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V EL AÑO MÁS FELIZ DE MI VIDA

Domingo 14.10.12 LAS PROVINCIAS

Francisca Gamero (Don Benito, Badajoz) Empresaria de éxito. DisRas duplicará la facturación de 2011: 200.000 euros

«He alcanzado mi meta... ¡gracias a las orejas de soplillo de mi hija!»
:: BRÍGIDO FERNÁNDEZ

uién se lo iba a decir a Francisca Gamero (Don Benito, Badajoz, 1971) cuando las orejitas de su hija Raquel empezaron a torcerse. Nacieron rectas, perfectas, pero fruto de una mala posición al dormir en la cuna se tornaron combas. A los 4 años, la niña tenía unas orejas de soplillo en toda regla. La contrariada madre trató de vencer su disgusto pegándoselas a la piel con esparadrapo casero, pero la naturaleza cartilaginosa era más fuerte y las orejas volvían a su ser. Hasta que, un día, el pediatra le dijo que no era tan mala idea. Fue el empujón que necesitaba la emprendedora Francisca para poner en marcha su mente empresarial. «¡Quién me lo iba a decir! Del disgusto y la obsesión con las orejas de soplillo de mi hija, ¡a alcan-

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zar con ellas mi sueño de ser empresaria!». Ocho años después y en plena vorágine de cierre de empresas –en 2011 echaron la persiana 400.000–, recortes de personal y tijeretazos salariales, el ‘otostick’, una pequeña lentilla que colocada detrás de la oreja corrige el soplillo, se ha convertido en un producto de éxito. «El año pasado facturamos 200.000 euros y este año, si Dios quiere, ¡lo duplicaremos!». El producto, poco más que una prótesis de silicona, trasparente y adhesiva, se vende como rosquillas en las farmacias: 60.000 en toda España. La firma surgida de la mente de Francisca, DisRas (de Diana y Raquel, sus dos niñas), ha suscrito acuerdos con empresas de Francia y Colombia, y un agente comercial negocia ya con frentes abiertos en Australia y

Chile. Mientras, en el cuartel general de Don Benito, en una nave industrial alquilada al Ayuntamiento, la plantilla de DisRas ha pasado de seis a nueve empleados. Pocos, sí, pero son tres nuevos puestos de trabajo. Tres tesoros en estos tiempos. Francisca ya se la jugó antes con otras aventuras empresariales. Un supermercado y una distribuidora de ropa, «en pleno boom del textil chino», se ríe al recordarlo. Ambas fracasaron. «Pero de las dos aprendí cosas. Seguramente, sin esas dos caídas no me hubiera levantado y triunfado ahora». La crisis te ofrece oportunidades que hay que saber aprovechar. «Con insistencia y paciencia se vencen muchas cosas», es su mensaje. Y para ello, no siempre son necesarios másteres, una millonada

en formación y dominar cinco idiomas. Ayudan, obviamente, pero Francisca se valió de otras armas para ver cumplidas sus ambiciones: ilusión y trabajo. «¿Hay que ver cuaaaanto practicaste con mis orejitas, ehhh?», le recuerda con cariñoso retintín su hija Raquel. En la familia todos arriman el hombro. Juan Carlos, su marido, es uno más. Autónomo y agricultor, en cuanto tiene un hueco echa una mano en la nave. Dicen que crear es un trabajo de dioses y con el ‘otostick’ Francisca ha estado a punto de tutearles. «Es muy complicado fabricar algo que no existe», reconoce. La inversión llegó principalmente de subvenciones públicas y ayudas europeas. Los primeros moldes del apósito los creó un joyero. Luego, hasta tres empresas de ingeniería intervinieron en el de-

sarrollo. Y la guinda la pusieron las universidades de Extremadura y Alicante, que diseñaron el invento. El tesón tiene premio casi siempre. Francisca los recibe a pares. Primero consiguió el Premio de Excelencia a la Innovación para Mujeres Rurales. Y este año está nada menos que entre los diecisiete escogidos (de más de 800 candidatos en toda España) por el programa Emprendedor XXI de la Caixa, creado para reconocer las mejores ideas empresariales en su fase naciente. Con razón el ‘otostick’ se ha convertido en un miembro más de la familia de Francisca, Juan Carlos, Raquel y Diana. Su criatura mimada. «Mi sobrino me lo dice: tía, ahora tienes dos hijas y un hijo, ¡el ‘otostick’!». Y todo por un par de orejas... de soplillo.

«La felicidad es la ausencia de miedo, la belleza es la ausencia de dolor»
Eduardo Punset Abogado, economista y comunicador científico español