Fantasía Urbana Las máscaras. ¿Que son?, ¿Que quieren decir?

¿Que pretensión se encuentra escondida detrás de ellas? ¿Que realidad? ¿Qué de qué? La verdad es que no lo sé, siempre me ha dado la impresión que la gente en la calle lleva máscaras mejor puestas que los varios actores profesionales que he conocido en mi vida. Entender la mía es lo que más duro me ha pegado en la vida. Desde chico me las fueron poniendo, primero me dijeron que era mexicano, después que era católico, después que pertenecía a tal clase social, después que era cuate, y novio de, e hijo de, y así me fueron llenando de máscaras hasta que se me olvidó que las llevaba puestas, todas juntas, sin saber que las traía ya, olvidándoseme quien era yo, ó que hacía aquí. Un día todo se fue por el caño. Me desperté un miércoles y me di cuenta de que no podía respirar. Las máscaras me estaban asfixiando. Sentía que me moría y no sabía por qué. No pude evitar el respirar y desgraciadamente seguía vivo, frustrado, lleno de angustia porque estas máscaras me oprimían el pecho, olían a azufre, como si fueran producto del mismísimo chamuco. Una gota de sudor que resbalaba por mi frente cayó en mi ojo. Ahí fue cuando me desperté. Me di cuenta de las máscaras, y mi cerebro empezó a dilucidar como hacer para llevar oxígeno a mi sangre, a mi corazón. Pasan los años quitándome las máscaras de la costumbre, del hábito extraño, de la discordia personal y de la aceptación social. Yo fotografiaba máscaras sin saberlo. Persona, eso dice el diccionario. Retratos, gente en acción, amigos, favores. Ponerle a esa persona una máscara en la foto, hacerla bonita, hacerla interesante, con sus mejores cachivaches, sentada, parada, acostada, brincando, llorando, dame una sonrisa, en fin, poniéndole una máscara a la máscara. Trato de encontrarle el humor a la cuestión cuando me dice la gente que lo que trato de hacer es fotografiarle la "esencia" a la persona que está enfrente de mi objetivo (¿qué objetivo?). Pensando (ó dejando de pensar), decidí que dejaría hablar a mi corazón, era cuestión de crear mi propio mundo. Me gustaban las fábulas, las historias del hada Morgana, del mago Merlín, del duende Puck, mitología e historias insensatas; tenían mas sentido que el mundo del otro lado de la puerta de mi casa. Quería celebrar el año nuevo el 34 de diciembre, tres días mas tarde que todo el mundo, ahí, solito, con mis máscaras, para quitármelas y acostumbrarme a perder el miedo de que me vieran sin ellas. Pero ¿cómo crear un mundo tan fabuloso en medio de una ciudad famosa por la cantidad de concreto que lleva en sus entrañas? Fue cuando todo se "concretizó" y nació Fantasía Urbana. Viene del corazón, de las ganas y el esfuerzo que me ha llevado quitármelas, de dejarlas colgadas en la pared, plasmadas en un papel fotográfico, para verlas y reconocerlas y disfrutarlas sin tener que huirles. Personajes, caricaturas que me recuerdan a mis socios, a mis amantes, a mis amigos y a mis enemigos, personajes vistos a través de mi sexto sentido: El sentido del humor (¿ó del amor?).

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