Fernando Mañueco Miguel Angel García Vega REHACER Cuadro 2 pagina 27 (paraísos fiscales

)

CÓMO HACERSE
ANTES DE LO 30 S

RICO

Embólsate millones en los mercados financieros

la es f e r a e de lot libros

Primera edición: enero de 2004

INDICE

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Fernando Mañueco Ordóñez, 2004 Miguel Ángel García Vega, 2004 La Esfera de los Libros, S.L., 2003 Avenida de Alfonso XIII, 1, bajos 28002 Madrid Teléf.: 91 296 02 00 • Fax: 91 296 02 06 Pág. web: Www.esferalibros.com

Diseño e ilustración de cubierta: Opa] Works ISBN: 84-9734-157-0 Depósito legal: M. 51.798-2003 Fotocomposición: Versa] AG, S.L. Fotomecánica: Star-Color Impresión: Rigorma Encuadernación: Martínez Impreso en España-Printed in .Spain Una

especie de Prólogo ....................................................................13

INTRODUCCIÓN

Entiende, por fin, de qué va eso de la Bolsa El camino más corto para hacerse rico ........................15 1 Especulating o el camino más corto para forrarse Cómo convertírse en un especulador de éxito .....33
CAPÍTULO

2 Cómo hacerse rico al borde de la legalidad De vacaciones en los paraisos fiscales .................57
CAPÍTULO

3 Sácale partido al «braguetazo» financiero Compañías que han vivido un auténtico subídon 65
CAPÍTULO CAPÍTULO 4 Cómo conseguir- dinero cuando no tienes ni para un par de cañas Fórmulas para obtener créditos Financieros de todo tipo

81

CAPÍTULO 5

Los «gatillazos» financieros más sonados
Subieron como la espuma y cayeron a plomo como piedras. ¡impresas y acciones que han tenido pérdidas estratosféricas cuando se esperaba todo lo contrario ........................................................89

CAPÍTULO 6

Un negocio para aburrirse de ganar dinero
Registra un dominio en Internet ................................................................99

CAPÍTULO 7

Cómo crear una empresa de éxito de la nada
Fórmulas para poner en marcha tu empresa y, de paso, superar la maldita burocracia

105

CAPÍTULO 8

Hazte rico con sólo una idea

Cómo distinguir una idea millonaria de negocio (inversión) de una sin futuro ...................................................................................113

CAPÍTULO 9

Escoge un socio que sirva para algo

Reglas para seleccionar a tu compañero de aventura empresarial .... 121

CAPÍTULO 10

Conviértete en un cibermillonario

Características que debe tener un joven millonario en la era digi-

tal y de Internet .................................................................................127

CAPÍTULO 11

Pequeños trucos para ganar dinero en la Bolsa

La piedra filosofal: cuándo comprar y cuándo vender tus aciones ... 133

CAPÍTULO 12

La fábula financiera de la lata de sardinas
El objetivo es comprar caro y vender barato... o viceversa .......................151 CAPÍTULO 13

Guía práctica para perderlo todo

O todo lo que no debes {nacer si quieres ser rico utilizando los mercados ..............................................................................................161
CAPÍTULO 14

Cómo invertir (con éxito) en tiempo de guerra
Sácale partido a las situaciones límite .....................................................175
CAPÍTULO 15

Vidas ejemplares

Los «pelotazos»„ económicos más famosos de España y del mundo protagonizados por treintañeros ..................................................183

ANEXO

Tres tristes tests .........................................................193

¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE NEGOCIOS? Diccionario imprescindible para no

perderse en el mundo de la inversión ...........................................................................................211
ÍNDICE TEMÁTICO ....................................................................219

INT RODUCCION

ENTIENDE, POR FIN, DE QUÉ VA ESO DE LA BOLSA

El camino más corto para hacerse rico

L
aconseja reducir drásticamente tus gastos si, a los treinta años, no has conseguido incrementar tus ingresos de forma espectacular. Hay quien dice que hacer una pequeña fortuna en Bolsa no es nada complicado, ni especial-mente dificil. Cualquiera puede conseguirlo... siempre que par-ta de una gran fortuna. En la Bolsa y en los mercados de productos derivados (opciones, futuros, warrants) se puede ganar mucho dinero.Tanibién se puede perder. Pero eso no suele ser culpa de la Bolsa o de los mercados financieros. El mercado es, casi siempre, transparente y razonablemente eficiente. Las pérdidas suelen ser culpa del inversor. De una mala gestión, de una mala planificación, de una falta de capacidad de reacción o de un caudal insuficiente de conocimientos. Pero en la Bolsa se puede ganar mucho dinero. Nadie lo duda. Es conocida en los mercados la frase que señala que los inversores que tienen mucho dinero no deben especular. Los que tienen algo menos pueden especular. Los que no tienen dinero y quieren hacerse ricos a una edad temprana, deben especular. Antes que tú, muchos miles de inversores han probado suerte en los mercados. Algunos se han hecho millonarios. Otros, un poco más pobres. Pero buena parte de ellos han conseguido extraer para sus ahorros una rentabilidad algo mejor de la que ofrecen los activos sin riesgo, léase deuda pública, renta fija privada o imposiciones bancarias. Invertir a largo plazo en Bolsa no es demasiado complicado. Especular rabiosamente en el día a día de los mercados, sí. Hay que valer para pasearse por el mundo con el cuchillo entre los dientes. Hay que valer para jugarse hasta la camisa en cada envite. Hay que tener, además, herramientas, es decir, por lo menos, cuchillo y camisa. Pero la especulación no es nueva.
A SABIDURÍA POPULAR

A golpes en la Bolsa La especulación, el nerviosismo, la tensión, son consustanciales a los mercados. Los antiguos reglamentos de Bolsa, de hecho, prohibían que el público introdujera en el parqué bastones y paraguas. La prohibición tenía sus razones, ya que en el año 1840 se organizó en pleno corro de operaciones una reyerta en la que un agente de Bolsa amenazó con su bastón-estoque a un especulador. A partir de aquel momento, la prohibición se extendió también a los agentes de Bolsa. Tienes que saber que la especulación no es mala. Simple-mente está ahí. Y siempre hay alguien dispuesto a practicar este dificil arte. Cada ahorrador es un mundo. Por eso hay jugadores de siete y media y de póquer. Seguramente nunca un jugador de siete y media tendrá éxito en el póquer. Tampoco un aficionado al póquer se divertirá demasiado jugando a la siete y media. Son cosas distintas aunque la mesa, el tapete y la baraja se parezcan. No es lo mismo jugarse la honrilla que los cuartos contantes y sonantes sobre el verde tapete reclinado.

El dinero es un bien delicado y frágil; además, muestra una recurrente tendencia a perder sustancia, como los helados en los días de calor. El ahorrador (como tú) que quiera batir a la inflación, defender su dinero y poco más, no debería encontrar demasiados problemas para conseguir sus propósitos. Invirtiendo a

largo plazo, por libre o de la mano de un experto, tu helado no se derretirá. El inversor que aspire a triplicar en dos días su patrimonio puede encontrarse con que su helado ha perdido la bola y hasta el cucurucho. Pero si tú crees que vales para este juego y tienes prisa por ganar dinero, debes arriesgarte. Por eso es importante saber qué quieres, qué necesitas y a qué puedes optar. Si sufres con la marcha de tu inversión, sea ésta cual sea, es que no la has elegido hien.Te has equivocado en el activo, en el plazo de la inversión o en ambas cosas. Millones de ahorradores en todo el mundo se formulan a diario toda una batería de preguntas. Son casi siempre las mismas. ¿l)ónde coloco el dinero? ¿Invierto todo mi dinero o sólo par-te? `En qué activos? ¿Bienes muebles o inmuebles? ¿Inversión directa en los mercados o a través de fondos? `Por cuánto tiempo? ( ; o n qué nivel de riesgo? La panoplia de preguntas es compleja. Por eso las respuestas no pueden ser sencillas. En general, los ciudadanos menos dispuestos a realizar una gestión activa de sus ahorros se limitan a invertir su dinero en productos bancarios tradicionales. Es decir, cuentas a la vista (con rentabilidad prácticamente cero o negativa) o depósitos a plazo, que ofrecen mejores rendimientos si bien a costa de dejar el dinero en el dique seco durante mucho tiempo. Algunos dan un paso más y se dejan llevar por el gran aparato comercial de la red bancaria y suscriben cédulas o bonos emitidos por las propias entidades en las que tienen sus cuentas corrientes o sus cartillas. En un tercer escalón de la pirámide de la sofisticación financiera se encuentran los ahorradores que han entrado en el mundo de los fondos de inversión (garantizados o con un riesgo muy matizado) de la mano habitualmente de sus entidades financieras. Pero los ahorradores necesitan y solicitan cada vez servicios financieros más ágiles, completos y sofisticados. Hace falta dar un paso más. E l mercado de acciones, el de renta fija pública y privada, el gran mundo de los fondos de inversión y los mercados internacionales están ahí.Y hay que aprovecharlos. A cada perfil, su inversión La renta variable se conforma cada vez más como una alter-nativa válida incluso para inversores modestos. Cualquier cartera de inversión de mediana cuantía debería contar con un porcentaje colocado en renta variable, bien de forma directa, bien mediante fondos que inviertan parte de su patrimonio en acciones. El porcentaje que debe colocarse en este tipo de títulos depende de varios factores. Uno de ellos es el perfil del inversor (arriesgado, conservador, etc.) y sus características particulares (cantidades disponibles, necesidades, pretensiones). Otro, el plazo al que se realiza la inversión.Y el último, la situación particular que atraviesa el mercado. En general, un inversor modesto sin importantes necesidades de liquidez a muy corto plazo deberia dedicar a la Bolsa un 20 o un 25 por ciento de su cartera, frente a un 40 o 50 por ciento en activos sin riesgo, léase obligaciones o bonos a medio y largo plazo. El resto se colocaría en activos a corto plazo (liquidez remunerada, letras...), aunque siempre con-viene dejar algunos dineros en la recámara para diversificar en otros mercados y para aprovechar oportunidades más puntuales y especulativas que pudieran presentarse. Esto es lo que dicta la razón y la experiencia para inversores sosegados. Sin embargo, si lo que quieres es jugártela y hacerte millonario (o pobre de pedir) en poco tiempo, debes invertir los porcentajes, debes especular. I )debes hacerlo, además, agresivamente, para multiplicar tu potencial de beneficio aun a costa de elevar exponencialmente el riesgo asumido. R o j o o negro. Pasa o falta. No diversifiques, no inviertas a largo plazo, haz todo lo contrario de lo que pone en los manuales, coloca todo su dinero en acciones volátiles, de esas que tanto pueden doblar de precio como bajar hasta el cero absoluto. El cero patatero. Asume riesgos. Lánzate. Pero para especular de forma tan agresiva como ésta, prime-ro tienes que conocer la forma correcta de invertir, al igual que un estudiante de medicina debe conocer el sonido de un corazón o un pulmón sano antes de poder lanzarse a aplicar su estetoscopio sobre pechos enfermos. Para invertir de forma iconoclasta, para lanzarse a la heterodoxia, hay que conocer antes la ortodoxia financiera. Hasta los pintores más estrafalarios e innovadores dedicaron antes cientos de horas a realizar bocetos y dibujos de la forma clásica. Según los cánones. Presta atención.

Todos a la Bolsa A comienzos del siglo XXI más de 8 millones de españoles tenían parte de sus ahorros colocados en la Bolsa. En el mercado de acciones. Aunque es previsible un bajón de cierto calado debido a la

crisis, en los próximos años este número puede incrementarse hasta los 10 millones de personas. Sólo hace falta que se olviden las malas rachas (las últimas veleidades de los mercados han sido de órdago a la grande), que la Bolsa vuelva a ofrecer morbo, que los inversores recuperen la confianza perdida, que la economía y las empresas se recuperen y que los tipos de interés tarden en volver a subir. El peso de los inversores particulares en las Bolsas españolas se ha incrementado a un ritmo espectacular en los últimos años. La progresión ha sido exponencial. Las estimaciones elaboradas por algunos expertos cuantifican el número de inversores particulares con intereses en el mercado de acciones por encima de los 8 millones de personas, cuando cuatro años antes esta cifra apenas llegaba a los 4 millones y no alcanzaba los 2 millones una dé-cada antes. Los expertos consideran que aún no se ha tocado te-cho y que existe margen para aumentar el número de accionistas privados. Una de cada tres familias españolas tiene inversiones en Bolsa. Pronto (no más de uno o dos lustros) pueden ser una de cada dos. Ten muy presente una cosa, las familias son dueñas de un 35 por ciento de las acciones del mercado bursátil. Las estadísticas no engañan. Tan sólo un 8,5 por ciento de la contratación de acciones correspondió en 1996 a operaciones realizadas por inversores privados. En aquel ejercicio se movieron acciones en la Bolsa por poco más de 10 billones de pesetas. El primer salto de gigante se produjo en 1997, año en el que la actividad de los pequeños inversores llegó a superar el 11,5 por ciento del total. Otro dato significativo. Casi el 60 por ciento de las órdenes que se ejecutan diariamente en Bolsa corresponden, como media, a inversores particulares. No son pocos, pero es que además desarrollan una actividad febril. El importe medio de las órdenes cursadas por personas físicas se ha incrementado desde 5.250 euros hasta 6.625 euros. Las grandes OPV (ofertas públicas de venta de acciones) realizadas en los compases finales del siglo XX por sociedades como Telefónica, Argentaria, Endesa o Repsol han abierto la puerta de la Bolsa a los pequeños ahorradores. Unos han tenido suerte y han saboreado las mieles de las ganancias. Otros se han encontrado con una coyuntura más dificil, con las hieles, y han perdido dinero. Unos llegaron a la Bolsa en un momento dulce. Otros lo hicieron cuando la burbuja tecnológica ya no daba más de sí y estalló, llevándose consigo parte de los ahorros de muchos recién llegados a los mercados y de no pocos reputados gestores profesionales con un buen puñado de horas de vuelo bursátil. El potencial de crecimiento del mercado es grande.Y es que a pesar de los baches puntuales, la Bolsa seguirá atrayendo a los ahorradores. Algunos estudios señalan que en España sólo un 15 por ciento de la población adulta tiene inversiones en Bolsa, frente a un 25 por ciento en Estados Unidos, un 28 por ciento en el Reino Unido o un 30 por ciento en Suecia. Existe margen, por tanto, para aumentar la cifra de pequeños inversores que existen en España. El cambio de mentalidad que se ha producido en los últimos años, la sustancial mejora de la cultura financiera y la mayor flexibilidad de los ahorradores españoles a la hora de enfrentarse con la colocación de sus dineros justifica la masiva afluencia de particulares a los mercados de acciones. Endesa arrastró a un millón de inversores No debes olvidar que un millón de pequeños inversores llegaron a la Bolsa de la mano de la primera y gran privatización de una empresa pública, Endesa, y que más de un millón de ahorradores suscribieron acciones de Argentaría. Repsol fue también un éxito rotundo de crítica y público. Los inversores particulares mueven mucho dinero en el mercado de valores. Las cifras absolutas y relativas llaman poderosamente la atención, has-ta el punto de que su peso en cuanto a número de operaciones es superior a su importancia en cuanto a volúmenes de contratación efectivos. Así, en un año medio de Bolsa, ni muy bueno ni muy malo, un 60 por ciento de todas las operaciones bursátiles tienen su origen en inversores particulares, frente a un 21 por ciento de las instituciones de inversión colectiva o un 12 por ciento de los inversores extranjeros. Consejos que son oro La Bolsa está de moda y, a pesar de los pesares, seguirá están-dolo. Así que si has decidido mover parte de tu dinero en la Bolsa, entonces debes saber unas cuantas cosas. No son muchas, pero si muy importantes. Para empezar bien, lo mejor es abrir una cuenta en una sociedad o agencia de valores. Si ofrece la posibilidad de operar por Internet, miel sobre hojuelas. Escoge tu intermediario y tu

gestor con sumo cuidado. Pregunta, interésate, llama, y si notas alguna irregularidad, ponla en conocimiento de la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores), el órgano que vigila los mercados. Recuerda la suciedad que se escondía debajo de la alfombra de Gescartera, por ejemplo. Huye de los cantos de sirena y de los chiringuitos financieros como del mismísimo demonio. Infórmate sobre las comisiones que deberás pagar por cada operación que realices y sobre los costes de mantenimiento que tendrá tu cartera, en especial las comisiones de administración y custodia. En cada operación debes pagar, además, el canon de Bolsa y la comisión por cambio de divisa si vas a operar en las Bolsas internacionales cuya moneda de referencia no sea el euro. Que te dejen muy claro las comisiones que tienes que pagar. Pero el coste puro y duro no es el único factor que debes tener en cuenta, ya que lo bueno — también en la Bolsa— es caro. Los intermediarios financieros que ofrecen un mayor y mejor asesoramiento a sus clientes, suelen cobrarlo. Además, no debes olvidar otro aspecto fundamental que in-fluirá de forma decisiva en la marcha y en la rentabilidad real de tu inversión. Se trata, cómo no, de la presión fiscal. Hacienda reclama su tributo sobre los beneficios obtenidos, aunque permite también compensar pérdidas. Ahora sólo falta decidir qué valores comprar. En general, los títulos grandes son más sólidos que los pequeños, aunque esta aseveracion últimamente es muy discutible, ya que la volatilidad (variaciones rápidas y amplias de los precios) es muy grande y afecta tanto a los grandes como a los pequeños. Los bolsistas suelen decir, no sin una gran dosis de sorna, que la Bolsa es como una casa de lenocinio (en realidad, utilizan otro término más popular y más claro que obviaremos): «Cuando hay un incendio corren tanto las caras como las baratas.» La única forma que tienes de reducir el riesgo inherente a la Bolsa es diversificar la cartera (no reducirla sólo a un par de va-lores). Diversificación por sectores y por países. La otra parte de la receta mágica es ampliar el horizonte temporal. Recuerda que a largo plazo la Bolsa es siempre más rentable que otros activos de renta fija, por mucho que parezca lo contrario en momentos de grandes tribulaciones en los mercados. La inversión más rentable: la Bolsa Ten en cuenta que la Bolsa es siempre más rentable que cualquier otra inversión si el plazo es suficientemente largo. La Bolsa bate con facilidad a la renta fija —pública y privada— y a los depósitos bancarios tradicionales. Esto es así en todos los merca-dos financieros internacionales, sea cual sea su grado de desarrollo y sea cual sea el nivel al que se encuentren los tipos de interés. Si la comparación se hace en un horizonte temporal suficientemente amplio, la Bolsa gana en rentabilidad a cualquier inversión alternativa, a pesar de los más que posibles periodos de inestabilidad en los mercados de acciones, a pesar de los crashes bursátiles que puedan sucederse y a pesar de la existencia de fases negras en las Bolsas que parecen no tener fin (mientras duran). Dentro de la Bolsa hay un puñado de valores que siempre dan satisfacciones a sus accionistas. Son los que siempre ganan, los que nunca pierden si se mantienen en cartera un tiempo suficientemente dilatado. Telefónica, Repsol, Endesa, los grandes bancos... Son títulos seguros que muestran todo su potencial en el medio o largo plazo, independientemente de los problemas coyunturales que puedan sufrir en el día a día. Cuanto mayor es el plazo de la inversión, menor es el riesgo que corres al invertir tu dinero en el mercado de acciones. O, lo que es lo mismo, el riesgo asumido disminuye según aumenta el plazo. Esta ecuación se cumple en los cuatro puntos cardinales. A corto plazo es distinto. Es la guerra. Puede pasar casi de todo. De hecho, pasa. Cada día se libra una batalla que hay que ganar. Cuando la Bolsa sube, todos saben de Bolsa.Todo el mundo acierta. Los expertos y los aficionados se diferencian en poco. Todos ganan. Lo malo es cuando los mercados se ponen bajistas o, peor aún, cuando entran en una fase de enorme volatilidad. En momentos difíciles es cuando hay que afinar y hay que poner a prueba las capacidades de cada uno. Para sobrevivir en las Bolsas no hay reglas infalibles. Sólo hay operaciones ganadoras y

perdedoras. Las estrategias de inversión son tantas como inversores existen en el mundo entero. No hay inversión sino inversores, de la misma forma que no hay enfermedades sino ' enfermos. Los hay concienzudos que estudian hasta los últimos detalles de cualquier compañía antes de tomar una decisión. Los hay que se limitan a seguir los impulsos de su intuición sin mayores complicaciones, eso sí, una vez contrastada la fiabilidad de sus corazonadas. Entre unos y otros existe una muy amplia gama de grises. Hay inversores que utilizan el análisis fundamental, otros que prefieren los gráficos y muchos que han fabricado su propia mezcla entre uno y otro con diferentes proporciones en su cóctel según el momento y la situación de los mercados. Existen algunos ahorradores que se limitan a tirar por el camino de en medio y compran o venden acciones siguiendo los consejos —habitualmente bienintencionados pero poco más— del primero que pasa. Enorme error que no debes cometer. Una sola estrategia: ganar Las siguientes líneas tienen que encabezar tu libreta de tiburón aficionado. Los bolsistas con mayor experiencia y con la sabiduría que dan los años consideran que cualquier estrategia de inversión es buena si deja dinero en el bolsillo. En general, para invertir en Bolsa con éxito, sólo hace falta aplicar a rajatabla el viejo principio bursátil que señala —con toda sabiduría, por cierto — que el secreto se encuentra en comprar barato y vender caro. O viceversa. Ya que también se puede vender primero caro y recomprar barato después aprovechando para ello las oportunidades que ofrece el mercado de productos derivados y el crédito al mercado. I ) e esta forma los inversores no necesitan que la Bolsa y los precios suban para ganar dinero. En realidad, y según dicen los especuladores más agresivos, para ganar dinero en cualquier mercado organizado sólo es necesario que se muevan los precios en proporciones suficientes y que los títulos objeto de la inversión ofrezcan un grado de liquidez elevado. Con horquilla de precios y con liquidez, no hace falta mucho más. Pero la liquidez es necesaria. De hecho es un requisito imprescindible. Porque tan importante es tomar las decisiones correctas de inversión como poder llevarlas después a la práctica con facilidad y fluidez. Hace falta, eso sí, un sistema de especulación adecuado si lo que pretendes es moverte intensa-mente a corto plazo (hacer trading, según la terminología sajona) para aprovechar las oportunidades que surgen a salto de mata en los mercados. Para invertir a corto plazo te hace falta sangre fría, dinero o capacidad de endeudamiento, tiempo, técnica, información, cana-les de inversión y valor. Mucho valor. Sin embargo, invertir a medio y largo plazo en las Bolsas es mucho más sencillo, incluso para el ahorrador menos ducho en el día a día de los merca-dos. Para invertir a largo plazo sólo hace falta no equivocarse demasiado. Como suena. Es decir, es necesario formar una pequeña cartera de valores bien diversificada, compuesta por títulos que re-presenten a empresas sólidas y sentarse encima a esperar a que el tiempo haga su trabajo. Esta estrategia descansa en la tranquilidad que proporciona el hecho (ya explicado unas páginas más arriba) de que la Bolsa es siempre más rentable que cualquier otra alternativa de inversión si el horizonte es suficientemente amplio. A largo plazo la Bolsa es la mejor inversión posible, independientemente de que en el corto puedan producirse episodios de in-estabilidad, desplomes, encalmadas, euforias... Los inversores legos en la paraciencia bursátil y en el mundo de la inversión pueden —y seguramente deben— suplir su desconocimiento acudiendo a los expertos. Sin embargo, la gestión personal de la propia cartera (o de parte de ella) suele generar un morbo tal, y tal subida de adrenalina, que pocos son los ahorradores que se resisten a hacer sus pinitos en Bolsa. ¿O no es verdad? Debes saber que la Bolsa es una droga dura, porque engancha y produce mono, y también porque cuesta dinero. La gestión activa de la cartera propia produce sin-sabores y disgustos, pero también genera momentos de gloria difícilmente comparables a otra sensación. La gestión activa de parte del patrimonio produce

innumerables recompensas además de las puramente dinerarias. Ni siquiera los bolsistas de antiguo terminan de asumir sin descargas hormonales este tipo de situaciones.

Vivir (muy bien) de la inversión Los inversores profesionales suelen tomar sus decisiones después de un largo proceso de estudio y de análisis sectoriales y empresariales. Por las mesas y los ordenadores de los expertos pasan cientos de datos, miles de estadísticas y numerosas variables económicas financieras y empresariales. Se trata de una actividad muy compleja que queda fuera del alcance de la mayoría de los inversores aficionados. Hace falta preparación, pero también tiempo, medios y organización. Los amateurs carecen en muchas ocasiones de ese caudal de información. No pueden contar con datos de la misma calidad que los expertos ni de tan primera mano. No pueden visitar fisicamente las empresas, ni hablar con sus gestores. Pero pueden suplir estas carencias mediante la utilización de otras técnicas más sencillas. Unas técnicas no demasiado costosas que ofrecen un elevado porcentaje de éxito a la hora de tomar decisiones de inversión. Se trata de la combinación de análisis gráficos razonablemente sencillos con el seguimiento de la información fundamental sobre compañías y mercados que puede encontrarse con absoluta facilidad y a un precio más que razonable en cualquiera de los grandes periódicos especializados. Sólo es cuestión de ponerse a ello.Valor y al toro. Entre los profesionales de los mercados y los inversores amateurs existe una categoría intermedia. Se trata de los inversores que viven de sus inversiones aun sin ser profesionales. Algo así como los semipro. No tienen un sueldo ni trabajan para terceros, pero se ganan la vida en y con las Bolsas. El crecimiento y la progresión de la cultura financiera en España en los últimos años han sido espectaculares. En estos momentos cientos de miles de ciudadanos particulares manejan directamente en los mercados financieros total o parcialmente sus ahorros. Un elevado porcentaje de ellos realiza sus operaciones y sus movimientos de cartera utilizando los servicios de banca telefónica o Internet que ofrecen con gran éxito muchas instituciones financieras. Cada vez son más los que utilizan el ordenador para ponerse en contacto con su sociedad de valores o con su intermediario financiero y cursar de esta manera órdenes de compra y de venta de acciones o de suscripción o reembolso de participaciones en fondos de inversión. Muchos españoles de a pie viven en estos momentos única y exclusivamente de los beneficios obtenidos con la gestión de su patrimonio. Algunos de ellos han establecido su cuartel general en el mismo corazón de los mercados financieros. No son pocos los inversores que día a día manejan sus dineros fisicamente en los patios de operaciones de las Bolsas españolas y también en los miniparqués que se encuentran operativos en las llamadas tiendas de Bolsa de algunas sociedades de valores. En estos lugares los inversores consiguen matar varios pájaros de un tiro, ya que disponen de canales de información de gran calidad, con cotizaciones, precios y volúmenes en el más riguroso tiempo real y, además, pueden gozar de la gran ventaja comparativa que supone la posibilidad de cursar sus órdenes de compra y de venta directamente al operador, al broker, que se encuentra a pocos centímetros en el fragor de la batalla que siempre es una mesa de operaciones. Los inversores que han sentado sus reales tanto en las Bolsas como en las sociedades que ofrecen este servicio cuentan además con algunas otras ventajas añadidas. La más evidente es la proximidad física de otros inversores con sus particulares ideas, puntos de vista y estrategias de inversión. Se pueden cambiar impresiones, barajar especulaciones, teorías y rumores de los más distintos pelajes, al tiempo que se comprueba con los dedos puestos en la misma llaga el pulso de los mercados y del dinero en el más rabioso directo. Además resulta mucho más sencillo acceder a informes y análisis elaborados por los servicios de la propia sociedad a través de la que se realizan las operaciones. Los usuarios de Internet pueden gozar de casi todas esas ventajas o parecidas en su propio ordenador.

Ocho vueltas al ruedo Un francotirador de los mercados debe ser capaz de permanecer horas con la mirada clavada en las pantallas de mercado, sobre todo en las ventanas en las que aparecen las posiciones de mercado. Cuántas acciones hay a la compra, cuántas a la venta y a qué precios. Es todo un arte saber descifrar estas largas series de números que aparecen en las pantallas de los ordenadores, sobre todo porque se trata de un salto cualitativo muy importante. Los asiduos a las Bolsas, los que viven del mercado, son capaces de predecir movimientos de masas, sentimientos y cambios en la psicología colectiva simplemente mediante el estudio de las posiciones de compra y venta de un determinado valor o grupo de valores. Algunos particulares mueven más de 20 millones de euros en Bolsa cada año. Unos pocos (como tú al final del libro) son ca-paces de dar vueltas al dinero hasta multiplicar por ocho o diez veces esa cantidad. No es, necesariamente, que lo tengan. Sólo que llegan a mover estas cantidades a fuerza de darle vueltas a la pelota. Este tipo de operadores aprovecha todos los recursos que les ofrece el mercado y pescan en casi todos los ríos revueltos, aunque sienten especial predilección por los valores grandes y muy líquidos, ya que son los que permiten maniobrar sin ningún tipo de corsé o, lo que es lo mismo, los que ofrecen una enorme capacidad de maniobra. Uno de estos bolsistas resume la situación: «Los chicharros [acciones de compañías pequeñas con gran volatilidad] tienen tanto peligro como los toros miuras, que nunca sabes con qué pitón te pueden coger, pero al final te cogen.» Si tienes que equivocarte, mejor que lo hagas con una empresa grande. Ande o no ande, caballo grande. Precisamente la agilidad es una de las cosas que resultan más necesarias para actuar de forma agresiva en los mercados. Es importante, por ejemplo, estudiar los volúmenes de contratación, ya que puedes sacar muchas pistas, sobre todo en los valores que se encuentran «calientes» por alguna operación particular, como una OPA (oferta pública de adquisición de acciones), noticia o rumor. No siempre está claro qué factores mueven a la Bolsa.Y mucho menos lo están habitualmente las motivaciones que empujan en uno u otro sentido los precios de los diferentes valores. De hecho, los mismos estímulos no consiguen siempre las mismas respuestas en los mercados financieros. Pavlov, que consiguió predecir las respuestas de su perro con toda exactitud, seguramente hubiera fracasado como inversor en Bolsa. Los más viejos del parqué sostienen que la Bolsa, en el corto plazo, es un 20 por ciiento de economía y un 80 por ciento de psicología de masas. A largo plazo la cosa cambia sustancialmente. Los analistas fundamentales saben que sus desvelos y estudios tendrán más éxito cuando mayor sea el horizonte temporal. Los analistas técnicos, por el contrario, mejoran sus resultados cuanto menor sea el plazo de tiempo, ya que las oscilaciones de los gráficos de los valores en periodos muy breves responden, en gran medida, a condicionantes tales como el sentimiento de mercado, las corrientes de opinión, los rumores, las hipótesis, los miedos puntuales y las euforias. No digas tahúr, di inversor Los buenos inversores a corto plazo tienen más de tahúres, de jugadores de póquer o de estrategas, que de economistas, a pesar de que tengan que seguir con ojo atento las noticias económicas, financieras y empresariales de cada día para así evaluar sus posibles efectos sobre los precios. Si quieres ganar dinero en Bolsa especulando en el corto plazo, no lo dudes: haz acopio de información y consigue buenos gráficos. Estúdialos concienzudamente y luego sigue tu instinto si tus corazonadas te han demostrado que funcionan.

ejan llevar por un loco visionario y se inmolan para esperar el tin del mundo en determinada fecha.

Telepredicadores» bursátiles Los resortes que mueven las cotizaciones no se comportan con precisión matemática siguiendo el modelo causa-efecto. Todo lo contrario. La Bolsa y los mercados resultan, casi siempre y aunque te resulte paradójico, más fácilmente explicables por la psicología o incluso por la filosofía que por las matemáticas o la economía. Cada empresa es un mundo y cada noticia, por tanto, puede interpretarse de diferentes maneras. A veces completa-mente antagónicas. Eso es lo que hace al mercado totalmente impredecible. Eso es lo que hace que una sesión de Bolsa resulte completamente diferente de la anterior y de la posterior. Eso es lo que hace, de hecho, que haya mercado, ya que permite que un inversor se muestre convencido de que un determinado precio de un valor es claramente de compra mientras otro piensa que justo a ese precio lo que hay que hacer es vender. Tantos argumentos seguramente tiene uno como otro. Pasar olímpicamente del Nasdaq Ahí va un ejemplo. No hace mucho, el mercado Nasdaq de empresas tecnológicas de Estados Unidos cayó un 7 por ciento en una sola sesión. Un día aciago. Era uno de los descalabros más graves que había sufrido este mercado en toda su historia. Los analistas, los teóricos, rápidamente, se pusieron en guardia. Cabía esperar un efecto dominó, ya que en otras ocasiones similares unas fichas habían empujado a otras hasta crear una situación muy complicada en las Bolsas de medio mundo. En muchas ocasiones los acontecimientos se habían producido exactamente así. No en vano el Nasdaq se ha convertido en la gran referencia para los mercados europeos, por encima incluso del índice l o w Jones de valores industriales que habitualmente ha servido de referente obligado. Sin embargo, en esta ocasión, las Bolsas españolas ignoraron olímpicamente las referencias procedentes del otro lado del Atlántico, hasta el punto de que a una aparatosa caída en el Nasdaq siguió una sesión de recuperación generalizada en las Bolsas europeas. No hubo sangre ni nerviosismo. -Los inversores olvidaron sus miedos (vete tú a saber por qué) y optaron por asumir riesgos en Bolsa. Y lo cierto es que el mercado acertó de lleno, puesto que al día siguiente el Nasdaq subió un 14 por ciento (la mayor ganancia de este indicador jamás vista en una sola sesión) después de que el presidente de la Reserva Federal de EE. UU., Alan Greenspan, decidiera rebajar por sorpresa el precio del dinero en medio punto para inyectar nuevos bríos a la economía de su país. Donde hay miedo no existe lugar para la razón ni para el so-segado análisis. Por eso las Bolsas suelen sufrir los mayores descalabros cuando los inversores dejan de pensar lúcidamente y se dedican sólo a seguir sus impulsos más primitivos. Por qué un inversor vende sus acciones justo cuando se encuentran en sus precios más bajos? `Por qué un inversor se resigna a perder dinero a espuertas sin esperar un momento más adecuado para vender? ¿Por qué un inversor se deja llevar por la histeria colectiva? La respuesta no es fácil, pero es por lo mismo que mueve a tranquilos padres de familia de cualquier ciudad española a acaparar kilos y kilos de azúcar y litros de aceite cuando, hace unos años, se intensificaron las tensiones entre Iraq y Kuwait. Por lo mismo que un grupo de personas supuestamente adultas y en sus cabales se CAPÍTULO 1

ESPECULATING O E L C A M I N O M Á S C O R T O
PARA FORRARSE

Cómo convertirse en un especulador de éxito
Algunos analistas han conseguido dar el salto y han pasado de meros expertos en mercados financieros a convertirse en todo un acontecimiento social. Son personas o personajes conocidos por casi todos los ciudadanos, sean inversores o no, tengan o no intereses en Bolsa. Acampora o Abey Joseph Cohen, por ejemplo, imparten doctrina con la espectacularidad de un predicador televisivo en Estados Unidos. En España aún no se ha llegado a estos extremos, pero sí han comenzado a surgir una pléyade de analistas-espectáculo que pretenden convertirse en guía de inversores. Estos analistas —que son generalmente técnicos, porque los fundamentales suelen producirse con mayor moderación— alcanzan sus mayores cotas de popularidad cuando la Bolsa vive momentos efervescentes. Sin embargo, sus palabras se escuchan casi con reverencia cuando los mercados entran en una fase complicada y hace falta una batería de líderes que siembren certidumbres en pleno campo de batalla. NO TODOS LOS INVERSORES con intereses en el más rabioso corto plazo de los mercados se ajustan a los estereotipos. Algunos, de hecho, no son ni varones, ni jóvenes, ni agresivos, ni brillantes, ni llevan corbata, ni brillantina, ni han navegado en su vida por Internet... Eso sí, tienen dinero y tiempo para perderlo (el tiempo y el dinero) y para invertirlo (el dinero y el tiempo). Valga de muestra un botón. Por el parqué de la Bolsa de Madrid pululan algunos curiosos especímenes que caben dentro de la tópica figura del especulador sólo porque dedican mucho tiempo cada día al mercado de valores-.Y porque viven de ello. No hace mucho tiempo se podían ver algunas escenas pintorescas en el mercado. Una señora mayor desayuna café (de su termo) con bollería fina (de su bolso), medio escondida detrás de una columna. Una mujer de mediana edad cambia sus zapatos de vestir por cómodas zapatillas d casa nada más llegar a la barandilla del parqué. Un venerable anciano echa una cabezadita a la hora de la siesta en los sillones que hay justo debajo del monolito central del salón de contratación. Un agresivo bolsista y empresario a ratos perdidos (cuello blanco coronando una camisa azul) sufre una lipotimia en medio del revuelo general. Todos son también, a su forma, daily traders. En castellano, especuladores. Especular, según se utiliza cl término en los mercados de valores españoles, significa comprar y vender acciones lo más rápida-mente posible, en cuanto éstas han conseguido un cierto porcentaje de revalorización. Aunque también puede suceder al revés (primero vender y luego comprar), ya que los especuladores para ganar dinero no necesitan que un valor suba de precio, pero sí necesitan que su cotización se mueva. Los especuladores pueden sacar partido del mercado tanto cuando la Bolsa sube como cuando baja, ya que utilizan todas las herramientas que permiten este tipo actividad, como las operaciones con futuros y opciones, el sistema de crédito al mercado y, en ocasiones, las ventas o compras en descubierto. Los expertos en el corto plazo han logrado extraer su «pellizco» tanto de los movimientos de sístole como de diástole. Los especuladores tratan de ganar lo suficiente para pagar los costes de cada operación y un poco más, ya que aplican la tesis de que «es mejor muchos pocos que pocos muchos». Para hacerse rico hay que jugársela. Hay que especular. Pero sin cruzar la delgada raya que define los bordes de la legalidad. Algunos inverso-res poderosos tienen, en ocasiones, la tentación de manipular los precios. Para José Manuel Núñez-Lagos, que fue, entre otras cosas, en su larga vida profesional agente de Cambio y Bolsa y Protector del Inversor, manipulación es «la alteración del curso ordinario de la oferta y la demanda mediante artificios que las estimulen o depriman; mediante realización de operaciones ficticias, estimulación o depresión artificiales de los cambios u otras maniobras análogas». Así que ya lo sabes: dentro del redil, ¡y que Dios reparta suerte!

Especula y corre Los especuladores no tienen voluntad de permanencia en las distintas empresas, ni mantienen sus posiciones a medio y largo plazo. No le toman cariño a las distintas compañías, ya que piensan Fríamente con el bolsillo y no con el corazón. En general, si se puede especular con valores muy líquidos, mejor, ya que los grandes títulos del mercado ofrecen una enorme facilidad para entrar y salir (o sea, comprar y vender). Pero ello no siempre es posible y en muchas ocasiones los cortoplacistas prefieren los valores poco líquidos, es decir, aquellos de los que se negocian pocas acciones, ya que sus cotizaciones suelen moverse con oscilaciones más amplias y seguidas. Los especuladores sólo en contadas ocasiones «aguantan un valor», y ello sucede cuando por un error de cálculo se han visto atrapados con pérdidas en unos títulos poco líquidos. En las Bolsas suele decirse que «los únicos inversores a largo plazo que existen son los inversores a corto que se han equivocado». Suele afirmarse también que un especulador en el sentido más duro del término «no se va a casa nunca con acciones en la cartera, sino con la ganancia o la pérdida en el bolsillo». Los especuladores viven de aprovechar las ineficiencias del sistema bursátil cuando no hay tendencia en los mercados (cuando la volatilidad se impone), y de extraer el máximo jugo a los movimientos de los mercados cuando sí existe esa tendencia. Marchando una de chicharros Algunos expertos consideran que la especulación es un mal necesario porque contribuye en cierta forma a darle liquidez al mercado (compran cuando todo el mundo vende, para aprovechar la caída de precios y viceversa), aunque también suele potenciar y amplificar los movimientos de algunos valores. Los chicharros —valores de reducida capitalización, alto riesgo, escasa liquidez y nulos dividendos y beneficios— suelen ser el campo de batalla en el que se han desenvuelto históricamente los especuladores. Sin embargo, últimamente se ha detectado una La mayor presencia de dinero y papel nervioso en los grandes valores. ¿Por qué especular con un chicharro cuando algunas de las gran-des empresas de la Bolsa se encuentran al rojo vivo y permiten las operaciones intradiarias con mayor facilidad? Tienes que saber que los grandes títulos son un paraíso para el especulador cuan-do éstos entran en tendencia, ya que son mucho más líquidos y permiten «darle varias vueltas» al día a cada posición. Sin embargo, siguen siendo los chicharrillos los valores que más morbo despiertan entre el colectivo de inversores a cortísimo plazo. «El corto plazo es diez minutos, una hora es un mundo, una semana es un horizonte casi impensable*, explica un conocido cortoplacista habitual en el patio de operaciones de la Bolsa de Madrid. Dentro de la especulación en los mercados cabe de todo un poco. Una de las formas de especular es mirar y remirar por todos los resquicios del parqué a la busca y captura de acciones baratas. En los mercados británicos y de Estados Unidos se les llama bargain hunters, es decir, algo así como «cazadores de gangas». Son los inversores que se mueven en el más rabioso corto plazo y que proliferan como setas en otoño después de las crisis bursátiles. Son bolsistas que dedican muchas horas al día a buscar y localizar acciones que cotizan en Bolsa con precios clara e in-justamente infravalorados y que, por tanto, pueden reaccionar en cuanto las condiciones generales del mercado lo permitan o en cuanto exista alguna excusa (real o inventada) para que ello su-ceda. Son inversores altamente tecnificados que dedican su vida a buscar acciones que valgan más de lo que cuestan. Utilizan complejos programas informáticos charlistas para fijar sus estrategias de compra y venta. No es sencillo determinar si existe infravaloración en una compañía ni llegar a establecer cuándo cabe esperar un cambio de tendencia. En España también los hay. Algunos de ellos pasan horas al pie del cañón. Bien se encuentre ese cañón en su despacho plagado de pantallas de plasma o en la misma Bolsa.

Que trabaje... el ordenador El trabajo comienza de verdad cuando los ordenadores han señalado una serie de valores que se encuentran claramente por debajo de las medias de los últimos días o semanas. Es entonces cuando tienes que acudir al análisis fundamental para establecer si existe un factor o grupo de factores estructurales que justifique esa situación, como, por ejemplo, un cambio de tendencia en los resultados de la compañía o alguna noticia que haya hecho cambiar seriamente el sentimiento de mercado hacia ese título. Si se trata de una situación coyuntural o injustificada, es entonces cuando conviene estudiar a fondo el valor. Quizá haya sido arrastrado por el mercado o quizá no se hayan valorado de manera correcta algunas noticias. Así se descubre una empresa que presenta un precio injustificadamente barato en los mercados financieros. Sólo hay que elegir el momento y apostar por ella. Parece fácil. Pero no lo es. De hecho, algunos consideran este tipo de estudios y de prácticas como el esqueleto, la base fundamental de la in-versión y de los inversores. ;Cuántas acciones deben casarse antes de que se haga mi orden? ;Mejora mi posición en el mercado si subo o bajo mi orden en algunos céntimos de euro? ¿Se van a poder cubrir todas las acciones que quiero comprar o vender? ¿Necesito fragmentar la orden en dos precios distintos para asegurarme la venta? Todos estos interrogantes tienen respuesta tras el estudio atento de las posiciones de mercado.Tu broker te ayudará. Sin embargo, hay que dar un paso más, ya que los mercados evolucionan al galope tendido, pueden cambiar de la noche a la mañana en cuestión de minutos y no dejan demasiado tiempo para la reflexión. Por eso, cada vez más se van imponiendo los sis-temas automáticos de ayuda a la toma de decisiones. Es-la siguiente generación de análisis técnico. Es el ordenador el que te aconseja qué valores comprar y cuáles vender y, sobre todo, a qué precios hacerlo, después de analizar una larga serie estadística y toda una panoplia de indicaciones (volúmenes, figuras) que ha introducido el inversor en el sistema informático. Pero pocos bolsistas actúan en solitario. El cambio de impresiones, las tertulias y los foros resultan imprescindibles, entre otras cosas porque cuatro ojos ven más que dos y seis más que cuatro. Por eso los patios de operaciones de las Bolsas cuentan siempre con un bullicioso grupo de inversores que busca tanto operar con rapidez como consuelo para sus errores y vítores para sus aciertos. Los chats bursátiles de Internet cumplen una misión parecida. Cómo arbitrar... y no hablamos de fútbol Pero existen más formas de especular. Muchas más. Arbitrar, por ejemplo. En los mercados financieros arbitrar no es sinónimo de aplicar las leyes deportivas en un partido o poner paz entre los pilotos e Iberia (que no es poco). Arbitrar es aprovechar la diferencia de precios que existe en dos mercados distintos para un mismo bien. A la vuelta de unos años, quizá la aparición de una gran Bolsa mundial para los principales valores internacionales termine con los arbitrajes. Las acciones de las empresas más importantes del mundo cotizarán ininterrumpidamente las veinticuatro horas del día siguiendo los husos horarios. No habrá diferentes merca-dos ni diferentes precios. Sólo una rueda que gira, un tornillo sin fin. Un mercado al que podrán acceder simultáneamente los inversores de todo el mundo si así lo desean. Pero el arbitrajista no es una especie en vías de extinción, ni mucho menos. El arbitra-je consiste en aprovechar los diferentes precios que existen en distintos mercados para un mismo activo o para activos que sean similares. Se trata de comprar un activo (unas acciones, un bono, un contrato de futuros, petróleo, etc.) en un mercado y vender-lo en otro aprovechando la existencia de cotizaciones diferentes. O viceversa, ya que también se puede vender primero v cerrar el círculo después mediante una operación de compra. Allí donde haya precios distintos para un mismo bien, habrá un arbitrajista sacando provecho. Para poder arbitrar es necesario que los bienes objeto de la operación sean iguales o intercambiables. Las acciones de Tele-fónica, por ejemplo, son las mismas en el mercado español y en Wall Street, a pesar de que en aquel mercado cotizan en forma de ADR (American Depositary Receips), es decir, en

grupos de tres títulos. Estos títulos se pueden, por tanto, comprar en un merca-do y vender en otro sin mayores complicaciones que las deriva-das de los necesarios cambios de moneda. Algo similar ocurre con las materias primas, ya que se encuentran perfectamente estructuradas las diferentes calidades y variedades. Así, por ejemplo, un barril de crudo Brent del mar del Norte es exactamente igual a otro, independientemente de dónde se haya comprado. El cambio de divisa es un factor añadido que complica la situación. Los arbitrajes más cómodos son los que se realizan entre activos iguales que se negocian en la misma moneda. La utilización del euro en los mercados financieros de la eurozona facilita este tipo de actuaciones. Hace años, hasta 1989, cuando no existía el Mercado Continuo y las grandes empresas españolas cotizaban simultáneamente y de forma autónoma en las cuatro Bolsas existentes (Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia) era frecuente observar los arbitrajes en su concepción más sencilla: se podían comprar acciones de Cepsa, por ejemplo, a un precio en una Bolsa y venderlas inmediatamente después un poco más ca-ras en la plaza vecina. Una operación rápida y limpia, sin problemas de divisas ni de funcionamiento. Los arbitrajistas corregían desfases, «desfacían entuertos» y conseguían un mercado mejor. A cambio, se llevaban su tajada. Los arbitrajistas ocupan uno de los escalones superiores en los cada vez más sofisticados mercados financieros. Son expertos en aprovechar las ineficiencias del mercado, las fugas que puede tener la manguera. El arbitraje te exige una enorme agilidad operativa y una información de primera mano, por eso la mayor parte de cuantos realizan estas operaciones son profesionales con nómina y horario que trabajan en las mesas de operaciones de instituciones de inversión, agencias o sociedades de valores...Arbitrar es sinónimo de aprovechar las oportunidades que ofrecen los mercados. En las Bolsas, como en los restaurantes chinos, no se tira nada o casi nada.Todo se usa y se pica para hacer croquetas. Por ejemplo, si las acciones de Telefónica cotizan en la Bolsa española a 11 euros y en Wall Street a 11,25, se puede aprovechar el desfase para comprar acciones de Telefónica en la Bolsa española para venderlas a continuación en el mercado estadounidense. El eje Madrid-Nueva York funciona a buen ritmo en situaciones y tesituras determinadas. Arbitrar el futuro Esta operativa exige que el margen entre ambos precios sea suficientemente grande, ya que el operador tendrá que hacer frente a los gastos del cambio de divisa y a los gastos inherentes a la propia operación. Los dólares que se ha embolsado al vender las acciones en Estados Unidos hay que convertirlos después a euros con el consiguiente coste. Además, las operaciones de compra y venta llevan sus comisiones y sus cargas. Éste es el arbitra-je más evidente, aunque existen otros tipos más sutiles que habitualmente son cotos de caza exclusivos de los inversores profesionales. Se trata del arbitraje entre mercados diferentes, como el de contado y el de futuro. Se pueden comprar, por ejemplo, contratos de futuro sobre el índice Ibex 35 y vender al tiempo una cesta de valores en el mercado de contado (la Bolsa) que emule y reproduzca lo más fielmente posible la composición de este indicador. La concentración de ponderaciones (peso específico) en los grandes valores de la Bolsa española permite realizar cestas de valores que representen de forma bastante fidedigna al índice Ibex 35. No se puede comprar o vender fisicamente un índice bursátil, ya que un índice no es más que un número. Si es posible operar con este índice en los mercados de futuros y opciones, pero hace falta contar con algo parecido a ese índice (una cesta de valores) que pueda ser negociado en el mercado de contado, es decir, en la Bolsa. Con unos cuantos valores elegidos se puede conseguir una réplica bastante fiable del Ibex. Con siete u ocho valores en cartera en las proporciones correspondientes se tiene una representación fidedigna de entre el 80 y el 85 por ciento de la ponderación del Ibex. Y siempre es más fácil comprar y vender media docena de títulos que no los 35 que componen este índice.

Es posible, por tanto, comprar Ibex en el mercado de contado y venderlo en el de futuros y viceversa, siempre y cuando se produzca un desfase de precios entre ambos. Esta es una práctica habitual en las grandes mesas de operaciones. Otra vía muy fructífera para los arbitrajistas llega de la mano de algunas operaciones financieras, sobre todo en las que se producen canjes de acciones entre una empresa y otra en determinados procesos de fusión, por ejemplo. Algunas operaciones de canje de acciones han permitido el arbitraje. La fusión entre Argentária y el BBVA permitió este tipo de actuaciones y también, por ejemplo, la unión entre Tabacalera y la francesa Seita para dar como resultado la nueva Altadis, o la unión entre Terra y Lycos. Los inversores y la montaña rusa Otro de los caminos que te permite extraer todo su jugo a los mercados es ponerse corto, es decir, operar a la baja. Dicen los expertos que los inversores que sólo saben ganar dinero en los movimientos alcistas de la Bolsa son como los aficionados a las montañas rusas que únicamente se divierten en los tramos de subida. Ambos aprovechan sólo la mitad de lo que se les ofrece. Se puede sacar partido de un descenso de las cotizaciones y de los índices bursátiles. Los inversores más ágiles no desaprovechan movimiento alguno de los precios. Se divierten, o lo intentan, tanto cuando el tren sube como cuando baja por la montaña rusa. Para ganar dinero sólo hace falta que existan, de hecho, movimientos lo suficientemente amplios como para ser aprovecha-dos. Su sentido o su signo, deberían ser indiferentes. Al menos para los ahorradores comprometidos con los plazos de actuación más cortos. Para los especuladores no existe esa tradicional asociación de ideas de bueno positivoalcista o malo-negativo-bajista. Una de las pocas cosas que parecen claras a estas alturas es que la volatilidad está garantizada tanto en los índices bursátiles como en los precios de las diferentes acciones. Los mercados se moverán, según los expertos, a salto de mata en el futuro. Como siempre. Altibajos constantes y dientes de sierra. Los impulsos en uno y otro sentido se sucederán sin solución de continuidad. Habrá momentos muy malos y otros de euforia. Habrá Bolsas que se paren en seco y otras que obtengan prestaciones mejores. Nadie descarta caídas serias en algunas plazas. Habrá títulos con mejor estrella que otros. De hecho, habrá valores que pierdan posiciones de forma insistente durante algunos periodos, mientras otros tocarán el cielo con la punta de los dedos. Es decir, como siempre. Los inversores a medio y largo plazo sólo tienen que acertar en la elección, sentarse sobre sus títulos y esperar a que el tiempo haga su trabajo. Para ellos, únicamente cuenta la tendencia alcista de fondo que llevará a los precios cada vez un poco más alto y cada vez un poco más lejos. Ganar (mucho) dinero cuando la Bolsa pierde Sin embargo, también hay inversores que siguen día a día los mercados. Inversores que no cogen cariño a ninguna acción, ni se sienten accionistas de sociedad alguna. Compran valores para venderlos, no para quedárselos. Y es que se puede ganar dinero con una Bolsa a la baja. Lo mismo, exactamente, como con una Bolsa alcista. Dicen los expertos que para ganar dinero en cualquier mercado sólo necesitas que se abran brechas en uno u otro sentido. Que haya «meneíllo». Por eso, sería un síntoma de miopía financiera e inversora re-signarse a ganar dinero sólo en las fases de tendencia alcista en los mercados de acciones, aunque eso suele ser lo más habitual. Los inversores al uso compran acciones (u otro activo o bien) con-fiando en que suban para venderlas después. Pero se puede hacer lo contrario. Existe la otra cara de la moneda: vender acciones caras para re-comprarlas después más baratas. Aunque tal maniobra no está permitida de forma directa (llamar al broker y dar la orden, sin más, para luego recomprar), se suele hacer con frecuencia, sobre todo si existe un grado de confianza y de proximidad razonable con el intermediario que cursará y casará la orden. Ello exige, sin embargo, una agilidad endiablada, por cuanto la recompra hay que realizarla en el mismo día. La modalidad legal —la operativa con crédito al mercado suele resultar más farragosa y, en la práctica, sólo la utilizan los inversores que quieren mantener la posición vendedora durante varios días o semanas, o bien los inversores que quieren apalancarse, es decir, los que mueven en el mercado más dinero del que realmente disponen en efectivo, o más títulos de los que tienen en cartera.

Ínvertir (casi) sin dinero Las ventas a crédito exigen el depósito de unas garantías del 35 por ciento. La orden de venta se cumplimenta en pocos minutos siempre que Bancoval (la entidad que presta los títulos) disponga de acciones suficientes de la empresa elegida. El mercado de productos derivados suele ser utilizado por los inversores institucionales como método de cobertura, es decir, para asegurar una cartera de valores ante las posibles inclemencias de los mercados financieros. Pero el mercado de futuros y opciones ofrece también la posibilidad de multiplicar el potencial de inversión en el corto plazo, es decir, permite arriesgar más a los inversores más agresivos. No hay límites. Este mercado ofrece dos posibilidades claras a cuantos quieran aprovechar las rachas bajistas de los mercados de acciones. Los inversores más agresivos pueden optar por vender un futuro. Los más tranquilos quizá deban elegir la compra de una PUT (opción de venta). Comprar una PUT permite ganar medio punto por cada punto que baje el índice bursátil de referencia (el Ibex 35), pero al tiempo ofrece una mayor cobertura que la operativa en futuros. Si el inversor que apuesta por una baja se equivoca y la Bolsa sube, las pérdidas se producirán a un ritmo de medio punto por cada punto de subida del Ibex. Las opciones ofrecen menos sensibilidad que los futuros ante las variaciones del mercado subyacente y, por tanto, también soportan riesgos menores. El grado de riesgo con opciones lo puede fijar con precisión el inversor, ya que puede elegir precios de ejercicio (y costes) para la opción más o menos alejados del precio de contado. La venta de futuros es la alternativa más sencilla para los inversores que apuesten o crean probable una corrección de los merca-dos en un plazo determinado. Por cada punto que baje el Ibex, el inversor ganará un punto. Es decir, el ahorrador se beneficia de for-ma directa de su apuesta desde los primeros momentos. Los gastos inherentes a una y otra alternativa son muy similares, por lo que la elección entre una y otra depende sólo del grado de agresividad del inversor y de su estrategia concreta. La pérdida maxima que pueden soportar los compradores de una opción de venta es la prima pagada, mientras para los vendedores de un futuro es la garantía depositada. El mercado de productos derivados (opciones, futuros y warrants) es la puerta de entrada a un nuevo mundo para los inversores. Los derivados sir-ven para especular agresivamente o para cubrir riesgos. Para multiplicar las posibilidades de beneficio o para reducir el potencial de pérdidas. Los derivados permiten ganar dinero cuando la Bolsa (o el activo subyacente de que se trate) sube y también cuan-do los precios bajan. `Quién da más? Ganar una barbaridad o perder hasta la camisa Invertir en derivados es fácil, pero peligroso. Es un mercado sofisticado y complejo que exige algunos conocimientos. No basta con operar de oídas ni con la lección medio aprendida. La única forma de evitar riesgos es conocerlos. Hace falta saber cuánto se puede ganar pero, sobre todo, cuánto se está dispuesto a perder. Porque en futuros y opciones se puede ganar mucho dinero con una pequeña inversión, pero también se puede perder todo lo invertido si las cosas no ruedan como se había previsto. La ventaja se encuentra en que cada inversor sabe en cada momento cuál será su pérdida máxima, frente a un potencial de ganancia infinito. En la inversión directa en Bolsa, por ejemplo, es muy dificil que un inversor vea cómo sus acciones no valen nada de nada, pero puede pasar. En derivados suele pasar. A cambio ofrecen un gran potencial de apalancamiento (potencial de ganancia elevado con pequeños desembolsos) y una enorme versatilidad que permite ganar dinero cualquiera que sea la situación y la tendencia de los mercados. Por ejemplo, el derecho a comprar acciones de Telefónica a 11 euros (eso es una opción de compra) no vale nada cuando las acciones de la empresa cotizan en Bolsa por debajo de 11 euros. Un deporte llamado especulating

Nadie ha dicho que esto de especular sea fácil. Especular es, simplemente, necesario. Al menos para cierta clase de inversores. Los amantes de las sensaciones fuertes y de los deportes de riesgo deben invertir como viven. Parece lógico. Los inversores aficionados a las descargas de adrenalina en sangre son el equivalente en los mercados a los practicantes del rafting, puenting y algunos otros deportes terminados en -ing. Tanto unos como otros buscan emociones intensas. La Bolsa y el mercado de futuros permiten especular tanto como se quiera, aunque el grueso de los mortales hace un uso mucho más tranquilo de los mercados financieros. Éstos permiten invertir a largo plazo sin asumir grandes riesgos o lanzarse a una vertiginosa carrera especulativa, de la misma manera que un puente puede utilizarse para atravesar un río o para tirarse por el pretil enganchado a una cuerda. La Bolsa y el mercado de futuros y opciones son los dos campos mejor abonados para practicar el deporte de riesgo que es el especulating. Los especuladores cuentan desde no hace mucho con una potentísima herramienta. Una herramienta que facilita su labor y que multiplica casi hasta el infinito las posibilidades de ganar dinero en los mercados. Se trata de Internet. Y sobre todo ahora que las órdenes cursadas por este canal llegan directamente al merca-do y se ejecutan (tras pasar por los correspondientes filtros de la sociedad de valores) sin la necesidad física de que un operador valide finalmente la operación en su terminal de acceso al merca-do mediante los teclazos correspondientes. Ínvertir a golpe de «ratón» Un par de cliks de ratón y tres movimientos de muñeca sobre la alfombrilla (si es de las que llevan el logotipo de la Bolsa de Nueva York, NYSE, mejor... para entonarse) bastan para realizar cualquier tipo de operación bursátil en cualquier plaza financiera del mundo. Internet permite estas virguerias y muchas otras. Los mercados financieros tienden cada vez más a una deslocalización de su actividad. Vamos, dicho para que se entienda: los lugares fiscos donde se encuentran las Bolsas tienen cada vez me-nos importancia. La informática le ha comido el terreno a los patios de operaciones. Los parqués han dejado paso a las redes de ordenadores. Hoy en día un teléfono es suficiente para operar en Bolsa. La información que te ofrece la Red es enorme y suficiente en cualquier caso para que cualquier inversor tome una decisión de compra o venta con pleno conocimiento de causa. Los inversores, a través de la Red, pueden acceder a un enorme caudal de datos, índices, noticias que afectan a los diferentes valores pasando por análisis concienzudos de sociedades y sectores y, como colofón, la compra y venta de títulos de forma ágil, rápida y fiable. En el futuro próximo, Internet parece llamada a convertirse en el principal foro de negociación de acciones en el mundo occidental, puesto que permitirá a cualquier inversor comprar y vender títulos o fondos de inversión, divisas o deuda en cualquier plaza financiera desde cualquier lugar del mundo. Sin importar el huso horario en el que se encuentra el mercado o el inversor. La segunda gran revolución de Internet en su ineludible relación con las Bolsas se encuentra en el abaratamiento de las transacciones. La Red permitirá al sistema mejorar su eficiencia y reducir costes. El inversor pagará menos por sus operaciones y los brokers ingresarán más porque aumentará la actividad. Así, fondos tan contentos. Pero tienes que saber que para que el futuro posible se hagarealidad queda aún camino por recorrer. De momento, Internet no está al alcance de todos. Los brokers exigen a los inversores interesados en realizar sus operaciones a través de la Red que abran una cuenta en la sociedad de valores, con la consiguiente provisión de fondos. Esta provisión puede realizarse vía transferencia bancaria — ordenada también a través de Internet—, por lo que el inversor puede cerrar el círculo sin separar su dedo índice del ratón. A continuación, la sociedad entrega al ahorrador un password que le permitirá el acceso a toda la información sobre el estado de su cartera, operaciones realizadas, liquidez disponible, comisiones pagadas, ganancias obtenidas, etc. Esa clave posibilita al inversor cursar sus órdenes de manera directa y la visualización de todo tipo de información estadística y de gráficos sobre los diferentes mercados y títulos.

Ínvertir lejos de casa Internet te permite invertir en otros países. Abre las puertas a las mentes abiertas. El euro facilita las cosas. El euro hace que el Viejo Continente sea un pañuelo. En realidad, con sólo dos cambios de moneda (de euro a dólar y a yen) se puede invertir en todas las grandes plazas financieras del mundo. Por eso hay que salir y ver mundo. Parece absurdo que haya inversores que voluntariamente limiten su ámbito de actuación a poco más de un metro alrededor de sus propias narices. No te limites. Los mercados financieros se encuentran cada vez más interrelacionados y, por ello, los ahorradores poco a poco van dejando a un lado el viejo talante y los viejos modos de inversor provinciano para sentirse una pieza más del complicado entramado de los merca-dos financieros internacionales. Los mercados van tan deprisa que los inversores difícilmente pueden seguir por libre todos y cada uno de los elementos que condicionan y explican los movimientos de las cotizaciones. Por eso es preferible que te pongas en manos de los expertos, ya que los profesionales cuentan con amplios equipos de analistas, con sofisticados medios informáticos y con tratados de cooperación con los mejores brokers del mundo, todo lo cual equivale, en la práctica, a una mayor eficiencia. En aras de la tranquilidad, la in-versión en los mercados internacionales, la diversificación por países o por activos debe confiarse a los expertos. Aun así, los inversores particulares que quieran adentrarse en el torbellino de los mercados internacionales pueden hacerlo. En los últimos meses se detecta un mayor interés de los ahorradores privados por invertir directamente parte de su cartera en va-lores internacionales. Puedes comprar (y vender) títulos de empresas extranjeras de dos formas distintas, bien directamente acudiendo a un broker, bien a través de fondos especializados en este tipo de inversiones. En el segundo caso, la dinámica de la inversión resulta sencilla, ya que sólo debes acudir a tu intermediario financiero, a tu sociedad de valores o a tu gestora de fondos y elegir el producto que más te convenga o el que más se ajuste a tu perfil de riesgo. Los gestores del fondo se encargan de todo a partir de ese momento. En el primer caso es cuando se complican las cosas, ya que el inversor tendrá que dar varios pasos antes de que llegue a ver efectivamente en su cartera de valores las acciones deseadas. Lo primero que tienes que hacer es acercarte a un broker con oficina abierta en España (broker nacional o extranjero), que será el en-cargado de cursar la orden al intermediario de la plaza donde se vayan a comprar (o vender) los títulos. Cuánto cuestan las acciones Los costes de una compra de valores mediante este sistema pueden alcanzar como inedia el 0,5 por ciento, dependiendo de las comisiones y cánones que apliquen las diferentes plazas bursátiles. El mercado más caro es el británico, en el que los gastos se pueden disparar hasta el 0,6 por ciento. Como elemento de comparación, baste añadir que el coste de una operación bursátil en España no suele rebasar el 0,2 por ciento (2 por mil), con un máximo del 0,25 por ciento (2,5 por mil). A esta cantidad hay que sumar los aranceles o cánones que cobran las sociedades rectoras de Bolsa, que fluctúan dependiendo del importe efectivo de la operación. Por ejemplo, para operaciones de 6.000 euros, los aranceles son de unos 6 euros, es decir, un 1 por mil. En España se comercializan numerosos fondos de inversión especializados en mercados extranjeros. Los hay, como en botica, para todos los gustos: agresivos, conservadores, exóticos, hiperespecializados... Los hay que centran el tiro en mercados emergentes en general, en economías del sudeste asiático, en Bolsas latinoamericanas, en el mercado japonés, en compañías farmacéuticas, en empresas mineras... Hay fondos mixtos que mezclan sabia-mente porcentajes y proporciones, instrumentos que exponen mucho y otros que sirven para nadar y guardar la ropa. Tienes todo lo que puedas desear.

Acudir directamente a un broker extranjero para realizar una operación de Bolsa en los mercados internacionales tiene un precio, y éste no es precisamente barato, ya que hay que pagar el coste de la operación en sí (corretajes, aranceles, cánones, etc.) y además hay que pagar el asesoramiento y el consejo del experto. Entre un 0,4 y un 0,6 por ciento puede cifrarse el coste total de esta fórmula, aunque las tarifas son muy elásticas y dependen mucho según los mercados y los intermediarios. Si tienes muy clara la inversión (valor, número de títulos, precio, etc.) puedes acudir a un discount broker, que se encargará única y exclusivamente de realizar la operación a cambio de una comisión. En los mercados de Estados Unidos, esta comisión suele situarse entre 3 y 5 centavos de dólar por acción comprada o vendida. Pero estas cifras son también muy elásticas y cambiantes. Los expertos han comprobado por experiencia propia que cada día aumenta el interés de los inversores españoles por di-versificar y por buscar oportunidades de inversión en otros mercados. Cada vez hay más inversores particulares, como tú, que buscan asesoramiento y consejo para invertir en el extranjero y, además, muchos de ellos desean hacerlo directamente, sin pasar por fondos de inversión. De este modo, bastantes carteras de ahorradores privados se van llenando con valores que cotizan en las más variopintas Bolsas del mundo. ¡Atención! Una docena larga de reglas de oro para practicar el especulating con éxito El truco está en comprar barato y vender caro. Esta obviedad no lo es tanto en la Bolsa, mercado en el que resulta harto frecuente observar cómo los ahorradores poco duchos suelen comprar impulsados por la euforia cuando sube una acción hasta precios desorbitados para venderla, asustados, cuando baja. Es decir, justo al revés de lo que dicta la lógica más elemental. Estás avisado. Dejarse llevar por las euforias o por los nervios nunca ha sido una buena estrategia. Los mejores bolsistas (como tú mismo dentro de poco tiempo) y los que obtienen mejores resultados de su cartera son aquellos que toman sus decisiones fríos como pistoleros del far west. No suele resultar demasiado recomendable venerar los consejos de ciertos listillos que presumen de estar siempre muy enterados. Nadie lo sabe todo y menos en cuestiones de Bolsa. Para depender de cualquier indocumentado, es mejor que te pongas en manos de un experto u optes por equivocarte tú solo. La humildad es un bien escaso. En las Bolsas (como entre los pescadores) es una virtud absolutamente desconocida. Desconfia de los consejos. Recuerda aquello de «no hagas lo que digo, haz lo que hago». La avaricia rompe el saco. Conformarse con poco y no querer abarcar demasiado es de sabios. Si tú, lector, has llegado hasta aquí, esta frase no te resultará extraña. Se trata de conseguir muchos pocos, no pocos muchos. No debes subestimar el componente psicológico de la Bolsa. Como todo acontecimiento en el que participan grandes cantidades de personas, la psicología de masas tiene una incidencia vital en la formación de los precios. Se trata de intentar adelantarse a los movimientos de la masa, no de seguirlos con la lengua fuera a destiempo y siempre con retraso. No te empecines en coger los trenes que ya han pasado, o tu bolsillo se resentirá. El análisis técnico es una de las herramientas fundamentales para decidir en qué momento tomar posiciones o en qué otro deshacerlas. Los gráficos de los distintos valores suelen dar seña-les de compra y venta no demasiado difíciles de interpretar, siempre y cuando dispongas de los medios adecuados y tengas la experiencia necesaria. Las técnicas chartistas (estudio de largas series estadísticas) pueden rendir jugosos beneficios a los inversores siempre y cuan-do se conozcan las reglas de juego y siempre que se respete a rajatabla el sistema de inversión que se haya adoptado. Especular no es malo. Lo verdaderamente malo es perder dinero por falta de in-formación o de agilidad operativa.También para especular hace falta formación e información. Y una potente herramienta informática que te ayude. Los ahorradores con un horizonte de inversión a medio y largo plazo no tienen necesidad de correr detrás del mercado comprando y vendiendo según cada situación de la Bolsa. Pero muchos de ellos lo

hacen aun a riesgo de perder dinero y salud. Se trata de comprar barato y esperar a que el tiempo haga su trabajo. Esta frase también te sonará: «La Bolsa a largo plazo es la inversión más rentable de cuantas existen.» Comprobado. Conviene acostumbrarse y aprender a asumir pérdidas sin mayores problemas, siempre y cuando el sistema de análisis adoptado haya demostrado su fiabilidad y se gane dinero más ve-ces de las que se pierde. Las resistencias numantinas no son compatibles con una gestión moderna de cartera a corto plazo. En la Bolsa suele decirse, no sin sorna, que los únicos inversores a largo plazo que existen son los inversores a corto que se equivoca-ron y que han quedado atrapados. Es una exageración. No es para tanto. Pero otra versión de este chascarrillo señala que sólo van a las juntas de accionistas los cortoplacistas enganchados. Los demás se van a casa cada día con la pérdida o la ganancia obtenida en el día, nunca con las acciones en el bolsillo. Esto no reza para los inversores a largo plazo que deben acudir a muchas juntas de accionistas año tras año para seguir la evolución de su empresa y sus planes de futuro. No suele dar buenos resultados empeñarse en ganar con un valor lo que con él se ha perdido. Estas luchas cuerpo a cuerpo suelen tener siempre el mismo perdedor: el inversor que se ha quedado encasquillado en un título. Es mejor recuperar el dinero y, con él, la capacidad de maniobra y el control de la situación. Los stop losses sirven para reducir el impacto de una de-cisión errónea. Salir a tiempo y abandonar una posición con rapidez y sin dudar (sobre todo si es perdedora) es un arte que pocos inversores saben practicar. Conviene tener clara la estrategia en todo momento, sobre todo cuando se producen distorsiones muy aparatosas, como 'sucede en los momentos de gran nerviosismo o de euforia des-medida. Justo en esos instantes es más necesario que nunca mantener la cabeza fría para aprovechar las oportunidades, aunque ello implique moverse a contracorriente del mercado. En general, cuando un valor supera un nivel de precios complicado (resistencia a alza o congestión), este soporte pasa a convertirse en un suelo o soporte en el que cabe esperar que el valor rebotará. Por el contrario, cuando un valor perfora o rompe a la baja un soporte, éste se convierte automáticamente en una resistencia que impedirá o dificultará posteriores movimientos Las 10 reglas de oro del especulador, según Oliver L. Velez y Greg Capra, cofundadores de Pristine.com y coautores del libro Tools and Tactics for the Master Day Trader (2000), son las siguientes Conoce a tu enemigo: como especuladores (traders queda más fino), tus adversarios serán principalmente otros traders y participantes del mercado. Por tanto, nunca coloques una orden de compra-venta sin preguntarte primero: ¿quién se encuentra del otro lado?Y nunca culpes a nadie más que a ti mismo si una operación sale mal. Consigue una formación adecuada... y rápido: todo el mundo cree que la formación es una necesidad imperiosa del ser humano. Pero cuando de especular en los merca-dos se trata, la mayoría de las personas no sienten dicha necesidad de formación. De alguna manera, a los traders se les ha vendido la idea de que ellos pueden venir alegremente al mercado y enfrentarse sin mayores problemas con reputados especialistas de los mercados financieros del mundo entero. Protege tu bien más valioso: tienes que hacer todo lo posible por proteger el bien más valioso que posees: tu capital inicial. Asegúrate de conocer siempre tres precios antes de realizar alguna negociación: el precio de entrada, el stop de pérdidas y el objetivo de beneficios. Ésta es la base fundamental de un buen especulador. Aprende de tus pérdidas: cada especulador que hoy disfruta de cierto nivel de éxito seguramente ha sufrido en el pasado el dolor y la agonía de ser un perdedor. Debemos perder primero, y utilizar dichas pérdidas como trampolín al éxito. Perder no es ninguna deshonra, sí lo es rendirse. Lleva un diario de negociación: utiliza un diario o li

bretilla para anotar todo lo acontecido en tu jornada de negociación.Verás como tu nivel de pericia aumenta considerablemente.Te sorprenderás de cómo esta sencilla actividad exorciza algunos de tus peores demonios, mejora tus habilidades y te hace ganar dinero. No te concentres en acciones de bajo precio: algunos especuladores optan por negociar acciones de bajo precio. El bajo precio absoluto de una acción, por sí solo, no quiere decir nada. Hay títulos que a 1 euro están caros y otros que están baratos a 100. El especulador debe darse cuenta lo antes posible de que las probabilidades de ganar se incrementan cuan-do se sube en la escala de precios. No diversifiques... ni loco: la diversificación no es otra cosa que un pobre sustituto para la falta de talento para la inversión a cortísimo plazo. Aun cuando existen momentos apropia-dos para diversificar, el buen especulador se la juega a un número. Si no se puede, lo mejor es dedicar la energía a otra cosa. Aprende que, a veces, la no acción es la mejor acción: algunas personas piensan que si el especulador es bueno debería encontrar siempre algo que negociar, comprar o vender. Pocos se dan cuenta de los beneficios que reporta algo tan sencillo como identificar el momento en que no se debe hacer nada. Hay veces que lo mejor es quedarse en casa y esperar a que escampe. Averigua cuándo vender a tiempo: el especulador astuto entiende que la inteligencia reside en no consentir que las pérdidas se multipliquen antes que en obtener grandes ganancias. Por tanto, la habilidad de, saber cuándo salir de una acción es parte esencial de la actividad de un especulador de éxito. Nunca des excusas: las excusas jamás han hecho ganar ni un céntimo a nadie. Las excusas son para los perdedores.

CAPÍTULO 2 COMO HACERSE RICO AL BORDE DE LA LEGALIDAD De vacaciones en los paraísos fiscales
LOS PARAÍSOS NO SOLO sirven para tostarse al sol escondido entre capas y capas de bronceador bajo enhiestas palmeras junto a chicas y chicos con un cuerpo perfecto.También pueden servir para que tu dinero no pague impuestos y, lo más importante, para que no tengas que dar cuenta a nadie de su procedencia. Imagínate un lugar donde no hay impuesto de sociedades ni sobre las personas físicas, ni gravamen sobre los beneficios, rentas del trabajo o propiedades. Nada de nada ni mucho ni poco, como diría el grupo Café Quijano. Entenderás ahora por qué recibe el nombre de paraíso y por qué le han colocado el apellido fiscal. Los paraísos no te van a hacer multimillonario, pero sí evitarán que Hacienda te haga pobre. Aunque resulte muy dificil de creer existen lugares así en la Tierra, sitios donde la palabra impuesto da más miedo que un nublao y donde se puede depositar el dinero con la tranquilidad de que Hacienda no se va a enterar. Uno de esos sitios (ver cuadro 1) son las islas Caimán. ;Recuerdas a Tom Cruise en The Firm (traducida en España como La tapadera) interpretando el papel de un joven y prometedor abogado que decide revelar la procedencia del dinero negro que maneja el bufete para el que trabaja? En el ánimo de ser lo más veraces posibles los productores decidieron rodar parte del filme en las islas Caimán. ¿Qué mejor escenario? Playas, sol y actividades que están en el límite de la legalidad. Las islas Caimán son un verdadero paraíso y, como se ha visto, no sólo por sus exóticas playas y sus aguas transparentes.Todo está pensado para que el dinero del inversor se sienta como en casa: tranquilo y protegido. Hasta tal punto esto es así que en Caimán la legislación está pensada por y para el secreto bancario. Un ejemplo: si el director de la sucursal bancaria (ver cuadro 2) donde tienes depositado tu dinero revela sin tu consentimiento datos relativos a tu cuenta, lo más normal es que pase cinco años en la cárcel y que tenga que buscarse otra ocupación. Algo que, por cierto, en las islas

Caimán es bastante complicado, ya que la casi totalidad de sus habitantes tienen que ver directa o indirectamente con el sistema financiero. La confidencialidad es un modo de vida. El problema está en la procedencia del dinero. Este es el caballo de Troya y la razón por la que los paraísos fiscales tienen peor reputación que Gescartera. Tradicionalmente se ha dicho que estos privilegiados territorios han sido el destino del dinero procedente del narcotráfico o de cualquier otra actividad ilegal. Y así es, o, al menos, era. Últimamente la legislación de estos paraísos se está orientando hacia la denuncia de la entrada de dinero procedente de la droga. Los bancos tienen la obligación de dar la señal de alarma cuando detectan que ha entrado dinero proveniente del narcotráfico. Pero no nos engañemos, poco más hacen. El resto del dinero es bueno proceda de donde proceda.Aunque de cara al exterior muchos bancos manden otro mensaje, lo cierto es que al dólar que entra no suelen hacerle muchas preguntas. Ya se sabe: dólar que vuela, a la cazuela. España, en este tema de los paraísos fiscales, tiene sus particularidades. La legislación española obliga a los bancos y cajas de ahorro a comunicar al Banco de España los ingresos superiores a 30.000 euros cuyo origen o destino sea un paraíso fiscal. Y es que el Banco de España, a través del Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias (SEPBLAC), está poniendo toda la carne en el asador para evitar que el dinero negro entre en los sistemas de lavado. Dicho de otra forma, que vaya a parar a paraísos fiscales. Pero una cosa es la teoría y otra la práctica. Según los últimos da-tos que maneja el Banco Central, se declaran al mes por parte de los bancos cerca de 4.000 operaciones mensuales susceptibles de ser irregulares. Pero a nadie se le escapa que éste no es sino un dato que bien pudiera ser el grano dentro del granero. Se diga lo que se diga, el sistema financiero y fiscal español e internacional es (y ha sido) muy indulgente con la procedencia del dinero negro. Lavando dinero, que es gerundio Te lo estarás preguntando: eso de blanquear dinero ¿cómo se hace? Suena a película de Hollywood... y es cierto. Lo primero que tienes que apuntar en tu libreta de tiburón financiero aficionado es que el blanqueo de dinero es ilegal. No lo olvides.Y que conlleva penas de cárcel. Así que si no quieres verte con un elegante traje a rayas deberías desistir de la idea.Y además es una práctica insolidaria con el resto de los contribuyentes. Pero como Lel saber no ocupa lugar, apunta de qué forma lo hacen algunos inversores con pocos (o ningún) escrúpulos. Una de las formas más elegantes es elegir una corbata y un traje (de marca, para que la actuación sea completa) y dirigirte a uno de los muchos casinos que existen en España. Allí lo único que tienes que hacer es cambiar tu dinero de dudosa procedencia por fichas de ruleta o por talones del propio casino. Para evitar levantar sospechas, lo que suelen hacer estos inversores desalmados es repetir la operación varios días en sendas visitas y con pequeñas cantidades.Así de fáciL Otra forma, que ha ocupado la atención de no pocos medios de comunicación, es la compra de billetes premiados de Lotería o de cualquier otro juego de azar por un precio algo superior al premio. Entonces el problema será para el ambicioso vendedor que deberá declarar el origen de ese dinero. Pero hay más métodos. Se puede imputar a familiares (hermanos, padres, hijos...) ingresos que son tuyos, con lo que la pista se diluye al diluirse el dinero repartido. El último método es el más clásico: la compra de inmuebles. Los inmuebles son el reducto más tradicional del lavado del dinero. Sencillamente se compran casas, locales o fincas utilizando dinero contante y sonante cuya procedencia queda maquillada por la adquisición del inmueble. Repetimos. Que quede bien claro que te explicamos cómo lo hacen algunas personas, pero no deja de ser un delito y no debes entrar en este juego. 8.173 millones de euros no pueden estar equivocados

Es de perogrullo, pero es así. Para invertir en un paraíso fiscal hace falta dinero. Pero mucho menos del que imaginas. Por sólo 3.005,06 euros puedes abrir una cuenta en un paraíso fiscal. Una cantidad que te abre la puerta hacia un mundo sin impuestos y en el que tu dinero generará importantes beneficios. La fórmula más usual para invertir es recurrir a los innumerables bancos que tienen sede en alguna de las tres docenas de paraísos que existen en el mundo. En España seis entidades tienen oficinas abiertas en paraísos fiscales. Están casi todos: desde los colosos SCH y BBVA hasta firmas más modestas como Bankpyme. Lo habitual es que dentro del servicio que te ofrecen estas instituciones se incluya un asesor que te evite problemas con el fisco. Debes saber que invertir en un paraíso fiscal no es en absoluto ilegal: lo único que hay que hacer es comunicárselo a Hacienda. Así lo han entendido los 8.173 millones de euros que, según el Ministerio de Economía, in-vertimos en paraísos fiscales los españoles en 2001. El problema reside en los inversores que no son capaces —o no quieren— de justificar la procedencia del dinero invertido y que, por tanto, no se lo comunican a la Administración. Cómo invertir (bien) en un paraíso fiscal Como tiburón financiero aficionado te estarás preguntando cómo puedes invertir en estos lugares. Deja un momento el bronceador y apunta: Solicita a la entidad financiera un formulario. Te lo enviarán por correo electrónico, fax o correo ordinario. Una vez completado el formulario, remítelo a la entidad financiera.Te pedirán fotocopia del pasaporte, tus datos persona-les y los de la cuenta desde la que operas. Tendrás que contestar a un cuestionario en el que debes explicar la procedencia del dinero que inviertes. No nos engañemos, los bancos no suelen ser muy rigurosos (desgraciadamente) en este apartado. El ingreso inicial lo puedes realizar directamente en la sucursal española (si tiene) del banco, o bien enviarlo a la entidad situada en el paraíso fiscal. Puedes utilizar dinero en efectivo, cheque, talón bancario, etc. Todo vale... mientras tenga fondos. En cuarenta y ocho horas por término medio la cuenta estará abierta y lista para operar. Ten picardía y realiza todos los ingresos en pequeñas cantidades para que Hacienda no se ponga en guardia. El fisco retiene el 25 por ciento de todos los movimientos realizados con un paraíso fiscal. Recuerda la anécdota del casino. Esto es lo mismo. Pero ¿cuánto cuesta? Como en cualquier otro tipo de producto, hay precios para todos los bolsillos. En principio la cantidad minima, como hemos visto, son 3.005,06 euros. Pero lo cierto es que puedes abrir una cuenta en un paraíso fiscal con mucho menos dinero. En la práctica, en algunos bancos apenas tienes que desembolsar una libra esterlina (1,50 euros) para empezar a trabajar con ellos. Aunque, claro, no se te escapará que con una inversión de 1,50 euros, muy lejos, lo que se dice muy lejos, no vas a llegar. Sobre todo si tienes en cuenta que las comisiones por operar en estos territorios son fuertes. Las tasas que cobra cada banco por sus servicios no son homogéneas, aunque si hay que ponerle una media estaría en 300,05 euros por la apertura de una cuenta. Esta cantidad incluye asesoramiento fiscal (algo de lo que no puedes prescindir) acerca de las inversiones que realiza el banco en nombre del inversor. ¡Ah!, que no se te olvide: si decides sacar tu dinero sin avisar con tiempo (varios días) al banco, lo más seguro es que te penalicen. Los paraísos, ¿dónde están? Sin ruido, silenciosamente, los paraísos fiscales se han ido situando alrededor del inversor. Parece que no existen, pero están ahí. Hay paraísos en la mayoria de los continentes. De Europa a Africa pasando por Asia y América. Nada parece poder detener-los. Algunos como Andorra y Gibraltar están tan cerca de ti que casi los puedes tocar con las manos. A pesar de las críticas —por insolidarios— que reciben de muchos países desarrollados, no parece que se encuentren precisamente en peligro. Los clientes especiales reclaman este tipo de servicios a los bancos y éstos están muy lejos de negarles

nada. Mientras haya inversores millonarios y enormes diferencias entre los sistemas fiscales de los países existirán estos lugares. Mientras se pague en un país el 35 por ciento de impuestos sobre los beneficios y en otro el cero por ciento, la tentación de cambiar el uno por el otro estará viva. No nos engañemos, el inversor paga cuando no le queda más reme-dio que hacerlo. Como ves, hay muchos paraísos, pero no todos son iguales.Y en algunos tu dinero corre más peligro que en otros. Procura que el veraneo de tus ahorros se encamine a un país sin conflictos políticos, no vaya a ser que de un pucherazo la inversión pase a mejor vida. Un lugar donde el secreto bancario sea ley y en el que los tratados fiscales con otros países no existan o resulten muy favorables para tu sufrido dinero. CUADRO 1. UN MAR DE PARAÍSOS FISCALES Luxemburgo Islas Vírgenes de Estados Unidos Islas Turks y Liechtenstein Caicos Isla de Man Bahamas Islas de Guernesey Andorra Islas Caimán Bermudas Jamaica Gibraltar Mónaco Malta Aruba Liberia Líbano Chipre Panamá Emiratos Árabes Granada Jordania Seychelles Trinidad y Tobago Hong Kong Islas Malvinas Brunei Bahrein Islas Marianas Islas Cook Omán Islas Salomon Mauricio Macao Vanuatu Santa Lucía Singapur Nauru San Vicente y Granadinas Dominica Islas Fidji fuente: Bufete Díaz Arias. Antillas holandesas Barbados Montserrat CUADRO 2. A LA BANCA ESPAÑOLA LE GUSTAN LOS PARAÍSOS FISCALES... Y A MÍ América Europa Asia Bahamas BBVA SCH Caiman BBVA Banesto Popular Sabadell SCH Panama BBVA SCH R. Dominicana BBVA SCH Sabadell Islas del Canal BBVA SCH Andorra BBVA Sabadell Luxemburgo Bankpyme SCH Sabadell Hong Kong Popular Singapur SCH Sabadell Fuente: elaboración propia.

Gibraltar BBVA SCH

CAPÍTULO 3 SÁCALE PARTIDO AL «BRAGUETAZO» FINANCIERO Compañías que han vivido un auténtico subidón
PARA GANAR MUCHO dinero y muy deprisa en los mercados financieros tienes que tener suerte, o vista, o un método muy sofisticado y válido de especulación, o intuición, o... información privilegiada. En otros tiempos, a los que disponían de in-formación de primera mano antes que el resto de los inversores se les denominaba enterados. No enteradillos de forma despectiva, sino enterados, casi con respeto y con envidia, puesto que ese tipo de conocimiento se podía convertir con cierta facilidad en dinero contante y sonante. Miembros del staff de las empresas, banqueros, analistas, brokers, periodistas... pueden contar en ocasiones con informaciones no divulgadas que pueden llegar a mover por solas de manera significativa la cotización de un valor. El insider trading, como se define en terminología inglesa el uso en beneficio propio de información privilegiada, se encuentra actualmente muy vigilado y penado, aunque no siempre es fácil de-mostrar que alguien se lucró (y mucho menos el primo de un hermano del cuñado de ese alguien) gracias a contar con datos en la mano de los que no disponía el resto del mercado. Aunque se trata de una práctica nada ética y reprochable desde todo punto de vista, lo cierto es que sigue utilizándose. Basta con echar una ojeada a los volúmenes de contratación y a la evolución de las cotizaciones de algunos valores en los días u horas anteriores a que se conozca una noticia especialmente relevante, como una fusión, la presentación de unos resultados empresariales especialmente buenos o malos o cualquier tipo de hecho relevante que pueda variar el precio de una empresa. En esos días u horas se intensifica la negociación de esas acciones, se mueve su cotización de forma que llama la atención. De hecho, la Comisión Nacional del Mercado de Valores, los analistas y los periodistas que siguen los mercados utilizan este tipo de movimientos anormales o atípicos a modo de señal de alarma. Es la punta del iceberg. Algo pasa. La liebre, en muchas ocasiones, se levanta sola. La CNMV exige a las empresas que comuniquen con toda rapidez cualquier hecho relevante que genere su actividad para que todos los intervinientes en el mercado gocen de iguales oportunidades. Pero lo cierto es que, en muchas ocasiones, cuando el hecho relevante se hace público, la cotización del valor ya ha subido o bajado significativamente debido a las filtraciones. El arte de «calentar» valores Para ganar mucho dinero y muy deprisa en los mercados financieros, conviene contar con una especial intuición para averiguar en qué valores se está produciendo un calentón. «Calentar» un valor es todo un arte. Es también algo parecido a un oficio. No puede «calentar» un valor en Bolsa quien quiere, sino quien puede, sabe y tiene a su alcance los medios necesarios para realizar tan sutil labor. «Calentar» un valor es, en pureza, conseguir que su cotización suba en el momento que más le interesa a un inversor, a un grupo, a una entidad financiera, a un lobby, a la propia empresa... No es un

delito. Es sólo una maniobra licita (mientras no se manipule la verdad o se hagan surgir falsas esperanzas) que tiene por objeto resaltar los aspectos positivos de una situación mientras se suavizan los negativos. Muy humano y comprensible. Es lícito, pero reprobable. Se trata de arrimar el ascua a la sardina lo máximo posible v en el momento más propicio. Existe la misma versión pero elevada a menos uno. Es decir, justo lo contrario. Se puede «enfriar» un valor para permitir la compra de sus títulos a buen precio, para asustar a la parroquia bursátil y forzar la salida de los inversores más especulativos o para dejarlo en la nevera hasta que interese hacerlo subir. Cualquier intermediario, miembro del mercado o responsable bursátil negará la existencia de tales prácticas e incluso llegará a tachar de visionario o de orate a quien asegure que efectivamente existen. Es parte del juego. En ocasiones estas prácticas rozan la difusa frontera que separa la legalidad de la ilegalidad en los mercados financieros. En otras, se sitúan claramente en el lado oscuro. Lo dificil es demostrar la existencia de actuaciones tan ambiguas y difuminadas como éstas. Pero lo cierto es que los valores suben y bajan de manera significativa en momentos determinados y que lo hacen justo cuando interesa. Los calentones son como las meigas gallegas: no existen pero «haberlas, haylas». Los cuidadores de los valores hacen precisamente eso. Manipulan (manipular quiere decir exactamente eso, ponerse manos a la obra) los precios todo lo que pueden o les deja el mercado, ya que cuentan con acciones y con recursos suficientes como para intervenir en el mercado con el peso de su papel y su dinero y también con su peso moral. Los cuidadores compran para detener los procesos bajistas (o para intentarlo al menos) y venden cuando es fácil distribuir ese papel en el mercado. Cómo alegrar el bolsillo con un rumor que no dé la risa Existen otros procedimientos para «calentar» o «enfriar» un valor. El más usual y también el más barato consiste en difundir un rumor en el momento justo y en el lugar apropiado. Una su-puesta mejora de los resultados de una compañía, una posible fusión ventajosa, una OPA en el alero, una mejora en el dividendo o una ampliación gratis. Cualquier cosa sirve para «calentar» un valor siempre y cuando sea creíble y, sobre todo, tenga morbo suficiente como para mover voluntades. Para que el rumor surta efecto es fundamental que provenga de una fuente creíble, porque hay quien lanza rumores de operaciones que, en muchos casos, más que incitar a comprar dan risa. Como has visto la Bolsa tiene mucho de psicología. Por eso cuantos han llegado a comprender los resortes que mueven a las masas pueden utilizarlos en su provecho. Los rumores no surgen de la nada ni por germinación espontánea. Nacen con parte de verdad y con parte de mentira y llegan a los mercados la mayor parte de las veces con una carga de malicia evidente. Se trata de vender unas acciones a mejor precio del que hubiera sido posible hacerlo de no existir ese rumor. Cada uno es libre de creer o no lo que le dice el vecino, aunque los intoxicadores saben que en la Bolsa los inversores suelen escuchar sólo lo que quieren oír. En los mercados nadie da puntada sin hilo. En los últimos tiempos, Internet se ha convertido en la línea más directa para alterar artificialmente el precio de un valor. Los chats de Bolsa son un terreno abonado para soltar cualquier rumor. Por si cuela. Empresas con el «subidón» subido Cualquier buen bolsista (como tú) conoce los valores que han vivido ya su particular infierno o aquellos que cumplen todos los requisitos para sufrir un calentón. Algunas empresas han dado mucho juego en los últimos años. Para bien y, en ocasiones, también para mal. Red Eléctrica,Tecnocom o Zeltia han sido capaces de multiplicar sus precios en pocos meses al calor de todo tipo de especulaciones o posibilidades: Red Eléctrica gracias al potencial de su gran red de fibra óptica,Tecnocom al hilo de su entrada en el sector de las telecomunicaciones y Zeltia apoyándose en el enorme futuro con el que cuentan las investigaciones que realiza su filial PharmaMar en el campo de los fármacos anticancerigenos. Zeltia, que en estos tiempos comienza a ver el fruto de su ab-negado trabajo de investigación, ha sido uno de los pocos valores que se recuerdan en la historia de los mercados españoles capaz de doblar su

cotización en varios años seguidos. Ahí está el ejemplo de no hace muchos meses, cuando en sólo cinco días consiguió ganar un 57 por ciento. Casi nada.Y es que no es para menos, ya que sus anticancerígenos prometen convertirse en una estrella de ventas y, sobre todo, en una esperanza para los enfermos. Falta sólo el permiso de la autoridad competente. También Picking Pack, ahora Service Point, por ejemplo, ha vivido todo tipo de peripecias. Ha subido como un cohete y ha caído como un peso muerto.Y algunos inversores se han beneficiado tanto a la ida como a la vuelta.TelePizza, Eppic o Sniace han tenido momentos de gloria bursátil junto a épocas de tinieblas. Entre los que han caído en la hoguera de la especulación en algún momento se encuentran Aforasa, Lain, Global Steel o Fosforera. Más recientemente ha llamado la atención la subida vertical y la posterior caída que han experimentado durante el otoño de 2003 las acciones de Tafisa. En otros tiempos, hubo calentones sonados en Altos Hornos, Papelera Española... Pero hay más casos y en algunas ocasiones muy curiosos. No te los pierdas. La crisis de las «Bolsas locas» No sólo las vacas, también las Bolsas, en muchas ocasiones, se comportan de forma extraña, como si tuvieran el síndrome de la encefalopatia espongiforme bovina. En ocasiones, la respuesta de los mercados sorprende incluso a los observadores más duchos. La especulación se desata con violencia en determinados valores. Encumbra a unos y hunde a otros. Cualquier excusa vale. La crisis de las vacas locas provocó en su momento un des-censo en el consumo de carne de vacuno, lo cual a su vez se dejó notar en un aumento del consumo de pollo, pescado y porcino. El precio de la carne de bovino, de hecho, llegó a bajar un 35 por ciento. Se produjo una migración de la demanda y una variación en los hábitos de consumo, lo que se reflejó a su vez en un incremento en la facturación y en los resultados de las empresas de alimentación que comercializan pescado y otros productos alternativos a la carne de vacuno. También en las Bolsas se dejaron notar los efectos de esta crisis. En el mercado español de valores cotizan varias empresas cuya actividad descansa en los productos competidores con la carne o relacionados con ella. Pescanova es el caso más evidente, pero también se negocian en Bolsa las acciones de Oscar Mayer (Omsa Alimentación) y las de Campofrío. Forzando un poco la máquina, hay quien mete en este saco a TelePizza. Pescanova, la mar de beneficios Pero en las Bolsas fue Pescanova el valor que consiguió pescar en el río revuelto de la enfermedad de las vacas locas. La cotización del valor dibujó de hecho una de las gráficas más espectaculares que se recuerdan en el pasado reciente, y eso que en el pasado reciente ha habido, como has visto, empresas que han dado espectáculo bursátil a manos llenas. La subida de las acciones de Pescanova fue vertical en las primeras semanas de 2000. Toda una explosión de fuegos artificiales. La capitalización bursátil (vamos, lo que valía en Bolsa) de Pescanova era de unos 12.000 millones de pesetas al cierre de 1999. En sólo un mes el valor bursátil de la firma se dobló ampliamente y llegó a superar los 25.00() millones de pesetas. Las acciones de Pescanova subieron un 120 por ciento en tres semanas. Es decir, una media del 40 por ciento semanal o del 8 por ciento diario, que no está mal. En una sola sesión, concretamente la del viernes 26 de enero de 2000, Pescanova subió de una tacada un 50 por ciento hasta los 22,42 euros, cuando se encontraba a 10 euros el último día hábil de 2000. Para aburrirse a ganar dinero. Una subida de órdago a la grande que no se ve muchas veces entre los valores industriales tradicionales. Si. se han visto subidas de este calado entre las empresas de la nueva economía en los mejores momentos del boom tecnológico. Pero no sólo de pescado vive el hombre.También de los embutidos y las salchichas. Precisamente la impresión de que en la elaboración de las salchichas cabe casi cualquier producto cárnico perjudicó a Campofrío. Las acciones de Campofrío pasaron en unos meses de casi 30 euros a poco más de 10. La Bolsa no se anda con chiquitas, a pesar de que la mayor parte de los productos que elabora la empresa proceden de carne de porcino. Campofrío es propietaria de Oscar Mayer (Omsa). Las acciones de TelePizza, por el contrario, subieron en aquellas semanas, aunque sólo los más rebuscados se atrevieron a relacionar su mejora con la crisis de las vacas locas. Sin embargo, la coincidencia

temporal está ahí, junto con otras consideraciones más sólidas como el excesivo castigo que habían sufrido estos títulos en los meses anteriores. Apúntate, si te gusta, al riesgo de los hedge funds Los ricos, por lo que parece, no comen vacas locas. Comen caviar cuerdo. Los ricos cuentan con instrumentos financieros propios con los que hacerse más ricos todavía. Para dar su particular «braguetazo» no tienen que descender al albero de los mercados para luchar cada céntimo de euro. Otros lo hacen por ellos. Los fondos de alto riesgo y alta rentabilidad (hedge funds) tuvieron su momento de gloria hace unos años, en plena efervescencia de los mercados financieros. Justo antes de los sustos y de los nervios que provocó la crisis de las economías emergentes. Antes de la última crisis de las tecnológicas y de la inestabilidad en Latinoamérica. Estos episodios de anemia bursátil y financiera han llevado a estos fondos a una situación parecida al ostracismo. Todavía se recuerda el tremendo fiasco que sufrió el Long Term Capital Management, más conocido por sus siglas: LTCM. Pero ahora parece que vuelven a cambiar las cosas. Después de una temporada en el dique seco, o casi, los hedge funds han comenzado a tomar protagonismo en los mercados financieros internacionales. No es fácil determinar con exactitud cuánto dinero hay en estos fondos, pero algunos observadores calculan que la suma total que se mueve en el mundo en productos de este tipo puede encontrarse entre 75 y 100 billones de pesetas. En euros también es una barbaridad, aunque suene a menos. Es decir, una cifra ligeramente inferior o similar al PIB español de 1999. Sólo en Estados Unidos los hedge funds administran entre 200.000 y 300.000 millones de dólares. Una cifra que últimamente crece a un ritmo del 20 por ciento anual. Hace diez años existían dos centenares de estos fondos. Hoy el número supera los cuatro mil. Antes eran productos superexciusivos, que quedaban sólo al alcance de algunos poderosos. Productos muy sofisticados, sólo para ricos muy ricos. Hoy hasta esto ha comenzado a cambiar.Ya no hace falta un millón de dólares para comprar la ficha para jugar a este juego. Actualmente bastan 100.000 dólares o incluso menos. Una cantidad alta pero que se encuentra al alcance de muchos. Los hedge fluids vuelven por sus fueros.También se han suavizado las condiciones de entrada. Antes eran casi leoninas, ya que exigían inmovilizar el dinero varios años. Hoy todavía se limita la entrada. Reservado el derecho de admisión. Suelen ser no más de cien inversores por fondo. El equipo de gestión habitualmente tiene su dinero invertido en el fondo. De paraísos con los hedge funds Cada hedge funds es un mundo aparte. Son productos en los que el resultado depende en buena manera de la audacia o el instinto de cada gestor. Son fondos muy personales, que suelen llevar al Olimpo financiero a los mejores managers. Cada gestor utiliza procedimientos distintos. Carga más las tintas en unos activos o asume mayores riesgos en otros. Por eso las estadísticas no valen para mucho. De hecho, la SEC de Estados Unidos (Securities and Exchange Commission) no los reconoce. La autoridad bursátil estadounidense se limita a mirar para otro lado, ya que los hedge funds suelen encontrase domiciliados en terceros países, generalmente en paraísos fiscales. Algunos hedge fund funds se han convertido en verdaderas leyendas, ya que han conseguido rentabilidades asombrosas, superiores a un 20 por ciento anual durante décadas. Pero para tu conocimiento debes saber que tanibién se han producido fiascos notables. El sistema financiero internacional asistió en 1998 al colapso del Long Term Capital Management. Una crisis sonada que incluso llegó a desestabilizar los mercados. No mucho después cerró el Tiger Management (que había llegado a gestionar 22.000 millones de dólares) tras cosechar unos resultados estrepitosamente malos en renta variable debido a sus apuestas contra las empresas de Internet. Eligió mal momento para ir en contra de una burbuja tecnológica que en aquellos meses no hacía nada más que crecer y crecer. Después estallaría, pero para entonces el Tigre ya estaba visto para sentencia. Algo parecido ha vivido el Quantum Fund Management, del archiconocido especulador internacional George Soros, que quedó fuertemente tocado bajo la linea de flotación. Según la normativa de la CNMV, los fondos de inversión es-pañoles no pueden asumir riesgos por un importe superior a su patrimonio. Es decir, no se pueden apalancar más de un 100 por cien de su patrimonio. El hedge funds LTCM se apalancó al menos un 2.000 por ciento, es decir, estableció unos compromisos veinte veces por encima de su patrimonio. El LTCM consiguió este espectacular

apalancamiento con préstamos y derivados. Por tanto, la diferencia entre un hedge funds y un fondo español regulado por la CNMV se encuentra, precisamente, en su capacidad de apalancamiento. Descifra el enigma de los productos derivados El mercado de futuros permite hacer todo tipo de gollerías a los que saben y ofrece oportunidades de meterse en todo tipo de charcos a los que no. El mercado de productos derivados posibilita a los inversores apostar acerca del comportamiento del precio de un activo subyacente. Puede ser un índice, una acción, los tipos de interés o una materia prima. El mercado de derivados permite ganar dinero tanto cuando la Bolsa sube como cuando baja. Permite, además, ganar dinero sin límite. Se trata de intuir en qué dirección se moverá el precio del subyacente y apostar en consecuencia. Para los inversores particulares, los futuros sobre renta variable son la posibilidad más cercana de este arriesgado juego. El índice Ibex 35, que como sabes está compuesto por los valores de mayor capitalización de la Bolsa española, es un indicador creado específicamente para servir de subyacente o referencia. Un contrato de futuro es un contrato a plazo. El inversor se compromete a comprar el Ibex 35 a un determinado nivel a una fecha determinada.Y ese contrato es el que se negocia en el mercado de productos derivados. Para operar en este mercado el inversor ha de dirigirse a su intermediario financiero y depositar las garantías exigidas antes de soltar amarras. Las ganancias y pérdidas de este contrato se liquidan a diario. A partir de aquí, empieza el vértigo, ya que esas ganancias y esas pérdidas que se generan en estas operaciones son porcentualmente muy superiores a las que experimenta el subyacente. Se produce un efecto de amplificación, de caja de resonancia. Se produce un apalancamiento. Los contratos de futuros vencen los terceros viernes de cada mes. Es el momento en el que el futuro y el contado coinciden y son lo mismo. Entre las 16.15 y las 16.45 horas se calcula el precio de vencimiento de Ibex 35, que servirá de referencia para liquidar los futuros y opciones. El tercer viernes de los meses que cierran trimestre (marzo, junio, septiembre y diciembre) coinciden los vencimientos de los contratos de futuros y los ven-cimientos de las opciones sobre índices y sobre acciones concretos. En los mercados estadounidenses se denomina a esta circunstancia «triple hora embrujada», ya que suele generar no-tables interferencias e interacciones entre los mercados de contado (la Bolsa en este caso) y el mercado de derivados. Los inversores hacen y deshacen posiciones en uno y otro, lo que suele generar un ajetreo especial. Se puede comprar un contrato de futuro, pero también se puede hacer lo contrario, es decir, vender el futuro. Lo que se hace en este caso es apostar por que la Bolsa vaya a bajar. El mecanismo se invierte. Cuanto más baje la Bolsa, más gana el vendedor de futuro, y cuanto más suba, más pierde. Las opciones son más sencillas de entender. Ahí va un caso práctico para que te sirva de guía. En la práctica se asemejan a la suscripción de un seguro sobre una vivienda, por ejemplo. El tomador del seguro suscribe una póliza que le garantiza el cobro del valor de su casa si se produce un incendio. Paga 200 euros al año y se garantiza cobrar 200.000 euros si arde su vivienda. Si no se produce el siniestro, el tomador del seguro pierde la prima paga-da, pero gana en tranquilidad. La compañía aseguradora gana 200 euros por nada. En caso contrario, si un incendio devasta la casa, el tomador ingresa los 200.000 euros por esos 2()() que pagó. Las opciones y los futuros permiten asegurar una cartera de valores. Eso sí, se puede perder íntegramente la prima pagada.Tienen, sin embargo, una ventaja: limitan bastante el riesgo si se utilizan correctamente. Estos títulos suponen, a diferencia de los contratos de futuro, la compra de un derecho, no de una obligación. El inversor puede decidir si materializa o no su opción de compra o de venta. Hay dos tipos de opciones. Las de compra (llamadas call) y las de venta (denominadas put). Se utilizan para protegerse de los vaivenes del mercado, pero también sirven para especular de la manera más agresiva. De hecho, este mercado es el único en el que se puede perder totalmente la inversión realizada. Por ejemplo, el derecho a comprar acciones del SCH a 10 euros no vale nada —pero nada de nada— si el valor cotiza en Bolsa a 9 euros. En los momentos de gran volatilidad pueden darse situaciones como ésta.

Si compras una opción call, estás comprando el derecho a comprar (el Ibex o una acción concreta) a un determinado precio el día del vencimiento. Lo que el inversor paga es la prima de riesgo. Las opciones de compra son más baratas cuanto más cerca estén del valor real del subyacente, precisamente porque es más fácil que lleguen al precio determinado en la opción. Con las opciones el inversor —o sea, tú— se cubre las espaldas respecto a las posiciones que mantenga en la Bolsa. El inversor que utiliza las opciones para cubrir su riesgo asume el coste. De hecho no le importa perder la prima del seguro porque ello significa que no se ha quemado la casa. Así de claro. Si tienes acciones, comprarás puts, compraras el derecho a venderlas a un precio determinado aunque las acciones hayan cerrado muy por debajo de ese precio.Y si no tienes papel, comprarás calls para tener el derecho a adquirir esos títulos a un precio determinado aunque la Bolsa haya subido mucho. La quiebra de Ísabel ÍÍ Éste es un mercado de mucho riesgo, no apto para cardiacos. Hay que tener nervios de acero, mucho estómago y manejar in-formación de primera mano. Incluso así nada está asegurado, porque los futuros no respetan ni a Su Graciosa Majestad. Un huracán en los derivados llevó a la quiebra (a mediados de los noventa) a entidades de la talla y la historia del Barings Bank, una entidad de inversión inglesa con más de dos siglos de historia, donde la reina Isabel II de Inglaterra era cliente. Lo fue has-ta que el operador de futuros Nick Leeson decidió ir más allá de lo permitido y usar fondos del Banco en los mercados de futuros asiáticos. Si la jugada le hubiera salido bien, seguramente Barings hubiese ganado notable prestigio y Leeson hubiera escala-do puestos en el organigrama. Leeson apostó porque los índices de los llamados entonces tiqres asiciticos iban a subir justo antes de que el terremoto de Osaka paralizara la actividad económica de la región. Las previsiones de beneficios, hasta ese momento exuberantes, se redujeron y las Bolsas cayeron con estrépito. El Banco quebró y Leeson fue a la cárcel, sin derecho a cobrar si-quiera los derechos de autor del libro en el que contó sus peripecias. Dar el «pelotazo» con la tripa de cerdo Debes saber que si lo que vas buscando es el «pelotazo», cuentas con un gran arsenal de productos. Hay otros mercados que no son la Bolsa. Se puede comprar y vender prácticamente de todo en los mercados organizados, en especial en los de futuros. Del zumo de naranja a la tripa de cerdo se abre un abanico tan ancho como ancha es Castilla. En el mercado de Chicago se puede negociar, por ejemplo y por orden alfabético, aceite de colza y de soja, algodón, aluminio, arroz, avena, azúcar, buey, cacao, cobre, electricidad, café, cebada, cerdo vivo, fletes, gas natural, gasolina, harina de colza y de soja, latón, leche, maíz, mantequilla, níquel, oro, paladio, patatas, petróleo, plata, plomo, propano, queso, semillas de colza y de girasol, soja, suero, ternera, trigo, zinc. De todo. El aceite de colza produce muy malos recuerdos entre los ciudadanos españoles. Es un producto que ha sido demonizado y denostado después de la catástrofe sanitaria que produjo hace unos años. Sin embargo, es también uno de los productos estrella que se negocian en los mercados de futuros y materias primas internacionales. Junto con el cacao, el cerdo, las naranjas o los carburantes. Los mercados son un cajón de sastre en el que pueden encontrarse cosas curiosas. Por ejemplo: la Universidad de Iowa se ha convertido en los últimos años en el instrumento más preciso y chocante para medir las posibilidades presidenciales de los distintos candidatos a la Casa Blanca. Los mercados eligen al presidente... de Estados Unidos Los futuros no sólo sirven para evitar las variaciones de precio de las distintas mercaderías, sino también para especular e incluso medir el pulso político de un país. Buena muestra de ello se encuentra en el mercado de contratos electorales de la Universidad de Iowa, más conocido como Iowa Electronic Market (IEM). Este mercado se ha convertido en los últimos años en el instrumento más preciso y chocante para medir las posibilidades presidenciales de los distintos candidatos a la Casa Blanca. El funcionamiento no resulta demasiado complicado.

En los inicios de cada campaña electoral, los afiliados de cada partido en este Estado se reúnen para votar a mano alzada sobre cada uno de los aspirantes. De esta forma se establecen los diferentes contratos con vencimiento el día de la votación. Los contratos más conocidos, llamados winner-takesall, se basan en acertar al candidato vencedor. El comprador de un contrato demócrata, es decir, que apueste por la victoria del candidato de este partido, paga el precio vigente en ese momento en el mercado electrónico a cambio de recibir un dólar en el caso de que la figura elegida salga vencedora. El vendedor de ese contrato toma la posición contraria. Es decir, cobrará de entrada la prima, pero en el caso de que venza el candidato demócrata deberá pagar un dólar. El contrato republicano funciona exactamente igual. En caso de vencer su candidato se queda con el dólar y si pierde se queda sin la prima. Lógicamente, el precio del mercado electrónico refleja la posibilidad de triunfo atribuida a cada candidato, de la misma manera que ocurre en una carrera de caballos o en un combate de boxeo. I)e este modo, si los votantes consideran con mayores posibilidades de victoria al candidato republicano, la cotización de su contrato se aproximará más a un dólar que la de su contrincante. De hecho, en la última elección entre Bush y Gore, el contrato de «Bush II» cotizaba en torno a 65 centavos de dólar. Mientras que el contrato de Al Gore no llegaba a los 35 centavos. Un augurio que, aunque por poco, se cumplió a rajatabla. Es más, desde que nació en 1988, con la candidatura del padre del actual presidente de EE. UU., el mercado de Iowa ha anticipado los resultados electorales mucho mejor que cualquier encuesta sociológica. Esta precisión milimétrica se ha debido precisamente a las características que rodean al mercado. La existencia de dinero en juego obliga a afinar las apuestas independientemente de la ideología. Esta circunstancia provoca además la aparición del fenómeno sociológico conocido como «voto oculto», principal elemento perturbador de las en-cuestas electorales.

CAPÍTULO 4 CÓMO CONSEGUIR DINERO CUANDO NO TIENES NI PARA UN PAR DE CAÑAS Fórmulas para obtener créditos financieros de todo tipo
EL RECURSO MÁS HABITUAL para conseguir dinero —cuando no tienes dinero— es recurrir a la ayuda de amigos y familiares. Más bien estos últimos suelen ser las principales víctimas del sablazo. Ese arte tan español y que tan bien practicamos.Y no sólo es un comentario; es la tozuda realidad. Si hacemos caso a la Asociación de Jóvenes Empresarios, la principal fuente de financiación (79 por ciento) para la creación de una nueva empresa son los ahorros personales y familiares. Pocas salidas parecen quedarle a los jóvenes emprendedores. La verdad es que el sistema financiero español se vuelve kafkiano cuando se trata de pedir dinero. Ahí va un ejemplo. Sólo te damos dinero si ya tienes dinero Son las ocho de la mañana. Te has levantado pronto, con lo que te cuesta madrugar, te has puesto tu mejor traje y una corbata de marca, de marca porque la tiene, no porque sea buena, y te has dirigido al banco. Ahora estás cara a cara con el responsable de pymes. Un hombre de unos 40 años que te mira con la misma desconfianza que tu padre un domingo por la mañana. Le explicas entusiasmado tu idea, tu proyecto. Aportas ingente documentación, folios y folios con números. Un excelente plan de negocio que sería la envidia de cualquier empresario profesional. Después de tres cuartos de hora de sesudas explicaciones llegas a la frase final: —...Y para poner en marcha esta idea, que está condenada a triunfar, sólo haría falta una inyección financiera de 75.000 euros... Aquí es cuando al responsable del banco le cambia el rictus. Por un momento piensas que quizás lo está procesando en euros y por eso te mira incisivamente antes de decir:

-¿Y qué avales tiene usted? Pues... la idea que le he presentado. Ése es mi aval. Nada más? —inquiere. Nada más, contestas con desconfianza. Tiene casa en propiedad o inversiones en acciones, deuda pública o algo similar? —No, sólo una cuenta corriente, pero en su banco, remarcas con interés. Habrá unos 12.000 euros. La idea nos parece interesante pero si no puede avalar al menos el 80 por ciento de la operación no podremos ayudarle. Pero si es que... Si tuviera dinero para avalarme no se lo pediría a ustedes —contestas entre indignado y alucinado—. Si tu-viera el dinero que me hace falta no vendria al banco —repites. Claro. Lo sentimos pero no podemos arriesgarnos a que su idea no funcione... Sales de la oficina con ganas de liarte a pedradas con el banco, pero tampoco son maneras. A la búsqueda de dinero No desesperes. Hay más opciones para encontrar financiación de las que en un principio habías imaginado. Por lo general los bancos, cajas de ahorro y sociedades de garantía recíproca españoles suelen ser auténticos cocos que exigen que avales el dinero que pides. Lejos de las fronteras españolas hay países como Estados Unidos en los que se financian exclusivamente las ideas y los bancos aportan el capital necesario si el proyecto les gusta y les parece viable. De esta forma ha sido posible el nacimiento de empresas como Microsoft, Dell Computer o Apple. En España aún estamos a años luz de este sistema. Pero, a pesar de los pesa-res, los emprendedores todavía tienen opciones para encontrar financiación. Una vez que has descartado el método del sablacing familiar como forma de encontrar dinero para tus ideas, te recomendamos que estés atento a otras formas de financiación mucho más ortodoxas. En primer lugar, puedes recurrir a la Administración. Dicho más claro: podrias intentar hacerte con una subvención. Fomentar la iniciativa empresarial a través de las subvenciones tiene muy mala prensa entre algunos sectores. Su argumento es que recurrir al Estado para que lo solucione todo es un «hábito grave-mente negativo y antiempresarial, que en muchas ocasiones es promovido de forma torpemente electoralista desde la propia Administración». A nuestro juicio recurrir al sistema público es una forma más de encontrar fondos igual de válida que recurrir al sistema privado. Es y tiene que ser labor de cualquier Gobierno favorecer la creación de empresas y para ello resulta lógico que lo público tire de lo privado, aunque como en otras iniciativas haya quien se convierta en un subvencionero profesional. Pero como dice el refranero, un grano no hace granero. Además, llegar a la financiación pública, esto es, disfrutar de una subvención, no es precisamente fácil: el emprendedor debe comprarse una buena provisión de paciencia para informarse, cumplimentar todos los trámites que se exigen y, finalmente, ingresar en su cuenta —o sea, la de la empresa— la subvención. Un ayuda pública no es garantía de nada, simplemente (que no es poco) su-pone la puesta en marcha de la empresa. El tiempo y el merca-do la harán triunfar o cerrar. El cazo estatal Un emprendedor, pues, no puede despreciar las posibilidades que le ofrece la Administración para conseguir dinero. Así que ahí van las fórmulas y los lugares donde puedes encontrar esa financiación que andas buscando como loco. Banca publica Esta tiene como una de sus misiones apoyar la práctica empresarial. Persigue que cada vez existan más y mejores empresarios y que, además, sirva para paliar las dificultades que los jóvenes emprendedores como tú encuentran para crear su empresa. Las instituciones a las que puedes recurrir

son el Instituto de Crédito Oficial (ICO) y el Banco Europeo de Inversiones (BEI). Para obtener la subvención debes rellenar los impresos que te facilitarán en sus oficinas ambas instituciones. Recuerda que es-tos organismos suelen trabajar con una serie de líneas de créditos. Por lo general estos préstamos cubren el 50 por ciento de la in-versión que necesitas con un plazo de devolución de cinco años y un año de carencia (un año en el que no pagas intereses por ese préstamo). Como ves, no aportan la totalidad de la inversión pero sí pueden resultar muy útiles para combinarlos con otras fórmulas de financiación. Más opciones — El leasing: si nos fiamos del diccionario podemos leer algo así: «Sistema de arrendamiento financiero que permite la financiación de activos fijos mobiliarios o inmobiliarios.» En cristiano, este término supone una fórmula de financiación que permite tener un bien mediante el pago de unas cuotas mensuales. Cuando terminas de pagar tienes la opción de comprarlo o no. Una de sus principales ventajas es que se puede financiar la totalidad de la in-versión y que la compra del bien es una garantía frente al impago. Además, el leasing hace buenas migas con Hacienda, ya que cuenta con interesantes ventajas fiscales. — El factoring: siguiendo con la superpoblación en el diccionario de términos acabados en -Mg, la siguiente fórmula de financiación que puedes utilizar consiste en la venta de las facturas que tienes pendientes de cobro. La venta se hace a través de un intermediario (generalmente una entidad financiera) que cobra entre el 1 por ciento y el 2 por ciento de la factura. Como en el caso del leasing es un excelente sistema para proteger tu empresa de los impagados y, además, cuenta con un buen tratamiento fiscal. Miel sobre hojuelas. — Las sociedades de garantía recíproca (SGR): no son instituciones que proporcionen directamente financiación sino que su papel estriba en facilitar al inversor la tramitación de su deuda ante las entidades financieras. Sin embargo, su importancia en el sis-tema no debe dejarse de lado. Las SGR están constituidas por un grupo de empresarios cuya función es la de avalar a los futuros emprendedores para que consigan préstamos para sus negocios en las mejores condiciones económicas. — Las sociedades de capital riesgo: de la noche a la mañana se han puesto de moda. Quizás aún no tengas muy claro en qué consisten. Son compañias cuya función es invertir en empresas de las que se espera una gran capacidad de revalorización comprando una participación de su capital social. Es una práctica que vive un verdadero boom. Según datos no oficiales, actualmente debe estar moviendo unos 930 millones de euros al año en España. Sus reglas son muy sencillas: la firma de capital riesgo entra en la empresa con el propósito de alcanzar unos objetivos a medio y largo plazo. ¿Cuáles? El principal: comprar barato para vender caro. El fin de la compañía de capital riesgo es conseguir los mayores beneficios en un tiempo determinado. Para lo cual, en muchos casos, persigue la salida a Bolsa de la empresa siempre y cuando las condiciones de los mercados lo permitan. El club de las ventajas de esta clase de sociedades está super-poblado. Es una fuente de financiación complementaria al sistema bancario tradicional. 1)e esta manera la empresa participada logra los recursos —el dinero— que le hace falta para salir a los mercados internacionales, abrir nuevas líneas de negocio, ampliar sus instalaciones, comprar maquinaria, etc. Este sistema te proporciona enormes ventajas y, cómo no, algunas servidumbres. No todas las empresas pueden utilizar esta fórmula. Las compañías de capital riesgo son muy selectivas con los candidatos. La empresa candidata debe tener unas cuentas saneadas y un eleva-do potencial de crecimiento. El corto plazo aquí está penalizado con el olvido.Tendrás que compartir el control de tu empresa con la persona o personas que nombre la sociedad de capital riesgo. Por tanto, las decisiones deberán ser compartidas.Así que estás obligado a hacer excelentes migas con tu socio, porque si acabáis mal no te quepa la menor duda de que lo pagará la empresa.

De tácticas, tretas y triquiñuelas Hasta aquí la oficialidad del capítulo. Ahora nos adentramos en la realidad a la que tendrás que enfrentarte. Conseguir dinero es complicado. Nadie te lo pondrá fácil. En especial la banca comercial, que, como hemos visto, funciona por el singular método de prestar dinero si ya tienes ese dinero de antemano. Algo realmente draconiano. ¡Si ya lo tengo para qué se lo voy a pedir! Sin embargo, antes de emprenderla a pedradas contra los bancos hay bastantes tretas (todas legales, eso sí) que puedes emplear. Atento a este titular: «Cosas que hay que decirle a un banco para convencerle.» También sirve el opuesto: «Cosas que no hay que decirle (ni loco) a un banco para convencerle.» No vayas a una sucursal pequeña a pedir un crédito, dirígete a la sección de empresas con la que cuentan la mayoría de los bancos y cajas de ahorro. ¿Por qué? Simplemente porque escuchar ofertas de jóvenes emprendedores como tú forma parte de su trabajo habitual y, al menos, evitarás esa cara de incredulidad que ponen algunos directores de oficina bancaria cuando escuchan expresiones como «ancho de banda», interface, R.DSI, etc. La sección de empresas está acostumbrada a recibir infinidad de ofertas de todo tipo de sectores y siempre hay alguien que sabe valorar tu idea. Tu plan de negocio es tu vida.Tiene que ser perfecto, sin dejar ninguna duda ni cabo suelto por donde te puedan pillar. El plan es tu carta de presentación; ten en cuenta que es lo que finalmente analizarán cuando hayas terminado la presentación. He aquí otro momento importante: la presentación. Practica en casa, en la oficina, utiliza el Power Point, lo que quieras... pero no muestres nerviosismo. Nunca. Si el futuro socio financiero percibe que no tienes seguridad en ti mismo, ¿cómo va a creer en tu idea? Ni que decir tiene que los números debes llevarlos al milímetro. La entidad financiera te interrogará sobre el destino del dinero que le estás pidiendo. ¿Cómo lo vas a gastar?, ¿en qué plazos?, ¿en qué partidas?, ¿cuándo crees que tu empresa comenzará a obtener beneficios?, ¿cómo se repartirán las plusvalías?.. .Tiene que estar preparado para estas preguntas y otras más incisivas. Todo es susceptible de modificarse excepto los números. Otra idea que puedes trasladar es que eres cliente del banco o caja a la que acudes a presentar tu proyecto. A veces sirve de ayuda, otras (no lo vamos a negar) de nada; a menos, claro, que tengas una cuenta corriente más que abultada, en cuyo caso las tornas cambian. De todas formas, coméntalo de soslayo durante la entrevista. Ya se encargará alguien de la entidad financiera de comprobar el estado de tus cuentas. Párrafo aparte se merece el tema de las sociedades de capital riesgo o capital inversión como les gusta que se les llame. En los últimos años han aumentado espectacularmente su número y los fondos que manejan para apoyar nuevos negocios. Esta es sin duda una de las opciones más interesantes. Pero tienes que saber que la competencia es dura. Más de una sociedad ha comentado que recibe por término medio quince proyectos semanales, una cifra espectacular. Por lo general son proyectos que tienen que ver con Internet y las nuevas tecnologías. Sin embargo, el fin de la burbuja tecnológica ha hecho que estas empresas analicen ahora con más interés que nunca las firmas basadas en la economía tradicional. La «nueva economía» parece que sólo ha dura-do lo que dura un corto invierno. Ahora bien, ¿cómo puedes convencer a una sociedad de capital riesgo de las excelencias de tu negocio? Son bastante huesos; quizá porque son duros y exigentes, lo cual es realmente bueno si finalmente les gusta el proyecto. Lo principal es que transmitas una imagen de profesionalidad e ilusión. Tu negocio debe estar orientado al medio y largo plazo. No les interesan las empresas que ganen mucho dinero en un periodo corto de tiempo. Persiguen la estabilidad, eso que llaman el crecimiento sostenido.

CAPÍTULO 5 LOS 0GATILLAZOS» FINANCIEROS MÁS SONADOS

Subieron como la espuma y cayeron a plomo como piedras. Empresas y acciones que han tenido pérdidas estratosféricas cuando se esperaba todo lo contrario NO TODO ES DE COLOR de rosa. De hecho, las cosas pasan con facilidad en los mercados del rosa al amarillo. La Bolsa ha sido y es en numerosas ocasiones el escenario de algunas caídas a plomo y algunos varapalos de enormes proporciones. En ocasiones, las cotizaciones de ciertos valores tocados por el dedo del destino caen en vertical sin encontrar suelo ni consuelo. Cuan-do unas acciones entran en una tendencia bajista dura y consistente, no las para nadie. Arrastran a su paso muros y diques. Es inútil luchar contra una tendencia cuando ésta es firme. Lo mejor, en estos casos, es echarse a un lado y esperar a que termine el periodo de llanto y rechinar de dientes. Aunque es grande la ,tentación de comprar un valor que ha bajado mucho, lo mejor que puedes hacer es mutis por el foro y dejar a esa empresa en barbecho hasta que mejore la situación. Algunos ilustres ogatilla-zos)> suenan más o menos ask. Enterrados en «terra.com» Las acciones de Terra, la filial de Telefónica para Internet, han sido campo abonado para todo tipo de barbaridades bursátiles. Desde luego hay quien se ha lucido, pero bien, con Terra. Las acciones de Terra llegaron a pagarse en Bolsa por encima de 150 euros a mediados de febrero de 2000. El día de los enamorados, para afinar un poco más. Se pagaron 157 euros (más de 26.000 pesetas) por unos títulos que la propia compañía había vendido unos meses antes (en la OPV) a poco más de 11 euros (mil ochocientas y pico pesetas). No hace mucho bastaban 5 euros para comprar un título de la empresa. Quienes compraron a 150 euros estaban convencidos de que se iban a 200. Desde luego, más de uno tiene motivos para hacerse el sueco cuando los amigos o la familia le preguntan por sus inversiones. El mismo valor que ha hecho ricos a no pocos inversores ha pasado la guadaña bajo los pies de muchos otros. Quizá no sea éste mal momento para recordar una cuestión que suele dejar en el aire un conocido analista: si un valor es capaz de pasar de 100 a 50 y de 50 a 25 y de 25 a 12 euros... ¿por qué no va a ser capaz de pasar de 12 a 6 y de 6 a 3 euros? ¿Y por qué no de 3 a 1? Moraleja: no es fácil de-terminar el momento en el que una acción ha tocado fondo por mucho que haya caído su precio en el pasado reciente. Terra ha proporcionado otras ocasiones de gran lucimiento para los listillos. En la última ampliación de capital hubo más de uno que llegó a pagar hasta 22 céntimos de euro por los derechos de suscripción de la firma informática, cuyo valor teórico era negativo. Estos títulos otorgaban a su propietario el derecho de comprar acciones de Terra a 62 euros, cuando se podían adquirir en el mercado en esos momentos por debajo de 50 euros. Cuánto vale el derecho a comprar caro lo barato? Pues eso. Moraleja. Si eres uno de esos inversores con ojo de lince que entró en Terra barato y vendió caro, enhorabuena. En caso contrario, recuerda que la resignación cristiana es una virtud alaba-da por los estoicos y por la misma Santa Teresa.Ya decía Epicteto, autor preferido de Marco Aurelio, que «hay que coger apego sólo a las cosas que dependan por completo de tu poder, como la virtud>. Las acciones no entran en esta clasificación. Un cuasi coetáneo suyo, Seneca, vivió y murió según los dictados morales del estoicismo, por lo que soportó con ecuanimidad tanto la adversidad como el triunfo. Debería ser el patrono de la Bolsa. En todas partes cuecen «terras» En las Bolsas de Estados Unidos, con más historia y con muchos más títulos en los mercados, se pueden encontrar también numerosos ejemplos de «gatillazos> espectaculares, bien por la inocencia del inversor, bien por el doblez y la maldad de los colocadores, bien por una mezcla de factores.

En la Bolsa casi todo está ya hecho y escrito. Hace unas décadas, una modesta compañía estadounidense dedicada a la programación de ordenadores decidió un agresivo cambio de su estrategia. Cambió su anodino nombre (tan anodino que nadie lo recuerda) por uno más rimbombante: Corporation of Industrial and Economic Research. Gracias a esta mutación, las acciones pasaron de 6,50 dólares hasta 534 dólares dos años después. Doce meses más tarde, el valor cotizaba por debajo de 150 dólares, porque no había sustancia debajo de tan espectacular denominación social. Otro ejemplo de auge y caída. En 1960 las acciones de US Photo Supply pasaron de 2,5 dólares por título a 75 dólares, para bajar después a 11,25 dólares. Nadie sabe por qué. Tras un calentón de su cotización, las acciones de Pantepec Oil Company subieron en el American Stock Exchange en pocas horas de 6,75 dólares hasta 8,875 dólares para bajar en menos tiempo todavía por debajo,del precio de partida. Se equivocan por tanto los inversores españoles que crean que lo de Terra, por ejemplo, es lo nunca visto. Hay referentes más que abundantes porque en todas partes cuecen habas. Las caídas a plomo que han sufrido últimamente las acciones de las grandes operadoras europeas de telefonía (a cuenta de los excesivos costes de la tecnología UMTS) no deja lugar a dudas: las crisis no respetan ni a tirios ni a troyanos. Ahí va una ristra de «pifias» Hay muchos tipos de «gatillazos> y pifias. Hay errores y equivocaciones de todo pelaje y condición. Son todos errores humanos.Volviendo a los mercados de casa, no debía estar muy en sus cabales un operador de Bolsa cuando tomó por teléfono la orden de uno de sus clientes. Estaba claro: comprar 1.000 acciones de Unión Fenosa. El operador, «jarro de grifa> o vete tú a saber de qué, tecleó en su pantalla el sentido de la orden (compra), el número de acciones (1.000) y el código del valor (UFE). El problema se encontraba en que el código de Unión Fenosa es UNE Las letras UFE corresponden a La Unión y el Fénix, la compañía aseguradora que ya no cotiza en Bolsa. El operador compró para su cliente 1.000 acciones de La Unión y el Fénix. Acciones que tuvo que revender con prisa cuando se descubrió el error, para comprar luego con rapidez los títulos correctos. Salvo el tirón de orejas, la cosa no pasó a mayores. Moraleja. Si eres operador de Bolsa y te encuentras bajo los in-flujos de sustancias alucinógenas, alcohol u otros estupefacientes, procura pensar dos segundos antes de poner el código del valor que quieres comprar. Es broma. Algunos bolsistas aficionados al más rabioso corto plazo caen, en ocasiones, en argumentaciones teóricas correctas que, luego, no tienen un reflejo en la práctica. En la Bolsa una buena teoría no siempre se traduce en una buena operación y en dinero en el bolsillo. De la Bolsa al bolsillo hay mucho trecho. Decía el filósofo William James a comienzos de siglo (del siglo XX) que las ideas deben juzgarse por su productividad. James creía que una idea es cierta si da resultados útiles. Otro candidato a patrono de la Bolsa. Por ejemplo, un inversor puede pensar algo así: «Como es probable que el Banco Central Europeo suba hoy el precio del dinero y como las Bolsas suelen responder con bajas a estos movimientos al alza en los tipos de interes, voy a vender unas acciones para recomprarlas despues cuando bajen.> Una jugada perfecta. Vendo y recompro más barato. Me llevo un dinerito y sigo teniendo las mismas acciones en la cartera. La estrategia a ve-ces puede fallar. En más de una ocasión la Bolsa hace lo contrario a lo que se espera de ella. Los analistas suelen decir que «ya es-taba descontada> la noticia. Lo cierto es que la Bolsa no es una ciencia exacta y el mercado se mueve en muchas ocasiones a su libre albedrío, independientemente de la lógica. Bien pudo ser que la Bolsa, en aquella ocasión, subiera en lugar de bajar, como pronosticaba el inversor, porque el mercado ganó en certidumbre lo que había perdido en tipos más altos. Es decir, tras una subida de tipos de interés algunos bolsistas interpretan que lo que debía hacerse se ha hecho ya que por lo menos se despeja una incógnita y que el mercado, en ese sentido, gana en tranquilidad. Las Bolsas y los bolsistas prefieren en muchas ocasiones la certeza a la incertidumbre. La incertidumbre cotiza a la baja casi siempre en los mercados de acciones. .Moraleja. Los análisis teóricos en muchas ocasiones sólo sirven en Bolsa a toro pasado. Los mercados son soberanos y, casi siempre, se empeñan en dejar con los cuartos traseros al aire incluso a los bolsistas más sesudos.

La práctica bursátil está plagada de errores y de malentendidos. El que tiene boca se equivoca, y el que opera en Bolsa, bien por cuenta ajena o propia, también. Las cosas son así. Algunos de los últimos «gatillazos» han sido sonados. En las Bolsas se hacen muchas operaciones al cabo del año. Por eso es lógico que se produzcan algunas meteduras de pata. Bastante pocas se contabilizan para el aparatoso trasiego de acciones que existe en los mercados. En un día normalito se hacen más de 100.000 operaciones. Es decir, en las Bolsas españolas se cruza más de 100.000 veces una orden de compra con una de venta.Y, hasta hace poco, cada vez un operador de mercado tenía que darle a la tecla INTRO. Al cabo del año la cifra se dispara hasta superar de largo los 20 millones de operaciones bursátiles. Y eso en unos mercados modestos como son los españoles. «Bolsas de pueblo>, suele decir un conocido financiero cuando compara los mercados de casa con las grandes mecas bursátiles como Wall Street, Tokio o Londres. Una pifia bancaria La última pifia está aún caliente en la memoria de los bolsistas. Un inversor quería comprar acciones de Bankinter. Habían bajado mucho en las semanas anteriores y parecía lógico suponer que el valor subiría. Un buen banco a un buen precio. Miel sobre hojuelas.Tomó la decisión y a mediados de septiembre cursó su orden, desde su ordenador, a través de Internet. Muchas sociedades de valores y bancos ofrecen esta posibilidad a sus clientes. Un camino fácil, cómodo y barato para invertir en Bolsa. El inversor escribió en los recuadros correspondientes de su aplicación informática lo siguiente, más o menos por este orden: Comprar. BKT. 18.500. Sin precio de referencia puesto que se trataba de una orden de mercado cuyo principal objetivo es, precisamente, buscar contrapartida y casarse. Su sociedad de valores cursó la orden. La introdujo en el sistema informático de la Bolsa (es necesario que un operador valide fisicamente la orden independientemente de su medio de llegada) y la orden se hizo. Como eran muchas acciones (habitualmente suelen hacerse no más de 200.000 títulos del banco cada día) la orden fue llevándose por delante toda la contrapartida existente. Desde los mejores precios hasta los más caros. El problema se encontraba en que este inversor no quería comprar 18.500 acciones sino 1.850 títulos. La diferencia es sustancial. Si el inversor no hubiera tenido saldo suficiente en su cuenta no habría existido el problema, ya que hubiera saltado una señal de alarma y el erróneo tecleo habría cantado. Pero no fue así y el despistado inversor tuvo que vender con cierta prisa, y a precios no demasiado buenos, los títulos que había compra-do de más. Son los peligros de operar en Bolsa a través de Internet. Sobre todo cuando el bolsista no tiene más remedio que actuar como un comando infiltrado en líneas enemigas. Porque algo así supone operar desde el ordenador de la oficina, medio escondido entre cerros de papeles, vigilando con el rabillo del ojo que no venga el jefe. El palomo y Picking Pack Una pifia anterior a ésta tampoco estuvo mal. Ni mucho me-nos. Fue, de hecho, bastante más aparatosa que aquélla y, si cabe, más sangrante, ya que el error fue de un broker. Un operador de mercado que quiso comprar derechos de suscripción del grupo Picking Pack, hoy Service Point, en la ampliación de capital que realizó esta compañía hace ya un tiempo. Conviene señalar que los derechos de suscripción no tienen límite de fluctuación. Se negocian libremente durante el tiempo que dura la ampliación, que suele ser de quince días o un mes. En ese tiempo su precio puede, por ejemplo, subir un día un 60 por ciento y bajar un 80 por ciento al siguiente. El operador en cuestión queria comprar derechos de suscripción a 20 céntimos de euro (estaban cotizando más o menos a ese precio), pero se le fue la mano y metió una orden de compra a 20 euros por título. El resultado fue una explosión en cadena, ya que esta orden barrió el mercado, se comió todo el papel que había en el sistema y alguno más que puso a toda prisa algún listillo que se dio cuenta de la situación. Este listillo, seguramente, pensó: puedo vender a este palomo unos cuantos miles de derechos a 20 euros cuando valen apenas unos céntimos.Todo un chollo, aunque en estas ocasiones el fair play exige sin duda un comportamiento más caballeroso. Pero, a fin de cuentas, el negocio es el negocio.

Con todo, la pifia más habitual en el día a día de los merca-dos es hacer lo contrario a lo que se pretende. Comprar en lugar de vender unos títulos o viceversa. Son errores sibilinos, puesto que no llaman la atención.Tan lógico puede parecer en un momento determinado comprar I.000 fenosas como venderlas. Por eso sólo se descubre el error cuando se revisan las grabaciones de las conversaciones —en el caso de órdenes telefónicas— o cuan-do se chequean las boletas, que son por escrito. El peligro de errar el tiro Por eso es necesario que conozcas el percal antes de salir al ruedo. Tan importante como decidir en qué mercado invertir o en qué valores tomar posiciones es adopta correctamente y en su momento justo las decisiones de compra y venta. Una buena in-versión debe responder con éxito a los tres interrogantes básicos: qué, cómo y, sobre todo, cuándo. Los inversores que acudan como francotiradores y por libre a los mercados de acciones deben cuidar con especial atención las pistas que ofrece el mercado. Las Bolsas emiten señales que pueden interpretarse con cierta finura siempre que el inversor haya desarrollado el instinto necesario. Pero para tutelar de la debida forma una inversión en Bolsa sin ayuda de expertos es condición necesaria disponer de tiempo, de información suficiente, de conocimientos y de cierta experiencia de dinero, claro está. La especulación en los mercados no se encuentra al alcance de todos, a pesar de que esa frase, ya mencionada en páginas anteriores, que ha hecho fortuna en los mercados dice que «el inversor que tiene mucho dinero no debe especular, el que tiene algo menos puede especular y el que no tiene nada de dinero debe especulan». Pero para especular hace falta invertir también en formación, en información y en sistemas que permitan una agilidad felina a la hora de llevar a la práctica las decisiones de inversión. En cualquier caso, y una vez dicho esto, lo más aconsejable tanto para los pequeños como para los grandes inversores es dejar su cartera en manos de un profesional. Un gestor personal en el caso de las grandes fortunas o un fondo de inversión bajo la tutela de profesionales en el caso de carteras más modestas. Lo más recomendable es confiar en los profesionales si no se dispone de tiempo, de información, de conocimientos, de experiencia o de la habilidad necesaria para navegar en solitario por los mercados. Sin embargo, no pocos ahorradores gustan de sentir en sus propias carnes el vértigo y la descarga de adrenalina que suele producir la inversión directa en Bolsa. «La Bolsa engancha», señala un asiduo al patio de operaciones de la Bolsa de Madrid. Pero añade: «Nadie debe olvidar que en Bolsa hay que mover el dinero que sobra, no el que hace falta para comer o para pagar los estudios a los hijos.» Y otro apostilla: «No vaya a ser que los niños se queden con hambre y sin estudios.» El problema es que nunca acaba de estar claro cuándo un valor se encuentra verdaderamente barato. En ocasiones el análisis fundamental va por una parte y el mercado, con su soberanía por montera, por otro. El frenesí que se vive en las Bolsas y la vertiginosa rapidez con la que se mueven hoy en día los inversores exige la utilización de herramientas cada vez más sofisticadas que ayuden a la toma de decisiones. Desde la llegada de las empresas tecnológicas a las Bolsas, se han acortado aún más los tiempos que separan la compra y venta de acciones. Por eso ha aumentado el riesgo de error y también el de sufrir tin «gatillazo». La inversión se ha convertido en un acto casi compulsivo, en el que la intuición y la rapidez juegan un papel de vital importancia. Tomar una decisión debe ser cuestión de segundos.Tardar demasiado en decidir una compra o una venta es sinónimo de perder una oportunidad cuando no de perder directamente dinero. Los nuevos procedimientos de canalización de las órdenes (Internet, teléfono directo con el operador) facilitan la toma de decisiones, por cuanto el inversor puede apoyarse en la información y en los análisis que brinda la Red y/o en la opinión del broker. Este último vive el mercado muy de cerca y puede proporcionar valiosos consejos y apreciaciones, por cuanto conoce en todo momento la cuantía y virulencia de las posiciones existen-tes en el mercado. No en muchos lugares puede obtenerse esta valiosa información: las mejores posiciones a la compra y a la venta para cada valor. De hecho, los asiduos a los patios de operaciones apenas prestan atención a otro tipo de indicadores. Se trata de unos bolsistas que se mueven a ras de parqué. Del mejor papel y el mejor dinero es posible extraer

numerosas consecuencias, además de controlar en todo momento el estado y situación de las órdenes que se han lanzado al mercado. UN NEGOCIO PARA ABURRIRSE DE GANAR DINERO Registra un dominio en Internet LAS PALABRAS DAN mucho dinero. Siempre y cuando no escribas un libro como éste. Y si no lo crees, atento a la anécdota. Hace escasos meses el todopoderoso Real Madrid recibió un fax de una desconocida empresa castellana. La empresa, ni corta ni perezosa, conminaba al Real Madrid para que dejara de utilizar el nombre de Zidane de todos sus productos, ¡incluida la propia camiseta del jugador! La firma castellana había registrado a finales de 1999 el nombre de Zidane para utilizarlo en prendas textiles por lo que, a su juicio, no lo podían emplear sin su consentimiento. Imagínate lo que supone perder 12 millones de euros, que es lo que se calcula que ingresa el club y el jugador francés por la explotación de su nombre. El Real Madrid no hizo mucho caso y recurrió ante los tribunales. A su juicio parecía evidente la mala voluntad y el oportunismo. Ahora los tribunales decidirán... España, nadie lo niega, es la patria de la picaresca. El registro de los dominios de Internet se ha convertido en un suculento negocio en el que la práctica empresarial se mezcla con un oportunismo a lo Rinconete y Cortadillo o si se prefiere a lo Lazarillo de Tormes. Se han hecho pequeñas fortunas con este sistema, y> más de uno, si lee este libro, lo estará haciendo bajo una hilera de cocoteros en una playa paradisíaca con el bolsillo lleno tras poner en marcha algunas de estas iniciativas. Haztericoya.corn Empecemos la casa por los cimientos. Un nombre de dominio de Internet es una forma sencilla de localizar un ordenador en Internet o, dicho en roman paladino, es el nombre o conjunto de caracteres que identifica una empresa, un organismo, una asociación, etc., en la Red.A fin de cuentas, palabras. Los dominios son únicos. Tú tienes el tuyo, por ejemplo: Haztericoya.corn. Pues bien, una vez registrado nadie podrá usarlo sin tu consentimiento. Cuando alguien teclee en el ordenador esa dirección irá directamente a tu página (en el caso de que la tengas construida, claro está). Respecto a los nombres, puedes utilizar el que quieras. Siempre y cuando no sean ofensivos. Algo que es, por cierto, bastante dificil de medir. El humorista Leo Bassi, con su histriónica visión de la vida, lanzó un peculiar dominio donde los ciudadanos pueden quejarse y que no admite publicidad ni financiación de empresas, ya sean públicas o privadas. Su nombre: Hastaloscojones.com.Y es que si lo tuyo es quejarte de cualquier cosa y en cualquier momento puedes apuntarte a tienenarices.com. Por el contrario si eres un fanático de la prensa rosa (de todo tiene que haber en la viña del Se-ñor) puedes consultar la siempre interesante página de la popular revista ¡Hola!: Hola.com.Y si de tanto teclear estás muerto de hambre queda con Karlos Arguiñano para ir de chiquitos en su página web karlos.net. En la Red hay de todo y para todos. Cómo registrar dominios Pero dejemos el ciberespacio para aterrizar en la realidad. Te proponemos que te dediques (como loco) a registrar dominios de Internet. Coge las tijeras y si quieres recorta las páginas siguientes porque te vamos a explicar (de la mano de Interdomain, una de las grandes firmas dedicadas a este menester) cómo tienes que hacerlo y cuántos euros te costará. Recuerda que existen dominios genéricos y dominios territoriales. Los genéricos son: .com, .net, .or', .name, .biz, .museum, .aero, .info, .pro y .copo. Se trata de los dominios fundamentales en Internet y, dado el auge que han experimentado, cualquier empresa que quiera ser conocida en la Red tiene que recurrir a ellos. Piensa que son como una especie de muletillas obligatorias. O sea, que son los que nos interesan. Los dominios territoriales son los mantenidos por cada país.Tienen dos letras: para España, .es; Italia, .it; Reino Unido, .uk, etc. Pero sólo los pueden utilizar las instituciones, así que los desechamos. Atento a estos cuatro pasos: Busca un nombre para tu dominio genérico. Que sea vis-toso, corto y fácil de recordar. Los nombres largos, a menos que sean muletillas muy conocidas, no son muy prácticos.A pesar de algunas

informaciones que hayas podido leer, olvídate de momento de la «ñ»: da muchos problemas y todavía no se acepta realmente. Únicamente podrás utilizar el alfabeto inglés, números y guiones. Los espacios, puntos y comas, acentos o subrayados no están permitidos.Tampoco puede empezar y terminar el do-minio con un guión. Una vez elegido el nombre comprueba que tiene como mínimo dos caracteres y como máximo veintidós. Estas son las dimen'siones permitidas. Acude a una empresa registradora de dominios. Por ejemplo, Network Solutions o Interdomain son dos de las firmas más conocidas. La solicitud se puede tramitar por fax, correo electrónico o a través de la página web. El proceso de registro es sencillo, explican en Interdomain, «sólo se requiere rellenar un formulario. Además —continúan— ofrecemos servicio de registro de dominios, reserva de dominios, servicios de búsqueda y vigilancia de dominios». Ellos se encargarán de decirte si tu nombre está registrado con anterioridad o no. Por término medio cl registro de un dominio de Internet cuesta unos 108 euros anuales. No te olvides que tienes que renovarlo cada año. Donde está el negocio (o a tortas por el nombre) Hay una carrera en la Red que no ha cesado de disputarse en estos últimos años, esa carrera conduce al registro de dominios. Legítima o ilegítimamente (ya los veremos) ha hecho rico a más de uno cuando comenzaron a registrar nombres comerciales conocidos o que pensaban que en el futuro podrían tener demanda. Se adelantaron a su tiempo y la oportunidad sigue estando ahí. No se trata de dedicarse a registrar como un poseso marcas comerciales existentes (algo que moralmente no deja ser muy discutible y que en la Red recibe el nombre de ciberokupa), sino a pensar en nombres de productos, actividades, que creemos que vayan a tener una fuerte demanda en el futuro y que precisan de una página web. ¡Ahí está nuestro negocio! Como en el ajedrez, para ganar hay que anticiparse. Eso sí, con acertar una vez ya tienes el negocio hecho. Los ciberokupas han hecho el agosto, el septiembre y el octubre con el registro de dominios. `Sabías que McDonald's, después de haber sido avisada varias veces de que su dominio seguía libre y al alcance de cualquiera con un mínimo de picardía, no hizo el más mínimo caso? Cuando por fin se dio por enterada ya era tarde, alguien había llegado antes al registro. El de McDonald's no es un caso único. Campofrío, el todo-poderoso El Corte Inglés y Telefónica han visto como los ciberokupas se quedaban (momentáneamente) con sus dominios ter-minados en .com. La intención de estos piratas cibernéticas era lógicamente venderle el dominio a las propias empresas. El movimiento era tan evidente que la justicia devolvió a las empresas sus dominios. Un mal trago similar han vivido algunas marcas tan populares como United, Lotus, Eagle o Genesis. Hay que estar atento. Si no que se lo digan a los escritores Rosa Montero o José Luis Sampedro, que llevan tiempo intentado recuperar los derechos de sus nombres en la Red. Una vez abierto, todos quieren participar del melón. El pequeño tiene las de perder Que España es un país dificil, conflictivo, no es un secreto para nadie. Como no podía ser de otra manera, tanta problemática se ha trasladado al mundo de Internet. España es el tercer país del mundo por número de conflictos de nombres de dominio de Internet, según la clasificación de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). Lo que no dice la OMPI es que somos la primera nación del mundo en el ranking oficioso de la picaresca. Sin embargo, como siempre ocurre, el pez grande ter-mina devorando al chico.Volvamos un momento a los datos de la OMPI. En 2000 se presentaron 2.138 casos por esta clase de conflictos de los que un 65 por ciento se resolvieron a favor del demandante (multinacional). Para que no te pase esto y una gran multinacional

se quede con tu nombre, lo mejor que puedes hacer es tener tu dominio activo.Vamos, que tenga función y que esté en marcha. Que exista una Home page (página de inicio) que se puede consultar. Actividad, tiene que haber actividad, es la mejor manera para no hacer el palomo y quedarte sin negocio. ¡Ojo, que los jueces lo están teniendo muy en cuenta a la hora de resolver litigios! Así que si tienes registrados varios nombres, a los que consideres que son los mejores debes darles una cierta actividad. Que no se te olvide.

CAPÍTULO 7 COMO CREAR UNA EMPRESA DE ÉXITO DE LA NADA Fórmulas para poner en marcha tu empresa y, de paso, superar la maldita burocracia
ES EL COMIENZO, lo que siempre has deseado: tu propia empresa. Nada más y nada menos. Una vez que tienes una buena idea (ver capítulo 8) bien amarrada, ya puedes empezar. Es, junto con buscar financiación, una de las fases más aburridas de la práctica empresarial, pero tienes que pasar por ella. De nuevo te pedimos que cojas papel y lápiz, o bien que arranques las páginas que siguen y las guardes a buen recaudo en el bolsillo, te resultarán muy útiles. Y es que de la mano de la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE) vamos a recorrer poco a poco los pasos que hay que dar para poner en marcha una empresa con garantía de que por fin funcione. Empecemos por el «pJan de negocio». Plan de negocio Consiste en trasladar al papel esa brillante idea empresarial que has tenido. Tendrás que poner toda la atención para que sea lo más detallado posible. Intenta no dejarte nada en el tintero. De-bes poner por escrito cuáles son los objetivos que pretende alcanzar tu empresa y cómo piensas obtenerlos. Tiene que ser lo más realista posible, analizando las condiciones del mercado y económicas en las que se va a desarrollar la actividad empresarial. Que no te dé miedo si el plan resulta bastante extenso; mejor, cuanta más precisión tengas más te lo agradecerá tu futuro negocio. Haz el mayor acopio posible de información acerca de todo lo que esté relacionado con tu empresa. Lógicamente la complejidad de tu plan de negocio vendrá determinada por la actividad empresarial por la que te hayas decidido. No es lo mismo poner en marcha una «parafarmacia» que una empresa exporta-dora de maquinaria industrial de segunda mano. El plan de negocio incluirá: Descripción del negocio o del producto o servicio que quieres poner en el mercado. Tendrás que ver también si tienes la pa-tente o la marca de ese producto. En caso contrario hay que incluir las acciones encaminadas a obtenerlas. Además debes incorporar en este capítulo la ubicación física de tu negocio y explicar por qué te has decido por ese lugar en concreto. Estudio del mercado. Es uno de los capítulos fuertes de este apartado. Sin él estarías más perdido que un quinto en día de permiso, que diría Sabina. Tienes que demostrar que existe una oportunidad de negocio, que tu idea llegará a buen puerto. En él debes incluir la estructura del sector, competidores (barreras de entrada), clientes, proveedores, así como señalar las principales características del mercado: capacidad de crecimiento, estructura, acceso a los canales de distribución (de poco te sirve un producto espectacular si luego una multinacional controla todos los canales de venta), etc. Además, tienes que tener en cuenta toda la normativa legal que afecte al producto, a la empresa o al mercado. Plan de márketing. Es la estrategia encaminada a la venta del producto. Ni más ni menos. Dicho en roman paladino: qué hacer para motivar al cliente y que te compre el producto o el servicio. Según la Asociación de Jóvenes Empresarios un buen plan de márketing (como el tuyo) tiene que: — Definir la cobertura del mercado que se va a realizar. — Analizar la necesidad de distribuidores o intermediarios. Elaborar un listado de posibles clientes. Describir las técnicas de venta, políticas de descuento y formas de cobro.

Establecer las líneas de publicidad y relaciones públicas. Diseñar las campañas de márketing con sus objetivos. Definición de los medios técnicos. Este apartado es un cajón de sastre. Hay que recoger los medios técnicos que son necesarios para poner en marcha tu producto o servicio. Recursos Humanos. La otra pata de una empresa, además del capital, son los trabajadores. Tienes que llevar al papel las tareas que realizarán, el organigrama laboral de tu flamante empresa: quién será y qué atribuciones tendrá el director general, el director de márketing, el director comercial, etc. Resulta muy útil que conozcas las modalidades de contratación que existen, para así aprovechar todas las posibilidades de bonificación y desgravaciones. Estudio económico-financiero. La realidad puede ser insisten-te, pero los números son tozudos. Hablamos de dinero. `Cuáles serán las necesidades financieras que tendrás que afrontar para poner en marcha tu empresa? Y, sobre todo, la pregunta que te quitará el sueño: ¿de dónde se obtendrá el dinero? Hay que hacer también una previsión de rentabilidad al menos a medio plazo. Pero también hay otra pregunta muy importante que tienes que contestar en este papel: ¿cuánto ganarán los inversores del negocio? Si has encontrado socios (un familiar, un banco, un organismo oficial...) tienes que estar preparado para hacer frente a esta pregunta. Estructura legal. En este apartado debes recoger la fórmula jurídica por la cual se regirá tu empresa. Apunta algunas de las formas más habituales: Sociedad limitada: para esta clase de sociedad necesitarás como mínimo dos socios y deberás desembolsar (pagar) y suscribir un capital mínimo de 3.005,06 euros. Para su creación se precisa escritura pública, inscripción en el Registro Mercantil y obtención del código de identificación fiscal. Sociedad limitada nueva empresa (SLNE): es una variedad dentro de la sociedad limitada tradicional que está orientada a los emprendedores, ya que se tarda en constituirla cuarenta y ocho horas en lugar de los treinta o sesenta días de la limitada. El capital social mínimo es el mismo que el de la sociedad limitada. El número máximo de socios que puede haber es de cinco, pero no se establece un límite mínimo, de forma que una empresa unipersonal tiene cabida bajo esta fórmula. Ahora bien, los socios sólo pueden ser personas físicas y únicamente se puede ser socio de una SLNE al mismo tiempo. Sociedad anónima: es una fórmula cara, no lo vamos a negar. Exige un capital social mínimo de 60.101,21 euros dividido en acciones, bien nominativas o bien al portador. El capital ha de estar suscrito y desembolsado en un 25 por ciento del valor nominal de cada acción. El número mínimo de socios es tres. Se debe inscribir en el Registro Mercantil además de obtener el código de identificación fiscal. Empresario individual: se trata de personas físicas (con nombre y apellidos) que realizan para sí mismos y a través de una empresa actividades comerciales, industriales o profesionales. Los únicos requisitos que debes tener en cuenta son la mayoría de edad y la libre disposición de tus bienes, ya que respondes con ellos frente a posibles demandas. En este caso no necesitas pasar por el Registro Mercantil. Sociedades cooperativas: son agrupaciones de personas físicas o jurídicas que persiguen un mismo fin económico o social a través del desarrollo de una actividad empresarial.Tienen un mínimo de cinco socios, con una responsabilidad limitada en función de sus aportaciones (económicas) al negocio. Cómo tener éxito al crear tu empresa Una vez que tienes tu idea perfectamente organizada y puesta negro sobre blanco, inmediatamente te amenazarán las nubes de las dudas. ;Tendrá éxito mi empresa? No hay nadie que te lo pueda asegurar. Dependerá de muchas causas. Algunas predecibles, otras más aleatorias que una Primitiva de seis. Eso sí, hay ciertas meteduras de pata clásicas entre los primerizos en estas lides. Son conocidas (bueno, quizá exageradamente) como los siete jinetes del apocalipsis empresarial. Como se dice en los libros de texto, a saber: La improvisación. Aunque en España la hemos elevado a la categoría de arte, en el mundo de la empresa tiene funestas con-secuencias.

Un mal plan de negocio. O sea, hacer mal todo lo que te hemos explicado anteriormente, también tiene delito después de lo claro que lo hemos dicho. Sobrestimar el potencial del mercado. Una cosa es el optimismo y otra vivir de espaldas, de cuartos traseros, de lo que quieras, a la realidad. Mala calidad en el producto o servicio ofrecido. Se explica por sí misma: calidad, calidad y calidad es lo que demandan los consumidores. Un mercado para tu producto o servicio en crisis. Como se ha explicado en páginas anteriores, en el mundo empresarial hay que estar en el momento adecuado en el lugar correcto. Carencia de canales de distribución o cómo morirse de asco con un buen producto que no puedes vendérselo a nadie porque no tienes dónde. Hay que tener puntos de venta, en caso contrario estás perdido. Desacuerdos con tu socio. Mal, hemos terminado muy mal. Esta frase se repite con demasiada frecuencia. Las desavenencias empresariales entre los accionistas suelen tener funestas consecuencias sobre tu empresa. Trámites, malditos trámites La burocracia es ese impedimento que te hace tardar diez días en algo en lo que se tarda, como mucho, diez minutos. Es la desesperación de cualquiera. La hidra de siete cabezas que amenaza con convertirte en piedra y dar al traste con todas tus ganas de poner en marcha tu empresa y empezar a ganar dinero a es-puertas. En sí no son trámites dificiles, pero tampoco te vamos a engañar, son laboriosos. De nuevo con la ayuda de la Asociación de Jóvenes Empresarios repasamos los principales trámites que afrontarás al crear tu empresa. Independientemente de la fórmula jurídica que hayas decido (empresario individual, sociedad anónima, sociedad limitada...) tienes que pedir al Ayuntamiento o Junta Municipal donde quieras desarrollar la actividad la licencia municipal de apertura (Licencia de Actividad e Instalaciones). Antes de firmar un contrato de alquiler o de compra, por ejemplo, de un local, es recomen-dable solicitar al Ayuntamiento una consulta sobre la viabilidad que tendrá esa actividad. Si tienes que reformar el local te resultará imprescindible una licencia de obras. Si te decides por ser un empresario individual: Debes ser mayor de edad y tener libre disposición de tus bienes. Principales trámites: alta en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE). Declaración censal de comienzo de actividad. — Alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos. En su momento deberás hacer la liquidación del IRPF y del IVA. Si adoptas la forma de sociedad limitada (que es la más habitual dentro de los empresarios que crean su primer negocio) necesitarás: — Certificación negativa del nombre. Consiste en acreditar que el nombre que has decidido para tu empresa no está registrado por otra. Este certificado lo otorga el Registro Mercantil. — Justificante del depósito bancario del capital social. Otorgamiento de Escritura Pública. Firma ante notario de la constitución de la empresa. Pago del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados. Grava la constitución de la empresa con el 1 por ciento de su capital social. Se abona, o sea se paga, ante la Delegación Provincial de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria correspondiente al domicilio fiscal de la sociedad. Obtención del Código de Identificación Fiscal. Identifica a la empresa a efectos fiscales. Alta en el Impuesto de Actividades Económicas. Es un impuesto obligatorio para todas las empresas que facturen más de un millón de euros. Se paga en la Administración o Delegación de Hacienda.

Declaración censal de comiénzo de actividad. Se lleva a cabo ante la Administración de Hacienda correspondiente al domicilio fiscal de la empresa. En su momento deberás pagar también el IRPF, el IVA y el Impuesto sobre Sociedades. Unos 1.200 euros en trámites Muy bien, todo esto está muy bien. Pero ¿cuánto me va a costar? Porque los trámites son, no lo vamos a negar, largos y farragosos y hay que armarse de paciencia. Tranquilidad, en un momento te quedarán bien claros. Pero hazte a la idea de que unos 1.20( euros de media no te los quita nadie: Certificación negativa del nombre comercial: aproximadamente 12 euros. Redacción estatutos de la sociedad: 180,30 euros. Notario: 300,05 euros. Impuesto de Transmisiones Patrimoniales: 1 por ciento del capital. Declaración censal y código de identificación fiscal: gratuito. Registro de la escritura de constitución: 90,15 euros. Impuesto de Actividades Económicas: depende del Ayuntamiento donde esté la sede social de tu futura empresa. Alta en la Seguridad Social: gratuito. Alta del personal laboral: gratuito. Registro de apertura del centro de trabajo: 18,03 euros. Licencia de obras: en el caso de que te haga falta hacer algún tipo de obra o reforma en tu empresa. Si las modificaciones afectan a la estructura de la firma necesitarás que el proyecto vaya firmado por un arquitecto. Suele costar 210,35 euros más el 3 por ciento del montante de la obra. Licencia de apertura: por fin llegamos al final. Si la empresa tiene una extensión de entre cien y quinientos metros cuadrados, debes pagar unos 450,75 euros.

CAPITULO 8 HAZTE RICO CON SOLO UNA IDEA Cómo distinguir una idea millonaria de de una sin futuro
L AS IDEAS MUEVEN el mundo y generan cientos de miles de euros para su dueño. Con dos condiciones: que sean buenas y que se sepan desarrollar correctamente. Todo comienza con una idea, por sencilla que te parezca. Una idea que sea fresca, clara, innovadora y con un gran potencial de crecimiento. Una idea que sepa aprovechar un espacio de mercado que hasta ahora no se había detectado. Una idea que tenga un elevado potencial de consumidores o clientes. No existe ningún método que te garantice que tu idea vaya a tener éxito. Esto dependerá de muchos factores: tu propio esfuerzo, la reacción del mercado, la situación económica y social en ese momento, el precio del bien o servicio que comercialices, etc. Pero empecemos por el principio. ¿Dónde están las buenas ideas? ¿Cómo puedo conseguir-las? ¿Es fácil? ¿Es dificil? ¿Es caro? No hay un vivero de buenas ideas al que puedas recurrir como si se tratara de una piscifactoría. Las buenas ideas están en todas partes y en ningún sitio en concreto. Sin embargo, hay algunos lugares en los cuales tal vez puedas hacer fonda si buscas ideas brillantes Dónde buscar y encontrar buenas ideas

El libro La creación de la empresa propia (Instituto de Empresa, Madrid, 1994) te aporta una serie de fuentes en las que puedes beber si buscas excelentes ideas de negocio: Lectura de la prensa. Observación de nuestro entorno. Examen de necesidades. Aficiones. Cambios de normativa legal. El registro industrial. La oficina de patentes. Asociaciones empresariales. Adaptar ideas extranjeras que han tenido éxito. Recurrir a los organismos de promoción empresarial. Lectura de la prensa.Todo, todo está en la prensa. Un lector atento (como tú) puede sacar una enorme tajada si sabe leer entre lineas. Muchas revistas, por ejemplo, cuentan con una sección denominada «nuevos negocios», la cual te puede proporcionar interesantes pistas. Los periódicos especializados, principalmente los económicos, son una fuente suculenta para los emprendedores. Fíjate en los nuevos productos que sacan las grandes multinacionales o las empresas que estrenan instalaciones y negocio en Espacia. Observación de nuestro entorno. Las oportunidades pueden estar a la vuelta de la esquina. Por ejemplo, el enorme tirón de la actividad inmobiliaria y de obras públicas en Madrid produjo un desabastecimiento de hormigón. No hay suficiente para todas las obras que hay en marcha. Consecuencia: los precios han subido mes a mes. Ahí podría haber existido una oportunidad. Examen de necesidades. En este punto está el origen de algunos de los negocios que han tenido más éxito en la historia empresarial española, como la popular TelePizza. En unos tiempos de prisas y de estrés la posibilidad de tener una comida barata en el punto de trabajo o en casa en menos de diez minutos resultó un acierto. Aficiones. Qué mejor iniciativa que transformar un Hobby en un negocio. Imagínate que lo tuyo, por ejemplo, es el tenis e inventas un sistema que reduce las vibraciones de la raqueta al golpear la bola; te puedes hacer de oro. Este caso, lo creas o no, es real. Cambios de normativa legal. El BOE (Boletín Oficial del Estado) tiene que ser tu libro de cabecera. Cualquier cambio en la normativa legal es una oportunidad para ti. Una normativa en general más encaminada al respeto al medio ambiente y una mayor atención a la tercera edad pueden ser dos claras oportunidades. 6-7. El registro industrial y la oficina de patentes. Muchos buenos inventos no llegan al mercado porque sus propietarios no saben cómo comercializar la idea. Ahí entras tú. Puedes comercializar o gestionar el invento. Encontrarle mercado y una buena rentabilidad económica. Asociaciones empresariales. Ningún lugar mejor para encontrar ideas que entre los propios empresarios.Agrupaciones como la Asociación de Jóvenes Empresarios pueden ser tu peto y tu espaldar. Adaptar ideas extranjeras que Han tenido éxito. Al grito «¡que inventen ellos!» en España nos hemos convertido (tristemente) en los principales reyes del adapting, pero la verdad es que muchas ve-ces resulta un atajo en el camino hacia el éxito. En España hemos adaptado desde ropa de marca (la marca la ponen fuera) a productos de diseño, pasando por revistas y periódicos. Unas veces directamente y otras indirectamente, esto es, comprando la licencia de explotación del producto. Si los italianos han sido ca-paces de vender un inservible aparato para proteger de los gol-pes al mando a distancia llamado protegetutto, ¿no vamos nosotros a ser capaces de eso y más? 10. Recurrir a los organismos de promoción empresarial. Por ejemplo, el ICEX (Instituto de Comercio Exterior), cuya finalidad es pro-mocionar y comercializar nuestros productos fuera de España, puede

ser muy útil. Otras instituciones a las que puedes hacer interesantes visitas son el ICO (Instituto de Crédito Oficial) o el IMPI (Instituto de la Mediana y Pequeña Empresa Industrial). Qué debe tener una idea para forrarme De algunas de las cualidades de una idea de éxito ya hemos hablado. Acuérdate: sencilla, clara, fácil de trasladar a la práctica y con un gran potencial de crecimiento. Pero hay más; tiene que ser innovadora. Hay que dar respuesta a una necesidad que hayamos detectado en el mercado. Para eso hay que tener reflejos y, por qué no, nervios templados. La competencia es dura y el merca-do, por lo general, pequeño. Moraleja. El que primero ponga su idea en el mercado más posibilidades tendrá de éxito. La innovación será una de las claves que haga triunfar o naufragar tu idea. Tu idea tiene que ser fecunda, que aporte algo nuevo al mercado o que mejore algo: un proceso de elaboración, un producto, un servicio... Además, tiene que poderse llevar a cabo con un coste razonable, pues de poco vale una idea cuya puesta en práctica cueste un Potosí. Como ejemplo ahí está la nueva marca de coches que iba a crear el conocido Superlópez en Amorebieta. Un coche popular con las prestaciones de un gran clase. La idea era fabulosa. Había interesado desde los ale-manes a los japoneses pasando por los coreanos; sin embargo, los costes eran tremendamente altos y, además, chocaban, como han reconocido algunos expertos, «con los intereses de la gran industria automovilística». Ante una situación como ésta, piensa que tendrás enormes dificultades para encontrar financiación (ver capítulo 4), con lo que tu proyecto, ése por el que has sudado sangre, puede quedar en eso... en un proyecto. Y es que, no lo vamos a ocultar, el mercado es duro. Según el Consejo Superior de Cámaras de Comercio, sólo un 15 por ciento de los emprendedores consiguen convertir su idea en una empresa. Un dato que no tiene que echarte para atrás. Si quieres acertar con tu idea, una opción interesante es que sepas lo que no tienes que hacer ni loco. Huye como de la pes-te de ideas que han fracasado anteriormente pero que, con una nueva mano de chapa y pintura, te son ofrecidas. Una idea quemada es casi imposible de reflotar. `Por qué? En primer lugar tendrás más dificultades que nunca a la hora de encontrar financiación. Con qué cara te vas a acercar a un banco o caja de ahorros a pedir dinero. Seguramente tendrías que enfrentarte a una conversación parecida a ésta: —Este negocio, según los datos de nuestra oficina central, ya fue rechazado por inviable — argumentará el responsable de la entidad financiera, y lo hará con sorna y un deje de reproche. Bueno... sí, pero es que ahora le vamos a dar un enfoque totalmente distinto —contestarás intentando no caerte del asiento—. Hay nuevos e importantes socios —contraatacarás, con energía, para darle validez al proyecto. Entonces, ¿para qué necesita la ayuda de nuestro banco? En ese momento, la conversación habrá terminado y con ella muchas de tus esperanzas. Esta anécdota es una de las muchas que ilustran cómo no se tienen que hacer las cosas.Tampoco de-bes acercarte a ideas del tipo «pan para hoy y hambre para mañana». Una buena idea posee una gran capacidad de crecimiento que muchas veces sólo depende de una pequeña inyección de dinero. Loewe ha construido un imperio que hoy en día factura millones de euros vendiendo productos que giran alrededor del lujo, desde pañuelos a relojes. Pero si haces memoria recordarás que en un principio empezó siendo una pequeña y desconocida tienda dedicada a la marroquinería de alta calidad. Esa era la idea inicial; en cuanto funcionó se le fueron añadiendo, como los anillos de un árbol, otras líneas de negocio que son las que han dado origen al imperio Loewe. Una idea les ha hecho millonarios Son el claro ejemplo de las posibilidades que tienen las ideas, por muy sencillas que parezcan, si se saben explotar correcta-mente. Han triunfado en los negocios y sus cuentas están repletas de ceros. Luciano Benetton. Ponerle color al punto

De una buena idea se puede vivir toda una vida como un maharajá. Conocida es la historia de Luciano Benetton, el todo-poderoso fundador del emporio textil que lleva su apellido. Fue audaz y triunfó a contracorriente en un sector como el textil y en un país como Italia que produce ropa como para cubrir el Mediterráneo.Y sin embargo ha hecho una impresionante fortuna simplemente fabricando ropa de punto con vivos colores. Esa fue la idea con la que comenzó: dar color a las prendas de punto y venderla a unos precios asequibles, con lo que los jóvenes podrían llevar ropa de temporada a bajo precio. Algunas de estas ideas serían adoptadas más tarde con muchísimo éxito por Amancio Ortega (Zara). Paul Allen. Comunicar el mundo Paul Allen es el conocido cofundador (junto con el inefable Bill Gates) de Microsoft. Obsesionado por la comunicación y sus posibilidades, se ha embarcado en todas las aventuras empresariales que ha podido. A los treinta años ya era billonario. Inquie to por naturaleza, no duda en buscar socios atractivos para sus proyectos; en algunos tiene a compañeros tan conocidos como Steven Spielberg o la presentadora de televisión Oprah Winfrey (por cierto, la mejor pagada de su sector en los Estados Unidos). Allen, una vez que abandona Microsoft, a raíz de la enfermedad de Hodkin's, empieza a crear nuevos proyectos con una base común: la comunicación. Comunicar lo que sea, pero comunicar. Con estos requisitos funda, junto a Spielberg, DreamWorks, una firma orientada al mundo de la animación y la producción de películas. A lado de la presentadora Winfrey pondrá en funciona-miento Oxygen Media, dirigida a la producción de cable e Internet programado para mujeres. Y es que, por lo que se ve, comunicar da mucho dinero. Jeff Bezos. Una Biblioteca de Alejandría en Internet En 1999 Jeff Bezos tenía una fortuna personal que superaba la fabulosa cifra de 96.000 millones de euros. ¿Cómo lo había conseguido? Pues siendo reduccionistas, simplemente vendiendo libros a través de Internet. Bezos, fundador de Amazon y paradigma del éxito en Internet, había logrado construir en apenas tres años una verdadera Biblioteca de Alejandría de clientes. Muy pronto, los libros se quedaron pequeños, el negocio se podía ampliar y Bezos construyó un auténtico supermercado con todos aquellos productos que encajaban con los libros (vídeos, discos compactos, películas, etc.). Pero había un problema. Las reinversiones necesarias eran constantes, con lo que el nivel de endeudamiento aumentaba exponencialmente. Sin embargo, en 1999 y principios de 2000 los bancos y entidades financieras pagaban cantidades desorbitadas por todo lo que tenía que ver con Inter-net. Las pérdidas eran sinónimo de futuros beneficios. En los últimos tiempos la empresa se ha deshinchado y el elevadísimo endeudamiento parece que ha puesto a la compañía en un momento dificil. Sin embargo, las últimas noticias apuntan hacia una sólida recuperación. Jerry Yang y David Pilo. Ordenar el desconcierto Es una de las historias más conocidas de Internet y que mejor representan lo lejos que se puede llegar con una idea innovadora presentada a tiempo.Todo empezó como un juego entre dos amigos que disfrutaban como locos con los ordenadores. Ambos poseían un talento fuera de lo común, pero no tenían ninguna ambición comercial. Hablaban y discutían sobre las fabulosas oportunidades que estaba creando Internet. Y lo hacían cuando aquello era aún algo en ciernes. Su potencial económico todavía estaba por descubrir y explotar. Corría el año 1994 y decidieron hacer algo muy sencillo: ordenar todo aquel entramado de direcciones y lugares web en el que se había convertido Internet. Crearon un directorio,Yahoo!, para facilitar las búsquedas en la Red. La idea no tardó mucho en traducirse en unas cifras espectaculares: tan sólo cinco años después habían con-seguido reunir un patrimonio personal de 91.000 millones de euros.

CAPÍTULO 9 ESCOGE UN SOCIO QUE SIRVA PARA ALGO

Reglas para seleccionar a tu compaero de aventuraempresarial
A TORTAS, HEMOS terminado a tortas, o dicho de otra forma, delante del juez.Triste final para un comienzo esperanzador, pensarás. Una de las principales causas del fracaso empresarial es la mala elección del socio o socios. Es un asunto delicado que te puede conducir al Olimpo del éxito o al infierno del fracaso. En gran parte dependerá de ti. Los comienzos suelen ser idílicos. Todo es paz y armonía, pero llegado un momento, generalmente cuando las cosas empiezan a tornarse dificiles, comienzan los problemas. Falta de sintonía, desacuerdo en las decisiones empresariales... una situación que en muchas ocasiones concluye con la disolución de la relación, cuando no de la empresa. Pero en tu mano está no llegar a esta desagradable disyuntiva. Desde el principio lo mejor es establecer una relación de igual a igual. Si sois dos socios lo más razonable es que trabajéis al 50 por ciento. Igual carga, iguales beneficios. Crear fórmulas intermedias no suele dar buenos resultados. Si le das a tu socio una participación inferior y le exiges total dedicación carece de sentido que la relación sea entre iguales. Si planteas otro sistema debes hacerlo con cuidado para no enturbiar el ambiente. Las relaciones humanas, lo creas o no, construyen las relaciones empresariales. Lo que empezó siendo paz y armonía puede terminar convirtiéndose en guerra y disputa en los juzgados, lo que siempre es desagradable y bastante costoso. Para evitar estos inconvenientes los empresarios más previsores están recurriendo al arbitraje como forma de resolver los problemas entre socios. En términos medievales, el arbitraje es un pacto entre caballeros trasladado al siglo XXI. Es un sistema de resolución de disputas comerciales que se basa en el compromiso de ambas partes de acatar las decisiones de uno o varios árbitros. Pero tiene sus limitaciones. No se pueden arbitrar conflictos que se incluyan dentro del ámbito penal ni laboral. Tampoco se puede utilizar en controversias sobre las que exista sentencia firme. En cuanto al árbitro, no es necesario que sea un profesional del derecho, al contrario, muchas veces lo que resultará más útil es que sea una persona experta en la disciplina que es objeto de la disputa. Este método es muy fácil de utilizar. En la totalidad de las cámaras de comercio de España se ha creado una institución de-nominada Corte de Arbitraje que se encarga de recibir las quejas de los empresarios y poner en marcha el sistema de arbitraje. Las partes en litigio se someten voluntariamente a su criterio y sus decisiones tienen plena validez legal. Una cláusula «antiproblemas» El párrafo siguiente puede ser un auténtico salvavidas para tu negocio. Incluye las siguientes ocho líneas en el contrato con tu socio y verás como te quitas de un buen número de disgustos. Su-pone el compromiso de recurrir al sistema de arbitraje en caso de existir problemas. «Las partes intervinientes acuerdan que todo litigio, discrepancia, cuestión o reclamación resultante de la ejecución o interpretación del presente contrato relacionado con él, directa o indirectamente, se resolverá definitivamente mediante arbitraje en el marco de la Corte de Arbitraje de (lugar de celebración del contrato) de la Cámara Oficial de Comercio e Industria de (lugar de celebración del contrato), a la que se encomienda la administración del arbitraje y la designación de los árbitros de acuerdo con su reglamento y estatutos. Igualmente, las partes hacen constar expresamente su compromiso de cumplir el laudo arbitral que se dicte.». N PEQUEÑO ORDENADOR portátil, una mesa y una habitaU ción de la casa de los padres. Éstos son los tres elementos que han dibujado la fortuna de muchos ciberemprendedores. Sin embargo, sería una visión muy pobre explicar que fortunas como las de Bill Gates, Paul Allen o Pep Vallés se han hecho como alfareros en un pequeño taller y que el resto lo ha puesto la suerte. No es verdad. ¿O es que crees que Bill Gates juega a los dados? Detrás de estos tres nombres (con todas las críticas que se les pueda poner, que son muchas) hay virtudes que brillan para ejemplo de los que quieran imitarles. ¿Por qué algunas punto.com tienen un éxito deslumbrante y otras fracasan casi al nacer? Esta reflexión la hacía hace poco un joven ciberemprendedor (citaremos el pecado pero no el pecador) cuya empresa acababa de quebrar. No se

lo terminaba de explicar. ¿Qué había ocurrido? ¿Dónde estaba el fallo? Había puesto un esfuerzo inimaginable: trabajaba más de doce horas al día en su proyecto, se había rodeado de gente válida y él y sus socios parecía que remaban en la misma dirección. ¿Qué sucedió? Simplemente había fallado la idea de negocio o, más precisamente, el tiempo de la idea de negocio. O sea, le había fallado el corazón. Habían dicho adiós al gran músculo financiero. UN PEQUEÑO ORDENADOR portátil, una mesa y una habitación de la casa de los padres. Éstos son los tres elementos que han dibujado la fortuna de muchos ciberemprendedores. Sin embargo, sería una visión muy pobre explicar que fortunas como las de Bill Gates, Paul Allen o Pep Vallés se han hecho como alfareros en un pequeño taller y que el resto lo ha puesto la suerte. No es verdad. ¿O es que crees que Bill Gates juega a los dados? Detrás de estos tres nombres (con todas las críticas que se les pueda poner, que son muchas) hay virtudes que brillan para ejemplo de los que quieran imitarles. ¿Por qué algunas punto.com tienen un éxito deslumbrante y otras fracasan casi al nacer? Esta reflexión la hacía hace poco un joven ciberemprendedor (citaremos el pecado pero no el pecador) cuya empresa acababa de quebrar. No se lo terminaba de explicar. ¿Qué había ocurrido? ¿Dónde estaba el fallo? Había puesto un esfuerzo inimaginable: trabajaba más de doce horas al día en su proyecto, se había rodeado de gente válida y él y sus socios parecía que remaban en la misma dirección. ¿Qué sucedió? Simplemente había fallado la idea de negocio o, más precisamente, el tiempo de la idea de negocio. O sea, le había fallado el corazón. Habían dicho adiós al gran músculo financiero. cama plegable donde dormían cuatro o cinco horas. Nunca más de ese tiempo. El ideal que perseguían todos era «trabajar duro durante cinco o seis años, depende de lo que resista el cuerpo, y retirarse millonario a la playa». Una especie de sueño americano enredado con Internet. Este adicto al trabajo no cumple el perfil de cibermillonario o digimillonarío que demanda la nueva sociedad digital. No se trata de correr los 100 metros lisos, sino los 3.000 metros obstáculos. El millonario de esta centuria que quiera serlo debe perseguir la creación de valor real, tangible, nada de entelequias. Los tiempos de la especulación financiera y la especulación en Internet han terminado. La enseñanza ha sido dura. Se han perdido gran cantidad de empresas, proyectos, ilusiones, dinero y, sobre todo, empleos. La historia no está para repetirla. Los millonarios de los próximos años tendrán que estar comprometidos con lo que hacen y, como se ha visto, tendrán que recuperar los valores de la economía tradicional. Aunque no todo son cambios. Si ha habido un elemento común entre la casi totalidad de los dbermillonarios ha sido la juventud. Parecía que en el mundo de Internet estaba prohibido cumplir más de treinta y cinco años o que al llegar a esa edad los empresarios desaparecían por algún extraño y misterioso fenómeno. Sólo hay que entrar en cualquier compañía de Internet para darse cuenta de que muy pocos empleados sobrepasan los treinta años. La juventud es uno de los pilares sobre los que se ha edificado el fenómeno de Internet y también lo será en la nueva sociedad digital. La juventud trae descaro, ideas nuevas, ambición en el desarrollo de nuevos negocios.Virtudes que sirven para compensar la inexperiencia. Otra de las características que comparten estos emprendedores del siglo XXi es que se trata de gente normal, si se quiere co-munes, vamos, como tú y como yo. Nada había de especial en personas como Paull Allen, Bill Gates o los españoles David del Val, Alvaro Polo o Salvador Porté. No proceden de familias adineradas ni tienen apellidos que garantizan financiación inmedia ta nada más entrar por la puerta del banco. Son emprendedores que han sabido salir adelante por sí mismos, con el único respaldo de su proyecto y su talento.Y también, es justo reconocerlo, han echado mano de la suerte que hace falta en todas las actividades de la vida. Porque imagínate lo dificil que sería en este año vender por 10.000 millones de pesetas (60 millones de euros) a Microsoft una empresa dedicada a la compresión de imágenes en Internet, tal y como hizo David del Val en 1997. Defectos, malditos defectos Pero al igual que llegan las virtudes aparecen los defectos. Muchos jóvenes emprendedores tienen una fabulosa formación técnica, manejan programas y ordenadores con asombrosa facilidad pero fracasan cuando tienen que negociar frente al banco. La búsqueda de capital es lo que más cuesta. Para que

esto no te pase, la mejor fórmula es que complementes tu formación técnica con la empresarial, un curso de postgrado del tipo MBA (Master in Business Administration) puede irte como anillo al dedo. Esto te permitirá aprender a crear algo tan básico pero 'tan importante como un buen plan de negocio (ver capítulo 7) o gestionar algo más complicado como es el flujo de caja.Ten muy presente que buscar financiación para proyectos tecnológicos será ahora más dificil que nunca. Mu-chas entidades e inversores han salido escaldados después del batacazo.com de los pasados meses y han sacado la lupa y el microscopio para repasar todo lo que tiene que ver con proyectos tecnológicos. Aun así, las empresas de capital riesgo o capital inversión siguen buscando, quizá de una forma más activa que ninguna otra entidad, buenos proyectos en los que aportar capital. Si bien es cierto que en estos momentos el sector de actividad en el que se encuentre el futuro negocio parece no importarles a menos que tenga los pies en el suelo de la economía real, lo fundamental para ellos es la rentabilidad del proyecto.

CAPÍTULO 1 1 PEQUEÑOS TRUCOS PARA GANAR DINERO EN LA BOLSA La piedra filosofal: cuándo comprar y cuándo vender tus acciones Ve calentando con los ladrillos
Si eres de esos que no entienden mucho de los mercados financieros y si no quieres entender, no lo dudes. Si puedes, endéudate y compra una casa. Dicen los expertos que la inversión en el sector inmobiliario es la más recomendable para todo tipo de ahorradores, siempre que su vocación sea la de medio o lar-go plazo. Además, en algún sitio hay que vivir. Los inmuebles se han convertido en el mínimo común múltiplo que iguala a gran parte de la sociedad española. A casi nadie le resulta extraño o aje-no el esfuerzo que hay realizar para comprar una casa. El ahorro de los españoles se encuentra en ladrillos. Pero los ladrillos su-ponen una forma de aunar ahorro con inversión. El decorado económico actual es casi idílico. Los tipos de interés no son al-6tos.A estas alturas alguno se habrá olvidado, pero el precio del dinero en España se encontraba en el 14 por ciento en 1991. La demanda de inmuebles sigue creciendo. Los precios aún no han dejado de subir. Los inversores, cualquiera que sea su tamaño, deberían incluir activos inmobiliarios en sus carteras. Los inversores más desahogados pueden acceder directamente a la compra de una vivienda, local comercial o plaza de garaje. Los más modestos, pueden comprar participaciones en un fondo especializado (FII) o tomar posiciones (o sea, comprar) en Bolsa en acciones de las diferentes empresas del sector. Las perspectivas todavía no son malas. Con tipos de interés bajos, inflación controlada, mejora de la capacidad adquisitiva y con la actividad económica recuperándose se compone un decorado todavía propicio para el sector inmobiliario. La franja de población con edad comprendida entre 25 y 35 años es actualmente muy amplia, debido a los efectos del baby boom de los años setenta. Ese segmento de la población representa el grueso de la de-manda de viviendas en propiedad. Los tipos hipotecarios españoles son los más baratos de Europa.Y ese es siempre un dato a tener en cuenta para explicar los movimientos de capitales internacionales destinados a la compra de propiedades inmobiliarias, sobre todo en zonas costeras y de veraneo. En los últimos meses se ha observado, según los especialistas en el sector, un claro aumento de la demanda de inmuebles por parte de extranjeros. Se ha visto dinero fresco. La compra de una casa, un apartamento de verano o una plaza de garaje continúa siendo el destino de la mayor parte de los ahorros de los españoles. Con un poco de vista y tras dos o tres cambios de domicilio, el ahorrador puede encontrarse con un sitio cómodo en el que vivir y, además, con un patrimonio inmobiliario razonable. Cualquiera dispone de información suficiente para saber si la casa que le ofrecen es cara o barata, para analizar la memoria de calidades, si se encuentra en un buen sitio

o no, si se podrá vender a la vuelta de unos años por más de lo que se acaba de pagar. Pero la inversión en los mercados financieros es otra cosa. El oficio de inversor en Bolsa te exige conocimientos teóricos y prácticos específicos. También información y canales ágiles para convertir las buenas ideas en realidades. Pero eso no es suficiente. Hace falta, además, conocer los trucos del oficio. Los resquicios por los que pueden colarse los inversores más inquietos... y extraer beneficios. Se trata de conseguir una cosecha que ni se imaginan el resto de los mortales. El mercado se mueve atendiendo a graves consideraciones macroeconómicas y empresariales.Y también al socaire de los rumores o posibilidades. La Bolsa es de los pocos lugares en los que se pueden observar los resortes que mueven a las masas en situaciones de euforia o de pánico. Sin embargo, no puede olvidarse una tercera pata. Una tercera vía que justifica y explica muchos de los movimientos de las Bolsas y de los precios de bastantes valores. Se trata de consideraciones menores, técnicas en ocasiones y en ocasiones puramente coyunturales, que hacen moverse los precios en un sentido o en otro. Guía práctica para forrarte (legalmente) en la Bolsa He aquí una pequeña guía para seguir los entresijos del mercado bursátil, la fontanería de las Bolsas. Pequeños trucos que pueden convertirse en grandes beneficios. Los inversores que quieran operar a muy corto plazo y realizar una gestión activa y agresiva de su cartera tienen que conocer cómo se comportan las Bolsas en los cierres de cada trimestre, cómo se mueven los mercados en los periodos de pago de impuestos o justo antes del cierre de cada ejercicio.Tampoco se puede olvidar la existencia de vasos comunicantes entre diferentes mercados (arbitrajes) y entre distintos valores. Es todo un mundo. Todo un entramado que compone la carpintería del mercado bursátil y que es mejor conocer que ignorar. El efecto cierre de trimestre Las sociedades de inversión, los bancos y las grandes instituciones valoran de forma trimestral sus participaciones y sus carteras de valores. Una calda en los precios de los títulos que tienen en cartera exige la provisión de los correspondientes fondos. Se trata de las provisiones por pérdidas en cartera de valores. Por eso, habitualmente en los compases finales de cada trimestre natural suele producirse una «operación de maquillaje» o «de escaparate» similar a la que es usual en la recta final de cada ejercicio. Se trata de apoyar a determinados valores para evitar la provisión de fondos y/o para alcanzar precios más vistosos de cara, por ejemplo, a las juntas generales de accionistas. Hay veces que a una gran institución le sale más barato apoyar unas acciones que provisionar la posible pérdida.Y es más vistoso de cara a la galería. Los inversores, conocedores de estos mecanismos de mercado, suelen tomar posiciones especulativas en determina-dos valores justo antes del cierre de trimestre y en los días anteriores a las juntas de accionistas. Suele ser habitual, además, aprovechar los últimos trancos del mes de diciembre para apostar por una subidita artificial o artificiosa de cara al cierre del ejercicio. No en vano los presidentes de las compañías, grandes y peque-ñas, tienen que enfrentarse año tras año a sus actuaciones en la junta de cada primavera y explicar el comportamiento de las acciones en Bolsa.Y en ocasiones eso no resulta nada fácil. Por fin es viernes Muchos operadores de corto plazo se mueven en un horizonte temporal muy corto. Se trata del semaneo, según la denominación que ha hecho fortuna. Estos inversores compran y ven-den dentro de la misma semana. El viernes es un día tradicionalmente utilizado para deshacer posiciones, al igual que el lunes es un día habitual para tomarlas. Los inversores ganan tranquilidad con esta práctica, ya que se garantizan un fin de se-mana sin sobresaltos.Y es que cuando las Bolsas españolas cierran sus

puertas a las 17.3(1 horas del viernes, continúan abiertos los mercados de Estados Unidos durante cuatro o cinco horas más. Y ya sabes que cuatro horas son todo un mundo en los merca-dos. En aquellas plazas cotizan muchas de las grandes empresas españolas que pueden verse afectadas por las noticias corporativas y por los indicadores económicos que se conocen cuando los inversores de casa ya no tienen capacidad de maniobra. l brews viernes de mes En todas las plazas financieras internacionales son especiales los terceros viernes de cada mes. En esos días vencen los contra-tos de opciones y futuros del mes en curso. En España, el cómputo para la referencia de cierre del Ibex 35 se realiza entre las 16.15 y las 16.45 horas. Para evitar movimientos anómalos, se toma el primer Ibex de cada uno de los treinta minutos de esa media hora y se hace la media. Ese es el cierre del Ibex a efectos del vencimiento. Son momentos en los que el mercado de futuros y el de contado se encuentran y se igualan. Es en los terceros viernes de cada mes cuando se producen grandes interacciones entre ambos mercados. Éstas alcanzan su máxima expresión en los terceros viernes de los meses que cierran trimestre, es decir, marzo, junio, septiembre y diciembre. En estos meses se produce un vencimiento triple, ya que coinciden los vencimientos de futuros sobre índices bursátiles, sobre acciones y el vencimiento de opciones sobre acciones. Es la «triple hora embrujada», según la terminología inglesa. En los días de vencimiento, los inversores particulares que siguen el mercado minuto a minuto suelen observar con suma atención las maniobras de las grandes instituciones. Estas arbitran entre contado y futuro, bien vendiendo cestas de contado y comprando futuros, bien haciendo todo lo contrario. En ocasiones algunos intermediarios intentan arrimar el ascua de las cotizaciones a su sardina (por necesidades de algún fondo indexado o una operación fuera de mercado), lo cual puede generar ocasiones de lucro a los inversores que hayan sabido interpretar los síntomas y tomar las decisiones correctas. Hay vencimientos vende-dores para las Bolsas, en los que las grandes instituciones compran futuros y venden contado. Se produce también en ocasiones el efecto contrario: las grandes carteras compran contado y deshacen posiciones en futuros. Pero también existe el vencimiento neutro, en el que las grandes instituciones no son vendedoras ni compradoras, puesto que el grueso de sus posiciones se ha tras-pasado al vencimiento siguiente. Es el denominado roll over. Pago de impuestos El periodo de pago de impuestos, tanto de las personas fisicas como de sociedades, suele traducirse en una mayor presión de los vendedores sobre los mercados. Las empresas y los particulares necesitan en ocasiones liquidez para hacer frente a sus obligaciones con Hacienda, por lo que deshacen algunas posiciones en los mercados financieros. Es costumbre entre determinados inversores hacer frente a los impuestos sobre plusvalías mediante la venta de acciones. «Lo de la Bolsa, con la Bolsa»: ésa es la filosofia que parece animarles. Hacen caja, lo cual provoca cierta presión vendedora, con el consiguiente impacto sobre los precios. Cuando esto se produce, algunos inversores aficionados al corto plazo suelen aprovechar la situación para tomar posiciones de forma selectiva, ya que los movimientos que se producen por causas ajenas a los mercados suelen acabar volviendo a su cauce sin mucha tardanza. Tinto de verano Una situación similar a la anterior se produce cuando llega el periodo de vacaciones. El verano exige un esfuerzo dinerario a muchas familias españolas y a muchos lectores. Un dinero que sale en ocasiones de la venta de títulos. Parece que duele menos y se disfrutan más las vacaciones que provienen de una venta exitosa de valores. Asimismo, hay inversores que deshacen posiciones (venden) metódicamente antes de cada verano con el loable propósito de vivir sin demasiadas preocupaciones sus vacaciones estivales. El dinero vuelve a la cartera como medida preventiva cuando el inversor se encuentra fuera de casa y, en consecuencia, carece de la capacidad de reacción y de la rabiosa información necesaria para tomar decisiones. Se trata de una re-tirada táctica.Y es que últimamente las Bolsas han vivido algunos veranos calientes de verdad. Cualquiera que haya sufrido el zarpazo de un agosto malo de Bolsa se acordará de algunos ejemplos. Los últimos bajonazos

estivales se han producido como con-secuencia de la crisis de Latinoamérica y el sudeste asiático, aunque todavía se recuerdan los desastres provocados por el agosto rojo del golpe de Estado en la antigua Unión Soviética o la tremenda caída que sufrieron los mercados coincidiendo con la invasión de Kuwait por Iraq. Ultimamente no ha habido muchos veranos tranquilos. Mejor prevenir que curar. Las cifras redondas Muchos inversores, sobre todo los que tienen un carácter especialmente especulativo, suelen aprovechar el efecto psicológico de las cifras redondas. Debes saber que hay acciones que se comportan de una manera especial al llegar a cotizaciones determinadas. Por eso ahí van algunos consejos. Si quieres vender acciones de Telefónica, cursa tu orden algunos céntimos por debajo de las cifras redondas, a 11,95 euros, por ejemplo, en lugar de 12. Seguramente a 12 euros redondos se acumulará mucho más papel que 2 o 3 céntimos por debajo.Y no sólo se trata de vender, sino de hacerlo con cierta comodidad v sin wubhios. Es meior elegir el Drecio v el momento que esperar un turno incierto entre una cola de inversores que esperan turno. También sucede con determinados niveles en los índices bursátiles. Niveles que suelen denominarse psicológicos y que ejercen cierta influencia en el mercado a pesar de que no represen-tan resistencias o soportes técnicos significativos. En este caso se encuentran los 800 puntos en el índice general de la Bolsa de Madrid o los 7.000 en el Ibex 35. El índice Nasdaq de empresas tecnológicas de Estados Unidos parece sentir una especial fascinación por guarismos rotundos, como son los millares. Otro consejo: si crees que la Bolsa llegará a los 8.000 puntos (lo tuyo es optimismo) y en esta zona se dará la vuelta para acometer una nueva fase bajista, por ejemplo, deshaz posiciones unas docenas de puntos antes de que el índice llegue a esta referencia. El ejemplo contrario suena más o menos así. Si crees que la Bolsa rebotará en los 7.500 puntos, entonces toma posiciones en los valores clave del mercado antes de que el Ibex llegue en su retirada a ese guarismo. Fácil. El último duro, para otro Hay una máxima bursátil que recuerda a los inversores que el último duro se lo lleve otro. Ahora serán, lógicamente, los últimos céntimos de euro. Con la negociación en euros los duros han sido sustituidos por céntimos de euro, pero la filosofia es similar. En castellano antiguo hay un refrán parecido que indica que si se exprime demasiado la naranja, amarga el zumo. Los inversores que operan a diario en los mercados saben que muchas veces es mejor asegurarse la ganancia obtenida que aspirar a unos céntimos más de beneficio. A veces, la avaricia ha convertido en perdedora una operación en la que el inversor ganaba dinero.Ya lo sabes. El mmor es la antesala de la noticia Es una frase habitual en uno de los más populares comentaristas deportivos de la radiodifusión española. Pero la frase, que suena bien, no es verdad ni para el deporte ni para los mercados financieros. Al menos no siempre. Por tanto, no vale como axioma.Tiene demasiadas excepciones. Los rumores en la Bolsa tienen tanto peligro como las pirañas del Amazonas donde tú ya sabes. Desde lo más creíble basta lo más peregrino El mundo de los rumores admite casi cualquier cosa. Desde rumores de buena tinta procedentes de filtraciones o de personas conocedoras de una determinada situación, hasta teorías descabelladas que apenas se sustentan. Pero unos y otras suelen tener sus efectos. Los cortoplacistas dicen que se le puede sacar punta a cualquier rumor, siempre que sea lo suficientemente creíble como para mover los precios. Pero —ojo!— los rumores suelen ser interesados. Cuando alguien te cuente un rumor recuerda que lo hace para aumentar el valor de sus propias acciones, no para hacerte un favor. Aprovecha los rumores, pero no te dejes engañar. Estás advertido. Vender con la confirmaciín

Los rumores son buenos mientras las acciones sobre las que tratan suben o bajan. Luego mueren. Hay que aprovechar los efectos de un rumor mientras duren. Cuando se confirma, la Bolsa pierde interés. Por eso los inversores recuerdan media do-cena de veces al día que hay que comprar con el rumor o la posibilidad. rara vender con la confirmación. Los inversores saben que no todos los rumores que circulan por el mercado causan efectos semejantes sobre los precios de los valores. El truco se encuentra en saber interpretar correctamente el momento y la situación psicológica del mercado. La posibilidad de una fisión, por ejemplo, puede hacer subir a uno de los valores implicados en el proceso, a los dos o a ninguno. Sólo después de muchos años de Bolsa y de muchas fusiones estudiadas el inversor será capaz de aventurar su propia lectura. La Bolsa se anticipa a la realidad. Es un termómetro adelantado de la actividad económica y de los resultados empresariales. Las noticias suelen repercutir con mayor fuerza sobre las cotizaciones cuando todavía son hipótesis de trabajo, cuando todavía no se han convertido en noticias. Esta dinámica se sucede en numerosas ocasiones. Las Bolsas suben cuando los mercados creen que puede producirse, por ejemplo, una bajada de los tipos de interés y se desinflan justo cuando el BCE o la Reserva Federal de Estados Unidos anuncian la noticia. Las Bolsas bajan cuando se teme una caída de los resultados de alguna empresa grande y su-ben cuando se conocen las cifras concretas. Engorda las órdenes Los inversores bisoños (no es tu caso si ya has llegado a esta parte del libro) caen muchas veces en la tentación de inflar sus órdenes de compra en las ofertas públicas de venta de acciones (OPV) que tienen mejor pinta y en las que parece que puede existir una mayor sobredemanda. Los ahorradores hinchan sus órdenes (si quieren invertir un millón de pesetas piden 10 millones) y, además, realizan solicitudes a nombre de todos sus familiares carnales o colaterales hasta encontrarse con una lista de peticiones de acciones ciertamente espectacular. Los hay que habían pedido acciones por 150 millones de pesetas en algunas de las OPV más calientes de hace unos años. Estos inversores olvidan que en ocasiones la demanda real no es tan grande como pare-ce, muchas órdenes se anulan o no se confirman, y al final el nivel de adjudicaciones puede ser mucho más alto de lo que pare-cía en un principio. Estos inversores se encuentran con muchas más acciones de las que efectivamente pueden pagar, por lo que no tienen elección y deben vender los títulos en su primer día de cotización. Si el primer día es alcista habrán ganado un dinero fácil. En caso contrario, cosecharán unas pérdidas tanto más gran-des cuanto mayor haya sido su avaricia y su gula a la hora de pedir acciones. En las últimas OPV resulta más dificil ver comportamientos compulsivos tan aparatosos, ya que cada vez más se va a un sistema de sorteo para evitar el prorrateo y cada vez se van limando los estados eufóricos desbordantes que justificaban comportamientos de este tipo. Mientes más que las estadísticas Conviene ganar algunas veces más de las que se pierde. Nadie gana siempre. Es mentira. Algunos ganan muchas más veces de las que pierden, por lo que consiguen unos resultados netos positivos de sus inversiones a corto plazo en los mercados de va-lores. Comprar y vender día a día en los mercados es lo que tiene, un altísimo porcentaje de error. Los expertos consiguen reducir este nivel sustancialmente. Pero conviene asumir cuanto antes que se puede perder dinero en la Bolsa y que de hecho, qui-zá por la ley de Murphy, se perderá antes o después. El doloroso arte de saber perder Asumir las pérdidas en cuanto hayan alcanzado el nivel previamente establecido. Saber perder es todo un arte, ya que exige modestia y humildad (virtudes ambas que son poco habituales

entre los bolsistas y entre los pescadores). Saber perder exige, además y sobre todo, inteligencia. Los inversores poco expertos suelen quedarse atrapados meses enteros en unas acciones que compraron para ganar un dinerillo a corto plazo pero en las que se equivocaron. Son inversores a largo en unas acciones que nunca habrían elegido para quedarse con ellas más de una semana. Es la diferencia entre comprar un valor para dejar en cartera o comprar unos títulos para venderlos. Los inversores con más tablas saben que es importante recuperar el control de la situación. Con el dinero en el bolsillo se pueden realizar inversiones más inspiradas que aquella que provocó el último descalabro. No hay que esperar milagros. La suerte debes buscarla día a día.Ya sabes... cuando llega la inspiración tiene que encontrarte trabajando. Es mejor mucHos pocos que pocos mucHos Recoge beneficios en cuanto hayan alcanzado el porcentaje que previamente te hayas fijado. La avaricia rompe el saco.Y el saco bursátil es muy frágil. De hecho no es un saco, es una bolsa. Conviene ponerse metas razonables y retirarse cuando se hayan alcanzado. Un cortoplacista de pro (un especulador de tomo y lomo según se define él mismo) suele decir que es mejor muchos pocos que pocos muchos. Qué gran verdad. Arrancar en primera Aprovecha las tomas de posiciones que suelen producirse al comienzo de cada año. Muchas carteras establecen posiciones para el año en los primeros compases de cada ejercicio. Por eso los primeros días de enero suelen ser alcistas en las Bolsas. No es una regla exacta, pero suele ocurrir.

Acciones nuevas y viejas En las ampliaciones de capital estudia si conviene vender los derechos de suscripción y comprar acciones viejas. Haz números y llena tu hoja de cálculo. En ocasiones resulta más atractivo ven-der acciones viejas para suscribir nuevas en una ampliación de capital, en otras es más aconsejable vender los derechos y comprar nuevas o simplemente suscribir los títulos nuevos que ofrece la empresa.

Agilidad operativa o cómo «estar al loro» Tan importante como «estar al loro» de las cosas que suceden en los mercados y por qué suceden es contar con un mecanismo ágil, rápido y fiable para convertir nuestros deseos en órdenes ejecutadas en el mercado. No siempre es fácil conseguir que una buena idea se convierta en una flamante realidad. Para aprovechar las oportunidades que brinda la Bolsa en el cortísimo plazo es absolutamente necesario contar con un sistema de canalización de órdenes exacto y preciso. Para especular no basta con dar la or-den a la sucursal bancaria. Hay que conseguir que ésta entre en el mercado con rapidez y a un precio que permita su ejecución. Por eso es necesario saber en todo momento cómo está el mercado, cuántas acciones a la compra o a la venta hay antes que la tuya, cómo se encuentra la horquilla de precios, etc. Conócete a ti mismo El inversor debe saber cuál es su perfil de riesgo y su horizonte temporal. Dicho en castellano: debe conocer cuánto dine-ro tiene, cuánto quiere o puede invertir en Bolsa, qué riesgo se quiere asumir y Pon el análisis técnico en cuarentena Ten cuidado con el análisis técnico, sobre todo si inviertes a medio y largo plazo. Recuerda que este tipo de análisis no te re-velará si una empresa es buena o mala en sí misma. Tan sólo te dirá si en un momento determinado sus acciones pueden subir o bajar. El análisis fundamental debe ir de la mano con el técnico y ambos al lado de la intuición. Invierte a larlo plazo Al menos una parte relevante de tu cartera. El largo plazo (entendido como cinco o diez años, no menos) aporta tranquilidad a una cartera y, si has elegido valores sólidos, una aceptable rentabilidad por dividendo. El largo plazo permite al ahorrador ganar altura y situarse por encima de las veleidades y la volatilidad del día a día. Que no se te olvide. La Bolsa, al diván Recuerda que la Bolsa, como casi todos los mercados financieros, tiene un componente psicológico muy fuerte. Los precios se establecen por la situación de la economía y las empresas, pero también se mueven —y mucho— debido a las corrientes de opinión, a los estados de ánimo y a la psicología de masas. Si sabes intuir el movimiento de los actores de la Bolsa tienes hecho ya el 90 por ciento del trabajo. Es el componente psicológico el que explica por qué un valor puede pagarse a un precio un día, al doble a los seis meses y a la mitad un año después. Seguramente, el análisis fundamental no puede justificar estos movimientos. Cuando los elefantes salen de paseo Quítate de en medio cuando juegan los mayores. Si no sabes con exactitud lo que haces y si no estás absolutamente convencido de tu decisión, échate a un lado en momentos especialmente críticos para los mercados. Si inviertes en Bolsa o en futuros asiduamente, debes saber que cada tercer viernes de mes se produce el vencimiento de los contratos de futuros y opciones. El tercer viernes de cada mes que cierra trimestre se produce, además, el vencimiento de opciones sobre acciones concretas. Es (ya te lo hemos contado) la llamada «triple hora embrujada», en la que coinciden el vencimiento de opciones sobre índices con el de opciones sobre valores y futuros sobre índices. En esos momentos se desata una febril actividad institucional, ya que los grandes inversores tratan de acercar el ascua a su sardina, al tiempo que arbitran como posesos entre el mercado de contado y el de futuros. Es decir, por ejemplo, compran futuros sobre un índice bursátil al tiempo que venden una cesta de valores que representa fielmente a ese índice. De esta forma, con los arbitrajes, consiguen pingües beneficios en los momentos en los que se producen desfases entre uno y otro mercado. Arbitrar no es más que aprovechar las divergencias que se producen en los precios del mismo bien o

valor (o valores similares) que se negocian en mercados distintos. Cuan-do los, elefantes salen de paseo, las hormigas deben quedarse en el hormiguero. Consigue dinero del calendario Enero. Hay que aprovechar el tradicional arranque alcista de las Bolsas. Las instituciones, una vez cerrado el año, toman posiciones y renuevan su cartera para el ejercicio recién comenzado. Mayo/junio. Pago de Impuestos. IRPF y Patrimonio. Algunos inversores tendrán que hacer caja para hacer frente a sus obligaciones con Hacienda, por lo que pueden surgir oportunidades para comprar bien cuando haya quien venda mal. Julio. Algunos bolsistas lanzan lastre y deshacen posiciones para disfrutar con tranquilidad del verano. Conviene vigilar de cerca el mercado por si algunos valores sufren castigos excesivos y es posible encontrar rebajas de verano. Últimamente los vera-nos se han convertido en un campo de batalla en el que se su-ceden grandes movimientos en los precios, cuando no por una cosa, por otra. Mucha volatilidad y, en no pocas ocasiones, grandes caídas. Diciembre. Posible «operación escaparate» (también llamada «operación maquillaje»). Las instituciones, sobre todo las gestoras de fondos de inversión, apoyan a determinados valores para conseguir un cierre de ejercicio menos malo o más vistoso. Apuntarse a ese carro puede reportar una buena cosecha. Terceros viernes de mes.Vencimiento de futuros y opciones. Posibles interacciones entre el mercado de contado (la Bolsa) y el de productos derivados (futuros y opciones financieros). Las consecuencias de estas interacciones (bruscos movimientos al alza o a la baja) puedén ser aprovechados. Ganar dinero a todas horas del día 9.00 horas. La Bolsa suele reflejar en sus primeros movimientos el cierre del índice Dow Jones de la Bolsa de Nueva York y, sobre todo, del índice Nasdaq de empresas tecnológicas en el día anterior. Los primeros movimientos del mercado pueden ser aprovechados para deshacer posiciones pendientes. 14.00 horas. Los inversores reducen el ritmo. La hora de la comida es casi sagrada. De todos modos, los ahorradores no pue den bajar la guardia demasiado, ya que a las tres y media de la tar-de (hora española) comienza la sesión en los mercados de Esta-dos Unidos. A esa hora empiezan a negociarse las empresas industriales tradicionales de Wall Street y las tecnológicas del mercado electrónico Nasdaq. 14.30 horas. A esta hora se publican casi todos los grandes indicadores económicos de Estados Unidos. Otros se conocen a las cuatro de la tarde, siempre según la hora española. Pero los gran-des datos de [PC, producción industrial, paro... todos se conocen a las dos y media de la tarde. Los mercados suelen reaccionar a estos datos, por lo que conviene estar atentos. A veces salta la liebre y el primero en reaccionar es el que más gana o el que menos pierde. 15.30 horas. Abre Wall Street y comienzan a funcionar las Bolsas latinoamericanas que se encuentran en husos horarios cercanos. La inestabilidad que ha azotado a Argentina ha generado en no pocas ocasiones una corriente de interés desde los merca-dos españoles hacia los parqués latinoamericanos, en especial hacia el índice Merval de la Bolsa de Buenos Aires y el Bovespa de Sao Paulo. 16.15-16.45 horas. Periodo de cómputo para el cierre del

índice Ibex 35 en las sesiones de los terceros viernes de cada mes para el vencimiento de futuros y opciones financieros. 17.00 horas. Comienza el tramo final de la sesión. En la úl-tima media hora de negociación empiezan las prisas. Unas prisas que alcanzarán su apogeo en los minutos finales del día. Las úl-timas operaciones, las últimas aplicaciones, los últimos ajustes. Conviene tener cuidado de no remar a contracorriente en esos vmientoinutos. Las instituciones mandan y es mejor ponerle popa al . 17.30 horas. Se inicia la subasta de cierre que dura unos minutos. No son muchos, pero son intensos. En esos minutos suelen producirse variaciones importantes en los precios de las acciones. CAPÍTULO) 12 22.00 horas. Cierra Wall Street. Es el momento de compro-bar cómo quedan los índices y cómo han cerrado las acciones españolas que cotizan en aquel mercado. Quizá se haya producido alguna divergencia que pueda utilizarse en la apertura de las Bol-sas europeas en la sesión siguiente. El objetivo es comprar caro y vender barato... o viceversa LA FABULA FINANCIERA DE LA LATA DE SARDINAS N VIEJO CHASCARRILLO bursátil advierte de los peligros que U entraña para los profanos la inversión en acciones a corto plazo. Sobre todo para los más crédulos, que se dejan llevar por las apariencias más que por la reflexión. En periodos de euforia o de gran nerviosismo se nubla la mente de los inversores y has-ta el más sensato y lógico de los mortales puede cometer alguna insensatez sonada.Ten mucho cuidado de que esto no te pase a ti. Se dice que un inversor compró a otro una lata de sardinas. Una lata de sardinas brillante y lustrosa como pocas. Su color plateado, sus aristas pulidas y su envoltorio lleno de colores llamaba la atención de cuantos la habían visto. Una lata de libro, de exposición, de antología. La lata. Su dueño no paraba de presumir y de enseñársela a los amigos en fiestas y saraos. Se la ofreció, finalmente, a uno de ellos, precisamente el que miraba icon ojos más golosos ese lustroso pedazo de metal. «Mira, es la mejor lata de sardinas que existe; es fuerte y a la vez bella, pero necesito liquidez; por ser quien eres te la puedo vender en seis euros, un precio de amigo, ya que a mí me costó tres, cien du-ros de los de antes, no hace mucho.» El vendedor había alaba-do con tal insistencia la calidad del metal, la utilidad de la anilla de apertura, el colorido de su envoltura y la belleza de sus curvas que el comprador no tenía ninguna duda de encontrarse ante un prodigio y ante una oportunidad única. De hecho,el vendedor aseguró al comprador que se deshacía de la lata de sardinas muy a su pesar, y sólo porque necesitaba urgentemente dinero. En otro caso, ¿quién iba a desprenderse de tal maravilla? El vendedor, además, se mostró convencido de que en caso de necesidad— no sería dificil vender la lata por una cantidad muy superior. El comprador pagó los 6 euros y partió raudo y veloz a enseñársela a sus vecinos. «Es una lata maravillosa; yo he pagado 6 euros por ella, pero cualquiera puede venderla sin problemas por el doble o incluso el triple de esta cantidad.» Dicho esto le endosó la lata al primero que sacó del bolsillo 12 euros. Este comprador, a su vez, consiguió venderla por 15 euros. El precio subió luego a 18 euros. No mucho más tarde, empujado por la fama que había conseguido la lata, llegaron a pagarse 3(1 euros y hubo quien ofreció seriamente 60, cegado por la euforia y la fiebre compradora. Pero ya se sabe que las cadenas se rompen por el más débil de sus eslabones. Este buen ciudadano, tras pagar 60 euros como sesenta soles por la lata de sardinas, la llevó a su casa, reunió a la familia en torno a la mesa con todo boato y depositó con cuidado la lata en el lugar mejor iluminado de la sala. Y abrieron la lata para descubrir que, efectivamente, sólo contenía sardinas, pececitos plateados sin cabeza (tres, para ser más exactos) que habían pagado a precio de oro. El incauto comprador buscó al ultimo vendedor y le exigió una explicación. La obtuvo. «La lata que compraste era para venderla, no para abrirla.» Moraleja. Hay bienes que sólo tienen un determinado valor si se venden más caros. En el mercado de acciones hay más de una lata de sardinas dando vueltas de mano en mano. Se trata, precisamente, de saber qué valores no son más que bonitos envoltorios sin demasiada sustancia y cuáles esconden una perla dentro de la concha.

La manipulación de las cotizaciones en cuatro anécdotas El truco de la lata de sardinas no es nuevo. La picaresca ha acompañado a los mercados (de acciones o de mercaderías) des-de que existen. Cita Antonio M. Arroyo en su ya veterano trabajo La manipUlacitin de las cotizaciones de Bolsa varios casos curiosos sobre todo tipo de tejemanejes de los precios sucedidos en la Bolsa de Nueva York. Son casos reales que datan del ecuador del siglo xx. Quizá para evitar abrir heridas cercanas, el autor se centra exclusivamente en casos ocurridos en Estados Unidos. Ahí van varios ejemplos. Ninguno de ellos tiene desperdicio. El primero, además, cuenta con un cierto aroma a esas pequeñas maldades que tanto le gustaban a Orson Welles. «Entre 1955 y 1959 Otis T. Carr, de Baltimore, persuadió a un gran número de sus conciudadanos para invertir en OTC Enterprise Incorporated, empresa que, según él, estaba construyen-do platillos volantes (sic). Carr expuso detallados planes para vuelos a la Luna con un equipo formado por tres pasajeros a los que llamó ingeniero de vuelo, jefe de vuelo y pasajero invitado. El ambicioso proyecto se vino abajo definitivamente cuando la Securities and Exchange Commission (SEC) obtuvo una orden de un Tribunal Federal para detener la venta de las acciones.» Este otro ejemplo tampoco está mal. También data de la dé-cada de los cincuenta. «Willial11 Hornton, de California, presidente de la Hornton Aircraft Corporation, aseguró a los inversores que había inventado el aeroplano sin alas Hornton, descrito luego por el Gobierno como un aeroplano anticuado, nada más, al que Hornton había hecho algunas modificaciones que le privaban de toda capacidad para 1 vuelo. Sin embargo, y a pesar de que los expertos señalaron que el aparato apenas podría mantenerse en el aire, Hornton siguió manteniendo que sería capaz de transportar el doble de peso y alcanzar el doble de velocidad que cualquier otro aeroplano, y que un modelo más perfeccionado podría transportar 4.000 personas alrededor del mundo en un vuelo sin escalas a 60.000 pies de altura; Hornton comparó su invento a los logros de los hermanos Wrigth, Leonardo da Vinci o Lindbergh.» El sueño de Hornton acabó con una condena a tres años de prisión por fraude. Otro aprovechado (o sólo un loco visionario?),William Estep, un tejano de imaginación turbulenta, vendió a todo el que pudo acciones de Automotor Manufacturing Inc., una empresa que, según él, iba a fabricar un motor revolucionario capaz de funcionar sin gasolina. También anunció cl invento de una má-quina para producir un agua tratada atómicamente capaz de curar el cáncer, las enfermedades del corazón, la artritis y otras dolencias y se ofreció a revelar por 1.000 dólares su método secreto para conservar vivos eternamente a los seres humanos. Fue condenado a cinco años de prisión. Arroyo cita un caso ocurrido en 1961 cuando miles de inversores compraron más de un millón de dólares en acciones de una empresa fundada para «fabricar el coche ideal para el americano medio: un vehículo que se vendería por 1.200 dólares, que funcionaría sin transmisión, embrague, diferencial, ejes de dirección ni tambores de freno. Al autor del diseño, Durward E. Willis, se le describía como un eminente ingeniero que había trabajado en las compañías más importantes hasta que se retiró en 1957. La Securities and Exchange Commission (SEC) reveló que Willis había estado en prisión por timador y experto en fraude por correspondencia». Al margen de engaños y fraudes, lo cierto es que no es fácil determinar el precio justo de las cosas, sobre todo porque cambia según las circunstancias y el momento. Algunos autores señalan más de una treintena de factores que influyen de forma directa sobre el precio de las acciones. Factores objetivos y subjetivos. Factores intrínsecos y extrínsecos. Factores mensurables y otros que no lo son tanto. Por ejemplo, en el valor de una acción influye en primer lugar la situación de la empresa. Patrimonio, beneficios, riesgos, dividendos repartidos o esperados, endeuda-miento, inversiones, planes de futuro, posibles fusiones o absorciones, etc. También pesan los factores económicos generales, como la marcha de la economía nacional e internacional, tipos de interés, masa monetaria en circulación, inflación, etc. Otro grupo de consideraciones determinantes del precio de los valores se encuentra en las alternativas de inversión existentes a la pro-pia Bolsa, el tratamiento fiscal de las inversiones, arbitrajes y, sobre todo, el momento del mercado, es decir, el clima general que se respira, que puede ser de abatimiento, de pánico, de euforia, neutro... Entre los factores subjetivos se encuentran los propios conocimientos de cada persona (que quizá se sentirá más tentado de invertir en sectores que conoce), su posición en una em-presa, sus necesidades de liquidez o su deseo/necesidad de colocar productivamente unos ahorros. Algunos economistas consideran que la Bolsa, en el corto plazo, se

compone de un 20 por ciento de ciencia económica y de un 80 de psicología de masas. Los que no son economistas y no tienen necesidad de barrer para casa reducen esta proporción a un 10 y un 90 por ciento, respectivamente. A corto plazo la Bolsa es, fundamentalmente, psicología. Medio lleno o medio vacío Todo tiene su haz y su envés. Siempre hay alguien dispuesto a ver la botella medio llena y siempre hay alguien dispuesto a ver-la medio vacía. Un ejemplo reciente. El día 4 de enero de 2001,1a Reserva Federal de Estados Unidos sorprendió a los mercados con una drástica reducción dei, tipos de interés. Los mercados celebraron la noticia, pero hubo interpretaciones para todos los gustos.Ya nada es totalmente blanco o negro, y menos en economía. (Recuerda aquello de que un economista es un experto con una sólida formación que le permite predecir el futuro y explicar después de forma sesuda por qué no ha acertado; otros chascarrillos, más ácidos, señalan que un analista es un economista que únicamente es capaz de predecir el pasado.) Algunos analistas daban por buena la actuación de la Reserva por cuanto significaba de valentía y de actuación decidida para atajar el problema. Otros, por el contrario, preferían pensar que la Reserva, con su actuación, había conseguido precisamente aumentar el miedo al miedo. El miedo a una recesión es tan malo o peor que la recesión misma. La argumentación de los pesimistas era algo así: cómo estará de negro el futuro económico para que Alan Greens-pan no haya podido esperar a la reunión de la Reserva Federal prevista para finales de enero? Pues eso. Entre el blanco y el negro se abre a veces una gama de grises infinita y a veces sólo una delgada frontera. Donde hay miedo no existe lugar para la razón ni para el análisis sosegado. Por eso las Bolsas suelen sufrir los mayores descalabros cuando los inversores dejan de pensar lúcidamente y se dedican sólo a seguir sus impulsos más primitivos. Las mayores convulsiones y los movimientos más estrafalarios se producen cuando los ahorradores dejan de seguir a su cerebro e incluso a su corazón y comienzan a moverse con los hígados o con el estómago. El sueño de la razón produce monstruos (y volatilidad) en los mercados. Cuando la masa tiene miedo, las cosas parecen más negras de lo que son. Cuando la masa se muestra eufórica, parece que nunca habrá nada más que tonos pastel sobre la faz de la Tierra. La CNMV, el guardián entre las acciones El vendedor de la lata de sardinas del cuento o los intrépidos empresarios estadounidenses que querían vender la idea del co-che sin motor, los platillos volantes o el avión sin alas sabían que en su lata no había nada. Sabían que el precio era exagerado, pero carecían de ética y les pudo la avaricia y las ganas de hacer negocio. Pero también los compradores intermedios sabían cuál era el contenido de la lata. Es algo así como el timo del tocomocho. Todos saben que en el sobre sólo hay papel de periódico y sólo uno, el más avaricioso de todos, se deja engañar pensando que hay estampitas que son billetes de curso legal. El engañado, finalmente, es justo el que cree estar en posesión de información privilegiada. La Ley del Mercado de Valores de-fine expresamente el uso de la información privilegiada, o insider trading para los políglotas, de la siguiente manera: son privilegia-das todas las informaciones de carácter concreto, referidas a uno o varios valores, que no se hayan hecho públicas y que, de hacer-se o de haberse hecho públicas, podrían o habrían podido in-fluir de manera apreciable sobre la cotización de ese o esos va-lores. Por tanto, únicamente si la información es concreta, secreta y con posible incidencia sobre el precio de un valor se considera privilegiada. La Comisión Nacional del Mercado de Valores es el organismo que debe vigilar el uso de la información privilegiada. Es el encargado de advertir al mercado de que en la lata sólo hay sardinas y de que, quizá, no valgan nada las acciones de una empresa que fabrica platillos volantes. La Unidad de Vigilancia de Mercados de la CNMV revisa rutinariamente la actividad del mercado. Su objetivo es evitar la manipulación de las cotizaciones. La Bolsa de Madrid tiene también un comité de vigilancia. Su método de trabajo consiste en hacer un seguimiento de todos los valores, pura vertuáles

pueden estar afectados por hechos relevantes y comprobar, Mediante el sistema electrónico que sigue los movimientos bursátiles, si se están produciendo contrataciones anormales. Tanto éstas como los vaávenes en el precio pueden servir como señal de alarma. Los observadores hacen hincapié en la necesidad de que las empresas aprueben reglamentos internos de conducta más exigentes. Puesto que el uso de información privilegiada es muy dificil de probar, es más sencillo abordar el problema desde la perspectiva de que se haya incumplido el código ético de la sociedad. Estos reglamentos son obligatorios para emisores e intermediarios, en materia de mformación privilegiada, murallas cHinas, adquisición de acciones por empleados, autocartera, prohibición de invertir en mercados de derivados o en sociedades del grupo, etc. Una prohibición que se extiende al cónyuge, a los hijos, a las sociedades que controle o a las inversiones que hagan personas interpuestas. Sanciones por irregularidades La CNMV sancionó a seis personas tras encontrar irregularidades en la OPA lanzada por Endesa sobre Fuerzas Eléctricas de Cataluña (Fecsa) y Sevillana de Electricidad, que tuvo lugar en octubre de 1996. Entre los sancionados se encontraba el ex presidente de Fecsa, Juan Echevarría, y el director de tesorería de Endesa, Marcelino Alvarez Fernández. Ambos contaron a sus hijos que Endesa absorbería a Sevillana de Electricidad y a Fecsa (Fuerzas Eléctricas de Cataluña). Se trataba de acumular acciones para aprovechar la casi segura subida del valor cuando se anunciase oficialmente la oferta. l)e he-cho, los títulos de ambas sociedades se dispararon. La CNMV no sólo sancionó a los dos directivos por infracciones graves con una multa de 2 millones pesetas, sino que les amonestó pública-mente y difundió la sanción en el BOE, donde se explica que la multa se debe al incumplimiento del artículo que obliga a los altos cargos de empresas a salvaguardar e impedir el uso abusivo de información privilegiada. Por otra parte, los hijos de los directivos fueron sancionados por infracciones muy graves.Y se les impuso una multa de 5 millones de pesetas a cada uno. En esta investigación también se sancionó al Banco Bilbao Vizcaya, que era socio y accionista de las empresas implicadas. Pero no se le sancionó por haber utilizado información privilegiada, sino por no tener establecidas murallas cHinas que impidieran la filtración. El uso de información privilegiada también estuvo presente en el llamado «caso Banesto». Hubo inversores que vendieron sus acciones del Banco Español de Crédito presidido entonces por Mario Conde justo antes de la intervención por parte del Banco de España. Una de las sanciones más conocidas, por el cargo que ostentaba, fue la que afectó a Tomás Ramón Fernández, entonces miembro del consejo general y del consejo ejecutivo del Banco de España, a quien se le impuso una multa de 15 millones de pesetas por uso de información privilegiada, que posteriormente la Audiencia Nacional redujo a la mitad. CAPÍTULO 13 GUÍA PRÁCTICA PARA PERDERLO TODO O todo lo que no debes hacer si quieres ser rico utilizando los mercados LOS MERCADOS FINANCIEROS perdonan, en ocasiones, a los inversores que saben lo que quieren cuando se equivocan. Pero nunca a los que no lo saben. Los mercados ofrecen un mar-gen de tolerancia, excepto cuando el ahorrador quebranta las reglas básicas de seguridad y de autoprotección. Es como intentar hacer puentini sin cuerda. En la Bolsa suele aplicarse a rajatabla aquello de que camarón que se duerme, se lo lleva la corriente. Los mercados son muy exigentes siempre, pero sobre todo cuando pintan bastos. Entonces hay que extremar la prudencia y permanecer especial-mente alerta. En los mercados financieros hay algunas corrientes mansas que arrullan al inversor y que le llevan en volandas. Pero son las menos. Lo

habitual es encontrar en los mercados auténticos tifones, maremotos y ventiscas de todo tipo que pueden Arrastrar al más pintado. Como El Niño y La Nina. Invertir en Bolsa es fácil. Lo puede hacer y lo hace de hecho casi todo el mundo. Lo dificil de verdad es ganar dinero en el corto plazo sin que pierdas la salud, la alegríaqde vivir, las relaciones familiares o la tranquilidad. Por eso conviene recordar algunos truquillos de perro viejo. Conviene tener fresco lo que hay que hacer en cada momento y, especialmente, lo que no hay que hacer ni harto de vino. Algunas argucias que pueden servirte para suavizar los momentos difíciles o que pueden contribuir a estirar algo más las buenas rachas. En el día a día de los mercados hay que estar muy atentos y muy pendientes de todos aquellos factores que puedan modificar el valor de la cartera. No tener una estrategia, aunque sea mala En general, los inversores expertos aconsejan a los más noveles que empiecen por el principio. No se puede invertir sin conocerse a uno mismo con cierta exactitud. Lo primero es saber qué tipo de inversor es uno mismo. Cuánto riesgo se quiere, se puede y se debe asumir, a qué plazo se va a operar y de cuánto dinero se dispone. No pocos inversores asumen inconsciente-mente riesgos en la Bolsa y ponen en peligro unos ahorros que deberían haber permanecido en el balneario de una cuenta bancaria de alto rendimiento o en un fondo sin riesgo. Solía decir José Manuel Núñez Lagos, que fue cocinero antes que fraile, y agente de Bolsa antes que Protector del Inversor de la Bolsa de Madrid, que «no invierte en Bolsa quien quiere sino quien puede». Operar en Bolsa por libre es complicado y peligroso para la mayor parte de los mortales. No conviene jugar con fuego si uno no es pirotécnico... o bombero. Muchos pequeños ahorradores deberían optar (ya lo hacen casi todos) por colocar sus ahorros en manos de profesionales. Los fondos de inversión ofrecen productos para todo tipo de ahorradores. Desde los más tranquilos hasta los más agresivos. Del blanco al negro, pasando por toda la paleta de grises. Los instrumentos de inversión colectiva son la mejor opción para la mayor parte de los ciudadanos, ya que permiten disfrutar de una gestión profesional con muy poco coste. Es conocida la anécdota de un pequeño inversor que en el ve-rano de 1987 decidió sacar sus ahorrillos del banco para meter-los en la Bolsa «para conseguir unos mejores Reyes para los niños». Había visto hacerse ricos a muchos de sus compañeros con el boom de la Bolsa de los años anteriores. El crasH de octubre de 1987 se llevó por delante los Reyes de los niños y los ahorrillos del inversor. Pero dejó una moraleja: a la Bolsa, mejor no llegar que llegar tarde.Y otra. La envidia no es buena consejera. Una más. El banco es el lugar perfecto para los dineros de funcionamiento y consumo de las familias. Una de las cosas que quizá debería estar penada y prohibida por ley (al menos por la ley no escrita que debieran selguir los cortoplacistas) es carecer de una estrategia. Tomar decisiones y cambiar de rumbo sobre la marcha es sinónimo de fracaso. Un error no arregla el anterior. Es necesario establecer con cierta finura una estrategia. Una mala estrategia es mejor que ninguna estrategia. Además, una estrategia que no sea demasiado buena puede mejorar como el vino en la barrica si se observa con disciplina. Hay que acostumbrase a salir del mercado cuando se ha conseguido una ganancia determinada y abandonar una posición equivocada cuando se ha alcanzado determinado nivel de pérdidas. Para invertir a corto en Bolsa o en el mercado de futuros es fundamental la disciplina. Se trata de establecer un rígido sistema de especulación, muy claro en cuanto a lo que se espera de los movimientos alcitas y bajistas de los valores sobre los que se apuesta. Se trata, sobre todo, de obligarse a cumplir el sistema de especulación. Habitualmente, los especuladores establecen un precio situado un 3 por ciento por encima o por debajo del nivel de entrada, más un filtro de seguridad añadido que cada uno ¿ajusta a su ,entender y a su gusto según la situación y el valor concreto de que se trate. Hay valores muy volátiles como las tecnológicas que pueden recorrer un 3 o un 5 por ciento en cuestión de minutos, por lo que conviene ampliar este margen. Si el valor que se ha comprado retrocede ese porcentaje, se venden las acciones y a otra cosa. El inversor asume la pérdida y recupera

el dinero para intentarlo con otras acciones. Si el valor en el que el inversor se encuentra vendido (con crédito al mercado, en descubierto o en derivados) sube ese porcentaje, se cancela la posición comprando los títulos. Seguir el sistema de especulación no siempre es fácil, porque psicológicamente no es fácil vender unas acciones al llegar a un determinado nivel de beneficios, ni es fácil vender unas acciones cuando se llega a un determinado nivel de pérdidas. La psicología del inversor tiene muchos matices. En ocasiones se dan con facilidad los términos antitéticos. La naturaleza humana siempre tiende a creer que la buena racha no se acabará nunca y que me-rece la pena, por tanto, apurar un sorbito más de la copa de las subidas. La naturaleza humana tiende a pensar que las malas rachas acabarán pronto y que merece la pena, por tanto, esperar para recuperar parte de lo perdido. Sin embargo, la experiencia dice que para tener éxito en la inversión en Bolsa a corto plazo es necesario ajustarse a unas rígidas normas. Hay que conformarse con un determinado porcentaje de ganancia y hay que obligar-se a deshacer las posiciones perdedoras cuando alcanzan un de-terminado nivel de pérdidas. No sirve de nada esperar milagros, porque éstos pueden suceder... o no. Normalmente se produce el o no. Es mejor conformarse con unas determinadas ganancias o asumir determinadas pérdidas. Así es siempre el inversor el que tiene el control de su cartera, sin necesidad de esperar durante un tiempo no determinado, pero siempre largo, a que se arregle la situación. Seguir a rajatabla los stop losses es casi un arte, pero también requiere entrenamiento, disciplina y mucho conocimiento sobre mercados. Hazlo y no te arrepentirás si eres un inversor privado amante del riesgo. No inviertas lo que te hace falta para vivir La tercera regla de oro es invertir en Bolsa sólo esa parte de los ahorros que no se van a necesitar a corto plazo. Es un error pensar que la Bolsa es el sitio en el que puedes colocar un dinero, por ejemplo, hasta que llegue el momento de dar la entrada de un piso. «Así sacamos para la lavadora y, a lo mejor, para la vitrocerámica.» Pero lo cierto es que vender unas acciones por necesidad, sin poder elegir el momento, es sinónimo de pérdidas. El refranero lo dice bien claro. Jugar por necesidad, perder por obligación. No invertir el dinero que se necesita para vivir es la primera regla que figura con grandes letras en los manuales del buen inversor. A partir de ahí, se abre un inmenso abanico de posibilidades según el carácter de cada cual. El nivel de riesgo que se quiera asumir deberá determinar la elección del valor o del activo a invertir. Una de las máximas que no debes olvidar nunca es la íntima relación entre rentabilidad y riesgo. Apostar por em-presas cuyos fundamentales se encuentran en entredicho puede producir jugosos beneficios, pero si no se acierta se puede perder hasta la camisa. Por eso, los expertos más prudentes aconsejan siempre proteger el bien más valioso que se posee a la hora de invertir por primera vez, y no es otra cosa que el capital inicial. Después conviene conocer siempre tres precios antes de realizar alguna negociación: el precio de entrada, el stop de pérdidas y el objetivo de beneficios. Saber la cantidad que uno está dispuesto a perder en un determinado valor es uno de los pasos básicos para ganar en Bolsa. Además, si tu objetivo no es convertirte en un especulador puro y duro, lo más-seguro es diversificar tu cartera de forma que a base de compensar pérdidas y ganancias puedas sacar una rentabilidad razonable. Para ello, no te puede faltar un diario de negociación donde tengas anotados los distintos sprecios'de todas y cada una de tus inversiones. No presumas, no te crezcas, no te creas infalible porque hayas acertado algunas veces, no juegues a las baladronadas que se les achaca a los pescadores. LA modestia es importante. Basta con ganar algunas veces más de las que se pierde. Nadie gana siempre. Es mentira Pocas cosas hay tan difíciles en la viña del Señor como pronosticar con acierto la evolución futura de los mercados financieros. ¿Cuánto valdrán las acciones de, por ejemplo, Telefónica, dentro de un año? ¿Cuánto valdrán estos títulos mañana mismo o dentro de un rato? Algunos lo intuyen, otros se lo

imaginan, pero lo cierto es que nadie lo sabe. Los analistas fundamentales utilizan sofisticadas herramientas para determinar cuánto vale una compañía y, en consecuencia, cuánto vale cada una de las acciones en las que se divide su capital social. Una empresa vale, para los analistas clásicos, lo que valen sus activos, su fondo de comercio, su tesorería, su generación de flujos, su posición en el mercado, sus planes de futuro... Con estos parámetros se estable-ce un precio objetivo y una estrategia de inversión. Para los analistas técnicos la cosa es algo más sencilla, ya que una empresa vale simplemente lo que dice el mercado que vale. Las acciones de una empresa, para los técnicos, contienen en su precio toda la in-formación relevante y fundamental, por lo que la lista de precios es todo lo que hace falta para vaticinar el futuro. Unos y otros, técnicos y fundamentales, tratan de averiguar lo mismo por diferentes métodos: qué se puede esperar de las acciones de una empresa en el corto, medio o largo plazo. Se trata de saber si hay que comprar o vender y a qué precio hacerlo. Cuanto más breve sea el plazo del pronóstico, más fácil es meter la pata hasta el mismo corvejón. También es verdad que sólo se equivocan los que se arriesgan, los que toman decisiones. Los que realizan previsiones tras un riguroso análisis. Los analistas y los observadores dan por hecho que sus estimaciones de futuro y sus previsiones deben irse ajustando según evolucionen las grandes referencias macro y microeconómicas y según los derroteros que tome la propia realidad. El secreto se encuentra, precisamente, en errar menos veces de las que se acierta. En ganar más dinero del que se pierde.Tan fácil y tan dificil como eso. Para comprar y vender día a día en los mercados hay que contar con que se producirá un elevado porcentaje de errores. Los expertos consiguen reducir este nivel sustancialmente. Pero con-viene asumir cuanto antes que se puede perder dinero en Bolsa. No hay que confiar nunca ciegamente en que las cosas mejorarán. No siempre mejoran. Hay que hacer una gestión activa. Hay que obligarse a asumir pérdidas en cuanto hayan alcanzado el nivel previamente establecido. El orgullo no sirve para nada. Tampoco la tenacidad mal entendida. Saber perder exige, además y sobre todo, inteligencia. Los inversores poco expertos suelen quedarse atrapados meses enteros en unas acciones que compra-ron para ganar un dinerillo a corto plazo pero en las que se equivocaron. Los inversores con más tablas saben que es importante recuperar el control de la situación. Con el dinero en el bolsillo se pueden realizar, quizá, inversiones más inspiradas que aquella que provocó el último descalabro. No hay que esperar milagros. La suerte debes buscarla cada día. No confies demasiado en la estrategia de comprar más títulos cuando el valor elegido no sólo no sube sino que baja como un plomo. Los expertos dicen que sólo en ocasiones merece la pena bajar el cambio medio. Es una de las estrategias que se han utilizado habitualmente en las Bolsas para suavizar el peso de las posiciones perdedoras. Se trata de comprar más títulos cuando un valor ha caído de precio y el inversor, desprevenido, no ha podido reaccionar a tiempo. Al comprar más títulos a un precio más bajo sA consigue rebajar el precio medio de la cartera, con lo que resultará más fácil que el título llegue a un precio que per-mita una salida medio airosa. Un ejemplo. Un inversor compra 1.0()0 títulos de una empresa a un precio de 6 euros por acción. Invierte, por tanto, 6.000 eurs, un millón de pesetas. El precio de sus acciones cae en picado hasta los 3 euros. En ese punto, el inversor compra otros 1.000 títulos y gasta en ellos 3.000 euros. En total la cartera se compone de 2.000 acciones por las que ha pagado 9.000 euros. En la práctica es como si hubiera comprado todas las acciones a 4,5, por lo que no tendrá que esperar a que vuelvan a 6 para venderlas sin pérdidas. Ha rebajado su horizon-te temporal y su cambio medio. La pega se encuentra en que multiplicas tu riesgo sobre un valor que se ha comportado de manera diferente a como esperabas, al menos en el corto o medio plazo, y en que se necesita liquidez para comprar más acciones. Los profesionales del corto plazo no suelen utilizar esta posibilidad. Se limitan, como se ha dicho, a asumir una pérdida razonable y a buscar otra inversión en la que se pueda ganar dinero. Sin embargo, los inversores a medio o largo plazo que hayan he-cho cartera pensando en mantenerla a largo, pueden utilizar perfectamente esta estrategia, puesto que conseguirán disminuir el plazo en el que su cartera será rentable tras una racha bursátil contraria a sus intereses. Además, si el ahorrador del ejemplo consideraba que sus acciones estaban bien compradas a 6 euros, ano merece la pena comprar más a precios más bajos?

No des órdenes de venta redondas Ya te lo hemos explicado, ten la picardía de dar tus órdenes de compra o venta uno o dos céntimos por debajo de las cifras redondas. Muchos inversores realizan planteamientos parecidos a éste: «Si nosequé valor sube a 10 euros, vendo mis acciones.» Pero resulta que en las cifras redondas suele producirse una gran aglomeración de títulos. Muchos bolsistas se han fijado las mis-mas metas o han colocado sus particulares señales de venta (o de compra) en las cifras redondas. Es mucho mejor, por ejemplo, poner la orden de venta en 9,98 euros. Perderás un par de céntimos, pero te asegurarás una venta más cómoda y con menos aglomeración de inversores. No te dejes llevar por los errores de los demás.Aprovecha sus debilidades. Si puedes, compra cuando los demás necesiten vender. Los periodos de pago de impuestos, la proximidad del verano, las Navidades... son fechas en las que muchos ciudadanos necesitan dinero en efectivo. Algunos deshacen parte de sus posiciones en Bolsa para hacer frente a estos pagos. En general, quien necesita dinero no puede elegir con calma el mejor momento para ven-der unas acciones. Los inversores más espabilados suelen aprovechar esta situación en beneficio propio. La lógica funciona (a veces) No te limites a suscribir las acciones que te ofrezcan en las ampliaciones de capital. Ni cuando son gratis ni cuando son de pago. En estas operaciones estudia si te conviene vender los derechos de suscripción para comprar acciones viejas. Haz números y llena tu hoja de cálculo. En ocasiones resulta más atractivo vender acciones viejas para suscribir nuevas en una ampliación de capital, en otras es más aconsejable vender los derechos o simplemente suscribir los títulos nuevos que ofrece la empresa. Las posibilidades son muy amplias. Cada ampliación de capital debe afrontarse con una estrategia distinta. Muchos inversores proceden a deshacer posiciones en viernes. Con ello consiguen cancelar sus posiciones semanales y, sobre todo, pasar el fin de semana instalados en la tranquilidad y el so-siego, si es que ambas cosas son posibles para un inversor aficionado a la Bolsa. En general, la lógica dice que es mejor vender unas kciones cuando el sentimiento del mercado es comprador hacia ellas, no cuando hay codazos por vender. Pero suele suceder al contrario, porque la lógica no tiene mucho que ver con la psicología del inversor aficionado. Muchos indicadores económicos se publican en Estados Unidos los viernes (el paro y el PIB, por ejemplo; también es un viernes cuando vencen los contratos de opciones y futuros), por lo que la reacción de las Bolsas estadounidenses se produce cuando ya los mercados españoles están cerrados. El lunes es un día malo para todos, pero en especial para las Bolsas cuando se ha vivido una mala noticia el viernes y se acumulan las órdenes de venta para los primeros compases del lunes. Recuerda la colección de lunes negros que existen en la historia bursátil desde al año 29. No es casualidad que los lunes sean sesiones propicias para que las Bolsas se rompan por su eje cuando pintan bastos. El portero no es una buena fuente de información No operes de oído. No te dejes aconsejar por el primero que pase. Haz un esfuerzo e infórmate. Un inversor que se precie de hacer bien las cosas debe contar con suficiente información en su mano. No basta con el soplo del amigo o con el rumor. Conviene saber algo de análisis fundamental (a qué se dedica la empresa cuyas acciones quieres comprar, si gana dinero, si existen consideraciones que pueden hacer cambiar su precio bursátil para bien o para mal, etc.) y conviene saber algo de análisis

técnico (a qué precios vamos a dar la orden, dónde se encuentran los niveles de soporte y resistencia más próximos, etc.). La decisión de inversión debe partir de lo más general (coyuntura económica general, nacional e internacional, situación del sector) hasta alcanzar el análisis más fino (situación concreta del valor en ese momento de-terminado). No desprecies los efectos de algunos intangibles, como el morbo. Hay valores que despiertan un interés especial. Este es el caso de las empresas farmacéuticas y las ligadas a la biotecnologia. Sobre todo cuando presentan o cuando se encuentran en fase de investigación de un producto que actúa contra algunas enfermedades que pueden considerarse bestias negras de estos tiempos. El cáncer o el sida, por ejemplo. Sin embargo, nadie debe olvidar que una empresa farmacéutica consigue de verdad beneficios espectaculares cuando encuentra un remedio para otros males menores (calvicie, impotencia, obesidad)... Cuando sepas de una compañía farmacéutica que haya logrado un producto que devuelva la melena a los calvos, no lo dudes: vende la casa y compra cuantas acciones puedas de esa empresa. No te dejes amilanar por los grandes. Aprende de ellos y haz como ellos. A la hora de tomar decisiones en Bolsa, los inverso-res semiprofesionales utilizan múltiples herramientas. Unos se dejan llevar por su intuición, otros por el estudio histórico del valor, otros por su experiencia y otros compran o venden tras realizar un minucioso estudio de las cuentas de la compañía. Cada maestrillo...V; por temporadas o por barrios. A partir de este punto, las posibilidades de cada uno para distinguir las acciones malas de las buenas o dónde se encuentra la mejor oportunidad de inversión, son exactamente las mismas. Pero distinguir una acción buena y que ofrezca excelentes dividendos no es una labor sencilla. De hecho, la Bolsa se funda-menta en la existencia de un inversor que cree que hay que ven-der una determinada acción a los precios actuales y otro que cree que esa misma acción a esos mismos precios está razonablemente barata. Los distintos mercados financieros, ya sean de renta variable, de bonos, de divisas o de derivados, se encuentran organizados mediante reglas estrictas y gozan de una absoluta cobertura legal para garantizar la igualdad de oportunidades a todos los partícipes. Pese a que —supuestamente— todos los operadores cuentan core la misma información, no todos acaban c:onsiguiendo sus objetivos de rentabilidad, sobre todo en momentos como el actual de inestabilidad e incertidumbre. De nuevo, se produce el mismo fenómeno. Un analista considerará caro un valor y el de al lado creerá que el precio no es malo. Esa es la base del mercado: compradores y vendedores coincidiendo en un de-terminado precio. El analista siempre acierta, ¿o no? Por eso, a la hora de invertir en Bolsa lo primero que tienes que saber es que el análisis no es una ciencia exacta y como tal se encuentra expuesto a un margen de error. El mercado obliga a seleccionar con más cuidado y coherencia. No hay que olvidar que, en la Bolsa, la rentabilidad y el riesgo van cogidos de la mano. Aquellos valores que ofrecen un mayor potencial de rentabilidad son, generalmente, también los de más alto riesgo. La apuesta por empresas cuyos fundamentales se encuentran en entredicho puede producir jugosos beneficios, pero si no se acierta, lo más fácil es perder la mayor parte de la inversión. Por eso, la elección de un buen asesor es un paso indispensable para los inversores que se adentran por primera vez en el mundo bursátil. No renuncies al estudio y al conocimiento. La ignorancia es muy atrevida, y más si se trata de la Bolsa. Pero no siempre la culpa la tiene el asesor. Cada cual debe asumir sus propias responsabilidades. El inversor tiende a considerar como éxito propio cuando sus acciones suben y como un fracaso del asesor cuando bajan. La ley del embudo. Pero eso no vale. Cada palo debe aguantar su vela. Por eso, si sueles dejarte guiar por las recomendaciones de los analistas, no está de más elaborar una lista con los que la experiencia demuestre más atinados y buscar siempre una segunda y tercera opinión. No olvides que en toda crisis bursátil hay un momento especialmente complicado y dramático para los pequeños inverso-res, al menos para aquellos que se han quedado atrapados en una posición distinta a la que les gustaría tener. Esta posición suele re-sumirse en una excelente cosecha de minusvalías en

un nutrido grupo de valores. En ese instante fatídico suele ser demasiado tarde para vender acciones, pero aún es demasiado pronto para comprar más (o nuevos) títulos. Demasiado tarde para vender, demasiado pronto para comprar. El inversor se encuentra maniatado ante una situación en la que no puede hacer demasiado, salvo, quizá, volver a equivocarse. Pero una equivocación sobre otra equivocación no mejora las cosas, al igual que una mora verde no quita la mancha de otra.Todo lo contrario. Malvender es perder En general los teóricos dicen que no conviene malvender los títulos que el inversor no ha podido quitarse de encima en su momento. El arte de la Bolsa se encuentra, precisamente, en saber vender. Comprar alto y vender bajo nunca ha sido buen negocio. Hay un momento en el que la cartera de valores puede haberse deteriorado tanto que quizá lo más práctico sea salvar los muebles en los títulos en los que buenamente sea posible tal cosa y armarse de paciencia para el resto. No es lo ideal, pero muchos inversores seguramente se han dejado llevar a una situación parecida en los tiempos de intensas y continuadas caídas en los mercados. Lo ideal, nunca está de más recordarlo, es establecer con claridad el porcentaje de pérdida que se puede o se quiere asumir en cada valor y deshacer posiciones en cuanto se alcanza este nivel. Los bolsistas de antiguo suelen decir que «mejor per-der un poco de dinero tras una decisión equivocada y recuperar cuanto antes la liquidez, que verse obligado a esperar milagros». Recuerda que la Bolsa nunca es fácil, pero se complica toda-vía más en momentos de volatilidad, desconfianza y nerviosismo, que nunca faltan. Los precios baratos de algunas acciones no garantizán necesariamente que no puedan bajar más. En ese momento el inversor se ve obligado a estar más pendiente de su cartera, más encima de sus valores, para realizar una gestión activa. Una gestión más creativa. La Bolsa es pendular, como el Talgo.Y lo malo de los péndulos es que no pueden pararse a la mi-tad de su recorrido. Pasan de tin extremo a otro.

CAPÍTULO 14 COMO INVERTIR (CON ÉXITO) EN TIEMPO DE GUERRA Sácale partido a las situaciones límite
LOS PROFANOS SUELEN creer que el verano no existe ni para la inversión ni para los inversores. De hecho, no poca gente cree que la Bolsa cierra sus puertas a cal y canto durante los ca-lores. Pero no es verdad. La Bolsa abre y además suele moverse como rabo de lagartija. El verano no supone una zona muerta para el inversor. Al contrario. Algunas de las más sonadas volteretas bursátiles han tenido lugar en agosto. Los bolsistas todavía recuerdan el agosto rojo provocado por el golpe de estado en Rusia o el desastre bursátil que se produjo tras la invasión de Kuwait. Fueron cataclismos de gran envergadura en los mercados que cogieron desprevenidos a los inversores. En el ejercicio 2001, para variar, la sorpresa saltó a comienzos de septiembre. El día 11 de infausto recuerdo. El martes negro. Una fecha que marcará un antes y un después. Los brutales atentados terroristas contra Estados Unidos helaron la sangre a más de uno. El presidente de Estados Unidos, George Bush, dijo a las pocas horas de la tragedia que el país había visto al diablo.Y las Bolsas también lo vie-ron en los días siguientes. Una tragedia en toda regla. Pero los inteligentes saben extraer enseñanzas y consecuencias incluso de las situaciones límite. El mayor atentado terrorista de la historia, la madre de todas las crispaciones, la escalada del horror golpeó en septiembre de 2001 en el centro neurálgico de las finanzas y la defensa de Estados Unidos y, por ende, de todo el orbe. Pero no provocó el crasH bursátil imparable e inapelable que pronostica-ban los más pesimistas. Podía cambiar el orden mundial, pero las Bolsas se

mantuvieron en pie. Los mercados financieros se resintieron, no podía ser de otra manera, por cuanto se multiplicaban las probabilidades de que la economía internacional retrasase aún más su esperada recuperación. La recesión era algo más que un fantasma. Era una posibilidad. Sin embargo, no se produjo la es-piral autoalimentada de pánico que algunos temían. Las fichas del dominó que cayeron no derribaron a las siguientes. La tor-menta caló a los mercados y los vapuleó, pero no los venció. Las Bolsas, los mercados de divisas, de materias primas y bonos aguantaron lo que no pudieron resistir las Torres Gemelas de Nueva York. Fue un golpe duro. Sin embargo, los mercados pronto recuperaron el paso normal. Sólo tardaron unos días después del cruento atentado terrorista. Los mercados recompusieron la figura a pesar de que aún humeaban los escombros de las Torres y a pesar de que todavía no se había enfriado el recuerdo de las víctimas. Los mercados lograron ponerse de pie. Las Bolsas habían ganado la primera batalla. Los cazadores de gangas, a destajo Tras los primeros latigazos y las primeras convulsiones, los inversores recobraron toda la calma posible en situaciones como éstas. La Bolsa de Wall Street cayó, pero no se }rindió. El índice Dow Jones sufrió el día 17 cíe septiembre de 2001 —tras cuatro días con el mercado cerrado y seis días después de la tragedia—la mayor caída de su historia en puntos (casi 700) y la décima en términos relativos (un 7,13 por ciento), pero no hubo pánico. El sistema funcionó. De hecho, ese día se batieron todos los récords de negociación de acciones en el parqué de Wall Street. Más de 2.600 millones de acciones cambiaron de mano en un solo día. En la Bolsa española esa jornada se movieron menos de 200 millones de títulos. Los cazadores de gangas estuvieron muy pen-dientes de la evolución de los precios en todo momento, en bus-ca de una oportunidad cíe inversión. Las hubo prácticamente en todos los mercados en momentos puntuales, aunque siempre en un decorado genérico de gran volatilidad. Los inversores con nervios de acero aprovecharon el pánico en beneficio propio. Siempre o casi siempre sucede así. Los pequeños ahorradores que se dejan arrastrar por el miedo y claudican ponen sus acciones en bandeja a los buscadores de tesoros. En cualquier caso, y dentro de lo malo, los bolsistas y las autoridades financieras se felicitaron porque el sistema funcionó. Las bolsas cumplieron con su cometido: garantizar la liquidez a los inversores. Quien quiso vender pudo hacerlo. Quien quiso comprar, también. Algunos expertos calculan que más de un millón de pequeños inversores abandonaron la Bolsa a lo largo de los ejercicios 2000 y 2001. En ese lapso, el mercado perdió 17 billones de pe-setas de su valor. La propiedad de las acciones ha sufrido en los últimos años una evolución notable. A lo largo de la década de los noventa las familias españolas eran dueñas de un 23/25 por cien-to de las acciones cotizadas en Bolsa. Ese porcentaje se mantuvo estable hasta 1997, cuando se produjo un salto hasta' el 30 por ciento, para llegar después hasta el 35 por ciento en 1998. En el año 1999 y en 2000, al pairo de la explosión de la burbuja tecnológica y sus consecuencias, este porcentaje volvió a situarse Z en tor`río al 30 por ciento. No te relajes, no te confies, no desconectes Afrontar una crisis con cierta dignidad cuando tiemblan los cimientos de la civilización occidental no suele ser tarea fácil. Por eso los analistas repiten hasta la saciedad que conviene estar alerta, incluso cuando aún circulan de mesa en mesa las fotos del veraneo. Muchos otros veranos se han convertido en auténticos calvarios para los inversores. Sobre todo para aquellos que se fue-ron de vacaciones sin hacer los deberes. Sin dejar recogida su cartera y en perfecto estado de revista. No te relajes, no te confies, no desconectes. Ni siquiera en verano. Al menos no lo ha-gas más de lo que recomiendan la razón y el sentido común.

Si eres un inversor especulativo, con vocación de estrujar el corto plazo todo lo que se deje, no lo dudes. Pon en el morral los bañadores, las aletas, el tubo y la toalla, pero vete de veraneo sin acciones en tu maleta. La Bolsa es muy traicionera siempre. No se puede veranear y especular, todo al mismo tiempo. Hay que elegir. Pero si eres un inversor a largo plazo, no te preocupes demasiado en las épocas de estío. Poda el árbol, limpia el terreno y espera la cosecha. Disfruta de tu merecido descanso en el con-vencimiento de que el tiempo juega a favor de los inversores como tú. El verano exige un esfuerzo dinerario a muchas familias españolas. Hay que pagar el apartamento de la playa o el viaje a Eurodisney o vaya usted a saber.Y hoy en día ya no hay nada barato. Las familias proceden a «tirar» de ahorros y también, en ocasiones, a vender parte de sus acciones para hacer caja. Hay inversores que deshacen posiciones metódicamente antes de cada verano con el loable propósito de vivir sin demasiadas preocupaciones sus vacaciones estivales. Es un plan sencillo, pero que suele funcionar como un reloj. Da resultados. Conviene extremar las precauciones cuando el inversor se encuentra fuera de casa, quizá fuera del país, perdido por esos mundos de Dios y, por tan-to, cuando carece de capacidad de reacción y de la información necesaria para tomar decisiones. Pero, quién dijo miedo, se trata sólo de una retirada táctica.Ya habrá tiempo para volver a la re-friega. Las Bolsas han vivido últimamente algunos veranos calientes de verdad. Cualquiera que haya sufrido el zarpazo de un agosto malo de Bolsa se acordará de algunos ejemplos. Los últimos bajonazos estivales se han producido como consecuencia de la crisis de Latinoamérica y el sudeste asiático, aunque todavía se recuerdan los desastres provocados por el agosto rojo del golpe de estado en la antigua Unión Soviética (1991) o la tremenda caí-da que sufrieron los mercados coincidiendo con la invasión de Kuwait por Iraq (1990). Nadie olvida la tormenta que provocó el «no» danés al tratado de Maastricht (1992), o la crisis monetaria que afectó a los tigres asiáticos en 1997 ni el efecto tequila que azotó a toda Latinoamérica en 1998. Desde luego, últimamente no ha habido muchos veranos tranquilos. Mejor prevenir que curar. Consejos en mangas de camisa Si te marchas de vacaciones, déjalo todo atado y bien ata-do. Deja tus posiciones en Bolsa en perfecto estado de revista. No dejes órdenes pendientes de ejecutar si tu broker no tiene instrucciones precisas de cómo y cuándo cursarlas o no tienes pre-vista una estrategia preparada en previsión de que las cosas tomen un rumbo que no habías previsto. Se trata de disfrutar del vera-no, no de tener que volver a toda prisa a apagar un fuego. Debes estar pendiente (aunque sea poco) de tus inversiones. Recuerda que las agencias y sociedades de valores no cierran. Tampoco los bancos. Si tienes dudas, llama a tu intermediario financiero y quédate tranquilo. Quédate todo lo tranquilo que puedas. La tranquilidad es, a veces, tan importante como la rentabilidad. Algunos intermediarids permiten ya cursar órdenes condicionadas. Son los llamados stop losses, muy útiles para evitar problemas. Son órdenes que se lanzan al mercado cuando se cumple la condición impuesta. Por ejemplo, vender si Telefónica baja de 10 euros o comprar si TelePizza cae a medio euro. Esta orden de Bolsa, seguramente, será la gran estrella de las bolsas en el futuro. Si prefieres la lucha cuerpo a cuerpo con el mes de agosto, utiliza Internet o el teléfono, siempre que el sistema elegido te permita tornar decisiones y llevarlas a la práctica con rapidez y solvencia. Pero no olvides que nunca se pueden seguir los mercados de la misma manera ni con la misma tensión desde el borde la piscina que al pie del cañón. Si el vicio te corroe y no puedes vivir sin especular, apuesta por los valores pequeños o medianos que puedan dar un «pelotazo» aprovechando el estío. Pero este tipo de títulos suelen ser pura dinamita que puede explotar en tus manos. Por ello hace falta estar muy encima de la inversión. CUADRO 1. LOS ÚLTIMOS TROPEZONES

Acontecimiento

Fecha

Reacción de la Bolsa

Bombardeo sobre Pearl Harbor Asesinato de Kennedy Bomba contra el cuartel de la Marina estadounidense en Beirut Guerra del Golfo Bomba en el Worl Trade Center Bomba contra el cuartel de los EE. UU. en Arabia Saudí Bombas contra las embajadas de los EE. UU. en Nairobi y Tanzania

7-12-1941 22-11-1963 23-10-1983 17-1-1991

-1,72% +5,49% -2,04% +4%

26-2-1993 26-6-1996 7-8-1998

+1% -0,5% -3%

El crasH del 87 fue uno de los peores momentos que vivieron las Bolsas mundiales en la recta final del siglo xx. La caída de los mercados desempolvó el recuerdo inevitable del crasH del 29. Aquel lunes nc;'ro del 19 de octubre la Bolsa de Nueva York llegó a perder el 17 por ciento. El crasH del 87 vino motivado por un violento estallido de la burbuja financiera, la que se había creado en los años anteriores. Otro momento complica-do fue la invasión de Kuwait por Iraq y la posterior guerra del Golfo Pérsico. Las alarmas sonaron porque Kuwait es uno de los principales países productores de crudo. El petróleo se disparó por encima de 33 dólares y los parqués cayeron a plomo ante la amenaza de estrangulamiento en los mercados de crudo. Pero la intervención de Estados Unidos y el siguiente desenlace bélico provocó la recuperación. Durante la guerra del Golfo, que duró tres semanas, el Dow Jones cayó un 4,3 por ciento, pero un mes después de los bombardeos había recuperado ya un 17 por ciento. El 19 de agosto de 1991 otro hecho conmocionó al mundo y hundió los mercados de valores. El golpe de Estado en la Unión Soviética, que derrocó a Mijail Gorbachov, provocó una caída estrepitosa. No obstante, cuando se supo que los golpistas habían fracasado y que Boris Yeltsin se había hecho con el poder, los parqués recobraron la normalidad: Diez argucias para no perder la camisa = en los tiempos dificiles No vender en momentos de pánico. Es mejor elegir una época más adecuada. Las decisiones hay que tomarlas con la cabeza fría. Si tienes dudas, acude a tu intermediario financiero y pide consejo. Asesórate. Preguntar es gratis. Mantener la calma, asumir las caídas que previsiblemente se producirán en el corto plazo. El pánico nunca ha sido buen consejero. Si tienes dinero en el bolsillo y valor en el corazón compra algunos de los valores más castigados. Utiliza los stop losses si operas a corto plazo. Son una herramienta indispensable en estos casos, pues limitan considerablemente las pérdidas. Pero no te agobies por vender si no lo has hecho en los últimos años de caída de los mercados. La reacción inmediata es fundamental. Si decides vender tienes que hacerlo automáticamente. Si no puedes reaccionar con rapidez, evalúa las perspectivas del mercado para no tirar la casa por la ventana. Los parqués suelen recuperar el terreno perdido si la crisis no se acentúa.

Toma decisiones sólo cuando el tiempo conceda una visión más realista de las consecuencias de la nueva situación. Sé selectivo. No todas las acciones acusan el impacto de la misma forma. No te obsesiones con un valor. Lo que has perdido con unas acciones puedes recuperarlo con otras.

CAPÍTULO 15 VIDAS EJEMPLARES Los «pelotazos» ecominticos más famosos de Espana y del  hundo protagonizados por treintañeros
ELLOS LO CONSIGUIERON. ¿Por qué no vas a poder hacerlo tú? Imagínate que con menos de treinta años tienes una cuenta corriente en la que aparece la mareante cifra de 84 millones de euros. Has leído bien: 84 millones. Suficiente para casi todo lo que necesites tú y varias generaciones más. Pero también puedes ser menos ambicioso y conformarte con unos 12 millones de euros, que tampoco es nada desdeñable. Lejos de las grandes for-tunas internacionales de los Bill Gates o Paul Allen de turno (de las que también nos ocuparemos), en España hay ejemplos de jóvenes millonarios que han partido, como único bagaje personal, de una excelente idea y muchas ganas de trabajar. Ellos son el espejo del éxito donde mirarse. Y es que, si descartamos las herencias y a los jóvenes millonarios procedentes del deporte, especialmente del fútbol, la fórmula más yrazonable (que sea legal, claro) para hacerse rico teniendo menos de treinta años pasa por la informática y, concretamente, por Internet. A pesar del estallido de la burbuja bursátil de todo lo relacionado con la Red, la verdad es que se han hecho muchas ciberf ortunas a su sombra.Aún estás a tiempo de ser una más.Apunta en tu libreta de futuro cibermillonario algunos de los casos más espectaculares.Y, como ellos, lánzate a perseguir el nuevo Eldorado que se oculta detrás de la pantalla de un ordenador. Eso sí, con cuidado. David del Val. 10.000 millones a los veintisiete años Su historia se puede empezar por el final. El mes de agosto de 1997, contando sólo con veintisiete años de edad, ingresó en su cuenta corriente y en la de sus dos socios la increíble cantidad de 10.000 millones de pesetas (60 millones de euros). Una barbaridad. David del Val era por aquel entonces un joven ingeniero de tele-comunicaciones que había creado la empresa Vxtreme con sede en Silicon Valley (California). Una firma modesta que contaba como único activo con el capital humano que formaban David y sus tres socios. Sin embargo, una buena idea les puso tras la pista del éxito. Habían conseguido desarrollar un sistema de compresión de imágenes de video para Internet. El sistema permitía introducir en la Red imágenes de vídeo ocupando un tamaño muy inferior al que se estaba utilizando. Justo en ese momento el gigante de la informática Microsoft (con Bill Gates a la cabeza) estaba buscando un sistema similar. Un ejecutivo de Microsoft se había fija-do en ellos y, la gran multinacional, como si fuera Marlon Brando en El Padrino, les hizo una proposición que no pudieron rechazar: 10.000 millones de pesetas e irse a trabajar a la sede central de Microsoft en Seattle. No lo dudaron. Hoy son millonarios. Pep Vallés. El comienzo y el final de todo Pep Vallés ejemplifica como nadie lo que ha supuesto el auge y la caída de Internet. Hoy, si preguntamos por él en los círculos de Internet, no encontraremos precisamente comentarios halagiieños. No gusta y, como reconocen fuentes del sector, «no ha gustado nunca a pesar de la intensa campaña de imagen que se ha edificado a su alrededor». Pero ¿por qué no gusta?, ¿qué ha he-cho?, ¿quién es o ha sido? Esta historia la empezaremos por el principio.Vallés, a imagen y semejanza de los entonces incipientesYahoo! o Google, creó el primer buscador español en Internet. Para ello no encontró mejor nombre que Olé!, con admiración final, como el celebérrimo Yahoo! Visionario de Internet, Vallés había comentado a todo aquel que

quisiera escucharle que el futuro estaba en la Red. Una fe ciega que desplegaba en cuantas entrevistas (que fueron muchas) concedía a los medios de comunicación. Pero el negocio no acababa de arrancar. Los beneficios del buscador iban, como reconocían los expertos, «para largo». La deuda se agrandaba día a día con la vista puesta en un futuro económico grandioso que no terminaba de llegar. Entonces, cuando más arre-ciaban las dudas y los problemas financieros, llegó un inesperado salvador... Contra pronóstico, y en oposición a las más elementales normas económicas, Telefónica, entonces su principal acreedor, ni corta ni perezosa, pagó, según reconocieron algunos buenos conocedores de la operación, a Pep Valles y a sus colaboradores 2.000 millones de pesetas (12,04 millones de euros) y la posibilidad de adquirir una gran cantidad de acciones de Terra (8 por ciento) antes de su salida a Bolsa. El día de su estreno, el «pelotazo» estaba consumado. En una sola jornada Vallés y sus colaboradores ganaron más de 14.000 millones (84 millones de euros). Algo inaudito. Hoy en día,Vallés (en el momento de redactar el libro) ha desaparecido de las portadas de las revistas económicas, no concede entrevistas y está a la espera de una serie de procedimientos judiciales para aclarar la legalidad de su enriquecimiento. El tiempo y los tribunales darán y quitarán razones. De momento, continúa siendo multimillonario. A .Salvador Porté. HecHo a sí mismo En su cuenta corriente figura, por así decirlo, la fabulosa cifra de 84 millones de euros. Salvador Porté ilustra perfectamente el concepto americano de self made man. Sin formación académica universitaria (algo raro en un mundo donde predominan los ingenieros de telecomunicaciones, los informáticos o los ingenieros industriales) ha basado su éxito en una intuición casi legendaria. En 1997, con sólo veintiocho años, sin apenas recursos económicos (usaba como oficina la buhardilla de su casa), puso en marcha LatinMail, un servicio de correo electrónico gratuito a través de Internet. El sistema funcionó como un tiro. Destinado a la comunidad hispanoparlante caló pronto entre sus usuarios. Los clientes se contaban por millones. Un intangible que se traducía en una valoración estratosférica de la empresa. Según los primeros indicios, la compañía valía unos 10.000 millones de las pesetas de entonces. Sin embargo, esta estimación se quedaría corta como muy pronto se pondria de manifiesto. Salvador Porté, haciendo gala de esa intuición que tan alto le ha llevado, no sólo había desarrollado un servicio de correo electrónico sino también un sistema de cHat (LatinChat) y otro de servicios genéricos en la Red (LatinRed). Poco a poco había conseguido aumentar las líneas de negocio de la empresa. Consecuencia: LatinMail aumentó exponencialmente su valor. Con esta treta empresarial no tardaron las ofertas de compra en llamar a su puerta. Cierto. Starmedia, una de las grandes compañías de Internet americana, puso encima cíe la mesa 14.00() millones de pesetas (84 millones de euros) por la compra de las tres divisiones de negocio. Corla el año 1999. En muy pocos días se cerró la operación y Salvador Porté entró en el Olimpo de los cibermíllonarios. Luis Trrado y José Ignacio Rodriguez. Salvados por la campana de BritisH lélea>ni Vender a tiempo es ganar.Y si no lo crees, aquí tienes el ejemplo que te proporcionan dos jóvenes ingenieros sevillanos de apenas treinta años, Luis Torrado y José Ignacio Rodriguez. Ambos fueron los fundadores de Arrakis (eran grandes seguidores de la novela de ciencia ficción de Frank Herbert, Dune, y les pareció el nombre más apropiado), un proveedor de acceso a Internet que en su tiempo llegó a ser líder del mercado español. A principios de 1999 la compañía de telecomunicaciones inglesa British Telecom se interesó por Arrakis.Torrado y Rodríguez no se lo pensaron y aceptaron los 2.000 millones de pesetas (12 millones de euros) que les ofrecieron. Un año después, British Telecom empezó a tener problemas financieros, zarandeada por un mercado bursátil inmisericorde. 1)e no haber vendido en ese momento, hoy, a la vista del mercado, lo más seguro es que la empresa ya no existiera. En los negocios, como en la vida, hay que estar en el lugar adecuado en el momento preciso. Alvaro Polo. Sacarle el máximo a la Ciudad Es el emprendedor más veterano de todos los que hemos recogido en estas páginas. Su edad rondaba los treinta y siete años cuan-do está en pleno auge empresarial; sin embargo, su historia recoge como si se tratara de un espejo dos imágenes muy distintas que se han repetido con frecuencia en el

sobrevalorado mundo de Inter-net. Por una parte, el éxito en la venta de la empresa y, por otra, el fracaso un año después de la firma que la había adquirido. Alvaro Polo había construido en 1996 una ambiciosa comunidad virtual denominada CiudadFutura. Su objetivo era publicar contenidos en la Red. Pero pronto los costes empezaron a ser excesivamente altos y la competencia muy dura para una empresa spequeñá y modesta que debía pelear frente a auténticos monstruos de un tamaño descomunal comparado con el suyo. Por lo que en 1999 decidió aceptar la oferta de Yupi.com, una firma radicada en Miami (como tantas otras) que vivía de la publicidad que generaban las visitas a sus páginas de Internet. El precio de la venta estuvo entre los 1.800 y 2.000 millones de pesetas (10,8 y 12 millones de euros). Una cifra estratosférica para un proyecto que despertaba muchas dudas entre los expertos: costes altos, beneficios inciertos, tanto en el tiempo como en su cuantía, mercado sin definir claramente, número de clientes limitado... Pero cl tiempo ha dado la razón a Alvaro Polo. Había vendido justo en el momento perfecto. Después de la compra,Yupi.com no consiguió levantar cabeza ahogada por la crisis de las puntoconi. La empresa tuvo que despedir al 60 por ciento de sus trabajadores y cerró todas sus oficinas en Latinoamérica. En junio de 2001 fue comprada por T I msn, el portal-servidor de Microsoft y Teles que opera en América Latina. La historia llegaba a su fin. Marcos Guillén. Crear empresas por 48 millones de euros Es una de las últimas aventuras tecnológicas. Con treinta años se ha incorporado a la selecta lista de cibermillonarios, en una época en la que Internet se resquebraja.A los veinte años abandona su carrera de ingeniero de telecomunicaciones y funda su primera empresa de ordenadores. No tardaría mucho en venderla con suculentos beneficios. En 1994 crea la firma proveedora de acceso a la Red que bautizaría con el nombre de Ran Internet. Pronto se le uniría otra más, Red Internauta, orientada a dar conexión gratuita a la Red. Las dos estaban valoradas en más de 48 millones de euros. Ahora prepara su asalto a la Gran Manzana. Mucho trabajo y algo de suerte son, según él, las razones que le han llevado al éxito... y a la riqueza. CHarles Nasser. Una.firtuna de 476 millones de dólares Con sólo treinta años este joven cibermillonario inglés es un referente en su país. Desde 1996 es el creador y fundador de la empresa de acceso a Internet ClaraNET. Su pequeña firma da servicio a compañías de tamaño internacional con un sistema irás barato y rápido que el resto de su sector. Se le calcula una fortuna de 476 millones de dólares. Paul GautHier. El joven irás rico de Estados Iluidos Su nombre es poco conocido y, sin embargo, es el joven más rico de Estados Unidos. Con veintiséis años manejaba ya un patrimonio personal de 418 millones de dólares.Todo gracias a la cornInktomi, dedicada a la fabricación de software para buscadores y herramientas que se aplican directamente en el desarrollo web. El dinero Habla spanglish Lo hispano está de moda en el inundo de los negocios.Y no es una cantinela. Si lo dudas sólo tienes que echar un vistazo a la lista de los hombres y mujeres más ricos del mundo en 2003, según la revista Forbes. Latinoamérica ha generado muchas oportunidades de negocio, y como consecuencia, las fortunas latinas han crecido como la es-puma en un mar de dinero. En España la situación es idéntica. Ahí tienes a don Amancio Ortega, el presidente de Inditex, el creador de la marca Zara, el enigmático hombre sin rostro y sin voz. Es tan reservado que ni siquiera existía una foto suya. Unicamente cuando la empresa decidió salir a cotizar en el parqué se vio obligado (a regañadientes, comentan sus próximos) a hacerse una... y hay que verla. Una fotografia en blanco y negro en la que se nota que

está sufriendo más que frente a una inspección de Hacienda. La imagen no tiene desperdicio. Sin corbata, mirando de soslayo a la cámara y eon un Tritento de sonrisa que es sólo eso... un intento.Y, sin embargo, esa fotografia ha tardado más de dos décadas en hacerse. Se dice pronto.Y es que Amancio Ortega es a la moda lo que J. D. Salinger a la literatura. Aunque últimamente se ha vuelto un poco más accesible al conceder su primera (y única) entrevista al periódico londinense The Tinies.A pesar de todo, tanta singularidad no le ha impedido auparse hasta el primer puesto de los mayores patrimonios hispanoamericanos, con una fortuna personal de 10,3 Empresa Fortuna (Millones de dólares) Edad billones de dólares. De esta forma se coloca en el puesto 18.° de los hombres más ricos del planeta. No cabe duda, pues, de que Amancio Ortega es el hombre más rico de España, por delante de los financieros Juan y Carlos March (propietarios de la Corporación Financiera Alba y de la Banca March) y por delante también de Enric Bernat, el fundador de los populares caramelos Chupa-Chups. Sin olvidar al todopoderoso presidente del SCH, Emilio Botín, y a las hermanas Esther y Alicia Koplowitz. Los cheques hablan español Los hombres más ricos de América Latina utilizan el español cuando firman un cheque. En la lista de fortunas iberoamericanas Amancio Ortega ni siquiera es superado por el empresario mexicano Carlos Slim Helú, propietario de uno de los mayores Holdings de telecomunicaciones del mundo (Telmex). Detrás del creador de Zara, en este particular ranking, se encuentra un clásico de los bolsillos llenos: Gustavo Cisneros. Un magnate que tiene una saneada cuenta corriente en la que aparece la cifra de 5.300 millones de dólares y que se ha hecho famoso por la enorme influencia que tienen los medios de comunicación que con-trola. Para que digan que la prensa es un negocio ruinoso. En cuanto a los más ricos del mundo, la verdad es que continúan siendo los mismos de siempre. Bill Gates, con una fortuna de 40,7 billones de dólares (billones americanos, no europeos), y el mago de las inversiones,Warren Buffet, con 30,5 billones de dólares, encabezan años tras año la clasificación. Cierra este triunvirato de aburridos a ganar dinero los empresarios alemanes Karl & Theo Albrecht, con 25,6 billones de dólares. Eso sí, aún está fresco en la memoria el susto que se dio la cuenta bancaria de Gates tras el atentado del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York. En sólo dos semanas el presidente de Microsoft perdió 1,3 billones de las antiguas pesetas al des-plomarse las acciones de su empresa en Wall Street. Unas semanas después ya se había recuperado. CUADRO 1. LAS GRANDES FORTUNAS MUNDIALES (EN MILES DE MILLONES DE DOLARES) Puesto Nombre País Fortuna 1 2 3 Bill Gates Warrent Buffet Karl & Theo Albrecht EE. UU. EE. UU. Alemania 40,7 miles de millones de dólares 30,5 miles de millones de dólares 25,6 miles de millones de dólares

Fuente: Forbes, 2003. CUADRO 2. Los OCHO MAYORES MULTIMILLONARIOS I)E ESTADOS UNIDOS CON MENOS DE CUARENTA AÑOS Millonarios menores de 40 anos Michael Dell 34 Dell Computer 21.490

Jeff Bezos Ted Wait Pierre Omidyar David Filo Jerry Yang Scott Blum Jeff Skoll Fuente: Forbes, 2003. ANEXO TRES TRISTES TESTS

35 36 32 33 30 35 33

Amazon.com Gateway EBay Yahoo Yahoo Buy.comk eBay

5.740 5.440 3.690 3.120 3.050 1.660 1.350

Pero, realmente, ¿valgo yo para ser rico a los treinta años? Te proponemos un test que no tiene desperdicio. En sólo diez preguntas averiguarás de una vez por todas si vales para ser rico o si, por el contrario, lo mejor es que te dediques a la infinidad de juegos de azar que circulan por el mercado, léase Loto, Bonoloto, Primitiva, Lotería Nacional... Porque incluso para ser rico hacen faltan algunas aptitudes. Coge el lápiz y que no te preocupe masacrar el libro (para eso está). (Te encuentras a sólo diez preguntas de conocer si tú y la riqueza sois primos hermanos. ¡Ah, las instrucciones para completar el test! Escoge una respuesta de cada una de las preguntas y suma al final la puntuación obtenida. Fácil.) 1. 5i te dan la oportunidad de llevar tu dinero a un paraíso fiscal, ¿qué harías? Me negaría en rotundo (a) Pediría asesoramiento a un experto (b) Invertiría sin dudarlo (c) 2. Una Bolsa a la baja es para ti... Una razón para padecer insomnio (a) — excelente excusa para ir con la inversión a otra parte (b) Una oportunidad para comprar barato (c) 3. Si ves que tus acciones bajan, ¿cOmo actúas? — Vendo inmediatamente (a) Consulto a mi banco o broker (b) — hago nada en particular, sólo espero a que cambie la tendencia del mercado (c) 4. Cuando inviertes, ¿a qué plazo lo haces? Corto (a) Medio (b) Largo (c) 5. ¿Qué inversión prefieres? Deuda del Tesoro (Letras, Bonos y Obligaciones) (a) Depósitos bancarios de alta rentabilidad (b) Bolsa pura y dura (c) 6. La prensa económica te resulta... Un aburrimiento insoportable (a) Una lectura cuando no hay otra a mano (b) Un instrumento imprescindible (c) 7. Si te mencionan el verbo especular, ¿cómo te comportas?

Una

No

— No quiero ni oír hablar de él. Me da más miedo que un nublao (a) — Es un verbo que conjugo sin problemas de vez en cuando (b) — Junto con ganar es mí verbo favorito (c) 8. `Qué supone para ti enfrentarte a las nuevas tecnologías? — Una verdadera tortura (a) — Una obligada necesidad (b) Un verdadero placer (c) 9. ¿Cuánto tiempo le dedicas a la maldición bíblica de trabajar? El mínimo posible (a) El suficiente para evitar las críticas del jefe (b) —Trabajo sin mirar el reloj ni el calendario (c) lo. Tengo confianza absoluta en la validez de mis ideas y proyectos... Nunca (a) — A veces (b) Siempre (c) Respuestas: Más de 7 (c).Tú has nacido para especular y manejarte en los parqués bursátiles como un auténtico tiburón financiero. Y es que eres un apasionado de todo lo que tiene que ver con la operativa bursátil. Comprar y vender en el mismo día en el parqué es una de tus grandes aficiones. Tranquilidad y nervios de acero son dos de las características que te defmen. La palabra especular la llevas escrita en todas tus camisetas.Tienes intuición para pre-decir las subidas y las bajadas de los valores bursátiles, aunque no siempré aciertes. Con estas cualidades ya has dado un paso adelante para empezar a conseguir los primeros euros de tu colección de millones. Los paraísos fiscales no te asustan, al contrario, eres su principal valedor. Además te gusta la tecnología y navegas en la Red con la soltura del mismísimo Bill Gates, por lo que tu ca-mino para convertirte en un nuevo millonario ha comenzado ya. Entre 6 y 4 (c). Estás a medio camino; en ese impreciso lugar en el que viven los que tienen algunas cualidades para convertirse en nn,cHimillonarios pero no se atreven a explotarlas. Adelante, venga... atrévete. Si no se pone la ficha en la ruleta es imposible que toque. En eso estaremos todos de acuerdo. La operativa bursátil te interesa, aunque piensas que eso es para gente con dine-ro y conocimientos.Te equivocas. La Bolsa es para todo aquel que tenga tranquilidad y las ideas muy claras respecto a lo que quiere obtener de ella. De momento, la palabra especular te produce más miedo que el final de mes.Ya se te pasará. En sí no es buena ni mala, depende de cómo la interpretes. Se pueden ganar (y también perder) interesantes sumas de dinero vendiendo y comprando acciones en un mismo día. Un desasosiego similar te producen los paraísos fiscales. Repasa el capítulo 2 y verás como no son tan fieros como los pintan. Las nuevas tecnologías te gustan y te manejas con soltura en ellas. Eso es bueno. Sumados tus pros y tus contras no tienes disculpa para no lanzarte a la aventura de convertirte en millonario. Menos de 3 (c). Mejor que hables con el padre Vicente Ferrer y fundes una ONG. Desengáñate, el mundo financiero y el tiburoneo bursátil no son para ti. Los paraísos financieros te aterran y nunca te atreverás a dar el paso. Inclínate por otras opciones de inversión como la renta fija o la deuda pública y deja aparcada la Bolsa. En tus camisetas llevas bordada la palabra seguridad. Está bien; es una opción como otra cualquiera. Sin embargo, en el camino que conduce a los millones se necesitan una serie de características (agresividad, iniciativa, riesgo...) de las que careces. Si estás buscando una opción empresarial quizá lo tuyo sea una franquicia, en la que el riesgo está moderadamente controlado. Descubre qué clase de inversor eres en cuatro relatos

Para conocer qué tipo de inversor eres, responde a las siguientes preguntas y analiza las respuestas. No creas que te conoces tan bien como piensas. Quizá tu comportamiento como inversor te sorprenda. Recuerda que la Bolsa suele provocar en las personas una transmutación similar a la que sufren ciertos ciudadanos en cuanto se colocan al volante de su coche. Un honrado y respetable padre de familia se convierte en unas décimas de segundo en un cafre, histérico, paranoico y peligroso. A veces un tranquilo ahorrador se transforma en un nervioso inversor que toma una tras otra todo tipo de decisiones equivoca-das que acaban dejando su patrimonio como un erial. -¿De qué cantidad de dinero se trata? -¿A qué plazo quieres invertir? — ¿Es probable que necesites el dinero antes de que acabe ese plazo? ¿Qué niveles de riesgo estás dispuesto a asumir? Conoces el funcionamiento de los mercados? `Prefieres llevar la batuta tú mismo o dejar que lo hagan los profesionales? Has invertido antes en Bolsa? ¿Estás satisfecho con la experiencia? ¿Tienes fondos de inversión? ¿Dispones de tiempo para seguir tus inversiones? Haz examen de conciencia. Las respuestas a estas cuestiones suelen dibujar un perfil tan nítido que no hace falta mayor explicación. ' entre estos relatos, el que más se aproxima a tu personalidad: Elige,

1. Juan Alberto Castellon sale casi todos los fines de semana al campo. A disfrutar. En su todoterreno plagado de defensas, spoilers y faros antiniebla. Se siente especialmente orgulloso de las ruedas de su vehículo, que son de un ancho especial. Sus vacaciones de verano son también muy deportivas. Es un joven profesional liberal, gana dinero y le gusta exprimir casi todo hasta la última gota. Sabe que para triunfar hace falta exponerse. Es un habitual del casino, el de Torrelodones por más señas, donde pa-ladea las sensaciones más fuertes sobre la mesa de la ruleta. También en su trabajo ha apostado fuerte. En su vida priva-da realiza casi todos los deportes llamados de riesgo, es decir, los deportes en los que existe peligro pero éste se encuentra razonablemente controlado. Lo suyo es el raftinq, el puenting, la escalada, el parapente y todo aquello que signifique una subida controlada de adrenalina en sangre. Por eso sus inversiones siguen las mismas líneas maestras que el resto de su vida. Le gusta el riesgo, lo asume e incluso lo disfruta. Francisco Aragón tiene por costumbre levantarse a las siete de la mañana para estar en la oficina a las ocho. Come siempre en casa de su madre. Sus dos hijos van a colegios privados y ahorra, todos los meses, una décima parte de su sueldo. Una vez fue al Casino (le llevaron a rastras unos amigos en unas vacaciones) pero tuvo mucho cuidado de no cambiar más de 100 euros, porque «cuesta mucho ganarlo». De esta forma ha conseguido acumular un pequeño capital, aunque ha contado con la ayuda inestimable de un par de herencias. Su dinero se encuentra en el banco y en bonos del Tesoro. ¿Dónde si no? Desde que vendió la carnicería (la red de carnicerías, para ser más exactos) Juan Tomás Chaves se ha dedicado en cuerpo y alma a mover su dinero. A estas alturas se ha convertido ya casi en un profesional. Es uno de los más perspicaces inversores que operan en y desde la Bolsa de Madrid. Desde esta privilegiada ata-laya puede mover su cartera de acciones de forma agresiva en el día a día. Desde allí realiza también sus incursiones en el merca-do de productos derivados, donde opera con futuros y opciones y, de cuando en cuando, con algunos warrants. Es un inversor todoterreno. No le hace ascos a una especuladita ni a una posición

agresiva. Pero también tiene un par de cosas más tranquilas para evitar que todos sus ahorros dependan del fragor de la batalla del día a día. Le gustan con locura los warrants desde que descubrió esta forma de inversión, ya que le permite multiplicar el potencial de su dinero. Miguel Angel Muñoz se quedó sin trabajo hace un año. Trabajaba en una multinacional. Una de ésas de las que su padre solía decir que eran «para toda la vida». Era una empresa sólida, solvente y con gran futuro. Sin embargo, se fusionó con otra más grande todavía.Y los nuevos gestores, como se hace casi siempre en estos casos, tomaron como primera medida la de reducir cos-tes. Cientos de empleados fueron a la calle, aunque, eso sí, recibieron una indemnización que podía considerarse hasta generosa. Muchos aceptaron a toda prisa la oferta de jubilación anticipada. Eso es lo que hizo Miguel Angel, que se encontró con cincuenta y cinco años, con mucha vida por delante, con un ingreso fijo al mes y con unos dineros en el bolsillo. Sabía que no iba a tener fácil encontrar otro trabajo.Y no tenía ni la más re-mota idea de qué debía hacer con su dinero. Respuestas: Si has escogido la respuesta número 1 o la número 3, tam-poco hay duda. Has nacido para los mercados. Eres un hombre de Bolsa°No luches contra tu destino. Guarda debajo de un ladrillo parte de tu dinero y acude al mercado de acciones, o al de futuros, o a los dos, con el resto, en busca de una jugosa rentabilidad para tu dinero. Especula. Aprende, infórmate, hazte con los medios necesarios y... a por ellos, que son pocos. Si has elegido las opciones número 2 o 4, no cabe duda. Has nacido para rentista. Eres una persona de renta fija, de bonos del Tesoro, de fondos garantizados, de depósitos bancarios a lar-go plazo. No luches contra tu destino. Pon a buen recaudo la mayor parte de tu dinero y resérvate una cantidad para darle a tu familia un buen veraneo. No especules. No caigas en la tentación. Disfruta tu tranquilidad.Y ten cuidado ahí fuera. Nueve preguntas que le cambiarán la vida bursátil 1. He perdido en Bolsa más de lo que esperaba, ¿qué puedo hacer? A. Resignarme. 13. Aprender de los errores. Conocer las fórmulas para reducir riesgos y atajar las pérdidas en su momento. Si has elegido A, quizá encuentres consuelo en la resignación cristiana y en la idea de poner la otra mejilla. Pero no es una estrategia bursátilmente correcta. Si has optado por la respuesta B sigue leyendo. Los expertos aconsejan establecer con claridad los niveles de pérdidas que puede asumir cada inversor en cada momento, según cada valor y la situación de mercado. Cuando un inversor pierde mucho más de lo que pensaba es porque no ha actuado a tiempo. Se trata de atajar las pérdidas en su momento, no de dejarlas crecer sin fin. Cuando el inversor actúa y toma cartas en el asunto a su debido tiempo, la solución no es muy complicada, aunque no resulta fácil de adoptar. La receta —la única que existe para saber el riesgo que se asume— es dolorosa, qué duda cabe. Suena más o menos así: deshaz posiciones en cuanto tu pérdida alcance el nivel máximo que te habías propuesto aceptar. No te resignes a perder más de lo que pensabas. No es aceptable perder un 60 o un 70 por ciento en una posición de merca-do. No es aceptable siquiera perder más de un 7 o un 10 por ciento, aunque cada uno debe establecer sus propios límites. Ni con inversiones directas en acciones ni a través de fondos de in-versión. No es aceptable, pero con la última crisis bursátil que ha durado un par de años, es frecuente encontrarse con inversores que

machaconamente refieren el mismo caso. «Compré Terra justo en el peor momento; pierdo un 90 por ciento y llevo un año esperando una reacción.» Las reacciones se producen de cuando en cuando. Los milagros, no. No parece probable que las acciones de Terra Lycos vuelvan a situarse en 150 euros, cuando últimamente no pueden con los 5 euros. No parece probable que el inversor que espera un milagro se encuentre con él. Ahora se trata de salvar los muebles y poco más. Si la pérdida acumulada es muy grande, quizá entonces ya no te merezca la pena vender a precios de saldo. El daño ya está hecho, por lo que, dentro de lo malo, puede convenir armarse de paciencia y esperar una reacción al alza que permita una salida lo más airosa posible. Pero la solución ideal es evitar que las cosas lleguen a estos extremos. Si compraste, por ejemplo, terms por encima de 120 euros y no las vendiste cuando cayeron a 100 y tampoco cuando se fueron a 80, entonces seguramente te mereces lo que te pasa, porque el valor avisó en más de un ocasión de que la tendencia bajista era muy dura. Compartes la culpa, eso sí, con el ambiente de euforia que cegaba a los mercados hace.tres años y que pudo llamar a engaño a los inversores menos cautos. Uno se puede equivocar, lo que no es de recibo es rebozarse en el error y no ser capaz de reaccionar. Pero, cuidado, que el peligro todavía no se ha disuelto. 2. ¿Hasta cuándo debo aguantar las pérdidas de mi fondo de inversión tecnológico? Per secula seculorium. Lo justo y un poco más. Pero no ad aeteruiun. Si has elegido la opción A, que Dios te pille confesado. Si has elegido la B, sigue leyendo. Los cánones bursátiles habitualmente aceptados mandan establecer en todo momento una estrategia de inversión claramente perfilada. Las Bolsas, hoy por hoy, no están como para olvidarse de ellas. Hay que vigilarlas de cerca, sobre todo en su parcela de valores tecnológicos, de telecomunicaciones y medios de comunicación, las llamadas TMT. En general, los expertos consideran que es momento de comenzar a buscar aquellos valores que han sufrido en exceso el zarpazo de la crisis. Aquellos títulos o fondos de inversión que se encuentran objetivamente baratos según el análisis técnico y según el análisis fundamental. Que los hay. La volatilidad de los va-lores tecnológicos y, por ende, la volatilidad de los fondos que in-vierten en estos títulos es muy alta. Por ello los expertos aconsejan ampliar los porcentajes a la hora de establecer stop losses (situar un límite para las pérdidas) si la evolución de un valor o un fondo es la contraria a la que se esperaba. En tecnológicas quizá habría que ampliar hasta el 10 o incluso el 15 por ciento la zona de protección. Si tu valor o tu fondo pierde más de este porcentaje, no lo pienses. Actúa de forma automática. Deshaz la posición y recupera el dinero.Tener el dinero en caja en momentos adversos es tan importante como tenerlo invertido cuando el mercado juega a nuestro favor. Aguantar numantinamente no sirve nada más que para ejercer el derecho a asistir a las juntas de accionistas que celebrarán en los próximos años las empresas en las que el inversor se encuentre atrapado. Cada vez se utiliza menos la fórmula de realizar compras en baja para reducir el cambio medio. Este sistema, que obliga a asumir más riesgos precisamente en los valores o fondos que peor comportamiento han tenido, consiste en re-comprar más acciones de la empresa en cuestión con el objetivo de reducir su precio medio de adquisición. Por el contrario, au-menta el peso en cartera de un valor con comportamiento negativo. Además, hace falta dinero para llevar a la práctica esta estrategia. Una estrategia que no soluciona el problema, pero, cuando menos, pone paños calientes allí donde más duele. 3. ¿Se puede recortar la factura de las comisiones en Bolsa? No. Ike hecho, cuanto más se pague en comisiones será señal de que el servicio recibido es mejor. Si, y conviene hacerlo. Si has elegido la opción A, debes revisar seriamente tus convicciones. La Bolsa ya no es la que era y ahora hay formas de ahorrar en las comisiones sin perder en calidad del servicio. Si has elegido la B,

sigue leyendo. Hay unas comisiones mínimas que aplican los intermediarios financieros y existen unos cánones que cobran las Bolsas que hay que pagar religiosamente. Son cos-tes inevitables para invertir en Bolsa. Se trata de no pagar más de lo preciso. La Bolsa cobra lo que cobra en concepto de cánones y gastos de liquidación y compensación. Los cánones bursátiles son iguales para todos los inversores según la cuantía de la operación. Los brokers, por el contrario, no cobran todos las mismas comisiones, ni mucho menos. En general, la mejor opción es acudir a un intermediario especializado en Bolsa. Mejor una sociedad o agencia de valores que una oficina bancaria, ya que en este último caso se duplican los gastos. Mejor brokers que ofrezcan la posibilidad de operar por Internet, puesto que suelen ser más ágiles y más baratos. Pero el precio de cada operación no lo es todo. Al menos no siempre. No hay que desdeñar el valor del consejo, la recomendación, la asesoría o el trato personal. 4. Me siento perjudicado por un error de mi broker, qué puedo hacer? Nada de nada. Mala suerte. Las que se van por las que se vienen. Ya se equivocará otra vez a mi favor. Quejarme, reclamar, luchar por mis derechos. Si has elegido la A, no cabe duda de que eres o muy tímido o demasiado buena gente. Pero eso no siempre es útil. Si has optado por la B, sigue leyendo. Los bolsistas españoles tienen la suerte de contar con el excelente servicio que presta la oficina del Protector del Inversor. Una figura apadrinada por la Bolsa de Madrid que ha demostrado sobradamente en sus años de vida su capacidad para resolver los problemas, pequeños o grandes, a los que se enfrentan en ocasiones los bolsistas. El Protector del Inversor actuará como árbitro cuando sea preciso y como gozne que une al ahorrador particular con la institución (banco, sociedad de valores) con la que ha surgido el problema. Es, sin duda, la mejor opción para problemas de operativa bursátil, de ejecución de órdenes, de desencuentros entre el mercado y los inversores o de distintos pun-tos de vista sobre determinadas operaciones. Los intermediarios financieros suelen aceptar sus culpas cuando las tienen. Pero existen otras vías de reclamación para solucionar las fricciones que se generan en algunas operaciones entre los cientos de miles de ellas que se realizan a diario en las Bolsas españolas. Los bancos suelen tener sus propios departamentos de atención al cliente. Suelen ser resolutivos y suelen actuar con gran imparcialidad a pesar de que representan a una de las partes interesa-das en el conflicto. Para problemas de mayor envergadura siempre queda el recurso a la Comisión Nacional del Mercado de Valores y, en última instancia, al Ministerio de Economía o a los tribunales ordinarios de justicia. 5. ¿Qué hago si mi sociedad de valores es un cHiringuito? Ir a Santa Gema o al Cristo de Medinaceli... y rezar. Denunciarlo y tratar de salir airoso, cuanto antes, de sus garras. Si has elegido la opción A, te hundirás con el barco antes o después. Si has elegido la B, sigue leyendo. Si trabajas con una sociedad o agencia de valores, con un banco o con una entidad financiera reconocida, no existe ninguna posibilidad de que te encuentres ante un cHiringuito. Sólo si has acudido a los cantos de sirena de algunos desaprensivos que prometen duros a peseta, o si te has dejado llevar por promesas de enormes rentabilidades en lejanos países o en mercado exóticos, existe la posibilidad de que hayas caído en las garras de un cHiringuito financiero. Lo primero es denunciar la situación ante la CNMV o ante la justicia, por cuanto es muy posible que te encuentres involucrado en medio de una actividad delictiva. Una vez presentada la denuncia debes armarte de paciencia hasta que la justicia realice su trabajo. Pero no te hagas demasiadas ilusiones. Muy posiblemente no recuperarás el dinero invertido o, si lo haces, será en un porcentaje muy reducido. El Fondo de Garantía de Inversiones de reciente creación permite recuperar 20.000 euros a cada cliente afectado por empresas de servicios de

inversión declaradas insolventes por de-cisión judicial o administrativa. Pero ni un céntimo más. La avaricia rompe el saco y los cantos de sirena terminan con el barco estrellado contra las rocas. Un consejo. El dinero debe estar depositado e invertido en instituciones de reconocida solvencia. Los inversores deben tomarse el trabajo de conocer y compren-der el destino de sus dineros, debes conocer los riesgos y asumirlos. Desconfia de quienes te prometen rentabilidades estratosféricas. 6. Soy un atrapado.com, ¿qué hago? Quitarme la vida y luego suicidarme. B. Aprender de los errores. t•• Si has elegido la respuesta A, mala suerte. No es la correcta. Si has elegido la B, sigue leyendo. No sirve de nada quitarse la vida, renegar de tu suerte o maldecir en varios idiomas. Si has dejado que tus inversiones en tecnológicas (inversiones.com) hayan naufragado estrepitosamente, conviene que hagas un examen de conciencia. Seguramente te darás cuenta de que tienes gran parte de culpa de tu situación actual. Nadie te puso una pistola en el pe-cho cuando compraste tus tecnológicas hace tiempo pensando en que podrían duplicar su precio. Nadie te obligó a aguantar estoicamente cuando cambiaron los vientos en los mercados. Nadie te obligó a observar el desastre sin hacer nada. Una vez asumido este rapapolvo, conviene olvidarse de los pensamientos negativos para ponerse manos a la obra. Estudia fríamente la situación.Al menos lo más fríamente que puedas. Analiza qué valores tienes en cartera que no merezcan la pena, ya que dificilmente en ellos se obra-rá el milagro de que suban tanto y tan rápido como bajaron. Lim-pia la casa. Quítate de en medio la morralla, haz liquidez.Vende los valores en los que no pierdes demasiado y estudia la posibilidad de aguantar en aquellos que se encuentran tan castigados que prometan una reacción, por pequeña que sea. La primera parte del desastre ya no hay quien la cambie: ya compraste a precios caros. Se trata ahora de no vender a los precios más baratos. Aprende la lección. El último cursillo que ha dado el mercado ha sido caro. Esperemos que por lo menos haya sido provechoso. 7. ¿Cuándo es el momento más adecuado para salir del mercado? No sé. Cuando he acertado en mi estrategia y se han cumplido mis planes de inversión o cuando han saltado los stop losses. Si has elegido la opción A, conviene que te informes y te prepares, que cojas experiencia y que consigas mejores armas para subsistir en el día a día bursátil. Si has optado por la B, sigue leyendo. Los bolsistas más jóvenes o con menos experiencia nun-ca se habían enfrentado a una crisis bursátil de cierto relieve. Poca gente en los mercados es capaz de recordar los estragos de las crisis de los años setenta y ochenta. Ni siquiera recuerdan el crasH del 87 o los ncinicraslc del 89 y 90. Los inversores de nuevo cuño, los bolsistas con menos tablas estaban acostumbrados a comprar unas acciones y a esperar que subieran de precio. Una estrategia tan sencilla como ésta ha servido bien a sus dueños en los últimos años en un alto porcentaje de los casos. La Bolsa tiende a subir, casi siempre. Pero cuando se quiebra la tendencia alcista conviene mostrar flexibilidad de cintura para adaptarse a la nueva situación. En los últimos tiempos de inestabilidad y debilidad bursátil no ha servido de nada agarrarse a esta máxima como a un clavo ardiendo. Han bajado las empresas tecnológicas y las de telecomunicaciones. Han bajado buen número de valores industriales y financieros. Ha perdido terreno en mayor o menor medida todo el mercado de acciones. ¿(_:ómo saber cuán-do es el mejor momento para abandonar el mercado? ¿Cómo saber cuándo estamos antes un cambio de tendencia? No es fácil. Pero los expertos suelen ponerse muy nerviosos cuando los mercados entran en fases de euforia desmedida. No hace mucho ocurrió eso mismo con los valores tecnológicos. No había quien no siguiera el engorde de la burbuja financiera. No había quien no hubiera ganado dinero en Bolsa. Ese es uno de los síntomas. I )e-cía Rockefeller que el mejor momento para abandonar a toda prisa el mercado es cuando el limpiabotas te habla de la Bolsa. La argumentación contraria indica que puede

ser buen momento para comprar acciones cuando se ha producido una fase de nerviosismo galopante, cuando el pánico ha hecho vender a bajos precios a propios y extraños. 8. ¿Se puede recobrar la confianza en los valores de Internet? De ninguna manera. Mejor olvidarse. Hay que seguir apostando por su recuperación. Subirán, porque el castigo ha sido excesivo. r Las dos opciones pueden ser correctas, dependiendo del perfil que tengas como inversor. Recobrar la confianza en Internet, en general, ya no es posible. Si. lo es recobrar la confianza en aquellas empresas que pueden hacerse un hueco de rentabilidad y de futuro en este mercado. Hay que buscar y apostar por las fir-mas que pueden dar beneficios y rentabilizar sus inversiones.Ya se ha producido una primera oleada de cierres de empresas en este sector. Se cumple el vaticinio de los que decían que sólo una de cada diez puntoconi conseguirían sobrevivir. La nueva economía da para lo que da, que no es tanto como se pensaba.Al me-nos por el momento. Ahora se trata de diferenciar las compañías que pueden hacerse con el hueco de las que desaparecen y aquellas otras que han conseguido madurar y ya dan beneficios o se encuentran a punto de hacerlo. Se trata de separar los galgos de los podencos. Es el momento de estudiar los balances y las cuentas de pérdidas y ganancias y no tanto de estudiar, como ha sido frecuente en años pasados, los planes de negocio o las posibilidades teóricas de crecimiento. Se acabó el predicar. Ahora hay que dar trigo. Y hay que darlo justo en un momento en el que se enfría la economía de los grandes países. En un momento en el que comienzan a resentirse los beneficios empresariales. Las in-versiones publicitarias se reducen y la actividad económica general es menor. Desde luego no es el mejor caldo de cultivo para que medren las empresas de Internet. Pero, precisamente por eso, los precios de estos valores están por los suelos. Los bolsistas valientes que sepan elegir bien sus inversiones pueden encontrar en estos momentos excelentes oportunidades de compra. 9. ;Consideras razonable pedir un crédito para invertir? Si. Y si hay que vender la casa, también, siempre que se tenga un buen soplo en cartera. No, nunca. Sólo hay que invertir el dinero que no se necesitará a corto plazo. Si has elegido la opción A, tienes muchas posibilidades de perder el dinero que te ha dejado el banco y el que te ha reportado la venta de tu casa. Si has elegido la B, sigue leyendo. Sólo los locos piden un crédito para invertir en Bolsa. Sólo los locos invierten un dinero que no tienen. Sólo los locos juegan con el dinero que no les sobra. Nadie en su sano juicio debe acudir a las Bolsas o a los mercados financieros de esta manera. Es un mal principio. La mejor forma para mejorar la capacidad de inversión de un ahorrador en Bolsa es acudir al mercado de productos derivados. Pero es un mercado muy técnico, muy especializado, que exige ciertos conocimientos. En derivados no puede invertir cualquiera. El mercado de opciones, futuros y warrants permite un alto grado de apalancamiento. Es decir, permite obtener gran-des beneficios con pequeñas inversiones. A cambio, eso sí, existe el peligro de cosechar importantes pérdidas. El mercado de productos derivados, además de para especular al más puro estilo agresivo, puede utilizarse para todo lo contrario. Para reducir riesgos, para aminorar hasta cero el peligro de sufrir pérdidas en una cartera de valores.También existe la posibilidad de utilizar el crédito al mercado, una fórmula con la que es posible tanto comprar como vender acciones en cantidades superiores a la liquidez o los títulos de los que dispones como inversor. ¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE NEGOCIOS? Diccionario imprescindible para no perderse en el inundo de la inversión A Acción: y en el principio fue la acción. Es el comienzo de todo este tinglado del mundo de la inversión. Son los títulos en los que se reparte el capital social de una empresa. Activo fijo: uno de los grandes recursos de una compañía. Bien perteneciente a la empresa que se utiliza durante un periodo de tiempo superior a un ano.

Análisis fundamental: cada vez se escucha y se lee más.Tenlo muy claro. Es aquel que tiene en cuenta los resultados económicos de las empresas a la hora de valorarlas. Análisis técnico: parecido a su hermano, el fundamental. Es aquel que se basa en análisis de los gráficos del comporta-miento de los valores. Amnistía fiscal: música de violines para muchos inversores. Su-pone la condonación (o sea el perdón) por parte de la Administración de las deudas tributarias. Aval: una de las palabras con las que sueñan muchos emprende-dores. Garantía por la cual una persona se hace cargo del pago s de una cantidad en el caso de que el avalado no lo haga. B Banca on Line: ha proliferado en estos últimos tiempos como hongos en otoño. Los bancos han puesto al alcance de sus clientes la posibilidad de realizar operaciones (por ejemplo, compra-venta de acciones) a través de Internet. Banco Central Europeo: tiene la responsabilidad de fijar la política monetaria (léase tipos de interés) de los países pertenecientes a la Unión Europea. Que no es poco. Blanquear: pocas palabras están más de moda. Este término coloquial hace referencia a las diferentes maneras que hay para ocultarle a Hacienda el origen y la existencia del dinero que se destina a una inversión. Blue Chip: la creme de la crime de los títulos de Bolsa. Son los valores más sólidos de los mercados financieros. Compañías muy estables con un elevado nivel de capitalización bursátil. Bonos basura: han sido los responsables de la ruina de más de una familia, sobre todo norteamericana. Son títulos que emiten empresas de alto riesgo (fundamentalmente tecnológicas) que precisan de una fuerte financiación. A cambio ofrecen elevadas rentabilidades. Vaya, como una ruleta; o rojo o negro. ¿Jugarías? Broker: dicho en castellano, intermediario financiero. Es la persona o institución responsable de gestionar, comprar y vender títulos bursátiles. Burbuja tecnológica: pocos conceptos están explicados tan gráficamente como éste. Consiste en la sobrevaloración de los títulos tecnológicos por parte del mercado. Cuando ésta se termina, la consecuencia es una caída vertical como un pozo de los mercados financieros internacionales. C Calentar un valor: nada tiene que ver con fogones y estufas. Es la acción que realizan ciertas entidades financieras (bancos, casas de Bolsa...) para que un título mantenga un determinado valor, por lo general por encima de lo que le asignaría el mercado. Capitalización: valor monetario que tienen en el mercado los títulos de una empresa. Resultado de multiplicar el número de acciones de una empresa por su cotización. Cierre: es el final de la sesión bursátil. En el caso de España, el cierre del parqué se produce a las 17.30. Comercio electrónico: había muchas esperanzas puestas en él y, sin embargo, está defraudando. Son las transacciones comerciales que se realizan a través de ordenadores. Corrección: cambio en la tendencia de un título (al alza o a la baja) durante un corto periodo de tiempo. Cortoplacista: inversor que vende y compra acciones en un plazo de tiempo reducido. Cuenta numerada: como en las películas, este tipo de cuentas te permite acceder a ellas a través del teléfono utilizando una clave numerada secreta. Está protegida por el secreto bancario y suelen resultar inaccesibles para Hacienda. D

Depósitos: montante de dinero que inviertes a través de cualquier tipo de entidad financiera. Deuda pública: instrumentos financieros emitidos por el Esta-do con el fin de financiar su déficit. Hay tres tipos: Letras, Bonos y Obligaciones. Dinero negro: es una de las grandes batallas que tiene abiertas el fisco. Son aquellos ingresos que proceden de una actividad delictiva (tráfico de drogas, extorsión, chantajes...) o que permanecen ocultos al conocimiento de Hacienda, quien des-conoce su origen y existencia. Dow Jones: principal índice americano, incluye a los valores industriales más significativos del parqué estadounidense. E Eurozona: es el espacio físico (geográfico) en el que se ha adoptado al euro (a partir del 1 de enero de 2002) como moneda nacional. F Fondo de fondos: fondo de inversión que invierte su patrimonio en otros fondos. Fondo de inversión: nueve millones de familias españolas han confiado en ellos sus ahorros. Se trata de un instrumento de inversión colectiva que está compuesto por diversos activos financieros (acciones, deuda pública, divisas...) y que se divide en participaciones. Fondo garantizado: fondo de inversión que asegura una rentabilidad mínima en un determinado periodo de tiempo. Í Íbex 35: quizá el término más repetido en los informativos de televisión. «El selectivo Ibex 35...» dice la muletilla. Es selectivo porque agrupa los 35 valores con mayor capitalización bursátil. Ímpuesto de Actividades Económicas (ÍAE): tributo que grava el ejercicio de todas las actividades empresariales, profesionales o artísticas. Ínflación: el coco de la economía mundial y española en particular. Es el aumento de precios en bienes y servicios. Una inflación elevada (por encima del 3 por ciento) pone, generalmente, en peligro cl crecimiento. Íntradia: si lo tuyo es el tiburoneo bursátil este término es para ti. Es la compra y venta de acciones dentro de una sesión de Bolsa. M Máximo intradía: valor más elevado que alcanza una acción durante una sesión bursátil. Mercado de capitales: mercado en el que se negocia la compra-venta de acciones y participaciones en sociedades mercantiles. Minusvalías: lo peor de lo peor que le pueda pasar a tu inversión, pérdidas. Pero se pueden compensar con plusvalías. Movimientos corporativos: bajo este concepto farragoso se esconden simplemente posibles procesos de fusión o absorción entre empresas. N Nasdaq Composite: una de las fuentes de pérdidas (y ganancias) más importantes para el inversor en los últimos meses. Índice tecnológico americano que agrupa las mayores empresas de dicho sector de actividad. Núcleo duro: son los accionistas de referencia de una compañía y en sus manos recaen las decisiones más importantes que afectarán a la marcha de la firma. Nueva economía: aunque últimamente parece que se ha que-dado bastante vieja, este término hace referencia al boom económico vivido a finales de los años noventa y principios de 2000 como consecuencia del enorme desarrollo tecnológico surgido a raíz de Internet. Este vocablo explica por sí mismo el -auge y el descenso de Internet.

L Liquidez: esta voz ya pertenece al día a día de la calle. Es la capacidad o facilidad que tienen ciertos activos financieros de transformarse en dinero fisico. O Off Shore: es un pequeño espacio geográfico dentro de un país en el que la legislación financiera y tributaria es diferente al de la nación donde está situado. Por ejemplo, la isla de Man en Inglaterra. OPA (oferta pública de adquisición de acciones): operación por la cual una empresa está dispuesta a hacerse con par-te o con todo el capital de otra. Las hay amistosas y hostiles. OPV (oferta pública de venta de acciones): estas siglas ya se han incorporado al lenguaje cotidiano. Proceso por el cual una empresa saca a Bolsa parte o la totalidad de sus acciones en busca de financiación. P Papel: nada tiene que ver con el que estás tocando. I-lace referencia al exceso de oferta de acciones que a veces vive la Bolsa, o simplemente a las órdenes de venta. Paraíso fiscal: el lugar donde todos los ahorradores querrían tener su dinero. Son territorios que no gravan con impuestos las inversiones de los no residentes y cuyas cuentas están protegidas por el secreto bancario. En el mundo hay más de treinta. Pay Out: no hace falta que cojas el diccionario, te lo aclaramos en un momento. Es el porcentaje del beneficio de una em-presa que se destina al pago de dividendos. PER: quizá son las siglas más famosas del mundo de la Bolsa. Corresponde a la expresión inglesa Price Earning Ratio. Es el nú-mero de veces que la cotización contiene al beneficio por acción. Se trata de un ratio que compara los beneficios por acción que ha obtenido una empresa con el precio de sus títulos. Plusvalías: dame plusvalías que quiero morir cantaban los Chichos (o algo así). Es la palabra mágica, al fin y al cabo hablamos de la ganancia de una inversión. Ponderación: porcentaje que pesa una compañía dentro de un índice (Ibex 35, Nasdaq, Dow Jones...). Precio objetivo: es el precio que en teoría, y siguiendo las pre-dicciones de los analistas, debería alcanzar una acción en el plazo de un año. Productos derivados: están de moda. Permiten ganar dinero cuando la Bolsa baja y multiplicar tu beneficio cuando sube. Eso sí, puedes doblar rápidamente tu inversión o perderlo todo o casi todo. Son instrumentos financieros que están referenciados a otro activo, ya sean acciones, índices bursátiles, materias primas, etc. Profit Warnings: este concepto es el responsable de gran parte del desaguisado que han padecido los inversores en Bolsa duran-te bastante tiempo. Supone el anuncio por parte de las em-presas (principalmente tecnológicas) de que sus beneficios serán inferiores a lo que habían estimado en un principio. Puntocom: empresas cuya actividad se centra en el mundo de Internet. R Rally: no tiene nada que ver con los coches ni con Carlos Sainz. Se trata de la subida rápida de la cotización de unas acciones. S SÍBE (sistema de interconexión bursátil): por así decirlo, es el programa que hace posible las .operaciones (comprar y ven-der) en Bolsa. Sinergias: ¡ahí va lo que ha dicho! No se trata de nada morbo-so. Simplemente es la unión de dos compañías en busca de un fin común. Con la alianza se reducen costes.

Standard's & Poor's: cortan el bacalao. Deciden si una empresa es más o menos solvente. Califican el riesgo de invertir en ella. Mueven mucho mercado, así que hay que estar pendiente a lo que califican y cómo lo califican. Además calculan un índice muy conocido. Stock: no confundir con stop, no tiene nada que ver. Un stock es una acumulación de alguna clase de bienes. 1NDICE TEMÁTICO Análisis fundamental/técnico, 24, 37, 52, 146, 172 Apalancamiento, 43, 45, 73, 75 Arbitraje, 38, 147 Blanquear dinero, 59 Burbuja bursátil, 183 Burbuja financiera, 181 Burbuja tecnológica, 20, 88, 129, 177 Burocracia, 110 Diversificación, 22 Dominio de Internet, 100 Dominios genéricos, 101 Dominios territoriales, 101 Fondos de alto riesgo, 71 Información privilegiada, 157 Liquidez, 25 Lunes negro, 170,181 Stop Losses: uno de los términos más utilizados en tiempos de zozobra bursátil. El ahorrador fija un precio de venta concreto de sus acciones a su intermediario financiero. En la práctica funciona como un límite de pérdidas. T TAE (tasa anual equivalente): aparece en casi cualquier operación de inversión que hagas en el banco. Es el interés real que recibes en una inversión una vez descontadas las comisiones y los gastos. TMT: de un tiempo a esta parte se han puesto de moda estas iniciales, que corresponden a Tecnología, Media y Telecomunicaciones. V Valor liquidativo: en el caso de un fondo de inversión es el valor que tiene la participación. Se calcula a diario. Volatilidad: para que te quede claro es como una montaña rusa. Son las fuertes subidas y bajadas en la cotización de un valor. Cambio medio, 167, 168, 202 Cazadores de gangas, 36, 176-' 177' Chicharro, 29, 35-36 Ciberemprendedor, 127 Cibermillonario, 127, 129, 183 Crédito al mercado, 24, 43 Digimillonario, 129 Dinero negro, 57, 59 Mercado de futuros, 44, 74 Millonarios, 118 Murallas chinas, 158-159 Nueva economía, 128 Operación de maquillaje, 136, 148 Paraíso fiscal, 57 Plan de negocio, 105 Warrant, 15, 45, 198, 199, 209 Registro de dominios, 100-101 Trámites para crear empresa, 110 Roll over, 138 Triple hora embrujada, 75, 137, 147

Sobredemanda, 142 Stop Losses, 53, 164, 179, 182, Vencimiento triple, 137 202, 206, 218 Volatilidad, 22 Subvenciones, 83 Subyacente, 74