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Juan Mari Brás

Como los vio

JUAN

Columnas de Juan Mari Brás en el periódico Claridad
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Como los vio Juan Primera edición electrónica Fundación Juan Mari Brás y Suplemento En Rojo del Periódico Claridad

Foto portada: Alina Luciano Diseño de portada original para Suplemento En Rojo: Ivan Figueroa Fotos: Cortesía Periódico Claridad y colección familiar Se permite la reproducción de los textos siempre y cuando se mencione al autor y que fueron publicados originalmente en el periódico Claridad en Puerto Rico. www.fundacionjuanmaribras.org www.claridadpuertorico.com

E-book publicado por la Fundación Juan Mari Brás, a los 85 años de su nacimiento, 2 de diciembre de 2012.

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Admirados y queridos cuentan la historia

que admiraba y quería. Casi siempre lo hacía desde su columna Comentario Político en el periódico Claridad. No eran meras alabanzas a los personajes. Utilizaba sus escritos para ubicar históricamente la participación de algunos de los protagonistas en las complejas y diversas luchas que se dieron a lo largo de sus vidas y, de una vez, interpretaba la historia desde su particular punto de vista: combativo, optimista y liberador. Lo interesante de unir estos escritos en una misma publicación y a un mismo tiempo, es que recogemos su visión de los acontecimientos según los va observando e interpretando a través de estos seres que, a su vez, le alimentan la combatividad y el optimismo. Compañeros de lucha y organización que trabajaban hombro a hombro con él, compañeros no tan cercanos pero sí tan transcendentes, luchadores que lo precedieron y que inspiraron su vida, gente a quienes les debemos el seguir siendo un país. 4

Muchas veces Juan Mari Brás escribió sobre las personas

Usemos estas columnas para aprender, no solo los acontecimientos narrados, sino las virtudes de los que han hecho posible que todavía podamos hablar de Patria.
__________ Éstas son sólo algunas columnas de Juan Mari Brás sobre compañeros y compañeras de la lucha.

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figura de Bernardo Vega es la que más asocio con los orígenes de al nueva lucha. Sin embargo, el viejo Vega no estuvo en Mayagüez cuando se fundó el MPI. Creo que ni siquiera había regresado a Puerto Rico para esos días y yo no le conocía aún. Pero no hay nadie -vivo o muerto- que representar con mayor fidelidad el espíritu renovador del Movimiento Pro Independentista que él. Bernardo Vega regresó a Puerto Rico a la edad de setenta y cuatro años, a principios de 1959. Venía de un largo peregrinaje de más de medio siglo por tierras norteamericanas. Allá se había desarrollado su inclinación de trotamundos en múltiples idas y venidas por las ciudades del sur, el noreste y hasta el lejano oeste. Trabajó en tabaquerías de la Florida, Nueva York y California. Fundó periódicos y revistas. Cultivó 6

El viejo Vega Es curioso. Cada vez que se acerca el once de enero la

la tertulia con varias generaciones de jóvenes y viejos, puertorriqueños, norteamericanos y de muchos sitios del mundo. Se formó en el marxismo y -sobre todo- en esa ciencia de la vida que como tantos jíbaros el llamaba -mundología-. Su última gran actividad política, pensó él, fue la campaña del tercer partido por llevar a Henry Wallace a la presidencia de Estados Unidos en 1948. Después -durante los años cincuenta- hizo varios intentos de regreso definitivo a su tierra, pero no fue hasta el -59 que logró quedarse aquí. Pensaba que venía a descansar. El primero de marzo de 1959 le escribía desde San Juan a su amiga Ada Morales, en Nueva York, lo siguientes: “Todavía no he hecho nada -solamente viajar por la Isla y comer. Pronto tendré que empezar a mejorar mi economía, la cual está un poco deteriorada. Me parece que me afincaré definitivamente en nuestra Isla. Está llegando la hora del descanso. Ya deben terminar los viajes y las fatigas. La persona física está agotada. Menos mal que la parte espiritual está completamente joven. Todavía sueño” Acercó en lo del regreso definitivo más no en el descanso, ni en el cese de los viajes y las fatigas. Quizás una pocas semanas después de haber escrito esa carta, nos conocimos Bernardo y yo. Fue una reunión en casa de don José A. Cedeño, donde se reunía un grupo de independentistas de Puerto Nuevo para iniciar la organización de la misión del MPI en ese sector capitalino. Recuerdo que me impresionó su comentario, luego de mi intervención en la cual expliqué los fundamentos de la organización del MPI. Pidió la palabra y dirigiéndose a mí, dijo más o menos lo siguiente: “Tú eres un gran optimista. Sólo con una gran dosis de optimismo se puede empezar a rehacer la lucha de independencia de nuestra patria. Yo estoy viejo y cansado, pero; al igual que tú, soy un optimista sin 7

remedio. Cuenten conmigo para la que pueda ayudar en esta obra”. Aquellas sencillas palabras sellaron el compromiso que llevaría al viejo Vega a consagrar los últimos seis años de su existencia, hasta el momento mismo de su muerte, a levantar las bases organizativas de la Nueva Lucha. En ese empeño, recorrimos juntos todos los rincones de este país. Don Bernardo fue Secretario de Organización del MPI y en el desempeño de sus funciones volvió por los caminos de su primera juventud -cuando había participado en la organización del Partido Socialista- en continua actividad organizativa. Su ánimo renovador fue una influencia definitiva en moldear la nueva lucha. Nadie podía compenetrarse mejor que él de las inquietudes y afanes de la juventud combativa que se nucleaba en la FUPI y el MPI por aquellos días. Su casa y chinchal de tabaquería en la urbanización Santiago Iglesias fueron un hervidero de conversatorios patrióticos y revolucionarios, adonde acudíamos con frecuencia a cargar los ánimos alicaídos, en los momentos de ambivalencia. El siempre estuvo claro de cuáles serían los rumbos de este movimiento. No son pocas las veces que un acontecimiento, una huelga, una tensión de las que se han sucedió en los años desde su muerte, nos hace evocar sus premoniciones, su sentir, satisfechos, que aquel viejo tuvo una ante-visión casi exacta de los caminos que hoy estamos recorriendo. Cuando él pensaba que había llegado a descansar a su patria, la vida le tenía reservada el ofrendarle una de sus mayores contribuciones, la de inspirar, con el ejemplo, a toda una generación de luchadores a reconstruir las bases y las perspectivas de nuestro forcejeo centenario.
__________ Comentario político de CLARIDAD el 7 de enero de 1975.

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de Ponce, Lorenzo Piñeiro Rivera, con rebosante juventud a los 28 años, había ingresado a la tierra amada luego de más de una década de duro exilio en Nueva York. Había emigrado hacia el norte desde la temprana adolescencia. La emigración es el exilio de los trabajadores. Lorenzo conoció ese exilio proletario en sus variadas vertientes. Cuando llegó al muelle neoyorquino por primera vez, con equipaje menudo y esperanzas inflamadas por la imaginación juvenil, apenas había cursado el octavo grado en su Ponce natal. Trabajó en múltiples faenas por aquellos años veinte y treinta. Cursó la escuela superior a golpes de cansancio y sue9

Lorenzo Piñeiro Rivera El Domingo de Ramos de 1937, cuando ocurre la Masacre

ño, tras la jornada cotidiana que la sociedad yanqui reclama a su moderno esclavo, el obrero migrante. El trasiego extenuante de vender su fuerza de trabajo diaria más allá de lo que se puede recuperar normalmente, no impidió que empezaran a aflorar inquietudes sociales en su conciencia. Así se acercó a los círculos de actividad literaria y política en el Barrio. Empezó a desarrollar una de las virtudes características que más definen su personalidad: la inmensa capacidad, de hacer amigos y mantener una lealtad sin límites al valor de la amistad, sin confundirlo con la deformación del amiguismo. De aquellos primeros contactos con el forcejeo social de los boricuas en Nueva York viene su amistad con Bernardo Vega, otro de los grandes pilares de la emigración puertorriqueña en Estados Unidos. “Pero el gran acontecimiento de mi vida,” diría siempre Lorenzo en sus frecuentes incursiones retrospectivas, “fue conocer a Don Pedro Albizu Campos,” Como a tantos otros jóvenes de la época, la eclosión patriótica del Nacionalismo, conducida por la prédica y el ejemplo Albizuista, moldeó en forma definitiva la consagración de Lorenzo a la causa de la independencia de su patria. A lo largo de los años treinta trabajaba intensamente en la Junta Nacionalista de Nueva York. Cuando se realiza conjura de Winship y encarcelan a Don Pedro junto al principal liderato nacional del partido, Lorenzo regresa a la Isla para reforzar la dirección sustituida que asumiría las riendas de la colectividad. Lleva muy poco tiempo en Puerto Rico cuando le toca enfrentarse junto a sus compañeros a una de las manifestaciones más brutales de la barbarie imperialista, la matanza del Domingo de Ramos en Ponce. Sobreviviente de la Masacre, Lorenzo es uno del grupo de 10

dirigentes Nacionalistas al que el régimen acusa de asesinato, en burdo intento de inculpar a las víctimas por el horrendo atropello cometido por la Policía. Dos largos juicios, en el primero de los cuales no hubo veredicto, culminan en la absolución de todos los acusados, como resultado de la presión decisiva de la opinión pública que se vuelca casi unánimemente contra la irracional teoría de los fiscales. En esos meses, Lorenzo recorrió el país por todos sus contornos y obtuvo un conocimiento de su pueblo y una sintonía con su pálpito que ensancharon su perspectiva y abrieron cauce a una visión mucho más profunda del forcejeo patriótico. Cuando regresa a Nueva York, su conciencia política renovada al calor de su pueblo no encuadra en los parámetros estrechos que constriñen al Nacionalismo huérfano de liderato por los sucesivos encarcelamientos de sus principales cuadros de dirección. Junto a Gilberto Concepción de Gracia -uno de los grandes amigos y compañeros de su vida- y a muchos otros compatriotas, funda la Asociación Pro Independencia de Puerto Rico, precursora en Nueva York del Congreso Pro Independencia y del Partido Independentista Puertorriqueño, al que se afilia desde su fundación en 1946. En la tribuna y en las columnas de los periódicos boricuas de la época en Nueva York, Lorenzo va definiendo un pensamiento político cada vez más progresista, humanista e internacionalista. Colabora activamente con las campañas reivindicativas que libra el American Labor Party bajo la dirección de Vito Marcantonio a favor de los trabajadores puertorriqueños. Trabaja intensamente. Tiene que rendir una jornada tiene que rendir una jornada diaria de ocho horas como redactor o traductor en periódicos y agencias de prensa y en ocasiones trabajar los fines de semana en otras chiripas que le suple11

menten el ingreso. Ya se ha casado y a sus dos hijos, Carlos y Lorenzo -“la luz de sus ojos”- no puede faltarles nada. Al mismo tiempo estudia de noche, con miras a terminar la carrera de abogado. Tuvo que estudiar leyes en tres épocas distintas para finalmente graduarse en 1953. En una ocasión, después de terminar todos los requisitos de graduación en Fordham University, en 1949, la Universidad lo expulsó porque alegadamente se enteró entonces de que él había sido enjuiciado por asesinato, y aunque salió absuelto, eso era suficiente para que no pudieran graduarlo. Por eso tuvo que empezar otra vez el primer año de Derecho en el Colegio Brooklyn. Y mientras hacía todo eso, presidía las organizaciones patrióticas sucesivas que existieron en Nueva York desde 1939 hasta 1953, cuando regresó a Puerto Rico definitivamente, redactaba periódicos patrióticas y participaba en toda clase de actividades de combate y lucha de la comunidad boricua. En el seno del Partido Independentista, Lorenzo Piñeiro Rivera fue uno de los dirigentes más queridos y respetados por toda la base partidaria, en el periodo de 1953 a 1958 en que militó activamente en el mismo aquí en la Isla. Sus posiciones de avanzada chocaron en muchas ocasiones con la línea oficial de la dirección. Siendo Secretario General y Senador por acumulación del PIP, se une al grupo de dirigentes pipiolos que impulsamos la necesidad de renovar la lucha de independencia tras los comicios de 1956 y finalmente funda con todos nosotros el Movimiento Pro Independencia en 1959. En muchas ocasiones me comenzó que “en el MPI me he reencontrado con mi verdadero ser como puertorriqueño”. Fue un admirador de la juventud luchadora que insufló al independentismo el espíritu combativo de la nueva lucha. Uno de los pocos “viejos” que se sentía plenamente identificado con los jóvenes que iban asumiendo el mando de la organi12

zación, se mantuvo en la línea ascendente del MPI hasta sus últimos momentos de lucidez. Por eso llegó a ser fundador y militante, así como miembro del Comité Central, del Partido Socialista Puertorriqueño. Sus últimas gestiones antes de caer postrado para siempre por una larga enfermedad fueron como notario para la inscripción del PSP. Por una de esas casualidades de la vida, Lorenzo murió el Domingo de Ramos, cuarenta años después de aquel histórico Domingo de Ramos en que se selló para siempre su compromiso con la patria. Para sus compañeros y amigos su recuerdo vivirá siempre su compromiso con la patria. Para sus compañeros y amigos su recuerdo vivirá siempre como ejemplo de humanidad en su escala más alta. Para mí. Lorenzo, uno de los grandes amigos de mi vida, brillará siempre entre los recuerdos más queridos que hilvanan la esperanza de una humanidad plena.

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Piri Fernández de Lewis: Patriota y organizadora
vidad patriótica en Puerto Rico. La intensidad del esfuerzo estuvo unida a la más amplia incorporación de los sectores periféricos del independentismo a actividades que convergieran en un propósito común de todos: la reconstrucción del movimiento independentista luego del colapso del Partido Nacionalista y el Partido Independentista, reducidos ambos a pequeños grupos de gente valiosa y perseverante que insistían en sus lealtades incondicionales a las organizaciones en que habían desbordado generosamente sus acciones revolucionarias y políticas durante los años cuarenta y cincuenta. Las puntas de lanza de ese esfuerzo reconstructivo -lo hemos repetido en bastantes ocasiones ya- fueron la FUPI, fundada en 1956 y el MPI, fundado en 1959. Pero ninguna de estas dos organizaciones, ni estas juntas con los remanentes organizativos del PN y el PIP, podían echarse encima una tarea tan gigantesca como la de hacer resurgir el movimiento independentista. Sobre todo, luego de que Luis Muñoz Marín proclamara, tras la pérdida de la franquicia electoral del 14

La década de los años sesenta fue muy intensa en acti-

PIP en 1960, que el independentismo había dejado de ser un problema político “y de ahora en adelante se reducirá a ser un problema policíaco.” Nunca, ni antes, ni después, había desvariado tanto el fundador del Partido Popular y del estado libre asociado en su ruta de renunciaciones como lo hizo con ese pronunciamiento. Aquella amenaza, dicha por el dirigente del Gobierno y el partido inmensamente mayoritario del país, fue la base del carpeteo generalizado por la Policía de Puerto Rico. Y lo que es peor, el apoyo al programa de persecución sistemática del independentismo y el autonomismo puertorriqueño por parte del FBI bajo el nombre de Cointelpro. El agravamiento de la represión antipatriótica tuvo -como todo proceso represivo- un costo político para el gobierno norteamericano en Puerto Rico y sus cómplices del patio: el gobierno del ELA y el PPD. Muchos populares que honradamente creían que en ese partido se adelantaría la causa autonomista, como un paso hacia la independencia, se movieron hacia el independentismo en protesta por aquellas persecuciones. Una de las más prominentes figuras en realizar ese cambio cualitativo en su perspectiva y acción fue Piri Fernández de Lewis. Se trata de una mujer de extraordinario talento, de capacidades teatrales insuperables, de un dinamismo energético impresionante y de una dulzura y don de gentes en el teatro con las personas de todos los sectores y clases sociales, que imprimen un gran carisma a su liderato. El patriotismo se le sale por los poros en toda ocasión propicia. Lo había heredado de los genes de su señora madre, Doña Ernestina Cerra de Fernández, quien fue, la única mujer puertorriqueña que renunció a la ciudadanía de Estados Unidos cuando la Ley Jones de 1917 dio esa opción a los puerto15

rriqueños que lo hicieran juramentando documentos al efecto dentro de los seis meses subsiguientes a la vigencia de la ley. Así, Piri fue inspirada y primera presidenta del Congreso Anticolonial que integraron personalidades y personas comunes de distintas orientaciones ideológicas como Yamil Galib, José Milton Soltero, Nilita Vientós Gastón y muchos otros. El Congreso Anticolonial fue la primera organización unitaria que iba más allá del independentismo activo. Fue a Naciones Unidas durante los primeros años de la década del sesenta a pedir la discusión del caso colonial de Puerto Rico en el Comité Especial de Descolonización, creado en 1962 para trabajar en la aplicación de la Declaración por la Independencia de Pueblos y Países Coloniales (Resolución 1514-XV) de la Asamblea General de la ONU. Fueron muchas las horas que pasaron junto a Piri, José Milton, Yamil y Nilita, en los pasillos del edificio de la Asamblea General y el salón de delegados, buscando y entrevistando delegados de distintos países para pedirles su apoyo al caso de Puerto Rico. El dominio que tiene Piri del idioma francés, que ha sido desde la fundación de la ONU uno de los principales idiomas de trabajo de esa organización internacional, fue de muchísima utilidad para todos nosotros cuando nos enfrentábamos a delegaciones francófonas. Años después, cuando fue preciso establecer una organización coordinadora de los trabajos en Naciones Unidas al fundarse el Comité de Puerto Rico en la ONU, que hoy preside la compañera Wilma Reverón Collazo y de la que es directora ejecutiva la compañera Olga Sanabria Dávila, Piri Fernández de Lewis fue su primera presidenta. En tal función le tocó, entre otras importantes tareas, organizar un homenaje al presidente de la Asamblea General de la ONU en abril de 1965, el embajador de Ghana, Alex Quiason Saki. 16

Al iniciarse la lucha contra el servicio militar obligatorio en Puerto Rico, el primer boricua de la nueva lucha que desafío esa ley negándose a ingresar en las Fuerzas Armadas norteamericanas para unirse a la agresión de Vietnam, fue Sixto Arvelo, quien hoy es un prestigioso dirigente sindical. A Piri Fernández de Lewis le tocó la presidencia del Comité de Defensa de Sixto Arvelo. En esa función, con infraestructura salida de su propio peculio (guagua y sistema de altoparlantes), fuimos por todo el país movilizando la solidaridad con el joven trabajador acusado por violar la ley federal del servicio militar obligatorio. Fue en esa campaña que a Piri se le ocurrió que divulgáramos La Borinqueña con la letra original de Lola Rodríguez de Tió, la cual no se utilizaba entonces por ninguna de las organizaciones independentistas. Piri trabajó un arreglo, acortando la letra de Lola, pero sin cambiar en forma alguna el mensaje revolucionario, y esa letra se imprimió en miles de copias que llevábamos y distribuíamos en los micro mítines y otras actividades que realizaba el Comité Arvelo por todo el país. Como los líderes del PIP de entonces eran Rubén Berríos y Carlos Gallisá, éstos llevaron la versión de Piri de la letra de Lola al nuevo PIP de entonces, así como lo hicimos nosotros en el MPI. De esa manera, los independentistas dejamos de cantar la letra monga de Fernández Juncos y cantamos por todos los sitios, la combativa letra de Lola Rodríguez de Tió. La militancia de Piri en las luchas patrióticas se ha proyectado a todo lo largo de las décadas desde los sesenta hasta el presente. Con cargos directivos o sin ellos, su persona siempre ha sido un factor aglutinador del movimiento patriótico. Su casa, y en particular la hermosa terraza del tercer piso, ha sido sitio de reunión y casa de protocolo para recibir visitan17

tes distinguidos del extranjero, siempre al amparo de la hospitalidad y las atenciones esmeradas de Piri, mientras vivió, de su inolvidable Bob Lewis. En la campaña electoral de 1980, Piri Fernández de Lewis aceptó la presidencia de un comité amplio, creado en reunión celebrada en el Colegio de Abogados en apoyo de las candidaturas de Carlos Gallisá a la Cámara y del que esto escribe al Senado por acumulación. Volvimos a viajar por toda la Isla acompañados por Piri y ella fue atractivo principalísimo de nuestra tribuna rodante. Llevamos aquella campaña dirigida a enseñar a los puertorriqueños de otros partidos a escoger, en una misma papeleta, el gobierno y la oposición. El éxito de aquella campaña fue evidente. Tanto Gallisá como yo sacamos sobre ochenta mil votos contados, que era deiceiséis veces más de los que sacó el Partido Socialista por el que estábamos postulados. Aquella fórmula prácticamente nos dio la elección, a no ser por las manipulaciones e irregularidades de la cúpula del PNP, no nos contaban los votos de los que ponían la cruz debajo y no al lado de nuestros nombres. Aunque, al llevar el caso al Tribunal Supremo, lo ganamos, éste, aplicando una insólita norma de pragmatismo jurídico, y completamente ajeno a la función judicial, ordenó que no contaran los votos que ya se habían contado, sino que la decisión se aplicara únicamente en forma prospectiva. Como ya estaban en la fase final del conteo, el triunfo jurídico fue, en realidad, pírrico. Lo que no puede negarse es que la campaña dirigida por Piri abrió un camino que, posteriormente, han seguido los candidatos legislativos del PIP para asegurar, en cada elección, un escaño en cada cámara. Cuando hablamos de la resurrección del movimiento independentista puertorriqueño en esa décadas que marcan lo que hemos llamado la nueva lucha de independencia, gran 18

parte del mérito de esa hazaña tan crucial para el porvenir de esta patria, debemos reconocerlo a quien fue una figura central, protagónica, de ese gran despertar: Piri Fernández de Lewis. Por eso, me uno de todo corazón al homenaje que se le rinde y pido a mis compatriotas que elevemos su nombre al salón de la fama de la patria, que ya es tiempo de crearlo.
__________ En Rojo, agosto del 2003.

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Así empezó Albizu
de sus estudios en Estados Unidos, a principios de los años veinte, ingresó al Partido Unionista. En ese Partido habían coexistido desde su fundación en 1904 distintas tendencias que reflejaban la precariedad ideológica de la incipiente, y casi natimuerta, burguesía criolla. La voz más alta y firme del sector patriota de esa burguesía criolla, en la segunda década del siglo, fue José de Diego. Los últimos tres años de su vida -prematuramente truncada por una cruel enfermedad- fueron el inicio de una dedicación creciente a la promoción y organización del sentimiento independentista de nuestro pueblo. La muerte del poeta aguadillano presagia el fin de una clase social en la que se empezaba a asentar débilmente el patriotismo boricua: La burguesía agraria, que fue suplantada por los latifundios cañeros. Pero aun dentro de ese proceso triturador sobrevivió el independentismo en el discipulado de De Diego, que fundó el Partido Unionista hacia posiciones autonomistas. Recuérdese que fue en 1922 que los Unionistas acordaron eliminar la as20

Cuando Don Pedro Albizu Campos regresó a Puerto Rico

piración independentista de su programa y sustituirla por el establecimiento de un “libre estado asociado”. Albizu Campos militó en el Partido Unionista aun bajo la nueva plataforma autonomista. Pero su palabra representaba una modalidad nueva en la política puertorriqueña. Llena de autenticidad y desprovista de todo oportunismo, se puede detectar en sus escritos de esos dos años -1922 al 1924- el desarrollo de un pensamiento vigoroso, las bases de su contundencia futura y la magnitud de un dirigente de gran envergadura. En 1924 José Tous Soto y Antonio R. Barceló -dirigentes máximos de los partidos Republicano y Unionista, respectivamente, abordaron un barco en Nueva York con destino a San Juan y a su llegada anunciaron los planes para crear la Alianza Puertorriqueña. Es evidente que Washington había presionado a los dos políticos para formar esa alianza con unos fines muy específicos: 1) eliminar la aspiración independentista del seno del principal partido del país, 2) reducir el pronunciamiento autonomista de la Unión a una mera ratificación del coloniaje con alguna que otra concesión insustancial, y 3) aislar “el peligro socialista” del que se hablaba insistentemente en el país en vista del crecimiento que iba alcanzando el viejo Partido Socialista dirigido por Santiago Iglesias. Albizu advirtió todos estos objetivos malsanos de la propuesta Alianza. En carta dirigida a Don Antonio R. Barceló el 24 de abril de 1924 propone un plan para la formación de una verdadera Alianza Puertorriqueña. El mismo planteaba la inclusión del Partido Socialista en dicha alianza. En cuanto a definición sobre estatus político proponía un “compromiso formal entre todos los partidos actuales para que nuestra Legislatura apruebe una Resolución Conjunta solicitando del Congreso 21

de Estados Unidos que convoque al pueblo de Puerto Rico a convención constituyente.” Las propuestas albizuistas no fueron aceptadas, desde luego. Iban en abierto conflicto con el objetivo colonialista del plan de la Alianza. La “frase mágica” con la que Tous Soto y Barceló pretendían fundir la contradicción entre anexionistas y autonomistas era la de buscar “la soberanía dentro de la soberanía”, Albizu Campos la combatió así: “La debatida frase ‘soberanía dentro de la soberanía’ nos dicen unos que quiere decir el ‘estado’ federal y otros de que quiere decir estado libre asociado. Los autores de ella ofrecen interpretaciones que constituyen una antítesis, lleva en sí la muerte. Por supuesto, no puede referirse al ‘estado federal’, porque éste no es ni estado ni soberano. Es una mera provincia de la nación americana. Como la otra interpretación es tan contraria a ésta, llegamos a la conclusión de que la frase no quiere decir nada. Es un velo para encubrir el coloniaje que quiere implantarse con el consentimiento de los hombres en quienes depositamos nuestra confianza.” Cuando finalmente el Partido Unionista acordó integrarse con el Republicano en la alianza colonialista, Albizu Campos abandonó ese partido, ingresó al Partido Nacionalista e inició la consagración patriótica que le condujo a la cima de nuestra historia. De aquella componenda burda -que en la práctica resultó inoperante- nació uno de los movimientos políticos más decisivos en nuestra historia, el Partido Nacionalista albizuista, y ciertamente el más grande dirigente revolucionario puertorriqueño en lo que va de este siglo. Los imperialistas quisieron matar al independentismo va22

cilante del Partido Unionista y lo que lograron fue impulsar el vigoroso nacionalismo que con su paso le cambió el cauce a la historia patria. Cada intento posterior de aplastar al independentismo y al socialismo en Puerto Rico ha producido una radicalización, ampliación y profundización de la lucha, como veremos cuando analicemos otros momentos importantes en futuros artículos. Es importante tomar nota de esto, ahora que los imperialistas conspiran para juntar a “populares” y PNP en un nuevo intento de convalidar el coloniaje y matar la nueva lucha de independencia.
__________ Comentario político, CLARIDAD. Las citas de Albizu Campos fueron tomadas del libro Pedro Albizu Campos. Otras Escogidas, Tomo I, por Benjamín Torres, Editorial Jelofe, San Juan, Puerto Rico, 1975.

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‘Vieques trespasser’...
insólita ironía del coloniaje. Un periódico extranjero, que en sí es un trespasser en el periodismo puertorriqueño, se atribuye a sí mismo el derecho de calificar y condenar en el titular de una noticia, a un pescador viequense por ser trespasser en su propia tierra. De eso es que se trata cuando los yanquis hablan de libertad de prensa. La libertad de pasarle gato por liebre a su público lector. La libertad de falsificar la historia y hasta el sentido más elemental de las palabras. Pero es solamente un reflejo, como tantísimos otros, de nuestra doliente realidad. El caso contra Carlos Zenón debe ser una advertencia para todos los puertorriqueños. Estamos acostumbrados a que acusen y condenen a los independentistas, a los socialistas y a todos los que se definen claramente de frente al imperialismo norteamericano. Basta con que se le identifique como militante de una organización revolucionaria o patriótica para que muchos condonen con su conformidad o su silencio los abusos que puedan cometerse contra 24

Así le llama el San Juan Star a Carlos Zenón. Ésa es la

éstos. Pero Carlos Zenón no ha sido nunca, ni es ahora, independentista ni socialista Como cuestión de hecho, ha militado en el Partido Nuevo Progresista, e hizo campaña para la elección de Carlos Romero Barceló en las elecciones de 1976. Sin embargo, a Zenón le están aplicando la misma dosis de represión que hasta ahora se había reservado a los “subversivos”. Y en nada ha contado a su favor su militancia en el Partido del gobierno. No es porque la justicia sea ciega, como alegan los leguleyos, que han acusado a Zenón. Contrástese el tratamiento que se le da al líder de los pescadores viequenses con el que recibe Alex de la Zerda, el agente de la Marina acusado de conspiración para matar viequenses. Zenón está preso y De la Zerda está en la calle. Zenón va a ser desterrado a una cárcel a miles de kilómetros de su tierra mientras De la Zerda transita libremente por su tierra y la ajena. El delito de Carlos Zenón es defender la paz de su gente y afirmar, en actos de resistencia pacífica, su derecho y el de sus compañeros pescadores a ganarse el pan de cada día en la forma y manera en que aprendieron de sus mayores a hacerlo, pescando en las aguas aledañas de su isla natal. El delito de Alex de la Zerda es conspirar, so color de autoridad como oficial de la Marina yanqui, para asesinar a Zenón y a los otros pescadores, para colocar bombas explosivas en el domicilio de la Asociación de Pescadores, en el Colegio de Abogados y en un avión de la línea aérea de Vieques. A los españoles los condena la historia por lo inhumano de las condenas que combinaban prisión y destierro. Los yanquis lo hacen ahora, en pleno 1980, manipulando la maquinaria de la justicia “local” para acelerar el envío de Zenón a una prisión en Kentucky. Zenón tenía pendiente un juicio en Vieques por otro incidente, que estaba señalado para una fecha futura. Los procónsules federales ordenaron que ese jui25

cio se anticipara a la fecha del señalamiento y se trasladara de Vieques a Humacao, para acelerar el trámite de enviar al dirigente viequense hacia Kentucky; al “Mainland”, al decir del San Juan Star, el “Mainland” de los yanquis, porque el de Zenón es Vieques. Levante todo el pueblo puertorriqueño su protesta airada por el abuso que se está cometiendo contra el líder de los pescadores viequenses en lucha. No permitamos que una vez más, impunemente, destierren a un puertorriqueño por luchar por lo suyo. Hay diversas formas de ripostar a esta afrenta. Hagámoslo.
__________ CLARIDAD, Comentario Político Edición 1419, del 11 al 17 de abril de 1980.

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Habló el poeta
Corretjer es el poeta nacional de Puerto Rico. Esta afirmación me ha costado no pocas discusiones, a veces agrias, con estudiosos y diletantes de nuestro quehacer literario que no comparten mi apreciación. Confieso que mi juicio es resultado fundamentalmente de una gran afinidad subjetiva que tengo como lector de cuanto escribe Corretjer, en verso y prosa, desde los días de mi juventud. Ningún poeta, vivo o muerto, ha podido elevar a dimensiones tan altas la expresión estética de Puerto Rico como punto de la partida de la universidad de los puertorriqueños. Para mí, por los menos, la Alabanza en la Torre de Ciales y Distancias, más que cualquier otra lectura en este mundo, son capaces de recargar la voluntad y hacer aflorar la alegría de la lucha ante las situaciones más adversas y los peores reveses. Y es que el poeta es aquel que logra comunicarse con su pueblo y la humanidad a un nivel de belleza capaz de poner en sintonía con su idea las fibras más creadoras de la condición humana. Por eso los mejores poetas son los que transmiten una idea de superación. En esos casos el poeta es expre27

Juan Antonio

sión suprema de las mejores querencias de su pueblo y pasa a ser parte importantísima del proceso revolucionario. Ese tipo de poeta, como Juan Antonio, les da a los suyos una antevisión del futuro. Alcanzar ver la luz desde la oscuridad, atisbar a la distancia los desencadenamientos de la historia, va siendo cada vez más fruto del estudio objetivo de la realidad, a la luz de los grandes hallazgos de la sabiduría. Esa formidable articulación de la visión de conjunto de la vida del hombre en la Tierra que representa el materialismo histórico, en vea de reducir la magnitud de la poesía como necesidad del desarrollo social, lo que hace es elevar la perspectiva del poeta e imprimirle mayor exactitud a su antevisión. Corretjer tiene esa notable cualidad de poeta revolucionario que le permite acertar cuando describe la realidad en su movimiento y visualiza sus desenlaces en el plano granestratégico. Esa mirada perenne a la distancia le obstaculiza, sin embargo, el manejo acertado del plano táctico, la ponderación precisa de condiciones y rumbos alternos en la inmediatez. Son raros, rarísimos, los poetas revolucionarios que son capaces de moverse con igual lucidez en los dos planos, el táctico y el estratégico. Es entonces cuando se dan los grandes poetas que son a su vez conductores políticos revolucionarios, como fueron Martí, Ho Chi Minh y Mao Tse Tung. Por eso a Juan Antonio Corretjer no puede despachársele por sus fracasos organizativos. Es cierto que si se le juzga por su obsesión de insertar la grandiosidad de su visión a la distancia en el marco de lo inmediato se le ve como un moderno Quijote del marxismo, que embiste con igual furia contra el PSP y el PIP, en el plano nacional, y contra Moscú y Pekín, en el internacional, constriñendo su práctica política al marco estrecho del mundillo grupuscular. Pero en Corretjer, como en la generalidad de los seres hu28

manos, hay que separar la paja del grano para que la Revolución Puertorriqueña pueda aprovechar todo lo de gran valía que hay en su obra. La praxis más valiosa de este jíbaro de Frontón, amasada en el sacrificio de una vida dedicada a su pueblo y su causa, es su obra escrita, en verso y en prosa. Ahora, en la plenitud de su madurez, Corretjer ha iniciado la publicación de una serie de artículos de gran envergadura en El Nuevo Día. El último de éstos. Puerto Rico hacía un porvenir de enormes sufrimientos, del lunes 13 de octubre, es a mi juicio un trabajo de gran enjundia y muy acertado sobre las proyecciones del futuro patrio. El poeta, cuya visión cataclísmica tiene amplia base material, plantea la perspectiva de un Puerto Rico sometido a los sufrimientos máximos y la devastación de la guerra total, inevitable. Y advierte, con razón, que “esa plusvalía de dolor tendrá fundamentalmente por razón la irresponsabilidad en la toma de decisiones”. En un mundo en convulsión, apunta Juan Antonio, Puerto Rico está irremediablemente abocado a la guerra, sea ésta la guerra de devastación entre las grandes potencias o la guerra revolucionaria con la que ganaremos la liberación. En base a ese análisis, señala que hay que advertirle a nuestro pueblo que “jugarse la carta con los imperialistas yanquis en decadencia es ligar nuestro destino a la derrota. Ya tenemos bastante con un noventa y ocho. Es de tontos confiar en los vencedores cuando los vencedores no seamos nosotros mismos. ¡Ah viejo querido Betances, cuánto le debemos!” La preocupación por la destrucción física de la patria ha sido una constante en los últimos escritos de Correjter. Los múltiples planes de saqueo de nuestra tierra y su patrimonio que proyectan los imperialistas y sus títeres en estos momentos justifican la aprehensión del poeta que con estas palabras 29

hace un vehemente llamado a su pueblo para que se ponga en guardia: “Dejemos que los explotadores yanquis nos conviertan en once ‘parques industriales’ y veremos en lo que esas mismas brisas interiores, ese maravilloso abanico interior de nuestra Isla, convierte a nuestra patria: En un desierto habitado por plagios marcianos enmascarados para sobrevivir la asfixia del coloniaje, que ya en este caso habrá sobrepasado toda hipérbole propagandista. Distribuidores de veneno, las brisas interiores habrán saltado poética y contrariamente, del paraíso del Virgilio Dávila al ‘infierno’ que en su lógica del terrorismo medieval hizo Dante antecederlo en su poema.” La juventud puertorriqueña, nuestros luchadores por la independencia y el socialismo, todos ganarán mucho en su comprensión de nuestra realidad si aprenden a leer a Juan Antonio Corretjer, que es ciertamente uno de los grandes ideológos del independentismo puertorriqueño.
__________ Comentario Político, CLARIDAD, 15 de octubre de 1975.

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El ingreso de Gallisá
Quizás no haya sorprendido a nadie la noticia del ingreso de Carlos Gallisá al Partido Socialista Puertorriqueño. Y es que a un partido revolucionario no se ingresa sorpresivamente como suele suceder en los partidos coloniales. Lo que se hizo ayer fue, en realidad, formalizar una realidad que venía desarrollándose en la práctica desde hace varios meses y que ya ha cuajado. Por lo mismo que señalamos arriba, la integración de Gallisá al partido de los trabajadores reviste singular importancia, sobre todo en este momento. Se trata de un dirigente que -como muchos de nosotros- llega al socialismo por el camino de la lucha de independencia patria. Hace unos pocos años, Carlos Gallisá era un joven profesional instalado en las esferas más ventajosas de la abogacía. Pudo haber trepado alto dentro de este sistema, echando a un lado sus sentimientos patrióticos, como han hecho tantos otros abogados. O sin llegar a los extremos de abyección de los renegados, podría haberse conformado con mantener su patriotismo dominguero -participando en alguna que otra gran concentración y contribuyendo con dinero a las orga31

nizaciones independentistas de vez en cuando- sin que tales actividades afectaran su ascenso profesional. Salvaba así la conciencia y el bolsillo, como solía decir un viejo amigo mío, muy cínico. Pero el compañero Gallisá optó por una ruta mucho más escabrosa y de mayor provecho para su pueblo. Temprano en su carrera, la militancia independentista lo sacó de cuajo de la abogacía de los grandes bufetes. Participó activamente en el movimiento de renovación del Partido Independentista y en ese proceso se insertó definitivamente en las inquietudes y el pálpito de su pueblo. Forma parte de un amplio grupo de militantes y dirigentes del nuevo PIP, el que empezó a fraguarse en el período de 1970 al 1972 y que, con posterioridad a los últimos comicios, no pudieron triunfar en sus intentos de llevar al PIP a adoptar una ideología y unos principios organizativos que ellos estimaban imprescindibles para el desarrollo de la lucha revolucionaria. No fue la primera vez, y probablemente no sea la última, en que el PIP se estremece con grandes conmociones internas y un sector sale del partido por entender que no cabe dentro de sus moldes. Al fin de cuentas, las aguas están llegando a sus niveles. Gallisá, como muchos de sus compañeros que salieron del PIP en 1973, ha encontrado en el Partido Socialista la canalización organizativa de su ideario. En verdad, ellos no podían triunfar en el PIP porque -aunque no lo entendieran así en el instante de la pugna interna- lo que estaban planteando era la conversión del Partido Independentista en un partido revolucionario de la clase obrera. Y el embrión de ese partido ya estaba fundado. El PIP seguirá el curso histórico que le trazaron sus fundadores, como partido que refleja en ideología, composición, 32

actitudes y estilo de trabajo, todas las posibilidades -virtudes y vacilaciones- de la pequeña burguesía patriótica. El PIP ha sido, es y tiene todos los indicios de seguir siendo exactamente eso: el partido de la pequeña burguesía patriota. Nada menos que eso -que es decir bastante- pero nada más. Gallisá, como muchos otros de sus compañeros en el PIP del ‘72, se ha abrazado a la ideología del proletariado. La tribuna parlamentaria para la cual lo eligieron los independentistas puertorriqueños ha estado al servicio de la clase obrera. Su práctica profesional se ha tornado en verdadera abogacía proletaria. Es legislador de los trabajadores y abogado de los obreros. Nada más lógico, entonces, que su ingreso al partido de la clase obrera. Por eso, desde el punto de vista del desarrollo de Carlos Gallisá como dirigente obrero, su decisión de integrarse al PSP es un gran acierto. Para el Partido Socialista Puertorriqueño, por otra parte, el ingreso de Gallisá abre una nueva dimensión a su expansión e influencia como colectividad proletaria. Incorpora a sus filas a uno de los dirigentes independentistas-socialistas de mayor resonancia en el Puerto Rico contemporáneo. Se nutre de una experiencia acumulada por el compañero que le amplía la perspectiva a nuestro partido, en el momento en que nos proponemos avanzar decisivamente hacia el cumplimiento de metas superiores. alcanza una tribuna parlamentaria, con anterioridad a cualquier posible participación del partido en comicios electorales, que nos permite ensayar las posibilidades del uso revolucionario de esa tribuna y medir su efectividad en el contexto de la lucha presente. Ahora que Gallisá es miembro del Partido Socialista Puertorriqueño se hace posible reencontrar, a nivel más alto, la unidad y coordinación de la tribuna parlamentaria de los independentistas y socialistas puertorriqueños. Los partidos 33

de la independencia, contribuyen ambos con su propia representación a la Legislatura, tienen ese otro campo abierto de acción concertada, para el trabajo unitario. El ingreso de Carlos Gallisá al PSP coincide con el arranque del año del avance decisivo de los socialistas puertorriqueños. Muchos de los trabajadores -en toda la escala de la base diversa y multifacética- seguirán profundizando y ampliando la base sólida de este partido obrero cuyo crecimiento significará el principal instrumento en la estrategia libertadora de nuestro pueblo que no se detendrá hasta alcanzar sus metas en la proclamación de la República Democrática de los Trabajadores y la construcción del socialismo en nuestro país.
__________ Comentario Político, Claridad 9 de enero de 1975.

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Paquita Pesquera Cantellops

de sesenta años consecutivos de militancia en nuestra lucha de independencia. Si hablamos de mujeres, no tengo duda de que solamente ha habido una. Es Paquita Pesquera Cantellops. Al graduarse de escuela Superior en Bayamón, en 1944 obtuvo el primer honor de su clase. Ya entonces estaba alineada con el pensamiento independentista. Su madre, Dolores Cantellops, una mujer trabajadora que muy temprano en su vida tuvo que hacerse cargo de levantar una familia de ocho hijo(a)s al enviudar, fue quien inculcó en ella los primeros sentimientos patrióticos. En su formación juvenil, tengo la convicción de que fue fi gura clave la de la patriota Isabel Gutiérrez del Arroyo, quien vivía con sus hermanas y familiares en una casa inmediatamente al lado de la que habitaban los Pesquera-Cantellops, en el centro de Bayamón. Por esa causalidad, al comenzar estudios en la Universidad de Puerto Rico, en Río Piedras, fue una de las pocas mujeres que se afi liaron a la Sociedad Independentista Universitaria (SIU) en los primeros tiempos de esa entidad que fue, sin lugar a dudas,la gestora del movimiento es35

Son pocos los puertorriqueños que pueden acreditar más

tudiantil que culminó en la primera y única elección del presidente, vice-presidente y secretaria del Consejo General de Estudiantes por parte del estudiantado en su totalidad. Esa elección fue la de Jorge Luis Landing como presidente, Juan Noriega Maldonado como vice-presidente y Noemí Rodríguez como secretaria. Fue ese nuevo Consejo de Estudiantes el que acordó brindar un recibimiento masivo a Don Pedro Albizu Campos a su regreso al país, tras diez años de prisión y destierro, en diciembre de 1947. Recuerdo muy vívidamente haber hecho todo el recorrido del recibimiento a Albizu junto a Paquita, a Cotate Gutiérrez del Arroyo y a Roberto Beascochea Lota. Recuerdo también que ambos pudimos saludar a Don Pedro luego de hacer una larga fi la tras su discurso en el Parque Sixto Escobar al término de los actos del recibimiento. Como Paquita fue becada por la Universidad, en virtud de su alto promedio académico y las necesidades económicas de su familia inmediata, mantuvo desde el comienzo de sus estudios en la UPR una relación estrecha con la Doctora Carmen Rivera de Alvarado, quien dirigía la Oficina de Servicios al Estudiante. Como cuestión de hecho, fue por medio de Paquita que pude conocer a Doña Carmen, quien llegó a ser, en verdad, una de las personas mas allegadas e influyentes en mi vida, tanto en la etapa estudiantil como en los años posteriores de nuestra militancia independentista. Paquita terminó sus estudios de bachillerato, con concentración en Economía, en diciembre de 1947. Por eso no participó directamente en la huelga universitaria de 1948. Ya en enero del ‘48 empezó a trabajar como maestra de escuela superior en el Departamento de Instrucción Pública. Recuerdo que durante la Revolución Nacionalista de 1950, cuando yo estaba en Wáshington a mitad de mis estudios de Derecho, Paquita 36

trabajaba como maestra en la Escuela Superior de Jayuya. Yo llamé desde la capital norteamericana a mi padre en Mayagüez para que fuera a averiguar el paradero de Paquita y le auxiliara en lo que fuera necesario. Él así lo hizo. Pero no tuvo que realizar mayores gestiones porque los jóvenes alumnos de ella que se incorporaron de alguna manera al movimiento revolucionario se ocuparon de protegerla y dejar saber a los insurrectos que la profesora era “una de las nuestras”. En Wáshington, Paquita comenzó a tomar cursos hacia los estudios post-graduados en Economía en la American University y trabajó como asistente de investigación en la American Trucking Association. Como todos los puertorriqueños que vivíamos en la capital norteamericana a la sazón, y en particular los independentistas, fue perseguida por el FBI incesantemente, a partir de la insurrección Nacionalista, que incluyó el ataque a Blair House por parte de los patriotas Griselio Torresola y Oscar Collazo. Al regresar a Puerto Rico, Paquita reanudó sus trabajos como maestra de escuela superior en la Escuela Vocacional de Mayagüez y varios mayagüezanos que fueron alumnos en sus clases, me han dicho en diferentes ocasiones que recuerdan con gran estima las enseñanzas que recibieron de ella. Posteriormente, Paquita se matriculó en los estudios de maestría en Economía en el Recinto de Río Piedras de la UPR. Allí terminó dicha maestría al someter una tesis que es, sin duda, el primer estudio exhaustivo que se realizó sobre el impacto negativo de la aplicación de las leyes de cabotaje de Estados Unidos a Puerto Rico, en lo que respecta a la economía de nuestro país. En verdad, esa tesis tiene la envergadura de una disertación doctoral. Sus estudios doctorales en la Universidad de Madrid, que nunca pudo terminar por los conflictos con sus obligaciones familiares y profesionales, giraron en 37

gran medida en el seguimiento de su atención especializada al área de las leyes que regulan la transportación marítima. Siendo profesora de Economía en la Universidad en Río Piedras tuvo el privilegio de tener en una de sus clases a su hijo mayor, Santiago Mari Pesquera, (Chagui), cuando éste cursaba, al igual que lo hicieron sus padres, el bachillerato en Ciencias Sociales en ese recinto, del cuál se graduó, expidiéndose el diploma al efecto póstumamente. La muerte, por vil asesinato político, de su hijo mayor, causó un impacto, como es natural, muy hondo en la vida de Paquita. Mantuvo, sin embargo, tanto su cátedra, en la UPR y en otras instituciones universitarias en Nueva York, como su militancia, dondequiera que residiera, en nuestra lucha de independencia. Paquita fue fundadora del Partido Independentista Puertorriqueño, del Movimiento Pro Independencia de Puerto Rico, del Partido Socialista Puertorriqueño, de Causa Común Independentista, del Congreso Nacional Hostosiano, del Comité de Puerto Rico en Naciones Unidas, así como de la entidad que surgió como fusión del Nuevo Movimiento Independentista y el Congreso Nacional Hostosiano, con el nombre de Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH). En la actualidad, es presidenta de Causa Común Independentista y como tal, representante de esa organización en la dirección tanto del MINH como de COPRONU. Por dondequiera que uno se mueva en este país, escuchará los elogios de profesionales que fueron sus alumnos en escuelas y universidades, y que la recuerdan como una maestra de gran capacidad e indiscutible vocación para la enseñanza, que impartió siempre fundándose en el inmenso amor que tiene por esta patria que todos compartimos con ella. 38

Mujeres de su envergadura son las que hacen que nuestra noble causa pueda transmitirse de generación en generación. Por eso es que esta causa es invencible.
__________ En Rojo, junio 2006

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Un canto de fulgores
...esa patria exigente que impone su silencio o su palabra, y con sus manos labra, en la sangrienta masa de dolores a golpes de centella la forma de una estrella, un canto de fulgores.. de Distancias, J:A: Corretjer

meses del asesinato de Chagui. El jueves 26 cumpliría él 24 años. Sus familiares y amigos se volverán a reunir en la tumba de San Juan, a las nueve de la mañana, para izar la bandera de 40

Hoy día, cuando escribo estas líneas, se cumplen cinco

la estrella solitaria sobre los restos que allí reposan, de Fefel, Raúl y suyos. Una vez más, “esa patria exigente” me impide estar a su lado el día de su cumpleaños. Así fue en vida en tantas ocasiones. Recuerdo que ni el primero ni el último cumpleaños suyo pudimos pasar juntos. El primero, en 1953, él estaba en Mayagüez , había venido a conocer su patria, y yo estaba estudiando verano en Washington, para adelantar el regreso definitivo. El último, el año pasado, él estaba estudiando aviación comercial en Tulsa, Oklahoma. Ahora debo salir, precisamente ese día, hacia las Naciones Unidas. Me llevo su recuerdo y la inmensa tristeza de su ausencia, más presentes en las distancias de la muerte que en las de la vida, balanceando el equilibrio de una esperanza doliente. Quisiera en este minuto evocar la vida cristalina de un joven mártir de la independencia y el socialismo. Tuvo una infancia y adolescencia alegre, disfrutando a plenitud la proliferación de cariño de una familia de muchas ramificaciones. Disfrutó una corta vida llena de versatilidad y experiencias diversas. De temperamento apacible e introvertido, desarrolló un incisivo sentido del humor y manifestaba una comprensión madura del mundo y sus fenómenos. Fue atleta y músico, mecánico y agricultor, chofer de camiones de arrastre, vendedor de misceláneas y terminó siendo aviador. Aspiraba tener una vida independiente de sus padres y al mismo tiempo se ensimismaba en el estudio de sus raíces familiares. Hace un par de años, cuando estaba terminando sus estudios de bachillerato en la universidad, se metió a la biblioteca de mi tío Don Juan Mari en El Rosario a realizar una investigación sobre la emigración corsa a Puerto Rico. Vino muy impresionado por conocer un personaje de nues41

tra familia, Santiago Mari Torres. Ese tocayo suyo nació en un campo de San Germán a finales del siglo pasado, hijo del primer Mari que llegó a la isla y de una campesina boricua, Doña Desideria Torres. A la edad de 21 años, Santiago Mari Torres murió inesperadamente en Córcega cuando acababa de terminar sus estudios como oficial de la marina mercante francesa. A mí me estuvo curioso su gran interés por conocer más datos sobre cómo fue que aquel pariente suyo murió tan joven. Me decía que leyó cartas suyas que reflejaban una portentosa inteligencia. Es una de esas raras casualidades, que Chagui fuera a morir también tan joven y precisamente en el momento que había terminado sus estudios de piloto comercial. Se ha dicho que Chagui era el menos político de los tres hermanos. No es cierto. Era, sí, el menos militante en el sentido ordinario del concepto. En el afincamiento sólido de los principios, en la clara perspectiva estratégica y la disposición de lucha en momentos cruciales, llegó a ser un revolucionario en formación acelerada. Tenía una perspicacia impresionante para captar la esencia de las cosas políticas. Recuerdo que en su temprana adolescencia, mientras otros niños correteaban por los alrededores del MPI, él se sentaba a escuchar muy concentradamente mis discursos. Ese es el último recuerdo que tendré mientras viva de él: de frente a la tribuna, en la concentración del capitolio el domingo antes de ser asesinado, con la bandera roja en una mano y el rostro ávido, escuchándome hablar. En los tiempos que estuvo en la Universidad, participó activamente en los mayores confrontamientos que tuvo que encarar la lucha estudiantil. Demostró gran agilidad y combatividad en aquellas refriegas callejeras de Río Piedras. Su militancia se destacó durante la huelga estudiantil de 1973. 42

Participó también en la lucha contra el Servicio Militar Obligatorio. Fue de los jóvenes vanguardistas que escalonaron el desafío negándose a inscribirse en el SMO al cumplir los dieciocho años de edad. Murió sin jamás haberse inscrito. Estaba aproximándose a la plenitud de su vida al momento del artero homicidio. Ya había comenzado a trabajar en una modesta empresa de transporte de carga hacia las Islas Vírgenes. Me había dicho que pensaba proponerle matrimonio a la novia. Quería desarrollarse como aviador para servirle a su patria en un ámbito estratégico para la construcción de la nueva sociedad en Puerto Rico. Chagui vive en el recuerdo siempre vivo de los que le queremos y seguirá vivo por los siglos futuros en el agradecimiento de una patria que florece abonada por el sacrificio de sus héroes y mártires. Para nosotros su recuerdo será siempre “un canto de fulgores”.
__________ Escrito el 24 de agosto de 1976

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