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Adela Crespo VALORACIÓN CRÍTICA: LAS LEYENDAS DE BÉCQUER Las leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer, pertenecen a la segunda mitad

del siglo XIX, coincidiendo con el Romanticismo tardío o posromanticismo, aunque conservará las características generales de este movimiento político-cultural que surge en Alemania y Reino Unido (s. XVIII) como reacción revolucionaria de la Ilustración. En España surge tras la muerte de Fernando VII, con la llegada de los exiliados y con el estreno de La conjuración de Venecia de Martínez de la Rosa en 1834, en un contexto de caos y malestar social. En esta obra destacamos características del Romanticismo como el rechazo de la realidad y evasión hacia épocas remotas como en El beso que rememora la Guerra de la Independencia. La expresión de los sentimientos constituye una preocupación obsesiva (desesperación, melancolía, soledad, angustia, tristeza), Manrique se desengaña del mundo en El rayo de luna al confundir un rayo de luna con la que él creía su mujer ideal. Importancia de los paisajes abruptos y ambientes nocturnos, característica propia de todas la leyendas que transcurren de noche y en lugares tenebrosos, el bosque en El Monte de las Ánimas o la iglesia en ruina en El beso. Otra característica importante es el costumbrismo, Jueves Santo en La ajorca de oro, el Día de Todos los Santos, los caballeros templarios y la entrega de un elemento simbólico en El Monte de las Ánimas, etc. También aparecen personajes marginales y rebeldes, como Manrique (amante de la soledad) y el ramero (pecador que se arrepiente). La mujer aparece como un ser perfecto e inalcanzable, que lleva al protagonista a finales trágicos, en El Beso la estatua de Doña Elvira cautiva al capitán y una noche, borracho, al intentar besar la estatua, recibe un fuerte golpe de la estatua del marido de Doña Elvira; en Los ojos verdes, Fernando se acerca a una fuente prohibida donde ve a una mujer de ojos verdes, de la que se enamora, es engañado y finalmente muere ahogado. Destaca el papel de la Iglesia y la religión. Preocupación religiosa del autor y los personajes como El miserere, el protagonista expía sus culpas por medio de la fe católica y en La ajorca de oro Pedro se niega en principio a robar la ajorca por respeto a la Virgen.