Ciencia, política y cientificismo Oscar Varsavsky Video: Episodio de “Lo que el tiempo nos dejó”<“La Ley Primera”> En el trabajo

mencionado, Varsavsky desarrolla críticamente una discusión profunda entre política y ciencia planteando su conexión inexorable con lo social. Varsavsky analiza las posiciones políticas de los investigadores científicos desde cuatro ángulos distintivos: Los “Fósiles” o reaccionarios puros; quienes utilizando argumentos prelógicos defienden al sistema aristocrático y se encuentran alejados de la ciencia como práctica social. Los “Totalitarios”, stanilistas estereotipados a favor de un sistema centralizado y controlado que subordina el desarrollo científico a sus fines comunistas. Los “Reformistas” o desarrollistas que defienden al sistema pero planean perfeccionarlo de manera constante admitiendo críticas razonables. Los “Rebeldes” que se oponen al sistema social vigente y consideran que solo puede ser transformado a través de una revolución. De las anteriores divisiones políticas surge lo que Varsavsky denomina “Falacia triangular”, en la cual los Reformistas se postulan como el justo punto medio entre los Fósiles y los Totalitarios. Esto resulta una falacia del argumento de los reformistas ya que, ellos naturalizan y aceptan la praxis científica tal cual es, sin tener en cuenta la alternativa de pronunciarse y modificarla radicalmente (lo cual sí proponen transformar los rebeldes). Entonces la verdadera disputa resulta entre Reformistas vs. Rebeldes. La marca de época del texto ejemplifica la posición de reformistas concretamente en la Universidad de Ciencias Exactas durante el período de 1955-1966, demostrando allí todas sus limitaciones y perdiendo fuerza a partir de la violenta irrupción militar de 1966 en la cual el propio sistema que pretendían reformar se les volvió en contra (en el video “La Ley Primera” se ejemplifica claramente la fuerte partición política de la época entre las universidades y el resto de la sociedad, cuya politización para la dictadura militar resultaba un foco particularmente peligroso en la Facultad de Ciencias Exactas, debido al poder y peso social sobre las demás que esta representaba) El autor se dirige a los científicos politizados, es decir a aquellos que tengan la sensibilidad suficiente para rechazar el sistema actual, y pensar en conseguir la libertad que les permita dedicarse a una “ciencia nueva” cuyo pilar sea el compromiso social. Aquellos que adopten una actitud acrítica olvidando sus responsabilidades sociales permitiendo que la ciencia universal (o del Norte) domine completamente, son los que practican el “Cientificismo”. Según Varsavsky “el cientificista es un frustrado perpetuo”, debido a que no somete a crítica sus propios valores y se esfuerza por seguir “la agenda” que otros (la ciencia del Norte) le imponen sutilmente utilizando la coerción como mecanismo de poder. Es decir quien propone una agenda alejada de la moda perteneciente a la “institución científica universal” es considerado por sus propios pares como un pseudo científico cuyos problemas planteados resultan poco serios e irrelevantes corriendo el riesgo de expulsión y aislamiento; por lo tanto la “libertad de investigación” se encuentra acotada a evaluaciones subjetivas mostrándose ficticia. Así, la ciencia actual ya no avanza en profundidad sino en extensión, debido al predominio como parámetro de la cuantificación, a través de papers, por sobre la calidad; lo cual lleva al desarrollo de más ingenio que genio, menos ideas que antes y un alto grado de laboriosidad de los futuros científicos que emprendiendo normas claramente establecidas (siguiendo el camino que “deben” disciplinadamente) podrán alcanzar la meta, en una “carrera” cuyos objetivos son únicamente llegar todos a un análogo final. Por todo lo dicho, puede deducirse que el cientificismo oculta el sometimiento de la ciencia al sistema capitalista de consumo, masificación y producción del tipo empresarial de la misma.

porque nuevamente resultaría un discurso imperialista que condicione la libertad de investigación. porque en la decisión de las elecciones profesionales. la actitud de indiferencia social y de pensamiento retrógrada cuya verdad absolutista es que “lo que se hace afuera es mejor” (fósiles actuales que impiden el crecimiento) aunque cada vez en mayor medida se valora una “ciencia argentina pura” que se ocupe de los problemas regionales. La autonomía es posible a partir de reconocer los condicionamientos para lograr la libertad y vencerlos día a día conquistando nuestro propio destino. A pesar de esto. No es fácil elegir en vez de aceptar. Pero a partir de la convicción de abrir el horizonte de oportunidades es que se pueden crear ideas originales. pero muchos elementos han sido articulados a partir de la creación de organismos gubernamentales que se ocupan de la relación ciencia-política. se propone un sistema de anticolonialismo en el cual los científicos argentinos debían defender la autonomía del país cada uno en su área oponiéndose a una ciencia del Norte con la que no es posible la competencia justa. Aquí no hay que caer en la trampa que los problemas fuera de la región no son propios ni importantes. incertidumbres y contradicciones internas. en gran parte de la comunidad científica actual persiste el “cientificismo”. Las aspiraciones de Varsavsky tal y como las propuso no han sido puestas a prueba en un sistema político afín debido a que la realidad actual es mundialmente capitalista. aunque es importante no olvidar proyectar el impacto y la utilidad social que estas impliquen. Flavia Villanueva . se ponen en juego valores y actitudes con respecto a la propia moral que provocan mayor riesgo de errores. revolucionarias e innovadoras como antaño.Varsavsky intenta resolver el dilema de la frustración y el sometimiento proponiendo un nuevo sistema cuya búsqueda científica sea de Autonomía constante. En este punto es importante plantear que debido a la época de escritura.