INTRODUCCIÓN La Práctica y Disciplina de la Investigación Cualitativa Normand K. Denzin y Yvonna S.

Lincoln Al escribir sobre investigación científica, incluyendo la investigación cualitativa, desde la ventajosa posición de lo establecido, una posición que ella elige privilegiar, Linda Tuhiwai Smith (1999) indica que el término "investigación" está intrincadamente vinculado al imperialismo y colonialismo europeo. Ella continúa, "La palabra misma es probablemente una de las palabras más sucias en el vocabulario del mundo indígena.... Está implicada en los peores excesos del colonialismo", de tal forma que "el conocimiento sobre la gente indígena fue adquirido, clasificado, y luego nuevamente representado en el Oeste". Esta sucia palabra provoca enojo, silencio, y desconfianza. "Es tan poderosa que los indígenas incluso escriben poesía acerca de la investigación". Es uno de los legados más sórdidos del colonialismo. Tristemente la investigación cualitativa, en muchas si es que no en todas sus formas (observación, participación, entrevista, etnografía), sirve como una metáfora para el conocimiento colonial, para el poder, y para la verdad. La metáfora trabaja de la siguiente forma. La investigación, cuantitativa y cualitativa, es científica. La investigación provee los fundamentos para los informes y las representaciones de "el Otro". En el contexto colonial, la investigación se convierte en una forma objetiva de representar al Otro de piel oscura, al mundo blanco. Las naciones colonizadoras confiaron en las disciplinas humanas, especialmente en la sociología y antropología, para producir conocimiento sobre los mundos ajenos y extraños. Este cercano envolvimiento con el proyecto colonial contribuyó, en formas significativas, para que la larga y angustiada historia de la investigación cualitativa, se convirtiera en una palabra sucia (para las revisiones, vea en este volumen Foley y Valenzuela, Capítulo 9; Tedlock, Capítulo 18). En sociología, el trabajo de "La escuela Chicago” entre 1920 y 1930 estableció la importancia de la investigación cualitativa para el estudio de la vida del grupo humano. En antropología durante el mismo período, los trabajos finales sobre disciplina de Boas, Mead, Benedict, Bateson, Evans-Pritchard, Radcliffe-Brown, y Malinowski delinearon los contornos del método de trabajo en terreno (vea Gupta & Ferguson, 1997; Stocking, 1986, 1989). La agenda fue bien definida: El observador fue a una localidad extranjera para estudiar la cultura, costumbres, y los hábitos de "otro" grupo humano. Este fue un grupo que a menudo fue un obstáculo para los colonos blancos. Los informes etnográficos de estos grupos fueron incorporados en las estrategias colonizadoras, en las formas de controlar a los extranjeros, aberrantes, o problemáticos Otros. La investigación cualitativa pronto sería utilizada en otras disciplinas sociales y conductistas de la ciencia, incluyendo la educación (especialmente el trabajo de Dewey), historia, política, ciencia, negocios, medicina, enfermería, trabajo social, y comunicaciones (para las críticas, ver Smith, 1999; Vidich & Lyman, 2000; Vea también Rosaldo 1989. pp. 25-45; Tedlock, Capítulo 18, este volumen). Por los 1960, las líneas de batalla se limitaban a los campos cuantitativos y cualitativos. Los estudiosos cuantitativos relegaron la investigación cualitativa

a un estatus subordinado del campo científico. En respuesta, los investigadores cualitativos elogiaron las virtudes humanistas de su planteamiento interpretativo y subjetivo, al estudio de la vida del grupo humano. Mientras tanto, los indígenas se encontraron sometidos por las indignidades de ambos acercamientos, ya que cada uno fue usado en el nombre de los poderes colonizadores (vea a Battiste, 2000; Semali & Kincheloe, 1999). Vidich y Lyman (1994, 2000) han hecho un esquema de muchas características clave de esta dolorosa historia. En su análisis ahora clásico, notan con alguna ironía, que la investigación cualitativa en la sociología y la antropología "nació de la preocupación de entender al "Otro" " (Vidich y Lyman, 2000, p. 38). Además, este "otro" fue el Otro exótico, una persona primitiva no blanca, de una cultura extranjera juzgada por ser menos civilizada que los nuestros. Por supuesto, hubo colonialistas de mucho antes que los antropólogos y los etnógrafos. No obstante, no habría historia colonial, y ahora neocolonial, de no ser por esta mentalidad investigadora que transformó al Otro de piel oscura en el objeto de la mirada del etnógrafo. Desde el comienzo, la investigación cualitativa estaba implicada en un proyecto racista.

En este capítulo introductorio, definimos el campo de la investigación cualitativa, luego navegamos, esquematizamos, y revisamos la historia de la investigación cualitativa en las disciplinas humanas. Esto nos permitirá situar este volumen y su contenido dentro de sus momentos históricos. (Estos momentos históricos son un poco artificiales; están socialmente construidos cuasi históricos y exceden las convenciones. No obstante, estos momentos permiten la "ejecución" de ideas. También facilitan una creciente sensibilidad y sofisticación acerca de los peligros latentes y las promesas de la etnografía y la investigación cualitativa.) También presentamos un sistema conceptual de ideas para la lectura de la investigación cualitativa como un proceso multicultural, y luego proveer una breve introducción para los capítulos que siguen. Volviendo a las observaciones de Vidich y Lyman, concluimos con una breve discusión de la investigación cualitativa y de la teoría crítica de la raza (vea también a Ladson-Billings & Donnor, Capítulo II, este volumen). También discutimos las amenazas a la investigación cualitativa y a la subordinación humana, desde la tendencia conservadora metodológica brevemente mencionada en nuestro prólogo. Como notamos en el prólogo, usamos la metáfora como puente para estructurar lo que sigue. Este volumen está dirigido a servir como puente asociando momentos históricos, política, el proyecto de descolonización, métodos de investigación, paradigmas, y comunidades de estudiosos interpretativos.

Asuntos Concretos La investigación cualitativa es un campo de la investigación por derecho propio. Atraviesa disciplinas, campos y asuntos. Una compleja e interconectada familia de términos, conceptos, y suposiciones rodean el término investigación cualitativa. Estos incluyen las tradiciones asociadas con

el fundacionalismo, positivismo, post fundacionalismo, post positivismo, post estructuralismo, y las muchas perspectivas cualitativas de investigación, y/o métodos conectados a estudios culturales e interpretativos (los capítulos en la Parte II abarcan estos paradigmas). Hay literatura diversa y detallada sobre los muchos métodos y planteamientos que encajan en la categoría de investigación cualitativa, como el estudio de casos, política y ética, investigador participante, entrevistas, observador participante, métodos visuales, y análisis interpretativo. En América del Norte, la investigación cualitativa opera en un complejo campo histórico que atraviesa al menos ocho momentos históricos (Abajo discutimos estos momentos en detalle). Estos momentos se traslapan y simultáneamente funcionan en el presente. Los definimos como; el Traditional (1900-1950); El modernista, o edad de oro (1930-1970); blurred genres (1970-1986); La crisis de representación (1986-1990); postmoderno, un período de experimentación y nuevas etnografías (1990-1995); La investigación post experimental (19952000); El presente debate metodológico (2000-2004); y el futuro fracturado, que es ahora (2005- ). El futuro, el octavo momento, enfrenta la violenta reacción metodológica asociada con el movimiento social basado en pruebas. Se preocupa por el discurso moral, el desarrollo de textualidades sagradas. El octavo momento pide que las ciencias sociales y las humanidades se sitúen en conversaciones críticas acerca de la democracia, raza, género, clase, estados nacionales, globalización, libertad, y comunidad. Los momentos post modernos y post experimentales estaban definidos en parte por una preocupación por los tropos literarios y retóricos y el cambio narrativo, una preocupación por la narrativa, por la composición de etnografías en nuevos métodos (Bochner & Ellis, 2002; Ellis, 2004; Goodalí, 2000; Pelias, 2004; Richardson y Lockridge, 2004; Trujillo, 2004). Laurel Richardson (1997) observa que este momento fue forjado por una nueva sensibilidad, por la duda, por la negativa a privilegiar cualquier método o teoría (p. 173). Pero ahora en el amanecer de este nuevo siglo luchamos para asociar la investigación cualitativa con las esperanzas, las necesidades, las metas, y las promesas de una sociedad democrática libre. Sucesivas ondas de la teoría epistemológica pasaron a través de estos ocho momentos. El período Tradicional esta asociado con el positivista, paradigma fundacional. Los momentos del período modernista o edad de oro y de blurred genres están conectados con la apariencia de los argumentos del período post positivista. Al mismo tiempo, una variedad de nuevas perspectivas interpretativas, cualitativas, estaban surgiendo, incluyendo la hermenéutica, el estructuralismo, la semiótica, la fenomenología, los estudios culturales, y el feminismo. En la fase blurred genres, las humanidades se convirtieron en los recursos centrales para la teoría crítica, interpretativa, y el proyecto cualitativo de investigación. El investigador se convirtió en un bricoleur (persona que realiza múltiples tareas), aprendiendo a tomar conocimientos de muchas disciplinas diferentes. La fase blurred genres produjo la siguiente etapa, la crisis de representación. Aquí los investigadores lucharon contra cómo localizarse a ellos mismos y a sus temas en textos reflexivos. Tomó lugar un tipo de diáspora metodológica, un éxodo de dos vías. Los humanistas

emigraron a las ciencias sociales, yendo en busca de nuevas teorías sociales, nuevas formas de estudiar la cultura popular y sus contextos etnográficos, locales. Los sociólogos cambiaron de dirección hacia las humanidades, esperando aprender a hacer complicadas lecturas estructurales y post estructurales de textos sociales. De las humanidades, los sociólogos también aprendieron a producir textos que eran rehusados a ser leídos en términos simplistas, lineales, incontrovertibles. La línea entre texto y contexto es borrosa. En el momento post moderno, experimental, los investigadores continuaron apartándose del criterio fundacional y cuasi-fundacional (vea en este volumen Smith & Hodkinson, Capítulo 36: Richardson & St. Pierre, Capítulo 38). Se buscaron los criterios evaluativos alternativos, criterios que podrían resultar ser evocativos, morales, críticos, y arraigados en la comprensión local. Cualquier definición de investigación cualitativa debe estar inmersa dentro de este complejo campo histórico. La investigación cualitativa significa distintas cosas en cada uno de estos momentos. No obstante, se puede ofrecer una definición genérica inicial: La investigación cualitativa es una actividad que localiza al observador en el mundo. Consta de un set de prácticas interpretativas, materiales que hacen al mundo visible. Estas prácticas transforman el mundo. Convierten el mundo en una serie de representaciones, incluyendo anotaciones de terreno, entrevistas, conversaciones, fotos, grabaciones...En este nivel, la investigación cualitativa involucra un planteamiento naturalista interpretativo del mundo. Esto quiere decir que los investigadores cualitativos estudian cosas en su ambiente natural, tratando de darle sentido, o interpretar los fenómenos en términos del significado que la gente les da. La investigación cualitativa involucra el uso y estudio de una gran variedad de materiales empíricos - estudio de casos; La experiencia personal; La introspección; La historia de una vida; La entrevista; Los artefactos; Las producciones y textos culturales; Textos interactivos, históricos, visuales, basados en la observación, que describen momentos rutinarios y problemáticos, y significados en la vida de las personas. Consecuentemente, los investigadores cualitativos destacan una gran variedad de prácticas interpretativas interconectadas, esperando siempre obtener una mejor comprensión del tema. Se entiende, sin embargo, que cada práctica hace al mundo visible de una forma diferente. Por lo tanto hay frecuentemente un compromiso para usar más de una práctica interpretativa en cualquier estudio. El Investigador Cualitativo como Bricoleur El investigador cualitativo se puede describir usando imágenes múltiples y genéricas: científico, naturalista, trabajador del campo, periodista, crítico social, artista, actor, músico de jazz, cineasta, productor de cine, ensayista. Las muchas prácticas metodológicas de la investigación cualitativa se pueden ver como ciencia suave, periodismo, etnografía, bricolage (experimentación), o montaje. El investigador, a su vez, se puede ver como un bricoleur, como en producción de películas, una persona que monta las imágenes. (Sobre montaje, vea Cook, 1981, pp. 171-177; Monaco, 1981, pp. 322-328; y la

discusión de abajo. Harper (1987, pp. 9, 74-75, 92), de Certeau (1984, p. xv), Nelson, Treichler, y Grossberg (1992, p. 2), Lévi-Strauss (1966, p. 17), Weúistein y W'einstein (1991, p. 161), y Kincheloe (2001) aclaran los significados de bricolage y bricoleur. "Un bricoleur se hace "adaptando los bricoles del mundo. Bricolage es "la fabricación poética" " (de Certeau, 1984. p. xv) con "tales bricoles – los fragmentos sobrantes, los pedacitos que quedaron" (Harper, 1987, p. 74). El bricoleur es un "hombre de muchos oficios, un tipo de hágalo usted mismo profesional" (Lévi-Strauss, 1966, p. 17). En su trabajo, los bricoleurs se definen y amplían (Harper, 1987, p. 75). De hecho, la historia de vida o biografía de un bricoleur, "puede ser considerada como un bricolage" (Harper, 1987. p. 92). Hay muchas clases de bricoleurs – interpretativo, narrativo, teórico, político, metodológico. El bricoleur interpretativo produce un bricolage – que es, un set de representaciones conjuntas adaptadas a cosas específicas de una situación compleja. "La solución (bricolage) que es el resultado del método del bricoleur es una construcción emergente" (W'einstein 8t W'einstein, 1991, p. 161) que cambia y toma formas nuevas a medida que el bricoleur añada diferentes herramientas, métodos, y técnicas de representación e interpretación. Nelson et al. (1992) describe la metodología de estudios culturales como "un bricolage, su elección de práctica, es decir, es pragmático, estratégico y auto reflexivo" (p. 2). Esta comprensión puede ser aplicada con aptitudes, a la investigación cualitativa. El investigador cualitativo como bricoleur, usa las herramientas estéticas y materiales de su oficio, desplegando cualquier estrategia, métodos, y materiales empíricos que estén a la mano (Becker, 1998, p. 2). Si el investigador necesita inventar, o cuadrar, nuevas técnicas o herramientas, él lo hará. Las elecciones en cuanto a cuáles prácticas interpretativas emplear no se hacen necesariamente por adelantado. Como Nelson et al. (1992) señala, la "elección de prácticas de investigación dependen de las preguntas que se hacen, y las preguntas dependen de su contexto" (p.2), lo que está disponible en el contexto, y lo que el investigador puede hacer en ese marco. Estas prácticas interpretativas involucran asuntos estéticos, estética de la representación que traspasa lo pragmático o lo práctico. Aquí el concepto de montaje es útil (vea Cook, 1981, p. 323; Monaco, 1981, pp. 171-172). El montaje es un método de edición de imágenes cinematográficas. En la historia de la cinematografía, el montaje esta más estrechamente asociado con el trabajo de Sergei Eisenstein, especialmente su película The Battleship Potemkin (1925). En el montaje, varias imágenes diferentes son yuxtapuestas o superpuestas una sobre otra para crear un cuadro. En cierto sentido, el montaje es como un pentimento, en donde lo que esta pintado bajo la pintura de un cuadro (una imagen de la cual el pintor o dibujante se arrepintió) se vuelve visible otra vez, creando algo nuevo. Lo nuevo es lo qué había sido obscurecido por una imagen previa.

El montaje y el pentimento, como el jazz, lo cual es improvisación, crea la sensación de que las imágenes, los sonidos, y las comprensiones se mezclan conjuntamente, traslapando, formando una mezcla, una creación nueva. Las imágenes parecen formarse y definirse la una a la otra, y se produce un efecto emocional del estructuralismo. En el montaje de la película, las imágenes a menudo están combinadas en una rápida secuencia que produce una colección aturdidamente giratoria de varias imágenes alrededor de un cuadro central o enfocado o en secuencia; Los directores de escena a menudo usan tales efectos para significar el paso del tiempo. Quizás la instancia muy famosa de montaje en películas es la secuencia Odessa Steps en The Battleship Potemkin. En el clímax de la película, los ciudadanos de Odessa están siendo masacrados por las tropas zaristas en los peldaños de piedra, siendo llevados hasta el puerto. Eisenstein hace una toma a una joven madre mientras que empuja a su bebé en un coche a través de los disparos de las tropas. Los ciudadanos atrás de ella la sobrepasan rápidamente, sacudiendo el coche, al que ella teme empujar hacia abajo al siguiente tramo de la escalera. Las tropas están por encima de ella, disparándoles a los ciudadanos. Ella está atrapada entre las tropas y los peldaños. Ella grita. Una línea de rifles apuntan hacia el cielo, los cañones de los rifles expulsando humo. La cabeza de la madre se gira hacia atrás. Las ruedas del coche se balancean en el borde de los peldaños. La mano de la madre empuña fuertemente la hebilla de plata de su cinturón. Bajo de ella, las personas están siendo golpeadas por los soldados. La sangre gotea sobre los guantes blancos de la madre. El bebé saca su mano fuera del coche. La madre se ladea hacia atrás y adelante. Las tropas avanzan. La madre tropieza con el coche. Una mujer observa con horror como las ruedas traseras del coche caen del borde. Aumentando la velocidad, el coche baja las escaleras dando saltos, a través de ciudadanos muertos. El bebé choca de lado a lado dentro del coche. Los soldados disparan sus rifles a un grupo de ciudadanos heridos. Un estudiante grita, mientras el coche a saltos por los peldaños, se inclina, y vuelca (Cook, 1981, p. 167). El montaje usa imágenes breves para crear un sentido claramente definido de urgencia y complejidad. Invita a los espectadores a construir interpretaciones que se fundamentan la una con la otra a medida que se desarrolla la escena. Estas interpretaciones se basan en asociaciones entre las imágenes contrastantes que se mezclan las unas con las otras. La suposición subyacente del montaje es que los espectadores perciben e interpretan las tomas en una "secuencia de montaje no secuencialmente, o una a la vez, sino más bien simultáneamente" (Cook, 1981, p. 172). El espectador une las secuencias en un todo emocional significativo, como si a simple vista, fuera al mismo tiempo. El investigador cualitativo que usa el montaje es como un fabricante de acolchado o un improvisador de jazz. El colchero cose, edita, y junta trozos de realidad. Este proceso crea y trae unión psicológica y emocional con una experiencia interpretativa. Hay muchos ejemplos de montaje en la investigación cualitativa actual (vea a Diversi, 1998; Holman Jones, 1999; Lather & Smithies, 1997; Ronai, 1998; Vea también a Holman Jones, Capítulo 30, este volumen). Utilizando voces múltiples, diferentes formatos textuales, y diversos carácteres, Lather & Smithies (1997) traman un texto complicado acerca del SIDA y las

mujeres que son VIH positivo. Holman Jones (1999) crea un texto de actuación usando letras de canciones de blues cantadas por Billie Holiday. En textos basados en las metáforas del montaje, la fabricación del acolchado, y la improvisación de jazz, muchas cosas diferentes ocurren al mismo tiempo – voces diferentes, perspectivas diferentes, puntos de vista, ángulos de vista. Como los textos auto etnográficos de actuación, las obras que usan montaje simultáneamente crean y promulgan un significado moral. Se mueven de lo personal a lo político, de lo local a lo histórico y lo cultural. Éstos son textos de dialogo. Presumen una audiencia activa. Crean espacios para el dar-y-recibir entre el lector y el escritor. Hacen más que convertir al Otro en el objeto de mirada de la ciencia social (vea en este volumen Alexander, Capítulo 16; Holman Jones, Capítulo 30). La investigación cualitativa esta inherentemente enfocado a lo multi-metódico (Flick, 2002, pp. 226-227). Sin embargo, el uso de múltiples métodos, o triangulación, refleja un intento para obtener una profunda comprensión del fenómeno en cuestión. La realidad objetiva nunca puede ser captada. Conocemos una cosa sólo a través de sus representaciones. La triangulación no es una herramienta o una estrategia de validación, sino una alternativa para la validación (Flick, 2002, p. 227). La combinación de prácticas multimetodológicas, materiales empíricos, perspectivas, y observadores en un estudio singular, son mejor comprendidas, como una estrategia que le añade rigor, extensión, complejidad, riqueza, y profundidad a cualquier investigación (vea Flick, 2002, p. 229). En el Capítulo 38 de este volumen, Richardson y St. Pierre discuten la utilidad del concepto de triangulación, afirmando que la imagen central para la investigación cualitativa debería ser el cristal, no el triángulo. Los textos de género mixto en el momento post experimental tienen más de tres lados. Como los cristales, el montaje de Eisenstein, el solo de jazz, o los pedazos de un acolchado, el texto de género mixto "combina la simetría y la sustancia con una variedad infinita de formas, sustancias, transmutaciones...Los cristales crecen, cambian, se alteran...Los cristales son prismas que reflejan externalidades y las refractan dentro de ellos, creando colores diferentes, patrones, arreglos, desplegándolos en diferentes direcciones" (Richardson, 2000, p. 934). En el proceso de cristalización, el escritor cuenta la misma historia desde distintos puntos de vista. Por ejemplo, en A Thrice-Thold Tale (1992), Margery Wolf utiliza ficción, notas de terreno, y un artículo científico para dar tres opiniones diferentes del mismo set de experiencias en un pueblo nativo. De modo semejante, en su obra Fires in the Mirror (1993), Anna Deavere Smith presenta una serie de piezas de actuación basadas en las entrevistas a personas que estaban involucradas en un conflicto racial en Crown Heights, Brooklyn, el 19 de Agosto de 1991. La obra tiene muchas partes de diálogo, incluyendo conversaciones con miembros de pandillas, oficiales de policía, y niños y niñas anónimos. No hay una forma "correcta" de contar este acontecimiento. Cada relato, como la luz pegándole a un cristal, refleja una perspectiva diferente en este incidente.

Mirado como una forma cristalina, como un montaje, o como una actuación creativa alrededor de un tema central, la triangulación como una forma de, o la alternativa para la validez, se puede extender. La triangulación es el despliegue simultáneo de múltiples, refractadas realidades. Cada una de las metáforas "trabajan" para crear simultaneidad en vez de lo secuencial o lineal. Los lectores y las audiencias están, por lo tanto, invitados a explorar visiones del contexto, para sumergirse dentro y anexarse con realidades nuevas para comprender. El bricoleur metodológico es adepto a realizar un gran número de tareas diversas, desde entrevistar hasta la introspección y reflexión intensiva. El bricoleur teórico lee ampliamente y esta informado de los muchos paradigmas interpretativos (feminismo, Marxismo, estudios culturales, constructivismo, teoría extraña) que puede llevar a cualquier problema en particular. Él o ella, sin embargo, no puede considerar que los paradigmas pueden estar mezclados o sintetizados. Es decir, uno no puede moverse fácilmente entre paradigmas, abarcando sistemas filosóficos, denotando ontologías particulares, epistemologías, y metodologías. Representan sistemas de creencia que conectan a los usuarios a cosmovisiones particulares. Las perspectivas, en contraste, son sistemas menos desarrollados, y uno puede mover entre ellos más fácilmente. El investigador como bricoleur teórico trabaja entre y dentro de perspectivas y paradigmas competentes y traslapados. El bricoleur interpretativo entiende que la investigación es un proceso interactivo forjado por su propia historia personal, biografía, género, clase social, raza, y etnicidad, y por las de la gente en el trasfondo. El bricoleur crítico pone énfasis en la naturaleza dialéctica y hermenéutica de la investigación interdisciplinaria, sabiendo que los límites que previamente separaron a las disciplinas tradicionales ya no tienen aplicación (Kincheloe, 2001, p. 683). El bricoleur político sabe que la ciencia es poder, ya que todas las búsquedas investigativas tienen implicaciones políticas. No hay ciencia libre de valores. Este investigador busca una sociología cívica basada en una política de esperanza (Lincoln, 1999). El bricoleur genérico, narrativo también sabe que todos los investigadores cuentan historias acerca de los mundos que han estudiado. Así las narrativas, o historias, que cuentan los científicos están enmarcadas dentro de tradiciones específicas de narrativa, a menudo definidas como paradigmas (ej:, positivismo, post positivismo, constructivismo). El producto del trabajo del bricoleur interpretativo es un bricolage complejo, como un acolchado, un collage reflexivo o un montaje – un set de imágenes y representaciones elocuentes e interconectadas. Esta estructura interpretativa es como un acolchado, un texto de actuación, una secuencia de representaciones conectando las partes del todo.

La investigación cualitativa como una situación de múltiples prácticas interpretativas La investigación cualitativa, como un set de actividades interpretativas, no privilegia ninguna práctica metodológica por sobre otra. Como una situación de

discusión, la investigación cualitativa es difícil de definir claramente. No tiene una teoría o paradigma que sea claramente propio. Como revelan las contribuciones a Pan II en este volumen, los paradigmas teóricos múltiples necesitan el uso de estrategias y de métodos cualitativos de investigación, desde constructivismo hasta estudios culturales, feminismo, Marxismo, y modelos étnicos de estudio. La investigación cualitativa es utilizada en muchas disciplinas distintas, como discutiremos abajo. No forma parte de una sola disciplina. Ni siquiera la investigación cualitativa tiene un set bien definido de métodos o prácticas que sean enteramente propias. Los investigadores cualitativos usan semiótica, narrativa, contenido, discurso, análisis de archivos y fonética, incluso estadísticas, tablas, gráficos, y números. También utilizan acercamientos, métodos, y las técnicas de etnometodología, fenomenología, hermenéutica, feminismo, deconstruccionismo, etnografía, entrevista, psicoanálisis, estudios culturales, investigación a través de encuestas, y el participante observador, entre otros. Todas estas prácticas de investigación "pueden proveer conocimiento y compenetraciones importantes" (Nelson et al., 1992, p. 2). Ningún método o práctica específica puede ser privilegiado por sobre cualquier otro. Muchos de estos métodos, o prácticas de investigación, son usados en otros contextos en las disciplinas humanas. Cada uno crea las huellas de su propia historia disciplinaria. Así, hay una historia extensiva de los usos y significados de la etnografía y etnología en la educación (vea en este volumen LadsonBillings & Donnor, Capitulo II; Kincheloe & McLaren, Capítulo 12), de la observación del participante y etnografía en antropología (vea a Foley & Valenzuela, Capítulo 9; Tedlock, Capítulo 18; Brady, Capítulo 39), sociología (vea Holstein & Gubrium, Capítulo 19; Fontana & Frey, Capítulo 27; Harper, Capítulo 29), comunicaciones (vea Alexander, Capítulo 16; Holman Jones, Capítulo 30), y estudios culturales (vea Saukko, Capítulo 13); De artes basadas en hermenéutica, feminismo, psicoanalísmo, artes, semiótica, y análisis narrativo estudios de cine y literarios (vea Olesen, Capítulo 10; Finley, Capítulo 26; Brady, Capítulo 39); Y de narrativa, discurse, y análisis conversacional en sociología, medicina, comunicaciones, y educación (vea Miller & Crabtree, Capítulo 24; Chase, el Capítulo 25; Perakyla, Capítulo 34). Muchas historias que rodean cada método o estrategia de investigación revelan cómo los múltiples usos y los significados son llevados a cada práctica. Los análisis textuales en los estudios literarios, por ejemplo, a menudo tratan los textos como sistemas autónomos. Por otra parte, un investigador trabajando desde desde una perspectiva feminista o cultural lee un texto en términos de su posición dentro de un momento histórico marcado por un género, raza clase ideológica en particular. El uso cultural de estudios de etnografía traería un conjunto de interpretaciones del feminismo, post modernismo, y post estructuralismo para el proyecto. Estas interpretaciones no serían compartidas por sociólogos tradicionales post positivistas. De modo semejante, los historiadores post positivistas y post estructurales le dan interpretaciones y usos distintos a los métodos y descubrimientos de la investigación histórica (vea a Tierney, 2000). Todas estas tensiones y contradicciones se hacen evidentes en los capítulos de este volumen.

Estos múltiples y diferentes usos y significados de los métodos de la investigación cualitativa hacen difícil para los estudiosos estar de acuerdo en cualquier definición esencial del campo, pues nunca es simplemente una cosa. De todas formas, debemos establecer una definición para los propósitos de esta discusión. Citamos y parafraseamos, el intento de Nelson et al. (1992, p. 4) para definir los estudios culturales; La investigación cualitativa es un campo interdisciplinario, transdisciplinario, y algunas veces contradisciplinario. Pasa por las humanidades y las ciencias sociales y físicas. La investigación cualitativa es muchas cosas al mismo tiempo. Tiene un enfoque multiparadigmático. Sus practicantes son sensibles al valor del planteamiento multimetódico. Están comprometidos con la perspectiva naturalista y con la comprensión interpretativa de la experiencia humana. Al mismo tiempo, el campo es inherentemente político y moldeado por múltiples posiciones éticas y políticas. La investigación cualitativa adopta dos tensiones al mismo tiempo. Por un lado, es atraída por una amplia sensibilidad feminista, interpretativa, post experimental, postmoderna, y crítica. Por otra parte, es atraída por conceptos más ampliamente definidos, positivista, post positivista, humanístico, y naturalistas de experiencia humana y su análisis. Más adelante, estas tensiones se pueden combinar en el mismo proyecto, juntando ambas perspectivas, postmoderna y naturalista, o críticas y humanísticas. Esta declaración más bien torpe quiere decir que la investigación cualitativa, como un set de prácticas, adopta dentro de sus múltiples historias propias, constantes tensiones y contradicciones sobre el proyecto mismo, incluyendo sus métodos y las formas que toman sus conclusiones e interpretaciones. El campo recorre y abarca todas las disciplinas humanas, aun incluyendo, en algunos casos, las ciencias físicas. Sus practicantes están diversamente comprometidos con sensibilidades modernas, post modernas, y post experimentales, y los planteamientos sobre investigación social que involucran estas sensibilidades. Resistencias a los Estudios Cualitativos Las resistencias académicas y disciplinarias a la investigación cualitativa ilustran las políticas incrustadas en este campo de discurso. Los retos para la investigación cualitativa son muchos. Como Seale, Gobo, Gubrium, y Silverman (2004) comentan, podemos entender mejor estas críticas "distinguiendo analíticamente el rol político (o externo) de la metodología cualitativa del rol procesal (o interno). La política sitúa a la metodología dentro y afuera de la academia. Los asuntos procesales definen de qué forma se utiliza la metodología cualitativa para producir conocimiento acerca del mundo. A menudo, lo político y lo procesales se intersectan. Los políticos y los científicos de ciencia "dura", algunas veces llaman periodistas o científicos de ciencia "suave" a los investigadores cualitativos. El trabajo de los estudiosos cualitativos es llamado no científico, o sólo exploratorio, o subjetivo. Se le llama crítica en vez de teoría o ciencia, o es interpretada políticamente, como una versión camuflada del Marxismo o humanismo secular (vea a Huber, 1995; vea también a Denzin, 1997, pp. 258-261).

Estas resistencias políticas y procesales reflejan una conciencia inquieta con respecto a que las tradiciones interpretativas de la investigación cualitativa encomiendan al investigador a una crítica del proyecto positivista o post positivista. Pero la resistencia positivista a la investigación cualitativa va más allá de "el deseo siempre presente de mantener una distinción entre la ciencia dura y la erudición suave" (Carey, 1989, p. 99; vea también a Smith & Hodkinson, Capítulo 36, este volumen). Las ciencias experimentales (positivistas) (física, química, economía, y fisiología, por ejemplo) son a menudo vistas como los grandes logros de la civilización del Oeste, y en sus prácticas se asume que la "verdad" puede trascender la opinión y el sesgo personal (Carey, 1989, p. 99; Schwandt, 1997b, p. 309). La investigación cualitativa es vista como una agresión en esta tradición, cuyos adherentes a menudo se retiran a un modelo de "ciencia objetivista libre de valores" (Carey, 1989, p. 104) para defender su posición. Rara vez tratan de criticar, o poner en explícito, los "compromisos morales y políticos de su trabajo" (Carey, 1989, p. 104; vea también a Guba & Lincoln, Capítulo 8, este volumen). Más adelante los positivistas alegaron que los llamados nuevos investigadores cualitativos experimentales escribían ficción, no ciencia, y que estos investigadores no tenían forma de verificar la verdad de sus declaraciones. La poesía etnográfica y la ficción marcan la muerte de la ciencia empírica. Estos críticos presumen una realidad estable, invariable que puede ser estudiada usando los métodos empíricos de la sociología objetiva (vea a Huber, 1995). La rama de la investigación cualitativa, consecuentemente, es el mundo de al experiencia vivida, pues aquí es en donde la creencia individual y la acción se intersectan con la cultura. Bajo este modelo no hay preocupación con respecto al discurso y al método como prácticas interpretativas materiales que constituyen representación y descripción. Así es la narrativa textual, rechazada por los positivistas. La oposición a la ciencia positiva por parte de los post estructuralistas es vista, entonces, como un ataque a la razón y la verdad. Al mismo tiempo, el ataque de la ciencia positivista a la investigación cualitativa es considerado como un intento para legislar una versión de la verdad por sobre otra. Política y Cientismo Reemergente El movimiento basado en la investigación científica (SBR--Scientifically Based Research) creado en estos últimos años por el Consejo de Investigación Nacional (NRC--National Research Council) ha creado un ambiente político hostil para la investigación cualitativa. Conectado a la legislación federal conocida como el Acta Ningún Niño Abandonado del año 2001, la SBR encarna a un cientismo reemergente (Maxwell, 2004), una epistemología positivista, basada en pruebas. El movimiento incentiva a los investigadores a utilizar "metodologías rigurosas, sistemáticas, y objetivas para obtener conocimientos fidedignos y válidos” (Ryan & Hood, 2004, p. 80). La metodología preferida utiliza modelos causales bien definidos y variables independientes y dependientes. Los investigadores examinan los modelos causales en el contexto de experimentos aleatorios controlados, lo que permite la replica y generalización de sus resultados (Ryan & Hood, 2004, p. 81). Bajo tal estructura, la investigación cualitativa se hace sospechosa. La investigación

cualitativa no requiere variables bien definidas o modelos causales. Las observaciones y mediciones de estudiosos cualitativos no se basan en la asignación aleatoria de temas para sus trabajos Los investigadores cualitativos no generan evidencia sólida usando tales métodos. En el mejor de los casos, a través del estudio de casos, la entrevista, y los métodos etnográficos, los investigadores pueden obtener materiales descriptivos que pueden ser probados con métodos experimentales. Las epistemologías de las teorías de la raza, feminismo, lo extraño, el período post colonial y post moderno, son inutilizadas por la perspectiva SBR, relegada en el mejor de los casos a la categoría de beca, no ciencia (Ryan & Hood, 2004, p.81;St. Pierre, 2004, p. 132). Las críticas al movimiento SBR tienen en común los siguientes puntos. ”La ciencia de Bush" (Lather, 2004, p. 19) y sus metodologías experimentales, basadas en pruebas, representan una reacción machista y racista con respecto a la proliferación de métodos de investigación cualitativa durante los dos últimas décadas. El movimiento confirma una visión limitada de la ciencia (Maxwell, 2004) que celebra un "experimentalismo neoclásico, lo cual es un retroceso a la era de Campbell-Stanley y su dogmática adherencia a una confianza exclusiva en los métodos cuantitativos" (Howe, 2004, p. 42). El movimiento representa "nostalgia por un universo de ciencia ordenado y simple que nunca existió" (Popkewitz, 2004, p. 62). Con su énfasis en sólo una forma de rigor científico, el NRC ignora el valor de usar criterios históricos, contextuales, y políticos para evaluar la investigación (Bloch, 2004). Como comenta Howe (2004), los experimentadores neoclásicos exaltan la investigación basada en pruebas, especialmente la "investigación médica como el modelo para la investigación educativa, en particular la prueba clínica aleatoria" (p. 48). Pero entregar una píldora en una prueba clínica aleatoria es muy diferente de "entregar un curriculum," y los "efectos" de un experimento educativo no pueden medirse fácilmente, a diferencia de una "reducción de 10 puntos en la presión sanguínea diastólica" (p. 48; vea también a Miller & Crabtree, Capítulo 24, este volumen). Los investigadores cualitativos deben aprender a pensar fuera de la burbuja, y entonces criticar al NRC y sus líneas metodologicas (Atkinson, 2004). Deben aplicar su imaginación y encontrar nuevas formas para definir tales términos como "diseño aleatorio, modelo causal, estudios de política, y ciencia pública (Cannella & Lincoln, 2004a, 2004b; Lincoln & Cannella, 2004a, 2004b; Lincoln Se Tierney, 2004; Weinslein, 2004). Más profundamente, los investigadores cualitativos deben resistir los intentos conservadores por desprestigiar la investigación cualitativa regresándolos dentro de la burbuja del positivismo. El Experimentalismo de Métodos Mixtos Como señala Howe (2004), el movimiento SBR encuentra un lugar para los métodos cualitativos en diseños experimentales de métodos mixtos. En tales diseños, los métodos cualitativos pueden ser "utilizados individualmente o en combinación con métodos cuantitativos, incluyendo el uso de diseños experimentales aleatorios" (p. 49). Los diseños de métodos mixtos son descendientes directos del experimentalismo clásico. Suponen una jerarquía metodológica en la cual los métodos cuantitativos están arriba y los métodos

cualitativos son relegados a "un rol mayormente auxiliar en busca de la meta tecnocrática de acumular conocimientos" (pp. 53-54). El movimiento de métodos mixtos remueve a los métodos cualitativos de su grupo familiar natural, el cual está dentro de la estructura crítica, interpretativa (Howe, 2004, p. 54; Teddlie & Tashakkori, 2003, p. 15). Divide la investigación en categorías dicotómicas: exploración versus confirmación. El trabajo cualitativo esta asignado a la primera categoría, la investigación cuantitativa a la segunda (Teddlie y Tashakkori, 2003, p. 15). Como el modelo experimental clásico, excluye la retención de diálogo y la participación activa en el proceso de investigación. Esto debilita sus dimensiones democráticas dialogales, y disminuye la probabilidad de que se escuchen las voces silenciadas (Howe, 2004, pp. 56-5). Como advirtió Howe (2004), no son solamente los "fundamentalistas metodológicos" quienes han adoptado este enfoque. Un número considerable de investigadores influyentes...educativos...también se han unido. Esto podría ser un compromiso con el clima político actual; Podría ser una reacción violenta en contra de los percibidos excesos del post modernismo; Podría ser ambos. Es un desarrollo ominoso, cualquiera sea la explicación" (p. 57). Las Críticas Pragmáticas del Antifundacionalismo Scale et al. (2004) debate lo que consideran como los excesos de un "todo vale" anti metodológico, el post modernismo romántico que está asociado a nuestro proyecto. Afirman que muy a menudo el planteamiento que apreciamos produce "investigación cualitativa de baja calidad y resultados investigativos que son muy estereotípicos y cercanos al sentido común (p. 2). En contraste, proponen un enfoque pragmático basado en la práctica, que sitúa a la práctica de investigación en la parte central. Se dan cuenta de que la investigación involucra un compromiso "con una gran variedad de cosas y personas: materiales de investigación...teorías sociales, debates filosóficos, valores, métodos, ensayos...participantes de la investigación" (p. 2). (En realidad, este enfoque es realmente cercano a lo nuestro, especialmente a nuestra visión del bricoleur y bricolage.) La metodología situada por Seale et al. rechazaba la afirmación antifundacional, de que sólo hay verdades parciales, que la línea divisoria entre los hechos y la ficción se ha interrumpido (p. 3). Estos estudiosos creen que esta línea divisoria no se ha interrumpido, y que los investigadores cualitativos no deberían permitir las historias si no están de acuerdo con las pruebas disponibles (p. 6). Raramente, estas discusiones procesales pragmáticas reproducen una variante del modelo basado en pruebas y sus críticas a las sensibilidades post estructural y performativa. Pueden ser usadas para proveer soporte político a la marginación metodológica de las posiciones ganadas por muchos de los contribuyentes de este volumen. El complicado terreno político descrito arriba define las muchas tradiciones y hebras de la investigación cualitativa: La tradición británica y su presencia en otros contextos nacionales; Las tradiciones americanas pragmáticas, naturalistas e interpretativas en la sociología, antropología, comunicaciones, y

educación; Las perspectivas alemanas y francesas, fenomenólogica, hermenéutica, semiótica, marxista, estructural, y post estructural; estudios feministas, estudios afro americanos, estudios latinos, estudios extraños, estudios de culturas indígenas y aborígenes. La política de la investigación cualitativa crea una tensión que da a conocer cada una de estas tradiciones. Esta tensión es constantemente reexaminada e cuestionada a medida que la investigación cualitativa enfrenta un mundo cambiante, nuevas posiciones intelectuales, y sus propias condiciones institucionales y académicas. Para resumir: La investigación cualitativa es muchas cosas para muchas personas. Su esencia tiene dos lados: Un compromiso con alguna versión del enfoque naturalista, interpretativo, y una crítica en curso de la política y los métodos del post positivismo. Ahora nos enfocamos en una breve discusión acerca de las principales diferencias entre el planteamiento de la investigación cualitativa y cuantitativa. Luego discutiremos potencialidades y diferencias en curso, dentro de la investigación cualitativa. Investigación Cuantitativa Versus Cualitativa La palabra cualitativa implica un énfasis en las cualidades de entidades y en los procesos y significados que no son examinados experimentalmente o medidos en términos de cantidad, intensidad), o frecuencia. Los investigadores cualitativos ponen énfasis en la naturaleza socialmente construida de la realidad, la relación íntima entre el investigador y lo que se está estudiando, y las restricciones situacionales que forman la investigación. Esos investigadores enfatizan la naturaleza cargada de valores, de la investigación. Buscan respuestas a las preguntas que acentúan el cómo se crea y se le da significado a la experiencia social. En contraste, los estudios cuantitativos enfatizan las mediciones y análisis de relaciones causales entre las variables, no entre procesos. Los que proponen tales estudios afirman que su trabajo se hace desde dentro de una estructura libre de valores. Estilos de Investigación: ¿Hacer lo Mismo de Diferentes Formas? Por supuesto, ambos investigadores cualitativos y cuantitativos "piensan que saben algo acerca de la sociedad que vale la pena contárselo a otros, y usan una variedad de formas, recursos y medios para comunicar sus ideas y descubrimientos" (Becker, 1986, p. 122). La investigación cualitativa difiere de la investigación cuantitativa en cinco puntos significativos (Becker, 1996). Estos puntos de diferencia, discutidos abajo, todos involucran diferentes formas de dirigir el mismo set de asuntos. Siempre regresan a la política de investigación y a quién tiene el poder para legislar soluciones correctas para los problemas sociales. 1) Usos del positivismo y el post positivismo. Primero, ambas perspectivas están moldeadas por tradiciones positivistas y post positivistas en las ciencias físicas y sociales (vea la discusión abajo). Estas dos tradiciones de la ciencia positivista se aferran a posiciones ingenuas y realistas críticas, con a respecto a la realidad y su percepción. En la versión positivista se sostiene que allí afuera hay una realidad para ser estudiada,

captado, y comprendida, mientras que los post positivistas sostienen que esa realidad nunca podrá ser entendida completamente, sólo de forma aproximada (Guba, 1990, p. 22). El post positivismo confía en métodos múltiples como una forma de capturar tanta realidad como sea posible. Al mismo tiempo, enfatiza el descubrimiento y verificación de teorías. Los criterios tradicionales de evaluación, como la validez interna y externa, están agotados, como lo está el uso de procedimientos cualitativos que se prestan para análisis estructurados (algunas veces estadístico). Los métodos de análisis asistidos por computador, que permiten cuentas de frecuencia, tabulaciones, y análisis estadísticos de bajo nivel, también pueden ser utilizados. Las tradiciones positivistas y post positivistas permanecen mucho tiempo como largas sombras sobre el proyecto de investigación cualitativa. Históricamente, la investigación cualitativa estaba definida dentro del paradigma positivista, dónde los investigadores cualitativos intentaron hacer buenas investigaciones positivistas con métodos y procedimientos menos rigurosos. Algunos investigadores cualitativos de mediados del siglo 20 reportaron conclusiones de observación participante en términos cuasi estadísticos (ej:, Becker, Glaser, Hughes & Strauss, 1961). Tan recientemente como en 1998, Strauss y Corbin, dos líderes defensores del enfoque de la teorización anclada con respecto a la investigación cualitativa, intentaron modificar los cánones usuales de buena (positivista) ciencia para acomodar su propia concepción post positivista de la investigación rigurosa (vea a Charmaz, Capítulo 20, este volumen; vea también a Glaser, 1992). Algunos investigadores aplicados, mientras sostenían ser ateóricos, a menudo coincidían, por defecto, con el sistema positivista o post positivista. Flick (2002) resume útilmente las diferencias entre estos dos enfoques de investigación, dejando en claro que el planteamiento cuantitativo ha servido para propósitos de aislamiento "causas y efectos...- operacionalización de relaciones teóricas...y medición y...cuantificación de fenómenos...permitiendo la generalización de conclusiones" (p. 3). Pero hoy la duda se centra en tales proyectos: "El rápido cambio social y la resultante diversificación de mundos de vida, progresivamente ponen a los investigadores sociales frente a nuevos contextos sociales y perspectivas – metodologías deductivas tradicionales... éstos fallan, por lo que la investigación se ve progresivamente forzada a hacer uso de estrategias inductivas en lugar de partir de teorías y comprobarlas, el conocimiento y la práctica son estudiados como la práctica y el conocimiento local" (p. 2). Spindler y Spindler (1992) resumen su enfoque cualitativo con respecto a materiales cuantitativos: "La instrumentación y la cuantificación son simplemente procedimientos utilizados para prolongar y reforzar ciertos tipos de datos, interpretaciones e hipótesis a través de pruebas. Ambos deben mantenerse en su lugar. Uno debe evitar su uso prematuro o excesivamente extensivo como un mecanismo de seguridad" (p. 69). Aunque muchos investigadores cualitativos en la tradición post positivista usan medidas estadísticas, métodos, y documentos como una forma de localizar un grupo de temas dentro de una población mayor, rara vez informan sus conclusiones en términos de las clases de complejas medidas estadísticas o

los métodos que los investigadores cuantitativos utilizan (ej:, regresión, análisis logarítmicos y lineales). 2) La aceptación de sensibilidades postmodernas. El uso de métodos cuantitativos, positivistas y suposiciones, ha sido rechazado por una nueva generación de investigadores cualitativos que están apegados a sensibilidades post estructurales o postmodernas. Estos investigadores sostienen la opinión de que los métodos positivistas no son otra cosa que una forma de contar historias acerca de sociedades o mundos sociales. Estos métodos no pueden ser mejores o peores que cualquier otro método; Solamente cuentan diferentes tipos de historias. Esta visión tolerante no es compartida por todos los investigadores cualitativos (Huber, 1995). Muchos miembros de la teoría crítica, constructiva, post estructural y escuelas filosóficas postmodernas rechazan el criterio positivista y post positivista al momento de evaluar su trabajo. Ven estos criterios como irrelevantes para su trabajo y consideran que tales criterios reproducen sólo una cierta clase de ciencia, una ciencia que silencia demasiadas voces. Estos investigadores buscan métodos alternativos para evaluar su trabajo, incluyendo verosimilitud, emotividad, responsabilidad personal, una ética de preocupación, praxis política, textos multivocales, y diálogos con temas. En respuesta, los positivistas y post positivistas sostienen que lo que ellos hacen es buena ciencia, libre de subjetividad y prejuicio individual. Como se mencionó anteriormente, ellos ven al post modernismo y al post estructuralismo como ataques a la razón y a la verdad. 3) Captar el punto de vista individual. Ambos investigadores cualitativos y cuantitativos están preocupados del punto de vista individual. Sin embargo, los investigadores cualitativos piensan que ellos pueden acercarse más a la perspectiva del actor a través de la observación y de entrevistas detalladas. Sostienen que los investigadores cuantitativos rara vez son capaces de captar las perspectivas de sus temas porque tienen que confiar en materiales y métodos más improbables, deductivos y empíricos. Muchos investigadores cuantitativos consideran poco confiable, basados en impresiones, y no objetivos a los materiales empíricos producidos por métodos interpretativos. 4) Examinar las restricciones de la vida diaria. Los investigadores cualitativos tienen más probabilidades de toparse y enfrentar las restricciones del mundo social diario. Ven a este mundo en acción e incrustan sus descubrimientos en eso. Los investigadores cuantitativos se abstraen de este mundo y rara vez lo estudian directamente. Buscan una ciencia nomotética o ética basada en las probabilidades derivadas del estudio de un gran número de casos seleccionados al azar. Este tipo de declaraciones perduran dentro y fuera de las restricciones de la vida diaria. Los investigadores cualitativos, por otra parte, están comprometidos con una posición ética, ideográfica, basada en casos, que dirige la atención a las cosas específicas de casos particulares.

5) Asegurar descripciones valiosas. Los investigadores cualitativos creen que las descripciones abundantes del mundo social son valiosas, mientras que los investigadores cuantitativos, con sus compromisos éticos, nomotéticos, están menos preocupados de ese detalle. Los investigadores cuantitativos están deliberadamente despreocupados de las descripciones abundantes porque tal detalle interrumpe el proceso de desarrollar generalizaciones. Los cinco puntos de diferencia descritos arriba reflejan los compromisos de los estudiosos cualitativos y cuantitativos con diferentes estilos de investigación, diferentes epistemologías y diferentes formas de representación. Cada tradición de trabajo es gobernada por un set diferente de géneros; cada uno tiene sus propios clásicos, sus propias formas preferidas de representación, interpretación, confiabilidad, y evaluación textual (vea a Becker, 1986, pp. 134135). Los investigadores cualitativos usan prosa etnográfica, narrativas históricas, cuentos en primera persona, historias de la vida, "hechos" ficticios, y material biográfico y autobiográfico entre otros. Los investigadores cuantitativos usan modelos matemáticos, tablas estadísticas, y gráficos, y usualmente escriben sobre su investigación en prosa impersonal, de tercera persona. TENSIONES DENTRO DE La Investigación Cualitativa Es erróneo suponer que todos los investigadores cualitativos comparten las mismas suposiciones acerca de los cinco puntos de diferencia descritos arriba. Como lo revelan las siguientes discusiones, las diferencias positivistas, post positivistas, y post estructurales definen y forman los discursos de la investigación cualitativa. Los realistas y los post positivistas con respecto a la tradición interpretativa, y de investigación cualitativa, critican a los post estructuralistas por tomar el camino narrativo, textual. Estos críticos consideran que tal trabajo tiene una visión neutra. Produce las condiciones "para un diálogo entre sordos y la comunidad" (Silverman, 1997, p. 240). Los críticos acusan a los que tratan de captar el punto de vista del tema interactivo en el mundo del humanismo ingenuo, de reproducir "un impulso Romántico que eleva lo empírico al nivel de lo auténtico (Silverman. 1997, p. 248). Incluso hay otros que afirman que los que toman el camino de la representación textual, ignoran experiencia vivida. Snow y Morrill (1995) sostienen que "el camino de la representación, como la preocupación sobre el discurso y la narrativa, nos llevarán más allá del campo de acción social y los dramas verdaderos de la vida diaria, y eso anunciará la muerte de la etnografía como una industria anclada empíricamente" (p. 361). Por supuesto, no estamos de acuerdo. El Realismo Crítico Para algunos, existe una tercera corriente, entre el positivismo ingenuo y el post estructuralismo. El realismo crítico es un movimiento antipositivista en las ciencias sociales estrechamente asociado con las obras de Roy Bhaskar y Rom Harré (Danermark, Ekstrom, Jakobsen y Karlsson, 2002). Los realistas críticos usan la palabra crítico en una forma muy particular. Ésta no es ñla tería

crítica de "La escuela de Frankfurt", aunque hay rastros de crítica social por aquí y por allá (vea a Danermark et al., 2002, p. 201). En lugar de eso, crítico en este contexto se refiere a un realismo transcendental que rechaza el individualismo metodológico y las exigencias universales por la verdad. Los realistas críticos se oponen a las epistemologías lógicas positivistas, relativistas, y antifuncionalistas. Los realistas críticos están de acuerdo con los positivistas en que afuera hay un mundo de acontecimientos que es observable e independiente de la conciencia humana. Opinan que el conocimiento acerca de este mundo se forma socialmente. La sociedad está formada por seres humanos pensantes y con sentimientos, y sus interpretaciones del mundo deben ser estudiadas (Danermark et al., 2002, p. 200). Los realistas críticos niegan una teoría correspondiente a la verdad. Creen que la realidad está ordenada en niveles y que el trabajo científico debe ir más allá de lo regular, para analizar mecanismos, procesos, y estructuras que informen sobre los patrones observados. Habitualmente, como las teóricos críticos post empíricos, anti fundacionales, rechazamos mucho de lo que los realistas críticos apoyan. A través del siglo pasado, la sociología y la filosofía se han confundido continuamente. Varios "ismos" y movimientos filosóficos han atravesado discursos sociológicos y educativos, desde el positivismo al post positivismo, a la filosofía analítica y lingüística, hermenéutica, estructuralismo, post estructuralismo, marxismo, feminismo, y actuales post-post versiones de todo lo citado. Algunos han dicho que los positivistas lógicos navegaron a las ciencias sociales por un curso riguroso de autodestrucción. No pensamos que el realismo crítico mantendrá a flote al barco de la ciencia social. Las ciencias sociales son disciplinas normativas, siempre incrustadas en asuntos de valor, ideología, poder, deseo, sexismo, racismo, dominación, represión, y control. Queremos una sociología comprometida con los asuntos de justicia social, equidad, no violencia, paz, y los derechos humanos universales. No queremos una sociología que diga que puede ocuparse de estos asuntos si es que quiere. Para nosotros, esa ya no es una opción. Con estas diferencias dentro y entre estas tradiciones interpretativas, nosotros ahora debemos discutir brevemente la historia de la investigación cualitativa. Separamos esta historia en ocho momentos históricos, conscientes de que cualquier historia es siempre un poco arbitraria y al menos parcialmente construida por la sociedad. La Historia de la Investigación Cualitativa La historia de la investigación cualitativa revela que las disciplinas modernas de la sociología han tomado como su misión "el análisis y comprensión de la conducta los procesos sociales de la sociedad" (VidIch & Lyman, 2000, p. 37). La noción de que los sociólogos podrían llevar a cabo esta tarea presupuso que ellos tenían la habilidad de observar a este mundo objetivamente. Los métodos cualitativos fueron la herramienta más utilizada en tales observaciones. A través de la historia de la investigación cualitativa, los investigadores cualitativos han definido su trabajo en términos de esperanza y valores, "fe religiosa, ideologías ocupacionales y profesionales" (Vidich & Lyman, 2000, p. 39). La investigación cualitativa (como toda investigación)

siempre ha sido juzgada por el "estándar de ya sea si el trabajo nos comunica o dice" algo (Vidich y Lyman, 2000, p, 39), basado en cómo conceptualizamos nuestra realidad y nuestras imágenes de mundo. La epistemología es la palabra que históricamente ha definido estos estándares de evaluación. En el período contemporáneo, como hemos discutido arriba, muchos discursos recibidos sobre epistemología están ahora siendo reevaluados.

El trabajo de Vidich y Lyman (2000) cubre las siguientes etapas en la historia de la investigación cualitativa: etnografía temprana (del siglo 17), etnografía colonial (exploradores del siglo 17, 18 y 19), la etnografía del indio americano como "otro" (antropología de fines del siglo 19 y comienzos del siglo 20), estudios de la comunidad y etnografías de inmigrantes americanos (desde los primeros años del siglo veinte hasta los 1960), estudios de etnicidad y asimilación (mediados de siglo hasta los 1980), y el presente, al cuál llamamos el octavo momento. En cada una de estas eras, los investigadores fueron y han sido influenciados por sus ideologías y esperanzas políticas, descubriendo conclusiones en su investigación que confirmaron sus teorías o creencias anteriores. Etnógrafos anteriores confirmaron la diversidad racial y cultural de personas a través del globo y trataron de acomodar esta diversidad dentro de una teoría acerca de los orígenes de la historia, las razas, y las civilizaciones. Los etnógrafos coloniales, antes de la profesionalización de la etnografía en el siglo 20, fomentaron un pluralismo colonial que dejó a los nativos por su cuenta hasta que sus líderes pudieran ser elegidos como miembros por la administración colonial. Los etnógrafos europeos estudiaron a los africanos, asiáticos, y otras personas de color del Tercer Mundo. Etnógrafos americanos anteriores estudiaron al indio americano desde la perspectiva del conquistador, quien vio el mundo de vida del hombre primitivo como una ventana hacia el pasado prehistórico. La misión calvinista de salvar al indígena fue pronto adaptada a la misión de salvar a las "hordas" de inmigrantes que entraron a los Estados Unidos con los comienzos de la industrialización. Los estudios cualitativos de la comunidad del Otro étnico proliferaron e incluyeron desde comienzos del 1900 hasta los 1960, el trabajo de E. Franklin Frazier, Robert Park, y Robert Redfield y sus estudiantes, así como también William Foote Whyte, los Lynds, August Hollingshead, Herbert Gans, Stanford Lyman, Arthur Vidich, y Joseph Bensman. Los estudios étnicos posteriores a 1960 desafiaron la hipótesis "crisol" o "melting pot" de Park y sus seguidores, y correspondieron al surgimiento de programas de estudios étnicos que vieron a los Nativo Americanos, Latinos, Americanos asiáticos, y Afro Americanos tratando de asumir el mando del estudio de su propia gente. El reto postmoderno y postestructural surgió a mediados de 1980. Cuestionó las suposiciones que habían organizado esta historia anterior en cada uno de sus momentos colonizadores. La investigación cualitativa que atraviesa la "divisoria postmoderna" requiere el argumento de los estudiosos, Vidich y Lyman (2000), para "abandonar todos valores establecidos y preconcebidos, teorías, perspectivas y prejuicios como recursos para el estudio etnográfico" (p. 60). En esta era nueva, el investigador cualitativo hace más que observar la historia; Él o ella desempeña un papel en esta. Se escribirán nuevas historias

sobre este campo, y reflejarán el compromiso directo y personal de los investigadores con este período histórico. El análisis de Vidich y Lyman cubre todo lo que abarca la historia etnográfica. La nuestro es confinado a los siglos 20 y 21 y complementa muchas de sus divisiones. Comenzamos con el prematuro trabajo fundacional de las escuelas de sociología y antropología británicas y francesas así como también de Chicago, Columbia, Harvard y Berkeley. Este período fundacional anterior estableció las normas de la investigación cualitativa y etnográfica clásica (vea a Gupta & Ferguson, 1997; Rosaldo, 1989; Stocking, 1989). Los Ocho Momentos de la Investigación Cualitativa Como hemos notado arriba, dividimos nuestra historia de investigación cualitativa en América del Norte en el siglo 20 en ocho fases, las que describiremos debajo. El Período Tradicional Llamamos al primer momento el período tradicional (éste abarca la segundo y tercera fase discutidas por Vidich y Lyman, 2000). Comienza en los inicios del 1900 y continúa hasta la Segunda Guerra Mundial. En este período, los investigadores cualitativos escribieron historias colonizadoras "objetivas", de experiencias de terreno que reflejaban el paradigma científico positivista. Estaban preocupados de entregar interpretaciones válidas, fidedignas, y objetivas en sus escrituras. El "Otro" a quien estudiaron era un alien, ajeno, y extraño. Aquí está Malinowski (1967) discutiendo su experiencia de terreno en Nueva Guinea y las Islas Trobriand entre 1914-1915 y 1917-1918. Él se está cambiando de camino hacia los datos de terreno: Nada de todo lo que me lleva a los estudios etnográficos en toda el pueblo, me hiere de forma desfavorable. Hay cierta desorganización...el carácter pendenciero y la persistencia de la gente que se ríe y se queda mirando y miente, me desalienta, de tal forma que fui al pueblo deseando fotografiar algunas partes del baile bara. Repartí cigarrillos de tabaco, luego observé algunos bailes; después tome fotos – pero los resultados fueron escasos...ellos no posaban lo suficiente para las exposiciones de tiempo. En momentos estaba furioso con ellos, en particular porque después de que les di sus porciones de tabaco, todos ellos se fueron (citado en Geertz, 1988, pp. 73-74). En otro trabajo, este trabajador de terreno solitario, frustrado, aislado, describe sus métodos en las siguientes palabras: En terreno uno tiene que afrontar un caos de hechos – en esta forma cruda no son hechos científicos en absoluto; son absolutamente elusivos, y sólo pueden arreglarse por interpretación...Sólo las leyes y las generalizaciones son hechos científicos, y el trabajo de campo consiste sólo y exclusivamente en la interpretación de la caótica realidad social, en subordinarla a las reglas generales (Malinowski, 1916/1948, p. 328; citado en Geertz, 1988, p. 81). Los comentarios de Malinowski son provocativos. Por un lado desacreditan el trabajo de terreno, pero por otra parte hablan de él incluyéndolo dentro del glorificado idioma de la ciencia, con leyes y generalizaciones modeladas de esta experiencia.

Durante este período el trabajador de campo fue alabado, hecho una figura más grande que la vida que iba a terreno y regresaba con historias acerca de personas extrañas. Rosaldo (1989) describe este período como el período del Etnógrafo Solitario, la historia del hombre científico que se marchó en busca de su distante tierra nativa. Allí su figura "encontró el objeto de su búsqueda...y experimentó el rito de resistir la última prueba extremadamente dura de trabajo de campo" (p. 30). Regresando a casa con sus datos, el Etnógrafo Solitario escribió el objetivo de la historia de la cultura estudiada. Esta historia estaba estructurada por las normas de la etnografía clásica. Este manojo sagrado de términos (Rosaldo, 1989, p. 31) organizó los textos etnográficos alrededor de cuatro creencias y compromisos: un compromiso con el objetivismo, una complicidad con el imperialismo, una creencia en el monumentalismo (la etnografía crearía un cuadro como un museo de la cultura estudiada), y una creencia en lo eterno (lo que fue estudiado nunca cambiaría). El Otro era un "objeto" para ser archivado. Este modelo de investigador, quien también podía escribir teorías densas y complejas acerca de lo que se estudiaba, se mantiene firme hasta el día presente. El mito del Etnógrafo Solitario representa el nacimiento de la etnografía clásica. Los textos de Malinowski, Radcliffe-Brown, Margaret Mead, y Gregory Bateson todavía son cuidadosamente estudiados por lo que le pueden contar a los novatos sobre el trabajo de campo, la toma de datos en terreno, y escritura de la teoría. Pero hoy la imagen del Etnógrafo Solitario ha sido destruida. Muchos estudiosos ven las obras de los etnógrafos clásicos como restos del pasado colonial (Rosaldo, 1989, p. 44). Mientras que algunos sienten nostalgia por este pasado, otros celebran su transición. Rosaldo (1989) cita a Cora Du Sois, un profesor de antropología de Harvard jubilado, quien lamentó esta transición en una convención en 1980, reflexionando sobre la crisis de la antropología: "Siento una distancia entre complejidad y desarreglo de lo qué una vez encontré una disciplina justificable y desafiante. Ha sido como ir desde un distinguido museo de arte a una venta de objetos usados" (p. 44). Du Sois considera a las etnografías clásicas como piezas de arte eternas contenido en un museo. Ella se siente incómoda en el caos de la venta de objetos usados. En contraste, Rosaldo (1989) es atraído por esta metáfora porque "provee una imagen precisa de la situación postcolonial dónde los artefactos culturales fluyen entre lugares improbables y nada es sagrado, permanente, o sellado. La imagen de la antropología como una venta de objetos usados representa nuestra situación global actual" (p. 44). Por cierto, muchos tesoros valiosos pueden ser encontrados en lugares inesperados, si uno está dispuesto a buscar bien y por harto tiempo. Los viejos estándares ya no tienen aplicación. Las etnografías no producen verdades eternas. El compromiso con el objetivismo ahora está en duda. La complicidad con el imperialismo, hoy está abierta al desafío, y la creencia en el monumentalismo es algo del pasado. Los legados de este primer período comienzan al final del siglo 19, cuándo la novela y las ciencias sociales se habían distinguido como sistemas separados de discurso (Clough, 1998, pp. 21-22). Sin embargo, la escuela de Chicago, con su énfasis en las historias de vida y su enfoque de los materiales etnográficos "un pedazo de vida", trató de desarrollar una metodología interpretativa que mantuviera la centralidad del enfoque de la historia de vida

narrada. Esto condujo a la producción de textos que dieron al investigador como autor el poder de representar la historia de los temas. Escritos bajo el manto del realismo social franco, libre de sentimiento, estos textos usaron el idioma de la gente común. Articularon una versión sociológica del naturalismo literario, el cual a menudo produjo la compasiva ilusión de que se había encontrado una solución a un problema social. Como La Era de la Depresión, la delincuencia juvenil y otros "problemas sociales" protagonizaban (Roffman & Purdy, 1981), estas historias haciendo al tema romántico. Convirtieron al descarriado en una versión sociológica de un héroe de la pantalla. Estas historias sociológicas, como sus contrapartes de la película, usualmente tuvieron finales felices, a medida que siguieron a los individuos a través de las tres etapas del cuento moral clásico: estar en un estado de gracia, ser seducido por el mal y caer, y finalmente lograr la redención a través del sufrimiento. La Fase Modernista La fase modernista, o segundo momento, se construye en las obras canónicas del período tradicional. El realismo social, el naturalismo, y las etnografías un "pedazo de vida" todavía son valorados. Esta fase se extendió a lo largo de los años de postguerra hasta los 1970 y está todavía presente en el trabajo de muchos (para revisiones, vea a Wolcott, 1990, 1992, 1995; vea también a Tedlock, Capítulo 18, este volumen). En este período muchos textos buscaron formalizar los métodos cualitativos (vea, ej; Bogdan & Taylor, 1975; Cicourel, 1964; Filstead, 1970; Glaser & Strauss, 1967; Lofiand, 1971, 1995; Lofland & Lofland, 1984,1995; Taylor & Bogdan, 1998). El etnógrafo modernista y el observador participante sociológico intentaron rigurosos estudios cualitativos de importantes procesos sociales, induciendo a la desviación y control social a las salas de clases y a la sociedad. Éste fue un momento de fomento creativo. Una nueva generación de graduados a través de las disciplinas humanas encontró nuevas teorías interpretativas (etnometodología, fenomenología, teoría crítica, feminismo). Fueron atraídos por prácticas de investigación cualitativas que los dejarían darle una voz a la clase marginada de la sociedad. El post positivismo funcionó como un poderoso paradigma epistemológico. Los investigadores intentaron satisfacer el modelo de Campbell y de Stanley (1963) de validez interna y externa para las concepciones construccionista y e interaccionista del acto de investigación. Regresaron a los textos de la escuela de Chicago como fuentes de inspiración (vea a Denzin, 1970, 1978). Un texto canónico de este momento aún perdura Boys in White (Becker et al., 1961; vea también a Becker, 1998). Firmemente arraigado en el discurso metodológico de mediados del siglo 20, este trabajo intentó hacer la investigación cualitativa tan rigurosa como su contraparte cuantitativa. Las narrativas causales fueron centrales para este proyecto. Este trabajo multimétodo combinaba la entrevista indefinida y cuasi estructurado con la observación participante y el cuidadoso análisis de tales materiales en forma estandarizada, estadística. En su artículo clásico "Problemas de Inferencia y Pruebas en la Observación Participante," Howard S. Becker (1958/1970) describe el uso de las cuasi estadísticas:

Las observaciones participantes han sido ocasionalmente colectadas en formas estandarizadas capaces de ser transformadas en información estadística legítima. Pero las exigencias del campo usualmente impiden que la recopilación de datos de tal forma encuentren las suposiciones de pruebas estadísticas, a fin de que el observador trate con lo que ha sido llamado "cuasi estadísticas". Sus conclusiones, mientras sean implícitamente numéricas, no requieren de cuantificación precisa (p. 31). En el análisis de datos, Becker señala, el investigador cualitativo toma apuntes de colegas cuantitativamente más orientados. El investigador busca probabilidades o el apoyo para sus argumentos con respecto a la probabilidad de que, o la frecuencia con la cual, una conclusión tiene aplicación en una situación específica (vea también a Becker, 1998, pp. 166-170). Así funcionó en el período modernista con el lenguaje y retórica del discurso positivista y post positivista. Ésta fue la edad de oro de rigurosos análisis cualitativos, agrupados en la sociología por Chicos de Blanco (Boys in White) (Becker et al., 1961) por un lado y El Descubrimiento de la Teorización Anclada (The Discovery of Grounded Theory) (Glaser & Strauss, 1967) por el otro. En educación, la investigación cualitativa en este período estaba definida por George y Louise Spindler, Jules Henry, Harry Wolcott, y John Singleton. Esta forma de investigación cualitativa está todavía presente en el trabajo de estudiosos como Strauss y Corbin (1998) y Ryan y Bernard (2000). La "edad de oro" reforzó el cuadro de los investigadores cualitativos como románticos culturales. Imbuidos con los poderes humanos de Prometeo, valoraron a los villanos y a los extraños como héroes de la corriente principal de la sociedad. Encarnaron una creencia de la contingencia propia y de la sociedad, y se aferraron a ideales emancipadores "por los que uno vive y muere." Pusieron en lugar una vista trágica y a menudo irónica propia y de la sociedad, y se unieron a una larga línea de románticos culturales izquierdistas que incluyeron a Emerson, Marx, James, Dewey, Gramsci, y Martlin Luther King, Jr. (West, 1989, cap. 6). Cuando este momento llegó a su final, La Guerra de Vietnam estaba presente en todas partes de la sociedad americana. En 1969, a lo largo de estas corrientes políticas, Herbert Blumer y Everett Hughes se encontraron con un grupo de jóvenes sociólogos llamados los "Extraños de Chicago" (Chicago Irregulars) en las reuniones de la Asociación Sociológica Americana realizadas en San Francisco y compartieron sus memorias de los "años de Chicago." Lyn Lofland (1980) describe este tiempo como un momento de fermento creativo intelectual y político. Las reuniones en San Francisco presenciaron no solamente el acontecimiento de Blumer-Hughes sino además una "contrarrevolución"....primero vino un grupo a hablar de los problemas de ser sociólogo y mujer... la disciplina parecía literalmente estallar de nuevas ideas: Clasificar la teoría, etnometodología, teoría de conflictos, fenomenología, análisis dramatúrgicos (p. 253). De esta forma la fase modernista llegó a su fin. Géneros Borrosos (Blurred Genres) Por el comienzo de la tercera fase (1970-1986), a la cuál llamamos el momento de los géneros borrosos, los investigadores cualitativos tuvieron un complemento lleno de paradigmas, métodos, y estrategias para utilizar en su

investigación. Las teorías se extendieron desde el interaccionismo simbólico al constructivismo, averiguación naturalista, positivismo y post positivismo, fenomenología, etnometodología, teoría crítica, teoría neomarxista, semiótica, estructuralismo, feminismo, y varios paradigmas étnico/raciales. Las investigaciones cualitativas aplicadas aumentaban en importancia, y la política y las éticas de la investigación cualitativa – implicadas en muchas aplicaciones de este trabajo – fueron temas de considerable preocupación. Los formatos y estrategias de la investigación para informar la investigación fueron desde la teorización anclada (grounded theory) para el estudio de casos, hasta métodos de investigación histórica, activa, biográfica, etnográfica, y clínica. También estaban disponibles diversas formas de colectar y analizar materiales empíricos, induciendo a métodos de entrevista cualitativa (indefinidos y cuasi estructurados) y experiencia observacional, visual, personal, y métodos documentales. Los computadores entraban en la situación, para ser completamente desarrollados como ayuda en el análisis de datos cualitativos en la siguiente década, junto con los métodos narrativos, de contenido, y semióticos para leer entrevistas y textos culturales. Dos libros de Clifford Geertz, La Interpretación de las Culturas (The Interpretation of Cultures) (1973) y Conocimiento Local (Local Knowledge) (1983), definieron el comienzo y el fin de este momento. En estas dos obras, Geertz argumentó que los viejo enfoques funcionales, positivistas, conductistas, totalizadores para las disciplinas humanas estaban dando paso a una perspectiva más pluralística, interpretativa, indefinida. Esta perspectiva nueva tomó las representaciones culturales y sus significados como sus puntos de partida. Al llamar "descripción gruesa" a acontecimientos particulares, rituales, y costumbres, Geertz sugirió que todas las escrituras antropológicas son interpretaciones de interpretaciones. El observador no tenía una voz privilegiada en las interpretaciones que están escritas. La tarea central de la teoría es darle sentido a una situación local. Geertz procedió a declarar que los límites entre la sociología y las humanidades se habían vuelto borrosos. Los sociólogos ahora recurrían a las humanidades para los modelos, las teorías, y los métodos de análisis (semiótica, hermenéutica). Estaba ocurriendo una forma de diáspora del género: documentales que se entienden como ficción (Mailer), parábolas fingiendo ser etnografías (Castañeda), narraciones teóricas que parecen narraciones de viajes (Lévi-Strauss). Al mismo tiempo, emergían nuevos enfoques: post estructuralismo (Barthes), neopositivismo (Philips), neomarxismo (Althusser), micro-macro descriptivismo (Geertz), teorías rituales de drama y cultura (V. Turner), deconstruccionismo (Derrida), etnometodología (Garfinkel). La edad de oro de las ciencias sociales había terminado, y una nueva era de géneros borrosos, interpretativos estaba sobre nosotros. El ensayo como una forma de arte estaba reemplazándo al artículo científico. Un asunto nuevo fue la presencia del autor en el texto interpretativo (Geertz, 1988). ¿Cómo puede el investigador hablar en forma autoritaria en una edad en la que ya no hay ninguna regla firme con respecto al texto, incluyendo en él, el lugar del autor, sus estándares de evaluación, y su tema? Los parasigmas naturalista, postpositivista, y construccionista ganaron poder en este período,

especialmente en la educación, en las obras de Harry Wolcott, Frederick Erickson, Egon Guba, Yvonna Lincoln, Robert Stake, y Elliot Eisner. Hacia el fin de los 1970, había varias publicaciones cualitativas, incluyendo Cultura y Vida Urbana (ahora Publicación de Etnografía Contemporánea), Antropología Cultural, Sociología Cualitativa, y Interacción Simbólica, así como también la serie de libros Estudios sobre la Interacción Simbólica. La Crisis de Representación Una ruptura profunda ocurrió en la mitad de 1980. Lo que llamamos el cuarto momento, o la crisis de representación, apareció con Antropología como la Crítica Cultural (Marcus & Fischer, 1986), La Antropología de Experiencia (Turner & Bruner, 1986), Cultura de la Escritura (Clifford & Marcus, 1986), Obras y Vidas (Geertz, 1988), y El Apuro de la Cultura (Clifford, 1988). Estas obras hicieron a la investigación y a la escritura más reflexiva y pusieron en tela de juicio a los asuntos de género, clase, y raza. Articularon las consecuencias de la interpretación de Geertz de "géneros borrosos" sobre el campo a comienzos de los l980. Los investigadores cualitativos buscaron modelos nuevos de verdad, métodos, y representación (Rosaldo, 1989). La erosión de normas clásicas en la antropología (objectivismo, complicidad con el colonialismo, la vida social estructurada por rituales y costumbres, etnografías como monumentos a una cultura) fue completa; vea también a Jackson, 1998, pp. 7-8). La teoría crítica, la teoría feminista, y las epistemologías de color, ahora compitieron por atención en esta arena. Asuntos como la validez, la fiabilidad, y la objetividad, en los que previamente se creyó, fueron otra vez problemáticos. El patrón y las teorías interpretativas, opuestas a teorías causales, lineales, fueron ahora más comunes, a medida que los escritores continuaron desafiando modelos antiguos de verdad y significado (Rosaldo, 1989). Stoller y Olkes (1987, pp. 227-229) describen cómo sintieron la crisis de representación en su trabajo de campo sobre los Negros de Songhay. Stoller comenta: “Cuando comencé a escribir textos antropológicos, seguí las convenciones de mi entrenamiento, recolecté datos, y una vez que los datos fueron ordenados en montones limpios, los redacté." “En un caso reduje los insultos Songhay a una serie de fórmulas lógicas claramente delineadas" (p. 227). Stoller estuvo disconforme con esta forma de escribir, en parte porque él aprendió "todo el mundo me había mentido y los datos que cuidadosamente había coleccionado no tenían ningún valor. Aprendí una lección: los informantes rutinariamente le mienten a sus antropólogos" (Stoller y Olkes, 1987, p. 9). Este descubrimiento condujo a un segundo – que él tuvo, en seguir a las convenciones de realismo etnográfico, que no se editaron en su texto. Esto condujo a Stoller a producir un tipo diferente de texto, una memoria, en la cuál él era el personaje principal. Esta historia, un cuento de sus experiencias en el mundo Songhay, se convirtió en un análisis del choque entre su mundo y el mundo de brujería Songhay. Así el viaje de Stoller representa un intento para enfrentar la crisis de representación en el cuarto momento. Clough (1998) detalla esta crisis y critica a los que sostendrían que las nuevas formas de escribir representan una salida de la crisis. El sostiene:

Ahora mientras muchos sociólogos hacen comentarios sobre las críticas a las escrituras de la visión etnográfica como "categóricamente centrales para la empresa etnográfica" (Van Maanen. 1988, p. xi), los problemas de escritura son todavía mirados como distintos de los problemas de método o de trabajo de campo. Así la solución usualmente ofrecida son experimentos sobre la escritura, lo que es una cohibición acerca de escribir. (p. 136) Es ésta insistencia en la diferencia entre la escritura y el trabajo de campo la que debe ser analizada. (Richardson & St. Pierre se expresan claramente acerca de este asunto en el Capítulo 38 de este volumen). Por escrito, el trabajador de campo hace un reclamo a la autoridad moral y científica. Este reclamo le permite a los textos etnográficos realistas y experimentales funcionar como fuentes de validación para una ciencia empírica. Demuestran que el mundo de las experiencias de vida reales todavía puede ser capturado, sólo en las memorias del escritor, o las experimentaciones ficticias, o lecturas dramáticas. Pero estas obras tienen el peligro de desviar la atención de las formas en las cuales el texto construye individuos situados sexualmente en un campo de diferencia social. También inmortalizan la "hegemonía de la ciencia empírica (Clough, 1998, p. 8), pues estas tecnologías nuevas de escritura del tema se convierten en el sitio "para la producción de conocimiento/poder (alineados) con el axis estado/capital" (Aronowitz, 1988, p. 300; citado en Clough, 1998, p. 8). Tales experimentos van en contra, y luego se alejan, de la diferencia entre la ciencia empírica y la crítica social. Muy a menudo fallan en emplear completamente una política nueva de textualidad que "rechazaría la identidad de la ciencia empírica" (Clough, 1998, p. 135). Esta nueva crítica social intervendría en la relación de economía informativa, políticas de estado, y tecnologías de comunicación de masas, especialmente en términos de las ciencias empíricas" (Clough, 1998, p. 16). Ésta, por supuesto, es el área ocupada por los estudios culturales. En el Capítulo 38 de este volumen, Richardson y St. Pierre desarrollan los argumentos citados anteriormente, viendo a la escritura como a un método de investigación que se mueve a través de etapas sucesivas de introspección. Como una serie de representaciones escritas, los textos de los trabajadores de terreno provienen desde la experiencia de terreno, pasando por trabajos intermedios, hasta trabajos posteriores, y finalmente del texto de investigación, el cuál es la presentación pública de la experiencia etnográfica y narrativa. Así el trabajo de terreno y la escritura se confunden el uno con el otro. En el análisis final, no hay ninguna diferencia entre la escritura y el trabajo de terreno. En estas formas la crisis de representación mueve a la investigación cualitativa en direcciones nuevas y críticas. Una Triple Crisis La autoridad del etnógrafo hoy permanece bajo agresión (Behar, 1995, p. 3; Gupta y Ferguson, 1997, p. 16; Jackson, 1998; Ortner, 1997, p. 2). Los investigadores cualitativos enfrenta una triple crisis de representación, legitimación, y práctica en las disciplinas humanas. Incrustadas en los discursos del post estructuralismo y post modernismo (Vidich y Lyman, 2000; vea también a Richardson y St. Pierre, Capítulo 38, este volumen), estas tres crisis son cifradas en múltiples términos, diversamente designados y asociados

con los cambios crítico, interpretativo, lingüístico, feminista y cambios retóricos en la teoría social. Estos nuevos cambios, hacen problemáticas a dos suposiciones cruciales de la investigación cualitativa. La primera es que los investigadores cualitativos ya no captar directamente experiencias vividas. Tal experiencia, se argumenta, es creada en el texto social escrito por el investigador. Ésta es la crisis de representación. Enfrenta el ineludible problema de la representación, pero lo hace dentro de un sistema que hace el enlace directo entre la experiencia y la problemática del texto. La segunda suposición hace problemáticos los criterios tradicionales para evaluar e interpretar la investigación cualitativa. Ésta es la crisis de legitimación. Involucra un serio repensamiento de términos como validez, generabilidad, y fiabilidad, términos ya reteorizados en los discursos post positivista, (Hammersley, 1992), naturalista-construccionista (Guba y Lincoln, 1989, pp. 163-183), feminista (Olesen, Capítulo 10, este volumen), interpretativo y performativo (Denzin, 1997, 2003), post estructural (Lather, 1993; Lather & Smithies, 1997), y crítico (Kincheloe y McLaren, Capítulo 12, este volumen). Ésta crisis pregunta, ¿Cómo deben se evaluarán los estudios cualitativos en el momento contemporáneo, post estructural? Las primeras dos crisis moldean a la tercera, la cual pregunta, ¿Es posible efectuar un cambio en el mundo si la sociedad es siempre y únicamente un texto? Claramente estas crisis se intersectan y se confunden, como también ocurre con las preguntas y respuestas que generan (vea Ladson-Billings, 2000; Schwandt, 2000; Smith & Deemer, 2000). El quinto momento, el período post moderno de al escritura etnográfica experimental, luchó para darle sentido a estas crisis. Se exploraron nuevos métodos de composición etnográfica (Ellis y Bochner, 1996). Las teorías se leyeron como cuentos del campo. Los escritores lucharon contra diferentes formas de representar al "otro," aunque ahora estaban unidos por nuevas preocupaciones representacionales (Fine, Weis, Weseen, y Wong, 2000; vea también Fine y Weis, Capítulo 3, este volumen). Las epistemologías de grupos previamente silenciados emergieron para ofrecer soluciones a estos problemas. El concepto del observador lejano fue abandonado. Estaba en el horizonte una investigación más activa, participante, y orientada a la actividad. La búsqueda de narrativas grandiosas estaba siendo reemplazada por teorías más locales, a pequeña escala y enfocadas a problemas y situaciones específicas. El sexto momento, la investigación post experimental (1995-2000), fue un período de gran excitación, con AltaMira Press, bajo la dirección de Mitch Alien, tomando el liderazgo. La serie del libro de AltaMira titulado Alternativas Etnográficas, para el cuál Carolyn Ellis y Arthur Bochner hicieron las funciones de editores de serie, captaron esta nueva conmoción y trajo a un montón de nuevos autores a la comunidad interpretativa. La siguiente descripción de la serie del editor publicista refleja su tono experimental: "Las alternativas etnográficas publican formas experimentales de escritura cualitativa que confunde los límites entre las ciencias sociales y las humanidades. Algunos volúmenes en la serie experimentan con nuevas formas de expresar la experiencia vivida, incluyendo representaciones literarias, poéticas, autobiográficas, multihabladas, conversacionales, críticas, y visuales.

Durante este mismo período, dos nuevas publicaciones cualitativas principales empezaron a publicarse: Investigación Cualitativa y Averiguación Cualitativa. Los editores de estas publicaciones estaban confiados en publicar la mejor obra nueva. El éxito de estas aventuras enmarcadas en el séptimo momento, al cual llamamos el presente debate metodológico metodológico (2000-2004). Como se discutió anteriormente, este es un período de conflicto, gran tensión. El octavo momento es ahora, el futuro (2005- ). En este momento, los estudiosos, como vimos arriba, enfrentan la violenta reacción metodológica asociada con la "ciencia Bush" y el movimiento social basado en pruebas. Leyendo la Historia Sacamos varias conclusiones de esta breve historia, reparar en que es, como todas las historias, algo arbitraria. Primero, cada uno de los tempranos momentos históricos todavía operan en el presente, ya sea como un legado o como un set de prácticas sobre las que los investigadores continúan siguiendo o discutiendo. Las múltiples y quebrantadas historias de la investigación cualitativa, ahora hacen posible para cualquier investigador, adjuntar un proyecto a un texto canónico de cualquiera de los momentos históricos arriba descritos. Criterios múltiples de evaluación compiten por atención en este campo. Segundo, una vergüenza de elecciones ahora caracterizan al campo de la investigación cualitativa. Los investigadores nunca antes habían tenido tantos paradigmas, estrategias de investigación, y métodos de análisis que poder utilizar. Tercero, estamos en un momento de descubrimiento y redescubrimiento, a medida que los nuevos métodos de observar, interpretar, discutir, y escribir son debatidos y discutidos. Cuarto, el acto de investigación cualitativa ya no puede ser visto desde adentro de una perspectiva positivista neutral u objetiva. La clase, la raza, el género, y la etnicidad forman la investigación, haciendo a la investigación un proceso multicultural. Quinto, claramente no estamos implicando un progreso narrativo en nuestra historia. No decimos que el filo cortante esté ubicado en el presente. Estamos diciendo que el presente es un espacio cargado políticamente. Presiones complejas, dentro y fuera de la comunidad cualitativa están trabajando para borrar los desarrollos positivos de los 30 años pasados. Tres actividades genéricas, interconectadas definen el proceso de investigación cualitativa. Atraviesan una variedad de categorías diferentes, incluyendo teoría, análisis, ontología, epistemología, y metodología. Detrás de estos términos perdura la biografía personal del investigador, quien habla desde una particular perspectiva de la comunidad, de clase, género, racial, cultural, y étnica. El investigador engendrado, multiculturalmente plantea el mundo con un set de ideas, un sistema (teoría, ontología) que especifica un set de preguntas (epistemología) que luego examina en formas específicas (metodología, análisis). Es decir, el investigador colecta materiales empíricos que tengan relación con la pregunta y luego los analiza y escribe. Cada investigador habla desde adentro de una comunidad interpretativa bien definida que configura, en su forma especial, los componentes multiculturales, engendrados del acto de la investigación.

En este volumen tratamos estas actividades genéricas bajo cinco encabezamientos, o fases: El investigador y lo investigado como temas multiculturales, paradigmas principales y perspectivas interpretativas, estrategias de investigación, métodos de captura y análisis de materiales empíricos, y el arte de la interpretación. Detrás y dentro de cada una de estas de fases está situado el investigador biográficamente. Este individuo entra al proceso de investigación desde el interior de una comunidad interpretativa. Esta comunidad tiene sus propias tradiciones de investigación histórica, las que constituyen distintos puntos de vista. Esta perspectiva conduce al investigador a adoptar visiones particulares del "otro" que es estudiado. Al mismo tiempo, la política y las éticas de investigación también deben ser consideradas, pues estas preocupaciones hacen permeable a cada fase del proceso de investigación. El Otro como tema de Investigación Desde su temprano nacimiento en el siglo 20 en forma moderna, interpretativa, la investigación cualitativa ha sido perseguida por un fantasma de dos caras. Por un lado, los investigadores cualitativos han asumido que los observadores capacitados y competentes, pueden, con objetividad, claridad, y precisión, escribir una crónica de sus observaciones del mundo social, incluyendo las experiencias de otros. Segundo, los investigadores se han aferrado a la creencia de un sujeto real, o individuo real, el que está presente en el mundo y es capaz, en alguna forma, de escribir una crónica sobre sus experiencias. Armados de esta forma, los investigadores podrían mezclar sus propias observaciones con los auto-informes provistos por sujetos a través de las entrevistas e historias de vida, experiencias personales, y documentos de estudio de casos. Estas dos creencias han conducido a los investigadores cualitativos a través de las disciplinas a buscar un método que les permitirá registrar exactamente sus propias observaciones y al mismo tiempo revelar los significados que sus temas traen a sus vivencias. Tal método confiaría en las expresiones subjetivas, verbales y escritas del significado dado por los individuos estudiados, como ventanas en la vida interior de estas personas. Desde Dilthey (1900/1976), esta búsqueda para un método ha conducido a un foco perenne en las disciplinas humanas en los métodos cualitativos, interpretativos. Recientemente, como se señaló arriba, esta posición y sus creencias han estado bajo ataques. Post estructuralistas y post modernistas han contribuido a la comprensión de que no hay ventana clara en la vida interior de un individuo. Cualquier mirada fija es siempre filtrada a través de los lentes de idioma, género, clase social, raza, y etnicidad. No hay observaciones objetivas, sólo observaciones situadas socialmente en los mundos de – y entre – el observador y lo observado. Sujetos, o individuos, puedan rara vez dar explicaciones aclaratorias acerca de sus acciones o intenciones; Todo lo que pueden ofrecer son cuentos, o historias, acerca de lo que han hecho y por qué. Ningún método puede captar todas las variaciones sutiles de la experiencia humana en curso. Consecuentemente, los investigadores cualitativos destacan una gran variedad de métodos interpretativos interconectados, siempre

buscando mejores caminos para hacer más entendible los mundos de experiencia que han estudiado. La tabla 1.1 muestra las relaciones que vemos entre las cinco fases que definen el proceso de investigación. Detrás de cada una de estas fases se encuentra el investigador situado biográficamente. Estos cinco niveles de actividad, o práctica, se abren paso a través de la biografía del investigador. Aquí los abarcamos brevemente en orden; Discutimos estas fases más completamente en nuestras introducciones a las partes individuales de este volumen. Fase 1: El Investigador Nuestros comentarios de arriba indican la profundidad y la complejidad de las perspectivas tradicionales y aplicadas de la investigación cualitativa en las cuales entra un investigador situado socialmente. Estas tradiciones localizan al investigador en la historia, simultáneamente guiando y constriñendo el trabajo hecho en cualquier estudio específico. Este campo siempre ha sido caracterizado por la diversidad y el conflicto, y éstas son sus tradiciones (vea a Greenwood y Levin, Capítulo 2, este volumen) más perdurables. Como un promotor de este compleja y contradictoria historia, el investigador también debe enfrentar las éticas y políticas de la investigación (vea en este volumen Fine y Weis, el Capítulo 3; Smith, Capítulo 4; Bishop, Capítulo 5; Christians, Capítulo 6). Se acabó lo de investigar a los nativos, a los Otros indígenas, mientras se exige involucrarse en la investigaciones sin valor para las disciplinas humanas. Hoy los investigadores luchan para desarrollar éticas situacionales y trans situacionales que se aplican a todas las formas del acto de la investigación y a sus relaciones humano a humano. Ya no tenemos la opción de diferir el proyecto de descolonización. Fase 2: Los Paradigmas Interpretativos Todos los investigadores cualitativos son filósofos en ese "sentido universal en el cual todos los seres humanos son guiados por principios altamente abstractos" (Bateson, 1972, p. 320). Éstos principios combinan creencias acerca de la ontología (¿Qué clase de ser es el ser humano? ¿Cuál es la naturaleza de la realidad?), epistemología (¿Cuál es la relación entre el investigador y lo sabido?), y metodología (¿Cómo conocemos al mundo o ganamos experiencia sobre él?) (vea a Guba, 1990, p. 18; Lincoln y Guba, 1985, pp. 14-15; Vea también a Guba y Lincoln, Capítulo 8, este volumen). Estas creencias moldean cómo el investigador cualitativo ve el mundo y actúa en él. El investigador está "enredado dentro de una red de premisas epistemológicas y ontológicas las que – a pesar de la última verdad o falsedad – se vuelve parcialmente auto validada" (Bateson, 1972, p. 314). La red que contiene las premisas epistemológicas, ontológicas y metodológicas del investigador puede ser llamada un paradigma, o un sistema interpretativo, un "set básico de creencias que guían a la acción" (Guba, 1990, p. 17). Toda investigación es interpretativa; Es guiada por el set de creencias y sentimientos del investigador acerca del mundo y de cómo debería ser entendido y estudiado. Algunas creencias pueden ser dadas por seguro, invisibles, sólo

asumidas, mientras que otras son altamente problemáticas y controversiales. Cada paradigma interpretativo hace demandas particulares en el investigador, incluyendo las preguntas que el investigador hace y las interpretaciones que les da. En el nivel más general, cuatro principales paradigmas interpretativos estructuran la investigación cualitativa: El positivista y el post positivista, constructivista interpretativo, el crítico (marxista, emancipador), y el feminista post estructural. Estos cuatro paradigmas abstractos se ponen más complicados en el nivel de interpretar comunidades específicas concretas. En este nivel es posible identificar no sólo al constructivista, sino que también múltiples versiones de feminismo (Afrocentrico y post estructural), así como también los paradigmas específicos étnicos, marxistas, y de estudios culturales. Estas perspectivas, o paradigmas, son examinadas en la Parte 11 de este volumen. Los paradigmas examinados en la Parte 11 actúan en contra y a favor (y un poco dentro) del modelo positivista y post positivista. Todos ellos trabajan dentro de ontologías relativistas (realidades múltiples), epistemologías interpretativas (el sabiondo y lo sabido interactúa y se forman el uno al otro), y métodos interpretativos, naturalistas. La tabla 1.2 presenta estos paradigmas y sus suposiciones, incluyendo sus criterios para evaluar la investigación, y la forma típica que una declaración interpretativa o teórica asume en cada paradigma. Estos paradigmas son explorados en detalle en los capitulos de la Parte II por Guba y Lincoln (Capítulo 8), Olsen (Capítulo 10), Ladson-Billings y Donnor (Capítulo 11), Kincheloe y McLaren (el Capítulo 12). Tabla 1.1 El Proceso de Investigación

Fase I: El Investigador como un Sujeto Multicultural Historia y tradiciones Concepciones propias Las éticas y políticas de la investigación de y del investigación Otro

Fase 2: Las Perspectivas y Paradigmas Teóricos Positivismo, post positivismo Interpretivismo, constructivismo, hermenéutica Feminismo Discursos Raciales La teoría crítica y los modelos marxistas Los modelos de estudio cultural La teoría indefinida Fase 3: Estrategias de Investigación Diseño Estudio de casos

Etnografía, observación participante, etnografía de actuación Fenomenología, etnometodología Teorización anclada Historia de vida, testimonio Método histórico Acción e investigación aplicada Investigación clínica Fase 4: Los Métodos de Captura y Análisis Entrevista Observación Artefactos, documentos, y registros Métodos visuales Autoetnografía Métodos de administración de datos Análisis asistido por computador Análisis textual Grupos de Enfoques Etnografía aplicada Fase 5: El Arte, las Prácticas, y la Política de Interpretación y Evaluación Criterios para Prácticas y La escritura Análisis Tradiciones Investigación aplicada Tabla 1.2.
Paradigma /Teoría Positivista/ post positivista Constructivista

juzgar política como de de de

adecuadamente interpretación Interpretación políticas evaluación

Paradigmas Interpretativos
Criterios validez interna, externa Forma de Teoría Lógico-Deductivo Tipo de Narración Informe científico Estudio de casos interpretativos, ficción etnográfica

Fiabilidad, credibilidad, Formal-sustantivo transferibilidad, verificabilidad

Afrocentrica, experiencia vivida, diálogo, preocupación, punto de vista Ensayos, historias, Feminista responsabilidad, raza, clase, género, crítico escritura experimental reflexividad, praxis, emoción Afrocentrica, experiencia vivida, El punto de vista, Ensayos, fábulas, Étnico dialogo, preocupación, raza, clase, crítico, histórico dramas género Afrocentrica, experiencia vivida, Histórico, económico. Crítico, histórico, Marxista diálogo, preocupación, Los análisis del Económico responsabilidad, raza, clase, género sociocultural Estudios Teoría emancipadora, falsedad Teoría cultura como Crítica social culturales dialogal, raza, clase, género criticismo Teoría Indefinida Crítica social, teoría como críticismo, Reflexividad, deconstrucción (Queer Theory) análisis histórico autobiografía

Arriba hemos discutido los paradigmas positivistas y post positivista. Actúan desde adentro de una ontología realista y crítica realista y epistemologías objetivas, y confían rigurosas metodologías cualitativas, experimentales, cuasi experimentales y encuestas. Ryan y Bernard (2000) han desarrollado elementos de este paradigma. El paradigma constructivista asume una ontología relativista (hay realidades múltiples), una epistemología subjectivista (el conocedor y las comprensiones crean el entendimiento), y un set naturalista (en el mundo natural) de procedimientos metodológicos. Las conclusiones ocasionalmente se presentan en términos de los criterios de la teorización anclada o teorías patrón (vea en este volumen Guba y Lincoln, Capítulo 8; Charmaz, Capítulo 20; vea también a Ryan y Bernard, 2000). Términos como credibilidad, transferibilidad, confiabilidad, y verificabilidad reemplazan los usuales criterios positivistas de validez interna y externa, fiabilidad, y objetividad. Estudios feministas, étnicos, marxistas, culturales, y los modelos de la teoría indefinida privilegian una ontología realista materialista; Es decir, el mundo real hace una diferencia material en términos de raza, clase, y género. Las epistemologías subjetivistas y las metodologías naturalistas (usualmente etnografías) también son utilizadas. Los materiales empíricos y argumentos teóricas son también evaluados en términos de sus implicaciones emancipadoras. Los criterios de género y comunidades raciales (ej; afro americano) pueden ser aplicados (emotividad y sentimiento, preocupación, responsabilidad personal, dialogo). Las teorías feministas post estructurales enfatizan problemas con el texto social, su lógica, y su incapacidad de representar completamente al mundo de la experiencia vivida. El criterio de evaluación positivista y post positivista son reemplazados por otros criterios, incluyendo el reflexivo, texto multihablado que está arraigado en las experiencias de personas oprimidas. Los paradigmas de estudios culturales y la teoría indefinida son multifocales, con muchas hebras diferentes de marxismo, feminismo, y sensibilidad post moderna (vea en este volumen Saukko, Capítulo 13; Plummer, Capítulo 14; Richardson y St. Pierre, Capítulo 38). Existe una tensión entre un estudio cultural humanístico, lo cual pone énfasis en las experiencias vividas (el significado), y un proyecto de estudios más cultural y estructural, lo cual pone énfasis en los factores determinantes estructurales y materiales (raza, clase, género) y los efectos de experiencia. Por supuesto, hay dos lados para cada moneda, y ambos lados son necesarios – ciertamente, ambos son críticos. Los paradigmas de estudios culturales y la teoría indefinida usan métodos estratégicamente – es decir, como recursos para entender y para producir resistencias a las estructuras locales de dominación. Los estudiosos pueden hacer lecturas textuales cercanas y análisis de discursos de textos culturales (vea en este volumen Olesen, Capítulo 10; Saukko, Capítulo 13; Chase, Capítulo 25) así como etnografías locales, en línea, reflexivas, y críticas, entrevistas indefinidas, y observación participante. El foco está apuntando a cómo la raza, la clase, y el género son producidos y promulgado en situaciones históricamente específicas.

Paradigma e historial personal, enfocados a un problema empírico concreto a examinar, ahora el investigador ahora se avanza a la siguiente etapa del proceso de la investigación – trabajar con una estrategia específica de investigación. Fase 3: Estrategias de Investigación y Paradigmas Interpretativos La Tabla 1.1 presenta algunas de las estrategias principales de investigación que un investigador puede usar. La Fase 3 comienza con el diseño de la investigación, el cuál, ampliamente concebido, involucra un claro enfoque hacia la interrogante de la investigación, los propósitos del estudio, "qué información contestará las preguntas específicas de la investigación en forma más apropiada, y cuáles estrategias son más efectivas para obtenerla (LeCompte y Preissle, 1993, p. 30; vea también Cheek, Capítulo 15, este volumen). Un diseño de investigación describe un set flexible de pautas que conectan paradigmas teóricos primero a las estrategias de investigación y segundo a los métodos para colectar materiales empíricos. Un diseño de investigación sitúa al investigador en el mundo empírico y lo conecta con sitios específicos, personas, grupos, instituciones, y cuerpos de material interpretativo relevante, incluyendo documentos y archivos. Un diseño de investigación también especifica cómo el investigador se ocupará de los dos asuntos críticos de representación y legitimación. Una estrategia de investigación comprende un montón de habilidades, suposiciones, y prácticas que el investigador emplea a medida que se mueve desde el paradigma hacia el mundo empírico. Las estrategias de investigación ponen en movimiento los paradigmas de interpretación. Al mismo tiempo, las estrategias de investigación también conectan al investigador con métodos específicos para colectar y analizar materiales empíricos. Por ejemplo, la estrategia del estudio de casos confía en entrevistar, observar, y analizar documentos. Las estrategias de investigación implementan y anclan paradigmas en sitios empíricos específicos o en prácticas metodológicas específicas, tales como hacer de un caso un objeto de estudio. Estas estrategias incluyen las técnicas de estudio de casos, fenomenológicas y etnometodológicas, y el uso de teorización anclada, así como también métodos biográficos, autos etnográficos, históricos, activos y clínicos. Cada una de estas estrategias están relacionadas a una literatura compleja, y cada uno tiene una historia separada, obras ejemplares, y formas preferidas de poner la estrategia en movimiento. Fase 4; Métodos de Captura y Análisis de Materiales Empíricos Los investigadores cualitativos utilizan varios métodos para colectar materiales empíricos. Estos métodos, los cuáles son abarcados en la Parte IV de este volumen, incluyen entrevista; observación directa; análisis de artefactos, documentos, y registros culturales; El uso de materiales visuales; Y el uso de experiencia personal. El investigador también puede leer y analizar entrevistas o textos culturales en una variedad de formas diferentes, incluyendo estrategias de contenido, narrativas, y semióticas. Afrontado con grandes cantidades de materiales cualitativos, el investigador busca formas de manejar

e interpretar estos documentos, y aquí pueden ser necesarios los métodos de administración de datos y los modelos de análisis asistidos por computador. Fase 5: El Arte y las Políticas de Interpretación y Evaluación La investigación cualitativa es interminablemente creativa e interpretativa. El investigador no solamente se va del terreno con montañas de materiales empíricos y luego fácilmente redacta sus conclusiones. Las interpretaciones cualitativas se construyen. El investigador primero crea un texto de terreno consistente en apuntes de terreno y documentos del terreno, a lo que Roger Sanjek (1990, p. 386) llama "indexar" y David Plath (1990, p. 374) llama "trabajo de registro". El escritor como intérprete se mueve desde este texto a un texto de investigación: notas e interpretaciones basadas en el texto de terreno. Luego este texto es recreado como un documento interpretativo de trabajo que contiene los intentos iniciales del escritor de darle sentido a lo que ha aprendido. Finalmente, el escritor produce el texto público que llega al lector. Este cuento final del terreno puede asumir varias formas: confesional, realista, impresionista, crítica, formal, literaria, analítica, teorización anclada, etcétera (vea a Van Maanen, 1988). La práctica interpretativa de darle sentido a las propias conclusiones es artística y política. Ahora existen múltiples criterios para evaluar la investigación cualitativa, y los que enfatizamos ponen acentúan las estructuras situadas, relacionales, y textuales de la experiencia etnográfica. No hay una sola verdad interpretativa. Como discutimos anteriormente, hay comunidades interpretativas múltiples, cada una con sus propios criterios para evaluar las interpretaciones. La evaluación programada es un sitio principal en la investigación cualitativa, y los investigadores cualitativos pueden influenciar la política social en formas importantes. Los capítulos en este volumen por Greenwood y Levin (Capítulo 22), Kemmis y McTaggart (Capítulo 23), Miller y Crabtree (Capítulo 24), Tedlock (Capítulo 18), Smith y Hodkinson (Capítulo 36), y House (Capítulo 42) siguen y discuten la rica historia de la investigación cualitativa aplicada en las ciencias sociales. Éste es el sitio crítico donde la teoría, el método, la praxis, la acción, y la política se juntan. Los investigadores cualitativos pueden aislar las poblaciones objetivo, pueden mostrar los efectos inmediatos de ciertos programas en tales grupos, y pueden aislar las restricciones que operan en contra de los cambios de políticas en tales trasfondos. Los investigadores cualitativos orientados a la acción y orientados clínicamente también pueden crear espacios en donde esos que son estudiados (los Otros) pueden hablar. El evaluador se convierte en el conducto para hacer que tales voces se escuchen. CRUZANDO LOS MOMENTOS HlSTÓRlCOS: ¿Qué Sigue? En el Capítulo 38 de este volumen, Richardson y St. Pierre sostienen que ya estamos en el período post "post" – post post estructuralismo, post post modernismo, post post experimentalismo. Lo que esto significa para las

prácticas etnográficas interpretativas todavía no esta claro, pero lo que si es seguro es que las cosas nunca más serán lo mismo. Estamos en una nueva era donde los trabajos desordenados, inciertos, textos multihablados, la crítica cultural, y las nuevas experimentales se volverán más comunes, así como lo harán más formas reflexivas de trabajo de terreno, análisis, y representación inter textual. El tema de nuestro ensayo final en este volumen es este sexto, séptimo, octavo, y noveno momento. Es cierto que, como dijo el poeta, el centro ya no tiene aplicación. Podemos reflexionar sobre lo que debería estar en el nuevo centro. Así acabamos en el punto de partida. Regresando a nuestra metáfora del puente, los capítulos que siguen llevan al investigador de acá para allá a través de cada fase del acto de investigación. Como un buen puente, los capítulos proveen un tráfico de dos sentidos, yendo y viniendo entre entre los momentos, las formaciones, y las comunidades interpretativas. Cada capítulo examina las historias relevantes, controversias, y las prácticas corrientes que están asociadas a cada paradigma, estrategia, y método. Cada capítulo también ofrece proyecciones para el futuro, dónde un paradigma específico, estrategia, o método estará a 10 años de ahora, en lo profundo de los años formativos del siglo 21. Al leer los capítulos que siguen, es importante recordar que el campo de la investigación cualitativa está definido por una serie de tensiones, contradicciones, y dudas. Estas tensiones trabajan de acá para allá en medio y entre la amplia y escéptica sensibilidad postmoderna; mientras más cierto, más positivista tradicional, post positivista, y naturalistas son las concepciones de este proyecto; y un ambiente progresivamente conservador, neoliberal y global. Todos los capítulos que siguen capturan y articulan estas tensiones. Notas 1. Recuerden la lectura de Bell Hook (1990. p. 127) de la famosa foto de Stephen Tyler haciendo trabajo de campo en India la que aparece en la portada de Writing Culture (Clifford & Marcus, 1986). En la foto, Tyler está sentado a cierta distancia de tres personas de piel oscura. Uno, un niño, está sacando su cabeza fuera de una canasta. Una mujer está escondida en las sombras de la cabaña. Un hombre, un chal a cuadros blanco y negro a través de su hombro, el codo apoyado en su rodilla, la mano estirada a lo largo de un lado de su cara, está mirando fijamente a Tyler. Tyler está escribiendo en una publicación del campo. Un pedazo de tela blanca está pegado a sus gafas, quizás protegiéndolo del sol. Este parche de blancura señala a Tyler como el blanco escritor masculino estudiando a estas personas negras y pasivas. Ciertamente, la mirada fija del hombre negro señala algún deseo, o algún nexo para Tyler. En el contraste, la mirada fija de la mujer está completamente escondida por las sombras y por las palabras del título del libro, las que están impresas a través de su cara. 2. La investigación cualitativa tiene historias separadas y distinguidas en educación, servicio social, comunicaciones, psicología, historia, estudios organizacionales, ciencia médica, antropología, y sociología.

3. Aquí están algunas definiciones en orden. El positivismo afirma se pueden dar narraciones objetivas del mundo real. El post positivismo sostiene que sólo se pueden producir narraciones parcialmente objetivas del mundo, ya que todos los métodos para examinar tales narraciones son defectuosos. Según el fundacionalismo, podemos tener un último fundamento sobre nuestros demandas de conocimiento acerca del mundo, y esto involucra el uso de epistemologías empíricas y positivistas (Schwandt, 1997a, p. 103). El Nofundacionalismo sostiene que podemos hacer declaraciones acerca del mundo sin "recurrir a pruebas o fundamentos para ese conocimiento" (Schwandt, 1997a, p. 102). El Cuasifundacionalismo sostiene que podemos hacer ciertas demandas de conocimiento acerca del mundo basados en criterios neorealistas, incluyendo el correspondiente concepto de la verdad; Hay una realidad independiente que puede ser mapeada (vea Smith & Hodkinson, Capítulo 36. este volumen). 4. Jameson (1991. pp. 3-4) nos recuerda que cualquier hipótesis de periodización es sospechosa todo el tiempo, incluso una que rechaza modelos lineales o en etapas. Nunca es claro a qué realidad se refiere una etapa, y lo que divide a una etapa de otra es siempre debatible. Nuestros ocho momentos están destinados a señalar cambios perceptibles en el estilo, género, epistemología, éticas, política, y estética. 5. Varios estudiosos han llamado a este modelo una narrativa de progreso (Alasuutari, 2004, pp. 599-600; Seale et al., 2004, p. 2). Los críticos afirman que creemos que el momento más reciente es el más actualizado. La vanguardia, el filo cortante (Alasuutari, 2004, p. 601). Naturalmente, disputamos esta lectura. Teddlie y Tashakkori (2003, pp. 5-8) han modificado nuestros períodos históricos para adaptar su análisis histórico de los momentos principales en el surgimiento del uso de métodos mixtos en la investigación sociológica del siglo pasado. 6. Aquí son necesarias algunas definiciones adicionales. El estructuralismo sostiene que cualquier sistema está hecho de un set de categorías opuestas del lenguaje. La semiótica es la ciencia de los signos o sistemas de signos – un proyecto estructuralista. Según el post estructuralismo, el lenguaje es un sistema inestable de referentes, por lo que es imposible capturar completamente el significado de una acción, texto, o intención. El post modernismo es una sensibilidad contemporánea, desarrollándose desde la Segunda Guerra Mundial, que no privilegia a una sola autoridad, método, o paradigma. La hermenéutica es un enfoque sobre el análisis de textos que enfatizan cómo las comprensiones y prejuicios previos forjan el proceso interpretativo. La fenomenología es un sistema complejo de ideas asociadas con las obras de Husserl, Heidegger, Sartre, Merleau-Ponty, y Alfred Schutz. Los estudios culturales es un campo complicado, interdisciplinario que fusiona teoría crítica, feminismo, y post estructuralismo. 7. Por supuesto, todos los trasfondos son naturales – es decir, los lugares donde ocurren las experiencias de todos los días. Los investigadores cualitativos estudian a las personas haciendo cosas conjuntamente en los lugares donde se hacen estas cosas (Becker, 1986). No hay un sitio del terreno

o un lugar natural dónde uno vaya a hacer esta clase de trabajo (vea también a Gupta & Ferguson, 1997, p. 8). El sitio es constituido a través de las prácticas interpretativas del investigador. Históricamente, los analistas se han distinguido en los trasfondos experimentales (laboratorio) y de investigación de terreno (natural), de ahí la discusión de que la investigación cualitativa es naturalista. La teoría de actividad elimina esta distinción (Keller & Keller, 1996. p. 20; Vygotsky, 1978). 8. Según Weinstein y Weinstein (1991), " El significado; de bricoleur en el discurso popular francés es "alguien que trabaja con sus manos y utiliza tortuosos medios comparados con los de un artesano.... el bricoleur es práctico y logra terminar el trabajo" (p. 161). Estos autores proveen una historia del término, conectándola con las obras del sociólogo alemán y el teórico social George Simmel y, por la implicación, Baudelaire. Hammersley (1999) discute nuestro uso de este término. Siguiendo a Lévi-Strauss, él ve al bricoleur como un fabricante de mitos. Él sugiere que el término sea reemplazado con la noción del fabricante de botes. Hammersley también discrepa con nuestros "momentos" modelo de la historia de la investigación cualitativa, considerando que implica algún sentido de progreso. 9. Brian De Palma reprodujo esta escena del coche del niño en su película de 1987 Los Intocables (The Untouchables). 10. En el puerto, los cañones de las dos enormes armas de los Pateinkirís se balancean lentamente hacia la cámara. Las palabras en la pantalla nos informan, "El brutal poder militar respondió por las armas del barco de guerra". Una última famosa secuencia de montaje de tres tomas muestra primero una escultura de un león durmiendo, luego un león despertando de su sueño, y finalmente el león rugiendo, simbolizando la furia de los rusos (Cook, 1981, p. 167). En esta secuencia Eisenstein usa el montaje para expandir el tiempo, creando una duración psicológica para este horrible acontecimiento. Retirando esta secuencia, mostrando al bebé en el coche, los soldados disparándoles a los ciudadanos, la sangre en el guante de la madre, el coche descendiendo por los peldaños, él sugiere un nivel de destrucción de gran magnitud. 11. Aquí tiene importancia hacer una distinción entre las técnicas que son usadas a través de disciplinas y los métodos que son usados dentro de disciplinas. Etnometodologistas, por ejemplo, emplean su enfoque como un método, mientras que otros selectivamente toman prestado ese método como una técnica para sus aplicaciones. Harry Wolcott (comunicación personal, 1993) sugiere esta distinción. También es relevante hacer distinciones entre tema, método, y recurso. Los métodos pueden ser estudiados como temas de investigación; Así es cómo se logra terminar un estudio de casos. En este sentido irónico, etno metodológico, el método es un recurso y un tema de investigación. 12. Ciertamente, cualquier intento por dar una definición esencial de investigación cualitativa requiere un análisis cualitativo de las circunstancias que producen tal definición.

13. En este sentido toda investigación es cualitativa, porque "el observador está en el centro del proceso de investigación" (Vidich & Lyman, 2000, p. 39). 14. Vea a Lincoln y Guba (1985) para una extensión y elaboración de esta tradición a mediados de 1980, y para extensiones más recientes vea a Taylor y Bogdan (1998) y Creswelk 1998). 15. Greenblatt (1997. pp. 15-18) ofrece una lectura útil deconstructiva de los muchos significados y prácticas que Geertz asocia con el término la descripción gruesa. 16. Estos trabajos marginalizaron y minimizaron las contribuciones de la teoría del punto de vista feminista y de la investigación para este discurso (vea a Behar, 1995, p. 3; Gordon, 1995. p. 432). 17. Olesen (Capítulo 10. este volumen) identifica tres ramas de la investigación feminista: El pensamiento prevaleciente empírico, el punto de vista y los estudios culturales, y lo post estructural y post moderno. Ella clasifica a lo Afrocéntrico y a otros modelos de color bajo la categoría post moderna y de estudios culturales. 18. Estas, claro está, son nuestras interpretaciones de estos paradigmas y estilos interpretativos. 19. Los materiales empíricos es el término preferido para lo que tradicionalmente se ha descrito como información.

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