“Quien introduzca en los asuntos públicos los principios del Cristianismo Primitivo revolucionará al mundo.

” Benjamín Franklin (1706-1790)
“Siempre he dicho, y diré que el estudio de la Sagrada Biblia, hará mejores ciudadanos, mejores padres y mejores esposos.” Tomás Jefferson (1743-1826) «comprende las palabras del que murió en la cruz» Himno Nacional de Colombia

En el griego es donde se encuentra el origen del concepto de teocracia. En concreto, dicho término procede de Théos, que significa Dios, y Cracia, que viene a definirse como gobierno. Por ello, y según la definición de la Real Academia Española de la Lengua, teocracia es por tanto el gobierno que es ejercido directamente por Dios.
Siendo por extensión el gobierno divino a través de hombres escogidos para dar a conocer su voluntad, sus designios y sus leyes.

(Version RVR)Génesis 1:27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Génesis 1:28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. (Version DHH) Gén 1:27 Cuando Dios creó al hombre, lo creó a su imagen; varón y mujer los creó, Génesis 1:28 y les dio su bendición: "Tengan muchos, muchos hijos; llenen el mundo y gobiérnenlo; dominen a los peces y a las aves, y a todos los animales que se arrastran.
Sojuzgadla Señoread Gobierno Dominio

Desde el inicio del tiempo la intención de Dios era que el hombre tuviera dominio de sí mismo y autoridad delegada sobre todo lo creado. El hombre por designio divino tiene en su interior, la inclinación a gobernar, someter y ejercer autoridad.

Dios determinó que debía Sojuzgar la Tierra y Señorear los animales. Es decir dos cualidades de la gobernanza que otorgaban balance al ejercicio de la autoridad: Sojuzgar: Palabra que el hebreo significa «Sujetar». Adán debía ejercer Disciplina, Formación y Orden a Eva y sus descendientes a través de la sujeción. Esto es Gobierno. Señorear: Palabra que el hebreo significa «Someter» Adán debía ejercer dominio, señorío y mando a la naturaleza, esto es Subyugación. Hoy día sucede lo contrario. Sometemos a las personas a través de los modelos de gobierno y hemos perdido la sujeción de la naturaleza, siendo ella ahora quien nos está sometiendo. Adán al desobedecer y no cumplir su mandato en orden; perdió la efectividad de la gobernanza, quedando alterado en tu interior la ecuanimidad, justicia y libertad; quedando sujeto a las debilidades de su naturaleza, a las Inclinaciones de su corazón y a las motivaciones externas de sus semejantes.
Génesis 3:17 Luego el Señor Dios le dijo al hombre: —Ya que tú obedeciste a tu mujer y comiste del árbol que yo les había prohibido, la tierra estará maldita por tu culpa. Tendrás que conseguir la comida por medio de duro trabajo, durante todos los días de tu vida. Gén 3:18 Del suelo nacerán hierbas y espinas para ti. Y tendrás que comer plantas en los campos. Gén 3:19 Obtendrás tu comida con el sudor de tu frente hasta que mueras y regreses al polvo, porque tú saliste de allí. Polvo eres y en polvo te

Al fallar la gobernabilidad de Adán, Dios escogió a Moisés y le dio sistemáticamente el modelo de gobierno que tuvieron los judíos por mas de 1000 años, esta leyes fueron: 1. Ley Moral - social (10 Mandamientos) 2. Leyes Civiles (leyes contra la extorsion, secuestro, violaciones… etc) 3. Leyes Ceremoniales Religiosas (Dias de Fiesta, Ritos de Ofrendas) 4. Leyes Higiénicas – Dietarias (No comer animales determinados, Dentro de las leyes civiles, Dios le dijo a moisés acerca de la forma como se Limpieza) debería gobernar su nación y los requisitos del gobernante. Esto lo dijo en el libro de Deuteronomio 17:14-20 Deu 17:15 debes asegurarte de nombrar a un rey sobre ti que sea elegido por el Señor tu Dios. Tendrá que ser alguien de tu propia gente, no un extranjero.

Una persona extranjera no pertenecía a la comunidad de Israel, no tenía los mismos intereses religiosos que los israelitas y, por lo tanto, no estaba obligada a obedecer las demandas del pacto.

Deu 17:16 Él no deberá acumular caballos para sí mismo. Tampoco deberá enviar gente de vuelta a Egipto para comprar más caballos porque el Señor te dijo: “Ustedes nunca deben volver por ese camino”. La multiplicación de caballos inevitablemente conduciría a muchos males, al intercambio creciente con las naciones extranjeras, al establecimiento de un despotismo militar oriental, a la ostentación orgullosa y pomposa en tiempo de paz, a una dependencia de Egipto en tiempo de guerra, y a una falta de fe y confianza en Dios. Esto sería en nuestro contexto, Armamento Militar y Ejércitos. Deu 17:17 Tampoco deberá casarse con muchas esposas, porque si no, se le pervertirá el corazón. Además no deberá enriquecerse con plata y oro. El Rey debía ser ejemplar en su moralidad y su concepción de hogar y familia debía ser irreprochable. El rey tenía que limitar su deseo por riquezas para que no desviarán su corazón. Quien gobernase bien su casa, lo haría bien con la nación. Deu 17:18 Cuando comience a reinar, debe tener para sí mismo una copia de esta ley escrita en un rollo por los sacerdotes levitas. Las Sagradas Escrituras debían ser su libro de cabecera, pues allí encontraría siempre los designios de Dios y la claridad para no desviarse de su propósito. Fue el distanciamiento de este mandato lo que hizo errar tantos reyes en la biblia.

Deu 17:20 Así no se creerá mejor que su propia gente y no desobedecerá el mandato en ninguna forma, de tal manera que el rey y sus descendientes puedan gobernar el reino de Israel por mucho tiempo. Esto traería mesura, sensatez y humildad al gobernante, haciéndolo servidor público, puesto para representar una autoridad y no para sustituirla. A que entendiese que por encima de él, había otro mas grande: Su Dios.

1. Primer Rey de Israel: Saul (Gobernó 40 años 1050 a 1010 A.C. 1I. Segundo Rey de Israel: David (Gobernó 40 años de 1010 – 970 A.C. III. Tercer Rey de Israel: Salomón (Gobernó 40 años de 970 – 930 A.C. Este fue el mas sabio de los reyes y añadió grandes procesos de cambio a la forma de gobernar escribiendo: Pro 28:2 Cuando hay revoluciones en el país, la nación tiene muchos gobernantes en poco tiempo. En cambio, un gobernante bueno y sabio gobernará por muchos años.

Prov. 28:16 El gobernante tonto aumenta la explotación; pero el que no es codicioso gobernará por largo tiempo. Prov. 29:14 Si un rey es justo con los pobres, gobernará por mucho tiempo. Pro 28:15 Un mal gobernante sobre gente pobre es como león rugiente o como oso hambriento. Prov. 29:2 Cuando predominan los justos, la gente se alegra; cuando los malvados gobiernan, la gente sufre. Pro 29:18 Donde no hay dirección divina, no hay orden; ¡feliz el pueblo que cumple la ley de Dios! Eclesiastés 5:8 Cuando veas que en una provincia hay opresión contra los pobres, que reina la injusticia y se violan los derechos de los pobres, no te sorprendas porque a un alto funcionario lo protege otro más alto y a ambos los protegen otros superiores. Eclesiastés 10:5 Hay algo más que he visto en esta vida y que no es justo. Es un error muy común entre los gobernantes. Ecl 10:6 Le dan cargos importantes a gente incapaz, mientras que los sabios ocupan posiciones sin importancia. Eclesiastés 10:16 Un país se perjudica cuando su gobernante es muy joven y cuando sus dirigentes se la pasan todo el tiempo en reuniones sociales.

En cuanto a la sociedad y la política, San Agustín expone sus reflexiones en La ciudad de Dios, obra escrita a raíz de la caída de Roma en manos de Alarico y de la desmembración del imperio romano. Los paganos habían culpado a los cristianos de tal desastre, argumentando que el abandono de los dioses tradicionales en favor del cristianismo, convertido desde hacía tiempo en la religión del imperio, había sido la causa de la pérdida del poder de Roma y de su posterior destrucción. En esa obra San Agustín ensaya una explicación histórica para tales hechos partiendo de la concepción de la historia como el resultado de la lucha de dos ciudades, la del Bien y la del Mal, la de Dios y la

Escrito Notorio: Ciudad de Dios

SAN AGUSTIN

La obra agustiniana “La ciudad de Dios” contiene su pensamiento político, pero es además una síntesis de su pensamiento filosófico y teológico. En la misma, San Agustín expone sobre el origen de dos Estados, la ciudad de Dios y la ciudad de este mundo; Jerusalén como la Ciudad de Dios y Babilonia como el Mundo y narra el curso favorable o desfavorable de ellos y el resultado de cada uno. Para este “hijo de las lágrimas de su madre”, como él mismo se autodenominó, el Estado puede ser visto desde tres perspectivas, que coinciden con los momentos que vive el filósofo. Las tres perspectivas agustinianas son:

SAN AGUSTIN

La visión pesimista del estado: Esta valoración negativa atribuye el origen del estado al pecado. En oposición a la “ciudad de Dios”, la ciudad o el estado de este mundo vendría ser la “ciudad del diablo”, y consecuentemente toda la práctica política sería considerada indigna de los ciudadanos de Dios. La visión optimista del estado: La estimación positiva del estado se desprende de la idea agustiniana de que la sociedad política sigue la tendencia natural del hombre de aunar esfuerzos para el bien, a modo de una ampliación de la vida familiar. El estado vendría a ser entonces como una gran familia, en la que los miembros cooperan y se ayudan mutuamente. La visión intermedia del estado: San Agustín habla de dos tendencias opuestas que existen igualmente en el origen del estado: la sociabilidad e insociabilidad humanas. Reconoce el aspecto social del hombre, pero advierte que a causa del pecado original el estado sólo puede comprenderse y fundamentarse en la irrupción del pecado original. La consecuencia del pecado es el quebrantamiento de la comunicación entre los hombres, por un lado y la introducción de las relaciones de jerarquía, servidumbre,

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Conclusión: El más destacado representante de la patrística: San Agustín, en su magistral obra, «Civitas Dei» – la ciudad de Dios- escrita en el siglo V de la era Cristiana y compuesta de veintidós libros, formula uno de los estudios teológicos más profundos de que ha tenido conocimiento la humanidad, combatido, con los principios del Evangelio, no sólo las organizaciones políticas de su época, sobre todo la del Imperio romano que en Occidente y en ese siglo experimentaba su desquiciamiento por los embates de los pueblos germánicos, sino las teorías filosóficas en boga fundadas en las creencias religiosas Agustín Para San paganas. los estados temporales son producto de la voluntad de los hombres, de suyo viciada por el pecado, y su finalidad es procurar la felicidad perecedera en este mundo dentro de un marco hedonista que sus gobiernos suelen proteger y fomentar. Frente a esas “ciudades terrestres”, el insigne teólogo formula su concepción de un tipo ideal de “Estado celeste”, la Ciudad de Dios, que en la vida ultraterrenal estaría formada por los elegidos, o sea, por los que hubieren practicado las enseñanzas y postulados de cristo. Para él, la “ciudad del diablo” – la temporal- esta fundada sobre el odio y la voluptuosidad humana; en cambio, la ciudad de Dios sobre el

Respecto a la política santo Tomás se desmarca de la actitud adoptada por San Agustín al considerar la existencia de dos ciudades, la de Dios (Jerusalén) y la terrestre (Babilonia), identificadas, respectivamente, con la Iglesia y con el Estado pagano. La ciudad de Babilonia es considerada por San Agustín como el resultado de la corrupción del hombre por el pecado original; mientras que la ciudad de Jerusalén, la ciudad celestial representaría la comunidad cristiana que viviría de acuerdo con los principios de la Biblia y los evangelios. Las circunstancias sociales y la evolución de las formas de poder en el siglo XIII, especialmente los problemas derivados de la relación entre la Iglesia y el Estado, llevarán a Sto. Tomás a un planteamiento distinto, inspirado también en la Política

Escrito Notorio: Summa Teologica

SAN TO TOMAS

Agregó que todas las facultades emanan del poder divino que Dios le entregó a los hombres, por lo tanto se ubican primeras en un orden de prelación. La iglesia es superior siempre al Estado, ya que el fin de la iglesia es sobrenatural, en contraposición al estado que se dedica a los asuntos terrenales. Por este motivo el Estado queda siempre subordinado al poder eclesiástico, la iglesia. Esto es importante para entender sus justificaciones axiológicas en la atribución de facultades. Para Santo Tomás el hombre tiene un fin sobrenatural( ir al cielo). Si el fin de la vida humana es sobrenatural quiere decir que el estado debe subordinarse a la iglesia y no impedir que la iglesia logre sus fines, es decir, el estado debe ayudar al individuo a alcanzar su fin sobrenatural. Este es el principio que dirige todas las actividades hacia el bien común se encarga de: - Conservar la paz - Cubrir las necesidades materiales del individuo - Ayudar a los ciudadanos a obrar bien

La soberanía del gobierno esta limitado por: - La ley natural - El bien común - La propia autoridad de Dios

Veamos las ideas de este filósofo:

- Considera la naturaleza del hombre como esencialmente social y el estado es un despliegue de esta esencia social humana.
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- Reconoce las formas del gobierno del estado como sigue: El estado justo y recto: Tiende al bien común y se expresa a través de tres formas de gobierno: la monarquía, la aristocracia y la democracia. El estado injusto: Está desviado y tiende al bien particular. Se expresa en la tiranía, la oligarquía y la demagogia. La tiranía tiene varios significados para Santo Tomás. En primer lugar, significa la corrupción de la monarquía: el rey que busca el interés propio. Pero muchas veces el Santo usa este término para significar la degeneración de cualquier tipo de gobierno en general o señala con esta misma palabra al gobierno que atenta contra el bien común. Frente a la tiranía los ciudadanos deben asumir diferentes posiciones, desde extremar cuidados para elegir a un buen monarca, pasando por la necesidad de controlarlo, luego eventualmente tolerarlo para evitar mayores males, hasta poner fin a su mandato, en el caso extremo, a través del tiranicidio.

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- Las categorías del estado apropiado son justicia y rectitud, por lo que el análisis de la moral y el derecho son importantes. La justicia es una virtud que pertenece directamente al derecho y no a la moral, porque regula las relaciones entre los hombres. - Respecto a la ley, la función de la misma es la organización racional de la sociedad tendiente hacia el bien común y debe ser promulgada por quien tiene a su cuidado la comunidad. - Toda la ley se origina en la ley eterna que es la regla según la cual Dios gobierna el mundo; todo lo que existe participa en esta ley pero no de igual manera: los seres racionales lo hacen de manera libre, ya que la tienen grabada en la conciencia en forma de ley natural. Esta ley natural, muchas veces es demasiado general y abstracta para los hombres y debe ser especificada a través de las normas particulares, que una vez promulgadas se convierten en la ley positiva o humana.

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CONCLUSION: Para el doctor Angélico, el más relevante representante de la escolástica, el Estado es una comunidad natural de hombres, un organismo necesario dentro del cual la persona debe cumplir sus deberes humanos frente a sus semejantes y como criatura de Dios. Su formación se debe a la sociabilidad natural del hombre, pues Santo Tomás, siguiendo a Aristóteles, lo considera como un zoon politikon. El orden estatal, al igual que el orden de la naturaleza, han sido establecidos por los designios de la Providencia, de tal manera que el Estado implica una organización comunitaria al través de la cual los individuos satisfacen sus necesidades temporales y espirituales. Destaca el aquinatense uno de los elementos en que fundamenta el Estado y en que hace consistir su finalidad temporal, cual es el bien común, hacia cuya consecuención debe dirigirse la actividad de los gobernantes. Rechaza la idea de la potestad absoluta e irrestricta del gobierno de las sociedades, pues éstas deben organizarse por la ley, que Santo Tomás define como “cierta ordenación de la razón en vista del bien común, promulgada por aquel que tiene el cuidado de la comunidad” (Quaedam rationis ordinatio ad bonum comune et ab. Eo qui

SAN TO TOMAS

Por estos rasgos generales se advierte que la tesis tomista en el terreno político importa una clara concepción antagónica a los regímenes absolutistas de los estados medioevales del siglo XIII, en que el ilustre pensador cristiano escribió su monumental obra “Summa Theologica”, ya que para él, el único Estado digno de merecer este nombre desde el punto de vista de la naturaleza del hombre y de los designios de Dios, es el Estado de derecho, entendiendo como derecho humano a la ley positiva que necesariamente debe tener por objetivo la realización normativa debe ser valedera. Siguiendo lógicamente esta idea, Santo Tomas emboza el derecho de los gobernados para oponerse y resistir al poder autoritario injusto y a la renuncia a cumplir las leyes positivas que no se dirijan hacia la provisión del bien común, pero siempre que prescriben actos deshonestos o contrarios a la ley divina.

Calvino acepta la importancia del Estado en el propósito de Dios. Dedica el último capítulo de la Institución de la religión cristiana (Libro IV, capítulo XX) a esa cuestión. En primer lugar, Calvino indica la separación entre las dos esferas. Dice: “quien sabe distinguir entre el cuerpo y el alma, entre esta vida transitoria y la venidera, que es eterna, comprenderá a la vez con ello muy claramente que el reino espiritual de Cristo y el poder civil son cosas muy diferentes entre sí.” El lenguaje de Calvino refleja la influencia de San Agustín y su énfasis en las dos ciudades o dos reinos que expone en La ciudad de Dios. Uno de esos ámbitos es eterno, el otro, histórico. El interés de Calvino por la política está en relación a sus estudios sobre la ley, y muchas lecturas en los

Escrito Notorio: Instituciones de la Religión Cristiana

El impacto de las ideas de Calvino en la esfera política inauguró una nueva era, dándole un carácter y una dirección nuevas a la existencia nacional en muchas tierras. El estado Griego había sido totalitario, en el que la religión servía como un medio para un fin, a decir, la glorificación del estado. En la Edad Media los roles fueron revertidos de manera que nos encontramos con una iglesia-estado, con la suprema autoridad conferida al papa, quien prestaba el poder temporal al gobernante terrenal para el servicio de la iglesia. Calvino miró a la iglesia y al estado como dos entidades interdependientes cada una habiendo recibido su propia autoridad del Dios soberano. En esta concepción el estado nunca es secular, ni están el estado y la iglesia separados en el sentido moderno de la palabra. La democracia atea y la soberanía popular no pueden decir que Calvino es su Según Calvino, la iglesia y el estado deben vivir en paz y deben cooperar padre. juntos en sujeción a la Palabra de Dios. Cada una ha de tener su propia jurisdicción. El estado tiene autoridad en los asuntos puramente civiles y temporales; la iglesia, en los asuntos espirituales. Calvino abolió la cláusula de la ley canónica del beneficio del clero, colocándose a sí mismo y a sus asociados ministeriales en obediencia a los magistrados todos los asuntos civiles. Los magistrados, por su parte, habían de estar bajo la jurisdicción del consistorio en las cosas espirituales. Es claro por esto que Calvino pensaba del estado como constituido por ciudadanos Cristianos, pues, así como no hubiera sido posible, la vida individual próspera sin moralidad basada en la verdadera religión, así también, sostenía Calvino, la vida social y política sin verdadera moralidad, la que a su vez está basada en la verdadera religión, a decir, la Cristiana, es imposible.

Según la iglesia medieval el estado era su sirviente. Los Anabaptistas consideraban al estado como un siervo de Satanás. Pero Calvino sostenía que el estado es siervo de Dios, puesto que la política civil hace posible la vida entre los hombres al restringir al malvado de manera que no puedan perpetrar sus crímenes con impunidad. De allí que el servicio del estado sea santo, que ha de ejercerse en el nombre de Dios y para su gloria. Los magistrados son los representantes de Dios; si llamado no es solamente legítimo “sino en mucho el más sagrado y honorable de la vida humana” (Inst., IV, 20, 1), y les debemos obediencia por causa de la conciencia. Así, la vida completa, para Calvino, es librada de la prohibición de la inferioridad profana. La libertad espiritual del Cristiano no suprime los tribunales, las leyes o los gobernadores, y es perfectamente

En sus ideas acerca del orden político, es determinativo el principio básico de Calvino de la soberanía de Dios. Pues estaba fuertemente opuesto a toda forma de absolutismo estatal, autocracia y monarquía absoluta. Los reyes y los presidentes debían tener su poder limitado por legisladores y por la ley constitucional. Calvino cita en las Escrituras el caso concreto de Samuel quien registra los derechos del pueblo en un libro para referencia futura entre ellos y el rey. Esto difiere in toto de la idea del contrato social de Rousseau, en el que la voluntad colectiva del pueblo es la norma más alta. Para Calvino el Dios soberano es legislador de las naciones hoy, y la soberanía popular es un producto de la imaginación engañada del hombre caído. El estado es también electivo en el sentido que se requiere la aprobación del pueblo para la autoridad legal. Calvino señala al ejemplo de el Rey David, quien no asumió su prerrogativa de gobernar ya sea en Hebrón o en Jerusalén, aunque Dios le había escogido para el sagrado oficio, hasta que los ancianos del pueblo vinieran y le solicitaran gobernar sobre ellos. El votar, para Calvino, es un asunto serio y sagrado por el cual los magistrados son escogidos popularmente con el propósito de refrenar la tiranía de los reyes. Esto no es meramente su derecho en virtud de su oficio, sino también su sagrada responsabilidad. De esta manera el gobierno hereditario es eliminado. Los ciudadanos privados pueden, en verdad, rehusar obediencia al gobernante cuando manda cualquier cosa contraria a la Palabra de Dios, pues debemos obedecer a Dios antes que al hombre. Pero un ciudadano que no tiene oficio no puede rebelarse o levantarse contra la autoridad legalmente constituida.

Al gobierno los ciudadanos deben honor, obediencia, servicio militar y de otros servicios, pago de impuestos y oraciones por el bienestar de los gobernantes. Y mientras gobernantes injustos sean levantados por Dios para castigar las iniquidades del pueblo, deben ser obedecidos. El único recurso en tales casos es la oración, para que Dios juzgue entre las naciones y de su retribución a aquellos que quitan el derecho de la viuda y del pobre (Ibid., IV, 20, 17- 32). Aquí se evidencia otra vez el pleno impacto de la idea de la soberanía de Dios. No solamente el gobernante está bajo restricción, sino también el ciudadano, quien está obligado a cumplir su responsabilidad y a cumplir su obligación divina, por causa de Dios. Es verdad que al fin Calvino concede que Dios también levanta individuos para poner fin a la tiranía, o puede enviar a otros gobernantes para vencer a los tiranos, pero esto implica un llamado especial del Señor. El procedimiento normal es que los magistrados inferiores (i.e., aquellos que representan al pueblo y que son elegidos por voto popular) debiesen remover a los gobernantes que tiranizan a su pueblo y violan la constitución. Esto ha sido llamado por los eruditos Calvinistas, “el santo