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Crary_LasTécnicasDelObservador(Libro)

Crary_LasTécnicasDelObservador(Libro)

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FUNDAOóN CAJA¡,,URCIA

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Anrigüo

Cuard

de

ArillerÍa

C/ MadEEln.a Oliv{ Molina,s/n

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D,lkrta:

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99o, Ma$áchusetrs lnshute of Technology
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MIT Pre$, Cambridge, Masáchusem

]:e.h"iqrd of¡he Obvtu*. O¡ Wia" dn¿ Mo¿onitr

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TodoslsdeEhore€rvados. NopuedserEprodu.ida ni8una parte de e*e l¡b¡o bajo ninsúD hedio, electró¡ico o msá¡ico (i¡.luida h Ep¡odu.ció¡ por
el

Éotocopi¡, s¡abacióo, alnaenamiénto o escaneo) perniso por escdró de lá publicadorá.

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Dadó el c¡rácter ), la tn,lidád de la pr.§¡r€ €dición, él ¿dftór s¿ acogc al arilculo rz dc la vig¿nt Lcy de La Prcpi.dad lnclcdrá] párá la reprodu.ción y cna d€ óbhs d. átisrd plásicN reprscntadós por vEGAq

SGAE ú oth .niidád dc $stión, tanio cono cúilqui.¡ otro plis d¿l mundo,

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Espaí¡

sBñ:978-84-96898{9-6 Depósib legal Mu¡9iroo8

c/ Akrbe

del Papel, 16 bajo

Índice

Agr;decimienros

9

r. La modernidad y el p¡oblema del obse¡vado

t5

r. La cimara o.cura y su sujero . .

.

47
.

3, La visión subjetiva y la separación de los seutidos . . . . .

97
Í33

4. La' récnicas del observador . . .

.

5.la

absrracclón

vilionari, ..

f79

Bibliografia.

f95

Para el histo¡iadot materialista, cada época de la que se ocupa no es sino una ante_historia de aque-

llo que realmente le interesa. Y es precisamente por eso por lo que la hi\lori¿, prr¡ el. erá desprovistr de Ia apariencia de repetición, porque los momentos de su t¡anscurso de la historia que más Ie importan se coflvierten en momentos del Pres€nte e través de su índice en tanto «ante-histodo, y camhie n sus ca¡acterístices de acuerdo con la dete¡mi-

nació¡ catastrófca o triunfante de aquel presente

Valter Benjamin, Zlúra de

los

pasajes

r. La modernidad y el
problema del observador
El c¡1n?a
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k,i¡ión

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u"é ¿tu"áción ¿rqueakgi&

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Éste es un lit¡¡o sob¡e la visión y su construcción histórica. Aunque se centre principalmente en acontecimientos y desarrollos ante¡io¡es a r85o, fue escrito en medio de una t¡ans, fo¡mación de la naturaleza de la visualidad quizá más pro-

funda que la fractura que separa la imaginería rnedieval de la pe$pectiva renacefltista. El rápido desarrollo de una eno¡me va¡iedad de técnicas infográñcas en poco más de una década forma parte de una reconfiguración drástica de las ¡elaciones entre el sujeto observador y los modos de representación que tiene por efecto abolir la mayor parte de los signiEcados establecidos culturalmente de los mismos térmlnos ob¡a-uador y representación. La formalizaciór y difusión de las imágenes generadas por ordenador anuncian una implantación ubicua de «espacios, visuales fabricados, radicalmente dife¡entes de las facultades miméticas del cine, la fotografía y la televisión. Al metos hasta mediados de los años setenra, estos tres últimos e¡an, en general, formas de medios analógicos que aún se cotrespondían con las longitudes de onda ópticas del espectro y con un punto de vista, esrático o móvil, local! zado en el espacio real. El diseiio asistido por ordenador, la holografía sintética, los simulado¡es de vuelo, Ia animación

5

I
2

I
rt

iJigital, el rcconocinric¡«r ¡rLtomítico rlc inr:igcrrcs, cl trrrz,r do de ravos, cl mapeo de texturas, el control de movimie¡to [uotion ron¡rol),los cascos de realidad virtual, la generación dc ;mágenes por resonalcia magnética y los scnsorcs multicspectr¿les no son siro algunas de Las técnicas que están ¡eubicando la visión en un plano cscindido del obse¡vado¡ humano. Obviamente, otros modos de «vcr», más antiguos y familiares, pervivirán yconvivirán, con difictltad, junto a los
nuevos. Pero, de fo¡ma crecientc, las tecnologias emergentcs tle producción de la imagen sc cstán convi.tiendo en los modelos dominantes cle visualización de acucnlo con los cuales

ilu( .r,rlgrrna, son l.r intirgr:rfi.r y Lrs conrcnitl¡,s tlc lu tcr¡riral tlc visualiz¿ción de video [uit/eo dis?la! tefl inall una claboración ul¡erior y un re6namiento de
¿lir qrrl rrr«lnll,
§i c\

Debord dcnomiró Ia del espectáculo,?' "sociedad es la relación entre l¿s des¡naterializada imagineria di¿Cuál gital actual y Ia llamada era de la reproductibilidad técnica? T ¡s . uesrioner m.i. .rpr<mirnrr'. embargo. .uesrione' lo
qr.re GLry

de mayor envcrgadura. ¿Córno se esrá convirtiendo el cuerpo, iocluso cl cucrpo observador, en un componente más de nucvas máquinas, economias y aparatos, sean socialcs, libidnrales

'rn

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funciorran los principales procesos sociales ylas institucrones. Y natu¡¿lmente, se entrecrrzan con las necesidades ¿c las indust¡ias de la información global y con los requerimiertos en expansión de las jerarquías médicas, militares y policiales. I a nra¡"r ¡,,ar,. dc L. lurr.ione' hi\rori.rmenr. import.rntes

o tecnológicos? ¿De qué manem sc está corvirriendo la subjetividad en üna prccadn interfaz enrre sisremas racionalizados de intcrcambio y retles de inlórmación? Áurque este libro no se ocupa dircctamente de estas cuestiones, si que intenta reconsiderar y rcconstruir parre de su

del oio hrrnrano están siendo slrpla¡tadas por Prácticas en las que las imágenes visuales ya no remiten en ¿bsoluro a la posición del obscrvador en un mundo (r€al,), percibido ópticamente- Si puedc dccirse que estas imágenes rcmiten a algo, cs a flrillones de birs de datos matemáticos elecüónicos. La visualidad se situará, cada vez más, en un terreno cibemético y electromagtético en el que los elementos visu¿les absrractos y Jos Iingiiisricos coinciden y son consumidos, puestos en . ir. ul,'ciórr e inrerc¡mbia.lo. glotr.rlrnente. Para comprender esra al¡suacción incesante de lo visual y evirar su misti6cación medianre el recurso a explicaciones cec_ nológicas, habria que plantearse, y responder, rntchas cuest;on... .1,: entre l¡s cuales las nás cruciales son de orden histórico. Si, cfectivamente, se está pro¿rcicndo una transformación cle
Ia naturaleza de la vjsualidad, ¿qué formas o modos se están sa-

rr¿'iondo hi'róu.u. L" h¡.. e.rrdirrdo un: reorgarriua.ion anterior {c la visiól gue tuvo lugar durante la primcra mitad J.l 'iglo xrr. l,o"lucjarrdo alguno' Jc 1". r(unre(imienro\ v f'uerzas, en concreto tlc las décadas de r8zo y r83o, que produjeron un nuevo tipo cle observador y lueron condicio
nes previas decisivas para la absaacción de l¿ visión csbozada

más arriba. Esra reorgan;z¿ción tuvo rcpcrcusioles inmedia, tas que, si bien no

tan

r:spcctacular-es,

fueron, no ol¡sttnte,

profundas. Los problcmas de la visión, entonces como ahom, eran lundamcntalmente cuestiones relativts al cuerpo y ei

;

crilicando? ¡De qté clase de ruptura

se trata?

Ala

vez, ¿cuáles

son los elemeocos de contiluidacl clue vinculan la imaginería contcrnpor:inea con ordenaciones más antiguas de lo visual?

ft¡ncionamienro del poder social. Gran parte de este libro analizará córno, desde principios dcl siglo xrx, un nuevo conjurto tle relacioncs cntre el cuerpo por una parte, y folrras de potlcr nxtinrcional y discursivo por otra, rctlclinieron el cstatus dcl sujeto observador. Al tlazar algunos de los .puntos dc cmergencia, de un régirren de visión moclcrno yheterogéneo, me centro a la vez en el problcma cmparenrado de curándo, y a consccucncia cle
Vcr n,i

"l..li$c ol rb. Spc.ta.l.» (Crar),

re81).

f7

qüé acortccimicntos, se fod4o una ruPtura cor los r¡¡¡xlelos de visión y del obscrvador ren¿centistas o ./lri¿or. Cómo y dónde situamos tai ruptura guarda una esrrecha relación con
la intelig;bilidad de Iavisualiclatl cn elseno de la modernidad
de los siglos

visrr¡l rrr¡lcrr¡:r t,,,,ri,rri,rrr:rr¡,,rr.rrl:rs

l

un,¡ vclsirirr rr

or,r

de

xtx

y

xx.

La mayor partc dc las respuesrirs acrra-

un inrerés exclusivo por problemrLs de representatiáz visual. La ruptura col los moclelos clásicos de la visión ¿ comielzos dcl siglo xrx fue r¡ucho más allá dc un simple cambio en la aparicncia tlc las imágenes y l¡. ohr¿' Jr ¡ r r.: fue in'epr rrl,le de urra r a'rr rcorganiza. iorr del conocimiento y c{c las prácticas sociales qu€ modiñca¡on d( nrrlip,(' r,,nnJ. la' c:rpa, i,hJ¡ proJrr. ri\ J... o3ni, iv.¡\ \ deseantcs tlcl suieto hu¡r:noEn esre estutlio prcscnto une con6guracnin rl¡tiva¡rrente desconocida de los objctos y aco tecimientos del siglo xrx, es ,l..ir. no,rbr.. ¡ro¡,io.. Lorprrr Jc.,'no.inri"rrr" e rrrcnror recnológicos que raranrenre aparecen cn las histor;¡s del arte o del rn"derni,rn". Un¡ Jr Lr' moriv¿. iore. qu, rn, emf,,j,rn a haccr esto es la voluntad dc cscapar de las li¡nitacioncs en quc incurren muchas de las historias domjn¿n¡es de la visua lidad de estc período, y sortear las lumcr.osas descripciones del modernismo y dc la modernidad que depcnc{en de un diagnóstico más o uenos similar de Los origenes del artc y 1a cultura visual mode¡nisras en las dócadas de I87o y r88o. Inles a esra pregunta adolecen de

del e.p.r,io prr.p((,rvñ. dc los códigos miméticos y tlc Io rclére¡cial ¿ rnenutlo ha convivido acríticamentc con otra periodización muy disrinta de la histo¡ia dc la cuhura visual europea que es igualmentc neces.r¡io abandonar Este segrrntlo modelo incunrbe a la inverción y disemi¡ación dc la fotografia y otras formas vinculadas de "¡ealisno, dcl siglo xrx. De nanera aplasranre, esros dcsarrollos han siclo prcsentados como pa¡tc de la hisroria concinu¿ dc ur modo de visión de basc ¡enacentista en cl crul I.r i"rogrrii.r ¡ hn.rlmerrrr rl . ine. no \on ,ino rn\rrn, i¡, más recientes de un dcspliegLre ininterrumpitlo del espacio y la percepcióu pe$pecrivos. Asi, lr mcnudo perm¡nece u¡ confirso ¡nodclo tle la visión en el siglo xrx que se bifrrrca cn dos nivcles: en un determinatlo rivel, exisriría un nirmero rclativamente pequeño dc a¡tisras avanzados quc generaron u'r rit'o de \i\iur ) sigrri6ca,icin,.¡Ji.Ilm, nre nuevos. mi,rr tras quc, en un nivel más cotidiano, la visión permancceria enquistada el1 las mism¿s constricciores «realist.rs» gcncrales c¡uc la habían organizatlo desde el siglo xv. El cspacio clásico es revocado por un ladol parecel mientms que persiste por cl otro. Esta división conceptrral intluce a la erróne¡ noción de quc uta corriente llamada rcalista domin¡ba las prácricas re,
prcsentacionales popularcs, mientras que la expcrimenración
É

\i,,,r,rl'.,r1r,,.

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cluso hoy tlía, tms nrmerosas revisiones y re escr;1uras (entre

f

l.r. que 'e err.ucnrrrn rlgunos de 1". rraluio' r, r-r m¡,'i.r¡'. fcministrs y postestructuralistas más convincertes), sigue rigerrc rrn rel.rro LenrJl inJlrerJdo.n lo e'en.i.rl. F're po dría resumirse así: cr¡n M:rnet, el impresionismo y/o el postimpresionismo, emcrgc uo mrevo modelo dc rcPtcsentación I percepción visual que co[stituye una ruPtura rcspccto a orro rnoclclo de visión vigenre durante siglos, y que podría dehnine aproxim.rJ.rmerr( (onro renrL rri\r¡. per\¡'e.r ivo o normati\.o. La rnayor partc rle las teorías sobre la cultt¡ra

y la innovación tcnían lugar en la eslera difcrenciada (si bien a merudo pcrmeatrle) de I¿ creaciófl artisrica rnodernista. Cuardo la examinamos de cerca, sin embargo, la cele, brada orupturao tlcl rnode¡nisrno es considcrablemenre más

limitada en su impacto cultural y social tlc lo que suele insi nuar la fanfarria que la rodea. Scgún sus defensores, la prctendicla levolución perceptivn ¿el arre avanzado de Enales del

,

siglo xIx es un acontccimienro cuyos efcctos ocürren e tl ¿r¡rrl¿¡ dc los modos de ver predominartes. Así, siguiendo la

I8

t9

lr'rgicl tlc csrc urgunrcr)rr), s! l mtx lcalnrcntc tlc Lrnrr r.rr¡rrrnr qLre srrccdc cn los márgencs de ¿c una vasra orgrnización hcgemónica cie lo visual rlue va grnando fuerza durante el siglo

I proliferación de la fotografía, el cile y la televisión. En cierto senrido, sin embargo, el mito de la rupru¡a modernista ¿epende firndamentalmente del ¡nodelo bina¡io ¡calismo ¿/¿rurr experimcnración. Es deci¡ la continuidad esencial de los códigos miméticos es una cordición ncccsaria para la ¿lirmación de un avance o progreso de la vanguardia. I;r nocióll de una revoiucióD visual rnodernista depende de la exisrencia de un sujcto que cuen!¿ con un punto dc vista distanciado, ya t¡ue es esro lo que permitc aisl al rn"derni'mo rrnro Lomo e\rilo, Lomo (n (U¡nro re\irFnciJ cultural o práctica icleológica sobrc cl telón de fondo dc una visión normativa. El modernismo se presentaj por ttn to, como la apariencia dc lo nuevo para un observldor que Permanece perpetuamc[te igual, o cuyo cstatuto hisrórico
nlLnca es cuestiollado.

xx, con la difusión

No

cs stficienre con intentxr describir una ¡elación ¿ia-

léctica cntre las innovacioncs de los arcist¿s y escritorcs ¿e vanguardia de fin:rles dcl siglo xrx de un lado, 1. el .realismo, v positivismo coDclrrrenres de la cultura cierrilica y po¡rular deL otro. Más bien, resulta fun¿amenral ver anrbos fcnómcnos como componentes solapaclos de una única super6cie social sobre la que la modemización de la visión se hal¡ía ini, i"do 'r tli.¡.1¡.,,nres. I o,¡rre sugirro. . que r ¡rin. ipio, del siglo xrx ruvo lugar una t¡ansfbrmación en lt constitlrción de lavisión mr¡cho rnás imporrante y amplia. La pnrtura moclernista de l¿s clócrdas de r87o y r88o v el desarrollo de la fotografía después de rfl19 pueden considerarse sinro¡r:rs po\r(r or,'. u (un.cL uFr',ir, J. +rc,li.pl.rzrrr'ienro \i,,erni, u cluc ya csraba en marcl¡a hacir rllzo. Pero, llegirdos aquí, uno ¡uede preguntarse ¿ro coincide l¡ hiso¡ir dcl are de hecho con una hisroria de le percep

.i,irr? ¿No sorr l¡s lirnn,rs,rr¡rl,irrrrs,l" l,rs rl¡r,rs rlc rr« l [r l:rrg,, rlcl ricrnp(, cl rrgistr'o Dris convincente de córro la prcpix visnnr ha iclo nrLclando históricameote? F-ste esrudio insisrc en que, al contrario, una historia de la visión (si ésta es acaso posible) depende de rnucho más que una simple enu¡reración de los cambios o desplazamientos de las prácticas represe¡ucionales. Lo quc cstc libro toma Por objeto no sofl los datos empíricos de las obras de artc, o Ia noción, en último término ide¿lista, de una .perccpción, aislable, sino, en su lugar, el no meros problemárico ferómero del observador. Porque ei problema del obse¡vador es el campo er cl cuxi podemos dec;r que se materializa la visión en la historia, que se hace clla mism¿ visible. Lavisión y sus efcctos son siempre inseparables de las posibilidades de un sujeto obscrvador que es a lavez el producto histórico 1l el lugar de ciertas Prácticas, técnicrs, instituciones y pfoccdimientos de sutrjetivación. La m:ryor parte de los diccionarios hacen pocas drstinciones semántices ent¡e las palabras nobservador, y respectador,, y el uso comirn a menudo los convierte, de hecho, en sinónimos. He elegido el término obseruador pritt iPalrr,en tc por süs resonancias etimológicas. A diferencia ¿e spect¿le. raíz latila dc «espectadoro, la raíz de nobservar» no significa liter¿lmenre nmirar a,. La palabn 'especrador' también con lleva connotaciones especificas, cspecialmente en el contexto ,l. l¡.uhur¡ de.imorr"nic¡. qu. pr.6ero e\it¿r .oncrerr' merre, las d. ser el asistenre pasivo de un cspcctácl¡lo, como en una galeria dc arte o e¡ u¡ teatro. En ur se[tido n]ás pertineote p¿r¿ nr; estrdio, obseruare signihca uconlormar la acciór propia, cümplir con», como al obscrvar reglas, códigos, rcgulaciones y práct;cas. Aunque sc tmtc obviamente de alguien que ve, un observador es, sobre todo, alguien que ve de¡tro de un conjtnto dctcllrimdo de posibilidades, que sc halla insc¡ito err un sisrema de coDvcnciones y Lirnitaciones. Y por nconvcnciones), prerendo sugerir nucho más que

a

2

In:iLrir:rs r(1,,(s(.'rrir(ionrlcs. Si t)Ic(lr (1.(i¡s. ¡tr¡( (xisrc r¡,r olxcrv,rclor cq,ccílicti dcl sigL, xrx, o tlc cuulcluicr oorr pc, r íotlo, 1o cs sólo como y'i./¿ de uü sjs.cma ine¿ucrjblemente
hetetogénco de relaciones discursivas, socialcs, recnológicas e

Al ¡,ro¡r,rt.r r¡rrr,lrr:rrrrc l,rs l,rirrrclrs tllc,rcl,rs clel siglo xrx r¡¡r¡¡¡i fi¡r,r¡ cn lir«rp:r rrn nrcvo tipo dc espectldor r:rdicrlnro:tc rlifircntc dcl rlorrinrntc durante los siglos xvrt y xvlr, sin duda suscitaré el i¡terrogrnte de cómo se puede plantcar gencralidacles tar vagas, catcgorías tan torpcs como .el obselvador del siglo xrx,. ¿No corremos el riesgo de presentxr algo xbstr¿cto y divorciado de las singula¡idades v la
inmcnsa clivcrsidad quc caracrcrizaba la expe¡iencia visual en nqucl siglo? Obvinmcnre, no hubo un observador decimonó-

institucionales. No existe un suieto observador anaerior i¡ este .ampo en conrinu¡ transformación.' Si he mencionado la idea de un¿ historia dc la visión, es sólo como un;r posibilidad hipotética. Que la percepción o la visión caml¡ien realmente es irrelcvan¡e, dado que no tiencl ula historia autónoma. Lo quc cambian soo las variadas firerzas y reglas que compon el campo en que la pcrccp. iÁn ¡.orrrr. r. Y Io que deren n in¡ l¿ ! i\ión ( n ,rn mornenro histórico dado no es r.rna estructura profunda, una base ecorórnica o Lrna fb¡n¿ de vcr el mundo. sino rnás bie¡ el funcionam¡ento de un ensamblaje colecdvo de p¿¡tes dispa¡es en un.r única supcrlicie soci¿I. Puede incluso que sea recesa, rio considera¡ al observtdor como una distribución de Gnómenos localizados eo muchos lugares disrinros., Nunca hubo ni habrá un espectador rellexivo que aprehenda cl mu¡do en u¡¿ evidencin traffparenre. l-o que hay son combinaciolles de fucrzas más o menos pode¡osas a través de las cuales se hacen posibles las capaci{ades de un observador.
Etr .iefto senrido, Di prcpósiro .¡ erc estu.lñ es "gene¡lógico», sisuic¡do ¡ Mi.hel Iouca,rlr: "No crco quc cl problema pueda solucioDarsc historiz¿¡Jo el r!en, ral co¡ro lo proponen l<,s fenonenólosos, niv.r,ra¡do un sujero que evoluclo¡¡ en el (úr¡ de h hisrori¡. H¡l, quc pres.indir del sujero co¡srirurcnlc, librarse del r¡jero ¡rismo, por ¡sí Jecirl{,, para llega, a u¡ a¡álisis que pue¿a

nico único, ningúl ejemplo localizablc empiricamcntr:. Lo clue deseo hacer, no obsranre, es apuntir algunas de las condiciones y fuerzrs que dellnieron o permitieron la for¡ración dc un modelo dominantc ¿c obscrvador cr el siglo xrx. Esto in,pli,;rr el to'qrrejo de U,r .onjUllro,le ¿.onrc.irnierro' emparenrados que ruvieron un papel decisivo er1 los modos
eu los qüe la visión fr¡e debatida, concrolada y encarnad¡ en

pr.i,ri..r'.ufiural.^ y.irrrrr6.r'. Al mismo ri.mpu. r'gr"
mosrrar córr o los rérminos y elemeltos más irnportantes de la organiz,ción anterior del observador dejaron de ser ope' rativos. Lo que r¿ se ¿comete en este esrlrdio son las formas marginalcs y ltcalcs dc las cualcs las p¡ricticas dc la visión fueron resistidas. desviadas o constituidas tle forma imperlécca. l.a hisroria de estos ¡romentos de oposlc;ón aún
está por escribirse, pero sólo es iegible si se cootr¿sta freüte al

ptr medio

:

da¡ cuenta dc lx.onsitu.i¿rn del suie¡o dc¡rro d. (n har.o histí rico. Y csto cs lo que yo llam¡ria genealogia, cs de.ir, u¡r forma Je

historii

rlue o hien es rrascendc¡t¿l c¡ ¡rhción ¡ un carnpo dc act»tcci rnirntos, o bien se queda prcso en su va.í¡ hismid¿d a lo l¡¡go dct .urso de l¡ hisrcria., (Fou.adl, r98o: p. rr7).
Sobre las ü2diciones cieDrificrs c intelectualesen las que los objcros

J.,¡,,,* ."i.t..o..o .. r,.,r"r.1u.h"a .lnen,.'.'u,,,,¡,o

que

peú,nc cxpli.a.l¿ consriru.ión

de s¡bercs, discursos,

aot

¿gieg¡dos de farres rciarilimc¡rc i¡¿epen¿ienres,, vid. F.yc r¡Li.nd, r98r, rol. ,,r.

con¡rnto de discu¡sos y práctic¿s hegeoónico en quc la vi sión tomó fbrma. Las tipologías y unidadcs provisionalcs que empleo son p¿te de una esnaregia explicativa que precende demostrar una nrptura o disconti¡ujdad general a prirrcipios dcl siglo xrx. Huclga scñalar quc no cxistcn cosas talcs como cortnruidad€s o discontinuitladcs cn la historia. sino sólo en las expiicaciones históricas. De modo gue las divisiones tempo.ales que propongo no se h¿cen en interés de una uhistorix vcrdadcm», o dc rcstaurar cl rcgistlo dc olo quc ocu rrió realmente,. Lo que está er Fego es muy disrinro: cómo

:

z)

l)cri(trli7xrx,s y,l¡r,clr sitL¡,rrrr¡s l,rs ru¡rur:rs o l:rs rrcg:rnrrx son clcccioncs polícicas grc rlctcnninr¡ h consrnLcción clcl p'.'.rrc. Qu. un" , r, hr., o desr.rque cierro, aconrerimien tos y p¡ocesos a expcnsas de orros afecta a la inteligibilidad del fLrnciolamiento contemporáneo del poder en cl cual nosotros m¡smos estamos enredirdos. Tales elccciones afectal tanto a que la forma dcl prescnte parezca como a "natural,, quc, por el contrario, se ponga en evidencia su composicrón histó¡icamente fabricada y delsamenre sedimentada. A princ[ios del siglo x]x se produjo un¡ úansformación radic¿l en la concepción dcl obse¡vador dentro de ul amplio abanico tlc prácticas sociales y ramas de conocimiento. Una de las principales vías a través de las cuales presentat¿ estos desar¡ollos ser¿i examinando la impoltancia de ciertos dispositivos ópticos. l,os ¿bordo no cn función dc los modelos de reprcscntación quc inplican, sino como emplazamientos de saber y poder que operan direccamente sobre el cuerpo del individuo. En coocreto, propofldré la cámara oscu¡a como pa¡adigmática del cst¿tuto tlominante del observador du¡ante los siglos xvII yxvllr, mientras que el el caso delsiglo xrx tomaré en consideración cierta cantidad de i¡strumentos ópficos, y eD parricular eL estereoscopio, como mcdio útil para especific¿r las traruformacioncs en el estxtuto del observador. Los dispositivos ópticos en cuestión, de manera significativa, sor puntos ¿e intersección en los que los discursos filosóficos, cienríficos y estét;cos se solapan con técnicrs mccáni \J'. requer¡mi(nru. in'rirr¡, ion¡1. . ¡ iurv:. .o, ioe, onórnr.
cas. Cada uno de ellos puede entenderse no simplemente en
a

rrrlr rli¡rirrriir irrrlc¡r'rrrln rrrc ilc irvcrinnr, nrxlificrrcnin y ¡x r iccirirr rncc:irric,r s,l,« rrrr c.rnrpo social, translbnnándoLr rlc«lt fircr¡. l,a tccnologia es siempre, al cortrario, una
f

parte concurrente o slrbordin:rda cle otr¿s fuerzas. Para Gillcs Dclcuzc, uU¡a sociedad se de6ne po¡ sus ¿leaciones, ¡o por sus he¡ramicntas... I-as herramienras existcn sólo en rel¿ción ¿ las combinacioles que hacen posibles o qte las haccn posibles.»a Por tanto, ya no es posible reduc;r una hisroria del obsc¡varlor ni a los carnbios cr las p¡ácticas técnicas y mccánicas, ni a los ca¡nbios producidos cn las form¿s de las obras de arte y la repr€se¡t¿c;ón visual. Al mismo tiempo, quisiera h¿cer hincapié ct qüe, xunque designe la cárnara oscura como un objeto clave elr los siglos xvn y xvlrl, ésra no es isomorfa dc las técnicas ópticas que análizo en el contexro del siglo xrx. Los siglos xvlr yxvrll no sofl cuadrículas anilogas en las que distintos objetos culturales puedan ocu par las mismes posiciones relativas. Antcs lrien, l¿ posiciór y función de una tét:nica es hisróricamente variabler la cámara oscur¿, como §ugiero efl el próxjmo caPírulo, es parte de un campo del conocimi€flto y la práctic¿ que no se corresPondc

esrlucturalmente con los emplazamicntos de los disPosirivos ópticos que examino posteriormente. En palabras de Deleuze, «Por una parte, cada estrato o formación históricr imPlica una distribución de lo visible y clc lo emrnciable que acrúa sobrc sí mismai por otra parte, de un estÍato al siguiente se produce r.ura variación en l¿ disrr;brción, dado que la propia visibilidad cambia de modo, y los enunciados mismos cambian de régimen.,,

á

tanro objero material, o como parte de una historia de i.r re, nol"gra. 'ino ¡ Lr¡ves del modo en que .e in\err¡ en un dgenLiamienro mu.ht, mjr rmplio dc a.onrr. imr.nro. y po dcrcs. Esto contraria clatamente muchos de los inlluyentes relaros de la his¡oria de la forografia y el cine, caracterrzados por un determinismo l¿tente o explícito, y en los t¡uc impcra

Sostelgo que algunos de los medios dc producción de e/:ec¡os orealistas» más extendidos en h cultum visual de masas, como el estereoscopio, se basaban de hecho en una absúacción y rcconstrucción radicales de la experiencia óptica, 1o
Dele(ze v Guart¿ri, 1987 Dcleuze, 1988:48.

t

74

25

(,rirl cxigc r¡llir rc«nrsnlcr:¡.ni¡ (l(l sigtlili(1J,, (lcl .rc.¡lisnx,, cn cl siglo xrx. '¡rntbi¿| .:slx.ro dcmosrrar cónn) l:¡s idcls Drils inlluyenres acerca del obscrvatlol a principios del siglo xrx dc pendian prioritariamentc dc mo¿clos de visión srrbieriva, en contraste cor la sup¡csió¡ sis¡ernárica de la sulrjetiv ad dc h visión quc cncontramos en el peosamicnto c{c los siglos xvrr y xvlrl. Ura cierra noción de «visión subjctiva, h¿ sido duranrc
largo rien4ro una partc signiEcariva de las discus;ones sobrc la cultrLra del siglo xrx, rnás a menudo en el contexto del unan ticismo, como por ej€mplo al ilustrar el p:rso en cl ejer"papct citlo por cl espíLiru en la percepción, tlcsdc las corcepc;ones
de imiracióo a las de exprcsiót, desde la meráfbra del espejo a

. ir*i«r(i,¡rxs

r¡rrr', irrrrrrx,

t,t,.l.'r (lrlirirsc,r¡»ox;rlrrl,r,

y

qrriz,í rarrro|i¡it,rrrrcrrrr', ru,r¡o ",rri¡lcr niclad,. l.u r¡¡orlcn¡iz:rcitnr sc cr¡rvicrtc crr L¡¡¡ noción ú¡il unr vez

amncrrrl¡ rlc derclminacioncs tclcológicas, principalmcntc económicas, y crondo abarca no sólo los cambios estr¡.rcturales de las formaciones politices v económicas, sirlo tamb;én

la inmens¿ reorganizrción del cooocimiento, los lcnguajes, las rcclcs de espacios v comunicaciones, y de la subjetir.idad rnisma. I'articnrlo del trabajo de Vcbcr, Lukács, Snnmel y orros, y dc toc{a la reHexión reóricr colccbida por Ios térrninos nracionalización» y «reificación,, es posiblt prcponer
una lógica de la rrodeurización separadr de las ideas dc pro greso o dcsarrollo que implique, al contrario, tr¿nsfórr¡acio¡es no line¡les. P¡m (]i:rnn; Vatrimo. la modcrnitletl tiene precisamente estos rasgos «post-históricos» cn los cu:rles la contiriua p¡oducción de lo nucvo cs lo que fermite qu€ lxs cosils pcfmanezc1rn sienryre igualesi sc trata de una lógica de lo rnismo quc sc sitúa, sin erlbargo, er rclación inversa e h cstabilidad de las fonnas t¡adicion¿les. t-a modernización cs un proceso rne.liante cl cunl el capital;soro desarraiga y hace móvil lo tlue está asentado, aparra o climiD¿ lo que impide la circLrlación, y hace interc¿rrbiable lo quc cs singular.¡ Esto sirve tanto para los crcrp.rs, los signos, las imágencs, los lelguajcs, las relaciones de parentcsco, las práct;c¿s religiosas y las nacionalidades como para las mclcanci¡s, l¿ r;queza

l¡ del, Iinrp'r¡. luo l¡ ide¡ deun, ri'iún o,rnrpr'.,p.ió'r
r1e

alguna forma exclLLsiva de ¿rtistas y poctas y diferenciada
o

l¡ 'i'r"n m"lde¿d" por nlear v ¡rr, riL.rs emprri.J, r i.r¿. e,. de nuevo. c<nrr,rl rn ..rrs irrrer¡r¡era, iorre,.
.1.

to,iri.

Me i¡rtercsa cl modo en que los conceptos dc la visión subjetiva y la productividad del observador impregna¡on no sólo los campos del arte y la litcratura, sino que ambién estuvie rr»1 presentes en los tliscu¡sos lilosóficos, científicos y tecno lógicos. Más quc clfatizar la separación de artc y cicncia durante el siglo xlx, es inrportante vcr cómo urbos fón¡aban

J

parte de Lrn ¡rismo campo cntrclazado de saber y ptáctica. El mis¡ro saber tlue pcrmiría la crecie¡ce racronalización y control deL sujcto humano en función de Jos nucvos rcr¡ucrimicntos institucionales y económicos, co[stituia tambié¡ ]a coD¿ición de posibilidad dc nucvos cxperimenros er el c¿¡D po de le reprcs.ntación vnual. I']or ello quiero dclincar un sujeto obscrvador qLre fue t.rnto producto clc la rnodernidad tlel siglo xrx como, e la ve7, constitutivo dc clla. En lireas rnuy generales, lo qrre ocurrc con el observador durante el siglo xrr es un ploccso cle noderniz¿ción; él o ella sc adccua a toc{a uta consrelación de nuevos ¿conrccirnicntos. fuerzas

a

1

l,

rrur'" de obr¡. L.r modc,ri,.r,irirr .e .on,i.rrr,rr

un.,

li

En csté punro es rclev¡rte

(,,,r,,r,, ,i-q:'oo:ór \9''r¡,,,",1 n,d,J' ' , ufli, u. P. .c«i ¡e ¿cncri¡ñri)li7r.ión,. un h3.er absr¡.tó e lnlci.¿rnbi¿bl. de cuopo, objoos y Lclaciones. l'er,, cont srbral¡D Dclcuze y Cuártari, la nuev¡ nr¡.rc.,r1bi3bili¿a¿ ¿e ltrs formas b¡jo.l c¿pirat.riroii¿liz¡ciór, eo es l¡.o¡di.ióD de posibilidad de su "re buevas jer¡rqúí¡s c nrs¡i¡ucdres.l.a indusrializaclón dcl slglo €s ÚátaJ¡.n r¿rni¡os de des¡er¡ itoriallz¡ció¡, dcs¡rL¡igo (¿¡¿.t
lismo

cL bosquejo

hisrório Je Deleuze I

xtr

z¡r¡r¡¡) y producció¡

de ftujos en

Cuilhune.

rtTrs: r'142.

z6

27

ill( csllnrc y xull¡ pc¡l)ctUrüllc (lc ¡Urvlls nfccs r¿cs, nucvo corlsumo y nueva produc¡:ió¡., t.cjos ¿c ser cxrerior a estc p¡occso, el observador, como sujeto hurnano, es corn¡le, tamente inmanente a é1. A lo largo del siglo xrx, el observador tuvo que operar c¿de vez más en el in¡erior de esptcios urbanos escindidos y desfamiliarizados, de las dislocaciores perceptivas y tcmporales de los viajes en treD, el telégrafo, ia protlucción induscrial y los flujos de la información tipo, grálica y visual. Al mismo ticrnpo, la idenridad discursiv¿ del observ¿do¡ corno objcto de reflexión Elosófica y estudio empírico suf¡ió una Brovación igualmente drástica. El trabajo ternprano de Jean Baudrillard cletalla algunas de las condiciones de este nuevo terreno en el que se situaba el observ¿dor dccimonónico. l'ara Baudrillard- una de hs consecueDcias c¡uciales de las revoluciones políticas burguesas a 6nales del siglo xvrr era la fuerza ideológica que animó los mi¡os de los de¡echos dcl homb¡e, el de¡echo a la igualdad y a la felicidad. En el siglo xrx, por primera vez se hizo necesariala prucbx observable para demostrar que la felicidad y la igualclad se habian alcanz¿do realmente. La felicidad debia ser om¿nsarabl¿ e¡ té¡minos de objetos y sigloo,, algo que se, ría evidente para el ojo a modo de nc¡i¡erios r/¡ibles»;" Yatias
(De ahí la explo¡ación de rodá 1¿ r¿tuhleza y h bús<tueda de nücvas cualida.lcs útiles e¡ las cosasr dc ahi cl imer.ambb a es.¡la u¡iveGal de pbdudos hbricados bajo rodos Los .lim¿s y en t.dos
los países; los nuevos rraramienros (aLri6.i¡le, ¡pli.¡rlos a los objeros ninúales pdá ¿oblos de ¡uevos valoLcs dc uso 1...1 De ¡hi la .{plorxció¡ Je lá iieúr etr rodos los senridos, tanto p¡rá des.ubrir nrclos obietos util¿abhs como pam o¡orgar ¡úevás propiededes

.r.r.i(ir

rlti,ril,rs ,rrrrcs, W,rL ¡ lt..rrii,rrin r,rnrhi¿'r l:,rbil cscr ito :rcocl clcl ¡x¡,cl rlc l,r nrcrc,rncír cn l:r plrdLrccitnr rlc ura nfirntasmtgoría Jc h igLralcl.rd,. Así, la modcr¡idad es insepalablc, por LLn hdo, de una tccolstrucción del observador, y por el otro, dc una proliferación de signos y objetos en circulación cuyos eficros coincicle¡ con su visualidad o, en palabras de Adorno,

El análisis que Baudrilla¡d propo¡e de la modemidad bosqueja u¡a creciente dcscstabilizació¡ y rnovilidad de tos .iqno' 1 lo' ródigos que se inici¿ cn rf Ren,Limienro. sigro'
anreriormeflte efi eizados en posiciones r€lativamentc 6rmes dentro de ierarquías socialcs fijas.
1.. mod¡

¡o diste en ula
se

socierlarl de

castt y

tangos, dado

queacada uno

le asigna

iroccablenrttt

un iugar: Por ran-

to, la movilidrd dc clase ¡o exis¡e. U¡a interdi.ci¿rn prorege

¡

lossignosy les asegun una tot¡l cl¡ridad; cada signose ¡eiere i¡.quívocameote a un es¡atut,.-. En las socicdadcs de cas¡as,
feuJrles o xr.2ic¡s, sociedades cLueles,
dos

lo

signos sor

lnnin

e¡núnero,y¡o csrá¡ ¡mplianenre difunrlidos. ca<la uno fu¡cion¡ con todo su valor .ono interdiccióD. cada uno es una obligació¡ recí¡rm enme as*. ciancs o pcrsoDas. l.os .ig',.. nó.o.,. p'r..,rbrr ,rro.. ll .its1,, r,bi,Jrró . inn;.'
cuando, en lLrger de vincrlar dos pcrson¿s en una re.iprocida.l

,nlreh,"n'rL,l,.

.1 F,,il -ñtc,infe/.

.r

rfeti,*

, ,.n uni
del

I

verso desencamado del signilic¡do, cle¡onnudoL

conú¡

rnundo rcal, hacia el que nadie iiene ya ningúm obligación."
era i¡.lustri¿l av¿¡z¿¿a, .onstrui¿a por eL oio .m¡do éstc sc acoe rumbró a percibir l¡ realidarl cono ura rcalidrd de obitos por ran¡o, básicamenre rle me¡.¡ncí.e,. (Adomo, r98r: 99). .Al negar la naturaleza implícira¡rcnrc concep¡ual d.l an., I. ma de lavisualidarl reifica levlsralltlad en una cualidad opaca, im penerrable una rép1ica del pctriEcado mundo exteri<¡¡, cauteloso con toúr b gue pudiera intüfcrir cor la armonia que la obraerun

dc ürili,xciór la saristacció¡

¡ los anrig,ios; I...1 el descübrinic¡ro, lx.re¿ción, il. nu.Es n€cesid¿des provenienres de ia socicdad
social, para la honbre soci¡l que É¡ga el máximo de ¡ecesidaa

misma; la cul¡ura de to¡l¡s lás

duiidad* del homhre
ió¿o

¡

froducció¡ de u¡
des, siendo rico

¡".

-cl (MÚL r97l:4o8-4o9). Baudrillard, r97o: 6o. Subr¿y¡do en el original. Algunos de esros
más acibado yu¡ivcrsal posible.,

c¡ cualid¡des y rbierio

producro social

h,n sido descriios por Adorno coho ¿i adapr¡cióD ldel obrrv¡do¡ alorde. de la raclomlidad burguesa¡ finalmenre, ala
cambios

.i¡., (A¡lor¡o, 1984: rl9
B¡udriLla.d, re76: 78.

rao).

28

29

Asi,

l)rrr Ilirklrill,rrrl, lir ,¡)(xlcrr i(lir(l csrii c\r.(lrinrcnrc 'cl,r .i,,,,.,J¡.,,,, 1., ..¡t,.,.¡Jr.l q,¡, h,.t.,,,.,, L,\..,,.!,,ri.,.,,,.i.,
les recién llegadas al poder tienen de supemr ola cxclusividad

de los sigros» y dc promover,,la ¡rolileración dc los signos según la ¿cm r¿a,. L¿s imitaciones, las copias, las falsilica,
ciones y las técnic¿s p:¡ra prodlrcirlas (entre las que se encon

o,,vio t r¡¡ r¡r¡ clL rrrcrrr,i ct,,u,rl rrc vjLr cn l,r r¡,,.v,r e,,,,¡,,,¡¡í.r .le ¡¡¡cr::ncíes. sino t¡lbión cn ia reorgirnizrcitin di r(xlo Lro tcri¡¡io en qre signos c irn:igcnes, cldr curl scprLtlo clcc¡iv¡mente de referenrc, cnculan y ¡,«rliféren. t-as firogralías pucdcn tener algunas snnilirutlcs rprrcrl.(:s con orros rifos de irnágc[cs mris antigrLos, conlo
L,r Ii'r,i11r.rli,r
r

t

tra¡ían el teat¡o italiano, la perspecriva lineal y la cámara os cura) suptrsicron tod eltas desalíos al monopolio y conrrol aristocr:itico clc los signos. El problenra dc la mímesis aqui no es ya un problerna de estética sino de podcr social, un poder fundado en la capacidad dc producir equivalencias. Para Baudrilla y mtchos orros, no obstantc, cs prccisamentc c1r cl siglo xrx cuando surge un nucvo ripo de signo, junto con el desarrollo de nucvas tócnicas industriales y luevas fornas cle poder politico. Estos nucvos signos, «obieros potc¡ ci men.e ;dénticos producidos en series indefiniclas,, anuncial el momento cn que desa¡arecerá el problcrna tlc la mímesisl.a relación cntrc cllos

pcrspectiva o los dibLrjos rcalizaclos coÍ l¡ ¿yud¿ cle la cámrr:r oscur:r, pero l:r elrorme cesura sistémica clc l¿ qLre h firtografia forma p:rrte con\¡ierte estas similirudcs cn insigniGcanres. La fotografia es u¡r elemento en un nucvo y

h pintura

htmogéneo Lerreno .le colstmo y circuitción en el clral qrefotogra€Ía, ¿a xlojado cl observrdor. l'ara encender cl "cftcto un componcrtc crucial en el siglo xrx, dcbcmos verlo corno de una lueva economia cultu'"I de valor e intercarnbio, 1, no corno ferte de Lrnx historia conti¡u¡ de la representación
visu¡1.

¡r

no es lx.le un o,ieinrl .on

!¡ i,nir¡

¡i kflcjo. silú l¿equivrlencia, ia ¡idifcrcü.i¡. !lol¿sc¡i.,losol,jefusr.onvie¡ren ensinúl¿.ros ii.leti¡idos los u¡os.Le li)s oros... Satcmos qrc hor, es en el nivel de la
.njn, nianalosi¡

reprducción uroda, m'¿ios, publiciJ.d, redes de ¡rlbr¡u ción y cornuni.r.ión en el nivel tle lo quc Marx dcromnu b¿ dcs.uidxd¿r,cnt los Édr¿¡ tsaros imprclisrosl dd cl
pir¡I...,
es

Je.ir, en l¡ elera dcl si¡ul¡c.o y el .ódigo, ¿oDde

r I

ur¿e la ünid¿d dcl pLoc.so

.o¡junto .lel capnalismo.'r

dinero se convierten en lbllras hornólogas cle ¡oder soci cn cl siglo xrx." Ambos son por igual sistemas r¡ralizadores que engloban ), u¡ific¿n ¿ rodos los sujetos den(ro de una rnisma rcd rlc r,¡I,¡¡ación y deseo.'laly como Marx dijo del d;nero, la fbrografia cs tambi¿D un gran sínbolo,, una 6c n;velador, un dcmoc¡atiz¡dor, un "mero por cl llamacio corrsenti¡rienro universal dc ción "sancionada la humanided.,/n Ambos son firnnas rn:igicas qLle est¿blecen uD con¡rrto nuevo de relacioDes abstractas cntre individuos y cosas c inlponen esas relaciones corno lo real. Es:r través de lirs disrirras pero cDtrclazadrs economías del ¿in€ro y la lo
r:L

La fotografia y

Dentro rlc cstc nrevo campo de los objctos producidos en serie, los más sigDilicativos, en cuanto a su impacto social y culmml, eran la lbtogra€ía y unn gran cantidad de !écnicas asoc;adas a lir industrializaciór ¿e la creación de inrágencs.'1

rl rt

llaud,illard,

1976: E6.

L¡ ¡ecsicLr¡t dc l¿ al¡solrta scmejrnza e inteLcamtriabill,Jad prori no dc los r.querinriennrs de h guuru v ro dcl dcsarrollo dcl sec«» ..o¡ó¡rico, conro r.gunr€nt¿ De L¡¡Jl, reeo. l'¡r¡ dcbates ¡elacion¡dos con era.ú.srió¡. vid. Joh¡'l:gg, ,ilhe Curcncy ol the Photograph,, et Thnhng l'hotogrd¡hy, ed- Vict tr l\rrgln (l.ondres, r98:). pp. xo r.{i v Al¿n Sekula, .'lhe Tratic in I'hort{tphs,. ú Pbotograpb, ArnnBL th Gr,1j": t\a/-tt ¿ul Photo
\varli\ t97 rrsi (11J],tl¡\, r98a), pp. 1611),.

[!l modclo DÍs irnporL¡nte prra la prcduccióD i¡dúrrixl cn serie .luraDre elsiglo xrx fuc cl dc l¡ ú,i.ión ) los repuesos milirarcs.

Jo

3r

rogrirlir¡ c(»no roLlo urr mUn¿o so.irl cs r(prcsf¡rrir(li) y.(rrs tituido exclusiva¡nentc como signos. La fotografia, sin embargo, no es el tema de estc libro. A pesar de Io decisiva <¡ue haya podido ser la lotografía para

el destino de la visualidad del siglo xrx en adclanre, su inven, ion er « r¡nd¿ri.r prr.r los aconre.imierrro\ que ;nr(nro desgranar aqui. Sostengo que en el siglo xrx se producc una reorganización del observador con anterio¡idad a la aparición dc la fotografía. Lo que riene lugar aproxima<lanerte desde r8ro hasra r84o cs un desarraigo de la visión col respecto a
las relaciones estables y Ejas encarnadas por la cámara oscu¡a.

Si la cámara oscura, en ranro concepto, subsistír como base

j

-en 6losofía, en cicncia y en los procedimicntos de normaliza ción social tic¡den a abolir los fundamcrtos de esa base a principios del siglo xrx. En cierro sertido, lo que ocurre es rrna nueva valoración de la expcriencia visual: se le da una movilidad e irtcrcambiabilitlad sin precedentes, abscraída dc rodo lugar o referente fun¿anres. En el capitulo 3 describo ciertos aspcctos de esta recvaltación cn la ol¡ra de Goethe y Schopcnhauer y en la psicología y la 6siologia de prilcipios clel siglo xrx, en las cuales la naturaleza misma de la sensaciól y la percepciór asume muchos Je lo' ra'go' de equivalencir e inJilcrenci¡ qu(.arrcreri,,¿rán más ¡arde a la fotografia y a otras redes de mcrcancias y siglos. Es este nnihilis¡¡o, visual el que se encuenrra en la primera línea de los estudios ernpíricos clc la visión subjetiva, una visión que engloba rna percepción aurónoma escindida de todo relerentc externo. Hay que resaltar, sin eubargo, que estas nuevas autonomía y abstracción de la visión no son sólo una condiciór neces¿ria par:r la pintura modernista dc finales del siglo xrx, sino también para formas de la cultura visual de masas qlre aparecieton antes. Eo el capitulo 4, analizo cómo dispositivos ópticos que se convirtieron en for

objctiva de verdad visual, diversos discursos y prácricas

rrus rlc crrrcrcrirrrilrrro rlt rr:¡sus, conxr cl csttrcoscopio y cl fln,rqrrisriseo¡io, (lcrivrr(,n origin¡ri.rmcnre de los ruevos conocimicntos cmpiricos accrce del estaturo fisiológico del observaclor y la visión. Así, ciertas formas de experiencia visual categorizadas a menudo acríticamcnte como «¡ealismo» estlin, de hecho, vinculada,s ¿, teorias no uerídi¿as de la visión quc ticncn por efecto ¿niquilar la existencia de un mLrndo real. A pesar de todos los intentos de autentiGcarla y naturalizarla, la experiencia visual perdió, durante el siglo xrx, los privilegios apodícricos de que se valia la cáma¡a osaua para imponer la verdad. En un nivel super6cial, las Ecciones de realismo operan intactas, pero los procesos de modernización del siglo xrx no dcpendían dc tales ilmiones. Nuevos modelos de c;rcutación, comunicación, producción, consumo y r¿cionalizacjón demandaron y dierol forma conjuntamente a un flucvo tipo de observador-consumidor. Lo que llamo observador cs, cn realidad, sólo u¡r electo de la construcció¡ de un nuevo tipo de sujeto o individuo en el siglo xrx. El trabajo de Michel Foucaut aquí ha sido central, al revelar los procesos e institucio¡res que racionalizaron y modernizaron al sujcto cn estc contexto de transformacjones sociales y econórnicas." Sin establecer rclaciofles causales, Fouc¿ult demuestra que la revolución hdusr¡ial conrcidió con la aparicióD de métodos para administrar» ¿ vas"nLrevos ras poblaclones de trabaiadores, a la población u¡ban¿, a estudiantes, prisioneros, pacientes hospitalarios y otros grupos. A medida que los individuos fueron arrancados ¿e los antiguos regimcrre. .1, potl.r. J. la produ.(ión rBrJr;r y rrre\rnr ) de las grandes estrrctums faniliares, se concibieron ¡uevos procedimientos para controlar y rcgular esas masas de sujetos ¡elativamente abandonados a su suerte. Para Foucault. la modernidad del siglo xrx es insep¿rable de la fonna el que los mecanismos de podcr coinciden cofi nuevos modos de

á

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12

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sul,jcrivi(l.xl I. xsí..,¡,,r¡,.,,r ¡ I I ¡ ( , , ( ( ((1( rtt.,s l(¡,r1.\ J, p\r,,r.,,rr,. \,ri!i,,.r\ t.'¡., ,,IIIr,,LIL II..IIII\II..I ) .,,I\¡. l¡ ll úriles las nuevas ¡rukiplicidades ¿c n ivicluos. L,r nroclcrnización comiste en esra producci(rrr rlc sujetos rnanipulables a tr.rvés dc lo que el llarna nuna cicrta polírica dcl cuerpo, rura cicr¡a ma¡et¿ dc volrcr a un qrrpo de hornbres dóciJ y úcil. Esra política reqLrería la particfación dc dererninatlas rela, cioncs de poder; apclaba e un:l t¿cnica de sujcción y objetiva cióu superpuestas, y acarreó consigo nuevos procedimientos tlc individu.rlización.,'¡
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irlr, ¡,sir,,l,rgi,r v (r¡1)s urrrrPos sr rorrvirrli c¡r rrrr:r ¡,,rrre ttrr.i:rl tlc l¿r colstitr¡cnnr clcl intlilir ,,n,,rurli(lir,l,, c,r r¡,«l¡ vnlrro sLg,'irr L,s rcqutrinricnros dcl poricr ilstinrcic,nel en el siglr xrx, v lirc r rLavls de estrs disciplin como el sujeto lrrro. ., ,ie,r., .eniÁo. n.tú1. l.r,1ue rne rnrrr.^r .'

'r
.

objeLo de invesrigación y en el lugar dc un sxber en las Primeras dócad¡s del rlJoo, y cómo se translormó el cstatuto del su-

ñ,no.l i,,,li!:J,,u, .,, ,r'r" r",,J",, 'e rn,,ri",iu Ln un "b-

'er

Aun,lur l-ou,.ruh .,r¿lr/J ñ\r<n.ibl,rne,,,r in,riru, io,es
.disciplinarieo, como las militrrcs, las prisiotcs y las escuelas, rxnbién describc el papel rlc las recie¡ucncn¡e constituid$ cienci¿s humanas en la rcgulaciól y modilicación clel cornportamicüto de los inclividuos. I.a gcstión y dirección de los sujetos dependía sobre rodo dc la acur¡ul¡ción dc sal¡eres accrca de éstos, bicl fuera e¡ la medicina, [a cclucacnin, la psicología, la Esiología, la mciolallzacióo dcl trabajo o el cuidado de los niíros. l)e estos saberes provino 1o que Foucault clenomin:r uuna tecnología muy real, la tecnologíade los individuos», que. insisre, estri rinscrira en un proceso histórico arn¡rlio: cl desa, ¡rolio, ¡proximedamc[te al mismo tiempo, dc mlrchas orras tecnologias agrarias, jndrrstrialcs, económicas.,,, Iundamcntal para el c{csarrollo de cstas nuevts t¿cricas di" it,li,,JriJ, del ,Uj<.o i,r. t.r rij.r,iorr Je ./¿,.,?,,r .,rin,ir.r tiv:rs y cstadístic¡s dc compor-temicl1to.." l,a cstirnación clc

jcro obscrvador. Oomo ya hc nxlicado, Ia visión subjctiva era rn objcto dc cstudio clav€ er l cicncias experirnentalcs, ü¡a vis;ón que hrbía sido extr¿ida de las rclaciones incorpóreas dc la cimrra oscura y rcubicad¿ en el .uerpo hum¿rio. Se rrara de un dcsplazamienro seiralado por el paso de la gcomr:tría

I

¿o PüaCúgs
.o¡ l¡

r8 ,,

fou.auk, rr77:lor. fouc¡ul¡, r977: 22,1-¡zt.

tlptica de los siglos xvrl y xvnl a ura geometria Esiológica qrre tlorrinó los tlcbates unto cientiEcos como lilosólicos cn romo á la v;sión er el siglo xrx. Asi se acumuló conoc;mie¡to acerca dtl ¡,apel constiutivo riel cuerpo en la aprchcnsión del mundo visiblc, y pronto se hizo obvio qtre la eliciencia y la mcionalización dc muchas áreas dc la actividad hu¡rana dcpendían de la informació¡ ¿cerca dc las c¿Plcidades del oio humano. Un resultatlo dc l¡ nueva óprica Esiológica t-as postimá fue expoler la kliosioc¡asia del ojo "normal,gcnes retinianas, la visión periftrica. la visión binocular y los umbralcs de ¡rención fucron estudiados cn función de la detcrminación de nonnas y par:'uretros cuartilicables. La extendida preocupación por los dcfcctos de la visión humana clc6nió de manera más precis¡ aún los contornos de lo norrn.rl. ¡ ¡;rrr.ro n,r.',,. re.r,"l"gr'. 1'.rra inr¡nrr,r rrrrr risinrr
nor0rf,tiva sobrc cl observador.

:

eco¡oüir, hrjo

lo ,p.J,,-,. ' L..,,in,,o.p.L i .1r ..,,r¡J ¡ ,,.t,d. ,nor'i/ri,., ¡r ...,r1.a,¡,...., I' nol, . '.,.,.n.,cn..,
cl

C¡¡suilhem,los pro(€r,s dc no,m¡llz¿.nnr sesot¡p¿h mo.lenriz¡.ió¡.Lu2nre cl siglo xrx: .Al igu¿l que dr t; rc

1r ,r'n r. .. 1. r1.,.,-"c.¡..r,r,{.. .1.,¡.J-.¡1.,r,

c..ro

¿e una

D.cic[c meca¡iz¡.]órr i¡Jurí.1, i.

nomxlizr.ntn., (Canguilhem, )t8r: 217 118). {Jmgutlhem añrma qu. cl!übo {rorm¡ltz¡¡" se enrflci por prn¡errvc,., r8i4.

e'r.r' irrvc'rig,r,iu Cl nri\mú ri¡npñ qrre.e d. ',rrrolIrorr llcs, se io\-enraroD vxlios d;spos;tivos ópticos que l1rás tar cle sc convertirian en elcrncntos propios cle la cultura visual de rnasas clcl siglo xrx. El f¡Daquistiscop;o, una dc entre las rnúltiples máquinas diseriadas prm sirruLar l3 ihsión clc

l1

It

nlovinricrto, sr pr1)Jujo rl ¡nrt),r'1) (l!l csrrxlio ( rtx ri rflrrirl de las post imágenes retinian¿s; cl cstcrcosco¡rio, trrrrr lirnrrr dominante de consumo de las imágcncs fórogr'íficas cirLran, re mjs de rnedi".iglo. fue de'.rrrolLJo cr prircil'io en un esfuerzo por cuaotilicar y formalizar las oper¿c;ones fisiológicas de la visión binocular. Lo importante, pues, cs que estos componertes centrales del «¡ealismo, decimonónico, cle la culora visual de nasas, precedieron la invenció¡ de la fotografÁ y et nhtgtn nodo requirieron de procedimientos lotográficos y ni tan siquiera del desarrollo de técnicas tle producciór masiva. Más bien, dependen inextricablemente de tna nueva ordenación del conocimienro del cuerpo y la relación constitlrtive de ese colocirnienro con el poder social. F-stos aparatos son el resultado de una comp§a reconstrucción del indivic{uo, e¡ tanlo observiüor, en nlgo calculable y regulable, y de la visión humana cn algo mensurable ¡ por tarto, incercambiable." La estanda¡ización de la imagincria visual durantc cl siglo xrx debe entenderse, entonccs, no sólo en cl contexto de las nuev¿s formas ¿e rcpmdu.ción mecani, zada, sino también en relación a ur proceso más amplio de normalización y sujcción del observador Si se produce una revolución cr la naruraleza y función del signo en el siglo xrx, ésta no acoltece de manera indepcndielte a la reconstruc,
ción del sujeco."
Enrre r8oo y r85o,la mc¡suración ¡dopu un pápel fundanen¡al cn un ámplio ringo de cic¡ci¿s fÍsicas. La fecha cl¡ve, según Ihomas Kuhn, sri¡ r81o (Küh¡, 1979: 2re 2,o). La mismr concluió¡ sos dene I¡n Hacking: (Más o me¡os a prrtir de r8oo se producc un¿ ¡vai¡¡.hr de números, sobrc plte¡te en las ciencias socialcs... un pu¡to de inflcxió¡ 'o.to sc encuenÍe en r8lz, el iño en qüc QrizÍ Charlcs B¿bbage, nrveDro, de la coDpurador¿ disital, publi.ó un bnvc panflero en el que álenÉba La publicación de übhs .le b¿os los ¡úmcros co¡stantes conocidos e¡ las .ien.ixs v en las ¡rtes., .H rl ,ng. .,¡.:r.r rrsr. La ¡oción baudrill¿rdiana de un desplazanic¡ro de los sig¡os fijos de las socicdades feu¿¡les y aris¡ocráricas al régi¡re¡ simbólico del inrercambio dc l¡ node¡nidad e¡cuen¡ra u¡a r¡¿¡sforma.ión reciprocague Foucarlt articulae¡ iérminos del indn-iduo:.El norncn

I os lcr rorcs.lc ViXilat y trtigtr,r rrcturdo h:rn rc¡urtd,, cn l,r ilccl:rr:rcnin c,rtcgrir icl clc Iirucrult, uNrrcsrla socicdtd ro es un¡ socicdrd .lcl espcct:iculo sirro de la vigilancia... No nos encontr¡nlos ni eD cl anfiteat(o ni en el escenario, sino en lx

máqüina panóprica.,'r Aunque este comentario se realiza ell medio dc uflx coorparación entre los ó¡denes del poder en la anrigüe¿a¿ y cn la modernidad, el uso quc Foucault hace del término «espectác o, está cl¿raúente vinculado a las polémicas del post-68 liancés. Cu¿tdo escribió el libro, a prnrci pios de la década de r97o, (cspcctáculo» er¿ una almión obvia a los atálisis clel capitalismo contemporáneo llevados a cabo por Guy Debord y otros.'] Podemos imaginarnos fácilmente el desdén de Foucault, quicn habí¿ escrito una de las mcjores mcditac;ones en torno a la modctnidad y el poder, hacia cualquier uso superlicial o sirnplista ctel «espectáculo» como explicación válicla para comprender cómo las masas son «cont¡ol¿das, o oembaucadas» por l¿s imágenes de los medios.'r Pcro la oposición foucaultiana e¡t¡e vigilanc;a y espectáculo parccc pas¿r por alto hasra qué punto pueden coincidir los efcctos de estos dos regimenes dc poder. Al emplear el panóptico de Bcnth¿m como un objeto teórico de vital importancia, Foucault submya inccsantemente los modos en que los sujctos humanos se corvirticrcn en objetos de observaciól1, bajo la foma del coDtrol institlrcional o de los estuÉ

a

zt za zr

to q!. p¡csenció la ¡ransició¡ de los ne.anismos histórico{iruales dc foirn¡ción de la in¿ivi¿u¡li¡l¡d ¿ los rncca¡ismos cienrílico-discipli¡arios, er que lo norhaL reenpLazó a 1o ancestral, y h meJida al csra¡us, nr¡nuyendo asi lá individualidad del homhre memora blc por la del hombte cr1cu1¡ble, csc momenro en que las cie¡.iás del hombre se hicicron posibles es el n,omento el q ecnologia de1 poclcr y un¿ nueva anatomía politi.x del cucrpo se instrur¿ron,. (Foucauir, reTe: rel). Fouceolt, 1979: zr7. Debor.l, r99o. La prn¡era edición se ptrl,li.ó e¡ Fia¡ci¿ c¡ 1967. Acer.x de l¿ posición de l¿ visión e¡ el pe¡s¡micnro dc Iouc.ulr,

ri¿. Deletzc, laucdult, 1988:46-49. Vid. tambih ltajchr¡¡n, ¡188:

)6

)7

tlir¡s cicrrríliros o rlcl torrrpor.r:rrrri<.rrro; 1n.r,,,1,.t., ,1. l.xl(, Ixs nucvas fbnnas ¡rcrlia¡re l:rs quc h prr,I)i:r visi,i,r sc.(,¡virlnj

, L,¡,,,
Así, cn
nr i

en un ¡ipo de discipii¡ra o modo cle trab.!o. Los disposiriv()s visuales decnnonónicos rlc los que me ocrpoj Do nrenos qrlc

¡,,rr c.r 1.,.r1"1,.,,.,irrscr,rrlla,{.r.lcl.rtclctirdrctrrl." .r¡/rlisis dc la rrroclernización y 1a reevalurción clc la visión, señ.rlo cómo cl scnti¿o ¿cl tacto lornni parte integranrc dc las teorías clásicas de la visión cn los siglos xv r¡ y xvrrr. L¿ disociación clc t¡cto y visra que le sigue tienc lugar cn el marco general tlc una.,scprac;ón de los senddos, y de una

"rrr,,,

r,rlr.rl,,,.¡1r,,. \,,1,,,1\,r'nri1i,.rl,l(,r,¡irr

el panóptico, itrplicarcn disposicioncs cle los cuerpos en el espacio, reeulaciones de actividad y cl despliegue clc cuerpos individu¿les que cocliEcaban y non¡¿lizaban al observador er sisremas de consunro visual rígidarnenre dclinidos. l.ue ror técnicas pala la administración dc Ia .rtención, para la imposición de houogcneidad, procedirnientos an¡i-nórradas que Ejaron y aistaron r1 obscrvador cnrpleando «l:r patición y la celularidad... cn las quc el individr¡o es reclLrcido en tan, to que hrcrza polírica., La cultura de mas¡s no se oqanizó a partir de un espacio secundario o supercstrrctural de lx práctica social; estaba complct:lmertc inserta en las mis¡n:rs rr¡,'.lorm.¡. ior.. .'orrrrr"d.r. ¡,or I ou, r, rlr. No quicro dccir con csro, sin embargo, qut la "sociedad rlel espcctáculo, aparczca repcnrinamenre cn paralclo a los
desarrollos c¡re estoy enr mcr'and o. Eluespcctáculo,, talcomo
r

I)ebord emplea el término, probablemenre no tom¡ forma eñcriv¡ hasra pasadas varias décadas rlel sigio xx..ó En este
libro ofrezco algunas nons accrca de su prehistori¡, acerca dc los ¿ntecedcntes tcmpranos del espectáculo. I)ebord, en un conocido pasaje, plantea uno de sus prilci¡ales rasgos:
El eycct:ícul,, com, tendc¡ci¡ dc /z¿¿¡ r¡, ¡ tr¡rts de ctite.enrcs !¡edi¡cio¡cs espc.i¿lü&i¡s. .1 mu ndo {lu. h¡ dci¿Jo d.
scr .lirec¡amlnre ap¡cheDsibt., uro¡e¡tra tutrm¿lrndre

.¡ h

vista el scntiJo iiurLano privilegtado gre firc cr orLas épocas

26

SigúieDdo u¡ breyc conrenr.rio ¿e D.bord. tic propuesto situar cl comienzo dc la.socicd¡d del cspeúácúlo, . tio¡lcs ¡e ra d¿.a(la dc

¡)ro,

1.....,,.,.d. 1,.'cui.",r- n".,¡.o, t¡,to,",e, \t.n,,,. -1,,.e...i.rrb.n.,'o) .tt,"..,.t.ot,,!uü-t.,,,Jt,,o",,t,.n
.ia c¡

p il.l¿nrenre a los oriilc¡ct recnolójricos c i¡nin,cion¡tes dc l¡ ¡cl.visión, los inicios Jelsonido sincro¡ir«lo c¡ el cinc..l uvr.l.
ni .Sfc.rxcle, A(le¡rion, Counr.r Mc¡u.r,
lC,

reconligrración industrialdel cuclpoquet;ene lugar.luranrc el si[1lo x]x. tJna vez quc cl tacto ttjó de ser un componence conc(ptual de I¿ v;sión, el ojo se desligó dc h rcd ¡eferenciaL encarnada cn h trctilicl¡d e in;c;ó (Lná relación sLrbjctivr con el espacio percibido. Esta autononiz¡ción de la vista, que mvo lugar en difirentes ámbiros, fuc uua conclición l¡istóric¿ pxrn la reconstmcción de un obser-vaclor hccho a l:r ¡nedida de las ta¡cas dcl cc,nsu¡ro uespecracular,. El aislamicnto empírico de la visión no sólo posibilitó su cuantilica.ión y homogeneización, sino que tarnbién pcmritió a los nuevos objetos dc la visión (fuer:rn mercancjas, forografias o cl acto de percepción cn sí misrüo) arrrnir una ;dentidad mistificacla y abs[ra.ta, escind a dc ¡orl¿ rclación con la posición del observador dentro de un carnpo uriicaío cog[itivamente. I I,rr.'r, o"opio L. ,r,, lug,r cuIr,r,ld. gr',rn inrporr.rrr. rr, n el que esra brecha cntrc la tangibilidad y la visualidad se hace parricularmente evi¿cntc. Si Foucault descrilx algunas cle las corclicioncs cpistcmoItigicas c itstitucionales del observador del siglo xrx, otros h¿n es¡udiado rnás corcrctnmcntc le forrna y la densidad tlcl crmpo en el que rr.rvo lugar Ia rralsformación de lt perccpción. Qüizá más que ningirn ono, \flaltcr Bcnjamin h:r ,r,.,li¡¡,1" l, h.r.r"¡énrr r<.ru,¡ de Io. r.orrre.inrirrrror y obietos de los que cstaba comprrcstc, el observador de aquel

:

27

llebod,,99o: se.. r8.
l1o"d, t.nSt¡¿t¿¿ p.9. N.d-lll.

jry, ese).

'!

lcitr t¿du.idl dcl orig]lal fr.¡cÉs: Cür l)er¿lr Ge 6z), t']¡ris: G¡lljoa rd, ,.,),)¿, secc. ¡8,

!

l8

.]9

li,rgrrrcrrr,,s ,lL. su\ .! rir,A, un obscr vador ¡nrbuhnrr .or)sr ir rri(l{) Irr L, (, rrvcrgcrrc i,r rlc nuevas tecnologias, de nuevos csp:rcios Lrrl;urlrs y rlc. uucvus frrncioncs económicas y simbólicas de las imágcnes v los producros: for¡ras de iluminación a¡ciñcial, nucvos r¡sos de los

sig[, Iir rlivcrrr*

y accro, vías de rren, rnuseos, jardines, fotografía, moda, muchedumbres. t_a percepción, para Benjamín, cra slrmamente temporal y cinética, v tleja
claro cómo la modernidad subvicrte la posibilidad m,sma de un espectador conremplarivo. Nunca accedemos a un obieto e¡ su pura unicidad; la visión siempr€ es núhiple, contigua y suPerpllcsta ¿ otlos objctos, descos y vcctores. Ni siquiera

espejos, arqrritecrura de cristal

lJ.,,rlcl,rirr'." Mery,,rr ,s irrr¡rrrr,rrrrc rr,i ¡rrr d crirrrcrricio li,rrrlrl o norroglifi.rt Jc sr¡ ¡,lrlr, sirro como nrdicc clc Lrna scnsr¡rirlidrl rlctcriorecla qrrc r.s¡onclc I las tcmPranas sacudidas tlc l¡ ¡rodcrniz.rc;ón. L,as inquictantes im:igenes dc un Paris rnedicval y uincral adquieren el valor de Por-imágencs dc lrrgares y cspacios clcstruidos ¿csde los iflicios de la re¡ova.ior urh¡r.r dcl rcgrrrrd" lmperio. Y l.r' rreniu't\ irr' r\iune' de sus ilusuaciolcs grabadas sintomatizan llarro6a del trabajo trtesalal frente a la reproducción nrdustial en s€ric. Ll ejem plc, de Mcryon insistc en qLre la visión cn eL siglo xrx era in-

rl,

sepamble de la fugaci¿ad - es decit, tle nuevas temporalitlades,

¿

el es¡acio petriEcado del musco es capaz de trascendcr un rnundo cn <l ,tue r".lo , .r¡ en , ir, ,,1¡, iorr. No debería pasar iladvertido un tema en generd ¿esate[dido por B,njrm;n: h ¡inruru drl .iBlo xrx. rerr,ill¿mrnre. ésta no consr;ruyc Lnr conpoücrte signilicarivo del carnpo acerca del cu¡l propolciona rrn ¡ico inventa¡io. Lltrtrc orras implicacioncs, esca omisión indica, ciertamen¡e, que la pintLrra no era para él un elemcnto primordlal e¡ la reconEguración de la percepciórr tlurante cl siglo xrx..t El obse¡vador dc pinturas, en el siglo xrx, era tarnlrién un observador quc consrrmia, a la vez, una gama prolifcranre clc expericncias ópticas y sensoriales. En otras palab¡as, las pilrurrs prrxlucirn y asumían scrrido ro en una suerte de aislar¡icnto est¡.¡ico imposilrlc, ni en la contiruid¡tl cle una tradiciól de códigos pictóricos, sino denrrc de Lrrr caos en cxpansión de imágencs, mercrncías y estímlrlosl colno Gno mlis de e¡ttt orros mu, chos elemcnros consumibles y efíueros. Uno dc los pocos artistas visuales de los que se ocrrpa Ben, jamin es Charlcs Meryon, filt¡ado a través dc la sensibilid¿d

'elo,
sual.

rJ.,J<'.

e\p,ri(a.i,.,lc flulo

1

clensidad

y sedirneltación de la estructu¡a de la me¡roria vi
clel contexto de la

"b'ore'''n,i

morle¡ridad, nu¡ca revclrba el rnundo como presencia. Il obseLvador puede iclcnti6carc, por eiemplo, con ttn !¿nü§, ú1 r:o¡suuiclor mór.il rle tlna hccs¡nte srccsili¡ de imágenes ilu sorias con1o mercancias.r' Pero el tlin¿mismo destructivo de la r¡nrl'ierr ,rn., ti'iñn,lrr( re'i\rrri'r \rr' nro,lrrni, ^i"rr ¡,<r'nirio eiicros, una perccpción rcvivificadora del prescrte envlreltx en sus propixs posr-in genes históricas. Ircnicameltc, la percep ció¡ ues¡arclarizirda y tlesnacuraliz¿da, dc las rnasas, pera la quc Benjamnr intentaba conseguir alternativ'\ ndi'-¡les debia la mayor parte dc su fuerza, rn el siglo xrx, ¿l estuclio empíico y a Ia cuantificación de las post-imágcncs retinianas y su tcm
poralida¿ cspecíGca, .onro explicaré en 1os capitulos 3 y 4. La pintura del sigio xrx fue también desaterrdida, por rnolivos ¿ist¡rtos, por los fund:rdores dc la hiq¡ori¡ rlel rrre motlerna, rrna generación o dos antcs de 13cnjamin. Rcsuha fácil

Pra Bcnjamin, la percepción, dentro

olvidar quc ia histori¡ del artc corno cliscflina acttlémica ticne sus origcnes en estc ¡rismo cntonro .lccirnonólico. Tres proccsos desarrcllados durante el siglo xrx iDscPlrabl€s de l:r

28

ViJ., porcjdnplo. Benjami¡,

1978:

rrr: .Con ., .re.ic¡rc atca¡.ede

los sisrcrn¿s de co¡runic¡ciones, l. ihpo,.r¡¡Li¡ de l¿ pintura comunic¡.1ón dc inñn¡lción b¿ q(..I¡do k.lu.i¿tr,.

la

29 lo

Be¡l¡min, t971: 3ú-19. Vid. llu.k Morsr, t986:

,rj,lo.
4r

irsr irurn,¡¡.rlizr.ni¡ Jc l.r ¡,rii r n :r lrisr,i, i( o,¡l krs ¡uodos his«xir:isras y cvoltrrionisr.rs i[.

rsr

k,r mnr (r)

pern tieron que

Ias fórmas li¡etan ordc¡r¿rcl:rs

l,r.rsirri.r¡r,) qu(. y cllsiiiclclls

siguiendo ru desarrollo tcnryoral; (z) las rmnslór rraciones sociopolíticas implicadas en I¡ creación clel ticmpo dc ocio y la errancipaciól cultural dc secror(s más am¡rlios cle la pobl;¡ciól urb¿na, uno de cr¡r'os resultados ftre el ¡nur.n de nr¡.
¡rúblico; v (3) Ios nuevos mérodos serialcs de replodurcción de la imagcn, qLLe permiticron ran¡o Lr circulación globtl como

la yLLxtaposición de copias cada vez más 6cles de t¡bras ttc arte rnuy divcrsas. Sin enrbrago, si la modernidad del siglo xrx constituvó en parte la mirtriz de la his¡oria del :r¡tc. las obras dc arre dc esa moder¡itlad li¡cro¡ excluidas dc los es quemas erpli.,arivos y clasi6catorios don¡inmres ic h histo ri" d,I¿r.. ir¡ lu\u \J irri i.rdn el ri¡;tn r.. Ior ejemplo, dos trrdicioles fturdamentales, una p¡ovcniencc

de

Morclliy otra de

l¿ Escuelade

\farbrre, fuclon incaprccs

o rc(ic.ntes a inclu;r cl arre dcl siglo xrx dcntrn del ámbito cG sus ¡lvestigaciooes. Y esto a pesar de Ia tulación dixlé.dca de estas prácticas col cl morncnro histórico tlc su propia aparición: la crudición mo¡clliana in¡eres¿da en l:r aurori¡ ylaori!.halidr¡
se

procluce cLrando nucvas tccnologias y fórma, ¡e

irrá.an

Si.,

Poncn en cucsti(i¡ nocioncs corno la la aurori,r y la "mano», u,rgrn"li(1.¡Ji r Lr bu¡rr.,r; d( 1"r,,,J, .irnt,,Ii,.,..o,,,, e\t,,.
sión cle los fundamen¡os cspirituales clc unr cultur¡ t¡ni6cac1a por partc de los cr.uditos de la cscrLelr de Warburg coircide con

,,,ill{ \r.rr( ,,r, , l,r ,1,* ,,r¡r irrrrrrl¡,1 {t1,r ñ!¡rí.¡r¡ rro c§ |r yrr .r,r,rLnl.r rrr¡rrrrr.r ,lc l\'Jrruit v cl intprcsionisnxr; se rratabrr nris hicrr rlc conrprLlrtlcl por qré ¡rinrorcs ran divc¡sos corno lngrcs, t)ver1xck, CoLLlbcc, Delaroche, Mcissorrier' voD Kijl¡ell, Mill¡is, (ilcyrc, Lrrietlrich, (iabanel, (ierirme y 1)ehcro;x $oL rorirlrrar txrl sólo Lrros Poco, cncirrnarotl coriLrnramcnre un cstilo cle rcPrcsentación ¡rr;mético y figurativo cn aparicnci¡ similar pero inquielan¡cmcnre disrinto del dc sLLs pLedccc«rres. Il silencio dcl historiaclo"lel ¡r¡e su indifirencia o inclt¡so su cltsdén por cl eclecricisr)ro )¡ I formas .dcgradadas, rcvtlan quc cste períotlo ¡:roponia un lenguaje visu¿rl ratlicalmentc diflrentc qrre no Podí, ser sor¡elido a los misnos métodos clc rnálisis, al que no se le potlia hacer hablar deLmisnm modo, <¡te nrclLrso no poclía ser leído.r' El trrbaio rL generaciones posteriores Lle histori¿dores dcl irte, Do obs(arltc, Prooto oscureció aquclla intuición inau gur¡l de ruptur:r o clifcrerrcia. El siglo xrx fue asnDilándose a la cc¡rrienre tloni¡artc de la disciplina sotrctiéndolo a un e{.rncn aparentcmcnre desapasionaclo I objetivo, de manc ra setrcjarte a lo que había ocLlrri¿o co¡ ;rnterioridad en el arte de Ia antjgiie¿ad tardía. Pc¡o con el 6¡ de .lomcsticar lx cxtr¡ñeza ante h que sus ¡redeccsores hrbiat re¡rocetlitlo' los histo¡i¿dores aplioron al arre del siglo xlx los ¡todelos tom¡dos dcl estudio dcl arte arterior.'' Al Pr inciPio sc translirieron sob¡c todo hs caregorixs form.rles dcsde la pintura del
N4

ll,n..inrie,rro ¡
de
La

un:r¡rsiedad cul¡u ral colectiva antc la ausorcia o nlposibilidad dc tales lomas cn el prcscnre. Asi, estos modos superpueslos clc historia del ¡te ¡rmaron cono olrjcros privilegiados el artc
EgLrrativo de la Anrigiicdad y cl Renacimiento.

clécadr de t94o nocioncs como los contenitlos de clase

lo ¡rrr.r¡' dJ .'gl" ',r.

la irnagnrcría poptlar se

P.1u.r 'ñr¡rhn/o\ y dc Lr icoconvirticrorr er sustitutos

u irre,r.¿rre .rqrri e, rl ¡,<r,pi,rz ,r, or^, rnriin,o q,re comparten los firndadorcs de la historia del arte su blimin.rl o de otra espccie- rlc la disconriruidad -l.r¡cra frund¡mcntal de1 arre dcl siglo xrx respecto al de los siglos precedcntes.
I

l1

Lr hostllirhcl brcia la m¡or p:nc clcl arre contcmpori¡eo en tsutckh¿«lt, Ilildcl¡r¡nr], Wóllllln, Riclrl y l'iedler rs ÚalizrcLa por Mi' chael Rxlro (l'od,o. ry8¿: 6tt-;o). Uno Jc los primeLos irtcnros influyÚres rlc nrponer h nttodokr dc l¡ hirori¿ dcl ¿re tedrpr¡¡a 3l sislo !r ftre eh v.1 "oca¡ul"'n, ; d; W"1,", l'' i.Jl-"1"r ( l'rierll¡¡tlc I ,.,r;z; crl ic¡ón ¡r igiml a lL-ma¡¡ Je ¡,»o.) rrieJlarcttr desúib! l¡ pitr,rr frx¡ccs e" iémnrosd. f:scs cliisi.rs r b¡rro.a' rhen,¡¡rcs.

12

41

¡rogrllh rr:r(liLi,,¡xl. Sil crll,:rr¡¡o, .rl irrxn.rr Lr ¡,irrrrrr.r ,1..1 siglo xrx cn rrna his«¡.ia tltl a¡rc ct¡ntinu¡ y (.r un irl).uxro
discursivo exegético ruri6cado, se pcrdieron algunos r.rsgos dc su difcrc¡cia cscrcial. Pam recuperar esa diferctcia, se tlcbe
reconocer cómo la c¡eación, el consrmo y la cfectividad ¿e ese artc dependcl de un obselvaclor y de una oganiz:rción de lo

i,,,,,.\li),,(.ir( .lr'trr'rdrr'rriL rr'i.r "'
.L

1," c.r i,rrrLl," ,1,'l crr.,

i,r.'

Al igr:al quc Benjamin,

visible tluc excedc col mr¡cho el á¡rlrito de análisis convencio nalde la hisroria del arte. El aisl¿micnto de L:r pintura después de la déc.rda de r83o como una categoría dc esmdio viable y autosuEciente se hacc, como mínimo, altamenre problenrá, tica. t.a circulación y recepción de rola la imagincrÍa visrral está uD próxioramenre jntcrrelacionacla a n¡e¿iados de siglo
que

Nierzsche socava aquí cualquier po sibilidad dc espectador contemPlátivo, y plantea rrna confusión anti-est¿tica como r¿sgo central dc l¿ moclcrnidad, qrre Gcorg Sirnmel y oúos a¡alizarían después en detalle' Cuando Nictzsche emplea Palabras cuasi-científlcas como

"influjo,, "adaptación,, a propósito de un nrndo que ya se ha rcconfigurado en tor no I coÍrponertes FlccPtivos lucvos. L" m¡'lerni'l¡<l- en
este caso, coinci¿c con el colapso cle los modelos clásicos de

«rea.ciorar» e «irritlrbilidacl", lo hace

ni[girn mcdio

o forma de reptcsenración visual cucnta ya

con una idcnridad autóroma significrtiva. Los signi6cados l cfccros de cada imagcn son sicmpre contiglros ¿ esrc enrorno sensori¡l sobrecargado y plural. y al observatlor que lo habita.

Benjamin, por cjen4rlo, no vio el museo de arre de ¡¡rerliados del sielo xrx sino como uno tlc los numcrosos espacios dc sueño expcrimentados y atravesados pol el observador, igual que los pasales, los jadines botánicos, los museos de cera, los c¿sirtos, hs estnciones dc tren y los ccrtros com€rcieLes.I Nietzschc describc la posición del individrLo quc se enconrraba dcnrro en cste entorno en rérminos de una cr;sis dc asi¡rilación:
Sensibilid¡l i¡ncns¿hen¡e uás irritabl.r... abund¡ncir cLe imprcsiones disp¿res ma)or que nuo.¿ x¡¡es: cos¡ropolira_

visión y su cspacio tlc rePresertacrón €stable. En c¿mbio, la obscrvación es, c:rda vcz más, rlra cuesrión de sensaciones y estímulos equivalentcs que no cont;enen ref¡rencin ¿ una localización espacial. Lo que comielza en la tléc.rda dc rSzo y r8lo es un reposicio¡amiento del observador fuera de las Lel:rcio¡es 6ias interio/cxterior que la cámara oscrlx Preslrponia y eD (Ln tcrritor;o lo demarcado en el qtre la distinción enrre scnstciór interna y signos exrcrnos se difunlina irrcvoc:rblernentc. Si algunt vez hubo una nliber¿ción, de la visión durante elsiglo xlx, cs entorccs cua¡do sucede Por primerx vez. En ausencin del moclelo iurídico de la cám¿ra osculai se
produce un¿ emanciPación tle la visión, un derrumbamicrto r1e las r'ígidas estructuras quc lc habian dado forma y habian
É

¡¡nb
¿

en

l..ohi¿a,

la h.mtura, tos pernidicos, l¿s ñrDas,

los gusros, n,chao los priejes. El rempo dc

cfe i.Hnjo

cs

:

!td^\ino; l¡s

borl¡ u¡as ¿ is¡nih¡ r asjuritd ór.ta prcIu¡d,, mcDLe, a .dig.rir" nad.. (lo , res¡[¡do. se prod!.e un dc
in,prcslones se

re'nrc nrrinriv.¡re¡re a

constitui¿o sus obictos. Pcro casi simultárcamente a csta disolución 6nal de un lundamento trascendenral de la visión emcrgc una pluraliclad de mcdios para recodificar la acrividad del ojo, para rc gimentarla, para intcnsificar su productivideci e hpedir su disrracción. Así, los imperativos de la moclernización capiralista, a la vez que demoli:rn el campo de la vnión clásica, generaror t¿cnicas Par¿ inPofler la atcnción visual, racio¡ali-

billtaniertodel ¡oderr{c<tigerir;loshombrcsd.srprendc¡l¡

]]
11

Vid. ll.n;"min, rr32, vol. ,: rro t2l.

1.1 Ni.rzsche,

1967:

p.

17.

4i

v r(lrrinislrirr lir lx¡(cl,(i(',rr. Iiucr'¡lr róc.rrirr¡s discipljnari.rs quc lcqL:iricrol conccbir la cxpcriencia visu,rl como ifstrumcntal, modilicablc y esencialmentc rbsLracta, y
que Dunca pcrmirieror que rrn rnundo real adcluirier, solidez o permanencia. Una vcz que la visión quedó localizada cn ia

,¡r l¡ su)sr.nir

z. La cámara oscura

inmcdiatez cnpírica del cLrcrpo del observador, pertenecía al tienrpo, al É1ujo, a la muerre. Las garantias de autoridad, identidad y universalidad suministradas por la cánara oscu,
ra pertenecen ya a otta épocr,

ysu su]eto
Etu tit)o h unat¡tu¡¿úa prrt el n^ unld¿ro, ¿l /,ás naúúiú,?u¿t rkn¿ ¿/ ah.1cn d*c í et * tonlidtd
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Paul !cytrabend

La rnayor partc dc los intentos de teorizar la visión y la vi .e relr.ionJn .orr rnoJelo, qrrr inri,rrn Lrlrn¡ ,r¿.

'uilid¿¿

1

dición visuaL occidertll continua c intcgradola. Desde luego, a menudo se hace estr:rtégicamcnte nccesario esbozar una rrrJi. i"rr .'pr. rrLr ir r o c\ ot,i..r q,re domi,r.r ininrer r urnpi clamcnte la hisroria de la visión en occidentc: pol cjcrnplo, desde Placón h¿sta la actualidad, o dcsdc cl Quatrrocenro hasta finales rlcl siglo xrx. Mi propósito no es lanco proponer irrgumentos en corrra dc tales uodelos no dejan de -que r.n,r .u uriliJiJ- .o,¡". rnj,hien..,rbr.r\,r Lluc.\i\r,n im. porrantes disconti r;dades que han qucrlado cmpaÁadas por err.rs ion.r¡r..iunr'. m.n"lirr,,r.. lo qrre nre inrrre\.r rJnr bién aqui, más concretrmente, es analizar una idea c¡rc st ha

46
I

17

gico que tLrvo lugar en occidentc y a través del cual la cám¿r¿ oscura cvolucionó hasta la cánra¡¡ forográEca. Este esque-

.('rrv r irl(, .ri t)li( ri( l r)r.r¡r c r¡l,i( lli v qrk., iri l¡r,y, .(,jrri,Iiir xrriculirrd(,sc dc vrri¡s lirrnras: l¡ nier¡ ¿r qur I:r,r¡;rrici,nr de la t'ótogralia y cl cine cl el siglo xrx cs la rc:liz¡ción o cl curnplimicnro dc un largo desarrollo tecnológico i,/o ideoló

rL ¡rxIr¡rrlnito v rxi.rl r¡rrc, (l,rl¡,r.,,1(, ,1 el crrrr,,lc vrrr ios sigli,s,,r»rr irrrir tIist i¡,Iiluni|, y rcgrrllrrrlo cl tsr.¡rLrs tlcl (,1)s(,vxd{,. l.,r cintr.r ts, .rsi, para algunos, L¡n indicio c,crnplir rlc la narurulcza idcológica rlc la repterrrisrrro:r¡,.rr.rr,,

ma implica que, en cada ctapa dc dicha evolocirín, pcrma, neccrÍan vigenres los nrismos p¡csupucstos sobre la rclación dcl observador con el mundo .xrerior. Pod¡íarnos entmer¿r una docera de libros sobre la historia del cinc o Ia fotografía ctr cuyo primcr capitulo aparece el obligado grabrdo dcl si_ Blo r r rr repr+.rr ¡ rrd" u rrr ,.im.rr.r or. rr ra, , on ro .i ,e r r¿r¡ r¡ de um espccie dc fórma incipienrc o inal¡grrral dent¡o de una
l:rrga escala evoluriva.

Estos modelos de con¡inuidad han siclo emplcados por histotiadores de posiciones políticrs divcrgentcs e, inclLrso, ¿ntitóric¿s. Los conservatlores ticnden a proponer cl relato dc un progreso siemprc crecicnte hacia la vcrosimilirud tle la reprcsencaciór; en ósre, la pe¡spccriva rcnacentisra y la Fo,

I

tografia se encuadran derrtro de la misura búsqueda dc un ecluivalenre roralmc¡re objerivo de la «visión narural,,. F.n est$ historias dc la cictcia o la cultu¡a, la cámara oscura sL^ rnuestra como u¡a ctapa del desarrollo de las ciencirs de la obscrvaciólr en los siglos xvtr y xvrrr en F.uropa. La acu ¡rulación tlc co¡ocimientos acerca de ia luz, las lentes y el ojo se convierren en plrre de una sccuencia progrcsiva dc dcscul¡¡imientos y logros quc se dirigen hacia un csrudio y represcnració[ cada vez m:is exactos del mundo fisico. Enrre Ios acontecim¡entos que suelen tlestacarse en csta secuenci¡ figural la invención dc la perspecriva lineal en el sigto xv, la c¿rrera rlc Galilco, la ob¡¿ inducriva de Ncwton y la apari_ ción del empirislro británico. Por su palte, los histotiadores radic¿lcs suelcn considerar a la cámara oscufa y el cine estrech¿mence vinculaclos a un

scntrción, al cncrLnaL las prcslurciorlcs cpistemológicas tlcl Jrumanismo burgués,. A menudo se co¡renta que el rparato cinerlrárico, qlre ¡párece entre finxles del siglo xlx y principios clcl xx, pcrpctúa, si bicn bajo formas carla vcz m:is difc rcnciadas,la rnisma ideologÍa cic la rcprcscrtación ycl mismo suiero trasceldental. Mi intenc;ón en esre capítulo es art;cular el modelo de visió¡ de la c:ir¡¡r a oscu¡a er los padmetros de su cspecilicided histórica, parx, a cortituaciól, inclicar cóno csre modclo sc tlermmbó en las clécadas de r8zo y rt33o, duranre las cuales fue des¡lazado por concepciones radicalnrenre diGrenres sobre la llituraleza del observador y los lactores constituyentcs de la visión. Si, avanzaclo cl siglo xrx, cl cinc o la fotogralia parcccn slrscitar .onlparaciones fiLmales con la cámara osclrra, no es sino dentro de un entorno sociaL, cultoral y cientíllco en el que ya había teoido lug:rr ún¡ pofund¡ rúptrrra con las co¡r,li, ron..,l. ,i.r"rr pr.^upu(...¡\ pu, , .r. .li.po,rri,o.

Dcsclc hacc al menos clos mil años srbcrnos quc cuando la luz

un pequeño xgujcro x un intcrior ccrraclo y ,' 1,, oq,,eJrd rp.'r., e ,,nr in,.,ge,, "puc.,¿ invertida. Pensadores ran dist¡ntes eorre sí como Fluclides. Aristóteles, Al-ll¡zen, Roger Racon, Leonardo y l(cplcr rcpararon cn cstc fcnómcno y cspccularon dc varias f-ormas 1a rrrcd a cn quc scria o lo alálogo a la vnión humanr. Lr laLga historia de esras observaciones aún esrá por escr;birse, y excede los propósircs y el limit¡do alc¡¡ce de este capitulo. Ils importantc, no obstantc, ¿istinliuir cntrc cl hccho cmpÍLico perdurable que pelmite ral fórma de producir inágepasa a trlv¿s de

,". u,.. .,,

1.,

parcd

48 49

.,irrlrr,r ,,s,,¡r:r crr r.r¡r,¡,r,rcf,,rr,¡.r»rsrrui,l¡, l¡isr,i,i ( inrur(. lin cl¡( ro, h liru,rrrr riscrrlul, cru si¡rrplcrntntc unr rrrit¡rrin,r incrrc y ncutr'.rl o un conjunrc clc pLcmisas tóclic¿rs n Loc. drs y mc¡)rldxs .or1 los :rÁos; al coltrario, cstabr ins .rit;r €n un, ordenación más ampliavdensa del conocirnienro v dc,l sujeto observador. En térm;nos históricos, debemos reconoccr t¡uc, tlurantc cc¡ca ¿c doscicntos años, desrlc linales del siglo xvr y hasra las postrimerías del xvlr, los principios ."r nr, rrrr.rle, ¡ ;¡,r i, ns de la, :marr o\. ur., .e. nri,rB¿ron en
rrcs

y

l,r

paradigm:r dominante a rravés del que fireron descri¡os el tstatus y las posibilidadcs clcl obscrvador. Sulrrayo c¡re cstc paradigma era domnrantc aunquc, obviamente, ¡o cxclusivo. l)rrrante los si[llos xvlr y xvrll Ia cámara oscura lue, ;ndiscutiblcmenrc, cl modelo mis ut;l;7ado para explicar la visión hurnana y para rcplescntar la relaciófl del sujero perceptor
run

v la posición

sujeto cognosccntc rcspccto dcl mundo cxrerno. F.ste problemático objero era mucho más que un
cle

rn

simplc dispositivo óptico. Durante más de doscrerrtos ¡ños pervivió corno metáfom 61osó6cr, como mtxlclo tlc la ciorcia de la óptica fisica, y tarnbión corno apanto técnico rsxdo cn gran cant;&d de ac¡ividades crrl¡urales.' l)Lrrante dos siglos permitió explicer, tanto p¿r¡ el pe¡rsrmiento racion¡lis rx como pxra cl crnpirista, cómo la obscrvación conclucc a Je,1,,,. io,,e, ven¿i. r, ,"hre el n ,rd", al rnisnro rierrr¡,o. err Lrnro cpe objeto marerial, ese modelo era Lrn medio anryliar cÍte r¡tiliz¡do para observar el mundo visjble, un iosrruL¡ eitens¡ lird¡tur¡ sobr.l¡ cir¡¡¡¡ oscur¡
cs

t

Cán:ra

oscura portátil. Mediados dcl siglo

xxtn.

c¡ cs¡as obr¡s son MoriiT vo¡ Rohr, Z7r ¡i¿,rkhng do dankeln t{annrr (t\erlín, er) y lohn l. tt.ñmond, /he C¿"úrn Ob,1tú: A (--r&,n L (llrisrol, re8r. Pari infam¡.ión v.lnN3 a.e..a de los u«x de l¡ cám¡¡a oscur¡ en el siglo xvrr, vid. lritsche, r916:,t8'rr.1, r Cn»efii, r,)s.J. ti¡¡e l.x ¡rabaios «¡h,e el u¡¡ artistico de la cá,¡¡ra
oscura en ei siglo xvrr se encuenran: Sevmour 196.+: Fink, ¡97r:491-tot.i Malo, r9t6: I' z6: Schwarz. 1966: ¡7o¡8o; \l¡heelo.k, r977j Znñer, r98o: 49, 126.

',. ) a'üori,g. r,,\. I J,.dio.t.rrr.,1,.9,,.',,o .,n1.io,.,

rcsu¡ri.h.¡ S.h¡rl

lzltlri

5o

tf

p(,lnrlxr, invcsrigrrtirlrr ricrrr íli..r v ¡rñcricr artística. Si el fu¡cionrmicn«¡ fi¡n¡rrl de 1¡ cri¡¡¡,u,r oscura en rento csqLrenr¿ alrsrmcro se h¡ mantenido cons¡rnte, la lirnción dcl dispositivo o de Ia met:ifora ha fluctuatlo decisiva¡ncntc denrro dc ul canrpo social o discurs¡,o cl¡cri, vos. [,] dcstilo del paradigma cámara oscura drrranre elsiglo xrx consrirlLye un buen ejemplo de esto.. En los rertos tlc Malx, Bergson, Freud y otros, el mismo apararo que url sielo anres había sido hgar dc l¿ vcrdad se co¡visre en r¡¡otlclo de procedimicntos y fuerzas que ocLrLtan, invierten y mistilic¿n
esa vcrdad.r

nrcr¡1o Jc

crr.r(r¡irriulo

1.,,.,(r(risri(rs lrrr,l,r,r,,rr.¡l,r,lc Lr .,irrlu,r r,'tr¡r,r iIr¡,¡t,' r,"l.r cs,r ,r¡rx,r. l.:rs ¡cl;rti,,rrLs firrr.rlcs consrituic[s por l,r .,,t' , '1t,)1 1.¡./ t. ,r,., y ¡ ¡r ', v. / rclruh,i(LL¿ y rrnifbrm ad, indcpcndiencemente de Ia hctc rl,gurc a¿ o ¡c h ntrh relación t¡uc guarden entre sí los lu,t.rrcs de esos cnunci.rdos.

No es mi inrerción sugerir, no obstante, quc la cimalr ,rscum nrvjeru sólo una iclentidatl cliscursiva. Si podemos dc
signa a en térmi,ros de enulciaclos, c¿da uno de esros crlrn .ir¿os xparcce necesariamente ligado a sujetos, prácricas e irrsrirrciones- Quizás el obstáculo más importante p:rra l¿ .omprensión de Lr cámam oscur¡, o de cualqlrier aparato óptico, sca la idea de que tanto dispositivo óptico corno obscr so¡ dos c¡t;dades diFerencixdxs, quc la identidad del "rdor observador cxistc independienternelte dcl tlispositivo óptico, rl cual no es más quc un iÍstrumento té.nico físico. Lo tpe ronstituye la cámara oscura cs precisameote su identidatl rnúltiplc, su cstatuto «mixto» como ligura epistemológica denrro de ul odcn tliscursrlo / como objeto dcnt¡o de una disposición cle prácticas crllrur¿les-t La cámara oscura es lo que Cilles Deleuze llamaria un dgenciamient:o, algo quc cs, .: l.r.,z, irr.<p.'rahlenrenre. púr unr p,,re. JgFn.irrnienro maqunrico ¡ por otr¡ parte, un agenciamic[to de errLrnciar:ión,, un objeco acerca rlcl cual se dice algo ¡ a la vcz, un ot¡jr,to que es usado.o Lugar eü el cu¡l una f¡rmación discursna
sc cntrccruza con prácticas rnatcrialcs, la crimara oscura

Asi pues, ¿qué rr e perrnitc sugerir quc cl estarus dc la cán1ara oscula mantiene una coherencia común dür¡nte los si, glos xvrr y xvrr y proponer esta amplia extensión remporal como unidad? I-a comtiruc;ó¡ fisica y o¡erativa de la cárna r¿ oscura expcrimenró, sin cluda, co¡tinuas modif.icaciones dluanre cstc período.a Los primeros disposirivos portáriles, por ejemplo, se empczaron a usar hacia 165o, y hacia lina les clcl sielo xvrrr los modelrs cran cad¡ vcz más pequcíros. Y, obviameotc, cl amplio rbanico de pr:icticas sociales y rcpresentacionales asociadas al insrrL¡ocnto ñreron mudando considerablemen¡e a 1o largo de cstos dos siglos. Sin errbar go, a pcsar de la rnuldplic ¡d tlc sus m.r¡ifcstaciones localcs, rr.ul,., .'r-orrlrn¿ri¡ h,urr.i.re,rci.r,tu, rnJnriene,r . h rr:r.
Cl. en'li¡rb¿r,,¡., 1962: esp. §4 rt8, ¡ol-¿o8, c¡ gue trcloDc ¡ lr .:ih r.¡ oscu r¡ .onx, u. con.cp b .omple¡¡n.lLc ¡l,isóico ligrdo ¡ t.orírs d. ,.pr.se¡ta.ión rcp¡.se¡¡Íi\"s o d. copitr ¿esdc li ¿nri gii«l¡J h,sra L¡ ¡.ruali¿id. Un rtcbate igualmcntc rhisnj.ico dc l¿ . ,,,,. . ,,r .r- ., io,Jú , ,, , ,¡'t.,,'. ) t. L' .,'. n¡ s. c¡.rcn¡ra e¡ D¿nLo, q-l8. Marx, r97o:.17; Ilergson, 1988: fp. j719i Ire , ,9rr: t7,1 t7r. Lr

ro

puede ser rcclucida a un objeto recnológico ni discursivor era

una coorpleja amalgama social cuya existencia como 6gura tcxru:rl no podía separarse ¿c slrs usos maquinicos. l,o que esto implica es quc dcbcmos lil¡erar a la cáuara os

nocióf hcgelianr dcl (nur o invdrido» (¿zl1ll,¡¿ W.r) .s.tucirt paralasrccusacn,nespostc¡n¡resal n,odclodel¡cánrar¡oscurar vid.

Pm de¡¿llcs r(ú.a de disri¡ros nn)delos du¡xme f or.icn,pl.. Ciior.fli,,9r:, j-r"tr.

Ilegel, 116;: 2ol-¿o7. Vid. L¡¡¡bi¿n Kofimn, 1971: I,rnlcy, Berge úone¡¡1..1976: l-,o,yMiL.!ell,'986r 16o,o8.
este

.l is dis¡in.n,nes .on l¡s q!..¡rpic,a
cririnatlor
t)eletrze
descLe

el método mare¡i¿list¡, dis

pcriodo, vid.,

el pri¡cipio, son disrinciones denúo de erc objc to altamente mezclado, y no pucde presentar at ol,jtro.ouo ¡o mezclado o no suficic¡tcrn.¡rc .ririco., (Benjamid, 1971: roil.)

I

a;u¡rr¿rl, rr87r 5o4.

i¿

t:l

ilrrto r orrsrir rriiIr ¡r,,r l,r .,irrrrrlr v rlcrnrrnb,r y l,r L.irrr:rrr lix,,grilic,r t convicrtc cn Lrrr otrjero rlisnnil, situ.rdo cr¡ nreclio dc um rcd de enunciados y prácti'
rrl,rrr¡rrrrrrrorrer

.l

.r11rr, irrrrr

c¡s rrclicalmcntc dilirenre. Corno era de suponer, los historiaclores clel arte ticndcn a intcrcsarse por los objctos arrisricos, y la m¡yr¡ría se ha ocu pado dc la crlrnara oscura cn fr¡nción clel modo en que ésta

C:¡n3 ras oscuris. McJiidos dcl siglo

¡vxr.

cur¡ dc h lógica evolucionisra y cl dererminisrno tcclológico central en mr¡chas jnvcsrigxciores históricm inl1u1.entcs, que la rrbican como p¡eclrrsorir o acorltecinrie¡to inaugtrral de una genealogía quc desemboca err cl n¡cioienro tlc la fbto grrf r. t irrn,lo dc ¡rrcru., Irrlcu¡e. tr. nrrluirrr. son $ cialcs anres tie ser técnicas,.¡ Obviamcnre, la fotogralia con,

I los ¡:rinci¡rios cstructuralcs de ¡mbos disposirivos no dejan de fju¡r¿ar (Lna clara ¡elación. Sin embaryo, sostcneo r¡rc la cámara osculr v la cámara fotográfica, en tarto agcnciamientos, prícticas y objetos sociales, pcrteneccn a dos ordenar:iones difcren¡es tlc la reprcsent:rciól y el observ.rdor, así como de la relación
dcl ol¡servador con lo visible. Hacia principios dcl siglo xrx la cámara oscura ya no es sinónimo dc producción clc ver, L] ,J nr rrr,.r po.i.;on de ol*,.r v¿, ion q,re |e¡ In irJ r,r ¡ \ i\ion vcridic¡. La regularidad de rales clu¡ciados se ¡rrerrlLrnpc

teba con ft¡ndarr¡entos récricos y mareriales,

dctcminar la estructura de las Pinrurns o los grabados. Muchos:rnálisis de la cámare oscura, en corcrcto los rclativos al siglo xvur, propenden a considerar exciusivamenre slr uso co¡no instrlrmcnto Para coPi y cofio auxilio en lx cleaciól rlt pintrrras por Paftc de los ardsras. A menuclo se presrLme que cstos ¿rtistas rrabajaban con un srcc¿áneo de lo que querial rcalmcnte, y que aParcccri¿ Pronto, r srbcr: l¡ cámam focogLá6ca.' Este enlbque irnpone todo un conjunto .1e supucstts prop;os clcl siglo xx, en particular una lógi.a ¡rroductivista, sobre tn dispositivo cLrya fiLnciól principal za dccir, crx crear ;rnágencs. Copiar con la cámara oscura -cs uno rrazar y hacer pennancntc li imagen- no c¡¡ sino sólo de sus nur¡erosos usos, c inclmo hacia mccii.rdos del siglo \ \ r ll d. ru ,1,' \, de',,..d. .n , rr i.r' ,le* ri¡r iorr.. im¡orrr n' tes. El ar¡ículo clcdic¿do a la.cáma¡a oscrLra, en la Izr¡rlap¿¿iq pot ejen\plo, cnumera srs Lrsos cD este orden: "r\rroja
ha podido

AftÑr K. wheelock

planrc¡ que

oscura satlslizo los nnpulsos nitlLr"list¿s dc los Pin¡(res llamsrcos Ltcl siglo rvr,.lue cncontr¡ban h petspc.ti!¡ dcmasiado mec:i¡tic¡ v al¡s¡¿ctr. "Pa¡r Los artist¡s hola¡d*es, ¿l¡sor¡os en la explotu.ióD

h "vetosinllitud,

de

cin rr

,l.l"",r¿,,,tr. l

il. ' .r ,. {,,'.,1r.' "')., t..,..t,i r.t.i..,,,.,1. l. t,,.,.. *,,',,..,,u1, -u,J,r ..r.li. ta,rc".l, I.., i,"i'o,,,J,{.,. ló,,r,r.,,,.n,h. u,,. \.,..,,.,.,.,1.,,. J, L ro,,,r,,.,t.,, .. ,,\..J-,,1,:,ni.,,J,.,...,,j,.,.r 1., t,,,..r,,n i. \ .t.. p,,, ec,,,pl,. r,,. ,.lni, .,".: .,.,.. N.uh,ll. ,,.4: . r,.". t.,.,, r,r,: '. 17 l6Jz; y s.h$,¡rz, r98t:
97

n|,., ..,, o..l

¡. L.n..u .,.,,i',u J.

-.',ri.t"..,,,.orprr.,

. ro.l..,l-.i I' l.l-,.,,,,'."Pi ,r.,r.' nr.c,, l. ¡,r"r.¡r, (Wheel¡ck, ¡qzz¡: ,l-,o,). A l¡ vez quc profone la pful,Lenática no.nh dc (¡. pin nn a . ver.l¡.lc¡amcn¡e nitural,,, §'h.cloch.!¡nle (lue cl rlisposirivo permiríe ú¡a prcsen¡acnin neutrel y aproblenrátic¿ cle l¡.rc¿ljdad, visual. Pcrfila un p«,cev, rle cambio cstilístico
(sisuicndo .parenreme¡re x Gonbrich) en el.uxl.l úso de li.ámr rr os.úr¿ inrcracrurba con p¡á.ticas y e{lued,¿s rr¡dicionales Parr p«xlLrcir imágenes mis re¡list¿s. Yid. WLe.lo.li, D77bi,6f¡&1. r¡nrbié¡ ¡linna que la cinura oscrr. !¡¡lso un¿ Sv.d¿¡¡

o,, t,.

^lp.rs nD¿g.¡ nrás veraz

(

Lpcrs, ,981:

l¡-lt).

t4

''

cmcja[ Perfecl.rmentc x sus obicl(,si rcl)rcstr)tir los colores y los noviDie¡ros de los objcros mejor de lo quc cualqúier otra chse ¿c rcpresenhción pucda hacerlo., Sólo nri' ¡.['l¿nre ipLrnr.r qrc pur nleJio de e.¡e irtrrrrrmcntn
¡es que
alguien quc no sept dibujar puctlc, no obstante, hacerlo con cxitctirud extrena.»'" Las descripcioDcs no inst¡umenrales ¿c la cámara oscura cran lleneralizadas, y lx resaLt¿ban como

r:rntrl,z:r rlt Ir visl;rrr t)r,)tn,Lr,,,.¡ rrl","rv,,"¡,,, rri,1,,. . r,, 1,¡'u ¡',. !,,r., rl,.¡r-,' e1'.r r.r. 'rrr
,rbuncl,¡nrc luz v,l,re l.r

,r.r rrrrrr, ,r ll,11.rrí.r .r ,r rr¡r,rr rrrlr ¡r,sit irir ilist rrrsi r.r ¡¡sri.i,rl cIciriv.¡.lesJ. l,r,¡rx,,lrrr,"l.l,,tl,,rrrirrrntct¡rche
,

,i,¡r.u.r r*r

se

vcrriil,, clclinc,rrrtir lqLrí puclicra cocsrionarse.

dclnostmción autosuEcicnte de su propio funcion¿miento ¡ por analogía, del de la visión hu¡r¿na. Para aqtéllos qrre corn¡lendieran sus bases ópticas, h cárnxra oscrra ofrccía cl cspcctriculo del firncionamiento de i:r ¡eprcscDt¡ción oPerando tlc fo.m¡ totalmenrc rransparente! v para aqucllos rlLre las ignoraran, la cámara les proporciootba los place¡cs clc la ilu,icin. \in enrbr rgo. igrul rlue L p,'r .pr, r iva L,,nrerr i, rn \,¡ in tcrior Jas pelturbacloras posibilidades dc la anarnorfirsis, rambién h vcr.rcidad de Ia cárnara oscur¡ esraha amcrazada Por sr proxirnidad a las técnicas tle la prcstid igitación ,v h ihrsnin. I;r lintema mágice, desarrollada ¡,aralelarnente a la cáma¡a oscur¿, tuvo la capacidad de apropiarsc dc la estrucmra dc esra irltima y subverrir su luncionamienro, imprcgnando su inrerior dc imágenes reflejadas y provectadas mediantc el uso tle luz artiEcial. No olrst¿nte, esrc contra-des¡rliegue dc la

L .ylo!¿di¿, t7t1: 6r-61. Antes e¡.1rnismo siglo xvxt.Ioh¡ Haris no nc¡cio¡a s¡ uso por p¡r1. dc los ¡rrisras ni k posibilldad de resisrr¿r hs ioáscnes proyrctadrs. Er carnbio, subre¡r su cvr'
rúo.omo cntrcre¡inriento popular c iiLutracnir rlidácti.r dc los pri¡.ipios dc la visi¿,r (II¡rris, rToa: ¿64-271). \Villirn Mollneur
ün,po.o ¡r.Dciona

nrismo ticrrpo, clcbcrnos lxocural no conlundir los y elictos de la cánurx oscllra con las técnic¿s de 'iunificrdos l:r pclspcctiva lineal. Obvia¡rente, las dos están relacionad¿s, ¡c,o debe subftyarse qu.: la clm¿ra oscura define la posición ,lc u¡ observador interiorizado rcspecto del mundo externo, como es 1 no simplemenrc una represenración bid;mensional, rl caso cle la perspcctiva. Por ranro, la cánr.rra oscura se con_ vir:rte en sinónimo de un tipo de sujcto efecto rnás amplio, quc exce.le la rclación de tn obserr'¿dor con un determinado ploccdimiento de crc:rción de imágenes. Muchas descripciorres conrcmporáneas dc l¿ cáInara oscurl distingucn como r:rsgo más cxtraordirario srr representación del movimicnto l.os ot¡servadorcs coment;rrorr a menu¿o con asornbro que hs parpadeanres imágenes proycctadrs en el intc¡ior de la ciimara (viandantes en movimiento, hojas que se rnovian al vicr-rto. etc.) patccían más r,calist¡s o na¡urales clue los objctos odgir¡les." Las djlerencias fcnomenológicas en(re la exPc riencia de una construcción perspcctiv.r y la proyccción de la cimara oscura no sor, Pues, sluiera comparables. Lo hrnclamental en la cámara oscur:r es Ia relación que Promucvc cltrc el observador y la ¡l;mitadx c irrdif¡rerciada exrensión clel rnundo exterior, y el modo en que str apararo electú¿ un

^l

.ore lrcrodi.u o urr¡ ,l,lrnrir¡,
inundibad

iorr

cn,^¡ erre,r'i,in. Pcrnri'
?

ningú¡ so ¡rrisrico del disposniro, pero lo r.l¿clon¡ esre.h¿rne¡te cor la llntema miLgicr y los cosroLamas (Molvneux, ¡q6z: t6 +r). l'.ra un manntrl Prá.rico.cerca deluo ¡tc l¡ cá m, , a oscura p¡r¿ .rris¡as, vid. Joml.r t, 17»: , l7it6. ul ribr¡, ¿el s¡.cdotc jesui¡a Ath¿¡asius Kircher (1602 1680) y N legen¿¡ri¡ rc.nologí. de li linrem¡ ¡úgic. cs un .onúa edp1.o lu¡d,nkni¡l de 1os slsr.nras ópiicós clisi.os. vi¿- \t\ An /,ng ¿
lu.s

(i nrt.rio, de l¡ cim¡¡¡ con un rcspl¡¡dor visionl¡io, cr'¡l,,nJ. p,r., .rl. ',,i i, r c o. lu ¡¡ii-,, ..1 ',. irr,. lu¡,r.1. l.,r q..,.pro1.,.,.i-' ),'....e4,,,.,r.'l,r.ir...r .od cl ii¡ de simula. ur¿ ilL¡nrinació¡ divnr¡. tir contrasrc con el

pr*rc "l"htu¿ dcl observ:dor rl
ia,

¿r

lKtr.h¡er,

,646:

r7l r84). En lLrg.r del a..eso

extdior, Kircher .oncebia

t¡.¡i.¡s

rr¡¡!
que

r

.onl.'xro conrra, refórnist¡ de hs p.jctic.s de Kit.her. Podemos e$xblccer uni relació¡ ¡nry general dc h cárnara oscur¡ co¡ l¡ interioridad de u¡tr s )jctilidad moder¡iz¡da y Prorestx¡r.

J. R"L, I 'r,, h ryn'¡| , ct '-on¡ c r\n.i,h,l ;8 ror ,loh',H , , t.,,.o" t..1'a.,'-üt-tHtnr.t-'):
V d.. por

t7

ti(rrrL, rlrrc ¡,rrcrl,r scr visrr sill s.(riti(,ll s,¡ vir.¡li,l.rrl c$,ri,rl. l¡ero cl ¡¡,ovinricnro y Ia rcrrpor.Llicl,rrl cvitlcnci:¡rlos c¡¡n t,r cámarr oscura ¡rreccdían sionpre al ;rc«r clc lcprcscnr.rción¡ movimicnto y tieüpo podían scr vistos y experimcnrados, pe¡o nuDca reprcsonrados.'l O¡ro malcntendido clave en torno a la c:imala oscurx cs qte se trata de un modelo dc visualided cn cier¡o morlo i¡, trínsecame¡re oórdico,.'+ Svcrlana Alpers, en concrero, ha desatrollado esta posición, al recalcar que las crracrcrístic¿s errr, r,rle' Je l.' pirrrur.r hol¿rdc'.r,L.l .iplo \vrr ,or i,r.<pJrJ blcs de las cxperiencies que se llcvaron a cabo con la cima¡a osctLr¡ cn el Nortc de Europa.'J Sin embargo, su argumenra ciófl no riene cn cuenra que la nretífora cle la crimara oscura, en tanto figura de la visión hu¡rrna, domin<i cl toda f.uropa ., l. hrgu .1.I sielo rr l. B¡,.ir,lov er, lo, rrrrp,,r.r,rrr,.. rrrurrciados tlc Keplet acerca de la cá¡r¡r:r oscura y h irnagen rc tiniana, Alpers alude a un olrodo dcscli¡rrivo uó¡clico, como cl umodo kcpleriano,. fero Keplcr (que rerlizó sus estudios ópticos cl la ecléctica y bieo poco nó«lica cuhur¡ visual de la cortc praguensc de Rodolfo Il) no cra más que uro de los destacados pensadores dcl siglo xvrr (junto a Lcibniz, Dcs-

rrrr,,,u,x) er¡.uv.r ¡,1,r,r l,r c,i,¡¡.r,,r osr rrr:r rrrr¡ri rrrr Irg:r tlcsr,rc:rtli,. '' M,is.riLi ttc h cucsrión
,,rrr,*, Nrwr,rrr
1,

1.,¡Lr',

.lc los signific,rJos dcl urrc holendós, cs impor ttnte reconocer cl c¡rtictt¡ tr¿r¡ru¡tit¡n¿l de la vid.r intclccrual y cieoLitica el lirropr dtLrante estc pcriotlo ¡ más concretamcrtc, las semej.rnzas lirnlarnenLales quc rclacionttran las descripcioncs dc

l.¡..,m¡r,,

óstes rle racionalistas o (nrpi¡ist¿s.'' Aunqte A$ers se ccntrc cn un problema rradicional dc h histo¡i:r del ¡rLe (el es¡ilo dclNortc frente la pintura itJiam),

"*ur.' rn,ii'rin,¡' ¡,arr,'.1. Lrrrol'r I'rovirrier¡l

plaltca aLgun:rs especulaciol¡ cím¡ra orurr. Arrrr,lue.,.¡rr Ir" po.l.mo' ,err.,nir ', ,.'2,,,r',,ni nr,' en su rotaliclarl, Al¡ers perfila un motlo rJe ver «descLiptivor y enryírico. que coincirle con la expericnci:I de l¡ cámara oscurx, como (1n:1«opción artística» peroranentc ¿cl xltc occidentrl. oEs una opción o nodo pictórico que ha siclo rctomado cr, ,n",nelr,,..lrt,.,re' v l.or rno,i\".,lrG <tr¡qr r .igrre.irr ,^r.,, .l'r,, el,qu. rn,'.liJr JcL,erir.on'irlrrarr qu. .u,)'riru y )-c un desarrollo hist{irico en de si nrismo,.'' La auto¡¿ rfirma quc ulos orígenes últimos clc la fotograli; rro residen cn 1a
,r lo largo dc su argúntentación

rcs Dtás generales rclxtiv.¡s :rl fapel hisrórico dc

'', i,, .,. r. i,.,,1. u..i....".. ," ,rt,t,d..i,J ,J, r- J..1,,,1 "te,.of¡ia.h...tr),\rr.\. .,1t, ... r^,.,,., t,. t..11 't 'r.'l^..1, J.tIlu ¡,..,rr. ..p..,-.u-t^. ," ,,'. ¡,. ,t,.c ol. /L-. n. ll- , . ,,. ., d.,.n , - .. ., .-, .,,. '" ¡lc¡«,ri¡ v rr¿¡sf<¡rmado¡¿ ¿, ¿1 ,r./,1¿. in.lüvcndo Í r me¡u.lo .. ,.n .q,.il.,liJ"J,l.o.. ...-, .t' i.
o pnLenrs simplemenre i¡visitrles, ¡siconú áisttrdos d. $,s.ap¿ci d¿d.s eii.ria¡s par fecrar o dddmiD¿r ¿ su ve, tos .fe.r¡s e; cl cor¡zúr de csros nrnmos pro.esos la .i.¡.ir .te t¡ D¡rurateza hx
á

1,.. .,,.,,..i,1,1... r,. 1r.ñ i1,-l

L,-r".,..

erLl. t*r,. .r.nrrr.

t,.,r..r,.ror.,rJ

Res,hr siia¡ili.¡tivo que A l|ers onrn L¡ dcs.rlp.ión deh visnfi ¡ la cim¿ra oscure llcv¡da ¡ caho pot D.scúcs ct\ !.a dioth¡.tk 11611), Ja{to guc D.s.irrcs vivii; en ILI¡rl¡ cture¡tc más de l,einte 1ios, d€ 1628 ¡ 164r, v lnr ru r.ori¡ óptn.i.s(¡1,¡¡ t¡n ,elacnD¡cL¿ co¡ h dc Kcplcr. I a emejrnzr .rr. cl observ&nn lepleriaro y cl car t.si¡no rlcrde 3 rJ.avrr lx to.ión d. .lirrzí regntr,rles.1istntr¡s. propósiro de Des.artes y Holarda, vid., ¡or eje plo. C. Lolisc 'nrijssc¡,.l.c.3rtésirniirL. xux l'§s B¡!, (en DijLferl,tris, Iero: ^ r8.t 260). liérar¿ Simo¡ i¡slstc cn qoc la r.1ia7rr;9ra rle Dcscrrtcs
.

.\ l,,i.l..t,r,,,,1 " t.. .,.i,u,1, J. .,r. p,,.,,. t.,,,, r.,., t, 4'. n,.u, , n' n " .. ' 't,r,l t\rn, ,1-a.,-¡1. aat '^\.d.'d
1,1

grar canrlded Jc esfecul¡.iones, la cá¡rdá (,s.ur¡ r.¡¡¡ia origencs trerliterárcos: hahría sido (.le!.ul,i.rr¡» a..i.lenratüente oB¡do l¡ luz brill¡¡re del sol cntraLa a través de unr ¡equcrie aber
Segirn

,"1 "1,..,r.ú,,.i'.J,.'r'l ,. .. t ,1..;t,. 'J. h.p'r,''"'.r,,,'i.' r.'r,',¡,.1o1,.e"., J, lJi,'',ts,','' ', ', '. (Simon, r97.i). F]win I'anofiky, s. .c¡r¡ó cn u¡i ctrestión rd¡.io¡¿da. los dif¿-

J".o, n

3

cLe h pÚspccrira cn el Norte ¡ cL Sur. Snr crnbargo, él r.,,t'. a^,1. tr u rr... " .p, ', . .'' ", ", sir.m¿ -! ré.nic¡, es mu.ho ¡ñs inporta¡re que !$ com,in, .omo

rcntes usos

idbsinc,rsirs rcgio¡¡lcs. (l'anofskv, r9,4
Alpers, 198l: p2,1.1,

25).

¡. j7

ifl

i9

invcncn;¡¡ rlc l,r ¡cr¡xtrivrr crr cl sigIr xv, si¡,¡, rrr,í. bitrr c¡¡ el al¡crnativo modo picrórico rlel Nonc. ll,ri,, csrc ptrnto dc vista, sc podría decir que la imagen fbrográ6r:a, tl ¡rtc .lc tlcs cribir holandés, ¡.. la piltura inrpresionista son todos ejcm plos de esta opción artísr;ca constante en el art€ occidental».'' Mi propósiro, al contrario, es proponcr que lo q:ue !(Pllru ^l¡ fbrografía de la perspectiva y de Ia cámam oscura es rnucho
más signiEcativo que lo qre ticneo en comirn. Mieltras quc mi ;rnálisis dc la cámara oscura cstá bisado

r

rirr rrrl), srr¡r'rior. lrur

l,r irrr¡rrrr:rrrt irr tlc I )t.ll:r l'o,r.r rcsnlc

r,rrrr,, cn i l rr¡rbrrrl irrrt.lLr:r

rrll Lrl cl grrc sc irrsrr

trr como cn cl

cn los conceptos tle continaidad y dlferen,:ia, l\lpcts, como nuclros otros, plantea n ociorrcs de continui..lad en st bosquejo de lrx orígcnes de la fotografi;1. y de identidal en su idca
de un observaclor apriorístico quc tiene acceso pclm¿nente a estas opciores visualcs, llotanres y tmnshir'Ári..§ '" Pctó si esras opcrones fieran (constantes,, el observador en cucstión
escaparia c{c las condicioncs materiales e históricas especiE cas de la visión. Al revesri¡se dc las consabidas polaridades

estilísticas, ral i gumcnto corre el ricsgo de convcrti$e en una srerte de neo-wólfEinismo. Las dcscripciones al uso de la cámara oscur¡ suelen haccr rutinarianentc algrrna melción especial al sabio napolitano Giovanni Bartista dell¿ Porra, identifrcándolo a mcnudo ¡on¡o ¡¡no de srls inventorcs.'' Nunca conoceremos col absoluta certcza estos detalles, pcro sí contarnos con su descrip ción de la ci¡ar¿ oscura, quc cscrilrió en su ampliarnence lxklo Magia Naturalis Lle r5i8, en cl cual explica el uso de un

org.,nr/J, iol i s:rbcr v cld ver qLre socavarri 1.r cienci¡ clcl I{cnacimiento cjcnrplific,tla cn la mlvor partc dc su trabajo." L,r rnagia natural de Della Porra era une concepción del ¡rundo en su unidad lundamentaly u medio dr obscrvnr rsrl u¡idad: uF.stamos convencicios dc quc poclcmos cono.c¡ l:rs cosas secretas ncdiantc la coltcrnplaciór del mundo en sr¡ totaliclacl, a sabcr, cl movnnienro, el esrilo y la lbrma ,l.lnrlsrr".. Irr nrra¡'arre. l ,ellJ l'orr¡ in'i,re en ,Ir( uno tlcbe r¡rirar los Gnórnenos con los ojos dc ul lincc, dc forma tl qrre, complctacla la obsc¡vación, uno pueda ern¡ezar a mx¡1ipularlos,,.., el observador se esliLerz¡, en últim.r ^qui, instancia, en conseeuir el entendinrien¡o de un lenguajc uni vc¡sal de simbolos v anirlogías que puedlln cmplcarsc para rlirigir y aprovcchar las fuc¡zas cle la naturaleza. Pero, según Michcl Foucault, Della Porta imaginaba un mondo err que «rclas las cosas eran con!;gu¿s. unidxs e¡rtre si en catlen¿:

r.,,"t,,, r, .¡rr,

Ios unos

r

los oÚos, La planta !e

co¡iuni.a.on
l¡s
cos¿s

el rnimal, el

¿¡irnal con el mar, el ho,¡b,e

«»

rodo lo quc lc ,odc....

reh.ión

de enrulación pertrri¡c ¿

irnlt¡rs. cnire

si Je

.,r (,p-j,, ^,,na¡ct,r..,.o, o,,,,t,.J,pi..,...,,.,, cl ¡mdo ¡l¡olc l¡ dist¿¡ci¿ qtre le es t Íi,pi¡! de e§: m¿ner¡,
supcn el lugar rsignaJo a cad3 .os.. l']ero ¿cuálcs dc
imágenes que recore¡ clesp¡cioso¡ l¿s
csras

¿

espéctlo cóncavo para cvitar que la iuragen proyectada ap:r¡eciera invertidn. Iln la segunda edición de 1589, Della l'orta dctalla el modo cn que una lentc cóflcav¿ Puede situarse en la apertura de la cámara prra ploducir rrna imagen dc resoltL_

i¡rí9.¡.s

orign,¡ies?

¿{irálcs

la rcalidad

vcuál

prorc.ción?"

20 zr
6o

r9

A\,eñ, re8t: p. ,aa, n. ]7. Para uD ihporr¡nrc deb¡te

identi¿al y le difetencia en an.L las expli.¡cio¡cs hiróricas, Vid. ¡'rcd.ic Jmeñ,n. "Maüis¡ Hisntricirn, (c¡JaNeson, 1988: r.18j77). ViJ. Gliozzi,19rz.
acerca

d.l¡

¿z

Della l']or¡. rs idcnrific¿do cono un .,prc rnorlcno, en Lenoble,

¡l ¡l ¿t

Ci¡. en

Delli I']or!, ,ó18: ,t. Ci,in, 1965: r9o. Iou.rult. ¡971: r8r9.

6t

lrsrc crrrrcl:rz¡,sr,I l,r r¡,rrrrrrlcz,r y srr rr¡,rcscrrrlirirr, csr.r irxlistinción cn¡c l.r rcalict,rcl y su pIr)yc..nirr. scr:i irl¡,li,l:, por la c:ímara oscura, y en su lugrr insrituiri urr rógiorcn <tp tico quc s(pamrá y disthguirá a priori h ;rn¡gen dcl olrjcto." Dc hccho, h clescripción qrre DeLla Porta hacc rlc h cámara oscura iue un elemento cl:rvc cn l¿ tbrmulación reórica de la imagerr retiniana clc Kcplcr." !,Lnst Cassirer sirúr ¡ Delle Porta cn la tratlición renacenrisra de lo rlágico, en la cual cortcmPlar un objcto
signifi.¡ co¡vc,ti6c.!
posiblcsicl suj.ro

!¡o co¡ é1. Pc¡o

estr u¡icl¡d srtlo

es

r»(rrru l)t¡r..ix y sin I'ror)r(1(r ,r, irsru¡¡¡clro ilc ol;scrvlci¡nr plivilcg;arlo riv:rl quc st .rlc.rnz,rr írr finah¡crrre I ct¡st¡ de haccr airicos la .rnlligilidr(l rcnaccrtista eDtre el cognoscente y Jo conocido. A ¡aniL tlc finalcs del siglo xvr, h 6gura dc l¡ cárna¡a oscura empi€zn x ¿sr.rmir una imPortancia suPerior cn l¡ delirniración y de6nición dc l¡s relacio¡es erltlc el observador y cl mLrndo. Durante varias rlécadas, la cámara oscura tleia dc ser uno de unros instrumcntos u opciones visrrales para conver(irse crl el lugxr obligatlo desde el que podcr concebir r) reprcsentar Lr visión. Ior encima de ¡odo' esro indic¿ la

lr,ll,r

l',,,r.r,1< il,1,.r,l:rs ¡r»rcriorcs,

h.:irrrlrl

rd ol,jetu. el.oDo.e¿o, rlo.onocido, so,1 dc l¡ ¡rismr ¡rnL¡rlezar ésos debe¡ ser nicmb'!s yp¡ .s.lc

.,n.r.1,,,.,

.'tle..''

riales ün 1.n, de fi¡sión

r rc(¡ili.¿ci¿D.'¡

".,11'''p'. pi,,,..,'..

P:rre la magia n:rtural de

l)ella Porta, el uso de la cámara

oscura era simplernente rlno de los distintos rnótodos que permitian el observador conccntrxsc dc rnanera más ptena en uo objeto conc¡eto! to tcnia plioriclad exclusive en ¡anto
q1¡e

lug¡¡ o motlo dc observación. Pelo para los ler:to«'s dc
S.Á¡l.mos Li n¡diferen.ir Je Delh |dJa ha.i¡ cl esr¡rús rc¿l o ilu sorio d.lo qú. s. h¡(e visible co¡ la.jnü,: oscura:.Nada pucdc scL rnris agraLüb1c, púa los gL"¡.les hombres, los enlli¡os y las pcrso nas ingeniosas, qu. co¡r.trrpl¡r qu.. cn u¡r (l:inrtrn (\curi ll)a,k Chrmbúl $b¡e sáb¿n¡s bhocrs, uro puerla vu cl*a y oítiJ:nrente, .omo siesruvicr¡n anrc sus ojos, Cr.üi¡s, B 1!ud*, tr,érci¡os dkmigo!,luesos r rodo lo quc úno dcs.e. iltrc hrv¡ lcne ¡ ev

aprriciór cle tLn nucvo moclclo de subjctividad' la hegernonía clc un nuevo suiero-efecto. Er Pri¡rer lugar' la cámlra oscurx realiza una opcración clc indivitlLración: en cl in¡erior cle sr.rs r,e' ( .r' i.r rnPnr( fur 'rr , ", uro. .o r hnc', Jetin. .rl ,,1""n,.1.,' risl:unicnto, reclr.rsión 1' autonomia. Impulsa una stertc de /ff.zrj o retirada del mundo, con el 6[ de regular y puriEcar la rclación dc L¡no con los rnúltiples coltcnidos dcl, ahora, rnrrndo ocxterio¡,. Asi, la cá¡raLa oscura es inseparablc de cierta mctafísica clc la intcrioridad; cs una 6gum tanto del observador', que es nominalmc¡te un intlividuo libre y sobc rano, conro ¿c un sLrjcto privarizado y rcducido en un espacio ctasi doméstico, separadc, del mundo pirblico ertcrior."
(Jecques

Lactn ha comentado c¡re el obispo Berkcley y otros cscril¡ieron sobre las representaciones visü¿les como s; éstas fircran una propiedad priv.rda.)i" Al mismo tiempo, otr¿ f¡nción dc l¿ cárnara oscura, cmparentnda e iSralmenre dccisjva, consistió cn cercennr el acto rlc la visión respectt, del cucrpo fisico del obscrvador': cn descorPoreiz lx visión. La cámara oscur¿ autentifica y lcgitima el punto dc vista rnon:idico dcl indivitluo, pero la expericncia física y sensorial delobsc¡vadoL
I

C:inan, en h qüe des.as rcprcscntar csres cosas, alqure Llanurr cst,¿.i{xa en la.lue fued. ser ilunio¡do librc¡r.¡rc por cl r,1: si sobre elh .ol,).as árboles en alrdc¡, .si .omo Bosqúcs. Mo¡r¿i,as, Rios y rt¡irn¡l.s quc lo sean rerlmente o crerdos ¡or cl Anc, dc Midcr. o.ú¡lqL,iú otra hrterir... l(x (lue erén en la a]ám¡.. yerán Arbd.s, A¡nMl*, (l¡zacLores, Ca¡as, et.. .on r"l cl¡ridad que no pod.án dlsri¡guir si sor vc¡cL¿rle¡,s o ilusn¡nes: lis Hspad¡s dibu,ad¡s briil¡riin cn cl rg(j.ro,. (Della Porta, 1618: 164-165). Acerc! ¡e l¡ ioflu.D.ie dc D.ll¿ Port¿ «lre Kepler vi¿. l-indberg,
rS C¿ssúer, re-2: p.

'.1.. ,l ,lr.,r,,,j,r,sr\r

r:pJ o'i,,Ji\'J,,o ,rJ"¡" ,rrrfi' rlm'r.r. ,,1.1,.., 14 .'..,r_.n'r,' ohr'rrr' io ridarlv priretización serual e¡ .l siglo xv! cn l]3rker. 1984: PP. e 6r'

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Dcll. Po¡tr.¡ Ri.nsrr¡. re6].

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\i.rl ,r,l,,rrL,,[ ,ln(xin].,,1.,,,tri,r( rrnr rcrcr.r ¡.r:tr Jc un: ¡|lg&h rlr rrLhorr prrct(. ,, tn clpostigo dc unr vcntana, .olo(t!¿ trn prisnr¡ dc ! rio, i (r.v¿s drlcualcl r.Io dc l¡ luz
r,,
Llcl sol, qoc cnnaba por aqucl rgrjcro, podia scr rcfractrdo

L,r 1,,,., ,\r.,,ri., ,,,,,r

,^,,I l.r,l ,l),¡ 1,¡. r¡

hacir r¡¡it¡re¡ di¡ección rl muro opuesto rle lacámaray, allí, fi»nrar un: inragen coloreada delsol.''

l.r.r.ririJ.rJ inr.r,¡rc l\rurol Jcrrihe

en ¡,rirncra p,'r'ona

Cii¡nar¡ os.ú¡x. r646

suphntxd.r por las rclaciones entre un apatato mecánico y un muldo preexistenre objetivirmente vcrrlaclero. Nietzschc resumiría así cste modo ¿e pcnsrr: .Los scntidos engailan, la tazón corrigc los errores; en co[sccuencial se concluyó, la razón es el camiro hacia lo consrantci l:rs ideas rnenos se¡suales dcbc¡ ser más cetcanas al 'mturdo vcrdadero'- lls de los sentidos clc clonde provielc ia mayor partc rlc las desgracias éstos son e[gaírosos, ilusorios, dcstructores.»]' Entre los conocidos textos en qlrc cncontramos la imagen
es

y dc su sujero intcrioriztdo v clcscor ó¡daz de Newrol lr7ol) y el Ensalo sobre rl ¿nt¿nlimiento humant, ,le I ocke (169o). T,o que arnde
cámara oscura
poreizacio sc lrallan la bos demuestran cs climo la cámxrn oscura servia a l¿ vez de moclclo para la obsen'ació^ de Fenóncnos empíricosl para la insrrospccción reflexiva y ia ¡uto-ol¡servación. ll lugar de los
z

h

proceclimieffos inductivos dc Novto¡ a lo latgo dc su rexto es la cárnam oscurat ésta es la basc que hace posible su cono_ cimiento. Hacia cl principio de la Óprlrz, cornenta:

no aludc al funcionanicnto tlc su propia visiót, sino más bien al cle un insrrumento de representación transparente y refractivo, Newton es menos el obse¡vador que el org¿ni zaclo¡, cl montado¡ cle un aparato tlc cuyo ftrncionarnictto cfictivo es¡á físicamente diferenciado. Aunque el aparato en cuestión no es1 estrictamerte, una cámara oscura (un prisrna sustituye a la lente pl¿n¿ o eL estenopo), su estructur¡ cs fundamcntalmentc la misma: la rcprcscntación dc un finómcno exterior acontece en el inrerior de los límires rec¡iIineos de u¡a habiración oscural un¿ cá¡rara o, en prlabras de l.ocke, un «ftabioete vecío».rjF-l plano bidimensionel en cl cu¡l h imagen dc ufl cxte¡ior sc preseflta a si misma no subsistc sino por su rclación especílica de distarcia con una aperrura en la pared o¡uesta. l)ero entre estos dos lugares (rn punto y un pla¡o) existe u espacro de extensrón inde ierminada en el cual el observ¡dor se sitúa ¡mbiguamcnte. A difcrorcia clc una consttucción pcrspcctiva, quc también supo a mosrrar ura rcpresentación ordenada objetivamenre, la cá¡rara oscrrra no imponia un lugar o un área restri[gidos clesdc los quc la imagcn sc prcscfltara con total cohcrcncia y consisteflcia.r+ Por una partc, cl/ln obscrvador/a cs rlisjuüto/a

l2 l,l

NeNro¡, rrrz:

16.

'. fl,,h 1,.',n,-l' l'.
l,
64
Ni.(zs.he, ,16ll: l17

L.ocke, rrtr: I, ii, §. Sobrc algu¡as dc l¿s iDrplic¿cloDcs (?istu'noló gicas del trab.jo de Newto¡, vid.'LouL¡ür, i979: u6.

,,..i1,.,do1,e

.,.rñ,\ru. ,o'h

ptr.pc!,,\.'

de linales del Qrúrrroce¡ro pemi¡ian al espectador un lirrnado campo de movilidad en el interior del cu¡l l¡ co¡sistenci¡ de la

65

Jc I:r ¡,lxcrv,rcirir¡ lrrru rkl ilis¡rrsiriv,, y irsisrc ((,rro r(sri1r) incoryóreo r uta tc prcscnt.rcirin mccánic.r y t'usccrrclcrt,rl de Ia objetiv ad tlcl rnundo. Por otra parte, no ol¡strntc, su pnsencia cn la cárnara en¡¡aira Lrna simLLltaneidad cspacial y tcmporal de Ia subjerividrd humana y el aparato objctivo. Asi, el/la espectador/a es un hnbitnnrc cle la oscuridad más iütpreciso, una plCscncia stplementaria v marginal indepe¡r tlicntc dc la maquinaria de la representaciórr. Como Foucx r demos¡ró en su análisis ¡le Las Moinas ,lc Yelázquez, se rrata de un sujeto incrpaz de auto rcprcscnrarsc a la vez como sujeto y objeto.JJ Ln cámara oscula im¡ide aTriori qu,e ellll¿ obscrvrdorTa vea su posición como parte de l:r rcprcscntaciól. El cuerpo, por ranto, constitulc un problcma que la cárrura nunca podría resolvcr sino rnargnrándolo y convirtiéndokr <n Lr, f¡rrr¡'m¿. ."n el Án de e,r.¡hlecer un e\¡r.io ,. io nal.¡6 En cierto senr;do, Ia ciimara oscur:r srria uün mcráFora precaria de lo que Iidmund Flussc dclinió couo el mayor p¡oblema 61osólico del siglo xvrl: uCórro un filosofar tlue busca sLrs ñrndamenros últimos en lo subjctivo... pucclc reivindicar una 'verdad' objeciva y una validcz mctalísicamenre
Quizá la imagen rnás célebre de la cám¿r¿ oscuri sc en cucntre en elÉzsa7a sabrc el enten¿limientt¡ humarut $69c) de
t-ocke:
Las seDsa.bncs exrctu¡s e iorcr¡rs sor l¡s úricas vías que pucdo cncontrar dd comcihi.nto ¡lenren.limiento. Sólo és-

. r:,r .r,,r.r ,, ,,,,,1, ,,,,orr, .r, .r1,, .r lLrz,.Ll ,¡Lr rll,le r¡r,I rL,r.L¡.,¡rcnr.rl,c,Lorr" ¡.rm rtrj.u c,,,, r r1.,,i.,,.i.tr vGibl(scrrc,n.* ¡,r1su,,¡ c¡ dc l¡scosas ¡( iiúrrir si hs iDlisc¡.s quc cntLrr¡n ¡ cs¡ hal¡it¡c¡ón tan os.ur¡ ro hicicrrn sido pcrmatecer rlli 1 ¡act trn ordcnaJrs como pera ser enconra¿¿s rgio l¡ o.asnin, se pare..ri¡
,,r.r"l.r,l,,,lir¡,,r,,,
L.r

nm.ho rl cnrodimicn¡r .le

".

h-¡b¡c.''
es

ctimo la meráióra de la habitación nos distancia cfectivamenrc drl apirrato que describe. En cl narco de su proyccto de inrrospccción, Locirc propone un rnctlio pirn visualizar cspaciaLmenre las operacionts tlel intelecto. Explicita lo que estaba implícito en rl rel¡,o de Ncu ron -,l,re .¡r ¡' ,i' r,l.¡J ., 'u esr¿ rn i¡ ou rr¡: cl ojo del observador es compleramcnte separado clcl apara ro quc perntire la cntrada y forrnaciól dc «imágenes, o nscrneiarzas,. Ilume recalcó taml¡ién una relación tle clistancia similar: nlas opcraciones del espiritu... deben ser aprchcncli¿as efl ún instante pol urr,r peneclacitíl srr¡arlol derivada d( la naturaleza y nejoratla por el hábito y 1a reflexión.»r' El otro pasrje l-ocke da un sig¡ificado difircntc r le ;de¿ de la habitación: lo que, en la llglaterra deJ siglo xvrl, signilir::rh.¡ lireraLnertc csta.f in c11rlrcrd. csto es, dentro de las cánarxs de un iuez o dc rr¡ noble. Las scnsacioncs, escribe, se rransmitc¡ udesde el cxtcrior ¡L cerebro, quc cs, por asi decirlo, la sah k'l¡dtnber) de :Lrdlcr,citr, do¡de son Prcscntndls al espírirr-r.,'" Adcmás de estructurar cl ncto de la observación

Un punco importanre del tcxto de I-ocke

t
It

vcntanr r tuvés {¡e las cual(s sc dci^ cntn .\ 1¡ lLtz.t esÁ hrtn¿t¡ót d.,/z ldark rco"rl. x¡ eue, c¡eo, cl entemlimiento ¡o es de
ras son,

cn la mediJa en

l:

i¡ue puedo dcscubrir, las

l8

pntr(m &'m¡¡t.ni¡, en lusar de l¡ inmovilidid de un pu¡ro úri.o y njo. (D¡rnis.h,, re83). Vi¿- tahbién Aumonr, r9lll. Fouceúlt. re7:l 16- Vid. tahbié¡ Dreytus y Ribino{, ,982: zt A propósiro dc G¡lilcó, Descaftes y ¿a o.uha.ión del suje.o eñun
cian¡c

o

4 nio). Mauace Merleau Po¡tI apunta un¡ sirL¡¡cióñ s¡nilir en Dcs.¡(cs, en la cnal el csprclo es una qcd dc ¡el:cn¡nes e¡rrc los obietos, al o¡mo lo rcria un krigo dc mivisnnr o un gcónctru, cxaminándoh y rccoostrryéndol¡ dcsdc tuem, (,,[.re trnd Mi¡d,, en Meltru Ponty, ]9ó4r r78). la.qr.s La.dn deb:te el pcmanienm .aúesir¡o cn rclación r la fór¡ml¿.Me veo a ní ¡ti,no vié¡dome a n,i uis¡to", en l.acan,
Hume, r91i: p. 16 (.1$¡bmya¿o l-o.l.c, r9t9: II, iii, r.

Locke, r9j9: rr,

ii,

i7.

l¿

¿.(ivid¡d dis.rrsiv¡', viJ- Reiss, ¡982:

18'41.

.to

66

67

.orno cl l)¡1).(v, Ix), (l curl rlgo rs obscrvirri, ¡r,r rrrr srritrri, Locke cambién otorga rLn papeljurítlico al oLscrv.r¿or.tuc s. encuent¡a er cl interior de la cámara oscura. Así, ¡rodillc¿ la lunción rcccpriva y neutral dcl aparato especificando una función autoJegislativa y de autoridad: la cámara oscu¡a pcr mite al sujero glrantizar y vigilar la correspordercia entre el mundo exteriol y la representación intcrior, y excl[ir rodo lo quc sca desordenado o indisciplinado. La ¡nrrospección reflexiva se stperpone con un régimen de autodisciplina. Es en este contexto cn el que Richard Rorty alirma que Locke y Descartcs descril¡en un observador diferente en lo tun.lJmur.,l de l¡'.on.ep.ion.',lcl perr'.rnrienro griego 1 medieval. I']ara Rort¡ el logro de esros dos pensadorcs fre L corr.<p.ion dr la men,e lru m¿rr, . omo ,rn c\pr. io in,erior en el cual se pasaba revisra ranto a los sufrimienros co¡ro ¿ ias iclcas claras y distiltas antc un Ojo Inrerior... l.o novc doso e¡a la noción de un cspacio inrerior írnico en cl cual las sens¿ciones corpomles y perceptivas... cran objero de cuasi,
En cstc sentido, t-ocke puedc sc¡ relacionado con Descartcs. E¡ h M¿¡Jit¿cióx Stgunda, Desctrtes aGrma quc percep"la ción, o la acciún por la que percibiiDos, no cs unavisión... sino que cs únicamenre una inspección llcvada a cabo por el espí-

rris,ri [,s. rr,, ¡rcst;rrl.rr(rr(i(ir ir nris slrrr iilix,,lc l )csc,rrrcs. l .u ¡rcru r r:rcnin or rlcn,rLLr y calcul$lc clc Lrs r:ryos tlc luz e tr.rvós dc l¡ única apcrtura de la cámara
,

,',,,1 r¡ris,,jr», rlcrrrr,lr,l

oscura cD.Lrcrlílr una concspontlencia con la nrunclación clel cspiriru por'le luz de la rúón, y no con el deslumbrar¡rienro

potencialmentc pcligroso de los sel1tirlos por le luz del sol. El paradigma de la cám¿r, cartesianx se rePresenta de ma nera espcci mente lúcicla cn dos pinruras rlc Ve¡¡reefJ: -47 ()eótnetra y El Asttínomo, ambas pintadas hacia 1668. Oada inragen reprcsenta una 6gura masculina solitada absorta en crudit¿s investigaciones, dentro de un interior ell peDumbra horatlaclo aparenremcntc por una solaventafla. El asrrólomo esrudia un globo celeste con las co¡rstelaciorcs clibujrdas; el geógrafb tiene ante sí una carra nátrtica. Ar¡l¡os tiercn lx m;rada apartada dc la apertura que ¿a al exterior. No conocen el mundo exterior m€¿irnte un examen stnsori¿l direcro, sintr a rravés tlc la i¡vestigación mental de su repr'cscnt¡ción «clara

y disrinta, dcntro de Ia habitaciún. El sombrio aislamielto ¿c estos ¡redirabulldos eruditos en sus interiores amurallaclos no obsüculiza su rprehensión del muntlo exter¡o, ya quc la división entte el suieto interiorizado y el mundo exterio¡ es

dru.,1'A continueción, cucstiona la concepció¡ según h cual
conoce¡ros el mundo a través de la vist¿: uEs posiblc que yo no teng¡ siquicrn ojos con los que ver nacla.,+r Para l)escarres, conoccmos el mundo .únicrmentc por la percepción del espi itu», y nuestro Ermc posicionamienco dentro dc un espacio

44 4r

Desc¡flcs, 1984, vol. 2: p. 24.

Mi ¡¡álisis sobreVerñeer Do se deriene en l¡s err.Ds¿s csPe.ul¿ci{, ncs hisróric¡s.cet.r.le su posible urc de Le cinera oscurr para la

j

i¡terior vacío cs una condición previa para conocer el ¡rundo errerno. tl c1'a, io ¿e lJ , Jrn.u.r o,!urr. .u ¿corrmienro. \u oscuridad, su separación de un .xtcfior, enc¿rna el uAho¡a cc Rorr, ,r79:
11

49 ro. Para un punro de visra opresro, viJ. Yohon,

Des.ar¡es, r98a, vol. 2: p. zr. Des.ares, ,984, vol. z: p. zr.

.rea.ión desus.u¿¿ros (v . rcrerencias cnroLa r): Nlegó ruurLa? ¡ si lo hi?o, ¿cóno af.ctó ¿ liconfigunciór ttesus pinturas? Áurquc cras ¡regurtas pucdrn rener su inter¿s Para los esteciálist¡s, ¡qui no nre pteocupen las res¡ueris, se¡n c¡ u¡o u otr) sentl.lo. Estc ril,o .Le n,vesLigaciones tienclen a rcduciL cl problema r1e h cámam os.urr a trná .ocs¡ión de efe.tos ópricos ), en úhina i¡sran.i., de efilo ti.rórico. l'ar. mí, la cín¡r¡ oscura debe s,te¡dcsc c¡ re' lación al n,odo en que cle6njó l¡ posi.iór ),las Posibilid¡dcs de un i.ro observidot: ,r¿ er¡ simplemenre u¡a op.ió¡ pi.róri.a o eri Lhti.¡, u¡¡ ele..ntn e¡tc orras a dnposiciór dc un sujeo neuttal y ahisró,ico. In.l$o si Vcrneer no llegó r tocar runca el rparato mccánico de l¡ cá¡¡¡r¡ oscura y «,n otros Los facrores que erplicrr sr rimbado de rcflcjos y perry€.tiva ¡.enrÍ.d¡, rs Pinturrs es:itr, no obsrame, profundarnerre ins.rii¡s e¡ cl modcl. ePistehol¿gi.o

68

69

Yünc.r, El ¿Í,¡i/tu"tu, t668.

Y.ta..r,

El r.ó«ñ[o, h.

ú68.

tt

una con¿i.i¿)n prcvix pxrr cl c(rnocir)ric¡rt(, dc tstt tilirrr,,. Las pnrnrras son, pues, la dcmosrmción consLrnrrth rlc l¡ fu nción re, ont ili¿doru que asrrmi.r l¡ , i nr¿r¿ o,cu r¡: .u irrr< rio¡ es la interfaz entre las absolutarnente disparcs r¿r cogit¿ns
y
res e$tens/1 c^rfesi?nas, entre el observador y el mundo.a6

§u¡orgrnror lrrr

tlrrrrr l¡r¿¿¡r,'l cr¡¡plctrrtotLc cor¡¿¡

d cxcc|ción (lc un único orificio, y que siiu¡mos una lente
de vidrio l:renre á esrc orificio con un¿ sábaqa bla¡ca e{ten-

did¡á clert¡distancia

derrás de ésre, de forma que la luz que

La

próvie¡e de ios objeros exteriores forma imásenes sobre la
sábana. Sedice que la habiución represenrá al ojo: el orificio,
a la

cámara, o la habitación, es el luga¡ en el interior del cual una

prolccr rón orJenaJr Jel mundo, Je I¿ 'u'ranci¿ exrensa. 'e ofrece a la inspección del espíitu. La cárnara produce siempre ula proyección sobre una super6cie bidimcnsional en este c¿so, mapas, globos, cuadros e imágenes. Cada pensador, en su plácida tranquilidad, pondera esa característica fundarnettal dcl mundo, su exrensión, tán mistedosamente distinr¡ de l¡ iner.rerrs¡ inmedirez de su. propios pcnsrmienrus y que, sin embargo, se presenta de forma inteligible ante el e'piriru medirnce l¿ clarid¿d de e.,s relre\enrl ione\ ) \u\ relaciones magnitudinales. Más que oponerse por el objeto respectivo de su estudio, la tierra y cl ciclo, el geógrafo y el ast¡ónomo comparten una empresa común: observar distinros aspectos de un exterior único e indivisible.a, Ambos (y muy bien pudieran ser el mismo hombre) soo fguras de una interioridad pdnor¿ial y soberana, de un ego individual y aurónomo, que ha hecho suya la capacidad de llegar a dominar la existeDcia rnfnita de los cuerpos en el espacio. La descripción que Desca¡tes h¿ce de l¿ cámara oscura en La lioptrique (l.61) contieÍe algunos msgos poco comunes. Al princfio, establece la analogia convencional cntre el ojo y la cimara oscura:
16
¿

pupila; la lerre, al humor cris¡alino-.-'*

Pe¡o, antes de avanzar,, Descartes aconseja a su lector que lLe-

muerto de una persona recrén fallecida (o, a faka de ésta, el ojo de un blrey u otro animal grande)» y usar el ojo extraido como lente en el oriEcio de una cámara oscura. Así, para Desc¿rtes, las imágenes observadas en el inrerior de la cámara se forma¡ a t¡avés de un ojo descorporeizado y ciclópeo, distalciado del observado¡, ün ojo que quizá no sea siquiera humano. Además, Descartes continíra,
S.cciona las tres nrembranas circundantes por la parte naser¿ pá¡a

ve acabo una demostración que supone utomar el ojo

dponer

uDa parre mayor del humor sin derramar
¿ excep-

nada... Ninguna luz debc enrar c¡ cst¡ habitació¡,
. ,o,,

de

J que

,, n,,oJu- ¡ . ,.e. de e¡. o.o. . Lr".
Tr*
l¡ sában¡ bl¡¡ca,
verás allí, qujzá no

pi,,e.
hacer

todas sabes que son completamente transp*entes. esto, si mir¿s ¿

si¡ pla-

.er y neravilla, unx im¿s.n quc reprcscnra todos los objetos
exreriores en perspeciiva ¡atúr¿1."

La aduidad enne Von¡eer y el¡ensamieno cartesiano es debrtirh

por Michel Serres en ¿¿ T¿¿u¿tio (Se es. D74t 189-196).
Descáftes re.h¡zó la disrinción escolásric¿ cnúc cl mundo subluna¡ o ter¡estre y el cualit¿tiválre¡re difcre¡ciado ámbiro cclestial e¡ .L¿¡

17

Mediante esta escisión ¡adical del ojo respecto del observador y su insralación en este aparato foflnal de representación objetiva, el ojo muerro (puede que incluso bovino) experimenta una suerte de apoteosis y se eleva a un estatuto nrcorpóreo.J'

ptilLtiliot ¿" h Filo¡oli¿, public¡do por primer¿vez cn Holanda e¡ 1644. «De ma¡G¡ simila¡ la ricr¡a y el ciclo crá¡ compues¡os de
y la mism¡ n¿re¡ia, y no pucde habcr muchos mundos., llev cartes, 1985, vol. r: ziz. Cl Anhu¡ K. \fheelock, yr¡z¿r¡ (Nueva YoLk, 1988), Abrams, p. to8.

t¡¡

48 ro

,+9

Descares. rg8r, vol. r: r66i Dcs.áÍ.s, 1961-71, vol. r 686-ó87. Desc¡rtes, r98t, vol. r: 166. Vid. el cápitulo de bocut Dcscanes er l'apr¿s-coup idéologiqoc»,

c¡ Kofoan,

"Leil

r97:l: 7I-76.

7L

7)

Si cr¡ cl ccrrro ilLl rrr¡r¡¡|, (,rrt(si.ux) s( crr(()rrrr.,l,.r 1., ,,( ccsidrcl de cscrpar clc l¡s inccr¡ich¡n,brcs dc l¡ r:rer¡ visi,l,r humana y de la contirsión de los sclticlos, la cár¡ra¡a oscur¡ cs congruenre cor la búsqueda cartcsiana clel íindamcnto cle ur.ono(in,i<rro i,um¡r" L,.r',do err ur¿ !r\iun l,urrnr'¡,r. objetiva dcl mundo. La aperture tle la cámam oscr¡r¡ se corrcsponde con un punto único y matcmáticamente dc6¡ible, dcsclc el cLr¡l el mundo ¡,uede ser deduciclo lógicamentc a trevés dt un¡ acumulaciór y combinación progresivas de sigros.
Se trara dc un dispositivo quc cncarna la posición del hornbre

70irl q Lr,(' vta L,t?.2en

cntre l)ios y el mundo. Basada cn las leyes de la naturaleza (la óptica), pero extrapolada a un plano exterior a ésta, la cárnara oscura proporciona unt posición clc vcntaja sobrc cl rnundo an:iloga a la del ojo tle Dtus." Es un oio rlerafisico infalible rnás que un ojo (mecánico»." l.a evidcncia sensorial luc rechazada r favor de las represcrtaciones del aparato monocula¡ cl¡ya aurenricidrd quedaba ñrera dc toda duda.J'

L¡ cien.ir clási(r privil.gia un¡ .les.¡ip.ión co¡m objeriv¡ .cn la medicta e¡ 1¡ quc cl observrcLor scr crclunh y h dcscripción se hasr de c un punro que se hallc ájat luem cLel nu,tlo, cs decir, .lesde el po¡ro d. visri ¿ivióo. ¡l.u¿l el rlnrtr hun¡¡¡¡, c,qd¡ r imrge¡ d. Dios, ¡r¡o ¡..ev, alprincDio. Así, 1a .ic¡.i¡ .lisi.r aúD
¡ersiguc dcscubrlr h verclacl únice sobLe el mundo, h lcngu: única que dcs.ilirrá 1¡ ¡.trali.l"¿ dc l¡ ¡.rL¡rale,a., (Prigoglnc y Stengers.
1984: rz).

Áccrc¡ tlel Leceb de Dcscaltes ¡or el poclcr dcibrnrrre Je h pcs-

pc.riv¡,

v

. Ilalrics, r97J: ¿8'a2. Vid.

t¡!¡bnl¡ l'.ul Ri.ocú, .L¡
197.11

.ucsrión ¿el $icro: .L dcs¡fío de la scniología,, en Ricocur,

¿,,.'," 1 l,'.',,i.ri'o ..,'c'J,.. '. ,Pr",, . -.,,t.r:,pot.i rco dc una visión ttcl nur o en k cul lx totalnlitl .Le l¿ objctiv!
dad se dis¡ersr cono un cspectáculo sobrc cl cual el rz3lra provcct: ru mirad¡ sol¡er¡¡¡, (llicoeur, re74: 216). I ¿ ¿inre¡sió¡ reológica Je la ro¡ocul¡,idid tue ¿púniada for Da DiclD.Ioc:.H¿$,rgido tr¡,r ¡ocla generacntn qu., par¡ solucioóar

Conrp¡r¿.nti c¡r¡c .l ojo ]- b .ámaH os.ú¡. lrnncra m,¡ad del siglo xvnt.

1,..1.rIl,.,¡, d ,* r"n,,.

r1r.r, r.,,J1,.

ro y pod.roso que no tiene lbma, pem .lue ttprcscr ( i rr ()io. l'lsr3 ótti." iili¡t. que imaginan es lvra

.l ,l lr lrrrmrnr, poL corsiJtui.¡tc, en l¡ opnrió¡ dc csros naturrlis r.,', rr¡ v.rro llxler (ipLico... de lo 9ue kluccn r todos L,s Suts " (l)Lli\..rToj:17). .L ( ) !,.
75

i,"3i ",,,".\'. t, N¿t ún'

- - -

La disparidad binocuh¡ csrá rchcir¡nacla con lus rr¡tnciorrcs fisiológicas de la visión humana, y un dispositivo mo¡ocular excluye tefler que reconciliar reóricamenre las irnágcnes dispares yr por tantor provisionales, presentadas a cada ojo. Descartes supuso que la glándula pineal ejercía ul poder mono-

s( ronvirrió, ¡lrru l,cibniz, crr h cxprcsiól tlc un mundo liagnrcnm!Lr y cl,-sccntlaclo, de la ausencia de un punto de vista omnisciente, del hecho de que cada posición

lr. l.r nrinr(lx

cular fundamental: ,iTiene que existir necesariamente algún lugar en el <1ue las dos imágenes que llegan a los ojos... pued¿n unirse en una írnica imagen o impresión antes de llegar al alma, de forma que no le presenren dos objeros en lugar de uno.»J+ A la vez, las inst¡ucciones de Desca¡tes de elimina¡ las membranas ocul¿¡es del cuerpo del ojo es una operación que asegura la traffparencia primordial de la cámxra oscura, su huida de la opacidad latente del ojo humano. Pero quizás sea engaíroso proponer la posición aventajada de la cáma¡a oscura como análoga al ojo d;vino. Es impo¡ t¿nte que la cámara oscura sea e¡tendida en el conrexro de un marco claramente post-cope¡nicano) defltro de un mundo del que había desaparecido un punto absolutamente privilegiado y en el cual nla visibilidad se convi¡tió en un hecho contingente».j, Para Leibniz, como para Pascal, la pérdida de ral punto constiruirá un p¡oblema cerÍel. En el núcleo del pensamiento de Leibniz se hallaba el objetivo de reconciliar la validez de las ve¡dades universales con el hecho ineludible de un mundo cornpuesto por múltiples puntos de visr98r, vol. r: l4o. P ¡ lean-lr¡osois Lyora¡d, lá monocularidad es uno dc los múáos códigos y procedimienros occide¡r¡les ¿

súponia ura relatividad fundamental que, para Descartes, nun(a conriruyó un problema. ql mi\mo (iemPo. \in embargo, Leibniz insistía en que cada mónada poseÍa la caPacidad de refleiar en si misma todo el universo desde su Propio punto de vista 6nito. Paralelamente, Iaestructura concePual de la cámara oscura también concilia un punto de vista limirado (o monadicol y un¡ rerdad ne.e.¿ri¿. Leibniz, que escribia alrededor de r7ol, Parece haber acepra¿o, cn general, el modelo de la cárnata oscura de Locke, aunque cofl la diferencia esencial de que l1o es ya un disPosi_ tivo ¡eceptivo pasivo, sino dorado de una capacidad inherente para

estrrctumr las ideas que recibe:

Para hacer rnayor esta senejanza teore el observador y la ha-

bi¡ación oscural debshmos postular que existe una pantalla
en esra habitación que recibe a tas especies,

yque

oo es

unifor

me, sino diversificrdapor pliegues que represertal elementos

i¡mtoi y, lo que es nás, que esta panralla o nembrana, estando bajo rensión, posee u¡a elásticided o
de .onocimiento fue¿a aúiv¡, y quc dc hecho actúá (o reá.ciona) ad¿Prándose

tx¡to alos pliegues

p¿sados como alos

¡úe!.sr¡

Dsqrtes,
,

lo..u¡lc.l¡ .e¡lid.d F, *n.', u.dJ ,egun ú,.{Jnh. orgú./ , dr'.I vo rrd pull, rr munJo vi.urlqL.en".u,«o uno. onriluo. ' .corre.ción», «alisamiorro» y elimi¡a.ión ¿e ir.egul¿ridades, con d 6¡ de hacer energer un cspacio rnifiddo (Lyoh.d, r97r: esp. »5-16rl). Bluhenberg, ¡981: l7r. «I-a revolúció¡ .opernic¡na se b¿s¡ en ta
¡'e.
de

Para Leibniz, la cá¡nara oscu¡a cn tanto sistema óPtico funcion¿ba como un cono de visión, cuyo vértice delinia el pun-

to de vista monádico. Como ha demostrado ertensamente Michel Ser¡es:

idca de üna alianza eD¡.e Dios y el hombre, una idea caracterisrica del Ncopl¡ronisño reñacerrisra... Jll hecho de qne el hombie haya

l¡,rn,'¡

Jc

sido expuls¡do del .e¡ o del u verso no impide en modo algu, no la fc cn est¿ ¡li¡nzá. ,e reuolutio»ibu¡ ¡o h¿hla ¡¡¡cr le *¡o cor¡o uDa húmilla.ió¡ y, más rarde, Kepler Du¡ca dejó de elogiar el descenffanl.nto de L¡tierra: su órbira era para ¿11¡posición his avenrajad¡ posjblc p¿r¿ ex¡hinar d univ so., (Hdlly¡, rrro,,8,).

pu¡¡o úDico

L..e.,,on-,,'ni,¡. mue.,'J qlr r\i-P un ¡ ptrir dci cual un desorder aparente se otgr
La

,6

Leib¡iz, t98r r44. Gilles Dclcuze abord¡

cinara oscura en

re-

L¡.ión a la arquiÉc(r¡ barocar .l,a món¿da es la .u¡onon¡h del nxcrior, un nlrerior sin exrcrioD,, (Deleuze, 1988: l9).

76

77

r)i7¡ (n ur¡ x¡nrn,íi kit... l,rrr rrrr ¡,turrlrh,t ,t.r,tr, ¡,rrr (n dsordc. {lado, sólo cxisrc un punro rtrcdctror rlti .urt todo pucde *r puc«o or ord.n; esre punro cxisrc y cs úni.o. Desdc.ualquier orro lug¡r, persi$en cl desorden y l¡ nrdcr.ts

min¿cló¡. Desdc e¡«,rces, co¡ocer
áeso¡der

u¡¡

pluralid¿d de.osas

consiste en dcscubrir cl punto desdc el que pode¡ resolv.r su

u o innito, e¡

¡na l.), de o.den úni.a i,

La semejanza con un cono dc luz es lo que distirgre a la per ccpción monádica del puoto ¿e vista divino, que consistiría,
más exactamente, cn un cilindro de luz. Según Leibniz, rla di, férencia entre ia aparición ¿e los cucrpos parn nosoúos y su apa

rición para Dios es la diferencia cxisrentc enrre la cscenografía y la icnografia, (es {ecir, entrc la perspcctiva y la visca de pájaro
o üsióo de conjunto).!3 Uno de los más vividos cjeuplos tlc esra respecdva esceüográGc¡ se encuertra en la Mowulología:

Al igual quc l¿ hisna ciudal mir¿d¡

Jesde l¿dos disri¡ros

ofrece aspcctos muy diferenres, y por raDro aprrecc plicada po¡ 1¡ perspc.riva, rambié¡ ocu¡r. que ranros unire6os ¿is¡inros. Sió embargo, ésros

¡rhi-

J¿copo dc' Barbari. v^ta ¿. V¿hda (á.talle\, rtoo.

li
¡o

múIitud
la ciudad como entidad uni6cada.6'Se rrara de unavisca roralmenre alejada de las condiciones epistemológicas
son sino

infiDir¿ de sus¡a¡ci¡s simplcs genera la ápa.ie¡ci¿ de o¡os
p.rspec¡iy¿s de un ú¡ico univcrso. que v¡ri¿ en fiurció¡ de
los punros ¡le vis¡a, los .u! lcs difieren en caJ¡ món¡.h.i,

y tecnológi

cas de la cámarx oscura. Por otra partc,las vistas venecianas de

Pod¡íamos considera¡ dos modos eselcialmente distincos de representar una ciudad como modelos de l¿ distinción que Leib,

Canalctto cle mediados clel siglo xvrrr, por ejemplo, revelan un campo ocupado por un observador monádico, dentro de una ciudad que sólo puede conocerse mediante la acumulaciófl dc puntos de vistl múltlples y distintos.¡' La carr€ra de Ca¡aleno cstaba estrechamente ligada a una dlsciplina de lo escenográñco: se lormó como escenógra€o, estaba interesado en la teatra

1

niz csrablece cntre escenograf:ía e icnografía. Por ufla parre, la \lsta de Wnecia de lacopo de' Barbari de r5oo cjemplificaría una concepción prc copernicana, sinóprica y totalizadora de
t7
t8 Seres, 1968. vol. r:24.1. Carta a des Boses, ; de febrcro de

rst.Tou..M",,,.,1oJ,1. rch. ur.n,r. L ,rn e cnr..:,,n (aogr. ljr¿ ).r poJer rerl(Mrrin, 98r. róe{7e1.

r7r,

P¡ra u¡a imtortan¡e discusión ¿cerca de esr¿ imagen, vid. S.hukz,
(ciL. en

Sercs, 1968, vol. r:

1978:

t9

«La .iuJad ba«,ca, al conrario, se p¡esen¡a como ura rdrura abiert¡ si¡ ¡eferenci¡ ¡ un signili.anre p.ivilegi¿do que Ie oro¡guc su orientación ysigrilicado." (S¿¡duy, ¡qZl: ¿t-6+)-

tzy471.

78

79

li(l,r(l

,1,. L, , iLr,lir,l

. lri/(, ,rs,, ,l( l,r .,innri, (,s(r¡rxi,,yr

sc 1r.¡rc

(lcl (n c,,x,i(,, (l (liscr.x, ,rrbrnístico o tJe lu irnagineria visual, la intcligibilitlacl dc rrrr Iugar dado dado depcndc de una relaciól

concreh y c+)eci6c¡de cntre un punto dc vista delimitado y una imagen escenifica¿a.úr La cárnara oscura, con su xperrura monocula! sc convirrió en r¡na reunin¿l ¡nás acabada del cono de visiól, una encárnación delpunto irnico rnás perlecta que el torpe cuerpo bint¡cular del suicto humano- La c:imara, en cicrto sentido, era una rneLáfora r1c las porencialidarlcs más racionales deL sujeto percepror en un mundo creciclrtcmenre desordenaclo y clilámico. Arrnquc los rrabajos chl obispo Beúclcy el rorno a la visión to abord¡¡ l¿ cáma¡a oscur¡, su modelo de pcrccpción coincide cc,n cl c¡re aquélla prcsupoLte. E¡ lhe 7heory oJ Wsion Vinditutul (q1z). de¡r¡rrestm su la¡riliaridad con los tra tados dc perspecriv¿ contcmporáneos:

di:if¡ o úisido juDro ¿1.¡,, pd, pcndicdar al horiTo¡rc ), JiviJnlo cr pcquci,os cü¡dr.dos
I'odemos suponer un plano

igu¡I.s. Surgi,í! un¿ ]nrc¿ desde el olo

h¿sLa

el punro más

Ljr¡o
Anronjo Can¡lcrro.
1-¿

¿el horizo¡rc, .omo ¡rovcctrdr o rcpresenrad¿

el

l,r¡z¿ ,lc

S¡t l'1¿rto¡ tistt A§enti¡i,, b q6o-

¿le¡¿b ¿l

?ór¡iu &

plano pc4r.¡di(ul¡r, arr¿vesan.lo ere phno diáI¡no. El o¡r l¿

re rod¡s l¡s
,

p rs y otrjcros rlel plano horizontel a través dc
o q,,. ,.Jr

los .mJ.ados corrcspo¡di€ntes dri pl¡no .liifano perp.¡dl u

¡,... I . t,

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¡11i,

¡l .it.,, u.

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,nJ8c,,c. \Lr imJge,'e.

re&i.rmc¡rc s. ,rgrbl.. y.

pqe.un

so! dc uór nruralcz¿ del r(do

r,,,,r,r.. l.) t,,, 1,.. el',...'.....'.
[¿ su

y.s¡s pintu,rs su¡rd¿¡

vú] ui ord.¡ srtre.í

!

6z

Rcspecb al uso dc la .im¡n oscur¡ por Crnaleffo, vid. Pig¡átti, ,.rd': r{. <.1 \ r or , ,L ( - l ,a .. ,., ó. rur '.J. H¿i¿¡e Le.lerc srbr¿y¿ qu€ h3.i¡ ¡r.dixdos .lel siglo xvx, x párri,
dc la olrra de

¡l

(c¡tro. el dneño u¡b¿¡ísrico,
1957,

Ile.ni¡i, u¡.once¡to común dc escenogr¡lia eL¡¡vies¿ 13 arquir..trm ).la imagnúiJ virol. ¡:27o
27r.

llcrlrclcl, rg+8

8o

8r

í

Aunquc no sc mcnci(»c cl rccinto art¡rritcctonico clc lrr crimare oscura, el observador aqui continúa sicDdo elguicn c¡uc ob"erva una p,olelción en un carnpo eyrerior a si nrismo. y BerLeley dcscribe explícitamente la superficie ordenada dc esta super6cie como una cuad¡ícuia en la que se podría colengua del Autor de la nanocer la gramática universal, "la turaleza». Pero ya se trate de los signos de Dios de BcrLeley alineados en un plano diáfano, de las sensaciones de Locke sobre una página en blanco, o de la pantalla elás"impresas, tica de Leibniz, el/la observador/a del siglo xvlri se enfrenta sicñpre a un espacio unificado y ordenado, no modificado por su aparato sensorial y ñsiológico, sobre el cual pueden estudiarse y compararse los contenidos del mundo, conocerlos en fu¡ción de una multitud de relacioncs. En palabras de Rorty, «es como si la fa buk rasa esttt'tteta petmaneltemente bajo la mirada de un Ojo del Espiritu que no pestaÉea... se hace obvio que la acción dc imprimir limprintíngl es de neno¡ interés que la observación de lo impreso ftrzp rínt) tod¿ la acción de conoce¡ lázaa,lzgJ se lleva a cabo, por así decillo, por el Ojo que observa la tablet¿ impresa más que por la nbleta misma-,6' Para Heidegger, la obra de Descartes inaugura «la época de la imagen del mundo,, pero Ia imagen a la que se relicrc Heidegger no implica que sc lc otorgue una prioridad nueva al senddo de la visión. Al cont¡ario, oA la esencia de la imagen Ie corresponde la cohesión, el sistema... la unidad de la est¡uctura en Io ¡e-p¡esentado como tal, unidad qLre sc despliega a partir del proyecto de objetividad de lo ente.,n' Ésta es la misma unidad de la cámara oscura, un campo de pmyecciófi que se corresponde con el espacio dc la mathesis
6t
66

ul¡iro! l! ci\ncsii\lr, .n la cu;rl «¡dos los objctos

de pensarricnto, «inclcpcndientemente de su rnateria,, pueden ser
ordenados y comparados: nConsistiendo nuestro proy€cto no

en inspeccionar las naturalez¿s aisladas de las cosas, sino cn compararlas entre sí, de forma que unas puedan ser conoci-

partir de las otras,.n, La unidad de este terreno sobre el cual se pueden ordenar codas las cosas encue¡tra una de sus expresiones más acabadas en las páginas de la Enqtclopédie. De acuerdo con Michel Foucault, el gran proyecto de esre episteme consisae en ura ordenación exh¿ustiva del mundo caractcrizada por «el descubrimiento de los elementos simples y de su composición progresiva; y en su mcdio llas cienciasl son un cuadro, prrrenrrtiún de los c"nocimienros en un.isr<ma tontemporírco de sí mismo. Ll cenrro del saber, en los siglos xvrl y xvrrt, es el cuadro.,63 La lectura que Ernsr Ca,ssirer hace de la Ilustración, aunque hoy en día parezca antrcuada, recuerda algunos pasajes de la consr¡ucción foucaultiane de )a «ePistezr clásica,. Mientras t¡ue gr.rn parte de la histo¡ia intelcctu¿l angloamericana tiende a proponer una atomizaciól del saber durante este período, Cassirer ve un fundamenco leibniziano
das a

cn el pensamiento dieciochesco: Co¡ el edvenimic¡to dcl siglo xvrr, el absolutisno Jel prin cipio ¿e uni¿¡d p¡rccc pcrdcr su agarre y aceptar algunes
limir¡ciones o .oncesiones. Pero estas modificacioñs no to-

c¡n el rúclco del pens¡miento misho. ye qúe l¡ fu¡ció¡ de
la u¡ifice.ión continúa sicndo reconocidá
de la experiencia no son posibles

.ono la fu¡.ió¡

básicade la mzón. El orden ncioml y cl controlde los datos

si¡ ura es¡ricta u¡,licación. mul,i,rd J.qp,Itn,iJ\-.\:rúJ, u\ PJrrc. co.ro'c¡ un¿ constitü/entes c¡ u¡a relacióo ral respecto de lx otras que,

Martio I leidegger, "La edad de la imagen dcl nu¡do,(e¡ Heidegge¡ 1977: 15-54). Cita ext¡aíd¿ de la ve¡sió¡ cas¡clla¡a del texfo, incluido en lleidegger, Czminos ¿¿ batque, M^áti¿, Ahanz¡ 996 (VeBión .arelle¡a dc Hclc¡a Cort¿sy Arruro l-eyre).
(,1

Descanes, t98t: 19, zr. Foucault, r97o: 74 7t. Sobrc I-eibDi? y l¡ labla, vid.

Deldzq

r988b: t8.

8z

8l

,,r,,(,,/."r,1,, tl(y1,.

L,,r t,1,,,¡,,

tt.rt¡, t,),1.,,r¡\,,r, \

r1.,.,1,

.r,,ú¡,) (o,, ,,,,., klrjx,r.rl ril y r(n,sr),,rc. t(,rl(r((j,j,¡,t, y lo codo.ido pirLiciprn d. u¡r (n.,r(r¡l.,tr.onrúh".,,1
Cass;rer podria muy bierr haber coircidido con froucaulr en quc la observación, cn los siglos xvt y xvrr, es «Lm co-

l..r rr,,,i,r ,1, Lr ¡rr,r¡r1,,,' Ll. Ilc,k,l.r, l)(n.j.rrrPl(,, sr' lr.rs,r cn rrn,r <lis¡,,rrirl.rl csenci,rl clc los scrtirli,s Jc la visión y cl trcro. ¡rclo csra insistcncir en h hctcrogl:rreid¡d de los scn ridos quecla l§os clc lts ideas decimonónjc¡s sol¡re la aurono
visión y la scpar ación de los scntitlos.-' Rerl<ele,v no cs, üi mucho ¡reoos. e1 único perrsador del siglo xvrrr e¡nbarcado cn la cmpresr de lograr ura armorrización firntlamcntal Je lo' rnLi.tos. rn l.r . Lr¡l .l 'en iJ. J,'r r',1, o \e , o,r\ irrrc L n mía de
I.r

¡,u.¡n,i.r,,o .i.r\ihle.. ler^

no,\ r,,.oro.i,,,i.nro qr( \

organice cxclusivamcnre e¡r rorno :r la visrLaliclad. Aun<¡ue cl predomhio del paradigma de la cá¡rlr¡ oscura implica de hecho un privilcgio otorgado t la visión, sc rr¿ta clc u¡a visjón qre es u¡r r1l¿¡l al servicio de rrna faculr:rd no senso rial del entcndir¡ierrto, único capaz dc dar urra concepciól rcal det nundo. Scria complerarnentc errónco ¡rroponcr ia cá¡na¡a oscur¡ corno rina etapa tcnpranr dc un proccso irin rerrumpido dc autonornización y cspecillización dc la vis;ón quc conrinúa durantc los siglos xrx y x x. La rrisión puede scr privilegi:rda en ¡nonenros hisró¡i.(,s ¿iferentcs sin quc ésros rengan qre ser corrinoos crrre sí. Situar la subjetivirlacl derr Lro tlc tn¿ tradició¡ occiclenr¡l monolitica de podcl escópico o cspecular no hace sino borrar y subsurnir los procedirrrientos y regímcnes singulares c iDconmenslrrables a partir clc los que sc ha constituido el obserr-¡dc¡r:,,

un moclelo clavc para la percepción visual. El problema dc MolyneLrx, que ranto interesó rl pensamicnto del siglo xvrrr, cxponc cl caso de un sujcto perceptor que ignora cl lL:ngtaje ,le ¡,no ¡lc I<,s senr;dos. concntamclrte h visra. La firrmul,r ción más conocicla dcl problema es h tlc l.ocke,
ur lonbrc ciego tle nrcnnicnLo, yr rdulto, r qoc ¡a sjdo ensrÁr.Lo ¡ disri¡gui,, })o, el ra.n,, l¡ difcrc¡cia erisr.rr.c¡rrc u¡ cübo runao{iL¡. hcctos delmismo n¡¡al y:¡r,rimadrmrc dc igmlomrrio. rlc trLsucrrc q¡c pueda, ocn,lo a unr y la oru figoru, de.ir.ril es cl .úbo )'.uál
Su¡ongamos a

7¿ l.i.ríti.r

r¡tiv¡ d.l p.¡sami.nLo il,,sn¿do.onri¡uyó una.or i.ión prclil li doni¡¿.i¿rn r..no.rárice rlel siglo rx. .A priori, h iusrra ..i 1,,,-. ñ, u,,.,,,,no .., .,., r.,.. i,,.t^ lu I,. n^ 1,, ..,1,. ri. I .1 ,1. , .r ,,. . ,, iJ ,. , i,r ...q,.t. ,..,,,,-tr,,. ,,.,.,.,.n.
pxra
1

C,$ic, rgir: rj. Una lccrúrx .on¡inc¡rrl rlreru¡rivr Je csLc aspec, i,,J, p.1,...1 -,,¡.t.,',t.,,\r r-....,¡ t,.,t.h,1'j,. ) Aa,:,,, ,"¡\ t t''..'tLtt/ /. ¡.,,..,.,". t.,,.. ,. t, ,,,i,trJ .u.r,ri

rngLo ¡¡N lcrna: menuJo ticrdc a pl¡nte¡r un des¿¡¡, ll{, .odrlrno d.L pc¡s¡nrie,ro Jel sislo xvrt aJ ern¡ir isnr) } i$.il .n,¡ismo d.l siglo {r{. lln.onúrnx^ uM ¡a[ació¡ ¡¡,icr€s Lrquc hace Mrrricc M¡ndelb¡un¡ (M¡rd.lb¡!m, ,97r: es¡. t7 162). Tr¿s

nLntir c¡ u¡a .onri¡ui.h.L crtrc .l p.¡samienb

¿e

Lo.kc, Co¡

J ,.'l ,,,,r,i,, ", J. J'r ,lo. \' 'J ) r,. t,,1,.,_ \,,,.1.,. 1....,.t.. n.i i.tú"t. t,rJJ, j, .,¡,,.".j,,.. J\'ñ' L. Jr 1 ...¡ J..ir r, ,J. L Ii. J, cr(¡.-h 'Jr. süo sicn,pre it!¿1... L¡ 'r.,

rlillac y Ilatley y el asoci¡cion,ño del sigk, xtx, M¡¡dclb¡um ¡c.o¡occ,.Así, en a,s origcncs. el ¡$.i¡.n»ist,o ro cra lo qre la¡,cs Mill v Aler¡¡clc¡ Bain i¡ren¡rron htrcer J( ¿1, Lr¡ sisrcma tsi cológico Jesar rcllado quc sirvicra prr: clasilicar y nlecionar «rk,s los as¡ecos,1e la rirll nrcn¡¡lr se rrrtib¿ his Lri.o, d. u¡ P, in.ifnr ent¡lerrlo para corccter u¡a tosicnjn epist.úrológica gcne'.1 ."n
tcmas especilicos tlc incumbencir intelecuaLy prIlctic.. linre e§os knrs. Is .,i.siones .on.erniert.s x los fu¡d¡nren«,s d€ l¿ ¡,orxli Jrd ¡ les rclaciones de h morrlnl¡d.oo la relignin ieniu ú¡ lúga,

¡últipli.i(lad d.

las forü¿s es rcdú.i.1¿
a

I,.,, . ,I r"-.p'{ ',.,',, r,.h.,,,.'.', Lú.r., J, lr. |]iJ.i,tr,\,J.a.r h.¡1,ro84 ,oLre9. ' V]J. h\,,,88.

posició¡ y ordcn, lx hisrori¡ ¿l he.ho,l¡s os¡s kheintr r Adomo, re79: p. 7).

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h mtr¡erja." tHoF

i,r,n,,,{

espc.ixLn.¡tc ¡npo,tante,, lM¡nd.ll,¡um, I97,: ¡t.t). Sir cnrbxrgo, lo quc Mardelbnrm denoni¡¡ (úr¡ postnin episennlLógi.¡ gc¡.r¡1,, cs prccisanrente h u¡id¡d ¡cl¡tiva del conocimienlo iiLrsr¡¡.lo
sobrc la quc él im¡one las scpar¡.ioncs y oregoritrs Jel pcrsa¡ricnro d. sr prcpñ rie'n1,o. L¡ rcligión,la norrlidrcLv lacpistorologír no exiria¡.oo,o doni¡los scparados y cLilerenciedc.

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8.1

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.!r.,.i. s,,ti,,ri.,,,x^. .,t,,,,.,, ,t k , t , L,tr, ) tL ,rn r.r ¡r.r. r)lR u,u ,n(r., y rtur .l h¡,,1,,. Li.rt,) ,.(,)1i,. \1, !i1r.,. S, pregtrntr si tor h vi§r, rnLcs.lc k).x,1{r, pod, i., J¡ri,il1ui, I rJecir cuáles elglnxr y cuáltlcul,o.'
t.,

l,r t)r¡l,,,,ili(1.,,1, n l,)ri., ., l).r'rir iL ur¡.r:r,u,¡rr¡l,rci¡tr ordenr ti¡ v ¡,r¡:r ir¡ rcm.lcrerr:i:r li¿rJ dc hs l)crccpcnncs en un plano

lnclcpcnclicntcmcotc dc cómo luer¿ ¡esuelto fin¡lntente el probleua, ya lirera dcsdc cl m¡ivisrno o dcsclc cl cmpirismo, el teslimonio de los senridos constituyó para el siglo xvIII una superficie común o¡denada.'' El problerna residía scncillamentc or sal¡er cór¡ro te ín lug¡r el paso de un orden de la pcrccpcnin dc los scnti¿os al otro.:rO para Conclillac, en su célehre análisis sobre los senridos que coblaban vida uro tras otro cn la estatu¡, l¡ cuestión era sal¡er cómo podían los scnri¿os u¡lirsc o co¡vcrgcr cn el sujcto pcrcc¡totJ6 I'cro aquóllos cuyas rcspucstas al protlcma cic Molvnei¡* liLeron, de u¡a u ora firma, negativas quc ul hornbrc , irg.r.¡r. r<.u¡.r.r.r,le ¡rolro Lni'rr ¡r¿ rc,,,,,o, cri¡ inrne diaramcnrc los objctos quc ticnc antc sí , (cntre ellos Locke, Berkeley. t)ideror, Coldillac y orros), ticncr poco cn común con los psicólogos y fisiólogos del siglo xtx t¡uc, conrcstan¿o a la pregunta tarnbién negariv¡men!e, Io hicieron partiendo dc una autoritlacl cicntiEca mayor. Al sulrrayar t¡re el cc,nocimiento, y más concrecarnenre el conocimicnto dclcspacio y
John l.o.l.e, ,9t9: rr, ix. 8. fse Le¡roduce l: cna tal como liguta cn h vernin es¡añola Je Iidmundo O Co.nran (N.¿d T.).1 l'or eiempl.: .Si fuer¡ ne.esarb decir rlg<, más rcerca Je un purto tan evidente, ¡otlLírmos comentaL que si la trulta.l .le vu tstuvic E eloio,la de o;en eloido, y rsi pam elreso Jc los sentirlos,la consecnenci¡ necesari¡ Je e*o sería que el fun.lanrcmo dcl pcnsar, :l 9ue denonino 9o mismo,, no es uro, si¡r¡ ¡¡uclros. Pcro csto cs
LonLrdio a

irtLl,cnilicnrc dcl cspccraclor, el pcnsamienro dicciochcs.o igrr,,r.rl,r l.r' ide¡,.,,,,,:, Jc l¡ ri,,, rrrsrrirrr 'r,JaJ ¡,ur.r,1u, cn cl siglo xrx. Narla podía ser más ajeno a la tco¡ía de Ber Lclcy sobre la pcrcep.ión de la disrancia quc la ciencia clcl
estereoscopio. Este dirpositivo decimouónico por excelcncia, úrediarltc €l que se construía ungibilidad (o relievc) a rravés

71

3

Ji.u
7t
76

\.

ho sujcto cl quc llcva a cabo

l¿.o¡vi..ió¡ i.¡csistlblt'dc rodos los hombc. Cu¡ndo u ó t,. .i.,i,r. ,.. '. r,1 ,...,o','1,'.,1¡r,.,i,i¡),¡,',.

(odas csras opcracioncs.' (ll.eid, ¡tt,9,

Vi.1. Cassir.r, 19r¡: ro8. 1'¡rar¡ dcb¡tcrcc¡ente¡ccrc¡ del¡roblemr, vid. Morg¿¡, re77i y M.rkovits, rr8,r. Eddnc dc Co¡dillac, ,itrait¿ dcs scns.ror, (r7ra) (en Condillac,

de urra sirnple ¡,rgarización de sugcrcncias ó?tit.i: (y la Á, tcgración del ot¡scrvador como uro de los componenres del apararo), er ratlica el campo mismo sobre cl cual se organizó el coDocimienro del xv[r. Dcsde l)escartcs hasra Berkclcy y l)iderot, la visión se concibe por analogía co¡ los scntidos del tacto.r L:r obra dc Dideror será malinrerpret¡da si no vemos dcscle el principio crL:in proñrldarnente ambivalenre e¡a su acrirud respccto a la visión, y cómo se rcsisria a rr:rtar los fenórlenos aludiendo ¡ un solo se¡tilo.,¡ Su C-¿tlt 10! delos (1749), en su rclato 'abr€ sob¡e el matcmárico ciego Nicholas Saunderson, :rll¡na la posibilth¿ ¿e una gcomctría ráctil, v quc el racto contiene, igual quc la vista, la lacuhad de aprchender venlatles rmiver salmcnre vrilid¿s. El ensayo no prerende tanto subesri¡rar cl scnrido tlc la vista como rcfurar su rnonopolio. I)iderot cnumera los tlisposirivos quc Saunderson cnplea para cl cálculo y Ia dcmosrleción, tablas de madcra recrangularcs con cua driculas deli¡rritadas por allilcrcs. Conectando los ¿lfilercs col hilos de scda, los dedos clc Saunder podian dibujar y leer infinidad de 6guras y sus relaciones, ¡odas ellas c culables ¡or su localización cn Ia rejilla. Aunque aquí la tabla carte sia¡x tome olra forma, st estrtus subyacentc sieue siendo cl mismo- l.¡ ccrtcza del conocimienro no rlcpendia exclusivarrenre dcl ojo, sino de una relación más general cntrc el sis,
Vid. Scres, r168: rz,rj2tj ), Merlc.ü Po¡ry, ¡964: ¡69 r7z. Sobrc k rcii¡u.t d. Di.lcnr resfccro ¡ los sentidos, Vnt. fo¡ren¡y,

86

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r(,¡¡., s( ¡¡\()r iirl lrrrrrlrrr,, y rrrr cs1,,r, i,, ,1, lirrrir.tl,' r ,,r,1, rr.r,l,,, sob¡c cl cr¡tl sc potlírn c,rrrxcr y cornp,rlrr lr,sitiottcs. ' l.tt una pcrsona vitlente los scntirlos son disírniIs cnrR sí, t)cr)

lo que I ridcrur,l.n.r¡rirr.r .'.i'r.'rr.r., ., t¡'t",.' . lograban proporcionar un conocimjcnto det mundo Sin ernbargo, a pes¡r de esre discurso acerca de los scntidos y la sensación, continua¡tos encortrándonos dentro ¿cl mismo ca¡tpo epistenológico ocupado por la ciimlrra osclrril y su indifcrencia por Ia cvidcncia subjeriva c inmcdiat.r del cuerpo. Incluso en Diderot, considcrado un matcrialista, los sentidos se .oncibcr rlás cor1lo ancxt s cle unir mente racional qrc como órg¿nos lisiológicos. (iadaseltido opera de acuerdo

¡ rr¡v,i,le

con una lógica sernántica inrnutable que trascicntlc su moclo de fiLncionamicnto meramenre físico. De ehi la irnportanc;e de la inrager qut Diclerct comerlta cn la (r//¿r sobre los úego:: Lrr hombre con los oios vendados situa¿o e¡ un esPa.io nl aire lib¡c da ün paso a¿elantc, tom¿Irdo vacilxnte un¿ vara cn cada mano y extendiéndolas para poder sentir los obje(os y la superficie quc ticnc arrte si. Pero, paradójicamert€, lrrl sc rrata cle lir imagen tlc un ho¡rl¡re literalmr,nte ciego; más bicn, es un cliagrama al¡stracto de un ol¡servador Perlect¿mente dotado de vist¿ en el cual la visión opera corno cl sentido clcl t:rcro. lgr.ral quc no solr los ojos los que ven GnaLncnte,
rampor:o los ór'ganos carnales del racto cstán clr contacto cor el muntlo exterior. Didcrot erplicaba clc csta frgtrra ciega y

equgada clc prótesis qLreilLustrtba La dirrytriqtrr tlc Descaltes, .Ni Descar¡es ni los que lo hal seguido han podido c{ar una conccpción más clara clc la visión.,3'Esta noción anri-óptica

;

i

79

Sotrrc

L¿

pcrsisren.ia del .¡ir.si¡nismo en el

Vid. V¡rta¡i¡n, r951. Didcrot afi.nu qu€ la pcson. más caf¡z ¿e t.oriz¡r 1¡ visnnl y Lú se¡ridos seri, .un filósofo quc huhiera ,neLliLrdo prolirnJamcrtc ¡ccrca del ¡rj*o uL 1¿ oscurldad o, ¡ara acLoptar cl lengu¿ie .1. los po.ras, uno que k hubicr¡ s¡.ido lG ojos .o¡ cl fin de frnili¡ri z¡fsc Feior.on h visió¡', cr t.et¡ts r let otuslo (Dileror, tt6+,
P. ¡r7l

Pcns"",i,ir. iLr$ri,ln.

llusrr¿.ni,r dc la cdi.ió¡ .le t72a áe Ld

D

h?|rh d. DesLttres.

till

89

a

2

tlc la visr,r irrr¡,rt.grxi I:r ¡,br:r,k.orr¡rs rrrrlJros ¡xrrs:r,L,ru rlrr rantc los siglos xvrr y xv rr r: prrr llcrkelcy, n<, sc ¡:rrcclc h:rbl,rr de una percepción visual de la profundnl«1, y la cst:rtLr:r dc Coudillac dc,mi¡aba realmcnte cl cspacio con h ryr¡(l¡ del movimicnto y c,l tacto. La comparación dc la vista con cl racto se corresponde con urr campo de saber cuyos contenidos se organ¡zan como posiciones estables dentro de un te¡ritorio extenso. Pero e¡ el sigloxrx, esa concepción se hizo incompatiblc con un nuevo campo organizado ct tolno al intcrcambio y cl flujo, cn el cual un saber amar¡ado al trcto hubierr sido irreconciliable con la cenrralidad que asumen unos siglos y me¡crncíxs móviles cuya ide¡tidd es exclusiv n.ntc ópticn. Como mostra¡é más aclclantc, cl cstcrcosco pio se convirrió en un sirroma decisivo de la redefinición de lo rácril y su inclusión denrro de lo óprico. Las pinturas de J.-B. Chardin están alojadas en est¿s mismas cucstioncs dc conocimicnto y pcrccpción. Sus botlcgo nes, en parricular son la última gran presenración del objeco clás¡co en toda str plenitud, antes de que éste fuer¿ irrevoc¿blenrente fr¡ccionado en sig[ificantes destrraigados e intercambiablcs o cfl los t¡azos pictódcos dc urla visión autónoma. El brillo fuego lenro, de la obra tardia de Chardin, rna "a brillantez inseparable de los v¡lores de uso, es una luz que p¡onto qucdará t"clipsada en cl siglo xrx, bien fucra por cl au¡a sint¿tica de la mercancía o porcl rcsplantlor dc una ob[ir de arre cuya supervivelcia misma exigia la negación de su mera objetividad. En sus bodegones, con s(l'§ repisas de esc¿sa profundidad semeiantcs x escenrrios habitnclos por formas, sabcr o conoccr algo no er:r corternplar la singularidad óptica de un objeto, sino aprehender sr identidad feloménica e¡ su totalidad a la vez que su posición en un canrpo ordenado. Ill imperativo estético en función clcl cual Chardin sistcma tiza las formas scncillas del uso cotidialo y de la expericlcia sensorialestá próximo al énfasis de t)ideroc en representar la

1.,8. ClÁ.¿in, C¿lt¿

.la fret¿'

\it!¿rt*, t . qú

.

naturalcza en srr flujo yvariabilí{ad, exrrayendo a la vez idcas univcrsalmenre válidas de ese conocimieoto cambiante.r, Tomenros, por ejemplo,la Cesta dr fre:as sabajes <lc Cha.c

din, fichado hacia 176r. Su espléndido cono de fresas apiladas indica cómo elconocimienro ¡acional de Ia formageométrica pucdc converger con una ;ntuición perc€ptiva de la multiplicirlacl y caducidad de la vitla. Pa¡a Ch¿¡tlin, el conocimienro sensorial y racional son indisociables. Su obra es tanrc el pro ducto clc tn saber cmpirico sotrrc la especilicidad contingentc dc las lorrnas v su posición cn el nruntlo de los signi6cados sociales como, al mismo tiempo, una esrructu¡a ideal fuo clada en una claridad racional deductiva. Pero la inmedia¡e¿ de la cxperiencia dc los sencidos cs rrasladada a un espacio escónico dentro del cual las ¡claciones clc los objetos cntre sí

8r ViJ. f)idcror,

L¿ R¿"¿

¿Abnbüt, e¡ Guú6 pbrtotu?hiqu\. tp.

9o

9t

tienc mc¡os quc vcr c()n pnms iplricncirs ólnicrs qrc c(11 rl conocimiento de los isomorfsmos y las posicioncs sobrc un

terreno uniGcado. Es dentro del contexco del cuadro cartesiano como debe¡iarnos interpretar la claridad enumerat¡va de Chardin. \u\ rgrlrpam¡enros de objeros en Lonjunro. ) <ubconjunros. Ev¿. analogr¿. tormale' no ronrisren en urr di,eño,uper6, irl. ,ino ma. bien en un e\pat io permJnen,e r r¡avés delcual se distribuyen ulas identidades y drferencras no cuantitativas que sepa¡aban y unían a las cosas».3' La pintura de Chardin forma parte también de la preocupación dieciochesca por asegurar el predominio de la transparencia 'obre la opacidad. l¿nro los fisico' newtoniano' como los cartesianos, a pesar de su división, buscaban con6rmar la unidad de un campo único y homogéneo, no obstante la diversidad de medios y posibilidades de refracción el su interior. La dióptrica (ciencia de la refracción) fue de mayor interés para el siglo xvrrr que la catóptrica (reflexión),

y este predilección se hace patente sobre todo en \a Óptica de Newton.3, Era fundamenral neu¡¡alizar el poder deformante del medio, ya luera una lente, el aire o un líquido, y
esto podría lograrse si las propiedades de aquel medio eran

dominadas intelectualmente de forma tal quc fueran efectivamente transparentadas a t¡avés del ejercicio de la razón. En el atadro Pompds cle jdbón ¿e Chardil, datado hacia 1739, un vaso lleno de un liquido jabonoso mate se encuentra sobre un errre.ho rlfei¡ar: un jovcrr rrrnslorm;."n una paja
opacidad liquida e informe en una esfera transparente de jabón que se sitúa simétricamente a un lado y otro del rectilíneo alféizar. Esta representación de un acto de dominio o maestrí¿sin esfue¡zo, en el cual la visión y el tacto funcionán
esa

l.-8. ChaÁin,
coordenados (y

Ldt pon?/1' dt labó* h.

q9.

esto.r.rr.e en muchas de

sus obras), es pa-

8z 81

Foucauh, r97o: zr8. Acerca de ta mode¡idad de ia dióptrica, vid. Molyneux, 16911 :tz5z. .Nadie niega a los ¡¡tiguos el conocinienro de la caróp¡¡i.r... .ir emh"rgo. lo'.ri .a'e.óp,to. .on. .re.r ,rnen

radigmático de la propia actividad de Cha¡din como artista. \u.rprrh.n.iór' de la .o idenridad de iJca y mareria 1 .u. posiciones elegante, 6na y delicadamente dispuestas dentro de un campo unificado revelan un pensamiento para cl cual lo hápcico y lo óptico no son térn nos autóoomos, sino que constituycn ¡rnros una modalidad de saber indivisible. Así pues, la atmósfcra pesada y difusa de la obra madu¡a tle Chardin es un medio en el cual lavisión funciofla como el

e

9L

93

¡el r,¡( r(), :rr rxvcsr rrlr, rrr rs¡,:ri i,r crr rl , rr,rl rrirr¡irrrr.r lrr.riun ..r.r \.,LiJ. l,j,^ Jr ..r ,¡r ,i,,,ri¡,i,, privado de aire, cl mu¡clo arLísrico de (ihrrnlin cs Llntigu,,
sr:,r id{)
r

a la cicnci:r cartcsiana cle una ¡ealidad llena cle maccria, cor-

puscula¡ en la que no hay vacío ri acciór a distarcia. y si utilizamos las historias apócrifas qLre rclararr que Charclin pinraba con los dcdos, ¡o debe¡íamos hacerlo para resaltar
valorcs «picróricos» erernos, siDo más bien para sutrravar I.r primacía de u»a visión que pe¡tcrece a un momento históri co especifico y en la cual Ia tactilidad estaba complcramentc
integr¿da.3j

!:,rí(, (trrr r!¡ ¡rrrli.r r.r ,lirlro,, rc¡,rcr.rrr,r.L,. y,r,¡rrc rsr,rLra ¡,riv,r<lo tlc rlir rrrso y, ¡¡¡r' r,rrr¡,, tlc sienificldo. l)ara una pcrson:r rcciirr provisr,r clcl scnriclo de lu vistr, la visiól tomaba ionr.r cLr;rnrlo las palabras, los usos y los lugarcs podim asign.rrse:¡ objctos. Si Cézanne, Rushin, Monct o cualqrLier otro ¡rtista dci siglo xlx Íieron capaccs dc concebi¡ un¡ «inoccn cia clel ojo,, se debió sól¡ :r la trasce¡dental recorliguraciól d.l ol'.<r\.J"r qu. lrahr" rcr'iJo lrrg.,r prli.rm..rrre .rr e'e
siglo.

Chardh

está rnuy alcjado de un artista como Cózanne.

Si la obra dc Chardin puede entendersc en el contexro dcl problema dc Molyncux y la coordinación dc los tenguajcs scnsori¡les, la de Cézanne implJca no sólo la posib;lnhd de alcanzar cl estaclo de un hombre cicgo qrre ha recuperado de pronto la vista, sino, más ;mpor-ranre aún, la de conservar esta «inoccncia» peflnanentemenre. Iin los siglos xvrr y xvrll csra espccie de visión oprimordial, scncillamcnre no cra concebible siquiera como posibilidad hiporética. De e¡rtrc todas las especulaciotes r¡rc surgieron alrededor del caso del ¡iáo ,l .he.elJrn en r .r8. nadic llegó, nrg.rir q,r( unJ f(r,orJ ciega quc rccuperase la vista vería inicialmentc tna lumirosa y en cierra lorma autosuEcientc rcvelación de r¡ranchas dc color.x6Al contrario, esc momerto inauguralde visióD era un
84

,

8t

Vi¿..1J,."1i.,.¿.J.,,..n,.,d. r hJr,li, J.¡ t... \r,",,,t).o.1 ,nl¡n.¿d.lt\¿_q, rts,),^n. r8,. F,,r) .,,h, t, ,,,a ,,ú.l r,,1r. r r h ,n Lr. r," r.¡ otr! ,. . ,l qtf,r, 4bb. Jp. ...,¡. I

Vid- Di¿e,or, 1968:484. \¡id. tambi¿¡: (Nuesrr¡ visti... pucJe con sidcr¡rse co,¡o u¡¡ suenc de racro nás delicado y diftro, que se exric¡dc a si misma $brc una mütrirúd j¡finira de cue.po,., iA,i,ti, son, ie6r, no. a!, 2r de ¡¡rio .le ,7¡2).

86

c, ( n, d,'..m¡'!.ovp,.',,\. i.,"..,." i"t n,.d. ,.t", n,od.l,.J. ,'.,. ";,r.. , o,, l, 10.,oj, ¡.'h or.i.{' i,u. Ll,J' .. M:.n É I n.J, a .., t,ro \truth,nrpt¡ün nnl thú ¡at,1\fri.i. r,s,at. Ei 1728, cl .i.uj¡no ChcseldeD rc¡ljz{i un¡ .xitosr opÚ¿.nn, (le

rr,o.u..i¡,rpr1L

.¿tauhs

Ltttts tut

.¿.¿

un n\¡ch..ho dc.¡rorcc aiús.ieeo ¿e n.cinri.¡ro. Vid. lDn1crct, ¡961: 1t!,, y TLcory oJ Viio Vihdi(Bc¡krle),, re.j8, sec.7r). Vnl. r.nibló¡ M.hlh¡n, r97e.
a

k ¿tltl¡J.

94

tt

3. La visión subjetiva y la

separación de los sentidos
Adnirir

k

no uad¡d cana Lñd catudi.iók dN la li¿a
¿¿sd¿

-eso ¡o ¡enti¡lo

in?lica,

luesa,

a aÍnal

negatióh d¿ tu

.e

habi*al

¿le los

ulore:.

-Fried¡ich

Nierzsche

El cuérpo 6 ,h fenóúe¡a ntibipb, mmpan de xaa plaralidzd de fuems ineductíbb¡; ¡u uúdad e¡ k l¿

unrtúne¡o /núltiPl¿, "u

i¿dd ¿e doniiaci,is".

-Gilles

Deleuze

Uno de los primeros párrafos áe la Faúenlehre l-leoría de los colores] de Goethe (r8ro) comienza con la siguiente
descripción:
En u¡a

h¿bi¡rión t¡n

oscura como sea posible, hrgamos una

abe¡tu¡¡ circular en la contraventam de unas tres pulgadas
de diámetro, que podamos cet¡u o no, e voluntad. T¡as ha-

cer que el sol proyecte sus r¿yos a tr¿vés de éstá sobre un¡ superficie blanca, dejemos al

«p<tado

frjar sus ojos, desde

.ieria disrancia, sobre

este circr¡lo

b¡illante.'

I
É

Siguiendo una práctica bien arraigada, Goethe se sirvió de la cámara oscura ¡:omo un lugar propicio para sus estudios de óptica. Igual que en la Ópa¿¿ de Newton, la habitación oscura pareci¿ e.r¿ble.er. de nuevo. rela.ione caregórir as enue interior y

I
á

I

Goerhe, rgTor 16-17

97

cxrcriinr c,l rr li¡(.rl( (l(. lrrz y ,rlrrrrrrrr y
el

r,rrr

rc olrslr v.r,l,rr y ,,1,

i,'to.\irr..rrrlrrrgo.,l.,u,¡rrr,.,r,,r,slrcl.,r,,,r,,<rl¡ .,t,.,¡¡h,r.,
oden
cle la

cánnra oscrLra de for.ma abrupa y rotunclt:

l\,,,, Lr.rl ',l"err.r,l,r ,,,,.¡, liiL ,idr1.., ul ,)l)i(r,, P.rlu.ix, ,1 . ,1 '.,r, )..¡.'r... ,.1..¡.r. 1. ,:r. r.,..'i,, \,r ,. 01^ ¡c n,ucvr¡r sc h.ri v¡il¡lt erronccs el espectro dc oLro color
sobrc cl phno

bllrco...

t'stc surge de una

ihrgen

quc ¿hora

Ccmndo enro¡ccs d orincio, dejémosi. hirar h¡ci¿ la p¡rte m:is os.uR de ia era¡.i3r ¡nte él se vc¡á flour r¡a i¡r¡¡e¡

tt/tt t.

ojo.'

circular El ceu¡o ricl

cir.k,

o añarillenro, pero er bor¡te ¡pareccrá rc¡,. Despu¿s .je u¡ ¡ichpo, *-r. n,jo, .reciendo ha.ia el .cntro, irá cutrrie¡do ,o.1,. eJ..,. t." , , th¿J, h,,..,.1,...,punr..e,,r.rt.

"p....*á

t.il,,r",,i,,."1..

¡*

cl

ú.uto

'rlo

1r_

La suL,jetividad corpórca dcl observador, cxcluitla a priori del , cpr.-, de l¡ , i m¡ r¡ or r¡r.¡. \e Lon\ irrre rePenr r rrr m(r)re "rr. en cl cmplazamiento sobre el quc fundar la posibilidad dcl observador. El cuerpo humano, cr toda su esPecificidad y contingencia, genera «el espectro de otro colo¡, 1', ¿sí, se con_ vicrtc en el produ.tor activo de la experiencia óPtica. Las rami6caciones que Ia teoria del color de Goethc ptne sobre el tapete sor mírltiples, y tieren Poco r¡re ver con la empirica dc sus efirm¿ciones o cl c¿rácter «cienri"vcrd.rd, lico, dc srrs experimentos.l Su acunulación asistcmilüc¿ de observacioncs y hallazgos encierra un bosquejo de la visión subjetiva, una idca post-tanti¿na qre es, a lavez, producto dc la morlernid ad y constitutiva de ést¿. Lo relevantc tlel a n ál isis quc Gocthe planrea de la visión srrbjeciva es el ca¡ácte¡ rnseparable dcdos modelos que habitualmente
se

&.

¡3 ¡

he.ho

bjo, sin cmbargo,

c1 borrlc_ co

ifterior F os.ure.. v 4.,,, o. ,. I I t,,.d, ,,..,,,,, d, n.,. \,, ,,\.,Je, .,,,,' ,,, . eurcjo. Cu¡ndo Lodo

micnza a azutarse,

el azrrl invrJe gridrrlnrenLc et há vuclo ,zú1, el Lrordc

r

to¡lo cl cíLcul¡¡ sc mucs¡¡a incotoro..

Al pcdir que se sclle cl oriEcio (,Man

schliesse tlarauf ilic Oflnuug,), Goethe aruncia Ia disfunción y negación de la

mológi.a. Ir.l,ru,urr dc l¡ ¿helur¡ di.rr.lve l¡ dnrin,¡on cnnc espacio interior y espacio exterior tle la que dcpendÍa el fi¡ncionamiento mismo dc la cár¡ara. co¡

presentan corno

incapaz de abarcar

¡rradisnra. fc u ¡a n^ ,. ,.,, ,;,.pt...,1. :T: obse¡r;d6' .n u¡r inre,ror rll.rdo quc ob.eruc,rr.orr ¡,.ru rcnido espcci6co: lJ e\perien. i.r opri.J qrrr C"erh. rle. ril,e presenta unx noció¡ de la visión que el moclelo clásico era
t.os círculoscoloreadosqueparecíanÉotar,

::l:il ;

distinros e irreconciliables: un/a observador/a fisiológico/a, quc seú descrito cada vcz con mayor detalle por las cienc;as experirncntales en el siglo xrx, l, un/a observador/a quc disr;nras corricntes del uromarticismo» y modernismo tcmPmDo consider:rr como

:

prcductor/a activo/a y autónomo/a de

sl.l

propia experienc¡a visLral.

ondea¡ysuf¡ir

á

aquclla sccuencia de tr¿nslormacioncs cromáticas no tienefl corrclato ¡i fuera ni dc¡tro de Ia estanci. oscura; como ex_ plica detenidamenre Goethe, sc rrata de colorcs "6siológicos,, por.omptero at .uer¡" det oh.erv.rJor y .orr «condiciones nccesarias de la visnín »

coperrricana» lDrehnung) Evidentcmcnte, l¿ "revolución quc l(ant propone en cl prefacio de la segun del especrador', da edición de la Cr/tica de la razón pura (1787), es un signo
Coeihe, r97o:2r. l.a curiva es ¡tresrr¿. t]¡ sr rcori¡ del color, {ioethe pretcndía.no lirriane m:is quc al rnundo dá ojo. qú. ¡o
en.ierr¡snro fornr.Icolor,(Crsne¡, 19at: lJL82).
A propósiro dc la ópri.a de Goed,e, vid. cspecialmeDte SePpcr, 1988. Vid. hrúbi¿¡ liic G. Forhes, 1981; Magnus, r949i Ribc, re8ir I \fcl1s, r97r.

a

,
I

j

98

99

(lc(rrnrir:rlr tlc l,r rcr»grrr:iz.rcnnr y rlr,sit

iorr:rrrrn.rrro

rlrl

suieto. Par¿ Kant, prosiguicnrlo cun cl uso tlc lrrs nrL.rrilirrrs ópticas, se trara de,un cambio en c] punro clc visra, rrl 9ur, «nuesrl? represcrració¡ dc las cosas, como nos son dadas. no \c J¡u\rr r c.rJ. , o.J. (omo \on (n \r m¡\m.i\.,iI|o

( iocrlrc

más sucinra_ nrenre: de,,,1 oio. r.rlol,jcro. l.:s rhee1e.,u.lr rheobjccr.,. V ihcl touc¡,¡f, .ubu1a quc, en L ;r,",, . tJ,i, J, l. , i,ió,r ,.raha rn l.r. rrrrrpod.r, Je la epi,rcnrologu l,¡nri¡r¿, Lrrr¡r¡da en el sujcto; existía entonces rn modo de conocer inmediaco, «un conocimiento sensible». Asír
r.a hisro¡i¡ n.rLú¿l Jc¡ el sisto

objetos, cl1 ranro apariencias, se ajustan a nucstro modo de representaciór.»' \Milliam Blake Io expondría

q|le e,tú\

err prckn.iá

xvfrl ¡o cs oúa cosa que l nomnració¡ dc to v¡iblc. De ¿hi sü lparc¡r€ sih¡ti.i.tid y
quc de l.¡,s pa¡ece i¡gentrr,

d. bo simple

e

i'npucsta po. ta cvidetuia d.las cosasj

'lias la ob¡a de Kanr, la transparencia del sujero_en_ranro_observadot comienza a enturbiarse. En lugar dc una fornlr dc co[ocinienro privilegiada, la visión misrna pasa ¿ ser objeto d, .ono,imienro I ohserrr.iorr. DerJc ¡,rirrcipios Jcl rrr. y c¿d¡ \e7 nr¿\. por ,ien,i.r Je I.¡ ri.iúl| r en,(nder,i u¡¿ ir dagaciorr $bre I r con,rirr( i.in ti\iologi. J del \ui(|o l,u rn.¡nú. m.rr qur' la me, .,ni. a Je h lu, v dq l¿ r ¡ rsm ision ofri, ¿. r¡ t¡ara de un momento en el <¡ue lo visible cscapa dcl orclen cterno de la cánu¡a oscu¡a y se iuscrilrc en otro aparato, cl1 el inr(rio, (lc L, h\ioluB,r irre,rahtey tr rcrrr¡,r.rti11"i.t.f .,,.,p" AI solicitar repeddarnelre ul1a esrancia a oscuras o _(lui_ zá m:is significarJvo- el ojo cerrado, los expcrimcnros
de

rl.rt plecrrrintrrcia a trrrtr cxl)cricrlci.r scl,rrrr¡x (lel .ontrLc«) cor cl ¡runrlo c*Lerno. Por una parte, csri m.rniiis«rnclo slr convicción de que el color cs siempre proclLLcro <lc L¡n^ mezcla de leiz v sombra: nEl color mismo cs un grado cle l¿ oscuriclad; de ahi que Kircher esté cn lo corkcto ¿l llamarlo lumen tpaticuru.,N Por otra, esrá plan reando también las condiciones eü las que los insoslayables componcntcs frsiológicos de la visión püeden ser aislados artificialmcrte y hacerse observ¿bles. Para Goethe, como para s.holell,.,,r,r pr,ro ¿e'pu'\. l" ri.irin.' \ienrPre rrn (urn plcjo irreduccible cle elenrerltos que Pertenecen al cuerPo dcl observatlor y de datos clue proviencn de un rnurdo externo. Asi, el tipo de separación eotre rePrescntacrón interior y reali.l,J .rr,rior rnrplicir,r cn l¿.im,r" orut ' '. \on\ierr( (rr Goethe en rura simple super6cic de aFecro cn 1¡ cual in¡erior y exterior mantieren pocos de sus antiguos siglilicados y ¡osiciones. El color, er t:u1to obieto funtlamental de la visión, cs ahora atópico, dslado dc todo refireltc cspacial. Goethe alude insistenrernertc a exferiercixs cn l¿s que los contcnidos subjetivos de Ia visión son d;socixdos de un lrlundo objetivo, y en las quc es el propio crrerpo el quc produce fenórnenos que no cienen corrclato externo. l.as nocioncs de
.r

rn

v

lirrir,rr

correspondencir y reflejo, en las que se basaban la óptica y la reoriir del conocimicflto clásicas. han perdido ccotr¿lidad y neccsiclad en la -Fzr&arlsrl¿, a pesar de que Goethc las martiene en algún otro texto. Quizá lo más interesante aqlrí sea que caracterice n la opacidad como un componente certrnl y protluctivo de la visión. Si el cliscu¡so sobre la visu¡lidad de los siglos xvrr y xvrn rcprimió y ocultó todo aquello que pudiera amcnaz¿r la transpa(encia del sistema óPrico, Goethe xpünta hacia su r¡versiól, al proponer la opacid¿d del obsc¡ vador como Lrna condición neccsnrix Para la aParición de los

.:

f
J

Y¡illirnr Btrke, e¡ dnnoL¡rions ro Rey¡o]d$, lc. r8o8l
Michcl Foü.2ük, r97o: rrz.

(Btake,

li¡rinrcrros., l,:r ¡x rcc¡x irnlrrr¡rrrr., r rlt,r,rr¡,irl :irrlriro,lr l, qnc (iocrlre Ilarró z/ar tiiik: t<¡ Lubnt, Lr rLrl¡t,uIr t¡ [, y¡r¡r_ brío. l,a lLrz pura y Ia pura r¡ansp¿rcrci. sc clrcuen¡rrn ahora más allá de los límites dc la visib,tidad hum,ná " Alapelar a l:r obsclvación subjetiva, Goethe se inscribc
en

un dcsplazamicnro que constitulc lo qre Foucauh clenomina nel umbral de nuesrr¡ modernidad,. Micnrras Ia cám¡r¡ os_ .,rr., luc el n¡odrlo donin¡nre tle ob,e,r¡cio,,, ..,, .,, .,rl,

lorm rde rcprerrnrr.ion ,¡ue ¡ermirr,r cl , nrro. inrie,,ro ncral,,. A comienzos del siglo xrx, sin embargo

e

Be-

el lúear del ¿nálisis l.a ¡o es h represe¡r¡cióD, siro et hoh_ l¡¡e en su li¡ttud... Sc riescubrió que cl conocinic¡ro
renia

condi.hncs ,mn,mo fisiolósic¡s, que sc i,rrnaba poco a poco er la ¡eryádur¡ delcuerpo, quc podía rcner rn lugar

r9rc, en rodo caso, $ fi,mas no potlian di..,.,J..- d. ,r. .i,,c.,'",id..d. d. .u rui. ,or .,ai1,r,,r . | ,e suncn. <1uc erisría ura zarazlrz: detconocimicno humano
privilegi¿do cn ét, quc de¡crhinab¿ tas f.,uras y que podía, at Drisnro tiempo,

inter¡ns I cxrernas, crr rrlr r rrr cxrrr¡¡'clin.rri.r guc cuesrionó los supuestos del scnsacionisrro y cmpirismo britilicos. l.o cmcial clc la obra biranian:r a priDc;p;os del xlx cs la aparición de un cuerpo ¡crivo e irlquicto cuya irnp¿ciente moil;té (esto es, su esfucr zo dclibe¡¿do frente a la sens¡ción de rcsistcncia) constitryó rrn.r . orrJr. ion previa de f¡ ir iJ¡J. 'ubir'¡ lnrelraldo aprehender la densidarl y la ;nmediatez ¿cl r¿rJ lna¡z¡ Mainc tlc Bira¡ difumina la itlcntidad de esr misma interiorid¿d que intcnmba alirmar, llegar o a disolverla a menudo. Biran empleó et término ronesthise pln tlcscril¡ir .la conciencia inmcdiata de la presencia dcl cuerpo e:r la pcrccpción, v,,la simultaneidad de uo¿ combimciór de impresiones inhc rcütcs a distintas p tcs dcl organisrno,.' La pcrcePción visul, por cjcmplo, es ;nseparablc tle 1os movimiertos muscülares del ojo y dcl csfuerzo fisico irvertido en centr¿r la ate¡ción en un
Irrs irrrl»csnrrrcs

rux iu lirrrlrrrrcrrrrrl crrrt

objero o, simplemcnte, en mantener los párpados al¡ier¡os. Para V:inc d< Birarr. el ojo.. umo el ,e\ro del ( ,r( rpo. L un'riruye rrrr,, perril1nz rcalidad fhicx, quc ¡cquiere contiName¡tc del ejerci-

¡ra¡iferársele

en sus

propna .o¡renidos ehpíricos.

,

á

Dcn¡ro del marco teórico fotcaultiano, la ¿Ermación del papel de.lo subjetivo v lo psicológico en la pcrcepción que Co.rhe <, ¿n¡log¡ ¡j ril,rjo de.u LUecineo l\4J;nc 'o'ricr'< de Bir¡n. A lo l,rBo Je tJ primer.r,te, rfa dct ,iglo. ore útrimo senró las bases cle una ciencia del tsens i)tirre». en ni irrrerrro ¡,or . e¡¡¡¡6¡¡l¡r de m.rner¡ mis ¡rr, cir.l l¡ n¡r u r¡ lez,r de h erp..rierrcia irrerror. V¿inr de Bir¿¡r .rhnnú l¡:rurnnu. mía y Ia primacía de la experieucia intcrior (como Bergson y \fhitchead harían mucLo más tarde), y postuló una dife_

cio de fucrza y .rctividad. En una inve¡sión del motlclo clásjco, que tomaba el apardo como un tlispositivo neutral de ptrra transmisjón, tanto los ólganos sensoriales ¿cl espectador como acrividad ap.rrecen ahora inextric¿blemente mczclados con el objeto quc r:ontemplan. Siet€ aÁos antes de que Goethc pultlic¡nla. lhrbenlehre. Mai ne de Bimn habi¿ ¿bord.rdo el modo cn que noestra percepcióo del color estaba cleteúrinada Por la tendencia del cuerpo a la fatiga (debida a modulaciones fisiológicas llevadas a cabo en el riernpo) y cómo el m ismo Pro€cso del cansa¡cio lorn1aba parte de la percepción.

t
l

e ro ¡

La

redáricade laeprcsnin cs.eDrr¿teD ela¡álisis que lean_¡-¡anrois

,r

lrl.or.'rd ¡r-8: r\t,. r6l rxr). Efe pu¡ro se tr.r¡ eD Escoub¡s, re82.
}_oucault,,ezo:¡,q.

litt\ ?'rlrolosi.tuc! .' rb\¡r,s4,6, (M¡lnc de llimn,
¡8o).

Maine de Bira¡, (.:o"r¡¿er¿úrn t lr! Pti"ci?e¡ d'une ¿lntior le¡
re4e, vol.

a

sobre Maine de Bir¿¡ cn Ilenry, 1965. Vid. también las reflerioncs dc Aldous }{uJey accrca de Mri.c dc lliran (Huxlev, Il)so: Lrs2).

[.n.omr¡nos un i¡¡portadie erúdio

¡:

rol

(

inrll(,.i,,¡, r.
,,,...\ 1,,.,

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,rjrnr, (,,1,,r,

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¡rnri,,t, r,l

.t.,,t\ r.,,,5..,'\.,'1.,..,,,,,,,.,.i,,,,,1'.', Drczcla compuesra por esrc color ¡tgúnos o¡ros, )¡ r r! j !.r.í
en csra Dcz.h elcolor

¡lquc s. hrbí. ¿cosunlbr¿do.,i

t

Tanto M¡ine de Bi¡al co¡ro Cioethe desplazan los valores absolutos que la teorí¿ ncwtoniana había ororgatlo al color., insistiendo en cse efimcro despliegue del colo¡ qre se produce en el interior dei sLrjeto huurano. Maine de Bi¡an fuc de los primeros en una larga lista de pensadores que, duranre el siglo xrx, esclarecieron las ideas clc Condillac y otros accrca de la composición de la perccpción. Para Condillac, la sensación era trrra uoiclad simplc, un módulo a partn del cual se const¡uían percepcioocs clrr¿s, pero esta noción va no se adccíra a h percepción eD capas y dispersa en el riempo qL¡e clescribe M¿ine de Birar, imposibilitando la concepción dc oun alma reducida :r plrra recepdvidad.» Ni Coethe ni Mai¡e dc Bira¡ conciben la ol¡servación 'ubjtrira.urrrn l.r insp«.iúrr de rrn e1,.r.i" inrerjur o como un tearro dc rep¡escnraciones. Al conrra¡io, Ia obse¡vación sc exterioriza cada vez más: el cuerpo <¡ue mira y sus obje_ tos comienzan a colstiruir un c ¡po único donde interio¡ y extcrior se conftucle¡. Y, de modo signi6carivo, ranro el obse¡vador co¡ro lo observado están sujctos a los ¡rismos moclos de cstudio crnpírico. Segíur Georgcs Canguilhem, la rcorg.rnización del conocimiento hurnano qre riene lug ¿ principios del xrx ponc punto 6nal a la idea de un orden hu mano cualitxriv¿mente distinro, y alude al descubrimiento más impoltanre de Mainc de Birar: dado que ocl alora cstá
nccesariamenre encarnada, no existe psicología sin biologia».a

rrris srrjt t,r rr Ii,r rrlrs rlc irrvrsrig:rcirirr, rcgrrl,rciinr y disciplirn a lo lurgo,l,,l sigl,r xr x. Lx inscprr¿bilidld clc la psicoLogía y la biologia domiló el peDsnmieoto de otro inportante investigador de la visión del siglo xrx. Ln r8r5, el joven Arthur SchoPerhauer e¡vió

a Coethe Llna copi¿ de su manuscrito Über das Sehen unrl ¡lie Faúen lSol¡re la visión y los colofcsl.'J Este texto cons rituiil cr pa¡te un homcnaje ¿ la baralla dcl escritor contra Newton, pero fue rnucho más allá que la teoria de Goerhe en su insisteflcia err la naturaleza comPletamente subjctiva de la visión. Schopenhauer abandonó la clasificación de los colores de Goethe en Esiológicos, fisicos y quimicos, elim;nando las dos últimas categorias y nErmando que el color sólo podria ser abordado por una teo¡ia cxclusivamenre 6siológica. Para Schopenhaue¡ el color era sinónimo de las reacciones y la actividad de la retina; según creia, Gocthe había enado al in rert formul¿r una verdad objetiva del color, independiente
rlel cuerpo Lumano. Sin embargo, no deberianos sobrcvalorar las diferencias cntre Coethe y Schopenhauer. En su preocupaciól común por cl color, y el relieve que otorgal a los fenómenos psicológicos para explicarlo, ambos seÁalan ura irvcrsión f(Lndamental respecto a hs op;nioDes más influyentes sobfc el tema en cl siglo xvlrr, incluid.r La devaluación del color qte Kant plantex en la Cr/tia d.el juicio.'6 Ambos, tambié¡, fórmaron parre dc una reacción más gcneral contra la óptic¿ newroria_

principios dcl siglo xrx en Alemani¡ '7 L.a priorid¿d otorgada tnterjormenre x las cüalidades Primarias de Locke sobre las secundtri¡s se ;nviertc. Scgún LocLe, las
n¿ que ruvo lugar a

Seri la poren.irlidad Je e.r..rrer¡,o

1.,

qre,,r"rr..^t, ,.,

5

ScLopc¡haue,,

c¡nsuith.h, "Qu,cs-ce qf. h ¡syclúlosie, (ca¡suith.r¡. i74. fo1

Bi r,-/.¿,r/., t,.t¿btrJ. r, ¡¡t t1t./,t,n*,t.ot .J.l'. l,scrrnd iIJri\. ,q») pr,.rb bo.

Vrned.

1987: 17r 29r. Vi.l. hnrbié¡ OstÍ'ald, Foucaulr describe l¡ lisión en el sigl<, xvu como <ua visitriLidad iibeLadr de otla otn crrgr sensorial y linitada. rderrás, al bianco y ¡cgro., (FotLc¡ult, rqzor,¡¡).

¡q¡. vol. ¡:

!rl.

Ll¡r valn,so a¡álisis de es¡e text, cs
,91¡.

,

Lrúxrc¡Da¡n,

re8:r: p.

Ar ou.',.,,J, \, ,op,.il. F,.1,,,.' ,. r.r. .,'. n¡'rr "' ¡.o, i',.'.
vid. h idtroduc.ión de iuanri.e Ell.
a

Schofenh¡uer, 1986: e-26

ro5

cr¡rlid¡(lcs sccUrxl,uils crrrr I:rs (tuc g(lxl,rl)i r (lisri,¡r,rs s(.1 ..r. ion,.. c r\i.ri., (,, ,t,r. ,,o SU:,r,1,,hJ,, ,rD!Ur., v,,,,.J.,D/., con los objeros realcs. fero Schopenhaocl, y el (;octhc dc ll
Tearía de /os colores, petsaban qrre estas imágeles secufldarias

coDstitlrían nuestrx imlgen prirnaria dc la realidad exrerior. El conocimiento del mt¡ndo fenoménico comierza con el es tado de excitación de la rerina y sc desarroll¿ de acuerdo con Ia constitución de este órgano. La existencia de obietos exre, riores, nsi como los conceptos de forma, cxtensión y solidez no sor sino la colsecuencia cle esta experiencia fundadora. Para Locl<c y otros pensadores coctáneos, hs cualidades primarias sicmpre comparren una relación de correspondencia, si no de semejaDzl, con los objeros extcriores, y cstán confomrados según los modclos clásicos del observador, como la cámara osctra. En Schopenhaucr, esra nociól de cor¡cspondencia cnrre sujeto y objeto clcsaparece; él esrudia el color sólo cn lo rocantc r las sei[aciones que pertenecen al cuerpo dei observüor. Y explicita 1o irrelcvarte de l:s disrincioncs entre interior y exterior':
Menos aúI podenrcs aprcfi.n.ler en l¿ co¡.ien.ia u¡á.lisrincnnr, quc .n seneral no liehe lug¿r, cnt.e obiero y repieE¡ra-

,.rrrr,rl ,rl 1,,.lu,,1, ,¡rr, r'l ,¡,1,,r * rrlrrrilicsrc.r,xrr(1,, l,)s r)¡,s ,l, l,n¡g v,,,1,¡ +rirr tcu,rt[¡s. I )cnxrstrir reitcr.rtl¡ncnte «inrr "lo quc ircorr(cc. en cl in¡crior del cctcbro,, en el irtcrior clel sujcto, cs errónexmcnte ¿Prehen¿ido co¡ro Io qrc xcontece luera del cerebro, er cl mundo. Su inversión del modclo cle l¿ cánara oscura se vio rcforzada por las investig.rciones quc, a pr;ncipios clel siglo xrx, localizaron el Purto ciego exactamcrte en el punto cle inserción dcl nervio óprico cn la reri¡ra. Al contrario quc la reveladora apct,rra de la cámam oscura, cl punto que separaba el oio y cl cerebro del observatlor schopelhaueri¡no era irrcvoc¿blemente oscuro y importancia de Schopcnhauer reside aqui en la propia modernidad ¡ a la vez, ernbigilcdrd del obscrvador que describc. E¡ efécto, al articular una Pe¡cePciór artístic¿ ¿urónorna, Schopenhaucr sc enticiPa a la cstética y la tcoria rlcl ¿rce modcrnist¿s. Esta climensión más conocida d€ su trabajo sienn las bases de un obsc¡vrdor dis¡anciaclo dorado de flcultades «visiorarixs),, caracrerizndo por un stb)ctivismo que yx no prrcde caliEcarse de kartiano. Sin embargo, es importanre atcstiguar la relación i¡mediata dc Schopenhaucr cor el d;scurso cicntílico sobre cl sujeto humano concra el que teódcamente se rcvelaron los Partid.rrios de h visión artíst;ca autórom¡. De hecho, en 1885. el archi-antimetafisico Ernst Mach rcconoc;ó a Goethe y Schopcnhauer como los fumlrdores de uta frsiologia moclerna de ios scntidos.'" tsr las páginas tlue sigucn, qu;siera aPuntar cómo cl complejo e¡trelazamicnto del discurso cientifico y cstético sobre la vi sión realizado por Schopenhaucr cs esencial pam co¡Pren¿er la modernidad y cl obsewador, y có¡ro desafía las oposiciones simplist¿s que consideran la cicncia y el arre clcl siglo xrx como ánbitos separa¿os y tlistinros.

Lt

cióD... Sólo l¡ seN¿cnnr f,Ledc s.r innrediar¿, r ésta se lü¡ila ¿ 1¡ e+¿m aloiád¿ bajo nLrcsLra ¡iel. hsto rs explicable por

.l

hccho dc quc fuo¿ dc nosotros sólo.¡iste derer¡ri¡¿ci(rn

es|lcial, micnúrs qüc cl cspa.io mismo es... u¡a trn.iór de

N¡.süo.debro.,l

Al contrario quc Locke y Condillac, Schopenhaucr rechaza ba todo modelo del observado¡ quc 1o concibicsc como un
rcceptor pasivo de las sclsaciones, y en cambio proponía uD sujeto quc era, a la vcz, lugar y productor cle esas sensaciones. \.hoprnh¿ue,. vgrrienJo :r r,oe¡h<, J¡b¡ u,r.r imporrn.i.,

,

r8
ro6

re
Schop.nhrkr,
1166,

Schopenhaucr, 1966, vol. u:.1er.

vóI.2: ¿r.

Ar¡n(tr¡( s.lx,t,c'rlllr .r (r¡tifi(i,) :r s l,n¡lriir tit(Nl,ril (k. niticalisra, y crr general se |ay.r tcntliclo a iclcrrrilic:rlo ruti nr ri¿menre , onro ¡rn . ide ,li.,¡ ,uLierir o.. ¡L.rr ,.¡ i,lur.r:,s rru hacen silo empobrccer la herero€!ónea texrura de su pens+ mie¡to. Ningún ideaiista ha profundizado nunca tanro en los dctalles cle la corporalidad, o h¿ citado un abanico tan ¿mplio de textos lisiológicos, sjcu¡ndo ¡citer¿rlamente sus iclcas más cent¡ales en ¡elación a la anatolria cspecílica del cerebro, el sistema ncrvioso ),]a méd(h espinal.., La estética de Schopenhauer ha sido traracla de manera separatla o in_ dependientc con tanra frecrLencia que a rnenudo se olvj<la su p¡¡ctrtesco esencial cc,n los suplemcncos <1e El mundo catto uolunta¿ )1 repr¿se td.iáa. Pero este sujeto estótico, el obser vador liberado de las demandas de la voluntad, del cuerpo, capaz de una npercepción pura» y de converti¡se en nel claro oio clel tnundo», es paralelo a su preocrrpación por Ja cien, cia 6siológica.'. Cuanto más se aden¡raba en cl nuevo saber , ole.riro'obn el trrer po tragmcrrrado., ñmpue,ro pñr \i,rc. mas orgánicos separados, stLjeto a la opacklacl de los órganos

totq:l'cj(, (tu( ri.rk lrrsxr crr cl (r'rLt¡r,:rninltl, y r c(nrsrcr¡crci.r Jcl .tr:rl surgc, cll cse mismo Pünto, la corlcicncia clc r.rna ir»ugen.," Lo t¡ue l(ant denominaba unidad sintéticr dc la apercepción cs iclcntiñcado por Schopcnbauer, sin vacilar, cor cl cerebro. Cot cllo, Schopenhalrer no consrituye srno una insranci¿ de la llamada ureinterP¡eración Ii siológica de l¿ crírica kantian¿ de la razóu, que tuvo lugar duranre la primere mirad del siglo xrx." "Una Elosofía como la kandana, quc ignora por comPlcto el P!!)ro cle vista lfisiológicol, es parcial ¡ por tanto, imu6ciente. Al¡¡e un abismo ilfranqueable entre nucst¡o conocimicnto filosófico y Ésioló

li'irlitiat mtv

gico quc no prrede llegar n satisf¡cernos rurca »'6 Segiur Thcodor Adorno, la tlistanci¿ que separa a Schopcnhauer de Kant sc debe, en parte, a que el prime¡o consi dcra que el sujeto trascendenr.rl no cs sifio una ilusión, «un fintasna,, y.r que la írnica unidad que Schopcnhauer Prede conceder al slrjeto es, firalmente, biológica.'7 Sin embargo,

y dominado por una ¿crividad relieja involunra, .ia, con nayor intensidad intcnraba Schopenl)auer establecer
sensoriales una visualidacl que escapara a las demandas de ese clrerpo.

Aunque formaclo fundamentalmente en la estérica y cpis, temología kantianas, Schopenhauer .,,rprcrrde lu que .l.,ro, mina su «corrección» de Kant| invierre el privilcgio otorga,

do por éste al pensrmiento absr¡acto sobre el conocnnienio perceprivo, e insistc en la constitución iisioiógica del sujeto corno el lugar donde acolrece la fbrmación de l,rs represclra,
¿

algo inrylicito en el co¡rentario ¿e Adorno es que, toda vez qrr. cl 'o lenonrerri.o h.r,¡ueJ.,d" redu' nL-r 'r no '.r 'ino,rn objcto empírico nrás, la autonomía y autcnticidtd de srrs rcpresentaciones quedan pucstas, t su vez, en cnúedicho- El postulado schopenhaurialro ¿e una esfer¿ noumárica de uPerccpción totalmentc objetiva, colltielle su formulaciól simul ránca dci observador como un ¿parato Iisiológico adaptado al colrsumo de un NDdo tle urepresentacioncs, e «imágenes, preexisrertc. Si en el núcleo dc toda la obra schopenhaueriana hallamos una aversión a la vida instintiva del cuerpo, a la rcpctición inces lte y monótona de sLls Pulsiones y deseos, su uropir dc percepción estéticn también corstituíx un refugio f'reute a la ansied¿d de un murdo modernizado que estaba translornundo xl cuerpo en un xParato de actividad refleja

ciones-'j La respuesra dc Schopenhauer al problcma kantiano dcla Vor*elhotg Ltos traslada lejos tlel m:rrco clásico clc la ci mara oscura: o¿Qué cs la rcpresentación? Un aconrecimiento

a

, -\,. . ¡ .1.r..i,,trr,-to.,. h.r., \i.1. |o. ri, \4,.rt, h.jr, 22 S.hope¡ltrkr, 1966,'.,1^ z:167 111. volzl S.hopenh¡ud, re66, voi. 2: 27r.ro8

a,ro

r...,.,J, \.tu¡,j \, e",.t-.,. .'

¡i

Schope¡h¡utr, re66, !ol. z: t9r. SubtaI¡.io e! cl originil Sch¡ádelhach, 1984: ror. Vid. ¡anrbié¡ Learr',1978. Sclopenhauer. 1966, vol. :: 17¡Adorno, r97,F lil ,i,1.

ro9

l)r.visil,lc ,¡ tlcci¡ i[.L,s rit,rrrititos Lrryos rr,rlr;rjos r:rrrro tc habito flscir:rcl¡,. Y l:r oiric:¡ nicrzscIc,rrr rr l,r rsririt¡ rlt Schopenhaucr insistir.á cn que tstr .inruicirin purru suponír, flndamentalmentc, una huida del cuclpo scxuat..,

I

Er realidad, Schopenhauer llegó a su dcGnitivr cornbina, ción de 1o subjctivo y lo fisiológico durante el largo intcrvalo
q,re,e (\rendio rnrre L prinrer r¡ ,egundr «lic¡on¡ ¡le fl mL ¿lo eno ul ra¿|! rc?ft¡enrlciór, ent¡c r8r9 y 1844, penoJo.rr, l cu¡l r.rnro Lr,orr. cp, iÁn,lel r¡rr.rro opr i, o.orrro
lr Jcl currpo hu marro ,ü irie,un unJ p,oru nJ.r r ¡ n,ion¡:r, ion. Las revisiones que ScLopenhauer inrrocluce en su texto ft¡e_

l.s, i rrnl,r,,. Si l,r rrrrr,,rc c,,r rrrr.r«irrrccir:ricrrro rrrtili¡rli, y Llis¡xr«,, r,rro rxnro ocurrirí:r con l,r vicle org:inica. Scgírrr (icorgcs {i,rngrrilhenr, ¿c Bich¿t consisrió en dcs "El grrio crntralizur l:r noción de vida, cn cDcarnarla en distintas Parrcs de los orgalisrnos.,'' Con Bichat se iniciaría la parcelación y tlivisión progresivas dcl crrerpo en sistemas v funciones separrdos que tuvo lugar en la primera mitad del siglo xrx. Unade
cstas fuflciones er¿, claro está, el scntido de ]a vista.

La visión subjctiva aseverada por Goethe y Schopenhauc¡ y que dotó al tbscrv.rdor de una nueva autonomí¡ perceptiva, coincidió rambién con la úansformación clel obse¡vatlor en

p.,r.,hh' J rnJ ,r,"rm( e\frr\ion ( n tJ, inve,¡itsJ. inr)e\ ) ¡ublr,r.ion+ ti,iolosnr,. y LnesunJ: ednion J((\riguJ que
ron

un

habia asimilado una vasr¿ carridad de material científico. La 6tsu'! (1,. \J\;..r 13iclrrr. ¡or ejem¡,1o. ruro u¡,.¡ imt,orr¡r¡i¿ viral para Schopenhauer.., Schopenhaucr califLca l¿s Rech¿rcha pfut:iolrgiqaa sur la uie et la mort QBoo) de Richar como nuna de las ol¡ras más concicnzud¡s de l¡ literatura firncesa» y, añadc, «sus rellexiones y las mías se apoyan rnuürxmentc,
dado que las suyas consrituyen la iltstración lisiológica de las rnías, y 1as mias la ilustración 6losó6ca de las suvas: v se nos

técnicas de poder. El tcrrc no sobre el qLrc Émergieron estos dos tbse¡vadores estrecha¡renre relacionados fue le ciencia de la Esiología. Durante las décadas de r8zo y r84o l,r fisiologia no era aún la cierrcia cspccializü¿ en que se corvcrtilia más rardei en llgucl mo
sr.rjeto de nuevos saberes

y

comprendcrá mcjor a amtros si se nos lec ..ru;i."-.n..,. Aunrlue hacia la década de r84o el rabaio de Bichat se con_

cn gencral, cientílicamenre obsolero y perterecientc a un vitalismo cad:r vez ¡nás des:rcreditado. no obsrr¡te proporcionó a Schopenhauer un modelo físico dcl sujeto hu_
mano decisivo. Las conclusiones Esiológicas de Bichat prove nían fu¡dancnralmenre de su cstudio sobre la mucrte, r la que identilicaba como un proceso fragmentado, consistcnre en la ertinción de órganos y procesos diferentes: la muertc de l¿ locom". i;n Je l" r*pira.iun. d< la, pcr,e¡riorres scnsori.r
28

sideraba ya,

merto, llo contabl con una ideltidad institt¡cional fbrmal, y fire comando forma a t«rvés de la acumtlación dc las investigaciones de individuos que trabajaban separadameltc y pro vcnian de ramas distintas dcl saber.r' l.o que comPartían cra Lrn s€Dtimicnto cle emoción y maravilla Por el cuerPo, que ahora aparecía como un continente rrevo a cxPlorlrl carrogrrli,r r domin,r. (or nue\u\ hue.os ¡ rne..'rri'rno. qrr. se clcsvclal¡an enlonces por vcz pdmera. Pero la verdadera importancia de la fisiologia rienc mcnos <1ue ver con sus ¿escubrirnienros cmpíricos que con su convcrsión eo un cirmpo de luevos tipos dc rcfltxión epistemológica quc dcpcnc{ían ¿cl conocimrento sobre el ojo y cl proceso de Ia visión; esro
]I

t

]]n

Nletzschc, r9at8r 1o.1¡or.

Schopenh¿uer, r966,

A.erc¡ d. Bichar, vid. H¿lgh, rr8.l: esp.87¡¡7, y tou.¡utr, ry7r: ' r4, \ iJ. '. n L,i. ' l,'rll.," .,,,.lo,uco, ,, ,.;.

)z

"tsi.hI.r Bcr"ard, (Cangullhem, ry31: 16r.) Vitl. l-a caracre,iza.ió¡ dcl .mpirirno de.imontui.o rc¿liz¡da pot lc¿¡'P¡ul S,rre en EI ¡¿ior! * l¿Jinili¿:.los prid.ipios dc la nl.olosí. empiristi o.u[¡¡ !D¡ iDteligencia,nalítica... un nétodo acrno organizad<, pare rcdrcir on rodo en sns paftes., (Sesrrc, rr8r, vol.,: ,17:-a7t). dcl¡rodoen que losruevos conccptos dc Ia isnlogirse
¿

vol

2: 26,.

^piopósito meiafóri.trmenle ú¡¡siricrc¡ vid. ll¡binos, r989: 2i 26-

l¡s.i.¡ci¡s

sociales en

elsigb xtx,

cl u¡c't,() st,.srxhir (onvirricr¿o.n cl cnrpl.rz.rnrior(o Jrl po¡cr y fr v,r rd. Lx lisiologia, en este rnomento clcl siglo x rx, cs una de esas ciencias que seáalan la ruptura cntrc los siglos xvlII yxrx planteada por Foucault, en [a cual ei hombre aparece como ur1 ser en el cual lo trascendental es tirblece unx correspofldencia con lo cmpirico.! Supuso, pLres, el dcscubrimiento de que el saber estaba condicionado por el funcionamiento lisico y anatómico del cuerpo y quizá más inportante de los ojos. Sin embargo, la fisiología, como ciencia de l¿ vida, searala rgualmente la apxrición dc flucvos métodos dc poder. «Cuardo cl diagrama clel poder abandom el nodelo de soberalía por un modelo discflinario, cuando se conv;erte en el ubiopodeo o la ubiopolitica» de las poblaciones, controL¿ndo y administ¡ando la vida, r¡ k propia uida la qte strge cono un rueuo objeto del poler.s, El logro colectivo ¿e h EsiologÍa europea de la primera rnitad del siglo xrx fue la investigación extensa de un territorio ¿ntes sólo cooocido a medias: un inventario cxhaustivo tlc-l cucrpo. Se trataba de ul colocimiento que ¡aml¡ién sentaia las bases para la formación de un individuo adaprado a los requerimienros productivos de la ¡nodernrdad económica y de ias eme¡gentes tecnologíxs de control y sujeción. Hacia la década tlc r84o ya sc habían producido (r) la transferencia gradual del estudio holhrico de la experiencia subjeciva o vida rneltal a un plano empírico y cuantitac;vo, ), (2) la divjsión y

irxlit,r

er'¡rrrr¡

fragmentación del sujeto físico en sistemxs orgánicos y mccá-

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niF,rio de

\i..lr..Hrrri t¡ .h .n 7,¿; ,?" t)t I .1. /at.¿,oñt I t"oa\r dc v¿r t."n Lto.rg,.y. rs12.

dcos especiEcos. Bichat contribuyó a csta desceltralización localizando funcioles corno la memoria y la inteligencia en el ceretrro y situando las er¡rocio¡es en v¿rios órganos intcr nos. Los rrabajos de FranzJoseph Call (a cuy¿s conferencias asistió con entl¡siasmo Schopcnhaucr cuando era esnrdiarte) v clc Johann Gaspar Spurzheim localizaban la menre y
Z

l1 la

[ou.auli, r97o: ir8J2o.
Gillcs D.l.uzc, ¡¿,¿dzlr, p. .¡2. La cursiva
es

nuestra.

r73

hs crrrr¡cnrrrcs L:xclLrsiv:u¡¡crrrc r¡ cl t.crtlrrr,. S¡,rrrzll.irrr, ¡ror cjempio, idenriEcó krs cmpllzarnicnros ic Llcirrr,r y cirrco fu¡ciones cerebrales. Este ripo dc cartografí.r r¡cn¡rl clifiria de otros esluerzos a¡tcriores en qlre la localiz¿ción se h¡cia ahora por mcdio de la inducción y expcrimentación externas y objerivas, y 1.a no a través de la introspección subjeriva.r5 A comienzos de la década de r8zo, cl rrabajo de Sir Charles Bell v Frangois Magendie habia arricula¿o una disrinciór mortblógica y funcional entrc nervios sensorialcs y rnotores.,6 Johannes Müller, en 1826, fuc más allá aúl al concluir quc los ncrvios sensoriales son de cinco tipos, dando un paso más en la espccialización del sujcto perceptor.,r También a mediat{os de esa década, Pierre Flourens anunci¿ba el descubrimicnro dc las lunciones de disrintas parres clcl encélalo hurnano, en particula¡ la disrinciór entre el cercbelo, centr) ¡rotol., y el

rrr,rrrrrl,¡crrrr,r,l,,,l, l,r n.rrrrr:rlcz,r r¡rrc ist,r 1,rrx[¡ce :¡ nrilcs,, Ia visirlr¡ sc rlifcrcrrci,rl¡,r rprnas dc csras luncnrncs "inferiores,. l'cro cn cl crrsr¡ dr krs aLtisras y los "hombres tlc gcnio», el srnrido dc l¿ v;sta era el más altamenre apreciatlo, debido a su oindifcrcnci:r respecco a la voluntad, o, en otras palabras, su separaciól anatómica de los sistemxs qüe regulan la vida

.elel'r,. cenrro.lc
nes consrruyeron

i,r,,*rig¿.i., un¡ cicr r¿ ove¡dad, dcl cue¡po qllesirvió de

l: ¡<r,e¡rion." tod,. ¡\r¡.

pur¡mente ;nsrintivx. Flourens proporcioró un di¿grama lisiológico que permitió Lrna cspacialización de esta jcrarquia de firnciones. No es dificil rcconocer en Schopc[haue¡ unt hli¿.r,;r,or reon'. du¡li'ra. J. L perce¡cion l)o\r(riurL\. como por ejemplo las de Konrad Fiedlcr (que oPonía una pü(epLion Jn i\r i' r Iibrr r unr ¡er.e¡'. i"n rro rr rr\riLJ \ no libre), Alois Riegl (la peLcepción háptica y óptica) o Theodor. Lipps (la cmpatía positiva y ncgntiva), todas ellas separadas de la inmediatcz tlel cuerpo y propuestas como sistemas dualistas de modos de pcrccpción trascen¿entalcs.a'

lundamento al discurso de ScLopenhauer soble el sujeto.r, En cotcreco, fue la locaiización por partc de Flourens dc las actividades morriz y pcrceptiva, esro es, la separación de la vista y el oido del movimiento muscular, lo quc proporcionó a Schopcnhauer un modclo para aislar la pcrcepción esté, tica de los sisremas que se o€upaban de la mer-a subsistenci¡ del cueryo. En hombre común y ordinario, esc prodrrcto "el

Schopcnhauer exrrajo un¿ conliriD¿ción adicional a sus ceorías de las investigaciones sobrc la acción redeja, el con creto del trabaio ¿cl médico bri¡ánico Ma¡shall Hatl, quien n pnnc;p;os de la dóc:rd¿ de rSlo demostró que la médula

rt
16 17

Vid. Chrngeu!, r98ri

14.

PIi

un contex¡o otís anrplio, viJ. youna.

Vid.Iehkin, ir46: tf. ro ,Z
N4üllcr, 18261 6 9.

espilal cra responsable de una scrie de acrividades colPorales inde¡reldientcmente del cerebro. H l llevó a cal» ula dis tinción cateeórica cntre la ¿ctividad ncercb¡al» volunt¿ria del 'i.r(mr ner\io'o ) h ¡cririJad intolurrrJria c\.iru n)orri7 distinción que parecía corroborar Ia,1ue Schopenhaucr habi¿ fropuesto cnt¡c mero esrímLrlo o ir¡itabilidad y una noción de sensibilidad (dcrivada de Kanr).'' Sin embargo, tanro las
\vilhelnr \X/or.ingcr, por cjemtlo, .ita a S.hopcDh¡uer a p.opósito .Le hrr¿d.¡duaL6m de'lhe.¿ot L\pps, c¡ Ah't .úin ! nt"rtu Geos) (Vorri¡ger, ¡948: rl7). El probabLe virulo enüe el tnbajo cle Schopcnluuer y el /úrzsaal1ar L{c lticgl es r*ado brevcncntc poi Orro Pii.ht (l'¡cht, 196l). P¡r¿ H¿ll, "El sistema ccrcbral cs volición, percepción», micnüas qu. hs cmociones y l¿s p¿sioncs sc localizaban en lo que lLamó la qn¿Llul¿ (o srtema) espinaL propi¡¡r.¡te di.ha, (H¿ll, fir:7o'71.) Vid. t¿mhiéD ClarkcyJ¿cy¡a, ,91i7: r27 r29.

l3 )9
¿

Itel.. r. ,-.,rn. r., ,t,,- l'. p.hm..'. ,1'. t,.8,, J f, ,,, Dio,.l.l iÉ|.\,..n,,- l...til".i.,in-'., ',vnuF r.,,i tr.,,.-.iJri,.¿. r i,.,b.'l,.'..-.un,i...'u,",',p,{r',.i.'p,J,r t..r., Lt,,i,.

Flourc¡s, r824r48 92.

inclu$ rcpúbli.¡nos; los unirerifas son legiti,¡isr¿s.» (I{ec.cr y ' .,,., 1i l -,rr., rñ77 4) .

Jpr o.,t ¡i,{,,.,.1r, ..,.,,,.," ..;,,,eei.iJJ. ho.,,t.. rt o,J-r e.,.,ll..iJ¡.,o,,,,",,o., l, ¡.,. o. .,,.,.,, d, r.o4 J. .t.h ,. t,¡ ,' \.,,,, d. ,r.l'rcl,,i.-ld. r,'r,,'e. ",i.,trr. oLrn, ,1. ,. g,..r .t, '.i,,r,.,..r..d J.t ,r¡.. ,,,,.h,.,-.,,,.,,..

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firctrlt,rrles srr¡,criorr,s c,,nr¡r t;rs irrtirnrr..r c¡r,rl,,rr lt,r,rliz,rrl,rs delrro del rnisnro orgtnisnro biológico. lir ct sigr icrrrc

rirl.,l$.1..1 tnrr) lir((,,xrrricrr¡,,,r'flcjo

clcl crrerpo h;rsta la

Schopenhauer ttcscribc, de t'-orma asombrosalrentc crplícirl, el anclaje dc la pcr.epción esrérica en el edificio empir.i«r del

l),rs:rjc,

t)i rccpri(irr Iil)crr¿x .lc h voluntrcl tlel "oio puro del genio,. Aunt¡ue cl concepro dc 1r rc sea absoluto en Schopcnhauer, la Ix,sibili¿rd dc st perctPció¡ estérica cstá basada cn la especi-

A nredid¿ quc nos clcvaDos en Ia esc¡ta ¡¡im¿t, tos siste,¡as ¡eryio$ y J.I¿?zrz, en¡e sí de forh¡ más cla¡r,

ticidad de la corporalidatl humana qte dcscriben las cicncj.rs cxpcr imenrales dc l¿ época. La posibilidacl de la «percepción ¡rura, sc deriva, por t¿nto, de la mism¿ acumulación de co-

"' I'omh. et

"ruscul¿r hastl que en los vertebra¿os, ile ¡rareE Drás .omple¡a ),

.- d..iJe en ,.1 .. r.n,r

.¡ u

vioso org:inico ), u¡ sistema ¡ervioso ce¡ct¡¡¡t. A su vcz, esre sisrem¿ nervioso c.¡ebra i se desarolta e¡ et exÍenra.i¿hs1rc

complicdo aparato del cerebro ), et cerebclo. la rné.lul¡ .s
pnral, los

nocimiertos fisiológicos que estaba dando firma, paralelanrenre, 11 un nuevo slrjcto humano Productivo y controlable. Lejos de ser un:r forma dc conocim;erto t¡ascendenral, dicha pcrccpción es una facultad biológicru ilcultad c1ue, además' no se Prcsenta de manere uniformc elr aodos los l'tombres y

rrlios

crrncales v r¡suírleos, v los fiscicutos ¡e¡-

riosos sc¡sores y hororcs. t)c éstos, sóto etcereb¡o, iu¡ro.on los ne.vn,s se¡sorialcs unidos : él y los fasciculos ncrvn,sos
raquídeos posreriorcs, esrán desri¡ados ¡
csL:in d.srinadás sóto

¡¿.rr7,l6 cstihutos

procedd .s Jel nN¡do exreuro. Mic¡tms, el resro.le p.ftes

r ,rr¡¡r¿¡r¡

los estn¡utos ¿ I¡x ¡rúscu_

los.

di

los oralcs ta volunrad se n¿niliesr¡ dirccLa¡renle.

.l¡,

bell6, ú¡ belb P¡is¿ie. Por ejemPlo,.s r¡,nbién un fe¡ó¡re¡o del cereLro Su purezr y pcrfeccón clepcndo m uilo dcL objeto, si¡o r¡¡l¡ié¡ de la cu¿lidad v con*itució¡ del cerebro, que se encuertreo en ." forma y t.má.1o. en l¡ $tileza .Le su tcru¡ri I la esrn¡ul¡.ión de su
l.a

vifa

de objcros

actividad por h energia Jel pulso de sus anerias ccrebmles.''

¡iendo presc¡te la scplr.ción cohenrad¡ más ¡.rib¡. vemo\ .¿t t,i"tulo k?dwr m¿¡en .ad¿ lrz hás .l¿u ., 1¿ -¿c co".i¿"ci¿- dcl a.ta ¿e\olLurad qoe provoca, cr la misna lredida en que ltr ¡./¡6¿l, dcinn s. sep.A ¿e t¡ ratl»tx¿¡_ f,n

l,a aprehensión de la bclleza no está sólo condicionadt fisiológicamentc, sino que Scho¡renhauer ro dej¿ de recnlcar que cxisten métotlos físjcos capaces de Pro¿Lrch o modiEcal ciertos modos de pcrcepción.
F.lestado rcquerido

:

.. r c.,,iJn l. ." .,. .ü J,
maror clartdad

t .,,n..c,r

merLe, dado quecn ella las represenr¡cn¡.er sc

l

purcza cadr vez... Éstc es et

mu.shn co¡ puto cr el

pja

la objerivid¡d púr. de l3

I

cual l. preseDre .onsideració¡, i,1i.ia¿¡ .on los frn.lamen¡os Ásiológi.os. se ret¡cn na.o¡ etrcn¡dc¡ues¡¡o teLccrlibro. T¡ merafísic¡ tlc
1o

r,ú.epció¡

cuenta, por

u¡¡

p¡rte, .on co¡dicnnles pem¿nc¡¡es e¡ Lr

f
f
E,

pc¡fccción del ccrcbro v, en general, de las cualicladcs 6snr
Lógicas

hcll¡¡,.

,

que favorcccr e*a actividrd

¡

por otrr parre, con

Ln un solo párr:rfo, somos ¡rrasrm¿os

condicio¡es rempor¡lcs, dado que estc cstado es üvorccldo

desde los lasciculos

nerviosos sensoriales hasra lo bello; o, dc nraner¿ n]ás jlcDe,

por toJo aquello que rumcn¡¡ l¿ ate¡ció¡ c inte¡sifica l¿

rs

ccpribilidr<1 dcl sisteora nerrioso ccrebral... todo io cual¡ro

42
1r6

S.hopenh¡uer, ,e66. \ol. 2: 29o 29,.

4t

Schope¡hauc! ,966, vol- r:14.

fr7

trxL i(r,x.L h,r(rivittn,t (.,(.tr.,l,,,,.r

{,t!d,,.,, i, n,r, riL(,^,,

.rlnriD¿o

li .ir.ut).i,;,, s¡,rBui(,.

lturlr (l( s¡r\ r(sl¡c( I iv.rs ¡rr¡ ir¡rrcs tlc "rrtcr¡citjrr,, cstilr lrnb¿s ((nrsrirr¡i(l:,s t)(,r cl nrisro discrrr«r dcl suiero, ¡rara el cual lo
consusrrncial a lo subjedvo."' L-.1 conocimicnto prr4rorcionó, :r lir vez, Ias técnicas ¡ara cl control y dornina , iorr exrerrro' .l.l 'rrjer" humrn"l l.r lu.e ern.rn. i¡rrorir ¡,a ra l: itk:rr de visión subjetiva propia {c Lr experimentaciÚn y teo-

Schopcnhauer proponc aquí vias corcretas dc urc¡llar la vo_ luntad, con elñn de p¡ovocar un cstado de.objerivitlad pura» y de "pederse cn l.r percepcióo». Una vez ent.,,d.rlr.,, .1.,. l. pcrcepción dcpende de la estrucrura y el ftncionamicnro fí sicos cle un organismo hlrmano empiricamentc constitlridoJL,

psicoligico

cs

quehay tlcnicas del cuerpo o procedimicntos pr:icticos para modi6car la percepción de forma extema, la reivindicación clc autonorlía del obse¡vado¡ schopcnhaucriano se vuelve una licción ilusoria. El uso que Schopedrarrer hace del conocimiento sobre el cuerpo para «aumenrir¡ la atcnción» a lin de lograr la "objeriviclad pura dc la pcrcepción» es un ptoyecto cty.¡s ün¿iciones d¿ ?osibilirhd sol, en csencix, las mismas quc comparre la psicología Esiotógica clel siglo xrx. Una parre importante tle esta nueva disciplina consistió en el e-studio cuantita¡ivo clel ojo en témrinos de atc¡ción, riempos dc reacción, umbrales dc estimulaciúl y fatiea. Dichos esru J i.' ev¿h¡,r , l¿ r.urcr,re rel¡. ionador , on L er ig. rrr i.r Je u rr conocimiento sobre la adaptación tlel sLtjcto hunraoo a r¿rcns
¡rrodLr«ivas en las quc la atención óptima era indispensable para racit»ralizar y hacer más efecrivo el trabajo humano. l.a
necesidad econóoica de una rápida coonlinación ent¡e oio y tnano al rerlizar accioncs repctiriv:rs requirió un conocimiürto prcciso de las facultades scnsoriales y ópricas human¿s. En

ría mo¿cl¡rstls. Cualquicr análisis aclccuado de Ia cultur:r modema dcbc d¿r cuenta de cóoro el no¿crnismo, más quc constitlrir Lrna rcacciór contra los proccsos de racionaliza ción cienti6ca y económica, cs indisociable dc cllos.

l,a óprica fisiológica expresra por Cioerhe y Schopenhauer y sus modelos dc visión subjctiva (qLre alcanzó su culminación co¡ Helmholtz en la década tlc 186o) del¡e entcnderse en rel¿ción con los profundos cambios c¡re padecieron las teorias acerca de la nactralcza de la luz. El dcspLazarniento clc la teoria corpuscular o de la cmisión a las exPlicacjones r,,.o unr gran im o de movimi.,,ro ne ondul 'ro,i¡. "r,h'

portancia para la cultura del siglo xrx cn su coniurto-47 La teorí;r orduiatoria invalidó la idea de propagación recrilínea ctc los rayos dc luz en l¿ que sc basaban la óptica clásica ¡ parcialmente, la ciencia de la perspcctiv.r. Todos los modos de rcprescntación derivatlos clel Renacimicnto y los modelos posteriorcs de J.r perspectiva dejaron de contar con Ia legitiEi problema de la
cn

I

urr contcxro cn el cual csrab¡rl surgiendo nuevos mode]os industriales cle protlucción, la "firlta de atención, de los tra_ baj.rlores consrituíe u[ serio problem¿, con consccuencias económicas y disciplinarias.n Atlemís, debcria subrav:rrse qrI( la e.rrri,.r Je \.hotlenhJU(, ) t¡ in\F.rjtsr.iún IJ.notÁqi ú cuantirariva de sr época, independienternentc de Io diver

46

"at.¡cjóo, i¡ psicologia .ic¡rifica de 6nales ¡lel siglo xrx, !¡rticulxrnc¡rc .¡ cl ¡ab¿¡r deVilh.lm \rundi. Vi.l. Ribo¡, ,88r. Bergson xfir¡r. .t\ M¿ki¿.t tu./,o/i¿ l'891;): "Paso r paso, nos veremos i¡ducidos a definir h ¿rcnción .omo um adapración del cucrpo nás que de la menre,, y cono Schopt¡h¿ucr, insisre en qu. «l¡ atención tie (t1 ,ln m'.','r..r'J ¡ller!,'r '.' c'" '- ¡,, -.,'o \.r . ,1 \r,. u. J-li,,,l,..,ooce...uIi,. ,o.,ot J."..n ,9qq'r9 roq l ci<nr, vid. mi.Spectacle, Arrcnrio¡, and Cou¡rer mcrnorl, (CÉry,
1989).

se convirLió cD un3

cuesti{h ccnú¿l

Á

,

a4 \!hopcnh.ui , Le6h \ol. 2: ,o7 ró8. ar \,d Drlc, lt.].i,,krj ,r7r.
t18

a7

Vi.1. Bü.hw¡ld, 1989. Vid. tarnblén

]I¡rúrn,

r981r ,l-¿6r

l(uh¡.

flr)

m¿ciór dc un¿ cicr)cir óptica. ()bvi.rnrcrrtc, h vclosirrrilitud asociada a la const¡ucción perspectiva pcrsistió drrrrrnrc cl siglo xrx. pero ya scparada de la basc cienrifica quc la había autorizado ant;güamcnre, e jnc¿paz ya de sostener los rnismos signilicados que mantuvo mientras la óptica arisrorélica

o newtonialra conserva¡on slr preeminencia. Todas l¿s tco¡ias de la visión dominantes, ya fueran la deAlberti, Kcpler o
Ncwton (Huygens scría la excepción obvia) desc¡ibíat, cada
una a su rnanera, qlre cuando un haz de rayos de lLrz aislados atravesabirn un sisrema óptico, cada rayo tomaba el camino
más corto posible para alcanzar su destino.lr La cámara oscur.r estaba inexrricablemerte Lnrida a esta consrrucción episre,

mológica según la cual un punto se re6e¡e a otro punto. A Ia vez, debe¡ros subrayar cuán profindamente tcológica era la concepción dc la luz como irradiación (compuesn de rayos)

J

emanaciór. El trabajo de Augusrin Jean Frcsnel ha pasado a consi, derarse como cl caubio de paradigmar',. Flacia r8zr, Fresnel habi.r llegado a la conclusión de que las vibraciones de rlue estabr compuesra la luz cran rocalmentc //¿rr u¿rt/118, 1o qlJe llevo. a el ¡ r lo, inrc'rigadore. qut lo siguierorr,.r,orrsrrrrir modelos mecánicos de éteres que transmitian on¿as lransversales en lugar de r¿yos u ondas longitudinales. L¿ ob¡a dc Fresnel se encu¿dr¿ en la demol;ción dc la rnecánica clásica. allanando el terreno para el rriunfo Enal de la fisica moderna. Lo que había sido una rama concrcta de la óptica duranre los siglos xvr y xvrrr ahora se fundia con el estudio de otros fc nómenos físicos: l¿ electricidad y el magnetisno. Por encima de todo, se trata dc tn momento en el que La luz pierde su priviiegio ontológico ¡ a lo largo dcl siglo xrx, de Faraday a Maxwell, se h:rrá cadavez más difÍcil ororgarlc una identidad independicnte. La teorí¿ del color de GoctLe, ¿l proporcr
Y

:

f A.).Itñct twtJ¿,,i"a
¿^
Je /"2.

I

Par¡ i¡fornració! rclevrnte

1976 v Simob, ¡988. Vid. Irallel. 1976, r Simon, 1983.

¡

datos bibliográlicos

rjd.

Lindberg,

unr dil¡rcrrcir rurlirrriv,r tlrt l,r lrrz y rl r,,[,r, ,r¡,rrrrr,rlr,r lr e esta cvohció¡. Sin cmbaLgo, Lr nris irrrporrurrrc cs i¡rrc, u mcdida que la luz comenzaba a conccbilsc conro rrr firx;
mcno elecrrooragnétlco, cada vez tenia mcnos que ver con cl ámbiro de Io visiblc yla descripción dc la visión hum¿na. Así,
es en este rnomenro de principios del xrx cuando la óprica fisica (cl esrudio de l¡ luz y sus fbrmas de propagación) con lluye con la fisica, y la óprica fisiológica (el esrudio del ojo y sus lacult¡des sensorialcs) pasa a dominar repenrinamcntc cl esrudio de la visiórl. La publicación del /lazdbtch dcr l,b1:;iologb drs Menschen de Johalnes Múller, iniciada en 1833, marcó un h;ro impor tante en elcampo de la ópcic.r fisiológicay en la formación de un nsevo observado¡."'La obm cle Müller, un prolijo corrpel, dio del tliscuro lisiológico al uso, presenraba una noción del obscrvador radicalmentc disrinra de la clci siglo xvrrr. Scho pcnhauer conocía bien su contenido, y ejerció una influcrcia decisiva en un colega más jovcl de MülJer, Hclmholrz. A lo largo de miles de páginas. Mülle¡ rcprcsentab¿ ei cuel po como Lrna especie ¿c ernpresa fabril múltiple, constitrrida por Procesos )¡ actividades diversas, y dirigida por cxnri¿a¿es mensurables de energia y trabajo. lrónicaruentc, cl suyo lue uno dc los irhimos textos illluyences que dcfenclie¡o¡ la teo ria vitalisra, a la vez que conrenía el conocimien(o etupídco quc acabaria extinguiendo Ia propia validez del vitalismo. En su exh¿ustivo atálisis del cuerpo en unavariedacl de sistemas fisicos y mecáricos, Miillcr ¡educía el fenómcno de l¿ vida a un conjunto de proccsos psicoquímicos observables y malipLrlables en el laborarorio. La iclca de organismo llcga a equi, valer a uoa ¡mnlgama de aparatos conrigLros. La distinción que Bichat habia inrerrtrdo manrener entrc lo orgánico y lo

rltrrrrrrrl,r L,rj,, rl lrt*r tlcl irrvcnrlrio tlc Lu tir trrlr,rclts r¡rcc,inie,¡s tlcl crrcqro qLLc rccoge Múllcr'' t:robrasc .o|vcrtirir r:jl)id.urlcrrte eD un ftrndamcnto Para ltu i¡vestigecioncs psicológicas y fisiológicm más rcJevan¡es rcalizadas a mediados del siglo xrx. larnbién seria cspecialmentc inportante para su alumno Ilelmholtz, cu¿ndo éste describicra del tirncionamicnto del organismo humtno como i¿ marifestación de una ¿ctermina¿a cantidad dc fuerza rcquerida para la rcalización dc un trabaio." La verticnte más influyente dcl trabaio clc Mtller fuc su estudio de la psicología dc ios senriclos, y sr Plante¿miento del sentitlo de la vist¡ era, con mucho, cl más largo cn este apartado tlc srr obra.r' Arrnqte precedido Por Rell y Magendic, Miiller planteó la cnunciación más conocida de la su6división y espccialización del aPararo sen"'i"l h"mrno Srt fáma tcrminó descansan¿o cn su teorización de tlicha especialización: la doctrina de las clergías ncrviosas esPccífrc¿s (sptzífische Simesenergizr), que introduce en la ?hyiokgic Sc tratabn de una tcoría que, cn var;os scntidos, fuc tan imporranrc para el siglo xlx como cl Problema Molyneux lo habia .ido 1,rrr rl .iglñ \\,rr. Iue l¡ b¡.e recon".iJ r delJ UPti'r dc I-Ielmholtz, dominante durant€ la segun¿l mitad del siglt, xrx; y tambiér1 füe amPliamenle planteada, debatida y contesta¿a incLuso a plinciPios ¿cl siglo xx.5r Fn tituía ura de las f_ormas más cxte¡didas en qlre el obscrvador ftrc pensado cn el siglo xrx, Lrna fornta en quc sc rePresentaba una deter¡rinrcla uverdad, sobre la vista y la cognición.
irr,,r11;irri,o

x

:

I
,r
S.ñalemos el liia¡e pedrsósico: Mnll.¡ foc Profesor dc Helmholtz, <1uieo fuc profisor rlc Ivan Sechcrov, que tue prolcsor de Iv¡r PaMüLler lubía escrito ),¿ dos inlluyencs libros sobre h visión: Zul
3

¿

!úghL

ro

Pa,r l3 hisroria dc l¡ puhli.ación y la rr¡¿uccnjn, vid. Bo¡irrg, r9r7: 46- Ace.ca dc Miillq vid. Kóll.! rer8. Miiller es califi.¡do .omo (el nrédico cic¡rili.o más desracado, lcrs:iiily resperado dc h pú

ct¡ot¿b I'l¡y¡u¡lasi¿ .!a G¿ichtinet do Marrhot und thrte (Lciptig' ro ul talb,) t h.J 1l\q,,d---tt¡,i.¡4r.¡r,4¡.

P,rr.rr,, rn¡"r..,rr. ,,,i. ,i, l¡ co, \iJ.Bn'8'nr.r.88.'o'¿. Pú¡ orros .ome¡txrios, vid. M.)-erson, 116¡: z',)z-¿ll. v Sctrlick
197.r: ,6t.

',.hlrr/,

ncra miud del siglo xrx,. en Cb.l(e yJ.),n¿, 1987: p.

¿5.

Vnl. t.¡rbién \{¡oodrard,

r975:

t47r17

ILI

Lcr¡ríl sc b:rs¡bu cn ct h,rtl,rzgo rlc qrrc. li,s rrrrvi,rs rlt los diflrentcs sentidos cran fisblógicanrcnrc disrinros, csri) es, aptos sólo para un dete¡mjnado ripo de scnsación, y no

iollriir¡ir(i(;ll. ¡,rrxr,lc

:r rrrrrrrrc11rr lrrs lccioncs (ltrc pucdcn

1,r'rxlrrcir l,r scns,rrirnr rlc

lrz:

para los prnpios de otros órganos sensorialcs.5r Afir.¡raba de mancra bastance snlple a esco se debe el cscá¡cl¿lo -y cpistemológico quc suscitó- que una causa uniforme (po¡ ejemplo, la electricidacl) gencra sensaciones completarnente distirras {e un nervio a otro: la elecrricidad, apiicacta al ncrvio óptico, produce la experiencia de la luz apticada a la ¡ picl, la sensación del racto. A la i¡versa, Miiller demostro que cauas dil¡renres producirán la mirrr¿ senseción cn Lrn nervio senso¡ial dado. En ot¡as palabras, lo tlue describe es rrna relació¡ fundamencalmente arbitraria entre estírnulo y r n'.r. iórr. l-r L der r;¡,. ion d, rrrr , ucrpo.urr unJ.Jn.r.id,j ilnata, podríamos incluso decir una facr¡ltad t¡ascenclcnral. para eqaituc.trte o sus perce?dones [mirperreiotl, y de un oio
quc convierre las diferencias en equivalcnces.
se ccnrra en el sen¡ido de la vista, llegando a la asombrosa conclusión de que la cxpericncia que el observador tiene de la luz no está eD conexión neccsar;a coD ningun¿ 1u7 l.ca].¡¡ De hecho,

,. l'{,r l¡s o¡.Iúlxclo¡es o e,ranrciones quc se denominen lLrz

po' N i..ión e¡.1ojo, aunque pueclan Ldrcr nrchas oras ¡..io¡.s.demás de és1¡: por cj.nplo, que diclúen.arnbios

.¡rrn.o.y....rr"l,a,di, J m.,,r.ñtr ¡.',,",.ó'.,.J,'i
cos en las

phrtas.
cerebrtrl

,
r

l']{rr

inH,'.n.iis nrccáni.,s. como ún¡ connroción

Por l¡ clcc¡ icidrd.

4. Por rJ.e¡¡cs

qutuicos, como los n¡rcóricos, digihlis e1..

que, alseLal*orbidos porhsangrc,

hacur«rgirrnre

los ojos

l¡ ¡p¡ricncir de.hispas lu¡rin.sas erc. hdependi.ntcnrente de r¡¡ caus¡ erern¿. ¡. Por el csLinulo de la sangre e¡ !D cst¿do de cóngesrió¡.

A este respecco, su demoscración más exhausriva

el capituio sobre la visión se subritula «Condiciones lisicas rre,esarirs par.r L proJrr,,ion de imagerr,. Iumrnow. . un¿ lrar que hubicrr siJo irrimagin.rble arrrc, dcl .iglo rrr. A
t1 SÍs prenistrs nrici¡les so¡:
1.

L¡ misha

c¿rsa

l

J uI d¡. ., r,...:,{,1,.. ., . 1,,., i. r. - T",n. n".",,., r.,.,r., .1 ,ie, t."." ,,,1., d.[.e,,. .,1\r . i,,nc. e ...d¡ .1 u.l,. de,. u 1Jo, ur t...¡.rrror ..p,. i rt J.
.

inr.¡¡r

excita

diftr¡res scnsacio¡.s en t.\ ¡iÉ

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1.

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1..,u.,r,,,opnJ-..1 ,.,-.t,t.^r

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t.h)nnhry. \,,1. t P tobf. \.g,,'\l' l,.,llr.i.,t,r-..rt",,o,..dc.,,,.du,.i.-,nrI tcor.n (¿/. o/,:,. t"e'r,r- b¿o. vit,r.c,,,,^,.o ,J .r,..:Jr¿,, [ ' 1,.d, /^,BJn,,dc J.,. or rr r,,,J,1 ,,,,/,..t,,,c. ,,,,, t,,,

|,7o l ]),

Más adelantc, Miiller vuelve sobrc estas posibilidatlcs: «l,as sensaciones tle luz y color se prodücen allí donde las partes alícuotas de la letinx son excita.las por cüxlqu;er estíml o in rcmo como la sangre, o Por un estíml o exrcfflo como la Pre_ sióll mccánica, l¿ elecrrici¿ad, ctc., El «etc.» Parccc air¿dido cas; a regaáa¿icntes, puesto que Miiller reconoce quc también la luz radiante prrede producir uimágenes luminosas». El modelo de la cámara osceira, pues, cs desestirnado dc nuevo. La experiencia de la luz queda desgajacla rle cutlquier prnto de refircncia estable, de culquier or;gen o fucntc a partir del crral poder constitu;r o aprehelclcr el ¡nundo. Cierta me¡te, l¡ vista se hn sep¿rado y especializxdo, pero ha dejado de guardar semejanzas con ni¡gún modelo clásico. l.¡ teoria de las encrgias nerdosas especiEcas ofrece el esbozo de una modemidad visual en la que la uilusión referencial, es dcspoja ¡l¡ i¡crsantemente. Estn misr¡a ausercia dc rcfe¡encialidad es

:

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it,r,,)r¡. virs r¡(,,i( :r! i,,\r,,r¡,.,ir.rl.s ( (¡rsr rir:i¡, r)r¡cvo oron¡o "rcal, p:rr.r ci obscrv.r,l(n. Sc uxrr, r tni,¡(.i

t

r.L,i,r,lr,l, l,,. 'i11rrili,,tl,",¡rr, lrrrl,ir rrrlrrrtrrnIr.l .l"l;ser v.rl,,r i i.isi,,, (¡ c,r .l I¡rrtlcl,, rk l¡ cír¡r:rrr oscur.r) v la cxpe,ie,¡, i,r si ns,ri,rl r it,,c lrrgrr tn urr iLnico plano inmanentc. F'l
t'llsiologie es honólogo tl fenórncrro coct,ineo dc la filografia: trna pro¡:iedrcl csencial qre ambos compar ren es la acción dc los agenrcs fisicos y qrrímicos sobrc rrna supcrficie scnsibilizada. Pero al inte¡¡ar dcscribir cmPíricarnente c1a¡rerato scnsorial humano, Miille¡ no presenra un sujeto hurnano unitario, siio uD¿ estlucturir compuesta so

naturaleza enrpírica hace las nlcnrid.rdes incstahles

v r¡rivilcs,

rrjero

bosL¡rr{,rc1o cn srt

y para rpic'tr las sensacioncs son inrercambial¡les. Il¡ cfccro, la visión sc rcdeline como la iicultad dc verse ¡lcctado por sen s¡cion(s qlre no ticrer vínculo nccesario cr¡n un refirentc, lo
ciuc pone en pcliero rodo sistcma de signilicado cohercntc. La rcoria de Müllcr cra e¡ ¡otc:ncia ran nihilistaque no sorprcncle

que Helrnhoitz, Herrrr:ur Lorze v ooos, que aceptaroD slrs prem;s:¡s (mpíricas, sc vic.r':ln imprrlsatlos a idear tcorías de lir cog

,,i.iur v L 'igaih(.,,io,, tt,r. .uneJrJn sur rrrrr.rrr,iqrlr..

irrr

plicaciones culturales. I Iclmholtz exprrso su celebr¿rla nociri¡ ¿e .infcrcncia in.onscicnre», y t.otzc su teoria dc los locr¡les,. Amlms buscaban rora cpistcuología quc, basada cn Llr,r"rr .rrl'jcr ir.r. Brr.,nri/.¡\. r,, ol,., J¡r. rn, ono.irri,r,ro

"sig¡os

liable. no arnclazado po¡ h arbirr¡ricd:rd.,,. t-o tluc tstaba en juego y rcsulraba rarr amcnazador no cra sólo una rueva lbrrn¿ de csccpricismo rpisternolcigico sobre l:r trka de liabilida¿ ¿e Ios scnridos, sino una reorg¿nizacnin positivx ¿e la perccpción y sts objetos. La cuestión no radicaba siuplementc cn córro saber qu¿ es real, sino er que se csrabao fibricurdo nrrevas fbrmas tlc lo real, y sc iba ¿rticulando, en los misnros téÍninos, una nueva venlad acerca clc las aprirrrdes y ficul:ades dcl suiero

L, r..u r de Viill,r . rr¡,liLu L, Jisrirr ior , nrre ,enr rio irtclras y cxtcrnas rlue las tcorías de Goeüe y Schopen, h.,u, rlr,l'i¡,r,"n.er\.rd,, implr.ir..r'rrnr. .orr r,tiorr,r,nrr,, la «luz intcma» o la «r,isirin inrerna». Ahora. l:r interioridtl r¡s
nes
á

brt la qtLe ul amplio ab¡nico dc ti'cnicas v fLrerzxs Puede Pro dücir o simLrlar múkflcs exPericnci¿s quc son, roclas y por igurl, la "tc.rlidad,. Así, la ca de la vnión sLrbjctivl está aqui n1c¡os vinculxd¡ a l.l1r sujeto Post-l(.rnriano roLgani'ador clcl espccti.ulo en rlue él misrno aPrrc.e» quc x LLl1 Proceso dc strbictivtción cn cl cuai cl srrieto cs, a lavez, obieto clc srber y obieto dc prccedimienros dc control y nolrnaliztción. r rr rrr,l,'Jirrirrgu. cl olo lrumrlo.lt lo' ojo ,!,nrlrrrrno\ t1e c¡usticeos c insecros, Müllc¡ Perece lclerirse a nLlesrro eclrLipamii:nro t'r¡rtico conro une suclte de f:rculnd kantiana ,¡reorsrriz. I, '\t,.rierrr', r,'ori¡l ,l' rn¡rrctI rre,lrrire inmodj6cabie. Sin cmbergo, y I ¡esar cle que clogie a Kant, su trxb¿jo ticnc inrPlicaciones muy distirtas. Leios tle conrar coo Lrnl esencia apoclíctice o urivcrsal, como los "cspectáculos,, del tiempo y L:l esPxcio, rrrresrro lp.rrato lisiológico tro clcja de mtstralse incornplcto, inconsistentc, ptesr clc la ilusión 1,, de manerr dccisiv:r, susccptible a procedimientos rle esrinulación y m:rnDlrlaciLfi que tienen la fircuhaclcsenci <lx ¡rodutir ex¡crinda P.ttu ?l sujr¡o.lrónicamenre. las nocioücs de xrco reflejo v de acto reHejo, clue el cl siglo xvrr
alurliun a Ia visión v a l¡ óPricx de re{lcxión, €mPie7¿n a converrirsc en pie¿ra angular de una tecnologi¡ emcrgenre dcl sujeto quc c(Llmirará con l¡ obra dc Pavlov. Ln su arr:ilisis dc Lr relación enrre cstimulo y scnsaciót, lo que Mtiller sugiere dc los senti¿os no es que éstos ftrnciorcn

,.r l]cl.rho[,

inie¡ró cst¿L,lecer rcl¡cio¡cs cle corc$odden.i, no mi n,éric¡s crt,e las scns¿.i(,nes y los ¡.ontecin,i.Dros v ohÉrcs .r ¡ernos (Hclmholrz, ¡)6,. vol. z: ro 1r). Si¡ enib¡rso. r¡:is r.lehnr.

neo'k.Drir¡os (tu. inr.¡hbrn rcr{r1r u¡ }nnd¡n.rLo par: el co ¡o.i¡rirn(o r priui.

tz7

'¡tt' "'tt '' ir¡' rrr'r' I ntil Irrrl"'i' l( vr""rr'l' i,,!.',i., "p.r','b,.i"r'''l'rrlr'l'r'' ff.t-¡ot,z, trnteó seriarncnre l¡ posibilnlrttl clr

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¡

interco,t..t¿. lo, nervios a través de la energia clécrrica' ¡crbast¿ntc irn mitiendo al oio ver sonidos y al oido oír colores' celebrada por Rirntes tle que ia dislocación sensorial fuera de Mtllle¡ y b¿u.I. lj.b..ia*os d."tacar que la investigación es intlisociablc Ls d. io" psi".,fGi"os .lcl xrx que lo srguieron' d. ln" ....rr",rs téc¡icos y concePruxles proporciolados gracampos de la clec cias a los atlelantos contcmporáneos en los

,ri,J¿d v l¿ qurmi.¡ Algunrr 'le L'eriJerti.r' <mptri'a' ,..-.. "", i,. .ór Mrill. r er.rn .,r'o. id¡' d*de I' .rnrigiiedll

Lo rr'rve'Io"" preerrtinen'ia '"rr rdiJ r ¡ 'l'l .,nl*'!.o. . ' l¿ err r ¡or'lin¡rir Lo que consritu-vc la tL,r co,lrpli., d. té.nicas electrolisicas t."nsf.,rma y expande cspecttcularmenlc' y se ns.,rsa.ión, "c en cl sililo xvlll' aleia clel modo en que habia sido rboLclado de l r nro¡inrid¿.1 de l¡ d.'.rrin¿ 'le ls en'rgr'r' n'ruros'' Mii]ler., l¿ re.n"locíJ J( h moJerrtid"l d"inrononi'¡ e'

:;.;;.;.,.;

¿l

donri,,io,lel 'tnri'lo

'unrun

explicitada Por Helmholtz:
L.os ncrvios

han sir:lo compmdo'

¡ me¡udo' v

in¡¡lecoad¡,

«tr

cablcs telcgtificos' Este

d' fo''a cablc co¡du" uD
no

potenre tiPo ¿e .oricnt€ clé'úica v no orLar pucdc set más m thre o más r1ébil' puedc movers' en ¡mbrs dircc'io¡cs'

ot

s

<lifc¡encias ruali¡¡rivas' Sin

tnhargo

rlc actLctdo con les

d,', c.-.'.,'

dr 'P'iIro'9Lcnrol'o'':orum'' J ''r' 'rm
mandr
relegramas'

mcnrncs, podemos

irrco sonar timl¡tes'

f

magrcexplot¡r mi¡xs, .l.scomPoner el egua' rrcvcr inares'

Al(',xdo dc la cspecializac;ón de los scntidos, Helmhohz es cxplíciro sobre la indi[ereucia rlcl cucrpo a las firentes de su . \t( rien.iJ \ d( ,,r l¡, ulr,J Je, rrr.e !o,, or,. in.r.rn. "ne. ci:rs i, rnáquinas. El sujeto perceptor, e¡ estci scrtido, se convicr¡c cn un conducto neuc¡,rl, un tipo más de relevo que |ermitc corcliciones óprim¿s de circulación e i[terca¡rbi¡bi, lirlad, sean ést¿s de orercancias, cncrgia, capiral, imágencs o inlormació¡. Por tanto, no puecle sostenerse una homologia toral enrre h scparación de los sentidos de Miillcr y la división del rrab¡ jo <¡uc se produce en el siglo xrx. Incluso para Marx, la sepa ración y creciente particula¡ización hisróricas de los scntidos fireroo, al contrario, las condiciones de una motlernidad en Ia cual sc alcanzaria la plenitud cle las fucrzas producriv¿s del horrbreJ, I']ara Marx, el problcma que suscica el capit¡lismo no ladica en Ia separación dc los serridos, s;no n¡ás Lricn cn su alienación n causa ¿e las relaciones de propieclad; l¿ visió1, por ejcrnplo, se había reducido al puro oscnrido del rezrr,. En lo que podemos leer como ura suerte de reli¡rmuLación cle la reoría de las encrgias lerviosas especificas de Miiller, Marx prevé en 1844 una sociedad emanciprüa en l¿ qre la diferenciación y la autonomía de los sentidos serár más in, tensificadas airn: «l']ara eL aja, trn objcto es clisrinro de lo que es part el oído, y el objeto ¿cl ojo es otlo distinto clel objc ro del oído. La naturaleza específica de cada fucúa esen.ial es precisamcütc slr esenrii eslecíf;crt y. ¡ror tanto, tambiéI el
t8 Helmholrz, r9r4: r48 r4e (la.ursiva es n¡esrLa). Acoc¡ ¡te ous an:logías cnrrc los Dcrvios y la relegrafia duranre el xrx, vid. S'ern

i
a

r' rr'" HoAL ' r'c '. -;-*'" '',.-' ,n,.1.,,,,, ,n',) l'r'r'rV¡ler: \'' igu'l'1'"t '.."," J '''' J ,' '' r,o. o g'r¡,c"mo er ",o' "ro " ' {uc r' nB 1" ,,.,.',i.".,1' ",,"r,,''in,lJrc' " i"" r-"."..r¿- + t", " "iprcsiomr horeja' se ¡rodu 1o rni n'" o¡ .,..,r,,,0,1 . c,no ¡,,i, ^. p.^Ju. en ".,.,,,"1,""," ''''"q": ¡'- Jc''¡'r''hio' ' rH"LL'c' r'"':8r ,.,,..¡..;"I2II

t9

.l-a for¡¡ció¡ dc los ci¡co se¡tidos

.:
es una 64-

kn

labor de la hisroria en

del mundo h¿sr¡ la
en

¡cru¡lid¡.I, (Marx, rr68: ,tri4L). Vid. .l

¿cb e reh.ionad.

l¡hesoo, rrsr: 62

r79

modo espc.íllco dc su (,bict iv,rciri n,.' ' Aqtrí Mrttx 1r:ttctc tttt moclcrnista que postula una uto¡ría tlc perccpciírrr clcsirr«rrcsada, un rnundo desprovisto dc valores dc intercambio cn cl cual la visiól puede dclejt¡rse cn su propio fiurcionarnicntr:' Tambiár e¡ la dócad¿ de r84o, John Ruskin ernpezó a ¿r¡icular su propio conccpto de visión espccializrrL e inrensificada qrre la cspecialización y Lr separación 1., como Marx, insinúa de los scntidos no es parangonable con la fragrnentación clel trabaio humano. F.n ul celel¡r:rdo pasajc de la tlécada de r8;o, Rushin llega a deñnir las facultades dc un nucvo tipo

r:rb,rrr r¡rixlurri¿,urtlr¡ l.r visirir tlcl rnisrr(, rno(1,), (lLre.rnrhos

h conecpcirin rlc Lrn¡ visió¡ "inoccrtc». Illpünto Llc purrnh dc Ituskin pua clcscribir l¿ esencia espccílica tle la visión es, de hecho, el misrno que el de Helmholtz. Comparcmos :rl Ruslin de 7á nicas lz dibfio,,trodolo qoe podemos r"r err el mur,,l",t'r. no. rod.; 'e ¡'r'c'rrrr.r rnrc n,resros nios
corrr¡r,rrrcrr

sólo como Lrna disposición de manchas de colorcs distintos clc tonalidad variable, con Hclmholtz: utodo lo que ruestro ojo ve, lo ve en el carnpo visual como uD conjurlro dc supcr6cies colorcadas: ésa es su fónna dc intuición visual,6'. l)écadas anres de quc Maurice Denis, Alois Ricgl y otlos lleg¿r¿n

Tod¡la tirerz¡ técnicaJc l¿pintura depenrlcdc que podrnrcs

ñ^tel¡ itu.etu¡n l?l a¡a es ¿ccn. u¡3 s,crrc de Pe¡.cPcnjn inf¡¡ril Je.sr.s man.lus lisas d' .olot tal.omo rn, sh conclencla de lo quc significer, conr
recupcrrr lo qrc podrir
lLa

enunciirciones similarcs, Ilclmholtz ernpleó esta prtmisa para construir rlrr rnodelo normalizado y clnnt;licable dc la visión irumana. Sin embargo, Ruskin puclo utilizirh igr.r:rlnrenre para proporcr la posibilidad de una visión subjetiva

I

las vcría un hombre ciego que

Jt proro

Lecobrarr la visrr'"'

Rrskin estal¡a condrmando así una opticalidatl prirnordirl qrc no cr¿ siquier¡ factiblc entre las respucstas quc durantc cl siglo xvlrl se dieron ,l problerna dc Molyn.,,x- Pero es más irnportanre percatarsc de qlrc tanto Ruskin como l\4iiller es-

60 Marx,1968r r1o. CuNivtr en.l oiignr¡I. 6L ]i,lú ltuskin, r9o,l'!9r2, vol. ri: p. 27. l':n ún in]lor¡otc ¡nálisis cl .,¡, irioce.t- dc lr.uskin, vid. Iutod, r97t: 1te ITo Vid
,.,,

'"|¡rc hmbié. P;"1 dc M.", (Hisroix lirc.¡ria y nodehid¡d literfix' (Ile Man, r97rr4ur6;) .L¡ modcr¡idarl criste baio la tomra dc

a

:l ' ro.lo .,, q.r 1., .,r,.*' d' .'i' rJ ' r\ 'r J' ,r" 9r. p'rd e' ,l 'rr - rl r' J 'J' ro ,'"' rr ¡,,' rl, .,ri " ,. n,, r"r. 'rn o g" 9.'. ...,.- '.rr rrr-u prln J' ¡'"r'J'' I r' i,,rer¡-úor-.o.nir,.,d. d. .,'. i.to arril.,- .¡n !,,,,r r.,.,.. ¡{,,t c u -'or-,¡,rL.c,r,,n,,,c.o,,rr;.n'.'r..'' .''"''J'''r'a'"l'rl'' r ,le n. '.r ,,,r.:,1... ,., hsrrJ ,'r,, " 1'r rr"urr " ' J rr o'l ,l''c , '.
,r,r,r, ,n.

purificede, de un ac.cso inmediato y no lihrado al tcsti¡¡onio dc cste sentido ptivilegiado. No obstante, si la visión dc RusLirr. t i¿.rrrnr. Moner I orro. ncr,.,lgo.n \otnurr..errr cng:ríroso denominarlo ninocencia,. Más l¡ier sc tlxta de uoe visiórr adquirida con csfucrzo, que reclamaba para cl ojo una posición dc vent¿j¿ desprovista dcl peso de los códigos his tóricos y las corvcnc;ones del ver, tllm Posició¡ desde la cual la visión pudiera cjctccfte sjn la obl;gación ¿c disPoner sus contcnidos en un mun¿o (rcxl, y reificado.6i Se trataba cle ur ojo que intentaba evirar la rcpetitividad de Io fi¡rmulaico y convencional, pese a que incluso cl csfuer¿o de ver cada !</ .ornñ 'i funr I prirn.t' enrrrnJ \u! prupio' L"tuenr¡' ,1. rcperi.iorr \ ¿p.on!,n,ion . A'r. h -¡'en.p'iorr prrr.r'. la simple atención óptica del rnotlcrnismo, tuvo que excllrif

,
Ruski¡, rrol-,2, \o1., 5: 27: Helnhoirz, ,ilhe lacts in Pe..cprion, (Lo¡drcs, ,881) (llelmh¡n¿. ¡q6zl¡: 116). Ctzanoe, poJriamos rlecir qrc 1a plnnua llevri la irleoLogia dc "En Lo visu.l la no.nt¡ .lel vcr como una acrlv atl separrch con su propia lerdad, sLL a..eso pa¡ticul¡r ¡ la cosa-en-si a §6 hnir.s, a
su punto .le .upLLú¡.,

ridarl

sc dcfinen por cx¡irien.i.s .olno la niñez o la conv¡lcccncia, una tiescura de Le pcrcepció¡ que ProllcDe de u¡¿ Pi?arrá bonadtr, de um rusencia di paudo que no h¡ rcnido tirmPo de emp¡itr la inncdiatez de h percep.ió¡ Gunqüc lo que sc dcsorb¡c co¡ *r liescura ¡religurc el lin dc era misn. nes.trr¡¡'.

(CL¡rli,

1984:

p.

17).

130

':]r

o urgullir rodo lo qLrc obsrnryclr srr firrcn¡n,ruicnr,,: cl lcrr guaje, la rnemoria histórica y la sexu;rlid.rd. Pero Miiller y otros investigadores habian dcrrrostr:rdo yr una forma de percepción npura,, reduciendo el ojo ¡ sos ficLrltades más eLcrrcütales, podendo a prucba lts iímites dc sr rcccptivi¿ad, y liberando a la sensaciól de la signilicación. Si Rusltin y otras inyonantes lieuras del rnodernismo visoal t¡rdío iotenteban ¡lcanza¡ u¡x incorrsciencia «írfa¡til,, frcnte a la significación, Las cienci:rs experiment¡les cle las déced¡s dc r83o y r84o lrabían cmpczaclo a cltscribir una ncutrdidacl equiparable del observador como condición previa fara el dominio y la anexión extenros de I¡s licultades corporales, para la perlicción de las tccnoltgías tle la atención, cn las quc sc cucncias tlc cstnnulos o inágclcs poclían producir cl ¡rismo eficto cle l-orma repetida, como si se trara¡a de la primera vez. Alcanzar ese ripo de neeitralidad óptica, reducir el observador i un estado teóricrmentc rudimentario, fuc tanto un obittivo dc la cxpcrimcntación artística ¿e lx segun¿a mitad del siglo xlx corno un requisito para la lirmación de ün observador capaz de consunrir la gran cantidad de inraginería visual e infortnrción que circulaban con intensidad crccicrtc durantc csc mismo pcríotlo. La rccorstucciól del carnpo visual se llevó a cabo, por tanro, no en una rabula rasa sobre la que pud;eran ¿linearse representaciooes ordenad¡s, sirro en urn srLperficie de inscripción solrre la t¡re podía producirse una prorniscua gama dc cfcctos. La cultura visual dc la modeLniclad coincidiria con esras nuevas récnicas del obse¡r.ador.

4. Las técnicas del observador
A
hala

.n/o aj., t¿ re\Lbd tu^ .ónodo re{ü¿¿t ¿,tt
antcs,

¿!1i-

nuh lub teproducrwlo otrt rtz dyna tnast qat
¡ruthtido nuclm ret* to./L¿ ld i",t',.!ió n.a n,ien.
ot lugtncrcgt:trar

* ":,i:Í!K,"",r,

La postinagen retiniam cs, qrrizá, el liDómcnc, óptico más imporrante quc Cioethe aborda cn su capirulo sob¡ c k¡s coiores fisiológicos dc la Teortu de L¡s utlorc¡. Auntlue prccedido por otros a linales del siglo xvJrl, slr tratamiento de esta cucstión era, cor mrlcho, el más concienzudo quc se habia realizado hasra elmomento.' Fenómcnos visuales subjctivos tales como
las posrirnágencs aparecen recogiclos 1'a desde

laAltigüedad,

pcro sólo corno acootecimientos c¡re se encontraban fuera ricl dominio de la óptica, y eran relegatlos a la categorir dc lo
nespecrral,, o de Ia mera aparicncia. Sin embargo, ¿ princiPios

,lel 'igl"

(un L,oeIl,e. e.'rJ. r\Peri<rr,iJ' alcrnzan el es¡atuto de uverdad, óPticr. Enronces tlcjan de scr cngaíros que cmpañtn la percepción «verdadera, ¡ cn su lugar, con, renzan x convcrtirse en un comPonente irre¿ucti ble de la visión hu¡rana. I']ara Goethe y los lisiólogos que lo siguieron, las ilusiones ópticas lo cxistian: experimcntan lo
quc cxperinrentam ur1ojo corporal sano,
se

rrr. ¡ .n e.¡*.irl

trataba, de hccho,

:

á

clc una verdad óptica.

Las inplicaciones de la nueva nol¡jetivitlacl,, acordada para Coe¡he ide¡tilica alguno. .1. .s"s irtictigadores icnLpr¡nos, i¡cl¡itl<¡ Rol¡e¡t \f. Darwi¡ G766 r8a8), el p:dre de ChaLlcs, v al nrnnrlista ilr¡Dc& hrf¿n (r7o7 1788). (Codhe, reTo: r 1). Vid. ra¡rbi¿¡ Bo¡i¡9, ,9to: ,o¡ ro4.

t3z

r33

lrs li¡rinrcrrr» strl,jcriv,rs mrr v,rri;rs. l,rr ¡,rirrrcr lrrg:rr, i,rrr,, y:r tratartos en elcrPítulo u tcrior. l.rpretrrrirrLrr<i:r ilc lrr ¡xrs timrycn pernr;tía concebir una percepción scrrmritl li§luLltr de vítculos necesarios con rcferentes extcrros. l.t ¡rostim;rdccir, la presencia de una sensaciór erl arsc¡cie del y sus modlrlaciones postcriores seiponian una clemostracrón prácticil y tcó¡ica de la r.isión autó¡rorna, de una expericncia óptica que era producida por y cn cl interior del lugar. arrrr,¡re igrulmerrr, inr¡orr.rrtre. '. 'uiero. l-n '<gundo h¡Ll¿ la introclucción de la tcmporalidad como Lrn coüPorente insoslayablc dc la observación. La rntyor ¡artc dc los f-enómencrs descritos por Goethe en la lh¡rí¿ ¡l¿ k¡s colores irl;.' plican ul clcsarrollo en el ticmpo: oEl borde comicnza siendo a,ul... el azul va ocupando poco a poc,, la parre ilterior... la imagen se va hacicndo enronces nrás tcnue.»' [-a insrantanciJ.,J uirru¡l d. l¡ rran.mi'iorr o¡ri,.r (e¡ rnrrumi'ion " errr.r rnisión) cra un hrndamelto incontest¿ble de la óptica clásica hasta Locke. ¡, de las teorias dc la percepción dcsrlc A ristóreles rel¿ción cle snmrltaneidad entre la imagen ile la cánata Y la osclrü )r su objeto cxrcrior no era discutid¡ mr¡c¿.' Pero I medida t¡ue, a princfios clcl siglo xrx, el acto tlc tbserv¿r'se vincula más v m:ls d cuelpo, la tcmporalidad y la visión se vuelven inse¡arablcs. Los procesos cambiantes de Ia subjcti vida,lp'ropir <r¡,erimenrr,l". en <l rienr¡'o .,,nvirrieron e¡,
gen

.rrr,il,g,r,r L» tlivurr» lil¡»r;litos i¡rrc rlescrilrrr l.r l,crctp cirir: y l:r cogrriririrr c(nno pn)ccsos que dependen rlc ula anrrlgrnrl dilánrica dc pasado y presente. Schelling, por cjcmplo, describc una visión liurdada precisamerte sobk €sa
superposición tcrnporal:
No vivi,¡os c¡ la vlsiór ¡úerro cono.imienro
es

-es cstinulo-

u¡ rrab¡lo

a destajo, csto cs, ha rle proJucirse prLtc a partc. de nx,Jo

kagn.Dt¿rio,

.o¡

divisidres y gradrciolcs... E¡ c] nun¡lo

c¡Lcrno odos ven hár o me¡os lo

¡is¡ro

y' si¡ embtr,go.

,1o

n ¿os tueden etprcsarlo. Prra conpletar*, oda cosa ¡re Iiesa dctcrmiD¡dos do¡refios utd Írie d? ptu..!a! qk ft

¡ig,út,

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n.ttu,

¿L

16 i

¿l?r c¡

ú1""o !í,/"pft noalurú

¿1

//,rrl¡7a ll.'v¿ a.aJ¡.osa

n¡ nradurcz.l

sinóninms del acro del ver. clisolviendo el ideal cartesi¿no de un observaclor tot¿Lnreute .oncentrado en un obicto. l?ero, en el siglo xrx, el problema clc la postimagen y la remporalidad de la visión subjetive se encuaclr¡ clen¡ro de cuestioncs cpistemológicas más amplias. Por una parte, la acención c¡ue Coethe v otros dispensan a la postimage¡ es
Go.thc, rrTo:,6¡7. I-¡ cie¡cl¡ dcl siglo xrx sugeri¿ ¿. idc¿ de unl nalidad que perdura inLdion¡cn¡e, que es la Propi¡ duracnin., (B.igson, ,9a4: l9t). Sol¡rc l¿ in*an¡aneiJrd d.l¿ petcep.ón, vid., por cj.m¡lo, Lin¡l
bcrs, ¡9iat: 9t
9,1.

'.

Con anrerioridacl, cn cl prclacio de su Fenometuologin (r8a7), Hegel habia rcpudiado radicalrrente la pcrccpción tal como Ista habia sido concel¡irl.r por Lockc y la sirLró denrro de un desarrollo temporrl e hisrórico. Al aracar la aparcotc ccrte za de la percepción scnsorial, Hegel refiua irnplicitamcnrc el modelo dc la cílnara oscura. of)ebe seÁalarsc qu€ la verdad no cs corno una moneda rcuÁada quc, recién emirida, potla, rnos tomar y usar a continuación.»' Aunque esté alt¡dicndo a l.r no.icin lo, k, an¡ * grrn h,,r,l la. iJ<,' rr .inrprimen. r,i mismas sobrc Lrnirmcnte pff;va, elcomentario rlc Hegel tiene una aplicabilidad precoz al caso c{e la firtografia: ésta, al igual que la acuñación, ofrecia otra forma de uverdad, intercambiable, producida nccálicamenre y en serie. La tlcscripción dinámica y dixlécrica de la percepción rcalizada por Hegel, eü lx quc la aparienci.r se niega e volversc otra cosa disrinta clc si rnisma, encuentra su cco cn cl arálisis de (ioethe a pro
pósito de
1
Las

z

postimágcncs:
1942: 88 8e

S.h.lling,

L¡.ursiE

es nuesira.

,

tl1

rtt

f!cJr i to, u,, ¡¡,n.,iro ¡3do co,r.,.to d.rc¡¡i¡rJo po, el ohjcro quc (onii¡rr¡. i\l .oDrr¡rio,.s forzJ.L, a una suer¡e de oposición qu., ¡l (on
nrrd¡,eJnr, reúne
sinmháneas

lrl o¡, ,r,

i rF,'J- rnt{eJ.c,.r'. o,.o .. I l'. imtr,
r lhilrd¿s
¿

exrremo, gmdo jnrcrncdio .oD sfu.lo h ve? esr¡s impr.sio¡es opuest¡s y, rsí,

¡nir,,lr,gi,r ,lcl esrírrrrrL, r '1,rri''r,r., ' Si 1(¡n¡ lr:rhí:r il¡ilt¡ urr.r cx¡,li,.rirnr ¡lrsiriv,r clc ia c,rp.rc acl dc lt mente para sintirizur y orrlcnrr h experiencia, Herbart (succsor de Kant c,r K¿higsl,crg) detallii el mocto en quc el sujcto rcchaza y plcvicnc la incohcrcnci¿ y desorganizaciór inrernas. Segirn I h rh¡ n. l¡ . on. ierL i¿ ( umiur/J L u,,,o ,,nJ , t,orer.
,1,
1:r

u¡a imagen.i

cialrrrente ceóLica que entra clesdc cl
cosas

^rrienrr cxtcrior L¿s ideas de las y fcrómenos del ¡rundo no erxr ntrncn copias ¿c la

Goethe y Hegcl, cada uro a slr m¿nerx, plafltcan Ia observación cono un jucgo e i¡¡eraccjón de luc¡zrs v relaciones, en lugar de la contigiiided ordenad:r ¿c sensaciones estables y clifirenciadas que concibicron Locke y Condillac.-

1

Otros escritorcs de la época también tle{iricron la per, cepción corno ur proceso continuoi un flujo cle conrenidos dispersos tcmporalmenre. El físico Amlré-Marie Anrpére cmplcaba el rérmi^o cL'ncr¿ion cn s[s escritos epistemoló gicos para descritrir cl rnodo en que lir percepción sc mezcia siempre cofl unx per.epción ¿nrerior o rdncmorada- Las pa, lrl» ¿.,4, lrnr. t,4,.lna r¡.,,..c. .,,n lrc, rren. ir .n,rr rr',1u< ¿ la iclcr clásica de las sensacioncs npuras, aisladas- La per cepción, según escribió a su amigo Maine de Bir¡fl, consistia firndamental¡nentc c¡ nune sui¡e de diflércnccs srccessives,,.s La dinámica dc la posti¡ragerr también 6gura en la ol¡rir de Johalt Iriedrich Herbart, t¡uicn ller-o a catro roro de los pri mc¡os iltentos de cu¡ntificar la dinámica de la experiencia cogniriva. Aunqlre su propósito manifiestr:r era deinostrar y preservar h nociór1 k ltiana de la unidad clc la menre, su lbr, mulación dc la leyes matenráticas t¡uc gobiernan la expe¡ien cia menral lo convirtiercn dc hecho en .el ptdre cspiritual
6

rcalidnd extern¡, sino rlás bien et¡esul¡ado dc ul proctso dc inreracciríl cn cl intc¡ior del sojeto en el cual las ldeas (lzors tallungen) experirnerttban opcracioncs de lusión, atenuación, inhibición y nrezcla (i/r rsrhnelzangtn) con otras iclc,rs o "prescnraciorlcs» qlrc xcontecían con ante¡ioridad o simultálrca menre. La nenre no rc{1cjr la rcrdad, sino qte más bien la exrrae de un proceso corltiDuo que conllevr una colisión y ñ¡snnr de I.¡s ,deas.
Dada unr setie z.ú.r,/por Ia pcrccpción, tle«le el ¡rimer mo

.,n.q.,,.J-1. t,.-p.i.., ).1,,.,,..,,.¡l,..,r,renr^ . -. expuesr¿ ! una inhitri.ñr por perLc dc otros conccpros va prcsc¡rcs c¡ la conciencia. ¿, $hergi.la lr par.i¡ln.¡r. c¡ la (on.icn.i¡, sc i¡hib. más v rnás a medida gtLe á se reune con ell:. [sta /, 9uc rl priri.hio ¡o r¡frí¡ ]ohibición .lguna, sc ¡r.z.l¿ con laz en de.live:endr.cs l.s sig!.. ranbi¡n s¡l i¡hlbi¡, sc firiona con r, en prc.er, ¿ei ribi.ió¡. Lo nisno le oore r /, quc sc firsion¡ co¡ r, ,, y ¿r e¡ grad(x distnxos. De:qui surse um Lcy pata crda uno de cstos conce¡rx... llcrrlta rruv importaote cLete¡¡ri¡ur ¡ trarcs dcL cilcrlo el gndo dc frcrzr que un conce¡o debe alcanzr pta podcr p.¡¡¡¡cccr iu¡ro a dos o ¡r:is conceptx mÍs fuetLcs quc él .n il ñirn. ¡.1tr..n.i.n.ir."'
'rnrl)hl

,

S. .l.berí¿ observsr, sin enb¡rgo, qu.' Hesel, en un¡ catla dc r8o7 dirigi.l¡ r S.helling, cri¡icó la rcori¿ ¿el dor Je Goerhe por.sr¡r (.súi¡gid¡ nrtrlmeDre a lo.opiri.o.' Cir. rn I-i¡rirl, ,964r ,r. Andri Merie Am¡iLe, .l.errrc i Mi¡r. de Biran" (¡soq). en Arn

Ydma¡,

r9(ür t,l. Vid. tambi¿¡ Lr¿+: r93o: I'o ró1. Accrca dc la inHuclcia de He,b3Í en la teorír ¿el ¿n. r csr¿rl.¡ posrcrlo'cs, vid. Podro, r9;r;

l

lluintavalle, re8r.

f)6

Ll7

lbctos Irs prrtccsos clc Iusirnr y ot)(^i(i,n, (t,r( (i,¡,rlr l,,rl¡i:r descrito flnor¡é¡ricarnente en té.minos clc posrimagen son, scgún Ijerb¿rt, enunci¿bles en ecua.iooes v reoremxs Llif¡ ¡e¡ciales. IIerb¿rt iborda con.retamente la percepción tlcl color para clcscdbir los ¡recanismos Írentáles de la opos;ción y la nrhibición." Una vez quc las opcr:rcioncs clc cognición se hrn vuelro lundarnentalmente mensuLal¡les en parárncttos tlc clumción e interrsicl¡d, éstirs se hircen, por ende, predecibles y . ou rol¡hl. .. Au n.lue I l.,l'.u r r,., ll lo'o11, .,,rrerr e , orrr¿ rio ¿ la experimcntación cmpírica o a totla invcstigaciót fisiológicir,
sus enrel.esados intenros de matemrtizar la pcrccpción tuvic

.r11, r11,,1,,rr l,r ,1,,
(

rt rcu

¡r,^il,ili,l,r,l ,lc,r,rrrrol'r'y tlcrcrnrinrr h cr¡r,rl<,s

i,rl rlc l,rs itlc,rs i n

cspirit

Lrs

jtivenes y quc, m:is

rcnían cl potcncial 11c ircr¡lcar ideas morales I ,lisri¡,linrrias. L-¿ obccticncia ¡ la atención eran otrjerivos Li,,rlrlcs clc h ¡eclagogía cle Helbart. Igual que las ruevas ork

r.lirr.rrc,

',rr.r.,

.1.

pro,l'n.ior

L,L,ril de,n¡,rd.,h¡rr

ur.on",irni.nro

un rlabajaclo¡ l.r ucstión y dirección del auh, otra institución discflinaria, criqíln unir inñ¡mación simil:u." Ln an¡bos casos, el sujeto cn .ucstiór cra ürensurable 1, regulado crr cl ticmpo.
rrr:is preciso.le 1:r crpacnlarl de ¿tención de

¡"pel err l,' 1,o'r.riñre' i,r\ e'rigJ, ion,\ \-l «¡rialcs cuantitativas rlc Milllcr, Gustav Fechner, F.rnst \X/el¡er
rorr rrn im1'or r 'rrre

y

uno tlc los plimc.os cn rccono.er que la subjerividad autónoma implicaba unr potcncial crisis dcl significado y la represenrrción, y plopuso un marco para rcgula a. Si bicn clpropósito dc I-[erbrrt en olrvi¡mente una cuantilicación de la ragrzl¿iá2, no obstantc también allenó el c¡mino per.r los inrentos de medir la uagnirutl de las sclsaciones; estes medidils requerían una ex¡eriencia selsori quc,
a su vcz,

\lilheLn \lundt.'É1 fuc

Hacia la década clc r8zo, el estudio clrantitiltil,o dc las posrirrr:lgenes renía lLrgar cn un amplio rango de investiga.ioncs iicrtíficas ik:v:ü¡s ¡ cabo en rotla Europa. !,1 checo ltn PrLrhinje, quc rrabajr cn Ale¡rani¡, conrinuó las invcstigaciones clc' Goerhe sobrc la pcristencia y modulación dc las postimri-

tieupo pclnanccí.rn, qué cembios arLavesrban, ¡ Lrjo qué cotdiciones.', Sus invcs¡igacio¡es errrpiric.rs y los rnétotlos ¡raton:iticos de Herban confluiri:rn cn la siguiente
gcnes: cuánto

,

r(nín una duración. L,a posúnagen se con\¡erriríir en un rnedio fundar¡en¡al a tmvés clcl cual la obscrvación poclir cLrantiflc¡rse, e rrrvés del cual se podían mediL la intcrsiclad y la cluraciór de la estimulación retinian¡. Asimismo, cs ir¡portante record¡r que el trabajo cie Herl¡an no se limitaba a una cspcculación cpistcmológic¡ abstr¡c ta, sino clue esraba directamenre ligada a sus teor'ías pcclagó liicas, que ciercieron una inflrrencia considerable e¡ Alemania y orros lugarcs dc Europa a mcdiarlos del siglo x tx.'r I lerbart creia quc sus intcntos clc clnnrilicar los proccsos psicológicos

reneración de psicólogos 1, ¡rsico físicos, mornento cn quc cl ,i,',1'r.,1 enrre l^' Jr.r,,l.tsi," 1 l" rnenr.rl 'r,or\inió (n uru dt los prirrcipales objetos dc la práctica científica. Fln lugar

.lc aralizar las postinrágenes tal corno cl cuclpo lts exper;¡renta e¡ su duración, coüIo había hecho Goerhc, Puriinke firc el ¡:rirnero en abarca¡las dcntro de ¡n esttLdio que prercrxlí¡ on¡ cu¿ntificacirtrl cxhxustivn de le ;rrirxbilidad ¿el ojo. " I\rrkinjc olreció la ¡rimera clasilicación fc,¡mal de los
1,1

Rose, 1979: r 7oi I D.Lcul. v Cu¿,): 1971, ;¡ 89. Ptrrkinje es.ribi¿ c¡ l.rnr. y fire rraducido ¡oL otu r1 chcco. l'rra trr.LL,..nn,cs i porr¡¡¡cs e¡ inglés, vid..Visu¡L Phero¡rc¡e' (¡8:;). (Prúirj., ¡r68). pp. ,.r ¡o8; v (Confilrurio¡s ro ¡ Psycholoi]y ol Visioo,, ¡¡d. Ch3nes Whearsú,,c, Jour¡xL oi: rh. lloyal lnrnud)n r (,8:lo), pp. ,.,, r,, reimprcr¡ en Bzdrclr*l \Yl¡e¿t¡d¡ru an )'i¡í»t.

Vi.l.

¡ rz rr

Hcrbxrr. 1824, !ol.r: 222 22,1. d. L¡ ntftúcncl¡ dc H.rbxrr sobrc Mi¡llc,, vid. Nliiller, ,8.+8, ^..r.¡ rl8o rl8r. !ol. z: Sol¡rc l¡s tcori¡s cdrc¡¡lv¡s dc Hcrb¡rr, vid. L)unkel, r97o: es¡. 61

cri. Nicholas w¡de (t¡r¡cL¡cs. Ie8r, pp. t48-261.

Cocrhc

p,.por.bnr LLr docue¡rc ¡cl¡to d. la $,bjerñidal .Le h pofiniagc¡, e¡ h (lue 1¡ nsnnogix dcl ojo nras.uli¡o ¡renn) y s, f¡n.ion,¡rienn) r,r inseparablcs dc la mcmorlr y el Jeseo: .tIa
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,lilir,rrr,s ril,os rle lrxri,rri1l.rrcs, y srrs Llibrri,rs cle ósrts son rnir nrr(srx rcsc¡,rl¡lt clc I:r ¡r,rrrdójic.r otrjetividad <¡uc po'
tli.rn llegar a alcrrnzar Ios fc¡óme¡os de la visión subjeriva. Si pLrdiérarnos ver los dibujos a color orighalcs, podriamos ha crr¡os tna idca más vivida dc la superposición sir precedenreal,, y lo abstracto, tcs rle lo visionario y lo empírico, de

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la¡ l\úkn:]]e, P¡\tintxúi\,
1821.

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"lo qte éstos ilustran. Aunquc trabajaba con instrrrmentos rclativa¡ren¡e im precisos, l\rrknrje calculó cl ticmpo qLre el ojo tardaba en latigarse, cuánto tiempo tardaba la pupila el dilatarse y conrncrse, y midió la ñrerza de los movimien¡os oculales. La sLperlicie física misma dcl ojo se colvittió ptra krrkinjc en rrn carnpo clc inlorrnación cstadística: divitlió la retina en función de ios difetentes ronos que toma el color segLin el árca que impacta cn el ojo, describió la extensión clel área ,le visihilidad. cuarti6có la disrinciór entre v¡sión dirccta e indirecra, y ofreció un análisis altamentc preciso del punto ciego.'- El disculso de la dióptrica, de la transparencia de los sistcmas refiactivos de los siglos xvrr y xvrn, dio Paso a una cartografia del ojo como territorio Productivo con zonas de ehciencia y aptitud variablcs. A parcir de mediados de la décad¿ de r8zo, el estudio expcrimenral de las postimágenes conduio a la irvcnción de varios dispositivos y técnicas ópticos. Al princ;Pio, éstos estab¿rn dcstinados a la invcstigació n .ieDti6cl, pero rápiáarncnte se co¡virtieron en li¡rmas tlc cntretenirnienro popular.'lbdos
csrancia u¡a graciosa muchr.h¡, dc.grs.lable.onlplcxión, cahel|¡

n"¡ n.,).ri'.,r.!o,l{¡.' "J,
estJ¡¿ dcl¡ote de

J,". I J m

r,

,

r¡i a cicrtr dimncia, €,1 l¡ pc¡u¡rbra. se li,c i¡¡rdiaranedl. dcspués, vi en la prrcd bhnca gue

CuamLo

ahon sc

o,co¡tLaba frene¿ni u¡a ca L¡ bhncr rodc¿d a de u ¡a luz l¡¡ill¡ntc, mic¡t¡as el vesti.Lo d. l¿ figura st rlistinguir perfectamertc cn un l¡cllo colo¡ vo¡1e r¡¿r., (Coeihe, IeTo: ,,). 17 Pu¡hi¡ie, en ¡3,t, fuc cl primer cienLifico que formuló u sister¡¡

dc clasilicacil» para las hr¡ellas cl¿ctil¡rcs, o¡r¡ téc¡ica pta producir y r€gnl¿r su¡1os humrnos. Vid. K ttz, reTr: 2rl 2r7

<

I4I

cll(,s sc birsi,l,,r'¡ cn Jos r)o.i(,r¡.sr lir (lc (tuc lir l¡J( ( J¡ i,nun ,r,r irr.r rrrr.rrr..r. y l:.1. ,¡rr. .ri.rr r un., .li'),,,,, i,,,, . nrr( ,,j,,

objeto. Las invesrigaciones sobrc las posrimágcncs habí.rn slLgeriJo quc alglrna forma tlc mczcla o fusión tcnia lugar cuaDdo l¿s sensaciones eran percibidas en succsión rápida, y la tluración qrre implicabr el verlm permitia, por tento, slr modificación y controlUoo dc cstos primeros dispositivos lue el taumatropo (li, teralmcntc, .girador de maLavillao), populatizaclo prnnero en l.ondrcs por el doctorJoLn I,aris en 1825. Sc rratrba de rl pcqueíro disco circular con un dibujo en cada cara y coldelcs arados de tal forna que ¡odían voltcarse con ur giro manual. Fll dibujo dc Lrn páj¿ro en una cara v de unx iaula el la o¡r¿, por cjcmplo, produccn, al girarlo, la impr.csión del páj:ro en cerrado ella jauh. C)tro tcnia un retr¡to dc un homl¡re calvo cn una cara y rrn pcltquín en Ia otra. Paris describió la rclación entre las posrimágenes rctidanas y el luncionamienro
de estc clisposirivo:

I

'lh

nnrtu?o, h- t9at-

cación cien¡íEca al fenómcno

;r,

quc sc proclucla cx profcso

Llojo vf u¡ objdo ¿ebi¿,
ojoi

a que su

irr¡se¡

se ha ditruledo

en 1¡ rcrnu o el ne,vio óprico, slrua¿o en l3 parr.

rr¡s.r¡

del

l, r

rrrvés de cxpc¡ir¡.ntos, se ha esr¡blccido gue

i¡ im,

rrn di'po.irivo para,orn.nializrrlo runru rnr(rcrim¡,'nru popular. l-a s;nrylicidad de este "juguete 6losó6co, hacía inequívocamcnte pttente la ,ratur¡le7a a la vez fatrricada y
alucimroria tlc su imagen y la scparación cntrc Lr pcrccpción
y su objeto.

p.esntr 9ue l¡ mc¡k recibe d€ *re ¡rodo dutu trlrededo' dc
la ocrava pertc de un segu ndo dcs¡rris de gue

l:

i

magcn lu¡ a

J..o. ..,.to....t,r,.a.,,,^poo..t, r.-.t,,,.,ñotri, ipi. ópticoj h impresión c,c¡d¿ sobre l¡ ,erina por L¿ irnsen .epr.sentadr en u¡¡ c¿rx de tr brje¡a no a. tror¿ fes de qu.
1o

que hay pirtrcLo en la c¡ra opu.sr¡ se prese¡rc

.l

ojoi

conrcuc¡cir. amb¡s c¡ms s. v.¡
Fenómcnos similares
se

r l: ye?'r

habian ol¡servado tn siglos anceriores al hacer girar simplcnenre una monetla y ver anrbas caras a la vez, pero ésta cra la pr;mera vcz qre se Le daba una expli-

r8
t12

'lár¡rbién en rllz5, Perer Marh Roger, maremático inglés y ¡utor del primer tes¿uro, p11bl;có el rel¡to de sus ol¡servacioncs ctc las rucrlas tlcl trcn a t¡avés de los listones vc¡ticalcs de una valla. Roger seÁaló las ilusiones que acontecian bajo esm circunst¿ncir: los radios de las ruedas parecian bien no moverse o gir¡r hacia ¿trás. «[-a aparienc;a engaírosa de los radios dcbc surgir del hecho de que e¡ todo mome¡to sólo puedel verse partes diferclciadas clc cadr radio ... va¡ias porciones de una m;sma línea, vistas a ¡ravés de los iltervalos dc los listones, forman en l¡ retinir la int¡gen de varios

t

Vi.L. I'arn, ¡8:7, vol.:l:

rl ],.

r4l

ilc l{ogir I srr¡lirier,,rr cl motlo cn clLre h silL¡cnin dc un ol¡stlvrJor r(slxlrro ¿r rrnir paltalla intcrmcdia podía explotaL las propicrlarlcs dur¡tiv¡s de las postimágenes retinianas para crcar efectos de nrovimienco diversos. El físico Michael Faraday explorc fcnórnenos se¡rejantes, como el de las ruedas que al girar rápicla mcltc parecíxn n¡overse con lel1tinKl. En r83r, el año en qlle descLrbrió la indr¡cción electromagnética, f-abricó un disposirivo propio, conocido rnás Larde corno rucda dc Faratla¡ que
rxdios

(lil¡r.nr.s.t'

l.:rs obslrv,rci¡,ncs

consis¡ía en dos rucdas con radios o ranuras rnoltadas «,b¡e cl mismo eie. Al variar la rchción ent¡e los rad;os de las dos

ructlas respecto al ojo del eryectador, sc podía rnodificar el movimierto apnrcntc de le rueda más alejada. Así, la propia orperiencia de la temporalidad se hace stscepril¡le a toda rrn¿

Uso del fenaqui*oscoph

tiúr

¡l spejo.

c*.rl"r de nr: niprrl,r. iorr,'s ,c. n ir.,' er terrr¡'. Dura¡rc los últimos aíros dc h clécacla cle rSzo el cienríEco belgaJoscph Plateru también Ilevó a cabo gran cafltidad de experirnentos con postimágenes, dgunos de los cuales lc llcgaron a costar l¿ vista, al obliga c a r nr frjamenre al sol durmtc
largos irrtervalos. Hacia rl3zlJ, ya había trabaj,rdo con una rueda

los muy brcvcs y suficientemente próximos, las imfresnrnes

produ.ú c¡ h rcrin¿ sc ¡r.z.leráD sni coDfusió¡ y uDo creerá que tm único objto está .rmirir¡Jo po.o r po.o dc lor¡r¡ Iposi.ión."
que

,,\ principios dc la clécarla clc r83o, Plateau construyó el fena-

de color dc Newto¡, demostrando que la úrraciór y calidad de las posrirnígcncs rctinianas variaban cor la intcnsicl¡d, el
color, el riernpo y la dirccción del estimulo. Tambiér calculó cl

ticmpo ¡nedio que dlraban esas scnsaciones: alrededor de ur tc't:io de segundo- Y, lo que es más, sus investigaciolres parecÍan con6rmar las cspeculaciones de Goethe y otros scgírn las clrales l.r' por irn..rgenc' rrrrrrrarrrr nu di.i¡r n de urr: r,z. .inu qrre 'e ntrwiesan una serie de estados positivos y negarivos arres ¿e desaparccer. Platetu llevó a cal¡o ura dc las fo¡nrulac;ones mís inlluycntcs de la teoría de la .persistelcia dc la visión,:
S

quistiscopio (literalmente, «vista cngañosa,), quc incorpo raba sLrs propias ;nvestigaciones y las de Roget, laraday y otros. En su forma más simple, cons;stia en un solo disco, dividido el ocho o diccisrlis scgmcrtos igualcs, cada u¡o de los c¡.rales con¡ería una pcqucíra hcndidura y una ligura que representaba una posición denrro de una secuencia de movimicnto. l,a caru sobre la que estaban ditrujadas las hguras se colocaba frcntc a ul cspcjo, y cl es¡-rcctador pernranecia inmóvil m;enrras el disco giraba. Cuando una clc hs rbcrtras
¡asaha frente al ojo, ésra le pemriria ver la ñguLr dibujada cn cl disco nuy Lrrevernente. lll misr¡o efecro se produce con catla hcndidura ¡ dcbido a la persistencir reiin;¿na, l¿ ser;e

i va

rnx objet,s gue difioc¡ s.cucnci¡ lnreDte en iérhinos dc
se preseóún

ñrm¡ y posi.i¿nr

úo

rr¡s otro al ojo en interua

,o

JoscpL

PlIe¡u, ¡rpft¿liút !,/ 4,.LtLa ptup/rtt¿! det ,"prcsioht, tcsn Jefe¡did¿ cr Li.j¿, ürx)o d. r8,e. Cn. c¡ S¡doul, rra8, vol. ,l

f41

t15

\'Í ,('

¡c¡aquisroscoPn¡.

dc imágcnes resultante aparecc antc cl ojo cono si esftrviera

en.o'riruo nrori,nienro. H¡ci., r8rr. el ienrtlui.ri*o¡in
se

ya

empiezr a comcrcializ.r¡ en Londres. En r8l,+ aparecie¡on clos disposirivos sirnilar€s: el estroboscopio, inventado por el matcmático alemán Stampfer, y cl zootropo o .rueda de la vida, de §lilliam G. Hor¡er Ésre írltimo cra un cilindro rlue giraba y en cuyo derrcdor varios espectadores potlian contenrplar a la vez una acción sirnulada, a menudo secucncias
dc bailarines, mal¿baristas, boxcatlorcs o acróbatasF(nrqui{,"copios. Añ, a ro.

lo.

d.

rrll. . 1 .onrerto de e'r". di'pu.irivo. e inver)rore'

É

htn sido bien estudiados, aunque casi excltsivamcnte en el marco de la historia del cinc." Dentro de los esrudios fílmi
cos, cstos djspos;rivos apareccn como Ios Pr;meros l¡alb[ccos

í

de

tn

dcsanllo tecno!ógico evolutivo que conduc¡ria a la

zr

Vid., por ejempl,, obrás t¿¡ divcrsas como: Cerad, r96t; Ch¡n¿n, r98o: esp. 54-6ti Co¡ro1li, r971:pp.4-2,i Mitry, 196¡ vol. r : pp. z! z7; Sadoul, 1948, vol. r: ri 4li Ncale, r98t: 9Jz; y Sauváge, r98t: 29,18. l]ara u¡ ¡rodclo ge¡eilógi.o disidb, vid- D.lcuzc, igrJó: 4J.

.i

f46

f47

;rl)rri(i(;rr (lc un:r li¡rrrr tl<»¡,in,rotc únic,r h¡ci,r cl lin',l,lc 1., .enr ur i¡. §u ,.,r¡. ren,ri..r ñ,r.l.,n,irrr.,l n r.., ,t,¡c ,,r,,,,¡ \¡n ,l . inr. ¡ ¡or r.rnro \on\riru)(n iorm.r, irr.ipiLrrrr. r rnprr. hr r¡rncue dirn.¡d,'. I ri,r, n ob\ i¿rnenre .onexiuxri Jurc cl cine y estas máquinas de los aóos 3o clcl xrx, pero con lrecueocia se tratr de una relación dialóctica de inversión u oposición, cn la que las canctcrístic de escos dispositivos ¡rrrrriores 'on rreg.rdr, u o. rrlr.rdr'. Al nri,mo ri. mpo. . ri.re ura ¡endencia a nrezclar rodos los dispositivos ópticos del siqlo xrx, cornos si participaran por igual cle Lln vrgo insrinro colectivo odcnra¿o hacia niveles dc vcrosimilirud crd¿ vcz más altos. 'lal enlbque a menudo ignora las singularirlacles concepruales e históricas de cada dispositivo. La verdad crnpirica de Ia noción dc la de la "persisrencia visión, como cxplicación de l¡ ilrrsiór dc movirnienro resulta aqui irrclcval1te." t-o inrportantc sol1 las condic;ones y circlrnstarcias que le perrniticron funcionar como u¡n cxplicación viable, yel sujeto/observador histórico quc prcsuponía. La idea de la penistcncia de lavisión esti ligada a dos ripos de estutlio diferentcs. Uno es el ripo de auto observación llevada a cabo pdmerc por Coethe ¡, dcspués por Purl<inje, PlatcaLr, Fechner y orros, en el cual las cambi¿nres condiciones de la propia retio¿ del obscNador eran (o se creía que eran) el objeto dc La iüvcstifiaciór. La otra fuentc ftre la observación, a mcnuclo acciclcntal, de lorm¿s nucvas ¿c novimienro, e, particulnr las ruedas mecanizadas quc se movían ¿ altas vclocidaclcs. 'lanco Purkinje como Roger exrrajeron algtrnas tle sus ideas al fijarse en la aparicncia cle las ruedas tlcl t¡en en mor.i¡nieüto o dc for'rnas reg[larmente cspaciadas visras desde un trc[ que se

::.-, .-.:

-:-::

Zoolropo. Haci. ¡81t.

movia a gran velocidatl.'i Farada¡ por su parte, señala quc sus experimcntos lueron sugetidos por una visita a una [il¡rica: uEsrando cn los magnílicos moJinos de plorno de los señores Mahlry me rnostraron dos rucdas rlenradas quc sc movían a tal velocidad que si cJojo se... que¿ua en una Posición tal que Lu1a ¿c lfi roed¿s se lc aprleciera situada una detrás de la otm, urJ ,prrien( i¡ ,e ¡,ro,lrr, u inmediarrnr.rr,. l, .Ir"r au,rque de que los tlientes de las ruedas gir¿ban lertamente en una sola dirección.,la Al igual que el cstudio de las postimágenes, las mrev* experiencias de la velocidad y cl movirnien¡o dc las máquirlas rcveleron ula divergencia crccicnte entre las aPil_
riencias y slrs causas externils.

".!

:

22
!

erudios rccl.¡rcs h¡n Úara¿o el "nriro, dc l¿ p.rsisren.ir ^lgunos J, l. i.,r., ,r,o pd.. . l-,,r.. ,'.....:!'i,-,

¡.urofisi(,1¿rgi.rs ¡n¡csrr¡¡ qu. las ea},li.a.nn,es dc l¡ íúió¡ o la ¡rezcl¡ Je hs inrásencs son iNufi.ientes pari e{plicar l¡ pcr.ep

\¡id. Nietzs.hc, ,98.,: Il,: "Con L¿ trcmenda acelÚrción de la vida, l" úemc y cL ojo r hin rcoru¡rbrado iv{ v jtrzgxr Pxrci¡l¡rente o

'Inresa dc

cio¡cs del movimie¡ro ilusorio. Virl. Ande*on, ,r8o y Nichols ), L.dúr,r¡, re8o, an,bos c¡ .I !olú\\an The C¡nünn¡¡ A ptntut !,¿.

,,,r ir. .. ,d.1r',J.. o',o.o.o'' r"'\,h!o"ce,i,n'ñ.',' ¡occr . on. ¡iera y su gentc dcsde un vagrin dc trcn., A Pro],ósito
de1

L¿Ú.¡ris y Stephen Hca¡h.

dc los viaFs en ttd1, nnpacto culturrl y el ".hoque re,ceptivo, vid. Schivelbusch, 1979:.sp. t,15-,.,o. Ci¡. eD Chanrn, rrE : 6,.

'i
r49

r4ll

lin:rqrrisriscrr¡rnr corrr¡lx»:r l,r ,rfi¡r¡¡.rinnr Jc \t:rlcr l3enjarnin de quc cn cl siglo xrx «la tccnologír he sonrcrido al sisrerna sclso¡ial humano a un tipo tlc e¡rren¡rnienro comPlejo.» Al mismo ticmpo, seria tln error concede¡ la pri, macía e¡ la constitt¡citín o detcrmi¡¿ción de u¡ nucvo ripo de observador a las ruev¡s técnicas irdusúi¿les.,J Aunquc cl fénaquisriscopio era ciertamenre un modo d( cnr.ereninrien-

lil

(lrl i,lxcrv,xl(,r rs (l rlnrlrr»:r. qrrc rrtibiri sr¡ fi,r'rrr,r ,lclir¡iriv,r rlc l.orris l.M. I).rgtrcnc r pr;r'c4,nls dc la tllcada tlc r8zo. A ,lir.rlr¡i, ,1, Lr l,irrrrrr.r crriri,.r ,1,.1 p.,n"r,nr.r. quc rpareció
lxn' pr;nrer¿ vez err la últimn década dcl siglo xvrrr, cl diorama sc [,as:rba cn la incorpo¡ación dc ur observador i r1tuil et1 ut1 aparato mccálico y su sqeción a una experiencie óptica cuyo
clcsarrollo rernporal estaba prediseñado.'6 La pintura tlcl pano-

to popula¡ una nrercancía de ocio que podía adquirir unr
clasc ¡redia u¡ba¡¿ en plena expansión, era también anáJogo

al formato dc los dispos¡rivos cien.íficos cmplerdos por pur kin;e, Plateau y otros pera el estudio errryírico de l¿ visión

subjctiva. F.s tlcci¡ la forma con la que ur públ;co nuevo consumít irnágenes dc .re¿lirlad, ilLsoria cra isomorli de los rpJrJr,,\ qr¡e ,e ¡,rili¿¿h¿,r p.rr.r a, umrl.rr.orrorirni.rrro, ,o bre el obscrvador. De hecho, la misma posición física rluc cl flnaquisrisco¡rio reqrLeria clel observaclor es sintomática de la confusión dc tres morlos: un cucrpo individual que cs a la vez
cspectador, sujeto clc la investigación y observación enrpíricas

y elemcrto de una producción mecanizada. Es en estc punro donde la oposición foucaulriana cnrre espcctáculo y vigi, hn, i¡ h.,,, in\ñ\r.nible: .us .lo' modclo. direren. iador ,e 'e rcpliegan cl uno sobre eJ oro. La producción del observaclor en el siglo xrx coilcidió cot nuevos pr,ocedimicnros de disci, plina y regulaciól. Fln cada uno dc los motlos ¡rencionados ¡rr ib¡.'e rrr¡¡,le ur r u, r¡,o rlinrado, on,rn rBe,\ iJr¡,ienro dc eler¡eotos roda{os que gimn y se mueve¡ rcgularrnente oper¿dos po¡ é1. Los mismos impcrar;vos que generalon una organizaciól racional del ticmpo y cl movimicrto en la csfera dc la producción pcnctraron simuháneamenre en
É

divcrsas esfc¡as de actividad social. Muchas de ellas esraban domina{as por la necesidarl de conoccr las capacidades del

r¡nra, circular o semici¡culat rompió obvian€lre coll el puntc¡ rle vist:r localiz¡clo de l¡ pirtum pcrspcctiva o de la cáma¡a oscur¿, pcmidcndo al cspcctaclor una ubicuidad móvil. Uno debía al menos a gimr la cabeza (y los ojos) para poder vcr toda la obra. El dior¿nra rnultirnedia privó al obscrvador de esa autonomiii, a mcnu¿o situando al pirblico en ula plaralorma circulal quc sc movía lclrarrrcnre, y permiríi vistas de dilirentes csccras y efectos cambiantes de luz. Al igual que el fenxquistis copio o el zootropo, el diorama era una máquina compucsta cle rueclas en movimiento, cn la quc cl observador se intesra como un componentc más. Segíur Marx, ona de l¿s grandes innova cioles técnicas del siglo xrx fúe el modo en el cual cl cucrpo se hizo adaptable a fbrmas prircipalcs y fundamc,ntales del "las movjmiento.»'7 Pero si la modcrnizacirín del observador supuso la adaptación dc'l ojo a form:rs racionalizadas de movimiento, ral cambio coincidió con (y lie posible sólo gracias:r) la crccicnre absrracción de la experie¡ci¡ óptica rcsp.rro a rur referenre esrlble. Unr crrrcterística dc h modcrlización del siglo xrx fuc, por tanto, cl de la visión respeclo del sistema "dcsarraigo» representacional, nrás inflexible, de la cámera oscura. 'Ibmemos ta¡rbién en cuenta cl calcitloscopio, invenrado en rSri por Sir David Brcwstcr. Con todas l:rs posibilidades luminosas sugcridas por Bauclelaire y l'rousr después, el caco¡r¡lr¡rs. un nnporranrc csru¿n, soi,re ltr relacn n eDrre el v.l dioram¿ c¡ Krypcr y Pope, r98r. [nire orras obras, Oettcrma¡¡, rr8or Búddcmcio. r97o; Gd¡sl,eim, r968i Srernber ger, ,977: 7¡6, r84r89; llancs, 196Z y Ncne, i979: rot ,o91\¡ede

J

ojo y dc regularlas.

Orro Gnómeno rluc corrobo¡a esre canbio en ta posición

p¡nor.ma

2t

Bc¡jú1in,

,97,1:

r,6.

Marx, ¡967 vol. r:

17,1.

Itr

TIIE ,lOlL{¡¡,|.
El dior¡ha de t.ond¡cs,

r8,l.

leidoscopio parccería radicalmente distinro de la cstmcru¡a rígida y {isciplinaria del fctaquistiscopio, con su rcperición

a

a

sccuclcial de representaciones reguladas. Para Baudel¿ire, cl caleidoscopio coincidia con la modernidad misma; convertirse en un «caleidoscopio dotado de concienci¡» cra la mera del .¡mantc de lavida L¡niversal». Er su rexto, Eguraba como una máquina que desintegraba la subjetivitlad uniraria y dis pcrsaba el deseo rn luevas disposiciones carnbiantes y lábiles, fragmentando craiquier punto clc iconicidad y dilicultando sn estrn.imienro Pero pala el Marx y cl Engels de la década de r84o, el calcidoscopio tenía una función mt¡v diferenre. La rnultiplicidad rlue tanto había seducido a Baudel¿ire era una farsa para ellos, ur truco literalmcrte hecho de espcjos. En lugar dc producir algo nuevo, el caleidoscopio se limiraba a ¡e petir Lllra imagen única. En el araque quc dirigen a Saint Srrnon en ¿/ ,lru/ogt,t a/cntna. ernberr qrre un.r imrgrrr caleidoscópica, esrá uenteramclrre compuest¡ de rcflejos de si misma.»'r I)e acuerdo con Marx y Engcls, Sainr-Simc¡n

Crleidoscopios. Mediados del sigLo xrx.

I
l'osición de Ios rspejos dcntro dcl caleidoscopio.

28

ivl¿rxy Ergcls, 196l:,o9rrr.

rtt

153

lingc cstrr nrovicrrtl,,:r srr lcrt¡,r rL unrr idt,r.r ou,r, trr¡¡r do cn rcalidad está sosrenicr o h rrrisma posicir5rr clrrralrt todo su argumento. No sabemos cuánto sabÍan Mrrx o L.ngels sobre la escructl¡¡¿ técdca dcl calcidoscopio, pero en su disección dcl tcxto dc Saint-Simon aluden a un rrsgo cent¡al dc óst€. El caleidoscopio obsequia a su cspectn¿or cor ura repetició¡ si¡rétric¿, y la dispcrsión dc la página de Marx y Engels er dos collünnas de ciras demuesrra explícitarlente la maniob¡a rcflexiva, de SaincSi¡ron. "auto F.l h¡ndamento cstructural del caleidoscopio es brpolar y su c¿ractcrístico efecro de disolucirin respllndccicntc cs producido, paradójicarnente, por un simplc sisrerna rellecranre binario (dos espejos planos que se errienden a lo hrgo del tubo con una inclinación de sesenta grados, o cualquicr otro subrnúltiplo de cuatro ángulos rectos). La rotación de este for¡raro simétrico e invariablc cs lo que genera la aparierr.i.r J< Jer ompo'i. rórr ¡ proliiera.ión. La justi6cación de Sir I)N;d Brewste¡ para f¡brica¡ cl calcidoscopio fue la productividarl y la cficicncia. Para é1, se rra, ¡aba de un medio mecánico que permitía reformar el arte de acuerdo con ufl paradigma industrial. Puesro que la simetria e¡¡ la basc tlc la belleza tanto en la nirturaleza como en las
artcs visuales, proclanraba, el caleidoscopio rcsultaba idóneo para crear ¿rte ¿ través clc ola invcrsión

r1,,.úr,rt.r .r rv,tIrI rl,.ri.Lr,','N,it)i,1.¿:i,, t,r,r'i8,;,, 1,ft. r.,,,,1)n1,, ((n, ,,nx hcll.¿i / trc.islón cqúiv¡l.hLcs.,'r

1,,

l-a prr)Prest;r de Brcwste¡ rlc una producció[ en serie in6niri parece muy nlc¡da de la imagen baudelairiana del dancly como caleidoscopio dotado de conciencia., Pcro las "un rnismas fue¡zas de la modernización quc hicicran posible la ebsrracción neces.ria para cl dclnio indusrriat de Brewster son las quc pcrmiticron a Brudelai¡e usar el caleidoscopio

coÍio mo{clo tlc la experiencia cinétice de,,la multiplici drd de la vida ¡risr¡a y la g.:rcia parpr¿eantc tle toclos sus

Si erceptuamos las f¿togmtíis, l¡ loúD¿ nlis signifi.ati va ¿e ihagineri. visuil del siglo xlx fuc c1 csrcr.os.opn,., floy eo día olvidamos co¡ f¿cilid¡d .uán .Lohinante fue la .rpÚic¡.i¡ d.l crdeos.opn) y cónrc, duranre d¿cad¡s, dc l-,,,io un m,'J,, Iu,'J ,a'e,', d' ..pcnnr r,..,r 1.,. irn i;rr. 'l producidas lbtográficamcnrc. S. Lr¡tr ohLié¡ de una fdma .try¿ hisroria ha sido frccuc¡reN¡re .oótun.liJa «» la de otro fc¡ó¡rcro, c¡ su c¡y,la fi,togralia. Sin ernbargo, como ilcliqué en la ¡rrcJuc.ión, su estruc«rra conccptual y las circünsranci.s hisróricas dc su irvcn.nh y,n trt¡lms¡e ,,'dct\1'Ji.,.r... \,,,,9'., Ji.,inr, J-,^ J,.t".,,,vo."t,.o. q,r rt,r. .c ,,.'LJ,' l.' il., i,,n J. n. {,Ti. n',.. er (re,.o . otro
forma pame Je la mismr reorga¡izació¡ dcl olrs.rv¡dor. de
las mism¡s rel¡ciones dc sabcr y poder gue rquellos dis¡osi-

y muhi¡rl;cación

de

formas simples.o
Si reflextunamos más

prcfi¡nda¡rcnrc accLca dc

r¡tu¡¿leza

de ka diseiros ¿si co¡rp(.stos y cn los métodos que deben
a

c¡rplcarsc c¡ su.omposi.ión, el.rleidoscopio asunirá cl ca

j
Br.wrer r8t8: rl1¡larBaudclaire, .Le peinrre de l¡ vie modenc, 0laudcl.ir.. 196r: 116r. E¡ cl ¡rismo volumen. vid. la discusión dc Bxudclairc dcl cre«r copio y el fenaquistiscopio dr ensayo de ,8» .Mor¿I..lu jotrjou» (B¡ud.l¿ire, 196r:r24-f o). Exist.¡ po.os estu¡lbs culúiles o hisróricos scrios sobrc .l .stc rcoscopio. Alsu¡os úaln¡x úriles: Iiarle, ,979; Gill, r96e, y Kr¡úss,

r.L,.rd. J'r"quii,.Jr.:l-,i,r,¡,-g,,,,..1..l,ic,
e la vez que condens:n los esfuerzos dc los

lor.,n

indilidros. Exis

,rr lii'.,n-l,r,'.'. .r:.lnr". 9.r .rp.r.n [., ¡a..,,r..
lununr- Elcaleid{,s.opñ creará e¡ u¡a hora lo qut un rnillar Je amisas no podríaD iNc¡r¡¡ c¡ cl cúrso de
de la dcstrcz¿

lr

f54

15t

lrl ¡,trírxlr, tltrlrrrrc rl cu,¡l sc tlcs,rm¡ll,rmn l,,s prirrcipios ricrriios y rcriricos cU cstcrlr)scopio cs más pcrtircnrc aqlLi qLrc los cfictos que generó una vcz clistribuido por todo un campo sociocultural. No fue hasta dcspués dc r85o cuando se produjo su amplia difusión comercial por roda Norte¿rnérice y Europa.r' Los origefles del esrereoscopio se entrelazan con las investigaciones sobre la visión subjetiva acomctidas durante las décadas de rszo y r8to y, ¿c manera más general, con el campo de la ñsiologÍa dcl siglo xrx analizado anreriormente. Las dos ligllms más estrechrmenre asociadas con su inverciór, Charles \X/heatstone y Sir David B¡ewster, habian escrito ya extensame¡rte acerca dc las ilusioncs ópricas, la reorí¿ del color, Ias postimágcnes y otros fenórnenos visuales. ¡ñ/hcatstonc fuc de hecho el r¡aducror de la esencial tesina sotrc las postimágenes y la visión subjetiva escritx por Purkinje en 1823, publicada en ingLés en r8lo. Pocos años después, Brewster resumiría las invcstigaciones disponibles
en un estado de la cucstión sobre los disposic;vos ópt;cos y l¿ visión subjetiva. Adcmás, el estereoscopio es inseparable de los debates de
I

'..

io

c ulo \eCUnJ,' l,np.

io ur '"r *.li '.(

nJ rn.iC

z

principios del xlx sob¡e de la perccpción tlel espacio, que continuarían ir¡esueltos ilrclcfiridamente. ¿Era el espacio üna formn innata o algo que se reconocí¿ a t¡¿vés de indi cios aprendidos después de nacer? El problema tle Molyneux sc habia trasladado ¿ un siglo dilerente para tla¡ soluciones muy distintas. Pero la cuestión <¡ue preocupaba al siglo xrx nunca había coüstituido realmente un probleoa ceotral con antcrioridad. La disparidad binocular, esto es, el hecho autoevidente de que cada ojo ve L¡na imagcn ligcr;lmenre disdnra, era ul finómeno conocido desde la antigücdad. Pero sólo en la década de rSlo se convicrte er crrcial para los científrcos deGnir cl cuerpo videnre como esenci¿lmente binoclr

É

l,

1316, dos arios .lespués de su li¡ndació¡, sólo l¿ Compxñir Esrereoscópi.á de Lo¡dres habii vendido más dc mcdio milló¡ de i-isores. Vid. G.r¡shcin, l96q: rer.

Háci¡

\6

Í57

crnntilicrrl cor prccisirirr cl d¡lircrrci:rl :rrrgulur clcl cic óptico de cada ojo y cspecifior las bascs fisiológicas ic l.r
Iar',

¡:rirrr<l,s lrrrllrrzgos ,1, \lhc,rLs«rrc, cn los quc irvcstigó la cxpcricncir visurl dc objc«rs rel.rtivanentc próximos al ojo.
Gr¡ndo ú¡ obj.ro
ejes
es

disparidad. La pregunra que preocupaba n los investigadores e¡¿ ésta: da¿o que el observador percibc una imagen diferente cot cada ojo, ¿clm¿ son éstas cxperim€nradas de manera uni¡aria? Antes de r8oo, iflcluso si llegaba a plartearse, csta cuestión e¡a más bien una curiosidad, núnca ufl problema centrxl. Durante siglos se había ofrecido dos explicaciones altcmarivas: según una, mrnca veíamos nada sino con un ojo a la vez; la otra era la teoría t{c la proyección articulada por

exam¡rado r ran gra¡ dlsr¡n.i¡ quc los

(¡,ti«x

Je ¡mbos ojos cstár sensiblemente paLaltftx el
ésre, vis¡as

dnigirse h:cia él,1as provt..iones pcrspccriv¡s de eMctúncntc la nisma que orando

scprradancnte por cada ojo, y la áptienci¿ p¡ia los dos ojos
es

d

objeto es visto por

uno só10 de los oios.j

¿

Kepler en fecha tan tardía como la década de r7io, la cual ¿llrmaba quc cada ojo proyecta un objcto er su emplazamicnto real.} Pero en el siglo xrx la unidad del campo visual lo podía ser predicada dc forma ran sencilla. Desde 6nales de la década de r8zo, los fisiólogos buscaban pruebas anatómicas en la estructura dcl quiasma óprico, punro rras lo' ojo. en.¡rr. las fihrrr nervio.¿. que 'irrrado corducen de la retina al ccrebro se cruzan ent¡e sí, llevnndo la mitad de los nc¡vios de cada retina a cacla hcmisferio del cerebro.r4 Pero tales evidencias fisiológicas no cran de6nirivamcntc concluyentes en la época. Las conclusiones ex¡raídas por \lheacstone en 1833 proviflieron de su exitosa medición de la paralaje binocula¡ o grado en que el ángulo d€l cje de cada ojo difería cuando ambos se lijxban cn el mismo punro. El organisrno hurnano, a6rmaba, tenía la capacidad de sin, rrrizar la di'p.rrid.rd rcrinirnr cr un: sola imagen uniraria en c¿s; cualquier circul1stallcia. Aunque hoy en díx csto nos parezca obvio, el rrabajo de §lheatstonc seíaló una ruprura tmscelr¿enral respecto a lxs cxplicaciones (o, a menudo, in diGrelcia) que con anterioridad se hrbían dado del cuerpo binocular La fo¡ma del es.ereoscopjo está ligada a algunos de los
J)
1,1

Sin emb:rrgo, a \lhearstone le preocupaban los objetos que estabar lo sulicientemente cerca del ojo corno para que los ejes ópricos presertarat ángrios dtfercntes.
Cua¡do el objet{, e*:i sirurdo tan ccrca de los ojos que pan

wrlo los

cjcs ópticos debor

«mvústr... .¡dá ojo v.

una p¡o-

.o.,i r r r.',,i p, '.p¡., i| d.., r.,,., dc e.re. ,..,' ¡,
tarto

.or

más dispares cuanto mayor cs la comergencia de los

t-a pLoximidad fisica indt¡ce a la visión binocular a una opcracióD de reconciliación clc la disparidad, de hacer que dos

vistxs diferenciad¿s aparezcar como una. Es esto lo que relaciona al cstcrcoscopio con otros dispositivos dc los años lo del xrx como ci fenaquistiscopio. Su urealismo, presupo¡e que la experielcia perccptivn es, en esencia, ul1e aprehensión dc diferencias. La relación clel observador con el objeto no

tle idcntitlad, sino una experiercia d€ imágcnes disjuntas o divergeltes. La influyente epistemologia de Helmholtz se
es

por ejehplo, \íilliam l,or¡erficld, r7t9: z8r. Vid. Circgory, 1979:,1t.

\td..

16

Chrfts \Vhe¡a¡o¡e, .Contriburions n, rhe ph)siologv ofvisio¡ Pan Lhe fir¡. O¡ some renralnbh, and hitheito u¡obscLvcd, phenomen¡ ófbinocuiar vision,, (Ilrewter, ¡l8t: 6t). \lh.¿6ro¡c, .Contriburions n, $e Physiologl of visio¡' (etr llrewv

ft8

r59

Jil¡r.n.iirl,.'lirrrr¡, \tl¡c.rtsr¡¡rc como Brewsrer inclicrron t¡uc la lirsión ctc las fórrgrllrías quc se veían cn el estereoscpio renía lugar en el tiempo, y que su convergercia podría, en realidad, no ser segura. Seqún
l¡,rs,rb:r crr csr,r «hip,n(sis

Brewsrer:
el rclieve no se obric¡c de la sinrplc cornlJi¡a.ión o s¡pcpo

si.ión

de dos imágenes disparcs.

L¡ $peTrosición

sc

el¡.túa

dirigiendo el o;o hx.ia el .bje¡o, pero el relieve cs proporcn} ¡a¿o ror el júcgo de tos ejcs ópLi.ós rl u¡i., cn tr¡¿ rípida,r

¿rrr,,

los punkx semcj¡rres ¿e hs dos

lnige¡es... Auoque

lusloun el relievc ¡pare.e /o,.li'cg¡.,rL.i!'i.,'caclo..¡..,fr... rl,r \.n|,,,
las iD:igenes se
¿ose

rL.eitun"ntu.Ie

ñnrj¡nrcsde.r.la im¡sc¡,

^.\tcrdo.o¡
1os

(r trnifi.¿¡do) los puntos

cualescorrcsponden adisran

cias tlifcrentes respecto del obserrador.,r

Brewstcr confirma asi que no sc puede habLar clc Lrna imagen estcresocópica, <1ue se rrata tlc una aparición, un eÍécto de la expcriencia ql¡e cl observador er.rrae de la diferencial cntre
dos imágenes.

Con la concepción del esrereoscopio, 'Whe¿tstone ir¡teotaba conseguir estimular la presencia real de un objero físico o una escen¿, no descubrir or¡o modo de cxhibir un grabado o un dibujo. La pinrura, ascguraba, h.rbía sido una tbrma de
representación adecuada, pero sólo para imágenes dc objeros

j

.iru.rdo' a gr:n Ji,r¿n.i¡. ¡.Lr.rndo ur l,ri\¡j.. \( pre\enr¡ J un espectado¡ «si las circunstancias que podrian perturbar la ilusión se excluyen,, se podria conhrntlir la lepresentación

É

. .N,,,..,l r,ti., J" .o., .t.,n¡,,r,.L.t¡,,trJ,.c,.dlJi rd.,p,{ l.',,1-. \., u,d. lJ. TiB.,r JJJ,'r. o.,no',,,i,¡,."d.,,r,.,.. oi... .,Jo'.o,,Ji,,,r de1u.. rr.,rrrci.,..(n".x,,r. (1i,i, l8
16o

Usnr.os.oDio lcnri.1,l,r d. Drvnl Bn'w$er

¡¿s, por lo d.nüs .urlimrivaDr.nre distinras, un¿ u (rr: dife.cD.ix pcr.eprible quc coÍesponde ¡ la dife¡en.ia dc su lo.rlizr.ió¡ c¡ lx

rcrin¡., (I]elntholú. 1977: rll). llrcwst.r, r8l,: ,. Etrfisis en eloriginal.

¡6r

con l.t rcrlidr(1. !fhc,rtsrr¡rc llir¡rnba t¡rrr, crlrr¡rrcl rrl,rrrtrr ro histórico, ningún arrista potlÍ.r ofi.eccr una leprcscrrrucirin 6el dc ul objeto sólido errrazo.
Cuaodo l¿ piúum,rcl otjek, son visros.o¡ anbos ojos,.n el
caso de la

pilnura dos objetos süDil¿rcs se pron.r¡n «,hre

Ii

or el dcl objeto sólido, l¡s inígenes so! disprEsi e¡is te ¡or ranro una difirencia cse¡.itr| e¡rrc l¿s ihl,resioncs sotr¡e
retina

¡

',, .,9. no

rlp

1,,..e,'ido.. r 1., J.,...

.o.

)

D,{ . ñ, \

I

¡,F.
por

entn les perce¡cioncs formadas en el cspirhur la pinrure,
taoto, oo puedc scr contundida co¡ u¡ ohie¡o sóli.lo

!

Lo que intenta consegui¡ pucs,

es una er¡uivalencia total enrre imagen estcrcoscópica y objero. La invclción del cstereoscopio

no sólo superará l¿s dc6ciel1cias de la pintura, stuo tarnbién ]as del diorama apuntatlas por lVhcatstone. El diorama, pensaba,

demasiaclo ¡arrado a las récnicas de la pintura, que clependían tlc la represcntación de sujetos distantcs para obtener efcctos ilusorios. Ll esce¡eoscopio, por cl col1rrario, proestaba

porcionaba una fo¡ma en la cual la nvividez» dcl elecro c¡ecía con la aparente proxim;dad del oljeto al cspecrador, y la ilrpresión de solidez rridimcrrsional
los ejes ópticos de cada

ulo

hacia ma1,or a medida que divergían. Por tanto, cl efecto quc
se

Esc,coscopb en No. Segu¡do tnpc.io.

É

perscgtia con el estereoscopio no era sólo la semejanza, sino mt aprette tangibilidad inmediata. Pero sc trara de rrrra tan, gibilidrd qrrc hr sido n ,n.lorn¿d¿ en,xperierrria prrrrrnerrre visual, expcriencia de tma clase qtre Diderot no podría h:rlrcr imaginado nunca. La .asistencia reciproca» crtle la vista y el tacto que Diderot most¡¡ba c¡la Carta sobre k¡ ciegos deja de ser operativa. InclNo u¡ estudioso de la visión ra¡r soEsticldo cor¡o Heimholtz escribiria, en la década de r85o:

j

t9

Ch¿rles \lhearsrone, .Con¡rlburio¡s n, iire l,hj.siol,)s),
(eD

ofVislon,,

B.cwste,.,q8r:661.

163

.srir firogriiiis.s(rr(,rót'i(.rs r,¡ rrn li.t(a., h ,,ir,,¡.11.?i ).r¡¡ rcal,sr¡s y n¡rur¡lcj crr sr ,(|rcs.¡r¡.nír.tc t¡s.os¡s 'n"r,.i. lr. qL. Cc.p.r. dc \, u.,J iT"8r¡..., y,\. oir,. ¡ r. ¡
clla arsún objefo,.o,¡o por ejemplo

rrrrrrci,rilos clcpcrxlcn rlc l.r prescncia ctc objetos o fórrnas ob-

u¡! cóa. .u¿rdo vd¡os

rrusivl¡s cn un plano medio o cercano; es decir, debe h¿be¡ suHcientes puntos en la imagen que .equieran cambios signi

.l

ohje¡o realme¡le obr.nehos t¿ impresión de que lo hemos visro y¿ ¿nres y nos cs ñás co¡o.ido. E¡ casos como ésre. t¿

vnr¡

real dc la cosa

,o. r-

ñisn¡ no ¡irad. nada ¡uevo o ¡ris exac 'p,1,.t\io¡ .rre oLrrvil o. u- '.j .r1,g. n f1\ i"n.c,I, .
¿

xl menos en lo que respe.ta

rchcnn,cs de f¿rn¡s.ro

licrtivos en el ángulo de convergencia de los ejes ópticos. Así, la experiencia más inrensa de la imagen estercoscópica coincide con un esp¡cio lleÍo dc objctos, con Lrna plerlirlrd matcrial quc habla de un horror burgués decimonónico al v¿cio, r , ri.re irrFrrid¡d de e,r.reoqr¿m¡' que mue\uJn inrLr;ore\ rbauo¡ados de curiosidades lbric-a-hrac), salás de escultura
de museos repletas v r.rstas urbanas congestior, aclas. Pero en tales imágenes, la profundidad es esencialmente

Ningínr otlo modo de ¡ep¡esertación hal¡ía fusionado hasta esc punto lo óptico con lo red en el siglo xrx. Nunca s¿,
bremos realmcnre qué aspecto tenía el estereoscopio para un espectador del siglo xtr, ni recobraremos una posición desde

tlistinta

la que pueda parccer un equivalentc de la ovisión naru¡al,,. Hay incluso atgo «misterioso» en l¿ convicció¡ de Helmholtz de que la imagen dc una casa pueda ser ran rcal que sinta mos que «y¿ la hemos visto antcs». Dado que es obviamente imposible reproclucir los eGctos estereoscópicos aquí, en la página imp¡esa, debemos analizar de cerca la natu¡aleza de esa iltrsión sobre la que se hicieron rales afirmacio¡es: mir¿¡
a rravés de las lentcs del dispositivo mismo.

f

En primer ltrgar, dcbe subrayarse que el "efi:cto de rcali_ dad, del esce¡coscopio era altamente variable. Algunas imá, gcnes estereoscópicas prorlucen muy poco o ningúo cf¿cro de riJimen.rorraljJ¿d: 1., rirr¡. ¡ rrav.:s de unr plara r,.ir. de la fachada de un edi6cio, por ejernplo, o la vista de un paisaje ¿israntc que pr:eseota pocos elemenros intermcdios. Asimisrno, las inrágcnes que en orros lugares fieuraban ha_ L,ir uJlnre,\,\ ( omu demu,r.,. ionr. de 1,, re. e,iór l,e,,pe. r ir.r. como un camino o una vía fenoviaria extcndiéndose hacia un purrto de fuga localizado cent¡almente, prodrcen poca impresión de prolundidad. Los cfecros esrereoscópicos pro

"rg de planos en recesróo. Y, de hechr-,, l:r oryanización fuldamental clc la irnagcn cstcrcoscópica es ?LtnaLl' l'jerclbiños los elementos indivicluales planos, lirrmas recort¿das com puestas más cerc¿ o más lejos de nosotros. Pero la cxpcriencia del espacio entrc estos objetos (planos) no es la dc una recesión grxdtral y previsiblc; al contrario, se pLoduce una vcrtiginosa ircerti¿umbre sobre la disrancia que pudrere separar las firmas. Comparado con l¿ extraíra insustancialidnd de los otrjetos v figuras localizados cn cl término medio, el espxc;o absolutamcnte pdvado de aire que los ¡odea muestrr urra inquirrrnrc p.rlprbili,la,l. fri,rcn :lgurra, .enrej"nra,
superliciales entre el estereoscopio y el diseño escenográfico clásico, en el que se sintetizao planos y espacio real en Lrnr escen¿ iLusorix. Pero el espacio teatral cs aírn perspectivo en el sentido ¿e qrc los movimiertos de ios acrores en el escen¿rio suclc mcionalizar las relacioles entre puntos.

la que pueda rnostrar cualquier pintura o Éotografía. Se nos proporciona una acusada sensación de udelrntc» y der ri. qrre ¡are. e r n iz" r lr imJg<n (omo unJ \ecuen( i¿
cle

á

Ella

nnagen estereoscópica se produce una pe¡turbación

del luncionamiento de las señales ópticas. Dctcrminados planos o super6cics, aunqrc cortengan las indicaciones de

40 lielnlúk,,
164

re6,, \ol. l:

p.lol.

4r

Vid. Krauss,

1982:

lrl.

+

r6t

luz (, sr,rnbrr qLr( rxnr)r.rlrrt'rlc tlcsigrlrrr cl vr¡turrrrr, s¡»¡ percibiclos como pl¿oosj otros pllnos (luc rrcrnrxlnrcnrr se leerían conro bitlimensionales, talcs cor¡o una v.rlle cn un primer plano, parecen ocupar el espacio agtcsivamente. Ibr tanto, el relicve o profundidad csrereoscópicos carcccn de lóeica u or¿cn uniEcador Si la perspectim implieba Lrn es
pacio homogéneo y porencialmente mctlible, el cstereoscopio revela un campo fundamcrtalme¡uc desuüi6cado y un agreojos nrn,¡ ¿,r.,rit.r¡rr la imagen aprehendicndo complctamentc la rridincnsiona lidad del cam¡o, sino en exper.iencias localizaclas y áreas sepirreclas. Cuantlo miramos Lma fotografia o una pirtura de frcnre, nucstros ojos permaneccr en rrn úlico ángulo de g.,do

¡rrrcs ,r sí

rr r

isrr

r,, , r,rrro

rr.r

col. eci,;n ,urror

fi

dc piczas quc sc

yuxt.rPolren pcro rx) cs(.in lig.rclas cnnc si.;l Un.r scric clc pinturas clel siglo xrx maniEcsta asimismo

J. elemrnror disj,rn,o.. \uevlos

Iasuperlicie de la imagen una unidad óprica. La lectura o la exploración dc una ima gen estcrcoscópica, en cambio. supoDc una ¡cumulación cle difercncias en c.l grado de convergcncia óptica, prodtrciendo con ello el cfecro percepri\o dc üt ?dt¡::huo* de cliferentes inre¡sid¿rles de ¡clieve dentro de la misma imagcn. Nucs tros ojos siguen ull sendero entrecorta¿o y errárico hacia su
a

corvergencia, proporcionando asi

profundidad: es un agenciamiento cle zonas tridinrensiolales locales, zonas imbr:nhs de una claridad alucinatoria, pero qlle cuando se roman ¡Lntas nulca ucgaD a confundirse cn un campo homogéneo. Ls un nrunclo que en absoluto comunica cor el quc produjo la escenografía banoca o las vistas urbanas de Crnalet«r y Bellotto. Parre dc la l¿scinación de cstas irn:igcnes es clcbid¿ a su desorden inmancnte, a l:rs 6suras quc inrerrumpen su coherencia. Se podria clecir quc el estercoscopio consrituyc io que Gilles I)eleuze llam¿ un «es, pacio de Riemann», .¡ partir del matemático alemán Georg Ri€mao¡ G826-r866). rC¡da vecind¿d ctc un espacio de Ric mann cs como un jirón de cspacio cuclidiano, pero la vincul¡ción enrre una vecindad v la siguienre no €stá definida... lll cspacio dc Riemarn, en su forma más gener¿], sc presentx

la imxgincría estereoscópict. Seiioritas & paeblo i8¡). d,e Courber, .on su :l mctudo comenteda discontinuiclad tlc grupos v planos, sugiere cl cspacio agregado del estereoscopio, tlcl mismo rnodo que otros elernentos scmqtntes de El encuenr'n (Boujour, M. (lourbet) (tBSt). Obras tle Monet conr, La ejerución d¿ ,.:h1' ?erddor Mltximili¿no (\86) y Wstd fu ld Ex?osicíón Unircrs¿l rle tE67 y, descle luego, la'lhrde tl,: domhp en k isla dc lt ú-rande./atte (r88q 86) de Seurat, esrán mnbién construidas esisterrráticarrente, cor ár'cas dc coLerencia espacial locales y disjuntas, de profundiclacl moclclada y planitud recortada a la vcz. Podrian nre¡cionarse muchos otros cjemplos, retrotrayéndonos incluso quizá a los paisajes de §lilhelm r.on l(óbell, con sü ;nquietallte claridacl cxtrema y su abrupta contighi .l.r.l.l. ¡r incr pl-r,ro' ¡,In,, 11" i"rrJ". ub\ i In)enr<.. on p.,o no quiero dccir que ex;stl Lura relación raa.vzl dc ningrrna clase ertre cstas tlos formas, y estaría constcrnado si impul..rrr r rlguien a irnc.rig¡r ri t ou,ber l,o'erd un..r.rco\"pi". Lo que sugrero, al conrrario, es quc ¿/rrrJ, el .realismo, del esrereoscopio y los «experimenros, de dctcrmi[ados pintores, estaban ligados por igu: a una tr¿nsf¡rmación mucho más ampl;a del observador que permitió l¿ ¿parición de estc nuc vo cspacjo consrruido er térmi[os ópticos. F.l escereoscopio y Céz rnc ticnen mucho más en común tlc lcl qüe podrí¿ suponerse. La pinnrra, y cn p.rrticulrr dur.rnte el motlcrnismo
algLLnas dc csras c¿racteristices propias de

temprano, no reivin¿icaba dc forma especial rLna renovación de la visión en el siglo xrx. El cstcrcoscopio, en tanro instrlüncnto de representac;ón, em inrrirsecamcntc ¿¿J.¿r¿, en su sentido más litcral. lI¡cia añicos l¿ relaciól ¿s¿lzi¿z cntie espectador y objeto irúctcntc

t¿ Drluk ) Gúr(r . ,5-'4xs
167

t66

a l¿ es¡ ucru¡¿ firndanrcntrlnrcnrc tcur,',rl rlc

ll r:irrnrr oscr r:r.

El l:eLncionamiento rnismo dcl cstctcoscopio dcpcndí,r, conro se h¿iDdicado más arriba, dela prioridad visual del objeo mis
cerc¿no al espe.tador y de la auscncia de oediaciones en¡¡e el ojo y la imagen.a' F-ra el cumplimiento de lo que §lalter Ben-

iamin veía como central en la culturavisual de la moclernidad: día se hacc más necesa¡io tomar posesión del objcto "Cada desde la ma1.ol proximidad cn la imagen y Ia reproducción de una imagen-,'' No por casualiclad, el estereoscopio se hizo cada vez n¡ás sinónirno de imagincría crotica y pornogú6ca a 1o largo dcl siglo xtx. t-os eféctos mismos clc tangibilidad que \fheatstonc habia intentado lograr desde el principio
se

coüvirt;eron rápidamente cn una forma de posesión ocular
1a

rnasiva. Algunos han especLrla.lo quc cl csrrccho vinculo entre

pornografía lue en partc tcsponsable de su defrurción social como modo de consumo visual. En torno al cambio de siglo, las ventas clcl dispositivo menguaron, supuestamente porque se lo asociaba con contcnicios ,indecenres,.
el cstcreoscopio y

Arrrrqrrr

lo' ,¡nrivo' del ,"Lp'o del e',er."'.úpru

.e (, 1,,cn.

tr€n ell oÚa Parte, como sogeriré en breve, la sinulación de una rridimensionalidad ungible se a¡rroxima peligrosarncntc a los linites de la verosimilitucl accptable.rr Si la fotografia conservab:l Lrna relación ambivalente (y superlicial) con los códigos del espacio rnolocular y la pcrsperritr grom.rriLa. l¡ ,el.r.ión del e\re"eo*opio ,un ,.r.1\ fbnnas antiguas cra dc aniquilación, no de compromiso. En r8<8. t h¡rle' \\ her,.r.re planr..r6., 1., \iguien,e .ue'rion: n¿Cuálcs scrian los efecros visuales si presentáramos simultli'
a

,,c,,,,,c,,r( i, (,,,1x,,¡), c,) ltrg:rr Llcl objcto nr,snm, su pro)€ccirirr err u rrr srrpcllicic plana ral comt, se .rparece a ese ojo?, El cspccudor esrereoscópico no ve ni la idcntidad de una copia li la coherencra garanrizada por el ma¡co de un¿ vent¿n¿. V..i' br,n. l"qrr, ap.rreLe "n¡e el p. L, reron,riruLiun rr.niL., de un nLrndo ya rcprocluciclo y fragmentado en /¿s modelos no idénticos, modelos que prcccdcr t lt experiencia un;licada o tangible que riene lugar en su perccpción inrnediatamcntc posterior. Se traca de un reposicionamiento ¡adical de la relaciól del obsc¡v¡dor respecto a la represertación visual. La institucionalización dc cstc obse¡vador descentrado y del signo disperso y multiplicado del cstcrcoscopio separado de rclcrcntcs cxternos indrca una ruptura con cl obscrvador cL! sico mayor c¡re la qrre aconteceria hacia el6nal dc la ccnturia en el árnbito de la phtum. Ll estereoscop;o seirala una erradicación del opunco de vista, cn torno al cual, duranre siglos, los significados h.rbian sido asignados rccíprocame¡Ite al/¿ la observaclorh y al objeto de su visión. Con una rócnica dc conterr plación ral ya no cxiste Ja posibilidad de perspccriva. La rel¿ción del observador rcspecto a la imagen ya no es la clc un objeto que se cuanriEca en función de su posición en el espacio, sino l:r de dos imágenes cuya posición simula la esrrucrlrra anatónica dcl cuerpo del observador. Para poder epreciar en toda su dimensiót la ruptura que supuso el estereoscopio, €s importnnft tener en cuenñ el d;spositivo orighal, el llamado esrereoscopio ch \flhcatsto¡e. Para
ver imágeles con cste clispositivo, elobservador situabasus ojos

1)
,14 ,1t

WJter Benj¿n¡r,

"Una

peque;a historia de la

frtogr¡fi¡, (Be¡j¡-

!

slgLo xrx rccibió las p.Liculas 1-D y La Iolografia sugiere la peLcLurable utunlczr problctrrári.¡ dc esas Écnic¡s. Chririan Nltrzsügiere que L¿ nnprcsión de rc¿lidad ¡iende disminuir a un hdo u ono dc un pu¡to óptir¡o. (Met,, r97,j:

L¡ xmbivalc¡cia con la cual el público del

i l{r.

¡li¡ectame¡te lrente a dos csptjos planos situados a noverta graclos c,l uno del otro. Las imágenes a vcr sc sujetab¿¡ en ranuras a los dos lados del observdor, de rnodo quc guardaban una separación cspacial neta entre sí. A difercncia dcl estereoscopio de Brervster, invcntado a finales de la década de r84o, o rlel conocido visor.le Holmcs, inventado en 186r, el modelo de \X/hcatstonc hacia evidenre la laturalcza atópic¡ de la intagen

f

r68

169

ojriycl rr¡,:rlrrorilni«) srconvicrrc.,, r¡r, r,,rrnir.,:.,rrrl.,. ",r.rlr.'r.¡ itr'rrrrrrr.rrro\.onritrr'* cD un nrisDro Plarxr ¿e tirncnrn nlcüto, con caPacidldcs y
sigL, xrx, l,r rrl,riir',rr crrrri cl

carrclerkricas cambiartcs.r'l-os límites y de6ciencias ¿e uno se complemertarán con las capacidades del otro, y viceversx. El aparato óprico experimert:r un cambio conryarable al del i[strLLmerto tal como cs descrito por Marx: «Desde cl ¡¡romcnto en que el insrrlrmcnto, salido de Ia maro del hombrc, y ajlrst¿da a un mec¿nismo, la máquina-herramienta toma cl lugar tle la rnera herrarniert:r.»4e En cste sen[ido, otros apara tos ópticos de los siglos xvlr y xvlll, como los cosm¡x:¡mas' los espejos dc Claude y los uisotes de graba.1". tenian estntuto

J

expdiencia y su cama. Los nodelos tardios permitielor al/a la espectadorá creer que estaba mirantlo,4aaT algo que se elcontraba «afircr¿». Pe¡o el modelo cle §lhearstone no disimulaba la naturaleza alu cioatoria y fabricada de la experiencia- No apo¡,aba lo qüc Ro land Buthes llamaría ilusión ¡eferencial,,a6. Scncillamerre, "la (irfircra». l,a ilusión tlc relieve o profLrndidad er¿, ro habia nada por ta¡no, un acontccimielro stbjetivo, y el observiüot asocia J"..1 .,p.r,r", r, .l agenre de srnre'ir o rir.ion. Al igual que el fénaquistiscopio yotros dispositivos ópricos no proyectivos! el este¡eoscopio tnmbién [cquería la conrigüidad e inmovilid¡d dcl obscrvador Juntos, se ;nscribeir en la traosfo¡mación de la relación entre el ojo y el aparato óptico quc nrvo lugar en el siglo xtx. Durantc los siglos xvn yxvrrr, esa relación había sido cscncialmcnte metafóLica: el ojo y la cámara oscura, o el ojo y cl tclescopio o el microscopio esraban emparencrdos por una semejanza conceprr¿i, efl la cual la ¿utoridad de un ojo ideal nunca era desaliada.l, Descle el
estereoscópica percibida, la disyunc;ón ent¡e

de instrumento. En el trabajo arresaflrl ardguo' un rraba jrdor, cxplicaba Marx, .se si¡vc de su hcrmmienta,' es clecir, la herrrlnienta tenia una relación me¡afóric¿ con los Poderes innaros del sujeto hum:rnoJ' En lx libricll, sostenia M¿rx, la mát¡uina se sirve del hombre, suietándolo a Lüa relación de corltigiiidad, de una parre I otr¿s partcs, y de irterc¿mbiabi lid.rd. Marx es bast rte exPlícito resPecto ¡l nuevo cstatuto metonimico del suieto huml1ro. il¿n prdrto como el Lombre,

el

lLrgar de tmbajar con la herramicnta sobre el objeto dc su

rrabaio, se conr.ierte en la sinple fuerza motriz dc una rnáqui na-herramienta, no cs sino por simple accidente quc la fuerza

motriz se disfr¿za de mirsculo hurnano, y puede muy bien tomar igualmenre la folm¿ del viento, el agua, o el vapor»"
.18

49

46 a7

\¡id. Rolañd Bardres, .El efcc¡o dc rc¡Iid¡d, (B¡nhes, 1986: r4lr48). SoLte el telescopio como nctáfom cn c¡liLeo, Keplet y oros, vid-

a¡rehcldo impli.ir¿¡rnte ed hs rel¡cio¡es que naD¡ie¡en cntrc si prrrc a-parte, en rilrud de las oral* u«, pu«le etiaut u* rclución de vtde lxptttes :J esrenre de nn *pccro o tu!.ión de la otra., (Whire, 1971: lt). M¡r{, ¡967, vol. ri l74. M¡N, 196¡ vol. r: 1zz. J.D. Buml hr '.1,n.n.1o cn q".1.s ca¡'acldades dcL tclescopio y cL nri.tus.opio fenn¡¡ccie¡on, cLe n¡¡e' r¿ er¡raotdlnari¡, si¡ dcsanollars. duranre los siglos xvn ) xvlrr' l' , .'e'ñ.r. F ,n.'^!,t¡u ,g,, .'(,'doa.'-r'r'.cñd,' . '"'. .'.".. _' .l .1r,,¡o hl..Jr,.o. lu' d''rril'dr- '''r' h' ' ' prácricr." (Urmil, r97r, lol-, 161 46r).

"[n l¡ ¡r.ronimir,los

fenómenos se

t

lli.s,

r98o: 2t 29.

5'

Má¡r, r967, vol. r: J7t.

171

t icorgcs { )rrrrgrrillrt rrr cslrrhl( ( c unir inrporr:rnrc disrinción en-

Ir( cl utilirarisnx) dclxvrrr, t¡rc tlcrivaba st idea dc utilidad de su tlcfinición del hombre como uÍ lxb¡icante de herramicntas, y cl instrumenBlismo de las ciencias humanas del xrx, c¡ue se basa cn un «postulado implicito común: que la naturaleza
del hombre es la de se¡ una herrarnienta, que sr"r vocación es h de ser puesro en su lugar y ser puesro a trabaja¡.»" Aunque (poflcr a t¡rbajar» pue¿e sonar poco aProPiado en una disct¡_ sión sobre dispositivos ópticos, e1 observador aparcntcmcnte pasivo tlel estereoscopio y el fcnaqüistiscopio, en virnrd dc decerminadas capacidades Gsiológicas, sc convertí¿ de hecllo en un productor ¿e formlrs de verosimilitud. Y lo que el obscrvador producía, una y otra vez, era la transformación siÍ esfuerzo dc las rburridas imágeres paralelas de los estereogramas en unn tentxdora ilusión de profundidad. El conrenido
de las imágenes es menos relev¿nte que la inagotable

rutinade

moverse de un estercograma al siguience y producir el mismo efecto, rcpetida y mecálicamelte. Y cada vez, las monótonas rarjeras producidas en serie se ú NustaDcixn en una visióIl obligaroria y sctluctora de lo .¡eal,,.
Fahricación de est«eógrafós. Paris, h. rs60

Caracterísrica escncial de estos dispositivos ópticos de las dócadas de r83o 1, r84o es la indisimulada naturaleza de su e'rru.rur¡ luncion¿l I l.r ionn, de \ulerion que.omporrrn. A pesar de que proporcionan ¿cceso a ulo real,, no pretenden qrre Io real sea otra cosa que una producciót mecánicx. Las

rz
J

C¡rsrilh.rn, 198,1: :178. Vid. también: "Durantc el sigloxrxse llevó a c¡l¡o u¡¡ clal¡or¿ción doble: u¡.ón.cpto Esio-cienrí6co deT,abajo p..o ., ,,rr.,. ',,er,..i-p'¡ "mi, ,,o). v , n .o,,.e¡,o .," ,- ,,r ,ri co Lie fuc,za de rrrhajo o ttul,rjo ¿brrac¡o (¡¡a cintidad abstnctr
homogénea aplicablc a todo urbajo y sus.eprible ¿e hultipllcarse o dividirse). Existix ún vhculo profundo ente la fisica y l¿ sociología: la $ciedad rmi¡istraba un erándar €.onóni.o para mcdit el meci¡i.d, p¿r¿ é1... lt¡po¡er el rEhajo, y L¡ fisica como "mone¿a ModeLo Je Trabajo sobre cualqtLier actnidad, uaduciL cada ¡cro en

un úabájo posib| o vn¡u¿I, discipli¡¿r l¿ ¡.ción libre, o bien (lo que no oul vien. ¡scr lo ¡Jsmo) relegarla ¡h co¡dició¡ de

rxir.
f7z

sioo

e¡ ,el¡ción

al úabajo, (Dclcúzc y

Cmrhri,

"ocio», ,987: a9o).

Í73

!xpcric,rcjns ól)l icr¡s quc lilxirrr: sr¡rr r luhrrrrcntr tlisjrrrrrrrs las imágenes c'mplcadas cn cl disgxitivo. Aluden

rl<.

a,l.r inrer¡ccior lur¡cjon¡l dsl .Lrrrt,o y lJ m;qrrirrr 1 .r I.,. o¡rt(ro. errerno\. rirr impolral cLrjrr .rivid¡.,e¡ l¡ cu¡lidrcl cle l¡ ilu.ión. De modo qu... uarrdo,l fenaqui<riropio el
estereoscopio desapa¡ccie¡on finalmorre, no io hicieron co¡_

¡»igual
¡

hisrr»i:¡ clc Lr civiliz,rcnirr c¡rrr cl clcsartollo clc las tccnologías dc h ilusiór y h rpa|ición.u' Par¿ llrewster, escocés y calvinista, el

tinuando on rrxnquilo p¡oceso de invención y mejora, sino más bien debido a que cstas fo¡mas anteriores va no se ¡¡le_ cu¿b¿n r l¿, ne, e.id¡dc, u,o, dc l, jpo..,. ¡ Uno de los motivos de su obsolescencia lue que no eran
suiicientemenre «fa¡tasmagórjcos,, palabra que Adorl1o, Ben, jamin y otros han empleado para tlescribi¡ las fb¡mas de re_
presenración posceriores a r85o. Fanrasmagoria era el noDb¡e de m tipo especílico de espccrácdo de linte¡na rnágica
de la

r¡anrenimierm de la barbaric,la tiraniay el papis¡no se habian basado siemple en el conocimiefito celosamcnte guardado de la óptica y la acirstica, secreros a través de los cmles gobernaban las castas superiores y sacerdotales. Pero su proyecto tícito de democratización y diseminación masiva de las técnicas dc la ilusión simplcrnet te replegó ese antiguo rnodelo de poder sobrc el sLleto llumano individual, haciendo de cada obscr"ado¡ a la
vcz el ilusionista y el estafado de su visión.

década de r79o y principios de la de r8oo, cn el que se utiliza_

ban

l,r o) ec.

rone' I r¡,cr.r, par.r ha, er qu. cl

Incluso en el postcrior esteros€oPio de Holmes, el uoctrltaüiento dcl proceso de Producció¡r» no s€ cumplió rotalmcntejjEl esrereoscopio depeldia claramente de un comPromiso fisico con el aparato que empezó a ser cada vez más inaceprablc, y la nacural€zx sintética y compuesta de la imagen esrereoscópica no plrdo que
Lrn
se

pibli.o n.

rep,r.r

r¿ en

l.r' linrern¡.. AJorno adopr.r la ¡rhbru p,rrlenal,:r
la ocultrción de la prodncciór po¡ medio de
crterna tlel producto...

[unca ocultarse dcl todo. Un aParxto

basaba al',iertamente en un principio dc disp.rridad, en

ap¿¡ienci¿

esri.parienciae¡rerio¡puedellega¡arectam.rd esr¿rurodet
se¡ Supc¡tección
ta obra
es a la vcz

de

.re es

u¡¡

la pcrlicción dc l¿ itL¡sl¿n dc aue re¿iidad rdgrzerr que se constrLu¡e a

cuerpo «birocular» yen una ilusión derivada dcl referente trinario de la tarjeta estcreoscóp;ca de imágenes emParcjndi¡s, dio paso a una fonna quc conservaba la ilusión reGrencial de manera más completa que nnda ¿nteriormentc La fotografia tambié¡ derrotó al estereoscoPio como modo de consumo vistal porque recreaba y perpetuaba la 6cción de que el sujeto

en la csÉra de lo ¡brnuro sni por elo.eDmci¿r asu.lerecho a repr.seDr¿r elmundo

!

.libre, de la cámara oscüra e¡a ¿ún viable. Si parecia que las lotografÍas continuabal los antiguos códigos pjctóricos «naturllistas», 11o er¿ sino Porque sus convenciones dominantes se rcstringí¿n a Lrn mngo ¡nás estrecho de posibilida¿es técnicas (esto es, velocidadcs de obturación y aperturas de l€ntc que hacían invisible el tiempo trenscurrido y rcgistrab¿n los objetos enFocados)." Pero la fotografía ya había abolido la inscparabilidad del observador y la cimara oscum, unidos

Pero la octltación o ¡ristilicación del funcionamicuro de la nrá-

t

quina era prccisamente lo que David Brewster esperaba superar con su caleidoscopio y su esre¡eoscopio. p.nsoba cur, opiimi.rno que la difusión de las ideas cjentíEcas eo cl siglo

É

xrx

socal:1

vaba la posibilidad cle efcctos fantasmagóricos, y supe¡poso

,

{d:,rc 'iol: ój \ol,r. cJu,,,o) tar,rr.,.n,gorI vru. .rr..i. ,. viJ. Lr.bieI ti,d,.h ,n r988:.r: .7r. \_t_reir,, u,rl d. J rJnr..mJSo !,{is:nr. \:d I ,.,1", ,,g", S , 'oi",,lI .8r i^'.-. ) Ou:q n rgah: 7)- ,.
rñ84,: 14 4

f

lste disposirivo es Jes.rito por su iDventor e¡ Holmcs, r8t9. Sobkei ciicto freju.li.ial dc Muybridge I M¡rcysobre los.ódigos ctc h representacnnr <nturalisr:, del slglo xrx, vid. Ilurch, r98r.

+

r74

1lt

á

hsteEoscopio de Hotmes, r87o

Esr.r.os.opio dc .olurn¡¿, h¿cl¡ r87o

J

5.

La abstracción visionaria
...t/ siglo::tx, rt hatta ah»a t.i! aruto nda tn [.]¿l Mo¿.nn
de

h

igl¡s dt

Mxiti¡
Alérgico a toda

Heidegger

rrcdla

a h /"¡gtu,
lelmalo,

¿ dú¿ 6

?trk

y

pdnela Efedos faDr¿sm¿gtuicos: rcpresenra.ión rcarr¡l de mirad dcl siglo xrx.

d

áescrcamo

por cm¡bar cl tét

nino ie
l¡¿z¿do

Ma

Wtb¿t- És¡a e¡rá

nkxdúbhne,te cúft

por un Plrnto de vista úrico, y convifiió:r la nucva cáma¡a en un nparato f:'undanlenralmentc independiente del espectador,
hierr ¡,resrnrando,e.umo rn inrcr rnr'Jr¡rio r rar\p¿rL rre e incorpórco enrre el observador y el mundo. l-a prchistori¿ del

y n¿ta' *riauliz¡ttitin Cu¿nrot ")¿¿iot lú t'/adu.L¡N! icm ¿1 ¿t¿ t tu ¿n?a¡irui/t !¿ d¿tu¿n

co¡ l¿

.i

tok:

d¿

¿¡t

n¿xo.

J1¡codor Adorno

espectá€ulor/ l¿ «pcrcepción pura, del modernismo se sitúan eo el tcrrirorio recién descubierto de un espcctador de carnc y hueso; sin cmbargo, el t¡iunfo final tlc aubos depcnder'á de la negación del cucrpo, slrs pulsaciones y sus fantasmas, como fundamento de la visión-r7

El colapso de la cárnara oscura como modelo de Ia condición del obscrvador li¡rmaba parte de un proceso de modernización, a pesar de que la cárnara misma había sido un elemento clc u¡a modernidad tncerior, ayuclando a defurir un suieto "libre», privado e inclividu.rlizado en cl siglo xvn. Hacix P¡incipios delxrx la rigidez dc l¿cámara oscura, su sisterna óptico Lineal, sus posiciones 6jas, su identilicaciót tle la percepción y el objeto, resultabtn demasiatlo inflexibles e inmóviles para

un nuevo conjunto de requerimientos culturales y politicos rápi¿lmcüte cambiante. Obvi¿mente, los artistas de los sia

etos

xvlr vxvrlr habían hecho incontables intcntos

de operar

fuera de las r,cstricciones de l¿ cámara oscura y otr¿s récnicas tlc ¡acionalización de la visión, pcro siempre dent¡o de rrn te-

i7

Sobn cl problena dcl ln¡deÍnismo, 1¡ visón
¡rabalos de

Ro$lind

r

cl

c!.rg,, vjd.

los

Kr¿uss: re86, ¡088, v reqo.

rreno de experimentación altirmenre ¿climit¿do. Sólo a prirrcipios del siglo xrx el modclo jurídico de la cámara pierde su autor;dad prc€minente. La visión deja de subrodinxrse a una

178

\79

ir)ragcn cxrrrior <lr [¡ vurl,¡rlcrr¡ o L, ir¡neero. el qrLe preclica un unrunclo rcll,.

Iil ojo y,r rro cs

Los rrabajo de (iocdre, Schopcnh:ruer, Ruskin,.lLrncr y rnrr, lru. or ror irrdr, a n que. h¡. ¡¡ L, de. ¿d r rie r84o. cl ¡rnpiu proccso tle Ia percepción se había vuclto, .n .listirrros .sp.._ ro,. rrrr ol,lern primordial de j., ri,iór,. e,e mi,r,o pro. (,^ quc el funcionamicnro de la cáma¡a oscura manru\.o invisi 1,1.., Err.ningun; or ra p.rrr. ta qrriebra,tet m"drto [cr.epr i,o c¡e rr \,rm¿¡r ma. chrarr,enre que cr, L obra tardia dc.Tuurer. Sin precetlentes aparentes, sus pintu, r,,, J. lrn;1.. dc l¡ di. r.l,r J( r8ro r de i, de ,\4o \oi,rl.rn lJ t,e¡J id., incr or ¡hL de u¡r., tuen,e Jr lur 6¡J, jd ,li.ol,k ior d. un , ono Je r.,)o, ,le hr/ , . t 6r d. t¿ ,ti,r,rn. i,r qLc ,"pl rr al ob'er,¿dor d"l , mpl.rz"nrienro Jc L cr¡enerr ia ópri..r. I n Irgrr de l: .rprehen,io,r unirari.¡ e irrm.Jiarr de I.r irrr"gcr,. ruestra expcriencia de una pintura de Turncl se sirú:r en rne dio de una temporalJtiad inelLrtliblc. De ahí quc el análisis de Lawrcnce Cowing sob¡e 'l-urner se interese por «la transmi

rerv:rl¡,r sr¡r,rl,ril¡ ¡x,r 'lirlrrcr si nos certranlos cn h cclebrrrl.¡ rclacitin clcl rrrista con cl sol.i [)el rnismo rnodo qre el sol clcscrito por la mecánica dásica fue desplazado por lns ruev¿s rociolles de calot dempq muclte y entropia, el sol t¿l conlo lo presupo a la cámrra oscura (es dccir', un sol que sólo podia scr indirectamentc rc presentado al ojo hrmano) ftrc transformado por la posición dcl ntrevo a¡tista-observa¿or.' Er Turnet toclas las mediaciones que cor anteriorided habí distanciado y
protegido al observador dcl peligroso resplandor del sol son desechaclas. Las Egrrras ejemplares de IGpler y Newron emPlcaban
Ia cámara oscura precisamente para evitar mir¿r directamente

al sol mientra.s irtentaban obtener conocirnicntos de éste o de la luz que propagaba. En Ld ¿llPtúqae ¿,e L)escartes, como se .om.ntó áDteriormerlte. la forma tlc la cámara coNrituía um defema cont¡a la locura y la sinrazón del deslumbrarnientoJ -Iurner con el sol, sin ernbarLa confrontación directa de
go, disuelve la posibilidad misma de Ia representación que se pr.r.ndi.r.'egur.,r c"rr l¡' im¿r¡ orura. (us ¡reo. upa. ione.
solares e¡an nvisionarias, en el senticlo de qLre hizo del proce-

superñcies

'ión 1.L,li,pcni,irr inde6nida, d. t, t.rz por ur¡ r rie irfi nir¿ fle,(netu\,lup prnvjen(n dc un,r ..¡rjeJrd inrermin¡l,l< de

(on

É

6n¿lmenr. rodo. lo. r incorre,. rellci¡Jo l,or roJ¿, p¡n.,.. t_l de I eot¿rdo.,tue h:b; g.ne,Jao Jur,r,re f", 'fu,.¡n¡o rre, riglos pn, ederrr.r un¡ .onr rri.: h cnre al Jomjnn rlc i¿ ¡rrcr óptica geométrica, otrtiene con .I¡rner un trjunlo repentino y :pL'ranre. lero t¡ su,rrn, i¡tid rd que .,n6rre.rl v.r, ro rlue l"' obiero' v .u do¿iro ¡ l, in,eFrid,rl e idenri¡l¡.1 de l¡, lorm¡, , oinL ide .rlro¡.¡ . on unJ n¡re\ ¿ tr.r. r: l¿ . ierr.ir ¡lr lo. .-rmpo. ¡ la rermoJirjmir r. Quizá podamos analJzar mejor el nuevo estaruto dcl obr (;oivi¡g, 1966: p. 2r. - I,,, upr ,r.,"-,1,n..o,r.
en Seres, 1974,211 u4z (TL,rncr ¡raduir Ca.Don,).

y mare¡iales, cada u¡o de los cuales conrribuvc p,opio.olor v,e mez,l¿,on los orro,. p,".,,",,j" 'u

retilliaro dc la visión un motivo ccrtral de su obra; yera ia enc¿rnació[ Ísic¿ de h vjsta lo que la cánara oscura negaba
so

o rcprimía. En una de las últimas grandes pinturas ¿e Tur¡rer,

Luz

y cokr (Teortu de Coethe): la mnrd¡1tt tiguientc al Diluuit)

derrumbamienro del antiguo modelo de represenración es ¡otal: la vista dei sol que antes había dominado tantas de las imágenes de Tuflrcr, ahora se conviertc cn Lroa fusión dcl ojo 1 .l.ol. l'or urra prrrr. rcfre\en(J und imag.n inrpo
(rB,¡3), el

L¡ rclación deTume¡ co¡ elsol cs ü¡rada en P¡u1son. Lindsry, 1966: 2ro 2rl. y Palel, r98t: r,1l r7o.

1978: 167-188i

Sohre Los electos culturales de esros nuevos .o¡ccptos, \'id. Pomian,

.:
desLrnbr¡mie¡to "!.1
es

h

noche

er plcro día, lt oscuri¿ad

gtre

n(re.p o. Ll,{n,Je..'.b,,iJ,.n K., h,,-t1 ,;.c,"r,,,, I

,..,.,trI-J,...,.

¡ein¿en el cc¡rro ¡rismo rle l, que de crccslvo haven el rcsphrdor cle laluz. L¡ Lazón deslur¡ba, rbrclos ojos sobre elsoly no ve nadr,
es.leci¡, /,,,r., (Fou.al,lt, reTr: ro8). No sabemos a.ied.ir .ier¿ hast¿ qué pu nro'li]rner
se

vio indú.nciado

i8o

r8I

sihlc (1. un,r Irrrrinistcnci:r i¡rrc no

f',r

¡xxlír scr sino ccgadora ¡ rr¡r!'. nrn\.r \i.r.r. p(ru por ocrr l,¡ne. \c rtmei¿ rrm-

bién a una postimagen tlc esa luz enguJLidora. Si la estructura circtriar de esra pinrura y otras de la misma época imita la

forma del sol, t¿mbién se correspondc con la pupila del ojo y con el campo rctiniano sobre el cual se dcspliega la ex¡reriencia temporal de la postimagen. A través de la postimagen se hace al sol percenecer al cucrpo, y el cuerpo lo releva como fucnte de sus efectos. Es en cstc sentido, quizá, en el que puc

de l-umer son autorretratosl Pero Turner no cra el único que, en el siglo xrx, mrntenía ura relación visionaria con el sol. Tres personalidades cicntí 6cas ya citadas, Sir David Brewstc¡ Joseph Plateau y Gustav Fechncr, sufrieron graves daiios ell la vista por m;rar fijamel1re al sol er el cu¡so de sus invescigaciones sobrc las postimágede decirsc que los soles
nes rerini¿nas-¡ Plareau, cl inventor del fenaquistiscopio, llegó

a qucclarse ciego de por vida. Si bien, corno cienríficos, sus propósitos inmcdiatos diferían obviamente de los de Turnet

LVV. lu¡n.,.,/,. .tu..t.

.a._¿d_ t,o,.,-,. t.,,.¿a¿.. Jp?¡. dt, 1l.t,.tu Va\,\ a,tth¡._t.b,¡ /_.L ,.t._ScJ

en un nivel más funclan¡ental, el de ellos fuc también un descubrimiento de las capacidades ovisionarias, del ctcrpo, y obr ir mos la imporranci,r de

"u\ irvc\rigJLionesi cuenta la extraÁa inte¡sidad y el entusiasmo ql¡e los an;maba.

:

La empresa de estos cientíllcos a menudo conllcvaba la experiencia de mirar lijamentc al sol, y la experiencia de la luz del sol quemándose directlm€nte sobrc el cuerpo, desordenándo 1o palpablc-mente en una proliferaciót dc color jnca¡descente. Asi, es¡os cientíEcos llegaron a una penetrante comprefisión de h corporalidad ¿e lavisión. En sus trabajos, no sólo dcscu bricron que el cuerpo era el lugar y c,l productor de los fenósobre Lr óptica fisiológica. G€rard E. Iinle/ afilna que'l'urner era muy conscientc tlcl poder fisiológico de los colo rcs conple¡Énrarios e¡ linley, 196Z Vid. rambjén Cage, 1982. La iderde que los oles de TLtncr sor autorrerraros aparece en Paul
poL los escritos de

9

Go*he

El contacto perv,arl de Trt¡c¡ con rlrestrer r dehate en |ineberg, 1966:277j Lindsay, 1966: 2()6,I Iinlell 1971: 188.

son, 1978: r82,

ye¡ Lindsá¡ 1966::r].

rBL

r8l

¡rcnos cllnn.iricos, sino qÚc csrc (lcscul)rinricfllo lcs l,(Í)riri(j tambiól concebir una expcrienc¡¡ óprica l¡ dc unir visiófl que no representaba ni se refería a ^bsrrada, mundo obietos del externo. Asimismo, bien media¡te invenciones tecnológicas o a través de estudios cicntí6cos empÍricos, la obra de los tres prerendr:r rnecanizrr v form¡lizar la vi,iór. Aunque no se hutriera involucrado como B¡ewsrer o plateau el la invención de ningún disposir;vo óptico, la ca¡rera de Gustav Fechner es quizá la de mayor interés si la comparamos con la obra de Turner.e Fechner clisuelve muchas de las dicoromías convencionales sobre las que se basa gran parte de la bistoria intelecttal del siglo xrx. Con frecuencia se ha resaltado un desdoblamiefito en su pcrsonalidrd: por una parte, era uDa espccie de romárico mistico inmerso en la, Nuntrphilosophie de Oken v Schelling y en un panteísmo spinoziano'ó; por orra, fue cl fund¿do¡ de una psicología rigu¡osameote empírica y clranritativa, que sería crucial para los trabajos posceriores de \Vilhelm Vundt y Ernst Mach, al proporcionarles los fundamentos teóricos para la reduc, ción comprehensiva de la experiencia perceptiva y psiquica en unidades mensurables. Pe¡o est¿s dos dimensiones de la personatidad de Fechner se entrelazaban consÉ¡rtemcnte.,, Su enrLri.rgadora.runque linrlmenre Jrro/ e\per j..n(ia (on el sol a finales de la década de r83o no fue menos fundamental que la de Turne¡.'. Ya en r82i, un ma¡cado interés
Acerca de la l,osición in¿ugu¡al de Feclüer en la hisroii¿ de la ps! cologia .ie¡tílic¿. i-id., porejemplo, Boring, rgio:271,296. p¡h ua exf,osicló¡ grneril de sus friocipios par¿ la nedición dc lá sensacnin, vid. Fechner 19156: 18-18! ¡echner, r8óo, vol. r:48-7t. A p.opósiro de los escriros «ñí$ico$, de ¡echne¡ vid. l¡ inrrodu.

por cl xrl infirrrclí,r lls nrctlirlciorcs lircr¡ri¿s dc Fechner
sobre

visión:

Asi, debernos co¡slderar ¡resrro propio ojo .omo una criaru-

r¡ sol¡r
,ol
e

sol¡re la tier¡a, un¿

oiátu¡a que habira en los.ayos dcl

1 nur, . e J'^,.'
a sus

t¡,,. ro.,,.' ( i.'rutu qu(.c",
.

ñejr

esÚu«uralme¡re
det .ol. lo.

herm¡¡os dcl sol... Pero l¡s c¡iatu¡as a,É

.r.

.,ppfioÍ(

lLm. ,18rt,.. .,f ^jo. q, e .e
L¡luz

han

kcho autó¡omos,

ojos del hás alto desárrollo iDrerro

que nHnrlenen, no óbfante, b es¡ruc¡ura del ojo ideal.
es su

d€mento del mismo modo qu. cl ¿irc cs el núesrro.'l

Esta temprana decla¡ación de una visión autónoma y emanadora, de un ojo luminoso y radiante, forma parte dc la recurrencia a un modelo plotini¿no del observador que fue más general en siglo xrx, y con el que Tumer también puede

Turner realizó una pi¡tura titulaLieízo cuadrado de lxs mismas dimensiones q\re Luz ! colol ¿e 1843, su estrucnrra lormal es también sub¡ayadamente circlJar. En ambos, el célel¡re vórtice turneriaflo se rratsfonna el un remolino esferico de luz clorada: ula fusión radial del ojo v eL sol, del yo y la divi nidad, de sujeco y objeto. En el centro de csta últilna obra se encuentra la 6gura
ser ado.'+
1846,

vincl

En

da Ángel que está en el sol.

rl r¡

Ta¡rbién padeció rensio¡es ocularcs graks debido r1¡s pftcisas lecruras escalares que requcrían sus c$udios sobre lá visión hinocular.
Fechner,1969:19-18. Coethe dio a Plotino

1

Vid., por ejemplo. \(¡oodward. ¡972:167,:,86l,a denohimda <risi$, quc Fe.h¡er vivc enrre r84o{841. sus pro-

ció¡ dr Valrcr Lowrice.¡ Fe.hner 1946:9,8r. Vid. tambié¡ Fe .l rrr r'a. l: ru l. .e ., . ion J. \pir.o, ¿ . on t. oLr.,,l- VLllcr, le.hrr Ud BdrJ,J , ¿ /oa i5

u¡ lugar dc privilcgio c¡ la i¡lroducción ¡ su ópti.a: .Aquí nos acordamos de... las pal¿bras de un ¿nriguo es.ri bsmírico, Sielojo no estui-iera solcado, ¡cómopodriaños perclbi¡ l¿ luz? Si lx propi¡ fueza ¿e llios no viviera en nosorros, ¡cóno

:
r8,t

. mq , e. c .,' ,do d r -,l.erm. ru. .oa po.rinrgeae 5 e,ol(.'d .n de,Jlle D, .u .ob, n,. en h,,. /- ,8r¿: roj rc.
hle ,

podriamos deLeitur¡os e¡ cosas .livina§?' Nadie negará esra afinidad i¡mediala entre lx luzy el oio... Será más inreligible ¿lirmar queen el ojo habirá unalúzlarenle. qúe puede ser ex.itada por la causa más ¡imia quc prolensá del interior o del exte¡io¡.,, Coerh€, rrTor liii. Heidcggcr discute este pxsaje de Goethe er sr Súlliag 1 k l;lmtad h"nn"¿, lHdd.gger, ,9st: t4 16). Sobre Ploii¡o y su relacióD con li histori¡de la ¡eo¡i¿del ar¡e, vid. Alliczy Ir.., 1989:,16 84.

i

r8t

dc Lrn irgcl :rlltlo r¡uc sosricnc rrrr:r cspurl,r. Irl crrrlrlco qLrt Tiuner hace clc cstc simbolo, sin crrbargo, inclic¡ no rrr¡rtr¡ sts vínculos con la ¡radición romántica o miltoniana dc cs.r iinaginerí¿ como su lejanía respccto al paradigma dc la cámara oscura. Igual que cn Fechner, el recurso al álgel, un objcto que no tiene ¡ci:rertes en el muntlo, es un signo de la insuficienci¡ de los medios convcncionales para represcnr¡r L¡ 'h'r¿..ion ¡lu,irr.rrori¿,lr \u. inren\.r, exp.rier.iJ. ópticas. El álgcl se convierte cn cl reco¡ocimiento siml¡ólico quc Turner hace de su propia auronomía pcrceptiva, una dcclaración exaltnc{a cle la inestal¡illcll.d lungroundtdnestl dc
la visión. Y es en csre sentido cn el que se puede decir <¡ue la obra de Turne¡ es sublime: su pintura se ocupa tlc una expe, riencia que trasciende sus representacioncs posibles, dide la insuliciencia de rodo objeto para su conccpto.,; Pero si la obra cle'lurner sugierc hasra qué purto h ex-

perinentación e innovació[ en la arrict¡lrción de nuevos lenguajcs, efecros y formas fueron posiblcs gracias a la rela tiv;l abstracción y autonomía de la pcrcepción fisiológica, la . formalización de la cxperie¡rci¿ perccptiva que llevó a cabo !.echner provicne de una c¡isis de la representación empa, rentrda. Conro el arte dc Turner, Ia obra dc Fechner se l¡asa ba cl tn enrusiamo y un delirio qLre provenían del de¡rumbamie¡to de las dualid¿des inhc¡cnces a la cámara oscura escisión entrc el sujeto perccptor y el mundo. Fechrer -su la ccrtcza fund¿mental de que mente y rnateria esraban teoía

l.M.W-'fún

t. Ll n"Kel qL¿

$tt¡.

.15ol, tga6.

rr
É

Eirraigo elsenrjdo

posnorlona (tyotard, ry84: 77-7i. «L^ mo.lúnidad, darc dc 1¿ époc¡ quc.L e, no seproduce run.asin u¡.hoqueen las.reenci¿s

d.lúmino tublin. ¿clLyóttr¿

¿e Ltl

ca"dí.ió,

:]

ysi¡ cl dcs.ubrnnienro dcl poco de realidad er la rcáLidaJ. asociada a la invcn.iór ¡le oiras rc¡lid¡d.s. . Pienso er con.rero que es en la s¡é¡ic¿dc lo sublimedonde.l ¡rre no¿úno (in.luid¡ lx litdatura) encuerrra su rcvrrte, y la lógica de la v¿nguadia sus e¡ionrs... El
.

senrimi.n¡o sublihe...se dcs¿¡rolla como un conlticto ent¡e las ticulrades dc u¡ súeto, h fi,cukad.le.oncebir ilso y1¿ ficulid de 'presentai ¡leo., ü¿. t¡r¡bién Irora , r984b.

tR6

r87

int.rc,¡rr«r,ri[rs: Isrrrs trrrsrirui,ur sirrrlrL rrrr rrrc rrr.rrrr r.rs .rl ¡crnas cle constrL¡ir l,r r»isr¡r:r rc,rlicl,r,l. l)crr¡ sLr rruvr¡r rlesco,
en cuya rcalización invirrió iños, cra c¡conl.ll ln nrérr¡do crpaz de esrableccr urr:r rcl.rción el¡ctx enrrc la expcLiencia sensori¡l iDrerior y los fcnór¡cnos del munclo extcl.ior, situxr cstos dos dominios sobre cl mismo crmpo de operacioles. Iueran cualcs liLeran slrs iDrenciones, su resultrdo final fire

la tcrbic¡ción de la ¡erccpción y dcl observador bajo el alc¡nce de la exactitud enpirica y la inrcrvención tecnológica.
Sin enbargo,la sensación, cn ranto multiplicitlarl rG alictos psiqrricos intangibles, to ere mcionalizal¡le cn sí rrris.ma. es decir, no em directamentc ¿ccesible al estuclio, la mirnipulació1, la du plicación y la nre<licla corno rLrra cnrided empiricarnentc aisl¡ble. Pcro si la sens¡ción m,sma no se prestaba al conLrol y ia gestión

rrri¡,,,r|u.,r,i. u\.i. C.r pue, 1,. 1,,..r .. l,;opu," racion¿lizar la sensación :r través rlc la ¡ncdición del estí¡rulo ertrno. Alli don<lc Herl¡arr habÍa fracasado cl su inten¡o dc mcdir l¡ menre, Fech¡rcr salió vicro¡ioso al cuantilicar l¡s scn, saciorrcs en li¡nción dc los esrirnulos que l¿s producian. Logró csrablcccr lo sc ha dacio en tlcnominar t.ey cle irechler o Lcy de \flebc¡ en la cual proponi:r rna ecuaciót r¡are¡náticr qrc expn saba rLna rc.laciót li¡rcional enuc sensación r es¡írnulo.¡, (ir¡ r.,l e, ,,.,, ro,'. <l irreriu,( rre,iur ,1. t., . ;.. ,,,, ,. .li,u.l,. ",,,,,., y pernite rrn nuevo tipo dc urexión del obscrr,¡dor. l,or primera vez, sc luce posible clcrenninar la subjetividad dc for¡ra cuanti ficable. Ésta es h prilrera hazríra "glilcana, tlc Fechncr: haccr
, ¡cn,1,r.,.. ln,

nurstLrrrblc algo que no

1o

h¡t¡ia sid,¡ hasr¡ cntonces.
|

:

p.., .. u. . , r . . . ..t,,,,",,.t,.,,,.,,.,8,.,,8ru.,,.,.,.t.. .. . .1..,. ,..t-, r.. r.^t.,..,r.,t. t..t,.1..."" t. 1.'u t,,..1.. \.t. , J . .....1' ,i- 8ro.^,,.iJ..o.,t,rt.., ..,,1..,..,,¡tof, .,,.t o,''r,',, \ . ' ', 'n,',ñ 1, ,1.., ,^,. J- 1. ,, , n, L . J. r ti ,i, ,o
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1.,\ irry.srilr.,(i(,rrcs rlt IrtIrrrr ¡,rulrrnrliz,rron c¡ l:r conr' ¡rcrrsirir rI l.¡ ,cl.(i(irr (lis],,nriv¡ i, ¡rbirr¡ria qLLe lx sensaririr tcní.r rc4tcto.r su cnL¡sa cxtd¡¡, ya rcvclacla por los trrrbrrjos rlc Miillcr sobrc les elerl1ías ¡crvios¡s.'¡ Descr¡brjó, por cjcmplo, quc la nltcns atl clc una scnsación luminosa no alrmenta ran rápiclamenre como la inrensid.rd del esrnnulo fisico- Así, concluyó ,1Lie exisrí¡ un¡ rel¿ción r)o proporcion¿1, si bn:n prcvisiblc, cnrc cl incrcmc¡to tlc l:r scnsación y cl incrolc¡to rlc ]a cstimulación. Pa¡:r Fcch¡cr rcsultab¡ cc¡ ¡al cl cstablccinielto rle un :rdes de scnsaciór mcrsrLables. i¡crernenros cu:rn¡ificrbles que pemitieran hacer calculable ¡, prorluctiv.r l,r pcrcepción hL¡m¡r:¡. Ésos se der;yab¡n de umbralcs clc sorsrción, tlc la magniturl clcl cstímulo ncccsa io para gcncrar la scnsació¡ ¡rcnos pcrccpriblc por clcnlra del estnlulo que no es peLcibido por el sistema sensorial hLrmano. F.sr¡s unidedes fireron las mty detxtidirs udiflrenci¡s apcnas pcrceptiblcs.» llrr consccucllcix, lx pcrccpción humana dcvnro ula sccuencia dc magnitudcs clc varias inrcnsirlaclcs. Como los experimenros de lechner con las posrnnigeres le h-t'r¡,, ,,,o.rr¡do rrrnl;err. t..r ¡.n e1r i"n rer¡porel! l¡s se¡s¡ciones del obsery¡dor dependian siernpre rlc h sccuclcir dc cstimulos prccctlcntc. Pcro csta tcmpo lalidad segrnenrada es mw .lifeLenre de la que entrairaba 1a obra de'lirmer. o del tipo de experiencia que Bergson y or.os intent:rron definder conrrr el proi,ecro cientifico iniciado ¡or Fcchner. Ls signiEcativo t¡r,.: cn cl momento cn quc Fcch ncr cstaba llcvrnclo r cabo sus cxpcrnncltos, cn l:r décacla dc rt3.¡o, (ieorge Book estuviera super¡oniendo las o¡eraciones de la lógice con l¡s del ílgebru, irtentando trl¿ formlliT¿-

,l

.Au¡que
ser

t7

. ,,1'.r li .rr,.,,,.,. J..,h,n) \t.,.,^. ".t,,...,,. L,tj,.f ,,. ". h., l,,,.,.. .'.. i.,, r.,n.',,rJt,,...,,..,,,..,,,,.1,.-,,
.rris
de 1¡

.¡¡,por (!ou.ru[,

r97o] ?e+ ,96).

se ¡plique.lc 13 misni l;m,, un mis¡o e*ímul, puede ¡ercihiJo con ma¡r o rnenor inrensidiJ Je un s,jeb u {tgrno a oúo, o.on mtrro, o menor intensidad ¡oL el mismo !,ien) tr ú

cxisrcn.i¡., (l lofldnrs, ,ej5. vot. z: i2,rl.

gano en ñnnent)s dirin«)s. A h inve.sr, eri¡uk,s ¿e magnnudes tlifeLenres se ¡ueJen ¡ercibiL con la misra intensichcL hrj<, Jeteori !¿d¡s.ir.unsr¡¡.i¡s." (¡c.hn.r, r966: is).

r88

rll,

v

l,,r¡r.Lli¿,r,,,',,r ,lc l.r 1,cr.c1,cir',n Jc li,cl¡r¡cr vrrelve iltlevanr.s L¡s cortcnidos c1,ccílicos clc 1".;siri¡ T r visi¡i¡. ,rl igLul t¡rrc cl rcs«; clc ios scntiJos, es ehora clescribiblc cn rór¡inos iie m.rgnituclcs abstrrct¡s e inrercambiablcs. Si la visió¡ h¿bíu sido coocebida anrcs co¡ro on¡ experiencia de útllil.t./$ (coño ctl h ó¡rica de Goerht), ahc,¡a l:r cuesLicin ', l'.,1 ., e,, 1.,.,1,J,,,,r. r'' J. ..u,i,l¡,1. . ¡, rrn.r . rprri. n, :
r

l.r

s(nsor

irl

q(Le es más

fiertc

o m:is rlébil. Pero esra valoracit'rn

Neqolñe Sensotion =

-s I

Sensotion

.

rmcv¡ de l;r percepción, csrc ocultar¡icnto de lo cualirarivo cn la perccpción grer:ias a su homogencización aritnrética, es un componentc crucial cLe l¿ nrode¡rización.

La lcy ¿e fe.hn.r: s

- * /,t

i.

Iln

el cenrro de la psicofísica de Fechner se encucltra la lcy

cL l¿ conscr vación de la energia, scgún la cLral los orgxnismos

c;ón paralcla de leyes rlcl pcnsamienro,. Pcro, como ha "las submyado Iroucault, la mate¡rariz¡citi¡ o l:r cuanrificación, aunque inrportartcs, no son la cr¡cstión funclamental c{c l:rs ciencias humaras en el siglo xrx.', Lo que está cn jucgo más hir¡ cs la founa en que cl sLrjero humano,:r través del cono cimiclto del cuerpo y sus modos de hrncionamienro. se hizo compatible con nucvils disposicioncs dcl poder: el cuerpo dr ranto trabajador', esrudiirntc, soldado, cons(Lrrridor, pxcicrte o cdminal. La visión pucclc rnLry b;en ser mcnsurable, pe«r quizá lo rrás signiEcativo de las ecu:rcioncs cle Flechner es su función homogencizatlora: son medit¡s dc hacer a Lrn sujeto ¡,er..¡'r.rr g"b,rn.rhle. ¡re.le.iLrlr. pr,du. rivn \ tu, Jrh rm., de todo, coherenre co¡ otras áreas de r¿cionalización.,,

y la naturalcza inorg:inica son regiclos por L¡s ¡rism¡s fuezas. algÍur rnotlo, las rclaciones Asi describc al sujcto lrrrnano: "l)e ,1. ,rrr: rn.i¡rir'.r .le.r¡or d. ,rr(a,,inno,un, .",n" L'.

.ún q,r. (n rl,e.rr., rn-,tuin., orgánica cl maquírista no se sienra fircr¿, si¡,¡ dentr¡:r.,' Y en este rspccro Fcch¡er no es una figura aislada. Todos L,s trrb.rjos de Helnholtz cn torno ¡ l¡ v;s;ón humala, induicla la disparidad binocular, particron tlc sLr inrerés orignral cn el c or y h rcspiración .rnimales, asi comc, de sL¡ aml¡ición pr;mordial de cltscribit el loncion.rmienro rlc los sc¡es vivos

'o,, plr1o...

I '. ,,,'i,.,' dir.r.r,i.,.

Lr nocnfi de'honn1¡crc ¡d' c¡ l'oucaul¡ rectc,¡la:r1 scrLirlo c¡r' h obra Je Gcorgcs l'¿taille: "tlo"hrati.l,tl sig¡ii.¡ ¡qúi conmenu¡rl,ilid¡Llrlc los ¡lcnnros l consciencir rlt csLe conmcn
riene en

suabiliJ¡cL lhs rchcioocs l¡oman:r ¡ueJen s* nrrnLcoiL[s por rr ,cduc.nn, r rcghs nj¡s b¡s¡d¡s en l¡ co¡rcie¡cir tl¡ 1¡ positrl. ld.nti.LrJ ¿e person¡s r sit'ra.iones Jefini¿rs... El.on¡ún d.¡o¡ri¡idor, tumlmuro dc h ,o¿oLcrriázl «,cirl ¡ Jc la rcti' ad r¡t «rrgc dc cll¡, cs cl d¡¡er¡, es Jecir, u¡¿ tquivrlctc;¡ c¡lcul¡hle tle Lx ,life ¡.¡r.s produc«rs de l¡ rcrivicl¿J colt'ctir¡. El dlne,o sirve parr mecLir todo rnbrjo, y hac Jel LornL,Lc um frncrón de ¡roJuctos rnen*La blcs. iJada hombre, se¡júr tl.rir.¡io dc la so.ieJi honn,i{¡ncr. valc scgírn h que ¡r uce, lo qL,. sig¡]Ii.¡.luc dejr .le re¡cr un¿ cxnrc¡ cia a JÍ rr no es mis 9u( rúl lú¡ción. orden.Jr Jenil, de hntr.s ncnurables, rle h ptorLLrcció¡ .olc. rlv¡., (lhrai1le, ryStJl7 rlE).

r9 Foucrult, r97o: 1.19 1;r. 20 .lin cie,ro s.¡r o, el poder noD¡liz¿.lor ihpo¡c honogc¡cld2d, |e,o r¡¡,Lri(1¡ n ivi.lüalizi, al pcrmiri¡ he.Lir hue.os, dci(.rn¡nú¡

nneles,6j¿¡ cspc.iali.LaJes, r h¡ccr l¡s diliren.i:s riril.s aL ¡irsr¡¡ las un:s a las o[¡s. Es ft.il .omprc¡dcr .óin(, fuD.ion. cl podc¡

non¡trli?,dor dc¡[o de un sisrenia dc igú¡ld¡.Iñrnr¡1, pucsro qu. en el i¡rerior dc (¡r homoeeneidad quc.s l¡ ¡egh, l: nornr. i¡rro du.e, .o,¡o iDrpcr¿rivo úril y (mo rcílr¡do dc una medid¡, rod¡
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cn

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l,ll

Lcrnr¡xlillrinricr¡ sc

efl.uentra t¡as su concepcióo, comp¡tjc]a por Fcchncr, clc un \er \ivo que rrabaja. produce ¡ az gru,ia, ¡ un I,,.u\(\o de esluerzo rnurcul¿r. <ombuvion lihera.ion de calor de 1 acueldo con Ieyes ernpiicamerte veri6cables... Incluso si el principal legado de Fechne¡ es la hegemonia del conductismo y su miriada de procesos de condicionamiento y control, es importaflte ver que, odginalmente, su psicofísica buscaba un¡ lusión dcliranre de I¿ inre|iorid¿d de un .u¡ u percepror cofl un solo campo unilicado y cargado, cuyas partes vibraran todas por l¿s mismas fuerzas de reprrlsión atracción: una )¡ naturaleza iÍ6niú sir¡ilar a l¿ de Tu¡ner en la que la vida y la muefte no son siflo estados dife¡entes de una eneryíaprimaria.
Pero las formas de podcr modernas surgieron también a través de la disolución de los límites que lubían mantenido al sujeto

rlcl sisru:r,r scr:sori,rl lrunr:rx, clcntnr .lc éstc. M,is :rclcl.rote en cl siglo xrx, Ccorg Snlrncl clescubrió que las fornulaciones clc Fcchner consriruian ür medio incisrvo para expresar cómo lx cxpe¡iencia sensorial habia devenido colindante e incluso cohcidente con un terreno económico y cultural dominado por vJores ¿e irtercrmbio. S;mmel ertmjo dc Fechner ún upo

irrformal de cálcLrlo quc le permitió demostmr que los valores clc cambio eran equivalentes a las ctrtidades de erimuhción como un estímulo para fisica. dinero,, escribió, "lunciona "El roda clase de sentimienros posibles por sL¡ ca¡iicter ;nespecifico; desprovisto cic tod:r cu¿lid¿d, lo si¡úa a tal tlistancia de cualquier seotimienro qlrc sus relaciones con todos ellos son jmtamcnte iguales.,'a En el alálisis que Simmel hace de la modernidad, el obse¡vador es sólo concebible como ¡.rn eleÍrento en esre flujo y movilidad inexorable de los vxlores: «Dentro de

como un dominio separedo cualirativamente del mundo. La modernización exigia que este retugio último fuera racionali zado y, como aclara Ioucault, todas las ciencias del siglo xrx que comienzar con el prefijoprra forman parre de esra apro_ piación estratégica de Ia subjetividad.¡
Pero la lacionalización de la sensación que Fechner llevó a

l¡ .Jiru hi'rori,o p.irulógicr, el dinero 'e,onvnr..

po,

su n¿tunleza mrsma, en €l reprcscntnnte más perÉecro de una

tendencia cognitiva de lac;encia mo¿ern¿ eü su conjunto: Ia re-

dücción de las determinacio¡es cualitativas a cuantitativasr.''

la ¡econstitución de todo

cabo no condujo sólo al desar¡ollo de tecnologias especílicas del comportamiento y la arenciónj también era un ,igno d.

campo social y de

h

pásición

/'ro.ür.igLi

á

'r

profund.rmen,e r t¡ v"/ tr," ,rH.\ion¿rI',,,drm-n,e\oh,. un".;.".d,hero. t,,mq. Jh.,r. ¡os det .esro... Esros liechos esrán demasi¿¿o [s;dos a lo aftc¡ior .ono p ¡ qre ¡o veahos c¡ eltos i¡hbién ¡na exrensió¡ de la i.y Jr ir .on.n\".i,,1 de r¿ ",,. rc , ,. iL.s" d. ,,. rk.,". pu.r-;;;; p\rco¡rr¿\. r¡.Llrn(r. r966. lr-l r. Fu.:rL r,r o: qr Ir"Jmá.ioF prvd.I eudpú,er p,,n,odc InJ e.oi¡mi.o de I a t-rer.. hie,,, ónn.,d¿. p-o.. n ;,.t i. b.n- rl pl€de cn,4,dche. on,o ú,? opaa,dn Je .eubi. ", ¿.,ón J, o, , o1re"ido. i,u, no, drt i ,. ^r, i.nr..oLe urr. ,¡oo, n scr form¡lizados, sibien de form¡ ihp,rcis¿, or É;hi¡os"¡r.,.0,,.¿.n li;süjsricos.

I' eraef, pú'nr.iJl -n tJ m, did" e, o,k t. ...,S,,. i...., o.r,.m nu)¿., o,," p,fl e d-l .r\.m". f ,.,¡po,ihte..rr. ",,,,,.,. peldid¡

c.l"enc,^,r, ne,i.ro.,,¡.,.,.ñ,fuc.l, rLm..nrr

El omundo reaL, que I¿ cárna¡a oscura había estab;lizado durante clos siglos dejó de ser, parafraseando a Nietzsche, el muodo más irril o valioso. La modernidad que envolvía a Turner, Fechner y sus hcrederos ¡o necesita de este tiPo de ve¡clatl e identidades inmutables. Se hacia necesario un observador más aclaptable, autónomo )¡ producdvo tanto en el drscurso como en la práctica, eo conlormidad con las nuevas funciones del cuerpo y cor una enorme prol;fereción de sig nos e imágenes indif¿rentcs yconvertibles. l-¿ modernización efectró una destentorialización y recvalLració¡ de la visión. En este libro hc intentado mostra¡ ctán radical había sido
Simnrel, 1978: 16Z Pxr¡ ñ cxteDsa reinterpreta.ión de l¿ Lcy de Fe.hner, vi.l. Simmel, 1978: 16,-¿7!.

:

19z

193

I.r rcconligulaciórr rlc lu visir,rn yl h:rcia h tlfcuJu clc rti4o. Si ¡Iuesr¡o inrerés se cenrra en la visión y h moclcnridacl, pr.inrcru

y no la pinrura modernistade ias de r87o yr88o. En aquelmom"rrro se fo.mó Lrn nuevo ripo de observador, ul1 observador quc no podemos
1¡e¡

debemos estudiar estas décadas rempran¡s,

pra.ri.r. y di,.uno, diGrenre., más griscs. (,¡)o inrnen.o ) legado..ran roda, la" indu,ui¡,de l¡ im.rgen el..pecrjrrrlo ) del siglo xx. El cuerpo, que habia sido ei término neut¡al o
invisible de la visión, era ahora el espesor del que se extrajo el conocimienro sobre el observado¡. Esta opacidacl palpabie,
esta densidad carnal de Ia visión apareció tan rcpentinamente

\uponer que un ob'erv¡dor Jei¿r:i .iempre r¿.rros r iribl. s, er de, ir. que,cra idenrili.¡bl, en r.l¿.iorr ¿ Ia, imágenc,. pero aquí se trata dc un observador que también toma forma cn

represerrtado en pinturas y grabados. Nos han enseñaclo

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¿

ANrnnron.a rgoo

que sus eGctos y consecrencias torales ¡o pudieron ser apre ciados. Pe¡o una vez la visión l:t¡c reubicada en la subietiv;ia<l del observador, se abrieron dos ví¿s cnc¡elazar:lxs. U;a con,l,,, cía hacia todas las múltipies alirmaciones de la sobennía y au ronomr¡ de l¡ vi,iün que derivaLarr de..,e.uerpo <l"rado de del obse¡_ vado¡ provenience deJ conocimieflto adquirido sobre el cuer_ po vi'ion.rriu. r,r .omo h.rtir iorml dc potlcr qu< dependran dr lJ rb\rr \. ión v lorm¡ li¿¿cion de h I i,icin. Iu im¡orranr. aqui c\ consr"lJr, ómo e.l¿, r i¡.,e, ru,Jn ( ontinrJmenl( y r mcrruJo .olrr el mi.mo rerreno.o.;,1, enrre 'e,rrperporrcn las inconrables ubic¿ciores cn.las .u¿les se producen, en
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