Se desmembra el amor Se escinde la confianza… Te vas para construir ¡Que no sean castillos de ilusión¡ ¡Qué no sea en vano el desapego¡

Mi niña, mi reina que fuiste nominada por mis palabras A veces por la palabra “te quiero”, la cual sonó fuerte A veces, por la palabra “silencio” que se te impuso… A veces bastó una mueca de enojo o una mirada complaciente. ¡Que no sean castillos de ilusión¡ ¡Qué no sea en vano el desapego¡ Al igual que el mar nerudiano que dice que si y que dice que no Mi voz inquebrantable se propala como eco: No y no y mil veces no a tu relajo, a tu apatía No y no y mil veces no a tu inercia Pocas veces te acercaste al templo, pero se te agradece tu devoción sacra, Esa fe ciega en mis aforismos, en mis palabras, en mis intenciones ¡Que no sean castillos de ilusión¡ ¡Qué no sea en vano el desapego¡ Quisiera crear la metáfora perfecta para decirte que el mundo engulle todo lo débil y profano, Por eso quise tu fortaleza Sé fuerte Sé dulce Sé Tú

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