UNIVERSIDAD DE VALPARAISO - FACULTAD DE HUMANIDADES - INSTITUTO DE FILOSOFIA

MAGISTER EN FILOSOFIA MENCION EN PENSAMIENTO CONTEMPORANEO

Seminario: Filosofía Latinoamericana Profesor: José Santos. Alumno: José Agustín Vásquez

La “reflexión” cotidiana. Hacia una arqueología de la experiencia. Humberto Giannini Reseña biográfica:
Humberto Giannini, nació en San Bernardo, pero se crió en Valparaíso. Su vida en los estudios fue algo accidentada. Lo echaron del colegio por problemas de disciplina y fue marino mercante durante dos años. Retomó sus estudios en una escuela nocturna y en 1953, ingresó a estudiar en el Instituto Pedagógico, donde enseñaría a partir de 1958 y llegaría a ser años más tarde profesor emérito y director de la Cátedra Unesco de Filosofía con sede en Santiago. Estudió Hermenéutica y Filosofía de la Religión en la Universidad de Roma, becado durante dos años por el gobierno italiano; su tesis de grado versaba sobre la Metafísica del Lenguaje. Durante la dictadura militar se suprimió el departamento de filosofía de la sede norte de la Universidad de Chile del que era director. En 1998 fue elegido miembro de número de la Academia Chilena de la Lengua, donde ocupa el sillón Nº12. A su obra se han dedicado variados ensayos, algunos de los cuales han sido recogidos en Humberto Giannini: filósofo de lo cotidiano (Ed. Lom / Universidad Academia de Humanismo Cristiano, Santiago, 2010. ISBN: 978-956-00-0204-4). Y en El pensamiento filosófico latinoamericano, del Caribe y 'latino' (1300-2000), editado por Enrique Dussel, Eduardo Mendieta y Carmen Bohórquez, se dedica un apartado a su pensamiento (Siglo XXI Editores / Crefal, México, 2009). En 1999 recibió el Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales. Entre sus obras más destacadas se encuentran: La ‚reflexión‛ cotidiana. Hacia una arqueología de la experiencia; La razón heroica; La metafísica eres tú; Breve historia de la filosofía; Metafísica del lenguaje; Filosofía y Democracia; Vida inauténtica y curiosidad; Desde las palabras; Tiempo y Espacio en Aristóteles y Kant. En el prefacio de esta obra, escrito por Paul Ricoeur, el filósofo francés manifiesta su sorpresa por el enfoque insólito que Giannini desarrolla, intentando ganar la vida reflexiva, que se pretende privada, a partir de la vida cotidiana, que se quiere pública. Ricoeur nos habla de la doble circularidad que Giannini le atribuye a la cotidianeidad: circularidad topográfica, configurada por el trayecto rutinario del domicilio al trabajo, y circularidad temporal, que consiste en la vuelta de la semana, en que se enmarcan los tiempos del hogar, del trabajo y de los encuentros. En estas circularidades, la calle como parte del trayecto ofrece las profundidades más desconocidas e inquietantes, como el lugar donde puede darse la transgresión. Esta transgresión, como abandono de la vía recta, es la transgresión lingüística, la apertura de la conversación a algo distinto del mero intercambio informativo: diálogo, discusión, disputa, pero al mismo tiempo experiencia común en la que el retraimiento domiciliario se transmuta en hospitalidad. Ricoeur se refiere igualmente a la arqueología que realiza Giannini, perforando los modos degradados de la rutina, ejemplificados en la pereza y en el aburrimiento, revelando a la rutina en su verdad, como desolación desértica. Por último, el prologuista se refiere al propósito inferido de esta obra: reanimar los actos significativos implicados en los trayectos cotidianos, porque la reflexión, antes de ser un acto de repliegue sobre sí mismo, consiste en un ser afectado por lo que pasa, como “poder que adviene y despierta al yo para sí mismo”, y en que la libertad ya no se muestra como disponibilidad gratuita y permanente de sí mismo, sino que debe ser despertada y revelada a sí misma. El libro se divide en dos partes: La reflexión cotidiana y La experiencia moral. La primera parte consta de cinco capítulos, titulados Hacia una arqueología de la experiencia, Cronología de lo cotidiano, Ruta y transgresión en el lenguaje, La degradación de la vida cotidiana y La Reflexión. Esta primera parte se completa con dos interloquios: La plaza y El bar y los apéndices Almas domiciliadas y almas callejeras, y Elogio al diálogo. Humberto Giannini: La “reflexión” cotidiana. Hacia una arqueología de la experiencia. Página 1

De allí que la búsqueda se dirija al territorio abierto por Heidegger. también con “rueda”. en el que logramos desprendernos de la disponibilidad de nosotros Humberto Giannini: La “reflexión” cotidiana. así como la calle lo es de su universalidad. las investigaciones de Giannini están impulsadas por el pensamiento de Enrico Castelli y su revalorización de la experiencia común como criterio absoluto de verdad. se produce en la comunicación. es el medio primario de la comunicación ciudadana. La experiencia común. con “ruta”. la calle. La rutina tiene que ver. espacial y temporal. La búsqueda está encaminada a encontrar un sentir común que restituya la credibilidad del discurso humano. El otro foco alrededor del cual gira el ciclo cotidiano es el trabajo. al que nos dirigimos y que realizamos porque tenemos necesidades que no podemos satisfacer en el domicilio. al domicilio. que le da el aspecto diarístico (pero no subjetivo) a la investigación. sería esta implicación la que lo llevaría a abordar el tema de la vida cotidiana. nos dice Giannini. Lo cotidiano no es más que lo que pasa todos los días. Se seguirá. el cliente (que siempre tiene la razón). el del domicilio. El domicilio es indicio de la singularidad humana. para el Otro. afirmando que el filósofo está implicado. etimológicamente. Pero no sólo en el sentido de unir los extremos de la circularidad topográfica de lo cotidiano. rutinario e inauténtico. Esta vida se describe en términos de un movimiento “reflexivo”. entonces. en aquello que explica. También tiene que ver con nuestra condición de homo faber. El tiempo del trabajo marca siempre una distancia con el tiempo para uno. en el subsuelo de la realidad. porque regresa siempre a un mismo punto de partida. en medio de las cosas. aquella que permite el regressus ad uterum. experiencia de la soledad. a todas las cosas. con “rodar” y con “rotar”. eventualmente. Y. este camino de la reflexión cotidiana. Es el lugar de todos y de nadie. sino también como lugar de la protesta.En el prólogo a la primera parte. suponiendo una identidad entre el ser cotidiano y la pertenencia a un mundo degradado. de nuestros quehaceres habituales y de regreso a la habitación (de hábito). como punto inicial de referencia. lo que pasa cuando no pasa nada. para sí. en una comprensión común del mundo y de nosotros en él. cuya sustancia se busca extraer. a Emmanuel Lévinas y a Gaston Bachelard. Estos modos de ser. en el habla. al lugar donde se regresa siempre y desde cualquier horizonte. se entiende de suyo. contrapuesto al tiempo festivo y domiciliario. Pero fundamentalmente. Al hablar de arqueología. Esta última es la última instancia de la topografía cotidiana. a partir de jerarquías funcionales: el jefe. A través de una metodología de acceso extensional se sobrevolará la topografía y la cronología de lo cotidiano (la doble circularidad espacial y temporal que señalaba Ricoeur). Esta imagen se corresponde de alguna manera con la expulsión del Paraíso. El desplazarse por la ruta cotidiana es un camino de ida y retorno. y complicado. Es el tiempo ferial. del encuentro de vidas que permanecen cada cual en lo suyo. acarrean determinados modos de comunicación intersubjetiva. La experiencia de nuestro tiempo es la de la desolación. el cliente. Página 2 . De allí que Giannini defina al domicilio como la clave insustituible que nos permite aventurarnos más allá y hacer de centro de nuestra perspectiva la condición del “yo domiciliado”. de la convivencia desolada. el jefe. que nos hace solidarios de una experiencia histórica y social que nos lleva hasta el punto lejano en que las palabras van a dar en las cosas. Lo cotidiano. es medio de circulación. en particular en esta obra. que se va apropiando del ser del mundo. extraviarnos. Giannini nos habla de un método que se pregunta por los principios. Pero un criterio estrictamente etimológico y lingüístico está limitado. Así como en el domicilio estoy disponible para mí. el autor se refiere al aspecto autobiográfico o diarístico de la filosofía. Cita aquí Giannini. cuya concepción de lo cotidiano supone una valorización sin matices del territorio y del tiempo cotidianos. como método de aproximación a la vida humana y. como respuestas al pensamiento heideggeriano. en el que podemos detenernos. Se trata de instalarse en el mundo común. El domicilio es una categoría fundamental en la estructura que se describe. Nos aferraremos a ese espacio donde el pasar es lo que lo caracteriza: la calle. como territorio abierto y de profundidades desconocidas e inquietantes. la separatibidad protegida de la dispersión de la calle y de la enajenación del trabajo. Hacia una arqueología de la experiencia. y con el tiempo de la calle. el trabajo representa el lugar de la disponibilidad para el Otro: la máquina. La ruta. o de los encuentros ocasionales. desviarnos.

Como la fiesta.. de los pueblos jóvenes de América. Hacia una arqueología de la experiencia. que es quiebre de un tiempo que es continua pérdida de sí en lo indeterminado. Pero aquí se habla de la plaza a partir del sentido del transitar cotidiano. tiempo que es trayecto hacia un ser para sí. se nos habla de la disponibilidad permanente e incondicionada para el futuro. y porque es también función reflexiva de la comunidad. La calle. que suelta amarras y deja atrás las autoridades del pasado y las tradiciones. lo que no debemos hacer para no romper con nuestra ruta. Por una parte. como el artista. a partir de su pura subjetividad. En el gesto fundacional. del extravío. Pero. se habla del tiempo de la “pequeña historia de todos los días”. cruciales para entender el sentido y el alcance de su preocupación filosófica. el conquistador. entendiendo la reflexión sobre la vida cotidiana como reflexión sobre un ser liberado para lo que se vuelve libremente hacia nosotros para interrogarnos: para lo Sagrado. por la voluntad de poder del conquistador. Y. que nos dice lo que no debemos hacer para conservar nuestro anonimato. la calle está regida por una normatividad invisible y negativa. En el primer interloquio. de la transgresión a la rutina. En ella est{ la posibilidad del desvío. Por último. La plaza. los símbolos de su respetabilidad: la c{rcel y la horca. aquello que caracterizar{ a la modernidad: la “fundación” de todo lo percibido a partir de las verdades puras e incondicionadas de un Yo percipiente. Por otra parte. por otra parte. Página 3 . en el día festivo. Declara en este punto el autor dos afirmaciones. como restauración de una experiencia común que nos permite ser comunidad. disponibilidad para el Otro. ofrece una serie de posibilidades que escapan a su esencia “tramitadora”. Y así como el domicilio es el punto reflexivo de la circularidad topográfica. Pero no todo es trámite. En la reflexión cotidiana. la transgresión cotidiana.mismos y para los otros. lo es siempre en referencia al tiempo continuo de la rutina y sus normas. “tiempo ferial”. hacia lo que hay que hacer para…. La Plaza. el “estado de naturaleza” con que el conquistador percibe al nuevo mundo. por ser el lugar en el que la Humberto Giannini: La “reflexión” cotidiana. Aquí aparece el gesto fundacional. el domingo es el punto reflexivo de la circularidad cronológica. tiempo reflexivo en el que el salir al mundo tiene su contrapartida cotidiana en el regreso a Sí. las palabras y los instrumentos. La conversación es profundamente transgresora de la rutina. anulando la esencia tramitadora del tiempo ferial. anunciando. haciéndose número. entonces. nos vuelca hacia la realidad del mundo. pegado al presente y movido por las normas. rescatándolos de un tiempo y un espacio funcionales. tiempo del acuerdo que nos pone a salvo del “olvido del Ser”. antes de Descartes. una desmundanización. en la teología y en la filosofía. La calle. lo que postula. que en la circularidad del tiempo ferial hay también un reencuentro con el Sí. lo hemos visto. con nuestra rutina. Las transgresiones de las que se habla aquí son a modo de rescates del tiempo y de los seres perdidos en la rutina. entonces. Todas ellas condiciones ideales para refundar la historia a partir de la nada. en las ciencias. apunta al sitio en el que se emplazará la Plaza Mayor y lo que la rodea. cuando el ser disponible para el Otro del tiempo ferial se reencuentra con la naturaleza. La rutina es recorrida en unidades de tiempo ferial. Pero también est{ abierta a “lo que pueda pasarnos”. que es tal en cuanto se apega a un tiempo continuo. que dignifica las cosas. en que se manifiesta la mundanidad del mundo. Desde la calle nos llega la amenaza de lo imprevisible y la seducción de la transgresión que busca invalidar esas normas. una reflexión. que es “reflexiva” porque está en la circularidad de lo cotidiano. ¿Qué le va al hombre en este regreso y reanudación de la marcha?. La calle representa lo multidireccional y abierto. Podemos entenderla como cualquier conducta que se sale del marco pre-definido de una ocasión social y que descoloca a los otros respecto de los roles habituales por los que se reconocen en esa ocasión. con las cosas. entonces. simbolizando el tiempo propicio de la disponibilidad de Sí. caminando “en novedad de vida”. es medio y límite de nuestra circulación diaria. que potencia lo que toca. el tiempo civil que todos manejamos y que se mide de manera que se haga con-mensurable con el tiempo cósmico. El tiempo de los días laborales. La transgresión. nuestro modo de habitar el mundo a partir de una fundación ab origine. el tiempo del trabajo y el tiempo del reposo. La otra “circularidad” de que nos habla Giannini es aquella que tiene que ver con el tiempo. continuando con ello. al mismo tiempo. frente a la existencia rutinaria. por el hecho de serlo. Un rescate ontológico. La historia del descubrimiento y conquista de América está signada por un aire nuevo que recorre Europa en el siglo XV. puede terminar por volverse norma o rutina. que la investigación a desarrollar mostrará que la disponibilidad para sí sólo es posible en la medida en que es una auténtica disponibilidad para los otros. Tiempo del tr{mite.

como en el ágora ateniense o en el foro romano. Otra cosa es la conversación. la posibilidad del des-vío. lo que acontece. en su significado más esencial. civiles-militares. converge a propósito de todo lo que es una experiencia común: política. primero. el regreso a sí mismo. Se debe entender como un meta-lenguaje y como suspensión reflexiva de algo que hacemos habitualmente y que por alguna razón ya no nos resulta tan bien. de la transgresión de los proyectos. La plaza es apertura física de un espacio y apertura espiritual de disponibilidad para lo Otro. por ese mismo pasar cambia Humberto Giannini: La “reflexión” cotidiana. como pura novedad de ser. como una parodia de lo eterno. en medio de una rutina suspendida.comunidad periódicamente se congrega. Por otra parte. La plaza es el tiempo reflexivo de la ciudad. Narrar. el diálogo debe ser querido. A ella se llega con la verdad por delante. religiosa. Las transgresiones del habla son objeto de la atención del Capítulo III de esta obra. en el domicilio y en la calle. El diálogo.. se convoca y se entabla. movida por un principio agonal. refiriéndose Giannini a los actos lingüísticos de intercambio (hablar-responder) que implican. y por la condición de lenguaje especializado o metalenguaje utilizado. Entendemos la transgresión como aquello que suspende o invalida temporalmente la rutina. La degradación del diálogo se llama “discusión” o “polémica”. Pero. Tiene el rasgo de la emergencia pura y la imprevisibilidad. La rutina se mueve entre “lo que hay que hacer” o “lo que hay que esperar”. A diferencia del diálogo. pero su desenlace puede quebrantar esa rutina y sus normas.. en la que todo ya está dado. ésta no se convoca. p. se va a ganar. caracterizado por la heterogeneidad y contraposición funcional de los dialogantes: gobierno-oposición. En contraposición a la clausura domiciliaria. de alcanzar una experiencia común. en un sentido más pleno y definitivo. defensiva. La rutina excluye el lenguaje poético. A diferencia de la explicación. representa un modo de enfrentar problemas que surgen en medio de la vida. es prosaica. Su uso preferencial es en el territorio del trabajo y. entonces. Ésta puede estar. muerte del sentido funcional de la calle. ellos mismos. según ciertas normas o ritmos consabidos: las estaciones del año. Si lo que está en juego son ideas. que busca una respuesta prevista. que irrumpe por caminos no transitados. un conocimiento teórico y una valoración práctica de las cosas que permitan zanjar las dificultades y reanudar la rutina suspendida. y debe estar regido por un principio de verdad. por su parte. Página 4 . salirse de la mundanidad del tiempo. la narración lo es de algo que adviene. y está regido por el principio de la eficacia. y luego. representa lo abierto. entonces la solución y la finalidad del diálogo es un convencimiento. Pero estos límites son permanentemente transgredidos por la misma vida que se los impone. Eso es el diálogo: un drama que se prepara. especialmente. para volver al quehacer rutinario luego. También porque en su entorno se levantan las instituciones a través de las cuales los ciudadanos mantienen un intercambio con los otros ciudadanos. El diálogo puede ser mera suspensión de la rutina. una transgresión. Hacia una arqueología de la experiencia. que da cuenta como una cosa ha llegado a ser lo que es a través de una historia determinada. incluso con el objeto de su propia eficacia posterior. la plaza tiene un carácter reflexivo porque en virtud de ella el individuo puede salirse del tiempo lineal dominante en la calle y el trabajo. desde el no ser. es transgredir el ser en aquello por lo cual mantiene su virtud de ser: la identidad. Lo que pasa. en la que el ser está sólidamente constituido. complementariamente. lo que significa. sino que simplemente acontece en el cruce ontológico de dos individualidades. Discutir y dialogar son modos de transgredir el lenguaje informativo de la rutina.ej. obreros-patrones. posibilidad concreta de detener el camino. asegurándose con ello que el lenguaje no transgreda el orden de las cosas. Este último rasgo concita la curiosidad y la expectación. El diálogo se hace necesario cuando la comunicación habitual rutinaria se encuentra entrabada o está en crisis. Pero ¿por qué el diálogo se puede considerar una transgresión?. puesto que lo que se pone en cuestión son ideas y derechos. a modo de un alto. espacio en que las cosas pueden volverse espectaculares. etc. Es un lenguaje informativo. animada por una disposición narrativa. siendo la narración un camino para acceder a la realidad de algo. querer encontrar una solución que convenza o que convenga a las partes. un reconocimiento de una situación de conflicto. al mismo tiempo que modos de expresar transgresiones y conflictos en el plano de la convivencia. vivificándolo o haciéndolo más efectivo en virtud de la conducta dialogante. haciendo a la discusión más vistosa y más sonora que el diálogo. o con el objeto de restablecer la normatividad para una convivencia más eficiente.

El domicilio. Despeje del mundo. más que acoger. corriendo en paralelo con la rutina: acedía. una falsa disponibilidad Disponibilidad para Sí. La calle es lo abierto. que devora todo presente y cualquier presencia que lo haga surgir. del trámite o de la calle. la aproximación al prójimo. y el otro extremo. en que la comunicación busca ser comunión. en que las subjetividades exponen sus experiencias. ‘vivir en algún lugar´)1. gratuitamente. camino de Damasco). se coge lo que está por delante. Humberto Giannini: La “reflexión” cotidiana. constituye el lugar privilegiado de la conversación (‚Hasta el siglo XVIII conversar significaba ‘habitar’. el enfrentamiento al vacío del tiempo libre. Presente. en el segundo. en que el Sí mismo se revela como relación. La “reflexión” cotidiana. Disponibilidad para los otros. escenario del gesto hospitalario de apertura a lo que. por su parte. Pero también el encuentro ocasional. El Bar. una transgresión que invierte la prioridad del ser sobre el devenir y funda el ser de los entes en el advenimiento de lo que pasa. El “estilo narrativo” corresponde a un modo de ser con los otros. tiempo mundano. Esta disponibilidad aparece en tres modos: Disponibilidad para otro a fin de ser para sí. nos habla de la búsqueda de un espacio y un tiempo marginados del quehacer del mundo. En suma. Conversar es acoger. El segundo interloquio. y a lo que no hay que hacer. rescatada de su interioridad. acción que se cumple por amor de ella misma. pereza. introversión. La conversación es evidentemente una transgresión en medio del trabajo. y el principio que la rige (más allá del principio de mostración. “fuera del mundo”. porque Presente es el acogimiento del mundo. tramitador. en suma. Editorial Universitaria. La calle se gana. un modo de la hospitalidad humana. 1978. en que los sujetos no se contraponen. la dialéctica del pasar-quedar. en un mutuo acogimiento que renuncia a los propósitos del diálogo. en ella se levantan o se derriban los ídolos. pág. simplemente.el destino y el rumbo de aquello que pasaba siempre. Elements conversations. con su ilusoria objetividad. en un acto restaurador y liberador del sí mismo. una realidad transgresora que abre la posibilidad que la comunicación se vuelva comunión. la enajenación del trabajo. con ciertas características que Giannini asimila a la imagen del templo. privilegio del regreso al domicilio. imprevisiblemente. 1 Frédéric Berthat. 2004. representados por el desgano que acompaña a la rutina. Se refiere ahora a los modos degradados de estas disponibilidades. es la realidad acogida. en el mundo. que rige a todo acto lingüístico de intercambio y a toda proposición asertiva) es simplemente un principio hedonístico: el placer de conversar. en un tiempo inconcluso. para dar cabida a una nueva relación o a un nuevo modo de acoger lo extraño. Pero también puede ser gesto regresivo. evasión del mismo. Disposición adversa a lo que hay que hacer. en que se dan los núcleos confesionales. lo rutinario. Dos modalidades defectivas de la vida cotidiana. perteneciéndole el azar como destino. en la que. la Revolución o la Revelación (como le ocurre a Saulo. lo puramente racional. en que el Otro y el Sí están distanciados del Yo actor al que están referidos. Triunfo siempre renovado e inestable del mito sobre el logos. liberarse de aquello que nos ocupa. abiertamente. se presenta. cada uno en su lugar natural. El bar es una realidad-tropiezo. por ella pasa la historia. referencia continua al pasado y a la autoridad de los mayores. como acogida de lo Otro en cuanto Otro. trizando lo continuo. Santiago de Chile. pero también retorno a la conversación y a la reapertura de un tiempo común. Página 5 . y sólo se puede hablar de un tiempo cualitativo. La disponibilidad para los otros a fin de ser para sí es el fenómeno que está representado por el lugar de trabajo y el tiempo laboral.89. representado por el aburrimiento. como expresión de la vida interior. en el primer caso. inconcluyentemente. Pero ella también es un modo de transgresión de la rutina y es el modo lingüístico más significativo y esencial. en sus muros se proclaman las verdades. cuyo lugar privilegiado es la calle. cuando la rutina ha cesado: hostilidad al presente. Hacerse accesible. pequeños universos conversatorios cerrados. en tanto que la disponibilidad para sí está representada por el domicilio y el recogimiento dominical. París (citado en Humberto Giannini. Hacia una arqueología de la experiencia. Comunication. parágrafo 7. Hacia una arqueología de la experiencia. como lugar privilegiado de la reflexión. presencia imprevisible e impredecible. Capítulo III. Es un acto de interrupción o desvío de aquellos. Disponibilidad. en que el tiempo mundano queda fuera. aburrimiento con las personas y las cosas.

el sujeto se reconoce como enlace de una continuidad. El presente es una extensión indivisa. con aire dominical. se acoge un Presente. en el conocimiento de ellas. en esta extensión indivisible es cuando podemos detenernos a contemplar un edificio. en su ser y en su valor. y en virtud de su cualidad de ser. Pero el hombre no es sólo revelación de lo que le ocurre. Llegamos. “todas las cosas”. En la experiencia de esta continuidad no podemos soslayar o liberarnos del Yo. cargando irremediablemente consigo mismo. hacia el amor. que siempre. y esa extensión indivisible que nos entrega la cualidad de ser con que nos absorbe la existencia contemplada es un tiempo ético. etc. existe reflexivamente como enlace. este algo que aparece en el mundo nos distrae. para probarse en la realidad.Entendida la reflexión como el regreso a Sí. que es una sucesión de quanta reflexivos. Si en virtud de la cualidad de un ente el alma se mueve hacia la comprensión. Pero también el hombre sale de Sí y regresa a Sí de modos puramente mentales. Es el enlace con lo absoluto que pasa. reentrará siempre en Sí. es decir. las intenciones. cabe preguntarse qué es este Sí. Ser yo mismo significa reconocerse en la sucesión de movimientos. desde lo humano a lo divino. en el enlace a nuestro próximo estado de ser. imaginarios. Por el cuerpo nos percibimos como una partícula de identidad en el universo. La identidad del ser parece asegurada por esta reflexión cotidiana sobre Sí mismo en la que. en la ruta de una identidad incuestionable. como aquello en que el enlace no parte de nosotros sino de lo que nos encontramos en el camino y nos llama a sí. o de turista. a admirar un paisaje. porque somos aspiración a ser. una y otra vez. se revela el modo por el cual el hombre es individualizado como ser-en-el-mundo y representa la posibilidad misma de un “mundo”. La condición externa de esa continuidad es la existencia de un punto al que se vuelve: un domicilio. como reencuentro pleno del tanto del ser que fuimos al salir?. revelados como un ser cuya próxima jugada depende de Sí mismo. La libertad. como demiurgo. Si el trámite representa el vínculo conformativo de la mundanidad. desde un presente que fluye sin pausas a u Presente que. por su parte. proyecto permanente e inconcluso de la filosofía contemporánea. prejuicios. somos lo que no somos. a pesar de la ruta secreta y discontinua de la sucesión del Sí mismo. que dura tanto como esa Presencia que absorbe nuestra mirada y que la sujeta a Sí. a pesar de todos los laberintos a que el mundo nos enfrenta diariamente. del tiempo interior. Frente a ella se alza la seducción. llegamos como una acumulación de significaciones experimentadas: recuerdos. En nuestro modo de tratar las cosas. un instante o una eternidad. Así. La muerte Humberto Giannini: La “reflexión” cotidiana. recolector del ser. La reflexión ¿ocurre como identidad. entonces. La reflexión es a manera de una odisea. ser revelados por Lo que Pasa. lo que puede en cualquier momento pasarnos. Pues somos. En esta reflexión el cuerpo representa el topos de la orientación cotidiana. perteneciéndole a la condición humana el revelar el ser de los entes. en una cómoda identidad que nos mantiene en ruta por un desierto que no va a ninguna parte. desde su trascendencia. del etcétera. como intermediario. enlace. como Odiseo de vuelta a Itaca. ¿Describe el círculo de la reflexión el movimiento de un ser anímico-corporal que se devuelve continuamente sobre Sí y que vuelve íntegro. De algún modo es. en el día a día. Pero esta libertad no hace más que revelar una suerte de cautiverio en el pasado. absorbe a la subjetividad cualitativa. somos siempre. a pesar de los “saltos” de su conciencia. por el Presente. nos hace abandonar la ruta (la rutina). el domicilio absoluto del que parten los éx-tasis. Página 6 . segregador de un tiempo siempre en fuga hacia adelante. El hombre es. hacia la solidaridad. Cuando se aprehende la cualidad pura se aprehende un bien del universo. Pero aún así. idéntico a Sí. revelados. en cierta medida. para lograrse o malograrse. tensión cotidiana hacia un ser-más ¿cómo puedo ser al mismo tiempo la exacta equivalencia de mí mismo?. Se aborda aquí el modo de continuidad propio de la conciencia. y el ego se convierte desde lo particular a lo universal. la cualidad de ser de cada cosa.Tampoco sabemos con qué vamos a encontrarnos a nuestro regreso. muestra su poder cuando nos volvemos sobre lo que ya somos. en el sentido de acoger. su suspensión permite que las cosas y las cualidades del mundo brillen con su brillo propio. o en esta “reflexión” cotidiana hay pérdidas de ser o ganancias esenciales?. devorando su pasado. Pero también frente a Lo que pasa podemos comportarnos de un modo que coja de la novedad sólo aquello que sirva para suprimirla. en cada uno de los cuales me vuelvo a encontrar con lo que vengo de ser. aún objetivándolas. como un regreso que enfrenta riesgos e imprevistos. sólo entonces hay seducción. hace que el transeúnte se olvide a Sí mismo. el verdadero imperativo ontológico por el que el hombre se reconoce como disponibilidad de Sí y como liberación plena. obsesiones. deuda de ser. en la mala eternidad de la rutina. Frente a la continuidad horizontal de ser. Hacia una arqueología de la experiencia.

Esa es la suprema transgresión. en torno a un Sí mismo cautivo. Todo discurso es un acontecimiento de proclamación que aspira a alcanzar el centro de otra conciencia.representa la derrota de la lucha contra lo imprevisible. siendo la primera la aspiración a la verdad y la segunda la aspiración del sujeto proposicional a ser su predicado. el sujeto. Penélope y Odiseo caminan. va diez años a la guerra de Troya y tarda otros diez en regresar. El conocimiento es aquello por lo cual accedemos al aspecto estable de las cosas. día a día. cada cual a su manera. como la Iglesia. Podemos amar el tiempo rectilíneo que siempre va delante de nosotros. La libertad como disponibilidad para sí tiene que ver con un despeje de Sí mismo. en cierta medida. de los quehaceres. para una cotidiana disponibilidad para lo que pasa y nos llama desde su ser cualitativo. el camino hacia el ser real y hacia la verdad pasan a través de una conciencia dialogante. por su parte. que pudiera hacer rodar su espera como el tejido que teje. institucionalizando sus referencias. podemos tener en ello relaciones espaciales. con la que nosotros mismos hemos sido iluminados. ni una apropiación. Hacia una arqueología de la experiencia. símbolo de la inconstancia y el olvido culpables. para restaurarla y decirla. con todas las imperfecciones y discontinuidades propias de una existencia finita. el nombre en sí de ella. que le permiten cada mañana retomar el mismo ser que era ayer. con la luz de las ideas. El discurso muestra. con un liberarse de una identidad domiciliaria. este movimiento no es más que hacer círculos en el espacio interior de la caverna plátónica. que se expresa en el predicado. en definitiva. El oficio de la razón discursiva consiste en restaurar la presencia plena de lo que está ahí. sin recompensas. en una disposición a esperar sin querer olvidar lo que se espera. en virtud de esta disponibilidad que nos revela y comunica la cualidad de ser. Odiseo. como tiempo de la compatencia. por lo tanto de eternidad. Página 7 . pero también para proclamar ante un destinatario real o posible aquel ser o modo de ser que creemos oculto o invisible. pero también en su idealidad. viaje lleno de imprevistos. entonces. que significa comunicarse. A ello le llamaremos “estructura domiciliaria”. espera de la esperanza. lo que no es una captura. fiel a un recuerdo. Reencuentro a través de un tiempo que se hace ruta para realizar una esperanza común. en que el diálogo se vuelve sobre sí mismo. como los pretendientes que la rodean. un decir fundado en la virtud comunicativa de las cosas. domiciliaria. sino un acto por el cual la cosa ante nuestros ojos es iluminada. al encuentro del otro. De lo que hablamos. de las ocupaciones. del objeto a los sujetos. comunicativo. a la cosa en su verdad. en lo estable de la cosa. pero no tiempo común. como las cuentas de un rosario. podemos sentirnos libres y autónomos. y el error es el fracaso de ello. es iluminado por el ser ideal. El diálogo es decir las cosas. Tejiendo cuenta el tiempo. en el fondo. Almas domiciliadas y almas callejeras (A propósito de Penélope y Odiseo) A propósito de la Odisea. Es decir. El sujeto entonces. La verdad es un acontecimiento que implica participación. la Patria o el Estado. difícil. pero al mismo tiempo con ello hace pasar el tiempo. no distraer su espera con aquello. es su predicado. Elogio al diálogo Sobre el diálogo. Es al cumplimiento de esta aspiración restauradora a lo que llamamos verdad. La verdad a la que aspira todo discurso se realiza más allá de la mera convicción interna. Penélope sólo puede esperar. su ser real. Platón recurría a menudo a una técnica en que se volvía repentinamente desde el objeto de la reflexión hacia los dialogantes. que mide las objetividades del mundo desde mi perspectiva de ser. como mentira es su uso fraudulento. la afirmación de la discontinuidad definitiva del Ser. Pero. y aquí está la tercera idealidad del discurso: la idealidad como anhelo de alcanzar la conciencia ajena. de la hospitalidad de una existencia para otra. Esto es posible porque las cosas poseen cierta estabilidad (la ousia) en torno a la que se aglutina el devenir y se hace. Ella preserva su alma contra lo que pasa. Una zona reflexiva. En otras palabras. Éste es sólo el Presente. Que sabe. Cabe ahora Humberto Giannini: La “reflexión” cotidiana. Para Odiseo debe haber sido difícil. en la subjetividad del discurso humano. Mi tiempo. Penélope simboliza la vida domiciliada. es inconmensurable con el tiempo de otro. no perder el hilo de sus actos identificatorios. en su esfuerzo temporal por ser lo que es y mantenerse en tal ser. Percibimos así. Sin la presencia de un alma frente a otra sólo hay imposición de un pensamiento ya pensado. y por qué y para qué vamos. Hablamos para restaurar la plenitud de ser de tal o cual cosa. mantener a flote el recuerdo de a dónde vamos. prodigios y tentaciones. Tiempo del encuentro que anula la temporalidad en que este mismo encuentro pasa.

es un principio. dependiendo de la naturaleza del cochero y de los caballos. Pero el alma. contrapuesto al movimiento dispersivo de las cosas inanimadas. la experiencia del pasar. buenos y de buena raza. Cuando el hombre descubre estas cualidades de belleza. mezclados<‛ (Fedro 246b. que gire alrededor de un centro absoluto. todo lo que le queda al alma del ser celeste que fue es la memoria. a la narración de un mito. El alma. Lo que pasa en el mundo civil es la tensión entre lo manifiesto. citado por H. todos ellos. Página 8 . Hacia una arqueología de la experiencia. que anule al pasar del tiempo. de la dispersión y del desvío. Giannini en “La “reflexión cotidiana”. en virtud del cual ocurre el movimiento. No hay otro modo de percibir la realidad superior sino amando. encadenada a un cuerpo mortal en su estado de humanidad (humus) y se ha vuelto irreconocible. a la apariencia y al no-ser?. anunciando en cada regreso esa difícil identidad que se cumple solamente cuando el “seren-el-mundo” se ha recogido definitivamente m{s all{ o m{s ac{ del mundo en el que est{. Este sumarse a la re-flexión cotidiana implica un cierto retraimiento frente al “discurso sobre el ser”. directa o indirectamente. Por ella. no hay otro modo de trascender las apariencias. ¿Qué sucedió para que el alma. Su destino venturoso no deja de ser aventurado. principio de los principios. encadenándose a un cuerpo.197). pues restablece la unidad perdida en un mundo de signos e indicios. revistiéndose de nuestra actual humanidad. partícipe de los coros felices del Cielo abandonara su hábito circular y se precipitara rectilíneamente hacia el hoyo negro del Cosmos. los de los dem{s. Todo conocimiento es un reconocimiento. que se transforman y que dejan de ser. empieza a sentir el amor. y el mundo real al que el alma puede regresar.preguntarse por el ser del ente-alma. Esta tensión se manifiesta como conflicto moral. por ser principio. principio de lo que está en vías de ser y de no ser. Es el mito del ángel caído y de la tentación. Por ella existe Universo. puesta en otra parte y gobernada por otra naturaleza. p{g. de armonía. en las cuales aprenderá a reconocer la cualidad de lo bueno y lo útil para su estado terrestre y también a reconocer la revelación de un mundo real. y su movimiento inmortal ha de ser una traslación que no implique desgaste. En un instante. percatándose que conocer no es sino medir el ser de este mundo a la luz de aquellas Ideas o cualidades que ha aprendido a recordar. Así. como frágil hilo conductor. nos es posible conocer en lo disperso y cambiante del mundo sensible la unidad y estabilidad de la que este mundo es simulacro. De este modo. El alma ya era una entidad compleja. nuestra esclavitud sería irremediable si no tuviésemos la facultad de entender. uno de los cuales simboliza la posibilidad interior del tropiezo. y lo que siempre se está retrayendo más acá del mundo: la subjetividad. Va afinando y profundizando su capacidad de recordar y de ponerse en relación con las Ideas. Por medio de los sentidos el alma entra en contacto con el mundo limitado y fluyente de las cosas sensibles. El alma prisionera percibe las cosas de este mundo como indicios y débiles sombras de cosas superiores que le parece haber conocido en otra vida. regresando a sí con un movimiento sin merma. LA EXPERIENCIA MORAL Con el concepto de “re-flexión” Humberto Giannini se ha querido referir al modo por el que los hombres regresamos diariamente cada uno a lo propio. según la descripción que nos hace Platón en el Fedro: ‚Se parece el alma a una fuerza nacida en dos: en un tronco de alígeros caballos y en un cochero. a través de las cosas. semejante pero distinta a sí mismo. es principio de todo cuanto se halla sometido a movimiento. Caballos y cocheros aon. no conociendo aún el dolor ni la fatiga. Ese descubrimiento de la cualidad y de la belleza sensible será la primera actividad hospitalaria del alma. la mera posibilidad se vuelve realidad y el alma es arrancada de sí. entre el deber ser y el querer ser. a su vez principio del ser de todas las cosas que llegan a la existencia. Por ello. no directamente del ser. asumiendo la experiencia de lo que nos pasa. entonces. es ingénita. existe la vida y el movimiento en el Universo. lo público. Por ello la memoria es el acto más fundamental de la vida humana. Este es un movimiento circular y autónomo. Humberto Giannini: La “reflexión” cotidiana. El alma. La historia de cómo ha ocurrido esto ha de remontarse a lo que ocurrió antes de la historia humana. Pero el alma humana ha perdido su condición alada y viajera. de temperancia en otra criatura. que este mundo visible es signo de otro invisible. el mito paradisíaco en que las almas están en un estado pre-humano. como única marca para tomar el camino de regreso a la patria celestial. dentro de la totalidad del Universo.

nombrado así por Husserl. ¿Qué significa “pasar”?: por un lado es lo simplemente transitorio. Esto se enfrenta a una aporía: la de la intersubjetividad. de cómo puede haber una experiencia íntima y personal que pueda ser a la vez mía y de otro. en la medida en que es propiamente humana. la admiración. sugerido por Aristóteles. etc. radicalmente distinta de la experiencia de ser con las cosas. y en cada caso es un modo de relacionarse del sujeto hombre con su mundo o espacio civil. El análisis tendrá en mira la conducta reflexiva en general.. en estos movimientos. La re-flexión cotidiana. Llamaremos “mundo” y “espacio civil” a la estructura de referencia de toda conducta posible. Estos significados pueden ser el deseo. símbolo del pasar diario del hombre. lo que irrumpe como transgresión y novedad (¿qué es lo que pasa?¿qué te pasó?). Se delimitará el mundo propio de la vida humana. quien dio este nombre a un movimiento progresivo-regresivo con un punto estable de reposo. por otra parte. de ciertos significados comunes. el espacio civil. expresión que permite circunscribir la mirada a dos terrenos: el de la experiencia. Se habla de la estructura significante del cuerpo animado. pero no causalmente. entendiendo la Ética como una reflexión sobre esta experiencia. Lo que expresa el cuerpo animado corresponde a una relación entre un sujeto y “su mundo”. “pasa” lo que sobreviene y se instala en medio de nuestra vida. Pero. cuando cada Humberto Giannini: La “reflexión” cotidiana. el modo en que el sujeto se vincula a una situación en su mundo. todo lo que se denomina fenómeno psíquico. La experiencia común se gesta en la continuidad de los hechos de todos los días. lo que no deja huellas. Se reconoce entonces que. Enrico Castelli prefería hablar de “experiencia común”. en este movimiento. con sus móviles (nosotros mismos). el principio que está presente y da sentido a toda presencia cotidiana. es necesario realizar una serie de movimientos. Una cosa es significante cuando dice algo de otra cosa que no es ella. por lo tanto. En la inmensa mayoría de los casos. Convendremos en que el intento de hablar con otro ser humano supone alguna comprensión común de las cosas. Pero esta trascendencia. la conducta está dirigida a un fin: ‚el hombre est{ siempre delante de sí en vistas de sí mismo‛ (Heidegger) (estructura intencionada de la conducta).“El mundo de la vida”. pero que permite vislumbrar hacia dónde se dirige y a qué se contrapone. en lo que evoca de “comunicación” y “comunidad”. como si el término no requiriera mayor análisis. Dentro de este panorama. este ser inobjetable que cada cual es. hay un ir y un venir que reconocen simbólicamente la figura de un círculo. Pero en este aspecto cotidiano y aparentemente banal de la existencia. En relación a tal fin. de aquí el nombre de “re-flexión”. es posible ir más al fondo. Página 9 . sus movimientos y sus motivos específicos. Preguntarnos ¿qué figura podrá describir todos los movimientos y afanes diarios del hombre?. aquello en vistas de lo cual nos movemos promete comunicarnos alguna cualidad que la hace seductora. hacia lo bueno (estructura axiológica de la conducta). es el fundamento de la espacialidad. el entorno puede ser obstáculo o apoyo. permanece siempre externa al sí mismo. la tristeza. de “lo que pasa” todos los días. Ahora se trata de abordar aquel aspecto constitutivo de la espacialidad humana: la que surge del encuentro con los otros: la experiencia de ser ante otro ser humano. por más intensa que sea. A esta experiencia se la llama experiencia moral. Pero. para alcanzar este fin. Comprender la conducta ajena equivale a coger el sentido de esos movimientos. es decir. Hacia una arqueología de la experiencia. La primera decisión es instalarnos en un lugar de la calle. como saber intimizado en el comercio del mundo y el de lo común. Se introduce el concepto de “transitividad” que tiene que ver con lo que pasa entre los móviles del mundo como transferencia de ser y mundo. Por otra parte. movimiento humano es aquello que expresa y significa algo. Cuando se habla de lo cotidiano se habla como de algo que se comprendiera de suyo. centrando la atención en sus innumerables movimientos que hace de cada uno de ellos una conducta propiamente humana. nos movemos hacia un bien. es decir. El espacio civil se genera en el entrecruzarse de movimientos que se cualifican y determinan unos a otros. a leerlos como signos visibles de la relación en que se encuentra un hombre con el mundo o con algo que pasa en el mundo. ¿Cómo podemos introducirnos en esta realidad fluida. en la medida en que ésta significa algo para la conciencia de quien la cumple. Se habla aquí de la estructura significante de la conducta. con qué método nos aproximamos a ella?. el que es más hondo que toda reflexión. es una expresión vaga.

y podemos emitir juicios axiológicos a propósito de ellas. como rogar. Este último aspecto es el que importa en este análisis. compartidas. etc. en la significación de la cosa hay algo conmensurable con la intención por la que fue producida. Estos actos son el fundamento último de nuestra conducta porque representan la razón final de lo que hacemos y de todas nuestras conductas objetivables.conducta se determina en referencia a alguna otra cosa. Cualquier comunicación. A través de los significantes transita la experiencia común. Pero los significados “no est{n a la vista” en los actos de transferencia de mundo.. En cambio la intencionalidad fenomenológica pone el acento en algo que tiene que ver más con la estructura interna del fenómeno: la del mentar “algo” que trasciende el acto. levanta un muro frente a la ética. crear. Página 10 . la distinción entre conductas objetables. la conciencia “dice” su propio estado de ser. con independencia de nuestras intenciones. La soledad del hombre moderno tiene una de sus raíces en la pérdida de estas experiencias comunes. Retomando el tema de la comunicación. cualquier forma de expresión individual. pero en el que no hay una transferencia de cualidad. para llegar a ser lo que significan. que responde a la pregunta de cómo es posible cierta comprensión del ser desde una perspectiva que. tales como “amar”. se puede hablar de conductas “transitivas” en el sentido que. ordenar. desde una perspectiva radicada en los hechos. La investigación. Tanto el acto de producir como el de conocer las cosas producidas que constituyen nuestro mundo son ontológicamente comunicativos. prometer.: romper un jarrón. si aspira a ser conocimiento. comprar un jarrón). En el espacio civil. En el acto de conocer el alma misma se vuelve comunicativa. y este acto es comunicativo. porque lo significado es sacado a la superficie de la conciencia y a la luz de la intersubjetividad en la red de un lenguaje común. porque marca el límite de este espacio humano. de acuerdo con Giannini. Existen también las conductas pseudo-transitivas. que su significado se cumple por el simple hecho que alguien los enuncie. fabricar. es Humberto Giannini: La “reflexión” cotidiana. la actividad de producir. Sin embargo. la conciencia es una relación re-flexiva. El alma reflexiva es tal por trascender lo fenoménico-individual que refleja. Al relacionarse con lo que sea. es hacer pasar ciertas intenciones o significados a la realidad física. Actos en que no hay un vínculo real entre el significado de la conducta transitiva y el objeto en que este significado se cumple. La “verdadera intención” que guía una conducta será esencial para enfrentar el problema ético. y se refiere a aquellos que experimentamos como una determinada recepción íntima de lo que nos pasa. significándolo. en virtud de esta transferencia. es decir. También son llamadas “trans-acciones”. ¿Qué es lo que se hace común en la articulación de los movimientos humanos generando el espacio civil y la continuidad histórica de una comunidad? Significado se refiere a la condición que hace inteligible el movimiento en el ámbito de la vida humana. Esta experiencia común es privilegiada respecto de otras. Cuando decimos que algo “es”. significando. que es el principio del espacio civil y a la vez el límite último de la investigación. y en ésto consiste su acto propio de comunicación. cabe preguntarse si no hay un “m{s ac{” del mundo que hace éticamente evaluables nuestros actos. como ser-en-el-mundo jugándose su propio ser. Frente a la analítica trascendental de Heidegger. “conocer” o “desear”. Se trata de un término que pertenece preferencialmente a la esfera de la vida pr{ctica. testimonia su modo de estar presente en medio de las cosas. recae sobre la experiencia común. Por último. La intención representa la causa final que hace inteligibles los movimientos y las cosas en el espacio civil. Lo propio del significado es llamar a sí desde la visibilidad del significante. todos ellos actos susceptibles de ser evaluados en virtud de una conmensurabilidad intrínseca a su significado. El acto propio de la conciencia es constatar el ser del ente. deben vincularse a otra cosa a la que comunican algo suyo. Comunicar es el acto de hacer común algo que era propio de uno y no de otro. en su propio modo de comunicar. es decir. tiene que poder ingresar en el cauce de la experiencia común. la conducta básica sin la cual no se puede hablar de espacio civil. a la que no podemos considerar simplemente como un fenómeno. produciendo algo de sí en el otro. y a las que cualifican. entonces. Toda conducta tiene la cualidad de significar algún modo específico por el que experimentamos el mundo y nos comunicamos con él. En cada acto suyo. en las que el significado se cumple igualmente en otra cosa (ej. entre las cuales están comprendidos los llamados actos ilocucionarios. Hacia una arqueología de la experiencia. de tal modo que ella es la fuente de todo decir concreto. se habla de los significados primarios.

el que empieza a existir en virtud de la presencia de dos o m{s hombres. que sean realmente “hechos subjetivos”. Previa a la libertad pública aparece la libertad del prójimo de refugiarse más acá del mundo. cuando este conocimiento roza su propia realidad personal. en términos teóricos. para que surja este espacio basta con dos “cargas intencionales” que producen un campo de tensiones. Una de estas zonas sensibles es la del saber moral. polarizado. se puede decir que su tarea es describir el imperativo que la experiencia se hace a sí misma: ser un saber irrenunciable y pleno. en que justifica y es justificado. soy (somos) ese ser que no puede delegar en ningún otro ser humano o divino ese saber cualitativo y por el que permanentemente evalúo mis acciones y las del próximo. nosotros en nuestra circulación por el “mundo de la vida”. en que enjuicia y es enjuiciado. Entonces. en esta inestable proximidad que mantiene la tensión permanente del campo. que configura mi experiencia moral. y es allí donde radica la investigación ética. Página 11 . Hacia una arqueología de la experiencia. y aquellos que no deben serlo. que reverencia la autoridad de los sabios y los expertos. Para una interpretación o lectura adecuada de los signos que el sujeto tiene ante sí es necesario un sistema común de significados. que aparece nuestra soledad. Como ya se ha dicho. el conflicto tiene una condición horizontal. sino en la medida en que hace uso de ella en el trato diario con otros sujetos. es el aspecto m{s recuperable. Este intercambio. del espacio civil. se pone en guardia contra “las razones” y no reconoce ventaja al juicio científico respecto de sus propias opiniones. de lo bueno y lo malo. como el topos de este estudio. pero no como sujeto solitario. El espacio que más se aviene con esta imagen es la calle. El campo propio de la Ética es la experiencia. y le va en su ser que los hechos que son sujetos de su investigación sean hechos radicados en una realidad. este trato. en su domicilio. entre lo objetable y lo in-objetable genera el dinamismo que hace del espacio civil un espacio “cargado” y tenso. A este saber se le llama “experiencia moral” para ponerlo en oposición al conocimiento distanciado de la Ética. la apertura. es decir. que no reside en un sujeto que otro sujeto “científico” pueda objetivar. pero al mismo tiempo. y que esto lleva a un conflicto permanente e insoluble entre la teoría y la práctica. Por lo tanto. Esto lo damos por supuesto. Por esta realidad estamos condenados a vivir leyendo los signos de la conducta ajena. en el que surge la interpretación como arte previsora. Tener el imperio de ello es dar carácter (ethos) y estilo a esa identidad. Pero la convicción de que hay una experiencia común no debe inducir a suponer que no existen las diferencias y los conflictos entre los sujetos: la experiencia común es experiencia de un conflicto siempre renovado. Entendiendo que no hay un saber objetivo acerca de la existencia humana. dinamizándolo. réplica o excusa frente a los imperativos del proceso común público. En este desnivel significativo se juega la carga del espacio civil y el estado interpretativo de la intersubjetividad. ¿Qué es lo que esperamos leer en el prójimo cuando detenemos en él la mirada?. En definitiva. incluyendo allí el político. Humberto Giannini: La “reflexión” cotidiana. Saber esto representa la real medida de nuestra identidad cotidiana. territorio de todos y de nadie. y esta presunción implica un compromiso ético para la vida de todos. Es en virtud de la cercanía del otro. evaluables y enjuiciables. lo justo y lo injusto. los actos in-objetables. Surgen aquí las preguntas del por qué y para qué el cuerpo se expresa de determinada manera. Se llama “experiencia moral” a los significados de “bueno” y “malo” tal como se entienden en el espacio civil. que no es otro que el examinado en la topografía cotidiana que se estudia en la primera parte del libro. en que la palabra la tiene el sujeto intransable del que se ha hablado. Signo e interpretación son los elementos originarios que “cargan” este espacio. hay una distancia infranqueable entre la exhibición del signo y su significado.decir. Este saber puedo siempre levantarlo como objeción. Es el reducto intransable y más allá de cualquier teoría respecto de “lo que nos enseña la vida”. sino en una comunidad de sujetos morales. El sujeto sigue siendo el hombre en su modo habitual. el hombre común. Existe un mundo común y comunicable. entendiendo a la ética como un saber hermenéutico y no sustitutivo de la experiencia moral. como posibilidad al acecho que el otro nos retire su presencia. pertenece a un proceso que se caracteriza por ser un saber que ningún individuo perteneciente al grupo puede ignorar impunemente. así como una práctica en la lectura de esos significados. es un saber exigible. en virtud de su trato con “el mundo de la vida”. y no de su lejanía. La polaridad entre manifestación e intimidad. entre la filosofía y la vida. Pero jamás la suma de signos llegará a ser su significado. Al campo de esta convergencia-divergencia Giannini le llama “espacio civil”. La Ética no puede hablar de cosas inalcanzables para la experiencia común.

dependiendo de la distancia que tal verdad intente cubrir. Así. haciéndolo aparecer como incompleto. con sentido. no puedo mostrarlo más que reconstituyendo narrativamente los hechos. verbalizando conflictos civiles. La narración asume en el diálogo moral un rol esencial. El diálogo moral existe a través de estos contrapuntos que trascienden sin cesar. la experiencia moral no puede ser concebida sino como experiencia dialógica. como la disputa. un hecho temporal. lo hace desde un campo común de significaciones. Lo que se enjuicia son las acciones de los seres humanos. una conducta moral. es el hombre (cualquiera de nosotros) en su medianía cotidiana. no puedo verificarlo en el tiempo verbal de la proposición. cargado de preguntas de por qué y para qué alguien hace lo que hace. El contrapunto entre enjuiciamiento y justificación surge y vuelve a surgir en un discurso infinito. o súbitamente. hasta la polémica. Por otra parte. y la interpretación de éstos que fundamentan la legitimidad relativa de esos intereses. como la conversación. desde el mero intercambio de saludos. En segundo lugar. Por eso se le juzga. los supuestos. sobre el estilo del hablar cotidiano que se desplazará la atención. vuelve a esta verdad más tensa o más intensa en la medida de que aquello que queremos tocar se encuentre fuera de nuestro mundo visible. en el sentido que podría hacer tales acciones de otro modo de cómo las está haciendo. Lo primero que hay que examinar es el sentido de los enjuiciamientos. proponen algo. las segundas están referidas al valor que poseen las acciones o movimientos en relación con sus fines. Vivimos en un permanente estado de interpretación. pues quien habla y quien actúa en este campo tensional. Las primeras están referidas a la cosa física. se enjuicia es el defecto de una acción humana respecto de lo que debiera quererse en esa circunstancia. a fin de enfrentar o superar ese desajuste. un discurso continuo desplegado por sujetos normalmente en conflicto. Los enjuiciamientos dicen. las partes deben convenir tácitamente someter sus opiniones a la eficacia de la prueba. el diálogo o la conversación entre amigos. los significados de verdadero o falso pertenecen fundamentalmente al discurso del espacio civil. Hacia una arqueología de la experiencia. el preguntar-responder. sus suposiciones. Elegir el diálogo significa enfrentar los hechos mismos. y su respuesta: la justificación. Y este traspaso transcurre cotidianamente a través de cuerpos significantes y de voces. sus intenciones. se ha elegido al diálogo como objeto metodológico en la aproximación a la experiencia moral. El diálogo no ocurre gratuitamente. en el que los sujetos muestran a otros sujetos algo que debiera interesarles. El diálogo en general. en el que ocurre a cada instante un traspaso de mundo. sino poner a prueba los principios. no lo son: la irresponsabilidad ética. Pero es sobre el espacio tensional. Igualmente. y sólo reaparece cuando se da la ocasión propicia para que el actor vuelva a realizar ciertos actos. Este valor es discontinuo. de la realidad-apariencia. en que el receptor primero intuye y luego resuelve el valor de verdad de lo narrado o del enjuiciamiento que en la narración se Humberto Giannini: La “reflexión” cotidiana. renovando la tarea inteligente y participativa en relación a la cual una sociedad es plenamente humana. se entenderá el diálogo como un flujo continuo y no como un hecho ocasional. La función del diálogo no es defender intereses de grupos. No es lo mismo decir “tal es honrado” que “tal es rubio”. El diálogo expresa una bipolaridad de posiciones o funciones sociales en pugna desde las que el individuo defiende sus derechos y aspiraciones en una sociedad democrática. por las acciones intencionadas o por las que. Se llega a él por la conciencia de un desajuste en la actividad práctica o teórica en que los dialogantes están implicados. De entre todos estos modos de intercambio. Así como todo diálogo posee un carácter moral. Es el resorte que desencadena su instancia contrapuesta: la justificación. o como “apariencia”. en el que viven y se comunican los sujetos de la experiencia común. debiendo serlo. Si digo lo primero. que. Y se trata de una realidad en gran medida lingüística. La acción de dialogar es una acción enjuiciable. se ha dicho. En el fondo de todo. deben acudir a él con una disposición hacia la verdad transubjetiva. al aceptar el diálogo. Esto sucede porque la experiencia común acarrea íntimamente la previsión de lo que debe ser exigido. está el enjuiciamiento (por el carácter deficitario de ser de la vida en relación). Página 12 .El sujeto de estudio. en virtud de las cuales éste es sujeto de lo que está haciendo o padeciendo. y actor. a cada instante nuevo. Este espacio (topos) es también un proceso. es decir. Los actos tienen cualidades adjetivas y cualidades adverbiales. una predisposición hospitalaria hacia el argumento ajeno y hacia lo verdadero. con sus juicios. El enjuiciamiento corresponde a una de las instancias de la estructura bipolar del diálogo. busca criterios comunes para superar las contradicciones y vacilaciones de significado propias de la experiencia histórica y social. una verdad.

Justificar un acto es también justificarse. el ofensor debe estar en la disposición de justificarse a sí mismo. de hacerse inobjetable detrás de las apariencias. reacomodar las apariencias que falsean nuestro ser “verdadero” ante los ojos de quien nos importa. a fin de mostrarle el ser que somos o hemos llegado a ser. volviéndose hacia sí y confirmando para sí la voluntad de querer o haber querido ese bien que se nos cobra. sin embargo. Para “ser ante-otro” en el modo de la reconciliación. Es ante el ofendido y no simplemente ante quien nos enjuicia que intentamos reinscribir nuestra conducta. sino también la de substraerse a él. Pero también quien enjuicia sabe que el enjuiciado tiene la capacidad de parapetarse. como pérdida de la reciprocidad sustentadora de toda transacción. de acuerdo a “cómo debieran ser las cosas”. El punto ontológicamente exacto en el que sufre menoscabo la persona es en su dignidad. Justificar es probar. o nuestra vida entera. ¿cuál es el sentido último de la justificación? y ¿ante quién se realiza la justificación?. porque el anhelo de transparencia siempre puede ser puesto en tela Humberto Giannini: La “reflexión” cotidiana. Incluso de puede revertirlo y enjuiciar el enjuiciamiento. Pero no toda respuesta a un enjuiciamiento es una justificación moral. Lo injustificable es lo desamparado de toda “razón de ser”. revalidando el significado de lo que se hacía en común. Hacia una arqueología de la experiencia. por violación desenmascarada de libre reciprocidad. El “ante-quién” de la justificación. en un acto reflexivo. por omisión. Es la premisa narrativa la que permite al auditor participar y llegar a una sentencia en el enjuiciamiento. ¿qué hecho o argumento es realmente justificativo? (Iustificans). el ser que soy. o más bien mostrar. De todo sentido. palabra o movimiento humano. aparece como la disponibilidad libre y reflexiva de un sujeto para la mirada del otro. la pretensión del enjuiciamiento de mostrar la naturaleza última y verdadera de la conducta humana resulta radicalmente injustificada. Se puede responder a un enjuiciamiento recurriendo a principios lógicos o ideológicos (ej. La unidad significativa de los actos justificativos responde a cuatro preguntas: ¿ qué es aquello de lo que uno debiera justificarse? (Iustificandum).emite. de toda gracia. por ausencia. Una justificación que no lleve una intención de hacerse transparente ante el otro es un acto de hipocresía. y ello se hace ante alguien que testimonia o presencia la autenticidad de esta reflexión. aparentemente deficitario. ser una voluntad íntegra repropuesta ante el otro. justificarse es reformular los signos. dejando ver ante el ofendido el ser que quiero ser. que está presente en cada gesto. en realidad está sostenido o avalado por alguna cualidad que lo excede. en que las cosas debieron haber sucedido de otro modo. justifica también al ofendido. La libertad no es sólo la de volverse hacia el mundo. que algo. Ser del único modo que puedo ser éticamente: como voluntad de Ser. ocurrida por inadvertencia. est{ “en tela de juicio”. por simulación de reciprocidad para realizar los propios fines. La inconclusividad del diálogo moral se explica por el hecho que la justificación no tiene siempre ni las más de las veces la virtud de cerrar el conflicto. reintegrando la transacción a un tiempo común y participativo. Página 13 . La justificación entra día a día en el mecanismo de la convivencia. Y. una nueva ofensa. La otra instancia de la estructura bipolar del diálogo es la de la justificación. La ofensa. en este tipo de transacciones. reinscribirnos en el seno de una experiencia y un tiempo comunes. o bien porque no nos aceptamos como resultamos ser en lo que hacemos o como parecemos ser ante los otros. En el espacio de la experiencia moral. ¿Cómo puede resolverse moralmente un conflicto moral?. la virtud de justificar al otro. debemos justificarnos de algo que sucede por causa nuestra. nervio del conflicto moral. En primer lugar. Todo enjuiciamiento aparece como un acto éticamente injustificable. participando de una calidad de ser. El sentido último de la justificación es la reintegración de lo individual y disgregado a una dignidad de ser que nos excede. Siendo entonces la intimidad del prójimo por principio lejanía inobjetable. experiencia de un presente ético y de la reconciliación. Esto conlleva ciertos problemas que tienen que ver con los condicionamientos existenciales que hacen incierta en su naturaleza misma la historia narrada. Nos justificamos porque nuestros actos. de la verdadera cualidad de ser que hay detrás de las apariencias. Justificarse es “hacerse justo” ante la mirada del otro. vivimos al acecho de los signos y los significados ocultos. “el fin justifica los medios”). De un modo que aquí se denomina con-donativo: al justificarse el ofensor. hacerme justo ante mí mismo. por último. como aclaración y ajuste de sí ante los otros.

de manera que lo que es una obligación para mi subjetividad se convierta en un derecho real que yo o mis semejantes puedan reclamar o exigir. Entendiendo este fundamento racional. La pregunta por el ser y por el sentido de las cosas es la primera en orden de dignidad que se hace el hombre acerca de las cosas entre las que le toca vivir. del presente. y es ese poder el que debe hacer valer estas normas para garantizar estos derechos que provienen de las raíces de la existencia humana y de su experiencia moral. El hombre no es sólo un saber. sino también un pensar. Y también porque la voluntad de ser. A su vez. la dignidad humana se sustenta en la racionalidad de la vida humana. con un homenaje a Jorge Millas. de sus derechos. capaz. En esta actitud le va su dignidad ontológica. Página 14 . debe ser instrumentalizada por el derecho positivo. no sólo de su presencia física. la máxima dignidad de ser. Pero ningún ideal político justifica la suspensión de los derechos que emanan de la racionalidad humana y de su dignidad. semejante a la mía. en tanto virtud que suspende el instinto y la relación agresivo-posesiva con las cosas y con los demás entes. A la satisfacción de esta necesidad de preguntarnos por el sentido y el porqué de lo que aparece frente a nosotros se le ha llamado desde antiguo “metafísica”. el derecho a participar en la inteligencia y en el sentido de lo que los hombres hacen con sus manos y con su intelecto y a gozar de los frutos de este hacer. siguiendo a Kant. el hombre es disponibilidad para sí. el derecho a participar y gozar de los dones de la tierra común. Para Jorge Millas. Es en la dignidad humana que culmina esta obra de Humberto Giannini.de juicio. en la condición de ser consciente. la conciencia. que le es dada al hombre por su conciencia mensurante de las cosas y del Universo. más allá (o más acá) de toda teología. de todo creacionismo. Hacia una arqueología de la experiencia. Y la experiencia que hacemos de la intimidad del otro. es decir. es el pensar. Es el Poder político el que genera y regula esto. Se ha hablado más arriba de la dignidad de ser. enero 2012) Humberto Giannini: La “reflexión” cotidiana. la inteligencia y la libertad de sus representados. Como en el cumplimiento de este destino está involucrado íntimamente con el destino de los otros. entonces. me ponga en renovado conflicto con lo que los otros se exigen a ellos mismos y esperan de mí. Y esta valoración del otro. entidad ésta. como el derecho a una educación a la altura de la humanidad. En ello se sustenta la dignidad humana. que habrá de poseer el máximo valor. los derechos básicos del hombre. radicalmente. La existencia del otro. para plantarse frente a ellos y preguntarles por su ser. El Poder político puede separarse de la fuente que lo legitima: la conciencia. de descolgarse del presente para retroceder a lo que ya no es o sobrepasarse para ir al encuentro de lo que está por ser: reconquista del ser en el recuerdo y en la esperanza. (Viña del Mar. de una dignidad. su ser. a ser escuchado y a recurrir a las leyes que él mismo se ha dado. la experimentamos no como una cosa. es al mismo tiempo experiencia de la intimidad inviolable del otro. según Sartre. sin exclusiones. pensante y libre. como un fin en sí mismo. En virtud de lo mismo. y es en esta dignidad en la que encuentra su fin último el derecho. destino que ha de cumplirse social e históricamente. llenando con su propia realidad inventada los huecos del no ser. de donde su destino es el de conservar y exaltar ese ser. los principios éticos que dan valor a sus normas. instinto teórico del que el hombre no puede librarse y que es consustancial a su humanidad. Este ir y venir por territorios más allá de la presencia inmediata e insuficiente. sino como un hecho de valor. y el derecho a expresarse. el origen de los derechos está en su pertenencia radical al individuo como expresión inequívoca de un valor. más que reintegrarme a los demás. ¿En virtud de qué posee el hombre derechos y ante quién?. en cuanto se constituye en el residuo integrador del ser total y de sus valores. por la ambigüedad de la presencia humana. actitud. vivir es. como una realidad portadora de valores. convivir. la sociedad debe concretar derechos que toquen esta condición ontológica fundamental.

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