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Instituciones del Derecho Romano Aguilera Verdiguel David Eduardo La Prueba Cuando se encuentra en la fase adverssari es decir el dialogo

entre las partes, se procedía a la práctica de la prueba bajo la regla general e quien alegaba un hecho debía probarlo. La prueba documental fue ganando terreno ante la testifical del procedimiento de las legis actiones; a ambas modalidades de prueba, se le añadieron la declaración de las partes, la inspección ocular de los hechos, los juramentos y el dictamen pericial. A las pruebas se sumaron las presunciones o estimaciones que consideraban como probaos una serie de hechos. Podían ser de dos tipos: iuris et de iure, declaradas por la ley, de tal modo que se consideraban como ciertos unos hechos no probados que no admitían prueba en contrario; y iuris tantum, en las que, a partir de unos hechos concretos, se presumen otros como probados, salvo que se demuestre lo contrario. En el derecho Romano el sistema probatorio que se aplicaba se le denominaba “sistema probatorio dispositivo” en el cual, el juez primeramente debía atenerse solo a las pruebas que presentaran los litigantes, de manera que él no tenía ninguna iniciativa, y como segunda cuestión el juez podía realizar una apreciación de las pruebas, es decir podía darles un valor que estimara oportuno porque no se hallaba vinculado por el sistema jurídico para la valoración de las mismas. El onus probando o carga de la prueba le correspondía al litigante en lo que alega, es decir el demandante debía probar su intentio o el factum que alegaba (en las acciones in factum) y el factum que violo su apariencia jurídica, mientras el demandado debe probar su exceptio. Cuando una presunción favorece a uno de los litigantes esto no implica más que una despensa de prueba para el favorecido por la presunción y por tanto se vuelve ius probando o carga de prueba es decir, corresponderá al otro litigante probar el signo contrario del factum que se presume. La prueba debe versar sobre los hechos y cada parte debe probar aquello que alegue. Además el juez es libre en su apreciación, decidiendo el valor que quiere atribuirle, en cada caso concreto, a cada medio de prueba. Las pruebas sirven de fundamento al proceso judicial actual, surgido de la conjunción de los sistemas romanos, que a través de una prolongada aplicación se han adaptando a los cambios sociales sin perder su esencia.

Mainar Bernard Rafael, Derecho Romano: curso de derecho privado Romano, p.223, 224 http://campus.net/cursos/lecciones/ARCHIVOS_COMUNES//GD03/TEMA6.pdf