Un día le pregunté a Dios

AFANP Dios, ¿por qué? Sin respuestas, le pregunté: ¿por qué me? Sin respuestas, le pregunté: ¿cuánto tiempo, yo? Sin respuestas, pregunta: ¿soy yo? Sin respuestas, preguntó: pero ¿dónde me? Sin embargo, hubo la respuesta. I. ¿Sólo eso? Sólo. ¿Por qué? Porque necesito cargar mi Cruz y no simplemente depositarla sobre los hombros de los demás. Porque sé donde debo tomar mi Cruz y no pedir a otros. ¿Por qué? ¿Por qué yo? Porque yo debo saber las respuestas.