Comienza a hacerse oir una invitación al amor que. Rechaza hacer suyo el dualismo agustiniano entre caridad y codicia. Como excelentemente dice E.»163. E. que en el campo religioso encuentra su correspondiente en el desarrollo del culto mariano161. En el marco. 158. Por contra. 159. p. 155.

no lo vetan ni Orígenes. En cuanto a quien su debilidad le impide cumplirlas. p. tanto en Occidente como en las Iglesias de Oriente. Le mariage dans les Églises chrétiennes du 1" au XI' siécle. El emperador. 232. Una vez salida de la clandestinidad. Sin mucho éxito. que todos esos ritos obligan bajo pena de pecado.. En consecuencia. manifestado conforme a derecho. que los avatares de la vida constriñen a violar la ley. y por estos crímenes haya sido abandonado por su mujer. PL 119.. En los casos difíciles. K. 780. Este texto muestra claramente que siempre estuvo en vigor la tradición según la cual hay que distinguir entre validez del matrimonio. Bajo el influjo de las obras de AGUSTÍN y de JERÓNIMO. más pastoral: «El derecho a un nuevo matrimonio para el esposo engañado y abandonado sin motivo por su mujer. para que nuestro silencio no suponga animar a los adúlteros y que el diablo. pero la Iglesia no intentó nunca imponer sus leyes al Estado: deja legislar al Estado reservándose el derecho a recordar a los cristianos los imperativos del Evangelio. les escribe: «Los griegos os dicen. Le mariage. I. comentáis. op. un significado religioso y social.B. estamos. le vemos cada vez más asociado a las ceremonias de matrimonio165. Su parecer adquirirá rango de canon para la Iglesia de Oriente en el concilio Quinisexto del año 692»170. pero el divorcio mediante simple consentimiento mutuo siguió estando autorizado. Si por un lado. o lo intentamos al menos. art. traduc. La caída del Imperio de Occidente confirió a la Iglesia. que no pasan más allá del testimonio personal.4.1153. del siglo IV al XI. LA EVOLUCIÓN DEL DERECHO CONYUGAL DESDE EL SIGLO IV A FINALES DE LA EDAD MEDIA Ya lo hemos dicho antes (cf. consúltese H. aunque sea un adúltero o un sodomita. una relevancia legal y moral considerable. BAC 530. traduc. durante la cual los esposos tienen sus cabezas cubiertas con un velo que el obispo ha extendido sobre ellos'66. no se impondrá en Occidente sino en el siglo IX. 169. La Iglesia interviene para recordar que el matrimonio tiene.C. y las ceremonias religiosas. la Iglesia pudo ejercer una mayor influencia sobre las leyes. en efecto.. l'aris 1971. discípulo de Beda el Vanerable. endureció las penas contra los adúlteros. GEREST. 532. numerosos Padres expresaron sin ambages su desacuerdo. pues. conforme a la tradición del derecho romano168. 168. y a ella no le está permitido tomar otro hombre»171. pareja a la que ya ejercía sobre las costumbres. ¿Qué hizo si no David hambriento (Me 2. En el siglo IX. 55. ni Lactancio. cit.980. todos los demás ritos y la misma unión conyugal quedan sin valor alguno»167. quien reconocía con amargura que «una cosa son las leyes de los cesares y otras las de Cristo»169. 170.32) a favor de la concesión de dicho derecho y asimilan el adulterio a la muerte de la esposa. 165. 166. quienes interpretan el famoso inciso mateano (5. Proclamamos sin miedo la voluntad del Señor. 164. El obispo juega un papel más relevante que en los primeros siglos.se rodeará (subrayado del propio autor) el contrato en sí de ceremonias litúrgicas. J.. es cierto.. como JERÓNIMO. R. Epistolario. cuyo prestigio en la Edad Media fue inmenso. ni Basilio. Oración seguramente de circunstancia. por otro lado. el padre del esposo conduce a la pareja al altar donde el obispo da su bendición. J. no zanjamos: aceptamos más bien ver periclitar nuestras certezas a fin de que los otros sean salvos»172. no encuentre en ellos su regocijo. Mas añadimos: "Quien pueda entienda". La historia de la evolución de las liturgias ha sido admirablemente descrita por K. p. la postura más rigorista en cuanto al divorcio. aunque esté cargado de todos los crímenes. los teólogos carolingios impusieron. prevaleció una actitud más indulgente. p. PL 99. «Quand les chrétiens ne se mariaient pas á l'église. CROUZEL. 171.. Valero. traduciendo así la opinión recibida de la Iglesia durante el primer milenio: «Nadie infrinja lo que dicen el Evangelio y Pablo. 2021. p. Nos no estamos de acuerdo. desde el siglo IV. Sucede a menudo. El sólo consentimiento. a mediados del siglo VIII el obispo EGBERTO de York. pero dejando bien asentado que estas últimas no son obligatorias para la validez de la unión». SCHILLEBEECKX164: «. cit. preferimos. En el propio seno de la Iglesia. 244 s. única institución jurídica que quedó en pie. Epistolario. sino situar sobre el plano moral y religioso un matrimonio contraído según las diferentes leyes y costumbres nacionales. Por eso es por lo que esas ceremonias no eran obligatorias. BAC 530. . RITZER.3. conduce a subrayar cada vez con mayor insistencia el carácter eclesial de la celebración del matrimonio.132 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 133 5. Por contra. p. nosotros les decimos: "Lo que Dios ha unido no lo separe el hombre". 95-98): hasta fines del siglo III. El objeto de tales ceremonias no es ratificar jurídicamente el matrimonio. el futuro adversario pelagiano de Agustín. Pero rechazamos imponer a cualquiera cargas que puedan quebrarle. Valero. sí. 77. por tanto.. el año 395 JERÓNIMO escribía: «Mientras vive el marido. apuntaba. París 1970. para los cristianos. Una de las primeras descripciones detalladas de una liturgia de matrimonio nos ha llegado a través de la obra de PAULINO de Nole (comienzos del siglo V): la ceremonia tiene lugar en la iglesia. ni Crisóstomo. pero no obligatorias. el papa NICOLÁS I. la Iglesia.B. Madrid 1993. procuró reforzar las leyes civiles que lo prohibieran. salvo para los sacerdotes. es suficiente. deseables. 167. Como advierte E.. los cristianos adoptaron en lo esencial las leyes y costumbres que regulaban las cuestiones conyugales y familiares del mundo romano. Sobre estas cuestiones. Ese refuerzo de la importancia social de la Iglesia queda patente en la evolución que. 172. sin reservas contra el adulterio. Hasta entonces. RITZER. que embauca a los adúlteros. conferida según el derecho romano por el consentimiento mutuo. sobre todo porque muchos pobres no pueden sufragar los gastos. Madrid 1993.25-26)? Y no se le puede acusar de falta. p. Es interesante advertir que Paulino de Nole describe aquí el matrimonio de Julián de Eclana.». defendida por JERÓNIMO o AGUSTÍN. Cabe lamentar que tal actitud cayera en el olvido. L'Eglise primitive face au divorce. que sea Dios sólo quien juzgue. una vez asentada como oficial. Pero conviene resaltar que todos esos ritos son meramente facultativos. en respuesta a una cuestión planteada por cristianos búlgaros. Lex orandi 45. si falta tan sólo dicho consentimiento. A este respecto.. Sobre la cuestión del divorcio. él sigue siendo su marido.

. 175. el cortejo solemne de las bodas. p. a saber: el de la validez del matrimonio. 176. 62. Fue el resultado de la renovación de los estudios teológicos que marcaría el comienzo de la era carolongia. op.134 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 135 en efecto. «La Iglesia. al igual que de las más conseguidas». mas fue obra de teólogos y. la ceremonia del matrimonio era considerada como una traditio puellae. centradas en la idea de la tutela (mundium). que yo digo: no dos. que prescindía del texto de Mateo 19. Los primeros secundan la tradición antigua: es el consentimiento el que hace 178. colección176 de Falsos Capitulares (decretos regios o conciliares) y de Falsas Decretales (cartas pontificias) las que iban a modificar de forma decisiva la situación. p. entre los griegos y los romanos. las cosas no estaban aún así: la conclusión de un matrimonio justo seguía siendo visto como exponente de la tradición del derecho popular» K. los teólogos de la escuela francesa (HUGO de San Víctor. muerto hacia 1160). en fin. si toma otra mujer o la mujer toma otro marido. t. SCHILLEBEECKX. la bendición nupcial se hizo canónicamente obligatoria y las formas civiles del matrimonio fueron retomadas en el derecho eclesiástico. cit. tal como la fornicación. sobremanera si dicho hombre es además piadoso y vive conforme a la ley de Dios»174. el arzobispo de Reims. «Sobre el matrimonio de Esteban con la hija del conde Regimundo». pedida en matrimonio a quien corresponde —padres o tutores—. es decir. PG 41. WienMünchen 19602. como está escrito: "serán dos en una sola carne. de la celebración eclesiástica del matrimonio. el adulterio. francas. RITZER. y se contaba. p.. continuó a lo largo de toda la Edad Media180. debidamente dotada. art. es preciso que haya cohabitación y unión sexual para que el consentimiento mutuo constituya el «sacramento» de Cristo y de la Iglesia. Se enfrentan dos grandes escuelas.. góticas y celtas. Panarion 59. No obstante. precisémoslo. de que la unión no se consumaba más que por la cohabitación efectiva y el cumplimiento del acto carnal: la domum-ductio. ésta era ciertamente obligatoria para los cristianos. presente aún en todos los pueblos. PL 126. DAUVILLIEN. 174. de teólogos que creían que Agustín representaba toda la tradicón cristiana». llega a ser un solo cuerpo y una sola carne con su marido. Pero serían los escritos apócrifos del Pseudo-ISIDORO (en torno al 845)175. . Pedro LOMBARDO.. 180. la celebración del mismo ante la Iglesia. antes se lo permite a causa de su debilidad. los matrimonios «mixtos» (es decir. unida en bodas públicas por los lazos del matrimonio. El peso jurídico y cultural de la Iglesia. Catholicisme. Tal como ha demostrado con vigor P. cuya conclusión reza así: «Sólo en la segunda mitad del siglo IX llegó a triunfar la doctrina de Agustín y Jerónimo. EPIFANIO de Salamina. y declararía no válido el matrimonio civil. Desde entonces la iglesia tendió a anexionar a su jurisdicción las formas jurídicas civiles177. Paris 1933. Consúltese sobre estos textos: W. En la Edad Media. op. 1974/1. 340-354. El debate entre el derecho romano. a lo largo de toda la Edad Media. dado que en ella creían encontrar los Carolingios el eslabón que aseguraba la conexión con el pasado prodigioso del Imperio romano que ellos intentaban reconstruir. De modo que la unión carnal era considerada en las iglesias francas como necesaria para que el matrimonio estuviera concluido. E. no se hizo bajo la presión de exigencias pastorales. que insistía en la importancia de unión sexual para dar validez al matrimonio. 173. p. pero no daba validez al matrimonio. en pleno renacimiento en Occidente durante el siglo XI. la Palabra divina no le condena y no le excluye ni de la Iglesia ni de la vida. y K. se introducirán formas jurídicas civiles en el ámbito sacro de la liturgia. I. se conocían también la ideas germánicas. el culmen de toda la ceremonia. a mediados del siglo IX. RITZER. Será el concilio de Trento. 253 s. No que él pueda mantener consigo a dos mujeres. El debate se encauza entonces a la relación entre la vieja idea romana del consentimiento mutuo y el derecho germánico. 447 ss.. y al mismo tiempo.. «A partir de entonces.. (. 177. u otra causa. muerto en 1164) y los canonistas de la escuela de Bologna (GRACIANO. sino también con la de la Iglesia de Oriente. cit.9. 7-54: «Divorce et remariage dans la tradition de l'Église latine». «Una de las más notorias falsificaciones de la historia. muerto en 1141. una traspaso de la hija del poder paterno a la autoridad marital. HINCMAR.. 179. 1204 ss. se vio enfrentada a la siguiente cuestión: ¿qué es lo que hace del matrimonio una unión jurídica válida entre el hombre y la mujer? (. tras haber reivindicado durante los siglos X y XI el monopolio de jurisdicción en materia matrimonial. estos tres sistemas jurídicos no estaban netamente separados: se influenciaban mutuamente»178. Sirva un texto asaz significativo de esta última: «Quien no puede guardar la continencia tras la muerte de su primera mujer o quien se ha separado de su mujer por un motivo válido. Para evitar tales casos se comenzó a exigir la publicidad del matrimonio. en el siglo XVI. en los que uno de los cónyuges es un «infiel» o un judío) y los matrimonios forzados mediante rapto o violación. BRIDE.. PLOECHL. op.): estaba en primer lugar la concepción romana del consentimiento. En adelante. abría una brecha en la vieja tradición romana: «Esto es lo que conviene decir: se da matrimonio legítimo entre personas de igual condición cuando la joven. era. Geshichte des Kirchenrechts. Adquirió un amplio despliegue la legislación eclesiática sobre el matrimonio tendente a impedir los matrimonios incestuosos. Porque la Palabra santa y la santa Iglesia tienen piedad de él.. NAUTIN en un artículo de Recherches de science religieuse. Le mariage dans le droit canonique de l'Église depuis de Décret de Oratien jusqu'á la mort de Clément V. J. al igual que en las tribus antiguas de Occidente. puede unirse legalmente a otra si se da el caso. «Isidoriens (Faux)». respondiendo a una demanda del conde REGIMUNDO. a la Iglesia de Occidente un punto de vista rigorista que rompía no sólo con su propia tradición173. cit. Ya hacia el 860. sería en adelante incuestionable. 132 s. en ese preciso momento.) Sin embargo.4. formalmente prometida. la reflexión teológica se concentró en dos problemas estrechamente unidos: la sacramentalidad del matrimonio y la validez del matrimonio. la cual nunca dependió. Este cambio. sino una sola carne" (Gen 2)»179. Desde el siglo XI. se contraerá matrimonio ante el fuero de la Iglesia. con la opinión antigua.) la Iglesia (. en un punto capital se respetó la tradición. 347.. cuando la primera continúa volviendo a su lado. sólo el consentimiento de los esposos la garantizaba.M.) se encontró con un asunto muy complejo (. mas si él está realmente separado de la primera. quien confundiría en una sola obligación licitud y validez. como dice A. y el supuesto germánico que vinculaba indisolubilidad del matrimonio y culminación del acto sexual. p. Carta 22 (hacia 860). Fue en el curso del siglo IX cuando la situación experimentó un sensible cambio.

A. VILLIEN. Para el estudio de la evolución de este rito litúrgico. El matrimonio es indisoluble porque es.1. t. no hay nada que la tradición teológica de la Reforma no pueda admitir. qu. y no la promesa de casarse {desposatió) o la consumación. del debate sobre el valor de la tradición cristiana del matrimonio. p. Cabe resumir los trabajos de los teólogos a lo largo de los siglos XII y XIII del modo siguiente: por lo que a las reflexiones sobre la validez del matrimonio y su sacramentalidad se refiere. al igual que la importancia de la decisión libre sin la cual el matrimonio carece de validez: «In matrimoniis et sponsalibus debet esse libertas. toda una vida en común. p. el debate sobre la validez del matrimonio no podía estar separado del de la sacramentalidad. cit. el epígrafe precedente. cf. Quiere. que es la comunión sexual humana la que simboliza la unión de Cristo y de la Iglesia.3). E. A partir de ahí. su sentido último: significar el amor del propio Cristo a su Iglesia. pro pubere vero non.29) y «Nisus ad copulam non facit sponsalia de futuro transiré in matrimonium» (1. y no solamente litúrgica. 181. II.. «Indissolubilité et sacramentalité du mariage chrétien». pues. esta teología.. edit. unos. col.. en el IV Libro de las Decretales de Gregorio IX consagrado todo él al matrimonio18'.La importancia del consentimiento es reafirmada aquí de entrada: «Matrimonium solo consensu contrahitur. Mientras que la escuela francesa insistía en la representación sacramental del matrimonio del amor de Cristo hacia su Iglesia. Ese es el consentimiento de los esposos. AGUSTÍN (cf. en tanto que «sacramentum».136 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 137 el sacramento. que deseaba poner orden en los numerosos compendios de leyes canónicas. del matrimonio: «Matrimonium. ayudar a discernir cómo el más humano de los actos puede convertirse en signo y objeto del amor más divino184. signo de la unión de Cristo con su Iglesia. por el sesgo que adquiere la cuestión planteada por la impotencia sexual.11) y por afirmar el derecho de la Iglesia a controlar la práctica jurídica. consentimiento. que la unión carnal constituye el fin del matrimonio: «Impotens ad copulam est impotens ad contrahendum matrimonium. p. 1) o «Vir non potest dimitiere uxorem sine iudicio ecclesiae. y matrimonio «consumado». quien definió el matrimonio como «una asociación de vida entre el hombre y la mujer ordenada a la unión sexual y a todo lo que para ellos se deriva de la misma»183. Esa gracia que acompaña al matrimonio hace de una comunidad específicamente humana una comunidad de gracia. también los tres importantes capítulos sobre el divorcio (XIX y XX) y las segundas nupcias (XXI). resumido en forma de artículos legales. artículo «Decretales». 184. 48.» (1. los canonistas de Bolonia ponían el acento en la representación de la unión de Cristo con su Iglesia mediante la unión carnal de los esposos. con su preocupación pastoral de fundamentar teológicamente la indisolubilidad de la pareja conyugal. los teólogos escolásticos activaron la reflexión para determinar con mayor precisión en qué consiste el «misterio» (del término griego mysterion que se lee en Ef 5. p. porque sólo ella tranforma a los sponsi (prometidos) en conjuges. III). 120 ss.1). p. es decir. Los segundos distinguen entre matrimonio «incoado». por proteger a los esposos de la arbitrariedad de los padres: «Pater pro filio impubere sponsalia contrahit. cf. Pero al mismo tiempo se reconoce.32. como TOMÁS de Aquino. nos encontramos con dos campos. Friedberg. 183. es decir. IV. Lo que semejante teología quiere poner de relieve es la luz que aporta el Evangelio sobre la relación hombre/mujer. más tarde sólo a la esposa. Graz 1959 (reproducción de la edición de 1879 de Leipzig). RTP 1967.M. es tan sólo la consumación la que hace el matrimonio. W.. sive sit impedimetum aetatis sive naturae» (XV. otros. 182. POECHL. Suma Teol. en fin. . R. Desde esta perspectiva. instruxist Ae. Pedida por el papa. Volveremos sobre este punto en el capítulo siguiente cuando presentemos la crítica de los teólogos protcstanles respecto al matrimonio-sacramento.32). por encima de la exigencia moral de la indisolubilidad. esta colección es obra de RAIMUNDO de Peñafort que trabajó en ella de 1227 a 1241. Pars secunda del Corpus luris Canonici. Consta también preocupación por evitar los matrimonios clandestinos (cf. Insistencia en la unión. matrimonium impedit» (XV. op. como HUGO de San Víctor.) había unido estrechamente sus reflexiones sobre el sacramentum. Para éstos.» (XIX. unión sexual y cohabitación. como signo de consagración de la mujer a Cristo merced a la mediación de su marido. antes al amor conyugal que en él se actualiza. también 1. capaz de descubrir su más profundo significado. BAC 145. pero podría darse un matrimonio completamente válido sin relación sexual (jtal como el de José y María!). De ese modo la Iglesia invitaba a los fieles a discernir en la realidad terrestre del matrimonio una profundidad espiritual que. Hallamos el resultado de estas discusiones. objeto de prohibiciones precisas. SCHILLEBEECKX. para ella «imagen de Cristo». Precisamente eso es lo que quería subrayar la prática litúrgica de la Iglesia con la bendicción y con la velación182.1. unde in eis promissio poenae non obligat» (1. En esta discusión entre teólogos y juristas. o lo que es lo mismo. traducido al latín con la voz sacramentum) que une a Cristo y a la Iglesia y del que el matrimonio es signo. afirman que es el lazo del amor el elemento constitutivo del matrimonio y del sacramento. recordaba y significaba el amor de Cristo por su Iglesia.» (XVI. tercer bien del matrimonio. 267-274. VI. más que el acto sexual. pero cuyo sentido profundo se manifiesta precisamente en el acto sexual conyugal.. La gracia sacramental no está. una unidad de vida que puede darse sin ese acto. los mejores teólogos eludieron decantarse por una u otra y prefirieron una posición de síntesis. Lipsiensis secunda posl Ac.. nisi consentiat» (11. 298. 1911. noviazgo y bodas. la unión sexual. piensan que el sacramento estriba en la unión de los cuerpos.. cit. la unión carnal se deriva de aquel. Nosotros hemos cotejado la edición de Friedberg: Decretallium Collecliones. irreparabile arte medicorum. es decir.2) y «Naturale impedimentum ad coitum. directamente ligada al acto carnal. insistencia en el amor: a la postre. 404-418.. Richteri curas. todo el cap. cf. como ANSELMO de Laón. Dictionnaire de Théologie catholique. En un primer momento se recubría a la pareja con el velo. cf.3). propter hoc solum dirimitur. cf. L. 206-212. y en función de la necesidad histórica de ponderar el matrimonio frente a los movimientos heréticos que en el siglo XII lo rechazaban como mal radical. op. contra interdictum ecclessiae vel iudicis factum seu contractum. Supl. 477-481. GRIMM.

en el orden ético y social. Genéve 1966. El eco que obtuvo el movimiento reformador entre la clase burguesa urbana no es extraño a esa liberación ética (y espiritual consecuentemente). la desmoralización de la sociedad iba unida a la existencia y al status del clero. Desde 1520. Al romper con la tradición más antigua. bien tomándose en serio la discipplina moral del clero (cosa que hará la Contra-Reforma). Era preciso elegir. a dificultades prácticamente insuperables en estos dos aspectos. Strasbourg 1928. En nombre de la Palabra de Dios. Esto no podía dejar de plantear algunas cuestiones sobre la validez del discurso teológico oficial que continuaba exaltando los valores de la virginidad y de la castidad. Liberada así de las cadenas teológicas y canónicas en que la encerraba la legislación eclesiástica. como es de sobra sabido. a finales del siglo XV. Son numerosas. usages et rmrurs intimes des XIV XV et XVI' . . Los puntos esenciales de la perspestiva protestante. Por otra parte. el principio mismo de dicho poder. CALVINO o BEZA187. París 1975. si el mero consentimiento de los esposos constituye la materialidad del sacramento conyugal. el honor y la profundidad de la moralidad del vínculo conyugal. 9-13. ¿cómo impedir los matrimonios clandestinos. el clero de la época lo interpreta como obligación de no contraer matrimonio. Repasemos. En todos los ámbitos.138 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 139 6. De ahí que. 186. Esta enseñanza encaja más fácilmente dentro de las perspectivas de la nueva sociedad occidental que se origina con el Renacimiento. pueden resumirse en las cuatro tesis siguientes: 1. o incluso en ausencia de sacerdote? No podían ser disueltos aun cuando. pues el cuestionamiento de la autoridad de la Iglesia iba necesariamente acompañado de una crítica de su enseñanza moral y de sus pretensiones a la hora de definir hasta en los detalles mínimos el comportamiento de los creyentes. p. bien autorizando el matrimonio de los eclesiásticos (tal será la opción de la Reforma). ¡pero sin renunciar a vivir con una mujer! Como es sabido. se llegaba hasta a excomulgar a los esposos. entre las proposiciones destinadas a favorecer 185. BUCER. vroyances. La teología sacramental que se había ido imponiendo paulatinamente conducía. es más. puso en tela de juicio no sólo ciertos abusos del poder romano sino. en ciertas condiciones. en busca de nuevas normas para fundamentar su orden social y moral. LUTERO osó afirmar la primacía de la Escritura sobre el magisterio eclesial. ¡de qué modos podía eludirse el rigor de los principios! 187. tal y como él la captaba viva en la Biblia. LUTERO había citado. A. y constituía un fermento de anarquía para una sociedad en vías de secularización. L'homme et la femme dans la morale calviniste. Otra cosa revelaba asimismo el fracaso de la enseñanza de la Iglesia en materia de sexualidad: ¡las propias costumbres del clero! Sometido a la obligación del celibato. Es fácil imaginar que el rigor de semejante principio abocaba en la práctica a acomodamientos más inmorales a la postre que los que pretendía combatir186. ZWINGLIO. en su invitación A la nobleza cristiana de la nación alemana. Tamaña dificultad pesaba como una amenaza sobre el orden social. sólidamente agrupada bajo la autoridad del padre de familia. no pueden divorciarse. incluso separados por el adulterio de uno de los cónyuges. cuando era transplantada tal cual al registro del derecho civil. Le mariage des protestants francais jusqu'en I6H5. capital incluso. tal y como perspectiva fuera diseñada por hombres tan distintos como ERASMO. 4. WENDEL. la doctrina cristiana del matrimonio puede volver a desempeñar un papel importante. Sobre dos puntos en particular el nuevo espíritu laico entraba en conflicto con la autoridad clerical: el divorcio y los matrimonios clandestinos. la crisis de autoridad en que LUTERO sumió a la Iglesia iba a antojárseles a muchos como la posibilidad de una liberación del legalismo y de la casuística en vigor. Donde recargan los tintes las enseñanzas de los reformadores sobre este punto es en alabar la belleza. más se alejaba de las necesidades reales de una sociedad que tendía a organizarse de una manera más autónoma. fundado por añadidura sobre la casi omnímoda autoridad paterna. LEBRUN. LA REFORMA Y EL PROTESTANTISMO La Reforma fue esencialmente un conflicto de autoridad. Léanse en A. no menores que en otros. BIELIER. estos cuatro puntos. 2. 1. sin afán de exhaustividad. tanto clérigos como laicos. fundamento de toda vida social. contraídos sin el consentimiento de los padres. Véase un excelente resumen en el libro de F. y se traduce en un rechazo a considerar el matrimonio como un sacramento. Bels. En este contexto. La vie conyugóle sous I'Anden Régime. En el dominio de la moral. STAUFFENEGGER. Le mariage á Genéve vers 1600. las voces que se alzan a finales de la Edad Media para protestar contra la presencia de un clero sin actividad profesional debidamente definida y a los que se tilda a menudo de parásitos sociales. 15201692. antes que nada. muchos la consideraron condición previa a todo intento de «remoralizar» la praxis social del momento. pero primordialmente en el de la teología. para muchos. La discusión teológica fundamental versa sobre la relación del matrimonio con el orden creacional de Dios. y reforzará las estructuras sociales y económicas al justificar una supervaloración de la familia. Le mariage á Strasbourg á l'époque de la Reforme. en efecto. Los Reformadores se marcan como meta liberar las conciencias del yugo que el derecho canónico y la praxis pastoral imponen sobre los creyentes. Las consecuencias de esta crisis fueron inmensas. MERAY. particularmente mal adaptados al papel de guías morales que se les exige asumir. La vie au temps des libres précheurs ou les devanciers de Luther et de Rabelais. 3. Dos esposos. LUTERO. La crítica adquirió un grado de viveza proporcional al fracaso de la enseñanza de la Iglesia que ciertos hechos demostraban. I'aris 1878. ya que la indisolubilidad del vínculo sacramental es absoluta y reviste una suerte de objetividad que nadie puede anular. la mayoría de los sacerdotes vive en concubinato. Paris 1968. Genéve I963.P. Consúltese: F.xiícfex. Facilitará además la movilidad al liberalizar el divorcio.R. Cuanto más se esforzaba el derecho canónico en elaborar con precisión sus prescripciones concernientes al matrimonio185.

no de modo que no tenga lugar obra alguna. «. Contra la casuística clerical. si son capaces de hacerlo. tome II. que hallan efectivamente en el Evangelio redescubierto el coraje para romper con un legalismo generador de hipocresías y culpabilidades. 225-251. 134. IV. p. Pronto llegará. <•('(. la libertad dada al clero para casarse o no188. 244. 1520. p. Genéve 1955-1958.xix. p. 124. un derecho y distinguir lo permitido de lo prohibido. tome I. tome III. tome IX. IV. tengan la conciencia tranquila. en particular en sus comentarios a la Biblia y en sus sermones. 1536. dicen ellos. Salamanca 1977. Estos son los textos principales de Lutero sobre el matrimonio. GAGNEBIN y K. «Que liberen sin complejos su conciencia»: es el grito mil veces repetido por LUTERO. 259-269. De la captivité. de la enseñanza de Lutero: O. sur Malachie 2.. la prohibición absoluta del divorcio que aboca de hecho a un desorden social mayor y a la desesperación personal de hombres y mujeres concretas193. Y si «algún buen sacerdote al que no cabría dirigirle reproche alguno salvo el de que "su carne es débil" ha faltado con una mujer. La salud de vuestra alma importa más que la leyes tiránicas. Para CAL VINO194. es mejor que la repudie a que la mantenga cautiva. autocráticas y criminales que no son en absoluto necesarias a la salvación y que de ningún modo han sido prescritas por Dios»189. Conviene añadir el texto Von Ehesachen (1530) no traducido al francés. tome II. sino de suerte que la conciencia no descanse en ninguna de ellas»192. publicados en Ginebra por Labor et Fides): — Des bonnes ceuvres (del sexto mandamiento). han sido presentados por A.. la lujuria.. CEuvres. — De la vie conjúgale. al que secundan numerosos cristianos. el combate por la liberación de las conciencias reviste un aspecto más social y político.16. no aprueba. Honorati. 189. xiii. . 232-244. Así dice el Señor por boca de Malaquías 2:14 que el divorcio es más tolerable que la poligamia» (idem). Textes choisis. Obras. cf. Otro ejemplo: contra los que quieren prohibir las nuevas nupcias a un divorciado víctima del adulterio de su cónyuge. 1522. — De la captivité babylonienne de l'Église (del matrimonio). — Le Grand Catéchisme (el sexto mandamiento). Egido en: Lutero. De modo que un cristiano en tales circunstancias se verá obligado bien a alimentar la lujuria y a soportar el oprobio que le haga una mujer impúdica. LUTERO apela a la conciencia personal. cf. no obstante.. tal como se celebran hoy. preferiría su sentencia incluso a la de los concilios. A una moral idealista que no conduce en el plano moral más que a la «tiranía» leguleya o al dejar pasar. ciertamente. CEuvres. Op. Una síntesis. pero el impulso dado por LUTERO será suficiente para impedir para siempre jamás en el protestantismo la vuelta a una casuística tenebrosa y despectiva en el ámbito de la praxis sexual conyugal. 195. 1529. viii. 34-36 (matrimonio y sacramento). bien a verse condenado al desasosiego y al tormento perpetuos si no tiene el don de la continencia.. p.. el matrimonio y el amor conyugal. opone CAL VINO un realismo que salvaguarde la libertad: «De este modo sucede que el magistrado se ve obligado a soportar muchas cosas que él. 1520. sin preocuparse de saber si el papa está conforme o no o si eso es contrario a las leyes espirituales o carnales. 1521.3 (sobre el voto de celibato). * El lector castellano puede remitirse a la edición de algunas de las obras hecha por T. 237. Turku 1955.» 19 '. p. por CH. Sexus und Ehe bei Luther. Los textos principales de CALVINO sobre el matrimonio se hallan en la Institution de la religión chrétienne. hermosos textos sobre el cuerpo. el momento en que se hará necesario reconstruir una moral.])195. 196-216. Audacia de una libertad renovada que tan fuertemente marca los albores de la Reforma. 64-67. dispersos en el conjunto de la obra de CALVINO. 23-28 (contra el celibato de los sacredotes). CAL VINO escribe: «Nuestros adversarios pretenden que esos hombres se abstengan de contraer nuevo matrimonio de por vida. aun cuando hubieran de soportar el oprobio público. Si ellos muestran tan escasa consideración para con las pobres conciencias. si hubiese dos eruditos y hombres de bien que estuviesen de acuerdo en nombre de Cristo y que se pronunciaran en el espíritu de Cristo.140 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 141 la reforma de la Iglesia. 3. sin remedio. clérigos y laicos.la libertad que Cristo ha dado a los cristianos está por encima de todas las leyes humanas»190. édit. la conserve y viva en lo sucesivo honestamente con ella como hace un marido. xii. 192. IV. BIÉLER en la obra citada más arriba. 194. p. De la vie conjúgale. A propósito del divorcio distingue él entre la voluntad de Dios y los apremios a los que se ve sometido el poder político y que le obligan siempre a elegir de entre dos males el menor. vol. como de costumbre. tome II. p. siempre y cuando ambos en el fondo de su corazón estuvieran decididamente dispuestos a permanecer de por vida uno al lado del otro y a guardar la verdadera fidelidad conyugal. Le jugement de Martin Luther sur les Voeux monastiques. Pueden hallarse también en Calvin. LÁHTEENMÁKI. BARTH. entre otras. 1565. 41-44 (comentario al séptimo mandamiento). que aquí se cita según la edición de la Sociéte calviniste de France. Así. ¿haremos nosotros el 188. Schriften des Luther-Agrícola Ges. 591 (ligeramente retocado por nosotros). — Prédication prononcée le lundi aprés Quasimodo pour le mariage de Gaspar Cruciger. considerar qué es lo posible en determinada situación [nota del a. 10. que liberen sin complejo alguno sus conciencias. haciéndola morir de pena. p. CAL VINO llega. 190. CEuvres.. que al sufrir soportan la pena del pecado ajeno. Cierto es que es algo muy deseable que no se propague vicio alguno. pero hay que ver qué es lo que se puede hacer» (es decir. LUTERO se decide a combatir la obligación de los votos de castidad.. los citamos según la traduccción francesa CEuvres (10 vol. p. p.. tome III. tome HI. p. Sobre esta problemática del divorcio. 191. 236240. tome VII. CEuvres. porque nunca contará con un orden en el mundo en el que todos los vicios sean reprimidos. ¿Qué sucederá cuando tengan necesidad de mujeres? Que se recoman. ¡ellos están ciertamente casados a los ojos de Dios! Esto es lo que yo digo: si se hallan en tal disposición y unen de tal modo sus vidas. que reproduce la edición de 1560: II. a admitir en ciertos casos el divorcio: «Si una mujer no es amada por su marido. p. Los otros textos. 193. iluminada y santificada por el Evangelio: ¡en cierto modo toda la moral protestante se resume ahí! Porque la «libertad cristiana o evangélica es la libertad de la conciencia. con esa apelación a las «pobres conciencias» oprimidas. Paris-Fribourg 1948. 285 ss. Opera Calvini. por la cual la conciencia queda eximida de las obras. «No quiero que se decida nada en este asunto por la sola autoridad del papa o de los obispos. en virtud de este doble principio de realismo y de liberación de las conciencias. Lecons et expositions fomitieres sur les douze petits prophétes. al igual que Lutero. y que tome otra. que él la tome por legítima esposa.

édit. 2.23s. pero eso no basta para afirmar que sean sacramentos»202. el matrimonio podrá reencontrar su seriedad ética. Soc. Ep. en el texto. no les era lícito en absoluto a los hombres prohibir lo que había puesto Dios en nuestra libertad. xii. 237. en sus In Novum Testamentum Anotationes de 1518199. ERASMO remarca que la voz «misterio» no designa en el Nuevo Testamento un sacramento. 62. IRC IV. lo describen como una figura..25. 4.7. Si el sacramento significa y confiere la gracia de Dios ¿cómo puede ser un sacramento el matrimonio. antes contra toda equidad. édit. El fin que Dios perseguía al instituir el matrimonio es la unión completa del hombre y la mujer: «En este versículo (Gn 2. una crítica muy aguda de la sacramentalidad del matrimonio. Por cuanto a la obligación eclesiástica del celibato. Ya ERASMO198 había inaugurado. Commenlaires sur I Tim. El primer argumento es histórico: el sacramento del matrimonio es reciente. algo secreto y grande. Badius. édit. por tanto.. 32. 34-36).13. una imagen de la unión de Cristo con la Iglesia: «Los Padres siguen a Pablo al llamar sacramento al matrimonio y. 203. a lo trágico de la historia de los hombres marcada por el pecado. 201. C. no sin haber sumido a innúmeras almas en el abismo de la desesperación. En primer lugar. entienden que en la unión del hombre y de la mujer. traduc. VI. el no al divorcio y la obligación del celibato eclesiástico. 57. al igual que todos los reformadores por cierto. Anotationes. t. la tradición patrística lo ignora y cuando los Padres hablan del matrimonio. en 1526. vol. p. 200. P. 197. que atacaron a la par la obligatoriedad del celibato y la sacramentalidad del matrimonio. al hacerlo. El matrimonio pertenece al orden natural querido por Dios para todos los hombres: «. p. En efecto. en particular en su tratado Christiani Matrimonii lnstitutio. Señalemos. CALVINO sistematiza esta crítica (IV. XIX. ni podrá serlo mientras la bendición que Dios le otorgó por su Palabra sea completamente abolida y extinta»205. La vraie fagon de réformer l'Église. Como buen exégeta. 497-511. P. en el De captivitate babylonica rechazaba también él la sacramentalidad del matrimonio: «Cristo y la Iglesia son un misterio. 205. Bels. p.32 por el latino sacramentum. t. en parte para responder a la minusvaloración que la exaltación religiosa de la virginidad y del celibato tendía a hacer Occidente del matrimonio. es escriturístico. la Reforma apela a una moral de libre responsabilidad. Contra la tiranía ejercida sobre las pobres conciencias.18. pues no sólo ha privado y desnudado a la Iglesia de buenos e idóneos pastores que hubieran desempeñado muy bien su cargo. sino una realidad secreta y oculta pertinente a la obra de Dios (por ejemplo Rm 11. VI. capaz a un tiempo de inventar su obediencia al Evangelio y de aceptar la realidad como lugar de servicio. «Erasme et le célibat sacerdotal». es decir. Dios muestra qué es el matrimonio y por qué lo 196. no hay razón alguna. que nuestro Señor ordenó expresamente que esa libertad no fuera violada bajo ningún concepto»197. Desarrollaba él tres argumentos que volvemos a encontrar en los escritos de los reformadores y que constituyen el núcleo de la polémica contra la doctrina católica del matrimonio-sacramento.142 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 143 caldo gordo a su tiranía. .E. p. define el matrimonio como pertinente al orden creatural anterior a la «caída»: «un orden creatural en el que brilla el eterno e inviolable designio de Dios»204. 198. Más tarde. no sólo contra la Palabra de Dios. I Co VII. HALKIN. p. para terminar este punto.). traduc. 202. 16. por último. yo mantengo que hay en ella una mezquina tiranía. dice ERASMO. el que iba a tener. si cabe.el matrimonio existió desde el principio del mundo y tiene vigencia también entre los infieles.. Muy bien lo percibieron los reformadores. sino que también ha procurado un horrible amasijo y sucio ciénago de atrocidades. Ya lo hemos visto: todo el edificio jurídico y moral del catolicismo medieval reposaba sobre la doctrina de la sacramentalidad del matrimonio. no es extraña a dicha tiranía: «Hace ya mucho que esta prohibición demuestra cuan dañinas pueden ser las tradiciones humanas. 204. está representada la figura y una cierta imagen de la unión de Cristo con su esposa la Iglesia»200. Opera omnia. calv.. Commenlaires sur Cénese 2. édit. edité par E. L.. el griego mysterion por misterio y no por sacramento. Pero eso no justifica el deducir que el matrimonio es un sacramento. 39... Lutero.. De ella se derivaban.. se habla de misterio para referirse a la unión de Cristo y de la Iglesia y no al matrimonio»201. 1977. Cf. La argumentación clásica reposaba sobre la traducción que hiciera la Vulgata del término griego mysterion en Efesios 5. mayor éxito a la postre. El segundo argumento versa precisamente sobre la naturaleza del sacramento. Lo vamos a comprobar en el parágrafo siguiente. Muy sensible. en definitiva.. y benéfico en un mundo amenazado por el desorden del pecado: «El matrimonio no ha podido ser corrompido aún por la malicia de los hombres. Bels. el sol lo es de Cristo y las aguas de los pueblos. más necesario. dicha traducción se presta a graves malentendidos: «Hay que traducir. p. Soc. es algo notorio y que no precisa pruebas. del que la tradición escolástica dice que es esencialmente un remedio contra la concupiscencia? Y. Ibid. para afirmar que se trata de un sacramento de la nueva ley o exclusivo de la Iglesia»203. Esta crítica erasmiana tuvo un eco considerable. con mucho. RHPR 57. ICo 2. Desde 1520. el matrimonio había sido poco a poco reconocido como sacramento. 232. 23. Esta distinción entre orden de creación y orden de redención va a permitir una crítica constructiva del matrimonio-sacramento. p. Genéve 1957. Opera omnia. además. le concede el valor de signo sacramental siempre y cuando sea vivido en la fe y en el amor de Cristo. calv. Fuchs. En cuanto a la prohibición que se hace a los sacerdotes de casarse. édit. que BUCER fue el único entre los reformadores que suavizó esta crítica: aunque también niega al matrimonio el carácter de sacramento. p. Euvres II. 1549. 674. aceptando que lo sea ¿qué relación tiene con el libre consentimiento de los cónyuges? El tercer argumento.. También —en concordancia con el salmo XVIII— el cielo es figura de los apóstoles. 855.).25. 2. p. el matrimonio puede y debe ser figura suya a modo de alegoría tangible. 199. Escrito en un período en el que ERASMO está todavía próximo a las posiciones del movimiento reformador. En segundo lugar. en cuanto ésta es una amistad muy estrecha. a todas luces tan inhumana?»196. Ahora bien. Anotationes. 192. Liberado de la tutela de las leyes canónicas. retorna a posturas de estricta ortodoxia católica. No se trata de un sacramento en el sentido escolástico del término. En la Institution. V. 234.

tiene preeminencia sobre el femenino. de C. édit. El temor a la sexualidad no será superado tan fácilmente. A la gracia ex opere operato del sacramento debe suceder la gracia activa y liberadora de Dios capaz de suscitar junto con la fe la responsabilidad del creyente. édit. 210. Von der Ehe. no injuries su obra y no llames malo a lo que él mismo llama bueno»208. La convicción de humanistas y reformadores es la misma en este aspecto: que la reforma moral del matrimonio pasa por la crítica del legalismo sacramental. un solo hombre. Commentaires sur ICo II. pues. Sobre este punto CALVINO no duda en denunciar bajo tal exceso de religión una astucia diabólica: «. tu corazón y tu boca. la cual hace viciosa la compañía del hombre y la mujer. sobremanera cuando se ve reforzado por argumentos religiosos. y bondad de la sexualidad: «. divinas y preciosas las obras. WENDEL. lo que Dios permite a una mujer disfrutar con su marido es una prueba de su (= del matrimonio) bondad y dulzura infinita. ¿Por qué esta crítica de la sacramentalidad del matrimonio entre los reformadores? A las razones apuntadas precedentemente conviene añadir esta: es el único medio de devolver al matrimonio su profunda moralidad. serán como miembros imperfectos de un cuerpo desgarrado. y no sólo de los morales. Du Royaume de Jésus-Christ. dice él (Pablo). Baste este texto de CAL VINO: «Además. p. él (Pablo) conocía bien cuánto poder tiene la falsa apariencia de santidad para engañar a las conciencias fieles. .. de C. Este nuevo discurso sobre la sexualidad es ciertamente todavía discreto y prudente. texto establecido y traducido por F. en parte. 208. en parte para contener a los hombres. o Él y Ella. La bondad del matrimonio es tal que justifica de sobra lo que puede haber de «vicioso» en la sexualidad.) y a estas buenas creaturas. Veamos algunos testimonios: Contra el antifeminismo de la tradición patrística y medieval. (Euvres III. Ahora bien.. palabras dignas de paganos ciegos. 417 (ligeramente retocado por nosotros). A fin de no errar. Pues Satán nos deslumhra bajo sombras de derecho y santidad. tal como Dios lo instituyó (.. 212. BUCER considera que la necesaria desacralización del matrimonio no ha de ir acompañada del olvido de los valores espirituales. p. De la vie conjúgale.. La reivindicación de libertad individual y de responsabilidad moral que caracteriza el comienzo del siglo XVI encuentra ahí un terreno propicio. op. a ciegas. El parecer de Pablo es conforme a este aserto.5. 1534. 211. cierra. a saber: para que se dé entre el hombre y la mujer una unión tal que en todas las cosas sean una sola carne.. Wendel.) no es otra cosa que una sociedad y conjunción del hombre y de la mujer. El sexo masculino. 230. que ignoran que el hombre y la mujer son creaturas de Dios. 207. Y esto es así. F. cuando exhorta al marido y a la mujer a conceder cada cual lo que le debe a su cónyuge. y para que cada uno de ellos tenga más deseo y amor de permanecer con el otro que con cualquier otro sobre la tierra»206. hasta 206. a decir verdad. a fin de que no encuentren desagrado en su sujeción. 209. p. Bondad del matrimonio querido por Dios.5. que hacen santas.. p. Por ello es por lo que cada uno de nosotros debe tomar su cuerpo como Dios lo creó. a fin de que el hombre no desprecie en nada ni se burle de la constitución o de los miembros de la mujer»209. también. cit. Badius.. y otorgar al marido y a la mujer retozar juntos. y nosotros lo experimentamos por igual. que lo acompañan. El único medio de lucha contra tamaña perversión de la vocación humana es reconocer que la sexualidad ha sido concedida al hombre para que en ella haga la experiencia del amor: «Sin embargo... LUTERO declara: «Ellos decidieron que una mujer era un mal necesario y que ningún hogar podía prescindir de ese mal. édit. p. la vida misma y los sufrimientos de ese estado. 46. (. ni la mujer sin el hombre. 225. como ellos. Étienne. tiene lugar otro desplazamiento en la comprensión de la finalidad del matrimonio y consecuentemente de la sexualidad: de remedio contra la concupiscencia.. Se emite así un juicio novedoso sobre la sexualidad. de modo que no tengan a su mujeres con desdén y burla. Dios dividió a los hombres en estas dos categorías y quiso que hubiera hombre y mujer. considera primeramente que el hombre y la mujer son la obra de Dios. Commentaires sur ICo 7. F.»210. Este fin del matrimonio halla su cumplimiento cuando los esposos viven sus relaciones como signo de la unión de Cristo con su Iglesia. Commentaires sur les cinq livres de Mo'ise.. quiere Dios se las honre y no se las desprecie en absoluto. Estén juntos y unidos por estelazo de ayuda y amistad mutua»..144 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 145 ha instituido. antes para caminar cristianamente. Así pues. He ahí. no está en nuestro Señor el hombre sin la mujer. durante toda su vida. pero es al menos diferente al de teología medieval. con esta condición. p. de suerte que pensamos estar contaminados y profanados por la compañía de nuestras mujeres»2". el matrimonio se convierte en un medio de ejercer la caridad auténtica y la genuina castidad espiritual. Dios no sólo perdona eso sino que lo cubre con el velo del santo matrimonio para que lo que de por sí era vicioso no sea tenido en cuenta. p. pues si están separados. mediante la cual se obligan mutuamente a comunicarse todas las cosas humanas y divinas.212 La consecuencia de esta valoración del matrimonio es la inversión de la escala de valores medievales: ahora es el matrimonio el que constituye el orden querido por Dios y el celibato una excepción a duras penas aceptable. y no defraudar al otro sino por mutuo consentimiento. ad Dt 24.. 241. édit.11.. El matrimonio compromete primeramente la libertad de los dos seres que han de conseguir juntos una comunidad nueva. 1564. Pero esto no puede darse sin intemperancia de la carne. «Digo estas cosas para que aprendamos cuan precioso es vivir en el estado que Dios instituyó y al que dio su palabra y su beneplácito. y que blasfeman contra su obra como si fuera el azar el que hubiera hecho surgir al hombre y a la mujer. De resultas. máxime cuando él se digna descender hasta allí. 205. 274. porque son su obra divina. así como a cohabitar juntos permitiéndose recíprocamente el uso de sus cuerpos siempre que sea requerido y por una dilección y amistad cordial y soberana»207. En 1557 proponía él esta bellísima definición del matrimonio: «El verdadero matrimonio. Y esto le agradó de tal manera que él mismo dijo que era una creatura buena. Badius. 3. Ibid. porque el uno no puede pasar sin el otro. que estén ambos cónyuges juntos por benevolencia mutua. para consolar a las mujeres.

p. de modo que aquel o aquella que no quiera aceptar el partido que su padre querría darle. 260. antes también un atentado contra el hombre y contra el justo orden que él debe establecer de acuerdo con la ley de Dios: «Pues él (Dios) imprimió su marca en nosotros para dejar claro que llevamos su rostro. no sólo contra quienes lo desprecian o denigran.. que entre los cristianos. Ya ERASMO había advertido.89. Por ello los reformadores hicieron de esta lucha uno de los temas favoritos de su doctrina matrimonial. hijo o hija. éste amonestará a los padres y les exhortará a cumplir su deber: en tal caso les será lícito casarse sin la autoridad de sus padres. ese gran honor proveniente del hecho de que Dios lo tiene en tan alta estima que él mismo quiso comprometerse a través de su Hijo único uniéndose de tal suerte a nosotros»215. p. limitada por la ley. sabemos cuan miserable es de por sí el estado espiritual de monjes y monjas. en el ámbito legal. Ibid. Tal postura entraba en conflicto con las necesidades de una sociedad que buscaba un orden más abierto.. pueda 218. dice. sin verdadera conciencia de lo que se hacía. tras haber requerido o mandado requerir a sus padres que les casen. como cuando un hombre se llega a una mujer como un perro a una perra. impedía desempeñar al matrimonio su verdadero papel social. Y en Eclesiastés 11: "Disfruta de la vida con la mujer que amas. en principio." (. 625. exigiendo su consentimiento para validar el matrimonio de sus hijos. BELS. las autoridades cristianas deben impedir semejantes uniones»219.10. Es lo que CALVINO traducirá. el de la validez de los matrimonios clandestinos. ninguno. p. op. pues los hombres mortales se encumbran en exceso cuando presumen de eximirse de la vocación celeste»214.146 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 147 * el punto de que Salomón cuando desea la felicidad a un hombre tal. parecía aprobar así el desorden.. Es preciso todavía que se inscriba. tal matrimonio será rescindido (= declarado nulo) a petición de quienes les tienen a su cargo»220. 624. llegado el caso a oídos del Consitorio. contraídos sin conocimiento de los padres. es la autorización de los padres..) Por contra. Pero más importante aún que los testigos. a lo largo de toda tu vida. Devolver al matrimonio su importancia social implicaba. op. los reformadores no dejarán de decir y repetir el honor y la bondad del lazo conyugal: «. Prédication pour le mariage de C. «Existe un grave mandamiento de Dios que dice que hay que honrar padre y madre. y sobre todo. por ejemplo.. édit. Desacralizado así el matrimonio (¿o sería mejor decir «desacramentalizado»?) queda valorado hasta el extremo en el orden de la moralidad social. LUTERO. luchar contra los matrimonios clandestinos. Y CALVINO lo secunda: «Si un hombre piensa que le sería bueno prescindir de mujer y sin otro examen se ciñe a no casarse nunca. nónico. BUCER. Quatriéme Sermón sur l'Epitre aux Corinthiens. Pues Dios. 214. De la vie conjúgale. El matrimonio es un estado público.) Si sucede que dos jóvenes han contraído matrimonio movidos por su propio frenesí o por ligereza.. Cf. p. 328. p. 220. 102.. pero auténtica amenaza contra el orden familiar. recuérdese. ha de ser. Bourgeois. ad Mt 19. Se imponía restaurar la autoridad de los padres. WENDEL. se podía acceder con extrema facilidad al matrimonio..ee. Opera Calvini X. (. Desde el punto de vista del derecho canónico —que adoptaba rigurosamente. . Claro. antes cuente con el agrado de ellos y su consentimiento. Por ello. se equivoca de lleno. De su éxito depende el de la familia y más aún el de la sociedad. tenga potestad de contraer matrimonio sin permiso de los dichos padres. a no ser que hayan llegado a la edad legítima. Commentaires sur la concordan. contrariamente a los paganos o a los judíos.. Sobre un aspecto concreto la cuestión era ardua.»213. 217. 1532. sino también contra cualquier intento de relativizar los valores morales que lo decoran.. La Iglesia llegaba a sancionar matrimonios hechos a toda prisa. 57-62. 215. el hijo a los veinte años y la hija a los dieciocho y. sean reprimidos y castigados. pasada esa edad. las mismas ordenanzas eclesiásticas precisan: «Que ningún padre constriña a sus hijos al matrimonio que a él le parezca bueno. 105. En Ginebra. estos matrimonios eran válidos.. Opera Calvini XLIX. cuyos padres vivan todavía. 244 s. Un matrimonio será clandestino antes que nada cuando se celebre sin el conocimiento de los padres. LUTERO. de J. cit. cit. en este tiempo de vanidad.. 4. Von der Ehe. que nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo». y la naturaleza enseña que los hijos no deben emprender nada importante sin el conocimiento de los padres mientras ellos son menores. p. 10. en estos términos: «En cuanto a los jóvenes que nunca hayan estado casados. ¡pero sin poder romperlo jamás!218. E'uvres IX. P. recurramos a este principio. Desde entonces. Restituido de este modo en el orden creatural querido por Dios. una compañía bendecida por Dios y que él aprueba»217.. y esta imagen no persiste de lleno cuando los hombres se entregan a cada instante. El consentimiento de los padres no forma parte de la esencia del matrimonio. Resulta de ahí que ningún matrimonio puede comenzarse ante Dios cuando se desprecia a los padres y se actúa sin su consentimiento. que proclamó una vez que era bueno para el hombre tener a la mujer como ayuda no dejará sin castigo el desprecio de la orden que él diera. «Cuando queramos horrorizarnos de la lujuria. Pues la inmoralidad es no sólo una ofensa al amor de Dios que hizo de nuestros cuerpos templo del Espíritu Santo216. la anarquía incluso. cuyo estado no es objeto de palabra ni de favor alguno de Dios. en la legislación ginebrina sobre el matrimonio contenida en las Ordenanzas eclesiáticas de 1561. p. Ahí reside el nudo de la cuestión para los reformadores. esta autoridad paterna está. citado y traducido por F. y más estable. CEuvres III. 216. consecuentemente. p. por ello. (Proverbios 5): "Goza con la esposa de tu juventud". el matrimonio ha de ser defendido. a saber. 219. en dicha perspectiva social. ratificado por testigos. Cruciger. no sin ironía. garantizados por el derecho ca- 213. sino cuando cada cual tiene su par. LUTERO insiste a menudo sobre este punto. El argumento bíblico de mayor peso que se invoca es el de la obediencia debida a los padres: ir contra la voluntad de los padres es desobedecer a Dios. ajeno a la influencia de la Iglesia. si éstos no hacen caso. el principio romano «consensus facit nuptias»—.

a no ser dividiéndonos en contra de su voluntad. . y sobre todo. según el derecho apuntado por CAL VINO. p. Cristo.. siempre ha establecido al hombre por encima de la mujer»225. Tales miras tuvo Dios. capaz de resistir a las amenazas de la explosión anárquica. conscientes de las responsabilidades sociales que la Iglesia debe aceptar por fidelidad al Evangelio. La Reforma afirma con rotundidad la primacía del matrimonio. Repitámoslo: esta nueva actitud cuadraba bien con las necesidades de la nueva sociedad. ella debe dejarse gobernar por él. antes rememorar.. y en los de CAL VINO. la de la conyugalidad. el debilitamiento de la autoridad del derecho canónico va acompañado de un reforzamiento de la autoridad paterna. dirigirse conforme a él. 267 y 268. De manera que en la moral protestante se dan al unísono la voluntad de construir la sociedad sobre un orden jerárquico. al menos. de manera general. lazo a la par afectivo y social.. un estatus positivo. en los que la autoridad paterna se viera frustada por el magistrado. cit. que pasa de los 24 años para el joven y de 20 para la joven (Estrasburgo. pues ella fue sacada de su substancia. Es verdad que Dios hizo esto para recomendarnos la unión que juntos hemos de procurar. Sin embargo. 106. este ejemplo y pensar así: Mi marido es una imagen del verdadero y supremo jefe. En el ámbito de la moral sexual y conyugal.. los reformadores se opusieron con premura a los revolucionarios radicales (como los anabaptistas) que pensaban poder ahorrarse la etapa. 103-107 y P. aunque se trata probablemente de un error de impresión). 222. pues bien podía haber creado a Eva de la tierra.»224. p. Se da en primer lugar ruptura con el discurso cristiano.. ISAMBERT. una tensión entre la afirmación del valor primario del amor como fundamento del vínculo conyugal —amor que implica el reconocimiento de la igualdad espiritual del hombre y de la mujer ante Dios— y la necesidad de mantener un orden jerárquico en la pareja. de la evolución progresiva de las mentalidades y de las estructuras. y este punto es de extrema importancia. Sobre tres puntos. Esta interpretación de Ef 5 insiste en la autoridad de Cristo con respecto a la Iglesia. Todo el arsenal clásico de argumentos es recogido por los reformadores para afirmar la estrecha subordinación de la mujer al hombre en el matrimonio. en los países protestantes o influenciados por la Reforma. Queda reconocida como lugar de una experiencia humana fundamental. al parecer. Les amours paysatines. Tal sintonía entre el derecho regio y las disposiciones protestantes es significativa y marca una evolución profunda de las costumbres que reconocen a la familia una responsabilidad nueva e importante tanto sobre el plano económico como en el moral y educativo. antes comprendiese que nos creó como en un cuerpo y que no podemos ser separados. mas quiso tomar una costilla del hombre. por ejemplo. Recueil des anciennes lois francaises. del amor de Cristo. Pero en los países germánicos la tendencia será reforzar la autoridad paterna. la Reforma permitió la afirmación de una nueva conciencia. los reformadores intentaron mantenerse en la tensión de hacerse cargo con paciencia de la densidad de lo real sin dejar de proclamar la impaciente novedad del Evangelio de la justificación por pura gracia y de la salvación por la fe.. Op. 469-471. p. F. 42 s. 13. de la primacía de la unidad estructural del hombre y de la mujer sobre la realidad contingente de la sumisión de la mujer. cf. Este refuerzo del orden familar se apoya en una visión jerárquica de las relaciones entre el hombre y la mujer. en definitiva. atenerse a él sólo. Incluso cuando hubiera habido consumación del matrimonio (copula carnalis) el matrimonio podía ser anulado a petición de los padres.. ¡Viejo debate éste! Entre el conservadurismo católico y el utopismo anabaptista. en el caso de la elevación de la edad para la «mayoría matrimonial».4-10). El hombre sin la mujer no es. y el deseo de mantener la afirmación teológica de la primacía de la pareja sobre el individuo. demasiado larga a sus ojos.L.. p. raros son los casos. coll. Paris 1975.148 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 149 excusarse. (cosa que el Concilio rehusó admitir) contraídos sin el consentimiento de los padres. Cf. sino además serle obediente y sumisa. Apoyadas en el edicto de Enrique II (1556) sobre el matrimonio de los hijos de la nobleza que reforzaba sensiblemente la autoridad paterna. Citado por J. donde aparece con nitidez la tensión entre la perspectiva teológica y la exigencia social: «La mujer es como una rama que ha brotado del hombre. y no ver tan sólo la protección que él le brinda como jefe suyo que es. 221. como sabemos. cit. Pero bien sabe LUTERO que el texto habla asimismo. ¡aunque sea encuadrándola cuidadosamente!. LUTERO afirma con crudeza: «. op. FLANDRIN. Pues es al hombre a quien pertenece el gobierno y la supremacía como cabeza de familia y señor de la casa. p. op. p. t. BELS. inclinarse ante él. Puede verse en la siguiente explicación de CAL VINO. pidiendo una reforma del derecho canónico para condenar los matrimonios clandestinos. Por eso hallamos en los textos de LUTERO. (. WENDEL. Pero en la práctica222. Archives n° 57. p. que exaltaba el celibato como el camino regio de la salvación y de obediencia a Dios. la sexualidad no es ya considerada a priori como una amenaza temible contra la que es preciso ante todo protegerse. pero sea como sea. 1530) a 25 años para ambos (Estrasburgo. Sobre este punto. sin que por tal rechazo el padre le castigue»221. al igual que Adán. tradicional desde la Antigüedad. es decir. Cruciger. es preciso que la mujer sepa y esté convencida de que el hombre es más elevado y mejor que ella.) En consecuencia.. «El hombre fue creado por Dios para ser una creatura de compañía» decía CAL VINO. Y así devuelve a la sexualidad. XLIX. no así en los países luteranos. el cambio reviste importancia. Así. Prédication pour le mariage de C. al verle. * ** La Reforma fue vivida por sus actores como un movimiento profundo de liberación. Calv. 223. grandes posibilidades de evolución. e incluso más. 224. CEuvres IX.. para que el hombre no se pensara como algo separado de la mujer. 1565). 729. (que fecha erróneamente el edicto de 1556. Así. en clara y profunda ruptura con la expresada por la ideología dominante de la Edad Media. Ibid. Sermón XII sur CEpÜre aux Corinthiens (1 Co 11. guardando siempre modestia y reverencia.. en el estado conyugal la mujer no sólo debe amar a su marido. el hombre es cohumanidad. Baste la prueba de las reivindicaciones del muy católico rey de Francia en el concilio de Trento223. 225. 135140 y 163-173.

merced a la acción preponderante del pastor»231. Sobre esta cuestión.. marcado por la acumulación de dificultades considerables que hacen muy vulnerable al derecho reformado. no atañe más que a la responsabilidad de cada pareja ante Dios. se gana en conciencia de lo que se juega en el plano humano. reconocer y mesurar la importancia social de una práctica personal y conyugal virtuosa de la sexualidad.]).. Así es. que el matrimonio y la familia sean protegidos por las leyes.» CALVINO. no obstante. se convierte en asunto de responsabilidad moral y social. pareja a esta incontestable liberación de las conciencias. Entre los protestantes continuó su desarrollo lógico. ni esa reproductora encargada de asegurar una descendencia a su «dueño y señor»226. La mujer. pues. ésta cuadra perfectamente con el esfuerzo de moralización de la sociedad emprendido por el cristianismo del siglo XVI. cit. Por temor al anarquismo anabaptista. Y aquí queda refutado el error de quienes piensan que la mujer fue creada solamente para perpetuar el género humano. con su marido... consúltense las obras citadas más arriba de F. cit. Op.]). Habían luchado contra el yugo tiquismiquis del derecho canónico. p. Surgidas de un punto de vista sistemáticamente crítico y antijurídico con el fin de demoler el derecho canónico y de atacar a la Iglesia romana. los teólogos reformados son extremadamente discretos sobre estos asuntos»230. París 1975. op. la densidad de la realidad institucional pesó mucho de cara al intento de renovación de la sociedad.. Insertar una exigencia moral en la realidad social y política no es tarea fácil. moral y social. se prohiben "adentrarse en los misterios del santuario conyugal" y no desempeñan de modo alguno el papel que juegan los confesores católicos. 59. devuelto al orden creatural.150 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 151 En segundo lugar. Importa... LEBRUN. Parece incontestable que los países influenciados por la Reforma fueron los primeros en intentar fundar el orden social sobre la familia como célula de la vida social. en pleno siglo XVII. será la conciencia creyente. 227. Mediante el matrimonio. Así queda definida lo que constituye la doble característica de la moral protestante en materia de sexualidad y de conyugalidad. 230. lo que la distingue del esfuerzo paralelo católico es el mayor hincapié que la Reforma hace sobre la responsabilidad personal. P. 249 s. los pastores. para con sus penitentes. p. 229. Así es como los canonistas protestantes. 231. sobremanera en las tradiciones de las iglesias perseguidas.. buscan su justificación en consideraciones de orden moral. como si le hubiera sido dada (al hombre) tan sólo para acostarse con él y a fin de que le fuera compañera inseparable de su vida. La técnica de derecho se resiente y acaba por plantear problemas insolubles»229. WENDEL. siempre y cuando se acepte un orden social autentificado por la Iglesia mediante la predicación de sus ministros. Devolver a los creyentes la libertad y la responsabilidad. en lo sucesivo. édit Soc. El sacerdote católico se había visto privado del papel activo que le concedía la costumbre (para convertirse en mero testigo del matrimonio [nota del a. La vie conyugóle sous VAnden Régime. P. Pero. El matrimonio. de la vida conyugal y familiar. En lo social. 57. hubo una marcada reacción a fines del siglo XVI tendente a eliminar la concepción laica que fue la de los primeros reformadores y a acentuar las consecuencias religiosas acarreadas por la institución divina del matrimonio»228. BELS tiene razón sin duda al concluir su libro con esta constatación: «.Moisés quiso establecer una igualdad (entre el hombre y la mujer [nota del a. como llegaría a ser más importante en el derecho protestante que en el derecho canónico postridentino el control eclesial sobre la validez del matrimonio: «el sentido de la evolución de la ceremonia religiosa fue exactamente inverso en las dos confesiones. p. que desembocará en el matrimonio conformado por la sola ceremonia religiosa. Commentaires sur Genése 2. Igualmente. el hombre se construye en humanidad.. 7. dos sistemas que van a desarrollarse cada cual por su cuenta y alentados además por la polémica mutua. sin modificar las características perge- 226. la tradición protestante. retomaron paulatinamente nociones anteriores a la Reforma: «. «. 89. la Reforma mantuvo un discurso sobre la mujer muy distinto al de la baja Edad Media. como las puritanas o las de Cévennes. por ejemplo. hombres y mujeres. F.. p. . Aquí.. una liberación respecto al legalismo inquisitorial en el ámbito sexual: «En la medida en que los protestantes consideran que los problemas de moral conyugal atañen a la responsabilidad de cada pareja ante Dios. p. Calv. 228. op. F. sin duda.. los monjes. considerado no ya como un remedio a la concupiscencia sino como ayuda a la debilidad humana.18. Conciencia que deberá saber. en lo sustancial. Lo que se pierde aquí de misterio sacro. pero se vieron obligados a traducir en leyes lo que. pero. resumida al máximo. BELS.WENDEL.. tal es.. Por una parte. Su evolución ulterior se irá afinando y precisando. cit.. por último.. por oposición a la prolijidad de los teólogos de la Iglesia romana. los reformadores acabaron por devolver a la Iglesia un poder jurídico que reconstruyera un derecho canónico227. las Iglesias de la Reforma lo experimentaron en carne propia. Semejante intento de moralización de la sociedad por mediación de la familia se nos antoja una de las características de la Reforma. hallamos en la tradición reformada una rigidez jurídica y social sobre las cuestiones conyugales. aunque estrechamente sometida al hombre. Hay que subrayar a este respecto los nefastos efectos de las primeras doctrinas que marcaron el tono de las principales empresas protestantes. casados ellos mismos. a pesar de todo y en esencia. ella es corresponsable. es decir. WENDEL y de P. el siglo XVI está. Desde fines del siglo XVI hay en Occidente dos morales distintas. el matrimonio es entonces visto como el instrumento de una reforma de las costumbres y no como un ensamblaje de mecanismos jurídicos. DOS MORALES CRISTIANAS DISTINTAS EN OCCIDENTE La Reforma supuso incontestablemente una ruptura en el devenir histórico de la moral cristiana. no es ya ni esa criatura demoníaca creada para poner a prueba la castidad de los verdaderos creyentes. Y no faltan estas «mujeres fuertes» en la tradición protestante (¡hasta en los Westerns americanos!). más que el control exterior de la Iglesia (mediante la confesión) quien ratificará la justeza de la actitud moral en materia sexual y conyugal. 123. y por lógica consecuencia. célibes.

Ahora bien. como en su vida social»237. claro está. lo contemplativo sobre lo relacional. ¿No es el santo aquél que ha renunciado. hoy en día. un peligro. hemos elegido como hilo conductor tres cuestiones. de diverso modo. Esta visión jerarquizada de la persona significa que lo que pertenece al orden natural no se realiza verdaderamente más que en la medida en que es asumido en el sobrenatural. concernientes a la elección de cónyuge. al que hay que enseñar los principios esenciales de la moral natural y el mínimo necesario para estar en regla con la ley moral. t. don de Dios. «Morale». en el catolicismo que en el protestantismo. 2396. cath. Siglo XXI España. del derecho y. de ideal. no cabe duda. la obligación de matrimonio religioso. el alma y el cuerpo. por otro lado. una jerarquía que va de lo material/corporal (inferior) a lo espiritual/animado (superior). al menos. una prueba. fue nuestra imposibilidad de abarcar una información de amplitud tan increíble que reclamaría. el alma. Barcelona 1973. del siglo XVII al XX. a toda vida sexual? En este aspecto la moral católica es fiel signar las morales confesionales tal como se han ido construyendo. sino también la praxis concreta y la sensibilidad que los arropa. de théol. Citado por R. condición de posibilidad de la relación de alteridad y de amor. distinto a los precedentes. han quedado más patentes determinados retos de la ética cristiana. Por ello. 234. 56. religiosos. . ambas morales comparten la crítica que les lanza la secularización moderna: percibir con mayor claridad cuáles son los retos que se deciden a afrontar debería permitirnos discernir mejor sobre qué urdimbre conviene elaborar actualmente una ética cristiana de la sexualidad232. en mutua polémica.). de la historia. Elementos que siguen marcando. Cf.152 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 153 nadas entonces. La primera posibilta unos mínimos al conjunto de los cristianos. A esta primera jerarquía —estática— se le suma una segunda que concierne al destino del hombre: aunque ser de la naturaleza. pero esencialmente para hacer frente a las cuestiones planteadas por una práctica social cada vez más marcada por la secularización de las ciencias.. tanto en su vida individual.. Mulhouse-Paris 19517. prestaremos mayor atención a los elementos estructurales que a la evolución diacrónica interna. FOUCAULT. la moral católica no consigue reconocerle un valor positivo. vehicula una imagen negativa de la sexualidad que es vista con marcados tintes negativos como una amenaza. de la cultura. y la otra. Un hecho justifica además una aproximación de corte más sintético al período en cuestión: los debates confesionales que han llevado a ambas partes a endurecer un poco sus posturas para dejar al descubierto lo peculiar. 236. pero ya en cierta medida presente en lo que el P. 237. Para tratar de extraer una especie de tipología de estos dos sistemas divergentes233.. que lleva por título: «La inquietud de sí» (1987). DUBI. Pero lo que choca es que a lo largo y ancho de esa evolución. las características esenciales de cada uno de los dos sistemas han permanecido inalteradas. MEHL. para aquellos que intentan obedecer hasta las últimas exigencias del absoluto cristiano. puede remitirse con provecho el lector a la excelente obra de R.. 235. ese primer libro (1978). con mayor rigidez.. la moral católica y la protestante evolucionarán. de cualidad diferente. Para ser honestos. y una moral para los cuerpos de élite de la Iglesia (clero. la indisolubilidad. pues. monjes. a la primera. es material y mortal235. X. puesto 232. de modo muy significativo «la cima del espíritu» o «la cúspide del alma»236.ANCI1Y. la moral se reduce para el pueblo fiel a algunos principios. pero con idéntica constancia en la afirmación de sus principios. por ende. . Y esto en dos sentidos. Repitamos que cuando decimos «moral católica» y «moral protestante» queremos de- que una. y el tercero. para tratarla debidamente. cit. de una tipología muy genérica que no tiene en cuenta importantes replanteamientos actuales. París 1929. como los ángeles. Précis de théologie dogmatique. que así. La segunda sirve. ¿Contará acaso M. ni ver en ella el lugar propio de la positiva experiencia de nuestra corporeidad. B. varios años de trabajo intenso amén de una capacidad de síntesis de excepcional calidad. BARTMANN. El hombre es concebido como un compuesto de dos realidades. op. 233. Por un lado. Dict. hoy en día la praxis moral cristiana. I. Guiñazú en Ed. la lucha contra el adulterio. 301-309. p. va marcando el posible progreso hacia los valores más altos. p. lo intelectual sobre lo sensible. de resultas. P. clásicas por lo demás en moral: ¿qué hombre presupone el sistema moral en cuestión? —¿en nombre de qué se invita a este hombre a la obediencia moral? — ¿bajo qué autoridad es invitado a situarse para cumplir con sus cometidos morales? a) La moral católica234 La moral católica depende de una visión del hombre que cabe calificar de jerarquizada. ni asociarla a la ternura. de donde esta definición: la moral tiene por objeto «el estudio de los actos humanos considerados según su relación de conformidad o disconformidad con el fin último sobrenatural querido por Dios como obligatorio para todos los hombres. el cuerpo. col. finalmente. art. no se quedan al margen de la cuestión moral. de faro. como herencia indeleble. y. hemos de añadir que uno de los factores que nos desanimaron a hacer un análisis histórico detallado de la moral católica y de la protestante de fines del siglo XVI a comienzos del XX. Del siglo XVII al XX. Hay inscrita en la estructura misma del hombre. Ética católica y ética protestante. Estos últimos son los que quisiéramos precisar en este capítulo de síntesis que será. t. mediante el ejercicio de la renuncia de sí. HÁRING denomina. N del T. La consecuencia de esta perspectiva es muy evidente en el hecho de que el catolicismo —y así sucede hasta el Vaticano II— continuaría practicando lo que podría llamarse una moral a dos velocidades: una moral para el pueblo fiel. Sobre estas divergencias. que anuncia una imponente Histoire de la sexualité en seis volúmenes (el primero «La volonté de savoir» apareció en 1976). en sus formulaciones. en su expresión más exigente. negativa a veces. siguiendo al Maestro ECKARDT. la normativa que regula la vida moral privilegiará sistemáticamente lo espiritual sobre lo material. es espiritual e inmortal. Las consecuencias sobre el plano de la moral sexual son importantes. Se trata. aplicados además con cierta flexibilidad. 2. el hombre está llamado a pasar de una vida natural a la vida sobrenatural. en particular en el ámbito de la sexualidad. de la moral. claro está. Por sistema moral entendemos aquí no sólo los discursos elaborados sobre la moral. con los medios necesarios para llevar a cabo tamaña empresa? * Han sido traducidos al español por U. MEHL.

tan importante para ella.. Incluso la Humanae vitae. 4 de febrero de 1976. del peso de esta carne y de este cuerpo imperfectamente sometidos al espíritu. tal cual todo hombre honesto puede captar. no obstante. Por ello. La palabra era tabú. que marca. reprimir en uno mismo todo deseo. la ausencia de todo deseo. como describe un católico. mas. Esta noción juega un papel tan marcado en la reflexión ética del catolicismo moderno que se impone detenerse en ello un momento. Por muy difícil que sea semejante proyecto. La Croix. pero nunca como una virtud positiva. Para ellos era un modo de defender teológicamente el valor de la Creación. por el conocimiento que ella tiene del designio de Dios. no se hablaba de eso. SIMÓN. mientras. a las ciencias humanas en particular. se trata no sólo de decir a los cristianos lo que es conforme a las exigencias del Evangelio. arca de salvación que se libra del castigo en que se ven anegados el resto de los hombres. De ahí la pretensión de universalidad que reviste siempre en el catolicismo el discurso moral: para el magisterio. en los cortes históricos la continuidad esencial y en el plural tablero de las opciones particulares el mínimum de regularidad objetiva»241. He aquí. de BOISDEFFRE.. «La déclaration romaine sur la sexualité et la loi naturelle». es cierto que la Iglesia no puede renunciar a esta pretensión de universalidad sin faltar a su vocación fundamental. prohibirse cualquier «ocasión de pecar». can. y no de fundamento.. De sacramento matrimonii. sea anatema»240. 10. Calificada de imperfecta —y con motivo—. abril 1976. y la pretensión última de la moral sobrenatural. porque el celibato permite liberarse. La fuerza del catolicismo reside sin lugar a dudas en no haber perdido nunca de vista la responsabilidad «ecuménica».) A los ojos de la Iglesia. por ejemplo. . Aun admitiendo esto. por motivos políticos o económicos. Permanecer casto era abstenerse. iluminar al hombre acerca de lo que le conviene hacer para cumplir su cometido. sobre lo que volveremos. universal. (así. La vida sobrenatural se expresa mejor en el celibato que en el matrimonio. lo que suponía un embarazo manifiesto: el coito (púdicamente calificado: acto de la carne) no estaba admitido más que con la única excusa de la procreación. 26-39). llega a decir: «. sobre este punto algunos progresos al insertar la reflexión sobre la sexualidad en una perspectiva de conjunto sobre la pareja y el amor. (. al menos en el uso que de él hace la moral católica242. pero sobre todo era desconocido. ¿No es acaso la sexualidad el signo siempre amenazante de dicha insumisión? De modo que. quemaba los labios (. La castidad era la página en blanco. En general. hay que decir también que la imprecisión del concepto de ley natural que patentiza esa aspiración de universalidad. 240. Contra el totalitarismo positivista y la cobarde sumisión a las ideologías imperantes. a la manera de los gnósticos o de grupos apocalípticos. artículo publicado en la revista Choisir. Denz. Parece como si la Iglesia dispusiera de una ciencia particular de la realidad que. P. 239. Primero cuando se utiliza este concepto para afirmar que la moral puede ser objeto de una ciencia. entre la moral natural racional.31 s. Ya hemos visto con anterioridad de dónde viene esta noción que los Padres tomaron prestada del estoicismo para combatir el desprecio gnóstico de la Creación. mejor que el matrimonio. para no vaciar de contenido ni lo dramático de la existencia humana presente en la Cruz. la moral católica expresa su anhelo de universalidad mediante el recurso al concepto. 980. La Iglesia se marca como misión el asegurar un sistema contra las pretensiones totalitarias tanto del positivismo de las ciencias humanas como de aquellos que. n" 196. ¿Sigue siendo así hoy en día? Creo que no. Paris 1977. Pues no hay más que una diferencia de grado. la posibilidad de alcanzar esa racionalidad. Como el Dios Salvador es también el Dios Creador.. según particulares leyes. en la lógica de esta visión jerarquizada del hombre. no cabe obviar la relación entre el conocimiento de lo real y el sentido que le confiere la libertad humana informada por el Evangelio.154 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 155 a la tradición patrística: la sexualidad pertenece al orden de lo impuro238. sólo la Iglesia puede en verdad. la castidad conyugal sólo se trataba por preterición... sino de recordar a todos los hombres. se amparan tras la ley natural para negar a las ciencias actuales. de un análisis racional.perfilar en el consenso de las reglas éticas y de la praxis moral la comunidad de pertenencia de los hombres todos a la misma especie. la Iglesia debe recordar que el hombre que ella defiende y en el que tiene puesta su esperanza. y como el Hijo se encarna en la carne de los hombres y de su historia. a saber. De tres maneras fracasa el concepto de ley natural cuando se pretende sustentar en él la intención teológica de universalidad. está en contradicción con el designio constitutivo del matrimonio y con la voluntad del Autor de la vida» (13). asegurar en la variedad de razas. que incumbe a la Iglesia: «. ha puesto en él. aun cuando la moral católica valora el matrimonio. Para ser perfecta. el cuerpo no era más que un harapo» La foi des anciens jour et celle des temps nouveaux. al menos a «todos los hombres de buena voluntad» como recuerda la dedicatoria de la Humanae vitae. las miras de universalidad de los principios morales. y en lo sexual el obstáculo del amor. El deseo albergaba una connotación pecaminosa. cuáles son los principios fundamentales del comportamiento moral legítimo. del «obstáculo de la materia» (HÁRING). al mismo tiempo. p. el hombre perfecto no tenía sexo. todo el pasaje p. Si el hombre ha sido creado para fines sobrenaturales. la tentación de definirse. no consigue desembararzarse del todo de la concepción que ve en lo material el obstáculo de lo espiritual. Combate teológico para mantener en el centro de la reflexión cristiana la Encarnación del Verbo de Dios. no tiene más justificación que la procreación239 y. la castidad debía ser total: era la de los religiosos.un acto de amor recíproco que prejuzgue la disponibilidad a transmitir la vida que Dios Creador. ni su transfiguración mediante la esperanza de la Resurrección. pueblos y naciones. 238. cuya validez debiera poder reconocer todo hombre de buena voluntad. Hemos analizado el modo en que es utilizado este concepto en la «Declaración sobre ciertas cuestiones de ética sexual» publicado a finales de 1975 por la Congregación para doctrina de la fe en: «Comment faire de l'éthique aujourd'hui?». desde los orígenes.) Los diccionarios de teología trataban con amplitud el tema de la castidad (castitas). R. el matrimonio reviste menor valor que el celibato: «Si alguno dijere que el estado conyugal debe anteponerse al estado de virginidad o de celibato. sin deberles nada a los trabajos 241. siempre ha rechazado. tiene una realidad objetiva. 242. la educación que él recibió y en qué clima vivía una familia católica a comienzos de siglo: «El sexo era impuro. pregonan tenazmente una moral «adaptada» a las circunstancias. como una entidad separada del resto de los hombres. de la ley natural.. Concilio de Trento. es sorprendente. en las familias. Los predicadores tronaban contra la lujuria.. y que no es mejor y más perfecto permanecer en virginidad o celibato que unirse en matrimonio. de toda emoción.

obran contra la naturaleza y cometen una acción intrínsecamente torpe y deshonesta»243. es que la tarea crítica de la teología. es buena muestra de ello. deja patente cómo en realidad la moral católica continúa. privilegiando la función procreadora en la sexualidad. sino a duras penas. se convierta en conveniente con la naturaleza y honesto. La condena solemne de la anticoncepción hecha por Pío XI en la Casti connubii. Humanae vitae 12. sino la sexualidad como valor de ternura y de amor244. No es. después de las tan ricas intuiciones de la escolástica. Sobre el tema concreto de la sexualidad. cf. o bien no se trata de una ciencia. la moral católica no logra. exactas o humanas. Uno no puede dejar de constatar que sobre este aspecto la enseñanza moral del Magisterio ha vuelto. si no al estoicismo. por Pablo VI en la Humanae vitae. se hace hoy francamente inaceptable. Y. hacer autocrítica de sus propios presupuestos. repetida como se sabe. Late aquí la actitud típicamente «colonialista» de creer en la universalidad natural del discurso del dominador. Lo que ya no era.la inseparable conexión que Dios ha querido y que el hombre no puede romper por propia iniciativa. su universalidad no reside en la abstracción y uniformidad de su propósito. Y el recurso a la ley natural se antoja. se hace imposible: frente a un discurso totalitario se levanta otro discurso totalitario. y ¡en tal caso. Ahora bien. un nuevo modo de descalificar la sexualidad. publicada a fines de 1975 por lu Congregación para la Doctrina de la Fe. entre los dos significados del acto conyugal: el significado unitivo y el significado procreador. Es verdad que Pablo VI ha intentado en la Humanae vitae corregir un poco esta devaluación de la sexualidad al poner sobre el mismo plano los dos fines del matrimonio: unión de los esposos y procreación245. la utilización acrítica del concepto de ley natural ha llevado a ponderar la función procreadora en detrimento de la función simbólica de la sexualidad. . 2239. en particular frente a las pretensiones totalitarias de cierta ideología científica. Lo grave. Pero el dilema es insoluble: o bien se trata de una ciencia auténtica. La Declaración sobre algunas cuestiones de ética sexual. sin opacidad ni contingencia alguna? Semejante modo de definir la universalidad se antoja tan iluso como intentar definir principios eternos y normas intangibles. sino de una interpretación filosófica o teológica. ¡cuando no meramente italiana! ¡La ley natural es muy cultural! La universalidad no puede apenas expresarse en la unicidad de una moral. según las leyes inscritas en el ser mismo del hombre y de la mujer». por su íntima estructura. y acaba por desarrollar una especie de positivismo moral sin profundidad espiritual. soportable en los últimos siglos. a una práctica que descalifica la sexualidad como símbolo de alianza amorosa. la pareja que no quiera más hijos no es condenada por la moral católica. lo que se corre es el riesgo de enmascarar bajo una falsa objetividad ¡la pretensión de imponer una cultura particular a todas las demás! Anclada así a los principios eternos de la ley natural. mientras une profundamente a los esposos. si renuncia a hacer el amor. pero ello no implica pretender. más que si evita al máximo la sexualidad. no atender a la contingencia de las situaciones históricas o culturales más que como datos negativos. el rechazo del hijo lo que es condenado. cuya fuerza existencial para la persona no se contempla. el amor no es amor. a un agustinismo estricto. Otro aspecto merece nuestra atención: la importancia del magisterio eclesiástico en la definición de la moral. una objetividad que no puede ser sino máscara de un discurso de autoridad casi tautológica. Efectivamente. es decir. más peligrosa aún. como el acto del matrimonio está por su misma naturaleza destinado a la generación de la prole. a no ser para posibilitar otra ficción. como decíamos. se enfrentan a la especificidad de las situaciones. los hace aptos para la generación de nuevas vidas. definida por su función natural. el acto conyugal.156 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 157 de los científicos. La sexualidad queda en cierta medida separada de los sujetos que la viven. antes es vista en su mera perspectiva funcional. se convierte en una pareja vergonzante e intrínsecamente deshonesta si utiliza medios anticonceptivos.. la de la existencia de un discurso moral capaz de ser aceptado por todos y por doquier. La Iglesia puede. pues. de resultas. pero la persistencia de su encíclica en prohibir los medios anticonceptivos artificiales. si vive en castidad. tiempos en los que la cultura europea podía. Encíclica Casti connubii del 31 de diciembre de 1930. La libertad creativa en el amor de la pareja humana no es tomada para nada en cuenta. «universalizable» por tanto. Este último punto explica la razón teológica del fracaso de la ley para encontrar la universalidad: Pablo lo vio con claridad al denunciar la absurda pretensión de la ley a revolverse contra el Dios al que debiera servir y al ofrecerse como instrumento de vanagloria para el hombre. Ningún observador imparcial negará que la mayor parte de las enseñanzas morales decretadas por Roma desde hace un siglo expresan sobre todo la parcialidad de una situación política y social estrechamente europea. se ve obligada a renunciar a un discurso que no puede ser global sino a condición de ser abstracto. 245. y se convierte así en una realidad en sí. o a duras penas. La autoridad de la Iglesia en materia 243. en consecuencia.. comprometido y parcial! Es fácil comprender que la Iglesia no quiera ponerse a remolque de la pseudo-objetividad de las ciencias. por contra. Si eso es la ley natural. parecer el único horizonte del lenguaje de la Iglesia. «. ha de admitir que es un discurso que implica riesgo. antes en el modo con que unos hombres de carne y hueso. aunque con matices. ¡y su discurso debe convenir a todos! Eso es no tener en cuenta la importancia de las diferencias culturales. la moral católica sólo puede mantener el concepto de ley natural privándolo de toda coherencia racional. que quedan reducidas a epifenómenos sin importancia. El recurso a la ley natural corre el riesgo demasiado a menudo de no ser más que un medio de rechazar la interpelación crítica del Evangelio. Si la ética es precisamente el esfuerzo de tomarse en serio toda la realidad en toda su diversidad para habitarla con otra presencia. Denz. Una vez más. 244. muestra de manera casi caricaturesca que esa desconfianza sigue presente. 246. mas cuando intenta traducir su sentido en el ámbito moral. a causa del Evangelio. mantener un lenguaje universal para su confesión de fe. puede hacer que lo que va intrínsecamente contra la naturaleza. la procreación: «Pero ninguna razón. quienes en su ejercicio lo destituyen adrede de esta su naturaleza y virtud. y entonces capaz de responder a las exigencias de cualquier investigación científica. aun cuando sea gravísima. en efecto. por su parte. ¿Por qué mantenerlo entonces. ya no a cualquier precio. Habla la Iglesia. lograra la objetividad de la «verdadera» naturaleza. a la postre. ¡sigue en pie el proceso de Galileo! Al rehusar discutir críticamente con las ciencias modernas. por muy plural que fuera. Todo ello escudándose en el pretexto de una ley natural de la que es claro que traduce ante todo la secular desconfianza de la tradición occidental católica respecto a la sexualidad246. Sólo es «honesto» la obediencia a la ley natural.

. ineluctablemente. endureciéndolas: «. Decreto Tamelsi de noviembre de 1563. sino que define en términos jurídicos lo permitido y lo prohibido así como el contenido pormenorizado de la ley moral. Denz. en especial las p.. p. y en la laicidad un laicismo anticlerical. 255. cf. no. El siglo XVII hace de él regla común para todos. el problema del matrimonio religioso frente a matrimonio civil se convertiría en uno de los más escabrosos del combate entre la Iglesia católica y los Estados europeos modernos. Y si hoy se da una renovación de la moral católica. 251. La Iglesia católica tiene un concepto sistemáticamente negativo de la evolución de la sociedad europea. Es este último punto. por tanto. PINCKAERS. que se hace escrupulosa e incluso puntillosamente. cf. Alocución del 27 de septiembre de 1852. en el campo sexual y conyugal más culpabilizadora que liberadora. que el matrimonio entre bautizados no sería válido a no ser contraído en presencia del párroco o de un sacerdote delegado por él. París 1976. 248. en pleno siglo XIX. 315. t. FOUCAULT. ha de desembocar. Por no citar más que algunos ejemplos recientes de esta renovación católica. p. de una secularización desastrosa de la sociedad. De sacramento matrimonii. ¿Por qué? Porque estaba marcado por una doble tara. y que. para luchar contra los matrimonios clandestinos. Por otra parte. endureciéndola. sea cualquiera la ley. sí que estaba imbuido de una interpretación que otorgaba a la Iglesia católica autoridad exclusiva sobre el matrimonio. y que. canon 12. Denz. el anhelo de no violar la ley. el sacramento no puede nunca separarse del contrato conyugal. por un evidente afán pedagógico: se trata de dar a los sacerdotes un material fácilmente utilizable para la práctica penitencial.. sobremanera cuando utiliza como resorte el temor a la falta. 1701-1780. en su afán por afirmar sus derechos de control de la legislación matrimonial. DELUMEAU. todos ellos.. el que parece motivar la enseñanza moral católica en la época moderna. Todavía hoy. por tanto.) La pastoral cristiana se fijó como deber fundamental la tarea de hacer pasar todo lo relativo al sexo por la rueda del molino de la palabra» M. a todas luces. Histoire de la sexualité. irremediable para la conciencia moderna «ilustrada»: la primera proviene del hecho de que esta moral es impuesta desde el exterior. t. y. a la falta. en cierta tradición ascética y monástica. El magisterio no se contenta con recordar los principios generales. Tournai et París 1964.. convirtiéndose así en el mayor obstáculo para el despliegue de la libertad. Si la Revolución francesa había subordinado la celebración del matrimonio religioso a la del civil. y pertenece totalmente a la potestad de la Iglesia determinar todo aquello que de cualquier modo pueda referirse al mismo matrimonio»250. Réalité terrestre et mystére de salut. I. J. 254. Le mariage. motivada en parte por las reacciones negativas del catolicismo. la evolución moderna se ha hecho también en contra del cristianismo. pero alimentó al mismo tiempo un malentendido fundamental sobre el cristianismo y la moral cristiana. evidentemente. mucho tiempo atrás. el mismo concilio. Le christianisme va-t-il mourirl. Etude pour une morale fidéle á ses sources et á sa mission présente. 250. La volonté de savoir. 249. y la segunda estriba en que es una moral sustentada sobre el temor al pecado. el formalismo de la moral253. es a partir de una crítica muy incisiva a semejante práctica255. Denz. tal y como piensa E. Paulatinamente.. I. llega hasta prescripciones de detalle. 253. sobre la escuela laica.ningún católico ignora o puede ignorar que el matrimonio es verdadera y propiamente uno de los siete sacramentos de la ley evangélica. sobre los efectos negativos y positivos del «gigantesco esfuerzo de inculturación religiosa» llevado a cabo por las dos Reformas desde el siglo XVI. pero el rechazo unánime del magisterio católico251 ha recluido a la moral católica en un rol meramente defensivo. Cf. cualquier otra unión de hombre y mujer entre cristianos. para ella. es decir. señalaría 247. Los innúmeros manuales de moral que ven la luz desde comienzos del siglo XVII están marcados. Bosquejado en la Edad Media. Así es como frente al protestantismo el concilio reafirma. reafirmó las posturas de Trento. como dice todavía en 1938 el Catéchisme á Vusage des Diocéses de France. La práctica penitencial. este movimiento de encasillamiento eclesiático de la moral se acentuó con fuerza desde el concilio de Trento. decretó que la forma jurídica eclesiástica sería necesaria para la validez de la unión conyugal. no puede darse el matrimonio entre los fieles sin que sea al mismo tiempo sacramento. fuera del sacramento. Hasta el Vaticano II no cesará de ver en la seculari- zación un secularismo ruinoso para los valores religiosos. estar en regla con los mandamientos de la Iglesia. SCHILLEBEECKX248. Este esfuerzo de moralización obtuvo sus frutos254. sobre el pluralismo político y moral. Le renouveau de la morale. Por supuesto. no es otra cosa que torpe y pernicioso concubinato tan encarecidamente condenado por la Iglesia. y la salvación está al término de ese ejercicio minucioso de obediencia. en especial en el ámbito sexual. refuerza. Cf. Denz. o con evocar normas morales deducidas del Evangelio. 29 s. en cuya virtud esté hecha. Al asimilar el matrimonio civil a un concubinato. Cuya máxima expresión se halla en el Syllabus de Pío IX. cuanto lo que veía contestado de raíz era el gigantesco esfuerzo de moralización emprendido a partir del concilio de Trento. el papa Pío IX. «Este método de "verbalización" del sexo. la Iglesia católica. París 1977. Tal afán de la Iglesia por controlar jurídicamente el matrimonio se reforzó posteriormente a medida que se veía contestada por las legislaciones civiles. 1640. Aun cuando. Ese esfuerzo de cristianización por la moral y la práctica generalizada de la penitencia chocará frontalmente con el discurso moderno sobre la libertad de conciencia. . 252. rompía con la tradición más antigua del cristianismo. en el legalismo y el conservadurismo252. cf. Y ante todo manifestaba una clara voluntad de luchar contra la laicidad del Estado. este canon no significa que los Padres de Trento negaran cualquier autoridad al Estado. signo. siendo Dios no sólo el garante de los deberes antes el juez que retribuye a los hombres según sus méritos. (. Pero la pedagogía conduce rápidamente al legalismo. 87113 y 190-207. consiguientemente. paralelo al que las Iglesias reformadas perseguían por su lado. se había perfilado. en consecuencia. instituidos por Cristo Señor. merced a todo un aparato de presión y de control. la moral se va objetivando en un «conjunto de deberes que Dios nos impone». 982. S. París 1966. sea anatema»247. Desde entonces. la mayor parte de las críticas hechas a la moral cristiana encuentran su razón de ser y sus argumentos en esta práctica legalista y autoritaria. 990 ss. Tanto más. aun la civil.158 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 159 moral va muy lejos. la autoridad de la Iglesia en materia de derecho matrimonial: «Si alguno dijere que las causas matrimoniales no tocan a los jueces eclesiásticos. y de al menos dos testigos249. y.

es la consecuencia. y la moral no es tanto la consecuencia de la fe. en los valores sobrenaturales del amor conyugal. por ejemplo. La crise du choix moral dans la civilisation technique. para los cristianos. en buena media en contra del protestantismo. son. t. someterse a determinadas leyes sobrenaturales.. o dicho de otro modo. «. otorgada al hombre por la gracia vivificante de Dios. grosso modo. Madrid 1986. En el terreno de la sexualidad esta ambigüedad estalla con particular evidencia: ¿hay que someterse a la ley natural de la procreación o renunciar a toda práctica sexual para decantarse por el amor sobrenatural de Dios. mediante la ascesis y la espiritualidad. 1: Le sel de la ierre. Una y otra derivan en línea directa de la unión con Cristo». 256. Calvin. J. y describen la moral como la arriesgada respuesta del hombre que se deja mover por el Espíritu de Dios: «La obediencia a la Ley no obra. 38. 257. según KANT. si su situación no les confiere ya de iure una superioridad ontológica y una autoridad particular? Todas estas cuestiones se las plantean hoy infinidad de católicos. Cf. AUBERT. por ejemplo.la regeneración o santificación (. del vínculo conyugal? ¿No debiera regirse la vida conyugal recurriendo a las leyes naturales (por ejemplo a propósito de la paternidad responsable)? En otro orden de cosas. la teología exalta entonces la responsabilidad moral como el lugar propio de la experiencia de la finitud y de la libertad del hombre. Para KANT. de la visión del hombre que defendió la Reforma en estrecha referencia a la tradición bíblica. 260. Breve instruction chrétienne (1536-37). p. y C. P. y consecuentemente de la moral. CALVIN. Aun cuando no la haya comprendido siempre de la misma manera. exigencia moral y valor de la experiencia personal religiosa: éstos podrían ser. la santificación es la consecuencia necesaria de la justificación258. en efecto. F. París 1977. édit. más el sufrimiento que conlleva la renuncia al hombre viejo. primera autoridad en materia de fe y de moral. sometido como el resto de las criaturas a las leyes de la creación.160 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 161 * ** Es hora de concluir: el sistema de la moral católica tal como se ha ido elaborando. debe también el hombre. PUYO. pero de otro lado. J. para los clérigos la moral sobrenatural! ¿Pero cómo se justifica esta distinción tan poco bíblica. él mismo hijo del pietismo protestante. añade él. de responder al amor de Dios por su amor. Fonder la morale. en los movimientos «revivalistas» anglosajones). incompatible con el amor carnal humano? ¿Qué autoridad hay que promover entonces: la de la ley natural o la de la sobrenatural? Para salvar esta ambigüedad. Desde sus orígenes. es vano contar con la gracia divina. En tal empeño. Martínez Marzoa. París 1977. Marcada por el pensamiento de KANT. cuanto el camino regio que conduce a ella. Todas las Iglesias protestantes conservan de entonces. sino que es una obra cuyo poder viene del Espíritu que limpia nuestros corazones de su corrupción y los enmollece para que obedezcan a la justicia. como se sabe. el recurso a la Ley es. De sus orígenes. cada cual debe. 343-370 («Querelles autour du mariage»). llamado a someterse libremente a la ley moral260. la inmortalidad bienaventurada que es su verdadero destino. Por una parte el hombre no es verdaderamente hombre si no admite su condición de creatura. la cual no se adquiere sino mediante el esfuerzo personal perseverante. El hombre es un ser moral. Los Reformadores. una común y profunda vinculación a la Biblia. Semejante afirmación. que. y por otra. la mortificación del hombre viejo y la participación en la vida nueva.. la moral católica se ve obligada a desdoblarse: ¡para los laicos la moral natural. J. en particular bajo la influencia de la Aufklarung. si se admite que la sexualidad puede también significar el amor de Dios. Dialectique de la foi et de la raison pratique. a lo largo de la época moderna se fundamenta en una concepción ambigua del hombre. WENDEL. .. F. París 1950. y heredero de la Reforma del siglo XVI. Fribourg. más tarde. La Religión dentro de los límites de la mera razón.) comporta dos aspectos inseparables y unidos entre sí por la penitencia. 258.. en nuestro poder. la única respuesta digna de Dios. VAN EERSEL. En otros momentos. hay que detenerse en él. Dicha vinculación ha podido colorearse con cierto rigorismo moral (por ejemplo en el puritanismo inglés.M. a pesar de su gran diversidad. en efecto. 182. cada uno de nosotros se conoce también a sí mismo». Este punto es importante. de la justificación por la gracia. han conservado asimismo una manifiesta desconfianza con respecto al autoritarismo de la Iglesia. es cierto. el protestantismo ha hecho fuerte hincapié en la responsabilidad moral. hacer valer su «talento». p. Libertad de conciencia. absolutamente imposible fuera de la fe»259. porque estas vienen indirectamente de Dios y son autentificadas y protegidas por la Iglesia. como dice el Evangelio. entonces cómo justificar el celibato eclesiástico y la superioridad del ideal que representa? ¿Cómo admitir que los valores de la moral sexual sean definidos por personas célibes. BULTMANN) comprenden la responsabilidad ante todo como la capacidad. 259. traduc. hasta el punto de relegar el fin de la procreación a un segundo rango. pero incontestable. p. Mulhouse 1976. que insistió mucho los valiosos ensayos de R. Vivre en chrétiens au XX* siécle. del siglo XVII) o mezclarse con algún sentimentalismo religioso (como en el pietismo alemán del siglo XVIII o. BRUNNER. «La práctica totalidad de nuestra sabiduría (. e incluso tan poco tradicional? Más aún ¿cómo se explica entonces que se afirme también el valor sobrenatural. la sinceridad de la conversión y de la intención basta. b) La moral protestante257 La Reforma había puesto el acento en la gracia de Dios. SIMÓN. concebida como una moral del reconocimiento. éste es. Para CAL VINO. aun cuando el hombre no logra imitar a la perfección el ideal simbolizado por el Hijo de Dios. ha podido encaminar a las Iglesias protestantes a deslizarse a un verdadero moralismo. Tal es el sentido. invitado por un lado a someterse a las leyes naturales. es obedecer incondicionalmente a la ley moral que es Su ley. París 1974. fundamento de la existencia humana. La esencia de la religión está en la moral. Cf. toda religión se plantea la cuestión de saber cómo quiere ser honrado Dios. pero siempre ha mantenido su carácter primordial. PINTO DE OLIVEIRA. urgentes.. los datos característicos del protestantismo. los teólogos protestantes pondrán más bien el acento en la responsabilidad moral del hombre ante Dios como característica fundamental de la antropología. si quiere realizar su vocación sobrenatural última. source et évolution de sapensée religieuse. algo caricaturesca. no se realiza sino negando en cierto modo su condición de criatura mortal y contingente para anticipar. P. Por lo demás. Voyage á l'intérieur de VÉglise catholique. si se insiste. sacramental. y después americano.J. pues. y en el siglo XX los teólogos de la escuela dialéctica (BARTH.) estriba en dos hemistiquios: que conociendo a Dios. laicos y sacerdotes256. como a menudo se ha hecho en la pastoral católica de la inmediata posguerra. Courthial. Entendemos aquí por «protestantismo» el movimiento religioso que se considera surgido en ello..

sino aquello de lo que ella puede y debe convertirse en signo. La desconfianza que hallamos a lo largo y ancho de la historia del protestantismo respecto al celibato consagrado no se atiene primariamente a razones eclesiológicas. p. a saber. Se recurre a cada paso a la Biblia. justificado. Histoire de la morale. a imagen del amor de Dios en Cristo. y muy a menudo incluso en los siglos XVII y XVIII. Esto no vale. y segundo porque veía en ei testimonio bíblico otra dimensión del cuerpo y de la sexualidad. una vez más. Sin esta gracia. no hay moral posible. en los siglos XVII y XVIII. J. no es para nombrar dos partes. de dar sentido a las realidades eróticas. aun cuando exalte la moral hasta el punto de disolver en en ella la religión. guiada. puede hacer de la sexualidad. por la cual se amplía. fundada en un muy vago teísmo. ¡porque no se pueden sacar frutos de un árbol mal plantado! La segunda característica de la moral protestante es. 22. es que él es ante todo criatura de Dios. Por eso. la moral conduce ineludiblemente a la Religión. regenerado por la gracia de Dios. gratuito y sin segundas intenciones262. a la idea de un legislador moral poderoso en cuya voluntad es fin último (de la creación del mundo) aquello que al mismo tiempo puede y debe ser el fin último del hombre». cuerpo. las consecuencias de esta perspectiva antropológica han sido importantes. 261. entre los que el riesgo de una moral idealista no es el menor! Volveremos sobre ello. del placer erótico. El ágape no es simplemente la culminación del eros. Pero tanto para unos como para otros. Si el hombre no se conoce verdaderamente más que con relación a Dios. el protestantismo. que ella puede albergar. En general.162 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 163 Así se abre la Institución de la Religión cristiana de CAL VINO. necesidad de ser iluminada. los que pretenden fundamentar la moral en la ley de Dios . para los moralistas protestantes racionalistas. Si se sigue invocando. Nunca se hablará. Sin embargo. es para evocar al punto que dicha ley es don del Dios creador. BOURKE. Salta a la vista la ambigüedad que encierra esta oposición: de hecho ha llevado a menudo a una moral idealista que se ha mostrado incapaz. Este movimiento jurídico-racionalista no es exclusivo del protestantismo. todo su ser ve frustada su verdad. entre los pietistas. que viene del Espíritu mismo de Dios. ruina de la familia y de la sociedad. de las que una sería por esencia inmortal y la otra abocada a la finitud y al pecado. 214). cuando no se deja transformar por el Evangelio. Eros es el amor natural. su muy estrecha y concreta vinculación a la Escritura preservó a la moral de ser excesivamente idealista. fuera del hombre. Es sabido que esta oposición fue sistematizada por A. por ejemplo. en su totalidad carnal y espiritual. La vieja oposición que se establece entre dos clases de amor. no es nunca la sexualidad como tal. primero porque la Biblia lo hace. es todo su ser. sino entre una sexualidad de la codicia y una sexualidad del amor. es de lo que el propio hombre. es don de sí. pues. sino a razones antropológicas: Dios quiso un hombre sexuado. pues. devolvió inmediatamente su valor al matrimonio. traduc. sino para designar dos aspectos de un mismo hombre. «Así pues. El punto de ruptura no se da entre sexualidad y castidad. lo visible y lo invisible. Este acento puesto sobre el carácter fundamentalmente teológico de la moral es una de las características esenciales de la moral protestante. alma. y que no se puede llegar a conocer más que por la Escritura263. En el terreno de la moral sexual y conyugal. lo que es primordial es manifestar en sus actitudes morales la unión con Dios. Paris 1944 (edic. ante la cuestión del fundamento de la moral social y jurídica. De ahí que. Para el hombre. del hombre en sí en la tradición protestante. la ley natural. sin el cual se frustra radicalmente su verdad y su ser. entre la incredulidad y la fe. Lo mezquino no es la sexualidad sino la violencia o la codicia. violencia y desorden. ¿Será expresión de la ternura o de la codicia. p. el hombre justificado se encuentra por entero «regenerado». Y a la inversa. sino por una opción ética radical que define finalmente nuestra relación con Dios. es muy otra la pretensión de dicha oposición. espíritu y alma. antes la inversión de su impulso natural. alemana 1937). el que está destinado a la muerte. La Religión dentro de los límites. que la vida sexual está determinada no por valores naturales que bastaría con santificar. sino entre el pecado y la justificación. El ágape. sea ésta dependiente o causante de aquélla261. aun cuando. este jurista se remonta a TOMÁS y declara que habría una ley natural válida «aun si se probara que Dios no existe» (Epístola 154. La Reforma. Pero semejante transformación le es imposible al hombre sin la acción de la gracia de Dios. siguiendo la tradición occidental anterior. pero que no necesita ser salvado. Digamos simplemente que en el protestantismo más acérrimo. y considerar la sexualidad como una realidad desdeñable o mezquina. quien debe ser transformado por la gracia de Dios. El abandono de la teología reformada es patente. espíritu y cuerpo. es despreciar su voluntad.. considerada buena en cuanto querida por el Creador. GROTIUS. ya lo hemos dicho.. KANT. y no menos que el cuerpo. del amor o de la violencia? Si cabe recelar de algo. a lo sumo. el amor de deseo que mira al otro en cuanto éste puede contribuir por su valía al bien del sujeto. constantemente a la sexualidad de su erotismo natural para convertirla al ágape. sino siempre del hombre llamado a reconocer su verdad de criatura de Dios. citado por V. mortales para el prójimo. acaba por instaurar un nuevo y sutil dualismo que tiende. 262. Pero es cierto que en el seno del protestantismo desarrolla toda una corriente que. hay que reconocer que la moral protestante desconfía mucho menos de la sexualidad que la moral católica. no cesará de asociar la responsabilidad ética al conocimiento de Dios.. por la ley. franc. quienes. como dice CALVINO. Habría que purificar. claro está. en H. Paris 1970. Topamos aquí con uno de los temas nucleares de la moral protestante: es todo el hombre. por ejemplo el del puritanismo inglés o el del pietismo alemán. todo se juega en este reconocimiento. a culpabilizar a los creyentes ante la realidad del deseo. es criatura de Dios: cuando el hombre se niega a reconocer a Dios. En el lado opuesto. trataron de definir una moral natural. El hombre es concebido aquí como un ser de razón que tiene. a la postre. más bajo la de la afectividad. ¡con todos los problemas que plantea esta desconfianza desde un análisis antropológico. (1583-1645). vuelve a la noción tradicional de la ley natural. NYGREN su clásico Eros et Ágape. Lo dramático de la existencia humana no consiste en la tensión entre el cuerpo y el alma. También el alma. entre los puritanos más bajo la modalidad de la obediencia. a nuestro entender. Lo que está en juego. pecador y llamado a la salvación. su afán por buscar en la Biblia los modelos que permitan a los cristianos poner de manifiesto la peculiaridad de la vida creyente. clásicamente designados por eros y ágape. se habla de cuerpo y alma como de dos realidades distintas. con tan admirable fórmula en la que se afirma de entrada el lazo estructural entre teología y antropología. si se quiere. 263.

cit. El adulterio mina el orden conyugal y el orden social mismo. el riesgo que se corre es grande. que en materia de eclesiología ha provocado con tanta frecuencia dentro del protestantismo el nacimiento de sectas. sobremanera allí donde se vio directamente implicada en los problemas de organización jurídica de la sociedad (en Holanda. parece caracterizar al protestantismo. íconomies. ha tenido. sino que ¡implica distanciarse del comportamiento común! Una vez más. p. sin duda. sobre todo. que pone en crisis toda pretensión de encerrar la ética sobre sí misma con la satisfacción del «deber cumplido». ha podido desencadenar en materia moral la tentación de la ejemplaridad. En materia de moral sexual. semejante actitud no está desprovista de ambigüedad. sino una cuidada atención: William GOUGUE. no predica un ascetismo heroico. p. tales como los puritanos y los pietistas. El protestantismo pasa entonces por la dura experiencia de asumir que no se puede saltar sin más de la Escritura a la realidad política y social. hay que reconocer que lo que late de fondo es una de las dificultades manifiestas de la posición clásica portestante. Sovietes. célebre puritano. de la irracionalidad y del desorden que la sexualidad puede introducir en el matrimonio. los del comienzo del Génesis en particular. puede fácilmente conducir a ese famoso rigorismo moral que. la segunda a la imagen de familia. también recurrió a la ley natural racional.V. En este caso. del que son tomadas. La condición reconocida a la Biblia de texto revelado asegura a todo lo que en ella se dice un carácter paradigmático. El modelo propuesto por la Biblia comporta una estrecha jerarquización en la pareja. pero reconoce asimismo su valor cuando se pone al serficio de la ternura y los afectos. en los países anglosajones). dos consecuencias. hay que plantearse previamente a todas luces la cuestión de la fundamentación. una sociedad o una cultura. al igual que la familia es el modelo primordial de todo grupo social. Contra el adulterio. Citado por R. . tanto la suerte de los individuos como la de las sociedades. La ética es considerada entonces como la meditación concreta de los ejemplos ofrecidos por la historia de Israel. modelos para mantenerse en tensión con el mundo. P. Sobre esta cuestión. tanto en la Iglesia como en la moral. 1388. Paris-Genéve 1977. «para el hombre y para la mujer. La pareja es arquetipo de toda relación. GISEL. y ha sido frecuente en el protestantismo ver la moral campear por derroteros rigoristas y selectivos: ¡medio para separar a las ovejas de las cabras! Mas sería injusto no ver que este riesgo tiene también su lado positivo: introducir. No se distingue apenas. para los ajenos. También ahí. siendo el hombre cabeza de la mujer. 1381). respeto. y ésta sometida a él. Hay que vivir de modo ejemplar. esa actitud puede manifestar también una decidida voluntad de aceptar la tensión escatológica que atraviesa el Evangelio. entre las enseñanzas bíblicas y su contexto cultural. y en preservar entre ellos un amor puro y ferviente. para caminar hacia la perfección y. El adulterio es tan grave precisamente porque la unidad de la pareja es la estructura fundamental de orden humano querido por Dios. escribía que el mejor remedio contra el adulterio consistía. que asegura el buen funcionamiento de todo el resto»265. por cierto. social. no se limita a repetir lo que la tradición patrística decía sobre estos temas. p. corren el riesgo de caer a cada paso en el iluminismo de corte anabaptista. diferentes de los demás porque están «verdaderamente salvados». aunque sin llegar a esa pasión desordenada que arruina familias y sociedades. se mantiene en ética y en teología el principio de la contemporaneidad del texto bíblico. 264. conforme a las Escrituras. la justificación. o a esa crispación personal llena de escrúpulos a la que el protestante se ve a menudo sujeto cuando su conciencia le obliga a someterse al dictamen de la mirada ajena ¡para saber si es o no diferente! Y viceversa. no sólo es 265. aceptación del rol que el Creador ha fijado a cada cual en la pareja. Releyendo con atención los textos bíblicos. 1379-1388 (cf. el factor crítico escatológico recordando en los hechos que el Reino de Dios anhelado no se confunde ni con la Iglesia ni con una manera de vivir. la afectividad puede desplegarse ciertamente. SCHNUCKER. 266. La primera concierne a la relación hombre/mujer. p. intercambiándose la justa benevolencia que es garantizada y santificada por la palabra divina»266. El amor será ternura. A partir de esta conciencia de la importancia y de la responsabilidad social de la pareja.1972. el protestantismo. Of Domestical Duties (1622). la ihéologie dans la modernité. al menos hasta el siglo XIX. segundo y determinado es el éxito de los individuos y el de la sociedad. los Evangelios y la vida de la Iglesia primitiva. los moralistas protestantes descubren en ellos que la relación entre el hombre y la mujer tiene un valor estructurante primordial: todo depende del éxito de dicha relación. SCHNUCKER. en Alemania. en las que se reúnen los «verdaderos» cristianos. no sea que el orden jerárquico degenere en tiranía del hombre sobre la mujer. en particular si la sensualidad reemplaza a la ternura. Aunque estos moralistas habían roto con la doctrina central de la Reforma. sí. Primero y determinante es el triunfo de la pareja humana. Pero no consiste sólo en la infidelidad sexual. 27. Ármales. No sin cierta ingenuidad. Desconfía. También aquí la influencia de los textos bíblicos se deja sentir: se mantiene a un tiempo la sumisión de la mujer al marido y la afirmación de su unidad fundamental en el proyecto divino. y el amor crecer entre los esposos con muy felices consecuencias. Venté et Histoire. Como dice un texto anónimo escrito por un puritano en 1608: la relación marido/mujer es como «la rueda clave de un reloj. La misma tentación. art. 49-53. a mi juicio. Civilisations. «La position puritaine á l'égard de l'adultére».. en brindarse sus mutuas delicias. El concepto de distancia histórica necesitará tiempo para producir sus frutos en este terreno264.164 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 165 porque se tiene el sentimiento muy vivo de que vivir en cristiano no es vivir como todo el mundo. para ofrecerse como modelo frente al mundo que no conoce de veras el Evangelio. Limitarse a la respuesta racionalista de las leyes naturales es quedarse corto. citado por R. pero es interesante advertir que la moral protestante. Las diferentes Iglesias protestantes han tratado de extraer sus enseñanzas de la Escritura. ¡cosa que el protestantismo actual no debería permitirse ya!. Ya que la relación hombre/mujer es determinante para el devenir de los individuos y de las sociedades. por mor del lugar que le concede a la Biblia. Pero la jerarquización es concebida de tal modo que permita una feliz práctica de los deberes recíprocos en los que los esposos deben consentir para asegurar a su pareja la autenticidad y la salud indispensables al entero orden social. a falta de una verdadera reflexión crítica. la voluntad de atenerse al máximo a la enseñanza bíblica. cf. puede entreverarse en las propias relaciones conyugales. si la sexualidad no se ve purificada por un amor respetuoso de la realidad del cónyuge.

que lleva por título La scxualité. en cierta medida. y de dirigirla no como a una esclava sino como a su propia carne. La negativa a hacer un discurso detallado va necesariamente acompañada de una interiorización de las normas morales muy fuerte. Por eso. Para ilustar las características de la moral protestante. SCHNEIDER. el protestante corre el frecuente riesgo de encerrarse en una moral del escrúpulo. sino la unidad de los esposos. el Evangelio y las exigencias de la responsabilidad. DUMAS. El texto bíblico de referencia es Efesios 5. Esto es especialmente cierto entre los movimientos puritanos. tal es el caso. incesantemente repetido y meditado. H. reconocer en donde vive y en lo que vive las llamadas del Evangelio. hay que reconocer. Sexualidad y anticoncepción Mientras que el magisterio católico romano sigue prohibiendo cualquier tipo de recurso artifical anticonceptivo invocando el respeto a la ley natural270. MORGAN. The Puritan Mind. Fue LUTERO el primero en designar trabajo y oficio como Beruf (vocación). La Iglesia está ahí para recordar. No hay prescripciones de ese tipo en el protestantismo. Paris 1975 (sobre la unticoncepción. por medio de sus ministros. que dichos estados no están de por sí contra Dios. Pues. debe tener siempre en mente el deber que se le ha confiado de amar a su mujer. La autoridad del hombre se ejerce igualmente en el ámbito intelectual y en el religioso. profesionales. No hay dos mundos. sino un solo mundo. y no para ocupar el lugar que les es propio a los esposos. campesinos.166 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 167 preciso proteger esta relación contra todo lo que puede amenazarla desde el exterior.. pues. (Euvres. dos humanidades. W. escribanos. Prueba de ello es la casi total ausencia de la práctica de la confesión personal auricular. Ann Arbor 1966. Die Ehe im Pietismus. Cada vez que se interroga a un eclesiástico sobre la postura protestante en tal o cual asunto ético. «Queda además excluida toda acción que. en la moral protestante el acento se pone en la responsibilidad personal mucho más que en la obediencia a las leyes promulgadas por la Iglesia. En el pietismo alemán. cf. no puede subsistir ciudad o nación alguna. superando la noción tradicional de la procreación como justificación primaria de la vida conyugal267. el protestante está llamado a no contentarse con una obediencia formal y sí a juzgar él mismo. Más aún. Boston 1956. o en el desarrollo de sus consecuencias naturales. caballeros. y una única vocación. DEMOS. 268. en este caso el marido. La importancia concedida al padre de familia es consecuencia de otra afirmación específicamente protestante sobre la necesidad de servir a Dios en el mundo profano. cf. poco importa que se trate de burgueses. él respone remitiendo a la responsabilidad de los cristianos incumbidos en el asunto en cuestión. Opinions protestantes. Ya los reformadores habían hecho hincapié en la autoridad del esposo y padre de familia. antes es propio de todo hombre que allí donde se encuentra está llamado a servir a Dios. sastres. zapateros. sino el lugar adecuado y el medio oportuno de la vocación cristiana. t. una nueva reflexión sobre la castidad. que comporta un aspecto espiritual importante. también de la Iglesia. München 1963. en efecto. Y por eso mismo es vano buscar declaraciones tan precisas como las que el Magisterio romano multiplica sobre las cuestiones sexuales y conyugales. LUTERO. p. confesando sus deslices para obtener el perdón de manos de la misma autoridad que le marca sus deberes. por jemplo. ZINZENDORF. sino también hacer ver. o en su realización. De manera que el cabeza de familia se ve llamado a una vocación exigente. Tomado a la letra. abordaré dos ejemplos donde se verá mejor cómo la moral católica y la protestante se diferencian sensiblemente en los hechos. cuál ha de ser su obediencia. Y esto por razones teológicas harto significativas: la finalidad del matrimonio no es primariamente la procreación. La familia es. . los § 42-51 «La liberté de la procréation»). TANNER. La consecuencia en el terreno conyugal es inmediata y decisiva: el matrimonio no es ya una concesión a la debilidad de quienes no son capaces de abrazar una vocación religiosa. de la conciencia escrupulosa. las Iglesias protestantes muy pronto reaccionaron positivamente al desarrollo de la reflexión y de la acción sobre el birth control en los albores del siglo XX271. A titile Commonwealth: family Ufe in Plymouth colony. En 1930 la Conferencia episcopal anglicana de Lambeth reconocía que los cristianos pueden utilizar legítimamente otros medios para limitar la fecundidad que no sea la abstinencia completa. Tema éste que estará muy presente en la moral conyugal protestante hasta el siglo XX. Antes de la Reforma. amos o siervos. Aunque liberado de la casuística. no sólo de la sociedad. en cierta medida desde dentro. su riqueza y su sentido. París 1965. 270. y no está en poder de la Iglesia ni de sus ministros el liberarle de semejante obligación. Pour une reflexión chrétienne.. Le controle des naissances. hacer imposible la procreación». Allí donde el católico ha de situarse por disciplina respetando las precisas prescripciones de la Iglesia. J. y que si se quiere servir a Dios. Todo lo que puede favorecer esa unión es bueno. Le Psaume CXVIl. Consúltese sobre este punto P. preconizada por las Iglesias católicas como método de regulación. familiares y políticos. no cuadra con esa preocupación por la unión. cf. y no evitándolo. esa célula de base. como fin o como medio. PABLO VI. v. acompaña al reconocimiento de la importancia positiva del intercambio sexual en la pareja.. entonces. supra p. «. la palabra «vocación» nunca fue empleada para designar una actividad profesional o un estado social profano. La abstinencia sexual. La vocación no es patrimonio exclusivo de quienes pronuncian votos religiosos. sin todos esos estados. en cierta medida. cuyo padre de familia es el ministro. Para un estudio detallado de las tomas de postura protestantes léase el acendrado estudio de A. de N. Uno de los últimos textos publicados por una Iglesia es el de la Federación de las Iglesias protestantes de Francia. Sexualtheorien im Pietismus. E. The Puritan Family.. 1. Humanae vitae 14. descrita como la sexualidad vivida en el amor. en todos sus aspectos. Y así toma cuerpo una reflexión sobre la pareja que se dedicará cada vez más a realzar su valor. 269. nunca dejará de interrogarse. por tanto. dos estados. VI. Toda la vida. toca a la pareja en cuanto tal. creado por Dios. se proponga. Es él quien debe instruir a su mujer y explicarle la Biblia. descalifica la 267. o en previsión del acto conyugal. BEYREUTHER. 220. está llamada a convertirse en lugar de alabanza al Señor como respuesta del hombre a la vocación divina. y G. el pastor268. no cabe abandonarlos para retirarse a un convento o para formar una secta»269. el texto define un estilo de relación en el que el superior. 1973. ?? 271. Zurich 1952. con el Evangelio en la mano.

y sobre todo el aborto directamente querido y procurado. De ahí las dificultades que la opinión pública protestante ha tenido para comprender el rechazo católico tal cual ha sido expresado recientemente en la encíclica Humanae vitae. «Debemos una vez más declarar que hay que excluir absolutamente. 2. Réflexions pour une solution légale et humaine plus juste». Si hay que recordar enérgicamente que el hombre no puede nunca erigirse en dueño absoluto de la vida ajena. Rapport rédigé au nom de la Fédération des Eglises protestantes de la Suisse. CPE. su vocación cristiana o humana. al hacerlo. Así. cit. la realidad concreta de la angustia de numerosas mujeres compelidas al aborto ni siquiera se tiene en cuenta. El protestantismo no admite tal asimilación: «No deberíamos confundir el aborto y la anticoncepción. «En nuestra condición de cristianos evangélicos. La Iglesia no puede sino apuntar las razones a favor y en contra (.) b) que esposo y esposa busquen juntos. Pero tampoco este criterio se exime con la pretensión de absoluto de una ley o de un principio. El aborto La diferencia es mucho menos clara en la cuestión del aborto . se destruye un óvulo fecundado. aun en estado embrionario. la impresión de estar traicionando. de la que el hijo será el signo consecuente. L'avortement.). 277. cosas todas excelentes y necesarias. Pour une decisión responsable. el deber del Estado de proteger la vida. Por ello. en todos sus aspectos. plantea el problema del derecho que tiene el hombre para arrogarse el destruir una vida. 1975. Berna 1968. se reconoce que la sexualidad puede ser el signo y el medio de la unión de los esposos. R. invita a todas las partes en litigio. la contraacepción es un acto preventivo»277. El único problema de ésta es cómo encaja en el proyecto de vida de la pareja. 169 sexualidad al reducirla a su función procreativa. El principio del respeto a la vida es absoluto. sino aceptación de los derechos concretos del prójimo con las dificultades y cuestionamientos que ello conlleva. la protección del niño. Él no puede rechazar ese don sin motivo extremamente grave. aunque sea por razones terapéuticas». GRIMM. cuando los obispos católicos suizos hacen una declaración sobre el aborto. debe tan sólo recordarles en nombre de qué ha de ser tomada dicha decisión: «Esperamos de los cristianos evangélicos: a) que. con el testimonio bíblico. la decisión pertenece a los esposos mismos. sino como voz de la conciencia de lo que está en juego en una situación humana. R.. en actitud de mutuo respeto y tras consultar prudentemente. a no ser para invitar al Estado a prestarles ayuda social. Toma de postura del Consejo de la Federación de las Iglesias protestantes de Suiza sobre la cuestión de la planificación familiar. § 86-94. Por el contrario. evocan la gravedad del acto de la supresión violenta de una vida.. sino a Dios que ha delegado en el hombre el poder de dominio sobre la naturaleza y que le ha ordenado y permitido dar forma y transformar la naturaleza de modo que sea posible la convivencia entre los hombres»272. conscientes de su responsabilidad ante Dios. es significativa la respuesta que un teólogo protestante daba a la cuestión que le planteaba un periodista: «¿La Iglesia debería invocar el derecho a legislar sobre esta materia?» «No. y el aborto es condenado como medio de control de la natalidad276. pts. KAAT. Toda vida es un don hecho al hombre para que la acoja y la cuide. p. la obediencia a la Palabra de Dios no es obediencia a unos principios. Por ello. Respectons la vie. familia. GRIMM. Estado. 1952. Cuando una mujer embarazada cae presa de la angustia ¿a quién hay que prestar mayor atención? Una vez más la moral protestante se niega a legislar. «Interruption de grossesse. el aborto concierne además a la vida de un tercer ser. como vía lícita para la regulación de los nacimientos.. cuando el Consejo de la Federación de las Iglesias protestantes de Suiza se expresa sobre este tema. n° 8. Mientras las Iglesias protestantes estiman que el medio más seguro 115 para luchar contra el aborto es promover una práctica responsable de la anticoncepción. Tal es la razón de que la aproximación al problema del aborto no puede ser la misma que la de la contraacepción. en el segundo. es el espacio de una vocación y de una responsabilidad: inscribir la existencia de los cónyuges en un proyecto de vida en el que la inteligencia y el discernimiento humanos están llamados a colaborar con la creación de Dios. (. Si. Lo que pasa es que la «naturaleza» parece no ser aquí punto de referencia suficiente y que ¡la voluntad de Dios es confundida con la aventura de espermatozoides para fecundar un óvulo! Los textos protestantes recuerdan cómo la vida conyugal.. sin que hayan tenido. Oui á la régulation des naissances. 35. El rechazo es común. según el Evangelio. 276. La anticoncepción compromete meramente a la libertad de ambas partes de la pareja. la Iglesia no tiene por qué dictarles una conducta determinada. la interrupción directa del proceso generador ya iniciado. el método que afecte lo menos posible al equilibrio de la unión de la pareja»273. Bull.168 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD. todos los textos protestantes comienzan recordando la extrema gravedad del aborto. En el primer caso. pero tras él laten una concepción y una aproximación ética diferentes. es justo no condenar a los esposos al temor a los hijos no deseados cada vez que quieran unirse en el amor. La sexualité. sobre el rol de la Iglesia y sobre la instancia última del acto moral. Le probléme de l'avortement. . no reconocemos a la pretendida' 'naturaleza'' como instancia suprema. el catolicismo mete uno y otra en el mismo saco de la reprobación: los medios anticonceptivos artificiales son considerados abortivos. o¡>. La cuestión de la anticoncepción pone en evidencia la duplicidad de discursos sobre la sexualidad. a prestar atención a la realidad y a elucidar los riesgos. aquél. 3 y 4. Laussanne 1972. La decisión última es un asunto entre Dios y nosotros. Pour une reflexión chrétienne Paris 1975. amenazado por el arbitrario poder de los adultos. El aborto es un acto irreversible. En la práctica. de igual modo hay que recordar que. Humanae vitae 14. conciencia iluminada por la Palabra de Dios. y en su nombre.. se impide la fecundación. decidan en común si quieren y cómo quieren «planificar» su familia. y dejar a continuación que los cristianos decidan en comunión directa con su Señor»274. 272. Texte elaboré par le Groupe medical du Centre Protestant d'Études de Genéve. por el contrario. A propósito de esta opción fundamental de la moral protestante. madre. pero no dicen ni una palabra de la situación trágica en la que se hallan tantas mujeres embarazadas. por ello. mostrar en qué circunstancias juzga admisible e incluso legítimo el uso de dichos medios. las parejas protestantes han admitido sin dificultad el uso de medios anticonceptivos.

278. si no ha llegado ya la hora de una reevaluación de esas divergencias. Debiera saberse también en las Iglesias protestantes que hay un modo de referirse a la Escritura que corre el riesgo de no ser más que una búsqueda de justificaciones a actitudes al fin y al cabo conformistas. la experiencia y las estadísticas muestran que todas las madres y todas las parejas no están en condiciones de acoger un embarazo con esa actitud. eso también significa que desde su propio magisterio. pues el protestante no tiene la costumbre ni la satisfacción de referirse a otro para tomar sus decisiones. sin poder adueñarse nunca de ellos. La théologie dans la modernité. a sus fundamentos. de proponer. Linterruption de grossesse. de . en 282. sin esa confrontación hermenéutica. Estos dos ejemplos son buena muestra. lo que puede llevar a la mayoría a alinearse sin más con la opinión dominante. la tarea de la moral protestante comienza por la reflexión sobre las condiciones y posibilidades de interpretación de la Escritura281. 279. Pura ilusión. la dimensión eclesial de la moral. Vérité et Histoire. eso significa también que los protestantes deben dejar de creer que todo comienza y todo acaba en su conciencia personal. El riesgo ético personal. Por de pronto. De igual modo. Esta ausencia de principios acarrea el lógico inconveniente de permitir una diversidad de opiniones en el protestantismo que invita a dudar de la seriedad con que unos y otros interpretan la enseñanza bíblica desde la realidad presente. léase el libro de P. sin dejar de admitir que la sexualidad es. al rechazar alinearse con ciertos valores modernos? Ha llegado el momento de un debate a fondo entre los cristianos occidentales sobre la validez de su discurso moral. el punto más delicado. En semejante caso. En determinadas circustancias. cabría preguntarse si la moral protestante no tiene la urgente necesidad de ser liberada. Es evidente que su mayor dificultad es no poder formular un proyecto eclesial. encuentra serias dificultades. hoy en día. por lo demás. pero probablemente en eso radica la moral protestante. citando así el final de la Crítica de la Razón prática. * ** En Occidente hay dos morales cristianas diferentes. es decir. en remitir de continuo. A su manera. Sin embargo. «El cielo estrellado sobre mí y la ley moral en mí» como dice la inscripción que los amigos de Kant mandaron grabar sobre su tumba. La moral protestante. pues ellos mismos no cesan de elegir en la Biblia ciertos textos contra otros. más aún. pero estamos convencidos de que no hay moral posible. y las interpretaciones de la tradición anterior. y se deje desposeer. del valor y los límites de la moral protestante. por la Palabra de Dios presente en la Escritura y en la experiencia del pueblo fiel. Su ingenuidad (!?) es creer que su interpretación es idéntica a la Palabra misma de Dios. teológicamente honesta. a no ser siguiendo el modelo pietista de la ecclesiola in \ ecclesia. Sobre esta importante cuestión. Un embarazo no deseado puede arrojar a una mujer a dificultades insuperables y sumergirla en la angustia y en la desesperación. 280. Evidentemente. salvo en el periodo patrístico. ante el poco interés que suscitan. del yugo que su concepto de ley natural le ha supuesto. acerca del rol y de la función de la Ley así como acerca de sus fundamentos antropológicos. más allá de sí misma. En lo sucesivo. al texto literal de la Biblia. creo. es decir. 8. limitada.. La protección de una vida en proceso no puede constituir un principio absoluto en cualquier caso que se presente. que han de reconocer. la ayuda que merece una madre angustiada prevalecerá sobre cualquier otra consideración. por lo común. Los padres deberían estar preparados para cumplir con amor y dedicación su tarea de educadores. GISEL. además. Ya no cabe la ingenuidad hermenéutica de las primeras Iglesias de la Reforma280. a menudo deja a cada protestante a solas frente una decisión forzosamente personal. recorrido histórico?282. Berne 1972. Tan sumario que no hemos hecho siquiera mención. acaba curiosamente en el más banal de los conformismos. de su incorregible idealismo individualista y de su crasa ingenuidad de cara a la Escritura. la Iglesia acepte no saberlo todo de antemano. fundada en la autoridad de la Escritura. teológicamente honesta. que sirvió durante tanto tiempo de paradigma ético. 281. es decir. de su concepción jerárquica de la autoridad que transforma a cada paso el Evaneglio liberador en ideología justificadora del sistema católico. sino la atención debida a la realidad concreta del prójimo y a la enseñanza de la Palabra de Dios. no puede eludir el afrontar todos los problemas palnteados desde la Aufklarung por la nueva conciencia histórica. con la Escritura. Salvo para algunos grupos de protestantes «fundamentalistas» que persisten en obedecer a la Palabra de Dios. Pour une decisión responsable. CONCLUSIÓN ¿Qué conclusión sacar de este largo. tras un estudio atento de todos los datos. y sin embargo sumario. mediante una confrontación seria. al menos dentro de la tradición protestante. sin duda. Paris-Genéve 1977.. una interpretación de la Escritura. asimismo. Determinadas y obstinadas negativas por parte de los católicos deberían alertar a los protestantes sobre la fuerza que puede representar una autoridad eclesial en materia moral: ¿No es acaso en algunos aspectos el catolicismo más valiente. este capítulo de parangón quería contribuir a ello. de confrontar la lectura crítica del texto bíblico con la lectura igualmente crítica del discurso moral contemporáneo. la referencia a la Biblia. ante las críticas de que son objeto una y otra. a fin de cuentas. La tentación del moralista protestante es siempre remitir a cada cual I a su conciencia personal279. que no se puede descartar a la ligera a no ser desde una vanidad muy pretenciosa. A finales del siglo XX se ve uno forzado a preguntarse. Y éste último es.170 DESEO Y TERNURA £f~:- «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» ni recuerda que «un embarazo debiera poder ser aceptado por la madre con alegría. en suma. Riesgo tanto más grande cuanto más se echa en falta el soporte de la comunidad. No son unos principios los que legitiman o prohiben el aborto. el presente libro es un intento de análisis ético fundado en una hermenéutica seria. A su manera. una interrupción del embarazo puede justificarse como la única ayuda posible y ser asumido con total responsabilidad»278. que la tradición cristiana acusa una actitud ambigua respecto a la sexualidad: «. Evidentemente. No nos toca a nosotros decir si el intento es también logro. Cabría preguntarse tal vez si la moral católica no tiene urgente necesidad de sacudirse. mediante una reflexión seria.

en el amor.28). Constantemente la ha remitido al más allá. Para decirlo brevemente. También en eso hay que constatar la divergencia con la tradición bíblica: mientras esta última invita a asumir la profundidad del lazo que une al hombre con Dios.24) y la realidad de lo que les toca vivir al hombre y a la mujer (Gn 3. Les chrétiens. ante el placer que les une y que sella su alianza. CRESPY. p. y afirma que en la fe en Cristo. 14. sino tardíamente. No se las tradiciones de las Iglesias de Oriente. raramente está motivada por el reconocimiento de la bondad de la sexualidad. sobre todo la occidental. La educación cristiana está dominada por el temor. A la tradición cristiana le ha costado mucho trabajo tomarse en serio esta promesa. comenzando por las diferencias sexuales. sino y sobre todo porque desvía hacia una criatura parte del amor que se le debe sólo a Dios. le mariage et la sexualité. Pablo no habla del futuro. Essai de théologie orthodoxe du mariage». C. se tiene miedo de su violencia. la económico-política. se debe a la tradición cristiana. Le mystére conjugal á la lumiére de la tradiction orthodoxe. . en consecuencia. Ahora bien. ciertamente. una promesa de vida distinta. Sensible al carácter dramático de la existencia humana. la tradición cristiana ha tenido que sostener un largo combate para descubrir que no tiene por qué ser necesariamente mala. Todos los temas bíblicos que apuntan en esta dirección quedan como olvidados. cosa que la sexualidad parece expresar mejor que cualquier otra realidad. en este espacio histórico nuevo que crea desde ahora la fe. pero la realidad es suficientemente densa como para que las soluciones éticas propuestas estén marcadas sobre todo por el temor y la desconfianza. Presentación de la edición francesa del libro de J. sin duda. ha asociado su enseñanza en estas materias a un ejercicio del poder tal que ha llevado a un descrédito considerable de la moral cristiana. donde. la tradición cristiana no logra nunca. Y así es como la exaltación de la virginidad será justificada a menudo mediante la afirmación de que la virginidad es un estado casi angélico. Paris 1962. La promesa bíblica es suficientemente fuerte como para que la cuestión del sentido de la sexualidad haya quedado siempre abierta. es la división que implica odio. in G. se empeña en hablar de destino: el hombre y la mujer están condenados aquí abajo a vivir su sexualidad en forma de violencia y dominio. pero nunca condena la sexualidad como tal. nos parece criticable la tradición cristiana. lógicamente. o casi nunca. al menos. ni esclavo ni libre. La sexualidad es. pero en el Reino futuro. Sacrement de Vamour. De esta dificultad para pensar la sexualidad como ternura y acogida se deriva.M. todas las diferencias quedarán abolidas. ni de resumir tan bien la impresión que se saca de este recorrido histórico! De hecho. dos datos que no tenían la misma autoridad pero que parecían tener el mismo peso: bondad radical de la sexualidad y maldad radical (aunque fuera venial) del placer sexual»283. La vieja «maldición» de Gn 3. se interpreta como una promesa escatológica: en Cristo. lectura que interpreta la escena del «Paraíso perdido» como la historia de un destino irremediable. J. Paris 1966. índice de la desgracia humana. al igual que el judío y el griego o el esclavo y el hombre libre. 73-125. queda así superada: el hombre y la mujer pueden reencontrarse de una manera distinta a la de la violencia o el dominio. Paris 1966. la tradición cristiana. buena por disposición divina. dar al matrimonio un estatus verdaderamente positivo. pues reconoce en ella el lugar por excelencia en que el hombre y la mujer expresan el sentido de la promesa de Dios. que. Las innumerables descripciones que se leen en los Padres sobre los afanes del matrimonio. Hay que decirlo: es la negación crasa del sentido de los textos bíblicos. no se contempla que pueda convertirse. DUQUOC. en signo de acogida al otro. es decir en el Reino venidero. la dibuja como abolición de la sexualidad. POHIER. como inquietud permanente a lo largo y ancho de la historia de la Iglesia. expresión objetivada de la experiencia humana. exigir un estrecho control de la sexualidad. pues ya nos hemos explicado ampliamente sobre dichos puntos: hay que reconocer que el cristianismo se ha mostrado incapaz de pensar la sexualidad en términos de ternura. maravillándose de la fuerza del amor del hombre a la mujer. maravillarse ante la inclinación del hombre hacia la mujer. Églises en dialogue 4. la tradición patrística y monástica oponen amor a Dios y amor a la criatura: ¡amar a una mujer implica no amar por completo a Dios! ¡Una vez más el error es teológico! El Dios del que se habla aquí es concebido como el Absoluto más allá de la historia y de la contingencia humana. Queda en pie. si se pone a darle forma desde aquí abajo. El primer punto es indiscutible. EVDOKIMOV. KERNS. ni hombre ni mujer. quedarán abolidas las contingencias sexuales! El texto de Pablo: «No hay ya judío ni griego. en gesto por excelencia de ternura. EVDOKIMOV. En tres puntos. Le mariage. sino del presente. y que. sin poderlos conciliar. En consecuencia. ha yuxtapuesto. La femme et le salut du monde. justamente. Si en Occidente se da una vieja polémica con respecto al matrimonio.16. ¡No seríamos capaces de decirlo mejor. ¡en el que. y no la diferencia en tanto condición de relación. ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús» (Ga 3. así. durante siglos enteros. P.16). por contra. «Le sacerdoct conjugal. la tradición cristiana en este punto es el resultado de un conflicto entre las promesas que la tradición bíblica pone «al principio» de la aventura humana y las contingencias históricas que parecen. en fin. un menosprecio del matrimonio. y recíprocamente a comprender el sentido del vínculo del hombre con la mujer comparándolo al lazo amoroso que une a Dios con su pueblo.E. a que ha prevalecido una errónea lectura de los primeros capítulos del Génesis. 283. Allí donde el antiguo escritor hebreo quería dar cuenta de un desfase entre la promesa divina (Gn 2. Para completar la información sobre este punto. sobremanera entre los Padres de la Iglesia: a priori la sexualidad es situada entre las fuerzas mezquinas que habitan en el hombre. Debido.172 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 173 principio. dan fe de esa visión peyorativa: ¡a la postre el matrimonio aleja de Dios! ¿Por qué? No sólo porque le tiene a uno ocupado en cantidad de tareas materiales y seculares. es decir. la tres grandes divisiones humanas (la étnica. mantiene con el pecado una secreta connivencia. no ha podido. Lo que es abolido en el amor de Cristo. Paris 1958. p. remitimos a las obras de P. de su irracionalidad. Negando su sexualidad es como los hombres y las mujeres podrán aproximarse más a la perfección. Repitámoslo: la Biblia es consciente de todo lo que la sexualidad puede expresar de violencia dramática. muy próximo al estado perfecto de los elegidos en el Paraíso. y la sexual) pueden ser abolidas en la medida en que expresen alienación del ser humano.

una negativa a asumir la irreductibilidad del misterio del otro. pensar el cuerpo en clave de presencia. Desde este punto de vista. Historia de la sexualidad. los que han generado la reciente «Declaración sobre algunas cuestiones de moral sexual». Vete. 285. Madrid 1978. restringir el misterio del sexo para así controlarlo. un discurso y una práctica del poder. denunciar la pretensión que algunas corrientes cristianas tienen de definir e imponer una moral sexual a partir de unos principios que sólo algunos tendrían el privilegio (¿de derecho divino?) de precisar su contenido y su sentido286. como hace la Iglesia católica. sigue sin superarse la ambigüedad en la Iglasia católica cuando. La historia de la tradición cristiana reciente es un claro ejemplo: cuanto más se elaboraba el discurso sobre el sexo. es seguro que eso es índice de un reforzamiento del poder instituido. Y aún así. 286. en torno a JUAN CLÍMACO en particular. . Al igual que entre el cuestionamiento del poder pontificio y episcopal propugnado por la Reforma y su rechazo del celibato eclesiástico.1517) sino después de haber pasado por la amarga experiencia de su debilidad de renegado! Y la Iglesia ha olvidado con demasiada frecuencia el silencio de Cristo dibujando en el suelo mientras los escribas y fariseos denunciaban en su presencia a la mujer adúltera: el Evangelio no estaba en la denuncia de los garantes de la ley sino en la simple palabra de Jesús a la mujer: «Tampoco yo te condeno. al reinsertar la sexualidad en el solo horizonte humano ha permitido ver mejor sus retos y sus dramas. Toda doctrina moral que no eche sus raíces en esta compasión. y el desarrollo del discurso sobre la sexualidad y el control de su práctica. no puede ser más que la máscara de un afán más que sospechoso por el poder.174 DESEO Y TERNURA «EL CRISTIANISMO Y LA SEXUALIDAD» 175 accede a él si no es renunciando a la realidad aparente. Nos quedamos con tres grandes lecciones de esta larga historia: el cristianismo prosiguió la empresa de desacralización de la sexualidad iniciada en Israel. de próxima aparición. por último. parece haber tenido mucho más en cuenta la estrecha relación existente entre amor divino y amor humano. desde la Edad Media va cobrando cuerpo una lenta y progresiva valoración del matrimonio que aboca en el reconocimiento de la sacramentalidad del vínculo conyugal. es decir. del poder de unos a la hora de definir para los demás lo que está o no bien. más se trataba. Pues pretender a cualquier precio. en nombre del propio Evangelio y de toda la tradición bíblica. ¡Y no sólo de la Iglesia! Cf. que culmina en el Vaticano I. más que ningún otro. Hablaremos de ello en nuestro último capítulo en el que intentaremos expresar el significado que el cristianismo actual puede reconocerle a la sexualidad. ¡Y con razón!. Pero. en este ser solidarios en la debilidad y en el pecado. y en adelante no peques más» (Jn 8. No cabe duda de que. ¡todavía en el concilio de Trento (siglo XVI) se afirma la superioridad de la virginidad sobre el matrimonio! La Reforma marca en este punto una incontestable vuelta a la tradición bíblica. la enseñanza de la más antigua tradición bíblica impedirá a la Iglesia llegar hasta las últimas consecuencias en esa pretendida oposición entre matrimonio y santidad. el ensayo de M. Esto no significa en absoluto que sea imposible toda enseñanza moral. por ejemplo. Con todo. dado el contexto sociocultural en el que se ven resurgir por doquier muy antiguos demonios. la historia de la tradición cristiana en materia de moral sexual no comporta ciertamente tan sólo elementos negativos. sino también en ciertos medios fundamentalistas protestantes que enarbolan constantemente «la autoridad de la Palabra de Dios» para defender el poder que ellos mismos se atribuyen de interpretar la tradición bíblica de un modo concreto. Una vez más: cada vez que el cristianismo ha pensado la moral sexual en estos términos. 284. en fin. la Iglesia manifiesta su poder y el modo como quiere ejercerlo merced al discurso cada vez más minucioso sobre la sexualidad. entre el eros físico y el eros espiritual. Cuando la sexualidad se convierte así en objeto. inquietante y preñada de promesas. sobre todo a finales de la Edad Media. hemos de añadir para ser honestos. ha intentado.1-11). Toda una corriente de la espiritualidad de las Iglesias de Oriente. FOUCAULT. ¡Cuan profundo olvido del sentido de la Encarnación!284 Todo lo que a partir de ahí se diga para justificar la institución conyugal se hará siempre sobre este transfondo negativo. ha provocado al mismo tiempo un control y un interés cada vez mayor. como hemos visto. contra el dualismo antiguo siempre presto a entreverarse en el pensamiento cristiano. Debemos. No pensamos sólo en determinados círculos católicos. Es imposible no constatar la proporción directa entre la jerarquización creciente del poder en la Iglesia católica. como la sexualidad siempre ha sido experimentada como ambigüedad misteriosa. como la tradición bíblica deja claro. El ejemplo de la historia nos ha mostrado que el discurso sobre el sexo puede ocultar. era más por deseo de organizar de modo más riguroso el ejercicio del poder que por voluntad de enseñar la moral. C. sino movido a la par por razones políticas. pone de manifiesto un afán de poder. Probablemente es este nexo entre poder de los clérigos y moral sexual lo que explica el violento rechazo de que es objeto la enseñanza de la Iglesia. en el que nos parece necesario distanciarnos de la tradición cristiana occidental: la connivencia entre la enseñanza de una moral sexual «cristiana» y una determinada forma del ejercicio del poder en la Iglesia285. porque no hay nada en la tradición bíblica que justifique dicha vinculación. Todavía hoy nos siguen pareciendo plausibles estas tres lecciones. al ser separada del conjunto del proyecto humano para ser catalogada en múltiples actos permitidos o prohibidos. que nadie que se atreva a ello puede eludir la denuncia que le dirige el Evangelio: ¡todo «moralista» debería tener presente que Pedro no recibió del Señor la responsabilidad de «apacentar» a sus hermanos (Jn 21. como. no es sólo por razones teológicas. lo permitido y lo prohibido. YANNARAS. es posible también y sin violencia iluminar el sentido de las grandes realidades existenciales. cf. aun cuando. La voluntad de saber. La métaphysique du corps chez saint Jean Climaque. Otro punto. como icono del Espíritu. si el protestantismo valora el matrimonio. antes bien. En Occidente. en realidad.

por último. Alteridad sexual y alteridad de Dios son puestas de este modo en relación: al igual que no se puede acaparar a Dios. Nuestra propuesta ofrece tres momentos: un resumen. tampoco se puede someter al otro al propio antojo sin denigrarle profundamente. y no una potencia divina en el hombre mediante la cual éste sería arrancado de su condición mortal o. como lugar del encuentro sexual. Este punto es capital.. Y. La relación sexual no es la fusión de dos seres en un todo indiferenciado. . por el contrario. fiel en esto a la tradición bíblica. desde esta perspectiva. 1. 1 R 19. diremos por qué. ni los fundamentos sobre los que se edifica (capítulos II y III). un ensayo que no olvide el contexto desde el que se pronuncia (capítulo I). el sexo remite. la sexualidad es un asunto humano. Queda algo más por hacer. en un breve apartado. para empezar. ni la memoria de su tradición.. el reconocimiento del misterio del otro sobre la afirmación de la autosuficiencia?.11-13). EL SIGNIFICADO HUMANO DE LA SEXUALIDAD: UNA INTERPRETACIÓN TEOLÓGICA Para el cristianismo. al otro sexo: es expresión de la alteridad y obliga a tomárselo en serio como condición de posibilidad de toda relación.Capítulo V «EL HOMBRE Y LA MUJER: LA HUMANIDAD COMO TAREA» Reflexión ética Hemos examinado las fuentes y la historia de la ética cristiana de la sexualidad y del matrimonio. sino la relación de dos personas cuyo misterio no se deja jamás someter. precipitado en el infierno demoníaco. no se da si no logra hacer triunfar el amor sobre la codicia. el Totalmente-Otro que se revela ocultándose (cf. nos parece urgente que la ética cristiana reconsidere el sentido y el valor del erotismo. Nos toca ahora aventurar un ensayo en el que exponer el sentido que la fe cristiana puede dar a la existencia en común del hombre y de la mujer. de lo que podríamos denominar el punto de vista cristiano sobre el significado humano de la sexualidad. a continuación un intento de pensar en términos éticos esa peculiaridad del concepto cristiano de sexualidad: ¿que significa afirmar que la pareja humana. que le sirve al mismo tiempo de obstáculo y de ayuda (capítulo IV). desacralizado.

Este último hecho es de suma importancia. le ha reconocido un valor al cuerpo. sus dudas al respecto. Lo que está en juego aquí.. La sexualidad tiene algo de drástico. el dato bíblico. aborrecer o acoger. o ingenuo. haberse negado. La sexualidad revela que el hombre ha de vérselas con una realidad misteriosa que le embarga y de la que. de haber buscado por todos los medios. la ambigüedad de la existencia del hombre.. y no con solos tintes negativos. ha evitado trivializarla encuadrándola como mera mala voluntad humana. signo del don. ha sido muy sensible a los riesgos que la sexualidad añade a la relación interpersonal. y. ni algo escandaloso. p. sin perder un ápice de su particularidad. Quien dice cuerpo. Todo rechazo de la alteridad. cabe el otro y cabe el mundo. El cuerpo expresión del espíritu. así como lugar de experiencia espiritual. mismo tiempo. una de las tradiciones religiosas que han prestado más atención a la sexualidad al defender.. por qué no lo ha logrado. ese otro a la vez necesario e irreductible. la negación de la sexualidad. Una palabra aún. a nuestro entender. es «buena por naturaleza». es haber reconocido el carácter dramático de la violencia del deseo. interpretándolo. Reinsertada así en el solo horizonte humano. 236. en un intercambio en el que la relación sexual propiamente dicha no es más que un elemento. para descartar todo dualismo. de su irreductibilidad y de su don. en un proyecto.» o quizá «porque. cuyo amor es reconocido como el origen de todo amor. en realidad. sobre la castidad: esta no es. pero no de haber ignorado la importancia de la sexualidad. como hay que escuchar el discurso cristiano. vida y muerte. empero.178 DESEO Y TERNURA «EL HOMBRE Y LA MUJER. comprendidos los represivos. en nuestro caso. decir sí al mundo». o a una posibilidad de experiencias sagradas. Por una parte. la sexualidad. si 3. Vamos a decir de inmediato cómo podría ser ésta. tal vez. en tanto instinto. cf. se convierte en un reto en el que la responsabilidad humana queda comprometida: ¿cómo vivir una relación para no denigrar al otro. explicar su sentido. llamado a ser icono del Espíritu. Por eso es por lo que la tradición cristiana. que parece movida por una sólida desconfianza respecto a la sexualidad. Ni a los más audaces defensores de la libertad sexual se les ocurrirá autorizar la violación o la agresión sexual contra niños. para permitirle ser realmente signo de presencia abierta al otro. «los tabúes de la moral judeo-cristiana». decir sí. Así es como la Palabra instauradora y creadora de Dios permite al hombre vivir la sexualidad como un reconocimiento del otro. por ejemplo. y. antes el reto de una difícil opción. Según la fórmula de KANT en la primera parte de La Religión en los límites. RICOEUR. Porque el pecado afirma paradójicamente la inocencia previa. como está de moda hacerlo hoy. el cristianismo se ha negado a ver en ello una fatalidad1. es esa voluntad de traducir en términos éticos la riqueza de la interpretación que ella defendía. Ahora bien. mero placer natural sin consecuencias. ni un trágico enfrentamiento con fuerzas de muerte y de mezquindad. o a una función reproductora. como ya dijera ROUSSEAU del hombre. «Desde ti. de esa fuerza de muerte que nos habita. Puede reprochársele haber fracasado en ese intento de interpretación moral. sino su transfiguración por el anhelo de posibilitar que el cuerpo no oponga ninguna opacidad carnal a aquello que lo habita. a la par. que esta interpretación de la castidad es menos frecuente que la que la confunde con el rechazo temeroso de lo sexual. tal vez como uno de los elementos más originales de la teología moral cristiana. Paris 1960. que es capaz de destruir. la sexualidad va siempre ligada al devenir de una relación entre dos personas cuyo misterio no aniquila la unión sexual. pues ha impedido que el cristianismo se tranformara en un «hinduismo occidental» cuyo ideal espiritual es huir de toda encarnación. Y si el lenguaje de los místicos cristianos es por lo común un lenguaje erótico. Pues el cristianismo no es culpable de haber rechazado la sexualidad. Por contra.. condición de su felicidad y. II: La symbolique du mal. no es por azar. o de la violencia cerril sobre sí misma. siempre ha tendido a oponer espiritualidad y sexualidad. y así lo hemos visto. Por consiguiente. de Dios. lugar visible de la presencia misteriosa que lo habita y que él ha de hacer comunicable: he ahí la línea maestra de la tradición cristiana. lugar de presencia cabe sí. atento a este aspecto ético. es una perversión de raíz.. lo que siempre ha movido a la moral cristiana a interesarse tanto por la sexualidad. se comete sin duda un grave dislate. que asumía.. y a su pesar incluso. con todo. Es más. El hecho de resaltar el carácter dramático y ambiguo de la sexualidad humana explica también por qué la tradición cristiana ha buscado con tanto ahínco hacer ver la relación existente entre sexualidad y espiritualidad. al 1. el patrístico en particular. Así es. impulsa a no tener en cuenta al otro? Es cierto que el cristianismo. en clave cristiana. . La originalidad del cristianismo. y. al nombrarla pecado. («De la inhabitación del principio malo al lado del bueno o sobre el mal radical en la naturaleza humana»). pero «inclinado» al mal2. para decir que. reprochárselo. «destinado» al bien. desde el prisma cristiano. en Las Bacantes de EURÍPIDES. o el empuje del deseo. 2. La sexualidad no es humana más que si se inscribe en una historia. dice sexualidad. aun cuando el pensamiento teológico tenga. sea reduciendo al otro a un cuerpo que se ofrece a mi placer. pero siempre vivida y sentida en régimen de civilización y de historia como «depravación». Sería necio. a menudo. Pero está ahí.. del amor.. sin embargo. a saber: la codicia. De modo que cuando se denuncian. mejor que ningún otro sitio. la nobleza y dignidad del cuerpo. Como se constata todavía en la Tragedia griega. de violencia implícita que nadie puede dejar de constatar. Está claro. P. es responsable. la contingencia de la codicia y violencia que lleva implícitas. El cristiano añadirá que para él ese «ti» es también. dice ELUARD. personal o social. «Sin embargo. De este modo. sino. cuando la sexualidad. y la esperanza de poder evitar las trampas mortales de la codicia. La sexualidad no es ni una banal función higiénica de los órganos sexuales. la sexualidad pierde evidentemente la grandeza trágica o fantástica que se le da cuando se la vincula a fuerzas cósmicas impersonales. el signo de otro.». Tal interpretación teológica desemboca en una ética.» 179 pues explica por qué. a ver en ella una fuerza fatal. es lograr hacer salir a la sexualidad de lo indiferenciado. revelador de su propia limitación y de su fragilidad. es. que atraviesan al hombre. en el que se manifiesta. a pesar de todo. Finitude et culpabilité. y la contingencia histórica del mal. y lo explica recurriendo a la categoría teológica de pecado. por otra. crear. sin embargo3.

intentar percibir con mayor precisión lo que significa entonces el término «amor». aun si las dificultades la hacen más problemática». advirtámoslo de paso. Así. La tradición bíblica ha traducido en términos éticos la revelación de la alteridad de Dios afirmando la preeminencia de la pareja sobre el individuo sexuado. acusen insistentemente a la Iglesia de haber predicado una moral t represiva. es sin duda el desafío más atrevido lanzado por el cristiaj nismo. la Biblia hace del matrimonio monogámico la expresión cabal de la voluntad divina. y unirlos uno a otro. uno para otro. Según la fórmula más común de la liturgia del matrimonio. un mundo. señal de que el hombre no puede llegar al culmen de su ser más que por el encuentro del Otro en el amor a un otro concreto. dos temas. merece ser defendido.25 ss. incluso cuando las costumbres no estaban en consonancia con este programa. espacio en el que se hagan efectivas la libertad. ¿Promesas hipócritas. por encima de los reveses de la vida humana. ha sido. aunque sólo sea por la información sobre la sexualidad de que disponemos hoy. la negación o la pérdida de identidad en un Todo indiferenciado. ya lo hemos hecho notar con anterioridad. sea mediante la violencia. como posible sentido de la sexualidad. el matrimonio. no debe ocultar el hecho de que ese desafío fue uno de los fermentos \ \ más activos de cara a la transformación de la sociedad antigua y una de las \ causas del nacimiento de la sociedad occidental. «Horizonte» en este sentido: que la preemiencia de la pareja sobre el individuo actúa como fundamento. lenguaje legalista o vacío de contenidos por inconsciente? El sentido de la fidelidad se presta a muchos malentendidos. en efecto. respetándole en su misterio último. profundamente innovadores por no decir provocadores en el contexto de su tiempo.. probablemente. ser comprendida como el insoportable índice de una finitud humana que habría que restringir a cualquier precio. Reto éste que es el mismo de cara a la relación con Dios que de cara a la relación con otro. de la que la relación sexual es el paradigma más significativo. Para hablar con precisión. el matrimonio. Nosotros pensamos que hoy puede ampliarse la perspectiva y decir que la pareja humana es portadora de una triple promesa: ser para el hombre y para la mujer. a) La fidelidad Para dar a entender lo que supone este reto ético. en cuanto expresión de la voluntad primera de Dios. innegables. o merced a ellos. Como el autor de la carta a los Efesios procuró hacerlo en su contexto socio-cultural. el hombre es creado ya de por sí pareja. «Prometo serte fiel hasta que la muerte nos separe». el amor de Cristo a su Iglesia. ser abierto e incompleto. . claro está. «Al principio». LA PAREJA ES EL HORIZONTE DE LA SEXUALIDAD Lo específico de la interpretación cristiana de la sexualidad reside en poner a ésta en relación con la revelación de Dios en la obra y persona de Jesús de Nazaret. El que muchos hombres rechacen hoy ese desafío y. como índice del reto decisivo de la existencia humana: o reconocer la alteridad del otro como una invitación a crear con él. Consecuentemente corre un triple riesgo de fracaso: convertirse para el hombre y para la mujer. sacramento del amor.180 DESEO Y TERNURA «EL HOMBRE Y LA MUJER. podría 4. una historia. El autor de Efesios había expresado el amor de Cristo fundamentalmente en términos de responsabilidad protectora (cf. Pero estas dificultades. cuando afirma que la pareja es el horizonte de la sexualidad.» 181 el cristianismo ha tenido muchas dificultades a la hora de concretar el significado moral de la sexualidad. que piensa y vive la fidelidad ante todo como ¡fidelidad a un compromiso pasado! «Cierto día prometí algo: mi fidelidad consiste en no cuestionar esa promesa. uno para otro. sin comprender su sentido. es la constitución de una pareja duradera. En Génesis 1.29). Pero la tradición bíblica define esta diferencia refiriéndola a la experiencia de la alteridad del Dios-Otro. Negarse a oponer amor y matrimonio. en tanto institución. La diferencia sexual puede. abordémoslo reflexionando sobre el tema probablemente más contestado hoy en día del discurso moral cristiano: la fidelidad. lo primero es la relación de Dios con el hombre. En una situación límite. como dice Jesús. Por eso. caricaturizando esta postura. Queda.) y de atención afectuosa (5. pero la Biblia añade que esa relación no se hace perceptible al hombre más que por analogía con la de hombre/mujer. lo que está fundamentalmente en juego. En Génesis 2. y la imagen de Dios según la cual el hombre ha sido creado puede ser comprendida como la presencia en él del deseo de otro. relación hombre/mujer. que ya el Antiguo Testamento testimoniaba a su manera. creada y recreada por el amor. La tarea ética es clara: elucidar el sentido que puede tener hoy en día afirmar que el amor del hombre y la mujer representa. es lo que da sentido a la alteridad que el hombre experimenta en la sexualidad. era la pareja. la fidelidad y la conyugalidad. por la fidelidad de los esposos. en lugar de la experiencia mortal de esclavitud. no deben hacernos olvidar que la ética cristiana es el primer ensayo riguroso por inscribir el fascinante misterio de la sexualidad en un proyecto histórico concreto. El hombre que así habla se considera como responsable de un cierto orden de las cosas: él contribuye a ese orden mediante su compromiso y lo mantiene merced a su fidelidad. o bien rechazar esa alteridad interpretándola como negación de la propia afirmación. ¡Intentemos aportar un poco de luz! Creo que se puede partir de la siguiente observación: en nuestra sociedad se oyen dos discursos contradictorios sobre la fidelidad. 5. La interpretación evangélica de la alteridad de Dios. y actúa también como promesa suya. en cristiano. porque había valorado la riqueza de ese misterio humano más que ningún otro. propio de una sociedad en vías de desaparición.. El primero. discursos que parecen corresponder más o menos a dos generaciones distintas. Esto es lo que esposo y esposa se prometen el día de su matrimonio4. Adán no queda verdaderamente inscrito en la bondad fundamental de la Creación de Dios sino cuando él recibe a Eva. nosotros hemos de intentarlo teniendo en cuenta un contexto muy distinto. aunque no es todos los días de color de rosa. Y lo mismo cabe decir de la ética cristiana. 2. de mentira y de alienación.

pues. El pasado permite. B. esta concepción de la fidelidad no une el presente al pasado. . pues. en cierto modo. OSSIPOW. de rechazar las falsas apariencias. historia. Hay ahí. en la actualidad. a otro sistema fundado en la ideología capitalista de la movilidad del dinero. Asentada sobre las nociones de proyecto y de límite. se «pone» el deseo allí donde más puede «rendir». ¡traga con los imperativos más exigentes y más alienantes de la ideología en vigor! Por otra parte. Pero hay que advertir que tal postura es traducción moral. al mismo tiempo. esto implica para ambos esposos que se consideran mutuos garantes del proyecto. — Enfocadas así las cosas. O por ser más precisos: el otro constituye el sentido mismo del proyecto en la medida en que uno mismo está comprometido en una historia contemplado como tarea. No hay por qué caricaturizar esta perspectiva desde la que viven. El valor de esta manera de hablar de la fidelidad está en que la inscribe en una perspectiva social. asimismo. en el ámbito conyugal. esta concepción de la fidelidad se encuentra tanto en la sociedad feudal. El individuo. Permite.» 183 decirse que el contenido de la fidelidad importa aquí menos que su forma. el por qué cada uno se compromete y se entrega. las relaciones con Dios. Así. el polo fuerte está en el futuro. es decir. Hay en ella. 5. porque cada uno renuncia a quedarse donde está para progresar. Pero no es difícil ver también los límites de esta concepción: favorece a menudo la hipocresía de una fidelidad formal ocultando una infidelidad real (¡estamos tocando el resorte del teatro burgués!). El presente importa aquí más que el pasado.182 DESEO Y TERNURA «EL HOMBRE Y LA MUJER. condiciona rigurosamente la libertad. pero no es determinante. como en'la sociedad burguesa. Se describe la fidelidad primariamente como fidelidad a sí mismo. la pareja. BESRET. edificada sobre el pacto de alianza entre el señor y el vasallo. la vida religiosa por ejemplo. con consecuencias a veces dramáticas. es juzgado a tenor de lo que se vive hoy. por otra parte. su objetivo. Aboca a menudo a una exaltación perversa. Los riesgos de la libertad alcanzan su más alta cota. así como de consumar un acto de relevancia política que ponga en cuestión. no más que el presente. modificar y transformar uno a otro para mejor cumplir el proyecto. este modo de enfocar el matrimonio tiende a proteger a los individuos de los riegos de la libertad.. como desarrollo armonioso. Lo que fue decidido libremente otrora. Algo típico de este enfoque es esta declaración: «La verdadera fidelidad es la que permite crecer juntos. que se ofrece como posibilidad de cumplimiento del proyecto. Unida a una sociedad de extrema movilidad. por cierto. a causa del otro y merced al otro. sobre todo por parte de las mujeres. y se retira en el momento en que la inversión no es rentable. de los derechos del individuo cuando. Yo creo que existe otro camino: el que se podría llamar la utopía evangélica de la fidelidad. El compromiso adquirido es el de un contrato cuyos términos preven que las partes pueden modificar a cada paso el contenido en función de su situación. De commencement en commencement. el individuo. Toda relación humana y social se mide por este rasero: ¿favorece o impide esa fidelidad a uno mismo? Lo que prima es. Propia de un tipo de sociedad caracterizada por necesidades de estabilidad. Se diría que se es fiel más al compromiso adquirido que a la persona con quien se ha adquirido. Una voluntad. hacia la realización proyectada. Por eso va ganando enteros el discurso que plantea la cuestión de la fidelidad de modo muy distinto. O mejor aún. realización personal. expresa. que no es otro. hasta en sus más incisivas preguntas. Paris 1976. que encuentra su sentido en cuanto abierto al porvenir. una reivindicación del derecho a la existencia personal. una común voluntad de inscribirse en un proyecto común. sino más bien el pasado al presente. tantas parejas. pero. Esta definición puede aplicarse a otros dominios distintos al de la vida conyugal. la libertad queda enmarcada en los límites del compromiso: este ha de ser libre. y a veces crecer hasta el punto de decidir separarse si la separación es la única vía para acceder a ulteriores etapas»5. o de Dios con su pueblo. ese proyecto es asumido como suficientemente importante para que ambos decidan comprometerse mutuamente a poner en común lo que ellos son con vistas a su realización. bienes de los que sólo el propietario puede «disfrutar» en exclusiva. Ser fiel es estar atado. es preferible desprenderse de él. de un sistema fundado en la ideología de la hacienda estable y exclusiva.. — Por eso. junto con y al amparo del matrimonio. y en razón del proyecto programado. no es ni el resultado de un contrato pasado. por absoluta. por analogía. de dos libertades iguales e igualmente libres para buscar su desarrollo más completo. Al igual que se pone el dinero allí donde mayores réditos da. las partes del compromiso se declaran dispuestas a la confianza mutua y a dejarse interpelar. tanto cabe sí como cabe el otro en relación (en el matrimonio por ejemplo). de la ideología de la sociedad capitalista de consumo. El uno es para el otro el sentido mismo del proyecto. se somete así a las necesidades de la sociedad. porque la pareja es considerada como la resultante. ¡y. a la sazón. pues. donde más favorece el desarrollo personal. Hemos pasado. desde este prisma. ponderar el camino recorrido. el acento recae sobre la continuidad institucional más que sobre la calidad de la relación de las dos partes en causa. y más que el futuro. tal vez provisoria. al obrar así. donde la fidelidad está unida a la propiedad de bienes. adaptarse con flexibilidad a las vicisitudes de una evolución personal siempre cambiante. ¿A qué se comprometen unos seres que declaran querer ser fieles uno a otro a causa del Evangelio? Cabe distiguir varios aspectos: — Primero. entra en frecuente conflicto con las necesidades reales del individuo y de su evolución. claro está. Si el otro es un obstáculo a ese desarrollo. la libertad del sujeto. como muy bien lo ha hecho ver W. de su mujer! Al poner el acento prioritariamente sobre la continuidad y la estabilidad. p. de no dejarse engañar por la hipócrita vanidad de las relaciones formales. Recibe en contrapartida una mayor seguridad. la incapacidad del hombre de esta sociedad de consumo para soportar la realidad en la esperanza de una promesa. 159. que el de constituir una pareja. la propia sociedad y sus condicionamientos alienantes. rigurosamente condicionado éste por el posible valor del presente. una vez adquirido. y un rechazo a sacrificar la propia vida en aras de los principios institucionales o morales. casadas o no.

ni fidelidad a un compromiso pasado (aunque ambos elementos no estén evidentemente ausentes). ya que es..184 DESEO Y TERNURA «EL HOMBRE Y LA MUJER. b) La libertad Conviene abordar ahora el problema de la libertad. El otro como promesa. pero de otra manera. una praxis de la relación con el otro tendente siempre a liberarle de sus alienaciones. justamente porque encarna el hecho de que lo que me es indispensable es también algo que se me escapa. con el Evangelio en la mano. y sin más garantía que el otro en persona7. en tanto que proyecto. Pero no hay relación verdadera. que se ofrece como norma última. a través de la ley. A la imagen del compromiso de por vida que Dios pacta en Jesucristo con los hombres. En consecuencia. privilegiada y particular. de la realidad particular de la pareja. De ahí que la pareja auténtica forzosamente se inscribe en el espacio y el tiempo. que no me pertenece. y en el sentido en que cada uno le permite al otro expresar en el lenguaje de la vida cotidiana sus propias riquezas.. Me atrevo a decir que la pareja es. El otro se convierte así en el signo. No. pero es preciso. Jesús tampoco vive la libertad como si ésta fuera afirmación de una autonomía absoluta. y las otras relaciones interpersonales. un ejercicio práctico de liberación.. Pero ¿no se tratará de dos concepciones distintas de libertad? Aquella de la que aquí hablamos encuentra su máxima expresión en la vida y obra de Jesucristo. el compromiso mutuo no puede ser sino de por vida. Por otra parte. ¿Qué significa la libertad en la vida de quienes se han unido en don recíproco mediante compromiso conyugal? La perspectiva evangélica no separa libertad y fidelidad. de una persona nueva6. no puede haber confusión entre la relación conyugal. Cabe preguntarse a este respecto si hablar de libertad como libertad sexual para elegirse otros partenaires distintos. en el sentido en que cada uno permite al otro existir en su verdad. sino esa realidad nueva. en su misma alteridad. como si el hombre fuera fundamento absoluto de sí mismo. esa «persona» nueva que resulta del intercambio de dos seres que aceptan reconocerse mutuamente como promesa y límite. un don recíproco de dos libertades. sí. sino fidelidad a ese don recíproco que es el proyecto mismo en nombre del cual el uno se compromete con el otro. a no ser un compartir momentáneo. irreductible (lo cual me prohibe para siempre jamás intentar cosificarle). son también la promesa y el límite de los dos miembros de la pareja. es también mi límite. La segunda. a saber. Las segundas no son más que una analogía de la primera: otras mujeres. Desde este prisma. singular y compartida.4. Por eso mismo. pues es preciso que también él me gratifique con el don de su libertad para que nuestro intercambio llegue a ser creador de una vida distinta. es la de los rabinos fariseos. que halla su sentido en ceder libremente a la heteronomía absoluta. La primera es que ha de permitir la liberación del miedo propio frente al otro. apela al riesgo del amor. Yo no puedo amarle sin aceptar arriesgarme en ese consentimiento que me libra a él. limitado. Lo que sorprende al lector de los evangelios es que Jesús no vive nunca la libertad como si ésta consistiera en renunciar a toda autonomía para someterse a las exigencias de una ley externa.. en realidad. más que allí donde quedan apaciguados los miedos. al igual que yo soy él en ese mismo proyecto. que se revele en vida concreta. Pero el otro. Está minado por el cálculo. es que la libertad de la que habla el Evangelio es aquella que permite al otro la liberación de toda su valía y riqueza. pero también expresión del límite.28). por tanto. y más importante. significado además en el amor de Cristo a la Iglesia. Esa libertad. no expresa. La primera es un intercambio total. otros hombres. Se corre el riesgo de pasar de una perspectiva evangélica a una perspectiva económica. El otro me da sentido. relación económica en que los pactantes se prestan todo guardando sus reservas. Jesús se opone a ella en nombre de una exigencia que. incluso cuando la relación acaba en fracaso. que implica un descentramiento de sí y un reconocimiento lúcido de la ambigüedad que nos embarga. y sólo una verdadera y paciente relación permite ese apaciguamiento. significado (pero no agotado) en el intercambio de los cuerpos. de su vida. única. Ahora bien.!) Allí donde el don es sólo parcial. un tiempo y un espacio constituidos por todo lo que ellos han sido capaces de descubrirse recíprocamente. El niño es entonces el signo. Las curaciones hechas por Jesús son el signo de esa recreación que se opera en el hombre cuando permite ser amado. es decir. El no plantea el dilema de la libertad en términos de permitido/ prohibido. tiene por objeto liberar al hombre de su propia cerrazón para con el prójimo o en sí mismo. 7. entonces. al contrario de lo que comúnmente piensa el hombre de hoy que critica la exigencia de fidelidad en nombre de la libertad. no solamente porque me permite realizarme. la fidelidad no es ni fidelidad a sí mismo. porque ellas o ellos recuerdan precisamente a los dos partenaires que no son ya libres de su entrega. es. esto acarrea una consecuencia doble para la relación conyugal. un hijo herido de Dios. pero que echa sus raíces más allá de la ley.» 185 ni el enfrentamiento permanente de dos libertades que permanecen autónomas. que consiste en ser habitado por el amor creador de Dios. Esto significa que la libertad es ante todo escucha paciente y confianza absoluta: el misterio del otro halla en Dios su profundidad última. desde este mismo enfoque. sino sobre todo y más profundamente aún porque él es yo. es decir. Si tal es la libertad. convidado al festín del Reino. ellas o ellos son la promesa de una valía y de un reconocimiento. al decir del apóstol Pablo. sino que están unidos. el que da sentido a mi propio cuerpo (ICo 7. Ef 5. ese don no es verdadero más que si es total y sin reservas de ningún tipo (¡si el grano no muere. de que yo no soy autosuficiente: yo no soy sino en esa relación arriesgada y en ese don. en tanto que promesa. La libertad de Cristo para acercarse a cualquier hombre dándole el merecido reconocimiento por lo que él es en realidad. La libertad de Cristo es liberadora porque permite al hombre percibir su verdad última. no se da ya la condición del intercambio del que hablábamos. Encarna un modo de vivir en libertad que es concretamente una praxis liberadora. 6. Este simbolismo del don y del intercambio será precisamente el espacio en que el niño físicamente nacido pueda expresarse como persona. en esa dependencia del otro al que yo me uno. un miedo a una relación verdaderamente profunda. sin embargo. .

la ascesis de que hablamos no es. pero donde recíprocamente lo espiritual nunca está separado de lo carnal. Y porque de entrada no soy yo mi propio fundamento. solapada en la horma de lo cotidiano. En este sentido. y le permite manifestar en su propio cuerpo la alegría y la ternura. de una ascesis de la vida conyugal. riendas. de la realidad a las cosas que la constituyen. donde el cuerpo mismo deviene el signo de lo que lo habita y el medio de comunicarlo a otro y de celebrarlo con él. con ojos cristianos. es construir un mundo donde la comida es comunión. triple ideología de la fuerza posesiva.» 187 La experiencia que la pareja permite hacer a cada uno de los cónyuges es. a nuestro entender. desde el prisma cristiano. Así es como la vida conyugal se convierte en aprendizaje de un nuevo modo de ver la realidad toda vez que se sabe habitada por una presencia. están destinadas a significar ese don. Este simbolismo del cuerpo se experimenta en el momento en que al hacer entrega cada cual de sí mismo. despojados de las apa. cuando en realidad no son I más que gritos de angustia ante la inevitable pérdida de omnipotencia y de inmediatez. así como un negarse a reducir a las apariencias la profundidad de sus existencias. y que el juego erótico nunca cesa de profundizar y de celebrar. al otro. no es una empresa ideal imposible. conformándose a las exigencias del deseo. sino en un sentido dinámico. más despojada. Pero eso no invalida nuestra tesis. Es comprensible que la libertad así definida sea totalmente incompatible con la que. desde este punto de vista es parecido!). Asumir este simbolismo profundo de la vida es poner en tela de juicio la ideología dominante de nuestra sociedad occidental.186 DESEO Y TERNURA 4 «EL HOMBRE Y LA MUJER. realmente. al menos en nuestras sociedades8. . ¡Y puede hacerse corta una vida para explorar ese camino de libertad! La libertad significa el verdadero reconocimiento del otro. Como se ve. del amor al placer. y culpabilizadora por tanto. tal cual es. articulado sobre esa relación entre lo carnal y lo espiritual. por tanto. cobardía ante . Sin esa precedencia reconocida de la Palabra de Dios que hace de nuestra vida un misterio y un don. el otro. de la presencia del otro. ausente toda pretensión. muy al contrario. el hombre y la mujer se dan vida. de su inefable irreductibilidad. c) La conyugalidad Acabamos de hablar de la pareja humana poniendo su existencia bajo el doble signo de la libertad —como liberación del miedo y reconocimiento arriesgado del otro— y de la fidelidad —como inscripción del amor en la temporalidad de un proyecto creador de historia—. si esta perspectiva no estuviera rigurosamente asentada sobre la fe en la preeminencia de la Palabra que hace posible nuestra propia existencia. comprendidas las más materiales. en absoluto. Más todavía. incluida la existencia concreta del otro. persona/cuerpo. están estrechamente unidas. el placer y el juego. el riesgo de toda una vida brindada. Es. tal cual está llamado a ser mediante el despliegue progresivo de toda su potencial valía. por ende. Hay una polémica implícita en esta concepción de la existencia conyugal. sino un ejercicio (eso significa la voz griega «ascesis») de discernimiento y de descentramiento. o sea. de hipocresías. un tanto ilusorio sin duda. aceptación de lo que el otro es. inseparable de la esperanza en el otro e inseparable de un proyecto común. en efecto. entonces. donde el don del cuerpo significa el don de la fragilidad ofrecida. más «casta». el cuerpo. se convierte en lugar de la aprehensión más espiritual. donde el otro se da tal cual es. Esta simple constatación pone de manifiesto que no son las relaciones sexuales ni el hecho de llevar una vida en común lo que constituye. «En el principio existía la Palabra». para convertirse en signo de esa alteridad que me funda. uno de los dos datos esenciales de la institución conyugal es el nexo con la sociedad. de la codicia asesina. Donde todas las cosas. sin que ello signifique menoscabo. Es aguante de la . La libertad no tiene ya por centro la existencia autónoma del sujeto. deja de ser aquel a quien tengo que someter a mi antojo porque amenaza mi autonomía. en el despojo que significa la desnudez. la de una libertad descubierta merced a la confianza liberadora del otro. libertad y fidelidad. porque precisamente la fuerza de la presión social es aquí el factor dominante. De ahí que quepa hablar con justicia. todo cuanto hemos dicho de la fidelidad se trueca odioso moralismo y empresa imposible.. reconocimiento de la profun¡ didad genuina de los seres. la vida común fuera del matrimonio no lo es tanto. por el Evangelio. o bien permite el lenguaje de la fascinación ante lo que siempre persiste en el otro como misterio irreductible. no en un sentido estático. la vida o miedo al deseo. en torno al cual gira todo. el matrimonio. si las relaciones fuera del matrimonio son posibles. la sexualidad puede ser expresión de esa confianza que libera al otro de sus temores y angustias. La ética conyugal. ahora bien. Cabe 8. contra cualquier tipo de reducción del otro a su cuerpo. Todo esto no sería más que idealismo. Hay < impaciencias que se toman por gritos de libertad. La apuesta ética de la sexualidad queda así bien delimitada: o bien expresa y permite la reducción del otro a su función sexual (¡sea por placer. se irradian el uno al otro con una vida que es mucho más que cada uno de ellos. de manera general en todas las sociedades de férreo control social.. y hacer el amor es celebrar las maravillas del amor de Dios. voluntad de poder cosificadora. Es verdad que en las sociedades primitivas y. La libertad es. infinitamente más que ese cuerpo. es decir. meritoria de por sí. acaba por considerar que el rol del otro no es más que facilitar mi desarrollo y estimular mi placer. realidad. inscrita en la trama de las cosas y del cuerpo. algo que garantiza nuestra propia libertad y nuestra propia existencia. sino esa capacidad de aceptar la alteridad ajena como sentido posible del proyecto conyugal. de idolatrías. No en el sentido de una limitación voluntaria de la práctica sexual. mediante el cual toma ¡ forma una verdad más profunda. esto quiere decir que no hay vida sino allí donde es recibida como don. sino en el sentido de una paciente atención recíproca de los cónyuges a la interioridad del otro. y de la cosificación mercantil i sta. Así. ¡Pero eso aún no hace de una pareja un matrimonio! Un hombre y una mujer pueden tener relaciones sexuales y hasta vivir juntos sin por ello estar casados. Aguantar significa dejar que el tiempo ( vaya descubriendo la verdad del deseo que nos inunda. Podría decirse que el desafío de la pareja consiste en permitir al amor organizar toda la existencia como simbolismo. la libertad puede ser comprendida como la liberación operada en mí. sea por procreación. de la violencia física. Algo nos funda y nos precede.

evidentemente. Volveremos de inmediato sobre este punto. tribu. aunque es condición de posibilidad del matrimonio. lo más íntimo de la existencia está unido. mediante un gesto público de compromiso. Por eso considero yo muy importante el hecho de que en todas las sociedades o culturas y bajo formas evidentemente diversas. grupo. hay que reconocer en el acto público del compromiso mutuo de los esposos la afirmación. Lise VINCENT DOUCET-BON. ciudad. la de su función procreadora: se trata de asegurar por encima de todo la supervivencia del grupo. Al casarse. Tales caídas en lo «infra-conyugal» amenazan a todas las sociedades. que el matrimonio es un compromiso social de la pareja. pero no el único.. No se puede hablar en verdad de matrimonio. participar en un proyecto social más amplio que el proyecto personal de la pareja. eso pertenece a lo que yo llamaría «lo infra-conyugal» o. Desde el punto de vista de los esposos. sin estar casados por ello. nación. Es la relación sexual amorosa la que da sentido a todas las demás relaciones.) les reconoce como tales y se compromete con ellos. público uno y otro privado. 10. Le mariage dans les civilisations anciennes. ¡piénsese. en esencia. en la sociedad nazi! . Esto es reconocer que. y a esa supervivencia se sacrifican los deseos personales de los individuos.. primero. la Grecia arcaica. Sostenemos. evidencia la convicción de que lo más privado. y cada vez más. en exaltación de las virtudes viriles y. Ésta. sino también porque permite al hombre y a la mujer acceder al mismo tiempo a una creatividad social.. precisamente. que hay matrimonio cuando un hombre y una mujer deciden libremente inscribir su relación amorosa en el tiempo y en el espacio social y atestiguan esa decisión comprometiéndose públicamente uno con otro. Pero este reconocimiento de la importancia del libre consentimiento no tiene por qué significar un olvido de la dimensión social del matrimonio. como creen algunos hoy. el hombre y la mujer declaran —y esta declaración debe ser por ello siempre pública— que lo más personal de su existencia es inseparable de su existencia social. vivir esa exigencia social sin someterse a la formalidad del matrimonio? Se 9. por lógica reacción al monopolio social sobre el matrimonio. que en esa singularidad la pluralidad de todas las demás relaciones hallará su foco unificador de sentido y de valor. Según el tipo de sociedad. Cf. del consentimiento personal de los futuros esposos. de que la singularidad de la relación entre el hombre y la mujer que ellos son. en el matrimonio. allí donde el consentimiento no figura como requisito fundamental. una nueva familia. el grupo social del que forman parte (clan. es uno de los dos momentos fuertes del matrimonio. En este sentido. para ser fecundo. aquel en que dos individuos particulares. en efecto. Por decirlo de otro modo.. ante todos los demás. PLATÓN. Más exactamente. no constituye la razón suficiente. El hijo es el signo más evidente de esa potencialidad. pues la vida familiar. ¿cabe. inscribirse en un espacio y un tiempo determinados. además. en una sociedad que. De manera general se puede decir que la historia de la institución conyugal es ante todo. Retomemos los dos polos de esta definición. voluntad de unir en un mismo proyecto existencia personal y existencia social. Lucy MAIR.) el matrimonio fuese despegándose del monopolio de las familias para pasar a depender en parte. No en un sentido reductor. sea minuciosamente reglado como en las sociedades antiguas. La causa de tales regresiones hay que buscarla probablemente en el desprecio a la mujer. que la evolución de las sociedades no avanza necesariamente en un sentido progresista. como si para los dos esposos no pudiera existir ya nada auténtico fuera de su relación recíproca. París 1975.. o sea con mayor expresión de libertad de los esposos como en las sociedades modernas. HOMERO) que la Grecia clásica (cf. Vemos así cómo lo que la tradición occidental ha dado en llamar consentimiento mutuo. Y viceversa. conoció un régimen matrimonial más libre y más respetuoso con los valores afectivos y electivos (cf. está preñada de un futuro que concierne también al conjunto del grupo social en el que participa.. Bástenos de momento reconocer que. para proteger la vida privada de las tenazas de la opresión social! Sería una contradictio in terminis. sexual nunca es separable de la sociedad en que tiene lugar. Conviene advertir. ¡el hombre y la mujer renuncian a casarse para sí mismos en exclusiva! Si insistimos en este punto es porque corre hoy el peligro de ser olvidado. lo más íntimo de la relación humana debe. El matrimonio implica otra dimensión. la única que permite el amor. ¡No procede querer casarse para eludir las responsabilidades sociales. ha privilegiado los valores afectivos y electivos. la opción libre y personal. a la responsabilidad social de los esposos. Diremos. lo que es lo mismo. París 1974. el matrimonio se celebre públicamente bajo la modalidad de un compromiso mutuo de los esposos ante la sociedad9. es decir. interpretaciones diversas. incluso tal y como hemos apuntado aquí. Le mariage. también a las modernas. que se traduce en desprecio de la afectividad intersexual. el ser social del amor. hay algo más en juego. la modalidad en la que los miembros de la pareja no tienen ningún derecho al libre consentimiento10. cabe decir que. consecuentemente.. declaran que se han elegido y que constituyen a partir de entonces una nueva célula de vida social. que es también expresión de su esperanza. que exige. que la pareja tome en consideración de modo positivo esa dimensión social. de su proyecto y de las consecuencias que tiene sobre la vida personal de cada uno. para decir que en esa relación conyugal particular puede revelarse el sentido pleno de las relaciones interpersonales. a saber: que el matrimonio es un acto social no sólo porque asegura la procreación. lleva implícita la posibilidad ejemplar de vivir el sentido profundo de todo encuentro. De ahí que en muchas sociedades antiguas (como en Irán o en Roma. ARISTÓFANES o JENOFONTE).. sino como una apuesta. por ejemplo. dicho sea de paso. de toda relación. pues. el matrimonio marca una negativa a compartir la existencia en espacios heterógenos. de la homosexualidad. en contrapartida. Empero.» 189 concebir. El gesto público. el matrimonio es un acto social. pues permite experimentar de manera única y total lo que es la relación con el prójimo. De modo que el matrimonio revela el carácter social del amor. porque el matrimonio supone.. si no exclusivamente. conyugal. que representa una potencialidad más rica que la contenida en el mero intercambio de dos existencias individuales. tal reconocimiento de la dimensión social del matrimonio ha recibido. un compromiso consciente.188 DESEO Y TERNURA «EL HOMBRE Y LA MUJER. A este repecto. Étude anthropologique. al casarse. por ejemplo. la del espacio social en el que se despliega. una pareja que viva en libertad y fidelidad.

Con un doble objeto: por un lado. tomo I. Una pugna por la vida y por la posesión del mundo opone a los sexos. El compromiso público de los esposos toma a la sociedad por testigo. cf. por tanto. VINCENT DOUCET-BON. el reconocimiento social del matrimonio implica el reconocimiento de dicha esfera. aunque orientado a fines sociales. La fiesta. enmascarado. no le pertenece. no es asunto suyo en exclusiva. del poder y del tener. F. y con miras a favorecerla. la sociedad impone un marco. Se trata en realidad de un reconocimiento por parte de la sociedad de que su futuro depende del modo como sea resuelto el problema de la relación entre el hombre y la mujer. claro está. la sociedad reconoce que entre ella y los individuos en cuestión. los gritos. el del acto sexual.» 191 trata. L.. de lo secreto. para manifestar que los esposos se toman en serio el ámbito social y su voluntad de insertar deliberadamente en él su vida conyugal y familiar. Abundan los ejemplos de sociedades androcráticas en las que predominan las relaciones de fuerza y de dominio que parecen reducir la relación hombre/mujer a una modalidad particular de la relación dominante/ dominado. sin embargo. SCHILLEBEECKX. Son múltiples los testimonios históricos que demuestran que lo que se impone a la larga es el modelo jerárquico-social. por otro. por paradójico que parezca. indirecto. asimismo. aparente- mente. p. a pesar de todo. símbolo o ley). «Nuptias non concubitus. el discurso externo. si no me equivoco. sed consensus facit». público (que representa la mayor parte de lo escrito y conservado a lo largo de la historia) es. la sociedad reconoce que el matrimonio. Nunca ha sido total la reducción de la segunda a la primera13. se paran en el umbral de la alcoba (o equivalente). efectivamente. Conviene. 13. menos importancia que el del sentido profundo de dicha ritualización: mediante ella. cit. donde la importancia de los ritos de socialización del matrimonio es prueba del reconocimiento de la trascendencia del mismo respecto a esa socialización (¡aunque sólo sea porque está en juego la sexualidad!). Sostenemos. Significa. MAIR. además. es decir. y por las mismas razones. la dialéctica hombre/mujer no ha dejado nunca. se trata de invitar a la sociedad a reconocer a la pareja su nuevo status. Hemos avanzado que uno de los signos incontestables de progreso humanizador había sido el reconocimiento por parte de la sociedad de la importancia primordial del libre consentimiento. en provecho propio. La objeción es. réalité terrestre et mytére du salut. objeto de cambio o de rapto»12. y no sólo como dos individuos que viven juntos. el del importante y necesario consentimiento de los esposos reconocido por la sociedad. no es posible responder con seriedad sin abordar primero el otro polo de la institución conyugal. Dicho compromiso subraya la importancia que tiene para el propio grupo esa privilegiada relación entre un hombre y una mujer. El Estado.190 DESEO Y TERNURA «EL HOMBRE Y LA MUJER. L. 422. Siempre y en cualquier lugar. esta cuestión ha parecido tan decisiva que ha sido preciso ritualizar su sentido y explicitar simbólicamente sus posibilidades y riesgos. CHIRPAZ. ño se dan sino en la medida en que se dé esta relación prioritaria. en el que sólo importan las necesidades de una sociedad que define... Al menos eso es lo que creo que implica el hecho de que todo grupo social se comprometa con relación al matrimonio mediante un acto de reconocimiento formal del mismo (rito. 11. bajo el aparente dominio de la dialéctica dueño/esclava. ser muy prudente a la hora de utilizar nuestras fuentes históricas. que la relación hombre/mujer «reproduce la relación entre dueño y esclava. No se puede negar. cómo ha de ser la existencia del hombre y de la mujer. a reconocerla precisamente como pareja. a menudo rígido. la sociedad renuncia implícitamente a considerarse a sí misma como la finalidad inmediata o última de la vida individual. de por sí. Al ser testigo del matrimonio. mars 1969. cu. expresión social de la relación hombre/mujer. pero este hecho reviste.. en el ámbito de la sexualidad y de la conyugalidad.) y en los pueblos de Occidente (p. Hay algo de irreductible. empero. no constituyen el objetivo de la vida individual: lo que es estructural y prioritario es la pareja. la sociedad reconoce que en su especificidad última la relación hombre/mujer es de un orden distinto al social. Esto es reconocer que el matrimonio no se reduce a un acto social. 349 s. Y digo bien «parece». La importancia de la esfera de lo íntimo. que el matrimonio es también compromiso de la sociedad para con la pareja. «Dimensions de la sexualité». porque es cierto que históricamente y en un gran número de culturas. Creo incluso que la relación hombre/mujer ha trastocado constantemente esa relación dueño/esclava. Podría objetarse a estas consideraciones que la historia muestra cómo el reconocimiento del matrimonio por parte de la sociedad busca más reforzar el control social sobre lo conyugal. a la vida conyugal. Considero importante este aspecto. que se escapa. que la relación hombre/mujer ha sido vivida como una relación dueño/esclava. 350). Études. ¡las cuales provienen. Al comprometerse a reconocer la existencia de esa nueva entidad. hay que notarla aquí con sumo cuidado: subraya la irreductibilidad de lo conyugal a lo social. la nación. y el hombre se erige en dueño y señor: la mujer se torna esclava suya. que reconocer la primacía estructural del matrimonio. con abundante bibliografía sobre la celebración del matrimonio en la Antigüedad (p. el hombre ejerce de amo y se impone como tal. Perfilemos algo más esta idea. y E. . op. pues no se conoce sociedad alguna que obligue a los esposos a hacer el amor en público14. hasta donde sabemos al menos. Le mañane. la colectividad. los ritos o símbolos públicos que marcan el compromiso del grupo para con una nueva pareja. el ruido. al control social. Al hacerlo. se marca con un fuerte contraste el momento público del matrimonio y el momento privado. por necesidad. el deseo que tiene el grupo de arropar con su protección la realidad conyugal". como hemos visto antes. op. en su inmesa mayoría. Sorprende constatar cómo en todas la sociedades. porque pertenece a su propia estructura. de estar presente. imponerle sus normas y modelos. de peso. se da esa nueva realidad de la pareja. Al hacer esto.. como dice el derecho romano. de la parte masculina de la humanidad! Por otra parte. Ese carácter del matrimonio que no puede ser reducido a lo social es lo que quieren resaltar. impidiendo que llevara hasta el final su horrible destino. 14. en lo sexual y en lo conyugal que siempre se ha resistido y se resiste aún a su confinamiento en las solas categorías de la política y de la economía. es decir. estoy persuadido de que la relación hombre/mujer es una «dialéctica a dos niveles» (CHIRPAZ) y que. París 1966. la sociedad. El Estado. de uno de los debates de nuestra época. pues. los padres. aunque indispensable a su propia vida. Ahora bien. Una vez más me remito a los estudios sobre las sociedades antiguas. porque parece indicar 12. como sabemos. a pesar de la contundente apariencia del testimonio histórico.

la ética misma es una gracia. El matrimonio es un acto social. bajo la triple modalidad de la fidelidad. fracaso donde los haya. antes incluso de que se les preste atención. es el hijo quien mejor simbolizará todo su valor. sino de la realidad de las riquezas potenciales que entraña la existencia de toda pareja humana. por el contrario. aquello que persiste a pesar de una insoportable relación o de un amor servil. Se trata de diseñar una perspectiva que modifica el modo de ver las cosas. La pareja. el reconocimiento de que la pareja es el horizonte genuino de la sexualidad. un descubrimiento de maravillas que ya están ahí. Pero no hay que confundir los planos: la fidelidad no se justifica por los hijos. hay que decirlo.» 193 que las sociedades humanas han reconocido que la relación hombre/mujer es primera y primordial. Partíamos de la afirmación teológica de que la diferencia sexual encuentra su sentido cuando es referida a la alteridad de Dios. que hay que adquirir a precio de absurdos. sino como descubrimiento progresivo del otro y realización de un proyecto). algunas veces. hemos visto que podía convertirse en lugar de una triple experiencia del amor. ¡y que nuestras sociedades no han conocido de momento sino torpes esbozos! Podemos. sino el reconocimiento vivo del otro. pacientemente hay que buscar y construir. a creer en el paciente reconocimiento del otro que. precisar nuestra afirmación preliminar del carácter esencialmente social del matrimonio. éstos simbolizan la creatividad de la fidelidad y sus desafíos vitales. ¡Y haría falta.. alteridad que la Biblia explícita como misterio del amor de Dios. como si nos situáramos ante un ideal magnífico. es el hijo quien simbolizará de manera . se convierte ineludiblemente en un moralismo insoportable si se olvida que es la consecuencia—¡y no la condición!— del reconocimiento de la alteridad de Dios. Ahora bien. Hablar de la pareja como hemos hecho aquí puede despertar no pocos desalientos y nostalgias. en un proyecto. sólo se consigue con duro esfuerzo. ideológicas. pero podríamos ser malinterpretados si no añadiéramos al punto dos consideraciones fundamentales: . la experiencia conyugal es a menudo algo muy distinto. en este sentido. violencias y conflictos.192 DESEO Y TERNURA «EL HOMBRE Y LA MUJER. Si la libertad permite a cada uno de los miembros de la pareja una existencia singular y común al mismo tiempo. según el Evangelio. pero lo es fundamentalmente porque en su misma esencia expresa la promesa de una sociedad reconciliada. Pero no es nuestra intención invadir el campo de los consultorios sentimentales o de los psicólogos. o a inscribir de modo responsable su vida afectiva en el entramado social. sin duda. En este sentido. no obstante. es que ella constituye. a nuestro entender. un camino ya desbrozado. de la primacía de su Palabra. y cada vez menos en una una sociedad como la nuestra. una realidad prometida. en la que la finalidad de la vida no es la rivalidad mortal. de que en este ámbito sólo hay casos particulares en los que no encajan reglas generales. hemos podido describir el desafío ético de la sexualidad como el paso de la codicia al amor. inaccesible por hermoso. ¿Hay que repetir que todo esto no suprime ni el fracaso ni las opciones a veces dolorosas? ¿Cómo podría uno comprometerse en ese arriesgado desafío sin toparse con reveses? Hay fracasos que revelan mejor que los éxitos lo que habita en nuestra más profunda intimidad. que permite ver lo que no es evidente. fundamento de toda vida social. y que. realidad de la promesa con que Dios ha dotado. a) Esta perspectiva cristiana carece de sentido si se la separa en cualquier punto de su fundamento teológico. La promesa no es el sueño que permite evadirse de la dura realidad. morales o espirituales de tales fracasos. con el fin de que así sea posible la misma vida social. Habría también que evocar las razones psicológicas. Toda la ambivalencia del matrimonio está sin duda ahí. resumimos el camino recorrido. fundamento de las demás relaciones posibles. es. Pero no es de eso de lo que se trata. un «por-venir». en ese reconocimiento social que siempre corre riesgo de adulteración: reducir a la pareja a la conformidad de un modelo social en lugar de reconocer en ella la libre fuente de toda vida posible. porque coloca en el centro de su mensaje la Cruz de Cristo. a la relación entre el hombre y la mujer. horizonte de la sexualidad: llegados al término de este apartado. otro volumen para hablar de los fracasos de la vida conyual! Podría mostarse particularmente por qué buen número de parejas no llegan a comprender la alteridad. Pero ¿acaso no sucede lo mismo en la relación del hombre con Dios? Nota adicional: ¿Y el hijo? Si la fidelidad inscribe a la pareja en un tiempo creador. enfrentarse a la temporalidad de la existencia (es el sentido de la fidelidad que vive el tiempo no como lenta degradación de lo que fue. b) Vislumbrar esta perspectiva no es ignorar el fracaso. y constituirá siempre. Pero. Esta pareja. cabe decir que la pareja humana es todavía una promesa. La historia de la institución conyugal da claras muestras de esa ambivalencia. o aun cuando la ternura queda reducida al sinsentido. tampoco es culpabilizar a los que no se suman a ella más que parcialmente o a duras penas. Pretendíamos recordar la perspectiva de fondo de la ética cristiana de la sexualidad. este fracaso significó precisamente el triunfo del amor de Dios tal cual es en verdad: don. Y parece que todas las sociedades humanas hasta la fecha han considerado que su postura ante la pareja debía ser ofrecerle un lugar bien definido y protegido en el que el hombre y la mujer puedan vivir su sexualidad. sociológicas. o a vivir la temporalidad como una promesa. Desde ahí. recordar que el cristianismo reconoce la positividad del fracaso. ahora. fragilidad. mejor que nadie. sabedores ellos. sino una invitación a creer en la esperanza que lleva implícita el proyecto de la pareja humana. Sin estas raíces teológicas. la moral cristiana no es más que un árbol muerto por el que no corre el temblor de la savia de la vida. de la libertad y de la sociabilidad. sí. La experiencia conyugal permite al hombre y a la mujer descubrir el verdadero alcance de la alteridad (en este sentido es en el que hemos hablado de la libertad). y comprender el espacio social como lugar de encarnación del amor (lo que. es decir. en la que la vida es acogida y disfrute y no competición y esclavitud. las más. repitámoslo: no hablamos de un ideal. Si la pareja es una humanidad por hacer. y que. alcanza la cumbre de lo maravilloso. riesgo. se erige en característica clave del matrimonio).. El hijo expresa hasta dónde llega en realidad la simbólica del don y del intercambio entre el hombre y la mujer que se unen mutuamente: hasta permitir que otra vida nazca y crezca.

enraiza al hombre y a la mujer en una ilusión por la vida que viene de más allá de ellos mismos. expresa el reconocimiento del valor liberador y creativo de la misma alteridad. a la larga. en signo de la necesidad que tenemos de reconocer que la vida sólo es tal cuando se acepta no acapararla egoístamente. Quandje dis Dieu. Pero esto no nos dice aún qué lugar ocupa la sexualidad en la pareja una vez constituida ésta. Éste es signo de que la auténtica libertad implica comprender que la última realidad de la vida no nos pertenece. de la creatividad. Hasta el punto de que sólo los que se desplazan. Jeremías. que sólo el amor. a la aventura de su mutuo reconocimiento. Pues el cachorro humano. que no cabe hacer del hijo el fin primero de la relación entre el hombre y la mujer. Sobre este punto léanse las bellas páginas de J. tierra de promisión. ha puesto en movimiento: Abrahán. negativamente.. hacia Canaán. es el juego erótico el que posibilita a la pareja no caer en la rutina de lo formal de una relación desabrida. por su parte. o cuando se decide tenerlo. Esta experiencia de la alteridad de Dios ha determinado. Se trata de organizar (valga la palabra aun cuando puede prestarse al malentendido de una interpretación técnica o política) la relación de dos presencias carnales. el propio hijo pueden darle sentido. Dios adviene en el tiempo. pertenece al amor. Si éstos se quedan en meros progenitores. Nosotros distinguiremos la procreación como finalidad natural de la sexualidad. sino también como horizonte esperado y pretendido de la existencia conyugal. al igual que la alteridad de Dios no halla su sentido a no ser inscrita en el tiempo y en el espacio. una vez más. tan moderno. y mucho menos su única justificación. P. en cambio. la diferencia sexual no revela la profundidad del misterio del otro salvo si inscrita en el tiempo y en el espacio de la pareja estable y fiel. tierra de su posesión. creación de Dios cuyo fin es una promesa. Efectivamente. a diferencia del cachorro animal. renunciar a la omnipotencia imaginaria del pene. por último. He ahí. hijo.. y sólo ésta. ésta. Pareciera como si la relación sexual y la vida en común no tuvieran ya necesidad de ratificación social. Este simbolismo del espacio expresa también una conciencia histórica de Dios. por miedo. de confundir el erotismo con una técnica sexológica. obligado a abandonar Ur. Pues nunca puede crear por sí sólo semejante lazo: a lo sumo podrá. Reconocimiento que significa que la mujer acepta renunciar al hijo fetiche. Queda claro. él no es. y es tanto horizonte de la promesa como origen de la misma. Cosa que demuestra muy bien la nueva práctica conyugal que parece haberse instaurado en nuestros países: vivir primero una temporada juntos. Porque él llena el espacio abierto entre el hombre y la mujer mediante el reconocimiento mutuo de su altendad16. Pero hablar de juego. VALOR ESPIRITUAL DEL EROTISMO La Biblia vincula siempre el reconocimiento de la alteridad de Dios con el de la vocación dirigida al hombre de ponerse en camino para salir al encuentro de ese Dios-Otro. infraestructura genuina de la realidad social. por encima del placer que lo anuncia. y contra su moderno avatar que culpabiliza en cambio la afectividad y el sentimiento valorando tan sólo una sexualidad técnica. una vez más. nos encontramos al hijo como signo por excelencia de la creatividad del amor. hay que defender la creatividad de la sexualidad. ser mera víctima de una relación sexual sin amor. así como a su posesión libidinosa y narcisista.. David. lugar de pruebas y de revelación. puede llevarnos al malentendido. Paris 1977. De manera que en los tres niveles de nuestro esbozo ético. Pero.194 DESEO Y TERNURA «EL HOMBRE Y LA MUJER. instintiva. y no «creatividad de la pareja sexualmente unida». sino aquel a quien lo real debe su profundidad y su sentido. Para que el hijo sea. porque el hijo puede. la ternura. y casarse en cuanto el hijo «está en camino». la desnudez asumida y. Se trata de vivir la diferencia sexual como la posibilidad de una originalidad capaz de dar al traste con la mortal conformidad del «siempre lo mismo». POHIER. El erotismo significa aquí la voluntad de rechazar la 17. en particular las p. no nace «de la carne o de la sangre» sino más bien del espíritu y de la Palabra. Cf. por tanto. Se trata de otra cosa: la técnica convierte a los cuerpos en objetos y tiende así a reducir la alteridad sexual. de la profundidad del deseo que. y que el hombre acepta. y dando paso a la diafanía de las presencias. que se dé en su totalidad por el mero hecho de decidir practicarla: todas las parejas saben que es también una realidad a conquistar para que su opacidad primordial vaya ganando paulatinamente en transparencia. 16. y como si el hijo. por el contrario. Elias. no pudiera nacer sino en el marco de un acuerdo de mutuo reconocimiento entre la pareja y la sociedad. Psychanalyse etfamille. Lo llena porque su fragilidad y necesidad se convierten de inmediato en signo del riesgo del amor. pues. es el hijo. la importancia de la relación entre conyugalidad y sociabilidad. en signo. Decimos bien «creatividad del amor». tomada como fin en sí misma. «desplazados» continuamente a causa de Dios. que durante tanto tiempo ha culpabilizado la sexualidad. en cuanto constituye ese horizonte anhelado en el que el hombre y la mujer pueden sentir el peso real de su enraizamiento corporal en la bondad de la creación divina. donde ellos experimentan como juego creativo la no conformidad de sus deseos con las reglas y leyes de la existencia presente. es preciso que pueda simbolizar la alianza sellada entre sus padres. quien mediatiza la alteridad de Dios. Pues Dios no es lo que queda cuando se ha hecho desaparecer todo lo real. p. Moisés y el pueblo hebreo abandonando Egipto por el desierto. 3. como hemos visto. mientras que el erotismo. Contra el puritanismo. no sólo como causa de la vida común de los cónyuges. poner de manifiesto la carencia del mismo por la fuerza de las pulsiones de muerte que le habitarán. una comprensión específica de la sexualidad: ésta es el lugar por excelencia de la aprehensión de la alteridad del otro. y para conocerle hay que inscribirse resueltamente en el espacio y en el tiempo17. Si la conyugalidad inscribe la vida del hombre y de la mujer en una alianza. que es.. Pues la sexualidad no es una realidad simple.» 195 más perfecta ese descubrimiento de que el fondo último de la vida no nos pertenece. 13-48. por desgracia. DAVID. que a cada paso corren el riesgo de negarse. en puridad. quien simboliza de manera más adecuada esa sociabilidad del amor15. qué papel puede jugar. . Es el mundo. inútil defenderla contra otro con violencia o miedo. Paris 1976. puramente institucional. pueden esperar encontrarse con el Dios que les 15. 169. los que se ponen en camino.

que es capaz de nutrir un proyecto de vida común. que nuestros «nuevos moralistas». ese orden va preñado de una amenaza mortal para la pareja: tornarse fin en sí misma. más aún. como proyecto personal. El placer puede darse.. que adquiere idéntido sentido: el puritano y don Juan ¿no son primos-hermanos? 22. El nuevo desorden amoroso. . de mi muerte por tanto. y no. al deseo) a cuyo precio se está dispuesto a sacrificar el riesgo del amor. que nos parece ha de ser la de la ética cristiana. sino también de la sexualidad como don y promesa hechos a la pareja humana para que ésta pueda vivir. a saber. Es evidente que el hombre y la mujer que deciden formar una pareja. como intento de protegerse. que denuncian con mordaz ironía la ideología sexológica de moda con el fin manifiesto de hacer apología del «desorden amoroso». originar una vida ordenada a un proyecto global. A. en detrimento del otro. el amor sexual y erótico. ¡hay que preguntarse aún en qué condiciones! ¿Cómo puede. 19. hecho objeto. como pretende el discurso pasional (¡y el puritano!) ser destructor de todo orden? ¡De hacer apología hoy habría que hacerla no del «desorden amoroso». Barcelona 19883. 154. se da también una condena del placer por parte de la Iglesia que procede de justificaciones a duras penas defendibles. «Estúpida apuesta». pues cuando yo acepto al otro. que no es sino otro modo de eludir la precariedad de las instituciones. funesta porque no puede lograrse más que con el crimen. la colaboración de dos seres en la formación de una totalidad. en el hombre es el ámbito de la expresión del deseo —deseo del otro como presencia carnal—. p. como ilusoria afirmación de sí contra la muerte. inscrito en un espacio social específico. Esta tarea. es porque ha visto siempre en él una tentación para el hombre de negar con satisfecha simplicidad su condición de ser mortal. otro modo de dar muerte pretendiendo eludirla! Por no hablar ya de algo que evocábamos más arriba. y vivir algo de la alegría prometida por Dios al hombre y a la mujer. Se compromete incesantemente más allá de lo que sabe. el estrecho lazo existente entre una moral represiva de la sexualidad y un gusto más que sospechoso por el poder. FINKIELKRAUT. pensar que una pareja concibiera su seguridad como la posibilidad que ofrece el amor de eludir el conformismo? ¿Quién se inscribe en un orden cuya única regla es no censurar nada. comprendidos. más allá de los impulsos primerizos de la pasión. y la pasión. que el ideal moderno del matrimonio fundado en el amor está en crisis: «Es sabido que el matrimonio de amor es una conquista reciente. ¡a la postre. No obstante. a saber: los hijos. en este caso de un placer sexual. 21. en cierto modo es para negarlo como persona. ¿No encontraron acaso algunos grandes místicos placer en el mismo Dios! Es cierto que el placer es ambiguo. decíamos. ¿Sería utópico. el amor es una pasión y un placer a dos (o a tres. pero reconocido por los demás. ¡Primero seguridad. cuando ha sido fiel a su mejor tradición22. construida en realidad como sistema de autoprotección y de defensa narcisista del yo. ni siquiera de pasada. la pareja contemporánea es el desastre engendrado por esta estúpida apuesta»19. de cuanto pudiera recordar el destino mortal de toda existencia21. en efecto. Dice mucho del brutal rechazo que se hace a la temporalidad del amor. desean al mismo tiempo inscribir su amor en un orden capaz de mantenerlo. en efecto. Para quien no acepta hablar de ello más que en términos de placer sin pensar en el mañana. no es nunca simple instinto. de resistir a la tentación de vivir la pareja como refugio o remedio (a la soledad. Entiéndase bien. huelga recordarlo. que yo asumo. o más exactamente. reconciliar la institución terrestre del matrimonio y la vocación metafísica del amor. desterrando cualquier consideración que no sea la sentimental. donde cada cual deje aproximarse al otro sin encerrarle primero en los límites del sueño que se ha hecho de él? ¡Ya. por ende. Existía un hermoso ideal en la base de esta «monogamia al fin realizada» (ENGELS). en negación del otro.196 DESEO Y TERNURA «EL HOMBRE Y LA MUJER. claro está.» 197 banalidad del orden de las cosas y. como posibilidad de un orden de vida. pero el amor conyugal tiene mala prensa! Constatamos. Empuja a la búsqueda del otro porque el otro es también la promesa de un placer.. ni acaparar ni poseer nunca. se casan a partir de un «te amo». por tanto. el placer y el erotismo. sean capaces de escribir un libro de más de 300 páginas sobre la sexualidad y el amor sin evocar ni una sola vez. Y entonces el placer es vivido como afirmación de un poder capaz de dar al traste con el sinsentido y con la muerte. el fruto habitual del amor. Es tan legítimo como importante que intentemos ahora precisar el sentido teológico de lo que podría llamarse el valor espiritual del erotismo. quiere recordar: el placer puede transformar 18. Añadimos de inmediato que existe una manera de negar el placer. El sadismo es una funesta tentativa de negar la muerte. si reclama un partenaire. lo que sigue siendo después de todo. Bruckner y Finkielkraut. anulado como persona. por miedo a la fragilidad que revela. antes de un «nuevo orden amoroso»! Defender el amor en todas sus facetas. ese otro se erige siempre en testimonio de mi propio límite. no sin estupor. y hasta en contra del otro. El placer puede. No hay proyecto que valga. goza de mala reputación en la moral cristiana. 20. o a diez. reducido como queda por nuestros autores constante (¡y neciamente!) a una necesidad de orden (¡ese pecado sin remisión!).. en nombre del cual cada uno de los dos se ve impulsado a sacrificar su creatividad. El placer. 157. ya habrá tiempo de pensar en lo demás! Los espíritus algo exigentes contemplan consternados semejante espectáculo de la pareja conyugal sumida en el conformismo y la costumbre. p. de lo que puede. personal y social a la vez. es decir. La sexualidad. iluso refugio frente a los escollos de la vida. Eso es lo que la Iglesia. adquirir la forma de negación del otro. salvo nueva información en contrario. P. «la obligación de expiar la seguridad por el tedio y de elegir la monotonía del hogar contra los azares de la inconstancia»18. pura espontaneidad sin proyecto20. de base turbulenta. como bien muestra la experiencia. De ahí que si la moral cristiana ha desconfiado continuamente del placer. Ahora bien. Ibid. que siempre lo ha considerado sospechoso aliado de los falsos valores de este mundo en detrimento de Dios. propias de una moral obsesiva. que hiere y es herida. BRUCKNER. o más) que no tiene otro horizonte que el de perderse en el presente. ha pasado a ser base de asociación? El amor liberado no aguanta. en la medida en que. negación que siempre deriva. implica hablar de la pareja no como algo que da sentido a la sexualidad. hace poco que las parejas se eligen libremente y. o a cuatro. ¿qué ocurre ahora cuando han desaparecido los obstáculos exteriores a la realización del contrato amoroso. Es muy significativo. para quien no es capaz de concebir que el amor se inscribe siempre en un espacio y en un tiempo que siempre puede fecundar un proyecto de existencia. Pero no basta con apostar por que el amor tiene una posibilidad de futuro. a nuestro entender. instrumento de placer. la creatividad de la propia pareja.

Tal búsqueda del placer lleva a rechazar cualquier limitación. y frecuentemente violenta. ese gusto por la vida que el placer provoca es la huella de la Palabra que le funda y que no posee. y hace sensible al hombre. 24.. Liberado de la ficción imaginaria en la que él se alinea. le es implícito. se impide de modo inconsciente y perverso el surgimiento del sujeto humano»24. no menos peligroso es el rechazo del placer. Compárese con el último film de PASOLINI: Salo. 120170. un insoportable recordatorio de la propia finitud. en relación con otro. Por supuesto. cuando el mismo placer ayuda a asumir la propia fragilidad. 99 (lo* subrayados son del propio autor). pues si en la Iglesia se condena de buena gana el placer sexual o el gastronómico. La negativa a dejarse descentrar por otro. Porque el otro es. por mucho que el placer le una en un momento en el que parecen desaparecer todas las distancias. ¡el placer bien entendido es la expresión de dicho límite! El hombre contemporáneo está amenazado por una violencia inimaginable23 porque reivindica la realización ilimitada de su deseo. de un poder sobre la muerte que se obtendría merced al rechazo de toda fragilidad y de cualquier tipo de apertura al otro. Lo que acabamos de decir puede probarse recordando tan sólo dos callejones sin salida. a los deseos sádicos de los adultos.198 DESEO Y TERNURA «EL HOMBRE Y LA MUJER. Insistamos un poco más en este punto: si el placer puede ser «peligroso» en la medida en que se vive como mera expresión de la angustia de la muerte. D. No se trata de oponer a una exaltación irresponsable del placer una ascesis que niega todo valor al mismo. o los 120 días de Sodoma. cuando en puridad. en nombre de una pseudo-espiritualidad.. «Pornographie: les montreurs d'enfants». es decir. se le impide al hombre acceder a su verdad. «Le plaisir et la joie». el placer corre el riesgo de no ser más que expresión de una búsqueda vana. sobre todo al otro. El narcisista busca la presencia del otro tan sólo para confirmar la legitimidad de su propia existencia. sino solamente alguien. p.G. todo lo que le recuerda al hombre que él no lo es todo. idolatrar lo real para encerrar a Dios en el claustro del yo. mediante la experimentación del placer. sobremanera la propia vida. 25.. nuestro cuarto capítulo). La perspectiva teológica que hemos adoptado nosotros sitúa el debate en otro contexto. Se logra la alegría. en los que el placer sexual se frustra tan a menudo al pretender asegurárselo desligando de la presencia ajena: el narcisismo y la violencia. en realidad esta oposición es del todo ficticia. basta observar que tal rechazo se refiere siempre al cuerpo. cuando no se busca escapar por él de la muerte. El placer es signo genuino de la fragilidad porque adquiere sentido gracias al contraste. en la enfermedad o en la vejez. Incluso hoy.. . VASSE. ésta ha de consistir en relacionar estrechamente conciencia de la fragilidad y reconocimiento del placer como signo en el hombre de un deseo de vivir que él sólo puede apaciguar si renuncia a imaginárselo por su cuenta y riesgo y se deja zambullir día a día en la presencia del otro. y justamente porque es presencia y no mero reflejo. Rechazar el placer es. en toda relación humana existe este componente. el sabor de la vida. ya que en ambos casos topamos con el mismo rechazo de la fragilidad de la existencia y de la muerte. comprendido el de Cristo «encarnado y crucificado». que le prive del peso de lo cotidiano para poder. p. como lo prueba el atroz reportaje de M. En el hombre. si no acepta el riesgo del sufrimiento.» 199 la presencia del otro en objeto manipulable. Lumiére et Vie 114. LANDES. que se reivindica el placer contra la limitación. entonces. Ese Sujeto no puede concebirse a imagen del yo. lbid. entregados sin defensas morales. «En la proximidad de la muerte es cuando el hombre experimenta que él es distinto al yo imaginario que cree ser. p. pero de la que vive cuando es capaz de asumirla: reconocerse «hombre vivo librado al dominio de la muerte al mismo tiempo que al deseo de vivir eternamente»25. se ve resurgir la antigua perversión gnóstica que desdeña la Creación y la condición de creatura y que se muestra incapaz de pensar la positividad del cuerpo. poseedor efectivo de todas las perfecciones imaginarias de un Yo ensalzado al rango de la divinidad. 1973. generar muerte tratando de afirmar la vida. El problema estriba en que el hombre no puede acceder a la profundidad que él le exige al placer si no asume su limitación. es decir. experimentada de modo inmediato en el dolor. Pero también realza. síntoma evidente del miedo al otro en cuanto éste siempre puede negarse a reflejar la imagen gratificante que el narcisista quisiera hallar de sí mismo. Pero la sexualidad puede convertirse en expresión privilegiada de esa cerrazón en sí mismo. es que le permita afirmarse viviendo a pesar de la muerte. Fuera de esta interpretación teológica. Si existe una teología del placer. Porque equivale de igual modo a considerase dueño y señor de la vida: «En nombre de un Dios. la propia limitación. De manera que. Esta crítica es fundamental. abolir los determinismos que le esterilizan por doquier. o del resentimiento contra la condición humana. como en la fiesta. 1977. Lo que se pretende así es evitar el riesgo de la propia fragilidad. que no le pertenece. Pues lo que el hombre demanda del placer. sólo puede darse a conocer por medio de Otro» D. ¡nunca se denuncia el placer intelectual o el espiritual! Porque el cuerpo es índice de precariedad. Se impone asumir el sufrimiento de no poseer nada nunca. merced a la palabra. rechazar la fragilidad. en Le Nouvel Observateur del 28 nov. que no le pertenece precisamente. 102. pero que le es dada de manos de Dios. a pesar de todo. VASSE. tan fugaz y tan amenazado. Reconocer la alteridad de esta Palabra es reconocer que hemos de morir a todas nuestras ficciones alienantes y mortíferas para acceder a la Resurrección26. En semejante desprecio del cuerpo por parte de determinados elementos de la tradición cristiana (cf. un Sujeto que no puede imaginar. llega a ser lo que es en verdad. que está tan difundida la confusión entre principio de placer y principio de realidad. conforme por lo demás sobre este punto a las geniales intuiciones de FREUD sobre el «principio del placer». Sujeto absoluto. «Le plaisir». Pero el placer no puede convertirse en ese signo de vida si el hombre se niega a escuchar el deseo que no logra acallar la necesidad apaciguada. ¡bid. si no ya legales. El otro se torna espejo donde él comtempla su imagen. p. al describir el placer como el signo mismo de la fragilidad de la existencia humana y del don de vida que. que él permite con el peso ineludible de un tiempo que conduce a la muerte. requerido tan sólo para confirmar 23. 102. por su sola presencia. Que atenta además contra sus hijos. 26.

que es al mismo tiempo encuentro de cuerpos y aproximación del misterio de las personas que no anula la unión de los cuerpos. Poner el placer en su sitio no es posible si no va unido al reconocimiento del otro como sentido y límite del deseo sexual. En estos dos casos. ¿Quién sabe si ese otro no provocará mi desventura? Toda relación humana comporta. para ver si las vides ya florecen. puede que esté buscando la posesión de ese objeto palpitante y caluroso que promete placer. 74. su traducción carnal. y me es necesario precisamente allí donde no llega la autosuficiencia. Desde un prisma así. 29. Cuando uno entra en contacto con el cuerpo del otro. «Yo soy de mi amado. El placer. p. por el espíritu. se torna belleza y vida otorgada al hombre. La caricia. apacigua. y eso le posibilita utilizarme como objeto. El deseo que impulsa al hombre y a la mujer uno hacia otro transfigura el mundo: éste se transforma como en carne del hombre. Para lograr el descubrimiento del otro es preciso primero superar los miedos que de por sí suscita.. y él me busca con pasión. fracasa estrepitosamente en su cometido. solamente un cuerpo bajo mi mano»28. le constituye cuerpo —mientras que en el esfuerzo o en el trabajo el cuerpo es instrumentalizado— porque ese placer despierta en el hombre potencialidades insospechadas. cit. invita. arriesgada y cargada de promesas.. Dado que el placer sexual. sea como sea. entonces. por su misterio irreductible. «. El otro anuncia la posibilidad de un hallazgo. Este gusto por vivir llevado al paroxismo por el placer sexual abre además al hombre y a la mujer a algo más.. Pero sería absurdo contentarse con el placer a secas. Ya el Cantar de los Cantares celebraba a la mujer como el lugar en que el mundo toma cuerpo. la paz que éste propone y de que está impregnado el placer que ella ha hecho nacer. de hallazgo. Eso es lo que expresa el gesto genuino del deseo.) No tengo entonces ya un ser frente a mí. no ya apoderarse de él. más que cualquier otro placer. p. frustrada por la muerte. el placer puede enclaustar al hombre en la autocontemplación de sí en su cuerpo. la caricia2''. Pero la caricia puede también expresar la búsqueda del otro como persona. La caricia. 73. Embarga al hombre algo que no le pertenece. don imprevisto y sin otra finalidad que la de estar ahí. donde lo carnal deviene comunión del hombre con las cosas mismas. yo puedo hacer encarnarse al otro bajo mi mano para apropiarme de él. Le corps.. Las conductas pervertidas de tipo sádico confirman más explícitamente esas coordenadas: rechazo de la alteridad y cosificación del otro. no es unívoco: puede indicar rechazo del límite (como es el caso en la utilización del moderno lema del «derecho al placer»). en efecto. para gozo de quien sabe. que quebranta el círculo de lo útil para hacerle acceder al mundo de la gratuidad y de la polisemia: el mundo aparece en su profundidad. capaz de evitar que ésta sea. el hombre y la mujer aprenden a celebrar el mundo en la frágil palabra de su carne.. El otro. aun dentro de su precariedad. que viene del otro sin ser tampoco suyo. porque en el acto amoroso el hombre y la mujer descubren la fuente más fecunda de sus representaciones del mundo. un riesgo de muerte y un anhelo de reconocimiento. disponible a mi antojo. en cierta media me mata.. al exaltarse a sí mismo contra lo que parece limitarlo. aproxima. Pues nosostros no oponemos amor «carnal» y amor «espiritual». CHIRPAZ. revela al otro la intención conciliadora de su compañero. Ibid. F. col. queda reducido a cuerpo cosificado. al abrigo de enebros pasaremos la noche. fascinación.. Amado mío. París 19692. de misterio. en objeto erótico (. es negado en su alteridad. Ese «algo más» cabe llamarlo. para hacer de él algo mío. es lo que envuelve al gesto. 72 ss. pero es también amenaza.. 27. La caricia puede encerrar dos actitudes opuestas. El sentido del placer sexual consiste en abrirse a la presencia habitada del otro. «La ternura no ha de comprenderse aquí como algo distinto al gesto sexual. el otro pierde su existencia real. en primera instancia. op. El otro se muda en carne. Límite porque el otro significa. se abre camino gracias a él y lo inunda por completo»29. vamos al campo.. 28. a saber: una real aprehensión de la vida capaz de poner en jaque a la muerte junto con todos sus paladines.200 DESEO Y TERNURA «EL HOMBRE Y LA MUJER. La maravilla a la que da acceso el placer es acogida por el espíritu cuando más patente se hace la densidad carnal de la existencia. ni como un aparte. En la experiencia del amor. por tanto. Seguimos aquí el excelente análisis de F. en descubrirle como rostro y mirada. Nos hallamos así ante la violencia crasa. pero también sentido de su cometido. que es de orden espiritual. el placer sexual. Otra manera de rehusar la alteridad es la violencia. ven. me objetiva.. es el componente esencial de la relación narcisista. Toda la cuestión estriba en saber qué es lo que rezuma el gesto sexual y si el encuentro de dos cuerpos es también el reconocimiento de dos presencias. El otro es promesa de placer. El otro: límite de mi placer. como fuerza de trabajo o como ocasión de placer. y el placer que me inclina a él es el índice de esa posibilidad. eso es cierto. es ternura. entonces. me reduce a nada. madrugaremos para ver las viñas. participación en su verdad. si ya se abren las yemas y si echan flores los granados. Initiation philos. y allí te daré mi amor. CHIRPAZ. de su presencia. SUP.. antes reconocerlo. hace experimentar al hombre la coincidencia con su cuerpo. confundir el índice con la cosa indicada: lo que tan voluptuosamente anuncia el placer (¡tanto que el peligro es quedarse ahí!) es la riqueza vital del otro. Los poetas lo saben bien cuando describen el amor del hombre y la mujer como lugar donde el mundo cobra sentido. . pero también puede invocar desde la fragilidad asumida el hallazgo de algo capaz de llenar la vida de veras. que le es imposible al hombre alcanzar en sí mismo y por su cuenta su cabal realización: el otro es siempre eso que me falta y de lo que tengo imperiosa necesidad.» 201 la validez del sujeto por el placer que esto le reporta. Si el otro no me reconoce. p. ahito también de fragilidad y de vida. De otro modo: porque le descubre que él es en verdad carnal.

Pues esta última no celebra ya el acto amoroso como don y presencia.11-14) la misma naturaleza aparece como habitada del deseo amoroso de los amantes. Y por lo que se da un vínculo evidente entre una visión funcional y tecnocrática de la relación del hombre con el mundo y la invasión de la pornografía. es siempre poesía.» 203 Perfuman las mandragoras y a la puerta hay mil frutas deleitosas. Y como otrora. mi amado. ¡Ay.8-10). Para nadie más que para ti. Valgan dos muestras de esa profunda y ardiente celebración31: «Hoy todo es para ti. En un bellísimo poema. El equipaje de los corceles del espacio. Un texto como el Cantar ilustra de modo admirable lo que hemos dado en llamr el valor espiritual del erotismo. y su comunión originaria con el mundo y con las cosas. Por eso «hacer el amor». Ese viviente tocado del escalofrío de la muerte y que le da la espalda desesperadamente a la sombra. 30. MALRIEU (1915-1976) es escandalosamente desconocido. el triple canto del mundo. y tu vientre. que se pone al frente de la comitiva. en universo: «Esa curva de tus caderas como collares. uno de los más grandes poetas franceses contemporáneos. por último. acto que organiza el mundo. titulado «Hectáreas de sol». V). Para ti. para celebrar el amor. porque abre la ventana del misterio mismo de la vida. mejor que en su cuerpo. como aroma de manzanas. el calor maduro. suivi de Héctores de soleil. sucede lo contrario. efectivamente. no primaria ni esencialmente por motivos estéticos.. Préface á l'amour. J. es ella. frágil y palpitante. en ese ídolo que promete excelencias y sólo proporciona gusto por la muerte. según la bella expresión popular. tu sexo. . que el cuerpo del amado o de la amada.. En mis manos te traigo brazadas de paisaje. los racimos.. para ti». significa tanto acogida del deseo como ternura de la entrega. tu boca es un vino generoso que fluye acariciando. la sombra que se desgarra donde el aire está desnudo. sólo para ti. A nuestro juicio. una copa redonda. al partir para nuevos mundos. En otros sitios. Ante ti. El hombre escrutado hasta en los sueños y magnánimo en recoger en torno suyo sus estaciones pasadas. de la palabra y de la carne. Es la palabra la primera en apaciguar los miedos y la agresividad. frutas secas y frescas que he guardado. Porque el erotismo es. testigo como es del misterio de una vida. del lazo que el hombre percibe entre su particularidad y su límite. Todas las palabras del poema te miran. Pedigüeña candida. labor de orfebre. El mundo. Yo soy quien tú conoces. son para mí tus pechos como racimos de uvas. porque sólo ella es capaz de alejar la opacidad de la necesidad para dar paso a la plenitud del deseo. Belleza ésta que se concentra de algún modo en el cuerpo del amado. Honfleur 1971. El temporal del deseo. tu aliento. y el mundo se trueca en cuerpo. tus pechos. Palabra que arraiga en la Palabra de Dios. como crías mellizas de gacela. brilla como misterio único de la persona. porque en él es donde echa raíces la imaginación humana. Sólo para ti. fuente de toda palabra «dialogante» (por oposición a lenguaje utilitario) y porque es también en él donde el hombre experimenta su fragilidad mortal y sus irreprimibles ganas de vivir. tu cuello es una torre de marfil (. en su proximidad ofertada. Por el contrario. siempre —y esa es mi única ley— tengo que traerte cosas nuevas para ti. Jean MALRIEU30 supo reunir con precisión.. sino como palpitante fragilidad de la vida.) Tu talle es de palmera.2-5. 31. Y mira cómo piafa de impaciencia. remisión. sobre la grupa.202 DESEO Y TERNURA «EL HOMBRE Y LA MUJER. cuerpo del hombre en tanto habitado por una presencia. En este fragmento del Cantar (7. primero un cántico que celebra en los cuerpos la belleza de la vida. sino porque ese cuerpo. La carne. rodeado de azucenas: tus pechos. en la promesa creadora de Dios. 109-120. Para ti. p. la que celebra al otro como don irreductible para siempre. y la que impide que la sexualidad se convierta en esa pseudo-sacralidad. ya que han sido totalmente eliminadas del mundo y del hombre. en esa extrema peculiaridad del acto sexual. La palabra. en fin. el mundo. ¡sin duda porque nunca siguió las modas de los mejores literatos parisinos! Se hallará la lista de sus obras principales en la Bibliografía general (cap. Yo pensé: treparé a la palmera a coger sus dátiles. no la carne como superficie sobre la que resbala la mirada codiciosa. como don posible de lo que en los ojos del otro.. El cuerpo del amado se torna mundo donde se pondera la belleza del don. la palabra y la carne se dan cita y se exigen mutuamente en la celebración erótica del amor. Ropas de color que el viento se prueba en los árboles bajo la mirada serena de los montes.. El erotismo es entonces la celebración de ese misterio.!» (7. Yo he gozado de tu presencia y hallado gracia. los marinos pedían audiencia solemne a la corte regia. habitado también él de presencia. se transforma en naturaleza. rebosando licor. El amor queda degradado a funcionamiento de cuerpos instrumentalizados y la pornografía se precipita en la mortal fascinación de cuerpos sin presencia que remiten sólo a la nada. montón de trigo.

. Sexo de tardes de verano a la vera del canal. Aprieta tus brazos. Tengo mil bocas para gritar. peje del viento. a barcas con ancla —gemido de navios—. tras su periplo subterráneo.. En la sexualidad humana hay. sin duda. ¡Y qué importa si tengo que morir! ¡Que nos coja en su canto de fuego como al insecto que lleva la golondrina! Gritemos la buena nueva De la muerte. Medra el océano. La dulzura —la que se adivina en la acémila cuando hunde su hocico grueso en la alfalfa—. y apertura a una alteridad. sexo de la tarde. de la piel. Extiéndelo. que es. Tu nombre Sobre la llama muerta de las piedras (. La carne me es tierra natal. El fuego breve. con marcha solemne de bestia de forraje huyes. restaurar en el hombre el gusto por la celebración erótica. y al mismo tiempo amante frágil y fiel. la sombra del melocotonero sobre el muro. La primavera es un pétalo que cae. Tú eres puerta del espacio. La obstinada fuerza oculta en la semilla. que acoge todos esos cantos. el poeta se confiesa carnal («La carne me es tierra natal»). En el amor. del cabello. Porque el otro es y permanece siempre otro hasta en el abrazo amoroso. donde el hombre experimenta la inmensidad del impulso que le invade. y no ese derecho que el hombre se otorga de dominar al mundo y de destruirlo. una réplica a la ideología positivista y técnica. príapo experto. con las estrellas brillantes? Pero es expresar también la fragilidad de la carne del hombre. ella. el hombre y la mujer descubren la fuerza prodigiosa del deseo que les habita y por el cual comulgan con la pujanza vital que anima todas las cosas. Todo es sexo —sexo del beso. que te busca y pena en tu noche. de la vida. es puerto y puerta a un tiempo. inventariando mejor tu poderío sepa yo qué hornaz de estrellas oculta. Reconciliadas». El mundo es convocado por el poeta. Deja de moverte. pues. Olor a pólvora. Se torna sexo.) ¡Ah! ¡Aprieta el mundo contra mi vientre para henchirlo de nuestro calor! Tú estás hecha de nervaturas. terroso más queterrestre. en un galope inmóvil. La fidelidad pareja a la del agua que. y la vida. a alquitrán.204 «EL HOMBRE Y LA MUJER. con la muerte toda a mis espaldas. mediante la cual el mundo se le ofrecerá como lugar de comunión. palabra que ha de consentir la debilidad y la muerte justo cuando está gritando el gozo inmenso e irreprimible de la vida: «Gritemos el amor. a la postre. Tú. El río feliz donde recuestan en doradas arenas los tenues muslos de la luz. él. árbol? Yo aprieto las piernas al tronco para ahuyentar los pájaros. Déjame decir Desnuda con los dientes tan apretados que no dejen pasar ni un signo de vida. ¡mas sólo cuando ella no se deja reciclar por el espíritu positivista y técnico! Uno de los desafíos éticos más cruciales de nuestro tiempo es. cielo arrastrado por la corriente. nos confunde. La fuente Como exceso seductor. el mundo entero y nuestro deseo. En algún sitio sopla fuerte viento en un bosque de abetos. «Tengo mil bocas para gritar. convertidos en yacientes. Las hojas se desnudan a manos llenas para mostar mejor dónde me esperas. se derrama de pronto a sol abierto. porque sólo él es lo suficientemente vasto para expresar la fuerza del amor. cuando ésta es celebración común. Te busco.. ¿Cómo expresar la profundidad del deseo sin compararla con el árbol. Bien sabes que no hacemos más que principiar un largo camino juntos. sexo de bolsos con broche. Tú eres puerta generosa. fraternidad de las tormentas. Sobrevolamos el placer. la de Dios. sexo de flores de conchas. Aquí estamos. príapo experto. Tu alisio perfume resbala por misbrazos. Llámame. hay que asumir la fragilidad para que la fuerza del deseo no se trueque . Parimos islas. Te busco. Punto de anclaje donde todo cobra sentido. Ante ti. Así aprehenden que la vida real es ese don que hace comulgar con las cosas y con los seres. Resbala por mi amor para. Ya no tengo nombre. con la llama. Di que yo soy la noche. Pero va todo unido: por eso. es decir. sexo de navios. Siento que se agranda el espacio como el pájaro sus alas a punto de convertirse en viento. licor seminal. Feminidad de las aguas.. con las islas sobrevoladas. en un galope inmóvil. con el pájaro. ¿Eres tú. de humaredas. Se torna mujer amada. Sexo de nostalgias. Merced a la sexualidad.» DESEO Y TERNURA 205 También el simple —estoy tonto de felicidad— tocado de bondad. con la muerte toda a mis espaldas». Te deseo mientras te estrecho. incapaz de menear la cabeza. al fin. dando voz a todos los ruidos del mundo. sin poder retener ninguno. el día. Hermosa jardinera. y por eso mismo más sensible si cabe a la fragilidad de ese canto. mi arma blanca como chorro de leche. Tú estás cada vez más desnuda para ayudarme en mi dura tarea de combatir la muerte.

como sucedió en la Cruz. pero no un cuerpo. esta mujer en concreto. AOT. «Él (el cuerpo) es el lugar de una presencia que se abre hueco en el mundo y se orienta hacia otro (hacia el Totalmente-Otro.» 207 en autoafirmación orgullosa y violenta de un derecho sobre el otro. por definición. queda claro.). una espera que he de captar. de un cuerpo anciano. por ejemplo— es ridículo. el hombre y la mujer descubren que sus raíces carnales.206 DESEO Y TERNURA «EL HOMBRE Y LA MUJER. El cristiano verá en el don que el otro le hace de su presencia encarnada el signo de la vida venida de Dios. la fuerza del don de la vida que ha sido hecho al ser humano. si lo quiere. FAESLER. al negar su fragilidad. en cuanto cuerpo habitado. o más bien. que utilizar aquí el condicional es una precaución retórica inúltil: esta ética ha existido.. en el que se permitiría. ¿Cómo dar rienda suelta a la fuerza de ese don sin pervertirla en afirmación de poder? Cualquier reflexión sobre la sexualidad —al menos desde el prisma teológico desde el que nos situamos— se decide. 6. un don que he de aceptar. viene de fuera. como un himno a la belleza inefable de Dios. creando inmediatamente un campo de comunicación y de encuentro. su Espíritu. Documento inédito. La presencia del otro en su cuerpo recuerda a su manera la fragilidad y el don. es volver a plantear la cuestión del sentido de la celebración amorosa. en el otro. Desaparece cualquier posibilidad de mostrar que una auténtica espiritualidad de la fragilidad y del don puede sos-tener la celebración erótica del amor.19). Primera Carta a los Corintios. o este hombre determinado. Una ética cristiana que se contentara con decir que la pareja es el horizonte de la sexualidad podría olvidar por qué la sexualidad tiene un horizonte. 1976. que constituye finalmente el signo más evidente de su vocación de «porta-voz». material y contingente. hasta en el frenesí erótico que él suscita en mí. a modo de frontera continuamente franqueada porque su polo do atracción es siempre el otro». Para expresarlo. y en cierto modo más allá: en mí. por la cual el hombre y la mujer se corroboran mutuamente y más allá de sí mismos. auténtica por deseada y esperada. en el ámbito de la ética sexual. su soplo vital (Gn 2. Convendría no abandonar nunca el sólido terreno de la antropología bíblica pues en él queda todo trabado: la conciencia de sí como conciencia de una fragilidad habitada de trascendencia. el reconocimiento del valor espiritual del placer es inseparable del reconocimiento del misterio del otro. por supuesto. ¡El lastre y la gracia! La fascinación de un don que se hace fragilidad. y del otro. El cuerpo es la densidad carnal de la presencia. como dice la Biblia. carne humana. Pero sería preciso. pero en cualquier otro puede descifrar. y no mediante la sutil cerrazón en la propia imaginación. aquel que puede. por el torbellino del deseo que suscita en nosotros. El tabaioso caminar de una pareja de ancianos apoyados uno con otro es tan «erótico» 32. negar que la celebración del mundo se ha transformado en comunión con un don. el lenguaje descriptivo objetivo —el médico o el psicológico. y del mundo a Dios. deseado(a) en cuanto tal. reducida entonces a mero medio canalizador. una presencia que he de acoger. es decir. un cuerpo se encuentra32. el mundo y su propio deseo: reconocer el valor del no poder. para sucumbir a esta tentación. en tanto que remite igualmente a Otro que le fundamenta. Conduce al falso dilema entre una exaltación irresponsable del placer y una ascesis que le niega valor alguno. La diferencia sexual no es un desgraciado accidente que una sana espiritualidad permitiría borrar: es la condición precisa del descubrimiento. el dato institucional en la pareja. su participación en el impulso vital que anima el mundo. que le ha llevado progresivamente a despreciar la naturaleza. Al negarse a preguntar sobre el valor espiritual de la sexualidad.7). el testimonio ambiguo de una presencia. no existe sino por otro. es decir. Reconocimiento que significa. para expresarlo bien hay que evocar con metáforas lo que se oculta «detrás» del cuerpo. esa vida mantenida a pesar de la omnipresencia de la muerte. la palabra de Dios al mundo. en la conmovedora ternura que provoca en nosotros. Y.14). ambiguo porque esa presencia está a la par ahí. primero. y que no os pertenecéis?» (PABLO. la posibilidad de reconciliación del hombre con la vida. El cuerpo del otro es siempre. acto. en el frágil placer que promete. Ahora bien. El hombre no lo es todo. estaría privilegiando. lejos de significar una «caída» de lo humano en lo infrahumano. pero también sufrimiento. La consecuencia lógica. es un signo que he de descifrar. pues. en ese lugar que constituye su cuerpo. En la experiencia del amor. incluso de modo avasallador. bajando a lo concreto. y más aún si despierta en mí el deseo. Si la belleza de un cuerpo joven puede evocar. de la ética cristiana deben ponernos alerta: es un error teológico grave rechazar todo valor espiritual al placer sexual y al erotismo. Celebrada de tal suerte. que he de imaginarlo para salir a su encuentro. la sexualidad puede conducir ciertamente a una especie de panteísmo. socializador de la violencia del deseo. o del erotismo. nos hace ver. como encerrada en su rostro. la experiencia de la disolución de la conciencia personal en un todo indiferenciado natural. Une interprétation de la Résurrection. pero también muerte. por ende. deseo. belleza. precisamente a través del misterio del otro. después. la otra belleza. Porque no hay más que un camino para cuestionar en serio el mortífero afán de poder del hombre moderno. se puede describir un organismo. M.. sino en participación en un don que viene de fuera (¡de Dios!). Es claro. como lo anuncia la Resurreción. . lo «ausente» que se me hace presente por mediación suya. pues «la Palabra se hizo carne y puso su Morada entre nosotros» (Juan 1. en sus ojos. esa vida ofrecida incondicionalmente. su sumisión a las fuerzas del instinto y del deseo. y único(a). exclusión de la alteridad. portar la voz.. el irresistible potencial del sueño de belleza que impulsa toda creatividad humana. el panteísmo es. niega también el don que en esa misma fragilidad le asegura la gracia de Dios. y del mundo. Dios. de la fragilidad. viene del otro. El cuerpo del otro. como hemos visto en el apartado histórico. por anticipación. «¿O no sabéis que vuestro cuerpo es santuario del Espíritu Santo. la presencia de lo que excita y colma su deseo de vida.. de que toda vida auténtica. son la condición de posiblidad de la fascinación. no consigue hacer tambalear a la ideología positivista a la que se opone. ¡porque se ha erigido en la única ética cristiana ortodoxa! La experiencia secular. y los fracasos. de una libertad que se hace proyecto. que está en vosotros y habéis recibido de Dios. que una celebración panteísta del amor. en el sentido que se dé al placer y al erotismo en la elaboración ética resultante. más secreta. necesariamente. una relación con el cuerpo del otro que no esté dominada por la codicia. Desgraciado aquél que quiera evadirse de su lugar y rechazar el límite de su cuerpo. gesto y ofrenda.

en nombre de la cual. a replegarse en una concepción de pareja poco ambiciosa. de maravillarse de lo que nunca deja de embargarnos mientras vivimos nuestro cuerpo.» 209 (en el sentido mencionado más arriba) como el febril arrebato que impulsa a la joven y al joven. sino. o viceversa. Hay. tiene consecuencias inmediatas: conduce al rechazo de una sociedad abandonada al socaire de las fatalidades impuestas por la productividad económica. hasta en su deseo. ¡existe una opción fundamental que no puede esquivarse!: o bien comprometerse en el proyecto conyugal tal como lo hemos definido rechazando así la prioridad de la relación económica. El hijo es el resultado más evidente de esa inscripción del deseo en un proyecto creador. reducida a mero «asunto privado». Lo titulábamos: «El hombre y la mujer: la humanidad como tarea». reconociéndola como estructura fundamental de toda relación social. Si esto es así. su ejemplaridad como estructura fundamental de toda relación social. así como al rechazo de programas políticos que no ofrecen más alternativa que una defensa del individualismo. se impone a las familias un habitat que les imposibilita la vida afectiva y social. es más bien. cuando en realidad lo que intenta es reforzar en el terreno de lo político. Pero no hay aquí preeminencia de un dato sobre otro. en proyecto de humanidad. Es preciso que el deseo se haga vida. que obliga a descubrir al otro tal cual es. el compromiso ético de los cristianos en este terreno ha de ser muy decidido: casarse es permanecer fiel al proyecto de libertad que implica. La escasa simpatía que provoca hoy el matrimonio. Este contexto determinado ¿permite o no realizar este proyecto? No es posible. Lo fascinante es que la humanidad es dada desde el inicio como pareja. comprendida la conyugal. que constriñe al hombre y a la mujer a unos horarios de trabajo y a unos desplazamientos que destruyen toda creatividad. Pero no el único. 4. No nos engañemos. estamos ante un signo de crisis de civilización. pretender llevar adelante una pareja conforme a las directrices de la . a la crisis de la relación conyugal. conduce también al rechazo de un orden social en el que la mujer queda apartada de las responsabilidades porque no tiene acceso a los medios económicos. tal como quiere y afirma la tradición bíblica. con su opacidad. más allá de los sueños de las apariencias o de las idolatrías. de lo social y de lo económico los controles orientados a una mayor productividad. Que se socialice. que quiere inscribir la fuerza creadora del deseo en el espacio y en el tiempo. fundado en la confianza mutua. En continuo contraste con lo real. que este dualismo significa en realidad que la relación hombre/mujer no es considerada como originaria y estructurante. casarse es contradecir un orden social que aparenta ser liberal y permisivo en el campo de lo. ya lo hemos dicho: el matrimonio ha de posibilitar también lo que hemos llamado un ejercicio de liberación y de creación comunes. y vida humana. acogida y gracia. Van de la mano: la responsabilidad y la fascinación. el índice de una interiorización de las normas impuestas por la ideología tecnocrática y económica imperante. El examen de lo real. libertad y conyugalidad».208 DESEO Y TERNURA «EL HOMBRE Y LA MUJER. por ejemplo. con su densidad. Tal opción. una responsabilidad ética en esa voluntad de no eludir la realidad. o. lejos de ser un signo de protesta. pues. los cristianos pueden verse tentados. Esta busca. sin alcance social. Tarea ética donde las haya que nosotros hemos descrito en la segunda parte de este capítulo valiéndonos de los tres términos de «fidelidad. Hay que advertir que eso sería abandonar de lleno la perspectiva cristiana. o mejor: por encarnar en ella el amor para que éste se convierta en fuerza creadora. de inscribirse en una temporalidad de la que sentirse responsable. y sea como fuere ese cuerpo. mantener la tensión entre los dos datos aparentemente contradictorios del dilema. Rezuma aquí uno de los temas favoritos de la ética protestante que siempre ha recalcado la función social de la pareja conyugal. como si fuese preciso poner manos a la obra para merecer el don y el embeleso. entre la responsabilidad y la fascinación. el combate por la fidelidad. CONCLUSIÓN Es hora de concluir este capítulo.. en ese empeño por arraigarse en ella. en su realidad. uno de los retos más decisivos de la espiritualidad cristiana de la sexualidad. según la cual. su verdadera hondura. a esta realidad es a la que se someten todas las demás. No uno sin otro. Porque optar por la prioridad de la relación hombre/mujer. convenida y asumida. que conduce. tal es. ¡Cuidado!. y que rebaja tanto a uno como a otra al rango de producto de consumo. a nuestro entender. para dejar advenir al otro en su verdad. No se trata de desexualizar el amor. como si primero fuera necesario acoger el don del otro para poder después iniciar una tarea de humanización. Y así es como el modelo económico acaba por imponerse hasta en el ámbito de lo «privado» (¡que a la postre bien se ve qué poco lo es!) de las relaciones afectivas y sexuales. así llamado.. de reconocer la auténtica profundidad del deseo. dejarse llevar por ese modelo económico. frente a la agresividad de la ideología anticonyugal en boga. En este sentido. la depuración de lo imaginario. Todo va unido: si la responsabilidad ética se aplica a llevar a la práctica las promesas inherentes a la pareja humana. incapaz de pensar la especificidad de la relación hombre/mujer. además. pues. eso acarreará inevitablemente tomarse en serio el contexto social en el que se inscribe ese proyecto. es también un combate por un determinado tipo de sociedad. subrayando el participio «dada». o la promoción de un colectivismo empeñado en reducir al máximo la posibilidad creativa de la pareja. Es la responsabilidad que expresa el proyecto del matrimonio. incluida la relación hombre/ mujer. Intentábamos así pergeñar el reto de la ética cristiana de la sexualidad. privado. Y al alimón. pues representa un peligro permanente para las pretensiones totalitarias. uno hacia otro. por el contrario. tarde o temprano. al contrario. por tanto. que toda una generación es incapaz de pensarse a sí misma como proyecto histórico. La responsabilidad es «la humanidad como tarea» a partir del deseo que une a un hombre y a una mujer. hacia la premura de una desnudez donde se agudizará y se calmará su sed. Manifiesta. en efecto. Dejar que crezca en nosotros toda la hondura del deseo. por la libertad y por la conyugalidad de la pareja en el matrimonio. Lo que se erige en originario y estructurante es la relación del hombre con las cosas que produce. En una sociedad como la nuestra. pues. La ética se torna reconocimiento. sin duda.

hasta conseguir no sentir su peso para dar al contrincante la ocasión de sentirse renovadamente liviano. hay un exceso que revela la recóndita riqueza de la existencia. Para empezar. ¡Porque qué difícil es socializar el deseo! ¡También lo es Dios. EPÍLOGO £1 doble combate de la ética cristiana ¿Hemos conseguido hacer plausibles nuestra ilusión por renovar la reflexión moral cristiana y nuestra convicción de que la ética cristiana puede aún presentarse en el campo sexual y conyugal como una propuesta valiosa que ponga en jaque el sinsentido de las pautas sociales actuales? Sea como fuere. y animada en su voluntad contestataria frente a la ideología técnico-económica de moda. A la moral cristiana le sucede a menudo eso. a no ser para cantar la alegría y. o más exactamente con su propia tradición. Combate de entrada negativo. Nos contentamos demasiado a menudo en la Iglesia con repetir las consignas de moda sobre «los tabúes de la moral judeo-cristiana» ¡como si quisiéramos se nos perdone nuestra culpabilidad por haber sido otrora tan puritanos! Es preciso primero informarse bien sobre los términos de esa nuestra tradición. como la cuerda bajo el pie del funambulista. en este caso. la de la fascinación. está el combate que la ética cristiana debe entablar consigo misma. su gozo de vivir y de luchar. En el juego amoroso. sin para qué. en lo que dice sobre la masturbación la «Declaración sobre algunas cuestiones de ética sexual» publicada por la Congregación para la Doctrina de la Fe. Dicho de otro modo: hay que elegir bien los frentes de batalla. a quien nada. Los más intrépidos tendrían motivos para asustarse si no recordáramos de inmediato la otra cara de la moneda. La creciente distancia que separa a los cristianos de hoy de la tradición de sus Iglesias no tiene por qué verse como una desgracia ni aplaudirse como la oportunidad largamente esperada de emanciparse de todas esas antiguallas.210 DESEO Y TERNURA ética cristiana sin plantearse las consecuencias políticas. sobre su contenido. obligación hecha trampolín. las que impone la responsabilidad ética. los esposos experimentan la no-conformidad de sus desos a las reglas y a las leyes vigentes de la existencia social. si se quiere que esta ilusión y esta convicción no se queden en piadosas intenciones. esperado como el lugar en que el hombre y la mujer pueden renovar su propia vida. conviene inscribirlas sin dilación en la realidad. impugnada en su espíritu de seriedad y en su peligroso afán de autosuficiencia. ¡El circunspecto protestante debe aquí dejar paso a la fantasía irreverente! La responsabilidad ética ha de ser impugnada y a la par animada por el juego amoroso. pero el placer nace precisamente de la habilidad de los jugadores para apurar al máximo los límites de esas reglas. Piénsese. Particularmente hay que reconocer que si la distancia existente se debe en gran parte a la esclerosis de la tradición moral. y sigue combatiendo enemigos desaparecidos hace mucho tiempo1. Todo juego presupone una normas precisas. necesidad negada con elegancia. . hay que precisar todavía que. y procurarse después un instrumento 1. e incluso doblemente negativo. No equivocarse de adversarios es una necesidad urgente para la ética cristiana. de jugar y de crear. por ella. ¡como condición de posibilidad de todo lo demás!. entre otros muchos ejemplos posibles. ni nadie. sin agresividad. puede domesticar para utilizarlo en provecho propio! El deseo se abre así como horizonte de la pareja. Juego gratuito de poema. Hay que hacer de ella el objeto de un serio análisis crítico. ni teología ni Iglesia alguna. pero también sin melindres. no lo olvidemos. también se debe al desconocimiento de enjundiosos debates que esa misma tradición supo superar. Queremos aprovechar por eso esta conclusión para aclarar con mayor precisión dónde se entabla hoy el combate con vistas a una renovación de la ética cristiana. a su incapacidad para encajar los nuevos interrogantes humanos. de semejante opción. que traspasa los límites del compromiso ético evitándole así anquilosarse en el formalismo. la vocación última del hombre y de la mujer a la libertad y a la dicha. felizmente en muy otro sentido. en el sentido amplio del término. Los frentes se van desplazando y es un tanto ridículo ver cómo un ejército sigue atacando las trincheras abandonadas tiempo atrás por el enemigo. texto propio de épocas pasadas que se debate en torno a una cuestión solventada hace tiempo. Vaticano 1976.

hacia la animalidad inframoral. en particular el de la superioridad «natural» del hombre sobre la mujer—. —y conviene resaltar este aspecto— una sexualidad sin proyecto. la misma impaciencia. a una desmoralización profunda de la sexualidad. BRUCKNER-A. Una sexualidad sin moral. un objetivo —consistente en hacer explícita la analogía existente entre la relación de Dios con la humanidad y la del hombre con la mujer. no es sino una pura abstracción ideológica!). de forma sacrilega. a saber. Y ese instrumento no puede ser sin más. en la Biblia. ya que la realidad es siempre el otro. ceñido a la realidad humana (¡no meramente a los tratados de moral!) y capaz de ensanchar sus fronteras en un sentido liberador y creativo.la mayor parte de los cristianos se equivocan al confundir. o más bien sin más proyecto que su propio «éxito». en cierto modo es idéntico el combate a entablar contra el puritanismo siempre al acecho en el campo de la moral 2. es de hecho una sexualidad que rehusa confrontarse con la ley de lo real. acabaría arruinándola. se convierte en el muro en que irremediablemente se estrella mi fantasma de omnipotencia y se destruye mi deseo de placer ilimitado3. aunque. es porque han descubierto (. que muchas de las denuncias. tan absoluto que quien pretendiera encerrarla en los límites de una moral. De principio a fin. hacer la crítica de su propia historia significa también tomar conciencia de los riesgos inherentes a un proyecto que pretende ser realista sin dejar de ser utópico. pero también ponerla en guardia contra todo idealismo: hoy. a no ser para resaltar un aspecto que a nuestro juicio justifica la importancia de este combate: el discurso «técnico-sexológico» que pretende imponer por doquier su nuevo imperialismo moral. su presencia o su ausencia en la realidad cultural y social de cada momento. con la dogmática puritana que. que es el de Jesucristo. el evangelio de libertad. por cierto.. 3. P. se malogra. lejos de ser la condición de la autenticidad de la relación que yo mantengo con él. Antaño. de un final ya asignado cuya proximidad aboliría finalmente la angustia de la sexuación». por decirlo de algún modo. Replique d'André Mandouze a Alfred Kastler» Le Monde. 17-21). la sexualidad es marginada. la tradición bíblica que la funda y la fecunda. 2. sigue siendo difícil proponer un estilo de vida conforme a la utopía evangélica y al mismo tiempo practicable..212 DESEO Y TERNURA EPÍLOGO 213 crítico que permita el necesario discernimiento en el denso y largo pasado de la moral cristiana. Es evidente. que el mejor medio para frustar el futuro de la ética cristiana es rechazar esa autocrítica ¡ exigida por el propio zmensaje evangélico! Demos voz a A. hoy parece temer que la moral le hunda en alguna ciénaga infrasexual donde ya no podría erigirse en dueño de su deseo. hombre o mujer. Pero en cuanto se realiza en el encuentro con otro. la cual impone sus normas y tiende siempre a reivindicarlas como absolutas. por cierto?) fuera garantía contra los riesgos del amor! Si se observa detenidamente. 19 nov. A la «moral sin pecado» triunfalmente pregonada por el doctor HESNARD la ha sucedido rápidamente una «sexualidad sin moral». por lo demás. El primero no cesa de reivindicar que el pleno reconocimiento de la alteridad del hombre y de la mujer constituye el sentido genuino de la creación divina. es decir. invirtiendo por completo los términos. FINKIELKRAUT. Nos hemos detenido suficientemente en este punto como para no detenemos nuevamente en él. y el segundo que no es posible vivir fuera de una realidad institucional. con todo.) que se les ha engañado»2. y una realidad sociocultural —que hace valer sus códigos. late la tensión entre una promesa. . la misma esperanza de una cuenta atrás. Barcelona 'I9XK. 44. al igual que ayer. Una sexualidad sin moral: topamos curiosamente con algo parecido a aquella imposibilidad de encontrarle sentido a la sexualidad que caracterizó a la época patrística. p. no de modo jerárquico sino basado en el reconcimiento de la diferencia—. el mismo deseo de neutralizar el sexo por el sexo. es decir. está también el ineludible enfrentamiento con lo que hemos descrito como la nueva normalidad sexológica (cf. De ahí que haya hoy tanta angustia respecto a la sexualidad. Este primer asalto de la ética cristiana contra su propia tradición tiene por objeto reabrirle el camino de acceso a su fuente originaria. simbolizado en el orgasmo. nos parece. cuyo misterio. y distinguir si se ha hecho patente o no a lo largo de la historia «la utopía evangélica». La tradición cristiana no puede ser juzgada más que por aquello de lo que ella pretende ser testigo y sucesora. ¡Como si saberlo todo sobre el sexo (¿qué sexo. «Le christianisme et le corps. más agudo. Decíamos que el combate de la ética cristiana era doble. que se plantea como deseo «puro». torpemente ideológicas a menudo. El nuevo desorden amoroso. «Es posible que la actual hipererotización de nuestras sociedades signifique una paradoja idéntica. El instrumento crítico está ahí. so pena de correr un peligroso riesgo. bien lo hemos visto. Y es descubrir que los fracasos de esa tradición no se deben a la mezquindad o a la imbecilidad de sus ancestros. se convierte así en el sentido total del hombre. p. formuladas por el pensamiento contemporáneo contra el cristianismo. sino más bien a la dificultad esencial de un proyecto abierto a una esperanza crítica e inscrito en la realidad.. conduce. que desquicia la autarquía del deseo. Para la ética cristiana. MANDOUZE: «. p. el hombre temía que el deseo sexual le arrastrara hacia abajo. por arriba. en la que se finge creer que es sin más una sexualidad liberada. Precisamente es este debate el que ha de servirnos de instrumento crítico para apreciar cómo ha recogido el desafío la tradición cristiana. En efecto. tienen tendencia a mantener sus distancias con respecto a lo que ellos llaman la "institución". No es difícil comprender el porqué: la angustia surge porque la realidad es percibida a la fuerza como agresiva. lo cree patrimonio suyo. De igual modo hoy. Al recurrir a la tradición bíblica como norma no hemos de olvidar. Siempre hay que volver a la tradición bíblica para hallar los criterios de evaluación de la tradición cristiana subsecuente. la sexualidad daba miedo. Si tantos cristianos. 1977. es decir. no realizado. había que eliminarla del panorama ético y confinarla a los márgenes de lo infrahumano. hoy en día. que esa tradición es ya de por sí tanto norma nórmala como norma normans. Encontramos en ella un debate interno entre lo que podría llamarse su polo utópico y su polo realista. Voluntad de dominio ésta que se manifiesta también en la extraña pretensión del discurso sexológico por reducir a un único saber todas las dimensiones del amor. el punto de vista del hombre moderno (¡que. movidos por un determinado tipo de catequesis..

». cuyo primer volumen está consagrado. de lo que puede transformar esa distancia en un espacio habitado. ya está en juego ese futuro. la publicación de una nueva coleción teológica titulada Kennzeichen. a las relaciones del hombre y la mujer en la historia de la Iglesia y de la teología. 4. no podemos concluir este ensayo sino con una confesión y una invitación: la confesión es que nuestra reflexión está marcada por una limitación evidente. 47 s. p. Menschenrechte für die Frau. el de France QUERE. hay que afirmar la importancia del no-saber. 5.. De donde la invitación con que parece justo dar fin a este libro. sobre el debate en el catolicismo. de nuestra capacidad y de nuestra voluntad de dejar al otro advenir en su palabra. sin embargo..) Porque Dios es Dios. Gelnhausen/Berlin. La femme avenir. No hay aquí otro a priori que el de la precedencia del amor sobre la ley. «La femme en milicu protestant». Ginebra (febrero)-agosto 1978. del don sobre la responsabilidad. sin embargo. firmemente. sino la distancia abierta por el sacramento de la diferencia. hay que bregar por restaurar el sentido de la fragilidad y del don. Neuchátel-Paris 1967. Personal significa aquí. en esencia personal (¡que no es lo mismo que individual!). Otro tanto sucede en la relación con Dios: «. n. el de la objetivación científica o el del terrorismo moral—. de la irreductibilidad del otro a ser encasillado en un conocimiento a priori. sino como posibilidad de creatividad en común en ese espacio abierto entre dos seres diferentes que se reconocen y respetan como tales4.. como el «sociologismo» que pretende someter los comportamientos personales a los determinismos de las normas sociales. invitación a las mujeres. En el ámbito francés. en particular a las teólogas. la cual no significa indiferenciación. el de la mujer. la de que es un hombre quien lo ha hecho. pues sólo mediante ella se hace significativa y efectiva la diferencia. como si fuera conveniente que nos sea sustraído aquello de lo que no seríamos dignos y cuya trascendencia no podría rebajarse hasta nosotros. . Sobre la situación de la reflexión teológica y la lucha por el reconocimiento de la alteridad de la mujer en los Estados Unidos. Quand je dis Dieu.". hombre que. tampoco la distancia del arcano.) No la distancia resultante de la ausencia por parte del que la padece o por parte del que la provoca. no puede estar presente más que en el espacio abierto por esa distancia. esa responsabilidad es. amén del libro ya clásico de Francine DUMAS. Alteridad que significa la búsqueda del otro. consúltese el trabajo de Elisabeth MOLTMANN-WENDEL. München 1974. de nuestra capacidad y de nuestra voluntad depende. debe ahora dejar paso a otro discurso. reconocido como tal. han de inventarla como lugar en el que sea posible descubrir el amor de Cristo. por que la alteridad del otro sea asumida no como distancia a salvar a cualquier precio —incluido el de la exhibición pornográfica. Una interesante confrontación ecuménica sobre La femme ha encontrado sitio en la colección «Églises en dialogue». a su creatividad y a su fragilidad..no hay presencia sin distancia (. (. no es preciso esperar a la Gran Noche de la revolución social para que sea posible una nueva ética de la conyugalidad. Contra la objetivación de la sexualidad. Christliche Initiativen zur Frauenbefreiung. porque atañe a las opciones fundamentales de la existencia. Cómo reconocer el don e inscribirlo en la realidad.. por el creyente. y por ellas de las sociedades. para que digan cómo ven ellas el futuro de una ética cristiana de la sexualidad. Paris 1977. Die Beziehung von Mann und Frau ais Frage an Theologie und Kirche. «La vocation de la femme» (ortodoxa). Por ello. en particular bajo su forma falocrática en la que el hombre queda reducido a hombre/macho. Hemos vuelto al punto crucial: el reconocimiento de la alteridad. Paris 1968. he ahí la responsabilidad ética. sobre «Las mujeres en la Iglesia». de Agnds CUNNINGHAM. hunde sus raíces en una convicción que no puede exigírsele a toda la sociedad (conviene recordárselo a los nostálgicos de un orden moral cristiano). pues. L'autre semblable. Rechazamos de lleno tanto el individualismo. Toda ética. J. Studien und Problemberichte aus den Projekt «Frauen ais Innovationsgruppen» des Deuíschen Nationalkomitees des Lutherischen Weltbundes. hay que señalar. relativo a la persona que han de constituir juntos el hombre y la mujer. de modo muy siginificativo. toda ética «cristiana» al menos. con la triple contribución de Tatiana STRUVE. Contra las pedantes pretensiones de las doctrinas en boga. cómo se alinean ellas en este combate y qué significa para ellas el capital tema teológico del reconocimiento de la alteridad5. «La femme et l'oecumenisme enreden» (católica) y de Francoisc l. si es cierto que se toma en serio sus palabras sobre el reconocimiento de la alteridad. entre ellos. uno y otro proceden de la misma incapacidad de pensar la alteridad como irreductibilidad creativa. Alteridad que sólo cobra sentido en un diálogo exigente que admite la distancia pero rechaza convertirla en barrera. leáse el dosier del Consejo General del Apostolado de los Laicos: Situations féminines. Por ello. así como los diversos artículos reunidos en Concilum 111. quien dirá que si no. bajo el título «Freunde in Christus werden. ¡Y también en una moral a priori! El hombre y la mujer han de inventar más que nunca su existencia en común. abolición a menudo exigida. desde el prisma de la antropología bíblica. POHIER...1976. en la relación hombre/mujer. tomando como pauta el dato bíblico. debería comenzar y concluir por ese extremo respeto a las personas. a su verdad y a su misterio. que la pareja humana es el lugar primigenio de humanización de las personas. Paris 1976. por Gerta SCHARFFENORTH y KLAUS THRAEDE (1977). los cristianos. 5.. Dios está ausente».ORFNTIN-SMYTH. es decir. He aquí algunos signos que hacen pensar que la reflexión teológica y ética no será ya por más tiempo patrimonio exclusivo de los hombres: En Alemania.214 DESEO Y TERNURA EPÍLOGO 215 cristiana y el combate contra el actual discurso sexólogico imperante. Bruxelles 1976. En una sociedad en la que hay que ponderar las posibilidades que ofrece a las parejas y los obstáculos que les interpone. Mantenemos.

9. en la que haya verdadera amistad. y muy severamente por cierto. Dt 23. Gn 19. dice M. con el Evangelio en la mano. a juzgar a los homosexuales.10 (en unas series de vicios entre los cuales la homosexualidad no acapara especial atención. en aras de un acercamiento a la homosexualidad y a los homosexuales. DURAND. 20. salvo en Rm I). París 1972 (traduce.. Ahora bien. una excepción —muy breve por lo demás— con la homosexualidad1. Op. del neerlandés 1968). en especial la homosexualidad de los hombres de Sodoma que intentaban violar a los huéspedes de Lot. París 1977. cit.. París 1973. El problema homosexual.EXCURSUS Nota sobre la homosexualidad Anunciamos en la introducción que este ensayo no tendría nada que ver con una obra de sexología o con un tratado de casuística.) No es que sea «difícil» juzgar: es que es imposible»2 Primera cuestión: No se puede emitir un juicio. aunque sea transitoria. una verdadera caridad. Lv 18.13. ICo 6. Sodome. que ponen a prueba su credibilidad. los expresa en su vida. Essai sur Vhomosexualité. Por eso no hemos abordado las numerosas cuestiones particulares que plantea la vida sexual. M. no se puede callar la palabra (. he de confesarlo. La derive homosexuelle. con mayor o menor acierto. Montréal 1977. Esas dos cuestiones quedan muy bien reflejadas en la siguiente cita de M. y no en el modo como cada cual.22. Madrid 1976.26-27. G. yo también me inclinaba a ello. Porque esas cuestiones incumben ante todo a la libertad personal y al diálogo interpersonal. la homosexualidad! Aunque no numerosos3. Apunte bibliográfico sobre el tema: M. ORAISON. lTm 1. Pablo ve en ella la consecuencia más evidente de la 1. Hace veinte años. 10 (los subrayados son del autor). sin embargo. Le granddesarroi aux rocines de l'énigme homosexuelle. los textos son muy claros: la homosexualidad es una «abominación» para los legisladores del Levítico. ORAISON: «Existe espontáneamente la tendencia. .1-29: la destrucción de Sodoma y Gomorra para castigar los crímenes de sus habitantes. Dieu les aime tels qu'ils sont. Sexualité et foi. G. Haremos. en virtud de una especie de reacción no reflexiva. 2.. París 1966. ORAISON.18: textos legales. Pastúrale pour les homophiles. Pero no he tenido más remedio que rendirme a la evidencia: puede darse entre dos homosexuales una relación. Rm 1. ECK. Nuestro interés se ha centrado en los grandes retos éticos. ¡la tradición bíblica juzga por su parte. E(liane) AMADO LEVY-VALENSI. Porque ésta plantea a la ética cristiana dos cuestiones difíciles. p. 3. HOCQUENGHEM.

por otra parte. Al intentar romper el círculo infernal del odio fratricida en que se encierra su padre Saúl frente a David. la Biblia dedica una atención fraterna particular—. La segunda razón deja patente que el rechazo de la tradición bíblica a la homosexualidad no tiene nada que ver con el desprecio-falocrático. sin juicios a priori. La impureza es la mezcolanza de lo que debe estar separado. en contra de la violencia posesiva de una sexualidad sin amor. si no homosexual. Recordemos la conclusión a la que llegábamos tras nuestro estudio del Levítico (p. la tradición bíblica lo defiende también. Segunda cuestión: La experiencia demuestra que. Me complace por eso mismo la conclusión de M. Así es. es por dos razones fundamentales. de fragilidad.218 DESEO Y TERNURA EXCURSUS 219 idolatría de los paganos. curiosamente. el amigo íntimo de David. sino en nombre de un argumento teológico en el sentio genuino del término: considera que la homosexualidad es la consecuencia «normal» de la idolatría (cf. constituye para la tradición bíblica una concesión al caos. Pero también es cierto que sería engañarles. la Biblia no los contempla en el rechazo de la diferencia. la sexualidad debe ser vivida por el hombre y la mujer como el sentido genuino de toda diferencia.. al menos. Pero es evidente que tales augurios de reconciliación. el rival odiado y fascinador. a la cual remite la propia diferencia. ORAISON. que no condena. la diferencia sexual corona el acto creador de Dios: toda la creación del mundo culmina en la creación del hombre. pero lo hace sucumbiendo a la postre ante el mismo temor que él denuncia. como hemos visto. antes busca comprender el porqué de la existencia singular del prójimo. limitado y situado. Dicho de otro modo: algo del amor del que Cristo dio a conocer su pleno sentido y alcance puede darse en una relación homosexual. reconocida como una invitación a la relación organizadora y creadora. Cuando el apóstol Pablo condena la homosexualidad (Rm 1. reciben un juicio menos riguroso que ciertos heterosexuales de «buena conciencia» ahitos de violencia y menosprecio.° Esto nos lleva a la segunda cuestión. La pareja experimenta en su carne la ley de la diferencia que estructura el mundo. p. aunque raramente. Cuando el hombre reconoce que. se hubiera perdido en su propia fascinación dolorosa. cuya forma más insidiosa es la confusión de los sexos. varón y mujer en principio.. 142 (subrayado por el autor). por ejemplo en la admirable y trágica figura de Jonatán4. 2. es cierto. ellos . . y la de una verdad teológica y antropológica. La homosexualidad es más la consecuencia del temor a la diferencia que un medio para superarla o para destruirla. Estamos cogidos entre dos exigencias irreconciliables: la de la escucha fraterna. La primera es que la homosexualidad denota esa impureza de que hablábamos al estudiar las tradiciones sacerdotales y que suponía un retorno al caos primordial que el acto creador de Dios había solventado. a su manera.. evidentemente. la impureza es el desorden. sin bajar del plano de las opciones éticas. como una llamada a luchar contra el desorden y el caos siempre al acecho. la Biblia anuncia la promesa de una sociedad fraternal en la que el hombre y la mujer sabrán acogerse y respetarse. Y yo no veo por qué el poder de la Resurrección no ha de tener eficacia sobre los homosexuales. que se ve como búsqueda de lo idéntico y rechazo de la diferencia." Si la Biblia condena la homosexualidad.26-27) no lo hace a título de ley moral. Contra una sociedad fratricida en la que los varones se enfrentan violentamente pero son capaces de unirse para menospreciar a la mujer (¡sociedad. sino en su aceptación real y profunda. p. Pero el Evangelio nos ha enseñado que la muerte no es la última palabra. Rm 1. Op. Jonatán se hubiera abolido a sí mismo. que el juicio de la tradición bíblica no afecta tan sólo a la homosexualidad. sino alguien. para la tradición bíblica el descubrimiento de la alteridad de Dios y de su amor está asociado a la aceptación de la diferencia sexual. en la medida en que los homosexuales son marginados como si de extranjeros se tratara —esos «otros» a los que.17). 1 Samuel 20. el encuentro homosexual puede dar lugar a una verdadera amistad. los heterosexuales saben que marchan a través del tiempo gracias a la experiencia ambivalente de una radical insuficiencia: los homosexuales saben que participan en esa misma marcha gracias a una experiencia más radical de carencia.25: «. la Biblia considera que la homosexualidad conduce a un callejón sin más salida que la muerte. de debilidad. antes bien a todas las formas de violencia o de menosprecio que pueden tener lugar en la sexualidad. cit. en el sentido de una condena perentoria que quisiera excluirles de la gracia divina. cit. que no tenemos por qué juzgar a los homosexuales.. Es claro. 122-154.. ¿No hay aquí una abierta oposición de perspectivas? Consideremos brevemente ambas cuestiones. Jonatán salva a David sacrificándose él mismo. ha de aceptar la diferencia del otro. El homosexual protesta contra una sociedad en la que los roles masculinos y femeninos están férreamente definidos y enfrentados. el ocultarles que su experiencia está teñida de una radical y trágica endeblez. de neta tendencia homosexual!). la impureza es la negación de las diferencias y el triunfo de lo indiferenciado. en nombre de la cual se hacen posibles y necesarias unas normas de comportamiento y una serie de normas éticas. al amar a David como a sí mismo («lo quería con toda el alma». ORAISON: «Por la fe en Cristo. Figura soberbiamente descrita por E. Pero no es menos cierto que. 5. para ser tal. preferentemente si están heridos por la vida. Hay que añadir incluso que. a una auténtica caridad. op. menospreciarles incluso. está asumiendo el orden del mundo y que él no lo es todo. Al contrario: todo lo que puede haber en la homosexualidad en punto a reivindicación de ternura. como habla la Biblia de ella. hacia David es una protesta radical contra la violencia que Saúl ejerce respecto a David. como si. Y. por tanto. Es verdad. reacciona contra la violencia que semejante enfrentamiento de sexos genera y mantiene. entonces.. AMADO LÉVY-VALENSI. cambiaron la 4. Pero semejante protesta no puede desembocar más que en la muerte. cuya importancia no puede ser minimizada. una negativa a entrar en el proyecto creador y organizador de Dios y.. De ahí que la homosexualidad. Su amor homófilo. 1. como decía M. un rechazo a asumir las consecuencias procreadoras de la sexualidad.. 39-40): en cuanto piedra angular de la ley de la diferencia que estructura el mundo. y que nada les separa de esa marcha»5. Pero. El encuentro con el Otro va estructuralmente unido al reconocimiento del límite y de la irreductibilidad del otro que la relación heterosexual permite experimentar.

el Evangelio. y la exigencia del éxito sexual. sobre todo.. II Ha ido imponiéndose así una nueva moral sexual.18-3.220 DESEO Y TERNURA 1 1 verdad de Dios por la mentira. heterosexual u homosexual.. El rechazo de la alteridad de Dios y el rechazo de la alteridad del otro están particularmente manifiestas en ella. La «salvación» está en el logro del orgasmo. se abre hueco en nosotros como presencia del Otro que nos hace vivir. después el griego (Rm 1. /4 Por la simbiosis de naturaleza y cultura que comporta. donde la homose'xualidad es uno más de los vicios denunciados). el hombre no puede regularlo de modo natural—. por último.. ni renunciar a él sin poner en peligro su propia existencia.30.. caracterizada por dos valores: la necesidad de verbalizarlo todo acerca de la sexualidad. y muestra de paso que la homosexualidad. no será más que la proporcionada expresión ideológica de la sociedad capitalista liberal.9 y lTm 1. . A todo el que cree. pues no podemos sino acogerle sin poseerle. Todos tenemos necesidad de descubrir.16). sucumbir a la fascinación de la autosuficiencia. /5 Pero la sexualidad implica asimismo que el deseo. por tanto. donde el producto acaba por ser preferido a la satisfacción inmediata. es más rico que el orden que la socializa.) Por eso los entregó Dios a pasiones infames. en la fragilidad y debilidad de nuestro cuerpo. que concede al activismo del placer una dimensión religiosa cuasi-escatológica. lo que quiere es asentar la universalidad del pecado. aunque diverso al de las sociedades antiguas: quienes se encargan de asegurar ese control son ahora las instancias científicas. y adoraron y sirvieron a la creatura en vez de al Creador (. a fin de desviar esa violencia potencial hacia el exterior del grupo o hacia formas de actividades productivas útiles.»). reservar este juicio sólo a los homosexuales. Pero. bajo formas diversas. a fin de arrancarla de las antiguas opresiones. por la fe. —ya que. y más que sospechoso. el judío primero. /8 Conviene preguntarse si esta nueva moral del placer. y. TESIS i 1/1 Toda investigación acerca de la sexualidad humana es investigación sobre el lenguaje simbólico mediante el cual los hombres. es un admirable índice de las opciones de una sociedad. Y así es como se definen los roles masculinos y femeninos. pretendidamente liberadora. la sexualidad es siempre una realidad compleja. es ofrecida a todo el que cree en él. Pablo los pone como ejemplo llamativo. /6 También en nuestra sociedad secularizada se da un estrecho control simbólico de la sexualidad. La homosexualidad ilustra de modo soprendente a qué confusiones conduce el rechazar «la verdad de Dios». no dejan de controlar y de socializar el misterio sexual. ritualizar su ejercicio. y controlado. 29-32) consistente en tomar a la creatura por el Creador. Es preciso. es evidente que el conjunto de la argumentación de Pablo en Rm 1. 12 La sexualidad es el campo de las normas por antonomasia. sería demasiado cómodo. que la salvación no se debe en absoluto a los méritos morales o a los orígenes sociales o religiosos de cada cual: la Buena Nueva.10. poder salutífero de Dios. aún así. La homosexualidad no es más que el ápice de un movimiento que entraña otras muchas consecuencias (cf. los v. /3 La sexualidad es peligrosa porque está impregnada de una violencia que es capaz de subvertir el orden social suscitando la rivalidad mimética de los demás. Pues las sociedades humanas no pueden ni consentir sin más el instinto sexual. es decir. no puede ser socializada si no se paga el precio de una regulación estricta que la incorpore a la cadena de la productividad. Pero no le reserva sus flechas (al igual que en ICo 6. también es imprescindible habilitar tiempos y lugares (fiestas y ritos) en los que esté permitido. a diferencia de los animales. el desorden. al igual que la vida. o las pseudocientíficas admitidas por la opinión pública. por el interrogante decisivo que plantea. que el amor. Si es preciso controlarla siempre.

ha de ser vivida por el hombre y la mujer como el sentido genuino de toda diferencia. de «matrimonios de prueba») por el peso que se le otorga a la visibilidad social de las fantasías sexuales y por la movilidad de los modelos propuestos. /5 En consecuencia. como vocación a la Palabra. Sólo el límite asumido hace viable la relación dialogante. la biología da fe de las diferencias entre los sexos. /6 Pero el discurso ideal dominante sobre la sexualidad en nuestras sociedades occidentales modernas es aquel en el que queda integrada en el orden estable de la pareja conyugal. La. adulta. 2/1 Interrogado sobre el divorcio. presupone la emancipación del estatus de dependencia infantil. mediante toda una serie de prohibiciones. Al hacerlo. sino el punto culmen de la gesta creacional de Dios. Al descubrirse a sí mismo como libertad trascendente. el Antiguo Testamento advierte reiteradamente contra una práctica idolátrica de la misma. pues. reconocida como una invitación a la relación organizadora y creadora. sin poder aportar sobre el particular un juicio de valor. que pretende convertirla en espacio en el que experimentar de modo . un desgraciado accidente. así como el reconocimiento del valor de una realidad a partir de la cual él puede organizar el mundo diferenciando sus componentes. II 1/1 Para la tradición bíblica. la fragilidad de la institución conyugal. a significar el amor creador de Dios. como una llamada a luchar contra el desorden y el caos siempre al acecho. sin justificarlo.4-6) constituye el fundamento de cualquier aproximación cristiana al tema de la sexualidad. el hombre expresa su temor a la violencia que la sexualidad siempre puede suscitar. /3 Amén de ofrecer un concepto positivo de la sexualidad. el hombre es distinto al mundo o a los animales por el hecho de que la diferencia sexual se convierte para él en experiencia de la promesa inherente a la ley de la diferenciación. pues considera que le encadena en exceso a la naturaleza contingente. fiel a ser posible. /4 La sexualidad. /6 Las tradiciones yahvista y elohista insisten en el hecho de que la sexualidad sólo puede ser considerada participación en la obra creadora de Dios cuando se la reconoce precedida por la Palabra que la funda (el hombre no es origen de sí mismo) y se la dispone al combate contra la idolatría (el deseo es signo de finitud y no afán de inmortalidad). II Tal discurso. lleva a cabo un movimiento de desacralización de la sexualidad. /5 La prueba de que la diferencia puede ser creativa se encuentra en la promesa de fecundidad inherente a la sexualidad. quien la constituye en lugar donde puede darse la experiencia de la alteridad y del límite. el hombre está marcado en su misma estructura por el signo de la diferencia. la práctica del divorcio. Creado de por sí varón y mujer. numerosos ejemplos de dichas prohibiciones. por qué el varón se fue atribuyendo desde el principio ciertas funciones que han marcado su superioridad social sobre la mujer: la mayor fuerza muscular y su más marcada agresividad. 12 De ese comentario se deducen cuatro principios: la sexualidad es un don de Dios. para ser real. piedra angular de la ley de la diferenciación que estructura el mundo. finalmente. tradición sacerdotal nos ha legado. Evoca y comenta en esa situación unas citas de los dos relatos de la creación. la sexualidad no llega al rango de lo humano más que cuando es capaz de aceptar la irreductibilidad del otro. /3 El primer modo de dar sentido a la sexualidad consiste en sacralizarla. Su comentario (Mt 19. en Occidente. es la negatividad la que va a conferir a la sexualidad fama de algo maléfico y a convertirla en símbolo del arrebato libertino. cuando el hombre subraya su diferencia con respecto a la naturaleza. por tanto. /4 Más adelante. debido a las hormonas. De ese modo el hombre colabora en la labor creadora de Dios. es decir. por asumir la limitación inherente a la persona (yo no lo soy todo) y por el rechazo de la violencia. La sexualidad es calificada de humana cuando permite una relación amorosa libre. temible. 19 De modo que habrá que tildar de pervertida cualquier sexualidad convertida en espacio de abolición del límite o de la diferencia. no obstante. en las tradiciones más antiguas. es decir. cuando se atreve a traspasar los límites o a eliminar las diferencias. Jesús recuerda que la norma de toda práctica sexual es la voluntad primigenia de Dios. Esa ambigüedad es manifestada. pues. así como una alianza con el otro. Del mismo modo. tiende a arrinconar la sexualidad en los márgenes de la animalidad o del sinsentido. 12 El Levítico enmarca la sexualidad en un conjunto de leyes sobre lo puro y lo impuro. La sexualidad es impura cada vez que quebranta el orden. A lo sumo. pues son muy grandes las dificultades para distinguir los datos naturales de los culturales. cuya función no es otra que proteger el cuerpo social y procurar interpretaciones plausibles que permitan integrar la sexualidad en un proyecto constructivo. es contestado hoy en día en los hechos (cf. /3 El orden del mundo.222 DESEO Y TERNURA TESIS 223 2/1 Si lo que se persigue es dar con el sentido de la sexualidad humana habrá que preguntar primero a la biología y a la fisiología. está llamada. querido por Dios. su finalidad es la humanización del hombre y de la mujer en encuentro mutuo. La humanización de la sexualidad pasa. y domina la tierra organizándola. La sexualidad queda así disociada del proyecto positivo de vida que el hombre pretende marcarse. culmina en la creación del hombre «a imagen de Dios». /8 La aproximación al tema hecha por la teoría analítica permite comprender cómo es la ley del lenguaje la que da sentido humano a la sexualidad. tal cual Dios lo quiso y tal cual lo celebra la tradición sacerdotal en Génesis 1. especialmente en el libro del Levítico. Se esboza así una aproximación teológica al tema de la sexualidad. /2 La biología puede explicar asimismo. creativa e integrada en el conjunto del proyecto existencial de la pareja. así llamada. La sexualidad no es. con que está organizado el mundo. tanto en Grecia como en Israel. Los resultados son engañosos. la sexualidad es el espacio de una experiencia ambigua y.

IA En los textos del comienzo del Génesis (2-3). pues él es el vínculo misterioso que permite la relación y el lugar de la articulación de todos los «miembros» en un solo cuerpo. Es negar el cuerpo como límite y como presencia. b) como lugar de la desdichada experiencia de la violencia del deseo. III 1/1 Para el Antiguo Testamento. Jesús se opone a cualquier justificación del divorcio. que implica reconocimiento del otro. Pero incluso esto sigue siendo ambiguo. mediante la cual queda asociada a la creación misma de Dios («Ella dijo: he procreado a un varón con el Señor» 4. un instrumento del que puede usar y abusar el hombre sin que le compremeta realmente. en el impulso del deseo. /3 Esta interpretación electivo-afectiva del matrimonio constituye la aportación más específica de Israel. la Viviente. «No es bueno que el hombre esté solo». despreciado de continuo por el hombre: «Hacia tu marido irá tu apetencia y él te dominará» (3. en medio del espacio destinado al encuentro del hombre y la mujer). en signo de la violencia asesina y de la codicia. como la sexualidad. Al asimilar el repudio con el adulterio. experiencia del límite. por ser ella la madre de todos los vivientes». es un don del Creador (Gn 2. SI El cuerpo es el icono de Dios. En el Antiguo Testamento se vislumbra cierta tensión entre la perspectiva que da predominio a la descendencia sobre el amor y aquella en la que la acogida amorosa prevalece sobre la obligación de servir a la especie. marcado por el límite de su condición de creatura y llamado al encuentro con otro. porque constituye una perversión teo-antropológica.23 se describe el acceso del hombre a la palabra (y no a la mera nomenclatura como en 2. está liberado por la Palabra de todo fin religioso (no es repetición de la unión del dios con la diosa para fecundar la tierra) y no está reducido a mera función social (canalizar la sexualidad. la alianza y la ternura se ofrecen al hombre y a la mujer como recordatorios y signos de un amor.18). como mujer. Jesús se enfrenta a la casuística de su tiempo que justifica legalmente la violencia ejercida sobre la parte más débil (la mujer. mediante la cual Dios ha querido revelar su propia alteridad. Nunca va separada. 3. El amor es posible en el matrimonio porque. por mortal y limitado. /5 En un contexto cultural muy distinto. es objeto de una promesa. el Cantar de los Cantares entona sus maravillas: el amor conyugal. más aún que moral. /6 La fornicación es grave. la cual sólo puede venir del otro. se les concede al hombre y a la mujer para que experimenten en él la dimensión de la libertad. lugar por excelencia de la experiencia del miedo y de la vergüenza. al tiempo que se va describiendo paulatinamente la sexualidad. de una función simbólica importante que. la reflexión ahonda en una doble dirección: a) como lugar de la dichosa experiencia de la complementariedad del hombre y de la mujer. El amor. en este caso) y enmascara la verdadera razón del fracaso conyugal: la incompatibilidad de la codicia y del amor.20). está también cargado. realidad terrestre y creación de Dios. la fidelidad. realza los elementos relaciónales que lo constituyen. Pablo afirma que la elección no está entre una espiritualidad desencarnada y un cuerpo reducido a su opacidad orgánica: el sentido genuino del cuerpo consiste en ser presencia habitada por el Espíritu de Dios. en el que la conciencia de ser diferente se traduce en agresividad. Jesús instituye el celibato como una vo- . 12 El matrimonio.224 DESEO Y TERNURA TESIS 225 inmediato lo divino. considerado como una realidad «natural». De ahí que la Biblia establezca un vínculo entre el reconocimiento de la alteridad del otro y el reconocimiento de la alteridad de Dios. La «bondad» de la unión del hombre y de la mujer remite a la bondad de la creación. pues la sexualidad es el signo de la diferencia. es decir. la que privilegia la función procreadora del matrimonio y subordina el valor del vínculo conyugal a su fecundidad. donde adquiere densidad su auténtico y crucial reto: o reconocerlo como lugar donde el hombre y la mujer aprehenden la promesa y la gracia de Dios.20) como resultado de su encuentro con la mujer. o convertirlo en expresión del rechazo de la fuerza creadora del amor. su existencia pasa a ser regulada por una moral de lo «permitido» y lo «prohibido») y llevarlo al ámbito de la interpelación profética. De modo que la sexualidad no es una función comparable a la nutrición. Pablo recuerda el fundamento cristológico de la antropología cristiana: El cuerpo no es una cosa. de otra explicación. /3 Finalmente. Jesús desgaja el matrimonio de la mera necesidad «natural». La mujer particularmente se ve amenazada a no poder vivir la sexualidad más que como esclava de un hombre. repartir las mujeres. el matrimonio. de una fidelidad.16). pues se reduce a la mujer al papel de madre. En cuanto tal es un rechazo del Señor. al alma/espíritu inmortal. sino expresión del cuerpo/persona en cuanto llamado a la relación. procrear hijos). Por eso es por lo que en Gn 2. Contra el desprecio del cuerpo y contra la reducción del hombre a su cuerpo. que desemboca en la servidumbre de un sexo respecto al otro. El hombre no puede hablar a Dios sino después de que éste se le ha revelado merced a la alteridad del otro (sexo). 2/1 Lo que hace Jesús es arrancar el problema del matrimonio del terreno del legalismo (donde. de la gratuidad y de la alegría del mismísimo amor de Dios. 12 La mayor amenaza para la pareja es la codicia. para combatir el dualismo de los corintios que contraponen el cuerpo despreciable. parece no poder vivir más que la frustración de su deseo.1). según el Antiguo Testamento. Negándose él mismo a casarse. Esto pone de relieve la función positiva del deseo. pues sin el otro yo no puedo ser (Eso simboliza el árbol-prohibición en medio del jardín. El cuerpo es la persona misma del hombre. de una alianza y de una ternura que toda la historia de Israel identifica como venidos de Dios. a su vez. éste último. Lo que corrige en parte el texto recordando que lo trágico de la existencia de la mujer conduce después de todo a la maternidad («Eva. con todo. lo cual no significa que ignore su realidad.

que nunca concedió espacio a los sentimientos amorosos en el seno de la institución conyugal. datos «naturales». Lucas lo hace poniendo el acento sobre la necesidad de la ascesis. más sistemática. volver a contraer matrimonio. al mismo tiempo. donde el cristianismo hizo suya la reacción puritana que marcó a la sociedad antigua desde finales del siglo I. a quienes no les dolían prendas en enseñar que el hombre espiritual está por encima de las leyes comunes y que. pide a los cristianos divorciados que no se vuelvan a casar. La primera postula que la sexualidad nada tiene que ver con el amor. pero tampoco quiere la muerte del pecador. atándole a su cuerpo carnal y a sus anhelos temporales.226 DESEO Y TERNURA TESIS 227 cación posible y. del hombre y de IV 1/1 Hacia el año 200. rechazo de todo acto sexual. IRENEO. Sólo la procreación y el deseo de evitar una impureza mayor justifican. 15 La reflexión ética elaborada por Pablo sobre el tema del matrimonio pivota sobre tres puntos: primero. frente a lo cual defienden el valor del matrimonio. en cuatro terrenos fundamentalmente: en el de las costumbres. antes cae bajo la égida del pecado. el autor de la carta a los Efesios introduce la vertiente crítica del Evangelio y cuestiona dicho esquema. la relación del hombre con la mujer le expone a graves riesgos espirituales. la Iglesia rompe con las prácticas al uso al reconocer la validez de los matrimonios de esclavos. En el logion de Jesús quedaba abolido todo legalismo en materia conyugal. /3 Había que distanciarse igualmente del antinomismo que propugnaban los gnósticos. ese esquema es mera consecuencia de una situación de fuerza en la que el amor no tiene cabida. una ética sexual que respete a los más desfavorecidos. de los grandes teólogos moralistas de los siglos IV y V (en especial GREGORIO de Nisa. porque es. su cuerpo. Defender el matrimonio es defender. le costaba asumir «la dureza del corazón humano». Éste ha sido instituido por Dios y asocia al hombre a la obra de la creación. la realidad personal y social donde han de vivirse esa exigencia y esa promesa. el amor que Cristo brinda a la Iglesia. La relación amorosa del hombre y de la mujer en el matrimonio ha de reflejar. una vez más. a saber. 12 La segunda conclusión es que la virginidad es superior al matrimonio. y que el indiferentismo moral constituye un menosprecio de las leyes del Dios creador. pero Mateo quiere evitar que esa abolición se convierta en una nueva ley y. por último. haga lo que haga. contra un as- . en el del derecho romano. por eso. los esclavos y particularmente las mujeres. AMBROSIO. en el de la mentalidad. al menos el que se mantenga como algo evidente o terminante. suscitan preocupación pastoral. Y lo hace valiéndose de argumentos sacados de las tradiciones morales judías y estoicas. son los signos de la connivencia existente entre sexualidad y pecado. El ideal cristiano exalta la fidelidad y la pureza en el matrimonio. el matrimonio. así llamados. En efecto. Ahí tenemos el principio de interpretación teológica del matrimonio. Con el Evangelio en la mano. Las externas hay que buscarlas en la gran influencia que la sociedad antigua ejerciera sobre el cristianismo. que el hombre es superior a la mujer. De resultas. dando así respuesta a un fuerte clamor del mundo antiguo. 12 Los primeros teólogos cristianos (CLEMENTE de Alejandría. para dejar abierta la puerta de la reconciliación con el cónyuge culpable. celibato y matrimonio confirman recíprocamente su carácter vocacional. uno y otro remiten a la gracia que hace posible la libertad humana. nunca puede pecar. lo autoriza en caso de adulterio del cónyuge. /3 Las causas de esta evolución son tanto externas como internas. la Iglesia antigua se esfuerza en lograr una disciplina común sobre el matrimonio. TERTULIANO) dan fe de que en el seno de la propia Iglesia se está desplegando un doble combate. /6 Dentro de un esquema cultural que a los cristianos del siglo primero les parecía evidente. que relativiza los. si no recomendable. la perspectiva escatológica. es decir. A los viudos les es posible. Luchan. Reaparecía así el argumento. /4 La tradición apostólica intentará responder a la cuestión de cómo traducir las enseñanzas del Maestro a la realidad concreta que les toca vivir a las comunidades del siglo I. Por último. marcada por doquier de un profundo pesimismo acerca del mundo. se justifica el matrimonio con la procreación. en realidad. Mateo. los niños. en primer lugar. revalida el matrimonio. hace al hombre semejante a los ángeles. cetismo exacerbado. el mandato del Señor. En efecto. los matrimonios mixtos. el deseo. 2/1 A la par. celibato y matrimonio dejan de ser realidades naturales o fatalidades a las que hay que resignarse. JUAN CRISÓSTOMO. el acento se pone excesivamente en la función procreadora del matrimonio. contra el dualismo. recurrir a semejante argumento permitía. el instinto irracional y el placer que la caracterizan. aunque seguía excluyéndose el amor carnal y el deseo sexual: una vez más. 3/1 La reflexión. Respecto al divorcio. Es claro el deseo de potenciar. en segundo lugar. analógicamente. sino posible ejercicio de una vocación libre. insiste en mantener vigente la crítica al legalismo inaugurada por Jesús: Dios no «autoriza» el divorcio. salir en defensa del matrimonio. que recuerda tanto la exigencia como la promesa inherentes a la relación hombre/mujer. El Evangelio hace ver cómo. introduce en dicho logion sobre el repudio la frase que autoriza el divorcio en caso de porneia. la Iglesia cristiana defiende la necesidad de una disciplina moral en el campo sexual. como responsable de una comunidad que. frente a las aberraciones gnósticas. al igual que a Israel. pero no jurídica. que censura cualquier asomo de sexualidad en aras del esplritualismo. de la ley natural. de todo acto que aleje del amor exclusivo debido a Dios. el valor de la creación. Por causa del Reino. mediante la defensa del matrimonio. JERÓNIMO y AGUSTÍN) llega a dos conclusiones que van a marcar por siglos la moral cristiana. precisamente. Por contra. la sexualidad o el matrimonio no son ya destino o necesidad. Había que recordarles que la verdadera libertad es desapego de las pasiones. a saber. con no cristianos. tomado de los estoicos. La virginidad diviniza.

P. /3 Liberada así de los estrechos límites en que la encerraba la legislación canónica. que la concupiscencia es la consecuencia de la «caída» llevaría a la teología occidental a hacer de la sexualidad el símbolo mismo de la codicia idolátrica del hombre. La síntesis la logra TOMAS de Aquino. La espiritualidad cristiana es escatológica. Toda una corriente se empeña en revalidar el amor humano espiritualizando el erotismo. el placer como tal (¡Aristóteles triunfa frente al estoicismo!) y no manifiesta ya. capital incluso. ciertamente. tal cual fue elaborada por hombres tan diferentes como ERASMO. merced al cual es posible la creación de una familia. en el orden ético social. que le permite volver a muchos de los elementos del realismo bíblico. tanto clérigos como laicos. próxima a la sen- sibilidad de tipo cortés. Están. /5 Un buen ejemplo de esta ambivalencia de la teología nos lo ofrece su discurso sobre la mujer: se afirma la equivalencia teórica. en consecuencia. /6 Así es como la alta teología escolástica enriquecerá con nuevos elementos la doctrina clásica: reconocimiento del valor del amor conyugal como amistad y ternura. CALVINO y BEZA. /4 El agustinismo de la alta Edad Media toma a menudo tintes caricaturescos: la sexualidad es el pecado. Por ello luchan contra la prohibición absoluta del divorcio. pero su insitencia en recordar. El alcance . pueden resumirse en cuatro puntos. El primero hace relación al vínculo existente entre sexualidad y pecado. En el Reino eterno será abolida la sexualidad y junto con ella lo que justifica la férrea subordinación de la mujer. postulando que el verdadero mundo está en el más allá. al mismo tiempo. 12 El segundo tema es el de los fines del matrimonio. importancia otorgada a la educación de los hijos y al medio familiar. pues. /3 El tercero consiste en definir el significado teológico del matrimonio en el término sacramentum. A lo largo de toda la Edad Media. en una institución fiel. la reflexión moral adopta las pautas diseñadas por AGUSTÍN en torno a tres temas fundamentales. por un lado. igualmente. La conclusión a la que se llega: el matrimonio no es un sacramento. junto con la crisis catara que marca un retorno al dualismo gnóstico. una clara evolución. 6/1 Lo esencial de la doctrina protestante. escatológica. el pacto de fidelidad (fides) y la estabilidad de la unión. El matrimonio no tiene más finalidad que la prole. 5/1 La evolución que fue experimentando el derecho matrimonial es pareja al progresivo cambio de sensibilidad en la teología. /4 En cuanto a las causas internas. pero la moral cae en el conformismo. se defiende la subordinación social y eclesial de la mujer al hombre. el consentimiento de los esposos o la consumación de la unión sexual? 12 La cuestión de la validez ponía de nuevo sobre el tapete el tema de la sacramentalidad del matrimonio. donde el cristianismo retomó casi en su totalidad el discurso estoico sobre la sexualidad y el matrimonio. se va reforzando el control de la Iglesia sobre el matrimonio. por otro. el mismo desprecio hacia la mujer (importancia de la figura de María). frente a los maniqueos la bondad de la sexualidad procreadora. el cual comporta la unión sexual. El primero es el de la validez del matrimonio: ¿qué hace válido un matrimonio. es decir. exalta el amor frente al matrimonio. ZUINGLIO. pues pertenece al orden natural querido por Dios para todos los hombres. quien define el matrimonio como «una asociación de vida entre el hombre y la mujer ordenada a la unión sexual y a todo lo que de ella se deriva». Considerar en serio la sexualidad lleva a pensar a algunos que el sacramento estriba en la unión de los cuerpos. La gracia sacramental ampara al amor conyugal. tomarse en serio el valor afectivo del acto sexual. Los reformadores se marcan en primer lugar el objetivo de liberar las conciencias del yugo que el derecho canónico y la praxis pastoral imponían sobre los creyentes. Se concibe la diferencia sexual en términos de pecado. obligan a la teología moral del siglo XIII a retomar y corregir la doctrina agustiniana. El pecado original se transmite a través de ella a causa de la concupiscencia. la doctrina cristiana del matrimonio puede volver a desempeñar un papel importante. contra los pelagianos. que de hecho provocaba un desorden social mayor que el que pretendía evitar y llevaba a la desesperación personal a buen número de hombres y mujeres. Esta corriente. HUGO de San Víctor intenta pensar el matrimonio como la institución de la ternura y de la intimidad de la pareja. ABELARDO y su teología del amor puro. AGUSTÍN había defendido. de la mujer con el hombre. Se convierte así en símbolo de la unión de Cristo con su Iglesia. La Iglesia antigua espiritualizó en exceso la ruptura. el hacerse cargo de la realidad no se llevaba a cabo más que a través de una participación un tanto distante en las reglas de este mundo. que se llega a él mediante la ascesis y la negación de las contingencias. LUTERO. pero. por último. mientras otros se inclinan a pensar que es el amor de los cónyuges el que constituye el sacramento. 12 La discusión teológica fundamental versa sobre la relación existente entre el matrimonio y el orden de la creación de Dios. BUCER. En dos aspectos más la teología moral medieval va a distanciarse del agustinismo: deja de condenar. hay que decir que provienen de la dificultad real que encontró el cristianismo para mantener viva la tensión evangélica entre la necesidad de ruptura con el mundo para acoger el Reino y la necesidad de hacerse cargo de la realidad para insertar en ella los signos del proyecto de Dios sobre el hombre. a saber: los hijos. /5 Desde el siglo XII se anuncian profundos cambios intelectuales y espirituales. La teología medieval experimenta. Esto obliga a los canonistas a precisar dos puntos importantes.228 DESEO Y TERNURA TESIS 229 la historia. contra la obligación eclesiástica del celibato. el símbolo del pecado. así como también el encuadrar el deseo. En un primer momento. 4/1 La tradición moral occidental ha estado profundamente marcada por el ' pensamiento agustiniano. e incluso la voluntad de no practicarla más que con miras a la procreación no le quita su carácter pecaminoso. en el de la moral. del siglo IV al siglo XI aproximadamente. Pero AGUSTÍN dudaba aún del alcance de la sacramentalidad del matrimonio: ¿concierne sólo a los creyentes o es un dato objetivo que afecta a todas las parejas? La teología se empapa así de legalismo y la reflexión acerca de la profundidad del vínculo conyugal queda teñida por un aumento de las prohibiciones sociales contra el divorcio.

La escala de valores que había prevalecido desde la época patrística. a causa del otro y por medio suyo. Cabe decir que ese reto ético. pues el hombre y la mujer. se invierte: ahora es el matrimonio el orden querido por Dios. incumbe a los esposos. creados a imagen de Dios. consiste en hacer salir a la sexualidad de la indiferencia. ¿la garantía? la única posible: el otro. la moral protestante afirma que. a saber: la creación continuamente nueva de la pareja conyugal. por su parte. es objeto de una sensible estima. y el celibato se torna excepción a duras penas aceptable. la libertad que está llamada a vivir la pareja es ante todo una liberación mutua. o de la violencia cerrada en sí misma. porque cada uno renuncia a quedarse donde está para progresar. en fin. ni trágico enfrentamiento con fuerzas de muerte y abyección. la sexualidad no es ni mero y trivial funcionamiento higiénico de los órganos sexuales. mas «inclinado» al mal (KANT). sentido del proyecto y mentís al sueño de autosuficiencia. la tarea ética consiste en buscar cómo traducir de modo concreto ese signo en el proyecto de la pareja humana de hoy (al igual que el autor de la carta a los Efesios lo hizo en su día al traducir el amor de Cristo a su Iglesia en términos de responsabilidad protectora y de afectuosa atención). en cambio. y un valor social al matrimonio. una praxis liberadora del otro. mejor que en otros ámbitos. del don. en el compromiso mutuo de los esposos no cabe echarse atrás. Se trata. hacia la realización proyectada. habiendo Dios creado sexuado al hombre. 12 Si el amor del hombre y de la mujer es signo del amor de Dios. en lo que al control de la validez del matrimonio respecta. sino de su responsabilidad personal ante Dios. promesa y límite. 12 La moral católica se refiere esencialmente a la ley natural. 7/1 Comparando los dos sistemas de la moral cristiana en vigor desde el siglo XVII en Occidente se perciben algunas diferencias significativas en el ámbito de la ética sexual. es decir. sobremanera la moral sexual (lo que acarrea graves conflictos con los Estados modernos en punto a cuestiones de competencia jurídica). /5 A imagen de la libertad con que vivió Cristo.230 DESEO Y TERNURA TESIS 231 profundo de la doctrina de los reformadores sobre este punto radica en la alabanza que hacen de la belleza. en el tema que nos ocupa. la norma. el uno para el otro y el otro para el uno. y a menudo de modo muy detallado. por el magisterio eclesiástico: no es difícil apreciar cómo la autoridad clerical cuadricula la moral. En nombre de ese proyecto. de apaciguar miedos paralizantes . por un lado. lo cual le lleva a dar una importancia primordial a la pareja conyugal. de resultas. casados. esto es. El riesgo. 2/1 La revelación de la alteridad de Dios queda traducida a términos éticos por la Biblia cuando cifra en ella la antecedencia de la pareja sobre el individuo sexuado. Dentro de la pareja sigue en vigor la subordinación de la mujer al marido. fundamento de toda la vida social. «destinado» al bien. Tal hincapié en el carácter dramático y ambiguo de la sexualidad humana. Por su lado. tal y como lo presenta la tradición bíblica. están llamados a vivir su diferencia sexual como experiencia de la alteridad. remite la responsabilidad de las opciones éticas a la conciencia personal. La moral protestante. explica por qué la tradición cristiana siempre ha tratado. responsable ante Dios de su vocación específica. los protestantes saben que su vida conyugal no depende del control eclesial. dada la fuerte interiorización individual de las normas. la sexualidad no puede ser mala. /4 Los ejemplos de la anticoncepción y del aborto ilustran bien la diferencias prácticas de las dos orientaciones tomadas por la moral cristiana en Occidente. IA Así las cosas. y el matrimonio es inferior al celibato. La sexualidad. /3 La moral católica es dictada. reaparece el prisma clerical. en cuyo nombre prohibirá toda práctica artificial de anticoncepción. del amor. ambas partes se comprometen a una total confianza y a dejarse interpelar. la libertad y la conyugalidad. lo pernicioso es la codicia que puede desnaturalizarla. Nosotros consideramos que hoy hay que decir que la pareja humana es portadora de una triple promesa: ser el lugar donde se hagan efectivas la fidelidad. ni un placer natural sin consecuencias. modificar y transformar mutuamente. para permitirle se convierta en signo de la presencia cabe otro. tampoco fidelidad a las exigencias de la realización personal. refuerza las estructuras sociales y económicas por la relevancia que adquiere la familia apiñada en torno al padre de familia. apasionadamente. dado el importante papel social concedido al pastor en el derecho canónico. Por el contrario. busca sus modelos éticos en la Biblia. /5 La evolución posterior de las Iglesias protestantes muestra que lo que ha quedado en pie del impulso primero de los reformadores es la importancia concedida tanto en el plano social y eclesial como en el moral y espiritual a la pareja conyugal. La moral protestante. Tendrá lugar así la creación de una historia. sino el difícil reto de una opción ética en la que se revela. sino fidelidad al proyecto marcado de común acuerdo. el honor y la honda moralidad del vínculo conyuga]. la fidelidad implica que los dos cónyuges son. de comprender el vínculo existente entre sexualidad y espiritualidad. La moral católica sigue fiel a la tradición patrística: la sexualidad no tiene más justificación que la procreación. la ambigüedad de la existencia del ser humano. Por eso se puede decir que la pareja es el horizonte de la sexualidad. a vivir su realidad sexual descubriendo continuamente la riqueza de una promesa de vida creada y recreada por el Amor. estriba en caer en una moral escrupulosa. recíprocamente. Favorece la movilidad al liberalizar el divorcio. /3 La fidelidad fundada en el reconocimiento del amor del Dios creador no es primordialmente fidelidad a un compromiso adquirido en el pasado. V 1/1 Para la teología cristiana. A imagen del arriesgado compromiso sin posibilidad de vuelta atrás que Dios toma en Cristo Jesús a favor de los hombres. decidir el modo como quieren vivir su vida conyugal. Junto con sus pastores. a la luz del Evangelio. /4 Esta doctrina encaja mejor en la mentalidad de la nueva sociedad occidental surgida del Renacimiento.

es aquélla quien estructura a ésta y no a la inversa. Ese gozo por vivir que el placer evidencia es. si se quiere que su opacidad primordial vaya cediendo y se vaya transparentado la diafanía de las presencias. /8 Teológicamente esto significa dos cosas: primero. 15 El placer sexual abre así al hombre y a la mujer a la conciencia de la profundidad de su existencia. el grupo social al que pertenecen les ha de reconocer como tales y comprometerse consecuentemente. en efecto. el hombre y la mujer pueden descubrir que el espíritu no es acogido en verdad más que si no se niega. mediante el cual se va haciendo patente. Hay. la aceptación de lo que el otro es realmente. Tomar esta postura es también reafirmarse en una voluntad de escapar a la precariedad de la existencia. una exigencia de servicio y una responsabilidad. /6 Una auténtica espiritualidad de la fragilidad y del don puede sustentar la celebración erótica del amor. El cuerpo del otro es un signo por descifrar. pues. En la experiencia del amor. . una verdad más profunda. 3/1 La sexualidad. 11 La conyugalidad implica que el hombre y la mujer no solamente vivan juntos. El hombre y la mujer pueden así celebrar en la frágil palabra de su carne el misterio del mundo y de Dios. Reconocimiento que significa tratar al cuerpo del otro sin verse dominado por la codicia. precisamente porque no le pertenece sino que le es dada por Dios. de otro. Estamos justo en las antípodas de lo que se ha dado en llamar «la liberación sexual». Realidad por conquistar. puede descubrir en el placer la llamada y el don de la vida que prevalece sobre la muerte y el sinsentido. y de no reducirle a la opacidad carnal de su cuerpo. como mutua confianza liberadora. Fuera de esta interpretación teológica. si se quiere que el hombre y la mujer vayan experimentando en la propia sexualidad el peso real de su condición corpórea. Pero el reconocimiento del valor espiritual del placer es inseparable del reconocimiento del misterio del otro. La libertad se ha de vivir como una práctica de la escucha y de la confianza. implica el aguante de la realidad. ser buscado simplemente para afirmar en contra del otro —negado como persona y cosificado como instrumento de placer— la propia voluntad de escapar a los límites y de eludir el riesgo del sufrimiento. en el hombre. muy real hoy en día que asistimos al despliegue de una ideología del placer ilimitado. y experimentando como juego creativo la no-conformidad de sus deseos a las reglas y leyes de una existencia amenazada por el formalismo y el hábito. el placer puede degenerar en una búsqueda. para la pareja. Aguantar significa dejar que el tiempo revele poco a poco la verdad del deseo que nos habita. El placer potencia y hace sensible al hombre el sabor de la vida. asimismo. despojados de las apariencias. sino que decidan inscribir su relación amorosa en el tiempo y en el espacio social y den prueba de tal decisión con un compromiso mutuo y público. renuncia a presentarse como la finalidad inmediata y última de la vida individual. La pareja conyugal es la estructura fundamental de la sociedad. una presencia que acoger. 12 La fuerza creativa del deseo toma cuerpo en el juego erótico. El otro es ese cuerpo cercano y el misterio irreductible de una presencia. al instituir el matrimonio y al brindarle su protección. un don que aceptar. la densidad carnal de la existencia. que el amor tiene una dimensión social. la huella de una Palabra que le funda y que no es patrimonio suyo. de posibilitar que afloren las riquezas potenciales del otro. como muestra la enseñanza de Cristo. violenta las más de las veces. en contrapartida. que es al mismo tiempo encuentro de los cuerpos y aproximación del misterio de unas personas que la unión de los cuerpos no anula. /3 Pero este peligro. constituye también una realidad por conquistar. el amor no es sentimiento íntimo. al amor de lo cotidiano. /4 Ahora bien. Pero puede también pervertirse en violencia. /6 La libertad. de un poder ilusorio sobre la muerte. una tarea ética que consiste en luchar por que la relación sociedad-pareja no se invierta y acabe por reducirse esta última a los parámetros de un modelo social determinado. que la sociedad. que es de orden espiritual. Si la moral cristiana siempre ha desconfiado del placer es porque éste puede. es decir.232 DESEO Y TERNURA TESIS 233 y. antes se celebra. Se trata de dejar al otro advenir en su verdad profunda. en lugar de reconocer en ella la libre fuente de toda vida posible. no debe llevarnos a esa postura defendida demasiado a menudo por un pseudo-espiritualismo cristiano: el rechazo del placer. Segundo. una espera que hay que percibir. sino un mandamiento. cuando el hombre es capaz de asumir sus límites y de aceptarse mortal como es.

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93. 93 Epicteto. 143. 161. 89 Diógenes L. p. 78. 102.. p. 94. p. 16. p. 124. 91 Filón. p. 92. 139.. p. Maestro. p. 99. p. p. 143. evangelio de los. 92 Bogomil. p. 128 Guillermo de Aquitania. 129. 88 Didajé. 120. 139. p. p. p. 143. 116. 124 Engels F.. p.ÍNDICE ONOMÁSTICO A. p. p. carta de. papa.. 229 Eurípides. 134 Epifanio. 101. 90. 137 Aristófanes. 101. p. 117. 144. 109 Erasmo D. p. p. p.. p. p. 160. 88 Clemente de Alejandría. Autores y textos antiguos Abelardo P. 163 Guilhem de Durfort. 85. 139. p. 117 .136. 14. 165 Graciano.228 Alberto Magno. 101. p. p. 129 Bernabé. 110. 107. 98. 121. 189 Aristóteles. 98 Calvino J. p. 228 Agustín. 110. p. p.101. p. 196 Epifanio de Salamina. 133 BezadeTh. 106.. 226 Crisipo. 105. 114. 105. 122. 136 Gregorio Nacianceno. 113. p.. p. 133 Eloísa. 115. 101 Basilio de Cesárea.133. p. p. p. 95 Eckhardt. p. 113. 106 Egipcios. 229 Boehme J. 92. 131 Héric. 229 Carpócrates. 26.. 117 Gouge W.. 48. 162. 141. 227 Grotius H. 98. 147. 122 Gregorio IX. p. 92. 135 Gregorio Magno. p. p. 119. 101 Beda el Venerable. p. p. p. 103. 88 Diogneto. papa. 150. 104. 115 Clemente. p. 146. 88 Calixto. p. 115 Gerardo de Cambrai. p.130. 115 Gregorio de Nisa. 147. p. 130 Basflides. 123. 147. 127 Bucer M. 69.115.227. 122 Cipriano. p. 104. 139. 91 Cesáreo de Arles.. 114.. hijo de Carpócrates.125. 98. 153 Egberto de York. 145. 92 Basilio de Ancira. p. 109. 149. 91. p. 123. 118. p. Pseudo-. 93 Cassien J. p. 130 Ambrosio.227 Anselmo de Laon. 229 Buenaventura. carta a. 142. 148. p. 69. papa. 178 Eusebio de Cesárea. 114. 101 Clemente de Roma. 117. p. p.

95 Grimm R. 90 Poseidippos. 92 GrelotP. p. p. 229 Hechos apócrifos. p. 162. 166 Denzinger H. 146. 93. p.. . p. p.P. 137. 108.K.. p. 15 Batiffol P. 126. p. 148 Florentin-Smyth F. 80 Hering J. 21. 154 Haupt E. p.. p. 15.. p. 169 Haenchen E. p. p. 68 Bride A.. 51. 122 Mani. p. 92 Rabbi Aqiba. p. 73. 115. 44. 92 Brownmiller S. 90. p.A. 200 Cohén A. 141 Geisendorf W. 104. 100 Paulino de Ñola. 105 Marción. 72 DuquocC. p. p. p... p. p. 30. 98. 147. 117 Roberto d'Arbrissel.. 104. 174 FreudS. 163 Braun H. p. Pseudo-.. p.. p. 109 Shammay. p.. 141 Bartmann B. 123 Detienne M. 134 Briend J. 131 Bieler A.. 89 Zinzendorf.L. p. 114. 87 Prodicos.. 196.166. p. 127.105. p.. p. 108.. 40. 71. evangelio de.. p. p. p. p. p. 90. 101. 100 Lombardo P.M. 179 Evdokimov P.. p. p. 163 Zenón. p. 18.p. 111.. 71 Bonnet. p.. 131 Rousseau J. 44. p. 125 Metodio de Olimpia.... 153 Dumas A. 65 Stobeo. p. 71 Barre M. p.. 135 Lutero M. 158. p. p. 124 María de Francia.. 154.. 150 Besret B . 48.. 130. p.. 161 Chéreau P. p. 90. 109 Sextus. 142 Háring B . 109. 117 Juan Clímaco. 77 Cooper D. p. 189 Plinio el Joven. 128 Raimundo de Peñafort.147. p. Concilio de. p. 139.. 131 Moliere. 133. 92 FoucaultM. 65 Raimundo de Miravel. 213 Brunner E. p. 217 EckM. p. 87. 91 Teodoreto.. 114. 160 Audet. p. 37 Dublanchy P. 113 Flandrin J. 27 ChirpazF. 97. 194 DecretF. p.. 153 Bataille G. p. 92 HalkinL. p. 25 Gisel P. p. 96. p. 105 Delumeau J. p . p. 88. 68..144. p. p. p. p..100. 87 Gnilka J. 96 Ireneo. p.254 DESEO Y TERNURA ÍNDICE ONOMÁSTICO 255 Hermas. IV Concilio de. 160 EluardP. 161 Bultmann R. p. 166 Bezzola R.. p. 174 Testamento de los XII Patriar. 65. 44. p. p. 172 Faessler M. 189 Jerónimo. 157. p. 14 Finkielkraut A. 229 Trajano. p. p. 80. p. 226 Isidoro. 116. 139. p. p. 207 Fargier M.... p.. 217 Eersel van P. p.. 174 Juan Crisóstomo. 140. 112. p. 178.J. p.. p.. 231 Lacios. p. 182 Beyreuther G.. . p. papa.. 113. p. 123.K. p. p. 133 Cunningham A.. p. 139. p. p. 102 MiddletonR. p. 114 Baltensweiler H. p. 215 Dupont J. p. 219 Aubert J. p.101. p. 135 David P.. 113. p. 115 Tomás. p. p. 109 Taciano. p. p. 65 Blinzler J. 23 Faugeron C . 97 Hillel.. p. p.. 74. 19. 132 Peire Vidal. 14. 141 BillerbekP. 135 Rémi d'Auxerre. 229 B. p. 63.. J.. p. 63. p.p. p .. 153.. 137. 112. 74 Hesnard A. p. 141.E.. 167 Dumas F. 135.. p. p.. p. 19 Crespy G. 172 DurandG. 108 DibeliusM. 168 Douglas M. 14 BrucknerP........E. p. 129. p. 74 BarthM. 98. 101. 172 Crouzel H. 133 Justiniano.. p. 48 Griffin S. p. p... 65 Juan Scoto. 115.. 226 Tomás de Aquino. 189 Hugo de San Víctor. 80 AlloE.B. 229 Letrán. 88. 71 Borresen K. 90 Bonsirven J. 26 Lactancio. p. 132 Orígenes. 89 GilsonE. p. p.. 227 Julián de Eclana. p.. p. p.. 88. 80 Dolto F. 64... 215 Daniel C . p. 148. 44. 97. 161. 164. p... p. 88 BaerR. 135 Homero. p. 90 María de Champagne. p. p. 87 Trento. 78. p. 92 Jenofonte. 191. 14 Grimal P. p. p. p. 13.M. 178 Sade. 100 Tertuliano. 138. 166 Zwinglio. p.. p..C. 101 Kantl. 14 Fatio N.. 148. 30 Doornkaat ten J.J. 159... 18 196.. p. 31.. 79.. 46. 123 GirardG. 154 BonnardP.. 41 Broudehoux J. p. 199 FuchsE. p.. p. 16. 134 Isidoro. 90 BelsP.. 68 Dauvillien J. 29 GerestR.. 80 GrantR. Autores modernos AbottT. 215 Foerster W. 95 Justino. 76 BarretC. p. 98. p. p. 227 Josefo. 74 Amado Lévi-Valensi E.L... p. 87. p. 110. p. p... p. 170 Glotz G. 22. p. 217. 128 Platón. 159 Demos J. p. 27 Séneca. 148. 136 Regimundo. p.P. 27 Nicolás. 133 Germain G. 12. p... p. 213 FiorenzaE. p. p. p.. p. 128 Bourke V. 122. 77 BoisdeffredeP. 90. 155 Gagnebin C . 65 Hincmar.. 152. 116. 113 Conzelmann H. p. p. 161 BarthK. p.. 96.. 141.O. 114 Borst A. p. 117 Ignacio de Antioquía.. 92. p.. p. p. p. 213 . 137.

21 Masson C . 17 Medea A.. 62.. p... 128. 110. 14 Mehat A. 168 Simón R.. p. p. 67. p. 68. 134 Robert Ph.E.. p. p. 80 Scharffenorth G. 113. 130.p. 217. 112. p. 112 Leisegang H.. p.p. p. 86 Kellerhals J. p. p. p. p.. p. p. 23.V. 125. 60 Veyne P.. p..J.. 74 Lipsius. p. 122. p.. 71 MarrouH.. 148 Jacob E.. 105. p.. p. 147. p. 107. 219 OssipowW. 182 Oyen van H.. p. 12 Hocquenghem G. 158. 137. 52 SchneiderH. 67. 73 Leipoldt J. p.. 121 Weiss J. 160 SpanneutM. p.. p. . 89 Noonan J. 48 LysD. p. 13. 112.. 150. 65.D. p. 48 ReichW. 94 Mehl R. 65 StruveT. 21 Láhtteenmáki O. 107 Villien A... 74 Lacan J. p. p. p... 80 Schmithals W. p. 174 . 189. p. 139. 134 Neili R. 95.D. 151. p. p. p. 77 Humbert P... p. 62 MairL.G. 60.. 172.C.. p.W. 140 LeRoyLadurieE. 215 TouzellierCh. 96. 105. p. 135. 17 Schillebeeckx E.. 82 Pablo VI. p. p. p.. 38. p. p. 60. 130 RueggU.. 25. p. p. 117 Texier G. p. 60 Métral M. p. p. 62. 80 Mead M.. 172 Klostermann E. 86 Morgan E. 86 Krause M. 157 Ploechl W. 96. p. 20. 195. p.. 25 ScottE..T. 52 Meray A. 134.. 52 Rougemont de D. p. 165 Schürer E. p. 83. 215 Rad vonG. 198. 214 PuechH. 118. 74. p. p. p. p. 198 Laplantine F. papa. 166 SchnuckerR... p... p.. p.256 DESEO Y TERNURA ÍNDICE ONOMÁSTICO 257 Heusch de L.A.. 127 Rousselot P. 132. p.. p. papa. p.. p. 63. p. 148. p... p. p.... 30 Lambert Th. p. p. 128 Nock A. 136 Vincent Doucet Bon L. 14 ThraedeK.. 94. 60. 132.. p.. p.. p. 163 OraisonM. 190 Schlatter A. p.. 92 Kümmel W. p.F. 130... p. 48. 155. 199 Vatin C . 105.. 82... 167 Pasini W. p.. 151 Leclerc A. p.. 72. p... 215 Moore G.. p. 90 LohfinkN. p. 29 PasoliniP. p. 114 StauffeneggerR. 144. p. p.p. 215 SullerotE.. 24 Leclercq H.. 29 Kems J. 153 Mehl-Koehnlein H.O. 71... 138. 189. 105 Puyo J..... 160 Quéré-Jaulmes F. 158 Pío XI. p. p...I. 23.. 72... 25 Jeremías J. 61. p. p.. 20.T.. 74 Pohier J. p. 198 PataíR. p. 74 Yannaras C .. p. p. p. 136 Plummer A. p. papa. 203 Mandouze A. 131 Tanner P. p. J....L.Ch. p. 159 Pinto de Oliveira C.. 166 Taviani H.. 160 Pío IX. 127 Moltmann-Wendel E..M. 74 Robinson J.. p . p. 74 Wendel F. 48 Isambert... 36. 24 Thompson K. 131 LebrunF.. 87.... 79 RitzerK.. 215 Schelsky H. 68. p. p. 80 RicoeurP. 212 Margot J.. 107 Marx K. 125. 190 Vogel C .. 93. 71. 113 Safouan M. 31. 86 Senarclens de J. p. 127.. 161 Wendland H. p. 217 Hoffmann P. 30. 139 StrackH. 14 Robertson A. p. 109. 23 ThibaultO. 115 Leenhardt Fr. 19 Rendtorff H. p. 63 Pinckaers S. 152. 14. 166 Murphy O'Connor J. 96.G.. p. 14 LandesM. 87 Vaux de R. p. p.. p. 80 SchlierH. p. 178 R i s t G . p. 82 Jeanniére A. 126... p. 50.. p. 190 Malrieu J.. 127 Vasse D... 72. 92 Lietzmann H. 95. 52 NautinP..M. p. 138 Mérode de M. p.. 89. p. 131 Nygren A.. p... 112.

39. 45.1-32 5. 44.56 P.50. 39 p.4 1 1.1 3.44 p. 135.8 19. 173.8 3. 143 p.41 P. 224 p. 42.4. 42(. 64.9ss Éxodo (Ex) 1. 114.49 P. 5 1 .122 .10-14 17.51 P. 42. Génesis (Gn) 1.20 2. 49 p.51.217 P.6 1. 60 p.41 P. 49 p.114 P.21. 44.20 4. 39.25 3 3.23 2. 49.) Los textos bíblicos que se citan están tomados por lo general de la Biblia de Jerusalén.50 P.51.10-32 12.60. 104 p.20. 48.12 3.2 1. 39 p.50 P. 39. 49 3. 4 3 . 224 P.41 P.25.27 1.24 2 2.25 1.1-5 3. 180 p. 49 p. 48.61. 40.23s 2.11 3. 225 p.41 P.16 2.24 2. 180 p. 44 p.56 P. de T. 38.ÍNDICE BÍBLICO (N.40 P. En algunas ocasiones he traducido directamente del francés.50 P. 40 p. 172. 224 p. 39 p.6 p.16-19 3.12-13 3. 51.15-21 18.5-3.1 -2.11.6 17.24. Los del Cantar de los Cantares de la Nueva Biblia Española. 44 p.49 P.38 P. 5 1 .14-19 3. 224 p. 207 p.18 2. 49 p.10-14 19 19.49 P.15 Levítico (Lv) P.50 P.17-19 3.2 10.1-31 11.28 2-3 2.41 P.50 P. 224 P.12.51.16 3. 37 p.41 P. 143. 64 p.1-29 24 29 34 38. 49. 45. 62 p.1-3 15.50 P.28 1.18-24 2. 56.7 2.39 P.7 3. 224 P. 172 p. 45.26 1.5 3. 44 p.1 5.22 1.41 P.

6-9 p. 43 10. 62 p. 72 de Samuel (1 S) 18.18-3. 88 p. 141 Deuteronomio (Dt) p. 220 52 75 53 75 54 54 . 61 p. 69 19. p. 24. 37 p.1 Jueces (Je) 19-21 19.37s p.21. 64.7-18 18. 66 69 69 43 43 67 69 69 Primer Libro de los Reyes ( I R ) p. 38 p.27.17 Segundo Libro de Samuel (2 S) 13. 70. 5.18 p. 6. 19.8-10 p. 219 220 93 119 82 143 79 143 p. 38 p. 39 p. 69 11.34-35 p. p. 67. 61 p. p.20 p.6-18 18. 2. 37 p. 70. 62 p. 44 19. 6. 64 10. 220 220 86 86 86 86 219 217.14 2.13-23 11.15-17 6.15 p.1-5 31. 39 p. p. p.26-28 19.24 p.31-32 p. 37. 202 p.21-48 5.1-3 p. 39 p.13 21. 39 p.14 p. p. 37 p. 66 Evangelio de Lucas (Le) 7. p. p. 38 p.4-5 19.32 p. 66 Evangelio de Marcos (Me) 2.44 12 13-14 15 15.9 134 p.260 DESEO Y TERNURA ÍNDICE BÍBLICO 261 11-16 11 11. 39 p. 122 p. 39 p.1 p. 73 p. 6. 37. 39 p. 39. 133 6.4 p.7 8. 43 19.20 14.20 20.20 p.11-14 8. 23.13-23.23-29 Carta a los Romanos (Rm) 1.16-23 p.7 Proverbios (Pr) 5 p. 39 p.27 p.36-50 14. 217 p. p.13.22-32 1. 37 p. p.7 p.5 4.10 p. 73.29 11. 38 p. 43 19. 55 p.8 p. 62 p. 177 19.6 11. 22. p.1-8 p.3-10 7. 217 p.15s 7.9-18 19. p.1-49 Oseas (Os) 1-3 Malaquías (MI) 2. 51 Evangelio de Mateo (Mt) p. 62 p. 37 p.23 18.22-29 1.9 16. p. p.1-7 16.18 15.15-2. p. 39 p. 43.1-4 31.1-11 21.6-7 p. 146 p.9 p. 88 p. 37.1-8 p. 72.25-26 p. 1-17 Jeremías (Jr) 3.42 11. 44 10.25-27 16. 62 Evangelio de Juan (Jn) p. 24. 5. 67 10. 37. p.1 p. 146 Cantar de los cantares (C 1.9-11 p. 38 p.9-12 11. 141 p.11-13 Isaías (Is) 54.25 p. p.4-6 p.10-12 p.1-4 p. p.20 1. 43 19. 43 19. 37 p. 39.29 21.2-5 7. 62 p.2 19.19s p. 38 p. 71 15.22 18. 52 10. 37 p. 70 5.27s p.18-32 1.2-8 11.33 p. 6. 68 19. 143 p.29 p. p. 71 p.5 p.6-7 Eclesiastés (Qo) 11 p. 133 10.1-15 p. 62 p.13 p. 39 39 39 56 217 56. 145 65. p.72. 39 p. 62 p. 219 7. 223 19.6 p. 37 p. 55 Primera carta a los Corintios (1 Co) p. 22. 43 8. 61 61 202 61 202 p.32-38 11.7-9 p.19 18.11-12 p. 39 p.13 16.19-27 16 17 18 18.1-15 15. 64 p.15-19 p.21 18.19-22 11. 143 93 53 217. 69 19. 146 19. 66 22.20 18. 38 p.16 1.25 13.12-20 p.13 p. 71 15. p.26-27 1.29-32 6.24-27 1.20 11. p. 38 p. 6. 44 19. 67 5.29 20.18 18. 175 Hechos de los Apóstoles (Hch) p.28.1-63 23. p.7-8 p. 71 p.25 1. 65 19. 207 1.15-17 p.16-17 15.16 Salmos (Sal) 18 51. 69 23 p.11 7. 66. 43 5. 88 p.22-26 Primer Libro p.9 19. 66.23s p.12 p. 73. 38 p.21-22 Ezequiel (Ez) 16. 43 5.35ss 20. 67.9 11. p.24.31. 6. p.9-12 7. 22. 175 8.30 p. 70 5.1-10 p.

113. 90.80. 109. 104. 218 Divorcio. p. 162. 56. 178. 51.39-40 7. 94. 142 p. 109. 53 p. 52.3 Hebreos (Hb) 13. 11. 87 Familia. 29-32. 91-94. 75 p. 123. erotismo Diferenciación sexual. 181. 94. 88. 48. 87 p. 94.29 5. 108.27 5. 123. 218 Fragilidad. 61. 148. 76 p. 183. 130 p.13ss 14. 46. 199 Hijo. 181. p. 100. 51. 118. 93 Caricia. 177. 145 p. p. p. cf. 38. 140. 120. 147.1-6 7. p. 129.18s p. 97. p. 33. 143 ÍNDICE TEMÁTICO Aborto.9-10 1. procreación Fidelidad. 145. p. 127. 76 p. 83. 93 p. 214 Ascetismo.4-10 11.5 7. 207. p. p. Función simbólica de la pareja. 78 p. 208 Carta a los Colosenses (Col) 3.12-17 7. 173 Circuncisión. 93 Continencia.14 7. 186. 166. p. 81 p. 39.35 7.200. 82. 119. p. 35. 74. p. 126. 89.56. 81 p. p. 87. 133. cf. 113. 61. 183. 79 Carta a los Gálatas (Ga) 3. 201. 149 p. 128. p. 45. 28. 42. 220 143 92 p. 94. 84. 89. p. p. 101. 32. 78 p. 200. 98. 220 Amor.23 11. 22. 21. 128. 152-171.36-38 7. 44. p. p. 80 p. 133. 165 Alteridad. 196. 156. 89. 69.19 7 7. 118.24s. 80 p. 181-185 Finitud. 202 Amor cortés. 46. 53. 100. 67. p. 128.8 7. 79 Primera carta a los Tesalonicenses (1 Ts) 4. 108-110. 15.87. 169. 40 Codicia.21 5. 167 Antropología. 166 5. 76.13 4. 3942. p. 87 217. 80 5. 165. 90. 148. 128 Anticoncepción.16 3. 26. 78 p. 80 Primera carta de Pedro (1 P) 2. 179.34 DESEO Y TERNURA p. p. 71. 184 P 181 P 54. p. 207. 40. 77 p. 78.12-14 7. 121. 81. 85. 53-55.29-31 7. 78 p. 29 p. 80 p. 75. 168-171 Adulterio. p. 75 p.17-24 7. 76 p. 47. 205. 20. 148.21 p. 186. 186. p.29-35 7.3. 141. 141. 178 Catarismo.22 5. 210 Erotismo.3-4 7.4 p. 34. 179.3 7. 89. 26.3 p. 178 Comunismo sexual. castidad Cuerpo. 181. 118. gnosticismo. 76 p. 129.91. 82 p. 77 p. 172.32 P 81 P 81 P 81 P 81. 164.10 2. 184 p.28 p. 207 p. p. 102. 204. 50. 88. 80 p. 87.1 7. 32. 202. 76. 31. 97 p. p. 77 p. 152. 18. 130. 136.4-5 3. 105.11 ll. 105. 43. 173 5. 129. 153. 211-214 Ética y escatología. 112. 7. 141 Dualismo.3-7 Primera carta a Timoteo (1 Tm) 1. 114. 16. 27.27 10.19 p. 186. 105. 91. 75.9 7. 27. 180. 138. 180. 88. 162. 106. 131. 213. 63. 192.75. 119.26-28 7.26-40 14. 110-113. 121. 173. 90. 13. 137.262 6. 43. 64-67. 79. 44. 197. 207 . 67. 103-105.21-33 p. 109. 69.25ss 5. 41.2-16 11. 125. 106. 30. 32. 45. 119. 109. 99 3. p. 94. 119. 87 p. 89. 198. 102. 145. 183. 149. 195-208 Estoicismo.9 11. 75. 126. 104.10-11 7. 165. 195. 53. 155 Ética. 115.25 7. 128. 63. 78 p. 69-75. 22. 43.23 5. 214.15-16 7. 127. 201 Belleza. 49. 26. 196.39 8 9. 181 P 81 P 82. 81. p. 62. 40. cf. 77 p. 45. 154. 61. 195. 212. 145. 92 p. 49.5 11. 75 p. 96.13 p. 77 p.7. 200 Castidad. p. 168 Fecundidad.82. 88. 199. p.8.7 7. 161-163. 50. 78. 206. 76 p.4 7. 127-129 Celibato. 56. 173 Exposición de niños. p.1-7 4. p. 119. 157.3 Segunda carta a Timoteo (2 Tm) 3.28 5. p. 186 Gnosis. 77. 83. 29.20 7. 101. 29. 200. 93 Carta a los Efesios (Ef) 5 p.99. 145 p. 23. 124.2-4 Carta a Tito (Tt) 2. 87 Segunda carta de Pedro (2 P) 2. 75 p. 109. 63. p. 41. 122. 94. 77 p. 150. 208. 193. 55. 78 p.

175. 175. 132. 12. p. 143. 195. prohibición Legalismo. 191. 22. 207. 99. 157. 107. 97 ÍNDICE DE MATERIAS Introducción Capítulo I. 63. acto social. p. 100. 48. 217220 Idolatría. prohibición Vergüenza. 30-32. 15. 201 Niño. cf. 206 Porneia. 115 — y lenguaje. 114. 35. p. 122. 33. 119. 21. 169. 122. 136. p. 11. 207 Pecado. 180-193. 14. 94. 13. 108. 219 Sumisión. 74. 199 Naturaleza. 195. 191. p. 29. 209 — y poder de la Iglesia. 49. 66. 84. 193 Prohibición. cf. 80-83. 84. 24. 87. p. El matrimonio según el Nuevo Testamento a) La enseñanza de Jesús b) La enseñanza de la tradición apostólica 1. 20. 41. 125. p. p. 42. 51. 56. 119. 171 Ley natural. 158 Moral. p. cf. 87. 86. sacralización de la sexualidad Pareja. 165. cf. Conclusión 7 11 12 21 22 25 29 32 35 36 42 42 47 52 55 59 60 64 64 69 69 74 79 83 . 15. 25. 20. 37-40. 213 Sexualidad y acción política. 45. 28 Virginidad. 135. 84. 52. 79. 86. 126. 19. 27. 51. 201. la alteridad a) «Lo que Dios unió»: la enseñanza de Jesús b) Lo maravilloso y lo trágico: la enseñanza del Antiguo Testamento c) Cada uno es su cuerpo: la enseñanza de Pablo 3. 98-100. 74. 12. 168. 95. p. 63. 99 Violación. p. 128. 41. 125 Puritanismo. 12. p. 153. p. 75. p. Conclusión Capítulo II. 109. La tradición paulina 3. 174 — y trabajo. p. 218 Sacralización de la sexualidad. 132.65. 65. 56. 13. 22. p. 214 -— masculina. 119. 70. 70-74 Procreación. 185-187 Libido. p. p. 129. 97 — Religioso. cf.70. 125. 138-143. 108. 39. 196-202. 62. p. 61. 122. 118. 149. 178 Placer. 18. 191 Tabú. 157. 167. El control simbólico de la sexualidad 2. 154-158. 107. 22-25. 182. p. fragilidad Maniqueísmo. 48-52 Interdicto. 172. 92. 17. 22. 93. Sentido humano de la sexualidad 1. 168. p. sexualidad y violencia Sexología. El orden de la diferenciación: la sexualidad entre la vida y la muerte 2. 212 Panteísmo. 59. 61. 29-32. Al principio.151 Ley. 51. p. 39. 112-116. 17. 18-20. 142-144 Sadismo. 197. 49. 33. 187 — Mixto. 188-193. p. naturaleza Libertad. 15-18. 173. 148. 205 Narcisismo. 219 Imagen de Dios. 202 — y modelo económico. p. p.264 DESEO Y TERNURA Homosexualidad. 99.. 51. 78. 26. 197. 209 — Definición. 14. 28. 127. 151. p. 131. 93. 149. p. Sexualidad y palabra a) Lo «evidente» de la psicología b) Lo elaborado por la cultura c) La ley del lenguaje y la humanización de la sexualidad . cf. 168. 178. 200. 51. 119. 154. 64-68. El matrimonio según el Antiguo Testamento 2. 172. p. Los evangelios 2. 19. 117. 33. 36. El hombre y la mujer a imagen de Dios: Teología bíblica de la sexualidad 1. 165. 108. 130 Límite. 35. 159. 113. ética Mujer. p. 46.92. p. 30. 93. 157159. 105. 17 — y violencia. 124. 127. 47. 80-83. 15. p. 17. 20. p.95. cf. 77. 36. 98. 100. p. p. 110. p. subordinación de la mujer. 47.73. Matrimonio. 209. 81. El apóstol Pablo 3. 191. 62. 51. p. 25. 43. ascetismo Puro-impuro. 13. cf. 145. 77. p. 91. 206 Sacramentalidad del matrimonio. Conclusión Capítulo III. 45. 70. 120. Amor e institución: Teología bíblica del matrimonio 1. 52. 38. 52. 71. p. hijo Norma. 206. 105. Viudo/a. cf. 182. 3.

266 DESEO Y TERNURA Capítulo IV. Dos morales cristianas distintas en Occidente a) La moral católica b) La moral protestante 8. Valor espiritual del erotismo 4. La pareja es el horizonte de la sexualidad a) La fidelidad b) La libertad c) La conyugalidad Nota adicional: ¿Y el hijo? 3. El hombre y la mujer: La humanidad como tarea.) 2. pero» de la tradición patrística respecto al matrimonio y a la sexualidad (siglos IV y V) 4. San Agustín y la tradición moral medieval a) Sexualidad y concupiscencia b) Los fines del matrimonio c) El matrimonio como sacramentum 5. El «sí. El cristianismo y la sexualidad: Una historia llena de ambigüedad 1. Conclusión Capítulo V. La Reforma y el protestantismo 7. La Iglesia antigua y el derecho conyugal 3. El significado humano de la sexualidad: una interpretación teológica 2. La evolución del derecho conyugal desde siglo IV a finales de la Edad Media 6. Conclusión Epilogo: El doble combate de la ética cristiana Excursus: Nota sobre la homosexualidad Tesis Bibliografía índice onomástico índice bíblico índice temático 85 86 95 98 117 117 119 120 • 132 138 151 152 160 171 177 177 180 181 185 187 193 194 208 211 217 221 235 253 259 263 i . La Iglesia antigua y la sexualidad (hasta el 250 aprox. Reflexión ética 1.

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