Isaías Joel hurtado Santa Cruz, nació una noche de agosto a finales de la década de los 80´s.

su visión sombría de la vida le van valido para convertirse en un poeta sin más oficio ni beneficio que escribir. Fundador del Centro Minero de Altos Estudios Literarios, organización que ha realizado eventos culturales en la región de Pasco. También ha sido conferencista en las Jornadas andinas de Literatura Latinoamericana Jalla – E 2011, y en diversos congresos literarios a nivel internacional. Ha publicado trabajos de creación literaria y crítica literaria en diversas revistas a nivel nacional e internacional con el pseudónimo de Jun Isa Santa Cruz.

A Katia, Andrea, Jennifer, Heidi, Katty, y a un centenar de amigas más.

UNA TARDE QUE HA MUERTO
A la misma princesa De los ojos hermosos.

Has salir el sol con un dedo, Para olvidar la deuda ajena Que tengo con tus ojos, MISERABLEMENTE, y no tengo un centavo Para pagar. Mata este segundo, AHORA, entierra la esperanza y escapa cantado de este agujero mortal que no es más que la vida misma, porque así la hemos concebido, que no es más que el camino a las extrañas muertes que aún quedan por soportar. Ahora, antes que sea muy tarde, comienza a soportar las extrañas maneras que tendrá el destino para alejar nuestras vidas, para evitar que sonriamos. Son nuestras vidas, infinitamente incompatibles la una de la otra, la mía de la tuya.

Lejanas ruinas De vidas sin sentido que nunca han de encontrarse. Canta, ahora canta, más alto, más alto, más alto, para que pueda oírte desde mi soledad. Y todo el destino sigue corriendo como un río alejándose. Sombría mirada, la tuya, que nunca más volveré a tener tan cerca de mis ojos. Esquina que ha sido hechizada en un momento inmediato y miserable. Y después de todo esto, sonríes. Y después de todo esto, aún puedes seguir viviendo. Y no entiendes que la vida ha quedado prisionera detrás del adiós que encerró alguna palabra. Soledad del cielo, miserable recuerdo que hay que matar de a poco.

ANGELUS CAESUS
A Ángela Ruth

Y es la extraña manera en la que pretendes entrar a mis sueños, LUCHANDO POR DETENER EL TIEMPO, con alguna excusa TONTA que escapa de todos mis razonamientos, (soledades que siempre se repiten, eternos sonidos y esperanzas adversas de un pasado que no hemos intentado vivir y que secuestran estos momentos impares que se van quedando solos en un rincón) la que ahora corona, sin merecerlo, cada una de mis articulaciones que se van hundiendo LENTAMENTE en recuerdos ahogados, con este miedo que ha de ser el preludio de una infelicidad suprema.

MISERABLE SENTIMIENTO ESCONDIDO
A Ruth Ángela Y son dos pasos esperando en esta agónica tarde solitaria que ha de estar abrigando, PEREZOSAMENTE, unas tiernas manos que nunca más volveré a ver. Sombras oscuras, no hay más luz que estas sombras, no hay más luz que tu luz convertida en sombra entre la tierna soledad, Y EL DESEO, de verte llegar iluminando la red en la que estoy preso. SOMBRAS no hay nada más que sombras espesas intentando alimentar de carroña esta esperanza tan flácida. No hay nada más que sombras, nada más que sombras. No hay nada más que un recuerdo, al costado olvidadizo del río caudaloso que se aleja. Una abertura de luz, casi opaca, sin claridad. Demonios que se esconden detrás de cada palabra.

SILENCIO ABSURDO
Caminar, No perder de vista, tratar de entender que lo pasos se alejan al final de un camino, el destello del adiós, un día hablaremos de esto para olvidarlo por completo aunque sabemos que olvidar es imposible. Ocultos pájaros, mojada sinfonía, noche inquebrantable. ¿En dónde estoy? Estrella que ha dejado de guiar mi camino, silenciosa palabra que no es más que una flor que se ha convertido en soledades. ¿Y si vienes? Destruye todo el tiempo, destruye cada palabra que se ha quedado en el silencio.

CANTANDO MIS PENAS
Entierra a-hora cada una de las palabras que olvidé decir. Lejana armonía de las cosas que olvidamos hacer, soledad de tierras que no son más que pedazos de oro que la muerte ha transformado en cuchillos que intentan olvidar todo lo que no hemos logrado ser nunca, en una veta que jamás se acaba. Picotazos sin cesar, mercurio asesino incasable de felicidades que no son más que el recuerdo de una casa que ya no existe, de un vecino que se fue tan lejos. Infelicidad una casa, de alguna familia, que desaparece llevándose muchas vidas, RECUERDOS INQUEBRANTABLES, demonios que saldrán de algún socavón a perseguir lo que ya no existe.

EL JUEVES QUE PUDISTE HABER MUERTO EN MIS BRAZOS
A Heidi Lorena

Aguda pócima tardía, soledad de fríos días APAGÁNDOSE, alguna mano amada LASTIMADA. Noche oscura que la tarde cuida entre lluvias insaciables. Tarde siniestra, Pensamiento acelerado, larga caminata esperando encontrarte todavía respirando. ¿Es esta la soledad de los caminos hambrientos? ¿Es esta la soledad de tu alma al abandonar tu cuerpo mortecino? Pájaro inmortal entonando su cántico, muertes ajenas al costado de mis sueños interrumpidos. Extraño olor en los pasadizos anunciando ya nuestra muerte. Señal en cielo azul que ha llorado ya tu partida.

Y es este miedo que me hace correr tras la muerte Agarrado de tu última sonrisa. Es la muerte, y no la noche en los senderos lejanos, la que dibuja esta desesperada silueta que corre al costado de unos minutos que matan las esperanzas en este asesino sanatorio. Al final del camino, no hay nada al final del camino. Lágrimas que no entienden que solamente la soledad ha desgastado tantos momentos que ahora no son más que tristes recuerdos. Y si entendieras, dormida, que ahora he maldecido no haber dicho mucho de lo que siempre has sabido pero que siempre me he negado a decírtelo pensado encontrar el mejor momento para hacerlo. Y ahora no eres más que materia inerte, materia que destruye mis manos y el frío absurdo de esperarte regresar de ese infinito sueño al que ahora te debes estar acostumbrado. Quizá no haya mañana, quizá el sol no salga a la hora exacta. Quizá el carpintero, crucificado en alguna esquina, cerrando sus ojos para no ver mis lágrimas, pudiera hacer algo más que estar siempre crucificado. Pero no entiende, pero tampoco tú entiendes,

que hay caminos por los cuales la soledad no es más que un instante en punto, muy puntual, que se ha olvidado de hacer correr el reloj. Ah, y mientras todo esto no es más que la desesperación que corre por mis dedos balanceándose y dibujando una herida opaca que no son más que los de la misma muerte.

AL COSTADO DE UN PAN DURO
Después de todo, cuando podamos olvidarnos de quienes quisimos ser, no habrá nada de lo que arrepentirnos, ni a nadie a quién echarle la culpa. Mariposa lunar que te apoderas de mis sentidos, recuerdos infernales que no son más que las cosas imaginarias que siempre he temido y que ahora se convierten en esta realidad que camina boca abajo por el borde de algún destino mísero. Y son las dos de la tarde, y sigo sentado en este olvidado rincón tratando de cambiar por pan algún mísero verso que acabo de escribir. Absurdas miradas que comienzan a burlarse de lo que algún día prometí ser, de lo que nunca quise dejar de ser. Mientras la lata de café ha elevado su valor e intento salar con lágrimas esta sopa instantánea que sólo existió en mi imaginación.

TODO HABRÁ ACABADO
Todo habrá acabado, (a la divinidad se la ocurrido no hacer nada eterno) y todas las cosas no serán más que sueños de los que intentamos no despertar. ¿Acaso inventaré un recuerdo, con el pasar de los años, en el que haya hecho y dicho cosas que no me atreví a decir ni hacer? ¿Acaso inventaré una tarde de lluvia al costado de un puente y un río en el que te quedes para siempre y todo lo demás no sea más que el recuerdo que nunca pasó? Todo habrá acabado. Pero ya no será como antes de empezar a vivir todo lo que ahora intentaremos olvidar. La marca del recuerdo quedará para siempre. (como cicatriz al costado del madero que tampoco es eterno) nada volverá a ser igual y el vacío será más grande al despedirnos sin poder borrar de nuestros recuerdos los momentos que añoraremos cada vez más lejos.

SIN SENTIDO
Todo ha perdido el sentido. No han sido los años. Esta canción, la carretera silenciosa ahora, no causan esos sentimientos extraños (sabor a fresas mojadas, tierna claridad de la aurora, silencioso río de septiembre, solitaria carretera lunar.) que antes me llevaban al borde de la emoción.

Rogar a un dios malvado, pedirle explicaciones. Es tarde. La chimenea está apagada. Nos hemos despertado asustados de un sueño que ha durado tanto. Y no habrá leña abrigadora este día y nos perderemos en la sombra oscura con intenso frío. Ah, lluvia… y no he traído más que lo que tengo puesto, y no soy más de lo que es este miserable que ha venido a visitar a sus recuerdos.

Es la misma calle, son las mismas casas, es el mismo punto geográfico,

pero nada es igual. Entregarnos a los recuerdos y saber que nada es lo mismo, que la casa está vacía a pesar de estar llena. He llegado a esta hora, todo ha cambiado, todo. Y quisiera preguntarle a alguna anciana moribunda, como si ella supiera lo que ha pasado, como si ella ya hubiera vivido todo esto, ¿qué pasó con esta calle para que ya no signifique nada para mí? La estrella continua brillando a lo lejos. Silenciosa mirada que intenta matar los sueños de una tarde que ya se ha borrado de mis recuerdos. No estás, únicamente porque no quieres estar. El rio doloroso de los días, la intensa soledad de las estaciones terrestres, el interminable pasar de los recuerdos. Y aún no dicen, y aún no quieres decir nada. Pero no, no han sido los años, no han sido las cosas que han cambiado, no ha sido el inclemente paso del tiempo dejando atrás los tiernos recuerdos que debemos enterrar con nosotros mismo antes que comiencen a envenenar y a lastimar.

Es algo más importante que eso, más importante que la vida misma. Sabor a caña mojada, interminable pasar del río, campanada que siempre esperabas para que te vayas a casa y dejes de pensar en mí. Hoy no tocaré la campana, hoy la dejaré sin sonar, (sonidos inconclusos, interminables sueños que se acabaron pronto, verdes pastos muy lejos de está soledad que hemos aprendido a llamar vida.) mis manos han sido mojadas en lágrimas. Hoy he decidido que nada ya tiene el valor suficiente para seguir viviendo.

MINUTOS ANTES DE LA HORA FINAL
A Isaías Joel Y no me digas que con todo esto la eterna tumba que me espera será menos dolorosa para mi alma. Son las diez de la noche, el médico ha apagado la luz y he comenzado a observar mejor las cosas. Padre, tú que debes estar esperándome en algún lugar remoto del otro mundo, en el algún rincón donde la gracia divina sea verdaderamente gracia, debes conocer ya la fecha y hora exacta de mi muerte. Y son dos cosas que me hacen saber que estoy muy cerca del eterno viaje: la paz acumulada de los días de eterna guerra vital viene a vestirme ahora llenando de calma esta hora que el destino ha preparado para mí. Y el cielo no es otra cosa

que la esperanza que me he negado a creer siempre, y que ahora deseo con todo el corazón para que sea menos misterioso el momento de partir.

¿A dónde iré? Qué se yo. La gracia del madero ha sido negada para mí. La moneda solitaria, y las eternas vigilias que pasé esperando curarme se han convertido en el triste preludio que me toca vivir ahora. Y devuélveme la rosa que no te di para ponerlo en una olvidada tumba que es el único destino visible dentro de poco para mí. Devuélveme las lágrimas para llorarme yo mismo ya que todos olvidarán hacerlo algún día. Es de noche, alguien ha muerto de cáncer, alguien, en algún lugar del mundo, estará muriendo por faltarle el pan

que a mí me ha sobrado. Y explícame ahora el universo, y reza por mí mientras mi alma aún escucha. Nadie me ha enseñado a rogarle al olvido, nadie me ha enseñado a soportar este silencio. Quizá haya muerto mientras en mi alma se dibujan todas estas cuestiones. No he visto la luz que si dijeron a ver visto mis mayores a la hora de su muerte. Extraña luz, pequeña luz que ahora empaña mis ojos con profundas oscuridades. Y véndeme un pequeño rayo de luz, ya que no me lo puedes regalar, y has este momento inolvidable para ti porque yo lo habré olvidado al momento de partir.

ALREDEDOR DE UNA ABERTURA DE LUZ
A katya

Los sueños katya, el “NO ME DOLIÓ”, se han quedado varados en un puente, olvidados en algún basurero, porque en eso se han convertido las casas y cosas de ese entonces. No es tu voz, ahora, la que intenta calmar mis miedos. Es frío el hospital. Veo personas que no me quieren, Vienen a visitarme todos los días, A compadecerse de mis penas. La puerta nunca se abre para que se escapen tus recuerdos. La muerte está cerca, dibujan mis manos pálidas las palabras que quiero que entiendas, que quiero hacerte sentir. Son símbolos inconclusos, estrellas ahogadas y vacías, miserablemente vacías. Todo el dolor, el sabor a las infelicidades diarias, han sido puestas en cada una de ellas antes de dar el último respiro. Y te recuerdo soñando detrás de ti misma,

detrás de lo que nunca más volveremos a ser. Y, después de todo esto, con el alma embarrada en la basura, me he sentado a mendigar unas monedas para poder comprarte alguna flor que pueda hacerte recordar lo que hemos jurado no olvidar. Una flor que morirá antes que te recuerdes de mí. “Amigo, amiga; padre de familia y joven estudiante, todos aquellos que escuchan mi ennegrecida voz: soy un joven campesino que ha dejado su tierra buscando poder regalar una flor a su amada que se ha marchado. Si te han gustado las palabras que no logré decirte déjame, en la gorrita, una moneda que intentaré cumplir lo que no he podido hacerlo antes…” Pero no entiendes, Pequeña Katya, lo que es mendigar, y lo que es rebajarse hasta piso y pedir caridad únicamente para poder hacerte recordar todo lo que has olvidado. Una moneda que pudo servirme para comer un pan, matar el hambre. Para dejarme morir entre los brazos de alquiler de alguna mujer. Ah, no sabes. N O – S A B E S – N A D A.

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