Reseña: “Decolonizar la Universidad.

La hybris del punto cero y el diálogo de saberes” Texto presentado en el libro “El giro decolonial. Reflexiones para una diversidad epistémica más allá del capitalismo global” El texto presentado por Santiago Castro-Gómez hace un recorrido respecto al problema de la colonialidad del saber en Latinoamérica y su directa relación con la Universidad. A través de una lectura cuya estructura cumple con los objetivos planteados por el autor, se presenta la problemática sobre la necesidad de la decolonización de la Universidad, su caracterización histórica y algunas soluciones (que más que ser concretas, son oportunidades, lineas generales del cómo lograrlas). Se plantea analizar sus características y rasgos principales: el reforzamiento de la herencia colonial y le hegemonía occidental, la reproducción de cierto modelo epistémico (hybris del punto cero), el significado de la decolonización de la Universidad tomando nuevos paradigmas de pensamiento y organización que rompan con la lógica colonial y la circunscripción de la Universidad a una estructura triangular propia de de la colonialidad. La colonialidad que presenta el autor se ajusta a un espectro amplio, que es sintetizado en tres puntos fundamentales: la colonialidad del ser, del saber, y del poder. En la contemporaneidad, el saber y el ser están relegados al poder (económico, político); la dinámica del sistéma político, económico y social se sustenta en la complejidad de las relaciones de poder. La determinación del ser como sujeto político-social está en directa relación con las dinámicas de poder. Bajo estas premisas, Castro-Gómez plantea el desafío de buscar procesos decoloniales que inviten a encontrar oportunidades o fisuras en el sistema, con el fin de contrarrestar su influencia, para establecer condiciones favorables en la consecución de nuevos paradigmas (que se generen nuevos, o que se ensamblen con los paradigmas establecidos, es decir, no alejarse del objeto de conocimiento, sino acercarse). En este sentido, la Universidad se presenta, primeramente, como el centro de producción del Saber; es la institución que administra el conocimiento por antonomasia, espacio del surgimiento de los paradigmas epistémicos modernos, con el fin de mejorar las condiciones materiales de la sociedad. Esta institución, legitimada por el sistema políticosocial moderno, encarnado en la idea de Estado de aquella época, posee dos modelos mediante los cuales se desarrollará: el primero tiene relación con la incorporación de conocimiento útil para el progreso estatal en la consecución del bienestar material, y el

segundo con la formación de sujetos capaces de educar valóricamente a sus pares. Por ende, estos rasgos se suscriben a los objetivos de la modernidad, y hacen relación al progreso de la ciencia y al humanismo. Uno de los principales problemas que presenta esta configuración del modelo universitario moderno se relaciona con la hybris del punto cero, es decir, con la configuración específica de la dimensión espistemológica del colonialismo, que se presenta como paradigma del conocimiento, a partir del Siglo XVI. La investigación científica, y en consecuencia, la producción de conocimiento, se basa en la observación racional de los fenómenos del mundo, en la descomposición de aquellos fenómenos en pos de que, a través del conocimiento, se ostente la dominación racional epistémica; este modelo epistemológico produce un alejamiento, una fragmentación de la realidad que intenta realizar una mirada analítica del conocimiento, que deshecha la contemplación orgánica, total, que para el autor se transforma en un imperativo para superar la colonialidad epistémica. Con el transcurso del tiempo, y con la configuración del Estado contemporáneo, la Universidad pierde el primer plano, y entra en crisis; la hegemonía del saber ya no pertenece a una única institución, sino que se traslada hacia el sistema político-económico reinante: el capitalismo global. Las necesidades de producción económica de este sistema son muy altas, lo que implica una subordinación de la producción de saber a esto último, conformándose como microempresas que ingresan a la competencia por la obtención de recursos monetarios. Es la aparición de la biopolítica global (en palabras de Foucault: “un conjunto de saberes, técnicas y tecnologías que convierten las capacidades de los seres humanos en un medio por el cual Estado alcanza sus objetivos de sostenibilidad, fortalecimiento y control, como ente contenedor de la vida en sociedad.”). Esto parece ser atingente con los objetivos del Estado moderno, pues la formación se enfoca en la reproducción del saber más que en la innovación. Más que entregar herramientas para el desarrollo social-cultural, la educación se convierte en instrumento del Estado, es decir, cambia su objetivo primordial, perdiendo la noción de formación sujeto crítico. La aparición de la Universidad Privada conlleva a la perdida del rol público-social universitario, caracterización deshechada por la configuración estatal actual y que fue impulsada por el Estado Moderno, y se adentra en la instrumentalización para cumplir con sus objetivos. El sistema ampara instancias que conlleven a la profundización del modelo, y rechaza proyecciones que vayan por un camino diferente. Por lo tanto, disentir se tranforma en algo marginal. Sin embargo, el autor plantea alternativas atigentes a la decolonización de la

Universidad, que en un primer momento fue jerarquizada por los paradigmas epistémicos modernos, y que ahora se ve destinada a subsumirse, cautiva nuevamente del sistema político-económico. Por una parte, la hybris del punto cero, que desembocó en la conformación no sólo en una estructura epistémica sino en la misma estructura programática de la Universidad y en la profundización de disciplinas, debe pasar de la interdisciplenareidad (el intercambio rígido de conocimiento entre disciplinas) a la transdisciplinareidad (la interconexión de disciplinas, lo que implica un programa universitario laxo, sin los límites establecidos por el avance del paradigma espistémico moderno), de manera que se produzca el diálogo de saberes necesario para deconstruir la estructura de la Universidad, que sólo es posible con un proceso de decolonización. Y el autor va más allá, planteando la transculturalidad, es decir, que las diferentes formas de conocimiento que han sido vistas históricamente como obstáculos epistemológicos, sean incorporados al desarrollo universitario; no seguir en la lógica del punto cero, y volver al lugar mismo donde se produce el conocimiento. ¿Es la Universidad el lugar idóneo para la decolonización del saber? ¿Se puede realizar el cambio paradigmático epistemológico desde fuera del aspecto institucional? Claro está que la Universidad se convierte en la oportunidad más clara para desarrollar la decolonización del saber. Sin embargo, las dinámicas sociales actuales van generando instancias paralelas en respuesta a la hegemonía del sistema en la institución educativa; experiencias de construcción de saber emancipadas de los paradigmas epistémicos, y que de hecho, los niegan. No podría existir el paso de la convivencia al diálogo de Saberes. Las soluciones que hablan de la decolonización del saber, por el momento, se configuran como proyecciones que comienzan a dar sus primeros pasos.

José Miguel Chajtur Zamudio Seminario: Lecturas Decoloniales Profesor: Juan Francisco Herrera Facultad de Filosofía y Humanidades Universidad de Chile

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