You are on page 1of 2

Síntesis del artículo: Nazio, JD. (2001). Freud más actual que nunca, en: Un psicoanalista en el diván.

Pags 121-135. México, Paidos El artículo forma parte de una entrevista realizada a Juan David Nazio El autor considera la actualidad de los textos Freud ante el hecho de que el lector es capaz de reconocerse en los descubrimientos freudianos, en los cuales hay una descripción de la existencia humana. Habla además de su experiencia académica situándose como expositor, donde teatraliza al concepto que intenta explicar, exponiéndolo como personaje central de una intriga que se anuda, desanuda y concluye. A la solicitud de conservar sólo una idea de la Teoría freudiana, se decide por la concepción según la cual la vida psíquica está gobernada por fuerzas antagonistas: pulsiones y prohibiciones. Continúa así refiriendo a la descomposición del funcionamiento psíquico en 4 tiempos lógicos: lo que empuja, lo que frena, lo que atraviesa y lo que queda, los cuales –apunta Nazio- se pueden encontrar en todos los escritos de Freud. Sobre la relación de las neurociencias con el psicoanálisis se menciona que recientes progresos confirman las proposiciones freudianas. En particular los trabajos de Damasio, que introducen la expresión “representación potencial” para designar capacidades neuronales de producir un recuerdo, se llama la atención sobre la conservación del término representación, procedente de la psicología del siglo XIX, reutilizado por Freud. Se destaca la afinidad de ambos conceptos. Acerca de sus propias investigaciones, Nazio desarrolla su proposición del inconsciente único siguiendo la ruta lógica que parte de la definición lacaninana del: “Inconsciente estructurado como lenguaje”. De este modo le asignan 3 cualidades al inconsciente: 1. Inconsciente del acontecer. No puede existir ininterrumpidamente, existe en el momento en que sobreviene un acontecimiento, cuando durante la cura analista o analizante ejecutan un acto, sin consciencia de ello, que, modifica su condición de sujeto 2. No está ahí como un secreto, existe en el aquí y el ahora de un lapsus, un sueño, o cualquier manifestación involuntaria 3. Si el inconsciente está estructurado como lenguaje, entonces no puede ser individual –ni colectivo, se encuentra en la parte común que une a dos protagonistas analíticos Por tanto en la relación analítica no hay el inconsciente del analizante y el del analista, sino un único inconsciente. Así la interpretación sería el retorno en el analista de lo reprimido por el analizante. Luego propone, para la comprensión de fenómenos situados en los límites de la transferencia, el término formaciones del objeto a (o del goce), para designar formaciones psíquicas que se

inscriben fuera del marco simbólico y resisten al impacto de una interpretación. Tienen como particularidad una hipertrofia tóxica del goce, lo que produce pasajes al acto impulsivos y trastornos somáticos sin causas orgánicas descubribles. A continuación avanzará sobre la forclusión, desde la cual planteará como premisa del concepto forclusión local, la coexistencia de realidades subjetivas (escenas fantaseadas inconscientes, con dos personajes, organizadas alrededor de una emoción singular) en un mismo sujeto. Así propone la teoría de un yo hojaldrado, donde el psiquismo es un sistema organizado en planos superpuestos , cada uno correspondiente a una realidad fantasmal diferente. De esta forma es posible admitir que un individuo pueda ser normal en la mayoría de sus relaciones cotidianas y localmente perturbado, delirante, bajo el dominio de una realidad forclusiva dominante, el tiempo de una tormenta psicótica Casi para concluir esta parte en la entrevista, se le cuestiona si sus hipótesis no van en contradicción con las de sus maestros, a lo que contesta negativamente, en el entendido de que él continua una herencia. Esto lo lleva a reflexionar sobre el proceso de transmisión, el cual considera que está en 3 tiempos: recibir, olvidar, recrear. Plantea la reinvención como un trabajo de conquista. Se sitúa después como maestro y continúa la reflexión, esta vez en torno a enseñar, diciendo: enseñar es nombrar el pensamiento embrionario antes de que nazca. Habla de la necesidad de la claridad, de suscitar en el otro la visualización de un concepto y de favorecer su apropiación narcisita por el yo. A la puesta en imágenes de un concepto formal la llama dramatizar un concepto Por último, dramatiza -utilizando de dos escenas que implican a los intereses amorosos de los protagonistas, el concepto objeto a, llegando a decir de este que es: el nombre dado a la presencia más íntima, fascinante e indefinible del otro amado, la que lo hace (para el amante) un ser único; no es la imagen del otro, no es el símbolo del otro, no es el cuerpo del otro; es un hueco, una falta, es el otro en tanto falta que excita y llama mi deseo; es la representación del otro que amamos como la falta que enciende nuestro deseo.

Natalia Vázquez Carlos 15 de agosto de 2012