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Una mirada inicial al Circo Beat y a la lógica de composición del autor

Para decir que el relato de Circo Beat hace referencias a la vida social del autor podemos citar las palabras Fito en una entrevista realizada por la revista “La Maga” el miércoles 26 de octubre de 1994, justo meses antes de la presentación oficial del disco:

“[…] En este disco ¿qué voy a contar? Voy a contar el barrio, de dónde vengo, qué es lo que yo pienso que me pasó. Voy a hacer un viaje pa’ adentro, porque pa’ afuera no pude salir porque no me dejaron. Un poco también quería contar cómo hay que bajar de los caballos a los ídolos. Cómo el ídolo cumple una función no curativa sino veladora. Cómo es que la vida vive la vida a través tuyo, y eso no está nada bien. Y por eso tenemos el mundo que tenemos.”

Sin duda que, cuando menciona que va “a contar” de dónde viene, su barrio, qué es lo que piensa que le pasó, está haciendo referencia directa su vida social: mencionar su ciudad natal dentro del álbum, elementos de su infancia, entre otras cosas, naturalmente debe haberle traído inmensos recuerdos ponerlos a disposición del relato de Circo Beat. Ejercicio de la memoria que se mezcla con el relato para tener como resultado esbozos de la representación de vida social en la canción del disco. Pensemos la lógica con la que Fito Páez trabaja sus obras. Detengámonos en encontrar algunas pistas que nos develen esta forma particular que ha llevado al artista a componer algunas de las piezas que han tocado el corazón de una generación de argentinos. El entrevistador Fernando Brenner continuó indagando en la entrevista señalada anteriormente: -Después de que terminó con un disco -las presentaciones, las giras, las notas- ¿Cuándo comienza a elaborar el próximo trabajo, cuánto pasa hasta que escribe la primera letra? -Es muy caótico, no hay ley, no hay metodología (…) -¿Cómo estructura los discos? -Los armo como si fuesen una película, todas tienen que ser buenas secuencias. Una secuencia tiene que llevar a la otra y eso tiene que contar una historia.

-¿O sea que cree en presentación, desarrollo y conclusión? -Sin ninguna duda. Lo que pasa es que yo soy medio conservador. Me gustan las películas de (John) Huston, de John Ford. Me gusta que me cuenten algo. Me gusta que me entretengan, básicamente. Es así cómo podemos decir que Fito Páez se expresa en la clave del relato. Historias que suelen ser parte de su relación con su entorno. Un ejemplo claro de lo que piensa al momento de componer, nos lo da en una entrevista que lleva adelante la periodista María Esther Gilio, en revista First nº99, el 20 de diciembre de 1994:

- Yo querría hablar de las letras de tus canciones, y a partir de ellas, recordar el momento que estabas viviendo mientras las escribiste, y también qué relación hay entre ellas y la realidad. - La idea me gusta - Pensemos por ejemplo, en tu disco “El chico de la tapa”; ahí decís “…Ayer vendía flores en corrientes, después perdió su chica en alguna sala…” - Sí, “en alguna sala, en algún hospital”. Yo había hecho un tema en el año 85 que tenía que ver con un chico de once, y una chica de seis, que trabajaban en Corrientes, vendiendo flores. Era una historia romántica, una historia de amor, con besos inocentes tras las puertas del baño del café La Paz. Pasan muchos años y muchas cosas. Él tenía 16 y ella 11. - Habían cambiado. - El era uno de los chicos que andaban con un chumbo en el bolsillo, un marginal viviendo en la isla Maciel. - ¿Y ella? - Ella, en la calle, había sufrido un accidente, la habían llevado a un hospital y él no sabía más dónde estaba, la había perdido.

- Una pequeña historia de amor con un final amargo. Pero también algo más. - Ahí en ese momento -año 91-, yo sentí que debía dejar ese tiempo detenido. El Buenos Aires que era en ese instante, mucho más indiferente, mucho más hostil. Aquel chico que había vendido flores, ahora robaba, no tenía trabajo. Con un chumbo en el bolsillo, robaba para comprar fumo.

En ese pequeño fragmento podemos notar las miradas del artista sobre la cotidianeidad de un escenario porteño “indiferente” que le proporcionó sencillamente algo para contar. Una historia a la que su mirada le fue sensible, y no “indiferente” como la del ciudadano común, algo que naturalmente podía haber dejado pasar como cualquier otro, pero que no soltó. Decidió inmortalizar el instante en un relato hecho canción. Como mas adelante nos explica en su motivación:

-Vos sentías que estaba pasando algo diferente. -Sí, y entonces quise poner una cámara ahí y recoger eso. Entonces vemos descripta, por el autor, las pasiones que lo motivan para trabajar la producción de la canción en consonancia con su vida y las historias que lo atraviesan. Es la mirada que se deposita sobre sus intereses, y la decisión de inmortalizar relatos en sus composiciones. Cuando Brenner, continuando la entrevista, pregunta acerca de su material descartado, de sus elecciones sobre lo editado Fito se clasifica como un cancionista:

-¿Qué cosas puntuales lo marcaron como para que siga con su música?

-Creo que la sensibilidad, más que nada. Que te permite, por ejemplo, sentir que tal acorde no puede ir atrás del otro, no te suena bien en principio. Con los años comenzás a tener referentes: “Ah, mirá, Astor hizo lo mismo, Ellington también. Y los Beatles y Bach. Y todo igual y toda la música es la misma. Y después se empieza a expandir, empiezan las cosas más complicadas, que también hay que conocerlas: el dodecafonismo, Debussy… Y todo se empieza a poner más pesado y más lindo

también porque tenés otro alcance para expresarte. O podés ir más lejos… pero yo me muevo dentro de lo más o menos popular.

-¿Se siente limitado por eso?

-No, no al contrario. El tema de la canción no tiene límite. Sobre todo la canción secuenciada, la canción dentro de un disco. Y en un disco pensado como una película, cada canción es una secuencia. Es ilimitado porque realmente podés imaginar algo muy grande. Y no sé si muchos músicos que pueden manejar muchísima música están capacitados para hacer una canción.

-Es nostalgioso, pero sin cortarse las venas…

-No tengo épica de la nostalgia, digamos. Soy nostalgioso como todo el mundo. Lo que pasa es que tuve una vida un poco brava. Hay cosas que me tocaron muy potentemente. Se me muere la vieja a los ocho meses. A partir de ahí heredé una nostalgia para toda la vida. Pero a la vez me doy cuenta de que no me puedo enganchar con eso simbióticamente e idiotamente, sino no puedo vivir. Cuando cuento algo nostálgico o cuando apelo a la memoria es para contar algo que sea realmente grave. Por eso te matan las canciones. Hay una cosa que decía Orson Welles de John Ford -que era lo que lo diferenciaba-: él decía que Ford era sentimental y por eso las películas de Welles no te emocionan tanto, es un maestro, pero es otra onda. Y yo tengo eso adquirido a través de la música. Porque en la música, en las canciones, si no tenés eso no anda. Si no tenés ese encanto, no te anda. Sino dedícate a escuchar las canciones que sean hechas de los Beatles en adelante y decime si no te alcanzan los diez dedos de las manos. Sino las canciones no quedan en el tiempo. Digamos que el nivel de emoción que maneja McCartney en Yesterday es incomparable con cualquier otro tipo de canción que se elaboró en adelante. Es muy potente. Por eso la mandaron al espacio, para que escuchen allá arriba que acá había un tipo que vivía en Liverpool y que hizo una canción así. Mirá lo bueno que será que hasta cuando la toca Ray Conniff suena bien.

También podemos apreciar un extracto en la entrevista realizada por Eduardo Rafael, Daniel Riera y Fernando Sánchez el día 13 de diciembre de

1995 editada en la revista “La Maga”, que nos aclarará un poco más el panorama acerca de las motivaciones del artista para componer. En este caso hace referencia al disco posterior del Circo Beat, titulado Abre, y que igual nos sirve para entender cómo es el trabajo de previo a las composiciones de Fito. Evidentemente él estaba en una especie de búsqueda de sus raíces que no termina de concretar en el álbum Circo Beat, y trataría de cerrar en este nuevo disco. Es así que nos explica entonces:

“Quiero hacer un tríptico con un disco de tango, uno de folclore y uno de rock. Lo que voy a intentar -desde mi género, que es la canción- es ir hasta el principio, que en el tango es en 1917, cuando empieza el tango canción. Y en las provincias me voy a ir hasta los inicios de la chacarera en Santiago, de la zamba en Tucumán, de la vidala un poco más al norte, del huayno, del chamamé… La idea un poco es ver los puntos en común que hay entre muchos autores de distintas épocas, de distintos géneros y de distintos estilos, pero todos dentro de una conexión. Lo interesante es poder lidiar entre un Castilla, un Homero Expósito y un Spinetta. Mostrar cómo hay un momento en el cuál se tocan simplemente porque son seres humanos y están expresando algo de manera encantadora, Y si bien no tiene pretensiones antropológicas ni históricas, a mí me va a servir para ver cómo miércoles llego a hacer una canción como Yo vengo a ofrecer mi corazón o Tumbas de la gloria. Me va a servir como una especie de psicoanálisis casero. La idea es teorizar, digamos, junto con Horacio González, que haría las veces de historiador, sociólogo, un poco de entendedor. Él pondría un poco la mirada histórica junto conmigo y con un psicólogo que todavía no sabemos muy bien quién va a ser. Uno tiene fantasías al respecto, lo que pasa es que cuando se mete en cosas tan serias tiene que darle rigor a lo que está haciendo. Yo podría decir lo que ya dije, que en mi casa escuchaba folclore, tango y a los Beatles, y que después se me mezcló todo, y eso es real y muy certero… Bueno, esa es una versión adolescente de la cosa. Ahora me interesaría ver a través del tiempo la columna vertebral de toda esa historia… -¿Por qué se le ocurrió bucear en estas cosas? -Eso siempre depende de cada uno. Al hincharme tanto las pelotas de vivir en un país que no revisa, que nunca mira para atrás, me digo “no me quiero olvidar”, no quiero entrar en esa circunstancia tan desagradable. Ya lo hice con mi vida: llegué

hasta mi padre y mi madre, trate de llegar a Rosario y hasta el mundo en el que me moví. Un poco Circo Beat trata de eso. Entonces ahora busco ahondar eso en el ámbito en el que me muevo, que es la canción.”