Biografías de personajes bíblicos

ANTIPAS, HERODES
EL Herodes al que se refiere el Nuevo Testamento como uno de los participantes en el proceso que condujo a la crucifixión de Jesucristo no es otro que Herodes Antipas (20 a.C.-39), tetrarca de Galilea y Perea en aquellos años convulsos de dominación romana. Herodes Antipas era hijo de Herodes I el Grande y nació en Judea aunque fue criado en Roma junto a su hermano Arquelao y su hermanastro Herodes Filipo. Tras la muerte de su padre en torno al año cuatro, el emperador Augusto le concedió el gobierno o tetrarquía de Galilea y Perea. Una vez en el cargo contrajo un escandaloso matrimonio con Herodías, esposa de su hermanastro Herodes Filipo, para lo cual tuvo que repudiar previamente a su anterior mujer, hija del rey árabe de lo nabateos. El rey nabateo enfurecido se enfrento a Herodes Antipas que con la ayuda de los romanos evitó el desastre en Galilea. Lograda la paz Herodes continuo la labor constructora de su padre, construyo la ciudad de Tiberiades en honor del nuevo emperador, a orillas del lago Genesaret. Mas tarde traslado allí la capital y Tiberiades acabo dando nombre al lago. Herodes abrigaba ambiciones superiores y acudió a Roma para reclamar la corona de Judea a Calígula, recién ascendido al trono tras la muerte de Tiberio. No lo consiguió y además fue deportado a las Galias. En el Nuevo Testamento Herodes Antipas aparece mencionado en dos episodios diferentes. Por un lado, los evangelios de Marcos y Mateo le señalan como el responsable de la muerte de Juan el Bautista a instigación de su esposa Herodías. Su participación en el proceso y condena a muerte de Jesús solo aparece citada en el Evangelio de Lucas, que relata como se burla de Cristo cuando este es llevado ante su presencia en su palacio de Jerusalén. población pidió la retirada de tales insignias e increpó más si cabe a Pilato tras la decisión de gastar el dinero del tesoro del templo en la construcción de un acueducto. Sin duda existían graves diferencias en el trato entre el gobernador y la población y pese al puño de hierro con el que Pilato debió de gobernar la zona, seguramente no se trataba de un mal funcionario, al menos para Roma. Y es que mientras que los gobernadores permanecían en sus cargos por termino medio entre uno y tres años, Pilato lo hizo toda una década.

ARIMATEA, JOSÉ
Según la tradición cristiana, José de Arimatea era el propietario del sepulcro en que fue depositado el cuerpo de Jesucristo después de la crucifixión. Realmente los evangelios apenas aportan una breve descripción de este personaje bíblico, de forma que sabemos poco acerca de él, aparte de que era un hombre rico y probablemente un discípulo secreto de Jesús, según aparece en Juan 19,38. Lucas añade que rea miembro del Gran Consejo del Sanedrín, lo que sugiere que era un notable de Palestina, que gozaba de una posición de cierta autoridad, además de considerarle un “hombre recto y bueno” que no estaba de acuerdo con la pena impuesta a Jesús por el resto del Sanedrín. Según Mateo y Marcos, José de Arimatea pidió personalmente a Poncio Pilato el cadáver de Cristo, lo que permite deducir que era suficientemente poderoso como para tener acceso directo al gobernador de Judea.

Portador del Grial Aunque el fundador oficial del cristianismo en Gran Bretaña fue San Agustín en el siglo VI, diversas narraciones señalan que ese honor le correspondió a José de Arimatea, que habría llegado a las islas en el siglo I. el habría sido también quien supuestamente llevó el cáliz o Santo Grial a Inglaterra. José de Arimatea, según la leyenda recogió el Grial y tras huir de Judea, unos años más tarde (alrededor del 37) continuo viaje, predicando, hasta llegar a Gran Bretaña, donde en el año 63 habría fundado una iglesia de adobe en el actual asentamiento de la abadía de Glanstonbury.

JUAN EL BAUTISTA
El texto bíblico nos informa de que nació poco antes que Jesús, con el que estaba emparentado – su madre era prima de Maria- , según se indica en el Evangelio de Lucas, Juan comenzó a predicar en el desierto “el año decimoquinto del imperio de Tiberio, cuando Pilato gobernaba Judea”, esto es, en torno al año 28 de nuestra era. Por entonces debió de bautizar a Jesús en el río Jordán, un hecho fundamental si tenemos en cuenta que en esencia marca el inicio de su vida mesiánica. Pero el ministerio de Juan el Bautista, en el que no perdía ocasión de calificar a los saduceos y fariseos de verdaderas víboras, no duró mucho. Sus críticas a Herodes, al que había reprobado públicamente por haber tomado a la esposa de su hermano, le llevaron a las mazmorras del castillo de Maqueronte, cerca del Mar Muerto. Allí con motivo de una fiesta, Salomé, la hija de Herodías, esposa ilegítima del rey, danzó de tal forma ante Herodes que éste, entusiasmado, prometió darle lo que pidiera. Instigada por su madre Salomé pidió la cabeza del Bautista. La decapitación también es mencionada por Flavio Josefo que en relación a la destrucción del ejercito de Herodes señala que “los judíos pensaban que era un castigo de Dios por lo que le había hecho a Juan, al que llamaban el Bautista; pues Herodes le había asesinado siendo éste un buen hombre que ordenaba a los judíos ser virtuosos y rectos y tener piedad de Dios”