Domingo 14.10.

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«Durante 40 años he vivido la vida de otra persona. Ya no»

Amanda Arañón Teruel (Madrid) Acaba de someterse a una operación de cambio de sexo

:: ÓSCAR CHAMORRO

ay pocas pesadillas más horrendas que la de mirarse al espejo y ver el rostro de otra persona. Para Amanda Arañón Teruel (Madrid, 1963), esa angustia se ha repetido día tras día durante más de 40 años. Nació como Eduardo Eloy, pero a los 7 ya empezó a sentir que él, en realidad, no era él. «Me di cuenta de que me pasaba algo raro. Mi madre intentaba tapármelo. Ella no lo aceptó hasta un par de años antes de morir. Con el tiempo supe que yo, verdaderamente, era una mujer». Una chica atrapada en un cuerpo con barba y testículos. Como alrededor de 3.000 españoles, desesperados con un sexo que no sienten como suyo, según los datos que manejan los expertos sanitarios. «Hasta aho-

H

ra he estado viviendo la vida de otra persona. Ya no. Es una sensación increíble mirarse al espejo y reconocerse por primera vez». En su DNI sigue figurando Eduardo Eloy Arañón Teruel (está en trámites el cambio en el Registro Civil de Ávila), pero desde el pasado mes de junio luce curvas femeninas: se sometió a una operación de cambio de sexo (vaginoplastia y mamoplastia, una inversión de 22.000 euros) en la clínica del televisivo Iván Mañero. Por eso 2012 figurará en su agenda vital como el año en el que por fin pudo enfrentarse al espejo sin sentir un intenso escalofrío de rechazo, el año en el que ha dejado de sentirse avergonzada... El primer contacto con Amanda fue telefónico, cuando viajaba en un autobús

atestado de gente. La pregunta era obligada. – ¿Prefiere hablar en otro momento? No sé si tiene reparos en contar su historia con tantas personas delante. – No, para nada. Nunca he estado más orgullosa de mí misma. Hace catorce años ya estuvo en tratamiento psicológico, pero lo acabó dejando. Su entorno, su familia, no la acompañaban. «Hoy me arrepiento de no haber sido más valiente entonces. Ahora, pese al tratamiento hormonal (iniciado hace dos años) y el cambio de sexo, se me notan muchos rasgos masculinos. Es la parte negativa de haber iniciado la transformación tan tarde». No todo es físico en la transformación experimentada por Amanda. «Hay cosas mucho más complicadas». Antes de las ope-

raciones tuvo que pasar por lo que se denomina ‘proceso de la vida real’, después de que dos psiquiatras le diagnosticaran un trastorno de identidad de género. Tenía que actuar desde que se levantaba de la cama como una mujer: usar ropa femenina, los aseos para ellas... «Aprender de cero» a comportarse como Amanda y olvidarse de los hábitos de Eduardo Eloy. «Y, por fortuna, no he tenido nunca, nunca, ni un problema de rechazo», aclara. Ni siquiera en el trabajo. Y eso que, según el Observatorio contra la Homofobia, el año pasado se produjeron en el país 367 casos de discriminación laboral contra empleados transexuales y homosexuales. «Fue muy pesado ir diciéndoselo uno por uno a todos mis compañeros, pero al

mismo tiempo muy emocionante ver lo bien que lo aceptaron todos, del primero al último», celebra esta ingeniera de redes de datos y 22 años empleada en Telefónica Investigación y Desarrollo. Un puestazo. Amanda no oculta que lleva una espinita clavada en su corazón: el escaso respaldo de su familia. «Mi madre unos días me apoyaba, otros días no...». Pero por encima de todo, insiste, está «orgullosa» de sí misma. «Jamás pensaba que fuera a llegar donde he llegado». Y como transexual (ella misma se define así) no duda en mandar un mensaje a quien vacile en dar el paso. «Que lo hagan cuanto antes, así su imagen será más femenina. Pero aun siendo mayores, que lo hagan igual. Yo lo haría mil veces. Ahora, por fin, soy yo».

«Sé tú mismo e intenta ser feliz, pero sobre todo sé tú mismo»
Charles Chaplin Actor y director británico

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