Los ZOMBIES de la Liga Profesional de Baloncesto LPB

Hay un estilo “bajo perfil” compartido por algunos equipos de Baloncesto Profesional que me traslada a cuando uno viaja por la autopista y en la cola del peaje, al lado, está un camión cargado de vistoso mango injerto en guacales; uno puede verlos, suspirar con el olor, preguntarle al camionero, incluso acercarse y tocarlos, pero hasta ahí…, es un misterio, con la boca hecha agua, imaginando ese manjar… de pronto zas!!! el chofer sube los vidrios, aprieta el acelerador, no hay más información, ni chance de probar un bocadito, ya alguien pago por ellos…, sin explicaciones, no moleste, muchas gracias… Atentamente, La Gerencia. Se trata de una práctica, que constituye a mi modo de ver, un peor el remedio que la enfermedad, un código perverso, el cual solo asoma la cima del iceberg. Si alguien me convence de unos términos más precisos ok… para calificar el hecho de mantener limitado a un jugador en pleno desarrollo, potencialmente elegible para la selección nacional o con más opciones de juego en otro equipo, o… condicionar de tal forma el valor de su fichaje que decepcione al mejor pretendiente; esa modalidad de no lavar pero tampoco “prestar la batea”, esa especie de carraca –cual Francisco de Miranda- virtual, forma una silenciosa espiral que termina arrastrando a un número sensible de jugadores criollos. Ahora, por suerte o desgracia, unos cuantos de esos jugadores “banqueados in extremis” por los planes de los equipos, se han desatado en la LNB y en otras ligas y, con su desempeño parecieran poner en entredicho el grado de interés de los Big Teams con la transición de nuestro baloncesto al 1er mundo. Durante el despliegue de la temporada rentada, algunos de esos jugadores parecen ZOMBIES en la banca, ahogando sus penas en gatorade, extrañando el violín (mal sudor) en sus impecables uniformes y las pecuecas en sus botas. Ojala alguien pudiera recordarnos a por lo menos un equipo que acostumbre invertir en dos (2) o tres (3) importados para mantenerlos “enguacalaos” y así protegerse de los vaivenes de la alta competición. Se me ocurre algo como suerte de un comité evaluador de alto rango (Imagino que entre FVB, LPB o Liga de Propietarios) que evalué y sugiera a nuestras organizaciones, puntuales intercambios, o que el jugador pueda plantear sus opciones –técnicas, legales y económicamente sustentadas-; tal vez esto permitan una Liga con caballaje balanceado y más “amigable” con el performance criollo. Ojo, no tenemos la exclusividad, en otras latitudes, en otras ligas y en otros deportes, suceden cosas parecidas, tal vez peores. En contraste, veamos la liga turca (Kobe Bryant la semana pasada se tomó un cafecito allá), es una de las mejores pagadas y el avance turco es inminente, los griegos compiten con ellos y ambos tienen un ascendente lugar en el Ranking Fiba; rusos, hispanos, pibes y hasta colombianos, bajo diversos estilos, pero sin perder el sentimiento nacional. El secreto: Los canjes nativos fluyen, cual pacto de caballeros, en pro del desarrollo Nacional. La frase que pude entender como más seria de Cantinflas fue: “O nos tratamos como caballeros o como lo que somos”, pareciera poder servir de reflexión…en la pintura. Abrazos @PNL_ElisMarrufo

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