ESTUDIO SOBRE LA FRACTURACIÓN HIDRÁULICA O “FRACKING”

“PROYECTO FIN DE CURSO PRESENTADO ANTE EL INSTITUTO DE INVESTIGACIONES ECOLÓGICAS PARA OPTAR AL DIPLOMA DEL MATER EN CAMBIO CLIMÁTICO Y DESARROLLO SOSTENIBLE”

Autor: Javier Benito Pascual Año: 2.012

ÍNDICE

1. INTRODUCCIÓN 1.1. Descripción de los procedimientos metodológicos empleados. 1.2. Fuentes de información utilizadas. 1.3. Tratamiento de la información: modelos estadísticos utilizados, sistemas informáticos, estructura de encuestas, técnicas de muestreo utilizadas, etc. 2. DESARROLLO DEL ESTUDIO 2.1. Introducción. 2.1.1. Formación del gas. 2.1.2. Hidrocarburos no convencionales. 2.2. Gas de esquisto. 2.2.1. Qué es el gas de esquisto. 2.2.2. Reservas de gas mundial. 2.3. Explicación técnica de la extracción. 2.3.1. Introducción. 2.3.2. Fase de pre-producción. 2.3.3. Fase de producción. 2.3.4. Fase de post-producción. 2.4. Situación y proyectos de fracking en otros países. 2.5. Situación y proyectos de fracking en España. 3. IMPACTO EN EL MEDIO AMBIENTE, EN EL CAMBIO CLIMÁTICO Y EN LA SALUD HUMANA 3.1. Impacto en el paisaje. 3.2. Emisiones de gases contaminantes a la atmósfera. 3.3. Contaminación de aguas superficiales y subterráneas. 3.4. Aguas residuales. 3.5. Agua de consumo. 3.6. Riesgos químicos e impacto en humanos. 3.7. Terremotos. 3.8. Caso ilustrativo de las afecciones en personas y animales. 4. BALANCE ENERGÉTICO DE LA TÉCNICA. 5. MARCO DE REGULACIÓN EN UE. 6. CONCLUSIONES. 7. BIBLIOGRAFÍA. Anexo I. Anexo II.

1. INTRODUCCIÓN

1.1. Descripción de los procedimientos metodológicos empleados. El trabajo de investigación se llevó a cabo realizando un estudio de la materia a través de la lectura de estudios, informes, artículos de investigación, recursos interpuestos, así como la visualización de documentales. Una vez obtenida la información en bruto se procede a la realización del índice del estudio y la sintetización de la información en bruto, dando como resultado el presente trabajo.

1.2. Fuentes de información utilizadas. La información obtenida se encontró en páginas oficiales gubernamentales, no gubernamentales y otras instituciones, tales como el Parlamento Europeo, organizaciones ecologistas (Ecologistas en Acción) o universidades (Universidad de Manchester), entre otros. También se obtuvo información en reuniones y seminarios de participación, así como de la lectura de artículos de investigación publicados en Internet.

1.3. Tratamiento de la información: modelos estadísticos utilizados, sistemas informáticos, estructura de encuestas, técnicas de muestreo utilizadas, etc. La mayoría de los datos expuestos han sido obtenidos de organismos oficiales. Los datos no obtenidos de esta manera han sido evaluados, valorados y validados mediante la contrastación de las fuentes. El estudio se ha llevado a cabo desde un punto de vista ecológico, medio ambiental y social, tratando de favorecer la comprensión del funcionamiento de una técnica compleja y prácticamente desconocida, sus efectos en las diferentes variables así como promover la mentalidad crítica a este proceso tan agresivo.

2. DESARROLLO DEL ESTUDIO 2.1. Introducción. 2.1.1. Formación del gas. El origen del gas natural, como el del petróleo, lo debemos buscar en los procesos de descomposición de la materia orgánica, que tuvieron lugar entre 240 y 70 millones de años atrás, durante la época en la que los grandes reptiles y los dinosaurios habitaban el planeta (Era del Mesozoico). Esta materia orgánica provenía de organismos planctónicos que se fueron acumulando en el fondo marino de plataformas costeras o en las cuencas poco profundas de estanques, y que fueron enterradas bajo sucesivas capas de tierra por la acción de los fenómenos naturales. Así, sus compuestos fundamentales – grasas y proteínas – se descompusieron muy lentamente en ausencia de oxígeno por la actuación bacteriana. Los gases generados, por diferencia de presiones, ascendieron por las rocas porosas de la corteza terrestre hasta llegar a capas de terreno impermeable, bajo las que quedaron atrapados originando las grandes bolsas o yacimientos. Las materias que se formaron – petróleo y gas natural –, cuyas proporciones dependen de la temperatura y presión a que estuvieran sometidas, pugnaban entonces por ascender entre las capas de terreno permeable (poroso), hasta que quedaban aprisionadas bajo una cúpula de terreno impermeable o contra una falla o hendidura rocosa. Así, al acumularse, se formaban los yacimientos, es decir, las bolsas o reservas, que se van descubriendo hoy en día. El gas, menos pesado, ocupa la parte superior de la cavidad, llamada – roca almacén –, el petróleo la parte intermedia, y en la parte baja normalmente se encuentra agua salada. Con gran frecuencia se forma una masa de gas encerrada (entrampada) entre el petróleo líquido y las capas rocosas de cierre o sello en una bolsa petrolífera. A grandes presiones el gas se mezcla con el petróleo o se disuelve en él. En conclusión, el gas natural se halla en rocas porosas de la corteza terrestre. Se suele encontrar conjuntamente con yacimientos de petróleo o cerca de ellos. Dado su estado (gaseoso) puede presentarse también solo (en bolsas aparte de las de petróleo): se trata entonces de un yacimiento de gas natural.

2.1.2.Hidrocarburos no convencionales.

La Agencia Internacional de la Energía define el gas no convencional como el “gas que es tecnológicamente más difícil o más caro de producir que el gas convencional“ Una definición generalmente aceptada por la industria es la de “reservas que no tienen una producción de gas natural económicamente rentable salvo que se utilicen tratamientos de estimulación o procesos y tecnologías especiales de recuperación”. Por esto se distinguen dos tipos de yacimientos: • Un yacimiento convencional, en el que el gas natural se encuentra atrapado en una estructura de roca porosa limitada por una capa de roca impermeable que evita que el gas escape a la superficie (trampas estratigráficas o estructurales). Los yacimientos no convencionales, son más continuos, consisten en una acumulación de capas sedimentarias de baja permeabilidad que atrapan el gas entre ellas.

Los recursos de gas no convencionales se clasifican en: • Gas en areniscas de baja permeabilidad (tight gas): es el gas natural presente en yacimientos de baja porosidad y baja permeabilidad. Los yacimientos son generalmente formaciones areniscas, aunque también se puede encontrar en formaciones calizas. Muchas veces estas formaciones geológicas son similares a los yacimientos convencionales, de manera que no hay una separación clara entre los dos tipos de yacimiento. • Metano en capas de carbón (coal bed methane): al gas con alto contenido en metano que procede de yacimientos subterráneos de carbón. Conocido también con otros nombres como gas natural del carbón (NGC) o gas en capas de carbón (CBG). Se trata de gas natural generado y almacenado en vetas de carbón. Las vetas de carbón tienen un sistema de doble porosidad que comprende microporos, que existen en la matriz del carbón y un sistema de fracturas naturales llamadas planos de exfoliación, que son los macroporos. En un yacimiento de metano en capas de carbón, el agua inunda completamente las capas de carbón, y su presión hace que el metano quede absorbido en las superficies granuladas del carbón. • Hidratos de metano: moléculas de metano atrapadas en compuestos helados de agua. Éste queda atrapado en una estructura cristalina de moléculas de agua que es estable en sedimentos marinos a profundidades de agua mayores de 300 m. No se espera los hidratos que contribuyan a la producción de gas en los próximos 20 años. • Gas en esquistos o pizarras (shale gas): de los cuales hablaremos en el siguiente punto.

2.2. Gas de esquisto. 2.2.1. Qué es el gas de esquisto. Se conoce como gas de esquistos (shale gas) al gas natural que se encuentra en yacimientos compuestos predominantemente por esquistos o pizarras (una roca sedimentaria de grano que se fractura fácilmente en láminas finas y paralelas). Dado que la pizarra tiene una permeabilidad muy baja, el gas está distribuido en pequeños poros o burbujas, muchas veces microscópicas, no conectadas entre sí, lo que hace necesario romper las capas de pizarra para conseguir reunir el gas y que fluya hacia la superficie para ser recogido. La producción de gas de esquistos no está limitada a trampas o estructuras en las que puede estar confinado el gas, sino que el estrato en el que está confinado el gas se extiende sobre amplias zonas geográficas. El gas de esquistos es actualmente el sector energético de crecimiento más rápido en los Estados Unidos, impulsado por los avances en la tecnología y la presencia de amplias cuencas de producción. Como consecuencia, se está extendiendo a países de Europa como por ejemplo España. Pero también hay que decir que, mientras que un pozo en un yacimiento Qatarí puede producir unos 4 millones de metros cúbicos al día, un pozo en esquistos, sin estimulación, puede producir sólo 0,15 millones de metros cúbicos al día.

2.2.2. Reservas de gas mundial.

El negocio de la fracturación hidráulica, y sus expectativas, son muy grandes. Algunos países tienen grandes esperanzas en este método que promete multiplicar las reservas de gas natural, o como mínimo reducir la factura y la dependencia energética. En la Unión Europea, ya han empezado las primeras pruebas de fractura hidráulica en Reino Unido y Polonia. La Agencia de la Energía de Estados Unidos distingue dos grupos de países donde la extracción de gas de pizarra es más interesante. El primer grupo consiste en los países que tienen una alta dependencia de gas natural de importación, tienen como mínimo alguna infraestructura de producción de gas natural y en los que las estimaciones de recurso de gas natural son significativas respecto a su consumo de gas. El segundo grupo de países son aquellos en los que se estima que las reservas de gas de pizarra son muy grandes y en los que ya existe infraestructura para la producción y exportación de gas natural. Ejemplos del primer grupo serían Francia, Polonia, Turquía o Ucrania y del segundo grupo Canadá, México, China, Australia, Libia, Argelia o Brasil.

EE.UU. Estados Unidos, junto con Canadá, constituye una especie de isla que no cuenta con cordones umbilicales que les unan a los grandes campos de extracción de gas del mundo. Desde el punto de vista del suministro de gas por conductos, están rodeados de océanos. Además de su aislamiento por tubería, Estados Unidos sólo contaba en el año 2000 con cuatro plantas de regasificación en la costa para poder abastecerse de gas licuado transportado por barcos metaneros. En este contexto de aislamiento energético, Norteamérica, que es la región del mundo con mayor consumo de gas, tuvo que afrontar el decaimiento de la producción de gas convencional en su territorio. A partir del 1997, las extracciones de gas convencional empiezan a estabilizarse y luego decrecer debido al agotamiento de sus pozos de extracción de gas más productivos. Para afrontar esta situación de teórico desabastecimiento, la solución se buscó en la explotación de los yacimientos del gas no convencional de menor rentabilidad. La alianza de la administración republicana con el lobby petrolero funcionó como una perfecta maquinaria que tiró por la calle del medio, arrasando con legislaciones, acuíferos, atmósferas y demás bienes patrimoniales de la población, con tal de seguir explotando un recurso que, además de limitado, no contribuye a la lucha contra el calentamiento global. El gran ascenso de la industria del gas no convencional se produjo durante el Gobierno del tándem G. W. Bush-Dick Cheney, en medio del más absoluto menos cabo de cualquier otro modelo energético más sostenible y renovable. EE.UU. fue país pionero en materia de investigación acerca de la extracción rentable de este gas. A mediados de 1970, el Departamento de Energía de ese país realizó una serie de acuerdos con privados para el desarrollo de tecnologías para la extracción de gas natural, lo cual permitió que ya entre 1980 y 1990, la compañía Mitchell Energy and Development se aventurara a hacer de la extracción profunda de shale gas una realidad comercial en la cuenca de Barnett Shale en Texas. El éxito de esta empresa permitió la inclusión agresiva de otras compañías, de tal manera que para el año 2005, Barnett Shale estaba produciendo casi medio trillón de pies cúbicos por año de gas natural. Con estos resultados, junto con los obtenidos en otras cuencas de EE.UU., confirmaban lo que los productores anhelaban: shale gas como alternativa rentable y comercial de producción era una realidad. Gracias a los avances de las tecnologías de extracción, EE.UU., como principal precursor de este gas, ha realizado ciertas proyecciones acerca de las reservas potenciales de este “commodity”, tanto en su propio país, como en el resto del mundo. El desarrollo de shale gas se ha transformado en una especie de “cambio de paradigma” para el mercado estadounidense de gas natural, lo cual ha hecho que este país haya mostrado gran interés en la investigación y difusión acerca de éste. Esto ha permitido que la producción de shale gas en EE.UU. pase de 0.39 trillones de pies cúbicos en el año 2000 a 4.87 trillones de pies cúbicos en el 2010, lo que representa el 23% su producción de gas natural seco. De acuerdo al análisis y proyecciones realizado por la U.S EIA (Energy Information Administration) y su Annual Energy Outlook 2011, las reservas técnicamente recuperables de shale gas en EE.UU. se estiman en alrededor de 862 trillones de pies cúbicos, las cuales, dado las reservas técnicamente recuperables totales de gas natural estimadas en EE.UU. (2.543 trillones de pies cúbicos), constituyen el 34% de las reservas totales de gas natural estadounidense. Como

consecuencia, shale gas es el mayor contribuidor al crecimiento proyectado en producción de gas natural y se cree que para el año 2035, la producción de shale gas totalizará un 46% de la producción de gas natural estadounidense.

Resto del Mundo Europa no es una isla energética ni por producción ni por suministro de gas, y en Europa, con mayor o menor intensidad, se pretende llevar una política energética más sostenible que la improvisada por el gobierno republicano de Estados Unidos. Las apuestas realizadas en Europa para la consecución de un sector energético que incorpore energía primaria renovable no sólo están reduciendo las emisiones de gases causantes del calentamiento global del planeta, sino que han creado una actividad económica ligada al territorio con mucha mayor capacidad de generación de empleo y riqueza que las hipotéticas plataformas extractoras de gas natural. Todo el “boom” asociado al shale gas en EE.UU. atrajo miradas de distintas partes del mundo, ya que diversos países han expresado su intención de desarrollar su propio nicho de shale gas. Un estudio que desarrolló una consultora externa (Advanced Resources International Ltd.) para el EIA, habla de las potenciales reservas de shale gas en el mundo, y si éstas son lo suficientemente significativas como para realizar inversión y comercialización de este producto. De acuerdo al estudio, se analizaron los países con mayor proyección a desarrollar la extracción de shale gas debido a sus cuencas y a aquellos que tenían suficiente información geológica (48 cuencas de shale gas en 32 países). A continuación se muestra un mapa indicando qué cuencas y países fueron analizados: En rojo se muestran zonas donde existen reservas de shale gas técnicamente recuperables. En amarillo, cuencas revisadas pero no estimadas debido a falta de datos. En blanco, los países que participaron del reporte. En gris, países que no se consideraron. A continuación, podemos observar una tabla en la que se muestran los resultados del estudio: A priori, se puede decir que las reservas de shale gas en el mundo parecen ser amplias. La estimación inicial de las reservas técnicamente recuperables de shale gas en los 32 países estudiados es de 5.760 trillones de pies cúbicos. Sumándole el estimado técnicamente recuperable de EE.UU. mencionado anteriormente, nos encontramos con una reserva base de 6.622 trillones de pies cúbicos. Para entender la importancia de estos números, debemos compararlos con las reservas mundiales de gas natural, las cuales, son 6.609 trillones de pies cúbicos en términos de reservas probadas, y 16.000 trillones de pies cúbicos, en términos de reservas técnicamente recuperables de gas natural, excluyendo al shale gas. Con esto podemos decir que, considerando las reservas de shale gas, las reservas técnicamente recuperables mundialmente crecen en un 40% a 22.600 trillones de pies cúbicos. Haciendo un análisis del cuadro podemos ver que en Europa, Francia y Polonia se ven como los más beneficiados en términos de reservas de shale gas en comparación a sus reservas probadas de otros gases naturales; en Norteamérica, tanto EE.UU., Canadá y México, aparecen con

importantes reservas; en Asia, destaca el caso de China, que en comparación a sus 107 trillones de pies cúbicos de reservas probadas de gas natural, tienen fijada la importante cifra de 1.275 trillones de pies cúbicos, lo que representa aproximadamente el 19% de todas las reservas mundiales de shale gas; en Australia, las reservas posibles de shale triplican las reservas probadas de gas natural; en África, Sudáfrica, Libia y Algeria son los más destacados y en Sudamérica, Argentina y Brasil sobresalen con importantes cifras. Para el caso de Chile, destacamos que se podrían hallar alrededor de 64 trillones de pies cúbicos de shale gas, lo cual es significativo comparado a los 3.5 trillones de pies cúbicos de reservas probadas de gas natural. Es importante destacar que estas estimaciones y estudios representan una aproximación conservadora, por lo cual se espera que en los próximos años, aparezcan estudios con mayor grado de precisión y certeza respecto a las reservas mundiales de shale gas. También hay que mencionar que este estudio no consideró a Rusia y al Medio Oriente, debido a razones técnicas y a que no es tan relevante para ellos la búsqueda de shale gas, dado que poseen una gran base de otras cuencas de gas natural y que, además, se tiene plena certeza que existen fuentes importantes de shale gas en esos países. Se podría incluso hablar de que existen más reservas considerables de shale gas que las que se señalan en el estudio a los 32 países.

Table 1. Estimated shale gas technically recoverable resources for select basins in 32 countries, compared to existing reported reserves, production and consumption during 2009
2009 Natural Gas Market(1) (trillion cubic feet, dry basis) Consumption Imports (Exports) Proved Natural Gas Reserves(2) (trillion cubic feet) Technically Recoverable Shale Gas Resources (trillion cubic feet)

Production

Europe France Germany Netherlands Norway U.K. Denmark Sweden Poland Turkey Ukraine Lithuania Others(3) North America United States(4) Canada Mexico Asia China India Pakistan Australia Africa South Africa Libya Tunisia Algeria Morocco Western Sahara Mauritania South America Venezuela Colombia Argentina Brazil Chile Uruguay Paraguay Bolivia Total of above areas Total world

0.03 0.51 2.79 3.65 2.09 0.30 0.21 0.03 0.72 0.48

1.73 3.27 1.72 0.16 3.11 0.16 0.04 0.58 1.24 1.56 0.10 0.95

98% 84% (62%) (2,156%) 33% (91%) 100% 64% 98% 54% 100% 50%

0.2 6.2 49.0 72.0 9.0 2.1 5.8 0.2 39.0 2.71

180 8 17 83 20 23 41 187 15 42 4 19

20.6 5.63 1.77

22.8 3.01 2.15

10% (87%) 18%

272.5 62.0 12.0

862 388 681

2.93 1.43 1.36 1.67

3.08 1.87 1.36 1.09

5% 24% (52%)

107.0 37.9 29.7 110.0

1,275 63 51 396

0.07 0.56 0.13 2.88 0.00 -

0.19 0.21 0.17 1.02 0.02 -

63% (165%) 26% (183%) 90%

54.7 2.3 159.0 0.1 1.0

485 290 18 231 11 7 0

0.65 0.37 1.46 0.36 0.05 0.45 53.1 106.5

0.71 0.31 1.52 0.66 0.10 0.00 0.10 55.0 106.7

9% (21%) 4% 45% 52% 100% (346%) (3%) 0%

178.9 4.0 13.4 12.9 3.5

26.5 1,274 6,609

11 19 774 226 64 21 62 48 6,622

Sources: 1 Dry production and consumption: EIA, International Energy Statistics, as of March 8, 2011. 2 Proved gas reserves: Oil and Gas Journal, Dec., 6, 2010, P. 46-49. 3 Romania, Hungary, Bulgaria.
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U.S. data are from various EIA sources. The proved natural gas reserves number in this table is from the U.S. Crude Oil, Natural Gas, and Natural Gas Liquids Reserves, 2009 report, whereas the 245 trillion cubic feet estimate used in the Annual Energy Outlook 2011 report and cited on the previous page is from the previous year estimate.

2.3. Explicación técnica de la extracción. 2.3.1. Introducción. Los principales artífices del desarrollo de la producción de gas no convencional son los avances en las técnicas de perforación y estimulación de pozos. Muchos de los avances técnicos son útiles para la producción de gas de arenas compactas, gas de esquistos y gas en capas de carbón. La fractura hidráulica, combinada con la perforación horizontal a grandes profundidades, es una técnica agresiva usada para explotar las últimas reservas de gas natural. Son tecnologías complejas y costosas y la extracción es menos rentable que en las reservas que se explotan convencionalmente. Estas técnicas se están utilizando desde hace aproximadamente una década en los Estados Unidos, y es ahí donde se han experimentado hasta ahora sus consecuencias sobre el medio ambiente, las gentes y las reservas de agua dulce. En la Unión Europea se está empezando ahora a considerar la explotación de recursos fósiles no convencionales mediante la fractura hidráulica y la perforación horizontal. En varios países, como Francia, Alemania o Gran Bretaña, ya se cuestiona la legitimidad de unas técnicas que, para alargar la vida de recursos que de todos modos están inexorablemente destinados a agotarse, ponen en grave peligro el suministro de otro recurso realmente indispensable: el suministro de agua dulce. En Francia se considera la prohibición total de estas técnicas, en Alemania, Gran Bretaña y Estados Unidos se han impuesto moratorias para estudiar mejor sus efectos. Como ya se ha explicado, en las explotaciones no convencionales, el gas está contenido en estratos de roca poco porosa y de menor permeabilidad (arenas compactas, lechos de carbón y pizarra). A menor porosidad y permeabilidad, más complejas y agresivas son las técnicas requeridas para extraer el gas. El caso del gas de pizarra es el más costoso y menos productivo, debido a que la pizarra es muy poco porosa y prácticamente impermeable. Al ser poco porosa, el gas contenido en un volumen de roca determinado es mucho menor que en las explotaciones convencionales. Por lo tanto, es necesario utilizar la perforación horizontal o dirigida para adentrarse largas distancias en el estrato de pizarra y poder acceder así a una cantidad de gas significativa. Que la permeabilidad sea escasa indica que el gas está encerrado en la roca y no puede fluir, ya que los poros no están conectados. Esto hace imprescindible romper la roca para poder liberar el gas y extraerlo, lo que se consigue gracias a la fractura hidráulica. En estas explotaciones, la extracción por pozo es mucho menor a un coste más elevado y la superficie de roca a cubrir para obtener cantidades significativas de gas es mucho mayor. Se requieren tecnologías altamente sofisticadas, cantidades ingentes de agua y la inyección de productos químicos potencialmente peligrosos para el entorno.

En los últimos años, se han comenzado a perforar en Estados Unidos explotaciones cada vez menos productivas, comenzando por las contenidas en lechos de carbón y terminando por las de pizarra. Las técnicas utilizadas, la perforación horizontal y la fractura hidráulica, son conocidas desde hace tiempo, pero sólo desde hace 15-20 años se utilizan de una forma muy aproximada a como se usan ahora. Estas explotaciones han llegado a ser económicamente viables gracias a tres factores: Los progresos técnicos en la perforación horizontal (o dirigida) y en el uso intensivo de fractura hidráulica con la adición de productos químicos. Un incremento sustancial del precio del gas debido a la declinación de la producción de los pozos tradicionales y a un aumento de la demanda mundial. La exención de cumplir la Ley de Seguridad del Agua Potable (SDWA 1974) plasmada en la Ley de Política Energética de EEUU de 2005. Gracias a esta exención, se permite a las empresas utilizar la fractura hidráulica sin cumplir la mayor parte de las regulaciones de la EPA (Agencia de Protección del Medio Ambiente).

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2.3.2. Fase de pre-producción.

Las fracturas comienzan con la perforación vertical de un pozo, atravesando capas de roca y acuíferos, desde la plataforma en la superficie hacia donde se encuentra la capa de pizarra, que puede hallarse a una profundidad de varios kilómetros. Antes de llegar a la capa de pizarra comienza la perforación horizontal o dirigida: dibujando una larga curva penetra finalmente en el estrato de pizarra, donde se extiende horizontalmente una media de 1 a 1.5 km. Como las distancias horizontales son muy largas, el proceso de fractura hidráulica que se iniciará después se lleva a cabo en varias etapas independientes. Una vez alcanzado el estrato deseado se utilizan explosivos para crear pequeñas grietas. La fractura hidráulica, consiste en bombear un fluido (agua con un agente de apuntalamiento y productos químicos) a una elevada presión para abrir y extender las fracturas. Al reducir la presión el fluido retorna a la superficie junto al gas y otras sustancias presentes en la roca como metales pesados y partículas radiactivas. Allí esta mezcla es procesada para separar el gas de todas las sustancias no deseadas. Se estima que entre un 15% y un 80% del fluido inyectado emerge de nuevo a la superficie, mientras el resto permanece bajo tierra.

Dentro de estas prácticas de extracción, se ha convertido en habitual, para rentabilizar la explotación, la agrupación de varios pozos, separados de 5 a 8 m entre ellos, en una sola plataforma. Los pozos se perforan consecutivamente y se distribuyen de tal manera que permiten cubrir un área determinada del estrato de pizarra sin dejar huecos. El número de plataformas por km² es de 1,5 a 3,5. Cada plataforma requiere una superficie de 1,5 a 2 hectáreas, que permita almacenar todo el fluido de fractura, los lodos de perforación, el equipo asociado a las operaciones de fractura hidráulica, el correspondiente a la perforación vertical y el

correspondiente a la perforación horizontal (diferente del anterior y muy numeroso), sin olvidar los restos de la perforación y el fluido de retorno y demás sustancias que emergen del pozo.

El proceso de perforación se lleva a cabo ininterrumpidamente las 24 horas del día durante meses. A medida que se perfora el pozo, se van instalando una serie de tubos de revestimiento (casing) fabricados en acero que refuerzan el orificio de perforación. El espacio existente entre el exterior del tubo y la pared del pozo (ánulo) se suele cementar. A medida que aumenta la profundidad de perforación, la correcta realización del cementado resulta cada vez más complicada. Sin embargo, es de suma importancia puesto que en la fase de fractura hidráulica el pozo es sometido a múltiples cambios de presión muy fuertes. Los tubos de revestimiento junto al cementado cumplen una función estructural (proporcionan solidez y consistencia al pozo), previniendo un hundimiento del pozo y corrimientos de la tierra superficial que rodea la boca de éste. Además, cumplen otra función fundamental: protegen los acuíferos de posibles contaminaciones por los lodos de perforación, el fluido de fractura, o cualquiera de las sustancias presentes en la roca y liberadas en los procesos de perforación y fractura hidráulica (el propio gas metano, metales pesados, partículas radiactivas, etc.). Una vez alcanzado el estrato deseado se utilizan explosivos para crear pequeñas grietas alrededor del orificio de producción. Por lo general este tipo de equipos de perforación son eléctricos y disponen de tres o cuatro motores diesel, de aproximadamente unos 1.500 caballos de potencia cada uno para mover los generadores principales, con un consumo medio de combustible que suele oscilar entre los 5.000 y los 8.000 litros al día, dependiendo de la actividad del equipo. Este tipo de torres de perforación suelen tener una altura aproximada de 40 metros. Los tanques de combustible suelen estar compuestos por dos piezas, con una capacidad nominal de 20.000 litros cada una y dotadas de un dispositivo detector de fugas y de doble pared.

El proceso de fracturación se emplea para extender las pequeñas fracturas varios cientos de metros, inyectando un fluido a una elevada presión (entre 345 y 690 atmósferas, equivalentes a la presión que hay bajo el mar a una profundidad de 3.450 - 6.900 m). En la actualidad, se divide el tramo horizontal en varias etapas independientes (de 8 a 13) empezando por el extremo final (pie) del pozo. Además, cada etapa es fracturada alrededor de 15 veces consecutivas, cada una con aditivos específicos. Por tanto, cada pozo es sometido a un gran número de fuertes compresiones y descompresiones que ponen a prueba la resistencia de los materiales y la correcta realización de la cementación, de las uniones, del sellado, etc. Aproximadamente un 98% del fluido inyectado es agua y un agente de apuntalamiento, (normalmente arena) que sirve para mantener abiertas las fracturas formadas, permitiendo así la extracción posterior del gas a través del tubo de producción. El 2% restante son productos químicos que sirven para lograr una distribución homogénea del agente de apuntalamiento, facilitar el retroceso del fluido, inhibir la corrosión, limpiar los orificios y tubos y como antioxidante, biocida/bactericida, etc. Sólo para la fase de fractura, una plataforma con 6 pozos de 2 km de profundidad y 1,2 km de recorrido horizontal necesita entre 72.000 y 210.000 toneladas de agua. Parte del agua se extrae directamente de fuentes superficiales o subterráneas del lugar y es transportada en camiones o a través de tuberías. Si se tiene en cuenta todo el proceso y no sólo la fase de fractura, el consumo de agua aumenta de un 10% a un 30%. Las necesidades de agua de las operaciones de fractura entran en conflicto con el suministro para la demanda local. Esto puede tener nefastas consecuencias para la vida acuática, la pesca y otras actividades recreativas así como para industrias o explotaciones agrícolas o ganaderas. Teniendo en cuenta que el 2% del líquido de fractura son productos químicos, se inyectan en el subsuelo entre 1.500 y 4.300 toneladas de productos químicos por plataforma. Estas cantidades de agua y productos químicos deben ser trasladadas y almacenadas in situ, pues han de estar disponibles para la fractura. La fase de fractura dura entre 2 y 5 días.

Otra fase del proceso es la gestión del fluido de retorno que emerge a la superficie junto al gas y que puede oscilar entre el 15 y el 80% del líquido inyectado. La parte no recuperada del fluido permanece en el subsuelo desde donde podría migrar hacia la superficie o hacia los acuíferos. El fluido es altamente tóxico y sigue emergiendo en cantidades menores durante un período prolongado. Esto es un gravísimo problema especialmente donde la red subterránea de acuíferos está intensamente interconectada. En principio, el almacenamiento de líquido de retorno permite a los operadores a volver a utilizar gran parte en futuras fracturas, pero esto requiere la dilución de estos fluido de retorno con agua dulce y la aplicación de otros métodos de tratamiento necesarios para cumplir con las características de reutilización. No se sabe qué nivel de reutilización del agua es posible y esto puede variar de una situación a otra.

Resumen del consumo de recursos:
Consumo de recursos Plataforma de seis pozos perforados verticalmente a 2.000 metros y horizontalmente a 1.200 metros 1,5 6 827 54.000 1080 7.920 158 500 4.315 174.000 3480 137.280 2.746 1.500 6.590 2

Actividad

Construcción

Plataforma de pozos – has. Pozos

Perforación Volumen de remoción de tierra – m3 Volumen de agua – m3 Volumen de químicos (@2%) – m3 Volumen de reflujo de agua – m3 Desechos químicos en el reflujo de agua (@2%) – m3 Actividad en la superficie Días de actividad en la etapa de preproducción Total de transportes en camión – número

Fractura hidráulica

Fuente: Shale gas: a provisional assessment of climate change and environmental impacts. Tyndall Centre for Climate Change Research

Consumo de recursos en un escenario de re-fractura Plataforma de seis pozos perforados verticalmente a 2.000 metros y horizontalmente a 1.200 metros Ídem anterior 27.000 540 3.960 79 200 2.010 1,5 6 827 81.000 1.620 11.880 237 700 6.325 261.000 5.220 205.920 4.119 1.990 9.565 87.000 1740 68.640 1.373 490 2.975 2

Actividad

Pre-producción

Ídem anterior Volumen de agua – m3 Volumen de químicos (@2%) – m3

Proceso de refractura(asumiendo Volumen de reflujo de agua – m3 un promedio de 50% de pozos Desechos químicos en el reflujo de refracturados una agua (@2%) – m3 única vez) Duración total de las actividades en superficie para la re-fractura – días Total de viajes de camión – número Plataforma de pozos – has. Pozos Volumen de remoción de tierra – m3 Volumen de agua – m3 Total para un 50% Volumen de químicos (@2%) – m3 de re-fractura Volumen de reflujo de agua – m3 Desechos químicos en el reflujo de agua (@2%) – m3 Duración total de las actividades en superficie – días Total de viajes de camión – número

Fuente: Shale gas: a provisional assessment of climate change and environmental impacts. Tyndall Centre for Climate Change Research

2.3.3. Fase de producción.

Una vez que las operaciones de perforación y fracturación hidráulica se han completado, la producción de un pozo se almacena y se procede a transferir el gas para su posterior procesamiento a través de una tubería. En un pozo de producción a largo plazo y tomando como referencia un pozo del estado de Nueva York (datos de 2.009), se podrían obtener los siguientes volúmenes: 1º año: de la tasa inicial de extracción de 79.300 m3/día se reduce a 25.500 m3/día. 2º año al 4º: de 25.500 m3/día se reduce a 15.600 m3/día. 5º año al 10º: de 15.600 m3/día se reduce a 6.400 m3/día. 11º año en adelante: 6.400 m3/día con una reducción de un 3% de la producción por año. Basándonos en el ejemplo de los pozos de Barnett Shale en Estados Unidos, se estima que la vida productiva media de los pozos es aproximadamente 7 años. La productividad declina muy rápidamente, sobre todo a partir del 5º año, lo que obliga a abrir constantemente nuevas plataformas para poder garantizar una producción estable en el tiempo. En el caso de Gran Bretaña, por ejemplo, para producir durante 20 años el equivalente al 10% del consumo anual de gas, se estima que serían necesarias entre 430 y 500 plataformas de 6 pozos, lo que significaría abrir entre 126 y 150 pozos por año. Una vez que la vida productiva del pozo se agota, o no ha tenido éxito, se procede a su clausura, mediante el sellado y abandono, lo cual es sumamente importante para evitar futuras contaminaciones.

2.3.4. Fase de post-producción.

Si durante la fase de producción, los análisis que se efectúen dieran como resultado una evidente falta de rentabilidad del yacimiento, el proyecto contemplará la suspensión del sondeo, lo que derivaría en el abandono definitivo del pozo. El abandono de la actividad conllevaría, asimismo, la desaparición inmediata de los impactos relativos a emisión de ruidos, gases y partículas contaminantes, al riesgo de vertidos contaminantes y, en general, de todos los impactos derivados del desarrollo de los trabajos. Por otra parte, si tras el cese de la actividad se abandonaran las instalaciones sin llevar a cabo una restauración integral de los terrenos afectados, los impactos identificados y relacionados con el incremento de los procesos erosivos, de las afecciones al paisaje, de la pérdida de suelos, de la alteración de la cubierta vegetal y de la alteración del hábitat persistirían, cobrando, en la mayoría de los casos, más intensidad y extensión. No obstante, todo proyecto de perforación contempla la restauración integral de los terrenos afectados incluyendo el diseño de un programa de abandono para el sellado de las formaciones permeables interceptadas por el sondeo. Las líneas generales de ejecución y su puesta en práctica supondrán, en algunos casos, la atenuación de los impactos alcanzando niveles ambientalmente compatibles y, en otros, su total desaparición a medio plazo. Cuando se abandona la explotación de un pozo, este debe ser convenientemente sellado, lo cual implica, la eliminación de los equipos de fondo y a la cimentación del pozo para sellar las fracturas provocadas. El sellado debería cumplir su función al menos durante la vida de los acuíferos afectados. Esta fase debe también cumplir los siguientes objetivos: Prevenir la contaminación del acuífero por aguas residuales u otras sustancias indeseables, lo que es altamente poco probable, puesto que la vida media de los acuíferos puede ser del orden de varios miles de años. Eliminar los riesgos físicos potenciales. En caso de pozos surgentes, evitar las pérdidas de agua y el descenso de niveles piezométricos. Evitar que el pozo actúe, en su caso, como canal de intercomunicación de aguas entre distintas formaciones.

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Se trata de conseguir la restauración, en lo posible, de las condiciones del subsuelo que existían antes de la construcción del pozo, teniendo en cuenta los cambios que hayan ocurrido desde entonces.

2.3.5.Situación y proyectos de fracking en otros países.

En Estados Unidos la producción de gas natural de esquisto ya supera el 20% de la producción total de gas natural.

Sin embargo, debido a la veloz expansión de la industria del gas de esquisto, y la creciente preocupación en buena parte de la opinión pública estadounidense, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) anunció en marzo de 2010 la puesta en marcha de una investigación que dé cuenta de los potenciales impactos negativos que la técnica de fractura hidráulica puede tener sobre la calidad del agua y la salud pública. Si bien los resultados iniciales de dichos estudios estarán disponibles hacia finales de 2012, algunos estados - como Nueva Cork o Nueva Jersey - ya han puesto en suspenso la instalación de este tipo de explotaciones, aprobando una moratoria. Además debido a la oposición social y a los diferentes escándalos medioambientales (principalmente relativos a la contaminación de acuíferos), en algunas ciudades de Estados Unidos ya se ha prohibido la técnica de fractura hidráulica o fracking: en Buffalo City (Nueva York) y en Pittsburg (Pensilvania).

Otros países Debido al debate social que se está produciendo en torno a los riesgos para la salud humana y el medio ambiente que conlleva la técnica de la fractura hidráulica, existen moratorias en Sudáfrica y en Québec (Canadá) a la espera de resultados de estudios medioambientales detallados. En Québec se ha encomendado a un panel de once expertos elaborar un estudio independiente sobre los impactos medioambientales de la técnica cancelando todos los permisos de exploración, sin compensación a las empresas promotoras. Europa Polonia, Bulgaria y Reino Unido son los pioneros en Europa en la extracción del gas de pizarra mediante fractura hidráulica. Otros países europeos están comenzando a investigar la posible existencia de yacimientos de gas de pizarra para su posible uso. Se espera que en los próximos años Polonia se sume a los países con mayor extracción de gas pizarra.

2.3.6. Situación y proyectos de fracking en España.

Hasta el momento se han concedido varios permisos de investigación en el territorio español, para la extracción de gas de pizarra mediante fractura hidráulica. Varias fuentes de información apuntan a la concesión de permisos en las provincias de Burgos, Palencia, Valladolid, Cantabria, Vizcaya, Guipúzcoa, Álava, La Rioja, Navarra, y posiblemente en Huesca y Cádiz (no se especifica en estos dos últimos casos si en la extracción se utilizará la técnica de fractura hidráulica).

Las promotoras son fundamentalmente compañías extranjeras como Schuepbach (de Tejas), Trofagas (filial de la californiana BNK) y Leni Oil and Gas (de Gran Bretaña), entre otras. Estas actividades están sometidas a la ley 34/1997 de Hidrocarburos, además de a la normativa medioambiental y urbanística. Según dicha ley, las actividades relacionadas con la extracción de gas natural necesitan:

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Autorizaciones de exploración en áreas libres que no impliquen perforaciones profundas, que conllevan la presentación a la administración de un programa de exploración. Permisos de investigación por períodos de 6 años en áreas exclusivas que exigen un programa específico de investigación que incluye los trabajos, las inversiones y las medidas de protección medioambiental y de restauración. La investigación supone la realización de perforaciones en el subsuelo con estimulación por fractura hidráulica y test de producción de los respectivos pozos para evaluar su potencial producción comercial. Se trata, por tanto, no sólo de actividades de perforación para evaluar propiedades geológicas, sino de trabajos experimentales de extracción de gas mediante el uso de la técnica del fracking. Cada perforación prevista necesita un permiso especial y ha de constituirse un seguro de responsabilidad civil para responder de posibles daños. Concesiones de explotación que deben incluir un plan general de explotación y de desmantelamiento que comprenda también un estudio de impacto ambiental.

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Además de a la legislación energética, estas actividades de extracción están sometidas a la normativa medioambiental y urbanística. En ese sentido necesitan evaluación de impacto ambiental y licencia urbanística y de actividad. No obstante todo este conjunto legislativo resulta insuficiente ya que, al ser una técnica nueva, no considera todas las particularidades de sus impactos. Diferentes organizaciones ecologistas y sociales han presentado recursos contra el otorgamiento de permisos de investigación de hidrocarburos a empresas que quieren utilizar el sistema de fractura hidráulica. En algunos ayuntamientos, se han aprobado mociones municipales sobre los permisos de investigación en los que se solicita a las entidades públicas que revoque los mismos. Recientemente, el Partido Verde Europeo, en su 16º Consejo, ha aprobado una moción contraria al empleo de la técnica de fracturación hidráulica o fracking para la explotación de hidrocarburos, exigiendo una revisión de la legislación europea para que se incluyan los riesgos que supone esta práctica, en especial las que afectan al agua, y a la inyección de compuestos tóxicos en el subsuelo.

3. IMPACTO EN EL MEDIO AMBIENTE, EN EL CAMBIO CLIMÁTICO Y EN LA SALUD HUMANA 3.1. Impacto en el paisaje. Una plataforma de seis pozos requiere entre 8 y 12 meses de perforación continua, día y noche. También se necesitan entre 4.000 y 6.000 viajes en camión para la construcción de una plataforma, con la consiguiente presión para los pueblos y carreteras cercanas a la explotación. Con una media de entre 1 y 3 plataformas por km2, los impactos pueden ser localmente considerables y prolongados. Se ha de aplanar una superficie de más o menos una hectárea, con los consiguientes desmontes: en ella ha de haber espacio para 6 a 8 pozos, balsas de almacenamiento de líquidos de desecho y lodos, tanques y cisternas de almacenamiento del agua y de los productos químicos, equipo de perforación, camiones, etc.; a la que se han de construir pistas, para que lleguen los camiones. También se han de construir gasoductos para llevar el gas a los gasoductos de distribución. A destacar también la afección visual de las elevadas torres de perforación. En total se estima una superficie ocupada de entre 2 y 3 Ha por plataforma.

Según la experiencia en Estados Unidos un campo medio de pozos multietapa ocupan entre 16 y 20 hectáreas durante la perforación y la fractura. Después, durante la extracción, se utilizan entre 4 y 12 hectáreas. La ocupación de territorio puede ser un problema importante en el caso de yacimientos situados en las proximidades de núcleos poblados o en zonas donde pueda afectar a otras actividades productivas o incluso al paisaje, especialmente en áreas turísticas. La actividad que produce mayor impacto acústico es la perforación de pozos ya que requiere 24 horas al día. El operador de Reino Unido “Composite Energy” estima que es necesario 60 días de perforación durante 24 horas en cada pozo.

Un campo completo requerirá entre 8 y 12 meses de perforación día y noche. Se produce en menor medida ruido en actividades de superficie durante unos 500-1.500 días por pozo. Después de la extracción, el gas debe ser transportado. Debido al bajo ritmo de extracción, los gaseoductos no suelen ser rentables sino que el gas se va almacenando y se transporta en camiones. Puede ser necesaria la construcción de más carreteras y las ya existentes ven incrementado de forma importante el volumen de tráfico, con las molestias, ruidos e impactos ambientales que ocasionan.

DESPLIEGUE TERRITORIAL DURANTE UN PROCESO DE FRACTURA HIDRÁULICA. FUENTE: Shale gas: a provisional assessment of climate change and environmental impacts. Tyndall Centre for Climate Change Research. (1) CABEZA DE POZO Y “ÁRBOL DE NAVIDAD” – (2) LÍNEA DE FLUJO (PARA REFLUJO Y TESTEO) – (3) SEPARADOR DE ARENA PARA EL REFLUJO – (4) TANQUES PARA REFLUJO – (5) CALENTADORES DE LÍNEA – (6) “FÓSFORO” O MECHERO– (7) CAMIONES DE BOMBEO – (8) DEPÓSITOS DE ARENA – (9) CAMIONES PARA EL TRANSPORTE DE ARENA – (10) CAMIONES PARA EL TRANSPORTE DE ÁCIDO – (11) CAMIONES CON ADITIVOS QUÍMICOS – (12) MEZCLADORA – (13) CENTRO DE MONITOREO Y CONTROL DE FRACTURA – (14) EMBALSE DE AGUA POTABLE – (15) CAÑERÍA PARA EL ABASTECIMIENTO DE AGUA POTABLE – (16) TANQUES EXTRA – (17) CALENTADORES DE LÍNEA – (18) SEPARADOR DESLIZANTE – (19) COLECTOR DE PRODUCCIÓN.

3.2. Emisiones de gases contaminantes a la atmósfera.

La extracción de gas natural no convencional se ha presentado a nivel mundial como una solución para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero. Según esta tesis, la reducción ocurre gracias a que la combustión de gas natural emite menor cantidad de CO2 para la producción de energía. Sin embargo, un informe de la Universidad de Cornell (Ithaca, EEUU), denuncia que la explotación del gas de pizarra puede emitir incluso más gases de efecto invernadero que la del carbón. Este gas está compuesto principalmente de metano, y del 3,6% al 7,9% del metano de las producciones de gas de pizarra escapan a la atmósfera a través de los respiraderos y grietas durante la vida de un pozo. Esta emisiones de metano son al menos el 30% o quizás más del doble que las del gas convencional. Las emisiones más altas a partir del gas de pizarra se producen en el momento en que los pozos son fracturados hidráulicamente - cuando el metano escapa de los fluidos que vuelven en el flujo de retroceso - y, durante la perforación que sigue a la fracturación. El metano es un poderoso gas de efecto invernadero con un potencial de calentamiento global bastante mayor que el del dióxido de carbono, particularmente durante las primeras décadas tras la emisión. El metano contribuye substancialmente a la huella de carbono del gas de pizarra en escalas de tiempo más cortas, dominándolo en un horizonte de tiempo de 20 años. La huella de carbono del gas pizarra es mayor que la del gas convencional o el petróleo cuando es visto sobre cualquier periodo de tiempo pero principalmente durante 20 años. Comparado con el carbón, la huella de carbono del gas de pizarra es por lo menos un 20% mayor y quizás más del doble en un horizonte de 20 años y equiparable al carbón cuando se compara durante 100 años. Esto es debido a las emisiones de metano con los fluidos del flujo de retroceso y a las provenientes de la perforación de los pozos durante la finalización del pozo. La producción rutinaria y las emisiones de metano corriente abajo también son grandes, pero son las mismas para el gas convencional y

el gas de pizarra. La incertidumbre en la magnitud de las emisiones por fuga es grande. Dada la importancia del metano en el calentamiento global, estas emisiones merecen mucho mayor estudio que en el pasado. La huella de carbono del gas de pizarra ha recibido poco estudio o escrutinio aunque muchos han expresado su preocupación. El National Research Council (Consejo Nacional para la Investigación) (2009) observó que las emisiones de la extracción del gas de pizarra pueden ser mayores que las del gas convencional. El Council of Scientific Society Presidents (Consejo de Presidentes de la Sociedad Científica) (2010) escribió al presidente Obama, alertando de que algunas energías puente potenciales como el gas de pizarra han recibido un análisis insuficiente y pueden agravar más que mitigar el calentamiento global. Y, a finales de 2010, la Environmental Protection Agency (Agencia de Protección Ambiental) publicó un informe en el que se concluía que las emisiones por fugas de metano del gas no convencional podrían ser mayores que las del gas convencional (EPA 2010).

En cada paso de una explotación del gas de esquistos se liberan grandes cantidades de componentes orgánicos volátiles. Estos pueden producir ozono al mezclarse con los óxidos de nitrógeno producidos por los motores diesel que se utilizan en la inyección, presurización, bombeo, transporte, etc. Si bien el ozono estratosférico nos protege de la radiación solar, el ozono en las capas superficiales de la atmósfera es dañino para la salud humana, formando nubes de contaminación conocidas como esmog. La exposición continuada al ozono puede generar asma y otras enfermedades pulmonares, como enfisema y bronquitis crónica. También es dañino para coníferas, álamos, y cultivos de forraje. Otra fuente de contaminación del aire son las propias balsas de fluidos residuales. Los compuestos orgánicos tienden a ser más ligeros que el agua por lo que flotan en la superficie de las balsas y de ahí pasan al aire. El caso mejor estudiado sobre el impacto de la explotación de gas de pizarra en la calidad del aire es el de Fort Worth, una ciudad de casi 750.000 habitantes en el estado de Texas. En los últimos tres años, varios estudios de muestras de aire realizados por agencias públicas y privadas han confirmado que las instalaciones de explotación de gas de pizarra en Fort Worth están emitiendo concentraciones de contaminantes que exceden los niveles de seguridad. En 2008 un estudio de la Southern Methodist University concluyó que las actividades de extracción de gas de pizarra generaban más smog que todos los coches, camiones y aviones de la región de Dallas-Fort Worth, un área metropolitana de más de 6 millones de habitantes. En mayo y junio de 2009 unos estudios realizados en una granja de Fort Worth encontraron altos niveles de ozono, BTEX y sulfuros. Las concentraciones de todos los compuestos de sulfuro eran superiores a los niveles considerados peligrosos para la salud a corto y largo plazo por la Comisión para la Calidad Ambiental de Texas (TCEQ). La publicación de estos estudios obligó a la TCEQ a llevar a cabo su propia investigación. Confirmaron la emisión de BTEX y sulfuro de carbono, entre otros químicos, a niveles peligrosos para la salud humana. Los BTEX tienen efectos nocivos en el sistema nervioso central, el sistema

inmunitario y los órganos responsables de la producción de células sanguíneas (bazo, ganglios linfáticos y médula ósea). Sin embargo, uno de los argumentos esgrimidos por la industria del gas en favor de la explotación de gas no convencional es que se trata de una energía limpia, al menos en comparación con otras como el petróleo y el carbón. Sostienen que el gas de explotaciones no convencionales puede ser utilizado como combustible de transición, permitiendo continuar con la dependencia de los combustibles fósiles y a la vez reducir la emisión de gases de efecto invernadero. El gas natural está formado en un 97% por metano (CH4), 23 veces más potente que el CO2 como gas de efecto invernadero. Su ciclo de vida completo engloba las emisiones desde que se inicia su extracción hasta su combustión final para producir energía. Para evaluar el impacto del gas de pizarra hay que contar las emisiones directas de CO2 debidas al consumo final del gas, las emisiones indirectas de CO2 debidas al consumo de combustibles fósiles para su extracción, y las emisiones de metano debidas a fugas durante el proceso de extracción. Diferentes estudios que tienen en cuenta el ciclo de vida completo indican que el gas de pizarra genera considerablemente más impacto que el carbón, principalmente por las pérdidas de metano que se producen durante su extracción. Teniendo en cuenta estos datos, el informe concluye que el gas de pizarra tiene unas emisiones de gases de efecto invernadero entre un 30 y un 100% mayores que el carbón. El gas de pizarra no puede ser considerado en ningún caso un 'combustible de transición' si el objetivo es reducir el calentamiento global y sí puede, sin embargo, desviar recursos que serían mejor empleados en el desarrollo e investigación de otras fuentes de energía. Esta dispersión de resultados está en relación con las características del yacimiento, el sistema empleado para extracción del gas (más alto en los que se practica el fracking), la calidad del material usado, la presión del gas, la presión de inyección del líquido de fracturación, el número de operaciones de trasiego de gas, el número de válvulas de seguridad, las características de las unidades recuperadoras, la cualificación de operarios y técnicos, y un largo etcétera. En resumidas cuentas, las emisiones dependen de las características de cada pozo y de la inversión realizada en procedimientos de recuperación y bloqueo de fugas, y en cualquier caso no descienden del 1,7% del gas extraído.

3.3. Contaminación de aguas superficiales y subterráneas. La contaminación de acuíferos es uno de los riesgos más importantes de la técnica de ruptura hidráulica. En Estados Unidos se han producido varios casos de contaminación y es el motivo de su prohibición en varias ciudades. En Reino Unido, el Tyndall Centre de la Universidad de Manchester ha realizado en enero de 2011 un estudio sobre el impacto de la extracción de gas de pizarra; uno de los más completos de los que se dispone actualmente. El informe señala respecto a la contaminación de acuíferos que: “Existen evidencias a partir de la experiencia de EEUU que sugieren que la extracción de gas de pizarra comporta un riesgo significativo para la contaminación del agua subterránea y de superficie y, hasta que la base de estas evidencias se desarrolle, la única acción responsable es prevenir su desarrollo en Reino Unido y en Europa. La profundidad de la extracción de gas de pizarra es un factor importante en la identificación de las vías de contaminación del agua subterránea por los químicos utilizados en el proceso de extracción. Los análisis de estas substancias muestran que muchas tienen propiedades tóxicas, cancerígenas o peligrosas. Existe un considerable número de casos en EEUU en los que se habría podido producir contaminación de aguas subterráneas y de superficie en diferentes situaciones. Esto ha llevado a la Agencia de Protección Ambiental de EEUU a lanzar un programa de investigación para mejorar el conocimiento de este riesgo (los primeros resultados serán publicados a finales de 2012). También se han tomado acciones a nivel de estados: por ejemplo, el 11 de diciembre de 2010, el Gobernador del estado de Nueva York dictó una Orden Ejecutiva requiriendo una revisión y análisis más exhaustivos del uso masivo de fractura hidráulica en el yacimiento Marcellus y la paralización de la explotación al menos hasta el 1 de julio de 2011. El análisis realizado en este informe – informe Tyndall - demuestra claramente que los riesgos asociados con el impacto acumulativo de los pozos necesarios para proporcionar cualquier contribución significativa a las necesidades energéticas del Reino Unido no pueden ser descartados, a pesar de lo bajo que pudiera llegar a ser a nivel de un pozo individual. En el “Informe de la contaminación por metano del agua para consumo humano asociada a la perforación de pozos de gas y la fracturación hidráulica” del Instituto Cary de estudios del ecosistema, NY, EEUU, (Enero 2011) se evalúan los impactos potenciales asociados a la perforación de pozos de gas y de la fracturación en sistemas de agua subterránea poco profunda de las formaciones Catskill y Lockhaven que cubren el yacimiento de pizarras bituminosas Marcellus en Pensilvania y el grupo Genesee que cubre el yacimiento de pizarras bituminosas Utica en Nueva York. Se evidencia la contaminación con metano de los sistemas de agua poco profunda en al menos tres áreas de la región y sugieren que existen importantes riesgos ambientales asociados a la exploración de gas de pizarra a nivel mundial.

Los motivos de preocupación sobre el impacto en los recursos de aguas subterráneas se basa en:

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El flujo de fluidos (agua y gas) y en su descarga en los acuíferos poco profundos debido a la alta presión de los fluidos inyectados para la fracturación en los pozos de gas. La toxicidad y radioactividad del agua producida a partir de la mezcla de los fluidos de la fracturación y de las formaciones de agua salina profundas que pueden liberarse al medio ambiente. La posibilidad de explosión y el riesgo de asfixia del gas natural. El gran número de pozos privados en áreas rurales, localizados sobre aguas subterráneas poco profundas para usos domésticos y agrícolas. Hasta de un millón de pozos sólo en Pensilvania, que no están ni regulados ni analizados.

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En este estudio se analizó el agua subterránea de 68 pozos privados de 36 a 190 m de profundidad en el norte de Pensilvania (la formación Catskill y Lockhaven) y New York (formación Genesee) y que incluyen medidas de sales disueltas, isótopos de agua (18O y 2H), e isótopos y constituyentes disueltos (carbono, boro y radio). De los 68 pozos, en 60 fueron también analizadas las concentraciones de gas disuelto de metano e hidrocarburos de cadena larga y los niveles de isótopos de carbono e hidrógeno de metano. Aunque el metano disuelto en el agua para consumo humano no está normalmente clasificado como un peligro para la salud por ingestión, es un asfixiante en espacios cerrados y un peligro de fuego y de explosión. Este estudio busca evaluar el impacto potencial de las perforaciones de gas y de la fracturación hidráulica en la calidad del agua poco profunda comparando áreas que están siendo actualmente explotadas para gas (definidas como activas si existen uno o más pozos de gas en 1 Km), con las que no están asociadas con las perforaciones de gas (definidas como no activas si no hay pozos de gas en 1 Km) muchas de las cuales son candidatas para perforaciones en un futuro cercano. Las actividades típicas de fracturación en Marcellus implican la inyección de aproximadamente 13 a 19 millones de litros de agua por pozo a presiones de más de 69.000 kPa. La mayoría de esta agua de fracturación se queda en el subsuelo y podría, en principio, desplazar las formaciones de agua profunda hacia arriba dentro de los acuíferos poco profundos. Estas formaciones de agua profunda a menudo tienen altas concentraciones de sólidos disueltos >250.000 mg/L, trazas de elementos tóxicos, y materiales radiactivos de origen natural, con actividades tan altas como 16.000 picocuries por litro de radón (226 Ra) en comparación con el agua estándar para consumo humano de 5 picocuries por litro de radón. Consecuentemente, la alta concentración de metano en el agua subterránea poco profunda de las áreas activas reflejaría el transporte de una fuente de metano profundo asociado con las actividades de perforación y de fracturación hidráulica. En contraste, el bajo nivel de migración de metano a los acuíferos subterráneos superficiales, como se observa en las áreas no activas, es probablemente un fenómeno natural.

Respecto a la contaminación en superficie, las principales amenazas en estos procesos implican:

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Derrames, desbordes o filtraciones debidas a: capacidad de almacenaje limitada / errores humanos / ingreso de agua de lluvia o inundaciones / construcción defectuosa de los pozos. Derrame de los fluidos de fractura concentrados durante su transporte y mezcla con agua, debido a: fallas en las tuberías / errores humanos. Derrame de fluidos de fractura una vez concluida la misma, durante el transporte para su almacenamiento, debido a: falla en las cañerías / capacidad de almacenaje insuficiente / errores humanos. Pérdida de fluido ya almacenado, debido a: ruptura de los tanques / sobrecarga debido a errores humanos o a una limitada capacidad de almacenamiento / ingreso de agua por tormentas o inundaciones / construcción inapropiada de los recubrimientos. Derrame de fluidos que regresan a la superficie durante el transporte desde su lugar de almacenamiento hasta camiones cisterna para su transporte, debido a: fallas en la cañería / errores humanos.

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El informe del Tyndall Centre sostiene que “dado que el desarrollo del gas de esquisto requiere la construcción de múltiples pozos-plataformas de pozos, se incrementa considerablemente la probabilidad de un evento adverso que ocasione contaminación. Así, la probabilidad de incidentes de contaminación asociados a un mayor desarrollo [de gas no convencional] se incrementa de ‘posible’, a nivel de una plataforma de pozos, a ‘probable’, al incrementarse la cantidad de pozos y plataformas”.

3.4. Aguas residuales. La técnica de la fractura hidráulica para la extracción de gas genera un importante volumen de residuos, entre los que destacan los residuos de perforación. Un único pozo, perforando verticalmente hasta 2 km y horizontalmente hasta 1,2 km remueve alrededor de 140m3 de tierra, por lo que una plataforma promedio remueve alrededor de 830m3, casi diez veces más que un pozo convencional perforado a 2 km de profundidad. Por otro lado esta tecnología utiliza importantes cantidades de agua mezcladas con productos químicos tóxicos, que habrá que gestionar posteriormente como residuos peligrosos. El informe del Tyndall Centre for Climate Change Research aporta en este sentido algunos datos preocupantes: El proceso de perforación de un solo pozo utiliza importantes cantidades de agua mezcladas con un 2% de aditivos químicos en una cantidad de entre 180 y 580 m3. La Agencia de Protección ambiental de Estados Unidos estima que entre el 15 y el 80% de este volumen de agua inyectada, mezclada con los aditivos químicos, se recuperará en forma “flujo de retorno”. Si consideramos una perforación estándar de seis pozos individuales, y considerando sólo la primera fracturación, se estima el uso de entre 1.000 y 3.500 m3 de aditivos químicos. Debido a que en las explotaciones se utilizan varias fracturaciones consecutivas, se podría esperar entre 1.300 y 23.000 m3 de desechos líquidos, incluyendo los fluidos utilizados en la perforación y los que migren desde las profundidades, que deberemos almacenar y gestionar adecuadamente. A pesar de la poca información suministrada por las empresas operadoras, numerosas sustancias utilizadas como aditivos, han sido clasificadas por organismos de control europeos como de “atención inmediata” debido a sus efectos potenciales sobre la salud y el medioambiente. En particular, 17 han sido clasificadas como tóxicas para organismos acuáticos, 38 son tóxicos agudos, 8 son cancerígenos probados y otras 6 son sospechosas de serlo, 7 son elementos mutagénicos y 5 producen efectos sobre la reproducción. En los análisis realizados a los “flujos de retorno” se suele encontrar elevadas concentraciones de metales pesados, radioactividad y materiales radiactivos de origen natural.

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El líquido almacenado provisionalmente en las balsas es un fluido residual altamente contaminado, y su sola permanencia en la plataforma de explotación constituye una fuente de contaminación atmosférica por la existencia de residuos volátiles que venían disueltos en el fluido de fracturación. Evidentemente, las balsas que contienen el agua residual muy contaminada constituyen un riesgo para el suelo, pues no están exentas de riesgos de accidentes fortuitos, desbordamientos por condiciones climatológicas extremas o cálculos erróneos en el volumen de fluido de retorno.

También se usan cañones lanzadores de agua para aumentar la evaporación de las lagunas en la planta procesadora de gas (Observar las grietas en el talud de tierra en primer plano). Terminada la explotación de la plataforma, las empresas perforadoras intentan deshacerse del contenido de los residuos de las balsas inyectándolos en el subsuelo. Esa solución es otra fuente de problemas, pues la inyección en terrenos fracturados ha producido terremotos de escasa magnitud, menores de 3 grados de intensidad en la escala de Richter, pero que han puesto en peligro la camisa de aislamiento del acuífero con los pozos, y han vuelto a facilitar la migración del fluido contaminado que ahora se ha vuelto a inyectar. En el caso de que no se reinyecte el líquido en el pozo, los residuos (que contienen altas concentraciones de metales pesados, sales e hidrocarburos) deben ser tratados en plantas capaces de depurar estos fluidos.

El 26 de febrero de 2011, The New York Times publicó un severo artículo contra la explotación del gas no convencional donde publicó 30.000 páginas de informes reservados de la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA) sobre la industria gasística. Alguno de los casos expuestos son los siguientes:

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En Pensilvania, más de la mitad de los fluidos que se habían usado en el fracking, y que estaban altamente contaminados por sales, metales pesados, metales radioactivos e hidrocarburos, fueron enviados a depuradoras convencionales que posteriormente los evacuaron a los principales ríos de la región. En opinión de los investigadores de la EPA en un informe de 2009, resultaba más que dudosa la capacidad de los ríos de Pensilvania para diluir suficientemente el radio que contenía el fluido de retorno del fracking. Capas freáticas de Colorado, Ohio, Pensilvania, Texas y Virginia Occidental están contaminadas por los residuos de la extracción de gas no convencional. En 2009, y por primera vez en su historia, Wyoming infringe las normas federales sobre la calidad del aire por causa de las emisiones de benceno y tolueno de 27.000 pozos de gas no convencional. La radioactividad del agua que retorna a las balsas es particularmente elevada. Según los datos oficiales publicados por el diario, las mediciones de varios de los pozos analizados por la EPA llegan a ser para la radioactividad alfa total de 500 becquerelios por litro. En el Estado español, según se ha establecido por ley, esta cifra no puede superar para el agua potable los 0,1 becquerelios por litro.

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3.5. Agua de consumo. La fractura hidráulica requiere grandes cantidades de agua, primero para enfriar, lubricar y extraer la tierra durante la perforación y después sobre todo en la inyección de agua presurizada, junto con los productos químicos, para la creación de las fracturas. En un único pozo se consumen entre 9.000 y 29.000 m3 de agua, así en un campo típico en el que, por ejemplo, se perforen 6 pozos para extraer todo el gas del yacimiento, se utilizan entre 54.000 y 174.000 m3. Este consumo supondría un incremento muy importante respecto al consumo de agua industrial en España si, por ejemplo, se quisiera cubrir un 10% del consumo de gas natural mediante esta técnica. El “Informe de la contaminación por metano del agua para consumo humano asociada a la perforación de pozos de gas y la fracturación hidráulica”, antes mencionado, muestra que estudiados 60 pozos de agua para consumo humano, se detectaron concentraciones de metano en 51 de los 60 pozos (85%), independientemente de las operaciones de la industria del gas, pero las concentraciones fueron sustancialmente más altas en los más cercanos a los pozos de gas natural. Las concentraciones medias de metano fueron 17 veces más altas (19,2 mg CH4)/L) en pozos poco profundos de las áreas activas de perforación y extracción que en los pozos de áreas no activas (1,1 mg CH4/L de media). La concentración media de metano en el agua subterránea poco profunda de las áreas activas de perforación está dentro del nivel definido como de acción para la mitigación de peligro (10-28 mg/L) recomendado por la Oficina de Interior de los EEUU y el valor máximo observado de 64 mg/L está muy por encima de este nivel de riesgo. Leyenda de la figura: concentración de metano (mg CH4/L) en función de la distancia al pozo de gas más cercano de áreas de perforación activas (círculo) y no activas (triángulo).

3.6. Riesgos químicos e impacto en humanos. Uno de los principales riesgos que conlleva la extracción de hidrocarburos mediante fractura hidráulica es el uso de sustancias químicas tóxicas y peligrosas. Obtener información sobre las sustancias químicas utilizadas es muy complicado. En Estados Unidos, el país con más experiencia en esta técnica, la información sobre las sustancias está protegida debido a intereses comerciales. Se sabe que hay al menos 600 sustancias químicas presentes y que algunas de ellas son reconocidas como cancerígenas, mutágenas, y disruptoras endocrinas (alteradoras del sistema hormonal). Por ejemplo se utiliza, benceno, tolueno, etilbenceno o xileno, sustancias identificadas como muy peligrosas para la salud y el medio ambiente con los efectos anteriormente enumerados. Durante años diferentes organizaciones en EEUU han exigido la divulgación completa de las mezclas y sustancias químicas que se emplean en la perforación y fracturación hidráulica, ya que su no identificación es uno de los principales problemas para realizar la evaluación de riesgos de esta técnica e incluso para aplicar tratamientos médicos en caso de accidentes. La organización TEDX (Diálogos sobre la Disrupción Endocrina) de Estados Unidos lleva varios años recogiendo información sobre los productos tóxicos utilizados, y ha realizado un análisis de los datos detallando los posibles efectos sobre la salud humana y el medio ambiente. Los productos comerciales podrían tener más de una sustancia química, y una sustancia química dada podría estar en más de un producto comercial. Nuestra lista de productos contiene actualmente 980 productos comerciales. Para 421 de los 980 productos (43%), las HSDM (Hojas de Datos de Seguridad Material) han sido informadas en menos de un 1% de la composición total del producto (Figura 1). Se ha informado de menos de un 50% de la composición para 136 productos (14%), y para 291 (30%) de los productos se ha informado de entre un 51% y un 95% de su composición. Solamente de 133 productos (14%) tenían información de más del 95% de su composición completa.

Para cada producto comercial, se hizo el total de efectos sobre la salud de las sustancias químicas en cada producto comercial. La figura 2 muestra que el 10% de los productos no tenían efectos sobre la salud, mientras el 90% tenían por lo menos un efecto potencial sobre la salud. Casi la mitad de los productos (47%) contenían una o más sustancias químicas que se considera que son disruptores endocrinos, sustancias químicas que interfieren con el sistema endocrino, incluyendo el crecimiento y la reproducción.

En los 980 productos comerciales identificados más arriba, había un total de 649 sustancias químicas. Para 286 (44%) de las sustancias químicas no pudieron determinarse nombres específicos ni números CAS (mediante el número de identificación de sustancias químicas), por lo tanto el resumen de efectos sobre la salud está basado en las 362 sustancias químicas restantes con números CAS. La figura 3 muestra porcentajes sobre las 362 sustancias químicas que se averiguó que estaban asociadas con efectos en cada una de las 12 categorías de efectos sobre la salud. Nótese que muchas sustancias químicas tienen efectos sobre la salud en más de una categoría.

Más del 78% de los sustancias están asociadas con efectos sobre la piel, efectos sobre los ojos u órganos sensoriales, efectos sobre el sistema respiratorio o efectos sobre el tracto gastrointestinal o el hígado. El cerebro y el sistema nervioso pueden ser dañados por el 55% de las sustancias químicas. Estas cuatro categorías de efectos sobre la salud (en la parte izquierda de la figura) es probable que aparezcan inmediatamente o muy poco después de su exposición al químico. Incluyen síntomas como ardor en los ojos, erupciones, tos, dolor de garganta, síntomas de asma, náuseas, vómitos, migrañas, mareos, temblores y convulsiones. Otros efectos, incluido el cáncer, lesiones de órganos y daños al sistema endocrino, podrían no aparecer hasta meses o años después. Entre el 22% y el 47% de las sustancias químicas se han asociado con estos efectos sobre la salud de posiblemente más largo plazo. El cuarenta y ocho por ciento de las sustancias tienen efectos sobre la salud en la categoría etiquetada como "Otros". La categoría "Otros" incluye efectos tales como cambios de peso, o efectos sobre los dientes o los huesos, por ejemplo, pero lo más citado en esta categoría es la capacidad de las sustancias químicas de causar la muerte. La Figura 4 muestra los efectos sobre la salud clasificados según la vía de exposición. Un total de 210 sustancias químicas (58%) son solubles en el agua mientras que 131 sustancias (36%) son volátiles; en otras palabras, pueden pasar al aire. De estas sustancias químicas volátiles (36%) más del 93% pueden dañar los ojos, la piel, los órganos sensoriales, el tracto respiratorio o el hígado. Comparados con las sustancias químicas solubles, la mayoría de estas sustancias (86%) pueden causar daños al cerebro y al sistema nervioso. El setenta y dos por ciento de las sustancias volátiles pueden dañar el sistema cardiovascular y la sangre, y el 66% pueden dañar los riñones. En general, las sustancias químicas volátiles producen una gráfica diferente con porcentajes más altos que las sustancias químicas solubles. El potencial de exposición a las sustancias volátiles es mayor, ya que pueden ser inhaladas, ingeridas y también pueden alcanzar la piel.

Estas sustancias tóxicas se liberan al aire o al agua (tanto de acuíferos como de superficie) y además de los efectos sobre la salud tienen efectos sobre el medio ambiente. Más del 40% de las sustancias tienen efectos ecológicos, que dañan a la vida acuática y otra fauna. En el Anexo I hay una lista de las sustancias químicas con números CAS encontradas en un mayor número de productos y su número asociado de efectos sobre la salud, para ayudar a priorizar las sustancias químicas a vigilar. Los efectos sobre la salud son causados principalmente por el impacto de las emisiones al aire y al agua. Muchos de ellos son efectos a largo plazo de compuestos orgánicos volátiles. En EEUU cada vez es más habitual la inyección subterránea de los residuos generados, por lo que el riesgo tóxico se ve multiplicado. Este nuevo auge en la exploración y explotación de gas podría dar lugar a grandes cantidades de contaminación del agua con sustancias químicas tóxicas. Es de especial preocupación el riesgo para los acuíferos subterráneos de los que dependen el agua potable y el uso agrícola. Por otro lado, las asociaciones y ONG que trabajan en el área de riesgo químico en Europa, denuncian que sólo 10 de las 600 sustancias químicas que se utilizan en el proceso de la fractura hidráulica están registradas en el Reglamento Europeo de REACH para este uso, por lo que el resto de sustancias se estarían empleando de forma ilegal. Por otro lado, el uso de lubricantes y aditivos en las perforaciones por fracturación hidráulica para la producción de gas han demostrado que movilizan los materiales radiactivos naturales, incluido el uranio-238, radio-226 y radón-222.

Esto ha sido identificado como uno de los mayores desafíos que enfrenta la industria del gas en América hoy en día. De estos, el radón es de especial preocupación por ser un gas que muy móvil, y es intensamente radiactivo. La exposición por inhalación o ingestión finaliza generalmente en los pulmones, que son susceptibles al daño por su desintegración nuclear.

La exposición al radón es considerado la segunda causa principal de cáncer de pulmón después del tabaquismo. El radón se detectó a niveles por encima de 300 pCi / L (límite de agua potable propuesto por la USEPA), en la mayoría de muestras de aguas subterráneas recogidas en el Estado de Nueva York por los investigadores. Sin embargo no se ha estudiado si los niveles altos de radón en el agua potable puede estar relacionado con el desarrollo en esos lugares, en el pasado o actualmente, de la industria del gas o el petróleo.

Listado de afecciones por tipo de compuestos químicos: • COV Compuestos Orgánicos Volátiles (VOCs):

BTEX (benceno, tolueno y xileno) y compuestos halogenados de bajo peso molecular. Para exposición crónica, baja dosis: No hay datos. Para exposición a altas concentraciones: tóxicos para el sistema nervioso central y periférico, hígado, teratogénicos (malformaciones) y toxicidad fetal, disruptores endocrinos, piel. Para exposición ocupacional: pocos estudios en trabajadores petroquímicos y poblaciones adyacentes a refinerías y áreas extractivas (estudios solo en trabajadores jóvenes sanos, no en mujeres, enfermos o niños). Leucemia mieloide aguda a dosis y tiempo 0.8 ppm y 2 ppm/año. Evidencias de alteraciones cognitivas y conductuales, trastornos de los sentidos (percepción del color) en trabajadores expuestos a actividades de petróleo y gas. Epidemiología: el benceno es carcinógeno en humanos, el tricloroetileno y diclorometano son probablemente carcinógenos en humanos. Hay una preocupante falta de estudios en poblaciones expuestas, enfermos crónicos y niños, así como de toxicología ambiental.

Óxidos de nitrógeno (NOx), azufre (SOx), ozono:

NOx, SOx proceden de la quema de gases extraídos (impurezas) y la combustión del diesel (compresores, vehículos). El ozono resulta de la reacción de los NOx y COV con la luz solar (Smog fotoquímico). Los efectos sobre la salud de los humanos son los siguientes: Enfermedades respiratorias: Aumento de la mortalidad por enfermedades respiratorias, agravamiento de la enfermedad en personas con trastornos pulmonares (asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica), por infecciones, bronquiolitis, reducción función pulmonar (especialmente en niños asmáticos), y de los síntomas asociados (por ejemplo tos, sibilancias, dificultad para respirar, irritación de los ojos, dolor de cabeza).

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Asma Infantil: Si bien hay pruebas de la "adaptación" a los efectos del ozono con la edad, el impacto de la concentración de ozono en relación con el asma infantil es notable. Se incluye el aumento de visitas a urgencias pediátricas y los ingresos hospitalarios, las exacerbaciones de los síntomas y el uso de los inhaladores, el deterioro del desarrollo pulmonar e inflamación de las vías respiratorias, además de asma, incluyendo bronquiolitis. Enfermedades cardiovasculares: Incluye hospitalización, mortalidad por enfermedad cardiovascular, arritmias (alteraciones del ritmo cardíaco, arritmias) y elevación de la presión arterial Genotoxicidad: El daño a los cromosomas y el ADN. La salud fetal y neonatal: Aumento de nacimientos prematuro, bajo peso perinatal, la hospitalización de los recién nacidos, y las enfermedades respiratorias en niños nacidos de madres asmáticas que fueron expuestos al ozono durante el embarazo.

Partículas en suspensión:

Las partículas en suspensión son derivadas de las fuentes móviles (vehículos) o fijas (quemadores). Datos recientes demuestran que mientras que las partículas con un diámetro < 10 micras (PM10) plantean riesgos para la salud, las partículas con diámetros < 2,5 micras (PM2.5) y las partículas con diámetros < 1 micra (partículas ultrafinas) contribuyen de forma desproporcionada a elevar los riesgos para la salud. Debido a su pequeño tamaño y gran superficie, las partículas más pequeñas alcanzan los alvéolos pulmonares cuando se inhalan, y son capaces de llevar los contaminantes tóxicos a los pulmones y otras partes del cuerpo al entrar en el torrente sanguíneo. Los efectos sobre la salud de los humanos son los siguientes: Enfermedades cardiovasculares: Incluye hospitalización y mortalidad prematura por enfermedad cardiaca, cardiopatía isquémica, arritmias, trombosis, aterosclerosis, infarto de miocardio e hipertensión arterial. Enfermedades respiratorias: Incluye incrementos de las admisiones hospitalarias y muertes prematuras por enfermedades respiratorias como el cáncer pulmonar, agravación de la enfermedad en personas con trastornos pulmonares (asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica EPOC), infecciones en asmáticos, bronquiolitis, reducción de la función pulmonar (especialmente en los niños asmáticos), aumento de los procesos alérgicos y otros síntomas (tos, por ejemplo). La salud fetal y neonatal: El nacimiento prematuro, bajo peso fetal y neonatal a medio plazo, aumento de la mortalidad especialmente asociada con enfermedades respiratorias. Enfermedades infantiles: las alergias pediátricas, infecciones respiratorias y ORL en los primeros años de vida, visitas a urgencias pediátricas e ingresos en el hospital.

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Disminución del desarrollo pulmonar de los niños que afecta la función pulmonar en la edad adulta (asma, bronquiolitis, agravamiento de la fibrosis quística). Enfermedades geriátricas: incluyendo el agravamiento de enfermedad pulmonar obstructiva crónica, insuficiencia cardiaca congestiva, los trastornos del ritmo cardiaco, infarto de miocardio, cardiopatía isquémica y la diabetes en el anciano.

HAPs Hidrocarburos Aromáticos Policíclicos (PAHs):

HAP Comprende más de 100 productos químicos orgánicos, que generalmente aparecen mezclados que contienen dos o más compuestos en el aire y son el resultado de la quema de combustibles fósiles, tabaco y otras materias orgánicas. Los más preocupantes son los antracenos, fluóratenos y pirenos. Estudios de exposición del medio ambiente han puesto de manifiesto asociaciones entre la exposición crónica a hidrocarburos aromáticos policíclicos a diferentes niveles y alteraciones de la respuesta inmune y modificaciones de la capacidad de los linfocitos para reparar el daño del ADN La exposición prenatal a los hidrocarburos aromáticos policíclicos en el aire (baja concentración) sugiere efectos adversos reproductivos. Exposiciones ocupacionales No hay datos sobre la exposición a hidrocarburos aromáticos policíclicos y los grupos profesionales o de las poblaciones adyacentes a las industrias La mayoría de los estudios versan sobre los trabajadores de hornos de coque, expuesto a los HAPs en concentraciones altas evidenciándose daños en el ADN linfocitario y un mayor riesgo de cáncer (pulmón, vejiga, piel y gastrointestinales) de valor limitado debido a múltiples exposiciones a otros agentes cancerígenos en el lugar de trabajo. Existen algunas evidencias de daño inmunológico y los linfocitos en los trabajadores expuestos a HAP en altas concentraciones y pruebas muy limitadas de los efectos en la reproducción de la exposición prenatal a bajas concentraciones de hidrocarburos aromáticos policíclicos en el aire. Existe una carencia significativa de investigación en esta área que debería ser cubierta con estudios de poblaciones expuestas a bajas dosis ambientales.

Metales:

La exposición humana a metales puede ocurrir a través del aire, agua o suelo y pueden entrar al cuerpo a través de la piel, los pulmones o el aparato digestivo. Los metales pueden ser esenciales para la vida tales como cobre (Cu), hierro (Fe) o zinc (Zn) o tóxicos como plomo (Pb), cadmio (Cd) o el arsénico (As). Se valoran los riesgos para la salud asociados con el contacto, inhalación o ingestión de ocho metales (As, Ba, Cd, Cr, Pb, Hg, Se y Zn).

La revisión bibliográfica es suficiente para concluir que la exposición ambiental a los metales está asociada a: Enfermedad auto inmune: Incluyendo la granulomatosis de Wegener (Cr). Cáncer: Incluye todos los tipos, pulmón, estómago, cáncer oral y faríngeo. (Pb, As, Cd, Zn, Cd, As, Cd, Cr, Se y Hg). E. cardiovasculares: incluyendo un mayor riesgo de aterosclerosis, hipertensión y anormalidades lipídicas (Pb, Cd, Hg). Función cognitiva: Incluye efectos neuroconductuales y cognitivos, disminución del coeficiente intelectual y cambios en la sustancia blanca cerebral (Pb, Hg). Toxicidad dermatológica: Incluye dermatitis de contacto profesional (Cr). Genotoxicidad: daño a los cromosomas y el ADN (As, Pb, Cr). Hematológicas: Incluye a la inmunidad humoral y celular, alteración de los niveles de inmunoglobulinas y de la reacción neutrofílica (Pb, Se). Metabolismo: Reducción de la capacidad antioxidante, aumento del estrés oxidativo, alteración en la resorción ósea, disfunción pancreática y propensión a fracturas (Pb, As, Cd, Zn). Neurotoxicidad: incluida la variabilidad del ritmo cardíaco alterado, trastornos neurodegenerativos (esclerosis múltiple, encefalopatías espongiformes transmisibles y esclerosis lateral amiotrófica), alteraciones neuromotrices, la ototoxicidad y alteraciones visuales (Pb, Ba, Hg). Disfunción renal: As, Pb, Cd, Cr, Hg. Alteraciones reproductivas, fetales y de desarrollo infantil: Incluyendo, retraso del crecimiento, alteración reproductiva, muerte fetal, bajo peso al nacer e infantil y espermatozoides anormales (Pb, Cd, As). Enfermedades respiratorias: Incluye irritación de la mucosa, neumonía intersticial y asma (Pb, Cd, Cr).

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Sulfuro de hidrógeno (H2S):

La liberación de gases a la atmósfera de sulfuro de hidrógeno (H2S) se produce en la extracción y quema de petróleo y gas así como en muchos otros ámbitos como el industrial, aguas residuales y la agricultura. También entra en el aire como gas de salida en las áreas geotérmicas y cuando se descompone la materia orgánica en los pantanos. Exposición de alto nivel: El sulfuro de hidrógeno se sabe que es fatal en altos niveles de exposición y puede causar secuelas a largo plazo en aquellos que sobreviven a la exposición aguda de alto nivel (espacios confinados). Exposición crónica por el bajo nivel: Depresiones y alteraciones hematológicas están referenciados en personas que viven cerca de áreas contaminadas por la extracción de petróleo y gas.

Comunidades expuestas a niveles bajos crónicos de H2S puede experimentar un aumento de ingresos hospitalarios por trastornos pulmonares en adultos y niños (EPOC, asma, neumonía). En la ciudad de Rotorua, Nueva Zelanda, se encuentra en un área geotérmica con altas emisiones de H2S. Los ciudadanos que viven en estas zonas tienen un mayor riesgo de ingresos hospitalarios por enfermedad pulmonar que aquellos ciudadanos que no viven en las áreas de alta exposición.

Gases derivados de la combustión del diesel:

Son una mezcla compleja de partículas ultrafinas (< = 1 micras de diámetro) en suspensión, metales, miles de compuestos orgánicos, en especial solventes, y otros productos químicos incluidos algunos carcinógenos humanos conocidos como hidrocarburos aromáticos policícliclos (HAP), nitratos, sulfatos, oligoelementos y metales. Las partículas se inhalan profundamente en las vías respiratorias y tiene una gran superficie donde los compuestos orgánicos pueden adherirse fácilmente. La exposición puede causar síntomas irritantes, neurológicos, respiratorios, alérgicos y aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades alérgicas o empeorar las respuestas fisiológicas a los alérgenos ambientales (polen). Muchos de los riesgos para la salud asociados afectan desproporcionadamente a las poblaciones susceptibles, incluidas las personas con enfermedades pulmonares (asma, EPOC) o con problemas de alergias, los niños y ancianos. Hay un claro riesgo de padecer cáncer de pulmón (independiente de la condición de fumador) que se incrementa para las personas próximas a fuentes de gases diesel. Basado en la evidencia disponible, es muy probable que a medida que la exposición a los gases de combustión diesel aumente debido a los procedimientos extractivos del fracking y el tráfico asociado de vehículos diesel, la salud de la comunidad próxima se verá afectada negativamente.

Contaminación acústica:

La búsqueda se centro específicamente las actividades de explotación de petróleo y gas en relación con la perforación, bombeos, compresores y el tráfico de vehículos. Ruido de baja frecuencia: la contaminación acústica por ruidos de baja frecuencia, producido a partir de los compresores de gas, puede generar estrés, irritación, malestar, fatiga, dolor de cabeza, efectos adversos en funciones visuales y trastornos del sueño. Ruidos relacionados con el tráfico: la mayoría de estos estudios informaron molestias y alteraciones debido al ruido del transporte y la asociación con una mayor incidencia de infartos de miocardio, hipertensión, enfermedad isquémica del corazón y problemas de sueño. Enfermedad profesional: en los últimos 5 años, sólo un estudio ha sido publicado en la literatura médica describe los efectos del ruido entre los trabajadores del petróleo y gas. El estudio sugirió un cambio de umbral de audición mayor de las frecuencias altas en los trabajadores que habían sufrido exposición crónica al ruido de más de 15 años. La pérdida de audición se informó en el 45,3% de los trabajadores de una empresa petroquímica donde los trabajadores tenían una baja exposición a disolventes y una exposición moderada al ruido.

3.7. Terremotos.

Otra de las consecuencias no deseadas de la extracción de gas no convencional es la generación de pequeños seísmos. En mayo de 2011, en la ciudad de Blackpool en el noroeste de Inglaterra, se produjeron dos pequeños terremotos que asustaron a la población de la ciudad. Cuadrilla Resources, la empresa encargada de los trabajos se vio obligada a parar la explotación hasta que “se demostrara que los temblores habían tenido que ver con su actividad”. A mediados de octubre han salido los resultados de la investigación que ha llevado a cabo el Servicio Geológico Británico admitiendo que el epicentro de ambos terremotos se encuentra en las cercanías del lugar de perforación de la empresa (a 500 metros del lugar de extracción). Estos pequeños terremotos (dos seísmos de 1.5 y 2.3), ponen en peligro la correcta cementación del pozo pudiendo conducir a graves contaminaciones. El 90% de los seísmos detectados desde 2009 en Arkansas están de 6 km de pozos donde se ha inyectado agua tóxica de desecho. Este agua puede lubricar las rocas de alrededor aumentando el riesgo de terremotos. En Arkansas, en marzo de 2011, dos compañías suspendieron su actividad para estudiar la relación entre las actividades de inyección de líquidos y los 800 seísmos ocurridos en los últimos 6 meses. Tras el cierre de los pozos el número de seísmos disminuyó. El 5 de noviembre de 2.011 un terremoto de magnitud 5,6 sacudió Oklahoma, y se sintió en lugares tan lejanos como Illinois. Hasta hace dos años en Oklahoma normalmente tenía unos 50 terremotos al año, pero en 2010, 1.047 temblores sacudieron el estado. Según asegura El Servicio Geológico y el mismo Ejército de los EE.UU, estos incidentes sísmicos en el condado de Lincoln, donde hay 181 pozos, son debidos a la práctica de la inyección del agua de fracturación en formaciones rocosas profundas.

3.8. Caso ilustrativo de las afecciones en personas y animales.

Dos hogares (A y B) están situados a menos de 2 millas (3.600 metros) de unos 25 pozos de gas pizarra. La plataforma, la balsa de líquidos de fractura y la de agua de desecho más cercanas están situadas a menos de 1 milla (1.800 metros) de ambas casas. La balsa de agua de desecho tiene aproximadamente 4,5 acres (1,8 Ha) de superficie y está en una situación más elevada que las dos casas. Hay dos estaciones de compresión a menos de una milla de ambas casas. Los propietarios tienen diversos animales de compañía y no informaron de la existencia de mortalidad o morbilidad inusuales antes del comienzo de las perforaciones. No se hicieron análisis de agua antes de la perforación en ninguna de las dos casas. Poco tiempo después del comienzo de las perforaciones, la propietaria de la casa B notó que el agua del pozo olía y tenía un sedimento negro y los propietarios de la casa A notaron una disminución de la cantidad de agua en sus fuentes de agua, (un pozo y un manantial). Una vez construida la balsa de agua de desecho, los dueños de la casa A notaron un descenso dramático en la cantidad, así como mala calidad, del agua del pozo y del manantial. Este manantial era la única fuente de agua para los animales de granja. Aproximadamente 9 meses después del comienzo de las perforaciones, los dueños de la casa A comenzaron a bombear agua de un arroyo cercano, para suplementar el agua del manantial. Desde el comienzo de las operaciones, ambos propietarios han observado agua de desecho esparcida en las carreteras bajo condiciones climáticas de todo tipo, observando también a los gatos y perros de la vecindad lamerse las patas después de caminar por la carretera y también beber de los charcos de aguas de desecho; algunos de estos animales enfermaron gravemente y murieron en un periodo de 1 a 3 días después de sufrir la exposición. Según la dueña de la casa B, la balsa de desechos inicialmente no estaba vallada y los animales podían acceder libremente al agua de desecho. Los dos propietarios se dieron cuenta de un accidente que afectó a la balsa de desechos; después de cargar, un camión cargado de agua de desecho se alejó del lugar con una válvula abierta, liberando aproximadamente 90 litros de agua de desecho en la carretera de acceso a la balsa y en la que estaba junto a la propiedad de la casa A. Más recientemente, tanto la empresa como la agencia reguladora medioambiental de una fuga desde la balsa que rebasó contenciones temporales y llegó a un arroyo; en base a los patrones de erosión en el suelo, ambos propietarios informaron de que la fuga había estado ocurriendo durante meses. Poco tiempo después de este accidente, ocurrió una disfunción en el sistema de aireación de la balsa de desechos, produciendo un mal olor que se mantuvo en el entorno de las casas A y B durante días, afectando a la salud de ambas familias. Cuando la propietaria A protestó, la compañía se ofreció a pagar los gastos de motel para ella y su familia. Ella rechazó la oferta porque no quiso abandonar a sus animales. Aproximadamente un año después del comienzo de las perforaciones, una yegua “american quarter” sana de la propiedad A comenzó de repente con anorexia, malestar general , rápida pérdida de peso y leve descoordinación, después de haber obtenido resultados normales en una exploración física realizada semanas antes. Se trató sintomáticamente a la yegua con un

antibiótico, corticoide y antihistamínico. Pocos días después, la yegua estaba atáxica y se la trató como si fuera una mieloencefalítis protozoaria equina, aunque no se había hecho ningún diagnóstico. Después de tres ó cuatro días, la yegua no había mejorado y se la volvió a tratar. En pocos días, los síntomas neurológicos habían evolucionado de tal manera, que el animal no podía levantarse. Los parámetros químicos sanguíneos y clínicos mostraban fallo hepático agudo de origen tóxico. El veterinario sospechó envenenamiento severo por metales como causa del cuadro agudo de la yegua; esto no llegó a confirmarse, ya que no se hicieron análisis toxicológicos. Dos semanas después del comienzo se le practicó la eutanasia debido al mal pronóstico y falta de respuesta al tratamiento. Se comunicaron signos neurológicos similares en otro caso de este estudio que afectó a dos caballos que vivían junto a un pozo vertical profundo de extracción de gas. Además, ambos propietarios cuidaban de animales que estaban preñados en ese momento: el dueño de la casa B tenía una cabra Boer de tres años sana, que abortó dos fetos en el segundo trimestre, y los dueños de la casa A tenían una perra Boxer que sufrió distocia en una cuarta camada, (después de parir previamente tres camadas normales), pariendo un cachorro muerto y otro con paladar hendido que murió poco tiempo después. Tiempo después, esta misma perra parió una quinta camada con siete cachorros muertos y ocho que murieron en las primeras 24 horas. Todos los cachorros tuvieron hipotricosis congénita, es decir, ausencia total o parcial de pelo normal. Poco después de comenzar la fractura hidráulica en el primer pozo, un niño que vivía en la casa B comenzó a notar síntomas de fatiga, dolor abdominal intenso, dolor y escozor de garganta y dolor de espalda. Seis meses más tarde, fue hospitalizado con confusión y delirio y se le administró morfina para el dolor abdominal. Después de las muertes de varios animales citadas anteriormente, el médico del niño sospechó que los síntomas se debían a toxicidad. Análisis toxicológicos revelaron envenenamiento por arsénico como causa de la enfermedad del chico. La familia dejó de usar el agua del pozo, a pesar de que los análisis indicaban que era seguro beberla, y el niño se recuperó poco a poco después de perder un año de colegio. Durante la fracturación hidráulica, sustancias que existen de forma natural en la pizarra, como el arsénico, llegan a la superficie incluidas en el agua de desecho. En este caso, ese desecho fue almacenado en la balsa, donde los aireadores mezclaron los productos químicos con el aire, aumentando así la probabilidad de que fueran inhalados por personas y animales. Así mismo, las fugas del agua de desecho, como se vió antes, pudieron contaminar el agua subterránea. Los análisis que se hicieron en los pozos de las casas A y B y en el manantial de la casa A no revelaron niveles altos de arsénico; sin embargo, dadas las fluctuaciones en el nivel y la calidad del agua, es posible que niveles altos de arsénico hayan iniciado los síntomas del niño de la casa B y después hayan bajado a la normalidad al hacer los análisis un año después. También puede ser que los niveles de arsénico informados sean engañosamente bajos debido a que el arsénico puede transformarse en arsine, un gas tóxico que se disipa rápidamente [38]. En las personas, la exposición oral aguda y crónica al arsénico produce efectos gastrointestinales y del sistema nervioso: los efectos a corto plazo son dolores de cabeza, debilidad y delirios mientras que los de largo plazo incluyen neuropatía periférica. La exposición aguda de las personas al Racine puede

producir muchos efectos, como dolores abdominales y cefaleas. Los animales expuestos de forma aguda al arsénico inorgánico pueden mostrar muchos síntomas incluyendo marcha inestable, letargia extrema y dolor abdominal intenso, mientras que los animales expuestos en periodos de tiempo largos pueden mostrar anorexia, depresión y parálisis parcial de los miembros traseros. Los estudios en animales señalan que el arsénico también puede producir malformaciones y muertes fetales. A medida que la familia de la casa B seguía siendo examinada buscando tóxicos, varios análisis de orina al azar en todos los miembros de la familia dieron positivo para fenol, un metabolito del benceno, con aumentos muy importantes en un periodo de varios meses. Según estudios de salud ocupacionales, el laboratorio interpretó estos resultados como compatibles con exposiciones crónicas a 0.5- 4.0 ppm (1,6 – 12,8 mg/m3) de benceno en el aire. Los síntomas más recientes observados en miembros de ambas familias incluyen fatiga extrema, dolores de cabeza, hemorragias nasales, erupciones y déficits sensoriales (olfato y oído). El niño de la casa B también tenía dificultad respiratoria y tuvo que dejar el colegio una vez más. Los médicos de ambas familias les recomendaron dejar sus casas durante 30 días al menos, si no querían sufrir consecuencias más graves. La dueña de la casa B siguió el consejo y sacó a su niño de allí, volviendo cada día a cuidar de los animales. Después de un mes fuera de la casa, los niveles de fenol en el niño descendieron así como sus síntomas, mientras que la dueña, que volvía unas horas cada día tenía niveles aumentados de fenol y empeoramiento de los síntomas. Uno de los dueños de la casa A, que trabaja en casa, ha experimentado un empeoramiento de los síntomas. Este caso ilustra la importancia de considerar tanto la salud humana como la animal. Los animales viven entre nosotros y están expuestos a las mismas influencias medioambientales; sin embargo, tienden a sufrir exposiciones más directas y tienen ciclos de vida y reproductivos más cortos. Si no hubiera sido por las numerosas muertes de animales poco después del comienzo de las perforaciones, el médico del niño podría no haber pedido pruebas toxicológicas, ya que el envenenamiento por arsénico no es un diagnóstico frecuente.

4. BALANCE ENERGÉTICO DE LA TÉCNICA.

Una fuente de energía será mejor cuanto mayor sea su TRE (Tasa de Retorno Energético), ya que supone que se obtiene una mayor cantidad de energía neta utilizable por cada unidad de energía invertida en ella. Por el contrario, una tasa de retorno inferior a la unidad implica que esa fuente no es rentable en términos energéticos: para su funcionamiento consume más energía de la que produce. Dicha TRE (es el cociente entre la energía que puede dar la fuente y la energía necesaria para explotarla), en el caso de la fracturación hidráulica (sería la relación entre la energía que se obtiene del combustible, mediante su combustión, y la que se utiliza para su extracción y procesamiento) está entre 2 y 5 dependiendo de los yacimientos, por lo que su interés energético es, desde luego, muy inferior al interés económico de unos pocos. Por tener una idea comparativa, la eólica, dependiendo de los modelos de aerogeneradores, oscila entre 5 y 35, con una media de 18, la energía solar fotovoltaica 7 y el petróleo de hace años tenía una TRE de 100. En consecuencia, una TRE tan baja demuestra la ineficiencia energética que tiene este procedimiento de extracción de gas no convencional. Los defensores de la obtención de gas natural no convencional lo definen como un combustible de transición hacia una economía baja en carbono. No existen evidencias de que esto vaya a ser así. El informe del Parlamento Europeo indica: “El potencial de la disponibilidad de gas no convencional debe ser visto en el contexto de la producción de gas convencional: • La producción europea de gas ha experimentado un pronunciado declive durante muchos años y se espera que disminuya en un 30% o más hasta 2035. • Se espera que la demanda europea siga creciendo hasta 2035. • Las importaciones de gas natural aumentarán inevitablemente si estas tendencias se hacen realidad. • No está garantizado, en ningún caso, que las importaciones adicionales requeridas del orden de 100 billones de m3 al año o más puedan hacerse realidad.

Los recursos de gas no convencional en Europa son demasiado pequeños para tener una influencia sustancial en estas tendencias.” La Agencia Internacional de la Energía, afirma en su informe “World Energy Outlook 2011” que la producción de gas incluyendo gas convencional y no convencional, disminuirá en Europa a un ritmo del 1,4% anual.

No parece que el gas de pizarra sea actualmente, o pueda ser en un futuro, un sustituto significativo del carbón. Al contrario, las proyecciones sugieren que continuará siendo usado junto al carbón para satisfacer la creciente demanda energética. Si las emisiones de carbono deben reducirse en línea con el compromiso de 2°C del Acuerdo de Copenhague, se requiere una urgente descarbonización del suministro eléctrico. Esta necesidad de rápida descarbonización cuestiona cualquier papel que el gas de pizarra pudiera jugar como combustible de transición cuando todavía tiene que ser explotado comercialmente fuera de EEUU. Además, es importante remarcar que el gas de pizarra solamente sería una fuente de combustible baja en carbono si se combina con tecnologías de captura y almacenamiento de carbono, todavía no probadas.

5. MARCO DE REGULACIÓN EN UE. No hay ninguna Directiva global para una ley Europea de Minas. Un análisis detallado, exhaustivo y accesible públicamente del marco regulatorio acerca de la extracción del gas de pizarra y el petróleo de rocas duras no está disponible y debería ser desarrollado. • El marco regulatorio actual de la UE sobre la fractura hidráulica, que es el elemento central en la extracción de gas de pizarra y petróleo de rocas duras, tiene varias lagunas. Lo que es más importante, el umbral para llevar a cabo Evaluaciones de Impacto Ambiental sobre las actividades de fractura hidráulica en extracción de hidrocarburos está puesto mucho más alto que en cualquier actividad industrial de este tipo, y por tanto, debería ser disminuido sustancialmente. • La cobertura de la Directiva marco del agua debería ser reevaluada con especial atención en las actividades de fractura y sus posibles impactos en el agua de superficie. • En el marco de un Análisis de Ciclo de Vida (ACV), una buena herramienta para evaluar los beneficios globales para la sociedad y sus ciudadanos podría ser un minucioso análisis coste/beneficios. Debería ser desarrollada una aproximación armonizada para ser aplicada en toda la UE27, basada en qué autoridades responsables pueden realizar sus evaluaciones ACV y debatirlas con la ciudadanía. • Debería ser evaluado si el uso de productos químicos tóxicos debería, en general, ser prohibido. Por lo menos, todos los productos químicos utilizados deberían ser revelados públicamente, el número de productos químicos permitidos debería ser restringido y su uso debería ser monitorizado. Las estadísticas sobre las cantidades inyectadas y el número de proyectos deberían ser recopilados a nivel Europeo. • Las autoridades regionales deberían ser reforzadas para tomar decisiones sobre proyectos que impliquen fractura hidráulica. La participación pública y las evaluaciones ACV deberían ser obligatorias para tomar estas decisiones. • Donde los permisos de proyectos estén concedidos, la monitorización de los cursos de agua superficial y las emisiones a la atmósfera deberían ser obligatorios. • Deberían ser recogidas quejas y estadísticas sobre accidentes a nivel Europeo. Donde los proyectos estén permitidos, una autoridad independiente debería recoger y examinar las quejas presentadas. • Dada la compleja naturaleza de los posibles impactos y riesgos para el medio ambiente y la salud humana de la fractura hidráulica, debería dársele consideración a desarrollar una nueva Directiva a nivel Europeo regulando todas las cuestiones sobre este área de una manera exhaustiva.

El propósito de una ley sobre minas es proveer de un marco legal para las actividades mineras en general. El objetivo es facilitar un sector industrial próspero, un suministro seguro de energía y asegurar suficiente protección para la salud, la seguridad y el medio ambiente. A nivel de la UE, no hay un marco global para las actividades mineras. Sin embargo, existen cuatro Directivas específicamente diseñadas para las actividades mineras. Además, hay un sinfín de Directivas y Regulaciones que afectan a la industria extractiva que no son específicas de las actividades mineras. Centrándose en las leyes regulatorias concernientes al medio ambiente y a la salud humana, fueron identificadas las 36 Directivas más relevantes: aguas, protección del medio ambiente, seguridad laboral, protección de las radiaciones, desechos, productos químicos y accidentes asociados. Debido a la multitud de legislación relevante en varios campos, los riesgos específicos de la fractura hidráulica no están suficientemente cubiertos. Fueron identificadas nueve lagunas graves:

1. Falta de una Directiva marco sobre actividades mineras. 2. Umbral insuficiente en la Directiva de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) para la extracción de gas natural. 3. No obligatoriedad de la declaración de materiales peligrosos. 4. No se requiere la supervisión de productos químicos que permanecen en la tierra. 5. No existe una Referencia de Mejor Técnica Disponible (RMTD) para la fractura hidráulica. 6. Los requerimientos para el tratamiento de las aguas desechadas no están definidos suficientemente, y las capacidades de las instalaciones de procesamiento de aguas son probablemente insuficientes si las inyecciones subterráneas de residuos van a ser prohibidas. 7. Participación pública insuficiente en la toma de decisiones a niveles regionales. 8. Efectividad de la Directiva marco del agua insuficiente. 9. Análisis de Ciclo de Vida no obligatorios.

Un estudio publicado por la Dirección General de Energía, de la Comisión Europea, y elaborado por la firma de abogados Philippe & Partners, cuyo objetivo principal era analizar la relevancia del marco jurídico europeo y está basado en una muestra realizada en Polonia, Francia, Alemania y Suecia. El estudio, reconoce los posibles riesgos ambientales que esta tecnología, pero no los valora, ya que, su objetivo era únicamente legal. Su conclusión es que, en general, la legislación vigente; especialmente en el campo de la protección del medio ambiente; ya cubre casi todos los aspectos vinculados a las actividades de gas de esquisto. Esta conclusión no es nueva, ya que comparte la posición del estudio realizado, para el Reino Unido, por el Centro Tyndall de la Universidad de Manchester. Este estudio de más interés ambiental, analiza la contribución de los gases no convencionales al cambio climático, concluyendo que, las emisiones asociadas a un amplio programa de desarrollo de gas de esquisto en el Reino Unido serían muy importantes, por lo que el gas de esquisto no ofrece ningún potencial significativo de reducción, ni siquiera como combustible de transición. Otro estudio, más completo, es el publicado por la Dirección General de Política Interior del Parlamente Europeo, con el título de Impactos del petróleo y gas de esquisto en el medio ambiente y en la salud humana. En este se concluye diciendo que, si en estos momentos, la sostenibilidad es la clave para las operaciones de futuro, cabría preguntarse si la inyección de sustancias químicas tóxicas en el subsuelo se debería permitir, o si se debe prohibir esta práctica. Teniendo en cuenta además, que el papel que juega el gas de esquisto, es demasiado pequeño para tener un impacto sustancial sobre la situación de dependencia del suministro de gas europeo. Centrándose en las leyes regulatorias, concernientes al medio ambiente y a la salud humana, se identificaron las 36 Directivas más relevantes, referidas al agua, protección del medio ambiente, seguridad laboral, protección de las radiaciones, desechos, productos químicos y accidentes asociados, concluyendo que los riesgos específicos de la fractura hidráulica no estaban suficientemente cubiertos y se identificaron nueve lagunas importantes, entre ellas, la falta de una Directiva marco sobre actividades mineras, la no obligatoriedad de la declaración de materiales peligrosos, una participación pública es insuficiente en la toma de decisiones a niveles regionales, e insuficiente efectividad de la Directiva marco del agua. Lagunas, todas ellas, que deberían ser subsanadas.

Situación en España. Las autorizaciones. Las actividades para la extracción de gas natural no convencional mediante la técnica de la fracturación hidráulica están sujetas a la normativa energética, la planificación territorial y urbanística y a la normativa medioambiental. A. En primer lugar estas actividades están sometidas a la Ley 34/1998 de Hidrocarburos. Esta ley prevé distintos tipos de autorizaciones previas a las actividades de exploración, investigación y explotación relacionadas con la extracción de gas natural: • Las autorizaciones de exploración se conceden por la Comunidades Autónomas, salvo cuando afectan a varias CC.AA. en cuyo caso la competencia la tiene el Ministerio de Industria, y facultan al titular a realizar exploraciones en áreas geográficas libres (en las que no existe una autorización previa). Se trata de trabajos de carácter geofísico que no implican perforaciones profundas. La empresa titular ha de presentar a la administración un programa de exploración indicando en él las técnicas que va a emplear y las medidas previstas de protección medioambiental. Los permisos de investigación se conceden también por las Comunidades Autónomas, salvo también cuando afectan a varias CC.AA. en cuyo caso la competencia corresponde a la Administración General del Estado, cuya resolución se adopta mediante Real Decreto aprobado por Consejo de Ministros. Estos permisos facultan a las empresas en exclusiva para investigar la existencia de hidrocarburos o de almacenamientos subterráneos. La investigación supone la realización de perforaciones en el subsuelo con estimulación por fractura hidráulica y test de producción de los respectivos pozos para evaluar su posible producción comercial. Así figura explícitamente en diversos permisos de investigación concedidos a empresas en la zona norte de España. No son sólo actividades de perforación para evaluar simplemente propiedades geológicas, sino de trabajos experimentales de extracción de gas mediante el uso de la técnica del fracking. Cada permiso de investigación necesita un programa específico de investigación. Este programa debe describir los trabajos, las inversiones y las medidas de protección medioambiental y de restauración previstas. La perforación en cada pozo debe tener, además, una autorización específica que debe ser acompañada de un documento ambiental o, en su caso, de un estudio de impacto ambiental, así como de un plan de gestión ambiental y de un plan de contingencias medioambientales. • Las concesiones de explotación han de concederse, por su parte, por el Ministerio de Industria y facultan a la empresa titular para el aprovechamiento y extracción de los hidrocarburos. Esta concesión debe incluir un plan general de explotación y de desmantelamiento que comprenda también un estudio de impacto ambiental.

Estas autorizaciones derivan de la legislación energética y, obviamente pueden ser impugnadas cuando contienen algún elemento ilegal, pero las actividades de extracción de gas están sometidas, también, al resto de normas medioambientales y urbanísticas.

B. En todo caso, las instalaciones de extracción de gas natural (ya sean convencionales o no) deberán ser acordes con la planificación territorial, ya sea urbanística (Planes Generales de Ordenación Urbana, Normas Subsidiarias y demás) o supramunicipal, así como la planificación ambiental como los Planes de Ordenación de los Recursos Naturales de los Espacios Naturales Protegidos y demás figuras de protección ambiental. Así el párrafo 3 del artículo 5 de la Ley 34/1998 del Sector de Hidrocarburos establece que: “las restricciones previstas en los [instrumentos de ordenación del territorio, de ordenación urbanística o de planificación de infraestructuras viarias] que afecten a las actividades de exploración, investigación y explotación de hidrocarburos no podrán tener carácter genérico y deberán estar motivadas”. Es decir que las mencionadas actividades se podrán restringir en los instrumentos de planificación urbanística, territorial y ambiental siempre que se haga de manera concreta y motivada.

C. En lo que se refiere a la evaluación ambiental del permiso de investigación o la concesión de explotación, el Grupo 2 letra d) del Anexo I de la Ley de Evaluación de Impacto Ambiental (que es el que recoge los proyectos que obligatoriamente tienen que ser sometidos a evaluación de impacto ambiental) incluye la extracción de petróleo o gas natural de más de 500.000 m3 por día. Es decir que incorpora un umbral que hay que tener en cuenta para determinar si una concesión de explotación está sometido a EIA. Por otra parte el Grupo 3 sobre “industria extractiva” del Anexo II (proyectos sometidos a EIA a criterio del órgano ambiental) incluye los proyectos de perforaciones profundas y los de instalaciones industriales en el exterior para la extracción de gas o pizarras. Hay que tener en cuenta también si la explotación supone la existencia de balsas con residuos peligrosos que por esa parte necesitaran también EIA. O si comprende la instalación de tuberías de gas de más de 800 ml de diámetro y 10 km de largo situadas en zonas ZEPA o LIC en cuyo caso estarían comprendidas en el mencionado Anexo I. La normativa de evaluación de impacto ambiental específica de algunas CC.AA. puede incluir adicionalmente algunos otros proyectos de actividades relacionadas con la fracturación hidráulica que también necesiten someterse a EIA.

Otra cuestión es si es de aplicación la Ley 9/2006 sobre evaluación ambiental de planes y programas. Este tipo de evaluación es sólo para planes y programas elaborados y promovidos por la administración. En el caso que nos ocupa la ley de hidrocarburos no establece la obligación más que de la planificación de la red de transporte básica y secundaria y de las instalaciones de regasificación, pero no de la investigación o de la extracción de yacimientos o de almacenamientos subterráneos de hidrocarburos, que es en todo caso indicativa y que es de actividad libre por parte de las empresas, a salvo de las pertinentes autorizaciones a las que hemos hecho referencia. En este sentido es una regulación similar a la del sistema eléctrico. Por lo tanto, en principio, no parece que resulte obligatoria la evaluación ambiental de planes, llamada también evaluación estratégica.

6. CONCLUSIONES.

- El sistema de extracción de gas no convencional mediante fractura hidráulica es un método cualitativamente distinto al que se emplea para extraer gas natural convencional e implica impactos ambientales muy elevados. Estos impactos resultan especialmente inasumibles en zonas donde la población y las actividades productivas, especialmente agrícolas y ganaderas, dependen de sus recursos hídricos. - El balance energético es muy bajo y la emisión de gases de invernadero muy elevada, no sólo porque se trata de un combustible fósil, sino porque su extracción implica elevados escapes de metano. - La legislación europea y nacional actualmente aplicable a esta técnica es insuficiente en materia de aguas, definición de mejores técnicas disponibles, uso de sustancias químicas y umbrales de evaluación de impacto ambiental, referidos tanto a las concesiones de explotación como a los permisos de investigación, que también implican la utilización de la técnica de la fracturación en las perforaciones. Hay que tener en cuenta, además, que la actual normativa de hidrocarburos sólo establece, de manera similar a la del sector eléctrico, la planificación obligatoria respecto de las redes de transporte y de almacenamiento de gas natural, pero no respecto de los aspectos de investigación y explotación que están en manos de la iniciativa empresarial. No es legalmente exigible, por tanto, una evaluación ambiental de planes y programas ya que no existe planificación sectorial. Un sistema de planificación energética obligatoria, como el que existía antes de 1997, conllevaría una evaluación ambiental global del conjunto de prospecciones previstas. - Ante la opacidad que se está empezando a producir respecto de las actividades de exploración e investigación de yacimientos en España hay que exigir total transparencia a la administración y a las empresas en la aportación de datos respecto de todos los elementos del proceso y especialmente sobre el uso de las sustancias químicas que se emplean en él. La normativa vigente ampara que toda esa información debe ser pública y debe estar disponible para los ciudadanos. Si no fuera así no podría realizarse una adecuada y completa evaluación de su impacto sobre el medio ambiente. En ese sentido no cabe alegar cláusulas de confidencialidad respecto de las sustancias o de las mezclas de sustancias que se empleen en las perforaciones. - Sin un tope significativo de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, la explotación de gas de pizarra probablemente incrementará las emisiones netas de carbono. La vía más efectiva para conseguir la reducción necesaria de estas emisiones es invertir en energías renovables, y esto se puede retrasar por la extracción de gas pizarra. Para la extracción se requieren grandes inversiones que pueden restar fondos para las energías renovables y en definitiva ralentizar la transición hacia un mix energético libre de carbono. - Por las razones anteriormente expuestas, en base al principio de precaución, y teniendo en cuenta la situación y experiencia en otros países, debería plantearse en España la prohibición de la investigación y explotación del sistema de fracturación hidráulica para la extracción de gas no convencional.

- En cualquier caso debería crearse una comisión con la participación de todos los organismos, instituciones y entidades sociales representativas para realizar una evaluación ambiental que considerara los efectos globales de las técnicas de la fracturación hidráulica para la explotación de gas no convencional. - Los beneficios serán a corto plazo y recaerán en unos pocos: las empresas que trabajan en el sector, algunos puestos de trabajo para gente especializada, algunos políticos que ganan votos e influencias. Las consecuencias negativas serán para siempre: el destrozo de parajes naturales, culturales y sociales, la contaminación de acuíferos y ríos, el almacenamiento de residuos tóxicos., la población que vive en los territorios afectados, los acuíferos y, con ellos, todos nosotros. - Impacto que supone el abandono temporal de ciertas instalaciones por causa de los precios (filtraciones, falta de mantenibilidad a largo plazo a la que se deberían obligar para evitar contaminar acuíferos) y dificultades añadidas para volver sobre los yacimientos, que pierden la porosidad y fluidez original cuando se abandonan, una vez que los altos precios pueden volver a hacer supuestamente rentable volver sobre ellos. - Finalmente, hay que hablar de la codicia humana de los propios propietarios de tierras afectadas, por no mencionar a las propias compañías pioneras que hacen leasings rápidos para poder revender los leasings con ganancia en una espiral especulativa que se ha visto ya en otros sectores, como el de la fotovoltaica en España, que ven una forma de aprovecharse y lucrarse sin fin con una necesidad caída del cielo. Como conclusión, el verdadero debate, no está, únicamente, en las cuestiones legales, lo verdaderamente importe es que los problemas ambientales asociados a la fractura hidráulica, no se justifican ni siquiera por las posibles ventajas ambientales, como las menores emisiones de CO2 del gas natural; comparada con otros combustibles; teniendo en cuenta las fugas de metano asociados a esta tecnología.

7. BIBLIOGRAFÍA Informes técnicos: La expansión de la producción de gas de yacimientos no convencionales (esquistos, capas de carbón y arenas compactas). Una revolución silenciosa. Autores: Alejandro Alonso Suárez. Subdirector de Transporte, Distribución y Calidad de Servicio de Gas, Comisión Nacional de Energía. Marta Mingo González. Técnico de la Dirección de Gas. Comisión Nacional de Energía, 2.010 La expansión de la producción de gas de yacimientos no convencionales (Presentación). Autor: Alejandro Alonso Suárez, Comisión Nacional de la Energía, 2.010. Documento de la Agencia de Información de la Energía de Estados Unidos sobre los recursos mundiales de gas no convencional. Autor: World Shale Gas Resources: An Initial Assessment of 14 Regions Outside the United States, 2.011. Listado de los productos químicos utilizados en los procesos de fractura hidráulica en Pennsylvania (EEUU). Autor: Bureau de Administración del Gas y Petróleo del Departamento de Protección Ambiental, 2.011. Resumen de los resultados obtenidos en análisis de los efectos potenciales sobre la salud de los productos y sustancias químicas utilizados durante las operaciones de extracción, TEDX (Diálogos sobre la Disrupción Endocrina). Autor: Bureau de Administración del Gas y Petróleo del Departamento de Protección Ambiental, 2.011. Impactos de la perforación para obtener gas natural en la salud humana y animal. Autor: Universidad de Cornell, Michelle Bamberger, Robert E. Oswald, 2.012. Natural gas flowback. How the Texas natural gas boom affects health and safety. Autor: Earthworks, Abril, 2011. Addressing the environmental risks from shale gas development. Autor: Mark Zoback et al., Worldwatch Institute, Julio 2010. La extracción de gas no convencional y la facturación hidráulica. El permiso Arquetu. Autor: Asamblea contra la Fractura Hidráulica, Cantabria, Noviembre, 2011. La explotación del gas de esquistos (shale gas): una amenaza al medio ambiente. Autor: Norberto Majlis, 2.012. Algunos aspecto jurídicos sobre el sistema de fracturación hidráulica. Autor: área de defensa jurídica de Ecologistas en Acción, 2.011.

Legislación: Ley que regula el sector de hidrocarburos español. Ley 34/1998, de 7 de Octubre, del Sector de Hidrocarburos de España. Extracto de la Ley de Hidrocarburos, por el cual la empresa que obtiene el Permiso de Investigación, puede solicitar la Concesión de Explotación en cualquier momento de vigencia del mismo. Recurso potestativo de reposición presentado por el partido EQUO, contra la Resolución de 21 de noviembre de 2011, de la Secretaría de Estado de Cambio Climático acordando el no sometimiento al procedimiento de evaluación de impacto ambiental del proyecto de perforación de un pozo para la exploración de hidrocarburos, sondeo ENARA-4, en el término municipal de Vitoria-Gasteiz.

Informes de impacto: Impacts of shale gas and shale oil on the environment and on human health. Autor: Instituto Wuppertal para el clima, el medio ambiente y la energía, Ludwig-Bölkow-Systemtechnik Consultora, Junio 2011. Shale gas: A provisional assessment of climate change and environmental impacts. Autor: Tindall Centre para la Investigación del Cambio Climático-Universidad de Manchester, Enero 2011. Methane and the greenhouse-gas footprint of natural gas from shale formations. Autor: Universidad de Cornell, Itaca, NY, EEUU, Noviembre 2010. Methane contamination of drinking water accompanying gas-well drilling and hydraulic fracturing. Autor: Instituto Cary de estudios del ecosistema, NY, EEUU, Enero 2011. Memoria ambiental del proyecto de perforación de dos pozos para exploración de hidrocarburos, sondeos Enara-1 y Enara-2 T.M. de Vitoria-Gasteiz (Álava). Icarus Estudios Medioambientales. Septiembre 2.011

Artículos de prensa: Shale gas: A la conquista de la nueva frontera extractiva. Revista Panoramas, 1 de Julio de 2011, extraído del Observatorio Petróleo Sur. El gas del futuro viaja a Cantabria desde Oklahoma. El Mundo, Suplemento Mercados, 12 de Junio de 2011. Los ecologistas avisan de los peligros de la extracción de gas. El Diario Montañés, 22 de Julio de 2011. Un informe alerta del riesgo del proyecto de extracción de gas. ALERTA, 24 de Julio de 2011.

Portada y artículo en páginas interiores: Arasti dice que el permiso para extraer gas se hizo a espaldas de los municipios. ALERTA, 2 de Agosto de 2011. El Gobierno supedita la extracción de gas en el Saja a su impacto ambiental. El Diario Montañés, 2 de Agosto de 2011. La Mancomunidad de Saja-Nansa pide la suspensión cautelar de la licencia de extracción de gas; Aumenta la presión vecinal contra el proyecto del gas; Los municipios exigen “la máxima rigurosidad” en los requisitos medioambientales. ALERTA, 16 de Agosto de 2011. El “fracking” perforará un área como 24.000 campos de fútbol. El Mundo, 16 de Agosto de 2011. Fracking, una maldición para el planeta. Diario Palentino, 23 de Agosto de 2011. Concedido un permiso de investigación de hidrocarburos en los municipios de San Vicente de la Barquera, Valdáliga, Rionansa, Tudanca, Udías, Cabezón de la Sal, Ruente, Cabuérniga y Los Tojos. Revista Cantárida, nº 340-341, Julio-Agosto 2011. La petrolera americana BNK monta una filial en Vigo para buscar gas en España. El Faro de Vigo, 8 de Octubre de 2011. Una filial de BNK Petroleum buscará gas en 13 municipios de la comarca. El Diario de Burgos, 12 de Octubre de 2011. Los inconvenientes de la Fracturación Hidráulica. Investigación y Ciencia, Enero de 2012.

Artículos de Internet: Los peligros del gas de esquisto, el Midi de Francia amenazado http://blog-francia.com/actualidad/los-peligros-del-gas-de-esquisto-el-midi-de-franciaamenazado.html U.S. Government Confirms Link Between Earthquakes and Hydraulic Fracturing http://oilprice.com/Energy/Natural-Gas/U.S.-Government-Confirms-Link-Between-Earthquakesand-Hydraulic-Fracturing.html Shale Gas Explorer Says U.K. Production May Start In 2014 http://www.bloomberg.com/news/2012-05-09/shale-explorer-cuadrilla-says-u-k-production-maystart-in-2014.html Gas de Esquisto, la perspectiva desde Rusia http://crashoil.blogspot.com.es/2012/05/gas-de-esquisto-la-perspectiva-desde.html What is shale gas and why is it important? http://www.eia.gov/energy_in_brief/about_shale_gas.cfm

Audiovisuales: Gasland. http://www.gaslandthemovie.com/ 'El Escarabajo Verde' analiza la técnica del "fracking" en la extracción de gas no convencional. http://www.rtve.es/rtve/20120426/escarabajo-verde-analiza-tecnica-del-fracking-extraccion-gasno-convencional-fracturas/518879.shtml Charla sobre fractura en Asturias. http://youtu.be/x7HjpkTPYyw Fracking Hell. The untold story http://youtu.be/dEB_Wwe-uBM

Páginas web de interés: http://www.eia.gov/ http://fracturahidraulicano.wordpress.com http://frackingezaraba.org/ http://www.postcarbon.org/ https://sites.google.com/site/eldineronosebebe/ http://www.frackaction.com/ http://tweets.sierraactivist.org/topics/fracking http://slowdownfracking.wordpress.com/2012/01/12/health-impact-of-fracking/ http://slopefarms.com/blog/2012/01/09/hydrofracking-impact-on-the-health-of-livestock-andhumans-new-study-from-two-cornell-researchers/ http://gasdrillinginbalcombe.wordpress.com/ http://frack-off.org.uk/ http://www.sourcewatch.org/index.php?title=Fracking http://www.sourcewatch.org/index.php?title=Fracking_studies http://nofracking.com/

ANEXO 1 Sustancias químicas encontradas en el mayor número de productos.
Sustancia química Número CAS Nº de Productos Nº de Efectos sobre la Salud 14808-60-7 67-56-1 67-63-0 124 76 50 7 11 10

Silicio Cristalino; Cuarzo Metanol Isopropanol (Propano-2-ol) Destilado Ligero de Petróleo Hidrotratado (2-BE) Etilenglicol Monobutil Éter Bentonita Diesel 2 Naftaleno Etilenglicol Óxido de Aluminio Hidróxido Sódico Barita (BaSO4) Nafta Aromática Pesada de Petróleo (disolvente aromático) Cloruro Sódico Silicio Cristalino, Cristobalita Mica Silicio Cristalino, Tridimita Ácido Clorhídrico Xileno (Dimetilbenzeno) Glutaraldehído Goma Guar Óxido de Hierro (Fe2O3, Trióxido de Dihierro) Cloruro Potásico Goma Xantana Fuel Oil #2 Nafta Pesada de Petróleo Hidrotratada

64742-47-8

24

6

111-76-2

23

11

1302-78-9 68476-34-6 91-20-3 107-21-1 1344-28-1 1310-73-2 7727-43-7 64742-94-5

20 20 19 18 17 17 15 15

6 10 12 10 3 5 5 5

7647-14-5 14464-46-1

15 14

9 5

12001-26-2 15468-32-3

14 13

3 3

7647-01-0 1330-20-7

13 12

7 10

111-30-8 9000-30-0 1309-37-1

11 10 10

11 3 4

7447-40-7 1310-58-3 68476-30-2 64742-48-9

10 10 9 9

8 7 11 8

Caliza (Carbonato Cálcico) Carboximetilcelulosa de Sodio (Celulosa Polianiónica) Butanol (N-butilalcohol, Butano-1-ol, 1-Butanol) Hidróxido Cálcico Silicio Cristalino (Dióxido de Silicio) Etanol (Alcohol Acetilénico) Ácido Fórmico Grafito 2-Etilhexanol Ácido Acético Bisulfato Amónico Asfaltita (Gilsonita, Hidrocarburo Negro Sólido) Cloruro Cálcico Etilbenzeno Nonil Fenol Etoxilado Nafta Destilado de Petróleo

1317-65-3

9

3

9004-32-4

9

5

71-36-3

8

8

1305-62-0 7631-86-9

8 8

8 4

64-17-5

8

12

64-18-6 7782-42-5 104-76-7 64-19-7 10192-30-0 12002-43-6 10043-52-4 100-41-4 9016-45-9 8002-05-9

8 8 7 7 7 7 7 7 7 7 7

11 4 11 9 6 4 8 11 6 12 3

Poliacrilamida/Policrilat o copolímero 25085-02-3 (Copolímero de acrilamida & Acrilato de Sodio, Poliacrilamida parcialmente hidrolizada) Alcohol propargil 107-19-7 (Prop-2-in-1-ol) Cloruro Tetrametilamónico 75-57-0

7

9

7

8

ANEXO 2 Lista de sustancias químicas que se usan en el proceso de fractura hidráulica en Pensilvania

Chemicals Used in the Hydraulic Fracturing Process in Pennsylvania Prepared by the Department of Environmental Protection Bureau of Oil and Gas Management Compiled from Material Safety Data Sheets (MSDS) obtained from Industry Chemical 2,2-Dibromo-3-Nitrilopropionamide 2-methyl-4-isothiazolin-3-one 5-chloro-2-methyl-4-isothiazolin-3-one Acetic Acid Acetic Anhydride Acetylene Alcohol Ethoxylated C12-16 Alkyl benzene sulfonic acid Ammonia (aqueous) Ammonium Bifluoride Ammonium Persulfate Ammonium Bisulfite Ammonium chloride Product Name Bio Clear 1000/Bio Clear 2000/ Bio-Clear 200/ BioRid20L/ EC6116A X-Cide 207 X-Cide 207 Fe-1A Acidizing Composition/ Packer Inhibitor Fe-1A Acidizing Composition GT&S Inc./ Airco NE-200 Tetrolite AW 0007/ FR-46 FAW -5 ABF 37% AP Break Techni-Hib 604/ Fe OXCLEAR/ Packer Inhibitor Salt Inhibitor

Ammonium Salt (alkylpolyether sulfate) Tetrolite AW 0007 TerraProp Plus/ Bituminous Coal Fly Ash ASTM Amorphous silica C618 Benzoic Acid Boric Acid Boric Oxide Calcium Chloride Calcium Oxide Choline Chloride Cinnamaldehyde Citric Acid Complex polyamine salt Crystalline Silica: Cristobalite Crystalline Silica: Quartz Cupric chloride dihydrate Cured resin Cyclohexanes Dazomet Diethylene Glycol d-Limonene Enzyme EO-C7-9-iso-, C8 rich-alcohols Silica Sand/ / Atlas PRC/ Best Sand/ Bituminous Coal Fly Ash ASTM C618 Ferrotrol 280L LiteProp 125 CS-2 ICI-3240 Scaletrol 720/ Scaletrol 7208 MA-844W GBL-8X NE-940/ NE-90 Benzoic Acid BC-140/ Unilink 8.5 XLW -32 Dowflake Bituminous Coal Fly Ash ASTM C618 Clay Treat-2C ENVIROHIB 2001 Ferrotrol 300L/ IC-100L Clay Master-5C

carboxymethylhydroxypropyl guar blend Unigel CMPHG

EO-C9-11-iso-, C10-rich alcohols Ethoxylated Alcohol Ethyl Acetate Ethyl Alcohol Ethylbenzene Ethylene Glycol Formic Acid Gluconic Acid Glutaraldehyde Glycerol Glycol Ethers Guar Gum Hydrochloric Acid Hydrochloric Acid 3% - 35% Isopropanol Isopropyl Alcohol Methanol Methyl Alcohol Methyl Salicylate n-butanol Nitrilotriacetamide Phenolic Resin Polyethylene Glycol Polyethylene Glycol Mixture Polyoxylalkylene sulfate Polysaccharide Blend Potassium Carbonate Potassium Chloride Potassium Hydroxide Propargyl Alcohol Propylene Glycol Silica Sodium Bicarbonate Sodium Bromide Sodium Hydroxide Sodium Persulphate Sodium Xylene Sulfonate Sulfuric Acid Surfactants Talc Tetrakis(hydroxymethyl)phosphonium Tetramethyl ammonium Chloride

NE-940/ NE-90 FRW-14/ SAS-2/ Flomax 50/ WFR-3B Castle Thrust FAW-5/ Castle Shop Solv/ Dallas Morris NDL-100/ PARANOX/ Uniflo II ENVIROHIB 2001/ ICA-2/ LEB 10X/ Scaletrol ENVIROHIB 2001 Interstate ICA-2 Alpha 114/Alpha 125/ ICI-150 Bio Sealers ENVIROHIB 2001/AMPHOAM 75/ PARANOX/ PROGUM 19 GUAR PRODUCT/ Unigel 19XL/ Hydrochloric Acid (HCL)/ TETRAClean 542/ Hydrochloric Acid 3% - 35% AFS 30 Blend/ FAC-1W/ FAC-3W/ MA-844W/ NE NFS-102/ WFT-9511/ LT-32/ AR-1/ Flomax 50/ Clearbreak 400/ Super Surf/ Castle Shop Solv Bio Sealers AirFoam 311 Salt Inhibitor Atlas PRC NE-940/ EC6116A/ NE-90 Bio Clear 2000/ Bio-Clear 200 FMW25 Foamer GW-3LDF BF-7L Dowflake B-9, pH Increase Buffer/ BXL-2 CI-14/ HAI-OS Acid Inhibitor SAS-2/ WFR-3B S-8C, Sand, 100 mesh/ Montmorillnonite clay K-34 BioRid 20L Caustic Soda/ ICI-3240/ BioRid B-71 High Perm SW-LB FAC-2/ FAC-3W Sulfuric Acid AFS-30/ GasFlo/ Inflo-250W Adomite Aqua Clay Treat-3C 6/10/2010

Trimethyloctadecylammonium chloride FAC-1W/ FAC-3W

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