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91757650 7354 Robert Ludlum El Engano

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El Engaño

Robert Ludlum

Annotation Con un ritmo rápido e incesante, Ludlum nos sumerge en el inaccesible mundo del Directorate, un servicio de inteligencia del que la CIA ni tan solo conoce su existencia. El Directorate, que pretende acabar con el crimen internacional, acoge y moldea según sus intereses a la élitedel espionaje del mundo entero. Tras un tiempo de retiro obligatorio, Nicholas Bryson, el mejor agente del Directorate, vuelve a calzarse sus instintos de espía para despejar ciertas dudas que le surgen tras una visita inesperada. Bryson se verá implicado en un complejo entramado que pone en juego la seguridad de su país.

ROBERT LUDLUM EL ENGAÑO Prometeo descendió del cielo trayendo el don del fuego. Gran error.

Prólogo

Cartago, Túnez. 3:22 AM La lluvia torrencial era implacable, se zarandeaba en frenesí por el bramido del viento, y las olas surgían y golpeaban contra la costa; era un torbellino en la noche negra. En las aguas poco profundas, cerca de la playa, una decena de personas se balanceaban en la oscuridad, aferradas a sus mochilas flotantes e impermeables como si fueran supervivientes de un naufragio. La inesperada tormenta había cogido a los hombres por sorpresa, pero era un buen augurio; les daba más protección de la que hubieran podido esperar. Desde la playa, un puntito de luz roja se encendió y volvió a apagarse dos veces, era la señal del equipo de avanzada de que era seguro desembarcar.¡Seguro! ¿Qué quería decir? ¿Que la Garde Nationale había dejado indefenso este tramo concreto de la costa tunecina? El ataque de la naturaleza parecía un castigo mucho mayor que cualquier intento por parte de los guardacostas tunecinos. Sacudidos y golpeados por el oleaje que los arrastraba, los hombres llegaron a la playa y en un solo movimiento coordinado lograron trepar en silencio hasta la arena, donde estaban las ruinas del antiguo puerto púnico. Se quitaron los trajes negros de buceo, bajo los cuales se veían la ropa oscura y los rostros ennegrecidos, sacaron las armas de las mochilas y empezaron a repartirse el arsenal: metralletas Heckler & Koch MP-10, Kaláshnikovs y rifles con mira telescópica. Detrás de ellos, otros

llegaban a la costa en oleadas. Todo había sido perfectamente orquestado por el hombre que los adiestró con tanto esmero, tan incansablemente, durante los últimos meses. Eran combatientes por la libertad de Al-Nahda, nativos de Túnez venidos para liberar a su país de los opresores. Pero los cabecillas eran extranjeros, terroristas experimentados que también compartían la fe en Alá, una célula pequeña y de élite de combatientes por la libertad reclutados de la facción más radical de Hezbollah. El cabecilla de esta célula, y de los cerca de cincuenta tunecinos, era el jefe terrorista conocido apenas como Abu. En ocasiones usaba su nombre de guerra completo: Abu Intiquab. «El padre de la venganza». De carácter esquivo, reservado y feroz, Abu había entrenado a los combatientes de Al-Nahda en un campo libio en las afueras de Zuwarah. Pulió la estrategia de los soldados en una maqueta a escala natural del palacio presidencial y los instruyó en tácticas más violentas y retorcidas de las que estaban habituados. Hacía escasas treinta horas, en el puerto de Zuwarah, los hombres habían abordado un carguero ruso de cinco mil toneladas, un barco de carga que solía transportar telas tunecinas y manufacturas libias entre Trípoli y Bizerte, en Túnez. El viejo y poderoso carguero, ahora abollado y destartalado, bordeó en dirección nornoroeste la costa de Túnez, pasando por las ciudades-puerto de Sfax y Sousse, luego rodeó el Cap Bon y entró en el golfo de Túnez, muy cerca de la basa naval de La Goulette. Atentos al horario de las lanchas de patrullaje de la guardia costera, habían echado anclas a cinco millas de la costa de Cartago y lanzaron rápidamente unos botes inflables de casco duro, equipados con un potente motor fuera de borda. En cuestión de minutos, entraron en las aguas turbulentas de Cartago, la antigua ciudad fenicia que había llegado a ser tan poderosa en el siglo v a.C. y que fue considerada la gran rival de Roma. Si por casualidad la guardia costera de Túnez controlaba el barco por radar, no vería más que un carguero haciendo una breve pausa y siguiendo viaje a Bizerte. En la costa, el hombre que había hecho la señal roja daba órdenes en voz baja e insultaba en un bisbiseo con indiscutida autoridad. Era un hombre con barba y vestido con un chubasquero militar sobre el kefi. Abu. —¡Despacio! ¡No hagan ruido! ¿Qué queréis, atraer a toda la maldita Garde tunecina? Vamos, deprisa. ¡A moverse, amoversel ¡Torpes imbéciles! ¡Vuestro líder se pudre en la cárcel mientras vosotros remoloneáis! ¡Los camiones esperan! Junto a él había un hombre con gafas de visión nocturna que inspeccionaba el terreno en silencio. Los tunecinos le conocían sólo como «el Técnico». Era un experto en armamento de Hezbollah, apuesto y de piel olivácea, con cejas tupidas y brillantes ojos castaños. Si poco sabían acerca de Abu, menos aún sabían del Técnico, su asesor de confianza. Según los rumores, venía de una familia rica de Siria y había crecido entre Damasco y Londres, donde aprendió la complejidad de armas y explosivos.

Por fin habló el Técnico, despacio y con calma. Se ajustó la vestimenta negra y con capucha impermeable para hacer frente a la lluvia torrencial. —No sé si debo decirlo, hermano mío, pero la operación marcha sin problemas. Los camiones cargados con el material están ocultos tal como lo planeamos y los soldados no hallaron resistencia en el breve trayecto por la avenida Habib Borguiga. Acabamos de recibir la señal por radio de los primeros hombres: han llegado al palacio presidencial. El golpe de Estado ha comenzado. —Mientras hablaba, consultaba su reloj. Abu asentía imperiosamente. Era un hombre que no esperaba otra cosa que el éxito. Una serie de explosiones distantes les hicieron comprender que se había iniciado la batalla. La toma del palacio presidencial era inminente, y en cuestión de horas los militantes islámicos se harían con el control de Túnez. —No lo celebremos antes de tiempo —dijo Abu con voz baja y tensa. La lluvia había empezado a amainar, y en un instante la tormenta pasó tan de repente como había venido. De pronto, unas voces que gritaban en un árabe estridente y agudo rompieron el silencio que reinaba en la playa. Unas figuras oscuras corrían por la arena. Abu y el Técnico se pusieron tensos y cogieron sus armas, pero enseguida vieron que eran sus hermanos de Hezbollah. —¡Un cero-uno! —¡Unaemboscada! —¡Dios mío! ¡Por Alá, estánrodeados! Cuatro árabes se acercaron, con aire asustado y jadeantes. —Una señal de peligro cero-uno —llegó a decir el que llevaba la radio de campaña PRC-117 sobre la espalda—. Sólo llegaron a transmitir que las fuerzas de seguridad del palacio les habían rodeado y tomado prisioneros. ¡Después se cortó la transmisión! ¡Dicen que les tendieron una trampa! Abu se volvió alarmado hacia su asesor. —¿Cómo es posible? El más joven de los cuatro hombres que tenía delante dijo: —El material que les dieron: las armas antitanques, las municiones, los C4, ¡todo era defectuoso! ¡Nada funcionaba! ¡Y las fuerzas gubernamentales les aguardaban al acecho! ¡Les han tendido una trampa a nuestros hombres desde elprincipio! Abu se veía muy apenado, su acostumbrada serenidad se había desvanecido. Llamó

con un gesto a su principal asesor.«Ya sahbee, necesito tu sabio consejo». El Técnico se ajustó el reloj mientras se acercaba al jefe terrorista. Abu le puso un brazo sobre los hombros. Habló con voz baja y en calma. —Ha de haber un traidor en nuestras filas, un infiltrado. Han delatado nuestros planes. Abu hizo un gesto sutil y casi imperceptible con un dedo y el pulgar. Era una señal, y de inmediato sus hombres cogieron al Técnico de los brazos, las piernas y los hombros. El Técnico se defendió con vigor, pero no pudo con los terroristas adiestrados que lo sostenían. Rápidamente, Abu disparó un golpe con la mano derecha. Hubo un destello de metal, y luego hundió un puñal dentado y con ganchos en el abdomen del Técnico, le clavó la hoja más hondo aún y volvió a sacarla para infligirle el máximo daño. Los ojos de Abu ardían. —¡El traidor erestú!—le escupió. El Técnico resollaba. El dolor era evidentemente insoportable, pero el rostro parecía una máscara impasible. —¡No, Abu! —protestó. —¡Cerdo! —escupió Abu, arremetiendo de nuevo contra él, con el puñal dentado dirigido a la entrepierna del Técnico—. ¡Nadie más conocía los tiempos, ni el plan exacto! ¡Nadie! Y tú fuiste quien certificó el material. No puede ser otro. De repente la playa se inundó de luces de carbono cegadoras de tan brillantes. Abu se dio vuelta y comprendió que estaban rodeados. Decenas y decenas de soldados en uniforme caqui los superaban ampliamente en número. Las fuerzas especiales de la Garde Nationale tunecina, apuntando con las ametralladoras, había hecho su aparición abruptamente por el horizonte; un jaleo estruendoso que provenía del cielo anunció la llegada de varios helicópteros de combate. Los hombres de Abu fueron alcanzados por las ráfagas de armas automáticas y parecían marionetas que se sacudían. Los gritos escalofriantes se callaron de golpe y los cuerpos se derrumbaron sobre la arena en posturas extrañas y desarticuladas. Otra ráfaga de arma automática, y después nada. El silencio inesperado que siguió fue espeluznante. Tan sólo el jefe terrorista y su experto en municiones se habían salvado de los disparos. Pero Abu parecía tener una sola preocupación, y se giró hacia el hombre que había acusado de traidor, con el filo de su puñal que más parecía una cimitarra, dispuesto a volver a atacarlo. Malherido, el Técnico trató de protegerse del agresor, pero en cambio empezó a hundirse en la arena. La pérdida de sangre era demasiado grande. Justo cuando Abu se lanzó para acabar con él, unas manos poderosas cogieron al barbudo cabecilla de Hezbollah desde atrás, lo derribaron de un golpe y lo inmovilizaron en la arena.

Los ojos de Abu brillaban desafiantes mientras los soldados del gobierno se los llevaban a ambos detenidos. Él no temía a ningún gobierno. Los gobiernos eran cobardes, había dicho a menudo; los gobiernos le dejarían libre bajo el pretexto delderecho internacional y la extradición y la repatriación. Se llegaría a acuerdos entre bastidores, y Abu sería liberado tranquilamente, mientras que su presencia en el país sería un secreto celosamente guardado. Ningún gobierno quería atraer sobre sí la furia desenfrenada de una campaña terrorista de Hezbollah. El jefe terrorista no se resistió, pero en cambio hizo que su cuerpo fuera un peso muerto, forzando a los soldados a que le arrastraran de allí. Cuando pasó a rastras junto al Técnico, le escupió de lleno en la cara y murmuró: —¡No vivirás mucho,traidor! ¡Cerdo! ¡Morirás por tu traición! Una vez que se llevaron a Abu, los hombres que tenían sujeto al Técnico lo soltaron suavemente y le ayudaron a acostarse en una camilla que habían traído para él. Cuando se aproximó el capitán del batallón, los soldados obedecieron sus órdenes y retrocedieron. El tunecino se hincó junto al Técnico y examinó la herida. El Técnico hizo una mueca de dolor pero no pronunció sonido. —¡Dios mío, es un milagro que esté aún con vida! —dijo el capitán con fuerte acento inglés—. Le han herido de gravedad. Ha perdido mucha sangre. El que era conocido como el Técnico replicó: —Si sus hombres hubiesen respondido a mi señal un poco más deprisa, esto no habría sucedido. —Instintivamente se llevó la mano al reloj, que estaba equipado con un transmisor miniaturizado de alta frecuencia. El capitán no se dio por aludido. —Aquel SA-341 allí arriba —dijo indicando al cielo, donde se cernía un helicóptero— le llevará a un dispositivo médico de alta seguridad que el gobierno tiene en Marruecos. No puedo conocer su verdadera identidad, ni quiénes son sus verdaderos patrones, de modo que no preguntaré —empezó a decir el tunecino— pero creo que tengo una buena idea... En ese instante el Técnico susurró secamente: —¡Al suelo! De inmediato sacó una pistola semiautomática de la funda oculta bajo su brazo y disparó cinco tiros rápidamente. Se oyó un grito en un bosquecillo de palmeras y un hombre se derrumbó, aferrado a un rifle con mira. De alguna manera, un soldado de Al-Nahda había conseguido escapar de la masacre. —¡Por Alá! —exclamó el asustado capitán de batallón, al tiempo que poco a poco

levantaba la cabeza y miraba a su alrededor—. Creo que usted y yo ahora estamos a la par. —Escuche —dijo débilmente el árabe que no era árabe—, dígale a su presidente que el ministro del Interior es un secreto simpatizante y colaborador de Al-Nahda, y que conspira para ocupar su lugar. Está confabulado con el ministro interino de Defensa. Hay otros... Pero la pérdida de sangre había sido demasiado grande. Antes de que el Técnico pudiera terminar la frase, se desmayó.

PRIMERA PARTE

1

Washington, D.C. Cinco semanas después El paciente, en un avión fletado para la ocasión, fue trasladado a una pista privada de aterrizaje, a unas veinte millas al noroeste de Washington. Aunque el paciente era el único pasajero en todo el avión, nadie habló con él a no ser para determinar cuáles eran sus necesidades inmediatas. Nadie sabía su nombre. Todo lo que sabían era que se trataba de un pasajero extremadamente importante. La llegada del avión no constaba en ningún diario de vuelo, ni militar ni civil. El pasajero sin nombre fue transportado luego por un utilitario sin matrícula al centro de Washington, y pidió que le bajasen cerca de un parking en el medio de una calle insignificante en la zona de Dupont Circle. Llevaba un traje gris que no llamaba la atención y unos mocasines de piel con borla que se habían pelado y lustrado demasiadas veces, y tenía el aspecto de uno más entre miles de burócratas y miembros dellobby de nivel medio, empleados sin rostro ni color de un Washington que nunca cambia. Nadie se fijó en él cuando salió del parking y echó a andar, algo tieso y con una marcada cojera, hacia un edificio opaco de cuatro plantas en el 1.324 de la calle K, cerca de la calle veintiuno. El edificio, de hormigón y cristal teñido de gris, apenas se distinguía de los demás, amorfos y de poca altura, que se extendían en la parte noroeste de Washington. Eran las oficinas que invariablemente pertenecían a grupos dellobby y organizaciones de comercio, agencias de viajes y juntas industriales. Junto al portón de entrada había dos placas de bronce que anunciaban las oficinas de empresas innovadoras y comercio americano internacional. Solamente un ingeniero de carrera y con conocimientos muy sofisticados habría notado algunos detalles anómalos: el hecho, por ejemplo, de que todos los marcos de ventanas estuviesen equipados con un oscilador piezoeléctrico, con lo cual cualquier intento de vigilar desde el exterior con un sistema acústico de láser era del todo inútil. O el «cerco» de ruido blanco de alta frecuencia que envolvía el edificio en un cono de ondas de radio, suficientes para neutralizar casi todas las formas de espionaje electrónico. Ciertamente, nunca nada atrajo la atención de los vecinos de la calle K —los abogados de calva incipiente en las juntas de granos, los contables de rostro adusto que llevaban corbata y camisas de manga corta en la empresa consultora para negocios que decaían poco a poco. La gente llegaba al 1.324 de la calle K por la mañana, se iba a última hora de la tarde y dejaba la basura en el vertedero del callejón en los días indicados. ¿Qué más le importaba saber a la gente? Eso era lo que le gustaba al Directorate:

con aspecto de oficinistas. ¡aquí mismo. Dejó apoyado por unos instantes el índice en el último botón. hasta que oyó una distante señal indicando que su huella digital había sido reconocida. le ordenó que indicara a qué venía.esconderse a plena luz del día. sobre el cual había un auricular de teléfono de aspecto perfectamente convencional debajo del dial que tenía toda la apariencia de ser un dispositivo como el que se encuentra en los vestíbulos de los edificios de oficinas en todo el mundo. el del signo #. analizada y comparada electrónicamente con una base de datos preexistente y aprobada de antemano que contenía las huellas digitalizadas. Sólo entonces un tenue zumbido en el vestíbulo indicó que las primeras puertas de vidrio del interior podían abrirse. no me presten atención! Era como si desafiaran a sus oponentes a romper el cerco de seguridad.324 de la calle K e inspeccionó el panel de bronce lustroso. El hombre casi sonrió al pensar en ello. Podría haber sido una gran galería de arte de las que se encuentran en la calle 57 de Manhattan. Colgó el auricular y empujó las pesadas puertas a prueba de balas. mecánica e incorpórea. . Sobre una cómoda con encimera de mármol que había en un rincón. y la Agencia de Seguridad Nacional en Fort Meade. Una voz de mujer. a la vista de todos? ¡La Agencia Central de Inteligencia en Langley. Virginia. donde permaneció por algunos segundos hasta que tres cámaras de vigilancia de alta resolución examinaran sus rasgos faciales y los compararan con modelos previamente guardados y autorizados. una organización que existía sólo como un conjunto de documentos y registros legales. y que era aceptada. —Tengo una cita con el señor Mackenzie —dijo. quién sospecharía alguna vez que la agencia secreta más confidencial del mundo tendría su sede en un edificio de oficinas de aspecto corriente en medio de la calle K. El hombre estaba en el vestíbulo del 1. ¿Pues. se veía una pila de folletos con el membrete del Comercio Americano Internacional. Maryland. de paredes blancas y alfombrado industrial de color gris. un código preestablecido. El resto de los folletos estaba dedicado a la declaración ilegible de una misión. Un guardia que no sonreía hizo pasar a Bryson a través de otras puertas. parecían decir. equipada con mecanismos ocultos de monitorización que eran capaces de detectar cualquier arma oculta. El Directorate hacía que estas así llamadas burocracias clandestinas parecieran tan retraídas como el servicio de correos. tras lo cual entró a una diminuta antecámara. esta vez a un vestíbulo elegante con revestimiento de nogal sólido y oscuro. La segunda serie de puertas se abrió a un área de recepción pequeña y anodina. Luego escuchó en el auricular hasta que sonó exactamente tres veces. cosa que inevitablemente había de ocurrir. sus palabras se convirtieron en fragmentos de información y fueron hechas coincidir con otra base de datos que contenía marcas vocales ya establecidas. o quizás un próspero bufete de abogados. En cuestión de segundos. llena de clichés sobre comercio internacional. sentados ante sus escritorios. donde había una docena de empleados. ocupaban fortalezas rodeadas de fosos que proclamaban su existencia!¡Aquí estoy!. Descolgó el auricular y marcó una serie de números.

pero qué aspecto tienes —dijo Waller. como sabía Bryson. Nick. he estado atormentándome desde que ocurrió esto. Edgecomb le dio la mano a Bryson con calidez. —No te levantes —dijo Bryson cordialmente al entrar en la oficina de Ted Waller en la tercera planta. Edgecomb sonrió con humildad. mirando alarmado a Bryson—. —Quizásyo debería tratar un día de que un terrorista loco me destripe. Si había que trabajar con alguien. y trabajaba en el equipo de comunicaciones y coordinación. un alias transitorio. El organigrama se aplicaba incluso a un veterano como Bryson. con toda su humanidad de casi dos metros y ciento cincuenta kilos. Conocía a algunos de los empleados. Pero el personal de campo trabajaba siempre aislado. aunque tenía el sobrepeso elegantemente envuelto en un traje de cachemira azul marino. veía a un hombre fuerte que hasta hacía poco había estado en el hospital. a través de sus propias redes. le dio una amistosa palmada en el hombro a Edgecomb y se dirigió al ascensor. sólo se conocían por el nombre de guerra. ésta era toda una ocasión.—¡Nick Bryson. era la segmentación y la compartimentación. —¿Alguien te hirió? —La expresión de Edgecomb era compasiva. solía bromear Edgecomb en su inglés melodioso. Esta regla era más que simple procedimiento. Rezaré para que san Cristóbal te proteja. saltando de su asiento frente a un ordenador. era un hombre ágil y alto de piel color café y ojos verdes. que el personal lo viera cara a cara. Chris —comentó Bryson. Nicholas Bryson sabía que era una especie de héroe para gente como Edgecomb. claro. y a quien tenía en mente cuando lo decía era a Bryson. Nacido en Guyana. Estaba aún más gordo que la última vez que lo vio Bryson. Sucedía rara vez. para Edgecomb. «Súmate al Directorate y cambiarás el mundo». —Eres un buen hombre. mi hombre número uno! —exclamó Chris Edgecomb. La filosofía del Directorate. Waller se levantó de todas maneras. que ansiaban ser operarios de campo. era Sagrada Escritura. Enseguida siguió hablando. Sabía que Bryson tenía una cita (¿o era una citación?) con el pez gordo. Bryson sonrió. Pareces recién salido de un campo de prisioneros. y el ancho cuello de su camisa Turnbull & Asser le quedaba bien con su cuello de toro—. . Ningún agente ni empleado podía saber nunca demasiado. sabiendo que las preguntas estaban de más—. No es lo que se dice el Ritz. Hacía cuatro años que estaba en el Directorate. —Waller se dio unos golpecitos sobre el amplio cinturón. Ted Waller. encauzaba señales de peligro y buscaba modos de pasar información a agentes en acción cuando fuera necesario. Estarás al cien por cien en menos que canta un gallo. luego señaló con un dedo hacia arriba. para no poner en peligro la seguridad de todos. —Así queda uno cuando pasa treinta y tres días en una clínica del gobierno estadounidense en Marruecos —dijo Bryson—. por encima de todo. —Santo Cielo.

—Casi te perdimos —dijo Waller—. —Mientras hablaba. Se quedó unos instantes en silencio. diablos. lo sabes muy bien. El sol de primera hora de la tarde se filtraba por el cristal polarizado a sus espaldas. lo hacemos lo suficientemente temprano como para que haya una . pero tenía el ánimo tenso y sombrío. no se pueden leer las reglas mientras se está en el campo. —Una reprimenda —dijo Waller misteriosamente. —Bryson fingió alegría. En qué negocios andamos. Recordó uno de los lemas de Waller. Las decisiones. Como quiera que sea.Yocasi te pierdo —agregó arrepentido. era una formalidad poco habitual. no siempre pasan por mi escritorio. distinguía los matices de un discurso de despido. pero creo que tienes una vaga idea de la estructura de orden y control. para la mayoría de la gente en este maldito sitio. Luego se volvió y dijo con voz suave y apenada—: El Directorate no hace particularmente públicos los organigramas. y había sido éste. Luchó contra la necesidad que sentía de defenderse. es lo que no se ve lo que ha de jugarte siempre una mala pasada. —Waller se sentó pesadamente en la silla de cuero repujado detrás del escritorio de roble. que solía tener un aspecto rojizo y aparentemente robusto. sentía un dolor sordo en la parte inferior del abdomen. Bryson había tenido un sólo empleo serio en su vida. un efecto colateral en el que nunca había pensado.Me dijeron que fue un puñal dentado Verenski de Bulgaria. —Perderte habría significado perder Túnez. parecía indecoroso. Y acabó bien. Hay un efecto avalancha: cuando intervenimos. no tan sólo el protocolo establecido. mientras recorría con la mirada una hilera de libros con tapa de piel que estaban en los estantes cerca de la puerta. pero eficaz. sobre todo las que conciernen al personal clave. Y por importante que sea la lealtad para ti y para mí. Dicen que has tenido una recuperación excepcional. Dicen también que ya no hará falta que me operen del apéndice. como un maestro que se dirige a un alumno modélico que lo ha decepcionado. —Lo que bien acaba bien está —dijo Bryson—. ahora se veía pálido y con profundas ojeras—. seguir el instinto. Terriblemente primitivo. con todo. se espera una reprimenda. Bryson se sentó frente a él. Ya lo sabes. Nunca te olvides. —En unas semanas más estaré como nuevo. lo que rige hoy en día es el pragmatismo puro y duro. Waller. —Eso no es relevante —dijo Bryson con calma—. De lance y giro. Tú me loenseñaste. Hay que improvisar. pues no era el procedimiento del Directorate. —¿Sabes por qué estás aquí? —Un niño que recibe una nota diciendo que ha de ver al director de la escuela. Al menos eso es lo que me dicen los médicos. Waller asintió distraídamente con la cabeza.

. No podemos tolerar este tipo de descuidos. y lo sabes. ¿vale? —No. Nick.diferencia. Pero no podemos pasarnos del límite. ¿Qué ha ocurrido contigo. —Me tendieron una trampa —dijo por fin. Y esto vale para todos nosotros. El Directorate no tolera errores. ¡Se han comprometido anos de trabajo clandestino por tu culpa! —A ver. Eras nuestro mejor agente en el campo. ¿ No te parece que le he dado vueltas y vueltas en la cabeza? —No escucho ninguna respuesta. de alguna manera. —Si te «tendieron una trampa». Nunca se me pasó por la cabeza que la mercancía no fuera lo que parecía. quedaste al descubierto. por ahora. Nicky. un momento. ¿no crees? No es lo que me gusta oír. Sin embargo. años de planificación de operaciones de incógnito. ¿en qué estabas pensando? Bryson se quedó callado por un momento.. Has puesto en peligro años de trabajo. —Quizá no lashaya. ¿Por qué? —¡No lo se!—¿La revisaste? —¡Sí! ¡No! No lo sé. se toman en cuenta las variables. el cultivo de elementos valiosos. Las acciones se calculan cuidadosamente. no sesuponía que fuera defectuosa! —Pero lo era. Nicky. en el Magreb y en otros sitios alrededor del desierto. Tú lo sabías desde el primer día. aún no. ¡La vida de algunos de nuestros más valiosos elementos! Por el amor de Dios. Has puesto otras vidas en peligro.. Nick? —Quizás. no lo sé. eso quiere decir que ya sospechaban de ti. —Darles «munición defectuosa». la cagué. —¿«No lo sé»? No son palabras que inspiren mucha confianza. se calibran las reacciones. Y así estuviste a punto de comprometer muchas otras operaciones clandestinas. La leyenda del Técnico estaba íntimamente conectada a otras leyendas que nosotros creamos. —Ese fue un grave error. —¿Cómo que te tendieron una trampa? —No estoy seguro.. Nos permitimos un margen de error. —No nos podemos permitir esas cagadas. otras operaciones y otras vidas. . ¿cómo pensaste que no sospecharían de ti? —¡Maldita sea.

nadie más habría conseguido lo que tú en las islas Comores. Ted Waller era el mentor. haciendo un centro tras otro con aire ausente a veinte metros de distancia. poseía enormes cantidades de un conocimiento enigmático de la geopolítica. y el homenaje. en ambos bandos. Fue un taciturno «No ha estado mal». Es cuando se dan cuenta de lo valioso que eres. «Nunca tuvimos a nadie mejor que tú. Lo que das a entender es que piensas que metí la pata. Waller era el hombre más brillante que había conocido. y para Nick fue el mayor halago que recibiría de él. era un elemento clave en el ritual de la separación. Los historiadores nunca lo sabrán. rolliza y suave. que podría haber sido un dedo más. estas decisiones se toman a nivel de consorcio. ¿no? . Nick sabía cómo permanecer impasible. el jefe y el amigo de Bryson. Bryson lo recordaba en un campo de tiro. que sabes que te echarán a pastar. Había supervisado su aprendizaje. y nunca se enterará. Waller apretó los labios para no dejar escapar una sonrisa. y Bryson así lo sentía hasta el día de hoy. Deja que los políticos se encarguen de colorear entre las líneas. Nunca he trabajado mejor con nadie. pero ahora el corazón le daba golpes secos. porque son las líneas que nosotros hemos trazado. y la verdad es que es mejor que así sea. Bryson nunca se olvidaría de la reacción de Waller la primera vez que dio muestras de su talento durante una operación: frustrar el asesinato de un candidato moderadamente reformista en Sudamérica. El sitio habría pasado a manos de aquel loco. no en mi escritorio. Pero como te he dicho. lo sabes muy bien. La pistola de calibre 22 parecía enclenque en su mano enorme. es probable que haya miles de personas que están con vida. —Nick. el coronel Denard. —Simplemente pienso lo que he dicho —contestó Waller con calma—. y quince años antes había sido su maestro. gracias a las rutas del tráfico de armas que descubriste. Ted —dijo Bryson—. mientras charlaba sobre la triste decadencia de la ropa hecha a medida en Gran Bretaña. Por temperamento y por entrenamiento. Bryson sintió un escalofrío en la espalda al oír la jerga burocrática. Podía resolver ecuaciones diferenciales parciales en la cabeza. Nick». Sonaba como un homenaje. estaba tan bajo su control. que le indicaba que Waller ya se había distanciado de las consecuencias de la decisión de despedirle. le había informado en persona acerca de las operaciones en las cuales había trabajado en los primeros años de su carrera. su pesada complexión encubría una destreza física extraordinaria. quetú has trazado. Al mismo tiempo. lo sabía. —Hablas en pasado. y dudo que encuentre a alguien más preparado. Pero nosotros ya lo sabemos. ¿Y lo que hiciste en Bielorrusia? El GRU sigue sin darse por enterado. En Sri Lanka.—¿Crees que hay algo que yo habría podido hacer de otro modo? ¿O quizá piensas queotra persona lo habría hecho mejor? —Nunca tuvimos a nadie mejor que tú. Era un inmenso honor. había aprendido Bryson.

Meses de investigación no habían logrado dar con el activo desaparecido. Era un cabo suelto. preferentemente inyectadas por vía intravenosa. ¡Pero a mí nunca me pidieron un informe completo sobre esto! —Tú mismo pusiste los detalles en evidencia. la gente se sale de las casillas por el asunto del Banque du Nord.Bryson no respondió. ya lo sabes. —Te hemos puesto a prueba. alegremente y con facilidad. eran sustancias químicas. ¿que no me teníais confianza como para permitirme hacer un informe completo y dejarme decir la verdad por voluntad . Pero pongo en duda el método de desvío. no había necesidad de responder. pero lo suficiente como para que la pregunta de Bryson quedara contestada. se esfumaron en el espacio cibernético. —Eso se llama improvisación. Nick —dijo Waller. Ahora entendía a qué se debía una estancia tan prolongada en una clínica de Laayoune con personal americano. y el Directorate detestaba los cabos sueltos. —Bryson se detuvo al darse cuenta de algo—. —Y en otro orden de cosas. Es para lo que me pagas: usar mi poder de discreción cuando y donde lo crea conveniente. durante la operación. las preguntas persisten. —Dónde obtenemos nuestra información es algo compartimentado. Cuando no hay respuestas. ¿no? —Por supuesto que no. Nick. —¡Maldita sea. Nick. más de mil quinientos millones de dólares sencillamente desaparecieron. sí. pero Bryson sabía que a su viejo amigo y mentor le parecía desagradable mentirle a él. cuando la necesidad se lo imponía. —He tenido un montón de oportunidades de «enriquecimiento personal» que habrían sido mucho más lucrativas y considerablemente más discretas. —No estarás sugiriendo que tengo las manos en la masa. —Estoy completamente seguro de que no lo hice —oh. Había que administrar las sustancias químicas sin que el paciente lo supiera. Ted! ¿Cuál es la consecuencia?. —Se refería a la infiltración de Bryson en un banco de Túnez que canalizaba dinero lavado para financiar el intento de golpe de Abu y Hezbollah. ¿o no? Waller vaciló una fracción de segundo. el dinero transferido a los colegas de Abu bajo bandera falsa para comprar información comprometedora de fondo. Una noche. Tú lo sabes. Pero comprenderás que siempre existirán sospechas. y has salido airoso. Ted Waller podía mentir.Dios.

había señalado Waller una vez. en ambos bandos. de alguna manera. en que los perros fieles sostienen un ave en sus bocas de raza. una habitación adornada con alfombras kurdas del siglo XVII. —¿Te das cuenta de la genialidad? —continuó Waller—: Todas las aventuras de la CIA. Paranoica. y sin embargo falsos. —Una vez que la evaluación de un individuo indica que no es cien por cien de fiar. y luego le espías». y yo también. Sólo ahora. paralizadas por regulaciones y enfangadas en una carrera armamentística de desinformación con sus homologas enemigas en el extranjero. A Waller le gustaba llamar a estas agencias. «Le mientes a tu enemigo. iba mucho más allá de los problemas de infiltración. Bryson había aprendido hacía mucho tiempo que para Waller y sus colegas del Directorate era un artículo de fe que la Agencia Central de Inteligencia. se supone lo contrario. cuya existencia estaba asegurada en proyectos de ley del Congreso con asignaciones y organigramas. Tú lo detestas. bellamente pintados. óleos antiguos con escenas de caza en Inglaterra. a partir de gente que ha desenterrado huevos con la misma meticulosidad con que sus colegas los habían enterrado? Unos huevos de Pascua coloridos. chapuceras o no. Bryson preguntó inocentemente si no sería conveniente cooperar con las otras agencias. puesto que ha sido recategorizada como "inteligencia". —¿Quieres decir que les hagamos saber a los lanudos mamuts que existimos? ¿Por qué no enviar mejor un comunicado de prensa aPravda? Pero la crisis de los servicios de inteligencia americanos.propia? ¿Que sólo un interrogatorio ciego podría deciros lo que queríais saber? ¿Teníais que dormirme sin que yo lo supiera? —A veces el interrogatorio más fiable es el que se lleva a cabo sin que el sujeto especule por interés propio. al menos provisionalmente. —¿Quieres decir que pensabais que mentiría para cubrirme las espaldas? La respuesta de Waller fue serena y escalofriante. De hecho. pero ése es el hecho cruel de una burocracia de la inteligencia. En sus primeros días con el Directorate. Waller no pudo contener la risa. la Agencia de Inteligencia para la Defensa y hasta la Agencia de Seguridad Nacional estaban plagadas de topos. «y de lo que te enteras es de una mentira. En especial de una tan retraída como ésta. El contraespionaje era la verdadera jungla de espejos. Pasaron aquella noche conversando en la biblioteca subterránea bajo la sede central de la calle K. No será así con nosotros. la mentira se ha vuelto verdad. ¿Cuántas carreras se han construido. aunque quizáparanoica sea el término más preciso. —Bryson . tarde o temprano serán de dominio público. por la sencilla razón de que no estamos en el radar de nadie. en opinión de Waller. Es como ir en busca de los huevos de Pascua. los «mamuts lanudos».

Sobre la Gran Bretaña imperial del siglo XIX. —Pero operar fuera del circuito. Pero nunca te hagas el chulo. —Y sangre —dijo Bryson. cuando el Parlamento debatía durante seis meses si debía enviar una fuerza expedicionaria para rescatar a un general que había estado sitiado durante dos años. como la luz del sol que entra por el borde de las persianas bajas. La palabra es «mal». como le gustaba decir a Waller.recordaba aún el tintineo de los cubitos de hielo en el pesado vaso de vidrio. Para empezar. Waller se encogió de hombros. . Habló del siglo americano. con las reglas de Queensbury. —Ese gran monstruo de Iósiv Stalin una vez lo expresó con propiedad: no puedes hacer una tortilla sin romper unos huevos. En conjunto. cuando no huyes de intervenciones extremadamente agresivas. Todo lo que realmente necesitas es cerebro. casi como proscritos. es una ventaja positiva habida cuenta de nuestro objetivo particular. pero así tampoco tenemos la burocracia. —De acuerdo. Nick Bryson había conocido a fanáticos —de los amistosos y los hostiles— y halló consuelo en la misma ambivalencia de Waller. Bryson nunca sintió que habría tenido la talla de Waller en cuanto a su inteligencia: la brillantez. no es precisamente la manera más práctica de hacer negocios. Waller y sus colegas del Directorate creían en la democracia liberal. todo lo que necesitas es un pequeño número de elementos altamente cualificados. Si tus enemigos operaban con malas jugadas. Nadie nos supervisa. A veces niyo mismo me siento seguro sabiendo que andamos por aquí. ni nos regula. no tenemos los recursos. mejor que tú también te armaras de las malas jugadas de toda la vida. las limitaciones. Consigues lo que te propones cuandodiriges los acontecimientos y coordinas los resultados deseados. —Somos el mal necesario —le dijo Waller—. pero sobre todo el idealismo intenso y casi tímido. Nuestro historial es prueba de ello. —Hubo otro ligero tintineo de cubitos de hielo cuando bebió las últimas gotas de bourbon. Sangre. No necesitas los inmensos gastos generales de las burocracias del espionaje. el cinismo. quien para entonces ya la había visto en carne propia—. Somos súper legales. pero sabían también que para asegurar el futuro no podían jugar. ferviente e inequívocamente. Sacas partido de las fuerzas en el terreno. Cuando trabajas de modo especial con grupos en todo el mundo. está la cuestión de los recursos. de los problemas del imperio. mientras Waller bebía un sorbo del bourbon añejo que más le gustaba. —protestó Bryson—.

Waller extendió las manos sobre el escritorio. —Mi capacidad. Y nunca la recuperas.. en la luz cenicienta de la tarde. ni siquiera en este momento. existimos para crear un mundo en el que no seremos necesarios.. —Y la cagarás de nuevo— replicó Waller sosegadamente—. —Sabemos que lo has pasado mal desde que Elena se marchó —empezó a decir. Una vez. Signos tempranos de alarma. —No tenía sentido discutir. como preparándose para la desagradable tarea que le aguardaba. Había sido su esposa durante tantos años. empezarás a restar de lo que has hecho. en el curso de una llamada telefónica secreta que él hizo desde Trípoli. Para un agente en activo. Lo sabes muy bien. y Bryson no lo soportaba de sí mismo. —El Directorate no da sabáticos —dijo Waller secamente—. —No hablo de tus capacidades. Nick. Ahora. En lo que se refiere al trabajo de campo. ¿Lo que pasó con su matrimonio fue también un «hecho centinela»? Mientras Waller seguía hablando en su estilo calmo. no había nada que discutir. Estoy dispuesto a concederlo. Bryson sintió una ráfaga de emociones diversas. pero no podía evitarlo. Tu concentración está flaqueando. . con gran determinación—. sensato y lógico. su mejor amiga. —En su voz había un deje de desesperación. Si dejo que sigas.—Amigo mío —dijo Waller—. Nick. y luego habló lentamente. Evidentemente ya lo había decidido. Bryson llegó a casa y vio que ella se había ido. se cuentan como los años de un perro. Pelearse no serviría de nada. Estás consumido. —Mira. Peroquince años. Nick. —Waller hizo una pausa. ella le dijo que lo dejaba. Unos días después. Hay cosas que llamamos «hechos centinelas». Es lo que primero desaparece. Sentía una vena que le latía en la frente. —No quiero hablar de Elena —espetó Bryson. y lo peor de todo es que ni siquiera lo sabes. Extraordinario. su amante. —Quizá la cagué —dijo Bryson con voz apagada—. no hay nadie mejor que tú. Sus palabras le habían herido mucho más que el puñal de Abu. Hacía seis meses. Has sido extraordinario durante quince años. De lo que hablo es del control. —Entonces lo que hace falta quizás es una excedencia. y una de ellas era la rabia. tú has hecho probablemente más cosas buenas en el mundo que ningún otro en los servicios de inteligencia. De la capacidad parano actuar. durante un viaje a Estados Unidos para entregar un informe —fingiendo un viaje para comprar armas—.

la Agencia de Seguridad Nacional de la época. libre de pecados. ni el arco. como sabes. ya está todo arreglado. Con frecuencia pensó que le matarían en acción: era una eventualidad que podía incluir en el plan. flotando sobre la escena. ni el pesado carcaj de las flechas de caza. ¿Quién fue más importante: Wallis el espía o Wallis el erudito? Retirarse de la vida activa no significa necesariamente que te pongan a pastar. —La vida —repitió Bryson con voz anodina—.has pasado una década y media haciendo historia. Al final. una parábola misteriosa. uno de los grandes espías británicos del siglo XVII? Era un mago descifrando mensajes realistas para los parlamentarios hacia 1640. Entoncessí que hablas de jubilarme. y acaban de encontrar al candidato estelar. Ahora te puedes poner a estudiarla. —Todo es parte del plan de jubilación —prosiguió Waller—. usó sus talentos como profesor de geometría en Cambridge y ayudó a inventar el cálculo moderno. un chico llamado Pablo. observándolo todo con una mirada fría y calculadora. —¿Conoces la historia de John Wallis. nec venenatis grávida saggittis pharetra». ayudó a encauzar la modernidad. El Woodbridge College necesita una clase de historia de Oriente Próximo. vigilando las cámaras de circuito cerrado con un revólver y una porra? —«Integer vitae. Era una réplica típica de Waller. una de las razones por las que eras tan bueno en el terreno. y puedes estar seguro de que se meterá en líos. Bryson casi se rió del absurdo. Y eres un maestro por naturaleza. Horacio. Sus padres . según dicen. Pero nunca pensó que le despedirían. El ocio es donde opera el diablo. Bryson se sintió extrañamente alejado de sí mismo. tomar en consideración. Voy a devolverte a la vida. Algo que hemos aprendido a fuerza de experiencia. Tus estudios de doctorado y tus conocimientos de lingüística hacen de ti el mejor partido. mientras trataba de disipar un recuerdo doloroso de una operación en una pequeña provincia latinoamericana: el recuerdo de ver un rostro en su mira de francotirador. un indio de diecinueve años al que había entrenado en el arte de desactivar y desplegar potentes explosivos. Pero cuando se retiró de la vida activa. Waller se recostó en la silla. del modo que a veces lo hacía en acción. Algo real. neque arcu. Dale a un agente una suma global y nada que hacer. —¿Qué tenías en mente quehiciera? ¿Trabajar de poli de alquiler en un gran almacén. Un chico rudo pero honesto. Bryson no dijo nada. Jugó un papel importante en el establecimiento de la Cámara Negra Inglesa. El rostro pertenecía a uno de sus «estudiantes». Necesitas unproyecto. El hombre íntegro. Y el que fuera un querido mentor quien le despedía lo hacía aún más doloroso: era una cuestiónpersonal. scelerisque purus non eget Mauris jaculis. no necesita la jabalina de los moros.

Era de color amarillo canario. la guerrilla mataría a sus padres. —Aceptaron el nombramiento hace unos días. te podríamos haber encontrado un puesto en una de las tantas compañías multinacionales de consultoría. infeliz y asustado— y tan sólo apartó la vista después de apretar el gatillo. Bryson estudió el rostro de Pablo en la mira —el rostro de un joven afligido. Cuatro de ellos en laRevista de Estudios Bizantinos. Jonas Barrett era una ficción: para Nick. y cuyos conocimientos podía dominar en corto tiempo. cuyos talentos de lingüista estaban a la altura de los suyos. Jonas Barrett nunca conoció a Elena. volvió a asaltarle la imagen borrosa del acero. una biografía ficticia. del brazo tenso que arremetía con el puñal contra él. El chico dudaba. pero resulta ser uno de tus puntos más fuertes. Waller le alcanzó una carpeta. Waller le miraba fijamente. Jonas Barrett no se moría de ganas. le contaría a la guerrilla cuanto sabía del adversario. atrapado en una situación en la que ninguna respuesta era la correcta. autor de media docena de artículos con reseñas muy favorables de sus colegas en revistas de prestigio. Woodbridge espera que su nuevo profesor adjunto llegue en septiembre. Jonas Barrett era soltero. Algo sabemos sobre cómo montar la leyenda de un civil. incluso ahora. Hojeó las páginas que estaban impresas con densidad: detallaban la vida de un erudito solitario. hacerlo real significaba asumir la pérdida de Elena.Su biografía. y muy probablemente de la manera más cruel e ingeniosa. —¿Y si noquiero retirarme? ¿Qué sucede si no quiero pasar dulcemente a la vida pasiva? —Por alguna razón. Jonas Barrett no estaba enamorado de Elena. Solía preocuparme al pensar que sería una desventaja. —¿Mi decisión vale de algo en este asunto? —Oh.eran campesinos en una aldea de las montañas que acababa de ser tomada por rebeldes maoístas: si se difundía la noticia de que Pablo trabajaba para el enemigo.. de que Elena regresara. Contenía una leyenda. la mayoría de ellos. Siempre has tenido una mente que podía tratar abstracciones con la misma facilidad que hechos.. ésa era su marca. Era un chico rudo. Y me atrevería a decir que son afortunados de contar con él. a duras penas podía con sus lealtades. O quizás en una empresa monstruo de ingeniería o petrolífera. los nombres de quienes habían cooperado con las fuerzas del orden. un chico honesto. Un erudito independiente. —Tu nuevo nombre es Jonas Barrett. Los parámetros de su biografía eran fácilmente asimilables. Trabajo de equipo: les damos algo que hacer a nuestros expertos de Oriente Próximo en su tiempo de inactividad. y decidió que no tenía más alternativa que pasarse de bando: para salvar a sus padres. . Pero éste está bien para ti. al menos. lo cual quería decir que las tarjetas estaban entrelazadas con cintas magnéticas y no podían desprenderse de las premisas.

»—Te echo de menos —dijo ella. No. seguido de la diagnosis obvia de un fallo cardíaco. A Praga. de su aura. Y Bryson no sintió nada.. para el niño que nunca tuvieron. Bryson sabía cómo era el juego: lo que le había afectado no eran las palabras que había estado escuchando. El sitio estaba vacío y lleno de fantasmas al mismo tiempo... tampoco lo necesitaba. sólo un vacío profundo. Un atraco común que sale mal. Nick. Luego se sirvió un vaso lleno de vodka. La casa estaba llena de Elena. a Hong Kong. La responsabilidad que tenemos supera todos los lazos de parentesco y afecto. Buenos tíos que se echaron a perder. de su fragancia. No sabes cuánto lo deseo.. Nick —dijo Waller con una expresión opaca. cariño.—No lo intentes.. Ojalá fuera distinto. Te ofrezco la vida. Durante quince años. y se arrepintió de mostrarlo. a Jakarta. en una ciudad que todavía tiene uno de los índices más altos de criminalidad de todo el país. a Sierra Leona. cada fibra muscular— a un esfuerzo particularmente arriesgado y agotador. hube de. Marchó a casa. dedicó todo su ser —cada neurona.» —Ahora sí. no de buenas a primeras. y al alcanzárselo le besó. Ella le sirvió una copa de vino blanco frío. No podía olvidarla.. En mi época. su sabor. Pero lo haría de nuevo en un abrir y cerrar de ojos. Waller no había explicado los detalles. mirando el velero. Ahora ya no hacían falta sus servicios. Te lo ruego: que no sean cuatro. sancionar a tres de mis hombres. —¿Era una amenaza? ¿Una súplica? ¿O ambas? Waller exhaló lentamente el aire—. ni siquiera a perder. Una buena vida. La pequeña molestia que apenas siente el sujeto cuando se pone en camino a un centro comercial atestado de gente. —Por Dios —dijo Bryson suavemente. El taxista que gira bruscamente.Tres hombres. —Ésta es la línea de trabajo que hemos escogido —dijo Waller con suavidad—. ¿quién sabe adonde? ¿Y quién sabe por cuánto tiempo? . Era una especie de estado de fuga. vio los Aubusson de buen gusto que había elegido Elena. atropella a un peatón y desaparece. Eso me persigue todos los días. a la elegante casa de estilo colonial de Falls Church que ya apenas le resultaba familiar. Mañana te habrás ido. Había dolor en su voz. una media muerte sombría. sino el hombre que las decía. «Estaban sentados en la terraza de su cabana junto a un lago en Maryland. Pero lo que Bryson tenía por delante no era la vida. simplemente fueron poco profesionales. Nick. »—Pero si estoy aquí. Sería la última vez que estaría completamente sobrio durante algunas semanas. Bryson sabía que no le estaba ofreciendo una alternativa. Se puso a contemplar la casa como si fuera la de un extraño. la habitación en colores pastel y llena de esperanza de la segunda planta. y sabía lo que le esperaba al que desobedeciera.

Los analistas como ella llevaban una vida atada al escritorio. Tal vez Waller intercedió en el consorcio para dejarle inactivo. Cómo se diría: ¿ausente mucho tiempo. —Se dio una palmada en el pecho—. Y ya conoces el dicho. y descifrarlos implicaba la posibilidad de exponerse a los secretos más confidenciales del propio gobierno. Aquí dentro». pero Nick raras veces se sentía calmo: la calma venía de Elena. seguramente losancionarían. Pero siempre regreso. en mi tierra. Pasaron los días. cuánto la amaba! De algún modo. dicen algo diferente: Celor ce duc mai mult dorul. su única arma era el teclado del ordenador. amor. En el torbellino de mentiras en que se desarrollaba su carrera. En efecto. No le cabían dudas de que el Directorate lo tendría bajo vigilancia electrónica. porque sabía que no era sólo el despido lo que había causado su desmoronamiento. ¡Dios. aunque de hecho se habían conocido . una información a la que la mayor parte de los jefes de división de la agencia no tenían acceso.»Él le cogió la mano. »Ella alzó el índice y lo meneó ante la cara de él. tenía prácticamente acceso a la cúpula. y no vio ni oyó a nadie. Nick no sabía que era capaz de amar a alguien tanto como la había amado a ella. Ted Waller los había presentado. y nunca se sabía con lo que se encontraban por el camino. le pare mai dulce odorul. pues trabajaba en la división criptográfica del Directorate. el ancla de su existencia. pensó con aire lúgubre.» —También dicen otra cosa:Prin departare dragostea se uita. apenas le importaba. corazón que no siente. Al mismo tiempo. —Mai rarut. Quizá con bastante vodka. »—Me gusta. Si le consideraban un riesgo para la seguridad. Pero ya sabes. pronto se olvida?» —Ojos que no ven. Elena. la ausencia hace aumentar el cariño. ella era lo único verdadero que tenía. Era el abandono de Elena. Los conocidos solían decir lo calmado que Nick parecía siempre.» —¿Cuánto pasará hasta que me olvides?» —Pero siempre te llevo conmigo. y sin embargo su inteligencia vagaba por el mundo con la misma libertad de cualquier agente. mai dragut —musitó ella con dulzura—. pero la presencia lo fortalece. Lo que se interceptaba al enemigo solía contener bocados de información sobre Estados Unidos. sintió toda su soledad. La ausencia agudiza el amor. ella también era espía: tenía que serlo si querían construir una vida juntos. hasta les ahorraría el trabajo. y fue incapaz de hacer nada. ¿Cuál era la frase de Waller con respecto a ella? Una serenidad apasionada.

no era menos brillante que su padre y hacía el doctorado en matemáticas en la universidad. con el fin de diseñar los códigos que se usaban en los círculos más íntimos del gobierno de Ceausescu. que en la jerga del Directorate se llamaba a veces la «carrera del coyote». como maestro. Los Balcanes estaban que ardían a fines de los años ochenta. de su adorada Elena? Una vez que descubrieran lo que había hecho —y lo sabrían. En Timisoara. la Securitate. Cuando Rumania llegó a su punto álgido en diciembre de 1989 y empezaron a estallar las protestas populares contra el tirano Nicolae Ceausescu. Elena.en la menos prometedora de las circunstancias. y estaba desquiciado por la opresión que la Securitate ejercía sobre el pueblo rumano. con la esperanza de seguir los pasos de aquél. En consecuencia. Aterrorizado. sus colegas conocían a algunas personas. Había sido obligado a entrar en servicio por el célebre servicio de seguridad de Rumania. Andrei y su familia serían arrestados y fusilados. El ejército y la Securitate abrieron fuego contra la multitud exaltada durante todo el día y la noche. Era un transporte de rutina. Tenía las claves para las comunicaciones más secretas de Ceausescu. Conocía a algunas personas. la Securitate. Hizo su oferta y su demanda. vigilaban cada uno de sus movimientos. No. preferentemente de una agencia de inteligencia como la CIA o el KGB. Andrei y su familia estaban prácticamente bajo arresto domiciliario. Andrei Petrescu decidió poner su grano de arena en la lucha contra el tirano. A Andrei Petrescu le costó tomar una decisión. Ceausescu ya no podría comunicarse en secreto con sus esbirros. y había que sacar de Bucarest a un brillante matemático rumano con su mujer y su hija. Escribió los algoritmos criptográficos. los muertos fueron apilados y enterrados en fosas comunes. Pero tanto los ingleses como los americanos rehusaron participar. una inmensa multitud se reunió en el Boulevard el 30 de diciembre. haciendo referencia al contrabando de seres humanos. Indignado. no le quedaría más remedio que irse de Rumania. como resultado de una misión que Waller le había asignado a Bryson. tenían prohibido viajar. que tuviera los recursos para sacar a la familia del país. ¿Acaso pondría en peligro la vida de su amada Simona. puesto que nadie más fuera del gobierno conocía los códigos—. Andrei Petrescu era un verdadero patriota rumano. tomó represalias con arrestos y asesinatos en masa. sus decisiones y sus órdenes serían conocidas en el instante que las pronunciase. y los manifestantes allanaron la sede central del Partido Comunista y comenzaron a arrojar retratos del tirano por las ventanas. pero rechazó la oferta de empleo: quería permanecer en la academia. hizo averiguaciones veladas y con sigilo. Se decía que su hija. Habían adoptado una política de . Pero para ello necesitaba confabularse con algún poderoso forastero. su guardia pretoriana. y se las pasaría a los enemigos del tirano. un académico de la universidad de Bucarest especializado en las misteriosas matemáticas de la criptografía.

dos hombres y tres mujeres. ocultaban un amplio compartimento. Bryson cruzó la frontera en tren hacia Rumania por Valea Lui Mihai. un jersey gris perla y un echarpe de colores atado a la cabeza. Se había instruido al grupo de modo que pudieran encontrarse en el bosque de Baneasa. Bryson los saludó en rumano. Los demás se acomodaron en el compartimento oculto. Los detalles de la operación habían sido diseñados por los arquitectos de logística del Directorate. que había aparcado al amparo de un bosquecillo de pinos. Pero las cajas sólo tenían una hilera de profundidad. Elena Petrescu tenía veinte años y el cabello negro azabache. todos ellos elementos de la inteligencia. dispuestos para un picnic como si se tratara de una extensa familia de excursión. Tenían el coraje que les faltaba a los otros. Desde Nyírábrány. al este de Hungría. junto a cinco personas más. Bryson había de sacar subrepticiamente de Rumania al matemático y a su familia. Estaba callada y lo miraba con hondo recelo. A pocos kilómetros. un hombre diminuto de más de sesenta años. un representante de otra agencia de inteligencia. Andrei Petrescu. Más tarde. no de la CIA. La bella joven se sentó junto a él en la cabina. era chiquita y ágil. una mañana muy temprano. cinco kilómetros al norte de Bucarest. encontró el camión que un contacto del Directorate había dejado para él. Entrar a Rumania era lo más fácil. . el interior parecía repleto de cajas de vino rumano ytzuica. Ha cogido el camino equivocado. —Buna ziua —dijo—.no intervención con respecto a Rumania y desairaron su oferta. Unde este cea mai apropiata statie Peco?—¿Dónde está la estación de servicio más cercana? —Sinteti pe un drum gresit —respondió el matemático—. y afinados por Bryson tras consultar con Ted Waller. Llevaba una falda negra. al parecer su esposa. en las afueras de Valea Lui Mihai. tal como se había previsto. acompañado de una mujer sumisa y con cara de luna. Pero Bryson veía el terror en sus rostros. Estaban interesados. pues nunca había visto a una mujer tan hermosa. Pero fue la hija quien llamó la atención de Bryson. en el que Bryson había dejado bocadillos y botellas de agua para el largo viaje a la frontera húngara. contactó con él un americano. Era un viejo camión rumano de panel que escupía diesel. le ayudarían. Había sido ingeniosamente modificado en el país por los elementos del Directorate: cuando se abría la parte posterior del camión. que ocupaba casi todo el interior y en el que podían esconderse siete de los ocho rumanos. El cabecilla del grupo era obviamente el matemático. llevando un auténtico pasaporte húngaro de un conductor de camiones de larga distancia. Bryson los localizó en el sitio indicado para el encuentro. un licor de ciruelas. apenas se fijaron en él gracias a su mono sobrio y sus manos callosas. y los ojos oscuros brillaban y se encendían. Lo siguieron en dirección al camión.

de la misma manera que lo haría cualquier camionero de larga distancia molesto por un pequeño inconveniente. el pasaporte húngaro lo explicaría. demasiado bien. Tampoco le sorprendió cuando el policía les hizo señas de que se detuvieran a un costado del camino. desde donde cruzarían a Biharkeresztes. aunque él no podía decir si era por timidez o porque estaba nerviosa. —Espero que estés en lo cierto —dijo Bryson. para los Balcanes. todo parecía ir bien. Habían viajado toda la noche e hicieron un buen tiempo. Así fue como no se sorprendió al ver las luces titilantes de un patrullero y a un policía de uniforme azul que inspeccionaba el tráfico en dirección contraria. llamarían a más policías y detendrían al camión en el puesto fronterizo. Al abrir la puerta trasera. fingiendo un tono de indiferencia mientras se acercaba el policía de botas altas. al otro lado de la línea esperarían que siguiera la comunicación. el policía hizo un gesto con una mano hacia los faros delanteros del camión. sólo la usaría en caso de necesidad. vio cómo el policía miraba con avidez las cajas de vino y . Los inspeccionó. preguntó Bryson en rumano. pero ella permaneció callada. Pero no les dejaría ir tan fácilmente. Llevaba una pistola semiautomática enfundada en la espalda. pero su acento no era de allí. bajando la ventanilla. en Hungría. Hablaba un rumano fluido. Uno estaba quemado. ¿Había algún problema?. oculta debajo de su chaqueta de muselina gris para el trabajo. Pasaron por el distrito de Bihor y se aproximaron al puesto fronterizo de Bors. Se preparó a reñir con el policía. —¿Qué diablos es esto? —le dijo a Elena Petrescu. todo estaba en orden. pensó Bryson. Si se interrumpía. Bryson suspiró molesto. bajó de la cabina y fue a abrir el portón.Elena no dijo palabra durante varias horas. a unos ocho kilómetros de la frontera. —Ábralo —dijo el policía. sino que. No sólo existía la posibilidad de ser visto por un automóvil que pasara por allí. donde mil detalles pueden salir mal. Quería saber qué había en el camión. pero comprendía que quizás no tendría alternativa. porque matar al policía era inmensamente arriesgado. El policía le pidió los papeles y el registro del camión. —Es sólo una inspección de rutina del tráfico —contestó ella. Bryson no quería matarle. Meticuloso en el cumplimiento de su deber. Bryson intentó entablar conversación. si el oficial había enviado por radio el número de matrícula del camión mientras hacía que se detuvieran. —Productos de exportación —replicó Bryson.

Entornó los ojos con recelo. luego dio unos golpecitos en la pared y vio que era hueca. con una mano puesta descaradamente en la cintura. buscando evidentemente una manija o un pomo para abrirlo. Porque no sólo estás a punto de acabar con una gran carrera. camarada —dijo ella con voz calma e insinuante—. —¿De qué coño hablas. provocándolo aún más? —Déjame preguntarte una cosa. A Bryson le pareció tranquilizador: quizás un soborno de una o dos cajas de licor sería suficiente para que el hombre. diera por concluida la inspección. —¡Eh. demasiado lápiz de labios. te sugiero que la hagas directamente al cuartel general de la Securitate y que pidas hablar con Dragan. qué coño es esto! —exclamó. que estaba a tan sólo a medio metro de profundidad. mientras estudiaba el rostro de Elena. rímel y colorete. Bryson deslizó la mano derecha en busca de la pistola. Pero el policía empezó a manosear las cajas como si hiciera un inventario y no tardó en llegar a la pared falsa. había que matar al policía. conocido como corrupto y del que se decía que era sexualmente «disoluto». satisfecho. se lo debió de haber puesto mientras esperaba en la cabina. puta? —Te pregunto que cuanto vale tu vida. en el que empezó a marcar. ¿Y qué diablos hacía Elena. ¡A tomar por culo! Estiró ambas manos detrás de las cajas y las corrió a lo largo del fondo falso. Parecía una vampiresa. ¡había que pararla! El policía abrió la pequeña bolsa de tela que le colgaba del cuello y sacó un viejo teléfono de campaña. ¿Cuánto vale tu vida? El policía giró vertiginosamente y la miró. O a la fosa de un pobre diablo. Estás a punto de comprar un billete de ida a la prisión psiquiátrica. El policía dejó de marcar. pero en ese momento vio a Elena Petrescu que se paseaba tranquilamente alrededor del camión. abultado y viejo. una prostituta. —Si vas a hacer una llamada. . Abriendo y cerrando la mandíbula. Mascaba un chicle y estaba muy maquillada. se acercó al policía y le dijo: —Ce curu' meu vrei?—¿Tú qué coño quieres? —¡Fututi gura! —dijo el policía. Se le hizo un vacío en el estómago a Bryson cuando el hombre asió la muesca que abría el compartimento secreto. No había manera de explicar qué hacían escondidos los siete pasajeros. —Bryson la miraba sin dar crédito a sus ojos: el general Radu Dragan era el segundo jefe de la policía secreta. Bryson estaba horrorizado: ella estaba destruyéndolo todo.detzuica.

«Te tengo a ti. dijo. Cuando Nick le contó por primera vez a Ted que la cosa iba en serio entre los dos.. Dio media vuelta y se alejó del camión a grandes zancadas. Una vida en el Directorate implicaba que no había límites definidos entre la vida privada y la profesional. Abrió los ojos confirmando lo que temía y enseguida colgó: obviamente se había comunicado con la Securitate. y a ella le encantaba el trabajo. no me importa lo que hagas. y de . —¿Cómo lo. por razones de seguridad. había dicho una vez. mascullando disculpas profusamente. Quieres interponerte en mi camino. con pesar. prohibición que aceptaba. Le habían ofrecido un empleo como criptógrafa en la sede central del Directorate. Waller parecía genuinamente feliz. con una sonrisa de oreja a oreja. vale. siempre acompaño a mis chicas del otro lado de la frontera. el policía marcó el número y después se puso el auricular en el oído. como de costumbre. Y cuando ha acabado con ellas. ¿El permiso de un padre? ¿El permiso de unpatrón? No estaba seguro. a ella no se le permitía visitarles. allá tú. ¿No te lo han dicho? En la boda. bruja? Ella hizo reventar el chicle. quizá la criptógrafa más sofisticada que tuvieron nunca.. Bryson le dijo a Elena: —¿Era realmente el número de la Securitate? —Por supuesto —dijo ella indignada. Pero había conocido a Elena por un encargo del Directorate. y tengo a mi trabajo —¡y si además tuviera a mis padres aquí. llama a la oficina de Dragan. Quieres ser el héroe que hace pública la pequeña debilidad de Dragan. para descifrar códigos y analizar cómo interceptar señales. con una nueva identidad y bajo protección del Directorate. Ted Waller fue el padrino de Nick. Más tarde.? —Soy buena para los números —dijo—. Era enormemente talentosa. Pero ni por todo el oro del mundo querría estar en tu lugar. en la costa de Istria en el Adriático. como una terrible necesidad. sintió casi como si le estuviera pidiendo permiso para casarse. Los padres de Elena habían sido trasladados a Rovinj. mi vida sería perfecta!». Si quieres interferir con un asunto confidencial de la Securitate y al más alto nivel.—¿Me estás amenazando. —Eh. tú mismo. cuando los guardias fronterizos les hicieron señas de pasar. —Elena puso los ojos en blanco—. ni tener nada que ver contigo. —Luego recitó un número con el prefijo de Bucarest. A Dragan le gustan sus vírgenes magiares. Despacio y aturdido. Yo me limito a hacer mi trabajo. «Has encontrado por fin a tu pareja». y le pareció indicado informar a Waller. mientras entraba al patrullero y se iba de allí. Venga.

La falsedad. recordaba cómo se pusieron en marcha hasta perderse —era un pequeño ritual de los dos—. Los . no era por los meses de separación. Había mil cosas que quería decirle a Elena. aún resonaba en su memoria: «No creo que sepas siquiera quién soy». y el único remedio es más alcohol. sin una base. Pidió el traslado de la sede central. La amaba. por el amor de Dios. insistió ella. Waller tenía razón con respecto a ella. la frialdad eran rasgos que mantenían con vida al agente. laamaba: ¿no era suficiente acaso? Le suplicó con pasión. No. «Elena» dijo. o de hacer que se perdían.Yano te reconozco. para entregarse después uno al otro. Cuando regresó de Túnez y descubrió que se había ido de casa. la dureza. y era precisamente esa falta de expresión lo que era tan difícil de soportar. Su respuesta. Salieron a explorarlas con el solo objeto de perderse. le había dicho. había encontrado a su pareja. Aparentemente. había dicho ella. al tiempo que se decían que mientras se tuvieran uno al otro. no había nada que discutir o debatir: era el tono de alguien que señalaba un hecho evidente. con todas sus cosas. Ella no se acaloró. pero oía la voz dolida de ella en la línea secreta del teléfono. en una islita verde y casi desierta del Caribe. El problema es que. Bryson se acordó de su luna de miel. Pero ahora la había perdido de veras. nunca estarían perdidos. imploró la ayuda de Ted Waller con todos los recursos que tuviera a su disposición. en cantidad suficiente. La inmensa casa vacía estaba en silencio. es novocaína para la mente. Cuando pensaba en Elena. Era un tiempo fuera del tiempo. trató de localizarla. desarraigado. más allá del dolor. de reconstruir su vida sin él. La playa era de arena rosa. pero también eran rasgos que él había empezado a traer a casa. El alcohol. y se sentía él mismo perdido. como un mago que extrae una moneda de la oreja de un niño. cuando se disipa. el dolor palpitante retorna. No te reconozco y no confío en ti. y no la encontrarían. mientras decía sin perder la calma que le dejaría. clamorosamente. que dos más dos era igual a cuatro. en el interior había arboledas casi mágicas de tamariscos junto a un arroyo. Recordó la sensación de aflicción que le asaltó. era mucho más profundo que eso. y no había matrimonio que pudiera sobrevivir a eso. Y así ella estaba a punto de irse.inmediato sacó una botella helada de Dom Pérignon añejo. pesada. y al mismo tiempo parecía estar a una distancia espeluznante. Pero era como si hubiera desaparecido de la faz de la tierra. «¿sabes lo quesignificas para mí?». mucho más elemental. que el sol salía por el Este. No tenía intenciones de que la encontraran. y Waller no haría nada por impedirlo. Pero el daño ya estaba hecho. Fue como un rayo. Le había ocultado cosas (un incidente en particular) y él sentía una culpa inmensa. Su voz en la línea secreta sonaba tan cercana como si estuviera en la habitación contigua. aunque no tenía por qué haberlo sido.

tres veces por día incluso. pero unas semanas después se alisó el cabello. Sobre todo. unas cuantas imágenes aisladas. Las bolsas de la basura ya no tintineaban cuando las arrastraba contra el bordillo. No podía acordarse de lo que le dijo a Edgecomb. Waller trató de disimular su alivio con distancia profesional. No un fin de semana perdido: tres meses perdidos.324 de la calle K. Una vez tocaron el timbre: Chris Edgecomb estaba en la puerta. Empezó a comer de verdad.días y semanas que siguieron a su regreso de Túnez no eran más que esquirlas. y así lo parecía. o no. y se abrían paso desafiantes. Bryson supuso que era lo que se denominaba una intervención. Al mirarse la cara en el espejo. Bryson le devolvió la mirada fijamente. Él haría lo mismo. quizá por cortesía o indiferencia. con calma. Sacaba la basura y notaba el sonido. Imágenes en sepia. Sus vecinos de Falls Church mostraron poco interés. eran las flores que Elena había plantado el año anterior. —¿Quién dijo que no hay segundos actos en la vida de un americano? —dijo Waller en voz baja. Bryson no quería ni pensar cómo se vería él a los ojos de una visita. se puso un traje y se dirigió al 1. sin afeitar. a los vecinos no les daba por hacer preguntas. Seguía moviéndose a tumbos al principio. Vio que las margaritas moradas empezaban a florecer. Unos cuantos sonidos aislados. o no? Le han de haber despedido al tío. O bien saldrá del apuro. además. un ejecutivo contable para una compañía de suministros industriales. él nunca atendía. lo mejor es guardar las distancias. Waller sonrió apenas (había que conocerle bien para notar la sonrisa) y le alcanzó la . ¿Qué era. Hasta que un día de agosto algo cambió en él. descuidado. imágenes fragmentadas. era toda capilares inflamados y profundas ojeras. Sonaba el teléfono. Se obligaba a comer unos huevos revueltos. A la espera. Las víctimas entre los directivos y profesionales del cinturón económico rara vez invitan a la compasión. El chico ya no regresaría. en paz consigo mismo al menos. como criadas en el abandono. pero Bryson lo notó en sus ojos centelleantes. sólo que habló con énfasis y determinación. la acritud de enebro del gin. dijo. se afeitó con esmero. «Me preocupé. atormentado. y sentía sus nervios a flor de piel. el vivo tintineo de las botellas de vidrio. violando todas las reglas del Directorate. parpadeando y con convulsiones. tío». «¿Te han enviado ellos?». y sólo el olor ya le producía arcadas. Bryson recordaba cuando se despertaba después de una borrachera. En los suburbios. tenía el hedor a vainilla del bourbon.

sus cursos eran mucho más populares de lo que las asignaturas que enseñaba habrían hecho pensar. Uno de sus colegas. un «profesor fríamente carismático. de que el sitio le hacía sentir a uno como un profesor particular del siglo XVIII. típico de tantos edificios universitarios de los años veinte. Ahora. Jonas Barrett tenía ante él a un auditorio repleto. Algunos alumnos eran brillantes. un físico irónico y criado en Brooklyn que había enseñado en el City College de Nueva York. un «semillero de reposo». tras su primer año enseñando en Woodbridge. Incluso a fines de los años sesenta. de exclusividad fuera de lo común. un lugar al que las familias más ricas y poderosas de América no vacilaban en mandar a sus impresionables vastagos. Miró el reloj: era hora de resumir la clase y pasar a la próxima. Sea como fuere. Las tiendas del campus abrían hasta tarde y los restaurantes hacían muchas ganancias con el café con leche y los bocadillos de focaccia. su curso sobre Bizancio estaba entre las clases más populares del departamento de Historia.carpeta amarillo canario: —Llamémosle el tercer acto. pero no era exactamente el de uno. responsable de la educación de los hijos de un aristócrata inglés. le había hecho la observación. en el oeste de Pennsylvania. de ladrillo y hiedra. pero rezumaba una sensación de tranquila prosperidad. era una pequeña universidad. Se notaba en elverdor cuidadísimo de aquel sitio: el césped color esmeralda y los perfectos arriates de flores de una institución que podía pagar con holgura los detalles estéticos. La arquitectura era en estilo neogótico. habría pasado por uno de los antiguos colegios universitarios de Cambridge u Oxford. Le pareció divertido que elCampus Confidential le llamara. seguro y conservador. como una vez había dicho el presidente en una broma que se hizo famosa. Waller había dicho la verdad: era una buena vida. «Jonas Barrett». y casi todos más estudiosos y mejor educados de lo que había visto nunca en sus tiempos de estudiante. Era un establecimiento protegido. la universidad siguió siendo. poco después de que se hubiera instalado. si se lo sacaba de aquellas ciudades moderadamente industriales y venidas a menos. 2 Cinco años más tarde Woodbridge College. cien rostros llenos de expectación. Se vivía en el esplendor. A la distancia. para su sorpresa. e hiciera un comentario sobre su «semblante pétreo y astutamente irónico». Con todo. para ponerlo en el corazón de Arcadia. resultó ser un profesor dotado. —El Imperio Romano ha sido el logro político más extraordinario en la historia . más Profesor Kingsfield que el señor Chips».

por qué cayó —entonó de un modo altamente profesional y con un deje de ironía—. y salvaguardaron la erudición y los valores humanos que hoy apreciamos. En cuanto pura y calculada sed de sangre. Él apenas la escuchaba mientras se quejaba por una nota que le había puesto. tanto cuanto lo estimen prudente. Sólo se trasladó al Este —hizo una pausa—. ¿Por qué? ¿Por una paranoia repentina y sin fundamento? ¿Acabaría como uno de esos veteranos traumatizados de Vietnam que brincan cada vez que oyen petardear un coche? . —¿Por qué no hablamos de esto mañana en las horas de visita? —sugirió él amablemente. La destrucción de la mayor esperanza de la humanidad. Y que tengan un buen fin de semana. Fueron los romanos quienes se vengaron de una anterior pelea contra los godos al tomar a niños godos como rehenes.. Algo anda mal.. El Imperio Romano de Occidente era un teatro de la esclavitud y los deportes sangrientos.. luego al aparcamiento junto al edificio de las clases. perdieron el control sobre la moral ejemplar antes de que perdieran el control del imperio. y los hicieron marchar a las plazas públicas de una cantidad innumerable de aldeas para matarles uno por uno.. Los romanos. Y así la civilización no vaciló ni se apagó. profesor. con tono urgente y palabras banales. Había guardado sus apuntes de clase y estaba ajustando las correas de su vieja cartera de cuero. Disculpen mi macedonio. una de esas estudiantes que atiende con seriedad y siempre se sienta en las primeras filas. Pero las antenas le zumbaban. —Pero. —¿Profesor Barrett? —Era una joven rubia y atractiva. en extremo familiares:He trabajado tanto. ¿no es cierto? —Hubo un murmullo de aprobación—. Los bárbaros estaba a las puertas. Los bizantinos siempre se consideraron el verdadero Imperio Romano. Ella le siguió mientras se dirigía a la puerta. al menos esto es cierto. Occidente sucumbió no a sus enemigos de afuera. profesor. «Bizancio» es el nombre por el que lo conocen los occidentales. Incluso en la moderación. nada de lo que hicieron los godos se le podría comparar. y a las risitas de sorpresa siguió un silencio repentino—. Siento que di lo mejor de mí.¡Gilipolleces! —exclamó de repente. Ahora pueden pasar y retirar sus ensayos. y la cuestión que ha obsesionado a tantos pensadores es. —Miró a su alrededor en el salón de conferencias. supuestamente. Sólo recuerden a Petronio: moderación en todo. con las cejas arqueadas en señal de desafío—. Lenta y dolorosamente. Él no se dio cuenta de que había hablado en voz alta. sino a su propia corrupción interior. Todos ustedes conocen la triste historia. claro está.. —Supongo que lo que me parece es que la nota es injusta. La luz de la civilización vaciló y se apagó. En cambio...humana. el Imperio Romano de Oriente fue mucho más benigno y sobrevivió a la llamada caída del Imperio Romano. hasta que llegó al coche.. De veras que lo intenté.

había algo que no andaba bien en los alrededores. Un aumento súbito de la adrenalina: él también había llevado un atuendo similar en una vida anterior. quizás un vendedor de alto rango. pero que fingía —trataba de fingir— que era de allí. No importaban las precauciones que se tomaran. con esa frase tan cínica: quitar las astillas. Ciertamente no había motivos para alarmarse por una visita en el campus: un padre. Ése no era un atuendo académico de Woodbridge. Pensar de otro modo habría sido de ilusos. y entrevio unos tirantes marrones que sostenían el pantalón. y los ojos empezaron a moverse de lado a lado. La chaqueta del hombre estaba desabotonada. «¿Pero quién podía asegurarle que no se trataba de alguien del mismo Directorate. miró tras ella. me encontrarían». ni siquiera para la administración. y hacía demasiado calor para llevar franela. Sintió que su cuero cabelludo se tensaba. con lo que sobresalía mucha tela sobre los zapatos negros con suelas de goma. Pero también llevaba cinturón y el pantalón era largo. Vestirse para triunfar. un funcionario de la burocracia educativa de Washington. nunca habría paz. «¡Me he retirado! ¡Déjenme en paz!» Pero no había paz. hacer limpieza?». ni lo intrincada que fuera la extracción. Era sin duda un forastero. aunque seguramente existían esos retiros. «¿Peropor qué?›. un revólver de grueso calibre. Y era preciso que las piernas del pantalón fueran un poco más largas de lo normal para ocultar la funda de la pistola que llevaba junto al tobillo. algo decididamente fuera de lugar. A veces había que ponerse cinturón y tirantes porque se llevaba un objeto pesado en uno de los bolsillos o en ambos. Había grupos hostiles en todo el mundo que estaban sedientos de venganza. como si disfrutara del aire de primavera y del entorno ajardinado. que venía a hacer una completa esterilización. ya no conseguirías salir. Bryson hizo una veloz evaluación. En cambio. pero no para mirarla. por ejemplo. Sí. Hacia él venía un hombre de espaldas anchas en traje de franela negra.Unsonido. lo elaborado que fuera el alias. por más que ya no te pagaran y el seguro médico hubiera caducado. Pero si a alguien a nivel de consorcio en el Directorate se le ocurría dudar de su lealtad. que se paseaba con demasiada soltura.«Si realmente quisieran encontrarme. espontáneos y de algún modo atávicos. camisa blanca y una corbata de pana perfectamente anudada. Una vez que habías entrado. El instinto de agente de Bryson le dio la alarma. Ésta era la tácita certeza entre los agentes del Directorate. para ver lo que había titilado en su campo de visión. él también sería víctima de la esterilización completa. más allá de ella. Bryson nunca había conocido a nadie que se hubiera retirado del Directorate. como un fotógrafo que busca diferentes puntos de foco en una rápida sucesión: eran los viejos hábitos que volvían. solía ser el consejo de Ted Waller. quien explicaba cómo un hombre vestido de gala podía ocultar un verdadero arsenal si la tela estaba bien adaptada. Era prácticamente una certeza. . bruscamente fuera de sitio. Se volvió hacia la estudiante.

«El personal del Directorate era mejor que esto. se preguntó. con una chaqueta de sport azul marino. más joven que el otro. la marca del profesional.temible— y decidió hacer rápidamente lo que le decía. más tranquilo y menos obvio». El rostro del hombre era una máscara que infundía tranquilidad. «Si no es el Directorate. Era un Lincoln Continental con vidrio polarizado. La chaqueta tampoco le quedaba bien sobre el pecho: se veía una protuberancia donde se esperaría encontrar la bandolera. Se oyeron pasos de la dirección opuesta. Tenía el pelo canoso y bien peinado.. «¿Directorate?». suave y constante. Un civil haciendo de forastero siempre mostraba al fin cierta indecisión. —Laura —le dijo despacio a la estudiante—. . devolviéndole la sonrisa que dejaba unos dientecitos blancos a la vista. y no estaba en el aparcamiento sino en el carril donde él había dejado su coche. Espérame arriba en mi oficina. ¿entonces de quién se trata? ¿De enemigos extranjeros? ¿Otros miembros de las agencias más visibles de EE. UU?» Ahora Bryson identificó el ruido que le había alarmado al principio: el sonido de un coche en punto muerto. lo he dejado todo atrás!». quiero que me dejes y que regreses a Severeid Hall. Bryson se giró. que eran demasiado brillantes y metálicos. pues Jonas Barrett acababa de quedar a mitad de camino. Era más plausible como vestuario de campus. El profesor Barrett había sufrido un cambio —como le explicaría esa noche a su compañera de cuarto—. desechado como una muda de serpiente— miró detenidamente al hombre de traje. que ahora estaba bloqueado. —¿Señor Barrett? —dijo el hombre a medio camino sobre el césped esmeralda. de repente le pareció diferente. —¡Ahora! —dijo bruscamente. Enmudecida y morada. y ése era el signo revelador.«¡Estoy fuera.. Otro hombre: pelirrojo. el rostro ancho y rojizo. Bryson se puso tenso cuando el intruso se acercó. —Pero. pantalones de algodón marrón claro y botas. Laura dio media vuelta y regresó deprisa al edificio. excepto por los botones de la chaqueta. pecoso. ¿Pero quién le creería? Nick Bryson —porque ahoraera Nick Bryson.

Oyó que una bala golpeó la parte trasera del coche. ¿le conozco? La reacción del forastero fue sin palabras: con las manos en la cintura. aunque del todo natural. Y luego otra dio en la ventanilla de atrás. por supuesto. Bryson había clavado la plumilla de acero de su delgada estilográfica en el vientre musculoso del hombre. Disparaban a los neumáticos. la matrícula. «Beretta. el otro no. —¿Oh. Le dio un golpe con la culata en la sien —oyó el crujido asqueroso del hueso contra el metal y vio cómo el viejo agente se desplomó al suelo— y. apremiante y acusador—. entonces no es un asunto del Directorate. ¿de quién.Mala suerte. y el coche salió de un brinco hacia adelante. pequeña pero potente. La hora del amateur. sacando pecho para exhibir la silueta de su pistola enfundada bajo la chaqueta del traje. no la herida: uno de los tantos axiomas de Waller. Mientras éste agitaba las manos con violencia sobre la carne maltrecha. Ese hombre no era de primera. de veras? —dijo Bryson fríamente—. con . En una sola secuencia. Pero los inexpertos podían ser aún más peligrosos. precisamente porque no reaccionaban de manera lógica y racional. De una ojeada supo que las ventanillas y el parabrisas del vehículo eran blindadas. —Le he quitado el seguro —le gritó Nick. Bryson retrocedió lentamente hacia el vehículo en punto muerto. y si bien significaba revocar un instinto natural. ¿Y tú? La confusión y el pánico que exhibió la cara del joven delataron su falta de experiencia. Tuvo que haber calculado que Nick habría podido fácilmente disparar el primer tiro no bien oyó el clic del seguro. pues?». y acortó distancias entre ambos con su andar largo y ligero—. A la velocidad de un rayo. apuntando con la pistola. Necesitamos realmente que nos acompañe. del medio oeste. De repente el hombre se dobló de dolor y se llevó las manos al estómago. y así el profesional respondió con un movimiento no profesional. El gesto sutil de un profesional a otro. abrió la portezuela del coche de un tirón y pasó al asiento del conductor. Bryson hundió las suyas en la chaqueta del hombre y extrajo una Beretta azul acero. como debía ser. Lo único que hubo de hacer Bryson era quitar la palanca de cambio de la posición de aparcar. Las puertas estarían sin llave para acceder de inmediato. le había salvado varias veces la vida a Nick.—¿Señor Barrett? —El más corpulento de los dos le miró. a juzgar por el estrépito. giró para enfrentarse al pelirrojo de la chaqueta azul. Tenía un acento soso. sin dejar de apuntar ni por un instante con la Beretta al novicio pelirrojo. uno armado.Busca el arma. Su pistola apuntaba con firmeza al agente pelirrojo. dejando una marca pero sin mayores daños. Se detuvo a medio metro de él e hizo un gesto en dirección al Lincoln.

pero este helicóptero tenía distintivos de los federales. algo por lo que los demás solían maravillarse. Bryson aceleró por la carretera interestatal. que producía un aroma perenne a resina. y que era con mucho el edificio más alto del campus. y sintió que la mente se le aceleraba. «Me cogieron desarmado y por sorpresa. cuando tenía siete años y su padre estaba estacionado allí en una base militar. con una mansarda y fachada de yeso. Bryson no era el típico mocoso del ejército. y gracias al sistema de alarma que él mismo había instalado sabía que nadie había entrado a la casa desde que salió aquella mañana. para empezar? ¿Alguien habrá accedido a la base de datos clasificada como 5-1 del Directorate? Había demasiadas variables. Pero Bryson ahora no sentía miedo. . el sitio previsiblemente menos lógico al que ir. El sitio estaba vacío. deliberadamente». su infancia había girado en torno a aprender cómo recoger estacas y ponerlas de nuevo en alguna otra parte del mundo. Ése había sido el principal motivo por el que compró la casa: el aroma le recordaba el año que vivió feliz en una casa de madera en las afueras de Wiesbaden. pues que así fuera. había de serlo. pasó bramando por el portón alto y ornamental de hierro forjado del campus. Dejó atrás la alameda de la entrada principal. donado por un multimillonario del software. Y: «¿Ahora qué?». Hacer nuevas amistades no le salía con la misma facilidad. Solía usarse tan sólo para los principales donantes. primero oyó y luego vio un helicóptero rastrillando el cielo. en dirección al pequeño helipuerto del campus en la terraza del edificio de ciencias. Pensó: «Es el momento». se cercioró de que no hubieran intentado forzar el sistema. una vivienda destartalada de estilo reina Ana. Bryson se detuvo frente a su casa. y a la familia solían asignarle una vivienda cómoda y personal doméstico. Bryson ya no tenía la paciencia para una huida prolongada: Waller había tenido razón al respecto. un asaltante caído y el otro que disparaba a lo loco pero sin efecto. Al entrar. sólo la calma fría del agente experimentado que alguna vez había sido. En cuestión de segundos. No iría a ningún aeropuerto. El aparato era parte del plan. en cambio. Si eso provocaba otro enfrentamiento. su padre era general. con la mirada puesta simultáneamente hacia los carriles y hacia atrás para ver si le seguían. Si realmente hubieran tenido intenciones de matarme. Un enfrentamiento significaría exponerse a una duración limitada: la fuga podría seguir de modo indefinido. pero con el curso del tiempo desarrolló también una capacidad para ello. Por la ventana del salón se filtraba la luz fuerte del sol sobre las tablas anchas de pino del suelo. iría directamente a su casa en el campus. ya estaría muerto. Lo cual quería decir que tenían un plan. Al girar por el camino del campus rumbo a su residencia de Villier Lañe. demasiadas incógnitas. al menos. Las transiciones resultaban más llevaderas debido a su don natural para las lenguas. Con todo.la esperanza de detener su huida. Había visto a demasiados mocosos del ejército que se la daban de hoscos forasteros como para querer ser como ellos. donde seguramente le estarían esperando. después de todo. ¿Pero cuál? ¿Y cómo hicieron para encontrarme.

Ojalá pudiera ayudarle con su señor Breyer o como quiera que se llame. por donde apareció un hombre bajo y nervudo. Sobre todo a Eldridge. claro. Además le han subestimado. Me hago responsable de todo. la cara estrecha y arrugada. Una especie de funcionario de la inteligencia. —Cuando se reía hacía un ruido seco en la garganta—. —Ésos eran sus matones. Bryson salió a recibirle al porche. —Debo hablar con usted —dijo el hombre. Director adjunto de la CIA. El hombre del gobierno asintió con la cabeza y alzó las manos en gesto de arrepentimiento. Aguardaría.Ahora estaba en casa. Pasaron tan sólo unos minutos antes de que un Cadillac negro del gobierno. No hubo de aguardar mucho tiempo. bajo sus condiciones. Pensaron erróneamente que usted se habría ablandado tras cinco años fuera de servicio. Lo único que le pido es que escuche. —No le pido quediga nada. con la banderita estadounidense que ondeaba en la antena. o Jonas Barrett si prefiere. —La hemos jodido. llegara al camino de entrada a su casa. —Usted es Harry Dunne. Se extralimitaron. —Bryson lo recordó mientras declaraba una o dos veces a un subcomité del Congreso. y un mechón de pelo blanco. Bryson ya lo había visto: un rostro furtivo de C-SPAN. Tenía más de cincuenta años. —Yo no tengo nada que decirle. después de que le pongan los puntos. según estimó Bryson. Así que ahora se lo pido . Y esta vez el encuentro sería en su territorio. señor Bryson. La razón por la que he venido hasta aquí es para pedirle disculpas en persona. Y también para darle una explicación. supongo. letras blancas debajo de un busto que habla. Encima les dio un par de lecciones tácticas que sin duda les servirán de mucho en sus carreras. Bajó el conductor en uniforme oficial y abrió la portezuela de atrás. A Bryson le vino en mente una imagen de la televisión. llevaba un traje marrón sin estilo—. Bryson lo observaba desde el interior y comprendió que el carácter público de aquella maniobra debía tranquilizarle. pero busca en vano. ¿Sabe quién soy? —Alguien que ha de dar muchas explicaciones. —Así es —admitió Dunne—. —Señor Bryson —dijo el hombre con voz ronca y acento de New Jersey.

donde Bryson estaba apoyado en una columna de madera. —Ahora de veras que no le sigo. —Lo sabe perfectamente. como si la ropa fuera para un talle más grande que el suyo. Todo lo que he hecho fue defenderme de un par de tíos que estaban en el sitio equivocado y no parecían desearme lo mejor. El juramento de fidelidad y secreto tiende a perder peso cuando hay dinero de por medio. —Bonita biografía —interrumpió Bryson—. El hombre de la CIA exhaló ruidosamente y después tosió. —Dunne fue lentamente hacia el porche. Ojalá fuera la mía. —Hablaba con cierta bravuconería. —Nicholas Loring Bryson.por las buenas. conocida entre las contadas personas que saben de ellos como «el Directorate». Una bala en la cabeza.. —Por desgracia. Doce . Su nueva identidad debía eludir sospechas. parecía casi encogido. Ustedes los de la CIA. —Ojalá supiera de lo que está usted hablando. Dunne imponía una presencia de algún modo autoritaria. espero que comprenda que no quisimos hacerle daño. Sin tapujos. D.C. con los brazos doblados a la espalda. Se licenció por la escuela de St. En todo caso. Por televisión. o quizá la expresión correcta sería tande principios como usted. —Yo no comprendo tal cosa. Un caso de identificación errónea. Alban en Washington. nacido en Atenas. Entrenado en el trabajo de campo. Reclutado mientras estaba en Stanford por una agencia de inteligencia que operaba a cielo abierto. por un lado. y podía echar mano de ella en un instante de ser necesario. en persona. Grecia. quince años de servicio altamente exitosos y condecorados en secreto.. único hijo del general George Winter Bryson —recitó el de la CIA con voz casi monótona—. y hablo de mucho dinero. Stanford y la escuela de servicio exterior de Georgetown. por lo que he leído. en los programas de entrevistas del domingo por la mañana. —No tengo ninguna lección que dar —protestó Bryson—. es todo cuanto puedo decir. Ninguno de sus ex colegas ha sido una ganga. Su reticencia no me sorprende. —Creo que se equivoca de persona —dijo Bryson sin alterarse—. con operaciones que van desde. no resistirlas. —El Directorate le ha entrenado muy bien. No sé a qué se refiere. Tenía la Beretta pegada a la espalda. —Ninguno de los dos tenemos tiempo que perder —dijo Dunne—. A los académicos a veces nos gusta imaginarnos cómo sería llevar una vida activa más allá de los claustros y los muros de hiedras.. tienen una larga lista de maneras para hacer daño. no todos sus ex colegas son tan discretos como usted.

Necesito que escuche atentamente lo que tengo que decirle. no estaríamos conversando en este momento. Había dejado de fingir. un hombre que sólo he visto en los noticiarios de la televisión (un alto cargo en una agencia de inteligencia de mala reputación. y no le será fácil escucharlo. —Diga entonces. ¿Qué puedo hacer para apaciguarlo? —Nada más sospechoso que la necesidad de apaciguar mi recelo. ¿Conoce nuestras instalaciones de la Cresta Azul? Bryson se encogió de hombros. que vea lo que tengo que mostrarle. No veían la hora de acabar con él. por otro. de su carrera en el Directorate? ¿Cómo es que abrieron una brecha en el muro de contención de la seguridad? —Oiga. Luego. sinceramente) aparece en el jardín de mi casa y trata de atraerme con una combinación excitante de amenazas y engaños. ¿Cómo espera que reaccione? Dunne no parpadeó. —Lo que me propone es una locura. —¿Qué le hace estar tan seguro? . —Eso es historia antigua. espero que venga de todos modos. si quiere. Pero entiendo y acepto su recelo. los secuestradores no suelen suplicar. —Si de veras quisiera acabar con usted —dijo Dunne—. ¿no es cierto? Veintiocho meses en una cripta aislada. No hace falta que lo demuestre. Después. Bryson. —Quiero llevarle allí. —¿Cuánto sabía la agencia realmente de él. Bryson.horas con un goteo de escopolamina. —Sinceramente. Supongo que usted sabrá que yo no soy una persona que hace todos los días visitas a domicilio. Acompáñeme. no tenía mucho sentido. y usted lo sabe. Usted se da cuenta. Sonrió fríamente para que el de la CIA registrara la amenaza implícita. puede regresar a casa y no volveremos a molestarle —hizo un gesto en dirección al coche—. ¿no es así? Dos matones de cuarta aparecen a la salida de mi clase e intentan llevarme por la fuerza a un coche. Tengo algo que decirle. —Puede que no fuera tan simple como usted cree —dijo Bryson con tono altivo. Todo lo que le pido es que me escuche. —Sabemos que es muy hábil con las manos y los pies. ¿Hemos de hablar del pobre Nosenko. quien cometió el error de pasarse a nuestro bando? Recibió un trato de excepción de caballeros como ustedes.

abetos y pinos blancos. los tres hombres fueron recibidos por un asistente de aspecto anónimo. Los pueblos más cercanos. debido a las peculiaridades de su altura y de la vegetación que lo rodea. De hecho. los dos. llevaban auriculares para protegerse del ruido. Forma parte de la zona de Little Wilson Creek. y los cuarteles. soso y bastante olvidable de «La Sierra». cerca de las fronteras con Tennessee y Carolina del Norte. Allí. Esta reserva natural. durante el viaje en helicóptero a la Sierra. Al aterrizar con el helicóptero verde oscuro del gobierno. la única oportunidad de entablar conversación fue el corto trayecto en limusina al helipuerto del campus. acompañados del taciturno ayudante de campo de Dunne.Dunne guardó silencio por un instante. una superficie total de unos doscientos acres. 3 En las montañas de la Cresta Azul. ríos. la verdad sobre usted mismo. Es perfectamente posible que uno pase algún tiempo en la Sierra y no advierta el edificio bajo de hormigón y vidrio que sirve a la vez de sede central de la administración. rodeada de una cerca eléctrica de seguridad y alambre de concertina. entre los afloramientos rocosos. es conocida en la Agencia por el nombre genérico. arroyos y cataratas. tales como explosivos en miniatura. dentro del Bosque Nacional Jefferson. en el oeste del estado de Virginia. Troutdale y Volney. Bryson resopló. con las frecuencias calibradas fuera del alcance del enemigo. las instalaciones para el entrenamiento y las conferencias. Es la única manera que tiene de conocer la verdad. El edificio está ubicado a unos cien metros de un claro que hace las veces de helipuerto y que. . —¿La verdad sobre qué? —Para empezar —dijo en voz baja el de la CIA—. es casi imposible de hallar. muy alejado de los principales senderos de excursionismo. la CIA mantiene un área apartada de bosque de madera brava entremezclada con piceas septentrionales. se prueban ciertas formas exóticas de instrumentación. no se encuentran a corta distancia. y es un territorio accidentado con una amplia variedad de elevaciones salpicadas de lagos. Se han instalado también varios transmisores y mecanismos de seguimiento. Harry Dunne habló poco durante el viaje a Virginia. —Es la única manera que tiene de matar la curiosidad —dijo por fin—.

Cree que ha pasado quince años al servicio de su país. —Bryson recordó enseguida aquel momento: Waller abrió la caja y le enseñó el pesado objeto de bronce. trabajando para una agencia ultraclandestina conocida como el Directorate. aun así. Dunne empezó a hablar sin ceremonia ni preámbulos. el otro se sentó en su puesto justo afuera de la puerta cerrada de la cámara. pasaron a través del vestíbulo principal. —Permítame que le diga lo que yo creo que usted cree —comenzó—. Cree que es un puñetero héroe no celebrado. Los dos hombres tomaron asiento en una mesa resplandeciente de acero cepillado. o mejor. que parecían telas rectangulares vacías. lo sabía el presidente. Prácticamente nadie más. Dunne apretó una secuencia de botones en un tablero de control empotrado en la mesa de acero. Ahora. un experto sirio en municiones.Bryson y Dunne. y apuesto a que ni siquiera le dejaron conservar la medalla. y los monitores gemelos brillaron con luz trémula antes de mostrar imágenes. Bryson respiró larga y pausadamente. Pero estaba asombrado: el de la CIA estaba enterado de cosas que habían permanecido tapadas con extraordinaria minuciosidad. estaba de todas maneras hinchado de orgullo. le dijo honestamente que no: lo sabía Waller. de aspecto corriente. sabe de su existencia. en una cascara de nuez. esa foto se disolvió en una imagen de él con la piel teñida y barba blanca. emocionado. no un retrato oficial. con los inseparables asistentes. la ética del Directorate. Lo decía en serio. Esa era. En cuanto Dunne y Bryson se sentaron. Un círculo cerrado. incluso recibió una Medalla de Honor del Presidente por la excelencia de los servicios prestados —continuó Dunne—. Uno de los silenciosos asistentes desapareció. espartana y de techo bajo. Primero fue una fotografía de Bryson cuando era estudiante universitario en Stanford. su obra había hecho del mundo un sitio un poco más seguro. decidido a no delatar sus emociones con cualquier muestra de asombro. Luego hubo otra de él en la región montañosa del Perú. y bajaron unas escaleras hacia una cámara subterránea. con la posible excepción del director del consejo de asesores del presidente para inteligencia extranjera y un par de figuras clave de la Casa Blanca que han revisado hasta en el culo. y eso le bastaba. Naturalmente que. sino una foto espontánea sacada sin que él lo supiera. si Bryson hubiera sido invitado a la Casa Blanca para la presentación. Waller le preguntó si eso le molestaba: el que hubiera alcanzado el máximo honor dado a un civil en América y que nadie lo supiera nunca. lo más cercano a un círculo cerrado que se puede llegar a conseguir en este mundo corrupto. —Hace diez años. en que se hacía pasar por un cierto Jamil Al-Moualem. Pero como sus operaciones eran tan secretas. Ésa es de hecho la convicción central e incuestionable que le ha permitido soportar una década y media de tensiones tan brutales a las que cualquier hombre de menos valía habría sucumbido hace ya mucho tiempo. habría puesto inaceptablemente en peligro el secreto operativo. Sobre las paredes blancas y lisas había dos monitores grandes y planos. Y Bryson. no hubo ceremonia ni presidente. vestido en traje de faena. . ni siquiera al más alto nivel del gobierno de Estados Unidos.

Todos los contactos. ahí es donde se equivoca. con voz acerada. y después a la rabia. Probablemente le gustaba el hecho de que tampoco fuera un flojo como atleta. —Fascinante —intercaló secamente Bryson. hube de traer a un tío. citas de hotel en Tel Aviv. ¿Qué me diría si le contara que el Directorate de hecho no es parte del gobierno de Estados Unidos? Que nunca lo ha sido. ¿no es cierto? Era una fotografía de Herbert Woods. la enseñanza es mi única profesión. El tío se mató antes de que pudiéramos hacerlo. Despacio. —Una de las pantallas se disolvió en otra imagen—. todo era parte de la trampa. no le será fácil oír esto.El asombro es una emoción imposible de sostener por mucho tiempo: Bryson sintió cómo de la sorpresa pasaba poco a poco a un profundo disgusto. Hace veinte años. admiraba el hecho de que hablara con fluidez un montón de lenguas y que tuviera un talento insuperable para memorizar. Pensó que estaba espiando para Israel. No me quedó otro remedio que explicarle que había estado trabajando para el enemigo. el problema no es lo que nosotros sepamos. Dunne se inclinó hacia él y le dio una palmada cómplice en el hombro. —Amigo mío. El gilipollas de todos modos no debería haber jugado a dos bandas. el director de estudios de Bryson en Stanford y un historiador eminente. La cara de Bryson era la que ahora se acaloraba. lo que no sabe. Woods creía en eso. y era un verdadero fanático al respecto. —¿Qué diablos tiene que ver eso conmigo? —Se suponía que al día siguiente deberíamos acusarle en una sala a puertas cerradas del Departamento de Justicia. Obviamente estaba atrapado en el medio de una riña entre agencias sobre la legalidad de los métodos que empleaba el Directorate. pero le sugiero que plantee esta cuestión para discutirla con alguien mejor ubicado que yo. Poco sólida. Nunca olvidaré su cara. Es lo que sabeusted. como supongo que ya sabe. Hoy por hoy. rompiendo por fin el silencio—. Pero no pude evitar sentir lástima por él cuando se enteró de quiénes eran sus verdaderos patrones. A Woods siempre le gustó Bryson. Mente sana en cuerpo sano. sin duda con la intención de tranquilizarle. y. joder. Éste es el tío que le reclutó a usted. más precisamente. —Ya ve. . No es fácil para mí decirlo. Todo lo contrario. mierda. Era Libia la que estaba pagando por sus servicios. Usted cree que ha pasado quince años al servicio de su país. créame. controles. Bryson contestó: —Sé que ha sido así. —Dunne se volvió y clavó su mirada en Bryson. —Dunne se recostó en su silla y se pasó una mano por el mechón blanco desordenado—. por lo demás. Ah.

Con el tiempo. invención del jefe del espionaje de Lenin. se destruyeron las redes de colaboradores. Y funcionó a la perfección. —Nunca subestime el poder de la inspiración —dijo Dunne—. luego llameó con una foto granulada del joven Woods en una calle que Bryson reconoció de inmediato como la calle Gorki en Moscú. la organización de la inteligencia soviética que más tarde se convertiría en el KGB. Poco después de la Revolución rusa. en palabras de un eminente analista de inteligencia americano. ¿no? Bien. Usted es un historiador ahora. el Trust atrajo a grupos antisoviéticos en el exilio. sin temor a hacer el ridículo. Las fuerzas locales de oposición al régimen soviético nunca se recuperaron. Me va a «revelar» el hecho «comprometedor» de que Herb Wood de joven era comunista. Félix Dzerzhinski. Era. Antes le dije que lo único que quería era que me escuchara. Dunne sacudió la cabeza. la expresión del rostro era críptica. —Ahora es usted el que habla de historia antigua —dijo Bryson asqueado. sin excepción. A principios de los . lo siento: todo el mundo lo sabe. que tras el fin de la guerra fría volvió a ser Tverskaya. Bryson asintió con la cabeza. el nombre que tenía antes de la Revolución. era demasiado tarde. fundó en secreto un grupo disidente falso del que participaba una cantidad de miembros de alto rango del gobierno soviético. que el derrumbe de la URSS era inminente. a fines de los años veinte. claro está— que aquél proporcionaba. —Quizá me esté adelantando. que el Trust se convirtió en un estudio de casos para la operación ideal de engaño. El Trust era considerado en general la mayor red de espionaje del siglo xx. Bryson se echó a reír. Para cuando se descubrió la naturaleza del subterfugio. Pues. —Esto es una locura. mientras se movía impacientemente en su silla. la Cheka. de hecho. supuestamente desencantados y que creían (o al menos corría el rumor). sino que además era una manera extremadamente efectiva de que Moscú penetrara las redes de sus principales enemigos en el extranjero. Fue una operación clandestina que duró siete años. los desertores potenciales se ejecutaron en Rusia.La pantalla se apagó. Los líderes del exilio habían sido secuestrados y asesinados. «la operación de engaño sobre la cual estaba construido el Estado soviético». las unidades de inteligencia occidentales se hicieron cada vez más dependientes de la información —completamente fraudulenta. Habrá oído hablar del Trust. que se enseñaba en las agencias de inteligencia del mundo entero. tenga un poco de paciencia si le doy una pequeña lección de historia. entonces. No sólo era un engaño brillantemente ideado para confundir a todos los gobiernos del mundo que querían el hundimiento de la Unión Soviética. en efecto. Por eso es que fue un anticomunista tan acérrimo: sabía de primera mano lo seductora que había sido una vez aquella retórica utópica y tonta. Tan bien.

¿se da usted cuenta? Como el Trust. ¡No se lo pueden decir a nadie. con coeficientes de inteligencia fuera de lo común. Y. mucho ruido y pocas nueces. al parecer. para decirlo en otras palabras. Querían reclutar a los mejores y más brillantes del campo enemigo. —Se rió entre dientes—. —No esperaba que me creyera. que se levantaban por la mañana. trabajan! Me refiero a americanos de pura cepa. o. y sentían el mayor desdén por aquellos americanos que cooperaban con ellos: a sus ojos. —Trate de ser claro. Funcionó como un reloj. El golpe maestro de esos genios del GRU fue establecer una operación de penetración justamente en suelo enemigo: nuestro suelo. eran ineficaces y abrevaban en la misma fuente de desinformación que cada una de ellas había creado. La manera en que esos tíos lo descubrieron (y eran genios. Estoy harto de su obra de teatro barata. Al menos no al principio —dijo Dunne con calma. despreciaban a sus propios agentes rusos sin tacto. los ajedrecistas o el club de ajedrez. conocidos tan sólo como el Consorcio. Fue todo un elaborado ardid. Pero tenga un minuto . —No comprendo. —Estoy hablando de la mayor táctica de espionaje del siglo veinte. yo tampoco lo creería. Esos tíos llegaron a la conclusión de que sus agencias de inteligencia estaban castradas. más importante aún. Bryson no podía soportar un minuto más aquella letanía. lo mejor de lo mejor) fue que las agencias pasaban la mayor parte del tiempo mordiéndose la cola. hasta hace muy poco. bebían su café Maxwell y ponían su pan Wonder en el tostador hasta que se iban al trabajo en sus Buicks y Chevys. Dunne! ¡Basta! Son todo mentiras. —Nosotros tampoco lo comprendíamos. Déjeme salir echando leches de aquí. no eran más que unos pobres desgraciados. y que tenían instrucciones de ocultar su trabajo a todos y cada uno de los funcionarios del gobierno de Estados Unidos. Igual que nosotros. que se llamaban a sí mismosShakhmatisti. si es que no lo considera una contradicción en sus términos. lo que el Directorate significaba. se entiende. Si de veras cree que me tragaré esa mierda es que ha perdido la maldita razón. —¡Maldito sea. pero nunca sabían quiénes eran sus verdaderos patrones. Los reclutarían para una vida llena de aventuras. Esos tíos. había un pequeño círculo de cerebros en el GRU. Cono.años sesenta. un montón de malditas mentiras. Eso era puertas afuera. Entonces volvieron a fijarse en el Trust y trataron de ver si podían aprender algo de aquello. —Se puso de pie abruptamente—. igual que nosotros. sobre todo al gobierno para el que. la inteligencia militar soviética. y salían al mundo y arriesgaban sus vidas. como una estafa clásica y a lo grande de otros tiempos. Una agencia supersecreta de espías que constaba de un montón de gente de talento que no tenía idea de la identidad de sus verdaderos jefes. y dieron en cómo lograrlo. Sólo en los últimos años la CIA supo de la existencia del el Directorate. sin moverse apenas de su asiento—.

Nombre: gennady rosovsky. Le puedo asegurar que hemos revisado todo con microscopio. Durante el interregno.Mirabile puñetero dictu. puesto que al parecer los círculos más íntimos mantenían la operación increíblemente fragmentada. de no haber sido por la afortunada deserción de un par de agentes de mediano rango que nos dieron cuanto tenían. ¿Qué diablos es esto? —Dicen que le habría podido ganar a Spassky y a Fischer. El dinero cambió de mano. ¿Conoce a este tío? —Ted. Tenemos una muy vaga idea de quiénes son los verdaderos cabecillas. macizo pero no obeso aún. Nick. francamente. ¿Nunca le habló de la guerra civil en Inglaterra? Bryson tragó saliva. los puntos luminosos se manipulan por vía digital. Pero también. Edmund Waller —suspiró Bryson. su amigo Gennady Rosovsky. en muchos casos tenemos los originales. —¿Está tratando de convencerme a mí o a usted mismo? —dijo Dunne sin darle tiempo a continuar—. Lo cual no nos habría dicho mucho.. tuvimos acceso a los archivos del Kremlin.. y me gustaría que les eche un vistazo. claro está. luego asintió con la cabeza. Había uno o dos pedazos de papel con unas cosas muy tentadoras. —Prodigio de ajedrez —murmuró Bryson—. »Así que empezamos a preguntarnos acerca de lo que no sabíamos. Excepto. —empezó a decir Bryson. —Las imágenes se pueden adulterar. profesor. Entrenado en inglés americano por un hablante nativo desde la edad de siete años. —Con un gesto indicó una de las pantallas—.de paciencia. En el fondo se veía parte del Kremlin. Pero cuando les reunimos junto a los documentos del Kremlin. a la manera de las células terroristas. hay que decir la verdad. Certificados en ideología y ciencias militares. Pero después cambió nuestra suerte. empezó a surgir una estructura. Nacido en 1935 en Vladivostok. Podríamos no habernos enterado nunca de la operación. Y de ese modo supimos acerca de usted. las sesiones informativas de ambos eran insignificantes. Es una pena que se haya decidido por un juego de más poder. el Lord Protector. sé que lo hará. —Se va a reír de esto. Ha sido un proyecto de máxima prioridad durante los últimos tres años. verá. Niño prodigio del ajedrez. Tras la Restauración. vestido con el uniforme del Ejército ruso en lo que parecía ser una especie de ceremonia en la Plaza Roja. se exhumaron archivos que habían estado bajo tierra. Seguía una lista de medallas y otros honores militares. ¿Sabe por quién se puso su nombre? Edmund Waller era el nombre de un poeta oscuro y extremadamente esquivo del siglo XVII. Delante de él tenía una fotografía de Waller cuando era mucho más joven. si hubiera querido hacer carrera —dijo Dunne.. En cautiverio. este Edmund Waller escribió loas a Cromwell. con aspereza en la voz—. De todas formas. Por un costado de la imagen pasaban los datos biográficos. Pero no fue mucho. recibió honores en la . era un conspirador secreto en un complot de los realistas.. Tiene sentido del humor.

Empezaron antes. un sentimiento horroroso de culpa. junto a la madre de Nick. Del Directorate. usted no era el único —dijo con suavidad—. robusto. Dunne vaciló. A la derecha.. claro. quiero decir. Todo lo cual hizo que fuera a parar a manos de ellos. se veía a su padre. el general George Bryson. señalar los puntos débiles de su argumento. Y se aseguró de que fuera a la universidad a la que fue. —El tío Pete —dijo Bryson con la voz apagada. Tecleó una secuencia en el tablero de control y apareció otra imagen digitalizada en la pantalla. demostrar la esencial falta de lógica de su razonamiento. El recuerdo del dolor le revolvió las entrañas a Bryson. Si lo que decía Dunne era cierto. la flor de la juventud americana.. usted se reirá a carcajadas.. con aire escéptico. para una especie de organización en la que usaban a la gente. De repente. sus padres son asesinados. discutir con el hombre de la CIA. —¿Está usted diciendo que cuando yo tenía quince años.. Había decenas de personas en su misma situación. ¿Eso le dice algo? El tío se llama como el gran agente doble de la poesía inglesa. —Ese era el nombre que se puso. Bryson quería insistir. apuesto y de mandíbulas anchas. mataron a mis padres? —dijo Bryson boquiabierto—. Peter Munroe. Bryson. hizo una mueca de dolor. Está diciendo que toda mi vida ha sido una especie de.. Nina Loring Bryson. —Si le hace sentir mejor. Como le digo. que todo lo que he hecho desde entonces fue una farsa. y que nunca exhaló una queja. Pero en cambio se sintió abrumado por una intensa sensación de vértigo. un mundo de conmoción y dolor—. No el nombre con que vino al mundo. A la izquierda. era un estudiante brillante. un atleta estupendo. Lo que ocurre es que usted era su triunfo más espectacular. Mucho antes. seguía siendo casi insoportable. Estaba abstraído en su mundo. Y se va a vivir con sus padrinos. otra imagen —una imagen granulada de los archivos de la policía— mostraba un vehículo que parecía un acordeón en un camino nevado de montaña. ¿es eso lo que me está diciendo? —dijo Bryson amargamente. ¿De veras creyó que fue un accidente? Tenía quince años. ¿entonces . y además decidió un montón de cosas por usted.corte.. después de todos esos años. aunque fuera en parte. —Sólo que las maquinaciones no dieron comienzo en aquella época. —Deje que le pregunte una cosa. una mujer dulce y amable que daba clases de piano y seguía a su marido a todos sus destinos alrededor del mundo. inmenso engaño. —Así que usted afirma que me reclutaron en la universidad para.

»—Tú nunca viste realmente mi país. la noche estaba fresca. erainconcebible. mi sopa favorita. He comprado la isla. querido. tiene una belleza que no se ha estropeado. no. Los crían para trabajar en las montañas. Después de un galope tendido.qué había en su vida que fuera real? ¿Qué había sido verdad alguna vez? ¿Sabía él acaso quién era? —¿Y Elena? —preguntó con aire glacial. Un caso interesante. «Cabalgaban por una franja infinita de playa desierta en el Caribe. y ciorba. en un poni de Hutsul. sin querer oír la respuesta. pero los tienen. ¿No te lo he dicho? He estado desviando fondos de cuentas secretas. ¿Dónde aprendiste a cabalgar tan bien? No sabía siquiera que tuviesen caballos en Rumania. Pero el campo. eres terrible! »—"Nick-o-las".. Yo aprendí a montar en la granja de mi abuela Nicoleta. una pasta de harina de maíz. »—¡Nicholas. »La risa de ella era musical. Los comunistas pusieron tan fea Bucarest. volvieron a trotar.. »—Echas de menos tu país. Elena Petrescu también. y todos los días nos hacía unmamagliga. Viven aún a la vieja usanza. me encanta cómo pronuncias mi nombre. Cuando nos cansábamos de la vida universitaria. ¡ Siento que estamos completamente solos. y ella volvió a reírse. que todo lo que vemos nos pertenece! »—Es todo nuestro. un matemático valiente que se rebeló contra el gobierno. alegre. Y Elena. Creemos que fue reclutada por la Securitate rumana y asignada a usted para vigilarlo de cerca... Transilvania y los Cárpatos. —Sí... Nicholas? —se regocijó ella—. »—Podrías estar describiéndote a ti misma. »—¿Esta isla es toda nuestra. . contagiado por la exuberancia de ella—. nos quedábamos con Nicoleta en Dragoslavele. » Las olas golpeaban con fuerza detrás de ellos. habían hecho una vida juntos. mi amor —dijo Bryson. él la había salvado a ella y a sus padres. Elena. pero son tan maravillosos para montar. »—Oh. La luz de la luna era plateada... a los pies de los Cárpatos. tan vivaces y fuertes y seguros de cascos. ¡ella no era de la Securitate! Su padre era un enemigo de la Securitate. con carros tirados por caballos.

Pero para ellos fue un traidor. Es una agonía tan grande no poder verles. cada uno de sus grandes éxitos fue un revés devastador para los intereses americanos. él y sus seguidores. Y digo esto con el mayor respeto profesional. Ahora son ellos los que se esconden. localizan a sus antiguos enemigos y los ejecutan. »—¡Por Dios. Tu padre tiene muchos enemigos. Se llaman rastreadores y trabajan en equipo. . y no se han olvidado. Haré lo humanamente posible para que estén a salvo». gente que le mataría si supiera dónde está. »—Te lo prometo. dijo: —Pero no tiene sentido. asesinos profesionales que le acusan de haber entregado los códigos que llevaron al derrocamiento del gobierno de Ceausescu. Pero sobre todo echo de menos a mis padres.. protegidos. Yo intervine. luego se volvió hacia Elena. —Túnez —dijo Bryson. Elena. En Sri Lanka. En la pantalla de alta resolución apareció otra imagen. unos fanáticos. Y buscan revancha desesperadamente contra el hombre al que consideran el peor chaquetero de todos. Ese «moderado candidato reformista» que usted protegió estaba a sueldo de los terroristas de Sendero Luminoso. a medida que los puntos luminosos cobraban forma y color. Y no se detendrán ante nada para vengarse. Bryson reconoció la cara cuando era aún una imagen borrosa. respirando con agitación—. Por fin Bryson.. »—¡Me das miedo! »—Sólo es para recordarte lo importante que es que tus padres permanezcan ocultos.. y luego otro. Era Abu. jugando con un cigarrillo pero sin encenderlo—. preparando un golpe.. ruego que nunca les pase nada! »Bryson tiró de las riendas e hizo que el caballo se detuviera. Veamos. »—¡Él fue un héroe! »—Por supuesto que lo fue. Nicholas. Las llamadas secretas por teléfono. quizá dos veces al año. apoyé a unos grupos de oposición. ¡no es suficiente! »—Pero al menos están seguros. He hecho un trabajo de puta madre. Transcurrió un instante en silencio. Los echo tanto de menos. Sobrevivientes de la Securitate. —Nos jodió bien jodidos —interrumpió Dunne. Una y otra vez yo.. dentro y fuera de Rumania. Estaba..»—Un poco. prácticamente destruyó una coalición secreta que estaba a punto de acordar la paz entre tamiles y cingalíes. parpadeando ostensiblemente.

descubrí quién jugaba a dos bandas en el palacio. Abu se estaba ganando la confianza de Gadafi. la flor y nata? Son tan endemoniadamente recelosos. Estábamos a punto de tener acceso a todos los grupos terroristas islámicos al norte del Sahara. —Era un episodio que no se complacía en recordar: nunca olvidaría la carnicería en la avenida Habib Burguiba. Lideraba el Al-Nahda. Uno de los míos. Lo . Abu trabajaba clandestinamente. pero eranuestro cabrón. y para cuando nuestros hombres lo descubrieron era demasiado tarde. Si no le han conocido a usted y a toda su familia de toda la puñetera vida. él podría convertirla en una provincia de Libia. No le diré que derramé una sola lágrima. con la voz de pronto endurecida—. Yo le entrené. Abu era uno de los nuestros. Entonces fue cuando el Directorate le tendió una emboscada. para mantener a flote su buena fe entre los fanáticos. ¿Quiere que continúe? ¿Que le cuente algo sobre Nepal y lo que realmente consiguió allí? ¿Y qué me dice de Rumania. Tenía que hacerlo si quería sobrevivir. quieren verle derramando sangre a litros. Abu era un cabrón de labia y un duro. —Murió en cautiverio unos días después. —¿Qué ocurrió después? —dijo Dunne de golpe. Gadafi pensaba que si Abu se hacía con Túnez. Muy cerca. más o menos. —Ahora. Jugaba al borde del precipicio. nos habían engañado.. colocó munición falsa. Usted lo denunció. —Ojalá yo pudiera decir lo mismo —dijo Dunne. ¿Usted piensa que es fácil infiltrarse en una célula terrorista. de verdad que de puta madre tener una agencia de espías americanos que deshaga el trabajo de los otros. quienes lo encarcelaron junto a decenas de sus esbirros. Y no tenía otro remedio que ser un duro. Bryson. como si le estuviera haciendo un examen. de lo contrario nunca se fiarán de usted.. Era nuestro principal elemento en toda la región. Hay que reconocer a esos chicos prodigio de Shakhmatisti. la sangre de los israelíes. donde ustedes creían probablemente que estaban ayudando a deshacerse de Ceausescu? ¡Qué farsa! ¡Casi todos los miembros del antiguo régimen un buen día mudaron de ropa y formaron un nuevo gobierno. Lo engañó y lo entregó al gobierno. especialmente Hezbollah. —Pero el intento de golpe. he de decir.. Ni el momento en que Abu lo desenmascaró y casi le arrancó la vida. Había entregado a Abu a un grupo de confianza a cargo de la seguridad del gobierno. mientras la cabeza le daba vueltas. El asunto es que estaba llegando cerca de Gadafi. Hablo de todo el puñetero desierto. veamos —dijo Dunne—. —dijo débilmente Bryson. Era verdad.. Prácticamente retrasó el estado de nuestras redes en unos veinte años. Brillante. vale. y usted lo sabe! Los secuaces de Ceausescu habían estado tramando el derrocamiento del cabrón durante años: arrojaron a su jefe a la boca del lobo y así ellos podían quedarse en el poder. ¡Ya nada tenía sentido! —Una mentira para encubrir la historia. Bryson se encogió de hombros. Magnífico trabajo.

Dejaron ir a un montón de gente. ¿Y quién está allí para hacer el trabajo sucio? ¿Quién sino usted y sus buenos amigos en el Directorate? Por Dios. le daba vueltas. de la mejor manera posible. Apenas conocemos aún más que fragmentos aislados. Pero ahora tenemos motivos para creer que la están reactivando. la manera de trabajar del Directorate. Lo que sí sabemos. de modo que no pueden escapar. El control pasó a otras manos. —Seré sincero con usted. toda la operación pasa a la inactividad. una cola allí. . Hubo un tiempo en que quise matarle. no más sustanciales que un diente de león. ésta es nuestra especulación. en una voz apenas audible—. Fue todo una maldita trampa. Eso fue antes de que descubriéramos toda la historia. hombre. pero al más alto nivel no sabemos aún con qué clase de fiera estamos tratando. estaría diciendo gilipolleces si le contara que estamos cerca de descubrir la historia. ¡No tiene ningún sentido! ¿Tan ignorante me cree? El maldito GRU. siempre lo fue. son arrestados y sometidos a un juicio sumario a puerta cerrada: se enfrentan a un pelotón de fusilamiento el día de Navidad. Bryson arriesgó: —¿A manos de quién? Dunne se encogió de hombros. Quizás estaban clausurando el sitio. Hace cinco años. los rusos. los circuitos se recalentaban. Pero Moscú no estaba dispuesta a perder también a Rumania. todos los satélites del este de Europa iban cayendo como dóminos. expulsaban el aparato del viejo partido. ¿Qué sucedió entonces? Hay un golpe de Estado fingido. Sentía cómo le funcionaba el cerebro. Ya ve. El tío era un dolor de huevos para Moscú. Sentimos aquí una trompa. volaban chispas. mantener el aparato de seguridad e instalar a un nuevo títere. Una vez que termina la guerra fría. se democratizaban y se escindían del bloque soviético. —No lo sabemos. era mala prensa. el Directorate está vivito y coleando. Durante décadas había habido rumores. es que usted era un hijo de puta engañado. Bryson. el dictador y su esposa intentan escapar en un helicóptero que de repente tiene «problemas de motor». con mis propias manos. incapaz de abrir la boca. seamos francos. Y por alguna razón que nos desconcierta. Bryson lo miró sin decir palabra. la organización al parecer entró en una fase de relativa inactividad: usted no fue el único agente en ser despedido. Ahora bien. Y ésta es la razón por la que le estoy hablando amablemente y no le pongo las manos al cuello. no se han enterado aún: ¡la guerra terminó! —Sí —replicó Dunne con aspereza. Moscú quería quedarse con Rumania.cual era exactamente lo que quería el Kremlin. Con cautela y hosquedad. Parece que tras la guerra fría la organización se distanció de sus fundadores. vaqueros de la guerra fría en Langley. Todo es parte del pasado. ¿cuánto quiere saber realmente? —¡Maldita sea! —gritó Bryson—. ¿y quién sacó partido? Uno por uno. Quizás ustedes. Ceausescu había de irse. —Dunne se rió con amargura. y la risa pasó a ser una tos: era la marca del fumador—. Es como la antigua parábola del ciego y el elefante. y le hemos tenido bajo vigilancia durante los últimos años. es imposible decirlo con certeza.

«especula». «el Hechicero». en su jerga del Valle de las Langostas. ¡adiós y viento fresco! En Pekín hay una facción reaccionaria con mucho poder dentro del Congreso Popular de la Nación y el Comité Central. y ésos no hablan. me pasa una maldita serie de diapositivas como si fuera el asesor de una corporación. Era su mejor alumno. ¿para qué? ¿Qué buscan? Y no tengo una respuesta. ¿Democracia deliberativa? Muchos rusos dirían. lo que me aterra es aquello que no sé. Gennady Rosovsky. hay mucho dinero en juego.—¿Qué quiere decir con «reactivando»? —No estamos seguros. y un montón de poder también. el ELP. —Podría decirse que están listos para fomentar una inestabilidad global. ¿para qué diablos me necesita? Los dos hombres se miraron fijamente durante unos instantes. Al parecer en Rusia le llamabanVolshebnik. No importa desde qué ángulo lo mire. . mi pronóstico es que lo catapultarían al poder. el Ejército de Liberación del Pueblo. —Usted fue el aprendiz de uno de sus cerebros. ¿Se da cuenta de qué papel juega usted? —La risa de Dunne se hizo otra vez una tos de fumador—. El aprendiz de hechicero. Puede que el antiguo sistema soviético esté por los suelos. Oye «rumores». Hemos oído ciertas cosas. no se sabe por qué. Existe cierta teoría según la cual los supervivientes deShakhmatisti se han juntado con un puñado de sus colegas de Pekín. Pero la verdad es que no tenemos la más puñetera idea. Por eso es que hemos decidido traerle aquí. Por no hablar del ejército chino. Porque nadie más que los malos lo saben realmente. Sus antiguos patrones al parecer están acumulando armas. eso es lo que dirían nuestros analistas sabelotodos. —Interesante —dijo Bryson con aire sardónico—. Como digo. joder. —¡Maldito sea! —volvió a estallar Bryson. Dunne asintió despacio con la cabeza. que es una fuerza en sí misma. —Si de veras cree en todo esto. Quiere que vuelva a entrar en el juego. ¿no es cierto? —Sí —contestó sardónicamente Bryson—. —Por eso precisamente le necesitamos. Si algo malo ocurre y él puede culpar a Estados Unidos. Pero yo me pregunto. uno de sus fundadores. —No se sabe por qué —repitió Bryson con voz monótona. y sin embargo no tiene la menor idea de lo que está hablando. si en verdad piensa que he sido una especie de tontín en el mayor engaño del último siglo. pero los generales no se han rendido. Fíjese en el general Bushalov: tiene el aspecto de ser un candidato serio en la escena política rusa. en todo caso. —Usted sabe cómo funciona la mente de Waller. Comprende lo que le estoy pidiendo que haga.

Se quedó observando durante un buen cuarto de hora desde la oficina vacía y oscura. qué decirle al de la CIA. —No se ofenda —le dijo Dunne—. Las placas del frente del edificio. ¿cómo le puedo explicar? —Había estado jugando tanto tiempo con el cigarrillo aún sin encender. un lugar de refugio y renovación. aunque con nombres tan banales como los que había antes. solía decir Waller. el comercial de la agencia inmobiliaria que le había dado las llaves de aquel espacio vacío en alquiler pensó que era extraño que un hombre de negocios internacionales quisiera pasar unos minutos a solas. un edificio que le era profundamente conocido y tan extraño a la vez. Nicholas Bryson miraba atentamente el número 1. el comercial había vuelto y sentía curiosidad por conocer el veredicto. para ver quésensación le daba: el feng shui y todo eso. hechos un ovillo y ocultos con una mano. nos debe una! La cabeza le daba vueltas a Bryson. 4 El fuerte sol del mediodía blanqueaba los edificios de esa manzana de la calle K.—Usted es nuestra mejor carta. ¡Demonios. Sin duda. habían sido reemplazadas por otras. «¿Se había marchado entonces?» El comité americano de la industria textil y la junta de productores de granos de estados unidossonaban tan plausibles como las otras . las sienes le latían. con unos pequeños prismáticos pegados discretamente a la cara. brillaba con luz trémula y se reflejaba en las ventanas de vidrio cilindrado de las oficinas. que anunciaban a sus ocupantes. Estaba junto a la ventana de una oficina vacía. a lo mejor que hay en usted.324. El Directorate se distinguía también por ocultarse a la vista de todos. Al otro lado de la calle. una isla de continuidad y palabras tranquilizadoras en un mundo violento y en constante cambio. en lo que podría ser su oficina. que las virutas de tabaco empezaban a caerse—. Le bajaba el sudor por el rostro y tenía la camisa blanca humedecida. pero si hemos de seguirles el rastro. Podría apelar a su patriotismo. que durante tanto tiempo había sido su punto de referencia. Es decir. pero Bryson se negaba a aceptarlo al pie de la letra. «Estar desnudos es el mejor disfraz». Usted es el único que sabe cómo huelen. Era evidente que el 1. si bien las transformaciones eran sutiles. Harry Dunne le dijo que habían abandonado el cuartel general de la calle K.324 de la calle K había cambiado. lo menos que podemos hacer es enviar al mejor sabueso que tenemos. hasta que alguien golpeó en la puerta. pero al menos le había dejado solo por un rato. No había nada de reconfortante o cordial en el moderno edificio de oficinas que hacía de sede central de su patrón. El agente inmobiliario pensó seguramente que Bryson era otro de aquellos hombres de negocios sensibles de la New Age. El pulso se le aceleró. No sabía qué pensar.

con los sentidos alertas ante cualquier movimiento repentino. Había estado pensando durante horas en cómo entrar al edificio sin alertar a los ocupantes.324 de la calle K. siempre lo sería. Pero se le había activado el sistema de aviso previo.No aceptes nada al pie de la letra. «—Es la única manera de que conozcas la verdad. . »¿Pero dónde estaba la verdad? ¿Dónde las mentiras? »—Usted cree que es un puñetero héroe no celebrado. Se aproximó a la entrada del edificio. En un cuarto de hora de vigilancia discreta. en su imaginación. «¿Dónde estaba la verdad? ¿Dónde la cordura?». »—¿La verdad acerca de qué? »Para empezar. por cierto. la cacofonía se hizo abrumadora. y le pidió que preparara un contrato de alquiler. Entonces se acordó de un aforismo de Waller —maldita sea. Cree que ha estado quince años al servicio de su país. de Gennady Rosovsky—:ante la duda.. la duplicidad era una parte necesaria de la estrategia de juego. Sin embargo. había ideado decenas de métodos ingeniosos para entrar. Demasiada. y para cualquiera que estuviera en el negocio. Otro consejo de Waller. Le entregó una de sus tarjetas de visita falsas y luego le dijo al hombre que debía salir rápidamente hacia otra cita. Los sonidos discordantes del tráfico aumentaron a su alrededor.organizaciones cuyas placas habían sido colocadas allí por algún artista creativo del camuflaje que trabajaba para el Directorate. Bryson había visto una cantidad inusual de gente que entraba y salía del edificio.. trabajando para una agencia ultraclandestina conocida como el Directorate. «¿Dónde estaba Ted Waller entonces?». para tratarse de empleados de el Directorate o falsos contratistas. La mejor y más eficaz estratagema sería entrar abiertamente en el edificio. pero todos implicaban riesgos con pocas probabilidades de éxito. entra por la puerta principal. Le dio las gracias al agente inmobiliario. a qué se debía el cambio? Había además otras alteraciones en el 1. le dijo que estaba interesado. la verdad acerca de sí mismo. cuestiona todo lo que te dicen. De modo que allí tenía lugar algo diferente. Se planteó la cuestión como otro enigma del trabajo de campo que había de ser resuelto. Eso valía en todo caso para Waller y Dunne. ¿pero. cualquier cambio en la gente de actitud o coloración que pudiera significar una amenaza. Quizá Dunne tenía razón después de todo. con descaro.

intimidados incluso. confirmó datos. Un comerciante de diamantes de Amberes. con las manos abiertas y tensas a los costados y listo para atacar. usó nombres falsos.»¡ Basta! ¡ Era una locura! »¿Elena? ¿Tú también? ¿Elena. y Bryson se agazapó de inmediato. porque un hombre que había sido una leyenda en el negocio que les unía ahora contactase con ellos. de quitarle la vida a otros? »—Estoy hablando de la mayor táctica de espionaje del siglo veinte. Por distintos caminos. Hizo averiguaciones. el antiguo GRU. deprisa y con nerviosismo. utilizó frases que parecían sin sentido pero que de hecho eran muy significativas. las innumerables ocasiones en que estuve a punto de perder la vida. Realizó algunas llamadas. guardados en cintas magnéticas cifradas. Bryson se disculpó. Alguien tropezó con él.. Aún tenía sus viejos contactos de la antigua KGB. el ejecutivo lo miró con rabia y siguió por donde venía. haz frente a la verdad!». un abogado y hombre de negocios de Copenhague. inmenso engaño! »—Si le hace sentirse mejor. Lo que ocurre es que usted era su triunfo más espectacular. Alguna vez fueron fuentes clave. ex oficiales del GRU soviético que entre tanto habían emigrado y abandonado el mundo del espionaje del mismo modo que Bryson pensaba que lo había hecho. gente que vivía retirada o que había explorado nuevas formas de trabajo en un mundo mercenario tras el fin de la guerra fría. usted no era el único. Todos ellos conservaban documentos en cajas fuertes. El hombre miró a Bryson con el ceño fruncido y un poco de miedo. »¿La sangre que derramé. Contactó con gente que conocía de una vida anterior. Fue todo un elaborado ardid. No era un profesional.. algunos se sintieron desconcertados. revisó documentos. un hombre que alguna vez había pagado con creces por su información y su asistencia. un «asesor» y «mediador» en comercio internacional de Moscú. Todos ellos se sorprendieron. el amor de mi vida. o archivados simplemente en sus formidables cabezas. una vida que estaba seguro de haber dejado atrás. «¡Confróntate. Había decenas de personas en su misma situación. ¡Confronta a Ted Waller. haz frente al pasado. »—¡Es una locura! »—Usted es el único que sabe cómo huelen». que ahora estaba fuera de ella tan abruptamente como llegó? »—Usted cree que ha estado una década y media al servicio de su país. el miedo que me revolvía las entrañas. ¿se da usted cuenta? »—¡Está diciendo que toda mi vida ha sido una especie de. queno era Ted Waller! Ahora Bryson sabía al menos eso. le suministraron identidades que él . sino un ejecutivo alto y de aspecto atlético que llevaba un bolso de gimnasia y una raqueta de squash.

¡Era una locura! Al llegar al vestíbulo de entrada. —¡Estamos agradecidos por el apoyo del congresista Vaughan! —exclamó el directivo. jefe. que ahora tenían el aspecto de ser de un vidrio corriente para ventanas. Cualquiera podía entrar o salir. por el hecho de presidir comisiones. Bajó una animada joven de pelo rubio esmerilado que acompañó a Bryson al ascensor. que tenía el pelo algo «vigorizado» le esperaba junto al ascensor en su traje elegante y de aspecto en exceso refinado.revisó y confirmó varias veces. el vestíbulo del interior había cambiado poco: un área destinada a la recepción. Gennady Rosovsky y Edmund Waller eran una y la misma persona. al tiempo que estrechaba la mano de Bryson con ambas manos. el congresista Rudy Vaughan era un representante de Tejas con mucho poder. Los preliminares del caso dieron resultado. El señor Oakes vino de inmediato a su encuentro. en una vitrina. advirtió que habían quitado el tablero del interfono en el que debía marcar una secuencia codificada de cifras que variaban constantemente. y un joven rubio. de la oficina del congresista Vaughan. Un joven negro de chaqueta azul y corbata roja lo miró con poco interés. ¡nuestro país no está para esas cosas! Sé que el congresista Vaughan lo comprende. del Comité Americano de la Industria Textil. en su lugar. Soy Bill Thatcher. Y con voz segura agregó"—: Sé que el congresista Vaughan comprende la importancia de mantener una América fuerte. —Bryson fingió un acento ligeramente tejano. —Tengo una cita con. —vaciló por una fracción de segundo mientras le venía en mente un nombre de la lista que había en el vestíbulo de entrada— John Oakes. Ted Waller —el padrino de Bryson. sin trabas ni barreras de ninguna especie. con los brazos abiertos. No había ninguna duda al respecto. libre de productos importados baratos y por debajo de su precio. Debajo de los nombres de cada empresa figuraban sus principales directivos con los respectivos números de teléfono.. sin duda significaba mucho para el comité textil. Me refiero a lastelas de Mauritania.. con un guardia de seguridad/recepcionista sentado detrás de un mostrador de mármol en forma de media luna. . ya no blindado. El guardia telefoneó al director del comité dellobby. mientras le pedía incesantemente disculpas por la confusión. estaba en lo cierto. Harry Dunne. Detrás de las puertas de vidrio. pero estaba más que dispuesta a hacer un sitio a una figura tan importante. Se sorprendió al ver que la puerta de entrada se abría sin necesidad de anunciarse. había una lista de los bufetes de abogados y organizaciones delobby que se encontraban en el edificio. a su asistente ejecutiva no le constaba que tuviera una cita con el principal asesor legislativo del congresista Vaughan. Bajaron en la tercera planta. confidente y patrón— era en efecto un agente encubierto del GRU. Una vez más el hombre de la CIA. cuya opinión.

Pero no había nadie del antiguo personal. al igual que el filamento del lado del acompañante. No había rastros de Ted Waller. Se hincó rápidamente de rodillas e inspeccionó brevemente la parte de abajo del automóvil para cerciorarse de que nadie hubiera colocado algún dispositivo. Ésa no era una organización ficticia. el hombre de la CIA. si alguien hubiera intentado forzar el seguro o entrar al coche. ni siquiera los muebles de oficina. y pasó por todos los controles que alguna vez habían sido parte de su vida. Hasta la distribución de la planta había cambiado. El momento de la verdad pasó sin incidentes. mientras miraba a su alrededor. sobre la verdad acerca del Directorate. sintió ese viejo nudo en el estómago que le era tan familiar. o negar. «¿Quién miente? ¿Quién dice la verdad?». El Directorate había desaparecido. El pequeño filamento sensible a la presión que puso en funcionamiento junto al pomo de la puerta del conductor estaba aún en su sitio. ¿ Cómo podría encontrar a sus patrones si habían desaparecido de la faz de la tierra como si nunca hubieran existido? Bryson estaba en un callejón sin salida. Si aún le quedaba una sombra de duda. No había notado que nadie le siguiera a la calle K ni al parking. donde insertó la . y en su lugar había una sala de conferencias con paredes de vidrio ahumado y mesas y sillas de ébano de aspecto elegante. el único hombre que podría confirmar. ni Chris Edgecomb ni nadie más de los que Bryson conocía sólo de vista. Ya nada era lo mismo. No estaban los módulos ni las centrales para las comunicaciones. una máscara. ahora se había esfumado. que estaba en el ángulo. no hubo detonación alguna al encender el motor. Bryson regresó al parking. y le invitó a sentarse. Era la oficina que una vez perteneció a Ted Waller. y consideramosvital apoyar a aquellos miembros del Congreso que comprenden la importancia de mantener fuerte la economía americana. como si hubieran destruido el interior de toda la planta. Veinte minutos después. a su vehículo alquilado.—El congresista Vaughan está interesado en saber más acerca del proyecto para las normas internacionales del trabajo que usted apoya —dijo Bryson. Había desaparecido la antigua despensa de armas de mano. —Entendemos que el congresista Vaughan volverá a presentarse a las elecciones del año que viene —dijo el hombre con aire confiado—. habría activado los indicadores sin saberlo. El directivo demasiado bien vestido condujo a Bryson a su oficina. mirando a su alrededor mientras los dos iban por el pasillo que alguna vez había sido tan familiar. Subió a través de varios niveles hasta llegar a la salida del garaje. Bryson asintió distraídamente. la veracidad del relato que había hecho Harry Dunne. Cuando arrancó el coche. tampoco los monitores de satélites globales. pero ya no se convencía de tales esfuerzos para no ser vigilado. un ganglio tenso que no había sentido hacía años.

La tarjeta salió despedida hacia atrás. Bryson. ¡ Pero se dio cuenta demasiado tarde! El empleado abrió de golpe la puerta de atrás y se metió en el coche. El empleado del parking.caballero. tampoco esta vez activó la barrera. A tomar aire fresco. ahora se demorara por un simple fallo técnico. caballero. —Usted sabía que este día iba a llegar. Bryson sintió que el cañón de la pistola le apretaba aún más la sien izquierda. Era casi gracioso (casi. las uñas cuidadas. eran las manos suaves y bien tratadas de un hombre que se preocupa desmesuradamente por su aspecto. va demasiado . no la aceptaba.tarjeta magnética en la máquina que controlaba la barrera. ¿Acaso cuestionaba el empleado que aquél fuera en efecto el coche de Bryson. pero de nuevo fue rechazada. no me malinterprete —dijo el empleado que se inclinaba sobre él. con aire aburrido. ¡El empleado empuñaba una pistola de pequeño calibre sobre la sien de Bryson! ¡Era unalocura! —Lo que digo. Bryson sintió de repente el acero frío de un cañón sobre la sien izquierda. Sería una lástima que me resbalara y apretara el gatillo por error. se dijo entre dientes. caballero. Preferiría no tener que usar esto. por si intentaba apropiarse de uno que no fuera suyo? Se volvió para mirar al empleado y hubo algo que le molestó de inmediato. y oyó la voz baja y firme del hombre que iba detrás. pero no mucho) que a pesar de todas las precauciones que había tomado. Se pasa un poco de la raya. No quite las manos del volante. Cuando el coche se incorporó al tráfico.Demonios. —¡Vamonos!¡Hágalo andar! —gritó el falso empleado cuando se abrió la barrera—. salió de su caseta. ¿es la misma tarjeta que le dieron al entrar? —preguntó el empleado mientras se la devolvía a Bryson. el aspecto que tenían sus manos. —Caballero. —¿Qué quiere decir? —dijo Bryson irritado. ¡Santo cielo! ¡Eso era! Las manos. es que ahora quiero que ponga las dos manos sobre el volante —dijo el empleado con voz firme y baja—. asintió como si hubiera comprendido en el acto y se aproximó a la ventanilla del coche. que probablemente se movía en círculos exclusivos y adinerados. Volvió a insertar la tarjeta. no tenía más remedio que salir del garaje a la calle K y seguir las indicaciones del falso empleado. otra vez con la pistola apuntada en la sien de Bryson. usted y yo. —No. ¿o no? —dijo el profesional—. Es probable que nos ocurra a todos en algún momento. que había guardado su arma en la guantera. Le echó un vistazo a la tarjeta. ¿no cree? Vamos a dar un paseo. No correspondían a las manos de un empleado de parking. y debía estar a la altura. se dirigió a la ventanilla abierta de Bryson y le dijo: —Déjeme probar. —El empleado insertó la tarjeta en la máquina.

Sus marcas distintivas eran evidentes: el plan de acción firme.? Estiró la mano derecha con aire despreocupado hacia el interruptor de la radio. incluso la labia. eso es todo. Bryson no estaba conforme con su suerte. los movimientos rápidos y efectivos. no respondió. abalanzándose sobre el volante para no perder la dirección. pero nunca. por lo que no tengo dudas de que lo afrontará como un hombre. la cabeza iba a toda velocidad. un profesional que trabajaba para el Directorate o un empleado contratado— insistió en que Bryson mantuviera las manos todo el tiempo a la vista. Cómo un movimiento súbito de Bryson. —Perohablar. ¿Cómo sacarla.. entonces B. era muy consciente de que aquel tipo no vacilaría en dispararle directamente a la cabeza si había de hacerlo. donde dos tíos puedan hablar tranquilamente. Ese conocimiento de las opciones de que disponía el enemigo era una de las pocas cartas que Bryson tenía para jugar. salvo al principio de su época de adiestramiento. Pero no iba a correr ningún riesgo. —Digamos que vamos a algún lugar fuera del sistema de autopistas. —¿Le importa decirme adonde vamos? —dijo Bryson. Dos tíos del mismo oficio que se encuentran por casualidad en los dos extremos de la pistola. Ahora tenía que seguir sus instrucciones y esperar un momento de distracción por parte de su raptor. por temor a que el vehículo perdiera el control y pusiera en peligro a otra gente. Estrictamente profesional. tratando de que su voz sonara firme. Estoy seguro de que fue muy bueno en su época. daría inicio a una medida en contra. y un minuto después lo pone en el cañón. Mete las narices en algo que ya no es asunto suyo.. Empuja cuando debería de haber jalado. Había estado innumerables veces en circunstancias similares. luego sintió que el cañón de la pistola le golpeaba la sien. Bryson. el volante que girara en la dirección equivocada. supo Bryson. Sucede. como un comentario al margen—. una indicación no acatada.. Y añadió. al otro extremo de la pistola. entonces? El asesino a sueldo —porque sin duda algunaera un asesino a sueldo. al tiempo que el hombre bramaba: —¡Maldito sea. comprendió Bryson con aire lúgubre. Sabía lo que pensaba en aquel preciso instante el hombre que tenía detrás.lejos.. era lo último que el asesino a sueldo tendría en mente—. vuelva a poner las manos sobre el volante! —¡Joder! —exclamó Bryson por el dolor—. . la manera en que trazaba su plan mental:si A. Nada personal. Un momento pone el ojo en la mira. El corazón le palpitaba. El asesino a sueldo haría lo posible por no apretar el gatillo mientras estuvieran metidos en el tráfico. al considerar las alternativas que tenía. La rueda gira todo el tiempo. ¡Tenga cuidado! El asesino no tenía idea de que Bryson llevaba la Glock pegada a la espalda. estoy seguro de que comprenderá. Pero al mismo tiempo. en la funda de la cintura. ¿Le molesta si pongo las noticias.

Aparcó como le ordenaban. con tal que los cheques tengan fondos. Apuesto a que usted tampoco lo habría hecho. Bryson condujo el coche hacia un aparcamiento vacío. luego sintió cómo el cañón de la pistola se le incrustaba en la sien: el profesional no ocultaba su disgusto. Un miembro de el Directorate estaría protegido por otros. La salida los llevaba a la zona más próxima al aeropuerto. indicando hacia el aeropuerto nacional Reagan. Giró la cabeza a la derecha para dirigirse al hombre. lo mejor para coger al otro desprevenido. Un desliz.«Izquierda». el resto no me importa. Pero el asesino a sueldo tenía demasiados recursos como para meterse en una discusión táctica o para permitirle a Bryson que pusiera en duda su competencia. No importa si trabajanen contra de Estados Unidos o no. pensó Bryson. Bryson obedeció. Era un dato valioso que guardaría para cuando llegara el momento. Usted comprenderá. La resignación. lo cual quería decir que no contaba con apoyo. —De este modo siente lo que han sentido los otros —dijo el profesional.Cruzaron el Key Bridge. —Se está poniendo demasiado filosófico para mi gusto. No hago política. Habrá visto todas las cámaras de vídeo. —Con tal de que tengan fondos. —Como dije. . —No importa quiénes sean. en realidad. —No semueva —dijo la voz acerada. Obviamente habían informado en detalle al experto sobre la naturaleza mental de Bryson y sobre cómo reaccionaría en una circunstancia así. gritó el hombre. Apuesto a que ni siquiera sabe quién le firma sus cheques. El tío era evidentemente un empleado contratado. Probablemente operaba por cuenta propia. alguien de fuera. —Oh. Bryson volvió a mirar al frente y preguntó:—Al menos podría hacerlo ahora mismo. —Podría haberme liquidado en el parking —murmuró Bryson—. —Ahora coja esta salida —continuó el asesino.Debería haberlo hecho. divertido—. al final de lo que había sido un espacio para coches usados. los testigos potenciales. El miedo. donde casi todas las agencias de alquiler de coches tenían sus oficinas. hizo un esfuerzo por parecer sumiso y resignado. ni lo que hagan —dijo Bryson con calma—. la impotencia y la desesperanza. ni siquiera lo intente —dijo el profesional con una risa entre dientes—. No si he de basarme en lo que he oído acerca de sus talentos.

—Las notas de suicidio casi siempre se escriben a mano. gastos reembolsados y exagerados. —El dinero en efectivo no deja huellas. —¡Gilipolleces! —Todo es posible en los tiempos que corren. los únicos psiquiatras que he visto eran del gobierno. —No tiene por qué serlo. —Comprarse su propia vida —dijo el profesional con aire solemne—. dinero lavado e invertido en el mercado. Puede que usted tenga una cuenta.—Ésa es una manera de pensar a muy corto plazo. Guardamos un porcentaje de nuestros viáticos. . Yo estoy dispuesto a poner a trabajar una parte ahora mismo. según los informes de su seguro médico —replicó el asesino con una sonrisa lúgubre en la voz—. Que consiguió escapar. Un psiquiatra y psicofarmacólogo de renombre le diagnosticó una depresión clínica. más hábil. pero está todo el maldito banco. —Lo siento. —Las cuentas se vigilan con mucho cuidado en estos tiempos. Es una norma de la profesión. amigo. joder. Además de una nota de suicidio en su ordenador. no se apuesta contra la banca —concedió Bryson—.. —Hace unosdías. Los informes farmacéuticos también: antidepresivos que le recetaron. y las arboledas de la academia no se pueden comparar con las emociones del trabajo de espía. se entiende. Ya no es como cuando usted estaba activo. —Nuestro oficio es a corto plazo. tengo un trabajo que cumplir. Cuentas secretas. Lo siento. y usted lo sabe. con el depósito. No ha tenido una vida privada digna de mención. El dinero es digital. Todos ganamos algo. Bryson. Y uno no apuesta contra la banca. Ponga a trabajar el dinero. Ha estado viendo a un psiquiatra durante más de un año. —No. No si llegamos a un acuerdo mutuo. como usted sabrá. no si los billetes no son de la misma serie. nunca a máquina ni en ordenador. y yo le pago el doble de lo que le pagan ellos. Y en este caso es facilitar un suicidio. Tiene un historial depresivo. y eso fue hace años. No dudarán de usted sobre eso. me han dicho. qué bueno es ese tío. Bastará con decir que el objetivo era mejor de lo que había pensado. con bases de datos computarizadas. que usted compró. Usted se queda con el anticipo. es lo quequieren creer de todos modos. —Bryson dejó pasar un momento de silencio—. Todo estará allí. —Hoy en día todo deja huellas. es lo que seespera de nosotros.. y las transacciones digitales dejan huellas. Pero parece olvidarse de que mi sustento va más allá de una transacción. junto a ansiolíticos y somníferos.

Bryson se dio la vuelta. Lentamente. No tiene familia que la requiera. apartó la mano izquierda del volante y la deslizó por detrás de la espalda. Un trabajo es un trabajo. Las palabras del profesional. estoy seguro. las balas de grueso calibre perforaron el asiento y el ruido fue ensordecedor. —No. apuntando ahora con su pistola. —¿Por qué cree que le dieron la misión? —preguntó Bryson. si bien indudablemente ensayadas. —Pero déjeme decirle que me siento honrado de que me hayan dado esta misión —continuó el asesino a sueldo—. y vio que el hombre estaba muerto. Era todo el margen que necesitaba. Esta vez se encontraron en Langley. en la séptima planta del nuevo edificio de la agencia. herían lo mismo porque eran verdad: no tenía familia. No habrá autopsia para usted. ¡Tenía la Glock! Con la velocidad del rayo apuntó contra el respaldo de su asiento y.—Vale. apretó el gatillo una y otra vez en una secuencia al hilo. le había volado la mitad de la frente. ¿ Había alcanzado al hombre? En un instante obtuvo la respuesta. Pareció vacilar por un instante. este segundo o dos de auténtica indecisión por parte del supuesto asesino. Se evitaron los procedimientos corrientes de seguridad. en la oficina de Dunne. cuando el cañón de la pistola cayó rozándole la nuca. no creo que sus patrones hayan pensado ni por un instante en dejarle con vida —continuó Bryson con aire lúgubre—: ¿Quién diablos puede saber lo que yo le he contado? —¿Qué está tratando de insinuar? —preguntó el asesino a sueldo tras un momento incómodo de silencio. Usted y yo hemos tendido trampas para que parecieran suicidios. agregó con amargura para sus adentros. Pero créame. disparando a ciegas. y tampoco me importa. Bryson fue admitido al cuartel general de la CIA con un mínimo de ceremonia.Desde que el Directorate asesinó a mis padres. —No lo sé. desde que Elena le había dejado. Bryson sintió que la presión de la pistola en la sien había disminuido un momento. nunca nadie llegará tan lejos en la investigación. después de todo. —¿Y usted espera seguir con vida? ¿Cree que le querrán contando historias por ahí? ¿Quién sabe cuánto le he contado? ¿De veras cree que sobrevivirá a este último trabajo? —La verdad es que no me importa un carajo —dijo el hombre sin mucha convicción. Dicen que. —¿Cómo es que no me sorprende que los chicos del Directorate le declararan perdido para su causa? —dijo Harry Dunne con una risa áspera que se convirtió en una . Tres explosiones rápidas llenaron el interior del coche. usted era uno de los mejores agentes.

—Los mejores retratistas de la agencia han hecho un dibujo basado en su descripción. en contemplación. a pesar de que había tanta gente. Me parece que han debido de olvidar con quién estaban tratando.sostenida tos de fumador—. Es arduo. —¿Cómo dice? —Dunne había vuelto a distraerse y a hacer trizas un cigarrillo. hablando hasta por los codos. Un agente de muchos recursos. Y ese tiempo en acción es como una era geológica. Un tío con el que usted dice haber trabajado en Shanghai en un caso particularmente sensible de abducción. . —Ogilvy. dijo: —Si busca hormigas. Carolina del Sur. en esteedificio. —Ojalá tuviera algo que contarnos —replicó Dunne—. —Lo que también saben es que no me quieren en esta oficina. y estamos intentando comparar la imagen con fotografías y retratos de archivo. Hasta ahora tenemos un sólo hallazgo. No conoce los verdaderos nombres. sólo nombres falsos. examinó las paredes sin ventanas de la oficina de Dunne. Hace siete años. uno pensaría que a estas alturas esos puñeteros vaqueros ya lo sabrían. —¿A saber? —Que es mejor que cualquiera de los que ellos pueden mandar tras usted. Causó una pequeña conmoción en el paseo marítimo aquel día. Nombres falsos que son. —¿Se mudó? ¿Le trasladaron? —Una playa repleta. no le conozco por otro nombre. Al parecer se desplomó de un fuerte ataque al corazón. un día de calor. Bryson se quedó en silencio un instante. fue hace más de quince años. atomizados. según creo. De repente. o eran. Pero el software de inteligencia artificial no está aún muy desarrollado.era de Hilton Head. encuentre usted su picnic. con descripciones verbales. Pero sabían muy bien cómo manteneros aislados. de Hilton Head. de origen belga. Por el amor de Dios. es un trabajo azaroso. Próspero era. y eso no nos sirve de mucho. —Ya le he dicho. del dominio del Directorate y de los que no aparece nada en nuestra búsqueda interna de datos. O quizá debería decir. —Sigma. Bryson. Como ese «Próspero» que usted menciona todo el tiempo. Frank Ogilvy. Además. nos dijo un testigo.

se dice.—Era un dicho de Waller. ¿no es así? —dijo Bryson. encuentre usted su picnic. hemos de ponerle fin. recordando las palabras de Ted Waller. debíamos reunir el material nosotros mismos. unos cientos de fusiles de asalto Kaláshnikov. —Dunne se encogió de hombros—. una operación bastante típica de artillería intensiva. como los llamábamos. a veces hay que violarlas para salvarlas. Pero material sofisticado. Cueste lo que cueste. Creemos que van a instigar alguna especie de turbulencia al sur de los Balcanes. Bryson se estremeció. —No se puede jugar con las Reglas de Queensbury. Pero el mundo no se atiene a las reglas. en el ochenta y dos. —El venerable y adorado Richard Lanchester era director del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca—. En vez de buscar dónde estaban. Cuando las bombas y las balas empiezan a volar por los aires. casi fatigosamente—. hasta nuestros generales empiezan a parecer más atractivos. Si bien el honesto Richard Lanchester nunca lo hizo. atento. No podíamos simplemente ir a un almacén del ejército con una orden de transferencia. —¿Cueste lo que cueste? —Usted y yo lo entendemos. Las municiones. el secreto confidencial. Por ejemplo. Son baratos. Un montón de buenas intenciones. siempre fuimos puntillosos con nuestrosinstrumentos. en que la idea era impedir que una banda de mercenarios tomara el poder. —Dígame cómo hacía para conseguir el armamento. como en las Comores. ¿Recoge armas por la calle o qué? —En realidad. Sibusca hormigas. En todo caso. No importa lo que estén tramando. —Primero. —Armas y munición. Dick Lanchester cree en normas y reglamentos. —Armamento. Cosas que saltan por la noche. Pregúntese: ¿Qué necesitan? ¿Qué tienen ganas de comer? Dunne apoyó el cigarrillo deshecho y de pronto levantó la vista. aunque su objetivo final está en otra parte. Y todo lo que querían era liberar a una docena de ingleses y americanos que un coronel chiflado llamado Patrick Denard había secuestrado para pedir rescate. —Armamento. pero continuó hablando. —Algo se le estaba ocurriendo a Nick. A causa de las restricciones. No creo que usara las requisas del gobierno estadounidense. ligeros . Parece que están tratando de acumular un arsenal. ¿pero adonde va uno a parar con tanto idealismo? Fíjese que todos los santos han muerto. fiables. Y tiene razón. —Eran de la CIA —intervino Dunne. lo que hemos de descubrir es dónde están.

digamos. Los griegos los fabrican en grandes cantidades y con licencia. en unos diez días habrá un bazar flotante de armas que tiene lugar todos los años en la Costa da Morte. Un enorme buque contenedor. No era una pregunta. de modo que son difíciles de rastrear. —No le sigo. Después está la guerrilla kurda. El nombre registrado de este buque esArmada española. que junta fondos vendiéndolos a los tigres tamiles. Los misiles Stinger pueden ser muy útiles. —El picnic —dijo Dunne con una sonrisa astuta—. con los ojos bien abiertos. De sacar a relucir todos los secretos y mentiras hasta dar con la verdad. —Sé dónde encontrarlas. Pero además había algo. además son fáciles de conseguir.304 o una mira nocturna Jaguar. diablos. en particular CPAD Tech. Claro. Bryson asintió. Plataformas de lanzamiento para cohetes y granadas. Por dónde empezar. un acontecimiento tan regular como el desfile del Día de Acción de Gracias de Macy's. de hurgar en su propio pasado. Allí es donde los aficionados siempre se equivocan: acaban siempre con más armas que municiones. y tampoco era una queja. —Cuando se envían armas ilegalmente. Donde se reúnen las hormigas. Dunne lo miraba extrañado. Bryson hizo una pausa—. siempre hay una cantidad importante que se extravía. otra emoción: la rabia. El deseo de venganza. —Se caen del camión. Es una institución que ya lleva unos veinte años. —Es una manera de decirlo. Exactamente en este momento del año —miró la fecha en su reloj digital—. repleto de municiones de primer orden y los mayores traficantes de armas para hacerles compañía—. La idea de volver a su antiguo estilo de trabajo —sobre todo ahora. claro. Después. Bryson suspiró con impaciencia. en aguas internacionales frente a la costa de España. sus pensamientos volaban muy lejos. Se necesitaría un pequeño número de rifles para francotiradores con miras de visión nocturna. preferentemente BENS 9. Bryson se puso de pie enseguida. más sosegada: la necesidad deentender. No es una mala idea.y se hacen en unos diez países. el PKK. Y otra emoción más. De alguna manera se pierden unas cuantas en cada cargamento. —Ustedera bueno. entonces. Una verdad con la que pudiera vivir en paz. el LTTE. necesitará acumular municiones. . que se daba cuenta de cómo le habían engañado— lo llenaba de asco.

El Armada española. o para ser más precisos. elArmada española siempre es un picnic. pero se rumoreaba que había comprado muchas de ellas de forma legal. y eso tan sólo en cubierta. hasta la popa.—Así es —agregó Bryson con aire fatigado—. unas diez hileras del puente hasta la proa. anclado a trece millas náuticas de la costa española. quizá como varias manzanas de una ciudad. éste era elArmada española. una leyenda en el mundo sombrío de los terroristas y agentes. Pero éste no era un buque contenedor como cualquier otro. la quilla negra entraba profundamente en el agua. por encima de la plataforma continental relativamente . un yate de lujo. blanca con ventanas negras. del submundo: desde Afganistán al Congo. no un carguero. debajo. y de otros elementos ilegales o casi ilegales. donde se sucedían decenas de guerras civiles: conflagraciones avivadas con las armas ilegales que los representantes de gobiernos legalmente electos compraban tan sólo acercándose a hacer una visita a este mismo buque. en Rusia. donde estaba la enorme superestructura que se elevaba sobre las hileras de contenedores. sin embargo. Tenía mil pies de largo. el señor misterioso de este bazar flotante de armas. largo como una manzana. pero el contenido de cada una era un misterio. Era un cargamento inmenso. no era una armada. obtenía su mercancía. El supercarguero estaba repleto de contenedores de metal ondulado y multicolor. Doscientas cuarenta cajas gigantescas. Albania y otros estados del este de Europa. que esté interesado en adquirir armamento sin escrutinio oficial. en la bodega. Bryson hizo un cálculo rápido. Los clientes de Calacanis venían de todas partes del mundo. 5 Océano Atlántico. una flota: era tan sólo el nombre de un inmenso buque cargado con armamento a la vez exótico y mundano. de las reservas de naciones con demasiadas armas y poco dinero. y cada caja tenía seis metros de largo y tres de alto. La cabina tenía el aspecto de pertenecer a otro tipo completamente diferente de nave. apilados de a tres y ocho de ancho. Los reflectores del helicóptero iluminaron con luz potente la cubierta plana y vacía y toda la extensión del buque. sabía que el buque podía llevar el triple de contenedores a la vista. Para cualquier grupo. el puente de mando bullendo con un radar de aspecto ultramoderno y antenas de satélite. España El inmenso buque surgió de la niebla. en países como Bulgaria. meditaba Bryson mientras el helicóptero aterrizaba suavemente sobre la gigantesca H y en un círculo pintado en la cubierta del castillo de proa. Trece millas náuticas al suroeste del cabo Finisterre. ya sea fuera de la ley o en trabajo clandestino para el gobierno. No. tanto más ominoso por la ligera semejanza de las cajas metálicas. Mientras el helicóptero Bell 407 volaba en círculos sobre el buque para acabar aterrizando después directamente sobre el castillo de proa. Nadie sabía de dónde Calacanis. en Corea y en China. amenazante y hostil.

En su profesión. en Galicia. en el departamento de reproducción gráfica —maestros falsificadores que se especializaban en lo que se llamaba eufemísticamente «autenticación y validación». Él y alguien más habían abordado el helicóptero en esta ciudad. nunca había puesto un pie en elArmada española. Había pasado muchos años observando y oyendo cuentos sobre las filtraciones. Pero Bryson se negó. cuarenta y siete millas al suroeste. sin las limitaciones impuestas por las leyes de ningún país. pero más allá de las aguas jurisdiccionales de España. Él se conseguiría su propio nombre. no había nada que decir. Cada uno suponía que los demás habían venido a comprar. a hacer tratos con Calacanis. Así que Bryson había ideado la manera de asegurarse la aceptación. Más allá de una conversación cortés pero insignificante. era demasiado fácil quemarse. pero eso no era nada del otro mundo en aquel extraño negocio. otro parecía oriental. Pero Bryson nunca había visto a Calacanis. ni huellas burocráticas sobre papel de ningún tipo. Harry Dunne había insistido en que Bryson usara un nuevo nombre falso. en algunos círculos se conocía su nombre. Coleridge era un sospechoso hombre de negocios canadiense. patinazos e indiscreciones de la CIA como para confiar en ellos. poco se habían dicho uno al otro. después hicieron una breve parada en el puerto de Muros. pero estableció contactos con un traficante de armas alemán con el que se había visto algunas veces como Coleridge. Era verdad que no se le había visto en varios años. y eso era lo que contaba. y por lo tanto libre para hacer negocios. el tercero era caucásico. Bryson se quitó los auriculares con micrófono cuando los otros tres pasajeros hicieron lo propio. muchas gracias. Bryson llevaba un elegante traje italiano. mucho más llamativo que el atuendo conservador que solía llevar. Brysonsabia que no se fiaba de la organización de Dunne. y luego cogió una conexión de Iberia a La Coruña. Si bien Coleridge era una figura esquiva. John T. Uno de ellos era irlandés. En ocasiones también se encargaba de la logística de ciertos asesinatos. no se había consumado el trato). El piloto era un vasco antipático e igualmente taciturno. Viajaba bajo un nombre falso del antiguo Directorate que él mismo había contribuido a crear hacía algunos años. Había llegado a un acuerdo sobre armas. creado especialmente para él por los magos de la división técnica de la CIA. y desde allí cubrieron las trece millas que los separaban del buque. Había volado a Madrid. probablemente Provo. El interior del helicóptero era suntuoso. conocido por su participación en algunos tratos turbios.poco profunda. tenía asientos de cuero y ventanas repujadas: Calacanis no ahorraba gastos en ninguna parte. comprado y cortado especialmente para la ocasión por cuenta de la Agencia. en los que hacía de intermediario para diversas organizaciones criminales de Asia y algunos estados al margen de la ley en el Golfo Pérsico. No quería filtraciones. quien vivía en un hotel de lujo de Toronto y había sido involucrado recientemente en . y Basil Calacanis era famoso por el cuidado con que escogía a quién había de tratar. Si podía fiarse de Harry Dunne era una cuestión que quedaba aún por responder. El dinero no había cambiado de dueño (aún no había ido tan lejos.

Luego le pidió a Bryson que abriera su maletín. siento de veras que debáis pasar por esto. Ruanda y Congo. Es muy consciente de la seguridad. fue a su encuentro un joven de complexión robusta. Bryson miró a su alrededor. Bryson dio a conocer que. El irlandés se indignó con el que lo registraba. No dijo sus nombres en voz alta. bajo apariencia de Coleridge. Menuda noche habéis escogido para hacernos una visita: mar tranquila. apaciguado. Si el alemán. además de otros menos usuales. Los tres guardias morenos cachearon con aire de expertos a los cuatro recién venidos. luna llena. Bryson había esperado este ritual. lo cual tan sólo Calacanis podía ofrecer. con calva incipiente y pelirrojo. una buena tajada de la comisión por poco más que enviar un fax de presentación al buque de Calacanis. representaba a un consorcio de generales de Zimbabue. que había hecho muchos negocios con Calacanis. y fue por ello que no trajo armas. En los tiempos que corren. como Guayaquil. identificó la bandera panameña del buque y vio las etiquetas de Explosivos/Primera Clase pegadas a muchos de los contenedores. pero se presentó a sí mismo como Ian. quien les dio la mano y les sonrió obsequioso. De modo que no fue una sorpresa para Bryson cuando el alemán se mostró extremadamente interesado en la propuesta de John Coleridge de hacer un pequeño negocio juntos. Se sabía también que necesitaba fondos con urgencia. pero naturalmente no halló nada. donde tres guardias macizos esperaban de pie con sus metralletas—. pasad por aquí.una red de sobornos que había pagado a líderes del partido demócrata cristiano alemán. Pero aquí nada se descargaba. pero ya conocéis a sir Basil. —Señaló un punto cerca de la plataforma de aterrizaje. pero no hizo ningún movimiento para detenerle. en Ecuador. las precauciones que tome sir Basil nunca son suficientes. Y llegáis puntuales para la cena. Ahora el alemán vivía en Canadá. donde se suponía que Calacanis tenía su base de operaciones. como si fueran antiguos compañeros que venían a ayudar a un amigo enfermo—. que deseaban comprar armamento de alto poder. Pero Coleridge era lo bastante realista como para saber que no podría llegar a un trato sin entrar al bazar de armas de Calacanis. ElArmada española pasaría luego por puertos seguros de su elección. los presentaba. Ambos puertos eran las guaridas más corruptas de . El guardia que lo cacheó revisó los lugares habituales. donde seguramente sería sometido a juicio. —Muchísimas gracias por haber venido hasta aquí —dijo Ian con acento de clase alta inglesa. se llevaría una parte de la acción. Por favor. en Brasil. —Sonrió a manera de disculpa y se encogió de hombros—. no se podría pedir una noche más gloriosa. o Santos. A algunos compradores privilegiados se les permitía inspeccionar la mercancía que iban a comprar y podían revisar el contenido de los contenedores. difícil de hallar y muy caro. Cuando Bryson y los demás pasajeros bajaron del helicóptero. El guardia gruñó. por temor a ser extraditado a su país. —Documentos —dijo el guardia con un acento que identificó como siciliano. al tiempo que los miraban con recelo.

y de Monrovia. en varias paredes había estanterías de libros que. Los suelos eran de baldosas de mármol. la suite del dueño. Los únicos toques originales eran unos pescados enormes. que atendía un barman vestido de etiqueta. una sauna. Estaba dentro. Bryson no salía de su asombro.piratas de todo el hemisferio. Bryson pasó. una biblioteca. El helicóptero despegó. algunos de los cuales charlaban entre sí. Una camarera de uniforme blanco. un hombre de negocios y traficante de armas que había hecho quizá más que ningún otro para avivar la guerra entre Irán e Irak. por favor —dijo Ian. vio que conocía a varios de ellos. Pasó por una sala de entretenimientos y otra de proyecciones. un gimnasio equipado con las máquinas más sofisticadas. ¿ Pero quiénes eran? Le daba vueltas la cabeza. Mientras los cuatro pasajeros se dirigían allí. Los suelos de mármol estaban cubiertos en su mayor parte por alfombras orientales. una rubia llamativamente hermosa de ojos verdes. su memoria prodigiosa estaba llegando al límite. Finalmente llegaron a un salón enorme. tratando de no quedar demasiado en evidencia. Un intermediario paquistaní. En África. con un gesto que indicaba hacia la cabina donde seguramente estaban el alojamiento de la tripulación. mirándolos de cerca. y era de una opulencia raramente vista en el más elegante de los grandes hoteles. se veía que eran falsos. Bryson aceptó el champán. un funcionario de alto rango del Ejército Provisional Irlandés. las olas que rompían con suavidad. minoristas. las paredes estaban revestidas de ébano. que daba a popa y a babor. y cuando llegaron a la superestructura. No había visto semejante lujo ni en los yates de los multimillonarios más extravagantes. en Nigeria. las gaviotas. Ahora Bryson oía los sonidos conocidos del mar. los guardias armados los seguían a una distancia prudencial. En el Mediterráneo. Los cinco hombres apenas cabían en el estrecho ascensor que los condujo de la cubierta principal a la 06. el buque haría escala en el puerto albanés de Vloré. Al mirar a los otros huéspedes. La luna brillaba intensamente sobre las aguas del Atlántico. embalsamados y puestos en la pared. le ofreció una copa de champán Cristal y sonrió con timidez. el puente y las habitaciones y oficinas de Calacanis. estaban los puertos de Lagos. —Por aquí. Había lámparas de cristal. uno de los mayores centros de contrabando del mundo. los accesorios eran de bronce reluciente. Poco a poco. en las zonas para sentarse había unos lujosos sofás. en Liberia. el ruido se apaciguó. Cuando se abrieron las puertas del ascensor. Tenía dos pisos de altura. le dio las gracias y miró alrededor. la información se relacionaba con rostros vagamente familiares. Éstos y otros eran intermediarios. No se había ahorrado en nada. que evidentemente eran trofeos de pesca deportiva. y olía el aroma salado del mar mezclado con el olor penetrante y agrio del combustible del buque. Había cuatro o cinco hombres más en la barra. que habían venido hasta aquí para .

Ella sonrió tímidamente. —Buen truco para trabar conversación. ya fuera como Coleridge o con cualquiera de sus muchas identidades? Siempre existía el peligro de ser desenmascarado. Sintió un escalofrío. ¿no es así? La camarera se sonrojó. Es un dialecto levantino del árabe. —Oh —dijo—. Oyó que alguien hablaba en voz baja sobre un «radar Doppler multimodal. del valle de la Bekaa. Tampoco sintió esa espina en la espalda que le decía que debía conocer a alguno de aquellos hombres. señor Coleridge? —Nunca me gustó el caviar. ¿Había alguien aquí que le conociera. —Veo que el señor Calacanis recluta a gente de todas partes. el capitán es italiano.adquirir su mercancía al por mayor. la tripulación es filipina. Ella pareció avergonzarse. Es una especie de patrón que da igualdad de oportunidades. a la manera de un depredador de la misma calaña que quiere conocer a la competencia. —Es un modelo de Naciones Unidas. era uno de los tantos riesgos de su profesión. Poco a poco fue desapareciendo la tensión. ¿el señor Calacanis? —¿A quién más podría referirme? —Estará con sus huéspedes para la cena. Bryson sorprendió a la camarera rubia que lo observaba. caballero. —Pues. no sabiendo si alguno de aquellos hombres conocía su verdadera identidad. los misiles antiaéreos Striela de fabricación checa. y sonrió complacido. ¿Puedo ofrecerle caviar. de ser llamado por un nombre cuando ya se había presentado por otro. nadie se fijó en él. siempre tenía que estar alerta a esa posibilidad. ¿Al-Biqa? —¿ Perdón? —Su acento. otra persona mencionó a los Scorpions. los oficiales son croatas. Aun así. —¿Dónde está tu jefe? —le preguntó. El peligro era inseparable de su trabajo. . apenas una mirada de curiosidad. Nadie pareció reconocerle.

en especial con Bulgaria. a quienes envió montones de helicópteros. debajo de una gran araña de cristal. En cada pared había un mural fantástico que representaba el mar. de modo que parecía que estuvieran cenando al aire libre. El salón comedor era aun más opulento. hubo conflagraciones étnicas y nacionalistas que Calacanis alimentó al suministrarles un fácil acceso a fusiles de asalto. claro. señor Coleridge —dijo. una tarde de sol. con una barba tupida de pelo corto y gris.—¿Y los clientes? —insistió Bryson—. pero entre los informes de Dunne y el tiempo que pasó en el Directorate. llevó a cabo un comercio fenomenal con los sobrantes del armamento en el este de Europa. junto a un hombre inmenso y de pecho ancho. pero por encima de todo discreto. en el océano sereno. donde entretenía regularmente a los poderosos del Quai d'Orsay. Desde Afganistán al Congo. pistolas. Uno de los camareros escoltó a Bryson hasta su asiento cerca de la cabecera. Había montado su yate-carguero con la sangre de cientos de miles de inocentes. más tarde empezó a vender armas de la familia inglesa a los griegos que luchaban contra los chipriotas. y entonces Vasiliu pasó a ser Basil y más tarde sir Basil. más descaradamente extravagante que la suite de la que venían. Sacó un inmenso provecho de las ventas a ambos bandos durante la guerra de Irán e Irak. —Nunca pregunto. Discúlpeme si no me . minas y cohetes. De nada serviría preguntar. En algún momento sobornó a políticos ingleses. Uno de los camareros le empezó a hablar discretamente a cada uno de los huéspedes. después —nadie sabía a ciencia cierta cómo— estableció una alianza con la familia de su compañero de clase. Era miembro de los mejores clubes de Londres. El personal de Calacanis iba a ser amable. con vajilla y velas. a una de las familias más poderosas de Inglaterra en la fabricación de armas. Tras la caída del muro de Berlín. con una voz profunda de bajo ruso que retumbaba mientras tendía una mano en dirección a Bryson—. Vasiliu Calacanis era un griego nacido en Turquía en el seno de una buena familia. ¿De dónde vienen? La sonrisa se le desvaneció en el acto. caballero. Bryson sabía que había ido demasiado lejos. estableció potentes conexiones. morteros. y de algún modo. El camarero inclinó la cabeza hacia el gran hombre de barba y le susurró algo al oído. sus modales se volvieron fríos. Bryson había conseguido reunir los datos para un perfil. —Señor Coleridge —dijo Basil Calacanis. y tez olivácea. —La cena está servida. Sus lazos con los franceses eran aún más fuertes. rodeados de ágiles veleros. decenas de guerras civiles causaron estragos. Le enviaron a Eton. La mesa larga tenía un mantel de lino blanco. una de sus residencias principales era un enormecháteau en la avenida Foch de París. Hizo grandes negocios con Libia y Uganda. Discúlpeme.

Ella apenas notó la presencia de Bryson. los demás estaban sentados a la mesa y simulaban no seguir la conversación entre el anfitrión y su huésped favorito y misterioso. Aunque debería haberlo visto cuando se lo compré hace ya diez años a la compañía naviera Maersk. Mientras. Apenas si se mantiene a flote. elArmada española navega a velocidad razonable. Bryson no podía recordar su nombre. Era un francés que se movía con agilidad en estos círculos. He oído hablar tanto de usted. A pesar de que nunca se habían visto.levanto. soy canadiense —dijo Bryson. Calacanis alzó la copa hacia su invitado y dijo con un guiño: —Por los botines de guerra. ¿Quería decir entonces que Arnaud era el proveedor de Calacanis. alerta. —Calacanis miraba a su alrededor—. Y agregó con aire natural—: Dudo que haya venido con esta decoración. —Calacanis respondió con una risotada estruendosa. pero se traga doscientas cincuenta toneladas de combustible por día. Me cansé de pagar precio al detalle. —Igualmente. o al revés? —De haber sabido lo agradable que es comprar aquí. Calacanis no parecía la clase de hombre que comete un desliz así. —Me halaga —dijo el traficante de armas con desdén—. —Faltaría más. Me sorprende que nos haya tomado tanto tiempo conocernos. y yo no soy alguien que deje pasar una ganga. Bryson le dio la mano firmemente a Calacanis mientras tomaba asiento. ¿no? —En realidad. conocía a aquel hombre. Sintió un escalofrío de miedo. Bryson conocía aquel rostro que había visto en los vídeos de vigilancia y en fotografías de informes. de la que sirvió una copa a Calacanis y luego a Bryson. El maldito barco necesitaba urgentemente reparación y pintura. —Hizo un chasquido con los dedos y la bella camarera rubia apareció con una botella de Chassagne-Montrachet. habría venido hace ya mucho tiempo —continuó Bryson—. pero sabía que el hombre de cabello largo era un emisario de un poderoso traficante de armas francés llamado Jacques Arnaud. igualmente. —La maldita cabina parecía un viejo hospital. Encantado de conocerle. Esto es lo que vosotros los americanos llamáis gastos generales. Bryson notó que uno de los invitados escuchaba atentamente. En todo caso. veinticinco. Iban a sacar el barco de la circulación. con una melena plateada que le llegaba a los hombros. Era un hombre elegantemente vestido con un traje cruzado a rayas. treinta nudos. —Me ha llevado mucho tiempo deshacerme del intermediario —dijo Bryson con ironía—. un huésped que no había visto en el bar. Pero me temo que Maersk sacó la mejor tajada. Además de que había que sacarle una tonelada de óxido. —Bryson brindó también—. Es un buque extraordinario.Extraordinario es una palabra que no usaría para describir a este viejo cubo oxidado. . un contacto célebre para los grupos terroristas.

Le presenté a algunos amigos empapados en el petróleo del Golfo. Angola. parausted. Déjeme adivinar: están interesados en los sencillos AK-47. granadas. ya no querrán ningún otro. —Para eso. cajas de municiones. El visor integral óptico de Vektor aumenta la probabilidad de hacer blanco al primer disparo en un 60 por ciento. —Puedo conseguirle algo. son compradores muy motivados. ¿Me equivoco? Bryson se encogió de hombros. con respecto a los Kaláshnikov. siguen siendo los mejores. —Así es. sólo lo mejor. en Bulgaria. Fuchs a Arabia Saudita. Tengo cajas de Kaláshnikov búlgaros. tengo entendido que sus clientes son africanos. minas. El mismo doctor Kaláshnikov prefiere los búlgaros. y por alguna razón siempre parece haber un montón de dinero por ambas partes. Pesan el doble que el plomo. Quizá granadas propulsadas con cohetes. Los Kaláshnikov hechos por Arsenal. Armas antitanques. En fin.. Ese material es una mierda. —Los africanos siempre han estado entre mis mejores clientes: el Congo. Y además es radiactivo. la mejor arma antitanques que se puede encontrar. Rifles de precisión con miras de visión nocturna. Calacanis hizo otro guiño. De línea muy depurada. Aunque no sepan qué diablos están haciendo. Es una opción interesante. Así que. Eritrea. Allí siempre hay una facción que se pelea con otra. un avatar de la discreción—.. —Ah. ¿son auténticamente rusos? —Olvídese de los rusos. señor Coleridge.G. ¿De dónde conoce a Hans-Friedrich? —Le ayudé a conseguir una cantidad de grandes ventas de tanques Thyssen A. —¿Proyectiles de uranio empobrecido? Calacanis alzó las cejas. Rebana los tanques como un cuchillo caliente en la mantequilla. —Sus Kaláshnikov. ciertamente confío en su criterio —dijo Bryson con gracia—. Y fusiles de asalto. no hay nada mejor que los Vektor 5. Una vez que los usen.56 mm CR21 sudafricanos. ¿Dice que sus clientes son de Ruanda y el Congo? .Nunca vienen con las comodidades que uno necesita. Calacanis sonrió en reconocimiento. ¿verdad? —Mis clientes —dijo Bryson con una sonrisa de cortesía.

—Mis clientes están interesados también en misiles Stinger. a fines de los años ochenta.—No creo haberlo dicho. pero me temo que no tiene crédito con nosotros. Washington está ofreciendo cien mil dólares por la devolución de cada Stinger. Coleridge por lo que era? ¿Y si su red de contactos se extendía demasiado en el mundo de los servicios de inteligencia? ¿Qué tal si. tienen mucha demanda. junto al plato de Calacanis. yo pago mejor. Gracias al gobierno de Estados Unidos hay muchos de ellos en existencias que andan por ahí. ella empezó a servirle un cono exquisitamente elaborado de salmón tártaro con perlas de caviar negro. ¿Acaso el astuto mercader de armas había aceptado a John T. lo cual escuatro veces superior al precio original. cómo decirlo. —Calacanis se quedó callado.. Que ciertas organizaciones en Washington. Después. . —Desconectó la llamada y volvió a apoyar el móvil sobre la mesa. —Creo que Washington también es un buen cliente suyo —insinuó Bryson en voz baja. Chicky. esperando a que diera un paso en falso. sosteniendo una bandeja tapada. de alguna manera apareció el nombre falso de Coleridge.. —Pero en ciertos círculos se dice que elcriterio de compra aumentó recientemente —continuó despacio—. en los años desde que Bryson abandonó el Directorate. o que un Ted Waller hipercauto (o vengativo) hubiera demostrado que era una ficción? De pronto sonó un pequeño teléfono móvil que estaba sobre la mesa. Todos los grupos terroristas y las guerrillas quieren una caja de misiles hoy en día. —Tienen. Los americanos se los pasaron a sus amigos como si fueran golosinas. No era una negociación. —Ah. pero Calacanis se dio cuenta y le arrojó una mirada de soslayo. y de repente Estados Unidos se vio en la embarazosa situación de tener que comprarlos de vuelta. le han estado comprando. Cuando Calacanis asintió. —El tira y afloja le estaba poniendo a Bryson los nervios de punta. en grandes cantidades. era unagavotte. Calacanis atendió y dijo con voz áspera: —¿Qué pasa? Sí. cada socio miraba al otro de cerca. Bryson trató de fingir un tono natural en su voz. algunos fueron a parar a cañoneras iraníes y derribaron helicópteros de la Marina en el Golfo. un bolsillo generoso —murmuró Calacanis vagamente. —¿Está usted interesado en mi mercancía o en mis clientes? —dijo fríamente el traficante de armas. y Bryson se dio cuenta de que la camarera rubia estaba de pie a la diestra del griego. Por supuesto. sí. Había algo en las maneras de Calacanis que dejaba entrever que sabía más de lo que parecía. una danza perfectamente orquestada. ciertas agencias clandestinas que tienen la libertad de operar sin control.

Bryson dijo: —Lo que pido es una razón. invitados. especificaciones que pueden valer mucho dinero para ciertos grupos con. Pero no puedo de ninguna manera dejar huellas en esto. Pienso que deberíamos continuar con esta conversación en privado. Una razón para losnegocios. Bryson no tenía idea. —En ese caso —dijo Bryson. Proyectos. Algo que puede ser de interés para alguien que apuesta fuerte y no tiene conexión oficial con el gobierno pero que tiene. un bolsillo generoso. ¿De qué diablos está usted hablando? Bryson ahora casi susurraba. —¿Me disculpa. por falta de una mejor palabra. Sus servicios como conducto. por favor? Pienso que estoy descuidando a mis otros. Si desea hacer su propio negocio. —¿Qué clase de negocios pueden hacerse con las agencias gubernamentales? —Tengo algo que ofrecerle —dijo Bryson—. ciertamente no me necesita a mí. Calacanis empezó a ponerse de pie. —¿Conducto?—Calacanis parecía exasperado—. en voz baja y confiada. presupuestos ilimitados. bajando aún más la voz—. En el medio de una pared había una puerta de roble. Calacanis agachó la cabeza para escucharle. no hay otro conducto aceptable. —¿ Usted tiene algo que ofrecerme a mi? Me temo que no le entiendo. —Planes —musitó Bryson—.. a dónde conducía.. como usted dice. La biblioteca de Calacanis estaba decorada con finas antigüedades francesas que estaban invisiblemente atornilladas al suelo. Calacanis se volvió hacia él con cautela. Unas cortinas romanas cubrían dos paredes de vidrio. —Me intriga —dijo Calacanis—. y comprendió cuánto se había equivocado en sus cálculos. Rápidamente. No puedo tener ninguna relación con esto. El hecho de que el griego abandonara con tanta celeridad la cena era prueba del atractivo que ejercían los folletos y hojas de especificaciones que Calacanis tenía ahora en sus manos. las otras paredes estaban adornadas con cartas náuticas y mapas con marcos antiguos. Habían sido preparados por los artistas gráficos de la división de .Bryson se sintió helado. como intermediario. serán remunerados con creces. digamos.

—Peso ligero. —Supongo que tiene un cliente en mente. pero Bryson supo de inmediato que «Jenrette» no era más que la más reciente de una serie de identidades falsas. Si no me equivoco. —Hizo una pausa y habló por teléfono—. escoltada por el pelirrojo de calva incipiente llamado Ian. que había saludado por primera vez a Bryson junto al helicóptero. —¿Tiene los códigos de las fuentes? Bryson sabía que se refería al software que permitiría reconstruir el arma. el misil de 127 milímetros de diámetro. Su nombre era Jenrette. ¿De dónde diablos sacó esto? Bryson sonrió con modestia. Ahora está inspeccionando la mercancía. por favor? La parte interesada. la única cuestión será quién tiene los recursos. portátil para un solo hombre. —Está a bordo del buque en este momento. Cuando el hombre de mediana edad. su mirada se topó con la de Bryson. Esto se venderá por un muy buen precio. ¿Puedes decirle al señor Jenrette que pase por la biblioteca. ¡el índice de puntería es ahora de casi el cien por cien! Bryson asintió. y yo tampoco. como la había llamado Calacanis. No tengo ninguna duda. —Calacanis cogió su teléfono móvil y marcó un número. —Naturalmente. Calacanis no hizo ningún intento por ocultar su interés. pero la plataforma de comandos se ha hecho mucho más sofisticada y altamente resistente a los ataques. por supuesto. —No habrá escasez de partes interesadas. Prefiere no mezclarse. —Ésta es una nueva generación del sistema de armas antitanques Javelin —dijo maravillado—. El cartucho es el mismo. . Un arma como ésta le interesará. Levantó la vista del folleto y los ojos oscuros le brillaban de avaricia. comentó: —La organización de este caballero ha estado de grandes compras últimamente. a disparar y olvidarse. —Eso es lo que tengo entendido. y el dinero no parece ser un problema para sus patrones. Mientras esperaba que diera el tono. apareció ante la puerta de la biblioteca cinco minutos más tarde. —¿En la cena? —Con mucha cortesía no aceptó mi invitación. Enormes cantidades de armamentos movilizables. —Usted no divulga secretos comerciales. escaso pelo gris y aspecto cansado cruzó el estudio hacia el escritorio de Calacanis.servicios técnicos de la Agencia. diseñados para superar el detenido examen de un traficante de armas con larga experiencia en la lectura de semejantes planes.

llámeme John —dijo Bryson con tono informal. Pero era una finta. y reaccionó con una sonrisa que Bryson reconoció de inmediato como falsa.. —Señor. de grandes compras». Tenía el cuerpo tieso. No tengo ninguna duda.. Estaba en actividad ocho o nueve años atrás cuando se dieron cita en el sector oriental. los cambios instantáneos de los músculos faciales que delataban la verdad por debajo de la ficción. observando en silencio. lo cual quería decir que Harry Dunne tenía razón: el Directorate vivía aún. Creo que a usted y sus amigos les podría interesar. Un arma como ésta le interesará. Vanee Gifford estaba aún ligado del Directorate. Bryson se rió entre dientes. —El guardaespaldas y ayuda de campo Ian estaba de pie junto al marco de la puerta y con la espalda erecta. —Señor Jenrette —dijo Calacanis—. Jenrette era un agente del Directorate que conocía como Vanee Gifford. «El bar en la terraza del hotel Miramar en Kowloon.Kowloon.. ninguno de los dos tenía idea de lo que realmente hacía el otro en la organización». con lo cual consiguió relajarse. «pensó Bryson». ¿no es así? —Por favor. y el dinero no parece ser un problema para sus patrones. pasamos tal vez una hora hablando de negocios.. señor Coleridge. —¿De dónde saco yo que ya nos conocemos? —dijo el hombre del Directorate fingiendo jovialidad.. . porque estaba estudiando la mirada de aquel hombre. »—El dinero no es un problema.. pagos secretos y demás. «Apenas nos conocíamos. Vanee Gifford se quedó paralizado por una fracción de segundo antes de que su expresión se ablandara. la cabeza iba a toda velocidad. la organización de este caballero. un ardid. »Las palabras de Calacanis retumbaban en la mente de Bryson: »—La organización de este caballero ha estado de grandes compras últimamente. fondos clandestinos. un encuentro organizado puntualmente en el bar del Miramar de Kowloon. Me gustaría presentarle a un caballero que tiene un juguete nuevo muy interesante. Bryson estaba seguro de ello. «Vanee Gifford es un agente activo al servicio del Directorate». Debido a la compartimentación. Enormes cantidades de armamentos movilizables.

Sintió una gota de sudor sobre las cejas. «¿Pero cuánto sabe acerca de las circunstancias de mi ida? ¿Me considera un enemigo? ¿O soy neutral para él? ¿Supondrá que actúo por mi cuenta. y sabe que no es un negocio corriente. Como un agente experimentado. que se pusieron a hacer negocios militares? Pero Gifford es listo: sabe que le están ofreciendo una tecnología robada y sumamente secreta. sobre el que había extendido los folletos. sin precisar ni explicar nada. Gifford se dirigió hacia allí y se inclinó para examinar los planos con gran interés. incluso en ese extraño mundo del mercado negro de armas. El griego llamó al hombre del Directorate con un gesto a su escritorio. El rostro de Calacanis no tenía ninguna expresión. incluso quizá contra los clientes de Calacanis?». Sus instintos de agente estaban intactos. algún tipo de policía infiltrado. pero su psicología. «Claro que sabe que estoy retirado». es un placer volver a verle. ¡incluso al otro bando! Los anzuelos con cebo eran una técnica clásica de reclutamiento empleada por los principales servicios de inteligencia extranjeros». —Bryson fingía indiferencia. comprendió Bryson. gracias a Dios—. de una lucha intestina en la burocracia. —Siempre estoy interesado en juguetes nuevos —dijo el hombre del Directorate de improviso. »Ahora pueden ocurrir varias cosas. Lo único que podía hacer era estar preparado para cualquier cosa. »O peor aún: ¿y si Gifford sospecha que soy un impostor. que le ofrecen cebo con anzuelo. Puede creer que le están tendiendo una trampa. Si lo piensa. la noticia circulaba a la velocidad de la luz para evitar intentos de infiltración por parte del damnificado.Y Gifford debía de estar aún en actividad. sus emociones. no había manera de estar seguro. que dirijo una operación contra Calacanis. ya no estaban en la condición adecuada ni eran lo suficientemente duras. . aún estaban afinados. pero no sabe qué hago aquí. de lo contrario Calacanis no le habría llamado para que inspeccione el prototipo: la golosina. Apenas movió los labios mientras le susurraba algo al mercader de armas sin levantar la vista. especificaciones y códigos de fuentes del sofisticado diseño del arma. entonces pensará que me he pasado a otra agencia gubernamental. —¿Fue en Hong Kong? —preguntó Bryson—. y hasta encontraba placer en la confusión de identidades. Sabe quién soy. En todo caso. Gifford sigue el juego. como tantos agentes al terminar la guerra fría. Pero el corazón le palpitaba. «Quizá supone que soy parte de alguna interagencia. dondequiera que haya sido y cuándo. Los ojos de Gifford/Jenrette eran agudos. ¿Taipei? Su cara también me resulta conocida. Cuando se quemaba a un agente del Directorate. se deja llevar por la corriente. miraba a Bryson furtivamente. La mente de Bryson trabajaba vertiginosamente. ¡Era una locura! No había manera de prever la reacción de Gifford.

Pero en su fuero interno su mente daba vueltas. el guardaespaldas. trataba desesperadamente de anticipar la próxima jugada. «¿Qué quería decir aquello? »¿ Estaban preparando una emboscada en el estudio adyacente? ¿Era ella parte de la trampa? Si no. que surgía amenazante detrás de Calacanis. No pareció notar la presencia de Bryson mientras retiraba las copas vacías de champán y los vasos de vino del escritorio que había usado Calacanis. señor Coleridge —murmuró ella sin apenas dirigirle la mirada. señor Coleridge? El señor Jenrette y yo querríamos conversar en privado. Trate de no sangrar sobre el tapiz de Heriz. . Exteriormente. y luego se acercó a Bryson. Era él mismo junto con Ian. Jenrette le siguió y la puerta se cerró tras ellos. Puso el cenicero en la bandeja—. el hombre que se hacía llamar Jenrette no tenía idea de lo que Bryson hacía aquí. —Bryson la miró. ¿Qué había susurrado al oído de Calacanis? ¿Cómo podría revelar Jenrette de dónde conocía a Bryson sin contarle nada a Calacanis de su trabajo para el Directorate? ¿Estaba dispuesto Jenrette a desenmascararse? ¿Cuánto era capaz de divulgar? ¿Cuan falso era el señuelo de Jenrette? Eran todas ellas probabilidades imposibles de saber. duro como un insecto atrapado en ámbar. en voz baja y casi inaudible. Es una rareza. Todo dependía de cómo decidiera actuar Jenrette. Calacanis se puso de pie y abrió la puerta de roble. miró en dirección a Bryson y dijo suavemente: —¿Nos disculpa. Se agachó un instante para recoger un gran cenicero de vidrio. que estaba en una mesita junto a Bryson. Bryson se sentó en un sillón antiguo francés de Calacanis. Además.Calacanis asintió. Bryson había empezado a hacer negocios por su cuenta y vendía diseños de armas. por definición. Bryson se quedó rígido el cuerpo le producía adrenalina. vio que sus ojos señalaban la puerta de roble al otro lado de la biblioteca—. era un intermediario que contemplaba con codicia las enormes ganancias de un negocio que estaba a punto de consumarse. ¿qué más podía saber Jenrette/Gifford? Se abrió la puerta del estudio y Bryson levantó la vista. Era la camarera rubia que traía una bandeja con copas vacías y una botella que parecía de oporto. en la puerta. Hay cuatro amigos suyos que le esperan en la habitación de al lado. —Después desapareció. —Es un hombre muy popular. que Bryson vio ahora que conducía a un estudio privado. uno de los favoritos del señor Calacanis. ¿por qué acababa de advertirle?». y habló de golpe. con restos de cigarros cubanos. Por lo que sabía. La puerta del estudio de Calacanis volvió a abrirse. Pero sabía que lo mejor era no perder la calma. esperaba con paciencia. no delatar sus sentimientos. Obviamente el griego la había llamado y había entrado al estudio por otro lado.

luego colocó la cabeza del hombre como una especie de escudo. «¡Ahora!». —Señor Coleridge. y estaba claro que quien la activó había sido Calacanis. justo delante de su cara. —Por supuesto —replicó—. me temo que no tenemos tiempo que perder —dijo Calacanis con voz fuerte y áspera. sosteniendo una pistola calibre 38 con ambas manos. gritando y juntando toda su fuerza. había adoptado la posición de tirador. —Señor Coleridge —le llamó Calacanis—. Bryson le dio una patada en el abdomen. Ian nunca dispararía con tanto riesgo de darle a otro guardia. señor Coleridge. el otro guardaespaldas. Se abalanzó hacia el frente y empujó al guardia contra el duro marco de madera de la puerta. —No me tomará apenas tiempo —dijo Bryson. . y el movimiento súbito cogió al guardia por sorpresa. Al perder el guardia momentáneamente el equilibrio. el guardia corpulento que tenía a sus pies consiguió levantarse. al tiempo que le cogía el rostro con una mano y lo echaba al suelo. tratando de distinguir cuáles eran las intenciones del griego. por otro guardia armado.Gifford/Jenrette estaba más atrás. comprobó ahora. y mientras buscaba el arma. aún abierta. el ruido perforaba los tímpanos. Estaba bloqueada. De repente sonó una alarma. en un momento. Bryson aprovechó aquel instante de vulnerabilidad y le dio un rodillazo en el bajo vientre. —Lo siento. Bryson se volvió enseguida y vio que Ian. En aquel momento. yendo hacia la puerta de salida que conducía al salón comedor. ¿nos haría el favor de acompañarnos? Por un instante. —¡Quédese quieto! —vociferó Calacanis. Bryson sintió cómo aumentaba la adrenalina en su cuerpo cuando el guardia corpulento se adelantó para proteger la salida. pero Bryson usó aquel impulso para alzar a su adversario y clavarle las uñas en los ojos. Creo que he olvidado algo importante en el bar. Pero en vez de quedarse quieto. Bryson siguió en dirección a la salida como si no pasara nada. Bryson lo miró fijamente. realmente hemos de hablar usted y yo —dijo Calacanis con un ligero movimiento de la cabeza que era claramente una señal para el guardia que estaba en la puerta. Ahora estaba a pocos pasos del guardia corpulento que acababa de llegar. El guardia forcejeó. que ahora estaba gritando.

Ian. había matado a su propio compañero. Durante los cuatro años en que Fry fue su principal asesor. Con frecuencia Fry decía: «Jim. Bryson entonces dio un giro. y Bryson sintió que la sangre le salpicaba. Demasiado a menudo como para no poner en entredicho su . de negociación de este oficio. Demasiado a menudo. El senador medía un metro noventa. Fry. hacían sentir a los constituyentes que habían hallado a un alma gemela. ¿no es así? —dijo Roger Fry mientras miraba con expectación al senador James Cassidy. —Espero que comprendas lo valioso que eres para mí. El senador por Massachusetts levantó la vista de los informes que estaba leyendo y se cruzó su mirada con la de Fry. a sabiendas que Cassidy había hecho carrera por actuar de este modo. era fotogénico gracias a su rostro ancho y los pómulos salientes. no lograré disuadirle. contribuyó a redactar declaraciones en el Congreso y discursos para las campañas electorales. como un peso muerto. capaces de perforar a un testigo escurridizo que se presentaba en su comité. diplomático. tras lo cual se dio la vuelta y escapó a través de la puerta hacia el vestíbulo. es un rollo. el hombre se derrumbó. El senador lo había consultado cada vez que surgía un asunto espinoso. Washington. ¿Ayuda financiera a la industria láctea? Los opositores en la ciudad protestarían que es un crimen si se toma partido por aquélla. o bien podían hacerse fríos e implacables. vota lo que te dicta la conciencia». Diga lo que diga. Rog —dijo con una sonrisa dibujada en los labios—. seguramente por accidente. se echó a correr por el pasillo. que de vez en cuando puedo ponerme de pie y decir lo que pienso. El último sol de la tarde se filtraba por las persianas. lo que realmente le distinguía eran sus ojos: podían hacerse cálidos e íntimos. endemoniadamentesenatorial de Cassidy: su melena cuidada de pelo plateado y ondulado. que astillaron la madera y dejaron marcas en los mamparos de metal. era alguien en quien siempre podía confiar para una interpretación instantánea de los comicios. —Admitámoslo. mientras que ellobby de la agricultura no les quitaría las manos de encima si tomaban partido en su contra.C. Fry estaba siempre impresionado por el aspecto distinguido. sus rasgos como cincelados. arqueó su cuerpo hacia un lado y apenas evitó el impacto de otra bala. —¿De vez en cuando? —repitió Fry sacudiendo la cabeza—. proyectaba sombras en el suelo de su oficina del Senado y hacía resaltar el brillo del escritorio de ébano lustrado de Cassidy. En el medio de la frente del guardaespaldas apareció un agujero rojo oscuro. un hombre delgado y pelirrojo que tenía poco más de cuarenta años. pero al verle de más cerca. D.De repente hubo una explosión. Mientras las alarmas sonaban por todas partes con un volumen ensordecedor. si he de decir la verdad. Es porque eres tan bueno en cultivar el lado pragmático. Hubo más balas.

Era una vena idealista a la que Fry debía hacer frente y. y unas cuantas de su mismo tenor. —A veces es más importante vivir y dejar la lucha para otro día. Llevó a juicio a una empresa de marketing porque descubrió que tenían un informe de treinta páginas a un espacio de información sobre ella. La empresa. todas sus infracciones de tránsito. Jim. —Ayer estaba en el guardarropa y me enteré de que tiene un nuevo apodo —dijo Fry. si me permite recordarle. Esa carta. los tratamientos médicos. Rog. Jim: «senador Casandra». a los constituyentes les importan estas cosas. tenía información acerca de más de novecientos puntos. —Por eso vale la pena hablar de ello —dijo el senador despacio. y eso que estaba en el rubro de ventas. en una playa del norte. de veras trató de hacer lo justo. que cubría los últimos quince años de su vida. —¿Recuerdas cómo Ambrose Bierce definió al estadista? —El senador le guiñó un ojo—. ¿Ya te he mostrado esta carta? —Era de una mujer que vivía en Massachusetts. también sobre su divorcio. como consecuencia de una presión ejercida con la misma intensidad de todas partes. habían tenido esta conversación. pomadas para las hemorroides y el jabón que usaba para ducharse. Así es cómo funcionan los negocios hoy en día. Lo único extraño fue que ella lo descubrió. se acostaba con medio mundo. las clasificaciones crediticias. pero deberían haberlo hecho —gruñó—. también debía respetar. Fry sentía que debía protegerle. La última elección no fue lo que se dice un paseo por el parque.carrera como político. El senador no era un santo: a veces bebía demasiado y. —Te olvidas. Ya habían pasado por esto. incluyendo somníferos. —Se interrumpió. Pero no había nada de extraño en ello. Y el día menos pensado le pasarán factura. Cassidy frunció el ceño. Un político que. y Cassidy le . sobre todo cuando era joven y tenía un cabello negro lustroso. Cassidy había mantenido siempre su integridad política: dado que había igualdad. de que yo respondí a esa carta personalmente —contestó Fry—.. Lo que digo es que en los tiempos que corren no se sabe dónde se mete uno.. —Nadie escuchaba a Casandra. Al mismo tiempo. —Te preocupas demasiado. permanece erguido. antiácidos. casi a su pesar. la empresa tenía informes similares sobre millones de americanos. —Alguien ha de hacerlo aquí. Al menos ella podía decir que se lo había advertido. por lo menos en los casos donde la justicia era tan clara como su coste político. con una sonrisa leve—. —Pero Fry sabía cómo era Cassidy cuando se le metía algo en la cabeza: la indignación moral daba por tierra con los fríos cálculos del interés político. —Oye. fue lo que primero despertó las sospechas de Cassidy. Le gustará ésta.

se detuvo una fracción de segundo y desechó la idea. Los pasos y los gritos se hicieron más fuertes y frenéticos en el hueco de la escalera. el que no conociera el plano de ese inmenso buque lo ponía en inferioridad de condiciones con respecto a sus perseguidores. «¿Escapar? ¿Cómo?». alertados y en guardia por las diversas alarmas y los aparatos de emisión y recepción. no debía pensar de ese modo. si era necesario. No. al puente. El cielo estaba negro y las olas rompían suavemente contra el buque. Sus perseguidores eran más numerosos. Saltó a las escaleras y empezó a bajarlas de tres en tres escalones. corrió por el pasadizo y fue a parar a la cubierta de popa. aunque fueran ruidosas. al tiempo que desde arriba le llegaban gritos. era una mala idea. a merced de los elementos. Sólo había una manera de abandonar el buque. que era un descenso demasiado lento y que le dejaría al descubierto.había escuchado atentamente. Costara lo que costara. presa fácil para cualquiera capaz de cortar el mecanismo del ascensor. ¡Por Dios! ¡No había salida! No. Pero sobre este punto. No tenía alternativa. Uno de los guardaespaldas había muerto. Abrió la puerta despacio. No. Era como una rata en un laberinto. El senador Cassidy iba a hacer lo que quisiera. pero el mismo tamaño de la nave garantizaba infinitos pasajes en que era posible despistarles o esconderse. Los silbatos y alarmas sonaban como una cacofonía de interjecciones roncas y gruñidos metálicos. y era probablemente una cuestión de segundos que surgieran más de otros rincones del buque. el asensor se movía despacio. tenía que haber una salida. o bajando por la pasarela. pero no cabía duda de que habría muchos más. sería una jugada inesperada. y era desde la cubierta principal al agua. tenía que escapar por la cubierta principal. hacia abajo era lo único sensato. No había otra manera de abandonar la superestructura. entró y la cerró sin hacer ruido. 6 Había un estrépito de pasos que le seguían por la cubierta de acero mientras Bryson corría en dirección al hueco de la escalera. ya fuera saltando. no había ya nada que pudieran decirse. Llegó . lo cual era un suicidio en las frías aguas del Atlántico. pero corría el riesgo de ser atrapado en una cubierta superior con pocas salidas. y era inútil impedirlo.«¿Arriba o abajo?». Arriba iría a la sala de mandos. y una vez dentro estaría en un ataúd vertical. Llegó a un rellano que conducía a un pequeño pasaje hasta la parte exterior de una cubierta. cogería las escaleras. y él la encontraría. Vio el ascensor.

De repente se oyó la detonación de un arma de fuego. ¡Y ésa podía ser su protección! No dudarían en matarle. El otro adoptó de inmediato la postura clásica del tirador. Uno de ellos corrió hacia allí. pero no querrían dañar el buque. cómo salir de allí? Estaba. Podía bajar por allí a otro nivel del buque. descubrió una lata de pintura. donde se estrelló contra la tubería de las maromas. y comprendió que debido a que detrás de él sólo tenía el mar abierto. ¿pero. podrían disparar a discreción sin temor a dañar el delicado equipo de navegación del buque. Era el sitio más peligroso para él en todo el buque. Debía alejarse del área que estaba al aire libre y regresar a la bodega. y perderles de vista. y enseguida la arrojó hacia la barandilla. en busca de los asideros y peldaños de acero soldado que a veces se encuentran a los lados de los barcos y que se usan como salidas de emergencia. Una bala rebotó en un cabrestante de metal. lejos de donde se había ocultado Bryson. La única manera de escapar era yendo hacia abajo. Cuando le vieron. cómo? Miró ansiosamente a su alrededor y encontró algo. Se arrastró por la cubierta y asió la lata. Daba la impresión que había dos o tres pistoleros. y se zambulló detrás para protegerse. Dentro del buque tendrían que ser más cautelosos con los disparos. Pero no había asideros de acero en el casco.hasta la barandilla. con un cabrestante de acero por toda protección. . Mientras el primero corría a estribor. sospechaba que Bryson había ocasionado la confusión y que seguía oculto aún detrás del torno. se oyeron unos súbitos disparos. dejada sin duda allí por un grumete. detrás de un torno de acero para las amarras. Disparaban sin concesiones. un cilindro alto que se elevaba a varios pies de la cubierta. atrapado a la intemperie. mirando hacia uno y otro lado. Reculó lo más rápido que pudo. lo cual produjo un sonido agudo y penetrante. Estaba casi vacía. Éste se había dado cuenta de que era un ardid. Saltó bruscamente de la barandilla y se ocultó en la sombra. Detrás de un poste de hierro. ni su precioso cargamento. Necesitaba distraerles. como una inmensa bobina de hilo. sin dejar de apuntar su arma al torno de las amarras. Allí no sólo habría más sitios para esconderse. Más balas se estrellaron contra el metal a poca distancia de su cabeza. pensó rápidamente. ni más ni menos. Lo superaban claramente en número. el segundo iba describiendo círculos en dirección a babor. confundirles. Se asomó a la barricada y vio que los dos hombres se volvían hacia donde se había producido el estruendo. donde el cable de acero daba vueltas alrededor de los cabrestantes. sin soltar la lata de pintura. ¿Pero. sino que podría sacar partido de su temor a disparar libremente.

era el otro pistolero. con el pecho perforado. y una bala le perforó la frente a su atacante. lo cual volvió a recordarle que no estaba en absoluto a salvo. giró su muñeca y abrió fuego. se dio vuelta y se distrajo. era el primer guardia. Bryson le dio un codazo en la garganta. que por el momento parecía el mejor sitio para esconderse. Bryson torció el arma hasta que le rompió la muñeca al guardia. muerto. Por unos instantes estaría a salvo. De repente se oyó un grito. Le soltó una ráfaga de fuego. tropezó contra la barandilla y se desplomó. cuando trató de incorporarse. a apenas unos centímetros de Bryson. La puntería de Bryson había sido perfecta. lo cual le dio a Bryson la oportunidad que buscaba para quitarle el arma y trató de arrancársela de la mano. Oyó el crujido de los cartílagos mientras le apretaba el cuello. El hombre se vino abajo desplazándose hacia un lado. oyó cómo se le partían los ligamentos. ¿Hacia dónde ahora? Inmediatamente por encima de su cabeza vio una puerta con el letrero sala del generador diesel. pintadas de verde. . Pero el guardia era un profesional y no entregaría el arma así como así. El hombre gemía de dolor. que corría hacia su compañero. Los generadores auxiliares diesel estaban en funcionamiento. Una jugada poco profesional: el segundo hombre. por fin logró hacerlo. cada vez más fuertes y cercanos. Pero oía pasos en cubierta. Tenía que llegar a la sala de máquinas. le había disparado al corazón. se puso de pie de un salto y comenzó a disparar a lo loco en dirección al que venía corriendo. y ahora la pistola le apuntaba al pecho. el soldado de Calacanis luchaba y se negaba a ceder la pistola. Se encontró en un espacio grande y abierto con un ruido ensordecedor. y oyó los gritos que los acompañaban. Tras dar varias zancadas llegó a la barandilla que rodeaba la sala por encima de los inmensos generadores. Ese instante de pausa era cuanto necesitaba Bryson. puesto que el motor estaba apagado.Pero lo que no esperó es que Bryson rodeara el torno y fuera hacia él. Cruzó la cubierta a la carrera. «¡Muévete! »¡ Ahora!». Bryson se arrojó y derribó al hombre sobre la cubierta. que decía que Bryson no estaba allí. Desde el otro lado de la cubierta vinieron más disparos. lo cual le impedía dar en el blanco. a pesar del enorme dolor que Bryson le causaba. Cogió la pistola de la mano inerte. abrió la puerta de un tirón y bajó por unas escaleras estrechas y empinadas de metal. Ahora estaba a pocos pasos de distancia del segundo guardia. tras lo cual le dio un rodillazo en el estómago. suministrando energía al buque. quien se detuvo a repeler el fuego sabiendo que disparar a la carrera es pésimo para dar en el blanco. dedujo Bryson. El soldado se arqueó hacia atrás. incluso en la confusión de la pelea. Se quedó sin aliento y. Bryson intentó llegar al gatillo.

. una rata que se ahogaba. Oyó un grito. Oh.Entre el estruendo llegó a oír que sus perseguidores le habían seguido hasta allí abajo. en la oscuridad. Eran usadas con frecuencia por francotiradores en combate. Es lo que ellos querían que hiciera. cuando no tenía idea de cuántos proyectiles le quedaban y dónde obtener más. apuntó de prisa al primer hombre que bajaba las escaleras y.. ligeras. Los hombres. no habría escasez de materiales. que tenían unidades infrarrojas para visión nocturna. El ruido del generador. hacia donde estaba apuntando uno o dos segundos antes. Los demás tenían rifles con visores avanzados de luz infrarroja. Pero era una locura seguir disparando en la oscuridad y usar la munición tan preciosa. Cegado por la oscuridad. sin duda llevaban también pistolas. Alzó la pistola robada. En un buque como aquél. y en un instante vio varias figuras que bajaban a la carrera los escalones de metal. con las lentes apretadas contra los ojos por medio de un casco y un engaste. luego un golpe. probablemente desde una sala de controles. en 1982.. esperaban sacarle partido a su armamento sofisticado. en la oscuridad. montados en sus rifles de 50 mm. alargó los brazos y tanteó a su alrededor para identificar los obstáculos. ¡De golpe todo se puso a oscuras! Se apagaron las luces de la sala. ayudados por sus visores nocturnos. reconoció Bryson. Que disparase en la oscuridad con abandono. de larguísimo alcance. Y entonces. en 1991. Los visores termales de corto alcance se habían usado con éxito en la guerra de las Malvinas. El campo de juego no estaba igualado. Un hombre menos. Pero disparó de todos modos. por el amor de Dios. sólo visibles como sombras en la luz mortecina y el verde nauseabundo. Eran cuatro que bajaban las escaleras empinadas con cierta dificultad y una torpeza que le sorprendieron por un instante. Lo cual les permitía ver en la oscuridad total al detectar las diferencias de temperatura entre los objetos animados e inanimados. como si alguna vez lo hubiera estado. Esperaban que reaccionase como un animal acorralado. superprecisas. para evitarlos y al mismo tiempo para esconderse tras ellos. y en el Golfo. ¡No era casualidad que trajeran semejante equipo! Al eliminar toda la luz. Las siluetas eran inconfundibles. acabarían fácilmente con él. Que usara las municiones a tontas y a locas. parecía aun más fuerte. Pero éstas. un arsenal flotante. Que se agitase con violencia. hasta que vio que dos de ellos llevaban gafas de visión nocturna y los otros traían rifles telescópicos provistos de visor nocturno. eran armas vanguardistas Raptor de visión nocturna.

En cambio.En esa boca del lobo vio un puntito rojo que pasaba rápidamente por su campo de visión. una bala hizo impacto contra la maquinaria a su izquierda. Cuando corrió por la pasarela. apuntar en la oscuridad? ¿Qué acertaba a ver como para apuntar? Miró con los ojos entrecerrados para sacar a relucir lo que hubiera de luz. era resistente y duradera. Balanceó la pistola a derecha e izquierda. Eso quería decir que no les importaba si daban en el blanco o erraban el tiro. ¿Cómo podría. ni la respiración desigual de un herido. No parecían preocuparse de si los proyectiles golpeaban al generador o no. cuántos más había? Si en efecto habían perdido un segundo hombre. estaba ciego y sordo. levantó la pistola y disparó. De hecho. Un proyectil le pasó tan cerca de la cabeza que llegó a sentir la ráfaga de viento en el cuero cabelludo. basada en la dirección de donde provenía el retículo infrarrojo que le estaba apuntando. a los ojos! ¡Triangulación! Había que calcular la ubicación del francotirador. debían quedar dos. Pero por cada instante que se detuviera para apuntar. también dejaba que el enemigo apuntase y viese a Bryson como un objeto verde sobre un fondo verde más oscuro o negro. ¿Entonces. No era la primera vez que era el blanco de un francotirador con una mira de visión nocturna. y a ambos lados tenía una barandilla de acero. Estaba atrapado. por lo demás. La maquinaria estaba recubierta de acero. y había aprendido a calcular la distancia del tirador. ¡ Un grito! Le había dado a alguien. produciendo un fuerte sonido metálico. Un instante después. Después la mano que llevaba por delante tocó algo duro: un mamparo. y la otra empuñando el arma. Con visión nocturna o sin ella. . mientras que Bryson dependía de la suerte y de una experiencia fuera de forma. con una mano extendida hacia adelante para evitar chocar con objetos que no veía. oyó más disparos. aunque no podía saber aún hasta qué punto le había herido. pero realmente no había nada que sus ojos pudiesen hacer. sus enemigos habían errado el tiro. Su enemigo sabía muy bien dónde se encontraba. El problema era que el generador hacía tanto ruido que no podía oír los pasos que se acercaban. Había llegado a la pared en un extremo de la espaciosa sala. ¡Alguien le había localizado y estaba apuntándole directamente al rostro.

. se detuvo y. dañaréis el generador. su cabeza.. Bryson se quedó helado. Le pareció incluso que el punto rojo oscilaba. Después gritó: —¡Adelante! Si erráis esta vez. podría hacerle ganar unos segundos de confusión. ¿Pero a qué se refería conno dispare? Bryson gritó: . Ya veréis cómo se pondrá Calacanis. apagada contra el ruido ensordecedor de los generadores. en la mira de visión nocturna.Luego advirtió una lucecita roja en la oscuridad. Creyó que solamente había visto a unos hombres bajar las escaleras de metal hacia la sala del generador. Movió bruscamente la pistola en el aire delante de él y se dispuso a apuntar otra vez al vacío. lo sabía: ¿por qué habría de prestarle atención el enemigo que quedaba.. —¡No dispare! —dijo otra voz. ¡Bryson sabía que no había sido él! Alguien había disparado un cartucho entero con una pistola con silenciador. pero semejante grito. inesperado y hasta ilógico. después hubo un grito y el sonido de otro cuerpo que caía sobre el suelo de acero de la pasarela. Alguien que había disparado a sus perseguidores. aunque sabía que podía estar imaginándolo. los microchips se hacen fácilmente añicos. mientras uno de los tiradores apuntaba al óvalo verde que era. Hubo una risita entre dientes. El silencio duró una fracción de segundo. y acabaréis con toda la energía del buque. ¡y hasta era posible que los hubiera eliminado! —¡No se mueva! —gritó Bryson en la oscuridad al pistolero que según sus cálculos debía estar aún allí. equipado como lo estaba con gafas de visión nocturna y mira telescópica?—. Gritar no tenía sentido. La voz de una mujer. y el retículo infrarrojo volvió a cruzarse por su campo de visión. ¿Cómo? ¿Quién le había disparado a su enemigo? Alguien lo había hecho. Era una mujer. El disparo de un arma con silenciador.. Destruid el generador. y luego tres más. Hay un montón de equipo electrónico delicado. pero el traje abultado podía muy bien ocultar una silueta de mujer.

sus ojos volvieron a habituarse a la luz. Él apuntó su pistola directamente hacia ella. pero trampa al fin? —¿Qué diablos cree usted? —gritó ella. Vio también que había cuatro cuerpos desparramados en diferentes lugares de la sala del generador: dos en la plataforma junto al generador. ¡y comprendió que las luces de la sala habían vuelto a encenderse! Eran aún más resplandecientes que antes. ¿Qué era todo aquello? En un instante. agazapada en posición de tiradora. y un cuarto que yacía a apenas dos metros de distancia. —¡Vamonos. La mujer llevaba un uniforme blanco. de adelante para atrás. ¡Por aquí! «¿Qué diablos era todo aquello?». lo protegía de los demás! La camarera estaba de pie junto a un pequeño tablero de controles e interruptores. a qué espera! —gritó la mujer con aire enfadado. palabras que ahora él reconocía como una genuina advertencia. qué otra cosa podía ser sino una trampa. ¿Porque. ¡Lo estaba cubriendo. mientras empuñaba la culata de un Ruger con un silenciador largo en la punta y lo movía de un lado a otro. Y al mismo tiempo oyó un golpe y vio un cuerpo que se desplomaba en la pasarela que . vio cómo ella deslizaba el cañón unos centímetros a su derecha y oyó el tosido de otra ráfaga con silenciador. un tercero al principio de la pasarela en la que se encontraba él. Bryson estaba atónito. y quien le había hablado precipitadamente antes de que diera inicio la violencia. —¿Qué es lo que quiere? —le gritó Bryson. Su acento era absolutamente levantino. —¡Venga! —gritó ella sobre un ruido monótono—. Tenía puesto un casco y un engaste. el uniforme de la camarera durante la cena con Calacanis. Y vio que la mujer no le apuntaba. volviendo ahora su arma contra él y retomando la postura de tiradora. de pie en una pasarela por encima de su cabeza. Y aquí estaba ella. era allí donde había encendido las luces. distinguió la figura de la mujer que había estado hablando con él. ingeniosa. y las lentes de la unidad infrarroja de visión nocturna le cubrían la mitad de la cara. y justo cuando estaba por apretar el gatillo. asombrosamente cerca. Pero Bryson la reconoció como la rubia guapa con la que había intercambiado unas palabras antes de cenar. y allí.—¡Baje su arma! De repente lo encegueció un rayo de luz. más por ganar tiempo que por obtener una respuesta. que ahora le parecía algo que ocurriera en el pasado remoto. apuntaba a todas partes menos a él.

Muévase antes de que vengan más. si quiere quedarse aquí a jugar. ¡Por favor. con una voz rayana en la desesperación—. . —Ahora ya no me lleva ventaja —contestó Bryson. yo tengo el infrarrojo y usted no. apuntando hacia abajo y pegada al cuerpo. Conque puede seguirme e intentar salvarse. cerca del techo de la sala del generador. ¿Qué otra puñeteraopción le queda? 7 Bryson miró fijamente a la mujer. Le sacó el pestillo. desconcertado. la mujer no era tan sólo una camarera del buque. ¡Si quiere salvar la vida. Muerto. La cabeza le daba vueltas. empiece a mover el culo! —¿Quién es usted? —gritó Bryson otra vez. Llevo ventaja. qué quería. —Con la mano libre.¡Preguntas! ¿Quién era ella? ¿Qué hacía. —Conozco este buque como la palma de mi mano. Ella le acababa de matar. intentaba entender a la mujer. corrió por la pasarela y subió unos cuantos escalones de metal hasta una escotilla. sosteniendo la pistola robada con mano firme. volvió a mirar hacia atrás y giró bruscamente la cabeza en dirección a la abertura. Tiene buena parte del buque con cámaras. calcule qué probabilidades tiene. o quedarse aquí y morir. Bryson vaciló sólo algunos segundos y después la siguió. Si quisiera matarle. Ahora bien. Otro francotirador con un rifle equipado para visión nocturna. allá usted. A mí no me queda otra opción que abandonar el buque. ¡Usted escoge! —Ella se volvió de prisa. probablemente están ahora mismo en camino. —¡Venga de una vez! —le llamó ella. haciéndole gestos de que la siguiera. Las fuerzas de seguridad de Calacanis son enormes: hay muchos más.tenía encima. ya lo habría hecho. pero no todo. pero ella disparó primero. no hay tiempo! Santo cielo. El francotirador se había levantado sigilosamente en dirección a él y estaba a punto de matarle. Bryson se dio cuenta de que era una cámara de vigilancia—. —¿Qué importa ahora? —Ella se levantó el visor y se lo puso sobre la cabeza—. fíjese dónde está. por qué estaba allí? Obviamente. —¡Muévase! —le gritó la mujer—. señaló un objeto montado encima de un mamparo.

sin soltar un momento la pistola. detrás de ellos. había algo que no concordaba. Giró la cabeza y vio un cambio en el juego de sombras al final del túnel. distraído momentáneamente por su llamativa belleza. ¡Venga! —susurró ella. se dijo él.. cuando ya habían cubierto una buena distancia por el túnel oscuro. Bryson vio que el túnel seguía indefinidamente. y de repente se echó a correr.? —empezó a decir Bryson. Él la siguió hasta un rellano. Yo también estoy en una misión. Parecía ser tan largo como el mismo buque. Pero por su acento parecía libanesa. —¡Cállese! —susurró ella—. Bryson la siguió. yendo a saltos escaleras arriba. Éste es un buque antipiratas. Ella se detuvo un instante y miró a ambos lados. y entonces se dio cuenta de que trataba de reducir al máximo las reverberaciones en la superficie de acero. de proa a popa. para no ser oídos y para poder escuchar si les seguían. oscuro y vacío. del valle de Bekaa. Ella le devolvió la mirada. la vio saltar bruscamente a la derecha y pegarse contra el . tenía el aspecto de ser un corredor de servicio poco usado—. hasta donde alcanzaba la vista. Notó que ella tenía un andar elástico y ligero. él creyó oír un sonido apagado que venía de popa. Menos de un minuto después. pensó él. que era a la vez franca y desafiante. A medida que sus ojos se adaptaban a la luz tenue. —Por aquí —dijo ella de golpe. afortunadamente para nosotros.¿Quiénera entonces? Ella le hizo señas de que se acercase. El sonido viaja muy rápido aquí. la siguió a través de la escotilla. —Tiene razón —dijo despacio pero con energía—. Él la emuló. Pero antes de que pudiera decirle algo. haciendo más largas las zancadas para ir a la par de aquel paso de relámpago de la mujer. prácticamente silencioso. —¿Qué está.. Construido especialmente con pasadizos que pueden cerrarse con llave. Investigo una transferencia de armas a ciertos grupos que pretenden hacer volver a Israel de vuelta a la Edad de Piedra. —Ella cerró la escotilla detrás de él y puso el pestillo. Él se quedó mirándola. y murmuró: —Ahora no haytiempo para explicaciones. no me quedan muchas opciones en este momento. El ruido terriblemente fuerte de la sala del generador quedaba atrás—. ¿Acaso un agente del Mossad podría ser libanes y no israelí? Ella ladeó la cabeza como si oyera un ruido distante que él no percibía. Mossad. pero será mejor que me diga lo que ocurre aquí. luego a otra escotilla que daba a un pasillo largo.

Él hizo lo propio. Hubo otra ráfaga. y luego . aunque un segundo después. Él corrió tras la mujer hasta que volvió a alcanzarla. se alejó del mamparo y la viga de acero que los ponían a cubierto. cogió una barra que estaba montada sobre una abertura oval del mamparo y que tenía el tamaño de una boca del alcantarillado y. detrás de una viga vertical de acero. está pegada con pintura! —susurró. levantaba la ametralladora Uzi y apuntaba directamente a la mujer. dijo—: ¡Por aquí! —De pronto saltó al frente. Cuando su vista se adaptó a la oscuridad.mamparo de acero. Pero el tirador quedaba fuera de juego. Bryson se dio cuenta de que estaban en un espacio cúbico que se conectaba con otro. Ella desapareció en un instante. Y tras arrojar una mirada furtiva al asesino que se aproximaba por el largo y oscuro pasadizo. Se inclinó. le faltaba el conocimiento evidente que ella tenía del buque. La Uzi del perseguidor cayó al suelo. el segundo disparo no produjo más que un pequeño clic. Bryson no lo dudó ni un momento. repiqueteando. separado también por vigas verticales. el estallido de un arma automática. Incluso a esa distancia. Por el momento estaban a salvo. si bien con un poco más de torpeza: a pesar de lo físicamente ágil que era. Luego él hizo lo mismo. ella giró bruscamente a la derecha y se detuvo de golpe ante otro mamparo. eran blancos muy obvios. La camarera se volvió hacia él con expresión adusta y temerosa. haciendo estrépito contra el suelo. —¡Mierda! ¡No puedo abrirla. Bryson vio que el hombre había muerto. metió los pies en el agujero como un niño que juega a trepar. En ese momento se oyó una detonación. Se hallaron en un compartimento en forma de caja y de techos bajos que estaba casi completamente a oscuras. De repente. y después el asesino se puso a correr por el pasillo hacia ellos. Miró por un instante a Bryson con lo que pudo ser un sentimiento de agradecimiento. La mujer forcejeaba con una escotilla. de otro modo. Tuvo razón en salir corriendo. Apuntó con la pistola al asesino y apretó el gatillo dos veces seguidas. al tiempo que el dueño se tambaleaba extrañamente hacia un lado. el tirador estaba en la sombra y no se distinguía. Las balas hicieron impacto en la viga. habrían quedado atrapados. y vio lo que había pasado. La recámara estaba vacía. pero no dijo nada. miró atrás y vio que el tirador disminuía el paso. ágilmente. Un cartucho detonó. El espió un instante a través de la viga. Movió la cabeza rápidamente a la izquierda y vio el penacho de fuego de una ametralladora al final del túnel. la única luz venía del sombrío corredor de servicio. por medio de otra boca de alcantarillado. y se lanzó a la carrera.

otro. pero cuando se estaba incorporando otra vez. Él la siguió de cerca. tendremos tiempo de hablar. pero él no alcanzaba a verle la expresión de la cara—. El cargamento. En este momento. —Su inglés tenía un fuerte acento. pero apreciaría que me dieras una explicación. y cada sección estaba separada de la otra por pesadas vigas de acero. Ella se asomó al siguiente compartimento. Nos superan por mucho. comprendió entonces. parecía una pregunta. Era un pasaje transversal. revisar cada pasadizo. no hemos podido ir muy lejos. y otro más. No me debes nada. Ahora bien. con los pies por delante. Ella habló rápido y en voz baja. y también de la planta de arriba. Aunque es obvio que lo es. —Eso no está bien. cada bodega. pero hablaba con notable fluidez. —Sólo este maldito cacharro. de donde habían venido ellos. —Estoy segura de que han encontrado al que usted mató. A juzgar por la entonación. ella le susurró: —¡Shh! ¡Escuche! Se oía el martilleo distante de pasos sobre el acero. que nosotros. Tienen suficientes hombres como para desplegarse en abanico. Parecía que eran al menos seis hombres. no. Aun en la semipenumbra él alcanzó a ver el destello blanco de una sonrisa cuando ella se dio cuenta de qué estaba hablando. El sonido parecía provenir del corredor de servicio. sí. —No sé quién eres. —Es lo que sobra en el buque —comentó Bryson—. Para nada lejos de aquí. y sin avisar se aferró a la barra y deslizó el cuerpo hacia adentro. —Ah. Pero no sé qué tienen dentro. Y como acabamos de ver. Lo cual les indica que va armado y que probablemente es un profesional. y está vacío. si salimos de aquí. ¿Están muy lejos los contenedores? —¿ Contenedores? —Las cajas. . están equipados con armamento de primera. —Mire. si ha sobrevivido hasta ahora. pero estás arriesgando tu vida por mí. ¿tiene alguna otra arma? Bryson sacudió la cabeza. También saben que usted. Veía con claridad el otro lado del buque.

aunque sabía que había de . Se quedó paralizado. Parecía que descendían interminablemente. En pocos segundos. Después el rayo de luz siguió de largo y desapareció. sacó una caja de cerillas y encendió una. Cuando volvió a erguirse con la ayuda de una manija que había en el otro compartimento. la corriente de aire le apagó la cerilla. luego se detuvo. Con cuidado. dio unos golpecitos con los pies en el suelo en busca de acero sólido. Le pareció una eternidad. él se la entregó. con mucho tiento buscó los bordes redondos de la abertura en el suelo hasta que sus dedos hallaron el acero de la escalera que sobresalía. La luz iluminó el centro del pasaje. Pero no sé en cuál de ellos. cientos de pies. La linterna se movía lentamente de un lado a otro. oyó pasos que se acercaban con ruido y gritos. —Allí es —dijo. Mientras Bryson esperaba a seguirla hacia abajo. Ella alargó la mano para coger la cajita. pues se dio cuenta de que. Después. Hay un pasadizo a través del suelo de uno de estos cubos de vigas. Aguardó un minuto inmóvil. Bryson se metió una mano en el bolsillo. ¿Tenemos que salir otra vez al corredor de servicio? —No. Bryson apagó la cerilla justo antes de quemarse el dedo. que sonaban sin cesar. levantó los pies y los hundió en la abertura.—Pues les echaremos un vistazo. Sintió que el corazón le latía con tanta fuerza que habría jurado que se escuchaba. Bryson se metió por la abertura. con la cara pegada al frío acero. Contuvo la respiración. Tan pronto como volvió la oscuridad. Ella ya descendía por el pasaje vertical por medio de una escalera de acero que estaba soldada en el lugar. —¡Aquí no hay nada! —gritó una voz. El ruido de las pisadas también pasó de largo. se posó con cuidado en el suelo y procuró quedarse en terreno conocido. Se agachó en el suelo de acero en el preciso instante en que un rayo de luz les alumbró directamente. como si hubiera dado con él. —Vale. ella cogió la barra de acero. luego vio el rayo de luz de una poderosa linterna que iluminaba el corredor de servicio del que habían venido. El compartimento se iluminó en el acto con una pálida luz ámbar. él también bajó por aquella escalera. pero extrañamente se habían vuelto casi un ruido de fondo sobre el cual ahora podía oír otros sonidos más sutiles. Oía las fuertes sirenas del buque. Ella le seguía de cerca y miró al espacio adyacente. y encendió otra. y sin luces corremos el riesgo de caernos en el pozo». la necesitaría más que él. Se dirigió hacia la siguiente abertura. como ella iba delante.

y ella cogió el principio de otra escalera vertical de metal y empezó a subir con agilidad. él no tardó en comprender que las paredes eran de hecho los lados de los contenedores.. —Componentes electrónicos de guerra. Continúa. Santo cielo. Pero esto no nos servirá de nada.. El túnel era tan bajo que no podían andar erguidos. Ella avanzó al próximo contenedor.. agachada..107. La mujer encendió una cerilla. Granadas XM84. antibloqueo. ella siguió leyendo en voz alta: —AN/PSC-11 SCAMP. portátil. —Murmuró para sus adentros—. . —Tecnologías Omega. encendió otra cerilla y examinó una etiqueta pegada a un contenedor. Despacio. —Creo que aquí tenemos algo —dijo—. sin fragmentación. ¡Deprisa! Mientras tanto. Ella apagó una cerilla y encendió otra. Ella se detuvo. —Águila de Acero 105. La mujer se movía de prisa por el túnel. —Sistemas criptográficos para transponedores e interrogadores. con el suelo húmedo y que olía a agua de la sentina. Prueba la próxima carga. no letales. —Cuchillos. y Bryson acabó haciendo lo mismo. La pasarela iba entre dos largas hileras de contenedores. Bryson estaba en cuclillas delante de otro contenedor en la hilera de enfrente. iba a dar a lo que parecía otro corredor. y los dos empezaron a arrastrarse por un túnel horizontal. —Varios canales. Los pasos de los perseguidores eran ahora tan lejanos y apagados que eran casi inaudibles. Luego el túnel torció hacia la derecha. la escalera llegó a su destino. Preferiría algo letal. se puso de rodillas.111. Bryson la siguió. tratando de identificar la etiqueta a la luz mortecina que le llegaba de la cerilla que sostenía la mujer a un par de metros de distancia. pero este ascenso fue breve.. puestos uno junto al otro. operaciones tácticas. Por fin. casi en posición de cangrejo.ser menos que eso. —IFF Cripto Mark 12. Sigue mirando. Calidad de campo. largo y oscuro. pero los mendigos no tienen voz ni voto. aquí tienen de todo. y así vieron que a ambos lados del corredor había paredes empinadas de acero muy ondulado. —leyó en voz baja.. Se encienden y explotan.

—Un fabricante israelí de telecomunicaciones y electrónica. luego otro. Nada que podamos usar. pero en realidad tampoco es tan difícil abrirlos. granadas y municiones en los bolsillos de sus chalecos blindados Kevlar.. y luego se abrió una puerta. Cuando se familiarizaron con el modo de usarlas y cómo evitar que estallen por accidente. Los objetos más grandes se los pusieron sobre los hombros y en la espalda por medio de fundas improvisadas. usadas por el ejército y la policía para controlar manifestaciones. ¿Sabes cómo abrir estas cosas? Ella se volvió hacia él. los más grandes sencillamente los cargarían. Esto es exactamente lo que nos hace falta. Tampoco nos servirá de mucho. habían juntado una pila de diversas armas. mochilas y pedazos de soga. El primer contenedor se abrió sin dificultad una vez que cortaron el precinto de seguridad. Estos contenedores tienen un precinto para evitar pillajes. —Todo lo que necesitamos es algo para cortar los pernos. Bryson y la mujer empezaron a meterse los objetos pequeños. Los dos llevaban cascos Kevlar con protectores para la cara. El chirrido de metal que raya otro metal. —Tadiran. . sin decir una palabra. Nada. Bryson se deslizó hacia el pequeño espacio que había entre dos contenedores y. En el interior había apiladas cajas de granadas y otras armas: una verdadera lámpara de Aladino de armamentos. De tu país. —¿AN/PRC-132 SOHFRAD? —Radio de alta frecuencia para operaciones especiales. No la dejó continuar. De repente se oyó un estruendo directamente encima de ellos. —Ahora sí —dijo entusiasmado. Entonces vio la etiqueta en el contenedor siguiente: granadas M-76 y granadas antimotines M-25 CS. le hizo señas a la mujer de que hiciese lo mismo. El cable metálico que cruzaba en equis la parte frontal del contenedor de tres metros de altura saltó rápidamente. tratando de no levantar la voz—..—¿ANFATDS? —Sistema de datos tácticos para la artillería de campo del ejército. Diez minutos después.

Hubo una explosión. recorriendo mentalmente las opciones que tenía. La luz provenía de varias linternas de alta intensidad. Bryson volvió a levantar el arma. e incluso desde un ángulo. Su instinto le decía que debía abrir fuego antes que ellos. estaba muerto. Bryson vio que estaban fuertemente armados. ha de pasar al ataque. apuntó bien y disparó dos veces más.Un hilo de luz brillante apareció desde arriba al abrirse una compuerta en el techo. preparado para la ráfaga de armas automáticas que sabía vendría como reacción. y apretó el gatillo. una orden que parecía un ladrido. muerto. apuntó por la retícula a través de la luz baja y de intensidad variable. Alzó el Kaláshnikov. o bien se encontraba allí o había estado hasta hace poco. que por alguna razón se había convertido en su cómplice. no tan pronto! No había tenido oportunidad de formular una estrategia. había más. y lentamente apuntó hacia arriba. con un impacto en la frente. que en realidad era una abertura en la escotilla sobre la bodega con los contenedores. para deshacerse de tantos perseguidores como fuera posible. otro se dejó caer. Bryson se ocultó en un hueco que había entre los contenedores. de coordinar nada con la rubia sin nombre. Los hombres de Calacanis no podían estar seguros de que Bryson y la mujer estuviesen allí. seguida de inmediato por un grito de agonía. Los hombres retrocedieron y adoptaron posturas de tiro. Entonces Bryson alcanzó a ver un surtido de armas pesadas que yacían abandonadas en el suelo de acero de la pasarela. Uno de los hombres se desplomó de inmediato. muchos más. no importaba si revelaba su posición o no. ¡pero no aquí. ¿Pero por qué no abrían fuego? Cuando a uno lo superan en número. Dispararles desde allí sería equivalente a arrojar una bengala para confirmar su ubicación. Eso le indicaba al enemigo que estaban en lo cierto. ¡pero no abrieron fuego! ¿Por qué diablos no lo hacían? Desconcertado. que habían identificado con precisión los sonidos que venían de abajo: que su presa. desde abajo y en diagonal. en manos de tres o cuatro soldados de Calacanis. Había dado en el blanco. Detrás de ellos. . ¡ Pero no sucedió nada! Se oyó un grito arriba. el hombre. a su lado. Empuñó su fusil de asalto Kaláshnikov AK-47 de fabricación búlgara. ¡Dios! Esperaba un enfrentamiento. y un soldado de Calacanis se despeñó desde el techo a la rampa de acero a pocos metros de Bryson.

Poco después salió también la mujer. Luego alzó la otra arma táctica que tenía. Y Bryson no tenía intenciones de darles una oportunidad. de explosivos plásticos C-4 o vaya a saber qué. Bastaba un proyectil perdido que penetrase la fina capa de acero de un contenedor para detonar un alijo de bombas. a que cometiera un error. pero no había forma de escapar. luego a la derecha. De repente Bryson comprendió: ¡les habían ordenado que no dispararan! ¡No podían correr el riesgo de abrir fuego tan cerca de los contenedores! Las cajas de acero ondulado contenían las armas más explosivas y altamente inflamables que podía haber. no dispararían. y el enemigo ciertamente lo sabía. potentes y entrecruzados. Mientras buscaran refugio entre los contenedores. Esperarían a que saliese. por supuesto. Al mismo tiempo empezó a salir sigilosamente del corredor que les protegía. Tan rápidamente como pudieron. y ahora los dos avanzaban sigilosamente por la rampa. Esos hombres estaban mucho más cerca y por lo tanto les resultaría más fácil hacer puntería: no dudarían en disparar. ni salida. Bryson alcanzó a distinguir que varios de los tiradores cambiaban de posición y les apuntaban desde ángulos oblicuos. no tenían escapatoria! . Se volvió enseguida y vio que unos hombres salían por la escotilla que iba a ser su ruta de escape. con la espalda pegada a un contenedor. así podían disparar sin temor a golpear los contenedores. dada la carga de armamentos que tenían encima.gritando de dolor. Bajó el Kaláshnikov y se lo colgó en bandolera a un costado. Levantó el Kaláshnikov en dirección a los tiradores y. como una pregunta gestual:¿por dónde salir? Su respuesta fue inmediata. Bryson le hizo señas con el pulgar. pero suficientes como para ser un peligro. desatando una deflagración tal que podría hundir el enorme buque. oyó un estrépito detrás de él. con las espaldas pegadas a las enormes cajas de acero. ¡Ahora estaban rodeados. hasta que estuvo del todo afuera. también por medio de señas: la única escapatoria era abandonar el refugio de los contenedores y regresar a la rampa en dirección a donde habían venido. ¡Mierda! ¡No les quedaba más alternativa que quedar expuestos! Bryson hizo señas de que él iría primero. Eso quería decir que Bryson estaba a salvo mientras permaneciese en su puesto. Desde allí veía que la rubia estaba agazapada entre dos contenedores a unos seis metros. no todas. Pero en el momento que él o la mujer salieran y estuvieran a distancia prudencial de los contenedores. mirándole a él y viendo cuál sería el próximo paso. al tiempo que le sacaba el seguro. Varios reflectores. una ametralladora Uzi de fabricación sudafricana. un francotirador intentaría ponerles fuera de juego. apuntando con la Uzi a los guardias de arriba. primero a la izquierda. Pero ello requeriría mucha puntería. seguían e iluminaban cada uno de sus movimientos. se dirigieron a la única salida que tenían.

Ella parecía tener otra ruta en mente y no le quedaba más remedio que fiarse de ella. a aquellos que aún estaban en pie. Reconoció el arma. —Gracias. Pero funcionó: alcanzó la pasarela al otro lado. ¿Adonde iba ella? ¿Por qué insistía en transportar esa maldita arma? . Bryson disparó una ráfaga sostenida y le dio al otro en una parte desprotegida de la garganta. lamentos. Bryson descargó otra ráfaga de artillería para cubrirse y salió de su refugio protector hacia la rampa. y dedujo que los perseguidores se dividían en pequeños grupos. —¡Venga! —gritó la mujer. De pronto oyó pasos por todas partes. por lo menos. heridos o muertos. se la puso sobre el hombro y se colocó la bandolera de tela alrededor del pecho. en el momento en que varios de los hombres que habían salido por la escotilla avanzaban en abanico con las pistolas en posición. matándole en el acto. creer en lo que estaba haciendo e ir hacia donde se dirigía. incluso contra los chalecos de Kevlar. Yo me encargo. llevando a rastras un objeto largo y pesado. fue lo bastante poderoso como para derribar a uno de ellos. Varios fueron heridos. le quitó el percutor y la arrojó hacia arriba a los hombres de Calacanis. por un pasaje entre varios contenedores. Hubo otra ráfaga de ametralladora de la mujer. Aprovechando el tiroteo. pero sobre todo por detrás y encima de ellos. que enseguida volvió a ponerse a cubierto entre dos contenedores. ¡La mujer arrastraba un arma inmensa y en forma de rifle que sólo entorpecería su fuga! —Sigue —le dijo él—. siguieron avanzando. Él también bajó y la siguió de cerca mientras se escabullía entre otra serie de contenedores. con resultados igualmente devastadores. Vio que ella retrocedía aún más por la estrecha pasarela que había entre los contenedores. y varios de los hombres que avanzaban desde la escotilla cayeron al suelo. Era la mujer. El impacto de los proyectiles. Se oyeron gritos. que se hundía aún más en la oscuridad. Justo antes de seguirla por el pasaje. Bryson sacó otra granada y la arrojó hacia arriba. en el preciso instante en que la vio desaparecer hacia la izquierda. Se oyó un coro de gritos y los hombres se dispersaron justo cuando explotó la granada. se oyeron disparos de ametralladora. Bryson volvió a disparar. dos de ellos. Bryson sacó de un bolsillo de su chaleco antibalas una granada de fragmentación. esta vez explotó en el acto. Luego abrió fuego con la Uzi contra los soldados que se acercaban.De repente. protegidos con chalecos antibalas. Mientras corría no dejaba de disparar a discreción como un loco. Él cogió el arma. «¡Era una locura!». Bryson sacó otra granada y la arrojó a los hombres de Calacanis. o. Ella bajaba ahora por una reja hacia la hilera de contenedores que había debajo. Los fragmentos de metal llegaron a golpear el protector facial de Bryson. lanzando una inmensa lluvia de metralla por todas partes y eliminando a varios hombres.

Eso es lo que hacía ella: ¡Trataba de despistarlos en ese laberinto! Bryson estaba desorientado. Hubo otra detonación. debajo de las galerías. Habían tenido muy buena puntería. no tenía idea de hacia dónde iba ella. Bryson no tenía visor nocturno. Era el paso confiado de un asesino que se aproxima para mejorar su línea de tiro. por una costumbre adquirida tras largos años de operaciones de campo. Hubo un chasquido fuerte y con eco. como si le leyera los pensamientos—. —Éste es un túnel largo —dijo ella—. entre los contenedores. Ella trepó casi a la carrera. andaban con brusquedad. horizontal y oscuro. La mujer estaba en plena forma. y de pronto estuvieron sumidos en la mayor oscuridad. con gran determinación. La detonación de un disparo fue seguida de inmediato por el sonido de acero contra el acero. Era la determinación de quien ve a oscuras. El túnel ascendía por unos quince metros y acababa en otro. de quien ve su blanco con la misma claridad que a la luz del día. ella cerró la escotilla con pestillo. Pero la libanesa sí lo tenía. cuando un proyectil hizo impacto en el mamparo a pocos centímetros de distancia. no estaba entre el armamento de la lámpara de Aladino que habían logrado reunir en la rápida búsqueda por los contenedores. que era lo suficientemente alto como para andar de pie. y oyó que la mujer hacía lo mismo. y quién sabía cuántas hileras.La camarera dibujaba un recorrido extraño y con obstáculos. ¡y Bryson recibió un disparo en el pecho! La bala desgarró su chaleco de Kevlar con la fuerza de un potente puño que le golpea en el pecho. ¿O no? —¡No lo tengo! —susurró ella con aspereza. Bryson se arrojó al suelo. lo habremos logrado. erraron por muy poco. a la cubierta número dos. Pero si conseguimos llegar cerca del final. pero lo cierto era que se movía deprisa y al parecer con un propósito. ¡Se me ha caído por el camino! Ahora se oían pasos que se acercaban cada vez más en la oscuridad —no corrían. Bryson la siguió de cerca. Por fin llegaron a otro túnel vertical con una escalera de acero. Había unas ocho plantas de contenedores bajo cubierta. . deprisa y a grandes zancadas. Bryson empezaba a sentirse sin aliento. Los quince o veinte kilos que llevaba tampoco eran de gran ayuda. Luego se echó a correr. y luego agarrándose a la reja descendiendo hasta la planta de abajo. de modo que la siguió. con su agilidad un tanto mermada por transportar el arma. y habrían usado una mira térmica de visión nocturna. En cuanto él llegó a este último. observó. lo cual formaba un gran laberinto.

por la superficie tersa. tampoco servirían de mucho. Ahora el aire estaba cubierto de una neblina metálica y caliente. que generaban una gruesa humareda. e iluminó al asesino como en un fotograma. la granada de humo M76 de fabricación estadounidense. Sólo había cogido algunas armas del almacén de Calacanis. Pero la luz desapareció a la misma velocidad con que había aparecido. Los fragmentos de metal caliente confundían al visor del asesino. percibió Bryson. giró bruscamente la cabeza del asombro. puesto que en aquel espacio reducido los alcanzaría a ellos también: no tenían ninguna protección. Al asesino le cogió desprevenido. La explosión fue breve pero cegadora. una vez que detonó produjo una espesa cortina de humo salpicada de copos calientes de metal que flotaban en el aire y caían muy lentamente a tierra. mientras sacaba la Uzi y abría fuego hacia donde suponía estaba el asesino. y Bryson sintió el aire cargado de humo abrasador. se enteraran. indiscriminadamente. En el bolsillo izquierdo de su chaleco antibalas tenía un revoltijo de granadas. Bryson se echó a correr hacia adelante. y Bryson aprovechó el momento para recoger el largo proyectil de acero y lanzarse hacia adelante. Luego le dijo en árabe: —¡Corre! ¡Siempre recto! ¡Ahora no puede vernos! En efecto. que tenía la ametralladora en posición de tiro. el campo de visión del asesino era apenas una nube densa y moteada. o los asesinos.—¡Abajo! —exclamó en voz baja Bryson. Bryson y la mujer estarían muy lejos de él en el túnel. el asesino avalizaba hacia ellos a paso sostenido. dado que los visores térmicos podrían ver a través de ella. La artillería detonó por todas partes. Bryson vio cómo el hombre. por sorpresa. . Encontró la granada. Pero sabía que había otro tipo: una granada de alta tecnología que les vendría muy bien. haciendo un estrépito sin sentido contra el mamparo de acero. Era un oscurecedor de alta tecnología. pues ya no podía distinguir el calor del cuerpo humano del fondo más frío. Para cuando se recobrase el enemigo unos segundos más tarde y empezase a disparar a lo loco. diseñado especialmente para impedir la detección de ondas infrarrojas con sistemas de imagen térmica. «¡Sigue adelante!». la reconoció por su forma habitual. que serían un error en esas circunstancias. No había habido tiempo de explicarle a la mujer lo que estaba por hacer. blanca de fósforo. Granadas de gas lacrimógeno M651 CS. Pero no hizo efecto. ¿Y ahora qué? Había de decírselo a ella sin que el asesino. con la mujer ante él. Sin perder tiempo le quitó el percutor. Las granadas pirotécnicas de humo. con lo cual llegó a gran velocidad adonde se encontraba la mujer. esperó los segundos necesarios y la arrojó a poca distancia de donde suponía estaba el soldado de Calacanis.

Ella tiró de una cuerda. porque de golpe el cielo negro se iluminó de reflectores brillantes y cegadores. negro y ominoso. El cielo estaba oscuro y sin estrellas. «Pero no le queda tiempo». como marañas de víboras. lo cual aflojó un botalón. desbloqueó el freno y bajaron de golpe. Ella la puso en marcha y el motor arrancó con un bramido ronco. le colocó junto a una escalera de acero hasta que pudo orientarse y fue capaz de subir los peldaños en la más completa oscuridad. que así se meneaba visiblemente. una planta por encima de la cubierta principal. pensó Bryson. Bryson y la mujer estaban fuera de alcance. a cielo abierto. El inmenso buque de Calacanis aparecía amenazante como un rascacielos. Los guardias de seguridad se habían distribuido por la cubierta. La mujer abrió una escotilla. Se hallaban en la cubierta 02. y de repente él pudo ver otra vez. nublado. un brazo de la grúa.Sintió una mano extendida hacia él: la rubia le guiaba por la galería. tomando posiciones en rejas y otros puestos elevados. El fuerte ruido que emitía la lancha patrulla Magna debió alertar a las fuerzas de seguridad de Calacanis. Inmediatamente. «Tendrá que recargar». Ella volvió a cerrar la escotilla y le puso el pestillo. libre ya de toda atadura. en un pequeño sector de la cubierta de estribor. Detrás de él oyó otra descarga de balas que el soldado disparó a ciegas. en picado. En el preciso instante que sintió el aire frío y grato de la noche en sus pulmones. Luego subieron ambos a la lancha. Pero no hacían efecto. se oyeron varias explosiones atronadoras. un vehículo de patrulla Magna Marine. Fijada al puente de la grúa había una lancha de salvamento de ocho metros de eslora. que se balanceó inestablemente en su arnés. dio unos bandazos y salió volando sobre la superficie del agua. al tiempo que Bryson maniobraba el largo tubo de acero. rodeando ágilmente varios montones de cables grasientos. Bryson notó que las sirenas habían dejado de sonar. ¡Se habían escapado. mientras disparaban con ametralladoras y rifles de precisión. La mujer. pero parecía brillante por el contraste. llegó a grandes zancadas hasta el borde del buque. hasta que la lancha se estrelló en el agua. de las más veloces que hay. Se arrodilló y soltó un cable que estaba atado a un gancho pelícano. vio que estaban afuera. y después el fuego intenso de artillería se detuvo abruptamente. el inmenso misil que había cargado por todo el buque. y estaban a salvo! Pero entonces Bryson vio que montaban plataformas de lanzamiento de cohetes en cubierta. las alarmas habían cesado. Salieron disparados a toda marcha a una velocidad de unos cien kilómetros por hora. con el casco alto. . apuntados directamente hacia ellos. «Se ha quedado sin municiones». La mujer cogió el timón.

¡Antes de que nos hagan saltar por el aire a nosotros! Pero Bryson ya se había puesto el Stinger sobre un hombro. un culatazo que lo hizo retroceder de un golpe cuando se encendio el motor a doble propulsión del cohete y lanzó el misil. las armas no dejaban de disparar. pero no había ninguna certeza de que llegarían los primeros. pero no hacía falta que la animasen. cada vez más cerca. . Hubo una explosión de una potencia desconcertante. No era un vehículo guardacostas español. con ametralladora a bordo. Vio a través de la mira. Y a medida que se dirigía a toda velocidad hacia ellos. pero lo mismo parecía ocurrir con la lancha que se les acercaba. de ocho metros de eslora. con un gran penacho de humo detrás como un precipitado garabato en el cielo nocturno. La lancha en la que se encontraban había sido escogida sin duda por el propio Calacanis para alcanzar la velocidad punta.«Nos van a hacer volar en el agua». revuelto por las descargas de las ametralladoras. evidentemente se trataba de una lancha privada. El tono dio la señal de que el misil había capturado el blanco. y luego escogió la función del misil. accionó la función de selección Amigo o Enemigo. Y el misil termoguiado remontó vuelo y trazó un largo arco en dirección a la lancha patrulla. que creció hasta convertirse en un potente bramido. con la empuñadura en la mano derecha. Abrió aun más la válvula reguladora y aceleró a máxima velocidad. el tubo de lanzamiento en la izquierda y la bandolera alrededor del pecho. clase Vigilant. Disparó. Justo delante de ellos. pensó. El mar estaba picado. rodeando la popa del buque. gracias a un buscador pasivo de infrarrojo. —¡Abra fuego! —gritó la mujer—. El tubo desechable de la plataforma del misil cayó al agua. En ese momento advirtió el ulular de un motor fuera de borda. Bryson alineó el blanco en el visor. Era una cuestión de segundos antes de que les dieran alcance. apareció una lancha patrulla Boston Whaler. los misiles les tenían al alcance. El software superavanzado del Stinger contribuía a su extremada precisión. las ametralladoras abrían fuego sin cesar. Aceleraron en dirección a la costa. La mujer primero la oyó y luego la vio. Se encontraban a mucha mayor distancia que el mínimo requerido de doscientos metros. Y las enormes plataformas de lanzamiento a bordo delArmada española estaban a punto de disparar. cerrando el otro ojo. Ahora la lancha de los perseguidores estaba casi a tiro.

El misil fue como un rayo hacia el enorme carguero. meneándose a medida que corregía su propio paso. la lancha explotó en una bola de fuego. La gigantesca nave de Calacanis. SEGUNDA PARTE 8 . ElArmada española había desaparecido. aquello era todo humo. El estallido largo y penetrante del silbato de emergencia delArmada española perforó el aire. Un instante más tarde vino la explosión. Y luego otra. Uno por uno todos los contenedores se habían recalentado. luego siguió una serie de estallidos breves. humo y detritus. y de inmediato también fue devorada por las llamas. Bryson sintió una onda de intenso calor en el rostro. aún más fuerte. confundidos con el humo negro y la arremetida de las llamas. en una secuencia del todo peculiar. ahora un casco en ruinas. y finalmente uno largo. Con el corazón palpitándole. Luego desplazó la plataforma de lanzamiento del misil hacia la izquierda y fijó en el visor infrarrojo la superestructura delArmada española. y empezó a hundirse en el océano. contuvo la respiración y disparó. hubo otra explosión.Un instante después. una inmensa esfera rizada de llamas. se inclinó hacia un lado con los restos ocultos bajo una negra nube acre. La mujer se había vuelto a mirar. fuego y olas que se estrellaban. que pareció comenzar en las entrañas de la nave y expandirse hacia afuera. lo cual indicaba que tenía al blanco en la mira. Comenzó a pitar. El ruido les lastimaba los oídos. fascinada por el horror. Hubo fragmentos del buque que saltaron por los aires. y una nube de azufre se elevó en el aire. El cielo estaba cubierto de fuego. Y otra más. El océano se agitó y se formaron unas olas enormes que iban tras ellos mientras huían a toda velocidad. Levantó el segundo misil —el último que les quedaba y que había sido empaquetado junto con el primero— y lo metió en el aparejo disparador. dirigido al mismísimo corazón del buque. y después. y así detonaron su contenido altamente inflamable. Una mancha negra de petróleo se extendió por el agua.

Luego ella sacó una brújula de la bolsita de plástico. —Podemos quedarnos aquí. La mujer fue la primera en hablar. qué pesadilla! Luego encendió la linterna y ahuecó la mano alrededor mientras examinaba el mapa. Esta era la Costa da Morte. o Fisterra. la lancha no sería arrastrada por la primera ola. Sin decir palabra. Bryson la observaba fascinado. era un sitio en el que un sinnúmero de contrabandistas encontraba su fin. Los guardacostas estarán rastrillando cada centímetro de playa. se metió los dedos en el cabello y se quitó la peluca rubia. piedras. Los dos avanzaron torpemente entre las rocas. claro —el uniforme blanco de ella. Tenían la ropa empapada. Sus llamativos ojos verdes se habían vuelto castaños. Bryson tenía una vaga idea de dónde se encontraban porque antes había estudiado los detallados mapas que tenía la Agencia de la costa de Galicia. el AK-47 y la Uzi. la extensión de tierra más próxima al punto en que elArmada española. horripilante y piadosamente súbito. el traje italiano de él—. Creía que habían desembarcado en o cerca de la aldea de Finisterre. como la llaman los gallegos.Desembarcaron en una franja de tierra estrecha y rocosa. se llevó las manos a la cabeza. un mapa impermeable y una pequeña linterna. y además tenían un montón de armas ligeras guardadas en los chalecos. y las escondió en el interior de la lancha. Rápidamente. Bryson se deshizo de las dos armas pesadas que tenía alrededor del pecho. dejando a la vista un pelo corto y castaño rojizo. temblando visiblemente. tapándolas luego con arena. y temblaban de frío por el agua helada. tiraron de la lancha de salvamento todo lo que pudieron sobre la arena y la escondieron en una cueva oculta. por supuesto. De una bolsita cerrada de plástico sacó un pequeño recipiente blanco donde guardaba los lentes de contacto. ¡Dios. contra los peñascos incrustados de percebes. Finisterre: el fin del mundo. pero no dijo nada. se tocó los ojos con la punta de los dedos y se quitó las lentillas de color. golpeada por un violento oleaje que rompía contra los acantilados empinados. el punto más occidental de España. poniendo primero el derecho y luego el izquierdo en el estuche. por lo menos. según informes de los satélites de vigilancia. había echado anclas. llamada así por la innumerable legión de barcos que habían naufragado a lo largo de esta costa salvaje y peligrosa. Se dejó hundir en el canto rodado. El que alguna vez había sido límite occidental del mundo conocido para los españoles. —¿Por qué tendré la sensación de que ya has pasado por pesadillas como ésta? . sobrecargados con la artillería que les llenaba los bolsillos y les colgaba de los hombros y la espalda. lejos de las luces de rescate de los guardacostas y la mirada codiciosa de los contrabandistas. guijarros y un arreglo de canto rodado para que no pudieran verlas incluso a corta distancia. No era una buena idea que les vieran pasearse como una pareja de mercenarios.

Habían revisado el vídeo de seguridad. de la CIA? —De alguna manera. —¿Cómo sabes que te observaban? —Porque después de que empezó la locura. entonces? —Fueron las circunstancias. Además. Cuando dice que quiere ver a alguien. —¿De quién ha sido la decisión. yo sabía lo que quería decir. —Volvió a estudiar el mapa. —¿Su objetivo. Y no creí que pondría en tela de juicio mi propia seguridad en la operación. Evidentemente me equivoqué. Pero déjame preguntarte algo: ¿por qué?. Dudó un instante antes de responder. ¿por qué lo has hecho? ¿Tirar por la borda todo el trabajo de infiltración y poner tu propia vida en la mira? —Créame. En ese momento supe que debía escapar. —Siempre había sido partidario del principio de saber lo necesario y no veía motivos para divulgar más. pues. creo que me gustas más como morena que como rubia. Antes has dicho que «investigabas una transferencia de armas». ¿Mossad? —De alguna manera —dijo ella con hermetismo—. Pero arriesgaste la vida por mí. —¿Realmente le debo una explicación? —No me debes nada.Ella levantó la vista del mapa y lo miró con dureza. . no ha sido una decisión mía. con la mano ahuecada todo el tiempo alrededor de la linterna. me apartaron de mis funciones y me dijeron que el señor Bogosian quería verme. El modo en que fueron ocurriendo las cosas. y me gustaría saber por qué. —Pero sigues sin decirme por qué me pusiste sobre aviso? Ella sacudió la cabeza. —No vi ningún motivo para que se atribuyeran más víctimas. presuntamente a Israel. Cometí el estúpido error de ponerle sobre aviso. su área de interés? —insistió ella. Bogosian es—era— el principal matón de Calacanis. ¿Y usted. Sobre todo porque mi propósito último era evitar el derramamiento de sangre inocente a manos de terroristas y fanáticos. y no tuve en cuenta las cámaras de vigilancia que Calacanis tenía por todas partes. —Digamos tan sólo que lucho contra una organización que es inmensamente más poderosa de lo que podrías imaginarte nunca.

—Apenas. —Debo fletar un helicóptero o un avión privado. «¿Quién soy en realidad?». Se oía una sirena lastimera desde un faro que se elevaba sobre el mar. Ella le sonrió rápidamente. debían ser excepcionales. Ahora volvía a tener las mentiras. se pegó al suelo debajo de un saliente. Es un lugar con mucho turismo. que se llamaba a sí misma Layla. Podríamos fletar un helicóptero o un avión privado allí. excepto que era una de . mientras apagaba la linterna. Bryson no había trabajado con muchas agentes en el curso de su carrera. con un tono de gratitud apenas audible.Movido por la franqueza de la mujer. —Soy Layla. oía la respiración constante de ella a pocos pasos de distancia. Y sé que usted no es Coleridge. —Usted conoce la zona. —Jonas Barrett —dijo él. iluminó la playa a escasos metros de ellos. Las olas rompían ruidosamente alrededor de ellos. Bryson sintió la arena en el rostro. si bien nunca dicha.. Bryson se tiró tras de un montículo de canto rodado y se quedó paralizado. súbito y potente. y se arrojaron al suelo por un instinto afinado en la experiencia de campo.. Bryson dijo amablemente: —¿Tienes un nombre? Ella volvió a levantar la vista y sonrió apenas. y era de la opinión. que en su mayoría eran hombres. como había sido alguna vez. nombres falsos y coartadas en la punta de la lengua. He estudiado el mapa. pensó. Creo que hay un pequeño aeropuerto en las afueras de la ciudad que tiene algunos vuelos internacionales directos. una ciudad santa. Un rayo de luz. algo que me. que nos saque de aquí enseguida. —El mejor sitio para hacerlo es Santiago de Compostela. Acerca de esta misteriosa Layla no sabía nada. Cambiaremos información cuando sea el momento justo. No está claro que te hayas equivocado —dijo él. se preguntó para sus adentros: la pregunta melodramática del adolescente se trasladaba extrañamente a la conciencia alocada de un ex agente que se encontraba muy perdido. Ella le clavó la mirada. que las pocas mujeres que realmente conseguían superar los obstáculos puestos allí por los espías. Dejémosla que pruebe. Bryson sabía que era el célebre faro del cabo de Finisterre—. un centro de peregrinación. fría y húmeda. Dejó en el aire la cuestión de qué estaba haciendo allí. la mujer. Ciertamente vale la pena intentarlo. Queda a unos sesenta kilómetros al sudeste. con un deje de tristeza. si es que llega el momento.

La lengua. La embarcación de búsqueda avanzaba paralelamente a la costa. con lo que cualquiera que se acercara no podría ser visto. Todas tenían el mismo tipo de granero construido sobre pilares. no tardó en darse cuenta. dominadas por antiguas casas de piedra y cubiertas de musgo. La visibilidad era extremadamente limitada y el camino daba una curva. Sólo podía entender frases sueltas. Bryson se giró de inmediato. Era un territorio. pero no vio nada en la oscuridad y la niebla. comprendió Bryson. se avistaría a los forasteros y se los denunciaría. una pistola con un largo silenciador atornillado al cañón. que ofrecía un refugio adicional con piedras juntadas en la arena. ¿Pero de dónde vinieron? ¿Cuáles eran exactamente sus intenciones? Otro ruido repentino: una voz bronca cerca de allí. era el gallego. de gran talento y serenidad bajo presión. Era seguro que los buscadores emplearían también prismáticos de gran aumento.las excepcionales. Bryson podía asomarse a espiar. simplemente porque los reflectores habían pasado de largo. y luego otro arrastrar de pies en la grava. escuchando. Eran al menos dos. debían de ser más. los mismos almiares en forma de cono. Los dos se quedaron quietos en el acto. . pero prefería no arriesgarse ni levantarse antes de tiempo. los mismos enrejados ganados por viñas verdes. al tiempo que los reflectores se movían incesantemente a lo largo de los acantilados. algas y otros restos del naufragio. De modo que permaneció cinco minutos más después de que la playa se quedara otra vez a oscuras. con una pistola en la mano derecha. hablando una lengua que al principio Bryson no entendió. casi estilizada. Desde detrás del montículo de canto rodado que le protegía de los buscadores. Un hombre en fuga sería visto con el máximo recelo. la luz se detuvo un instante en el lugar donde habían escondido la lancha. Advirtió que Layla también apuntaba con su arma. Su posición de tirador a dos manos era perfecta. hasta que llegaron a un camino estrecho de grava al borde del acantilado. A lo largo del camino había unos macizos y altos muros de granito que demarcaban pequeñas parcelas de tierra. Cuando por fin salieron de sus escondites y estiraron los miembros agarrotados. Se oyó un súbito arrastrar de pies en la grava. a menos de treinta metros detrás de ellos. generación tras generación. cuyos moradores vivían y trabajaban la tierra como lo habían hecho siempre. los visores nocturnos no servirían de nada. Después hubo un grito desde la playa. Era un sitio donde el intruso no era bienvenido. empezaron a trepar por la ladera rocosa y llena de pinos. Él veía los reflectores que barrían la playa. A menudo. la misma colección de árboles nudosos y repletos de frutas. cuando se extinguían los reflectores era apenas el preludio de laverdadera búsqueda: sólo cuando las luces se apagaban del todo las criaturas empezaban a escabullirse de entre las piedras. la antigua lengua de Galicia que combinaba elementos de portugués y castellano. debajo de ellos. la cueva oculta. Quizás unos ojos expertos verían la discontinuidad que había causado Bryson en la trama natural de piedras. A semejante distancia. estaba impresionado por el hecho de que no necesitó pedirle a Layla que hiciera lo propio.

se lo pagaríamos con creces. tenían además el aire de ser padre e hijo. o quizá cosechaban mejillones desde las balsas que flotaban a poca distancia de la costa. —¿Extranjeros? ¿De dónde venís? —Venimos en coche de Bilbao. Voces bajas. ¿Qué hacían allí aquellos hombres? Debían de ser pescadores. en su mayoría ingleses y americanos. Eran contrabandistas que entraban el tabaco para venderlo a precios exorbitantes. pero el maldito coche de alquiler resultó ser una mierda. los percebes. e a minha mulher e mais eu temos que chegar a Vigo canto antes. Bryson vio dos figuras que cargaban cajas en un viejo camión. Miró un instante a Layla y luego gritó en portugués: —Por favor. Éstos no eran pescadores. aquellos hombres eran de allí y trabajaban duro. El viejo apoyó una caja en el suelo de grava. Eran cajas de cigarrillos importados. non podemos perde-lo tempo! Bryson sabía suficiente portugués de sus incontables operaciones en Lisboa. que recogían a nivel del agua. como para entender lo que decían los hombres. y de algunas en Sao Paulo.—¡Vena! ¿Axiña. Uno de ellos estaba en el interior. que carallo fas ai? ¿Que é o que che leva tanto tempo? ¡Móvete! Bryson y Layla se miraron un instante y avanzaron en silencio junto al muro de piedra y hacia la fuente de donde venían los ruidos. Tras mirar con cuidado. Bryson vio que uno de los hombres era de mediana edad y el otro era muy joven. Ahora Bryson veía lo que estaban cargando. el mayor le alcanzaba las cajas. Pescadores campesinos que reunían el producto de la zona. El joven estaba arriba del camión. El viejo le dijo al joven: —¡Vena. Si nos pudiera acercar. un estruendo de metal. Cuando dieron la vuelta al muro. Guardó el arma y le hizo gestos a Layla para que hiciera lo mismo. Los dos tenían aspecto de ser trabajadores recios. eso era. Quienquiera que fueran. ¿nos poderian ajudar? Metimo-lo coche na cuneta. móvete. Los dos hombres miraron con recelo. Empuñar las pistolas sería un error. el otro levantaba las cajas de una pila y se las pasaba. . era innecesario un enfrentamiento. Bryson miró el reloj: las tres de la madrugada pasadas. Estamos de vacaciones. golpes secos. y no eran cajas de percebes o mejillones. por lo que no eran una amenaza directa. Se rompió la dirección y fuimos a parar a la cuneta. haciendo turismo.

¿Jorge? De repente. Ese reloj que parece tan caro también. Ella miró a Bryson. y como acaba de ver. Arroje su cartera y empújela hacia mí con el pie —gruñó—. sí —dijo Bryson con impaciencia—. una en cada mano. dudó un instante sin saber cómo reaccionar. Arrojó su viejo Astra Cadix. Bryson sacó una Beretta 92 y apuntó al viejo. que no gritó ni intentó hacer ningún movimiento. Al mismo tiempo. Bryson sonrió y avanzó hacia el viejo. Lo que queremos es el camión.—Claro que podemos ayudar —dijo el viejo. y ella enseguida apretó el gatillo del enorme Águila del Desierto. En la izquierda tenía una Heckler & Koch USP compacta. que asintió en un gesto casi imperceptible. haciéndole una señal al joven. enorme y potente en extremo. La detonación fue fortísima. No tenemos interés en sus cigarrillos. ella sacó dos pistolas al mismo tiempo. y apuntó a Layla. o mi mujer matará a su hijo. El revólver cayó al suelo pero no se disparó.¡Muévase! ¡O se la damos a su adorable esposa. ¡Tira el revólver ahora mismo o te vuelo la cabeza! —El chico volvió a hacer pie. ¡Se pensan que nos van toma-lo pelo. —Por Cristo bendito. Con un movimiento veloz. habría tenido motivos para alarmarse. De haber notado la calma con que se comportaba. amigo.meu amigo. a su sobrino o a quienquiera que sea. es una mujer que no sabe controlar sus impulsos. un viejo Astra Cadix 38 Especial. y la atrajo hacia él con el revólver en la sien. en la derecha tenía una Águila del Desierto israelí de calibre 50. También él levantó las manos en el aire—. . esa muller ¡está tola! —espetó el maduro contrabandista mientras se ponía de rodillas y apoyaba suavemente el revólver en la grava. tanto más aterradora porque pasó muy cerca de la oreja del joven. —Sí. —¡Atrás! —le gritó de pronto Layla al chico en portugués. —Baje el arma. y después a usted! El joven se abalanzó sobre Layla y la cogió de un hombro con la mano izquierda. No pareció notar que Layla no se inmutó. Se acercó unos pasos más hacia ella y gritó: —¡Vaciade os petos! ¡Agora mesmo! Entonces el viejo sacó también un revólver. notablemente cerca de Layla—. calibre 45. el joven sacó un revólver. —Usted también. esta vez apuntando a Bryson. están listos! Temos amigos esperando por nos ó final da estrada. sacudió las manos en el aire y dijo:«¡Non! ¡Non dispare!». que bajó del camión de un salto y empezó a acercarse a ellos desde un ángulo. quien retrocedió a los tumbos y asustado—.

Siempre hay otra arma oculta entre la mercancía en caso de secuestro. y se pusieron en marcha por el camino de grava. gritó:—¡Non dispare! ¡Estamos facendo o que nos dicen! Virxen Santa. No quiero correr ningún riesgo. Creedme. supuestamente el padre del chico. y regresaremos a por vosotros con armas que no habéis visto en toda vuestra vida. no os conviene ponernos a prueba. Quiero que los dos os deis la vuelta y empecéis a andar por el camino. por hacer una llamada. —¡Non! —gritó el joven contrabandista. —¿Polo menos nos deixarán descarga-lo camión? ¡Vostedes non necessitan a mercancía! —suplicó el viejo. que obedeció de inmediato. de aspecto extraño. un momento —dijo ella de repente—. —¡De rodillas! —le ordenó Layla al joven. con las manos todavía en alto. El chico se había puesto colorado y temblaba como un niño asustado. —¡No! —interrumpió Bryson—. por disparar un arma. Ese proyector de corto alcance estaba diseñado para subyugar a animales salvajes sin matarlos. Luego corrió hacia la cabina del camión e indicó con un movimiento de la cabeza que Layla debía ir hacia el otro lado. Cualquier intento por seguirnos. se pusieron de pie en el acto. El viejo. que se había girado. eu necessito este camión! —Pues no parece que es su día de suerte —dijo Bryson. —Vale —dijo Layla. estremeciéndose cada vez que ella movía el Águila del Desierto. —¿Cómo? Se metió la pistola de pequeño calibre en el chaleco antibalas y sacó otra. nos irnos jalar. Él asintió y sonrió. una poderosa carga de dióxido de carbono propulsaba una jeringa de un potente tranquilizante en el cuerpo de aquellos hombres. que Bryson reconoció de inmediato. —No. ¿por que íamos? Los dos hombres se echaron a correr. el . pero antes de avanzar unos metros se oyeron dos pequeñas explosiones cuando Layla les disparó a cada uno de ellos. A cada disparo. Con la Beretta apuntando a los dos gallegos.—¿O meu camión? ¡Por Deus. Y no os detengáis hasta que dejéis de oír el camión. el joven y el viejo. les ordenó: —¡Andando! Los dos contrabandistas.

produciendo un fulgor pálido y extraño en los techos de pizarra de las aldeas de pescadores por las que pasaban. una presencia fantasmal. Bryson pensaba en la mujer bella y extraordinaria que dormía en el asiento junto a él. advirtió que el camino se empezaba a llenar de gente que iba a pie a Santiago de Compostela. con la cabeza apoyada en la ventanilla que vibraba. aunque algunos iban en viejas bicicletas y otros incluso a caballo. su relación tenía algo casi frío. retorciéndose brevemente antes de quedar inconscientes. conchas de vieira. Por otro lado. ropa de brillantes colores. se despertó de una sacudida varias horas después. y sin embargo había algo de vulnerable y hasta de melancólico en ella. el agotamiento físico solía causar errores de cálculo y de juicio. y tenían mochilas con conchas de vieira atadas a ellas. La concha de vieira. Se echó a dormir durante lo que creyó fueron unos veinte minutos. Y lo que había sido un grupo aislado de caminantes se convirtió en una fila. La promesa de encontrarla se había convertido para él en una sirena que le llamaba. siempre Elena. Se parecía demasiado a él. Pensando en Layla especulaba a lo sumo con una complicidad estratégica. Los dos se desplomaron al suelo. Y además estaba Elena. en un ser humano. . puramente táctico. Al regresar a la carretera. al antiguo altar de Santiago. No había nada más que eso. era una superviviente cuya apariencia fuerte ocultaba una vida interior extremadamente complicada que por momentos daba la impresión de estar en guerra consigo misma. Era fuerte y aguerrida. de modo que quizás el sacrificio había valido la pena. El camino estaba lleno de carritos y vendedores gitanos que vendían souvenirs: postales. se ayudaban. pero el instinto le decía que tuviera cuidado por un sinnúmero de razones. El viejo camión traqueteaba y armaba un gran estrépito mientras el motor artrítico lidiaba con la subida del serpenteante camino de montaña. Se maldijo un instante. no era bueno perder tanto tiempo. esquiva y traicionera. recordó Bryson. era el símbolo del peregrino por el Camino de Santiago. muchos de ellos caminaban con bastones de cuello torcido. Layla dormía aún profundamente. La mayoría iba andando. El sol salía por los acantilados y pintaba el horizonte con pinceladas de tonos pastel. en una multitud incluso. Ella no era más que un medio para alcanzar un fin. La mujer a la que nunca conoció realmente. la ruta de peregrinación de unos quinientos kilómetros desde el paso de Roncesvalles. ya de por sí un misterio. Tenían las caras quemadas por el sol.tranquilizante duraría. Era en efecto una combinación atractiva. Ella y Bryson sacaban provecho uno del otro. llevaban ropa simple y tosca. quizá treinta minutos. El cansancio se empezaba a apoderar de él y detuvo el camión en un bosquecillo. pájaros de plástico que aleteaban. en los Pirineos. Llevaba mucho tiempo cubrir aquella distancia a pie. una alianza simplemente por conveniencia.

¿La carretera estaría en obras? No.. —Mi teoría es que se trata de alguien completamente diferente. Bryson sacudió la cabeza. —¡Guardacostas! Es improbable que haya sido gente de Calacanis. Una organización con tentáculos que llegan a puestos altos del gobierno de varias potencias mundiales. viró bruscamente el camión hacia un costado del camino. —Oh. no directamente. «Enemiga no es la palabra». ¡Deprisa. Los coches parecían pasar sin problemas. un atasco quizás. hacían el reconocimiento de conductores y pasajeros. —Sí. Los coches y los camiones avanzaban más lentamente. Esos cabrones habrán vuelto en sí y han llamado a la policía. despierta! Ella dio un salto. Ellos no. Una organización que sabía que yo estaba a bordo.. para revisar matrículas y registros. y de inmediato volvió a estar alerta. —Layla —dijo él—. sin ser molestada por la policía. «Diabólica. se asustó. La policía española estaba inspeccionando vehículos. La multitud de peregrinos pasaba y miraba con curiosidad.Pero pronto notó otra cosa.. pero paraban a los camiones y los hacían detenerse al costado de la carretera. casi pegados unos a otros. algo que no podía explicar con sencillez. Alguien conectado directamente con la policía española. pero no es lo que tú crees.. Unos kilómetros antes de Santiago. qué ocurre? —Están buscando nuestro camión. quizás. Era la policía que paraba el tráfico. La respuesta se la dieron las barricadas de madera y las luces titilantes que provenían de vehículos oficiales. no. —Una organización de inteligencia enemiga. De repente. incluso si alguno de ellos sobrevivió. Hubo protestas airadas de los . —No. Enseguida vio lo que ocurría. visibles al superar una curva del camino. el tráfico empezaba a congestionarse. —¿Qué. Alguien les habrá ofrecido una cuantiosa suma. Más adelante el tráfico debía de estar obstruido. pensó. Gente como ésa tiende a evitar a las autoridades en la medida de lo posible. a través de una brecha en la fila de peregrinos. El Directorate».

Muchos llevaban pantalones cortos y camisetas. Aquí se vendía como un souvenir. Layla. Había padres fatigados que llevaban a sus bebés llorando. —Por si acaso alguno de los que revisa es tan estúpido como para buscar solamente el número de matrícula. un atuendo de monje de un pasado distante que ciertas órdenes aisladas usaban aún. a unos cincuenta metros detrás de él. regateara el precio. y entraban y salían de la multitud. El problema seremos nosotros: estarán buscando a una pareja. y dijo con aire solemne: —Así que ahora soy una peregrina. incienso. Había olor a sudor. un español. Bryson anduvo con dificultad. Espera. mientras que los demás quedaban ocultos por las sombras. con pañuelos negros en la cabeza que revelaban apenas la parte superior de la cara. Los que iban a pie avanzaban a paso normal. Las barricadas de madera que había delante estaban dispuestas de modo que dejaban pasar a los caminantes por un ancho pasaje. «¡Caos. pero se sorprendió al ver que el hombre le arrojó un fajo de billetes. asintió con la cabeza. Unos momentos después estaba conversando en castellano con una gitana grandota que vendía chales y otras prendas tradicionales. Tenía la ventaja de una capucha que Bryson se puso para disimular algunos rasgos suyos. En la otra mitad del camino. Algunos llevaban las bicicletas a pie. Layla no salía de su asombro. los niños chillaban con regocijo. se confundió perfectamente con el resto de la multitud. —La voz de Bryson se fue apagando al ver uno de los carritos que había allí—. sin sufrir casi demoras. con un jersey chillón cubierto de lentejuelas. llevaba puesta una prenda hecha de tela basta que parecía muselina. y en la cabeza tenía un pañuelo rojo brillante. dejaban pasar a coches y camiones de uno en uno. apoyándose en el bastón con el andar de un hombre que se aproxima al fin de un tortuoso viaje. toda una inmensa gama de olores humanos. Cuando pasó delante de los policías.. dos policías de uniforme estaban a ambos lados de la barricada y examinaban las caras muy por encima a medida que avanzaban. No miró a los policías ni tampoco los pasó por alto. La fila de peregrinos se hizo una multitud. cebollas. una masa de gente increíblemente diversa cuyo único punto en común era su fe devota. tras lo cual regresó al camión. No parecían . ancianas vestidas completamente de negro. Había ancianos con bastones que daban la impresión de que apenas podían dar un paso. Sonaban las bocinas de los coches. De modo que obviamente hemos de separarnos e ir a pie.. los conductores coléricos gritaban y maldecían. pero no será suficiente. era el más puro caos!». a un hombre y una mujer de nuestras características. Por extraña que se viera. Esperaba que este cliente. Luego fue de carrito en carrito y reunió una pila de ropa. y después regresó a la cabina. Bryson tenía una sotana medieval y un bastón de cuello torcido. observó Bryson con alivio. Bajó del camión de un salto y desatornilló rápidamente las matrículas con una navaja de bolsillo. a juzgar por la fluidez de su castellano y la falta de acento. quizá con un disfraz improvisado.vendedores de carritos y bocinazos de coches.

incluyendo información sobre dónde se hallaban. e inspeccionaba la multitud sistemáticamente. la piel como tiza y el pelo rubio ceniciento. Era del Directorate. estuvo a salvo al otro lado de las barricadas. Bryson no conocía el nombre de aquel tipo. Los ojos grises y somnolientos delataban una concentración feroz. pero tampoco eran tan insólitos. debido al fuerte sol. y el rostro pálido del hombre parecía encendido. Al igual que sus compañeros junto a las barricadas.prestarle atención. El policía rubio sudaba profusamente y bajó un instante los prismáticos para secarse la cara con el antebrazo. A Bryson le llamó la atención. un infiltrado. Era el sol fulgurante de la mañana que se reflejaba en la cercanía. Había hecho un intercambio fugaz con el asesino rubio. En pocos instantes más. Ya no podía haber dudas de que sus antiguos patrones lo tenían en la mira y «no tenía escapatoria». un experto en eliminaciones rápidas. uno de los mejores de la profesión: estupendamente dotado. El sol ya se hacía sentir. probablemente un psicópata. ése no era de allí. volvió la cabeza y vio a otro policía uniformado de pie sobre un banco y con prismáticos potentes sobre el rostro. Era a su vez un agente encargado de matar. si bien eran las primeras horas de la mañana. El rubio era en realidad un intruso. No. Sin embargo. Un destello de luz. Los rubios no eran comunes en esa parte de España. y estaba de visita en la capital sudanesa con un grupo de especialistas europeos que asesoraban a funcionarios iraquíes sobre la construcción de una planta de misiles balísticos y tomaban pedidos de equipos clave para usar en el montaje de misiles Scud. casi blanca. sus planos y los presuntos fallos de seguridad. Bryson dudó incluso que fuera español. no era gallego. sólo sabía que era un asesino de piedra. o era quizás un segundo filtro. al igual que los labios finos. un agente de penetración. De Jartum. Estaba de apoyo. Bryson había estado en Jartum para instalar un sistema de vigilancia y obtener pruebas que más tarde podrían ser usadas contra los iraquíes. Incluso un policía de escritorio no podría evitar salir al sol camino al trabajo o durante la pausa del almuerzo. . Conocía a aquel hombre. intrigado por la tez pálida de aquel hombre y el cabello rubio debajo de la gorra con visera. Era la piel pálida. El rubio había sido destinado como experto técnico desde Rotterdam. él también escudriñaba las caras de aquellos que entraban a la ciudad por la avenida Juan Carlos I. Fue en ese momento cuando Bryson pudo ver por primera vez sus rasgos. no fue eso lo que despertó su interés. El Directorate había enviado a uno de los mejores para matarle. o por lo menos rojiza. No había policía ni guardia de frontera que pudiera resistir por mucho tiempo en ese clima sin tener la piel curtida. empujado por un mar de gente. el perfecto agente encargado de matar. le había dado microfilms con los informes sobre los objetivos deseados.

algunos hombres llevaban gorras para protegerse la cabeza. El gentío de los peregrinos era tan denso que casi arrastraba a Bryson. No había muchos caminos en esta parte del país. sabe quién soy». el agente encargado de matarlo no podía estar seguro a esa distancia. enfadados porque les habían robado el camión y deseosos de ganarse un premio indudablemente generoso. Además. Por el rabillo del ojo.. El camión. hacer cualquier movimiento súbito que le hiciera apartarse de la multitud. advirtió el movimiento repentino y brusco. pero a un paso que era insufriblemente lento. habría sido como hacer señas para confirmar las sospechas del asesino. Quiso girarse para ver si Layla venía aún detrás de él. sino que la sotana con capucha que llevaba puesta Bryson le oscurecía el rostro. No sólo habían pasado años desde que se vieron en Jartum. Pero echarse a correr. Bryson vio que el asesino se volvía hacia él y que su mano derecha buscaba el arma que llevaba enfundada a la cintura. No podía permitirse apartarse de la multitud. debió ser la evidencia de que él y Layla se encontraban cerca. Aunque no se atrevía a darse la vuelta.¿Pero cómo le habían encontrado? Quizá los contrabandistas habrían hablado. El asesino . Había visto en los ojos del asesino el momento en que le había reconocido. ¿Cómo puede estar seguro el asesino de que soy el hombre que busca? Con la capucha. el viejo camión hacía tanto ruido que podría haberles pasado un helicóptero por encima de la cabeza sin que ellos lo oyeran. Y sólo había dos maneras de tomar aquel camino: hacia Santiago de Compostela o en la dirección opuesta. no había nadie entre los que vestían el anticuado atuendo monástico que tuviera puesta la capucha. que habían abandonado a toda prisa. muy pocas rutas desde Finisterre. pero se esforzó en no acelerar el paso. pero era demasiado tarde. y entonces Bryson se dio cuenta con exasperación de que era precisamente el hecho de que llevara una capucha lo que le distinguía de los demás. y el asesino no abriría fuego indiscriminadamente. pero también era cierto que había habido un período de tiempo en el que se había quedado dormido. le palpitaba el corazón. El cuerpo le produjo adrenalina. Sintió que el pulso se le aceleraba.. El tiempo se había prácticamente detenido mientras la cabeza de Bryson marchaba a toda velocidad. Sin duda ambas posibilidades habían sido cubiertas y se habían bloqueado en diferentes puntos de convergencia. pero no podía correr el riesgo. Se destacaba en la multitud. bajo los rayos del sol. Además. «Me ha identificado. para comprobar si estaba aún a salvo. pero una capucha almacenaba la temperatura y era insoportablemente calurosa. Bryson no había oído ni visto un helicóptero. el destello de luz sobre un objeto de metal que era seguramente una pistola. y por lo tanto eran fáciles de controlar desde el aire si tenían rápido acceso a un helicóptero. y era un verdadero faro para los perseguidores. Miró a otra parte.

se volvió y siguió avanzando entre el gentío. Bryson lo percibió casi por instinto. En cambio. ya no le importaba fulminar a inocentes. pero sacar una y repeler el fuego habría sido suicida. corrió hacia el frente. como un tablón a la deriva llevado por una poderosa corriente. Una joven a pocos pasos de distancia se derrumbó. le habían volado la tapa de los sesos. ciertamente no se atrevía a hacerle señas. Tenía pistolas.había sacado su arma. que hacía un esfuerzo por ponerse de pie. Las balas acribillaron una farola de acero a tres metros de él. Una vez que identificó a su blanco. fingiendo un desmayo. algunos de los cuales estaban a su lado. Hubo gritos de indignación. En el medio de aquel pandemónium. La multitud empezó a salir en estampida. encorvado y con la cabeza gacha. ¡Lo había alcanzado una bala! El tirador giró sobre su propio tronco y después se vino abajo sobre una valla. Layla. No podía avanzar en dirección a ella y en contra de la corriente aunque lo quisiera. El asesino disparaba rápidamente. A unos seis metros por delante de él se oyó otro grito. con la pistola en modo semiautomático. Seguro que lo superaban en número: en el momento en que disparara estaría enviando una señal para que le localizasen los resueltos matones que había mandado el Directorate. con lo cual provocó en el acto que la multitud alrededor comenzara a tropezar. y se desconcertó al ver que el asesino rubio era impulsado hacia adelante como si le empujaran. Sabía de sobra cómo el Directorate organizaba sus golpes de máxima prioridad. Alaridos agudos y aterrorizados. Un agente enviado para matar era como una cucaracha: donde había una. hubo gritos de miedo y de angustia. víctima de continuos golpes de aquellos que intentaban escapar del frenesí. ciertamente habría más. con la capucha bajada. La sangre salpicó en un radio de unos dos metros. lo cual quería decir que el asesino rubio lo había perdido de vista. pues creaba un gran disturbio y le permitiría esfumarse en él. Aliviado. como tantos otros que trataban de ver de dónde venían los disparos. la multitud enloquecida y a la desbandada atropello a Bryson. No escatimaban personal. eso le convenía a Bryson. Logró enderezarse y se lanzó hacia adelante. muerto o bien gravemente herido. desorientado por la multitud arrebatada. Ahora el rubio disparaba a fantasmas. ¿Pero dónde? El . e inmediatamente volvía a ser derribado otra vez al suelo. De repente se agachó. La tierra volaba cerca de allí con el impacto de las balas. Corrió el riesgo de mirar a su alrededor. una mujer se alarmó a viva voz. Y un segundo después se oyó la tos mortal de un silenciador de pistola. y éste era evidentemente uno de ellos. ¿Pero quién le había disparado? Un destello escarlata: un brillante pañuelo rojo que desapareció en la multitud. y el cuerpo de un hombre que iba en bicicleta se arqueó al recibir un balazo en la espalda. camuflado por la confusión de cuerpos. Por todas partes se oían gritos y gemidos de heridos y moribundos.

una masa asquerosa y carmesí. Volvieron a oírse gritos por todas partes. Un peregrino en particular. otros en la dirección opuesta. dejando tan sólo una herida abierta. Un hombre gritó:«¡Unha pistola! ¡Ten unha pistola!». El y Layla habrían de alejarse del gentío llevado por el pánico. desaparecer en Santiago y hallar un medio para llegar al aeropuerto de Labacolla. localizó al monje asesino y apretó el gatillo. Pero no se les veía por ninguna parte. .tirador rubio de Jartum parecía estar actuando solo. lo cual quería decir que los demás serían su apoyo. Le habían volado los sesos al ciclista. También había de estar atento a otras anomalías: destellos de acero. y rebotaron contra el suelo a pocos metros de él. Bryson se levantó rápidamente y. mientras trataba desesperadamente de no perder el equilibrio en su bicicleta y le gritaba enfadado. La multitud de peregrinos estaba fuera de sí. Sobre una farola de hierro golpearon las balas con gran estrépito. era como un disturbio. ¡Era una locura! Bryson se dio la vuelta. Se apartó de la corriente de caminantes y bicicletas. al que derribó. con la pistola apuntando hacia él y abriendo fuego. El hombre estaba muerto. y se aferró a un poste de luz para no ser llevado por la masa mientras esperaba a que apareciera Layla. Bryson conocía demasiado bien la metodología del Directorate como para creer que el rubio actuaba por su cuenta. uniformes de policía. Bryson se dio cuenta de que su apariencia resultaba extraña: la gente lo miraba. entre las patadas en la cabeza y la espalda que le propinaba la multitud presa del pánico y en la desbandada. Bryson dio un brinco hacia la derecha y chocó con un ciclista de mediana edad. una masa de gente aterrada y enloquecida: algunos intentaban correr por la avenida. la Beretta. un ciclista que perdía el equilibrio estuvo a punto de atropellado. y la desenfundó. el tirador con la sotana de monje estaba a unos quince metros de distancia. Bryson distinguió la mirada del monje en el preciso instante en que éste sacaba su biblia. que estrechaba entre los pliegues de su atuendo marrón de monje lo que parecía una biblia. pero el objeto era largo y acerado. tambaleándose aún. una explosión de sangre salpicó el rostro de Bryson. lo observaba con evidente curiosidad desde el otro lado de la abarrotada avenida Juan Carlos I. Lo que por unos instantes había sido el lugar ideal para ocultarse se había vuelto ahora violento y peligroso. En la fracción de segundo que le llevó interpretar lo que veía. Una pistola. pero sobre todo buscaba el pañuelo rojo. el aspecto inconfundible de un asesino a sueldo. Buscó su rostro entre la multitud que pasaba. Algo le escupió. Cogió un arma de la pistolera. situado a once kilómetros hacia el este.

¡Venga! —Lo condujo a un lado. porque después de todo le habían disparado aél. y éste dejó caer la pistola. que disparaba líneas de fuego por el pecho. A su izquierda. y se lo llevaba a los labios. pero entonces oyó la voz de Layla. que alzaba una pequeña pistola negra hacia él a menos de seis metros de distancia. le hizo comprender que le habían dado. disfrazado también de peregrino. las piernas ya no lo sostenían. Unas manos lo agarraron. con jardines cuidados e hileras de eucaliptos. —¡No. Se volvió a tiempo para detectar a otro hombre. Bryson reaccionó aporreando a su agresor. Desorientado y con la vista nublada. soy yo! Por aquí. Bryson se obligó a andar y apretó el paso a pesar del dolor. Se derrumbó en el pavimento. El dolor era insoportable. justo en el medio del pecho. y también estrechaba algo en la mano. pero la repentina explosión de dolor en el hombro izquierdo. —No. La herida es superficial. Obviamente rozó algunos vasos sanguíneos.. a través de la estampida de peregrinos frenéticos que habían entrado ahora en un pánico sin límites.El primer disparo golpeó al asesino en el pecho. volteó al hombre por completo. ¡Por aquí! Ella le agarró el hombro bueno. Perdió el equilibrio. Distinguió a otro monje que le observaba a pocos pasos de distancia. ¡hemos de seguir adelante! —¿ Pero adonde? . Bryson reaccionó en el acto y sacó la pistola. el brazo izquierdo lo tenía paralizado. una biblia. sentía cómo la sangre caliente le empapaba la camisa. el segundo disparo. destellando al costado de su campo de visión. —Debemos encontrar un sitio para que descanses —dijo Layla. Entraron a un parque grande y espacioso. le ayudó a erguirse y lo sostuvo. le apuntó justo cuando el monje sacaba el objeto alargado. había un objeto que Bryson reconoció instintivamente como otra arma. —¡Estás bien! —gritó Bryson con alivio. de aquella locura. —Yo estoy bien. lo besaba y rezaba en voz alta en medio de aquella violencia. en medio de aquel caos poco razonablemente. —¡Estás sangrando! —Creo que ha sido un rasguño. el codo. Bryson giró bruscamente a la derecha.. pero no es para nada tan serio como parece. No nos podemos permitir el lujo de descansar aquí. fuera de la línea de tiro.

no debemos destacarnos. Los habían enviado . Pero ya he pasado por peores. con los que había tratado en el pasado. con un ingenio diabólico.—Mira. Se dirigieron por el sendero bordeado de eucaliptos. Yo nunca paso por alto el dolor. y está siempre repleta de gente. aunque fuera ocasionalmente o hiciera mucho tiempo. Bryson sintió una punzada de dolor. sujetado del antebrazo. —No lo soy. Ahora bien. en un campo de minas el ojo avizor podía distinguir una mina del campo. Salvo las caras conocidas. La plaza que la rodea. —La catedral de Santiago. hay una catedral en la colina. —Percibió que ella dudaba por un instante. y agregó—: Después nos ocuparemos de mi herida. Pero aquí no había tal distinción. cruzando el camino. —No creo que tengas una idea de la cantidad de sangre que estás perdiendo. Recto. —Con fría objetividad le desabotonó la parte de arriba de la camisa y despegó con delicadeza la tela manchada de sangre del hombro. supuestamente una pareja de peregrinos rumbo al centro de la ciudad. a veces llamada praza de España. Los asesinos mandados por el Directorate estaban disfrazados. que está atestada de gente. es una de las maneras más valiosas que tiene el cuerpo para decirnos algo. y luego continuaron por el sendero. Por lo menos. Parecían totalmente inocentes. —Se quitó el pañuelo rojo de la cabeza y lo ató firmemente alrededor del hombro. Un buen sitio para perder de vista a nuestros perseguidores y encontrar un vehículo. los cabecillas— eran hombres que Bryson conocía. De pronto. —¿Duele? No te hagas el héroe. Hemos de quedarnos con la multitud. confundirnos con ella cada vez que podamos. una plaza. pero asustaron a Bryson. Hagamos lo que hagamos. En este momento hay problemas más urgentes. Debemos salir de este espacio abierto cuanto antes. podemos volver a esto más tarde. y de ese modo fabricó una especie de torniquete que serviría por el momento—. Quizá la pérdida de sangre le estaba atontando. Todas las personas con las que se cruzaran. La praza do Obradoiro. al frente. —Vale —añadió ella—. duele. es el término de la peregrinación. Y sí. hay una catedral. —Te creo. el dolor se hizo más fuerte. cualquier persona en la multitud podía ser un asesino enviado para matarle. pero algunos de los agentes enviados para matarlo. fue como un rayo dentado. ¿Puedes mover el brazo? Él hizo un gesto con el brazo y esbozó una mueca de dolor. la Praza do Obradoiro. dos ciclistas que pasaban a toda velocidad alcanzaron a hacer un rodeo de unos pocos centímetros. créeme.. —Sí. Algunos —no todos. de peregrinos religiosos. Ella palpó suavemente la herida. pero hemos de detener la pérdida de sangre..

—Ella corrió a toda prisa por el sendero hacia la plaza principal. cuya pieza central era el Pórtico de la Gloria. luego pasó por la fachada de la catedral hasta tomar una panorámica de la multitud de turistas y peregrinos. Me han visto. nada que activara su alarma interna. recorrió el pórtico con la cámara. con gafas de sol a la moda. monstruos y profetas. Si seguía en guardia. Se cambiaron por separado en los servicios de la catedral. Y tengo la camisa manchada de sangre. parejas jóvenes. con un sombrero para el sol adornado con motivos alegres. una tricota blanca de mangas cortas y un gorro de béisbol para él. la asombrosa escultura del románico español del siglo XII. Pero a mí sí que me conocen. La plaza estaba repleta de peregrinos.. pantalones caqui. Estudió a cada uno mientras espiaba desde un rincón oculto de la antecámara. Hasta había encontrado dos cámaras: una videocámara de mala calidad y sin película para él. No era mucha ventaja. Puede que no sepan quién eres. Ella asintió. Estaban pensando en lo mismo. vigilante. el torniquete rojo.porque podrían localizarlo con más facilidad entre la multitud. cada vez era un auténtico peregrino o un turista. no. Esperaréallí dentro. —Esperaré aquí. Varias veces se abrieron las puertas pesadas de madera. fría y desierta. —Déjame buscar una muda de ropa. . al tiempo que él se dio vuelta y se dirigió a la iglesia. no podemos dejarnos ver así.. Ella había calculado exactamente la talla de él. —Bien. aparentando que filmaba la fachada barroca del siglo XVIII. Esperó ansiosamente en la catedral oscura. un cineasta aficionado. tengo otra idea. entraron en la inmensa y atiborrada praza do Obradoiro. Pero era un arma de doble filo: si lo reconocían. pero no tenían ninguna de las señas. yendo de la mano como si fuera su luna de miel. pero era todo lo que tenía. Había conseguido incluso un par de vendas grandes y un desinfectante iodado para limpiar provisionalmente la herida. Mientras miraba por la lente del visor. como si registrara toda la escena en vídeo. —Espera —dijo abruptamente—. era Layla. las puertas volvieron a abrirse. No. Uno nunca podía estar seguro. —Bryson señaló una catedral antigua y pequeña cubierta de musgo. podría verlos antes de que ellos lo vieran a él. una cámara de 35 mm con correa y de peor calidad aún para ella. rodeada de jardines con plantas exóticas—. trayendo un bulto envuelto en papel. Veinte minutos después. y a ti también. turistas y estudiantes. coronada con los retratos de ángeles y demonios. Mujeres con niños. Ahora estaban vestidos con el atuendo sencillo de turistas de clase media: una falda y una blusa simples para ella. él también los reconocería a ellos. o al menos eso es lo que parecían. Bryson se detuvo frente a la catedral. aún no. los vendedores ofrecían por la calle postales y souvenirs. y debía explotarla al máximo. Diez minutos después.

tomando una panorámica de la multitud que los rodeaba como ya había hecho un momento antes. de cabello claro y bien peinado. para desviar las sospechas de cualquiera que estuviese mirando. En tres puntos de la plaza. . El disfraz de él era mínimo.. Quiero que te rías por algo que acabo de decir. era este hombre quien le traía recuerdos a Bryson y exigía un estudio más detallado. Apretó el botón del zoom. en reconocimiento a su propia ingeniosidad. Era una actriz consumada. A pesar de sonreírse. había un hombre de cara rolliza y barba. Mientras él sonreía. pero sobre aquel fondo había un movimiento coordinado y simétrico. Ella le tocó el brazo y se confundieron en una pantomima exagerada de cariño típica de los recién casados. De repente. que llevaba una chaqueta de sport demasiado calurosa para un día como ése.? —Ahora mismo. fornido y vestido con un atuendo negro de clérigo. Pero esta vez buscaba algo en particular. la voz de Layla se oyó tensa. Al otro extremo. enfocó y obtuvo un primer plano del hombre moreno. En sí. A un lado de la plaza había una joven. pero al menos la punta de la gorra de béisbol arrojaba una sombra sobre su cara. Una formación clásica en tríada.Bajó la cámara y se volvió hacia Layla. En el tercer lado del triángulo había otro hombre. podrían haber sido turistas de paseo. Se había convertido en un instante en la amante encantada que creía que cada broma de su nuevo marido era enormemente divertida. Entonces Bryson advirtió un movimiento. no eran la clase de instrumento óptico que se espera de un hombre del clero. fibrado y moreno. Quizá bastaría para inducir a la incertidumbre y provocar dudas en los observadores.. él no tenía dudas! —Layla —dijo en voz baja—. en varios puntos a la distancia. ¡Pero allí estaba. cogió la cámara de vídeo y miró por el visor. Era un acto de lo más convincente que Bryson. que tendría poco más de cuarenta años. los poderosos prismáticos desentonaban. —¿Has visto algo? Ahora lo encontró. Te acabo de contar algo divertidísimo. hallaba desconcertante. aunque se lo había pedido y lo esperaba. representando el segundo lado de un triángulo isósceles. Pero los tres representaban un ominoso conjunto. mirando con sus binoculares en dirección a Bryson. —¿ Reírme. un desplazamiento sincronizado. con la cabeza hacia atrás con desenfreno. sonriente y asintiendo como un turista orgulloso. ella se echó a reír. Bryson sonrió con modestia pero satisfecho. En todas partes alrededor suyo había movimientos. ninguno de ellos era excepcional ni llamaba la atención. pero que serviría para ocultar una pistolera. tres personas estaban quietas. Nadie que no hubiera tenido su extensa experiencia de campo lo habría percibido.

El senador James Cassidy sintió las miradas de sus colegas —algunas de aburrimiento. profusamente. no le hacía falta mirar ni tocar la zona para estar seguro. Paolo siempre actuaba en colaboración con su hermano. de la que se decía que estaba metida en la investigación y manufactura de armas biológicas. D. Washington. Bryson los había contratado para trabajos ocasionales. asesinos a sueldo. Los dos habían sido cazadores legendarios en la remota colina del noroeste de Italia en donde habían crecido. ¿Perocómo los habían localizado tan fácilmente? Ya habían perdido de vista a los perseguidores. que había rezumado del vendaje. y así se convirtieron fácilmente en diestros cazadores de humanos. mercenarios. Adonde iba Paolo. en asesinos de raro talento. había sido la señal. La herida de bala no había dejado de sangrar. de una aldea cercana a Cividale. impregnando la tela de su tricota y poniendo una buena parte de su camisa amarilla de color carmesí. echando por tierra todas las precauciones que habían tomado y desenmascarando su disfraz. frente a la iglesia donde habían hecho un alto. ¿Cómo habían dado con ellos? La respuesta llegó de un modo lento y exasperante. iría Niccoló. corruptos. incluyendo la peligrosa infiltración de una empresa rusa llamada Vector. había tratado con él varias veces en misiones de máxima prioridad. y se había asegurado de que Layla hiciese lo mismo. En el pasado. A Bryson le palpitaba el corazón. Niccoló. apoyó sus manos . en medio de un gentío de semejantes proporciones. Era un campesino llamado Paolo. apostado en algún lugar fuera de los tres lados de la tríada. ¿cómo habían hecho para dar otra vez con ellos.C. sentía el cuero cabelludo más susceptible. y ahora venían a matarle. Sintió el calor de la sangre en el hombro izquierdo. de ello estaba seguro. Los dos hermanos eran cazadores de recompensas muy cotizados. demasiado brillante y de alguna manera no del todo apropiada? Pero Bryson se había tomado el trabajo de rayar los mocasines flamantes de cuero contra el pavimento. y en especial habiéndose cambiado de ropa y alterado el aspecto? ¿Tenía algo que ver con la ropa: demasiado nueva. Eso quería decir que habría al menos uno más. La sangre los había delatado. una terrible certeza. De hecho le había contratado para el Directorate. Había hasta ensuciado la ropa con una pizca de tierra. otras de recelo— cuando se puso pesadamente de pie. Conocía a aquel hombre.Sintió un escalofrío. Los perseguidores lo habían localizado por fin.

gruesas y con lunares en la tan usada barra de madera, y comenzó a hablar con voz de barítono dulce y sonora: —En las cámaras y salas de comité damos gran importancia, todos nosotros, a los escasos recursos y las especies en peligro de extinción. Hablamos sobre cómo administrar del mejor modo los recursos naturales limitados en una época en que todo parece estar a la venta, en que todo tiene una etiqueta con el precio y un código de barras. Pues bien, he venido aquí para decir algo acerca de otra clase de especie en peligro, un producto en vías de desaparición: la mera noción de privacidad. En los periódicos, leo que un experto en Internet dice: «Vosotros ya no tenéis privacidad. Aceptadlo». Pues aquellos de vosotros que me conocen sabrán que yo no soy ni remotamente uno de los que irá a aceptarlo. Y digo: deteneos un momento y mirad alrededor. ¿ Qué veis? Cámaras y escáners y gigantescas bases de datos de un alcance que desafía el entendimiento humano. Los mercaderes pueden seguir todos los aspectos de nuestra vida, desde la primera llamada telefónica que hacemos en la mañana hasta el momento que el sistema de seguridad dice que hemos salido de casa, pasando por la cámara de vídeo en el peaje y la tarjeta que nos dan para el almuerzo. Poneos en fila, y cada transacción, cada «marca», se rastrea y registra por medio de los llamados infomediarios. Hay empresas privadas que se han dirigido al FBI con la propuesta de que les venda los documentos que tiene de ellas, la información, como si lainformación no fuera sino un artículo más del gobierno para ser puesto a la venta. Éste es el inicio de algo preocupante: la república desnuda. La sociedad vigilante. El senador miró alrededor y vio que estaba viviendo un momento inusual: los colegas le estaban prestando realmente atención. Algunos se habían quedado paralizados, otros parecían escépticos. Pero le prestaban atención. —Y os hago una pregunta: ¿queréis vivir en un lugar así? No veo ningún motivo para creer que la anhelada noción de privacidad tenga la menor esperanza frente a las fuerzas dispuestas en su contra: cuerpos de policía demasiado entusiastas a nivel nacional e internacional, mercaderes, corporaciones, compañías de seguros, los nuevos conglomerados autosuficientes y los millones de tentáculos de las empresas enredadas con el gobierno y las corporaciones. Quienes quieren mantener el orden, quienes quieren sacaros hasta el último duro: las fuerzas del orden y las fuerzas del comercio: ¡qué alianza más formidable, caballeros! A eso se opone precisamente la privacidad,nuestra privacidad. Es una batalla encarnizada, pero de un sólo bando. Y entonces mi pregunta, la pregunta para mis distinguidos colegas a ambos lados del pasillo, es muy simple: ¿En qué bando estáis?

9 —No mires —le ordenó Bryson con suavidad, sin dejar de estudiar la multitud y mirando a través del visor de aumento—. No te des la vuelta. Por lo que alcanzo a ver,

es una tríada. —¿A qué distancia? —Ella hablaba despacio pero intensamente, mientras al mismo tiempo sonreía, lo cual producía un extraño efecto. —Veinticinco, treinta metros. Un triángulo isósceles. A tu derecha, una mujer rubia con una chaqueta de sport, peinado alto, grandes gafas de sol. Detrás de mí, un hombre corpulento con barba y atuendo negro de cura. A tu izquierda, un hombre delgado, moreno, con camisa oscura de mangas cortas y pantalones oscuros. Los tres tienen pequeños prismáticos, y estoy seguro de que los tres llevan pistola. ¿Vale? —De acuerdo —dijo ella con voz casi inaudible. —Uno de ellos es el cabecilla del grupo; esperan su señal. Ahora te voy a indicar algo y te pediré que mires por el ojo de la cámara. Dime cuando los hayas ubicado. De pronto señaló el pórtico de la catedral con la mano abierta, como un cineasta aficionado, y le sostuvo la cámara para que ella mirase. —Jonas —dijo alarmada. Era la primera vez que lo llamaba por el nombre, aunque fuera falso—. ¡Dios mío, lasangre !¡Tu camisa! —Estoy bien —dijo secamente—. Por desgracia, es lo que atrajo su atención. De pronto ella tornó su mirada de alarma en una sonrisa extraña y fuera de lugar, seguida de una carcajada que era una actuación para un público de tres. Se inclinó hacia adelante y miró a través de la cámara mientras él la giraba en un lento arco alrededor de la plaza. —La rubia, vista —dijo ella. Unos segundos después, añadió—: El cura con barba, visto. El tío joven con la camisa oscura, visto. —De acuerdo. Bryson sonrió, asintió con la cabeza y siguió con la representación—. Supongo que están tratando de evitar que se repita lo que sucedió en las barricadas. Evidentemente no están en contra de matar espectadores inocentes si hace falta, pero prefieren evitarlo en la medida de lo posible, aunque sólo sea por el escándalo político. De otro modo, ya me habrían disparado. —O puede que no estén seguros de que eres tú —observó ella. —A juzgar por sus movimientos, si hasta hace unos minutos no estaban seguros, ahora lo están —dijo Bryson en un susurro—. Han tomado posiciones. —Pero no entiendo: ¿quiénes son? Da la impresión de que sabes algo de ellos. Para ti no son unos perseguidores desconocidos. —Les conozco —dijo Bryson—. Conozco sus métodos; sé cómo trabajan.

—¿Cómo? —Leí el mismo manual —dijo herméticamente, a propósito, sin ningún deseo de dar más explicaciones. —Si les conoces, entonces tendrás una idea de qué tipo de riesgos son capaces de correr. Hablas de «escándalo político»; ¿quieres decir que son agentes del gobierno? ¿Americanos? ¿Rusos? —Pienso que la mejor descripción es decir que son transnacionales. Ninguno de los que has mencionado, o quizá todos. Ni rusos, ni americanos, ni franceses, ni españoles, sino una organización que opera en los intersticios, a un nivel subterráneo en que no existen las fronteras. Trabajan con gobiernos, pero no para ellos. Tengo la sensación de que están vigilando, que esperan a que se produzca un claro a mi alrededor. Teniendo en cuenta la distancia, quieren un espacio lo bastante grande como para permitirles el mínimo margen de error. Pero al menor movimiento que haga, si intentara salir disparado, simplemente dispararían aun a riesgo de herir a la gente. Estaban rodeados de turistas y peregrinos, tan apretados contra ellos que era difícil moverse. Bryson prosiguió: —Ahora quiero que cubras a la mujer, pero saca la pistola con mucha sutileza, porque pueden seguir cada movimiento tuyo. Puede que no sepan quién eres, pero saben que estás conmigo, y eso es cuanto precisan saber. —¿Qué quieres decir? —Quiero decir que ya te consideran mi cómplice. —Fantástico —gimió Layla, y enseguida esbozó una sonrisa discordante. —Lo siento —yo no te pedí que te metieras. —Lo sé, lo sé. Fue mi decisión. —Mientras estemos apretujados por toda esta gente, eres libre de mover tus manos debajo de la cintura. Pero has de pensar que pueden ver todos tus movimientos de la cintura para arriba. Ella asintió. —Dime cuando hayas sacado la pistola. Ella volvió a asentir. La vio hurgar en su gran bolsa de tela. —Ya la tengo —dijo.

—Ahora, con tu mano izquierda, alza la cámara que tienes colgada al cuello y sácame una foto con la catedral por detrás. Usa el gran angular; eso te permitirá ver al mismo tiempo a la rubia. No te des prisa: eres una fotógrafa aficionada y no eres buena con las cámaras. Sin movimientos rápidos, nada que parezca profesional. Se llevó la cámara a la cara y cerró el ojo derecho. —Vale, ahora voy a simular que estoy jugando contigo, que te filmo con mi cámara mientras tú me sacas una foto. En cuanto tenga la cámara de vídeo delante de la cara, vas a reaccionar fastidiada; te arruino tu encuadre perfecto. Quitas tu cámara con un gesto inesperado, un movimiento repentino que los distraerá y confundirá. Después, apunta y dispara. Encárgate de la rubia. —¿Aesta distancia? —dijo ella sin dar crédito a lo que oía. —He visto la puntería que tienes. Eres una de las mejores que he visto; confío en ti. Pero no dejes pasar un segundo; tírate enseguida al suelo. —¿Y tú? ¿Qué harás? —Apuntaré al de barba. —Pero hay untercer... —Nopodemos cubrir a los tres, eso es lo enervante de esta maldita disposición. Ella volvió a sonreír de una manera desconcertante, luego se llevó la cámara de 35 mm a la cara, mientras sostenía la Heckler & Koch de 45 mm con la mano derecha a la altura de la cintura. Él sonrió con picardía mientras se llevaba la cámara de vídeo al rostro. Al mismo tiempo, con un movimiento breve y apenas detectable, estiró la mano libre, se la llevó a la espalda y sacó la Beretta de la cinturilla. Las manos le temblaban; apenas podía respirar. Justo detrás de ella, visible con la cámara de vídeo y a una distancia de entre quince y veinticinco metros, el falso cura con barba bajó los prismáticos. ¿Qué quería decir: que habían decidido no disparar, confundidos por el ardid de Bryson? ¿Que no querían abrir fuego indiscriminadamente con tantos inocentes a escasos centímetros de distancia? Si era así, acababan de ganar un poco de tiempo. Si no... De repente, el hombre de barba estiró la muñeca, aparentemente un gesto inocente para hacer que circule la sangre en una mano cansada, pero claramente una señal para los otros. Una señal enviada apenas un instante antes de que Bryson pudiera anticiparla.¡No!

No tenían más tiempo. ¡Ahora! Bryson arrojó la cámara de vídeo al tiempo que apuntó con la pistola y disparó tres veces con rapidez sobre el hombro de Layla. En ese preciso instante, ella dejó caer su cámara, sacó su Magnum 45 y disparó sobre las cabezas de la multitud. Lo que siguió fue una secuencia enloquecida de explosiones y un tiroteo rápido por ambas partes, provocando gritos de horror en todos lados. Cuando Bryson se tiró al suelo, alcanzó a ver que el hombre de barba se tambaleaba y caía, evidentemente herido. Layla se arrojó al suelo y rodó sobre Bryson, golpeándose contra los miembros de aquellos que los rodeaban e hizo caer a una joven. Alguien muy cerca de allí fue alcanzado por una bala perdida, herido pero no de muerte, una lesión leve. —¡Cayó! —resolló Layla mientras rodaba por el suelo—. La rubia, la vi caer. El tiroteo acabó tan abruptamente como había empezado, pero el griterío y el horrible clamor se hicieron más fuertes. Dos de los supuestos asesinos de Bryson habían caído, quizá para siempre; pero por lo menos uno quedaba aún en pie: Paolo, el asesino de Cividale. Y seguramente habría otros; el hermano de Paolo se encontraba casi con seguridad en las proximidades. La gente que corría los pateó, otros tropezaron con ellos. Una vez más, la multitud se convertía en una estampida, y mientras se hundían en medio del caos, Bryson y Layla consiguieron ponerse de pie y se lanzaron a la carrera hacia donde iban los demás, esfumándose entre la multitud enloquecida. Entrando y saliendo de la avalancha, Bryson vio una callejuela de adoquines, estrecha como un carril, que salía de la plaza. Era poco más que un carril, apenas del tamaño para que pasara un coche. El corrió hacia allí, esquivando obstáculos humanos y decidido a ir tan lejos como les fuera posible, hasta perder de vista a los hermanos italianos o a quienquiera que fuese tras ellos. Era probable que hubiera casitas antiguas en esta calle, con pequeños patios quizá, y callejuelas que daban a otras callejuelas. Laberintos en los que era posible perderse. La herida en el hombro palpitaba otra vez, la sangre rezumaba espesa y caliente; y lo que había empezado a curar se había vuelto a abrir. El dolor se hacía intenso. Pero se obligó a seguir corriendo. Layla lo hacía sin esfuerzo. Sus pasos resonaban en las calles vacías. Mientras corría, Bryson buscaba un patio, una tienda, cualquier sitio en que pudieran meterse por aquella calle estrecha y en sombras. Había una pequeña iglesia románica entre dos edificios de piedra aún más antiguos, pero estaba cerrada; una nota escrita a mano y pegada al pesado portón de madera decía que estaba

cerrada por obras. En esta ciudad de iglesias y catedrales, las casas de culto más pequeñas, que no atraían al turismo, probablemente recibían poca atención y menos fondos. Al llegar a la iglesia, él se detuvo en seco, cogió el macizo pomo de hierro y comenzó a golpear. —¿Qué estáshaciendo? —preguntó Layla, alarmada—. ¡El ruido, venga, vamonos de aquí! —Jadeaba, se le agitaba el pecho, tenía la cara encendida. Se oyeron pasos que se acercaban por la calle. Bryson no respondió. Volvió a golpear el portón, con fuerza y por última vez. El candado era pequeño y estaba oxidado, y pasaba alrededor de un cerrojo aún más oxidado, que se soltó del portón con facilidad e hizo un sonido de madera astillada. La gente no solía entrar a las iglesias por la fuerza; el candado era casi simbólico, y era todo lo que hacía falta en esta ciudad de devotos. Abrió el portón de un empujón y entró al oscuro portal. Layla, con un leve gruñido de frustración, le siguió y cerró el portón tras ellos. La única luz en la nave en tinieblas venía de una pequeña ventana de cuatro hojas, elevada y polvorienta. Había un olor húmedo e insalubre, y hacía frío. Bryson miró alrededor por un instante, y luego se recostó sobre un muro de piedra fría. El corazón le palpitaba por el esfuerzo y se sentía débil por el dolor punzante del hombro herido y por la pérdida de sangre. Layla se paseaba a lo largo de la nave, al parecer buscando una salida o sitios para esconderse. Después de unos momentos, recuperó el aliento y regresó al portón de entrada. El candado roto llamaría la atención de cualquiera que conociera la ciudad; o bien había que repararlo para que pareciera intacto, o había que sacarlo del todo. Cuando puso una mano en el pomo para abrir el portón, se detuvo a escuchar si había pasos que se acercaban. Había ruido de pasos, y luego una voz, un grito en una lengua extraña que no era castellano ni gallego. Se quedó paralizado, mirando al suelo, a los delgados haces de luz que pasaban por una rejilla en la base del portón. Se arrodilló, puso la oreja sobre las tablillas y escuchó. La lengua le era extrañamente familiar. —¡Niccoló, o crodevi di velu viodüt! Jú par che strade cá. Cumó o controli, i tu continué a cjala la «plaza»! La reconoció, entendió las palabras. «¡ Creo que lo vi, Niccoló!», decía la voz.Calle abajo. «¡Tú vigila la plaza!». Era una lengua antigua y oscura llamada friulana, un idioma que no había oído en años. Algunos decían que era un antiguo dialecto del italiano; otros pensaban que era

una lengua por derecho propio. Sólo se hablaba en el nordeste de Italia cerca de la frontera eslovena, por un número cada vez más reducido de campesinos. Bryson, cuya facilidad para los idiomas había demostrado ser a menudo tan útil, en tanto que mecanismo de supervivencia, como su talento con las armas de fuego, había aprendido solo el friulano hacía unos diez años, cuando contrató a dos jóvenes campesinos de las montañas remotas más allá de Cividale, extraordinarios cazadores y asesinos. Hermanos. Cuando contrató a Paolo y Niccoló Sangiovanni, se había propuesto estudiar su extraña lengua, en gran parte para vigilarles de cerca y escuchar lo que se decían, aunque nunca les hizo ver que entendía lo que estaban diciendo. Sí. Era Paolo, que había sobrevivido de hecho al tiroteo en la praza do Obradoiro y ahora le gritaba a su hermano Niccoló. Los dos italianos eran cazadores excepcionales y nunca le habían fallado en ninguna misión que les encomendó. No sería fácil escaparse de ellos, pero Bryson no tenía intenciones de escapar. Oyó que Layla se acercaba y levantó la vista. —Necesito que encuentres una soga o un cable —le susurró. —¿Soga? —¡Rápido! Ha de haber una puerta detrás del altar, quizá lleva a la rectoría, a una alacena, a cualquier sitio. ¡ Por favor,date prisa! Ella asintió y corrió por la nave hacia el santuario. Él se puso de pie enseguida, abrió ligeramente la puerta y pronunció unas palabras en friulano. Como el oído de Bryson para las lenguas rozaba la perfección, sabía que su acento se aproximaría al de un hablante nativo. Pero más aún, le dio un tono más agudo a su voz, tensando la garganta para que sonara con el timbre de Niccoló. Sabía que su imitación era algo extraña, pero era uno de sus más útiles talentos. Unas cuantas frases cortadas, oídas a la distancia y distorsionadas por el eco, le sonarían a Paolo como dichas por su propio hermano. —Ou! Paulo, pessée! Lu ai, al é jú! —¡Eh, Paolo, ven rápido! ¡ Lo tengo, ha caído! La reacción no se hizo esperar. —La setu? ¿Dónde estás? —Ca! Li da vecje glesie. Cu le sieradure rote! —¡La vieja iglesia, el candado roto! Bryson se levantó rápidamente, se puso a un lado del pórtico, pegado al marco, empuñando la Beretta con la mano izquierda.

Los pasos se hicieron más rápidos, luego más lentos al acercarse a la iglesia. La voz de Paolo se oía ahora justo del otro lado del portón. —¿Niccoló? —Ca! —gritó Bryson, amortiguando la voz con la tela de su camisa—. Moviti! Hubo una breve vacilación, y después se abrió la puerta de golpe. En el torrente de luz, Bryson vio la piel morena, el cuerpo delgado y de pura fibra, los rizos negros y tupidos. Paolo miró con los ojos entrecerrados y expresión feroz. Entró con cautela, mirando a todas partes, y el arma baja a un costado. Bryson dio un salto al frente y golpeó a Paolo con toda la fuerza de su cuerpo. La mano derecha era como una rígida garra que golpeó al italiano en el cuello, torciéndole la laringe lo suficiente como para inmovilizarle, no para matarle. Paolo dejó escapar un fuerte grito de dolor y de sorpresa. Al mismo tiempo, con la mano izquierda, Bryson le dio con la Beretta en la base del cráneo, con buena puntería. Paolo se desplomó al suelo, inconsciente. Bryson sabía que la conmoción era mínima, que Paolo volvería en sí en unos instantes. Cogió el arma del italiano, una Lugo, y le palpó rápidamente el cuerpo en busca de otras armas que tuviera ocultas. Como Bryson había entrenado a los Sangiovanni en táctica de campo, sabía que debía llevar otra arma, y sabía dónde encontrarla: atada con correa a la pantorrilla izquierda, debajo de sus pantalones de sport. Bryson también la cogió, y luego desenvainó un cuchillo dentado de pesca que el italiano tenía en el cinturón. Layla observaba la escena, atónita, pero entonces lo entendió. Le arrojó a Bryson un rollo grande de cable para electricidad. No era lo ideal, pero era fuerte y, en todo caso, cumpliría su cometido. Dándose prisa, los dos le ataron las manos y los pies al italiano, de manera que cuanto más forcejeara, más se apretarían los nudos. El modo de maniatarlo fue invención de Layla, ingeniosa por lo demás. Bryson tiró de los nudos, satisfecho de que resistirían, y después arrastraron al asesino hasta la sacristía junto al crucero norte. Allí estaba aún más oscuro, pero sus ojos ya se habían habituado a la luz mortecina. —Es un espécimen notable —dijo Layla sin pasión—. Impresionante, casi como una fuente espiralada. —Tanto él como su hermano eran extraordinarios atletas por naturaleza. Cazadores los dos, con dotes innatas, el instinto, de leones montañeses. Y así de implacables. —¿Trabajó para ti? —En el pasado. Él y su hermano. Algunas misiones pequeñas y una importante, en Rusia. —Ella lo miró con aire interrogativo; y Bryson no vio ningún motivo como para no darle una explicación. Ya no, después de todo lo que ella había hecho por él—. Hay un instituto en Rusia conocido como Vector, en Koltsovo, Novosibirsk. Al

Unos veinte minutos después.. Y sobre todo.. Lanzó un leve gemido. Sin pruebas fehacientes.final de los años ochenta. Así que me mandaron para hacer una penetración peligrosa y de alto riesgo a la que ninguna otra agencia de inteligencia se atrevería. Layla se dirigió al portón de entrada de la iglesia y arregló la cerradura rota y el candado para que parecieran intactos. viruela. De modo que eran fuerza bruta. los ojos titilaban debajo de los párpados. y luego abrió los ojos: aún veía nublado. —¿Cómo se portaron? —Conseguimos la mercancía. —Déjalo ahí.. cámaras de aire. Los informes técnicos de inteligencia nos decían muy poco.. —Dios mío. Siempre supe que carecías completamente de lealtad. Mis jefes tenían una lista de prioridades: fotografías de alta resolución de las instalaciones de almacenamiento. Había rumores... los hermanos Sangiovanni. fueron allí para reducir a los centinelas de noche y tomar a los guardias armados con rapidez y en silencio.. Paolo empezó a moverse.. querían muestras de los microbios: bacilos de Petri. cubas de fermentación para cultivo de virus y vacunas. —Y pensó: «¿Pero qué sentido tiene seguir ocultándole cosas a estas alturas?»—. El se encogió de hombros. —Bryson sacudió la cabeza—. —Al é'pasát tant timp di quand che jerin insieme a Novosibirsk —dijo Bryson. Estos tíos.. circulaban rumores en círculos de la inteligencia americana de que Vector no era sólo un instituto de investigación. Un complejo de edificios bajos.. ¿Dónde está tu hermano? . Formé mi propio equipo de expertos en explosivos y fuerza bruta. La CIA. ni Estados Unidos ni la OTAN estaban dispuestos a intervenir. que incluía a estos chicos. Layla asintió. Bryson vigilaba al asesino italiano. pero de un tipo especial. sino que estaba involucrado en la investigación y producción de agentes de armas biológicas. incluso peste usada como armas. —Ántrax. Tus jefes. pero dices que «ninguna otra agencia de inteligencia» se atrevería a hacer una cosa así. CIA o NSA. rodeado de vallas eléctricas altas y patrullado por guardias armados. Eso era todo lo que sabían las agencias de inteligencia convencionales. Ha pasado tanto tiempo desde que estuvimos juntos en Novosibirsk—. Típica respuesta pasiva por parte de los burócratas de inteligencia. —Bryson sonrió lúgubremente. —Según un desertor que se pasó a nuestro bando en los años ochenta (el ex director adjunto del programa soviético de armas biológicas) los rusos tenían a varias ciudades de Estados Unidos en la mira para el primer ataque biológico. Entre tanto. Mientras esperaban a que Paolo volviera en sí.

—¡Vete a tomar por culo! —gritó. —¿Quién se supone que es el cerdo? —preguntó Layla—. le dan de comer y ven que no le falte nada hasta que llega el día de carnearlo. idan dut chel che a voe di vé. Empecemos por una pregunta sencilla: ¿dónde está tu hermano? —¡Nunca! —Pues.tu mi fasis pensá a che vecje storie dal purcit. una de las pocas frases que conocía. acabas de contestar a una de mis preguntas —que Niccoló ha venido contigo. . ¿Él o tú? Bryson se volvió hacia Paolo y le habló en friulano. Bryson asintió. Yo tampoco. Bryson se limpió el escupitajo con la manga. me veré forzado a usar esto. —Y le mostró la Beretta. —Trató de levantar las manos e hizo una mueca al sentir los cables delgados que le cortaban las muñecas. haciendo muecas de dolor. ¡No estoy jodido aún! Forcejeó con las ataduras. —Ahora vamos a jugar a algo que se llama verdad o consecuencia. ¿Qué gratitud es ésa para tu antiguo jefe? —No soi ancjmó freát dal dut! —gritó Paolo. Cabrón. —No —dijo Bryson con una sonrisa—. Lo tratan como a un señor. cabrón. y si no me das una respuesta verdadera —recuerda que la palabra clave esverdadera—. —Coleridge. e dopo lu copin. —Te lo preguntaré una vez más. ¿Quién te contrató? El italiano le escupió en la cara a Bryson. Estuviste a punto de matarme en la plaza. Con tanto grito llamaréis la atención. lo tratin come un siór. Bryson sonrió y le tradujo a Layla: —Dice que hay un viejo proverbio friulano de campesinos acerca del cerdo. a viodin di lui.Paolo abrió de par en par los ojos. Layla se acercó y dijo rápido en voz baja: —Voy a vigilar el portón. o te enfrentarás a las consecuencias. Tú me dices la verdad. Gruñó entre dientes bañados en sangre—.

La muerte no te asusta. —No —continuó Bryson—. pero seguramente no podrás correr muy bien. eso sí que te quitará el sustento. quedara inutilizada. ¿no crees? El asesino palideció. ni gente ni animales. —Maldito vendido —bisbiseó. El italiano lanzó un grito. Para mí es lo mismo. Una de ellas era Layla. Era probable que buena parte de la rótula.muchos más. Mi hermano tendrá el placer de matarte con sus propias manos: será el obsequio de muerte que yo le haré. si no toda. Eres un tío valiente. lo cual es una de las razones por las que eres tan bueno en lo tuyo. Paolo se retorcía de dolor. en lugar de eso te quitaré lo único importante para ti: tu habilidad para cazar. y piénsalo con mucho cuidado antes de no responder o mentirme:¿quién te contrató? —¡Vete a tomar por culo! Bryson disparó la Beretta.—Buena idea. mátame —zahirió el asesino en su lengua materna—. —Adelante. Hay más. —¿Eso es lo que te han dicho? ¿Yaquién te han dicho que me vendí? Paolo lo miró desafiante. Seguramente no volvería a cazar. o seres humanos a los que los mentirosos que controlan las armas secretas del gobierno declaran «desahuciados». —Hizo una pausa y apuntó la Beretta a la rótula del asesino—. —Oh. A voz en cuello gritó una sarta de maldiciones en friulano. ¿quién era la otra? Alzó la pistola y gritó: —¡Alto o disparo! . La pérdida de ambas rodillas. mientras trataba de descifrar el sentido. luego un hombre que gritaba y un quejido ronco que parecía ser de Layla. Pero no encontró nada. ya sea elcinghiale. te he visto enfrentar a la muerte sin miedo. La pérdida de una rodilla. De repente se oyó un golpe en el portón de entrada. Bryson giró de inmediato para ver qué ocurría: ¿La habían golpeado? Corrió hacia la entrada de la iglesia y vio dos siluetas que forcejeaban en la oscuridad. pues. Los ojos del italiano se entrecerraron de recelo. —Te preguntaré una vez más. y la sangre le empapó los pantalones a la altura de la rodilla. hoy en día se dispone de las más avanzadas articulaciones en ortopedia. no tengo intenciones de matarte —dijo Bryson fríamente—. no te impedirá que camines. Bryson vio que movía los tobillos y las muñecas para buscar los puntos débiles de las ataduras. claro. pero le temblaba el labio inferior. tu adorado jabalí.

Las piernas. los nombres de contacto y los procedimientos. te lo haré lo más fácil que pueda. En cuanto te quite la mordaza. Ella había tenido la ventaja de atacar por sorpresa. Y no tendré más remedio que matarle. espero que empieces a hablar. Bryson saltó sobre Niccoló y le pisó el pecho con ambos pies para inmovilizarlo y quitarle el aliento. Y que ni se te pase por la cabeza inventarte algo. Mientras ella se ocupaba de Paolo. probablemente en la alacena donde había hallado el cable de electricidad. Arrancó un pedazo de tela de la camisa caqui de Niccoló. como prueba de que había sido casi estrangulado. quedaban sin atar. Layla sacó un rollo de cinta para empaquetar que había encontrado en alguna parte. al tiempo que sacudía la Beretta—. Niccoló gritaba como un buey corneado. Quiero que me digas quién te contrató. y así se sumaba a los gritos de su hermano que helaban la sangre desde la sacristía. —Basta —dijo Bryson asqueado. se las ingenió para maniatarlo de modo que. Era el hermano de Paolo. con los brazos atados a la espalda. amigo mío. cuanto más fuerte tirara Niccoló con los brazos. Un cable que le colgaba del cuello era todo lo que quedaba de un garrote que ella había usado evidentemente para apretarle el cuello no bien entró. más se apretaría el cuello con el cable. Niccoló. Era obvio que la amenaza surtía efecto. con los ojos abiertos de par en par y mirando a Bryson. sin embargo. está aún con vida. él arrastró a Niccoló por la nave a otra recámara y lo metió en un confesionario. y aunque se arrastraba por el suelo. Corcoveó con las piernas y pateó contra el suelo de piedra en una exhibición bestial de cólera y desafío.—Ya está bien —oyó decir a Layla. —Ahora bien. El cabrón es un hueso duro de roer. la estrujó y se la puso en la boca para que no se oyeran sus gritos. ¿Está claro? Niccoló. porque tu hermano ya me ha dicho bastante. a quince metros de distancia. daba patadas y giraba tratando de ponerse en pie. y le había sacado un buen provecho. y la usó para fijar la mordaza en la boca de Niccoló. Porque los mentirosos me caen realmente fatal. asintió frenéticamente. Tenía una línea delgada y carmesí en la base la garganta. los códigos. Quiero un informe completo. . mientras Layla le ataba firmemente las rodillas y los tobillos con el cable. se lo pasó a Layla y le pidió que hiciera lo mismo con el hermano. y si algo de lo que dices no concuerda con lo que dijo. que había dejado de corcovear. Bryson había encontrado el único punto vulnerable del asesino. Bryson sintió un gran alivio—. Pero como oyes. Niccoló movió la cabeza de un lado a otro. No volverá a caminar. deberé suponer que el que miente es él. Bryson le arrancó otro pedazo de camisa. Todo. —Tu hermano está malherido —le dijo Bryson.

¿Cómo estánonna María? ¿Y tu madre. no sabemos quién nos contrató! Bryson alzó la voz. Y puede que ellos no te diganpor qué estás en una operación en particular. las bestias de carga! ¡No nos dicen nada! Bryson sacudió la cabeza. —¡Sí! —Pero si yo estuviera en tu lugar. —Ahora. Niccoló respiró hondo y tomó varias bocanadas. —Mi compañera está al otro lado del pasillo con Paolo. Porque si no me obligarás a matarle.Desde el otro lado de la iglesia. ¿Entendido? Niccoló jadeaba. hablando con furia controlada. pues. Y recuerda que sé dónde vive tu familia. dejándole una marca roja en la piel que debió ser muy dolorosa. amortiguado por la mordaza que Layla le había puesto en la boca. Lo sabes tan bien como yo. rumiando. al mando de un líder. conoces su nombre falso. mi amigo. será mejor que esperes que tu hermano me haya contado exactamente la misma mentira. si cometes el gran error de mentirme. Todo lo que he de hacer es darle una señal y ella le disparará un sólo tiro en la frente. Alma. y la gentesiempre habla. . —Nada se hace al vacío. tiene aún su guardería? La mirada de Niccoló pareció a la vez feroz y herida. —¡Le diré la verdad! —gritó en friulano. como si tú mismo fueras el que le aprieta el gatillo en la sien. Luego cogió el trapo húmedo y se lo quitó. diría la verdad. —¡Ya se lo he dicho. y eso también explica muchas cosas. —Con tal que nos entendamos —replicó Bryson en voz baja. te han dado instrucciones. Así es como empiezas a atar cabos. ¿Está claro? Niccoló asentía con más frenesí todavía. pero siempre te dicen cómo hacerlo. ¡Sabes muy bien quién te contrató! —Se volvió hacia el pasillo como listo a dar una señal. —¡Pero nosabemos quién nos contrató! ¡Los procedimientos son los mismos que cuando trabajábamos para usted! ¡Somos la fuerza bruta. —Vale. Tendrás más probabilidades. —Le arrancó la cinta de plástico de la boca. Incluso cuando tratas con un intermediario. —Has trabajado en un equipo. —¡No! —gritó Niccoló. Bryson oía cómo Paolo gimoteaba y se quejaba.

un traidor. Y sí. —Mi hermano tampoco lo sabe. —¿Che. ¿sí o no? —Sí.. ¡Le diré lo que quiera saber! —Le daré sesenta segundos más —dijo Bryson—. con los ojos cerrados. llamó—: ¡Layla! Layla se acercó y comprendió la táctica de Bryson. No importa cuan poco leales seáis vosotros. en realidad el silenciador sería una buena idea. ¿En quélengua hablan entre sí? Niccoló puso los ojos fuera de órbita. conocéis mi cara. —¡No! —exclamó Niccoló—. a quién? . ¡Esruso! —¿KGB. ¡pero élno lo sabe!¡Usted conoce los roles. No sé lo que le ha dicho. lengua? —El equipo con el que trabajáis aquí. los compartimentos. y no os habrían contratado para matar a un ex jefe sin una buena excusa. —A Niccoló le dijo—: Os contrataron para matarme porque me conocéis. —Pero sabían que alguna vez trabajasteis para mí. —¿Quieres que use silenciador? —preguntó con aire despreocupado.. sabe cómo funciona eso! ¡A nosotros sólo nos han contratado. y nos pagan en efectivo! —¡Lengua! —exigió Bryson.—Tu hermano.. abre fuego. si no oigo lo que quiero oír.. Después. GRU? —¿Qué sabemos nosotros de esas cosas? —¡Reconoces las caras! —gritó Bryson. —¡Varias lenguas! —¡Ellíder del equipo! —¡Ruso! —gritó desesperado—. Entonces os dijeron que yo era un vendido. —¿Un traidor a qué. Niccoló asintió. Y aún más fuerte.

eliminados. no lo dijeron! —Pero les creísteis. Un hombre muy rico que es dueño de un conglomerado. —¿Trabaja por libre? —Dicen que trabaja para un. —¿Liras o dólares? —¡Dólares! Dos millones dedólares. —¿Por qué no habríamos de creerles? —¿Pusieron una recompensa por mi cabeza.. una recompensa. . que nosotros y que todos los que alguna vez trabajaron con usted serían identificados.—Sólo dijeron que estaba vendiendo nombres de agentes. Oí que alguien le llamaba Milyukov. no sé. —¿Era el que hablaba ruso? —Sí. todos quieren llevarse el botín. —Me halaga. —¿Fusilados porquién? —¡Grupos enemigos. Tú y tu hermano podríais haberos retirado a las montañas y cazarcinghiale a gusto. Pero el problema de ofrecer una recompensa a un equipo es que disminuye el incentivo para que el equipo esté coordinado. ¿El de barba era el líder? —Sí. fusilados. Uno de los poderes secretos detrás del Kremlin. un plutócrata.. autodestructiva. Pero la cara me era familiar. —¿Sabes cómo se llama? —No directamente. como nosotros. hace trabajos sueltos. —Prishnikov.. Mala estrategia. —¿Cuánto? —Dos millones. un magnate ruso. A través de eso dicen que gobierna secretamente Rusia. Es como yo.. o era un precio normal como para cualquier trabajo? —Sí.

según sus palabras. Bryson sintió cómo el corazón le empezaba a latir más rápido.. y en efecto era el poder detrás del trono. descomunal y oscuro. Harry Dunne.. cuando los servicios de inteligencia soviéticos se desmoronaron. Una operación de penetración justamente en suelo enemigo:nuestro suelo». pero poco o nada se sabía con certeza. Todo fue un elaborado ardid.. —Puede ser.. o que estaba entre los que lo controlaban. el control del Directoratepasó a otras manos. Podría decirse que están listos para fomentar una inestabilidad global.. Lo había oído antes. había dicho Dunne. ¿Y Elena? Había desaparecido. Era un tío inmensamente rico y poderoso... Fundador y presidente del consorcio ruso Nortek. Ahora tenemos motivos para creer que ha sido reactivada». Lo único que tenía para empezar a trabajar eran los hechos. sí. de la CIA. ¿se da usted cuenta?. Creemos que están instigando algún tipo de turbulencia al sur de los Balcanes. Parece que están tratando de almacenar un arsenal. al término de la guerra fría. vagas afirmaciones. había dicho Dunne. «¿Qué tal si le dijera que el Directorate de hecho no es parte del gobierno de Estados Unidos?». Anatoli Prishnikov. . ¿Por qué habría enviado Prishnikov a alguien para eliminarle? ¿ Por qué? La única explicación lógica era que Prishnikov controlaba el Directorate.. aunque su objetivo esté en otra parte». Me tendieron una trampa y después se deshicieron de mí. Hecho: un equipo de asesinos formado por agentes del Directorate (antiguos o presentes... La trama seguía siendo turbia e incierta. «Da la impresión de que sus antiguos jefes están acumulando armas. Fue el final de los agentes. declaraciones vacías. «Que nunca lo fue.. por alguna razón. Prishnikov. Generalidades. había dicho. Su objetivo último está en otra parte. ¿Qué querían decir con ello? ¿ Que la habían apartado deliberadamente de él? ¿ Podría ser ésa la explicación? ¿Que los señores querían mantenerlos separados por algún motivo? ¿Porque sabían demasiado y podían atar cabos sueltos? «.. había dicho que el Directorate había sido fundado y controlado en sus inicios por un pequeño núcleo de «genios» del GRU soviético. Y luego. no tenía idea) había intentado matarle.Hubo un destello en los ojos del italiano de que había reconocido el nombre.

Pero los escuadrones de asesinos en Santiago de Compostela parecían estar muy bien organizados. —La rubia de la plaza..¿Peropor qué? Podía ser que las fuerzas de seguridad de Calacanis lo hubieran considerado un mero intruso..Mucho más locuaz. Prishnikov había de ser uno de los que estaban al mando del Directorate: ¿pero por qué dirigiría un ciudadano privado tan preminente un grupo de inteligencia tan deshonesto? ¿Quería decir eso que el Directorate se había privatizado: que había sido objeto de una adquisición enemiga. Mencionaste el francés. . demasiado orquestados para no ser más que una simple reacción a su presencia en el buque de Calacanis. orquestada por Anatoli Prishnikov? ¿Se había convertido en el ejército privado del magnate más poderoso y secreto de Rusia? Pero luego se le ocurrió otra cosa. —El engaño era audaz. Hecho: los hermanos Sangiovanni habían sido contratados para matarle ya desde antes de su aparición en el Armada española. porque tu hermano era mucho más locuaz sobre el tema. pero. —Sí. un ciudadano privado inmensamente rico. ¿Pero cómo. con el peinado alto. ¿Es eso lo que estás tratando de decirme? —¡No! No sé lo que le contó —solamente hemos oído cosas por casualidad. —Dices que en tu equipo hablaban otras lenguas —le dijo a Niccoló—. Sí. Tal vez se inventó algunas cosas y me contó un cuento. Por lo tanto. pequeños retazos. —¡Pero nada! ¿Qué miembro del escuadrón hablaba francés? —Era la rubia. —¿Y qué es lo que me ocultas sobre ella? —¿Oculto? ¡Nada! —Me parece muy interesante. y por qué? Hecho: el líder del escuadrón de asesinos estaba también al servicio de Anatoli Prishnikov. un agente de penetración que debía ser eliminado. pero lo hizo con enorme seguridad y por ello sonó muy convincente—. Los que estaban al mando del Directorate habían decidido que él era una amenaza aun antes de eso. Quizás algún nombre.

y. oí que decían.era. —Así no es como trabajamos en el Mossad —protestó ella—. que intentara detener la pérdida de sangre en la rodilla rota de Paolo usando un harapo bien apretado para comprimirle la herida. Bryson le pidió a Layla. el comerciante de armas francés de la extrema derecha. Lo hizo deprisa. con la destreza práctica de un profesional de la medicina. la suturó y le puso una pomada para prevenir una infección. nunca lo debes dejar escapar. en la que fue la última misión de . en verdad intrigada. o trabajaba al menos con o para ellos? ¿Qué significaba que Jacques Arnaud. por lo tanto. —¿Un negocio? —El francés es. ¿cuál era su objetivo? Dejaron a los italianos maniatados y amordazados en la vieja catedral. Bryson se encogió de hombros. ElArmada española. El agente era un francés que estaba allí para hacer un negocio con el griego. Es una regla inquebrantable. —Estaba haciendo su trabajo. —Yo tengo otras reglas. ¿Acaso él también estaba con el Directorate.—¿Quizás algún nombre? —La oí hablar en francés con otro agente que estaba a bordo del buque que explotó. el traficante de armas más rico y poderoso de Francia. Layla le pasó los dedos por un verdugón largo y suave al tacto. estuviera de algún modo ligado al Directorate. Pasaron la noche en un hospedaje pequeño y anónimo de Santiago de Compostela. —¿Pero cómo puedes ser tan considerado con un hombre que trató de matarte? —le preguntó más tarde. que tenía estudios de ATS. Mientras apreciaba el busto desnudo. Lavó la herida con peróxido que compró en una farmacia. Del francés se sabía que era un emisario de Jacques Arnaud. controlaban el Directorate para fomentar el terrorismo en todo el mundo. un doble. Si un hombre intenta matarte y falla. Bryson se acordó del elegante francés de cabello largo en el salón comedor de Calacanis. ligado también al ciudadano más rico de Rusia? Y si era cierto que dos poderosos hombres de negocios. La herida infligida por Abu en Túnez. donde ella se puso de inmediato manos a la obra para curar el hombro herido de Bryson. uno en Rusia y el otro en Francia.

—El farmacéutico me dio unos antibióticos. de un viejo amigo. Le sobrevino de golpe el recuerdo de Nepal. —Ella rozó una herida mucho más pequeña. fue al pequeño cuarto de baño y regresó poco después con un vaso de agua. Ahora se le ocurrió a Bryson que no había ninguna diferencia entre los hermanos italianos y él. Le dije que le traería una receta por la mañana. de un adversario feroz llamado Ang Wu. tantas vidas desperdiciadas. el asesino del Friuli: bestias de carga? Eran fuerza bruta a sueldo. Ahora Bryson se preguntaba qué es lo querealmente ocurrió en aquel tiroteo. —Pudiste haber muerto. —Otro recuerdo. —Me atendieron buenos médicos. Nada más que peones. Le alcanzó unas cápsulas y el vaso. No eran más que instrumentos usados por fuerzas tenebrosas. en ese momento volvió a levantarse. así que se mostró dispuesto a darme una cantidad como para sacarte del apuro. Ella se había sentado en el borde de la cama. ¿Era realmente posible que los cerebros que manejaban el Directorate les mataran? Pensó en Ted Waller. en las últimas veinticuatro . ¿Y esto? —preguntó. ¿ Cómo se había llamado a sí mismo y a su hermano Niccoló. ¿A qué lo habían mandado en realidad. en la última vez que los vio con vida. menos entendía.Bryson. Ya no palpitaba de dolor. un área de piel fruncida del tamaño de una moneda sobre el bíceps derecho—. —Te han atacado a menudo. si bien el recuerdo no se había borrado y seguía siendo tan traumático como siempre. —Recuerdo —dijo él con aire lúgubre—. peones al servicio de un juego odioso cuyas reglas nadie les explicaba. y más directamente. Pensó en sus padres. y en nombre de quién? ¿Había sido tan sólo un peón en la conspiración maligna que seguía sin entender? Tanta sangre derramada. —Por la pequeña ventana se veía cómo en el exterior llovía a cántaros sobre los adoquines cubiertos de musgo. un oficial renegado del ejército chino. Tuvo un momento de aquel viejo recelo que le hacía estar en guardia: ¿qué eran esas pastillas sin nombre que ella le daba? Hasta que la lógica le hizo caer en la cuenta: «Si hubiera querido matarte ya ha tenido muchas oportunidades de hacerlo. ¿Y todo para qué? ¿Qué significado tenía su vida? Cuanto más se enteraba de cosas. el hombre al que alguna vez admiró más que a nadie en el mundo. y sintió un rapto de ira. había sido tratada por un cirujano de primera al servicio del Directorate.

Era hora de quedar a mano.horas. pero había preferido seguir con la vida célibe. se preguntó. Le había mentido para protegerla. y estaban decididos a atraparlos costase lo que cortase. Estás pensando en algo que te preocupa. Le había ocultado algo. el submundo del especialista en operaciones clandestinas es pequeño y los rumores corren como reguero de pólvora. y la venganza llevaba las de ganar. Nunca tendrían olvido ni perdón para los traidores. —Pareces distante —dijo Layla mientras empacaba su maletín de primeros auxilios—. Pero Bryson no quería que Elena viera ni supiera lo que había hecho por ella. Bryson levantó la vista y asintió despacio. Si bien éste no conocía la identidad . Muy lejos. Una y otra vez se le había presentado la oportunidad. ni siquiera tenía por qué arriesgar la vida por mí». en que le mintió a Elena. »Por medio de un contacto. sin importarles cuánto tiempo tendrían que esperar. el único momento importante. Entre los antiguos miembros que habían sido alejados de sus cargos en el célebre servicio secreto. entre ellos Petrescu. Bryson había recibido información por medio de varios contactos de confianza de que un equipo de "barredores" de la antigua Securitate ofrecía grandes sumas de dinero por cualquier pista que pudiera llevar al paradero de un tal Andrei Petrescu. Ahora hacía memoria. Bryson arregló un encuentro en Bucarest con el jefe de los barredores. el matemático y criptógrafo que había traicionado a la revolución al pasar al enemigo los códigos del gobierno de Ceausescu. se acordaba de aquella noche en Bucarest que le había ocultado. Más aún. existía una honda amargura por el golpe de Estado que había derrocado al gobierno de su patrón. ¿Quéhabía hecho él? ¿En qué medida. Compartir una habitación con una mujer hermosa —incluso si la disposición para dormir era de lo más casta. el ex número dos de la Securitate. y ya habían pasado años. ¿Cuál era la verdad?¿Dónde estaba la verdad? «A pesar de toda la paranoia y el jaleo. Habían fijado la mira en varios blancos. ella en la cama y él en el sofá— era algo que no había hecho desde la inesperada partida de Elena. A Waller le gustaba citar a Blake: —Nos llevan a creer una mentira —presagiaba—. como castigo por lo que hubiera podido tener de culpa en su partida. la vida que tenían juntos había sido arreglada hasta el último detalle por Ted Waller? Y volvió a pensar en aquel momento. Cogió las cápsulas de su mano y se las tragó con un sorbo de agua del grifo. cuando no vemos con los ojos.

»—Con mucho gusto discutiré los "términos". y pasaría un fin de semana en Barcelona.falsa de Bryson. si bien había hecho planes precisos por anticipado. No sólo lo estimaría demasiado peligroso para su marido. »Dragan no sabía nada de Bryson. Actuaba en contravención directa de las normas del Directorate. »Dragan. que recurrió a su red de informantes. Y hasta ese momento había respetado su deseo. confió en sus buenas intenciones. hacía tiempo que le debían vacaciones. alzó las cejas. Pero ésta era una oportunidad que no podía desperdiciar. »Bryson se encontró con el hombre de la Securitate en un bar oscuro y subterráneo. »Para Bryson. como después se vio. que aunque fueran cortas le vendrían muy bien. era demasiado importante para Elena. como usted dice. puesto que nunca aprobaría un encuentro con el cabecilla del grupo que quería matar a su padre. Pero antes deberíamos discutir los términos. Compró los billetes de avión en efectivo y bajo un nombre falso que no figuraba en las bases de datos del Directorate. Y que vendría solo al sitio del encuentro. y en consecuencia para él. Tenía que hacerlo. Le pasaron el mensaje que Bryson poseía información urgente que sin duda sería de gran interés para los barredores. el hombre de la Securitate debía hacer lo mismo. Según lo prometido. pero Bryson. era un asunto personal. nunca habría fijado ese encuentro. ella conocía tan bien el nombre y el teléfono porque Dragan había sido quien reclutó a su padre como colaborador. para ahuyentar al policía que se había interesado tanto por lo que había en el camión. sino que había dejado muy claro en diversas ocasiones que por ningún motivo él debería intervenir por cuenta propia en asuntos que tuvieran relación con sus padres. le concedieron el permiso. Elena había sido la primera en mencionar su nombre la noche de la abducción de Bucarest. una vez que me diga . de facciones angulosas y cetrinas. y aquí el engaño fue más importante aún. Pero Bryson no podía arriesgarse a perder el contacto. Así que notificó a la central que después de concluida una operación en Madrid se tomaría unas vacaciones. un hombre de unos sesenta años. Estaba aterrorizada ante la posibilidad de perder a su esposo o a sus padres. la traición de Andrei Petrescu a la Securitate era por lo tanto una cuestión que había afectado personalmente a Dragan. De haber sido por ella. vino solo. Como era de esperar. »—Usted tiene información sobre los Petrescu —dijo el general Radu Dragan cuando Bryson se sentó con él en un rincón apenas iluminado. las ramificaciones potenciales eran demasiado serias. había hecho los deberes. de remover el avispero de venganza de la Securitate. pero no tenía elección. Había pedido favores y pagado sobornos. Nunca habrían aceptado un encuentro tan fuera de las normas. »—Así es —dijo Bryson—. »Tampoco le dijo a Elena lo que haría. Había hecho los arreglos a espaldas del Directorate.

»Dragan se rió y se sirvió más cerveza. Usted. ¿Quién demonios es usted? ¡Cómo se atreve a hablarme de este modo! »—Simplemente quiero su palabra de que suspenderá de inmediato a todos su barredores.. »Bryson sonrió. ¡No me joda!—.. le toca un pelo a los Petrescu. todos los parientes sanguíneos o políticos. fusílelos. incluso si usted decidiera ocultarlos a todos otra vez. »—¿Si no? »—Si no. Mis hombres están en este bar vigilándome. »—¿Usted cree que porque uno de mis hombres le vende información puede amenazarme? »—Como bien sabe. Créame. Ahora escúcheme bien: Si usted. y todo lo que tengo que hacer es darles una señal y se lo llevarán de aquí antes de que . incluso su asistente de mayor confianza conoce unos cuantos nombres y sabe vagamente dónde están. alguien que usted quiere mucho morirá. junto a sus domicilios particulares y números de teléfono. »—. Si estos nombres. mis socios se encargarán de mutilar primero y matar después a todos los miembros de su familia.. no cambiará nada. Por lo tanto sabrá lo fácil que sería para mí y para mis compañeros localizar a todos y cada uno de ellos. —Puso una hoja de papel sobre la mesa. Dragan la cogió y la escudriñó intrigado. »—Totalmente.qué tiene que contarme. son los nombres de cada miembro de su extensa familia. Tiene exactamente siete minutos para dar la orden. »—Me está haciendo perder el tiempo.. o que tenga cualquier tipo de relación con usted. —Bryson miró el reloj—. »—¡Salga de aquí! ¡Váyase de inmediato! Sus amenazas no me interesan. mi información proviene de fuentes mucho más seguras que cualquiera de su círculo. »—¿Pero qué es esto? —preguntó Dragan—. Púrguelos a todos. —»Nu te mai pis a imprás tiat! —gritó Dragan. La "información" que tengo para darle es muy simple. debería reconocer a qué inmensos recursos he de tener acceso para ser capaz de desenterrar esa información. que ha tomado tantas precauciones para proteger a sus seres queridos. »—Le estoy dando la oportunidad de suspender a los barredores en este preciso instante. o cualquiera que trabaje con o para usted. ninguno de sus hombres tiene acceso a esta información.

con una pistola apuntada a la cabeza de una mujer llamada Dumitra. »—Sí. le conviene realmente que yo pueda hablar con mi socio. »—Puede salvarle la vida si revoca ahora mismo la orden de ejecución de los Petrescu. tiene instrucciones de meterle un tiro en la cabeza. y sus manos se mancharán de sangre. dijo un seco "hola". No es su única amante. El hecho es que usted quiere que yo haga una llamada. fingiendo un aire despreocupado. pero ella lo ha sido por varios años. »Con apenas un minuto antes de que expirara el tiempo. así que me temo que esta llamada es para pedirte tan sólo que sigas con el plan. su amante. —Ha sobornado a esa puta —dijo—. »Dragan sonrió burlonamente. O puede no mover un dedo. »El rostro ya pálido de Dragan se puso aún más pálido. que hace striptease en el Sexy Club de Calea 13 Septembrie. »Dragan lo cogió. Todo lo que puedo decir es que más le vale a usted que mi teléfono y el de mi socio funcionen. y así pasaron cuatro minutos. »Dragan sacudió la cabeza. no. use mi teléfono si no ha traído el suyo. cinco minutos. con lo cual ella morirá. no use todas las baterías. Si no recibe mi llamada en —Bryson volvió a mirar el reloj—. —Bryson esperó hasta que oyó la voz desesperada de la mujer al otro lado de la línea. »—En realidad. quien está perdiendo el tiempo es usted. pero no dijo nada. e incluso hasta el otro extremo de la mesa le llegaban a Bryson los gritos y súplicas de la amante. »Pero no dijo palabra. No sé cuánto le ha pagado para que haga esta pequeña farsa. mi socio está en este momento en un apartamento de Calea Victoriei. . Pero hazme un favor y pásale el teléfono a Dumitra para que pida clemencia a su despiadado amante. mirando por última vez su reloj. Bryson llamó a Calea Victoriei. Eso sí. Dragan no quiere revocar la orden. »—Se acaba el tiempo —dijo Bryson. seis. Mi socio está esperando que le llame a su teléfono móvil. de modo que usted habrá de sentir al menos algún cariño por ella.tenga la oportunidad de hacer una llamada. Tenga. pero seguro que no fue mucho. »Dragan bebió un largo sorbo de cerveza. pero en sus ojos Bryson distinguió su angustia. Pero era obvio que reconocía la voz de Dumitra y sabía que aquello no era un engaño. y luego le pasó el teléfono a Dragan. Vea. »—No —dijo cuando atendió una voz—. Dragan empezó a mover nerviosamente el rostro.

Tenía puesto un pantalón de gimnasia gris y una camiseta de hombre de talla más grande. Pero esta vez lo miró fijamente mientras le preguntaba sobre Barcelona. —Ninguna de las dos cosas. y se cruzó de brazos—. eran demasiadas preguntas. No había ropa que empacar. Él mintió sin dificultad y fue convincente. cada uno respetaba la separación entre la vida privada y el trabajo. Hubo otro disparo. el bulto de sus pechos. seguido instantáneamente de un grito ahogado. »Bryson no le contó nada de lo ocurrido a Elena ni a Ted Waller. su familia será ejecutada de inmediato en masa. Excepto por el hecho de que me has salvado la vida varias veces en doce horas. o puede ir usted mismo a su apartamento y verlo con sus propios ojos si es que tiene agallas. levantándose de la cama y yendo al sofá—. dobló sus piernas largas y firmes. Cuando regresó a casa unos días después. . ni tenía nada urgente con que ocupar sus manos. Hablaremos por la mañana. »Se dio media vuelta. —No sé casi nada de ti —dijo él. hablas con acento árabe. pero vienes del valle de la Bekaa. ¿Estaba celosa acaso? ¿Sospechaba de que tuviera una amante en las Ramblas? Era la primera vez que veía un asomo de celos de su parte. ¿Eres israelí o libanesa? Ella miró al suelo y dijo en voz baja. Elena le preguntó sobre su viaje a Barcelona. Bryson sintió que ella evadía sus preguntas. ella nunca antes le había preguntado acerca de sus viajes. Y una vez más. Pero en menos de una hora corrió la voz de que nadie tocara a los Petrescu. La única manera que tiene de detenerlo es que revoque la orden contra los Petrescu.»El primer disparo detonó en el auricular. Por lo general. Hay cuarenta y seis nombres en esa hoja de papel. que enfatizaba. —Tienes que descansar —dijo ella. Su terquedad y su escepticismo acaban de costarle la vida a su mujer. Mi madre es libanesa. de modo que insistió: —Trabajas para el Mossad. déjeme recordarle que si algo llega a pasarles. Bryson lo oyó a poco más de un metro. así que se sentó en el borde de la cama. y cada día serán asesinados uno por uno hasta que toda su familia se haya extinguido. salió del bar y nunca volvió a ver a Dragan. y esta vez ya no se oyeron gritos. y le hizo desear aún más poder decirle la verdad. más que ocultaba. Mi padre era israelí. pero sabía que no había otra forma de demostrar que hablaba en serio—. —Se sentía asqueado y horrorizado por lo que se había visto obligado a hacer. Su gente le confirmará lo que acaba de ocurrir. y solían evitar hacerle preguntas al otro sobre lo que había hecho. »—¿Es tan buena actriz? ¿No? —Bryson se puso de pie y cogió el teléfono—. lo que sea. O ambas. »¿Pero sabía él acaso cuál era la verdad?».

me casé con un soldado del ejército israelí. Desprecio a los fanáticos que no dudan en matar a inocentes en nombre de un noble ideal. —Conocen cómo trabajo en la clandestinidad y que tengo contactos. —Tenía dos años. un atleta estupendo. Los ojos castaños parecieron feroces. —Mi madre lo mantuvo vivo para mí. Rechazo muchas ofertas. Cuando tenía apenas veinte años. que era su abrevadero. de enseñarme fotos. con aire sorprendido. Como yo hago trabajos sueltos para ellos. Debías de ser un bebé. Yaron y yo estábamos profundamente enamorados. Odio a los fanáticos de todos los bandos. —Nunca le conociste. Pero hay algunos que no. —Deben tenerte en muy buena consideración para darte tanto margen. ruborizada. —Era atleta. Ella asintió. Quizá soy la única persona lo bastante tonta como para aceptar ciertas misiones. Ella bajó la cabeza con modestia. Nunca dejó de contarme historias sobre él.—Tu padre ha muerto. como sólo los muy jóvenes pueden estarlo. Bryson asintió. —¿Por qué aceptaste entonces la misión en elArmada española? Ladeó la cabeza hacia él. Están exiliados. Sean de Septiembre Negro o de la Fracción del Ejército Rojo. —¿Por qué había de ser? Porque allí era donde los fanáticos compraban las armas sin las cuales no podrían matar a inocentes. De esa manera me aseguro de que el trabajo que hago es por una buena causa. El Mossad disponía de información fiable sobre que agentes del Frente Nacional Jihad iban allí para abastecerse de armas. Lograr que yo llegase hasta allí fue una operación que llevó dos . no tienen hogar ni Estado. Para luchar contra los fanáticos. Siguió mirando al suelo. puedo escoger la misión. Los terroristas palestinos le asesinaron en los Juegos Olímpicos de Munich. Ella levantó la vista. Cuando le mataron en Líbano fue cuando decidí trabajar para el Mossad. —¿Pero no piensas que el Mossad es una banda de fanáticos? —Muchos lo son. árabes o israelíes. —Habrás crecido odiando a los palestinos. Los palestinos son buena gente. —No. —Eso fue en 1972.

en realidad. —No —admitió él—. Se harán investigaciones. —Pues. —Pero hace mucho que estás en el negocio. ¿Cuánto debía contarle? —De alguna manera. y eso será todo. . tus perseguidores. como yo. escribiremos todo lo que sabemos sobre las actividades del otro. otro se sumará a los archivos que la CIA tiene del Mossad: no más que gotas en el océano. ¿verdad? —¿Qué te hace pensar eso? Ella se tocó la nariz con la punta del índice. —¿Algo que ver conmigo? —dijo Bryson. Si no quieres decirme nada. —Es verdad. «en cierto modo».. Ahora me han vuelto a llamar para una última misión. —«De alguna manera». Lo delatan las cicatrices que tienes en el cuerpo. aún estarías allí. Los escuadrones de asesinos. pero no lo eres. —¿A saber? Bryson vaciló.. Se añadirá un expediente confidencial a los archivos del Mossad sobre la CIA.Estuve mucho tiempo en el negocio. te estoy agradecido por todo lo que has hecho. es una misión de contraespionaje. algo que ver con tus enemigos. Pero no creo que sea para la CIA... vale. No exactamente para la CIA. no me lo digas.. —¿Por libre. —Se le dilataron las ventanas de la nariz mientras hablaba con intensidad—. —Hay algo que huele mal —dijo con una sonrisa cómplice. que violan el protocolo habitual. nos iremos de España en aviones separados y nunca volveremos a vernos. o trabajas para otra agencia. O bien trabajas por libre. divertido. Pero me obligaron a irme.. —Y si no fuera por mí. y luego se suspenderán. Pero este trabajo es para ellos. —¿Y qué me dices de ti? Me has dicho que eras de la CIA. A primera hora de la mañana. Cuando regresemos a casa y tengamos que hacer los inevitables informes. —Layla.meses. entonces? —En cierto modo. los dos pondremos al otro en los archivos de contactos.

Me malinterpretas. para venderle armas a Calacanis. se yuxtaponen. Pero las pistas se cruzan. Viaja a menudo a Chantilly. Mencionaste a Anatoli Prishnikov. También era cierto. . Usa el nombre de Jean-Marc Bertrand. inteligentes y juguetones. Le conozco y le detesto. Y hasta puede que tenga una forma de llegar a él. No me conoces en absoluto. un nombre bien conocido por todos en nuestra profesión. Sin maquillaje. —¿Sabes algo de Jacques Arnaud? —preguntó Bryson. Los dos seguimos la pista de unas armas a diferentes sitios. —Pero tú no entiendes friulano. lo siento pero no te mentiré. sus rasgos eran aún más exquisitos. Él es quien aviva el fuego en Oriente Medio y se hace inmensamente rico en el camino. Ahora bien. y todo bajo unos ojos castaños que eran al mismo tiempo cálidos e intensos. Pero puedo asegurarte que uno de los agentes de Arnaud estaba en el buque. pero así están las cosas.—No —interrumpió ella—. No quiero tu gratitud. La acústica en la iglesia me permitió oír tu interrogatorio al italiano sin necesidad de espiarte. si quieres. me parece obvio que quienesquiera que sean a quienes tú quieres muertos. son peces gordos. Ella asintió con la cabeza. —Ahora bien. Hace ya tiempo que el Mossad tiene a Arnaud en la mira. no te lo habría dicho. —¿Chantilly? —Es donde Arnaud tiene suchateau y donde recibe con regularidad y mucho lujo. los labios carnosos. Si quisiera sacar partido de ti. menos conocido quizás pero un proveedor de armas a muchos enemigos de Israel. Tengo mis propios motivos para estar interesada. Él volvió a asentir. Probablemente trabajan para el gobierno. Bryson asintió. Tenía una nariz fuerte y delicada. diferentes destinos. —¿El de pelo largo y traje cruzado? —El mismo. así que estuve en Chantilly como invitada a varias de sus fiestas. ¿no es cierto? —Entiendo nombres. —Se puso de pie. —¿De qué hablas? —No sé adonde te llevará la pista. secándose la cara con una toalla. soy egoísta. Y Jacques Arnaud. fue brevemente al cuarto de baño y regresó pocos minutos más tarde. Ella tenía razón. —Sé bastante sobre el mundo en que se mueve. Sus fuentes y su acceso a la información son demasiado buenos.

—Prefiero trabajar sola. Les vende a los israelíes con la misma ligereza con que lo hace a nuestros enemigos. Ella sacudió la cabeza. —Me halagas. —Pero acabas de decir que estamos tras las mismas pistas. —No creo que sea una buena idea. —¿Crees que puedes llevarme hasta él? Ella se volvió despacio. —Una mujer tan bella como tú. en una ocasión social: ¿no sería totalmente plausible que te acompañe un hombre? Ella volvió a sonrojarse. Layla —dijo Bryson con sequedad. —Lo que sea con tal de salirte con la tuya. supongo —dijo ella en tono de broma. —¿Y tu pista no te lleva a Jacques Arnaud? —Puede ser —reconoció ella—. Es algo muy distinto. con los ojos bien abiertos. —¿Por qué no? —Porque puedo comprometer el resto de mi operación. eso es lo que te estoy pidiendo. ¿no es así? —De alguna manera. —Sólo para que des el brazo a torcer.—¿ Y en calidad de qué fuiste? Layla quitó la cubierta de la cama. —Como agregada comercial de la embajada israelí en París. —Claro. eso facilitaría mi entrada. serviría de mucho ir a Chantilly. Como alguien cuya influencia ha de ser cortejada. Jacques Arnaud no hace discriminaciones. —No he dicho tal cosa. —Contigo. O puede que no. Ella sonrió y sacudió la cabeza. —Nunca me darán permiso en Tel Aviv. He dicho que nuestras pistas se cruzan. . —En todo caso. Si ya tienes contacto diplomático con el mundo de Arnaud.

El grupo de asesinos profesionales corrió hacia donde venían los gritos. —Pero es posible que no saquemos nada de todo esto. en Santiago de Compostela. En este momento es todo lo que tengo. Ella dudó un instante y agachó la cabeza.—Pues entonces no lo pidas. Por eso me pareció interesante que el hombre al que Calacanis llamó para hablar contigo. había llegado a bordo con el agente de Jacques Arnaud. el agente del Directorate que conocía como Vanee Gifford. Bryson se quedó callado. Jacques Arnaud se ha convertido en uno de los principales proveedores de armamento a los terroristas. Pero dime algo: ¿por qué exactamente el Mossad tiene en la mira a Arnaud? Ella lo miró sorprendida. Ahora que se había determinado fehacientemente que el sujeto había eludido todos los intentos de localizarle. Arnaud vendía armas a los terroristas. —Tendrá que ser una alianza temporal. y donde se redactarían actas falsas. Los muertos fueron cargados en vehículos sin matrícula y se los transportó a un mortuorio de la zona que colaboraba con ellos. ¿Quería decir eso. Jenrette?. por inferencia lógica. De modo que me intrigó ver quetú ibas a hablar con Jenrette. Jenrette. la mente iba a un ritmo febril. —Porque. el Directorate las compraba. ¿cómo se llamaba. y podrás abandonarme en la puerta de entrada si quieres. como si la respuesta fuera tan obvia que ni siquiera valía la pena decirla. llegara a bordo del buque en compañía del agente de Arnaud. Ella sacudió la cabeza. desde hace cerca de un año. se firmarían . Esos tíos son muy peligrosos y no se detendrán ante nada. con una sonrisa de arrepentimiento. —Sólo hazme entrar alchateau. que el Directorate patrocinaba el terrorismo en todo el mundo? —Es de vital importancia que llegue hasta Jacques Arnaud —dijo Bryson muy despacio. la próxima orden era reunir a todos los miembros dispersos del grupo. que en cualquier momento puedo verme forzada a desechar. Habían recibido la orden debarrer las callejuelas adoquinadas que salían en radios desde la praza do Obradoiro. Y es realmente lo que menos importa. Jean-Marc Bertrand. —Estoy dispuesto a correr el riesgo —dijo Bryson—. Debo decir que durante buena parte de la velada me pregunté qué estabas haciendo. Supongo que ese americano llamado Jenrette estaba comprando armas para los terroristas. ni tú ni yo.

certificados de defunción y se enterrarían los cadáveres en fosas camufladas. matándole en el acto—. vieron que sabía lo que le esperaba. Se lo decían los ojos abiertos y sin parpadear de Paolo. Luego cogió su pistola semiautomática y le disparó dos veces al italiano en la cabeza. e intercambiando bromas cuidadosamente ensayadas. no se había recibido ninguna señal en código. Se supuso que habían muerto asesinados. haciendo sus entradas y salidas hábilmente sincronizadas. Finalmente. pero no era una certeza. ése era el procedimiento corriente. Los actores y el público. Era muy apropiado que así fuera. era una enorme mansión del siglo XVII cuyo esplendor quedaba iluminado teatralmente por montones de reflectores ingeniosamente ubicados. aún quedaban dos miembros sin aparecer: los hermanos campesinos de un rincón remoto del noroeste italiano. lo cual le permitió gritar y así ser localizados. y las operaciones clandestinas estipulaban que a los heridos había que rescatarlos o eliminarlos del todo. hallaron primero a un hermano y después al otro. acurrucado en posición fetal. pálido y temblando en un charco de sangre. Los dos estaban maniatados y amordazados. Se compensaría con generosidad a los parientes más cercanos para que no hiciesen preguntas. Una rápida búsqueda por las calles no dio ningún resultado. 10 Chantilly. . Todos estaba allí para impresionarse mutuamente. sin embargo. De modo que de una u otra forma. a los hermanos había que ponerlos en una lista o en otra. quien ni siquiera gimió antes de recibir los dos disparos. se detectaron gritos ahogados que provenían de una calle lateral y que atrajeron la atención del grupo de rastreo. Una vez que entraron. Las conexiones flojas son inaceptables. ¡Podríamos habernos muerto aquí! Paolo ha perdido mucha sangre. si bien la mordaza de uno de ellos se había aflojado. eran uno y el mismo. Cuando se reunió y contó a los muertos y heridos. que hablaban la lengua del Friuli. Los hermanos no respondían a las continuas llamadas por radio. Cuando encontraron al otro hermano. Siguieron los sonidos hasta una iglesia abandonada. —¡Santo cielo! ¿Por qué tardasteis tanto? —jadeó el primer hermano en castellano a través de la mordaza floja—. No menos teatrales y majestuosos eran los alrededores. —No nos podemos permitir que esto ocurra —dijo uno del grupo de rastreo. Francia El majestuoso Chateau de Saint-Meurice estaba situado a treinta y cinco kilómetros de París. porque el Chateau de Saint-Meurice era en efecto un escenario por el que se paseaban los ricos y poderosos. grandiosos jardines con esculturas que esa noche parecían un decorado de luces.

y era una presencia habitual en sus muchas fiestas. si bien se suponía que debía pasar por uno de ellos. de los círculos más exclusivos en que la alta sociedad se mezclaba con las altas finanzas. Layla daba la impresión de ser conocida. o al menos todos los que contaban. cuya apariencia ruda delataba el inmenso poder y la influencia que debían ejercer. por el sendero iluminado con cientos de velas cuyas llamas bailaban en la suave brisa de la noche. algunos de los cuales llevaban del brazo la más llamativa impedimenta. el escote osado pero con gusto del vestido le destacaba los pechos magníficos. las mujeres que sacaban a relucir sus alhajas de las cajas fuertes o las criptas de los bancos. como acabó inevitablemente por hacer. pero no la conocían realmente. eran la realeza del mundo corporativo y las celebridades del mundo de los medios de comunicación y el teatro. y unos pelos aislados caían deliberadamente para enfatizar su exquisito cuello de cisne. pero había también hombres sin elegancia. achaparrados y con calva incipiente. A través del pueitte levadizo y por la escalinata delchateau. venían hombres elegantes de pelo canoso. con influencia y misteriosas conexiones. barons y baronesses. Layla. aplicados con gracia y sutileza —poco más que lápiz de ojos y lustre de labios—. Aunque la ocasión de esa noche era una reunión de ministros de comercio europeos. Sonreía con facilidad. Tenía el cabello ondulado y castaño prendido con hebillas. sin embargo. pero ello no hacía que se sintiera como uno más. y Layla tenía un vestido espectacular negro y sin tirantes de Dior. cuya atenuada elegancia no mermaba la extraordinaria belleza de ella. su tez olivácea. El conocido. que hacía las veces de antena social para el fabricante de armas. el señor del Chateau de Saint-Meurice. Aquella mañana había llamado a un conocido en el Quai d'Orsay que tenía estrechos vínculos con Jacques Arnaud. La farándula de París y sus acólitos se daban cita allí. Unos toques de maquillaje. acentuaban su belleza natural. para mostrar ante el mundo entero. Vestidos en su más elegante ropa de gala.tout le heau monde. amantes atractivas y de piernas largas. Bryson había estado en demasiadas funciones como ésta en el pasado. Bryson llevaba un esmoquin de Le Cor de Chasse. una secuela de la conferencia anual del G-7. todas parecían conocerla en su faceta de diplomática israelí del ministerio de Exteriores de Tel Aviv. Todos llegaban en sus Rolls Royce o Mercedes resplandecientes y con chófer. esmoquins y trajes de noche. sus grandes ojos marrones. y de hecho lo hacía. vicomtes y vicomtesses.todos representaban sus papeles con un aire cómplice y dentro de los confines artificiales de una elaborada pantomima. Varias personas la saludaron. reía alegremente y sus ojos eran a la vez tentadores y esquivos. lo cual era una situación perfecta para un agente. los personajes no variaban mucho de una fiesta a otra en el Chateau de Saint-Meurice. . venían de los más altos niveles del Quai d'Orsay. El aplomo era algo natural en él. por árabe o israelí. Eran comtes y comtesses. y en efecto era ambas cosas. Podía pasar. Alrededor del cuello llevaba un simple collar de perlas. parecía completamente a sus anchas. y se había sentido siempre como observador más que como participante.

discutiendo la estrategia para su visita alchateau de Arnaud. Y por supuesto debía traer un acompañante. monsieur Arnaud se ofendería mucho si no lo hiciera. y al día siguiente era otra persona. se había pegado unas bolsas pequeñas de látex debajo de los ojos. estaría horrorizado. Por este motivo Bryson había ido a comprar diversos productos a una tienda de vestuario teatral que había cerca de la Opera. después de la explosión ocurrida frente al cabo Finisterre. Jacques Arnaud había perdido uno de sus conductos. Los hombres de poder que estaban comprometidos con empresas infames y de enormes réditos estarían en estado de máxima alerta. así como arrugas y líneas delgadas junto a los ojos y la boca. diría poco acerca de lo que realmente hacía y eludiría las preguntas corteses con ironía e ingenio. mortificado porque no la hubiesen invitado directamente a la fiesta. Bryson y Layla se alojaban en un pequeño hotel. Ninguno de los dos había estado antes allí. e insistió en que por supuesto Layla debía ir. Jacques Arnaud siempre se cuidaría de posibles amenazas a su vida o su sustento. era posible que su retrato hubiera circulado entre fuerzas privadas de seguridad que contaban con inmensos recursos. ¿quién podía decir si el arrasamiento del carguero de Calacanis no había sido más que el primer disparo de una campaña declarada contra los traficantes de armas del mercado negro a escala mundial? En tanto que principal fabricante de armas en Francia. Unos postizos en los pómulos le habían ayudado a simular un rostro con más carrillos.estabaencantado de que Layla pasara unos días en París. Pues era una acción extremadamente arriesgada tras la destrucción del Armada española. porque el conocido sabía que la adorable Layla rara vez venía sola. Ahora tenía el pelo plateado. su principal característica era . incluyendo a los emisarios y agentes enviados por los poderosos. Layla había sido una rubia de ojos verdes. Se había transformado en James Collier. Ahora tenía el aspecto de ser veinte años más viejo. Evidentemente no había supervivientes que pudieran reconocerles. Y como sucedía a menudo entre ciertos inversores que preferían huir del foco de la atención pública. de la rué Trousseau. un caballero distinguido y mayor que no desentonaba con los otros hombres de mérito y posición que frecuentaban el Chateau de Saint-Meurice. Pero Bryson no podía correr el riesgo de ser reconocido. pero hombres de tanto poder como Calacanis o cualquiera de los otros que estaban a bordo del buque. La sutileza era de suma importancia. sería más cauto que nunca. Los magos del servicio técnico en el Directorate habían iniciado a Bryson en las artes negras del disfraz. no perecían sencillamente en un infierno ardiente sin que sonara la alarma en salas de juntas y oficinas privadas alrededor del mundo. como había aprendido Bryson en sus años de usar disfraz: los ínfimos cambios podían tener un efecto enorme y no despertar sospechas. y por lo tanto debía preocuparse por su propia seguridad. Si los vídeos de vigilancia habían salido por vía satélite desde el buque en algún momento antes de ser destruido. Nuevo México. con los tonos variados de un rubio que se ha vuelto canoso. anónimo y económico. así que al menos su apariencia había sido completamente alterada. lo cual seguramente había sido un desliz. un inversor y banquero de Santa Fe. Bryson y Layla se quedaron hablando hasta tarde aquella noche.

sin duda inevitables. Llegaron al hotel como pareja. y él había estado solo durante demasiado tiempo. Jacques Arnaud era uno de los poderes ocultos que se habían hecho con el control del Directorate. Jenrette) estaba a bordo del buque y había llegado en compañía del emisario de Arnaud. O tal vez temía perder la necesaria cautela. pero denotaba una cierta corrección por parte de la pareja soltera. una discreción pasada de moda. Bryson estudiaba a la gente. y después. un hombre que Bryson conocía como parte del Directorate (Vanee Gifford o. el paisajista y todos los muebles. Mientras Layla hablaba. Era tan grandioso. Y todavía más. Los asesinos —los hermanos friulanos— estaban a sueldo del Directorate.su mediocridad. Bryson sonreía y asentía. sonriente y asintiendo con la cabeza a sus conocidos. por una mirada interceptada al vuelo. dio comienzo a la construcción de Versalles. ella tenía un pasito melodioso. entre Jacques Arnaud y el Directorate? El equipo de asesinos que habían enviado para matarle había trabajado para el hombre de Arnaud que estaba en el Armada española. Pero Bryson había exigido que el hotel les pusiera en habitaciones separadas en una suite contigua. inspirado por un rapto de envidia. le robó el arquitecto. su plan era vago. —Cuenta la historia que elchateau fue construido en el siglo XVII por un ministro de Luis XIV. lo cual significaba por lo común que compartían una cama o al menos una habitación. ¿ Cuálera exactamente la conexión. Había habido una cierta incomodidad sobre los preparativos para dormir. En verdad. Todo era altamente incidental. Bryson lo había hecho vía Francfort y Layla vía Madrid. una improvisación necesaria y basada en su afinado instinto. lo cual indicaba fuertemente que el propio Arnaud estaba al menos relacionado con el Directorate de una manera misteriosa y poco clara. las piezas de aquella evidencia incidental creaban un mosaico de lo más indicativo. al tiempo que Layla lo guiaba a través del salón abarrotado de gente. Bryson sabía que las tentaciones de la carne amenazaban con superarle. ¿Era eso acaso? ¿Era quequería guardar distancias mientras Elena siguiera siendo un signo de interrogación en su vida? Ahora. en alguna parte. manteniendo las apariencias de un huésped adinerado que se dejaba impresionar convenientemente por el entorno. si es que la había. ¿pero dónde? . Además. siempre alerta a una cara conocida. Ella era una mujer hermosa y sexualmente atractiva. Pero no quería desestabilizar una relación laboral ya de por sí frágil. Una evidencia fehaciente e incontrovertible. Un poco fuera de lo corriente quizá. se dijo. como se hacía llamar. Estaba allí. Lo que Bryson necesitaba ahora eranpruebas. que el rey se puso celoso. pero esta vez era diferente y angustioso: se había adentrado en lo desconocido. arrestó al ministro. Había hecho innumerables veces este tipo de cosas. decidido a no ser superado jamás. pero tomadas en su conjunto. Habían llegado a París por diferentes rutas desde el aeropuerto de Labacolla.

montada en las antiguas paredes de piedra. los israelíes creían que la empresa de Jacques Arnaud estaba involucrada en el lavado de inmensas sumas de dinero para organizaciones criminales que incluían a la mafia rusa. Apretaron unos botones. los rasgos se visualizaron en una cuadrícula y dos hombres los estudiaron de cerca.Según Layla. A medida que avanzaban entre la multitud. Bryson la vio en un rincón de la biblioteca repleta de libros mientras presidía su corte. tenía nariz aguileña y cabello negro con mechones grises. Sino el hecho de que no la reconocieran. compararse electrónicamente con otras almacenadas en un vasto banco de datos ubicado fuera de las inmediaciones delchateau y conocido como la Red. de carrillos abultados y cabello plateado. proporcionado con anterioridad al personal de seguridad de Arnaud. La claridad era tal. capaces de cifrar y descifrar señales telefónicas: llamadas de teléfono. La esposa de Jacques Arnaud. En una pequeña habitación de la planta superior. Esto le sugirió inmediatamente a Bryson que en algún lugar del chateau debía haber un equipo especializado de telecomunicaciones. y tenía la piel tensa. era James Collier. en un monitor apareció un rostro aumentado. ocultas en instalaciones y apliques de las paredes y que pasaban desapercibidas a las miríadas de invitados. y así la imagen ocupaba toda la pantalla. lo desconocido era siempre un motivo de preocupación. Giséle. al menos de teléfonos «negros». de habitación en habitación. los cables de fibra óptica y los tubos de rayos catódicos. El nacimiento del pelo era inusualmente alto. y estaban protegidas por un sólido código. que los vigilantes podían enfocar en primer plano cualquier cara que fuera de interés o motivo de preocupación. era una mujer alta e imperiosa de origen aristocrático. Para las fuerzas de seguridad siempre vigilantes de Arnaud. Las imágenes podían digitalizarse. Unas cámaras en miniatura. El cromo cepillado y el acero inoxidable. conformaban una instalación muy particular de arte moderno. un pequeño grupo que no se perdía . Aquel hombre era una incógnita. toda persona sospechosa podía ser identificada e invitada discretamente a marcharse. y eso le dio una idea. de Santa Fe. Cada monitor exhibía un ángulo diferente de las diferentes habitaciones de la planta baja. De ser necesario. La vigilancia del Mossad sugería que a menudo Arnaud recibía y hacía llamadas de negocios en elchateau. Nuevo México. Lo que atrajo la atención de los dos hombres no fue que reconocieran la cara. de un hombre cuyo nombre. prueba inconfundible de sus regulares visitas a la «clínica» en Suiza. Era el rostro marcado por el sol. transmitían imágenes de alta resolución a los guardias de seguridad apiñados frente a los monitores. Sus comunicaciones eran indescifrables. Bryson advirtió los cuadros que colmaban las paredes. y los repetidos intentos por parte del servicio secreto israelí y otros servicios de inteligencia para filtrar sus teléfonos no habían dado ningún resultado. había dos hombres de traje sentados en la semipenumbra con los rostros iluminados apenas por el titilar azulado y espeluznante de monitores de vídeo. fax y correo electrónico.

Bryson avanzó decididamente hacia el cuadro. prefería no llamar la atención del magnate de las armas. No es un experto en arte como parece serlo usted. haciéndoles un gesto amable de que se fueran. Encantada de volver a verla —dijo. Su ardid hizo efecto. Una velada maravillosa. Por el contrario. —Usted ha de ser madame Arnaud. sin embargo. James Collier. Hizo una reverencia con la cabeza y extendió su mano. Bryson reconoció aquel rostro por sus frecuentes apariciones en las páginas sociales deParis Match. ¿y ha visto alguna vez una mirada más hipnótica que la que Ingres le da a Napoleón? Bryson le devolvió la sonrisa. Bryson.palabra de lo que decía. no crees? ¿Has visto su retrato de Napoleón? Es extraordinario: convierte a Napoleón en un emperador romano. Luego se acercó más y dijo—: Veo que es un admirador de Ingres. resplandeciente como si hubiera encontrado a un alma gemela. Su colección de pintura demuestra un ojo verdaderamente crítico. no quiso aprovechar esa posible oportunidad de ser presentado a Jacques Arnaud. madame Arnaud. un icono viviente. cogiendo la mano de Layla. Mi esposo me dice que Ingres le pareceaburrido. aunque su atención seguía fijada en Bryson. pensó Bryson. le coloca de frente como una estatua. Layla Sharett. Oh.Sus acólitos parecían deslumhrados por su inteligencia. y celebraban cada ocurrencia suya con estrepitosa alegría. ¿me permite que le presente a mi amiga. la orgullosa propietaria no pudo evitar volver la cabeza a una conversación que le parecía más interesante. —Diría que soy un admirador delsuyo. —Ya nos conocemos —dijo la anfitriona—. señor Collier. y observó en voz lo suficientemente alta como para llamar la atención del grupo: —¿Fantástico. y aun a los setenta años seguía siendo una mujer coqueta. que no existía ningún otro hombre ni ninguna mujer—. debió de haber sido una mujer de belleza fulminante. tras lo cual señaló una tela que había en una pared cerca de donde se hallaba madame Arnaud. —Ojalá Ingres hubiera sido tan afortunado de tenerla a usted como modelo en uno de . puesto que se refería a una de sus obras de arte. para quedar al alcance del oído de la anfitriona. En la flor de su edad. Poseía el talento de la cortesana de hacer sentir a un hombre que era la persona más fascinante del salón. cuyos números de años recientes había hojeado en la Biblioteca Nacional de Francia. Bryson aceptó dos copas de champán que le ofreció un camarero y le dio una a Layla. de la embajada israelí. —Disculpadme —anunció al grupo que la rodeaba. Le regaló una graciosa sonrisa a Bryson y dijo: —Ah.

—Claustrofóbico. pienso. ¿ sabe? El ardid había salido bien. —Lo sé. con mucho. pero Bryson vio que estaba secretamente complacida. —¡Por favor!¡Odiaría que Ingres hiciera mi retrato! —Algunos de sus retratos le llevaban una eternidad. —¿Es cierto? —Aun así. Mientras vivía en la pobreza en Roma. Algunos de los cuadros más extraordinarios fueron hechos por pintores que trabajaban para ganar apenas lo necesario para comer. Le ofreció mostrarle personalmente los dibujos. Si bien él pensaba que sus dibujos eran obras con fin comercial y escaso valor artístico. podría decirse. y había estudiado el diseño del Chateau de . en efecto. Bryson se orientaba en la casa. pero Bryson declinó la oferta para no distraerla de sus invitados. ¿no cree usted? —Bryson sabía que la colección privada de los Arnaud incluía algunos dibujos de Ingres. no hay nada que se compare con sus dibujos. ¿no es así? La pobre madame Moitessier hubo de posar doce años. el modo en que capta la luz: son verdaderas obras maestras. La verdad es que los dibujos de Ingres son.sus retratos —dijo él. con lo que admiro sus cuadros. se vio obligado a mantenerse dibujando retratos de viajeros y turistas. sus dedos erantentáculos! —Pero hizo un retrato extraordinario. nosotros tenemos algunos de sus dibujos en la sala de billares. —¡Ya lo creo! —exclamó Giséle Arnaud—. —Dicen que usó una cámara lúcida para producir algunas de sus composiciones. Se había preparado bien: había consultado la colección de planos de loschateaux de importancia histórica que se encontraban en la Biblioteca Nacional de Francia. aunque si de veras no le molestaba. lo sé. que se exhibían en unas salas menos públicas delchateau. A medida que Layla y él avanzaban por vestíbulos y habitaciones menos públicas. Ella frunció el ceño. de cuyas paredes colgaban obras menos llamativas de artistas franceses de menos valía. mientras movía la cabeza con aire melancólico. tal vez ellos podrían pasar a echarles un vistazo. lo mejor que hizo. del espacio negativo. Madame Arnaud invitó a Bryson y a su invitada a pasar a partes de la casa que no estaban abiertas a los demás invitados. era como espiar a sus modelos antes de captarlos. El uso del blanco. —¡Y luego la convirtió en una medusa. Madame Arnaud bajó la voz y dijo con aire confidencial: —En realidad.

Luego contestó el francés: —Pero una vez que ocurra lo de Lille. el escándalo será enorme. Prishnikov. y luego giraron a la izquierda y pasaron a otro. Era un guardia armado que vigilaba la entrada al pasillo. probablemente de Odessa. De un bolsillo del esmoquin sacó lo que parecía un bolígrafo plateado. ubicado a medio camino en dirección al vestíbulo donde estaban los otros dos. Bryson le hizo un gesto a Layla para que no se moviera. Al doblar una esquina. Las voces se hicieron poco a poco más audibles y claras. Movió apenas el periscopio de fibra óptica. con pesadas gafas negras y completamente calvo. —. Bryson iba distraídamente del brazo de Layla por un pasillo. El ruso dijo algo que Bryson no llegó a comprender.. Dobló la punta del periscopio de fibra óptica flexible.. en particular la oficina privada de Arnaud. oyeron a unos hombres hablando en voz baja y apagada. compacto y esbelto. Se quedaron helados. la única variable era el uso que habrían hecho de las salas y la ubicación de los dormitorios y oficinas. El magnate de quien muchos pensaban era el verdadero poder detrás del testaferro que ocupaba actualmente la presidencia del Kremlin. sentado justo tras su ángulo de visión. Era la oficina privada de Arnaud. y alargó una mira telescópica a su longitud máxima de cuarenta centímetros. frente a una puerta grande con paneles de acero. Se hallaban en una parte delchateau que no tenía ventanas. Miró por una pequeña abertura que hacía las veces de visor y vio con más claridad a los dos hombres.Saint-Meurice. Uno. y Bryson se sorprendió al ver a otro hombre. después la alargó por la pared hasta que sobresalió poco más de un centímetro de la esquina de la pared. otro guardia armado. era evidentemente Jacques Arnaud. no sería muy probable que allí hubiera una oficina. El camino estará libre. Lo identificó unos instantes después: era Anatoli Prishnikov. que Bryson identificó rápidamente como de origen ruso. pero uno de ellos tenía acento extranjero. para regresar a la fiesta —decía el francés. luego tiró de un extremo extrayendo un alambre largo y delgado que parecía de vidrio. mucho más cerca. luego se pegó a la pared y avanzó despacio y sin hacer ruido. Ni las voces ni los pasos parecían venir en su dirección. Conversaba con un hombre alto y de cara rojiza que Bryson no reconoció de inmediato. Pero la principal preocupación de Arnaud . Volvió a mover el periscopio y descubrió a otra figura sentada. normalmente. Sabía que era muy improbable que los Arnaud hubieran hecho algo para alterar el plano original del castillo. Hablaban en francés. todo el tiempo escuchando concentrado.

Bryson dio marcha atrás hasta encontrar la puerta abierta a una sala por la que acababan de pasar. ¿qué tenemos aquí? Un homme. que estaba justo en la esquina: —¡Ha de haber un baño poraquí! Dobló la esquina con paso inestable. estaba a oscuras y escasamente amueblada. Layla se puso en marcha por el vestíbulo que conducía a la sala que debía ser la oficina privada y segura de Arnaud. y afortunadamente fueron por el vestíbulo en la dirección opuesta. —Lo siento. Los dos hombres hicieron los gestos típicos de que la conversación llegaba a su fin. se volvió hacia Layla y asintió con la cabeza. Ella comprendió sin necesidad de que él dijese nada. con una voz que le ordenaba no avanzar más. quédese aquí. Ella tenía la risa tonta y siguió tambaleándose hacia él. cejas tupidas. un vrai. La expresión grave del hombre se ablandó un poco. —Puis-je vous aider? ¿Puedo ayudarla? —preguntó rígidamente. el contorno de sus pechos que revelaba el vestido negro de escote bajo. y con una sombra de barba. no las vistas. Retiró el periscopio de fibra óptica y lo plegó otra vez en el capuchón del bolígrafo. por favor. Tenía las mejillas visiblemente sonrojadas. por lo que era evidente que no se usaba con frecuencia. tambaleándose como si estuviera borracha. entró a la sala y aguardó en sus oscuros escondrijos. Cuando hubo pasado un minuto. Consultó el dial luminoso de radio de su reloj Patek Philippe. De repente dejó escapar una risotada y se dijo en voz lo bastante alta como para que la oyera al menos el primer guardia. se topó con el guardia armado. . La pequeña boca colorada tenía una mueca pugnaz. cara redonda y gordinflona. No puede pasar. como ya había notado. La sala de estar.¿Podría ayudarme? Caramba. Se incorporó y la miró con hostilidad. su postura se relajó mientras la miraba de arriba abajo para cerciorarse de que no fuera una amenaza al santuario de Arnaud. mademoiselle —dijo con nerviosismo—. Habían localizado su objetivo. un verdadero hombre. el centro de operaciones de Arnaud en el interior del castillo. Con andar rápido y silencioso. No había dudas de que estaba impresionado por la voluptuosidad de Layla. No como esos pédés. —No lo sé —replicó ella con aire provocador—.era la seguridad. No hacía falta que Bryson y Layla se marcharan de allí. le hizo señas a Layla. Tenía poco más de veinte años. esos mariquitas y viejos verdes que andan por allí. el pelo negro cortado al ras. sentado en una delicada silla antigua.

pero sin mucho éxito—.. ¿hmm? El guardia... El guardia volvió a mirar intranquilo a su compatriota. al tiempo que se acercaba lentamente a él—. esta vez unachambre de fumeur. si no le importara mostrarme el camino. Bryson corrió hacia el pasillo. ruborizado e incómodo. —En el vestíbulo que acaba de pasar —contestó él.. Si la llevaba a la sala donde se ocultaba Bryson. —Muy bien. Era hora de poner en acción el plan B. de aspecto más acogedor. Cuando cerró la puerta. Ella continuó con una voz aún más insinuante. Ella bajó la voz. —Quizá sí pueda ayudarme. —Pero me pierdo todo el tiempo por aquí. dobló la esquina y aminoró la marcha.. hay un baño. tratando de darle un tono formal. mientras se apoyaba en la pared de piedra con una mano estirada. se deslizó aún más cerca de él y dejó entrever sus pechos. Pero en cambio el guardia la condujo a otra sala. arqueando las cejas—. sonrió a la manera de un lobo. Me parece que acabo de encontrar lo que buscaba. una pequeña visita guiada. se levantó de la silla.. que parecía no prestar atención.Layla sonrió inhibida. Se volvió hacia él con expresión ilusionada. —Por favor. mademoiselle —dijo. yendo tranquilamente hacia el otro guardia que mantenía una solitaria vigilancia ante . —¿Pero por qué habría dequerer pasar? —dijo con voz ronca e insinuante. Arrojó una mirada nerviosa al otro centinela que estaba en el vestíbulo. calculó Layla. mademoiselle. En silencio. —Corrió la mano por la pared. que estaba demasiado lejos en el vestíbulo como para darse cuenta. No llevará mucho tiempo. —Quizás —añadió ella.. ya que el elemento sorpresa era un arma tan mortal como las manos de Nicholas Bryson. Ella advirtió que estaba inconfundiblemente excitado.. Ahora. había varios posibles caminos que podía seguir el guardia. El joven guardia sonreía incómodo. a encontrar el baño. el guardia habría de ser reducido.

Antes de que el guardia tuviera la oportunidad de sacar el arma. Sin duda Arnaud utilizaba la alarma normal y los detectores de intrusos cuando planeaba irse de viaje por un largo período. La introdujo en la cerradura. Por cortesía. Bryson sacó un pequeño instrumento negro. luego movió el desatascador varias veces adentro y afuera hasta que giró la traba y se . ¡pero me olvido de los malditos cigarrillos! —¿Perdón? Bryson continuó en francés: —Vous n'auriez vas une cigarette? —Seguía agitando el Zippo y sacudiendo la cabeza—. cayó al suelo inconsciente. que incluían instrumentos infrarrojos y con código de radiofrecuencia. con su encendedor Zippo de oro y sacudiendo la cabeza contrariado. a manera de saludo y al mismo tiempo de advertencia. Sin perder tiempo. Ahora le tocaba a Bryson fingir que estaba borracho. Y dijo en inglés: —¡Lo más estúpido que hay! ¿Lo puede creer? Me acuerdo del encendedor. El guardia levantó la vista y lo vio. A pesar de que ésta se cerraba automáticamente. que no produjo una llama sino un aerosol con un potente paralizante nervioso. había dejado que la puerta simplemente se cerrara al salir. lo hacía por medio de una cerradura convencional y poco elaborada.la puerta cerrada y con paneles de acero. Usted es francés: debe tener uno. —Monsieur —dijo bruscamente el guardia. después de pasar por su oficina y con la idea quizá de regresar en algunas horas. Pero al inspeccionar rápidamente la puerta de acero vio que tan sólo necesitaba uno de ellos. supuestamente la oficina vacía de Arnaud. el guardia metió una mano en el bolsillo de la chaqueta al mismo tiempo que Bryson accionaba el Zippo. A la distancia. Tenía los párpados cerrados. Bryson volvió a colocar al guardia en su silla como si fuera un maniquí. y si alguien pasara por allí pensaría que estaba dormido. Pero esa noche. mientras éste se acercaba con paso suelto y zigzagueante. unos instantes después. El aerosol paralizante no era el único artículo que traía Bryson en el equipo de seguridad que compró en París. parecía que el guardia estuviera de servicio. una pistola para abrir cerraduras que había aprendido a usar en el transcurso de los años y que le parecía más rápida que el método manual. era inútil tratar de abrírselos. y como sabía por experiencia Bryson. Bryson se aproximó haciendo eses al guardia. tambien llevaba consigo una cantidad de pequeños dispositivos. y le puso las manos en el regazo. y un escáner para las puertas de seguridad. aunque con un objetivo muy diferente. se quedó obnubilado e inmóvil.

Una llamada que pudiera interceptarse sonaría absurda y confusa. eso era sólo si Layla había logrado mantener ocupado al lascivo guardia. La capacidad de conexión por satélite del teléfono implicaba que podía usarse incluso en los más remotos rincones de la tierra. La tapa contenía la antena y la radiofrecuencia. Había un área pequeña para sentarse.. aparentemente nada más que un simple teléfono de escritorio con tapa. aunque pocos tan compactos y de líneas tan depuradas: era la última generación de teléfonos para codificación por satélite. El mecanismo incluía un chip con el algoritmo de los códigos. la oficina tenía una austeridad cuartelaria. al tiempo que aseguraban un bloqueo absoluto de los códigos. Quitó del circuito el chip especial de lectura y lo examinó a la luz potente de la lámpara Tensor. Era exactamente lo que esperaba encontrar. El teléfono. Pero Bryson lo reconoció de inmediato. Con su pequeña linterna de bolsillo iluminó la habitación oscura y se asombró de lo vacía que estaba. que de algún modo contagiaba a su personal. En él había una lámpara Tensor y dos teléfonos.. una caja plana y gris de unos treinta centímetros de lado. Si lo hacía y descubría que un guardia había desaparecido y el otro estaba dormido. Al parecer no había archivadores ni armarios con llave. El mero hecho de que Arnaud tuviera semejante equipo en su escritorio revelaba que formaba parte de un grupo muy bien conectado. como solían ser los chips registrados.abrió la pesada puerta. Extendió las piezas electrónicas del teléfono sobre la superficie lustrada y desnuda del escritorio de Arnaud. pero existía el peligro constante de que Jacques Arnaud regresara de un momento a otro. que utilizaba señales de fase no lineal. dos sillas y una mesita baja. De hecho. con un sofá. No le quedaba más remedio que actuar con la mayor rapidez. y se producían en cantidades muy limitadas para conectar entre sí a las pequeñas células de conspiradores. La puerta estaba cerrada con traba y el guardia estaría inconsciente al menos media hora. Por supuesto. ¿Podía ser en efecto uno de los cabecillas ocultos del Directorate? Bryson extrajo de su esmoquin un objeto que parecía un radio-transistor en . un conversor de longitud fija y claves ilimitadas de 128 bits. El chip de cifrado era relativamente voluminoso. puesto que nunca se transmitía la clave del código. Intervenir la línea telefónica no serviría de nada. y una mesa de ébano completamente vacía que servía de escritorio. De alguna manera. Bryson no dudaba que lo hubiera conseguido. de alcance internacional y que requería un secreto total. y las voces se oirían distorsionadas y altamente codificadas. Había visto infinidad de modelos. El teléfono en cuestión estaba allí. Bryson actuó con rapidez y desmanteló hábilmente el teléfono. atribuiría quizá su conducta incorregible al ambiente carnavalesco que reinaba en la fiesta.

pero era probable que no hiciera nada.miniatura. Según el plan. La bolsa de Layla pesaba más que antes: ahora contenía la Beretta del guardia.. y nunca volvía a repetirse. colorado de vergüenza. Los mayores placeres son aquellos que no se realizan. puesto que hacerlo era confesar un imperdonable fallo de seguridad. Era la señal convenida con Bryson. había registrado todas las posibles combinaciones. el joven guardia estaba con los pantalones bajados. Layla se agachó para recoger su bolsa de terciopelo negro y le dio un besito amistoso en la mejilla al guardia. la camisa desabotonada y abierta. Layla le acariciaba el abdomen y le besaba el cuello. Era una versión con alta tecnología de lo que en otros tiempos había sido una plataforma de reaprovisionamiento. pues admitir que había sido superado por un solo hombre le costaría seguramente el inmediato despido. Se retocó el maquillaje en un espejo de mano. y unos diez segundos después volvió a ponerse verde. unos pies se arrastraban sobre el suelo de piedra. Estaba exactamente en hora. pero para ello estaban los expertos en aquel campo tan altamente especializado. al descubrir que todo estaba en silencio. Cuando volviera en sí en diez minutos. Había prolongado las cosas lo más que pudo. y luego encendió el aparato. Les plus granas plaisirs sont ceux qui ne sont pas réalisés —e susurró ella mientras se marchaba de la habitación. nunca diría una palabra de ella. En el exterior. El guardia la miró boquiabierto. En lachambre defumeur. Vio que el guardia que vigilaba la puerta de la oficina seguía inconsciente. cariño. Bryson se dirigía por el vestíbulo hacia la fiesta. Bryson se fijó si se oían voces o pasos en el pasillo. Y justo antes de cerrar la puerta. recordaría rápidamente lo que le había ocurrido. por enfadado y frustrado que se sintiera. En pocos minutos había vuelto a armar el teléfono por completo. Poco después. Vio que Bryson también entraba en aquel momento. Hacer uso de esa información sería una tarea descomunal. . agregó: —Pero nunca te olvidaré. Una señal había hecho impacto en el chip y registró sus datos. ni siquiera pediría socorro. El esquema de cifrado variaba cada vez que se usaba el teléfono.. —Allons —le dijo ella con aire categórico y dirigiéndose a la puerta. luego. Una luz indicadora pasó del verde al rojo. ya era casi hora de que. con los ojos medio enloquecidos de deseo—. En la ranura del tamaño de una moneda que tenía en un extremo introdujo el chip de cifrado. Por suerte. se puso más lustre de labios. y después regresó a la fiesta a través de la sala de banquetes.. Miró la manecilla que indicaba los segundos en su pequeño reloj de oro y calculó mentalmente el tiempo. Sabía que el vigilante. sacó el chip de cifrado y volvió a colocarlo en el circuito del teléfono.. listo para la gratificación final. En el lector de chips había almacenado ahora todas las características de la clave. una inmensa secuencia de cifras binarias e instrucciones algorítmicas.

Hubo una consulta breve y apresurada. Bryson rodeó la fina cintura de Layla con un brazo y le dijo en voz baja: —Espero que lo hayas pasado bien. inventarse . La respuesta llegó uno o dos segundos después. Luego otro hombre se unió rápidamente al grupo.Un pequeño conjunto de cuerdas tocaba música de cámara en la sala de banquetes. y se hizo evidente de inmediato lo que estaban haciendo: cubrían las tres salidas de la sala. Se habían despertado sospechas. Con la prisa y la resolución que llevaban. Layla le apretó la mano hasta casi hacerle daño. divisó la cabeza calva de Jacques Arnaud en un rincón distante de la sala. Parecía conversar con otro hombre de esmoquin. debido a la demora en reaccionar. arrollados por la cacofonía discordante y ensordecedora del siglo XXI. Más tarde podrían darse explicaciones. Luego un tercero llegó corriendo a la sala. Pero a Bryson le quedaban pocas dudas acerca de lo despiadado que eran el anfitrión y su equipo de seguridad. estaban alertas. mientras que del salón contiguo llegaban los sonidos de un ritmo contundente y un sintetizador que retumbaba con música rock. la gente de Arnaud intentaría apresar por las buenas a Bryson y a Layla. se descubrieron fallos en el sistema de seguridad. los elegantes acordes de la música de Mozart del siglo XVIII. y Bryson y Layla no podían escapar. Bryson ya no dudaba de que Arnaud se hubiera fijado en él y se preguntaba si las cámaras de vigilancia en las proximidades de su oficina habían puesto sobre aviso al francés. Pero en ese momento todo era un riesgo calculado. cuando los dos guardias de seguridad que estaban junto a Arnaud se pusieron de repente en marcha y empezaron a abrirse paso entre la gente. Éste asentía con la cabeza y miraba a su alrededor. como una silenciosa alerta. Si había que disparar. Las cámaras de circuito cerrado habían captado de hecho sus movimientos por los vestíbulos delchateau fuera de la fiesta. sin alarmar a los demás invitados. pues entonces lo harían. Habría preferido cambiar mi sitio por el tuyo. Había que cuidar las apariencias en la medida de lo posible. Bryson sabía que habría cámaras. En efecto. Sus posibilidades quedaban muy restringidas. luego Bryson vio que la mirada de Arnaud se dirigía a él. ¿Misión cumplida? Cuando Bryson estaba a punto de contestar. los guardias chocaron con varios invitados. —Muy gracioso —murmuró ella—. cada uno tomando un camino diferente en la sala hacia donde se hallaban Bryson y Layla. Ella también vio cómo les impedían la fuga. No habría disparos si se podían evitar. Y ahora estaban rodeados. con gestos y expresiones faciales que revelaban una gran urgencia. cuyo audífono indicaba que era parte del equipo de seguridad de Arnaud. Se había visto cómo Bryson entró subrepticiamente a la oficina de Jacques Arnaud. el mayor riesgo de todos era no hacer nada. sólo le habían visto salir de la oficina. Los dos sonidos chocaban de una manera extraña. o quizá.

La multitud que salía era un puro pandemónium. Bryson había escondido una motocicleta. rebasando un coche tras otro. Los invitados a la fiesta. la abrió y se dio cuenta enseguida de lo que había estado tratando de pasarle con tanta vehemencia. un resto delArmada española. Se puso la bolsa detrás de la espalda. Ella siguió haciendo presión hasta que Bryson por fin le cogió la bolsa.mentiras y ocultar las verdaderas circunstancias. Mientras dejaban atrás a los otros coches. Bryson no tardó en ver que un vehículo . correctos y solemnes. Subió de un salto a la potente BMW y la arrancó con el pedal. el conjunto de cámara y la banda de rock se habían sumado a la evacuación. detenidos tan sólo por el obstáculo momentáneo que ofrecían los invitados y la preferencia de Arnaud por mantener un aire de propiedad. corriendo hacia las salidas dando gritos de horror. se aferraban unos a otros. Poco después salían disparados entre la confusión y locura reinantes. La granada rodó unos metros por el suelo antiguo de piedra antes de que empezara a soltar un humo denso y gris. Bryson cogió a Layla y la sacó de allí en dirección al cuidadísimo parque que rodeaba elchateau. Los guardias de Arnaud estaban a no menos de dos metros cuando se declaró el pánico. Cuando los dos pasaron a toda velocidad por la puerta principal.«Au feu!» y«¡A correr!». ¿Pero por qué? Ya había visto el bulto y supuso que había desarmado al guardia en lachambre de fumeur y que le había robado la pistola. Pero seguro que ella sabía que Bryson ya tenía un arma. Los invitados gritaban enloquecidos. daban codazos para abrirse paso. Sintió que Layla le ponía algo en la mano y se dio cuenta de que estaba tratando de darle su bolsa de terciopelo negro. Sonaron las alarmas. En cuestión de segundos. empezó a elevarse una nube espesa de humo desde el suelo. llamadas con urgencia para rescatar a sus frenéticos pasajeros. las limusinas se paraban en seco ante la puerta. probablemente a causa de los detectores contra incendio. Se interrumpió la música en ambas salas. y le dio un tirón a la palanca antes de arrojarla al suelo. de hombres y mujeres. Pronto. dejando atrás a los invitados que salían en masa por las puertas del frente delchateau. En menos de tres minutos. La cabeza de Bryson daba vueltas mientras veía acercarse a los guardias de seguridad. y Layla y Bryson desaparecieron con la estampida sin ser vistos por las fuerzas de seguridad de Arnaud. el frenesí aumentaba y la histeria se apoderaba de la sala a medida que se llenaba de humo. sacó la pequeña lata. con un olor agrio a azufre. Pero no iban solos. En la espesura de los arbustos. iban a toda marcha por la autopista A-l rumbo a París. lanzándose entre la multitud que se agitaba con violencia y presa del pánico. a los gritos aislados se sumaron otros. Entre la multitud se oyeron de inmediato los gritos. mientras le hacía señas a Layla de que montara. se habían vuelto unas ratas aterrorizadas.

pequeño y de mucha potencia. Nick sentía las manos de Layla sobre sus hombros.. El coche negro venía detrás. ¡Trataba de empujar a Bryson fuera del camino! Bryson abrió completamente la válvula y aceleró la moto al máximo de su capacidad. sino que viraba bruscamente y se les pegaba a la cola una y otra vez. cambió abruptamente de carril y giró de golpe. sus extraños movimientos eran controlados. Pero no estaba fuera de control. se apretaba con más fuerza aún. Ahora. luego divisó una salida más adelante. aceleraba y se les acercaba. más rápida que los otros vehículos en la autopista. Hubo un chirrido de frenos. el motor estaba funcionando al máximo y hacía un ruido descomunal. ¡Era la otra motocicleta. Pero no estaban a salvo todavía. más y más cerca. mientras el coche cogía la salida a toda velocidad. Él hizo una mueca de dolor. el coche estaba ya a menos de cinco metros y seguía acercándose. más bocinazos de coches. y de pronto la otra moto también cambió de dirección y estaba detrás de ellos. Dejó escapar un involuntario grito de agonía. Bryson se dirigió a la rampa de salida. yendo por la autopista en el sentido opuesto. había sido obligado por los coches que venían detrás a seguir su camino y abandonar la autopista. aunque el ruido del motor le decía que era aún más potente que la BMW que había alquilado en París. cruzó varios carriles y provocó una estela de protestas y bocinazos. Miró por el pequeño espejo retrovisor. Los faros de los coches se encendían furiosamente y sonaban las bocinas. aparentemente deliberados. y entonces Bryson vio por el espejo retrovisor de la moto que el coche no sólo se les acercaba. pero no alcanzó a distinguir la marca de la moto. y sintió cómo las manos de Layla lo aferraban aún más. dando vueltas hasta quedar sobre el estrecho arcén que bordeaba la rampa. —¡Agárrate fuerte! —gritó él. Bryson vio que se les acercaba. diez. pero logró recuperar el equilibrio. y que era capaz de alcanzar una velocidad mayor. se mantuvo en el arcén que se hizo algo más ancho. De repente torció a la izquierda y ejecutó un giro de ciento ochenta grados en un espacio tan reducido que la moto casi dio un vuelco. quince. De repente Bryson sintió un golpe violento contra ellos. Habían perdido al vehículo negro.. y Bryson supo que debía ser otro perseguidor enviado desde el Chateau de Saint-Meurice. que .negro. Ahora la válvula de la BMW estaba abierta del todo. Treinta metros. Iban prácticamente volando al borde de la A-l y en contra del tráfico. dejando a los otros coches mucho más atrás. la herida en el hombro estaba muy sensible. porque a su encuentro venía el faro único de otra moto a la carrera.

pero Layla ya había sacado la suya y le disparó tres veces con la Beretta en una rápida sucesión. —¿Estás bien? —gritó él. Bryson clavó los frenos. Layla volvió a disparar. La presa sólo sobrevive si se convierte en depredador». El perseguidor dio un grito y se desplomó. las balas dieron sobre la tierra cerca de ellos. el perseguidor había salido sin .embestía su rueda trasera y casi les hizo volcar! Sobre el bramido de la motocicleta alcanzó a oír que Layla gritaba de terror. Cayó hacia atrás. hasta que quedó enfrentado a la otra moto. con la otra moto que le pisaba los talones. Más allá del arcén había un prado. No le sorprendió que la tuviera. tú decidirás quién es el depredador y quién es la presa. evidentemente sorprendido por este cambio de estrategias. trató de hacerse a un lado. pero había logrado desenfundar su pistola y repelió el fuego. y arrojaron la moto al suelo. la moto escupió tierra al aire y finalmente se detuvo. dejando profundas huellas en la tierra blanda. No dio en el blanco. Layla bajó de un salto. ¡Peromuévete! Trató de aumentar la velocidad. dio la vuelta al cuerpo inerte y hurgó en los bolsillos en busca de alguna identificación. pero la moto ya iba al máximo. después él. y le dieron al enemigo de lleno en el pecho. luego aceleró dejando el asfalto atrás y metiéndose en el campo y la tierra. Otro impacto les obligó a virar bruscamente al costado del camino. «Al final. despatarrado en el suelo y muerto. No hubo disparos. «Persigue a tu perseguidor». Bryson enderezó el vehículo. Bryson chocó contra él y el conductor salió disparado del vehículo. luego Bryson apuntó y disparó también. El otro motociclista huyó a la carrera y mientras corría buscaba su arma. —¡Sí! —gritó ella—. Ésta había sido una de las ocurrencias que Ted Waller repetía con frecuencia. lo cual quería decir que el motociclista necesitaba ambas manos para maniobrar y no podía tener una mano libre para usar un arma. dio un círculo por el prado. Sacó una cartera. Bryson corrió hacia él. pero no tuvo tiempo. un campo llano y salpicado de cajas de madera que se usaban para guardar el heno u otros cultivos. Entonces Bryson hizo lo inesperado. El otro motociclista.

para . No estaba preparado. sus protestas y advertencias. Iba más allá de la sorpresa. ni siquiera un ciudadano francés al servicio de Arnaud. Pero Bryson sabía que realmente no había alternativa: para penetrar las mentiras. —¿Qué sucede? —preguntó Layla. sin embargo. Incluso en las pocas ocasiones en que el director de la central de inteligencia había pasado sin anunciarse por la oficina del subdirector (casi siempre era Harry quien iba a la oficina del director). El detrito de la burocracia. este idiota venía a su encuentro. Bryson sabía que ahora había sólo dos opciones: la retirada o la confrontación. y le quitó el aliento. la única opción que tenía posibilidades de obtener una revelación espontánea y forzar una verdad que no estuviera en los planes. era claro. y prefirió la confrontación. —¡Dios mío! —dijo ella con la voz apagada. El perseguidor no era un mero policía a sueldo. que puso sobre aviso a la Seguridad. el director había esperado al menos a que ella llamara a Harry.previo aviso y por lo tanto no había tenido tiempo para deshacerse de sus documentos personales. desconcertante. aconsejándole que lo que más importaba ahora era sobrevivir y no cualquier información que pudiera sacar. para ver lo que vio. el impacto fue profundo. 11 La secretaria había trabajado durante diecisiete años en la Agencia Central de Inteligencia. Marjorie conocía las normas de seguridad. empleado en la sede de la CIA en París. Se podían falsificar documentos. Había pasado delante de ella echando pestes y había ido derecho a la oficina del jefe. Era un ciudadano americano. No había dudas. le dio la vuelta y descubrió las fibras requeridas y las irreproducibles marcas. Layla le había pedido que se mantuviera alejado de la Agencia. y aunque la cuestión fuese urgente. en este caso. y sólo entonces advirtió frenéticamente a Harry Dunne por el interfono de que. Él le pasó la identificación y ella comprendió de inmediato. apretó el botón de emergencia que tenía debajo del cajón de su escritorio. su insistencia firme en que el señor Dunne estaba de viaje. Lo examinó con cuidado a la luz de la luna. y éste no era uno de ellos. y había hecho lo indecible. pero Bryson era un experto en reconocerlos. Harry Dunne. pero podía contar con los dedos de una mano las veces que alguien había tratado de pasar por encima de ella e irrumpir en la oficina de su jefe. a pesar de sus esfuerzos. Pero este hombre había ignorado sus ruegos.

sobre su vida entera. con todas nuestras disposiciones de seguridad. de saber lo que se pudiera acerca de Jacques Arnaud y sus recientes actividades. Margie. Bryson se sorprendió ante la furia desbordante de aquel hombre y le hizo dudar. Se volvió cuando entró Bryson. No tengo idea de cómo diablos se lo hizo para entrar en el edificio. Bryson alcanzó a decir: . fumando un cigarrillo con una boquilla larguísima de marfil. es eso? ¿Cree que no recibimos constantemente informes desde el terreno y material por satélite? Supongo que es cierto lo que dicen: si traiciona una vez. pero no rabia. La furia era lo último que esperaba encontrar viniendo de Harry Dunne. y no estoy seguro de que sea lo mejor. Dunne. Me las arreglaré yo solo con este tipo. ¿A qué está jugando. dígale a Seguridad que no es necesario que vengan. tratando de establecer sus contactos. Fumar en el edificio del cuartel general iba. tras lo cual ella se sonrojó de inmediato y se apartó. Harry Dunne estaba de pie junto a la ventana de vidrio cilindrado. los ojos pequeños e inyectados en sangre que le brillaban. lo sientomucho. era improbable que alguien llamara al orden a Dunne. ¡he intentado detener a este hombre! —exclamó Marjorie casi fuera de sí—. —Señor Dunne. Miedo. —Dunne expulsó el cigarrillo de la boquilla en un cenicero de vidrio repleto que había a un costado del escritorio—.conocer finalmente la verdad sobre Elena. todavía era mejor que ella no se enterara. Bryson? ¿Se ha creído que somos imbéciles. contra las reglas de la Agencia. pero en su carácter de subdirector. la cara fina y fruncida. Después Dunne sacudió la cabeza mientras exhalaba un penacho de humo con una tos fuerte y tabacal. Se despidieron en el aeropuerto Charles de Gaulle. cerrando la puerta al salir. al tiempo que Marjorie venía detrás. ponerse a la defensiva. se puso recta y retrocedió hacia la entrada. tenía que enfrentarse a Dunne. y Bryson se vio sorprendido por la calidez de su abrazo. Desconcertada. Por un instante pareció que Dunne lo estuviese estudiando. el beso que era más que un beso de despedida de una amiga. de alterar su aspecto lo suficiente como para confundir cualquier equipo de identificación a través de vídeos. Pero supongo que los vídeos de vigilancia contarán el cuento. —Vale. como bien lo sabía Bryson. —Todo lo que Seguridad podría hacer es evitar que le mate con mis propias manos —le espetó—. dio un paso en dirección a un Bryson visiblemente irritado. Entre dientes. Layla se quedó en Francia. La Seguridad está en camino. Él no le había dicho nada sobre el Directorate. entrado en canas. la secretaria miró a su jefe y luego al intruso. fanfarronería. volverá a traicionar. sin su chaqueta. está bien. Bryson se había tomado el trabajo de disfrazarse.

el perseguidor que había sido despachado desde elchateau de Jacques Arnaud. Supongo que ése fue nuestro gran error. —La sede en París. pero en aquel momento. ¿eh? —¿Qué demonios está tratando de decirme? —Le pediré que se someta a un detector de mentiras. —¿Quiere saber qué he hecho para entrar?» Dunne recogió la tarjeta y enseguida examinó el holograma: la miró a la luz y la giró para ver el sello tridimensional de la CIA. —¿Me va a escuchar ahora? Había recelo en la expresión de Dunne. sacudió la cerilla y la arrojó al cenicero. Apagó el cigarrillo antes de tiempo. Exhaló finos penachos de humo por la nariz mientras se sentaba en su sillón de escritorio. con la cinta magnética apretada entre las dos capas de plástico. —Volvió a mirar a Bryson y le exhaló una nube de humo en la cara—. Bryson puso de un golpe una tarjeta azul de plástico laminado en el único sitio libre del escritorio de ébano de Harry Dunne. ¿De dóndediablos sacó esto? —preguntó Dunne. Como un asesino a sueldo de la mafia que elimina a un testigo detrás de otro. se lo tragó la tierra. sacudiendo la cabeza al tiempo que se volvía hacia la ventana con vistas del campo verde de Virginia—. Después se hizo humo. —Por lo menos déjeme llamar a Finneran. Vea. —Esperaba más de usted. ¿no es así?: a irse a las manos. todo lo que al parecer ha hecho es echar por tierra algunas de las conexiones más prometedoras que teníamos con el Directorate. Era la tarjeta de identificación de la Agencia que había sacado de la cartera del motociclista muerto en las afueras de París. En cambio. Dunne la pasó por un lector de tarjetas. La cara no era la de Bryson. Lo insertó en la boquilla de marfil y lo encendió. pero ésa es una de las primeras cosas que os enseñan. los hechos son simples. Pensamos que era unex agente del Directorate. En la pantalla azul del ordenador apareció una cara junto a la información personal básica del empleado. pero sólo en la CIA: una tarjeta de identificación sofisticada y de alta seguridad. Asqueado. Era un objeto cotidiano en la CIA. .—Usted mandó a sus esbirros para que me mataran. Monigotes de cuarta de la sede en París. Le enviamos para que se cuele de nuevo en el Directorate. virtualmente imposible de falsificar. Dunne resopló burlonamente mientras sacaba otro cigarrillo del bolsillo de su traje gris arrugado. profesor —dijo Dunne. la cara alterada y con disfraz de Bryson se parecía bastante a la que salía en el monitor.

—Una recompensa de dos millones de dólares por su cabeza. —De ninguna manera. toda la prioridad confidencial.. pero en lugar de colocarlo en la boquilla empezó a juguetear con él entre sus dedos manchados de nicotina. Mientras Bryson contaba los sucesos de los últimos días. Después de todo. me he cubierto la espalda.. Dunne se puso muy serio. Bryson. el único registro de su participación es su nombre en el banco de datos de Seguridad para dejarle entrar y salir del edificio. —Bryson describió un pequeño círculo en el aire con el índice. le pusieron fuera de juego en una pequeña universidad de . déjeme que le diga. Mi ayudante de campo. —Parece olvidarse de que ya habían tratado de eliminarme en Washington. todos los mensajes en cifra registrada. Parecían saber que estaba a punto de volver. por los hombros y los bíceps.—¿ Finneran? —Le conoció en la Cresta Azul. un alias usado en los registros de Seguridad y que. Nunca se miente a la Madre. —Eliminados. No se miente a Seguridad. —Él es mi maldita memoria institucional. en este edificio. —Basta con que el Directorate esté conectado a la CIA. —¡Joder! —replicó el subdirector. No sé a cuánta presión le habrán sometido. —Vales para gastos. Sacó otro cigarrillo.. partiendo el cigarrillo en dos y arrojando los restos al cenicero—. lo hizo con voz apenas audible.. tampoco se enterará de lo que le pasa por la cabeza. —¡Pero venga. cómo hicieron para agotarle. dicho sea de paso. Dunne se encogió de hombros. —¡Que no! Sólo usted y yo y las escuchas. ¿qué se piensa? Estaba corriendo un maldito riesgo con usted. mientras buscaba el cuartel general del Directorate. Aunque ponga la carpeta roja de un tío bajo un jodido microscopio. ni siquiera era su verdadero nombre! Se llamaba Jonas Barrett.. De algún modo corrió el rumor de que volvía al juego. Mire. Eso indica que hay una filtración aquí mismo. toda la información. que ofrecían aunantes de aparecer en el buque de Calacanis. Bryson vio la silueta de un montón de parches de nicotina para dejar de fumar. Bajo la tela raída de la camisa azul con cuello abotonado de Dunne. La maldita historia no constaba en los libros. va en contra de todas las puñeteras reglas de juego.. requisas de equipos. Cuando por fin habló.

Vanee Gifford. al norte del estado de Nueva York. —Lo que digo es que quiero revisar algunas cosas. La Institución de Cuidados Rosamund Cleary era. una clínica de reposo. Era una institución elegante. Dunne lo miró con furia. y luego la voz se le disolvió en una serie de toses por culpa del tabaco—. Piénselo bien. Frunció el ceño. Más le vale que tenga una buena explicación. siempre hay más. el hombre de Arnaud que estaba a bordo del buque también me identificó. ¡y usted vino a sacarme la costra! No estoy aquí para defenderme. de París! De un agente de la CIA que logré identificar porque fue lo bastante torpe como para llevar encima sus documentos. Eso está claro y no quedan dudas. más hondas las ojeras. Estaba empezando a curarme. la mujer que junto a su esposo Peter se había ocupado de Nicholas Bryson después de que sus padres murieran en un accidente automovilístico. Quiero saber lo que hacía la CIA siguiéndome por las afueras de París para matarme. para decirlo con otras palabras. ¡y lo quiero saberahora! —¡No! —gritó Dunne ásperamente. Como quiera que se llamase. No es tan difícil reconstruir los hechos y ver cómo es que ocurrió lo de Santiago de Compostela. siempre tuvo una relación íntima y afectuosa con ella. Bryson —dijo con calma—. que la Agencia está fuera de control? O bien es eso. Digo que deberíamos seguir con esta conversación en algún otro momento y en otro lugar —pareció por un instante que tenía la cara más arrugada.. ¡Ésas no son las únicas explicaciones posibles! —¿Qué está tratando de venderme entonces? Dunne trazó su propio círculo en el aire con el índice. imitando al de Bryson y dando a entender que había micrófonos ocultos en la habitación. y por primera vez sus ojos parecieron atormentados. Según lo que me cuenta. rodeada de varias hectáreas de bosques en Dutchess County. el último hogar para privilegiados que necesitaban atención médica. le reconoció. supongo que sus chicos han hecho los deberes conmigo. usted lo sabe tan bien como yo. o me está traicionando. Y donde hay uno. era un sitio caro y bien administrado. —Santo cielo —vociferó Bryson—.provincias. y según los hermanos Sangiovanni. ¿Qué me va a decir entonces. —Sí. o por lo menos una mentira convincente. ¡ Hablo de Chantilly.. de pocas plantas y ladrillo rojo. —Voy a pasar por alto esa última pulla. Durante los últimos doce años había sido el hogar de Felicia Munroe. y cuyos parientes y seres queridos no estaban en condiciones de ofrecerla. si me hace el favor. ¿se cree que he venido de voluntario? Sus matones vinieron y me sacaron de mi retiro. ese agente del Directorate con quien trabajó en Kowloon. pero . Bryson amó a esa mujer.

como se vio) el ya viejo Bryson supo por qué el mejor postor había hecho una oferta tan baja: por deshonesto. Bryson. el coronel Bryson recomendó queno se diera el proyecto a la compañía de Pete Munroe. un atleta estupendo. invitó a Bryson a unas copas a su cuenta y le dijo que en realidad no le importaba un carajo: ya había sacado mucho más de lo que esperaba de aquel maldito país: un amigo. Cuando George Bryson trató de disculparse. Y se va a vivir con sus padrinos. que había sido uno de los mejores amigos de su padre. El accidente había ocurrido demasiado tarde en su vida como para que así fuera. sus padres son asesinados. claro. era un estudiante brillante. Bryson la había visitado dos veces con anterioridad.. y Munroe. por lo que les estaba eternamente agradecido. yo también habría mentido. ¿De veras creyó que fue un accidente? Tenía quince años. Debería haber visto a tía Felicia para hacerle algunas preguntas antes de aceptar el trabajo sucio que le ofrecía Dunne. —La amistad entre George Bryson y Pete Munroe. Munroe se negó a aceptar sus disculpas... quedaba sellada. —La corrupción es un modo de vida en este negocio —dijo—. Lo cuidaron con todo cariño. Munroe tomó la mala noticia de buen humor.Yofui el ingenuo. todo estaba en duda. Aún resonaban en su memoria las palabras que Dunne le dijo aquel día en las montañas de la Cresta Azul. Era apenas tía Felicia. y además decidió un montón de cosas . Si hubiera querido quedarme con el proyecto. Peter Munroe. Sólo más tarde (demasiado tarde. pero ya hacía varios años de eso.. cuando se hicieron las ofertas.nunca la consideró su madre. La verdad es que no tenía alternativa: en la puja. era un candidato para el proyecto de licitación. un ingeniero civil que trabajaba para una constructora multinacional. Puesto que si Dunne tenía algo que ver con ello. Y se aseguró de que fuera a la universidad que fue. La compañía intentó inyectar millones de dólares en el presupuesto del ejército. El coronel Bryson. »—El tío Pete. No el nombre con que vino al mundo. le abrieron las puertas de su casa. Peter Munroe había conocido a George Bryson en el casino de oficiales de Bahrein. otra compañía había hecho una mejor oferta. No las olvidaría fácilmente. desde el internado a la universidad. ¿podía confiar en lo que dijera? De alguna manera. y hasta le pagaron su educación. Bryson lamentaba no haber venido aquí antes de volar alArmada española. ése era entonces su rango. y sin embargo. estaba supervisando la construcción de un nuevo cuartel de grandes dimensiones. »—Ése era el nombre que se puso. el día que cambió su vida. la flor de la juventud americana. una de ellas con Elena. «—Deje que le pregunte una cosa. la complaciente esposa de tío Pete. ¿Pero cuál era la verdad? ¿Había realmente algo más? ¿Harry Dunne le estaba diciendo la verdad? Ahora que tenía la prueba concreta de que un agente de la CIA había tratado de matarle en Francia. De repente. sin embargo. Bryson y Munroe se hicieron amigos a fuerza de beber muchas cervezas —la especialidad del casino en esa nación sin alcohol—.

ella le sonrió levemente. Bryson cambió el peso del cuerpo de un pie a otro pie y no sabía muy bien qué hacer. —Tía Felicia —dijo Bryson con cordialidad. Dios mío. En la mente confusa de tía Felicia —una mente que probablemente recordaría con claridad los sucesos de hacía medio siglo. quiero decir». que ya se hacía incómodo. y entonces volvió a mirarle. Bryson sintió un gran alivio. Bryson tenía ahora la misma edad que tenía su padre. soy Nick. Después. Había varios ancianos desparramados por la sala. volvió a mirar la televisión. Pasó cerca de un minuto antes de que Felicia se diera cuenta de su presencia. Felicia Munroe miraba ensimismada el golf. Del Directorate. Bryson se quedó perplejo. y por un momento fugaz pareció reconocerle. élera George Bryson. Ella se volvió hacia él. ¿Te acuerdas de mí? Ella lo miró sin entender. ¿sigues aquí? —avanzó ella. Y en efecto el parecido era fuerte. —¿Te acuerdas? Viví contigo —tú te ocupaste de mí. —Has regresado —susurró ella. la expresión de la cara .. Mi queridísimo George. cuando murió. decorada con buen gusto con alfombras persas y antigüedades macizas de ébano. y enseguida comprendió. Todo lo cual hizo que fuera a parar a manos de ellos. cuánto te he echado de menos. Y él comprendió que las huellas de la senilidad que había visto en ella años atrás se habían hecho más hondas y más graves. —Tía Felicia. Tras mirarlo fijamente por un largo rato. Los ojos se le llenaron de lágrimas—. algunos leían o tejían crochet. —¿Sí? —dijo secamente. A menudo se asombraba de lo mucho que se parecía a su padre con los años. el general George Bryson. que parecía entender al fin. —Mi querido George —dijo con voz cantarína—. como si se hubiera aburrido de pronto de su visita. Pero enseguida le sobrevino un confuso desconcierto. Bryson halló a la tía Felicia frente al televisor en una espaciosa sala. pero que no recordaba cómo se llamaba—. —Entoncessí eres tú —dijo por fin. —Caramba. Por un instante.por usted. con los ojos entrecerrados.. Cuánto tiempo ha pasado. otros dormitaban. Parecía preocupada.

mientras se enjugaba las lágrimas con la manga con volantes de su blusa blanca. gracias a él me repuse. ¿no estabasmuerto? ¡Creí que habías muerto! Bryson la miró simplemente con aire neutral. Bryson sintió un escalofrío que le recorría la espalda. Tenía la cara tensa—. No.se hizo de golpe temerosa—. Pero tú. creo que no paré de llorar por tres días. Tantas cosas que no podía contarme.. que noquería contarme. Ese terrible. sabes —dijo. El hecho de que la mirase fijamente parecía ponerla nerviosa. —Felicia. Peter siempre decía que un constipado mal tratado podía durar una semana. Oh.. quizás asi diga algo.. terrible accidente. Así es. se puso a estudiar el diseño de la alfombra. Miel y zumo de limón y sólo unpoquito de bourbon. para no perturbar su ilusión. Pero bien tratado. La culpa lo habrá comido por dentro. —Otra vez volvieron a brillarle las lágrimas en los ojos y comenzaron a rodarle por las mejillas—. —Moriste en ese terrible accidente —dijo ella. mientras meneaba un dedo—.Déjale creer lo que quiere creer. Quiero hablar contigo de Pete. Tú y Martha. —¿Habló alguna vez de mi padre? . Qué cosa más horrible. Hubo tantas cosas que Pete no me dijo de aquella noche —continuó con una voz que parecía una letanía—.. Aunque los efectos de la senilidad habían destruido la memoria reciente de la pobre mujer. Y dejando huérfano al pobre Nickie. de lo que hizo. —Un resfriado que no se trate como corresponde puede durar una semana. Parecía extraviada en su memoria. Pete era siempre el más fuerte. qué cosa más terrible! Sacudió la cabeza.. ¡en siete días ya está! —Se rió. Pete Munroe. ahora tenía una actitud más relajada—. Después volvió a la televisión. —Ynunca habló de eso con tu pequeño Nickie. más que un poquito. —Solía prepararme una bebida a base de whisky cuando estaba resfriada. parecía que muchos recuerdos del pasado se habían salvado. Bryson se dirigió al televisor. los dos.. ¿te habló alguna vez de algo que se llamaba el Directorate? Lo miró con la vista perdida. Durante años no me quiso decir nada de aquella noche. ¿sabes? ¡Qué peso más grande a cuestas. —Felicia —dijo con dulzura—. tu marido. lo apagó y se paró justo delante de ella. Te sentirás mejor en menos que canta un gallo. o tal vez había sido el Alzheimer.

y luego volvió a reírse—. en la parte norte de Beach Drive. Era difícil de creer que Dunne. más allá de los muros de la Agencia.—Oh. El acento era de Moscú. Cada vez que hablaba en sueños. al día siguiente muy temprano. —Oh. el único momento en que no es posible controlar lo que se dice. Todas esas locuras. alias Ted Waller? ¿Podía ser cierto? ¿Había otra explicaciónposible? Bryson estaba mudo de asombro. Contaba historias de lo más divertidas. Era el tipo de cosas que Pete decía en sueños. era un buen sitio para el encuentro con Harry Dunne. Dunne le había instado a seleccionar el lugar de encuentro no por deferencia hacia la experiencia de Bryson como agente —después de todo. era un gran conversador. —¡Galimatías! —replicó ella con aire desafiante—. resultó alarmante para Bryson. —Por un instante pareció recobrar la lucidez—. y se animó a contestar. Lo había escogido Bryson. En el otro extremo de la sala.Yanye znayu. gritaba y vociferaba en sueños. ¿Harry Dunne tenía razón entonces: Peter Munroe era socio de Gennady Rosovsky. la experiencia de Dunne en la división clandestina de la Agencia había sido el doble de larga que la de Bryson en el Directorate—. temiera que hubiera micrófonos en su propia oficina. Los dos custodios hablaban entre sí en ruso. lo hacía en esa lengua ridícula. que los hechos demostraran la teoría de que el Directorate se había colado en la CIA: que los antiguos jefes de Bryson habían logrado de algún modo extender sus tentáculos a los . El tío Pete hablaba en ruso mientras dormía. Felicia Munroe también la oyó. Pero Felicia siguió hablando. Se oyó una frase dicha en voz alta. sino más probablemente por cortesía que el anfitrión extiende a su invitado de honor. ¡Galimatías! ¡ Galimatías! —No es realmente un galimatías. George. El pedido del subdirector de la CIA de reunirse en otro sitio.Yanye znayu. Siempre hablaba en sueños. —Sobre todo después de tu muerte. Daba vueltas en la cama. dijo uno de ellos bruscamente: «no lo sé». tía Felicia —intervino Bryson. —Yanye znayu —repitió. Se sentía tan mal. que sentía cómo el corazón le saltaba de la caja torácica. el número dos en la Agencia. ¡y siempre hablando esegalimatías! La zona de Rock Creek Park en Washington. —¿Hablaba así en sueños? —dijo Bryson. y se ponía de un humor de perros cuando le hacía bromas por eso. uno de los pacientes tuvo un accidente y dos porteros aparecieron con fregonas. era terrible dormir con él.

el simple hecho de que insistiera en continuar con la discusión en un sitio seguro y neutral. Era un Lincoln Continental. Pero Bryson sabía que no habría una emboscada. La información que Dunne pudo haber reunido. las paredes gruesas de hormigón de los servicios servirían de protección en caso de una emboscada desde el exterior. era una prueba inquietante de que algo andaba muy mal. Bryson estaba satisfecho de ver que en aquel sitio no se preparaba ninguna emboscada.No te fíes de nadie.círculos más altos de la CIA. al tiempo que llegaban sus reemplazos. desde diferentes direcciones y cubriendo varias posiciones ventajosas. muy apropiados para el trabajo de campo porque reducían aquellos ruidos. y eran palabras que ahora sonaban grotescamente adecuadas: el mismo Waller se había convertido en el principal traidor a su confianza. Después de dar dos vueltas más. . Bryson recorrió el sitio y buscó sus puntos más vulnerables. no se fiaría de nadie. sin marcas distintivas a no ser por una matrícula típica del gobierno. Bryson no bajaría la guardia. y aunque el pronóstico resultó erróneo. solía decir Ted Waller con una risotada. Había un silencio extraño y fuera de lo común. Llegó al sitio indicado una hora antes de lo acordado. Eso no quería decir que no la hubiera en el futuro. no dejaría nada al azar. Bryson no tomaría nada al pie de la letra. ni siquiera de Dunne. Un segundo barrido con la mirada reveló todos los posibles accesos. Llevaba zapatos con suela de crepé. ruidos que normalmente quedarían ocultos por el ruido ambiente del tráfico. mientras hojeaba una carpeta. Dunne estaba sentado en el asiento de atrás. el cielo estaba oscuro. La administración del gobierno funcionaba a todas horas. un negro esbelto en uniforme azul marino. Pasaban pocos coches. Aun así. Bryson observaba la escena con unos potentes y pequeños prismáticos desde un escondite que había elegido en un bosquecillo denso. pero al menos sería capaz de detectar cambios sutiles en el terreno. a cuyo lado había unos servicios de hormigón con aspecto de bunker. y donde habían quedado en encontrarse. medio hundidos en el terreno. con grandes intervalos entre uno y otro: trabajadores del turno de noche que regresaban a casa. No parecía haber nadie más en el vehículo. A las cinco en punto de la mañana. divergencias que de otro modo pasarían por alto. Recorrió el bosquecillo en círculo. Eran apenas las cuatro de la mañana. un vehículo negro del gobierno apareció por Beach Drive y se dirigió al estacionamiento. le había parecido que sería preferible un sitio a cubierto. se adentró por la densa arboleda que daba al prado y buscó pisadas recientes o ramas rotas dispuestas de una manera sospechosa. como también cámaras u otros dispositivos que pudieran haber sido puestos previamente. El bosquecillo daba a un pequeño prado junto a un pequeño aparcamiento asfaltado. Bryson notó los sonidos de las ramitas que se resquebrajaban bajo sus pies mientras avanzaba por el bosque espeso que rodeaba el claro que había escogido. Habían anunciado lluvia. y distinguió al chófer oficial de Dunne. Además. y el aire frío y húmedo.

Pegó la oreja a la puerta por un instante. Se cerró la cremallera del pantalón. Una vez que pasaron diez minutos. señales rápidas a los coches que pasaban. La puntualidad no es su punto fuerte. hasta que oyó el signo de Dunne: su tos de fumador. —Malas noticias —dijo Dunne. Las luces fluorescentes titilaban cuando se acercó. Giró despacio la cabeza cuando entró Bryson. Miró al chófer. Dunne estaba de pie junto a un urinario. El tío estaba destinado en París desde hacía más de un año como agentein extremis.La limusina se detuvo frente a los servicios. Pero el chófer sencillamente se quedó sentado ante el volante. con una voz que hacía eco mientras se lavaba las manos—. Se miraron por el espejo. Entró deprisa. confiado de que no le habían visto. desgraciadamente insuficiente. Los servicios apestaban a orina y excrementos. y luego desapareció en la pequeña construcción. ya estaba con medio cuerpo fuera del coche. —Revise los documentos personales. Bryson se hizo el desentendido. con una capa astringente de lejía. que estaba al nivel del suelo. cerró la pesada puerta y le puso un fuerte candado que traía con él. tiró de la cadena y fue hacia los lavabos. Miró brevemente a ambos lados. La tarjeta es auténtica. algo común en él. —Muy amable de su parte en dignarse a venir —musitó—. Bryson aguardó. Luego bajó al foso que rodeaba al bunker y dio la vuelta hacia la entrada. . Tenía el ceño fruncido. o incluso el gesto de cargar un arma. Ahora veo por qué esos cabrones del Directorate le mandaron a la mierda. esperando con la paciencia calma y callada que le faltaba a su jefe. No es papel falsificado. impaciente como de costumbre. para ver si hacía algún movimiento sospechoso: llamadas telefónicas furtivas desde un móvil oculto. pero Dunne. hasta cómo fue reclutado. para cuando había que hacer el trabajo realmente sucio. Apretó el paso de repente y se dirigió a la carrera a aquella construcción. sin ser visto. Dunne sabía exactamente por qué llevaba diez minutos de atraso. el nombre de la misión que le asignaron. bajó los pocos escalones con el rostro iluminado por una luz chillona y fluorescente. El chófer bajó y abrió la puerta de su jefe. bajó la colina siguiendo un sendero que le mantenía oculto a los ojos de los transeúntes. y Bryson estuvo seguro de que Dunne estaría echando pestes. —¿La tarjeta? —La tarjeta de identificación que cogió del motociclista muerto en Chantilly. y giró por la parte de atrás de los servicios.

Se eliminan los expedientes. —No le resultará fácil admitirlo —dijo. Y nada. El cigarrillo sin encender le colgaba del labio inferior. —¡Venga! Hay seguro médico. Bryson asintió.Dunne volvió a fruncir el ceño. Sacudió las manos y después se las pasó por los pantalones (no había papel. —Quiere decir. continuó—. indignado. desde el director hasta la señora que limpia los aseos en el centro de imágenes. —No. En lo que respecta a la central de Langley. y se negó a usar el secador automático). . que es posible que la CIA no sea la agencia más indicada para investigar al Directorate. Especialmente si el Directorate tiene a sus topos dentro. —¿Entonces. Dunne hizo una mueca. Luego tosió. Las palabras de Dunne. —¿Qué quiere decir «nada»? Tiene expedientes gordos de todo el personal. —Y ustedes no dejan nada fuera. La cosa es que alguien sabía cómo jugar con el sistema. Era como un fanstasma: estaba allí pero no estaba. Dunne ladeó la cabeza en señal de aprobación. Así que existe el precedente. amigo. lo que le estoy diciendo es que el tío no tenía expediente. hasta el último rincón. cómo mantener el nombre del tío fuera de todos los registros. Así que no me venga con que no ha encontrado nada en los expedientes personales del tío. Sacó un paquete arrugado de Marlboro del bolsillo de su chaqueta y extrajo un cigarrillo medio doblado que se puso en la boca. Sin encenderlo. fueron un balde de agua fría por el modo en que el hombre de la CIA las pronunció. él nunca existió. si bien no eran inesperadas. lo cual hemos de suponer. —¿Cómo no se me ocurrió antes? —dijo con evidente ironía. no nos gusta tener papeles de los que hacen el trabajo realmente sucio. Dunne se quedó en silencio por un instante. qué quiere decir? —preguntó Bryson con calma.Nada. no me está escuchando! ¡El tío no existió! No es la primera vez que ocurre. recibos de sueldo: un montón de mierda administrativa y burocrática con la que Personal bombardea a todos y cada uno de los empleados. ¿Me está diciendo que no teníarecibos de sueldo? —¡Coño. Ordené una búsqueda de prioridad sigma por todos los bancos de los ordenadores. las requisas se destruyen una vez que se autorizan los pagos.

Mire. no puedo negar la posiblidad (y es sólo una posibilidad. es un talento que no se encuentra mucho en el negocio del espionaje: el sexto sentido. entré en St. —Caramba —replicó Bryson—. pero les falta sentido común. me comunicaré sólo con usted. ya no estará en manos de la comunidad de inteligencia. los «mejores y más brillantes». Quiero saber que es usted y que habla con . no quiero creer que el maldito Directorate haya estirado la mano y tocado a alguna de mi gente. No lo voy a engañar. —Pues yo soy el único que arriesga la vida en el frente. De ahora en adelante. yo nunca fui a una de sus universidades pijas. estará fuera de mi control. puedo oler cuándo algo anda mal. Sólo inglés. Pero no he llegado adonde estoy haciéndome vanas ilusiones. aislada en una caja fuerte. ¿Por qué es su última carta? —Porque una vez que la juegue.—No mucho —concedió. desde la bahía de Cochinos pasando por Vietnam y Panamá hasta los últimos coñazos delWashington Post de la mañana. —Richard Lanchester —dijo Bryson. Tienen buena educación. en cambio. pero una vez que lo involucre. O como diablos quiera llamarlo. ¿Lo que está diciendo es que el Directorate ha llegado tan alto? —Así es como me huele. —¿Y cuál es? —¿Cómo mierda lo llama elWashington Post. John por un pelo. secuestrada y segregada. me entiende (y aún tengo. Así. tengo instinto para esas cosas. Y no voy pitando por los cementerios. y ni siquiera muy bien. pero es posible que deba hacerlo. Mire lo que ha ocurrido en este puñetero país en los últimos cuarenta años. que nos siguen metiendo en todos estos apuros. Él puede ser el único hombre en el gobierno capaz de llevar esto adelante. y sinceramente no sé si nuestro gobierno podría sobrevivir a ella. El hombre de la CIA asintió con aquiescencia. El hombre estaba conmocionado. le advierto) de que alguien en mi equipo esté metido. Quiero que consiga una línea secreta en Langley. el «último hombre honesto en Washington»? Lo cual no es decir mucho en esta ciudad corrupta. —Además quiero una secuencia de códigos para estar seguro de que no está hablando bajo presión ni que le falsifican la voz. Es una lucha intestina sin cuartel. sin correo electrónico que puedan filtrar ni faxes que intercepten. con sus diplomas de la Liga de Hiedra y sus fondos de fideicomiso. Tampoco hablo una docena de lenguas como usted. aunque evidentemente se negara a admitirlo—. Sin intermediarios. Pero lo que sí tuve. Todas ocurrencias de los así llamados Sabios. en lo que era una clara atenuación. querría pensar). Había oído hablar de la reputación sin igual de probidad de Lanchester—. que recordó el epíteto usado con frecuencia para el asesor en seguridad nacional del presidente y director del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. No quiero jugar mi última carta.directamente con usted. burlar los canales corruptos. Yo. Vea.

alias su «tío» Peter Munroe. —Está soñando —dijo Harry Dunne de plano. despacio. ¿Su pequeña excursión al campo en Nueva York le aclaró un poco más las cosas? Bryson no pudo ocultar su asombro. ¿eh.. tiene que saberlo. Le envié allí para salvar este maldito mundo.. Si es tan inocente como yo lo fui. Pondría las manos en el fuego por Marjorie. yo sé cuándo miente.. Finge que la conoce. . que dice que la porosidad de una red aumenta en progresión geométrica por cada nuevo nudo. a pesar de todo lo que había sucedido. pero está exagerando. —¡Si es tan inocente como yo lo fuí —vociferó Bryson—... Supongo que ella sabe algo de engaños. por nostalgia? ¿En memoria de los buenos tiempos que pasaron juntos? —Si logrollegar a ella —gritó Bryson.. ni siquiera a través de su secretaria. cuándo no quiere hablar de alguna cosa. ellasabe algo. pero luego vaciló y. leadvierto.. y si está metida. Y una cosa más: todas las comunicaciones van directamente de usted a mí.. la conozco. incluso a pesar de su propia amargura sobre su enigmática desaparición. —Elena —dijo el hombre de la CIA con aire burlón—. Está tan seguro. lo está a lo grande. Bryson? El comentario fue hiriente. Usted cree que la conoce. Los nudos. Quizá sepa mucho. Bryson. continuó—: Si logro llegar a ella. ¿no es cierto? De la misma manera que estaba tan seguro de conocer a Ted Waller. —Ya.. joder. —Joder. —Lo siento. No hay excepciones. entonces lo que sabe aún es invaluable! —Y por supuesto ella le descubrirá el maldito pastel por. ¿por qué. que laconocía. se refieren a todos los que sepan algo de la operación. —¿Cree que le envié allí para salvar su matrimonio? —interrumpió Dunne—.libertad. O Piotr Aksyonov. —Correcto —contestó Bryson—. en este caso. —He entendido. desconcertante y líquida—. Volvió a toser. alias Gennady Rosovsky. Elena me habló una vez de la Regla de Metcalf. —Si está metida... una tos dolorosa. Y por eso usted me ayudará a encontrarla. Bryson se encogió de hombros. —Vanas ilusiones.. cuándo trata de ocultar la verdad.

Cualquiera que pregunte por Felicia. Las palabras de Ted Waller (de Gennady Rosovsky) volvieron a su mente. —¿Pero para qué? ¿Quería llegar directamente hasta Arnaud? Bryson hizo una pausa. La cuestión es que hay que trabajar con lo que se tiene. del que extrajo una . Bryson. pero está apartada y es segura. «el querido Harry». Así que siempre sé a quién ve Felicia. y para Anatoli Prishnikov en Rusia. —Puaj.—Siempre guárdate un as en la manga. trabajaba evidentemente para el Directorate. hasta que se muera! —Coño —dijo Dunne con impaciencia—. si no lo necesitan saber a toda costa. Dunne sacó de su portafolio de piel un sobre con membrete rojo. nicuánto sabía. Casi todos los demás se han hecho humo sin dejar una maldita pista. que ya está gaga. Una pérdida de tiempo. Ahora bien. Todavía no le había contado a Dunne lo del chip de cifrado que había copiado del teléfono por satélite de Arnaud. Arnaud tenía que ser una pieza clave. y tampoco lo haría. —¿Y? —Nada. Todavía no.—¡Vayase al diablo! —gritó. ¿Cree que no he mantenido un cordón de vigilancia alrededor de esa clínica de reposo desde que supe de la existencia del Directorate? La pobre vieja está tan hecha un lío que mis hombres no pudieron sacarle mucho. Ni siquiera a mí. en esta letrina apestosa? —A mí tampoco me gusta mucho. Una de las encargadas de la clínica se gana un buen fajo de billetes de un primo de Felicia. que quede en pasar o simplemente vaya de visita. Sabe que me gusta proteger a la dulce Felicia. Yo cuido a mi prima. Shirley siempre tiene mi número de teléfono adonde quiera que vaya. coño. que la protege ferozmente. de buscadores de oro o de gente que podría darle un disgusto. su agente en el buque de Calacanis. se cubre lo que se puede. ¿Le importaría decirme por qué fue a ver a Jacques Arnaud? —Ya se lo dije. como solían hacerlo con tanta frecuencia:No cuentes nada a nadie. —¡Gilipolleces! —le espetó Bryson—. Pero existía la posibilidad de que alguien conectado con su difunto esposo fuera a contactar con ella. —Lo pensé —mintió—. siete días a la semana. queda fichado por una encargada llamada Shirley que lo primero que hace es llamarme a mí. ¡No tiene los recursos para mantener un equipo que la vigile veinticuatro horas por día. No hay sorpresas. Claro que no. Por lo menos para observar a los de su entorno. así que nunca pude estar seguro de si conocía la verdad sobre su marido. ¿hemos de quedarnos todo el día aquí. —Abra los ojos. su emisario.

. espere. un alto funcionario en la sede central de la Cruz Roja Internacional en Ginebra. Ha sido un trabajo demoledor. —Tampoco es muy bueno en obedecer órdenes. y luego tosió. si bien el procedimiento habitual para las operaciones era no decir lo que supiera. se desarraigan. Dunne asintió como si Bryson hubiera dado por fin la respuesta correcta. —No. —Jan Vansina. A éste le conozco. —Le salvé la vida en Yemen. —No lo registro. etcétera. reescriben sus biografías. Dunne esbozó una sonrisa en la comisura de los labios. no importaba si eso implicaba que le ejecutaran o no. Dunne frunció el ceño y sacó otra. Dunne sacudió la cabeza y le enseñó otra. No fue fácil. Los agentes del Directorate cambian de destino. Irak. Director general para la coordinación internacional de ayudas de emergencia. los buscamos en todos los bancos de datos de que disponemos. por lo que veo. —Era la foto de un agente que Bryson reconoció—. ¿no? Son falsificaciones conocidas. —No lo recuerdo. Libia. —No. El belga. Una identidad falsa brillante para viajar fácilmente por todo el mundo. Bryson sacudió la cabeza. y que le da acceso a sitios que suelen estar vedados a los extranjeros: Corea del Norte. Usted ha estado en buenas relaciones con él. Tiene varias imitaciones en ese sobre. Le avisé de una emboscada. Hubo que seleccionar y rotar alias usando algoritmos de computación. . quiere hacerme la zancadilla. —Sacó la primera fotografía de papel satinado. todas esas gilipolleces que no entiendo. incluyendo todos los registros de códigos confidenciales.pila de fotografías de 19 x 25. ¡eh!. las redes se separan y se vuelven a montar. —Siempre probando.. Sacó otra fotografía. nombre falso: Próspero. pero hemos encontrado unos cuantos candidatos para que les eche un vistazo. teniendo en cuenta lo listos y meticulosos que son sus amigos del Directorate. ¿eh? Dunne no contestó. —Revisamos los nombres que nos dio en el informe. sobre todo a las áreas en crisis.

—Lavado de dinero. molesto—. se oyó un fuerte golpe en la puerta del servicio. mientras sacaba el beeper del cinturón y apretaba un botón—. por eso es? —Bryson levantó la voz. —No habrá obtenido toda esta información con una cámara de vigilancia. hace veinte minutos. en otras palabras. —¿De qué sirve mandarle una señal a su chófer? ¿Para hacerle saber que se encuentra bien? ¿Que no le he hecho daño. mi chófer. Al parecer actuaba como conducto para una organización con inmensos fondos. Pero en este caso. Lo siento. Como sucedió. —¿Cree que Vansina está aún en activo? —Esta fotografía fue tomada hace dos días —dijo Dunne en voz baja. debí haberle hecho una señal a Solomon. seguramente. porque usted hizo otra de sus apariciones a lo Harry Houdini. Bryson asintió. —Las precauciones nunca son suficientes —dijo Bryson. Realmente no confía en mí. Trabajamos juntos una vez. De repente. ¿Qué hace Vansina aquí? Tiene el aspecto de estar ante una cámara de vigilancia. La extorsión funciona por lo general. —Pero no para él. hicimos caer en una trampa a un ingeniero de la OTAN que era un agente doble. —Nuestra gente le captó en Ginebra. . Próspero era muy impresionante. —Tenemos fuentes en toda la industria bancaria suiza. era alguien muy metido en el tema. si es que él no le veía. Un ex agente del Directorate que nos pasó información confirmable a cambio de la eliminación de su larga condena a prisión. ¿no es cierto? —Es que a Solomon le gusta vigilarme de cerca. en el Banque Geneve Privée.—No cuando pienso que son estúpidas. Habíamos quedado en que le haría saber cuando usted llegaba. —¿ Fiables? —No todas. Mientras autorizaba la transferencia rápida de un total de cinco mil quinientos millones de dólares a cuentas separadas y relacionadas entre sí. —¿Ha cerrado con candado? Bryson asintió. —Miró su reloj—.

? Bryson se acercó a la jamba de hormigón de la puerta. Solomon parecía avergonzado. señor. el chófer giró de un salto hacia la puerta abierta.? —gritó Dunne. con las manos vacías a ambos lados. fragmentos de cemento volaron por el aire y perforaron la carne de Bryson al tiempo que se arrojó a su derecha. se dirigió a la limusina seguido de su chófer. Joder. Nada de pistolas apuntándome a la cabeza. con aire dolido. Es otra cosa. He dicho que estoy bien. Bryson. —Joder—dijo Dunne—. —¿Qué hay? —Acaban de llamar. por favor. Una voz ahogada al otro lado de la puerta dijo: —Lo buscan aquí. —¿Qué demonios. pero de veras parece importante. Al parecer. haciéndolo saltar. no había nadie a su lado ni por detrás. —Miraba a su jefe. incómodo.. y se abalanzó al servicio en diagonal. con una gran pistola Magnum en la mano derecha. Se pegó a la pared. hacia donde estaba Bryson. el que usted dijo que solamente suena si es una emergencia de seguridad nacional. —No es eso. enseguida después de que me mandó la señal. con agilidad extraordinaria e inesperada. —Siento molestarle. Dunne observó los preparativos de Bryson con evidente incredulidad. fuera del campo de visión del intruso. para no ser visto. La explosión retumbó en el pequeño interior. con una mano en el arma al mismo tiempo que metía la llave en el candado. le dio un tirón al candado y sacudió la cabeza. el chófer no notó la presencia de Bryson. —Tranquilo.. De repente. Dunne asintió y. Dunne se dirigió a la puerta del servicio. señor —dijo—. con lo cual . volviéndose con asombro. que seguía apoyado en la pared. ¿le molestaría.. Solomon. señor.. Al teléfono del coche. La puerta se abrió y Bryson vio que era el mismo negro esbelto que había visto sentado al volante del coche oficial de Dunne. —Estoy vivo —gritó con voz ronca—. déjeme decirle a mi consternado chófer que todo está bajo control.—¿Quién es demasiado precavido entonces? —dijo Dunne en tono burlón—. con la pistola empuñada. señor.

abandonada en lo que parecía el estuche de un ordenador portátil. el fin de un día largo y nublado. en el curso de la jornada. El carácter sofisticado del artefacto. El presidente Malcolm Stephenson Davis estaba sentado en el pequeño sofá blanco que había en el centro de la sala. Por fin. Harry Dunne estaba a cinco metros de distancia. la lista de víctimas iba en aumento. los atentados terroristas y los tiroteos en las escuelas. a una milla de la Casa Blanca. Era inusual que un núcleo tan distinguido de altos funcionarios se reuniera fuera de los confines de la Sala del Gabinete. y el hombre se vino abajo. con una tos tan fuerte que casi lo doblegó—. parecía indicar que se trataba de un atentado terrorista. y hubo de concentrar su energía en esquivar las balas. En esta era de canales por cable y estaciones de radio que transmiten sólo noticias todo el tiempo. a su derecha. 12 La luz en el despacho Oval era tenue y plateada. lo cual impidió momentáneamente que apuntara con su pistola. y de comunicaciones velocísimas por Internet. Pero lo inusual de aquel sitio no hacía sino subrayar la gravedad de la situación. como no se cansaban de repetir los reporteros de CNN. una explosión de sangre. durante la hora punta. Se abrió un agujero rojo en el medio del pecho del chófer. se encontraba el asesor especial del presidente para asuntos de seguridad nacional. Lo repentino del ataque cogió a Bryson desprevenido. Se veía aturdido. Bryson dio un salto hacia adelante con la pistola extendida. cuyos detalles seguían sin hacerse públicos. estaba conmocionada. . La nación. e irradiaba un aire sombrío a una reunión que ya era bastante pesimista. Hubo más disparos en una sucesión rápida. Una bomba.la bala no le pegó. en el momento en que llegó otro disparo. haciendo añicos las paredes. el hombre de la CIA rompió el silencio. disparaba a quemarropa. el FBI y la NSA estaban sentados en sendas sillas junto a él. apuntando aún a su propio chófer. mientras tenía la cabeza a pocos centímetros del suelo. la Sala de Situación o el Consejo de Seguridad Nacional. Por el amor de Dios. El chófer estaba fuera de sí. desde donde prefería conducir las reuniones más serias. Los directores de la CIA. con expresión casi alicaída. —Santo cielo —dijo. Poco más de nueve horas antes. Caía la tarde. con su Smith & Wesson 45 de acero azul en lo alto. Richard Lanchester. una poderosa detonación en la estación Dupont Circle del metro de Washington se había cobrado la vida de veintitrés personas y había herido a una cantidad tres veces superior. Esto había ocurrido en el corazón mismo de la capital. más fuerte que cualquiera de los que habían sonado hasta entonces. muerto. con la cara retorcida como una bestia furiosa. con una nubécula de humo que salía en volutas del cañón. la horrible historia parecía reverberar y hacerse más dramática a cada instante. si bien estaba habituada a las tragedias. El motivo para la reunión era muy claro. había hecho explosión por la mañana.

No era un secreto que quería administrar la justicia federal. rara vez prestaba atención a tales descripciones personales en los periódicos o los informativos de la televisión. Los otros hombres presentes en la sala sacudieron la cabeza. con cabello canoso y rasgos aristocráticos. los cuerpos de prensa de Washington le admiraban. y más tarde fue fiscal general de Pennsylvania. quería el cargo de fiscal general. o mañana. y que mandaba hacer sus trajes poco espectaculares en Londres. porque se consideraba a sí mismo mucho más cualificado que el actual titular. No quiero menospreciar de ningún modo la capacidad del FBI. Faber era probablemente el jugador más hábil en cuestiones burocráticas que se encontraba en la sala. el grupo de niños de nueve años de una escuela primaria.Los telespectadores estaban particularmente fascinados con los detalles más siniestros: la mujer embarazada y sus hijas gemelas de tres años. con el debido respeto. un hombre alto y en buena forma. es una vergüenza —dijo el presidente con aire lúgubre. —Señor. Tendré que tranquilizar a la nación en un discurso que daré esta noche. De hecho. —Es más que una pesadilla. pero al mismo tiempo era demasiado listo políticamente como para enfrentarse al presidente. Tenía fama de confrontador. la pareja de ancianos que había ahorrado durante años para venir de visita a Washington desde Iowa City. quiero asegurarle que tenemos no menos de setenta y cinco agentes especiales trabajando en el caso. y a pesar de todo. junto con la policía local y el ATE Nuestra unidad de análisis de materiales. algo que la mayoría de ellos nunca antes había visto. —No me cabe duda —le interrumpió de golpe el presidente—. la unidad de explosivos. Quizás precisamente porque se negaba a cortejarlos. Chuck Faber había ganado su reputación como fiscal de distrito que no tomaba prisioneros en Filadelfia. y en este preciso instante están rastreando la ciudad y coordinando las investigaciones en tanto agencia responsable de la investigación. si lo coordinamos a tiempo. Pero no tengo la menor idea de lo que he de decir. sin embargo. se repetía . de que ustedes tienen experiencia en este tipo de cosas. pues se oponía fervientemente a la fuga de información. Chuck Faber—. —Era la voz calma y suave de Richard Lanchester.. muertas en el acto. El director del FBI se sonrojó. Me pregunto por pura curiosidad cómo es que nunca llegan aevitarlos. describían erróneamente a Lanchester como «pasado de moda» y hasta «chapado a la antigua». pero sí parecen ser muy buenos en ocuparse de atentados terroristas una vez que han ocurrido. —Señor presidente —dijo el director del FBI. La mayor parte de los corresponsales en la Casa Blanca.. El título que le confirió la revistaTime. asintiendo en silencio—. Lanchester. prefería estar alejado de los periodistas. «El último hombre honesto de Washington». pienso que no está siendo justo con los hombres y mujeres del FBI. que parecía ser un deporte muy popular en Washington. De alguna manera. cuya noción de la alta costura tendía a los euro-extremos de Giorgio Armani.

no tenemos permitido escuchar conversaciones dentro de Estados Unidos. El director del FBI se volvió para mirar a Lanchester con una expresión de total desdén. —Aleluya por ello —dijo Dick Lanchester con suavidad. —. ¿para qué la pediríamos entonces? —¿Y con respecto al mito de que la NSA está constantemente rastreando las llamadas telefónicas.. que se había convertido en una suerte de epíteto homérico. el brigadier general John Corelli. el gobierno de Estados Unidos. James Exum—. Faber—. y ésta fue una operación en territorio americano. no podemos rastrear todas las conversaciones telefónicas del mundo. Personalmente dudo que los culpables contemplaran la telefonía digital. ¿Hay algo de verdad en eso? Hubo un momento de incómodo silencio.. Como usted sabe. Por fin. nuestra carta nos prohibe operar en asuntos internos.tantas veces en columnas y programas de entrevistas de los domingos por la mañana. —¿De veras? Y supongo que usted aplaude también nuestra incapacidad para monitorizar conversaciones en código. El derecho de las personas a estar protegidas contra investigaciones y detenciones excesivas. el director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA). Generalmente es imposible determinar quéhabría pasado de no haber sido por una intervención concreta. las señales. Es decir. Chuck —replicó secamente Lanchester—. ya sea por teléfono o fax o por Internet. —Hay noticias de que nosotros. el problema es que el objetivo no estaba en la jurisdicción de nadie. señor —dijo el director de la NSA. El director del FBI asintió a regañadientes. Además. —Y estamos atados de pies y manos por los legalismos. podríamos haber evitado esta tragedia —entonó el presidente—. los faxes. señor —dijo el director del FBI. Es sólo que sus esfuerzos de prevención tienden a pasar desapercibidos —continuó Lanchester—.. Incluso con la enorme capacidad con que contamos en el campus de Fort Meade. . pero a menos quesepamos por qué pedir la autorización y podamos demostrar ese porqué.... es decir. —Mito es la palabra. contestó: —Señor. —¿Y qué hay del derecho de las personas a coger el metro sin que las maten? —intervino el director de la CIA. —Puede que usted no sea consciente de una pequeñez llamada la Cuarta Enmienda a la Constitución. probablemente necesitamos abrir una causa para obtener el permiso de la corte de intervenir teléfonos. al igual que a la CIA. Corelli—.

El tratado debería ser aprobado por el Senado uno de estos días. —No estamos en guerra. El presidente Davis cogió el auricular. —¿Cómo? —murmuraron varios de los presentes. La voz le temblaba—. está maniatado de modo similar por las restricciones legales que le prohíben filtrar llamadas nacionales en Gran Bretaña. Lanchester sacudió la cabeza con aire preocupado. —Dick —dijo el presidente despacio. Y si lo que está sugiriendo es que nos crucemos de brazos. —Era la Sala de Situación —dijo con gravedad—. —¿Sí? La cara se le puso blanca. incluso feroz. Y qué diablos. a la NSA no se le permite escuchar las conversaciones de americanos sin una orden de la corte. —Esta agencia internacional expandirá mil veces el poder del gobierno —dijo. Por favor. eso es todo. Santo . pero tenían una expresión fiera. Un minuto después de despegar.—Subsiste el hecho —dijo Lanchester—. —Oh. con lo cual se creará una agencia internacional de vigilancia que nos protegerá de tanto jaleo. Parece olvidar. Lo que hará será igualar el terreno de juego. los ojos estaban llenos de lágrimas. que si los aliados no hubieran tenido la capacidad de leer los mensajes enemigos durante la segunda guerra mundial. Los hombres en la sala sabían que el interfono del presidente solamente sonaba en caso de una situación urgente. Se oyó la suave campana de un teléfono que estaba sobre la pequeña mesa junto al presidente. Era un vuelo a Roma. Un avión americano de pasajeros acaba de estrellarse a tres millas del aeropuerto Kennedy. Estamos en medio de una guerra global contra el terrorismo. de que los americanos no quieren sacrificar su privacidad. tampoco es que se den mucha prisa. La discusión ya es una propuesta. según las instrucciones explícitas de Davis. los alemanes podrían haber ganado.. Richard. —Se tapó los ojos con las manos y se los frotó con los dedos. ya ha pasado el momento para ese debate. sí que lo estamos —dijo el director de la CIA—. y luego miró a los demás. —No —dijo bruscamente el director de la NSA—. el GCHQ. —Explotó en el aire —dijo el presidente Davis en voz baja y con los ojos cerrados—. y los malos están ganando. y nuestro homólogo británico. Ciento setenta y un pasajeros y miembros de la tripulación: todos muertos. pero con firmeza—.. Colgó el teléfono. Cuando volvió a bajar las manos.

ella sabía que era del gobierno estadounidense y por lo tanto le consideraba una molestia. justo al sur de la place Bel-Air. había excavado mucho y sólo había descubierto unas pepitas. No les hicieron esperar mucho. hemos dehacer algo! 13 La torre de oficinas de vidrio en la rué de la Corraterie. El escenario no podría haber sido más apropiado. Y usted es. Con los zócalos de ébano. las alfombras orientales y las delicadas antigüedades. de cabello gris atado en un moño.. ¡Maldita sea. Mossad. —Ella es Anat Chafetz —dijo Bryson. ella se puso un conjunto. señor Masón. donde Bryson y Layla aguardaban en la sala de espera. No era el tono habitual para los clientes preferidos. Aun así. no pasaré a la historia como el Comandante en Jefe que se quedó sin hacer nada mientras los terroristas tomaban el control del mundo. donde la puntualidad era sagrada. En la planta número veintisiete estaban las oficinas del Banque Geneve Privée. El mensaje subliminal que parecía proyectar era de una urbanidad antigua en armonía con la alta tecnología. no había tiempo para informes. era de un azul profundo como el océano y resplandecía en el sol de la tarde. Bryson había llegado al aeropuerto Cointrin de Ginebra. y de inmediato siguieron viaje a la rué de la Corraterie para la reunión que Bryson había arreglado con un banquero suizo. el banco era una isla de elegancia decimonónica a veintisiete plantas de altura y en uno de los rascacielos más modernos de Ginebra. con la . Una mujer de mediana edad y con aspecto de matrona. Se saludaron con calidez. y unas horas después fue a recoger a Layla a la Gare Cornavin. Ella estaba entusiasmada. en el expreso París-Venti-miglia que venía de la capital francesa. se registró en Le Richemond. Se dirigió a Bryson por el nombre falso que le había dado la CIA. como si no hubiera transcurrido tiempo alguno desde la partida de Bryson de París. —Le aseguro que monsieur Bécot querrá vernos a los dos —dijo Bryson. —Usted ha de ser el señor Masón —dijo ella con altivez. entró a la sala de espera a la hora convenida.. se arregló el cabello. pequeña pero suntuosamente adornada. y lo dejaba ver a su modo sereno y vibrante. él la llevó al hotel y tomaron habitaciones separadas. pero eran en su opinión pepitas de oro.cielo. Luego se volvió hacia Layla—. estaban en Suiza. —La asistente estaba perturbada. usando uno de los alias provistos por el Mossad—. en el corazón comercial y el distrito bancario de Ginebra. —¿Monsieur Bécot tiene cita con los dos? Tenía entendido que era sólo con usted.

Otro asistente. Apoyó en silencio dos tazas en la mesita baja. Me temo que han venido hasta aquí en vano. Bryson resumió: —Usted sabe que yo no estaría aquí si no fuera una situación de cierta gravedad. La CIA había enviado a uno de sus agentes a Ginebra para interrogar a un banquero suizo en conexión con una cuenta. y llevaba un traje gris a medida. —Ahora bien —dijo Bécot—. Bryson no tenía dudas de que la llamada que él hizo unas horas antes había despertado todo tipo de alarmas. para comprobar mis buenas intenciones. detrás del cual se hallaba Jean-Luc Bécot. en estos días eran mucho más cooperativos. Por lo menos deseaban dar la impresión de que cooperarían.misma altivez que ella. Bryson sonrió con indulgencia a cada observación del banquero. que involucra directamente a su banco. Una pared entera era un ventanal de vidrio cilindrado que daba a Ginebra. se habrán hecho llamadas frenéticas y consultas a toda prisa. vino un instante después con tres tacitas de exprés en una bandeja de plata reluciente. La oficina de Bécot estaba decorada con el mismo estilo de opulencia que el resto de las oficinas del banco. pero con cautela. y luego colocó la tercera en el escritorio con superficie de cristal. Bryson dijo: —Monsieur Bécot. Bécot esbozó una sonrisita fea y remilgada. Regresó un momento después. —Con permiso. Pero los tiempos habían cambiado. y que amenaza con enredar a su banco en un gran caos legal. y les preguntó si les apetecía un café. y me disculparán si les pido que vayan al grano. Hubo un tiempo en el que cualquier banquero suizo que se preciara se habría sencillamente negado a entrevistarse con un funcionario de la inteligencia americana: el secreto de las cuentas bancadas era vital. Usted aludió a irregularidades financieras en el manejo de una de nuestras cuentas. Les estrechó la mano con amabilidad. Jean-Luc Bécot era un hombre robusto y con gafas. gafas con montura fina de oro. —Por favor. cuyos movimientos económicos y minuciosos revelaban la precisión de aquel hombre. Cuando Bécot hizo una pausa. . Tenía el pelo corto y plateado. estoy seguro de que ambos comprenden que soy un hombre ocupado. y si bien el lavado de dinero continuaba en Suiza a gran escala. Déjeme asegurarle que Banque Geneve Privée no tolera esas irregularidades. esta vez un joven de chaqueta de sport azul. el mero hecho de que se reúna conmigo indica que usted o uno de sus socios hizo una llamada al cuartel general de la CIA en Langley Virginia. todo el Banque Geneve Privée estaría que se subía por las paredes. los suizos habían sucumbido a la presión política internacional. acompáñenme. la misma mezcla de delicadas antigüedades y alfombras persas. Ella asintió con brusquedad. delante de Bryson y Layla. una vista sobrecogedora. —Hizo un breve silencio y vio en la cara del banquero la expresión tácita de que lo admitía. que estoy seguro querrá evitar.

era el momento de arremeter. sin tocar el café. En este caso. Desde allí.—Sus amenazas no funcionarán aquí.. si es un torpe intento para poner más presión. Según la Convención de Diligencia de 1987. usted puede ayudarnos. Bryson miró a Layla. en las islas Anglonormandas. que aprovechó su turno. las Antillas holandesas. como bien sabe. señor Masón? Bryson percibió la vacilación del banquero. adoptando el tono de un agente de la Interpol que tenía todas las cartas en la mano—. usadas en actividades de reconocidos terroristas en todo el mundo.. los fondos se transfirieron a una serie de cuentas: a diversas empresas de testaferros en la isla de Man y en Jersey. Bryson la había puesto al día con los pocos detalles que Harry Dunne le había dado sobre la cuenta bancaria de Jan Vansina.. —Estamos examinando las actividades de la cuenta número 246322 del Banque Geneve Privée.. Bécot dudó un instante. en cuyo caso nos veremos forzados a informar de esta actividad criminal a Lausana.. señor Masón. ni usted ni su banco pueden atribuirse no estar al corriente de un titular de una cuenta o del uso que cualquier titular haga de su banco para lavar dinero con fines criminales. —¿Cuál es exactamente el tenor de su investigación. si no el número. señor. hablemos con claridad —dijo Bryson. los fondos se dividieron y fueron enviados a las Bahamas y San Marino. Y con respecto a por qué ha traído a una funcionaría del Mossad. —Cantidades sustanciales de dinero han sido transferidas a esta cuenta desde una falsaAnstalt con sede en Licchtenstein. como prescribe la ley. Desde aquí. o puede negarse. como ya sabrá. —Nunca divulgamos el nombre de nuestros clientes. El nombre. . Bryson estaba impresionado—. a las islas Caimán. —¡No hay nada ilegal en las transferencias! —espetó Bécot.. Las ramificaciones legales son bastante serias. los fondos lavados han sido usados para financiar la compra de armas. —Esto suena sospechosamente a una expedición de pesca —dijo el suizo. había tenido un efecto inmediato. a nombre de un cierto Jan Vansina. El banquero miró impasible durante un instante a Bryson.. el resto era pura invención. Aguilla.. Monsieur Bécot. Los representantes de las agencias de inteligencia de dos potencias mundiales han venido a pedirle su ayuda en una gran investigación internacional sobre el lavado de dinero. —A menos que se hagan para lavar dinero ilegal —dijo ella con la misma vehemencia.

eso es lo que estipula su cuenta! Él contacta connosotros.. O bien monsieur Bécot no tiene el poder de decisión necesario. Oculto en la pequeña habitación. Bryson.. lo que Bryson se proponía era simplemente descubrir una pista en el . —¿Qué es lo que quieren? —interrumpió el banquero. —Venga. —¡No! ¡Siéntense! —dijo el banquero. dijo: —Es muy simple.. y luego Bryson aparecería de pronto. direcciones y números de teléfono de su casa y su lugar de trabajo. y lo mismo hizo Bryson—. queremos que llame de inmediato al titular de la cuenta. mientras Layla se reunía con Vansina en la oficina de Bécot y fingía aún ser una funcionaría del Mossad que investigaba el lavado de dinero. le sacaría toda la información que pudiera ser útil. emprendida simultáneamente por Washington y Tel Aviv. ¡Además. Llamaré a Vansina. abandonando toda pretensión de seriedad bancaria—.. tendría fotocopias de su pasaporte y otros documentos de identidad. Siempre hay teléfonos de contacto —dijo Bryson—. tendrá una visión más clara.. Una vez que se haga la petición por vía diplomática y a través de la justicia en Washington. o está encubriendo deliberadamente su participación en el crimen. Se parece más a una investigación criminal de alcance internacional. yo no tengo su teléfono de contacto! —Falso. recurriendo así al valor táctico de la sorpresa. así es como funciona. El plan que había trazado suponía que él estuviera escondido. Layla seguía sin saber nada del Directorate y del vínculo que unía a éste con Bryson.—¿Una expedición de pesca? —repitió Layla—. lo cual debería ser suficiente prueba de la seriedad con que se considera el caso al más alto nivel. —Layla se levantó. Pero veo que estamos haciendo perder el tiempo a monsieur Bécot. el Banque Geneve Privée será nombrado públicamente como cómplice en la financiación del terrorismo internacional y el lavado de dinero. mal ventilada y del tamaño de un armario. —¡Pero nunca contactamos directamente con el señor Vansina. que seguía de pie. monsieur Etienne Broussard. Evidentemente aquí no estamos tratando a un nivel suficientemente alto —le dijo ella a Bryson—. Estoy segura de que el director del banco. Bryson sudaba profusamente delante de las pantallas de vídeo donde se controlaban las cámaras de vigilancia del banco. señor Masón. Si usted hiciera negocios como debiera.. Ella interrogaría a Vansina. estamos perdiendo el tiempo. Para Layla. Estoy segura de que el superior de monsieur Bécot comprenderá la gravedad de la situación —dijo Layla—. con expresión de evidente desesperación en el rostro y la voz. el señor Vansina. —¡Nopuedo hacerlo! —gritó Bécot. y le pida que venga en el acto al banco. Tel Aviv y Lausana.

No había contado con la buena fortuna de contar con ese centro de vigilancia. un armario de servicio. Conocía un fragmento del todo. Ya llegaría el momento en que Bryson la pondría al tanto. Supondría. Pero era igualmente posible que no hiciera nada sospechoso. veinte minutos después. que era inofensivo incluso. llegaría a pensar bien de Vansina. en efecto. Entre su aspecto sin pretensiones y su falso puesto como director de emergencias médicas de la Cruz Roja Internacional. Vansina era un agente de primera y no daba nada por sentado. tras lo cual se quedó solo por unos segundos. el agente del Directorate llegó al vestíbulo central. de las cámaras ocultas en todos los ascensores llegaba más material. Bryson sabía que Jan Vansina reaccionaría con rapidez y. así como los movimientos del belga dentro del ascensor. por ahora.comercio ilícito de armas. pero todavía no. Desde aquí podía observar el ir y venir de gente que entraba y salía del vestíbulo del edificio. que le pusiera sobre aviso o algo por el estilo. que buscaba tan sólo los signos obvios de un crimen violento. El mayor atributo de Vansina. de hecho. sin embargo. Esperó la señal que le enviaría ella para avisarlo de que era el momento . Pero era probable que también supusiera. que quien observaba las imágenes era el personal de seguridad. era que lo subestimaban constantemente. y después ella se había quedado junto al banquero para cerciorarse de que no se volviera a comunicar con Vansina. No había cámaras en la oficina de Bécot. no era la clase de hombre que levantaría sospechas de ser un asesino extremadamente listo. con barba gris tupida pero corta. ya que él mismo lo había ideado. lo que fuera. por ejemplo. donde se interrumpía la vigilancia. Vansina era un hombre delgado y algo encorvado. y llevaba gafas ahumadas con montura fina. del mismo modo que lo haría Bryson. Bryson lo vio salir del ascensor y presentarse a la recepcionista. Nada indicaba en él que la llamada urgente de su banquero privado le hubiera hecho levantar sospechas. como ocurría en muchos edificios modernos. Un observador ocasional. ni en ninguna otra por lo demás. otras dos cubrían el vestíbulo de la planta número veintisiete. no necesitaba saber más. poco curioso y mal retribuido. En el ascensor que cogió Vansina iba una joven. que había cámaras ocultas de circuito cerrado en los ascensores. sabía de sobra que Vansina era un hombre fuerte y despiadado. que bajó en la planta veinticinco. en una oficina aledaña. muy hábil y de una gran astucia. No importaba: Bryson conocía el argumento que seguiría Layla. en efecto. Vio cómo la asistente con aire de matrona de Bécot le acompañaba por el pasillo hasta la oficina de éste. Podía darse la situación de que Vansina usase la ocasión de relativa privacidad para ajustar una pistolera o un dispositivo de monitorización pegado al pecho. el área adyacente al ascensor y la sala de espera del banco. Bryson. Bryson había tenido la intención de ocultarse cerca de la oficina de Bécot. pero al menos podría ver desde allí la llegada de Vansina. Pero a Bryson le resultaba imposible ver si estaba particularmente aprensivo o tenso. Sabía que no le podía subestimar. le hicieron pasar de inmediato. Bécot había llamado a Vansina en presencia de Bryson y de Layla.

desconcertado. ¿pero a quién podría confiar una prueba tan crucial? Y. Si la información que tenía Dunne era correcta —y parecía cada vez menos probable que el hombre de la CIA lo estuviera engañando deliberadamente. Por lo que sabía Bryson. Había dos señales de emergencia que ella podía usar. Bryson alcanzó a distinguir la silueta y después el rostro. pero casi siempre se trataba de sumas relativamente pequeñas. que no podía ver a quién tenía delante. Era Jan Vansina. El dinero lavado era una necesidad cotidiana en las agencias de inteligencia. dependiendo del nivel de truculencia que presentara Vansina. Una cantidad tal de dinero debía financiar algo de gran envergadura. Le llamaría a su teléfono celular. Miró la hora en su reloj. pero no lo hizo. El interrogatorio de Layla a Vansina tomaría entre cinco y diez minutos. Vansinasabría. —Próspero —dijo Bryson. La segunda era abrir la puerta de la oficina de Bécot. no podía evitar que su mente se posara en el agente que conocía como Próspero. el Directorate estaba de hecho orquestando y canalizando dinero a organizaciones terroristas. y aguardó. Vansina era demasiado hábil y tenía demasiada experiencia como para jugar un papel tan inocente. sobre todo después de matar a su propio guardaespaldas para protegerle a él—. pagos a agentes y contactos que eran difíciles de rastrear. eran de una magnitud muy superior al pago en negro a los agentes. —Coleridge —dijo Vansina—. y después cortaría la llamada. De golpe se abrió la puerta de la diminuta habitación. Bryson dudaba de que el belga estuviera actuando como un conducto a ciegas. con eso él sabría que la situación era urgente. Por concentrado que estuviera en la situación que tenía entre manos. por qué y con qué propósito? Quizás el chip de cifrado que había copiado del teléfono por satélite de Jacques Arnaud le daría la respuesta. fue a . Vansina sería en estos momentos uno de los jefes del Directorate. con aire adusto y la mirada encendida. supuestamente para el Directorate. que se inundó de luz y por un instante obnubiló a Bryson. La primera era llamar a su teléfono celular y dejar que sonara más de dos veces. por el contrario. Un recuerdo del pasado. En pocos segundos. El intruso le cogió desprevenido. que él estaría observando por el monitor de vigilancia. parecían una eternidad.de hacer su aparición. ¿Pero a cuáles. dejaría sonar dos veces. Pero no hubo señales de emergencia. Cinco minutos pasaron con lentitud. ¿Qué es lo que había dicho Dunne? Que Vansina había estado actuando como conducto. con los ojos clavados en el segundero. En la mano derecha tenía una pistola con la que apuntaba a Bryson. en la izquierda tenía un portafolio. si Jan Vansina estaba directamente involucrado en el reciclaje de fondos desviados.Cinco mil millones de dólares. y que había lavado más de cinco mil millones de dólares.

sosténgalo por delante con ambas manos. ella insistió. con el portafolios delante todo el tiempo. —Bien hecho —dijo Vansina con aire jovial—. no dudaría un instante en matarle a sangre fría. así que sabe que digo la verdad. —¿Dónele está la mujer? —Está a salvo. ¿Cómo le había vuelto las tornas a Layla? No se había oído ningún disparo. El agente belga era tan ingenioso como siempre. Bryson obedeció. un paseo. Esto es para usted. —Venga. hablemos —dijo Vansina—. —Son auténticos. Bryson. Pero si lo arrojaba para . en efecto. disparo.. cómo decirlo. Quería hablar conmigo. pero no llegaba ni un sólo sonido de la ciudad. Ahora. A pesar de que las luces de la sala estaban apagadas. Me conoce. Nuevas alianzas para los tiempos que corren. pero habrá creído que esto sería. Debido a que sostenía el portafolio no podía sacar la pistola. ¿La había matado? Con sólo pensarlo se sentía angustiado. quien en una fracción de segundo decidió cogerlo y no dejarlo caer. —Le arrojó el portafolio a Bryson. Había caído en la trampa de Vansina por subestimar al viejo y astuto agente. —Más intrigante aún. Debo decir que sus documentos del Mossad parecen muy auténticos.Bryson —continuó el belga—. por favor. ¡Las manos a los costados! No dudaré en usar esto.desenfundar la pistola que llevaba bajo la chaqueta. Si lo tira. Ya me conoce. —No se mueva —exclamó Vansina—. —Gracias. Veo que ha establecido nuevas alianzas. y cruzó el estrecho vestíbulo que daba a una sala de conferencias vacía. hablaremos pues. Es una mujer lista y fuerte. pero se quedó inmóvil cuando oyó el clic que desactivaba el seguro. era un misterio por qué no lo había hecho hasta entonces. mi amigo.. Bryson lo miró fijamente y poco a poco bajó la mano. pero quizás había usado un silenciador. porque es del Mossad. Había estado actuando como su cómplice. Camine recto. Atada y encerrada en un armario. La vista de la ciudad de Ginebra desde esta altura era aún más espectacular que desde la oficina de Bécot: el famoso penacho del Jet d'eau y el Pare Mon Repos se veían con claridad desde allí. el sol de la tarde se filtraba por la ventana de vidrio cilindrado. regañándose en silencio. Usted se cubre muy bien la retaguardia. ¿O acaso Vansina decía la verdad. si bien Bryson había tratado de disuadirla para que no trabajara más con él. impulsado a punta de pistola. Bryson frunció el ceño. Vansina. y ahora se sentía responsable por lo que pudiera haberle ocurrido. y había atado y encerrado a Layla? Siguió andando hacia adelante. Cualquier movimiento en falso y disparo.

por favor. —Mueva una mano para rascarse la nariz. Vansina se sentó al lado opuesto de la mesa. ¿Cuánto hace que está en Prometeo? Bryson repitió sin entender. —¿ Lo sabe? —¿Si sabe qué? ¿Dónde está? ¿Ha hablado con ella? —Por favor.buscar el arma. de espaldas a la ventana. ya conoce el método. El hombre de barba dudó un instante antes de responder: —El que pregunta aquí soy yo. Bryson. y sé que las entiende muy bien.. En ese orden. no se haga el preocupado por esa mujer. y disparo —dijo Vansina—. Bryson trató de ver adonde iba la pregunta. y disparo. incluso ese breve instante sería suficiente para que Vansina le disparara en la nuca. apoyó el portafolio en la mesa sin apartar las manos de él. realmente me gustaría entender el incentivo. señor Bryson. . —Siéntese —le ordenó el belga. Bryson hizo lo que le pedía y apoyó las manos sobre la mesa a ambos lados del portafolio. Bryson se sentó a la cabecera de la mesa. Bryson. ¿Un llamamiento al deleznable idealismo? ¿El poder? Es que tenemos tanto de qué hablar. Ésas son las reglas básicas. —Pero insiste en apuntarme con una pistola como si se hubiera olvidado completamente de Yemen. Bryson. Ningún movimiento en falso. Bryson? ¿Era un espía doble mientras estaba en activo? ¿O quizás se aburría como profesor universitario y echaba de menos la aventura? Como ve. ¡Se terminaron los jueguecitos! ¿Cuánto hace que trabaja para ellos. y sin dejar de apuntar a Bryson. Mueva una mano para sacar un cigarrillo del bolsillo. dígame lo siguiente.¿Elena lo sabe? —¿De qué está hablando? —murmuró. y luego la derecha. la motivación. —Ahora apoye la mano izquierda sobre la mesa. —¿ Prometeo? —Basta. por favor: ¿Elena lo sabe? Desconcertado. Ahora bien. —¿Dónde está? —interrumpió Bryson..

y sacudió la cabeza. otra vez otra. Una vez cree una cosa. hemos de adaptarnos a la nueva realidad. y después todo el cuerpo bailó. sin entender quiénes eran nuestros verdaderos amos. —Usted sigue siendo una leyenda en la organización.El comentario le hizo gracia a Vansina. pero Vansina. Próspero? ¡Éramos títeres. —comenzó Bryson sin entender. en voz baja. Pero usted parece haber perdido esa capacidad. no tuvo la misma suerte. Son cosas de las que no sabemos nada. incapaz de ocultar el desconcierto en su mirada. Más grande que cualquiera de nosotros. —Hasta que Ted Waller me puso de patas en la calle. Bryson se arrojó al suelo y cayó debajo de la mesa larga de conferencias. Bryson. la mesa de ébano se desgarró por las mil balas que la acribillaron. —¡Así que aún le tiene engañado! ¡Usted le cree. cree en sus mentiras! ¿No losabe. Ted Waller es un gran hombre. La ráfaga de viento bramó por la sala de conferencias. con los miembros estirados de forma absurda. y nosotros hemos de cambiar con él. abruptamente y desde la nada. los ojos .. animado grotescamente. de mantenerlas separadas. ¿O debería decir Gennady Rosovsky? Vansina hizo una larga pausa. cuál era el verdadero plan! —Hay círculos dentro de los círculos —dijo Vansina con aire solemne—. Bryson? ¿Qué mentiras le han contado austed? —Lanueva realidad. cuando de repente vio la enorme figura que surgió por la ventana de vidrio cilindrado. zánganos. Sólo reconoció que era un helicóptero en el instante en que la descarga de balas hizo impacto en la ventana. Bryson vio cómo Vansina pareció elevarse en el aire antes de derrumbarse sobre la alfombra gris. desconcertado hasta el punto de quedarse momentáneamente enmudecido. de su talento lingüístico. en la cabecera de la mesa y por lo tanto más cerca de la ventana. Muchas identidades. ¿Qué le han dicho. Estaba atónito. La gente cuenta historias todavía de su destreza como agente. El mundo ha cambiado. la sangre salió en un montón de pequeños geiseres de aquel cuerpo que se retorcía. Y la cordura reside en la capacidad de distinguir unas de otras. Bryson... Usted era un gran elemento. salpicado de rojo por la sangre. autómatas programados por los supervisores! ¡Actuamos a ciegas. Desde su escondrijo debajo de la gruesa superficie de la mesa. y la alfombra quedó deshecha y agujereada. y la cara ensangrentada se revolvió en un grito horrible.. y el fuego automático de una ametralladora hizo añicos el vidrio y pareció una granizada de cristal. dando brincos como si fuera una marioneta. Las balas le perforaron el rostro y el pecho. —Todos tenemos muchos nombres —dijo por fin—. No sabe dónde termina la realidad y empieza la fantasía. un rugido a voz en cuello que quedó apagado por el ruido ensordecedor del helicóptero y el tronar de los disparos que rompían los tímpanos. Levantó las manos a los costados como un pájaro que tratara de volar.

No era un ataque al azar. y el único sonido eran los vagos ruidos del tráfico. Los disparos habían sido hechos con precisión. Había alaridos y gritos enSchweizerdeutsch. y con la parte posterior de la cabeza fuera de su sitio. el hombre está muerto. eran francotiradores? ¿Terroristas? —¿Están dentro del edificio? —¡Que alguien llame a la policía. lo han masacrado! Mientras corría. las ubicó y recordó los ángulo de tiro. Después. —¡Santo cielo! —¿Qué ha pasado. contra el agente del Directorate. Vansina». desde al menos tres ángulos diferentes. Tenia que ser él. la cara y la barba hechas una masa horripilante y sanguinolenta. Pero quedaba el hecho. Reconstruyó en su mente las imágenes caleidoscópicas. no tenía mucho sentido. se estaba imaginando cosas. Los motivos. que llegaban desde la calle a muchos metros de distancia. a la misma velocidad con que había llegado.¡A ella no! ¿El helicóptero habrá volado en círculo.deprisa! —¡Dios mío. 14 Bryson salió corriendo de la sala de conferencias. ¿o sí? Quizá por temor a que Vansina se encontrase con un viejo amigo y le pasara información. Quienquiera que manejase la o las ametralladoras desde el helicóptero. para localizar a los blancos que se encontraban junto a las ventanas del piso veintisiete? Y pensó:«jan Vansina fue el objeto de este ataque de locos. había «apuntado deliberadamente a jan Vansina». . pensó en Layla. porDios. por qué? ¿Y quién había sido? El Directorate no mataría a su propia gente.. una ambulancia.que parecían cavidades rojas y vacías. de aquel escenario de pesadilla. No yo. La cacofonía acabó abruptamente. de sangre y ráfagas de ametralladora y vidrio roto. seguían siendo oscuros. arremolinándose en aquel matadero donde ahora reinaba un silencio espeluznante. y el gemido del viento al silbar por las estalactitas de vidrio. y atravesó un vestíbulo atestado de gente aterrorizada. Sí. ¿Pero. y de ello Bryson estaba convencido. No. francés e inglés. el helicóptero se perdió de vista y desapareció.. la lógica detrás del ataque. ni un intento generalizado de matar al que se encontrara en la sala de conferencias. lo han. de que asesinaron al hombre que supuestamente debían asesinar.

ella se detuvo. Bryson ardía de rabia por el muerto. Bryson. En un cajón lateral del escritorio halló unas tijeras pequeñas pero afiladas. hecha de un bollo de tela. Tenía la cara con sangre y magulladuras. la camisa desgarrada y el pelo alborotado. —¡Llame a seguridad! —gritó el banquero entre bocanadas de aire. Junto a él. Jan Vansina. abrió la puerta de un golpe. junto a la mesita baja. Oyó unos sonidos apagados que venían de la misma habitación o de allí cerca. y los ojos los tenía abultados. sospecho.. Buscó un cuchillo o algo filoso para cortar los fuertes grilletes de plástico. dijo: —La policía está en camino. Las gafas finas del banquero yacían dobladas a su lado en el suelo del armario. corrió al escritorio del banquero y encontró un abrecartas de plata. notó que una tacita de exprés se había caído al suelo. Corrió hacia ella y la abrió. Al pasar por la puerta abierta de la sala de conferencias. Layla también jadeaba: «Gracias. tan firmes como el cuero. —Vamos —bisbiseó Bryson—. Buscó rápidamente con la mirada por la habitación. regresó a la carrera al armario y les cortó las ataduras a ambos. que ya oía cada vez con más fuerza las sirenas de los vehículos de emergencia que se aproximaban. los dos cautivos respiraron hondo y llenaron los pulmones del aire que tanto necesitaban. ¡No haytiempo! . pero la fuerza bruta de aquel hombre que había sido Próspero la había superado. Ella también tenía grilletes de vinilo en las muñecas y los tobillos. ¡Por Dios!». había perdido un zapato de tacón alto y gris que hacía juego con el traje. Bécot jadeó y gritó. y la encontró vacía.Estos pensamientos lo asaltaron en un lapso de breves segundos. y los dos salieron a toda velocidad de la habitación. tenía la corbata torcida.. Layla y Jean-Luc Bécot estaban atados con sogas y amordazados. Elanimal salvaje que había sido Próspero. El conjunto gris de Chanel estaba hecho trizas. como no vio nada. llegó a la oficina de Bécot. evidentemente había luchado con fiereza. Intentaba gritar a través de la mordaza que tenía en la boca. golpes secos. Ni Layla ni el banquero estaban allí. pero no lo cogió porque tenía punta pero no filo. —Tomó a Layla de un brazo. y que había unos papeles desparramados cerca del escritorio. gritos. la ayudó a ponerse de pie. y la mordaza le ajustaba la boca. ante la cual se había juntado la gente. Tenían los tobillos y las muñecas atados con «grilletes humanos» de poliuretano. hechas con maestría. Layla tenía aún más ataduras. a ninguno de los dos —observó Bryson mientras se daba prisa en desatarlos. —No os mató. Cuando se volvió para salir. hasta que dio con la puerta del armario. Le sacó la mordaza a Layla y después al banquero. Eran signos de una partida apresurada o de un breve forcejeo.

ya no.. americanos.. horrorizada y temblorosa—. Un portavoz de Eurostar se negó a confirmar o desmentir un informe proporcionado porLa Tribune de Geneve. que al parecer se encontraban debajo de las vías. británicos. partió de la Gare du Nord en París. ¿no podemos tan sólo. —¿Viajar? ¿Adonde? —¡Lejos de aquí. pero no han podido interceptar o escuchar . ha especulado con que el incidente fuera un atentado terrorista. al tiempo que se acercaba a ver. Varias fuentes anónimas de la Süreté han confirmado las hipótesis que circulan de que tanto el gobierno francés como el británico han recibido repetidas amenazas en los últimos días de un inminente ataque al Eurostar. de Ginebra. Un funcionario consultado en el lugar de los hechos. Dios mío! —susurró. —Hay que irse de aquí —dijo Bryson—. Hemos de viajar separados. el terror sacude a francia: tren de alta velocidad descarrila en lille Lille. donde explotaron simultáneamente una serie de artefactos de gran potencia. fuentes del servicio francés de seguridad. holandeses y belgas de primera clase. al principio y al final del tren. ¡Dios mío! No pararon hasta llegar a la populosa place Bel-Air. removiendo los escombros en busca de supervivientes. Lo cogió de una pila alta. —Santo cielo —dijo Bryson. matando a cientos de pasajeros franceses. ya han elaborado una lista de sospechosos. atraído por el gran titular en negro sobre una fotografía de algún accidente horrible. Eurostar 9007-ERS. Era una copia de laTribune de Geneve. Una bomba de gran potencia hizo descarrilar y despedazó un tren de pasajeros Eurostar de alta velocidad a unas treinta millas al sur de Lille en las primeras horas de esta mañana. el tren. la Süreté. Hasta llegar al Pas-de-Calais. a las 7:16 de la mañana aproximadamente. las autoridades francesas temen que el número de víctimas supere las 700. con destino a Londres. rodeado de esquirlas de vidrio dentado y la ventana hecha añicos. que ha preferido permanecer anónimo.? —Ella se interrumpió en mitad de la oración cuando vio que a Bryson le llamó la atención un periódico que se vendía en un kiosko. A pesar de que el personal de emergencias y voluntarios han trabajado febrilmente durante todo el día. Según documentos facilitados por las autoridades ferroviarias. Si bien no se produjo una reivindicación inmediata del atentado.Pero ella se asomó y vio el cuerpo retorcido de Jan Vansina. según el cual los servicios de inteligencia de ambos países tenían pistas de terroristas sospechosos que planeaban volar el tren. con casi 770 pasajeros a bordo. no nos pueden ver juntos. de Suiza! —Pero ¿qué dices?. —¡Oh.

y el otro. ¿Pero con quépropósito? La violencia sin sentido no era el estilo del Directorate. el escándalo será enorme. Richard Lanchester. —Una vez que ocurra lo de Lille —había dicho Arnaud—. o peor. dio a conocer una declaración en la que denuncia la «matanza de inocentes». Dos de los hombres de negocios más poderosos del mundo —uno. El asesor de Estados Unidos para la seguridad nacional. un traficante de armas. Es con pesar y en contra de sus principios. Uno de ellos era el propio comerciante de armas. miembro de la Asamblea Nacional Francesa. el ataque que mató a setecientas personas. todos debemos preguntarnos cómo hacer para que hechos como éste nunca vuelvan a repetirse. internacional».las conversaciones telefónicas entre los suspuestos terroristas debido a restricciones de carácter legal. Y agregó: «En este momento de duelo. . Era muy probable que ambos estuvieran entre quienes lo planearon. pero las leyes impiden que nuestra policía haga algo al respecto». Unavez que ocurra lo de Lille. Lille Bryson sintió un escalofrío. es sencillamente un crimen que nos quedáramos sentados sin hacer nada. Se acordó de las voces quedas y con aire de conspiración de los dos hombres que salían de la oficina privada de Jacques Arnaud en el Chateau de Saint-Meurice. que la administración Davis se une a sus aliados y amigos de Inglaterra y Francia para llamar a la aprobación global del Tratado Internacional de Vigilancia y Seguridad». no había ninguna duda al respecto. En Londres. el otro era Anatoli Prishnikov. El camino estará libre. declaró Francoise Chouet. el magnate ruso. «Contábamos con la capacidad técnica para evitar esta terrible carnicería. El Directorate estaba detrás de la pesadilla de Lille. «Esto es un escándalo». lord Miles Par-more volvió a hacer un llamamiento en el Parlamento para la aprobación del Tratado Internacional de Vigilancia y Seguridad: «Si los gobiernos de Francia e Inglaterra tenían la capacidad de evitar estos sabotajes. para lo cual Bryson tendría que obtener un informe completo— sabían de antemano lo de la devastación de Lille. que se encuentra en Bruselas para una reunión cumbre de la OTAN. Los dos ocupaban altos cargos en el Directorate. Es una vergüenza nacional. un magnate que sin duda poseía o controlaba buena parte de la industria de defensa rusa.

todo servía a un fin ulterior. incluso el enorme engaño en que se había convertido su vida. las naciones europeas seguramente se sumarían a los americanos en el intento por promover medidas más firmes para restaurar la cordura en un mundo que perdía el . «El escándalo será enorme». con su misión. Las protestas públicas por el descarrilamiento y destrucción del tren Eurostar fueron de hecho masivas. sin duda poco más que un escaparate. Una tragedia que habría podido ser evitada. había habido una explosión devastadora en una estación de metro en Washington. Las protestas en Estados Unidos habían sido angustiadas y clamorosas. Pero seguramente un tratado de esa naturaleza llevaría a reforzar las defensas nacionales. El presidente había hecho un llamamiento para que se aprobara el tratado de seguridad internacional. ese mismo día (lo recordaba por lo desafortunado de la coincidencia).. sus armas.. ya que el caos era una forma de marketing: el marketing de sus bienes. La clave era que pudo ser evitada. mercaderes de la muerte con un interés creado en el caos mundial. no era consciente del bullicio de los peatones que pasaban. El asesinato de unos cuantos agentes podía justificarse por la mera necesidad de deshacerse de una carga. Un tratado para luchar contra el terrorismo era una cosa. Profilaxis. como cabía esperar de semejante tragedia que habría podido ser evitada. Incluso el asesinato de los padres de Bryson. cosas horribles que en su momento no parecían tener conexión directa con su vida. pero él no la oía. la adquisición de armas con el fin de proteger la seguridad pública. rumbo a Roma. Esos dos magnates estaban supuestamente detrás de lo de Lille y. ciento setenta personas. durante la hora punta de la mañana. Todo era estrategia. ¿Y qué más? Allí de pie..Waller y los demás supervisores siempre se habían jactado de su genio estratégico. de un obstáculo o una amenaza. y pasaba de una táctica de bajo nivel a la más alta estrategia. Sólo unos días antes. Habían muerto ciento cincuenta. Después de Lille. en la calle. el aumento de la demanda. Pero prevención podía significar muchas cosas. Pero el asesinato indiscriminado de setecientos pasajeros inocentes entraba completamente en otra categoría. le decía algo. Y más tarde.. El Directoratequería el escándalo. Layla leía el artículo por encima de su hombro. un avión americano de pasajeros había explotado en el aire poco después de despegar del aeropuerto Kennedy. que el Senado se demoraba en poner en vigencia. quería impulsar la prevención de cualquier terrorismo en el futuro. y en la que habían muerto decenas de personas. Arnaud y Prishnikov. Estaba recopilando las noticias que recordaba del pasado en los archivos de su memoria. Varios incidentes recientes sobre los cuales había leído o visto coberturas por televisión.

Se volvió hacia Layla. la clave de las verdaderas intenciones que tenía el Directorate. estaba haciendo presión para tomar el control allí donde el resto del mundo había fracasado? Maldita sea. no de pregunta. no. pero había algo más: era dolor. Esperar a tener la documentación sólida e innegable de los planes del Directorate significaría dejar que ocurriese otro Lille. Sin posibilidad de ser demostradas. —Luego le pasó el periódico a ella—. implicaba que ella debía saber algo crucial. conclusiones sacadas a partir de premisas hipotéticas. Era hora de sincerarse con Harry Dunne. —La voz de Layla era de afirmación. De lo que se infería que el Directorate no sabía dónde estaba. —Tengo una teoría —dijo él. —¿Cuál? —Debo hacer una llamada. «¿Elena lo sabe?». Ella alzó la voz. . que alguna vez tuvo un papel menor pero poderoso entre bastidores y de la que nadie conocía su existencia. Control. o a quién era leal. insuficientes. faltaba la pieza más importante del rompecabezas. Sin embargo.. Layla.control. Pero empezaba a insinuarse una respuesta a la pregunta inicial de Dunne. las hipótesis de trabajo. Algo que no sólo explicaría la desaparición de su vida. —Tú sabes algo de todo esto. vagas. —¿Qué me estásocultando? ¿Qué te propones realmente? Vio el desconcierto en sus bellos ojos marrones. Era más importante que nunca encontrarla: la misma pregunta. había preguntado Vansina. Bryson se dio cuenta de que ella le había estado hablando durante un rato. Enseguida vuelvo. no eran más que puras conjeturas.¿Elena lo sabe?. —¿Una llamada? ¿A quién? —Dame unos minutos. ¿No había oído acaso la observación de Arnaud sobre Lille en elchateau? Evidentemente.. el motivo por el cual el hombre de la CIA había sacado a Bryson de su alegre retiro y lo había prácticamente forzado a investigar. el motivo que subyacía tras la locura del Directorate? ¿Una peligrosa agencia de inteligencia. rabia. presentarle los hechos. ¿Era ése el «propósito elevado». una teoría encima de otra. sino que además revelaría una trama. ¿De veras necesitaba la CIA que otras setecientas personas inocentes perdieran la vida antes de decidirse a hacer algo? Y sin embargo. y esto era moralmente repugnante.

sino un instante de contacto humano. Bryson. sobre todo con una agente tan hábil y experta como ella. Había un pequeño estanco que vendía.. tarjetas telefónicas. Bryson dudó. —Bryson. un número que Harry Dunne le había dado. Compró una. luego 0. —¿Quién es? —dijo. y después una secuencia de cinco dígitos. sé mucho menos de lo que crees. se detuvo de golpe. Dunne había identificado a Finneran como su ayudante de campo. pero es evidente— y ayer tuvo un ataque y tuvieron que llevarle en ambulancia al hospital. Era una línea secreta.. Él sintió el impulso de besarla. La había estado usando como cómplice y no le había contado casi nada. Se oyó un tono electrónico. era inaceptable. que estaba a punto de hablar. y luego dijo: —Déjame hacer una llamada. entiendo. ligeramente y en la mejilla: nada sexual. un gesto rápido y afectuoso que quería decir muchas cosas: gracias. Dunne le había mencionado a Finneran la última vez que se encontraron en su oficina de la CIA. Cuando regrese. e hizo una llamada internacional desde una cabina telefónica en la calle. Dunne le había garantizado que él y sólo él contestaría. Pero te advierto. Está bastante mal.Tenía razón en sentir rabia. —¿Mal? —Usted sabe que tiene un cáncer terminal —nunca habla de ello. El teléfono sonó una vez. creo que sabe quién soy. —Bryson. Ella le apoyó una mano en el brazo. Bryson. . Harry está en el hospital. Fue deprisa hasta la esquina y cogió una calle que salía de la place Bel-Air. Marcó 011. Usted. La voz no le resultaba familiar. una expresión de gratitud por su valor y su apoyo. uno de los hombres que había acompañado a Dunne a las instalaciones de la CIA en las montañas de la Cresta Azul. sonaba directamente en la oficina de Dunne en la CIA y en el escritorio de su casa.. Era más que doloroso. además de cigarrillos y periódicos. te contaré todo. —Soy Graham Finneran. no sonaba como la de Dunne. —¿Qué es esto? —dijo en guardia. luego marcó siete dígitos más.. estoy contigo. uno de los pocos ayudantes de confianza de Dunne.

Pero me ha puesto al día de su. Había algo que no funcionaba. sabía cómo reaccionaría. la sangre le subía a los oídos.. Está venida a menos y es andrajosa. Graham Finneran. Bryson de todos modos no reconocería su voz. —¿Qué hospital? Finneran vaciló. —¿Pero. 15 . y no era sólo la salud del hombre de la CIA.. Lo miró con aire inquisitivo.. el corazón le palpitaba.. ¿Acaso había alcanzado por fin el Directorate a su principal adversario dentro de los límites de la Agencia. —No estoy seguro de que deba decirlo aún. Dunne nunca lo habría permitido. si es queera Graham Finneran. —¿Cómo? ¿Por qué a Bruselas? ¿De qué estáshablando? —Allí hay un hombre. No. Pero es segura y anónima. y además no está en una zona particularmente agradable de la ciudad. Layla. francamente.. y que no violaría el protocolo. gracias a Dios. suplicante. por quéBruselas? —Es el último recurso. pero sinceramente no se cuánto tiempo le queda. alguien al más alto nivel. —He de ir a Bruselas —dijo él. no.. Sé de unapensión en Marolles. Bryson colgó el teléfono. Alguien a quien debo ver. nunca habría atendido el teléfono. —Venga. pero fue demasiado. un sitio en el que nadie pensaría encontrarnos. Dunne conocía a Bryson.. Había algo que andaba muy mal. Alguien capaz de ayudar. Dunne le había asegurado que nadie más atendería el teléfono. Una persona a la que algunos consideran el último hombre honesto en Washington. Sé que estaba preocupado.—¿Me está diciendo que ha muerto. apenas un segundo o dos.. El instinto le dijo que debía cortar de inmediato. había neutralizado por fin el último bastión institucional contra su creciente poder? Regresó de prisa a la place Bel-Air y encontró a Layla frente al kiosko de diarios. es eso? —No. ni siquiera en su lecho de muerte. su proyecto.

Ahora remaba y nadaba. Era una comunidad muy unida. a quienes nunca conocerían. pero incluso él hubo de sentir una ligera inquietud al llegar al fabuloso campus de Systematix. Era un hombre zancudo y con canas. y aun con la rodilla lesionada. . Era un hombre profundamente competitivo. Systematix tenía oficinas en todo el mundo y tenía importantes intereses en muchas otras compañías.La sede central de la corporación Systematix comprendía siete edificios grandes y relucientes de cristal y acero. —Tengo la impresión de que ya no estamos en Kansas —dijo Tony Gupta. —La junta directiva no me permitirá cancelar el trato —dijo Parker con suavidad—. que tenía demasiado ajustada. una cualidad que le permitió montar su empresa. Pero también sabía cuándo llevaba las de perder. Hace años. tenían pocos motivos para marcharse mientras trabajaran firmemente. en un campus bellamente ajardinado y con bosques (veinte hectáreas en total) en las afueras de Seattle. Vine a presentarme a un trabajo como ingeniero de software. que era el hombre de quien más se fiaba entre sus colegas. —¿Ha estado aquí alguna vez? —preguntó Parker. Systematix era conocida por no permitir la informalidad que era de rigor entre las corporaciones de la nueva economía. No estaba acostumbrado a llevar corbata. Parker no tenía una buena corazonada sobre la inminente adquisición. me hicieron firmar tres acuerdos confidenciales. en el estado de Washington. Usted lo comprende. —Vamos a escuchar lo que tiene que decir el gran hombre —replicó. y le advirtió a su jefe con la mirada. reclutada de los mejores programas de entrenamiento del mundo y retribuida con generosidad. famosos por su lealtad y discreción. mientras los escoltaban a la sala de reuniones. una mujer rubia y ágil. los empleados de la corporación. pero ésta era una ocasión especial. ¿no? Gupta echó un vistazo a su escolta. —Una vez —dijo Gupta—. Y sólo para llegar hasta allí. Parker sonrió apenas. especializada en «informática» médica y almacenamiento de datos. si bien el alcance de esas participaciones quedaba en el terreno de la ávida conjetura. y no se lo había ocultado a Gupta. el alegre funcionario a cargo de la tecnología de InfoMed. Comprendían también que tenían miles de colegas en otras partes. Eran fanáticos con los secretos. Después de todo. Cada edificio tenía salones comedores y gimnasios. pero en la entrevista hubo un rompecabezas que no pude resolver. que corría maratones hasta que una lesión de rodilla le obligó a abandonar. Era el director general de una compañía de novecientos millones de dólares. a su jefe Adam Parker. jugaba al tenis con tal ferocidad que se le hacía difícil conservar a sus oponentes por más de algunos partidos. —Gupta se arregló la corbata.

lo describían no tanto como retraído. después de una de sus sesiones maratonianas para delinear estrategias. maldita sea. por supuesto. Era uno de los hombres más ricos del mundo. Era cierto que se debía en parte a la perspectiva poco prometedora de ceder el control. lisa y llanamente. y si bien lo dijo con picardía. siempre tenía un aspecto humilde y sin pretensiones.Momentos después. tomaron asiento junto a otros doce hombres y mujeres en el último piso del edificio más grande. Gregson Manningera un gran hombre. Systematix era. El año anterior. y para usar la tecnología moderna con fines educativos. Pensaba y hablaba en términos demasiado generales: fuerzas históricas. pero era honesta y Parker la comprendía. Manning había adquirido decenas de compañías como la suya con transacciones en efectivo. tendencias globales. se fue a vivir con sus compañeros a una comuna y empezó con Systematix en un garaje. casi todos coincidían en ello. una industria que se autoabastecía. Parker era un hombre de negocios. Gupta le dijo una vez a Parker. a usted nunca le importaron los visionarios». Todo el mundo conocía su historia: había abandonado los estudios en CalTech cuando tenía dieciocho años. Para la mayoría de los allí reunidos —los directores de InfoMed— era la primera vez que estaban cara a cara con el legendario fundador. Pero la mente de Manning no parecía funcionar del mismo modo. era el ídolo de la prensa de los negocios. Hablaban la lengua de las finanzas: el retorno del capital invertido. sino como retirado. había creado de la nada una inmensa corporación que manufacturaba buena parte de la infraestructura de Internet. Y. el retraído Gregson Manning. Pero había algo más: era casi un choque de culturas. como dijo una vez Forbes. El hecho de que Systematix fuera inmensa y diera cuantiosas ganancias le parecía casi aleatorio. Ése era el centro de la compañía aparentemente difusa y descentralizada que era Systematix. Quizá no era una lengua excesivamente elevada. «El gran hombre». Había donado cientos de millones de dólares para que las escuelas en los núcleos urbanos deprimidos tuvieran acceso a Internet. Parker también había oído rumores de que Manning había donado anónimamente miles de millones a los niños de menos recursos en forma de becas a instituciones de educación superior. Manning se había erigido también como un gran filántropo. había criado a InfoMed como a su propio hijo. «Vea. y le dolía pensar que sería reducido a un mínimo componente de un conglomerado gigantesco.Barron's una vez le apodó el «Daddy Warbucks» de la era informática. Sus principales inversores y consejeros eran hombres de negocios. . valor agregado del mercado. Ahora resultaba difícil pensar en una sola compañía en el mundo que no dependiera de las tecnologías Systematix para alguna parte de sus operaciones. Pero Parker no podía evitar sentirse incómodo. como sabía Adam Parker. Pues a pesar de su inmensa riqueza. y era indudable que sabía algo. Centros de coste y centros de ganancia. si bien no poco controvertido. Al final de la jornada. le había llamado Gupta. presidente y director ejecutivo de Systematix. que tenía una vista fantástica de las colinas aledañas. no era en absoluto irónico.

no tenía arrugas y parecía que no tuviera poros.—Estoy tan contento de que hayan venido. y mucho de lo que hace es un gran misterio. Sus rasgos eran finos. debía admitir Parker. de buena complexión y delgado. Pienso que es precisamente lo contrario. tenía el pelo oscuro y lustroso. adquirirá también a setecientos empleados muy dedicados. por lo menos si uno lo ve desde afuera. y se entrevieron sus dientes blancos y perfectos—. Y la obsesión con la privacidad puede ser un tanto inquietante.. Irradiaba salud. Los ojos de Manning parecieron brillar. con el pelo desordenado y una gran barriga. —Nuestros intereses coinciden. —Cuando usted compre InfoMed. ya sin sonrisa en los labios—. Garfield era un inversor de escasa imaginación que había proporcionado una inyección de dinero indispensable para InfoMed en sus inicios. —¿Privacidad? —volvió a ladear la cabeza Manning. No estaría aquí si no respetara los logros de InfoMed. pero también comprendía que ésa era la última oportunidad que tenía de airearlos. tenía una mandíbula prominente y espaldas anchas. bien controlada. Y lamentaría sobremanera que usted creyera que nuestros grandes objetivos son misteriosos. la nariz era aguileña y fuerte. pero sabía siempre cuál era su postura. pero he de expresarlas de todos modos. y Parker se dio cuenta que sus comentarios no eran muy bienvenidos. carisma. Adam Parker no admiraba a Garfield. . —Yo creo que nadie entiende exactamente cuál es la línea de su organización —dijo Parker con aire agresivo. confianza en sí mismo y. mientras les daba firmemente la mano. Querría saber qué les espera a ellos. Su interés en la empresa no iba mucho más allá de los términos por los que obtener su parte de las acciones. y ustedes no estarían aquí si. —Señor Manning —dijo Parker—. Systematix es una de esas empresas de la que se sabe todo y no se sabe nada. Mostró una cálida sonrisa. todos ustedes —les dijo Gregson Manning a sus visitas. vio lo fascinados que estaban con Gregson Manning. no estará adquiriendo solamente una vasta base de datos. —Por favor —dijo Manning ladeando la cabeza. Alex Garfield. Manning era alto. y un aire inconfundiblemente patricio. una camisa blanca con el cuello abierto y una chaqueta ligera de cachemira. yo sí tengo algunas inquietudes. Era duro y atractivo. —Si no apreciáramos la prima del cuarenta por ciento que nos ofrece para nuestras acciones —intercaló con otra sonrisa el presidente de la junta directiva de InfoMed. Puede que sean nimias a la luz de semejantes consideraciones financieras. —La voz de Manning se apagó. Llevaba pantalones caquis. Miró a los demás. y esbozó una sonrisa aún más ancha.. Está en manos privadas.

En la era de expansión económica de la posguerra. y equipos enteros de planificadores. auditores y estrategas operativos asistían a los directores ejecutivos. Incluso Tony Gupta se acercó y le puso una mano sobre el brazo en señal de cautela. el elemento de másvalor. no directamente desde arriba. Organizaciones piramidales que dejan lugar a medios de colaboración fluidos que se organizan a sí mismos. estaban Robert McNamara en Ford y Harold Geneen en ITT. debo decir. tan magistralmente articulado como su reputación sugería. ¿qué ocurre si la información se hace tan libre y tan copiosamente disponible como el aire que respiramos o el agua que bebemos? Todo ello se vuelve innecesario. —Amigo mío. hay una razón para que existan los organigramas. ¿qué ve? Mercados de capital atomizados. barreras y relaciones basadas en «informes firmados». La lógica del trabajo en redes premia el autocontrol. volviendo a su argumento. Algo así como que la meta de Systematix era «sustituir las puertas por ventanas». Y debía admitir que este hombre era fascinante. Pienso que todos los presentes lo saben. Parker se sentía incómodo en su sitio. Manning le habló como si fuera un niño pequeño. Aun así. en las particiones. Todo ello cede el paso. al tiempo que los otros hombres en la sala le miraban con hostilidad. —¿Quién inventó la corporación moderna? Hombres como John D. Parker no estaba acostumbrado a taparse la boca y estaría perdido si lo hiciese ahora—. Sólo quiero saber cómo pretende integrar esta adquisición. Era el apogeo de los estratos múltiples en la administración de empresas.Manning le clavó la mirada. Usted es un empresario. de Standard Oil. Hacían falta estructuras rígidas para conservar y administrar el recurso más escaso de todos. no ya a nivel interno. Todo ello cede el paso. rotunda pero no hostil. el nuevo forja redes horizontales y trasciende los límites de cada organización. y Alfred Sloan. Rockefeller. de General Motors. La clave de nuestro éxito en Systematix (un éxito de no poca monta. Parker recordó una cita de Manning que había aparecido una vez enBarron's. Todo lo cual requiere que explotemos la conectividad. —El sol se ponía detrás de Gregson Manning y formaba un aura alrededor de su cabeza. creo que puedo decir con modestia) ha sido desechar el viejo estilo de hacer las cosas. lo cual aumentaba su intensidad inquietante—. . Mire adelante. —¿Cede el paso a qué? —Si el viejo estilo era la jerarquía vertical. la información. Reginald Jones en General Electric. Los límites están abajo. los sistemas basados en la información. —Pero hay una lógica en toda estructura corporativa —dijo Parker. Mercados de trabajo radicalmente dispersos. Aun así. Ahora bien. El control continuo implica también que eliminemos los factores de riesgo dentro y fuera de la estructura organizativa. yo no creo en la organización tradicional. Divisiones subsidiarias y cosas por el estilo. Estamos por construir una red de empresas con las que podemoscolaborar.

para llegar a estrategias comunes con nuestros socios. muchas de las tecnologías en las que ha estado invirtiendo. según el cual Systematix estaría por lanzar otra flota de satélites orbitales de baja altura. Usted dirá que renegamos de la Revolución Industrial. parece que Systematix no fuera en absoluto una corporación. nosotros pasaremos de las tareas alproceso. pues yo no entiendo su lógica —dijo Parker—. El poeta Robert Frost decía que unas buenas cercas harían buenos vecinos. estas tecnologías de redes y demás. y lo haremos en un terreno de absoluta visibilidad. Lo único que hago es poner en palabras una vaga idea. —Sin embargo. Parker estaba desconcertado por las palabras de Manning. Gregson Manning no tiene que defenderse de nadie. de lo que está hablando es de la integración. Adam. Ésa es la realidad que se esconde detrás de la retórica de la reestructuración. muros que se puedan mover cada vez que se quiera: eso es lo que el mundo necesita en los tiempos que corren. Pues bien. La Revolución Industrial promovía la división del trabajo en tareas. Cuando los límites son verdaderamente permeables. Parker se sentía frustrado y continuó con su línea de razonamiento. sólo entonces se reducirá el riesgo. A su modo. La porosidad. Alex Garfield miró a su director general. —Los muros han de caer —dijo Manning. Los canales de información se recombinan. —No haré ver que lo he comprendido todo. ¿Por quésatélites? Manning asintió. Y luego está ese informe de la Dirección Federal de Medios Audiovisuales.sino también externo. ¿Por qué? Si ya hay suficiente amplitud de franja. pero el historial habla por sí mismo. los muros a través de los cuales se puede ver. una intuición que me parece todos compartimos sobre el futuro del capitalismo. Pero ya hemos pasado por la era de la administración en que no hay un solo responsable. que se sentó erguido en su silla—. Para triunfar. —Manning hizo una breve pausa—. —Por el modo en que habla. Hubo gruñidos de aprobación y risas en la sala. Ha de haber transparencia a todos los niveles. —Llámela como quiera. complacido por la pregunta. hay que ser capaz de atravesar muros. La propiedad ha de fragmentarse. . Pienso que todo lo que dice es que no cree en una serie de unidades empresariales cerradas. no existe algo tan ubicable como una empresa tradicional. Lo cual es más fácil cuando no los hay. —Quizás sea hora de elevar nuestras miras. que extendamos el control más allá del concepto de propiedad. yo no creo en eso.

Las convenciones de la privacidad tratan a la esfera privada como un dominio de la libertad personal. Cuando violan y roban a un ama de casa a punta de cuchillo. La información en toda su magnitud implicalibertad de: libertad de no ser violados. —Tiene una llamada. ni libre ni personal. pregúnteles a ellos sobre el valor de la privacidad. puede ser la esfera de íntimas violaciones y malos tratos. o el hombre cuya casa ha sido invadida por merodeadores armados. retórica. que se llamarían botones de pánico. —Sólo que el poder también deja de tener una ubicación discreta y se convierte en unared de sanciones a todos los niveles de la sociedad. las cámaras en miniatura y todo eso. y podemos ir aún más lejos. En su oficina grande y hexagonal. Hay que incluir a todo el mundo.—He estado hablando de negocios —continuó Manning—. Alguien golpeó a la puerta e interrumpió a Manning. Antes mencionó la privacidad. Manning se dirigió a los allí reunidos. señor. metros y parques. El presidente dice que es urgente. —Tendrán que disculparme. Vuelvo enseguida. Hasta cierto punto. a la que daba el sol pero donde el aire era fresco. los sistemas de vigilancia realmente sofisticados. Y sin embargo. —¿Sí. cada uno de nosotros acabará teniendo por fin el poder sobre su propia vida. . entonces hablamos de algo que no hemos tenido nunca antes en la historia humana. —No es un buen momento —sonrió Manning. son cosas que actualmente siguen siendo un lujo para ricos. algo muy próximo a la seguridad total. Pues bien. El joven asistente tosió ligeramente. En todo caso. la vigilancia ha sido la parte de más peso en nuestra vida. yo digo que hay que democratizarlos. La retórica de la aldea global no ha sido más que eso. sorprendido por la intrusión. pero puede hacerse real. Daniel? —preguntó Manning. Una vez que la seguridad verdaderamente profunda se haga dominante. Y si Systematix puede contribuir a que la sociedad avance hacia esa meta. —Entonces la expresión de Manning se hizo grave—. pienso que ve la cosa con cierta estrechez de miras. y me siento orgulloso del papel que hemos tenido en ello: las cámaras en ascensores. era su asistente personal. señor. que estaba junto a la puerta con aire preocupado. maltratados. entonces. Pero para muchos. y la tecnología puede llevarlo a cabo. —Es el despacho Oval. dañados. Pero piensen también en nuestras propias vidas. —Eso es un montón de poder en las manos de una sola organización. Jane Jacobs habló de poner «ojos en la calle».

señor presidente —dijo. Vale. Necesitamos lo que usted tiene. sus ojos se posaron en una foto de su hija que tenía sobre el escritorio: una chica de pelo rubio y sonrisa soñadora. y tampoco me olvidaré de esto.Manning se acomodó en su sillón y puso al presidente en el altavoz del teléfono. Que tendrían las imágenes que necesitamos. Todos hemos de jalar hacia el mismo lado. mientras su mirada volvía a posarse en la chica de pelo rubio. Se lo pido. Enviaremos todo lo que tengamos. —Estamos juntos en esto. Hay una trama terrorista. —Escuche. Una decena de hombres de negocios americanos han muerto en esa tragedia. Pero ninguno de nuestros satélites estaban en posición en ese momento. sabe que no le molestaría si no fuera importante. —Mientras Manning hablaba. incómodo por haberle importunado—. —Se lo agradezco —dijo el presidente Davis con voz ronca. Sabía que me tendería una mano. —Greg. Pero por el amor de Dios. Manning hizo una pausa y dejó pasar unos segundos en silencio. como si se estuviera riendo de una broma íntima. —Haga que sus expertos de la NSA llamen a Partovi a mi oficina. écheme un cabo. Tienen una licencia estricta para telecomunicaciones y telefonía digital. —Vale —dijo el presidente. esto es serio. El gobierno francés nos ha machacado durante años para que paremos los vuelos sobre su territorio. de modo que los ojos de los satélites se desconectan en esa parte del continente. —Pero fue su administración la que decidió restringir el instrumental de vigilancia no gubernamental. Al menos eso es lo que me dicen los expertos. señor presidente. Su mujer y él la habían llamado Ariel. para mí es todo chino. —Ya sé que eso es lo que su gente le ha dicho a Corelli. . y tenemos un eslabón perdido en el cielo sobre Lille. en Francia. usted se da cuenta de que nuestros satélites no fueron aprobados para hacer reconocimientos fotográficos. No soy tan orgulloso que no pueda suplicar. —Aquí estoy. y en efecto era una criatura con magia—. Pero ahora me dicen que los satélites de Systematix estaban en posición. para que dejemos de invadir la privacidad de sus ciudadanos. —Señor presidente. si quiere que me humille. —A mí me preocupa tanto como a usted —dijo Manning. Pero necesitamos un favor. lo haré. Greg. No me olvido de lo que ha hecho por mí en el pasado.

Le preguntó a la adusta propietaria por el número de habitación en que su amiga. a menos que hayas encontrado a alguien honesto en Langley. y Bryson esperaba que ella estuviera tan exhausta como lo estaba él.La risa de Ariel había sido como el tintineo de una caja de música. . Su clientela habitual eran viajeros de paso. Un golpe del destino podía afectar tanto a un hombre. era la dueña de la pensión La Samaritaine. Una mujer magrebí. y por lo tanto sospechoso. Ella alzó las cejas con aire de insinuación y divulgó el número con una sonrisa desdeñosa. —Adiós. Los residentes empobrecidos de los bloques de viviendas eran en su mayoría inmigrantes de la zona del Mediterráneo. creía. —Dime. que llegaba en mitad de la noche con casi nada de equipaje y bien vestido. los Marolies. Layla había llegado unas horas antes al aeropuerto Zaventem. y sus pensamientos. Layla sirvió dos copas de whisky solo de una botella que había comprado cerca de Vieux Marché. Bryson bebió un sorbo y se sentó en un sillón desvencijado. Cuando apagó el altavoz. notó que había un haz de luz que pasaba por una rendija que había entre la puerta y la asquerosa alfombra. unasmoules et frites poco suculentas y una cerveza aguada. empezaron a vagar. La habitación de ella era tan deprimente y lóbrega como la suya. Las magulladuras que tenía en la cara tras el forcejeo con Jan Vansina estaban moradas y no se veían bien. por lo general tan concentrados. como particularmente fuera de sitio. Bryson había llegado en tren a la Gare du Nord. en la pocilga oscura y maloliente que era el vestíbulo del hotel. Muchos de los edificios del siglo XVII se venían abajo. un refugio para pobres y desheredados de la ciudad. Y gracias. y estaba sentada con aire sombrío detrás de un escritorio. y se anunció. y consideró a aquel hombre de aspecto demasiado respetable. 16 La pensión estaba en una zona sórdida de Bruselas. ¿quién es este «hombre honesto» de Washington que quieres ver aquí? —Y añadió con aire travieso—: No será alguien de tu CIA. Manning pensó que nunca había oído tan tenso al presidente Davis. recordó. se había registrado aquella noche. pequeños delincuentes e inmigrantes desahuciados. Gregson. gorda y recelosa. muchos de ellos magrebíes. derrumbándose poco a poco. Si bien era pasada la medianoche. en un vuelo de Sabena. tras comprar su billete en el último momento. y en un bar que estaba de camino había cenado algo rápido a última hora.

es mi misión. en una misión que no entiendo? —Estaba enfadada. Eso es lo que siento. —¿ Ah. tanto mejor. —Pero tienes también un lado amable y afectuoso. —Estás ocultándome algo. ¿Pero por qué lo dices? —Por la manera en que te comportas conmigo. y no era por el alcohol ni el cansancio. al otro extremo de una mesita cuya chapa de madera estaba levantada. No porque pensara que no serías de ayuda (de hecho has estado extraordinaria. Layla. sí? ¿Y qué te hace pensar eso? —Es cierto. —Aún no. Ella se sentó en un sillón que no hacía juego con el de Bryson. —No había trato. por cómo te comportas con las . me losigues ocultando. Si hay una ganancia colateral para ti. Layla. —Eres tan duro de corazón. Todo lo contrario. Pero esta batalla he de pelearla yo. —Además creo que has estado casado. No sólo no te pedí ayuda. sino porque yo no podía asumir la responsabilidad de poner tu vida en peligro del mismo modo que pongo la mía. pero que estaba igualmente desvencijado. —No. —Tal vez lo sea. —¿Aún noqué? —Te contaré todo cuando llegue el momento. Ahora no. —¿Entonces? Sacudió la cabeza.—Nadie de la Agencia. has sidovaliosísima). ¿no? —Sí—admitió él—. claro que no —dijo él fatigosamente—. caramba. si lo que acabemos por descubrir te sirve de algo. Quizátenga que serlo. y ése no era el trato. y apoyó su vaso. —¿De veras pensaste que te seguiría a ciegas. sino que traté de disuadirte para que te fueras. Bryson no respondió.

mujeres. Era una niña. no meconoces. al igual que un hombre. no muy lejos de donde yo crecí. Pero dar rienda suelta a la atracción habría sido egoísta. Fue una pesadilla. Sólo creo. y bebió otro trago de whisky. —Inclinó el vaso hacia él. De cómo algunos hombres no entienden a las mujeres que hacen el tipo de trabajo que tú haces. —Se puso pensativa.. para ayudar a defender la aldea. —Parece que hablas por experiencia —dijo él—. Hezbollah tomó represalias. —Parece un enigma. y por accidente mataron a una madre y a sus cinco hijos. que una mujer. habría creado expectativas que él no quería cumplir. pues. O bien estamos castradas.. Estás receloso. Tú pareces darte cuenta de que es más complejo que eso. por introducir un factor desestabilizante. que nopodía cumplir. Pero al mismo tiempo te sientes cómodo conmigo.. o ninguna. fugaz. Él comprendió adonde apuntaba ella. Ni siquiera una joven. Ella continuó. —No quiero que lo sea.. y la verdad era que se sentía fuertemente atraído hacia ella. Un día. por alterar su relación. mi marido. ¿no? Bryson sonrió. Tu marido (dijiste que te habías casado con un soldado israelí) ¿era uno de los hombres que no entendía? —Yo era una persona diferente entonces. Luego Layla agachó la cabeza y dijo: —Yaron. en nuestra profesión. o somos una conquista amorosa en potencia. pero hizo ver que no la captaba. pero sería transitorio. no se sienten seguros de cómo tratar a las agentes. supongo que lo que quiero decir es que somos hombre y mujer. cada vez más. Él asintió. por supuesto. —Y la muerte de mi padre. y lanzó sus misiles Katyusha . pero no dijo nada. no tenemos sexo. puede ser ambas cosas.. hasta que por fin entendiera qué había ocurrido entre Elena y él. claro. a medida que transcurría más tiempo a su lado. si bien nunca lo conocí. después de todo. o algo totalmente distinto. Era una mujer extraordinaria. —Pienso que la mayoría de los hombres en nuestra. la Fuerza Aérea israelí lanzó un ataque con misiles a una base terrorista de Hezbollah en el valle de la Bekaa. —¿Fue su muerte lo que te hizo cambiar? —preguntó Bryson con ternura. y sólo acabaría por confundirlos.. estaba destinado en Kiryat Shmona durante laintifada. a modo de saludo. no había crecido del todo. El placer físico podía ser considerable. divertido.

al tiempo que le caían las lágrimas. —Era mi hermana. Ahora dime. Conque quiero que sepas que cuando por fin te decidas a fiarte de mí. con lágrimas en los ojos—. donde no tardó en destacarse.. el Supremo Cuartel General de las Potencias Aliadas de Europa. a los locos. hasta que por fin perdió la compostura y se mordió los labios. Se daba cuenta de que aún tenía muy poca información. Ahora que Harry Dunne había desaparecido. —Levantó la vista. y muy poco tiempo. A veces son los hombres que suministran los Katyushas. no pudo continuar. Su probidad y su inteligencia hicieron de él algo anómalo frente al exhibicionismo y la corrupción que caracterizaba a la clase política. mi. pero renunció a los negocios cuando tenía poco más de cuarenta años para hacer carrera en el servicio público. —Luego se puso de pie y le dio un beso en la mejilla—. —Por un momento. Uno de los cohetes lo alcanzó y le incineró el cuerpo hasta volverlo irreconocible. por la mañana. Era vital ver a Richard Lanchester lo antes posible. . A pesar de que Bryson nunca le había visto. Había dirigido la exitosa campaña presidencial de su amigo Malcolm Davis. que estaba tan decidida a eliminar un campo de Hezbollah que no les importó matar a inocentes? —Tú conocías a la madre que murió junto a sus cinco hijos. Según el artículo del diario sobre la matanza de Lille.sobre Kiryat Shmona.. menos aún en los alrededores del cuartel general de la OTAN. Y ahora me voy a dormir. mi hermana mayor. Lanchester era la única persona en el gobierno con el poder y la independencia intelectual para hacer algo contra el poder del Directorate que se extendía como una metástasis. No iba a ser fácil llegar a Lanchester. era célebre por ser equitativo y de una brillantez afable y sin pretensiones. Bryson regresó a su habitación. ¿no es cierto? —dijo Bryson con suavidad. conocía su biografía esencial: Lanchester había hecho millones en Wall Street. a los fanáticos del mundo entero. cualquiera que fuese la causa. que controla la mitad de la Asamblea Nacional Francesa y se hace rico vendiendo a los terroristas. O los hombres que están en sus búnkers con los mapas y planean el ataque. Mis sobrinitos y sobrinitas.. los pensamientos se sucedían a un ritmo febril.. Quiero que sepas a quién has de contárselo. cuando por fin me cuentes por qué arriesgas tu vida y qué es lo que esperas encontrar. Lanchester se hallaba de visita en Bruselas para lo que se decía era una visita en gran parte ceremonial a SHAPE. y como retribución éste le había nombrado asesor para la seguridad nacional. Ella asintió. los culpables no son siempre los hombres que disparan los Katyushas. ¿quién tenía razón? ¿Hezbollah. Luego dijo—: Ves. Yaron estaba ayudando a los aldeanos a protegerse en los refugios antiaéreos. Un hombre como Jacques Arnaud. cuya única misión al parecer es matar a tantos soldados israelíes como puedan? ¿O la Fuerza Aérea israelí. allí se reuniría con el secretario general de la OTAN. empezaría a llamar por teléfono para hablar con el asesor de seguridad nacional.

Es un material devastador: la culminación de una investigación que ha llevado tres meses. Soy Jim Goddard.. y trazó un plan. Lewin también se encontraba en Bruselas. Bryson se despertó. publicaban una amplia cobertura del ataque en Lille. —Señor Lewin. Muchos de ellos citaban a Richard Lanchester. sobre todo prensa europea. y casi siempre era la misma cita. jefe de la oficina europea delWashington Post. Portavoces de prensa como Howard Lewin habían de estar disponibles a toda hora para responder a preguntas urgentes de los periodistas. Bryson compró un montón de periódicos y se los llevó a un bar. consiguió hablar con el portavoz al primer intento. Titulares a toda página. dado que no parecía haber agua caliente. Se vistió de prisa.. Varios diarios no sólo mencionaban a Lanchester. desde elInternational Herald Tribune hasta el Times de Londres. —¡Coño!¿De qué diablos está usted hablando? —Eh. señor Lewin. al tiempo que marcaba los puntos de interés con un bolígrafo. Me temo que no os hará muy felices. —Por supuesto. se dio un baño de agua fría. encontró un kiosko de diarios que estaba abierto toda la noche y que vendía una buena selección de periódicos y revistas internacionales. Bryson regresó al hotel y llamó al portavoz desde su habitación. y desde Le Monde y Le Fígaro al Die Welt.Pero tenía que haber un modo. que era a su vez el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional. muchos diarios. y siento molestarle a esta hora de la mañana. no falta nada. después de pasar una noche tensa y sin reposo. un hombre llamado Howard Lewin. De hecho. déjeme ser franco con usted. Jim. pero tenemos una cuestión urgente en nuestras manos y necesitaré su ayuda. Poco después de las cinco de la mañana. acompañando a su jefe y a la delegación de la Casa Blanca en su visita al cuartel general de la OTAN. ¿qué pasa? —Quiero darle un aviso. no creo que hayamos hablado antes —dijo Bryson con tono urgente y cortado—. hmm. marcada por la cacofonía incesante del tráfico y los gritos de los juerguistas nocturnos. algunos incluían largas entrevistas suplementarias con el asesor de la Casa Blanca. pidió varias tazas de café negro y empezó a hojear los artículos. sino a su portavoz. salió a la calle. Como se lo esperaba. Lewin le prestó atención de inmediato. debo decirle que he recibido mucha presión desde arriba para que . puede que aquí termine la carrera de Lanchester. Estamos a punto de sacar una nota completa y fuera de lo común en primera plana sobre Richard Lanchester.

—¿Tiene idea de lahora que es en Bruselas? —tartamudeó Lewin—... Bryson reconoció de inmediato la voz cultivada de barítono y el acento de la costa Este.. —Ha mencionado un nombre ruso que no he oído nunca: Gennady no sé qué. diablos. incluyendo la frase «El señor Lanchester se ha negado a hacer declaraciones». sino también para la seguridad nacional. pero si consigo que el gran hombre se ponga al teléfono. creo que será muy dañino no sólo para Lanchester. y yo.. Este. señor Lancaster. idiota! —Y luego volvió a hablar al teléfono—: Pero dígale a su jefe que ha de llamarme a este número de móvil en los próximos diez minutos o sacamos la nota.. que enseguida le dio su número de móvil en Washington. que ahora será un problema de su conciencia.. el primer plano de Lanchester... lo ha entendido? —¿Gennady. queda claro? Dígale a Lanchester.. —Vea. estoy tratando de que mis sentimientos personales. y quizá no debería haber hecho esta llamada. y para que no hable con nadie antes de que se publique. este aviso de último momento. quizás incluso. ¿Quédemonios ocurre aquí? —Supongo que su portavoz le ha puesto al tanto de la nota que vamos a sacar. demorar la publicación.. no interfieran en mi responsabilidad en esta sala de redacción. ¡Diez minutos! El teléfono de Bryson sonó apenas noventa segundos más tarde. tal vez pueda limar la cosa. espere un momento —Bryson gritó en otra dirección. es una maldita trampa. Luego ofreció una salvación.. señor Lewin. pero personalmente. que el portavoz no tenía más remedio que aceptar—: Quería darle a su jefe la oportunidad de por lo menos responder a estas acusaciones.qué? —Gennady Rosovsky —repitió Bryson.. pero quiero que quedeabsolutamente claro que le he dado la oportunidad de apagar este fuego. y le aconsejo que use exactamente estas palabras. como a un colega imaginario—: ¡No. lo dejaré a su criterio. —Bryson se interrumpió un instante para que sus palabras hicieran mella.saque la nota cuanto antes. es completamente irresponsable por parte del Post. mi admiración por él. —¿Quién diablos es Ted Waller? ¿Pero qué es esto? . y que no dejaría ver que se encontraba en Bruselas—. —Habla Richard Lanchester —dijo el asesor para la seguridad nacional en un tono casi frenético—. que lo peor de la nota tiene que ver con su relación con un funcionario ruso llamado Gennady Rosovsky. esa foto no. ¿De qué se trata todo esto. señor Goddard? —Usted conoce muy bien el verdadero nombre de Ted Waller...

—Pues creo. puedo verle en el cuartel general de SHAPE en Mons en una hora. —Pasé por tu habitación hace unos minutos —dijo cuando él entró—. ya sé: «cuando llegue el momento». que nos frecuentamos y que no dudaré un instante en llamarle! —Hemos de hablar en persona. No. ya estaba vestida. que ha llegado el momento —dijo. con los ojos abiertos y sin perderse detalle. tenían la sede en . No es una agenciaamericana: ¿es internacional. sacarme el pellejo? ¡Goddard. ¿Qué se trae el Post entre manos. Golpeó suavemente a la puerta de Layla. yo no le conozco. que ahora estaba desaparecido. y le contó que su última esperanza era conseguir el apoyo de Richard Lanchester.. Le abrió enseguida. en una organización oscura que muy pocos conocían por el nombre del Directorate. recién bañada.. para luego destruirla. Le confió que tan sólo tenía una misión. no por teléfono.? —Una hora. señor Lanchester. ¿Qué me vas a contar? Escogió las palabras con cuidado. Harry Dunne.—Debemos hablar. le contó cosas que no le había contado a nadie. Ella le escuchó. Estoy en Bruselas. Y le sugiero que no haga una sola llamada desde ahora y hasta el momento que yo llegue. era una sensación casi física. que era infiltrarse. —¿Que está enBruselas? ¡Pero creí que estaba en Washington! ¿Qué diablos. para que yo pueda entrar. tampoco preguntaré. y estoy seguro de que tratarán de deshacerse de mí. De inmediato. así tendremos una charla íntima. señor Lanchester. Layla. —¿Quién? —ella le tocó un brazo con su mano—. pero estoy seguro de que se da cuenta que tengo el número privado de su editor. —Creo que no comprendo del todo. con fragancia a champú y jabón. y sintió de inmediato que empezaba a sacarse un peso de encima. Bryson se sentó en el mismo sillón desvencijado en que se había sentado la noche antes. luego se puso de pie y empezó a pasearse por la habitación. —¡Pues hable. salvo al subdirector de la CIA. no me lo digas. multilateral? —Es una forma de verlo. entonces! Aquí me tiene. Quiero que antes llame al puesto de seguridad en la puerta de acceso. Oí que estabas hablando por teléfono. Debo contarte esto porque voy a necesitar tu ayuda. Cuando yo trabajaba para ellos. de poder por fin respirar hondo después de tanto tiempo sin oxígeno—.

delgado. pero al parecer han mudado su cuartel general. lo ignoro. El mío era una leyenda en la agencia. se limpió los labios con un pañuelo de papel y volvió a guardar el lápiz.. empezó a hurgar en su pequeña bolsa de cuero negro. —¿Y quieres decir quecompiten con la CIA. —¡Pero seguro que el presidente ha de estar al tanto! —A decir verdad. el Mossad y la Süreté? ¿Y con la información de las otras agencias? —No. A dónde. —¡Pero eso es lo más ingenioso! Gracias a una compartí —mentalización extrema y a un esmerado reclutamiento. no tiene nada que ver con eso. Y hábil en diversas formas de camuflaje. —¡Imposible! Una agencia de inteligencia es como cualquier otra burocracia: tiene números de teléfono. La compartimentación asegura que ningún agente llega jamás a conocer a otro más que fugazmente. Layla asintió. que eran frentes falsos. faxes. rebuscó en su interior y por fin sacó el lápiz de labios. ordenadores. Se aplicó un poco de color. A la manera de la CIA cuando simula que sus filiales son empresas privadas de aspecto benigno. nunca nadie trabaja con más de un intermediario. En parte para proteger al presidente de . sin sonreír. los miembros se eligen con cuidado. el MI-6. ella sacudió la cabeza sin dar crédito a lo que oía. no tengo idea. magro. sus orígenes son especialmente favorables para este tipo de trabajo. cuando trabajaba para ellos. ya sea por principio o por política del gobierno. —¿Pero al mismo tiempo son capaces de mantener en secreto su propia existencia? ¿Cómo puede ser? La gente cotillea. era ágil.. ¡Es como intentar ocultar un elefante en medio de una habitación! —El Directorate. —¿Qué dices. o de los soviéticos cuando creaban las llamadas aldeas Potemkin. y convertían sus instalaciones de armas biológicas en fábricas de detergente y hasta en universidades. las secretarias tienen amigos. uno de sus fundadores. —Se dirigió a la cómoda y visiblemente turbada. para mantener un código de silencio. hay comités de control en el Congreso.Washington. Con aire pensativo. que handesaparecido? —Algo por el estilo.. un hombre llamado Ted Waller. A sus miembros se les da a entender que realizan operaciones que a muchas agencias convencionales no se les permite realizar. Creo que siempre se ocultó la existencia del Directorate a quien ocupase el despacho Oval. Un hombre al que llegué a idolatrar —agregó arrepentido. por no hablar de los empleados.. provienen de todas partes del mundo.

—¿Qué pruebas? ¡No tienes nada! —¿Con quién estás. ¡Pensará que estás loco! —Es muy posible —concedió Bryson—. casi abiertamente en contra. claro que no. sobre lo que creo que se propone. —¿Peropor qué? —gritó—. Uno que alquila. da un montón de discursos. y luego se marcha. ¿Para decirle qué? —Para decirle lo que sé acerca del Directorate. que se apoyan en pruebas. uno de los que mienten! Cómo puedes estar seguro de queno lo es? . con volutas de nada. —¿Y qué te hace pensar que puedes fiarte de él? —¿Qué otra cosa puedo hacer? —¡Podría ser uno de los enemigos. los verdaderos herederos. y creo que podré. Ella asintió y dijo: —¿Ésa es la razón por la que quieres reunirte con él? —Así es. Se muda por cuatro años. Pero es mi deber hacerle pensar de otro modo. para proveerle de una capacidad plausible al rechazar acusaciones... Layla? —¡Contigo! —gritó—. Estoy seguro de que es porque la comunidad permanente de las agencias de inteligencia consideran al presidente un mero inquilino de la Casa Blanca. Quiero protegerte. Ésta era la gran cuestión. redecora. —¿Y el director de esa supervisión del espionaje es Richard Lanchester? —Exactamente.saber demasiado sobre los trabajos sucios y otros asuntos sórdidos. —No. quizás ocho con suerte. Tengo teorías. —¿Un error? —Vas a ver a este Lanchester con. el motivo por el que me fueron a buscar a mi retiro: ¿quién controla ahora el Directorate? ¿Qué está haciendo realmente? —¿Y tú crees que tienes las respuestas? —Ella parecía beligerante. la CIA y las demás agencias de espionaje americanas? —Así es. se compra una porcelana nueva. y pienso que estás cometiendo un error.Ellos son quienes permanecen en Washington. Mientras que los espías se quedan. con acusaciones descabelladas: te echará en el acto. contrata y despide. —¿Y tú crees que la única persona en el gobierno que con más probabilidad sepa algo de sus actividades es el director de la Junta de Asesores para Inteligencia Extranjera del presidente? ¿El grupo que se reúne en secreto para supervisar a la NSA. Ése es el procedimiento corriente de los servicios de inteligencia en todo el mundo.

—Ya no estoy seguro denada.. saber qué debo creer. de probabilidades.dónde está la verdad? —¿Acaso su misión secreta a Bucarest se habría vuelto contra él? ¿Habrían alcanzado los barredores a Elena y la habrían hecho esconderse en alguna parte? Pero de ser así. ni quién soy. —Sin embargo. —¿ Entonces le creíste cuando te contó que habían matado a tus padres? —Mi madrastra. Él asintió. la mujer que me cuidó después de que murieron mis padres. Layla. otro día allí? —Sí. creo que aún la amas. Ella sacudió la cabeza en señal de desaprobación. le falla la memoria. es una cuestión de cálculo. —No sé lo que ocurrió. Desapareció. de alguna manera lo ha confirmado. —¿Qué te hace estar tan seguro de que puedes creer lo que te dijo el de la CIA? ¿Qué te hace estar tan seguro de que no es uno de ellos? —¡Pero si no estoyseguro. Supongo que se diría que estamos separados. El hecho es que las únicas personas que saben la verdad son las personas que trato desesperadamente de encontrar: Ted Waller y Elena. creo que es Alzheimer. Bryson suspiró. ¿no le habría dejado alguna explicación de sus acciones? Otra posibilidad: ¿habría descubierto de algún modo que le había mentido sobre aquel fin de semana? ¿Se habría enterado de que no había estado en Barcelona? Era posible que se sintiera . no.. Nunca nos divorciamos. ya te lo he dicho! No es una cuestión de certezas. —Elena es tu ex mujer. —¿Desapareció así como así. —Oficialmente. —Es que. Siento que estoy en un laberinto. que estoy perdido. es que es tan difícil para mí pensar con claridad sobre ella. aunque está enferma. o porque la obligaron? ¿Cuál es la verdad. —Ella teabandonó. apenasquiero saberlo. nunca volvió a ponerse en contacto contigo? ¿Un día aquí. o por miedo. Ya no sé dónde estoy. o simplemente me la asignaron? ¿Huyó de mí por desesperación. ¿ Me amó alguna vez. Ojalá lo supiera.

—¿ Y tú vas a presentarle todo eso a Richard Lanchester. pero no puedo. —¿Dónde está? No la llevas encima. . —¿Nick? —Sintió un vacío en el pecho. Le llevó un instante darse cuenta de lo que ocurría. ya no reaccionaba en una fracción de segundo.. ¿pero acaso eso la haría marcharse realmente sin discutirlo con él primero? —¿Y de alguna manera crees que te enterarás de la verdad si vuelas de un lado a otro. ella continuó—. —¿Qué demonios estás haciendo? —inquirió. Ella tenía los ojos tristes. Santo cielo. aunque era la primera vez que lo pronunciaba y él nunca se lo hubiera dicho. entumecido por el asombro. —Pues vale —dijo ella. Tengo los datos detallados de las operaciones que se remontan a veinte años atrás. traicionada. pero llevaré mi Beretta. De veras lo siento. —¿Y si no? —Bryson se quedó callado. —No. Se quedó paralizado en el sillón. no tendrán escapatoria. una vez que la pista de las avispas me lleve al nido. y esperas que lo dé a conocer y le ponga fin? —Si es tan buen hombre como dice la gente. Layla tenía una mirada rápida y penetrante. Nick. Llevarás un arma. —Por supuesto. —Está en mi equipaje. El levantó la vista. desarmada aún. eso será exactamente lo que haga. ¿qué más sabría ella? Ella le apuntaba desde el centro de la habitación. si aún tienes esa Desert Eagle de 50 mm. Pero claro. desconcertado. así no tenía problemas para pasar por seguridad en el aeropuerto.. transgresiones de prácticamente todas las leyes nacionales e internacionales. lo siento. la Heckler & Koch USP compacta de 45 mm. —Y sonrió—. en busca de agentes del Directorate? ¡Es unalocura! —Layla. Han de saber que tengo toda la información sobre ellos. Nick. —Gracias. ella conocía su verdadero nombre.engañada. que sacó una pistola de su bolsa. —No puedo dejar que veas a Lanchester.

También te tienen a ti. reunió todas sus fuerzas al servicio de las técnicas de combate que había aprendido hacía ya décadas. y dando un fuerte bramido cogió su propio bíceps izquierdo y lo atrajo hacia ella. Bryson jadeaba. la pólvora le abrasó el rostro y la sien. y que ahora retornaban como antiguos reflejos.. Bryson sintió que el proyectil le zumbó junto a la mejilla izquierda. pero ella brincó hacia atrás. . pero ella pertenecía enteramente a otra clase. de manera que asfixiaba a Bryson.? Y saltó del sillón con la fuerza de un muelle enroscado y se abalanzó sobre ella con una velocidad que la sorprendió. —No —dijo con voz ronca. Nunca pensé que llegaríamos a esto. Aun así. pero de repente ella se agachó y lo esquivó. se incorporó de nuevo y le arrojó un golpe. Layla se encabritó. él consiguió levantarse y le arrojó un puñetazo. contuvo el golpe con el brazo izquierdo. era incansable como una máquina. se había transformado en una tigresa. y por instinto reculó para prepararse y recobrar su guardia. intentó cogerla por el cartílago de la garganta. luego se agachó de repente y casi desde el suelo le dio un puñetazo en el estómago.—Mi trabajo. Layla le golpeó la nuca con el codo y a punto estuvo de derribarlo. Pero ya no era la mujer que él creía conocer. ensordecedora como un golpe seco. pero él hizo un supremo esfuerzo por sobreponerse al dolor. más feroces y peligrosos del mundo. Él había luchado mano a mano con algunos de los asesinos mejor entrenados. que era ahora una rígida garra. tras lo cual su hombro derecho quedó bajo la axila derecha de él. y con la mano derecha. Disparó mientras perdía el equilibrio. Tenía una fuerza brutal. y así ella le rodeó el cuello con su brazo derecho. en un depredador de la selva con los ojos embravecidos y sedientos de sangre. No nos has dejado alternativa.. la conmoción le afectaba las entrañas. y casi al mismo tiempo él saltó por el aire. Tú no. en un ínfimo instante en el cual perdió su feroz concentración. ¿Cuándo te. y la explosión retumbó en la pequeña habitación. al tiempo que con el codo izquierdo le golpeaba en el plexo solar para quitarle el aire. pero ella fue demasiado veloz: le dio una potente patada en la rodilla derecha. oyó cómo el cartucho caía escupido al suelo. la derribó e hizo que la pistola cayera con gran estrépito al suelo. Sintió como si la habitación se hubiera vaciado de aire. mientras el sillón en que estaba sentado empezó a dar vueltas lentamente a un millón de kilómetros de allí—. Se le puso frío el cuerpo. y luchaba con una fiereza que no había visto nunca. De algún modo él logró librarse del gancho que le apretaba la cabeza. tras lo cual Bryson se hundió. le apretó el cuello. mientras se protegía el rostro con la mano izquierda.

Quienquiera que fuera. al igual que él. era probablemente un peón. Ella se desplomó en el suelo. Revisó el pequeño armario donde ella guardó las pocas prendas de vestir y alineó dos pares de zapatos. Bryson gimió. o le pareció casi imposible pensar en hacerlo. con una fuerza lo bastante calculada como para no matarla ni dejarla tullida. Pero no ahora. descubrir todo lo que sabía. Algo extremadamente filoso en la punta del tacón le pinchó el dedo. de aquel par que tenía puesto en el banco de Ginebra. Ella dio un grito. y ello bastó para que él consiguiese coger la pistola con la mano izquierda. al que mintieron y manipularon. ¿Una víctima del Directorate? Parecía probable. al tiempo que le disparaba un golpe con la izquierda en el riñon derecho. ¡no podía dejar que volviera a empuñarla! Él se giró levemente y le apretó el cuello con el codo. y luego le torció la cabeza en el sentido de las agujas del reloj para derribarlo al suelo. con los párpados medio abiertos y sólo visible el blanco de los ojos. Le tomó el pulso en la yugular y lo encontró. mientras que le cogía el reverso de su mano huesuda y se la golpeaba contra su propia rodilla izquierda. levantó el objeto gris de cinco centímetros de largo y vio una hoja muy afilada que sobresalía de una punta. . Ella lanzó un grito y aflojó su mano derecha. se amoldaba a la base del zapato. se soltó las manos y trató a ciegas de cogerla por las piernas. Se levantó en el aire y. cogiéndole de los hombros. le encajó un rodillazo en la ingle. Ella. girando sobre sí misma. en busca de una cuerda o algo similar con qué atarla.Saltó bruscamente para esquivarla. y él vio de qué: la Heckler & Koch estaba a pocos pasos de allí. y que reclutaron para una misión sobre la cual la mantuvieron cuidadosamente a oscuras. con un impacto como de acero. cuando le apuntaba con la pistola. y cuando ella se tambaleó hacia atrás. aunque no volvería en sí por varias horas. luego se lanzó hacia ella de frente. En un último y desesperado impulso. Layla dio unas arcadas. ella levantó su codo derecho y le golpeó la columna. Bryson le dio un rodillazo en el vientre y le clavó el codo al costado del cuello. Y necesitaba interrogarla. no había tiempo. en busca de algo. no de dolor sino de rabia. ella aterrizó con la pierna derecha adelantada y le golpeó con un revés de derecha en la cara. después. ella también era una víctima. Mientras él se doblaba de agonía. voltearla en el aire y darle un golpe en la cabeza. tanteó en el suelo lo que parecía el tacón de aguja que se le había soltado del zapato gris. y que debía pegarse a la suela del zapato. Se arrodilló. con todo el peso de su cuerpo. estaba con vida. Con una mueca de dolor. desde el principio había tenido la oportunidad de matarlo. En cierto sentido. un alarido a voz en cuello. y el tacón se enroscaba de tal modo que engarzaba perfectamente en él. como un cuchillo de circo. doblándola y obligándola también a caer con él. pero dudó. e intentó por instinto deshacerse del codo con la mano derecha y así proteger la zona más vulnerable. Lo examinó más de cerca: la estrecha hoja. o bien no pudo disparar. estiró la pierna derecha y la sacudió contra su abdomen con fuerza demoledora. causándole un dolor insoportable.

El blanco de los ojos estaba aún a la vista. Había un ascensor pequeño con capacidad para dos personas al final del oscuro pasillo. Bryson tenía preparada una broma acerca de la embriaguez constante de su mujer. «¿Qué quería decir todo eso?». Los zapatos de tacón de aguja. ajustó aún más la cuerda con nudos móviles. y luego se aseguró de que estuvieran apretados para que no pudiera soltarse antes de que él regresara. rodeó muchas veces las piernas y el torso. Podría haberse soltado en cualquier momento. que hedía a cloaca. de colores brillantes. Y entonces se dio cuenta. Inspeccionó el otro zapato. todavía estaba inconsciente. la mandíbula floja.Volvió a mirar a Layla. Vansina sólo fingió que la atacaba. . la agarró por debajo de las nalgas y la llevó. y por fin se cercioró de que podía respirar. y ella estaba descalza.. del tipo que suelen emplear los agentes de policía para transportar a los prisioneros peligrosos. como si fuera una esposa ebria. habían sido diseñados ingeniosamente con una hoja afilada. parecía que no había nadie más en la planta. Tras buscar por algunos minutos. Después. era probable que ellos fueran los únicos huéspedes. como una última precaución para el caso de que volviera en sí antes de lo esperado y pidiera socorro. y la puso allí dentro. sin hojas ocultas por ninguna parte.. Afortunadamente. Bryson no había visto entrar o salir a nadie de ninguna habitación en su planta. con la cabeza de ella sobre su hombro. Layla estaba confabulada con Vansina. los dos eran del Directorate. y ella cooperó. que era accesible con sólo girar el tacón. encontró un trastero. Jan Vansina. y la depositó en el suelo de cemento. La imagen de ella en el armario de la oficina del banco. le puso una mordaza en la boca y la apretó.que ella habría podido cortar con toda facilidad. Con un trozo de tela vieja armó una cuerda y le ató cuidadosamente las muñecas y los tobillos con varios nudos apretados. la había atado con fuertes esposas de plástico. Cogió el ascensor hasta el sótano del hotel. atada con «grilletes humanos» de poliuretano. quitó los baldes y las fregonas. Era un truco brillante. que funcionaba abriendo y cerrando una puerta interior en forma de acordeón. ahora era un peso muerto y costaba cargarla— y. que había sido adaptado de la misma manera. La levantó —a pesar de que no era grande. hacia el ascensor. La cuerda estaba firme. comprendió de golpe. pero no tuvo oportunidad de usarla. agente del Directorate. Ginebra había sido una trampa.

Entonces Bryson regresó a su habitación y se preparó para ir al encuentro de Richard Lanchester. uno de nuestros satélites espaciales de la flota Intelsat —entonó uno de ellos. cuyas coordenadas indican Bruselas. puedo verle en el cuartel general de SHAPE en Mons en una hora. pero estoy seguro de que se da cuenta que tengo el número privado de su editor.. »—¡Pues hable. con los rostros tensos y bañados por una luz verdosa que emitían los diodos. y el receptor se encuentra en Mons. De inmediato. entonces! Aquí me tiene.. que sólo serviría para que no se escapara —estaba convencido. el tono revelaba largas horas de tensión.Cerró el pestillo de la puerta del trastero. ¿Qué se trae elPost entre manos. no por teléfono.? »—Una hora. —La decisión ha de tomarse al más alto nivel —replicó otro. tres hombres se apretaban junto a una consola electrónica. sin embargo. Y le sugiero que no haga una sola llamada desde ahora y hasta el momento que yo llegue». sacarme el pellejo? ¡Goddard. —Pero para la identificación por la voz. Quiero que antes llame al puesto de seguridad en la puerta de acceso. —Ordene una interceptación —dijo uno de los vigilantes. que nos frecuentamos y que no dudaré un instante en llamarle! »—Hemos de hablar en persona. —El tercer hombre ajustó el dial. señor Lanchester. de que nunca tendría la oportunidad de abrir por sí misma la puerta— y no para que nadie pudiera entrar. así tendremos una charla íntima. Bélgica. La comunicación ha partido de un teléfono celular GSM en tierra. la voz que surgió de la consola era increíblemente clara: «—¿Pero qué es esto? »—Debemos hablar. yo no le conozco. en otra parte del mundo. —Es una transmisión digital que llega directamente de Mentor. Extremadamente fiable. ¿cuan fiable es el detector de voces? —Dentro de una tolerancia que oscila entre los noventa y nueve. señor Lanchester. En una habitación a oscuras. para que yo pueda entrar. Estoy en Bruselas. y los noventa y nueve coma siete grados —dijo el primero—. »—¿Que está en Bruselas? ¡Pero creí que estaba en Washington! ¿Qué diablos. —La identificación es afirmativa —observó el tercer hombre—. La transmisión era urgente. evidentemente su .

aislada acústicamente y conocida informalmente como la «burbuja». Prometeo quizás prefiere seguir reuniendo información sobre las actividades del objetivo. libre de toda filtración y dispositivo de escuchas. Bryson hablaba como si estuviera haciendo un informe a un intermediario o a un funcionario a cargo del caso. en el centro de mando y control del secretario general de la OTAN. mientras la tensión le fruncía el ceño. Ambos hombres estaban sentados en un sitio especial y a seguro. Trató de proporcionarle un contexto en el cual las revelaciones tuvieran significado. evaluando fríamente las probabilidades y no introduciendo jamás conjeturas que no tuvieran fundamento. y por lo tanto no existía el riesgo de que los reflejos de láser o microondas leyeran las vibraciones de la voz humana. No había ventanas. que impedían que las vibraciones acústicas emanaran de aquella habitación.superior—. —Pero si se encuentran en una instalación a seguro. Bryson estaba impresionado por la brillantez y la inteligencia rápida de aquel hombre. ¿qué clase de penetración podemos esperar? —¡Santo cielo. y un analizador acústico que comparaba patrones de sonido para detectar y clasificar automáticamente cualquier dispositivo de escucha. Finalmente. Fue difícil. Richard Lanchester había escuchado absorto por más de veinte minutos el relato de Bryson. tomando notas. se concentraba con profundidad. y penetraban niveles de ambigüedad y confusión para llegar al meollo del problema. McCabe! ¿Hay acasoalgún sitio que no podamos penetrar? Transmita el documento de audio. había un generador de ruido acústico que funcionaba de forma constante y generaba una cortina acústica de «ruido rosa». exactamente como hacía con Waller después de una operación: con calma y objetividad. una habitación dentro de otra. TERCERA PARTE 17 El asesor presidencial para la seguridad nacional estaba sentado al otro lado de Bryson. Diariamente se empleaban contramedidas de vigilancia técnica para asegurar que la burbuja siguiera siendo un sitio seguro. Escuchaba atentamente. asintiendo. sino también incisivas. ante la mesa de ébano de la sala de reuniones. interrumpiendo apenas cuando en ocasiones necesitaba una aclaración. con el objeto de neutralizar micrófonos conectados en las paredes. Prometeo decidirá el curso que ha de seguirse. . Las paredes y el suelo eran en realidad un módulo separado de las paredes circundantes de hormigón por bloques de goma de treinta centímetros de espesor. Las preguntas que hizo no fueron sólo pertinentes. sobre cuánto es lo que sabe. Y había un elaborado sistema de reservas: un analizador de espectros que se utilizaba en todo momento para detectar vigilancia.

profundamente desconcertante. me informaron al respecto. Una agencia de inteligencia falsa que operaba de modo completamente invisible. Poco después de ser nombrado para la Junta. y que Ted Waller era un hombre llamado Gennady Rosovsky.micrófonos de contacto o cualquier transmisor acústico ubicado en las tomas de corriente. El hecho de que Lanchester insistiera en reunirse entre las paredes excepcionalmente seguras de la burbuja era un testimonio de la seriedad con que tomaba la información urgente que le suministraba Bryson. y debo decir que al principio pensé que la persona que lo hacía (uno de esos funcionarios de inteligencia. anónimos y entre bastidores. Es director de la Junta de Asesores de Inteligencia Extranjera del presidente. claro. —Pero debió de escuchar con escepticismo lo que él le contaba. Es por eso que cuando usted mencionó ese nombre me llamó inmediatamente la atención. Digo esto porque algunos fragmentos de lo que usted me cuenta confirman precisamente lo poco que sé. lo que me parece más problemático es la evaluación que usted hace de las actividades actuales del Directorate. Harry Dunne me informó hace algunos meses. una pura locura. pero la idea de una operación de engaño tan descomunal resulta difícil de aceptar. No diré que lo pasé por alto. y se sacudirían sus propios cimientos. me habría recluido de inmediato en el psiquiátrico de St. —¿Qué es entonces lo que le parece tan poco plausible? ¿ Se refiere a la verdadera naturaleza del Directorate. Me dijo que. pero de alguna manera tiene una sombra de verdad. Elizabeth. que forman parte del sistema permanente en Washington) había perdido la razón. —Oh. —La existencia del Directorate es uno de los secretos más impenetrables del gobierno. visiblemente conmovido. no. quedarían a la vista los puntos vulnerables de la seguridad. No. todos los fundadores y líderes del Directorate eran soviéticos. sinceramente. cuando al parecer descubrió sólo una parte de la historia. Lanchester levantó la vista. . Lo que me contó era alarmante. y debido al carácter de sus descubrimientos habían de protegerse al máximo: nuestro gobierno sería presa de la confusión. sin controles. y con razón. el engaño dentro del engaño? —En realidad. Era una de las cosas más fantásticas y poco plausibles que había oído. con gran escepticismo. —Lo que me está contando es absurdo. en su opinión. sin responsabilidad de supervisión: ¡estrafalario! Si me hubiera atrevido a plantearle la idea al presidente. miembros del GRU. yo había pensado que estaría al corriente de todo ello. la trayectoria de Dunne es demasiado fuerte como para ser ignorada. —Pero usteddebe conocer la existencia del Directorate. Lanchester se quitó las gafas y las limpió pensativamente con un pañuelo.

Nick. —Un agente de esta misma y extraña agencia. y no entendió nada. Quizás esperaba tener más datos y amasar un documento sustancial. incontrovertible. Una conversación oída por casualidad en elcháteau de un traficante de armas francés. con un movimiento casi imperceptible. que le contrataran allí. un intento de manipularnos y confundirnos. Por el amor de Dios.—Dunne le habrá mantenido informado de todo esto. No podemos desechar la posibilidad de que la CIA esté profundamente infiltrada. ¿pero qué tenemos en realidad? —La palabra de un agente de inteligencia con una experiencia de casi dos décadas —dijo Bryson con calma. Si estaba elaborando este tipo de informe. Averiguaré si le han tomado como rehén o si ha muerto. Volaré a Washington en unas horas. No sólo no creyó al desertor más importante del KGB que tuvimos nunca —incluso después de que Nosenko pasara un . Lanchester asintió. pero así es como se ve desde fuera. pero ya sabe cómo nuestro gobierno suele tratar a los desertores: con el máximo recelo. Usted es un desertor. James Jesús Angleton. Fíjese en lo que me ha contado. Haré llamadas. Lanchester sacudió la cabeza ligeramente. —Yo diría que la identificación que usted le sacó al asesino potencial de Chantilly dice mucho. pero la gente no se hace humo así como así de la séptima planta de la CIA. y pediré una llamada a Langley para hablar en persona con el director. veré lo que puedo hacer. mire lo que le hicimos al pobre desertor Nosenko. No dudo ni por un segundo de su honestidad. en justicia debería haberme tenido al tanto. que se abrió del KGB para advertir que los rusos planeaban el asesinato de Kennedy y que nuestra propia CIA había sido penetrada por un topo de alto rango. Nick. de la que ahora sabemos era una potencia enemiga que operaba en territorio americano contra los intereses americanos. estaba seguro de que era una trampa soviética. Lamento ser tan brutal. o que hayan persuadido a ese hombre a pasarse de bando. de localizarle. Tengo bastante confianza en que puedo localizarle. Nick. el entonces jefe de contraespionaje de la CIA. No dudo que sea cierto. la implicación de que él y Anatoli Prishnikov estaban involucrados en la catástrofe de Lille. —No he hablado con él en varias semanas. Pero permítame ser descarnadamente franco con usted. Le encerramos en una celda solitaria y lo interrogamos durante años. —No tengo trucos en la manga. Siempre es posible que hayan robado el papel. —La última vez que hablamos se veía preocupado por una posible infiltración en la Agencia: creía que el Directorate podría haber extendido su alcance al interior de la CIA. —Usted ha de tener un modo de llegar hasta él. Pero he de coincidir con usted y con Dunne.

operaciones. Necesito más. Necesito pruebas. «—Ahora bien. Se reirán de mí en el despacho Oval. —¡Bryson. Sospechas. yo creo en las reglas. Digamos que voy a ver al presidente y le digo que hay una especie depulpo —una organización nebulosa. Lo que digo es que necesito más. —No con la credibilidad que usted tiene. ¡Necesito saber lo que están planeando! Cuento con usted. —La voz de Lanchester salió de la consola de sonido en la habitación a oscuras a miles de kilómetros de distancia. Lo que usted me está dando son rumores. yo me pondría furioso. se basa en mi negativa a ser alarmista. —Le estoy dando material más que suficiente para poder actuar —le espetó Bryson. Nick. —Nick.. Y Nosenko tenía nombres específicos de agentes.. Oiga. pero para hacerlo necesito que venga a verme con algo. no haytiempo. insinuaciones. Dios mío.detector de mentiras tras otro—. Es insuficiente. sino que lo torturó. .escúcheme! —Bryson vio la expresión de horror en la cara de Lanchester—. La gente me reprende todo el tiempo por ser un maniático de las reglas. controles. Todos contamos». si alguien en el Consejo de Seguridad Nacional saliera en defensa de semejantes alegaciones sin ninguna prueba. Óigame y entienda. cuya existencia no puedo establecer fehacientemente y cuyos propósitos sólo puedo adivinar. —Yo nosé nada. Necesito detalles. sin rostro. Como lo esperábamos. Poco después se puso a hablar. —Ha hecho contacto. «—Cuento con usted. o aún peor. en mi insistencia en tener las pruebas antes de actuar. Pero ello no quiere decir que me cruzaré de brazos y dejaré que esosfanáticos tomen el mundo de rehén. lo quebró. La persona que estaba escuchando descolgó el teléfono y apretó un botón. —Maldita sea. Movilizaré toda la autoridad estatal que pueda reunir. Todos contamos. ¿en qué puedo ayudarle? ¿Qué recursos puedo poner a su disposición?». en voz baja. —Mi credibilidad. esas tramas que creemos ver. como usted dice. En la jerga del derecho internacional. ideas vagas.. Eso no es saber. conversaciones oídas por casualidad. no constituyen prueba para una orden judicial. óigame. —¿Propone que no hagamosnada? —No he dicho eso. —Pero ustedsabe..

No había modo de que pudiera haber desatado los nudos o los hubiera cortado. porque había reclutado a un poderoso aliado. Desgraciadamente. no lo . desenfundó su arma. sabían dónde estaba él. No tiene adonde ir. No. No puede escapar. Bryson abandonó el coche de alquiler a algunas calles de Marolles y se dirigió a la pensión a pie. hasta que de golpe abrió la puerta de un tirón. Después de pasar delante de la mujer gorda en la recepción. Pero ya podía esperar cualquier cosa de Layla. Desde donde se encontraba. O si no era un aliado. no tenía hojas afiladas ni ninguna herramienta. hacia el trastero. Bryson se había asegurado de que así fuera. Richard Lanchester no se había deshecho de él en el acto. y si ella hubiera dudado un instante antes de abrir fuego. Va directamente a la cúpula. Desde afuera se veía que estaba aún cerrado. pero en otro sentido era también un paso adelante. pero no tenía la mente tranquila. a cualquier persona que despertara sospechas. tomaría a Lanchester al pie de la letra. —Sí. Ella no salió de un salto. pero tampoco había conseguido que se pusiera manos a la obra de inmediato. no sabemos cuál es su próximo paso. Ahora tenía la certeza:ella trabajaba con otros que estaban cerca. como un hombre que parecía genuinamente preocupado. para quién trabaja. pero que con toda razón necesitaba hechos fehacientes con los que ordenar una acción. Bryson bajó las escaleras al sótano. —No se preocupe. señor. Bryson sabía que de ese modo se llegaba a la locura. oculta debajo de la chaqueta. Demasiadas veces lo habían manipulado y engañado. Habían cortado la cuerda y los trozos estaban desparramados por el suelo. sólo hubo silencio. No pudo haberse escapado sin ayuda. ¿Quería decir eso que también de él debía sospechar? La paranoia crecía sobre sí misma. Era probable que sus cómplices se encontraran ahora en las proximidades. No había nada fuera de lo normal. fue un alivio. —Quiero saber exactamente con quién trabaja. vio que el trastero estaba vacío. Me sorprende tan sólo que no haya tratado de chantajear o alguna otra amenaza. señor —dijo la voz al otro lado de la línea—. atento a cualquier anormalidad. al menos alguien capaz de escuchar. El mundo es un sitio muy pequeño hoy en día. Había desaparecido. y se colocó a un lado mientras corría el pestillo en silencio.—Corresponde a su estilo. Era un paso atrás.

Lo más probable era que los ladrones ocasionales. . sirvientas y demás robaran los artículos de la primera categoría: dinero. un microchip diminuto que llevaba encima desde hacía algún tiempo. con intención o involuntariamente. que estaba aún arriba. arreglaba sus cosas de tal manera que podía saber si alguien había hurgado en ellas. joyas. Un marido sabía cosas acerca de su mujer que nadie más podía saber. Por lo tanto. en manos de un abogado que debía hacerla pública en caso de morir? Por allí podía conseguir algo. pero si los sisaban. rollos de películas. un riesgo que no podía correr. Los de la segunda categoría (cosas tales como pasaportes. momentos de intimidad. Había aprendido en veinte años a viajar con lo mínimo. Independientemente de que la hubieran asignado a él o no. naturalmente. períodos en los que estuvieron completamente solos.sabrían. Pero podría seguir adelante. y había habido. Pero élusaría la incertidumbre. pequeños aparatos electrónicos que parecieran caros. ¿Por qué no? ¿Qué pasaría si él diera a conocer que se había enterado de cosas por Elena. él había sido su marido. su arma y la clave criptográfica que había copiado del teléfono por satélite de Jacques Arnaud. Por lo general. ¿Pero adonde? Ahora se hacía imposible filtrarse sencillamente en el Directorate. tenía consigo todos sus documentos. por fraudulento que hubiera sido el matrimonio. y los que tenían un valor estratégico. un señuelo. ella podría haberle contado sin embargo cosas. había aprendido a no dejar nada que fuera irreemplazable. la ambigüedad. Como siempre suponía que le desvalijarían la maleta. Pues. de hechos que no querrían que él supiera? ¿De cierta información que podría poner bajo seguro y usar como elemento de negociación. era más probable que Bryson dejara dinero y esas cosas en su equipaje. Pensó rápidamente en el contenido de su maleta. es cierto. aunque eso podía arreglarse con relativa facilidad. Por esa razón. Necesitaría dinero. En caso de que hubiera de abandonar su habitación de hotel y no regresara más. pero que se llevara sus pasaportes falsos. Ellos no sabían qué era lo que él sabía. Fiel a su costumbre. vídeos o discos de ordenador) era menos probable que fueran robados por simples ladrones. sin querer. deliberadamente o no. una información que le había sido a menudo de utilidad. a menudo no había modo de sustituirlos. La única estrategia que le quedaba era de frente: tratar de localizar a Elena sirviéndose de su estatus de ex marido a modo de señuelo. verdaderos y falsos. El engaño podía también volverse contra ellos. a dar por sentado que registrarían su habitación de hotel. regresar a su habitación era imposible. documentos de identidad y permisos de conducir. siempre sobreviviría. incluso adrede. Ellos no podían saber cuánta información pudo haberle pasado ella. Conocían sus intenciones. de qué se habría enterado por ella. Y aprendió también a separar los objetos de valor en dos categorías: los que tenían un valor monetario. de si tenía la misión de manipularle y mantenerle a oscuras. como una señal luminosa.

Una condición que. tendría como consecuencia la divulgación de información que hasta entonces había mantenido en secreto. o a quienesquiera de ellos cuyos nombres e información de contacto funcionaban aún. La leyenda decía: «Ginebra. Comenzaría el proceso metódico y minucioso de contactar con ellos. Y entonces se pondría a contactar con antiguos colegas. Tenía sus cuentas ocultas en Luxemburgo y Gran Caimán. Berlín y Londres. halló una salida de servicio que parecía tener poco uso. estrecho y lleno de basura. La cámara recorrió los corredores. Lo que vio le resultó de inmediato familiar: reconoció la ciudad de Ginebra. la abrió de un tirón. También compró una mochila. Cerró la puerta del trastero y buscó otra manera de abandonar el hotel. Sierra Leona y Pyongyang. Era una calle lateral. Tras andar en círculos por el sótano oscuro durante unos minutos. La cámara atravesó una escena dantesca: cuerpos apilados y listos para ser acarreados. se metió por entre la gente en camilla y los cadáveres embolsados. sirviéndose de ellos para que difundieran la amenaza. y enseguida sintió que las piernas le flaqueaban cuando vio lo que seguía. chantaje. donde se confundió entre la multitud de peatones. la necesidad de esconder fondos de emergencia era prácticamente un derecho consuetudinario entre los agentes del Directorate. cruzó la sala de emergencias. se cambió en el probador y allí dejó sus viejas prendas. pero luego se dio cuenta de que en realidad eran las noticias. pero eso se podía arreglar con facilidad. Mientras buscaba la sucursal de un gran banco internacional. y los usaría como conductos para que le hicieran llegar un mensaje a Ted Waller. realmente poco más que un aparcamiento para residentes de los bloques de viviendas adyacentes. pasó delante de una tienda de productos electrónicos.La manera exacta en que había de usarlo no estaba clara aún. Ted Waller lo entendería. una selección de otra ropa más informal. en Amsterdam y Copenhague. Era el hospital Cantonal de Ginebra. Su primera parada fue una tienda venida a menos. Forcejeó hasta que por fin pudo mover el pomo. . un instante después. intactas hasta el momento. el plan estaba verde. para sorpresa del vendedor. parecía un anuncio turístico de Suiza. y un bolso barato para llevar en el avión. que daba a la avenida principal. donde compró un juego totalmente nuevo de ropa. de no cumplirse. Lisa y llanamente. una salida que no le obligara a pasar por recepción. ahora que ya no podía fiarse de la CIA. Arreglaría las transferencias por teléfono y conseguiría los fondos que necesitaba para moverse libremente. Para ello necesitaría dinero. una puerta de hierro que estaba cerrada y oxidada. por donde apenas se podía pasar y que evidentemente tenía poco uso. con el escaparate dominado por una hilera de televisores que transmitían el mismo programa. Daba a un callejón de adoquines. una cuestión de supervivencia. Pero quedaban todavía agentes con quienes había tenido breves relaciones. Y una exigencia: la insistencia en un encuentro con Elena. era un hecho evidente para él. ayer».

Alain Prisette. escuelas y todas las oficinas públicas. Mientras las autoridades suizas prosiguen con la investigación de las fuentes de la infección. Las esporas del ántrax pueden permanecer en estado de latencia durante décadas. mientras los hospitales de la ciudad se llenan de residentes afectados. Los pacientes empezaron a abarrotar los hospitales y clínicas en el día de ayer.¿Ayer? ¿Qué catástrofe acababa de ocurrir? Regresó a la calle. Si bien el ántrax contagiado por inhalación puede ser tratado con repetidas dosis de penicilina. emitiendo una nube de esporas. Hacia las cinco de la madrugada. Atónito. ataque. al tiempo que ha llamado a residentes y visitantes a mantener la calma. Ginebra. Las fuentes se niegan a especular sobre informes de que un camión que atravesó la ciudad con una máquina de aerosol montada sobre el mismo. y ha advertido a turistas y viajeros de negocios que no vengan a Ginebra hasta tanto no se determine la fuente del flagelo. Aproximadamente 3. o de lo contrario correrá el riesgo de contagio. epidemia. y unas 650 han fallecido hasta este momento. ha expresado su desconcierto y su dolor. los funcionarios de sanidad estiman que para el fin de la semana las . Una erupción repentina de ántrax se ha convertido aquí en una epidemia. El ántrax tiene un índice de mortalidad del 90 %. las autoridades observan que el personal del hospital ha de tomar medidas preventivas. ántrax. antes del alba. seguidas de un rápido comienzo de conmoción y eventualmente la muerte en un plazo de 36 horas. Cogió unInternational Herald Tribune y leyó el titular que atravesaba la parte superior de la página con un cuerpo 36: las víctimas del ántrax siguen llenando los hospitales de ginebra. El alcalde de la ciudad. Los responsables de los hospitales han instituido procedimientos de emergencia para preparar las instalaciones en vista de lo que muchos temen será una afluencia abrumadora de casos de ántrax en las próximas 48 horas.000 personas han sido infectadas por la enfermedad mortal. mientras las autoridades internacionales buscan una respuesta. Una vez que se produce el contagio. las víctimas sumaban ya miles. Hacia el mediodía de ayer. leyó con horror. Los funcionarios de sanidad y del gobierno de la ciudad han estado trabajando sin cesar para determinar la fuente de la epidemia. vio un kiosko de diarios y vio los titulares a toda página: ginebra. El gobierno de la ciudad ha clausurado comercios. sufriendo severos síntomas parecidos a la gripe. se diagnosticaron más de doce casos de ántrax en el hospital Cantonal. haya sido el causante de la enfermedad mortal. se calcula que habrá unos mil muertos. la víctima presenta graves dificultades respiratorias.

el incidente no tenía más propósito que la desmoralización fortuita. y cómo sucedió? Las conjeturas se centran en el hecho de que Ginebra es la sede central de una cantidad de poderosas organizaciones internacionales. Las Uzis no servían de nada contra una epidemia de ántrax. había estado muy cerca de Lille pocos días antes. y cuyos rasgos distintivos se hacían evidentes. Había algo más. ¿Pero por qué? ¿Cuál era el objetivo? ¿Qué esperaba obtener el Directorate con ello? ¿Por qué una conspiración de ciudadanos extremadamente poderosos se aunaba para instigar una ola de terror en diversas partes del mundo? ¿Con qué fin? Bryson ya no aceptaba la teoría de que los traficantes de armas estuviesen tratando de crear una demanda artificial para sus productos. una bomba que detona en el metro de Washington en la hora punta de la mañana.. Un avión americano que explota en el aire. y no había motivos para creer que no lo fuese. que habría estado planeando el ataque durante semanas. Si el informe era fidedigno. que incluyen la Organización Mundial de la Salud. o inmediatamente después. Eran paradigmas clásicos del terrorismo. había tenido lugar un ataque con armas biológicas en Ginebra mientras él se encontraba allí.. no era de ninguna manera imposible que el Directorate hubiera jugado un papel en el ataque de Ginebra. Creía ver una trama terrorista. Como Bryson sabía que el Directorate estaba detrás del atentado de Lille.En ambos casos. si no meses..víctimas se contarán por decenas de miles. pero cerca) para seguir una pista sobre las actividades de Jacques Arnaud. un agente del Directorate. era incluso probable. había otra trama. que los terroristas reconocieran su responsabilidad en los hechos y dieran su justificación. aunque no inevitable. había estado allí. El alcalde se ha negado a comentar los extendidos rumores de que la epidemia haya sido causada por un arma biológica esgrimida por una organización terrorista desconocida.. Había ido a Chantilly (no a Lille. Bryson levantó la vista del periódico. Cada atentado pretendía incitar al caos. Es verdad que había ido a Ginebra debido a un informe según el cual Jan Vansina. De otro modo. tenía el rostro pálido. con frecuencia cada vez mayor. provocar masivas lesiones en la gente y hacer que cunda el miedo. otra lógica. La pregunta que muchos se hacen es: ¿por qué? ¿Por qué se escogió a Ginebra como objetivo. ¿Perocuál? Él acababa de venir de Ginebra.. salvo por un aspecto: Nadie había reivindicado los atentados. En efecto. Era habitual. . el tren Eurostar que explota en Lille.. se encontraba allí.

Dunne le había animado a ir. ¿lo vincularían a él de algún modo por haberse hallado en las proximidades? Pensó en Harry Dunne y en cómo insistió para que fuera a ver a Jan Vansina a Ginebra. Fue la fotografía lo que primero le llamó la atención. inmediatamente después se habían producido atentados terroristas. ¿Era posible que Dunne y Layla hayan trabajado juntos. podía ser que Dunne estuviera detrás de aquella trampa. La naturaleza de la fusión no se especificaba. para manipularle. en elchateau de Chantilly. En ese caso. ¿Pero Chantilly? Dunne no lo sabía por adelantado.¿Era posible que le estuviesen tendiendo una trampa? Con los atentados terroristas en sitios que acababa de visitar. si su información era cierta. y fue entonces cuando vio un pequeño artículo. Bryson reconoció enseguida la cara: era el hombre de mejillas rojizas que había visto salir de la oficina privada de Jacques Arnaud. lo cual en sí representaba la consolidación de una cantidad de industrias que antiguamente pertenecían a las Fuerzas Armadas soviéticas. En efecto.o podía ser. pero era sin duda ella la que le habló de Chantilly. para tenderle una trampa y hacerle responsable de una serie de ataques devastadores? Por Dios. Harry Dunne le había animado a ir a Ginebra. fue Layla quien le habló delchateau de Arnaud en Chantilly. pero el artículo comentaba la presencia creciente de Nortek en el mercado europeo. presidente y director general de Nortek. Layla le había inducido sutilmente a ir a Chantilly. ambos al servicio del Directorate. En ambos sitios. ¿cuál era la verdad? Dobló el periódico para llevárselo. Layla. le había mostrado la capa roja al toro. El imperio corporativo de vasto alcance de Jacques Arnaud había anunciado una fusión con el conglomerado ruso. cada una de las cuales era.. decía el titular. el gigantesco conglomerado ruso. acompañado de una foto igualmente pequeña. ¿Significaba eso que el Directorate estaba intentando tomar el control de los sistemas de defensa de las mayores potencias mundiales? ¿Podría ser eso lo que tanto temía Harry Dunne? ¿Había maniobrado Dunne para tenderle una trampa y hacerle responsable? ¿O acaso era el mismo Dunne (si es que aún estaba con vida) quien había caído en la . Y bajo el control del Directorate. ¿pero qué era exactamente? Una fusión a nivel mundial de las grandes corporaciones. Al principio se había negado a llevarle con ella. Anatoli Prishnikov. y mencionaba su papel en una ola de fusiones en la industria electrónica.. En ese caso. Empezaba a aclararse la trama. sí. un contratista para defensa. «Arnaud anuncia una fusión de empresas». o había fingido que se negaba.

18 Eran las diez de la mañana en la Sala de Mapas. Tuvo suerte de encontrar uno de los últimos asientos libres del vuelo chárter. un contable de Quebec que había dado la vuelta al mundo con una mochila. Triunfar en el poder ejecutivo implicaba el dominio de un principio básico. en la planta baja de la Casa Blanca. donde inició una secuencia de transferencias desde su cuenta en Luxemburgo. Luego entró a una sucursal de un banco internacional. sin tener que cargar con la burocracia que avanza a paso de tortuga. a veces. Había una tienda de accesorios para teatro en la rué d'Argent. se le traían . pero a Mitch Borowsky le gustaba hacer las cosas en el último momento. y Bryson compró allí varias cosas. se apagaban incendios y. casi cien mil dólares. estaba claro adonde tendría que ir para buscar la respuesta. No había que traerle problemas al comandante en jefe. Viajaba solo pero participaba de la hilaridad general. y se había convocado una «improvisada»: una reunión no planificada de directores y subdirectores de agencias. que habían pagado precios irrisorios por un paquete de gira por Rusia. donde pasarían dos noches y tres días. Los sucesos rápidos exigían rápidas reacciones: el consenso requerido sólo se alcanzaba en un escenario de más libertad. Se detuvo en una agencia de viajes y compró un asiento de última hora en un vuelo chárter. dos manzanas al norte del Theatre de la Monnaie. Al caer la tarde había reunido. lo cual tampoco era necesariamente una ventaja. seguidos de un tren nocturno a San Petersburgo. el politiqueo de gabinete y el eterno juzgar a posteriori de los tímidos analistas. Los hoteles no eran caros. llevaba traje verde de faena y una gorra de béisbol. «Noches de Moscú»: tres noches y cuatro días en Moscú. Al día siguiente. y tenía una tupida barba castaña.trampa? Ahora. Uno de los mochileros era un hombre de mediana edad. un avión arrendado y decrépito de Aeroflot partió del aeropuerto Zaventem. los pasajeros formaban un grupo variopinto y bullicioso de mochileros. explicó a sus nuevos camaradas. lo cual era un eufemismo porque también eran sórdidos. se los prendía. en su mayor parte en moneda americana. por lo menos. y que se hallaba en Bruselas cuando sintió la necesidad de ir a Moscú. pero también en diversas monedas europeas. Era en esas reuniones irregulares donde se trataban situaciones de emergencia. si descontaba las comisiones de transferencia. y todas las comidas estaban incluidas. Fue una decisión de último momento. En esas reuniones se tomaban las decisiones que a nivel colectivo producían políticas y doctrinas de Estado. Después fue a una tienda de deportes y compró algunos artículos más. Los amigos que acababa de hacer le conocían como Mitch Borowsky.

enmarcada. quien desde allí supervisó las acciones americanas en la Segunda Guerra Mundial. Era pues en las reuniones improvisadas. Richard Lanchester estaba sentado en una punta de la mesa y miraba con curiosidad a sus colegas. ¿ sabe? Va directamente a la cúpula. Roosevelt murió poco más de una semana después. Corresponde a su estilo. y se veía la fatiga en su rostro con arrugas. Contra una pared había un sofá de damasquinado rosa. Culler tenía su escaso cabello peinado hacia atrás con gel. Tenía una fecha escrita a mano: 3 de abril de 1945. el último mapa de situación que usó el presidente Roosevelt. pero poco se decía del contenido. Morton Culler. —¿Quién? ¿Cómo? —Lanchester alzó las cejas. Pero aun así. ¿Ha tratado de chantajearle? ¿De recurrir a amenazas? —No ha sido así —protestó Lanchester. donde se concebían las soluciones. —Nicholas Bryson. Sólo con la administración actual se había vuelto a usar activamente esa sala sin ventanas. En los años que siguieron. señor. John Corelli.soluciones. —Y sin embargo usted accedió a verle en persona. mientras miraba a los ojos a Lanchester—. —Yo habría creído que usted era el más indicado para apreciar la significación de lo ocurrido —dijo Corelli. el que había sido centro de mandos sumamente secreto se convirtió en un área de depósito. en la Casa Blanca o en el edificio adyacente del Viejo Ejecutivo. fue el primero en hablar. —Sigo sin saber de qué discutiremos esta mañana. una imagen de solitaria majestuosidad. los ojos color pizarra no parpadeaban detrás de los gruesos lentes de sus gafas de estilo aviador. con la cara impasible—. cruzó una mirada con su jefe. —Bryson —repitió Lanchester. Nos referimos a la visita que le hizo en Bruselas. Ha entrado en contacto. ¿Usted sabe quién es? —Por supuesto —dijo Culler—. Todo ocurrió según lo esperábamos. sobre él. El director de la NSA. el carácter evocador de su historia le daba solemnidad a los actos. apenas había podido ducharse y afeitarse antes de que fuera convocada la reunión. Había llegado en el vuelo de la noche desde Bruselas. el alto funcionario de inteligencia de la NSA y un veterano con veinte años en la agencia. y un bloc de notas blanco delante de cada asiento. Había ocho sillas alrededor de una larga mesa de ébano. En el mensaje que recibí se hablaba de que era urgente. .

Un genio de la manipulación. George Bryson cambiaba de destino con regularidad. señor —dijo Culler—. enseñaba música. Se mostró impaciente de que no hubiéramos tomado una acción efectiva contra él. Tranquila. —Por el contrario. Y sin embargo. El pasó sobre todos ellos merced a un engaño. de la fuerza de tareas de inteligencia conjunta que hemos reunido para este fin. Una trayectoria llena de honores en combate. Describió al Directorate como una amenaza global. —Parece que ustedes saben mucho acerca de este hombre —dijo Lanchester con aire mordaz—. a una sombría organización supranacional. jefes de prensa y funcionarios. Hizo un leve movimiento con la cabeza en dirección a los dos desconocidos que se encontraban en la sala—. Bryson estuvo en el 42. durante la primera fase de la contienda. Me asustó. Nicholas. —¿Y averiguó lo que quería de nosotros? Lanchester hizo una pausa. de aspecto seco y un deje de Maine en su acento. entonces —dijo el director de la CIA. y más tarde sirvió en Vietnam. —Es un maestro en el género. En aquel momento. Nina Bryson. hasta el más alto nivel. Lo seguía de sitio en sitio. nació hace cuarenta y dos años. Hizo alusión a tramas de engaños. Hijo de George Bryson. todo el mundo acumula un arsenal de protección. Pero consiguió que le prestase atención cuando me reveló lo que sabía de algo que muy pocos de nosotros conocen.° Batallón Mecanizado en Corea del Norte. Les he pedido que hagan un breve informe para los presentes. —Nicholas Bryson. Brillantes informes de idoneidad y evaluaciones de oficiales. Terence Martin y Gordon Wollenstein. El pequeño Nicholas pasó su infancia en una docena de países .. Un verdadero hilador de historias. su único hijo. era una pianista dotada. sin pretensiones. —Habló del Directorate. una cierta parte de lo que dijo tenía sentido. era evidente que había hecho carrera militar. su mujer. —Admitió su fidelidad. —¿Y sin embargo? —le animó a continuar Exum. James Exum. general de una estrella del ejército de Estados Unidos antes de morir. una guardia pretoriana de recepcionistas.—En la vida pública.. En buena parte sonaba absurdo. ¿Por qué no me ponen al tanto ustedes? —Eso es precisamente lo que tenemos pensado hacer —dijo Corelli. A juzgar por su postura rígida. los puestos rotaban por todo el mundo. Terence Martin era un hombre alto de poco más de treinta años. —Lanchester hizo silencio por un instante. —Sinceramente.

hablaba tai fluidamente y sin acento. —Parece una receta para el aislamiento —dijo Lanchester. Su padre dio la vida al servicio de su nación. lo convirtieron de hecho en un hombre muy peligroso. pero casi. Hablamos de un hombre que tiene mil caras. Taipei. Madrid. No ya las lenguas oficiales. Era una esponja. Éste es un niño que. asintiendo ligeramente con la cabeza—. ninguno de sus compañeros de escuela alemanes habría dicho que era americano. la gente en cuyos países vivía. se retrae y se aparta de la gente que lo rodea. Martin se aclaró la garganta. ¿Qué sucede si no hay una línea divisoria entre ser adaptable y desarraigado? Creemos que Bryson cambió a los quince años. está claro que algo le ocurrió en la adolescencia. Más problemática es la capacidad de adoptar y desechar diferentes sistemas de valores. Abruptamente y casi sin previo aviso. Un hombre que pudo haber cultivado motivos de queja hacia las autoridades que alguna vez gobernaron su vida. para que prosiguiera. —Hemos confirmado que sus notas eran excepcionales. Aun así. . Hablamos de «cambio de código» cuando las personas crecen multilingües.diferentes. se hizo susceptible a otras influencias. siempre las primeras de la clase —añadió Terence Martin. chino. sino losnativos. un camaleón humano. Okinawa. A un nivel prerracional. Era pelirrojo y rollizo. —La capacidad de adaptación es algo extraño —dijo Wollenstein—. de modo violento. tenía una cara muy arrugada y un aspecto ligeramente desaliñado. —Sólo que aquí es donde las cosas empiezan a ponerse interesantes —intercaló cortésmente Gordon Wollenstein. Repartió un cuadro sinóptico entre los presentes—. Era como si hubiera pasado toda la vida en el sitio. Riyad. bueno. sino las variantes locales de dialecto: la lengua del patio de recreo así como también la de las transmisiones radiales. Sólo sus maneras tranquilas de observador sugerían un conocimiento disciplinado de la psicología. Bangkok. Cuatro meses después de su llegada a Bangkok. ha de volver a empacar. Inteligencia extraordinaria. cada vez que se asienta. árabe e incluso vasco. Uno se vuelve sobre sí mismo. Lo mismo en italiano. Una vez que se cortaron los lazos con aquellos valores de los padres. Marrakech. ni la cohorte americana. en cada nuevo sitio adquiere un dominio perfecto de las culturas. No un fenómeno de la naturaleza. No la base del ejército. «hacerse nativo». —Martin le hizo un gesto a Wollenstein. Y sin embargo. Es un hombre que nadie querría tener de enemigo. cuando murieron sus padres. capaces sin esfuerzo de pensar y expresarse en muchas lenguas. Rebeldía adolescente. puede que hasta culpe al gobierno de Estados Unidos por la muerte de su padre. En cierto momento. dirigida y manipulada por intereses hostiles a los nuestros. Es fácil perder la orientación en semejante caleidoscopio de culturas. Supuestamente a partir del contacto con los sirvientes de sus padres. caramba. capacidad atlética extraordinaria. ocho países en cuatro años: Wiesbaden. Poco después de llegar a Hannover. De intercambiar un código de honor por otro. a la edad de ocho años. con una capacidad realmente asombrosa para. Su tesis doctoral en Berkeley sobre la nueva generación de técnicas de descripción psicológica había sido lo que primero llamó la atención de algunos expertos en la comunidad de la inteligencia americana—. las costumbres y la lengua de los nativos.

Es probable que diez centímetros cúbicos fueran suficientes. —Y en este caso. Todas las pruebas sugieren que se ha convertido de hecho en un hombre muy peligroso. Un explosivo de alto poder y extremadamente eficiente. Si prefiere. para todos los efectos. un amasijo de vías y vagones de tren. Sabemos de su participación en algo llamado el Directorate. como se le llama. Sabemos que ha recibido un entrenamiento sofisticado. —Otra vez. Eles el Directorate. Lo que ven son producto de la vigilancia desde satélites de alta resolución. —Algunas son borrosas.—Lamentablemente.. como los juguetes de un niño que se ha aburrido de jugar. Lo inventaron los rusos. —Ya he dicho que me habló del Directorate. una vista aérea del paisaje a diez millas al este de Lille. —Es una estratagema clásica de desinformación —dijo Corelli—. No es como tratar con un hombre con un conjunto estable de hábitos y de rasgos. El análisis espectroscópico nos dice que Bryson sostiene un contenedor de cuarzo con «mercurio rojo». tenemos la confirmación de las pistas forenses de que el explosivo usado fue mercurio rojo. De nuevo Bryson. Es lo que allí se usó en la reciente explosión. —Wollenstein hizo una pausa—. —Es importante que usted entienda lo que nos ha estado diciendo Gordon —dijo Martin—. .. Dijo que intentaría destruirlo. Era una escena de destrucción. otras menos. Me gustaría mostrarles en particular la fotografía con la etiqueta 34-12-A. parece que él nos escogió a nosotros. considérele un consorcio de un sólo hombre. —La fotografía 34-12-B está borrosa. Sabemos que uno de sus nombres falsos es «Coleridge». Martin sacó otra imagen: Bryson en Ginebra. Un hombre cuya enorme capacidad para adaptarse a las circunstancias está al borde de lo que podría ser un trastorno de personalidad múltiple. De lo peor. La tomamos con una cámara de seguridad en la estación de Lille. —Sostuvo en alto otra imagen. Pero mi equipo y yo hemos llegado a la conclusión de que la multiplicidad es la clave de Nicholas Bryson. Lanchester le interrumpió. nunca nos hemos podido dar el lujo de escoger a nuestros enemigos. pero creo que alcanza para dar una idea —continuó Martin—. Éstas son puras conjeturas. —La imagen mostraba a Nicholas Bryson a bordo de un gran buque de contenedores—. Terence Martin abrió un gran sobre de manila y extrajo un conjunto de fotografías que repartió entre los presentes. —Basta con preguntarles a los buenos ciudadanos de Barcelona —dijo Corelli—.

John Corelli miró a Martin. Se inclinó sobre la mesa y cogió la foto del desastre del Eurostar—. —Pero supongamos que es nuestra única pista hacia una conspiración aún mayor. Él es quien lo orquestó. donde le fotografiamos. con la cara cansada. —De repente. No lo supimos hasta hace unas horas. —Yo estoy aquí porque el brigadier Corelli me pidió que viniera en calidad de consejero —dijo Martin—.No hay tiempo.. —¿Qué trata de decirme? —Llámelo como quiera —continuó Corelli—. Precisamente en la Ciudad Vieja. Lanchester se reclinó en su silla. su voz se hizo más firme—. —La gente de John dice que esperemos hasta que sepamos más —dijo Exum. —No fue hasta que supimos que liberaron ántrax como arma biológica —añadió Martin—. creo que el presidente y yo somos de la misma opinión. —¿Al servicio de quién? —Aunque Lanchester tenía la vista fija más allá de su interlocutor. pero esto no es una maldita feria de ciencias. —Sonrió y dejó ver unos dientes pequeños y blancuzcos—. su voz era insistente.—Aquí se le ve en la calle. Por formidable que sea Bryson. Pero yo diría que su hombre es la bestia negra del terrorismo mundial. No podemos tener otra masacre mientras los chicos de la NSA arman el rompecabezas. Pero no tengo secretos sobre cuál es mi posición. Terence. Propongo que lo sigamos en secreto para ver adonde nos lleva. Discúlpeme. —Ésa es la pregunta del millón —observó Exum. Pero fue allí por otra cosa. Pero vosotros y los niños prodigios os olvidáis de una cosa. —Hemos averiguado que tiene una caja en un banco de Ginebra —dijo Morton Culler—. el as de la NSA. —John. Y luego encender un soplete.Ésta es mi respuesta. con su engañosa languidez sureña—. Seguir el avispón al nido. Exum resopló. animándole a intervenir. eso está claro. no puede actuar por su cuenta. . Lanchester se volvió hacia Morton Culler. Es demasiado peligroso seguir esperando. John y yo tenemos nuestras diferencias sobre este punto. cerca del Temple de la Fusterie. —comenzó a decir Corelli. pero puede ser que lo hayan sido de modo inconsciente. tengo el mayor respeto por vuestra deportividad. Es de suponer que tenía cómplices.. con un tono de exquisita cortesía. Y en esto.

Lanchester asintió lentamente.—¿Usted qué dice? —Exum tiene razón —dijo pesadamente Culler—. —Lanchester hizo una pausa. . —Somos todos conscientes de su sensibilidad. y por algunos instantes nadie dijo nada—. Es incómodo. Le habría matado a usted en un instante si hubiera creído que le convenía a sus fines. no. debo decirlo. Ojalá no sea demasiado tarde. Lanchester apoyó las manos en la mesa lustrosa. No hablamos de un tío que debe dinero a la biblioteca por no haber devuelto unos libros. Hay demasiadas vidas en peligro. Buscado vivo o muerto —dijo Lanchester con aire lúgubre—. Y si la detención presenta dificultades. y que al parecer tiene un plan más ambicioso en marcha. Déjeme ser más preciso. Mientras esté vivo y ande suelto. —Está haciendo lo correcto. Aun así. Y hacer muy explícita su misión. Y. señor. ésa no es la impresión que me dio. Oficialmente. necesito saber cuan seguros están de estos análisis —dijo Lanchester—. y esperó hasta que sus colegas asintieran con aprobación. Por lo que sabemos. —Despacharemos inmediatamente al Alfa —dijo Morton Culler. Movilizarles contra alguien era imponerle una condena a muerte casi segura. —Óiganme todos. ha de ser eliminado.. puede que aún lo intente. visiblemente incómodo. Porque yo soy la única persona en esta sala que ha conocido a Bryson en persona. como si estuviéramos en el Lejano Oeste. Bryson debe ser detenido de inmediato. Pero ésta es la única manera de manejarlo. Una vez que se ventilaron los desacuerdos. con aire pensativo. Hablamos de alguien que es responsable de asesinatos en masa. igualmente hábiles como francotiradores que en la lucha cuerpo a cuerpo. con un deje de sarcasmo en su voz—. señor —dijo rápidamente Culler—. —No es una decisión que pueda tomarse a la ligera. —Santocielo. Me dio la sensación de ser un hombre de honor. se arribó a una decisión consensual. Se supone que no existe. Y debo preocuparme porque. Todos comprendían el significado de aquella orden. Debemos despachar al escuadrón Alfa. no sería la primera vez que me engañan. —Puesno existe —dijo Culler—. señor —dijo Culler. El escuadrón Alfa estaba compuesto de asesinos entrenados.. —El escuadrón Alfa —dijo despacio—. Lanchester cambió de postura. nadie podrá bajar la guardia. A lo mejor el haberle visto en persona ha hecho flaquear mi juicio.

todas ellas. y en la puerta. Si bien buena parte de la vieja arquitectura estaba aún en pie —los rascacielos estalinistas. Pero junto a los signos visibles de la riqueza plutocrática se hacían evidentes la pobreza galopante y el sistema social que se había colapsado. como el emporio alimenticio de Yeliseyevsky y el Aragvi. pero el tráfico por la Tverskaya Ulitsa era pesado. como si hubieran ido a parar al sitio equivocado. Vacheron Constantin. La única indicación de que podría haber algo en el interior era la larga fila de limusinas negras Mercedes que ocupaban la estrecha callejuela. hasta llegaban a subirse a la acera para rebasar a los vehículos más lentos. cambiaban de carril abruptamente y pasaban por alto las normas viales. o imploraban a los paseantes para leerles el destino por un puñado de rublos. caótica y furiosa. el Blackbird no se ocultaba de las autoridades que prohibían la venta de alcohol. Desde la última vez que Bryson había estado aquí. Estaba situado en un edificio de ladrillo desarreglado. como uno de esos antros durante la Ley Seca. que antes de la caída del estado comunista había sido tan sombría: Versace. sino de la gentuza. y las gigantescas instalaciones de la Central Telegráfica. Bryson bajó del Mercedes con chófer. Las putas teñidas parecían más descaradas que antes. góticos y con aspecto de pastel de bodas. lasbabushki vendían licor barato. Pues el Blackbird era considerado un oasis privado de riqueza y vicio para la élite. Rusia se había vuelto loca. Los soldados pedían limosna. había habido enormes cambios. una pizca de las viejas tiendas. una callejuela que salía del bulevar Tversky. y cuando más tarde se registró en el hotel Intourist para guardar las apariencias. Las tiendas caras relucían en la avenida Gorki. frutas o verduras. junto al resto del andrajoso tour. Era el crepúsculo. los bellos y los armados hasta los dientes. en la América de los años 20. cogió la pequeña tarjeta de plástico que había . los conductores estaban enloquecidos. Tenía las ventanas tapiadas. Poco después de llegar al aeropuerto Sheremetyevo-2. de las masas. un tanto fuera de lugar. cerca de la circunvalación de Moscú. para los elegidos: los pudientes. Tiffany. que alguna vez fueron los únicos restaurantes decentes de la ciudad—. se leían las palabras en ruso shveiniye mashini (Máquinas de coser). y sólo había una puerta. en letras cirílicas antiguas y descascaradas. que se parecía a la fábrica abandonada que en realidad era: antes de la Revolución. Van Cleef & Arpéis.19 El club nocturno estaba oculto en una diminutaperevlok. Pero a diferencia de aquéllos. Estaba verdaderamente escondido. aunque con refuerzos de placas de acero. de madera pintada de negro. Media hora después. se habían construido allí las máquinas de coser Singer. Bryson llamó a un viejo amigo. un Mercedes azul oscuro se detuvo frente al Intourist y un chófer de uniforme abrió la puerta trasera del coche: en el asiento había solo un sobre.

explicó el camarero. los retozos de la planta baja. verduras encurtidas. caviar blanco y rojo. Le detuvo una chica de alterne. Pagó su ingreso. los guardias de seguridad del club se escondían en la periferia. apenas le dio unos cuantos billetes de veinte dólares. y la introdujo en una ranura como de cajero automático que había en una puerta de madera astillada. Tan pronto como se sentó. Si bien Bryson tenía hambre. y la loción rusa para después de afeitar. que daba a un mundo extraño y llamativo. situadas en toda la galería. arenque. El olor a marihuana se mezclaba con el perfume francés. los aperitivos rusos: lengua de ternera encurtida con salsa de rábanos. aunque Bryson se . Bailaban bajo luces brillantes. Por encima del gentío espástico y palpitante había una galería de vidrio y acero. que a su vez resultó ser un mundo completamente diferente.en el sobre que le dejaron sobre el asiento. Bryson le respondió sin decir nada. por un piso de vidrio. La puerta se abrió y entró a un espacio completamente a oscuras. con la banda magnética hacia afuera. retumbaba a un volumen que rompía los tímpanos. un camarero le trajo varias bandejas dezakuski. uniformados como ninjas en trajes negros de faena y con porras de goma. mostradores de mármol negro y taburetes altos de acero inoxidable. desde donde los espectadores podían mirar. aunque algunas tenían piel de ébano. en general rubias platino. Una música rock como Bryson no la había oído nunca. una suerte de tecno-pop ruso. hasta que distinguió la figura elegante y esbelta de Yuri Tarnapolsky que venía hacia él con los brazos extendidos en una bienvenida exuberante. Parecía que Tarnapolsky hubiera surgido de la nada. Surgió una botella de Dom Pérignon: «invitación de la casa». Bryson se quedó solo. y cuyos bustos habían sido obviamente aumentados con silicona. Los matones fornidos y con la cabeza rapada miraban con furia. nada de aquello le apetecía. le dijo deprisa unas palabras en ruso. Rayos de luz violeta. La principal atracción en aquel nivel eran las artistas de striptease. acompañados de sus queridas y otras mujeres que eran putas o trataban de parecerlo. con cadenas de oro y unos enormes y chillones Relox. penetrante y caro. que llevaba un traje transparente y revelador. con auriculares puestos. Cuando la puerta volvió a cerrarse tras él. y ella lo escoltó a una banqueta de acero y cuero negro. mirando a la multitud durante unos minutos más. vestidas con minifaldas y profundos escotes que dejaban poco lugar a la imaginación. roja y azul flotaban y se ondulaban en nubes de humo blanco. y se abrió paso entre una multitud densa y en movimiento de mafiosos. Unos reflectores iluminaban desde lo alto los escondrijos oscuros de lo que alguna vez había sido el suelo de la fábrica. el equivalente a doscientos cincuenta dólares. Bryson subió por la escalera de caracol de acero hasta la galería. como le había indicado el chófer. tanteó en derredor en busca de la segunda puerta. setas en gelatina. que lograban hablar por sus teléfonos móviles sobre el fondo ensordecedor de la música. y rebotaban contra unas columnas de alabastro griegas y estatuas romanas de yeso. Cogió el pomo frío de acero y abrió la siguiente puerta. como si fuera un terrario exótico y de otro mundo. blinis.

era una propuesta amedrentadora. recién impresos y de muchos dígitos. donde pudo hallar las ampollas que necesitaba. no encontraban nada. Cada vez que los inspectores llegaban sin anunciarse. que a Tarnapolsky le parecieron siempre altamente lucrativas. Si bien Tarnopolsky había escogido un sitio extraño para su encuentro. A pesar de los muchos recursos con que contaba Bryson. un Tsinandali blanco y un Kvanchkara tinto. Llamó con un gesto al camarero para que le sirviera Dom Pérignon y unas pequeñas copas de vino georgiano. el dinero puede comprarlo todo —contestó Tarnapolsky con aire sardónico y divertido como siempre. y aunque Tarnopolsky ya pasaba de los cincuenta. y por lo tanto el . una artista de striptease se aproximó a la mesa. —¡Bienvenido a Rusia. pero ahora parecía ser el beneficiario de una cirugía plástica muy cara. Los equipos internacionales de inspección de armas no habían logrado encontrar pruebas para apoyar los rumores de que Moscú estaba produciendo ¿legalmente armas biológicas. Tarnapolsky consiguió que Bryson llegase a los tanques de refrigeración de la tercera planta. Luego Tarnapolsky hizo los arreglos para que las ampollas fueran sacadas del país a escondidas. el ex agente del KGB estaba impecablemente vestido con un traje inglés hecho a medida y una corbata de foulard. por una ruta tortuosa. —Te ves más joven que nunca —le dijo Bryson. Necesitaba apoyo en el terreno. Tarnapolsky se había retirado recientemente del KGB y estaba en el sector privado. De modo que quienes estaban a cargo del Directorate le encomendaron a Bryson que. ocultas en un cargamento de cordero congelado que iba a Cuba.daba cuenta ahora de que el astuto ex agente del KGB había entrado a la galería desde la cocina. era un hombre de gusto exquisito y muy sofisticado. Bryson. Bryson y él habían trabajado en varias misiones extremadamente delicadas. y hasta se las había ingeniado para que el centinela de la entrada se distrajera con un «supuesto robo» en la casa del presidente del consejo de la alcaldía. y entonces surgió el nombre de Yuri Tarnapolsky. Yuri le deslizó en tanga unos cuantos billetes de rublos. tenía la cara delicada y sin arrugas. El ruso siempre se había cuidado muy bien. Tarnapolsky demostró valer cada kopek de sus honorarios astronómicos. Como de costumbre. mi querido Coleridge! —exclamó Yuri Tarnopolsky. a los laboratorios de Vector. «por sorpresa». —Pues. la operación Vector había sido sólo la más reciente. debía entrar al laboratorio central de Vector en Novosibirsk. Habían pasado siete años desde que él y Bryson trabajaron juntos. y le pidió cortésmente que fuera hacia una mesa de hombres de negocios con trajes oscuros. Usando su identificación del KGB para impresionar e intimidar a los guardias de seguridad del instituto. sí. lo cual quería decir que se vendía al mejor postor. Cuando Tarnapolsky levantó su copa para brindar. Sus visitas «por sorpresa» no eran tan sorpresivas. Le había conseguido a Bryson los planos del laboratorio. Bryson se levantó y se dieron un abrazo. para obtener pruebas fehacientes de los avances rusos en armas bacteriológicas.

En cuanto mencionó el nombre de Prishnikov. ya sea por extorsión o corrupción. no obstante. Como sabes. estaba involucrada en la producción de armas biológicas. —¿Estás disfrutando de nuestras bellezas negras de Camerún? —le preguntó a Bryson. y de hecho Ted Waller le había hecho grandes elogios. Ahora se sentía asqueado por la manera en que lo habían manipulado. el hombre del KGB pareció perder la compostura. de grandes sectores de la industria de tu país? Tarnopolsky sonrió con palidez y respondió a su propia pregunta. habían logrado demostrar lo que equipos enteros de inspectores de armas no habían podido: que Vector. Quedaban pocas dudas de que fuera el ántrax que robó años atrás el que acababan de usar en el atentado de Ginebra. Tarnapolsky se encogió de hombros. Sabes. —Se llama Director General. ¿Sabes cómo se llama el gángster que se ha hecho dueño. de una variedad extraordinariamente rara. —Coleridge. Cuando Anatoli Prishnikov te ha «reducido». todos tenemos nuestros secretos. yo no soy de los que le abren la boca al caballo regalado. esto lo entenderás. Pero si estás en la ciudad. No es un hombre de negocios al estilo americano. daba la vuelta a todos los elogios. A lo mejor acabas en el pigmento de un lápiz de labios que otra de sus empresas vende. Bryson estaba satisfecho de su triunfo. Yo tengo varios. En aquel momento. de la ingeniosidad de la operación. querido. No. tratando de que le oyera sobre el fondo cacofónico.Directorate. precisamente la misma que él había robado en Novosibirsk. La evidencia irrefutable eran las siete ampollas de ántrax. Pero la noticia que venía de Ginebra sobre la repentina epidemia de una variedad rara de ántrax. lo más probable es que acabes siendo parte del cemento que fabrica una de sus empresas. . Bryson asintió. siempre he disfrutado de nuestras aventuras juntos. Tarnapolsky le sonrió generosamente. —Amigo mío. —Le arrojó a Bryson una mirada sombría. —Estoy seguro que comprenderás la importancia de que no le cuentes a nadie que estoy de visita en Moscú —dijo con dificultad. como diciendo que ni hacía falta mencionarlo. como te podrás imaginar. Uno le teme menos al primer ministro. conmocionada—. como el resto del grupo? Bryson le explicó la naturaleza de la delicada operación para la que quería contratar los servicios de Tarnapolsky. ¿puedo suponer que no has venido de paseo. se cuentan historias sobre este hombre. ya no cobras seguro de desempleo. y por lo tanto Rusia.

y Tarnapolsky los hallaría. Era prácticamente un tanque. hmm? En las primeras horas de la mañana. vehículos realmente a prueba de balas y de bombas) y tenía un blindaje de casi dos toneladas en el chasis. tras hacer algunas llamadas telefónicas con mucha discreción a antiguos colegas del KGB. Pero ni siquiera Labov iba a ser un objetivo sencillo. Durante las horas que siguieron. El vehículo con chófer de Labov era un Bentley a prueba de balas y de bombas (aunque no había. si es que él mismo no es el dueño. concluyó Tarnapolsky. que solía ser aramida y polietileno de moléculas . A lo mejor podemos encontrar un modo de que los dos quedemos satisfechos. —Coleridge. Yuri. si no recuerdo mal. capaz de resistir munición militar superpotente.—Un objetivo difícil merece honorarios generosos. ¿Y quién sabe si esa sangre no ha de ser la nuestra. los dos hombres encontraron el modo de llegar a un acuerdo financiero y de hacer los preparativos altamente complejos. Habían renunciado a llegar a Prishnikov de manera directa. Necesitarían la ayuda de otros dos hombres. seguramente ha de correr sangre —advirtió Tarnapolsky—. como bien sabía Bryson. En el transcurso de los períodos que pasó en Ciudad de México y Sudamérica. Anatoli Prishnikov es un hombre peligroso y despiadado. en un suburbio de Moscú cerca de la vieja Exposición de las Conquistas Económicas de la URSS. el nivel de protección más alto que existe. El punto más vulnerable. en el Blackbird y luego en el inmenso piso de Tarnapolsky en Sadovo-Samotechnaya. incluso los proyectiles 7. Generalmente se fabricaban con una placa de un centímetro de aluminio 2024-T3 y un compuesto sintético de alto rendimiento. un vehículo blindado de Nivel IV. —Para llegar a Anatoli Prishnikov. se hacía un objetivo demasiado peligroso. y se le conocía en ciertos círculos comochelovek kotory kranit sekrety: el hombre que guarda los secretos. se había familiarizado con esos vehículos totalmente blindados. —Entiendo. un hombrecito enclenque llamado Dimitri Labov. en Prospekt Mira.62 de la OTAN. amigo mío. porque estaba demasiado bien defendido. Estoy seguro de que tiene a sus cómplices en este mismo club. habían establecido un plan. Había sido el lugarteniente de Prishnikov durante largo tiempo. era el principal asistente de Prishnikov. Las averiguaciones de Tarnapolsky habían arrojado el dato de que Labov era conducido en coche todos los días desde su residencia fuertemente vigilada hacia la no menos fuertemente vigilada oficina de Nortek. Tarnapolsky se acercó a la banqueta de Bryson. Pero tú no eres un hombre que huya de un desafío.

y anduvo una corta distancia antes de coger Kalinin Prospekt. era ejemplo de una seguridad chapucera mezclada con medidas de protección extravagantes y ostentosas. porque no se fiaban de los profesionales y no se molestaban en entrenarles en algo que probablemente consideraban de sentido común. Montada en el interior de las puertas de acero calibre 19 del coche. como había aprendido Bryson. siguieron al Bentley mientras iba por la circunvalación hasta Prospekt Mira. y que alguna vez había sido reservado para los altos funcionarios del Comité Central y los miembros del Politburó. luego siguió tres calles más y llegó al palacio señorial. Para empezar. para asegurarse de que nada fuera previsible. Y había otro punto vulnerable. y capaz de detener una bala de carabina de 30 mm disparada a dos metros de distancia. Poco después de que el Bentley pasó por el obelisco del Sputnik recubierto de titanio. que ahora albergaba a los nuevos ricos rusos. los plutócratas rusos tendían a emplear a sus propios ayudantes como chóferes. . quizás hasta munición para perforar blindados. el tanque de combustible se cerraba automáticamente y era antiexplosivo. Esta puntualidad de rutina. Los profesionales de seguridad conocían la importancia de variar la rutina. en torno al cual Bryson trazó su plan. ahora redecorado y donde funcionaba la sede central de Nortek. de un centímetro y medio de espesor. Dimitri Labov salía de su edificio de apartamentos muy cerca del Arbat. Tal como le habían informado a Tarnapolsky. Los vidrios eran laminados de vidrio policarbonado. que se alzaba majestuosamente hacia el cielo. una información que obtuvo Tarnapolsky. aun cuando fuera alcanzado directamente. una batería seca especial se encargaba de que el motor siguiera andando después de un ataque. El Bentley de Labov habría sido modificado para las necesidades específicas de Moscú. Era probable que incluso resistiera granadas y pequeñas bombas de tubo. en un anodino Volga. Unos neumáticos para «rodar aun pinchados» permitían fugas a alta velocidad por trayectos de hasta noventa kilómetros. Por alguna razón. un edificio del siglo XIX muy exclusivo que acababa de ser renovado. aunque los neumáticos fueran acribillados. había una placa de 24 capas de plástico de alto poder reforzado con fibra de vidrio. proyectiles de alta velocidad con camisa de metal. en su mayoría de la mafia. estaba el conductor. que probablemente no era un profesional. Todas las mañanas a las siete en punto. El complejo de viviendas. estaba aislado y bien vigilado.ultrapesadas. giró a la izquierda en dirección a Ezensteina Ulitsa. Pero siempre había puntos vulnerables. El coche de Labov entró a otro garaje subterráneo. Bryson y Tarnapolsky. típicas de las empresas comerciales a gran escala. donde las bandas usaban probablemente fusiles de asalto AK-47. el Bentley de Labov salió del garaje subterráneo recién construido debajo de su edificio. aunque no lo fuera.

impidiendo el paso de los coches en ambas direcciones. quien en los inicios de su carrera había pasado años siguiendo a disidentes y delincuentes menores por Moscú. y sólo se acercaba cuando el tráfico era lo bastante denso como para que no le vieran. Tarnapolsky y Bryson le aguardaban al otro lado de la calle en un camión blanco y mugriento de transporte de paquetes. llevándose las llaves. El tiempo sería justo. el tráfico estaba paralizado. Sin perder tiempo.Y de allí no se movería en todo el día. Tarnapolsky. Bryson. y se deslizó debajo del chasis del Bentley hasta dar con el sitio exacto que buscaba. El único elemento de algún modo imprevisible en la rutina de Labov era el momento en que regresaba a casa. A las siete y cinco. Labov tenía toda la intención de regresar a casa a tiempo para cenar con su familia. Un camión enorme había tenido un accidente frontal y estaba atravesado en la calle. Cuando el Bentley torció a la izquierda en Kalinin Prospekt. En el caso muy poco probable de que el tráfico volviera a avanzar unos metros. con la excusa de ir a buscar ayuda. se agachó en el suelo del camión y abrió una portezuela con bisagra. con guantes del mismo color. Bryson actuó con rapidez. el Bentley no podría hacerlo porque estaba bloqueado por el camión blanco. El cómplice de Tarnapolsky había abandonado el camión de dieciocho ruedas. Lo más importante era que todavía era hora punta en el tráfico congestionado de la ciudad. Esta tarde. sin embargo. y los coches los rodeaban por todas partes. luego arrastrarse por debajo del camión y llegar a los bajos del Bentley de Labov. Resonaban las bocinas de los camiones. había una pequeña zona perforada en que estaba situado el filtro de aire. El asqueroso camión blanco estaba justo delante del Bentley de Labov. se oían gritos a viva voz cuando los conductores frustrados asomaban la cabeza por la ventanilla para maldecir la obstrucción. conocía la ciudad a la perfección. había un atasco de tráfico. La mayoría de los días. pero debía de ser suficiente. y Tarnapolsky de inmediato le mandó un mensaje por radio a uno de sus hombres. Pero no había nada que hacer. hasta los pasajeros de los vehículos blindados habían de respirar. un dispositivo especialmente diseñado . el corazón le palpitaba. y era célebre por ser un hombre de familia que jamás se perdía una cena en casa. a menos que hubiera una emergencia en el trabajo o que Prishnikov le hiciera volver. vestido con téjanos y polo negros. el Bentley salió del garaje de Nortek. su limusina abandonaba el garaje de Nortek entre las siete y las siete y cuarto de la tarde. siempre manteniendo una distancia prudencial. Era el segundo punto vulnerable: después de todo. aluminio y polietileno. y los coches tocaban insistentemente el claxon. La abertura era lo suficientemente amplia como para poder pasar y aterrizar en el pavimento. El tráfico no avanzaría por un buen rato. Aunque la carrocería era en su mayor parte una masa sólida de acero moldeado. Condujo siguiendo de cerca al Bentley. pegó sobre el orificio de ventilación un panel de una aleación de aluminio con adhesivo en un lateral. Tenía mujer y tres hijos.

el efecto amnésico del narcótico haría que recordase poco o nada de lo que había ocurrido aquella noche. El conductor agarró una pistola a un costado. volvió a deslizarse por debajo del coche y. Logró pasar de nuevo al interior y cerró la portezuela. Ambas puertas. Bryson miró alrededor para confirmar que no había nadie en la calle que pudiera ver lo que hacían. cubierta de lodo. evidentemente. tosiendo y retorciéndose. y rebasó al camión blanco mientras éste se dirigía por Kalinin Prospekt. Tarnapolsky cargó al conductor y lo depositó de nuevo en el asiento del Bentley. Sacó una botella de vodka barato que compró en la calle. no hubo más bocinazos y las maldiciones llegaron a su fin. Khorosho? —preguntó Tarnapolsky. con las manos apretándose los ojos que les picaban. Mientras tanto. El Bentley se meneó bruscamente de un lado a otro de la calle. Bryson le disparó al conductor. sin ser visto. —¿Nu. Tarnapolsky llamó al conductor del camión malogrado. pero no sirvió de nada. era ilegible. a una calle tranquila. y después dejó la botella semivacía sobre el asiento delantero. Cuando Tarnapolsky maniobraba por la calle siguiendo al Bentley. que se desplomó de inmediato. con el motor que bramaba. un vehículo con caja como tantos otros en la zona y que nunca sería identificado. El interior de la limusina se llenó de inmediato de gas lacrimógeno blanco y espeso. donde la portezuela estaba aún abierta. en dirección contraria. Unos instantes después. El Bentley salió disparado hacia adelante. Era un tranquilizante de efecto inmediato que le dejaría noqueado durante algunas horas. el camino que había tomado por la mañana. Dimitri Labov estaba atado a una silla dura de . Justo antes de las ocho de la noche. Perfecto. sobre todo porque la matrícula. que se había caído en la acera. con lo que volvía a seguir. hasta que se detuvo sobre la acera de una calle desierta. la delantera y la trasera se abrieron de par en par cuando salieron el conductor y Labov. Yuri Tarnapolsky viró también el camión sobre la acera. hasta el camión. tosiendo y momentáneamente obnubilado. el conductor se estaba asfixiando. que pasaría desapercibido. vieron cómo la reacción no se hizo esperar. Luego hizo el giro habitual hacia la izquierda. Fue entonces cuando Bryson apretó el interruptor del transmisor que tenía en la mano. Después Bryson corrió hacia Labov. el tráfico volvió a avanzar. y los dos hombres saltaron en el acto. en momentos en que se oían las sirenas de la policía. Cuando se hubo cerciorado de que estaba en su sitio. derramó una buena cantidad de líquido en la boca del conductor y sobre su uniforme.y controlado por radio que Tarnapolsky había adquirido a unos contactos de la industria privada de seguridad de Moscú. y le ordenó que regresara al camión que había abandonado y que lo hiciera andar. ¿Todo bajo control? —Ladno —eplicó Bryson. luego le puso las manos encima a Labov y llevó al hombrecito medio a rastras hacia el camión.

Si tiene pensado torturarme. Pero todo quedará registrado en las cámaras de vigilancia. —¡La ira de Anatoli Prishnikov no conoce límites! ¡Va más allá de las fronteras entre países! —Señor Labov. pues adelante. Y luego me marcharé. si se atreve. tenía una calvicie incipiente y cabello color paja. Le dirá que no me contó nada. —Su chófer está desmayado en el asiento delantero de su limusina. sin pagar el impuesto requerido a las arcas de la ciudad. y una cara redonda y gordinflona. Nos encantaría llevarle a casa antes de que su mujer se empiece a desesperar. si se porta bien y coopera con nosotros. O a la pequeña Irushka.metal en un gran almacén desierto del distrito de Cheryomushki. ¿Tiene algunaidea de quién soy? —Por supuesto —dijo Bryson—. Masha. —¿De qué coño está hablando? —gritó Labov. Mi chófer. O ya máteme. nunca nadie habrá de enterarse de que fue secuestrado. a la vez asustado y desafiante—. —Bryson hizo una pausa—. adelante. por favor. No tendré que hacerlo: no quedará nada de ellas una vez que Prishnikov haya terminado. De hecho. aparcada a un costado del camino. —Si tiene pensado drogarme. con el rostro rojo de rabia. Ni a su mujer. pero le ayudaré a entrar al edificio. —Se le enfría la cena. —¿Tiene alguna idea de cuáles serán las consecuencias? ¿Sabe aquién le provocará la ira? Bryson asintió lentamente. —Déjeme que le explique —dijo Bryson despacio—. Después su jefe estará increíblemente interesado en saber quién soy. Se engaña. Cualquier policía que pase pensará que está durmiendo la mona. A lo mejor estará un poco atontado aún por los tranquilizantes. Labov era bajo y llevaba gafas. no muy lejos del mercado de abasto de frutas y verduras. —¿Cómo? —espetó Labov—. Mañana por la mañana yo mismo le llevaré a usted a la sede central de Nortek.. El gobierno de la ciudad se lo había confiscado a un clan tártaro que vendía productos en el mercado negro a restaurantes. Bryson estaba de pie frente a él y hablaba perfectamente en ruso con un ligero acento de San Petersburgo. Todo el mundo lo sabe ya.. ¿Pero piensa que le creerá? . Por eso está aquí. no se me ocurriría tocarle un pelo. borracho como medio Moscú. comprenda. herencia de su maestro de ruso en el Directorate. y qué hacía usted conmigo. hágalo —dijo Labov.

. Le costaba respirar—. dijo algo sobre el «Grupo Prometeo». Cada vez más. Le dejaría vivir lo bastante como para que supiera que sus seres queridos han muerto de forma horrible. usted le conoce mejor que nadie. Hay muchas cosas que no sé. —Deje que yo responda a mi pregunta. Sé mucho menos. ¡Sí! Jan Vansina había usado la frase en Ginebra. Jugueteó con su revólver de servicio.. cuan profundo es su recelo. mucho menos de lo que creen. Lo había oído antes. cuando le preguntó si él estaba «con los Prometeicos». que hasta entonces había observado desde un costado. Usted sabe qué clase de hombre es. ¿Sabía que Olga y él tenían un bebé? Uno pensaría que Prishnikov perdonaría a los niños y a los inocentes.. Ahora hay más que nunca. —¿Por qué? —Pienso que está preparando algo. —Y si Prishnikov pensara que hubo la mínima oportunidad de que usted le traicionara. Labov gritó: —¡Le he sido fiel durante veinte años! ¡Todo lo que he hecho fue ser un ayudante fiel! —No lo pongo en duda. El nombre le sonó familiar a Bryson. ¿cuánto tiempo cree que le dejaría con vida? Labov sacudió la cabeza. Lo bastante para que usted y todos los demás en la empresa recuerden el precio de la traición: de ladebilidad. —Hay tantos negocios. —¡No!¡Basta! —resolló Labov con la cara pálida. tenía los ojos abiertos del terror. ¿Pero acaso Anatoli Prishnikov puede darse el lujo de creerle? Se lo pregunto. tantos arreglos. Labov empezó a temblar. Quiero saber sobre la alianza de Prishnikov con Jacques Arnaud. se rascó el mentón y agregó: —Me recuerda al pobre Maksimov. —¡Maksimov fue un traidor! —No según Maksimov —dijo Tarnapolsky con suavidad. —¿Qué? —Una vez le oí hablar por el teléfono por satélite con Arnaud. lustrando el cañón con un fino pañuelo blanco—. Las evasivas nos harán sencillamente perder el tiempo y alargará además el tiempo que usted falta de casa: el período de desaparición que ha de tener en cuenta..Indignado.. —Por favor —dijo Bryson con aire amenazador—. Yuri Tarnapolsky.

—Arnaud también —dijo rápidamente Bryson. con el hombre que llaman el Maestro de Jade. —Eso ya lo ha dicho.—¿Qué es el Grupo Prometeo? —inquirió Bryson con urgencia. membretes. El general Tsai. Son poderosos —inmensamente poderosos. . ni en documentos de sociedades anónimas. y se sabía que a veces aceptaba sobornos en forma de valiosas esculturas de jade. Nadie tiene idea. claro. ¿Por qué no me mata? Tarnapolsky volvió a participar. poderosa. —¿Quién más? Labov sacudió la cabeza con aire desafiante. con sede en Shenzhen. Sus nombres no aparecen en titulares. —¿Sabe. —Prometeo. Prishnikov dejará a mi familia en paz —dijo razonablemente—. era célebre por su corrupción y había facilitado los esfuezos de ciertos conglomerados internacionales para afianzarse en el enorme mercado chino: a cambio. no quería escuchar. o si es él quien se las da.¿Quiénes son ellos? —Están en todas partes y en ninguna. sin dejar de lustrar amenazadoramente el revólver con el pañuelo.. Tarnapolsky miró a Bryson a los ojos. Yo apenas si sé algo. El llamado Maestro de Jade era un poderoso general del ejército chino.. Si hubiera tenido las manos libres.. de ciertos favores. El general Tsai era además famoso en todo el mundo por su preciosa colección de jade imperial chino. del Ejército de Liberación Popular. No tengo claro si Prishnikov obedece sus órdenes. con una sonrisa astuta en el rostro.. de eso estoy seguro. dijo de repente: —¡El Maestro de Jade! ¡Hace negocios con. Labov. —¿Quiénes son ellos? —Son gente importante.. si usted me mata. Pero Tolya Prishnikov es uno de ellos. cómo encontraron al niño de Maksimov? —Se acercó a Labov. Labov meneó la cabeza como un niño. Ambos sabían a quién se refería el nombre. Temblando. —Sí. usted no tiene idea. —Vea.. seguramente se habría tapado las orejas.

—¿Se refiere a un golpe de Estado? Bryson le interrumpió. Porque ahora las fuerzas son demasiado grandes. —¡Golpe de Estado! ¡Qué poco saben ustedes! ¡Qué estrechos de miras! Los rusos siempre hemos querido renunciar a nuestra libertad por la seguridad. decidido a interrogarle.Labov vio cómo se miraron los dos hombres. ahora que la amenaza no se hacía necesaria. Tengo sólo unos días para preparar todo. amigo —dijo Tarnapolsky. Ustedes también lo harán. —No sé lo que se proponen —dijo con aire de desprecio—. y ustedes no podrán detenerlo. —¿Prepararqué? —La maquinaria ya está en su sitio. todos ustedes. ¿Prishnikov y sus colegas tienen más aspiraciones ahora que el mundo empresarial? ¿Se proponen tomar el control de gobiernos ahora. —¡Pero si Prishnikov ya es el poder detrás del trono en Rusia! ¿Para qué diablos querría una cosa así? Labov se rió con desdén. —Es cuestión de días. Bryson se volvió hacia Labov. Todo está a punto de cambiar. —¿Qué quiere decir con que «todo está a punto de cambiar»? —le preguntó. —¿Gobiernos? ¡Los gobiernos pasaron de moda! Fíjese en Rusia: ¿qué poder tiene el gobierno? ¡Ninguno! El gobierno es impotente. Tarnapolsky acabó de sacar lustre al revólver. y después puso el arma a pocos centímetros de la cara de Labov. Hasta el último hombre. bajando el revólver. sólo unos días —dijo Labov con tono misterioso—. —¿De qué diablos está hablando? —exclamó Bryson—. es eso? ¿Se han embriagado con su propia riqueza y su propio poder? —Le agradeceríamos algunos detalles. con la velocidad de una cobra. Labov estiró la mano derecha unos . ¡Ahora falta transferir la energía! Y todo quedará a la vista. guardó el pañuelo en el bolsillo. ¡Ahora son las corporaciones las que fijan las reglas! Quizá Lenin tenía razón después de todo: ¡son los capitalistas quienes controlan el mundo! De repente. Y todo está por quedar a la vista. La maquinaria ya está en su sitio.

Por un instante. Moscú parecía inundada de teléfonos móviles. Todo eso era razonablemente sencillo. —Gospozha Labova —dijo en tono obsequioso de funcionario subalterno—. 20 El suicidio del que durante tanto tiempo fuera ayudante de campo de Anatoli Prishnikov daba un giro descorazonador a los hechos. Entre los documentos que había en la cartera de Labov. Tarnapolsky reaccionó con rapidez. y que sus armas mortales fueran el teléfono y el fax. Fue Tarnapolsky quien tuvo la . un desvío en el plan que habían trazado meticulosamente. que lo tenía casi pegado a la cara. está en medio de una llamada a Francia que no puede cortar. agitado y desorientado. justo antes de que Tarnapolsky pudiera arrebatársela. Cuando el chófer llamara. esos retrasos eran inevitables en el trabajo de Labov. —Fingió un suspiro ofendido—. con una sonrisa tierna y extraña en la cara. El conductor de Labov volvería en sí en menos de una hora. había que cubrir también esa posibilidad. y le pide disculpas. porque el ex agente de la KGB se negaba rotundamente a hacer ninguna llamada a las oficinas de Nortek. la esposa de Labov. el revólver apuntaba hacia arriba y para atrás. En fin. recordara o no cómo el Bentley se llenó de gas lacrimógeno. Más aún: era una complicación. y que su pasajero ya no estaba. pero no era un asesino. El suicidio de Labov. era posible que Labov fuera un funcionario despiadado de la corporación. Se despertaría y encontraría que su uniforme hedía a vodka barato. Sin duda llamaría a casa de Labov. Había que improvisar rápidamente una solución. —Y colgó antes de que la mujer tuviera tiempo de preguntarle nada. que había una botella junto a él. Yuri Tarnapolsky halló el número de teléfono de la casa. la esposa le contestaría enfadada o molesta y lo desecharía en el acto. no quería que hubiera una cinta con su voz. aturdida. —Bajó la voz. Buenas noches. como suponía que todas las llamadas que entraban o salían eran grabadas. que parecía hipnotizado mirando a la boca del cañón. le cogió la mano a Labov y se la torció para que soltara el arma. tendría la memoria desarticulada. Usó su teléfono móvil (en esos días. era un cabo suelto que había que atar lo mejor que pudieran. pero Dimitri quería que la llamase para decirle que llegará un poco más tarde. recto a la cara de Labov. Lo cual quiere decir que he de encontrar otra solución. Habla Sasha. y agregó con aire confiado—: de todos modos. su chófer usual le ha dado otra vez a la botella. una explicación del suicidio que fuera aceptable sin necesidad de una investigación en detalle. el máximo que le permitían las ataduras. si es que lo hacía. Perdón por molestarla. Funcionaría.centímetros. de la oficina. Pero fue suficiente para coger el revólver de Tarnapolsky. Bryson y Tarnapolsky estaban limitados en la acción. Labov se apuntó entre los ojos y apretó el gatillo. Y después. y su muerte derramaba una sangre innecesaria. sin embargo. entraría en pánico. se había dado cuenta Bryson) para llamar rápidamente a Masha.

podría llamar a su oficina. pero era precisamente un hombre como él el que habría podido reaccionar con tanta violencia al hallarse en medio de una situación tan sórdidamente embarazosa. Debido a lo repentino de la reserva. el toque de gracia: un tubo medio vacío de una pomada generalmente usada para tratar los síntomas de ciertas enfermedades venéreas. con su chófer semiconsciente. ¿Qué espera sacar Prishnikov exactamente si establece una alianza con el general Tsai? —Has oído lo que dijo Labov. eso requería otro cuantioso desembolso. y. de una u otra manera. un vuelo de última hora a Bakú para uno de sus ricos clientes. y con gusto lo pagaría. salvo que mencionó un súbito estallido de malestar laboral en una fábrica. pasaste un buen tiempo en el sector chino de la KGB. hay pocos socios más indicados que el Maestro de Jade. Era uno de los aeropuertos rusos de cabotaje. unas cuantas tarjetas. —Yuri —dijo Bryson—. responsable de convertir el Ejército de Liberación Popular en una de las mayores corporaciones del mundo. Los riesgos eran enormes. supongo. Tarnapolsky no había entrado en detalle. Si eres un titán ambicioso como Prishnikov y quieres controlar la mitad de los mercados mundiales. . hacía falta una cantidad sustancial en efectivo. por una u otra razón. sucias y ajadas. tenía vuelos a todas las regiones del país. contra la probabilidad de que. Había conseguido que una nueva línea aérea privada le sacara de un apuro. de clubes de Moscú de muy mala reputación por los encuentros sexuales que tenían lugar en las habitaciones privadas del fondo (Tarnapolsky tenía una pequeña colección de esas tarjetas de visita). Es un miembro de alta graduación entre los generales del ELP. Sé que eres un experto sobre el ejército chino. ¿qué tajada saca Prishnikov? —Te refieres al Maestro de Jade. ¿No es así? —Sí.idea de dejar varios artículos sospechosos en el cuerpo y el portafolio de Labov: un paquete de condones rusos marca Vigor. Tarnapolsky condujo en su Audi a toda velocidad hacia el aeropuerto Vnukovo. La mujer de Labov. y reportarla a la sede central de Nortek. y la reacción de Prishnikov no se haría esperar. Ahora era una carrera: contra el tiempo. Bryson lo tenía. Además habría que comprar a los funcionarios de aduanas para que le expidieran los papeles. Alcohol. Un vigilante podría identificar la limusina de Labov. por supuesto. Lo más probable era que esas escapadas fueran completamente ajenas a un hombre tan correcto y trabajador como Labov. Había demasiadas cosas que podrían complicarse. de todos los días. Bryson tendría que marcharse cuanto antes de Rusia. Ahora los gobiernos son impotentes. y en particular al sur. sobre el Ejército de Liberación Popular. y Bryson lo sabía. treinta kilómetros al suroeste de Moscú. Prishnikov se enterara de que se habían infiltrado en Nortek. y el hombre a cargo de todas sus transacciones comerciales. sexo de oropel: eran vicios normales. un hombre de negocios con grandes intereses en Azerbaiyán. Son las corporaciones las que dictan las reglas. donde habían tomado al director de rehén.

que esperaba en la pista. pero estaban todos en uso. son los dueños de la mayor empresa de telecomunicaciones de toda China. Bryson vio un pequeño avión. Mientras el Audi de Tarnapolsky se acercaba a la pista de aterrizaje. tienen hoteles en toda Asia. Ahora han empezado a reconocer la importancia estratégica de las telecomunicaciones. El general Tsai. que el primer ministro chino lanzó un decreto ejecutivo en el que ordenaba que el ejército empezara a despojarse de todos sus negocios. —Estará bien. —Créeme. Yuri. sus Antonov-26). Motorola. —Pero yo creí que el gobierno chino había empezado a tomar medidas severas contra el ejército. incluyendo la joya de Pekín. Mi querido Coleridge. Gracias. Qualcomm. empresas interconectadas e integradas de forma vertical. Pekín lo intentó. el bienestar económico del ELP es inimaginable. —¿Pero los chinos no recortaron acaso drásticamente el presupuesto de defensa en los últimos años? Tarnapolsky resopló. desde la industria farmacéutica a las telecomunicaciones. El hecho es que ya era demasiado tarde. Es como vender cosas de segunda mano en el jardín de su casa. Y el verdadero dueño. Vio enseguida que era un monomotor a propulsión de cuatro asientos. Son los dueños y administradores de casi todos los aeropuertos chinos. y más bonitos (mencionaron sus YAK-40. Era diminuto. el encargado. Los hay mucho más grandes. para desarrollar unas inmensas redes de telefonía móvil y sistemas de información. el hombre que está detrás de todo eso es el Maestro de Jade. seguramente el avión más pequeño de toda la flotilla. Tarnapolsky vio la cara de sorpresa de Bryson. Nortel. esto fue lo mejor que conseguí con tan poco aviso. amigo mío. desde fábricas de automóviles a líneas aéreas. que la pasta dentífrica salió del tubo? Quizá sea mejor hablar de la caja de Pandora. —Y luego todo lo que ha de hacer el ELP es ir y vender unas cuantas armas de destrucción masiva a las naciones rebeldes. Tienen y lanzan satélites. han estado trabajando con los gigantes occidentales: Lucent. —Oh. pero el genio ya había salido de la botella. un flamante Yakovlev-112. Sus inversiones inmobiliarias son enormes.—¿Por ejemplo? —El ejército chino controla una red asombrosamente compleja de negocios. Se dice que el cielo sobre China pertenece ahora al ELP. . El ELP se ha convertido con mucho en la fuerza más poderosa de China. Quiero decir. ¿Cómo dicen en América. Te lo debo. el Palace Hotel. Systematix.

Bryson asintió. Yuri le pasó a Bryson una pistola automática Makarov de 9 mm. El vidrio. protegido por ella. que venía hacia ellos a toda velocidad por la pista. Oyó un chirriar de frenos no muy lejos de allí. —Una partida especial de Prishnikov —dijo Tarnapolsky. Tarnapolsky abrió de golpe su puerta. hecha con urgencia. y tan sólo dos tenían las instalaciones necesarias para aviones privados. Nivel uno. ¿Pero cómo supo Prishnikov a dónde despachar sus comandos? Quizá la respuesta era simple: el modo más rápido de salir de Rusia era por avión.. y los comandos. cuando se dio la vuelta.. Usa las puertas. —¿Este coche no es blindado. Una reserva de último momento.. comprendió Bryson. Hubo una secuencia repentina de disparos que se estrellaron contra el parabrisas del Audi. Contenía varias armas y un montón de municiones. Se agazapó. había entendido. vio un ancho y enorme vehículo Humvee. típicos de los comandos. Las puertas estaban reforzadas con fibra de vidrio de alta resistencia o con un compuesto sintético. y disparó una descarga de ametralladora.. con lo cual podía usarlas de escudos. a quienes veían por una ventanilla. Además. —¡Yob tvoyu mat! —gruñó: vete a joder a tu madre. era al menos en parte a prueba de balas. alcanzado por Tarnapolsky. adoptaron posición de tiro. Prishnikov lo había calculado bien. —¿Qué demonios es esto? —exclamó Yuri. no? —Un poco —replicó el hombre del KGB. que quedó blanco. había pocos aeropuertos cerca de Moscú. ¡Joder! ¡No tenemosarmas! Tarnapolsky se agachó y sacó una bandeja que había montada debajo del asiento del Audi. Cayó uno de los tiradores.—Llamémoslo un obsequio de negocios. casi inaudible. mientras se echaba el arma al hombro y respiraba hondo y despacio—. se arrojó al suelo. negro y brillante. —¡Al suelo! —gritó Bryson—. un arma rusa de la Spetsnaz. luego sacó una gran ametralladora Kaláshnikov Bizon. —Llamó la mujer —dijo Bryson cuando se dio cuenta. Bryson ladeó la cabeza. Hubo otra descarga. con máscaras y atuendo de kevlar y nailon igualmente negros. y a cualquiera que fuese lo bastante necio como para secuestrar a la mano derecha de Prishnikov más le convenía huir del país cuanto antes. Se abrieron de golpe las puertas del Humvee y saltaron tres hombres vestidos de negro. .

El tercer comando. Cuando vio el puntito rojo que titilaba por atrás de Tarnapolsky. desde la derecha y en contra de las agujas del reloj. que les permitían moverse en silencio. el golpe de un arma que cayó al asfalto. vio un mínimo movimiento cerca de un avión. Se puso de pie. su única oportunidad de salvarse era subirse al avión y pilotar él mismo. Abrió la puerta de su lado. Al mismo tiempo. ya era demasiado tarde para que Bryson pudiera hacer otra cosa que gritar. Bryson miró por última vez el cadáver de su amigo. Bryson volvió a apuntar con la Makarov.¿Yahora qué? Volar en sí no era un problema. pero no los campos aledaños. Corrió hacia el Yakovlev-112. ¿Dónde diablos se había metido? Los hombres de Prishnikov usaban seguramente botas con suelas de goma. Tarnopolsky lanzó otra descarga de ametralladora. ¿pero dónde? Bryson y Tarnapolsky miraron a ambos lados por el campo a oscuras. exhaló despacio. Quedaba uno. y un segundo hombre cayó sobre la pista de asfalto. el lado de Bryson. se dio la vuelta y apuntó la Bizon hacia la zona a oscuras al otro lado de la pista de aterrizaje. trepó al ala y se metió en la cabina del piloto. en gran número. —¡Dios mío! —gritó Bryson horrorizado al tiempo que se giró. sería . y soltó un preciso disparo. tenía bastantes horas de vuelo y experiencia en despegues de emergencia de sus años en el Directorate. El problema. Se acomodó. Hubo un grito distante. que había matado a Yuri Ivanovich Tarnapolsky.—Buen tiro —dijo Bryson. Bryson sostuvo la Makarov con ambas manos y anduvo en pequeños círculos. a unos cien metros de distancia. para que le sirviera de protección. en cambio. pero no hubo reacción. se alejó del Audi y se puso a correr en dirección al avión. en busca de un movimiento. se protegió tras ella y abrió fuego contra los otros dos comandos. estaba muerto. Distinguió un centelleo de luz reflejada. Tarnapolsky volvió a disparar una descarga cuando vio que algo se movía. y las esquirlas de vidrio golpearon el rostro de Bryson. Habría otros en camino. —¡Al suelo! Pero una bala dio en la cabeza de Yuri y le reventó la cara. El tercer francotirador tomó posición contra el avión. cerrando la ventanilla tras él. con sigilo. Hubo una serie de disparos contra el parabrisas emblanquecido. Las luces de aterrizaje iluminaban la pista. se recostó en el asiento y cerró los ojos. donde debía esconderse el tercer hombre. al acecho y con el arma lista para disparar.

Sabía que no podía ignorar la torre. con esa arrogancia por encima de la ley de los lacayos de Prishnikov—. Yakovlev-112. Número uno para pista tres. listo para carretear. Subir y mantenerse a diez mil. Despegar sin hacer contacto con los controladores de vuelo no sólo era arriesgado y hasta potencialmente fatal. Bryson insistió.navegar en el espacio ruso sin permiso. uno. siete. —RossTran tres-nueve-nueve foxtrot —repitió—. no lo he copiado. —Anatoli Prishnikov estaráextremadamente molesto si se entera de que están interfiriendo en la administración de sus negocios. Radio cuatro. ¿Pero qué otro remedio tenía? Regresar al coche de Tarnapolsky era volver a meterse en las fauces de los comandos de Prishnikov. —RossTran. Conectó el micrófono y habló en inglés. partida inmediata. Nivel de vuelo estimado doscientos cincuenta. camarada controlador de vuelo. RossTran tres-nueve-nueve! Impasible. cinco. —A Vnukovo tierra. RossTran tres nueve nueve foxtrot. puede llamar a Dimitri Labov para confirmar. sino que sería visto por la Fuerza Aérea rusa como una provocación deliberada. contuvo el aire y giró la llave del arranque. con interferencia pero enérgica. El motor se encendió enseguida. Listo para despegar vía Vnukovo tres. Quizás. la lengua usada en todo el mundo por los controladores de vuelo. —Autorización de Vnukovo. Respiró hondo. . —¿Shto? ¿Cómo? Repita. La respuesta llegó unos segundos después. ocho punto cinco. y ésa no era una opción aceptable. —¡No tiene plan de vuelo. espere! ¡ No tiene autorización! —A Vnukovo tierra. seis. espere. tres. En espera de autorización a Bakú. Los planes de vuelo deben estar hechos. listo para carretear. Tiene mi número de serie. —¡RossTran. RossTran tres-nueve-nueve foxtrot. sin apoyo de la torre de control. usted podría darme su nombre e identificación. diez minutos después de despegue. Y se tomarían medidas. repito.. Vuelo con ciertos ejecutivos de alto rango de Nortek en una emergencia a Bakú —dijo. Frecuencia de despegue uno. Revisó los instrumentos y comenzó a carretear lentamente hacia el final de la pista..

pero para cuando terminó los estudios su familia no tenía más que una montaña de deudas. con tapices de damasquinado. Giles Hesketh-Haywood.Se produjo una pausa. no había visto a Giles Hesketh-Haywood en muchos años. . pero en realidad no era más que un tratante exclusivo de objetos robados. lo mejor era no preguntar. 21 Monseñor Lorenzo Battaglia. los chalecos a cuadros. Su encanto era ilimitado. Giles era un bribón. Hesketh-Haywood era en cierto modo un imbécil de clase alta (tan terriblemente inglés). pero ahora apenas se mostraba cordial. varios segundos de silencio en la radio. un tío deliciosamente sin escrúpulos que empezó su carrera contrabandeando antigüedades arqueológicas de Italia. Si no se quería saber cómo llegaron a él. Monseñor Battaglia había sido cuidador de los museos vaticanos durante veinte años. A hombres como Hesketh-Haywood se los toleraba en el mundo del arte sólo por esas raras ocasiones en que podían ser de alguna utilidad (una vez. la vieja pipa de brezo que asomaba airosa del bolsillo de su chaqueta. aunque empalagoso. doctor en filosofía —principal cuidador del museo Chiaramonti. en parte conocedor y en parte ladrón redomado. esas corbatas brillantes de seda que ondulaban vistosamente de un nudo muy apretado. su afeminado huésped inglés. monseñor Battaglia había oído todos los rumores: que su familia había pertenecido alguna vez a la nobleza inglesa. de hecho. Hesketh-Haywood. un picaro. pero decayó después de la guerra en la era laborista. —Adelante —espetó la voz—: Vuele a su propio riesgo. una de tantas colecciones especializadas dentro de los Monumenti. Por sus manos pasaron objetos realmente extraordinarios. Aunque era denodadamente impreciso cuando hablaba de su pasado. y además su profesión era desagradable. Bryson abrió la válvula. era la clase de sospechoso que se esfuma por años y luego reaparece en el yate de algún jeque del petróleo de Oriente Medio. incluso cómica. Los dos hombres se encontraron en una magnífica sala de recepción. los museos del Vaticano—. cerca de la Gallería Lapidaria. Apestaba a tabaco rubio. con esas gafas redondas y enormes de nácar. y el acento de aristócrata. esos gemelos en forma de herradura. su ayuda había sido valiosa a monseñor Battaglia cuando realizó una «transacción» que monseñor rogaba que nunca fuera de dominio público). que Hesketh-Haywood había sido educado entre los descendientes de los más ricos. sin duda mediante sobornos al organismo que expedía los permisos de exportación. siempre le había dado la impresión de ser una criatura vagamente absurda. y sus conocimientos en la materia eran reconocidos en todo el mundo. aceleró hasta el final de la pista y el avión levantó el vuelo. En apariencia era un comerciante de antigüedades. Pues el favor que ahora le pedía Hesketh-Haywood era asombroso. desconcertante. Musei e Gallerie Pontífice. y no estaba precisamente feliz de volver a verle.

—Pero es eldinero. Giles Hesketh-Haywood. no las mujeres. hay gente que no está tan al tanto como nosotros de esas cosas. Como los funcionarios más avisados suponían que era contrabandista. Desviaba unas sospechas al despertar otras: era un ejercicio elemental de cómo confundir al enemigo. pero al menos había conseguido aquello por lo que había venido a Roma. nunca se les ocurrió que podría ser un espía. la información de que un alto funcionario del Vaticano. Pero querría pensar que yo he contribuido a una causa tan noble. hay quien diría suntuoso. Y la mayor parte de ellos. un sacerdote ordenado además. —A lo mejor hay manera de llegar a un acuerdo —dijo por fin Battaglia. Esos lentes gruesos y redondos le estaban dando un terrible dolor de cabeza a Bryson. parecían los ojos divertidos de un buho—. dado que el cuidador casi siempre estaba interesado en lo que Giles Hesketh-Haywood tenía que ofrecerle. y tomar dos vuelos de una línea comercial cuyo destino final era Roma. como lo esperaba. En tanto que conocedor y comerciante de antigüedades. monseñor? —Los ojos de Giles Hesketh-Haywood. ya a seguro fuera del espacio aéreo ruso. Libia u otras partes. Las venas de la sien empezaron a palpitarle. Estaba exhausto después de aterrizar con el pequeño aeroplano en un campo de las afueras de Kíev. Egipto. Battaglia había respondido inmediatamente a su llamada. Es mucho más que una «travesura». había sido a menudo de gran utilidad en su carrera. ¿no? Por ejemplo. y luego se inclinó hacia adelante y le dijo con aire grave al visitante: —Giles. naturalmente no le faltaban razones para viajar a Sicilia. el mayor motivo de consternación. ¿no es así? El inglés se reclinó en su silla y meneó un dedo largo y delgado en el aire.Monseñor Battaglia cerró los ojos por un instante para buscar las palabras que le hacían falta. estaban contentos de recibir su dinero a cambio de no decir nada: porque si no lo . lo que me propone es imposible. Pues. sobre todo teniendo en cuenta el modesto sueldo de cuidador del Vaticano con que la mantiene. una de las tantas leyendas fabricadas cuidadosamente por Bryson. Él nunca había visto una sombra de duda en la suprema satisfacción de sí mismo que tenía Hesketh-Haywood. Cómodo. —Suspiró y sacudió la cabeza satisfecho—. y ahora tampoco la tenía. Y la joven y tierna Alessandra sigue disfrutando de su cómodo desmaine. claro está. un experto de fama mundial en arte y objetos de la antigüedad. Sudán. Pero hay tantos tipos diferentes de escándalo. Es un verdadero escándalo. aumentados detrás de sus gruesos lentes. mantenga a una querida en vía Sebastiano Veniero. —¿Unescándalo. supongo. Monseñor Battaglia sintió que se ruborizaba.

Nick Bryson leía el artículo con satisfacción profesional. y reconoció su voz de inmediato. No lo habían robado. aunque cualquiera que leyera el periódico pensaría lo contrario. Jiang había hecho negocios con Giles Hesketh-Haywood hacía diez años. eran verdad. y perdió.. No insinúo que la necesitaras. uno de los papas Médicis. —Sabes que no me gusta abusar de la amistad —replicó Bryson—. los museos vaticanos habían descubierto en su inventario anual que faltaba un precioso tablero de ajedrez de la dinastía Sung. «Oggetto sparito dai musei vaticani?» (¿objeto robado de los museos vaticanos?). pero no había ningún motivo en el mundo para llegar a la conclusión de que hubiera tenido lugar un robo. un funcionario de la administración china llamado Jiang Yingchao. quien lo reservó para uso personal. León. y que dada la vastedad de sus propiedades era inevitable que algunos artículos pudieran extraviarse temporalmente. El legendario tablero de ajedrez de jade de la dinastía Sung reposaba tranquilamente aún en una de las cientos de bóvedas de almacenamiento que había en el Vaticano. Al mismo tiempo. después de todo. En efecto. Había una cita breve e indignada del principal cuidador. después de todo. decía el titular. Mientras bebía uncaffé latte en su suite del hotel Hassler. Descolgó el teléfono y llamó a un viejo conocido en Pekín. el mueso se negaba a dar pruebas de que aún contaba con el raro tablero de ajedrez. por supuesto: tu ascenso a los más altos cargos del servicio diplomático ha . de ayuda en tu carrera. El tablero fue adquirido más tarde por César Borgia. El exquisito tablero de jade había sido traído de China por Marco Polo a principios del siglo XIV. —Mi buen amigo inglés —exclamó Jiang—. El artículo del periódico citaba a un portavoz del museo Vaticano que desmentía enfáticamente los cargos. no lo habían expuesto durante cuarenta años. lo recibió como regalo y le guardó mucho cariño.. del que se vendían más de cinco millones de copias en todo el mundo. incluso aparece al fondo de uno de los grandes retratos de aquel Papa. en que decía que el museo Vaticano tenía cientos de miles de objetos en sus catálogos. el papa Paulo III jugó una partida de ajedrez en ese tablero contra el legendario maestro Paulo Boi. tallado en jade.hacían. Los desmentidos. En 1549. Después. Pero confío en que nuestra última transacción fue. habría otros que sí lo harían. quien se lo obsequió al dux de Venecia. Tampoco le había pedido tanto al monseñor. Según el informe. que ocupaba un alto cargo en el Ministerio de Exteriores. nunca se exhibía al público. el diario oficial del Vaticano. sin embargo. como la mayor parte de las inmensas propiedades de la Santa Sede. monseñor Lorenzo Battaglia. Y Bryson estaba seguro de que las personas que a él le interesaban leerían el artículo. Qué gusto me da saber de usted después de tanto tiempo. El pequeño objeto apareció la mañana siguiente enL'Osservatore Romano.

Hesketh-Haywood le había conseguido una cantidad de objetos de valor incalculable a su amigo. un caballo de cerámica roja de la dinastía Han. En todo caso. que incluía bronces antiguos y jarrones de la dinastía Qing. —Seguro que has visto ese artículodifamatorio de L'Osservatore Romano —comentó. —Comprenderás. Estoy seguro de que habrá mucho interés. querido Jiang.. cortante—. el tablero de jade de la dinastía Sung. pero Jiang le interrumpió. se entiende. ¿qué artículo es ése? —Ah. —Sí. . Con discreción. Con el transcurso de los años.. pero por lealtad a los viejos tiempos he pensado en llamarte primero a ti. pues olvídate que te lo he siquiera mencionado. No cabía duda de que había visto el diario del Vaticano e hizo algunas llamadas rápidas y llenas de entusiasmo. —No. ¿no crees? Realmente espantoso. un objetoextraordinario acaba de caer en mis manos. era como ondear una bandera roja delante del toro. Si hablamos del mismo objeto. mi estimado. —Lo que estoy diciendo no es nada más que unahipótesis. sí —volvió a interrumpirle Jiang con impaciencia—. a un precio mucho más bajo del que hubiera obtenido en el mercado internacional. Pero es espantoso lo descuidadas que son estas grandes instituciones con sus tesoros. hay una lista increíblemente larga de potenciales compradores que estarían extremadamente interesados.. Dame tu número. A Giles no le hacía falta recordárselo a su amigo. que no es algo que aparezca todos los días —dijo Giles—.. Fue poco después de que almorzaran juntos que Giles cumplió su promesa y le procuró a Jiang un objeto antiguo chino de inmenso valor. fue un obsequio muy especial que Jiang le hizo al embajador. La miniatura. y pensé que un muchacho tan bien conectado como tú podría conocer a alguien que estuviera interesado. El lenguaje cifrado era claro. Pasó media hora antes de que Jiang Yingchao lo llamara a su teléfono secreto. —Luego empezó a describir el tablero de jade. lo cual sin duda allanó el camino de su carrera diplomática.. —¿Y qué ha sido de ti en todos estos años? —le preguntó el diplomático. él era un oscuro agregado cultural de la embajada china en Bonn. Bryson suspiró contrariado. Te das cuenta. el diplomático chino: cuando conoció a Giles Hesketh-Haywood. Es decir.sido muy impresionante.. —Yo te llamaré —dijo Jiang. quizá podrías pasar la voz. claro está. Lo que digo es que si un tablero tan maravilloso estuviera disponible.

. insisto absolutamente en encontrame en persona con mi cliente. y espera encontrarse contigo lo antes posible. para que vuelvan a estar en China. Jiang. El. —A esas alturas de los acontecimientos. seguiremos adelante con el negocio.? —El general y yo pasaremos una hora o dos en una atmósfera cordial. —Debido al carácter extraordinario de esta propiedad —dijo Bryson con firmeza—. No puedo aceptar demoras. Puede que conozcas el apodo. porque estoy por decirle al telefonista del hotel quesuspenda todas mis llamadas: ¡esos odiosos jeques de Omán y Kuwait simplemente no paran de llamar. —¿Qué quieres decir conconversación preliminar. le llaman el Maestro de Jade. de hecho.. —Hmm.. ¿Pero crees que estaría interesado? —El general Tsai se interesa sobre todo en repatriar tesoros imperiales que fueron saqueados.—Sí. Hay un general. —Muy bien. pero por supuesto —balbuceó Jiang—. le enseñaré fotografías del tablero de ajedrez. Cogeré el primer avión a Shenzhen. El general estaba interesado. Pues bien. Es un ferviente nacionalista. esas obras maestras de jade tallado de la dinastía Sung. El diplomático volvió a llamar menos de una hora después. y si siento que hemos establecido un nivel de camaradería. Es la pasión devoradora del general. no estoy seguro. necesitaría saber cuanto antes si el general tiene algún interés. Le proporcionaré todos los certificados de proveniencia. y después el general y yo tendremos una conversación preliminar. Bryson sabía que podía imponer los términos para el encuentro con el general Tsai. —Eso no será un problema. —¿Entonces no traerás el tablero contigo para el encuentro con el general? . cliente no esperaría otra cosa. sí. —Por supuesto. —¡No! —exclamó Jiang—. ya sabes.. ¡Dame dos horas! Esta obra de artedebe retornar a China! Bryson no tuvo que esperar tanto. —El encuentro ha de tener lugar de inmediato. Ha de cerciorarse por completo de la autenticidad del objeto.. —Naturalmente. sé de alguien. —Es la impresión que me da. —Pero. famoso por coleccionar esa clase de objetos.. sabes. El Maestro de Jade se halla en Shenzhen.

con lo cual sabotearía su falsa identidad. El emisario. ¡y me voy con cualquiera! Vestido llamativamente con un chaleco de piel de cabrito y un traje a cuadros de seda y cachemira. —Mis antenas me han servido de mucho en los últimos veinte años. —El general insistirá en examinar el tablero de jade. Supongo que me siento un tanto vulnerable allí. Era demasiado grande el riesgo de ser apresado. pero no enseguida. Como supuso que le revisarían antes de permitirle ver al general. China es tierra incógnita para mí.madre mía. con la habitual estrella roja esmaltada al frente de su gorra Mao a modo de estandarte. —Ciertamente. si me da un buen palpito . Mientras tanto. se hizo un silencio en la línea—. el emisario hizo pasar a Bryson por una puerta sin letrero. el asqueroso lucro. No querría ignorarlas aestas alturas de la vida. No querría que tu general. claro. hablaremos de la importación. todos esos detalles aburridos de rutina. que llevaba el uniforme verde oscuro y sin rangos del Ejército de Liberación del Pueblo chino. hizo pasar rápidamente a Bryson por aduanas y migraciones. no conozco a los señores al mando. el personal del aeropuerto se comportó con deferencia y no le revisó nada. Pero oculta en el cinturón de cuero de Hesketh-Haywood. La gente ha de andarse con cuidado con esos orientales inescrutables como tú. ya no seremos desconocidos. En los días que corren. Despues de obtener el visto bueno de migraciones. un hombre de mediana edad y rostro pétreo que no se presentó. de la cabeza a los pies. Giles Hesketh-Haywood llegó al aeropuerto Huangtian de Shenzhen y fue recibido por un emisario del general Tsai. De eso se encargarían los hombres del general Tsai. amigo mío. ni de hecho nada que pudiera parecer fuera de lugar para el personaje de Giles Hesketh-Haywood. ¿te das cuenta? Si todo está bien. sin decir palabra.—Oh. suave como un guante. de cuyo nombre no me acuerdo. donde le aguardaban dos soldados de uniforme verde. —Se rió con satisfacción—. Giles. El camino había sido allanado. —Volvió a reírse con satisfacción. —El general es un hombre de palabra —objetó Jiang con firmeza. claro que no. había un arma que bien valía el riesgo de ocultar. Cosida entre dos capas del más fino . y no dejó nada sin abrir o revisar. las precauciones nunca son demasiadas. pero chilló de indignación como requería su papel de remilgado. Y ya me conoces: una medida de vino de arroz. A Bryson no le sorprendió el registro.confisque la cosa y me despache a una de esas granjas de col o una de esas cosas que tenéis vosotros. Después de encontrarme con este señor. no había venido desarmado. el otro empezó a registrarlo sistemáticamente. Uno de ellos hurgó en su equipaje sin andarse con cumplidos. no. Sin embargo. Después de todo. y hasta cortó las plantillas de sus costosos zapatos ingleses de cuero. Oh. un cliente así podría denunciarme fácilmente si quisiera. Conoces mi lema: yo nunca trato con desconocidos. no trajo ningún arma de fuego.

se lo pasó superficialmente entre los dedos y no detectó nada. Las calles estaban . atestado de últimos modelos de automóviles y taxis de un rojo brillante. Detrás de ella se ocultaba una pobreza desesperada. De los arrozales y campos vírgenes del delta del río de las perlas. complejos de viviendas chapuceros y fábricas de donde brotaba el humo. atraídos desde sus provincias agrícolas por la promesa de empleos con salario mínimo. Bryson había estado una vez en Shenzhen. No dijo una palabra. y encontrar armas allí donde nadie las veía. sus chabolas de chapas de metal donde se apiñaban decenas de inmigrantes sin agua corriente. La hoja podía sacarse fácilmente y con rapidez del cinturón. El emisario adusto le abrió la puerta trasera. El tráfico era denso. hacía años. Los deslumbrantes excesos del consumo. Lo que hacía apenas veinte años había sido una diminuta y somnolienta aldea de pescadores y un pueblo de frontera. el conductor dejó atrás el bordillo y se dirigió a la salida del aeropuerto por el camino que iba a Shenzhen. mientras unos pollos raquíticos corrían por los patios estrechos y sucios. habían surgido los rascacielos. Eran en su mayoría minging o campesinos. Pero esperaba que las armas no fueran necesarias. pero casi no la reconoció. de rostro blando e inexpresivo. aguardaba por él una limusina Daimler. por un extremo y tirando fuerte. centrales eléctricas y sectores industriales de la Zona Económica Especial. y el cielo era una fea neblina gris y polución. Pero era un capitalismo en su estado más salvaje y cruel. a su capacidad de improvisación. Bryson confiaba en que podría recurrir. y con el mismo uniforme verde oscuro y sin rangos del ejército chino. El soldado uniformado le ordenó a Bryson que se sacara el cinturón.cuero italiano había una hoja afilada larga y flexible de metal. tenía la peligrosa histeria de la ciudad de fronteras. Shenzhen era una megalópoli que crecía deprisa. con un chófer militar al volante. hecha de una aleación de aluminio y vanadio. en el sur de China. El perfil caótico de la ciudad estaba sembrado de grúas para la construcción. el crimen y la prostitución eran evidentes y desenfrenados. y con el mentón pegado al pecho en señal de humildad. como lo había hecho a menudo. negra y último modelo. los carteles llamativos y las luces de neón. A la salida de la terminal. la hoja era capaz de cortar la piel humana hasta los tuétanos con casi ninguna presión. Y si ello no bastaba. Era difícil usarla sin lastimarse. y que prácticamente cubría toda la circunferencia del cinturón. de caminos pavimentados a la ligera. la miseria de la existencia cotidiana delmingong. La población pujante de unos cuatro millones de habitantes se estableció en los márgenes fétidos del río Shenzhen. de unos dos centímetros de ancho y treinta de longitud. se había convertido en una metrópoli clamorosa y caótica. como sabía de sobra Bryson. puso la maleta de Bryson en el maletero y se sentó junto al chófer. nada más que una apariencia. yendo a toda marcha con el combustible más profano de toda la China comunista: el capitalismo. las tiendas exclusivas de Louis Vuitton y Dior eran. pero si se hacía con cuidado. Todos los edificios eran nuevos. una ciudad del boom que avanzaba a un ritmo frenético las veinticuatro horas del día. altos y modernos.

los bocinazos de camiones. Los vendedores ambulantes ofrecían cerdo y pato asado. —¿Por qué va a ver al general? —La expresión del emisario se volvió hostil de repente. Por todas partes había colores chillones. Bryson se preguntaba si lo estarían poniendo toscamente a prueba. Frente al hotel Shangri-La. por lo que veo. —¿Inglés? —Lo soy. —Por negocios —dijo Bryson rápidamente—. luego volvió a sentarse como antes.repletas de carteles de luces titilantes. no había gente mayor. El Daimler avanzaba lentamente a través de la congestión increíble de las calles y la extraña cacofonía: los aullidos histéricos de voces agudas. o KFC. ojalá hubiera venido antes. Un sitio encantador. El emisario se dio la vuelta en el asiento delantero y comenzó a hablar. —Pues. Aeso se dedica el general. La multitud era espesa. televisores y DVD. Pero a diferencia de Hong Kong. y también lo hablo. por McDonald's. El chófer encendió la sirena y . todos en chino con la rara excepción de alguna letra de nuestro alfabeto: una M. y solamente se admitía a los físicamente sanos. el tráfico por fin se detuvo. ordenadores. —Ni laiguo Shenzhen ma? —¿Cómo? —dijo Bryson. El conductor gruñó algo y el emisario se quedó callado. sí. veinte millas más al sur. y casi todo el mundo llevaba un teléfono móvil. no había ancianos que practicaran tai-chi en los parques. El período más largo de residencia en la Zona Económica Especial era de quince años. —Ni budong Zhongguo hua ma? —Lo siento. ¿no? —El general está al mando del sector Guandong del ELP —le reprendió el emisario. y cangrejos vivos. —¿Es la primera vez que está aquí? —Así es. restaurantes llamativos y tiendas que vendían productos electrónicos —cámaras digitales y de vídeo. en efecto. si había estado antes aquí. codo con codo. aquí parece haber muchos negocios. El emisario le preguntó si entendía chino. no hablar lengua —dijo Bryson lentamente y alargando las vocales.

no como un hablante chino de su rango se dirigiría a un superior.siji! —El general no recibe visitas en su residencia. . no usaba el términoshifu que refiere al «señor». y el general impartió órdenes en toichán. Se abrió la puerta del coche e hicieron bajar a Bryson. mientras gritaba órdenes por el altavoz del coche y ahuyentaba a los peatones atemorizados como si fueran palomas. donde sobresalían unos almacenes. Era desconcertante. mirando al chófer por primera vez a la cara. Finalmente llegaron a un puesto de control. cerca de unos Jeeps y Humvees militares. su dialecto regional. giró la cabeza a un lado. Cuando Bryson se dio cuenta de lo que decía el conductor. ¡El chóferera el general Tsai! De repente. que se bajó enseguida. Le aconsejo que regrese por donde vino. y donde a lo mejor mantenía incluso su cuartel general. El coche continuó por la misma calle y pasó por un conjunto de sobrias residencias hasta llegar a un área de aspecto más industrial. —El general Tsai es célebre por vivir extremadamente bien. Así viajó por toda China disfrazado de plebeyo. Después el Daimler salió disparado y superó el atasco. ¿Le importa decirme adonde me lleva? El conductor no contestó. —El conductor hablaba con impertinencia.la luz roja titilante. —¡No estamos cerca de los cuarteles del general. Bryson sintió inmediatamente recelo. Sin darse la vuelta. Se maldijo. —El general cree que el poder más real se ejerce de forma invisible. No le gusta hacer aspavientos. a la entrada de un sector muy industrial que parecía estar bajo directo control del ejército. hasta con falta de respeto. Bryson supuso que sería allí donde el general Tsai tenía su primera residencia. Bryson levantó la voz. No lo llevaban a la residencia del general. ni song vooqu nar? —preguntó con fuerte y deliberado acento inglés. Prefiere quedarse entre bastidores. y la sintaxis de un hablante que no se siente cómodo en la lengua. y subió bruscamente a una acera abarrotada de gente. —Se detuvo frente a un gran almacén industrial. Un soldado con una tablilla se inclinó e hizo un gesto rudo al emisario. ¿Adonde lo conducían? —Neng bu neng gaosong wo. con el motor aún en marcha. pero esta vez habló con su habitual fluidez. los soldados rodearon el Daimler. el conductor continuó—: ¿ Conoce la historia del gran emperador del siglo XVIII Qian Xing? Él creía que era importante para un gobernante tener contacto directo con aquellos a quienes gobernaba sin que ellos lo supieran. como un hablante nativo.

si de repente intentaba soltarse. No quería obligarles a seguir las instrucciones. a lo largo de toda la planta del almacén. habrían hecho conexiones. Midió sus posibilidades. ¿Cómo? ¿Y desde cuándo? Los pensamientos se sucedían a gran velocidad. vio la inmensidad de las instalaciones que parecían una caverna y que evidentemente servían de distribución y depósito de mercancías para el automóvil. ¿quiénsabía del ardid de Hesketh-Haywood? ¿Quién sabía que vendría a Shenzhen? No Yuri Tarnapolsky. Puesto que las instrucciones del general eran claras: iba a enfrentar la «muerte inevitable»: no vacilarían en abrir fuego. el general sonrió. ¡Pero no teníasentido! Alguien en el entorno del general debió reconocerle. y no eran muy favorables. Me hace pensar qué otra cosa estará ocultando. Ahora le sugiero que enfrente su muerte inevitable con serenidad. aunque las paredes y los suelos de cemento estaban mugrientos con manchas de aceite de motor y el residuo de los escapes. preferentemente la derecha. Su facilidad con nuestra lengua se hizo más evidente a medida que conversábamos. y coger la hoja de vanadio de la vaina del cinturón en un movimiento rápido y suave. de ello estaba seguro. ¿Qué significaba aquello? ¿Por qué lo traían aquí. no había otra explicación lógica. Había camiones. y un soldado lo sujetaba a cada lado. tanques y otros vehículos militares de gran tamaño dispuestos en hileras. Todavía le apuntaban con una pistola por la espalda. empujaron a Bryson hacia la entrada del almacén. sin embargo. y olía a aceite para motores y a diesel. El aire era acre. —Ha sido muy interesante hablar con usted. ¿Entonces quién? Habrían enviado por fax las fotos de su rostro. Para hacerlo. En un extremo había un enorme montacargas. señor Bryson. lo bastante grande como para que entrase un tanque o un Humvee. muy cerca unos de otros. Parecía el área de depósito de un comerciante próspero de camiones o coches veloces. y donde no había testigos que no fueran militares? . Habría de soltar una mano. alguien capaz de penetrar la fachada de bribón inglés. ¿Entonces por qué lo llevaban al almacén? Miró a su alrededor. —¡Zhanzhu! ¡Quieto! —gritó uno de los soldados.Lo cogieron de ambos brazos. ¿Quién pudo haberle revelado su verdadera identidad? O para ser más preciso. Shou fang xial Bie dong! La ventanilla del general bajó eléctricamente. «¡Por Dios! ¡Conocía su verdadera identidad!». cuando podrían haberlo ejecutado fácilmente afuera. mientras apretaba a Bryson con un brazo y le ordenaba que pusiera las manos a los costados—. Alguien que le conocía. Cuando el general Tsai siguió viaje y el Daimler le arrojó una nube de escape en la cara. tenía que provocar una distracción.

Y entonces comprendió por qué. Su mirada se fijó en el hombre que tenía delante. Un hombre armado hasta los dientes. Un hombre al que ya conocía. Un hombre llamado Ang Wu. Uno de los pocos adversarios a quien se había enfrentado y al que describiría como físicamente intimidatorio a todos los niveles. Ang Wu era un oficial renegado del ejército chino y estaba ligado a Bomtec, el brazo comercial del ELP. Ang Wu había sido representante del ELP en Sri Lanka; los chinos enviaban armas a ambos bandos en conflicto, para provocar disconformidad y sospechas, y así vendían el combustible más inflamable para una región en que los resentimientos estaban que ardían. En las afueras de Colombo, Bryson y el grupo de comandos que había reunido especialmente para la misión, salieron a interceptar una caravana letal de municiones que estaba bajo control directo de Ang Wu. En el tiroteo, Bryson hirió a Ang Wu en los intestinos y lo dejó fuera de combate. Se lo llevaron en helicóptero, aparentemente a Pekín. Pero, ¿hubo algo más en aquel incidente?, ¿tuvo un sentido oculto?, ¿había sido un plan en que él no era más que un peón? ¿Qué habíarealmente detrás de aquel ejercicio? Ahora, Ang Wu volvía a estar delante de Bryson, con una ametralladora china AK-47 que le colgaba de un hombro con una correa de nailon. A cada lado de la cintura tenía una pistola. Llevaba bandoleras con proyectiles de ametralladora que le rodeaban el cuerpo como un cinturón y, envainados en los tobillos, tenía unos cuchillos resplandecientes. Le apretaron aún más los hombros a Bryson. No podía liberar la mano para coger el cinturón, no sin que le dispararan en el intento.¡Dios mío! Su antiguo enemigo se veía feliz. —Hay tantas formas de morir —dijo Ang Wu—. Yo siempre supe que volveríamos a encontrarnos. Hace mucho tiempo que espero este reencuentro. —En un movimiento fluido, desenfundó una pistola, una semiautomática de fabricación china, la empuñó como si examinara su solidez, su poder para extinguir una vida—. Este es el regalo que me ha hecho el general Tsai, su generosa recompensa por años de servicio. Un regalo sencillo: que a mime toque matarte. Será muy, ¿cómo decirlo?, íntimo y personal. Esbozó una sonrisa glacial, un surtido de dientes muy blancos. —Hace diez años, en Colombo, me quitaste el bazo, ¿lo sabías? Así que empecemos por allí. Por tu bazo. En su imaginación, el enorme almacén se había reducido a un espacio muy pequeño, un túnel estrecho, con Bryson en un extremo y Ang Wu en el otro. No había nada más, sólo su adversario. Bryson respiró hondo.

—No me parece una pelea limpia —dijo con calma forzada, artificial. El asesino chino sonrió y, estirando el brazo, apuntó la pistola a la parte inferior izquierda del abdomen de Bryson, al tiempo que quitaba el seguro, Bryson se abalanzó de golpe hacia adelante y giró el cuerpo en un intento por soltarse de sus captores, y entonces... Hubo un ruidito como de tos, o una escupida, y un diminuto agujero rojo, como el principio de una lágrima, apareció en mitad de la ancha frente de Ang Wu. Se desplomó lentamente al suelo, como un borracho que pierde la conciencia. —Aiya! —gritó uno de los guardias, girando bruscamente, justo a tiempo para recibir un segundo proyectil con silenciador en la cabeza. El segundo guardia chilló, quiso sacar su arma y cayó abruptamente al suelo; le habían volado un lado del cráneo. Libre de golpe, Bryson se arrojó al suelo, y en el mismo acto giró y miró hacia arriba. En una pasarela de acero a unos siete metros de altura, un hombre alto y corpulento con traje azul marino se asomó desde una columna de cemento. Tenía en la mano una Magnum 357, con un largo cilindro perforado que se ajustaba al cañón y del que salía una voluta de humo. El rostro del hombre quedaba momentáneamente en la sombra, pero Bryson reconocía aquel pesado modo de andar. El hombre corpulento sacudió la Magnum en el aire en dirección a Bryson. «Cógela», dijo. Bryson, atónito, cogió la pistola al vuelo. —Me alegra ver que tus técnicas no se te hayan oxidado del todo —dijo Ted Waller mientras empezaba a bajar una serie empinada de escalones. El modo en que miró a Bryson pudo parecer divertido; sonaba sin aliento—. Lo peor está aún por venir.

22

El senador James Cassidy vio el titular delWashington Times: leyó la referencia a su esposa, su arresto por tenencia de drogas, las acusaciones por una posible obstrucción de la justicia, y no siguió leyendo. Así que por fin salía a la luz, todo se hacía público. Aquello había sido una fuente de profunda angustia personal, algo que había tratado desesperadamente de ocultar a la mirada implacable y dura de los medios. Habían exhumado un secreto que él mismo había enterrado. ¿Pero cómo? Llegó a su oficina a las seis de la mañana, horas antes de lo habitual, y encontró que sus ayudantes más próximos ya estaban reunidos, con aspecto tan pálido y enervado como el suyo. Roger Fry habló sin rodeos.

—ElWashington Times te ha tenido en la mira durante años. Pero ya nos han hecho más de cien llamadas telefónicas de todos los otros medios. Están tratando además de localizar a tu mujer. Esto es fuego a discreción, Jim. No lo puedo controlar. Ninguno de nosotros puede. —¿Escierto? —preguntó Mandy Greene, su secretaria de prensa. Mandy tenía cuarenta años, y había trabajado para él durante los últimos seis, pero la tensión y la ansiedad la hacían parecer mucho mayor de lo que era. Cassidy no podía acordarse de un sólo instante en que ella hubiera perdido la compostura. Pero esa mañana, tenía los ojos rojos del llanto. El senador miró al jefe de su equipo; estaba claro que Roger no les había contado nada a los demás. —¿Qué es exactamente lo que dicen? Mandy cogió el periódico y lo arrojó con ira al otro extremo de la oficina. —Que hace cuatro años arrestaron a su mujer por comprar heroína. Que hizo llamadas, pidió favores, y que retiraron los cargos y anularon el prontuario. «Obstrucción de la justicia» es la frase que utilizan. El senador Cassidy asintió, mudo. Se sentó en su amplio sillón de cuero y se apartó por un instante de su equipo, miró por la ventana y vio la luz gris de una mañana nubosa en Washington. El día anterior había recibido llamadas de los periodistas, para él y su esposa Claire, pero no respondió. Tenía un mal presentimiento, no pudo dormir. Claire estaba con su familia en Wayland, Massachusetts. Ella tenía problemas; muchas esposas de políticos los tenían. Pero él recordaba cómo había empezado: el leve accidente de esquí que le costó una operación de columna, las vértebras fundidas, las inyecciones de Percodan que le dieron para calmar los dolores de la cirugía. Pronto empezó a ansiar los narcóticos para algo más que para calmar el dolor. Los médicos no le renovaron las recetas. La enviaron a un grupo de «tratamiento del dolor», que se especializaba en consultas. Pero los narcóticos habían provocado en Claire una suerte de dulce olvido, un sitio protegido de las tensiones y los esfuerzos de la vida pública, y de una vida privada que no le proporcionaba el consuelo que ella necesitaba. Cassidy podía culparse de ello: de no haber estado a su lado cuando más le necesitaba. Había llegado a comprender cuan hostil era su mundo para ella. Era un mundo, en definitiva, que la relegaba a un margen, y Claire, que era tan bella, tan competente, tan amorosa, no había sido criada para ver pasar la vida desde las gradas. Para Cassidy, había demasiados compromisos oficiales, demasiados colegas que seducir y embaucar e intimidar y engatusar para que hicieran lo correcto. Y Claire se sentía sola; sentía un dolor que no era únicamente físico. El nunca supo realmente cuál fue la verdadera lesión, si el aislamiento o el accidente, pero había llegado a sospechar que la espiral de depresión y dependencia a la que ella había sucumbido había sido precipitada por la estancia en el hospital.

Desesperada cuando no pudo obtener más narcóticos por receta, desesperada por una forma de alivio que, aun consciente de lo fugaz que era, de algún modo parecía hacer más soportables las cosas, fue a un parque apartado cerca de donde la calle Octava coincidía con la H, en Washington, e intentó comprar heroína. El hombre que encontró allí fue compasivo, la animó, se lo hizo más fácil. Le dio dos bolsitas de papel transparente con la sustancia y ella le pagó con billetes grandes que acababa de sacar del cajero automático. Entonces él le mostró su identificación y la llevó a la comisaría. Cuando el oficial al cargo descubrió quién era, llamó al asistente del fiscal de distrito, Henry Kaminer, a su casa. Y Henry Kaminer llamó a su antiguo compañero de la facultad de Derecho, Jim Cassidy, quien en ese momento presidía el comité judicial del Senado. Así es como se enteró. Cassidy recordaba la llamada, la vacilación, la extraña conversación trivial que precedió a la devastadora revelación. Fue uno de los peores momentos de su vida. La cara delicada y ojerosa de Claire le ocupaba la mente, y las palabras de un poema que alguna vez leyó volvían como un eco: «no decía adiós, se ahogaba». ¿Cómo pudo haber sido tan ciego a lo que sucedía en su propia casa, en su propio matrimonio? ¿Acaso la vida pública de un hombre podía hacer que perdiera el contacto con su vida privada? Pero estaba Claire, que «no decía adiós, se ahogaba». Cassidy volvió a encarar a su equipo. —Ella no es una delincuente —dijo fríamente—. Necesitabaayuda, maldita sea. Necesitaba un tratamiento. Y lo tuvo. Seis meses en una clínica de desintoxicación. Discretamente, sin levantar la voz. Nadie tenía por qué saberlo. No quería que la miraran con piedad, no quería miradas cómplices. Ese escudriñar puntilloso que le tocó por ser la esposa de un senador. —Pero su carrera... —empezó a decir Greene. —¡Mi maldita carrera fue la que la llevó a eso en primer lugar! Claire también tenía sueños, ¿sabes? Sueños de tener una verdadera familia, con niños y un padre que les amara, que hiciera de su esposa y de sus niños la primera y última prioridad, como corresponde a un hombre. Sueños de tener una vida normal: no parecía mucho pedir. Quería unhogar, eso es todo. Renunció a sus sueños para que yo pudiera ser... ¿cómo me llamó el Wall Street Journal el año pasado?: el «Polonio del Potomac». —Su voz cobró un tono amargo. —¿Pero cómo pudo poner en peligro todo aquello por lo que usted había trabajado, aquello por lo que ambos trabajaron? —Mandy Greene no podía ocultar la ira y la frustración. Cassidy sacudió lentamente la cabeza. —Claire estaba en agonía, sabía que todo el mundo la vería como la mujer que pudo

haber destruido la carrera de un senador. Nunca entenderás el infierno por el que ha pasado. Fue ella quien pasó por él; en cierto sentido, los dos pasamos. ¡Y los dos conseguimos salir de él! Hasta ahora. Hasta que ocurrió esto. —Miró el teléfono de doce líneas de la recepcionista, con todas las lucecitas encendidas y sonando incesantemente en un ronroneo electrónico—.¿Cómo, Roger? ¿Cómo lo descubrieron? —Aún no lo sé —dijo Roger—. Pero lo que tienen está increíblemente detallado. Un registro electrónico de la ficha de arresto, que consiguieron aunque oficialmente no se había archivado. La considerable suma que esa noche Claire sacó del cajero. Registros municipales de llamadas telefónicas, en que se detallan todas las que hubo entre su domicilio y Henry Kaminer la noche del arresto. Más llamadas entre la línea privada de Kaminer y el oficial de distrito. Diarios de llamadas entre el oficial que llevó a cabo el arresto y la comisaría. Hasta el registro electrónico de los pagos que hiciste a Silver Lakes para su rehabilitación. Cassidy tenía un aspecto lúgubre, pero forzó una sonrisa irónica. —Es imposible que una sola persona haya reunido toda esa información. Han violado los documentos más privados y personales. Mis advertencias iban dirigidas contra eso, supongo. Contra la sociedad vigilante. —Pues, ahora se verá todo de otro modo —dijo bruscamente Mandy Greene, que por fin recobraba su aire de profesional—. Parecerá que estaba haciendo campaña por su privacidad, por los muertos que tenía en su propio armario. Y usted lo sabe mejor que nadie. Roger Fry empezó a pasearse por la oficina. —Pinta mal, Jim, no he de restarle importancia. Pero sinceramente creo que podemos superarlo. La situación empeorará al principio, pero la gente en Massachusetts sabe que eres una buena persona, y tus colegas, les guste o no, saben que eres una buena persona. El tiempo cura todas las heridas, en política como en todas las cosas. —No tengo intenciones de quedarme a verlo, Rog —dijo Cassidy, que volvió a mirar por la ventana. —Sé que ahora parece horrible —dijo Fry—. Tratarán de crucificarte. Pero eres fuerte. Ya les enseñarás. —No lo entiendes —dijo Cassidy con aire severo, pero sin hostilidad—. No se trata de mí. Se trata de Claire. La primera frase de todos los informativos se refiere a Claire Cassidy, la esposa del senador James Cassidy. Eso puede continuar durante días, semanas, quién diablos sabe por cuánto. No puedo someterla a eso. No puedo hacerle pasar por eso. No sobrevivirá. Y sólo hay una manera de deshacerse de esto. Hay una sola manera de sacarlo de las primeras planas, las entrevistas por televisión, los noticiarios y los ecos de sociedad. —Sacudió la cabeza y empezó a imitar la voz estentórea de los locutores de noticias:«El senador Cassidy afronta una investigación

del Senado; el senador Cassidy lucha por conservar su escaño; el senador Cassidy niega haber cometido irregularidades; la vergüenza del senador Cassidy; ¿el presidente del comité judicial abusó del poder?; el senador casado con una yonqui». Ahora es noticia de primera plana, y puede seguir así por tiempo indefinido. El senador Cassidy renuncia a causa de acusaciones perjudiciales es una noticia, es cierto, pero una noticia de dos días. Las penurias de Jim y Claire Cassidy, en tanto sujetos privados, pasarán pronto al olvido cuando dejen lugar a los reportajes de Somalia. Hace cinco años, le prometí solemnemente a mi esposa que nunca volveríamos a pasar por esto, cueste lo que cueste. Ahora es el momento de cumplir la promesa. —Jim —dijo Fry con delicadeza, tratando de mantener firme la voz—, hay demasiada incertidumbre en este momento como para tomar una decisión así. Te suplico que tomes distancia. —¿Incertidumbre? —se rió el senador con amargura—. Pero si nunca he tenido tanta certidumbre en mi vida. —Luego se dirigió a Mandy Greene—. Mandy, es hora de que te ganes tu sueldo. Tú y yo vamos a escribir el comunicado de prensa.Ahora mismo.

23

Bryson se quedó helado, apenas podía respirar. Estaba conmocionado, tenía la mente paralizada. Era como si un rayo lo hubiera atravesado, le abrasara la conciencia y desgarrara los filamentos de la razón. Jadeaba. Todo era una locura, nada tenía lógica; apenas pudo reprimir un grito. «¡Ted Waller!». «¡Gennady Rosovsky!». El gran manipulador, el mago de las artes siniestras, que había transformado su vida en un engaño impensable y enorme. Bryson cogió la pistola semiautomática que le acababa de arrojar, la aferró con toda naturalidad, como si fuera un apéndice de su cuerpo. La apuntó hacia el hombre que se la había entregado y comprendió que, aunque un disparo certero mataría a Ted Waller, ¡no sería suficiente! Dejaría sin contestar las preguntas que le atormentaban, y tampoco aplacaría su sed de venganza contra todos los mentirosos y manipuladores que habían hecho de su vida una gran mentira. Aun así, empuñó el arma contra Waller, apuntó al rostro de su antiguo mentor, poseído por la furia pero aturdido con preguntas,¡tantas preguntas! Lo que salió, con una voz tirante y ahogada, fue la primera pregunta que se le cruzó por la cabeza.

—¿Quién diabloseres? Le quitó el seguro a la pistola hasta oír el clic del automático. Bastaba con tocar el gatillo con el índice para que le soltara una descarga de diez balas a la cabeza de Ted Waller, y así el mentiroso se vendría abajo desde la pasarela al suelo del almacén, siete metros de caída en picado. Pero Waller, el mejor tirador de todos, no le apuntaba con ningún arma. Simplemente estaba allí, un viejo obeso con una sonrisa críptica en el rostro. Waller empezó a hablar, su voz producía un eco en aquel espacio cavernoso. —Juguemos a «verdadero o falso» —dijo, invocando su antiguo ejercicio pedagógico. —Vete a la mierda —dijo Bryson con fría cólera, la voz le temblaba de odio—. Tu verdadero nombre es Gennady Rosovsky. —Verdadero —replicó Waller, con la cara impasible. —Fuiste al Instituto de Lenguas Extranjeras de Moscú. —Verdadero. —Esbozó una sonrisa—.Pravil'no. Otlichno. —Muy bien. Excelente. —Eres del GRU. —Casi verdadero. Para ser precisos, el tiempo de verbo es el pasado. Lofui. Bryson alzó la voz hasta gritar. —¡Y fueron todogilipolleces, toda esa mierda que me contaste de que estábamos salvando el mundo! ¡Cuando todo el tiempo trabajabas para el otro bando! —Falso —dijo Waller, con la voz clara y fuerte. —¡Basta de mentiras, hijo de puta!¡Basta de mentiras! —Verdadero. —Vete al infierno, no sé qué diablos haces aquí... —A riesgo de sonar como el general Tsai: cuando el alumno está listo, aparece el maestro. —¡No tengo tiempo para tusgilipolleces budistas! —exclamó. Bryson oyó las pisadas, el retumbar metálico de armamento, y se dio la vuelta en el acto. Dos guardias de uniforme verde entraron al almacén con las carabinas en

posición de disparo. Bryson abrió fuego, y al mismo tiempo oyó más disparos que venían de arriba y atrás, de donde estaba Waller. Los dos guardias fueron alcanzados por las balas; se tambalearon hacia adelante y cayeron al suelo. Bryson se arrojó sobre el cuerpo de Ang Wu, giró el cadáver, le quitó la ametralladora con la correa que tenía amarrada al cuello, la cogió con ambas manos y la empuñó al tiempo que tiró la pistola de Waller. Esperaba que surgieran más guardias, pero no vino nadie. Después soltó la pistola que Ang Wu tenía aún en la mano y se la puso en el bolsillo delantero del ridículo traje de Hesketh-Haywood. Ang Wu tenía un cuchillo de caza en cada tobillo; Bryson los cogió con sus respectivas vainas y se los colocó debajo del cinturón. ¡El cinturón! De golpe se acordó de la hoja afilada de aluminio y vanadio, pero ahora tenía armas mucho más efectivas. —¡Por aquí! —gritó Waller, que giró y desapareció en los oscuros recovecos del balcón con paredes de cemento—. El edificio está rodeado. —¿Adonde demonios vas? —gritó Bryson. —Algunos hemos hecho los deberes. ¡Venga, Nick! ¿Qué alternativa tenía? Quienquiera que fuese Ted Waller en realidad, ocualquiera que fuese su propósito, seguramente tenía razón: los guardias del ELP habían rodeado el almacén; si había otra salida en la planta baja, como debía de ser el caso, no haría más que conducirles a las manos del enemigo. Del enemigo inmediato. Bryson subió a la carrera los escalones de acero y alcanzó a ver cómo el gordo Waller desaparecía en un gran hueco de la escalera, justo detrás de unas largas filas de vehículos militares aparcados. Bryson se coló entre las hileras apretadas de Jeeps, Humvees y camiones de fabricación china, cuando advirtió que Waller subía las escaleras con agilidad y rapidez, con una gracia de bailarín que siempre le había sorprendido. Aun así, Bryson tenía un andar más veloz y le dio alcance en cuestión de segundos. —A la terraza —murmuró Waller—. Es la única salida. —¿A laterraza? —No queda otra. Entrarán en tropel, si es que no lo han hecho ya. —Waller estaba agitado—. Un hueco de escalera. Y un montacargas. Pero es terriblemente lento. Cuando llegaron al rellano de la tercera planta, ya se oían gritos desde abajo y pasos a la carrera. —Mierda —dijo Waller—. Ahora me arrepiento de haber comido anoche aquel paté. Ve tú primero. Bryson tomó la delantera sin perder tiempo, subió las amplias curvas de la escalera hasta que llegó a lo que obviamente era el último piso. Salió al aire de la noche, a la

luego la metió en el orificio del barril vacío. La proporción quizás no era la ideal. pero sabía por experiencia que funcionaría igual. y en que quitar la llave de cada vehículo sería una pesadilla logística. Ya no tenía combustible líquido. también cerrada. bordeaban el Jeep y corrían peldaños abajo. El olor a combustible era abrumador. o. Lo volteó lentamente y lo hizo rodar por el suelo en dirección al Jeep. La tela se encendió y Bryson arrojó el barril de acero por encima del Jeep.. pero ello iría muy bien a sus propósitos. Giró el precinto de plástico y la gasolina empezó a salir a borbotones. ¡No había tiempo para esto! Entonces divisó una fila de Jeeps con techo de lona y corrió hacia ellos. Consiguió abrir a la fuerza la puerta del conductor y se apretó entre el Jeep y la pared de cemento. en dirección a la salida de la escalera. ¡Mierda! Corrió al siguiente. hablando por su teléfono móvil. con el barril ya vacío. Bryson arrancó el motor. cortó la tela del techo. que obstruía la salida a la terraza. escaleras abajo. Bloquéale el paso a tus perseguidores. Pero no sería más que una demora para el enemigo: varios hombres que empujaran al mismo tiempo podrían mover el vehículo. ¡No alcanzaba! Buscó entre las filas adyacentes de vehículos y halló lo que esperaba encontrar desesperadamente: un barril de acero con veinte litros de combustible. oyó un estruendo de pasos por la escalera: eran los guardias que subían a la terraza. La llave estaba puesta. Corrió a la primera fila de vehículos. El Jeep chocó espectacularmente contra la pared de cemento.. Poco después. vio que el Jeep era demasiado ancho para caber en el rellano. lo cual tenía su razón de ser en un almacén tan bien custodiado. fila tras fila de tanques y camiones. Sacó el encendedor de latón de Giles Hesketh-Haywood y rozó la mecha improvisada con la llama. ¿perocómo? ¿Con qué? No había puertas para cerrar ni modos de hacer barricadas.ancha extensión de un parking. probó el pomo de una puerta y estaba cerrada. aceleró y sacó el Jeep a toda velocidad hacia adelante. más precisamente. cientos. miles de ellos. pero estaba lleno de vapores de combustible. Hizo rodar aún más el barril y lo inclinó para volcar el combustible con más rapidez hasta inundar el área. los ríos de gasolina avanzaban hacia el rellano de la escalera. y la parte delantera quedó metida en la abertura. Waller estaba a cierta distancia de la escalera. para hundirse luego un tanto cuando las ruedas delanteras llegaron al segundo o tercer escalón y allí se detuvieron. ¡No había mástiempo! Se sacó la corbata y la mojó en el charco de gasolina hasta que estuvo empapada. después saltó hacia atrás y se puso a . de una mezcla de aire y vapor de gasolina. formando un charco en el suelo de cemento alrededor del vehículo. Al acercarse. Desenvainó uno de los cuchillos de Ang Wu.¿Y ahora qué? ¿Qué tenía en mente Waller? ¿Saltar desde la terraza del edificio? ¿Brincar sobre el abismo de tres o seis metros que los separaba del edificio de al lado? —Quema los puentes —jadeó Waller al surgir de la escalera. metió la mano y abrió la puerta desde el interior. y Bryson comprendió lo que decía su antiguo mentor. los torrentes se deslizaban entre los neumáticos del Jeep. Habíavehículos a troche y moche.

de ello estaba seguro. rugía directamente encima de ellos. Bryson dudó un instante antes de correr él también hacia el gigantesco helicóptero.un helicóptero del ejército de Estados Unidos. el incendio ambarino. El dolor aumentó en lugar de ceder. Perdía mucha sangre. mientras miraba al cielo. Todo el hueco de la escalera se encendió en una bola de fuego. y pronto brotaron nubes de humo negro. pero quedaron apagados por un ruido aun más fuerte. las nubes de humo negro y hollín. Bryson ya había sido herido en el pasado. pero esta vez era peor que todas las anteriores. cómo había hecho Waller para llamar a un helicóptero de combate del ejército americano? Mientras Bryson montaba al helicóptero. hubo otra explosión descomunal cuando se encendió el tanque de combustible del Jeep.. El piloto llevaba un traje de faena del ejército de Estados Unidos.correr lo más rápido que pudo. el disparo le había alcanzado un nervio. con las señas del ejército estadounidense pintadas en código oficial. una terrible punzada en el lado derecho de la caja torácica. las piernas se le doblaron. y Waller le alcanzó. hasta que aterrizó lentamente en la terraza. con la cabeza gacha por instinto. En la distancia le pareció oír la voz de Waller que decía: —. Desde el aire vio las tropas en masa debajo de ellos. Bryson subió por fin al helicóptero y sintió una explosión de dolor en la espalda. y Waller lo cogió de un brazo y lo subió al helicóptero mientras éste levantaba el vuelo. —¿Quédemonios es esto? El helicóptero era un Apache AH-64. Waller gritó algo que Bryson no alcanzó a entender. ensordecedora. —Bien hecho —dijo Waller. mientras se cernía en busca de un claro entre las filas de vehículos. por el lado opuesto de la terraza donde tenía lugar el infierno de la escalera. Waller corrió hacia él. si bien no había necesidad de ello. Al ver lo que había hecho. un estrépito por encima de sus cabezas: era el sonido de las hélices de un helicóptero. ¿Cómo era posible? ¿Si el Directorate era el GRU. pintado de verde con manchas de camuflaje.. no se atreverán a hacernos volar en . un infierno espectacular y amarillo. Pocos instantes después. Gritó. La explosión fue inmensa. con la cara colorada y empapado de sudor. varias veces incluso. Bryson jadeaba. inconcebible. Waller también cruzó la terraza a la carrera. Cuando se dio la vuelta. Bryson se detuvo al llegar al centro de la terraza. ¡Le habían herido! Era un dolor inmenso. Un helicóptero blindado. Las llamas tenían un brillo deslumbrante y cegador: eran ondas de fuego que rodaban y resplandecían. De la escalera se oían gritos de agonía. vio que una docena de soldados del ELP salía del montacargas y estaban a no más de treinta metros de distancia. vio que Waller se giraba y miraba por detrás de él con alarma.

... como solían hacerlo una vez al mes.. que evocaban un tiempo ido y sus pecados veniales...el aire. La voz de Waller subía y bajaba. Se comen a tíos como tú como si fueran un aperitivo. Se habían encontrado para almorzar. Lo llevaron a un edificio moderno. —Adam Parker estaba mosqueado y no le importaba que lo viera Joel Tannenbaum.. un restaurante caro de la calle 47 Este.. asombroso e hirviente. Lo atendió una enfermera de bata blanca o tal vez una médica... seguidas de una caída rápida y empinada a la oscuridad de un sueño profundo y por efecto de las drogas. en Patroon.. Por momentos sentía escalofríos. Y: —. bien. no voy a empezar a engañarte a estas alturas de la vida. y el general Tsai no es tan estúpido como para. Oscilaba entre la conciencia y el desmayo a través de un caleidoscopio de imágenes. —Esos tíos no se dejan matar. como una radio con mala recepción. incidente internacional. Las paredes estaban revestidas de madera oscura y grabados de Kips engalanados. Tannenbaum estaba inmerso en su chuleta de ternera asada. lo desvistieron hasta la cintura. Aterrizaron en alguna parte. Y después: —.. Parker se jactaba de su estado físico. era un hombre de la calle. las olas de dolor. —¿La verdad? Sólo quiero matar al tío. su abogado de toda la vida. le cosieron la herida. le ayudaron a subir a una camilla. Nick? Es probable que esté bien sangrar de vez en cuando... un chico desaliñado que se crió en el Bronx y que siempre sacó al mal tiempo buena cara.. Adam. Había estado en la Revisión Legal de la universidad de Columbia. Nicky?. dirigía el departamento de litigios corporativos de Swarthmore & Barthelme. y enseguida un calor febril. no querrás treparte a la . pero hay una enfermería en el aeropuerto de Hong Kong. Parker había reservado una sala privada donde los dos hombres pudieran fumar Romeo y Julieta mientras bebían un Martini. los médicos del siglo XVIII tenían razón. ¿Conoces el viejo chiste del ratón que quiere joder al elefante? Créeme. pero cada vez que venía a Manhattan se veía atraído por sitios como ése.. un vuelo largo y no quiero retrasar.. Lo siento.. pero por debajo de un historial tan impresionante y más allá de ser miembro de renombradas instituciones. fue trasladado deprisa por un largo pasillo. Oyó: —.. botiquín de primeros auxilios. ¿sabes..

Lo único que te pido es que hagas un expediente. No quiero que lo tengan fácil. —El matrimonio duró ocho meses. sí —se rió Parker arrepentido. —Adam.. claro. —Nada que tenga que ver con la justicia se hace en menos que canta un gallo.. Tienen ejércitos enteros de abogados trabajando para ellos. —No me vengas con ésas —dijo Parker—. ¿cuánto. —Haré lo que pueda. . —Sí. etcétera. —Aunque tarde un poco más. Se creen que podrán tragarme de un saque. —Adam. Existen acuerdos de confidencialidad que hay que respetar. ¿Pero ahora? Por una vez en la vida no tienes nada que hacer. eres un gilipollas. un cretino. Debería haber pedido que me devolvieran el regalo de bodas. te conozco desde hace. pero lo que quiero es inmovilizarles. Acúsalos de que tenemos pruebas a primera vista de que están actuando en violación de los convenios según se discutió y aprobó. —Jumbo ni se enterará. —¿ Diciendo qué? —Que se les prohíbe mezclar informaciones de InfoMed con esos otros grupos internacionales. —¿Puedes creer que hubo gente que sí los pidió? —Tannenbaum bebió lentamente un trago de su Martini. es ridículo. Eso es probablemente el motivo por el que te ha ido tan bien. —¿Esperas que me emocione con tu lirismo? —Teniendo en cuenta lo que cobras. un hijo de puta sabelotodo e hipercompetitivo sin una pizca de humildad ni sentido de tus límites. Harán que retiren los cargos en menos que canta un gallo. quince años? Fuiste el padrino de mi boda. —¿ Decías? —Adam.. Un requerimiento judicial.. Ya hemos hecho travesuras tú y yo. y quiero ponerles una piedra en el estómago para que nunca se olviden de mí.espalda de Jumbo. La cosa es que no me cruzaré de brazos. un arrogante.

—Puede que sea un gilipollas. Yo doy por culo a otra gente. no es necesario que te hable así. —Soy abogado. Lo van a lamentar por haberse metido con Adam Parker. Vale. Si te niegas a hacer el expediente. —Sabes lo que quiero decir. —Lo juro por la tumba de mi madre. —Se creen que son la puñetera Standard Oil de la información. Systematix hace que Standard Oil parezca un enano. Tienen sus propias reglas. a tu alrededor. —Ni sueñes con analogías de la historia.. encontraré a alguien que lo haga. escúchame tú amí. No hay muchas cosas que me asusten en esta vida. Parker terminó su Martini y pidió otro. Mira. Así que trata de escuchar lo que te digo. —No.—Vete a tomar por culo. me quedé con el dinero. Lo que estoy tratando de decirte es que te pelees con los de tu categoría. pero no soy un idiota —dijo sin dejarse disuadir—. Ahora te comportas como un perro en la jaula. créeme cuando te digo que no es un negocio como cualquiera. pero no tenía alternativa. ¿qué ves? Almuerzos con cuenta de gastos en todas las mesas. Todos los bufetes de abogados que tienen importancia tienen algún tipo de relación con Systematix o alguno de sus afiliados. De verdad. Fue una adquisición hostil. Esa empresa ha extendido los tentáculos por todas partes. Me conoces. Adam. —Tu madre vive en Flatbush. no te metas con esta gente. y hasta puede que sea un arrogante hijo de puta. Y te has quedado con su dinero.. Y una parte considerable de ellos corre por cuenta en última instancia del cliente o vendedor favorito de todos: Systematix. ¿ Pero acaso hay alguien que les haga frente? Es como siempre dices: la vida no es justa. Esos zánganos de Systematix se van a acordar de mi nombre. Estás aquí para pedirme consejo. Fíjate aquí. —Adam. —¿Eso es lo que te enseñaron en la facultad de Derecho de Columbia? —Ojalá lo hubieran hecho. señor Parker —dijo el conserje no bien . El hecho es que el departamento de Justicia actúa como si fuera una subsidiaria totalmente controlada por ellos. Pero esto. —Tannenbaum se encogió de hombros—. —Su habitación está lista como siempre. Y te digo una cosa. Escucha cómo hablas. —Me estás tomando el pelo. pues. Han comprado tu empresa.

Pero durante sus esporádicas visitas a Manhattan. una mujer equina y saludable. A las diez de la noche en punto. todos sus clientes (en su mayoría eran hombres muy ricos y de mucho poder que vivían en otras partes del país) debían serle presentados personalmente. Según lo creyera necesario.. pasarse piedra pómez por los pies.¡Dios. mientras hacía la inspección final de sus jeunes filies. quien le prometió «dosjeunes filies de lo mejorcito que tenemos». ¿Le gustamos? Parker sonrió de oreja a oreja. lo necesitaba! Hacía ya mucho tiempo. Desde la adquisición de Systematix había estado sometido a tanto estrés. —Mucho —dijo—. sintió que una ola de calor le subía por el cuerpo.Parker apareció esa noche en el St. a Adam Parker le gustaba también permitirse algún gusto que estuviera fuera de lo habitual. Cerraron la puerta al entrar—. —Soy Yvette —dijo una morena impactante que parecía una estatua. y. . Pocos minutos después tocaron a la puerta. depilarse las piernas o limarse las uñas. le gustaba saber que se acordaban de sus preferencias habituales. decía madame Sevigny con un suspiro. les irrigaba y perfumaba todos los orificios del cuerpo. El conserje sabía que a Parker le reconfortaba. exfoliar o humectar la piel. sencillamente no entendería. hubiera entendido algo acerca de sus placeres. Madame Sevigny no hacía publicidad. Madame Sevigny pagaba a un médico para que les hiciera análisis periódicos de sangre y exámenes de la pelvis a las jeunes filies. Esa mañana llamó a madame Sevigny. —Y yo soy Eva —dijo una ágil rubia. No le habría sorprendido si el magnate de semiconductores. madame Sevigny las examinaba en persona. para asegurarse de que su salud e higiene estaban fuera de toda duda. ella garantizaba absoluta discreción. les hacía depilar las cejas. Parker. Lo que tenía en mente para esta noche era algo que su esposa. Por su parte. «Es tan difícil ser una belleza por naturaleza». como ella se hacía llamar. por el contrario. repantigado en su opulenta suite con una bata de toalla de rizo blanca. Pero creí que madame Sevigny dijo que serían Yvette y Erica. antes de ir a sus citas. Me envió en su lugar y me pidió que la disculpara. pues como le había explicado el plutócrata de semiconductores la primera vez que le habló de los servicios especiales que ofrecía la madame. Sus chicas sabían que una falta de discreción valía más que sus propias vidas. Somos como hermanas. Todas seguían un programa de ejercicios físicos y dietas que harían avergonzar a un gimnasta profesional. Sus instrucciones a madame Sevigny eran siempre muy precisas. Creo que no se arrepentirá. teñirse las pestañas. con madame Sevigny no había que andarse por las ramas. le anunciaron por teléfono desde el vestíbulo del hotel que las chicas habían llegado.. —Erica se puso mala —dijo Eva—. Sabían también que si acataban las normas precisas de madame Sevigny. Moritz. en sólo un par de años habrían ahorrado suficiente dinero para hacerse independientes.

la tráquea y el esófago. casi al borde del delirio. se concentraban en otra parte de su cuerpo. cada vez que estaba a punto de llegar al orgasmo. ¿ Qué queréis beber. igualmente doloroso y placentero. —Comencemos. mientras Eva preparaba la cera caliente. es tu turno —dijo Eva. Yvette. Habían soltado las ataduras de seda para permitirle que se sentara. El apenas vio el destello de un alambre afilado antes de que ella se lo pasara alrededor del cuello. le masajeaban los brazos y el pecho con los dedos más suaves y duros que pudiera imaginar. —Dios mío —gimió antes de que el alambre le cortase el cartílago. Sólo entonces vio Yvette la sangre en el cuello del caballero. Estaba sentado en un sillón reclinado de un pequeño y lujoso jet para ejecutivos.—Seguro que no —dijo Parker. con los ojos cerrados. por el . Abrió los ojos y vio que el caballero tenía la cabeza inclinada hacia adelante. «Sí». 24 Se despertó despacio. Ahora Yvette le acariciaba el cuerpo con sus pechos suaves y la entrepierna húmeda. notó primero que la turgencia disminuía dentro de ella. Finalmente. me parece. gimiendo de placer mientras las dos chicas se turnaban para azotarle y acariciarle la carne enrojecida. le dolía todo el cuerpo. y ahora Eva le agarraba el pecho por detrás.«Si». —Por favor —dijo Parker. y que la otra chica. chicas? Las dos chicas se miraron y sacudieron la cabeza. Las ventanas estaban negras. la cabeza le latía. Una hora después. los vasos. sostenía un lazo de metal brillante. Parker estaba atado a las patas de la cama de latón con pañuelos negros de seda. jadeaba. como una lustrosa corbata roja. cubierto con una manta y con una almohada mullida debajo de la cabeza. —Y éste. ha de ser tu último placer —le susurró Eva al oído. Le masajeaba los hombros y el cuello con los dedos. y rodeó el cuello de Yvette con el alambre brillante. que se llamaba a sí misma Eva. me parece. y pocos instantes después ya no tenía conciencia de nada.Unas gotas de sudor le recorrían el torso. que miraba con expectación el maletín chato y gris que traía Yvette—. perdida ahora en su propio placer. Eran expertas. se metió el miembro en su sexo y lo envolvió en su calor. la carótida. Yvette se subió a él. y luego ya no habló más.¿allons-y? —dijo Yvette. ¿Era eso un nuevo juego? —Y ahora. La fragante cera de abejas goteó sobre su cuerpo con intenso erotismo.

ruido y las vibraciones supo que estaban en vuelo. Había sólo dos pasajeros más en la cabina. Un cuarentón de uniforme azul marino, asistente de vuelo, con pelo rubio al ras, que dormitaba en la última fila. Y, sentado en un sillón ancho de cuero al otro lado del pasillo, Waller leía un libro encuadernado con piel bajo un pequeño círculo de luz brillante. —Nu, vot eti vot, tovarish Rosovsky, dobri vecher —dijo Bryson en ruso—. Shto vyi Chitayete? —Hablaba con poca claridad; se sentía narcotizado. Waller levantó la vista y sonrió. —Realmente no he hablado esa lengua salvaje en varias décadas, Nicky. Estoy seguro de que he olvidado mucho. —Cerró el libro—. Pero en respuesta a tu pregunta, estoy releyendo Dostoievsky. Los hermanos K. Nada más que para confirmar mi idea de que en realidad es un escritor bastante malo. Una trama espeluznante, llena de moral, y con una prosa sacada de laPolice Gazette. —¿Dónde estamos? —En algún lugar sobre Francia, imagino. —Si me diste alguna droga, espero que me hayas sacado lo que querías. —Ah, Nick —exhaló Waller—. Seguro que piensas que no tienes ningún motivo para fiarte de mí, pero la única droga que te dieron era un calmante para el dolor. Por suerte hay una clínica de emergencia más o menos decente y bien equipada para viajeros en Chek Lap Kok. Pero has sufrido una heridita de bala. Al parecer es la segunda en pocas semanas, la última fue un rasguño superficial en el hombro izquierdo. Siempre te has recuperado pronto de las heridas, pero con la edad te va a llevar más tiempo, ¿sabes?. Realmente es un juego para jóvenes, como el fútbol americano. Te lo dije cuando te saqué del circuito hace cinco años. —¿Cómo me encontraste? Waller se encogió de hombros y se recostó en su asiento. —Tenemos nuestras fuentes, electrónicas y humanas. Como bien sabes. —Bastante audaz eso de usar un helicóptero americano en espacio aéreo extranjero. —No tanto. A menos que creas en las invenciones de Harry Dunne de que somos una especie de elefante rebelde. —¿Estás diciendo que no es cierto? —No digo nada, Nick.

—Ya has admitido que naciste en Rusia. Gennady Rosovsky, nacido en Vladivostok. Entrenado como agente de penetración del GRU, opaminyatchik, por los mejores espías de la Unión Soviética, especialistas en lengua inglesa, cultura americana, ¿no es cierto? Y un prodigio del ajedrez. Yuri Tarnapolsky me confirmó todo esto. Ya en tu juventud tenías fama: algunos te llamaban el Hechicero. —Me halagas. Bryson miró a su antiguo mentor, que ahora estiraba las piernas y colocaba las manos detrás del cuello. Waller, así era como lo conocía,si es que de veras lo conocía, parecía muy cómodo. —De algún modo —prosiguió Waller—, siempre supe que existía la remota posibilidad, aunque sólo fuera teórica, de que un día mi expediente del GRU saliera de la caja fuerte en la que estaba y llegara a la inteligencia estadounidense. A la manera en que un cadáver enterrado hace mucho tiempo sale de su tumba cuando hay una inundación. ¿Pero quién habría podido preverlo realmente? Ni siquiera nosotros. Todo el mundo se burla de la CIA por no haber anticipado la repentina caída de la Unión Soviética, y ciertamente yo no les tengo mayor simpatía, pero siempre pensé que era injusto; ni siquieraGorbachov la vio venir, caramba. —¿Estás esquivando la gran pregunta? —¿Cuál es? —¿Erespaminyatchik, un agente del GRU, sí o no? —«¿Lo soy ahora o lo he sido alguna vez», parafraseando al payaso del senador McCarthy? Loera; pero no lo soy. ¿He respondido sin ambigüedad? —Sin ambigüedad, pero vagamente. —Deserté. —Para nuestro bando. —Naturalmente. Aquí estaba de clandestino y traté de legalizar mi situación. —¿Cuándo? —En 1956. Había llegado en 1949 a los catorce años, en un tiempo en que había muchos nombres falsos y no se sometían a investigación. A mediados de los años cincuenta, salí a la luz y corté mis vínculos con Moscú. Para entonces, ya había visto y oído bastante del camarada Stalin para sacudir las ilusiones de juventud que tuve alguna vez sobre el futuro radiante de un mundo comunista. Después de la crisis cubana de los misiles, no fui el único en darse cuenta de las estupideces, las locuras, la torpeza fundamental de la CIA. Fue entonces cuando fundamos el Directorate con

Jim Angleton y algunos más. Bryson sacudió la cabeza, con aire reflexivo. —Si un agente del GRU deserta, eso tiene consecuencias. Sus jefes en Moscú estarán muy descontentos, habrá amenazas de represalias que inevitablemente se llevarán a la práctica. Sin embargo, sostienes que tu verdadera identidad quedó tapada pordécadas. Me cuesta creerlo. —Es muy comprensible. ¿ Pero tú crees que lo que hice fue enviarles una carta diciendo «Querido Iván, ya puedes dejar de mandarme esos cheques porque me he pasado de bando»? Ya lo creo que no. Hice las cosas con cuidado, como te puedes imaginar. Mi controlador era un cabrón ávido y muy precavido. Le gustaba vivir bien y mantenía sus gustos haciendo un doble juego y abrevando en las cuentas de gastos con demasiada frecuencia. —Traducción: malversó fondos. —En efecto. Por aquellos días, eso era motivo para el gulag o un tiro en la nuca en el patio de Lubyanka. Y con lo que yo sabía, y podía fingir saber, le obligué a borrarme de los libros. Yo desaparezco, él queda con vida y todo el mundo feliz. —¿Entonces la historia de Harry Dunneno era una invención? —No al cien por cien. Un pastiche ingenioso de verdades, medias verdades y completas falsedades. Como sucede con las mejores mentiras. —¿Qué parte no era verdad? —¿Qué te dijo? Bryson sintió cómo el corazón le latía con fuerza. Subió el nivel de adrenalina, que pugnaba con el narcótico que aún pudiera tener en su corriente sanguínea. —Que una pequeña célula de fanáticos del GRU, o quizás del VKR, los brillantes estrategas conocidos comoshakhmatisti, o jugadores de ajedrez, fundaron el Directorate a principios de los años sesenta. Que se inspiraron en la clásica operación de engaño rusa de los años veinte, el Trust. Una operación de penetración en territorio americano, el más descarado ardid del espionaje del siglo xx, que eclipsaba con mucho las ambiciones del Trust. Estaba controlada por un reducido círculo de directores, el Consorcio, que mantenía a todos los oficiales y al personal engañados, haciéndoles creer que trabajaban para una unidad de inteligencia americana de máxima seguridad, y forzados, gracias a una recelosa compartímentación y a un sistema variable de códigos secretos, a no revelar nada a nadie acerca de su trabajo. Waller sonrió, con los ojos cerrados.

—Y según Dunne, nunca se habría descubierto el verdadero origen del Directorate en Moscú de no haber sido por la caída de la Unión Soviética, que tuvo el efecto de diseminar algunos documentos extraviados y revelar inadvertidamente operaciones con código que no correspondían a las estructuras del KGB o el GRU; un nombre de contacto aquí, otro allá; hasta que los desertores de cargos medios lo confirmaron todo. La sonrisa de Waller se hizo más ancha. Abrió los ojos. —Casi me has convencido ami,Nick. Por desgracia, Harry Dunne está en la profesión equivocada. Debería haber escrito ficción; tiene una imaginación extravagante. Su cuento es a la vez descabellado y bastante persuasivo. —¿ Qué parte es ficción? —¿Por dónde comienzo? —suspiró Waller con petulancia. —¿Qué tal si empiezas por lamaldita verdad? —explotó Bryson, incapaz de tolerar un minuto más su gazmoñería—. ¡Si es que todavía la sabes!¿Qué tal si empiezas por mis padres? —¿Qué hay con ellos? —¡Hablé con Felicia Munroe, Ted! ¡Tus malditos fanáticos mataron a mis padres! Para ponerme bajo control directo de Pete Munroe, para llevarme al Directorate. —¿Matando a tus padres? ¡Perovenga, Nicky! —¿Niegas que Pete Munroe mantenía en secreto que era ruso como tú? Felicia prácticamente me confirmó la versión de Harry Dunne del «accidente» que acabó con la vida de mis padres. —¿Ycuál era exactamente esa versión? —Que el «accidente» lo causó mi «tío Pete», que después tuvo cargo de conciencia. —La pobre vieja está senil, Nicky. ¿Quién demonios puede saber lo que ella quiso decir? —No vas a poder negarlo tan fácilmente, Ted. Me dijo que Pete hablaba en ruso en sueños. Y Dunne dijo que el verdadero nombre de Pete Munroe era Piotr Aksyonov. —Tiene razón. —¡Por el amor de Dios! —Yera ruso, Nicky. Yo le recluté. Un fanático anticomunista. Su familia desapareció

en las purgas de los años treinta. Pero no mató a tus padres. —¿Quién fue entonces? —No les mataron, caramba. Ahoraescúchame. —Waller estudió el círculo de luz sobre su bandeja—. Hay cosas que nunca te he contado, por motivos de compartimentación, cosas que creí era mejor que no supieras, pero estoy seguro de que conoces las líneas básicas. El Directorate es, y era, una agencia supranacional establecida por un grupito de miembros de la inteligencia estadounidense y británica más amplios de miras, junto a algunos desertores soviéticos cuya buena fe estaba más allá de cualquier reproche, incluso del tuyo. —¿Cuándo? —En 1962, poco después de la debacle de bahía Cochinos. Estábamos decididos a que nunca volviese a ocurrir una vergüenza semejante. Inicialmente fue idea mía, si me permites esta vanidad, pero mi querido amigo James Jesús Angleton, de la CIA, fue mi primer aliado y el más ruidoso. Él creía, como yo, que la inteligencia americana estaba siendo arruinada por unos torpes aficionados: la llamada Vieja Guardia, que en realidad era un montón de chicos con demasiados privilegios que habían ido al mismo club de estudiantes de la Liga de Hiedra, patrióticos quizás, pero ridiculamente arrogantes y convencidos de que sabían lo que estaban haciendo. Una camarilla de Wall Street que básicamente cedió Europa oriental a Stalin por simple falta de valor. Un montón de abogados de élite de las corporaciones que no tenían cojones para hacer las cosas como había que hacerlas, que no tenían la necesaria crueldad. Que noentendían a Moscú como yo la entendía. »Recuerda que, poco después de bahía Cochinos, un oficial del KGB llamado Anatoli Golitsyn desertó y, en una serie de informes, puso al tanto a Angleton de cómo la CIA estaba plagada de topos, infiltrada y corrupta hasta la médula. Y lo mismo ocurría con los ingleses, con Kim Philby y los de su calaña. Pues bien, eso le bastó a Angleton. No sólo suministró al Directorate los fondos secretos iniciales y estableció los canales clandestinos de financiación, sino que también aprobó la estructura organizativa en células. Me ayudó a diseñar la estrategia de cajas chinas, la descentralización y la segmentación interna, como modo de guardar el máximo secreto. Hizo hincapié en la necesidad de que nadie supiera de nuestra existencia, salvo los jefes de los gobiernos a los cuales servíamos. Era sólo ignorando su propia existencia que la nueva organización podía escapar de la marisma de infiltración, desinformación y política a la que estaban sometidas las agencias de espionaje a ambos lados de la guerra fría. —No esperarás que crea que Harry Dunne estaba tan en las nubes, tan desinformado sobre el origen del Directorate. —De ninguna manera. No estaba desinformado. Harry Dunne tenía una misión. Construyó un hombre de paja. Unargumentum ad logicam, una brillante caricatura que sonaba plausible y tenía algo de verdad. Un jardín imaginario lleno de verdaderos sapos.

—¿Con qué fin? —Para ponernos en tu mira, para urgirte a que nos persigas y, de ser posible, a que nos destruyas. —¿Con qué fin? Waller suspiró exasperado, pero antes de que pudiera hablar, Bryson continuó: —¿Vas a quedarte allí tan ufano ynegar que trataste de eliminarme? Waller sacudió lentamenta la cabeza, casi con tristeza. —Podría engañar a otros, Nicky. Pero tú eres demasiado listo. —En el parking de Washington, después de que regresé a la calle K y descubrí que la sede central había desaparecido.Tú estabas detrás de todo. —Sí, era nuestro hombre. Ya no es fácil encontrar grandes talentos en estos días. No debería haberme sorprendido que te deshicieras del tío. Pero Bryson, que no se dejaba apaciguar fácilmente, lo miró furiosamente. —¡Tú ordenaste una sanción porque tenías miedo de que expusiera laverdad! —En realidad, no. Nos alarmamos con tu comportamiento. Todo indicaba que te habías podrido, que te habías aliado con Harry Dunne y te habías vuelto contra tus antiguos patrones. ¿Quién puede llegar a comprender el alma humana? ¿Estabas amargado porque te despedimos antes de tiempo? ¿Acaso Dunne te había lavado la cabeza con sus mentiras? No podíamos saberlo, y así fue como decidimos tomar medidas de precaución. Sabías demasiado sobre nosotros. Incluso a pesar de tanta compartimentación, sabías demasiado. Sí, dimos la orden de eliminarte. —¡Joder! —Pero fui todo el tiempo escéptico. Te conozco mejor quizás que nadie, y no quería aceptar el informe, las afirmaciones de los analistas, no al menos sin que fueran corroborados. Así que desplegué a uno de nuestros mejores nuevos valores para cubrirte en el buque de Calacanis, observar tus actividades hasta estar seguro de qué lado estabas. Yo la escogí para que te siguiera de cerca, para informarse sobre ti y tenernos al tanto. —Layla. Waller asintió con un sólo movimiento de cabeza. —¿Tenía la tarea de pegarse a mí? —Así es. —¡Gilipolleces! —gritó Bryson—. Su misión era mucho más complicada que pegarse

a mí. ¡ En Bruselas trató de matarme! Bryson buscó en el rostro de Waller algún signo que revelara el engaño, pero por supuesto era ilegible. —Actuó por su cuenta, en contravención de mis órdenes. No lo negaré, Nick. Pero debes considerar la cronología. —Esto es patético. ¡Estás hilando la historia una y otra vez, de arriba abajo, tratando desesperadamente de cubrir los agujeros! —Escúchame, por favor. Al menos escucha al hombre que te salvó la vida. Parte de su trabajo también era protegerte, Nick. Creer en tu inocencia hasta que probaras lo contrario. Cuando vio que estabas por ser emboscado en el buque de Calacanis, te lo advirtió. —¿Entonces cómo explicas lo deBruselas? —Un impulso lamentable de su parte. Su intención era fundamentalmente protectora. Proteger al Directorate y nuestra misión. Cuando supo que estabas a punto de encontrarte con Richard Lanchester para hacer saltar el Directorate, trató de disuadirte. Y cuando insististe, entró en pánico; tomó el asunto en sus propias manos. Supuso que no había tiempo de contactar conmigo para pedir instrucciones; había de actuar enseguida. Fue una decisión equivocada, un error de cálculo. Fue desafortunado e impulsivo, y ella tiende a ser impulsiva. Nadie es perfecto. Es una buena agente, una de las mejores de Tel Aviv, y además es bella. Una rara combinación. Uno tiende a pasar por alto las falencias. Ahora está bien, por cierto. Gracias por preguntar. Bryson no reaccionó al sarcasmo. —Déjame ver si lo entiendo: ¿estás diciendo que su misiónno era matarme? —Como te he dicho, su misión era observar e informar, proteger cuando hiciera falta, no eliminarte. Pero en Santiago de Compostela quedó claro que eran otros los que ordenaron matarte. Calacanis había muerto, sus fuerzas de seguridad estaban diezmadas; parecía improbable que la orden viniera de él, dada la rápida secuencia de acontecimientos. Deduje que alguien te estaba embaucando; la pregunta era quién. —Ted, yovi a los agentes que se unieron contra mí, ¡les reconocí! Una agente rubia de Jartum. Los hermanos de Cividale que usé en la operación Vector. ¡ Eran gente del Directorate! —No, Nick. Los asesinos de Santiago de Compostela trabajaban por la libre, vendían su talento al mejor postor, no eran exclusivos de nosotros, y les contrataron para hacer el trabajo en Santiago precisamente porque te conocían. Supuestamente les dijeron que eras un traidor, que habías dado sus nombres. El deseo de supervivencia

es un poderoso incentivo. —Eso, y una recompensa de dos millones de dólares por mi cabeza. —Exacto. Venga, por el amor de Dios, dabas la vuelta al mundo usando un nombre falso que había sido del Directorate. Podría haber hecho que te mataran de inmediato. ¿De veras pensaste que no teníamos a «John T. Coleridge» en nuestra base de datos? —¿Quién les contrató entonces? —Hay varias posibilidades. Para entonces habías hecho que medio mundo pusiera las antenas; hablaste con antiguas fuentes del KGB para comprobar mi verdadera identidad. ¿Piensas que ellos se quedan callados? ¿O que novenden información, para ser exactos, esos mercenarios cabrones? —Espero que ahora no pretendas que fue la CIA. Harry Dunne obviamente no me enviaba para hacer el trabajo sucio y al mismo tiempo ordenaba que me mataran. —De acuerdo. Pero supuestamente había un equipo a bordo delArmada española que te vigilaba, y cuando destruíste el buque decidieron que eras del enemigo. —¿Quién lo decidió? Dunne mantuvo toda la operación fuera de los libros, no guardó documentos, y sólo registró mi alias de «Jonas Barrett» en la base de datos de Seguridad. —¿Y los gastos? —Enterrados, en código. Todo fue requisado con prioridad. —En ese sitio la información pasa como por un colador, lo sabes. Siempre ha sido así. Por eso es que existimos nosotros. —Richard Lanchester aceptó verme no bien mencioné tu verdadero nombre. Dejó claro que sabía cuál era el origen del Directorate, según la versión de Harry Dunne. ¿Quieres decir que Lanchester también mentía? —Es un hombre brillante, pero es vanidoso, y a los vanidosos se los tragan con facilidad. Puede que Dunne lo haya puesto al tanto con las mismas artimañas que usó contigo. —Quería que siguiera investigando. —Por supuesto. Tú también lo querrías si estuvieras en su cargo. Debe de haberse asustado. La cabeza le daba vueltas a Bryson; sentía vértigo. ¡Había demasiadas piezas que no concordaban! Demasiadas cosas quedaban sin explicar, eran inconsistentes.

Para eliminar un contacto directo de la Agencia con una red de terroristas islámicos en toda la región: ¡una mano deshacía lo que hacía la otra! —Bobadas. y tú lo sabes.—Próspero. —¿Y qué hay de Túnez? ¿Abu no era de la CIA? —Yo no lo sé todo. No eran hombres de la CIA. Perú. Haz tus deberes. —Tonterías. Desenrolla la secuencia. en 1978: nos enviaste para frustrar el intento de toma del poder de unos mercenarios de Resultado Ejecutivo. —¿Y qué hay de la lista de operaciones que planeaste y controlaste: Sri Lanka. estaba pensada para desenmascarar y neutralizar a un elemento clave de la CIA. Nicky. Vansina quería averiguar si ella era tu cómplice. —Y las Comores. me preguntaba todo el tiempo si Elena «sabía» algo. Calacanis supo de inmediato quién podía ser un comprador interesado. lo sabes. Jan Vansina. o como quiera que sea su verdadero nombre. Irak? Dunne dijo que en secreto pretendían minar los intereses americanos en el extranjero. Los rehenes fueron liberados más tarde. ¡y era tu hombre! Era del Directorate —Vanee Gifford. Yo sostenía que te habían engañado. Libia. —Ya no estamos en Washington. después de nuestra operación. Y estaba a bordo del Armada española. ¿A qué se refería? —Me temo que se sospechó de Elena. aparentemente para abortar un golpe de Estado. trabajaban para los nacionalistas. no es así? . muchacho. Nicky. Pero según Dunne. pero tan secretamente que ni siquiera los participantes veíamos las jugadas de ajedrez porque estábamos demasiado pegados al tablero. y nos preguntamos si te habías pasado al enemigo. eran hombres de la CIA que intentaban liberar a rehenes ingleses y americanos. aparentemente con los folletos de una nueva generación de misiles antitanques Javelin como pieza de negociación.¿Cuál es la verdad? —Revisa los documentos. —Parece ser que tu elaborada operación de infiltración. —¡Maldito seas! Yo estaba allí. —¿Y por qué diablos tu agente estaba tan interesado en adquirir los folletos? ¿Para tucolección personal. El propio Calacanis confirmó que Washington estaba comprando más armas. estábamos infiltrados. Revisa los documentos de empleo si es que los puedes encontrar. y por supuesto se demostró que yo tenía razón. Hemos debido cambiar de ubicación.

—¿Ycuál era exactamente su trabajo? Porque según Calacanis. como sabes mejor que muchos. a menos que se eche abajo el revoque. —¿Y por qué llegó al buque en compañía del emisario de Jacques Arnaud. Venga. —Y déjame adivinar. Dunne? Bryson no respondió. Un registro no los detectaría.—Nicky. —¿El subdirector de la Agencia Central de Inteligencia no tiene el poder de registrar su propia oficina. Waller prosiguió. Un intento exitoso. Jean-Luc Bertrand? ¿O me vas a decir ahora que no ibas a comprar armas? —Gifford estaba haciendo sutrabajo. . —¿De la misma manera Próspero (Jan Vansina) lavó cinco mil millones de dólares en Ginebra?¿En un ardid de infiltración? —¿Quién te dijo eso. era toda la CIA. El lado derecho del tórax empezó a tener palpitaciones. la mercadería no se compra sin antes revisarla. Nick. simplemente miró fijo a su antiguo mentor y sintió cómo le latía el corazón. Ted Waller continuó en un tono sarcástico. de persuadirte de que él era el bueno. nada lo haría. Las fallas se detectan rápido y se despachan. que las fuerzas del mal se habían confabulado contra él: las fuerzas. —Le di una tarjeta de identificación de la CIA que encontré en el cuerpo de uno de los agentes de negro que trató de liquidarme en las afueras de Chantilly.. —Era una actuación.. en este caso. Waller resopló levemente. —¿Te contó esto en otro sitio? ¿Acaso no quería hablar en su oficina? ¿Te dijo que temía que hubiera escuchas? Cuando Bryson no contestó. De la que él es el número dos. Nicky. era obvio que el calmante había dejado de hacer efecto. Examinó la tarjeta y comprobó que era falsa. —Waller sacudió la cabeza con tristeza—. —En este mundo. Una maldita pieza deteatro. como se demostró. el tío estaba de grandes compras. Nick? —Ahora los micrófonos también vienen de plástico.

—A lo mejor no consiguió encontrar ningún documento. Bryson gruñó. Abrió los ojos y vio que estaba en una habitación blanca y acerada. Los agentes de urgencia de la Agencia no dejan rastros.está volviendo en sí en este preciso instante. Oyó la voz de barítono de Waller: . Nicky. Vio la cara de Waller.. Volvió a entrecerrar los ojos. una de ellas era claramente Waller. que te fiaras de él comopersona. ¿Alguien puede traerle agua? No podía ser. desplegarte a una nueva pista. sintió que todo se esfumaba. suponía que una enfermera. Volvió a mirar. y a partir de allí se interrumpió la pista. y la sensación que tuvo después fue la de una luz blanca y brillante. Si quieres saber lo que pienso. El corazón empezó a martillearle. lo sabes muy bien. estaba seguro de que se imaginaba cosas. la otra era mucho más delgada y baja. y ya no tuvo dudas. —Ha de tener sed —dijo una voz de mujer que le resultaba muy familiar—. vio que la tarjeta había sido asignada a un agente de urgencia. Pero ya es hora de enderezar tu asiento y ponerte el cinturón. Estamos llegando. trató de tragar. luego la de ella. y eso hizo que te fiaras aún más de él. ¿no es cierto? Quiero decir. entrecerró los ojos y volvió a abrirlos para enfocar. tenía la garganta reseca y los labios agrietados. —Ya veo. Dijo: . Bryson parpadeó. Ante él distinguió unas siluetas a contraluz. No pudo localizar el nombre. y Bryson no entendió lo que quiso decir. cuando vio que sobreviviste al ataque se dio cuenta de que te podía reprogramar. Hola.. Yacía en una cama con las sábanas muy apretadas. esdemencial! —Inducir a operaciones complejas siempre requiere cálculos variables. —No es tan descabellado. —¿Estás tratando de decirme que quería liquidarme mientras al mismo tiempo me inducía a que investigara las actividades del Directorate? ¡Eso no es sólo ilógico.—Te equivocas. los ojos le dolieron por el brillo de la luz. Probó el Código Sigma. Dunne admitió que la CIA no era la mejor agencia para investigar al Directorate. Le pareció que Waller hablaba como de muy lejos. como dicen.

—Sí —dijo él. Elena se sentó en la cama. Cualquier manera de llegar a Prometeo.. Cualquier manera de entrar en sus códigos. Cogió el vaso de plástico. Su voz era brusca e impersonal. Elena. ¿Oía bien? Lo estaba interrogando acerca de códigos. Era Elena. y dijo con voz áspera y estridente: —Gracias. hay tanto de qué hablar. Ahora la veía en foco. Bebió con avidez. —Pero hay tan poco tiempo —dijo ella. Elena? CUARTA PARTE 25 —Nicholas —dijo ella al acercarse. ¿Había desaparecido de su vida y ahora quería hablar decódigos? —Quiero saber adonde fuiste —dijo Bryson con tono áspero—. bellísima aún. —Debemos hablar —dijo ella. cerca de él. de algo llamado «Prometeo». ¿No hay tiempo? Durante cinco años no he tenido otra cosa que tiempo.—¿Eres tú. con gratitud. Bryson asintió. no sabría por dónde empezar.. con aire de brusca urgencia. Ella continuó: —Necesitamos saber todo lo que has averiguado. todo lo que tengas. decía la voz de ella como un eco en su cabeza. La enfermera volvió a llenarlo y se lo dio de nuevo. Hay. tiempo para reflexionar. Hace tanto tiempo. lo bebió de un sorbo y se lo devolvió. asustada casi. Nohay tiempo. para agonizar. Alguien le alcanzó un vaso de agua: era una enfermera. La miró con desconcierto. más anguloso. si bien algo cambiada: el rostro era más delgado. Se veía recelosa. le dolía hablar—. pero su voz sonó natural—. lo cual hacía que los ojos parecieran más grandes... Tenía la garganta áspera.¿Por qué desapareciste? . Has envejecido tanto.

Si nuestros cálculos son correctos. Washington estaba infiltrada.. —¿Qué queréis de mí? —Necesitamos todo lo que tengas. y de inmediato —dijo Elena—.? —En el avión —dijo Waller—.. que abandonar el país para continuar con nuestro trabajo. ¿Dónde está? —¿Que yo.. —¿Dónde estoy? —En un servicio del Directorate en Dordogne. —¿Quéera yo para ti? —dijo Bryson—... hablemos de las cuestiones personales en otro momento. por favor. Luego gimió.—Nicholas —dijo rápidamente—. en la oficina privada de Arnaud: no fuiste completamente claro al respecto. al menos me . tuvimos que evadirnos. y no tenemos la respuesta. Aunque estabas en una especie de delirio. Tuvimos que mudarnos aquí para mantener la seguridad de nuestras operaciones. Francia. Nuestro matrimonio. sentía como si la garganta estuviera a punto de partirse—. Elena! ¿Adonde fuiste? ¿Por qué te fuiste? Vio por el modo en que ella le miraba que estaba decidida a que nada la distrajera de su propósito. —El Directorate. quizá sólo unashoras. que lo cogiste.? ¿Cuándo dije. —¿Antesde qué? —Antes de que Prometeo tome el poder —dijo Waller. ¡Contigo. ¿qué era eso para ti? Si todo es historia antigua. —¿Quién es Prometeo? —La pregunta esqué es Prometeo. Y no. Por ello es que necesitamos el chip cifrado. nos quedan apenas unos días. Ese suero en el brazo es sólo para rehidratarte y tiene antibióticos para evitar que las heridas se infecten. —¡Y yo quiero saber qué pasó! —gritó Bryson. —Nick... o lo copiaste. no estabas bajo la influencia de las drogas. le dijiste a Ted que cogiste la clave del teléfono secreto de Jacques Arnaud.. si es parte del pasado. Hay muy poco tiempo. ¿Ya te has olvidado? Dijiste que tenías un chip o un disco. nuestra vida juntos. —Nuestra sede central. debo decir.

. ¿o no? Ella asintió. Pero siguió hablando a pesar del dolor. te mentí —dijo—. me mentiste a la cara! —Disculpen —dijo Waller—. has de saber que lo hice por ti! —Nick —dijo ella con desesperación—. . A Bryson le dolía la cabeza. y me sentí tan herida. desesperado por comunicarse. tan asustada por mi vida. Me preguntaste por mi fin de semana en Barcelona. —Es cierto. Quería rodearla con los brazos.. Sé lo bueno que eres para localizar a la gente.. —Pero ahorasí que lo sabes. que tuve que desaparecer. ¿no? —Ya. y tú no haces las cosas más sencillas. ¡ya no estoy segura de lo que sé. habrás sabido tambiénpor qué mentí! Habrás sabido que fui a Bucarest porque te amaba. Nick! —gritó. así que no pude dejar ningún rastro. Nick. Fue el mayor error que he hecho en mi vida. por mis padres. —Sí. por llegar a la verdad. las lágrimas le rodaban por las mejillas. tenía la garganta tan reseca que sentía como si sangrara por dentro. por qué te fuiste! —No. losabias.. y los dos se quedaron solos. Nick! Estaba aterrorizada.. Por favor. y te mentí. —¡Pero si sabías que estaba mintiendo. ¡No me hables de mentiras! ¡Tú me mentiste. Luego se fue la enfermera. Estoy tratando de contenerme. tan horriblemente traicionada por ti. —Se dio vuelta y se marchó de la habitación. Y lo sabes. —¡Sé que tuvo que ver con Bucarest! A ella le temblaba el labio inferior. mirándole a los ojos. por la intimidad que alguna vez habían tenido. Necesitáis un momento a solas. entonces —dijo él con voz suave—. —¡No sabíaqué habías hecho. los ojos se le llenaron de lágrimas. pero al mismo tiempo quería cogerla del cuello y arrancarle la verdad. Se moría de ganas por ella.. En aquel momento lo supiste. —¿Qué crees que ocurrió en Bucarest? ¿Qué mentiras te contaron? —¿Mentiras?—explotó ella de pronto—.debes una explicación: ¡qué pasó. ¡Si sabesalgo.

que Waller estaría observando. mientras sacudía la cabeza. algo de lo que no estabas orgulloso y debías esconder. . algo que había de ocultarte! —¡Porque supe por Ted que te reuniste con Dragan sin conocimiento del Directorate! Debías estar haciendo un trato. procesando la «cosecha». me conoces. Bryson se cubrió los ojos con una mano. mis sentimientos son muy fuertes. por supuesto. ¿Cómo pudo ocurrir eso? ¿Qué quería decir todo aquello? —¿Ted se puso a investigar? —preguntó Bryson—. y sin embargo no trató de encubrirte. Sabía que no era una coartada: era tan raro que tuvieras un fin de semana libre. descubrí un informe en el que se decía que un agente del Directorate había aparecido inesperadamente en Bucarest. ¡Santo cielo. un agente con el nombre en código Titán. a una esposa celosa. porque sabía que debías estar en Barcelona.. Mientras trabajaba. ¡Habrás pensado que. Titán informó de que habías tenido un encuentro secreto con Radu Dragan. que la noticia lo había cogido de sorpresa. Fue un alivio y no lo fue. y él siguió su mirada hasta un puntito rojo: una cámara de vigilancia. Ésa fue la información que casi me mató. y coordinaste todos tus planes de un modo completamente abierto. que me pusiera al corriente. el jefe del escuadrón de venganza de la antigua Securitate. estaba destruida. Luego una fuente independiente y sin conexiones. Vio de inmediato que tenía delante a una esposa turbada. Rumania. me habría enfadado. al mantenerlo todo en secreto. fui a ver a Ted y le conté lo que había encontrado. soy muy emotiva. —¡Oh. estaba haciendo algo turbio. Si hubiera intentado encubrirte. Leexigí. seguí la pista y vi que eras tú. como siempre. más horriblemente real. en realidad. Estaba. ¿qué importaba ya? Ella se apretaba las manos y se las volvía a soltar. estoy segura.—¿Waller sabía todo el tiempo dónde estabas? Ella miró al techo.no!—gritó Bryson—. no había dudas de que si ése era un servicio del Directorate. terriblemente quizás. Pero el hecho de que no lo estuviera haciendo me dio la pauta de que era nuevo para él. no.. corroboró la información y añadió más. el producto de las señales interceptadas. Ni siquiera Ted sabía que estabas en Bucarest. que lo estuviera. lo cual lo hacía de alguna manera más concreto. Y bien. Y eso era aún más preocupante para mí. —Ya sabes. ¿Qué quería decir. escuchando? Y si estaba. —Fue pocos días después de decir que te ibas a Barcelona por el fin de semana. tan precavido en no levantar sospechas. ¿O fuiste tú? —Los dos. era mi trabajo. Yo bajé a reconocimiento fotográfico para tener una foto tuya en Bucarest. —Oh. había estado todo el tiempo bajo vigilancia! Había sido tan meticuloso en no dejar huellas. habría cámaras por todas partes. y así.

Y quería que también mis padres fueran trasladados de inmediato. —Ahora lo sé. te habrías hecho infinita mala sangre.. ¡No me diste ningún motivo para pensar de otro modo! ¡Mentiste! —Dios mío. —Fui a ver a Ted y le exigí que me sacara del país. y sobre todo estaba desesperada por proteger a mis padres. lo que habrás pensado de mí. en algún lugar seguro! En un lugar donde nunca pudieras encontrarme. Que me escondiera en alguna parte.. que habías entregado el domicilio de mis padres a cambio de una mayor concesión. . que estabas haciendo algo por tu cuenta. a las instalaciones de Dordogne. y colocó a mis padres a más o menos una hora de aquí. Y además le supliqué que no te contara nada. Te pregunté un día: te lo pregunté de frente. hasta la médula por tu traición.Pero te di una oportunidad. ¡Pero seguiste mintiendo! ¡Descaradamente! —¡Elena. —¿Waller creyó que yo lo había hecho? —Lo único que sabía Waller era que también le habías mentido a él. nunca me lo mencionó! —¿Te sorprende acaso? Ya sabes cómo se guarda las cosas. Nicholas! —gritó ella—. —¡Eramentira! —¡Pero en ese momento yo no losabía! —¿ Cómo pudiste pensar que habría sido capaz de venderles? ¿Cómo pudiste aceptar eso? —¡Porque me mentiste. Estaba herida hasta. —Nunca antes me habías preguntado sobre nada de lo que había hecho cuando no estaba en casa. cariño. Pero entonces Titán informó de que habías hecho un acuerdo con Dragan. —¡Pero él nunca sacó el tema. Waller me trasladó aquí. —Seguro que puedes imaginarte lo importante que era la respuesta para mí. Ted estuvo de acuerdo en que era lo mejor. que no te pusiera sobre aviso. no lo habrías podido aceptar! Ella sacudió la cabeza. ¡Y si te lo decía después.. sabía que te opondrías si te lo decía antes.. lo cual era un enorme gasto por el cordón de seguridad que quedaba afectado. te estaba protegiendo! No quería alarmarte.

Ella parecía frágil. toda la familia extensa de Dragan sería liquidada. —Luego se sentó. y sus agentes están ubicados al más alto nivel de los gobiernos de todo el mundo. ¡Que para mí era un asunto personal! Sabía que sólo una amenaza al mejor estilo siciliano funcionaría con él. qué pensé que habías hecho!. Pero la abrazó y la acarició con ternura.. Dios. Ahora Elena se puso a llorar. Se paseaba por la habitación mientras hablaba. cogió la mano de él en la suya y la apretó. el dolor le hizo ver las estrellas. cariño... . hasta tranquilizarla.. tal vez un cartel. los años que pasaron desde entonces. —Qué he hecho. ¿No losabes? Es cierto. Elena le acarició la cara y le miró a los ojos. tenía sus ojos hermosos inyectados en sangre. aunque apenas podía sentarse. —Estabas exacerbada porque no me fié de ti. como solía hacer cada vez que resolvía un problema particularmente complejo. Elena rozó la herida vendada y tocó un nervio.. porque no fui sincero contigo.. para propagar una niebla de incertidumbre y disensión entre nuestras filas. Saben que estamos tras ellos. Para enfrentar a unos contra otros. de cuáles son sus objetivos. —Cómo te he echado de menos.. —En todos estos años. —«Prometeo». alguna idea tendréis de lo que es. no fue sólo un malentendido: ese agente llamado Titán te engañó deliberada y sistemáticamente. el movimiento repetido. Se archivaron informes falsos para explotar los puntos vulnerables: para inmovilizarnos por donde pudieran. Sin él. Después se levantó lentamente de la cama. —Prometeo es un nombre que descubrimos hace apenas veinte meses —dijo despacio y con aire distante—. que les pisamos los talones. En medio del llanto.. Y se habrán valido de las circunstancias para envenenar el pozo. y por lo que hemos llegado a saber el Grupo Prometeo incluye a un consorcio de empresas de tecnología y contratistas de defensa. ¡De qué te creí capaz. Pero Elena.—¿Pero no sabes lo que hice? —gritó Bryson—. Era como si la actividad física. ¡Pensé que eras un monstruo! El la abrazó en el acto. ella no tenía más ganas de vivir. esposos contra esposas en este caso. Al parecer se refiere a una especie de organización internacional. y mamá el año pasado. Papá murió hace dos años. Peroalgo debéis saber. dejé en claro que si alguien les ponía una mano encima a tus padres. Nicholas. ella se inclinó hacia él y se arrojó a sus brazos. repercutiera en el proceso de sus pensamientos. Oh. —gimió—. hice un trato con los barredores: ¡un trato para proteger a tus padres! Los amenacé. Waller y tú lo mencionáis todo el tiempo. ¿Por qué? ¿Con qué fin? —Ha de ser Prometeo. no he dejado de preguntarme.

. Lo oí en una conversación. —Pero si se tienen los resortes del poder. —Elena sacudió la cabeza—. dijeron..mucho más que el mero amasar de un imperio corporativo. —Las corporaciones de defensa. (porque seguramente hay otros). tocar los tambores de una guerra en ciernes.. satélites y ordenadores. —Sí. integradas verticalmente. ponte a pensar. Es una de las teorías que explica la carrera armamentista que desembocó en la Segunda Guerra Mundial: que los carteles internacionales de traficantes de armas construyeron la joven Alemania nazi. Alianzas corporativas que se establecen a escala global. Pero al parecer hay más participantes que actúan de forma concertada. China y Francia. Pero con énfasis en las telecomunicaciones. . les vi discutiendo lo de Lille unos días antes. consolidación: se está acelerando todo. los dueños fomentan el caos para incrementar el valor de sus mercancías. —Prishnikov y Arnaud sabían de antemano lo que ocurrió en Lille —dijo Bryson de repente—. No. Porque en los últimos cinco meses ha habido una epidemia de atentados terroristas. los contratistas de defensa en poder del ELP del general Tsai. la nueva Rusia.. las amplias inversiones de Anatoli Prishnikov en toda la antigua Unión Soviética. —Pero estamos en otra época. Gente clave en Rusia. —¿Actúan cómo?¿Qué hacen? —Adquisición de corporaciones. Ella lo miró de repente y se detuvo un instante. «Se allanará el camino».Bryson asintió. —Hay más de una manera de estimular el llamamiento a los «preparativos de defensa». —¿Fusiones y consolidaciones en el sector de defensa? —Sí. de Jacques Arnaud. No. «El escándalo será enorme». El modo más directo de incrementar la demanda de armamentos es fomentar laguerra.. Ellos tres se cuentan entre los principales. desde Washington a Nueva York. Personas bien informadas en la industria armamentística. no los ataques terroristas aislados y dispersos.. eso no lleva a ninguna parte. habrá una buena razón para no usarlos. de promover la necesidad de fortalecer las defensas nacionales..Asies como debería hacerse. por lo menos. —Nicholas.. —Se allanará el camino —musitó ella en voz alta—. están en posición de enfrentar a sus naciones entre sí. a sabiendas de que no mucho después habría una guerra a nivel global. fusiones. pasando por Ginebra y Lille. Y hay más.

—Pero una guerra requiere al menos dos bandos. ni causa ni grupo. —Sigue sin llevar a ninguna parte. —El tratado. De modo que hemos de estudiar la publicidad. Pero esta oleada reciente de terrorismo no ha tenido autores conocidos. Un actor lo comete para una audiencia. que no se reivindican ni se atribuyen. —El terrorismo es una forma de teatro.aquí no se trata de una carrera armamentista a nivel mundial. y aquellos que los combaten. Todo ocurre a pasos agigantados. Actos individuales de terrorismo. —Medidas de vigilancia —repitió ella. para ver qué los conecta entre sí. Tras cada incidente aparece en los artículos un comentario. la transcripción de la cobertura en radio y televisión. en el cual se dice que de haber existido adecuadas medidas de vigilancia. De guerra por otros medios. atribuido por lo general a algún anónimo funcionario del gobierno. El Tratado Internacional de Vigilancia y Seguridad. —Exacto. ¿Peropor qué? —El terrorismo es otra forma de guerra —dijo Bryson lentamente—. —Los terroristas. —¿Qué te hace pensar eso? —Relee las noticias de los diarios. seguramente habría podido evitarse la tragedia. las noticias. que ya han firmado la mayor parte de los países. —Entonces el efecto deseado no es la destrucción en sí. No tiene en absoluto esas características. Una guerra psicológica cuya intención es bajar la moral. Elena se detuvo y lo miró con una sonrisa de curiosidad. ¿Qué tienen en común estos atentados terroristas? —Que podrían haber sido evitados —dijo Bryson abruptamente. Lo que vemos son incidentes aislados. Ella sacudió la cabeza. —El tratado crea una especie de agencia internacional de perros guardianes. ¿no? . —La publicidad casi siempre contribuye a atraer la atención hacia alguna causa o algún grupo. «Aquellos que los combaten» suena demasiado nebuloso. sino la publicidad que la destrucción genera.

un fanfarrón. te llevará al cerebro.. encontrarme con Parmore. Tsai..Una especie de súper FBI... Pero si de veras te sientes bien. Ella se quedó callada un instante. Un tratado internacional que hace de máscara. quizá sea eso. interrogarle. Gran Bretaña. cómo le llamarías. —Tendré que ir allí... —Así es. pero ha sido muy eficaz en organizar el apoyo al tratado. —Así no es como opera Prometeo. Y todos los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU lo han firmado y ratificado. Es lo que suele decir nuestro temerario líder: sigue a la fuerza bruta. de cobertura para una acumulación gradual de armamento.Quiero ir. Prishnikov. —Lo cual requeriría una inversión de miles y miles de millones de dólares en nuevos equipos de satélites.. El principal agitador es lord Miles Parmore.. . Apuesto a que la materia gris detrás de eso está en otra parte. —Puedo ir a Londres. —Sí. Así estaremos todos armados y protegidos contra los terroristas: ya que el terrorismo es la nueva amenaza para la paz tras el fin de la guerra fría. Potencialmente sería muy lucrativo para las empresas.. e insistiría en que te quedaras en cama hasta que te mejores del todo.. Bryson sacudió la cabeza. —¿Quieres decir que hay titiriteros en Londres que dirigen el debate parlamentario? —Ponle la firma. pero supongo que él no lo es tanto. Nunca hay que subestimar a quien está dispuesto a salir a la calle. sí. en circunstancias normales sería la esposa superprotectora. —¿Pero puedes ir? ¿Te has recuperado? —Si me sacas estos malditos tubos del brazo estaré bien. No bien consigamos un vuelo. Y eso ha de ocurrir en estos días. de la policía y otros. ¿ no es cierto? —Todos menos uno. el tiempo es esencial. Recuerda el Reichstag en 1933. como la de Arnaud. hurgar lo más hondo que pueda. Lord Parmore ha sido de una eficacia brillante. —¿Pero quién? Si pudiéramos averiguarlo. Es un. —Nicholas.

La cosa es que ya es el noveno miembro del Congreso en los últimos meses que dimite o anuncia que no se presentará a las próximas elecciones. El aeródromo está cerca. un cheque dirigido a una clínica de . Información que de alguna manera se ha hecho pública: tratamiento psiquiátrico en un caso. Se ha filtrado información privada. —Sin duda. pero ésas son las líneas básicas de la historia. —¿Y esto que tiene que ver con el tratado? —Antes que nada. y de pronto se detuvo—. Hace años su esposa era adicta a los calmantes. Entonces Cassidy tiene razón. alquiler de vídeos pornos. a su mujer la pillaron en un negocio de drogas o algo? —Pues. —Vale. entre esos nueve. había cinco que renunciaron en una situación algo empañada. —Después de todo. Ciertamente no es una casualidad y no hace falta ser experto en criptografía de curvas elípticas o criptosistemas de clave asimétrica para darse cuenta. —Elena asintió. De hecho. Muchos comentaristas vieron con ironía el hecho de que un senador tan obseso con la privacidad acabara su carrera por algo oculto en su pasado: se rieron por lo bajo y pensaron que el motivo por el cual estaba tan obsesionado con la privacidad era obviamente algo enterrado en su pasado. uso extenso de antidepresivos. —¿Qué hay con él? Le hicieron dimitir de su cargo por unas revelaciones que tenían que ver con. Por vergüenza. es un poco más complicado que eso.—Haré una llamada y lo arreglaré para que tengan listo el avión para despegar en seis horas. He notado que. ¿con qué era... Lo veía como el fin de la privacidad individual. —Puede que tengan algo de razón. no es fácil ser político en los días que corren. era la voz más potente en Washington que advertía contra la creciente erosión de la privacidad en la era informática. Pero me conoces: he sido educada para buscar tramas allí donde nadie las ve. —Ésa no es la cuestión. siempre y cuando no lo necesite Ted. Y los cinco habían sido oponentes declarados al tratado internacional de vigilancia. —Se llega enseguida en coche. El senador Cassidy logró que anularan el prontuario y después la sometió a un programa de tratamiento. era el líder de la oposición al tratado en el Senado. —¿Cassidy? ¿El senador Cassidy? —Sí. y le compró drogas a un policía encubierto.

¿qué sucedió con él. —Puede ser. sí. me arrancó de mi vida tranquila y me forzó a investigar al Directorate. Los que apoyan el tratado tienen acceso a documentos privados. de lo contrario no. y Dunne quería averiguar qué sabíais. —Más que eso. entre ellas porque la CIA necesita una misión. cheques. —Dunne fue quien me sacó del retiro. todo lo que pude encontrar. Y apareció un hecho curioso. El subdirector de la CIA. Y sí. he seguido la pista de Prometeo. Porque la CIA está detrás del tratado: quieren que se incremente la vigilancia en todo el mundo. ya lo sabes! Ciertamente no desde los días de J. —O bien el banco es de algún modo cómplice del chantaje. o qué? —Empecé a buscar una trama más intrincada para ver si había actividad de inteligencia que tuviera el control por debajo de esa otra trama más superficial. Edgar Hoover. —Otro miembro de Prometeo. Y después hallé la conexión:los cinco eran clientes del First Washington. y ya sabes cuánto hay a la vista con tal que tengas el número de la Seguridad Social. supongo que para neutralizaros. —¿Dunne también? —Sí. —Harry Dunne —dijo Bryson. A lo mejor cuando hacen una investigación en profundidad de un criminal sospechoso.. la información financiera que conseguí por Internet.abortos. Para entonces ya estabais tras la pista de Prometeo. y de allí al historial clínico. sí. transferencias de dinero.. una razón para sobrevivir ahora que se acabó la guerra fría. —¿Quién entonces. —Así es. lo cual lleva a los registros del seguro médico. Registros de banco. o ésa es nuestra conjetura —dijo ella rápidamente—.. el First Washington Mutual. He estado usando los . que es algo simple de obtener. ¿Qué tenían en común todos esos congresistas? Reuní extensas biografías de cada uno de ellos. Por muchas razones. Dime. pero sigo sin entender con claridad cuál es su línea. —Conque los que apoyan el tratado juegan sucio. Dos de los congresistas que cayeron en desgracia tenían hipotecas en un banco de Washington.. o alguien logró acceder a los registros del banco. —¿Algún elemento renegado dentro del FBI? —¡Pero el FBI no suele tener esa información sobre la gente.

así que era preciso hacer construcciones adicionales. pirateando las señales de Prometeo. Pero cuando se hizo evidente que nuestras operaciones allí habían sido infiltradas. como base de operaciones del Directorate en Europa —explicó ella—. —Pásamelo. Copiado del teléfono que está en la oficina de Jacques Arnaud. —Lo que no dijo fue:desde que te dejé a ti—. también podemos grabar cuando se comunican entre sí. como Arnaud. Y he trabajado aquí desde entonces: bueno. muy poco es visible desde afuera. tiene la apariencia de ser un laboratorio de investigación rico y pequeño.. Ella lo cogió. por favor. probablemente como consecuencia de investigar a Prometeo. No había luz solar ni ventanas. —Ella le dio el pequeño móvil GSM plateado. Era un rectángulo diminuto de color negro—. —Tomaré tu palabra de que estamos en Dordogne —dijo Bryson. He estado lidiando con eso durante mucho tiempo. claro. estaban aislados acústicamente. Sentía que sus piernas le respondían. sobre la mesa. las paredes blancas y los techos. Waller ordenó el traslado de toda la oficina de Washington aquí. tenía las piernas acalambradas y le hacía falta moverse. —Pásame el teléfono.. —Nicholas. hasta ahora sin éxito. lo que sea. para ser precisos —dijo él—. Tsai y Dunne. Está allí. Prishnikov. 26 Ella lo condujo por un largo pasillo subterráneo que llevaba de la clínica a otra ala de las instalaciones. —Las instalaciones se construyeron hace unos diez años.ordenadores del Directorate. Como verás. por favor. que le producía .. Te hará falta esto. podrían haber estado en cualquier parte del mundo. Los suelos eran de piedra pulida. Pero si tienes información del código. Podemos ver laforma de las transmisiones. Se sentía más fuerte. la única molestia era la herida en un costado. Es una especie de holograma: hacen falta dos «espacios de datos» para poder leer las señales con claridad. Bryson se sentó en la cama de hospital. un chip de silicio? —Un chip de cifrado. pero no podemos ver el contenido. es probable que no funcione bien aquí: estamos bajo tierra. y la señal. —¿Es un chip. construido en la ladera de una montaña. Bryson lo giró y sacó algo del compartimento de las pilas. Hemos identificado a algunos miembros.. desde que me fui de Estados Unidos. Pero todo está cifrado. que eran bajos.

Tenemos Crays con petaflops de poder de procesamiento. cada vez que te veo estás más y más fatal! —Chris estrechó a Bryson en un fuerte abrazo—. Pases por lo que pases. Elena.oleadas de dolor que al caminar le subían y bajaban por la espalda. —No creo que «alegrarse» sea una expresión lo bastante adecuada —dijo Elena. todo digitalizado y con . El aire allí dentro era frío y seco. Las puertas se abrieron. —Supongo que no puedo estar alejado. Por supuesto no te preguntaré dónde has estado ni lo que has hecho. Llegaron a una puerta doble de acero cepillado. Las paredes de aquella sala de techos bajos estaban repletas de superordenadores. que había aprendido matemáticas avanzadas en pizarras y ordenadores rudimentarios de los años 70. en la que Elena marcó un código en una pequeña superficie y luego pulsó el pulgar en un sensor. el guyano ágil y alto de piel color café y ojos verdes—. —San Cristóbal te cuida. estaciones de trabajo y monitores de televisión. ya verás bastante cuando te lleve a dar un paseo por afuera. Bryson hizo una mueca de dolor pero sonrió. He estado ayudando a Elena con el software. Un satélite de comunicaciones. La estudiante de doctorado rumana. Probablemente tendremos que hacer tiempo hasta que se procese el chip. ¡Hombre. Pero ella estaba evidentemente entusiasmada. desde que él la conocía al menos: poseída por su trabajo. Pero estoy contento de verte. Hay nodos IBM-SP conectados. Ella siempre había sido así. ahora estaba en su elemento y se sentía de pronto en el país de las maravillas. yo sé que tu mujer también se alegrará de verte. vaya: una conexión fuerte y de alta velocidad con la columna vertebral de Internet para computación. no lo podía disimular. —Pues. Y eso que tenemos juguetes aquí. —No te puedo seguir. —No te olvides de los más de cien kilómetros de cable de fibra óptica. para dar con la clave de los mensajes de Prometeo. feliz de volver a ver al especialista en ordenadores después de tanto tiempo. ordenadores multidimensionales para arquitectura y un sistema de Motor de Realidad SGI ónix. —Bueno. sin embargo —dijo Chris—. Te han traído de vuelta. capaces demillones de operaciones por segundo. Un cifradodifícil. Pero es un martirio. Hay un sistema de almacenamiento en masa con ciento veinte gigabytes de capacidad en línea y un servidor de cinta robótica de veinte terabytes. cariño. hechizada por la tecnología que lo hacía posible. —Era Chris Edgecomb. —Creemos que éste es el centro más potente de superordenadores del mundo —dijo Elena—.

Waller estaba sentado detrás del mismo escritorio de roble macizo francés. —Por supuesto. a lo mejor varias. es exactamente lo que necesitábamos para acabar con Prometeo. —Nicky.entenderlas! El código es demasiado difícil. creo que no has conocido a uno de nuestros agentes más talentosos e imponentes. que opera en las bandas de frecuencia K y Ka. He oído mucho de usted. Elena. Mientras tanto. sonrojada—. La oficina amplia aunque sin ventanas de Waller estaba decorada idénticamente a la que tenía en la calle K: las mismas alfombras kurdas del siglo XVII. Hola. No se levantó—. —Ah. tengo un bocado de información que puede ser de interés para vosotros. del tipo que abre todas las puertas del edificio. —Creo que la última vez que nos vimos trataste de matarme. —Oh. pero no hemos podido descifrarlas: ¡no hemos podido leerlas. Para darte una idea: imagínate la llave de un edificio de viviendas. —Un sillón de respaldo alto que estaba enfrente de Waller giró lentamente. lo entiendes. con tono no menos frío. incluyendo de qué nivel es la clave. O quizá menos. será un gran paso adelante. que nos hace el honor de una visita de lo más infrecuente. los mismos óleos ingleses con perros de caza asiendo un ave entre las fauces. aquí hay cinco meses de comunicaciones cifradas entre los miembros de Prometeo almacenadas en una cinta —explicó ella—. Bryson asintió. sí —dijo Elena.capacidad de gigabytes. —¿Por qué no te llamo cuando sepa algo? —dijo Chris—. Nick. De una u otra forma. Las hemos conseguido por medio de simples escuchas telefónicas y barridos de satélite. Era Layla. que le dio la mano con frialdad—. . creo que Ted Waller quiere veros a los dos. Si ésta es realmente una copia libre de micrófonos de la «clave» algorítmica de Prometeo. Puede ser que la llave sea maestra. con la capacidad de transportar comunicación digital a la velocidad de los datos por fibra óptica. No era nada personal. O puede que sólo abra la puerta a un piso en particular. Ya veremos. aquello —dijo Layla. en órbita geosincrónica. Elena. depende de una cantidad de factores. —Mira. —Y yo de usted —replicó Layla. escucharlas. —¿Cuánto tardarás en saberlo? —Puede llevar una hora. Elena insertó el chip de cifrado en la conexión de una máquina digital Alfa.

un hermano en la malevolencia. lo han hecho con demasiada asiduidad. mirándoles a ambos con claridad y confianza.—En todo caso. interconectadas y muy extensas. El mercader de la muerte tira la toalla. Es una suposición natural. Un hombre casi tan estimable. Se llama Alain Poirier. empiezan con un axioma que es un lugar común: considere las fuentes. Ahora sus ojos se enfocaron. —Creo que si investiga más. ¿Tú sí? —Pues —dijo Layla. Que están a la cabeza de una serie de empresas de inversiones. Es la forma de actuar. sí —dijo Layla—. de un hombre asustado. . Layla torvo la vista. —¿Qué está tratando de decir? —dijo fríamente Layla. —Así que se ha enterado por el gran rival de Arnaud de la inminente disolución de sus empresas —dijo Elena. Para entender la información que agentes como tú y yo conseguimos con tanto trabajo. Waller observaba la justa entre las dos mujeres como si estuviera en Wimbledon. como el propio Arnaud. —En realidad —replicó Elena—. No veo la lógica. Layla? —Uno de los mayores rivales de Arnaud. En efecto. casi sonriente—. Por ejemplo. —¿Sus fuentes. —¿A qué te refieres? —preguntó Bryson. por eso tenemos analistas como Elena. —Está tomando medidas para liquidar todas sus inversiones. con un mohín en los labios. El nombre no será nuevo para usted. y tan amoral. y sin embargo lo detesta con el mismo odio que Caín sintió por Abel. pensé que os gustaría saber que nuestro amigo Jacques Arnaud al parecer abandona el juego —dijo Layla. No es lo de siempre. Estoy segura de que sus métodos son inextricables. Los dos se han presentado a sí mismos de ese modo. —A grandes rasgos. ni la migración de elementos de un sector a otro. La rivalidad es un ardid. usted cree que Poirier es enemigo de Arnaud. Elena había estado callada. No es una retirada ordenada. lisa y llanamente. Aunque no tengo dudas de que lo hallará formulado de forma más memorable en el lenguaje de los algoritmos. —¡Pero no tiene sentido! —dijo Bryson—. diría. descubrirá que Poirier y Arnaud en realidad son socios.

como comprobó Bryson al salir de los túneles subterráneos del Directorate. Diablos. Descendieron por los acantilados escarpados y siguieron un viejo sendero de peregrinos por un valle de nogales que abrazaba al Dordogne. No se nos puede escapar nada a partir de este momento. entre arbustos de romero. cada domingo los pequeños restaurantes servían la humilde pero seria cuisine du terroir a las . donde se hacía el buen vino del país. Es obvio que Arnaud nos quiere hacer creer eso. Estaban de hecho en Francia. A lo lejos. Por encima de los acantilados estaban loscháteaux con sus viñedos. Para pasar el tiempo salieron de caminata por la ladera. ni de la profundidad a la que habían sido esculpidas en la montaña. y mientras tanto Bryson y Elena debían esperar. la conclusión natural es que forma parte de una empresa que ha de eludir las investigaciones para tener éxito. que era lo bastante grande como para alojar oficinas y áreas de investigación de un grupo de expertos americanos convocados para aconsejar sobre un tema candente y de interés mundial. Layla se quedó callada un instante. Bryson andaba con más cuidado de lo que hubiera hecho en otras circunstancias. nos las estamos viendo con fuerzas que han reunido un nivel sin precedentes de poder y conocimiento. —Puede que tenga razón —concedió con hosquedad. sino del intento de propagarla. No hemos de ocuparnos de la falsedad. La entrada y salida principal parecía encontrarse en una antigua mansión de piedra excavada en la montaña. —Si Arnaud está tratando de desanimarnos para que no investiguemos —dijo Bryson—. sal de la tierra y austeros custodios de la campiña francesa. allí. Eso explicaría el ir y venir de gente. es una información muy útil de hecho. Nuestra mayor esperanza es que nos subestimen. el verde paisaje al norte de Cahors estaba salpicado de aldeas medievales en las cimas de las colinas. Los observadores y transeúntes verían tan sólo la mansión. en el que tenía la herida. de que la hayan identificado y le hayan pasado un dato. los aviones que aterrizaban y despegaban en el aeródromo local. Quieren hallarnos desprevenidos para crear confusión. por las orillas del río Dordogne. y muy pronto. y que podría ser un sitio turbio para reunir científicos americanos en el extranjero.—¿Quiere decir que la información que tengo no vale nada? —De ninguna manera —dijo Elena—. ese antiguo curso de agua que atravesaba Souillac antes de morir en Burdeos. Pero nadie tendría la menor idea de lo grandes y vastas que en realidad eran las instalaciones. si bien algunas casonas simples de piedra se habían transformado con los años en residencias de ingleses que no podían pagarse unas vacaciones en Provenza o en la Toscana. El hecho de que la hayan «calado». Eran campos de sólidos agricultores. es que tengan razón al hacerlo. y de vez en cuando hacía una mueca de dolor. Waller se había marchado de la sede central del Directorate a una reunión urgente en París. y prefería ser cauto con el lado derecho. —Mi temor —dijo Layla arrepentida—. Algo está por ocurrir.

ha sido duro para mí. —He debido rehacer mi vida sin ti. les cuidaba. de los quesos de cabra. —¡Oh. ¿Fue lo mismo para ti? —Sospecho que fue peor para mí a causa de la incertidumbre. —Qué bueno que hayas podido. la coartada de la mansión es plausible. En una de esas pequeñas casas vivíamos nosotros. —Me habían dicho que te habían asignado a mí para vigilarme de cerca. —Y para mí también. Ella sonrió y le apretó la mano. ¿Y qué es lo que decías siempre:celor ce duc mai mult dorul. el aceite de nogal y las trufas. Bryson y Elena se encaminaron al bosque. mai dragut. ni quépensaste. —Señaló un grupo de casas de piedra en la distancia—. Pero además es muy práctico. Nicholas. pero era un lugar tan maravilloso para pasar sus últimos años. el aeródromo está bien ubicado.iubito!¡Te ador! Los dos hemos sido víctimas: víctimas y rehenes de un mundo de desconfianza y recelo. pero la presencia lo fortalece. Muy duro. y ni a los propios dueños de la tierra les dicen dónde están. Más aún. —La ausencia llena el corazón —tradujo él—. Lo que yo perdí. A mis padres les encantaba este sitio. con sus célebres trufas ocultas bajo las raíces de árboles centenarios. Y hay autopistas rápidas y eficientes en todas direcciones: a París por el norte. y cuya ubicación secreta se pasa en las familias de generación en generación. —¿Asignada? Nos enamoramos. —Su voz se tornó suave y pensativa—. . al Mediterráneo por el sur. Entenderás cómo un hombre que ama tanto la comida se enamore del campo. —¿Nosotros? —Yo vivía con ellos. le pare mai dulce odorull La ausencia agudiza el amor. nunca se fueron del todo. a Suiza e Italia por el este. ¿Cómo podré probarte alguna vez que no estaba asignada a ti? Estaba enamorada de ti. Y aún lo estoy. —Fue ideade Ted mudarse aquí —explicó Elena mientras caminaban de la mano—. Echaban de menos su patria. —¿Sabes? Es cierto el viejo dicho:Mai raut. y por el oeste Burdeos y el Atlántico. ni adonde fuiste. ¿era así? —Nicholas. Por nunca saber la razón por la cual desapareciste. Pero el dolor. y bastante por azar. el sentimiento de pérdida.inmensas familias de campesinos. ellos loganaron. Aquí estamos bien escondidos. claro.

Chris Edgecomb le dio a Elena una pila de carpetas de borde rojo. Sonó el teléfono de Elena. para que no pudieras comprobar si lo que decían era cierto o no. Y todavía no hemos terminado. Así dieron la apariencia de que eras del enemigo. Separaron la pila de impresos y empezaron a hojearlos. Sí.. llenas de impresos. Ella asintió. pero luego he preferido pecar de minucioso y dejar que tú decidas lo que es importante y lo que no.. Colgó y le dijo a Bryson: —Tenemos algo. manipulan y le matan a los padres. y sabía que hablaríamos entre nosotros. él me lo dijo. —Gracias. —Los de Prometeo son muy hábiles —dijo ella—. y al que luego recluían. —Hombre. Con mucho. Gracias. que tratabas de destruirnos. Como la comunicación estaba cifrada. algunas extensas. el producto más valioso era el desciframiento de las muchas conversaciones que los jefes mantuvieron por teléfono. Pero no hace mucho. rodeada de ordenadores. otras simples llamadas para concertar reuniones.Él le contó las infamias de Harry Dunne. no es difícil construir una mentira creíble. —Lo de Rusia. . —dijo Bryson a tientas—. el cuento de un chico al que escogen por sus talentos de atleta y de lingüista. Primero traté de dejar afuera todo lo que fuera ajeno. mientras cogía las carpetas y las apoyaba en la mesa larga de la sala de reuniones. Lo que más tiempo nos llevó ha sido el agente transcriptor de inteligencia artificial: para convertir la palabra hablada en escrita hace falta una inmensa potencia de computación y un montón de tiempo. los hablantes tendían a hablar libremente. Con una organización tan rodeada de secretos como la nuestra. —¿Pero sabías lo de Waller? —¿Lo de Waller? —Lo de. —¿Sí? —Se le iluminó el rostro—. Chris —dijo ella. Teníamos cinco impresoras de láser de alta velocidad que humeaban imprimiendo todo este material. Chris. Tengo la impresión de que lo necesitaréis. se descifratodo. —Haré que os traigan café. Pienso que solamente porque planeaba traerte de nuevo. Sus orígenes. que estaba justo en el centro. incluso a la velocidad de nuestros procesadores. cuando se descifra el código.

y referencias que el otro entendería sin necesidad de ser explícitos. —Pero está claro que ellos no son los cabecillas —dijo Elena—. . —Explícate. en realidad... así como en los detalles de algunas operaciones. característicos de una entidad que pertenece enteramente a otra. —Esto acaba de descifrarse —dijo con expresión de evidente entusiasmo—. Marcó varias transcripciones con papel adhesivo. Usaban una lengua en código. Edgecomb asintió. —Es el banco en Washington que usan la mayoría de los miembros del Congreso. Bryson dijo: —Creo que les tenemos. —Le pasó a Elena varias hojas de papel. la regularidad: es inconfundible. —Es una secuencia de códigos de autorización. Hay referencias a la hora de la costa oeste. su capacidad para discernir el ocultamiento deliberado en el habla común. así que uno de ellos puede estar en California o en alguna parte de la costa del Pacífico en Estados Unidos. —¿Quiénes? —Por ahora no dan nombres. Es un listado de transferencias de dinero desde y hacia el First Washington Mutual Bancorp. Chris Edgecomb entró en la sala. Ya no es cuestión de habladurías. ¿no es así? —dijo Bryson—. Y como Bryson estaba más familiarizado con los personajes y sus historias. eran cruciales. Una pista. De repente. Son transferencias registradas.Algunos de ellos (los más astutos. —¿Y en Londres? ¿Alguna idea de quién pueda ser el titiritero? —No. En éste. En cuanto empezaron a leer los documentos. —Los ciclos. Prishnikov planea el ataque con ántrax en Ginebra con tres semanas de anticipación. en filtrar información personal de los oponentes al tratado? —Sí —dijo Elena—. todas cubiertas de columnas de cifras. ¿El que sospechas que está involucrado en los chantajes. Creo que os interesará. los conocimientos de Elena en modelos de habla. sosteniendo en el aire más hojas de papel. En este caso. incluyendo a Arnaud y Prishnikov) mantenían cierta opacidad. Se refieren a alguien más: a dos. dio otro sentido a algunas referencias. posiblemente americanos.

. identificar cuál. Bryson pensó de repente en algo. —Meredith Waterman está probablemente en manos privadas —dijo Bryson. Es uno de los bancos de inversiones más antiguos y respetados de Wall Street. Edgecomb asintió y se marchó de la sala.. tal vez incluso de socios mayoritarios.. —¿Hay manera de averiguar quién es el dueño secreto? —preguntó Bryson. No entiendo: ¿por qué participaría Meredith Waterman en el chantaje a senadores y congresistas para apoyar el Tratado Internacional de Vigilancia y Seguridad?. En otras palabras: quizás está siendo usada por otra institución o una persona o grupo de personas (digamos. —Eso no es raro —dijo Bryson. mientras estudiaba las cifras. Elena. De modo que si hay una forma de obtener una lista de todos los socios pasados y presentes de Meredith Waterman. Elena asintió. —Al menos uno de esos nombres puede indicar una filiación con Prometeo —dijo Bryson. el grupo Prometeo) para encubrir sus verdaderas inversiones. en cierto sentido una coartada.. —Parece que este banco de Washington está controlado por otra gran institución financiera. ¿ Crees que podrías desmantelarlo. —No debería ser difícil —observó Edgecomb—.. Incluso las empresas privadas están estrictamente reguladas por el SEC —el organismo gubernamental que regula las transacciones bursátiles— y el FDIC..—¿Qué quieres decir? —reclamó Bryson. Morgan Stanley o Brown Brothers Harriman parecen principiantes al lado de él. —Chris. con aire distraído. escondida con sumo cuidado. —¿ Y entonces? —Entonces puede que sea a su vez una empresa de inversiones. y están obligados a archivar todo tipo de documentos a los que podríamos acceder. el número recurrente ha de ser el código de transferencias ABA. la propiedad está elaboradamente oculta. .? —Ya me he adelantado.. Es una empresa ubicada en Nueva York y se llama Meredith Waterman. —La cuestión es que aquí hay signos de oscurecimiento deliberado —es decir.. —Santo cielo —dijo ella—.

. y de qué? Diablos. . que era embaucarme. —Quería que volvieras a verle con más pruebas en la mano.—Richard Lanchester era socio de Meredith Waterman. ¿Para cuándo arreglaste que saliera el avión? Ella miró su reloj. no lo sé. Pareció de veras alarmado. que te ofreció ayuda. Me escuchó.. —Cuarenta y ocho horas. —¿Puedes identificar la voz? —Posiblemente. —Se mostró comprensivo. —Pues. cuan alterada está..a quién. El traspaso de poder será completo cuarenta y ocho horas después de que los británicos ratifiquen el tratado. el «traspaso de poder». pero en realidad no hizo nada. —Es demasiado tiempo. El niño dorado de Meredith Waterman. —¿ Cómo? —Antes de abandonar Wall Street y hacer carrera en el servicio público. La llamada viene de Washington. y luego levantó de pronto la vista. era una gran estrella de las inversiones bancadas. ¿O a qué. —En tres horas y veinte minutos. por una línea secreta. —Escucha esto —dijo—.. —Lo cual no es más que una variante de lo que quería Harry Dunne.. determinar si la voz fue alterada y. Si vamos en coche. —¿Quién habla? —preguntó Bryson. La persona anónima que llama habla con Prishnikov. Elena volvió a sumergirse en las transcripciones que había estado examinando. Tendré que escuchar la grabación. de ser así. de quién. es cierto. he de salir hacia Londres de inmediato.. Así es como hizo su fortuna. —¿Lanchester? Pero si dijiste que fue comprensivo. —¿ Crees que Richard Lanchester podría ser parte de Prometeo? —Yo no excluiría esa posibilidad.

¡Eso es lo que pasa! Bryson corrió al vestíbulo. ¿Dónde está la salida más cercana al exterior? Elena se dio la vuelta e indicó a la izquierda. —Acaba de encenderse. deprisa! Han puesto algo en la central eléctrica. —¿Pordónde? —gritó él... —¿Quién? —La mano derecha de Prishnikov. Elena agarró precipitadamente unos cuantos disquetes de la mesa y salió corriendo tras él. intrigada—. tienes razón. No ha ocurrido nada. —¡Deprisa! —gritó Bryson de pronto—. Al levantarse. las luces de la sala titilaron un instante.vamonos! Apuesto a que las puertas se cierran automáticamente y nadie puede entra ni salir. por lo que yo sé. Elena. se apagaron una fracción de segundo como mucho. —Pero sólo se enciende en caso de una verdadera emergencia —dijo ella.. —Ése debe de ser el plazo de que hablaba. Nick. no hay tiempo que perder. llevaría aún más tiempo. ¡Fuera de aquí! —¿ Cómo? —¡Corre. —Es como dijo Dimitri Labov. —¿Qué ha sido eso? —preguntó ella. Dijo que apenas quedaban unos días. Dios mío.. claro. —¿Hay un generador de emergencia en alguna parte? —Sí. . echemos mano de todos nuestros recursos y les pidamos volar cuanto antes.Elena. tiene que haberlo.—No. Sugiero que vayamos al aeródromo e invoquemos el nombre de Ted Waller. Dijo: «La maquinaria ya está en su sitio. —¡Por Dios.¡El poder se traspasará por completo! Todo quedará a la vista».

El portón se estaba cerrando lenta y automáticamente.. Pero sin darle tiempo a que Bryson dijera nada. Bryson corrió hacia él. En uno o dos segundos. pequeño. —¡Salta! —gritó Bryson. sentía cómo la ola de calor le lamía la espalda como si tuviera el fuego detrás de él. ¿Dónde diablos estaría? En un lugar tan apartado como éste. lo cual activó probablemente la alarma. En pocos segundos llegaron a un conjunto de puertas de acero que decían salida de emergencia. Puso la llave en el arranque y se encendió el motor. arrastrándola entre la brecha.—¡Por aquellas puertas! Ella indicó el camino y él la siguió. —¿Hay un coche en alguna parte? —preguntó Bryson. y las puertas dobles se abrieron hacia la noche oscura. Está. —Nick. ¡allí está! Un Land Rover Defender 90. hubo un destello inmenso y enceguecedor de luz blanca y una explosión que parecía venir de las profundidades de la montaña. Al tiempo que Bryson maniobraba el Land Rover por una curva cerrada y chocaba contra la vegetación. —Hay un vehículo todoterreno aparcado justo delante de la mansión —contestó ella—. al tiempo que sonaba la alarma. resplandecía a la luz de la luna a veinte metros de allí. Elena se dio la vuelta y se aferró al pasamano para no perder el equilibrio. Sintieron una ráfaga de aire frío. acababan de usar una barra roja para forzar las puertas a permanecer abiertas. Bryson dio un golpe violento contra la barra. No estaba en el arranque. con un ruido increíblemente fuerte y ensordecedor que lo envolvió todo. zambulléndose por el espacio que se estrechaba. Bryson y Elena corrieron hacia adelante. y su cuerpo alcanzó a pasar apenas. Viró bruscamente y cogió a Elena. de izquierda a derecha. el Land Rover estaba en marcha. Bryson se agachó y tocó la llave debajo de la alfombrilla de goma.. en la dirección opuesta a la mansión y colina abajo. A menos de un metro delante de ellos había un portón de barras de acero que iba del suelo al techo. —Debajo de la alfombrilla —dijo. ¿qué ocurre? —gritó Elena mientras el coche avanzaba dando tumbos y descendía por el sendero empinado que se alejaba de la mansión. . el portón y el muro de piedra. Estaban en la ladera empinada junto a la vieja mansión de piedra. ¿la dejarían acaso en el coche? Elena subió al coche. el portón de piedra quedaba oculto por altos arbustos. el estallido salió a la superficie. entró de un salto al asiento delantero y buscó la llave. cuadrado y de cuatro tracciones.

y la vigilancia por satélite puede captar la transmisión por microondas. examinaron cuidadosamente los detalles y trataron de comprender cómo se había producido la infiltración. por ejemplo. exhaustos por el sexo y el enorme esfuerzo que los trajo hasta allí. pero reconocieron sus cuerpos de inmediato. —El aeródromo no estaba equipado con un distorsionador de frecuencias. «Estás a salvo. Si llamábamos a Londres. No había un segundo que perder. Habían de seguir adelante. en una misma cama por primera vez en cinco años. París o Munich. Nick. Pero las llamadas que se hacían en el Directorate se consideraban por lo general seguras. están completamente destruidas! ¡Oh. Se adormecieron abrazados uno al otro. Las ruedas giraban por la maleza mientras aceleraba más y más. —Pero las llamadas de larga distancia. 27 Llegaron a Londres a las diez de la noche. estás conmigo».—¡Nick. Dios mío! —gritó—. mira eso! Pero Bryson no se dio la vuelta. la mansión. algo que los tranquilizaba. de modo que no tenía sentido. —Cuando llamaste al aeródromo para reservar el avión —preguntó Bryson—. pero también los excitaba. con pasión urgente y casi desesperada. por ahora». por ejemplo. no se atrevió. Por la mañana hablaron de la pesadilla que habían presenciado. De algún modo eran extraños uno al otro. solíamos usar los canales secretos. ¿no? Ella sacudió lentamente la cabeza. Hicieron el amor por primera vez en cinco años. Pasaron juntos la noche en un hotel de Russell Square. porque nuestro centro de comunicaciones internas estaba fuera del alcance de las interferencias del exterior. estás viva. «Dios. generalmente van de líneas terrestres a torres de microondas. y sólo pensó una cosa: «Mi amor: estás a salvo». de más de cien millas. ¿no es así? —Así es: los satélites no pueden captar las líneas terrestres. pero sólo para proteger al receptor. demasiado tarde para hacer lo que tenían pensado. Y eso requiere que . Por ahora. Hay que hacerlo por medios convencionales: escuchas telefónicas en los cables y demás. probablemente no usaste una línea secreta. con expresión de ansiedad. ¡Las instalaciones.Dios.

Pero la búsqueda de esas fisuras sería como buscar una aguja en un pajar. Era la cabeza visible. Por lo tanto. A pesar de todas las precauciones de Waller.. incapaz de maniobrar entre bastidores. —Deben de haberse metido en la central eléctrica y habrán puesto explosivos de plástico en todas las instalaciones y también pordebajo. Y éste era un fácil blanco para una escucha convencional. No podía ser uno de los cabecillas de Prometeo. El verdadero mando debía ser alguien afiliado a Parmore. ¿Perocómo? Los conspiradores de Prometeo eran demasiado listos y meticulosos como para permitir que las conexiones quedaran a la vista. Además. —Bryson cerró los ojos—. las llegadas y salidas del aeródromo. . un personaje público y vigilado de cerca. y por eso había que neutralizarlo. El único indicio revelador era lo queno estaba allí. se decidieron por el ataque frontal. —¡Oh. nunca habrían podido hacerlo. seguro que ya lo sabe. Ella se tapó la cara con las manos.se sepa exactamente dónde se originó la llamada. hemos de asumir que son de vital importancia para quienes están detrás de Prometeo. Bryson continuó. Pero Chris Edgecomb. —Cielos. sin colaboradores que se pasaran de bando. —¡Gracias a Dios Waller no estaba! Pero hemos de localizarle. estaba destinado a fracasar: no haría más que alertar al enemigo sin obtener ninguna información. Bryson sabía por instinto que lord Parmore no era a quien buscaba. y dejó a la vista los ojos bañados de lágrimas. ligado a él de un modo tangencial. Cualesquiera que sean los secretos y planes que oculten. El Directorate estaba a punto de desenmarañar los planes del Grupo Prometeo. —Evidentemente. Ella asintió en silencio. y cuando esos esfuerzos acabaron en nada.. Se modificaban y borraban documentos. un ataque directo y frontal al principal sostenedor del tratado. A la mayoría ya no les conocía. se quitó las manos de la cara. los documentos que faltaban y que obviamente habían sido borrados. Sin recursos internos. Ni siquiera un examen detallado revelaba los mandos ocultos. Chris! ¡Y Layla! —Y decenas de otros. pero tú debías de tener muchos amigos entre ellos. Prometeo conocía los detalles del centro de Dordogne —dijo Bryson despacio—. Me enviaron a mí (y a otros. estoy seguro). Dios mío. lord Miles Parmore. habrán notado el ir y venir de gente. hombres como él eran muy cautelosos y estaban muy bien preparados contra el engaño y las coartadas. Tras un momento de silencio. los titiriteros.

parecía una locura pensar que encontrarían pistas de la más secreta de las conspiraciones precisamente allí. nombres. Por momentos. con el papel a menudo amarillento y ajado. y esa mañana los condujo a la Biblioteca Británica de St. Un político muy experto. Nick y Elena los revisaron concentrados. . Bryson observó los rostros de la gente. atento al menor signo de reconocer a alguien. Fue un trabajo minucioso y hasta anodino cotejar cientos de pequeños artículos en decenas de gacetas y circulares locales. Muchos no habían sido abiertos en años.Finalmente. que estaban más atentos a los detalles incidentales y menos preocupados con el significado oficial de los hechos. subieron un tramo ancho de escalones de travertino hacia la sala principal de lectura —una extensión de escritorios de roble con lámparas individuales en cada uno de ellos—. u otras decisiones con implicaciones para la vigilancia de los ciudadanos? Cada uno apuntó en un bloc los hechos que creía relevantes: referencias sin explicación. Paneras. En menos de una hora reunieron todos los volúmenes que necesitaban. en viejos archivos y libros: documentos casi intactos. pero sólo una teoría. sitios. que quedaba en una plaza ajardinada cerca de Euston Road. Elena fue la primera en pronunciar el nombre. aunque por lo pronto nada parecía indicarlo. Ya en el interior de la biblioteca. pasaron junto a la gran estatua de Newton. Era una teoría.Rupert Veré. ¿Había habido debates previos sobre amenazas a la libertad civil. con su ladrillo de Leicester. e ingresaron al amplio vestíbulo de entrada. discreto y de voz suave. que resplandecía bajo el brillante sol matinal. era el ministro de exteriores de Gran Bretaña. ¿Era posible? ¿Valía la pena comprobar la intuición? Rupert Veré. Bryson se sentía exasperado. y atravesaron las discretas puertas de panel que daban a los cubículos de lectura. naranja y moldeado a mano. obra de sir Eduardo Paolozzi. empezando por extractos de las actas oficiales del Parlamento. miembro del Parlamento por Chelsea. El cubículo doble que habían reservado era privado pero no estrecho. Su experiencia le había demostrado que la verdad a menudo se encontraba allí. con resolución e intensidad. y las sillas redondas de roble y los escritorios recubiertos de cuero verde le daban un aire de club. de hurgar en el pasado. unos volúmenes grandes y pesados con encuadernación negra y sólida. Eran las áreas donde podían quedar en evidencia las cinceladas del escultor. en documentos públicos y a la vista de todos. y al doblar las páginas arrojaban un tufillo a viejo y deteriorado. Bryson tuvo la idea de hurgar más hondo. Bryson y Elena cruzaron la plaza. la encarnación del moderado pero también (las crónicas lo ponían de manifiesto a través de los años) un maestro en el ingenio de procedimientos. Bryson siguió la intrincada trayectoria del parlamentario de Chelsea en pequeños periódicos regionales. quizás incluso sabían que los dos estaban en Londres. Debía suponer que las redes de Prometeo habían sido puestas sobre aviso y que ahora le buscaban. demasiado dispersos y demasiado difíciles de modificar con verosimilitud.

Rupert Veré había terminado sus estudios en el Brasenose College de Oxford con sobresaliente. los dobles de la escuela Hereford Cathedral mostraron su excelencia (12' 11" y 13' 22"). y pronto encontró otras semejanzas.500 metros en Pangbourne. En particular. tenía fama de haragán. encabezaron la clase MJ16. puede ser que en alguna parte haya una señal: si tan sólo pudieran hallarla. en su mezcla de antiguo y moderno. mientras que David Houghton (13' 5") terminó casi medio minuto por delante de sus perseguidores. seguido de cerca por los botes de la clase J16. Primero. Sí. Elena hizo lo propio con su trabajo de intercepción de señales: entre tanto ruido. Poco a poco su imagen se aclaraba: durante años. Rupert Veré (11' 50") le sacó 13 segundos de ventaja a su compañero de Marlborough.y así su influencia va más allá del ámbito formal de su autoridad». acabando cuarto y quinto respectivamente en la clasificación general. Miles Parmore. de Marlborough (8' 51"). Dando muestras de ser una gran promesa. ¿Habían dado con el hombre que buscaban? El nuevo palacio de Westminster. tanta abundancia de información inútil. En las páginas amarillentas delEveningStandard había una nota sobre la carrera de remos de Pangbourne. El ministro de exteriores británico y parlamentario por Chelsea. el cuatro J18 de la escuela Sir William Borlase registró el mejor tiempo de la jornada (10' 28"). Finalmente. Al parecer. George's College (10' 35"). en el Támesis. en la que competían a nivel nacional equipos de escuelas secundarias de todo el país. de Dragón School (12' 10"). el ministro de exteriores Rupert Veré había trabajado entre bastidores para allanar el camino a la aprobación del tratado. y acabó quinto en la general. más conocido como Cámaras del Parlamento. con los remeros de dobles Matthews y Loake a bordo. aparentemente inocua. un dato aparentemente trivial llamó la atención de Bryson. un antiguo defensor del tratado. era. Releyó la nota. El lenguaje era forzado. sin embargo. libraron una ardua carrera con Westminster. y Reliman. George's (12' 6"). había obtenido un meritorio segundo puesto en la carrera de WJ14 de la mañana. En cuerpo más pequeño. donde el equipo de St. el diario informaba acerca de los equipos. detrás de Goodey. En los individuales J16 hubo también algunos remeros de excepción. Los juveniles corren una distancia de 1. En las carreras juveniles de remo de Pangbourne se distinguieron varios cuatros y dobles. En ese terreno ya había existido un palacio real en tiempos del rey vikingo Canuto. El ganador de WJ13. una institución puramente inglesa. Tenía además un talento notable para cultivar amistades. había sido compañero de equipo y viejo amigo de lord Miles Parmore. Parrish. de St. que muy probablemente era un subterfugio de la astucia. Veré remaba para Marlborough en la categoría de mayores de 16 años. vencedor de la WJ13. Vere había remado para Marlborough en el mismo ocho con timonel de Miles Parmore. Y. Dawson.. decía un columnista delGuardian: «.. En ambas clases J14. Pero fueron .Pero perseveró. sus propios pronunciamientos eran moderados y en ninguna parte aparecían sus vínculos con la polémica causa. exigiendo el pago de favores políticos y embaucando a amigos y aliados. y la nota. Ambos lo hicieron.

Las partes del edificio que solían usar sus miembros y los turistas solían ver. todas colocadas a cierta altura y protegidas por unas cubiertas de esmalte blanco. Pero podían hallarse también en los archivos históricos. quienes ampliaron el sueño antiguo de munificencia y esplendor reales. Además. en el siglo XI. por razones de seguridad. el palacio era la réplica de una réplica. y el plano general del edificio adquirió para él una inmediatez visceral. lo cual parecía de algún modo apropiado: pero el juego al que ahora se dedicaba era todo menos trivial. examinó cada detalle en la vida de Rupert Veré. El «nuevo palacio» en sí era un torbellino humano. y leyó el esmerado cartel: paquetes mayores de a4. A las cinco de la mañana. era esencial tener algunas salas especiales que estuvieran protegidas del muro exterior por espacios aislados y que estuvieran en desuso. Aunque daba a uno de los puntos de mayor tráfico de Londres. representó el apogeo del neogótico. Bryson se tomó dos horas para conocer y dominar sus detalles. sabía cuánto tardaría en ir desde el Vestíbulo de los Comunes a la primera sala de los Ministros. y los planos. Una vez restaurado. deberán entregarse en la entrada al]ardín de black rod. Pasó por la entrada de los Pares y notó su precisa ubicación con respecto a las otras. O al menos eso es lo que Bryson esperaba que pensaran de él. cerca de la entrada de San Esteban. Uno de ellos le llamó particularmente la atención: cuando Veré tenía dieciséis años. que debía someterse a constantes reparaciones y renovaciones. pero había mucho más. En una época en que no había calefacción central. su funcionamiento requería complejos espacios y relevos que resultaban invisibles al ciudadano común. Y cuando se reconstruyó el edificio a mediados del siglo XIX. entre tanto. Los continuos históricos fueron tan reales como la Carta Magna. no eran fácilmente accesibles. ganó un concurso de crucigramas delSunday Times. Elena. aunque en una versión más tenue del gótico tardío. Una serie de estructuras ortogonales variables cobró forma en su imaginación. Tenía casi mil doscientas salas y más de dos kilómetros de pasillos. eran en efecto impresionantes. Le gustaban los juegos. Parliament Square. Sabía exactamente cómo se conectaban la Biblioteca de los Pares con la Cámara del Príncipe. Bryson había visto que la policía metropolitana de Londres mantiene una red de . los discontinuos fueron mayores aún. como un turista insomne que trataba de quitarse la resaca andando. luego cruzó un bosquecillo de castaños de Indias y notó la ubicación de las cámaras de seguridad. la visión de una antigüedad artificial e inventada. sabía la distancia que había entre la Residencia del Orador y la Residencia del Sargento de Guardia. que se reinventaría una vez más cuando un bombardeo de la Luftwaffe en la Segunda Guerra Mundial destruyó la Cámara de los Comunes. Al igual que el propio gobierno. un legado perdurable de arquitectónica ingenuidad. excepto flores. las Cámaras del Parlamento se mantenían a distancia y protegidas por el esplendor arcádico de sus ocho hectáreas. había de tener accesos para que los obreros llevaran a cabo sus tareas sin perturbar la grandiosidad de los espacios públicos. una obra pública de semejantes dimensiones. Se detuvo frente a la estatua negra de Cromwell.Eduardo el Confesor y Guillermo el Conquistador. un mochilero con chaqueta de cuero y gafas negras de plástico caminaba junto a la cerca de las Cámaras del Parlamento.

cotejando la estructura física con la representación mental que se había hecho de ella. podrá ver una imagen precisa y a todo color de Londres. Antes de abocarse a una misión en una región árabe. Algunos eran de turismo. Waller había sido también quien primero le alertara sobre los aspectos raramente discutidos del olfato en el camuflaje. Decidió que no sería prudente estar mucho tiempo a merced de la vigilancia. Era esencial transformar los datos en intuición. sabía que las probabilidades de un contratiempo aumentaban en progresión geométrica a medida que se alargaba la secuencia de los eventos que lo constituían. y convirtiendo la métrica abstracta en percepción concreta. se sometía a . había que actuar con rapidez. pero desde las torres a ambos lados la caída era vertical. Junto a las galerías había una terraza de cinco metros. y una de las más valiosas: «en el trabajo de campo. La torre de Victoria. Parecía un funcionario de cabo a rabo. que lindaba directamente con el río. los techos estaban cubiertos por una guirnalda de andamios. las gafas y el bigote adhesivo. Subió las escaleras desde el vestíbulo de la planta baja al de la planta superior. luego revisó el plan dos veces más con Elena. Un recurso sencillo quizás. El plan tenía demasiadas variables. Tenía una expresión de leve desinterés. el proceso de reparación de exteriores era casi incesante. de las cuales trescientas se encuentran fijadas en postes y edificios altos de la ciudad. los únicos mapas que importan son los mentales». incluso por la fragancia: Penhaligon's Blenheim. encontraban que los occidentales tenían un olor característico a carne. Pero sus preocupaciones no se apaciguaron. Abarcó con la vista la estructura de cuatro plantas de la galería principal. en la Cámara de los Comunes. para acceder a ellos instantáneamente y por reflejo. y llevaba unas gafas con montura de concha. sin cálculos ni consideraciones. Cuando Bryson tenía una misión en Lejano Oriente. Nigel Hilbreth) iba vestido con traje cruzado y a rayas. la torre del reloj que estaba en el extremo norte del edificio del Parlamento. Es posible seguir las imágenes de una persecución policial. ya que la dieta rica en carne vacuna afectaba las proteínas de la piel. y seguir a un conductor o a un peatón sin ser detectado. donde tomó asiento en la galería. que compró en la calle Wellington. otros de mantenimiento. Había trazado el plan y fijado los tiempos. Ésa era una de las primeras lecciones que aprendió de Waller. Bryson (o mejor. llevaba el cabello rubio peinado con raya y el bigote arreglado. con su dieta de soja y pescado. yendo de una cámara a otra. se abstenía durante semanas de tomar carne y productos lácteos: los asiáticos.cámaras para el tráfico. Unas escaleras externas coronaban el techo a pocos metros de la torre de Victoria. Uno de ellos tenía estarcido servicio de combustible y lubricación. pero tan efectivo como el pelo teñido. en el extremo opuesto del complejo. Entre las torres. Bryson regresó al hotel y se cambió. y si una persona autorizada lo marca. Tomó nota de ello. Es posible rotar la cámara y enfocar primeros planos. Pero ya no había alternativa. Después deambuló en dirección al Támesis y contempló la parte más apartada del complejo. La torre de San Esteban. Cada una tiene un número. En la otra margen del río vio unos barcos anclados. era más ancha y casi tan alta. como un hilo de plomada. como decía su pase. tenía casi cien metros de altura.

el incidente que precipitó el debate fue un horrendo atentado a manos de una facción reincidente del Sinn Fein. sentados en los escaños largos y tapizados de cuero verde. un artilugio simple y casi pueril que había concebido Elena. Debajo. dejando un saldo de cientos de heridos. Bryson quería estudiar su reacción cuando abriera la nota y leyera lo que decía. aparentaba más que su edad (cincuenta y siete años). sin embargo. pero Bryson sabía que es gracias a esas pistas subliminales que con frecuencia detectamos a los forasteros. Bryson le había pedido a un mensajero que llevara una nota. La nota. ¿Intrigado? Nos vemos en su suite durante el intervalo. luego agregue una pareja. Un ajuste de la fragancia era un cambio trivial. con un pequeño portafolio negro entre los pies. Era una solución torpe a un problema que no admitía una salida elegante. supuestamente oficial y semiurgente. uno de los asistentes de Veré se la entregaría en mano. los miembros del Parlamento seguían las deliberaciones con atención inusual. al ministro de Exteriores. Era cuanto podía hacer para no inmutarse. amante de los enigmas. financiado e instigado por el Grupo Prometeo?». Éste tenía una expresión atenta pero ilegible. En este caso. El ministro de exteriores Veré era un hombre de aspecto engañosamente marchito. «Nigel Hilbreth» observaba con calma el tenso debate parlamentario. y luego miró hacia la galería directamente a Bryson. pasaron . pero sabía exactamente cuál era el tema de discusión: lo que en ese momento tenía en vilo a los órganos deliberativos de los gobiernos de todo el mundo: el Tratado sobre Seguridad y Vigilancia. la oposición estaba a la izquierda. En cualquier momento. Era la primera vez que veía a Rupert Veré en carne y hueso. Bryson miró su reloj. un viejo armatoste de McCallister & Son. Lo abrió. miró la nota. otro accesorio sutil. Rupert Veré recibió un sobre. Había sido una inspiración de Elena el poner en forma de clave el único lema que no pasaría desapercibido a Veré. Bryson había llegado en mitad de la sesión de emergencia. a la derecha. Mientras un miembro de la oposición advertía sobre las amenazas a los derechos civiles que impondría el tratado en cuestión. suspendidas de largos cables desde el techo abovedado.otra dieta. iluminaban sus documentos. Los ministros del actual gobierno estaban sentados en los escaños delanteros. secretamente. mientras las pequeñas lámparas que pendían justo encima de sus cabezas. Media hora antes. adoptando el aire altivo de un funcionario del gobierno. «¿Eso también era. con su fino acabado en marrón oscuro. pero se veía que sus pequeños ojos como dardos no se perdían nada. se elevaban vertiginosamente sobre aquéllos a manera de balcones. Los bancos de madera de la galería. que hizo estallar una bomba de metralla en el corazón de Harrods a una hora de máxima afluencia. tenía la forma de una pregunta de crucigrama: Póngase entre el apoyo y un artículo definido.

La secretaria personal de Rupert Veré era Belinda Headlam. por lo tanto. Pero en caso de que Veré entrara en pánico. Pero existía la posibilidad de que no supieran nada de Elena o que. que en efecto regresaría directamente a su oficina debajo de los aleros. vale —replicó Veré. Veré alzó las cejas y sonrió con aire rapaz. Rupert Veré tenía también una residencia bajo el techo inclinado del palacio de Westminster. Una vez identificado el ministro de exteriores. ¿Haría Veré lo que sugería la nota. Ella se había tomado el trabajo de proyectar la imagen correcta: el traje azul marino dejaba ver un escote. Los miembros del gabinete inglés solían tener sus oficinas en la calle Whitehall o en otras cerca de allí. y proporcionaba un área de encuentro discreta para cuestiones que requerían sensibilidad e inmediatez. Era Elena. estaría perdido: eso había de suponer. hasta que pudo seguirle ya sin llamar la atención.largos instantes hasta que Bryson comprendió que el ministro de Exteriores simplemente miraba a la distancia. llevaba el pelo castaño y brillante peinado hacia atrás. Si atraía la atención. —Esta dama dice que usted la espera —murmuró al ministro de Exteriores mientras éste entraba a la antecámara—. y su residencia oficial está en la calle King Charles. quiero decir. pero no de modo inapropiado. —Sí. Se veía imponente y profesional al mismo tiempo. que su mirada no se había fijado en nadie en particular. o por alguna razón decidiera ir a otra parte. Su nota. Pero ciertamente me ha llamado la atención. el ministro de Exteriores es el titular de la Oficina de Exteriores y la Commonwealth. y luego vio a Elena sentada en el sofá de cuero junto a su oficina. determinaría todo lo demás. si sabían algo de ella. La sesión se levantaría en diez minutos. No perdió de vista a Veré mientras subía las escaleras de piedra y pasaba ante los bustos de antiguos primeros ministros rumbo a su oficina parlamentaria. o los sorprendería con una reacción completamente distinta? Bryson creía que la primera reacción de Veré sería la curiosidad. podía seguirle al abandonar la Cámara de los Comunes y reconocerle entre la multitud de miembros del Parlamento. que llevaba el cabello gris atado en un ajustado moño. supondrían que murió en la destrucción de la sede central del Directorate en Dordogne. una mujer robusta de poco más de sesenta años. Bryson hizo un esfuerzo por mantener su expresión plácida y aburrida. tenía los labios pintados de morado. Dice que le ha dejado una nota. Los centinelas controlados por el Grupo Prometeo sin duda sabían exactamente cuál era su aspecto. Bryson debería seguirlo de cerca. quien debía acercarse a Veré. —Le hizo un gesto de que la siguiera a su oficina pequeña y . Pero Bryson sabía también que. —No creo que nos conozcamos —dijo—. debido a las horas de negociaciones con los miembros del Parlamento. Lo que ocurriera después. pero no fue fácil. La suite quedaba a apenas cinco minutos a pie desde la Cámara de los Comunes.

reconoció de inmediato la palabra Prometeo. el rostro se le endureció. como si no comprendiera. Las vías de comunicación habituales pueden estar comprometidas. —¡Salga de aquí enseguida! —dijo en voz alta y entrecortada. —Usted está loca —dijo—. Ahora. Sabe quién me envió. ¿Había pánico en su voz? ¿Usaba la indignación para ocultar el miedo?—. El la miró intrigado. le pareció. así que había de ser un nombre extranjero. Durante un momento. era muy hábil. Todo el encanto profesional de Veré había desaparecido..sombría. Elena era consciente de que él la estudiaba. —No puede usar los códigos existentes —dijo Elena. —Usted también ha de ser una inventora de rompecabezas —dijo por fin—. Veré revisó la correspondencia. ¿A qué debo el placer de su visita.Me entre pro y teo. —Supongo que su oficina está libre de escuchas —dijo Elena. sin embargo. ¿no es así? Una clave un tanto tosca. mirándole fijo—. si me permite. pero ésa es la razón de mi visita. menos. Estaré en contacto con usted para hacerle saber cuándo se han normalizado las vías. sobre todo con el poco tiempo que queda antes de que el plan de Prometeo entre en vigor. En vez de fingir que no entendía a qué se refería ella. No había perdido su acento. pero decorada con exquisitez. —¿Cómo dice? —dijo con aire altanero. como un adversario que como una conquista potencial. Es de la mayor importancia. Lo miró atentamente pero no vio cuáles eran sus intenciones. [1]Hizo una pausa y la penetró con la mirada—. Deberá disculpar la irregularidad de este medio para contactarle. y cometerá un grave error si alguna vez intenta poner otra vez un pie en . construida en los aleros debajo del techo de pizarra del edificio del Parlamento. Se sentó detrás de su escritorio y le indicó a ella que se sentara en una silla de cuero a pocos pasos de él.? —Goldoni —contestó ella. Avisaré a la policía.. Se han comprometido todos los sistemas de cifrado. La cuestión es urgente. ni siquiera una actitud defensiva. aunque no le sorprendía: no había llegado adonde hoy estaba sin talento para fingir. Si estaba actuando.. —¡No! —interrumpió Elena con un susurro urgente—. Luego se aclaró la garganta y se levantó. ¡No se puede confiar en su integridad! Estamos cambiando todos los códigos. La sonrisa tolerante de Veré se apagó.. pero su calmada reacción no revelaba alarma ni miedo. pero ella continuó—. Ha de esperar instrucciones. La respuesta es «Prometeo». señorita.

Paralizada por el terror. consternación y miedo. No pude evitar oír lo que decías. hasta que se desplomó sobre la alfombra oriental. ¿no es así? —Ella estudió la expresión cambiante en el rostro de Veré. con el cabello claro. y recorría abruptamente con la mirada la oficina en busca de una oportunidad para interrumpir o escaparse. y ella le devolvió la mirada. una rápida secuencia de perplejidad. Veré estaba visiblemente aliviado. descaradamente. Dawson la miró a los ojos. como conminándole a que disparase. —De hecho. ¡Dios mío! ¡Simón Dawson! Era otro nombre que se había encontrado en los viejos recortes de diarios sobre las carreras de remo en Pangbourne. Simón. —Rupe —dijo Simón Dawson en tono lánguido y exasperante—. el miembro más antiguo de su equipo. Simón Dawson. pero antes de poder hacerlo la puerta de su oficina se abrió de par en par. No debería ser necesario. y que estaba a cargo de formular la política que debía seguirse. Estoy seguro de que esta mujer tiene el tino de irse de inmediato. así es —dijo Veré—. Me está diciendo todo tipo de tonterías sobre algo llamado Prometeo. Elena sintió cómo le palpitaba el corazón. De pronto Dawson apretó el gatillo. —Diantre. Dawson sacó una Browning plana y con silenciador de su traje de tweed. ¿qué haces con una pistola? —preguntó Veré—. Elena se alejó unos pasos del escritorio de Veré. Simón. Veré hizo ademán de apretar el botón del interfono. con frescura. que «los planes de Prometeo entrarán en vigor»: ¡pura locura! Hay que denunciar de inmediato a esta dama al MI-5: es un peligro público. mirando alternadamente a uno y otro hombre. el nombre de un compañero de escuela más joven y de quien suponía se había convertido con el tiempo . las mejillas como manzanas y la figura desgarbada. Hubo un sonido fugaz de una bala silenciada. Algo iba muy mal. Entró un hombre delgado y de tweed. y enseguida cerró la puerta. sobre un cifrado de no sé qué. Había notado que Dawson cerró la pesada puerta de roble detrás de él..este edificio. Elena reconoció la cara de la reciente investigación que había hecho: era la mano derecha de Veré. A menos que. No tenía sentido. Los dedos largos y afilados del funcionario reposaban con soltura sobre el gatillo.. y después una mancha carmesí que se extendía por la camisa blanca y almidonada del ministro de Exteriores Rupert Veré. vio cómo la pistola corcoveó ligeramente en la mano. ¿Esta mujer te está molestando? —Dawson tenía el inquietante aspecto de un colegial de mediana edad.

Pero nadie tenía el encanto de él. y lo más intrigante. —La Browning descansaba aún cómodamente en la mano derecha de Dawson. Dawson tenía el poder. —Lo dice porque Gran Bretaña es ahora un signatario del tratado.en el protegido de Veré. Ahora todo tiene sentido. Siempre siguió implícitamente mis consejos. que no tenía rostro y actuaba a través de su distraído superior. Estácasada con Nicholas Bryson. Sostuvo el aparato en el aire y lo apuntó hacia ella. —Elena Petrescu —dijo. Es un hombre listo. —Exactamente. —Volvió a mirarla—. Dawson se volvió hacia Elena con una sonrisa apagada y glacial. Desde hace diez minutos. hasta que Elena sintió la humedad pegajosa de su aliento—. ¿verdad? —Se aproximó a ella. ¿no cree? Ella dio un paso atrás. Pero usted no me dejó alternativa. ¿ Cómo se le ocurrió venir a hablarle de Prometeo? Eso no está para nada bien. ¿no le parece? Simón Dawson. Le contó demasiado. Luego la pantalla comenzó a titilar mientras se sucedían cientos de caras en una imagen borrosa. pero no era tonto. evidentemente una especie de asistente digital inalámbrico. ¿Cómo no se les había ocurrido antes? La misma lógica que descartaba a Miles Parmore debía haber descartado a Rupert Veré: era demasiado visible. Los dos son empleados del Directorate. Nicholas Bryson la sacó de Bucarest justo antes del golpe de Estado de 1989. como pensando en voz alta. —Así que usted nunca le dijo nada —dijo Elena. Hacía falta un monigote encantador. Única hija de Andrei y Simona Petrescu.. tiempo pasado. otro poco más. El verdadero titiritero era su mano derecha. . leyendo los datos electrónicos—. Usted lo entiende. Nació en 1969 en Bucarest. Error. Rumania. ¿no cree? Truncar una carrera tan distinguida. Andrei era el máximo experto rumano en criptografía.. ¿Pero quién es usted? Me da la impresión de que no hemos sido presentados como corresponde. hasta que apareció la cara que coincidía con la de ella. Ah. —¿A Rupe? Nunca hubo necesidad de que supiera nada. habría atado cabos fácilmente y eso no habría estado bien. —Veamos lo que nos dice la Red —murmuró Dawson. Ya no hace realmente falta.Hacia falta. Pero hablemos ahora deusted. —Ha sido desafortunado. Sacó una caja plana y metálica del bolsillo de la chaqueta. Enseguida apareció su cara en una pantalla de cristal líquido. Rupe habrá sido un tío indolente.

No es casualidad que ustedes traten por todos los medios de bloquear el ascenso de Prometeo: ¡son como dinosaurios que por impotencia montan en cólera contra la inevitabilidad de la evolución! Pero antes de este fin de semana. la mejor! Pues los códigos cifrados han acabado con su reinado. ¡Por Dios. y el bienestar de la raza humana quedará asegurado como nunca antes lo estuvo. veamos. Elena empezó a agitarse violenta y convulsivamente: aunque no . obviamente quería quedar embarazada. —Lo dudo. Notó que. Las agencias de inteligencia pertenecen al pasado.. A veces la minoría debe sacrificarse en el altar de la mayoría. por lo que veo. me pregunto si para tratar la dificultad de ser una exiliada política en un país extraño o de trabajar en una agencia tan secreta como el Directorate. si bien sostenía aún la Browning. —Dawson volvió a concentrarse en la Browning. los tíos que nos hicieron bombardear por accidente la embajada china en Belgrado.Separados durante cinco años. nos facilitó en gran medida el poder paralizarles. el MI-6 y el MI-5 y todas las otras agencias de espionaje de tres letras han sido neutralizadas. le apretó los dedos alrededor del arma. que no teníanidea de que la India tuviera armas nucleares! ¡Qué ineptitud! Cuanto menos se hable de ellos. Y en el Sun. —Realmente no me preocupa —replicó Dawson con aire relajado.. ¡de que ya no había ninguna necesidad de que siguieran existiendo! La NSA está abrumada con el mero volumen de tráfico: los correos electrónicos y llamadas de teléfonos móviles que ha de rastrear. El Directorate nos llevó más tiempo. Sesiones semanales con un psicoterapeuta. no funcionó. curiosamente. desenroscó el silenciador de la Browning. todo el tráfico de Internet. ¡Y la CIA. aunque el mismo secreto que les protegía de posibles infiltraciones.. quizás en virtud de su estructura paranoica. Esprobable que saquen a relucir un trasfondo sórdido de sexo. Ya veo los titulares del Telegraph: un kamikaze mata al ministro de exteriores veré. la más grande. que ahora apuntó hacia ella—.. y después le dobló el brazo para pegarle el cañón a la sien. mejor. es una reliquia de la guerra fría que cree que la Unión Soviética no desapareció! ¡Y pensar que hubo un día en que la NSA era la joya de la inteligencia americana. Hmm. ¿o era el matrimonio que se derrumbaba? Había algo en la disyunción entre lo que estaba diciendo y su tono informal que hizo estremecer a Elena. tres sistemas de ovulación. el año antes de marcharse usted compró. De un golpe le puso la pistola en la mano. Estaba lo bastante preocupado de que Rupert Veré se enterara e informara al MI-5 como para matarle. Y la pistola y las huellas la identificarán como la asesina. En las orillas del lago se afirmará un nuevo orden global. Mientras Dawson hablaba. el hundimiento de todos ustedes se hará evidente para el mundo entero. ya debería saberlo —dijo Elena. se abalanzó sobre Elena. rápido como un gato montes. luego. algo así como: mata ministro gabinete. —La CIA. Es extraño ver el tiempo que les llevó darse cuenta de que se habían quedado atrás en el tiempo. después se suicida. no le prestaba mucha atención. —Sus planes han salido a la luz.

Bryson lo miraba con fijeza. que Dawson la había forzado a coger. —Bien. así. Gritó a voz en cuello. mientras miraba con maldad a Bryson y luego a Elena. ¡Jacques Arnaud en persona la envió! —le advirtió Bryson. —¿Dawson. soltó momentáneamente a Elena. Y es justo que le advierta que esta oficina está dotada de escuchas electrónicas. sólo mirándole de cerca conservaba alguna similitud con Nicholas Bryson. pero no cambiará nada. en todo caso. y luego dio un paso atrás. O habrá dos cadáveres en el suelo. —¿Qué. cada vez más cerca de Elena—. disfrazado de funcionario del gobierno con peluca. Nick la sostuvo con ambas manos. —Se equivoca tristemente si cree que me intimida. tendrá dos homicidios en su haber.pudiera hacer otra cosa.. Era la voz de Nick Bryson. Y será lo bastante listo como para contarnos toda la verdad. La pistola que tiene en la mano fue usada para matar a mi querido amigo que está allí. Prometeo ha estado planeando todo por más de una década. prueba de que había entrado a la oficina arrastrándose por un espacio estrecho—. no bien su amiga entró a la oficina del ministro de Exteriores y vi lo que traía entre manos. apuntando a la mano derecha de Veré. era la voluntad de supervivencia que se trasmutaba en una reacción primaria de todos los músculos.. quien se giró para mirar al intruso con una mezcla de asombro e incertidumbre. —¡Quieto! —gritó Bryson. Se abrió la puerta que daba a un armario y salió Bryson. . qué diablos está haciendo? ¡Ella es una de los nuestros! —gritó Bryson. y cuando oyó otra voz parecía venir de muy lejos. —Puede matarme si quiere —dijo Dawson. ni siquiera lo retrasará. destacamento Grosvenor Square. al menos le arruinaría el plan. En un movimiento repentino le arrebató la pistola. si es tan necio de matarme. Tenía los hombros del traje salpicados de astillas de madera y polvo. Elena se la arrojó a Bryson. bigotes y gafas. Seguro que sabe lo que es el escuadrón Alpha. que seguía retrocediendo. llamé al escuadrón Alpha. que brincó y la cogió en el aire. Va mucho más allá de una sola persona o una solanación. Dawson se quedó helado. quién demonios es usted? —gimió Dawson. Se retorció y sacudió con violencia. quien de repente saltó hacia un costado. Sintió como si alguien se hubiera apoderado de su cuerpo. ahora tenemos algunas preguntas que hacerle —dijo mientras avanzaba hacia Dawson empuñando la pistola—. —No se mueva —dijo duramente—. Dawson sacudió la cabeza con desdén.

. Elena frunció la cara de asco. cerca del nacimiento del pelo.—Llegarán en cualquier momento. la joven del ministerio de Agricultura se sintió tan incómoda cuando hubo de interrumpir la conversación con una llamada urgente del primer ministro. algo peculiar en la mujer emperifollada que le había alcanzado una nota. además. En la frente de Dawson. Después siguió a Bryson por la puerta abierta del armario y vio que había quitado la placa de madera del fondo. por amortiguado que fuera. asunto. cayó al suelo boca abajo. estaba con él. Y . ¿Podía ser? ¿Y si era un disparo y ella no hacía nada? ¿Qué pasaría si el ministro de Exteriores estaba herido y necesitaba ayuda? Luego estaba el hecho de que Simón Dawson. sonidos ahogados. Había. cartera. Sabía que su jefe conducía negociaciones de exquisita sutileza en esa suite. el ministro de Exteriores Veré la trató un tanto secamente.. como solía repetir la primera plana delExpress. sonaba terriblemente como un disparo. La señora Headlam tenía una vaga idea de lo que podía significar esa mirada evaluadora del ministro de exteriores. La experiencia de Belinda Headlam al servicio del ministro de Exteriores Rupert Veré le había enseñado la importancia suprema de la discreción. estaba segura de que algo andaba mal. Probablemente ya están en el edificio. su cartera. Los hombres tenían sus debilidades. Esperó cinco segundos y volvió a golpear. La oficina del ministro de exteriores estaba bien aislada acústicamente (él mismo había insistido en ello). mientras le apretaba el cartílago con los pulgares. como si se hubiera sentido avergonzado por la interrupción y estuviera disgustado con ella. uno de los miembros más capaces del gobierno. Y en los días que siguieron. Algo olía mal. pero no parecía que la mujer estuviese allí por ese. y se sentía honrada de que la hubiera escogido a ella como su asistente personal. lo que tenga en la chaqueta. Pero todo aquello pasó y ella trató de olvidarse del asunto. una Palm Pilot y varios trozos de papel. Coge su ordenador de bolsillo. Después. y decidió por fin que no podía vacilar más. Después hubo una explosión. abrió la puerta. ¡maldito hijo deputa!—Y al tiempo que levantaba la voz. surgió un pequeño óvalo de donde empezó a manar sangre. revisó los bolsillos del muerto y sacó llaves. su delfín. pero ese ruido. Pero el ministro de Exteriores era un hombre eminente. y no era su estilo quedarse mucho rato. todos sin excepción. bien lo sabía ella. Con el rostro extrañamente inmóvil. Sin embargo. El año pasado. Se retorcía las manos. sin saber qué hacer. —¡Deprisa! —dijo Bryson—. diciendo «Lo siento mucho». Belinda Headlam se levantó y golpeó con fuerza la puerta del ministro. Los gritos de Elena pronto se hicieron arcadas. saltó en dirección a Elena y la cogió del cuello... y de la Browning sin silenciador que tenía Bryson salió una bala. y ella tenía algunas sospechas de que también era su guarida para las citas a escondidas.

Estaba decidido a no permitirle escapar del edificio: no en su turno de guardia. Los viejos suelos de madera crujían con alarma al pasar por oficinas. espacios públicos y depósitos de materiales. la escena en la suite del ministro de Exteriores le cogió desprevenido. que era una carga pero quizá también un elemento vital. Supuso que los marines estarían asignados por lo general a la embajada americana en Grosvenor Square. Bryson notó algo. Hacía siete años que Robby había sido asignado a la división Westminster. de la división del palacio de Westminster de la policía metropolitana. Su presencia letal era de lo más alarmante: el escuadrón de ataque. Había llegado el escuadrón secreto Alpha y se dispersaban para revisar el edificio. cargado y sofocante. pidieron apoyo inmediato por radio a Scotland Yard. Del relato de la señora Headlam se desprendía que debía de haber un asesino suelto en el edificio. se mantenía en plena forma con una hora de ejercicio todas las mañanas. y miraba con recelo a sus colegas que. y después los trajes de faena de los marines estadounidenses. además. su joven lugarteniente pelirrojo. La única luz era la luz diurna que se filtraba por las grietas de la pared y las molduras del techo. que le tomó casi medio minuto antes de avisar a seguridad. La adrenalina se encargó de recordárselo. vio que Elena se giró con aire interrogativo. Él y el agente Eric Belson. mezclados con el contingente habitual cuya misión era preservar el edificio y la vida del embajador. Aun así. Bryson llevaba el portafolio que había traído al edificio del Parlamento. un ruido peculiar. El sargento Robby Sullivan. Aunque era un misterio cómo había hecho para salir de la oficina sin pasar por la señora Headlam. pero en el ínterin clausuraron las habitaciones de Veré y usaron todo el destacamento para apostar un hombre en cada escalera. más fuertes en unas partes que en otras. El aire en el pasillo largo y oscuro era húmedo. extremadamente adiestrado. y cuando el espacio se lo permitía caminaban erguidos o con andar torpe y encorvado.luego gritó. cuando . manteniendo la paz. conocía todos los movimientos y maniobras que se requerían para el caso. y él se llevó un dedo a los labios mientras espiaba por la ranura. Las voces al otro lado de la pared se oían amortiguadas. por momentos arrastrándose con las manos y las rodillas. sólo se movilizaba por orden dada al más alto nivel del gobierno estadounidense y en código sumamente secreto. y se detuvo. era evidente que nadie había estado allí en años. Era el comité de bienvenida. Podría pensarse que no le tomaban en serio. los años de amenazas del IRA le habían dado mucha práctica en responder a alarmas. Se requería la autorización del despacho Oval. Pero esta vez iba en serio. a cargo de controlar las salas del Parlamento. con el pasar de los años. una mujer. Primero vio las botas. Ya había pasado por los ejercicios de rutina. se dejaban crecer la barriga. Bryson y Elena se movían en la tiniebla deprisa pero en silencio. Los ojos se habían empezado a habituar a la oscuridad. expulsar intrusos y. Cualquiera que fuese el plan aterrador de Prometeo (había oído parte de lo que decía Dawson. A pesar de que el tiempo había transcurrido sin mayores incidentes. en general. La escena era tan horrible. En un momento determinado.

¡Una locura! Esto no era tan sólo una transformación burocrática. las dos cámaras del Parlamento. de la oficina de Rupert Veré. Estaba seguro de que sus perseguidores inspeccionarían todos los medios posibles de fuga. y no encontrarían pruebas de ninguna cuerda o aparejo para trepar. se estaba llevando a cabo en cooperación con la Casa Blanca. —Esto conduce a un sitio encima del portón del Canciller —dijo Bryson. pero estaba muy alta. Tanteó con los dedos y ubicó una puerta con bisagra para los servicios de mantenimiento. hallar el orden en el caos. ¿Pero qué podía ser? Delante de ellos. . La ventana era un modo obvio de escape. el pasadizo se interrumpía en una valla metálica: el conducto del aire. Podían estar en todas partes. se decidirían rutas de investigación basadas en un conjunto fijo de variables. más de cien escaleras y tres kilómetros de pasillos. y desenmarcó los filtros hasta que el pasadizo quedó desbloqueado. Era todo lo que tenían. a sabiendas o no.despotricaba y daba a entender que había una nueva generación de espionaje gubernamental). Entonces Elena y él se metieron por el conducto cúbico de acero. Bryson sacó un destornillador largo y plano del portafolio. La secretaria personal de Veré. Indudablemente habría otros de paisano que les estarían buscando y no serían menos letales: agentes al servicio del Grupo Prometeo. en siete hectáreas de terreno. aunque Bryson lo hubiera vuelto a poner en su sitio. Pero tendremos que improvisar. mil doscientas salas. tenía que confiar en su instinto y en la práctica que le había dado forma. una transferencia de poder que haría época. ni un simple cambio de gobierno. aunque podía ser posible que se ausentase un momento de su escritorio. eso determinaría la dirección que tomaría su búsqueda. La única esperanza de Bryson y Elena era que los buscadores se perdieran en el laberinto de pasajes ocultos. que vigilaba la entrada a la suite. que contenía. a través de un espacio estrecho de acero de canalé que vibraba con bocanadas regulares de aire frío. en cuyo caso no podrían descartar esa ruta. cuya voz se oía metálica y con eco—. Se harían cálculos. Si Elena y él habían de sobrevivir. debía simplificar. Por grande que fuera el destacamento del escuadrón Alpha. y de allí a la torre de Victoria. de escape. Quedaba una vía que los perseguidores habían de examinar. La cabeza de Bryson era un torbellino de mapas y de planes que había memorizado. Eso implicaba que varios asesinos del escuadrón Alpha o de Prometeo estarían ya abocados a revisar el pasadizo. afirmaría que nadie pasó por allí. Los asesinos de Prometeo parecían ser en cambio la vanguardia de una lucha de poder que contaba con sanción oficial. arrastrándose y dejándose deslizar por un declive empinado. Los paneles del filtro de aire estaban ajustados en su sitio. y los asesinos no tardarían mucho en darse cuenta de que el panel de madera en el fondo del armario estaba suelto. nunca sería lo bastante numeroso como para revisar todo el palacio de Westminster.

Bryson oyó pasos que parecían venir del interior del pasadizo. distinguió una estantería al final que parecía estar llena de artículos de limpieza. . acompañado del crujido en el suelo de madera. Pero lo lamentable era que no habría un combate cuerpo a cuerpo.Sí. Le palpitaba el corazón. Tanteó las paredes del pasadizo hasta dar con el panel de madera que probablemente cubría una salida a un armario. Bryson se detuvo de golpe junto a otra ranura de luz que se colaba por la pared. podían ver los límites del pequeño armario. Hubo un sonido repentino y crispante: Elena volteó un balde. Ahora Bryson estaba seguro. No vio a nadie. Lentamente y con cuidado. Por la abertura entraba luz indirecta. con o sin silenciador. Tras un minuto que pareció interminable. no había nadie. Bryson levantó una mano en el aire. la madera crujió y gimió. Al mirar más de cerca. Se quedaron helados. Efectivamente. y tenía varios implementos en el portafolio que serían menos efectivos en un combate cuerpo a cuerpo. Fueron rápido y en silencio en dirección a la puerta. Al desprenderla. Era una trascocina iluminada con luz fluorescente y con los suelos cubiertos de linóleo verde. Bryson entró primero al armario. pero no había modo de saber cuánta munición había en la recámara. un encargado de la limpieza que por lo tanto regresaría de un momento a otro. Sintió que Elena le cogía un hombro. Empezó a pensar a toda prisa. se agacharon y pasaron apretadamente por la pequeña abertura a nivel del suelo. si bien las luces estaban encendidas. Se quedaron atentos. y que a su vez daba a la trascocina. Bryson se tranquilizó al ver que el ruido no había llamado la atención. abrirían fuego. con lo cual el mango de madera de una fregona golpeó estruendosamente contra la pared. Despacio. A pesar de que la habitación estaba iluminada. era probable que alguien hubiese estado allí hacía poco.Pero unos instantes después de que salieran del conducto de aire. le ponía la boca en la oreja y susurraba: —¡Escucha! El asintió:Los oigo. esperando. y espió. iluminado por un estrecho haz de luz que pasaba por la rendija que había entre la puerta del armario y el suelo de linóleo. parecía vacía. Tenía la Browning de Dawson. en señal de que no se moviera. abrió la puerta del armario. miró a ambos lados del vestíbulo a oscuras. seguido de Elena. y continuaron. Alguien les seguía por el pasadizo secreto. Si les descubrían. Sacó un pequeño destornillador Philips de su portafolio y aflojó el panel. Había un cierto eco. Le susurró a Elena: —Quédate aquí hasta que te dé la señal de que puedes salir. que debía dar a un vestíbulo. ni una lucha a corta distancia. Estaba entornada. no de afuera. Bryson la abrió un tanto para asomar la cabeza.

cariño? —Tenía una cara amable y llena de arrugas. No es parte de mi trabajo. que se había puesto en el cinturón. si bien un poco polvorienta. Aliviado. como lo indicaba su vestimenta. y habían de evitarlas. apuntó a Bryson y apretó el gatillo. —¿Te has perdido.Bryson pasó por una máquina expendedora. Yo no hago preguntas. A la velocidad de un rayo. y se movía con tanto esfuerzo físico que le hizo compadecerla. ¿Te puedo ayudar. Era un funcionario. —Empujó el carrito por el pasillo en dirección al trastero y lo dejó junto a una pared—. que fue a dar con toda la fuerza contra el antebrazo de la vieja. mientras se quitaba el polvo de los hombros con la mano. —Disculpe —le dijo Bryson al acercarse. y entonces apareció alguien. un viejo balde marrón en el que había una fregona. Hay muchos rumores dando vueltas. Hay problemas de seguridad en el área. no? —dijo la señora de la limpieza—. una señora de la limpieza que se movía despacio y empujaba un carrito de metal. ¿Pero te molestaría responderme a una sola pregunta? A la defensiva. ¿Habría circulado tan rápidamente el rumor de que había uno o dos fugitivos dando vueltas por el edificio? Pensó deprisa. Él se paró de golpe y se llevó una mano a la Browning. Quizás usted ha oído. Bryson parecía estar fuera de sitio en aquel pasillo de servicio. Parecía vieja para estar haciendo ese trabajo manual. qué va. —Se alisó las cejas con un pañuelo rojo deshilachado mientras se dirigía a él—. Bryson se cubrió con el portafolio recubierto de Kevlar en un brinco vertiginoso. con una respuesta lista en caso de que le preguntara algo. Bryson siguió por el pasillo en dirección a ella. el pelo blanco era fino y ondulado. La pistola cayó al suelo y se deslizó . —Sí —dijo la señora con aire fatigado—. —Estoy con Scotland Yard —replicó Bryson con impecable acento inglés de clase media-baja—. Pero también era consciente de que la vieja podría convertirse en una fuente de información. ¿Perdido? ¿No era una pregunta natural acaso?: vestido como lo estaba. Pero era sólo una viejecita. Bryson dijo: —¿Cuál? La anciana señora de la limpieza lo miró con perplejidad al tiempo que se acercaba a Bryson y continuaba en voz baja y confidente.. Pero miraba a Bryson con ojos astutos.. —¿Qué diablos hacesaún con vida? Y repentinamente sacó una enorme pistola azul acero de entre los pliegues de su blusón.

Mientras forcejeaba con el brazo contra la mano de Bryson y la hoja temblaba en el aire. Le metió un pulgar directamente en la cavidad del ojo y Bryson sintió un dolor inmenso. Había de moverse con cuidado cerca de la hoja afilada. Ella volvió a gritar. tomó claramente por sopresa a la harpía. Estaban trabados en la lucha. pero Bryson se adelantó al movimiento y rodó sobre ella. y de nuevo Bryson logró esquivarla por un pelo. con todas sus fuerzas. Pero volvió a empujarla contra el suelo y le quitó la peluca blanca. porque implicaba reaccionar e ir al encuentro del instrumento de muerte. La mujer sacó una hoja afilada y reluciente. cuando le clavó las uñas en los ojos. pero . directamente hacia la hoja. Ahora se daba cuenta de que estaba mucho más débil a causa del balazo en Shenzhen. dejando a la vista un cabello negro cortado al ras y las líneas de una máscara de látex. o del apéndice que lo sostenía. incapaz de correr el riesgo de buscar el arma. Supo de inmediato que la hoja estaba cubierta de toxiferina alcaloide. Era fuerte y tenía una coordinación extraordinaria. Bryson olió la hoja con el veneno agrio cuando casi le rozó el rostro: movió la cabeza hacia atrás justo a tiempo para salvar el pellejo. Dando un alarido. y le dio otra patada en los genitales. Le dolió la herida en el flanco. pero ya no se hallaba en su mejor forma. «¡Es una maldita vieja!». no le soltaba la muñeca. Al tiempo que usaba el mayor peso de su cuerpo. La atacó con ambas manos. un movimiento en contra de la intuición. Trató de patearle de nuevo con el otro pie. la harpía se agazapó y dio un salto adelante. apretándole las piernas. un estilete largo y delgado. El estilete centelleó cerca del rostro de Bryson. estaba obnubilado. y entonces ella le dio un rodillazo en la entrepierna y le alcanzó los genitales. Entonces la mujer. pensó Bryson. Brillaba como si estuviera recubierto con un líquido viscoso. no se había dado suficiente tiempo para recuperarse. y azotaba una y otra vez como una bestia rabiosa. pero aún podía ver a través de él. los ojos se lo comían. y cuando cogió la muñeca que detentaba el estilete. lo cual la convertía en un arma peligrosísima. debía mantener la piel y todas las partes de su cuerpo alejadas de su punta letal. que era mucho más joven. sintió náuseas. que no era una vieja. giró el pie izquierdo. y lo que vio le dio escalofríos. con la cara retorcida. y con determinación reunió la considerable fuerza que tenía y golpeó a la mujer contra el suelo. más fuerte y más semejante a una fiera salvaje que a una mujer. que tenía un zapato de cuero con punta de acero. pero esta vez le soltó un golpe con la mano izquierda. y luego comprendió. Y ella tenía una destreza de movimientos como nunca antes había visto.por éste lejos de ellos. como una cobra. A él le sangraba el ojo derecho. la hoja le cortó un botón de la camisa. Ella se retorcía con violencia. que aún tenía el estilete apuntándole a él. Pero sólo por un instante. Por lo general. las manos extendidas como garras o instrumentos mortales. Él gimió al sentir el dolor frío que irradiaban los testículos. muy al contrario. en vez de apartarse de él. la fuerza de Bryson sería muy superior. se incorporó y arremetió contra él. Bryson rugió en agonía. fuera de sí. Cayó sobre él de un golpe y lo derribó al suelo en el momento en que sacaba otra arma escondida. El menor corte o rasguño causaría una parálisis inmediata y una muerte por asfixia. que voló por el aire.

le salió saliva por la boca y de golpe quedó inmóvil en el suelo y empezó a agitarse violentamente. muy buena. pero no bastó: Bryson tenía más fuerza bruta. enfundó el estilete y por fin se puso la vaina debajo de la chaqueta. Los ojos. se abrieron de terror cuando la hoja tocó suavemente su piel. ¿Era algún tipo de veneno? —Toxiferina. ¡Quieren matarnos a los dos! Bryson asintió y tragó saliva. abría la boca una y otra vez como un pez fuera del agua. Los labios se retorcieron en un rictus.. buscó la vaina de cuero entre los pliegues de su blusón. soy unainútil. de combatir! Draga mea. bajó la hoja trémula hasta la piel expuesta y suave del cuello de la mujer rabiosa. —Creo que deberíamos separarnos.Bryson concentró su fuerza y su energía en torcerle la muñeca hacia ella. —Oh. Ella era de fuera. Ofreció toda la resistencia muscular que pudo con el brazo. le revisó la cara. y muy. El efecto fue inmediato. en gritos inaudibles. Resolló y se tocó la sangre pegajosa que le cubría el ojo derecho. —¡No! . Después. hasta apuntar el estilete que resplandecía al cuello de la mujer. dejó de respirar.. sólo unos músculos siguieron contorsionándose en espasmos. me alegra que te hayas quedado. mi amor! —susurró—. le puso las manos a ambos lados de la cabeza y. hemos de marcharnos de aquí. No. —¡No soportaba estar allí sin hacer nada! —Habrías salido herida. Nicholas. Centímetro a centímetro. Las unidades Alpha son marines o SEALS de la Marina. y ella te habría podido usar contra mí. Bryson cogió la hoja que se había aflojado en la mano de la muerta. cuando la parálisis mortal se extendió por su cuerpo. Oyó un grito: Elena corría hacia él desde la tras cocina. contratada quizá en Bulgaria o la antigua Alemania Oriental: uno de los difuntos servicios del bloque del Este. ¡No sé nada de peleas. con ojos de pánico. —¡Por Dios. Creo que el ojo se ve peor de lo que está. flanqueados por las arrugas de látex. —¿Crees que era Alpha? —Casi seguramente Prometeo. —¡Podría haberte matado así de fácil! —Era fuerte.

estaba aterrorizada. sobre todo cuando saben qué aspecto tienen. en el que desembocaban varios caminos y desde el cual se podía salir del edificio. y luego buscaremos una salida alternativa. pero. Pero tendremos que ir por pasillos cada vez que encontremos uno. y que habría otros no muy lejos de allí.. un hombre y una mujer. De alguna forma hemos de ir al lado este del edificio si queremos que nuestro plan de fuga tenga alguna posibilidad de éxito. Se volvió a Elena. Los pasadizos y conductos de aire ya no son seguros: estarán rebosantes de agentes en este momento. ni siquiera durante la pelea con la bruja. por favor! Bryson asintió. —Pues hemos de cambiar de plan. y todas las fuerzas estarán en alerta.. No oyó nada. y los dos últimos caminaban por la terraza prismáticos en mano. Dos de ellos patrullaban el patio de oficiales. otros dos controlaban las salidas del edificio. no ya Prometeo y Alpha. Evidentemente. observando toda el área. Las cifras también dan seguridad. Mirando desde un costado de la ventana de la trascocina. no había venido nadie. para que no le vieran desde fuera. Pero el hecho era que el señuelo de Prometeo andaba por allí. Bryson comprendió enseguida que la situación era peor de lo que imaginaban. —El gentío es mejor para los asesinos que para sus blancos. —Estará atestada de policías. ese tipo de cosas. ahora ya saben que somos dos.—Elena. ésa era un área poco usada. lo sabes! ¡Puedo ayudarte de muchas maneras. Eso indicaba dos cosas: que estaban cerca de un punto de convergencia. —Fue rápidamente a la puerta y se quedó escuchando unos instantes. Tendremos que salir al pasillo y buscar un montacargas. y del resto. —miembros del escuadrón Alpha. por corredores de servicio. . Primera o segunda planta. y no podía dejarla ir en ese estado. y obviamente esperaba que uno de los dos o ambos apareciesen. La vigilancia es demasiado buena. —Ha de haber mil personas en este edificio. Contó seis hombres en traje de faena. Cuanto antes se fueran de esta parte. mejor. demasiado exhaustiva. —¡No puedo! Lo siento —¡no puedo pelear sola. Es gente queno se deja llevar por los pruritos normales de la prudencia. El ministro de Exteriores Británico ha sido asesinado. —¿A la planta baja? Bryson sacudió la cabeza. —De acuerdo.

ni de ceremonial. la suerte se acababa inevitablemente en el momento en que se daba por sentada. Estaba vacío. Se detuvo un instante para orientarse. directores ejecutivos. Ninguno de ellos pareció advertir a Bryson ni a Elena. debía verse fatal: un ojo ensangrentado. quizá morado. yendo rápido y cogiendo a Elena de una mano. Le hizo señas a Elena. revisó el área todo lo que pudo. El plano del edificio del Parlamento era extremadamente complejo. Corrieron por el pasillo de servicio vacío hacia la izquierda. Eso era bueno: quería decir que probablemente no haría falta una llave para hacerlo funcionar. La miró por instinto. para estudiarla. y nada indicaba. y eso era exactamente lo que querían evitar. y la ropa estaba desgarrada y desaliñada por la pelea con la falsa señora de la limpieza. a juzgar por su actitud. que fueran vigilantes o agentes secretos. vio una puerta pintada de verde. con una ventana de vidrio en forma de diamante y una puerta interior que se abría y cerraba como un acordeón. varias personas. Era un ascensor antiguo. pero no estaba seguro de adonde daría con exactitud. si bien tenía aún el atuendo de funcionario respetable. Al parecer eran oficinas que pertenecían al personal de comités: oficinistas. Al doblar a la derecha. de nuevo: Bryson no tenía otra cosa en qué apoyarse. . usado para limpieza y mantenimiento. ésa era por lo tanto la dirección en la que debían ir.Abrió una rendija de la puerta y se asomó a mirar hacia ambos lados. Abrió la puerta y entraron. Abrió la puerta y salieron. Bryson se asomó. De pronto se dio cuenta de que. y tampoco vio a nadie. Apretó el botón de llamada. El ascensor se detuvo en el segundo piso. y cuando llegaron a una esquina. y en las puertas no había nombres ni títulos. Bryson se detuvo. tampoco era lo bastante grandiosa como para los miembros del Parlamento. auditores. La ropa de Elena estaba igualmente desaliñada. Corrió hacia él. De vez en cuando se veía una puerta abierta. se aproximó a ellos y pasó de largo con una mirada curiosa. con una barra de protección a la altura de la cintura. Una mujer bien vestida avanzó hacia ellos por el corredor. El lado este del edificio quedaba a la derecha. cabizbajo como si estuviera sumido en pensamientos. ahora habían de confiar en una combinación de velocidad y buena suerte. Elinstinto. Era obvio que llegarían a un vestíbulo posterior de servicio. bordeado de puertas de ébano con números dorados. seguido de cerca por Elena. Cerró los ojos un instante para visualizar el mapa. supuestamente funcionarios del gobierno. puesto que era anterior a esas medidas de seguridad. Se acercó y la abrió con facilidad. y el ascensor subió lentamente con un quejido. no había nadie. Pero la suerte era algo en lo que él nunca quiso confiar. Apretó el botón para el segundo piso. Era largo y estaba escasamente iluminado. llamaban la atención con su apariencia. entraban y salían sin prisa de las oficinas. él había conseguido memorizar las principales rutas. Se encontraron entonces en un corredor decorado y con suelos de mármol. pero no todas. hacía ruido con los tacones sobre el mármol y el eco se oía en todo el pasillo. secretarios y personal de apoyo. No había tiempo para buscar los servicios y lavarse. miró a la derecha y vio un ascensor. Ambos daban el aspecto de estar decididamente fuera de lugar. No era un área pública. Continuó por el corredor. el compartimento estaba iluminado con una luz mortecina.

A la derecha había una puerta de roble macizo y en arco. con sendas persianas rectangulares que cubrían la mitad de la superficie e impedían que entrase la luz directa del sol que se reflejaba en el Támesis. en diferentes oficinas y diferentes lados del corredor. al menos así existía la posibilidad de que no le vieran la cara ensangrentada. Los ruidos estabanmal. El techo abovedado tenía al menos diez metros de altura. la puerta estaba abierta. la sala era solemne y majestuosa. El pomo giró sin dificultad. notó que la gente que conversaba entre sí de pronto se callaba cuando les veían pasar. Si les miraban a los dos. Ella le apretó la mano como señal de que había entendido. la situación iba ahora más allá. Les vigilaban. —No quiso darse la vuelta para ver si les seguían. le sobrevino una ansiedad. y por encima de todo había aprendido que el instinto era el arma más valiosa que tenía. No había teléfonos que sonaran. Además. llegarían a perder a quienes les persiguieran. La luz entraba a través de dos ventanas emplomadas. Sabía que esas ventanas daban al Támesis. Era un anfiteatro. tachonados de latón y con respaldos de cuero. Si podían entrar con rapidez. Elena susurró: —Mira. estaban apagadas y la enorme sala estaba vacía. las paredes estaban revestidas en madera oscura hasta más allá de . ¿Pero si realmente les vigilaban. encima de una plataforma central de baldosas decoradas y de brillantes colores. ¿ Se estaría volviendo paranoico? Había pasado quince años como agente. por qué no ocurría nada? Con Elena cogida de una mano. Poco después terminó el corredor. dos inmensas arañas de cristal.con grupos de gente que hablaba despacio. y giraron a la izquierda. los teléfonos parecían sonar en secuencia. No podía deducir racionalmente qué le molestaba. recubierta de cuero verde. grandes y altas. en cambio. A unos setenta y cinco metros delante de ellos había una ventanita de vidrio de color de las que suelen verse en las catedrales medievales. Ya no le importaba si su actitud o su aspecto llamaban la atención. pero las luces. Sintió que los pelos de la nuca se le ponían de punta. Pero algo no estaba bien. quizás esté vacía. Aun vacía. una sala de comité. con el cartel debajo de un vidrio esmerilado que decía: comitédoce. y detrás de ella dos bancos altos de madera: los escaños para los miembros del comité. y sabía que era posible que empezara a imaginarse cosas. No pasaba por alto sensaciones que otros desechaban por engañosas o paranoicas. situadas en el otro extremo de la sala. pero no oyó pasos cerca de ellos. apretó el paso. o al menos podrían confundirles por un rato. ¿ Crees que deberíamos meternos allí? —Excelente idea. —Todo recto y a la izquierda —le dijo a Elena en voz baja. con varias filas de asientos de madera. En el medio de la sala había una larga mesa de madera.

llevaban armas y les apuntaban. ¡Los asesinos! —Arroje el arma —dijo el que parecía estar al mando—. algo inusual en la policía británica. —Nicholas. Entraron dos hombres. y un televisor montado en una pared con la etiqueta anunciador de la cámara de los comunes. retratos de reyes al mando de sus flotas.. haciendo que ella hiciera lo propio. Las puertas se abrieron de par en par y Bryson se arrojó al suelo. cuatro pistolas. —¡Qué caída! —No carece de riesgo —concedió—. ¿Peroeran en efecto policías? No podía estar seguro. Los asesinos de Prometeo probablemente no habrían vacilado. Pero podría ser peor. Los únicos toques de modernidad eran discordantes: unos cuantos micrófonos que colgaban del techo en largos cables. con expresión de fiereza. —Nick. —¡Quietos! —gritó un policía—. aquí no podremos escondernos —dijo Elena con calma—. y luego apoyó el portafolio en el suelo. ¡Policía! Los hombres. como obstáculos. —¡Quieto allí! —gritó otro. y por encima había un elaborado empapelado de color bermejo de estilo gótico. —Estamos a tres pisos de altura. la abadía de Westminster con una multitud velando un ataúd cubierto con la bandera del Reino Unido. las ventanas? Bryson asintió. Pero si hay algún otro modo. luego otras dos.la mitad de su altura. si usaba las sillas de madera como escudos. En cada una de las paredes había varios óleos monótonos del siglo XIX: escenas de batalla. No por mucho tiempo.. Se oyó un ruido en el corredor. ¡Bryson vio enseguida que eranpolicías con el uniforme azul de la policía metropolitana! Y supo que les habían visto. Arrójela de inmediato. No era imposible abarcarlos. Bryson sacó la Browning pero no disparó. lo haré si insistes. Pero no disparaban.. eran dos siluetas oscuras. ¿O sí? —¡Son los cabrones! —gritó un policía—. con la espada en alto. si realmente crees que no tenemos opción. Elena dio un grito.. No . Parecían resueltos. ¿Estás pensando en. al menos. Calculó: cuatro policías.

qué caradura! —gritó uno de los policías—. ¿Por qué no lo intentas? Pero Sullivan replicó: —Está bien.tienen adonde ir. dispersándose para rodear a Bryson y Elena—. —¡Pero. y sí asesinos de Prometeo disfrazados. ¡No. creerían que estaban a punto de aprehender a una pareja de asesinos. Pero antes quiero ver las identificaciones. ¡Aquí tienes mi identificación. 28 Uno de los hombres estaba claramente al mando: era alto. con las manos en alto. Les detendrían e interrogarían durante horas.¿Eran realmente quienes decían ser? En ese momento. Los cuatro agentes de policía siguieron avanzando en la sala. estaban en la boca del lobo. Somos cuatro y ustedes sólo son dos. Vale. a un hombre y una mujer que acababan de matar al ministro de Exteriores. Rendirse era entregarse a una autoridad cuestionable. —Vale —dijo—. arroje el arma. ésa era su mayor preocupación. ahora gritando—. estaba en buena forma y su etiqueta en el uniforme decía sullivan. no podía matarles.¡Arrójela! —repitió.¿Y si eran miembros legítimos de la policía metropolitana? Si lo eran. En cuanto le hayan esposado. —Muy bien. —De acuerdo —respondió Bryson con fingida calma—. cerró los ojos un instante. ¡Deprisa! Elena miró a Bryson. desesperada y sin saber qué hacer. pero sin apuntar a nadie. ponga las manos en alto y no saldrá herido —dijo Sullivan con voz firme—. a una policía que bien podíano ser policía. Y con ninguna certeza de que les dejarían en libertad. Póngase de pie.cabroncete!—Indicó con un gesto la pistola de Bryson—. y cuando volvió a abrirlos se puso de pie. pero supongo que ya se habrán dado cuenta. Pero si eran verdaderos agentes de policía. no podían rendirse! ¡Pero hacer otra cosa era unalocura. cada vez más cerca. era un suicidio! Respiró hondo. Bryson consideró las opciones. —Bryson se dio la vuelta y vio que de hecho estaban atrapados. horas que no podían darse el lujo de perder. Arrójela. escoria. Nos han cogido. tendrá todo el tiempo del mundo para . Bryson tenía la pistola en alto.

despacio. con la palma abierta. —Así me gusta —dijo Bryson. ¿De acuerdo? —De acuerdo —dijo Sullivan. Sáquela con la mano izquierda. no me asuste. coincidía con la etiqueta en el uniforme del jefe. junto a su número de identificación. Sullivan. porque si no es posible que dispare en defensa propia. si bien una de las habilidades del grupo Prometeo era obtener insignias genuinas o falsificarlas a la perfección. pero siguió con la pistola apuntada a Bryson. Si por una de esas casualidades llegara a disparar. arrojaré el arma. dirigiéndose a Bryson. todo el tiempo empuñando la pistola y apuntándola a uno u otro hombre.cretino. Cogió rápidamente la cartera del suelo. del lado izquierdo. ¿no? El hombre de gatillo fácil se quedó helado. aún sin apuntar a nadie en particular—. Hablo en serio. Alzó apenas la Browning.estudiar nuestras identificaciones. que operan en violación de una docena de leyes inglesas. Se agachó lentamente para recoger la cartera. y deje que la vea. agregó—: Le enseñaré mi identificación. rango. notó que uno de los hombres —el más impaciente por abrir fuego— avanzaba hacia él desde la izquierda. Ahora deslícela por el suelo —tírela despacio. la abrió y vio la insignia plateada en el costado derecho con el blasón de la policía metropolitana. Al agacharse para cogerla. así que no joda con nosotros. maldita sea. será lo último que haga en su vida. agente —dijo Sullivan. Dentro de la funda de plástico. Y luego. Pero hay grupos de mercenarios y asesinos dando vueltas por las salas del Parlamento. Bryson viró bruscamente y apuntó la pistola directamente a la cara del policía. Sullivan giró la muñeca izquierda y arrojó la cartera por el suelo. —No te muevas. Sullivan era miembro de la Unidad de Operaciones Especiales. . siguiendo las instrucciones de Bryson. —Mata a ese cabrón —gruñó uno de ellos. El nombre. Nada de movimientos bruscos. entonces no pensarás que dudaré un instante en volarte la tapa de los sesos. había una tarjeta blanca laminada con la foto del sargento Robert Sullivan. y aparentemente también los otros. por lo que probablemente será lo bastante idiota como para matar a uno de nosotros. Con mucho gusto cooperaré una vez que sepa que sois quienes decís ser. con lo cual él. de uniforme. Ciertamente parecía auténtica. Una vez que esté seguro de que no sois uno de ellos.con cuidado. —No —dijo Bryson. y el número en la charretera de su jersey azul marino coincidía con el de la identificación. Si crees que realmente maté al ministro de Exteriores a sangre fría. pero ojo: ha asesinado al ministro de Exteriores. —Bien. —Abriremos fuego cuando yo lo diga. La cartera plegable de cuero estaba abierta en su mano izquierda. retrocedió unos pasos. ¿me ha entendido? —Entendido. número de serie y firma. Fue a caer a los pies de Bryson.

era un buen signo. reunidos con tanta prisa. Se acercaron dos hombres del equipo. —¿Asesinado por su mano derecha? No lo creo. el portón se abrió de un golpe de par en par. el hecho de que no habían abierto fuego. El sargento Sullivan se dio vuelta con asombro. que hubieran sido minuciosos con estos detalles. y que Elena hiciera lo propio. De repente. era ese simple hecho el que hizo que Bryson depusiera el arma y pusiera las manos en alto. En efecto. irrumpieron en la sala. —Soy el sargento de policía Sullivan. Quedan los dos arrestados por el asesinato del ministro de Exteriores Rupert Veré y el subsecretario Simón Dawson. Basó esa afirmación en toda una serie de pequeños detalles. como para dejar a la vista de todos ninguna prueba que le conectara a ese grupo. grandes y musculosos con ametralladoras. Otro recogió la pistola de Bryson. Bryson seguía atento al menor movimiento que no estuviera dentro de lo normal. detalló su ubicación y pidió refuerzos. por supuesto. probablemente no tendría todos los detalles de su uniforme en su sitio. actitudes y.. —Dawson era un cabecilla. Bajaron las armas.. En definitiva. —Sullivan pulsó el interruptor de su aparato emisor y receptor.tenían permiso para portar armas. pero un análisis cuidadoso de balística revelará que fue Dawson quien mató al ministro de exteriores. El instinto le decía que los policías eran auténticos. salvo el hecho de quehabía una y que. ahora despacio. vayan hacia la pared y apoyen las manos contra ella —dijo Sullivan. les colocaron rápidamente las esposas y luego los registraron por si llevaban armas. Un equipo de asesinos clandestinos. perohabrá pruebas: diarios corruptos de llamadas. y hasta ahora Bryson no había advertido ningún error. más importante aún. estoy seguro. visitantes admitidos al edificio del Parlamento que venían a verle pero que no constaban en sus propios registros. y dos uniformados. poco en verdad podía afirmarse a partir de la insignia. . parecía legítima. tras examinarla con cuidado. Era posible. Podrían haberle matado con facilidad. —¡Ministerio de Defensa. un agente de una organización internacional con un gran interés en que se aprobara el tratado de seguridad. Era demasiado sigiloso. claves de comportamiento. Fuerzas Especiales! —gritó el más alto de los dos con voz ronca de barítono. —Muy bien. Fueron lentamente hacia la pared que estaba más cerca y apoyaron las manos contra ella. pero no lo hicieron. —Entiendo la necesidad de seguir el procedimiento establecido —dijo Bryson—.

con las pistolas enfundadas. Tenemos la situación bajo control.—Nadie nos avisó de su participación. Elena chilló: —¡Oh. . ¡SantoCielo. —¡No! —gritó—. mientras que la única barrera entre ellos y los intrusos era una fila de sillas. De ahora en adelante nos haremos cargo —dijo el hombre. El Grupo Prometeo nunca afrontaría el riesgo de que Bryson y Elena fueran detenidos: era difícil de prever el peligro que implicaría lo que pudieran divulgar. Pero era demasiado tarde. —¡Al suelo! —gritó Bryson—. Dios mío! ¡Oh. sus cuerpos se retorcían de un lado a otro. Sullivan miró al de pelo al ras. sumado al de la sangre derramada. Dios mío! Horrorizado e indignado. Ésa era la única explicación posible de por qué estaban aún con vida. Era más probable que los propios asesinos a sueldo de Prometeo quisieran interrogarles en persona. no era algo que usaría el ministerio de Defensa británico. Bryson siguió la escena sin poder hacer nada. los auténticos policías fueron un blanco fácil. Las ametralladoras eran checas. y sólo después les matarían. Cogidos desprevenidos. con las manos esposadas. ¡Son asesinos! Elena se arrojó al suelo inmediatamente y Bryson se arrojó junto a ella. casi danzando en un intento patético pero vano de esquivar las balas antes de desplomarse. Algunos de ellos manotearon el arma. Se tambalearon. pero ya era demasiado tarde. Antes incluso de que terminara la frase. En el aire había un agrio olor a cordita. Los disparos sueltos produjeron un ruido metálico contra el suelo de piedra y se incrustaron en el ébano. El asesino de Prometeo consultó su reloj. señor. no son lo que dicen! Desconcertado. Tenía el pelo al ras de un gris acerado y unos fríos ojos azules. —Ni a nosotros de la suya. —¿Dice que es del ministerio de Defensa? —Así es —replicó el otro con brusquedad—. Bryson se dio la vuelta alarmado. Bryson entendió lo que acababa de pasar y por qué. la sala retumbó con el ruido ensordecedor de las ametralladoras cuando el asesino canoso y su escolta dispararon a mansalva contra los cuatro agentes de policía: les llenaron el cuerpo de balas.

y en cambio sus hombres fieles y devotos. tambien. Lentamente. Los uniformes. ahora parecía holandés. y después cayó al suelo. sus protestas eran plausibles. Tenía la parte delantera de la camisa empapada en sangre. tenían los cuerpos acribillados. No había conseguido desenfundar la pistola a tiempo. Lo que sucedía iba más allá de su capacidad de entendimiento. los policías estaban muertos. —Ahora vamos a divertirnos por unas horas —dijo el asesino de Prometeo—. pero sin una llave o algo que pudiese usar como llave. pensó con aire arrepentido. que les administrarían probablemente con tan poca maña y en cantidades tan abultadas que les ocasionarían una lesión grave e irreversible. la vista se le ponía fuera de foco. lo cual quería decir que sus alegaciones de inocencia quizás eran verdad. en silencio y con discreción. había algo que definitivamente no coincidía. Bryson forcejeó con las esposas. Una bala le habría perforado un pulmón porque sentía que poco a poco se ahogaba. estoy seguro de que ya lo sabe —dijo el holandés con naturalidad.. tanteó dónde tenía el arma.¡impensable! Y a mí. se corrigió. A Bryson le pareció que su acento. Robby Sullivan se sintió razonablemente seguro de que iba a morir.«Después de las sustancias químicas vendría la muerte». todos ellos buenas personas con novias o mujeres y familias. habían sido brutalmente masacrados. Robby Sullivan había sentido el impacto en el diafragma como una patada de caballo. En el suelo. Habían sido adiestrados para enfrentarse a la muerte. le costaba respirar. El interrogatorio químico se ha desarrollado mucho en los últimos años. «No». y le pidió al Señor Jesucristo que le concediera una última oportunidad de hacer justicia. ¿Qué había ocurrido? La pareja que se rindió parecía estar ilesa. El de las esposas tenía razón. Miró a su alrededor. Respiraba levemente y con dificultad. con la vista nublada. .. y se preguntaba cuánto tiempo más estaría consciente. Yotambién estoy ya del otro lado. pero al menos esto parecía claro: el de las esposas se rindió sin ofrecer resistencia. de que sólo unos minutos lo separaban de la muerte. No podría quitarles la llave de las esposas sin ser visto. como podrán comprobar. Pero quedarse allí implicaba someterse a las sustancias químicas. pero en realidad sus tareas en la división Westminster no podrían haber sido más pacíficas. se debilitaba paulatinamente. claro está. y estaban a no menos de dos o tres metros de distancia. —Le buscan en todo el mundo.Entonces el más alto de los dos asesinos habló con voz grave. Lo que les había sucedido a estos hombres era horripilante. y los intrusos de las ametralladoras eran indudablemente asesinos a sangre fría. ¿pero a quién se le hubiera ocurrido que de repente unos soldados del ministerio de Defensa les atacarían con ametralladoras? No eran. que la primera vez le había sonado inglés. Pero no entendía: ¿Tos hombres armados habían venido a rescatar a los asesinos? ¿Entonces por qué el hombre esposado le había puesto sobre aviso? Miró al techo. sus uniformes no eran del ministerio de Defensa. nunca lo lograría. Y todo el tiempo la mente luchaba por comprender. del ministerio. no serviría de nada.

¡Distráelo! ¡Haz que se fije en otra cosa.Elena lloraba. ¡Lasbombasí ¿Qué justificación puede haber para volar por los aires. Nodejes que vea lo que acabas de ver. pero oyó un mínimo roce metálico contra el suelo de piedra. Está solo.. a crear problemas. y le miró con fiereza. —¿De qué sirve tanta destrucción. Eso es todo. se pelea con molinos de viento. ¡pero estaba a unos centímetros fuera de su alcance! El del pelo al ras prosiguió como si no hubiera oído una sola palabra de lo que dijo Bryson. un avión con cientos de pasajeros con hombres y mujeres y niños inocentes? . ¡Manténlo ocupado! No dejes que se distraiga. ni recursos.. y lo que diablos sea que estáis preparando ya se ha terminado. Ya te han descubierto a ti y a tus cómplices en la conspiración. Bryson no se atrevió a mirar de nuevo.. El policía rozó el cañón de la pistola con la punta de los dedos. estiró la mano y la agitó en un esfuerzo desesperado. —El Directorate ya no existe. El oído sensible de Bryson alcanzó a distinguir un sonido apagado a unos pasos de distancia. tanto terrorismo? —gritó—. —Realmente no hay motivos para que se siga derramando sangre —dijo con sensatez—. no debe oír.. hicimos correr la voz. haz que continúe. que tenía aspecto de boxeador. las manos esposadas le cubrían el rostro. con los ojos centelleantes—. Bryson notó que el segundo hombre. en busca de. Bryson volvió la vista al asesino de pelo al ras. una charla íntima. no —gimió con suavidad—. había cambiado de posición y se aproximaba. Mucho antes de que destruyerais el Directorate. Se permitió mirar rápidamente y vio que el agente llamado Sullivan movía la mano. —Por favor. —El asesinato de un miembro del gabinete británico es un crimen gravísimo. Pero simplemente queremos hablar con usted: queremos saber por qué está tan decidido a interferir. No tiene apoyo. ni refuerzos. estoy seguro de que ya lo sabe —continuó el otro—. no debe darse cuenta! De pronto Bryson levantó la voz. Por favor. —No estamos para nada solos —dijo Bryson con intensidad. Queremos simplemente conversar francamente con usted. con la ametralladora en una mano y lo que parecía una aguja hipodérmica en la otra.

Con algunas maniobras. quién es usted. con una expresión de furia y de sorpresa. la conmoción era demasiado grande. despacio—: Nos ha salvado la vida.—Verá —dijo el otro—. Uno de los aparatos emisores y receptores de los policías volvió a sonar: —¿Pero qué ocurre? —preguntó una voz latosa y estática.. pensó. ¿Cuánto tiempo quedará antes de que lleguen otros. Inclinó la cabeza a un lado.. de miles de millones.. yosé que lo sabe! —Y con voz trémula agregó. ¡ El policía lo había logrado! Levantó la pistola y. disparó dos tiros con soberbia puntería. murmuró un rezo en voz baja y se apretó las manos esposadas. Elena se alejó rodando por el suelo. La vida de algunos cientos de personas no significanada comparada con la seguridad de millones. en un traqueteo agónico. el sargento Sullivan.. Con los ojos abiertos y húmedos de lágrimas. esperó unos segundos y asomó la cabeza. Hubo una rociada de sangre cuando la bala de grueso calibre perforó la cabeza del hombre de Prometeo y salió por detrás. —¡No somos asesinos! —gritó Elena—. Había sido malherido en el torso. reuniendo la fuerza y la resolución que por un instante le hizo olvidar la conmoción y la letargía de la inmensa pérdida de sangre. Bryson también se asomó y vio que al sargento le quedaban quizás unos minutos. Bryson consiguió meter la llave en las esposas de Elena. nosotros creemos que hay que sacrificar a unos pocos en el altar de la mayoría.. con lo que el proyectil lo paralizó mientras se giraba. era una herida profunda. —dijo el policía débilmente—. —Las palabras del asesino de Prometeo se desvanecieron al tiempo que ponía cara de recelo. respiraba con agitación. ¡Tomás! —gritó. asustada por los disparos repentinos y sin saber de dónde habían salido. en el que pronto halló la llave que buscaba. y era evidente que se había cruzado en su trayectoria con la médula espinal y una arteria vital. Los dos disparos fueron casi ensordecedores. ella luego tomó la llave y rápidamente hizo saltar las de él. Bryson oyó el tintineo metálico sobre el suelo muy cerca de él: Sullivan le había arrojado su manojo de llaves. ... para escuchar—. dos explosiones gemelas. ¡Y usted lo sabe. No quien pensábamos que era.. El policía que lo había hecho. que se abrieron en el acto. He de darme prisa. atraídos por los disparos? ¿Dos minutos? ¿ Uno? ¿Segundos? Bryson estiró las manos esposadas y cogió el llavero. —No sé. pero esta vez no gritó. Su escolta se retorció dando espasmos antes de doblarse sobre las rodillas: la bala le había entrado por el cuello. Cuando pasaron las explosiones. y probablemente ya estaba inmune a tanta violencia. la protección de incalculables generaciones de. una siguió inmediatamente a la otra.

era una terraza provista de sillas y mesas. estaba dura. «no hay muchos como él». más de doscientos metros. esta vez quieto y callado. Bryson sonrió. Parecía que no la habían abierto en años. Lo mejor es caer de bomba. Ella miró y volvió a asentir con la cabeza. que salto del trampolín más alto de Bucarest. Elena corrió hacia la ventana y le dio un tirón al cerrojo hasta que se abrió. la ventana cedió. Y salta lo más lejos que puedas. en la que los miembros del Parlamento tomaban el té o pasaban el tiempo. Elena vio que Bryson corría hacia la ventana en arco de la derecha. ¡Vamonos! —gritó. el lado este. el río pasaba justo por debajo de ellos. produciendo un estruendo. daba directamente al Támesis. Bryson se dio la vuelta y vio que Sullivan se desplomó otra vez al suelo. para sorpresa de Bryson. En su mayor parte. aunque no lo dijo—.. y harán por él más de lo que nosotros somos capaces. Este lado del palacio de Westminster. así estarás segura de caer en el agua. con un pequeño terraplén de piedra y una valla baja de acero. pensó Bryson. «Resultó ser un héroe».—¡Vayanse! —les dijo el sargento en un susurro.—Pero ya no hay nada que puedan hacer por él. dijo: —Yo voy primero. me haré a la idea. como lo había planeado Bryson. —No podemos dejar a este hombre aquí: ¡no después de lo que ha hecho por nosotros! —protestó ella. casi en perpendicular. —Lo veo. Luego le dio un tirón a la ventana. pero a ambos lados de la terraza. —No contesta su radiollamada —replicó él rápidamente mientras arrancaba la larga persiana y la arrojaba al suelo. y la longitud del edificio era de casi trescientos metros. el bote —dijo él. y una bocanada de aire frío entró en la sala. sobresalían dos secciones altas y delgadas. pensó. Elena asintió y se mordió el labio inferior. —Por lo menos eso me salió bien —dijo con una sonrisa picara—. Elena se asomó y se volvió a Bryson con expresión de susto. No tardarán en ubicarlo. pon la cabeza y el cuello entre los brazos mientras te dejas caer. y luego se puso a aflojar un cerrojo de la ventana—. Luego venía el agua. —Protégete la cabeza y el cuello del impacto. pero luego.. Se encontraban en uno de los dos extremos que sobresalían. décadas quizás. Pero tras otro intento. Los Cruceros del .

Pocas horas después. que estaba conectado a la línea de teléfono. y de allí a Internet. cruzaron a toda velocidad el río. ella ya había arrancado el motor. con una lista muy específica que le dio Elena. la corriente era fuerte. con conexión de infrarrojo. Bryson salió de compras. le sirvió un whisky a ella y otro para él. Después brincó en el aire. y respiró hondo. un rico y excéntrico miembro del Parlamentó que no quiso dar su nombre y quería impresionar a su última conquista llevándola a pasear directamente del terraplén del Parlamento al Domo del Milenio con la lancha más rápida que tuvieran. atada a la valla de acero frente a la terraza. Elena levantó la vista del ordenador. y una variedad de cables de ordenador. que miró alrededor y no vio francotiradores en esta parte del techo. Bryson sonrió. Pero resulta que sus lanchas están amarradas al muelle de Westminster y para conseguir que amarren una justo enfrente del palacio hizo falta un soborno considerable. había que establecer prioridades y asignar a los hombres allí donde más se les podía necesitar. —Has estado fantástica. Ella asintió y bebió un generoso trago. en pocos instantes.Támesis se alegraron de alquilarle una lancha a mi jefe. —Veía la lancha que se balanceaba en el agua a unos siete metros a la izquierda. —¿Estás cargando algo por teleproceso? —le preguntó. se hizo una bola y cayó los quince metros que la separaban del agua acabando en un sonoro chapoteo. no sacaremos nada . Elena dio un pasito desde el suelo al alféizar con ayuda de Bryson. ya casi había llegado a la lancha. Bryson fue al minibar de la habitación. Él esperó a que le diera la señal de que estaba bien. —Creo que necesito una copa. y regresó con el equipo que ella necesitaba: el ordenador portátil más rápido y potente que encontrara. Y cuando él llegó a nado. vio que Elena. con los pulgares en alto. cuando salió a la superficie. con la ventana abierta. y luego se subió al alféizar y se zambulló. puesto que era una ruta de escape poco lógica e inesperada. Elena estaba de pie en el alféizar. un módem veloz. que era una gran nadadora. cariño. estaban de vuelta en su habitación de hotel en Russell Square. La mano izquierda apretó el hombro de Bryson. —Recupero la contraseña software-shareware. Los elementos más valiosos debían apostarse estratégicamente. ni patrullas en la terraza. En caso que quieras saber en qué gasté todo el dinero. Dawson tomó precauciones: el aparato que llevaba tenía la contraseña protegida. Se subió a la lancha y de inmediato se dirigió a la cabina. El agua estaba fría y turbia. Ésa fue la parte más fácil. Si no puedo descifrarla. lejos del Parlamento y los equipos de asesinos.

no. eres el admirable. —¿De qué? —De los motivos por los que te fuiste. y empezó a golpetear el aparato con una pequeña aguja negra.. Pero nunca estuve seguro.. algo de dinero y un montón de papeles. Ella sacudió la cabeza. nunca tuve la certeza. Tal vez por un momento. Ella sonrió. Nunca te diste por vencido conmigo. diría. . se le iluminó el rostro—. Tú. Nicholas. Quizá más de la cuenta. Estamos adentro. Ella cobró un aspecto distante. mientras su voz se desvanecía—.. Puede que sea esto. —A menudo me pregunté —dijo ella. si quería contármelo. Bryson cogió la cartera de Dawson.. Nunca he conocido a un hombre como tú. —Soy una mujer que ama su trabajo. Bryson bebió un trago como celebración. tal vez entonces me di por vencido: herido. vagamente preocupado. Nada que nos sirva.testarudo. Oh. —He conocido a unos cuantos. —No sé si es cierto. —Luego volvió a mirar la pantalla—.en limpio. incluso si me desgarraba el corazón con ello. —Eres una mujer admirable. durante la más oscura y profunda depresión. Sabía que nunca estaría contento hasta que no supiera la verdad. —¿Nunca le preguntaste a Ted Waller? —De nada valía preguntarle. cuando bebía demasiado de esto —dijo levantando la copa y brindando con ella—. Un instante después. —Será porque no conoces a muchos hombres. —¿Hay algo aquí? —Sólo tarjetas de crédito. —Metió una contraseña en el aparato digital de Dawson. Sabía que si él sabía algo. estaremos dentro. ya lo he revisado. Debía averiguarlos. confundido y enfadado. Pero una vez que pasemos la contraseña. Pero a nadie como tú: nadie tan valiente y tan. lo haría.

—¿Ahora qué? —Está cifrado. —¿Puedes abrirlo? —Llevará tiempo. —Ése es un punto de vista. Sólo «Llamar a H.—¿Qué? —Hay una anotación en su agenda: «Llamar a H.. claro que aún está vivo. horas? —Días o semanas con este ordenador. —El problema que tenemos son los recursos limitados. así que algo interesante ha de haber aquí. . Dunne». Dunne»..Santo cielo. —¿Cómo? Por Dios. y otra cosa que dice «transferencias». aún localizable para aquellos con los que él quiere hablar. —Ni siquiera tenemosdías. Por suerte. —Harry Dunne. —Volvió a dar unos golpecitos en la pantalla—.. una inmensa cantidad de datos. ¡de hace tres días!. ¿El aparato ese tiene números de teléfono o una agenda de direcciones? —Parece que tiene de todo. —¿Cuánto tiempo. Mierda.. —¿De cuándo es la anotación? —Es de. Aunque sea un ordenador portátil de primera. La base de datos de los teléfonos y las direcciones. Siempre hay que tratar de entrar donde está cerrado. —¿Qué tiene de bueno? —Sólo se cifran cosas de valor. Bryson levantó la vista de repente. pero aun así es arduo. claro. no tiene ni la mínima parte de la potencia de los superordenadores que teníamos en Dordogne. —Pues eso es malo y bueno. Ella se quedó callada durante un momento. éste es un algoritmo de cifrado DES de 56 partes: gracias a Dios no usa claves de 128 partes. estas instalaciones. —Mierda... ¿Hay un número de teléfono? —No. y eso porque conozco de memoria estos sistemas.

Sacó del ordenador uno de los disquetes que había salvado de Dordogne. Supongo que podría improvisar: básicamente. —Pues. dividir el trabajo entre varios sitios piratas de Internet. —Toma un respiro —dijo Bryson. —Y eso me lleva a pensar en Dawson: cómo un hombre tan ocupado y meticuloso como él recuerda todas sus contraseñas. algo que no le había visto hacer desde que abandonaron Rumania. si he de ser franca. Sí. —¿Qué dices? —«Seguridad» me ha hecho pensar en contraseñas y códigos. Apoyó las bolas de papel con la comida. —Suena improbable. Regresó con un trapo húmedo en la frente y se hundió en un sillón. Fumaba. repartir la faena de miles de millones de combinaciones numéricas. Tres horas después. —Nuestra seguridad —murmuró ella—. —Ah. Y ver si logramos algo de ese modo. pero sólo si no pone en peligro nuestra propia seguridad. Porque alguien así nunca usa una sola contraseña: no es seguro. cuando Bryson regresó con comida india para llevar. Waller lo entendería. qué bien me hace —murmuró. le parecería bien. —¿No ha habido suerte. apagó el cigarrillo y fue al baño. y que contenía información descifrada de Prometeo.—Lo sé —dijo por fin—. —Puedo probar uno de los canales de emergencia. Es como ese viejo dicho en que de un número infinito de monos con máquinas de escribir algún día saldrá Shakespeare. . pero no tenemos ni idea de hasta qué punto ha sido infiltrado el Directorate. —Naturalmente. Ni siquiera puedo estar seguro de que recibirá el mensaje. fue hacia el sillón y comenzó a masajearle el cuello. no tengo muchas esperanzas. Elena tenía un aire agotado y sombrío. De pensar demasiado. —Vale la pena intentarlo. —Sí. Tras un instante. —Me duele la cabeza —dijo—. dijo—: Debemos localizar a Waller. eh? Ella sacudió la cabeza.

liberales demócratas. anunciaba que había descifrado el código. Es como cerrar con llave la puerta de casa. Podía leer toda la información que Dawson había bloqueado con tanto esmero. verdaderamente imposible de descifrar. ¿Aparece la lista? —No. Diez minutos después. —Sobornoy chantaje. cantidades. volvió a sentarse ante la mesa de trabajo. Es un protector de contraseñas. que guarda la contraseña en un trozo de papel del cajón del escritorio porque nunca la recuerda. ella sonrió. y después te tienen cogido: tienen las pruebas de pagos hechos por los soviéticos en tu cuenta bancaria. tres veces más! —¿Quiénes son los destinatarios? —¡Todos estos nombres! Es como el «quién es quién» del Parlamento. Restaurados su entusiasmo y su energía habituales. Es una vieja técnica soviética para chantajear a occidentales: te pagan una suma simbólica por consultarte. pero es un sistema de cifrado simple: se llama «software de información segura». ¡y en algunos casos. Sumas que van de las cincuenta mil a las cien mil libras. ¿puedes pasarme su Palm Pilot? Bryson fue a buscarlo a la habitación contigua y se lo dio. Puedo usar el mismo software para recuperar contraseñas que usé antes. vale. —Santo cielo. —Aquí hay una lista.. Bryson sintió que se le aceleraba el pulso. laboristas. Tiene nombres. De . con todo el aspecto de legitimidad. El documento que dice «Transferencias» es un registro de pagos por cable hechos a una larga lista de cuentas bancarias de Londres. que quiere decir «contraseña». —Si recuerdo el latín que aprendí en la escuela. No es para nada difícil. Con la misteriosa etiqueta«Tesserae». De modo que ha de guardarla. Por primera vez en varias horas. —Estoy segura de que Dawson era más astuto. conservadores y hasta unionistas del Ulster. incluso hora y lugar de las veces que se encontró con ellos. Los dos elementos cardinales del tráfico ilícito de influencias en política. miembros de la Cámara de los Comunes en todo el espectro político. Una documentación completa.—¿ Y cómo las recordaría? —En alguna parte ha de haber una lista. Pero la «clave» criptográfica es una larga serie de números. Lo encendió y dio unos golpecitos en la pantalla con la aguja. está en código. —Siempre he creído que el punto más débil de la seguridad por ordenador en una oficina es la secretaria. Es un juego de niños.. fechas de recibos. pero dejar abierta la puerta del garaje. Nick. es el plural detessera.

Si se quiere tener alguna influencia sobre un debate tan cargado y crucial como el del tratado de vigilancia en el Parlamento. las largas columnas de cifras que se sucedían. a aquellos que venden el voto. El lugar donde dices que Richard Lanchester amasó su fortuna. —Con dinero lavado —dijo Elena—. el ministro de Exteriores. era obvio que volvía a recordarle la pesadilla a Elena. la debilidad humana puesta de manifiesto ante el mundo. en caso de que alguien se echara atrás. los comprometieron. que hasta tiene los códigos del banco en que se originaron los pagos. Así era como Simón Dawson ejercía el poder. —Un banco de inversiones tradicional se ha convertido de alguna manera en el . Él respiró hondo. la mayoría de los políticos más influyentes del Parlamento vendían sus votos. Así es como se convirtió en el poder oculto detrás de Rupert Veré. Imposible de localizar. su jefe. sólo el código. No pone el nombre del banco. Y probablemente detrás de lord Parmore. el dinero ciertamente ayuda a limar diferencias. —Déjame adivinar —dijo Bryson—. La misma empresa que secretamente es la dueña del. del mismo modo que en América forzaron al senador Cassidy. sino que además conservó la evidencia para un posible chantaje. pero en cambio miró con fijeza la pantalla. Seguro que los oponentes más férreos al tratado fueron obligados a dimitir. —¿Hay alguna manera de determinar la fuente de donde provenían esos fondos? Ella puso uno de los disquetes que había sacado de Dordogne en el ordenador. —Apostaría a que en esos casos había algo más que un simple soborno. y sin duda detrás de otras muchas voces influyentes dentro del Parlamento. una «contribución para la campaña» atractiva y abultada. seguro que encontraríamos algo similar a lo que sucedió en el Congreso de Estados Unidos: filtración de información privada y delicada. —Al parecer.. y después le dieron la zanahoria. —Correcto. Y a los demás les advirtieron. No respondió.. Simón Dawson era el pagador secreto. Si leyéramos la prensa británica del último año.modo que Dawson no sólo chantajeó a miembros del Parlamento. Meredith Waterman. —La lista de Dawson es tan completa. —¿Lo estás cotejando con los datos que sacó Chris Edgecomb? La expresión de su rostro pareció ensombrecerse ante la sola mención de Edgecomb. secretos vergonzantes y perjudiciales. Indemnizaciones. —Tenemos una coincidencia. First Washington Mutual Bancorp. Sobornos a políticos sin escrúpulos.

—No cabe duda. habrá dimitido como socio y habrá puesto el activo en un trust. —Una lección muy valiosa. Que rompió todos los vínculos formales. Meredith Waterman de hecho es la dueña del Congreso y el Parlamento. —Dices que Richard Lanchester se ha hecho muy rico allí. sean quienes fueren. Nick. —Y quizás a otros centros de poder mundiales: París. y estaba elaborando una teoría que él insistía en torpedear.. cadáveres en el armario. No lo creo. todo el mundo está constantemente a la búsqueda de alguna irregularidad financiera. tienes razón en que el asesor de seguridad nacional no ha de pasar por el mismo bautismo de fuego por el que ha de pasar un secretario de Estado —concedió Bryson—. ¿no es cierto? . Berlín. Moscú. —Así es. Pero los funcionarios de la Casa Blanca también están bajo la lupa. y que así es como consigue servirse de su antiguo banco para canalizar inmensas sumas en sobornos? —Meredith Waterman es un banco en manos privadas: una sociedad de responsabilidad limitada. ¿no es así? Piensa en ello: ¡a lo mejor ésa es la razón por la que no acepta el nombramiento del presidente para ser secretario de Estado! A lo mejor no se trata de modestia: quizá no quiere ser blanco de la atención pública. por lo que sé. Nunca ha debido ser ratificado por el Congreso. En nuestra profesión. Los dueños son básicamente diez o doce socios. lamento decir. Trabajar en la Casa Blanca requiere una completa transparencia financiera. Transparencia financiera con el FBI. ¿Piensas que Lanchester aún tiene influencias allí. somos curiosos por naturaleza. En los últimos meses he seguido con atención lo que sucedía con el Tratado Internacional de Vigilancia y Seguridad. —Vale. —No. todas las conexiones financieras. pero la leyenda es que lo abandonó todo para ir a Washington. ¿Crees que es posible que siga siendo uno de los socios? —No.conducto para traspasar fondos ilegales a Washington y Londres. examinan cada movimiento suyo.. Cuando empezó a trabajar en el gobierno seguramente renunció a todo eso. Siempre me enseñaron a desconfiar de la historia oficial. era una matemática que se movía con facilidad entre principios sobre todo abstractos. del escudriñar que vendría con aceptar el puesto. —Quiero que consideres esto con respecto a Lanchester. no transparenciapública. —De niña aprendí a no creer nunca en lo que decían los periódicos de Bucarest. Elena parecía impacientarse. Quizá tiene cosas qué ocultar.

un funcionario de la Casa Blanca. un hombre en semejante pecera no podía darse el lujo de orquestar una conspiración de tal magnitud. ¿vale? Éste también es un desvío de la atención. —Y el zar sería Lanchester. más antiguo. no? ¿No es así como funciona? Pero las filtraciones a la prensa siempre tienen una razón oculta: la gente tiene motivos para dar a conocer ciertas cosas. ¡Una batalla que pone en juego enormes cantidades de dinero y de poder! Una batalla librada por ciudadanos ricos y con poder que especulan con hacerse diez veces más ricos y poderosos. si has leído atentamente los informes periodísticos. A lo mejor Richard Lanchester quería ocultar sus ambiciones porque en realidad quiere que lo nominen para ese cargo ¡que luego aceptará a regañadientes! —Santo Cielo. como dices: una distracción.. sobre leyes.No tenía sentido. —¿Y cómosabemos nosotros que se opone al tratado? ¿Por filtraciones. Buena parte de lo que ella decía era lógico. y es importante para él que no aparezca conectado con ninguna de esas maniobras. se creará un ejecutivo internacional. —Y bien. —Su nombre circula: ¿cómo lo llaman. Y después quedaba la cuestión de los motivos. una «prueba piloto?». Todos seguimos el debate público sobre la legislación. tenía sentido. —Ese «algún motivo» significa que al mismo tiempo está detrás de la conspiración de Prometeo. ¿Yquién estará al mando de esta nueva agencia? En las últimas semanas. ¡se sabe que es un opositor al tratado! Se supone que es una de las voces en la Casa Blanca que ha hecho una fuerte campaña en sucontra... una vez que se ratifique el tratado. Pero el asesor del presidente para la seguridad nacional. ¿todo ello para asegurarse apenas de que Lanchester . para influir en la opinión pública. habrás encontrado que siempre se mencionaban los mismos nombres. —Pero no tiene sentido. Ya sabes lo que pensamos los rumanos de los zares. Piensa en ese juego de los sombreros y la pelotita.. mientras que la verdadera batalla tiene lugar entre bastidores. siempre en medio del artículo. como sus posibles directores. en que se mueven los sombreros de sitio y la gente trata de adivinar debajo de qué sombrero se encuentra la pelotita. Un juego de sombreros. que infringiría las libertades individuales más fundamentales. tal vez. siempre como conjeturas. demasiado serio el peligro de ser descubierto. un nuevo cuerpo de control global con amplios poderes. Bryson sacudió la cabeza. El término que usan siempre es «zar».Él asintió. Supongo que es posible que esté involucrado en un desvío de la atención por algún motivo. El riesgo era demasiado grande. El instinto del dinero y el poder era tan antiguo como la propia civilización. una palabra que siempre me pone nerviosa. Pero. alegando que semejante agencia de control mundial sería un abuso.

ahora estaba convencido de que Richard Lanchester era la clave de Prometeo: un eslabón crucial en la cadena que llevaba a Prometeo. —¡Nicholas. estarán cerrados herméticamente como un tambor. —¿En Nueva York? —Sí. —Pero si estás en lo cierto. la entidad bancaria de renombre. Sin embargo. es unalocura! Bryson se mordió el labio inferior. Para averiguar la conexión exacta que hay entre Richard Lanchester. absorto en sus pensamientos. —Hemos de infiltrarnos —susurró Bryson con urgencia. Entonces lo que hemos de hacer es mirar en el ayer: en la vieja Meredith Waterman. pero en sus días de gloria. No podía ser. si Meredith Waterman es realmente el nudo. —¿En Meredith Waterman? Bryson asintió. estarán bajo siete llaves. —¿Pero para hacer qué? —Para averiguar la verdad. En elpasado. si la puerta está cerrada. Meredith Waterman y la conspiración de Prometeo. Meredith Waterman era una de las sociedades más tradicionales de Wall . Todos los documentos actuales serán inaccesibles. estará cerrado herméticamente como un tambor. Para usar una de tus metáforas. los documentos cifrados. Porque. —Pensémoslo con cuidado. los códigos para entrar a los ordenadores estarán protegidos. —Por eso quiero que tú te metas. —¿Cuál es la ventana? —Si queremos averiguar cómo una prestigiosa entidad bancaria es cómplice en el lavado de dinero. entra por la ventana. —¿De qué estás hablando? —Mira. como tú dices. el lugar desde el que se hicieron los pagos masivos en todo el mundo. Estará bien vigilado. te garantizo que no encontraremos ningún documento en los lugares habituales.fuera nominado para otro cargo burocrático? Absurdo. cada archivero tendrá tres llaves.

cógelos. que se encontraba cerca de allí y en cuyas cinco plantas subterráneas estaba depositada buena parte de la reserva en oro del país. —¿Para mañana? —Para esta noche. ya que vienen de una época anterior a las transacciones secretas de fondos. 29 La sede central del eminente banco de inversiones Meredith Waterman estaba ubicada en Maiden Lañe. conservan cada pedazo de papel. un sentido. A Nueva York. a pocas calles de Wall Street y a la sombra del World Trade Center. Ahora bien. sin duda inflado. en el extremo sur de Manhattan. construido un siglo atrás en estilo Segundo Imperio francés. parecía fuera de su sitio. Un banco que alguna vez gozó de gran reputación y que ahora era el eslabón vital del engaño de Prometeo. y los considerarán fundamentalmente benignos. Hemos de llegar a la sede central de Wall Street de un venerable banco de inversiones. archivos. El sitio en que la seguridad será más relajada que en ninguna otra parte. lo clasifican y le ponen una etiqueta para la posteridad. ¿podrías reservarnos un vuelo con ese aparato? —Por supuesto. Yésa es nuestra ventana. Si encuentras dos asientos para esta noche. —¿Pero dónde se buscan esos documentos? —En los archivos. Hemos de llegar a Nueva York lo antes posible. el talón de Aquiles. y en qué momento? Ella se encogió de hombros. el edificio Meredith Waterman no tenía tantas pretensiones y exhibía una elegancia sobria y orgullosa. con un techo de mansarda y una fachada de ladrillo y piedra caliza. de su propia inmortalidad. Era un edificio neoclásico. no tiene ninguna importancia. Tienen un verdadero sentido de la historia. esos tíos.Street —un montón de javatos renqueantes y endogámicos que se sentaban a decidir ante una mesa en forma de féretro y bajo la vista vigilante de sus ancestros en los óleos que colgaban de la pared. A diferencia del palazzo imitación renacentista del Banco de la Reserva Federal de Nueva York. Todos los bancos de la vieja guardia y con criterio histórico guardan los antiguos documentos. agraciado y de cuatro plantas. en la compañía que sea. cuando los franceses osaron soñar con un . ¿Así que cuándo y cómo empezaron a pasar dinero para sobornos? ¿Quién lo hizo? ¿Cómo ocurrió. juntos o no. ¿no? —Así es. de otra era: París en tiempos de Napoleón. Es improbable que los nuevos dueños tiren los documentos antiguos. pensó.

había renunciado poco después de ser nombrado asesor presidencial en asuntos de seguridad nacional. en una inspección final del área antes de encontrarse con Elena. puesto que Meredith Waterman fue el banco privado más antiguo de América. Bryson la había visto en alguna parte. Al promediar la tarde. y sus clientes eran ricos de toda la vida. el vestíbulo oval de mármol estaba iluminado de manera espectacular. Entonces. En el interior. las conexiones de familia? Elena buscó y buscó.imperio universal. un empresario en busca de oficina para alquilar. Pero consiguió reunir mucho más acerca de los socios generales. había amasado una cantidad respetable de información sobre las instalaciones del edificio Meredith Waterman. Los círculos sociales de Lanchester no parecían cruzarse con los de sus antiguos socios. le resultaba conocida. Había muy poca información financiera disponible sobre el banco: como no era una corporación con fondos públicos. haciendo llamadas telefónicas. que hablaban de la exclusividad de este banco privado. un vendedor de software. Había artículos y perfiles en publicaciones financieras. se veía obligada a divulgar lo mínimo acerca de sus operaciones. si bien una buena parte eran simples datos biográficos. ésta no era evidente. parecía no tener ninguna relación con su antiguo empleador. Bryson reunió información de la manera que más a gusto se sentía: a pie. Si había una conexión con Lanchester. Rodeado de los rascacielos modernos del distrito financiero. ancha y empinada. y trabando conversación con especialistas en computación que salían de los edificios aledaños. Pasó varias horas andando por el vecindario. personales. y en el punto central había una estatua de bronce sobre un pedestal. Desde entonces. y de que fuera la última sociedad privada que quedaba entre los grandes bancos de inversión americanos. Y enseguida se acordó: la pista de patinaje del . Mientras tanto. el prominente edificio de Meredith Waterman irradiaba una serena confianza debido a su linaje aristocrático. ¿Y qué había de los vínculos sociales. La entrada principal estaba al final de una escalinata de granito. A primera vista. Era célebre por su reputación refinada. por administrar las fortunas de generaciones de las familias más pudientes de América. Richard Lanchester no figuraba entre los socios. pero no encontró nada. sus sistemas de computación y hasta los antiguos documentos de la corporación. Ella había investigado exhaustivamente el Meredith Waterman a través de Internet. en la Biblioteca Pública de Nueva York. del hecho de que perteneciera a catorce socios generales cuyas familias se remontaban a la fundación de la misma Manhattan. pasó delante del edificio con la curiosidad informal de un turista que llegara de otra ciudad. Bryson y Elena se prepararon durante algunas horas. pero al mismo tiempo poseía un alcance global. El nombre Meredith Waterman evocaba su legendario salón de socios. de las amistades que se remontaban a la escuela. parecía una figura mitológica griega. revestido en ébano. simulando que era un operario de la compañía telefónica. tampoco había ido a los mismos colegios. desdeFortune a Forbes pasando por el Wall Street Journal. mirando.

inquirió. más allá de una vaga afirmación de que el subdirector de la Central de Inteligencia se encontraba «de permiso» por «motivos de familia». Así que ése es un callejón sin salida. pero la persona que respondió. Una espera tan larga. de que el alto cargo de inteligencia se encontraba gravemente enfermo. El tiempo era un recurso escaso. He tratado incluso con un claro engaño. y no hay ningún número de teléfono para Harry Dunne. entre ellos y sobre todo con Harry Dunne. Eran las cinco de la tarde. pero sin mayores explicaciones. circulaba el rumor de que «familia» era el nombre en código para «salud». Pero no había ninguna información acerca de él. habían concluido su preparación. —Lo intenté por la puerta del frente —dijo—. pero tan poco tiempo. pero no apareció nada. dijo que estaba muy enfermo y no. y que necesitaba una dirección adonde enviarlas. Por lo menos siete horas a partir de entonces. Nada. ¿No funcionó? .Rockefeller Center. pero las observaciones que había hecho Bryson sobre la vigilancia en el edificio le indicaban que no debían intentar entrar sino hasta después de la medianoche. nada se sabía de dónde podía estar. el ama de llaves. —¿Qué me dices de la búsqueda en Internet: no hay historiales clínicos? —Es más fácil decirlo que hacerlo. no lo podían malgastar. Llamé a la oficina de personal de la CIA haciéndome pasar por una secretaria de la Casa Blanca: dije que el presidente quería enviar flores a su viejo amigo Harry Dunne. Lo he intentado con todos los buscadores convencionales de historiales clínicos usando su nombre y su número de la Seguridad Social. Parecía modelada según la famosa estatua de bronce del Rockefeller Center. —Buena idea. —No creo que no lo sepa. y fue muy breve al teléfono. que no tenía ninguna información acerca de dónde podía estar. —Yo tampoco. Pero era obvio que la habían instruido perfectamente. —Revisé el aparato digital de Dawson. —Pero evidentemente está localizable. Elena buscó. si interpretamos correctamente esa nota en la agenda de Simón Dawson de hace unos días. pero no descubrió nada. Ni siquiera en código. del que estaba casi segura iba a funcionar. Probé su número particular. Habían de contactar con otros. Eso era. La estatua de Prometeo.

Dunne no le pondría un cordón de vigilancia si no temiera que pudiese revelar algo. ¿no estaba ya mal de la cabeza? —Lamentablemente. . Pero Dunne obviamente piensa que es importante seguirla de cerca. ¿pero no trabajaba alguien allí que se llamaba Shirley? Uno de sus amigos había mencionado a Shirley. no importa que sea consciente de su importancia o no. sí. A Bryson se le ocurrió una idea. El aire estaba fresco. que siempre sabe cómo localizar a Harry Dunne. —¿Ah. una mujer llamada Shirley. no. —¿De camino adonde? —A la Institución de Cuidados Rosamund Cleary. ¿Qué término había usado una vez Dunne para referirse a la tía Felicia? ¿Un «cordón de vigilancia»? —Puede ser que haya otra manera —dijo con suavidad. Sean cuales fueren sus razones. Vamos a hacer un pequeño paseo en coche al norte de Nueva York. —¿ De veras? —Hay tantas cosas que contarte. Obviamente Dunne no quiere que le encuentren. Por supuesto sabía que era un poco tarde. Supuestamente. Siempre tiene su número de teléfono para poder llamarle en caso de que alguien llame o vaya a visitar a Felicia. Se quedaba en casa de unos amigos en el pueblo y había oído tantas buenas cosas acerca de la Institución. sí? ¿Cuál? —Hay una encargada en la clínica de reposo donde vive mi tía Felicia. —¿Cuándo? —Ahora. Insistieron en que no tenían ninguna información.. y era el final de un largo día de calor. Llegaron a los jardines bellos y bien mantenidos de la Institución de Cuidados Rosamund Cleary poco después de las seis y media. tiene que ver con el hecho de que Pete Munroe estaba en el Directorate. Elena fue la primera en entrar y pidió hablar con un encargado. Cordón de vigilancia.. Hablaremos de camino. Parecía el ambiente perfecto para su achacoso padre. «un cordón de vigilancia». sepa lo que sepa. Para hacerle una visita por sorpresa a la tía Felicia. Estaba de paso. si recuerdo bien. había fragancia de flores y césped recién cortado. el tiempo que tenemos ahora no nos alcanzaría. lo llamó él. al condado de Dutchess.—Por desgracia. —¿Cómo? ¿Por qué le importaría a Harry Dunne quién va a ver a Felicia Munroe? La última vez que la fuimos a ver juntos. lo cierto es que se ha rodeado de un cordón de vigilancia de lo más efectivo.

—Me has descubierto. —¿ Por qué se siente mal.Unos instantes después. también solos o sentados con alguien en mesas similares. en mi propia historia. Aún lo confundía con su padre. pero Bryson no contaba con ello. sabes. Levantó la vista cuando él se acercó. le dio un beso en la mejilla. Porque no había en realidad nada de malo en hacer creer a Dunne que él seguía obsesionado con su pasado. Como Elena tenía ocupada a Shirley. sentada sola en una mesa pequeña y redonda de ébano del elegante comedor. Felicia —dijo Bryson con timidez y alegría—. . George. —¡George! —exclamó feliz. existía la posibilidad de queno llamaran a Dunne. que ya Pete se siente mal. qué confuso es todo. Bryson sonrió. Deja que piensen que estoy obsesionado. Bryson entró y preguntó por Felicia Munroe. Felicia? —Porque hubiese querido que fuera él quien muriera. como si fuera un niño travieso—. Realmente no deberías estar aquí. que por lo tanto no representaba una amenaza inmediata. y se sentó ante la mesa con ella. A Bryson se le vino el alma a los pies. Y no Nina y tú. Pero cuéntame de nuevo: ¿de qué modo encontré la muerte? Felicia entornó los ojos con astucia. No tenía sorpresa en la mirada. »Pero lo estoy. Está mortificado. y Shirley era el contacto de Dunne. No revolvamos de nuevo en esas cosas. donde había otros residentes. «Deja que piensen que me he quedado fijado en el pasado. Oh. no me vengas con ésas! Sabes muy bien lo que ocurrió. —¡George. Hasta quizá tranquilizaría a Prometeo el ver que Bryson estaba tras la pista falsa. Eso haría las cosas más fáciles. ¡Pero si tú estás muerto! —Se puso a regañarle. Una y otra vez se pregunta: ¿por qué George y Nina tuvieron que morir? —¿Y por qué tuvimos que morir? —Lo sabes muy bien. Sonrió y dejó ver su dentadura postiza. Rogó que Felicia estuviera lúcida. —Tomó un bocado de puré de patatas. Estaba cenando cuando Bryson entró. »Obsesionado con desenterrar la verdad». y era como si viera a alguien con quien había hablado hacía sólo cinco minutos. No necesitas que te lo diga. nacarada y con manchas de lápiz de labios—.

¿Te duele mucho hablar de esto? De lo que sucedió. Pero no. Bryson levantó la vista y se asombró de ver a Elena. Nina estaba disgustada: quería que pararan y esperasen a que pasara la tormenta. —Cuéntame esa noche. Cuando el coche perdió el control. huesudas y con manchas de vejez. les impulsaba a seguir!¡Deprisa. miró a Elena con desesperación—. —¡Una noche tan bonita en que nevaba! Hice la cena para todos. ¿No te haría sentir un poco mejor si me contaras lo que pasó? Felicia parecía preocupada. ¡pero no me importaba que la cena se enfriase! Se lo dije a Pete. una y otra vez sin parar: «¡Yo tendría que haber muerto! ¡No ellos! ¡Tendría que haber sido yo!». Pete dice siempre que ojalá no hubieran tenido que morir: que ojalá hubiera muerto él en su lugar.. ya lo sé —dijo Elena con ternura—. —Yo siempre me echo la culpa. Felicia! —¿Feliz? No. y de eso hacía años. ¿sabes? —¿En serio? ¡Feliz cumpleaños. Pero había algo en la actitud de Elena que a Felicia le pareció tranquilizador. Eran íntimos amigos. y todo el tiempo decía. —No debería estar aquí realmente —dijo Felicia. Es tan.. A lo mejor tú puedes decirme. Pero dime qué pasó. claro. George era su mejor amigo. y George y Nina murieron. oh. decía que era demasiado para el viejo Chrysler en la carretera helada. luego se sentó junto a ella y le cogió ambas manos. deprisa! —Abrió de par en par sus grandes ojos y se le llenaron de lágrimas. quiero decir. mirando a Bryson de reojo—.—Peroyo no sé por qué. ¿sabes? —Sí. sólo se habían visto una vez. para nada feliz. ¿Acaso Felicia reconoció a Elena? Era imposible. Está muerto. ¡date prisa! ¡Conduce más rápido! Y George no quería. ¿Cómo murieron? —Pues. ¡Pero Pete siguió insistiendo. mi Pete estuvo en el hospital más de un mes. Es una noche tan horrible. Le decía todo el tiempo a George que se diera prisa. que los frenos no estaban bien. ¿sabes? Elena rodeó a la frágil anciana con un brazo. . pero tan triste. —Las lágrimas le rodaban por las mejillas. mientras el recuerdo doloroso emanaba de las profundidades de la mente confusa de una mujer para quien pasado y presente formaban un palimpsesto—. preguntarle qué había sucedido. Le dio un abrazo a Felicia. es mi cumpleaños. no quería arruinar mi cena de cumpleaños por nada del mundo. pero Elena dedicaba toda su atención a Felicia. ¿sabes? —Lo sé. Bryson quería llamar la atención de Elena.

y tan rápido además? —Primero. —Ha de ser un alivio tan grande para ti —dijo Elena. Pensé también que si Harry Dunne quería que la encargada pensase que él era un pariente preocupado por la salud de tu tía. aunque esté confundida y piense de manera desordenada. es todo lo que puedo decir. ¿Quién habría pensado que una criatura tan dulce tuviera madera de agente secreto? Elena sonrió. —¿Dónde estaba. un sitio al que pudiera acceder deprisa. algo que dudo tengan los hombres de la CIA que responden a Dunne. sentada junto a Bryson en el Buick verde que habían alquilado. Bryson se acercó a Felicia y la abrazó. Su memoria a largo plazo está viva: es lo que suele quedar intacto. —Creo que me hacía falta oírlo. y cuando . perseverancia y ternura. incluso en su confusión mental. —Así es. —Hay una cierta coherencia en sus pensamientos. —¿Te refieres al número de teléfono? —¿Cómo has hecho para conseguirlo. así que me olvidé «casualmente» mi bolsa en la silla que había cerca de su escritorio. Pues. no insistiría al mismo tiempo en tomar precauciones de seguridad. y pienso que ella lo sintió. incluso en estas circunstancias. A lo mejor no recuerda dónde está en este momento. —Ya está bien —dijo él con dulzura—. Todo el mundo lo sabe. Bryson asintió mientras conducía. gracias a Dios que estás aquí.—Pero fue un accidente —dijo—. Lo vi no bien me senté. —Sí. En una lista de números de contacto de «emergencia» que estaba pegada en el borde izquierdo del secador de su escritorio. en su Rolodex. Dunne lo sabía. En tanto única superviviente que fue testigo de los hechos. Pero costó mucha confianza. paciencia. él mismo con lágrimas en los ojos. ella no es de fiar. sobre el escritorio? —Cerca. Tú eres la tierna. Ya está bien. Ella parecía pequeña como un pájaro entre sus brazos. Fue un accidente. sabía que no sería capaz de contradecir cabalmente su versión fraudulenta. —Aunque acaba de hacerlo —señaló Elena. pensé dónde lo pondría si fuera ella. Sospecho que Dunne contaba con su avanzada senilidad en el caso de que yo quisiera contactarla y confirmar las mentiras que construyó con tanto cuidado. pero recordará claramente su noche de bodas.

eso será fácil de averiguar. O es la casa de la infancia. —La anotación que ella puso al lado del número decía «PA»: Pennsylvania. Ahora es mi turno. Mientras recogía las cosas le eché una ojeada y lo memoricé. La guardia de seguridad. enfrascada en la lectura de una novela rosa. —¿Parientes. —Me das mucho mérito. El se rió. y no pareció muy contenta de que la interrumpieran. de pronto me acordé. ¿no? —¿Pennsylvania? ¿Qué haría Dunne allí? —A lo mejor él es de allí. Es una fumadora empedernida. —Tiene un puro acento de New Jersey. —No lo creo. Las consultas a número revertido se han hecho más fáciles en estos días. tú. —Usted no está en la lista de admisión —dijo secamente. supongo.estábamos por salir para visitar las instalaciones. Hasta pueden llamarlo. volqué todo el contenido sobre el escritorio y el suelo. o incluso menos. —¿Y si no hubiera estado allí? —La segunda opción habría sido olvidarme la bolsa por más tiempo y volver a buscarla durante su pausa del cigarrillo. era uno de esos raros momentos en que tanto necesitaba desahogar las tensiones. el personal de servicio en el edificio Meredith Waterman estaba reducido al mínimo: un puñado de guardias de seguridad y un empleado de tecnología informática. quizá? Haré una consulta a número revertido. Fui a recogerla. A la una de la madrugada. . Ni siquiera tendré que hacerlo yo misma: podré enviar un mensaje por correo electrónico a uno de los cientos de servidores que me conseguirán la dirección en media hora. de aspecto varonil. —¿Tenías una tercera opción? —Sí. gracias a Internet. estaba apostada en la entrada de servicio en la parte lateral del edificio. mientras marcaba la página del libro con el índice con uña postiza. ¿dónde es eso? Han puesto tantos prefijos últimamente. —El prefijo es 814. sin embargo.

No pasa a menudo. con sólo unos cuantos volúmenes en 1860. —Luego colgó con aire de superioridad en la cara—. y una fila sobre otra de estantes de acero que contenían infinitas hileras idénticas de cajas de archivo altas y grises. Los años sucesivos tomaban más espacio en los estantes. Le hacemos copias de seguridad afuera: teleproceso después del horario de trabajo..El hombre de cabello corto y gafas de aviador. Cada año estaba subdividido en varias categorías: expedientes de clientes. —examinó la etiqueta en la camisa de Bryson—. —Ya se lo he dicho. con una camisa que decía servicio de almacenamiento de datos mc-caffrey en la etiqueta. En cuanto llegó al sótano. Elena le estaba esperando allí. Para mí es lo mismo. corrió hacia la entrada de suministros. el último año para el que se guardaban los documentos en esa sala. no tengo que trabajar y me pagan igual. Pero nos salen errores digitales en los cotejos. documentos de personal. No tengo más que volver a New Jersey y decirles que no me han dejado entrar. Se supone que ha de llamar antes —dijo frunciendo el ceño—. Las cajas estaban organizadas cronológicamente. Las carpetas estaban clasificadas por color. —Pues vale. cuando la guardia de algún modo se ablandó. Meredith es cliente nuestro.. Bryson se dio la vuelta. un antiguo comerciante de lino irlandés. gracias. que había localizado durante su expedición aquella tarde. con el mismo uniforme que él y una tablilla de aluminio. El tiempo era extremadamente limitado: sabían que no podían quedarse allí por más .. enmiendas a los estatutos. preparando su próxima jugada. resoluciones y acuerdos. Baje al sótano. descolgó el teléfono y marcó un número. que ocupaba una fila completa. El centro de documentación de la corporación era una gran sala subterránea. El ascensor de servicio está a la derecha al final del vestíbulo. con techo bajo y aislado contra ruidos.. Volvió a escuchar. Ella suspiró con irritación. luces fluorescentes. el año de su fundación por Elias Meredith. —El tío dice que ha de revisar algo aquí porque hay un error de no sé qué. pero a veces pasa. hasta 1989. y otros. —Charlie. actas de reuniones de socios y comités. —Vale. con márgenes y códigos de barras. —Cuál es el propósito de su. Y eso quiere decir que he de revisar las líneas en el edificio. ¿tenemos contrato con un cierto McCaffrey. se encogió de hombros. Servicio de Almacenamiento de Datos? Escuchó en silencio al otro lado de la línea.

¿ Expedientes de clientes? ¿Pero de qué clientes? ¿Registros de grandes transferencias de dinero a cuentas en bancos extranjeros? ¿ Pero cómo podían distinguir entre una transferencia por cable que no era más turbia que el depósito semilegal del activo de un cliente en un banco extranjero para evitar la inspección fiscal o de la mujer que se divorcia del cliente. Bryson decidió por fin concentrarse en un sólo socio: Richard Lanchester. Elena llegó a confirmar. lo que hacía era apostar a gran escala. con los que hacía apuestas inmensas y multibillonarias en futuros de índices de bolsa y tasas de interés. dominaba el delicado arte de unos instrumentos financieros llamados derivativos. clientes. Richard Lanchester se había convertido en la mayor fuente de ingresos de la historia del banco. no había más declaraciones de rentas ni beneficios de los socios. Era un trabajo arduo. se destacó como un agresivo comerciante de bonos. El dinero que ganó entonces hizo que lo que había ganado antes parecieran limosnas. gracias a sus negocios y sobre todo a una compleja serie de maniobras financieras. No parecía que los documentos hubieran sido sustraídos. Era un sistema electrónico para localizar documentos y administrar inventarios. Se dividieron las responsabilidades. . Al parecer. No tardó en dirigir el departamento. como todo jugador. Procedió a examinar todos los documentos de Lanchester: personal. y una transferencia que bien podía ser el principio de una larga secuencia de transferencias. que no había un sólo documento posterior a 1985 del dinero aportado por los socios. actualizado aunque sin protección de contraseñas. Frustrado y cada vez más tenso a medida que corrían los minutos. Bryson examinaría los documentos y Elena se sentaría al ordenador y revisaría la base de datos que agrupaba a los documentos. generando grandes ganancias para la empresa. En diez años. De hecho. El niño prodigio de Wall Street se había convertido en una fuente generadora de finanzas y. No había razón para bloquearlas. creía que nunca se acabaría su buena suerte. Ganaba y ganaba y ganaba. La historia que surgía a partir de ellos. estudiando esmeradamente las bases de datos. compensaciones. En el lapso de pocos años. era la génesis de un prodigio de Wall Street. en que pondría palabras clave y referencias de los archivos. y el casino eran los mercados globales de capital. Empezó a trabajar para Meredith Waterman inmediatamente después de terminar sus estudios en Harvard. hasta acabar en el bolsillo de un senador? A Elena se le ocurrió la idea de usar un ordenador para dar con ellas. Después de 1985. secciones enteras de ellos. Después añadió otra especialidad: la especulación e inversión en divisas.de una hora. y no hubo de hacer trabajo pesado por mucho tiempo. indudablemente. de un banco extranjero a otro. como quería el mito de Lanchester. puesto que había sido concebido para facilitar su uso por los empleados del banco. no sólo se había enriquecido enormemente. empezaron a ver que faltaban documentos. En última instancia. Pero al cabo de una hora seguían con las manos vacías. que se hacía aún más difícil por el hecho de que no tenían idea de qué estaban buscando. sino que había hecho ricos a sus socios. puesto que seguridad se empezaría a preguntar por qué se demoraban tanto.

Meredith Waterman no tenía solvencia. pero no se había molestado en abrirla. —¿Qué quieres decir? Bryson se levantó y dio con la caja de archivo gris que tenía la inscripción asignaciones de intereses de la sociedad. De la noche a la mañana. salió mal. Ni siquiera un artículo. —Nada... la miró a los ojos. La carpeta contenía catorce documentos legales. en que se describía un cambio de fortuna tan abrupto y devastador que era casi imposible de creer. tan atónito como ella. delgados y grapados. —Nicholas. sentado en el frío suelo de cemento del salón de archivos. nunca nada de todo esto salió a la luz! Bryson. Todos tenían el mismo encabezamiento: asignación de intereses de la sociedad. Ya la había visto.¿qué? ¿Qué es eso? . Lanchester le había hecho perder al bancotres mil millones de dólares. sacudió la cabeza lentamente. Si bien sabía lo que diría. En un rapto de fascinación.Fue a fines de 1985 cuando la suerte dejó de sonreírle. Una de sus increíbles apuestas. el corazón le palpitaba. había demasiado material que revisar y parecía improbable que esa caja contuviera algo de interés. no por ello fue menos desconcertante. Había sobrevivido a un siglo y medio de crisis financieras. aterrador incluso. al verlo escrito en el papel. Ahora la abrió y halló tan sólo una carpeta delgada de manila. ¡Pero. de no más de tres páginas cada uno. —Creo que ahora entiendo por qué no hallamos las declaraciones de beneficios de los socios a partir de 1985. ni una mención en la prensa:nada. —¿Cómo es posible? Bryson miró su reloj. todo cambió. —¿Por qué? —Porque encontraron a un benefactor. Bryson se topó con una delgada carpeta de informes de auditores internos. en futuros del eurodólar. Habían estado allí abajo por casi dos horas. Leyó el primero. Alguien que les sacara de apuros. —Madre mía —musitó Elena mientras hojeaba los informes de la auditoría—. estaban abusando de su buena suerte. Nunca. y el banco privado más antiguo de América estaba en bancarrota. Esta suma superaba en mucho el activo del banco. De repente. En 1985. incluso a la Gran Depresión. y entonces Richard Lanchester perdió una apuesta.

Bryson leyó frases en voz alta mientras daba vuelta a las páginas.. un acuerdo que no se haría público. y él también sacudió la cabeza intrigado. estaban contra las cuerdas. Porque el comprador había de cargar con una deuda de miles de millones. Un voto de silencio. ¿Lo he entendido bien? ¿Estás diciendo que en 1985. Aplicable con la amenaza de que se revocara el pago (el dinero desembolsado) en un plazo de cinco años. —¿Pero quién? Bryson esbozó una breve sonrisa. Cada uno de los socios era directa y personalmente responsable por la deuda de más de tres mil millones de dólares que ocasionó Lanchester.. El esqueleto vacío de un banco.. —¿Qué estás leyendo? ¿Nicholas. —¿Pero quién fue el comprador? ¿Quién podía ser lo bastante loco como para hacer semejante negocio? —Alguien que quería convertirse en el dueño secreto de un banco de inversiones prestigioso y de mucha reputación que más tarde podría usar como vehículo. es tanraro —dijo ella. Como fachada para pagos ilícitos en todo el mundo. Meredith Waterman se vendió secretamente a una persona? ¿Y que nadie lo supo? —Exactamente.. adquiero todos los derechos y deudas asociadas con esta transacción. —Esto es. la pudo pagar. Y fueron extraordinariamente afortunados al cobrar eso. un millón por cada socio.. Obviamente no tenían alternativa.. —¿Y qué ganó el comprador? —El comprador pagó catorce millones de dólares.. Tenía la boca seca—. Por suerte para él. En consideración de lo anterior. —El suscrito se compromete a vender todos los derechos.. no entiendo: ¿qué quedaba por vender? —Sólo el nombre. . —Pero. cada uno de los catorce socios generales de Meredith Waterman firmó un documento legal por el cual vendían su parte de la sociedad —dijo Bryson. Tuvieron que venderse.qué son estos documentos? —En noviembre de 1985. sacudiendo la cabeza—. Parte de las condiciones de venta era que cada socio debía firmar un acuerdo suplementario y confidencial. títulos e intereses en mi favor como socio de la sociedad.

perdemos el tiempo! ¡Se supone que lo deben dejar en el mismo sitio cada vez! ¡No somos nosotros los que hemos de hurgar hasta encontrarlo! ¿Tiene alguna idea de cuánta información se perderá así? —Hacía muchos aspavientos con las manos mientras hablaba. y Bryson se sobresaltó: era el ruido de un zapato de cuero que se arrastraba por el suelo de cemento. —¿De qué demonios habla? No he recibido ninguna llamada. . Bryson la miraba.. ¿Qué demonios hacen aquí? 30 No estaban ni remotamente cerca de la estación central de ordenadores.. —Ustedes. Systematix. Levantó la vista de los documentos. se supone que son de la empresa de computación. impresionado. sin el contrato de servicio. Se oyó un leve ruido de pisadas.. le siguió la corriente. desparramados en una pequeña mesa delante de él... gesticulando con su tablilla. Su aparato de radio sonó con interferencias. El hombre les miraba con evidente hostilidad. —Se ve que Seguridad ha cerrado el sistema —dijo mientras sacudía la cabeza con petulancia y se ponía lentamente de pie. los catorce documentos legales estaban desparramados sobre la mesa como un abanico. Elena se puso de pie.. —¿Gregson Manning. —¡Vea. y vio a un hombre alto y fornido con uniforme azul de seguridad.? Se. ¿qué demonios. eh.. el servidor al otro lado del gran salón. —El hombre que está detrás de la conspiración de Prometeo. ¡He estado llamando a seguridad desde hace media hora! El hombre les clavó la mirada. Delante de ellos había una caja de archivos claramente etiquetada.? Bryson hizo una pausa. con recelo..—Un billonario llamado Gregson Manning. —¿Por qué diablos se demoró tanto en venir? —dijo Bryson indignado—. y con el dedo índice le apuntaba al pecho.

otras empresas. Tenía la coartada perfecta. la Casa Blanca —añadió Elena—. —Crucial. sobrevivirían a base de cafeína y adrenalina. El hombre quedó inmovilizado de repente y cayó a los brazos de Bryson. a la Asamblea General francesa. Bryson le echó encima las manos con la rapidez de una boa constrictor. No abrieron la boca hasta que estuvieron a varias calles de distancia. y la lista sería interminable. como parangón de la vieja guardia de Wall Street y de modo que podía usarla en secreto para controlar a los líderes políticos de todo el mundo. Estaban conmocionados y estaban obligados a soportar la extenuación. Estoy seguro de que Manning quería preservar la reputación impecable de Meredith Waterman.. señora —protestó el guardia—. —Es increíble —dijo Bryson con calma—. Tan pronto como salieron del banco por la entrada de suministros. Tenía a su vez una fachada que le permitía comprar partes de otros bancos. —Y. desde atrás y con la mano izquierda. potencial de chantaje al usar información de carácter personal. para ocultar el conducto de sobornos y otros fondos ilegales que canalizaba al Parlamento y al Congreso. no había nada que pudieran hacer al respecto.. de lo contrario. —Ciertamente que Manning tendrá una enorme influencia en la política exterior estadounidense a través de él. mientras que con el canto rígido de la derecha le golpeaba el plexo braquial en la base del cuello. y el político más respetado de América. Apoyó suavemente al guardia inconsciente en el suelo y lo arrastró unos pasos hasta dejarlo en un pasillo entre dos filas de estantes. en condiciones de absoluto secreto. Por eso era igualmente importante para los dos que no .. las calles estaban desiertas y a oscuras. al parecer. Por todo tipo de razones. o como diablos quiera que le llamen. el camuflaje de una respetabilidad fuera de toda duda. tal vez más.. Bryson condujo por las calles vacías de Manhattan. cogió al guardia por el pescuezo. no tienen ninguna conexión. aparcado en la misma manzana y al otro lado de la calle. corrieron al coche de alquiler. A través de Lanchester. a no ser dormir cuando tuvieran tiempo. delmundo. —La apariencia es importante. yo no sé de qué diablos está usted hablando. Como el banco de Washington donde la mayoría de los congresistas tenían sus cuentas. «El último hombre honesto de Washington». y cuando llegó a la zona de South Street Seaport halló una callejuela y paró sobre el bordillo. No volvería en sí en al menos una hora. Eran las tres y veinte de la madrugada. Uno de los hombres más ricos del país. Una sociedad pactada desde hace años. Todo estaba allí: soborno. por supuesto. probablemente a la Duma y al Parlamento rusos. sin que nunca se asocie su nombre. nunca se los menciona en la misma frase. Manning y Lanchester nunca aparecen juntos en público. de ese modo era mucho más valiosa para él.—Verá.

socios y amigos. en efecto. para conseguirqué? No. —Me pregunto si Gregson Manning en realidad «envió» a Lanchester a la Casa Blanca. La reputación de Richard Lanchester había de permanecer intacta. de Systematix. —Interesante. Quizás ésa fue una de las condiciones de que salvara a Meredith Waterman. sabe . Ya sabe todo lo que necesita saber de mí: lo suficiente como para saber que soy una amenaza para él. Y exijas un encuentro. Si llegaba a saberse que él solo había llevado a la bancarrota al banco privado más antiguo de América merced a una especulación despiadada. Según lo veo yo. Y entonces se ofreció como voluntario para dirigir la campaña de Davis. Y de ese modo consiguió que Lanchester tuviera una buena imagen. —Lanchester era uno de sus principales simpatizantes en la calle. que vio cómo su ilustre carrera se hacía añicos. —No hay duda de que Manning también contribuyó en algo: aportando un montón de dinero a Davis.se filtrara ni una sola palabra de cómo Manning sacó del apuro a Meredith Waterman. No tenemos manera de llegar a Manning. él estaría arruinado. Su carrera ascendió como una estrella. de sus empleados. —Ahora no. que se hiciera realmente valioso. —Y se lo debe todo a Manning. y vaya a saber de quién. que estuvo ante la ruina. No será capaz de negarse a que me acerque. Te verá. la mejor vía de acceso es Harry Dunne. decidió renunciar a todo y trabajar al servicio de su país. no creo que me vea. En el «servicio público». En cambio. Así Richard Lanchester. el dinero compra la amistad con relativa facilidad. logró mantener la leyenda de genio de las finanzas. —A menos que explicites la amenaza. de repente se convirtió en una figura clave de la escena mundial. —Pero conoces a Lanchester: le conociste en Ginebra. ¿no? Bryson negó con la cabeza. Nunca accederá a verme. —¿Para qué? ¿Encontrarme con él para qué. El hombre brillante pero recto que amasó fortuna en Wall Street y se hizo tan rico que se volvió incorruptible. el método sin rodeos ni mediación para llegar a él es un instrumento demasiado directo. ¿no es así? En política. Pero no te olvides de que Lanchester ya conocía a Malcolm Davis antes de que anunciara su candidatura a la presidencia. —¿Dunne? —Conozco la personalidad del tío. ¿Cómo podríano sentirse honrada América de tener a semejante hombre en la Casa Blanca como asesor del presidente? Hubo un momento de silencio.

En el listado. resultaron ser peores que no dormir en absoluto. Bryson se levantó. en Pennsylvania. Pero necesitaban dormir con urgencia. lo siento. o bien es la prueba más impresionante de capitalismo global desenfrenado. —¿De qué hablas? —Ese número de teléfono que conseguí en la clínica de reposo: es de un pueblo llamado Franklin. Era fundamental que estuvieran alertas: había aún demasiado por hacer. —Gracias. no estoy tan segura de ello. qué has encontrado. —Pues. Elena indicó un vaso de cartón junto a la cama. —Systematix —dijo—.Tendrá que verme. Ya debe de estar frío. evidentemente tras oír que se movía.lo que yo sé. —Dime. pero también es cierto que está agonizando. de ello estaba seguro Bryson. Bryson se despertó atontado (habían encontrado un motel a media hora de Manhattan que tenía un aspecto apropiadamente anónimo) al oír las teclas de un ordenador. Pennsylvania. la manera más rápida de llegar era en coche. Tres o cuatro horas de sueño. al parecer se había duchado y estaba sentada frente a su ordenador portátil. Habló sin mirarle. Nicholas. conectado a su vez a la línea del teléfono. Depende de cómo lo mires. Demasiadas cosas en la cabeza. aunque sólo fuera por unas horas. ¿Has podido dormir? Sacudió la cabeza. sin embargo. Frío está bien. —Salí hace cerca de una hora. el número corresponde a una clínica pequeña. Elena parecía descansada. Ella se dio la vuelta para mirarle a la cara. —Necesitó un café antes de ponerme a mirar. No había vuelos directos a Franklin. . —Me levanté media hora después de haberme acostado. privada y muy exclusiva. Puede que no se encuentre en forma para ver a nadie. o la corporación más aterradora que haya existido nunca. Un hospicio. Puede ser que Harry Dunne se esté ocultando.

pero tengo mis serias sospechas de que es así.. a través de Systematix. si el saber es lo mismo que el poder. La información a la que tienen acceso. Una cantidad increíble de información personal. —¿Crédito. El lema de la corporación es «El negocio del saber». Es asombroso. Así es como puedo conectar los puntos. del First Washington Mutual Bancorp. Y se sabe que esos estudios. Pero mira esto: a Systematix pertenecen también dos de las tres agencias americanas de informes de crédito. De hecho. a través de éste. el único elemento que reúne todas estas entidades. ya sea en Londres. —¿En qué te basas? Teniendo en cuenta las sofisticadas precauciones de Manning para ocultar su propiedad de Meredith. Tiene una diversidad extraordinaria. —Es un razonamiento impresionante. historiales médicos. —Dios mío. tienen buenas relaciones con ciertos bancos. y las empresas de elaboración de datos que conservan los expedientes de esos seguros de salud. Ponte a pensar: seguros de vida y expedientes del seguro de salud. —Pero pensé que Systematix era una empresa de software: uno de los principales rivales de Microsoft. A Systematix pertenecen además varios de los mayores seguros médicos. estaba frío. Y hace poco ha lanzado una flota de satélites orbitales de baja altura. es la información. —Son los estudios de abogados. el único elemento que reúne sus vastas inversiones. Ya sabemos que es dueña de Meredith Waterman y. Es dueña de las empresas de información médica que elaboran los historiales clínicos para prácticamente todos los organismos de salud pública del país. Manning controla grandes partes de los gigantes de la industria militar. Y hay más. Buenos Aires o Roma. —Ahora bien. y ése parece ser el único principio organizativo. —Software y ordenadores no son más que una parte del verdadero negocio. los estudios en el extranjero que tiene a sueldo. A través de su red de inversiones . los que cuentan la historia.. No puedo probar que controla los bancos de Gran Bretaña en que la mayoría de los miembros del Parlamento tienen sus cuentas.? —Piensa en cuánta información tiene de ti una compañía de crédito. Lo que ellos saben. o por lo menos muchas de ellas.—Pues. —Como he dicho. no habrá de ser más fácil conectarle con los bancos ingleses. documentos bancarios y de crédito. Bryson bebió un sorbo de café. Systematix es la corporación más poderosa sobre la faz de la tierra.

de hundirse en un infinito túnel. Systematix tiene acceso a los documentos más íntimos y privados de lo que calculo es el noventa por ciento de los ciudadanos de Estados Unidos. es posible que sea demasiado tarde. Y para cuando sepamos la respuesta.. ¿te das cuenta? Para una mujer que creció en un Estado totalitario.. Puede que Systematix se ocupe de la información. —Y eso vale solamente para Manning. que por lo general carecen de recelos. y éste no era una excepción. Sintió cómo se le tensaba el cuerpo. Y el general Tsai en China. las perspectivas son horripilantes. —No lo sé. Nicholas... con la Securitate. entraron con el coche de alquiler al acceso semicircular de un edificio georgiano de ladrillo rojo. ¿Quién sabe de cuánta información personal dispone el grupo? —Es realmente aterrador.. Bryson les mostró una nota de color rosa en que se decía que había recibido un mensaje. Nadie le pidió una identificación.». para luego publicarla o amenazar con su publicación) puede lograrlo en todo el mundo. Bryson se levantó y se cruzó de brazos. peroPrometeo. tenía la sensación incómoda y espeluznante de moverse precipitadamente. pensó él. si bien con el aire preocupado que requería la situación: la familia le había contactado a través de un colega y le había pedido sugerencias para aliviar al paciente en sus últimos días.. con todo el mundo como informante. quien es probable que tenga inversiones similares en Rusia. Tenía una placa con discretas letras de metal sobre una pared baja de ladrillo: casa franklin. Ahora queda a la vista. que había sido llamado por la familia de un paciente del hospicio.. . —¿ Hmm? —Manning no es más que uno de los miembros del Grupo Prometeo. ¿Pero paraqué? ¿Con qué propósito? «Está a punto de transferirse el poder.. Bryson llevaba una bata blanca de médica que compró por el camino en una tienda de artículos de medicina. Bryson confiaba en el ambiente de los hospitales y otros establecimientos médicos. y se identificó como especialista en tratamiento del dolor del centro médico de la universidad de Pittsburgh. Poco después del mediodía.. Elena esperó en el coche. que tenía el aspecto de haber sido alguna vez una casa señorial. No te olvides de Anatoli Prishnikov.corporativas. Adoptó una actitud de distancia profesional. —Sí —dijo Elena. Mortificado y distraído a un tiempo. —Lo que Prometeo ha logrado en Washington (obtener información personal que nadie debería nunca tener. Prometeo se encarga del control. Y Jacques Arnaud en Francia. junto a un número de teléfono. con una voz que parecía venir de muy lejos—.

¿Puede creer que me ordenan que deje defumar? Es la monda. afuera del Kremlin. —¿Cuánto tiempo más? —La pregunta de Bryson era intencionada y despiadada.. para el bien que puede hacerme. —Eso es porque no quiero que me encuentren. Tengo esta mierda en el estómago. en los huesos. y sé lo que hacen en Langley cuando se enteran de que uno está enfermo: empiezan a abrir la caja fuerte. joder. Harry Dunne parecía un cadáver con respiración artificial. —Tosió con un tono gutural y desconcertante—. estaba conectado a un goteo intravenoso y a una gama de monitores que registraban su respiración y ritmo cardíaco. Levantó la vista cuando vio entrar a Bryson. Como en la Unión Soviética: el primer ministro va de vacaciones a Yalta. y unos instantes después sonrió entre dientes. Bryson. Los ojos eran como dos bultos. —No es un hombre fácil de encontrar —dijo Bryson.. Es el señor John McDonald..—Mi secretaria no anotó el nombre del paciente —dijo—. Me pusieron la puñetera respiración artificial. del Directorate. y cuando regresa se encuentra con sus cosas puestas en cajas en la calle. En la nariz tenía un tubo de oxígeno. Para que siga respirando el cadáver. Tenía la cara hundida. para provocarle. Sería divertido. incluso una máquina de fax. la piel estaba llena de marcas y tenía un aspecto bronceado que no era natural. Igual que la maldita CIA. —Hace seis semanas me diagnosticaron un cáncer de pulmón con metástasis. —La verdad es que me tendió una buena trampa —dijo Bryson. Ya basta de gilipolleces. meten mano a los documentos. en la habitación 322. de cómo empezó y qué se proponía. Hay que cubrirse la espalda. ¿Tiene alguna idea de quién pueda ser? La recepcionista miró el número y lo buscó en su lista de extensiones. No tengo parientes que me vengan a visitar al lecho de muerte. Parecía mareado pero despierto. lo quitan a uno de su oficina. sin esforzarse por ocultar su enfado—. Y les dije. pero ambas estaban en silencio. y hasta de radiación. en las malditas manos y en los pies incluso. Hice un tratamiento desesperado de quimioterapia. y producían un pitido audible. Había una línea directa de teléfono. la sonrisa horrenda de un cadáver. —Claro. y me da vergüenza decir que salí de mi oficina sin el fax. los cuales trazaban en la pantalla que tenía detrás unos garabatos verdes e irregulares. ¿ Quería usarme como su señuelo . Bryson? —dijo Dunne con una risa mordaz—. —¿Ha venido a matarme. doctor. quizá debería hacer una dieta de fibra.. Dunne lo miró con fijeza durante un momento antes de contestar. la mayor parte del pelo canoso se le había caído. Tejió una mentira muy elaborada acerca de mi pasado.

encuentra a la au pair asesinada y a la hija desaparecida. ¿no? —¿Sin entenderqué? —¿Nunca supo lo que le pasó a su hija? —¿A la hija de quién? —De Manning. lo que sabíamos sobre el grupo Prometeo? ¿Porque éramos la única agencia de inteligencia en el mundo que había logrado averiguar lo que ocurría? —¿Y qué es lo que averiguó después de todo? Bobadas. No viviré para ver la Tierra Prometida. Elena había sacado la biografía de Manning de Internet. —Empezó a mascullar las palabras—. Fue rápidamente hacia ella.. y cerró los ojos con una sonrisa retorcida en el rostro. otra vez parte de una agencia que ya no existe?—. Va de visita a Manhattan. sorprendido de haber usado el pronombre «nosotros». El tío estaba divorciado. Soy como el maldito Moisés. —Sigue sin entenderlo. Dunne se ruborizó y empezó a sudar copiosamente.. no? —¿Secuestraron? Qué esperanza. —Hizo una pausa. En la cantidad adecuada.. —Sonrió con aire lúgubre. como les veo a ellos? ¿Soy parte del «nosotros». ¿Me quiere matar? La morfina ya no me hace efecto. podía inducir a la euforia y el delirio.¿Es así como me veo. tanto por el Directorate como por la CIA. una de esas cosas de caridad. Bryson miró la bolsa de líquido transparente que colgaba del soporte intravenoso.. —¿La Tierra Prometida? ¿La «tierra prometida» dequién? ¿De Gregson Manning? —Olvídese de eso. pero también tenía otros usos. El aumento del flujo de ese derivado del opio tuvo un efecto inmediato. han debido de darme una sustancia más fuerte. la hija Ariel está en su piso del Plaza con laau pair. regresa a casa esa noche. halló la llave de paso y la abrió para aumentar el flujo. y tenía una hija de ocho años que era todo para él.. Decía «quetamina». Bryson —dijo Dunne. le hacen honores.personal? ¿Para que hiciera el trabajo sucio y volviera al Directorate. .. —¿Qué demonios hace? —dijo Dunne—. para averiguar lo que nosotros. eso es todo.. hasta había llegado a usarse en ocasiones como suero para decir la verdad. Era un calmante. Bryson.. Sólo indico el camino. y luego volvió a toser—. —¿La secuestraron.

no se jode. enterrada viva en un ataúd a un metro de profundidad.. Hizo una pausa y tosió por casi un minuto—. Para proteger la intimidad de los criminales.. Pagó la recompensa. Toda la banda de Prometeo.... Bryson se levantó.. —¿Cuál es el objetivo? —preguntó Bryson—. teléfonos móviles de los secuestradores. burocrática. Con Manning. Así que lo mejor es que eche a correr.. Los ojos de Dunne volvieron a estar más enfocados. para hacer dinero... Ha llegado tarde. ¿Dónde diablos cree? En Lakeside.? —En casa de Manning... en este momento no está allí. Cerró los ojos. Ahora vayase.. . en la costa del Pacífico. ¿Dónde está? —Donde están todos —dijo sonriendo Dunne—. qué era «la luz»? Dunne sacudió la cabeza. ¿Quésentido tiene todo? —Es un jodido tren de carga que se te echa encima... Mientras tanto. Bryson esperó un momento.. sonrió extrañamente. —La voz se le iba haciendo cada vez más débil. —Dunne volvió a tener un ataque de tos—. excepto su seguro servidor. —¿Qué. para encontrarles... Pennsylvania. Qué pesadilla.. Dicen que está de vacaciones en el noroeste. Junto a ese lago en las afueras de Seattle. ofreció ayuda al FBI. Bryson.. No me siento muy bien... —El tío es dueño de un puñetero imperio electrónico.. nada. No hay cómo detenerlo. ¿Había exagerado la dosis? Se puso de pie.. la puta Orden Ejecutiva 1233... Vio la luz. Tenemos satélites pero no nos dejan usarlos: están obturados. —Unos tíos que se pasaron de listos. o lo que diablos sea... Los ojos se le cerraron—.. —¿Lakeside.. —Manning nunca fue el mismo desde entonces... se la llevaron a una cabana remota.—Santo cielo.. —Los gilipollas de Justicia no aprueban las escuchas. —Dios. volvió a ajustar la válvula intravenosa justo cuando Dunne abrió los ojos de nuevo.. se asfixia poco a poco. —¿Dónde estáLanchester? —preguntó—. esta niñita de ocho años. Puras mentiras.... Todo jodido por una mierda. —Las palabras se desvanecían—... hermano —dijo Dunne.

Conocía a ese hombre. La puerta estaba abierta.. Dunne tenía la cara blanca como tiza. acabamos de ver algo. El «enfermero» (quienquiera que sea. No. que transmitían constantemente imágenes cambiantes y de alta resolución desde los satélites estacionarios. y que la bolsa con el líquido se había vaciado casi por completo. Se metió en una sala con máquinas expendedoras y mesas de fórmica. El enfermero había abierto la válvula. «¿Pero de dónde?». Apretó el paso. Al final del pasillo se dio la vuelta y vio que el enfermero entraba a la habitación de Dunne. Se levantó abruptamente y salió de la habitación. como si fuera un médico con demasiadas citas que llega eternamente tarde a la siguiente. no había nadie más que Dunne. y se devanó los sesos. un enfermero. no cabía duda de que estaba muerto. «¿Pero quién era?». ahora estaba llana. Estaba muerto. . El corazón de Dunne había dejado de latir. Se fijó en el soporte de la intravenosa y vio que la llave de paso de la quetamina estaba abierta del todo.. de sus días de profesor? Unos minutos después asomó la cabeza al pasillo y miró en dirección a la habitación de Dunne. que por lo general era una línea dentada. El electrocardiograma. fue hacia allí con la intención de espiar en la habitación cuando pasara por delante. California. ¿De dónde le conocía. no era un enfermero) había matado a Dunne. El atrio estaba repleto de una masa de monitores planos. ¿Por hablar? Bryson salió a toda prisa del hospicio. Estaba situado en la planta alta de un centro comercial en Sunnyvale. Al no ver a nadie. —Señor. el instinto le decía que había un peligro inminente. de qué operación. con lo cual las instalaciones electrónicas quedaban bien ocultas. de echar una ojeada al enfermero. El pitido monótono del monitor para el ritmo cardíaco le hizo detenerse.Bryson notó que alguien se acercaba por el pasillo: un hombre negro y delgado. Miró adentro. que le resultaba conocido. «Había matado a Dunne». Entró enseguida a la habitación. que dormía. encima de un centro dietético. Se aproximó a la habitación de Dunne. «Les tenían todo el tiempo vigilados». de qué país? ¿O era de su vida civil.

¡pero pensé que dijiste que habíamuerto. exigiendo ver a su jefe. El supervisor asintió. Bryson empezó a asociar a toda velocidad. que era de mediana edad y tenía puesto un ligero auricular. señor. El chófer de Dunne que entraba por la fuerza. —¿Software de reconocimiento facial? —Afirmativo. —El enfermero —empezó a decir. y se dirigió rápidamente hacia él. Solomon. —Despache al equipo 27 —ordenó. todos ellos. Entonces se dio cuenta. Confirmado. Evidentemente un hombre de Prometeo. era el mismo hombre que yacía muerto en el suelo. Su supervisor. debían hallar el aeropuerto más próximo. —Allí: un Buick verde —dijo el joven—. La matrícula coincide. Conduce el hombre. y allí un vuelo comercial. con la sangre que le salía a borbotones del pecho después de que su jefe le disparara. se acercó a la pantalla entrecerrando los ojos. o fletar uno. —Pero. Son ellos. El Grupo Prometeo se reunía allí. Un bunker en particular de Rock Creek Park. Le disparó.El joven especialista en comunicaciones indicó el monitor 23A. tenía una mirada cruel. Habían de llegar inmediatamente a Seattle. la mujer va de acompañante. En las afueras de Seattle. casi sádica.Un negro esbelto. Dejó de hablar un instante. De repente. Le contó a Elena que había visto a esa figura que le resultaba conocida. ágil y musculoso. en qué estaba pensando! Todos tenemos efectos especiales de magia en . Recordaba imágenes vividas que pasaban deprisa. se sintió asqueado. —Era el chófer de Dunne. que Dunne le mató! —¡Dios. Reunión: ¿para hacer qué? Hicieran lo que hicieran. La casa del lago de Gregson Manning. estaban todos en el mismo sitio. Bryson tenía que llegar cuanto antes. —¿Qué dirección llevan? —Sur. Conducía Elena. Lakeside.

escucha.. chascos. que vestía unos téjanos sucios.nuestro equipo: bolsas de sangre. La carrocería del coche que tenía delante estaba perforada por el óxido. Eso. pensó Bryson. —Hijo de puta —murmuró Bryson. desaliñado y con la vista nublada. Trae tu bolsa y todo lo que tengas. ni más alto ni más bajo. —¿Qué oyes? No cabían dudas. ¡Toda la bolsa de trucos! Yo me estaba desviando y Dunne necesitaba hacer algo espectacular para hacerme volver al redil. Aceleró. —Quiero que bajes la ventanilla y sostengas la polvera en el aire. una gorra negra y una camiseta negra de los Grateful Dead debajo de una chaqueta de tela verde del ejército. esas pequeñas cargas explosivas que se activan con baterías. Mira sin que se den cuenta de que estás mirando. —¿Ves a ese tío que se acaba de bajar del coche destartalado? . —¿Crees que nos sigue? —Durante los últimos minutos. para que refleje lo que hay en el cielo. El guardarropas falso. Observó al conductor que se bajaba. parte del tubo de escape casi tocaba el suelo y la capota estaba sujeta con bramante. No había un helipuerto cerca de allí. ¿Tienes un espejo para el maquillaje. se pasó al carril derecho. era el distante revoloteo de un helicóptero. pero uno de esos modelos extremadamente silenciosos. Ha de estar encima nuestro.. Ella abrió la polvera y la sacó por la ventanilla. —Bryson cogió unos papeles de la guantera del coche de alquiler—. ella se bajó. se colocó detrás de un El Dorado destartalado y cascado. —Es un helicóptero. Desconcertada.. Ven conmigo. Un porreta. el sonido ha sido casi constante. y entró tras él al aparcamiento de la estación. —Contramedidas. tampoco había un aeródromo. —¿Qué haces? —le preguntó Elena. Pasaron por una señal que indicaba que a una milla de allí había una estación de servicio. Un colgado. en tu bolsa? —Claro. una polvera. Espera. un hombre de pelo largo. Es un helicóptero. creo que se llaman. —Sí que hay algo. Nicholas. Está encima nuestro desde hace varios kilómetros.. Ella ladeó la cabeza.

comprando cigarrillos. —Se sacudió el agua de las manos y después cogió los billetes—. pensó Bryson. blusa roja. Luego orinó. —Va en serio. «Nodemasiado dinero. —Eh —dijo—. ¿puedo pedirle un favor? El porreta lo miró con recelo. llevo prisa. colega. —Ah. —¿Cómo es ella? —Morena. Bryson lo miró por el espejo. dijo sin hostilidad. colega. Ya era toda una sorpresa. No se lo pediría si no lo estuviera. golosinas o gaseosas. Imposible . Creo que me ha seguido. o le parecerá sospechoso»—. poco más de treinta. —¿Cómo podría olvidarla? —Quiero que esperes aquí hasta que salga. Detesto esas jodidas máquinas de aire caliente. Bryson no se lo imaginaba tan preocupado con la limpieza. o en los servicios». Lo único que le pido es que mire afuera. el hombre salió del aseo y se dirigió al lavabo. pero necesito que se fije afuera si está mi mujer. —Sé que le parecerá extraño. estoy desesperado —dijo Bryson—. Sin levantar la vista. sino en el servicio de hombres. Puedo pagarle por el tiempo que le haga perder. —Qué. amigo —te voy a hacer mierda. —Sacó un fajo de billetes y cogió dos de veinte.—¿ Qué hay con él? —Recuerda su cara. —Mire. colega. No hay jodidas toallas de papel. Completamente en serio —añadió Bryson imitándolo. fue al lavabo y comenzó a lavarse las manos. Finalmente. Dígame si la ve. Más te vale que no sea una trampa. —Lo siento. —Se sacudió las manos y buscó alrededor dónde estaban las toallas de papel. no contestó por unos segundos mientras se enjabonaba las manos. Bryson reconoció las zapatillas negras andrajosas bajo la puerta de uno de los aseos. falda marrón. «O bien en las máquinas expendedoras. Bryson cruzó el restaurante de comida rápida y vio que el conductor del El Dorado no estaba en la cola ni sentado a una mesa. eso es todo. Muy guapa. El porreta no estaba en las máquinas expendedoras.

¿por qué? —Se lo compro. —Joder. está hecho mierda. Colega. —Pues que sean tres mil. colega —dijo el porreta. Además puede . no sé qué te traes entre manos. Elena estaba en su puesto. Y la criatura está que arde. Bryson se quedó callado hasta que el hombre se fue.confundirla. Por supuesto que no. colega. dijo: —¿Ahora qué? ¿No estaré haciendo algo ilegal: algo que me meta en líos? —No. mi vida es una pesadilla. mientras le daba dos billetes más de veinte dólares—. con desconfianza. Enseguida regresó al servicio. Y. no. Regrese. —Joder —dijo Bryson. No me malinterprete. Nada de eso. y le daré el doble. cerca de allí. —¿Me quedo con esto aunque ella no esté? —Pues claro. —Sí. Ya he gastado dos mil quinientos con los amortiguadores. —Bryson pensó un instante—. mientras se iba de los servicios sacudiendo la cabeza. El porreta miraba ávidamente los billetes de cien. representando la parte que habían convenido. salió del restaurante y miró a su alrededor. y con una expresión furiosa en el rostro. Le doy dos mil dólares. moviendo la cabeza de un lado a otro. los abanicó en el aire. Otro hombre entró al servicio y los miró con recelo antes de usar el urinario. está allí. Cuando contó veinte billetes. Sacó el fajo de billetes. Luego dijo: —¿Ese viejo El Dorado es suyo? —Sí.espero que se haya ido. con los brazos cruzados. esta vez eran de cien. Estoy desesperado. —Que no. Cruzó por las máquinas expendedoras. —Me acecha todo el tiempo. —Bryson tenía en alto las llaves del Buick—. Debo deshacerme de esa bruja.

sí —dijo Bryson con fingida irritación. Es todo lo que me importa. —Bryson se quitó su elegante chaqueta de sport azul marino y se la dio al hombre—. No le conozco.llevarse el mío. El porreta fue al aparcamiento. —Es un buen coche. —No hay problema. Bryson le dio el billete de cien. y después otro. Y usted nunca me verá de nuevo. sacó un morral verde del ejército del maletero y lo llenó de ropa vieja. No son más que cuatro ruedas para que le lleven adonde quiera. —Así es. —No quiero que después me venga a ver y se queje de que mi coche era una mierda y demás. colega —dijo con aire hosco. yo me encargo. Tiene más de doscientos mil kilómetros. diarios y libros. —Espere a que me haya ido con su coche para salir con el mío. —Pues recójalas y vuelva con sus cosas. Está claro que ha salido ganando. Ya está pagado. —Lo que quieras. —Le doy cien más por su gorra y la chaqueta. . No soy deltodo idiota. ni siquiera sé su nombre. y puede dejarlo donde le parezca. es un coche de alquiler —dijo con recelo al ver el llavero de Hertz. Bryson cogió las llaves del El Dorado y le dio la mano. —Más vale que no sea un truco. El porreta lo pensó un instante. Lo único que quiero es huir de mi mujer. botellas. —¿Y eso vale tres mil quinientos? —Sí. Regresó al servicio. ¿vale? El porreta se encogió de hombros. Coja mi chaqueta. Ya se lo he dicho. —No se preocupe. Y además ha vendido el coche por tres veces lo que vale. —Tengo cosas dentro. —Eh. un walkman y unos auriculares rotos.

luego leyó los números en voz alta. ¡mire el modo en que conduce ese tío! Ha de haber parado a beber unas copas. la morena de blusa roja. Qué importaba en qué diablos andaba ese idiota. No había ninguna mujer con él. —Le hemos identificado —dijo el observador en el asiento del acompañante. en media hora había ganado más de lo que ganaba en un mes.. Observó al hombre de la chaqueta azul que entraba al Buick último modelo. —Santo cielo. pensó.. cuando el verano pasado no había conseguido venderlo por quinientos. Y entre vender su asquerosa chaqueta del ejército y la gorra. —¿Ha identificado a la mujer? —Negativo —replicó el observador—. páseme de nuevo el número de matrícula del Buick. La voz con interferencias se oyó de nuevo por el auricular. Después. mientras miraba con prismáticos y hablaba en el micrófono de sus auriculares.El porreta se quedó mirando por la ventana. y asomar la cabeza para comerse con los ojos a la muchacha de un tío jodido. al tiempo . se deshizo de esa mierda de El Dorado por tres mil quinientos dólares. Luego se detuvo y. ¿Cree que la habrá dejado allí? El porreta con la camiseta negra de los Grateful Dead y el elegante chaleco azul marino no podía creer la suerte que había tenido. Ahora vamos a usar el satélite. joder. Los del suburbio son un atajo de anormales. le dan un coche gratis de alquiler. hasta que vio pasar lentamente a su viejo coche. corría al coche y se metía enseguida. tras lo cual desaparecieron. Tenía la radio a todo volumen e iba a ciento cincuenta. para su sorpresa. que pagó todo ese dinero para huir de la mujer para que después la bruja se metiera otra vez en el coche. ¡Y después lo empujaba al costado de la carretera! ¿Qué demonios era eso? El colgado giró bruscamente el volante a la derecha. el hombre vio que la bella esposa. al parecer por tiempo ilimitado. —Entendido —contestó la voz—. cuando de pronto vio que un camión articulado se le echaba encima desde la izquierda y se le acercaba cada vez más. mientras sacudía la cabeza sin dar crédito a sus ojos. con razón tardó tanto. Primero. El helicóptero Bell 300 se cernía directamente sobre la estación de servicio. El observador ajustó los prismáticos hasta que alcanzó a leer la matrícula. cerca de donde estaban las máquinas expendedoras.

—Rebobino. cabrón? De la cabina del camión. Temblando. —Debería haber sabido que me estaban jodiendo —murmuró. Rodeó el coche. —¿Qué diablos ha ocurrido? —gritó el supervisor en la central de vigilancia de Sunnyvale. —Córtate el pelo y búscate un trabajo —gruñó mientras regresaba al camión. ¿De dónde ha salido? —No lo he visto antes. llevando el morral verde desde el restaurante al Buick último modelo—. ¿De dónde salió ese bolso? . Mismo objeto —dijo el supervisor—. El otro le hizo unas cuantas preguntas y luego apartó la pistola. Hacia atrás. —Vuelva a pasar la imagen del S23-994.. temblando aún y aterrorizado. California. camionero. El porreta sólo atinó a mirar. Como medida de precaución. abrió la portezuela y buscó la palanca del maletero. —Se volvió hacia el monitor adyacente. ¡Cono! —Que abras el maletero.! —gritó el porreta. —No. no estoy seguro —vaciló el técnico. pero se calló de golpe cuando vio que le apuntaba a los ojos con una pistola—. —¡joder! —gritó al bajarse del coche.. Es un bolsón —una especie de morral. vio al hombre extraño con la camiseta negra. miró por las ventanillas y golpeó con los nudillos el maletero.. —¡Quiénmierda te has creído que eres. disparó dos veces al morral y luego dos balazos más a los asientos. En pocos instantes. señor.. el porreta regresó al coche. ¿Quémierda te has creído. del lado del acompañante. —¿Qué lleva en el asiento trasero? ¡Primer plano! Eso. fascista. bajó un hombre robusto de unos cuarenta años y cabello al ras. Abrió la portezuela de atrás y sacó el morral verde. por si las moscas. —Ábrelo —le ordenó.que el camión lo forzaba a salir del camino y subirse al arcén. con el puño levantado al conductor del camión—. El del pelo al ras examinó el maletero y volvió a mirar en el asiento trasero. de las 14:11.

Vale. y sintonízala para hacer una búsqueda. El El Dorado escupía nubes de humo de aceite a medida que Elena y Bryson aceleraban por la carretera. señor. ¿qué haces? —gritó Elena. El objetivo está de nuevo a la vista. Tenemos la confirmación. Bryson se fijó más y vio un cartel más pequeño que colgaba del otro y que decía cerrado. No les hemos perdido de vista.. ¿Por qué? Sabía por qué. rápido..? . De repente salió de la carretera y se metió en el camino lateral. —Enfócalo en primer plano —dijo el supervisor. y ahora descendía. el helicóptero tomaba posiciones. Tal vez nos permita perder de vista el helicóptero. —Entendido. anunciaba el campo chippewah. La entrada era poco más que una brecha entre los árboles. entonces. un camino sucio y de canto rodado que se metía en algún bosque cerca de allí.Poco después vieron cómo el hombre de pelo largo juntaba lo que parecía basura en el maletero y los asientos delantero y trasero del destartalado El Dorado. Una señal grande y cuadrada hecha de ramas. En menos de treinta segundos. ahora define e inserta la imagen. —El conductor es un hombre. —Nicholas. Aún está allí. el El Dorado apareció en foco vía satélite. —Mierda. —¿No lo perdimos en la estación de servicio. ubicada a la izquierda y a unos quince metros de donde estaban. Era probable que llevara a una zona boscosa. —La fronda de hojas hará que no nos detecten —explicó Bryson—. coge ese vehículo. La carretera estaba suficientemente desierta. El ruido que tenían encima se hacía cada vez más fuerte: el helicóptero cambiaba de altitud. la acompañante una mujer —dijo el técnico—.

Miró al helicóptero en una fracción de segundo. eran como misiles! Elena volvió a gritar. Creo que tienen algo planeado para nosotros. vio cómo el helicóptero sobrevolaba el camino y aparecía lentamente en su campo de visión. donde había unas cuantas cabañas de madera. El coche no era el indicado para ese tipo de terreno. —¿No nos está siguiendo apenas. chocando con los árboles a ambos lados. —¡Usa tu pistola! —gritó Elena. Había otro claro a unos treinta metros. justo delante de ellos. está blindado. —No servirá de nada. Clavó los frenos. no? —No. y además está demasiado lejos. Luego. y las ruedas derraparon con gran estrépito en la tierra. y viró bruscamente en torno a ella. y en cambio vio una plataforma de lanzamiento de un cohete. y el coche cruzaba el bosque directamente hacia allí. ¡no hay espacio para maniobrar! Justo cuando el El Dorado entró al claro cubierto de hierba. Por un pelo no chocó contra una cabana. Giró bruscamente el volante a la derecha. Iba a toda velocidad. para ubicar dónde estaba la torreta con la ametralladora. El ruido constante le indicó que el helicóptero había localizado sin dificultad el camino y avanzaba en consecuencia. otra cabana se prendió fuego no bien el misil hizo impacto. cariño. Las ramas de los árboles a ambos lados del estrecho sendero rayaban también la carrocería. ¡Otra explosión! A pocos pasos del coche. Elena no pudo contener un grito y se aferró al salpicadero. era bajo y rozaba todo el tiempo con las piedras. con el coche a toda velocidad. y después a un sendero que al parecer no era para coches. ¡Disparaban armas incendiarias. —¡Nos están apuntando! ¡Quieren matarnos! Bryson conservó la sangre fría y vio que el helicóptero volvía a cambiar de posición. con la parte de delante hacia abajo. El camino de canto rodado daba a un claro del bosque. el coche coleó. No puedo dar la vuelta.—Sólo por un momento. De golpe se oyó una tremenda explosión: la cabina se había convertido en una bola de fuego. el helicóptero descendió hasta una altura de no más de seis metros. .

Y respira hondo. cuando otro misil volvió a errar el blanco. y el coche salió disparado hacia adelante. hacia donde los misiles no puedan alcanzarnos! Bryson pensaba con frenesí. baja la ventanilla —gritó Bryson mientras hacía lo mismo—. El coche se tambaleó hacia adelante y después se zambulló en el río. Hay que huir de aquí. sobre el lento río de lodo. ardía el prado cubierto de hierba. no mires: concéntrate!». con un viejo y desvencijado puente de vigas que lo cruzaba. Al otro lado del prado en llamas. que se elevaban como columnas de fuego. —¡Dios mío! —se oyó gritar a sí mismo. se decía Bryson. —¡No! —gritó Elena—. no es para coches! Los árboles que tenían delante explotaron en llamas de color naranja. gritando a su vez. El impacto fue enorme. por el absurdo de la situación! Entonces divisó un puente. el puente se vendrá abajo. Elena se aferró a él. Estaban rodeados por el fuego. ¡Estaba a punto de enloquecer del horror. impulsados hacia el puente de madera. Se lanzaron recto hacia el infierno. todo se volvió blanco y naranja cuando las llamas lamieron el vidrio y lo ennegrecieron. Se balanceaba peligrosamente a tres metros de altura. no hay un sitio adonde no llegue un misil! ¡Santo cielo! Un misil pasó tan cerca que casi lo vio rozar la capota del coche. ¡No hay adonde ir. y fue a dar contra un enorme roble. La hélice del helicóptero se acercaba cada vez más. superado por la sensación de impotencia. un breve sendero daba a un río ancho y fangoso. Volvió a apretar el acelerador. —¡No!¡Nicholas! Todo sucedió a cámara lenta. El El Dorado dio primero con el parachoques en el agua. chocando contra los parapetos de madera. adonde? ¡He de salir de este claro. Bryson apretó el acelerador y se dirigió a toda velocidad hacia allí. Por uno o dos segundos.¡Se vendrá abajo! —Deprisa. como si el tiempo se hubiera detenido. Elena gritó: —¡Pero quéhaces!¡No puedes. pero ¿cómo. todo está a su alcance. Las dos cabañas que habían sido destruidas eran presa de las llamas. donde por fin explotó.«¡ Concéntrate! ¡ No te distraigas. hasta que salieron del otro lado del holocausto. era un sonido que Bryson llegaba a sentir más que a oír. Bryson rugió y se agarró al volante y al salpicadero. y .

jadeantes. era turbio. el agua marrón entró en torrentes por las ventanas y enseguida llenó el interior. Volvió a toser—. hasta que les faltó el aire y salieron a la superficie. «Abajo». les hizo nadar con gran resistencia. probablemente para rastrear un área más amplia. Tenían la cara cubierta de lodo. transportados por la corriente. a llenarse los pulmones de aire. . ahora seguían sus propios pasos en la fuga. pensó. Asomando apenas la cabeza del agua. y así avanzaron justo por debajo del espejo de agua salina. El mundo estaba a oscuras. Bryson miró hacia el cielo y vio que el helicóptero había ganado altitud. los observadores habían perdido a sus blancos con la esperanza de que estuvieran muertos. señaló hacia el agua. No había ninguna señal de vida que reportar. le dijo él resollando. como danzando entre las sombras. y Elena asintió. Bryson no pudo evitar reír. alcanzó a ver cómo el puente se derrumbaba envuelto en llamas. Después volvieron a llenarse los pulmones de aire y se sumergieron otra vez. Cogió a Elena con todas sus fuerzas. —Otra vez —dijo Bryson. Habían encontrado un ritmo. volvían a salir a la superficie. aunque más de alivio que de diversión. «Bien. como una analista que le habla a un agente. nadaban.luego se precipitó. aún camuflados entre cañas y hierbas acuáticas. Bryson llegaba a ver a poca distancia debajo del agua. dieron grandes bocanadas de aire. y cuando les faltaba el aire. —Así que ésta era tu vida —dijo ella. parecía que el rugido del helicóptero había disminuido. Contuvo la respiración. Elena se sacudió el agua fangosa del cabello. protegidos por la densa vegetación acuática. en la turbieza. se soltó el cinturón de seguridad y ayudó a Elena a que se soltara el suyo. después salieron del coche. Podía oír el helicóptero. se dejaban llevar por la corriente río abajo. Cuando volvieron a salir para tomar aire. ni si quedamos atrapados en el coche y nos ahogamos». Bryson oyó una explosión justo detrás de ellos. y así una y otra vez hasta que pasó media hora y Bryson miró al cielo y vio que el helicóptero había desaparecido. Y los dos. aunque no lo veía. Volvieron a sumergirse y a salir otra vez a flote. El instinto de supervivencia es una poderosa fuente de energía: les dio el impulso para continuar. les permitió estar bajo el agua por más tiempo del que de otro modo habrían estado. Estaban rodeados de altas cañas que les impedían ser vistos. el coche se hundió. y se zambulleron de nuevo. En los últimos segundos antes de sumergirse en el río opaco. Por fin llegaron a un punto en que el río se hacía menos profundo y pudieron hacer pie y reposar. Volvieron a respirar hondo. Te sienta bien. parecía haberse alejado. con movimientos lentos. no están seguros de adonde hemos ido. y tosió algunas veces antes de recuperar el aliento. rodeados de cañas y hierbas de pantano.

Medio sonriendo, contestó: —Esto no es nada. Hasta que no te zambullas en los canales de Amsterdam, es como si no hubieras vivido. Allí son tres metros de profundidad. La tercera parte es mugre y basura. El otro tercio es una capa de bicicletas abandonadas, puntiagudas y oxidadas, y cuando te rasguñas duele con locura. Después hiedes una semana entera. En lo que a mí respecta, esto ha sido un refrescante chapuzón en una reserva natural. Subieron a la orilla del río, el agua chorreaba de su ropa empapada. Soplaba una brisa fresca que hacía rizar las cañas y les daba frío. Elena empezó a tiritar y Bryson la apretó contra él, dándole todo el calor que podía. Aproximadamente a un kilómetro del Campo Chippewah había un bar-restaurante. Empapados y fríos, incrustados de barro, se sentaron al bar y bebieron café caliente, conversando tranquilamente y pasando por alto las miradas del camarero y los clientes. En la pared había montado un televisor, que transmitía una telenovela que acababa de comenzar; el camarero apuntó al aparato con el control remoto y cambió de canal a la CNN. El rostro plebeyo de Richard Lanchester ocupaba toda la pantalla, era una imagen tomada de una de sus tantas apariciones en el Congreso. La voz del presentador empezó en mitad de una frase: «... según las fuentes, será nombrado para dirigir la nueva agencia de seguridad internacional. Las reacciones en Washington han sido abrumadoramente favorables. Lanchester, quien según se afirma está disfrutando de unas raras vacaciones de trabajo en la costa oeste, no estaba disponible para comentar al respecto...». Elena se quedó helada. —Ya ha comenzado —murmuró—. Ya ni siquiera se molestan en ocultar nada. Dios mío, ¿qué es esto, qué hacen, qué esrealmente? Dos horas más tarde, habían fletado un avión privado a Seattle. Ninguno de los dos durmió; conversaron en voz baja y con insistencia. Hicieron planes, concibieron estrategias; se abrazaron, incapaces de expresar lo que ambos temían, aquello con lo que Harry Dunne había zaherido a