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Manual de mecánica electricidad y cerrajería

Manual de mecánica electricidad y cerrajería

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MANUAL
DE
l'vf .A N U :.f\. 4/ 4 '1)"
• DE L t.¡ 0
MECAN 1
fALECTRICIDAD

CERRAjER1A
ELECTROCUL TURA
ELECTROTIPIA GALVANOPLASTIA
POR
LUIS DE BIZKAYA
ALEU, EDITOR
Valverde, .íJ6, bajos.
MADRID
Imprenta de Eélix Moliner. Mndrid.-Teléfono, ,1491.
ELECTRICIDAD
La electricidad es un agente natural muy poderoso, que
se manifiesta por atracciones y repulsiones, . por chispas y
penachos luminosos, por las conmociones que ocasiona en
el organismo animal y por las descomposiciones químicas
que produce.
Se desarrolla por frotamiento, presión, calor, acción quí-
mica, etc.
El origen de los conocimientos en materia de electricidad
se remonta a las observaciones de atracción de cuerpos li-
geros por el ámbar. Este se denomina en griego electrón, y
de ahí procede la palabra electricidad.
El descubrimiento de la conlracción de los muslos de una
rana, debido a Galvani, condujo a la noción de p ita y a la
obtención de electricidad por vía química:
Las leyes de las atracciones y repulsiones magnéticas, es··
tu diadas por Coulomb, fueron objeto de cuidadosa investi-
gación por parte de Gauss, el cual demostró palmariamen-
te que, al igual que dos masas eléctricas, dos masas mag-
néticas se atraen si son de distinto signo, y se separan si
son de signo contrario, en razón inversa del cuadrado de
su distancia m u t u ~ .
-6-
Herramientas del Ingeniero electricista
El Ingeniero electricista deberá poseer un cierto número
de objetos y herramientas.
Las principales son las siguientes:
Un metro.
Un destornillador pequefío.
Un decámetro de cinta.
Un cuchillo pequefío.
Un compás de gruesos.
Una pila de bolsillo.
Un calibrador Palmero
Una campanilla eléctrica.
Un galvanómetro de cuadrante.
Un indicador de polos.
Un contador de vueltas.
Un termómetro de bolsillo.
Un reloj de segundos.
Un voltímetro de bolsillo.
Unos lentes negros para mirar el arco voltai;:o.
Un aprietahilos.
Un reloj, no magnético.
Una lamparita incandescente de tension conocida.
Una llave pequefía de tuercas con mango aislante.
Un pesaácidos de Baumé.
Una tela aislante, trapos, etc.
Unos guantes de goma.
-- 7 ~
El montador electricista
El montador electricista debe conocer los procedimientos
empleados para el ajuste da las piezas mecánicas, por lo
que se elegirán para montadores, antiguos ajustadores, ya
que son los que más fácilmente, después de un corto apren-
dizaje, pueden ponerse al corriente en poco tiempo, de las
monturas de las diversas piezas que constituyen los apara.
tos eléctricos.
El trabajo del obrero montador electricista consiste, pues,
en instalar las máquinas eléctricas con sus transmisiones,
colocaren su sitio las baterías de acumuladores y los apara-
tos accesorios, como son: interruptores, cortacircuitos y
cuadro de distribución de la estación central generatriz.
Asimismo debe instalar el montador los aparatos de alum-
brado, las lámparas de árco o incandescentes y las canali-
zaciones que conducen el flúido desde la estación a los di-
ferentes circuitos. Es necesario, pues, que esté familiariza-
do con los diferentes sistemas de máquinas y aparatos, dis-
,poner lo más conveniente con arreglo -a las circunstancias
para hacerlos funcionar, conservarlos y hasta repararlos en
caso de accidente o averfa_
Las instalaciones de alumbrado eléctrico calculadas por
el ingeniero se verifican por una brigada de obreros dirigi.
dos por el jefe montador, que debé tener gran experiencia
en esta clase de trabajos.
El jefe montador es el que distribuye el trabajo a los
obreros de su brigada, de manera que cada uno de ellos ten-
-8-
ga sus funciones bien determinadas, sin molestar a sus
compañeros ni ser m'blestado por ellos.
El jefe montador no ejecuta por sí mismo; no es más que
el portavoz del Ingeniero y el que cuida de la buena már-
cha de la instalación. Es el primero en acudir al trabajo y
debe ser el último que salga, para anotar las horas de entra-
da y salida de los operarios de la brigada, inspeccionar el
trabajo de cada uno y asegurarse de que está bien hecho;
además debe llévar la contabilidad del material empleado a
medida que se utiliza o se coloca, así como el número de
piezas instaladas. Después de terminada la instalación y
aceptada, remitirá al Ingeniero la lista exacta de todo el ma-
terial empleado y sobrante.
Herramientas del montador electricista
Según el Ingeniero Gaisberg, el jefe montador debe po-
seer especialmente las siguientes:
Una llave inglesa.
Una serie de llaves para tuercas.
Un sacachavetas.
Una serie de limas; planas, triangulares y redondas, finas
y bastas.
Una carda para limas.
Un rascador.
Un buril.
Una gubia.
Un par de aparejos con cuerdas y dos mordazas para ati-
rantaí los hilos.
Uo, par de torniJIos de mano, grandes,
-9-
Un betbiquí.
Un taladro de arco, con taladro y placa.
Una fresa.
Un serrucho.
Una sierra.
Un formón.
Un cincel de mango.
Un pie de rey.
Un compás de gruesos.
Un metro de bolsillo.
Un calibrador Palmer.
Un cuentarrevoluciones.
Un cristal oscuro para mirar las lámparas de arco.
Un galvanómetro .
. Una pila portátil.
Veinte a cien metros de hilo conductor aislado de un mi-
lfmetro de diámetro.
Un martillo grande.
Un martillo pequefio.
Una serie de escariadores.
Una t e ~ i a para tubos de gas.
Unos alicates de corte.
Unos alicates planos.
Unos alicates redondos.
Un par de tenazas.
U n tornillo de mano.
Veinte a cincuenta metros de cable conductor aisladó.
Una serie de destornilladores.
Un compás de brazos curvos.
Una serie de cinceles para piedra.
Una serie de taladros para pasar los muros.
-10-
Un entaponador.
Una serie de barrenos y taladros para maderas.
Una escofina.
Un soldador grande.
Un soldador pequefio.
Una falsa escuadra.
Unas pinzas.
Un nivel de aire.
Una plomada.
Un compás de puntas rectas.
Estafío para soldar.
Clorhidrato de amoníaco.
Una botella con ácido clorhídrico.
Uba botella con espíritu de vino.
Trapos, esmeril y gutapercha.
Una serie de pliegos de papel de esmeril.
Cinta aislante, pequeñas piezas de rec.ambio para má-
quinas y lámparas, tornillos, puntas, sustancias aislantes,
etcétera.
Una herramienta muy útil para los electricistas es la te-
naza universal. Esta herramienta tiene: unas tenazas de
corte que pueden cortar hilos hasta de 5 milfmetros .de diá-
metro,. un punzón, una hoja de corte para cortar las capas
aislantes o los tubos de plomo, rascadores para desnudar
los hilos, alicates planos y alicates redondos. La longitud
total de la herramienta es de 21 centímetros y el peso de
350 gramos próximamente.
Además debe tener el montador:
Un mandil de cuero.
Un par de ap'arejos con 18 metros de cuerda.
Dos mordazas de torceL
-11-
Una herramienta de hacer el empalme español.
Seis metros de cuerda para las mordazas.
UndestornilladoI grande con mango.
U whornillo de plomero.
Una cuchara para fundir.
UIl fuelle de plomo de 24- centimetros.
Un saco de tela con correa de cuero:
Un par de aparejos sueltos.
Ocho metros de cuerda.
Herramientas del instalador -
U n destornillador de dos bocas.
Un martillo con mango.
Dos barrenas núm. 3.
Dos b a r r e n a ~ núm. 7.
Dos barrenas núm. 1I.
Un destornillador pequefío con mango.
Tres barrenas de cuchara de 6 milímetros.
Tres barrenas de cuchara de 9 milímetros.
Cuatro barrenas surtidas.
Una caja de sebo.
Unos alicatés planos de 19 centímetros.
Un cortafrío.
Un martillo eon mango.
Una lima mediacafta.
Un berbiquí.
Un formón con mango.
Una u'ave Acmé.
Una lámpara de soldar.
12
La estación generatriz.
Una estación generatriz se compone de diferentes órga-
nos que necesitan cuidados particulares, y que son:
1.0 Los motores.
2.° Las dinamos.
3. ° Los acumuladores o trasformadores.
4. ° Las conexiones, cuadros de distribución y aparatos
de medida.
En las grandes fábricas, las máquinas motrices se insta-
lan generalmente aparte y las hace funcionar una brigada
de maquinistas y fogoneros. En este caso, la sala de má-
quinas no contiene más que las máquinas dir:amos, que re·
ciben su movimiento de rotación por un sistema cual-
quiera.
Elección de loS motores.
La primera cualidad de un motor es desarrollar un movi-
miento perfectamente regular, para q).le la lu'i' resulte fija.
Esta condición es indispensable, especialmente tratándose
de lámparas incandescentes, cuya duración disminuye con
las variaciones constantes de intensidad de la corriente que
pasa por ellas; es menes necesaria la regularidad absoluta
cuando el alumbrado se veriífca con lámparas de arco, pues
las variaciones de la fuerza electromotriz que disgregan el
fi!1J.\Tiento de las lámparas incandescentes no ejercen in-
f1.uencia sobre el brillo de los arcos voltaicos. Existen regu-
ladores eléctricos automáticos" que introducen o retiran del
- 13 -
circuito inductor de la dinamo resistencias proporcional-
mente a los aumentos o disminuciones de velocidad del
motor, para conservar siempre constante el número de volts
en los bornes de las lámparas. Algunos mecanismos funda-
dos en este principio han dado resultadQs muy satisfac-
torios.
Se puede emplear también una dinamo de doble arrolla-
miento, en la que el shunt o derivación tiende a desimanar
los inductores, mientras que el arrollamiento en serie pro-
duce el campo magnético. Rfósulta de esta disposición que
un pequefío aumento d.e velocidad disminuye la intensidad
del campo magnético y recíprocamente, y que entre ciertos
límites, la fuerza electromotriz de la dinamo es indepen-
diente de la velocidad de rotación. Sucede algunas veCes
que el volante d':ll motor no tiene el peso suficiente para
almacenar una fuerza tan considerable comO se necesitaría
para dar constancia a la marcha, por lo que resulta una dis-
minución de brillo en la luz, tanto más sensible cuanto me-
nor es el número de revoluciones por minuto.
Parece entonces como que respira la luz y baja a cada
revolución al pasar por el punto muerto la biela del motor
si es de vapor, o al fin del segundo golpe de émbolo en
los motores de gas de cuatro tiempos. Para obviar estos in-
convenientes es preciso disponer un volante suplementario
en la transmisión intermedia que mueva las dinamos, o to-
mar un volante mucho mayor en el motor para regularizar
así eLesfuerzo medio. También es conveniente dar a las co-.
rreas maY"f ancho que el estrictamente necesario, hacerlas
obrar sobre poleas de gran dIámetro y dejarlas un poco ílo-·
jaso La acción de los volantes es tanto más eficaz cuanto
más pesados son y más de prisa giran.
- 14-
Según la importancia de la instalación, puede elegirse
uno u otro sistema de motores; pero ordinariamente la elec-
ción la determinan las consideraciones económicas, según
las cuales puede ser preferida una máquina de vapor, un
motor de gas o un motor hidráulico. Para las instalaciones
provisionales pueden emplearse locomóviles o máquinas
semifijas, con preferencia de dos cilindros, cuya velocidad
es más regular. Cuando la instalación es definitiva, se pue-
den elegir: o las máquinas de condensación de marcha len-
ta, muy económicas, o las de gran velocidad y expansión
en muchos cilíndros.
Las máq,uinas de vapor de gran velocidad tienen la ven-
taja de suprimir las transmisiones intermedias, indispensa-
bles en las de otros sistemas.
Estas transmisiones tienen, en efecto, el inconveniente
de que absorben inútilmente fuerza, necesitan mayor cui-
dado y ocupan mucho espacio. Puel;le suceder también que,
cuando falta espacio, haya necesidad de instalar muchas
transmisiones intermedias de las llamadas contramarchas
para obtener la velocidad necesaria, lo que consume mucha
fuerza inútilmente. Por eso son muy ventajosas las insta-
laciones electrógemas, en las que el motor de gran veloci-
dad está montado en el mismo zócalo de la dinamo y aco-
plado con éste por medio de un manguito elástico.
Las dinamos.
Las máquinas eléctricas deben fijarse sobre una funda-
ción ¡¡¡ólida para evitar las trepidaciones producidas por la
rotación rápida del inducido. Es preciso, cuando la tension
-- 15 -
es elevada y mayor de 300 voUs, aislar de los cimientos el
bastidor de la dinamo, para lo que se interpone entre el zó-
calo y la obra una placa de madera bien seca, una hoja de
cartón embetunado del que se usa para techos o una plan-
cha de asfalto. Los pernos se aislan también por medio de
fibra vulcanizada, colocando discos de fibra debajo de los
discos de hierro, y se envuelven con la misma sustancia los
agujeros por donde pasan los pernos.
La superficie de los cimientos' debe sobresalir del suelo
por lo menos 10 cm., con objeto de que sea más fácil de
limpiar y facilitar el cuidado de los cojinetes ..
Cuando las máquinas están instaladas en locales habita-
dos, sus Íundaciones deben hacerse independientes de los
muros, tomando ciertas precauciones para que las trepida-
ciones producidas por el movimiento de las máquiNas no
se transmitan a los muros.
Las correas deben elegirse de primera calidad, y con las
juntas bien cosidas o claveteadas.
Puesta en marchll de las dinamos.
El montador debe adoptar las sigllientes precauciones:
Llenar los engrasadores de aceite y mover la dinamo a
poca velocidad, aumentándola gradualmente hasta llegar a
la velocidad normal, observando si se calienta algún coji-
nete.
Después de visto el buen estado de todas las piezas de la
máquina, especialmente del coledor, escobillas y conexio-
nes, el jefe montador da la corriente, aumentándola progre-
sivamente hasta su valor de régimen, introduciendo la má-
- 16-
quina en el circuito por completo, sobre todo si se trata de
alumbrado incandescente, aumentando la marcha cada vez
más de prisa, hasta llegar al número de revoluciones por
minuto fijado de antemano.
No se debe empezar a servir luz hasta que los ensayos
hayan dado un resultado completamente satisfactorio, y
después de haberse convencido de que todos los aparatos
funcionan perfectamente.
Es preferible ensayar las máquinas durante el día y deben
tenerse presente las signientes condiciones: comprobar si
los engrasac
1
0res están llenos de aceite, así como tambiélL
si nada se opone al engrase de las piezas de movimiento;
comprobar los diferentes circuitos que se ha!). de intercalar;
limpiar el colector por medio de un pincel para quitarle el
polvo, pasándole despnés un trapo seco o muy poco moja
do con petróleo; colocar las escobillas en contacto con el
colector, si se han separado al terminar de funcionar ante-
rIormente.
Sin embargo, si la dinamo puede cebarse girando en
sentido contrario, y sobre todo si las escobillas están colo--
cadas en posición oblicua, no deben ponerse en contacto
con las láminas del coledor hasta después de poner en
marcha la dinamo con poca velocidad.
Si la dinamo está excitada en derivación, tanto el circuito
exterior como el de derivación deben estar cubiertos hasta
el momento en que se aplican las escobillas sobre el co-
lector.
- 17-
Acoplamiento de las dEnamos.
Cuando la fábrica generatriz es de cierta importancia y
tiene varias dinamos, ocurre con frecuencia tener que aco-
plai estas máquinas, bien sea en serie o en cantidad, como
si fueran verdaderas pilas, para evitar una extinción del
alumbrado en el caso en que se hubiera de parar una de las
máquinas, bien por causa de accidente o porque se quisiera
obtener una corriente de diferencia de potencial e intensi-
dad dadas sobre un cÍícuito o sobre una red.
La reunión de las máquinas entre si es muy fácil si se
mueven por la misma trasmisión, a causa de la uniformi-
dad en el número de revoluciones y, por lo mismo, en el
valor de las corrientes. Pero el acoplamiento de las máqui-
nas generatrices debe hacerse por personal experimentado,
para evitar falsas maniobras que podrían producir graves
accidentes, sobre todo si las unidades son de grandes
dimensiones.
Las corrientes alternativas o las continuas de alta tensión
son peligrosas, por lo que los electricistas empleados en las
centrales deberán tomar algunas precauciones para impedir
accidentes que puedan llegar a ser mortales.
Así, por ejemplo, no deberán trabajar nunca más que con
una mano, y para interrumpir las corrientes de los circuitos
en carga deberán emplear interruptores con mangos aisla-
dos. El uso de guantes de caucho es una buena pre-
'caución.
2
- 18 --
Acumuladores.
Los acumuladores almacenan grandes cantidades de elec-
tricidad y hacen muy cómoda la distribución de la corriente
pues basta mover un interruptor para tener luz. Sirven ade·-
más de reguladores de la corriente, aseguran el funciona-
miento de las lámparas, aun en el caso de ocurrir algún
accidente a las máquinas, y dan una fijeza absoluta a la luz.
CuandO el consumo no corresponde a la producción su
empleo es indispensable.
Sucede en algunas fábricas que se dispone en ciertos
momentos de una fuerza motriz sobrante, que puede em-
plearse para mover una dinamo y cargar una batería de
acumuladores, para emplear su corriente en obtener luz
por la noche, cuando está la máquina sin funcionar.
En otras fábricas los acumuladores cargados durante el
tiempo que no consuman fuerza las máquinas herramientas
sirven para socorro por la noche y alimentan un circuito de
poca importancia, que no merece mover una máquina es-
pecial para alimentarlo.
Por último, cuando se quiere aumentar la potencia de una
estación, los acumuladores dan el medio de conseguirlo sin
afiadir otra máquina, pues basta hacer funcionar el motor
existente durante las horas necesarias para cargar las bate-
rías, y por la noche los acumuladores ayudan a las máquinas
y dan el complemento de alumbrado necesario.
En resumen, no puede negarse la utilidad de los acumula.
dores, y algunos ingenieros electricistas los juzgan indis-
pensables en las distribuciones de electricidad, porque rea-
--19 -
!izan en cierto modo los mismos servicios que los gasóme-
tros en las fábricas de gas.
Aseguran el funcionamiento y son una garantía contra
las extinciones accidentales si se para súbitamente un gru-
po generador.
Los acumuladores industriales usados, generalmente se
componen de electrodos de plomo metidos en recipientes
de varias formas.
Pueden dividirse en dos clases muy distintas: los que
tienen electrodos que, naturalmente, después de cargarlos
y descargarlos muchas veces, adquieren las propiedades de
acumular la electricidad, y otros en los que los óxidos de
plomo se sobreponen artificialmente en la superficie de las
placas y en las que se obtiene la capacidad por medios
electroquímicos.
Los recipientes de los acumuladores se construyen con
diversas sustancias, siendo indispensable la condición de
impermeabilidad de dichos recipientes.
La preparación<del llquido para los acumuladores debe
hacerse con gran cuidado en un depósito de dimensiones
convenientes, depósito que hade ser inatacable por el ácido.
Debe emplearse agua muy pura, de lluvia a ser posible
y se va echando en forma de hilo muy lentamente el ácido
sulfúrico, elegido también muy puro, sin ácido nítrico ni
arsénico. Se hace la mezcla removiendo el líquido con un
palo a medida que se vierte el ácido. Nunca debe verterse
el agua en el ácido.
Se mide el grado de denstdad de la mezcla por medio de
un areómetro de Baumé, en- el baño, que se
considera en buen estado cuando marca una densidad
de 1,20.
- 20 --
Después de frío el líquido, se le distribuye en los acu-
muladores por medio de un bote 'Y un embudo de arcilla o
cristal.
Aparatos de medida.
Los aparatos de medida indispensables en todas las cen-
trales de eledridad, son, antes qL\e ninguno, los vóltmdros
y aJ!.lperómetros; los primeros marcan en volts la' tensión
de'la y los segundos marcan la intensidad.
Se conocw muchos tipos de vóltmetros y amperómetros
de cuadrante y lectura directa. La mayor parte tienen ima-
nes permanentes! cuya fuerza es antagonista a la de la co-
rriente.
La intensidad del campo magnético de estos imanes dis-
minuye siempre con el tiempo; por lo que resulta que al
cabo de algún tiempD, los aparatos de este sistema dan in-
dicaciones mayores que las verdaderas, 10 que obliga a ha-
comprobar y rectificar de nuevo estos aparatos.
Ordinariamente un vóltmetro no difiere de un amperó-
metro más que por el grueso del hilo de la bobina magné-
tica, siendo el hilo corto y grueso en los amperómetros y
largo y fino en los vóltmetros; de donde se deduce que és-
tos oponen gran resistencia al paso de la corriente y se
calientan fácilmente. Por esta razón no deben introducirse
en el circuito más que durante el tiempo necesario para
hacer las lecturas, a menos que las indicaciones del aparato
se hayán marcado para funcionar estando caliente.
Los vó1tmetros y amperómetros de deben co-
locarse verticalménte, de manera que la aguja caiga por sf
misma sobre el cero de la graduación, para que den las in-
- 21-
dicaciones exactas. Para esto, los aparatos llevan en el fon-
do un agujero que permite engancharlos en un clavo o es-
carpia especial, o llevan unas orejillas en los costados para
poderlos fijar con tornillos.
Los vóltmetros deben montarse en derivación. sobre el
circuito y deben tener un botón interruptor para que, al
apretar el dedo sobre él, pase e.ntonces la corriente de la
que se quiere conocer la tensión.
Si al instalar estos aparatos se conoce el sentido de la
corriente, se une el hilo positivo al borne marcado con el
signo + y el hilo negativo al borne -.
Cuando no se conoce el sentido de la corriente, y no se
dispone de ningún buscador de polos, se montan los hilos
como se quiera, y la misma aguja, al funcionar, indica el
sentido de la corriente, bastando cambiar los hilos de en-
trada y salida si la aguja desvia en sentido contrario del
conveniente.
Conyuntores-disyuntores.
Estos aparatos son casi indispensables en t0das las esta
ciones centrales que tienen baterías de acumuladores.
Tienen por objeto interrumpir la comunicación entre la
batería y el manantial de electricidad, cuando la diferencia
de potencial es mayor en los Qornes de la batería que en
los de la dinamo; 10 que puede suceder cuando la dinamo
está movida por un motor de marcha irregular. Con este
aparato se evita el peligro de que la corriente de los acu-
muladores vaya a la dinamo, interrumpiendo la comunica-
ción, que vuelve a establecer cuando la corriente tiene otra
vez su valor normal.
- 22 -
Estos aparatos son de funcionamiento automático y e
gen muy poco cuidado por parte del obrero encargado
los acumuladores.
Interruptores.
Los interruptores son para la electricidad 10 que los g
fas o llaves para el alumbrado de gas, y los conmutado
son, como su nombre indica, mecanismos o aparatos (
tienen por objeto el cambio de conexiones entre las divl
sas partes de un circuito y la modificación en la direcci
de las corrientes.
Las formas dadas a los interruptores y conmutadores s
innumerables.
Muchos constructores han fabricado interruptores aul
máticos.
Estos aparatos pueden ser de dos clases: o de intensid
máxima, que interrumpen la corriente cuando excede aq!
lla del límite marcado, o de intensidad mínima, que fu
cionan cuando· no alcanzan dicho limite; o mejor dicl
cuando llega a ser menor del límite mínimo marcado a
corriente.
Este último tipo de interruptores se empleaesencialml
te para impedIr que I!s dinamos, durante la carga de
acumuladores, puedan sufrir los cambios de corriente pl
ducidos por los cambios de velocidad del motor en los ac
muladares; los primeros protegen los motores eléctrico
las derivaciones contra 105. excesos de. carga.
Los interruptores automáticos se disponen de manl
que al interrumpir el circnito introduzcan una resisten
- 23-
en el conductor, evitando de este modo la suspensión com-
pleta del funcionamiento de la estación.
En las pequefias centrales, sobre todo en aquellas que
funcionan con motores hidráulicos, cuando los gastos de
producción de energía eléctrica no varían con el consumo
momentáneo, y que corresponden, por el contrario, al ren-
dimiento máximo, se consume casi siempre la corriente, no
según las indicaciones de los contadores, sino con arreglo
a una suma fijada; no por la duración del consumo diario,
sino únicamente por la intensidad máxima de la corriente.
Para evitar que los consumidores puedan pasar de este
máximo se intercalan otros aparatos que consuman corrien-
te, y entonces es muy práctico acoplar un interruptor antes
del empalme o toma 'de corriente del consumidor.
Son muy variadas las formas de los interruptores, según
el objeto a que se destinan y la fantasía de los construc-
tores.
ConmutadGres.
Estos aparatos se emplean muy poco pára interrumpir
los circuitos, porque producen chispas que destruyen rápi-
damente los contactos.
Los conmutadores se han aplicado muchísimo para el
alumbrado eléctrico, y los cuadros de distribución tiene n
siempre un cierto número de ellos, dispuestos en arco de
circulo y movidos por medio de manubrios o volantes.
Reostatos.
Para que la potencia lumínica de un circuito de alumbra-
do eléctrico se conserve constante, es preciso que la inten-
- 24-
sidad de la corriente sea: proporcional al n ú m ~ r o de focos
encendidos; o bien que, conservándose constante la inten--
sidad, la resistencia eléctrica del circuito sea constante.
Se comprenderá fácilmente que cuando se apaga un
cierto número de lámparas, lo que equivale a ponerlas en
circuito corto, disminuye de esta cantidad la resistencia de
la canalización por la que pasa la corriente, sucediendo 10
mismo cuando muchos circuitos toman de un mismo ge-
nerador y se encienden las lámparas de uno solo.
Hay que intercalar entonces en el circuito que funciona
unas resistencias correspondientes a las suprimidas al apa-
gar las lámparas, lO que se consigue por medio de los reos-
tatos compuestos o de hilos de maJlecor, de los que la co-
rriente pasa por una longitud mayor o menor, o también de
cilindro de carbón de igual longitud, pero de secciones di-
ferentes. En estos reostatos se hace entrar en el circuito el
cilindro de carbón que se desea, girando el zócalo del apa·
rato que va unido a un resorte que establece el contacto
con uno. u otro cilindro. En los reostatos de hilo de malle-
cor el hilo se arroJla sobre un tambor de porcelana que
mantiene separada.s unas espiras de otras, empleándose un
conmutador de manubrio para introducir o quitar las resis-
tencias. Para esto uno de los extremos del hilo de mallecor
está unido al eje del manubrio, que puede colocarse sobre
varios contactos metálicos aislados unos de otros, pero que
comunican individualmente por medio de conductores me-
tálicos con el hilo de mallecor .en puntos cada vez más dis-
tantes del otro extremo del hilo unido al manubrio; de don-
de se deduce que, por el movimiento del manubrio y su
contacto con las diversas comunicaciones, pueden introdu·
cirse a voluntad o retirarse del circuito las resistencias co""
- 60-
rrespondientes al efecto que se quiere obtener, estando
como está el reostato montado en serie con uno de los con-
ductores del circuito. En muchas instalaciones de impor-
tancia, al cerrar un circuito se introduce automáticamente
una resistencia en los circuitos que no funcionan por el
simple movimiento de una palanca.
Reguladores de corriente.
La corriente producida por una dinamo debe variar con
el trabajo necesario en el circuito exterior, resultado que se
obtiene automáticamente en las máquinas con arrollamien-
to Compound. Con los arrollamientos en serie o en deriva-
ción es preciso modificar la producción de energía según
el consumo, 10 que se consigue empleando un regulador
de corriente q:Ie dé una solución muy fácil del problema,
porque no siempre es posible hacer variar la velocidad de
la máquina según las variaciones del consumo en los cir-
cuitos.
El regulador se compone ordinariamente de una serie de
hilos de gran longitud, de mallecar o de una aleación de
ferroníquel, arrollados en espiral para que ocupen menos
espacio. Estos resortes forman grupos separados de resis-
tencias, unidas unas a otras por chapas de cobre.
Cada chapa comunica con el c.ontacto especial de un con-
mutador de manubrio. El eje de éste está en comunicación
con el polo negativo, unido ordinariamente al primer con-
tacto, de manera que deje pasar toda la coniente sin intro-
ducir ninguna resistencia. Colocando el manubrio en uno
cualquiera de los demás contactos se intercala en la corrien-
-- 26 -
te el número de espiras que se quiera, es decir, la. resisten,·
cia correspondiente.
Para montar el regulador pueden presentarse tres casos,
según 'que la máquina esté excitada en serie, en derivación
o por máquina independiente.
En el primer caso, las resistencias se colocan en el cir-
cuito principal, para compensar las variaciones de resistencia
producidas al encender o apagar las lámparas. .
En el segundo de arrollamiento en derivación, o en el dí.!
máquina independiente, las resistencias se intercalan en el
circuito derivado o circuito excitador, para hacer variar la
intensidad del campo magnético y conservar de su valor
normal la fuerza electromotriz.
Cuando muchas dinamos funcionan acopladas, sus regu-
ladores están dispuestos de modo que puedan moverse
separadamente o unidos a voluntad, para poder hacer la
regulación sobre todas las dinamos a la vez.
Se empieza por regular cada máquina aisladamente con
su regulador especial, y cuando se ha obtenido el equilibrio
entre todas las dinamos se mueven todos los reguladores a
la vez por el aparato general, como se hace en muchas es-
taciones centrales.
Esta regulación puede hacerse automáticamente, como
lo ha conseguido especialmente el Sr. Blathy, inventandCl
un medio de regular la corriente excitatriz de una dinamo.
En este aparato la c o r r i e n ~ e de excitación pasa por un
solenoide que mueve un núcleo de hierro dulce unido a uno
de los extremos de una palanca equilibrada por un flotador.
El núcleo de hierro tiene en su parte superior Ul'l vaso con
mercurio, en el cual se introducen los extremos de diversos
hilos unidos a unas resistencias. Estos extremos de hilos
- 27-
están colocados a diferentes alturas, de manera que, según
la mayor o menor atracción sobre el núcleo de hierro, se
intercala una resistencia mayor o menor en el circuitó, obte-
niendo así la regulación automática sin intervención del
electricista.
El regulador Houglon, cuyo objeto es regular la dife-
rencia de potencias en los bornes de la dinamo, se compo-
ne de un solenoide de hilo fino, montado en derivación
sobre los bornes de la máquina. La armadura de hierro
dul€e lleva en su extretp.o inferior un cilindro de ebonita
que se sumerge en ~ n vaso de mercurio. Las resistencias
están colocadas a diferentes alturas.
Pararrayos.
Todas las estaciones de electricidad deben estar provistas
de pararrayos, con objeto de garantir las canalizaciones y
los aparatos contra la eh'dricidad atmosférica, dando a ésta
salida por el suelo. '
Estos pararrayos se fUGdan en el hecho siguiente: la elec-
tricidad que proviene de las nubes tiene una tensión eleva-
dlsima; puede, pues, fácilmente salvar el obstáculo opuesto
por una pequefia solución de cóntinuidad de un conductor,
mientras que la corriente producida por una dinamo no pa-
sarla.
Por esta razón se establece en el trayecto de uno de 10:::
cables principales una derivación,en la que se intercala el
pararrayos, que se compone comúnmente de dos peines
metálicos, cuyos dIentes están separados a una distancia de
algunos milfmetros.
- 28 -
En el estado ordinario la corriente producida por la cen-
tral se d ~ t i e n e en el primer peine y no puede salvar el espa-
cio que separa las dos placas. Cuando cae una chispa y.
sigue los hilos hasta entrar en la estación, pasa fácilmente
el intervalo que separa los dos peines y se va a la tierra.
La derivación que va a la tierra no debe unirse con el
conductor de un pararrayos establecido para proteger un
edificio; por el contrario, es preciso que esté bastante sepa-
rado si se quieren evitar accidentes.
Esta derivación se compone de un hiJo de c6bre de cuatro
milímetros de diámetro o de una cuerda formada & dos o
tres hilos de dos milímetros; se une por medio de una sol-
dadura fuerte a una placa de tierra hecha con una plancha
de hierro galvanizado de un metro cU,adrado de superficie
y de unos cuatro milímetros de g:rüeso. Debe enterrarse esta
placa en una parte húmeda del terreno, y hasta en un pozo,
si es posible, o corriente de agua; debe colocarse siempre
que se pueda verticalmente. Si el conductor no penetra en
el suelo al pie mismo de los edificios, hay que disponerlo
de modo que se pueda ver a simple vista hasta el punto en
que está enterrada la placa. Deben revisarse a menudo los
pararrayos, especialmente después de las tempestades.
También se construyen pararrayos con una disposición
especlal automática que garantiza el funcionamiento .con-
tra los peligros de la fusión de los condudores y de los
peines.
El pararrayos automático lleva un solenoide/cuya fuerza
está .contrarrestada por un resorte antagonista; as! que,
cuando se produce una des.carga atmosférica, el solenoide
funciona, y al oscilar su armadura separa las dos láminas
del peine, hasta romper el arco voltaico fOímado, volviendo
- 29-
las láminas después a su primitiva posición, dispuestas a su-
frir otra descarga.
Cuadros de distribución
El cuadro de distribución de la estación central, es un ta-
blero de madera, o mejor de pizarra o marmol, colocado
verticalmente y fijo generalmente en los máros de la sala
de máquinas, y en el que están colocados todos los apara-
tos de seguridad, de medida y de distribución.
Todas las conexiones entre las máquinas generatrices
de la estación y los circuitos alimentados, se hacen por
medio de:las combinaciones del cuadro de distribución, que
tiene a veces dimensiones muy grandes cuando es muy ex-
tensa la red.
Los cuadros de distribución llevan ordinarIamente todos
los aparatos de medida, de seguridad, y maniobra necesa-
rios para acoplar en cántidad tres dinamos de 600 amperes,
y la distribución de 120 lámparas de arco y 600 incandes-
centes.
En el centro se colocan los vóltmetras y amperómetros
de esfera y registradores, 108 reguladores de excitación de
las dinamos y los interruptores principales. A derecha e iz-
quierda se disponen todas las conexiones, conmutadores e
interruptores que mueven las diversas partes de la red
completándose el cuadro con lámparas-tipo, conyuntores
automáticos, reductores y reostatos.
El cuadro de distribución es, pues, e! alma de la estación
generatriz, y los electricistas deben familiarizarse con el
funcionamiento de los diferentes mecanismos que 10 COtn-
- 30 -
ponen, y especialmente con la disposición de las conexio-
nes, que varían de un cuadro a otro.
En general, y para evitar causas de error, cada aparato
lleva unas placas grabadas, en las q u ~ se inscribe sunom-
bre y el de la máquina o circuito con el que está en rela-
ción el aparato.
También los conductores principales de las máquinas Ile·
van placas visibles de indicación, tomándose todas las pre-
cauciones para evitar falsas maniobras en las conexiones
Las canalizaciones
Se pueden elegir para el transporte de la energía las ca-
nalizaciones aéreas o las subterráneas.
El primer sistema no es aplicable más que para los transo
portes a gran distancia y de alta tensión por medio de trans-
formadores.
Hay dos sistemas de cables para instalaciones subterrá-
neas: el primero compuesto de cables con armadura, en 1m
que el conductor de cobre, perfectamente aislado, está pro-
tegido con una armadura de plomo, de hierro y de acero;
éstos cables se colocan directamente en el suelo, sin pro--
tección alguna;"el segundo sistema lo forman los conduc-
tores encerrados en una envolvente que les protege del con
tacto con tierra.
Los sistemas de canalizaciones subterráneas son· muy
numerosos.
- 31 -
Alumbrado
Se expresa la intensidad de alumbrado de una·superficie
cualquiera, en bujía!>-metro, que es la cantidad de luz emi-
tida por un foco que tiene una intensidad de una bujfa de-
cimal y está colocado a un metro de distancia de la super-
ficie alumbrada.
Prácticamente se necesita un alumbrado de treinta bujías-
metro para alumbrar suficientemente un cuadro,una mesa
de trabajo, etc. Para que un local esté bien alumbrado es
preciso que, en un punto cualquiera de la sala, haya un
alumbrado de veinte a treinta bnjfas-metro. Esta cifra, que
se aumenta mucho más cuando se trata de un alumbrado es-
pecial, como el del escenario de un teatro, por ejemplo; se
reduce a tres o cuatro bujías-metro para el alumbrado pú-
blico.
Lámparas incandescentes y arcos voltaicos
Se emplean generalmente lámparas incandescentes para
las salas pequefías y habitaciones particulares. La luz de
arco voltaico conviene especialmente pera los grandes es-
pacios, o para alumbrados especiales de comercios, e s p ~ c ­
táculos públicos, etc.
Las lámparas de arco tienen la gran ventaja de desarro-
llar una luz muy intensa con muy poco consumo de ener-
gfa eléctrica, en comparación con lo que gastan las lámpa-
ras incandescentes.
La duración total de las lámparas depende del trabajo
- 32-
que desarrollan. Cada lámpara está tarada para funcional
con una diferencia determinada de potencial; pasando de
la tensión normal, es decir, forzando la lámpara, se aumen-
ta notablemente el rendimiento luminoso a expensas de la
duración.
En las grandes poble.ciones, en las que la corriente se
vende a precios muy elevados, es mucho más conveniente
reducir la vida de las lámparas, cambiándolas por otras
después de 250 horas de trabajo. As! se economizará bas-
tante dinero en el gasto de flúido.
INSTRUCCIONES GEl\l'ERALES PARA EL ES-
TABLECIMIENTO DE APARATOS DE
ALUMBRADO REDl\C'lADA§
BAJO :LA UISPECmON PRO-
FESIONAL DE N.AS lNDUSTfUAS ELÉCTRI-
CAS.
Máquinas.
Las máquinas dinamoeléctricas no deben instalarse en
locales en que puedan penetrar sustancias explosivas o par-
tículas inflamables. Estos locales se consideran como peli-
grosos.
Las dinamos deben conservarse en perfecto estado, dis-
puestas siempre para funcionar.
Es una buena precaución interponer una capa aislante
de madera entre la máquina y las fundaciones, y éstas so-
bresaldrán del suelo la altura conveniente para que el co-
lector y las escobillas estén a la altura de la mano.
- 33 --
Deben tomarse todas las disposiciones generales nece-
sarias para que ningún objeto metáli..:o pueda hacer comu-
nicar los polos opuestos de la máquina, recomendándose
especialmente no se empleen para engrasar las aceiteras de
hierro.
Cuadrú§ de distribución.
Cuando una instalación tiene cuadros de distribución,
los conductores que unen las dinamos a los cuadros deben
estar aislados y los cuadros separados de los muros o ta-
biques de mampostería por una capa de aire de 8 centíme-
tros por lo menos.
Las uniones de los cables e hilos conductores deben ha-
cerse por la parte visible del cuadro siempre que sea posi-
ble. Se prohibe la colocación de los cuadros en los locales
reputados como peligrosos. Lo mismo que se ha dicho para
las dinamos, debe procurarse que ningún objeto metálico
pueda producir circuito corto entre los conductores.
Conductores al aire libre.
Los hilos empleados al aire libre pueden ser desnudos.
En este caso se colocarán sobre aisladores de porcelana- u
otra sustancia equivalente como aislamiento y unidos a es-
tos aisladores. Se separan cuanto sea posible de las masas
3
34--
metálicas, como canales, tubos de bajadas de agua, etc.
Si pasan a menos de diez centímetros de estas masas, de-
ben separarse de ellas por medio de un cuerpo aislante.
a propósito.
La entrada de los hilos exteriores en los edificios se hará
de abajo arriba, para evitar la entrada del agua de lluvia a
10 largo del hilo.
Los hilos desnudos se colocarán de tal modo que los hi-
los de ida y vuelta de la corriente no puedan ponerse acci-
dentalmente en contacto.
Conducciones
En el interior de las habitacio'nes se prohibe en abso-
luto los hilos desnudos, lo mismo que en los locales peli-
grosos.
Los hilos pueden quedar visibles o metidos en cajetines
de madera.
Los hilos aislados se separarán de los muros y se fijarán
sólidamente sobre los tacos de madera o cualquiera otra
materia aislante. En los muros o tabiques completamente
secos pueden colocarse los hilos clavados directamente so-
bre las paredes.
También se podrán fijar directamente sobre todas las pie-
zaS visibles de madera que sobresalgan de-los muros y for·
men parte de los tabiques en el interior de habitaciones o
departamentos muy secos. Los conductores para dar paso
a corrientes de más de 10 amperes se fijarán de manera
- 35-
que nunca puedan llegar a tocarse los hilos de ida y
vuelta.
Los conductores por los que pasen menos de 10 ámpe-
res podrán colocarse, los de ida y vuelta, uno aliado del
otro, pero a condición de que tengan muy buen aisla-
miento.
Conductores colllcados dentro de cajetines.
El empleo de cajetines se prohibe en los locales hú-
medos.
Si los muros o tabiques son bastante secos para que la
instalación pueda hacerse empleando cajetines de madera,
con cubierta o tapa, la separación .de los conductores po-
drá ser la que se quiera. Sin embargo, nunca se colocarán
los hilos de ida y los de vuelta en la misma ranura.
Los cajetip.es se recomiendan como protección mecánica
de los conductores más que como protección eléctrica.
'.
Locales húmedos.
En los locales húmedos, los conductores se colocarán
sobre aisladores yse atirantarán muy bien para que no
puedan tocarse, ni los hilos entre sí, ni los hilos y los
muros.
- 36-
Sin embargo, se podrán colocar directamente sobre las
paredes los conductores con c\lbierta de plomo, sin límite
de separación entre sí.
Paso de muros y techos.
Los hilos que hayan de atravesar muros y techos deben
estar siempre recubiertos y protegidos además mecánica-
mente. Las mismas precauciones se tomarán con los con-
ductores que puedan deteriorarse por frotamiento u otra
causa de destrucción.
Conductores dobles.
Los conductores dobles, que contienen dos hilos bajo
una misma envolvente, pueden emplearse en todos Jos ca-
sos; pero el aislamiento de los dos hilos debe ser perfecto,
así como su separación invariable.
Retorno por tierra o maS3S metálicas.
El empleo de la tierra, tuberías de agua o gas y armadu-
ras metálicas, como conductor de retorno, está terminante-
mente prohibido.
- 37 -
Calentamiento de los conductores.
En cada una de las secciones del circuito, el diámetro de
los hilos debe estar en relación con la intensidad de las co-
r r i e n t t ~ s q'ue pasan por ellos, para que no pueda producirse,
en ningún punto del, circuito, ningún calentamiento anor-
mal y peligroso para el aislamiento del conductor o de los
objetos que le rodean.
Las uniones directas de los hilos y las indirectas, per
medio de los rompecircuitos o conmutadores, deben hacer·
se de manera que no haya en el circuito ningún punto dé·-
bil mecánicamente considerado o que tenga' una resistencia
eléctrica peligrosa.
Interruptores o conmutadores.
Los interruptores que sirven para cortar el circuito en las
partes principales de la instalación deben. instalarse cerca
de la máquina y en las principales derivaciones.
Cuando la ruptura de la corriente puede producir un arco
peligroso ha de haber un punto de parada en cada posición
de reposo, y las piezas en contacto se fijarán sobre una
matería incombustible, como mármol, pi7.ar
r
a, porcelana, et-
cétera.
- 38-
Se prohibe colocar los interruptoreso conmutadores en
los locales considerados como pt'ligro!'os.
Cortacircuitos.
A la salida de la máquina y en todos los puntos de deri-
vación se deben interponer hilos fusibles o cortacircuitos
automáticos en cada uno de los conductores del circuito,
cuando por estos conductores hayan de pasar más de diez
amperes.
Para corrientes menores, los circuitos pueden colocarse
sobre un solo conductor; pero en una misma instalación
deben estar todos sobre el mismo conductor, sea el de ida
o el de vuelta.
Si hay muchas lámparas agrupadas en un mismo aparato
de alumbrado, los circuitos deben subdividirse de manera
que por ninguna derivación pasen más de 10 amperes, y
sobre cada conductor de cada derivación se instalará un
cortacircuitos.
Todos los cortacircuitos llevarán una indicación visible
con el número de amperes que deba pasar por ellos, v es-
tarán construidos de manera que el metal fundido no pue-
da salir al exterior.
- 3Q-
Soportes de lámparas.
Los soportes o portalámparas, si son metál¡'cos, se aisla-
rán eléctricamente de los hilos y demás piezas por que pasa
la corriente. Además, si se fijan las lámparas sobre los mis-
mos aparatos de gas, los porta lámparas se aislarán también
de estos aparatos.
Lámparas de areo.
Laslámparas de arco no deben instalarse en locales que
contengan sustanciqs explosivas.
Si hay algún polvo inflamable en la atmósfera o bajo las
lámparas de arco, éstas deberán rencerarrse en linternas
completamente cerradas, pero en las que la parte superior
puede ser de tela metálica.
Siempre deben tomarse las precauciones necesarias para
que las partículas de carbón incandescente que caen de las
lámparas se recojan en un cenicero.
Lámparas incandescentes.
Las lámparas incandescentes que se instalen en los 10-
.cales peligrosos deberán encerrarse en una linterna o doble
- 40-
<
globo, y la unión entre la línea y la lámpara se ha de hacer
precisamente dentro del globo protector.
El cambio de las lámparas en estas linternas únicamente
se podrá hacer cuando no pase corriente por los conducto-
res que alimenten la lámpara.
Prescripciones generales.
Se recomienda especialmente el empleo de aparatos que
permitan conocer, ya sea de una manera periódica o conti-
nua, el estado del aislamienio de Jos circuitos, así como
buscar y repasar cualquier defecto cuando sea manifiesto.

Se recomienda a los propietarios de instalaciones de
alumbrado eléctrico no recurrir más que a especialistas co-
nocidos para hacer las modificaciones o reparaciones que
puedan necesitarse en los conductores y aparatos de su ins-
talación.
Alumbrado exterior.
En los patios de las fábricas, estaciones, plazas, calles y
demás sitios análogos, se obtiene un excelente resultado
- 41-
empleando focos de 15 amperes colocados a 12 metros de
altura, pudiendo emplearse en último resultado focos de 12
amperes a 10 metros de altura; pero no puede bajarse de
estas cifras.
Para la altura que debe darse a las lámparas deben dis-
tinguirse dos clases de alumbrado exterior: el alumbrado de
estaciones o patios donde nb se hace trabajo alguno y el
alumbrado de espacios descubiertos en los que el trabajo
exige un alumbrado muy intenso.
Para el alumbrado de estaciones y trabajos de desmonte
las lámparas deben estar muy altas. Las alturas general-
mente admitidas son:
Lámpara de 10 amperes, mástil de .....
13
15
18
10 metros.
15 a 16
18
20
Cuando los espacios que se han de alumbrar están desti-
nados a un trabajo especial (aserrado de maderas, limpieza
y elección de carbones, construcciones, etc.) estas alturas
deben disminuirse 2 metros próximamente.
- 42-
LA INDUSTRIA DE LAS PILAS SECAS
Las pilas secas van encontrando cada dfa más aplicacio-
nes en aquellos casos en que se necesita una corriente dé-
bil durante poco tiempo.
En estas pilas secas se emplean también liquidos como
electrolito; pero están dispuestas de modo que al invertir
o volcar la pila no pueda desprenderse el liquido contenido
en ella. Para este objeto se hace absorber dicho electrolito
por sustancias porosas o se afiade alguna sustancia que
provoque una coagulación o la formación de una pasta ge·
latinosa.
Como sustancias absorbentes se emplean principalmente
las siguientes: aserrfn, estopa, arena, algodón en rama, ha-
rina fósil, arcilla cocida, fibras de ramio, harina, estracilla,
papel de seda, polvo de carbón, etc.
Para la formación de una pasta gelatinosa se utilizan:
cola, goma, magnesia, gelatina, óxido de zinc, yeso, ctc.
Todos estos cuerpos se combinan con el electrolito, for-
mando con él una pasta espesa.
No obstante, las reacciones que se producen en la pila
desarróllan algo de calor, con lo cual se evapora la hume-
dad y la pasta se endurece. Por este motivo la resistencia
interior de la pila aumenta de tal modo, que al cabo de al-
gún tiempo se vuelve inservible.
Para evitar esto se afiaden sustancias hidroscópicas; por
ejemplo: cloruro magnésico, cloruro cálcico, cloruro doble
- 43-
amontco magnésico y también glicerina y mezclas de ha-
fina con arcilla humedecida.
Un inconveniente de estas pastas es la formación de ga-
ses producidos por las reacciones químicas; el desprendi-
miento de estos gases a través de la masa gelatinosa es
muy difícil, quedando frecuentemente encerrao.os en el in-
terior de la pasta y aumentando la resistencia de la pila.
Con frecuencia se afíade también a la pasta tanino o li-
sol; también encuentran aplicación soluciones de dextrina,
mezclas con polvos de carbón, sulfuro de carbono, silicato
potásico.
A fin de facilitar la separación de los gases formados se
deja un espacio' libre debajo de la tapa de la pila, dispo-
niendo además un pequeflo tubo de vidrio que establece la
comunicación con el exterior.
El electrolito está formado casi siempre de una solución
de cloruro amónico, cloruro de zinc o cloruro de magnesia
con un 70 por 100 próximamente,de agua: el material para
electrodos está cónstituído por zinc O carbón, rodeándose
este último de una envoltura que contiene una sustancia
despolarizadora, por ejemplo, manganeso u otra materia.
El espacio comprendido entre el -zinc, que está arrollado
en forma de un cilindro, y la envoltura de carbón, está lleno
de la pasta descrita anteriormente.
El secreto de construir pilas secas de larga duración y
de excelentes propiedades está en la utilización de mate-
riales de la mayor pureza pOSible:
Las impurezas del zinc, por ejemplo, dan Jugar a co-
rrientes secundarias que disminuyen la tensión de la pila y
la' hacen pronto inservible.
-44-
EL TELÉFONO
El sabio alemán Helmholtz demostró que, como la pala.,.
bra articulada está formada de vibraciones, era posible lrans·
mitir las consonantes y las vocales, y por consiguiente las
palabras, a un sitio bastante lejano del lugar de su emisión
con la condición de emplear un dispositivo que reproduzca
lo más fácilmente posible las vibraciones emitidas por la
voz. Las placas y membranas, ·elésticas, presentan justa-
mente en un alto grado esta propiedad, que explica el fun-
cionamiento del teléfono de bramante, compuesto, como se
sabe, de dos cornetillas de hoja de lata tapadas por un ex-
tremo por una membrana de pergamino y reunidas una a
otra por un hiJo de algodón o un bramante de cáfiamo or-
dinario.
En 1837, do's físicos americanos, Page y Perry, perfeccio:
naron este rústico aparato telefónico, y en 1861, Philippe
Reis imaginó lo que puede considerarse como el primer te-
léfono eléctrico; pefl? hasta 1876 no se conociá el verdade-:-
ro teléfono ideado por Graham Bell, y que tiene una mem-
brana magnélica formada de uná placa muy delgada de hie-
rro ,dispuesta a muy pequeña distancia de los polos de un
electrorirnán.
Esta membrana es puesta en vibración por las ondas so-
noras.
- 45'-
Partes esenciales del teléfono
Una instalación cualquiera se compone, en principio, de
tres partes esen :jales, y que son:
1. o El transmisor, que está sometido a la acción de las
ondas sonoras y transforma éstas en energía eléctrica.
2. o El receptor, que recibe, en la estación de llegada,
esta energía eléctrica y que la transforma en energía me-
cánica bajo la forma de ondas sonoras, que impresionan el
tímpano, de la misma manera que lo harían las ondas so-
noras recogidas por el transmisor.
3, o La linea de conductores que reune los dos apara-
tos precedentes y transporta la enéfgía eléctrica de la esta-
ción de partida a la de llegada.
En las redes de distribución importantes o a gran dis-
tancia, existe la oficina central, en la que se efectúan las
conexiones entre las líneas de los abonados.
Material y aparatos para la'/il líneas te ¡afónicas
Los aparatos necesarios para estahlecer una comunica-
ción telefónica permanente consisten, por lo tanto, en los
objetos siguientes:
En la estación de partida, un transmisor con una señal
- 46 --
de llamada y, para poder oír en la estación de llegada, un
receptor. Las dos estaciones tiene.n, por tanto, un material
idéntico, y están unidas entre sí por una línea de conduc-
tores, bien subterráneos o bien aéreos.
Cuando se trata de una línea muy corta, que no pasa de
algunos cientos de metros, los teléfonos electromagnéticos
Bell son suficientes. La liamada puede efectuarse bien por
medio de una pila, bien con una pequefía máquina de in-
ducción (magneto), cuya corriente, enviada en el momento
deseado, es dirigida a un timbre que completa la estación
de llegada. Pero puesto que es necesaria una pila para lla-
mar la atención del corresponsal y prevenirle por una se-
fíal ruidosa, que se extienda bastante lejos, que se desea
hablar, lo mismo da tomar en todos los casos un 'micrófono
como aparato transmisor; la palabra llegará mucho más cla-
ramente al auditor. En la práctica se usa exclusivamente el
aparato microtelefónico.
En el caso en que es necesario dar una gran intensid·ad
a las vibraciones sonoras, cuando las líneas presenten, por
ejemplo, una gran longitud, es ventajoso proveer los trans-
misores de una bobina de inducción por las co-
rrientes je la pila, modificadas bajo la influepcia de las vi-
braciones de la planchuela del micrófono. Son, por consi-
guiente, corrientes inducidas de alta tensión las que reco-
rren las líneas de los conductores y obran sobre la rodaja
de los receptores; pero ésta bobina no es realmente indis-
pensable más que para los circuitos largos.
Los principales sistemas de aparatos telefónicos en ser-
vicio o que han recibido la consagración de la experiencia
son los siguientes:
Aparato electromagnético G. Bell.-Estación microfóni-
- 4.7 -
ca Ader.-Teléfono Gouer.-Teléfono de Arsonval. Boisse
lot y el Trouvé.
Ciertos inventores han podido aumentar la sonoridad del
teléfono; pero la experiencia ha demostrado que la sonori-
dad no puede obtenerse más que a expensas de la claridad
de la articulación; y, salvo ciertos casos particulares, los te-
léfonos llamados grandes parlantes no han obtenido el
éxito que de ellos se esperaba.
Hoy día no se hace uso más que de transmisiones mi-
crofónicas de contactos de carbón. En principio, ningún
instrumento de física es más sencillo que el micrófono. Dos
clavos o dos lápices de carbón puestos a plano sobre una
tabla, un tercero acostado a través sobre los dos. primeros,
y he aquí un micrófono que se puede poner perfectamente
en el circuito de un teléfono receptor.
Los micrófonos deben presentar la mayor resistencia
eléctrica posible, y por esto es por lo que muchos electri-
cistas prefieren utilizar, en vez de los lápices ae grafitG de
Hughes y de Ader, polvos o granos de carbón, sobre los
cuales viene a apoyarse el diafragma.
Cuando un cierto número de líneas telefónicas vienen a
terminar a un punto central donde se instala la estación en-
cargadá de las comunicaciones, se puede colocar en esta
oficina una sola y única batería de pilas, que servirá todas
las líneas. Un juego de r e o ~ t a t o s permitirá igualar las resis-
tencias y dar a todas las líneas, cualquiera que sea su lon-
gitud, la misma resistencia.
Se ha reconocido que es ventajoso agregar al micrófono
una pequefía bobina de inducción. La corriente que mana de
la batería no pasa, por lo tanto, directamente a la linea, y la
bobina representa el papel de un transformador estático.
- 48-
El circuito primario de esta bobina está cerrado sobre el
contacto microfónico y la pila, en tanto que el circuito se-
cundario, de hilo fino, comprende los teléfonos receptores y
la línea que reune éstos a la estación de expedición. Cuan-
, do la corriente ondulatoria, modificada por el micrófono,
atraviesa el circuito primario de la bobina, imanta el núcleo
de hierro dulce de ésta, y la intensidad de imantación es
función de la intensidad de la corriente; las variaciones del
magnetismo indican a su vez en el hilo fino corrientes on-
dulatorias, que corresponden exactamente a las ondas de la
corriente primaria. El núcleo de las bobinas está fabri-
cado con hierro, lo mejor recocido posible, para evitar los
efectos de selfindución que contrariarian la influencia
magnética.
El martillo eléctrico.
La tendencia de la époea presente a hacerlo todo por medio
de la electricidad ha ideado los martillos eléctricos que
tanto se usan actualmente en los Estados Unidos.
Para utilizar esos martillos sólo es necesario conectar la
herramienta a los alambres eléctricos.
Un hombre con un martillo eléctrico puede hacer tanto
trabajo como seis hombres trabajando a mano. Eso se ex-
plica por el hecho de que un hombre, con un manillo,
da de 50 a 80 golpes por minuto, en tanto que cori la
herramienta eléctrica da de 1.400 a 4.000 golpes por
minuto.
Los martillos eléctricos han obtenido gran éxito en donde-
-- 49 -
quiera que se necesita una rápida sucesión de golpes, y se
van aCrE'ditando como muy útiles en todas partes .

Electrocultur a.
Con este nombre se han designado dos aplicaciones muy
diferentes de la electricidad a la agricultura, que son el uso
de la energía eléctrica como fuerza motriz para las labores
agrícolas y la acción de la misma energía sobre las plantas
cultivadas con objeto de aumentar su rendimiento.
El primer ensayo de 10 primero se llevó a cabo en 1879,
ea tierras próximas a una fábrica de azúcar en el Mame.
Una dinamo de ocho caballos de fuerza colocada en la fá-
brica, transmitía la corriente de dos conductores fijos a los
receptores empleados sobre un doble arado montado sobre
ruedas, haciéndole funcionar hacia adelante o hacia atrás,
a voluntad.
Quince afios después, o sea en 1894, se hicieron ensayos
más completos y satisfactorios en Sajonia con un nuevo
tren de arado eléctrico. .
El coste de la labor en estos sistemas depende principal-
mente del precio a que pueda obtenerse el fluído, y en
muchas circunstancias se considera que el rendimiento
del laboreo mecánico eléctrico produce una economía del
50 por 100 sobre el ordinario, con la ventaja sobre éste de
las profundidades a que puede alcanzar la labor.
-En cuanto a la: aplicación de la energla eléctrica a las
plantas cultivadas, con objeto de aumentar su producción,
4
- 50 -
se basa en algunos hechos que demuestran la influencia
que sobre el desarrollo de la vida de los vegetales ejerce en
determinadas condiciones la electricidad.
Las semillas sobre las cuales se ha hecho actuar.,una co-
rriente de inducción germinan algunos días antes que las
que no han sido sometidas a dicha corrie;-;te.
Es innegable también la influencia que ejerce la luz eléc-
trica en el crecimiento de las plantas, acelerándolo, creyén-
dose que en esto no se trata de una verdadera acción eléc-
trica, sino más bien de la de la luz.
Electrotipia.
La electrotipia es el arte de reproducir composIcIOnes
tipográficas, grabados, bustos o medallas por medio de la
electricidad.
Es la galvanoplastia aplicada al aIte del grabado para la
reproducción de éstos en hueco o en relieve.
Para reproducir composiciones tipográficas por medio de
la electrotipia se obtiene previamente un molde en hueco, y
después de sometido a los procedimientos galvanoplásti-
cos se consigue una copia exacta de la composición primi-
tiva, con la que se pueden sacar reproduciones numerosas
de trazos finos y limpios.
Los clisés de los gálvanos resisten mejor la acción de la
prensa y son fáciles de conservar.
GALVANOFLASTIA
Este arte se funda en la propiedad que tienen las co-
rrientes de descomponer las disoluciones salinas
que atraviesan, conduc;endo el metal al polo negativo yel
radical ácido al positivo.
Cuando el depósito metálico se verifica de manera que,
amoldándose al objeto, pueda, sin embargo, separarse de
él, obteniendo su reproducción txacta', constituye lo que
se llama galvanoplastia propiamente dicha. Si por el con·
trario, el depósito es adherente, entonces constituye la elec-
troquímica.
FORMACiÓN Y PREPARACION
DE J .. OS MOLDES
Las sustancias más generalmente empleadas son el yeso,
la cera, parafina, estearina, caucho, gutapercha, gelatina y
algunas aleaciones fusibles. Excepto estas últimas, conduc-
- 52-
toras de por si, las demás deben metalizarse, 10 cual se
consigue dando con una brocha fina una capa de plomba-
gina pulverizada, o untando el molde con una disolución
de nitrato de plata, que expuesto luego a la acción del hi-
drógeno sulfurado se reduce, con formación de sulfuro de
plata, buen conductor de la electricidad.
El yeso se moldea haciendo una pasta clara y teniendo
cuidado de untar el objeto con un poco de aceite.
La cera, parafina, etc., se moldean por fusión, asi como
las aleaciones metálicas, aunque esto tiene el inconvenien-
te de que es muy fácil dejar alguna burbuja de aire entre
el molde y el objeto, deformando así las producciones.
La sustancia más generalmente empleada es la gutaper-
cha, que pudiendo reblandecerse a no muy alta tempera-
rura se moldea muy bien, ya sea a mano, ya sea con una
prensa.
Para los objetos delicados y frágiles se emplea una diso-
lución de la referida gutapercha en el sulfuro de carbono
con cuya disolución se pinta el obj··to. El disolvente se
evapo.ra y queda la gutapercha cubriendo perfectamente los
menores detalles.
También es de uso común la gelatina, adicionada de un
poco de ácido tánico, que tiene la propiedad de aumentar
de volumen en el agua y disminuir en el alcohol, circuns-
tancia que se aprovecha para obtener reproducciones au-
mentadas o disminuídas con extraordinaria exactitud.
Cuando se trata de obtener reproducciones de objetos
muy grandes, la preparación del molde es mucho más c@m-
plicada.
- 53-
BAÑOS GALVANOPLASTIGOS
Están formados siempre por ;.¡na disolución saturada de
sulfato cúprico, lo más puro posible, en agua acidulada
con un 8 a 10 por 100 de ácido sulfúrico. El objeto de éste
es favorecer la disolución de la sal, así como la de los com-
puestos que tienden a formarse debido a las impurezas del
agua; además favorece la conductibilidad eléctrica. Como
los líquidos han de ser muy homogéneos y la disolución
de la sal de cobre es mucho más pesada que el agua, es
necesario agitar mucho en el mome'nto de formar el bafio
y' continuar hasta la perfecta disolución marcando 25°
Beaumé.
Durante la hay que conservar el liquido sa-
turado, lo que se consigue suspendiendo en la parte su-
perior unos saquitos de lona llenos de cristales de sulfato.
H'ly quien afirma que introduciendo en pI bafio pequefií-
simas cantidades de gelatina se modifiea éste muy venta-
josamente.
En cuanto a la naturaleza del vaso en que se hace la
operación es completamente indiferente, siempre que sea
inatacable.
Cuando se trata de pequefios aparatos se hacen de loza,
vidrio, gres, etc.
Si son muy grandes, suelen ser de madera, que se re-
cubren interiormente de una capa de gut?percha, resina
- 54
o plomo de laca o cualquier otro barniz inata-
cable.
El ánodo debe tener casi exactamente la misma superfi-
cie que el objeto cuya reproducción se desea. La corriente
debe ser de intensidad constante y relativamente pequefia,
pues cf}nviene que la descomposición no sea rápida.
La distancia entre los puntos del anoóo y de!
objeto ha de ser también sensiblemente constante y no
grande.
APARATO GAL VANOPLAsTICO
El aparato compuesto consta de una caja, generalmente
de madera, en cuya parte superior hay dos varillas metáli-
cas destinadas a recibir la': corriente. En una de ellas se
cuelgan los objetos de modo que quepen sumergidos; en
la otra se coloca una lámina de (o de metal cuyo de-
pósito se desee obtener) que tiene por objeto evitar que
en el bafio se vaya acumulando una gran cantidad de áci-
do, producto de la electrolisis de la sal, 10 que, modificando
las condiciones de la operación, la hace imperfecta. El co-
bre, disolviéndose en el ácido formado, devuelve al bailo la
sal descompuesta, manteniéndola así constantemente igual.
Estas dos varillas están en comunicación con una pila ex:
terior, formada de uno o más elementos, según las condi-
ciones.
En la varilla que comunica con el polo negativo de la
pila es donde se ,ponen los objetos, constituyendo el ca-
-- 55 -
todo del bafiol en la otra, que comunica con el positivo, es
donde se coloca la lámina de cobre, que toma el nombre. de
anodo soluble.
Por medio de la galvanoplastia pueden dorarse, platear-
se, acerarse y niquelarse multitud de objetos que adquieren
el aspecto de los metales empleados.
ELECTROTERAFIA
Llámase así a la aplicación de las distintas formas de la
energía eléctrica con un fin terapéutico.
Se denomina, en reslidad, electricidad médica, que com-
prende, no sólo la utilización de la fuerza eléctrica propia-
mente dicha, sino también la de los rayos Róntgen o Ra-
diología.
Dícese que ya los romanos sumergían a sus enfermos
parallticos en las lagunas donde hubiese peces eléctricos
para que recibiesen sus descargas.
La electricidad médica comenzó a utilizarse tan pronto
como se descubrieron, a mediados del siglo XVlII, las má-
quinas electrostáticas.
Los principios fundamentales sobre que descansa la elec-
troterapia moderna son:
1. o Acción directa de las diferentes formas de energía
eléctrica sobre la célula, aumentando la vitalidad.
2.° Acción antiflogística.
~ . o Acción sobre el aparato circulatorio.
4.° Acción destructiva.
- 57 ..-
Además, se obtiene, mediante la electricidad, el medio
de introducir medicamentos electrolíticos a través de la
piel y las mucosas y de elevar la temperatura de una región
determinada.
INSTALAClON DE UNA PEQUEÑA FÁBRICA
HIDROELÉCTRICA
Siempre que exista en cualquier lugar una corriente de
agua se dispondrá de una fuente de energía eléctrica capaz
de suministrar, a bajo precio, el alumbrado y la calefac-
ción.
Como se mide la fuerza del agua.
El procedimiento más sencillo es medir: 1.0, la anchura
media de la corriente de agua; 2.°, su profundidad; 3,°, su
velocidad. Se multi plica n estos tres términos y se toman
los 3/" del producto.
Elfjase una parte de la corriente en línea recta, y cada
5 metros tómense las medidas antedichas.
Medid la velocidad de la corriente sumergiendo unfIo-
tador cualquiera: una botella vacía, un pedazo de madera,
etcétera, estudiando el tiempo que emplea el flotador en
recorrer la distancia cuidadosamente medida de antemano.
Si, por ejemplo, el río mide 2,50 metros de ancho, 0,80
de profundidad y una velocidad inicial de 0,70 por segun-
- 58-
do, el resultado será de metros 2,50 X 0,80 X 0,70 = 1.400
litros, de los que tenemos que deducir 1/
1
, quedándonos
1.050 litros por segundo.
Cómo se transforma el agua en corriente
eléctrica.
La potencia utilizable depende del caudal de la corrIen-
te; es decir, del número de litros de agua que arrastre por
segundo y de la altura de la caída, resultante del estableci-
miento de una presa, que crea una diferencia de nivel en-
tre el canal de arriba y el de abajo. Esta diferencia de ni-
vel ps la que se utiliza colocando en el punto más bajo un
motor hidráulico que transforma el peso y la velocidad del
agua en trabajo mecánico.
Si la caída es de 0,50 metros, un curso de agua de 1.050
litros por segundo dará 525 kilográmetros (1.050 litros X
0,50 metros), o sea 7 caballos de vapor, atendiendo a que
la unidad caballo de vapor corresponde a 75 kilográmetros
por segundo. En realidad, hay que atenerse a los 1/. de esta
cifra, porque el rendimiento del motor o de la turbina hi-
dráulica sólo alean u a los 3/
4
de la potencia realmente ob-
tenida.
El agua captada por una presa se conduce por un canal
de mampostería o una tubería de palastro a la cuba que
contiene la turbina, especie de rodezno puesto horizontal-
mente dentro de un cilindro, del que salen el árbol de tras-
misión y el eje de compulsa. El movimiento de rotación
--59-
del árbol es trasmitido por una correa a la dinamo genera-
dora de la corriente eléctrica.
Instalación de la pequeña fábrica
hidroeléctrica.
Una ligera construcción, con techo de- zinc, bastará para
fábrica y abrigo del material.
Una vez instalada la estación hidroeléctrica, se procede a
la instalación de la línea de trasporte, compuesta de dos hi-
los aislados conductores de la corriente eléctrica desde la
dinamo hasta los aparatos de alumbrado y de calefacción'
del local, poniendo las lámparas y los aparatos, los botones
interruptores de alumbrado, los cortacircuitos de seguridad
y los hilos de comunicación que corren a lo largo de las
paredes en apoyos de porcelana, o bien dentro de tubos o
de moldes de madera. Estos hilos han de soldarse a los ca-
bles principales que llevan la corriente y las juntas reves-
tirse de aisladores.
Coste y entretenimiento de una pequeña estación
eléotrica.
La instalación de una pequefia estación hidroeléctrica de
poca potencia (1 a 4 caballos) demanda muy pocos desem-
bolsos, sobre todo si la presa es fácil de establecer.
- 60-
Sirva de ejemplo este presupuesto:
Pesetas
Trabajo de presa y de monte. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 400
Casita de la Fábrica. . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . 250
Turbina de tres caballos y transmisiones. . . . .. . . . .. 580
Dinamo generador y cuadro de distribución ...... " 420
Línea de transporte de 500 metros dé longitud en
postes ................................... '. . .. 300
Aparatos eléctricos de 50 lámparas. . . . . . . . . . . . . . .. 750
Canalizaciones interiores, aparatos de calefaccion, etc. 300
Un total de 3.000 pesetas en números redondos.
El gasto de entretenimiento es insignificante, 'pues todo
se reduce a cambio de lámparas usadas, piezas mecánicas
de recambio, aceite para engrasar. etc.
La hulla verde, como se llama al agua de los riachuelos
y arroyos, resuelve el problema del alumbrado y de la ca-
lefacción eléctricos caseros, a poca maña que se dé uno y
con gasto relativamente reducido.
CENTRALES ELÉCTRICAS ACCIONADAS
POR· EL VIENTO
Entre las fuerzas naturales que pueden servir para engen-
drar energía eléctrica, desempeña el viento un papel muy
importante en estos últimos tiempos.
- 61 -
La central eléctrica accionada por el viento ya no es
ninguna utopía, como podría sospecharse si se tiene en
cuenta la variación y falta de constancia de esta fuentCJ de
e ~ e r g í a .
Para poder lograr una corriente constante, como·se nece-
sita, por ejemplo, para el alumbrado eléctrico. basta dispo-
ner una turbina aérea que ponga en movimiento a una di-
namo, y ésta es la que carga a su vez una batería de acumu-
ladores.
Se ha comprobado el fUÍlcionamiento de una turbina
aérea, la velocidadad más favorable del viento es de 7 metros
por segundo, cuya velocidad corresponde a una preslOn
de 6 kilogramos por metro cuadrado de superficie de
paleta.
Basándose en estos datos se ha calculado el diámetro de
una turbina aérea para una potencia de un caballo en 3,3
metros; para una potencia de dos caballos se requiere un
diámetro de turbina de 5 metros con una velocidad de 20 a
25 vueltas por minuto.
La corriente engendrada por la dinamo durante la acción
del tiempo se conduce a una batería de acumuladores, cuya
capacidad debe ser la suficiente para que no se interrumpa
la corriente cuando el viento disminuya o desaparezca por
completo (de quince a veinte horas).
Una disposición especial hace que pare o deje de funcio-
nar la dinamo cuando la velocidad ha disminuído hasta
cierto límite, y la vuelve a poner en inovimiento así que el
vie.nto adquiera la velocidad necesaria.
En estas circunstancias, una dinamo de potencia media-
na funcionando continuamente puede cargar una batería
de acumuladores de 25 elementos, acumulan'do en ellos
- 62-
la corriente necesaria para alimentar 30 lámparas de
16 bujías.
El coste del alumbrado en esla clase de instalaciones es
muy bajo, ya que los gastos se reducen a la amortización
y entretenimiento de la máquina y de los aparatos.
Con estas instalaciones se obtienen valores 50 por leO
más econ6micos que en el alumbrado por gas y pe-
tróleo.
Estas centrales eléctricas accionadas j)or el viento son
especialmente ventajosas para el alumbrado de habitaciones
y casas de campo, hoteles y «chalets» en las costas, etc., y
en general, en todos aquellos casos en que se necesita luz
y fuerza y no es posible establecer una comunicación con
una canalización eléctrica.
FABRICACION DE LAS LAMPARAS
DE FILAMENTO MET ALICO
La diferencia entre las temperaturas a las que pueden
someterse los filamentos metálicos y los filamentos de car-
bón no parece depender prácticamente del punto de fusión
de las diversas sustancias. Los filamentos de carbón, al
régimen de 3,5 vatios por bujía, ti'-!nen una temperatura de
unos 1.800°, y apenas se puede rebasar esta temperatura sin
destruír el filamento.
Sin embargo, el carbono no tiene una tensión sino por
encima de 3.500°. La fragilidad del filamento resulta de la
diferencia de temperatura entre el medio y la superficie,
- 63-
pudiéndose el medio reblandecerse o fundir tanto más cuan·
to más grueso sea el filamento. Este es el caso del filamen-
to de carbono.
La fragilidad de los antiguos filamentos metálicos forma-
dos de una especie de aglomerante y de partículas metáli-
cas, provenía del calentamiento en ciertos puntos de con-
tacto de superficie muy reducida.
El tungsteno es el metal que posee el punto de fusión
más elevado, y por consecuencia es el más indicado para
constituir los filamentos de lámpara de incandescencia. El
metal puro, fundido, se pulveriza además con mucha facili-
dad bajo la acción del martillo. El procedimiento para hacer
los filamentos consistía en revestir el polvo del metal con
una sustancia plástica; carbonizábase esta sustancia' y se
hacía pasar después la corriente en el filamento colocado
en una atmósfera de hidrógeno y nitrógeno.
La fabricación de filamento del metal puro y estirado es
hoy dla corriente. Las condiciones que deben cumplirse
para que el metal sea dúctil son las siguientes:
El metal no debe contener nada de hierro ni níquel que
ennegrecen las ampollas, y la menor cantidad posible de
azufre, fósforo, arsénico, selenio y teluro.
El metal no debe contener ácido. .
La proporción de carburo no debe pasar de 0,05 por 100 .
. . \En esta proporción el metal debe alcanzar la proximidad
del punto de fusión.
No debe ser trabajado sino mecánicamente y al abrigo
del aire.
La fabricación comprende seis operaciones:
1." Preparación de un polvo de 'metal puro por reduc-
ción del trióxido de tungsteno por el hidrógeno a 1000
0
.-
- 64-
Este polvo contiene todavía de 1 a 2 por 100 de oxí-
geno.
2." Formación de los cordoncillos.-EI polvo es so me .
tido a la presión de 5000 kilogramos por centímetro cua-
drado en las matrices, pudiéndose formar así cordoncillos
de 4 milímetros de espesor y 13 de longitud. Para aglome-
rarse así y no encerrar demasiado aire es preciso que los
cristales no sean ni muy gruesos ni muy finos.
3." Endurecimiento de los cordoncillos.--Estos son muy
frágiles; se les somete al rojo en una corriente de hidróge-
no durante una hora, elevando después la temperatura has-
ta la reducción primitiva.
4." Concentración de los cordoncillos.-Esto tiene por
objeto obtener la soldadura de todos los pequefíos cristales.
Se suspende verticalmente el cordoncillo entre dos electro-
dos. El electrodo superior está equilibrado por un contra-
peso, de modo que da una ligera tensión dirigida hacia
arriba. El cordoncillo ocupa el eje de una especie de tubo
refractario, cuyos dos fondos son los soportes de los elec-
trodos. Este tubo está atravesado por una corriente de hi-
drógeno. Los dos fondos estan refrigerados por circulación
de agua. Procédese muy lentamente hasta la proximidad
al punto de fusión.
La mducción de volúmenes es, aproximadamente, de un
14 por 100 en el curso de esta operación.
5." Preparación de los hilos por martillo o rodillos.-
Los cordoncillos son todavía tan quebradizos que se rom-
pen al caer de 30 ó 40 centímetms de altura, aunque no se
puede sino difícilmente partirlos con la mano. El forja-
do mecánico debe hacerse de 1.200 a 1.300 en el hidró·
!
geno.
- tib-
Para esto se emplea una matriz que lleva en su centro
un agujero. Una pieza concéntrica al eje es movida por una
polea.
El manguito porta· martillos tien.de a ser arrastrado por el
movimiento. Los dos martlllos se separan bajo la acción de
lit fuerza centrífuga, pero su extremidad tropieza contra uno
de los topes que.le comunica un choque que lanza al mar-
tillo hacia el centro. Los martillQs golpean simultáneamente
eobre el eje. Por 400 vueltas por minuto que da la polea, el
número de golpes es de 4.000. El cordoncillo es calentado
a 1.300° en un horno con una corriente de hidrógeno e in-
troducido en el aparato donde es colocado igualmente en
presencia del oxígeno.
El diámdro se reduce en cada pasada un 4 por 100 (pa-
ra pasar de 6 a 1 rnilfmetro es preciso cincuenta pasadas)
. cada matriz sirve para tres pasadas; hacen falta diez y seis
para cincuenta operaciones. Se llega a un diámetro de 0,75
milímetros, y las fotografías éristalográficas indican dimen-
siones de cristales de 0,01 a 0,1 de micrón.
El hilo en estas condiciones es bastante difícil para ser
estirado; es la hilera de diamante o carborundum. Es preci-
so cíen hileras para pasar de 0,65 a 0,25 milímetros. La
temperatura varía en el curs!) de la operación; por medio d,e
calefacción de gas, de 650 a 400
0
• El filamento de tungste-
no ya terminado es de ,color blanco de plata. Resiste de 420
a 460 kilogramos por centímetro cuadrado. Es maleable y
no magnético. Se oxida en el aire al. rojo. La mayoría de los
agentes químicos no le atacan, salvo la mezcla de los áci-
dos fluorhídrico y nítrico. Los álcalis no le atacan, salvo los
cloratos de cal y de potasa que le oxidan y el nitrato de
potasa.
5
66 -
El filamento se monta en lámparas de la manera ya co-
nacida, siendo su duración normal de 1.000 horas.
La impulsión eléetdca como factor económico
Tanto en la fundición como en el taller mecánico, y aun
en la industria en general, resulta remunerativo disminuir
el costo de la mano de obra introduciendo maquinaria y mé-
todos que tienden al ahorro de jornales. En Ja obtención de
esta economía ningún factor moderno ha igualado en ¡m-
portancia al motor eléctrico y al uso de la energía que pro-
porciona el mágico fluído. El electromotor ha coadyuvado
poderosamenre en los esfuerzos hechos para aumentar la
producción y reducir cada vez más la preponderancia de la
labor manual en las operaciones fabriles.
La tendencia en la fábricación moderna de los estableci-
mientos fabriles va encaminada cada vez más hacia el es-
tudio y aplicación de la manera en que el trabajo rutina-
rio ha de ser ejecutado, en vez de dejarlo al criterio del
obrero.
El gobierrio fácil de una máquina representa menores di-
ficultades para hallar el hombre apropiado paro su manejo,
y hay que admitir que el motor eléctrico debidamente con-
trr;J;¡d0 ha f8cílitado considE'pib\emente el dar con él.
Con ~ a impu'!sión eléctrica, máquinas provistas de su co-
rrespondiente motor pueden Sér aisladas cuando no traba-
jen. consumiéndose energía sO\iJmente para las que están
en uso.
-,67 -
De este modo, cuando las necesidades del taller exigen
trabajar en algunas de ellas durante horas extraordinarias,
no hay que poner en movimiento más que a sus respecti-
vos motores, en vez de desperdiciar la energía requerida
para mover los árboles de trasmisión, correas y poleas lo-
cas de toda la instalación.
Otra ventaja digna de ser tenida en cuenta que ofrece la
impulsión eléctrica es la economía de sitio que puede ob-
tenerse y el permitir situar las máquinas de modo que reci-
ban la mejor luz, se encuentren en el orden de continl(idad
de las operaciones fabriles y queden próximas a los depo-
sitos de materiales. Esto, en talleres de reducida área oen
los que se nota ya falta de espacio, permite en muchos ca-
sos aumentar su importancia, sin el crecido gasto que re-
presenta la compra de terreno y erección de edificios ane-
xos. La colocación de las máquinas en un taller donde son
accionadas por árboles de trasmisión tiene que hacerse su-
peditada enteramente a ellos. En cambio, las máquinas mo-
vidas por motor eléctrico pueden situarse donde mejor
convenga, según las necesidades del industrial. Es más, su
emplazamiento no es de carácter definitivo, pues la impul-
sión eléctrica se adapta a toda clase de cambios y movi-
mientos.
Los complejos problemas que originan situaciones difí-
ciles en muchas industrias, ponen en evidencia la superio-
ridad de la impulsión eléctrica sobre las demas formas de
trasmisión de fuerza. La electricidad es trasmitida por me-
dio de pequefíos conductores metálicos. Son éstos alam-
bres flexibles que pueden ser tendidos a 'través de grandes
distancias. Se pueden llevar muy altos a tranvías aéreos,
trasportadores y ascensores; y con igual facilidad bajarlos
- 68-
hasta las bombas, taladros y excavadoras de -profundas can-
teras. Sin esfuerzo se pasan sobre columnas, pilares y otros
obstáculos, no siendo necesario conservarlos alineados o
contar con viga's v otros resistentes puntos de apoyo para
suspenderlos. Ni el polvo ni la hu.medad los afectan; el ca-
lor o el frfo tampoco ejercen influencia alguna sobre ellos.
y aun bajo las condiciones menos favorables llevan a la
máquina correspondiente casi toda la energfa que han reci-
bido de los generadores eléctricos.
JV\ECANICA
En un principio esta ciencia no tenía más objeto que lOE
conocimientos prácticos sobre el funcionamiento de las
máquinas.
Hoy se designa con el nombre general de Mecánica el
conjunto de todas las ciencias que se refieren, ya al equili-
brio y al movimiento de los cuerpos, ya a las leyes abs-
tractas del movimiento en general, ya a las leyes de las
fuerzas motrices, ya a la construcción y al uso de las má-
quinas, ya, en fin, al estudio de otras muchas aplicaciones
prádicas que entrafian cuestiones de equilibrio, movimien-
to y fuerza.
La reunión de los conocimientos teóricos forman la llle-·
cánica racional, y la de los últimos la Mecánica práctica
o aplicada.
Al sabio geómetra Arqufmedes se debe, además de
la teoría de la palanca y la de los centros de gravedad,
las teorías del plano inclinado, de la polea y del toro.
nillo.
- 70-
Considerado el movimiento en si mismo, su estucHo es
puramente geométrico y constituye este estudio la 'parte de
la Mecánica llamada Cinemática. En Cinemática la idea
de tiempo va unida a la de cambios de lugar de los
cuerpos.
Cuando a las ideas de cambio de lugar y de tiempo se
agrega las de fuerza y masa, se entra en otra rama de la
Mecánica que lleva el nombre de Dinámica. La Dinámica
se ocupa principalmente del problema siguiente: estando
solicitado un cuerpo o un sistema de cuerpos por fuerzas
dadas, hallar el movimiento que estos cuerpos tomarán en
el espacio, y recíprocamente.
La Estática estudia el equilibrio de los cuerpos o el equi-
librio de las fuerzas.
La Estática y la Dinámica se subdividen en Estática y
Dinámica propiamenle dichas, o en Hidrostática· e Hidro-
dinámica, según se refieran al estudio de los sólidos natu-
rales o de los flúidos.
Llámase Mecánica celeste ál estudio de los movimientos
de los cuerpos celestes, suponiéndolos sujetos a la ley de
la gravitación universal.
Otra de las grandes aplicaciones de la Mecánica es la
que se refiere a los problemas de construcción: la r e s i ~ t e n ­
cia de los materiales, la estabilidad de las construcciones y
tantos otros problemas que no podrán resolverse sin gran-
des conocimientos de Mecánica.
En el mism
'
) calOo se encuentran los problemas que se
refieren a la conducci'ón de agu3s por canales y rfos, y que
constituyen. la aplicación de la Mecánica denominada Hi-
-dráulica.
Por fin, constituye actualmente una de las principales y
...:..... 71 -
más importantes aplicaciones de la Mecánica la teoría de
las máquinas y 'estudio de los motores, elementos los d o ~
que tan capital papel desempeñan en la vida modérna por
los incalculables servicios que prestan' a la industria y el
inmenso desarrollo que han adquirido.
AVIACIÓN
Las tentativas para conquistar el dominio de los aires
debe haberlas hecho el hombre desde muy antiguo, por te-
ner siempre a la vista el ejemplo de las aves, cuyo fácil
vuelo les invitaba a imitarlas. Esto lo confirman las mitolo-
gías de todos los pueblos de la antigüedad; así, en los se-
pulcros egipcios se han encontrado pinturas murales que
representan seres de tipo humano dotados de alas, lo mis-
mo que en los monumentos asirlos y persas.
Ovidio nos cuenta las aventuras de Dédalo que, huyendo
de la cólera de Minos, construyó unas alas que le permi-
tieron escaparse con su hijo Ícaro de la isla en que estaban
prisioneros, lo que sólo logró él, pues Ícaro voló a mucha
altura, derritiendo el sol la cera con que tenía pegadas las
alas, y cayó en el mar.
El primer dato histórico que se tiene sobre una máquina
'Voladora se refiere a la paloma mecánica de AHguitas de
- 73-
Tarento, célebre filósofo que vivió en el·afío 400 antes de
Jesucristo.
Débense al genio de Leonardo de Vinci los primeros es-
tudios serios sobre el problema de la aviación.
Este gran pintor, cuyo mérito como hombre cientffico co-
rría parejas con su mérito de artista, merece mención espe-
cIal en l ~ historia de la aviación, pues sus puntos de vista
se adelantaron mucho a las ideas de su época y esbozaron
teorías que más tarde habían de facilitar la conquista del
aire para la humanidad.
También se debe a este gran genio la invención del pa-
racaídas y una porción de estudios sobre la resistencia que
ofrece el aire a la caída de los cuerpos.
El primer aparato de que se tiene noticia cierta de q.ue
se ha el evado en el aire por. sus propios medios es el pe"':
quena helicóptero de Launoy, presentado a la Academia de
Ciencias de París en 1784, siendo objeto de un informe fa-
vorable.
Este pequefío aparato es muy sencillo, pues consi.s-
te en dos peque fías hélices, que giran en sentido COD-
trario, movidas por un cordel arrollado, que tiende a
desarrollarse por la acción de una lámina flexible dI;
acero.
En el último terdo del siglo XIX se es'tudiaron las condi -
dones mecánicas del vuelo de las aves, y el sabio Penaud
las imitó artificialmente, construyendo helicópteros}' aero-
planos en miniatura. movidos por hilo de caucho retorcido,
que durante algunos segundos volaban perfectgmente, ven·
diéndose todavía en el comercio de juguetes voladores ins-
pirados en los modelos de Pena ud.
Víctor Tafin, en 1876, estudió la imitación mecánica del
- 74-
vúelo de las aves, construyendo un pequefto aeroplano cu-
yas hélices se movían merced al aire comprimido.
Otro aparato de ensayo notable fué el helicóptero de va,
por de Forlanino, experimentado en 1878. El aparato se
devaba, permaneciendo cuarenta segundos en el aire; pero
hay que advertir que la 'caldera no llevaba su hogar, sino
que se calentaba previamente.
Hiram Maxim construyó en 1895 un gigantesco aeropla-
no, cuyo peso era de 4.000 kilogramos, y tenía 500 metros
cuadrados de superficie. Un motor de 300 HP hacía girar
dos hélices. En esta inmensa máquina, cuya fuerza era su '
ficiente pa<a elevarla, no se había tomado ninguna precau-
cíón plffl hacerla '_'stable, lo que motivó que chocara vio'-
contra el sl1elo, rompiéndose el aeroplano. En
estos eX¡JerLl'entos gastó más de un millón de pese-
-as, desistiendo de continuarlos después de esta catástrofe,
Son infinitas las pruebas hechas por varios inventores,
que no dieron resultado práctico por falta de' estabilidad de
l,os aparatos,
Después de varias tentativ3S de éxito dudoso, Bleriot
cons
1
rl1yó un-tipo monoplano bastante perfecto, movido por
un motor de 50 f-IP., con el cual efectuaron magníficos vue-
:QS con vtlücidades de 18 a 20 metros por segundo.
S,: ríil ink"minal,le tarea el describir todos los aeroplanos
construídos :,egún diversos sistemas; pero es inwgable que
é:Stos admirables aparatos han influído ya notablemente e
¡,:fluirán cada vez más en las porten[r¡sas transformaciones
de la Sociedad.
- 75-
LOS SUPERZEPPELINES
Todo el mundo conoce, siquiera sea a grandes rasgos,
las aeronaves dal célebre conde alemán. En cambio, apenas
se copocen los superzeppelines, últfma creación del mismo
autor.
Miden estos colosales aerostatos 204 metros de eslora
por 21,50 de diámetro, 10' que les da un volumen de dos
millones de pies cúbicos. '
Llevan seis motores, de 250 caballos cada uno, accionan-
o
do sei'S hélices a1.600 vueltas por minuto,y en los depósitos
hay 9.000 litros de esencia. En cuanto al peso total de!
aparato, incluidos la tripulaCión y el armamento, es de 50
toneladas.
Cuatro góndolas van sujetas a la armadura, yen ellas se
reparten los 22 hombres que forman la dotación. La delan-
tera está dividida en tres compartimientos, el primero de los
cuales 10 ocupa el comandante, y el segundo la cabina
radiotelegráfica, yendo toda la navecilla cllbielta y prote-
gida.
El departamento reservado al comandante tiene delante
y en los costados ventanillas de celuloide ininflamable, y
el oficial que 10 ocupa lleva desde alli la dirección del
globo. Hay además en él un clavero con 60 teclas, por
medio de las cuales se hacen caer otras tantas bombas.
Pero lo más notable del superzeppelin, lo que realmente
constituye su característica, es la cabina de 'observación,
- 76-
o)/oide, de acero, con ventanillas de celuloide en el fon-
do, que va suspendida por cables de la armadura del
globo. .
Cuando una nube,: la falta de luz ° la niebla impiden al
aerostato observar por sí mismo sin acercarse demasiado, la
cabina desciende 150 metros más abajo que las góndolas,
lLevando en su interior un observador que va echado, reco-
nociendo por las mirillas el punto que se le indica, y en
comunicación telefónica' con el oficial de ruta.
La importancia de esta cabina se advierte, sobre todo, en
los días nublados. Entonces el superzeppelin permanece
invisible para el enemigo, navegando sobre las nubes o en
el interior de ellas, en tanto que el observador constituye
un blanco apenas perceptible, gracias a la pequel'íez de la
cabina.
A UTOfv\OVILISfv\O
El automóvil con motor de petróleo o de bencina es muy
moderno, pues data de fines del siglo pasado, en que los
progresos realizados en estos motores hicieron posible
aplicarlos a la tracción de los coches por caminos ordina-
rios; pero el automóvil de vapor ya es más antiguo, siendo
de notar que mucho antes de que se pensara en aplicar la
fuerza del vapor a las locomotoras de los trenes, se idearon
y realizaron muchos mecanismos en que el vapor proporcio-
naba la energra para hacer mover un coche sin auxilio de
rieles, y m uchos de los órganos del moderno automóvil se
derivan de aquellos primitivos mecanismos.
En. 1889, Panhard y Levassor, concesionarios de las pa.,.
tentes Daimler, introdujeron en Francia un motor especial
de petróleo, aplicándolo a un ómnibus que corría sobre rie-
les, en París, siendo notable esta fecha, pues de ella data la
vulgarización de los motores de petróleo aplicado a los
automóviles.
La gran perfección que ha alcanzado el automóvil lo ha
hecho idóneo para numerosas aplicaciones.
...:.- 78 -
LA TRACCIÓN POR AUTOl\1IÓVIU:S
Si por tractor entendemos «lo que arrastra o tira de otra
cosa», con sobrada justicia pueden llamarse tractores el ca-
bailo, la mula, el buey y la locomotora; teniendo que reco-
nocer al mismo tiempo que el tractor tuvo su origen en el
momento _de comprobarse que un animal podía transportar
su carga. con menos esfuerzo tirando de ella que lleván-
dola encima.
Cuando el hombre primitivo dispuso los extremos de dos
toscas varas sobre el lomo de un caballo, dejando que sus
otras dos puntas tocasen en el suelo, y colocó su carga en
el centro de ellas, inició, sin darse cuenta, la evolución del
tractor. Gracias a esta combinación no soportaba el ani-
mal más que la mitad de la carga y arrastraba el resto so-
bre el camino, siéndole posible conducir justamente doble
peso.
Vino después la rueda---el invento más grande y que
más ha beneficiado al género humano;-siendo muy pro-
bable que al autor--se ignora quién fué-- se le tuviera por
loco, y que de cada 1.000 personas, 999 aseguraran su fra-
caso, por tratarse de algo que no se había hecho hasta en-
tonces. Y el que no participó de tales ideas es también pro-
bable que censurase al inventor, por haber creado un obje-
to que iba a dejar sin empleo a tanta gente.
Sea como fuere, 10 cierto es que la rueda permitió al ani-
mal ariastrar una carga mucho mayor que la que anterior-
l'
- 79-
mente había podido llevar a cuestas. Y durante miles de
afios, hasta que apareció la locomotora de ferrocarril, casi
todos los transportes. terrestres se hicieron con animales
tractores y vehículos de arrastre por ruedas.
En reafidad, causa profundo asombro observar el extraor-
dinario avance que ha tenido la tracción en un corto.perío-
do de tiempo.

Todos saben que el autocamión ha sido notablemente
perfeccionado convirtiéndolo en tractor, para que arrastre
su carga en vez de llevarla encima, pues es indudable que
el camión es susceptible de arrastrar tras de sí tanta carga
com" 'la tracción entre el suelo y las ruedas motrices pue-
dan permitir.
Teniendo eD cuen\alas pendientes usuales que han de
salvar por las calles y caminos y las condiciones del piso
sobre el' cual se mueven, los camiones nunca podrán com-
petir en fuerza de tracción con las locomotoras de ferroca-
rril que obtienen tracción suficiente sobre rieles de acero
para arrastrar entre 40 y 50 veces su propio peso por pen ,
dientes calculadas de un :2 y un 2 y medio por 100; pero es
indudable que la tracción por autocamiones será uno de los
medios de tJansporte comercial que más se utilice en lo por-
venir.
- 80
ORlGEN Y D;',SARROLLO DEL SUBMARINO
Recientemente ha podido comprobarse que el submarino
es una máquina formidable de guerra, y gue puede consti-
tuir también, con el tiempo, un poderoso medio de trans-
porte.
La predicción del ilustre Percy Scott, de que «el porve-
nir no pertenecería en lo futuro al cafíón, sino a la mina, no
a los acorazados, sino a los submarinos» es ya casi una r(la-
lidad. .
La idea del submarino es tan antigua que, según Aristó-
teles, preocupó a Alejandro. Los autores aseguran que Car-
los V se interesó en este asunto. En 1620 un médico holan-
dés, Cormelins Van Brebel, construyó un submarino que se
sumergía por la introducción de agua y retornaba a la su-
perficie cuando se expelía de sus tanques. Era impulsado,
tanto a flote como sumergido, por medio de remos y podía
. acomodar a varios pasajeros además de los 12 remeros que
llevaba. Jaime I de Inglaterra hizo un viaje en este buque
dnrante varias horas navegando a 15 pies bajo la super-
ficie, pero parece ser que jamás fué usado para fines mi-
litares.
Bourme se ocupó de submarinos en 1580. El P.Metsen-·
ne, colaborador de Pascal, figura por los años de 1630; y
los ingleses Symons y Day, en 1770, se ocupáron en el
problema.
El primer ataque realizado por un submarino se debe al
- 81-
buque-tortuga del yanqui David Busknel, durante la revo-
lución, en 1773. Sólo conducía un tripulante y se movía
por una hélice accionada a manubrio.
El objeto' perseguido por esta' nave era el acercarse a
un navio enemigo y fijar sobre el casco una mina, provista
de un mecanismo de relojerfa, para explotar a hora deter-
minada.
En 1776 se hizo el ensayo práctico del primer sumergi-
ble, cuyo ensayo fracasó: y en 1797, el inmortal Fulton, el
inolvidable inventor de los buques de vapor, propuso a Bo-
naparte, a la sazón primer cónsul, un modelo de nautilus,
cuyo ensayo dió plausibles resultados en 1801, a pesar de
10 cual, fué abandonada la idea.
Otro submarino, el Plongeur, fué construido por el In-
geniero de la marina francesa Charles Brun, según.los prin-
cipios del capitán de navío Bourgeois. Se construyó el bu-
que en los arsenales de Rochefort, en 1860. Sus dimensio-
nes fueron considerables para aquella época, pues medía
42 metros de longitud, 6 de anchura y 4 de altura, con un
desplazamiento de 420 toneladas. Se sumergía por la in-
troducción de unas 30 toneladas de agua; tenía varios de-
partamentos herméticamente cerrados, un kiosko cilíndrico
de puntería, que coronaba el puente, y era movido, tanto
sobre la superficie como debajo del agua, por un motor de
aire comprimido.
En 1884 el sueco Nordenfeld construyó, un submarino
movido, tanto bajo el agua como en la superficie, por un
motor de vapor cuya caldera podía cbntinuar vaporizando
el agua durante dos o tres horas de submersión.
En 1885 el ingeniero civil francés Goubet construyó un
pequefío submarino, cuyo casco era de bronce y de una
6
- 8 2 ' ~
sola pieza, impulsado eléctricamenté y que evolucionaba
con facilidad.
Desde entonces se despertó una especie de fiebre de in-
vención de submarinos, y en Espafia, en 1886, causó gran
entusiasmo el inventado por el inolvidable Peral. Sin em-
bargo, la plausible prueba fué abandonada, debido a,la en-
vidia de algunos y a la ignorancia de la generalidad ..
En los Estados Unidos se terminaron varios tipos de sub-
marinos desde 189.:1 a 1901; e Inglaterra y Alemania se re-
solvieron también a entrar en el movimiento después del
afio 1900.
Los alemanes construyeron en 1905 sus primeros sub-
marinos tipo «U", accionados por un motor térmico, con-
forme a los planos de d'Equevilly; dándoles una forma se-
mejante a la de los barcos que navegan a la superficie.
Ideas generales sobre su constnl,cción,
La construcción de un submarino es un difícil problema
de mecánica, pues constituye lo que podría llamarse un
huso de acero, muy resistente en todos sentidos, y cuyas
dimensiones actuales llegan a 75 metros de largo por 6,50
de ancho en la sección mayor, con un volumen de 1.300
'metros cúbicos y peso de casi 1.000 toneladas, sin con-
tar el del agua que entra en los <<tanques de compen-
sación",
El casco tiene que estar dotado de una armazón suma-
mente sólida para poder resistir, duran.te la inmersión, la
extraordinaria presión del agua.
~ - 83 -
Generalmente el máximum de profundidad a que des-,:,
ende un submarino es de 30 metros, y entonces la pre-"
ón que soporta llega a ser de casi 3 kilogramos por cen-
'11etro cuadrado, lo que da un total de 130.000 kilogramos
Jf cada submarino ordinario.
El casco se halla dividido, en sentido longitudinal, en
irías compartimientos trasversales, cuyos tabiques están
ovistos de puertas de comunicación que puedan cerrarse
:rméticamente. En esos compartimientos estancos se en-
¡entran yuxtapuestos todos los aparatos que aseguran la
da del barco a flor de agua, y los destinados a las manio-
as de inmersión y de emersión, la marcha bajo el agua,
s modificaciones de la inclinación de la nave según su
i"gO, la visión exterior, y los aparatos que permiten com-
robar la marcha del submarino.
En medio del puente se levanta un kiosko, en el que se
1cuentran los compases y la brújula; y de su plataforma
.iperior emergen los dos periscopios, o tubos que con sus
legos de lentes y espejos permiten ver desde el interior
el buque cuanto ocurre al exterior.
Los motores para la navegación a flote son de petróleo;
Ha la submarina empléanse otros eléctricos. La velocidad
:1 barco en el primer caso es a 10 más de unos 18 nudos,
en el segundo de sólo 10. El radio de acción, es decir, la
stancia franqueable sin necesidad de renovar la provisión
: combustible, puede llegar hasta 1.600 millas marinas,
cpendiendo del buen funcionamiento de los motores, del
;tado del mar y de la forma en que se consuma el combus-
Jle.
En la proa es donde van colocados generalmente los tu-
)S lanzatorpedos, si bien ciertos n@v!simos tipos germa-
- 84-
nos los tienen además en la popa. El torpedo o proyectil
que disparan se lanza por medio del aire comprimido y na-
vega como a un· metro bajo la superficie a unas 30 Ó 40
millas por hora, aléanzando hasra 10.000 yardas. Tan prono
to como la varilla de percusión que lleva en su extremo
toca contra el casco de un buque u otro obstáculo, hace es-
tallar los 125 kilogramos de algodon pólvora que tiene en
su compartimiento anterior, explosivo de tal fuerza que
desgarra la coraza más gruesa y ha sido suficiente para
hundir en pocos minutos naves hasta de 15.000 toneladas
de desplazamiento.
LA EVOLUCIÓN Y·EL·PORVENJR
DE LA LOCOMOTORA
¿Ouién fué el verdadero autpr?
Hasta que George Stephenson negó el falso principio-
que había adquirido carácter dogmático en mecánica-de
que entre dos superficies -la de las ruedas y la de los
rieles-no podía haber adherencia suficiente para que la
rueda pudiese girar arrastrando la locomotora, y lo sustituyó
con el principio que establece que la adherencia entre las
ruedas y el riel es proporcional al peso que la rue-
da; hasta entonces, repetimos, no se resolvió el problema
teóricamente, primero, y de una manera práctica después,
suprimiéndose las ruedas estriadas o dentadas, las crema-
lleras y multitud de otras piezas, inútiles las unas, perjudi-
- 85-
ciales las, otras, y quedó definitivamente establecida la
base de la locomotora actual, quedando asegurado por vez
primera el triunfo del ferrocarril para la locomoción te-
rrestre.
Primera línea férrea,
Fecha memorable para la humanidad es la del '27 de Se-
tiembre de 1825, día en que se inauguró oficialmente la
línea ferroviaria de Stockton a Darlington (Inglaterra), re-
corriendo triunfalmente las 25 millas que separan un punto
de, otro, conduciendo Stephenson personalmente su loco-
motora.
La empresa tenía por objeto únicamente el transporte del
carbón de piedra extraído de las minas de Durhan; pero
Stephenson no se contentó con eso, e ideó anmentar la
explotación creando unos coches para pasajeros. Ese coche
primitivo se ha ido modificando y magnificando gradual-
mente hasta llegar a convertirse en los lujosos vagones-
dormitorios, vagones-restaurants y coches-palacios que se
utiiizan hoy en las grandes lfneas.
La primera locomotora.
He aquí como fué descrito por un ingeniero de la época la
primera locomotora:
«La base era un marco o bastidor sostenido por cuatro
- 86 '-
ruedas de igual diámetro. El vapor, actualmente sobre los
émbolos, que se deslizaban por dos cilindros colocados
ver:icalmente en la parte exterior de la locomotora, ponía
en movimiento un balandn, el cual estaba en comunicación
inmediata con dos bielas que hadan girar las ruedas delan-
teras, poniendo el tren en movimiento. La caldera, de hierro
colado, iba provista de silbato y válvula de seguridad. Para
favorecer la actividad del hogar forzábase el tiro por medio
de una chimenea bastante alta. El mecanismo era por demás
sencillo: abriend:) una llave se daba entrada al vapor en la
caja de distribución, de donde pasaba al Cilindro; los émbo-
los empezaban a subiry a bajar alternativdmente, funciona-
ba el balandn, y este movimiento, comunicado a las ruedas
motrices, ponía el tren en marcha. Para detenerlo bastaba
cerrar la llave y frenar por medio" de un juego de pa-
lancas."
La locomotora pesaba" ocho toneladas y podía arrastrar
ocho coches con un peso de 30 toneladas cada uno, a una
velocidad media de 16 millas por hora.
Los norteamericanos fueron los primeros en comprender
todas las pr.om"esas que contenía el maravilloso invento de
Stephenson, y el 29 de Agosto de 1829 se inauguraba la
primera linea férrea entre Honesdeale y Carbondale, dOf
poblaciones distantes una de otra 27 millas.
- 87 -
.
Mejoras y perfeccionam\entos.
El ingenio yanqui, tan rico en invenciones y en recursos,
tan ávido de progreso, se consagró a mejorar el arquetipo,
y produjo en 1831 el modelo de la locomotora americana,
que difirió desde entonces en forma, en detalles y en efi-
ciencia de la locomotora inglesa, hasta llegar a adquirir
carácter peculiar y exclusivo.
Entre las grandes mejoras introducidas por los
ricanos, se cuentan la de la colocación a la vista de todas
las piezas importantes de la maquinaria, como son los
cilindros,bielas, manivelas, etc., 10 que facilita grande-
mente su vigilancia y conservación; el aparejamiento de las
ruedas, para aumentar el efecto útil del vapor, y otras.
Más tarde proveyeron a locomotora de órganos que le
permiten marchar con perfecta seguridfld por las cu.rbas o
pendientes, y dieron mayor capacidad a las calderas y gran
tamaño al ténder para que condujesen mucha cantidad rle
agua y de combustible. Por último, a ellos también se debe
cuanto se ha logrado en favor del aumento de velocidad en
los trenes.
En Francia se ha construido un nuevo tipo de locomoto-
ra, destinada a usar naftalina como combustible. La naf-
talina es un cuerpo sólido que es necesario fundir y v'lPO-
rizar, y por ello ha sido preciso proveerla máquina con
gasolina, benzol u otro líquido volátil y con carburadores
separados para los difeíentes combustibles, a fin de que
- 88-
pueda dar el arranque y estar en movimiento mientras se
funda y volatiliza la naftalina. El tanque en que se condu-
ce este comb.ustible va encerrado en lo que podríamos
llamar una camisa de agua, y todo está dispuesto de mane-
ra que el agua se caliente hasta el punto de ebullición por
el mismo calor de la máquina. De esta manera se mantiene
una températura constante más que,suficiente para fundir la
naftalina, la que a medida que se funde pasa al tanque del
combustible por medio de una bomba. El motor es de
cuatro cilindros, con fuerza de 70 caballos, como el de un
automóvil ordinario, y puede funcionar a razón de 250 a
1.000 revoluciones por minuto. Hasta ahora se ha obtenido
una velocidad de doce y medIa millas por hora, arrastrando
la locomotora un peso de 7.700 libras, y con un consumo de
media libra por caballo de fueroza.
Con buen éxito se está utilizando ya la combinación de
la gasolina con la electricidad para la locomoción ferro-
viaria.
Una compafíía inglesa ha .construído un vagón-locomo-
tora para uso particular del Jedive de Egipto, en el que se
usa como potencia una dinamo de corriente directa de 350
voltios y un excitador de los voltios, acoplados directamente
a un motor de gasolina de 100 C. F.
En el ferrocarril sudafricano vieJ)e dando excelentes re-
sultados un vagón con la nueva combinación de la gasolina
y de la. electricidad. El vagón recibe la propulsión directa
de la gasolina y otra_secundaria de dos máquinas eléctri·
cas accionadas por la gasolina. .
En el Canal de Panamá llevan ya ,algún tiempo en servi-
cio 40 locomotoras eléctricas, que han sido bautizadas con
el nombre de «mulas eléctricas». Cada una de ellas pesa
.:....... 89 -
82.500 libras y puede desarrollar una fuerza tractora de
47.500 libras. Están dotadas de cabrestantes capaces de le-
vantar un peso de 25.000 libras. Generalmente se necesi-
tan cuatro de estas locomotoras para llevar un barco a tra-
vés de las esclusas; pero para las grandes naves se requie-
ren seis, dos de las cuales van amarradas a popa, con el
objéto de retener el buque sirviendo de freno. Durante la
operación del ri!molque, ascendiendo o descendiendo, se-
gún lo requiere la diferencia del nivel en las esclusas, la
locomotora se mueve a razón de dos millas P9r hora 'y em-
plea un piftón que actúa sobre un riel de cremallera; pero
cuando la «mula" está libre, abandona el uso del citado pi-
ñón y marcha en la forma ordinaria a cinco millas por hora.
Locomotoras eléctricas.
Son muchas las empresas ferroviarias norteamericanas
que emplean locomotoras eléctricas.
Hace apenas unos cuantos aftos se pusieron allí en ser-
vicio locomotoras de 600 voltios y directa para el
arrastre de trenes de pasajeros. Eran estas máquinas del
tipo de 115 toneladas y se con.struyeron para poder tirar
de trenes con peso bruto de 535 toneladas a 95 kilómetros
por hora.
Recientemente se han construido otras locomotoras eléc-
tricas que pueden arrastrar trenes de 1.000 toneladas a 95
kilómetros por hora.
CERRAJERIA
El arte de la no comprende sólo la construc-
ción de cerraduras,como indica su nombre, sino también
las aplicaciones de hierro forjado, empleado en los edifi-
cios, y la fabricación de ciertas herramientas y otros obje-
tos. La cerrajería emplea también el acero, el cobre, el la-
tón y otros metales, y según algunos se diferencia de la
herrería en que los metales en frío.
Las cerraduras eran conocidas de los egipcios, que las
usaban de madera.
La cerradura egipcia sujetaba el pestillo mediante paJi-
110s verticales de madera que un larguero introducido con-
venientemente podía levantar, dejando al pestillo en li-
bertad.
Excavaciones efectuadas en ciudades antiguas de la Gre·
cia han dado lugar a hallazgos de cerraduras de bronce y
cobre. Los romanos las emplearon también de hierro. A
pesar de esto, hasta el siglo x la mayor parte de las cerra-
duras usadas en Europa eran de madera.
En el período gótico llegó a constituir un arte por la va-
riada ornamentación y primor en la ejecución, arte que con-
- 91 -
tínuó durante los· períodos del Renacimiento
barroco y rococó.
Al finalizr.r el siglo xv hízose moda el dejar la cerradura
al descubierto, trabajándose cuidadosamente cada una de
sus partes. Estos sistemas eran generalmente de picaporte.
En el siglo XVI se introdujo la cerradura francesa. En el
siglo XVIII se cuidaron· los constructores más del punto de
vista práctico que del artístico.
INDICE
~
Electricidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5
Herramientas del Ingeniero electricista. . . . . . . . . . . . 6
El montador electricista. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7
Herramientas del montador electricista. . . . . . . . . . . . 8
Herramientas del instalador ................... " 11
La estación generatriz.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 12
Elección de los metales .................. , . . . . . 12
tas dinamos ............... , ... ',' . . . . .. . .. ... 14
?uesta en marcha de las dinamos. . . . .. . . . . . . . . .. 15
Acoplamiento de las dinamos ....... , . . . . . . . . . . . 17
Acumuladores ......... , ...................... , 18
Aparatos de medida. ~ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 20
Conyuntores, disyuntores ...................... ' 21
Interruptores ......... ' . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 22
Conmutadores. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 23
Reostatos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 23
Reguladores de corriente .......... ' .......... , " 25
Pararrayos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27
Cuadros de distribución. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 29
- 94-
Las canalizaciones.. . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . .. 30
Alumbrado ........... , . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31
Lámparas incandescentes y arcos voltáicos ...... ' . 31
Instrucciones generales para el establecimiento de
los aparatos de alumbrado eléctrico; redactadas
bajo' la inspección del sindicato profesional de las
industrias eléctricas ........................ , . 32
La industria de las pilas secas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 42
El teléfono. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 44
Partes esenciales del teléfono.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45
Material y aparatos para las líneas telefónicas. . . . .. 45
El martillo eléctrico.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 48
Electrocultura. . . . . . . . . . . . . . . . .. . . .. .......... 49
Electrotipia .................................. ' 50
Galvanoplastia. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 51
Formación y preparación de los moldes. . . . . . . . . .. 51
Bafios galvanoplásticos.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 53
Aparato galvanoplástico. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 54
Electroterapia ............................... " 56
Instalación de una peq uena fábrica hidroeléctrica.. 57
Cómo se mide la fuerza del agua. . . . . . . . . . . . . . .. 57
Cómo se transforma el agua en corriente eléctrica.. 58
Coste y entretenimiento de una pequefia estación
eléctrica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 59
Centrales eléctricas accionadas por el viento. . . . . .. 60
Fabricación de las lámparas de filamento metálico.. 62
\ La impulsión eléctrica como factor económico ..... ' 66
Mecánica ....... ' .... ' .......................... ' 69
Las grandes conquistas de la mecánica. . . . . . . . . .. 72
95, -
Aviación .. , , ... ; . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 72
Los superzeppelines .......................... , 75
Automovilismo ........................ .-. . . . . . .. 77
La traccióri por automóviles ............. :. . . . . .. 78
Autocamiones .............. ' . . . . . . . . . . . . . . . . .. 79
Origen y desarrollo del submarino ............. " 80
Ideas generales sobre su construcción. . . . . . . . . . .. 82
La evolución y el porvenir de la locomotora. . . . . .. 84
Cerrajería .................................... , 90
"
., . ~ - "

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