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LA CVR Y LAS FF.AA.

Por Sofía Macher Ex comisionada de la CVR Crecemos económicamente, pero no vamos al mismo ritmo como sociedad. Falta todavía que se respete al otro, se manejen las diferencias sin insultos ni descalificaciones y se busque el entendimiento. Sendero Luminoso (SL) sigue siendo una amenaza. Para enfrentarlo adecuadamente debemos estar unidos como sociedad democrática. Hay que abrir un camino en esa dirección: un diálogo ciudadano con los militares sobre el rol de las Fuerzas Armadas en el enfrentamiento a SL. La Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) conversó con militares en numerosas reuniones. Muchas de ellas permitieron entender mejor cómo se vivió el conflicto al interior de las FF.AA. Varias fueron grabadas. Algunos militares pidieron hablar en una audiencia pública. Fue el caso, especialmente, del general EP Clemente Noel, quien fuera jefe del Comando Político-Militar de Ayacucho. La CVR denegó tales pedidos porque las audiencias públicas estaban destinadas para las víctimas, pero propuso una audiencia pública para las FF.AA. como institución. No aceptaron, por no ser deliberantes (tampoco permitieron que los militares que fueron víctimas intervinieran en las audiencias; aunque en esa

condición varios policías intervinieron en todas las audiencias). Fue un error no abrir un espacio para que los militares que lo pedían pudieran expresarse públicamente. Y las FF.AA. se equivocaron al no hablar institucionalmente en una audiencia. El proceso que animó la CVR se hubiese enriquecido en ambos casos y probablemente hubiera propiciado un debate abierto y de fondo. Al truncarse la discusión en el espacio público, se abrió un camino de enfrentamientos que nada aportan. Todavía es posible abrir ese espacio público. Deben presentarse a la opinión pública las entrevistas de la CVR con el general Noel y con otros jefes de los comandos político-militares. Un nuevo espacio de entendimiento es clave para construir una unidad sostenible sobre cimientos democráticos. Se requiere: acelerar y concluir los procesos judiciales; completar las reparaciones, honrando las deudas con civiles y militares; y, finalmente, encontrar a los desaparecidos. Miles de familiares siguen buscándolos y hay más de seis mil sitios de entierro (reciente investigación de la asociación civil Comisedh). No podemos reconciliar a la sociedad civil y los militares con estos pasivos y sin debatir y analizar democráticamente los roles desempeñados.

La CVR fue un proceso que ha trascendido, recogiendo el sentir y la mirada de las víctimas. Reconocerlas pública y oficialmente era indispensable y constituyó un gran paso en ese largo proceso llamado reconciliación. Necesitamos un nuevo espacio de entendimiento para avanzar en la reconciliación democrática. Las situaciones vividas durante la lucha antisubversiva nos han marcado a todos, de diferentes maneras, dependiendo de dónde estuvimos en esos momentos. Valentín Paniagua, que creó la CVR, propició que se hablara de estos hechos, pero el proceso está incompleto. Para crecer como sociedad democrática debemos desarrollarlo. Después de la CVR existen importantes contribuciones que se han seguido haciendo desde la sociedad civil y, también, avances institucionales. Pero falta escribir la historia de nuestros héroes: civiles, militares y policías que derrotaron a la subversión. El Estado ganó el conflicto armado cuando nos unimos militares y sociedad civil. Es lo que necesitamos para lo que queda de lucha. Hay que crear esa unidad, sin retroceder negando las historias de las víctimas (condensadas por la CVR); debemos continuar escribiendo la historia, y completarla.