´

Optica
Eugene Hecht
Alfred Zajac
Cap´ıtulos seleccionados del libro original por
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
26 de abril de 2002
Formateado con L
A
T
E
X2
ε
en Debian GNU/Linux 3.0
Versi´on Preliminar
2 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
´
Indice general
1. Movimiento Ondulatorio 5
1.1. Ondas Unidimensionales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 6
1.2. Ondas Arm´onicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8
1.3. Fase y Velocidad de Fase . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 10
1.3.1. Representaci´on Compleja de las Ondas Unidimensionales 12
1.4. Ondas Planas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 14
1.5. Ecuaci´on Diferencial de Onda Tridimensional . . . . . . . . . . . 17
1.6. Ondas Esf´ericas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19
1.7. Ondas Cil´ındricas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 22
1.8. Ondas Escalares y Vectoriales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23
2. Teor´ıa Electromagn´etica, Fotones y Luz 25
2.1. Leyes B´asicas de la Teor´ıa Electromagn´etica . . . . . . . . . . . . 26
2.1.1. Ley de Inducci´on de Faraday . . . . . . . . . . . . . . . . 26
2.1.2. Ley de Gauss El´ectrica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27
2.1.3. Ley de Gauss Magn´etica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28
2.1.4. Ley Circuital de Ampere . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28
2.1.5. Ecuaciones de Maxwell . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29
2.2. Ondas Electromagn´eticas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31
2.3. Ondas Electromagn´eticas en Medios No Conductores . . . . . . . 35
2.3.1. Dispersi´on . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 36
2.3.2. Propagaci´on de la Luz a trav´es de un Medio Diel´ectrico . 41
2.4. Energ´ıa de las Ondas Electromagn´eticas . . . . . . . . . . . . . . 43
2.4.1. Irradiancia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 43
3. Tratamiento Electromgan´etico de la Propagaci´on de la Luz 47
3.1. Ondas en una Interfase . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 48
3.1.1. Deducci´on de las Ecuaciones de Fresnel . . . . . . . . . . 50
3.1.2. Interpretaci´on de las Ecuaciones de Fresnel . . . . . . . . 53
4. Superposici´on de Ondas 59
4.1. Suma de Ondas de la Misma Frecuencia . . . . . . . . . . . . . . 61
4.1.1. El M´etodo Algebraico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 61
4.1.2. El M´etodo Complejo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65
4.1.3. Suma de Fasores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 66
4.1.4. Ondas Estacionarias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 67
4.2. Suma de Ondas de Diferente Frecuencia . . . . . . . . . . . . . . 68
3
´
INDICE GENERAL
4.2.1. Pulsos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69
4.2.2. Velocidad de Grupo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 70
5. Interferencias 73
5.1. Consideraciones Generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 74
5.2. Condiciones para la Interferencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . 78
5.3. Interfer´ometros de Divisi´on de Frente de Onda . . . . . . . . . . 79
5.4. Pel´ıculas Diel´ectricas. Interferencia de dos Haces . . . . . . . . . 83
5.4.1. Franjas de Igual Inclinaci´on . . . . . . . . . . . . . . . . . 84
5.4.2. Franjas de Igual Espesor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 86
6. Difracci´on 89
6.1. Difracci´on de Fraunhofer por una Rendija . . . . . . . . . . . . . 90
4 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
CAP
´
ITULO 1
Movimiento Ondulatorio
´
Indice General
1.1. Ondas Unidimensionales . . . . . . . . . . . . . . . . 6
1.2. Ondas Arm´onicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8
1.3. Fase y Velocidad de Fase . . . . . . . . . . . . . . . . 10
1.3.1. Representaci´on Compleja de las Ondas Unidimen-
sionales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 12
1.4. Ondas Planas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 14
1.5. Ecuaci´on Diferencial de Onda Tridimensional . . . 17
1.6. Ondas Esf´ericas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19
1.7. Ondas Cil´ındricas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 22
1.8. Ondas Escalares y Vectoriales . . . . . . . . . . . . . 23
5
CAP
´
ITULO 1. MOVIMIENTO ONDULATORIO
SECCI
´
ON 1.1
Ondas Unidimensionales
Sea una perturbaci´on ψ que viaja en la direcci´on positiva de x con una
velocidad constante v. La naturaleza espec´ıfica de la perturbaci´on no es por
el momento importante. Podr´ıa ser el desplazamiento vertical de una cuerda,
o de la magnitud de un campo el´ectrico o magn´etico asociado con una onda
electromagn´etica, o aun la amplitud de la probabilidad cu´antica de una onda de
materia.
Como la perturbaci´on est´a en movimiento, debe ser una funci´on tanto de la
posici´on como del tiempo y se puede, por consiguiente, escribir como:
ψ = f(x, t) (1.1)
La forma de la perturbaci´on en cualquier instante se puede encontrar man-
teniendo el tiempo constante en un determinado valor, por ejemplo t = 0. En
este caso:
ψ(x, t)
t=0
= f(x, 0) = f(x) (1.2)
la funci´on ψ(x, t) representa la forma o perfil de la onda en un momento dado.
El proceso es an´alogo a tomar una “fotograf´ıa” del pulso que va viajando. Por
el momento el estudio se limitar´a a una onda que no cambia su forma mientras
avanza a trav´es del espacio. Tras un tiempo t desde la producci´on del pulso
de la onda, ´este recorre una distancia vt a lo largo del eje x de un sistema
de coordenadas S, pero en todos los aspectos permanece inalterado. Si ahora
se introduce un sistema de coordenadas S

que viaja junto con el pulso a la
velocidad v, en este sistema ψ ya no es una funci´on del tiempo, y puesto que se
mueve junto con S

se ve un perfil constante estacionario con la misma forma
funcional de la ecuaci´on (1.2). Aqu´ı, el eje coordenado es x

en lugar de x, de
tal forma que:
ψ = f(x

) (1.3)
La perturbaci´on se ve igual para cualquier valor de t en S

como lo era en S
para t = 0 cuando S y S

ten´ıan un origen com´ un. Se deduce que:
x

= x −vt (1.4)
de tal forma que ψ se puede escribir en t´erminos de las variables asociadas con
el sistema S como:
ψ(x) = f(x −vt) (1.5)
Entonces esto representa la forma m´as general de la funci´on de onda unidimen-
sional. De un modo espec´ıfico, s´olamente se tiene que escoger la forma (1.2) y
entonces sustituir x − vt por x en f(x). La expresi´on resultante describe una
onda m´ovil que tiene el perfil deseado. Si se verifica la forma de la ecuaci´on
6 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
1.1. ONDAS UNIDIMENSIONALES
(1.5) examinando ψ despues de un incremento ∆t de tiempo y un aumento
correspondiente en x de v∆t, se encuentra:
f[(x +v∆t) −v(t + ∆t)] = f(x −vt)
y el perfil est´a inalterado.
Similarmente, si la onda estuviese viajando en la direcci´on negativa de x, es
decir, hacia la izquierda, la ecuaci´on (1.5) quedar´ıa:
ψ = f(x +vt), con v > 0 (1.6)
Por consiguiente, se puede concluir que, independientemente de la forma de la
perturbaci´on, las variables x y t deben aparecer en la funci´ on como una unidad;
es decir, como una variable simple de la forma x ∓ vt. La ecuaci´on (1.5) se
expresa a menudo equivalentemente como una funci´on de t −x/v ya que:
f(x −vt) = F


x −vt
v

= F(t −x/v) (1.7)
Se desea usar la informaci´on deducida hasta aqu´ı para desarrollar la forma
general de la ecuaci´on diferencial de onda unidimensional. Con ese prop´osito, se
toma la derivada parcial de ψ(x, t) con respecto a x manteniendo t constante.
Usando x

= x ∓vt se tiene:
∂ψ
∂x
=
∂f
∂x

∂x

∂x
=
∂f
∂x

ya que
∂x

∂x
= 1 (1.8)
Si se mantiene x constante, la derivada parcial con respecto al tiempo es:
∂ψ
∂t
=
∂f
∂x

∂x

∂t
= ∓v
∂f
∂x

(1.9)
Combinando las ecuaciones (1.8) y (1.9) se obtiene:
∂ψ
∂t
= ∓v
∂ψ
∂x
(1.10)
Esto dice que la rapidez de cambio de ψ con t y con x es igual, excepto por
una constante multiplicativa. Conociendo de antemano que se necesitar´an dos
constantes para especificar una onda, se puede anticipar una ecuaci´on de onda
de segundo orden. Tomando las segundas derivadas parciales de las ecuaciones
(1.8) y (1.9), se obtiene:

2
ψ
∂x
2
=

∂x

∂f
∂x

=

∂x

∂f
∂x

∂x

∂x
=

2
f
∂x

2
y

2
ψ
∂t
2
=

∂t

∓v
∂f
∂x

=

∂x

∓v
∂f
∂x

∂x

∂t
= ∓v
2

2
f
∂x

2
Combinando estas ecuaciones se obtiene:

2
ψ
∂x
2
=
1
v
2

2
ψ
∂t
2
(1.11)
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 7
CAP
´
ITULO 1. MOVIMIENTO ONDULATORIO
que es la ecuaci´on diferencial de onda en una dimensi´on. Es claro de la forma de
la ecuaci´on (1.11) que si dos funciones de ondas diferentes ψ
1
y ψ
2
son cada una
soluciones diferentes, entonces (ψ
1

2
) es tambi´en una soluci´on.
1
De acuerdo
con esto, la ecuaci´on de onda se satisface de manera m´as general por una funci´on
de onda que tiene la forma:
ψ = C
1
f(x −vt) +C
2
g(x +vt) (1.12)
donde C
1
y C
2
son constantes y las funciones son diferenciables dos veces. Esto
es claramente la suma de dos ondas que viajan en direcciones opuestas a lo
largo del eje x con la misma velocidad pero no necesariamente el mismo perfil.
El principio de superposici´on es inherente en esta ecuaci´on.
SECCI
´
ON 1.2
Ondas Arm´onicas
Hasta ahora no se ha dado una dependencia funcional expl´ıcita a la funci´on
de onda ψ(x, t), es decir, no se ha especificado su forma. La forma de onda
m´as simple tiene como perfil una curva seno o coseno. Estas se conocen varia-
damente como ondas senoidales, ondas arm´onicas simples, o m´as sucintamente
como ondas arm´onicas. Cualquier forma de onda se puede sintetizar por una
superposici´on de ondas arm´onicas y por consiguiente ellas toman un significado
especial.
Se escoge para el perfil la funci´on simple:
ψ(x, t)
t=0
= f(x, 0) = f(x) = Asin kx = ψ(x) (1.13)
donde k es una constante positiva conocida como el n´ umero de propagaci´on y
kx est´a expresado en radianes. El seno var´ıa de +1 a −1 de manera que el
m´aximo valor de ψ(x) es A. Este m´aximo de la perturbaci´on se conoce como
la amplitud de la onda. A fin de transformar la ecuaci´on (1.13) en una onda
progresiva que viaja con velocidad v en la direcci´on positiva de x, se necesita
simplemente reemplazar x por x −vt, en cuyo caso:
ψ(x, t) = f(x −vt) = Asin k(x −vt) (1.14)
Esto es claramente una soluci´on de la ecuaci´on diferencial de onda (1.11). Man-
teniendo fijas bien sea x o t resulta una perturbaci´on senoidal de tal forma que
la onda es peri´odica tanto en el espacio como en el tiempo. El per´ıodo espa-
cial se conoce como la longitud de la onda y se denota por λ. Un aumento o
disminuci´on en x en la cantidad λ debe dejar ψ inalterado, es decir:
ψ(x, t) = ψ(x ±λ, t) (1.15)
1
Ya que ψ
1
y ψ
2
son soluciones:

2
ψ
1
∂x
2
=
1
v
2

2
ψ
1
∂t
2
y

2
ψ
2
∂x
2
=
1
v
2

2
ψ
2
∂t
2
Sumando ´estas, se obtiene:

2
ψ
1
∂x
2
+

2
ψ
2
∂x
2
=
1
v
2


2
ψ
1
∂t
2
+

2
ψ
2
∂t
2



∂x
2

1
+ ψ
2
) =
1
v
2

2
∂t
2

1
+ ψ
2
),
de manera que (ψ
1
+ ψ
2
) es tambi´en una soluci´on de la ecuaci´on (1.11)
8 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
1.2. ONDAS ARM
´
ONICAS
En el caso de una onda arm´onica, esto es equivalente a alterar el argumento de
la funci´on seno en ±2π. Por consiguiente:
sin k(x −vt) = sin k[(x ±λ) −vt] = sin[k(x −vt) ±2π]
y as´ı
[kλ[ = 2π
o, ya que k y λ son n´ umeros positivos
k = 2π/λ (1.16)
En forma completamente an´aloga, se puede examinar el per´ıodo temporal, τ. Esta
es la cantidad de tiempo que le toma a una onda completa pasar un observador
estacionario. En este caso, es el comportamiento repetitivo de la onda en el
tiempo el que es de inter´es, de manera que:
ψ(x, t) = ψ(x, t ±τ) (1.17)
y
sin k(x −vt) = sin k[x −v(t ±τ)] = sin[k(x −vt) ±2π]
Por consiguiente:
[kvτ[ = 2π
Pero todas estas son cantidades positivas y as´ı
kvτ = 2π (1.18)
o

λ
vτ = 2π
de lo cual se sigue que
τ =
λ
v
(1.19)
El per´ıodo es el n´ umero de unidades de tiempo por onda, el inverso del cual es
la frecuencia ν o el n´ umero de ondas por unidad de tiempo. Entonces:
ν ≡
1
τ
(ciclos/s o Hertz)
y la ecuaci´on (1.19) queda:
v = νλ (m/s) (1.20)
Hay otras dos cantidades que se usan a menudo en la literatura del movimiento
ondulatorio que son la frecuencia angular:
ω ≡

τ
(radianes/s) (1.21)
y el n´ umero de onda:
κ ≡
1
λ
(m
−1
) (1.22)
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 9
CAP
´
ITULO 1. MOVIMIENTO ONDULATORIO
La longitud de onda, per´ıodo, frecuencia, frecuencia angular, n´ umero de onda
y n´ umero de propagaci´on describen aspectos de la naturaleza repetitiva de una
onda en el espacio y en el tiempo. Estos conceptos se aplican igualmente bien a
ondas que no son arm´onicas siempre que cada perfil de onda est´e formado por
un patr´on regularmente repetitivo. Hasta ahora se han definido un n´ umero de
cantidades que caracterizan varios aspectos del movimiento ondulatorio, seg´ un
lo cual existe un n´ umero equivalente de formulaciones de una onda arm´onica
progresiva. Algunas de las m´as comunes de ´estas son:
ψ = Asin k(x ∓vt)
ψ = Asin 2π

x
λ

t
τ

(1.23)
ψ = Asin 2π(κx ∓vt) (1.24)
ψ = Asin(kx ∓ωt) (1.25)
ψ = Asin 2πν

x
v
∓t

(1.26)
Debe notarse que todas estas ondas son de extensi´on infinita, es decir para cual-
quier valor fijo de t, x var´ıa de −∞ a +∞. Cada onda tiene s´olo una frecuencia
constante y por consiguiente se dice que es monocrom´atica.
SECCI
´
ON 1.3
Fase y Velocidad de Fase
Sea la funci´on de onda arm´onica de la forma:
ψ(x, t) = Asin(kx −ωt)
El argumento completo de la funci´on seno se conoce como la fase ϕ de la onda,
de manera que:
ϕ = (kx −ωt) (1.27)
Para x = 0 y t = 0 se verifica:
ψ(x, t)
x=0
t=0
= ψ(0, 0) = 0
el cual es ciertamente un caso especial. M´as generalmente se puede escribir.
ψ(x, t) = Asin(kx −ωt +ε) (1.28)
donde ε es la fase inicial o edad del ´angulo. Un sentido f´ısico del significado
de ε se puede obtener imaginando que se desea producir una onda arm´onica
progresiva en una cuerda tensa. A fin de generar ondas arm´onicas, la mano
que sostiene la cuerda tendr´ıa que moverse de tal forma que su desplazamiento
vertical y fuese proporcional al negativo de su aceleraci´on, es decir, el movimiento
es arm´onico simple. Pero en x = 0 y t = 0 la mano ciertamente no necesita estar
en el eje x cuando est´a a punto de moverse hacia abajo. Podr´ıa, por supuesto,
comenzar su movimiento en un balanceo hacia arriba, en cuyo caso ε = π. En
este ´ ultimo caso:
ψ(x, t) = y(x, t) = Asin(kx −ωt +π)
10 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
1.3. FASE Y VELOCIDAD DE FASE
el cual es equivalente a:
ψ(x, t) = Asin(ωt −kx)
o
ψ(x, t) = Acos

ωt −kx −
π
2

La edad del ´angulo es entonces justamente la contribuci´on constante a la fase
que se origina en el generador y es independiente de qu´e tan distante en el
espacio y qu´e tan lejos en el tiempo ha viajado la onda.
La fase de una perturbaci´on como ψ(x, t) dada por la ecuaci´on (1.28) es:
ϕ(x, t) = kx −ωt +ε (1.29)
y es obviamente una funci´on de x y t. En efecto, la derivada parcial de ϕ con
respecto a t, manteniendo x constante, es la rapidez de cambio de la fase con el
tiempo:

∂ϕ
∂t

x

= ω (1.30)
Similarmente, la rapidez del cambio de la fase con la distancia, manteniendo t
constante, es:

∂ϕ
∂x

t

= k (1.31)
Estas dos expresiones deben traer a la mente una ecuaci´on de la teor´ıa de
derivadas parciales, una usada muy frecuentemente en termodin´amica, o sea:

∂x
∂t

ϕ
=
−(∂ϕ/∂t)
x
(∂ϕ/∂x)
t
(1.32)
El t´ermino de la izquierda representa la velocidad de propagaci´on de un punto
de fase constante. Escogiendo cualquier punto del perfil de la onda, al moverse
la onda en el espacio, el desplazamiento y del punto permanece constante. Ya
que la ´ unica variable en la funci´on de la onda arm´onica es la fase, ella tambi´en
debe ser constante. Esto es, la fase est´a fija en un valor tal que y permanece
constante correspondiendo al punto seleccionado. El punto se mueve junto con
el perfil con la velocidad v y as´ı tambi´en lo hace la condici´on de fase constante.
Tomando la derivada parcial de ϕ apropiada como se da por el ejemplo en
la ecuaci´on (1.29) y sustituy´endola en la ecuaci´on (1.32) se obtiene:

∂x
∂t

ϕ
= ±
ω
k
= ±v (1.33)
Esta es la rapidez con la cual el perfil se mueve y se conoce com´ unmente como
la velocidad de fase. La velocidad de fase lleva un signo positivo cuando la onda
se mueve en la direcci´on en que aumenta x y negativo en la direcci´on en que
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 11
CAP
´
ITULO 1. MOVIMIENTO ONDULATORIO
disminuye x. Esto concuerda con el desarrollo de v como la magnitud de la
velocidad de la onda.
Consid´erese la idea de la propagaci´on de fase constante y c´omo se relaciona
con cualquiera de las ecuaciones de onda arm´onica, d´ıgase:
ψ = Asin k(x ∓vt)
con
ϕ = k(x −vt) = constante;
cuando t aumenta, x debe aumentar. A´ un si x < 0 tal que ϕ < 0, x debe
aumentar, es decir, se hace menos negativa. Aqu´ı, entonces, la condici´on de fase
constante se mueve en la direcci´on en que aumenta x. Para:
ϕ = k(x −vt) = constante
cuando t aumenta, x puede ser positiva y decreciente o negativa y haci´endose
m´as negativa. En cualquier caso, la condici´on de fase constante se mueve en la
direcci´on en que disminuye x.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1.3.1
Representaci´on
Compleja
de las
Ondas
Unidimen-
sionales
Al desarrollar el an´alisis de los fen´omenos ondulatorios se har´a claro que las
funciones seno y coseno que describen las ondas arm´onicas son poco adecuadas
para la mayor´ıa de los prop´ositos. Al hacerse m´as complicadas las expresiones
que se est´an formulando, las manipulaciones trigonom´etricas que se requieren
para enfrentarse con ellas se hacen a´ un menos atractivas. La representaci´on de
ondas con n´ umeros complejos ofrece una descripci´ on alternativa que es mate-
m´aticamente m´as simple de trabajar. En efecto, la forma exponencial compleja
de la ecuaci´on de onda se usa ampliamente en mec´anica cl´asica y cu´antica, y
tambi´en en ´optica.
El n´ umero complejo z tiene la forma:
z = x +iy (1.34)
donde i =

−1. Las partes real e imaginaria de z son respectivamente x e y
donde ambas, x e y, son n´ umeros reales. En t´erminos de las coordenadas polares
(r, θ), se tiene:

x = r cos θ
y = r sin θ
La f´ormula de Euler:
2
e

= cos θ +i sin θ
permite escribir:
z = re

= r cos θ +ir sin θ,
donde r es la magnitud de z, y θ es el ´angulo de fase de z, en radianes. La
magnitud a menudo se denota por [z[ y se conoce como el m´odulo o valor
absoluto del n´ umero complejo. El complejo conjugado, indicado por un aster´ısco,
se encuentra reemplazando i donde quiera que aparezca, por −i, tal que:

z

= (x +iy)

= x −iy
z

= r(cos θ −i sin θ)
z

= re
−iθ
2
Si se tiene cualquier duda acerca de esta identidad, se toma la diferencial de z = cos θ +
i sin θ donde r = 1. Esto da dz = izdθ, y una integraci´on da z = e

.
12 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
1.3. FASE Y VELOCIDAD DE FASE
Las operaciones de adici´on y sustracci´on son inmediatas:
z
1
±z
2
= (x
1
+iy
1
) ±(x
2
+iy
2
)
y por consiguiente:
z
1
±z
2
= (x
1
±x
2
) +i(y
1
±y
2
)
Obs´ervese que este proceso es muy similar a la adici´on de vectores por compo-
nentes.
La multiplicaci´on y la divisi´on se expresan de manera m´as simple en forma
polar:
z
1
z
2
= r
1
r
2
e
i(θ
1

2
)
y
z
1
z
2
=
r
1
r
2
e
i(θ
1
θ
2
)
Vale la pena en este punto mencionar un n´ umero de hechos ´ utiles, que ser´an de
valor en los c´alculos futuros. Se deduce f´acilmente de las f´ormulas de adici´on
trigonom´etricas ordinarias que:
e
z
1
+z
2
= e
z
1
e
z
2
donde, por lo tanto, si z
1
= x y z
2
= iy,
e
z
= e
x+iy
= e
x
e
iy
.
El m´odulo de una cantidad compleja est´a dado por:
[z[ ≡

zz

tal que:
[e
z
[ = e
x
.
En vista de que cos 2π = 1 y sin 2π = 0,
e
i2π
= 1;
similarmente:
e

= e
−iπ
= −1 y e
i
π
2
= i
La funci´on e
z
es peri´odica, es decir, se repite a s´ı misma cada i2π:
e
z+i2π
= e
z
e
i2π
= e
z
.
Cualquier n´ umero complejo se puede representar como la suma de una parte
real Re(z) y una parte imaginaria Im(z):
z = Re(z) +iIm(z)
tal que:
Re(z) =
1
2
(z +z

) y Im(z) =
1
2i
(z −z

).
De la forma polar donde:
Re(z) = r cos θ y Im(z) = r sin θ,
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 13
CAP
´
ITULO 1. MOVIMIENTO ONDULATORIO
es claro que cualquier parte se puede escoger para describir una onda arm´oni-
ca. Se acostumbra, sin embargo, escoger la parte real en cuyo caso una onda
arm´onica se escribe como:
ψ(x, t) = Re

Ae
i(ωt−kx+ε)

, (1.35)
la cual es, por supuesto, equivalente a:
ψ(x, t) = Acos(ωt −kx +ε).
De aqu´ı en adelante, siempre que sea conveniente se escribir´a la funci´on de onda
como:
ψ(x, t) = Ae
i(ωt−kx+ε)
= Ae

, (1.36)
y se utilizar´a esta forma compleja en los c´alculos requeridos. Esto se hace a
fin de sacarle partido a la facilidad de manejo de las exponenciales complejas.
S´olo despu´es de llegar a un resultado final, y solamente si se desea representar
la onda verdadera, se necesita tomar la parte real. De acuerdo con esto se ha
hecho muy com´ un escribir ψ(x, t), como la ecuaci´on (1.36), donde se entiende
que la onda real es la parte real.
SECCI
´
ON 1.4
Ondas Planas
La onda plana es quiz´a el ejemplo m´as simple de una onda tridimensional.
Existe en un instante dado, cuando todas las superficies sobre las cuales una
perturbaci´on tiene fase constante forman un conjunto de planos, cada uno ge-
neralmente perpendicular a la direcci´on de propagaci´on. Hay razones pr´acticas
para estudiar este tipo de perturbaciones, una de las cuales es que usando sis-
temas ´opticos se pueden producir f´acilmente luz semejante a ondas planas.
La expresi´on matem´atica para un plano perpendicular a un vector dado

k
y que pasa a trav´es de alg´ un punto (x
0
, y
0
, z
0
) es bastante f´acil de deducir. El
vector de posici´on, en t´erminos de sus componentes en coordenadas cartesianas,
es:
r ≡ (x, y, z).
Comienza en alg´ un origen arbitrario O y termina en el punto (x, y, z) el cual
puede, por el momento, estar en cualquier lugar en el espacio. Poniendo:
(r − r
0
)

k = 0 (1.37)
se fuerza al vector (r − r
0
) a barrer un plano perpendicular a

k, cuando su punto
extremo (x, y, z) toma todos los valores permitidos. Con:

k ≡ (k
x
, k
y
, k
z
). (1.38)
la ecuaci´on (1.37) se puede expresar en la forma:
k
x
(x −x
0
) +k
y
(y −y
0
) +k
z
(z −z
0
) = 0 (1.39)
14 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
1.4. ONDAS PLANAS
o como:
k
x
x +k
y
y +k
z
z = a (1.40)
donde:
a = k
x
x
0
+k
y
y
0
+k
z
z
0
= constante. (1.41)
La forma m´as concisa de la ecuaci´on de un plano perpendicular a

k es entonces:

k r = a = constante (1.42)
El plano es el lugar geom´etrico de todos los puntos cuya proyecci´on en la direc-
ci´on

k es una constante.
Se puede ahora construir un conjunto de planos sobre los cuales ψ(r) var´ıa
senoidalmente, es decir:
ψ (r) = Asin

k r

(1.43)
ψ (r) = Acos

k r

(1.44)
o
ψ (r) = Ae
i

k·r
(1.45)
Para cada una de estas expresiones ψ (r) es constante sobre cada plano definido
por

k r = constante. Como se manejan funciones arm´onicas, se deben repetir a
s´ı mismas en el espacio de un desplazamiento de λ en la direcci´on de

k. Si no se
ponen l´ımites a r, los planos son de extensi´on infinita y la perturbaci´on ocupa
claramente todo el espacio.
La naturaleza espacialmente repetitiva de estas funciones se puede expresar
por:
ψ (r) = ψ

r +
λ

k
k

(1.46)
donde k es la mangitud de

k y

k/k es un vector unitario paralelo a ´el. En la
forma exponencial, equivale a:
Ae
i

k·r
= Ae
i

k·(r+λ

k/k)
= Ae
i

k·r
e

k
.
Para que sea cierto, se debe tener:
e

k
= 1 = e
i2π
;
por consiguiente:
λk = 2π
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 15
CAP
´
ITULO 1. MOVIMIENTO ONDULATORIO
y
k =

λ
.
El vector

k, cuya magnitud es el n´ umero de propagaci´on k (ya introducido), se
llama el vector propagaci´on.
En cualquier punto fijo en el espacio donde

k r es constante, la fase es
constante y tambi´en lo es ψ (r); en resumen, los planos est´an inm´oviles. Para
hacer que las cosas se muevan, ψ (r) debe hacerse variar en el tiempo, algo que
se puede lograr introduciendo la dependencia en el tiempo en una forma an´aloga
a la de una onda unidimensional. Aqu´ı entonces:
ψ (r, t) = Ae
i(

k·r+ωt)
(1.47)
con A, ω y k constantes. A medida que esta perturbaci´on viaja a lo largo de
la direcci´on

k se le puede asignar una fase correspondiente en cada punto en
el espacio y en el tiempo. En cualquier instante, las superficies que unen todos
los puntos de igual fase se conocen como frentes de onda o superficies de onda.
Obs´ervese que la funci´on de onda tendr´a un valor constante sobre el frente de
onda solamente si la amplitud A tiene un valor fijo en el frente. En general, A
es una funci´on de r y puede no ser constante sobre todo el espacio o ni siquiera
sobre un frente de onda. En el ´ ultimo caso, se dice que la onda es inhomog´enea;
pero a efectos pr´acticos no interesa este tipo de perturbaci´on, a menos que se
consideren haces de luz l´aser y reflexi´on total interna.
La velocidad de fase de una onda plana, dada por la ecuaci´on (1.47) es equiva-
lente a la velocidad de propagaci´on del frente de onda. La componente escalar de
r en la direcci´on de

k es r
k
. La perturbaci´on en un frente de onda es constante,
de manera que despu´es de un tiempo dt, si el frente se mueve a lo largo de

k
una distancia dr
k
, se debe tener:
ψ (r, t) = ψ (r
k
+dr
k
, t +dt) = ψ (r
k
, t) . (1.48)
En forma exponencial, o sea:
Ae
i(

k·r∓ωt)
= Ae
i(kr
k
+kdr
k
∓ωt∓ωdt)
= Ae
i(kr
k
∓ωt)
;
por consiguiente:
kdr
k
= ±ωdt
y la magnitud de la velocidad de la onda dr
k
/dt es:
dr
k
dt
= ±
ω
k
= ±v (1.49)
Se podr´ıa haber anticipado este resultado girando el sistema coordenado de tal
forma que

k fuese paralelo al eje x. Para esa orientaci´on:
ψ (r, t) = Ae
i(kx∓ωt)
ya que

k r = kr
k
= k
x
. La onda hab´ıa sido as´ı reducida efectivamente a una
perturbaci´on unidimensional ya discutida anteriormente.
16 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
1.5. ECUACI
´
ON DIFERENCIAL DE ONDA TRIDIMENSIONAL
La onda arm´onica plana a menudo se escribe en coordenadas Cartesianas
como:
ψ(x, y, z, t) = Ae
i(k
x
x+k
y
y+k
z
z∓ωt)
(1.50)
o
ψ(x, y, z, t) = Ae
i[

k(αx+βy+γz∓ωt)]
(1.51)
donde α, β y γ son los cosenos directores de

k. En t´erminos de sus componentes,
la magnitud del vector de propagaci´on est´a dado por:

k

= k =

k
2
x
+k
2
y
+k
2
z

(1.52)
y por supuesto:
α
2

2

2
= 1. (1.53)
Se ha examinado ondas planas dando ´enfasis particular a las ondas arm´o-
nicas. El significado especial de estas ondas es doble: primero, f´ısicamente, las
ondas senoidales se pueden generar en forma relativamente simple usando al-
guna forma de oscilador arm´onico; segundo, cualquier onda tridimensional se
puede expresar como una combinaci´on de ondas planas, cada una con distinta
amplitud y direcci´on de propagaci´on.
Se puede ciertamente imaginar una serie de ondas planas como aquellas
donde la perturbaci´on var´ıa en alguna forma que no es arm´onica. Las ondas
arm´onicas planas son, en efecto, un caso especial de una soluci´on m´as general
de ondas planas.
SECCI
´
ON 1.5
Ecuaci´on Diferencial de Onda Tridimensional
De todas las ondas tridimensionales, solamente la onda plana (arm´onica o
no) se mueve a trav´es del espacio con un perfil que no cambia. Entonces es claro
que la idea seg´ un la cual una onda es la de propagaci´on de una perturbaci´on
cuyo perfil no se altera, es algo defectuosa. Esta dificultad se puede vencer
definiendo una onda como cualquier soluci´on de la ecuaci´on diferencial de onda.
Obviamente, lo que se necesita ahora es una ecuaci´on de onda tridimensional.
Esta deber´ıa ser bastante f´acil de obtener, ya que se puede adivinar su forma
generalizando la expresi´on unidimensional (1.11). En coordenadas Cartesianas,
las variables de posici´on x, y y z deben ciertamente aparecer sim´etricamente
3
en la ecuaci´on tridimensional, un hecho que se debe recordar. La funci´on de onda
ψ(x, y, z, t) dada por la ecuaci´on (1.51) es una soluci´on particular de la ecuaci´on
3
No hay distinci´on caracter´ıstica para ninguno de los ejes en coordenadas Cartesianas. Se
debe por lo tanto se capaz de cambiar lo nombres de, digamos, x a z, y a x y z a y (manteniendo
el sistema derecho sin alterar la ecuaci´on diferencial de onda.
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 17
CAP
´
ITULO 1. MOVIMIENTO ONDULATORIO
diferencial que se est´a buscando. En analog´ıa con la deducci´on de la ecuaci´on
(1.11) se calculan las siguientes derivadas parciales de la ecuaci´on (1.51):

2
ψ
∂x
2
= −α
2
k
2
ψ (1.54)

2
ψ
∂y
2
= −β
2
k
2
ψ (1.55)

2
ψ
∂z
2
= −γ
2
k
2
ψ (1.56)
y

2
ψ
∂t
2
= −ω
2
ψ (1.57)
Sumando las tres derivadas espaciales y utilizando el hecho de que α
2

2

2
=
1 se obtiene:

2
ψ
∂x
2
+

2
ψ
∂y
2
+

2
ψ
∂z
2
= −k
2
ψ (1.58)
Combinando esto con la derivada respecto del tiempo (1.57) y recordando que
v = ω/k, se llega a:

2
ψ
∂x
2
+

2
ψ
∂y
2
+

2
ψ
∂z
2
=
1
v
2

2
ψ
∂t
2
(1.59)
la ecuaci´on diferencial de onda tridimensional. Obs´ervese que x, y, y z aparecen
sim´etricamente y la forma es precisamente la que se esperar´ıa de la generaliza-
ci´on de la ecuaci´on (1.11).
La ecuaci´on (1.59) se describe generalmente en una forma m´as concisa in-
troduciendo el operador Laplaciano:

2


2
∂x
2
+

2
∂y
2
+

2
∂z
2
(1.60)
de donde queda simplemente:

2
ψ =
1
v
2

2
ψ
∂t
2
(1.61)
Ahora que se tiene esta ecuaci´on, que es la m´as importante, obs´ervese de nuevo
la onda plana y se vea c´omo se adec´ ua al esquema de cosas. Una funci´on de la
forma:
ψ(x, y, z, t) = Ae
ik(αx+βy+γz∓vt)
(1.62)
es equivalente a la ecuaci´on (1.51) y como tal, es una soluci´on de la ecuaci´on
(1.61). Se puede demostrar tambi´en que:
ψ(x, y, z, t) = f(αx +βy +γz −vt) (1.63)
18 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
1.6. ONDAS ESF
´
ERICAS
y
ψ(x, y, z, t) = g(αx +βy +γz +vt) (1.64)
son soluciones de ondas planas de la ecuaci´on diferencial de onda. Las funciones f
y g, que son dos veces diferenciables, son arbitrarias y ciertamente no necesitan
ser arm´onicas. Una combinaci´on lineal de estas es tambi´en una soluci´on y se
puede escribir esto de una manera ligeramente diferente como:
ψ (r, t) = C
1
f

r

k/k −vt

+C
2
g

r

k/k +vt

(1.65)
donde C
1
y C
2
son constantes.
Las coordenadas Cartesianas son particularmente adecuadas para describir
ondas planas. Sin embargo, cuando aparecen varias situaciones f´ısicas, se puede
frecuentemente hacer mejor uso de las simetr´ıas existentes por medio de otras
representaciones coordenadas.
SECCI
´
ON 1.6
Ondas Esf´ericas
Imag´ınese una peque˜ na esfera puls´atil rodeada por un fluido. Al contraerse
y expandirse la fuente, genera variaciones en la presi´on que se propagan hacia
afuera como ondas esf´ericas.
Consid´erese ahora una fuente puntual ideal de luz. La radiaci´on que emana
de ella fluye radialmente hacia afuera, uniformemente en todas direcciones. Se
dice que la fuente es isotr´opica y los frentes de onda resultantes son de nuevo
esferas conc´entricas con di´ametro creciente cuando se expanden en el espacio que
las rodea. La simetr´ıa obvia de los frentes de onda sugiere que podr´ıa ser m´as
conveniente describirlos matem´aticamente, en t´erminos de coordenadas polares
esf´ericas. En esta representaci´on el operador Laplaciano es:

2

1
r
2

∂r

r
2

∂r

+
1
r
2
sin θ

∂θ

sin θ

∂θ

+
1
r
2
sin
2
θ

∂φ
(1.66)
donde r, θ y φ se definen por:
x = r sin θ cos φ, y = r sin θ sin φ, z = r cos θ.
Recordando que se est´a buscando una descripci´on de las ondas esf´ericas, de
ondas que son esf´ericamente sim´etricas, es decir, aquellas caracterizadas por el
hecho de que no dependen de θ ni de φ de modo que:
ψ (r) = ψ(r, θ, φ) = ψ(r). (1.67)
Entonces el Laplaciano de ψ(r) es simplemente:

2
ψ(r) =
1
r
2

∂r

r
2
∂ψ
∂r

(1.68)
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 19
CAP
´
ITULO 1. MOVIMIENTO ONDULATORIO
Este resultado se puede obtener sin estar familiarizados con la ecuaci´on (1.66).
Comenzando con la forma cartesiana del Laplaciano (1.60), se opera sobre la
funci´on de onda ψ(r) sim´etricamente esf´erica y se convierte cada t´ermino a
coordenadas polares. Examinando solamente la dependencia de x, se tiene:
∂ψ
∂x
=
∂ψ
∂r
∂r
∂x
y

2
ψ
∂x
2
=

2
ψ
∂r
2

∂r
∂x

2
+
∂ψ
∂r
∂r
2
∂x
2
ya que:
ψ (r) = ψ(r).
Usando:
x
2
+y
2
+z
2
= r
2
se tiene:
∂r
∂x
=
x
r
,

2
r
∂x
2
=
1
r

∂x
(x) +x

∂x

1
r

=
1
r

1 −
x
2
r
2

y

2
ψ
∂x
2
=
x
2
r
2

2
ψ
∂r
2
+
1
r

1 −
x
2
r
2

∂ψ
∂r
Ahora, teniendo ∂
2
ψ/∂x
2
, se forma ∂
2
ψ/∂y
2
y ∂
2
ψ/∂z
2
, y sumando se obtiene:

2
ψ(r) =

2
ψ
∂r
2
+
2
r
∂ψ
∂r
,
la cual es equivalente a la ecuaci´on (1.68). Este resultado se puede expresar en
forma ligeramente diferente:

2
ψ =
1
r

2
∂r
2
(rψ) (1.69)
La ecuaci´on diferencial de onda (1.61) se puede escribir entonces como:
1
r

2
∂r
2
(rψ) =
1
v
2

2
ψ
∂t
2
(1.70)
Multiplicando ambos lados por r, se obtiene:

2
∂r
2
(rψ) =
1
v
2

2
∂t
2
(rψ) (1.71)
Obs´ervese que esta expresi´on es precisamente la ecuaci´on diferencial de onda
unidimensional (1.11), donde la variable espacial es r y la funci´on de onda es el
producto (rψ). La soluci´on de la ecuaci´on (1.71) es entonces simplemente:
rψ(r, t) = f(r −vt)
o
ψ(r, t) =
f(r −vt)
r
(1.72)
20 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
1.6. ONDAS ESF
´
ERICAS
Esto representa una onda esf´erica que progresa radialmente hacia afuera desde el
origen, con una velocidad constante v, y que tiene una forma funcional arbitraria
f. Otra soluci´on est´a dada por:
ψ(r, t) =
g(r +vt)
r
y en este caso la onda est´a convergiendo hacia el origen.
4
El hecho de que esta
expresi´on falla en r = 0 es de poca importancia pr´actica.
Un caso especial de la soluci´on general:
ψ(r, t) = C
1
f(r −vt)
r
+C
2
g(r +vt)
r
. (1.73)
es la onda esf´erica arm´onica
ψ(r, t) =

A
r

cos k(r ∓vt) (1.74)
o
ψ(r, t) =

A
r

e
ik(r∓vt)
(1.75)
donde la constante A se llama la intensidad de la fuente. Para cualquier valor fijo
del tiempo, esto representa una agrupaci´on de esferas conc´entricas que llenan
todo el espacio. Cada frente de onda, o superficie de fase constante est´a dado
por:
kr = constante
Obs´ervese que la amplitud de cualquier onda esf´erica es una funci´on de r,
donde el t´ermino r
−1
sirve como un factor de atenuaci´on. Al contrario que una
onda plana, una onda esf´erica disminuye en amplitud, con lo cual cambia su
perfil, cuando se expande y se aleja del origen.
5
Un pulso de onda esf´erica tiene
la misma extensi´on en el espacio en cualquier punto a lo largo de cualquier radio
r, es decir, el ancho del pulso a lo largo del eje r es una constante. Se podr´ıa
haber considerado una onda arm´onica, en lugar de un pulso. En este caso, la
perturbaci´on senoidal estar´ıa acotada por las curvas:
ψ =
A
r
y ψ = −
A
r
La onda esf´erica que viaja hacia afuera emanada de una fuente puntual,
y la onda que viaja hacia adentro convergiendo a un punto, son ciertamente
idealizaciones. En realidad la luz solamente se aproxima a ondas esf´ericas como
tambi´en s´olo se aproxima a ondas planas.
Cuando un frente de onda esf´erica se propaga hacia afuera, su radio aumen-
ta. Suficientemente lejos de la fuente, una peque˜ na ´area del frente de onda se
acercar´a mucho a una porci´on de una onda plana.
4
Otras soluciones m´as complicadas existen cuando la onda no es esf´ericamente sim´etrica.
5
El factor de la atenuaci´on es una consecuencia directa de la conservaci´on de energ´ıa.
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 21
CAP
´
ITULO 1. MOVIMIENTO ONDULATORIO
SECCI
´
ON 1.7
Ondas Cil´ındricas
Ahora se examinar´a brevemente otro frente de onda idealizado, el cilindro
circular infinito. Desafortunadamente un tratamiento matem´atico preciso es de-
masido complicado para hacerlo aqu´ı. Sin embargo se bosquejar´a el el procedi-
miento, de tal forma que la funci´on de onda resultante no evoque misticismo.
El Laplaciano de ψ en coordenadas cil´ındricas es:

2
ψ =
1
r

∂r

r
∂ψ
∂r

+
1
r
2

2
ψ
∂θ
2
+

2
ψ
∂z
2
(1.76)
donde:
x = r cos θ, y = r sin θ, y z = z.
El caso sencillo de simetr´ıa cil´ındrica requiere que:
ψ (r) = ψ(r, θ, z) = ψ(r)
La independencia de θ significa que un plano perpendicular al eje z intersectar´a
el frente de onda en un c´ırculo, el cual puede variar en r, para diferentes valores
de z. Adem´as, la independencia de z restringe el frente de onda a un cilindro
circular centrado en el eje z y que tiene longitud infinita. La ecuaci´on diferencial
de onda es entonces:
1
r

∂r

r
∂ψ
∂r

=
1
v
2

2
ψ
∂t
2
(1.77)
Se est´a buscando una expresi´on para ψ(r), una soluci´on de esta ecuaci´on. Des-
pu´es de un poco de manipulaci´on en la cual la dependencia del tiempo se separa,
la ecuaci´on (1.77) se convierte en algo que se llama la ecuaci´on de Bessel. Las
soluciones de la ecuaci´on de Bessel para grandes valores de r se aproximan asin-
t´oticamente a formas trigonom´etricas simples. Finalmente, entonces cuando r
es suficientemente grande, se puede escribir:
ψ(r) ≈
A

r
e
ik(r∓vt)
ψ(r) ≈
A

r
cos k(r ∓vt). (1.78)
Esto representa un conjunto de cilindros circulares coaxiales que llenan todo el
espacio y que viajan hacia una fuente lineal infinita o se alejan de ella. No se
pueden ahora encontrar soluciones en t´erminos de funciones arbitrarias como
las hab´ıa tanto para las ondas esf´ericas (1.73) como para las planas (1.65).
Una onda plana que choca en la parte posterior de una pantalla opaca plana
y que contiene una rendija delgada y larga, producir´a una emisi´on, por esa
rendija, de una perturbaci´on parecida a una onda cil´ındrica. Se ha hecho un uso
extensivo de esta t´ecnica para generar ondas luminosas. Recu´erdese que la onda
real, como quiera que sea generada, solamente se aproxima a la representaci´on
matem´atica idealizada.
22 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
1.8. ONDAS ESCALARES Y VECTORIALES
SECCI
´
ON 1.8
Ondas Escalares y Vectoriales
Hay dos clasificaciones generales de ondas, longitudinales y transversales. La
distinci´on entre las dos proviene de una diferencia entre la direcci´on a lo largo
de la cual ocurre la perturbaci´on y la direcci´on

k/k, en la cual se propaga la
perturbaci´on. Esto es m´as f´acil de visualizar cuando se trata de un medio ma-
terial deformable el´astico. Una onda longitudinal ocurre cuando las part´ıculas
del medio se desplazan de sus posiciones de equilibrio, en una direcci´on paralela
a

k/k. Se origina una onda transversal cuando la perturbaci´on, en este caso el
desplazamiento del medio, es perpendicular a la direcci´on de propagaci´on. En
el caso de las ondas transversales, el movimiento ondulatorio est´a confinado a
un plano fijo en el espacio llamado plano de vibraci´on y por lo tanto se dice
que la onda es linealmente polarizada o polarizada plana. A fin de determinar
por completo la onda, se debe ahora especificar la orientaci´on del plano de vi-
braci´on, y tambi´en la direcci´on de propagaci´on. Esto es equivalente a resolver
la perturbaci´on en componentes a lo largo de dos ejes mutuamente perpendicu-
lares ambos normales a la direcci´on de propagaci´on. El ´angulo en el cual est´a
inclinado el plano de vibraci´on es constante, de modo que en cualquier tiempo
las componentes difieren de ψ por una constante multiplicativa y ambas son por
lo tanto soluciones de la ecuaci´on diferencial de onda. Se presenta un hecho muy
significativo: la funci´on de onda, de una onda transversal, se comporta en forma
parecida a una cantidad vectorial. Con la onda movi´endose a lo largo del eje z
se puede escribir:

ψ(z, t) = ψ
x
(z, t)

i +ψ
y
(z, t)

j, (1.79)
donde, por supuesto,

i,

j y

k son vectores base unitarios en coordenadas carte-
sianas.
Una onda, plana arm´onica escalar est´a dada por la expresi´on:

ψ (r, t) = Ae
i(

k·r∓ωt)
.
Una onda plana arm´onica polarizada linealmente est´a dada por el vector de
onda:

ψ (r, t) = Ae
i(

k·r∓ωt)
. (1.80)
o en coordenadas cartesianas por:

ψ(x, y, z, t) =

A
x

i +A
y

j +A
z

k

e
i(k
x
x+k
y
y+k
z
z∓ωt)
(1.81)
Para este caso donde el plano de vibraci´on est´a fijo en el espacio, tambi´en lo es
la orientaci´on de

A. Recu´erdese que

ψ y

A difieren solamente por un escalar y,
como tal, son paralelos el uno al otro y perpendiculares a

k/k.
La luz es una onda transversal y es una apreciaci´on de su naturaleza vecto-
rial de gran importancia. Los fen´omenos de polarizaci´on ´optica se pueden tratar
f´acilmente en t´erminos de este tipo de visualizaci´on ondulatoria vectorial. Para
luz no polarizada, donde el vector de onda cambia de direcci´ on al azar y r´api-
damente, las aproximaciones escalares se hacen ´ utiles, como en las teor´ıas de la
interferencia y la difracci´on.
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 23
CAP
´
ITULO 1. MOVIMIENTO ONDULATORIO
24 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
CAP
´
ITULO 2
Teor´ıa Electromagn´etica,
Fotones y Luz
´
Indice General
2.1. Leyes B´asicas de la Teor´ıa Electromagn´etica . . . . 26
2.1.1. Ley de Inducci´on de Faraday . . . . . . . . . . . . . 26
2.1.2. Ley de Gauss El´ectrica . . . . . . . . . . . . . . . . . 27
2.1.3. Ley de Gauss Magn´etica . . . . . . . . . . . . . . . . 28
2.1.4. Ley Circuital de Ampere . . . . . . . . . . . . . . . . 28
2.1.5. Ecuaciones de Maxwell . . . . . . . . . . . . . . . . . 29
2.2. Ondas Electromagn´eticas . . . . . . . . . . . . . . . . 31
2.3. Ondas Electromagn´eticas en Medios No Conduc-
tores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35
2.3.1. Dispersi´on . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 36
2.3.2. Propagaci´on de la Luz a trav´es de un Medio Diel´ectrico 41
2.4. Energ´ıa de las Ondas Electromagn´eticas . . . . . . . 43
2.4.1. Irradiancia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 43
25
CAP
´
ITULO 2. TEOR
´
IA ELECTROMAGN
´
ETICA, FOTONES Y LUZ
SECCI
´
ON 2.1
Leyes B´asicas de la Teor´ıa Electromagn´etica
El objetivo de esta secci´on es el de revisar y desarrollar, aunque sea bre-
vemente, algunas de las ideas necesarias para apreciar el concepto de ondas
electromagn´eticas.
Se sabe por experimentos que las cargas, aunque est´en separadas en el espa-
cio, experimenta una interacci´on mutua. Como una posible explicaci´on se podr´ıa
especular que cada carga emite (y absorbe) un flujo de part´ıculas indetectables
(fotones virtuales). El flujo de estas part´ıculas entre las cargas se puede conside-
rar como una forma de interacci´on. Alternativamente, se puede tomar el punto
de vista cl´asico e imaginar que cada carga est´a rodeada de algo llamado un cam-
po el´ectrico. Entonces se necesita suponer solamente que cada carga interacciona
directamente con el campo el´ectrico en el que est´a sumergido. Entonces, si una
carga q experimenta una fuerza

F
E
, el campo el´ectrico

E en la posici´on de la
carga est´a definido por

F
E
= q

E. Adem´as se observa que una carga m´ovil puede
experimentar otra fuerza

F
M
la cual es proporcional a su velocidad v. Entonces
se tiene que definir a´ un otro campo, a saber la inducci´on magn´etica

B, tal que

F
M
= qv

B. Si ambas fuerzas

F
E
y

F
M
ocurren simult´aneamente se dice que
la carga se mueve a trav´es de una regi´on ocupada tanto por campos el´ectricos
como magn´eticos donde

F = q

E +qv

B.
Hay otras varias observaciones que se pueden interpretar en t´erminos de estos
campos y al hacerlo as´ı se puede obtener una mejor idea de las propiedades
f´ısicas que se deben atribuir a

E y a

B. Como se ver´a, los campos el´ectricos
son generados tanto por cargas el´ectricas como por campos magn´eticos variables
con el tiempo. Similarmente, los campos magn´eticos son generados por corrientes
el´ectricas y por campos el´ectricos variables en el tiempo. Esta interdependencia
de

E y de

B es el punto clave en la descripci´on de la luz y su elaboraci´on es la
motivaci´on para mucho de lo que sigue.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2.1.1 Ley
de
Inducci´on
de Faraday
Michael Faraday hizo numerosas e importantes contribuciones a la teor´ıa
electromagn´etica. Una de las m´as significativas fue su descubrimiento de que un
flujo magn´etico variable en el tiempo, pasando a trav´es de un circuito conduc-
tor cerrado, da como resultado la generaci´on de una corriente alrededor de ese
circuito. El flujo de la inducci´on magn´etica (o densidad de flujo magn´etico

B)
a trav´es de un ´area abierta A, limitada por el circuito conductor est´a dado por:
Φ
B
=

A

B

dS. (2.1)
La fuerza electromotriz inducida o f.e.m. producida alrededor del circuito es
entonces:
f.e.m. = −

B
dt
. (2.2)
26 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
2.1. LEYES B
´
ASICAS DE LA TEOR
´
IA ELECTROMAGN
´
ETICA
Sin embargo, no debe comprometerse demasiado con la imagen de alambres,
corriente y f.e.m. El inter´es presente son los campos el´ectricos y magn´eticos
mismos. En efecto, la f.e.m. existe solamente como un resultado de la presencia
de un campo el´ectrico dado por:
f.e.m. =

C

E

dL, (2.3)
tomada alrededor de la curva cerrada C, que corresponde al circuito. Igualando
las ecuaciones (2.2) y (2.3) y haciendo uso de la ecuaci´on (2.1) se obtiene:

C

E

dI = −
d
dt

A

B

dS. (2.4)
Se comenz´o esta discusi´on examinando un circuito conductor y se ha llegado a la
ecuaci´on (2.4); esta expresi´on, excepto por la trayectoria C, no tiene referencia
al circuito f´ısico. En efecto, la trayectoria se puede escoger muy arbitrariamente
y no necesita estar dentro, o cerca de ning´ un conductor. El campo el´ectrico en
la ecuaci´on (2.4) no aparece directamente por la presencia de cargas el´ectricas
sino del campo magn´etico variable con el tiempo. Sin cargas que act´ uen como
fuentes o sumideros, las l´ıneas de campo se cierran, formando circuitos. Para el
caso en el cual la trayectoria est´a fija en el espacio y sin cambiar de forma, la
ley de inducci´on (2.4) se puede reescribir como:

C

E

dI = −

A

B
∂t
dS. (2.5)
Esta, es en s´ı misma una expresi´on bastante fascinante ya que indica que el
campo magn´etico variable en el tiempo tendr´a un campo el´ectrico asociado con
´el.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2.1.2 Ley
de Gauss
El´ectrica
Otra de las leyes fundamentales del electromagnetismo recibe su nombre del
matem´atico alem´an Karl Friedrich Gauss (1777-1855). Ella relaciona el flujo de
la intensidad de campo el´ectrico a trav´es de una superficie cerrada A:
Φ
E
=

A

E

dS (2.6)
con la carga total encerrada. La integral doble lleva un c´ırculo como recordatorio
de que la superficie est´a cerrada. El vector

dS est´a en la direcci´on de una normal
hacia afuera. Si el volumen encerrado por A es V , y si dentro de ella hay una
distribuci´on continua de carga ρ, la ley de Gauss es entonces:

A

E

dS =
1

V
ρdV (2.7)
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 27
CAP
´
ITULO 2. TEOR
´
IA ELECTROMAGN
´
ETICA, FOTONES Y LUZ
La integral a la izquierda es la diferencia entre la cantidad de flujo hacia adentro
y hacia afuera de cualquier superficie cerrada A. Si hay una diferencia, ser´a
debida a la presencia de fuentes o sumideros del campo el´ectrico dentro de A.
Claramente entonces, la integral debe ser proporcional a la carga total encerrada.
La constante se conoce como la permitividad el´ectrica del medio. Para el caso
especial del vac´ıo, la permitividad del espacio libre est´a dada por
0
= 8,8542
10
−12
C
2
N
−1
m
−2
. La permitividad de un material se puede expresar en t´erminos
de
0
como:
=

K
e

0
, (2.8)
donde

K
e
, la constante diel´ectrica (o permitividad relativa), es una cantidad sin
dimensiones, y es la misma para todos los sistemas de unidades. El inter´es en

K
e
anticipa el hecho de que la permitividad est´a relacionada con la velocidad
de la luz en materiales diel´ectricos, como vidrio, cuarzo, etc.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2.1.3 Ley
de Gauss
Magn´etica
No se conoce una contraparte magn´etica de la carga el´ectrica, es decir, nun-
ca se han encontrado de manera aislada polos magn´eticos, aunque se hayan
observado ampliamente incluso en muestras del suelo lunar. A diferencia del
campo el´ectrico, la inducci´on magn´etica

B no diverge o converge hacia algu-
na clase de carga magn´etica (una fuerza monopolar o una ca´ıda). Los campos
de inducci´on magn´etica se pueden describir en funci´on de distribuci´on de co-
rrientes. Realmente, se puede considerar un magneto elemental como si fuera
una peque˜ na corriente circular donde las l´ıneas de

B son continuas y cerradas.
Cualquier superficie cerrada en una regi´on de campo magn´etico podr´ıa tener
entonces un n´ umero igual de l´ıneas de

B entrando y saliendo de ´esta. Esta si-
tuaci´on se produce por la ausencia de monopolos en el volumen cerrado. el flujo
de inducci´on magn´etica Φ
B
a trav´es de dicha superficie es cero; se tiene entonces
el equivalente magn´etico de la ley de Gauss:
Φ
B
=

A

B

dS = 0 (2.9)
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2.1.4 Ley
Circuital de
Ampere
Otra ecuaci´on que ser´a de gran inter´es se debe a Andr´e Marie Amp`ere (1775-
1836). Se conoce como la ley circuital y relaciona una l´ınea integral de

B tan-
gente a una curva cerrada C, con la corriente total i que pasa dentro de los
confines de C:

C

B

dI = µ

A

J

dS = µi (2.10)
La superficie abierta A est´a limitada por C, y J es la corriente por unidad
de ´area. La cantidad µ se llama la permeabilidad del medio particular. Para
el vac´ıo µ = µ
0
(la permeabilidad del espacio libre), que se define como 4π
10
−7
N s
2
C
−2
.
Como en la ecuaci´on (2.8):
µ = K
m
µ
0
(2.11)
28 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
2.1. LEYES B
´
ASICAS DE LA TEOR
´
IA ELECTROMAGN
´
ETICA
donde K
m
es la permeabilidad relativa sin dimensiones.
La ecuaci´on (2.10), aunque a menudo es adecuada, no es la verdad com-
pleta. Las cargas m´oviles no son la ´ unica fuente del campo magn´etico. Esto se
evidencia por el hecho de que mientras se est´a cargando o descargando un con-
densador, se puede medir un campo

B en la regi´on entre sus placas. Este campo
es indistinguible del que rodea los alambres aun cuando ninguna corriente en
realidad atraviesa el condensador. Obs´ervese, sin embargo, que si A es el ´area
de cada placa y Q la carga en ella:
E =
Q
A
Cuando la carga var´ıa, el campo el´ectrico cambia y:

∂E
∂t
=
i
A
es efectivamente una densidad de corriente. James C. Maxwell supuso la exis-
tencia de tal mecanismo, al que llam´o densidad de corriente de desplazamiento,
definida por:

J
D
=

E
∂t
. (2.12)
La reformulaci´on de la ley de Ampere, como:

C

B

dI = µ

A

J +

E
∂t

dS (2.13)
fue una de las contribuciones m´as grandes de Maxwell. Aclara que aun cuando

J = 0, un campo

E variable en el tiempo estar´a acompa˜ nado por un campo

B.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2.1.5
Ecuaciones
de Maxwell
El conjunto de expresiones integrales dadas por las ecuaciones (2.5), (2.7),
(2.9) y (2.13) han llegado a conocerse como las ecuaciones de Maxwell. Recu´er-
dese que estas son generalizaciones de resultados experimentales. Esta formula-
ci´on muy simple de las ecuaciones de Maxwell gobierna el comportamiento de
los campos el´ectricos y magn´eticos en el espacio libre donde =
0
, µ = µ
0
y
ambas ρ y

J son cero. En este caso:

C

E

dI = −

A

B
∂t


dS, (2.14)

C

B

dI = µ
0

0

A

E
∂t


dS, (2.15)

A

B

dS = 0, (2.16)

A

E

dS = 0. (2.17)
Obs´ervese que excepto por un escalar multiplicativo, los campos el´ectricos y
magn´eticos aparecen en las ecuaciones con una simetr´ıa notable. Sin embargo
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 29
CAP
´
ITULO 2. TEOR
´
IA ELECTROMAGN
´
ETICA, FOTONES Y LUZ
si

E afecta a

B,

B a su vez afectar´a a

E. La simetr´ıa matem´atica supone una
gran simetr´ıa f´ısica.
Las ecuaciones de Maxwell se pueden escribir en forma diferencial la que ser´a
bastante m´as ´ util para deducir los aspectos ondulatorios del campo electromag-
n´etico. Esta transici´on se puede lograr f´acilmente haciendo uso de dos teoremas
del c´alculo vectorial, a saber, el teorema de la divergencia de Gauss:

A

F dS =

V


FdV
y el teorema de Stokes:

C

F

dI =

A


F

dS
Aqu´ı la cantidad

F no es un vector fijo, sino una funci´on que depende de las
variables de posici´on. Es una regla que asocia a un vector ´ unico, por ejemplo en
coordenadas cartesianas,

F(x, y, z) con cada punto (x, y, z) en el espacio. Las
funciones vectoriales valuadas de este tipo, tales como

E y

B se conocen como
campos vectoriales.
Aplicando el teorema de Stokes a la intensidad de campo el´ectrico se tiene:

E

dI =



E

dS
Al comparar esto con la ecuaci´on (2.5) se deduce que:



E

dS = −

E
∂t


dS
Este resultado debe ser cierto para todas las superficies limitadas por la trayec-
toria C. Esto puede ser el caso solamente si los integrandos son iguales, es decir,
si:


E = −

B
∂t
Una aplicaci´on similar a

B del teorema de Stokes, usando la ecuaci´on (2.13) da
como resultado:


E = µ

J +

E
∂t

.
El teorema de la divergencia de Gauss aplicado a la intensidad del campo el´ec-
trico da:


E

dS =



EdV.
Si se hace uso de la ecuaci´on (2.7) esto queda:

V


EdV =
1

V
ρdV,
y como esto es cierto para cualquier volumen (es decir, para un dominio cerrado
arbitrario) los dos integrandos deben ser iguales. Por consiguiente, en cualquier
punto (x, y, z, t) en el espacio-tiempo.


E = ρ/
30 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
2.2. ONDAS ELECTROMAGN
´
ETICAS
En la misma forma, el teorema de la divergencia de Gauss aplicado al campo B
y combinado con la ecuaci´on (2.9) da:


B = 0
Las ecuaciones correspondientes para el espacio libre, en coordenadas carte-
sianas, son como sigue:
∂E
z
∂y

∂E
y
∂z
= −
∂B
x
∂t
,
∂E
x
∂z

∂E
z
∂x
= −
∂B
y
∂t
,
∂E
y
∂x

∂E
x
∂y
= −
∂B
z
∂t
,
(2.18)
∂E
z
∂y

∂E
y
∂z
= µ
0

0
∂B
x
∂t
,
∂E
x
∂z

∂E
z
∂x
= µ
0

0
∂B
y
∂t
,
∂E
y
∂x

∂E
x
∂y
= µ
0

0
∂B
z
∂t
,
(2.19)

B
x
∂x
+

B
y
∂y
+

B
z
∂z
= 0, (2.20)

E
x
∂x
+

E
y
∂y
+

E
z
∂z
= 0. (2.21)
La transici´on se ha hecho entonces de la formulaci´on de las ecuaciones de Max-
well en t´erminos de integrales sobre regiones finitas, a una reformulaci´on en
t´erminos de las derivadas en puntos en el espacio.
Ahora se tiene todo lo que se necesita para comprender el proceso magn´ıfico
por el cual los campos el´ectricos y magn´eticos acoplados de modo no separado,
y sosteni´endose mutuamente, se propagan hacia el espacio como una entidad
simple, libre de cargas y corrientes, sin materia, sin ´eter.
SECCI
´
ON 2.2
Ondas Electromagn´eticas
Tres observaciones, a partir de las cuales se puede construir un modelo cuali-
tativo, son f´acilmente aprovechables y estas son la perpendicularidad general de
los campos, la simetr´ıa de las ecuaciones de Maxwell, y de la interdependencia
de

E y

B en esas ecuaciones.
Al estudiar la electricidad y el magnetismo uno pronto se entera del hecho de
que hay un n´ umero de relaciones que se describen por productos vectoriales, o si
lo desea, por reglas de la mano derecha. En otras palabras, un suceso de un tipo
produce una respuesta af´ın perpendicularmente dirigida. De inter´es inmediato
es el hecho de que un campo

E, variable en el tiempo, genera un campo

B
que es en todas partes perpendicular a la direcci´on en la que

E cambia. En la
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 31
CAP
´
ITULO 2. TEOR
´
IA ELECTROMAGN
´
ETICA, FOTONES Y LUZ
misma forma, un campo

B variable con el tiempo genera un campo

E que es
perpendicular en todas partes a la direcci´on en la que

B cambia. Se podr´ıa, por
lo tanto, anticipar la naturaleza transversal general de los campos

E y

B en una
perturbaci´on electromagn´etica.
Ahora, se considerar´a una carga que de alguna manera se acelera desde el
reposo. Cuando la carga est´a sin movimiento, tiene asociada a ella un campo
el´ectrico uniforme radial que se extiende hasta el infinito. En el instante en que
la carga comienza a moverse, el campo

E se acelera en la vecindad de la carga
y esta alteraci´on se propaga hacia el espacio con velocidad finita. El campo
el´ectrico variable con el tiempo induce un campo magn´etico por medio de la
ecuaci´on (2.15) o (2.19). Pero la carga est´a aceler´andose, ∂

E/∂t en s´ı misma no
es constante y as´ı el campo

B variable con el tiempo genera un campo

E, (2.14)
o (2.18), y el proceso contin´ ua con

E y

B acoplados uno a otro en la forma
de un pulso. A medida que un campo cambia, genera un nuevo campo que se
extiende un poco m´as all´a, y as´ı el punto se mueve de un punto al siguiente a
trav´es del espacio.
Se puede trazar una analog´ıa muy mecanicista, pero muy descriptiva, si se
imaginan las l´ıneas del campo el´ectrico como una densa distribuci´on radial de
cuerdas. cuando de alguna manera se sacude, cada cuerda individual se distorsio-
na para formar un pliegue que viaja alej´andose de la fuente. Todos se combinan
en cualquier instante para producir un pulso tridimensional, expandi´endose.
Los campos

E y

B pueden, m´as apropiadamente, considerarse como dos
aspectos de un s´olo fen´omeno f´ısico, el campo electromagn´etico, cuya fuente es
una carga en movimiento. La perturbaci´on, una vez que ha sido generada en el
campo electromagn´etico, es una onda sin atadura que se mueve m´as all´a de su
fuente e independientemente de ella. Ligados uno a otro como una sola unidad,
los campos magn´eticos y el´ectricos variables en el tiempo se regeneran uno a
otro en un ciclo sin fin. Las ondas electromagn´eticas que llegan a la tierra del
relativamente cercano centro de la galaxia han estado volando durante treinta
mil a˜ nos.
No se ha considerado a´ un la direcci´on de propagaci´on de la onda con respecto
a los campos que la constituyen. Obs´ervese, sin embargo, que el alto grado
de simetr´ıa en las ecuaciones de Maxwell para el espacio libre sugiere que la
perturbaci´on se propagar´a en una direcci´on que es sim´etrica tanto a

E como
a

B. Eso implicar´ıa que una onda electromagn´etica no podr´ıa ser puramente
longitudinal (ya que

E y

B no son paralelos).
Las ecuaciones de Maxwell para el espacio libre se pueden transformar en
dos expresiones vectoriales extremadamente concisas:

2

E =
0
µ
0

2

E
∂t
2
y

2

B =
0
µ
0

2

B
∂t
2
El Laplaciano ∇
2
, opera sobre cada componente de

E y

B de manera que las
dos ecuaciones vectoriales en realidad representa un total de seis ecuaciones
escalares. Dos de estas expresiones, en coordenadas cartesianas son:

2
E
x
∂x
2
+

2
E
x
∂y
2
+

2
E
x
∂z
2
=
0
µ
0

2
E
x
∂t
2
(2.22)
32 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
2.2. ONDAS ELECTROMAGN
´
ETICAS
y

2
E
y
∂x
2
+

2
E
y
∂y
2
+

2
E
y
∂z
2
=
0
µ
0

2
E
x
∂t
2
(2.23)
precisamente con la misma forma para E
z
, B
x
, B
y
y B
z
. Ecuaciones de este tipo,
que relacionan las variaciones de espacio y tiempo de alguna cantidad f´ısica, se
estudiaron hace ya mucho por Maxwell y sirvieron para describir el fen´omeno
de onda. Cada componente del campo electromagn´etico (E
x
, E
y
, E
z
, B
x
, B
y
, B
z
)
obedece, por lo tanto, a la ecuaci´on diferencial escalar de onda:

2
ψ
∂x
2
+

2
ψ
∂y
2
+

2
ψ
∂z
2
=
1
v
2

2
ψ
∂t
2
a condici´on que:
v =
1

0
µ
0
. (2.24)
A fin de evaluar v Maxwell hizo uso de los resultados de los experimentos el´ec-
tricos efectuados en 1856 en Leipzig por Wilhelm Weber (1804-1891) y Rudolph
Kohlrausch (1809-1858). De modo eqivalente, ya que a µ
0
se le asigno un valor
de 4π 10
−17
m kg/C
2
(en MKS) uno puede determinar
0
directamente de
medidas simples de capacidad. En cualquier caso:

0
µ
0
≈ (8,85 10
−12
s
2
C
2
/m
3
kg)(4π 10
−17
m kg/C
2
)
o

0
µ
0
≈ 11,12 10
−18
s
2
/m
2
.
Y ahora, el momento de la verdad: en el espacio libre, la velocidad predicha de
todas las ondas el´ectromagn´eticas ser´ıa:
v =
1

0
µ
0
≈ 3 10
8
m/s.
Este valor te´orico estaba en notable acuerdo con la velocidad previamente me-
dida de la luz (315300 km/s) determinada por Fizeau. Los resultados de los
experimentos de Fizeau, desarrollados en 1849 usando una rueda dentada rota-
toria, estaban en manos de Maxwell y le hicieron comentar que:
Esta velocidad [es decir, su predicci´on te´orica] est´a tan cerca de la luz que parece
que tenemos una fuerte raz´on para concluir que la luz en s´ı misma (incluyendo
calor radiante, y otras radiaciones si las hay) es una perturbaci´on electromag-
n´etica en la forma de ondas propagadas a trav´es del campo electromagn´etico de
acuerdo con las leyes electromagn´eticas.
Este brillante an´alisis fue uno de los grandes triunfos intelectuales de todos los
tiempos.
Se ha hecho costumbre designar la velocidad de la luz en el vac´ıo por el
s´ımobolo c, cuyo valor por ahora aceptado es:
c = 2,997924562 10
8
m/s ±1,1m/s
El car´acter transversal de la luz, verificado experimentalmente, se debe ahora
explicar dentro del contexto de la teor´ıa electromagn´etica. Con ese fin, se consi-
derar´a el caso bastante simple de una onda plana propag´andose en la direcci´on
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 33
CAP
´
ITULO 2. TEOR
´
IA ELECTROMAGN
´
ETICA, FOTONES Y LUZ
positiva de x. La intensidad de campo el´ectrico es una soluci´on de la ecuaci´on
diferencial

2

E =
0
µ
0

2

E
∂t
2
donde

E es constante sobre cada uno de un conjunto infinito de planos perpen-
diculares al eje x. Es, por consiguiente, una funci´on solamente de x y t, es decir

E =

E(x, t). Volvi´endo a las ecuaciones de Maxwell y en particular a la ecuaci´on
(2.21) (la cual generalmente se lee como la divergencia de

E es igual a cero).
Ya que

E no es una funci´on ni de y ni de z, la ecuaci´on se reduce a:
∂E
x
∂x
= 0 (2.25)
La componente del campo el´ectrico en la direcci´on de x, es decir, en la direc-
ci´on de propagaci´on, es constante. Esto no es de importancia, ya que interesa
solamente la onda electromagn´etica, y no ning´ un campo no variable que puede
residir en la misma regi´on del espacio. El campo

E, asociado con la onda plana
es entonces exlusivamente transversal. Sin p´erdida de generalidad, se trabajar´a
con ondas linealmente polarizadas u ondas planas, donde la direcci´on de vibra-
ci´on del vector

E es fija. Se puede entonces orientar los ejes coordenados de tal
forma que el campo el´ectrico sea paralelo al eje y, donde:

E = E
y
(x, t)

j (2.26)
Volvi´endo a la ecuaci´on (2.18), se deduce que:
∂E
y
∂x
=
∂B
z
∂t
(2.27)
y que B
x
y B
y
son constantes, y por consiguiente sin inter´es por el momento. El
campo

B dependiente del tiempo solamente puede tener una componente en la
direcci´on de z. Es claro entonces que en el espacio libre, la onda electromagn´etica
plana es, en efecto, transversal.
No se ha especificado la forma de la perturbaci´on y solamente se ha dicho
que era una onda plana. Las conclusiones son por consiguiente muy generales,
aplic´andose igualmente bien a pulso como a ondas continuas. Ya se ha dicho
que las funciones arm´onicas son de particular inter´es porque cualquier forma
de onda se puede expresar en t´erminos de ondas senoidales usando las t´ecnicas
de Fourier. Por consiguiente, se limitar´a la discusi´on a ondas arm´onicas y se
escribir´a E
y
(x, t) como:
E
y
(x, t) = E
0y
cos[ω(t −x/c) +ε], (2.28)
siendo c la rapidez de propagaci´on. La densidad de flujo magn´etico asociado se
puede encontrar por integraci´on directa de la ecuaci´on (2.27), o sea:
B
z
= −

∂E
y
∂x
dt.
34 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
2.3. ONDAS ELECTROMAGN
´
ETICAS EN MEDIOS NO CONDUCTORES
Usando la ecuaci´on (2.28) se obtiene:
B
z
= −
E
0y
ω
c

sin[ω(t −x/c) +ε]dt
o
B
z
=
1
c
E
0y
cos[ω(t −x/c) +ε] (2.29)
Se ha omitido la constante de integraci´on, que representa un campo indepen-
diente del tiempo. Comparando este resultado con la ecuaci´on (2.28), es evidente
que:
E
y
= cB
z
. (2.30)
Ya que E
y
y B
z
difieren solamente por un escalar, tienen as´ı la misma dependen-
cia del tiempo,

E y

B est´an en fase en todos los puntos en el espacio. Adem´as,

E = E
y
(x, t)

j y

BB
z
(x, t)

k son mutuamente perpendiculares y su producto
vectorial

E

B, apunta en la direcci´on de propagaci´on

i.
Las ondas planas, aunque tienen mucha importancia, no son las ´ unicas so-
luciones de las ecuaciones de Maxwell. La ecuaci´on diferencial de onda permite
muchas soluciones, entre las cuales est´an las ondas esf´ericas y cil´ındricas.
SECCI
´
ON 2.3
Ondas Electromagn´eticas en Medios No
Conductores
La respuesta de los materiales diel´ectricos o no conductores a los campos
electromagn´eticos es de especial inter´es en la ´optica. Se manejar´an diel´ectricos
transparentes en la forma de lentes, prismas, l´aminas, pel´ıculas, etc. Sin men-
cionar el oc´eano de aire que las rodea.
El efecto neto de introducir un diel´ectrico isotr´opico homog´eneo en una re-
gi´on del espacio libre es cambiar
0
a y µ
0
a µ en las ecuaciones de Maxwell.
La velocidad de fase en el medio se hace ahora:
v =
1

µ
. (2.31)
La raz´on entre las velocidades de una onda electromagn´etica en el vac´ıo y en la
materia se conoce como ´ındice de refracci´on absoluto n y est´a dado por:
n =
c
v
=

µ

0
µ
0
. (2.32)
En t´erminos de la permitividad relativa y la permeabilidad relativa del medio,
n queda:
n =

K
e
K
m
. (2.33)
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 35
CAP
´
ITULO 2. TEOR
´
IA ELECTROMAGN
´
ETICA, FOTONES Y LUZ
La gran mayor´ıa de las substancias, con la excepci´on de los materiales ferromag-
n´eticos, son s´olo muy d´ebilmente magn´eticas; ninguna es realmente no magn´eti-
ca. A´ un as´ı, K
m
generalmente no se desv´ıa de uno en m´as de unas pocas partes
en 10
4
(por ejemplo para el diamante K
m
= 1−2,210
−5
). Poniendo K
m
= 1 en
la f´ormula para n resulta una expresi´on conocida como la relaci´on de Maxwell,
o sea:
n =

K
e
, (2.34)
aqu´ı se supone que K
e
es la constante diel´ectrica est´atica. Como se indica
Gases a 0
o
C y 1 atm
Substancia

K
e
n
Aire 1.000294 1.000293
Helio 1.000034 1.000036
Hidr´ogeno 1.000131 1.000132
Di´oxido de carbono 1.00049 1.00045
L´ıquidos a 20
o
C
Substancia

K
e
n
Benceno 1.51 1.501
Agua 8.96 1.333
Alcohol et´ılico (etanol 5.08 1.361
Tetracloruro de carbono 4.63 1.461
Bisulfuro de carbono 5.04 1.628
S´olidos a temperatura ambiente
Substancia

K
e
n
Diamante 4.06 2.419
Ambar 1.6 1.55
S´ılice fundida 1.94 1.458
Cloruro de sodio 2.37 1.50
Cuadro 2.1: Relaci´on de Maxwell.
Los valores de K
e
corresponden a las frecuencias m´as bajas posibles, en algunos casos tan
bajas como 60 Hz, mientras que n est´a medida a alrededor de 0,5 ×10
15
Hz. Se us´o luz D del
sodio (λ = 589,29 nm).
en la tabla 2.1, esta relaci´on parece ser efectiva solamente para algunos gases
simples. La dificultad aparece porque K
e
, y por consiguiente n, son en realidad
dependientes de la frecuencia. La dependencia de n con la longitud de onda (o
color) de la luz es un efecto muy conocido llamado dispersi´on. En efecto, Sir Isaac
Newton us´o prismas para dispersar la luz blanca en sus colores constitutivos
hace m´as de 300 a˜ nos y el fen´omeno era bien conocido aunque no se entendiera
entonces.
Hay dos preguntas interrelacionadas que vienen a la mente en este punto:
(1) ¿Cu´al es la base f´ısica para la dependencia de n con la frecuencia? y (2)
¿Cu´al es el mecanismo por el cual la velocidad de fase en un medio se hace
efectivamente diferente de c? Las respuestas para ambas preguntas se pueden
encontrar examinando la interacci´on de una onda electromagn´etica incidente
con el arreglo de ´atomos que constituyen un material diel´ectrico.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2.3.1
Dispersi´on
Cuando un diel´ectrico se somete a un campo el´ectrico aplicado, la distribu-
ci´on interna de carga se distorsiona bajo su influencia. Esto corrresponde a la
generaci´on de momentos el´ectricos dipolares, los cuales, a su vez, contribuyen
al campo interno total. De una manera m´as clara, el campo el´ectrico separa las
36 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
2.3. ONDAS ELECTROMAGN
´
ETICAS EN MEDIOS NO CONDUCTORES
cargas positivas y negativas en el medio (cada par de los cuales es un dipolo)
y ´estas entonces contribuyen una componente de campo adicional. El momento
dipolar resultante por unidad de volumen se denomina la polarizaci´on el´ectrica

P. Para la mayor parte de los materiales

P y

E son proporcionales y se pueden
relacionar satisfactoriamente por:
( −
0
)

E =

P. (2.35)
La redistribuci´on de carga y la consecuente polarizaci´on pueden ocurrir por
medio de los siguientes mecanismos. Hay mol´eculas que tienen un momento di-
polar permanente como resultado de compartir en forma desigual sus electrones
de valencia. Estas se conocen como mol´eculas polares, de las cuales la mol´ecula
no lineal de agua es un ejemplo bastante t´ıpico. Cada enlace hidr´ogeno-ox´ıgeno
es covalente polar, con el extremo H positivo con respecto al extremo O. La
agitaci´ on t´ermica mantiene los dipolos moleculares orientados al azar. Con la
introducci´on de un campo el´ectrico, los dipolos se alinean a s´ı mismos y el die-
l´ectrico toma una polarizaci´on orientacional. En el caso de mol´eculas y ´atomos
no polares, el campo aplicado distorsiona la nube de electrones, desplaz´ando-
la relativamente al n´ ucleo y produciendo por consiguiente un momento dipolar.
Adem´as de esta polarizaci´on electr´onica, hay otro proceso que es espec´ıficamente
aplicable a mol´eculas, como por ejemplo el cristal i´onico NaCL. En la presencia
de un campo el´ectrico, los iones positivos y negativos sufren un desplazamiento
uno respecto al otro. Por consiguiente se inducen momentos dipolares, resultan-
do en lo que se llama polarizaci´on i´onica o at´omica.
Si el diel´ectrico se somete a una onda electromagn´etica arm´onica incidente,
la estructura de las cargas el´ectricas internas experimentar´a fuerzas y/o tor-
ques variables con el tiempo. Estas ser´an proporcionales a la componente del
campo el´ectrico de la onda.
1
Para diel´ectricos polares las mol´eculas en rea-
lidad sufren rotaciones r´apidas, aline´andose ellas mismas con el campo

E(t).
Pero estas mol´eculas son relativamente grandes y tienen momentos de inercia
apreciables. A altas frecuencias impulsoras ω, las mol´eculas polares ser´an inca-
paces de seguir las alteraciones del campo. Sus contribuciones a

P disminuir´an
y K
e
caer´a marcadamente. la permitividad relativa del agua es muy constante
desde aproximadamente 80, hasta cerca de 10
10
Hz, despu´es de lo cual cae muy
r´apidamente.
En contraste, los electrones tienen poca inercia y pueden continuar siguiendo
el campo que contribuye a K
e
(ω) a´ un a frecuencias ´opticas (de alrededor de
5 10
14
Hz). Entonces la dependencia de n en ω est´a gobernada por el juego
interno de los varios mecanismos de polarizaci´on que contribuyen a la frecuencia
particular.
Es posible deducir una expresi´on anal´ıtica para n(ω) en funci´on de lo que
pasa dentro del medio a nivel at´omico. Aun cuando esto es en realidad el dominio
de la mec´anica cu´antica, el tratamiento cl´asico lleva a resultados muy similares
y al hacerlo as´ı se provee de un modelo conceptual sumamente ´ util. En efecto ese
modelo ser´a usado una y otra vez mientras se examine la reflexi´on, refracci´on,
difracci´on y muchos otros fen´omenos. Imag´ınese que los electrones exteriores o
de valencia est´an ligados a sus ´atomos o mol´eculas respectivas por una fuerza
1
Las fuerzas que surgen de la componente magn´etica del campo tienen la forma

F
M
=
qv ×

B en comparaci´on con

F
E
= q

E para la componente el´ectrica; pero v c y as´ı se deduce
de la ecuaci´on (2.30) que

F
M
es generalmente despreciable.
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 37
CAP
´
ITULO 2. TEOR
´
IA ELECTROMAGN
´
ETICA, FOTONES Y LUZ
el´astica restauradora (−m
e
ω
2
0
x) que es proporcional al desplazamiento x de los
electrones del punto de equilibrio. El ´atomo entonces se parece a un oscilador
forzado cl´asico que est´a siendo impulsado por el campo alterno

E(t) el cual se
supone que se aplica a lo largo de la direcci´on x. La fuerza (F
E
) ejercida sobre
un electr´on de carga q
e
por el campo E(t) de una onda arm´onica de frecuencia
ω es de la forma:
F
E
= q
e
E(t) = q
e
E
0
cos ωt.
Consecuentemente, la segunda ley de Newton da la ecuaci´on del movimiento, es
decir, la suma de las fuerzas es igual a la masa multiplicada por la aceleraci´on:
q
e
E
0
cos ωt −m
e
ω
2
0
x = m
e
d
2
x
dt
2
La constante ω
0
es la frecuencia natural del oscilador y es igual a la ra´ız cuadrada
de la raz´on entre la constante el´astica y la masa. Es la frecuencia oscilatoria
del sistema no impulsado. Para satisfacer esta expresi´on x tendr´a que ser una
funci´on cuya segunda derivada no sea muy diferente de x misma. Adem´as se
puede anticipar que el electr´on oscilar´a con la misma frecuencia que E(t) y as´ı
se pude “conjeturar” la soluci´on:
x(t) = x
0
cos ωt
y sustituirla en la ecuaci´on para evaluar la amplitud de x
0
. En esta forma se
encuentra que:
x(t) =
q
e
/m
e

2
0
−ω
2
)
E
0
cos ωt
o
x(t) =
q
e
/m
e

2
0
−ω
2
)
E(t).
Sin una fuerza impulsora (sin onda incidente) el electr´on oscilante vibrar´a con
su frecuencia de resonancia o natural ω
0
, E(t) y x(t) tienen el mismo signo, lo
que significa que la carga puede seguir la fuerza aplicada, es decir, que est´a en
fase con ella. Sin embargo, cuando ω > ω
0
, el desplazamiento x(t) est´a en la
direcci´on opuesta a la de la fuerza instant´anea q
e
E(t) y por consiguiente 180
o
fuera de fase con ella. Hay que recordar que se est´a hablando acerca de dipolos
oscilantes donde para ω
0
> ω el movimiento relativo de la carga positiva es
una vibraci´on en la direcci´on del campo. Por encima de la resonancia la carga
positiva est´a a 180
o
fuera de fase con el campo y se dice que el dipolo est´a
retrasado π rad.
El momento dipolar es igual a la carga q
e
multiplicada por su desplazamiento
y si hay N electrones contribuyendo por unidad de volumen, la polarizaci´on
el´ectrica, o densidad de momentos dipolares, es:
P = q
e
xN
Por consiguiente:
P =
q
2
e
NE/m
e

2
0
−ω
2
)
y de la ecuaci´on (2.35)
=
0
+
P(t)
E(t)
=
0
+
q
2
e
NE/m
e

2
0
−ω
2
)
.
38 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
2.3. ONDAS ELECTROMAGN
´
ETICAS EN MEDIOS NO CONDUCTORES
Usando el hecho de que n
2
= K
e
= /
0
se puede llegar a una expresi´on para n
como funci´on de ω que se conoce como ecuaci´on de dispersi´on:
n
2
(ω) = 1 +
Nq
2
e

0
m
e

1
ω
2
0
−ω
2

.
Hasta ahora se ha supuesto la existencia de s´olo una frecuencia natural ω
0
. Para
explicar la observaci´on de un comportamiento m´as complicado, se generalizar´an
las cosas suponiendo que hay N mol´eculas por unidad de volumen cada una con
f
j
osciladores que tienen frecuencias naturales ω
0j
donde j = 1, 2, 3... En este
caso:
n
2
(ω) = 1 +
Nq
2
e

0
m
e
¸
j

f
j
ω
2
0j
−ω
2

(2.36)
Este es esencialmente el mismo resultado que aparece en el tratamiento cu´antico,
con la excepci´on de que algunos de los t´erminos deber ser reinterpretados. En
efecto, las cantidades ω
0j
ser´ıan entonces las frecuencias caracter´ısticas a las
cuales un ´atomo puede abosorber o emitir energ´ıa radiante. Los t´erminos f
j
que satisfacen el requisito de que
¸
j
f
j
= 1, son los factores de peso conocidos
como la intensidad de los osciladores. Ellos reflejan el ´enfasis que se debe dar a
cada uno de los modos. Siendo una medida de la probabilidad de ocurrencia de
una transici´on at´omica dada, las f
j
se conocen tambi´en como probabilidades de
transici´on.
Una reinterpretaci´on similar de los t´erminos f
j
se requiere a´ un cl´asicamente
ya que de acuerdo con los datos experimentales se exige que sean menores que la
unidad. Esto es obviamente contrario a la definici´on de f
j
que llev´o a la ecuaci´on
(2.36). Se supone entonces que una mol´ecula tiene muchos modos de oscilaci´on
pero que cada uno de ellos tiene una frecuencia e intensidad bien definidas.
Obs´ervese que cuando ω es igual a cualquiera de las frecuencias caracter´ısti-
cas, n es discontinua, contrariamente a la observaci´on real. Esto es simplemente
el resultado de haber despreciado el t´ermino de amortiguamiento que deber´ıa
de haber aparecido en el denominador de la suma. Incidentalmente, el amorti-
guamiento, en parte, es atribuible a la p´erdida de energ´ıa cuando los oscilado-
res forzados (los cuales son, por supuesto, cargas aceleradas) reirradian energ´ıa
electromagn´etica. En s´olidos, l´ıquidos y gases a alta presi´on (≈ 10
3
atm), las
distancias interat´omicas son aproximadamente 10 veces menores que las de un
gas a TPN.
2
´
Atomos y mol´eculas en esta proximidad relativamente cercana
experimentan fuertes interacciones mutuas y resulta una fuerza “friccional”. El
efecto es un amortiguamiento de los osciladores y una disipaci´on de su ener-
g´ıa dentro de la substancia en la forma de calor (movimiento molecular). Este
´ ultimo proceso se llama absorci´on.
Si se hubiese incluido un fuerza de amortiguamiento proporcional a la veloci-
dad (de la forma γdx/dt) en la ecuaci´on de movimiento, la ecuaci´on de dispersi´on
(2.36) hubiese quedado:
n
2
(ω) = 1 +
Nq
2
e

0
m
e
¸
j
f
j
ω
2
0j
−ω
2
+iγ
j
ω
. (2.37)
2
TPN: Temperatura y presi´on normal = STP Standard Temperature and Pressure.
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 39
CAP
´
ITULO 2. TEOR
´
IA ELECTROMAGN
´
ETICA, FOTONES Y LUZ
Mientras que esta expresi´on est´a bien para medios enrarecidos tales como gases,
hay a´ un otra complicaci´on con la que se debe encontrar si se ha de aplicar a
substancias densas. Cada ´atomo interacciona con el campo el´ectrico local en el
que est´a sumergido. A diferencia de los ´atomos aislados considerados antes, los
que est´an en un material denso experimentan tambi´en el campo inducido por
sus compa˜ neros. Consecuentemente un ´atomo “ve” adem´as del campo aplicado
E(t) otro campo, a saber P(t)/3
0
. Sin entrar en detalles aqu´ı se puede demostar
que:
n
2
−1
n
2
+ 2
=
Nq
2
e
3
0
m
e
¸
j
f
j
ω
2
0j
−ω
2
+iγ
j
ω
. (2.38)
Hasta ahora se ha estado considerando osciladores electr´onicos exclusivamente,
pero los mismos resultados hubiesen sido aplicables para iones ligados a sitios
at´omicos fijos. En ese caso m
e
ser´ıa reemplazado por las masas i´onicas considera-
blemente mayores. Entonces, mientras la polarizaci´on electr´onica es importante
sobre el espectro ´optico completo, las contribuciones de la polarizaci´on i´onica
afectan n significativamente s´olo en regiones de resonancia (ω
0j
= ω).
Por el momento se limita la discusi´on, en su mayor parte, a situaciones donde
la absorci´on es despreciable (es decir, ω
2
0j
−ω
2
γ
j
ω) y n es real, tal que:
n
2
−1
n
2
+ 2
=
Nq
2
e
3
0
m
e
¸
j
f
j
ω
2
0j
−ω
2
. (2.39)
Los gases transparentes, l´ıquidos y s´olidos sin color tienen sus frecuencias
caracter´ısticas fuera de la regi´on visible del espectro (lo cual es la raz´on por la
que ellos, en efecto, sean incoloros y transparentes). En particular, los vidrios
tiene frecuencias naturales efectivas mayores a las del visible, en el ultravioleta,
donde se hacen opacos. En los casos en los cuales ω
2
0j
ω
2
por comparaci´on ω
2
puede ser despreciada en la ecuaci´on (2.39) dando un ´ındice de refracci´on esen-
cialmente constante sobre esa regi´on. Por ejemplo, las frecuencias caracter´ısticas
importantes para los vidrios ocurren en longitudes de onda de alrededor de 100
nm. El centro del rango visible es aproximadamente cinco veces aquello y, de
ah´ı, ω
2
0j
ω
2
. Obs´ervese que cuando ω aumenta hacia ω
0j
, (ω
2
0j
−ω
2
) disminuye
y n aumenta gradualmente con la frecuencia. Esto se llama dispersi´on normal.
En la regi´on ultravioleta, cuando ω se aproxima a una frecuencia natural, los
osciladores comenzar´an a resonar. Sus amplitudes aumentar´an marcadamente
y esto ser´a acompa˜ nado por amortiguamiento y una fuerte absorci´on de ener-
g´ıa de la onda incidente. Cuando ω
0j
= ω en la ecuaci´on (2.38) el t´ermino de
amortiguamiento obviamente se hace dominante. Las regiones cercanas a ω
0j
son llamadas bandas de absorci´on. Ah´ı dn/dω es negativa y se dice que el proce-
so es dispersi´on an´omala (es decir, anormal). Si pasa luz blanca a trav´es de un
prisma de vidrio, el az´ ul que la constituye dendr´ıa un ´ındice mayor que el rojo
y por consiguiente ser´a desviado en un ´angulo mayor. En contraste, si se usa un
prisma celda que contiene una soluci´on colorante con una banda de absorci´on en
el visible, el espectro ser´a marcadamente alterado. Todas las substancias poseen
bandas de absorci´on en alguna regi´on del espectro electromagn´etico de frecuen-
cia de manera que el t´ermino dispersi´on an´omala, habiendo sido acarreado desde
finales del siglo XIX, es ciertamente un nombre mal puesto.
40 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
2.3. ONDAS ELECTROMAGN
´
ETICAS EN MEDIOS NO CONDUCTORES
Como se ha visto, los ´atomos dentro de una mol´ecula tambi´en pueden vibrar
alrededor de sus posiciones de equilibrio. Pero los n´ ucleos son masivos y as´ı las
frecuencias oscilatorias naturales ser´an bajas, en el infrarrojo. Mol´eculas como
H
2
O y CO
2
tendr´an resonancia tanto en el infrarrojo como en el ultravioleta.
Si el agua fuese atrapada dentro de una pieza de vidrio durante su fabricaci´on,
estos osciladores moleculares estar´ıan a disposici´on y existir´ıa una banda de ab-
sorci´on infrarroja. La presencia de ´oxidos tambi´en resultar´a en una absorcion
infrarroja. A las frecuencias a´ un m´as bajas de las ondas de radio, el vidrio ser´a
de nuevo transparente. En comparaci´on, una pieza de vidrio coloreado eviden-
temente tiene una resonancia en el visible donde absorbe un rango particular de
frecuencia transmitiendo el color complementario.
Como punto final, obs´ervese que se la frecuencia impulsora es mayor que
cualquiera de los t´erminos ω
0j
, entonces n
2
< 1 y n < 1. Tal situaci´on puede
ocurrir por ejemplo si se dirigen rayos X a una placa de vidrio. Este es un resul-
tado intrigante ya que lleva a v > c en aparente contradicci´on con la relatividad
especial.
Haciendo un resumen parcial entonces, en la regi´on visible del espectro, la
polarizaci´on electr´onica es el mecanismo operativo que determina n(ω). Cl´asi-
camente se imagina a los osciladores electr´onicos vibrando a la frecuencia de la
onda incidente. Cuando la frecuencia de la onda es apreciablemente diferente de
una frecuencia caracter´ıstica o natural, las oscilaciones son peque˜ nas y hay poca
absorci´on. En resonancia, sin embargo, las amplitudes del oscilador aumentan
y el campo hace una cantidad mayor de trabajo sobre la carga. La energ´ıa elec-
tromagn´etica removida de la onda y convertida en energ´ıa mec´anica se disipa
entonces t´ermicamente dentro de la substancia y se habla de un pico o banda de
absorci´on. El material, aunque es esencialmente transparente a otras frecuencias,
es muy opaco a la radiaci´on incidente en sus frecuencias caracter´ısticas.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2.3.2
Propagaci´on
de la Luz a
trav´es de
un Medio
Diel´ectrico
El proceso mediante el cual la luz se propaga a trav´es de un medio con una
velocidad diferente de c es bastante complicado y esta secci´on est´a dedicada
a hacerlo al menos f´ısicamente razonable, dentro del contexto del modelo de
osciladores simples.
Consid´erese una onda electromagn´etica incidente o primaria (en el vac´ıo) in-
cidiendo sobre un dielectrico. Como se ha visto, ella polarizar´a el medio y llevar´a
a los osciladores electr´onicos a vibraci´on forzada. Ellas a su vez, reirradiar´an o
esparcir´an energ´ıa en la forma de peque˜ nas ondas electromagn´eticas de la misma
frecuencia de la onda incidente. En una substancia cuyos ´atomos o mol´eculas
est´an dispuestos con alg´ un grado de regularidad, estas ondas tender´an a inter-
ferirse mutuamente. Esto es, se superpondr´an en ciertas regiones donde ellas se
reforzar´an o reducir´an unas a otras en grados variables. Como ejemplo exam´ı-
nese la configuraci´on muy simplificada de una onda refractada en un arreglo
ordenado de ´atomos. Ah´ı una onda plana incidente en dicho arreglo se esparce
en un patr´on complicado de peque˜ nas ondas. Estas a su vez se superponen pa-
ra formar frentes de ondas planas a los que se denomina onda secundaria. Por
razones emp´ıricas, solamente, se puede anticipar que la onda primaria residual
y la onda secundaria se combinar´an para dar la ´ unica perturbaci´on observada
dentro del medio, es decir la onda refractada.
Tanto la onda electromagn´etica primaria como la secundaria se propagan
a trav´es de los espacios interat´omicos con la velocidad c. Y a´ un as´ı el medio
ciertamente puede poseer un´ındice de refracci´on diferente de uno. Puede suceder
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 41
CAP
´
ITULO 2. TEOR
´
IA ELECTROMAGN
´
ETICA, FOTONES Y LUZ
que la onda refractada tenga una velocidad de fase menor, igual, o a´ un mayor
que c. La clave de esta aparente contradicci´on reside en la relaci´on de fase entre
las ondas secundaria y primaria.
El modelo cl´asico predice que los osciladores electr´onicos ser´an capaces de vi-
brar casi completamente en fase con la fuerza impulsora, es decir la perturbaci´on
primaria, solamente a frecuencias relativamente bajas. Cuando la frecuencia del
campo electromagn´etico aumenta, los osciladores se retrasar´an, su fase estar´a
retrasada por una cantidad proporcionalmente grande. Un an´alisis detallado lle-
va al hecho de que en resonancia el retraso de la fase llegar´a a 90
o
, aumentando
despu´es a casi 180
o
, o media longitud de onda, a frecuencias muy superiores al
valor caracter´ıstico particular.
Adem´as de estos retrasos hay otro efecto que debe ser considerado. Cuando
las ondas esparcidas se recombinan, la onda secundaria resultante est´a retrasada
ella misma con respecto a los osciladores en 90
o
.
El efecto combinado de ambos de estos mecanismos es que a frecuencias
inferiores a la de la resonancia, la onda secundaria est´a retrasada con respecto a
la primaria en una cantidad entre 90
o
y 180
o
aproximadamente, mientras que a
frecuencias superiores a la de la resonancia el retraso est´a entre 180
o
y 270
o
. Pero
un retraso de fase de δ 180
o
es equivalente a un retraso de 360
o
−δ [ejemplo,
cos(θ −270
o
) = cos(θ + 90
o
)].
Para recapitular, debajo de la resonancia la onda secundaria va atr´as de la
primaria; arriba de la resonancia va delante de la primaria. La onda resultante
o refractada acordemente estar´a adelante o detr´as de la onda incidente (espacio
libre) en una cierta cantidad ε. El proceso es progresivo y a medida que la luz
atraviesa el medio la fase es continuamente retardada o avanzada.
Ahora se desea mostrar que esto es precisamente equivalente a un cambio
en la velocidad de fase. En el espacio libre la perturbaci´on en alg´ un punto P se
puede escribir como:
E
p
(t) = E
0
cos ωt
Si P est´a rodeada por un diel´ectrico, habr´a un desplazamiento acumulativo de
la fase ε
P
el cual fue formado mientras la onda se mov´ıa a trav´es del medio hacia
P. El n´ umero de crestas de onda que llegan al diel´ectrico por segundo debe ser
el mismo que el n´ umero por segundo que se propaga en ´el. Esto es, la frecuencia
debe ser la misma en el vac´ıo que en el diel´ectrico, aun cuando la longitud de
onda y la rapidez pueden ser diferentes. Una vez m´as, pero esta vez en el medio,
la perturbaci´on en P es:
E
P
(t) = E
0
cos(ωt −ε
P
)
Un observador en P tendr´ıa que esperar un tiempo mayor para que una cresta
dada llegue cuando ´el est´a en el medio que lo hubiera tenido que esperar en
el vac´ıo. En otras palabras, si se imaginan dos ondas paralelas de la misma
frecuencia, una en el vac´ıo y una en un medio material, la onda en el vac´ıo
pasar´a P un tiempo ε
P
/ω antes que la otra onda. Entonces es claro que un
retraso de fase de ε
P
corresponde a una reducci´on en la rapidez, v < c y n > 1.
Similarmente, un adelanto de fase produce un aumento en la rapidez, v > c
y n < 1. El proceso de esparcimiento es continuo y as´ı los desplazamientos
acumulativos de fase se van sumando conforme la luz penetra en el medio. Es
decir, ε es una funci´on de la longitud del diel´ectrico atravesado; como debe ser
si v es constante.
42 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
2.4. ENERG
´
IA DE LAS ONDAS ELECTROMAGN
´
ETICAS
Una soluci´on rigurosa del problema de la propagaci´on se conoce como el
teorema de extinci´on de Ewald-Ossen. Aunque el formulismo matem´atico, que
involucra ecuaciones integrodiferenciales, es demasiado complicado para tratarlo
aqu´ı, los resultados son ciertamente de inter´es. Se encuentra que los osciladores
electr´onicos generan una onda electromagn´etica que tiene esencialmente dos
t´erminos. Uno de estos anula exactamente la onda primaria dentro del medio.
El otro, que es la ´ unica perturbaci´on que permanece, se propaga a trav´es del
diel´ectrico con una velocidad v = c/n como la onda refractada.
SECCI
´
ON 2.4
Energ´ıa de las Ondas Electromagn´eticas
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2.4.1
Irradiancia
Una de las propiedades m´as significativas de la onda electromagn´etica es
que transporta energ´ıa. La luz de la estrella m´as cercana viaja a 25 millones de
millones de millas para llegar a la Tierra y a´ un as´ı lleva suficiente energ´ıa para
hacer trabajo en los electrones dentro del ojo. Cualquier campo electromagn´etico
existe dentro de alguna regi´on del espacio y es por consiguiente muy natural
considerar la energ´ıa radiante por unidad de volumen, es decir la densidad de
energ´ıa u. Para un campo el´ectrico solo, se puede calcular la densidad de energ´ıa
(por ejemplo entre las placas de un condensador) y obtener:
u
E
=

0
2
E
2
. (2.40)
Similarmente, la densidad de energ´ıa del campo B solo (como se podr´ıa calcular
dentro de un toroide) es:
u
B
=
1

0
B
2
. (2.41)
Recu´erdese que se dedujo la relaci´on E = cB espec´ıficamente para una onda
plana (2.30), no obstante ser´a muy general en su simplicidad. Se deduce entonces
que:
u
E
= u
B
(2.42)
El flujo de energ´ıa a trav´es del espacio en la forma de una onda electromagn´etica
es compartido por los campos constitutivos, el´ectricos y magn´eticos. Ya que:
u = u
E
+u
B
,
claramente:
u =
0
E
2
(2.43)
o equivalentemente:
u =
1
µ
0
B
2
. (2.44)
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 43
CAP
´
ITULO 2. TEOR
´
IA ELECTROMAGN
´
ETICA, FOTONES Y LUZ
Para representar el flujo de energ´ıa electromagn´etica, se simbolizar´a con S el
transporte de energ´ıa por unidad de tiempo (la potencia) a trav´es de un ´area
unitaria. En el sistema MKS tendr´ıa entonces las unidades de W/m
2
. Sea una
onda electromagn´etica que viaja con una velocidad c a trav´es de un ´area A.
Durante un intervalo de tiempo ∆t muy peque˜ no, solamente la energ´ıa contenida
en el volumen cil´ındrico, u(c∆tA), cruzar´a A. Entonces:
S =
uc∆tA
∆tA
= uc (2.45)
o, usando la ecuaci´on (2.43):
S =
1
µ
0
EB. (2.46)
Ahora se hace la suposici´on razonable (para medios isotr´opicos) de que la energ´ıa
fluye en la direcci´on de la propagaci´on de la onda. El vector

S correspondiente
es entonces:

S =
1
µ
0

E

B (2.47)
o

S = c
2

0

E

B. (2.48)
La magnitud de

S es la potencia por unidad de ´area que cruza una superficie
cuya normal es paralela a

S. Se le conoce como el vector de Poynting, en honor
de John Henry Poynting (1852-1914). Aplicando ahora estas consideraciones al
caso de una onda plana arm´onica, polarizada linealmente, viajando a trav´es del
espacio libre en la direcci´on de

k:

E =

E
0
cos

k r −ωt

(2.49)

B =

B
0
cos

k r −ωt

. (2.50)
Usando la ecuaci´on (2.4)

S = c
2

0

E
0

B
0
cos
2

k r −ωt

.
Debe ser evidente aqu´ı que

E

B oscila entre m´aximos y m´ınimos. A frecuen-
cias ´opticas,

S es una funci´on variable del tiempo extremadamente r´apida y
as´ı su valor instant´aneo es una cantidad impr´actica de medir. Esto m´as bien
sugiere que se empleen promedios. Es decir, que se absorba la energ´ıa radian-
te durante un intervalo finito de tiempo usando, por ejemplo, una fotocelda,
una pel´ıcula fotogr´afica o la retina del ojo humano. El valor promediado en el
tiempo del vector de Poynting, simbolizado por 'S`, es una medida de la can-
tidad muy significativa conocida como la irradiancia, I. En este caso ya que

cos
2

k r −ωt

=
1
2
,
'S` =
c
2

0
2

E
0

B

(2.51)
44 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
2.4. ENERG
´
IA DE LAS ONDAS ELECTROMAGN
´
ETICAS
o
I ≡ 'S` =
c
0
2
E
2
0
. (2.52)
La irradiancia es por consiguiente proporcional al cuadrado de la amplitud del
campo el´ectrico. Dor formas alternativas adicionales de decir la misma cosa son
simplemente:
I =
c
µ
0

B
2

(2.53)
y
I =
0
c

E
2

. (2.54)
Dentro de un diel´ectrico isotr´opico, homog´eneo y lineal, la expresi´on para la
irradiancia queda:
I = v

E
2

. (2.55)
Ya que, como se ha visto,

E es considerablemente m´as afectiva al ejercer fuer-
zas sobre las cargas

B,

E ser´a referido como el campo ´optico y se usar´a casi
exclusivamente la ecuaci´on (2.54).
La rapidez de flujo de la energ´ıa radiante es la potencia o flujo radiante,
generalmente expresado en vatios. Si se divide el flujo radiante que incide o
sale de una superficie, por el ´area de la superficie, se tiene la densidad de flujo
radiante (W/m
2
). En el primer caso, se habla de la irradiancia, y en el ´ ultimo
de la existencia; y en cualquier caso de la densidad de flujo.
Hay detectores, como el fotomultiplicador, que sirven como contadores de
fotones. Cada cuanto del campo electromagn´etico, que tiene una frecuencia ν,
representa una energ´ıa hν (constante de Planck, h = 6,625 10
−34
J s). Si se
tiene un haz monocrom´atico de frecuencia ν, la cantidad I/hν es el n´ umero
promedio de fotones que cruzan un ´area unitaria (normal al haz) por unidad
de tiempo, es decir la densidad de flujo de fot´on. Si tal haz incidiera sobre un
contador con ´area A, entonces AI/hν ser´ıa el flujo de fotones incidentes, es
decir, el n´ umero promedio de fotones que llegan por unidad de tiempo.
Se vio antes que la soluci´on de onda esf´erica de la ecuaci´on diferencial de
onda tiene una amplitud que var´ıa inversamente con r. Se examinar´a ahora lo
mismo dentro del contexto de la conversaci´on de energ´ıa. Considerando una
fuente puntual isotr´opica en el espacio libre, emitiendo energ´ıa igualmente en
todas direcciones, es decir emitiendo ondas esf´ericas. Se rodea la fuente con
dos superficies esf´ericas imaginarias de radios r
1
y r
2
. Sean E
0
(r
1
) y E
0
(r
2
) las
amplitudes de las ondas sobre la primera y segunda superficies, respectivamente.
Si se ha de conservar la energ´ıa, la cantidad total de energ´ıa que pasa a trav´es
de cada superficie por segundo debe ser la misma ya que no hay otras fuentes o
sumideros presentes. Multiplicando I por el ´area de la superficie y tomando la
ra´ız cuadrada, se obtiene:
r
1
E
0
(r
1
) = r
2
E
0
(r
2
).
Puesto que r
1
y r
2
son arbitrarias, se deduce que:
rE
0
(r) = constante
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 45
CAP
´
ITULO 2. TEOR
´
IA ELECTROMAGN
´
ETICA, FOTONES Y LUZ
y la amplitud debe caer inversamente con r. La irradiancia de una fuente puntual
es proporcional a 1/r
2
. Esta es la bien conocida ley del inverso del cuadrado,
la cual se verifica f´acilmente usando una fuente puntual y un expos´ımetro fo-
togr´afico. Obs´ervese que si se visualiza un haz de fotones viajando radialmente
alej´andose de la fuente, se obtiene claramente el mismo resultado.
46 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
CAP
´
ITULO 3
Tratamiento
Electromgan´etico de la
Propagaci´on de la Luz
´
Indice General
3.1. Ondas en una Interfase . . . . . . . . . . . . . . . . . 48
3.1.1. Deducci´ on de las Ecuaciones de Fresnel . . . . . . . 50
3.1.2. Interpretaci´on de las Ecuaciones de Fresnel . . . . . 53
47
CAP
´
ITULO 3. TRATAMIENTO ELECTROMGAN
´
ETICO DE LA PROPAGACI
´
ON DE
LA LUZ
Hasta ahora se ha podido deducir las leyes de reflexi´on y refracci´on usando
tres puntos de vista diferentes: el principio de Huygens, el teorema de Malus y
Dupin y el principio de Fermat. Cada uno de ellos a su vez da un punto de vista
valioso y distinto en s´ı mismo. Otro punto de vista a´ un m´as poderoso se obtiene
de la teor´ıa electromagn´etica de la luz. Al contrario de las t´ecnicas anteriores
que no dicen nada sobre las densidades de flujo radiante, incidente, reflejado y
transmitido (es decir I
i
, I
r
, I
t
respectivamente), la teor´ıa electromagn´etica trata
´estas dentro del marco de una descripci´on bastante m´as completa.
El cuerpo de informaci´on que forma el tema de la ´optica se ha acumulado a
lo largo de muchos siglos y al mismo tiempo que el conocimiento del universo
f´ısico se hace m´as extenso, las descripciones te´oricas concominantes deben ser
a´ un m´as completas. Ello en general, trae consigo una complejidad aumentada. Y
as´ı, en lugar de usar la formidable maquinaria matem´atica de la teor´ıa cu´antica
de la luz, muy frecuentemente se aprovechar´a los puntos de vista m´as simples
de tiempos m´as simples (por ejemplo, los principios de Huygens, Fermat, etc.).
Entonces, aunque se vaya a desarrollar otra descripci´on m´as extensa de la refle-
xi´on y la refracci´on, ciertamente no se pondr´a de lado esos m´etodos anteriores.
En efecto, a trav´es de este estudio se usar´a la t´ecnica m´as simple que se pueda
dar resultados suficientemente precisos para los prop´ositos particulares.
SECCI
´
ON 3.1
Ondas en una Interfase
Sup´ongase que la onda de luz monocrom´atica incidente es plana y que por
tanto tiene la forma:

E
i
=

E
0i
e
i(

k
i
·r−ω
i
t)
(3.1)
o m´as simplemente:

E
i
=

E
0i
cos

k
i
r −ω
i
t

(3.2)
Suponiendo que

E
0i
es constante en el tiempo, es decir que la onda es linealmente
polarizada o polarizada en un plano. Se ver´a que cualquier forma de luz se puede
representar por dos ondas ortogonales polarizadas linealmente de tal forma que
esto realmente no representa una restricci´on. Es preciso notar que as´ı como
el origen del tiempo, t = 0, es arbitrario, as´ı tambi´en lo es el origen O en el
espacio, donde r = 0. Entonces, sin hacer suposiciones acerca de sus direcciones,
frecuencias, longitudes de onda, fases o amplitudes, se puede escribir las ondas
reflejadas y transmitida como:

E
r
=

E
0r
cos

k
r
ω
r

r

(3.3)
y

E
t
=

E
0t
cos

k
t
ω
t

t

(3.4)
48 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
3.1. ONDAS EN UNA INTERFASE
Aqu´ı ε
r
y ε
t
son constantes de fase relativas a

E
i
, que se introducen debido a
que la posici´on del origen no es ´ unica.
Las leyes de la teor´ıa electromagn´etica llevan a ciertos requisitos que deben
satisfacer los campos y se referir´a a ellos como las condiciones de frontera. Es-
pec´ıficamente, uno de estos requisitos es que la componente de la intensidad del
campo el´ectrico

E, que es tangente a la interfase, debe ser cont´ınua a trav´es de
ella (lo mismo es cierto para

H). En otras palabras, la componente tangencial
total de

E en un lado de la superficie debe ser igual a la del otro lado. Entonces
ya que u
n
es el vector unitario normal a la interfase:
u
n

E
i
+u
n

E
r
= u
n

E
t
(3.5)
o
u
n

E
0i
cos

k
i
r −ω
i
t

+u
n

E
0r
cos

k
r
r −ω
r
t +ε
r

= u
n

E
0t
cos

k
t
r −ω
t
t +ε
t
(3.6)
Esta relaci´on se debe mantener en cualquier instante de tiempo y en todo punto
de la interfase (y = b). Consecuentemente,

E
i
,

E
r
y

E
t
deben tener precisamente
la misma dependencia funcional de las variables t y r, lo cual quiere decir que:

k
i
r −ω
i
t

y=b
=

k
r
r −ω
r
t +ε
r

y=b
=

k
t
r −ω
t
t +ε
t

y=b
.
(3.7)
Con esto, los cosenos en la ecuaci´on (3.6) se anular´ıan dejando una expresi´on
independiente de t y r, como en efecto debe ser. Como esto debe ser cierto para
todos los valores del tiempo, los coeficientes de t deben ser iguales, obteni´endose:
ω
i
= ω
r
= ω
t
. (3.8)
Hay que recordar que los electrones dentro del medio est´an sujetos a vibraciones
forzadas (lineales) a la frecuencia de la onda incidente. Claramente, cualquier
luz que sea esparcida tiene la misma frecuencia. Adem´as.

k
i
r

y=b
=

k
r
r +ε
r

y=b
=

k
t
r +ε
t

y=b
,
(3.9)
donde r termina en la interfase. Los valores de ε
r
t ε
t
corresponden a una
posici´on dada de O y entonces ellos permiten que la relaci´on sea v´alida indepen-
dientemente de esa ubicaci´on. Por ejemplo, el origen se podr´ıa escoger de modo
que r fuese perpendicular a

k
i
pero no a

k
r
o

k
t
. De los primeros dos t´erminos
se obtiene:

k
i

k
r

r

y=b
= ε
r
. (3.10)
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 49
CAP
´
ITULO 3. TRATAMIENTO ELECTROMGAN
´
ETICO DE LA PROPAGACI
´
ON DE
LA LUZ
Recordando la ecuaci´on (1.42), esta expresi´on simplemente dice que el punto
extremo de r barre un plano (que es por supuesto la interfase) perpendicular
al vector

k
i

k
r

. Dici´endolo de manera ligeramente diferente,

k
i

k
r

es
paralelo a u
n
. Obs´ervese, sin embargo, que ya que las ondas reflejada e inci-
dente est´an en el mismo medio k
i
= k
r
. Del hecho de que

k
i

k
r

no tiene
componente en el plano de la interfase, es decir u
n

k
i

k
r

= 0, se concluye
que:
k
i
sin θ
i
= k
r
sin θ
r
y por consiguiente se tiene la ley de la reflexi´on, es decir:
θ
i
= θ
r
Adem´as, ya que

k
i

k
r

es paralelo a u
n
, los tres vectores

k
i
,

k
r
y u
n
est´an
en el mismo plano, que es el plano de incidencia. De nuevo, de la ecuaci´on (3.9)
se obtiene:

k
i

k
t

r

y=b
= ε
t
(3.11)
y por consiguiente

k
i

k
t

es tambi´en normal a la interfase. Entonces,

k
i
,

k
r
,

k
t
y u
n
son todos coplanares. Como antes, las componentes tangenciales de

k
i
y

k
t
deben ser iguales y consecuentemente:
k
i
sin θ
i
= k
t
sin θ
t
. (3.12)
pero como ω
i
= ω
t
, se puede multiplicar ambos lados por c/ω
i
para obener:
n
i
sin θ
i
= n
t
sin θ
t
lo que, por supuesto, es la ley de Snell. Finalmente, se observa que si se hubiese
escogido el origen O en la interfase es evidente por las ecuaciones (3.10) y (3.11)
que ε
r
y ε
t
hubieran sido ambas nulas. Tal disposici´on, aunque no tan instructiva,
es ciertamente m´as simple y consecuentemente se usar´a de aqu´ı en adelante.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3.1.1
Deducci´on
de las
Ecuaciones
de Fresnel
Se acaba de encontrar la relaci´on que existe entre las fases de

E
i
(r, t),

E
r
(r, t)
y

E
t
(r, t) en la frontera. Hay a´ un una interdependencia compartida por las
amplitudes

E
0i
,

E
0r
y

E
0t
que ahora se pueden evaluar. Con ese fin se supone
que una onda monocrom´atica plana incide en una superficie plana que separa dos
medios isotr´opicos. Cualquiera que sea la polarizaci´on de la onda, se resolver´an
sus campos

E y

B en componentes paralelas y perpendiculares al plano de
incidencia y se tratar´an estas componentes separadamente.
Caso 1.

E perpendicular al plano de incidencia. Sup´ongase ahora que

E es
perpendicular al plano de incidencia y que

B es paralelo a ´el. Como E = vB se
tiene que:

k

E = v

B (3.13)
ypor supuesto

k

E = 0. (3.14)
50 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
3.1. ONDAS EN UNA INTERFASE
es decir

E,

B y el vector de propagaci´on

k forman un sistema derecho. Haciendo
uso de nuevo de la continuidad de las componentes tangenciales del campo
el´ectrico

E, se tiene que en la frontera en cualquier tiempo y en cualquier punto:

E
0i
+

E
0r
=

E
0t
(3.15)
donde los cosenos se anulan. Se debe mencionar entre par´entesis que los vectores
de campo mostrados realmente deber´ıan ser visualizados en y = 0 (es decir, en
la superficie) de donde han sido desplazados a fin de hacer las cosas m´as claras.
Obs´ervese que mientras que

E
r
y

E
t
deben ser normales al plano de incidencia
por simetr´ıa, se est´a adivinando que ellos deben apuntar fuera de la interfase
cuando

E
i
lo hace. Las direcci´ones de los campos

B se derivan entonces de la
ecuaci´on (3.13).
Se necesita invocar otra de las condiciones en la frontera a fin de obtener
una ecuaci´on m´as. La presencia de substancias materiales que son polarizadas
el´ectricamente por la onda tiene un efecto definido en la configuraci´on del cam-
po. Entonces, mientras que la componente tangencial de

E es continua, al pasar
la frontera, su componente normal no lo es. En su lugar la componente normal
del producto ε

E es la misma en cualquier lado de la interfase. Similarmente, la
componente normal de

B es continua como lo es la componente tangencial de
µ
−1

B. Aparece aqu´ı el efecto de los dos medios a trav´es de sus permeabilidades
µ
i
y µ
t
. Esta ´ ultima condici´on en la frontera ser´a la m´as f´acil de usar, particu-
larmente aplicada a la reflexi´on en la superficie de un conductor. Entonces la
continuidad de la componente tangencial de

B
µ
requiere que:

B
i
µ
i
cos θ
i
+

B
r
µ
r
cos θ
r
= −

B
t
µ
t
cos θ
t
, (3.16)
donde los lados izquierdo y derecho son las magnitudes totales de

B
µ
paralelas a
la interfase en los medios incidente y transmitido, respectivamente. La direcci´on
positiva es aquella en la que aumenta x de tal forma que las componentes de

B
i
y

B
t
aparecen con signos menos. De la ecuaci´on (3.13) se tiene:
B
i
=
E
i
v
i
(3.17)
B
r
=
E
r
v
r
(3.18)
B
t
=
E
t
v
t
(3.19)
Entonces, ya que v
i
= v
r
y θ
i
= θ
r
, la ecuaci´on (3.16) se puede escribir como:
1
µ
i
v
i
(E
i
−E
r
) cos θ
i
=
1
µ
i
v
i
E
t
cos θ
t
. (3.20)
Haciendo uso de las ecuaciones (3.2), (3.3) y (3.4) y recordando que los cosenos
que aparecen ah´ı son iguales a uno en y = 0, se obtiene:
n
i
µ
i
(E
0i
−E
0r
) cos θ
i
=
n
t
µ
t
E
t
cos θ
t
. (3.21)
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 51
CAP
´
ITULO 3. TRATAMIENTO ELECTROMGAN
´
ETICO DE LA PROPAGACI
´
ON DE
LA LUZ
Combinado esto con la ecuaci´on (3.15) se obtiene:

E
0r
E
0i


= −
n
i
µ
i
cos θ
i

n
t
µ
t
cos θ
t
n
i
µ
i
cos θ
i
+
n
t
µ
t
cos θ
t
(3.22)
y

E
0t
E
0i


= −
2
n
i
µ
i
cos θ
i
n
i
µ
i
cos θ
i
+
n
t
µ
t
cos θ
t
(3.23)
El sub´ındice ⊥ sirve como un recordatorio de que se est´a tratando el caso en el
que

E es perpendicular al plano de incidencia. Estas dos expresiones, que son
afirmaciones completamente generales que se aplican a cualquier medio homo-
g´eneo, isotr´opico y lineal, son dos de las llamadas ecuaciones de Fresnel. Muy a
menudo se trata con diel´ectricos para los cuales µ
i
≈ µ
t
≈ µ
0
; en consecuencia
la forma m´as com´ un de estas ecuaciones es simplemente:
r

E
0r
E
0i



n
i
cos θ
i
−n
t
cos θ
t
n
i
cos θ
i
+n
t
cos θ
t
(3.24)
y
t

E
0t
E
0i



2n
i
cos θ
i
n
i
cos θ
i
+n
t
cos θ
t
(3.25)
Aqu´ı r

denota la amplitud del coeficiente de reflexi´on mientras que t

es la
amplitud del coeficiente de transmisi´on.
Caso 2.

E paralelo al plano de incidencia. Se puede deducir un par similar
de ecuaciones cuando el campo incidente

E, est´a en el plano de incidencia. La
continuidad de las componentes tangenciales de

E en ambos lados de la frontera
lleva a:
E
0i
cos θ
i
−E
0r
cos θ
r
= E
0t
cos θ
t
. (3.26)
En forma muy parecida a la anterior, la continuidad de las componentes tan-
genciales

B
µ
da:
1
µ
i
v
i
E
0i
+
1
µ
r
v
r
E
0r
=
1
µ
t
v
t
E
0t
(3.27)
Usando el hecho de que µ
i
= µ
r
= y θ
i
= θ
r
estas f´ormulas su pueden combinar
para dar dos m´as de las ecuaciones de Fresnel :
t

E
0r
E
0i

=
n
t
µ
t
cos θ
i

n
i
µ
i
cos θ
t
n
i
µ
i
cos θ
t
+
n
t
µ
t
cos θ
i
(3.28)
y
t

E
0t
E
0i

=
2
n
i
µ
i
cos θ
i
n
i
µ
i
cos θ
t
+
n
t
µ
t
cos θ
i
. (3.29)
52 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
3.1. ONDAS EN UNA INTERFASE
Cuando los dos medios que forman la interfase son diel´ectricos, los coeficientes
de amplitud vienen a ser:
r

=
n
t
cos θ
i
−n
i
cos θ
t
n
i
cos θ
t
+n
t
cos θ
i
(3.30)
y
t

=
2n
i
cos θ
i
n
i
cos θ
t
+n
t
cos θ
i
(3.31)
Usando la ley de Snell se puede hacer una simplificaci´on adicional de la notaci´on,
por medio de la cual las ecuaciones de Fresnel para medios diel´ectricos devienen
en:
r

= −
sin(θ
i
−θ
t
)
sin(θ
i

t
)
(3.32)
r

=
tan(θ
i
−θ
t
)
tan(θ
i

t
)
(3.33)
t

=
2 sin θ
t
cos θ
i
sin(θ
i

t
)
(3.34)
t

=
2 sin θ
t
cos θ
i
sin(θ
i

t
) cos(θ
i
−θ
t
)
(3.35)
Se debe introducir una nota de advertencia antes de que se proceda a exami-
nar el considerable significado de los c´alculos anteriores. T´engase en mente que
las direcciones (o m´as precisamente las fases) de los campos fueron selecciona-
das muy arbitrariamente. Por ejemplo, ciertamente se podr´ıa haber supuesto
que

E
r
apuntaba hacia adentro, por lo que

B
r
hubiese tenido que ser inverti-
do tambi´en. Si se hubiese hecho eso, el signo de r

habr´ıa resultado positivo,
mientras que los otros coeficientes de amplitud no habr´ıan cambiado. Los sig-
nos que aparecen en las ecuaciones (3.32) hasta (3.35), en este caso +, excepto
el primero, corresponden al conjunto particular de direcciones de campo selec-
cionadas. El signo menos, como se ver´a, solamente significa que no se adivina
correctamente la direcci´on de E
r
. No obstante hay que tener presente que la
literatura no es uniforme y que se puede encontrar cualquier posible signo bajo
el t´ıtulo de ecuaciones de Fresnel. Para evitar confusi´on, tales ecuaciones deben
estar relacionadas con las direcciones espec´ıficas de los campos de las que fueron
deducidas.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3.1.2
Interpretaci´on
de las
Ecuaciones
de Fresnel
Esta secci´on est´a dedicada a un examen de las implicaciones f´ısicas de las
ecuaciones de Fresnel. En particular se est´a interesado en determinar las am-
plitudes fraccionarias y densidades de flujo que se reflejan y refractan. Adem´as
interesa cualquier posible corrimiento de fase que pueda aparecer en el proceso.
1. Coeficientes de amplitud. Se examinar´a ahora brevemente la forma de
los coeficientes de amplitud sobre el rango completo de valores de θ
i
. A
incidencia casi normal (θ
i
≈ 0) las tangentes en la ecuaci´on (3.33) son
esencialmente iguales a los senos, en cuyo caso:

r

θ
i
=0
= [−r

]
θ
i
=0
=
¸
sin(θ
i
−θ
t
)
sin(θ
i

t
)

θ
i
=0
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 53
CAP
´
ITULO 3. TRATAMIENTO ELECTROMGAN
´
ETICO DE LA PROPAGACI
´
ON DE
LA LUZ
Se volver´a despu´es al significado del signo menos. Despu´es de desarrollar
los senos y usar la ley de Snell esta expresi´on queda:

r

θ
i
=0
= [−r

]
θ
i
=0
=
¸
n
t
cos θ
i
−n
i
cos θ
t
n
t
cos θ
i
+n
i
cos θ
t

θ
i
=0
(3.36)
la cual se deriva tambi´en de las ecuaciones (3.24) y (3.30). En el l´ımite,
cuando θ
i
va a 0, cos θ
i
y cos θ
t
se acercan ambos a la unidad y, conse-
cuentemente,

r

θ
i
=0
= [−r

]
θ
i
=0
=
¸
n
t
−n
i
n
t
+n
i

θ
i
=0
(3.37)
Entonces, por ejemplo, en una interfase aire (n
i
= 1) vidrio (n
t
= 1,5)
cerca de una incidencia normal, los coeficientes de reflexi´on son iguales a
±0,2. Cuando n
t
> n
i
se deduce de la ley de Snell que θ
i
> θ
t
y as´ı r

es
negativo para todos los valores de θ
i
. Por el contrario, r

comienza siendo
positivo en θ
i
= 0 y decrece gradualmente hasta que se anula cuando
θ
i
+ θ
t
= 90
o
ya que tan π/2 es infinita. El valor particular del ´angulo de
incidencia para el cual esto ocurre se denota por θ
p
y se conoce como el
´angulo de polarizaci´on.
1
Cuando θ
i
aumenta m´as all´a de θ
p
, r

se hace
a´ un m´as negativa hasta llegar a -1.0 a los 90
o
.
A incidencia normal las ecuaciones (3.25) y (3.31) llevan directamente, a:

t

θ
i
=0
= [t

]
θ
i
=0
=
2n
i
n
i
+n
t
. (3.38)
Asumiendo que:
t

+ (−r

) = 1 (3.39)
es v´alida para todo valor de θ
i
mientras que:
t

+r

= 1 (3.40)
es v´alida solamente a incidencia normal.
La discusi´on anterior, en su mayor parte, estaba restringida al caso de
reflexi´on externa es decir n
t
> n
i
. La situaci´on opuesta de reflexi´on interna
en la cual el medio incidente es m´as denso (n
i
> n
t
), es ciertamente
tambi´en de inter´es. En ese caso θ
t
> θ
i
y r

, como se describe en la
ecuaci´on (3.11), ser´a simplemente positiva. r

aumenta desde su valor
inicial (3.37) en θ
i
= 0 llegando a m´as de uno en lo que se llama ´angulo
cr´ıtico, θ
c
. Espec´ıficamente θ
c
es el valor especial del ´angulo de incidencia
para el cual θ
t
= π/2. En la misma forma, r

comienza negativamente
(3.37) en θ
i
= 0 y despu´es aumenta hasta llegar a m´as de uno en θ
i
= θ
c
,
como es evidente seg´ un la ecuaci´on de Fresnel (3.30). Como antes r

pasa
por cero en el ´angulo de polarizaci´on θ

p
. Los ´angulos de polarizaci´on θ

p
y θ
p
para la reflexi´on interna y externa en la interfase entre los mismos
dos medios son simplemente complemento el uno del otro. Posteriormente
se regresar´a a la reflexi´on interna, donde se demostrar´a que r

y r

son
cantidades complejas para θ
i
> θ
c
.
1
Este ´angulo se conoce tambi´en como ´angulo de Brewster
54 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
3.1. ONDAS EN UNA INTERFASE
2. Corrimientos de fase.
Debe ser evidente seg´ un la ecuaci´on (3.32) que r

es negativo indepen-
dientemente de θ
i
cuando n
t
> n
i
. Adem´as se vio anteriormente que si
se hubiese escogido

E
r


en la direcci´on opuesta, la primera ecuaci´on de
Fresnel (3.32), hubiese cambiado de signo haciendo que r

se tornara po-
sitivo. Entonces el signo de r

est´a asociado con las direcciones relativas
de

E
0i


y

E
0r


. Recu´erdese que una inversi´on de

E
0r


es equiva-
lente a introducir un corrimiento de fase, ∆ϕ

, de π radianes en

E
r


.
Por consiguiente en la frontera

E
i


y

E
r


ser´an antiparalelos y por
lo tanto fuera de fase en π uno respecto del otro, como lo indica el valor
negativo de r

. Cuando se consideran las componentes normales al plano
de incidencia no hay confusi´on sobre si los dos campos est´an en fase o
π radianes fuera de fase; si son paralelos est´an en fase; si son antiparale-
los est´ an π fuera de fase. Resumiendo entonces, la componente del campo
el´ectrico normal al plano de incidencia sufre un corrimiento de fase de
π radianes bajo reflexi´on cuando el medio incidentte tiene un ´ındice m´as
bajo que el medio transmisor. Similarmente t

y t

son siempre positivas
y ∆ϕ = 0. Adem´as, cuando n
i
> n
t
no resulta corrimiento de fase en la
componente normal al reflejarse, es decir ∆ϕ

= 0 siempre que θ
i
< θ
c
.
Las cosas son menos obvias cuando se consideran

E
i

,

E
r

y

E
t

.
Es necesario ahora definir m´as expl´ıcitamente lo que se quiere decir por en
fase ya que los vectores de fase son coplanares pero generalmente no coli-
neales. Las direcciones del campo se escogieron de tal forma que mirando
cualquiera de los vectores de propagaci´on en la direcci´on en que viene la
luz

E,

B y

k se ven con la misma orientaci´on relativa sea cual sea el rayo
incidente, reflejado o transmitido. Se puede usar esto como la condici´on
requerida a fin de que los dos campos

E est´en en fase. Equivalentemente
pero m´as simplemente, dos campos en el plano incidente est´an en fase si
sus componentes son paralelas y fuera de fase si son antiparalelas. Hay
que notar que cuando un par de campos

E est´an fuera de fase, tambi´en lo
estan sus campos asociados

B y viceversa. Con esta definici´on se necesita
solamente ver los vectores normales al plano de incidencia, sean ellos

E
o

B, para determinar la fase relativa de los campos acompa˜ nantes en el
plano incidente. Entonces,

E
i
y

E
t
est´an en fase como lo est´an

B
i
y

B
t
mientras que

E
i
y

E
r
est´an fuera de fase junto con

B
i
y

B
r
. Similarmente

E
i
,

E
r
y

E
t
est´an en fase como lo est´an

B
i
,

B
r
y

B
t
.
Ahora, el coeficiente de amplitud de reflexi´on para la componente paralela
est´a dado por:
r

=
n
t
cos θ
i
−n
i
cos θ
t
n
t
cos θ
i
+n
i
cos θ
t
el cual es positivo (∆ϕ

= 0) siempre que:
n
t
cos θ
i
−n
i
cos θ
t
> 0
es decir, si:
sin θ
i
cos θ
i
−cos θ
t
sin θ
t
> 0.
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 55
CAP
´
ITULO 3. TRATAMIENTO ELECTROMGAN
´
ETICO DE LA PROPAGACI
´
ON DE
LA LUZ
o equivalentemente:
sin(θ
i
−θ
t
) cos(θ
i

t
) > 0. (3.41)
Este ser´a el caso para el que n
i
< n
t
si

i

t
) <
π
2
(3.42)
y para n
i
> n
t
cuando

i

t
) >
π
2
(3.43)
Y as´ı, cuando n
i
< n
t
,

E
0r

y

E
0i

estar´an en fase (∆ϕ

= 0) hasta
que θ
i
= θ
p
y fuera de fase en π radianes de ah´ı en adelante. La transici´on
no es en realidad discontinua ya que

E
0r

va a cero en θ
p
. Por el con-
trario, para reflexi´on interna r

es negativa hasta θ

p
lo cual quiere decir
que ∆ϕ

= π. Desde θ

p
a θ
c
, r

es positiva y ∆ϕ

= 0. M´as all´a de θ
c
, r

se hace compleja. y ∆ϕ

aumenta gradualmente hasta π para θ
i
= 90
o
.
La forma funcional real de ∆ϕ

y ∆ϕ

para reflexi´on interna en la regi´on
donde θ
i
> θ
c
se puede encontrar en la literatura.
3. Reflectancia y transmitancia.
Hay que recordar que la potencia por unidad de ´area que cruza una super-
ficie en el vac´ıo cuya normal es paralela a

S, el vector de Poynting, est´a
dado por:

S = c
2

0

E

B.
Adem´as, la densidad de flujo radiante (W/m
2
) o irradiancia es entonces:
I = 'S` =
c
0
2
E
2
0
.
Esta es la energ´ıa promedio por unidad de tiempo que cruza un ´area
unitaria normal a

S (en medios isotr´opicos

S es paralela a

k). En el caso
que se considera sean I
i
, I
r
y I
t
las densidades de flujo incidente, reflejado
y transmitido respectivamente. Luego, la porci´on de energ´ıa incidiendo
normalmente en un ´area unitaria de la frontera por segundo es I
i
cos θ
i
.
Similarmente, I
r
cos θ
r
y I
t
cos θ
t
son las energ´ıas por segundo que salen de
un ´area unitaria de la frontera normalmente en cada lado. La reflectancia
R es la raz´on del flujo (o potencia) reflejado al incidente, es decir:
R ≡
I
r
cos θ
r
I
i
cos θ
i
=
I
r
I
i
, (3.44)
mientras que la transmitancia T es la raz´on del flujo transmitido al inci-
dente y est´a dada por:
T ≡
I
t
cos θ
t
I
i
cos θ
i
. (3.45)
56 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
3.1. ONDAS EN UNA INTERFASE
El cociente I
r
/I
i
es igual a (v
r

r
E
2
0r
/2)(v
i

i
E
0i
/2) y ya que las ondas
reflejadas e incidente est´an en el mismo medio v
r
= v
i
,
r
=
i
, y
R =

E
0r
E
0i

2
= r
2
. (3.46)
En la misma forma (suponiendo µ
i
= µ
t
= µ
0
):
T =
n
t
cos θ
t
n
i
cos θ
i

E
0t
E
0i

2
=

n
t
cos θ
t
n
i
cos θ
i

t
2
, (3.47)
donde se us´o el hecho de que µ
0

t
= 1/v
2
t
y µ
0
v
t

t
= n
t
/c. La energ´ıa total
que llega al ´area A por unidad de tiempo debe igualar a la energ´ıa que
fluye fuera de ella por unidad de tiempo;
I
i
Acos θ
i
= I
r
Acos θ
r
+I
t
Acos θ
t
, (3.48)
Es evidente aqu´ı que el ´area transversal del haz transmitido, Acos θ
t
es
m´as grande que la de los haces incidente o reflejado (que son iguales).
Multiplicando ambos lados por c esta expresi´on queda:
n
i
E
2
0i
cos θ
i
= n
i
E
2
0r
cos θ
i
+n
t
E
2
0t
cos θ
t
o
1 =

E
0r
E
0i

2
+

n
t
cos θ
t
n
i
cos θ
i

E
0t
E
0i

2
. (3.49)
Pero esto es simplemente
R +T = 1 (3.50)
donde no hay absorci´on. Es conveniente usar las formas componentes, es
decir:
R

= r
2

(3.51)
R

= r
2

(3.52)
T

=

n
t
cos θ
t
n
i
cos θ
i

t
2

(3.53)
y
T

=

n
t
cos θ
t
n
i
cos θ
i

t
2

(3.54)
Se puede demostrar que:
R

+T

= 1 (3.55)
y
R

+T

= 1 (3.56)
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 57
CAP
´
ITULO 3. TRATAMIENTO ELECTROMGAN
´
ETICO DE LA PROPAGACI
´
ON DE
LA LUZ
Una caracter´ıstica interesante de estas curvas se verfica f´acilmente, al me-
nos cualitativamente, y ella es que ambas R

y R

se acercan a uno cuando
θ
i
→90
o
. Esto significa que casi cualquier interfase diel´ectrica muy lisa se
comportar´a como un espejo para la incidencia rasante. Int´entese observar
una fuente luminosa usando esta p´agina como una superficie de fronte-
ra donde θ
i
≈ 90
o
. Se podr´a ver una imagen bastante clara de la fuente
reflejada en el papel.
Cuando θ
i
= 0 el plano incidente queda indefinido y cualquier distinci´on
entre las componentes paralela y perpendicualr de R y T desaparece. En
este caso las ecuaciones (3.51) hasta (3.54) junto con (3.37) y (3.38) llevan
a:
R = R

= R

=

n
t
−n
i
n
t
+n
i

2
(3.57)
y
T = T

= T

=
4n
t
n
i
(n
t
+n
i
)
2
. (3.58)
Entonces el 4 % de la luz incidente normalmente en una interfase aire-
vidrio ser´a reflejada tanto internamente, n
i
> n
t
, como externamente,
n
i
< n
t
. Esto obviamente ser´a de gran inter´es para cualquiera que est´e
trabajando con un sistema complicado de lentes con diez o veinte de tales
fronteras aire-vidrio. En efecto, si se mira perpendicularmente una pila de
alrededor de 50 portaobjetos de microscopio (los cubreobjetos son mucho
m´as delgados y m´as f´aciles de manejar en grandes cantidades) la mayor
parte de la luz se reflejar´a. La pila se comportar´a como si fuese un espejo.
58 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
CAP
´
ITULO 4
Superposici´on de Ondas
´
Indice General
4.1. Suma de Ondas de la Misma Frecuencia . . . . . . . 61
4.1.1. El M´etodo Algebraico . . . . . . . . . . . . . . . . . 61
4.1.2. El M´etodo Complejo . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65
4.1.3. Suma de Fasores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 66
4.1.4. Ondas Estacionarias . . . . . . . . . . . . . . . . . . 67
4.2. Suma de Ondas de Diferente Frecuencia . . . . . . 68
4.2.1. Pulsos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69
4.2.2. Velocidad de Grupo . . . . . . . . . . . . . . . . . . 70
59
CAP
´
ITULO 4. SUPERPOSICI
´
ON DE ONDAS
En los cap´ıtulos siguientes se estudiar´an los fen´omenos de polarizaci´on, in-
terferencia y difracci´on. Todos ellos comparten una base conceptual com´ un ya
que en su mayor parte tienen relaci´on con varios aspectos del mismo proceso.
Afirmando esto en los t´erminos m´as simples, se dir´a que interesa saber qu´e suce-
de cuando dos o m´as ondas de luz se superponen en la misma regi´on del espacio.
Las circunstancias precisas que gobiernan esta superposici´on, por supuesto, de-
terminan la perturbaci´on ´optica final. Entre otras cosas, se est´a interesado en
comprender c´omo las propiedades espec´ıficas de cada onda constitutiva (es decir,
amplitud, fase, frecuencia, etc.) influencian la forma ´ ultima de la perturbaci´on
compuesta.
Es preciso recordar que cada componente del campo de una onda electro-
magn´etica (E
x
, E
y
, E
z
, B
x
, B
y
, B
z
) satisface la ecuaci´on de onda diferencial tri-
dimensional escalar.

2
ψ
∂x
2
+

2
ψ
∂y
2
+

2
ψ
∂z
2
=
1
v
2

2
ψ
∂t
2
Una caracter´ıstica muy significativa de esta expresi´on es que es lineal, es de-
cir, ψ (r, t) y sus derivadas aparecen solamente con la primera potencia. Por lo
tanto, si ψ
1
(r, t) , ψ
2
(r, t) , . . . , ψ
n
(r, t), son soluciones individuales de la ecua-
ci´on (1.59), cualquier combinaci´on lineal de ´estas a su vez, ser´a una socuci´on.
Entonces
ψ (r, t) =
n
¸
i=1
C
i
ψ
i
(r, t) (4.1)
satisface la ecuaci´on de onda, donde los coeficientes C
i
son simplemente cons-
tantes arbitrarias. Esta propiedad, conocida como principio de superposici´on,
sugiere que la perturbaci´on resultante en cualquier punto de un medio es la
suma algebraica de sus ondas constitutivas separadas. Ahora s´olo se est´a inte-
resado en sistemas lineales donde el principio de superposici´on es en realidad
aplicable. T´engase en mente, sin embargo, que ondas de amplitud grande, bien
sean ondas de sonido u ondas de una cuerda, pueden generar una respuesta no
lineal. El haz de un l´aser de alta intensidad enfocado (donde el campo el´ectrico
podr´ıa ser tan alto como 10
10
V/cm) puede evocar efectos no lineales. Por com-
paraci´on, el campo el´ectrico asociado con la luz del sol aqu´ı en la Tierra tiene
una amplitud de alrededor de 10 V/cm.
Hay muchos casos en los que no se necesita preocuparse con la naturaleza
vectorial de la luz y por el momento el estudio se restringir´a a tales casos. Por
ejemplo, si todas las ondas de luz se propagan a lo largo de la misma l´ınea y
comparten un plano com´ un constante de vibraci´on, cada una de ellas podr´ıa
ser descrita en t´erminos de una componente del campo el´ectrico. Todas ´estas
podr´ıan ser paralelas o antiparalelas en cualquier instante y podr´ıan entonces
ser tratadas como escalares. Mucho m´as se dir´a acerca de este punto conforme
se progrese; por ahora se representar´a la perturbaci´on ´optica por una funci´on
escalar E (r, t) que es una soluci´on de la ecuaci´on (1.59). Este procedimiento lleva
a una teor´ıa escalar simple que es altamente ´ util siempre que se sea cuidadoso
al aplicarla.
60 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
4.1. SUMA DE ONDAS DE LA MISMA FRECUENCIA
SECCI
´
ON 4.1
Suma de Ondas de la Misma Frecuencia
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
4.1.1 El
M´etodo
Algebraico
Recu´erdese que se puede escribir una soluci´on de la ecuaci´on diferencial de
onda en la forma:
E(x, t) = E
0
sin[ωt −(kx +ε)] (4.2)
en la cual E
0
es la amplitud de la perturbaci´on arm´onica que se propaga a lo
largo de la direcci´on positiva del eje x. Alternativamente, h´agase:
α(x, ε) = −(kx +ε) (4.3)
tal que
E(x, t) = E
0
sin[ωt +α(x, ε)]. (4.4)
Sup´ongase entonces que se tienen dos de tales ondas
E
1
= E
01
sin(ωt +α
1
) (4.5)
y
E
2
= E
02
sin(ωt +α
2
) (4.6)
las dos con la misma frecuencia y velocidad, superponi´endose en el espacio. La
perturbaci´on resultante es la superposici´on lineal de estas ondas. Entonces
E = E
1
+E
2
o, al desarrollar las ecuaciones (4.5) y (4.6)
E =E
01
(sin ωt cos α
1
+ cos ωt sin α
1
)
+E
02
(sin ωt cos α
2
+ cos ωt sin α
2
).
Por lo tanto
E =(E
01
cos α
1
+E
02
cos α
2
) sin ωt
+ (E
01
sin α
1
+E
02
sin α
2
) cos ωt.
Ya que los t´erminos entre par´entesis son constantes en el tiempo, se hace
E
0
cos α = E
01
cos α
1
+E
02
cos α
2
(4.7)
y
E
0
sin α = E
01
sin α
1
+E
02
sin α
2
. (4.8)
Esta no es una sustituci´on obvia pero ser´a leg´ıtima siempre que se pueda despejar
E
0
y α. Con ese fin, se eleva al cuadrado y se suman las ecuaciones (4.7) y (4.8)
para obtener
E
2
0
= E
2
01
+E
2
02
+ 2E
01
E
02
cos(α
2
−α
1
) (4.9)
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 61
CAP
´
ITULO 4. SUPERPOSICI
´
ON DE ONDAS
y dividiendo la ecuaci´on (4.8) por la (4.7) se obtiene
tan α =
E
01
sin α
1
+E
02
sin α
2
E
01
cos α
1
+E
02
cos α
2
(4.10)
la perturbaci´on total queda entonces:
E = E
0
cos αsin ωt +E
0
sin αcos ωt
o
E = E
0
sin(ωt +α). (4.11)
La onda compuesta (4.11) es arm´onica y de la misma frecuencia que las cons-
titutivas aunque su amplitud y fase son diferentes. La densidad de flujo de una
onda de luz es proporcional a su amplitud al caudrado en virtud de la ecuaci´on
(2.52). Entonces de deduce de la ecuaci´on (4.9) que la densidad de flujo resul-
tante no es simplemente la suma de las densidades de flujo componentes —hay
una contribuci´on adicional 2E
01
E
02
cos(α
1
− α
2
) conocida como el t´ermino de
interferencia. El factor crucial es la diferencia en fase entre las dos ondas que
interfieren E
1
y E
2
δ ≡ (α
1
− α
2
). Cuando δ = 0, ±2π, ±4π, . . . la amplitud
resultante es un m´aximo mientras que δ = ±π, ±3π, . . . da un m´ınimo. En el
primer caso, se dice que las ondas est´an en fase, cresta sobre cresta. En el ´ ultimo
caso las ondas est´an 180
o
fuera de fase y los valles est´an sobre las crestas. Ob-
s´ervese que la diferencia de fase puede aparecer por una diferncia en la longitud
del camino atravesado por las dos ondas o tambi´en por una diferencia en la fase
incial, es decir,
δ = (kx
1

1
) −(kx
2

2
) (4.12)
o
δ =

λ
(x
1
−x
2
) + (ε
1
−ε
2
) (4.13)
Aqu´ı x
1
y x
2
son las distancias desde las fuentes de las dos ondas hasta el punto
de observaci´on y λ es la longitud de onda en el medio en que viajan. Si las ondas
est´an inicialmente en fase en sus emisores respectivos, entonces ε
1
= ε
2
, y
δ =

λ
(x
1
−x
2
) (4.14)
Esto tambi´en se aplicar´ıa al caso donde dos perturbaciones de la misma fuente
viajen diferentes rutas antes de llegar al punto de observaci´on. Ya que n = c/v =
λ
0

δ =

λ
0
n(x
1
−x
2
). (4.15)
62 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
4.1. SUMA DE ONDAS DE LA MISMA FRECUENCIA
La cantidad n(x
1
− x
2
) se conoce como la diferencia de camino ´optico y se
expresar´a por la abreviatura D.C.O. o por el s´ımbolo Λ. Hay que recordar que
es posible, en situaciones m´as complicadas, que cada onda viaje a trav´es de un
n´ umero de medios diferentes con espesores diferentes. Obs´ervese tambi´en que
Λ/λ
0
= (x
1
− x
2
)/λ es el n´ umero de ondas en el medio que corresponde a la
diferencia de camino. Ya que cada longitud de onda est´a asociada con un cambio
de fase de 2π radianes, δ = 2π(x
1
−x
2
)/λ, o m´as brevemente
δ = k
0
Λ, (4.16)
donde k
0
es el n´ umero de propagaci´on en el vac´ıo, es decir, 2π/λ
0
.
Las ondas para las que ε
1
−ε
2
es constante, independientemente de su valor,
son coherentes; una situaci´on que se supondr´a que se consigue en casi toda esta
discusi´on.
Hay un caso especial que es de alg´ un inter´es y es la superposici´on de las
ondas
E
1
= E
01
sin[ωt −k(x + ∆x)]
y
E
2
= E
02
sin(ωt −kx),
donde en particular E
01
= E
02
y α
1
−α
2
= k∆x. Se deja demostrar que en este
caso las ecuaciones (4.9), (4.10) y (4.11) llevan una onda resultante de
E = 2E
01
cos

k∆x
2

sin
¸
ωt −k

x +
∆x
2

. (4.17)
Esto pone de manifiesto claramente el papel dominante que juega la diferencia de
caminos, ∆x, especialmente cuando las ondas emitidas est´an en fase (ε
1
− ε
2
).
Hay muchos casos pr´acticos donde uno arregla justamente estas condiciones
como se ver´a m´as tarde. Si ∆x <λ la resultante tiene una amplitud muy cercana
al valor 2E
02
; mientras que es cero si ∆x = λ/2. En la primera situaci´on se dice
que hay interferencia constructiva mientras que en la ´ ultima hay interferencia
destructiva.
Para aplicaciones repetidas del procedimiento usado para llegar a la ecua-
ci´on (4.11) se puede demostrar que la superposici´on de cualquier n´ umero de
ondas arm´onicas coherentes que tienen una frecuencia dada y viajan en la mis-
ma direcci´on lleva a una onda arm´onica de la misma frecuencia. Por simple
casualidad se ha escogido representar las dos ondas en t´erminos de funciones
seno pero el mismo resultado hubiese aparecido si se hubiese usado funciones
coseno. Entonces en general la suma de N de tales ondas,
E =
N
¸
i=1
E
0i
cos(α
i
±ωt)
est´a dada por
E = E
0
cos(α ±ωt) (4.18)
donde
E
2
0
=
N
¸
i=1
E
2
0i
+ 2
N
¸
j>i
N
¸
i=1
E
0i
E
0j
cos(α
i
−α
j
) (4.19)
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 63
CAP
´
ITULO 4. SUPERPOSICI
´
ON DE ONDAS
y
tan α =
N
¸
i=1
E
0i
sin α
i
N
¸
i=1
E
0i
cos α
i
(4.20)
H´agase una pausa por un momento y cont´entese con que estas relaciones son
en efecto verdaderas. Imag´ınese que se tiene un n´ umero muy grande de fuentes
independientes (N) donde los ´angulos de fase, α
i
, est´an ahora completamente al
azar. En otras palabras, la fase inicial para cada fuente puede tener cualquier
valor entre 0 y 2π en una forma que no tiene ninguna relaci´on con alguna
otra fuente, o los emisores pueden estar localizados al azar, o ambas cosas.
Aunque es aplicable a fuentes de luz, este arreglo se puede tambi´en visualizar
con generadores de microondas o aun con violines. Los resultados que se obtienen
se aplican bien sea que las amplitudes sean todas iguales o no, pero el primer
caso es m´as simple de apreciar. Por lo tanto, h´agase que cada amplitud en la
ecuaci´on (4.19) sea E
01
. Si N es suficientemente grande, cos(α
i
− α
j
) tomar´a
valores tanto positivos como negativos con la misma probabilidad y el segundo
t´ermino en la ecuaci´on (4.19) se aproximar´a a cero. Por lo tanto:
E
2
0
= NE
2
01
(4.21)
La densidad de flujo resultante debida a N fuentes que tienen fases al azar est´a
dada por N veces la densidad de flujo de cualquier fuente. En otras palabras, est´a
determinada por la suma de las densidades de flujo individuales. Por ejemplo,
la luz que emana de una fuente t´ermica (en contraposici´on con lo que sucede en
un l´aser) est´a compuesta de radiaci´on de un gran n´ umero de emisores at´omicos.
Las ondas generadas por estas fuentes microsc´opicas tienen fases al azar y en-
tonces sus densidades de flujo individuales se combinan en la manera que se ha
considerado para formar la densidad de flujo total.
Adem´as, los emisores at´omicos var´ıan en fase r´apidamente y al azar y por
consiguiente tambi´en lo hace as´ı la onda total que resulta de la fuente. Dos o m´as
fuentes t´ermicas separadas (l´amparas de descarga, iluminadores fotogr´aficos,
focos, etc.) ser´an incoherentes en virtud de estas r´apidas variaciones en δ. Ya
que la densidad de flujo es proporcional al promedio en el tiempo de E
2
0
, tomada
generalmente sobre un intervalo de tiempo grande, y ya que las α son funciones
del tiempo a trav´es de fases iniciales, cos [α
i
(t) −α
j
(t)] promediar´a de nuevo a
cero.
En el otro extremo, si las fuentes son coherentes y est´an en fase en el punto
de observaci´on, es decir, α
i
= α
j
, la ecuaci´on (4.19) quedar´a
E
2
0
=
N
¸
i=1
E
2
0i
+ 2
N
¸
j>i
N
¸
i=1
E
0i
E
0j
o equivalentemente
E
2
0
=

N
¸
i=1
E
0i

2
. (4.22)
64 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
4.1. SUMA DE ONDAS DE LA MISMA FRECUENCIA
De nuevo suponiendo que cada amplitud es E
01
, se obtiene
E
2
0
= (NE
01
)
2
= N
2
E
2
01
. (4.23)
En este caso de fuentes coherentes en fase se tiene una situaci´on en que las
amplitudes se suman primero y entonces se elevan al cuadrado para determinar
la densidad de flujo resultante. La superposici´on de ondas coherentes general-
mente tiene el efecto de alterar la distribuci´on espacial de la energ´ıa pero no
la cantidad total presente. Si hay regiones donde la densidad de flujo es mayor
que la suma de las densidades de flujo individuales, habr´a regiones donde ser´a
menor que esa suma.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
4.1.2 El
M´etodo
Complejo
A menudo es matem´aticamente conveniente hacer uso de la representaci´on
compleja de las funciones trigonom´etricas cuando se est´a manejando la super-
posici´on de perturbaciones arm´onicas. La onda
E
1
= E
01
cos(kx ±ωt +ε
1
)
o
E
1
= E
01
cos(α
1
∓ωt)
se puede entonces escribir como:
E
1
= E
01
e
i(α
1
∓ωt)
, (4.24)
si se recuerda que se est´a solamente interesado en la parte real. Sup´ongase que
hay N de tales ondas que se superponen con la misma frecuencia y viajando en
la direcci´on positiva de x. La onda resultante est´a dada por:
E = E
0
e
i(α+ωt)
la cual es equivalente a la ecuaci´on (4.18) o despu´es de sumar las ondas compo-
nentes
E =

N
¸
j=1
E
0j
e

j
¸
¸
e
iωt
. (4.25)
La cantidad
E
0
e

=
N
¸
j=1
E
0j
e

j
(4.26)
se conoce como la amplitud compleja de la onda compuesta y es simplemente la
suma de las amplitudes complejas de las constitutivas. Ya que
E
2
0
= (E
0
e

)(E
0
e

)

, (4.27)
siempre se puede calcular la irradiancia resultante de las ecuaciones (4.26) y
(4.27). Por ejemplo, si N = 2,
E
2
0
= (E
01
e

1
+E
02
e

2
)(E
01
e
−iα
1
+E
02
e
−iα
2
),
de donde
E
2
0
= E
2
01
+E
2
02
+E
01
E
02

e
i(α
1
−α
2
)
+e
−i(α
1
−α
2
)

o
E
2
0
= E
2
01
+E
2
02
+ 2E
01
E
02
cos(α
1
−α
2
),
la cual es id´entica a la ecuaci´on (4.9).
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 65
CAP
´
ITULO 4. SUPERPOSICI
´
ON DE ONDAS
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
4.1.3
Suma de
Fasores
La suma descrita en la ecuaci´on (4.26) se puede representar gr´aficamente
como la suma de vectores en el plano complejo. En la jerga de la ingenier´ıa
electr´onica la amplitud compleja se conoce como fasor y se especifica por su
magnitud y fase; a menudo se escribe simplemente en la forma E
0
∠α. El m´e-
todo de la suma de fasores que se va a desarrollar ahora se puede emplear sin
apreciar su relaci´on con el formalismo de los n´ umeros complejos. En bien de la
simplicidad, en su mayor parte se evitar´a el uso de esa interpretaci´on en lo que
sigue. Imag´ınese entonces que se tiene una perturbaci´on descrita por:
E
1
= E
01
sin(ωt +α
1
).
Se representa la onda por un vector de longitud E
01
girando en sentido contrario
a los puntos de un reloj con una rapidez ω tal que su proyecci´on en el eje
vertical es E
01
sin(ωt + α
1
). Si se hubiese trabajado con las ondas coseno, se
habr´ıa tomado la proyecci´on sobre el eje horizontal. Incidentalemente, el vector
rotatorio es por supuesto el fasor E
01
∠α
1
y las notaciones R e I denotan los
ejes real e imaginario. Similarmente, una segunda onda es
E
2
= E
02
sin(ωt +α
2
)
La suma algebraica, E = E
1
+E
2
, es la proyecci´on en el eje I del fasor resultante
determinado por la suma de vectores de los fasores componentes. La ley de los
cosenos aplicada al tri´angulo de lados E
01
, E
02
y E
0
da
E
2
0
= E
2
01
+E
2
02
+ 2E
01
E
02
cos(α
2
−α
1
),
donde se hizo uso del hecho de que cos[π − (α
2
− α
1
)] = −cos(α
2
− α
1
). Esta
es id´entica a la ecuaci´on (4.9), como debe ser. Usando el mismo diagrama,
obs´ervese que tan α est´a dada tambi´en por la ecuaci´on (4.10). Generalmente
interesa encontrar E
0
en lugar de E(t) y ya que E
0
no est´a afectada por el
constante girar de todos los fasores, a menudo ser´a conveniente poner t = 0 y
as´ı eliminar esa rotaci´on.
Algunos esquemas muy elegantes como la curva de vibraci´on y la espiral de
Cornu ser´an explicados con la t´ecnica de la suma de fasores. Adem´as, es un
punto de vista gr´afico que a menudo permite entender mejor el problema. Como
ejemplo final se examinar´a brevemente la onda resultante de la suma de:
E
1
= 5 sin ωt
E
2
= 10 sin(ωt + 45
o
)
E
3
= sin(ωt −15
o
)
E
4
= 10 sin(ωt + 120
o
)
y
E
5
= 8 sin(ωt + 180
o
).
donde ω est´a en grados por segundo. En los fasores 5∠0
o
, 10∠45
o
, 1∠120
o
y
8∠180
o
cada ´angulo de fase, bien sea positivo o negativo, tiene como referencia
la horizontal. S´olo se necesita leer E
0
∠α con una escala y un transportador para
obtener E = E
0
sin(ωt + α). Es evidente que esta t´ecnica ofrece una ventaja
tremenda en velocidad y simplicidad si no en precisi´on.
66 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
4.1. SUMA DE ONDAS DE LA MISMA FRECUENCIA
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
4.1.4
Ondas Es-
tacionarias
Se vio que la soluci´on general de la ecuaci´on diferencial de onda consist´ıa en
una suma de ondas viajantes,
ψ(x, t) = C
1
f(x −vt) +C
2
g(x +vt).
En particular se va a examinar dos ondas arm´onicas de la misma frecuencia
propag´andose en direcciones opuestas. Una situaci´on de inter´es pr´actico aparece
cuando la onda incidente se refleja hacia atr´as por alg´ un tipo de espejo; una
pared r´ıgida funcionar´ıa para ondas de sonido o una l´amina conductora para
ondas electromagn´eticas. Imag´ınese entonces que una onda incidente que viaja
a la izquierda,
E
I
= E
0I
sin(kx +ωt +ε
I
) (4.28)
llega a un espejo en x = 0 y se refleja hacia la derecha en la forma:
E
R
= E
0R
sin(kx −ωt +ε
R
). (4.29)
La onda compuesta en la regi´on a la derecha del espejo es E = E
I
+ E
R
. Se
podr´ıa efectuar la suma indicada y llegar a una soluci´on general en forma muy
parecida a la de la secci´on 4.1. Hay, sin embargo, algunos conocimientos f´ısicos
que se pueden obtener tomando un camino ligeramente m´as restringido.
La fase inicial ε
I
se puede poner en cero simplemente poniendo en marcha
el reloj cuando E
I
= E
0I
sin kx. Hay algunas cualidades determinadas por el
arreglo f´ısico que deben ser satisfechas por la soluci´on matem´atica y se cono-
cen formalmente como condiciones de contorno. Por ejemplo, si se estuviese
hablando de una cuerda con un extremo atado a una pared en x = 0, ese punto
debe tener siempre desplazamiento cero. Las dos ondas que se superponen, una
incidente y la otra reflejada, deben sumarse de tal manera que den una onda re-
sultante cero en x = 0. Similarmente, en la frontera de una l´amina perfectamente
conductora la onda electromagn´etica resultante debe tener una componente del
campo el´ectrico nula paralela a la superficie. Suponiendo que E
0I
= E
0
, las
condiciones de contorno requieren que en x = 0, E = 0 y ya que ε
I
= 0 se
deduce de las ecuaciones (4.28) y (4.29) que ε
R
= 0. La perturbaci´on compuesta
es entonces:
E = E
0I
[sin(kx +ωt) + sin(kx −ωt)].
Aplicando ahora la identidad
sin α + sin β = 2 sin
1
2
(α +β) cos
1
2
(α −β)
se obtiene
E(x, t) = 2E
0I
sin kxcos ωt. (4.30)
Esta es la ecuaci´on de una onda estacionaria, en contraste con una onda viaje-
ra. Su perfil no se mueve en el espacio; claramente no es de la forma f(x ±vt).
En cualquier punto x = x

la amplitud es una constante igual a 2E
0I
sin kx

y E(x

, t) var´ıa arm´onicamente con cos ωt. En ciertos puntos, que son x =
0, λ/2, λ, 3λ/2, . . ., la perturbaci´on ser´a cero en todo instante. Estos secono-
cen como nodos o puntos nodales. A medio camino entrecada par adyacente
de nodos, es decir, en x = λ/4, 3λ/4, 5λ/4, . . ., la amplitud tiene un valor de
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 67
CAP
´
ITULO 4. SUPERPOSICI
´
ON DE ONDAS
±2E
0I
y esos puntos se conocen como antinodos. La perturbaci´on E(x, t) ser´a
cero para todos los valores de x donde quiera que cos ωt = 0, es decir, cuando
t = (2m+1)τ/4 donde m = 0, 2, 3, . . . y τ es el per´ıodo de las ondas componen-
tes.
Si la reflexi´on en el espejo no es perfecta, como es a menudo el caso, la onda
compuesta tendr´a una componente viajera junto con la onda estacionaria. Bajo
tales condiciones habr´a una transferencia neta de energ´ıa en contraste con la
onda estacionaria pura donde no hay ninguna.
Fue mediante la medici´on de las distancias entre los nodos de ondas esta-
cionarias como Hertz pudo determinar la longitud de onda de la radiaci´on en
sus hist´oricos experimentos. Unos pocos a˜ nos m´as tarde, en 1890, Otto Wie-
ner demostr´o por primera vez la existencia de ondas estacionarias en las ondas
luminosas. El arreglo que utiliz´o consiste en un haz paralelo de luz cuasimono-
crom´atica normalmente incidente reflej´andose en un espejo plateado en la cara
frontal al haz. Una pel´ıcula fotogr´afica, transparente y delgada de menos de
λ/20 de espesor se ha depositado en una placa de vidrio, inclinada con respecto
al espejo con un ´angulo de 10
−3
radianes. En esa forma la placa de pel´ıcula
intersecta el patr´on de ondas planas estacionarias. Despu´es de revelar la emul-
si´on se encontraron una serie de bandas ennegrecidas paralelas, equidistantes.
Estas correspond´ıan a las regiones donde la pel´ıcula fotogr´afica hab´ıa intersec-
tado los planos antinodales. Muy significativamente, no hubo ennegrecimiento
de la emulsi´on en la superficie del espejo. Se puede demostrar que los nodos y
antinodos de la componente del campo magn´etico de una onda electromagn´e-
tica estacionaria se alternan con los del campo el´ectrico. Esto se podr´ıa haber
sospechado del hecho de que t = (2m + 1)τ/4, E = 0 para todos los valores de
x y as´ı para conservar energ´ıa se deduce que B = 0. De acuerdo con la teor´ıa,
Hertz (1888) previamente hab´ıa determinado la existencia de un punto nodal del
campo el´ectrico en la superficie de su reflector. Por consiguiente, Wiener pudo
concluir que las regiones ennegrecidas estaban asociadas con los antinodos del
campo

E. Entonces es el campo el´ectrico el que dispara el proceso fotoqu´ımico.
En una forma muy parecida Drude y Nernst demostraron que el campo

E es el
responsable de la fluorescencia. Estas observaciones son tdas muy entendibles
ya que la fuerza ejercida en un electr´on por la componente

B del campo de
una onda electromagn´etica es generalmente despreciable en comparaci´on con la
del campo

E. Es por estas razones que se refiere al campo el´ectrico como la
perturbaci´on ´optica o campo de luz.
SECCI
´
ON 4.2
Suma de Ondas de Diferente Frecuencia
Hasta ahora el an´alisis se ha restringido a la superposici´on de ondas con
la misma frecuencia. Sin embargo, en realidad nunca se tiene perturbaciones de
ning´ un tipo que sean estrictamente monocrom´aticas. Ser´a bastante m´as realista,
como se ver´a, hablar de luz cuasimonocrom´atica que est´a compuesta de un
estrecho rango de frecuencias. El estudio de tal luz llevar´a a los importantes
conceptos de ancho de banda y tiempo de coherencia.
La habilidad para modular efectivamente la luz hace posible acoplar siste-
mas electr´onicos y ´opticos en una forma que ciertamente tendr´an efectos de
68 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
4.2. SUMA DE ONDAS DE DIFERENTE FRECUENCIA
gran alcance sobre toda la tecnolog´ıa en las d´ecadas por venir. Adem´as, con
el advenimiento de las t´ecnicas electro-´opticas, la luz est´a comenzando a jugar
un nuevo y significativo papel como transportador de informaci´on. Esta secci´on
est´a dedicada a desarrollar algunas de las ideas matem´aticas que se necesitan
para apreciar este nuevo ´enfasis.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
4.2.1
Pulsos
Consid´erese ahora la perturbaci´on compuesta que aparece de la combinaci´on
de las ondas:
E
1
= E
01
cos(k
1
x −ω
1
t)
E
2
= E
01
cos(k
2
x −ω
2
t)
las cuales tienen amplitudes iguales y fase inicial cero. La onda neta:
E = E
01
[cos(k
1
x −ω
1
t) + cos(k
2
x −ω
2
t)]
puede formularse de nuevo como
E = 2E
01
cos
1
2
[(k
1
+k
2
)x −(ω
1

2
)t]
cos
1
2
[(k
1
−k
2
)x −(ω
1
−ω
2
)t]
usando la identidad
cos α + cos β = 2 cos
1
2
(α +β) cos
1
2
(α −β).
Ahora se definen las cantidades ω y k, que son la frecuencia angular promedio
y el n´ umero de propagaci´on promedio, respectivamente. Similarmente las canti-
dades ω
m
y k
m
se designan como la frecuencia de modulaci´on y el n´ umero de
propagaci´on de modulaci´on. Por lo tanto, se hace
ω ≡
1
2

1

2
) ω
m

1
2

1
−ω
2
) (4.31)
y
k ≡
1
2
(k
1
+k
2
) k
m

1
2
(k
1
−k
2
); (4.32)
entonces
E = 2E
01
cos(k
m
x −ω
m
t) cos(kx −ωt). (4.33)
La perturbaci´on total se puede considerar como una onda viajera de frecuencia
ω que tiene una amplitud modulada o variable en el tiempo E
0
(x, t) tal que
E(x, t) = E
0
(x, t) cos(kx −ωt), (4.34)
donde
E
0
(x, t) = 2E
01
(x, t) cos(k
m
x −ω
m
t). (4.35)
En las aplicaciones de inter´es aqu´ı ω
1
y ω
2
siempre ser´an muy grandes. Adem´as,
si ellas son comparables entre s´ı, ω
1
≈ ω
2
, entonces ω ω
m
y E
0
(x, t) cambiar´ıa
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 69
CAP
´
ITULO 4. SUPERPOSICI
´
ON DE ONDAS
lentamente mientras que E(x, t) variar´ıa muy r´apidamente. La irradiancia es
proporcional a:
E
2
0
(x, t) = 4E
2
01
cos
2
(k
m
x −ω
m
t)
o
E
2
0
(x, t) = 2E
2
01
[1 + cos 2(k
m
x −ω
m
t)].
Obs´ervese que E
2
0
(x, t) oscila alrededor de un valor de 2E
2
01
con una frecuencia

m
o simplemente (ω
1
−ω
2
) que se conoce como la frecuencia de palpitaci´on.
En otras palabras, la frecuencia de modulaci´on, que corresponde a la envolvente
de la curva, es la mitad de la frecuencia de palpitaci´on. Podr´ıa parecer que,
como la forma de la onda entre dos nodos consecutivos se repite a s´ı misma,
esa distancia debe ser la longitud de onda de la envolvente, pero este no es
generalmente el caso.
Las palpitaciones fueron observadas por primera vez usando luz en 1955 por
Forrester, Gudmundsen y Johnson. A fin de obtener dos ondas de frecuencia
ligeramente diferente usaron el efecto Zeeman. Cuando los ´atomos de una l´am-
para de descarga, en este caso mercurio, se sujetan a un campo magn´etico, sus
niveles de energ´ıa se dividen. Como resultado de ello la luz emitida contiene dos
frecuencias componentes ν
1
y ν
2
que difieren en proporci´on a la magnitud del
campo aplicado. Cuando estas componentes se recombinan en la superficie de
un tubo mezclador fotoel´ectrico la frecuencia de palpitaci´on, ν
1
−ν
2
se genera.
Espec´ıficamente, el campo estaba ajustado de tal manera que ν
1
− ν
2
= 10
10
Hz que corresponde convenientemente a una se˜ nal de microondas de 3 cm. La
corriente fotoel´ectrica registrada ten´ıa la misma forma que la curva E
2
0
(x).
El advenimiento del l´aser ha hecho desde entonces considerablemente m´as
f´acil la observaci´on de las palpitaciones usando luz. Aun una palpitaci´on de unos
pocos Hz en 10
14
Hz se puede observar como una variaci´on en la corriente del
fototubo. La observaci´on de las palpitaciones representa ahora un medio parti-
cularmente simple y sensible de detectar peque˜ nas diferencias en la fecuencia.
El efecto Doppler, que explica el desplazamiento de frecuencia cuando la luz se
refleja en una superficie m´ovil, provee otra serie de aplicaciones de las palpita-
ciones. Esparciendo luz con un objeto, bien sea s´olido, l´ıquido o incluso gaseoso,
y mezclando entonces las ondas original y reflejada, se obtiene una medida pre-
cisa de la velocidad del cuerpo. En forma muy parecida en escala at´omica, la luz
de l´aser cambiar´a su fase al interaccionar con ondas de sonido que se mueven
en un material (este fen´omeno se llama esparcimiento Brillouin). Entonces 2ω
m
queda como una medida de la velocidad del sonido en el medio.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
4.2.2
Velocidad
de Grupo
La perturbaci´on examinada en la secci´on anterior,
E(x, t) = E
0
(x, t) cos(kx −ωt),
consiste en una onda portadora de alta frecuencia (ω), modulada en amplitud
por una funci´on coseno. Suponiendo, por un momento, que la onda no estuviera
modulada, es decir, E
0
= constante. Cada peque˜ na cresta en la portadoras
viajar´ıa a la derecha con la velocidad de fase usual. En otras palabras:
v = −

∂ϕ
∂t

x=cte

∂ϕ
∂x

t=cte
.
70 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
4.2. SUMA DE ONDAS DE DIFERENTE FRECUENCIA
De la ecuaci´on (4.34) la fase est´a dada por ϕ = (k −ωt) y por lo tanto
v =
ω
k
. (4.36)
Claramente, ´esta es la velocidad de fase bien sea que la portadora est´e modulada
o no. en el caso anterior las crestas simplemente cambian peri´odicamente de
amplitud conforme van viajando.
Evidentemente, hay otro movimiento en el que se est´a interesado y es la pro-
pagaci´on de la envolvente moduladora. Sup´ongase que las ondas constitutivas,
E
1
(x, t) y E
2
(x, t), avanzan con la misma velocidad, v
1
= v
2
. Imag´ınese, si se
quiere, las dos ondas arm´onicas con diferentes longitudes de onda y frecuencias
dibujadas en hojas separadas de pl´astico transparente. Cuando ´estas se super-
ponen de cierta manera la resultante es un patr´on estacionario de palpitaciones.
Si ambas hojas se mueven hacia la derecha con la misma velocidad para simular
ondas viajeras, las palpitaciones obviamente se mover´an con la misma veloci-
dad. La rapidez con la cual la envolvente de modulaci´on avanza se conoce como
velocidad de grupo o simb´olicamente como v
g
. en este caso la velocidad de grupo
es igual a la velocidad de fase de la portadora (la velocidad promedio, ω/k). En
otras palabras, v
g
= v = v
1
= v
2
. Esto se aplica espec´ıficamente a medios no
dispersores en los cuales la velocidad de fase es independiente de la longitud
de onda de tal forma que las dos ondas tengan la misma velocidad. Para una
soluci´on de aplicaci´on m´as general se examinar´a la expresi´on para la envolvente
de modulaci´on:
E
0
(x, t) = 2E
01
(x, t) cos(k
m
x −ω
m
t).
La velocidad con la que se mueve la onda est´a de nuevo dada por la ecuaci´on
(1.32) donde ahora se donde ahora se puede olvidar de la onda portadora. La
modulaci´on por consiguiente avanza con una rapidez dependiente de las fases
de la envolvente (k
m
x −ω
m
t) y as´ı:
v
g
=
ω
m
k
m
o
v
g
=
ω
1
−ω
2
k
1
−k
2
=
∆ω
∆k
.
Obs´ervese, sin embargo, que ω puede ser dependiente de λ o, equivalentemente,
de k. La funci´on particular ω = ω(k) se llama relaci´on de dispersi´on. Cuando
el rango de frecuencia ∆ω, centrado alrededor de ω, es peque˜ no ∆ω/∆k es
aproximadamente igual a la derivada de la relaci´on de dispersi´on, es decir
v
g
=

dk
. (4.37)
La modulaci´on o se˜ nal se propaga con una velocidad v
g
que puede ser mayor,
igual o menor que la velocidad de fase v, de la portadora. La ecuaci´on (4.37)
es muy general y ser´a cierta, tambi´en, para cualquier grupo de ondas que se
superponen siempre que su rango de frecuencia sea angosto.
Ya que ω = kv, la ecuaci´on (4.37) da
v
g
= v +k
dv
dk
. (4.38)
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 71
CAP
´
ITULO 4. SUPERPOSICI
´
ON DE ONDAS
como una consecuencia, en medios no dispersores donde v es independiente de
λ, dv/dk = 0 y v
g
= v. Espec´ıficamente en el vac´ıo ω = kc, v = c y v
g
= c.
En medios dispersores v
1
= v
2
, donde n(k) no se conoce, ω = kc/n y es ´ util
reformular v
g
como:
v
g
=
c
n

kc
n
2
dn
dk
o
v
g
= v

1 −
k
n
dn
dk

(4.39)
Para medios ´opticos en regiones de dispersi´on normal, el ´ındice de refracci´on
aumenta con la frecuencia (dn/dk > 0) y como resultado v
g
< v. Claramente,
se deber´ıa definir un ´ındice de refracci´on de grupo
n
g

c
v
g
(4.40)
que se debe distinguir cuidadosamente de n. A. A. Michelson en 1885 midi´o n
g
en
bisulfuro de carbono usando pulsos de luz blanca y obtuvo 1.758 en comparaci´on
con 1.635.
La teor´ıa de la relatividad especial hace muy claro que bajo ninguna cir-
cunstancia una se˜ nal se puede propagar con una velocidad mayor que c. Sin
embargo, ya se ha visto que bajo ciertas circunstancias la velocidad de fase pue-
de exceder a c. La contradicci´on es solamente aparente y es debida al hecho de
que mientras que una onda monocrom´atica puede en efecto tener una rapidez
mayor que c, ella no puede llevar informaci´on. En contraste, una se˜ nal en la
forma de cualquier onda modulada se propagar´a con la velocidad de grupo que
es siempre menor que c en medios normalmente dispersores.
1
1
En regiones de dispersi´on an´omala donde dn/dk < 0, v
g
puede ser mayor que c. Aqu´ı, sin
embargo, la se˜ nal se propaga con otra velocidad m´as, muy diferente, concida como la velocidad
de se˜ nal v
s
. Entonces v
s
= v
g
excepto en una banda de absorci´on de resonancia. En todos los
casos v
g
corresponde a la velocidad de transferencia de energ´ıa y nunca excede a c.
72 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
CAP
´
ITULO 5
Interferencias
´
Indice General
5.1. Consideraciones Generales . . . . . . . . . . . . . . . 74
5.2. Condiciones para la Interferencia . . . . . . . . . . . 78
5.3. Interfer´ometros de Divisi´on de Frente de Onda . . 79
5.4. Pel´ıculas Diel´ectricas. Interferencia de dos Haces . 83
5.4.1. Franjas de Igual Inclinaci´on . . . . . . . . . . . . . . 84
5.4.2. Franjas de Igual Espesor . . . . . . . . . . . . . . . . 86
73
CAP
´
ITULO 5. INTERFERENCIAS
SECCI
´
ON 5.1
Consideraciones Generales
La luz es, por supuesto, un fen´omeno vectorial; los campos el´ectricos y mag-
n´eticos son campos vectoriales. Una apreciaci´on de este hecho es fundamental
para cualquier tipo de entendimiento intuitivo de la ´optica. No es necesario decir
que hay muchas situaciones en las que el sistema ´optico en particular est´a de tal
manera configurado que la naturaleza vectorial de la luz es de poco significado
pr´actico. Se deducir´a por lo tanto las ecuaciones de interferencia b´asicas dentro
del contexto del modelo vectorial, delineando despu´es las condiciones bajo las
cuales el tratamiento escalar es aplicable.
De acuerdo con el principio de superposici´on, la intensidad del campo el´ec-
trico

E, en un punto en el espacio que proviene de los campos separados

E
1
,

E,
. . ., de varias fuentes que contribuyen, est´a dada por:

E =

E
1
+

E
2
+. . . .
Una vez m´as se hace notar que la perturbaci´on ´optica, o campo luminoso

E,
var´ıa en un tiempo sumamente r´apido, aproximadamente:
4,3 10
14
Hz a 7,5 10
14
Hz,
haciendo que el campo real sea una cantidad pr´acticamente indetectable. Por
otro lado, la irradiancia I puede ser medida directamente usando una gran va-
riedad de sensores (por ejemplo, fotoceldas, bol´ometros, emulsiones fotogr´aficas
u ojos). Realmente, si se va a estudiar la interferencia, entonces es mejor que se
ataque el problema por medio de la irradiancia.
Gran parte del an´alisis que sigue se puede efectuar sin especificar la forma
particular de los frentes de onda y los resultados son por consiguiente muy
generales en su aplicabilidad. Sin embargo, con el prop´osito de simplificar, se
considerar´an dos fuentes puntuales S
1
y S
2
emitiendo ondas monocrom´aticas
de la misma frecuencia en un medio homog´eneo. Adem´as, perm´ıtase que su
separaci´on a sea mucho m´as grande que λ. Col´oquese el punto de observaci´on
P lo suficientemente lejos de las fuentes de tal forma que los frentes de onda
en P sean planos. Por el momento se considerar´an solamente ondas linealmente
polarizadas de la forma:

E
1
(r, t) =

E
01
cos

k
1
r −ωt +ε
1

y

E
2
(r, t) =

E
02
cos

k
2
r −ωt +ε
2

Anteriormente se vi´o que la irradiancia en P est´a dada por:
I = v

E
2

Puesto que solamente son concernientes las irradiancias relativas dentro del
mismo medio, se despreciar´an, al menos por el momento, las constantes y se
pondr´a:
I =

E
2

.
74 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
5.1. CONSIDERACIONES GENERALES
Lo que se quiere decir por

E
2

es, por supuesto, el promedio en el tiempo de
la magnitud de la intensidad del campo el´ectrico al cuadrado o

E

E

. Por
consiguiente,

E
2
=

E

E,
donde ahora

E
2
=

E
1
+

E
2

E
1
+

E
2

y por lo tanto:

E
2
=

E
2
1
+

E
2
2
+ 2

E
1

E
2
Tomando el promedio en el tiempo de ambos lados, la irradiancia queda:
I = I
1
+I
2
+I
12
(5.1)
siempre que:
I
1
=

E
2
1

,
I
2
=

E
2
2

y
I
12
= 2

E
1

E
2

.
La ´ ultima expresi´on se conoce como t´ermino de interferencia. Para evaluarlo en
este caso espec´ıfico, se forma:

E
1

E
2
=

E
01

E
02
cos

k
1
r −ωt +ε
1

cos

k
2
r −ωt +ε
2

o equivalentemente:

E
1

E
2
=

E
01

E
02
[cos(

k
1
r +ε
1
) cos ωt
+ sin(

k
1
r +ε
1
) sin ωt] [cos(

k
2
r +ε
2
) cos ωt
+ sin(

k
2
r +ε
2
) sin ωt].
(5.2)
Recordando que el promedio en el tiempo de alguna funci´on f(t), tomado sobre
un intervalo T, es:
'f(t)` =
1
T

t+T
t
f(t

)dt

. (5.3)
El per´ıodo τ de las funciones arm´onicas es 2π/ω y para la mayor´ıa de los pro-
p´ositos presentes T τ. En ese caso el coeficiente 1/T frente a la integral tiene
un efecto dominante. Despu´es de multiplicar y sacar el promedio, la ecuaci´on
(5.2) queda:

E
1

E
2

=
1
2

E
01

E
02
cos

k
1
r +ε
1

k
2
r −ε
2

,
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 75
CAP
´
ITULO 5. INTERFERENCIAS
donde se utiliz´o el hecho de que

cos
2
ωt

=
1
2
,

sin
2
ωt

=
1
2
y 'cos ωt sin ωt` =
0. El t´ermino de interferencia es:
I
12
=

E
01

E
02
cos δ (5.4)
y δ, igual a

k
1
r −

k
2
r +ε
1
−ε
2

, es la diferencia de fase que proviene de
combinar una diferencia de longitud de trayectoria y una diferencia de fase incial.
Obs´ervese que si

E
01
y

E
02
(y por consiguiente

E
1
y

E
2
) son perpendiculares,
I
12
= 0 y I = I
1
+ I
2
. Dos estados ortogonales { tales se combinan para
dar un estado {, L, { o c, pero la distribuci´on de densidad de flujo quedar´a
inalterada.
La situaci´on que casi siempre ocurre en el trabajo que sigue corresponde a

E
01
paralelo a

E
02
. en ese caso, la irradiancia se reduce al valor encontrado en
el tratamiento escalar. Bajo esas condiciones:
I
12
= E
01
E
02
cos δ.
Esto se puede escribir en una forma m´as conveniente notando que:
I
1
=

E
2
1

=
E
2
01
2
y
I
2
=

E
2
2

=
E
2
02
2
El t´ermino de interferencia queda:
I
12
= 2

I
1
I
2
cos δ,
en donde la irradiancia total es:
I = I
1
+I
2
+ 2

I
1
I
2
cos δ. (5.5)
En varios puntos en el espacio, la irradiancia resultante puede ser mayor, menor
o igual a I
1
+ I
2
dependiendo del valor I
12
, es decir, dependiendo de δ. Un
m´aximo en la irradiancia se obtiene cuando cos δ = 1, tal que:
I
max
= I
1
+I
2
+ 2

I
1
I
2
.
cuando
δ = 0, ±2π, ±4π, . . . .
En este caso la diferencia de fase entre las dos ondas es un m´ ultiplo entero
de 2π, y las perturbaciones est´an en fase. Se habla de esto como interferencia
constructiva total. Cuando 0 < cos δ < 1 las ondas est´an fuera de fase, I
1
+
I
2
< I < I
max
y el resultado se conoce como interferencia constructiva. En
δ = π/2, cos δ = 0, las perturbaciones ´opticas est´an 90
o
fuera de fase y I =
I
1
+ I
2
. Para 0 > cos δ > −1 se tiene la condici´on de interferencia destructiva,
I
1
+I
2
> I > I
min
. El m´ınimo en la irradiancia resulta cuando las ondas est´an
180
o
fuera de fase, valles sobre crestas, cos δ = −1, y
I
min
= I
1
+I
2
−2

I
1
I
2
.
76 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
5.1. CONSIDERACIONES GENERALES
Esto, por supuesto, ocurre cuando δ = ±π, ±3π ±5π, . . ., y recibe el nombre de
interferencia destructiva total.
Otro caso algo especial, aunque no muy importante aparece cuando las am-
plitudes de ambas ondas que llegan a P son iguales, es decir,

E
01
=

E
02
. Ya
que las contribuciones a la irradiancia de ambas fuentes son entonces iguales,
haciendo I
1
= I
2
= I
0
. La ecuaci´on (5.5) se puede ahora escribir como:
I = 2I
0
(1 + cos δ) = 4I
0
cos
2
δ
2
(5.6)
de lo cual se deduce que I
min
= 0 y I
max
= 4I
0
.
La ecuaci´on (5.5) es igualmente v´alida para las ondas esf´ericas emitidas por
S
1
y S
2
. Tales ondas se pueden expresar como:

E
1
(r
1
, t) =

E
01
(r
1
)e
i(kr
1
−ωt+ε
1
)
y

E
2
(r
2
, t) =

E
02
(r
2
)e
i(kr
2
−ωt+ε
2
)
Los t´erminos r
1
y r
2
son los radios de los frentes de onda esf´ericos que se su-
perponen en P, es decir, ellos especifican las distancias de las fuentes J. En este
caso:
δ = k(r
1
−r
2
) + (ε
1
−ε
2
).
La densidad de flujo en la regi´on que rodea a S
1
y S
2
ciertamente variar´a de
punto a punto al variar (r
1
−r
2
). No obstante, del principio de conservaci´on de
la energ´ıa, se espera que el promedio espacial de I permanezca constante e igual
al promedio de I
1
+ I
2
. El promedio espacial de I
12
debe ser por lo tanto cero,
una propiedad verificada por la ecuaci´on (5.4) ya que el promedio del t´ermino
del coseno es, en efecto, cero.
La ecuaci´on (5.6) ser´a aplicable cuando la separaci´on entre S
1
y S
2
sea
peque˜ na en comparaci´on con r
1
y r
2
y cuando, adem´as, la regi´on de interferencia
tambi´en sea peque˜ na en el mismo sentido. Bajo estas circunstancias

E
01
y

E
02
pueden considerarse independientes de la posici´on, es decir, constantes en la
peque˜ na regi´on examinada. Si las fuentes emisoras son de igual intensidad

E
01
=

E
02
, I
1
= I
2
= I
0
y se tiene:
I = 4I
0
cos
2
1
2
[k(r
1
−r
2
) + (ε
1
−ε
2
)]
Los m´aximos de irradiancia ocurren cuando:
δ = 2πm
siempre que m = 0, ±1, ±2, . . .. Similarmente, los t´erminos para los cuales I = 0,
aparecen cuando:
δ = π(2m+ 1).
Estas expresiones se pueden reescribir de tal forma que la m´axima irradiancia
ocurre cuando:
(r
1
−r
2
) =
2πm+ (ε
2
−ε
2
)
k
(5.7)
y la m´ınima cuando
(r
1
−r
2
) =
π(2m+ 1) + (ε
2
−ε
2
)
k
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 77
CAP
´
ITULO 5. INTERFERENCIAS
Cualquiera de estas ecuaciones define una familia de superficies, cada una de las
cuales es un hiperboloide de revoluci´on. Los v´ertices de los hiperboloides est´an
separados por distancias iguales a los lados derechos de las ecuaciones (5.7). Los
focos est´an localizados en S
1
y S
2
. Si las ondas est´an en fase al salir del emisor
ε
1
−ε
2
= 0, y las ecuaciones (5.7) se simplifican a:
(r
1
−r
2
) =
2πm
k
= mλ
(r
1
−r
2
) =
π(2m+ 1)
k
=

m+
1
2

λ
para irradiancia m´axima y m´ınima, respectivamente. Las zonas claras y oscuras
que se ver´ıan en una pantalla colocada en la regi´on de interferencia se conocen
como franjas de interferencia.
SECCI
´
ON 5.2
Condiciones para la Interferencia
Si el patr´on de interferencia que corresponde a las ecuaciones (5.7) es ob-
servable, la diferencia de fase (ε
1
− ε
2
) entre las dos fuentes debe permanecer
bastante constante en el tiempo. Tales fuentes son coherentes. Dos haces que
se superponen y que vienen de emisores separados interferir´an, pero el patr´on
resultante no se sostendr´a el tiempo suficiente para ser f´acilmente observable.
Una fuente t´ıpica contiene un gran n´ umero de ´atomos excitados, cada uno capaz
de radiar un tren de onda aproximadamente por 10
−8
s. Dos fuentes distintas
por consiguiente podr´ıan mantener sus fases relativas, en el mejor de los casos,
10
−8
s. El patr´on de interferencia resultante ser´ıa constante en espacio solamen-
te durante ese lapso, antes de que var´ıe al cambiar la fase, y de ah´ı en adelante
permanecer´ıa estable por otro momento, solamente para cambiar de nuevo y as´ı
sucesivamente. Por consiguiente, ser´ıa in´ util intentar ver o fotografiar el patr´on
de interferencia resultante de dos l´amparas. Se han usado dos l´aseres separados
para generar patrones de interferencia. La forma m´as com´ un de resolver el pro-
blema, como se ver´a, es hacer que una fuente se utilice para producir dos fuentes
secundarias coherentes.
Si dos haces deben interferir para producir un patr´on estable, deben tener
casi la misma frecuencia. Una diferencia de frecuencia significante resultar´ıa en
una diferencia de fase dependiente del tiempo, variando r´apidamente el cual a
su vez har´ıa que I
12
se promediase a cero durante el intervalo de detecci´on.
Los patrones m´as claros existir´an cuando las ondas que interfirieron tengan
amplitudes iguales o casi iguales. Las regiones centrales de las franjas oscuras y
claras corresponden entonces a interferencia completamente destructiva o cons-
tructiva, respectivamente, dando m´aximo contraste.
En la secci´on previa se supuso que dos vectores de perturbaciones ´opticas su-
perpuestos estaban linealmente polarizados y paralelos. No obstante, las f´ormu-
las de la secci´on anterior se aplican tambi´en a situaciones m´as complicadas;
realmente el tratamiento es aplicable sin importar el estado de polarizaci´on de
las ondas. Para apreciar esto, es preciso recordar que cualquier estado de po-
larizaci´on se puede sintetizar en estados { ortogonales. Para luz natural (no
78 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
5.3. INTERFER
´
OMETROS DE DIVISI
´
ON DE FRENTE DE ONDA
polarizada) estos estados { son mutuamente incoherentes, pero ello no repre-
senta ninguna dificultad particular.
Sup´ongase que cada onda tiene su vector de propagaci´on en el mismo plano
de tal forma se pueden marcar los estados { ortogonales constitutivos con res-
pecto a ese plano, es decir,

E

y

E

, los cuales son paralelos y perpendiculares al
plano respectivamente. Entonces, cualquier onda plana polarizada o no, se pue-
de escribir en la forma (

E

+

E

). Imag´ınese entonces que la sondas (

E
1
+

E
⊥1
)
y (

E
2
+

E
⊥2
) emitidas desde dos fuentes coherentes id´enticas se superponen
en la misma regi´on del espacio. La distribuci´on de densidad de flujo resultante
consistir´ıa de dos patrones de interferencia independientes, precisamente super-
puestas,

(

E
1
+

E
⊥1
)
2

y

(

E
2
+

E
⊥2
)
2

. Por consiguiente, puesto que se
dedujeron las ecuaciones en la secci´on anterior, espec´ıficamente para luz lineal,
ellas son aplicables tambi´en, para cualquier estado de polarizaci´on incluyendo
luz natural.
Obs´ervese que aunque

E
⊥1
y

E
⊥2
son siempre paralelas una a otra

E
1
y

E
2
, las cuales est´an en el plano de referencia, no necesariamente lo son.
Ser´an paralelas solamente cuando los dos haces son paralelos entre s´ı (es decir,

k
1
=

k
2
). La naturaleza vectorial inherente del proceso de interferencia, como
se manifiesta en la representaci´on del producto escalar (5.4) de I
12
, no puede
por consiguiente ignorarse. Como se ver´a, hay muchas situaciones pr´acticas en
las que los dos haces son casi paralelos y para ´estos la teor´ıa escalar funciona
perfectamente.
Fresnel y Arago hicieron un estudio extensivo de las condiciones bajo las cua-
les la interferencia de luz polarizada ocurre y sus conclusiones resumen algunas
de las consideraciones anteriores. Las leyes de Fresnel-Arago son las siguientes:
1. Dos estados { coherentes ortogonales no pueden interfereir en el sentido
de que I
12
= 0 y no resulten franjas.
2. Dos estados { coherentes y paralelos interfieren en la misma forma que la
luz natural.
3. dos estados { ortogonales constitutivos de la luz natural no pueden in-
terferir para formar un patr´on f´acilmente observable aunque se giran para
alinearlos. Este ´ ultimo punto es comprensible ya que estos estados { son
incoherentes.
SECCI
´
ON 5.3
Interfer´ometros de Divisi´on de Frente de Onda
La ecuaci´on
(r
1
−r
2
) = mλ
determinaba las superficies de irradiancia m´axima. Ya que la longitud de onda
λ para la luz es muy peque˜ na, un gran n´ umero de superficies que corresponden
a los valores m´as bajos de m existir´an cerca y ambos lados del plano m = 0.
Un n´ umero de franjas paralelas y bastante rectas por consiguiente aparecer´an
en una pantalla colocada perpendicularmente al plano (m = 0) y en la vecindad
de ´el, y para este caso la aproximaci´on r
1
≈ r
2
ser´a v´alida. Si S
1
y S
2
son
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 79
CAP
´
ITULO 5. INTERFERENCIAS
entonces desplazados normalmente a la l´ınea S
1
S
2
, las franjas solamente ser´an
desplazadas paralelamente a s´ı mismas. Pr´acticamente, dos rendijas angostas
por consiguiente aumentar´an la irradiancia dejando esencialmente inalterada,
por otro lado, la regi´on central del patr´on de las dos fuentes puntuales.
Consid´erese una onda plana monocrom´atica hipot´etica iluminando una ren-
dija larga y angosta. De esa rendija primaria emerger´a una onda cil´ındrica; y
sup´ongase que esta onda, a su vez, cae en dos rendijas S
1
y S
2
muy juntas,
angostas y paralelas. Cuando existe simetr´ıa, los segmentos del frente de onda
primario que llegan a las dos rendijas estar´an exactamente en fase, y las rendi-
jas constituir´an dos fuentes secundarias coherentes. Se espera que donde quiera
que las dos ondas que vienen de S
1
y S
2
se superpongan, ocurrir´a interferen-
cia (siempre que la diferencia de camino ´optico sea menor que la longitud de
coherencia, c∆t).
En una situaci´on f´ısica realista la distancia entre cada una de las pantallas
ser´ıa larga en comparaci´on con la distancia a entre las dos rendijas, y todas
las franjas estar´ıan bastante cerca del centro O de la pantalla. La diferencia de
camino entre los rayos a lo largo de S
1
P y S
2
P se puede obtener, con buena
aproximaci´on, bajando una perpendicular desde S
2
hasta S
1
P. Esta diferencia
de camino est´a dada por:

S
1
B

=

S
1
P

S
2
P

(5.8)
o

S
1
B

= r
1
−r
2
.
Continuando con esta aproximaci´on la diferencia de camino se puede expresar
como:
r
1
−r
2
= aθ (5.9)
ya que θ ≈ sin θ.
Obs´ervese que
θ =
y
s
(5.10)
y as´ı
r
1
−r
2
=
a
s
y.
De acuerdo con la secci´on (5.11), la interferencia constructiva ocurrir´a cuan-
do:
r
1
−r
2
= mλ. (5.11)
Entonces, de las ´ ultimas dos relaciones se obtiene:
y
m
=
s
a
mλ. (5.12)
80 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
5.3. INTERFER
´
OMETROS DE DIVISI
´
ON DE FRENTE DE ONDA
Esto da la posici´on de la m-´esima franja brillante sobre la pantalla si se cuenta
el m´aximo 0 como la franja cero. La posic´on angular de la franja se obtiene
sustituyendo la ´ ultima expresi´on en la ecuaci´on (5.10)
θ
m
=

a
(5.13)
Esta relaci´on se puede obtener directamente mediante m´etodos geom´etricos.
Para el orden m-´esimo de interferencia, m longitudes de onda enteras deben
caber dentro de la distancia r
1
− r
2
. Por consiguiente, del tri´angulo S
1
S
2
B se
obtiene:
θ
m
=

a
.
El espacio entre franjas en la pantalla se puede obtener f´acilmente de la
ecuaci´on (5.12). La diferencia en las posiciones de dos m´aximos consecutivos es:
y
m+1
−y
m
=
s
a
(m+ 1)λ −
s
a

o
∆y =
s
a
λ. (5.14)
Ya que este patr´on es equivalente al obtenido para dos ondas esf´ericas su-
perpuestas (al menos en la regi´on r
1
≈ r
2
), se puede aplicar la ecuaci´on (5.6).
Usando la diferencia de fase
δ = k(r
1
−r
2
).
La ecuaci´on (5.6) se puede reescribir como:
I = 4I
0
cos
2
k(r
1
−r
2
)
2
siempre que, por supuesto, los dos haces sean coherentes y tengan irradian-
cias iguales a I
0
. Con
r
1
−r
2
= y
a
s
la irradiancia resultante queda:
I = 4I
0
cos
2
yaπ

.
Los m´aximos consecutivos est´an separados por la ∆y dada en la ecuaci´on (5.14).
Una observaci´on visual directa del patr´on de las franjas se puede hacer per-
forando dos peque˜ nos agujeros en una tarjeta delgada. Los agujeros deben ser
aproximadamente del tama˜ no del tipo de imprenta usado para el punto en esta
p´agina y con sus centros separados alrededor de 3 radios. Una l´ampara en la
calle, las luces de un autom´ovil o un sem´aforo en la noche, localizados a pocos
metros de distancia servir´a como fuente de ondas planas. Esta tarjeta debe ser
colocada directamente frente y muy cerca del ojo. El patr´on es mucho m´as f´acil
de observar usando rendijas, pero vale la pena ensayar los agujeritos.
Las microondas, debido a su gran longitud de onda, tmabi´en ofrecen una
forma f´acil de observar la interferencia de doble rendija. Dos rendijas (por ejem-
plo, λ/2 de ancho por λ de largo, separados por 2λ) cortadas en un pedazo de
l´amina u hoja met´alica servir´an muy bien como fuente de onda secundaria.
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 81
CAP
´
ITULO 5. INTERFERENCIAS
La configuraci´on interferom´etrica discutida antes, con fuentes puntuales o de
rendija, se conoce como experimento de Young. El principio f´ısico y las conside-
raciones matem´aticas se aplican directamente a otros interfer´ometros de divisi´on
de frente de onda. Entre los m´as comunes de ellos est´an el espejo doble de Fres-
nel, el prisma doble de Fresnel y el espejo de Lloyd.
El espejo doble de Fresnel consiste en dos espejos planos metalizados al frente
e inclinados uno respecto al otro con un ´angulo muy peque˜ no. Una porci´on del
frente de onda cil´ındrico proveniente de la rendija S se refleja en el primer espejo,
mientras que otra porci´on del frente de onda se refleja en el segundo espejo. Un
campo de interferencia existe en el espacio en la regi´on deonde las dos ondas
reflejadas se superponen una sobre la otra. Las im´agenes (S
1
y S
2
) de la rendija S
en los dos se pueden considerar como fuentes coherentes separadas, colocadas con
una separaci´on a. De la ley de la reflexi´on se deduce que SA = S
1
A, SB = S
2
B,
de tal forma que SA+AP = r
1
y SB+BP = r
2
. La diferencia de camino ´optico
entre los dos rayos es simplemente r
1
−r
2
. Los m´aximos ocurren en r
1
−r
2
= mλ
como era el caso para el interfer´ometro de Young. De nuevo, la separaci´on de
las franjas est´a dada por:
∆y =
s
a
λ
donde s es la distancia entre el plano de las dos fuentes virtuales (S
1
, S
2
) y la
pantalla. N´otese que el ´angulo θ entre los espejos debe ser muy peque˜ no si los
vectores de campo el´ectrico para cada uno de los dos haces son paralelos o casi
paralelos. Repres´entese por

E
1
y

E
2
las ondas de luz emitidas por las fuentes
coherentes virtuales S
1
y S
2
. En cualquier instante de tiempo en el punto P en el
espacio, cada uno de estos vectores se puede resolver en componentes, paralelas
y perpendiculares al plano de la p´agina. Con

k
1
y

k
2
paralelas a AP y BP
respectivamente, debe ser evidente que las componentes

E
1
y

E
2
en el plano de
la pagina se acercan al paralelismo solamente para θ peque˜ na.
El prisma doble de Fresnel o biprisma consiste en dos prismas unidos en las
bases. Un frente de onda cil´ındrico simple llega a ambos prismas. La porci´on
superior del frente de onda se refracta hacia abajo, mientras que el segmento
inferior se refracta hacia arriba. En la regi´on de superposici´on ocurre la interfe-
rencia. Aqu´ı de nuevo, existen dos fuentes virtuales, S
1
y S
2
, separadas por una
distancia A la cual puede ser expresada en t´erminos del ´angulo α del prisma
donde s a. La expresi´on para la separaci´on de las franjas es la misma que
antes.
El ´ ultimo interfer´ometro de divisi´on de frente de onda que se considerar´a es
el espejo de Lloyd. Consiste en una pieza plana de diel´ectrico o metal que sirve
como espejo, del cual se refleja una porci´on del frente de onda cil´ındrico que
sale de la rendija S. Otra porci´on del frente de onda procede directamente de
la rendija a la pantalla. Para la separaci´on a, entre las dos ondas coherentes, se
toma la distancia entre la rendija real y su imagen S
1
en el espejo. El espacio
entre las franjas est´a de nuevo dado por
s
a
λ. La caracter´ıstica que distingue a
este dispositivo es que a incidencia rasante (θ
i
≈ π/2) el haz reflejado sufre un
cambio de fase de 180
o
(hay que recordar que el coeficiente de reflexi´on para las
amplitudes es entonces igual a -1). Con un cambio de fase adicional de ±π.
δ = k(r
1
−r
2
) ±π
82 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
5.4. PEL
´
ICULAS DIEL
´
ECTRICAS. INTERFERENCIA DE DOS HACES
y la irradiancia queda:
I = 4I
0
sin
2

πay

.
El patr´on de franjas para el espejo de Lloyd es complementario del de inter-
fer´ometro de Young; el m´aximo de de un patr´on existe para valores de y que
corresponden a los m´ınimos en el otro patr´on. La orilla superior del espejo es
equivalente a y = 0 y ser´a el centro de una franja oscura en lugar del de una
franja brillante como en el sistema de Young. La mitad inferior del patr´on ser´a
obsturida por la presencia del espejo mismo. Consid´erese, entonces, qu´e pasar´ıa
si una hoja delgada de material transparente se colocara en la trayectoria de
los rayos que viajan directamente a la pantalla. La hoja transparente tendr´ıa el
efecto de aumentar el n´ umero de longitudes de onda en cada rayo directo. El
patr´on entero se mover´ıa hacia arriba hasta donde los rayos reflejados viajar´ıan
un poco m´as antes de interferir. Debido a la simplicidad obvia inherente de este
sistema se ha encontrado ´ util en una regi´on muy ancha del espectro electromag-
n´etico. Las superficies reflectoras reales han variado de cristal por rayos X, de
vidrio com´ un para luz, de pantallas de alambre para microondas, a un lago o
incluso la ionosfera de la tierra para ondas de radio.
Todos los interfer´ometros anteriores se pueden demostrar muy f´acilmente.
La fuente de luz debe ser fuerte; si no se dispone de un l´aser, una l´ampara de
descarga o un arco de carb´on seguida por una celda de agua, para enfriar las
cosas un poco, trabajar´ıa satisfactoriamente. La luz no es monocrom´atica, pero
las franjas, que ser´an coloreadas, a´ un se pueden observar. Una aproximaci´on
satisfactoria a la luz monocrom´atica se puede obtener con un filtro colocado
frente al arco. Un l´aser He-Ne de baja potencia es quiz´a la fuente m´as f´acil para
trabajar y con ella no se necesitar´a una celda de agua o filtro.
SECCI
´
ON 5.4
Pel´ıculas Diel´ectricas. Interferencia de dos Haces
Los efectos de la interferencia se observan en materiales transparentes, el
espesor de los cuales var´ıa en un amplio rango. El rango de valores va desde
pel´ıculas con espesores menores que la longitud de onda de la luz (por ejemplo,
para luz verde λ
0
es aproximadamente igual a 1/150 el espesor de esta hoja de
papel) hasta placas con varios centr´ımetros de espesor. Se dice que una capa de
alg´ un material es una pel´ıcula delgada para cierta longitud de onda de radia-
ci´on electromagn´etica cuando su espesor es del orden de la longitud de onda.
A cominezos de la d´ecada de los cuarenta, el fen´omeno asociado con pel´ıculas
delgadas diel´ectricas, aunque era bien conocido, hab´ıa tenido aplicaciones limi-
tadas. El despliegue espectacular de colores que aparece en las capas de aceite y
en las pompas de jab´on, aunque est´etica y te´oricamente son agradables, fueron
pr´acticamente s´olo bellas curiosidades.
El advenimiento de t´ecnicas adecuadas de deposici´on al vac´ıo en la d´ecada
de 1930 trajo consigo la capacidad de producir recubrimientos precisamente
controlados a escala comercial y con eso, a su vez un renacimiento del inter´es.
Durante la Segunda Gerra Mundial, ambos lados encontraban al enemigo con
una variedad de dispositivos ´opticos recubiertos y alrededor de 1960 se usaban
profusamente recubrimientos de multicapas.
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 83
CAP
´
ITULO 5. INTERFERENCIAS
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5.4.1
Franjas de
Igual
Inclinaci´on
Inicialmente, se considerar´a el caso sencillo de una placa transparente y
paralela de material diel´ectrico con un espesor d. Sup´ongase que la pel´ıcula
es no absorbente y que los coeficientes de reflexi´on de amplitud en las caras
son tan bajos, que ´ unicamente se necesitan considerarse los dos primeros haces
reflejados E
1r
y E
2r
(ambos han sufrido s´olo una reflexi´on). En la pr´actica los
haces reflejados varias veces (E
3r
, etc.) por lo general decrecen muy r´apidamente,
como puede ser demostrado para las interfases entre aire-agua y aire-vidrio. Por
el momento, se considerar´a a S como una fuente puntual monocrom´atica. La
pel´ıcula sirve como un dispositivo de divisi´on de amplitud, tal que E
1r
y E
2r
pueden ser considerados como provenientes de dos fuentes coherentes virtuales
colocadas atr´as de la pel´ıcula. Los rayos reflejados son paralelos cuando dejan la
pel´ıcula y se pueden unir en un punto P sobre el plano focal de un objetivo de
telescopio o sobre la retina del ojo cuando est´a enfocado al infinito. La diferencia
de camino ´optico para los dos primeros rayos reflejados est´a dada por:
Λ = n
f

AB

+

BC

−n
1

AD

y puesto que

AB

=

BC

= d/ cos θ
t
,
Λ =
2n
f
d
cos θ
t
−n
1

AD

.
Ahora, para encontrar una expresi´on para

AD

, se escribe:

AD

=

AC

sin θ
i
;
si se hace uso de la ley de Snell, esto se transforma en:

AD

=

AC

n
f
n
1
sin θ
i
,
donde

AC

= 2d tan θ
t
. (5.15)
La expresi´on para Λ ahora es:
Λ =
2n
f
d
cos θ
t
(1 −sin
2
θ
t
)
o finalmente
Λ = 2n
f
d cos θ
t
. (5.16)
La diferencia de fase correspondiente y asociada con la diferencia de camino
´optico es entonces justamente el producto del n´ umero de propagaci´on del vac´ıo
y Λ, es decir, k
0
Λ. Si la pel´ıcula est´a sumergida en un solo medio, el ´ındice de
refracci´on se puede escribir simplemente como n
1
= n
2
= n. Hay que darse
cuenta, por supuesto, que n puede ser menor que n
f
, como en el caso de la
pompa de jab´on en aire; o mayor que n
f
, como con una capa de aire entre
dos placas delgadas de vidrio. En cualquier caso habr´a un corrimiento adicional
en la fase como resultado de las reflexiones mismas. Hay que recordar que,
independientemente de la polarizaci´on de la luz incidente, los dos haces, uno
reflejado interna y el otro externamente, sufrir´an un cambio relativo de fase de
π radianes. De acuerdo a ello:
δ = k
0
Λ ±π
84 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
5.4. PEL
´
ICULAS DIEL
´
ECTRICAS. INTERFERENCIA DE DOS HACES
y m´as explicitamente
δ =
4πn
f
λ
0
d cos θ
t
±π (5.17)
o
δ =
4πn
f
λ
0

n
2
f
−n
2
sin θ
i
±π (5.18)
El signo de corrimiento de fase no es relevante, de tal modo que se escoger´a el
signo negativo para hacer las ecuaciones un poco m´as simples. En luz reflejada
un m´aximo de interferencia, un punto brillante, aparecer´a en P cuando δ = 2mπ,
o sea, un m´ ultiplo par de π. En ese caso la ecuaci´on (5.17) puede ser arreglada
para obtener
d cos θ
t
= (2m+ 1)
λ
f
4
m = 0, 1, 2, . . . , m´aximos (5.19)
donde se ha usado el hecho de que λ
f
= λ
0
/n
f
. Esto tambi´en corresponde a
m´ınimos en la luz transmitida. Los m´ınimos de interferencia en luz reflejada
(m´aximos en transmitida) resultan cuando δ = (2m± 1)π, es decir, m´ ultiplos
impares de π. Para tales casos la ecuaci´on (5.17) da:
d cos θ
t
= 2m
λ
f
4
. (5.20)
El hecho de que aparezcan m´ ultiplos pares e impares de λ
f
/4 en las ecuaciones
(5.19) y (5.20) es bastante significativo, como se ver´a posteriormente. Se puede,
por supuesto, tener una situaci´on donde n
1
> n
f
> n
2
o donde n
1
< n
f
< n
2
como en el caso de una pel´ıcula de fluorita depositada sobre un elemento ´optico
sumergido en aire. El corrimiento de fase en π no se presentar´ıa y las ecuaciones
anteriores tendr´ıan que ser modificadas apropiadamente.
Si la lente empleada para enfocar los rayos tiene una abertura peque˜ na, las
franjas de interferencia aparecer´an sobre una porci´on peque˜ na de la pel´ıcula.
Solamente los rayos que salen de la fuente puntual, los cuales son reflejados
directamente hacia la lente, podr´an ser observados. Para una fuente extensa, la
luz llegar´a a la lente desde varias direcci´ones y el patr´on de franjas se extender´a
para cubrir una ´area mayor de la pel´ıcula.
El ´angulo θ
i
o equivalentemente θ
t
, determinado por la posici´on de P, a su
vez controlar´a δ. Las franjas que aparezcan en los puntos P
1
y P
2
son, corres-
pondientemente, conocidas como franjas de igual inclinaci´on. Hay que recordar
que cada fuente puntual sobre la fuente extendida es incoherente con respecto
a las otras.
Obs´ervese que conforme la pel´ıcula se hace m´as gruesa, la separaci´on

AC

entre E
1r
y E
2r
tambi´en aumenta ya que:

AC

= 2d tan θ
t
.
Cuando s´olo uno de los rayos puede entrar a la pupila del ojo, el patr´on de
interferencia desaparecer´a. La lente m´as grande de un telescopio puede ser usada
entonces para atrapar ambos rayos, haciendo una vez m´as posible la observaci´on
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 85
CAP
´
ITULO 5. INTERFERENCIAS
del patr´on. La separaci´on tambi´en puede disminuirse reduciendo θ
t
y por lo tanto
θ
i
, o sea, observando la pel´ıcula casi a incidencia normal. Las franjas de igual
inclinaci´on observadas en esta forma para placas gruesas se conocen como franjas
de Haidinger. Con una fuente extendida ellas consisten de una serie de bandas
circulares conc´entricas centradas sobre la perpendicular del ojo a la pel´ıcula.
Conforme el observador se mueve, el patr´on tambi´en lo hace.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5.4.2
Franjas de
Igual
Espesor
Existe toda una clase de franjas de interferencia para las cuales el espesor
´optico, n
f
d, es el par´ametro dominante m´as que θ
i
. Estas se llaman franjas
de igual espesor. Bajo iluminaci´on con luz blanca la iridiscencia de pompas de
jab´on, capas de aceite (con unas cuantas longitudes de onda gruesa), e inclu-
so superficies de metal oxidado, todas ellas son resultados de variaciones en el
espesor de la pel´ıcula. Las bandas de interferencia de este tipo son an´alogas al
contorno de l´ıneas de altura constante de un mapa topogr´afico. Cada franja es
el lugar geom´etrico de todos los puntos en la pel´ıcula para el cual el espesor
´optico es constante. En general, n
f
no var´ıa, de tal modo que las franjas en
realidad corresponden a regiones de igual espesor en la pel´ıcula. Como tal, ellas
pueden ser bastante ´ utiles para determinar aspectos diferentes de la superficie
de elementos ´opticos: lentes, prismas, etc. Por ejemplo, una superficie que va a
ser examinada se puede poner en contacto con un plano ´optico.
1
El aire entre
el espacio de las dos superficies genera un patr´on de interferencia de pel´ıculas
delgadas. Si la superficie bajo prueba es plana, una serie de bandas rectas e
igualmente espaciadas indicar´a una pel´ıcula de aire en forma de cu˜ na, resultan-
do proveniente, generalmente, del polvo entre los planos. Dos piezas de placas
de vidrio separadas en un extremo por una tira de papel formar´an una cu˜ na
satisfactoria con la cual se observar´an estas bandas.
Cuando se ve casi a incidencia normal, los contornos provenientes de una
pel´ıcula no uniforme se llaman franjas de Fizeau. Para una cu˜ na delgada de
´angulo peque˜ no α, la diferencia de camino ´optico entre los dos rayos reflejados
puede ser aproximada por la ecuaci´on (5.16), donde d es el espesor para un
punto particular, es decir:
d = xα
Para ´angulos peque˜ nos de θ
i
la condici´on para interferencia m´axima es:

m+
1
2

λ
0
= 2n
f
d
m
o

m+
1
2

λ
0
= 2αx
m
n
f
.
Puesto que n
f
= λ
0

f
, x
m
puede escribirse como:
x
m
=

m+
1
2

λ
f
.
1
Una superficie se dice que est´a ´opticamente plana cuando se desv´ıa no m´as de λ/4 res-
pecto a un plano perfecto. En el pasado, los mejores planos fueron hechos de cuarzo fundido
transparente. Ahora hay disponibles materiales de vidrio-cer´amica (por ejemplo, CER-VIT)
que tiene coeficientes de expansi´on t´ermica muy peque˜ nos (alrededor de un sexto de los de
cuarzo). Se pueden hacer planos individuales de λ/200 o un poco mejores.
86 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
5.4. PEL
´
ICULAS DIEL
´
ECTRICAS. INTERFERENCIA DE DOS HACES
Los m´aximos ocurren a distancias del v´ertice dadas por λ
f
/4α, 3λ
f
/4α, etc., y
las franjas consecutivas est´an separadas por una distancia ∆x, dada por:
∆x =
λ
f

Obs´ervese que la diferencia de espesor de la pel´ıcula entre m´aximos adyacentes
es simplemente λ
f
/2. Puesto que el haz reflejado en la superficie inferior cruza
la pel´ıcula dos veces (θ
i
≈ θ
t
≈ 0), los m´aximos adyacentes difieren en longitud
de camino ´optico por λ
f
. Tambi´en se observa que el espesor de la pel´ıcula para
varios m´aximos est´a dado por:
d
m
= (m+
1
2
)
λ
f
2
el cual es un m´ ultiplo impar de un cuarto de longitud de onda. Cruzando la
pel´ıcula dos veces se obtiene un cambio de fase de π el cual, cuando se suma al
corrimiento de π resultante de la reflexi´on, pone a los dos rayos en fase. Cuando
una pel´ıcula de jab´on se ilumina con luz blanca las bandas son de varios colores.
La regi´on negra en la parte superior es una porci´on donde el espesor de la
pel´ıcula es menor que λ
f
/4. Dos veces esto, m´as corrimiento adicional de λ
f
/2
debido a la reflexi´on, es menor que una longitud de onda completa. Los rayos
reflejados, por lo tanto, est´an fuera de fase. Como el espesor decrece a´ un m´as,
la diferencia de fase total se aproxima a π. La irradiancia para el observador
alcanza un m´ınimo (5.5) y la pel´ıcula aparece negra en luz reflejada.
2
Si se presionan juntos dos portaobjetos de microscopio bien limpios. La pel´ı-
cula de aire encerrada entre ambos generalmente no ser´a uniforme. con la ilumi-
naci´on ordinaria de una habitaci´on, una serie de bandas irregulares y coloreadas
(franjas de igual espesor) ser´an claramente visibles sobre la superficie. Los por-
taobjetos (l´aminas delgadas de vidrio) se distorsionar´an si se someten a presi´on
y por lo tanto las franjas se mover´an y cambiar´an. Es m´as, si las dos piezas de
vidrio son presionadas juntas en un punto, por ejemplo, empleando la punta de
un l´apiz, se formar´a alrededor de ese punto una serie de franjas conc´entricas,
casi circulares. Conocido como anillos de Newton.
3
Colocando una lente sobre
un plano ´optico e iluminando a incidencia normal con luz cuasimonocrom´atica,
la cantidad de uniformidad en el patr´on de c´ırculos conc´entricos es una medida
del grado de perfecci´on en la forma de la lente. Siendo R el radio de curvatura
de una lente convexa, la relaci´on entre la distancia x y el espesor d de la pel´ıcula
est´a dada por:
x
2
= R
2
−(R −d)
2
,
o m´as simplemente por:
x
2
= 2Rd −d
2
2
El corrimiento relativo π de fase entre las reflexiones interna y externa es indispensable
si la densidad de flujo reflejada tiende a cero suavemente, conforme la pel´ıcula se hace m´as
delgada y finalmente desaparece.
3
Robert Hooke (1635-1703) e Isaac Newton, ambos en forma independiente, estudiaron
una gama de fen´omenos en pel´ıculas delgadas como pompas de jab´on hasta pel´ıculas de aire
entre lentes. Citando el libro Opticks de Newton:
Tom´e dos objetos de vidrio, el uno una lente plano-convexa para un telescopio de catorce
pies, y el otro una lente doble-convexa para uno de quince pies; despu´es de esto, la otra con su
lado plano hacia abajo, las presion´e lentamente hasta hacer aparecer colores en forma sucesiva
que sal´ıan de en medio de los c´ırculos.
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 87
CAP
´
ITULO 5. INTERFERENCIAS
Puesto que R d esto se convierte en:
x
2
= 2Rd.
Nuevamente se aproximar´a suponiendo que se necesita ´ unicamente examinar los
primeros dos haces reflejados E
1r
y E
2r
. El m-´esimo orden de interferencia para
un m´aximo ocurrir´a en la pel´ıcula delgada cuando su grueso est´e de acuerdo con
la relaci´on:
2n
f
d
m
=

m+
1
2

λ
0
.
El radio del m−´esimo anillo brillante se encuentra por lo tanto combinando las
dos ´ ultimas expresiones para obtener:
x
m
=

m+
1
2

λ
f
R. (5.21)
Igualmente, el radio del m-´esimo anillo negro es:
x
m
=


f
R. (5.22)
Si las dos piezas de vidrio est´an en buen contacto (sin polvo), la franja central
en ese punto (x
0
= 0) claramente ser´a el m´ınimo de orden cero, un resultado
comprensible puesto que d se hace cero en ese punto. En luz transmitida, el
patr´on observador ser´a el complementario del de luz reflejada discutido antes,
de tal modo que el centro aparecer´a ahora brillante.
Los anillos de Newton, que son franjas de Fizeau, pueden distinguirse del
patr´on circular de franjas de Haidinger por la manera como los di´ametros de los
anillos var´ıan con el orden m. La regi´on central en el patr´on de Haidinger co-
rresponde al valor m´aximo de m mientras que justamente lo opuesto se aplicar´a
a los anillos de Newton.
Un taller de ´optica en el negocio de producci´on de lentes tendr´a un conjunto
de precisas placas esf´ericas de referencia o medidores. Un dise˜ nador puede en-
tonces especificar la precisi´on de la superficie de una lente nueva en t´erminos del
n´ umero y regularidad de los anillos de Newton, los cuales ser´an observados con
un instrumento de prueba particular. Se debe mencionar que el uso de placas de
prueba en la manufactura de lentes de alta calidad da lugar a t´ecnicas mucho
m´as complicadas incluyendo interfer´ometros de l´aser.
88 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
CAP
´
ITULO 6
Difracci´on
´
Indice General
6.1. Difracci´on de Fraunhofer por una Rendija . . . . . 90
89
CAP
´
ITULO 6. DIFRACCI
´
ON
SECCI
´
ON 6.1
Difracci´on de Fraunhofer por una Rendija
Consid´erese que se ilumina una pantalla con un foco puntual y coherente S,
de longitud de onda λ y se interpone entre dicho foco y la pantalla un diafragma
formado por una rendija de anchura a, de manera que la distancia L entre el
diafragma con la rendija y la pantalla sea mucho mayor que la anchura de la
rendija a.
Hechas estas consideraciones y teniendo en cuenta que la luz presenta dos
comportamientos muy distintos la pregunta es ¿se observar´a en la pantalla lo
mismo si es uno u otro el modo de interacci´on de la luz? Pues bien, dependiendo
de la naturaleza que supongamos para la luz dos son los posibles resultados de
este experimento, que se describir´an a continuaci´on.
Atendiendo exclusivamente a la naturaleza corpuscular de la luz esto es lo
que se deber´ıa ocurrir: Los fotones se propagan en todas direcciones desde el
foco puntual S, extendi´endose por todo el espacio; algunos de ellos viajar´an en
direcci´on a la pantalla, pero al estar interpuesto el diafragma entre el foco y la
pantalla parte de estos ´ ultimos se pegar´an contra la placa del diafragma y ah´ı
finalizar´a su viaje, de manera que sobre la pantalla se proyectar´a la sombra del
diafragma; sin embargo, otros (los que salen del foco S formando un peque˜ no
´angulo) conseguir´an pasar a trav´es de la rendija y llegar´an a la pantalla ilumi-
n´andola. Seg´ un esta descripci´on el resultado final que cabe esperar es que se
observe una zona iluminada semejante a la abertura, con contornos n´ıtidos y
bien delimitados entre la luz y la sombra.
Sin embargo si se atiende a la naturaleza ondulatoria de la luz, el estudio
del fen´omeno es m´as complicado, pues deber´ıa ocurrir lo siguiente: Un frente de
ondas esf´erico se propaga desde el foco puntual a trav´es del espacio, si adem´as
el foco puntual est´a alejado del diafragma y la rendija de ´este es relativamente
peque˜ na, se puede considerar que el frente de ondas incidente sobre la rendija
es plano. De acuerdo con el principio de Huygens, cada punto sobre el frente
de ondas realiza el mismo papel que un foco puntual, emitiendo a su vez, fren-
tes de onda esf´ericos. Estos nuevos frentes de ondas producidos en la rendija
est´an destinados a interaccionar unos con otros. Se producir´an fen´omenos de
interferencia en los cuales unos frentes de ondas al interferir con otros se re-
forzar´an (interferencia constructiva) mientras que en otros casos se debilitar´an
(interferencia destructiva).
La interferencia constructiva m´axima entre dos frentes se producir´a cuando
ambos frentes est´en en fase, o lo que es lo mismo, cuando en las ondas de cada
frente coinciden espacialmente crestas y nodos; en este caso las amplitudes de
las ondas se sumar´an y la amplitud resultante ser´a m´axima. La condici´on de
interferencia constructiva entre dos frentes de ondas es que el ´angulo de desfase
entre ambos sea 0 o 2πm, siendo m un n´ umero entero. Toda interferencia que
se produzca entre dos frentes de ondas diferente de la descrita dar´a lugar a on-
das con amplitud menor que la m´axima, pudiendo incluso darse extinciones en
el caso particular de que los frentes que interfieran est´en desfasados en media
longitud de onda, (cuando las crestas de las ondas de un frente coinciden espa-
cialmente con los valles de las ondas de otro frente) en este caso la suma de las
ondas de dichos frentes dan lugar a amplitudes de radiaci´on m´ınimas, que se
conoce como interferencia destructiva. La condici´on de interferencia destructiva
90 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
6.1. DIFRACCI
´
ON DE FRAUNHOFER POR UNA RENDIJA
entre dos frentes de ondas es que el ´angulo de desfase entre ambos sea π o πm,
siendo m un n´ umero entero.
Para analizar la distribuci´on de la intensidad luminosa en la pantalla tras
las interferencias de los frentes de onda procedentes de la rendija, consid´erese
un punto gen´erico de la pantalla P situado en ella, de manera que el tren de
ondas procedente de uno de los focos se propaga hasta P formando un ´angulo
θ con respecto a la normal a la rendija. Puesto que la rendija es peque˜ na y la
pantalla se encuentra muy alejada del diafragma, se puede considerar que los
rayos (o mejor dicho, las l´ıneas directrices a lo largo de las cuales se propagan
las ondas luminosas) que llegan al punto P de la pantalla salen paralelos entre
s´ı de los focos puntuales situados en la rendija. Consid´erese tambi´en que la
rendija de anchura a se divide en N subintervalos iguales tales que en el medio
de cada subintervalo haya un foco puntual emisor de ondas luminosas. Si se
denota por d a la distancia entre dos focos puntuales adyacentes y puesto que
la anchura de la rendija es a, resulta que la distancia de separaci´on d entre dos
focos adyacentes es d = a/N. Esta distancia de separaci´on entre los focos hace
que exista una diferencia de trayectos entre las ondas que de ellos salen hacia
el punto P, siendo, a su vez, esta diferencia de trayectos la causa de que entre
estas ondas haya una diferencia de fase dada por:
δ =

λ
d sin θ (6.1)
Se puede calcular la amplitud de la radiaci´on en el punto P, para el cual las
ondas procedentes de dos fuentes adyacentes difieran en una fase igual a δ.
La siguiente figura muestra el diagrama de fasores para la suma de N ondas
procedentes de los N focos puntuales que difieren de fase de la primera onda en
δ, 2δ, . . . , (N −1)δ. Cuando N es muy grande y δ muy peque˜ na, el diagrama de
fasores es aproximadamente un arco de circunferencia, pero en cualquier caso
se puede escribir φ = (N − 1)δ, siendo φ la diferencia de fase existente entre
la onda del primer foco y la onda del ´ ultimo foco. La amplitud de la radiaci´on
resultante en el punto gen´erico P es E
θ
, que resulta ser la longitud de la cuerda
de este arco, y se calcula en funci´on de la diferencia de fases entre la onda del
primer foco y la onda del ´ ultimo foco.
Del anterior diagrama de fasores se tiene:
E
θ
= 2r sin
1
2
φ (6.2)
Donde r es el radio del arco, que puede calcularse en funci´on de la longitud del
arco y el ´angulo de desfase φ entre la primera y ´ ultima ondas.
r =
NE
0
φ
(6.3)
Donde E
0
es la amplitud de la radiaci´on de cada foco independiente de los
dem´as. Sustituyendo esta expresi´on en la precedente se obtiene:
E
θ
= 2
NE
0
φ
sin
1
2
φ ⇒E
θ
=
NE
0
1
2
φ
sin
1
2
φ (6.4)
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 91
CAP
´
ITULO 6. DIFRACCI
´
ON
La amplitud m´axima de la radiaci´on (y por tanto su intensidad) se dar´a en aquel
punto en el que todas las ondas interfieran constructivamente, de manera que
se satisfaga que el desfase de todas las ondas es 0, situaci´on que se da cuando
θ = 0 y en este caso la amplitud m´axima es NE
0
, y puesto que la intensidad
de la radiaci´on en cualquier punto de la pantalla es proporcional al cuadrado
de la amplitud de la radiaci´on incidente en dicho punto, se obtiene la siguiente
expresi´on para la intensidad de la radiaci´on en el punto gen´erico P:

I
max
∝ (NE
0
)
2
I
θ
∝ E
2
θ

I
θ
I
max
=
E
2
θ
(NE
0
)
2
⇒I
θ
= I
max
E
2
θ
(NE
0
)
2

⇒I
θ
= I
max
1
(NE
0
)
2

NE
0
1
2
φ
sin
1
2
φ

2
es decir:
I
θ
= I
max

sin
1
2
φ
1
2
φ
2
(6.5)
El segundo factor del segundo miembro no hace m´as que modular la intensidad
m´axima I
max
, ya que toma valores entre 0 y 1 dependiendo del desfase φ entre
la primera y ´ ultima onda. El desfase φ depende del desfase existente entre dos
ondas de dos focos adyacentes, que a su vez, depende del ´angulo θ formado
por la l´ınea de propagaci´on de las ondas hasta un punto P en la pantalla y la
normal a la rendija. Esta dependencia de la intensidad con el ´angulo θ da lugar a
m´aximos y m´ınimos de difracci´on sobre la pantalla. A continuaci´on se har´a una
discusi´on acerca de las distintas situaciones que se pueden dar seg´ un la anterior
expresi´on:
1. Intensidad m´ınima. El valor m´ınimo posible de la intensidad en un punto
P de la pantalla es I
θ
= 0. La situaci´on de intensidad m´ınima se produce
cuando el segundo factor de la expresi´on general de la intensidad vale
0, que se produce cuando φ = 2πm, como bien puede comprobarse tras
sustituir dicho valor. Como el desfase entre dos ondas adyacentes y el
desfase entre las ondas del primer y ´ ultimo foco est´a relacionadas por
φ = (N −1)δ, se llega a la conclusi´on de que φ = 2πm se cumple cuando
δ = 2πm/(N − 1) ≈ 2πm/N (cuando N es grande). Esto significa que
todos los fasores se hallan formando un pol´ıgono regular cerrado. Por otro
lado, como el desfase entre dos ondas adyacentes est´a relacionado con el
´angulo θ por δ = 2π/λ d sin θ, ocurre que la situaci´on δ = 2πm/N se da
cuando a sin θ = mλ:
δ =

λ
d sin θ ⇒
2πm
N
=

λ
d sin θ ⇒mλ = Nd sin θ
Puesto que d = a/N se obtiene finalmente:
a sin θ = mλ m = 1, 2, 3, . . . (6.6)
Todo punto P de la pantalla situado de manera que forme un ´angulo θ
con respecto a la normal a la rendija, y verifique la expresi´on anterior se
halla en oscuridad, es decir:
I
θ
= 0 (6.7)
92 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
6.1. DIFRACCI
´
ON DE FRAUNHOFER POR UNA RENDIJA
2. M´aximos relativos de intensidad. En los puntos P de la pantalla en los que
no se cumpla la anterior condici´on es evidente que no habr´a oscuridad. En
dichos puntos incidir´a siempre algo de radiaci´on, aunque sea muy poca, y
el valor de su intensidad oscilar´a entre 0 < I
θ
≤ I
max
. Esta situaci´on se
produce cuando el segundo factor de la expresi´on general de la intensidad
vale entre 0 y 1, que se produce cuando φ = 2πm. De todos los valores
posibles que puede tomar φ, existen algunos para los que la intensidad en
la pantalla presenta m´aximos relativos. Estos m´aximos relativos aparecen
cuando φ = 2π(m +
1
2
). Como el desfase entre dos ondas adyacentes y
el desfase entre las ondas del primer y ´ ultimo foco est´a relacionadas por
φ = (N − 1)δ, se llega a la conclusi´on de que φ = 2π(m +
1
2
) se cumple
cuando δ = 2π(m+
1
2
)/(N−1) ≈ 2π(m+
1
2
)/N (cuando N es grande). Esto
significa que todos los fasores se hallan completando m circunferencias y
media, aproximadamente. Por otro lado, como el desfase entre dos ondas
adyacentes est´a relacionado con el ´angulo θ por δ = 2π/λ d sin θ, ocurre
que la situaci´on δ = 2π(m+
1
2
)/N se da cuando a sin θ = (m+
1
2
)λ:
δ =

λ
d sin θ ⇒

m+
1
2

N
=

λ
d sin θ ⇒

m+
1
2

λ = Nd sin θ
Puesto que d = a/N se obtiene finalmente:
a sin θ =

m+
1
2

λ m = 1, 2, 3, . . . (6.8)
Todo punto P de la pantalla situado de manera que forme un ´angulo θ
con respecto a la normal a la rendija, y verifique la expresi´on anterior se
halla iluminado con la siguiente intensidad:
I
θ
= I
max
¸
1

m+
1
2

π
¸
2
m = 1, 2, 3, . . . (6.9)
Estos m´aximos relativos reciben el nombre de m´aximos secundarios de di-
fracci´on, lo hace suponer que debe existir un m´aximo principal. Pues bien,
es a este m´aximo principal al que corresponde la situaci´on de iluminaci´on
con intensidad m´axima en la pantalla.
3. Intensidad m´axima. El valor m´aximo posible de la intensidad en un punto
P de la pantalla es I
θ
= I
max
. La situaci´on de intensidad m´axima se
produce cuando el segundo factor de la expresi´on general de la intensidad
vale 1, que se produce cuando φ = 0, como bien puede comprobarse tras
sustituir dicho valor y eliminar previamente la indeterminaci´on tipo
0
0
mediante la regla de L‘Hˆopital. Como el desfase entre dos ondas adyacentes
y el desfase entre las ondas del primer y ´ ultimo foco est´a relacionadas por
φ = (N − 1)δ, se llega a la conclusi´on de que φ = 0 se cumple cuando
δ = 0. Esto significa que todos los fasores est´an en l´ınea, o lo que es lo
mismo, que las ondas procedentes de todos los focos est´an en fase. Por otro
lado, como el desfase entre dos ondas adyacentes est´a relacionado con el
´angulo θ por δ = 2π/λ d sin θ, ocurre que la situaci´on δ = 0 se da cuando:
δ =

λ
d sin θ ⇒0 =

λ
d sin θ
Juan Manuel Enrique Mu˜ nido 93
CAP
´
ITULO 6. DIFRACCI
´
ON
Que ocurre cuando:
θ = 0
o
(6.10)
Y como se dec´ıa, la intensidad en este caso es:
I
θ
= I
max
(6.11)
Todo punto P de la pantalla situado de manera que forme un ´angulo θ
igual a 0 con respecto a la normal a la rendija, se halla iluminado por
radiaci´on de intensidad m´axima igual a I
max
(y amplitud m´axima NE
0
).
La distancia existente ∆y entre el m´aximo principal y el primer m´ınimo de
difracci´on est´a relacionada con el ´angulo θ y la distancia L que separa la rendija
de la pantalla por:
tan θ =
∆y
L
Puesto que la pantalla est´a bastante alejada del diafragma, el ´angulo θ es muy
peque˜ no y puede hacerse la aproximaci´on tan θ ≈ sin θ, de manera que la anterior
expresi´on se convierte en:
sin θ =
∆y
L
Sustituyendo el valor de sin θ de la anterior ecuaci´on en la expresi´on que carac-
teriza los m´ınimos de difracci´on, se obtiene finalmente:
∆y =

a
(6.12)
Finalmente, la descripci´on del fen´omeno que se observar´ıa es la siguiente: la
mayor parte de la intensidad luminosa se concentra en un m´aximo central de
difracci´on ancho, aunque, existen bandas de m´aximos secundarios m´as peque˜ nos
a cada lado del m´aximo central. Para una longitud de onda determinada λ, la
anchura del m´aximo central var´ıa en raz´on inversa con la anchura de la rendija.
Es decir, si se aumenta la anchura de la rendija a, disminuye el ´angulo θ en que la
intensidad es por primera vez nula, origin´andose un m´aximo de difracci´on central
m´as estrecho. Inversamente, si disminuye la anchura de la rendija, aumenta
el ´angulo correspondiente al primer m´ınimo, dando as´ı un m´aximo central de
difracci´on m´as ancho. Cuando la rendija es muy peque˜ na, no existen puntos
de intensidad nula en el diagrama, pues en este caso la rendija act´ ua como
una fuente lineal, radiando energ´ıa luminosa esencialmente por igual en todas
direcciones. Si, por el contrario, la rendija es muy ancha (mucho mayor que la
longitud de onda de la radiaci´on), simplemente no se observar´an los fen´omenos
de interferencia y difracci´on.
Como puede verse, el tama˜ no de los objetos que interaccionan con la luz
influye en el comportamiento de ´esta, mostr´andose fundamentalmente como
corp´ usculos (fotones) con objetos macrosc´opicos, y como ondas con objetos que
tienen un tama˜ no similar a la longitud de onda de la luz.
94 Juan Manuel Enrique Mu˜ nido
Bibliograf´ıa
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95

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