1ER. CONCURSO DE CALAVERITAS LITERARIAS DEDICADAS AL CAFÉ.

Las Calaveras muy popular cuartetas, con y jocosamente referirse a un y

literarias, son una tradición en México, son generalmente rima, refiriéndose burlonamente a la muerte. Son una forma de tema serio, de manera chabacana burlona.

Originados en los epitafios de Jorge Manrique, en el siglo 15, años antes del descubrimiento de América, encontraron su hogar en México, la tierra donde se festeja la muerte con grandes carnavales, desafiando la gravedad del asunto, por medio de ritos milenarios. El aspecto cómico, festivo, dicharachero enfrentado a lo oscuro y lúgubre del tema de la muerte.

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CALAVERITA QUE ESCRIBI PARA CAFELEERÍA Estaba la flaca esperando y el café contemplando Sacando las cuentas y casi olvidando, Qué en la Taxqueña, alguien se le estaba quedando. Sin más se dispuso a caminar Pensando en cómo debía engañar A Cafeleeria la más guapa sin dudar. Llegó con deseo de arrancar Ese olor sin igual, Con amor al cafetal, Que alguien se pudiera imaginar. Juan y Juana se llamaban, Ellos que tanto amaban, Las letras que ella siempre olvidaba. Con la premura del tiempo, Y la belleza del cuerpo, Omitieron el miedo, Y a la flaca mintieron. Al darse cuenta, la flaca jugó, Con los más oscuros pensamientos, ella les manipuló. No importa haber ido a Chiapas, Guerrero y Oaxaca, El café no los salvó de tremenda parca, Que se los llevó sin chistar, A un lugar del cual nunca regresarán.

Patryzzia Castañeda.

El cafetero enfandangado y la muerte: Décimas y movidas de la Cafeleería. ¡Flaquita no seas malora! Mira que voy llegando. Tabaco y café bailando Me han dejado paz sonora; * Muerte: llegas en mala hora. Bueno es el café con punta, ¡Cosa buena! Y marabunta De sentires que desnudan Como llanto en mi alma abundan. * ¡No me lleves en tu yunta! II No hay fandango si no hay baile, No hay un dios si no hay fé, Y si no hubiera café Tendría un frío inaguantable; * Que capaz me vuelvo fraile. Así que flaca: ¡No me friegues! ¡No me busques, no te empeñes! Yo me quedo en compañía De la gran Cafeleería. * ¡Acompáñame si quieres!

Vicente González.

Andaba la calavera por los rumbos de Taxqueña muy coqueta toda ella con sombrero y guadaña. Muy temprano en la mañana su jornada comenzó ya se había ocultado el sol y aún no terminaba la flaca.

-Está bien que soy la muerte, pero háganme el chingado favor, 14 horas trabajando de a 7.99, ¡Muchas gracias, pinche Calderón! -.

Ya en las últimas andaba cuando una vitrina muy bien adornada le llamó la atención… “C A F E L E E R Í A”, leyó -¿Pos qué será o de qué se trata?

Nuestra blanca amiga se acercó al local y muy decidida entró a preguntar: -Buenas noches-

Dos jóvenes muy mafufos le salieron al encuentro -Buenas noches- le dijeron

-¿qué le servimos?

-Un café bien cargadocontestó la muerte -he tenido una jornada que ¡ vaya, dejen que les cuente!Los mafufos atendieron y café chiapaneco le sirvieron conforme pasaban las tazas la muerte se sintió más relajada.

-Bueno pues es momento de continuardijo la muerte tazas más tarde, mi trabajo por mucho que canse no se lo cambiaría a nadie.

-Y ahora ¿para dónde va?- preguntó el muchacho, -quédese otro rato- dijo la muchacha. -No, chicuelos- respondió la flaca, -me hacen falta dos infelices en mi lista; aprovechando la confianza, ¿Conocen ustedes. a Marcell y Magda?

Ay de los pobres chicos, hasta el viaje les cortó, la muerte había dado con ellos y por muy rico que estuviera el café ya nada se podía hacer.

Pobre Magda, pobre Marcell la huesuda se los llevó y lo más triste de esta historia, es que ni propina les dejó.

Magdala López

Un día de muertos ya venía la Sihua volando en su escoba, cuando por los aires le llegó un olor a café suave, a Cafeelería llegó y la muerte la recibió ¡¡¡Bienvenida, Bienvenida!!! Le cantaba. beba beba usted su café! y venga a bailar este baile que no tiene fin.

Cùcara Màcara.

La Noche le pregunta: “¿Qué pasa Catrina, por qué tan solita?” Llorosa, responde: “Pasa que la Muerte me invitó una tazita Pero la chingada Muerte Me dejó bien plantadita Pasa que la Muerte Me enamoró facilita Y con su aroma a café Caí en sus brazos bien redondita” -Entra encabronada la Catrina a CafeleeríaSe encuentra a la Muerte, Sentada, arrinconada Rodeada de humo y almas descafeinadas, ésta le dice: “Vaya, Catrina.. ¿Tan noche y tan solita? ¿A dónde vamos mi floreada bonita?” Rápido se pone canija la Catrina, Pues el aroma a café Le penetró hasta los huesos Le curó el mal de amores Y todo eso “Chingada Muerte Te crees muy vivita Por tenerme esperando enamoradita Ya no seré más Tu Catrina bonita Aquí en Cafeleería Hasta pa’llá Que yo solo vengo

Por mi tazita.” Caroll CR

Mirándose al espejo el perrito chismoso gemía totalmente perplejo por haber perdido el pellejo -En estos huesos no entra caféLa muerte decía -Si quieres café, llévame a Cafeleería¡Vas y chingas a tu madre! A Cafeleería solo va la banda padre. El perrito chismoso le decía a la más flaca de tus tías. Ollinca Torres

CALAVERITA A CAFELEERÍA Estaba el Nescafé corriendo por la avenida, muy animado pretendía que lo vendieran en la Cafeleería tocaba la puerta noche y día.

Se desesperaba y pensaba: “Si me venden en Starbucks y Cielito Lindo únicamente me falta esta cafetería para ser el más vendido”

En eso se asoma el Café orgánico molesto y el Pozol y el Té salen en armas aquí no vendemos esto porque se lleva a las almas.

Hacen una queja a grito abierto y la huesuda llega en ese momento toma el Nescafé y lo entierra muy adentro para que no escape y siga envenenado al regimiento.

Itzel Patricia Farías Malagón

Llegó la parca del cielo después de dejar a Marcell, pidiendo que le sirvieran un café o un té, y cuando se lo dieron dijo: esto no sabe como los preparaba él. Pero al escuchar la música de Cafeleería, replicó esto está más aburrido que un carnaval, porque no está el que la escogía. ¿Que haré? se preguntó la muerte, para disfrutar de un espacio como el que tenía aquel que por error me llevé, pues solo pasaba para preguntar, por un barbón que escapaba que venía del Jarocho y por no fijarse atropelló al baboso que se cruzó con su bocho. Al preguntar por el que se escondió, salió el barbón y sin más ni más, le eché el guante y le dije, ¡Ja! con que queriéndome engañar, el único rincón original de Coyoacán es la Cafeleería, en donde lo último que puede pasar es que te quieran fiar. Armando Gil Gaona.

Hilos, agujas y estambres Acompañan mi café Gorritos, bufandas y guantes Son el resultado de mi tejer. Llegó la calaverita y me vino a preguntar: "No tejes para huesudas que me empiezo a congelar?" No tengo nada pa' flaquitas Mejor hazte para allá Que tus huesos y carita Me comienzan a asustar Ten, toma mi bufanda Y no vuelvas nunca más Que problemas con calacas Yo prefiero evitar. Pompon's Party

Estaba en la calle, el reloj marcaba las 12:00, cuando voltee era la ¡Flaca!, qué me decía: ¡Vengo por ti! y yo le pregunte, ¿Por qué por mi? Si yo solo quiero llegar a mi casa, no, no vengo por ti, solo quiero que arregles mi carruaje , Me entere que arreglas los carros y como nadie quiero arreglarlo opte por ti. Me preguntaba: ¿Como lo arreglare? Decidí ir a ver a mi amiga la flaquita que estaba en la Cafeleería y le pregunte ¿Como puedo arreglar el carruaje de la muerte? Fácil me dijo. Me puso a juntar periódico, cartón y latas de aluminio y empezamos arreglar el carruaje. Eran las 12:00, la muerte venia por su carruaje, sorprendida me dijo: ¿Qué has hecho con mi carruaje? Yo le conteste: Como era negro y se veía muy triste opte por cambiarlo de color. Ella enojada me contesto: ¡Devuélveme mi carruaje como estaba! No puedo no seas aunque seas la muerte tienes que cambiar, no todo se puede quedar siempre como esta. A sí se fue la muerte contenta y feliz después de tomar

una taza de buen café en Cafeleería.

Alejandro Morales.

Vestida de negro frente a Cafeleería, aguardaba la huesuda esperando al medio día, después de algunos expresos, unas fumadas y unas miradas... Se acercó al mostrador y con todos los clientes arrasó. Al entender lo que había hecho se fue derecho por el trecho y sólita se repitió... "Lo bueno es que todos los clientes fumaron, follaron y bebieron porque ya todos murieron" Axel Gil.

Estaba Cafeleería desanimada, pues nadie escribía. Llego la muerte encabronada y al momento le decía: "Yo en estos chavos no confiaría, se la pasan en el chisme casi todo el día, mejor les damos cuello y así ni un café perderías"

María Magdalena Saldaña Colorado

Cafeleería Rompe corazones y regenera otros, Siempre escribiendo sin cesar, Tomando café para él y por otros, Toda la vida tomando café sin esperar, Un café, seguido de otro, Un cigarro, sin esperar el otro. Una muerte, como otra.

Dedicada al café Tantos corazones, tantas letras Tanto humo, Tantas tazas y otras, Tanto de ti y tan poco de uno, Tanta muerte.

Otra más al café Diario contigo, Diario sin ti, Calaca llévame contigo, Calaca no me dejes sin ti. Yolanda Bardales / Sanssouci Cafe-Bar

LA CALACA CAFETERA Había una taza de café sentada en la mesa Parecía que ahí, no había nadie cerca A la calaca se le antojó Y se aproximó para verla Dicen que a los vivos esta bebida los mata.

“Siempre he querido saber qué se siente Estar vivo y con un café caliente” Todo el tiempo los veo hable y hable Con un libro en mano y su taza delante. No sé que se sienta pero quiero probarlo Será que de plano será tan “humano”

Su mano tiesa acercó a tomar el objeto, Caliente se sentía ¡qué raro estado! Al empezar a acercarse oyó un ruido a lo lejos La soltó sobre el cuadro Y se escondió tras los trastes.

Un hombre llegó y se sentó consternado Las arrugas le hundían la cara de humano Se acercó lentamente al objeto caliente Y un humo transparente se veía de frente.

Lo siguió contemplando Y notó algo extraño Este hombre está triste, Mejor me lo voy llevando.

Lo vio Tomarse tres tragos Y con sorpresa miró un cambio “¿es eso una sonrisa?’” dijo la calaca pensativa Será que en verdad hay algo en esa bebida… Espero a que el hombre se fuera Y se acercó a hacer la prueba ¡Yo de esta si no me salvo! ¡Yo no me voy sin probarlo!

Tomó la taza caliente Y le dio un trago lentamente Sintió tantas cosas juntas que no pudo ni pararse Cayó de pronto al piso asustada, Y se quedó confundida, Descubrió una lágrima en sus huesos Y eso no lo entendieron sus sesos.

Dicen que salió corriendo por la puerta trasera, Y Desde ese entonces se cuenta, Que en los lugares donde hay café, La calaca ni se acerca.

Mónica Madrigal

Esta no es una calaverita debo admitir pero en rima voy a escribir, y es que la huesuda anda tras de mi, solo por no resistir tomar su taza de negro matiz, y para acabarla de amolar, esa señora me ha de odiar, ya que al momento que ella tomaba de esa poción, todo escurría hasta su gran faldón, en cambio a mi ser ese amargo néctar a mi humectó, muerto ahora estoy una taza mi cabeza golpeó que la envidia de la oscura lanzó, pero hay algo que esa flaca no logrará y eso es de ser ese sabor quitar.

Alann Noid

Estaba la calaca bien conchuda echándose un cigarro en su tumba, Cuando de pronto llega la bandita a tomarse un café en la Cafeleería

La muerte no podía contener que hubiera tanta vida en un café, así que tomó su papel y se echó a todos porque no quería ver que la vida se encuentra en el leer.

David Figueroa.

Servido el café de su flaca mano nunca más supliqué que lo bebiera en vano. Seductor de tantas noches tan negro como el alma, testigo apasionado también es de ésta su negra alba. La flaquita le bebe jugando con el tiempo pues ya nada debe sin mar ni viento. Terminado el café, la blanca huesuda de la que me enamoré, la taza deja desnuda.

María Olivera

CALAVERITA O ALGO “¡Noviembre!” grita la muerte, sonriendo en el cafetal, pensando en qué “granos” verdes este año se ha de llevar. Postrada bajo el cafeto la huesuda se puso a pensar que aquella helada noche un cocacolero habría de idear. Así le pasaron las horas, sin alma a quién raptar, aquel café chiapaneco sus helados huesos hacía temblar. “Un traguito más” rezaba silente Catrina que su café no quería soltar, y ahí por andar de tragona las almas iba dejando pasar. Se le fueron minutos en tazas y un alma no cobró ya, “¡Todo por ti, cafeína! Por ti me voy limpia a mi hogar”. El próximo año será diferente pensaba la huesuda sonriente, en lugar de café caliente tus huesitos me llevaré entre los dientes. Bethsabé A. Hoil

Aprieto, aprieto, aprieto, exprimo el retortijón. me voy comiendo el calzón y se descose el pantalón. Ya me gorgorea la panza ¡Córrele que te alcanzó! churros, chorrillo y caldillo mi fundillo anda chismosón. De a poquito, de a poquito se va aflojando el pastelón. ¡todo se desparrama! no controlo la explosión. ¡Tanta fue la cagadera! que del susto se vació. le quedó la tripa seca, acabó hecho calavera.

José Fabian Estrada Nadie (desvisible)

EL BUEN CAFÉ, LA LUCHA SIGUE Calaverita 2012 dedicada al buen café. Los cafetos siguen vivos, ahí siguen y seguirán la muerte quiso cargarlos y llevarlos al Mictlán Que sería de este mundo sin café y sin cafeína si los hubiera cargado esa muerte tan catrina Que viva nuestro café fuente de inspiración de lectura, del estudio y también de la canción Despierta los sentimientos más puros que hay en el mundo la amistad, la reflexión y hasta el amor más profundo “Otro mundo es posible”, y las ganas de luchar en las tazas de café, tú las puedes encontrar Pues bueno, llegó la muerte y la gente más pensante le propuso buena idea a la muerte negociante Si quieres llevar café a la tierra del Mictlán y no regresar con esas manos vacías, llévate el del Starbucks, el del Oxxo, el del Seven, alegraras nuestras noches y de paso nuestro días. Llévate de pilón, al de Sanborns, al del Vip´s, déjanos el café, que produce nuestra gente con los medios más sencillos y tan orgánicamente No te olvides del descafeinado, ni tampoco del Nestlé que faltan a la palabra, cuando les nombran café Los que han hecho del café un medio de explotación merecen que te los lleves, sin escalas al panteón No les prendan veladoras, ni les lleven cempasúchil grafitiemos en sus tumbas, “Aquí está un hijo de suchi” Alberto Coria J. Noviembre 2012

Tatiana Sotres

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