BIBLIOTECA DE CIENCIAS SOCIALES

PSICOLOGIAS SOCIALES MARGINADAS
LA LINEA DE MARX EN LA PSICOLOGIA SOCIAL

Por Frederic Munné. Prólogo por Pedro Ridruejo Alonso.

I
EDITORIAL HISPANO EUROPEA, S. A.
BARCELONA (ESPA~A)

""
lI}

PSICOLOGiAS SOCIALES ARGINADAS M

PSICOLOGiAENOMENOLÓGICA F

195

r

clcdnd por Ia acción, del hornbre como praxis, pasando del IWI' individual ai ser colectivo. En efecto, 10 que caracteriza I cualquier milieu social es que en gran medida está consf Ituido por conjuntos estructurados de agrupamientos, que ti Ia vez son formas de inercia (práctico-inertes) y de praxis. Estes conjuntos prácticos son Ia manifestación natural de Ia vida social. Tienen dos clases de realidad social: el cole ctivo y el grupo. La estructura elemental y fundamental de Ia socialidad se produce en el campo práctico-inerte. El ser de Ia socialidad viene dado por Ias reuniones más aparentes, inmediatas y superficiales tal y como se presentan en Ia experiencia cotidiana: el colectivo. Este es una relación con doble sentido de un objeto material, inorgánico y trabajado con una multiplicidad que encuentra en él su unidad de exterioridad. Los colectivos son modos antidialécticos de existir fuera de sí, Pero además der ser el fundamento de Ia socialidad son también Ia matriz de los grupos. Con frecuencia aparecen a través de éstos, ya que constituyen su estructura fundamental. La forma más elemental que estructura Ias relaciones de los individuos en un colectivo es Ia serie. Las series son conjuntos de hombres que están meramente unos al lado de otros; un ejemplo, banal y cotidiano pero paradigmático, es el de varias personas esperando Ia llegada de un autobús. Su estructura se limita a un orden generado por Ia escasez pues no hay bastante sitio para todos. La serie es Ia pura y simple existencia práctica de los hombres entre los hombres. A pesar de que es un fenómeno que constituye fundamentalmente Ia sociedad, los sociólogos han desdefiado Ia estructura serial. Las series son yuxtaposiciones de individuos que se defínen dentro dei conjunto únicamente como otros. En efecto, en Ia serie cada uno es otro más. Es, por tanto, una pluralidad inorgánica, es decir de separaciones, de soledades vividas, pero en relación de reciprocidad. Y también de alteridad: cada uno se vuelve el mismo -como otro distinto de si mismoen tanto que es otro distinto de los otros. Por ello, todos son anónimos y como individuos separados, idénticos e intercambiables. Sin embargo, Ia serie es ya una unidad de todos, una unidad no simbólica que viene impuesta desde fuera, que está dada por el interés común a todos los indivíduos y que les une externamente dotando de una es-

',I

~I

.d

tructura ai ser práctico-inerte, cuya praxis consiste CI1 conductas, sentimientos y pensamientos serialcs, En rcsumcn, una serie es un «modo de ser de los indivíduos, los unos eu relación con los otros, y en relación con el ser común» (l960, 316). Otro colectivo es Ia opinión pública. Es una seric de series. Su fuerza no reside en nadie, porque no es el producto de todos. Es Ia alteridad misma: para todos está en otro lugar. Las opiniones de Ia opinión pública se forman de Ia misma manera que el pánico: tomándola dei otro, porque cl otro Ia piensa en tanto que otro que se hace informador de los otros. Su fuerza es invencible, sencillamente porque no Ia piensa nadie. Un colectivo serial más cornplejo es Ia reunión. En ésta, hay copresencia de los miembros. Y Ia posibilidad de una praxis común, así como Ias relaciones de reciprocidad que Ia fundan, están inmediatamente dadas; por ejernplo, una cola contiene Ia posibilidad inmediata de una brusca praxis unitaria (el alboroto). Una reunión, indirecta y definida por Ia ausencia, es Ia de todos los oyentes de un mismo programa radiofónico. La clase social es un conjunto especial. Puede darse ya como colectivo, o sea al nivel práctico-inerte, ya como grupo totalizante, en una praxis que niega Ia forma pasiva propia dei colectivo. Como colectivo, Ia clase está en cada uno en Ia medida en que cada uno está en ella. En este aspecto es una serie indefinida, cuya unidad se encucntra en Ia impotencia de los individuos, impotencia que les viene de su separación. La explotación se descubre aqui como una unidad pasiva de todos. La clase existe como scric totalizada de series. La otra forma de Ia clase como grupo totalizador en una praxis nace en el corazón de esta forma pasiva, como su negación. Acto seguido veremos en quê consiste, para SARTRE, n grupo pero precisemos ya que Ia clasc como gruu po totalizado, Ia clase totalmente activa cuyos aparatos en lugar de oponerse se organicen en Ia unidad, 5610 se ha realizado en momentos raros y revolucionarios de Ia historia. Antes de organizarse y de crear sus aparatos, Ia clase aparece con el aspecto contradictorio de una cspccic de inercia común como sÍntesis de Ia multiplicidad. Cuando una situación colectiva cs ínsoportable y varios individuos coinciden em un mismo proyccto, éste pasa a ser

1/

k~,.--v -

)l

rrr
IIIC)

PSICOLOGiASOCIALES S MARGINADAS

PSICOLOGÍAENOMENOLÓGICA F

197

común. Así se totaliza el conjunto práctico, generando «un grupo en fusíón», el cual ya no responde aI orden natural como el colectivo sino que tiene un carácter «revolucionario». En efecto, con éI se pasa de Ia inercia de 10 colectivo ti Ia praxis conjunta. Un grupo es una colectividad que se organiza para lograr un resultado definido. Un grupo se define por su empresa y por un movimiento constante de integración, que trata de suprimir en él todas Ias formas de Ia inercia y hacer de él una praxis. EI grupo tiene existencia ontológica, como totalidad que es, gracias a otro grupo que cataliza a Ios individuos de aquel para que se unan; pero, en otro sentido, son estos mismos los que Ie dan una existencia práctica. Sus miembros son terceros, es decír, que entre ellos no hay alteridad, sino reciprocidad. Esta reciprocidad es mediada: Ia relación en el grupo no es binaria sino ternaria, ya que entre el individuo y el grupo, o entre dos individuos dei mismo, siempre hay un tercero mediador que está inclui do en Ia praxis dialéctica grupal. Este tercero puede ser, en un primer momento, eI grupo en totalidad o, en un segundo momento, cada individuo del grupo. La mediación dei grupo, consistente en Ia tarea común que éste va creando y por Ia que cada individuo se siente eI mismo como otro, integra el yo ai tú. La mediación de cada individuo se efectúa aI funcionar éste como el tercero entre el yo y Ios otros. Esto permite Ia integración grupal. En el grupo hay una dialéctica entre Ia libertad y Ia coerción. Hay controles y Iimitaciones, pero cada individuo continúa siendo Iibre, porque es Ia libre elección de cada uno 10 que permite Ia totalización. En efecto, en Ia totalidad deI grupo en fusión hay Iibertad: todos pueden actuar como antes no podían. Además, hay igualdad, porque todos están en una' situación y con unas posibilidades semejantes. Y también hay fraternidad, porque todos necesitan de todos. EI grupo en fusión, que es amorfo, con eI tiempo puede disoIverse, regresando entonces sus individuos a Ia serialidad, o puede cristalizar en un grupo organizado. AI grupo organizado, estable, se llega cuando sus miembros se «juramentan» explícita e implícitamente. EI juramento, paso dialéctico aI grupo reflexivo y permanente, represenIa Ia aceptación de un compromiso mutuo que implica Ia consauración de unas normas y Ia definición de un objetivo se-

,I

gún el propósito común. (La munifcxrncióu Illt'l:-Iradical de ello es :«10 sagradov.) En el grupo oq.(:tIlI1.odo ',(' 1'(')1111'11.-'11 Ias tareas. Y Ia praxis común es dirigida y l'OIlII'ollldn )101'npuratos. Implica eI terror, esto es, Ia npnrlctúu dl' :1:1I1'1011l~S 1 y de amenazas. Así empieza Ia alicnación slll'lill: 10 111l('l'lnd individual se entrega al grupo, para eL cuul st'llo rlu'lll" Ia función que en eI mismo se desempena. EI grupo va así evoIucionando hacia su inslllllclollall1.u, ción, La institución es contradictoriamente pruxis y CUNII. LtI forma culminante de Ia institución es Ia burocrucin, 111 l'IllIl consolida el poder encarnado por una autoridad SO\)1.'1'I1I1I1 ,!IH' reina por y sobre Ia impotencia de todos. Entonccs, III lndl vidualidad queda totalmente absorbida por Ia organiznclón. Y Ia alteridad queda instaurada, ai distribuir roles cxcluslvu mente basados en Ias diferencias o desigualdades. En lu lnstitución, cualquier propuesta de cambio es inrnediata y taxa tivamente cortada por peligrosa y amenazante. Es Ia vueltu a Ia pasividad, a 10 inerte. La historia y Ia vida social no son sino un constante surgir de grupos que, desde Ia serialidad, se dirigen hacia Ia ínstitucionalización para regresar otra vez a Ia serialidad. Sin embargo, el individuo siempre mantiene su libertado En todo momento es libre para escaparse. Y aunque no 10 haga, su libertad puede expresarse como Ia conciencia de Ia necesidad. Que Ias ideas deI primer SARTRE tuvieron una gran trascendencia social es cosa sabida. A ellas se debe Ia moda existencialista (cfr. MUNNÉ, 1965) que sacudió a Europa durante 1945-1955 y Ia renovación literaria de Ia posguerra en torno al engagement político. BURNIER(1966, 103) ha sefialado de un modo muy preciso el carácter de Ia influencia sartriana en el existencialismo como moda: «Después de Ia Liberación, Ia obra de SARTRE oscila entre dos polos: Ia ontología y Ia política, el análisis de Ia libertad y Ias tomas de posición sobre Ia sociedad, el papel de Ia literatura, Ia exigencia revolucionaria. La moral que debía unir estos dos aspectos y justificar Ias actitudes políticas no aparece. Pero paradójicamente, Ia influencia de SARTREes una influencia ética. De L' être et le neant, de los artículos de Les Temps Modernes y de Ia falsa representación que Ia prensa y Ia opinión dan de Ia obra sartriana cicrto sector de Ia juventud deduce una concepción moral y SAlt· TRE pasa a ser el Bob DYLANde Ia época».
14

lr _~~ __

_ __ .J

J

I')/{

PSICOLOGiASOCIALES S MARCINADAS

PSICOLOGÍA FENOMENOLÓCICA

199

1\ cl aspecto ideológico, aunque el foco estuvo en el grupo ele Les Temps Modernes (MERLEAU-PONTY, CAMUS,Simone dl' I3I!AUVOIR, etc.), el eje sobre el que és te giró siempre fue SAR'J'ltD. a dirnensión política era ya patente en muchos esL critos sartrianos de mediados de Ios treinta, época en Ia que Iundó un movimiento de corta duración pero significativa. mente llamado «Socialísme et liberté». Después de su partiipación en Ia Resistencia, su sensibilidad se agudizó ante cualquier situación en Ia que el hombre sufría violencia física (guerra, tortura) o moral (dictadura, dogmatismo). Sus análisis sobre Corea, Cuba, Algeria, Vietnam, etc., el estalinisrno, el franquisrno, etc., siempre se movieron entre dos ideas obsesivas, Ia libertad radical y el compromiso, difíciles de unir en Ia práctica. La conexión no conseguida entre Ia libertad y Ia praxis revolucionaria es 10 que intenta alcanzar en el plano teórico el segundo SA~TRE., e ahí, una segunda oleada de influencia D de sus ideas, sobre Ia juventud intelectual de los sesenta. El pensamiento sartriano, en rebeldía abierta contra Ia esclerotización del marxismo, incide directamente en los sucesos del mayo francés de 1968; basta con recordar que, según uno de sus dirigentes, COHN-BENDIr, asi todos los militantes habían c leído a SARTRE. El existencialismo afectó incluso, aunque con cierto retraso, hasta algunos países dcl Este europeo. Hacia 1957, por ejernplo, se había convertido ya en «una fuerza real» en Polonia, como reconoció Adarn SCHAFFsín ocultar su sorpresa ante este hecho extrafio a Ia tradición de su país. Esto y Ia aparición de Ias Questions sartrianas obligaron a SCHAFF (1961) a tomar posición frente a SARTRE.Su análisis es interesante por Ia valoración que hace de Ia obra de este último, 10 que le lleva a entrar en el problema de Ias relaciones entre el exístencialismo y el marxismo, problema que había levantado y continuaría levantando una encendida polémica (J. Hvrr-oLIrE, G. LUKÁcs, R. GARAUDY, SÁNCHEZ A. VÁZQUEZ, etc.; sobre Ia evolución de esta disputa, vide CHIODI,1963). SCHAFFno regatea elogios a SARTRE,«un gran escritor que 011 mismo tiempo es un gran psicólogo», que ha sabido plantear problemas reales y acuciantes, descuidados por el marxismo contemporáneo entregado a Ias preocupaciones poI(Iiras y a Ia lucha obrera. De ahí, el éxito del existencialisIlIO. Estes problemas se refieren a Ia responsabilidad del

hombre por sus actos, aIos conflictos entre Ia concicncia y Ia disciplina, a Ia posición y el papel dei ludividuo eu los movimientos de masas, a Ias decisiones •. tornar ante los \ conflictos de normas, etc. SARTREtiene razón cuundo advier te en Ia filosofía marxista una laguna histórica relativa a Ia teoría de Ia personalidad. Otras cucstioncs importnutcs planteadas por SARTREdescubren Ia naturalcza eSt.!I1t'iallllente conflictiva de Ias situaciones morales, el valor de Ia si tuación social en Ia aplicación de Ias normas moralcs y Ia necesidad de cuestionarse el sentido de Ia vida. Ahora bien, SARTREpretende solucionar todos estas problemas del marxismo a través del existencialismo. Pcro éstc no puede llenar tal laguna, por los errores que le son inhcrentes y porque su matrimonio con el marxismo es, dice literalmente SCHAFF,un «rnonstruo» que únicamente puede conducir al fracaso. Con respecto a 10 primero, critica a SARTRI!, entre otras cosas, Ias siguientes: Se contradice al afirmar de un lado Ia soberanía del indivíduo, creador autónomo de su destino, y proclamar de otro que el hombre está en manos de un destino ciego en el que siempre triunfa el mal (tesis de su drama Le diable et le bon dieu). Aborda Ia libertad del hombre de un modo abstracto, esto es aisladamente del marco social e histórico. No explica el significado y emplea vagamente conceptos fundamentales como los de «dialéctica» y «contradicción». Y el uso que hace del concepto de «escasez» no es marxista: responde a Ia ideología burguesa, basada en el darwinismo social y el malthusianismo, según Ia cual Ias necesidades no pueden satisfacerse porque hay exceso de personas; en cambio, para el marxismo, Ia explotación capitalista y Ia plusvalía se basan en el hecho de que el obrero produce más que 10 mínimo de los medios necesarios para satisfacer sus necesidades vitales. Por último, en cuanto a Ia cuestión del sentido de Ia vida, SCIIAFFdice que sólo Ia sociología y Ia psicología social pueden explicar por qué motivos hoy, se plantea esta cucstión, sobre todo entre Ia juventud. A todo 10 anterior hay que afiadir, en el segundo aspecto antes indicado, que aparte de que Ia integración entre el existencialismo y e1 marxismo propuesta por SARTRE aparente, puesto que en rcalidad éste nada saes crifica de aquél y 10 único que hacc cs subordinar el marxismo a su filosofía, entre ambos hay una oposición esencial, dado que el existencialismo no parte de Ia sociedad para ex-

rr
n() PSICOLOGiASOCIALES S MARGINADAS PSICOLOGÍAENOMENOLÓGICA F 201

I'

plicar Ia formación deI individuo ni considera que aqueIla dl!tl!rmina el comportamiento de éste, sino que, por el conrrario, cae en el subjetivismo al sostener que en el análisís de 10s problemas humanos el punto de partida está en el indíviduo autônomo, el cual con su libertad elige y crea Ia vida social. A Ias objeciones puestas por SCHAFF,el cual evolucionó hacia un marxismo humanista, habría que sumar muchas otras menos matizadas. Kostc (1963) denunció a SARTREpor pretender legitimar el existencialismo sobre Ia base de que el marxismo carece de una ontoloía deI hombre y esto es 10 que aquél aporta, olvidando SARTREque precisamente en el pensamiento de MARx se encuentra ya tal ontología. Esto no es óbice, afiade Kosíc, para que no sea posibIe un diálogo fecundo entre ambas corrientes deI pensamiento contemporáneo. Por su parte, SilVE (1962), sin concesión alguna, calificó de aberrante Ia tentativa sartriana de fundar a priori el materialismo histórico sobre una especie de sociología trascendente. Estas críticas no fueron, empero, ningún obstáculo para que otro marxista, André GORZ (1964), basándose en Ia concepción sartriana de Ia escasez y de Ia historia, construyera su noción de Ia estrategia socialista en el neocapitalismo. Pasando ahora a Ia influencia de SARTRE el campo psien copatológico social, sus ideas han tenido un impacto limitado. En parte, esto es debido aI hecho de que el psicoanálisis existencial ignora, o al menos prescinde, de Ia práctica clínica. Pero 10 más importante es que, como ha destacado HANLY(1979), entre FREUDy SARTREexiste una absoluta incompatibilidad de base al concebir el primero que eI hornbre está determinado casualmente, mientras que para el segundo se caracteriza por su radical libertado Con todo, SARTREha dejado su hueIla en Ia obra antipsiquiátrica de LAING (1960; LAING y COOPER,1964), aunque Iuego éste haya evolucionado hacia otros caminos próximos al misticismo oriental. Y eI malogrado psiquiatra espano 1, Martín SANTOS(1964), sin Ilegar a proponerse una síntesis entre SARTREy FREUDj pero inspirándose en ambos, llevó a cabo el examen y Ia descr.ipción existencial de Ios hechos que ocurren en el transcurso de una cura psicoanalítica clásica, Recientemente, VILLEGASBESORA(1981) preconiza una psicoterapia exis-

I

I~

tencial fundamentada en Ias nociones sartrianas de libertad y de proyecto. Mayor interés ha despertado Ia teoría de los conjuntos prácticos. Apenas conocida, fue rápidamente asimilada por un sector de Ia dinánica de grupos (ANZIEu, 1961; LAPASSADE, 1961; etc.), que Ia aplicó a Ia interpretación de Ia evolución dialéctica de Ios grupos de diagnóstico, sobre todo por considerar que había grandes coincidencias entre dicha teoría y 10 que en estos casos muestra Ia praxis clínica. En Argentina, ROSENFELD (1971) ha aplicado el modelo sartriano sobre Ia dialéctica de Ia constitución y Ia evolución de los grupos a Ia experiencia deI training group y a Ia terapia grupal de orientación psicoanalítica. EI concepto clave en el que se basa ROSENFELD el deI «punto de fusión», Según él, SARTREsues ministra una teoría comprensiva de los macromovimientos grupales y unos indicios valiosos sobre Ia evolución general de los grupos. Su esquema es útil porque puede ser complementario del desarrollo de Ia teoría de Ia psicotcrapia de los grupos basada en el psicoanálisis. Por último, Ia teoria sartriana ha nutrido aI movimiento del análisis institucional, de tendencia anarquizante, surgido en Francia a mediados de Ios sesenta y desarrollándose en Ia actualidad. Este movimiento, cuyos principales inspiradores son Georges LAPASSADEY René LOURAU(1969), defiende el socioanálisis -que, a diferencia del sociopsicoanálisis mendeliano, no trabaja en el nivel psicosocial, sino más bien en el microsociológicocomo instrumento de intervención activa en una organización, a solicitud de ésta, para descubrir el conjunto de -sus fuerzas sociales y facilitar cambies en Ia misma. La valoración psicosocial de Ia aportación sartriana ha de partir de que su objetivo declarado es Ilegar a Ia inteligibilidad fundamental de Ia realidad deI hombre como existente, y con este fin elabora, a través de Ia razón dialéctica, una ontología social. Pero, en realidad, SARTREva mucho más lejos. Su obra, que gira sobre Ios dos ejes fenoménicos de Ia conciencia y Ia voluntad, se mueve en una doble dimensión, presidida por Ia idea de Ia Iibertad, que va de Ia epistemología hasta Ia ética, generando una teoria psicológica y social más allá de Ia estricta fundamentación ontológica. Como ha podido verse, en Ia primera etapa de SARTRTI, el elemento psicológico es central, mientras que en Ia segunda el centro se despIaza hasta 10 social (cfr, RAYIM,1980). Dejan-

I",

ItI I

PSICOLOGíASOCIALES ARGINADAS S M

PSICOLOGfAENOMENOLÓGICA F

203

do ele lado Ia discusión, de interés filosófico sobre todo, acerde si hay más o menos continuidad entre ambas etapas, lu que es tanto como dilucídar si puede o no hablarse con propicdad de un SARTREexistencialista versus un SARTREmarxista, es indudable que en ambas etapas concurre un individualismo de base, Probablemente con su segunda etapa, ARTRE intentó superar Ia contradicción vital entre su pensarniento filosófico, radicalmente individualista, y su actuación práctica, profundamente socialista. Sin embargo, como Ia ortodoxia marxista ha repetido sin cesar contra él, Ia diaIéctica sartriana de Ia realidad social continúa estando metida dentro de cada existencia. En términos psicológicos, 10 social es intrapsíquico sin poder dejar de serlo. Porque Ia tricotomización ontológíca, siempre mantenida por SARTRE, entre el ser-en-sí, el ser-para-sí y el ser-para-otros, le cierra el paso a una teoría propiamente psicosocial. SARTRE Ilega no a articular el indivíduo y Ia sociedad. En vez de explicar su artículación, nos explica por qué jamás pueden Ilegar a integrarse ambos aspectos de Ia realidad. Por ejernplo, cuando argumenta Ia imposibilidad del «encuentro» humano: yo no puedo encontrar aI otro y mantenerme en mi propia subjetividad, y si salgo de mí mismo objetivándome, entonces ya no soy yo el que encuentra aI otro (agudamente FLEISCHMANN, 1966, ha Ilamado Ia atención sobre el hecho de que estos mismos argumentos sirven en otro marco teórico, el planteado por LÉVI-STRAUSS, para defender precisamente Ia posibilidad de un verdadero encuentro entre los individuos). SARTRE supera el intersubjetivismo no monadológico de HusSERL,en el que el otro es sólo un análogo a mí, o, Ia que es Ia misrno, un extrafio en rní. En el trasfondo sartriano se encuentra, como idea obsesiva y radical Ia libertado A tal punto, que MARcusE (1948) pudo Ilegar a decir contra el primer SARTRE que el presupuesto de Ia libertad ineliminable deI individuo conduce a Ia paradoja de hacer prácticamente gratuita toda lucha contra el totalitarismo. Esta apuntaba implícitamente a Ia contradicción vital de SARTREantes mencionada, contradicción que éste procura superar en su segunda etapa haciendo entrar a Ia libertad en relación dialéctica con Ia escasez. Pero con rsto, al foso que separa toda relación interpersonal se afiade ahora Ia imposibilidad de unas relaciones sociales auténficas cn términos de reciprocidad. La teoría social sartriana
('li

es más bien una teoría de Ia asocialidad. Y ~H que SlI conccpción de Ia escasez transparenta una hcrcnciu [rcudiuna (justo, en contradicción con su concepción de Ia llbertnd que es antifreudiana). SCHAFF tiene razón al decír que Ia conccpción sartriana de esta categoría fundamentalmente no cs lu conccpción marxista. Pero SCHAFFno ve que SARTRn1/1C/IWl! 11/; se inspira más en FREUI'Jque en MARx; recuérdcsc que luuun (1916-1917) basó Ia socieelad en Ia insuficiencia ele 10s modios de subsistencia, afirmando que esta insuficiencia dcsvía Ia energía sexual hacia el trabajo. Lo que hace SARTRE extracs polar el concepto, desexualizándolo, al contexto dado por cl marxismo. Pero olvida el carácter claramente relativo de Ia escasez, o sea su dependencia de Ia distribución. SARTREnos tiene acostumbrados a Ias olvidos. Con extrema agudeza, en Ia Critique, recrimina a Ia antropologia marxista -en favor del psícoanálísis-> el haber desatendido al nino y considerar que el individuo sólo comienza cuando cobra un salario, y aI psicoanálisis -en favor del marxismo-, que hace 10 inverso, es decir, ve en el hombre siempre un nino y desprecia Ias relaciones de trabajo y de salario del adulto. Mas, y esta es 10 que quería subrayar, Ia teoría sartriana olvida sus propias críticas y termina sin dar una importancia real ni al nino ni al salario. Otra clase de olvidos de SARTRE son Ias promesas incumplidas consigo mismo: en sus inicias, anunció una obra de psicología fenomenológica, Psiquis, que acabó en dos libros partes de aqueIla; al final de L'être et le neant se compromete apresentar un libro sobre moral, que no llega a escribir; el segundo volumen de Ia. Critique, sobre el sentido de Ia historia, tratando de demostrar que sólo hay una historia con una sola verdad y una sola inteligibilidad, no se publica; incluso en su producción literaria acontece esta (de Ia importante tetralogía Les chemins de Ia liberte, 1945, únicamente apareccn algunos fragmentos del cuarto libro en Les Temps Moâernesi. No trato de discutir a SARTREsu derecho a Ia libertado Sólo quiero hacer constar mi duda de si tales olvides, aparte de revelar una especie de mauvaise foi sobre Ias poslbilidades de sus ideas, se deben a Ia evoluci6n de su pcnsarnicnto, cosa poco probable, dado que esta cvoJución no cs L8n radical y constante para ello, o al fracaso de unos proyectos inviables en cuanto a su final, 10 que probablemente guarda relación con

'()I\

PSICOLOGÍASOCIALES S MARGINADAS

PSICOLOGÍA FENOMENOLÓGICA

05

1·1 método fenomenológico, ya que en los trabajos inacabados SARTRE sigue el ejemplo de HUSSERL.Como HEIDEGGER. El último SARTREintenta salvar el impasse a que aboca su individualismo mediante una teoría sociologista, en tanto que ontologizadora de 10 social que sitúa apriorísticamente 10s conjuntos prácticos más allá de los individuos -consecuencia de partir de Ia tricotomización ontológica aludida-, 10 que imposibilita el que éstos puedan llegar a integrarse realmente en una totalidad. Recordemos que, para SARTRE,el grupo tiene escrito el fracaso en su ser, Ia vuelta a Ia serialidad. Además, Ia tesís de que Ia serialidad es el punto de partida constituyente deI grupo fuerza Ia realidad fáctica para salvar Ia continuidad dentro del ser social, exigida quizás ontológicamente, pero no psicosocialmente. BLEGER (en ROSENFELD, 971), por ejemplo, critica aquella tesis 1 porque contradice Ia experiencia en Ia terapia grupal. También se ha objetado que Ias situaciones analizadas por SARTRE (la espera deI autobús, una cola, etc.) no sirven para descubrir los fundamentos de Ia sociedad, porque son secundarias, y que su fenomenología única mente aporta un punto de partida pero no de llegada como él pretende (LÉVI-STRAUSS, 1962). Pese a tales objeciones, Ia teoría de los conjuntos prácticos tiene aspectos de sumo interés. Sus descripciones fenomenológicas de Ia diferenciación entre el colectivo y el grupo, de los tipos y procesos colectivos, y deI comportamiento deI individuo en dichos colectivos coinciden en muchos aspectos con Ia teoría que, independientemente de SARTRE,he presentado (1971; 1980) sobre los agrupamientos y el comportamiento masivos basada en un análisis tipológico, funcional y causal de estos fenómenos. DeI mayor interés son tarnbién, a mi juicío, Ias observaciones sartrianas sobre Ia tendencia de Ia dialéctica grupal hacia un establishment, Ta~ les observaciones no deben arrinconarse; cuando menos deben ser objeto de una seria reflexión crítica. Por último, a pesar de su fracaso global, quizá 10 más notable de Ia aportación de SARTREesté en su esfuerzo por fundamentar una psicosociología en Ia que el hombre es visto desde Ia libertad, aunque a Ia postre esa perspectiva haya representado, por su radicalismo, el sacrificio de Ia auténtica socialidad. No podemos terminar este apartado sin una referencia al filósofo husserliano y psicólogo influído por Ia Gestalttheoic, Maurice MERLEAU-PONTY (1908-1961), en el que está presen-

te Ia psicología fenomenológica y I11l1tl'l'illlistll til'! primer SARTRE.Su «psicología estructural» está COlltt'llhl1l fI"llll'iplllmente en La structure du comportement (1942) y eu 111P/lênoménologie de Ia perception (1945). TIs IIl1t()!·, II<I

III(IS,til) ensayos sobre diversas cuestiones socialcs y polltkllS, t ruludas desde un pensamiento de izquierda no COIIIUIIIstll. MERLEAU-PONTY, antes que SARTREya hubln nl'lruuulu que (1948, 164) que «un marxismo vivo debería snlvnr 11\ IIIVl's, tigación de Ia existencia en vez de sofocarla», adoptu In dia. léctica como un pensamiento que posee varlos ccnt I'OS, sll'lI' do Ia unidad de los contrarios o el salto de 10 cuantluu lvo a 10 cualitativo manifestaciones suyas. En cuanto ul Jlsko análisis, a su juicio, ha visto Ia importancia de Ia scxuulldud, pero no que esta importancia se debe a que en Ia scxuulldnd el hombre proyecta su manera de ser respecto del mundo til' los otros, del mundo social. Y si también ha visto que todo acto tiene un sentido, tampoco ha advertido que el inconsciente única mente es una conciencia latente o implícita, debida a una percepción ambigua. A diferencia de SARTRE,para MERLEAU-PONTY, hombre el es Ia existencia de una conciencia-cuerpo. Por esto, su obra se dirige a describir este íenómeno, más que analizarlo y explicarlo. La conciencia no es pura interioridad, ni el cuerpo es una cosa, como afirma SARTRE.La conciencia actualíza Ia existencia en el mundo precisamente mediante el cuerpo, el cual es esencialmente acción o comportamiento. Con respecto a Ias nociones clásicas de 10 psíquico y 10 psicológico, Ia noción de comportamiento tiene el mérito de ser neutra, porque no se refiere ni a una cosa ni a una idea sino a una estructura o Gestalt dotada de sentido o significación. El sentido del comportamiento es comprensible a partir de Ia experiencia diaria de un cuerpo fenoménico orientado hacia Ias cosas, de Ias que no tiene de antemano Ia clave pero de Ias que lleva el proyecto. El comportamiento se da en tres niveles: en el más bajo, está aprisionado en el marco de sus condiciones naturales; en el intermedio, Ias Gestalten están basadas presumiblemente en estructuras relativamente indcpendientes de los materiales en los que se realizan; y en cl más alto, se dan formas simbólicas y con ellas aparece una conducta que expresa el estímulo para si mismo y ticndc a Ia adecuación del significante y del significado, de Ia intcución y de 10 que «intenciona», es decir que en este último 111

I t.l;.)_

()(l

PSICOLOGÍASOCIALES S MARGINADAS

PSICOLOGÍA FENOMENOLÓGICI\

207

vel, que da una nueva estructuración al anterior, el compor11I11Iientoya no tiene sólo una significación sino que él mismo l'S signifícacíón. La percepción es eI hecho fundamental del conocimiento, xicndo el mundo todo aquello que es percibido por Ia conicncia. Esta tiene Ia experiencia del otro como realidad corporal percibida, de Ia que emergen comportamientos. Un signo de Ia existencia propia y de Ia del otro es el lenguaje, el cuaI sobre todo modula ambas existencías, puesto que puede variar y amplificar tanto como se qui era Ia comunicación intercorporal. Pero en Ias relaciones con el mundo, Ia conciencia es ambigua: quiere existir en sí y a Ia vez hace que el mundo sea de ella; es decir, en cuanto a Ias relaciones interpersonales, a Ia par que encierra nuestra existencia en Ia subjetividad nos remi te al otra. MERLEAU-PONTY, analizó Ias estructuras que tanto deI pensamiento, concebido como algo más que una simple suma de elementos senslbles, como deI comportamiento, entendido también como algo más que una mera agrupación de reflejos, evolucionó acentuando el papel de 10 sensible. «Todo el enigma radica en 10 sensible», escribió en uno de sus últimos escritos (1960). Lo sensible es 10 que, sin moverse de sitio, puede estar en más de un cuerpo, de tal modo que todo el material deI mundo sensible y los demás que están cogidos en mis pensamientos, acuden cuando yo intento aprehenderme a mí mismo. . La «psicología estructural» de MERLEAU-PONTY reduce el idealismo y acusa el materialismo sartrianos. Incluye una psicología social, cuyo proceso de desarrollo quedó truncado por Ia muerte de su autor, que intenta superar Ia dicotomía de 10 individual y 10 social, no solucionada por el primer SARTRE, on Ia corporeidad y su sensibilidad como fenómenos c mediadores entre ambos aspectos de Ia realidad.

1

I
I

~

PSICOSOCIOLOGIA DE LA NECESIDAD (HelIer)

~
Graduada en filosofia, Agnes HELLER (n. 1929) fue varios nfios ayudante de LUKÁCS, ue le había dirigido su tesis doeq toral sobre una interpretación marxista deI hombre deI Renucirniento, en Ia Universidad de Budapest, su ciudad natal.

II

Por sus ideas, consideradas Iiloburgucsns Y nnt huurxistn« por un comité de expertos en cícncias sociulcs, I'lIl' npnrtudn dei Partido. Rehabilitada más tarde, trabnjó eu cl IIIS I ilu Io de Investigaciones Sociológicas de Ia Acadciulu de.' Cil'lll'IlIS húngara, hasta que su revisionismo provoco qlll' hu-rn defillilivamente apartada de toda actividad cicutf! it'1I dl' curúctor oficiaL En 1978 se exilió a Australia, donde lu lllliVl'rsidad de La Trobe (Melbourne) le había ofrecido UIl plll~sl(l en cl Departamento de Sociología, volviendo a cnscuur d('spllés de no poder hacerlo durante veinte anos, La obra de HELLER,muy abundante, se dirige ti const ru]:' una antropología social basada en Ia estructura psicosocln! deI individuo. Sus libros, pasos sucesivos hacia este objctivo, contienen varias teorías parciales en diverso estudo de construcción y desarrollo relativas a los valores (1972), Ias necesidades (1974), los instintos (1977) y los sentimicntos (1979), todas ellas dentro del marco básico de «Ia vida cotidiana», tema y título de un extenso volumen, A minâennapi élet (1970 b; vide también 1969 -en HELLER,1982~ Y 1970 a). prologado por su maestro LUKÁCS.Otros escritos suyos contienen trabajos sobre los roles, los prejuicios, etc. (1966; 1970 a). Ultimamente ha precisado numerosos aspectos de su postura teórica y práctica en el importante libra Per cambiare Ia vi ta (1980), una extensísima entrevista que le hizo el marxista italiano F. ADORNATO. (Otra larga entrevista, interesante sobre todo desde el punto de vista biográfico, se incluye en HELLER, 1982.) AIgunos de estos libros, como el dedicado a Ia revisión y desarrollo de Ia teoría de MARXsobre Ias necesidades humanas (1974), fueran prohibidos en Hungría siendo publicados en Europa occidental. Las principales influencias recibidas por HELLER se deben, además de a MARXy a LUKÁCS, HUSSERL sobre el que a ya me he referido en Ia introducción a este capítulo, y al filósofo austríaco nacionalizado inglés Ludwig WITTGENSTEIN, se pecialmente al último WITTGENSTEIN,autor de una teoría pragmática del lenguaje basada en el uso cotidiano de Ias palabras. Por 10 que se refiere a MARX,Ia postura de HELLER es crítica: reconoce que en él hay insuficiencias, ambigüedades y contradicciones, considerando empera que estas últimas se deben al hecho enriquece dor de que él experimentó Ias más diversas alternativas. Aclaremos, por otra parte, que el marxismo helleriano es antipositivista, 10 que se revela en

-

OH

PSICOLOGíASOCIALES ARGINADAS S M

PSICOLOGíAENOMENOLÓGICA F teoría conduce al cambio, el análisis sólo es considerado dos por Frankfurt aún mayor a largo cepto habermasiano

209

:-.tI crítica a ALTHUSSER decir que éste, para poder demosal t 1'0r que el marxismo es una ciencia, paga el precio muy alto

de todo positivista

consistente

en separar

los hechos

de los

valores,
lCuál es su posición sobre FREUDy el freudismo? Según HELLER,FREUD,al que califica del mayor filósofo natural de Ia época moderna, se equivoc6 al considerar que Ia civiliza" ci6n ha de pagar necesariamente el precio de Ia enfermedad; en cambio, vislumbr6 que en el individuo hay tres mundos separados, sin interacci6n orgánica, el del sentimiento o afecto (aunque FREUD10 degrada al instinto: Id), el de Ia raz6n instrumental (correspondiente al Ego) y el de Ia moralidad (el Superego). Esto aparte, el freudismo ha planteado importantes problemas que no deben infravalorarse y que no entran en contradicci6n con Ias reflexiones de MARX.Estos problemas son básicamente: 1) La importancia decisiva de Ias experíencias infantiles. 2) EI otro que habita en nosotros y que se rebela contra Ias ambiciones racionales que solemos ocultar, es decir que nuestra psique posee unos rasgos no manifestados conscientemente en nuestras relaciones personales y en su forma de pensar. HELLER considera importante Ia concepci6n de aquellos marxistas que entienden el psicoanálisis como un proceso -no limitado a Ia relación médico-enfermode aclaración o toma de .conciencia de los rasgos ocultos del carácter del individuo y de liberaci6n de Ias acciones o formas de pensamiento coaccionadas. 3) La necesidad de un censor para Ia formación completa de Ia personalidad. Y 4) el papel de Ia sexualidad en Ia vida pública. En 10 que concierne aI freudomarxismo, HELLERse refiere a Ia imposibilidad de una coincidencia entre FREUDy MARX porque sus respectivas filosofías de Ia historia son antitéticaso Sin embargo, esto no le impide considerar valiosas algunas de Ias aportaciones de los freudomarxistas, aunque en general es más bien crítica con ellos. A FROMM discute a le fondo su concepto de Ia esencia humana, que es una psicoloización de FREUD,y su teoría de Ia agresión y Ia destructividad del hombre. A MARcusE, el mantener, como ADORNO, una tcoría de Ia fetichizaci6n total dei capitalismo, que le cnndujo a ver Ia única posibilidad de transformación social l'll los marginados sin darse cuenta de que, al no tener éstos 1l11l/ltll1nrclación con Ias funciones econórnicas-sociales, su

catastrofismo Y ti Ia dl~HcsrcJ"tl<:iÓn.12n del capitalismo IlW(\UI'I> de IltlllllltMflSno por HELLERuno de los II1l'.IW·(lS n'nllzasino que prcdice que xu Imporllllll'ill será plazo. Además asume crlt il'lIl1H'lllt' l'I COIlde Ia «comunicaCÍón libre dl' dOl\lilla-

ción». Elproyecto de Agnes HELLERde una anlropoluRla sol'ial, en vías de elaboración, ha de comprender cinco estlldios o teorias ,relativas a Ias instintos, a Ias afectos Y sClltlmklltos, a 10 que llama Ia «segunda naturaleza» del hombrc, a Ias IICcesidades, y finalmente a Ia personalidad. EI cje de todos ellas es Ia tesis de que el organismo humano es conductuulmente plástico, o sea capaz de incorporarse una segunda nuturaleza. Para HELLER, Ia antropología social estudia precisamente esta segunda naturaleza del hombre, es decir no su estructur'a biológica sino su estructura psicosocial consistente en Ias relaciones interhumanas, Ia cual es un producto hist6rko que el individuo recibe, 10 que significa que éste puede ir incorporando del exterior Ias nuevas posibilidades, por supuesto tanto negativas como positivas. Las posibilidades del'individuo de incorporar a esta estructura, y a Ia conducta generada por Ia misma, Ia naturaleza humana son casi infinitas. Puede aclarar Ia concepción helleriana el destacar que, en oposici6n al esencialismo, sostiene que Ia esencia humana no es ni el punto de partida ni un núcleo inicial al cual se superponen Ias influencias sociales; por el contrario, Ia personaIidad es vista como el resultado de éstas. Se forma a través de Ia relacíén activa que el sujeto, desde el mismo momento en que nace, establece con su mundo. Expresado de otro modo: es a través de Ia vida cotidiana cómo cada hombre puede llegar a su identidad individual. La cotidianidad resulta ser, por 10 tanto el marco de Ia teoría helleriana de Ia personalidad. Según ella misma nos cuenta, 10 que le movi6 a estudiar Ia vida 'cotidiana fue, de una parte, el concepto de LuKÁcs de 10 cotidiano como Ia fuente primitiva del pensamiento -o sea del comportamientoestético y científico, y de otra parte Ia categoría husserliana del Lebenswelt, a Ia que ya me he referido. En otro aspecto, su estudio es una reacción contra HEGELy. HEIDEGGER. Contra el primero porque al afirmar que el hombre particular sólo cuenta como portador del espíritu

I

II
i

fl

J()

PSICOLOGiAS

SOCIALES

MARGINADAS

PSICOLOGiA

FENOMENOL6GJCA

211

nulvcrsal sitúa, por principio, la vida cotidiana fuera de Ia filosofia, 10 que representa darIe a és ta Ia aIienación como bjeto. Contra HEIDEGGER porque, a pesar de ser el pensador no marxista que ha analizado más agudamente Ia cotidianidad deI existente (Dasein), al sostener que éste ha sido arrojado (geworfenheit) aI mundo viene a considerar que Ia vida cotidiana es, de entrada, una vida enajenada. EI estudio de HELLER gira teóricamente alrededor de dos focos: Ia estructura de Ia personalidad, que como hemos visto es concebida psicosociaImente y en oposición aI esencialismo divisor del hombre en dos (uno sustancial y otro fenornénico), y Ias objetivaciones como marco estructural de 10 cotidiano. Metodológicamente, los detallados análisis efectuados por la investigadora húngara responden a un doble enfoque: funcional, en cuanto a Ia reIación deI pensamiento cotidiano y no cotidiano, y estructural al discutir Ia estructura deI saber -cotidiano y de Ios elementos no cotidianos de Ia misma. La vida cotidiana, dice HELLER, es eI sector de Ia vida en eI que el hombre participa con todos Ios aspectos de su personalidad o individualidad. EI hombre nace ya inserto en ella y es adulto en Ia medida en que es capaz de vivirla por sí mismo. En Ia vida cotidiana, Ias necesidades humanas se hacen conscientes al individuo como necesidades deI yo. Es un sector heterogéneo, que va desde eI trabajo hasta Ias distracciones, y cargado de alternativas y elecciones, muchas de ellas morales, que cuando son importantes significan para eI individuo elevarse por encima de Ia cotidianidad. (A esta elevación también se llega a través deI arte y Ia ciencia, que producen objetivaciones duraderas.) Normalmente, empero, el hombre actúa en ella sin profundidad ni intensidad, y de un modo espontáneo. HELLER llama Iukacsianamente objetivaciones a Ios sistemas de referencia externos a Ias actividades deI hombre, el cuaI orienta su conducta hacia ellos y plasmándolos en su actividad. Su importancia en reIación con Ia vida cotidiana reside en que és ta exige Ia socialidad, Ia cuaI depende de que cl individuo pueda apropiarse activamente de ellas. Cuanto menos alienada en Ia cotidianidad más posibIe es esta apropiación y eI hombre puede reIacionarse mayormente con Ios niveles superiores y de objetivación (Ia política, eI derecho, 1(1 rcligión, Ia fiIosofía, eI arte). Porque Ias objetivaciones se

dan en varios niveles. Especial lmportuncin ticnc, cn Ia vida cotidiana, eI primer nivel, que comprcndc Ires formas de objetivación: el mundo del uso de Ias t"OS(lS li objetos, o sea de los utensilios y sus productos, el mundo (il'1 Il'ngllllje y cl mundo de los hábitos o usos comportamcnrules. ücntro de esta última forma de objetivación cabe dcstucnr 11 tos uso» o hábitos particulares, que regulan Ia vida y lus U('C'iOIWH no sólo de Ias personas determinadas sino tarnbién dl' IlIs cluscs sociales y Ias integraciones colectivas. Como mlcmbro de una clase, el individuo no adquiere los usos y lus llmltnclones de és ta directamente sino por mediación de lus lntcgraciones colectivas, en Ias que Ias relaciones humanas St' l~S· tructuran constituyendo Ios grupos, y los valores relutlvnmente homogéneos se ordenan originando Ias comunidades. (HELLER se refiere, además, a Ios fenómenos no íntogradores -masasde los que eI hombre forma parte y en los que cs fácilmente manipulable.) Los intereses, fines, sistemas de valores e ideología de Ias diferentes integraciones son expresados en los hábitos particulares. Por ello, estos hábitos están dotados de un contenido ideológico, a diferencia de los hábitos elementales de Ia convivencia social, y son un espejo de Ia personalidad. En todo este marco estructural, en que se desarrolla Ia vida cotidiana, tíenen lugar Ias relaciones sociales constitutivas de Ia misma, consistentes en contactos sistemáticos u organizados. La base y el reflejo de estas relaciones es el contacto cotidiano en sus diferentes formas, especialmente Ia acción directa, en Ia que el otro es considerado como instrumento y como objeto, y Ia acción verbal mediante Ia comunicación, Ia discusión y Ia persuasión. Factores decisivos en Ias relaciones sociales son los afectos, orienta dores deI contacto, principalmente el amor, el odio y Ia indiferencia. Otra manifestación importante de Ias relaciones sociales es Ia colisión. Típicas colisiones cotidianas son Ia disputa entre intereses particulares, el conflicto cuya principal motivación viene dada por valores genéricos sobre todo de carácter moral, yla enemistad; a ellos hay que afiadir el idilio, entendido como Ia vida cotidiana sin conflictos, 10 que comporta una ausencia de necesidades. HELLER se ocupa también de Ias formas de comportamiento y de conocimiento más corrientes en Ia vida cotidiana, a saber, Ia imitación, Ia analogía y Ia hipergeneralización. La

'I lmltnción,

PSICOLOGíAS SOCIALES ARGINADAS M

PSICOLOGfA FENOMENOLÓGICA

213

tal como esta autora Ia entiende, comprende tanto de acciones (aprendizaje) y Ia de tipos compIejos de conducta dotados de valor y cargados ideológicamente (ro1<':5), como Ia imitación evocativa mediante el relato. La analogia, importante porque el pensamiento cotidiano tiene un carácten analógico, lleva a producir algo similar a través de Ia tipología, de los precedentes, etc. Y Ias generalizaciones cxcesivas; economizadoras de acción, ya en Ia forma de juicios preconstituidos o provisionales ya en Ia de prejuicios, en los cuales existe un interés afectivo. Si estas formas se absolutízan, imposibilitando un margen de movimiento, surge la .alienacíón de Ia vida cotidiana respecto de Ias posibilidades concretas del desarrollo específico de Ia humanidad. De ahí que Ia vida cotidiana sea Ia esfera de Ia realidad que más se presta a Ia alienación, pero no por su estructura o sea necesariamente, sino sólo en determinadas circunstancias sociales, ~ En resumen, Ia vida cotidiana es una categoría total, que media entre Ia infraestructura y Ia vida social. Es, pues, una categoría fundamental, pero no suficiente, puesto que previa y necesariarnente a ella es Ia consideración de Ia infraestructura de Ias relaciones de producción. Forman parte de Ia cotidianidad todas aquellas actividades a través de Ias cuales el hombre se reproduce a sí mismo para poder reproducir Ia sociedad, La vida cotidiana puede definirse, en consecuencia, como Ia totalidad de Ias actividades que caracterizan Ias reproducciones singulares productoras de Ia posibilidad permanente de Ia reproducción social. Pero esta definición no comprende todos 10s aspectos de este fenómeno tan cornplejo, porque Ia cotidianidad genera también y constantemente unas necesidades y unos valores nuevos. De ahí que esta categoría conceptual sea clave para Ia crítica de Ia forma de vida que es propia de Ias sociedades, tanto de Ias de carácter neocapitalista como de Ias que se desenvuelven bajo el socialismo burocrático. Lo cotidiano es el fundamento de una nueva crítica. En efecto, Ia crítica del sistema de clases, del régimen de propiedad privada o de Ia división del trabajo adquieren todo su valor y toda su profundidad cuando se realizan en el marco de Ia vida cotidiana, ya que sólo en :sta puede advertirse, en toda su dimensión, que esta vida está alienada, esto es, que impide Ia autenticidad de una existcncia individual vivida con sentido.
10

imitación

En Ia sociedad burguesa, Ias relaciones ('o!ltllllnns cada vez pierden más autenticidad. En ella, hny \lIHI cunt rudlcx-lóu cntre Ia libertad y Ia seguridad: Cuanto IlIÚS quicrcn I,CI' Ilbres tos hornbres, más tratan és tos de abandonar Iml fOl'llHlH cotidianas de vida; pero como estas formas dun N(·gllrldllcl, 111 liberarse de Ias mismas o sea de 10 tradicionnl SI' W'Ill'1'H1l neurosis. Por contra, si 10s hombres accptan lu cot lelhuro HIIl tratar de transformarlo con su personalidud, l'1l101l1'1'S I mantiene Ia seguridad, pero al precio de perder 111 111>1'1'tad (HELLER,1980). Por otra parte, 10 cotidiano, ('UIlIO lotllli dad que es, está en Ia base para una estrategia de Ia revolución total, único modo de a1canzar Ia emaneipación dei !lOIlIbre, una emancipación que permita a cada uno Ia sa!lslal'ción de sus necesidades. Detrás de esta afirmación, est(( Ia crítica al socialismo político, que limita y reduce en Ia (>1'((('tica dicha revolución a sólo Ia vida política con olvido de Ia vida cotidiana. Más allá del análisís de Ia fenomenología de Ia cotidianídad, Ia antropología helleriana comprende, ya se ha dicho, Ia investigación de Ias manifestaciones fundamentales de Ia estructura psicosocial del hombre. Tres de estas manifestaeiones cuentan ya con Ia suficiente elaboración teórica para que puedan ser expuestas aquí. Se refieren a los instintos, a Ios sentimientos y a Ias necesidades. El concepto de instinto, uno de los más ideológicos, ha sido tratado teóricamente según tres modelos explicativos diferentes: Ias teorías naturalistas, como Ia etológica y Ia freudiana, 10 interpretan como un impulso biológico; en cambio, Ias teorías ambientalistas, como Ia conductista o Ia neofreudiana, loconsideran un fenómeno universal de carácter social; por último, hay un tercer grupo, al que HELLERcalifica con Ia expresión «naturalismo de Ia teoría de Ia personalidad» y en el que incluye a MARX, FROMM, ARCUSE, ASM M LOW,etc.; el cual relaciona Ia personalidad con una eseneia humana genérica hacia Ia que tiende el hombre para así alcanzar su pleno desarrollo. Después de criticar, por parciales a Ias dos primeras corrientes, HELLERse apunta a Ia «tercera vía», sin aceptar empero Ia realidad de una esencia genérica en el individuo -posición que lleva anejo un utopismo filosóficoni que eI individuo -como defiende MASLOW- es 10 primario por contener en su interior el ser ge· nérico. Para HELLER,cada hornbre, tomado aisladamentc, no
15


Es propíedad 1982) © Frederi~, ~é. Barcelona pana). (Es-

Editorial Hispano Europea, S. A. Bori y Fontestá, 6-8. Barcelona-21 (Espana). Depósito Legal: B. 38.554-1982. ISBN: 84-255-0635-2.

PRINTED
1IIIIIIII0IIll,

IN

SPAIN

S. A. -

Ignacio Iglesias, ,26 .~ Badalona

(Barcelona)

lI\.
~'S

PSICOLOGfAS

SOCIALES

MARGINADAS

PSICOLOGiA

FENOMENOLÓGICA

215

portador de una esencia o ser genéricos, sino que Ia porrudora del género es Ia humanidad, esto es, Ia relación entre los hombres, más exactamente Ia relación deI hombre con eI mundo y consigo mismo, reIación que exige Ia apropiación activa de Ias objetivaciones mediante Ia elección entre Ios valores y Ia transformación constante de estas objetivaciones y estos valores. En rigor, el hombre nace sin instintos, pero no es una tabula rasa, escribe HELLER (1980); nace con determinados drives (impulsos y motivaciones, que junto con los reflejos incondicionados forman nuestros instintos) y con Ia conciencia de Ia necesidad de reprimirlos. Sin embargo, Ia forma que Ios reprime o deja de reprimirlos está determinada socialmente; por ejernplo, Ia orientación competitiva de una sociedad y el quantum de agresividad en Ia misma están en razón directa entre sí. En cuanto a Ios drives sociales no pueden ser considerados fuerzas represoras de Ia civilización, porque contribuyen al desarrollo de nuestra socialidad y de nuestros conocimientos. Esto enlaza con Ia «segunda naturaleza» del hombre, de Ia que habla HELLER, naturaleza surgida históricamente y que se encarna en Ia interacción actual entre 10s individuos y Ias objetivaciones así como en Ias posibilidades contenidas en el presente. La sociedad determina, de manera aún más fuerte que en 10s instintos, 10 que ha de causar un sentimiento, tanto si se trata de afectos (tristeza, alegría, rabia, mie do, etc.) como de los sentirnientos más elevados o emociones. No debe verse en esto una función represiva, pues el sistema normativo societal contribuye a Ia formación del individuo. EI análisis que hace HELLER de Ia fenomenología de los sentimientos pone de relieve Ia importancia de su naturaleza social e histórica. Sentir no es meramente una experiencia subjetiva. Es estar implicado en algo y, por 10 tanto, es también una expresión que al propio tiempo es información. En efecto, Ia expresión dcl sentimiento es una de nuestras principales fuentes de inIorrnación respecto de 10s otros. Ahora bien, como esta exprcsíón varía considerablemente según Ia sociedad, nación o estrato social, para poder movemos en el medio social lu-mos de adquirir ellenguaje de los sentimientos. Ciertamenfi" vi otro nunca es yo, siempre es un objeto para nosotros y III(IS cxactamente un otro-yo, es decir, un sujeto-objeto. Nos n-hu-lounrnos con él como sujeto-activo. Y no puede haber

rnayor alienación que Ia que llcva a relacionarse con otra persona completamente como un objeto. Scn ir cs, así, también estar implicados en el reconocimiento y cvuluución de 10s sentimientos del otro. Sin esta, 110 somos capaccs de preservarnos y a Ia vez de expandir nuestro yu. El análisis helleriano de los senlilllll!ntos nboca en una crítica social, fundamentada en Ia h:sls de que cl hombre es un ser en el que los sentimientos, e1 pCIlSIIIl1Íl'llloy Ia moralidad forman una unidad. La socicdud actual permite, sin embargo, un campo de accíón y dcturmlna un penstll11iento que producen y fijan sentimientos pari lculurcs, rcpmducicndo Ia alienación de aquélla. Esto cs, cn Ia personalidud actuaI -tal como 10 refleja el modelo pslcoanulítlcc (11Bl.l.1!R, 1980)- en vez de Ia unidad entre estos trcs mundos reina Ia escisión. La fenomenoIogía del sentimiento conducc, por lodo 10 expuesto, a una sociología en Ia que HELLER hacc UI1 intento de incursión, referido a Ia formación del mundo burgués de los sentimientos, basándose para ello en el análisis documental de diversas obras literarias. El estudio que HELLER ha realizado sobre Ias necesidades humanas es presentado por ella como Ia teoría de éstas según Ia obra de MARX. En realidad, tal investigación le lleva a esbozar su propia teoría. HELLER demuestra que el concepto de necesidad es en MARX mucho más importante de 10 que a primera vista puede parecer. Pero, a Ia par, sefiala que éste es uno de los conceptos que él emplea con menos rigor y con varios sentidos. Y tambíén que MARX no llegó a superar el punto de vista del racionalismo ilustrado en cuanto a los aspectos psicológicos de Ias necesidades del hombre. Aunque su enfoque es correcto, Ias desigualdades Y dificultades que llenan el tratamiento que hace del tema obligan a ir más allá de él. HELLER relaciona estrechamente el concepto de necesidad con Ia temática del valor: no sólo Ia necesidad es el fundamento materialista del valor, sino Ia base real que permite situarse más allá de todo idealismo ético y apropiarse de un espacio político (ROVATTI, en HELLER, 1974, trad.). El núcleo de Ia posición helleriana se encuentra en Ia afirmación de que Ia sociedad capitalista, además de generar alienación. produce tarnbién Ia consciencia de Ia misma o, 10 que es 10 mismo, unas necesidades sin Ias cuales no podría funcionar Ia estructura del capitalismo. El movimiento estudiantil, el
í

li,

PSICOLOGfAS SOCIALES MARGINADAS

PSICOLOGfAENOMENOLÓGICA F

217

movlmlcnto de Ias comunas, Ia problemática de Ia juventud, .tcétcra, son manifestaciones de este fenómeno. Dichas necesidadcs son necesidades radicales, es decir, unas necesidadcs que nacen en el capitalismo, como consecuencia deI desarrollo de Ia sociedad civil, pero, y esto es 10 que Ias caracteriza, no pueden ser satisfechas dentro de los límites de Ia misma (HELLER,1980). Se trata, en consecuencia, de unas neesidades subversivas en tanto que están dirigi das a transformar radicalmente el sistema de vida social y político burgués. Son factores de superación del capitalismo, ya que su satisfacción exige una sociedad de productores asociados sin Ia cual no es posible maximizar Ia humanización de Ias necesidades, humanización en Ia que es central el hecho de que el objeto más elevado de Ia necesidad humana es el otro.· Según HELLER, esta teoría de Ias necesidades radicales es esencial para superar Ia contradicción entre Ias dos proposiciones fundamentales de MARXde que el proletariado es el sujeto de Ia revolución y que el desarrollo de Ias fuerzas productivas conduce necesariamente a superar Ia sociedad capitalista. Porque se desprende de dicha teoría que todos los estratos que experimentan aquellas necesidades pueden convertirse en sujetos de Ia transformación revolucionaria. Agnes HELLERdefiende un marxismo pluralista y crítico. Fiel indicador del interés que el mismo ha despertado es el expresivo dato de que, a pesar de 10 reciente de toda su obra, Ia mayoría de sus libros están traducidos a Ias lenguas más importantes, incluido el japonés. Sus críticas tienen el interés y Ia virtud de ser casi siempre muy matizadas y sobre todo, en 10 posible, constructivaso De los marxistas formados en el Este europeo es indudablemente uno de los pensadores que mejor conoce el marxismo occidental actual en sus diferentes versiones. Como ejemplo de ello y por 10 que tiene de inforrriación acerca de Ia postura que HELLER adopta frente a SARTRErecordemos que, pese a Ias grandes diferencias separan a ambos, declara (1980) que L'être et le neant introdujo el problema fundamental de Ia subjetividad activa y el problema de Ia liberrncl, y que en Ia Critique SARTREno sólo buscó Ia relación cxlstcntc entre Ia totalidad social y el sujeto sino que, meritoriamente, dejó de concebir esa totalidad como inevitable1111'111(' negativa considerándola en el interior de un proceso 111111(\('1 lco. Es más, llega a afirmar que SARTREfue en reali-

dad quien situó el problema de Ias necesidades humanas como cuestión central dcl cstudío filosófico. Por contra, HuLLERsefiala resueltamcntc que, en cl plano de Ia praxis, SARTRE se equivocó al defender Ia víolcncla para liherar aI hombre del Tercer mundo, porque olvidó preguntarse qué clasc de personalidad se formaria de este modo y COIII rn quicn este hombre podría luego utilizar su viotcnclu. Ouizás el punto nodal de Ias difen.:ncias entre III\Ll.BRY SARTRE está en su discrepante noción de Ia llbrrtud hUllwna. Ciertamente HELLER(cfr. 1982) ha escrito que cI II011lbre cs completamente libre, pcro esta afirmación se rcí'lcre li lu capacidad que tiene el ser humano para elaborar un sistcmu de necesidades totalmente nuevo a partir de Ias pn:eolldiciol1es biológicas. (Sin este radicalismo, Ia tesis de Ia capacidad de generar necesidades nuevas Ia hemos encontrado ya formulada por LEÓNTIEV:capo 2.) En cambio, frente al caráctcr absoluto que Ia libertad de elección tiene en SARTRI.!, sosliene HELLER (1980) que el hornbre dispone siempre de varias alternativas Y posee una autonomía de elección, porque nucstras acciones surgen de nosotros mismos, pero que esta autonomía es relativa ya que los límites de Ia elección están definidos no sólo por cada sistema normativo sino también por cada situación social concreta. El enfoque helleriano de Ia vida cotidiana se inspira en el concepto de Ia cotidianidad de LUKÁCS, egún ella rnisma s indica. Pero Ia presentación por aquél del principal libro de su ex-alumna acusa también una influencia de ésta sobre él. Lo que LUKÁCS escribe en dicha presentación es Ia muestra palpable de ello. Pero además Ias palabras de LUKÁCS son in;teresantes porque ac1aran el alcance y Ia importancia reales de Ia investigación de HELLER.En resumen, el iniciador de Ia escuela de Budapest dice que Ias ciencias sociales desprecian a menudo esta zona intermedia concreta que es Ia actividad cotidiana, en Ia que se encuentra el nexo real, porque es una zona considerada un mundo meramente empírico que en cuanto tal no es digno de un análisis científico en profundidad. Pero sólo a través de Ia mediación de esta zona pueden ser científicamente comprendidas Ias interrelaciones Y Ias interacciones que se dan entre el mundo económico-social y Ia vida humana. Si no estudiásemos el significado de estas interrelaciones e interacciones precisamente en Ia vida cotidiana, esto es en el teatro real de su resolución, nunca po-

r
18

PSICOLOGiAS SOCIALES MARGINADAS

PSICOLOGiA FENOMENOLÓGICA

219

I

ddamos comprender de una forma correcta 105procesos que Ilcncn lugar en Ia realidad. La vida cotidiana aparece como In base de todas Ias reacciones espontáneas de los hombres a su ambiente social, base que a menudo parece actuar de una forma coactiva. Así, quien quiera comprender Ia génesís histórico social real de estas reacciones está obligado a investigar con precisión esta zona dei ser. Dada Ia universalidad extensiva de 10 cotidiano, Ia sociedad -concluye LuKÁCS-,sólo puede ser comprendida en su totalidad y en su dinámica evolutiva cuando se está en condiciones de entender Ia vida cotidana en toda su heterogeneidad universal. Tarnbíén LEFEBVRE está presente, aunque más por reacción que por acción -recuérdese, por ejemplo, que para él (1946), HUSSERLs el más monstruoso de los hombres teórie cos- en Ia concepción que HELLER tiene de 10 cotidiano. Y MARCUSE, cuya obra -no exenta de Ia impronta fenomenológica- ha dejado, en HELLER una huella mucho más profunda de 10 que posiblemente ella desea, si bien el rechazo dei elemento hedonista establece una diferencia fundamental entre su teoría y Ia marcusiana. Ya el informe evacuado en el ano 1973 por Ia comisión condenatoria de sus escritos y de los de sus compafieros de Escuela, comisión que ya se ha citado al comienzo dei apartado, hizo hincapié en tal influencia. EI alcance de Ia misma ha sido explicitado por ROVATTI (en HELLER, 1974 trad.) al escribir que en HELLER hay una exigencia revolucionaria de una reestructuración global de Ia vida cotidiana, no limitable a Ia humanización dei trabajo productivo, que tiene claras resonancias marcusianas ya que no es sino una exigencia política de un nuevo modo de vida. Dejando aparte a quienes no comulgan con el pluralismo y el criticismo de HELLER, marxismo que ésta defiende ha el sido tachado de excesivamente eticista. Y en este sentido, hay que reconocer que ciertamente Ia perspectiva axiológica, heredada de LUKÁCS, caracteriza fuertemente el conjunto de su obra, dotando a ésta de una dimensión ética muy acusada que, en algunos momentos, recuerda Ias preocupaciones frommianas al respecto. En un plano más particularista, el trabajo de HELLER que h(\ suscitado quizá más críticas sea su teoría de Ias necesidado/;. En su entrevista con ella (1980), ADoRNATO menciona VlIl'lllS objeciones dirigidas directamente contra esta teoría, 011 [evkmcs a Ias que HELLER procura dar cumplida respues-

ta. Entre tales objeciones está Ia de aquellos que consideran que es una teoría que exalta el espontaneísmo, 10 cual no es negado por ella. Curiosamente, hay también una doble acusación contradictoria: para unos, Ia teoría helleriana excluye del ámbito de Ias necesidades a todo juicio de valor y da una interpretación naturalista de éstas que acepta cualquier aspiración -HELLER asume esto último- y que no permite criticar el sistema de inducción de necesidades; en cambio, para otros, es una teoría que otorga un peso excesivo al juicio de valor, ya que Ia investigadora húngara pasa de Ia teoría de 10s sentimientos a aquella otra teoría sin renunciar al concepto de valor. El comentario de HELLER que, efeces tivamente, tal paso es un problema que todavía no ha resuelto. Más específicamente, se ha discutido desde varios ángulos su concepto de Ias necesidades radicales. No carece de base Ia opinión de quienes arguyen contra el mismo que Ia tcoría que origina es negador a de Ia racionalidad y del desarrollo humanos. Aquí Ia réplica de HELLER ambígua. trasladando es y reduciendo Ia cuestión de Ia racionalidad a una cuestión de procedimiento en el comporta-interhumano. Otro sector crítico entiende que Ias llamadas por HELLER necesidades radicales no son sino aquellas necesidades que no pueden ser satisfechas en el marco institucional de Ia democracia formal. Pero, para HELLER, recisamente Ia democracia es Ia p condición preliminar, aunque no suficiente, para que dichas necesidades puedan ser satisfechas. AI enjuiciar Ia obra helleriana debe tenerse presente, ante todo, que se encuentra en plena fase de desarrollo Y que en varios de sus ámbitos, como es el caso de Ia teoría de Ias necesidades, aún no está elaborada. Dicho esto, forzoso es reconocerle por de pronto a esta teoría que ha ofrecido una lectura inédita de MARX que pone al descubierto Ia importancia que el concepto de necesidad tiene en su pensamiento. Y en segundo lugar, que el potencial crítico que posee el concepto de Ias necesidades radicales, le hace acreedor de una mayor profundización. Además de este concepto, y aparte de Ia teoría de Ias necesidades, HELLER aporta a Ia psicología social varios elementos de gran interés. EI concepto de Ia segunda naturaIeza dei hombre y, en relación con ésta, Ia perspectiva posibilista de Ia potencialidad humana, perspectiva que no implica Ia renuncia de Ia trascendencia de Ias

..•

()

PSICOLOGfAS SOCIALES ARGINADAS M

condiciones materiales e infraestructurales; Ia consideración lu 10 cotidiano como un fenómeno total, cuya transforma.ión cs necesaria si se quiere transformar al hombre; Ia concpción deI otro como sujeto-activo, en respuesta tácita al imposible «encuentro», por objetivante y por 10 tanto alienador, sartriano; he ahí algunas de Ias más sugestivas aportaciones de HELLER.Y aI hablar de sus méritos no puede omitirse, en otro orden de cosas, Ia finura de sus análisis, llenos de ricos matices descriptivos, que llegan hasta Ia interpretación explicatíva, aspecto del que apenas ha podido quedar constancia en Ia anterior exposición de su teoría. Y aún habría que afíadir el notable esfuerzo de sistematización y formalización conceptual, constante en toda su obra, 10 que Ia diferencia de otras de temática más o menos coincidente (MARcusE, LEFEBVRE). Por supuesto, desde nuestra perspectiva, 10 más sugestivo de Ia antropologia crítica de Agnes HELLERes el lugar privilegiado que en aquélla ocupa el fenómeno psicosocial. Esto conecta con Ia observación, quizá menos precisa, de ADORNATO (loe. cit.) de que Ia contribución más original al marxismo contemporáneo hecha por HELLERconsiste en colocar en eI centro de Ia refIexión general Ia temática del individuo. Otro aspecto, en relación con 10 mismo, es Ia pretensión helleriana de ensayar con su antropología el difícil encuentro entre el nivel histórico y el nivel teórico general, encuentro que aI menos un sector deI marxismo contemporáneo (por ejemplo, SARTRE) a planteado como su principal objetivo. EI que esta h antropología se mueva dentro del marxismo, acrecienta eI interés del proyecto -serio, honesto y prometedorde HELLER.Porque, con palabras de SACRISTÁN HELLER,1970a), (en tal como ella ensefia claramente, el marxismo y Ia ciencia social académica (burguesa) no son dos modos de hacer 10 mismo: Ia diferencia entre aquél y ésta no reside en que dan diferentes respuestas a unas mismas preguntas sino en el hecho de que formuIan unas preguntas diferentes.

Unas reflexiones finales
EI panorama desplegado en Ias anteriores páginas muestra una pluralidad de teorías que contienen una psicologia social totalmente distinta a Ia que impera hoy en Occidente. Ni Ias cuestiones que plantean ni el tratamiento dado a Ias mismas coinciden con Ios de esta última. Estamos, pues, ante otra psicología social, cuya existencia revela que sufrimos aún los efectos de Ia polaridad histórica que siguió a SAINT-SIMON. efecto, esa psicología soEn cial responde a los rasgos de Ia línea de MARXen Ia ciencia social. Frente a Ia comtiana, aquella línea está centrada no en el orden, sino en el conflícto, no en Ia armonía supres ora de Ia lucha sino en Ia lucha por Ia arrnonía, en el cambio social en vez de en Ia reproducción, en Ia transformación del hombre en vez de en su adaptación. Y todo ello conduce a una psicología social orientada hacia 10 concreto (en último término a una teorización de 10 concreto) en lugar de 10 abstracto. En consecuencia, más hacia el análisis de los aspectos cualitativos que de los cuantitativos de Ia realidad. Y que busca el conocimiento crítico frente al dogmático; es decir, a un conocimiento basado en Ia denuncia en vez de en Ia sumisión. Las psicologías sociales así enmarcadas no son sino el desarrollo plural de una misma concepción, que afecta a todas Ias ciencias humanas, Ia cual presenta tendencialmente tres características básicas estrechamente interrelacionadas. La tendencia más general es el antropologismo humanisia. En

8
Psicología fenomenológica y materialismo histórico
~
MARXISMO Y FENOMENOLOGIA

La alianza MARX-FREUD ha sido, como ensefían 10s capítulos anteriores, enormemente fructífera. Pero no es el único intento de unión para llegar a construir, desde el pensarment o de MARX, una teoría psicológica social del hombre. Las insuíiciencias de dicho pensamiento para lograr tal objetivo :-,c han procurado complementar también desde otra perspcctiva, Ia de Ia fenornenología, Por ello, no debe extrafiar el ver reunidos en este capítulo a dos nombres tan distintos 1111110 los del filósofo f~nc~~ .J:~an-Paul ~'!!!l y Ia investi/:1Ic1ora social ~ê@ra A,gges 'HiLr..LEll... EI punto de enlace de 11respectiva obra está ~omún neomarxismo fenomenoIIIHleO. En ambos casos, esa obra contiene una importante l''''ll'osociología. P.11Ia relación marxismo-fenomenol0 ía late necesariamen1\ 1l11i1 psico <?gla social. n e ecto, el mterés por o social ulu-untc al marxismo y Ia orientación psicológica consust 1111 a Ia fenomenología illl tenían que conducir tarde o tem1'111110,111ntrar en contacto, al enfoque psicosociaI de Ia reae '''.11111,I\:-,It' enfoque conduce a Un anáhsis de dobIe perspecIh'lI I/tll' I'il' caracteriza, entre otras cosas, Ror su orientación v 1011I:'11:111. l'orquc Sibien es cierto que Ia fenomenología proílllO 111111~i<:(llogía marcadamente p especulativa en 10 social '0'1111'1 l'M·, por cjcmplo, Ia guinta meditaciól~ cartesiana d Ili. ·,111/1l'·os» de HUSSERL, 1929-, al yuxtaponerse o al mar-

ti

l!l

PSICOLOGfASOCIALES S MARGINADAS

PSICOLOGfAENOMENOLÓGICA F

183

l

I

(I

xisrno el análisis fenomenológico se dirige hacia situaciones colectivas específicas aprehendidas dentro del marco del materialismo histórico. Las relaciones entre el marxismo y Ia fenornenología, como Ias de esta última con Ia psicología (DRÜE, 1963; PINILLOS, 1971), no están exentas de problemas. Sin entrar a fondo en esta cuestión, Ia fenomenología husserliana entendida como Ia filosofía deI idealismo trascendental no parece ser conciliable, por Ia componente idealista que lleva, con el marxismo. Así 10 han entendido, entre otros, NAvILLE (1947), DESANTI (1963) y en general todo el marxis~ ortodoxo. No comparte esta opinión el"fiarXíSa "tÍêtnamita de formación francesa TRÂN-Duc-THAO (1951), decidido defensor de Ia aproximación de ambas corri entes por Ias ventajas que a su juicio comporta. Para él, Ia fen0IE.enolo~!iene eLpérito de ~~r.. ~gÜi.J,)1.~do._el_valoL.sI~.odas Ias significaciones de t Ia ~i§.~e.!J.ç1g.!m_tn.agª y de establecer Ia auto~~Il1ía de l~ sup~res~rllcturªs, esencial par~--1~:-:çO.illnIT.õSí6n,de Ia .lJ..istoria como el movimiento de Ias fuerzas productoras. En congruencia con esto, THAOha defendido el ~empleo en Ia investigación marxista de 'los análisis fenomenológicos, referentes' a Ia cqpCíe[~ia~"i?ara põdermre-rp.r~:té!fJa ~.!a~ión d~alé~!!c_q" ntre e Ia con~~~!1sia, como fuente de Ias sobreestructuras, .Y.lê....iJ11raestruc!.~~_~çonójJ:lica a._"~ .9.1!.e.uquélla está.víncnlada en últiIJ1ª...ins.tan,cia. En cambio, THAO(1977) rechaza el psicoanálisis aunque no el rico material de datos objetivos acumulado por él. La razón de este rechazo es que, en S1L<2J2iFiQnJJa...Q!:?ra de FJ.w.yD.~stá se.~a..9.fl.E.~.q,Ii:.QJp.gía_cl.~_~1,!._~.p-QÇa -el biologismo Esicológico -L~U9çiolog!~m.9.....slu!lcl1c;:irDi_:mo-, 10 cual Ia incapacita para comprender Ia vida humana en su esencia real como esencia social, verdadero fundamento deI psiquismo individual. Por e110, sólo el materialismo histórico, al desarrollar Ia teoría de Ias formas histórico sociales de lu individualidad, puede interpretar de una forma correcta cl material psicoanalítico. De un modo más general, Ia profesora neoyorquina Ro lyn W. BOLOGH(1979) ha intentado mostrar que el méw'th de teorización de MARXrespon51e_.-ª-...Yllilfel)..9.E.1~gologíadlu Iéçjica, a través de Ia cual pueden ser analizados el lenguu] y el conocimiento, así como Ias relaciones sociales y Ias pr ricas de Ia vida cotidiana. En realidad, MARXy HUSSERLtienen aI menos en com

Ia pretensión de convertir Ia filosofía en una ciencia estricta y Ia crítica deI conocimiento ideológico (cfr. para esto último BOEHM,1958). Ahora bien Ia posibilidad de una relación compatible y aÚD complementaria entre el marxismo y Ia fcnomenología depende en gran medida de hasta qué punto esta última como método derivado de una filosofía deI conocimiento puro puede ser desprendida de tal filosofía. Y aún más, depende también de que se considere que Ia flllQjé metódica no áesarra~~QJZQ~a...rn~~1}lLªLiJJ,.v:~_~ tjgª_d.,QJ::a~là realidad. Las aportaciones de SARTREy de HELLER comparten, más tácita que expresarnente, tales puntos de vista. En nuestra temática y dejando aparte el caso de SARTRE, el sector más importante de 12enetración fenQm __ .ca en cl campo marxista se encuentra en Ia obra d UKÁCS sus seguidores. Se trãta de una penetración SQlapa en muchos casos tímida pero que repercute enormemente en el conocimieDtõ que genera, al mostrar una especial sensibilidad hacia Ia problemática psicosocial. EI pensador marxista húngaro....§xfu:g:y.J UKÁC§.. .• (1885}9Z1), formado en Alemania donde rue alumno de Max WEBERy cuyo papel en Ia génesis de Ia Escuela de Frankfurt yanemos visto, siempre mantuvo una ictitud relativamente respetuosa hacia HUSS!lRL,a diferencia( de Ia que tuvo con sus continua dores (SCHELER, EIDEGGER, H prirner SARTRE)a.l.9L9ue at~~é....ª~!E~~La_.~ia~ac:I<:l (cfr. 11)48, 1953). Entre 1907 y 1914, LUKÁCSestu~muy influi~ por :aº§..~L, a través de Nikolai HARTMANN. aunque desY pués evolucionó hacia Ia dialéctica hege1íaíiã; aquella influen, 111 quedó latente en él. Probablemente no es ajeno a Ia mis11111 cl énfasis que puso en Ias categorías de Ia esencia y el 1"lu'>rl1eno,aunque procuró contemplarlas y valorarlas según LI versión que de Ias mismas presenta Ia dialéctica materia11 •• 111. Ya en Die Theorie des Romans (1916) se basó en 6uena 1,,11 li' cn cllas Pãiã" esboza~ ....§!L-§.oría e,stética, manteniendo '11"' 1'1 análisis literario no debe quedarse ~D.-eL.p~ro fenó1111 1111, Y con ambas categorías construyó el"-.,fOnCe~de l-ª 1111. 11 Iti ml) como perspectiva metodológica illhê"fênt ~ penIlId,'lllo de Mi\RX-LUKÁCS olvida pues Ia raÍz saint-simonia1.1 dl'l ('()Ilccptoen su famoso y polémico libro dedicado I Id" I,'lnl'iol1cs entre Ia historia y Ia conciencia de clase (1923), (111111) vemos. cl ingrediente fenomenológico del pensamien'li 111111 'dllllO, adcmás de estar por el historicismo de HEGEL 111'" 1'1'1111 <Iv éstc que de HUSSERL,queda totalmente subor-

I

184

PSICOLOGiASOCIALES S MARGINADAS

PSICOLOGfAENOMENOLÚGICA F

185

dinado al marxismo en el aspecto ideológico. Por esto, Ia posición de LUKÁCS fácticamente es matizada. De Ia fenomenoIogía rechaza Ia filosofía, noeI método analítico. EI alcance de esto se observa en su crítica a Ia intuición. Según él (1948), ésta debe ser rechazada como instrumento independiente deI pensamiento discursivo y destinado a Ia comprensión de verdades superiores. En ese aspecto, Ia intuición es el bastión de Ia filosofía imperialista del irracionalismo. Pero Ia intuicíón, que psicológicamente consiste en Ia brusca entrada en Ia conciencia de un proceso de reflexíón hasta entonces subconsciente, no es 10 contrario sino el complemento necesario del pensamiento discursivo. Aunque su ernpleo no puede ser nunca un criterio de verdad, afiade LUKÁCS, todo pensamiento científico -estricto, diría HUSSERL- debe tener como primera misión Ia de integrar tal proceso en su propio sistema racional. Aparte de su influencia general en el marxismo occidental, LUKÁCS fue el maestro de Ia llamada Escuela marxista de Budape~(M. VAJDA, . HEGEDÜS,G. MÁRKUS, . HELLER,etc.), A A con ramificaciones exteriores importantes como en el checo Karel Kosíc. Una de Ias características de Ia citada escuela es su fuerte inclinación antropológica y social -tomando ambos términos en su significación más literal-, inclinación que se encuentra en el marxismo de LUKÁCS cada vez más acusada. Recordemos que dedicó su último libro (1971) especificamente a Ia ontología del ser social. Kostc (1963) ha llevado hasta sus últimas consecuencias el concepto de totalidad Iukacsiano, haciendo del mismo Ia categoría específica deI marxismo. Adernás de enfrentarss a Ia Teoría Crítica, porque suprime Ia filosofía transformándola en teoría social, critica a SARTREen los términos que veremos más adelante. En cambio, considera que HUSSERLha escrito una de Ias obras más destacadas de Ios pensadores de Ia primera mitad deI siglo xx, Die Krisis der europaische Wis-

Si Kosfc desarrolla el concepto de totalidad, HEI.LERa partir también del mismo va a desarrollar otro concepto lukacsiano, el concepto de Ia vida cotidiana, dotándole de un rico contenidó y enlazándolo con una teoría de Ias necesidades dcl hombre cuyos fundamentos localiza en Ia obra de MARX.Ya tendremos ocasión de referirnos a Ia concepción de Ia cotídianidad de LUKÁCS. 0r de pronto, interesa sefialar que esta P concepción es Ia que inspira a HELLERuna teoría psicosocial muy prolífica en análisis fenornenológicos, pues no es en vano que considera a HUSSERLuno de los mayores filósofos dei si-

glo xx.
La t~ría de HELLERes muy distinta a Ia de SARTRE.Por Ia diferente concepción que ambos tienen dei marxismo y.por Ia procedencia de su respectiva fenomenología. EI caso de SARTREes claro en este último aspecto, puesto que parte explícitamente deI análisis fenomenológico recibido directamente de HUSSERL.En SARTREpredomina desde el comienzo Ia tradición BRENTANo-HuSSERL. Como es sabido, ya en BRUNIANO lã intenciõ"n~lidad es Ia clave dei análisis de todo acto o proceso psíquico. También en HUSSERL, cl cual subraya \ kantianamente que Ias cosas son, ante todo, un objeto de con~ncia. Y es en este sentido como puede ser aprehendido el Lebenswelt o «mundo vivido» antes de toda reflexión, pues este mundo las cosas nos dan y por 10 tanto pueden ser intuidas. Como veremos, e1 citado concepto husserliano es precisamente uno de los puntos de partida dei análisis que efectúa HELLERde Ia vida cotidiana. A diferencia de SARIRE, HELLER recurre al análisis feno- \ menológico de manera i~!9.!ª y habiendo recibido el método a través déLuKÁCS: Además, en Ia autora húngara, Ia fenomenología sin dejar de ser husserliana es también tribUtariã de HEGEL, 10 que no es óbice para que aquélla critique a éste en otros aspectos. EI resultado es que, er.; I!~~EF, fenomenoIogía también es el instrumento de una reflexión ra~incaralnãdã en Ia "líistorla. '--otrõ pÜllTori.'illdameiíi:al-ae discrepancia entre SARTREy HELLER conSIsteen que eu el primero están presentes elementos freudianos, elementos que sin ser deI todo desprcciados están ausentes en Ia segunda. iPuede hablarse, pucs, de freudomarxismo en SARIRE? En principio, entendido cl freudomarxismo en un sentido amplio, como hemos hccho en el capítulo precedente, Ia respuesta es afirmativa. Sin em

1

eu

se

II senchaften

und die transzenâentate

Phanomenologie

(1936)

-que trata del problema del antagonismo científico que opone un compromiso en Ia dimensión de una filosofía científica a todas Ias actividades que responden a Ios intereses constítutivos de Ia vida natural y normal de los hombres en el mundo-, porque en esta obra HUSSERL pone al descubierto el despertar de Ia conciencia democrática y ta defensa de Ia .razón ante Ia amenaza del fascismo. '

lHo

PSICOLOGiASOCIALES S MARGINADAS

PSICOLOGÍA FENOMENOLócrCA

187

hnrgo, en SARTREIa conjunción de FREUDy MARXes muy débil sicndo en cambio relevante Ia conexión entre MARX y I rUSSERL. Es más, incluso es discutible si puede ha6Iãrse realmente de una conjunción entre FREUD y MARX, ya que ambos aparecen menos simultáneamente que sucesivamente cn Ia obra sartriana. ; Otra divergencia entre SARTREy HELLERse debe a Ia vinculación del marxismo de SARTREcon su filosofía existencial, filosofía que es claramente rechazada por HELLER.Una de Ias consecuencias de esto es que cada uno analíza Ia realidad social humana desde una perspectiva opuesta, que en, SARTRE viene dada por Ia libertad y en HELLERpor Ia necesidad.

PSICOSOCIOLOGIA DE LA LIBERTAD (Sartre)

~

Jean-Paul SARTRE(1905-1980) estudia filosofía y se dedica a Ia ensefianza de Ia misma en el Lycée. Destinado el afio 1934 al Institut Français de Berlín, donde sucede a Raymond ARON,estudia y profundiza a HUSSERLy a HEIDEGGER. Ya en sus primeros escritos se ocupa de cuestiones psicológicas como Ia trascendencia del Ego, Ia irnaginacíón, 10 imaginarío y más tarde Ias emociones, siernpre con una orienta. ción fenomenológica y materialista que va a ser característica de toda su obra. En plena guerra mundial publica L'être et le neant (1943), donde desarrolla una ontología, más alIá de Ia filosofía existencial del HEIDEGGERdel Sein unâ Zeit, que incluye una teoría psicológica conectada con el psícoanálisis freudiano. Con este libro, cuya temática existencialista había ya anunciado en varias novelas a fines de Ios treinta (sobre todo en La nausée, 1938), culmina el lIamado primer SARTRE. _ y funda (1946) a convertirse en una revista muy influyente entre Ia intelectualidad de izquierdas. Después de una etapa de progresivo engagement político, del que son expresión numerosos ensayos en Ios que aborda entre otros temas sus relaciones con Ios comunisIas (polemiza con el PCF, COn el que tiene grandes afinidaCon Ia posguerra, abandona Ia ensefianza

Les Temps Modernes, que pasa rápidamente

des y grandes diferencias, 110 llcgunclo IIUIICII !I nf'lliarsc al mismo), Ia cuestión judía, 10s lH'gl'OS, d coloulnllsmo, ctc., y varias obras narrativas y sobre lodo dl' Il'IlII'O, VII ti proximándose a MARX,al que ya había lctdo sill illll'l'l:sill'll' aios veinte afios. Escribe un importante csludk}, ()//i'S!iO/lS de méthode ~ aparecido primero cn polaco ('011 (,I significativo título ~(entialis1J!:.!:.. et marxismo y !leio s(,tJllido en francés considerablemente modificado, que IIIIIIIKIII'II 01 ra etapa en Ia que pretenderá integrar ambas tt'lHklll'lns y eu consecuencia combinar el análisis fenomcnológko con Ia dluIécticg, Poco después, pl16lica Critiqüe de ia rolsou dlal/'/'I ique (1960), otro voluminoso libro que constituyc (dos l'undumentos críticos» de Ias Ouestions, Ias cuales incluye ai comienzo deI volumen. En él, dice abordar una sola cucstlón: si tenemos Ios medios necesarios para constituir una antropología estructural e histórica. Y para contestarla, prcscutu los fundamentos de Ia socioIogía y de Ia historia. No puede exponerse Ia teoría psicosocial de SARTRLl in s antes conocer, aunque sea muy esquemáticamente, Ias principaIes coordenadas de su ontología. Esta diferencia tres modós deser,- que son denominados de uriá;nane~; característica de lã filosofía de Ia existencia: el ser-en-sí, elser-para-sí el ser~E.ara-otros. Aunque 'los dos últimos modos son exclusivõS áe1aêx~~ncia lw_m~l1é!,ésta también participa como cuerpo deI primer modo:-Er?~r-e!].s,í (materia en sentido amplio) es 10 que es; coincide consigo mismo. En cambio, el ~l2,.ara-sí (Ia conciencia de Ia existencia) es 10 que no es (conciencia siempre de algo distinto a ella misma) y no es 10 que es, ya que está siempre creándose. Este modo del ser consiste en Ia nada ontoIógica. La nada entra, por 10 tanto, en el mundo con el hombre; de ahí Ia neantisation. En efecto, nuestra existencia no es al comienzo ni siquiera un ego, sino que va definiéndose e identificándose aI ir existiendo. Por esto, el jiostulado fiiridamental" dêrexistenclalÍsmo sartriano dice que Ia existencia precede a Ia esencia (1946) y no al revés, como creía Ia filosofía tradicional. Para especificar más este importante punto: Ia existencia del hombre va generando su esencia como individuo humano al ir decidiendo, ai ir eligiendo con sus acciones, ai ir usando de su nada. Esta se manifiesta, pues, como libertad. EI hornbre, al decidir, proyecta sus posibilidades. Pero tiene que decidir forzosamcnto y por sí solo, librernente, el sentido de su existencia. Está,

IHH

PSICOLOGÍASOCIALES S MARGINADAS

PSICOLOGiA FENOMENOLÓG ICA
í

189

~

dkho con otras palabras, condenado a Ia libertado Y esta Ie 11I1t'<..! su existencia con angustia, con náusea. Sin embarvivir go, cl mal radical del hombre no reside en este hecho. El pro1>1<..!lUa fondo está en Ia negación de Ia libertado Veamos de dónde radica este mal, dicha negación. La teoría social de SARTREestá contenida en el último de Ias tresmodos de ser mencionados; el ~r-para-otros. Aunque el hombre ha de decidir por sí solo su proyecto orig.inal de ser, no~ s910. Hay modos de concienéia que nos remiten aIos otros; por ejernplo, Ia vergüenza, en tanto que es avergonzarse ante alguien. Mi relación con los otros constituye el tercer modo de ser, al que SARTREdedica toda Ia tercera parte de L' être et le neant. En esa relación, uno se constituye s.0~o ai co~rtir al otro en objeto. SARTRE, ara mosp tràr-esto, haee un análisis fenomenológico de Ia «mirada». Cuando otro me mira, Jl'íe"rêVela que esün ser-para-sí. 'Pero con su mirada, el ~ juzga no en mis posibilidades sino en 10 que soy. Cón ello, me reduce a un ser-en-sí (objeto). Y viceversa, si soy yo que Ie miro a él. La mirada de otro, por consiguiente, nos esclaviza y nuestro mirar nos convierte en amos poderosos. Este fenômeno revela que Ia relacíon :Q.uman<Lestá impregnada de Ia lucba por J;!oseerJa ~d dei .9tro. YeSto, tanto en Ias relaciones que objetivan aI otro (como el amor, el masoquismo o elIenguaje) como en Ias que tratan de adueiíarse de él como sujeto (como el odio, el sadismo, el deseo o Ia indiferencia). El~ntido orig~~-L ~l ser-para-otros es, pues, el conflicto. Y el mal, en última instancia, reside en el otro-«<eI infíerno son Ios otros», hace decir SARTREa Garcin, un personaje de su obra teatral Huis elos, 1944), porque el otro es el que niega nuestra existencia. SARTREve en el psicoanálisis un método válido para analízar Ia existencia; esto es, para descubrir el proyecto de ser ele un individuo. Pero su interpretación del psicoanálisis se aleja de FREUDen puntos fundamentales. Objeta ai psicoanálisis «empírico» de éste el que considera ai hombre como una suma de pulsiones y no como una totalidad. Además, SARTRE rcchaza el inconsciente, como consecuencia de identificar el xujcto con Ia conciencia. Y sustituye Ia idea de Ia censura p()r Ia de Ia mauvaise foi, es decir, por el mentirse uno a sí 11I1~1l1() para encubrir el erro r o 10 desagradable. Considera I/IH' ('I fonól11eno fundamental no es Ia líbido sino el proyec111 dt' Her do cada individuo; Ia sexualidad, empero, continúa

siendo una dimensión importante, pucs o que t'S una cstructura ontológica necesaria do nucstro St'rpnI'lHIII'OS. Así entendido eI psicoanálisis, SII ohJt'i ivu (:11 descif'rar una intencionalidad o sentido, Ia lollllldlld di-l Indivíduo. Y-esto es EosiblepOrque, Em cada uno de NIISlIelos, ('I lndividuo expresa ~ totalidad, Est~s, Ia condur!u, ('111111110 que es eIección, c~ne la_elección original, l'I pi'IIYI'(:lo dt' Sl'1' qÜ$);._caoãun...oelige a través de su libcrtnd, P,'ro 111 I'OIlIiI'II<..! simbólicamente, porque dicha elección queda t'1I11H1M'lIl'1l<la por Ia situación concreta, es decir, por unas t'IIl'(Il'lt'r!NIIcIlS ocasionales y por Ia oportunídad histórica. Por 10 tunto, vl análisis tiene que estudiar comparativamente lodos tos nelos deI indivi_d,!!-o tener en cuenta que cad~ suj~tq creu SWI pro, y plo~bõ1õs de acuerdo con su proyecto original. Encont rnmOsaquí ótro punto de discrepancia con FREUD: Ia no uccptación de unos símbolos generales, admitidos por este 11 I· mo, por ejemplo, en Ia interpretación de los suefios, De lodos modos, ello no impide a SARTRE citar como símbolo g<..!el nérico a cualquier actividad de llenar o de hacer agujcros, esta es, de cubrir o de descubrir Ia vacío o 10 hueco, en lu que ve un símbolo existencial de Ia nada, El mismo SARTRE llevó a cabo el psicoanálisis existencial de varias autores li· terarios (BAUDELAIRE, GENET, FLAUBERT),su propio autoanálisis (Les mots, 1963) y el de una colectividad (los judíos). Desde el punto de vista «terapéutico», como el proyecto dei hombre es, en definitiva, Ia imposibilidad de ser. a Ia vez en-sí y para-sí (imposibilidad que corresponde a Ia idea de Dios), 10 que se traduce en el fracaso de actitudes como el amor o el odio, Ia «cura» psicoanalítica sólo puede consistir en llegar hasta Ia COl'!!P.nm&é.npor el propio .in4ividuo de su realidaa ontológjça, El psicoanálisis puede, entonces, revelãr o Ia existencÍa auténtica y llevarnos a 1~ªceptaciÓILde nuestra condición humana (el hombre como ser en Ia nada) .. En último término, a asumir Ia libertad, Las Questions y Ia Critique afiaden a todo 10 anterior un nuevo elemento; el marxismo. Con ello, Ia teoría social de SARTREdesarrolla nuevas dimensiones y pasa a un primer plano. A partir de ahora, el materialismo j].i..§.1:órico p~se!, Ia clave para entender lã dialéchca transformadora de Ias actos de Ias distintos individuos en Ia vida social, a través de los hechos70lectivos y grupales,teniendo7n"Cuenta quo estas hechos a su vez se insertan en Ia historia; (Debe acla-

1

(><

11)0
1'11 rsc

PSICOLOGiAS SOCIALES ARGINADAS M

PSICOLOGiAENOMENOLÓGICA F

191

que, contra ENGELS, SARTRErechaza aplicar ~alécIlca a Ia naturaleza, limitándola a Ias ideas y a Ia historia.) U no de Ios resultados del nuevo enfoque sartriano va a ser Ia teoría~~juntoJ)_l2.!'.á.c.tiG.QS», que contiene los fundamentes _p~a una p'sicosociologíft. Antes de entrar en ella y como Ia recepción deI marxismo en SARTRE no es dogrnática, vamos a examinar Ia crítica -obviamente hecha desde Sll filosofía de Ia existenciaa que Ie somete y que implica unas nuevas consideraciones sobre Ias ciencias sociales, el psicoanálisis y, por supuesto, el propio existencialismo. Par~_ SAR.T.RE.,A-marxis.!!!2. el.in ~nt~ más ~.Eica~ho eL pasta hoy pa:@ aclarar el .E.!2ç"e~ºhistórico y del hombr~ en su tõtãIldad, o sea a partir de Ia materialidad de su condiciôn. Por dló, en el mundo de hoy en el que el hombre aúii.-llona podido liberarse de Ia escasez y su desarrollo social, político e intelectual está dominado consecuentemente p~l_illQg.o d~Qd_ucción de Ia vida material, el marxismo es Ia filosofía insuperable (indépassable) de y en nuestro tiempo, y Ia única antropolgía que hoy puede ser a Ia vez estructural e histórica. Pero el marxismo contemporáneo, un marxismo que al burocratizarse ha reducido el cambio a Ia identidad, adolece de varios falIos. Uno de ellos es que deja al azar Ias determinaciones concretasae-raviOahumaiiã-:Cõi1 ello, no s6lõ pierde la totahCIã<f histórica y se queda única mente con el esqueleto abstracto de su universalidad, sino que pierde también el sentido de 10 que es un hombre. Para superar tal deficiencia, el marxismo actual recurre a Ia absurda psicología de PÁVLOV. Pero tal superación sólo es posible integrando Ia sociología y el psicoanálisis en el materialismo dialéctico desde los principios del existencialisrno. Otro fallo~del marxismo es que elimina de su investigación aI interrogador, 10..2J.Stituy~.Q.§aI2..~r2..bs()lu!o y cOI!vier.te_aLinterro.gadoS.!! un mero objeto de este Saber. Frente a esto y hasta que Ia antropología marxista no haya encontrado su fundarp.ento humano en Ia comprensión de Ia existencia del hornbre, es preciso mantener Ia autonomía del existencialismo. En fin, sin perjuicio de afiadir después otros puntos críticos lanzados por SARTRE, ste sefiala también que el marxismo no ha...Qçsaé rrollado Ia t~oría delleticI:ili~ esbozada por M.~RX.En vez dt, cllo, ha considerado el mercado como una cosa sometida , 10 íncxorabilidad de unas Ieyes, que no hacen sino cosifi-

car también Ias relaciones intcrhumnnus. lia olviclndo que Ia realidad del mercado reposa sobre Ia rcnlldnd du 1I1WS individuos que están alienados. Frente ti cstu, (~S Iltll't'sal'io cstudiar desde su principio Ia naturalcza y vi ol'igl'll dt' los colcctj~os, cuya totalización nUIH;a l'sl(1 l'Olllplt'la, ya que consiste en relaciones directas entre pcrsunus, rc-Iuclonc» que dependen de otras relaciones, éstas de oll'lH-1 IIS{ sucey sivamente, 10 que muestra Ia sujeción objctlvn de Illks rdaciones concretas. La ya mencionada teoria de los cunjuuto« prácticos supera esta cuestión. Por supuesto que Ias referencias que SARTlUl, OIII() ucubn C de verse, hace a Ias ciencias sociales no van dirlgidas a ('sllls en su forrnulación positiva. El positivismo de Ias mlsmns IlO es válido. De una parte, pretende abordar Ia expcrícnclu social sin partir de ningún a priori; de otra, niega desde cl principio una de sus estructuras fundamentales a Ia que roemplaza por su contrario. En el caso, por ejemplo, de Ia antropología, ésta no puede dejar apriorísticamente de ser antropomórfica ni de reconocer por consiguiente Ias propiedadcs de Ia naturaleza humana; sin embargo, prescinde de una estructura permanente de Ias empresas humanas, como es Ia relación con Ios fines, ignorando que los hombres reales aprecian Ias acciones, Ias instituciones y los establecimientos económicos según esa relación y que Ia comprensión .del otro se hace también necesariamente por los fines. Lo mismo sucede con Ia sociología norteamericana e incluso con Ias ideas de ciertos marxistas franceses, que reemplazan los datos de Ia experiencia por un causalismo abstracto, por formas metafóricas o por conceptos como los de motivación, actitud o rol que sólo tienen sentido referidos a una finalidad. En cambio, tanto el marxismo real como el existencialismo reconocen Ia existencia de fines y que el proceso de totalización histórica puede neutralizar algunos de ellos. Lo anterior no elimina a Ia microsociología, ya que ésta se justifica por dos razones. Prirnera, porque el grupo tiene una consistencia, dada por el hecho de que el individuo humano está condicionado y mediatizado por sus relaciones con los otros, viviendo y conociendo su condición a través de su pertenencia a grupos, por 10 que Ia relación en el grupo es una realidad vivida por sí misma. Segunda: Ciertamente, Ia microsociología es, sobre todo en los Estados Unidos, un modo de conocimiento que esconde Ia historia, por ser idca-

rr
193

11)

PSICOLOGÍAS SOCIALES ARGINADAS M

PSICOLOGÍA FENOMENOLÓGICA

lista y estático, Así, LEWIN fetichiza Ia totalización y sólo ve totalidades desde Ia exterioridad y ya hechas, o sea ignorando cl movimiento real de Ia historia. Y KARDINER, su concon .cpto de estructura básica de Ia personalidad, se mueve en una circularidad estática y a medio camino entre Ias instituciones primarias y Ias secundarias. (SARTRE encuentra, empero, interesantes sus investigaciones en Las Marquesas, que muestran Ia importancia de ciertas condiciones objetivas:. Ia escasez de alimentos y de mujeres origina una angustia latente en sus habitantes.) Con todo, Ia microsociología ha demostrado, con Ia Human Engineering, ser un arma eficaz en manos de los patronos y los capitalistas. Y en este sentido no sólo es verdadera sino que tiene que ser arrancada de eIlos y vuelta contra ellos. En cuanto al psícoanálísís, SARTRE sefiala que, a pesar de que los marxistas creen que el método de interpretación psicoanalítico reemplaza Ia historia por Ia naturaleza -una naturaleza reducida a Ia sexualidad-, es un método que puede ser integrado en el materialismo dialéctico. Es cierto que el psicoanálisis no tiene principios o una base teórica, y que apenas dispone de una mitología inofensiva (JuNG, FREUD). Pero es un método preocupado por establecer cómo el nino vive sus relaciones familiares en el seno de una determinada sociedad. Y sólo con él puede estudiarse hoy cómo ese nino trata de representar el rol que los adultos le imponen. Es más, sólo con él puede descubrirse cómo el hombre entero, o sea con todo el peso de Ia historia, se encuentra en el adulto. Y también cómo el hornbre se inserta en su clase social, ya que el punto de unión entre ambos está en Ia familia. El psicoanálisis remite, en el interior de una totalización dialéctica, a Ias estructuras objetivas dadas por Ias condiciones materiales y a Ia acción de Ia infancia sobre Ia vida adulta. En este último aspecto piénsese que nuestra infancia aprehende nuestra clase a través del grupo familiar, el cual acaba inscribiendo ésta en nosotros como carácter. Se desprende de todo 10 expuesto que, dentro del marxismo y con Ia ayuda del psicoanálisis, el existencialismo busca lIenar un hueco de aquél: el del hombre singular en el campo social. Este y no otro es el objeto de Ia filosofía existenciulista. Y este hombre es un individuo alienado que lucha pncicnternente contra su propia alienación. (SARTRE rechaza Ia teoria de LENINde Ia conciencia como un reflejo de Ia rea-

Iidad, entendiendo que aquélla cs aclivn: atll'1I1(\Sdo rcf'lcjar Ia realidad es también reflectante UII Ia 1ll1.,1I1I1.) PIIl'lI l'I exlstencialismo, el hornbre se caracteriza por 111 SIIIH'l'l\ci(')ll una ele acción mediante un proyecto; esto es, por lu lJII

Related Interests

10~\l'I\ hncer con 10 que han hecho de él; y esto aunquv 'li \,.,1(, ullcurulo no reconozca su objetivación, o sea el objeto o '1l1('('SO 1'1'0' ducido necesariamente por su realización de lu I'oslbll'. 1'0'" que, en cualquier caso, esta objetivación atesligulI, 11 II'IIVl'S de Ias contradicciones originales que se rcücjun eu ('lIn. dicha alienación. Para llegar hasta su objeto, el exlslellchllislllO emplea un método que es heurístico Y diferencial, UIl 11Iltlodo que enseíia de nuevo porque es, a Ia vez, regresivo y pl'ogl'l" sivo: determina progresivamente Ia biografía -si se trutu del análisis de una personaprofundizando en Ia época y vlceversa, sin integrar ambas. Ia biografía y Ia época, hasta que su desarrollo recíproco se haga por sí mismo, ponicndo UI\ término provisional en Ia búsqueda. La teoría de los conjuntos prácticos, a Ia que SARTRE dedica una gran parte de Ia Critique, busca Ia inteligibilidad ontológica de Ias manifestaciones fundamentales de Ia socialidado Esta socialidad Y aquella teoria son dialécticas, porque Ia dialéctica no es algo exterior al hombre, una ley impuesta, sino Ia razón que hace inteligible el proceso humano. social e histórico. Y además de ser Ia racionalidad histórica, Ia dialéctica es también el motor de Ia historia. Dos afirmaciones son Ia base de esta teoría: a) Ia relación fundamental del hombre con el mundo, tanto Ia naturaleza como Ios otros, es Ia escasez. Y b) 10 que originariamente es dado son Ios individuos Y los colectivos. Con respecto a Ia primera de estas afirmaciones. SARTRE, después de indicar que Ia realidad consiste en necesidades a satisfacer, explica que Ia praxis -acción, trabajoes una negación de Ia negación ya que consiste en Ia satisfacción de aquello de que se carece. La escasez (rareté) es, pues, el campo o medio (milieu) en el que se origina el conflicto social, porque Ia presencia del otro es precisamente 10 que amenaza Ia propia existencia tomo supervivencia. Pero Ia escasez también origina Ia vida social, al hacer que los hombres formen totalidades cuando reaccionan igualmente frente a aquélla. De todo ello dcrivan tanto Ia alienación Y Ia violencia -Ia escasez interiorizadacomo Ias reglas morales. Con su teoría, SARTRE estudia Ia transformación de lu so-

..;J

.

L

Related Interests

III(IS,til) ensayos sobre diversas cuestiones socialcs y polltkllS, t ruludas desde un pensamiento de izquierda no COIIIUIIIstll. MERLEAU-PONTY, antes que SARTREya hubln nl'lruuulu que (1948, 164) que «un marxismo vivo debería snlvnr 11\ IIIVl's, tigación de Ia existencia en vez de sofocarla», adoptu In dia. léctica como un pensamiento que posee varlos ccnt I'OS, sll'lI' do Ia unidad de los contrarios o el salto de 10 cuantluu lvo a 10 cualitativo manifestaciones suyas. En cuanto ul Jlsko análisis, a su juicio, ha visto Ia importancia de Ia scxuulldud, pero no que esta importancia se debe a que en Ia scxuulldnd el hombre proyecta su manera de ser respecto del mundo til' los otros, del mundo social. Y si también ha visto que todo acto tiene un sentido, tampoco ha advertido que el inconsciente única mente es una conciencia latente o implícita, debida a una percepción ambigua. A diferencia de SARTRE,para MERLEAU-PONTY, hombre el es Ia existencia de una conciencia-cuerpo. Por esto, su obra se dirige a describir este íenómeno, más que analizarlo y explicarlo. La conciencia no es pura interioridad, ni el cuerpo es una cosa, como afirma SARTRE.La conciencia actualíza Ia existencia en el mundo precisamente mediante el cuerpo, el cual es esencialmente acción o comportamiento. Con respecto a Ias nociones clásicas de 10 psíquico y 10 psicológico, Ia noción de comportamiento tiene el mérito de ser neutra, porque no se refiere ni a una cosa ni a una idea sino a una estructura o Gestalt dotada de sentido o significación. El sentido del comportamiento es comprensible a partir de Ia experiencia diaria de un cuerpo fenoménico orientado hacia Ias cosas, de Ias que no tiene de antemano Ia clave pero de Ias que lleva el proyecto. El comportamiento se da en tres niveles: en el más bajo, está aprisionado en el marco de sus condiciones naturales; en el intermedio, Ias Gestalten están basadas presumiblemente en estructuras relativamente indcpendientes de los materiales en los que se realizan; y en cl más alto, se dan formas simbólicas y con ellas aparece una conducta que expresa el estímulo para si mismo y ticndc a Ia adecuación del significante y del significado, de Ia intcución y de 10 que «intenciona», es decir que en este último 111

I t.l;.)_

()(l

PSICOLOGÍASOCIALES S MARGINADAS

PSICOLOGÍA FENOMENOLÓGICI\

207

vel, que da una nueva estructuración al anterior, el compor11I11Iientoya no tiene sólo una significación sino que él mismo l'S signifícacíón. La percepción es eI hecho fundamental del conocimiento, xicndo el mundo todo aquello que es percibido por Ia conicncia. Esta tiene Ia experiencia del otro como realidad corporal percibida, de Ia que emergen comportamientos. Un signo de Ia existencia propia y de Ia del otro es el lenguaje, el cuaI sobre todo modula ambas existencías, puesto que puede variar y amplificar tanto como se qui era Ia comunicación intercorporal. Pero en Ias relaciones con el mundo, Ia conciencia es ambigua: quiere existir en sí y a Ia vez hace que el mundo sea de ella; es decir, en cuanto a Ias relaciones interpersonales, a Ia par que encierra nuestra existencia en Ia subjetividad nos remi te al otra. MERLEAU-PONTY, analizó Ias estructuras que tanto deI pensamiento, concebido como algo más que una simple suma de elementos senslbles, como deI comportamiento, entendido también como algo más que una mera agrupación de reflejos, evolucionó acentuando el papel de 10 sensible. «Todo el enigma radica en 10 sensible», escribió en uno de sus últimos escritos (1960). Lo sensible es 10 que, sin moverse de sitio, puede estar en más de un cuerpo, de tal modo que todo el material deI mundo sensible y los demás que están cogidos en mis pensamientos, acuden cuando yo intento aprehenderme a mí mismo. . La «psicología estructural» de MERLEAU-PONTY reduce el idealismo y acusa el materialismo sartrianos. Incluye una psicología social, cuyo proceso de desarrollo quedó truncado por Ia muerte de su autor, que intenta superar Ia dicotomía de 10 individual y 10 social, no solucionada por el primer SARTRE, on Ia corporeidad y su sensibilidad como fenómenos c mediadores entre ambos aspectos de Ia realidad.

1

I
I

~

PSICOSOCIOLOGIA DE LA NECESIDAD (HelIer)

~
Graduada en filosofia, Agnes HELLER (n. 1929) fue varios nfios ayudante de LUKÁCS, ue le había dirigido su tesis doeq toral sobre una interpretación marxista deI hombre deI Renucirniento, en Ia Universidad de Budapest, su ciudad natal.

II

Por sus ideas, consideradas Iiloburgucsns Y nnt huurxistn« por un comité de expertos en cícncias sociulcs, I'lIl' npnrtudn dei Partido. Rehabilitada más tarde, trabnjó eu cl IIIS I ilu Io de Investigaciones Sociológicas de Ia Acadciulu de.' Cil'lll'IlIS húngara, hasta que su revisionismo provoco qlll' hu-rn defillilivamente apartada de toda actividad cicutf! it'1I dl' curúctor oficiaL En 1978 se exilió a Australia, donde lu lllliVl'rsidad de La Trobe (Melbourne) le había ofrecido UIl plll~sl(l en cl Departamento de Sociología, volviendo a cnscuur d('spllés de no poder hacerlo durante veinte anos, La obra de HELLER,muy abundante, se dirige ti const ru]:' una antropología social basada en Ia estructura psicosocln! deI individuo. Sus libros, pasos sucesivos hacia este objctivo, contienen varias teorías parciales en diverso estudo de construcción y desarrollo relativas a los valores (1972), Ias necesidades (1974), los instintos (1977) y los sentimicntos (1979), todas ellas dentro del marco básico de «Ia vida cotidiana», tema y título de un extenso volumen, A minâennapi élet (1970 b; vide también 1969 -en HELLER,1982~ Y 1970 a). prologado por su maestro LUKÁCS.Otros escritos suyos contienen trabajos sobre los roles, los prejuicios, etc. (1966; 1970 a). Ultimamente ha precisado numerosos aspectos de su postura teórica y práctica en el importante libra Per cambiare Ia vi ta (1980), una extensísima entrevista que le hizo el marxista italiano F. ADORNATO. (Otra larga entrevista, interesante sobre todo desde el punto de vista biográfico, se incluye en HELLER, 1982.) AIgunos de estos libros, como el dedicado a Ia revisión y desarrollo de Ia teoría de MARXsobre Ias necesidades humanas (1974), fueran prohibidos en Hungría siendo publicados en Europa occidental. Las principales influencias recibidas por HELLER se deben, además de a MARXy a LUKÁCS, HUSSERL sobre el que a ya me he referido en Ia introducción a este capítulo, y al filósofo austríaco nacionalizado inglés Ludwig WITTGENSTEIN, se pecialmente al último WITTGENSTEIN,autor de una teoría pragmática del lenguaje basada en el uso cotidiano de Ias palabras. Por 10 que se refiere a MARX,Ia postura de HELLER es crítica: reconoce que en él hay insuficiencias, ambigüedades y contradicciones, considerando empera que estas últimas se deben al hecho enriquece dor de que él experimentó Ias más diversas alternativas. Aclaremos, por otra parte, que el marxismo helleriano es antipositivista, 10 que se revela en

-

OH

PSICOLOGíASOCIALES ARGINADAS S M

PSICOLOGíAENOMENOLÓGICA F teoría conduce al cambio, el análisis sólo es considerado dos por Frankfurt aún mayor a largo cepto habermasiano

209

:-.tI crítica a ALTHUSSER decir que éste, para poder demosal t 1'0r que el marxismo es una ciencia, paga el precio muy alto

de todo positivista

consistente

en separar

los hechos

de los

valores,
lCuál es su posición sobre FREUDy el freudismo? Según HELLER,FREUD,al que califica del mayor filósofo natural de Ia época moderna, se equivoc6 al considerar que Ia civiliza" ci6n ha de pagar necesariamente el precio de Ia enfermedad; en cambio, vislumbr6 que en el individuo hay tres mundos separados, sin interacci6n orgánica, el del sentimiento o afecto (aunque FREUD10 degrada al instinto: Id), el de Ia raz6n instrumental (correspondiente al Ego) y el de Ia moralidad (el Superego). Esto aparte, el freudismo ha planteado importantes problemas que no deben infravalorarse y que no entran en contradicci6n con Ias reflexiones de MARX.Estos problemas son básicamente: 1) La importancia decisiva de Ias experíencias infantiles. 2) EI otro que habita en nosotros y que se rebela contra Ias ambiciones racionales que solemos ocultar, es decir que nuestra psique posee unos rasgos no manifestados conscientemente en nuestras relaciones personales y en su forma de pensar. HELLER considera importante Ia concepci6n de aquellos marxistas que entienden el psicoanálisis como un proceso -no limitado a Ia relación médico-enfermode aclaración o toma de .conciencia de los rasgos ocultos del carácter del individuo y de liberaci6n de Ias acciones o formas de pensamiento coaccionadas. 3) La necesidad de un censor para Ia formación completa de Ia personalidad. Y 4) el papel de Ia sexualidad en Ia vida pública. En 10 que concierne aI freudomarxismo, HELLERse refiere a Ia imposibilidad de una coincidencia entre FREUDy MARX porque sus respectivas filosofías de Ia historia son antitéticaso Sin embargo, esto no le impide considerar valiosas algunas de Ias aportaciones de los freudomarxistas, aunque en general es más bien crítica con ellos. A FROMM discute a le fondo su concepto de Ia esencia humana, que es una psicoloización de FREUD,y su teoría de Ia agresión y Ia destructividad del hombre. A MARcusE, el mantener, como ADORNO, una tcoría de Ia fetichizaci6n total dei capitalismo, que le cnndujo a ver Ia única posibilidad de transformación social l'll los marginados sin darse cuenta de que, al no tener éstos 1l11l/ltll1nrclación con Ias funciones econórnicas-sociales, su

catastrofismo Y ti Ia dl~HcsrcJ"tl<:iÓn.12n del capitalismo IlW(\UI'I> de IltlllllltMflSno por HELLERuno de los II1l'.IW·(lS n'nllzasino que prcdice que xu Imporllllll'ill será plazo. Además asume crlt il'lIl1H'lllt' l'I COIlde Ia «comunicaCÍón libre dl' dOl\lilla-

ción». Elproyecto de Agnes HELLERde una anlropoluRla sol'ial, en vías de elaboración, ha de comprender cinco estlldios o teorias ,relativas a Ias instintos, a Ias afectos Y sClltlmklltos, a 10 que llama Ia «segunda naturaleza» del hombrc, a Ias IICcesidades, y finalmente a Ia personalidad. EI cje de todos ellas es Ia tesis de que el organismo humano es conductuulmente plástico, o sea capaz de incorporarse una segunda nuturaleza. Para HELLER, Ia antropología social estudia precisamente esta segunda naturaleza del hombre, es decir no su estructur'a biológica sino su estructura psicosocial consistente en Ias relaciones interhumanas, Ia cual es un producto hist6rko que el individuo recibe, 10 que significa que éste puede ir incorporando del exterior Ias nuevas posibilidades, por supuesto tanto negativas como positivas. Las posibilidades del'individuo de incorporar a esta estructura, y a Ia conducta generada por Ia misma, Ia naturaleza humana son casi infinitas. Puede aclarar Ia concepción helleriana el destacar que, en oposici6n al esencialismo, sostiene que Ia esencia humana no es ni el punto de partida ni un núcleo inicial al cual se superponen Ias influencias sociales; por el contrario, Ia personaIidad es vista como el resultado de éstas. Se forma a través de Ia relacíén activa que el sujeto, desde el mismo momento en que nace, establece con su mundo. Expresado de otro modo: es a través de Ia vida cotidiana cómo cada hombre puede llegar a su identidad individual. La cotidianidad resulta ser, por 10 tanto el marco de Ia teoría helleriana de Ia personalidad. Según ella misma nos cuenta, 10 que le movi6 a estudiar Ia vida 'cotidiana fue, de una parte, el concepto de LuKÁcs de 10 cotidiano como Ia fuente primitiva del pensamiento -o sea del comportamientoestético y científico, y de otra parte Ia categoría husserliana del Lebenswelt, a Ia que ya me he referido. En otro aspecto, su estudio es una reacción contra HEGELy. HEIDEGGER. Contra el primero porque al afirmar que el hombre particular sólo cuenta como portador del espíritu

I

II
i

fl

J()

PSICOLOGiAS

SOCIALES

MARGINADAS

PSICOLOGiA

FENOMENOL6GJCA

211

nulvcrsal sitúa, por principio, la vida cotidiana fuera de Ia filosofia, 10 que representa darIe a és ta Ia aIienación como bjeto. Contra HEIDEGGER porque, a pesar de ser el pensador no marxista que ha analizado más agudamente Ia cotidianidad deI existente (Dasein), al sostener que éste ha sido arrojado (geworfenheit) aI mundo viene a considerar que Ia vida cotidiana es, de entrada, una vida enajenada. EI estudio de HELLER gira teóricamente alrededor de dos focos: Ia estructura de Ia personalidad, que como hemos visto es concebida psicosociaImente y en oposición aI esencialismo divisor del hombre en dos (uno sustancial y otro fenornénico), y Ias objetivaciones como marco estructural de 10 cotidiano. Metodológicamente, los detallados análisis efectuados por la investigadora húngara responden a un doble enfoque: funcional, en cuanto a Ia reIación deI pensamiento cotidiano y no cotidiano, y estructural al discutir Ia estructura deI saber -cotidiano y de Ios elementos no cotidianos de Ia misma. La vida cotidiana, dice HELLER, es eI sector de Ia vida en eI que el hombre participa con todos Ios aspectos de su personalidad o individualidad. EI hombre nace ya inserto en ella y es adulto en Ia medida en que es capaz de vivirla por sí mismo. En Ia vida cotidiana, Ias necesidades humanas se hacen conscientes al individuo como necesidades deI yo. Es un sector heterogéneo, que va desde eI trabajo hasta Ias distracciones, y cargado de alternativas y elecciones, muchas de ellas morales, que cuando son importantes significan para eI individuo elevarse por encima de Ia cotidianidad. (A esta elevación también se llega a través deI arte y Ia ciencia, que producen objetivaciones duraderas.) Normalmente, empero, el hombre actúa en ella sin profundidad ni intensidad, y de un modo espontáneo. HELLER llama Iukacsianamente objetivaciones a Ios sistemas de referencia externos a Ias actividades deI hombre, el cuaI orienta su conducta hacia ellos y plasmándolos en su actividad. Su importancia en reIación con Ia vida cotidiana reside en que és ta exige Ia socialidad, Ia cuaI depende de que cl individuo pueda apropiarse activamente de ellas. Cuanto menos alienada en Ia cotidianidad más posibIe es esta apropiación y eI hombre puede reIacionarse mayormente con Ios niveles superiores y de objetivación (Ia política, eI derecho, 1(1 rcligión, Ia fiIosofía, eI arte). Porque Ias objetivaciones se

dan en varios niveles. Especial lmportuncin ticnc, cn Ia vida cotidiana, eI primer nivel, que comprcndc Ires formas de objetivación: el mundo del uso de Ias t"OS(lS li objetos, o sea de los utensilios y sus productos, el mundo (il'1 Il'ngllllje y cl mundo de los hábitos o usos comportamcnrules. ücntro de esta última forma de objetivación cabe dcstucnr 11 tos uso» o hábitos particulares, que regulan Ia vida y lus U('C'iOIWH no sólo de Ias personas determinadas sino tarnbién dl' IlIs cluscs sociales y Ias integraciones colectivas. Como mlcmbro de una clase, el individuo no adquiere los usos y lus llmltnclones de és ta directamente sino por mediación de lus lntcgraciones colectivas, en Ias que Ias relaciones humanas St' l~S· tructuran constituyendo Ios grupos, y los valores relutlvnmente homogéneos se ordenan originando Ias comunidades. (HELLER se refiere, además, a Ios fenómenos no íntogradores -masasde los que eI hombre forma parte y en los que cs fácilmente manipulable.) Los intereses, fines, sistemas de valores e ideología de Ias diferentes integraciones son expresados en los hábitos particulares. Por ello, estos hábitos están dotados de un contenido ideológico, a diferencia de los hábitos elementales de Ia convivencia social, y son un espejo de Ia personalidad. En todo este marco estructural, en que se desarrolla Ia vida cotidiana, tíenen lugar Ias relaciones sociales constitutivas de Ia misma, consistentes en contactos sistemáticos u organizados. La base y el reflejo de estas relaciones es el contacto cotidiano en sus diferentes formas, especialmente Ia acción directa, en Ia que el otro es considerado como instrumento y como objeto, y Ia acción verbal mediante Ia comunicación, Ia discusión y Ia persuasión. Factores decisivos en Ias relaciones sociales son los afectos, orienta dores deI contacto, principalmente el amor, el odio y Ia indiferencia. Otra manifestación importante de Ias relaciones sociales es Ia colisión. Típicas colisiones cotidianas son Ia disputa entre intereses particulares, el conflicto cuya principal motivación viene dada por valores genéricos sobre todo de carácter moral, yla enemistad; a ellos hay que afiadir el idilio, entendido como Ia vida cotidiana sin conflictos, 10 que comporta una ausencia de necesidades. HELLER se ocupa también de Ias formas de comportamiento y de conocimiento más corrientes en Ia vida cotidiana, a saber, Ia imitación, Ia analogía y Ia hipergeneralización. La

'I lmltnción,

PSICOLOGíAS SOCIALES ARGINADAS M

PSICOLOGfA FENOMENOLÓGICA

213

tal como esta autora Ia entiende, comprende tanto de acciones (aprendizaje) y Ia de tipos compIejos de conducta dotados de valor y cargados ideológicamente (ro1<':5), como Ia imitación evocativa mediante el relato. La analogia, importante porque el pensamiento cotidiano tiene un carácten analógico, lleva a producir algo similar a través de Ia tipología, de los precedentes, etc. Y Ias generalizaciones cxcesivas; economizadoras de acción, ya en Ia forma de juicios preconstituidos o provisionales ya en Ia de prejuicios, en los cuales existe un interés afectivo. Si estas formas se absolutízan, imposibilitando un margen de movimiento, surge la .alienacíón de Ia vida cotidiana respecto de Ias posibilidades concretas del desarrollo específico de Ia humanidad. De ahí que Ia vida cotidiana sea Ia esfera de Ia realidad que más se presta a Ia alienación, pero no por su estructura o sea necesariamente, sino sólo en determinadas circunstancias sociales, ~ En resumen, Ia vida cotidiana es una categoría total, que media entre Ia infraestructura y Ia vida social. Es, pues, una categoría fundamental, pero no suficiente, puesto que previa y necesariarnente a ella es Ia consideración de Ia infraestructura de Ias relaciones de producción. Forman parte de Ia cotidianidad todas aquellas actividades a través de Ias cuales el hombre se reproduce a sí mismo para poder reproducir Ia sociedad, La vida cotidiana puede definirse, en consecuencia, como Ia totalidad de Ias actividades que caracterizan Ias reproducciones singulares productoras de Ia posibilidad permanente de Ia reproducción social. Pero esta definición no comprende todos 10s aspectos de este fenómeno tan cornplejo, porque Ia cotidianidad genera también y constantemente unas necesidades y unos valores nuevos. De ahí que esta categoría conceptual sea clave para Ia crítica de Ia forma de vida que es propia de Ias sociedades, tanto de Ias de carácter neocapitalista como de Ias que se desenvuelven bajo el socialismo burocrático. Lo cotidiano es el fundamento de una nueva crítica. En efecto, Ia crítica del sistema de clases, del régimen de propiedad privada o de Ia división del trabajo adquieren todo su valor y toda su profundidad cuando se realizan en el marco de Ia vida cotidiana, ya que sólo en :sta puede advertirse, en toda su dimensión, que esta vida está alienada, esto es, que impide Ia autenticidad de una existcncia individual vivida con sentido.
10

imitación

En Ia sociedad burguesa, Ias relaciones ('o!ltllllnns cada vez pierden más autenticidad. En ella, hny \lIHI cunt rudlcx-lóu cntre Ia libertad y Ia seguridad: Cuanto IlIÚS quicrcn I,CI' Ilbres tos hornbres, más tratan és tos de abandonar Iml fOl'llHlH cotidianas de vida; pero como estas formas dun N(·gllrldllcl, 111 liberarse de Ias mismas o sea de 10 tradicionnl SI' W'Ill'1'H1l neurosis. Por contra, si 10s hombres accptan lu cot lelhuro HIIl tratar de transformarlo con su personalidud, l'1l101l1'1'S I mantiene Ia seguridad, pero al precio de perder 111 111>1'1'tad (HELLER,1980). Por otra parte, 10 cotidiano, ('UIlIO lotllli dad que es, está en Ia base para una estrategia de Ia revolución total, único modo de a1canzar Ia emaneipación dei !lOIlIbre, una emancipación que permita a cada uno Ia sa!lslal'ción de sus necesidades. Detrás de esta afirmación, est(( Ia crítica al socialismo político, que limita y reduce en Ia (>1'((('tica dicha revolución a sólo Ia vida política con olvido de Ia vida cotidiana. Más allá del análisís de Ia fenomenología de Ia cotidianídad, Ia antropología helleriana comprende, ya se ha dicho, Ia investigación de Ias manifestaciones fundamentales de Ia estructura psicosocial del hombre. Tres de estas manifestaeiones cuentan ya con Ia suficiente elaboración teórica para que puedan ser expuestas aquí. Se refieren a los instintos, a Ios sentimientos y a Ias necesidades. El concepto de instinto, uno de los más ideológicos, ha sido tratado teóricamente según tres modelos explicativos diferentes: Ias teorías naturalistas, como Ia etológica y Ia freudiana, 10 interpretan como un impulso biológico; en cambio, Ias teorías ambientalistas, como Ia conductista o Ia neofreudiana, loconsideran un fenómeno universal de carácter social; por último, hay un tercer grupo, al que HELLERcalifica con Ia expresión «naturalismo de Ia teoría de Ia personalidad» y en el que incluye a MARX, FROMM, ARCUSE, ASM M LOW,etc.; el cual relaciona Ia personalidad con una eseneia humana genérica hacia Ia que tiende el hombre para así alcanzar su pleno desarrollo. Después de criticar, por parciales a Ias dos primeras corrientes, HELLERse apunta a Ia «tercera vía», sin aceptar empero Ia realidad de una esencia genérica en el individuo -posición que lleva anejo un utopismo filosóficoni que eI individuo -como defiende MASLOW- es 10 primario por contener en su interior el ser ge· nérico. Para HELLER,cada hornbre, tomado aisladamentc, no
15


Es propíedad 1982) © Frederi~, ~é. Barcelona pana). (Es-

Editorial Hispano Europea, S. A. Bori y Fontestá, 6-8. Barcelona-21 (Espana). Depósito Legal: B. 38.554-1982. ISBN: 84-255-0635-2.

PRINTED
1IIIIIIII0IIll,

IN

SPAIN

S. A. -

Ignacio Iglesias, ,26 .~ Badalona

(Barcelona)

lI\.
~'S

PSICOLOGfAS

SOCIALES

MARGINADAS

PSICOLOGiA

FENOMENOLÓGICA

215

portador de una esencia o ser genéricos, sino que Ia porrudora del género es Ia humanidad, esto es, Ia relación entre los hombres, más exactamente Ia relación deI hombre con eI mundo y consigo mismo, reIación que exige Ia apropiación activa de Ias objetivaciones mediante Ia elección entre Ios valores y Ia transformación constante de estas objetivaciones y estos valores. En rigor, el hombre nace sin instintos, pero no es una tabula rasa, escribe HELLER (1980); nace con determinados drives (impulsos y motivaciones, que junto con los reflejos incondicionados forman nuestros instintos) y con Ia conciencia de Ia necesidad de reprimirlos. Sin embargo, Ia forma que Ios reprime o deja de reprimirlos está determinada socialmente; por ejernplo, Ia orientación competitiva de una sociedad y el quantum de agresividad en Ia misma están en razón directa entre sí. En cuanto a Ios drives sociales no pueden ser considerados fuerzas represoras de Ia civilización, porque contribuyen al desarrollo de nuestra socialidad y de nuestros conocimientos. Esto enlaza con Ia «segunda naturaleza» del hombre, de Ia que habla HELLER, naturaleza surgida históricamente y que se encarna en Ia interacción actual entre 10s individuos y Ias objetivaciones así como en Ias posibilidades contenidas en el presente. La sociedad determina, de manera aún más fuerte que en 10s instintos, 10 que ha de causar un sentimiento, tanto si se trata de afectos (tristeza, alegría, rabia, mie do, etc.) como de los sentirnientos más elevados o emociones. No debe verse en esto una función represiva, pues el sistema normativo societal contribuye a Ia formación del individuo. EI análisis que hace HELLER de Ia fenomenología de los sentimientos pone de relieve Ia importancia de su naturaleza social e histórica. Sentir no es meramente una experiencia subjetiva. Es estar implicado en algo y, por 10 tanto, es también una expresión que al propio tiempo es información. En efecto, Ia expresión dcl sentimiento es una de nuestras principales fuentes de inIorrnación respecto de 10s otros. Ahora bien, como esta exprcsíón varía considerablemente según Ia sociedad, nación o estrato social, para poder movemos en el medio social lu-mos de adquirir ellenguaje de los sentimientos. Ciertamenfi" vi otro nunca es yo, siempre es un objeto para nosotros y III(IS cxactamente un otro-yo, es decir, un sujeto-objeto. Nos n-hu-lounrnos con él como sujeto-activo. Y no puede haber

rnayor alienación que Ia que llcva a relacionarse con otra persona completamente como un objeto. Scn ir cs, así, también estar implicados en el reconocimiento y cvuluución de 10s sentimientos del otro. Sin esta, 110 somos capaccs de preservarnos y a Ia vez de expandir nuestro yu. El análisis helleriano de los senlilllll!ntos nboca en una crítica social, fundamentada en Ia h:sls de que cl hombre es un ser en el que los sentimientos, e1 pCIlSIIIl1Íl'llloy Ia moralidad forman una unidad. La socicdud actual permite, sin embargo, un campo de accíón y dcturmlna un penstll11iento que producen y fijan sentimientos pari lculurcs, rcpmducicndo Ia alienación de aquélla. Esto cs, cn Ia personalidud actuaI -tal como 10 refleja el modelo pslcoanulítlcc (11Bl.l.1!R, 1980)- en vez de Ia unidad entre estos trcs mundos reina Ia escisión. La fenomenoIogía del sentimiento conducc, por lodo 10 expuesto, a una sociología en Ia que HELLER hacc UI1 intento de incursión, referido a Ia formación del mundo burgués de los sentimientos, basándose para ello en el análisis documental de diversas obras literarias. El estudio que HELLER ha realizado sobre Ias necesidades humanas es presentado por ella como Ia teoría de éstas según Ia obra de MARX. En realidad, tal investigación le lleva a esbozar su propia teoría. HELLER demuestra que el concepto de necesidad es en MARX mucho más importante de 10 que a primera vista puede parecer. Pero, a Ia par, sefiala que éste es uno de los conceptos que él emplea con menos rigor y con varios sentidos. Y tambíén que MARX no llegó a superar el punto de vista del racionalismo ilustrado en cuanto a los aspectos psicológicos de Ias necesidades del hombre. Aunque su enfoque es correcto, Ias desigualdades Y dificultades que llenan el tratamiento que hace del tema obligan a ir más allá de él. HELLER relaciona estrechamente el concepto de necesidad con Ia temática del valor: no sólo Ia necesidad es el fundamento materialista del valor, sino Ia base real que permite situarse más allá de todo idealismo ético y apropiarse de un espacio político (ROVATTI, en HELLER, 1974, trad.). El núcleo de Ia posición helleriana se encuentra en Ia afirmación de que Ia sociedad capitalista, además de generar alienación. produce tarnbién Ia consciencia de Ia misma o, 10 que es 10 mismo, unas necesidades sin Ias cuales no podría funcionar Ia estructura del capitalismo. El movimiento estudiantil, el
í

li,

PSICOLOGfAS SOCIALES MARGINADAS

PSICOLOGfAENOMENOLÓGICA F

217

movlmlcnto de Ias comunas, Ia problemática de Ia juventud, .tcétcra, son manifestaciones de este fenómeno. Dichas necesidadcs son necesidades radicales, es decir, unas necesidadcs que nacen en el capitalismo, como consecuencia deI desarrollo de Ia sociedad civil, pero, y esto es 10 que Ias caracteriza, no pueden ser satisfechas dentro de los límites de Ia misma (HELLER,1980). Se trata, en consecuencia, de unas neesidades subversivas en tanto que están dirigi das a transformar radicalmente el sistema de vida social y político burgués. Son factores de superación del capitalismo, ya que su satisfacción exige una sociedad de productores asociados sin Ia cual no es posible maximizar Ia humanización de Ias necesidades, humanización en Ia que es central el hecho de que el objeto más elevado de Ia necesidad humana es el otro.· Según HELLER, esta teoría de Ias necesidades radicales es esencial para superar Ia contradicción entre Ias dos proposiciones fundamentales de MARXde que el proletariado es el sujeto de Ia revolución y que el desarrollo de Ias fuerzas productivas conduce necesariamente a superar Ia sociedad capitalista. Porque se desprende de dicha teoría que todos los estratos que experimentan aquellas necesidades pueden convertirse en sujetos de Ia transformación revolucionaria. Agnes HELLERdefiende un marxismo pluralista y crítico. Fiel indicador del interés que el mismo ha despertado es el expresivo dato de que, a pesar de 10 reciente de toda su obra, Ia mayoría de sus libros están traducidos a Ias lenguas más importantes, incluido el japonés. Sus críticas tienen el interés y Ia virtud de ser casi siempre muy matizadas y sobre todo, en 10 posible, constructivaso De los marxistas formados en el Este europeo es indudablemente uno de los pensadores que mejor conoce el marxismo occidental actual en sus diferentes versiones. Como ejemplo de ello y por 10 que tiene de inforrriación acerca de Ia postura que HELLER adopta frente a SARTRErecordemos que, pese a Ias grandes diferencias separan a ambos, declara (1980) que L'être et le neant introdujo el problema fundamental de Ia subjetividad activa y el problema de Ia liberrncl, y que en Ia Critique SARTREno sólo buscó Ia relación cxlstcntc entre Ia totalidad social y el sujeto sino que, meritoriamente, dejó de concebir esa totalidad como inevitable1111'111(' negativa considerándola en el interior de un proceso 111111(\('1 lco. Es más, llega a afirmar que SARTREfue en reali-

dad quien situó el problema de Ias necesidades humanas como cuestión central dcl cstudío filosófico. Por contra, HuLLERsefiala resueltamcntc que, en cl plano de Ia praxis, SARTRE se equivocó al defender Ia víolcncla para liherar aI hombre del Tercer mundo, porque olvidó preguntarse qué clasc de personalidad se formaria de este modo y COIII rn quicn este hombre podría luego utilizar su viotcnclu. Ouizás el punto nodal de Ias difen.:ncias entre III\Ll.BRY SARTRE está en su discrepante noción de Ia llbrrtud hUllwna. Ciertamente HELLER(cfr. 1982) ha escrito que cI II011lbre cs completamente libre, pcro esta afirmación se rcí'lcre li lu capacidad que tiene el ser humano para elaborar un sistcmu de necesidades totalmente nuevo a partir de Ias pn:eolldiciol1es biológicas. (Sin este radicalismo, Ia tesis de Ia capacidad de generar necesidades nuevas Ia hemos encontrado ya formulada por LEÓNTIEV:capo 2.) En cambio, frente al caráctcr absoluto que Ia libertad de elección tiene en SARTRI.!, sosliene HELLER (1980) que el hornbre dispone siempre de varias alternativas Y posee una autonomía de elección, porque nucstras acciones surgen de nosotros mismos, pero que esta autonomía es relativa ya que los límites de Ia elección están definidos no sólo por cada sistema normativo sino también por cada situación social concreta. El enfoque helleriano de Ia vida cotidiana se inspira en el concepto de Ia cotidianidad de LUKÁCS, egún ella rnisma s indica. Pero Ia presentación por aquél del principal libro de su ex-alumna acusa también una influencia de ésta sobre él. Lo que LUKÁCS escribe en dicha presentación es Ia muestra palpable de ello. Pero además Ias palabras de LUKÁCS son in;teresantes porque ac1aran el alcance y Ia importancia reales de Ia investigación de HELLER.En resumen, el iniciador de Ia escuela de Budapest dice que Ias ciencias sociales desprecian a menudo esta zona intermedia concreta que es Ia actividad cotidiana, en Ia que se encuentra el nexo real, porque es una zona considerada un mundo meramente empírico que en cuanto tal no es digno de un análisis científico en profundidad. Pero sólo a través de Ia mediación de esta zona pueden ser científicamente comprendidas Ias interrelaciones Y Ias interacciones que se dan entre el mundo económico-social y Ia vida humana. Si no estudiásemos el significado de estas interrelaciones e interacciones precisamente en Ia vida cotidiana, esto es en el teatro real de su resolución, nunca po-

r
18

PSICOLOGiAS SOCIALES MARGINADAS

PSICOLOGiA FENOMENOLÓGICA

219

I

ddamos comprender de una forma correcta 105procesos que Ilcncn lugar en Ia realidad. La vida cotidiana aparece como In base de todas Ias reacciones espontáneas de los hombres a su ambiente social, base que a menudo parece actuar de una forma coactiva. Así, quien quiera comprender Ia génesís histórico social real de estas reacciones está obligado a investigar con precisión esta zona dei ser. Dada Ia universalidad extensiva de 10 cotidiano, Ia sociedad -concluye LuKÁCS-,sólo puede ser comprendida en su totalidad y en su dinámica evolutiva cuando se está en condiciones de entender Ia vida cotidana en toda su heterogeneidad universal. Tarnbíén LEFEBVRE está presente, aunque más por reacción que por acción -recuérdese, por ejemplo, que para él (1946), HUSSERLs el más monstruoso de los hombres teórie cos- en Ia concepción que HELLER tiene de 10 cotidiano. Y MARCUSE, cuya obra -no exenta de Ia impronta fenomenológica- ha dejado, en HELLER una huella mucho más profunda de 10 que posiblemente ella desea, si bien el rechazo dei elemento hedonista establece una diferencia fundamental entre su teoría y Ia marcusiana. Ya el informe evacuado en el ano 1973 por Ia comisión condenatoria de sus escritos y de los de sus compafieros de Escuela, comisión que ya se ha citado al comienzo dei apartado, hizo hincapié en tal influencia. EI alcance de Ia misma ha sido explicitado por ROVATTI (en HELLER, 1974 trad.) al escribir que en HELLER hay una exigencia revolucionaria de una reestructuración global de Ia vida cotidiana, no limitable a Ia humanización dei trabajo productivo, que tiene claras resonancias marcusianas ya que no es sino una exigencia política de un nuevo modo de vida. Dejando aparte a quienes no comulgan con el pluralismo y el criticismo de HELLER, marxismo que ésta defiende ha el sido tachado de excesivamente eticista. Y en este sentido, hay que reconocer que ciertamente Ia perspectiva axiológica, heredada de LUKÁCS, caracteriza fuertemente el conjunto de su obra, dotando a ésta de una dimensión ética muy acusada que, en algunos momentos, recuerda Ias preocupaciones frommianas al respecto. En un plano más particularista, el trabajo de HELLER que h(\ suscitado quizá más críticas sea su teoría de Ias necesidado/;. En su entrevista con ella (1980), ADoRNATO menciona VlIl'lllS objeciones dirigidas directamente contra esta teoría, 011 [evkmcs a Ias que HELLER procura dar cumplida respues-

ta. Entre tales objeciones está Ia de aquellos que consideran que es una teoría que exalta el espontaneísmo, 10 cual no es negado por ella. Curiosamente, hay también una doble acusación contradictoria: para unos, Ia teoría helleriana excluye del ámbito de Ias necesidades a todo juicio de valor y da una interpretación naturalista de éstas que acepta cualquier aspiración -HELLER asume esto último- y que no permite criticar el sistema de inducción de necesidades; en cambio, para otros, es una teoría que otorga un peso excesivo al juicio de valor, ya que Ia investigadora húngara pasa de Ia teoría de 10s sentimientos a aquella otra teoría sin renunciar al concepto de valor. El comentario de HELLER que, efeces tivamente, tal paso es un problema que todavía no ha resuelto. Más específicamente, se ha discutido desde varios ángulos su concepto de Ias necesidades radicales. No carece de base Ia opinión de quienes arguyen contra el mismo que Ia tcoría que origina es negador a de Ia racionalidad y del desarrollo humanos. Aquí Ia réplica de HELLER ambígua. trasladando es y reduciendo Ia cuestión de Ia racionalidad a una cuestión de procedimiento en el comporta-interhumano. Otro sector crítico entiende que Ias llamadas por HELLER necesidades radicales no son sino aquellas necesidades que no pueden ser satisfechas en el marco institucional de Ia democracia formal. Pero, para HELLER, recisamente Ia democracia es Ia p condición preliminar, aunque no suficiente, para que dichas necesidades puedan ser satisfechas. AI enjuiciar Ia obra helleriana debe tenerse presente, ante todo, que se encuentra en plena fase de desarrollo Y que en varios de sus ámbitos, como es el caso de Ia teoría de Ias necesidades, aún no está elaborada. Dicho esto, forzoso es reconocerle por de pronto a esta teoría que ha ofrecido una lectura inédita de MARX que pone al descubierto Ia importancia que el concepto de necesidad tiene en su pensamiento. Y en segundo lugar, que el potencial crítico que posee el concepto de Ias necesidades radicales, le hace acreedor de una mayor profundización. Además de este concepto, y aparte de Ia teoría de Ias necesidades, HELLER aporta a Ia psicología social varios elementos de gran interés. EI concepto de Ia segunda naturaIeza dei hombre y, en relación con ésta, Ia perspectiva posibilista de Ia potencialidad humana, perspectiva que no implica Ia renuncia de Ia trascendencia de Ias

..•

()

PSICOLOGfAS SOCIALES ARGINADAS M

condiciones materiales e infraestructurales; Ia consideración lu 10 cotidiano como un fenómeno total, cuya transforma.ión cs necesaria si se quiere transformar al hombre; Ia concpción deI otro como sujeto-activo, en respuesta tácita al imposible «encuentro», por objetivante y por 10 tanto alienador, sartriano; he ahí algunas de Ias más sugestivas aportaciones de HELLER.Y aI hablar de sus méritos no puede omitirse, en otro orden de cosas, Ia finura de sus análisis, llenos de ricos matices descriptivos, que llegan hasta Ia interpretación explicatíva, aspecto del que apenas ha podido quedar constancia en Ia anterior exposición de su teoría. Y aún habría que afíadir el notable esfuerzo de sistematización y formalización conceptual, constante en toda su obra, 10 que Ia diferencia de otras de temática más o menos coincidente (MARcusE, LEFEBVRE). Por supuesto, desde nuestra perspectiva, 10 más sugestivo de Ia antropologia crítica de Agnes HELLERes el lugar privilegiado que en aquélla ocupa el fenómeno psicosocial. Esto conecta con Ia observación, quizá menos precisa, de ADORNATO (loe. cit.) de que Ia contribución más original al marxismo contemporáneo hecha por HELLERconsiste en colocar en eI centro de Ia refIexión general Ia temática del individuo. Otro aspecto, en relación con 10 mismo, es Ia pretensión helleriana de ensayar con su antropología el difícil encuentro entre el nivel histórico y el nivel teórico general, encuentro que aI menos un sector deI marxismo contemporáneo (por ejemplo, SARTRE) a planteado como su principal objetivo. EI que esta h antropología se mueva dentro del marxismo, acrecienta eI interés del proyecto -serio, honesto y prometedorde HELLER.Porque, con palabras de SACRISTÁN HELLER,1970a), (en tal como ella ensefia claramente, el marxismo y Ia ciencia social académica (burguesa) no son dos modos de hacer 10 mismo: Ia diferencia entre aquél y ésta no reside en que dan diferentes respuestas a unas mismas preguntas sino en el hecho de que formuIan unas preguntas diferentes.

Unas reflexiones finales
EI panorama desplegado en Ias anteriores páginas muestra una pluralidad de teorías que contienen una psicologia social totalmente distinta a Ia que impera hoy en Occidente. Ni Ias cuestiones que plantean ni el tratamiento dado a Ias mismas coinciden con Ios de esta última. Estamos, pues, ante otra psicología social, cuya existencia revela que sufrimos aún los efectos de Ia polaridad histórica que siguió a SAINT-SIMON. efecto, esa psicología soEn cial responde a los rasgos de Ia línea de MARXen Ia ciencia social. Frente a Ia comtiana, aquella línea está centrada no en el orden, sino en el conflícto, no en Ia armonía supres ora de Ia lucha sino en Ia lucha por Ia arrnonía, en el cambio social en vez de en Ia reproducción, en Ia transformación del hombre en vez de en su adaptación. Y todo ello conduce a una psicología social orientada hacia 10 concreto (en último término a una teorización de 10 concreto) en lugar de 10 abstracto. En consecuencia, más hacia el análisis de los aspectos cualitativos que de los cuantitativos de Ia realidad. Y que busca el conocimiento crítico frente al dogmático; es decir, a un conocimiento basado en Ia denuncia en vez de en Ia sumisión. Las psicologías sociales así enmarcadas no son sino el desarrollo plural de una misma concepción, que afecta a todas Ias ciencias humanas, Ia cual presenta tendencialmente tres características básicas estrechamente interrelacionadas. La tendencia más general es el antropologismo humanisia. En

8
Psicología fenomenológica y materialismo histórico
~
MARXISMO Y FENOMENOLOGIA

La alianza MARX-FREUD ha sido, como ensefían 10s capítulos anteriores, enormemente fructífera. Pero no es el único intento de unión para llegar a construir, desde el pensarment o de MARX, una teoría psicológica social del hombre. Las insuíiciencias de dicho pensamiento para lograr tal objetivo :-,c han procurado complementar también desde otra perspcctiva, Ia de Ia fenornenología, Por ello, no debe extrafiar el ver reunidos en este capítulo a dos nombres tan distintos 1111110 los del filósofo f~nc~~ .J:~an-Paul ~'!!!l y Ia investi/:1Ic1ora social ~ê@ra A,gges 'HiLr..LEll... EI punto de enlace de 11respectiva obra está ~omún neomarxismo fenomenoIIIHleO. En ambos casos, esa obra contiene una importante l''''ll'osociología. P.11Ia relación marxismo-fenomenol0 ía late necesariamen1\ 1l11i1 psico <?gla social. n e ecto, el mterés por o social ulu-untc al marxismo y Ia orientación psicológica consust 1111 a Ia fenomenología illl tenían que conducir tarde o tem1'111110,111ntrar en contacto, al enfoque psicosociaI de Ia reae '''.11111,I\:-,It' enfoque conduce a Un anáhsis de dobIe perspecIh'lI I/tll' I'il' caracteriza, entre otras cosas, Ror su orientación v 1011I:'11:111. l'orquc Sibien es cierto que Ia fenomenología proílllO 111111~i<:(llogía marcadamente p especulativa en 10 social '0'1111'1 l'M·, por cjcmplo, Ia guinta meditaciól~ cartesiana d Ili. ·,111/1l'·os» de HUSSERL, 1929-, al yuxtaponerse o al mar-

ti

l!l

PSICOLOGfASOCIALES S MARGINADAS

PSICOLOGfAENOMENOLÓGICA F

183

l

I

(I

xisrno el análisis fenomenológico se dirige hacia situaciones colectivas específicas aprehendidas dentro del marco del materialismo histórico. Las relaciones entre el marxismo y Ia fenornenología, como Ias de esta última con Ia psicología (DRÜE, 1963; PINILLOS, 1971), no están exentas de problemas. Sin entrar a fondo en esta cuestión, Ia fenomenología husserliana entendida como Ia filosofía deI idealismo trascendental no parece ser conciliable, por Ia componente idealista que lleva, con el marxismo. Así 10 han entendido, entre otros, NAvILLE (1947), DESANTI (1963) y en general todo el marxis~ ortodoxo. No comparte esta opinión el"fiarXíSa "tÍêtnamita de formación francesa TRÂN-Duc-THAO (1951), decidido defensor de Ia aproximación de ambas corri entes por Ias ventajas que a su juicio comporta. Para él, Ia fen0IE.enolo~!iene eLpérito de ~~r.. ~gÜi.J,)1.~do._el_valoL.sI~.odas Ias significaciones de t Ia ~i§.~e.!J.ç1g.!m_tn.agª y de establecer Ia auto~~Il1ía de l~ sup~res~rllcturªs, esencial par~--1~:-:çO.illnIT.õSí6n,de Ia .lJ..istoria como el movimiento de Ias fuerzas productoras. En congruencia con esto, THAOha defendido el ~empleo en Ia investigación marxista de 'los análisis fenomenológicos, referentes' a Ia cqpCíe[~ia~"i?ara põdermre-rp.r~:té!fJa ~.!a~ión d~alé~!!c_q" ntre e Ia con~~~!1sia, como fuente de Ias sobreestructuras, .Y.lê....iJ11raestruc!.~~_~çonójJ:lica a._"~ .9.1!.e.uquélla está.víncnlada en últiIJ1ª...ins.tan,cia. En cambio, THAO(1977) rechaza el psicoanálisis aunque no el rico material de datos objetivos acumulado por él. La razón de este rechazo es que, en S1L<2J2iFiQnJJa...Q!:?ra de FJ.w.yD.~stá se.~a..9.fl.E.~.q,Ii:.QJp.gía_cl.~_~1,!._~.p-QÇa -el biologismo Esicológico -L~U9çiolog!~m.9.....slu!lcl1c;:irDi_:mo-, 10 cual Ia incapacita para comprender Ia vida humana en su esencia real como esencia social, verdadero fundamento deI psiquismo individual. Por e110, sólo el materialismo histórico, al desarrollar Ia teoría de Ias formas histórico sociales de lu individualidad, puede interpretar de una forma correcta cl material psicoanalítico. De un modo más general, Ia profesora neoyorquina Ro lyn W. BOLOGH(1979) ha intentado mostrar que el méw'th de teorización de MARXrespon51e_.-ª-...Yllilfel)..9.E.1~gologíadlu Iéçjica, a través de Ia cual pueden ser analizados el lenguu] y el conocimiento, así como Ias relaciones sociales y Ias pr ricas de Ia vida cotidiana. En realidad, MARXy HUSSERLtienen aI menos en com

Ia pretensión de convertir Ia filosofía en una ciencia estricta y Ia crítica deI conocimiento ideológico (cfr. para esto último BOEHM,1958). Ahora bien Ia posibilidad de una relación compatible y aÚD complementaria entre el marxismo y Ia fcnomenología depende en gran medida de hasta qué punto esta última como método derivado de una filosofía deI conocimiento puro puede ser desprendida de tal filosofía. Y aún más, depende también de que se considere que Ia flllQjé metódica no áesarra~~QJZQ~a...rn~~1}lLªLiJJ,.v:~_~ tjgª_d.,QJ::a~là realidad. Las aportaciones de SARTREy de HELLER comparten, más tácita que expresarnente, tales puntos de vista. En nuestra temática y dejando aparte el caso de SARTRE, el sector más importante de 12enetración fenQm __ .ca en cl campo marxista se encuentra en Ia obra d UKÁCS sus seguidores. Se trãta de una penetración SQlapa en muchos casos tímida pero que repercute enormemente en el conocimieDtõ que genera, al mostrar una especial sensibilidad hacia Ia problemática psicosocial. EI pensador marxista húngaro....§xfu:g:y.J UKÁC§.. .• (1885}9Z1), formado en Alemania donde rue alumno de Max WEBERy cuyo papel en Ia génesis de Ia Escuela de Frankfurt yanemos visto, siempre mantuvo una ictitud relativamente respetuosa hacia HUSS!lRL,a diferencia( de Ia que tuvo con sus continua dores (SCHELER, EIDEGGER, H prirner SARTRE)a.l.9L9ue at~~é....ª~!E~~La_.~ia~ac:I<:l (cfr. 11)48, 1953). Entre 1907 y 1914, LUKÁCSestu~muy influi~ por :aº§..~L, a través de Nikolai HARTMANN. aunque desY pués evolucionó hacia Ia dialéctica hege1íaíiã; aquella influen, 111 quedó latente en él. Probablemente no es ajeno a Ia mis11111 cl énfasis que puso en Ias categorías de Ia esencia y el 1"lu'>rl1eno,aunque procuró contemplarlas y valorarlas según LI versión que de Ias mismas presenta Ia dialéctica materia11 •• 111. Ya en Die Theorie des Romans (1916) se basó en 6uena 1,,11 li' cn cllas Pãiã" esboza~ ....§!L-§.oría e,stética, manteniendo '11"' 1'1 análisis literario no debe quedarse ~D.-eL.p~ro fenó1111 1111, Y con ambas categorías construyó el"-.,fOnCe~de l-ª 1111. 11 Iti ml) como perspectiva metodológica illhê"fênt ~ penIlId,'lllo de Mi\RX-LUKÁCS olvida pues Ia raÍz saint-simonia1.1 dl'l ('()Ilccptoen su famoso y polémico libro dedicado I Id" I,'lnl'iol1cs entre Ia historia y Ia conciencia de clase (1923), (111111) vemos. cl ingrediente fenomenológico del pensamien'li 111111 'dllllO, adcmás de estar por el historicismo de HEGEL 111'" 1'1'1111 <Iv éstc que de HUSSERL,queda totalmente subor-

I

184

PSICOLOGiASOCIALES S MARGINADAS

PSICOLOGfAENOMENOLÚGICA F

185

dinado al marxismo en el aspecto ideológico. Por esto, Ia posición de LUKÁCS fácticamente es matizada. De Ia fenomenoIogía rechaza Ia filosofía, noeI método analítico. EI alcance de esto se observa en su crítica a Ia intuición. Según él (1948), ésta debe ser rechazada como instrumento independiente deI pensamiento discursivo y destinado a Ia comprensión de verdades superiores. En ese aspecto, Ia intuición es el bastión de Ia filosofía imperialista del irracionalismo. Pero Ia intuicíón, que psicológicamente consiste en Ia brusca entrada en Ia conciencia de un proceso de reflexíón hasta entonces subconsciente, no es 10 contrario sino el complemento necesario del pensamiento discursivo. Aunque su ernpleo no puede ser nunca un criterio de verdad, afiade LUKÁCS, todo pensamiento científico -estricto, diría HUSSERL- debe tener como primera misión Ia de integrar tal proceso en su propio sistema racional. Aparte de su influencia general en el marxismo occidental, LUKÁCS fue el maestro de Ia llamada Escuela marxista de Budape~(M. VAJDA, . HEGEDÜS,G. MÁRKUS, . HELLER,etc.), A A con ramificaciones exteriores importantes como en el checo Karel Kosíc. Una de Ias características de Ia citada escuela es su fuerte inclinación antropológica y social -tomando ambos términos en su significación más literal-, inclinación que se encuentra en el marxismo de LUKÁCS cada vez más acusada. Recordemos que dedicó su último libro (1971) especificamente a Ia ontología del ser social. Kostc (1963) ha llevado hasta sus últimas consecuencias el concepto de totalidad Iukacsiano, haciendo del mismo Ia categoría específica deI marxismo. Adernás de enfrentarss a Ia Teoría Crítica, porque suprime Ia filosofía transformándola en teoría social, critica a SARTREen los términos que veremos más adelante. En cambio, considera que HUSSERLha escrito una de Ias obras más destacadas de Ios pensadores de Ia primera mitad deI siglo xx, Die Krisis der europaische Wis-

Si Kosfc desarrolla el concepto de totalidad, HEI.LERa partir también del mismo va a desarrollar otro concepto lukacsiano, el concepto de Ia vida cotidiana, dotándole de un rico contenidó y enlazándolo con una teoría de Ias necesidades dcl hombre cuyos fundamentos localiza en Ia obra de MARX.Ya tendremos ocasión de referirnos a Ia concepción de Ia cotídianidad de LUKÁCS. 0r de pronto, interesa sefialar que esta P concepción es Ia que inspira a HELLERuna teoría psicosocial muy prolífica en análisis fenornenológicos, pues no es en vano que considera a HUSSERLuno de los mayores filósofos dei si-

glo xx.
La t~ría de HELLERes muy distinta a Ia de SARTRE.Por Ia diferente concepción que ambos tienen dei marxismo y.por Ia procedencia de su respectiva fenomenología. EI caso de SARTREes claro en este último aspecto, puesto que parte explícitamente deI análisis fenomenológico recibido directamente de HUSSERL.En SARTREpredomina desde el comienzo Ia tradición BRENTANo-HuSSERL. Como es sabido, ya en BRUNIANO lã intenciõ"n~lidad es Ia clave dei análisis de todo acto o proceso psíquico. También en HUSSERL, cl cual subraya \ kantianamente que Ias cosas son, ante todo, un objeto de con~ncia. Y es en este sentido como puede ser aprehendido el Lebenswelt o «mundo vivido» antes de toda reflexión, pues este mundo las cosas nos dan y por 10 tanto pueden ser intuidas. Como veremos, e1 citado concepto husserliano es precisamente uno de los puntos de partida dei análisis que efectúa HELLERde Ia vida cotidiana. A diferencia de SARIRE, HELLER recurre al análisis feno- \ menológico de manera i~!9.!ª y habiendo recibido el método a través déLuKÁCS: Además, en Ia autora húngara, Ia fenomenología sin dejar de ser husserliana es también tribUtariã de HEGEL, 10 que no es óbice para que aquélla critique a éste en otros aspectos. EI resultado es que, er.; I!~~EF, fenomenoIogía también es el instrumento de una reflexión ra~incaralnãdã en Ia "líistorla. '--otrõ pÜllTori.'illdameiíi:al-ae discrepancia entre SARTREy HELLER conSIsteen que eu el primero están presentes elementos freudianos, elementos que sin ser deI todo desprcciados están ausentes en Ia segunda. iPuede hablarse, pucs, de freudomarxismo en SARIRE? En principio, entendido cl freudomarxismo en un sentido amplio, como hemos hccho en el capítulo precedente, Ia respuesta es afirmativa. Sin em

1

eu

se

II senchaften

und die transzenâentate

Phanomenologie

(1936)

-que trata del problema del antagonismo científico que opone un compromiso en Ia dimensión de una filosofía científica a todas Ias actividades que responden a Ios intereses constítutivos de Ia vida natural y normal de los hombres en el mundo-, porque en esta obra HUSSERL pone al descubierto el despertar de Ia conciencia democrática y ta defensa de Ia .razón ante Ia amenaza del fascismo. '

lHo

PSICOLOGiASOCIALES S MARGINADAS

PSICOLOGÍA FENOMENOLócrCA

187

hnrgo, en SARTREIa conjunción de FREUDy MARXes muy débil sicndo en cambio relevante Ia conexión entre MARX y I rUSSERL. Es más, incluso es discutible si puede ha6Iãrse realmente de una conjunción entre FREUD y MARX, ya que ambos aparecen menos simultáneamente que sucesivamente cn Ia obra sartriana. ; Otra divergencia entre SARTREy HELLERse debe a Ia vinculación del marxismo de SARTREcon su filosofía existencial, filosofía que es claramente rechazada por HELLER.Una de Ias consecuencias de esto es que cada uno analíza Ia realidad social humana desde una perspectiva opuesta, que en, SARTRE viene dada por Ia libertad y en HELLERpor Ia necesidad.

PSICOSOCIOLOGIA DE LA LIBERTAD (Sartre)

~

Jean-Paul SARTRE(1905-1980) estudia filosofía y se dedica a Ia ensefianza de Ia misma en el Lycée. Destinado el afio 1934 al Institut Français de Berlín, donde sucede a Raymond ARON,estudia y profundiza a HUSSERLy a HEIDEGGER. Ya en sus primeros escritos se ocupa de cuestiones psicológicas como Ia trascendencia del Ego, Ia irnaginacíón, 10 imaginarío y más tarde Ias emociones, siernpre con una orienta. ción fenomenológica y materialista que va a ser característica de toda su obra. En plena guerra mundial publica L'être et le neant (1943), donde desarrolla una ontología, más alIá de Ia filosofía existencial del HEIDEGGERdel Sein unâ Zeit, que incluye una teoría psicológica conectada con el psícoanálisis freudiano. Con este libro, cuya temática existencialista había ya anunciado en varias novelas a fines de Ios treinta (sobre todo en La nausée, 1938), culmina el lIamado primer SARTRE. _ y funda (1946) a convertirse en una revista muy influyente entre Ia intelectualidad de izquierdas. Después de una etapa de progresivo engagement político, del que son expresión numerosos ensayos en Ios que aborda entre otros temas sus relaciones con Ios comunisIas (polemiza con el PCF, COn el que tiene grandes afinidaCon Ia posguerra, abandona Ia ensefianza

Les Temps Modernes, que pasa rápidamente

des y grandes diferencias, 110 llcgunclo IIUIICII !I nf'lliarsc al mismo), Ia cuestión judía, 10s lH'gl'OS, d coloulnllsmo, ctc., y varias obras narrativas y sobre lodo dl' Il'IlII'O, VII ti proximándose a MARX,al que ya había lctdo sill illll'l'l:sill'll' aios veinte afios. Escribe un importante csludk}, ()//i'S!iO/lS de méthode ~ aparecido primero cn polaco ('011 (,I significativo título ~(entialis1J!:.!:.. et marxismo y !leio s(,tJllido en francés considerablemente modificado, que IIIIIIIKIII'II 01 ra etapa en Ia que pretenderá integrar ambas tt'lHklll'lns y eu consecuencia combinar el análisis fenomcnológko con Ia dluIécticg, Poco después, pl16lica Critiqüe de ia rolsou dlal/'/'I ique (1960), otro voluminoso libro que constituyc (dos l'undumentos críticos» de Ias Ouestions, Ias cuales incluye ai comienzo deI volumen. En él, dice abordar una sola cucstlón: si tenemos Ios medios necesarios para constituir una antropología estructural e histórica. Y para contestarla, prcscutu los fundamentos de Ia socioIogía y de Ia historia. No puede exponerse Ia teoría psicosocial de SARTRLl in s antes conocer, aunque sea muy esquemáticamente, Ias principaIes coordenadas de su ontología. Esta diferencia tres modós deser,- que son denominados de uriá;nane~; característica de lã filosofía de Ia existencia: el ser-en-sí, elser-para-sí el ser~E.ara-otros. Aunque 'los dos últimos modos son exclusivõS áe1aêx~~ncia lw_m~l1é!,ésta también participa como cuerpo deI primer modo:-Er?~r-e!].s,í (materia en sentido amplio) es 10 que es; coincide consigo mismo. En cambio, el ~l2,.ara-sí (Ia conciencia de Ia existencia) es 10 que no es (conciencia siempre de algo distinto a ella misma) y no es 10 que es, ya que está siempre creándose. Este modo del ser consiste en Ia nada ontoIógica. La nada entra, por 10 tanto, en el mundo con el hombre; de ahí Ia neantisation. En efecto, nuestra existencia no es al comienzo ni siquiera un ego, sino que va definiéndose e identificándose aI ir existiendo. Por esto, el jiostulado fiiridamental" dêrexistenclalÍsmo sartriano dice que Ia existencia precede a Ia esencia (1946) y no al revés, como creía Ia filosofía tradicional. Para especificar más este importante punto: Ia existencia del hombre va generando su esencia como individuo humano al ir decidiendo, ai ir eligiendo con sus acciones, ai ir usando de su nada. Esta se manifiesta, pues, como libertad. EI hornbre, al decidir, proyecta sus posibilidades. Pero tiene que decidir forzosamcnto y por sí solo, librernente, el sentido de su existencia. Está,

IHH

PSICOLOGÍASOCIALES S MARGINADAS

PSICOLOGiA FENOMENOLÓG ICA
í

189

~

dkho con otras palabras, condenado a Ia libertado Y esta Ie 11I1t'<..! su existencia con angustia, con náusea. Sin embarvivir go, cl mal radical del hombre no reside en este hecho. El pro1>1<..!lUa fondo está en Ia negación de Ia libertado Veamos de dónde radica este mal, dicha negación. La teoría social de SARTREestá contenida en el último de Ias tresmodos de ser mencionados; el ~r-para-otros. Aunque el hombre ha de decidir por sí solo su proyecto orig.inal de ser, no~ s910. Hay modos de concienéia que nos remiten aIos otros; por ejernplo, Ia vergüenza, en tanto que es avergonzarse ante alguien. Mi relación con los otros constituye el tercer modo de ser, al que SARTREdedica toda Ia tercera parte de L' être et le neant. En esa relación, uno se constituye s.0~o ai co~rtir al otro en objeto. SARTRE, ara mosp tràr-esto, haee un análisis fenomenológico de Ia «mirada». Cuando otro me mira, Jl'íe"rêVela que esün ser-para-sí. 'Pero con su mirada, el ~ juzga no en mis posibilidades sino en 10 que soy. Cón ello, me reduce a un ser-en-sí (objeto). Y viceversa, si soy yo que Ie miro a él. La mirada de otro, por consiguiente, nos esclaviza y nuestro mirar nos convierte en amos poderosos. Este fenômeno revela que Ia relacíon :Q.uman<Lestá impregnada de Ia lucba por J;!oseerJa ~d dei .9tro. YeSto, tanto en Ias relaciones que objetivan aI otro (como el amor, el masoquismo o elIenguaje) como en Ias que tratan de adueiíarse de él como sujeto (como el odio, el sadismo, el deseo o Ia indiferencia). El~ntido orig~~-L ~l ser-para-otros es, pues, el conflicto. Y el mal, en última instancia, reside en el otro-«<eI infíerno son Ios otros», hace decir SARTREa Garcin, un personaje de su obra teatral Huis elos, 1944), porque el otro es el que niega nuestra existencia. SARTREve en el psicoanálisis un método válido para analízar Ia existencia; esto es, para descubrir el proyecto de ser ele un individuo. Pero su interpretación del psicoanálisis se aleja de FREUDen puntos fundamentales. Objeta ai psicoanálisis «empírico» de éste el que considera ai hombre como una suma de pulsiones y no como una totalidad. Además, SARTRE rcchaza el inconsciente, como consecuencia de identificar el xujcto con Ia conciencia. Y sustituye Ia idea de Ia censura p()r Ia de Ia mauvaise foi, es decir, por el mentirse uno a sí 11I1~1l1() para encubrir el erro r o 10 desagradable. Considera I/IH' ('I fonól11eno fundamental no es Ia líbido sino el proyec111 dt' Her do cada individuo; Ia sexualidad, empero, continúa

siendo una dimensión importante, pucs o que t'S una cstructura ontológica necesaria do nucstro St'rpnI'lHIII'OS. Así entendido eI psicoanálisis, SII ohJt'i ivu (:11 descif'rar una intencionalidad o sentido, Ia lollllldlld di-l Indivíduo. Y-esto es EosiblepOrque, Em cada uno de NIISlIelos, ('I lndividuo expresa ~ totalidad, Est~s, Ia condur!u, ('111111110 que es eIección, c~ne la_elección original, l'I pi'IIYI'(:lo dt' Sl'1' qÜ$);._caoãun...oelige a través de su libcrtnd, P,'ro 111 I'OIlIiI'II<..! simbólicamente, porque dicha elección queda t'1I11H1M'lIl'1l<la por Ia situación concreta, es decir, por unas t'IIl'(Il'lt'r!NIIcIlS ocasionales y por Ia oportunídad histórica. Por 10 tunto, vl análisis tiene que estudiar comparativamente lodos tos nelos deI indivi_d,!!-o tener en cuenta que cad~ suj~tq creu SWI pro, y plo~bõ1õs de acuerdo con su proyecto original. Encont rnmOsaquí ótro punto de discrepancia con FREUD: Ia no uccptación de unos símbolos generales, admitidos por este 11 I· mo, por ejemplo, en Ia interpretación de los suefios, De lodos modos, ello no impide a SARTRE citar como símbolo g<..!el nérico a cualquier actividad de llenar o de hacer agujcros, esta es, de cubrir o de descubrir Ia vacío o 10 hueco, en lu que ve un símbolo existencial de Ia nada, El mismo SARTRE llevó a cabo el psicoanálisis existencial de varias autores li· terarios (BAUDELAIRE, GENET, FLAUBERT),su propio autoanálisis (Les mots, 1963) y el de una colectividad (los judíos). Desde el punto de vista «terapéutico», como el proyecto dei hombre es, en definitiva, Ia imposibilidad de ser. a Ia vez en-sí y para-sí (imposibilidad que corresponde a Ia idea de Dios), 10 que se traduce en el fracaso de actitudes como el amor o el odio, Ia «cura» psicoanalítica sólo puede consistir en llegar hasta Ia COl'!!P.nm&é.npor el propio .in4ividuo de su realidaa ontológjça, El psicoanálisis puede, entonces, revelãr o Ia existencÍa auténtica y llevarnos a 1~ªceptaciÓILde nuestra condición humana (el hombre como ser en Ia nada) .. En último término, a asumir Ia libertad, Las Questions y Ia Critique afiaden a todo 10 anterior un nuevo elemento; el marxismo. Con ello, Ia teoría social de SARTREdesarrolla nuevas dimensiones y pasa a un primer plano. A partir de ahora, el materialismo j].i..§.1:órico p~se!, Ia clave para entender lã dialéchca transformadora de Ias actos de Ias distintos individuos en Ia vida social, a través de los hechos70lectivos y grupales,teniendo7n"Cuenta quo estas hechos a su vez se insertan en Ia historia; (Debe acla-

1

(><

11)0
1'11 rsc

PSICOLOGiAS SOCIALES ARGINADAS M

PSICOLOGiAENOMENOLÓGICA F

191

que, contra ENGELS, SARTRErechaza aplicar ~alécIlca a Ia naturaleza, limitándola a Ias ideas y a Ia historia.) U no de Ios resultados del nuevo enfoque sartriano va a ser Ia teoría~~juntoJ)_l2.!'.á.c.tiG.QS», que contiene los fundamentes _p~a una p'sicosociologíft. Antes de entrar en ella y como Ia recepción deI marxismo en SARTRE no es dogrnática, vamos a examinar Ia crítica -obviamente hecha desde Sll filosofía de Ia existenciaa que Ie somete y que implica unas nuevas consideraciones sobre Ias ciencias sociales, el psicoanálisis y, por supuesto, el propio existencialismo. Par~_ SAR.T.RE.,A-marxis.!!!2. el.in ~nt~ más ~.Eica~ho eL pasta hoy pa:@ aclarar el .E.!2ç"e~ºhistórico y del hombr~ en su tõtãIldad, o sea a partir de Ia materialidad de su condiciôn. Por dló, en el mundo de hoy en el que el hombre aúii.-llona podido liberarse de Ia escasez y su desarrollo social, político e intelectual está dominado consecuentemente p~l_illQg.o d~Qd_ucción de Ia vida material, el marxismo es Ia filosofía insuperable (indépassable) de y en nuestro tiempo, y Ia única antropolgía que hoy puede ser a Ia vez estructural e histórica. Pero el marxismo contemporáneo, un marxismo que al burocratizarse ha reducido el cambio a Ia identidad, adolece de varios falIos. Uno de ellos es que deja al azar Ias determinaciones concretasae-raviOahumaiiã-:Cõi1 ello, no s6lõ pierde la totahCIã<f histórica y se queda única mente con el esqueleto abstracto de su universalidad, sino que pierde también el sentido de 10 que es un hombre. Para superar tal deficiencia, el marxismo actual recurre a Ia absurda psicología de PÁVLOV. Pero tal superación sólo es posible integrando Ia sociología y el psicoanálisis en el materialismo dialéctico desde los principios del existencialisrno. Otro fallo~del marxismo es que elimina de su investigación aI interrogador, 10..2J.Stituy~.Q.§aI2..~r2..bs()lu!o y cOI!vier.te_aLinterro.gadoS.!! un mero objeto de este Saber. Frente a esto y hasta que Ia antropología marxista no haya encontrado su fundarp.ento humano en Ia comprensión de Ia existencia del hornbre, es preciso mantener Ia autonomía del existencialismo. En fin, sin perjuicio de afiadir después otros puntos críticos lanzados por SARTRE, ste sefiala también que el marxismo no ha...Qçsaé rrollado Ia t~oría delleticI:ili~ esbozada por M.~RX.En vez dt, cllo, ha considerado el mercado como una cosa sometida , 10 íncxorabilidad de unas Ieyes, que no hacen sino cosifi-

car también Ias relaciones intcrhumnnus. lia olviclndo que Ia realidad del mercado reposa sobre Ia rcnlldnd du 1I1WS individuos que están alienados. Frente ti cstu, (~S Iltll't'sal'io cstudiar desde su principio Ia naturalcza y vi ol'igl'll dt' los colcctj~os, cuya totalización nUIH;a l'sl(1 l'Olllplt'la, ya que consiste en relaciones directas entre pcrsunus, rc-Iuclonc» que dependen de otras relaciones, éstas de oll'lH-1 IIS{ sucey sivamente, 10 que muestra Ia sujeción objctlvn de Illks rdaciones concretas. La ya mencionada teoria de los cunjuuto« prácticos supera esta cuestión. Por supuesto que Ias referencias que SARTlUl, OIII() ucubn C de verse, hace a Ias ciencias sociales no van dirlgidas a ('sllls en su forrnulación positiva. El positivismo de Ias mlsmns IlO es válido. De una parte, pretende abordar Ia expcrícnclu social sin partir de ningún a priori; de otra, niega desde cl principio una de sus estructuras fundamentales a Ia que roemplaza por su contrario. En el caso, por ejemplo, de Ia antropología, ésta no puede dejar apriorísticamente de ser antropomórfica ni de reconocer por consiguiente Ias propiedadcs de Ia naturaleza humana; sin embargo, prescinde de una estructura permanente de Ias empresas humanas, como es Ia relación con Ios fines, ignorando que los hombres reales aprecian Ias acciones, Ias instituciones y los establecimientos económicos según esa relación y que Ia comprensión .del otro se hace también necesariamente por los fines. Lo mismo sucede con Ia sociología norteamericana e incluso con Ias ideas de ciertos marxistas franceses, que reemplazan los datos de Ia experiencia por un causalismo abstracto, por formas metafóricas o por conceptos como los de motivación, actitud o rol que sólo tienen sentido referidos a una finalidad. En cambio, tanto el marxismo real como el existencialismo reconocen Ia existencia de fines y que el proceso de totalización histórica puede neutralizar algunos de ellos. Lo anterior no elimina a Ia microsociología, ya que ésta se justifica por dos razones. Prirnera, porque el grupo tiene una consistencia, dada por el hecho de que el individuo humano está condicionado y mediatizado por sus relaciones con los otros, viviendo y conociendo su condición a través de su pertenencia a grupos, por 10 que Ia relación en el grupo es una realidad vivida por sí misma. Segunda: Ciertamente, Ia microsociología es, sobre todo en los Estados Unidos, un modo de conocimiento que esconde Ia historia, por ser idca-

rr
193

11)

PSICOLOGÍAS SOCIALES ARGINADAS M

PSICOLOGÍA FENOMENOLÓGICA

lista y estático, Así, LEWIN fetichiza Ia totalización y sólo ve totalidades desde Ia exterioridad y ya hechas, o sea ignorando cl movimiento real de Ia historia. Y KARDINER, su concon .cpto de estructura básica de Ia personalidad, se mueve en una circularidad estática y a medio camino entre Ias instituciones primarias y Ias secundarias. (SARTRE encuentra, empero, interesantes sus investigaciones en Las Marquesas, que muestran Ia importancia de ciertas condiciones objetivas:. Ia escasez de alimentos y de mujeres origina una angustia latente en sus habitantes.) Con todo, Ia microsociología ha demostrado, con Ia Human Engineering, ser un arma eficaz en manos de los patronos y los capitalistas. Y en este sentido no sólo es verdadera sino que tiene que ser arrancada de eIlos y vuelta contra ellos. En cuanto al psícoanálísís, SARTRE sefiala que, a pesar de que los marxistas creen que el método de interpretación psicoanalítico reemplaza Ia historia por Ia naturaleza -una naturaleza reducida a Ia sexualidad-, es un método que puede ser integrado en el materialismo dialéctico. Es cierto que el psicoanálisis no tiene principios o una base teórica, y que apenas dispone de una mitología inofensiva (JuNG, FREUD). Pero es un método preocupado por establecer cómo el nino vive sus relaciones familiares en el seno de una determinada sociedad. Y sólo con él puede estudiarse hoy cómo ese nino trata de representar el rol que los adultos le imponen. Es más, sólo con él puede descubrirse cómo el hombre entero, o sea con todo el peso de Ia historia, se encuentra en el adulto. Y también cómo el hornbre se inserta en su clase social, ya que el punto de unión entre ambos está en Ia familia. El psicoanálisis remite, en el interior de una totalización dialéctica, a Ias estructuras objetivas dadas por Ias condiciones materiales y a Ia acción de Ia infancia sobre Ia vida adulta. En este último aspecto piénsese que nuestra infancia aprehende nuestra clase a través del grupo familiar, el cual acaba inscribiendo ésta en nosotros como carácter. Se desprende de todo 10 expuesto que, dentro del marxismo y con Ia ayuda del psicoanálisis, el existencialismo busca lIenar un hueco de aquél: el del hombre singular en el campo social. Este y no otro es el objeto de Ia filosofía existenciulista. Y este hombre es un individuo alienado que lucha pncicnternente contra su propia alienación. (SARTRE rechaza Ia teoria de LENINde Ia conciencia como un reflejo de Ia rea-

Iidad, entendiendo que aquélla cs aclivn: atll'1I1(\Sdo rcf'lcjar Ia realidad es también reflectante UII Ia 1ll1.,1I1I1.) PIIl'lI l'I exlstencialismo, el hornbre se caracteriza por 111 SIIIH'l'l\ci(')ll una ele acción mediante un proyecto; esto es, por lu lJII","doc_promotions_enabled":false,"static_promo_banner_cta_url":"https://www.scribd.com/"},"eligible_for_exclusive_trial_roadblock":false,"eligible_for_seo_roadblock":false,"exclusive_free_trial_roadblock_props_path":"/doc-page/exclusive-free-trial-props/106413222","flashes":[],"footer_props":{"urls":{"about":"/about","press":"/press","blog":"http://literally.scribd.com/","careers":"/careers","contact":"/contact","plans_landing":"/subscribe","referrals":"/referrals?source=footer","giftcards":"/giftcards","faq":"/faq","accessibility":"/accessibility-policy","faq_paths":{"accounts":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246346","announcements":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246066","copyright":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246086","downloading":"https://support.scribd.com/hc/articles/210135046","publishing":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246366","reading":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246406","selling":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246326","store":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246306","status":"https://support.scribd.com/hc/en-us/articles/360001202872","terms":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246126","writing":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246366","adchoices":"https://support.scribd.com/hc/articles/210129366","paid_features":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246306","failed_uploads":"https://support.scribd.com/hc/en-us/articles/210134586-Troubleshooting-uploads-and-conversions","copyright_infringement":"https://support.scribd.com/hc/en-us/articles/210128946-DMCA-copyright-infringement-takedown-notification-policy","end_user_license":"https://support.scribd.com/hc/en-us/articles/210129486","terms_of_use":"https://support.scribd.com/hc/en-us/articles/210129326-General-Terms-of-Use"},"publishers":"/publishers","static_terms":"/terms","static_privacy":"/privacy","copyright":"/copyright","ios_app":"https://itunes.apple.com/us/app/scribd-worlds-largest-online/id542557212?mt=8&uo=4&at=11lGEE","android_app":"https://play.google.com/store/apps/details?id=com.scribd.app.reader0&hl=en","books":"/books","sitemap":"/directory"}},"global_nav_props":{"header_props":{"logo_src":"/images/landing/home2_landing/scribd_logo_horiz_small.svg","root_url":"https://www.scribd.com/","search_term":"","small_logo_src":"/images/logos/scribd_s_logo.png","uploads_url":"/upload-document","search_props":{"redirect_to_app":true,"search_url":"/search","query":"","search_page":false}},"user_menu_props":null,"sidebar_props":{"urls":{"bestsellers":"https://www.scribd.com/bestsellers","home":"https://www.scribd.com/","saved":"/saved","subscribe":"/archive/pmp_checkout?doc=106413222&metadata=%7B%22context%22%3A%22pmp%22%2C%22action%22%3A%22start_trial%22%2C%22logged_in%22%3Afalse%2C%22platform%22%3A%22web%22%7D","top_charts":"/bestsellers","upload":"https://www.scribd.com/upload-document"},"categories":{"book":{"icon":"icon-ic_book","icon_filled":"icon-ic_book_fill","url":"https://www.scribd.com/books","name":"Books","type":"book"},"news":{"icon":"icon-ic_articles","icon_filled":"icon-ic_articles_fill","url":"https://www.scribd.com/news","name":"News","type":"news"},"audiobook":{"icon":"icon-ic_audiobook","icon_filled":"icon-ic_audiobook_fill","url":"https://www.scribd.com/audiobooks","name":"Audiobooks","type":"audiobook"},"magazine":{"icon":"icon-ic_magazine","icon_filled":"icon-ic_magazine_fill","url":"https://www.scribd.com/magazines","name":"Magazines","type":"magazine"},"document":{"icon":"icon-ic_document","icon_filled":"icon-ic_document_fill","url":"https://www.scribd.com/docs","name":"Documents","type":"document"},"sheet_music":{"icon":"icon-ic_songbook","icon_filled":"icon-ic_songbook_fill","url":"https://www.scribd.com/sheetmusic","name":"Sheet Music","type":"sheet_music"},"summary":{"icon":"icon-ic_globalnav_snapshot","icon_filled":"icon-ic_globalnav_snapshot_fill","url":"https://www.scribd.com/snapshots","name":"Snapshots","type":"summary"}},"nav_categories":["mixed","book","audiobook","magazine","document","sheet_music"],"selected_content_type":"mixed","username":"","search_overlay_props":{"search_input_props":{"focused":false,"keep_suggestions_on_blur":false}}}},"recommenders":{"related_titles_recommender":{"ids":[238976743,129617553,385844536,328442463,256911746,129633257,140068084,99901605,310301352,7943271,239990194,46580777,148942507,94927810,364669193,138383150,232802493,158251466,106738970,376486955,263905963,376711873,154277548,115880284,213901561,285930295,214465294,328392877,262758123,383746428,106858080,86284898,120000836,78565681,78565650,99457682,97351380,119993756,122674772,99461696,78554239,99459019,85876123,106865524,85088585,62040977,63675767,58833918,62038646,69200119,78546581,64217890,62038749,58770069,58767130,64219201,58766674,58766740,69204672],"title_link":null,"title":null,"track_opts":{"compilation_id":"g0P3FaXQGFSE1S8OHoo5NdIsoxo=","module_id":"MQe5H/TDFeSnXL51Fq4mfArrx6A=","widget_name":"right sidebar","track_id":"flattened_recommender"}},"footer_recommenders":{"recommenders":[{"ids":[238976743,129617553,385844536,328442463,256911746,129633257,140068084,99901605,310301352,7943271,239990194,46580777,148942507,94927810,364669193,138383150,232802493,158251466,106738970,376486955,263905963,376711873,154277548,115880284,213901561,285930295,214465294,328392877,262758123,383746428],"title_link":null,"title":"Documents Similar To FredericMunné-Psicologias sociales marginadas","track_opts":{"compilation_id":"g0P3FaXQGFSE1S8OHoo5NdIsoxo=","module_id":"mKQODhAg908O3Kc/sAqi/a9dx4o=","widget_name":"document_carousel"}},{"ids":[106858080,86284898,120000836,78565681,78565650,99457682,97351380,119993756,122674772,99461696,78554239,99459019,85876123,106865524,85088585,62040977,63675767,58833918,62038646,69200119,78546581,64217890,62038749,58770069,58767130,64219201,58766674,58766740,69204672],"title_link":null,"title":"More From Ariane Ewald","track_opts":{"compilation_id":"g0P3FaXQGFSE1S8OHoo5NdIsoxo=","module_id":"qYspLfrvyUJPWFqkezkcmXSfIaE=","widget_name":"document_carousel"}}]},"seo_new_docs_recommenders":{"recommenders":[]},"documents":{"7943271":{"type":"document","id":7943271,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/7943271/149x198/d665aeb89e/1435507797?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/7943271/298x396/7e0db799f7/1435507797?v=1","title":"Achaques y Manías del Trabajo Social Reconceptualizado","short_title":"Achaques y Manías del Trabajo Social Reconceptualizado","author":"Raque69","tracking":{"object_type":"document","object_id":7943271,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"wNzF5H3QyGYP+Ok1ffnhJopnYX0="},"url":"https://www.scribd.com/document/7943271/Achaques-y-Manias-del-Trabajo-Social-Reconceptualizado","top_badge":null},"46580777":{"type":"document","id":46580777,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/46580777/149x198/c168278d25/1537465658?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/46580777/298x396/7c7da233a0/1537465658?v=1","title":"Ludwig Von Bertalanffy - Teoria General de Los Sistemas","short_title":"Ludwig Von Bertalanffy - Teoria General de Los Sistemas","author":"Red De Investigaciones Alternativas","tracking":{"object_type":"document","object_id":46580777,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"YfdgibmnI/0SC2QA04ZFaISV2r4="},"url":"https://www.scribd.com/doc/46580777/Ludwig-Von-Bertalanffy-Teoria-General-de-Los-Sistemas","top_badge":null},"58766674":{"type":"document","id":58766674,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/58766674/149x198/d8805f9759/1374666504?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/58766674/298x396/5afc06debb/1374666504?v=1","title":"Baêta_Proposta Transdisciplinar","short_title":"Baêta_Proposta Transdisciplinar","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":58766674,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"CHgzGo+K1gMwUjSGEdZuOOpj3E8="},"url":"https://www.scribd.com/document/58766674/Baeta-Proposta-Transdisciplinar","top_badge":null},"58766740":{"type":"document","id":58766740,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/58766740/149x198/4714e2ba3b/1312337150?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/58766740/298x396/6619472546/1312337150?v=1","title":"Sobre_Pirandello","short_title":"Sobre_Pirandello","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":58766740,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"PrjiQj/tcBkoBos0qcsENxdE6As="},"url":"https://www.scribd.com/document/58766740/Sobre-Pirandello","top_badge":null},"58767130":{"type":"document","id":58767130,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/58767130/149x198/d2a8919a28/1367025390?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/58767130/298x396/d99854d8f8/1367025390?v=1","title":"Artigo_NarrativaLiteráriaemSartre","short_title":"Artigo_NarrativaLiteráriaemSartre","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":58767130,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"8+JRvgcgwYDXjqK1KJBr8wCztns="},"url":"https://www.scribd.com/document/58767130/Artigo-NarrativaLiterariaemSartre","top_badge":null},"58770069":{"type":"document","id":58770069,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/58770069/149x198/9c8b26a85a/1499525728?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/58770069/298x396/75c2be9eab/1499525728?v=1","title":"Sartre Par Sartre","short_title":"Sartre Par Sartre","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":58770069,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"/+/CgAulfe/CelvADXvbsQicbkA="},"url":"https://www.scribd.com/document/58770069/Sartre-Par-Sartre","top_badge":null},"58833918":{"type":"document","id":58833918,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/58833918/149x198/22c34ddd7a/1424278542?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/58833918/298x396/119aa7c3de/1424278542?v=1","title":"Sartre-L'Ecrivain Et Sa Langue","short_title":"Sartre-L'Ecrivain Et Sa Langue","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":58833918,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"GaVoi91ujsGF2a7vryN+Jv/ekxU="},"url":"https://www.scribd.com/document/58833918/Sartre-L-Ecrivain-Et-Sa-Langue","top_badge":null},"62038646":{"type":"document","id":62038646,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/62038646/149x198/19bbb8cbd2/1313009692?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/62038646/298x396/3bd67a846d/1313009692?v=1","title":"Arte de Recusar Um Original","short_title":"Arte de Recusar Um Original","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":62038646,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"xJpxQd9vZ575G2L8vbX7raQnNHE="},"url":"https://www.scribd.com/doc/62038646/Arte-de-Recusar-Um-Original","top_badge":null},"62038749":{"type":"document","id":62038749,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/62038749/149x198/0cf361a922/1313009475?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/62038749/298x396/530c6a4dc8/1313009475?v=1","title":"A literatura é perigosa-Esterházy","short_title":"A literatura é perigosa-Esterházy","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":62038749,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"/ueuTGO+Kg34I6BqvkNH7rDzYlY="},"url":"https://www.scribd.com/document/62038749/A-literatura-e-perigosa-Esterhazy","top_badge":null},"62040977":{"type":"document","id":62040977,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/62040977/149x198/6a51e2b20b/1326572902?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/62040977/298x396/ea3a666241/1326572902?v=1","title":"GBernardo_ComoSe","short_title":"GBernardo_ComoSe","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":62040977,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"D5ICTbaJaavK6m99UP2HXmEseGA="},"url":"https://www.scribd.com/document/62040977/GBernardo-ComoSe","top_badge":null},"63675767":{"type":"document","id":63675767,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/63675767/149x198/1a4e284e24/1314821433?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/63675767/298x396/3007687eab/1314821433?v=1","title":"Uma lição não aprendida","short_title":"Uma lição não aprendida","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":63675767,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"thmO1nWv7Feqhkd9hzOJVRT4iWM="},"url":"https://www.scribd.com/doc/63675767/Uma-licao-nao-aprendida","top_badge":null},"64217890":{"type":"document","id":64217890,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/64217890/149x198/a26b558423/1443318276?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/64217890/298x396/a0fe1ccce6/1443318276?v=1","title":"Sartre Universal-Singular Parte 2","short_title":"Sartre Universal-Singular Parte 2","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":64217890,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"5+D04We/9X6Qu5p33mLql8D8/cY="},"url":"https://www.scribd.com/document/64217890/Sartre-Universal-Singular-Parte-2","top_badge":null},"64219201":{"type":"document","id":64219201,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/64219201/149x198/ff1cd51033/1401280179?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/64219201/298x396/424e84a956/1401280179?v=1","title":"Sartre Universal-Singular Parte 1","short_title":"Sartre Universal-Singular Parte 1","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":64219201,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"fkzJ6v5I43wYD4ydm8wNTkuRt58="},"url":"https://www.scribd.com/document/64219201/Sartre-Universal-Singular-Parte-1","top_badge":null},"69200119":{"type":"document","id":69200119,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/69200119/149x198/200e33e61c/1521661878?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/69200119/298x396/63b4e1a462/1521661878?v=1","title":"Thomas Szasz-Ideologia e doença mental","short_title":"Thomas Szasz-Ideologia e doença mental","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":69200119,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"Dncg0t+of88kg5j2Nb7b7Z62Mjw="},"url":"https://www.scribd.com/doc/69200119/Thomas-Szasz-Ideologia-e-doenca-mental","top_badge":null},"69204672":{"type":"document","id":69204672,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/69204672/149x198/285d953d94/1386838258?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/69204672/298x396/67ab1dd7b1/1386838258?v=1","title":"Robert Darnton-Histórias que os camponeses contam","short_title":"Robert Darnton-Histórias que os camponeses contam","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":69204672,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"E30PkOXedgxazE5GRYdyWyeUYjY="},"url":"https://www.scribd.com/doc/69204672/Robert-Darnton-Historias-que-os-camponeses-contam","top_badge":null},"78546581":{"type":"document","id":78546581,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/78546581/149x198/9a50060887/1375792213?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/78546581/298x396/e6b3688ae0/1375792213?v=1","title":"Harold Bloom - Misreading","short_title":"Harold Bloom - Misreading","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":78546581,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"PaBh9E6z7rEnevkGu+T0v4oLuCw="},"url":"https://www.scribd.com/doc/78546581/Harold-Bloom-Misreading","top_badge":null},"78554239":{"type":"document","id":78554239,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/78554239/149x198/c957da10d8/1359880495?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/78554239/298x396/82bfb182cc/1359880495?v=1","title":"Coletânea sobre Teatro","short_title":"Coletânea sobre Teatro","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":78554239,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"g8qSYFH6LFjn1Gp7ilW3zrv3jhs="},"url":"https://www.scribd.com/document/78554239/Coletanea-sobre-Teatro","top_badge":null},"78565650":{"type":"document","id":78565650,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/78565650/149x198/319b232e54/1352315405?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/78565650/298x396/1815d5dfbc/1352315405?v=1","title":"CONAR-FolhaSão Paulo-10out20110001","short_title":"CONAR-FolhaSão Paulo-10out20110001","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":78565650,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"94If673n3Bv3bJgAPgkbZcIAa7M="},"url":"https://www.scribd.com/document/78565650/CONAR-FolhaSao-Paulo-10out20110001","top_badge":null},"78565681":{"type":"document","id":78565681,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/78565681/149x198/b1759177b2/1491017078?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/78565681/298x396/2d4ddc9414/1491017078?v=1","title":"BeneditoNunes-Clarisse Lispector","short_title":"BeneditoNunes-Clarisse Lispector","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":78565681,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"vHRc0aAe268WcjvNYvyPbSjSXXM="},"url":"https://www.scribd.com/document/78565681/BeneditoNunes-Clarisse-Lispector","top_badge":null},"85088585":{"type":"document","id":85088585,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/85088585/149x198/377dcb4658/1358410977?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/85088585/298x396/e5bafd1a4c/1358410977?v=1","title":"Andreiev - A Conversao do Diabo","short_title":"Andreiev - A Conversao do Diabo","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":85088585,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"Rh9uD5B5iV+lIMPOpO6Y8rU51PY="},"url":"https://www.scribd.com/document/85088585/Andreiev-A-Conversao-do-Diabo","top_badge":null},"85876123":{"type":"document","id":85876123,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/85876123/149x198/e29a64501f/1375227699?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/85876123/298x396/7a06784c65/1375227699?v=1","title":"ABNT-Normasreferênciasecitação[2]","short_title":"ABNT-Normasreferênciasecitação[2]","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":85876123,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"2elj7Lr3QUx1+o9UDxoZEgQYITY="},"url":"https://www.scribd.com/doc/85876123/ABNT-Normasreferenciasecitacao-2","top_badge":null},"86284898":{"type":"document","id":86284898,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/86284898/149x198/bedab48a6d/1433113148?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/86284898/298x396/8351abfe75/1433113148?v=1","title":"R.David-Religião e Magia_Egito","short_title":"R.David-Religião e Magia_Egito","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":86284898,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"5dMsr5TOLlyz7r+1eJgMHvWPRIk="},"url":"https://www.scribd.com/document/86284898/R-David-Religiao-e-Magia-Egito","top_badge":null},"94927810":{"type":"document","id":94927810,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/94927810/149x198/3099ff7b42/1372812366?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/94927810/298x396/09cea59bb7/1372812366?v=1","title":"A Rico","short_title":"A Rico","author":"Alejandro Fernando González","tracking":{"object_type":"document","object_id":94927810,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"v5O4XDRU1oYopJd6Wn7T7wT1Zjg="},"url":"https://www.scribd.com/document/94927810/A-Rico","top_badge":null},"97351380":{"type":"document","id":97351380,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/97351380/149x198/a2fd9b15c3/1339948052?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/97351380/298x396/da410cdf7c/1339948052?v=1","title":"Elio Gaspar i Greve Professores 2012","short_title":"Elio Gaspar i Greve Professores 2012","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":97351380,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"kv6Q8TzHfvxuViyw51Lju9MzfPQ="},"url":"https://www.scribd.com/doc/97351380/Elio-Gaspar-i-Greve-Professores-2012","top_badge":null},"99457682":{"type":"document","id":99457682,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/99457682/149x198/0df8675cbd/1421354052?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/99457682/298x396/682835ab30/1421354052?v=1","title":"Ossip Mandelstam-A Era","short_title":"Ossip Mandelstam-A Era","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":99457682,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"FNVJ41nH1v//Xa2O/62Kj7PcARo="},"url":"https://www.scribd.com/document/99457682/Ossip-Mandelstam-A-Era","top_badge":null},"99459019":{"type":"document","id":99459019,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/99459019/149x198/abfb5f4f6b/1503260367?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/99459019/298x396/7c573d291c/1503260367?v=1","title":"Sokal Imposturas Intelectuais","short_title":"Sokal Imposturas Intelectuais","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":99459019,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"Rn1EzsT7kEhzPllEVcRiC4hGOrk="},"url":"https://www.scribd.com/doc/99459019/Sokal-Imposturas-Intelectuais","top_badge":null},"99461696":{"type":"document","id":99461696,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/99461696/149x198/4357d31f50/1367025328?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/99461696/298x396/4c4ad2f5d0/1367025328?v=1","title":"Preâmbulo de JoãoLopesPaulo ao livro Introd. ao Existencialismo de N. Abbagnano","short_title":"Preâmbulo de JoãoLopesPaulo ao livro Introd. ao Existencialismo de N. Abbagnano","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":99461696,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"fZNoE4J7mKQ+PLX+KUXkJZ2e9NY="},"url":"https://www.scribd.com/document/99461696/Preambulo-de-JoaoLopesPaulo-ao-livro-Introd-ao-Existencialismo-de-N-Abbagnano","top_badge":null},"99901605":{"type":"document","id":99901605,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/99901605/149x198/36bb42c504/1378848519?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/99901605/298x396/cea557c4cd/1378848519?v=1","title":"Libro - Economía de las industrias culturales en la globalizaciòn digital - Claudio Rama","short_title":"Libro - Economía de las industrias culturales en la globalizaciòn digital - Claudio Rama","author":"Claudio Rama","tracking":{"object_type":"document","object_id":99901605,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"7PNn/J3MdzovoTReN7LbiyKWXG4="},"url":"https://www.scribd.com/document/99901605/Libro-Economia-de-las-industrias-culturales-en-la-globalizacion-digital-Claudio-Rama","top_badge":null},"106738970":{"type":"document","id":106738970,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/106738970/149x198/2851f1f9f4/1376246838?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/106738970/298x396/591911ad3c/1376246838?v=1","title":"Ensayo Final","short_title":"Ensayo Final","author":"deerhoof","tracking":{"object_type":"document","object_id":106738970,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"KXPM0TQZJSvluX/jONiSpb1r9EY="},"url":"https://www.scribd.com/document/106738970/Ensayo-Final","top_badge":null},"106858080":{"type":"document","id":106858080,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/106858080/149x198/8882bf85f6/1385779249?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/106858080/298x396/0f544625a9/1385779249?v=1","title":"Fragmento Copta","short_title":"Fragmento Copta","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":106858080,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"/FDMC87i7H37q/NripFCzS82X0I="},"url":"https://www.scribd.com/document/106858080/Fragmento-Copta","top_badge":null},"106865524":{"type":"document","id":106865524,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/106865524/149x198/07703f0623/1376474631?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/106865524/298x396/93339be6f1/1376474631?v=1","title":"PrefácioLuxo","short_title":"PrefácioLuxo","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":106865524,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"GqTK3EX2oe1OtvYY3RsIP9P+0oM="},"url":"https://www.scribd.com/document/106865524/PrefacioLuxo","top_badge":null},"115880284":{"type":"document","id":115880284,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/115880284/149x198/045a4e387d/1354867376?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/115880284/298x396/161be506d1/1354867376?v=1","title":"El Proposito de La IA y Evolucion Historica","short_title":"El Proposito de La IA y Evolucion Historica","author":"Sai Age","tracking":{"object_type":"document","object_id":115880284,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"xnsBAoINvY0mr5TGXRT/MurZ3GI="},"url":"https://www.scribd.com/document/115880284/El-Proposito-de-La-IA-y-Evolucion-Historica","top_badge":null},"119993756":{"type":"document","id":119993756,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/119993756/149x198/8ed078d957/1379445531?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/119993756/298x396/d4ac9a1559/1379445531?v=1","title":"Sartre-Apresentação de \"Les Temps Modernes\"","short_title":"Sartre-Apresentação de \"Les Temps Modernes\"","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":119993756,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"I0kPWpVHuL/eHLVUFZD7XytTnaY="},"url":"https://www.scribd.com/document/119993756/Sartre-Apresentacao-de-Les-Temps-Modernes","top_badge":null},"120000836":{"type":"document","id":120000836,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/120000836/149x198/ce1a6f3832/1364689488?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/120000836/298x396/092dfd2790/1364689488?v=1","title":"Blanchot-Os romances de Sartre","short_title":"Blanchot-Os romances de Sartre","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":120000836,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"d5pRJC/V8u36gIam8AnCZlbM08E="},"url":"https://www.scribd.com/document/120000836/Blanchot-Os-romances-de-Sartre","top_badge":null},"122674772":{"type":"document","id":122674772,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/122674772/149x198/a19ea01e41/1384978956?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/122674772/298x396/1ceee7cd1a/1384978956?v=1","title":"ArianeEwald-IndustriaCultural_Subjetividade0001.pdf","short_title":"ArianeEwald-IndustriaCultural_Subjetividade0001.pdf","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":122674772,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"63nzXJpRUxzHxrp+n8CAy0PCLvY="},"url":"https://www.scribd.com/doc/122674772/ArianeEwald-IndustriaCultural-Subjetividade0001-pdf","top_badge":null},"129617553":{"type":"document","id":129617553,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/129617553/149x198/dfe9cd7767/1408472783?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/129617553/298x396/28f7d4ad5f/1408472783?v=1","title":"Sobre Marxismo","short_title":"Sobre Marxismo","author":"joallan","tracking":{"object_type":"document","object_id":129617553,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"sc3XM2MGR5ph4KRzsEimQDkG+Dc="},"url":"https://www.scribd.com/document/129617553/Sobre-Marxismo","top_badge":null},"129633257":{"type":"document","id":129633257,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/129633257/149x198/6671b4e239/1492517283?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/129633257/298x396/771502e467/1492517283?v=1","title":"Michel Onfray - Política del rebelde - Tratado de resistencia e insumisión","short_title":"Michel Onfray - Política del rebelde - Tratado de resistencia e insumisión","author":"Ryka RyQueen","tracking":{"object_type":"document","object_id":129633257,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"krC0jNNpHoJPHftthgghsg0H7DQ="},"url":"https://www.scribd.com/document/129633257/Michel-Onfray-Politica-del-rebelde-Tratado-de-resistencia-e-insumision","top_badge":null},"138383150":{"type":"document","id":138383150,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/138383150/149x198/6f8e4339d3/1419626305?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/138383150/298x396/9d978f6b27/1419626305?v=1","title":"Gomez Foucault Marxismo","short_title":"Gomez Foucault Marxismo","author":"Juan Carlos Nouveliere","tracking":{"object_type":"document","object_id":138383150,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"QBqhe14gNIcqutoZgt5I97NcGmQ="},"url":"https://www.scribd.com/document/138383150/Gomez-Foucault-Marxismo","top_badge":null},"140068084":{"type":"document","id":140068084,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/140068084/149x198/4d8f8e9df9/1504473940?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/140068084/298x396/f77b10a962/1504473940?v=1","title":"Teoría de conflicto Cultural","short_title":"Teoría de conflicto Cultural","author":"Yunuen Ireri Dowsky","tracking":{"object_type":"document","object_id":140068084,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"bFuYW4mhnXsuRNPsJfFUTqPE0bc="},"url":"https://www.scribd.com/doc/140068084/Teoria-de-conflicto-Cultural","top_badge":null},"148942507":{"type":"document","id":148942507,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/148942507/149x198/e827d723e6/1395119893?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/148942507/298x396/ef3eefa7ce/1395119893?v=1","title":"Relación sujeto objeto","short_title":"Relación sujeto objeto","author":"Livia Vargas","tracking":{"object_type":"document","object_id":148942507,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"zW1aEXoUonw8I62yi3xpwKsPZaI="},"url":"https://www.scribd.com/document/148942507/Relacion-sujeto-objeto","top_badge":null},"154277548":{"type":"document","id":154277548,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/154277548/149x198/6e5b6e4328/1374047324?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/154277548/298x396/f288bd1459/1374047324?v=1","title":"De Marxismo Democracia y Relativismo","short_title":"De Marxismo Democracia y Relativismo","author":"jose.lopez.sanchez2170","tracking":{"object_type":"document","object_id":154277548,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"Zgq2/I+VEnEZdzSaskZoMAqNsX8="},"url":"https://www.scribd.com/document/154277548/De-Marxismo-Democracia-y-Relativismo","top_badge":null},"158251466":{"type":"document","id":158251466,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/158251466/149x198/1196cff02d/1411019795?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/158251466/298x396/98241a98d5/1411019795?v=1","title":"reseña musto","short_title":"reseña musto","author":"aemilianoa","tracking":{"object_type":"document","object_id":158251466,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"Y0ygM2pcfS8d8eubp0bd8tP/GL8="},"url":"https://www.scribd.com/document/158251466/resena-musto","top_badge":null},"213901561":{"type":"document","id":213901561,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/213901561/149x198/c4cc4296ee/1416544398?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/213901561/298x396/d4085d1de9/1416544398?v=1","title":"Sobre Marta Harnecker","short_title":"Sobre Marta Harnecker","author":"laurobrodri","tracking":{"object_type":"document","object_id":213901561,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"g6Dd58WUjzE1OHCHCLBbdn7xfJg="},"url":"https://www.scribd.com/document/213901561/Sobre-Marta-Harnecker","top_badge":null},"214465294":{"type":"document","id":214465294,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/214465294/149x198/eef6d341a0/1395768283?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/214465294/298x396/9ebe75fa00/1395768283?v=1","title":"Reforma Del Reglamento de Presentacin y Aprobacin de Proyectos de Carreras","short_title":"Reforma Del Reglamento de Presentacin y Aprobacin de Proyectos de Carreras","author":"Agustín Zúñiga","tracking":{"object_type":"document","object_id":214465294,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"Hc7Dc8teCqJqPP9J3mqpzMUZzmA="},"url":"https://www.scribd.com/document/214465294/Reforma-Del-Reglamento-de-Presentacin-y-Aprobacin-de-Proyectos-de-Carreras","top_badge":null},"232802493":{"type":"document","id":232802493,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/232802493/149x198/699c33b876/1404680485?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/232802493/298x396/6aa24503a9/1404680485?v=1","title":"Ideología","short_title":"Ideología","author":"Sebastian Vargas","tracking":{"object_type":"document","object_id":232802493,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"caS1fxDx9JpgH+ayUGwDMVkjAsQ="},"url":"https://www.scribd.com/document/232802493/Ideologia","top_badge":null},"238976743":{"type":"document","id":238976743,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/238976743/149x198/c46dd4c0bd/1410120917?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/238976743/298x396/bd4c3aebe7/1410120917?v=1","title":"page_7.pdf","short_title":"page_7.pdf","author":"Guivo Namor","tracking":{"object_type":"document","object_id":238976743,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"jW6EjO7e4KAVsL5Ue6zEhF8NUbo="},"url":"https://www.scribd.com/document/238976743/page-7-pdf","top_badge":null},"239990194":{"type":"document","id":239990194,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/239990194/149x198/9e2b64775d/1493781093?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/239990194/298x396/bdb4823698/1493781093?v=1","title":"receta-imss","short_title":"receta-imss","author":"Jess Marquéz Sarana","tracking":{"object_type":"document","object_id":239990194,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"WLg/ardB1lPwKYxiLDzjOVc5hT4="},"url":"https://www.scribd.com/document/239990194/receta-imss","top_badge":null},"256911746":{"type":"document","id":256911746,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/256911746/149x198/096b5b86bb/1424877598?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/256911746/298x396/dfb5e00fb5/1424877598?v=1","title":"Prueba Los 7 Pasos de Invertir Para Ganar de Robert Kiyosaki","short_title":"Prueba Los 7 Pasos de Invertir Para Ganar de Robert Kiyosaki","author":"JF Molina","tracking":{"object_type":"document","object_id":256911746,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"wf82IHDPzVjaG2ZcRivOaAIbdaA="},"url":"https://www.scribd.com/document/256911746/Prueba-Los-7-Pasos-de-Invertir-Para-Ganar-de-Robert-Kiyosaki","top_badge":null},"262758123":{"type":"document","id":262758123,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/262758123/149x198/0be7bffbc3/1429733614?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/262758123/298x396/a1754c6990/1429733614?v=1","title":"El Pensamiento Humanista y Social Latinoamericano","short_title":"El Pensamiento Humanista y Social Latinoamericano","author":"Osvadig Lucia Morillo Campos","tracking":{"object_type":"document","object_id":262758123,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"U8gHPpMy8aLi0vG/P/r/SZC8Dnw="},"url":"https://www.scribd.com/document/262758123/El-Pensamiento-Humanista-y-Social-Latinoamericano","top_badge":null},"263905963":{"type":"document","id":263905963,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/263905963/149x198/13d120f920/1430617884?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/263905963/298x396/a9d7024138/1430617884?v=1","title":"Sobre Foucault y El Marxismo (Artículo 1)","short_title":"Sobre Foucault y El Marxismo (Artículo 1)","author":"astortrabajo9899","tracking":{"object_type":"document","object_id":263905963,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"TBLUKMWQi945bkcfULz9hlv1ZDE="},"url":"https://www.scribd.com/document/263905963/Sobre-Foucault-y-El-Marxismo-Articulo-1","top_badge":null},"285930295":{"type":"document","id":285930295,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/285930295/149x198/bb5847ec71/1445277852?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/285930295/298x396/1ee9bd7ea7/1445277852?v=1","title":"rebellato","short_title":"rebellato","author":"Armando Esteban Kito","tracking":{"object_type":"document","object_id":285930295,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"vIK9R3zcTiGoMHigWSo6Mk7tyiI="},"url":"https://www.scribd.com/document/285930295/rebellato","top_badge":null},"310301352":{"type":"document","id":310301352,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/310301352/149x198/0ed1cbf655/1461540992?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/310301352/298x396/479c4de959/1461540992?v=1","title":"Robin, Paul - Degeneración de La Especie Humana [Biblioteca Editorial Salud y Fuerza]","short_title":"Robin, Paul - Degeneración de La Especie Humana [Biblioteca Editorial Salud y Fuerza]","author":"[Anarquismo en PDF]","tracking":{"object_type":"document","object_id":310301352,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"+dqbXhSnb2MTCCfS8ccg5qeVwno="},"url":"https://www.scribd.com/document/310301352/Robin-Paul-Degeneracion-de-La-Especie-Humana-Biblioteca-Editorial-Salud-y-Fuerza","top_badge":null},"328392877":{"type":"document","id":328392877,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/328392877/149x198/95b32cc8d6/1477053099?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/328392877/298x396/5df53716a4/1477053099?v=1","title":"Inteligencia Artificial","short_title":"Inteligencia Artificial","author":"Karla Mejía","tracking":{"object_type":"document","object_id":328392877,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"fKWnqEtGw83hBaiGTVADOgReRTg="},"url":"https://www.scribd.com/presentation/328392877/Inteligencia-Artificial","top_badge":null},"328442463":{"type":"document","id":328442463,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/328442463/149x198/4d5ec1b0fa/1519901124?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/328442463/298x396/4ef7447837/1519901124?v=1","title":"Xabier Arrizabalo","short_title":"Xabier Arrizabalo","author":"isaacepunam","tracking":{"object_type":"document","object_id":328442463,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"dDEX5eecYeIaGew2e9qoSAVF/u4="},"url":"https://www.scribd.com/document/328442463/Xabier-Arrizabalo","top_badge":null},"364669193":{"type":"document","id":364669193,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/364669193/149x198/8723d6110f/1511226098?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/364669193/298x396/0fad6bc449/1511226098?v=1","title":"Proyecto Avatar","short_title":"Proyecto Avatar","author":"AlanMamani","tracking":{"object_type":"document","object_id":364669193,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"UK9rl9DuRNJn3LAYGFS44xxd/Sg="},"url":"https://www.scribd.com/document/364669193/Proyecto-Avatar","top_badge":null},"376486955":{"type":"document","id":376486955,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/376486955/149x198/6dc95aa88d/1523881848?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/376486955/298x396/ae9e35ba25/1523881848?v=1","title":"Andrade Thompson1","short_title":"Andrade Thompson1","author":"clopez","tracking":{"object_type":"document","object_id":376486955,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"/dlEBFYw+1p7TcqzKw3erL7jzIU="},"url":"https://www.scribd.com/document/376486955/Andrade-Thompson1","top_badge":null},"376711873":{"type":"document","id":376711873,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/376711873/149x198/fbaa44d7ea/1524062696?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/376711873/298x396/e0f3a6df5c/1524062696?v=1","title":"Inteligencia Artificial","short_title":"Inteligencia Artificial","author":"Damián Félix","tracking":{"object_type":"document","object_id":376711873,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"LE9F/061YAefiZllJChBNwQsNEE="},"url":"https://www.scribd.com/document/376711873/Inteligencia-Artificial","top_badge":null},"383746428":{"type":"document","id":383746428,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/383746428/149x198/f9e724a2ae/1531436003?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/383746428/298x396/e0713e14b0/1531436003?v=1","title":"Ensayo Inteligencia Artificial","short_title":"Ensayo Inteligencia Artificial","author":"Paco Mejia Samame","tracking":{"object_type":"document","object_id":383746428,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"jwBhC9j9JfznZt4HW9+AOHptbLI="},"url":"https://www.scribd.com/document/383746428/Ensayo-Inteligencia-Artificial","top_badge":null},"385844536":{"type":"document","id":385844536,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/385844536/149x198/e889bf870a/1533844324?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/385844536/298x396/44a0cecd4b/1533844324?v=1","title":"1491-6938-1-PB.pdf","short_title":"1491-6938-1-PB.pdf","author":"Alfredo Mejia","tracking":{"object_type":"document","object_id":385844536,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"Dp7Sas6bv4Lfk7mwPtdpCVV2xrQ="},"url":"https://www.scribd.com/document/385844536/1491-6938-1-PB-pdf","top_badge":null}}},"seo_roadblock_props_path":"/doc-page/seo-roadblock-props/106413222","signup_context":null,"toolbar":{"search_path":"/search-4gen?allowed_pages=&auth_token=ZXlQSwW9LYn%2B5WRjwpct6blY2QI%3D&authenticity_token=Oc%2F25vbTgwlsxLXy9nvncXZ8RDPsIKLt%2Bo2fe69Eqbdhj0GTrxbCWJtW2%2FzFY5vAI4vLY3CpnjrlFId7e7SbCw%3D%3D&expires=1540415635&wordDocumentId=106413222&wordUploadId=109890478"},"renewal_nag_props":null}-->

10~\l'I\ hncer con 10 que han hecho de él; y esto aunquv 'li \,.,1(, ullcurulo no reconozca su objetivación, o sea el objeto o '1l1('('SO 1'1'0' ducido necesariamente por su realización de lu I'oslbll'. 1'0'" que, en cualquier caso, esta objetivación atesligulI, 11 II'IIVl'S de Ias contradicciones originales que se rcücjun eu ('lIn. dicha alienación. Para llegar hasta su objeto, el exlslellchllislllO emplea un método que es heurístico Y diferencial, UIl 11Iltlodo que enseíia de nuevo porque es, a Ia vez, regresivo y pl'ogl'l" sivo: determina progresivamente Ia biografía -si se trutu del análisis de una personaprofundizando en Ia época y vlceversa, sin integrar ambas. Ia biografía y Ia época, hasta que su desarrollo recíproco se haga por sí mismo, ponicndo UI\ término provisional en Ia búsqueda. La teoría de los conjuntos prácticos, a Ia que SARTRE dedica una gran parte de Ia Critique, busca Ia inteligibilidad ontológica de Ias manifestaciones fundamentales de Ia socialidado Esta socialidad Y aquella teoria son dialécticas, porque Ia dialéctica no es algo exterior al hombre, una ley impuesta, sino Ia razón que hace inteligible el proceso humano. social e histórico. Y además de ser Ia racionalidad histórica, Ia dialéctica es también el motor de Ia historia. Dos afirmaciones son Ia base de esta teoría: a) Ia relación fundamental del hombre con el mundo, tanto Ia naturaleza como Ios otros, es Ia escasez. Y b) 10 que originariamente es dado son Ios individuos Y los colectivos. Con respecto a Ia primera de estas afirmaciones. SARTRE, después de indicar que Ia realidad consiste en necesidades a satisfacer, explica que Ia praxis -acción, trabajoes una negación de Ia negación ya que consiste en Ia satisfacción de aquello de que se carece. La escasez (rareté) es, pues, el campo o medio (milieu) en el que se origina el conflicto social, porque Ia presencia del otro es precisamente 10 que amenaza Ia propia existencia tomo supervivencia. Pero Ia escasez también origina Ia vida social, al hacer que los hombres formen totalidades cuando reaccionan igualmente frente a aquélla. De todo ello dcrivan tanto Ia alienación Y Ia violencia -Ia escasez interiorizadacomo Ias reglas morales. Con su teoría, SARTRE estudia Ia transformación de lu so-

..;J

.

L

","doc_promotions_enabled":false,"static_promo_banner_cta_url":"https://www.scribd.com/"},"eligible_for_exclusive_trial_roadblock":false,"eligible_for_seo_roadblock":false,"exclusive_free_trial_roadblock_props_path":"/doc-page/exclusive-free-trial-props/106413222","flashes":[],"footer_props":{"urls":{"about":"/about","press":"/press","blog":"http://literally.scribd.com/","careers":"/careers","contact":"/contact","plans_landing":"/subscribe","referrals":"/referrals?source=footer","giftcards":"/giftcards","faq":"/faq","accessibility":"/accessibility-policy","faq_paths":{"accounts":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246346","announcements":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246066","copyright":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246086","downloading":"https://support.scribd.com/hc/articles/210135046","publishing":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246366","reading":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246406","selling":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246326","store":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246306","status":"https://support.scribd.com/hc/en-us/articles/360001202872","terms":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246126","writing":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246366","adchoices":"https://support.scribd.com/hc/articles/210129366","paid_features":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246306","failed_uploads":"https://support.scribd.com/hc/en-us/articles/210134586-Troubleshooting-uploads-and-conversions","copyright_infringement":"https://support.scribd.com/hc/en-us/articles/210128946-DMCA-copyright-infringement-takedown-notification-policy","end_user_license":"https://support.scribd.com/hc/en-us/articles/210129486","terms_of_use":"https://support.scribd.com/hc/en-us/articles/210129326-General-Terms-of-Use"},"publishers":"/publishers","static_terms":"/terms","static_privacy":"/privacy","copyright":"/copyright","ios_app":"https://itunes.apple.com/us/app/scribd-worlds-largest-online/id542557212?mt=8&uo=4&at=11lGEE","android_app":"https://play.google.com/store/apps/details?id=com.scribd.app.reader0&hl=en","books":"/books","sitemap":"/directory"}},"global_nav_props":{"header_props":{"logo_src":"/images/landing/home2_landing/scribd_logo_horiz_small.svg","root_url":"https://www.scribd.com/","search_term":"","small_logo_src":"/images/logos/scribd_s_logo.png","uploads_url":"/upload-document","search_props":{"redirect_to_app":true,"search_url":"/search","query":"","search_page":false}},"user_menu_props":null,"sidebar_props":{"urls":{"bestsellers":"https://www.scribd.com/bestsellers","home":"https://www.scribd.com/","saved":"/saved","subscribe":"/archive/pmp_checkout?doc=106413222&metadata=%7B%22context%22%3A%22pmp%22%2C%22action%22%3A%22start_trial%22%2C%22logged_in%22%3Afalse%2C%22platform%22%3A%22web%22%7D","top_charts":"/bestsellers","upload":"https://www.scribd.com/upload-document"},"categories":{"book":{"icon":"icon-ic_book","icon_filled":"icon-ic_book_fill","url":"https://www.scribd.com/books","name":"Books","type":"book"},"news":{"icon":"icon-ic_articles","icon_filled":"icon-ic_articles_fill","url":"https://www.scribd.com/news","name":"News","type":"news"},"audiobook":{"icon":"icon-ic_audiobook","icon_filled":"icon-ic_audiobook_fill","url":"https://www.scribd.com/audiobooks","name":"Audiobooks","type":"audiobook"},"magazine":{"icon":"icon-ic_magazine","icon_filled":"icon-ic_magazine_fill","url":"https://www.scribd.com/magazines","name":"Magazines","type":"magazine"},"document":{"icon":"icon-ic_document","icon_filled":"icon-ic_document_fill","url":"https://www.scribd.com/docs","name":"Documents","type":"document"},"sheet_music":{"icon":"icon-ic_songbook","icon_filled":"icon-ic_songbook_fill","url":"https://www.scribd.com/sheetmusic","name":"Sheet Music","type":"sheet_music"},"summary":{"icon":"icon-ic_globalnav_snapshot","icon_filled":"icon-ic_globalnav_snapshot_fill","url":"https://www.scribd.com/snapshots","name":"Snapshots","type":"summary"}},"nav_categories":["mixed","book","audiobook","magazine","document","sheet_music"],"selected_content_type":"mixed","username":"","search_overlay_props":{"search_input_props":{"focused":false,"keep_suggestions_on_blur":false}}}},"recommenders":{"related_titles_recommender":{"ids":[238976743,129617553,385844536,328442463,256911746,129633257,140068084,99901605,310301352,7943271,239990194,46580777,148942507,94927810,364669193,138383150,232802493,158251466,106738970,376486955,263905963,376711873,154277548,115880284,213901561,285930295,214465294,328392877,262758123,383746428,106858080,86284898,120000836,78565681,78565650,99457682,97351380,119993756,122674772,99461696,78554239,99459019,85876123,106865524,85088585,62040977,63675767,58833918,62038646,69200119,78546581,64217890,62038749,58770069,58767130,64219201,58766674,58766740,69204672],"title_link":null,"title":null,"track_opts":{"compilation_id":"g0P3FaXQGFSE1S8OHoo5NdIsoxo=","module_id":"MQe5H/TDFeSnXL51Fq4mfArrx6A=","widget_name":"right sidebar","track_id":"flattened_recommender"}},"footer_recommenders":{"recommenders":[{"ids":[238976743,129617553,385844536,328442463,256911746,129633257,140068084,99901605,310301352,7943271,239990194,46580777,148942507,94927810,364669193,138383150,232802493,158251466,106738970,376486955,263905963,376711873,154277548,115880284,213901561,285930295,214465294,328392877,262758123,383746428],"title_link":null,"title":"Documents Similar To FredericMunné-Psicologias sociales marginadas","track_opts":{"compilation_id":"g0P3FaXQGFSE1S8OHoo5NdIsoxo=","module_id":"mKQODhAg908O3Kc/sAqi/a9dx4o=","widget_name":"document_carousel"}},{"ids":[106858080,86284898,120000836,78565681,78565650,99457682,97351380,119993756,122674772,99461696,78554239,99459019,85876123,106865524,85088585,62040977,63675767,58833918,62038646,69200119,78546581,64217890,62038749,58770069,58767130,64219201,58766674,58766740,69204672],"title_link":null,"title":"More From Ariane Ewald","track_opts":{"compilation_id":"g0P3FaXQGFSE1S8OHoo5NdIsoxo=","module_id":"qYspLfrvyUJPWFqkezkcmXSfIaE=","widget_name":"document_carousel"}}]},"seo_new_docs_recommenders":{"recommenders":[]},"documents":{"7943271":{"type":"document","id":7943271,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/7943271/149x198/d665aeb89e/1435507797?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/7943271/298x396/7e0db799f7/1435507797?v=1","title":"Achaques y Manías del Trabajo Social Reconceptualizado","short_title":"Achaques y Manías del Trabajo Social Reconceptualizado","author":"Raque69","tracking":{"object_type":"document","object_id":7943271,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"wNzF5H3QyGYP+Ok1ffnhJopnYX0="},"url":"https://www.scribd.com/document/7943271/Achaques-y-Manias-del-Trabajo-Social-Reconceptualizado","top_badge":null},"46580777":{"type":"document","id":46580777,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/46580777/149x198/c168278d25/1537465658?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/46580777/298x396/7c7da233a0/1537465658?v=1","title":"Ludwig Von Bertalanffy - Teoria General de Los Sistemas","short_title":"Ludwig Von Bertalanffy - Teoria General de Los Sistemas","author":"Red De Investigaciones Alternativas","tracking":{"object_type":"document","object_id":46580777,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"YfdgibmnI/0SC2QA04ZFaISV2r4="},"url":"https://www.scribd.com/doc/46580777/Ludwig-Von-Bertalanffy-Teoria-General-de-Los-Sistemas","top_badge":null},"58766674":{"type":"document","id":58766674,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/58766674/149x198/d8805f9759/1374666504?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/58766674/298x396/5afc06debb/1374666504?v=1","title":"Baêta_Proposta Transdisciplinar","short_title":"Baêta_Proposta Transdisciplinar","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":58766674,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"CHgzGo+K1gMwUjSGEdZuOOpj3E8="},"url":"https://www.scribd.com/document/58766674/Baeta-Proposta-Transdisciplinar","top_badge":null},"58766740":{"type":"document","id":58766740,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/58766740/149x198/4714e2ba3b/1312337150?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/58766740/298x396/6619472546/1312337150?v=1","title":"Sobre_Pirandello","short_title":"Sobre_Pirandello","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":58766740,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"PrjiQj/tcBkoBos0qcsENxdE6As="},"url":"https://www.scribd.com/document/58766740/Sobre-Pirandello","top_badge":null},"58767130":{"type":"document","id":58767130,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/58767130/149x198/d2a8919a28/1367025390?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/58767130/298x396/d99854d8f8/1367025390?v=1","title":"Artigo_NarrativaLiteráriaemSartre","short_title":"Artigo_NarrativaLiteráriaemSartre","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":58767130,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"8+JRvgcgwYDXjqK1KJBr8wCztns="},"url":"https://www.scribd.com/document/58767130/Artigo-NarrativaLiterariaemSartre","top_badge":null},"58770069":{"type":"document","id":58770069,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/58770069/149x198/9c8b26a85a/1499525728?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/58770069/298x396/75c2be9eab/1499525728?v=1","title":"Sartre Par Sartre","short_title":"Sartre Par Sartre","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":58770069,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"/+/CgAulfe/CelvADXvbsQicbkA="},"url":"https://www.scribd.com/document/58770069/Sartre-Par-Sartre","top_badge":null},"58833918":{"type":"document","id":58833918,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/58833918/149x198/22c34ddd7a/1424278542?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/58833918/298x396/119aa7c3de/1424278542?v=1","title":"Sartre-L'Ecrivain Et Sa Langue","short_title":"Sartre-L'Ecrivain Et Sa Langue","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":58833918,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"GaVoi91ujsGF2a7vryN+Jv/ekxU="},"url":"https://www.scribd.com/document/58833918/Sartre-L-Ecrivain-Et-Sa-Langue","top_badge":null},"62038646":{"type":"document","id":62038646,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/62038646/149x198/19bbb8cbd2/1313009692?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/62038646/298x396/3bd67a846d/1313009692?v=1","title":"Arte de Recusar Um Original","short_title":"Arte de Recusar Um Original","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":62038646,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"xJpxQd9vZ575G2L8vbX7raQnNHE="},"url":"https://www.scribd.com/doc/62038646/Arte-de-Recusar-Um-Original","top_badge":null},"62038749":{"type":"document","id":62038749,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/62038749/149x198/0cf361a922/1313009475?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/62038749/298x396/530c6a4dc8/1313009475?v=1","title":"A literatura é perigosa-Esterházy","short_title":"A literatura é perigosa-Esterházy","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":62038749,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"/ueuTGO+Kg34I6BqvkNH7rDzYlY="},"url":"https://www.scribd.com/document/62038749/A-literatura-e-perigosa-Esterhazy","top_badge":null},"62040977":{"type":"document","id":62040977,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/62040977/149x198/6a51e2b20b/1326572902?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/62040977/298x396/ea3a666241/1326572902?v=1","title":"GBernardo_ComoSe","short_title":"GBernardo_ComoSe","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":62040977,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"D5ICTbaJaavK6m99UP2HXmEseGA="},"url":"https://www.scribd.com/document/62040977/GBernardo-ComoSe","top_badge":null},"63675767":{"type":"document","id":63675767,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/63675767/149x198/1a4e284e24/1314821433?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/63675767/298x396/3007687eab/1314821433?v=1","title":"Uma lição não aprendida","short_title":"Uma lição não aprendida","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":63675767,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"thmO1nWv7Feqhkd9hzOJVRT4iWM="},"url":"https://www.scribd.com/doc/63675767/Uma-licao-nao-aprendida","top_badge":null},"64217890":{"type":"document","id":64217890,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/64217890/149x198/a26b558423/1443318276?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/64217890/298x396/a0fe1ccce6/1443318276?v=1","title":"Sartre Universal-Singular Parte 2","short_title":"Sartre Universal-Singular Parte 2","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":64217890,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"5+D04We/9X6Qu5p33mLql8D8/cY="},"url":"https://www.scribd.com/document/64217890/Sartre-Universal-Singular-Parte-2","top_badge":null},"64219201":{"type":"document","id":64219201,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/64219201/149x198/ff1cd51033/1401280179?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/64219201/298x396/424e84a956/1401280179?v=1","title":"Sartre Universal-Singular Parte 1","short_title":"Sartre Universal-Singular Parte 1","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":64219201,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"fkzJ6v5I43wYD4ydm8wNTkuRt58="},"url":"https://www.scribd.com/document/64219201/Sartre-Universal-Singular-Parte-1","top_badge":null},"69200119":{"type":"document","id":69200119,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/69200119/149x198/200e33e61c/1521661878?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/69200119/298x396/63b4e1a462/1521661878?v=1","title":"Thomas Szasz-Ideologia e doença mental","short_title":"Thomas Szasz-Ideologia e doença mental","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":69200119,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"Dncg0t+of88kg5j2Nb7b7Z62Mjw="},"url":"https://www.scribd.com/doc/69200119/Thomas-Szasz-Ideologia-e-doenca-mental","top_badge":null},"69204672":{"type":"document","id":69204672,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/69204672/149x198/285d953d94/1386838258?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/69204672/298x396/67ab1dd7b1/1386838258?v=1","title":"Robert Darnton-Histórias que os camponeses contam","short_title":"Robert Darnton-Histórias que os camponeses contam","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":69204672,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"E30PkOXedgxazE5GRYdyWyeUYjY="},"url":"https://www.scribd.com/doc/69204672/Robert-Darnton-Historias-que-os-camponeses-contam","top_badge":null},"78546581":{"type":"document","id":78546581,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/78546581/149x198/9a50060887/1375792213?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/78546581/298x396/e6b3688ae0/1375792213?v=1","title":"Harold Bloom - Misreading","short_title":"Harold Bloom - Misreading","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":78546581,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"PaBh9E6z7rEnevkGu+T0v4oLuCw="},"url":"https://www.scribd.com/doc/78546581/Harold-Bloom-Misreading","top_badge":null},"78554239":{"type":"document","id":78554239,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/78554239/149x198/c957da10d8/1359880495?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/78554239/298x396/82bfb182cc/1359880495?v=1","title":"Coletânea sobre Teatro","short_title":"Coletânea sobre Teatro","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":78554239,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"g8qSYFH6LFjn1Gp7ilW3zrv3jhs="},"url":"https://www.scribd.com/document/78554239/Coletanea-sobre-Teatro","top_badge":null},"78565650":{"type":"document","id":78565650,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/78565650/149x198/319b232e54/1352315405?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/78565650/298x396/1815d5dfbc/1352315405?v=1","title":"CONAR-FolhaSão Paulo-10out20110001","short_title":"CONAR-FolhaSão Paulo-10out20110001","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":78565650,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"94If673n3Bv3bJgAPgkbZcIAa7M="},"url":"https://www.scribd.com/document/78565650/CONAR-FolhaSao-Paulo-10out20110001","top_badge":null},"78565681":{"type":"document","id":78565681,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/78565681/149x198/b1759177b2/1491017078?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/78565681/298x396/2d4ddc9414/1491017078?v=1","title":"BeneditoNunes-Clarisse Lispector","short_title":"BeneditoNunes-Clarisse Lispector","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":78565681,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"vHRc0aAe268WcjvNYvyPbSjSXXM="},"url":"https://www.scribd.com/document/78565681/BeneditoNunes-Clarisse-Lispector","top_badge":null},"85088585":{"type":"document","id":85088585,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/85088585/149x198/377dcb4658/1358410977?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/85088585/298x396/e5bafd1a4c/1358410977?v=1","title":"Andreiev - A Conversao do Diabo","short_title":"Andreiev - A Conversao do Diabo","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":85088585,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"Rh9uD5B5iV+lIMPOpO6Y8rU51PY="},"url":"https://www.scribd.com/document/85088585/Andreiev-A-Conversao-do-Diabo","top_badge":null},"85876123":{"type":"document","id":85876123,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/85876123/149x198/e29a64501f/1375227699?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/85876123/298x396/7a06784c65/1375227699?v=1","title":"ABNT-Normasreferênciasecitação[2]","short_title":"ABNT-Normasreferênciasecitação[2]","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":85876123,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"2elj7Lr3QUx1+o9UDxoZEgQYITY="},"url":"https://www.scribd.com/doc/85876123/ABNT-Normasreferenciasecitacao-2","top_badge":null},"86284898":{"type":"document","id":86284898,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/86284898/149x198/bedab48a6d/1433113148?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/86284898/298x396/8351abfe75/1433113148?v=1","title":"R.David-Religião e Magia_Egito","short_title":"R.David-Religião e Magia_Egito","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":86284898,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"5dMsr5TOLlyz7r+1eJgMHvWPRIk="},"url":"https://www.scribd.com/document/86284898/R-David-Religiao-e-Magia-Egito","top_badge":null},"94927810":{"type":"document","id":94927810,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/94927810/149x198/3099ff7b42/1372812366?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/94927810/298x396/09cea59bb7/1372812366?v=1","title":"A Rico","short_title":"A Rico","author":"Alejandro Fernando González","tracking":{"object_type":"document","object_id":94927810,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"v5O4XDRU1oYopJd6Wn7T7wT1Zjg="},"url":"https://www.scribd.com/document/94927810/A-Rico","top_badge":null},"97351380":{"type":"document","id":97351380,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/97351380/149x198/a2fd9b15c3/1339948052?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/97351380/298x396/da410cdf7c/1339948052?v=1","title":"Elio Gaspar i Greve Professores 2012","short_title":"Elio Gaspar i Greve Professores 2012","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":97351380,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"kv6Q8TzHfvxuViyw51Lju9MzfPQ="},"url":"https://www.scribd.com/doc/97351380/Elio-Gaspar-i-Greve-Professores-2012","top_badge":null},"99457682":{"type":"document","id":99457682,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/99457682/149x198/0df8675cbd/1421354052?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/99457682/298x396/682835ab30/1421354052?v=1","title":"Ossip Mandelstam-A Era","short_title":"Ossip Mandelstam-A Era","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":99457682,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"FNVJ41nH1v//Xa2O/62Kj7PcARo="},"url":"https://www.scribd.com/document/99457682/Ossip-Mandelstam-A-Era","top_badge":null},"99459019":{"type":"document","id":99459019,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/99459019/149x198/abfb5f4f6b/1503260367?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/99459019/298x396/7c573d291c/1503260367?v=1","title":"Sokal Imposturas Intelectuais","short_title":"Sokal Imposturas Intelectuais","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":99459019,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"Rn1EzsT7kEhzPllEVcRiC4hGOrk="},"url":"https://www.scribd.com/doc/99459019/Sokal-Imposturas-Intelectuais","top_badge":null},"99461696":{"type":"document","id":99461696,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/99461696/149x198/4357d31f50/1367025328?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/99461696/298x396/4c4ad2f5d0/1367025328?v=1","title":"Preâmbulo de JoãoLopesPaulo ao livro Introd. ao Existencialismo de N. Abbagnano","short_title":"Preâmbulo de JoãoLopesPaulo ao livro Introd. ao Existencialismo de N. Abbagnano","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":99461696,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"fZNoE4J7mKQ+PLX+KUXkJZ2e9NY="},"url":"https://www.scribd.com/document/99461696/Preambulo-de-JoaoLopesPaulo-ao-livro-Introd-ao-Existencialismo-de-N-Abbagnano","top_badge":null},"99901605":{"type":"document","id":99901605,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/99901605/149x198/36bb42c504/1378848519?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/99901605/298x396/cea557c4cd/1378848519?v=1","title":"Libro - Economía de las industrias culturales en la globalizaciòn digital - Claudio Rama","short_title":"Libro - Economía de las industrias culturales en la globalizaciòn digital - Claudio Rama","author":"Claudio Rama","tracking":{"object_type":"document","object_id":99901605,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"7PNn/J3MdzovoTReN7LbiyKWXG4="},"url":"https://www.scribd.com/document/99901605/Libro-Economia-de-las-industrias-culturales-en-la-globalizacion-digital-Claudio-Rama","top_badge":null},"106738970":{"type":"document","id":106738970,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/106738970/149x198/2851f1f9f4/1376246838?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/106738970/298x396/591911ad3c/1376246838?v=1","title":"Ensayo Final","short_title":"Ensayo Final","author":"deerhoof","tracking":{"object_type":"document","object_id":106738970,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"KXPM0TQZJSvluX/jONiSpb1r9EY="},"url":"https://www.scribd.com/document/106738970/Ensayo-Final","top_badge":null},"106858080":{"type":"document","id":106858080,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/106858080/149x198/8882bf85f6/1385779249?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/106858080/298x396/0f544625a9/1385779249?v=1","title":"Fragmento Copta","short_title":"Fragmento Copta","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":106858080,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"/FDMC87i7H37q/NripFCzS82X0I="},"url":"https://www.scribd.com/document/106858080/Fragmento-Copta","top_badge":null},"106865524":{"type":"document","id":106865524,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/106865524/149x198/07703f0623/1376474631?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/106865524/298x396/93339be6f1/1376474631?v=1","title":"PrefácioLuxo","short_title":"PrefácioLuxo","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":106865524,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"GqTK3EX2oe1OtvYY3RsIP9P+0oM="},"url":"https://www.scribd.com/document/106865524/PrefacioLuxo","top_badge":null},"115880284":{"type":"document","id":115880284,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/115880284/149x198/045a4e387d/1354867376?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/115880284/298x396/161be506d1/1354867376?v=1","title":"El Proposito de La IA y Evolucion Historica","short_title":"El Proposito de La IA y Evolucion Historica","author":"Sai Age","tracking":{"object_type":"document","object_id":115880284,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"xnsBAoINvY0mr5TGXRT/MurZ3GI="},"url":"https://www.scribd.com/document/115880284/El-Proposito-de-La-IA-y-Evolucion-Historica","top_badge":null},"119993756":{"type":"document","id":119993756,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/119993756/149x198/8ed078d957/1379445531?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/119993756/298x396/d4ac9a1559/1379445531?v=1","title":"Sartre-Apresentação de \"Les Temps Modernes\"","short_title":"Sartre-Apresentação de \"Les Temps Modernes\"","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":119993756,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"I0kPWpVHuL/eHLVUFZD7XytTnaY="},"url":"https://www.scribd.com/document/119993756/Sartre-Apresentacao-de-Les-Temps-Modernes","top_badge":null},"120000836":{"type":"document","id":120000836,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/120000836/149x198/ce1a6f3832/1364689488?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/120000836/298x396/092dfd2790/1364689488?v=1","title":"Blanchot-Os romances de Sartre","short_title":"Blanchot-Os romances de Sartre","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":120000836,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"d5pRJC/V8u36gIam8AnCZlbM08E="},"url":"https://www.scribd.com/document/120000836/Blanchot-Os-romances-de-Sartre","top_badge":null},"122674772":{"type":"document","id":122674772,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/122674772/149x198/a19ea01e41/1384978956?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/122674772/298x396/1ceee7cd1a/1384978956?v=1","title":"ArianeEwald-IndustriaCultural_Subjetividade0001.pdf","short_title":"ArianeEwald-IndustriaCultural_Subjetividade0001.pdf","author":"Ariane Ewald","tracking":{"object_type":"document","object_id":122674772,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"63nzXJpRUxzHxrp+n8CAy0PCLvY="},"url":"https://www.scribd.com/doc/122674772/ArianeEwald-IndustriaCultural-Subjetividade0001-pdf","top_badge":null},"129617553":{"type":"document","id":129617553,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/129617553/149x198/dfe9cd7767/1408472783?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/129617553/298x396/28f7d4ad5f/1408472783?v=1","title":"Sobre Marxismo","short_title":"Sobre Marxismo","author":"joallan","tracking":{"object_type":"document","object_id":129617553,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"sc3XM2MGR5ph4KRzsEimQDkG+Dc="},"url":"https://www.scribd.com/document/129617553/Sobre-Marxismo","top_badge":null},"129633257":{"type":"document","id":129633257,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/129633257/149x198/6671b4e239/1492517283?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/129633257/298x396/771502e467/1492517283?v=1","title":"Michel Onfray - Política del rebelde - Tratado de resistencia e insumisión","short_title":"Michel Onfray - Política del rebelde - Tratado de resistencia e insumisión","author":"Ryka RyQueen","tracking":{"object_type":"document","object_id":129633257,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"krC0jNNpHoJPHftthgghsg0H7DQ="},"url":"https://www.scribd.com/document/129633257/Michel-Onfray-Politica-del-rebelde-Tratado-de-resistencia-e-insumision","top_badge":null},"138383150":{"type":"document","id":138383150,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/138383150/149x198/6f8e4339d3/1419626305?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/138383150/298x396/9d978f6b27/1419626305?v=1","title":"Gomez Foucault Marxismo","short_title":"Gomez Foucault Marxismo","author":"Juan Carlos Nouveliere","tracking":{"object_type":"document","object_id":138383150,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"QBqhe14gNIcqutoZgt5I97NcGmQ="},"url":"https://www.scribd.com/document/138383150/Gomez-Foucault-Marxismo","top_badge":null},"140068084":{"type":"document","id":140068084,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/140068084/149x198/4d8f8e9df9/1504473940?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/140068084/298x396/f77b10a962/1504473940?v=1","title":"Teoría de conflicto Cultural","short_title":"Teoría de conflicto Cultural","author":"Yunuen Ireri Dowsky","tracking":{"object_type":"document","object_id":140068084,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"bFuYW4mhnXsuRNPsJfFUTqPE0bc="},"url":"https://www.scribd.com/doc/140068084/Teoria-de-conflicto-Cultural","top_badge":null},"148942507":{"type":"document","id":148942507,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/148942507/149x198/e827d723e6/1395119893?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/148942507/298x396/ef3eefa7ce/1395119893?v=1","title":"Relación sujeto objeto","short_title":"Relación sujeto objeto","author":"Livia Vargas","tracking":{"object_type":"document","object_id":148942507,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"zW1aEXoUonw8I62yi3xpwKsPZaI="},"url":"https://www.scribd.com/document/148942507/Relacion-sujeto-objeto","top_badge":null},"154277548":{"type":"document","id":154277548,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/154277548/149x198/6e5b6e4328/1374047324?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/154277548/298x396/f288bd1459/1374047324?v=1","title":"De Marxismo Democracia y Relativismo","short_title":"De Marxismo Democracia y Relativismo","author":"jose.lopez.sanchez2170","tracking":{"object_type":"document","object_id":154277548,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"Zgq2/I+VEnEZdzSaskZoMAqNsX8="},"url":"https://www.scribd.com/document/154277548/De-Marxismo-Democracia-y-Relativismo","top_badge":null},"158251466":{"type":"document","id":158251466,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/158251466/149x198/1196cff02d/1411019795?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/158251466/298x396/98241a98d5/1411019795?v=1","title":"reseña musto","short_title":"reseña musto","author":"aemilianoa","tracking":{"object_type":"document","object_id":158251466,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"Y0ygM2pcfS8d8eubp0bd8tP/GL8="},"url":"https://www.scribd.com/document/158251466/resena-musto","top_badge":null},"213901561":{"type":"document","id":213901561,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/213901561/149x198/c4cc4296ee/1416544398?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/213901561/298x396/d4085d1de9/1416544398?v=1","title":"Sobre Marta Harnecker","short_title":"Sobre Marta Harnecker","author":"laurobrodri","tracking":{"object_type":"document","object_id":213901561,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"g6Dd58WUjzE1OHCHCLBbdn7xfJg="},"url":"https://www.scribd.com/document/213901561/Sobre-Marta-Harnecker","top_badge":null},"214465294":{"type":"document","id":214465294,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/214465294/149x198/eef6d341a0/1395768283?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/214465294/298x396/9ebe75fa00/1395768283?v=1","title":"Reforma Del Reglamento de Presentacin y Aprobacin de Proyectos de Carreras","short_title":"Reforma Del Reglamento de Presentacin y Aprobacin de Proyectos de Carreras","author":"Agustín Zúñiga","tracking":{"object_type":"document","object_id":214465294,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"Hc7Dc8teCqJqPP9J3mqpzMUZzmA="},"url":"https://www.scribd.com/document/214465294/Reforma-Del-Reglamento-de-Presentacin-y-Aprobacin-de-Proyectos-de-Carreras","top_badge":null},"232802493":{"type":"document","id":232802493,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/232802493/149x198/699c33b876/1404680485?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/232802493/298x396/6aa24503a9/1404680485?v=1","title":"Ideología","short_title":"Ideología","author":"Sebastian Vargas","tracking":{"object_type":"document","object_id":232802493,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"caS1fxDx9JpgH+ayUGwDMVkjAsQ="},"url":"https://www.scribd.com/document/232802493/Ideologia","top_badge":null},"238976743":{"type":"document","id":238976743,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/238976743/149x198/c46dd4c0bd/1410120917?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/238976743/298x396/bd4c3aebe7/1410120917?v=1","title":"page_7.pdf","short_title":"page_7.pdf","author":"Guivo Namor","tracking":{"object_type":"document","object_id":238976743,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"jW6EjO7e4KAVsL5Ue6zEhF8NUbo="},"url":"https://www.scribd.com/document/238976743/page-7-pdf","top_badge":null},"239990194":{"type":"document","id":239990194,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/239990194/149x198/9e2b64775d/1493781093?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/239990194/298x396/bdb4823698/1493781093?v=1","title":"receta-imss","short_title":"receta-imss","author":"Jess Marquéz Sarana","tracking":{"object_type":"document","object_id":239990194,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"WLg/ardB1lPwKYxiLDzjOVc5hT4="},"url":"https://www.scribd.com/document/239990194/receta-imss","top_badge":null},"256911746":{"type":"document","id":256911746,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/256911746/149x198/096b5b86bb/1424877598?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/256911746/298x396/dfb5e00fb5/1424877598?v=1","title":"Prueba Los 7 Pasos de Invertir Para Ganar de Robert Kiyosaki","short_title":"Prueba Los 7 Pasos de Invertir Para Ganar de Robert Kiyosaki","author":"JF Molina","tracking":{"object_type":"document","object_id":256911746,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"wf82IHDPzVjaG2ZcRivOaAIbdaA="},"url":"https://www.scribd.com/document/256911746/Prueba-Los-7-Pasos-de-Invertir-Para-Ganar-de-Robert-Kiyosaki","top_badge":null},"262758123":{"type":"document","id":262758123,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/262758123/149x198/0be7bffbc3/1429733614?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/262758123/298x396/a1754c6990/1429733614?v=1","title":"El Pensamiento Humanista y Social Latinoamericano","short_title":"El Pensamiento Humanista y Social Latinoamericano","author":"Osvadig Lucia Morillo Campos","tracking":{"object_type":"document","object_id":262758123,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"U8gHPpMy8aLi0vG/P/r/SZC8Dnw="},"url":"https://www.scribd.com/document/262758123/El-Pensamiento-Humanista-y-Social-Latinoamericano","top_badge":null},"263905963":{"type":"document","id":263905963,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/263905963/149x198/13d120f920/1430617884?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/263905963/298x396/a9d7024138/1430617884?v=1","title":"Sobre Foucault y El Marxismo (Artículo 1)","short_title":"Sobre Foucault y El Marxismo (Artículo 1)","author":"astortrabajo9899","tracking":{"object_type":"document","object_id":263905963,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"TBLUKMWQi945bkcfULz9hlv1ZDE="},"url":"https://www.scribd.com/document/263905963/Sobre-Foucault-y-El-Marxismo-Articulo-1","top_badge":null},"285930295":{"type":"document","id":285930295,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/285930295/149x198/bb5847ec71/1445277852?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/285930295/298x396/1ee9bd7ea7/1445277852?v=1","title":"rebellato","short_title":"rebellato","author":"Armando Esteban Kito","tracking":{"object_type":"document","object_id":285930295,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"vIK9R3zcTiGoMHigWSo6Mk7tyiI="},"url":"https://www.scribd.com/document/285930295/rebellato","top_badge":null},"310301352":{"type":"document","id":310301352,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/310301352/149x198/0ed1cbf655/1461540992?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/310301352/298x396/479c4de959/1461540992?v=1","title":"Robin, Paul - Degeneración de La Especie Humana [Biblioteca Editorial Salud y Fuerza]","short_title":"Robin, Paul - Degeneración de La Especie Humana [Biblioteca Editorial Salud y Fuerza]","author":"[Anarquismo en PDF]","tracking":{"object_type":"document","object_id":310301352,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"+dqbXhSnb2MTCCfS8ccg5qeVwno="},"url":"https://www.scribd.com/document/310301352/Robin-Paul-Degeneracion-de-La-Especie-Humana-Biblioteca-Editorial-Salud-y-Fuerza","top_badge":null},"328392877":{"type":"document","id":328392877,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/328392877/149x198/95b32cc8d6/1477053099?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/328392877/298x396/5df53716a4/1477053099?v=1","title":"Inteligencia Artificial","short_title":"Inteligencia Artificial","author":"Karla Mejía","tracking":{"object_type":"document","object_id":328392877,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"fKWnqEtGw83hBaiGTVADOgReRTg="},"url":"https://www.scribd.com/presentation/328392877/Inteligencia-Artificial","top_badge":null},"328442463":{"type":"document","id":328442463,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/328442463/149x198/4d5ec1b0fa/1519901124?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/328442463/298x396/4ef7447837/1519901124?v=1","title":"Xabier Arrizabalo","short_title":"Xabier Arrizabalo","author":"isaacepunam","tracking":{"object_type":"document","object_id":328442463,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"dDEX5eecYeIaGew2e9qoSAVF/u4="},"url":"https://www.scribd.com/document/328442463/Xabier-Arrizabalo","top_badge":null},"364669193":{"type":"document","id":364669193,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/364669193/149x198/8723d6110f/1511226098?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/364669193/298x396/0fad6bc449/1511226098?v=1","title":"Proyecto Avatar","short_title":"Proyecto Avatar","author":"AlanMamani","tracking":{"object_type":"document","object_id":364669193,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"UK9rl9DuRNJn3LAYGFS44xxd/Sg="},"url":"https://www.scribd.com/document/364669193/Proyecto-Avatar","top_badge":null},"376486955":{"type":"document","id":376486955,"thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/376486955/149x198/6dc95aa88d/1523881848?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/376486955/298x396/ae9e35ba25/1523881848?v=1","title":"Andrade Thompson1","short_title":"Andrade Thompson1","author":"clopez","tracking":{"object_type":"document","object_id":376486955,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"/dlEBFYw+1p7TcqzKw3erL7jzIU="},"url":"https://www.scribd.com/document/376486955/Andrade-Thompson1","top_badge":null},"376711873":{"type":"document","id":376711873,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/376711873/149x198/fbaa44d7ea/1524062696?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/376711873/298x396/e0f3a6df5c/1524062696?v=1","title":"Inteligencia Artificial","short_title":"Inteligencia Artificial","author":"Damián Félix","tracking":{"object_type":"document","object_id":376711873,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"LE9F/061YAefiZllJChBNwQsNEE="},"url":"https://www.scribd.com/document/376711873/Inteligencia-Artificial","top_badge":null},"383746428":{"type":"document","id":383746428,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/383746428/149x198/f9e724a2ae/1531436003?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/383746428/298x396/e0713e14b0/1531436003?v=1","title":"Ensayo Inteligencia Artificial","short_title":"Ensayo Inteligencia Artificial","author":"Paco Mejia Samame","tracking":{"object_type":"document","object_id":383746428,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"jwBhC9j9JfznZt4HW9+AOHptbLI="},"url":"https://www.scribd.com/document/383746428/Ensayo-Inteligencia-Artificial","top_badge":null},"385844536":{"type":"document","id":385844536,"thumb_url":"https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/385844536/149x198/e889bf870a/1533844324?v=1","retina_thumb_url":"https://imgv2-2-f.scribdassets.com/img/document/385844536/298x396/44a0cecd4b/1533844324?v=1","title":"1491-6938-1-PB.pdf","short_title":"1491-6938-1-PB.pdf","author":"Alfredo Mejia","tracking":{"object_type":"document","object_id":385844536,"track":"flattened_recommender","doc_uuid":"Dp7Sas6bv4Lfk7mwPtdpCVV2xrQ="},"url":"https://www.scribd.com/document/385844536/1491-6938-1-PB-pdf","top_badge":null}}},"seo_roadblock_props_path":"/doc-page/seo-roadblock-props/106413222","signup_context":null,"toolbar":{"search_path":"/search-4gen?allowed_pages=&auth_token=ZXlQSwW9LYn%2B5WRjwpct6blY2QI%3D&authenticity_token=Oc%2F25vbTgwlsxLXy9nvncXZ8RDPsIKLt%2Bo2fe69Eqbdhj0GTrxbCWJtW2%2FzFY5vAI4vLY3CpnjrlFId7e7SbCw%3D%3D&expires=1540415635&wordDocumentId=106413222&wordUploadId=109890478"},"renewal_nag_props":null}-->