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Acrósticos I m á genes imagin a b l e s Caligramas El hombre tornillo Comics ¡Soy una patata!

La niña de plastilina Animales fantásticos O b j e t o s extraños. Historias libres
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© Ilustración de portada: Juanjo Viota ©Prólogo: Silvia San Vicente © ed barrio, Santander, 2012

https://20navajasuiza10.wordpress.com/category/libros/

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¿Y si las historias para niños fueran de lectura obligatoria para los adultos? ¿Seríamos realmente capaces de aprender lo que, desde hace tanto tiempo, venimos enseñando? José Saramago

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Contando Historias Escribir no es un cuento ¿o sí?
scribir es un acto de reflexión, de placer, de diversión y entretenimiento. Implica también ser un buen lector o una buena lectora. Por otra parte, aunque parezca simple, a escribir se aprende escribiendo, lo que nos obliga a poner en juego todos nuestros conocimientos del idioma y a aplicarlos correctamente. Así nace este pequeño taller, como un acercamiento a la escritura creativa, con el objetivo de apreciar el lenguaje y de utilizarlo en la creación de textos, jugando con las palabras, viendo la manera de estructurar las historias y de llevarlas al papel del modo más satisfactorio posible. Y de todo ello ha resultado esta edición que ahora tenéis entre vuestras manos, una muestra del trabajo realizado por alumnos y alumnas de 1º de ESO, un conjunto de historias e ilustraciones que han nacido a raíz de varias y diferentes propuestas. Vaya desde aquí mi felicitación a sus jóvenes autores y autoras y el ánimo para que sigan escribiendo. Silvia San Vicente

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Índice
1. Acróstico. A. LLano ................................................. 13 2. Acróstico. É. Simba ................................................ 14 3. Acróstico. N. Núñez ............................................... 15 4. Acróstico. S. Bouras ................................................. 16 5. El gusanito. A. Panizo ............................................ 19 6. El pájaro de bronce. A. Martínez. ......................... 20 7. Musculitos. J. Zambudio ........................................ 21 8. La plumita. R. Gutiérrez. ........................................ 22 9. El pelo mágico. S. Bouras ....................................... 23 10. Caligrama. A. Llano .............................................. 26 11. Caligrama. J. Zambudio ........................................ 26 12. Caligrama. A. Martínez ......................................... 26 13. El hombre tornillo. A. Baranda ............................ 29 14. El hombre tornillo. N. Mayor ............................. 30 15. El hombre tornillo. É. Simba ................................. 31 16. El hombre tornillo. D. Romano ........................... 32 17. El hombre tornillo. C. Turégano .......................... 33 18. El cómic. A. Martínez ........................................... 36 19. El cómic. S. Bouras ............................................... 36 20. El cómic. N. Núñez ............................................. 36 21. El cómic. A. Panizo ............................................... 36 22. El cómic É. Simba ................................................. 36 23. El cómic. J. Zambudio .......................................... 36 24. El cómic. C. Turégano .......................................... 36 25. El cómic A. Baranda ............................................ 36 26. El cómic D. Romano ............................................ 36 27. La patata. A. Panizo .............................................. 39 28. ¡Soy una patata! A. Martínez .............................. 40 29. ¡Soy una patata! C. Cantera .................................. 41 30. La niña patata. C. Turégano ................................ 42 31. ¡Soy una patata! D. Romano ................................ 43 32. ¡Soy una patata! J. Zambudio ............................. 44 33. La patata Lucía. N. Mayor .................................... 45 34. Soy una patata. N. Núñez .................................... 46 35. La niña de plastilina. A. Panizo ............................ 49 36. La niña de plastilina. A. Martínez ......................... 52 37. La niña de plastilina. D. Romano .......................... 51 38. La niña de plastilina. É. Simba ............................... 53

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39. La niña de plastilina. J. Tejido ............................. 53 40. Las niñas de plastilina. J. Zambudio ................. 54 41. La niña de plastilina. N. Mayor .......................... 55. 42. La niña de plastilina. R. Gutiérrez ..................... 56 43. La niña de plastilina. S. Bouras ........................... 57 44. La niña de plastilina. S. Cuesta ............................ 58 45. Animales extraños. A. Panizo ............................ 61. 46. Animales fantásticos. A. Baranda ....................... 62 47. Animales fantásticos. A. Fernández ................... 63 48. El elefigato. A. Martínez .................................... 64 49. El peringüino. A. Llano ...................................... 65 50. Animales fantásticos. C. Cantera ...................... 66. 51. Animales fantásticos. C. Turégano ..................... 67. 52. El gafanteburón. D. Romano .............................. 68 53. Animales fantásticos. É. Simba .......................... 69. 54. Animales fantásticos. J. Zambudio .................... 70 55. El tibuperro. N. Mayor ....................................... 71 56. Pegato. N. Núñez ............................................... 72 57. El ardigre. S. Bouras ............................................. 73 58. Tigrato. S. Cuesta ................................................ 74 59. El ordemóvil. A. Panizo ..................................... 77 60. Objetos extraños. A.Baranda ............................. 78 61. El ordewáter. A. Martínez .................................. .79 62. La ordenadora. A. Llano .................................... 80 63. La telepla. C. Turégano ....................................... 81 64. El ordenabaño. D. Romano ............................... 82 65. El armario secadora. É. Simba ............................ 83 66. Bala. J. Tejido ...................................................... 84 67. El jacusaje. J. Zambudio ..................................... 85 68. El ordeondas. N. Mayor ..................................... 86 69. La ordenevera. N. Núñez ................................... 87 70. La robaraña. R. Gutiérrez ................................... 88 71. La batridora. S. Bouras .................................... .... 90 72. El jacunador. S. Cuesta ....................................... 91 73. El bosque. A. Panizo........................................... 95 74. La montaña de los deseos. A. Baranda .............. 96 75. Aser. A. Fernández............................................... 97 76. El imperio Algorio. A. Martínez......................... 98 77. La barca mágica. A. Martínez.............................. 99 78. El hada y el chico con alas. A. Llano................ 100 79. El país de la fantasía.C Cantera........................... 101 80. La historia de la bruja y el león. C. Turégano......... 102

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81. La niña que quería ser modelo. C. Turégano .................. 103 82. El marciano torpe. D. Romano ................................ 104 83. El botijo mágico. D. Romano ................................... 105 84. Los gigantes. É. Simba ................................................ 106 85. El grande y el pequeño. É. Simba ............................. 107 86. La princesa y sus vestidos. É. Simba ......................... 108 87. Una tarde en el puerto. J. Tejido .............................. 109 88. El hombre mágico. J. Zambudio .............................. 110 89. El gato y el zapato rojo. J. Zambudio ...................... 111 90. El monstruo gigante y hambriento del bosque. Nerea Núñez ... 112 91. Sin saber,¡no! N. Núñez ............................................. 113 92. El tsunami del cubo encantado. R. Gutiérrez ................ 115. 93. Dos hermanos diferentes. R. Gutiérrez ................... 117. 94. La estatua de la paz. R. Gutiérrez .............................. 118 95. El sueño de Teresa. S. Bouras ...................................... 119 96. Los mil y un koalas. S. Bouras ................................. 120 97. La cueva del mago. S. Cuesta ..................................... 121. 98. El lío de los nombres. S. Cuesta ............................... 122

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Acrósticos

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hAbía uNa niñA Llamada Lucía Alborotada Nunca Obedecía

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El cielo está Muy Iluminado por Lunas Y eStrellas que Invaden Mi Barranco cAda noche

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Nunca dEbes Renunciar Envidiar Abandonar Ni tUs sueÑos dEjar Zarpar

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Si fuérAmos superR Amigas Bobadas haríamOs jUntas paRa recordAr coSas

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Imágenes imaginables

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El gusanito
Ainhoa Panizo abía una vez un gusanito que andaba muy despacito. Siempre hacía el mismo recorrido, en línea recta. Un día, por cambiar su rutina decidió bajar por una cuesta. Al no estar acostumbrado se fue rodando, no podía parar. ¡Pobre gusanito! El pobre rodaba y rodaba. Hasta que la cuesta se acabó. El gusano acabó muerto encima de una piedra. Pero murió con satisfacción, porque por lo menos el día de su muerte pudo hacer algo distinto.

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El pájaro de bronce
Alejandro Martínez rase una vez un pájaro de bronce que vivía en una casita de golf. Se llamaba Felipe y estaba muy aburrido de estar allí, plantado en un palo de bronce. Pero un día, Felipe se dio cuenta de que el palo de bronce, por las piernas, estaba oxidado y podía escapar. Entonces, lo intentó y al final lo consiguió con mucho esfuerzo. Se quitó la coraza de bronce y pudo volver a ser el mismo pájaro que fue siempre.

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Musculitos
Julia Zambudio rase una vez un hombre del que se reían por estar gordo. Entonces decidió adelgazar y se le ocurrió ir al gimnasio a hacer ejercicios y ya de paso a ponerse musculoso. Tras varios meses entrenando y varios ejercicios hechos, de tener tantos músculos en los brazos, al saltar se quedaba flotando en el aire y le costaba mucho bajar. Pero el hombre tuvo una idea estupenda: ¡Hacer de esto un nuevo ejercicio!, porque de esta forma ejercitaría los brazos y las piernas. De tanto practicar, se hizo campeón del mundo en ese deporte y al fin consiguió adelgazar y tener un cuerpo en perfectas condiciones. Y por esto, nadie se volvió a reír de él.

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La plumita

Rodrigo Gutiérrez abía una vez un señor que estaba en una guerra y su pluma, que era especial, no le escribía, a pesar de que era nueva. Lo intentó una y otra vez, hasta que le dio por tachar guerra y escribir paz. Lo pudo escribir y, al final, entendió por qué era especial.

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El pelo mágico
Sara Bouras abía una vez un mago, muy sabio, que vivía en Australia y que plantó en su jardín la raíz de un pelo. El pelo fue creciendo. En un mes ya no cabía en su jardín. El pelo se fue estirando por el tejado, la acera, hasta pasar la ciudad, el país y más tarde, el continente entero. En un año ya alcanzaba el mundo entero. Y salió en el libro Guiness de los Records con el nombre de “Pelito” (según su creador, el mago sabio), el pelo más largo del mundo.

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Ana LLano Julia Zambudio Alejandro Martínez

Caligramas

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El hombre tornillo

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El hombre tornillo
Aitana Baranda rase una vez un niño que pinchaba todo lo que tocaba. Entonces, su amiga, Margarita Seis Dedos, decidió ponerle el mote de “El hombre tornillo”. El hombre tornillo se enamoró de Margarita Seis Dedos, pero como no podía tocarla, porque la pinchaba, decidió ir por el mundo en busca de alguien como él. Cuando Margarita Seis Dedos se enteró, estuvo deprimida durante un año. Respecto al hombre tornillo, era muy feliz y pronto se iba a casar. El día de su boda se dio su primer beso de lengua y descubrió que no solo le llamaban el hombre tornillo porque pinchaba como los tornillos, sino porque daba unos besos de tornillo geniales!

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El hombre tornillo
Natalia Mayor abía una vez un tornillo que era muy gordo muy gordo. Este tornillo se llamaba Pepito Grillo. Pepito Grillo, al ser tan gordito, no cabía en ningún agujero. Un día se iba a operar para volver a ser un tornillo delgado. Pagó mucho dinero para operarse, pero 30 minutos antes de la operación le cogieron para atornillarle en una casa.

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El hombre tornillo
Émily Simba abía una vez un hombre tornillo, que en sí era muy especial, con sus amigos en la ferretería. Un día, un carpintero se lo llevó tan solo a él. Desde entonces nada fue igual para el tornillo. Él no podía encajar en ningún lugar, porque se sentía muy solo, entonces el carpintero le llevó de regreso a la ferretería. El carpintero dijo: ¡Señor! ¡Señor!, este tornillo no encaja en ningún lugar. El señor le respondió: ¡Ahh!, es que tiene que llevar todos iguales para que trabajen en conjunto. Eso hizo el carpintero y desde entonces el tornillo y sus amigos fueron felices.

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El hombre tornillo
David Romano rase una vez un hombre que se llamaba Tornillete y sus brazos y sus piernas estaban hechos de tornillos. Era muy frágil, los brazos y las piernas se rompían fácilmente. Estaba todos los días en el hospital porque se le rompían los tornillos (huesos). Así que no podía hacer deporte, porque luego se quedaba sin andar un mes o dos. Por eso estaba gordo, cada vez más y más, hasta que en el hospital le dijeron que esos tornillos se podían cambiar por huesos de plástico, pero se probaría por primera vez y que esta técnica saldría dentro de un año. El señor se puso contento y saltó de la silla. Se rompió otra vez las piernas, pero seguía contento porque se lo iban a arreglar. Al mes siguiente, el señor fue al médico para citarle para la operación. Después de ocho meses, al hospital. Al día siguiente, el hombre se despertó en una camilla. Vino el médico y le dijo: -Ya estás curado, tienes que reposar dos días. Pasaron esos dos días y se fue para casa contento. Y desde ese momento no tuvo ningún problema más.

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El hombre tornillo
Claudia Turégano abía una vez un hombre muy torpe, que siempre se caía con la misma piedra. La madre le decía que no saliera de casa, porque algún día se podía hacer daño. Roberto, que es como se llamaba el hombre, salió y desobedeció a la madre. Y ocurrió que el hombre, Roberto, paseaba por el parque más famoso de Laredo. Había una alcantarilla abierta y, como era tan despistado, metió el pie y se cayó. Al caerse se le cayó encima un tornillo y le dejó la marca. Desde entonces la madre no le habla y es llamado “el hombre tornillo” porque tiene la marca de la estrella.

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Comics
Alejandro Martínez Sara Bouras Nerea Núñez Émily Simba Claudia Turégano Aitana Baranda Ainhoa Panizo David Romano

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¡Soy una patata!

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La patata

Ainhoa Panizo rase una vez una niña llamada Alexandra. Esa niña tenía 13 años y vivía en una pequeña huerta de Laredo. En Laredo había ciertos rumores sobre los patateros, pero rumores malísimos, vamos, no te podías acercar a ellos. Un día se presentó en su casa un patatero. El patatero quería que Alexandra se comiera la patata. Hasta que, de tanto insistir, se la comió. Mientras se la comía, el patatero la miraba despiadadamente. Él sabía que al comer esa patata algo pasaría. Al día siguiente, Alexandra se desmayó y se despertó en la cama convertida en patata. Como era una patata, la vida se le hizo más complicada y después de eso nadie la ha vuelto a ver.

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¡Soy una patata!

Alejandro Martínez

n día normal fui al instituto. Cuando llegué a casa, cené y me fui a la cama. Al día siguiente, me desperté y no estaba en mi cama, sino en una mesa. Me sentí más redondo, sin brazos ni piernas, y muy frío. Miré al horizonte y vi muchas personas con hamburguesas, queso, zanahoria, lechugas, tomates, etc. Me di cuenta de que estaba en un McDonalds. Estuve allí un rato, me cogieron, me despellejaron y luego me metieron en una bañera de agua amarilla muy caliente. Allí me desintegré. Después, noté que me ponían en un plato. Conseguí sacar los ojos por un trozo de patata y vi que me estaba intentando comer un señor gordo con espinillas. Y al final me tragó, grité y grité, pero fue inútil.

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¡Soy una patata!
Celia Cantera abía una vez una niña que se despertó siendo una patata. Se lo comentó a sus padres, pero no la creían. Ellos creían que era un monstruo que les quería llevar a otro mundo. Los padres estaban como inconscientes. De pronto, apareció un bichito que hablaba muy rápido y casi no se le entendía. Con la aparición de aquel bichito, la madre de la niña se desmayó al instante. Después de unos minutos la madre se despertó y el bichito le explicó todo. Les dio unas indicaciones. Y se fue el bichito a su hogar y la niña a la cama. Al día siguiente la niña se despertó y resulta que era un sueño estúpido.

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La niña patata

Claudia Turégano

abía una vez una niña que desde pequeña era una patata. Ella era especial, porque vivía en una ciudad donde todo el mundo era una cebolla. Destacaba en todos los sitios a los que iba. Los padres y sus hermanos también eran cebollas. Un día, se fue de Cebolandia, y fue a conocer más mundo, exactamente a París. Paseando por París (que se llamaba Ajolandia), vio a un patato al que le pasaba lo mismo que a ella. Ellos se asombraron y quisieron conocerse y tuvieron hijos cebollas y ajos.

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¡Soy una patata!
David Romano e llamo David y soy un trabajador del MC DONALS. Trabajo pelando patatas y metiéndolas en la freidora. Un día me empujaron y metí todo el cuerpo en la freidora y me convertí en una patata. Desde el día que me pasó no he podido trabajar porque no tengo brazos y soy pequeño. Mi jefe me vio en el suelo y estaba loco, me puso el nombre de “Potato” y me metió en la nevera. Iban pasando los días y no me cogían, hasta que el cocinero, que estaba hambriento, me cogió y sin freír me tragó. Bueno, ahora vivo bien en la tripa del chef Gordini; come mucho, por eso me alimento. Un día se comió a otra patata y tuvimos amor a primera vista. De esa relación salieron dos patatitas llamadas: Patati y Patatista. Y desde ese momento vivo en la tripa del chef Gordini.

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¡Soy una patata!

Julia Zambudio

ola, me llamo Pototo y soy una patata! Tengo un gran problema...Ese problema es que mis familiares, los tubérculos, y yo, tenemos miedo a que nos metan cualquier día a la sartén, a la cazuela...etc., y nos escondemos al fondo del cajón, pero han hecho limpieza en el cajón y nos han encontrado. Corremos un gran peligro. Los humanos son crueles y están hambrientos...Y para empeorar la situación, llega la hora de la cena... ¡Y toca huevos con patatas! Pero, por suerte, se encuentra mal el señor que nos compró y no va a cenar. Esta noche libraremos, pero puede que a la hora de comer o de cenar, no. ¡Hay que esconderse mejor! A la hora de la comida hemos vuelto a librar, pero hemos oído que el señor tiene antojo de patatas... ¡Uff!... ¡Estoy temblando! ¿Sobreviviré?

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La patata Lucía
Natalia Mayor abía una vez una patata que se llamaba Lucía. Lucía era una patata vieja, es decir, que ningún cocinero la escogía. Un día, se inventó una operación de rejuvenecimiento para patatas. La patata Lucía se operó y un par de días después la cogieron y fue una ración de patatas.

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Soy una patata

Nera Núñez

ola! Soy la patata Trancas y os voy a contar de dónde soy. Yo nací en la granja de una familia muy amable y cariñosa. Me encontraron un martes, a las 5:30 de la tarde, enterrada en su huerta con las demás patatas. ¡Eran muy majas! Un día, vino un camión de recogida de cultivos y entonces, el granjero de la familia que nos encontró, nos metió a todas las patatas en una caja y se la dio al conductor del camión para llevarnos a una fábrica y vendernos. Todos los días que pasé en la fábrica conocí a muchas patatas más. El día que me vendieron, la señora que me compró, al llegar a su casa se dio cuenta de que hablaba. Entonces, yo le empecé a contar toda mi vida y ella me contó la suya. Aquel día aprendí muchas cosas. Y ahora mismo estoy sentada con Barrancas, que es la señora que me compró, en su sillón, viendo una película y comiendo palomitas.

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La niña de plastilina

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La niña de plastilina
Ainhoa Panizo abía una vez una niña de plastilina, llamada Alejandra. Ella quería ser una niña normal y corriente como las demás. Como decía mentiras, su deseo no se hacía realidad. Un día, se le presentó en su casa un hada. El hada la dijo que si quería ser una niña de verdad tenía que ser buena y responsable. Como para ella era muy difícil hacerlo no lo intentó y se quedó como era desde que nació: una niña caprichosa que se portaba muy mal.

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La niña de plastilina
Alejandro Martínez fuerte. Un día normal, un niño llamado Alejandro, sacó aquel trozo de su plástico y lo que él no se podía imaginar era que la plastilina se iba a hacer igual de alta que él. La empezó a moldear y creó una niña de plastilina. Inexplicablemente, la niña cobró vida. Los niños jugaron un montón de tiempo en la calle, pero empezó a llover y entonces la niña se derritió. El niño se puso a llorar como un loco, porque se había derretido su amiga de plastilina.

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rase una vez un trozo de plastilina que habitaba en una gran guardería. Era rojo, de un rojo muy

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La niña de plastilina
David Romano abía una vez una niña que estaba hecha de plastilina y era muy blanda. Un día se cayó y se quedó sin piernas, pero tenía plastilina de sobra para ponerse nuevas piernas, aunque había un inconveniente: la plastilina era especial, solo se encontraba en ¡El país de la plastilina! Tuvo que hacer un largo viaje; eran 400 Km andando. Empezó corriendo, luego fue a trote y ya, cuando iba por el kilómetro 399, se cayó al suelo y empezó a arrastrarse. Llegó al kilómetro 400 y compró 30 Kg de plastilina. Fue a dar un paso y vio que había un aeropuerto, miró qué viajes había, y había uno todos los días a su pueblo. Fue a su pueblo pero le pasaba siempre lo mismo y se quedó con el mote de ¡huesos flojos!

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La niña de plastilina
Émily Simba abía una vez una niña muy hermosa, y a ella le gustaba hacer figuras con plastilina. Una noche ella se sentía muy sola, cogió su plastilina y comenzó a hacer una figura de una niña; después de 15 minutos formó una niña de plastilina. Esa niña era muy especial. Una noche, la niña de plastilina tomó vida. La niña se despertó y la vio y se puso muy feliz. Y desde ese día nunca se sintió sola; siempre estaba acompañada por la niña de plastilina.

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La niña de plastilina
Javier Tejido abía una vez una niña de plastilina. Un día estaba en su casa y, como era de plastilina, no se podía sentar, porque si se sentaba se pegaba al sillón. Tampoco podía andar. Entonces, se puso un chaleco para sentarse y unos patines para poder andar por casa o por la calle. Y así vivió feliz para toda la vida.

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Las niñas de plastilina
Julia Zambudio rase un buen día, cuando dos niñas que eran hermanas empezaron a hacer figuras de plastilina: perros, caballos, coches... Se empezaron a interesar por hacer una copia de las muñecas de su abuela de porcelana, en plastilina. Eran dos niñas de cuatro y cinco añitos, pero unas grandes artistas. Sus primeras figuras estaban un poco deformes, pero al practicar, acabaron haciéndolas perfectas y preciosas. ¡Era impresionante! Lo hacían increíble para tener cuatro años. Esas muñecas, ¡parecían de verdad! Una vez ya terminadas, las barnizaron y se las regalaron a su abuela. María, su abuela, se quedó realmente de piedra, no se podía creer que dos niñas tan pequeñas hicieran tal maravilla. La abuela sustituyó las muñecas, caras y valiosas de porcelana, por las obras maestras de sus dos nietas y las dos nietas se sintieron realmente halagadas.

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La niña de plastilina.
Natalia Mayor plastilina. Paula estaba en la clase de plástica. Llegaron a clase los alumnos y les tocaba trabajar con plastilina. A una niña se le olvidó llevar plastilina y la profesora le dejó un trozo que tenía forma de niña. Entonces la niña empezó a quitarle los brazos, las piernas... Al final la pobre Paula se quedó sin brazos y sin nada... Y se murió.

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abía una vez una niña que se llamaba Paula. Paula tenía un pequeño problema, que era de

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La niña de plastilina
Rodrigo Gutiérrez abía una vez una niña a la que, por su cumpleaños, le regalaron un pack de plastilina y se puso a hacer una muñeca para jugar. Un día, se le perdió por casa, así que cuando se iba a ir al parque se quedó en casa para buscarla. Estuvo triste mientras la buscaba, vamos, una semana, una eternidad para ella. Pero lo que no sabía es que la tenía en un cajón. Cuando lo abrió, la encontró y se puso aún más feliz que cuando la creó. Y jugó con ella.

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La niña de plastilina
Sara Bouras abía una vez una niña, llamada Patricia, a la que desde pequeña la encantaba la plastilina. Patricia, en vez de jugar con sus compañeros y compañeras de clase, moldeaba la plastilina y hacía figuras de animales. Sus compañeros de clase la decían: -Patricia, vamos, deja la plastilina, y ven a jugar con nosotros. Y Patricia respondía: -No, ¡yo quiero jugar con la plastilina! Y sus compañeros se marchaban y dejaban que Patricia siguiera jugando. Un día, Patricia llegó a clase y cuando abrió la puerta y fue a sentarse en su silla, notó algo. Estaba llena de plastilina. Tenía el pantalón lleno de plastilina. Un niño dijo: “Patricia ahora es la niña de plastilina”. Desde ese, día Patricia no volvió a tocar la plastilina y empezó a jugar con sus compañeros y compañeras.

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La niña de plastilina
Sergio Cuesta rase una vez un niño que por la noche hizo una niña de plastilina y se fue a la cama, pero cuando se despertó se dio cuenta de que no estaba la muñeca y fue a la habitación de los padres a contárselo. Como tampoco estaban en su habitación, el niño se asustó mucho y se volvió a meter a la cama. Encendió la tele y salió que una niña hecha de plastilina tenía un cuchillo en la mano y que iba matando a todo el mundo y después se los comía para hacerse más grande. Justo alguien llamó a la puerta y cuando el niño abrió, la niña de plastilina se lo comió y nadie más ha vuelto a saber algo de él.

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Animales fantásticos

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(Textos Ainhoa Panizo, Ilustraciones de Celia Cantera)

Animales extraños Medoso

ombinación entre medusa y oso.Tiene cabeza de oso y tentáculos de medusa.

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ezcla entre perro y gato. Tiene cuerpo de cabeza, cola de gato y cabeza de perro.

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Perga

ortuga y tigre. Cuerpo de tortuga, patas y cola de tigre.

Tortigre

Saltaposa
altamontes y mariposa Un saltamontes con alas de mariposa.

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Animales Fantásticosde: Javier Tejido, David Romano) (Textos Aitana Baranda, Ilustraciones Chojira:
iene unas piernas y un cuerpo muy gordo, pero tiene un largo y delgado cuello. ¿Adivináis de qué animal se trata? Pues yo os lo voy a explicar: es una mezcla de una jirafa y un chon.

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Gaperro:

Rinocebra:

iene un cuerpo de perro blanco y negro y, sin embargo, una pequeña cabecita de un gato. osee un cuerpo muy gordo y con unas grandes pezuñas de un rinoceronte y un cuerpo delgado y a rayas como las de una cebra. n sí es muy pequeño y verde y tiene una cabeza gris y con bigotes. Por supuesto, que es una rana y un ratón.

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Ranatón: Pelipez:

s una mezcla entre un pelícano y un pequeño cuerpo con escamas de un pez.

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(Textos Alberto Fernández, Ilustraciones: Nerea Núñez)

Animales fantásticos Rapo

abía una vez un animal extraño que se llamaba Rapo. Rapo era diferente a los demás: tenía orejas de rata y nariz de topo. Todos los animales se reían de Rapo y con razón, porque era un ser espantoso. Pero Rapo no se daba por vencido y buscó una pareja para él con la que pasar el resto de su vida, cuidando de ella y comiendo juntos, pero sobre todo, que le comprendiera y que no se riera de él. Tras una larga búsqueda, al fin la encontró. Se llamaba Pulpolla. Tenía ocho patas y un cabezón enorme, pero a Rapo no le importó.

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Animales fantásticos El Elefigato

(Texto:Alejandro Martínez. Ilustración de Julia Zambudio)

l nuevo animal que hay en la tierra es el Elefigato, una mezcla de elefante y gato. Tiene cuerpo de gato, orejas de elefante, bigotes de gato y trompa de elefante. Comenzamos la historia: Un día, en una tienda de animales, trajeron una caja, la miraron y era un Elefigato. Le pusieron en una jaula y estaba muy nervioso. Al día siguiente, un niño pequeño le vio y le dijo a su madre: -Mamá, ¿me compras uno? Y ella respondió: -Venga, vale Se le llevaron a casa, pero el Elefigato comía mucho: cacahuetes, patés... Entonces, la madre decidió mandarlo a una elefigatera. El niño se enfadó un montón, pero se le pasó muy pronto, porque le compraron un hámster muy mono, y se quedó muy contento.

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(Texto:Ana LLano. Ilustración de Sara Bouras)

Animales fantásticos El peringüino

ra un perro que quería ser pingüino y fue al polo norte a pedir consejo a algún pingüino. Pasó por Australia, por China, por Japón, etc. Pero cuando llegó, casi le da un infarto del frío. Se quedó pensando unos segundos, ¿si un pingüino no nota el frío, y él casi se muere, eso es que no vale para ser pingüino? Habló con uno de ellos, pero tuvo que tirarse al agua para poder hablar y se desmayó del frío. Lo que pasó después fue algo desagradable: vinieron los amos del perro y se pusieron a matar pingüinos, pensando que su perro no estaba allí. Al final notó un pellizco y le dolió, pero se alegró. ¡Todo había sido una pesadilla!

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Animales extraños

(Textos:Celia Cantera, Ilustraciones:Aitana Baranda) ISCO: Es una mezcla de cisne y cocodrilo. Por tanto, es muy malo. Si te le encuentras, ten cuidado, que devora.

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ORGA: Es una mezcla de tortuga y gato. Es un animal muy cariñoso y lento. Si te le encuentras, dale muchos mimos. ELFO: Es una mezcla de delfín y foca. Es un animal acuático, porque el delfín y la foca son marinos. GUICE: Es una mezcla de águila y cerdo. No se suele ver porque está en las alturas, porque tiene alas. IBA: Es una mezcla de jirafa y ballena. Es acuático, aunque tiene un largo cuello. 76

T

D

Á J

(Textos: Claudia Turégano. Ilustraciones: Alberto Fernández)

Animales Fantásticos El choti

s una mezcla de chon y tiburón. El chon es un animal muy cerdo que vive con los cerdos y el tiburón es un animal acuático muy peligroso.

E

El hipaja
s una mezcla de hipopótamo y pájaro El hipopótamo es un animal muy obeso y el pájaro un animal volador con pico

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El gape
s la mezcla de gato y perro. El gato es enemigo del perro y el perro enemigo del gato.

E E

La jiaves
s la jirafa con el avestruz La jirafa es un animal con un cuello muy largo y el avestruz, un animal muy feo. 77

Animales Fantásticos El Gafanteburón

(Texto: David Romano. Ilustración de Sergio Cuesta)

abía una vez un gafanteburón que era rabioso, tenía zarpas, era grande, tenía las orejas grandes y buceaba bien. Era oceanívoro, bajo el agua comía carne y en la tierra plantas. Una vez se encontraron dos gafanteburones y tuvieron un gafanteburonillo, llamado Trompi. Un día tuvieron un antojo de carne, se metieron en el agua y de paso se dieron un baño. Salieron del agua y comieron hojas del platanjo. También comían comida de gato, porque todos los días se la ponía un indígena llamado Aganzo y vivieron felices para siempre.

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(Textos: Émily Simba Ilustración: Claudia Turégano)

Animales Fantásticos

s una mezcla de delfín y elefante. Se trata de un animal acuático que nada sin parar. Es cariñoso y grande y tiene las patas gordas y anchas.

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Delfitante

ezcla de ratón y águila. Es muy pequeño. Le encanta el queso. Vuela por los aires y tiene pico. s una mezcla de perro y oso. Tiene cuatro patas y mueve la cola cuando está alegre. Es tierno y gordito y come bambú o caña de azúcar. ezcla de gusano y sapo. Es rosado y se arrastra por el suelo. Se alimenta de moscas o de otros insectos y siempre salta. s una mezcla entre saltamontes y caballo. Es grande, tiene cola y come zanahorias.

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Ratguila

Perroso

M E

Gusapo

Saltacaballo
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Animales Fantásticos El Capestruz Ilustración de Alejandro Martínez) (Texto: Julia Zambudio.
l nuevo animal descubierto, una mezcla extraña y misteriosa, no se sabe cómo se ha creado. Es un animal con el cuerpo el y pico de avestruz, dos cortas patas de perro, cuello de avestruz, cabeza de caballo, ojos de avestruz y cola de caballo. Este animal es poderoso, contraataca con la cola de caballo, pica con el pico de avestruz, se mete por los huecos pequeños con sus cortas patas de perro y aletea para asustar a otros animales con sus alas de avestruz. Este animal es terrestre. Durante los seis primeros meses del año pone huevos y durante los otros seis últimos pare. Es muy raro. Tiene cosas peculiares y aunque tenga mezcla explosiva, tiene su encanto. Este animal es hermafrodita, porque con esta mezcla sacó las mejores partes de cada uno. Este animal es el Capestruz.

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Animales Fantásticos El Tibuperro (Texto: Natalia Mayor. Ilustración: Rodrigo Gutiérrez)
abía una vez un Tibuperro, es decir, que era mitad tiburón y mitad perro. Vivía en el agua, pero para hacer sus cosas tenía que salir a la superficie. También tenía el cuerpo de tiburón y la cabeza de perro. Comía comida de perro y bebía agua del grifo. Pero como vivía en el mar, tenía que salir a la superficie. Tampoco podía aguantar mucho tiempo debajo del agua, porque los perro no aguantan mucho tiempo debajo el agua. Este es mi Tibuperro que, por cierto, se llama Titán.

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Animales Fantásticos Pegato Núñez.. Ilustración: Natalia Mayor) (Texto: Nerea
abía una vez un hombre, llamado Mateo, al que le gustaban los animales. Un día, fue a la perrera para coger un perro. El 5-11-2005, pasó un camión con carne y entonces el perro corrió hacia él. Vino un coche y le atropelló y el perro se puso muy grave. En el veterinario, le tuvieron que implantar la cabeza de un gato. No quedó muy bien, pero Mateo le quería igual. Como no encontraba ningún nombre para él, le puso Pegato, de perro y de gato. El Pegato era un animal un poco malo, de distinta raza y con 4 patas, como todos. Era un poco glotón, pero muy guapo. Roncaba un poco, ja,ja,ja. También era muy juguetón. Vivieron felices y comieron filete.

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Animales Fantásticos El ardigre (Texto: Sara Bouras. Ilustración: Ana Llano)
abía una vez un lugar mágico que se llamaba “El jardín verde”, donde habitaban mezclas de todos los animales posibles: Raking-kong, cabriola (cabra y koala). Había dos animales que no eran mezcla de nada. Una ardilla y un pequeño tigre. Un día estaban jugando cerca del “pantano de las mezclas”. Los dos animales jugaban a saltar charcos y se retaron mutuamente, pero salió mal y los dos cayeron al pantano. Cuando salieron, estaban unidos. Se habían mezclado. Ya no eran diferentes. Y fueron felices mezclados.

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Animales Fantásticos Tigrato Cuesta. Ilustración: Émily Simba) (Texto: Sergio
El tigrato se formó porque un gato tuvo un hijo con una tigresa y tuvieron un mezcla entre gato y tigre, pero como no sabían cómo llamarle, lo llamaron TIGRATO.

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Objetos extraños

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(Texto: Ainhoa Panizo. Ilustración: Sara Bouras)

Objetos extraños El ordemóvil

n un pequeño pueblo de Villápolis no había electricidad. Ese pueblo no tenía ni televisión, ni ningún aparato eléctrico. Todavía no se sabía cómo podían vivir ahí. Al ser un pueblo incomunicado con la civilización, nunca tenían visitas. Hasta que un día, Pedro, el niño más joven del pueblo, vio a una pareja de casados con un coche, bueno, para el pueblo un objeto extraño. Esa pareja tenía toda la electricidad que se podía tener. Todo el pueblo quería tener todo eso. Estaban super celosísimos. Cuando entraron en la casa de la pareja, vieron un electrodoméstico extraordinariamente extraordinario: era el “ordemóvil”, una mezcla entre móvil y ordenador. Gracias a ese invento los habitantes conocieron la electricidad y ese pequeño pueblo pudo comunicarse.

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Objetos extraños de Celia Cantera) (Textos: Aitana Baranda. Ilustraciones Lavabati
stá formado por una lavadora y una batidora. Ten cuidado y no los enciendas a la vez, por si acaso se te tritura la ropa.

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Hormi

s un horno microondas. Así puedes calentar la comida para descongelarla y después meterla al horno.

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Orneveseca

stá formado por una nevera y un ordenador. Puedes elegir la comida que quieras a través del ordenador, por la pantalla táctil. 88

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(Textos: Alejandro Martinez. Ilustraciones: Claudia Turégano)

Objetos extraños El ordewáter

El nuevo artículo, ya puesto en tiendas, es el ordewáter, un wáter con un ordenador para poder cambiar los chorros como quiera, más fuertes, más suaves, etc. Si llama ahora se podrá llevar el accesorio, del brazo coge papel, gratis. Podrá adquirir el ordewáter por el módico precio de 99,99 €. Llame ya al número que aparece en el papel: Tlf: 654 345 678

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(Texto: Ana LLano. Ilustración de Nerea Núñez)

Objetos extraños

La ordenadora
rase una vez un ordenador al que le gustaban mucho los cálculos. Pero los números de su teclado no funcionaban, así que se le ocurrió que quería ser una ordenadora. Para eso decidió que cada vez que su dueño usara el ordenador, le pondría un mensaje en la pantalla que dijera: -Perdone, los números de su teclado están averiados, por favor, vaya a arreglarlos o su ordenador se bloqueará. Muchas gracias por la atención. Un día, el chico lo vio y se preocupó bastante por su ordenador, así que fue a arreglarlo. Cuando lo encendió había un mensaje: -Gracias por arreglarlo. El chico estaba contento y su ordenador también, porque jamás se rompería y porque el ordenador consiguió lo que quería, al fin era una ordenadora.

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(Texto: Claudia Turégano. Ilustración de Natalia Mayor)

Objetos extraños Telepla

abía una vez un señor que iba por las casas a recoger aparatos electrónicos. Tenía su casa llena de esos aparatos que recaudaba. En un día de verano, se le ocurrió la genial idea de hacer aparatos extraños con esos aparatos electrónicos que recogía por las casas. Él quiso juntar una televisión y una plancha. Lo llamó “La Telepla”. Lo que este aparato hacía era que cuanto tú encendías la televisión se ponía a planchar cualquier tipo de ropa. El señor, aparte de recoger aparatos electrónicos por las casas, trabajaba en una ferretería, entonces lo puso en venta. Pasó un año y ese aparato era famoso. El señor se forró.

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Objetos Romano. Ilustración de Rodrigo Gutiérrez) extraños (Texto: David El ordenabaño
abía una vez un señor que quería un ordenador que llevara incorporado dentro un wáter para no moverse por casa. Ese señor, llamado “Milloneti”, dijo a Samsung que hicieran un ordenador con un wáter incorporado. Samsung hizo “ordenabaños” limitados. Los distribuyó en cinco tiendas en todo el mundo. No había mucha gente que podía permitirse un ordenador con wáter, pero Milloneti se lo pudo permitir, porque tenía cuarenta millones de euros. Compró cuatro ordenabaños, y desde ese momento no tuvo que levantarse de la silla.

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(Texto: Émily Simba. Ilustración de Alejando Martínez)

Objetos extraños

El armario secadora
abía una vez un inventor que creó un electrodoméstico que al mismo tiempo era un armario y una secadora. Cuando ponías la ropa, después de cinco minutos te la sacaba y te la mantenía en buen estado todo el tiempo, es decir, se podía dejar la ropa como en un armario. Se hizo muy famoso y lo compraron muchas personas, porque se evitaban el doble trabajo de sacar la ropa para colgar y luego ponerla en el armario. Y el inventor se hizo millonario.

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ObjetosZambudio. Ilustración de Sergio Cuesta) extraños (Texto: Julia El Jacusaje
l nuevo invento creado por el profesor Newton es un jacuzzi que, para relajarte aún más, te da un masaje donde tú quieras. Eliges en una pantalla táctil el tipo y la fuerza de chorros que quieres, el color del agua que quieres, el olor de las sales de baño que quieres, la música que quieres, etc. Este buen invento de nuestro profesor está recomendado para la total relajación. Puede que lo mejor de este invento sea que luego no le tienes que limpiar: tiene un autosistema que se limpia solo después de usarle. Su precio es muy alto, pero si tienes problemas de estrés, etc., es ahora mismo, lo más recomendado por los médicos. Con este invento, ¡acabarás como nuevo!

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(Texto: Javier Tejido, Ilustración de Nerea Núñez)

Objetos extraños Bala

abía una vez dos objetos muy útiles, llamados batidora y lavadora. Esos dos objetos eran muy importantes, porque la batidora se usaba para hacer la comida (y teníamos que comer) y la lavadora se usaba para lavar la ropa (porque, si no, iríamos con la ropa sucia). Una vez, un chino a esos dos objetos los llamó “Bala”. Entonces, todo el mundo abreviaba los objetos para no escribir tanto. Y esas abreviaturas nos importaban a todos, pero el gobierno dijo que las abreviaturas no se podían utilizar; también dijo que no lo abreviáramos y que escribiésemos, que para eso cobrábamos. Pero la gente siguió abreviándolo y el gobierno, como no quiso repetirlo porque no le íbamos a hacer caso, pues nos dejó abreviarlo. Y ahora para casi todo, menos para alguna cosa, casi todo lo abreviamos.

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Objetos extraños de Sergio Cuesta) (Texto: Natalia Msyor. Ilustración El ordeondas
abía una vez una niña que se llamaba Lucía. Un día, Lucía estaba en el comedor, jugando con el ordenador. La madre de Lucía estaba en la cocina, cocinando en el microondas. Lucía se dio cuenta de que cuando la madre encendía el microondas, el ordenador se reiniciaba y cuando la madre paraba el microondas, el ordenador se apagaba. La niña le puso el nombre de ordeondas.

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(Texto: Nerea Núñez. Ilustración de Javier Tejido)

Objetos extraños La Ordenevera

rase una vez un chico joven, como de 20 años, llamado Ángel, que era inventor. Las cosas que inventaba luego las vendía, pero como no tenían mucho valor, no las compraba nadie. Un día entró en Internet para buscar inventos que pudiese hacer. Tenía mucha sed, entonces fue a la nevera, cogió un vaso de agua y se lo bebió. De repente, le vino una idea a la cabeza: -¿Por qué no hago una ordenevera? La ordenevera estaba formada por un ordenador y por una nevera. Estuvo mucho tiempo para fabricarlo y casi le lleva a la ruina, porque tuvo que comprar mucho material. El 13-2-2009, terminó la ordenevera. Ese día invitó a todos sus familiares y amigos a cenar a su casa por lo contento que estaba. Cuando la puso a la venta había mucha gente que la quería comprar. Entre toda esa gente había una chica muy guapa, que la llamó mucho la atención. Como esa chica también la quería, se la vendió a ella. Cuando Ángel fue a su casa a llevársela, la invitó a cenar, y ella dijo: -Ufffff, estoy un poco nerviosa, nunca antes un chico me había pedido ir a cenar con él, pero vale, acepto. Él muy contento la dijo: -Vale, te paso a buscar a las 8:00 h. Y ella dijo: -Vale, entonces a las 8:00 h. Ángel fue rápido a su casa a arreglarse y a ponerse guapo. 97

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A las 8.00 h. fue a casa de Teresa, que era la chica que compró la ordenevera, a buscarla. Ángel la llevó a un restaurante de lujo. Estuvieron hablando y riéndose toda la noche. Cuando la llevó a su casa, ella le dijo: -Me lo he pasado muy bien. Y el contestó: -Sí, yo también, ha merecido la pena. Antes de que Ángel se fuese, la pidió su número de teléfono y Teresa se lo dio. En una cena brindaron por la ordenevera, que hizo que se conocieran. Se hicieron muy amigos, quedaron muchas más veces y ahora son los mejores amigos que hay.

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(Texto: Rodrigo Gutiérrez. Ilustración de David Romano)

Objetos extraños La robaraña

abía una vez un señor que tenía un hijo, que quería un juguete nuevo, pero no sabía qué elegir: un robot teledirigido o una araña teledirigida. Así que su padre llamó a un amigo que tenía una fábrica de juguetes y le dijo que creara un juguete nuevo; una mezcla de robot y que con un botón se convirtiera en una robaraña. Lo creó, fue un éxito y el niño tuvo un juguete con el que fue muy feliz durante mucho tiempo, porque era una mezcla de sus juguetes favoritos: robot y araña.

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Objetos extraños La Batridora

(Texto: Sara Bouras. Ilustración: Julia Zambudio)

abía una vez un científico muy famoso, que intentaba revolucionar el mundo de los electrodomésticos. Tenía su propio laboratorio, con inventos fascinantes: El tenechillo, la depujarra... etc. Pero entre otros, estaba la batridora. El científico aún la estaba modificando, servía para batir y triturar al mismo tiempo. Todo el mundo le decía que no iba a tener éxito. Pero un día que salió del laboratorio para tomar el aíre, se encontró en su cafetería favorita a un vendedor. El científico pensó que no estaría de más ganar un poco de dinero y se acercó.

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El vendedor se presentó: -¡Hola!, soy Luis Véndez, pero la gente me llama “el chismes”, porque el que me da algo sin valor, o que no quiera, se lo puedo vender a cualquiera, ¿qué desea? El científico respondió: -¡Hola!, quisiera vender algunos de mis inventos, para ganar un poco de dinero. -Vale, démelos y yo se los venderé. Así es como el científico y el vendedor se hicieron socios. El vendedor ganaba clientes y se quedaba con un 20% de los beneficios y el científico inventaba más cosas y ganaba más dinero. La gente ganaba espacio en sus casas y él era feliz inventando. ¡Y todos contentos!

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Objetos Cuesta. Ilustración de Julia Zambudio) extraños (Texto: Sergio El Jacunador
l jacunador es una máquina muy fácil de utilizar y si llaman al 666 777 888 les regalamos una segunda unidad: por solo 99,95 €. Llamen y cómprenlo. Es una mezcla entre ordenador y jacuzzi. Se trata de un jacuzzi que se controla con el teclado de un ordenador para procesar cambios de temperatura y aplicaciones.

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Historias libres

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Ainhoa Panizo

El bosque

abía una vez, en un bosque, dos habitantes muy malvados. Uno de ellos se llamaba “La cosa”. Era un monstruo de barro. Y el otro era un fantasma de la oscuridad. Como en aquel bosque no se podía vivir, no había ningún animal. Un día llegaron dos habitantes perdidos. Uno era un unicornio y el otro era un pez gigante. Los malvados intentaban hacerles la vida imposible para que se fueran. Pero no lo consiguieron. Los nuevos habitantes consiguieron llevar la paz a ese bosque con sus super poderes mágicos.

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La montaña de los deseos
Aitana Baranda abía una vez una bruja llamada Viví. Era una bruja muy solitaria, pues en su pueblo todo era de colores oscuros. Los niños no jugaban y todo el día estaba lloviendo. Un día, Viví se enteró de que en una montaña, muy oscura y con muchos picos, había una mano muy poderosa. Fue volando con su escoba mágica. Al llegar, pidió un deseo. De repente, todo cambió. En el pueblo de Viví, los niños jugaban. Estaba todo muy colorido y hacía mucho sol. ¡Todo el mundo se lo pasaba bien!

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Alberto Fernández abía una vez un niño que se llamaba Aser. Aser era bastante tonto, perseguía coches aparcados y pasaba los semáforos en rojo, pero porque era daltónico. Su sueño era jugar al fútbol como Cr7, pero era peor que un maniquí. A pesar de entrenar muchísimo y esforzarse, nunca jugaba partidos, hasta un sábado, 20 de mayo, que por primera vez el entrenador dijo: -Aser, vas a salir. Se puso a calentar y todos gritaron: -pero qué haces, que salgas a por las botellas de agua. Pero cuando volvió de comprar el agua, Aser salió a jugar por todo lo que había entrenado. Era la Final de la Copa del Rey de Alevines Colindres-Laredo y él la iba a jugar. No se lo creía, salió al campo y marcó tres goles, pero en propia meta. Colindres perdió 0-4 y desde aquel partido no se sabe nada de Aser.

Aser

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El imperio Algorio
Alejandro Martínez n el siglo XI, después de la desaparición del Imperio Bizantino, se creó el Imperio Algorio. Era un Imperio lleno de gente buena y bondadosa. Un día normal en el Imperio, un niño llamado Fernando, rubio, con ojos verdes, menudito y muy bueno, iba caminando por la playa, cogiendo cascarillas para regalárselas a su madre. Se encontró un castillo, entró en él y empezó a investigar. Había una escalera de caracol, con una barandilla de oro macizo. En lo alto del castillo, había un gran botín. Se lo llevó todo a casa y se convirtió en el hombre más rico del Imperio.

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La barca mágica
Alejandro Martínez rase una vez dos sirenas, llamadas Laura y Silvia, que vivían en el gran lago llamado Ness. Un día normal en el lago, se encontraron una barca solitaria sin timón, solo con dos remos. Pero lo que las extrañó de esa barca era que no iba por el agua. Se asustaron un montón y Laura le dijo a Silvia: -¿Nos subimos, Silvia, a ver qué pasa? Y Silvia respondió: -Vale, pero si vemos algo extraño me bajo. Entonces, dieron un coletazo y se subieron. Al poco rato de trayectoria, se encontraron un espejo entre dos árboles. Cogieron una cuerda y ataron la barca a un árbol. Se bajaron y fueron a ver el espejo por si había algo. Le vieron y no pasó nada, pero al girarse la barca no estaba; lo que había era un yate de 12 metros de largo. Las sirenas no se lo creían y volvieron al lago para fardar de ello.

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El hada y el chico con alas
Ana Llano n día en un bosque frondoso, había un pájaro en un árbol. Un hada apareció y estuvo hablando con él. -¿Oye, como te llamas? - le dijo el hada al pájaro. - ¡Me llamo Peregrí! - dijo el pájaro. Y le dijo que quería ser un chico, pero que pudiera volar. Entonces el hada le convirtió en un chico con alas. Era un chico con unas alas amarillo chillón, un sombrero verde con plumas amarillas, naranjas y rojas, unas patas naranjas y la cara de un chico inocente. Llevaba un traje marrón con rayas diagonales de un color verde oscuro. Ese chico iba volando, cuando vio una silla con unas piernas gigantes. No se lo podía creer, era una silla marrón pero en vez de patas tenía dos piernas enormes, con unos pantalones verdes con rayas marrones y unos calcetines amarillos. Tenía unos zapatos negros con hebillas doradas. Después se dio cuenta el hada de que algo pasaba, entonces salió y le preguntó a la silla: -¿Cómo quieres ser? Y la silla contestó: -Yo quiero ser una hermosa chica con los labios muy rojos, los ojos azules y rubia. Y seguidamente la convirtió en lo que quería. El chico se enamoró y se casaron.

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El país de la fantasía
Celia Cantera abía una vez un portal secreto que llevaba al país de la Fantasía. Allí vivía la princesa Alicia. Era rubia, con ojos azules. Un día, el príncipe Alex fue en busca de su castillo, al que se llegaba a través de un puente. Mientras llegaba se hizo de noche, entonces tuvo que hacer fuego para ahuyentar a los tigres, rinocerontes, lobos . Cuando llegó al puente, se encontró unas alas que servían para viajar al castillo de la princesa Alicia. Al llegar, le pidió la mano. Ella dijo que sí y vivieron felices y comieron perdices.

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La historia de la bruja y el león
Claudia Turégano abía una vez una bruja que siempre iba a cuestas de una hormiga y siempre pasaba por un pozo mágico. Un día, cuando pasaba oyó ruidos y le entró curiosidad. Miró y era un león mágico con un pelaje anaranjado y una corona de pelo de color amarillenta, encajado en ese pozo. La bruja no sabía qué hacer y le dijo al león: -Espera, voy a pedir ayuda. Como eres mágico y yo también, no te puedo ayudar, porque me puedes quitar los poderes. Así que espera un poco. La bruja fue a buscar a las hormigas policías para que sacaran al mágico león. La policía le sacó y el león se fue a su hábitat a vivir con su familia.

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La niña que quería ser modelo
Claudia Turégano abía una vez una chica que desde siempre, desde que era muy pequeña, quería ser modelo. Pero tenía un inconveniente, que los padres no la dejaban porque decían que eso era muy duro y querían para su hija un trabajo más normalito. La niña era muy caprichosa y la compraban todo y hacía todo lo que quería. Los padres la dijeron que ya valía de tantos caprichitos, que se buscara otro trabajo. La chica estuvo luchando, hasta que lo consiguió. Participó en muchos concursos y fue la ganadora del mundo en belleza y elegancia.

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El marciano torpe
David Romano rase una vez un marciano, que se llamaba Antenas, que era muy torpe: se tropezaba siempre, chocaba contra su OVNI. Un día bajó a la tierra y se cayó de la nave porque dio al botón de eyección. El ovni cayó bien, pero Antenas cayó de morros y se volvió más guapo. Pero la cosa duró poco. Fue al hospital para ver qué le había pasado y el médico le dijo que tenía el síndrome de “Leñazus de Carus”. El marciano se asustó y le preguntó al médico si había cura. El médico le dijo que había un remedio, pero que era peligroso. -Solo la hemos probado una vez y nos ha salido mal. Quedó deformado. Pero aparte de quitarte este problema te quitamos la torpeza, y te voy a citar para la semana que viene, dijo el médico. El marciano fue al hospital, y el médico le arregló dando golpes para volverle feo y también le quitó la torpeza cambiándole el cerebro. Desde entonces no se volvió a chocar ni a tropezar ninguna vez. Volvió a su planeta para estar con sus familiares y amigos.

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El botijo mágico
David Romano rase una vez un niño que tiró un botijo a la basura, porque ya estaba viejo y no le iba a utilizar más su familia. Un día, otro niño se lo encontró en esa misma basura, lo cogió y lo frotó con fuerza y salió un genio, llamado Rodrigo, que le concedió tres deseos. El primer deseo era que en el mundo entero hubiera paz. El segundo deseo, que el niño aprobase todas las asignaturas y, por último, dijo que quería tener novia “wapa”. El niño, como ya había logrado todos sus deseos, volvió a dejar el botijo en la basura donde lo había encontrado. Ese botijo se quedó en la basura hasta el siglo siguiente, donde lo cogió un perro robot que se destrozó, días después, en un gran terremoto.

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Los gigantes
Émily Simba abía una vez una pareja de gigantes. Esos gigantes eran muy malos, porque se comían a las personas y las metían en una olla para cocinarlas. Las tenían en las manos para que no se escaparan. La esposa siempre estaba en la puerta por si, de repente, se escapara uno. Mucha gente pensaba que no había nadie en la puerta trasera pero, al contrario, allí estaba la esposa, que los cogía para cocinarlos y comérselos de un bocado.

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El grande y el pequeño
Émily Simba abía una vez una bruja malvada que echó un hechizo a un chico porque siempre cogía flores rojas, que eran las favoritas de la bruja. Para ella, el rojo significaba la sangre de las personas. La bruja le advertía siempre, pero el chico no le hacía caso, hasta que un día ya se cansó y le convirtió en gigante. El chico no se podía mover de ese lugar porque, si no, destruiría todo lo que se encontrara a su camino. Tuvo que quedarse sentado durante largo tiempo. Pasaron muchos años y un niño igual fue a coger flores rojas. El gigante le dijo: “No vayas a coger flores rojas, porque la bruja te va a echar un hechizo como el mío”. El niño le hizo caso y desde entonces siempre iba a visitar al gigante. El gigante le daba consejos y eso hizo que el gigante se volviera normal. Y los dos chicos vivieron felices para siempre.

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La princesa y sus vestidos
Émily Simba abía una vez una princesa que era muy hermosa y tenía muchos vestidos mágicos. Estaba el vestido azul, que le hacía volar, el amarillo, que le hacía a ella muy pequeñita y el vestido verde, que le hacía soñar con un príncipe. Hasta que un día el sueño se hizo realidad y toda la magia se acabó y la princesa y su príncipe fueron felices para siempre.

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Una tarde en el puerto
Javier Tejido abía una vez un niño que iba todos los viernes a pescar al puerto de Laredo. Un viernes tuvo la suerte de que en cuanto llegó, como estaba la marea baja, vio una jibia. Se bajó rápido de la bicicleta e intentó pescar la jibia que había visto. Cuando ya la había cogido, de repente apareció otra jibia. Entonces el niño espero a que viniera, a ver si se pegaba a la otra. La jibia no fue muy lista y se pegó a la otra jibia que tenía el niño. El niño llamó al amigo que estaba allí pescando con él y le dijo: -Pedro, lanza el aro a la mar y tira para arriba para coger las dos jibias. -Vale a ver si cogemos las dos jibias,-contestó PedroPedro echó el aro a la mar y subió las dos jibias. Después cuando las subieron todo tenía sentido: una se pegó a otra porque eran macho y hembra y no se querían separar. Finalmente, el niño llevó las dos jibias a casa y al día siguiente se las comió con arroz y cebolla.

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El hombre mágico
Julia Zambudio ace muchos años, cuenta la leyenda que había un hombre mágico que luchaba contra el mal. Vivía en una cueva, lejos de la multitud, porque la gente se reía de él. Podía volar, etc. Tenía una piraña de mascota, que se llamaba “Mordisquitos”. El hombre la dio poderes para que fuera gigante y para que pudiese volar. El hombre iba felizmente volando por encima del bosque, montado en Mordisquitos, supervisando que todo estuviese bien, cuando vio que una malvada bruja convertía a un hombre en lava volcánica y que después la bruja se iba en una barca voladora, riéndose maléficamente. Entonces, el hombre mágico bajó rápidamente para volver a convertir al hombre en persona, antes de que se derritiera. Una vez convertido en hombre, el hombre mágico le preguntó que por qué la bruja le había convertido en lava. El hombre le contestó: -No lo sé. De repente yo iba andando por el bosque y vino y me convirtió en lava y luego se fue riendo.

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El gato y el zapato rojo
Julia Zambudio rase una vez un gato muy pobre que iba por las basuras buscando comida y refugio. Un día de lluvia, una señora le empezó a dar de comer y a cuidar. Después de llenarle la barriga cada día, como era un gato pequeño, a la señora se la ocurrió que su cama fuese un zapato y así pudiese estar calentito. La señora le regaló el zapato, pero claro, el gato fue creciendo y ya no cabía en su zapato. El gato, al haberse acostumbrado a dormir allí, ya no quería dormir en ningún otro lugar. ¿Qué podría hacer la señora por él?

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El monstruo gigante y hambriento del bosque
Nerea Núñez rase una vez el monstruo gigante y hambriento del bosque. Se le llamaba el monstruo gigante y hambriento porque todo lo que se encontraba se lo comía. Un día, paseando por el bosque, se encontró con una bella dama. Estuvieron hablando y se conocieron mucho. Fueron a dar una vuelta por el bosque de la mano y vieron un lago. Pasaron las horas en el lago. Estaba anocheciendo y cuando se estaban yendo a casa del gigante, se encontraron por el camino a un dragón que se quería comer a un hombre. El gigante capturó al dragón con cuerdas y al hombre le llevó en brazos hasta su casa. Cuando llegaron a casa del gigante, los metió con los otros encarcelados en la cazuela. Esa cazuela estaba llena de agua caliente para luego comerse a los encarcelados. Como a la bella dama no le gustó, se iba a ir a su casa cuando el gigante la agarró del brazo y la preguntó:

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-¿Por qué te vas? Y ella le contestó: -Me voy porque no me gusta que hagas eso con esas pobres personas. Como al monstruo no le gustaba que dijeran eso, gritó: -¡Tú no te vas a ningún sitio! Cuando terminó de decir eso, echó a la bella dama y a los demás encarcelados a la cazuela, y Colorín colorado este cuento se ha acabado.

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Sin saber,¡no!
Nerea Núñez rase una vez una chica de Laredo (Cantabria), llamada Pilar, que tenía que hacer un examen para poder pasar a la universidad. El 5-5-2003, Pilar se presentó al examen. Al cabo de diez días, les dieron la nota y Pilar aprobó y se puso muy feliz. Después del verano, el 13 de septiembre, empezó la universidad. Hizo muchos amigos, incluso un noviete llamado Marcos, je,je,je. Hubo una semana de mucho frío y de nieve. Susana, que era su mejor amiga, cumplía años el 2 de noviembre; entonces Pilar pensó: -Marcos, ¿por qué no le hacemos un regalo a Susana, que le guste mucho? Marcos contestó: -Vale, ¿pero qué regalo le podemos hacer? Y Pilar contestó: -En clase, dijo que le gustaba mucho esquiar y que lo sabía hacer, ¿no? Marcos le dijo que sí. El día 2 de noviembre, el día del cumpleaños de Susana, Marcos y Pilar dijeron: - ¡Felicidades! Tenemos un regalo que te va a gustar mucho. Susana no tenía ni idea de lo que podía ser. ¡Estaba muy nerviosa y feliz a la vez! Cuando llegaron a Alto Campoo, Susana dijo: -¿Por qué estamos aquí? Y ellos respondieron: -Tú dijiste que te gustaba mucho esquiar y que además ya sabías. Ella, nerviosa contestó: -Mrmrmr...sí...bueno...Vamos, sí. 124

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Ellos, sonriendo, le dijeron: -Pues venga, a qué esperamos, qué hacemos aquí perdiendo el tiempo. Fueron al vestuario de una cabaña, donde alquilaban los esquís y los palos, a cambiarse de ropa y ponerse ropa de nieve. Cuando terminaron de cambiarse, cogieron el equipaje y subieron hasta la cima por el telesilla. Cuando llegaron a la cima pensaron: -¡Qué vértigo! ¡Está muy alto! Pero bueno, ellos se tiraron montaña abajo. Susana iba un poco asustada, porque les había mentido. No sabía esquiar, mientras que Marcos y Pilar sí. Ellos dos, iban frenando. Susana no podía frenar porque no sabía, por eso iba tan adelantada. Al final, Susana miró para atrás a Marcos y a Pilar y les confesó la verdad. Ellos no entendían por qué les había mentido. Susana empezó a llorar, porque tenía miedo. Un chico joven, que estaba más abajo, la vio, y fue a por ella. Cuando llegaron abajo, charlaron, se conocieron...

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Marcos y Pilar no entendían por qué les había mentido, pero ellos dijeron: -Susana, no pasa nada, pero no lo vuelvas a hacer, ¿vale? Susana les dijo: -Lo siento mucho, no lo volveré a hacer. Se dieron dos besos y Marcos y Pilar dejaron solos a Susana y a Juan, que era el chico que la rescató. Unos meses más tarde, Susana ya sabía esquiar, entonces quedaron las dos parejitas, Marcos y Pilar y Juan y Susana. Se lo pasaron muy bien...Se conocieron mucho y ahora están contándoles a sus hijos cómo se conocieron.

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El tsunami del cubo encantado
Rodrigo Gutiérrez rase una vez un diablo macabro, enemigo del gigante amable que siempre estaba ayudando a las personas. El gigante era el guardián del cubo encantado. El cubo tenía un gran poder y no debía caer en manos equivocadas, que abusaran de su poder. Un día, mientras el gigante amable estaba ayudando a una persona, el diablo macabro se apoderó del cubo encantado para crear el terror en todo el mundo y que se inclinara a sus pies, siendo así el rey. El gigante amable se dio cuenta más tarde de la falta del cubo encantado y salió en su búsqueda, temiéndose que lo hubiera robado. El diablo macabro invocó un tsunami con el agua del cubo encantado. El gigante amable se dio cuenta del tsunami. Teniéndolo delante de los morros, se lanzó hacia él multiplicándose, haciendo una barrera invisible y parándolo. Al fin cedió por la fuerza del tsunami, así que el gigante amable salió volando hacia atrás. Con las pocas fuerzas que le quedaban, salió corriendo hacia el tsunami para embestirlo e intentar destruirlo, pero el intento fue en vano. Al gigante amable solo le quedaba una opción: explotar para destruir el tsunami definitivamente. Y así lo hizo. Tras la explosión del gigante amable, el tsunami fue destruido junto con su cubo. El gigante cayó desmayado por el gran esfuerzo. La gente, que estaba agradecida, le llevó a su cueva para curarlo y hacer que se recuperase. Pero el diablo macabro aún no se había rendido. Con el poder de la oscuridad y las sombras eternas invocó a los guerreros de las profundidades del abismo eterno y les mandó que capturaran al 127

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gigante amable, pero que le capturasen vivo. Cuando las personas dejaron al gigante amable en su cueva, los guerreros actuaron según las órdenes de su amo. Teniéndolo delante, el diablo macabro lo hizo atar con cadenas y despertar al gigante amable. El gigante amable despertó y el diablo macabro intentó matarlo con unos rayos, pero solo le hizo cosquillas, así que el gigante amable, recuperando todas las fuerzas, rompió las cadenas y cogió a los secuaces del diablo macabro y los aplastó, desintegrándolos y eliminando sus almas. Después se dirigió hacia el diablo macabro, que le paralizó, así que no se podía mover. Entonces el gigante amable se teletransportó encima del diablo macabro y el diablo macabro apenas pudo reaccionar, así que el gigante amable le cayó encima aplastándolo y librando al mundo entero del diablo macabro para siempre.

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Dos hermanos diferentes
Rodrigo Gutiérrez abía una vez dos hermanos que eran de diferente color. Uno era negro y el otro era blanco. El negro se llamaba Miguel y el blanco Rodri. Un día, Rodri le propuso a Miguel ir a una aventura. Miguel dijo que sí y los dos cogieron provisiones, una cámara, armas y se fueron a buscar al Yeti, un animal muy difícil de encontrar y extraordinariamente raro. Los dos hermanos corrieron grandes peligros: se cruzaron con una manada de lobos hambrientos, un oso enfadado y águilas traicioneras.

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Tras alejarse de esos peligros, se encontraron una enorme montaña con una palanca camuflada en el interior de un pino. Los dos hermanos accionaron la palanca y se abrió delante de ellos una enorme cueva de la que salían fuertes y graves ronquidos. Ronquidos del Yeti, pues así eran los ronquidos del Yeti. Los dos hermanos sacaron las armas y la cámara, le sacaron una foto y salieron corriendo, pero el Yeti se despertó, les persiguió y les atrapó; les pidió la foto y les hizo prometer que no le contarían a nadie lo de su cueva, ni dónde la habían encontrado. Los dos hermanos asintieron, se despidieron del Yeti y se fueron pensando que con esa aventura habían aprendido dos cosas: que habían conseguido un amigo nuevo y que habían tenido una maravillosa aventura. Y decidieron que si contaban su aventura contarían todo menos lo de la palanca, la cueva y su nuevo amigo el Yeti.

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La estatua de la paz
paz”.

Rodrigo Gutiérrez

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abía una vez una estatua que tenía el núcleo infinito de la paz y se llamaba “La estatua de la

Por otro lado, había otra estatua que tenía el orden infinito del desorden y se llamaba “La estatua del desorden”. La estatua del desorden siempre estaba generando problemas y la estatua de la paz siempre estaba arreglándolos. Un día, la estatua del desorden trazó un plan para capturar a la estatua de la paz, que cayó en la trampa. La estatua de la paz la preguntó que si tenía un plan malvado. La estatua del desorden se quedó pensando y dijo que no. Pero la estatua de la paz sí tenía un plan: destruir a la estatua del desorden definitivamente. Entonces le dijo que por qué no hacía uno.

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La estatua del desorden directamente se fue a preparar un plan. La estatua de la paz comprendió que era el momento de escapar y destruir a la estatua del desorden. Así lo hizo. Escapó y rápidamente salió en busca de la estatua del desorden. La encontró en una sala oscura y cerrada, sin ventanas ni nada, solo la puerta que tenía detrás. La estatua de la paz entró sigilosamente, sin hacer ruido, y con un movimiento rápido de cuchilla la atravesó por la mitad y la dividió por la mitad otra vez, hasta que solo quedaron unos cachitos envueltos en sangre, que manchaban todo el suelo negro. Y, por fin, reinó la paz en todo el mundo.

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El sueño de Teresa
Sara Bouras abía una vez una niña que vivía en un pueblo, a las afueras de la ciudad. El ruido de los coches era casi inexistente porque, aparte de las casas, solo había una cosa de cada: una pescadería, una tienda de animales... etc. Aquella niña, llamada Teresa, siempre había querido tener un estanque en la parte trasera del jardín de su casa. Pero sus dos hermanos mayores se burlaban de ella y de su sueño. Teresa soñaba con poner en la parte trasera de su casa un estanque, pero después recordaba las palabras de sus hermanos: -”Tu sueño es absurdo y nunca, nunca se cumplirá”... Y se la borraba la imagen del cisne en el estanque.

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Luego se imaginaba a sus padres riñendo a sus hermanos y volvía a imaginarse el cisne blanco, nadando tranquilamente... Después se despertaba y así, cada día. Una mañana se despertó, se vistió, desayunó y salió al jardín con un único pensamiento: hacer un estanque para su pequeño cisne. Su padre, que la observaba desde la ventana, sonreía... Después salió al jardín y la ayudó a cavar un agujero. Cuando terminaron de cavar, rellenaron el agujero con agua y lo vallaron por alrededor. Al día siguiente, el padre de Teresa compró un patito en la (única) tienda de animales del pueblo. Llegó a casa y se lo dio a Teresa. Teresa estaba contenta, “su sueño se estaba haciendo realidad”... Metió al patito en el estanque... Y cuando hiciera frío lo metería en su bañera y la llenaría de agua caliente para que estuviera calentito.

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Los mil y un koalas
Sara Bouras sta historia, mágica y fascinante, llena de locuras y emociones comienza en Arabia, donde cada noche era una experiencia de las que solo se viven una vez. Al caer la noche, en Arabia, aparecían en un templo más de mil koalas (mil y uno, exactamente) que bailaban, cantaban y se divertían cantidad. Los árabes, que oían sus risas y sus cantos, se acercaban al templo a admirarlos y se unían a los koalas. Un arqueólogo que oyó hablar de esta historia viajó desde New York a Arabia solo para verlos y demostrar que existían. El arqueólogo sabía lo que hacía. El único problema era que si descubrían la existencia de los mil y un koalas, no estarían seguros y tendrían que irse a otra ciudad. El arqueólogo los vio llegada la noche, pero juró que no diría nada, y como regalo le concedieron un deseo: todo el oro que pudiera imaginar. El secreto de los mil y un koalas nunca fue revelado, hasta ahora.

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La cueva del mago
Sergio Cuesta rase una vez un niño que se encontró una cueva muy rara con forma de cara. Pensó que podría entrar, pero como ya era muy tarde e iba a anochecer se marchó a casa. Cuando llegó, cenó rápido y se fue a la cama. Al día siguiente, al levantarse desayunó, salió corriendo hacia el bosque para ver la cueva y entró. La cueva era muy larga y, cuando llegó al final, se encontró un anillo. Al ir a cogerle apareció un mago que le paralizó, cogió el anillo y desapareció. El niño seguía paralizado y no pudo volver a casa. Los padres estaban muy nerviosos y preocupados y se les ocurrió ir al bosque a buscarle. Encontraron la cueva y entraron. Vieron a su hijo, pero apareció el mago y los atacó. Consiguieron robarle el anillo y como el anillo les protegía, volvieron a casa como si nada hubiera pasado.

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El lío de los nombres.
Sergio Cuesta rase una vez un señor que se llamaba Francisco Javier Ricardo Alejandro Sergio Rigoberto Anastasio II, que se casó con una señora que se llamaba Natalia Francisca Matilda Rosalinda Sara Nerea VII. Tuvieron un hijo que se llamaba Javier Francisco Alejandro Ricardo Rigoberto Sergio Anastasio III y una hija que se llamaba Francisca Natalia Rosalinda Matilda Nerea Sara VIII.

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Santander, 23 de Octubre de 2012

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Aitana Baranda Sara Bouras Celia Cantera Sergio Cuesta Alberto Fernández Rodrigo Gutiérrez Ana Llano Alejandro Martínez Natalia Mayor Nerea Núñez Ainhoa Panizo David Romano Émily Simba Javier Tejido Claudia Turégano Julia Zambudio
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