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Isaías Joel Hurtado Santa Cruz


1OR3N4
JUN ISA SANTA CRUZ
RECOPILADO POR: JORGE HEINRICH CÁCERES ACEVEDO

Prólogo del recopilador He disfrutado de una hermosa amistad, en estos últimos años, con Jun Isa Santa Cruz que nos ha llevado a tertulias infinitas entre la poesía y la belleza. Cada vez que he comenzado a leer, mejor dicho a soñar, un poema de Jun me he internado por las largos valles infinitos de las ruinas que van dejando el eterno retorno o las mismas sensaciones que deja un sentimiento. Es el sentimiento mismo, y no
Isaías Joel Hurtado Santa Cruz


1OR3N4
JUN ISA SANTA CRUZ
RECOPILADO POR: JORGE HEINRICH CÁCERES ACEVEDO

Prólogo del recopilador He disfrutado de una hermosa amistad, en estos últimos años, con Jun Isa Santa Cruz que nos ha llevado a tertulias infinitas entre la poesía y la belleza. Cada vez que he comenzado a leer, mejor dicho a soñar, un poema de Jun me he internado por las largos valles infinitos de las ruinas que van dejando el eterno retorno o las mismas sensaciones que deja un sentimiento. Es el sentimiento mismo, y no

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1OR3N4

JUN ISA SANTA CRUZ
RECOPILADO POR: JORGE HEINRICH CÁCERES ACEVEDO

Prólogo del recopilador He disfrutado de una hermosa amistad, en estos últimos años, con Jun Isa Santa Cruz que nos ha llevado a tertulias infinitas entre la poesía y la belleza. Cada vez que he comenzado a leer, mejor dicho a soñar, un poema de Jun me he internado por las largos valles infinitos de las ruinas que van dejando el eterno retorno o las mismas sensaciones que deja un sentimiento. Es el sentimiento mismo, y no una descripción del sentimiento, la que está presente en todo lo que él escribe. Es la noche que se deja sentir, y el calor o la guerra. Me he tomado el atrevimiento de recopilar estos poemas, cinco en realidad, que hace poco, estoy hablando de octubre de 2012, han sido escritos en el Centro Poblado de Chipa y que he tenido la suerte de escuchar en un pequeño recital que se organizó en el primer grado de la I. E. María luz Guillén Espinoza, con el motivo de concluir las clases de introducción a la teoría literaria con esos alumnos. Jun leyó en esa ocasión algunos poemas más, pero todos ellos ya se encuentran recopilados en sus poemarios. Me hubiera gustado recopilar los poemas que leyeron los alumnos, e incluirlos en esta serie, pero por motivos que escapan de nuestra responsabilidad no se ha podido lograr.

Jorge Heinrich Cáceres Acevedo

A Katya, por ser la que me prestó un himnario la primera vez que entré a una iglesia evangélica, allá en el lejano año de 1999.

Jun Isa Santa Cruz

A manera de introducción
He leído un poema miserable, o mejor dicho lo he leído de mala gana.

Celosa palabra que encierra un mundo en el que me han aplaudido sin merecerlo, sin entenderme.

Ha muerto un poeta, ha muerto de hambre, no sólo porque le ha faltado un pan que llevarse a la boca, ha muerto, más que nada, porque no ha tenido quien entienda lo que no ha podido decirnos con palabras y con su tierna voz.

Mientras viven bien los que no lo merecen, son amados y hasta considerados ocupantes privilegiados de la vida.

Y no me digas nada ahora que empiezo a contarte mi historia, ahora que la sangre me suda y que embarra esta realidad a la que me he acostumbrado a llamar vida.

No sólo de pan vive el hombre,

y no sólo de versos el poeta.

Padre nuestro que pareces haberte olvidado de nosotros, santificado sea el nombre de todos los que han luchado en esta hora de sangre y angustia.

Pero no escuchas, porque en el cielo no existe un dios que se recuerda de los poetas naturales, de los poetas de sucia cara y renta vencida, zapatos descoloridos y una maldita suerte de ser los que tienen que cantar en las guerras y revoluciones, ante esto el hombre nada puede y el poeta es solo hombre.

Pero enséñenme a sembrar flores, a acariciar la briza eterna de los recuerdos que han de caminar con mi guitarra y han de volar en algún papel hacia el olvido. Pero enséñame amar para no morirme de hambre, y a gritar a todos los costados lo que tengo que decirles.

ALREDEDOR DE UNA ABERTURA DE LUZ
A katya

Los sueños katya, el “NO ME DOLIÓ”, se han quedado varados en un puente, olvidados en algún basurero, porque en eso se han convertido las casas y cosas de ese entonces.

No es tu voz, ahora, la que intenta calmar mis miedos.

Es frío el hospital. Veo personas que no me quieren, Vienen a visitarme todos los días, A compadecerse de mis penas. La puerta nunca se abre para que se escapen tus recuerdos.

La muerte está cerca, dibujan mis manos pálidas las palabras que quiero que entiendas, que quiero hacerte sentir.

Son símbolos inconclusos, estrellas ahogadas y vacías, miserablemente vacías. Todo el dolor, el sabor a las infelicidades diarias, han sido puestas en cada una de ellas antes de dar el último respiro.

Y te recuerdo soñando detrás de ti misma, detrás de lo que nunca más volveremos a ser.

Y, después de todo esto, con el alma embarrada en la basura, me he sentado a mendigar unas monedas para poder comprarte alguna flor que pueda hacerte recordar lo que hemos jurado no olvidar. Una flor que morirá antes que te recuerdes de mí.

“Amigo, amiga; padre de familia y joven estudiante, todos aquellos que escuchan mi ennegrecida voz: soy un joven campesino que ha dejado su tierra buscando poder regalar una flor a su amada que se ha marchado. Si te han gustado las palabras que no logré decirte déjame,

en la gorrita, una moneda que intentaré cumplir lo que no he podido hacerlo antes…”

Pero no entiendes, Pequeña Katya, lo que es mendigar, y lo que es rebajarse hasta piso y pedir caridad únicamente para poder hacerte recordar todo lo que has olvidado.

Una moneda que pudo servirme para comer un pan, matar el hambre. Para dejarme morir entre los brazos de alquiler de alguna mujer.

Ah, no sabes. N O – S A B E S – N A D A.

Recuerdo Infantil

A Katya Barrera

Te quedaste dibujada (MUY TARDE, ambos sabemos que es muy tarde) en la agónica melodía de las canciones que he dejado de cantar.

Un sueño, algo submarino, S U B T E R R Á N E O, que olvida y recuerda tu nombre.

Historias al atardecer, inocente juego infantil, sentada en la vereda imaginaria que fue tan real mientras describías un mundo que ha cambiado tanto, que hemos perdido y que casi hemos olvidado. Un mundo que existía mientras existía esa fórmula milagrosa del tú más yo.

Ah, no olvides de dejarme tu número de celular, y es únicamente para comprobar que ese desconocido número es múltiplo de un tres que encierra todos mis temores.

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Y sólo escribe (dibuja con palabras)

El río oscuro (SILENCIOSA) luna tímida entre nubes.

El miedo…

y guardas silencio…

HAY COSAS QUE NO DIJE pero ya las has escuchado.

Y fuimos sacados (yo fui sacado sin querer)

y la duda que atormenta…

campana que se ha olvidado de sonar.

Y no haces caso a estos demonios, al cementerio que te espera, al castigo que vivimos.

Y alguien muere

y no te importa.

Es la Soledad, El Castigo.

Mientras guardas silencio y no te escucho a través del muro.

Acaso esta sangre no tiene valor? Acaso he sido cegado con tantas palabras?

Y soy yo el que intenta escribir por miedo a decir tantas cosas, tantos sueños, que se escurren con el sonido del río.

Velo negro que cubre la palabra.

y sigues sin comprender que no puedo decir nada, y sigo sin comprender de qué servirá decirlas.

Epilogo
Y no me digas que es prestado el cielo que alumbro con un miserable foco que casi ya no alumbra por el uso.

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