You are on page 1of 1

Personajes del Matadero: La sociedad Argentina de la poca se divide en dos grupos.

FEDERALES: Los militantes del partido federal, cuyo caudillo era Rosas, son representados por personas crueles, brbaros y brutales, establecindose analoga entre los personajes federales= a animales (buitres, lobos y tigres) con gusto por la sangre, actitud depredadora y dominacin por el temor y la violencia. Personajes relacionados: Matasiete, la Chusma grosera y el juez, son smbolos de salvajismo pertenecientes a la sociedad de la clase baja. El matarife del matadero, Matasiete, es el personaje que puede decidir en el lugar, tiene el poder de dictaminar vida o muerte. Este individuo representa la figura del gaucho matrero y ciudadanos clasificado jerrquicamente en bajo nivel social. "La figura ms prominente de cada grupo era el carnicero, cuchillo en mano, brazo y pecho desnudo, cabello largo y revuelto, camisa y chiripa y rostro embadurnados de sangre". Pg. 102 Matasiete: era un hombre de pocas palabras y mucha accin, tratndose de violencia, agilidad, destreza en el hacha, el cuchillo o el caballo, no hablaba y obraba. Pg. 110 UNITARIOS: Son representados por personas de clase culta y amantes de las luces civilizadas. Se establece una comparacin entre la figura del toro que resiste hasta el final y el joven unitario que revienta de rabia antes de ser humillado. Joven: "De 25 aos, de gallarda y bien apuesta persona, que muestra rabia en borbotones de aquella desaforada boca, las anteriores exclamaciones, trotaba hacia Barracas, muy ajeno de tener peligro alguno". Pg. 110 Echeverra tambin describe otras figuras sociales de la poca, como los gringos y la plebe, a los extranjeros los suele describir con burla, lo que deja entrever algo de desprecio por parte del autor. Al pueblo lo describe como inculto y hambriento. Los personajes de la plebe, como la negra achurera y los muchachos que se entretienen en el manejo del cuchillo, son descritos como seres vulgares y fcilmente manipulables, de manera que conforman con los designios del restaurador o los mandatos de la iglesia y olvidan rpidamente los hechos, como sucedi con el muchacho degollado.