¡Es luchando como avanza el pueblo!

Edición N° 275 Zonal Sur – Invierno de 2012

A constituir la Fuerza Política Revolucionaria de los

ORGANO DE DIFUSION DEL MOVIMIENTO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA

Editorial
La coyuntura política en los próximos meses estará determinada por el circo electoral y la lucha intestina de las fracciones burguesas y pequeño-burguesas por la administración del aparato estatal municipal, cuestión relevante que marcará un antes y un después en la participación y legitimidad de la institucionalidad. La apuesta de la clase dominante y sus lacayos es recuperar la legitimidad de su seudo-democracia y para esos objetivos no han escatimado esfuerzos, desde hace un tiempo maquillaron el sistema electoral y con ambición piensan ampliar la participación en el juego de la raya, inscribiendo automáticamente a todo el universo en edad de votar. Sabemos que se juegan sus cartas, pero creemos que la abstención será la mejor bofetada a su modelo político y la seudo-democracia restringida y policial, heredada de la dictadura y perfeccionada por los sucesivos gobiernos de la concertación. La carrera por embaucar a los trabajadores y el pueblo comenzó hace mucho tiempo y el plato principal es Michelle Bachelet, quien desde el exterior prepara su vuelta, sólo la desmemoria y el retroceso marcara su reelección. Las cifras electorales señalan que Aylwin fue elegido por sobre un 80% del universo y que Bachelet, fiel servidora a los bancos y las transnacionales, sólo con poco más del 30%, mostrando a través del tiempo una creciente des-legitimidad y baja en la participación de la población. Para algunos reconvertidos a la institucionalidad, que embarcan a sectores sociales populares y en lucha a la maraña electorera, sus resultados serán cruciales y de sobrevivencia. Para nosotros sólo serán cifras indicadoras del estado de ánimo de un pueblo que en el último periodo ha impulsado innumerables movilizaciones, elevando su conciencia y niveles de lucha, asumiendo la acción directa, como un ejercicio legítimo y necesario por sus demandas. La incertidumbre y la vertiginosidad de los cambios en la coyuntura nos permite reafirmar que el ciclo de la micro política y la acción marginal de resistencia debe quedar atrás, el contexto sociopolítico y el desarrollo incesante de las luchas sectoriales demanda audacia y urgencia para reimpulsar la construcción de fuerza social revolucionaria y el ejercicio de formas de poder a partir de las luchas reivindicativas de nuestro pueblo, instalando como objetivos fundamentales la unidad de los revolucionarios, la reconstrucción del referente político de los trabajadores y la oportunidad de constituir desde la movilización social la fuerza política revolucionaria de los trabajadores y un programa de transformación radical del modelo político y económico. Desde nuestro sur, cuna de luchas centenarias revitalizamos las tareas que nuestros predecesores desarrollaron, con energía, señalando que la memoria es un espacio de lucha política, sin culto al personalismo, sin muertos, porque nuestros caídos solo vencen la muerte cuando nuevas generaciones recogen su proyecto que es el proyecto histórico de los trabajadores y el pueblo.
MOVIMIENTO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA DIRECCIÓN ZONAL SUR

En la presente edición:

 Editorial…………….... pág. 01
 Nuestra actual declaración de principios………….… pág. 02  Análisis de Situación Política Nacional..................... pág. 05  La urgencia del carácter revolucionario….…… pág. 13  Análisis del movimiento social y las luchas por la educación pública…………..……. pág.14  A 28 años de la Operación Alfa- Carbón………… pág. 18
El Rebelde es el órgano de difusión del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile, Zonal Sur.

mirsur.blogspot.com mir.zonalsur@gmail.com ___________________________ Comisión Central de Agitación y Propaganda. Chile 2012.

Nuestra actual declaración de principios.
Entendemos que hoy en día, los contextos bajo los que se desarrolla nuestra sociedad han cambiado, la historia ha demostrado que los aciertos planteados por nuestra generación fundadora, si bien continúan siendo vigentes, se han visto enfrentados a turbulentos cambios, que nos dejan en una situación a la que debemos hacer frente con la mayor de las responsabilidades. Entendemos también que las contradicciones del capitalismo se han perpetuado, continuando con las mismas lógicas, solo que ahora bajo nuevas formas de dominio. De ahí el surgimiento de esta declaración de principios, fruto de un largo proceso de discusión orgánica y lo que creemos es una acertada contextualización del periodo y un profundo análisis de la situación política nacional e internacional. I.

El MIR se organiza para ser la vanguardia marxista-leninista de la clase trabajadora, entendida como la clase productora de la riqueza y demás capas oprimidas de Chile que buscan la emancipación nacional y social. El MIR se considera el auténtico heredero de las tradiciones revolucionarias chilenas, continuador de la trayectoria socialista de Luis Emilio Recabarren, y del impulso de la máxima expresión del germen del poder popular llevado a cabo por nuestra generación fundadora. La finalidad del MIR es el derrocamiento del sistema capitalista y su remplazo por un gobierno de trabajadores y campesinos, dirigido por los órganos del poder proletario, cuya tarea será construir el socialismo destruyendo el Estado burgués y extinguiendo el nuevo estado socialista hasta llegar a la sociedad sin clases. La destrucción del capitalismo implica un enfrentamiento violento y revolucionario contra las clases dominantes.
II.

El MIR fundamenta su acción revolucionaria en el hecho histórico de la lucha de clases. Los explotadores, por un lado, asentados en la propiedad privada de los medios de producción y de cambio; y por otro los explotados, mayoría aplastante de la población, que sólo cuentan con la fuerza de trabajo, de los cuales la clase burguesa extrae la plusvalía. El MIR reconoce al proletariado como la clase de vanguardiarevolucionaria que deberá ganar para su causa a los campesinos, intelectuales, técnicos y clase media empobrecida. El MIR combate intransigentemente a los explotadores, orientado en los principios de la lucha de clase contra clase y rechaza categóricamente toda estrategia tendiente a amortiguar esta lucha.
III.

El siglo XXI es el siglo de la expansión global del sistema capitalista y de la agudización de sus contradicciones. El desarrollo de la ciencia, la técnica y la tecnología ha recrudecido las crisis periódicas, aumentando los millones de desocupados y la pauperización, a causa de que en el régimen capitalista la producción es social, pero la apropiación es individual. El sistema capitalista, en su etapa superior, el imperialismo, no puede ofrecer a la humanidad otra perspectiva que no sea el régimen dictatorial y la guerra, como un intento último para salir de su crisis crónica de estructura, pese a la acumulación de conocimientos, poniendo en peligro la supervivencia de la especie y del medio ambiente. Pretende ocultar en determinados periodos, su régimen de dictadura burguesa, ejercido a través del Estado opresor, hablando en abstracto de la libertad, pero sus contradicciones lo llevan inevitablemente al fascismo y sus nuevas formas.

IV.

El rasgo más sobresaliente de las últimas dos décadas, a partir de la caída de los socialismos reales, es el carácter mundial que ha adquirido la contra-revolución capitalista. Todos los continentes han sido sacudidos por la historia y la relación de fuerzas entre las clases ha cambiado en un sentido favorable al imperialismo. Un tercio de la humanidad -más de dos mil millones de personas- ha pasado de la caricatura de los “socialismos reales” a transitar nuevamente por el capitalismo, dando de nuevo vigencia a la posibilidad de un proyecto socialista de carácter revolucionario que garantice las libertades humanas, el control y usufructo de la producción por la clase trabajadora. El triunfo de las revoluciones en numerosos países atrasados, demostró la posibilidad real de alcanzar el poder mediante el derrocamiento de los estados burgueses y sus aparatos represivos, demostrando que todas las naciones tienen condiciones objetivas suficientes para realizar la revolución socialista; sin embargo esto no garantizó la construcción del socialismo. Las luchas por la liberación nacional y la reforma agraria del siglo pasado carecieron de un proceso de revolución permanente e ininterrumpida quedando obsoletas en el mediano plazo, transformando la efervescencia de las revoluciones sociales en castas burocráticas parasitarias que hoy en día son parte servil de las nuevas elites transnacionales, demostrando así que sin una revolución permanente y de carácter internacionalista que lleve al derrocamiento total de la burguesía, no hay posibilidades efectivas de liberación nacional y reforma agraria integral, tareas democráticas que se deben combinar con medidas socialistas, de carácter étnico, medioambientales, sexuales y de género. La revolución en los países coloniales y semicoloniales del siglo XX no resolvió los problemas básicos del socialismo y por ende las necesidades básicas de sus poblaciones. Mientras la revolución no triunfe en los países altamente industrializados siempre estará abierto el peligro de una guerra nuclear y el uso de armas de un nivel científico avanzado y de un poder destructivo de alcance inimaginable, impidiendo conquistar la sociedad sin clases. El imperialismo no será derrotado con la mera competencia económica entre los regímenes sociales opuestos, sino por medio de la revolución socialista en los propios bastiones del imperialismo.
V.

Las condiciones objetivas están más que maduras para el derrocamiento del sistema capitalista. A pesar de ello, el reformismo y el revisionismo siguen traicionando los intereses de la clase trabajadora. De ahí que la crisis de la humanidad se concretiza en la crisis de dirección mundial de dicha clase. Sin embargo, la adecuación permanente al modelo ha producido una crisis en los partidos políticos tradicionales de izquierda y nuevamente ha comenzado a surgir una generación de revolucionarios que abren la perspectiva histórica para la superación de la crisis de dirección del proletariado y que constituyen nuevamente una posibilidad de revolución en Chile y el cono sur.
VI.

Chile se ha convertido en una neocolonia, de desarrollo capitalista atrasado, dependiente, desigual y combinado. A raíz de su atraso, es un país exportador de materias primas de carácter minero, silvoagropecuario e industrial. En 200 años de desgobierno las castas dominantes no han desarrollado

la agricultura y por ende han renegado de la soberanía alimentaria, han sobre explotado la minería, la pesca y la tierra en el sector forestal, además de desmantelar la industria manufacturera, han privatizado nuestros principales medios de producción, entregando las fuentes de riqueza al imperialismo, hipotecando la independencia nacional en términos energéticos, alimentarios, políticos, económicos y culturales, con pactos y compromisos internacionales; han convertido a Chile en un paraíso fiscal para las transnacionales, en consecuencia somos uno de los países con la peor repartición del ingreso a nivel mundial, con un alto nivel de analfabetismo funcional que no le permite a la población cuestionar mayormente su realidad, con un grave déficit alimenticio y habitacional en términos cuantitativos y cualitativos. La trayectoria de las clases dominantes desde la declaración de nuestra Independencia en el siglo XIX hasta el presente, ha demostrado la incapacidad de la burguesía criolla y sus partidos para resolver las tareas democrático-burguesas que son, fundamentalmente, la liberación nacional, la reforma agraria y la liquidación de los vestigios semifeudales. Rechazamos, por consiguiente, la "teoría de las etapas" que establece equivocadamente, que primero hay que esperar una etapa democrático-burguesa, dirigida por la burguesía industrial, antes de que la clase trabajadora tome el poder. Combatiremos toda concepción que aliente ilusiones en la "burguesía progresista" y practique la colaboración de clases. Sostenemos enfáticamente que la única clase capaz de realizar las tareas "democráticas" combinadas con las socialistas, es la clase trabajadora a la cabeza de los campesinos y de la clase media empobrecida.
VII.

Las directivas burocráticas de los partidos tradicionales de la izquierda chilena defraudan las esperanzas de los trabajadores; en vez de luchar por el derrocamiento de la burguesía se limitan a plantear reformas al régimen capitalista e inclusive a administrarlo, en el terreno de la colaboración de clases, engañan a los trabajadores con una danza electoral permanente, olvidando la acción directa y la tradición revolucionaría de la clase trabajadora chilena. Incluso, sostienen que se puede alcanzar el socialismo por la vía "pacífica y parlamentaria", como si alguna vez en la historia las clases dominantes hubieran entregado voluntariamente el poder. El MIR rechaza la teoría de la "vía pacífica" porque desarma políticamente a la clase trabajadora y por resultar inaplicable ya que la propia burguesía es la que resistirá, incluso con la dictadura totalitaria y la guerra civil, antes de entregar pacíficamente su poder y privilegios como clase dominante, como nuestra propia historia lo señala. Reafirmamos el principio marxista-leninista de que el único camino para derrocar el régimen capitalistas es la insurrección popular armada.
VIII.

Frente a estos hechos, hemos asumido la responsabilidad de refundar el MIR para unificar, por encima de todo sectarismo, a los grupos militantes revolucionarios que estén dispuestos a emprender rápida, pero seriamente, la preparación y organización de la Revolución Socialista Chilena. El MIR se define como una organización marxista-leninista, que se rige por los principios del centralismo democrático.
MOVIMIENTO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA Concepción, Enero de 2012.

A casi cuatro años de la derecha en el gobierno…
ANÁLISIS DE SITUACIÓN POLÍTICA NACIONAL 2012
No es casualidad que en nuestro análisis de situación política anterior sostuviéramos que nos encontrábamos en un período de estabilización de la lucha de clases, aún cuando la alborada de protestas sociales encontraba su clímax en las calles del país. Lo seguimos sosteniendo, el presente año la clase política en el poder ha conspirado las alianzas correspondientes para sepultar al movimiento social, en un año donde se ha ido gestando una silenciosa escalada y especialización represiva en conjunto con la conformación de nuevos boques políticos hegemónicos que tratan por todas las formas de estabilizar al movimiento social que el año pasado comenzó a despertar, principalmente por la extendida movilización del sector estudiantil. Por otro lado, el pueblo y los sectores más conscientes, no encuentran aún los caminos efectivos de organización, siendo cooptados por las salidas institucionales que a la larga mitigan toda posibilidad de dar saltos cualitativos en relación a los conflictos de clase. La falta de referentes de izquierda con caminos políticos tangibles para disputar la conducción al reformismo, la dispersión de la izquierda revolucionaria, los sendos golpes del enemigo hacia el pueblo a nivel de superestructura y la consolidación del capital financiero como factor objetivo de los cambios en las relaciones sociales, ha ido derivando en concepciones postmodernistas de la teoría revolucionaria, producto –entre otros factores- de la compleja conformación heterogénea y geográfica de la sociedad chilena, que dificulta la existencia y vinculación de focos estratégicos de acumulación de fuerza social revolucionaria producto de las distintas cosmovisiones regionales y la inexistencia de la conformación de una homogeneidad nacional, son algunos de los innumerables factores que impiden dar las respuestas necesarias por parte de los movimientos populares del siglo XXI. Sin embargo, vemos impotentes como múltiples ejemplos de lucha que han vindicado sectores radicalizados de la población, no han pasado del plano reivindicativo; por un lado los pobladores de Freirina y su manifestación por una vida digna, rechazando la prepotencia empresarial y ejerciendo las formas de lucha necesarias para ser escuchados, primero por medios de comunicación y luego por la institucionalidad. La empresa Agrosuper, amparada en el aparato legal y en la política de producción a bajo costo, sufrió desperfectos que el pueblo tuvo que pagar soportando condiciones inhumanas, que contrastan con la gigantesca inversión de US$800 millones en la planta. La

oposición, vilipendiando las demandas populares, manifestó su apoyo a la localidad en un discurso presidencial cargado de populismo, disfrazándose de izquierda como táctica principal para vencer en las futuras presidenciales. Ya se han propuesto salidas institucionales a conflictos como el de Dichato, Aysén, estudiantil, entre otros, soluciones que seguirán siendo comunes para todos los sectores del pueblo en lucha, independiente del gobierno de turno. Recalcamos que sólo luchando es como avanza el pueblo. El gobierno de turno, sigue y seguirá caracterizando de excelente forma la ideología antidemocrática de la derecha, perfeccionando aún más el aparato económico de superexplotación instaurado por los predecesores dictatoriales y continuados también por la concertación, que afectan la conformación de la mentalidad del individuo chileno, sujeto a los paradigmas neoliberales implantados hace ya largos 38 años, debido a los bruscos -por decirlo menos- cambios en la infraestructura social, los que han tenido casi nula intencionalidad de modificar por parte de los gobiernos de turno. El supuesto momento pre-revolucionario que planteaban algunos sectores de izquierda e intelectuales, no encontró su asidero en la realidad, el paulatino aumento de protestas no capitalizó frutos concretos, y a nivel subjetivo los niveles de conciencia no encuentran aún su consolidación en un proyecto político de los pobres, el cual no se puede “ver en el camino” como dicen algunos, sino que creemos deben existir bases sólidas sustentadas en la premisa de que los poderosos no entregaran el poder como una simple concesión más a nuestras legítimas demandas, es necesario comprender que fortalecer los movimientos populares sin aceptar lo anterior es lo que lleva a pueblos rebeldes a

masacres que ya nos mostró la historia. El centralismo capitalino es aberrante, y los análisis económicos del país siguen siendo centralistas. Nuestra región, segundo polo industrial del país, sigue viéndose estancada por la vasta expoliación de los recursos naturales, sin que ello signifique siquiera aumentos en la calidad de vida de los trabajadores aquí residentes, es más, las “pérdidas” de CENCOSUD –por sólo dar un ejemplo-, que en el primer trimestre del presente año percibió 55.000 millones de pesos en comparación con los 65.000 del año pasado, recaen en las espaldas de los trabajadores con el aumento de la precarización y flexibilización laboral, y con medidas subcontratistas amparadas por el aparato legal. Mientras los holding liderados por las familias más ricas del país, siguen hablando de “pérdidas”, sus arcas ya se han llenado hace mucho tiempo. Es claro, no hay crisis económica para los dueños del poder y la riqueza. Si miramos el Chile en su conjunto, el recorrido sigue haciéndose cada vez más extenuante, casi la totalidad de las necesidades básicas del ser humano, se privatizan a destajo, relegando al pueblo a la deuda como forma obligatoria para su subsistencia, coerción indirecta del poder político y económico. El 10 % más rico de Chile, donde se esconde el puñado de familias que controlan Chile tienen un ingreso per cápita 78 veces superior al del 10% más pobre, lo que se expresa en las diferencias inconmensurables en los niveles de vida entre el pueblo y los ricos. Está claro que el salario de 100 trabajadores que perciban el sueldo mínimo en el sector terciario recién se pueden acercar a las utilidades obtenidas de alguno que otro parásito del sector empresarial. Dentro del 10% más rico de Chile, 5 familias que no se expresan en más del 1% de la población total, controlan casi la totalidad de la riqueza, donde los Matte, Angellini, Luksic, Horst Paulmann, junto a los Piñera con el mismísimo presidente de la república, siguen siendo nombres recurrentes en la oligarquía políticaeconómica que hace ya largos años se asentó en Chile. El país sigue siendo miembro de la Alianza del Pacífico, junto a Perú, Colombia y México, en una posición patéticamente servil a los designios que vienen del norte

expresados en la adopción del intercambio desigual. La aprobación de leyes por la clase política en beneficio de los sectores dominantes, seguirán siendo el tópico común del modelo imperante, la ley de pesca, y tantas otras, seguirán aumentando la concentración de la riqueza y poder de quienes ya se lo han robado todo, regulando, aprobando, acomodando leyes y vacíos legales que la tiranía legó a favor de las castas que la apoyaron. La alternativa revolucionaria no surge entonces como cuestión propia del letargo de la nostalgia, ni menos como fruto de la exacerbación mítica y estética por las cuales se hace uso de nuestros muertos, sino que emerge de las mismas necesidades populares que por siglos nos han quitado, y de los caminos de victoria que nuestros compañeros de antaño trazaron. El mirismo bajo ninguna forma lo han matado los que trataron de enterrarlo para no asumir sus derrotas, ni menos el enemigo que con los métodos dictatoriales de la tiranía y el actual régimen de “democracia restringida” trata de socavar las organizaciones populares. Los métodos de represión por parte de las fuerzas armadas burguesas se especializan cada vez más con el avance del movimiento social, la base militar de Concón, por ejemplo, fue el representante fidedigno de la estrategia genocida con la cual se pretenden enfrentar los futuros estallidos sociales. El pretexto de la “guerra urbana” tiene tres acepciones fundamentales: infundir miedo en la organización social; preparar efectivos especializados en los clásicos métodos de la guerrilla urbana; y de paso abrir las puertas para la recuperación de la influencia del alicaído imperio estadounidense en la región latinoamericana, quien ya recientemente entrena a efectivos del ejército uruguayo y otros sectores de Latinoamérica. La “Escuela de las Américas” y los métodos represivos nunca han desaparecido, sólo cambian de nombre y son fruto del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase. La ANI, en Chile, es la continuadora de la DINA y la CNI, la cual inclusive trabaja con ex militancia de organizaciones populares que decidieron cambiarse la “chaqueta” cuando el buque se vino abajo. No hay perdón ni olvido.

La especialización también se da a la mano con la silenciosa ampliación del contingente policial de Carabineros, además de la reciente importación desde la India de un moderno modelo de “zorrillo” que cuenta con mayor capacidad blindada y una torre giratoria a la que puede adaptarse una ametralladora. No cabe duda que los futuros estallidos sociales que asomen siquiera ápices de legítima radicalidad serán enfrentados con la misma naturaleza que la tiranía de antaño, amparándose en la criminalización de la protesta y la política de “antiterrorismo”, para la que específicamente han sido diseñados estos aparatos blindados. El pueblo no se puede liberar respetando la legalidad burguesa, ya lo han escrito con sangre nuestros hermanos mapuches a los que por siglos se les han propuesto caminos de diálogo infructíferos, sin más soluciones concretas que el genocidio y la represión de niños, mujeres y ancianos, para mitigar y desmoralizar la resistencia de quienes osan alzarse. Nuestros hermanos del Wallmapu, no encontrarán entonces otro camino que la legítima resistencia radical en contraposición al sincretismo y desarraigo cultural iniciado allá por el siglo XVI. La continuidad de la “pacificación de la Araucanía” sigue desarrollándose silenciosamente al más estilo del sionismo que pregona indirectamente el ministro del interior Rodrigo Hinzpeter. Insistiremos constantemente en que es necesario unificar todas luchas sectoriales en una gran lucha multisectorial, ya que de lo contrario, nuestros enemigos seguirán avasallando las pretensiones contrahegemónicas de cualquier sector social independientemente de su cosmovisión e ideología. “Hasta cuando soportamos que pasen sobre la ley” ha reiterado el ministro vocero de gobierno Andrés Chadwick, haciendo un llamamiento a todas las fuerzas políticas del país a poner “mano firme” debido a la creciente quema de buses, levantamiento de barricadas, marchas “no autorizadas” y expresiones espontáneas de descontento masivo, con el lema gubernamental de que nadie está sobre la legalidad en la actual “democracia” y el estado de derecho. Los montajes siempre han sido y serán una carta bajo la manga, al igual que las infiltraciones de organismos de inteligencia en los movimientos sociales. El gran aparato comunicacional en manos de la oligarquía empresarial, aplicando los conceptos bélicos de cuarta generación, de guerra de baja intensidad y métodos de conflicto no convencionales a la par con la propaganda comunicacional controlada por quienes detentan el poder, expresará implícita y explícitamente en programas televisivos, diarios,

revistas, educación, etc., estereotipos de protesta que tratarán de impedir los legítimos cuestionamientos radicales del sujeto chileno. Será común ver un crecimiento exponencial en la ridiculización y sinrazón de las expresiones radicales de los sectores en lucha, como forma de quebrar los paradigmas de expresión revolucionaria que podrían aflorar, asegurando de esta forma, la continuidad del modelo. LOS PACTOS DE LA INSTITUCIONALIDAD BURGUESA Y LA ATOMIZACIÓN DE LAS ORGANIZACIONES POPULARES. Por lo tanto, la incorporación “voluntaria” a los registros electorales no ha sido una mera coincidencia, ni menos una ampliación de las “libertades democráticas”, al contrario, la raíz de aquello es la necesidad de cooptación hacia la juventud y la capitalización del descontento social conduciéndolo hacia las urnas, donde la unión con las “nuevas fuerzas” que tratará de mostrar la concertación jugarán un papel clave en la búsqueda de relegitimación y en la apariencia de cohesión. Tellier ha explicitado la necesidad de la inclusión del MAIZ, MAS y la IC, para conformar una alternativa amplia de izquierda. Andrade, por el mismo camino, explicitó tener en la mira a Marco Enríquez Ominami junto al progresismo para ampliar los horizontes concertacionistas, sin embargo, las alianzas sólo han sido fructíferas con la Democracia Cristiana y la política de “candidato único” para Santiago, ya que los “progresistas” han decidido ir con sus propias fuerzas en un sentido táctico de mostrar nuevas fuerzas y aumentar las posibilidades de victoria en las futuras presidenciales.

Por otro lado, la derecha desesperada intentaba desde principios de año deslegitimar por todos los medios la figura de Bachelet en el marco del caso “tsunami”, donde se le trata de otorgar toda la culpa en materia administrativa de un sistema neoliberal que en sí mismo no toma en cuenta a la población más que para la explotación económica. Como decíamos en nuestros análisis anteriores, la apariencia izquierdizante de las figuras políticas de la clase dominante irá acompañada de una represión sistemática y selectiva de las luchas populares por parte del gobierno, lo que desembocará probablemente en una victoria concertacionista en las próximas elecciones, donde la “ciudadanía” buscará liderazgos que demuestren estabilidad y donde la derecha económica y política seguirá teniendo los mismos privilegios de siempre. Los únicos intereses que no están representados en la escena política parlamentaria, son los del pueblo pobre en su conjunto. En cualquier análisis, se ha transformado en un tópico común la privatización de la totalidad de necesidades humanas, las cuales se han acrecentado de forma inconmensurable. La propuesta de reforma tributaria por parte de sectores “progresistas” y socialdemócratas, cuyo objetivo es la recaudación de recursos para financiar la educación, no cuestiona de ninguna forma la educación en sí como forma de ejercer el control mediante la supraestructura ideológica en la que se desenvuelve la población, transmitiendo la ideología dominante en horas pedagógicas cada vez más reducidas, especialmente las humanistas, que se hacen inútiles en cuanto a los objetivos estatales de producción a bajo costo de mano de obra barata, con establecimientos educacionales donde no llegan recursos debido a la burocracia parasitaria que los consume en el camino. Si se financia la educación con el dinero de los sectores más acomodados, es claro el hecho de que la ideología que se seguirá transmitiendo es la de la dominación. La reforma tributaria podría modificar las estructuras de financiamiento, mostrando una “ganancia” de la lucha del movimiento social a la institucionalidad burguesa, lo que sería una derrota estratégica a la cual ya asistieron muchos de los jóvenes que participaron en la llamada “revolución pingüina” y que hoy también participan en el movimiento estudiantil. La oposición, siguiendo con las pautas “izquierdizantes” de su discurso, propone más migajas sustentadas en la agregación de más millones de dólares del porcentaje del PIB (3% al 2020) en vez de los 1.000 propuestos por el gobierno al año. La reciente aprobación del impuesto a las

empresas, no significa bajo ninguna forma que éstas no seguirán eludiendo impuestos como lo han hecho siempre. El libre mercado por naturaleza, no tiene cabida para las regulaciones estatales. No seamos ilusos, la escena política nacional, como fieles representantes de las familias oligárquicas que gobiernan nuestro país, pueden dar una infinidad de concesiones propias de las riquezas que han generado a cuestas del pueblo, para establecer mayores márgenes de maniobra a los gobiernos de turno y perpetuar la “democracia restringida” que impera en Chile. El presidente de la SOFOFA, Andrés Concha, fiel a las políticas neoliberales, expresó su deseo de que el debate tributario no llegue a las presidenciales sin resolución. Es claro, no importa quien esté en el poder político cuando el poder económico seguirá estando en las mismas manos, y cuando todos los gobiernos concertacionistas desde la “transición a la democracia” no han movido casi ni un ápice de la estructura jurídica y económica que impera en Chile.

La deuda y el desabastecimiento en la salud -por ejemploes cuestión que no concierne al mayor o menor impuesto al gravamen de combustibles, sino que es la diferencia entre salud pública y privada, para pobres y ricos respectivamente. Los plebiscitos ciudadanos organizados, si bien significan un gran esfuerzo colectivo, no son vinculantes ni con la institucionalidad ni con formas de ejercicio de poder efectivo, ya que al ser sólo una representación de una ciudadanía agitada por las manifestaciones del pasado año, quedan sólo en la opinión y el posicionamiento de una que otra figura “independiente”. Sostenemos que la ruptura de la atomización tiene que ver con la organización de los sectores en lucha y no la vindicación hacia tácticas que no tienen posibilidad de victoria como la electoral. La lucha se da en todos los ámbitos, pero primero se debe centrar en las construcciones primordiales de poder popular, el cual si se lleva a las urnas, ahí se queda. Mucho podríamos decir del grandilocuente discurso presidencial del pasado 21 de mayo, donde extrañamente hubo lienzos de apoyo a la presidencia en lugares donde las fuerzas de orden no permitieron la entrada de la ciudadanía, y el vergonzoso “contingente de ancianos” que engañados se encontraron “apoyando” al presidente a cambio de un deplorable desayuno, además de las pancartas de apoyo realizadas por personas cercanas a la derecha y masificadas hacia el “contingente de apoyo”. Con una concertación que por otro lado, trataba de empañar el discurso “representando” las demandas populares del reciente conflicto en Freirina “izquierdizando” el discurso y la propuesta estética como decíamos. Esas son las paradojas históricas de los explotadores, que necesitan siempre del pueblo y a cambio ofrecen migajas. El discurso en sí contemplo a lo que hipotéticamente las políticas neoliberales podrían llegar, pero no lo que ya está hecho, recurriendo al tan manoseado y clásico populismo de derecha. Se puso énfasis en casos emblemáticos como la urgencia de la reconstrucción post terremoto -que sobrepasó sus plazos-, el caso Daniel Zamudio y la ley antidiscriminación, -que contradice totalmente los empedernidos principios catolicistas de la derecha más radical-, los “bonos solidarios” de subvención

a las familias más desposeídas y la inyección de recursos al fracasado Transantiago, etc. En educación, continúa la política de subvencionar la demanda y no la oferta, para seguir otorgando independencia a las ambiguas políticas de los establecimientos educacionales privados, y evitar reformas estructurales y quiebres de la legalidad por parte del movimiento social con el movimiento estudiantil, como representante de una nueva generación rupturista de las viejas imposiciones culturales. El instituto Libertad y Desarrollo -vanguardia de las políticas neoliberales más radicales- sostiene que la carrera profesional docente solucionará los problemas de la educación pública, relegando la responsabilidad a profesionales cada vez menos formados producto de las libertades del sector privado, lo que en el mediano plazo podría lograr la desaparición de los establecimientos municipales, política ya repetida en materia de salud. En materia financiera, se anunció la creación de un SERNAC que trate de regular los abusos de las empresas, a raíz del vergonzoso caso “La Polar”, aunque en materia de circulación de capital no se puede hacer mucho. Las contradicciones son claras, mientras el gobierno trató de recalcar los avances del programa “elige vivir sano” que pretende terminar con la obesidad infantil, cadenas de comida rápida establecieron a los días después la celebración del “día del completo”, con una sobreproducción aberrante enmarcada en el “marketing”. Se anunció la creación de miles de empleos más, pero es obvio que con sueldos cada vez más reducidos, amparados en la subcontratación, que repartes la misma inyección de capital por parte de los patrones, con la política de “más empleos, menos sueldo”. El sueldo de los sectores populares no tiene un carácter ético como se ha querido hacer ver, nada tienen que ver los valores morales proyectados de la iglesia cada vez más desprestigiada con los casos de abusos a menores. El sueldo no es cuestión de ética y asuntos morales como se ha querido mostrar, el sueldo debe ser parte de la legislación y obligaciones concretas a quienes lucran con el plusvalor de la mano de obra superexplotada en beneficio propio. A un escenario complejo se le suman las incapacidades políticas de las

organizaciones populares, con una “izquierda atolondrada” que si bien ha reaparecido con el disfraz de revolucionaria, sigue mirándose el ombligo en muchos espacios sin saber que hacer, o en el peor de los casos, esperando la oportunidad para reaccionar ante las políticas de la derecha o el reformismo. LOS PROCESOS DE CONSOLIDACIÓN ABSOLUTA DEL CAPITAL FINANCIERO Y LAS CONSECUENCIAS DE LA SOBREACUMULACIÓN CAPITALISTA. Hace más de dos siglos que el capital financiero se presentó como la alternativa de cambio para el progreso del mundo, ya desde la Edad Media que la acumulación de riquezas generada a través el intercambio comercial de lugares como Italia y los Países Bajos mediante los procesos de urbanización, y el posterior auge en las interacciones comerciales mediante las Cruzadas que se disputaban el poder económico en nombre de la religión, comenzaban a sentar sus bases. Los intercambios comerciales, los préstamos con interés de los banqueros alemanes e italianos, la potenciación y ampliación de las rutas marítimas por parte de Inglaterra junto a su industria textil y la ininterrumpida acumulación de capital en manos de pocos comerciantes con atisbos prestamistas, fueron dando paso a transacciones que luego desembocarían en una nueva forma de acumular por parte de los poderosos: el capitalismo financiero, sustentado en la creación de poder económico abstracto, específicamente la deuda con interés. Nuestra América fue cuna de despojo por parte de las potencias imperialistas, la población autóctona fue cruelmente asesinada y utilizada para extraer los recursos naturales de forma ininterrumpida, fortaleciendo mediante el hurto a las potencias europeas, de la mano del poder eclesiástico y la “fe”. En la contemporaneidad, la Revolución Industrial apartaba al ser humano de su derecho a trabajar, desplazándolo mediante la introducción del maquinismo, además de seguir extrayendo plusvalía a trabajos ya precarizados. En la actualidad, el FMI y Banco Mundial, junto a las políticas direccionadas desde el imperio, continúan con un ciclo difícil de detener, y buscan desesperadamente subvencionar bancos de todo el mundo con el afán de mantener los conglomerados económicos ya consolidados, para de esta forma, no aceptar la legitimidad de quiebres estructurales que darían oportunidad a la destrucción de los viejos paradigmas de desarrollo. La compleja y mal llamada “crisis” mundial que está en boga tiene su raigambre directo en el carácter especulativo de las empresas multinacionales, que ha generado una crisis de

sobreproducción, y una oferta por parte de las empresas que para competir en el estrecho mercado financiero han debido rebajar de forma considerable los intereses. Lo anterior perpetua países del tercer mundo con economías estancadas, con recursos naturales exportados a la fuerza ante el impedimento de manufacturar o terciarizar sus economías, y con una deuda externa que ni siquiera permite pasar a estados económicos proteccionistas, como es el caso del continente africano, mayor exponente mundial de la

deshumanización económica. Los estados internacionales que adhieren –la mayoría obligados- a las políticas económicas imperialistas, propugnan medidas contracíclicas a estas crisis. Los grandes períodos de “crisis” como el proceso de 1920- 1939 y los clímax inflacionarios como el de 1929, entrenaron a las clases dominantes y sus economistas para prever los escenarios y adelantarse a escenarios desiguales, lo que en Chile se desarrolla con éxito mediante políticas que si bien tienden a bajar los índices de utilidades económicas por parte de las empresas, permiten mantener las condiciones sistémicas por más períodos temporales. Por otra parte, las superpotencias han pasado a etapas proteccionistas propias de escenarios pre-bélicos, que habrá que esperar para ver resolución. Existe tanta competencia que la oferta ha sobrepasado a la demanda, estancando escenarios de dinámica económica que se pueden resolver sólo con la destrucción de los conglomerados más pequeños. El desarrollo necesita aún más del subdesarrollo. Las protestas sociales bajo regímenes de democracia restringida afloran bajo la terciarización de la economía que impulsa el capital financiero. En los regímenes europeos y en el propio Chile, los escasos niveles de sindicalización

del sector servicios, debido a la contradicción huelga v/s sueldos impagos, amenaza cada vez más con la destrucción del tejido social y la protesta. La avanzada tecnológica, la consiguiente creación de nuevas y sobre ellas más nuevas necesidades repercute en niveles de alienación de las masas sociales que se entregan sin siquiera saberlo a las concepciones postmodernistas propuestas por nuestro enemigo de clase, aumentando la ignorancia cultural, pero fomentando la astucia a la hora de consumir. Los últimos atentados, como el de Bogotá, y la proliferación de guerrillas en todo el mundo desde la década de los 70, son causa directa de la cada vez más escasa representación política de las masas desposeídas, que en el caso de Chile, ni siquiera ya hay margen político para elegir por el “mal menor”. HACIA LA CONFORMACIÓN DE NUEVOS BLOQUES POLITICOS-ECONÓMICOS NACIONALES E INTERNACIONALES. En la escena económica ya se asume la inclusión de nuevos actores hegemónicos como China, que con su producción a gran escala y bajo costo, pretenden romper con el prolongado dominio norteamericano. La clásica resolución de los ciclos de acumulación capitalista en guerras mundiales se siente en el ambiente internacional, sin embargo, su inicio significaría la destrucción de la humanidad debido al poder nuclear de los actores en juego. La administración de Obama, no ha dejado bajo ninguna forma las pretensiones imperiales que trascienden a los gobernantes de turno, las proyecciones en el medio oriente y en Asia Central junto a los énfasis militares sobre posiciones geopolíticas estratégicas no han cambiado en ningún sentido. En la OTAN, el imperio sigue siendo el patrón de la política mundial, con la reciente decisión de avanzar en un escudo antimisiles para neutralizar a Irán, a lo que Rusia está respondiendo con incertidumbre debido a que la medida podría afectar su propia capacidad militar ante un conflicto que ya se asume. Por otro lado, el estado genocida de Israel perpetua su vil alianza con el imperio, y ya se anunció un paquete de medidas “especiales” de EE.UU hacia el mismo, debido a la posición estratégica para el establecimiento del escudo antimisiles, de hecho, desde el 2007 reciben más de 3.000 millones de dólares en asistencia militar. Irán, con su política de “ni oriente ni occidente”, pretende basar su accionar en la creación de referentes del mundo islámico y la utilización de “soft power” en las relaciones internacionales, como primeros pasos para consolidar el “no alineamiento” con potencias que confrontan

sus intereses. Los gobiernos latinoamericanos de izquierda, por otro lado, han encontrado aún más la atomización en sus políticas socialistas debido a la formación de castas burocráticas en el poder debido a los férreos bloqueos económicos y la difícil construcción de alternativas revolucionarias en el resto del mundo que solidaricen entre sí. El colonialismo provocado por el patrón industrialista que se potenció desde comienzos del siglo XX a nivel internacional ha venido modificándose dando paso a colonias donde no hay siempre presencia imperial física, pero si una adopción a las políticas neoliberales que se reafirman con tratados de comercio donde queda de facto las posiciones serviles de los países tercermundistas y subdesarrollados como Chile, como fiel yanacona del imperio. ESCENARIOS PRE-BELICOS Y CONFLICTO EN EL MEDIO ORIENTE. Existen dos caminos posibles para la escena internacional: por un lado, el fortalecimiento de la hegemonía estadounidense en el corto plazo y por otro, la alineación de nuevos bloques políticos-económicos y un período de “paz armada” cuyos conflictos posteriores dependerán de los acuerdos en materia económica como medida contra-cíclica para frenar las “crisis” capitalistas. Por primera vez post guerra fría, Estados Unidos ve amenazada su influencia

económica, la superpotencia China y el armazón militar de potencias bélicas como Irán, comienzan a gestar procesos donde el imperio deberá re-consolidar aún más su hegemonía en los países latinoamericanos. Contextos de crisis por la lucha de posiciones geopolíticas estratégicas han sido el tópico endémico de los períodos que anteceden a las guerras mundiales y también su sucesión.

Las superpotencias y su acumulación descomedida, con crisis económicas internas y conflictos sociales en alza, llegan a tales niveles que la guerra emerge como única solución de los intereses de las burguesías nacionales, el genocidio, por otro lado, aflora como arma principal para frenar los pueblos en alza. No hay que dejarse engañar por el conflicto sirio, los sendos enfrentamientos denominados constantemente como de “liberación nacional” responden en su mayoría a las viejas pretensiones petrolíferas del imperio en la zona, es por lo mismo, que en los medios nacionales se le ha dado extrañamente una creciente atención al conflicto y la “revolución democrática”. La destrucción de los “socialismos reales”, y el fracaso de los intentos de construcción revolucionaria del siglo XXI, siguen dejando a los clímax sociales salidas demo-burguesas como única solución. A pesar de las grandes y complejas multiplicidades del mundo del oriente próximo y las composiciones sociales internas e interrelacionadas de sus países, se pueden aproximar ciertos elementos fundamentales del conflicto sirio y aledaños. La cooptación de los estallidos sociales y las vanguardias armadas como el caso del Ejército de Liberación Sirio (ELS), llevan en sí mismas la irremediable caída en los brazos del imperio debido a la ayuda internacional que éste provee. Las armas e insumos militares enviados hacia la zona no tienen otra intención que evitar hacer el trabajo propio de las tropas estadounidenses en la zona, el genocidio fuera de casa acomoda más a las pretensiones hegemónicas. Por otro lado, las fuerzas de izquierda no han adherido a la estrategia de lucha armada, debido a su advertencia de intervención extranjera y su opción por un gobierno civil democrático de naturaleza pacífica. Es claro, el manoseo gringo continúa en todo el mundo árabe con la intención de eliminar cualquier polo político, económico y militar que amenace su alicaída influencia.

El gobierno de Al-assad, cuya naturaleza se encuentra en una tiranía oligarca donde la población de su secta “alawita”, no engloba más que al 11% de la población, llegó a suprimir todo tipo de protesta contra el régimen y la realización de diversas masacres de “limpieza” amparadas en el unipartidismo y la concentración del poder estatal. También presenta ciertos resquicios de inestabilidad que ahora le han pasado la cuenta, las apariencias reformistas que mostró con EE.UU en la “guerra preventiva” como disfraz de la intervención, no fueron necesarias para complacer al gran jefe internacional, a la Unión Europea y a la amenaza de una intervención por parte de la OTAN. Las recientes decisiones de Al-assad de avanzar en caminos de reconstrucción a través del diálogo y el establecimiento del multipartidismo para avanzar en nuevos caminos, no ha sido suficiente para que cese la presión norteamericana. Esto último se contrapone a escenarios prósperos de estabilización, ya que Rusia y China han pasado estratégicamente a optar por posiciones pacíficas ante el conflicto, lo que amenaza cada vez más con el choque de intereses y el futuro de una posible guerra mundial en escalas nucleares inimaginables. Irán sigue siendo el objetivo a disminuir con el conflicto sirio con la confluencia de alianzas geopolíticas estratégicas entre el sionismo y EE.UU, para generar bloqueos cada vez mayores a las amenazas emergentes. La colonización de Palestina por el estado genocida de Israel, también sigue siendo una problemática mucho mas extensa que el actual estallido sirio, sin embargo, los rebeldes palestinos no contarán jamás con apoyo extranjero estadounidense, es más, la actual neo colonización de los territorios Cisjordanos por parte de Israel para la “preservación de la flora y fauna” que se expresan en un 10% del territorio, son ocupadas en un 5% por la instalación de bases militares que amedrentan a la población y masifican aún más la despiadada represión del pueblo rebelde. Las intenciones imperialistas continúan por el mundo, utilizando sistemáticamente la violencia y el genocidio como método, la urgencia entonces se repite, llevar adelante un proceso de carácter revolucionario que permita ganar el poder para los trabajadores y conquistar la emancipación humana.
DIRECCIÓN ZONAL SUR

Movimiento de Izquierda Revolucionaria

LA URGENCIA DEL CARÁCTER REVOLUCIONARIO EN LA VANGUARDIA POLÍTICA
Largo tiempo ha pasado desde nuestra fundación, pero ha quedado un legado histórico de esfuerzo y sacrificio que por la necesidad de la vida, debe reproducirse en una nueva generación de revolucionarios que asuma el desafío histórico de la construcción de la sociedad nueva, que remplace los viejos cimientos sociales que se caen a pedazos, y la riqueza de los poderosos que se sostienen en las espaldas del pueblo pobre. Debemos sacudirnos de las problemáticas de índole personal, debemos de una vez por todas, dejar de lado los caos ocasionados por quienes ante su impotencia tras los quiebres, han ido generando un cúmulo de siglas que disminuyen el margen de maniobra para el campo popular, atomizando aún más a un pueblo que no ve una alternativa real ni en la institucionalidad burguesa, ni menos en la izquierda revolucionaria (o mejor dicho anti-sistémica). El mirismo vive en quienes hoy hacen política revolucionaria, y no en quienes disminuidos tras sus propias derrotas estratégicas, decidieron cambiarse de bando y levantar proyectos “pseudo-rojinegros”, utilizando los colores de la rebeldía para disfrazar al reformismo. Mientras exista el mirismo, no habrá inmunidad para los traidores del pueblo. La articulación es la tarea, y el énfasis está en los sectores en lucha. Es urgente una alianza multisectorial, la cual debe darse bajo parámetros que tengan niveles de proyección práctica, es decir, que escapen a los idealismos de subsanación total de las diferencias y que en cambio se apeguen a la necesidad de forjar proyectos conjuntos en cuanto a los caminos de liberación por los cuales los revolucionarios junto al pueblo debemos transitar. La historia nos dice que la región ha jugado un rol protagonista en la escena revolucionaria nacional como cuna de los hijos del pueblo que revitalizaron nuestra organización desde su conformación, es nuestro deber como revolucionarios, dotarnos de herramientas políticas que nos permitan efectuar lecturas de la realidad concernientes a evitar errores pasados. Sostenemos que la dispersión es propia de escenarios como el actual, y aunque sea más factible en períodos pre revolucionarios, las bases se deben sentar antes de escenarios propicios para el avance popular. El mirismo no se asila, se prepara para combatir con más fuerza. Seamos claros, estos años son decisivos para el paso a la conformación de un movimiento revolucionario que proponga formas de poder efectivo, o en su defecto, el posible paso a un período de reflujo en las protestas populares en favor de la mantención del status quo postelecciones presidenciales, donde quizá el enemigo vuelva a camuflarse con ayuda de alguna figura presidencial acorde. Es en este sentido que proponemos la formación de instancias consejistas por parte de los espacios en lucha, como forma más efectiva de conformar coordinaciones sectoriales que ejerzan formas deliberativas con posibilidades de expresión en la práctica. La tan manoseada verborrea de la “unidad de los revolucionarios” debe darse sí o sí para conformar instancias contrahegemónicas, pero para su éxito debe estar supeditada bajo tres perspectivas fundamentales: 1. Una plataforma mínima que fije los puntos centrales básicos de un proyecto político; 2. La unidad política de los trabajadores a través de una plataforma reivindicativa y programa político; 3. Y la unidad política de las fuerzas en lucha a través del establecimiento de coordinadoras que levanten la nueva fuerza política del pueblo y los trabajadores. Condiciones objetivas sobran y no podemos caer bajo nuestros propios errores para hacer el trabajo del enemigo, ni menos para traspasar problemáticas personales a los revolucionarios de hoy. En este sentido, debemos formarnos en todos los ámbitos necesarios, con la urgencia en lo político, para integrar la multiplicidad de luchas sociales tendientes a las reivindicaciones sectoriales, con tácticas inclusivas, pero tendientes a capitalizar fuerzas para forjar el proyecto revolucionario para Chile.

Análisis del movimiento social y las luchas

por la educación pública
Este año ha comenzado con una tendencia a la movilización social, esta vez no solo por las demandas estudiantiles, sino también por sectores de la población doblemente ultrajados por la explotación de la fuerza de trabajo y del centralismo característico del actual patrón de acumulación, ejemplos claros son los casos de Aysén y la zona norte del país. Este flujo, es en gran medida, producto de la precarización general en las condiciones de vida de las personas y el despojo de sus derechos sociales básicos, como efecto de la acción ininterrumpida del modelo por más de 30 años. Junto con esto se presenta una “crisis de legitimidad” de la institucionalidad, que se traduce en una desacreditación de los partidos y del sistema político, lo que es favorable en cuanto se desconfía de la institucionalidad impuesta por la dictadura, pero que trae aparejado un problema que a la vez es producto de esta misma: el rechazo a la “política en general” y la desconfianza popular a constituir su propia fuerza política, es decir, de tomar su rol histórico de clase. A lo ya expuesto agreguemos la clara identificación del actual gobierno con el bloque dominante que concentra las riquezas del país, sumado a la práctica de “contra-insurgencia” implementada desde el Ministerio del Interior a las masas movilizadas, actuando incluso fuera de su propia legalidad. A pesar de todo no debemos confiarnos, pues la actual crisis de legitimidad puede ser superada por el bloque dominante entregando concesiones sectoriales, haciendo ciertos cambios en la institucionalidad para oxigenar al modelo con la acción social focalizada y la extensión del clientelismo. Si no somos capaces de cambiar la relación de fuerzas dadas en las coyunturas y posicionarlas a favor del pueblo, este jamás podrá acumular la fuerza social revolucionaria que sea capaz de desarrollar organizaciones que disputen y resuelvan la cuestión del poder. Enfocándonos en el plano de las reivindicaciones por la educación pública, la demanda por la educación gratuita se ha hecho transversal y general, si bien esto ha logrado consenso en torno al objetivo principal, ha ido en desmedro de otras tan importantes como la democratización, junto con la ausencia de un discurso clasista en el contenido de la demanda, contenido que tiene que ver más con la democracia en los establecimientos, entendiendo esta como lo que trasciende al financiamiento, sabiendo que este eje permitiría articular el acceso, pertinencia, calidad, etc. En consecuencia, no hay claridad de en que medida la educación gratuita es una victoria estratégica para el pueblo, considerando que se ha tenido en cuenta en principalmente a las universidades del Consejo de Rectores, utilizando el argumento de que son éstas las realmente públicas”, eludiendo el hecho de que algunas son privadas y manejadas por corporaciones financieras que no tienen necesariamente intereses altruistas. Debemos mencionar además que si bien la composición de clase en algunas de ellas es popular (en las universidades regionales por ejemplo,

o en carreras con menores puntajes de ingreso), la mayoría de los hijos de la clase trabajadora estudia fuera de ellas, en instituciones privadas como institutos y centros de formación técnica, de los cuales un sector bastante reducido ha participado de las movilizaciones. El peor problema de levantar una demanda “demoburguesa” o “progresista”, es cuando no hay una conducción de éstas por parte de la clase trabajadora y una orientación consciente por parte de sus organizaciones políticas. Sabemos que la educación está inserta en la superestructura de la sociedad, por lo tanto es un instrumento de dominación –ideológico–, pero a la vez es producto de la praxis social, por lo que incide en ella, posibilitando la creación de bases objetivas de una nueva sociedad y educación socialista, pues en palabras de Marx “Necesitamos otra educación para otra sociedad y otra sociedad para otra educación”, por eso también debemos plantearnos al mismo tiempo en perspectiva estratégica de la Revolución Socialista, pues los cambios que añoramos en la educación, dentro de los parámetros capitalistas, simplemente no son posibles. Es necesario entonces cambiar el actual paradigma neo-liberal de educación, pero para entregar realmente la educación y la universidad al pueblo, en una lucha ideológica y política permanente en los mismos espacios que actualmente son patrimonio de la burguesía. Establecer lo que Gramsci enunciara como trinchera de la clase obrera, pues conquistar esta posición no es una victoria definitiva, sino que constituye una retaguardia popular en las luchas que desatamos contra los capitalistas. Distinguimos igualmente dos

enemigos simultáneos: “el enemigo inmediato y el enemigo principal”. Si aplicamos esto al movimiento estudiantil el enemigo inmediato lo componen las múltiples instituciones y establecimientos de educación secundaria y terciaria; mientras que el enemigo principal, sin duda, es el modelo económico y la institucionalidad que amparan y dan legalidad al actual mercado de la educación, y por supuesto, el bloque dominante que le ha dado forma. La caracterización de éstos nos dice que el golpe asestado en uno influye directamente sobre el otro, pero se distinguen en la proximidad y niveles de abstracción de la lucha. Con esta premisa llamamos e impulsamos a movilizar rápida y certeramente las fuerzas contra el enemigo inmediato. También es importante decir que no hemos tenido la capacidad, como estudiantes, de implementar una táctica adecuada que nos permita replegarnos pero sin retroceder, esto quiere decir que en los últimos 20 años o hemos luchado por demandas cortoplacistas, internas o economicistas (como en gran parte de los 90´), o luchamos por demandas con un nivel de abstracción elevado, como el luchar contra una “ley” (el 2006 contra la LOCE) que difícilmente lleva a una victoria, pues esta se da en un plano concreto, y la respuesta a esta movilización fue otra ley con distinto nombre, si bien no podemos negar la contribución de estas a la lucha social en Chile, el problema es el constante desconcierto generalizado luego de la finalización de cada uno de estos procesos de movilización, en los que para la gran mayoría no queda otra opción que esperar a que vuelva a florecer una nueva coyuntura favorable y una receta de demandas que incentiven lo

suficiente como para retomar el proceso por parte de generaciones que muchas veces deben sufrir una sensación ya “cíclica” de derrota, como es el mencionado caso de la generación que vivió los procesos del 2006 y 2011, y aunque se reconoce plenamente el mérito de esta generación de tener la capacidad de sobreponerse, el problema de esto radica en que no se ha logrado constituir en las últimas décadas una coherencia político-histórica que permita obtener claridad y un avance concreto entre los procesos que florecen cada cierto tiempo, cuando se logra superar la derrota anterior. En este sentido, en el presente año han sido los estudiantes secundarios (especialmente asociados a la ACES) el sector más consecuente, los cuales han retomado las movilizaciones a través de distintos métodos de acción y formas de lucha (marchas, tomas, cortes de ruta, etc.) con el objetivo de reimpulsar las demandas por la educación, pero al mismo tiempo introduciendo una perspectiva clasista en la lucha; rescatamos con firmeza la mencionada consecuencia de este sector relacionada a su mayor composición por nuestra clase, pero también -y con humildad- hacemos un llamado a la formación política, único elemento que les permitirá evitar que la verborrea radical de las organizaciones que se jactan falsamente de recoger la política rojinegra utilizando y manoseando su imagen e historia- y del reformismo, las coopten corrompiendo a jóvenes dirigentes con el viejo cuento electoral que nunca en

la historia ha entregado victorias efectivas al pueblo pobre y explotado. Estos grupos tienen a su vez fuerte presencia en la CONFECH, a lo que se suma la carencia de direccionalidad y consecuencia política de aquella organización, limitando su accionar al puro emplazamiento y presión hacia el gobierno y los partidos burgueses alineados en el congreso. Por lo tanto, la vinculación y ligazón de los sectores de origen popular más consecuentes del estudiantado secundariouniversitario se transforma en una urgencia, en pos de dotar al movimiento de unidad de acción y coherencia política -de las cuales ha carecidofortaleciendo a su vez, la organización de éstos con otros sectores formando los cimientos de una base estratégica para lucha popular. En resumen, hacemos un llamado a tener en cuenta -por supuesto entre muchos otros- los aspectos mencionados, que rescatamos por su importancia en base al analisis y la experiencia de aciertos y derrotas durante la historia de la lucha politico-social de nuestro pueblo.
“La potencia vendrá en la acción, fogueémonos con ella, de novatos que somos devendremos experimentados y aquellos que no consienten en arriesgar su condición material algo privilegiada que abandone la pose, que abandonen la pelea, ya otra generación se abre paso para la continuidad del proyecto revolucionario.”

¡¡A 47 años,con el ejemplo de la izquierda revolucionaria,ni un paso atrás, la lucha continua!! ¡¡Es luchando como avanza el pueblo!!

“La variedad de tendencias y la diversidad de matices ideológicos es inevitable en esa inmensa legión humana que

se llama el proletariado. La existencia de tendencias y grupos
definidos no es un mal; es por el contrario, la señal de un período avanzado del proceso revolucionario. Lo que importa es que esos grupos y esas tendencias sepan entenderse ante la realidad concreta del día. Que no se esterilicen bizantinamente en exconfesiones y excomuniones recíprocas.

Que no se aleje a las masas de la revolución con el
espectáculo de las querellas dogmáticas de sus predicadores. Que no se empleen sus armas ni dilapiden su tiempo en herirse unos a otros, sino en combatir el viejo orden social, sus instituciones, sus injusticias y sus crímenes”. José Carlos Mariátegui

A 28 años de la operación ALFA-CARBÓN…
La resistencia y la lucha de un pueblo, que armado entrega sus preciosos "La sangre roja de los hijos en defensa de su dignidad, en conquista de su libertad y en la caídos no ha cuajado, constitución de su poder, difícilmente podrá ser cegada y olvidada. recorre fresca los La construcción de la fuerza militar del pueblo, las “Fuerzas Armadas de campos la Resistencia Popular”, en la zona sur durante la dictadura, sufre un duro y ciudades golpe represivo. En agosto de 1984, agentes de la CNI y Carabineros de mi Patria asesinan a sangre fría, sin la posibilidad de oponer resistencia y bajo la la acompaña el negro falsa mascarada del “enfrentamiento”, a siete destacados militantes de luto de mi pueblo..." nuestro partido en Concepción, Los Ángeles y Valdivia. Nuestros hermanos caídos Nelson Herrera Riveros (Emiliano), Luciano Aedo Arias Mario Lagos Rodríguez (Claudio) y Mario Lagos Rodríguez (José), cumplieron relevante papel en Héroe del Pueblo las tareas de dirección del MIR en la zona sur, junto a ejemplares militantes como Mario Mujica Barros, Rogelio Tapia de la Puente, Raúl Barrientos Matamala y Juan Boncompte Andreu. Este asesinato a gran escala fue denominado por los aparatos de muerte como la Operación Alfa Carbón. En Concepción, el día 23 de agosto, la CNI con agentes enviados desde Santiago ejecuta la operación, que el pueblo bautiza asertivamente como la “Matanza de la Vega Monumental”. El primer compañero en caer es Luciano Aedo, que desarrollara un denodado trabajo entre los campesinos de la zona de Cautín, los cuales fraternalmente le llaman Pichihuentru (hombre chico), y luego sobrevivir a la represión en Valdivia, Temuco, Santiago y la zona del carbón, es ejecutado a mansalva la mañana del día 23 en el barrio de Hualpencillo, a pocos pasos de su casa. Horas más tarde, Nelson Herrera, al que cariñosamente decíamos lonko y que fuera encargado máximo de la antigua toma “22 de Julio”; y Mario Lagos, el cual fue parte del Destacamento Guerrillero Toqui Lautaro y sobreviviente de la experiencia de Neltume, fueron interceptados en un taxi bus Las Bahías a la altura de la Vega Monumental. Aquí Mario fue acribillado y Nelson fue tomado prisionero y conducido camino a Santa Juana, donde esposado fue asesinado cobardemente de un disparo en la cabeza.
La sangre generosa de nuestros mártires no es ni será en vano, Compañeros Mario Lagos, Luciano Aedo y Nelson Herrera… ¡Presente!

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